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obediencia a la autoridad. algunas aportaciones desde la psicología
OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD. ALGUNAS APORTACIONES DESDE
LA PSICOLOGÍA
MERCEDES SANTOS
Psicóloga.
Miembro de Sodepau (País Valencià)
1. LA OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD COMO OBJETO DE ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA
La obediencia a la autoridad es un tema sugerente para la Psicología, no sólo por la influencia que tiene
en la vida individual de las personas, sino también por su calado en la organización de la estructura social,
legitimada, y que está en la base de las relaciones sociales estables.[1]
Sabido es que la obediencia a la autoridad está basada en el principio de Jerarquía que ha sido
exaltado, prioritaria y constantemente, en nuestra cultura porque es uno de sus pilares. Si no se respetase
este principio sería difícil que funcionase una sociedad entendida como eficiente según los parámetros
actuales del sistema.[2] Esto en un plano general, pero también a un nivel más concreto, el de los
individuos, es la obediencia a la autoridad la que permite una buena protección al sujeto. El muy socorrido
"obedecía órdenes" protege de responsabilidades y disfraza de "sentido del deber" a posibles impulsos
sádicos.
Mucho se ha escrito y debatido sobre el por qué la persona obedece aunque ese acto la sitúe en
contra de sus principios éticos o de sus intereses. Un amplio abanico de respuestas se perfilan desde las
más diversas disciplinas, pero aquí nos ceñiremos a la de la Psicología preferentemente. Desde la
Psicología Profunda, por ejemplo, encontramos sugerentes reflexiones que concluyen que la causa de la
obediencia está en el miedo. Miedo a ejercer la libertad y miedo a la soledad.
Desde la Psicología Conductista se observa que la obediencia es la conducta más reforzada
desde la más tierna infancia.[3] En cambio, la desobediencia es la más castigada. Se va creando así, poco
a poco, algo similar a un reflejo condicionado hacia la obediencia. Esta situación resulta muy cómoda para
toda autoridad pero disminuye la capacidad de independencia (o espíritu crítico) del sujeto, quien resulta
limitado para su futura vida adulta.
El enfoque de la Psicología Cognitiva pone el acento en las Ideas Irracionales (creencias erróneas
o, al menos, no demostradas) consecuentes al sentimiento de culpa derivado del continuo castigo.
Todas estas respuestas discurren en el terreno de lo psicológico pero también hay tesis
biologicistas. Estas teorías consideran la obediencia a la autoridad como una predisposición determinada
genéticamente, si bien hay general consenso en cuanto a que siempre, junto a la herencia biológica, hay
participación del aprendizaje en toda conducta. Desde aquel enfoque, determinista, se alzan algunas
voces que proclaman la bondad de la obediencia por considerar que ha sido favorecida por la selección
natural, (dada su utilidad para la preservación de la especie).
Podría ser interminable la enumeración de interpretaciones o enfoques dirigidos al tema que nos
ocupa, pero debido a la necesidad de ajustarnos a la brevedad exigida para este artículo, voy a describir a
continuación sólo un' experimento científico, impecable desde el punto de vista metodológico. La
investigación fue llevada a cabo por reconocidos psicólogos de una prestigiosa universidad y tuvo gran
repercusión social en el momento en que se realizó, al desvelar un aspecto del lado oscuro de la
naturaleza humana.[4]
Clasificación de la Obediencia
Antes de describir el experimento y exponer las conclusiones de su autor sobre los resultados obtenidos,
voy a exponer a continuación la clasificación de Erich Fromm[5] sobre la Obediencia, que nos ayudará a
matizar y situarnos sobre cuál es el tipo de obediencia al que nos estamos refiriendo:
Obediencia Heterónoma o Sometimiento: se da con respecto a otra persona y se produce una renuncia a
la propia autonomía.
Obediencia Autónoma o Autoafirmación: resulta cuando se obedece a los dictados de la propia conciencia.
La conciencia, a su vez, puede ser:
- Autoritaria, cuando se creen propias las órdenes emanadas de la autoridad o de Ios principios morales
(lo que en Psicoanálisis se denominaría Super-yo). Esconde miedo al castigo.
- Humanística, cuando es independiente de principios morales o de premio/castigo y surge del
conocimiento interior auténtico.
Esta clasificación nos sitúa en una interesante dialéctica entre Obediencia-Desobediencia porque la
Obediencia Autónoma se afianza a costa de disminuir la Obediencia Heterónoma y viceversa. Este es el
conflicto básico que se va a contemplar en la siguiente investigación.
2. EXPERIMENTO SOBRE OBEDIENCIA A LA AUTORIDAD DE STANLEY MILGRAM. UNIVERSIDAD
DE YALE.
2.1. Descripción del experimento
S. Milgram diseñó esta investigación como consecuencia de la inquietud
que le produjo la que había llevado a cabo, unos años antes, un psicólogo
social, S. ASCH, sobre presión grupal. Asch encontró una significativa
conformidad en los sujetos ya que elegían la respuesta incorrecta (a
pesar de darse cuenta del error) por imitar a la mayoría (cómplices del
experimentador que cometían el error con premeditación). Los sujetos
que elegían la respuesta correcta, desviándose así de la elección del
grupo o mayoría, se sentían molestos y "en evidencia".
El diseño experimental contemplaba una serie de experimentos
que se alargaron en el tiempo (desde 1960 a 1963) y por los que pasó
una muestra superior a las 1000 personas, con manipulaciones en
algunas variables para confirmar la consistencia de lo fundamental de los
resultados. S. Milgram pretendía medir la obediencia a la autoridad y
captar la esencia de la actitud obediente y voluntaria. Naturalmente tuvo
que disfrazar el verdadero objetivo del estudio y lo presentó como una
investigación que medía los efectos del castigo sobre el aprendizaje.
El primer paso consistió en colocar un anuncio en la prensa local, ofreciendo una paga de 4
dólares, más gastos de viaje, a 500 personas que cumplieran el requisito de tener una edad comprendida
entre 20 y 50 años. No había ninguna otra exigencia. La autoridad aquí estaba representada por la
Universidad de Yale y ésta, a su vez, por el experimentador, un catedrático serio y distante que sería quien
diera las instrucciones (órdenes) a los/as voluntarios/as.
Al voluntario/a se le instruía sobre el castigo que debía aplicar a un sujeto (un contable, rechoncho
y amable) que se encontraba en otra habitación, sentado sobre una silla conectada a un generador
eléctrico. Tenía sobre su brazo colocado un electrodo y recibiría descargas eléctricas cada vez que se
equivocase. El voltaje oscilaba entre 14 y 450 voltios y el experimentador informaba que, aunque las
descargas pudieran llegar a ser dolorosas, en ningún caso podrían ocasionar la muerte.
Iniciado el experimento, el sujeto que hacía las veces de profesor/a, debía apretar el pulsador (en
total tenía ante sí 30 pulsadores) cada vez que el alumno se equivocaba, provocándole así una descarga
eléctrica. Las primeras eran ligeras pero, una vez alcanzados los 120 voltios, el alumno comenzaba a
gritar hasta el punto de pedir que lo sacaran de allí. A los 270 el quejido ya era agónico.
Cuando los/as voluntarios/as que hacían de profesor/a dudaban y preguntaban al experimentador
sobre si podían abandonar su puesto, el experimentador les urgía, con seguridad,[6] a seguir. El resultado
fue que la mayoría (alrededor del 63 %) de los sujetos-profesores/as, llegó hasta el final es decir, a
descargar 450 voltios. En el transcurso de la pruebas, las reacciones de estos sujetos variaban. Iban
desde las risas nerviosas hasta la crispación, temblores y otras reacciones que convertían a las personas,
ciertamente presentables del principio, en unos desechos humanos. Pero, a pesar de encontrarse en esta
situación, continuaban (más de la mitad de la muestra) en su puesto, haciendo lo que se esperaba de
ellos/as. Obedeciendo.
Finalizados los experimentos, se informaba a los/as voluntarios/as de que no se dieron, en ningún
momento, descargas reales al alumno y que éste era cómplice del experimentador. Necesario es también
decir que todos/as los/as voluntarios/as eran personas normales, es decir, sin patología psíquica aparente
ni indicios de que pudiese tratarse de sádicos/as o personalidades psicopáticas.
Como es de suponer, fue grande la sorpresa de la comunidad científica ante los resultados
encontrados por Milgram. Las críticas se multiplicaron, tanto por posibles fallos en el diseño experimental
como por la falta de ética que se desprendía de la situación humillante a la que se sometía a los/as
voluntarios/as. Aún así el experimento fue replicado en Europa y Australia, encontrándose porcentajes
todavía más elevados de obediencia al experimentador, hasta alcanzar en algunos casos el 80 %. Así
pues, a pesar de las críticas (producidas realmente por el golpe a la moralidad), finalmente hubo un
reconocimiento al trabajo de Milgram, concediéndole en 1964 el premio de Sociopsicología de la
Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia.
A pesar del gran revuelo social y el hondo pesimismo sobre la naturaleza humana que se
desprendía de este estudio, Milgram publicó sus resultados y las conclusiones más significativas se
describen a continuación.
2.2. Conclusiones
1) Cuando el sujeto obedece los dictados de la autoridad, su conciencia deja de funcionar.
2) Cuando el sujeto obedece órdenes, se produce una abdicación de la responsabilidad.7.7
3) Los sujetos obedecen con mayor facilidad cuanto menos han contactado con la víctima y cuanto más
lejos se hallan, físicamente, de la misma.
4) Los sujetos con personalidad autoritaria resultan más obedientes que los no autoritarios (clasificados
así tras responder a un test de tendencias fascistas).
5) Cuanto más cerca (físicamente) está la autoridad, se obedece más fácilmente.
6) A mayor nivel de formación, menor intimidación produce la autoridad, por lo que se produce una
disminución de la obediencia.
7) Mayor propensión a obedecer entre las personas que han pertenecido a las Fuerzas Armadas o
instituciones similares, donde es importante la disciplina.
8) No hay diferencias significativas entre hombres y mujeres, si bien las mujeres obedientes se ponen
más nerviosas que los hombres obedientes.
9) El Sujeto tiende a encontrar autojustificaciones a sus actos inexplicables.
El propio S. Milgram quedó impactado por los resultados obtenidos en sus experimentos, máxime cuando
el pronóstico de que se disponía, era que no se hallaría más de un 1 ó 2% de sujetos (que además debían
padecer algun tipo de patología no diagnosticada) que llegaran a apretar las palancas hasta el final. Pero
¿qué es lo que hace que el sujeto siga sentado en su silla, apretando las palancas, infligiendo daño a otra
persona[8] y además hacerlo voluntariamente?[9] Algunas de las conjeturas de Milgram iban desde la
cortesía y compromiso hacia el que se sentían obligados/as para no dañar el experimento, hasta el hecho
de que su mente estuviera absorta en los detalles técnicos y no prestara atención a las consecuencias de
sus actos.
3. ANÁLISIS DE LAS CONCLUSIONES
1) La conciencia deja de funcionar. En la emblemática obra "El
miedo a la libertad" E. Fromm desarrolla el concepto de
Conformidad Automática. Se trata de la adaptación de la
persona a las pautas culturales con el objeto de hacerse igual a
millones de autómatas y dejar así de sentirse sola. Para Fromm
la sociedad moderna ha aumentado el desamparo y la
inseguridad del ser humano, hallándose éste más dispuesto
todavía a someterse, incluso de una forma ingenua o infantil, a
las "autoridades" que sean capaces de hacerle más ligera la
carga de la soledad y la duda. La persona pierde así su
individualidad, conviniéndose en lo contrario de lo que es un
verdadero ser con conciencia de sí mismo.[10] Para que esto
ocurra, son de gran ayuda los Puntos ciegos," mecanismos
cerebrales que seleccionan la información llegada a la
conciencia, bloqueando la atención respecto a lo que no
interesa (o hace daño). Son protectores de la estabilidad
psíquica...
Esta pérdida de la conciencia del sujeto sería para Milgram la
esencia de la obediencia. Se produce un desplazamiento del
punto de vista crítico, sustituyendo el pensamiento propio por el
de la autoridad. Y no hay que olvidar que es fundamental el contenido de nuestro pensamiento porque
termina convirtiéndose en acción.[12] Es decir, si el pensamiento es el marco de referencia, y en el
proceso de la obediencia se produce una transformación del mismo, asistimos a algo similar a un cambio
de identidad del sujeto.
2) Abdicación de la responsabilidad. Ligado al punto anterior y teniendo como premisa que el ser humano
dispone de verdadera libertad.[13] No impide asumir que existe la libertad humana lo ya expuesto sobre
tendencia a la conformidad y la realidad de los filtros mentales (protectores de la salud psicológica), pero
sí es necesario reconocer su existencia para intentar controlar a estos mecanismos de defensa. Dice Elías
Canetti que lo más oportuno para esquivar una orden[14] es no prestarle atención. Y advierte del peligro
de las órdenes cuando dice que los sujetos bajo órdenes son capaces de cometer los actos más atroces y
considerarse completamente inocentes. Esto es lo que parece más peligroso de la obediencia, el hecho de
que sujetos pacíficos puedan trasladar la responsabilidad de sus actos, si son crueles, a la autoridad de la
que emanan las órdenes y vivir esos actos, que son propios, como si fueran meros espectadores.
3) El alejamiento de la víctima facilita la crueldad. La cercanía o alejamiento de la víctima es una de las
variables que Milgram fue cambiando y, efectivamente, comprobó que se producían variaciones en los
resultados. A mayor cercanía de la víctima más posibilidades de desobedecer la orden de hacer daño.
Cualquier estratega sabe que la agresividad de los soldados tendría mayor probabilidad de desaparecer si
conocieran a sus enemigos. También la tecnología es buena aliada a la hora de hacer daño a otro ser
humano, pues la distancia a que son eficaces las armas actuales protege al sujeto de las consecuencias
de su utilización.[ ]"Ningún ser humano, mentalmente normal, iría a cazar conejos si hubiera de matarlos
con uñas y dientes".[15]
También la burocracia puede ejercer ese papel de alejador de la víctima. La tramitación o firma de unos
simples papeles puede tener consecuencias destructivas, pero no generan en el que los tramita o los firma
los mismos sentimientos que en los que ejecutan, directamente, las órdenes que de esos papeles se
desprenden.
4) Implicación del factor Personalidad. Dieron puntuación más alta en obediencia los sujetos que
respondían a la personalidad Autoritaria,[16] caracterizada preferentemente por: inclinación a la
obediencia y, al tiempo, necesidad de ser obedecido; aparición de impulsos agresivos ante la presencia de
personas débiles; glorificación del orden y la disciplina.
5) El Prof. Pinillos[17] añade a estas características el racismo, la tendencia a la destructividad y la
preocupación por afirmar su virilidad (no aclara si es que este tipo de personalidad sólo se da en hombres
o es que no la ha estudiado en mujeres).
También es interesante la clasificación que Millon y Everly[18] hacen de la personalidad y sus correlatos
patológicos, describiendo dos tipos fundamentales basados en la Independencia y la Dependencia. Las
características de la personalidad dependiente son: docilidad, baja autoestima, subordinación y fácil
abdicación de la responsabilidad. Su estilo cognitivo es ingenuo y se le convence fácilmente. Tienen
tendencia a desarrollar miedos y fobias, sobre todo ansiedad de separación y otros trastornos.[19] Este
tipo de personalidad dependiente, concordaría ampliamente con los resultados encontrados y relativos a
los sujetos obedientes del experimento.
6) La necesaria presencia de la Autoridad. También esta variable fue manipulada en diferentes
experimentos para comprobar la consistencia de los resultados. Milgram encontró que era importante que
el experimentador estuviera presente (cuanto más cerca mejor) para obtener una conducta más obediente
del sujeto.
7) A mayor formación menor intimidación de la Autoridad. Curiosamente, los sujetos que menos
obedecían o que más desobedecían,[20] sí se consideraban a sí mismos responsables del dolor infligido a
la víctima. También tenían un mayor desarrollo moral, según comprobó Milgram en sus experimentos. El
tipo de formación a la que se refería estaba relacionada con el sentido crítico y la independencia personal.
Si todas las instancias de poder, desde la más alta a la más cercana (la familia incluida), han resaltado la
obediencia como virtud y lo contrario como un defecto, hace falta mucha capacidad y seguridad para optar
por la desobediencia consciente. Hacen falta recursos para dudar. Al desobediente se le impone un
camino solitario en el que le costará mantenerse estable. Decía Milgram que el acto de desobedecer
requería una gran movilización de recursos internos. En el avance de la Historia ha sido fundamental esa
capacidad humana de desobedecer a la autoridad irracional.
8) Mayor propensión a obedecer entre quienes han pertenecido a las fuerzas armadas. Son el prototipo
de Organización jerárquica. Aquí es básica la disciplina. El soldado aprende a ser parte de un
engranaje[21] que, a su vez, es parte de un todo bien cohesionado. Se va haciendo desaparecer la
individualidad poco a poco e internalizando las órdenes básicas como reflejo condicionado. Lo que se
pretende es que aprendan a obedecer sin cuestionar.
Así, en el periodo de instrucción, son especialmente básicas las enseñanzas de esos principios,
castigando con dureza la rebelión. En el Epílogo de su obra, Milgram se lamenta de que virtudes como la
lealtad, la disciplina y la autoentrega sean precisamente las que posibiliten la sumisión a la autoridad
malévola.[22]
9) Sin diferencias significativas entre hombres y mujeres. Milgram elaboró un diseño experimental bien
construido, por tanto tuvo presentes muchas de las variables importantes para medir hasta qué punto la
persona es capaz de obedecer órdenes que entren en conflicto con su sentido moral. Naturalmente, una
de esas variables era la de género. Y manipulando esta variable obtuvo como resultado que las mujeres
obedecían aproximadamente igual que los hombres pero sufrían mayor tensión. Esto hace suponer un
conflicto superior entre su sentido moral y las órdenes recibidas, que podría tener su origen en la
educación recibida de docilidad, por una parte, y del rol social de cuidadora (lo contrario de hacer daño)
por otro.
Respecto al papel de víctima, siempre era un hombre el que lo representaba (según se desprende del
artículo de publicación del experimento), por lo que no podemos extraer conclusiones respecto a la
variable de género.
Milgram nos ha aportado un dato pero, desafortunadamente, no se suele encontrar información en lo que
se refiere a diferencias por cuestión de género porque en la literatura, tradicionalmente, se hace referencia
a cuestiones humanas en general con el concepto hombre, con lo que no se puede (o no se debe) deducir
que ahí está incluido el concepto mujer.
10)
La justificación de lo injustificable ola función social de la Mentira. En Psicología Social se sustenta
una hipótesis desarrollada por Festinger (1957) y conocida como la Teoría de la Disonancia Cognitiva que
da luz sobre lo que hace la persona para defenderse de una situación que le provoca tensión, como es el
caso de sostener dos ideas incongruentes entre sí. El sujeto resuelve la cuestión Autojustificándose o bien
cambiando sus Creencias. Para ayudarse en esta tarea de autodefensa, cuenta con los saludables filtros
mentales que ya se han mencionado con anterioridad (creación de puntos ciegos, verdadera coraza
psíquica) o bien con los mecanismos de defensa[23] fundamentales en toda neurosis.
11)
Considero que el mecanismo de defensa más utilizado por los sujetos de estos experimentos ha
sido la Racionalización: el sujeto se protege dándose una explicación o razones que justifiquen una
actuación que le provoca conflicto (en el experimento viola el principio universal de no hacer daño).
Ejemplos de explicación son: "he hecho esto en beneficio de la Ciencia"; "lo he hecho por seguir las
órdenes del experimentador, persona merecedora de toda confianza y que sabe lo que hace";" lo he hecho
porque cuando se comienza algo se adquiere un compromiso y hay que terminarlo"... y así podríamos
hacer una lista interminable, en la que ocuparían un lugar preferente las múltiples Ideas Irracionales[24]
que enmarcan la línea de pensamiento humano.
4. VARIABLES QUE DISTORSIONARON LOS RESULTADOS
Después de analizar estos resultados encontrados por Milgram, creo que es necesario introducir dos
elementos nuevos que él mismo señaló como los distorsionadores de los resultados: 1) Órdenes
contradictorias y 2) Ver que otros desobedecen.
1) Órdenes contradictorias. Donde sí encontró que disminuía significativamente la obediencia de los
sujetos, fue cuando había más de un experimentador y daban entre sí órdenes contradictorias. La duda
sembrada sobre a cuál de las dos autoridades seguir, paralizaba la acción. Es importante en la actitud
obediente observar seguridad en la autoridad.
Siguen vigentes en la actualidad las herramientas verbales de los líderes que describiera Le Bon en 1895
en "la Psicología de las masas" y que eran fundamentalmente: la Afirmación, pura y simple, desprovista de
todo razonamiento o prueba; y la Repetición[24] porque lo que se repite, aunque sea mentira, finalmente
se incrusta en las regiones profundas del inconsciente.
2) Otros desobedecen ó el efecto perturbador del grupo. En el experimento núm. 17, Milgram introdujo el
nuevo elemento : el grupo. El resultado fue el inverso de lo ocurrido en los otros : la mayoría desobedeció
cuando observó que lo hacían sus compañeros (de 40 sujetos 36 desobedecieron ). Curiosamente, en el
cuestionario que se pasó después de terminado el experimento para preguntarles por ese efecto mimético,
los sujetos no dieron ninguna importancia a ese hecho, manifestando que actuaron desobedeciendo por sí
mismos, sin tener nada que ver la actitud desobediente de los otros. Los factores que Milgram propuso
como decisivos en la influencia del grupo fueron:
- la idea de desobedecer se ve como normal cuando los iguales desobedecen (se ve como algo normal,
porque lo hacen otros). Señala Milgram en su epílogo, la gran importancia de este factor y pone un
ejemplo : "la deserción de un único individuo tiene mínimas consecuencias mientras pueda ser mantenida
en silencio. El gran peligro está en que un solo desertor pueda despertar las conciencias de otros ".
- se dispersa la responsabilidad entre varios.
- consuela compartir un posible castigo.
Es fundamental este hallazgo y Milgram lo desarrolló ampliamente en el capítulo dedicado a los efectos
del grupo: "cuando un individuo desea hallarse EN OPOSICIÓN A LA AUTORIDAD, LO MEJOR QUE
PUEDE HACER ES BUSCAR APOYO a favor de su postura EN LOS DEMÁS miembros del grupo. En la
mutua ayuda que los hombres se prestan, halla el baluarte más fuerte que pueda tener contra los excesos
de la autoridad".[25]
Después de analizar los resultados y reflexionar sobre la obediencia de sometimiento, seguimos
preguntándonos ¿por qué se obedece voluntariamente aun generando tensión?, ¿por qué es más fácil
obedecer que desobedecer?, ¿no estará detrás la agresividad reprimida por la cultura?, ¿cómo se
resuelve la tensión producida por el conflicto consecuente con esa obediencia no querida?
5. CAUSAS DE LA OBEDIENCIA
La base cognitiva de la obediencia está en la sumisión
ideológica, es decir, interpretar la realidad desde la
perspectiva de la autoridad. A esto se une el hecho de que
la persona deja de sentirse responsable de sus actos
cuando está obedeciendo y, como consecuencia, libre de
culpa. La esencia del proceso de obediencia es que un
sujeto se convierte en agente de las órdenes de otro. Y
este proceso mental es el mismo para el sujeto de este
experimento que para el soldado que dispara contra
inocentes en una aldea.[26]
La obediencia se ha incrustado en la conciencia
por su larga trayectoria, iniciada en el seno de la familia,
verdadera estructura de autoridad, y continuando en la escuela, que educa en el sometimiento. Luego,
cristaliza en el mundo laboral, donde el sistema de recompensas perpetúa la estructura jerárquica. Es de
una claridad absoluta que la obediencia se premia y se castiga la desobediencia.
Para Milgram, este respeto y obediencia a la autoridad tiene su origen en la necesidad del
principio de jerarquía como estructura con un valor de supervivencia: es un factor estabilizador social el
reconocimiento del lugar que cada cual tiene en su grupo. La aceptación de la jerarquía y la obediencia a
la misma se convierte en factor clave estabilizador. Pero no le da el rango de instinto sino que se lo da a la
capacidad que tenemos de obedecer, es decir, disponemos de las estructuras necesarias para desarrollar
la obediencia. Así pues, la capacidad de desarrollar la obediencia es evolutiva, al igual que lo es la
conciencia, que pone en marcha los ideales morales que protegen de impulsos incontrolados peligrosos
para la especie.
Otra explicación diferente la da E. Fromm con el concepto de carácter social, que es la estructura
caracterológica común a un grupo. Esta estructura mantiene el funcionamiento de la sociedad cuando los
sujetos que la componen logran internalizar el deseo general. Es decir, llegan a conseguir desear lo que
es bueno socialmente que deseen. Así, por ejemplo, el sujeto del sistema capitalista debe desear ganar
mucho dinero, para lo que será necesario que asuma la creencia de lo bueno que es el trabajo, la
disciplina, la puntualidad, el respeto a los superiores... y obedecer. La sociedad produce el carácter social
y éste produce ideologías que lo nutren. "El miembro de un pueblo primitivo que depende del asalto y el
saqueo a otras tribus, debe tener un carácter belicoso, apasionado por la guerra, la matanza y el pillaje.
Los miembros de una tribu pacífica, agrícola, deben ser proclives a la cooperación."[27]
El carácter social es reforzado por todos los medios, especialmente por la familia porque los cinco
primeros años de vida son fundamentales. He aquí el resorte que dispara la obediencia.
El sujeto bien adaptado está conforme con el carácter social a nivel consciente. Sólo a nivel
inconsciente está insatisfecho. Dice Thoreau en "Walden" que la mayoría de la gente lleva una vida de
queda desesperación y que lo que se llama resignación no es más que desesperación confirmada.
La materialización del carácter social en el sistema capitalista es el del consumidor/a,[28] que ha
aprendido a engañarse confundiendo variedad de productos en el mercado con libertad de elegir. En esta
sociedad fatua y en la carrera por la acumulación de bienes, el/la consumidor/a es igual que los/as que le
rodean, es como todos/as, ahuyentando el fantasma de la diferencia discriminatoria. Así el individuo ha
renunciado a la temible libertad y se protege sometiéndose a la autoridad.
6. INCIDENCIA DE LA AGRESIVIDAD HUMANA
6.1. Clasificación de la agresividad [29]
La agresividad puede presentarse como acción o como sentimiento. Además puede tener carácter
instrumental cuando la agresión se produce para obtener una recompensa, o puede ser hostilidad cuando
con la agresión lo que pretende es, sencillamente, hacer daño.
En el experimento de Milgram se descartó la agresividad como motivación de la obediencia
porque, cuando se dejaba en libertad a los sujetos para que dieran las descargas que les parecieran
oportunas, todos los sujetos bajaron el nivel de castigo.
6.2. Agresividad como instinto
La siguiente cuestión a la cabecera del debate es si la agresividad es innata. Si lo es para Konrad
Lorenz,[30] que la describe como instinto que ayuda a conservar la vida pero que está reprimida, no
permitiendo que se descargue adecuadamente, lo que resulta ser la causa de muchas neurosis y
psicopatías. Sostiene que, a pesar del tiempo transcurrido, los seres humanos siguen teniendo los mismos
instintos e inclinaciones que nuestro antepasado de Cromagnon.
Para encauzar adecuadamente la agresividad sería necesario disponer de algunos mecanismos
inhibitorios. Para explicar esto, Lorenz habla de la moral de las armas y describe las que tienen, por
ejemplo, los lobos. En sus colmillos, los lobos tienen un arma con poder para matar a su contrincante.
Pero disponen de ese mecanismo de inhibición social que protege su especie y, cuando su contrincante se
ve vencido, se tiende en señal de sumisión y el vencedor le respeta la vida.
Pero se lamenta cuando habla del ser humano porque no dispone de esos mecanismos
protectores innatos "el hombre es el Cínico animal que dispone de armas que no han crecido con su
cuerpo y de las cuales nada saben las normas innatas de comportamiento, por lo que no existen
inhibiciones innatas".[31] Pero no sólo es eso lo peligroso, sino también que el impresionante desarrollo de
la tecnología armamentística es un gran facilitador de la agresión. Así se explica el caso de que tantos
seres humanos puedan ser asesinados cuando el único acto que haya que realizar para cometer ese
crimen sea apretar un botón. La distancia a la que son eficaces las armas actuales protege al individuo de
las consecuencias de sus actos. Y concluye Lorenz que el hombre es el único ser que puede cometer
fratricidio creyendo además que lo hace en nombre de valores supremos.
6.3. Imposibilidad de conocer la esencia de la agresividad humana
E. Fromm no considera la agresividad como instinto, es más, cree que este debate se utiliza para encubrir
las verdaderas causas de la agresividad humana (demasiado complejas para exponerlas con brevedad).
Piensa además que "el hombre siempre ha vivido en cautividad y todos los intentos realizados para
analizar su naturaleza a partir de las relaciones sociales, no difieren mucho del estudio que se hace de
determinadas conductas animales en el zoológico (se sabe que muchos animales muestran rasgos
agresivos en cautividad que no aparecen cuando viven en libertad. Es irónico que desde hace algún
tiempo se haya comenzado a estudiar a los animales en libertad, cosa que con el hombre aun no ha sido
posible)".[32]
No obstante Fromm piensa que muchos casos de abuso de poder y agresión se disfrazan de
sentido del deber cuando lo único que ocultan son impulsos sádicos.
7. LA TENSIÓN EN LA OBEDIENCIA
7.1. Mecanismos de alivio de la tensión
Siguiendo la reflexión de Milgram, el hecho de provocar daño a un ser inocente viola uno de los principios
morales más arraigados y universal, con lo que aparece un conflicto y, consecuentemente, tensión.
También pueden aparecer, aunque en menor grado, miedo a la represalia posterior o a la venganza de la
víctima.
La tensión producida por el conflicto puede ser amortiguada por los siguientes mecanismos de
defensa:
Evasión: el sujeto retira la atención de la víctima y se concentra en la tarea. La víctima queda
anulada psicológicamente y el sujeto se transforma en una especie de burócrata ocupado en su parte de
tarea, olvidándose del daño que pueda provocar. En la entrevista tras el experimento de Milgram, muchos
sujetos relataron que los detalles técnicos de la tarea les absorbía y llegaron a olvidar a la víctima.
Negación: de la realidad. Rechazo de la evidencia transformándola en algo diferente. Algunos
sujetos relataron tras el experimento, que estaban convencidos de que las descargas no provocaban
dolor.
Subterfugios. búsqueda de trucos que disminuyan la crueldad del experimento pero sin llegar a
una ruptura con la autoridad. Algunos sujetos intentaban apuntar la respuesta correcta a la víctima para no
tener que administrarle la descarga.
Conversión física: consiste en transformar la tensión psicológica en síntomas físicos, como sudor,
temblores, risas nerviosas, etc.
Pero la única acción que puede disolver realmente el conflicto será la desobediencia.
7.2. Resolución de la tensión: la desobediencia
Ésta es la acción más difícil. Algunos sujetos eran capaces de manifestar su disconformidad con el
experimento pero, aún así, seguían obedeciendo. Y ¿cómo es que, a pesar de ser la única acción que
puede resolver la tensión que produce la obediencia es tan difícil desobedecer? Algunas razones son:
- Desobedecer es un proceso complejo: el proceso mental que entraña la desobediencia es mucho más
complejo que el de la obediencia. Supone una secuencia que contempla los siguientes pasos: duda
interna, manifestación externa de la duda buscando complicidad en la autoridad, miedo al castigo,
disensión, amenaza de desobediencia y desobediencia.
- Desobedecer genera sentimientos de culpa: refirió Milgram que los sujetos desobedientes se mostraron
muy molestos, incluso con sentimientos de culpa, por haber quebrantado el orden y no hacer lo que se
esperaba de ellos. Es decir, el acto de desobedecer supone un proceso más complejo y que, además,
requiere una serie de recursos internos (habilidades psicológicas) del sujeto. Desobedecer es como "nadar
contra corriente". No obstante, volviendo a la clasificación del principio, si se desobedece una orden, se
está obedeciendo a un principio interno superior. Es la dialéctica propia de la obediencia / desobediencia
(sometimiento / autoafirmación).
- Desobedecer transgrede reglas de carácter social: porque es una acción que viola las enseñanzas de
sometimiento tan arraigadas en el Carácter Social. Para E. Fromm aquí está la verdadera razón de la
obediencia ciega. Pero es la sociedad la que moldea el carácter social, no el individuo. Es por eso que
éste está alienado. Se cree feliz porque comulga con la ideología nacida del carácter social de la época.
Frente a esa mayoría silenciosa, que ignora la injusticia, existe la posibilidad de la acción individual
de no colaboración. Ésta es la base del pensamiento de la No Violencia y una de sus manifestaciones es
la desobediencia civil.
7.3. La Desobediencia Civil
Se basa en el derecho legítimo de toda persona a negarse de forma pacífica e individual al cumplimiento
de leyes con las que no está de acuerdo en conciencia.
El término fue acuñado por Henry David Thoreau en 1848 con la publicación de su obra "Del deber
de la desobediencia civil" escrita tras haber permanecido un día en la cárcel por no pagar sus impuestos
para "no colaborar con un Estado que mantiene la esclavitud y la guerra". Su radical rechazo le condujo a
apartarse de la sociedad y vivir durante dos años en una cabaña, que construyó él mismo, en medio del
bosque Malden). Así demostró que podía ser autosuficiente y expresó su rechazo al injusto sistema.
Gandhi, padre del movimiento de la noviolencia, se inspiró en el pensamiento de Thoreau. Frente
a la desesperanza surge esta actitud de desobediencia que está al alcance de cualquiera y que siempre
tendrá un efecto que no importa que sea pequeño.
8. BREVE REFLEXIÓN PERSONAL
La investigación llevada a cabo por Milgram demostró el peligro que encerraba la
predisposición de los sujetos a obedecer y cómo esta actitud llegaba a despojarlos
de su conciencia y sentido de responsabilidad frente a los actos que cometieran.
En el epílogo del artículo de publicación de su experimento, decía que lo
peligroso no era el autoritarismo sino el principio de autoridad en sí mismo porque,
refiriéndose a la guerra contra Vietnam, las matanzas de civiles indefensos eran
Ilevadas a cabo por personas corrientes, transformadas por la obediencia a la
autoridad: "Medidas terribles como el uso de napalm contra civiles en Vietnam, la
destrucción de la población india americana y otras atrocidades, tuvieron su origen
en la autoridad de una nación democrática." Con la complicidad de la mayoría
silenciosa.[33]
Milgram se refería a una guerra de los años 60. Lamentablemente no ha cambiado nada. Las
guerras y la represión cambian de coordenadas geográficas pero las causas y las víctimas siguen siendo
las mismas. Las causas están en los intereses geopolítico-económicos de las grandes potencias/empresas
transnacionales, disfrazados de ayuda humanitaria o defensa de la libertad y la democracia. Y las
víctimas: la población pobre y la que se atreve a desobedecer los dictados de los poderosos.
A la vista está que no es la razón la que rige el comportamiento humano porque si así fuera,
empezaríamos porque no nos inculcarían, ya desde edad temprana, la veneración por tiranos sanguinarios
o genocidas de altura, como denomina Galeano a los conquistadores españoles en su magistral obra "Las
Venas abiertas de América Latina". La cultura de la guerra magnificada desde la escuela, llega a
conformarse como parte del principio de autoridad inserto en el inconsciente colectivo.
Ante el peligro de la obediencia de sometimiento, por la pérdida de conciencia [34] y sentido de
responsabilidad que conlleva, deberíamos prestar mucha atención a las situaciones donde la autoridad
presenta las características sobre las que nos alertaba el experimento de Milgram: la autoridad es una
sola, se muestra segura, transmite sólo una orden y está muy presente. Dándose todas estas condiciones
más fácil será conseguir la obediencia.
Actualmente nos encontramos, precisamente, ante esta situación: un sólo país domina el planeta.
Con su cultura de violencia y hamburguesa y su liberalismo-salvaje-depredador como bandera, muestra
una sola cara, una sola orden que no se puede ignorar por su gran poder de persuasión (su ejército es el
más poderoso del mundo), arrasando todo y siendo omnipresente, gracias a los dóciles medios de
comunicación. Es el síndrome
TINA (there is not alternative).[35] Esta autoridad ha dejado el mundo dividido en dos: los que
están con ellos (los amigos, los que obedecen) y los que no están con ellos (los que desobedecen), los
destinados a perecer.
Aún mayor prevención se impone si encontramos que los mensajes transmitidos por la autoridad
contienen propaganda de guerra.[36] También es éste es el caso en la situación actual.
Es necesario tomar medidas para neutralizar esta imponente autoridad mundial, puesto que está
en peligro el futuro de la Humanidad. Según algunos informes,[37] el arsenal nuclear actual es suficiente
para que ningún habitante de la tierra se quede sin su ración. Al parecer salimos a una bomba de la
potencia de la utilizada en Hiroshima por cada 5.500 habitantes. Si tenemos en cuenta además que la
bomba de hidrógeno es mucho más letal que las atómicas, no queda ninguna duda sobre el inmenso
peligro de desaparición de la vida en el planeta. Dice E. Fromm, refiriéndose a este enorme poder de
destrucción de las actuales armas nucleares, que "podría ser un acto de obediencia lo que trajera a la
Humanidad su final"
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NOTAS
[1] Las relaciones sociales estables están basadas en la legitimidad de la autoridad que, a su vez, está
fundada en la relación de dominio. A. Giddens "Capitalismo y la moderna teoría social".
[2] La sociedad feudal funcionaba fundamentalmente basada en el principio de autoridad; en el siglo XIX
ese principio correspondía al ahorro y, desde el siglo XX, la autoridad máxima está en el consumo. En E.
Fromm "La desobediencia como problema psicológico y moral", artículo recogido en "Sobre la
desobediencia" editado por Paidós en 1984.
[3] Durante la infancia se va interiorizando el comportamiento que evita la desaprobación que se produce,
especialmente, cuando se desobedece.
[4] Históricamente, ha sido función de la Ciencia mostrar la falsedad de muchas creencias en las que se
apoyaba la idea del papel sublime de la Humanidad.
[5] Artículo de Erich Fromm "La desobediencia como problema psicológico y moral" y publicado por Paidós
en 1984 bajo d título "Sobre la desobediencia".
[6] En "Psicología de las masas" G. Le Bon, describía la necesidad de que el líder fuese despótico porque
decía que la duda siempre conduce a la paralización de la acción.
[7] Es muy interesante el estudio de J. Darley y B. Latane sobre Difusión de la Responsabilidad. Iniciaron
el estudio incitados por las preguntas que les sugirió el asesinato de una mujer en la calle, ante la mirada
de 38 personas, que lo presenciaron desde las ventanas de sus casas y no hicieron nada por ayudarla.
Tras su investigación concluyeron que: existe menor probabilidad de obtener ayuda cuanto mayor es el
número de espectadores porque la responsabilidad se diluye. La mayor probabilidad de recibir ayuda está
en que se encuentre presente sólo una persona, con lo que, toda la responsabilidad, recae sobre ella.
[8] No hacer daño a un inocente es uno de los principios básicos universales
[9] Descartado que continuaran por interés económico puesto que se pagaba sólo por participar en el
experimento, sin más condiciones.
[10] En "Del deber de la desobediencia civil" H.D. Thoreau rechaza la sumisión al sistema y reivindica el
Ser No Fragmentado, con conciencia de sí mismo.
[11] D. Goleman, autor de "La inteligencia emocional" continuó describiendo el funcionamiento cerebral en
"El punto ciego" donde desarrolla su tesis sobre el autoengaño y su carácter adaptativo, probablemente
evolutivo.
[12] La secuencia recogida por el saber popular dice : Los Pensamientos se convierten en palabras y éstas
en Acciones que, transformadas en Hábitos, conformarán el destino.
[13] Para B.F Skinner, el autor de "Ciencia y Conducta", el espíritu democrático occidental ha puesto el
acento en la libertad. Falsa creencia para él porque mantiene que no existe verdadera libertad, ya que
todas las personas controlan y son controladas. El ideal para este psicólogo sería crear estados
planificados científicamente buscando siempre el bienestar de las personas. Así lo desarrolla en su novela
"Walden 2" (en homenaje al "Walden" de Thoreau).
[14] La orden, más antigua que el habla, tiene un carácter definitivo e indiscutible y siempre provoca una
acción. Idea desarrollada por Elías Canetti en "Masa y poder".
[15] En "Sobre la agresión, el pretendido mal", Konrad Lorenz, premio Nóbel de Medicina en 1973, llama
especialmente la atención sobre el peligro que entraña para la especie la posibilidad de matar distancia,
porque no da opción a que entre en acción el mecanismo protector de Inhibición Social, que describe
ampliamente en su libro "Él hablaba con las bestias, los peces y los pájaros".
[16] La personalidad autoritaria descrita por Adorno fue clave en el experimento de Milgram. Pero quiero
señalar aquí el interesante análisis que hace de este tipo E. Fromm en "El miedo a la libertad", en donde lo
empareja con sadomasoquismo.
[17] El Prof. Pinillos en "La mente humana" hace hincapié en la gran influencia que tienen los factores
sociales sobre las aptitudes mentales, dejando al descubierto un pensamiento abiertamente rancio sobre
la dificultad de desarrollo del lenguaje en las clases humildes, que las incapacita para elaborar hipótesis.
Tesis inquietante por proceder de un referente en el mundo de la Psicologia e investido de autoridad.
[18] En el manual "La personalidad y sus trastornos" de Millon y Everly, en sus apartados II y III.
[19] Trastornos como los Somatoformes (cuando se presentan síntomas físicos sin base orgánica) o Ios
trastornos Facticios (cuando se miente para poder refugiarse en el rol de enfermo) o los trastornos
Afectivos (cuando aparecen distintos tipos de depresión).
[20] Existe una dialéctica entre obediencia y desobediencia cuando se desobedece para obedecer un
principio superior.
[21] En "Vigilar y castigar", magnifica obra, Michel Foucault describe meticulosamente las técnicas para
moldear la docilidad de la persona, descomponiendo cada una de las maniobras en varios movimientos.
[22] S. Milgram: "Obediencia a la autoridad", pág. 174
[23] Los mecanismos de defensa más corrientes son: Represión (olvidamos que nos hemos olvidado);
Negación (de lo evidente); Inversión (sentimientos que se transforman en su opuesto, como la excesiva
amabilidad de la persona llena de hostilidad); Aislamiento (separar recuerdo y sentimiento que genera); y
el mecanismo civilizador por excelencia: la Sublimación (transformar la energia sexual en algo socialmente
aceptado).
[24] Desde el enfoque de la Psicología Cognitiva, la Psicoterapia tiene como objetivo discutir las ideas
irracionales que nos han impuesto desde la niñez y ante las que mantenemos actitudes acríticas.
[25] "Obediencia a la autoridad" de S. Milgram, pág. 117.
[26] S. Milgram estaba muy sensibilizado ante la guerra de Vietnam y, en el epílogo de su obra, arremete
contra esa barbarie.
[27] "Psicoanálisis Humanista y Teoría Marxista", pág. 24, artículo publicado por E.Fromm en 1965 y
recopilado por Paidós bajo el título "Sobre la desobediencia".
[28] Aspecto desarrollado magistralmente por S. Amigó en su obra "La teoría de la Supervivencia de las
sociedades. Hacia una teoría general de la evolución de la Humanidad".
[29] Clasificación sobre la agresión planteada en "De la Agresión a la guerra nuclear", ensayo homenaje al
premio Nóbel de la Paz de 1995, J. Roblat, y al movimiento que se instituyó por la paz y el desarme
conocido como Pugwash.
[30] En la obra de K. Lorenz "Sobre la agresión, el pretendido mal", le da a la agresión el carácter de
instinto, tan bueno como cualquier otro para la conservación de la vida.
[31] K. Lorenz en "Él hablaba con las bestias, los peces y los pájaros" pág. 208.
[32] "Contribución a la teoría y estrategia de la paz" pág. 182. Artículo de E. Fromm publicado por Paidós
en 1984 junto a otros artículos, bajo el título de "Sobre la desobediencia".
[33] La misma mayoría silenciosa que hace posible la injusticia."Significado de la noviolencia" J.M. Muller.
[34] En la introducción de "Conciencia, sujetos colectivos y praxis transformadoras en el mundo actual", A.
Piqueras hace un análisis profundo y muy interesante sobre la conciencia.
[35] El síndrome TINA, "no hay alternativa", refiriéndose al dominio norteamericano, es descrito por Pepa
Roma en su libro "Jaque a la globalización".
[36] En "Principios elementales de la propaganda de guerra. Utilizables en guerra fría, caliente o tibia" de
Anne Morelli, se describen algunos principios de propaganda de guerra, como son: "Nosotros no
queremos la guerra, la quieren nuestros enemigos", "Es una noble causa la que conduce a la guerra.
Están en juego los más altos valores de la patria" "Quien no cree lo que decimos es un traidor", entre
muchos otros.
[37] Citados en "De la agresión a la guerra nuclear" de J. Martín y A. Fernández-Rañada. Estudio
alarmante sobre el grave peligro que corre el planeta con la proliferación de armas nucleares.
Publicado en Cuadernos África, América Latina, "Militarismo
Desobediencia Global", nº 39, 2003, SODEPAU-SODEPAZ
Global,
Antimilitarismo
y
Fly UP