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¿Y qué hiciste con tu hermano?

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¿Y qué hiciste con tu hermano?
Autor: Mons. Alejandro Goic Karmelic
Fecha: 18/01/2008
Pais :Chile
Ciudad: Santiago
¿Y qué hiciste con tu hermano?
Presentación del libro de Mons. Carlos González Cruchaga. Biblioteca Nacional, 18 de enero de 2008.
1. ¿Quién es don Carlos González Cruchaga?
Nació en Santiago el 8 de junio de 1921, primo hermano de San Alberto Hurtado Cruchaga.
Ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1944. A lo largo de su vida sacerdotal fue Vicario parroquial,
Asesor Nacional de la JOC. Prefecto y Director Espiritual en el Seminario Mayor de Santiago. Rector
del Seminario de Santiago. Ahí le conocí en 1965, cuando terminaba mi formación sacerdotal,
procedente del Seminario de Concepción. Desde entonces, me ha honrado con su amistad, cercanía,
sabiduría.
El 5 de marzo de 1967 fue consagrado Obispo en Talca para suceder a don Manuel Larraín Errázuriz,
trágicamente fallecido en 1966. Fue pastor de Talca por 30 años hasta 1997. Tuvo diversas
responsabilidades en la Conferencia Episcopal. Fue su Presidente en los años 1989 al 1992.
Tuvo responsabilidades en el Celam. Participó en el Sínodo de Obispos en 1990 y en 1992 en la IV
Conferencia del Celam en Santo Domingo. Me correspondió ser su Obispo Auxiliar entre julio 1991 hasta
noviembre de 1994 cuando asumí como Pastor de Osorno.
Ha escrito muchos libros y cartas pastorales. Convocó en sus 30 años de Obispo a dos Sínodos
Diocesanos.
Estos son los datos generales de una vida sacerdotal intensa y generosa.
Su lema episcopal ha sido y es “Ven, Señor Jesús”. Ahí está la clave para comprender en profundidad
su ser, su decir y su quehacer. Tiene muchos escritos de espiritualidad donde se descubre a un hombre
centrado en Jesús, Redentor de la humanidad. Jesús, el Hijo de Dios, ha sido la razón y el amor de su
vida. Y desde Jesús y su Evangelio ha escrito sobre diferentes temas en su óptica de Pastor. Ha sido
claramente un Obispo fiel a la letra y al espíritu del Concilio Vaticano II finalizado en 1965. Ahí se dijo:
“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo,
sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y
angustias de los discípulos de Cristo” (Gaudium et Spes, 1).
Nada de lo humano, es pues, ajeno a la Iglesia. Y por ello, el ministerio de don Carlos está impregnado
de esta visión y de esta mirada.
2. ¿Y qué hiciste con tu hermano?
El lanzamiento del último libro de don Carlos, “¿Y qué hiciste con tu hermano?” (Gén. 4) que hoy se
presenta, nos habla de su testimonio de pastor entre 1973 y 1990, período dramático de nuestra historia
reciente. Don Carlos mismo en la introducción nos describe el propósito de su reflexión:
a) una cronología de lo sucedido durante el gobierno militar.
b) Un intento de analizar las tensiones de aquella época, el punto de vista de la Iglesia, lo que
significaron esos años y algunas consecuencias para la Iglesia de esa experiencia.
Es la visión de un pastor lúcido para mirar esa realidad e iluminarla desde el Evangelio. Obviamente no
se trata de una historia de la actuación de toda la Iglesia en Chile en aquellos difíciles años.
En el escrito de don Carlos hay episodios profundamente conmovedores, como el fusilamiento del
Intendente de Talca, Germán Castro Rojas el 27 de septiembre de 1973 (ver pág. 22-23).
¿Y qué hiciste con tu hermano? es un libro que merece leerse. Es el testimonio de un pastor con un
amor entrañable por Jesucristo y por el hombre. Les invito a leerlo con atención y compartirlo con otros.
Hará mucho bien.
3.Algunas reflexiones personales
3.1.La defensa de la dignidad humana en toda circunstancia
En el libro de don Carlos aparece claro este principio fundamental en la convivencia social.
En la perspectiva de la fe en Jesucristo y en su Evangelio, cuando el ser humano es violentado en su
eminente dignidad – hijo de Dios -, cuando se mantiene o prolonga su postración, la Iglesia, y en ella el
Pastor debe hablar. Aunque tenga que sufrir por ello. Es parte de su servicio profético. Callar sería
cómodo. Pero sería faltar a Aquel que dio la vida por todos nosotros: Jesucristo. El Pastor debe
anunciar la verdad sobre el hombre y denunciar todo lo que se opone al plan de Dios e impide la
verdadera realización del hombre.
En el libro “¿Y qué hiciste con tu hermano?” aparece claro esta defensa apasionada de la sagrada
dignidad humana. En medio de las propias limitaciones de los pastores y de todos los bautizados, la
Iglesia fue fiel a aquel principio fundamental.
3.2.Acoger la Palabra de los Pastores y de la Iglesia
Hay palabras de pastores que se dirigen a los fieles que profesan la fe católica. Hay palabras de
pastores que se dirigen a los creyentes y también a toda la comunidad nacional.
El 22 de diciembre de 1969, los cinco Obispos del Comité Permanente de la época dirigieron una palabra
a todo el país, frente a la fuerte crisis que se comenzaba a vivir.
Permítanme citar algunos párrafos más significativos de aquel Documento:
“De ningún modo deseamos entrometernos en la política partidista de nuestro país. Tampoco estamos
defendiendo aquí o atacando una determinada política o un determinado gobierno. Esto no corresponde
a nuestra misión. Más de una vez hemos insistido en la libertad del cristiano para optar por diversas
alternativas políticas que busquen la realización del bien común en el respeto del hombre y de sus
derechos. Pero creemos que la supresión del sistema democrático, sea por partidos políticos, por grupos
terroristas o por las fuerzas armadas traería tales daños a la nación, a las instituciones y organizaciones
nacidas de la voluntad libre de los chilenos, que nos parece indispensable recordar ahora el valor
profundamente humano de la convivencia democrática….”
“Creemos que los vicios y limitaciones actuales se manifiestan en la falta de participación real de amplios
sectores en la vida nacional. Si una parte numerosa de nuestro pueblo no puede hacer oír su voz ni
logra organizarse ¿no es precisamente porque nuestra democracia no es todavía suficientemente
participativa y real?. La democracia real se define como participación amplia del pueblo en las tareas y
los bienes de la nación. ¿Cómo puede un grupo, sea cual fuere, arrogarse por sí y ante sí la
representación del pueblo? ¿en qué basaría este grupo su autoridad frente al país? Con qué argumentos
podría legitimar su intervención?...”
“La autoridad política proviene del pueblo que elige sus representantes…”
“…las instituciones militares están llamadas a integrarse en el esfuerzo común de la nación, sin definir
ellas el bien común, ni convertirse en organismo político de decisión, con lo que limitaría la posibilidad de
expresión y de participación del pueblo…”
“En declaraciones anteriores hemos hecho notar el largo camino que nos queda aún por recorrer para
satisfacer las aspiraciones más legítimas de los chilenos. Estamos todavía distantes de una sociedad
plenamente justa, libre y democrática. Pero creemos sinceramente que un cambio de régimen basado en
la fuerza de grupos minoristas sólo traería nuevos males para el país. Nuestro pueblo seguiría
esperando el día en que pudiese expresarse y satisfacer sus verdaderos anhelos…”
“Cuando se desata el dinamismo de la fuerza nadie puede asegurar su control final. La imposición
de una política por el terror, la dictadura o por las armas, trae consigo o la represión brutal de los
que se oponen, y la supresión de todas las libertades consideradas peligrosas por los que
detentan el poder. El país entraría en la vía de los juicios políticos, de las relegaciones, de las
injusticias flagrantes, de la supresión de toda prensa libre, de toda posibilidad de defenderse, de
las sospechas, de las calumnias, y por último del paredón…”
“Queremos terminar haciendo un llamado a todos los chilenos, para contribuir a perfeccionar nuestra
convivencia democrática. Pedimos a los políticos que, superando ambiciones partidistas e intereses
personales, busquen ante todo el bien del pueblo, especialmente de los sectores menos favorecidos y se
esfuercen por prestigiar la función parlamentaria. Llamamos a las organizaciones sociales y gremiales a
trabajar, insistiendo más en lo que las une que en lo que las separa, y en la defensa de sus conquistas y
libertades…”
“…Asimismo, solicitamos a los políticos para que en la campaña electoral que se aproxima mantengan la
paz, el respeto por la ideas y las personas, procurando que esta lucha electoral sea un ejemplo más de
verdadera democracia, de lección cívica sin que divida a la comunidad chilena en sectores
irreconciliables….”
Palabras proféticas. Palabras inspiradas. Si el país hubiera acogido con tiempo y en su momento esas
palabras, ¿cuánto drama y dolor se hubiera evitado…?
3.3.El diálogo, único camino razonable para resolver conflictos en la sociedad
Quiero confesarles algo: viví el 11 de septiembre de 1973 como jefe de la Iglesia magallánica. Mi Obispo
había fallecido 13 días antes. Me eligieron a mí para conducir la Iglesia Católica Magallánica. Durante
casi nueve meses estuve a la cabeza de ella hasta que Juan Pablo II nombró a Mons. Tomás González
M. Conocí como se verificaba terriblemente en mi Región natal lo que los Obispos habían anticipado en
1969 si se desataban los mecanismos de la fuerza. Lo peor que le puede pasar a un país es la ruptura
de su institucionalidad democrática. Y lo más terrible y espantoso es cuando esa ruptura lleva a la guerra
civil. Gracias a Dios, esto último no ocurrió en Chile. En todo caso, ambas situaciones provocan dolores,
sufrimientos y tragedias que perduran por décadas.
Soy consciente de los diferentes juicios acerca de los acontecimientos de septiembre de 1973.
Pero hay algo que todos, más allá de las visiones diversas de esos años, debemos aprender de nuestra
historia reciente: que sólo el diálogo es el camino humano para resolver los conflictos.
Nunca más, nunca más, la ruptura institucional de nuestro país. Nunca más, nunca más.
Trabajemos juntos en la hora actual, en diálogo sereno y constructivo, para crecer en fraternidad, en
respeto a nuestras divergencias, en justicia social, en compromiso real y efectivo por los más pobres.
El título del libro de don Carlos González Cruchaga que nos convoca nos interpela a todos . Ayer, hoy y
siempre ¿Y qué hiciste con tu hermano?
† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la
Conferencia Episcopal de Chile
Santiago, 18 de enero de 2008.
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