...

Increpó al viento y dijo al lago: `¡Silencio, cállate!

by user

on
Category: Documents
0

views

Report

Comments

Transcript

Increpó al viento y dijo al lago: `¡Silencio, cállate!
«Increpó al viento y dijo al lago: '¡Silencio, cállate!»
Â
CON VERDAD Y HUMILDAD EN PLENO SERVICIO A LA IGLESIA EN EL PUEBLO DE DIOS. SIGO PONIENDO IMAGENES DE LA PRE CAPILLA
DE ROSA DE SANTA MARIA DE LURIN, CON EL FIN DE LOGRAR SU ATENCION Y ORACION, PARA INTENTAR DARLE A LA CONSTRUCCION
EL SALON LATERAL, QUE SERA UNA BENDICION PARA TODO EL LUGAR Y SUS DISPOSICIONES DE ENCUENTRO.
29 de enero 2011 Sábado III He 11, 1-2.8-19
El texto de hoy subraya la figura de Abraham, y nos va desgranando todos los aspectos que podemos admirar de este personaje; antes de hacerlo
en cada uno de ellos comienza siempre con estas palabras: «Por la fe...» Pero, para que no haya dudas por lo que podemos entender por fe, dice
esto: «Creer es poseer anticipadamente los bienes que esperamos, es conocer de antemano lo que aún no vemos...» Pues bien, tomemos por
modelo Abraham y contestamos-qué poseemos anticipadamente, que conocemos de antemano. Señor, que siempre sea consciente de que me
posees: soy tu y Tú me das todo.
Evangelio según San Marcos 4,35-41.
Al atardecer de ese mismo dÃ-a, les dijo: "Crucemos a la otra orilla". Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, asÃ- como estaba. HabÃ-a
otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en
la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó
al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo?
¿Cómo no tienen fe?".
Entonces quedaron atemorizados y se decÃ-an unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".
Aún en la presencia de Jesús, con la memoria de sus palabras fresca en sus mentes, los discÃ-pulos dudaban. Como ellos, yo le ofrezco mis
dudas y preguntas a Jesús, y escucho sus respuestas. Jesús estaba dormido, confiando en que sus amigos dirigÃ-an la barca. Cuanta confianza
tiene Jesús en mÃ-, alentándome a actuar y hablar en su nombre!
En el mar no nos equivoquemos, hay que estar atentos, vigilar. En la vida no nos equivoquemos, hay que estar atentos, vigilar, espabilar... pero
siempre conscientes de que Jesús está, muy cerca, aunque parezca que duerme. ¿No tiene contados el Padre del Cielo el número de nuestros
cabellos (Mt 10,30)? Por lo tanto no debemos tener miedo, mejor dicho podemos afrontar las dificultades sin miedo. En los evangelios sale unas 25
veces la frase "no tengáis miedo", "no tengas miedo". Dios es, Jesús es, por su EspÃ-ritu, y nos salva como a los discÃ-pulos aquel dÃ-a de la
tormenta.
Podemos bajar el canto adjunto. Sólo dice la palabra "Jesús", pronunciada en francés. Seguimos el canto interiormente, adorando al Señor.
San AgustÃ-n (354-430), obispo de Hipona (Õfrica del Norte) y doctor de la Iglesia
Comentarios sobre los salmos, sl 54,10; CCL 39,664.
«Increpó al viento y dijo al lago: '¡Silencio, cállate!»
Estás en el mar y llega la tempestad. No puedes hacer otra cosa que gritar: «¡Señor, sálvame!» (Mt 14,30). Que te extienda su mano el que
camina sin temor sobre las olas, que saque de ti tu miedo, que ponga tu seguridad en él, que hable a tu corazón y te diga: «Piensa en lo que yo
he soportado. ¿Tienes que sufrir de un mal hermano, de un enemigo de fuera de ti? ¿Es que yo no he tenido los mÃ-os? Por fuera los que
rechinaban de dientes, por dentro ese discÃ-pulo que me traicionaba».
Es verdad, la tempestad hace estragos. Pero Cristo nos salva «de la estrechez de alma y de la tempestad» (Sl 54,9 LXX). ¿Está sacudido tu
barco? Quizás sea porque en ti Cristo duerme. Un mar furioso sacudÃ-a la barca en la que navegaban los discÃ-pulos y, sin embargo Cristo
dormÃ-a. Pero por fin llegó el momento en que los hombres se dieron cuenta que estaba con ellos el amo y creador de los vientos. Se acercaron a
Cristo, le despertaron: Cristo increpó a los vientos y vino una gran calma.
Con razón tu corazón se turba si te has olvidado de aquel en quien has creÃ-do; y tu sufrimiento se te hace insoportable si el recuerdo de todo lo
que Cristo ha sufrido por ti, está lejos de tu espÃ-ritu. Si no piensas en Cristo, él duerme. Despierta a Cristo, llama a tu fe. Porque Cristo duerme
en ti si te has olvidado de su Pasión; y si te acuerdas de su Pasión, Cristo vela en ti. Cuando habrás reflexionado con todo tu corazón lo que
Cristo ha sufrido, ¿no podrás soportar tus penas con firmeza cuando te lleguen? Y con gozo, quizás, a través del sufrimiento, te encontrarás un
poco semejante a tu Rey. SÃ-, cuando estos pensamientos empezarán a consolarte, a producirte gozo, has de saber que es Cristo que se ha
levantado y ha increpado a los vientos; de él vendrá la paz que has experimentado. «Yo esperaba, dice un salmo, al que me salvarÃ-a de la
estrechez de alma y de la tempestad». Â
LA FE ES SEGURIDAD DE LO QUE NOS ESPERA Y PRUEBA DE LO QUE NO SE VE  -Heb 11,1-2,8-a9; Cántico de Lu 1; Mc 4,35-41
ESTABA HACIENDO UNA FELICITACION A CORAZONES SALESIANOS POR LA FESTIVIDAD DE SU SANTO PATRON SAN JUAN BOSCO
QUE DESDE SU AMOR A CRISTO Y A LA IGLESIA SE ENCONTRO CON EL MAGNIFICO APOSTOLADO DE LA JUVENTUD. LLAMADOS PARA
DAR ESPERANZAS Y AUMENTAR EL GOZO DE LA FE A TANTOS. COMO NO DARLE LAS GRACIAS AL PADRE VICENTE SANTILLI, POR SU
AMOR A LA COMUNICACIÓN. AL PRIMER SEÑOR OBISPO DE LURIN A MONSEÑOR RAMON GURRUCHAGA Y DESDE EL CORAZON
MISMO DE ROMA OCUPANDO EL CARGO DE MAS CONFIANZA PARA TODA LA IGLESIA, SU EMINENCIA EL CARDENAL TARCISIO
BERTONE QUE HAN VIVIDO Y DADO TODO COMO SALESIANOS. ES ADMIRABLE COMO MARIA LA VIRGEN Y MADRE DEL AUXILIO DE LOS
CRISTIANOS INTERCEDE Y ANMA A ESTOS SUS HIJOS LLENOS DE ELECCION.
La fe, por la fe, con fe. La fe te ha salvado. Esperamos con la fe. Por la fe salimos sin saber hacia dónde vamos, porque, como Abrahán,
obedecemos la llamada del Señor: SÃ-gueme. ¿A dónde, Señor? No lo sabemos. Pero por la fe que en él tenemos, pues ella es nuestra
única posesión, aquello que, siendo nuestro, se nos da por gracia, anhelamos el buen camino.
También nosotros esperamos la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor es el mismo Dios. Por la fe y con ella estamos
embarcados en una tarea fantástica, la de construir el reinado de Dios, viviendo en la esperanza de lo que nos llega, sabiéndonos herederos de la
promesa. Consideramos digno de fe a Dios. Por fe y con ella buscamos el lugar en donde se dará ese reinado. Mas ¿no estaremos todavÃ-a a
tiempo de volver allá de donde partimos antes de oÃ-r la llamada del Señor? SÃ-, lo estamos, pero por fe esperamos y confiamos, aunque en
nuestra fragilidad, porque Dios no tiene reparo en llamarse nuestro Dios.
Por fe y con ella participaremos del sacrificio que se cumple con el nuevo Isaac, Jesús, porque esta vez no será substituido por ningún cordero sin
mancilla. El cordero será ahora el propio Jesús y, por fe, seremos rociados con su sangre para el perdón de nuestros pecados, para la obtención
de la vida eterna, para la afirmación del camino de nuestro seguimiento. Porque de esta manera vivimos el sacrificio de Jesús como figura y
realidad del futuro que se hace presencia eucarÃ-stica entre nosotros.
Bendito, pues, sea el Señor porque ha visitado a su pueblo y ha mirado la humildad de su esclava, suscitándonos una fuerza de salvación,
predicha ya desde el Antiguo Testamento. Por la fe, también nosotros tomamos parte en esa inmensa procesión de los que han creÃ-do, y su fe
les fue computada como justicia. Véase de qué manera tan exacta concuerda la carta a los Hebreos, quien quiera que la escribiera, quizá Apolo,
según dicen algunos entendidos, con la doctrina asombrosa de san Pablo.
¿Aún no tenéis fe?, ¿no habéis comprendido que es ella lo único que os pido para que seáis mis seguidores? La imagen de la barca en
plena tempestad es pura maravilla para comprender lo que somos y lo que es la Iglesia. Se levantan fuertes huracanes, las olas rompen contra
nuestra barca. Zozobramos de angustia. Todo parece caerse. Nada va a subsistir. Hasta cuando la UE hace un calendario para regalar a sus
jóvenes estudiantes, señala las fiestas de todas las religiones que aparecen entre nosotros, menos las cristianas. No florecen ya entre nosotros.
Somos la risión de todos. Estamos dejando de existir. Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Porque vemos a Jesús, en el que creÃ-mos
confiar, al que queremos, durmiendo, desinteresado de todo lo que nos acontece. En estas circunstancias es duro mantener la confianza en lo que ha
de venir, pues todo nos increpa, y las aguas abisales rebullen a nuestro alrededor. Nos tiemblan los pulsos. No entendemos lo que está
aconteciendo. No sabemos si habrá salvación para nosotros o se nos caerán los sombrajos de una vez por todas. Pero entonces Jesús se puso
en pie, increpó al viento y dijo al lago: ¡Silencio, cállate! El viento cesó y vino un gran calma. ¿Acontecerá lo mismo ahora? ¿Despertará a
tiempo, o dejará que nos hundamos con él?
Han pasado más de dos mil años de cristianismo y parece que todo se viene abajo; parece que las nuevas doctrinas religiosas están tomando el
puesto de la Iglesia, pero no es asÃ-. La Iglesia parece naufragar en la tempestad del mundo y en los problemas que se le presentan; pero cada vez
que los hombres dudamos se alza una voz que parece despertar de un largo sueño: ¡No temáis, tened fe! Y el mar vuelve a la calma; la barca de
Pedro sigue su rumbo a través de los años, los siglos y los milenios. Cristo no está lejos de nosotros; duerme junto al timón, para que cuando
nuestra fe desfallezca, cuando estemos tristes y desamparados, Él tome el timón de nuestra vida. Además en el mar de nuestra vida brilla una
estrella; relampaguea en el cielo de nuestra alma la estrella de MARIA, para que no perdamos el rumbo.
San Pedro Nolasco
Nació  cerca de Barcelona, España, hacia 1189. A los 15 años quedó huérfano de padre, y  dueño de grandes posesiones. La madre
le colaboró en  todos sus deseos de hacer el bien y de obtener santidad. Estando en edad de casarse hizo una peregrinación a la Virgen de
Monserrat  y allÃ- se puso a pensar que las vanidades del mundo pasan muy pronto y no dejan sino insatisfacción y que en cambio lo que se
hace  para la vida eterna dura para siempre. Entonces promedió a la  Virgen  mantenerse puro y se le ocurrió una idea que iba a
ser  de gran provecho para muchas gentes.
En aquel tiempo la cuestión social más dolorosa era la esclavitud que muchÃ-simos cristianos sufrÃ-an de parte  de los mahometanos. Estos
piratas llegaban a tierras donde  habÃ-a cristianos y se llevaban a todos los hombres que  encontraban.  Las penalidades de los
prisioneros cristianos en las tenebrosas cárceles de los mahometanos sobrepasaban lo imaginable. Y lo más peligroso era que muchos
perdÃ-an  su fe, y su moralidad se dañaba por completo.
Esto fue lo que movió a Pedro Nolasco a gastar su gran fortuna en libertar al mayor número  posible de  esclavos cristianos. Cuando se le
presentaba la  ocasión de gastar una buena cantidad de dinero en obtener la  libertad de algún cautivo recordaba aquella frase de Jesús
en el evangelio: "No almacenen su fortuna en esta tierra  donde los ladrones la roban y la polilla la devora y el moho  la corroe. Almacenen
su fortuna en el cielo, donde no hay  ladrones que roben, ni polilla que devore ni óxido que  las dañe" (Mt. 6,20). Y este pensamiento lo
movÃ-a a ser muy  generoso en gastar su dinero en ayudar a los necesitados. Y sucedió que, según dicen las antiguas narraciones, que
una noche (agosto de 1218) se  apareció la                  Sma. Virgen a San Pedro Nolasco y al rey Jaime
de  Aragón (que  era amiguÃ-simo de nuestro santo) y les recomendó que fundaran una Comunidad de religiosos dedicados
a  libertar cristianos que estuvieran esclavos de los mahometanos.
Consultaron al director espiritual de juntos, que era San Raimundo de Peñafort, y éste los  llevó ante el Sr. Obispo de Barcelona, al cual le
pareció  muy buena  la idea y la aprobó. Entonces el militar Pedro Nolasco  hizo ante el obispo sus tres votos o juramentos,Â
de  castidad, pobreza y obediencia, y añadió un cuarto juramento o  voto: "El de dedicar toda su vida a tratar de libertar  cristianos
que  estuvieran siendo esclavos de los mahometanos. Este  cuarto voto o juramento lo hacÃ-an después todos sus  religiosos.
Los antiguos dicen que la Virgen les recomendó: Fundad una asociación con hábito blanco y puro que sea defensa y muro de la cristiana
nación.
San Raimundo predicó con gran entusiasmo   en favor de esta nueva Comunidad y fueron muchos los  hombres  de buena voluntad que
llegaron a hacerse religiosos.  El  vestido que usaban era una túnica blanca y una cruz  grande en el pecho. San Pedro Nolasco fue
nombrado Superior  General de la Congregación y el Papa Gregorio Nono aprobó esta  nueva Comunidad.
San Pedro Nolasco ayudó al rey Don Jaime a conquistar para los cristianos la ciudad de Valencia  que estaba en poder de los mahometanos,
y el rey, en agradecimiento, fundó en esa ciudad varias casas de la Comunidad de los Mercedarios.
El rey Jaime decÃ-a que si habÃ-a logrado conquistar la ciudad de Valencia, ello se debÃ-a a las oraciones de Pedro Nolasco. Y cada vez que
obtenÃ-a  algún resonante triunfo lo atribuÃ-a a las oraciones de este  santo.
San Pedro hizo viajes por muchos sitios donde los mahometanos tenÃ-an prisioneros cristianos,  para conseguir su libertad. Y viajó hasta
Argelia, que era  un reino dominado por los enemigos de nuestra santa  religión. Allá lo hicieron prisionero pero logró conseguir
su libertad. Como habÃ-a sido un buen comerciante,  organizó técnicamente por muchas ciudades las colectas  en  favor de los
esclavos y con esto obtuvo abundante  dinero con los cuales logró la libertad de muchÃ-simos creyentes. Poco antes de morir repitió las
palabras del Salmo 76: "Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos y con tu brazo has  rescate  a los que estaban
cautivos y esclavizados". TenÃ-a 77  años de edad.
Por su intercesión se obraron muchos milagros y el Sumo PontÃ-fice lo declaró santo en 1628.  La Comunidad fundada por él se dedica
ahora a ayudar a los que  están encarcelados. Es un apostolado maravilloso. Jesús  nos recuerda lo que prometió a quienes ayuden
y   consuelen a los encarcelados: "Estuve preso y me  fuisteis  a visitar. Todo el bien que le habéis hecho a cada uno  de  estos
necesitados, lo recibe como si me lo hubierais  hecho a MÃ-  mismo (Mt. 25, 40).
DOMINGO -4Â Â Â LAS BIENAVENTURANZAS - (Mt 5,1-12)
Amigos y socios, me he dedicado a observar nuestra empresa y he detectado una tendencia con un potencial increÃ-ble que, caso que se llegue a
desarrollar, puede procurar a todos una plenitud difÃ-cil de cuantificar, imposible de expresar en palabras.
Se trata de la tendencia a la pobreza. No la pobreza impuesta como un castigo y una maldición. No la pobreza que es el contrapeso fatal a la
descomunal riqueza de unos pocos. No la pobreza que se cultiva en los campos de una opulencia demencial y que nutre la guerra, la prostitución y
toda cuanta fábrica clandestina escondida en los márgenes.
Me refiero, en cambio, a la pobreza que se llega a amar como si fuera una hermana, austeridad compartida que alivia la pena de otro. La pobreza
que te lleva a prescindir de lo superfluo para que tenga lo necesario. La pobreza que pide poco para uno mismo, pero que sabe ser espléndida con
los demás. La pobreza que da pan a los hambrientos y da hambre de justicia a quienes tienen pan.
La pobreza que te hace atento al dolor de los demás y que te empuja a acompañarle y aliviarlo, mucho antes de que tratar de explicarlo. La
pobreza que es como un colirio que aclara los ojos para que veas de una vez los que lloran, los que lloran, los que han colgado las liras y no tienen
fuerzas para iniciar una danza.
La pobreza sin decorados, en un escenario vacÃ-o e iluminado, sin tramoyas ni maquillaje, actriz de reparto en una escena desnuda y franca, sin
engaños ni falsas ilusiones, sin inventarse un mundo de fábula, hablando claro y en la cara:
«La paz y la justicia no son baratas. Muchos no las quieren y hacen lo posible para restañar las mismas. Algunos de estos enemigos los tienes
fuera y te harán daño si haces valer mi nombre contra sus armas. Pero los otros enemigos los tienes dentro y se llaman miedo, comodidad y
pereza, y también te harán violencia si te decides a plantarles cara ».
¿Qué os parece el informe? Visionario? Extravagante? Con la de tendencias raras que han triunfado en el mundo empresarial, todo es posible,
incluso esto de una pobreza que enriquece una hambre de justicia que convierte la persecución en bienaventuranza.
Â
DOMINGO -4Â Â Â CRISTO, SABIDURIA DE DIOSÂ -(Mt 5,1-12)
En su primera carta a los Corintios, San Pablo explica por qué el mensaje cristiano que él anuncia no es comprendido por los hombres:
"Hablamos de sabidurÃ-a..., pero no de sabidurÃ-a de este mundo ni de los jefes de este mundo...; sino que hablamos de una sabidurÃ-a de Dios,
misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los jefes de este mundo" (1Cor 2,6-8).
¿Cuál es esa sabidurÃ-a de Dios? El mismo apóstol ya lo habÃ-a dicho en términos más concretos: "Nosotros predicamos a Cristo
crucificado,... que es para los llamados... fuerza de Dios y sabidurÃ-a de Dios" (1Cor 1,23.24).
En el Evangelio de hoy Jesús proclama bienaventurado al que es pobre de espÃ-ritu, es decir, al que es manso de corazón, al que llora ante la
maldad, al que tiene hambre y sed de justicia, al que es misericordioso, al que es limpio de corazón, porque es incapaz de pensar mal del prójimo,
al que trabaja por la paz, al que es perseguido por causa de la justicia. Pero todo esto es como un fiel retrato de Cristo crucificado. Por eso Jesús las
resume todas en esta última: "Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por
mi causa".
Si miramos con atención cada una de las bienaventuranzas observamos que todas ellas encuentran su cumplimiento más pleno en Cristo
crucificado. Ellas son entonces una expresión concreta de esa sabidurÃ-a de Dios, que "no es de este mundo ni de los jefes de este mundo".
 Por eso no nos debe extrañar que, no obstante su claridad literal y la belleza de su expresión literaria, las bienaventuranzas sigan siendo una
enseñanza oculta, "desconocida a los jefes de este mundo" y sólo revelada a "los llamados". Esta enseñanza "está destinada por Dios para
gloria nuestra -dice San Pablo- desde antes de los siglos", es decir, desde antes de la creación del mundo.
Todos sabemos que "la sabidurÃ-a del mundo y de los jefes de este mundo" tiene sus propias bienaventuranzas, que son diametralmente opuestas
a las del Evangelio. La sabidurÃ-a del mundo proclama felices a los ricos, a los que mandan, a los que rÃ-en, a los que comen, beben y se divierten.
Todo esto se resume hoy dÃ-a con la expresión "pasarlo bien", que es el mandamiento supremo de esa sabidurÃ-a mundana.
Al considerar este domingo las bienaventuranzas de Cristo, no las del mundo, debemos examinarnos para verificar si Dios nos ha dado "su
sabidurÃ-a", es decir, si somos capaces de comprenderlas, si estamos de acuerdo con Cristo, que las formuló.
Debemos tener en cuenta que ellas rigen para nuestra vida en esta tierra, porque el desenlace final está más allá; está en la gloria celestial: "De
ellos es el Reino de los Cielos". Ya dijimos que San Pablo las entendió bien; él las expresa asÃ-: "Anhelo tener comunión con los padecimientos
de Cristo, ser hecho semejante a él en su muerte, para tener comunión con él en su resurrección" (Fil 3,10-11). Es como decir: "Bienaventurado
el que sufre con Cristo, porque resucitará con Cristo y tendrá parte en su gloria". Por esto, ¡feliz él!
DOMINGOÂ -4Â Â SofonÃ-as 2.3; 3,12-13; 1 Co 1,26-31, Mt 5,1-12a -Las Bienaventuranzas.
Más o menos, ya sabemos de qué van. Ya las hemos escuchado algún que otro golpe. Ya tenemos, cada uno, nuestro esquema de escucharlas,
y de entenderlas. Y esto hace que, a menudo, ni siquiera las escuchamos... ya las sabemos!
Nos conviene escucharlas, nuevamente, tal como Jesús mismo nos las entrega. Nos las ofrece. Nos las regala. Y es que se trata de uno de los
mejores regalos. Ay, si las escuchamos y dejamos que nos entren bien adentro... con toda su novedad y bondad!
De hecho, incluso, quizás, contra nuestra voluntad consciente y nuestros deseos nos hemos tragado todo lo contrario. Y es que nos han dicho,
tantas veces, que la felicidad pasa por:
... tener, poseer, dominar y controlar...
... ser complacido...
... disfrutar ahora mismo ...
... pasarla bien sea como sea...
... salirme con la mÃ-a y satisfacer mis deseos...
... "Hacer lo que me da la gana"...
... que todo vaya como he pensado y quiero...
... evitar todo contratiempo, esfuerzo y dolor...
... ser autosuficiente, e independiente...
... ser admirado, con fama, prestigio y apariencia...
Puede que paramos. PodrÃ-amos seguir. Pero con realismo tenemos que aceptar que fuerza de estas cosas y maneras de entender ... las llevamos
puestas. ¿Quizás sea eso, el hombre viejo?
Ciertamente, todos queremos ser felices. ¿Habrá alguien sano y lúcido que no quiera serlo?
Dios es el primer interesado en nuestra felicidad. Nos ha hecho, nos ha soñado, nos ha creado con un gran anhelo de felicidad. Nos ha creado con
un gran anhelo de descubrir, caminar y crecer en felicidad. Las personas queremos poseer (consumir?) La felicidad como un producto ya hecho.
Acabado, poseÃ-do, gestionado ...
Y la felicidad es un camino. Un proceso, un aprendizaje. Una larga marcha. Una continua vivencia. No es algo material, para almacenar. Más bien
se parece a una corriente eléctrica que debe correr y discurrir. DifÃ-cil de guardar en la despensa.
Escuchamos Jesús:
El camino de la felicidad pasa por la austeridad solidaria. La que lleva a compartir y despojarse. A dar y darse. A salir de uno mismo y abrirse al otro.
El camino de la felicidad pasa por llegar a ver al otro como un hermano. Un auténtico hermano. En su vida me va mi. No es un competidor ni un
rival, ni un enemigo... El camino de la felicidad pasa por el barrio de entender el mundo y la tierra entera como la ofrenda de Dios para la vida de
todos y todas. Â El camino de la felicidad pasa por la autenticidad y la sencillez. Por la verdad. Para aceptar la realidad sin evasiones, ni
manipulaciones ni artificialitats postizas. El camino de la felicidad pasa por cargar duelos y dolores, misterio y cargas, contrariedades y arideces
fondas, buscando del pozo de la esperanza.  El camino de la felicidad pasa por apostar por el bien común. Por la justicia. Tal como es. Y a veces
es diferente del que me gustarÃ-a!
Reconocer que es ante Dios-y sólo ante Él! - Que tendremos que presentar nuestra vida.
El camino de la felicita pasa por el esfuerzo y el trabajo para cambiar el mundo. Para poner paz y entendimiento. Para hacerse pequeño-niño! - Y
sentirse necesitado.
El camino de la felicidad pasa por confiar y llenarse de Dios.
El camino de la felicidad pasa por amar. Aprender a amar. Y aprender a amar incondicionalmente y hasta el extremo.
Pero, se puede vivir asÃ-?
Quizás tendremos que caminar mucho y mucho. Pero es caminando y poniéndonos en marcha que iremos aprendiendo a vivir asÃ-. (Y quién
sabe si es de los tropiezos de donde más aprenderemos!) Caminando y no dejando nunca de caminar. Escuchando las Bienaventuranzas del mismo
Jesús.
Miramos a Jesús. Él las vive y las personifica. Él vivió asÃ-. Y, nosotros, discÃ-pulos de Jesús, queremos vivir como Él. Queremos ser
como él. Queremos transformarnos en Él.
Quizá la pregunta no es tanto si podemos vivir asÃ-. Sino, más bien, si queremos VERDADERAMENTE! vivir asÃ-. Aprender a vivir asÃ-. Aprender
a vivir... tal como Dios nos ha soñado.
Tenemos el resto de nuestra vida. Él nos acompaña. Y! adelante¡
DOMINGO -4 -Aquellas ocho formas de felicidad - (Mateo 5,1-12),
Es la gran pregunta y la verdadera cuestión del corazón humano: ser feliz. ¿Quién nos lo podrÃ-a asegurar y darle cumplimento? Es lo que el
Evangelio de este domingo nos propone. Como un nuevo Moisés, Jesús subirá a la montaña para proclamar allÃ- su proÂ-grama de bendición.
Por eso Jesús realiza una nueva creación, porque con su vida y su muerte, con su resurrección, ha posibilitado nuevamente y definitivamente el
proyecto del Padre que el pecado humano habÃ-a frustrado. El sermón de la montaña que escucharemos este domingo, no es sino la primera
entrega de este volver a "decirse" de Dios en la boca de su Hijo, el bien-amado que hemos de escuchar.
Produce una sensación extraña ir escuchando estas ocho formas de felicidad que son las bienaventuranzas. Pero ¿puede hablarse hoy de
felicidad... de una felicidad verÂ-dadera y duradera? ¿No hay demasiadas contraindicaciones, demasiados dramas y osÂ-curidades que nos
rebozan su desmentido? Jesús hablará de la felicidad de los pobres de espÃ-ritu (los humildes en sentido bÃ-blico), de la felicidad de los afligidos,
la de los mansos, la de los hambrientos y sedienÂ-tos, de la felicidad de los misericordiosos, de la felicidad de los limpios de corazón, la de los
pacÃ-ficos, la de los perseguidos por la justicia... Y por si fuera poco provocativo su mensaje, Jesús añadirá todavÃ-a una felicidad más
desconcertante aún: la de los que suÂ-frirán insultos, persecución y maledicencia porcausa de Él.
No es fácil tampoco hoy el sermón de las bienaventuranzas, no porque nuestro corazón no se reconozca en ellas, sino porque nos parecen tan
imposibles, tan distantes estamos de ellas, que la Palabra de Jesús nos resulta como nombrar la soga en la casa del ahorcado: o ¿es que no duele
su mensaje de humildad, de mansedumbre, de paz, de limpieza, de misericordia... cuando seguimos empeñados -cada cual a su nivel
correspondiente- en construir, en fomentar, en subvencionar un mundo que es arrogante, agresivo, violento, sucio, intolerante? Por esto son difÃ-ciles
de escuchar las bienaventuranzas, porque nos ponen de nuevo ante la verdad para la que nacimos, ante lo más original de nuestro corazón y de
nuestras entrañas humanas.
Las bienaventuranzas nos esperan, en lo pequeño, en lo cotidiano, en el prójimo más próximo, y nos vuelven a decir: la paz es posible, la
alegrÃ-a no es una quimera, la justicia no es un lujo a negociar. No os engañéis más, no os acostumbréis a lo malo y a lo deforme, porque
nacisteis para la bondad y la belleza. Y san AgustÃ-n dirá: "nos hiciste, Señor, para ti e inquieto estará nuestro corazón hasta que descanse en
ti".
CON SINCERA Y FILIAL DEVOCION A SU SANTIDAD BENEDICTO XVI POR TODOS LOS CORAZONES QUE LE AMAN Y SE UNEN PARA
SERVIR A SU PONTIFICADO Y PODER LLEVAR A LA IGLESIA DESDE ESTA BENDITA UNIDAD A LA SANTIDAD DE GLORIA
DE CADA UNO DE SUS MIEMBROS Y DE TODOS LOS CONSAGRADOS DESDE NUESTRA HUMILDAD LLENA DE FIDELIDAD Y DE
APOSTOLADO QUE UNIDO A LA CATEQUESIS INTENTAMOS DAR LO MEJOR PARA LLEGAR, SERVIR Y SANTFICAR A LAS ALMAS. Â
SISTER CECILIA SUPERIORA DE LAS MISIONERAS DE PAX VOBIS Y DIRECTORA DE PAX TV EN SERVICIO VEINTICUATRO HORAS
LE DAMOS LAS GRACIAS A SU SANTIDAD POR LA BEATIFICACION DE JUAN PABLO II QUE EN SU TIEMPO NOS DIO SU AMOR Y ME
INVITABA TOCANDOME LA MANO EN LA PLAZA DE SAN PEDRO CON ESTA DULCE Y VIVIFICADORA INVITACION DE PALABRA: "AVANTI".
ALELLUYA.
A SU EMINENCIA EL CARDENAL TARCISIO BERTONE NUESTRA MAYOR GRATITUD POR DAR Y ENTREGAR TODOS SUS DONES A LA
IGLESIA EN COMUNION A SU SANTIDAD EL PAPA BENEDICTO POR ESTA FIDELIDAD A LA COMUNION DE LA UNIDAD Y ES UN SOLO
CORAZON CONSAGRADO Y POR EL INMENSO DON QUE EL CIELO LE PIDE DE SERVIR Y DAR ESA BONDAD QUE ANIMA SU ENTREGA Y
VOCACION SALESIANA. UN HOMENAJE A SU IMENENCIA POR LA FIESTA DE SAN JUAN BOSCO Y POR DEJAR QUE EL ESPIRITU SANTO
LE PERMITA DISCERNIR DESDE SU CORAZON LLENO DE FINURAS Y BONDAD. EN SU ENTREGA Y SERVICIO NOS UNIMOS CON TODA
HUMILDAD PARA OFRECERLE LO MEJOR DE NUESTRA MISION Y AMOR FILIAL A CRISTO Y A LA IGLESIA. CON UNA SOLA RESPUESTA
DESDE PAX Y POR PAX TV LO MEJOR DE NUESTRO CORAZON Y ORACION PARA SU EMINENCIA QUE ME INVITABA EN UN VIDEO
GRABADO POR PAX EN LA BENDICION DE LA CATEDRAL EN CHIMBOTE: "AVANTI Y CON CORAGIO"Â .
A LAS PUERTAS DE LA FIESTA DE SU SANTO FUNDADOR SAN JUAN BOSCO, QUISIERA AGRADECERLE DE TODO CORAZON SU FINA
DELICADEZA CON PAX TV. DESDE EL PRINCIPIO. POR EL DON SACERDOTAL Y SALESIANO QUE LO DISTINGUEN JUNTO A SU EMINECIA
TARCISIO BERTONE, TAMBIEN SALESIANO. ME EMOCIONA SU ENTREGA Y AMOR A LA COMUNICACIÓN. QUERIDO PADRE VICENTE
SANTILLI, MI HOMENAJE, GRATITUD, SINCERO AGRADECIMIENTO E INCONDICIONAL AMISTAD. PAX TV SIEMPRE ESTA Y ESTARA A SUS
ORDENES Y ENTERA DISPOSICION PARA QUE EL SEÑOR SIGA BENDICIENDO SU MISION Y EL DON EXQUISITO DE MARIA AUXILIADORA.
MUCHAS GRACIAS POR SU ENTREGA Y VOCACION. CON AMOR Y ADMIRACION. Y EN SU REVERENCIA A TODA LA FAMILIA SALESIANA
NUESTRA COMUNION DE ORACION Y SINCERO CARIÑO Y TOTAL GRATITUD.
A SU EXCELENCIA REVERENDISIMA EL SEÑOR NUNCIO APOSTOLICO MONSEÑOR BRUNO MUSARO QUE HA SIDO TAN GENTIL QUE
SIEMPRE NOS HA ACOGIDO CON TANTO AMOR QUE VA MI SINCERA GRATITUD POR TODO LO QUE LLEVA EN SU AMOR Y DULCE
CORAZON PARA BIEN DE TODA LA IGLESIA PERUANA. MI SINCERO Y LEAL RECONOCIMIENTO A TODA SU GESTION Y DARLE GRACIAS
POR SU ELECCION QUE MARCA UN ANTES Y DESPUES. MUY QUERIDO SEÑOR NUNCIO MUCHAS GRACIAS Y QUE EL AMOR DEL
SEÑOR LO GUARDE Y PUEDA REALIZAR SU MISION DIPLOMATICA Y DE CORAZON. PAX Y PAX TV SE ABRE A TODA SU GESTION CON
LO MEJOR CON QUE PODAMOS SERVIRLE. LA VIRGEN Y SAN BENITO TOQUEN EN VERDAD SU "ORA ET LABORA". Â CON SINCERO
AMOR Y DULCE GRATITUDÂ Y EN SU EXCELENCIA NUESTRA SINCERA, FILIAL Y DEVOTA COMUNION AL PAPA BENEDICTO XVI Y A
TODO EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA, DESDE LA HUMILDAD DE NUESTRO SERVICIO AL PUEBLO DE DIOS.
A UNOS VEINTE MINUTOS DE LIMA ESTA LA DIOCESIS DE LURIN CON SU PASTOR MONSEÑOR CARLOS GARCIA QUE NOS HA ABIERTO
SU CORAZON Y NOS PERMITE DAR A LA COMUNIDAD DE LAS MISIONERAS Y DE JESUS EL DON DE LA EUCARISTIA. MUCHAS GRACIAS
POR TODAS LAS BONDADES QUE NOS DEJAN LLEGAR AL "CORAZON" DE LOS HUMILDES Y MUY POBRES.
UNA ACCION DE GRACIAS A MONSEÑOR RAMON GURRUCHAGA POR HABER SIDO EL PRIMER OBISPO DE LURIN Y DE LAS SISTERS.
CELEBRANDO CON TANTO AMOR SUS CINCUENTA AÑOS SACERDOTALES Y DE SALESIANO. POR SU AMOR Y GRAN SENSIBILIDAD A
TODA LA OBRA DE PAX Y DE UN MODO ESPECIAL A LAS MISIONERAS EN SU SUPERIORA SISTER CECILIA. LE DESEO SU PLENA
RECUPERACION Y CON ESTA SINCERIDAD QUE SALE DEL CORAZON SE LE AMA Y CUENTE EN TODO CON NOSOTROS Y QUE EL
SEÑOR QUE LO LLAMO Y ELIGIO LE CONCEDA ESOS TOQUES BENDITOS DE SANTIDAD Y FELICIDADES.
Fly UP