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El informe sobre Sierras Chicas

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El informe sobre Sierras Chicas
Informe sintético1 sobre la necesidad de un manejo integrado
de las cuencas de Sierras Chicas
Grupo Intercuencas Sostenibles
Foro Ambiental Córdoba
Participantes: Ramiro Berardo1,2, Sergio Chiavassa1,3, Rubén Actis Danna1,3,4, Beatriz
Ensabella1,3, Diego Gurvich1,5, Federico Kopta1,6, Agustín Pierobon6, Pablo Vagliente1,6,7.
1
2
Grupo Intercuencas Sostenibles, Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad de Arizona;
Departamento de Geografía, FFyH (UNC), 4Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica y
Geoprocesamiento, FCEFyN (UNC); 5Cátedra de Biogeografía & Instituto Multidisciplinario de Biología
Vegetal (FCEFyN, UNC-CONICET); 6Foro Ambiental Córdoba, 7Fundación AVINA Argentina.
3
Copias de este informe sintético fueron presentadas el 5/10/2012 en el Sistema Único de
Atención al Ciudadano (SUAC) que corresponde a la dependencia de cada uno de los
funcionarios a quienes se dirigió el informe. Los funcionarios a quienes estuvieron dirigidas
las copias del informe y los números de sticker recibidos son:
Gobernador José Manuel De la Sota: SUAC sticker Nº 618355001212
Ministro Jefe de Gabinete Oscar González: SUAC sticker Nº 618382001812
Ministro de Agua, Ambiente y Energía Manuel Calvo: SUAC sticker Nº 619199024712
Secretario de Ambiente Federico Bocco: SUAC sticker Nº 619401053612
Secretario de Recursos Hídricos Marcelo Cámara: SUAC sticker Nº 619185024112
Director de Estudios y Proyectos Edgar Castelló: SUAC sticker Nº 619222024712
INTRODUCCIÓN
Las localidades ubicadas en la falda este del cordón de Sierras Chicas,
pertenecientes al departamento Colón, e incluidas en la conurbación que a
ritmo acelerado crece alrededor de la ciudad de Córdoba, en su sector
nornoroeste, cuentan con una problemática común relacionada a la
dependencia de cabeceras de cuenca pequeñas para abastecer sus
necesidades de agua y a una gran aumento poblacional en los últimos
tiempos. Esta problemática abarca el cordón de localidades que va de La
Calera en el extremo sur hasta Ascochinga en el extremo norte.
El área de estudio se caracteriza por ser una zona de insuficiencia hídrica,
entendido como un desequilibrio entre la oferta natural del recurso y la
demanda de la población.
La oferta natural de recursos hídricos en la región, considerando los
superficiales y los subterráneos, es relativamente pobre, dado que la
1
El documento de trabajo sobre el que se basa este informe sintético puede ser
consultado en www.foroambientalcba.org.ar en tanto se tenga en cuenta su
carácter preliminar. El mismo amplía con descripción de las cuencas, clima,
vegetación, descripción de las poblaciones, fuentes de agua, impactos antrópicos
sobre las cuencas, conflictos sociales por el agua y respuestas gubernamentales
ante los problemas.
superficie de las cabeceras de cuenca es pequeña y las precipitaciones son
algo inferiores a las regiones más altas de las sierras de Córdoba (ej. Sierras
Grandes) y las temperaturas son relativamente altas (a por ejemplo las
Sierras Grandes). Los cursos superficiales son de escaso caudal y las aguas
subterráneas con que se correlacionan, dependen principalmente de la
“cosecha” de agua que se produce en las zonas altas de las cuencas. Esta
situación se ve agravada por una serie de problemáticas que afectan la
natural “recarga” de las cuencas, como son los recurrentes incendios, la
creciente ocupación de espacios en urbanizaciones de distintos niveles
(planes de vivienda, loteos abiertos, barrios cerrados, complejos turísticos),
la deforestación y el sobrepastoreo. Estos factores, al limitar la capacidad de
almacenamiento del agua y su liberación gradual, introducen cambios que
implican la aceleración en el escurrimiento de las aguas superficiales de
origen pluvial, y producen una importante pérdida del recurso, restringiendo
aún más su disponibilidad y afectando la calidad del agua, factor fundamental
por el lado de la oferta natural del recurso.
Por el lado de la demanda, la expansión de la población residencial y
turística, desde la década de los ochenta y profundizada a mediados de los
noventa, ha intensificado fuertemente el consumo planteando conflictos entre
los usuarios, para acceder a los recursos de mayor calidad. Las tensiones se
evidencian entre los pobladores de las cuencas altas y bajas, entre los
antiguos y los nuevos habitantes, entre los diferentes usos (residencial,
agropecuario, turístico, industrial). Inclusive, se plantean competencias entre
las cooperativas encargadas del suministro y los municipios y los municipios
entre sí, exigiendo soluciones que trascienden la escala local, interpelando de
este modo al gobierno provincial.
Como agravante de la situación, no existen servicios de saneamiento de
aguas residuales. En aquellas localidades donde el agua se obtiene de
fuentes subterráneas (ej. Salsipuedes) ya se ha registrado contaminación
biológica y química.
En relación a las políticas públicas sobre el tema, las mismas han tendido a
resolver problemas de coyuntura para obtener agua y distribuirla, faltando
una visión integral de la problemática desde la conservación de las cabeceras
de cuenca y el ordenamiento territorial.
En síntesis, el uso del agua está determinado por la disponibilidad natural del
recurso; la cantidad y consumo de la población; las tecnologías adecuadas
para su aprovechamiento y distribución; las políticas hídricas enmarcadas en
otras amplias de tipo ambientales, a diferentes niveles de gobierno; y la
organización social que define el acceso al agua y su aprovechamiento.
Visión del Grupo Intercuencas Sostenibles sobre la problemática
A partir de la experiencia a campo y el conocimiento de la problemática,
entendemos que los puntos de solución pasan por:
1. La necesidad de una visión integrada del territorio. Esto implica
la necesidad de entender al problema como socio ambiental, donde
tanto causas ambientales (clima, uso del suelo, de las cuencas) como
sociales (aumento de la población, y desigualdades en la manera en
que el agua se reparte) son responsables de la crisis hídrica. Significa
buscar soluciones más integrales, de carácter más regional y entre
todos, ver cómo se puede tomar conciencia sobre la problemática
porque más agua no hay, “no se puede fabricar agua”. Asimismo se
requiere de esfuerzos de coordinación tanto horizontales como
verticales (entre actores locales, pero también entre estos y otros
ubicados en niveles decisorios superiores), que permitan integrar una
variedad de visiones que se generan en diversos ámbitos y son
esgrimidas por actores de diverso background institucional.
2. La necesidad de generar consensos entre intendentes y jefes
comunales. Considerando a la Comunidad Regional del Departamento
Colón como componente neurálgico del esquema institucional formal
en el área de estudio, creemos necesario que se extremen las medidas
tendientes a incrementar el flujo de información existente entre los
principales decisores en la región de interés. La falta de acuerdo entre
gobiernos locales que no logran coordinar adecuadamente sus
acciones puede redundar en el deterioro de las relaciones políticas
entre los mismos y resultar en un incremento notorio de los costos
transaccionales en que se incurre a la hora de planificar respuestas
conjuntas a problemas que exceden los limites jurisdiccionales de las
localidades.
3. La necesidad de promover participación y consenso con la
población. Es necesaria una “Gestión Social del Agua”, perspectiva
que requiere de un trabajo participativo de las comunidades y
articulado a nivel local-regional. Uno de los primeros pasos es la
instalación de Talleres de información y formación para los habitantes.
Pasos posteriores serían la ejecución de Talleres Intercuencas y la
formación de una Mesa Regional del Agua, donde los habitantes
tengan voz a través de un Consejo Comunitario. La gestión integrada
de recursos hídricos requiere participación inclusiva (Berardo et al.
2012, Lebel et al. 2006, Ostrom 1990, Scholz y Stiftel 2005, entre
otros), pero también la creación de ámbitos formales de discusión que
sean a la vez estables y sirvan como foros donde se discuten posturas
y se consensúan decisiones, lo cual contribuye a la generación de
confianza entre los actores y al establecimiento de relaciones
cooperativas sostenidas en el tiempo.
4. La necesidad de coordinación de la Provincia y de ampliar el
equipo técnico calificado en el tema, como responsable de los
recursos hídricos. La toma de decisiones por consenso demandan
ingentes esfuerzos coordinativos, ya que no es fácil lograr acuerdos
sobre cuestiones de gran algidez que hacen a la capacidad autónoma
de los gobiernos locales por procurarse su propio desarrollo. El
gobierno provincial cuenta con recursos de diversa índole, tanto
financieros como técnicos, para sostener esta labor de coordinación y
creemos que debe adoptar un rol activo dado en este sentido dado que
la gestión integrada de los recursos hídricos rara vez se logra sin el
decidido apoyo de las agencias gubernamentales supra-locales (Davis
2007).
5. La necesidad de apertura a los sectores académicos, en tanto
que las universidades cuentan con líneas de trabajo en relación a los
recursos hídricos.
6. La necesidad de proteger la vegetación nativa de las cabeceras
de cuenca. Eso implica fomentar la reforestación con especies
nativas, frenar los desmontes, prevenir los incendios de montes y
pastizales y controlar la proliferación de especies invasoras, a fin de
proteger el lugar de captación de agua, que es la cuenca de las Sierras
Chicas. Esto implica mantener la superficie de absorción a través de la
preservación del bosque y pastizales nativos. Las sierras funcionan
como un gran reservorio de agua, que absorbe el agua de lluvia. Esta
a su vez se incorpora en las napas y se va liberando lentamente.
7. La necesidad de ampliar las reservas hídricas y brindarles
protección efectiva. Resulta fundamental como política pública, el
apoyar a las comunidades en la concreción de un corredor de reservas
hídricas que contemple la vertiente oriental de las Sierras Chicas
desde el IIIº Cuerpo de Ejército hasta el campo de aviación de
Ascochinga, espacio donde se encuentran una serie de áreas de
reserva ya consolidadas o en etapa de consolidación, que permitirían
un "corredor hídrico" donde se pueda hacer un uso del territorio
acorde a la necesidades de conservación, restauración, promoción y
control de los recursos naturales existentes.
8. La necesidad de frenar emprendimientos inmobiliarios de gran
impacto ambiental, tal como los de tipo turísticos, inmobiliarios y
grandes obras viales, que puedan afectar significativamente a los
recursos hídricos en la producción, consumo y calidad de agua. En
especial, frenar los loteos en las partes altas de las cuencas ya que el
caudal de las napas es cada vez menor y su calidad podría verse
afectada por las construcciones y con nuevas poblaciones se achica la
capacidad de almacenamiento.
9. La instalación de estaciones meteorológicas en la cuenca. Los
procesos de toma de decisión requieren la disponibilidad de
información que permita monitorear el estado de los recursos que se
desear gestionar y/o regular. Pero esta información no puede ser
producida de manera improvisada; por el contrario la misma debe ser
producida bajo estándares científicos de adecuada calidad, lo cual
reduce considerablemente el riesgo de disputas entre los actores que
puedan surgir de disímiles criterios interpretativos (Miller 2009). Esta
producción de información relevante se halla hoy resentida en el área
de interés debido a que no existen los mecanismos adecuados para
lograrla. Creemos que una acción necesaria en orden a solucionar este
problema es la instalación de estaciones meteorológicas en la cuenca
que permitan mensurar con precisión tanto la cantidad de agua de que
se dispone como así también su distribución geográfica y temporal.
10. El estudio de caudales de los cursos de agua y la investigación
de la dinámica de los acuíferos subterráneos, a fin de entender la
dinámica del agua en la región, y el probable efecto del hombre. Esto
permitirá conocer cuánta agua se puede llegar a disponer de manera
sostenible.
11. La instalación de medidores en los sistemas de extracción y
tratamiento de agua potable, ya que no suelen poseerlos y sería
importante para determinar los caudales con los que se manejan. Esta
es parte fundamental para el balance hídrico del sistema porque, estas
infraestructuras sufren muchas veces limitaciones para procesar toda
el agua que extraen del sistema natural y sería un error pensar que la
cantidad de agua extraída es igual a la cantidad de agua dispuesta a la
población.
12. La instalación de un sistema de medición en la red de
distribución, para poder afrontar con reparaciones inmediatas los
desperfectos en las cañerías añejas, que sufre toda la región.
13. La realización de un plan educativo sobre el uso racional del
agua que abarque los niveles inicial, primario y medio.
14. El apoyo a tareas de concientización sobre el uso racional del
agua que realicen las universidades, institutos educativos,
cooperativas y ONGs.
15. Trabajar sobre un Plan de Ordenamiento Territorial, en función
de los puntos citados anteriormente. El Ordenamiento Territorial es “un
proceso y un instrumento de planificación, de carácter técnico-políticoadministrativo, con el que se pretende configurar, en el largo plazo,
una organización del uso y ocupación del territorio, acorde con las
potencialidades y limitaciones del mismo, las expectativas y
aspiraciones de la población y los objetivos de desarrollo. Se concreta
en planes que expresan el modelo territorial de largo plazo que la
sociedad percibe como deseable y las estrategias mediante las cuales
se actuará sobre la realidad para evolucionar hacia dicho modelo”
(Massiris Cabeza, A. 2002:04).
16.Promover mecanismos financieros que permitan movilizar
recursos aplicables a estrategias de conservación de cuencas y
microcuencas. Existen probadas experiencias sobre el valor de
impulsar herramientas tales como los fondos rotatorios, fondos de
crédito, fondos de microcrédito y el pago o compensación por servicios
ambientales hidrológicos como mecanismos que son capaces de aplicar
recursos del sector privado que debe compensar su huella hídrica, por
ejemplo.
17. Fortalecer la gestión de las cooperativas de agua potable para
que puedan abordar integralmente su misión social, con distintas
estrategias de acceso, conservación, cosecha y calidad de agua, según
la problemática local. Las cooperativas de agua cumplen un rol
fundamental en la provisión del servicio, pero pueden mejorar su
accionar si logran contar con recursos para impulsar otras líneas de
trabajo en su ámbito de actuación territorial, buscando mayor
sostenibilidad ambiental e impactos a más largo plazo.
18. Promover Mecanismos de Cosecha de Agua. Esto implica
promover normas de construcción que permitan captar, almacenar y
distribuir agua de lluvia a nivel doméstico.
19. Promover la instalación de biodigestores, principalmente en la
localidad de Salsipuedes, ya que extraen el agua de consumo de las
napas subterráneas y es necesario evitar su contaminación. Como el
punto anterior, implica promover normas de construcción que tengan
la suficiente amplitud para que personas con diferentes niveles de
ingresos puedan afrontar su instalación.
20. Promover el uso de dispositivos de ahorro de agua. Esto implica
promover normas de construcción que promuevan el uso de
dispositivos que reducen el caudal o volumen de agua necesarios para
el uso doméstico y en edificios públicos.
21. Promover la instalación de micromedidores. La experiencia de
numerosas localidades indica que se logra un ahorro importante de
agua cuando esta comienza a ser medida.
22. Realizar
un
monitoreo
epidemiológico
continuo
de
enfermedades relacionadas con el agua sobre la población de la
cuenca.
23. Reparar el acueducto Los Molinos-Córdoba. De esta manera, se
podría abastecer buena parte de la ciudad de Córdoba con el lago Los
Molinos y se liberaría el San Roque y su cuenca para asegurar el
abastecimiento de Punilla y parte de las Sierras Chicas.
24. Descartar el proyecto de acueducto Paraná – Ciudad de
Córdoba. La propuesta resulta insostenible desde un punto de vista
económico y ambiental. Resulta mucho más viable utilizar los recursos
hídricos subutilizados en la provincia, como el lago Los Molinos,
Embalse Río Tercero y Piedras Moras.
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