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Un Dios, un Señor, Un Pueblo

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Un Dios, un Señor, Un Pueblo
Un Dios, un Señor,
Un Pueblo
N.T. Wright
(Publicado originalmente en EX AUDITU Journal of the North Park Symposium on the
Theological Interpretation of Scripture
Traducido por J. Navarro
Revisado por Luís A. Jovel
Reproducido y traducido con permiso del autor.
© N.T. Wright © (de la versión en Español) notasteologicas.net 2006
www.notasteologicas.net
(1ª Revisión mayo 2006)
1
Un Dios, Un Señor, Un Pueblo
Cristología Encarnacional para una Iglesia en un ambiente Pagano
I. Introducción
Mi objetivo en este artículo, es examinar un tema que a menudo está marginado, pero
que posiblemente esté tan cerca como cualquier otro del meollo de la teología de
Pablo. Me refiero a la pregunta de la carne ofrecida a los ídolos, que trata en 1
Corintios 8-10. Mi argumento es, espero, muy simple. Que Pablo, en este pasaje,
ofrece a la iglesia Corintia, rodeada como estaba por el paganismo, un centro
cristológico para su creencia y acción, que se relaciona directamente y de una manera
provocativa a la tarea de enfrentar el paganismo con el evangelio. Aunque la pregunta
de la carne ofrecida a los ídolos, se haya pensado a menudo que tiene poca
importancia contemporánea, espero mostrar que el pasaje es no sólo exegéticamente
fascinante y teológicamente provocador de pensamiento, sino que posee más
importancia potencial para la iglesia y para el mundo de finales del siglo XX de lo que
a primera vista podríamos imaginar.
Construyendo este argumento utilizaré otros dos estudios. El punto inicial del pasaje
es 1 Corintios 8:6, que es una de las formulaciones Cristológicas más notables de
Pablo. He expuesto los detalles técnicos del versículo en otro lugar, y aquí presupongo
un poco de aquella argumentación detallada.[1] Asimismo he argumentado con un
trabajo próximo que la tarea de la iglesia contemporánea implica dirigirse seriamente
a un paganismo de múltiples facetas, que reemplaza rápidamente al deísmo de la postilustración o al ateísmo como la principal característica de la cultura Occidental
moderna, y de la misma manera presupongo un poco de aquella discusión.[2]
II. La situación Corintia
Los estudios de Corinto han abundado recientemente, y para nuestros propósitos la
conclusión obvia y principal: Corinto era una ciudad completamente pagana, típica
como muchas en el mundo antiguo.[3] Esto, desde luego, no significa simplemente
que la mayor parte de los habitantes fueran de vez en cuando a adorar en lugares
santos y templos paganos. Esto quiere decir que la cosmovisión del pueblo entero fue
dominada por suposiciones paganas, que el simbolismo pagano dominó el aspecto
visual de la ciudad, que las ideas paganas dominaron el tipo de mente normal del
Corintio medio, esperanzas paganas, y motivaciones paganas, y que prácticas paganas
dominaron el estilo de vida normal. Aunque el mundo Occidental moderno está, creo,
moviéndose hacia un redescubrimiento de paganismo en una tasa bastante alarmante,
reconstruir la imagen de una ciudad como Corinto todavía requiere de cierto esfuerzo
mental.[4]
Había, desde luego, una población importante judía en la ciudad, así como en todo
alrededor del Mediterráneo. Cuán influyente era esta comunidad no tenemos medios
de saberlo. Tampoco está claro en que medida la comunidad judía en Corinto se
habría adherido a una especie de ortodoxia Farisaica en su creencia y
2
comportamiento, o en que medida habrían sido abiertos a nuevas, quizás helenísticas,
ideas. Está claro, eso sí, que sus creencias gemelas, el monoteísmo y la elección,
cortan limpiamente cualquiera de las suposiciones naturales del paganismo. Es en este
conflicto entre el Judaísmo y el paganismo encontramos el fondo verdadero del
argumento de Pablo en 1 Corintios, no menos en los capítulos 8-10.
El monoteísmo judío en este período no era una doctrina especulativa sobre el ser
interior del dios verdadero.[5] Esta era la creencia polémica de que había un sólo
dios, el creador del mundo entero, y que todos los otros dioses eran simplemente
ídolos, invenciones humanas con posibles asociaciones demoníacas. Esta creencia
debe ser claramente distinguida de otras variedades antiguas de monoteísmo, el
panteísmo notablemente Estoico. Hay toda una diferencia en el mundo entre decir que
hay un dios porque todo lo que existe es dios, y decir que hay un dios que hizo todo lo
que existe. Y este monoteísmo judío creacional fue unido estrechamente con la
creencia que éste dios creador había llamado a Israel para ser su pueblo especial. Así
se equipó la teología central de Israel para afrontar los estragos de la opresión pagana
en el período entre el exilio babilónico y el primer siglo, y verdaderamente los
acontecimientos de este período sirvieron para reforzar su creencia en su dios como
un dios verdadero, que tarde o temprano vindicaría su nombre y a su pueblo contra
todos los otros dioses y sus adherentes.
Las opciones con que se encontraron los judíos en el mundo pagano fueron por lo
tanto bastante duras. Una opción era retirarse del contacto con el mundo, retirarse en
el gueto. El problema con esto era la fuerte creencia judía en lo bueno de la creación:
tratando grandes áreas del mundo como prohibidas irían en contra del punto (por
ejemplo) de los Salmos con su celebración del orden creado. Recluirse en el dualismo,
aunque a menudo pasara, nunca podía representar una solución judía sin reservas. La
otra opción era por supuesto asimilar. Los judíos desde ese día hasta ahora han
afrontado esta posibilidad, podemos presumir que tanto entonces como ahora algunos
perderían su identidad completamente, mientras los otros encontrarían varias
soluciones de compromiso. Pero en el centro de la cuestión siempre encontraremos las
preguntas teológicas y éticas que sirven como la taquigrafía para estos grandes
asuntos socio-culturales. Las cuestiones del monoteísmo contra el politeísmo, las
cuestiones de la identidad del pueblo de dios, y las cuestiones de la conducta con
respecto al alimento, la bebida y el sexo: estos no son simplemente los asuntos de una
teología o ética abstracta, sino que se relacionan con la cosmovisión mundial, el
camino entero "de ser en el mundo", de la gente en el antiguo, y creo que en el mundo
moderno.
III. El centro de la respuesta de Pablo: Cristología
Con esto, damos un giro a la cuestión sustancial que afrontó Pablo. ¿Deberían los
cristianos de Corinto comer la carne que habían ofrecido a ídolos? Deberíamos ser
claros del gran alcance que la pregunta realmente tiene. Aunque haya algún debate
acerca de algunos detalles, parece probable que casi toda la carne disponible en una
ciudad como Corinto se habría ofrecido en algún lugar santo; y que los templos de los
ídolos sirvieron no sólo como carnicerías sino también como restaurantes.[6] Evitar
la carne de los ídolos totalmente, entonces, podría significar de facto el
vegetarianismo (una opción forzada en algunos en cualquier caso por circunstancias
económicas). Un judío, frente a esta pregunta colocaría bastante agudamente las
opciones que acabamos de notar. Una posición principal judía consideró la adoración
pagana como la idolatría, e insistió que los monoteístas genuinos no coqueteasen con
ello. Otra tradición principal judía dijo que los ídolos eran inexistentes e irrelevantes,
y que el dios creador reclamó como suyo propio todo lo que los ídolos han usurpado.
Bien pueden haber ayudado a este segundo camino la clase de gnosis especulativa
judía según la cual la relación de alguien con el dios verdadero le eleva por encima de
3
los problemas del mundo pagano.[7] El primer camino podría conducir al dualismo,
el segundo a la asimilación. Pablo se forja un camino que evita a ambos.
Él rechaza hablar de la pregunta en términos meramente de un orden del día práctico.
Él va (mucho más fácilmente que algunos de sus comentaristas) a la cuestión
sustancial que está detrás de todo, esto es el monoteísmo y la idolatría. Él no trabaja
con las categorías de un orden del día de la post-reforma, preguntando si "la ley" es
una cosa buena o una cosa mala, debatiendo seriamente acerca de si la "ética" y la
"moral" comprometen de algún modo el evangelio de la gracia libre. Y, a pesar de
algunos escritores recientes que han sugerido que él simplemente dispara sin apuntar ,
ofreciendo soluciones casuales e incoherentes a los problemas según vienen, sugiero
que su solución es realmente clara, teológicamente fundamentada, y
sorprendentemente relevante.[8] Él ofrece a la iglesia una nueva definición de
monoteísmo y elección, ambos logrados mediante su cristología central; y él muestra
como esta nueva definición de teología judía fundamental permite la iglesia no
simplemente sobrevivir y mantener su identidad con respecto al paganismo, sino
tomar el paganismo y, en cierto modo, golpearlo en su propio terreno. Él ofrece, en
resumen una teología encarnacional para una iglesia en un ambiente pagano.
Esto ayuda a explicar el principio del argumento (8:1-3). Pablo responde a la demanda
de gnosis insistiendo en la primacía de la lealtad de estilo judía a un dios verdadero,
como se expresa en la oración central judía, la Shema (“Escucha, oh Israel, el SEÑOR
es nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Amarás al SEÑOR tu Dios”.;
“En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que "todos tenemos la debida
gnosis". El gnosis envanece, pero el amor edifica. Y si alguno se imagina que "sabe"
algo, aún no "sabe" nada como debería saberlo. Pero si alguno ama a Dios, "es
conocido por él". (vv 1-3)
Pablo está a punto de citar la Shema explícitamente, en el v. 4, pero claramente lo
tiene ya en mente. ¿La pregunta en juego en la discusión de la carne de los ídolos es,
quién es el pueblo de Dios? La respuesta judía es: ¿quién dice la Shema? Pablo
comienza por afirmar esta respuesta, antes de introducir una nueva dimensión
asombrosa:
Acerca, pues, de los alimentos que se sacrifican a los ídolos, sabemos que "un ídolo
nada es en el mundo", y que "no hay más que un Dios". " (v. 4).
El monoteísmo es lo que importa. Pero esta declaración credal por sí mismo apenas
dirige la situación en la calle en Corinto, así que él continúa:
Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay
muchos "dioses" y muchos "señores"),(v. 5).
El panteón pagano no es irrelevante. Debe ser confrontado. Uno no puede aislarse del
paganismo, de la misma forma que no hay que asimilarlo. Hay en cambio que adorar
al Dios verdadero, aquel quien el paganismo parodia. Esto, voy a sugerir, es de hecho
el centro de todo el argumento. Y para Pablo este Dios verdadero es revelado en Jesús
de Nazareth.
4
En lo que es seguramente una de las formulaciones más asombrosas de cristología
alguna vez escritas en cualquier siglo, Pablo toma un argumento que es sobre el
monoteísmo, y toma de la fórmula judía que es la expresión más básica de
monoteísmo judío, y coloca a Jesús en el corazón de ello. En vez de
•
Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es
tenemos
•
para nosotros:
o Un Dios
el padre, de quien son todas las cosas y nosotros para él
•
y un Señor
o Jesús el Mesías,
por quien son todas las cosas y por quien somos nosotros. (8:6)
Esto es aún más asombroso cuando ponemos la Septuaginta de Deuteronomio 6:4 al
lado del griego de la fórmula de Pablo:
akoue Israel, kyrios ho theos hemon eis estiv
Lo que Pablo parece haber hecho es esto. Él ha ampliado la fórmula, de una forma sin
precedentes en cualquier otro texto conocido, para incluir una glosa en theos y otra en
Kurios:[9]
•
all hemin
o eis theos ho pater
ex ou ta pavta kai eis autov
•
kai eis kurios Iesous Christos
o di ou ta pavta kai hemeis autou de di
Pablo, en otras palabras, ha glosado "Dios" "con el Padre", "y Señor" "con Jesucristo",
añadiendo en cada caso una frase explicativa: "Dios" es el Padre, "de quien son todas
las cosas y nosotros para él", "y el Señor" es Jesús el Mesías, " por quien son todas las
cosas y nosotros por él". No puede haber ningún error: Pablo ha colocado a Jesús
dentro de una declaración explícita, sacado del mejor texto monoteísta conocido del
Antiguo Testamento, de la doctrina que el Dios de Israel es uno y el único Dios, el
creador del mundo. La Shema era ya, en esta etapa del judaísmo, de uso extendido
como la oración diaria judía.[10] Pablo la ha redefinido cristológicamente,
produciendo lo que sólo podemos llamar una especie de monoteísmo cristológico.
IV. Cristología, por lo tanto ama
Sería fácil, aunque erróneo, si nos excitásemos tanto sobre la innovación asombrosa
de la cristología de Pablo, que uno malinterpretase el punto de esta cristología dentro
del argumento global. Ya hemos visto que él reafirma el monoteísmo de estilo judío
contra el politeísmo pagano de Corinto. ¿Pero qué diferencia práctica hace esta
redefinición, cuando esto viene a colación de la pregunta de la carne de los ídolos?
5
La pregunta, como vimos, era ante todo una cuestión de la definición de la comunidad
del pueblo de dios. Viviendo como hacemos en un período de individualismo
atomizado, es necesario para nosotros para pensar en volver nuestro camino atrás en
el primer siglo, donde el comportamiento individual fue visto para lo que los
sociólogos más recientes han estado insistiendo en lo que realmente es: una función
de vida comunal.[11] Pablo dirige la cuestión en este nivel, aplicando su monoteísmo
reformulado a la pregunta. ¿Qué significa ser el pueblo verdadero de éste dios?
Significa, claramente, que el amor y la preocupación por otros miembros de la
comunidad deben ser colocados delante de todas las tentativas en el desarrollo
personal. En 8:7-13 él explica esto detalladamente en términos precisamente del
Cristo que ha llegado a ser la parte de la definición de dios uno, el Cristo que es
idéntico con el Jesús que murió en la cruz:
“Sin embargo, no todos tienen este conocimiento; sino que algunos, estando
acostumbrados al ídolo hasta ahora, comen [alimento] como si éste fuera sacrificado a
un ídolo; y su conciencia, siendo débil, se mancha. Pero “la comida no nos
recomendará a Dios”, [pues] ni somos menos si no comemos, ni [somos] más si
comemos. Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se
convierta en piedra de tropiezo para el débil. Porque si alguno te ve a ti, que tienes
conocimiento, sentado [a la mesa] en un templo de ídolos, ¿no será estimulada su
conciencia, si él es débil, a comer lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento
se perderá el que es débil, el hermano por quien Cristo murió. Y así, al pecar contra
los hermanos y herir su conciencia cuando [ésta] es débil, pecáis contra Cristo. Por
consiguiente, si la comida hace que mi hermano tropiece, no comeré carne jamás, para
no hacer tropezar a mi hermano.” (vv 7-13 LBLA)
La gnosis del cual algunos miembros de la comunidad están orgullosos, a saber, su
conocimiento de un Dios verdadero, debe, si realmente es el Dios verdadero al que
ellos adoran, traerles inmediatamente a la realización de este Dios verdadero, en la
persona del Mesías, muerto para rescatar tanto a ellos como al resto de precisamente
esos males de los cuales el paganismo es claramente sintomático. Aunque la palabra
agape en sí no ocurra en este pasaje, es acerca sobre lo qué todo es: el amor del Dios
verdadero para su pueblo, y el amor consecuente que este pueblo debe mostrar, no
sólo para él en la religión privada, sino también para él en las personas del resto de la
familia. El sentido corporativo de Christos es claramente visible bajo el V 12: Y así,
al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando [ésta] es débil, pecáis
contra Cristo.[12] Y todo el efecto es poner en práctica la Shema misma: hay un
Dios, un Señor, y su pueblo es definido como los que lo aman, y quien ama a sus
vecinos como a ellos mismos. La concesión para el débil no es una mera concesión ad
hoc. Esto proviene del corazón de la teología cristiana en sí misma. De ahí 1 Corintios
13 puede ser visto como un punto culminante de la carta entera, una exposición de
traje de gala de lo que es necesario cuando se confronta al mundo pagano.
V. Cristología, por lo tanto abandono de derechos
Es en este punto que 1 Corintios 9 hace su impacto apropiado. El cambio repentino de
tema, de la discusión de la carne de los ídolos a una discusión del apostolado de Pablo
y su trabajo, inevitablemente ha conducido a algunos eruditos a hacer preguntas de la
integridad del pasaje. A esto hay que añadir el hecho de que el consejo en el capítulo
10 sobre el tema de la carne de los ídolo no parece el mismo como que en el capítulo
8. Pero si seguimos la línea que hemos comenzado, descubriremos que bajo estas
discrepancias evidentes hay una coherencia nacida de la teología que Pablo de hecho
expone, y que pasa generalmente desapercibido.
La razón por la que Pablo de repente se lanza a una discusión de su apostolado puede
tener algo que ver con una defensa contra los que lo marginan y miran a algún otro
6
líderes en su lugar (cf. 1 Corintios 1:10-17; 3:1-23). Pero si esto es así esto es
estrictamente un argumento secundario al tema principal del pasaje. La intención
básica de Pablo es de ofrecerse como ejemplo de cómo acercarse a tales cuestiones,
donde uno tiene un derecho de hacer algo, pero deliberadamente hace inútil este
derecho por el evangelio. Él resume esto en 11.1: "Sed imitadores míos, así como yo
lo soy de Cristo."Aquí otra vez el monoteísmo redefinido de 1 Corintios 8:6 hace su
camino hacia la práctica real.
Si no fuese por 11:1, esta conclusión podría ser opuesta. En ninguna parte en 1
Corintios 9 Pablo dice explícitamente que en al abandonar sus derechos él sigue el
ejemplo del Mesías.[13] Pero aquí un pasaje paralelo viene a nuestra ayuda. En
Filipenses 2:1-11, encontramos primero (vv. 1-4) un exhortación clara a hacer
exactamente lo que Pablo dice en nuestro pasaje que él hace, a saber, renunciar a los
derechos propios para el bien de otro; y este pasaje es inmediatamente respaldado por
Filipenses 2:5-11, en el cual Pablo describe a Jesús el Mesías como el que hizo
precisamente esto. Además, Filipenses 2:5-11 es uno de los dos pasajes en Pablo (el
tercero es Colosenses 1:15-20) en el cual Pablo toma textos y temas explícitos del
monoteísmo judío y pone a Jesús en medio de ellos.[14] La cristología encarnacional
de Filipenses 2:5-11 sostiene así explícitamente la petición de que los cristianos
deberían renunciar a sus propios derechos en consideración de los de los demás. Lo
que tenemos en 1 Corintios 8 y 9, sugiero, es el mismo tema explicado con detalle de
un modo particular. ¿A la pregunta, deberíamos nosotros ejercer nuestra libertad
"dada-por-Dios" y, despreciando a los ídolos como irrelevantes y no existentes, seguir
adelante y comer la carne que les han ofrecido? Pablo hace tres respuestas:
1. Primero toma tu monoteísmo bien; es verdad que hay sólo un Dios, pero este
Dios ahora es hecho conocido en y por Jesús el Mesías, y en el amor de este
Dios tu puedes encontrar que hay otros deberes más apremiantes que la
exposición de tu desprecio por los ídolos comiendo su alimento sin
preocupación.
2. Entonces reconoce que entre las necesidades la más urgente es la de
preocuparse por los que luchan en la fe, y que esto puede significar renunciar
felizmente de su demostración de monoteísmo en términos de comer la carne
de los ídolos a favor de una demostración de este monoteísmo redefinido en
términos de abstención de la carne de los ídolos.
3. entonces reconoce que en esta abstención, también, tu demuestras que tu eres
pueblo de éste Dios verdadero, y que en Jesús este Dios renunció a sus
derechos al venir y rescatarte también.
La cruz, por lo tanto, está claramente bajo de este argumento. Para Pablo, la
crucifixión de Jesús no tiene que ver simplemente con alcanzar de salvación
individual. Significa el rehacer la comunidad del pueblo de dios en una forma
particular, a saber, como a la comunidad que le es dada tal seguridad valor en el amor
del dios verdadero que es capaz de renunciar todos los privilegios y derechos
humanos los cuales de cualquier otra manera podrían reclamar. Es más, Pablo vio
claramente que la cruz, al lograr esto, ofrece al paganismo el desafío más fundamental
en cada nivel. Esto es, creo, el verdadero subtexto de nuestro pasaje. ¿En vez de
preguntar "¿cuán lejos podemos ir?" en la asimilación aparentemente del paganismo,
Pablo muestra una agenda totalmente diferente. El monoteísmo que ha sido redefinido
para tener a Jesús, y de ahí la cruz, en su centro, es el monoteísmo que no sólo
proporciona un camino a sus adherentes para vivir dentro de un mundo pagano con
integridad, sino que también proclama a ese mundo pagano un desafío decisivo y
devastador (comparar 1 Corintios 2:6-8). En vez de simplemente perseguir un camino
de espiritualidad privada dentro del mundo, la iglesia debe perseguir un camino de
misión al mundo. Y la victoria que debe ser ganada por aquella misión es la victoria
de la cruz.
7
El paganismo, en su corazón, reforzó poderosamente las fronteras de nación, familia y
tribu, de geografía y género, esto entrecruzó el mundo antiguo. Es un hecho
asombroso que, aparte de dentro del Judaísmo, tenemos pocas o ninguna prueba en el
mundo antiguo de lo que hoy llamamos "la caridad"; no había ningún sentido de
obligación al pobre, excepto al pobre entre la propia familia o entre los que podrían
ser de utilidad política. Aunque la palabra "caridad" desde luego se haya hecho fría y
difícil, nosotros podríamos detenernos para imaginar un mundo donde la noción
misma ésta había sido quitada. Sería más frío y más duro todavía. Y este es el mundo
al que Pablo desafiaba con el evangelio de Jesús. La iglesia ha sido convocada, como
la materia misma de su vida, no como un añadido suplementario cuando la
espiritualidad privada ha sido arreglada, a encarnar aquel amor, aquella caridad, tal
como el Dios que profesan adorar ha hecho. Y en este proceso la iglesia debe tener
cuidado con los signos que bajo una adhesión profesa al monoteísmo no hay un
egocentrismo que deba ser desafiado por la cruz: "Castigo mi cuerpo y lo esclavizo;"
escribe Pablo, "no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado" 1
Corintios 9:27. Una espiritualidad que no contiene al menos la posibilidad de tal
actitud está bajo la advertencia que, profesando el cristianismo, puede de hecho haber
abrazado alguna forma de paganismo.[15] Insistir en nuestros propios derechos, aún
insistiendo en los propios derechos como cristiano, es un signo de que algo más que el
Dios verdadero está siendo adorado. La cristología de 1 Corintios 8:6 así sostiene la
exposición paradójica del apostolado en 1 Corintios 9, y prepara el camino para
volver al asunto principal en 1 Corintios 10.
VI. Cristología y el verdadero alimento
Más que exponer una posición que simplemente ayude a los cristianos a evitar el
problema de la carne de los ídolos, ahora Pablo va con audacia al ataque. Él pone en
el centro de la escena el verdadero comer y beber cristiano, del cual el festín pagano
es una mera parodia. Esto es, de hecho, su crítica habitual al paganismo. Evitar el
estilo pagano evitando el material con el que tratan es dualismo; asimilar estos estilos
de vida es abandonar la lealtad al único Dios. La alternativa genuina a ambos caminos
es abrazar el evangelio como la realidad en la cual el paganismo es la copia
distorsionada. Y esto significa ver el festín pagano en la luz de la eucaristía.
No soy consciente de que 1 Corintios 10 normalmente es leído bajo esta luz, pero
sugiero que así debiera ser. El capítulo entero trata sobre comidas religiosas, cómo
funcionan, y que implican. Pablo comienza con las comidas judías, la alimentación
"espiritual" en el desierto (vv.1-13), y sigue adelante a la eucaristía cristiana (vv. 1417), para entonces sacar su final, la respuesta al problema al alcance de la mano (vv.
18 - 11:1). Sugiero que, al hacer esto, está siguiendo una pauta del argumento
semejante a la que observamos en el pasaje fundacional, 1 Corintios 8:1-6.
Primero, él reclama el terreno judío. Así como en el capítulo 8 él dio comienzo con la
Shema, de la misma forma en el capítulo 10 él comienza con la Pascua de los judíos.
El monoteísmo en el capítulo 8 es equilibrado así por la alimentación del desierto en
el capítulo 10 ("nuestros antepasados ... todos comieron el mismo alimento espiritual,
y todos bebieron la misma bebida espiritual" (vv. 1-3).) Contrapuesto al paganismo,
Pablo siempre comienza su pensamiento como un judío leal. En ambos casos, las
alusiones a la Pascua de los judíos no están lejos. La Shema recuerda al dios que trajo
a Israel de Egipto. La alimentación en el desierto son resultado del mismo gran acto
de liberación. La Pascua de los judíos y el Éxodo se unen igualmente en el antitipo
cristiano, la eucaristía.
Segundo, él muestra que este enfoque por sí mismo no salvó a los judíos de la
asimilación de prácticas paganas. En el primer pasaje, esto viene implícito: La gnosis
judío helenística de la cual algunos están tan orgullosos los conducirá, si no tienen
cuidado, a la asimilación. En el pasaje presente, explícitamente, muestra que la
8
primera alimentación de los judíos no previno la idolatría (v 7), la inmoralidad (la v
8), tratando al Señor como una deidad pagana (la V 9),[16] y quejándose de que su
dios no se había comportado apropiadamente con ellos (la v 10). Así, al reclamar la
herencia judía no sólo para él mismo sino para sus antiguos convertidos del
paganismo ("nuestros antepasados," v 1), él ve que hay que ir más lejos. El judaísmo
por sí mismo no es suficiente.
Tercero, él pasa a afirmar la verdad cristiana que es, en su opinión, el cumplimiento
de la verdad judía, y que así reclama la superioridad que el paganismo había estado
tratando de ocupar. En 1 Corintios 8, este movimiento consiste en su redefinición del
Shema judío de modo que esta se haga la respuesta al politeísmo pagano. La religión
de "muchos dioses y muchos señores" es reemplazada por el un Dios, un Señor. En 1
Corintios 10:16-17, esta cristología se abre para revelar, como en una cáscara de nuez,
el significado de la eucaristía cristiana, conteniendo los ecos de las más antiguas
liturgias judías,[17] y ofrecer la alternativa decisiva a todas comidas rituales paganas:
La copa de bendición que bendecimos
—¿no es la comunión de la sangre de Cristo?
El pan que partimos
—¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo
—pues todos participamos de aquel mismo pan[18]
La redefinición del monoteismo por medio de Jesús ha dado a luz una redefinición del
pueblo del dios verdadero; y éste pueblo es revelado precisamente en su compartir la
comida por la cual ellos se constituyen como tal. Si hay un Dios, y un Señor, entonces
los que celebran y veneran éste Dios y Señor llegan a ser un pueblo, trascendiendo las
diferencias de raza, género, clase y geografía. Esta celebración se parece a banquetes
paganos tanto como el sol se parece a una bombilla: el primero es la realidad de que el
último es una copia inventada por humanos.
A ojos de los Protestantes modernos o racionalistas, la descripción de Pablo de esta
celebración podría verse cómo si navegase cerca de los vientos de la asimilación, es
decir la asimilación al paganismo. Así como los críticos de la cristología
encarnacional de Pablo lo han acusado de vender sus derechos de nacimiento judíos
para liarse con paganos o con el politeísmo gnóstico,[19] entonces los críticos de su
teología eucarística están obligados a acusarlo de hacer la eucaristía justo como una
forma de paganismo. Pero en este punto protestantismo, racionalismo y Judaísmo, si
hacen esta acusación, están sustentados sobre un fundamento peligrosamente dualista.
Desde el punto de vista de Pablo es el paganismo el que imita la adoración verdadera
sacramental, y no al revés. La función de este pasaje eucarístico dentro del presente
argumento debe decir: ¿en el misterio central cristiano usted llega a ser una familia
por compartir la sangre y el cuerpo de Cristo, de la misma forma que puede compartir
la copa, o la mesa, de antidioses, de no dioses, o de demonios? El versículo 16
explícitamente se aplica en el versículo 21:
No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no
podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios
El argumento del capítulo 10 en conjunto, entonces, gira sobre los pasajes eucarísticos
de la misma forma que el capítulo 8 giraba sobre la nueva formulación cristológica.
Los que toman el monoteísmo redefinido en serio lo tienen que seguir por su amor el
uno por el otro. Esta cristología, y este amor, encuentran su expresión ritual en la
eucaristía; y los que toman esta comida de comunidad redefinida en serio lo tienen
que seguir en una vida de santidad, en la cual se ha renunciado a la asistencia a los
templos de los ídolos.
9
Hay que hacer una anotación en este punto para ver la opinión exacta de Pablo acerca
de los ídolos. Él ya ha acordado con los "fuertes" en Corinto que los ídolos no tienen
existencia como tal (8:4), y tiene claro en el pasaje actual que él no se retracta en este
punto (10:19). Pero esto no excluye la posibilidad de que entidades malignas no
humanas no sólo pueden existir, sino que puedan ganar el poder por medio del ritual
pagano y luego ejercerlo sobre la gente, aún sobre cristianos. Pablo (o uno de sus
intérpretes más tempranos) creyó que los cristianos participan de una batalla en curso
para poner en práctica la victoria de Jesús sobre los poderes de la oscuridad (Efesios
6:10-20; Colosenses 2:15). Adorar en el templo de un ídolo por lo tanto sería
coquetear con, o daría el aspecto de coquetear con, los poderes mismos que siguen
esclavizando y deformando la existencia humana. Estos poderes deberían, en cambio,
ser desafiados por el evangelio de liberación y sanidad. Tales poderes no deben ser
tenidos en cuenta como rivales de el un Dios, un Señor. Este es el mensaje de 1
Corintios 8.4-6 y de Colosenses 1:15-20. Olvidar esto es en si dualismo. Pero esto no
significa que cristianos no deban tomar los poderes en serio. En vez de preguntar
como la pregunta de los Corintios implícitamente pregunta, hasta qué punto uno se
puede permitir fraternizar con ellos, habría que preguntarse cómo su poder sobre el
resto de la gente se puede romper.
La respuesta de Pablo a esta cuestión viene de la aplicación radical de la cruz a toda la
vida humana y cristiana. La victoria sobre los poderes viene, no de la sabiduría
humana, del éxito en términos humanos, sino de la renuncia de todas las clases de
poder humano y autoridad, privilegio y estado. Cuando los cristianos en Corinto y en
otra parte dejan sus derechos, ellos no se retiran simplemente de la posibilidad
humana de la preocupación generosa por el uno por el otro. Ellos dan un golpe contra
el paganismo que ofrece a la gente una auto-valoración falsa, una auto identidad
inflada.[20] Ellos ofrecen un desafío directo al paganismo, basado no en su propia
confianza religiosa en sí mismos recién descubierta, sino en la revelación de un dios,
un señor que ellos han descubierto en la cruz. Ellos hacen lo que (sugiero) toda
confrontación cristiana con el paganismo debe hacer. En vez de asimilar o en vez de
retirarse en un gueto dualista, la iglesia debe procurar construir lugares sagrados para
el dios verdadero en la tierra actualmente ocupada por el paganismo. Sólo entonces
puede la deshumanización y la deformación del poder del paganismo romperse, y ser
sustituido por la sanidad y restauración del amor del creador y dios redentor.
La respuesta de Pablo al problema de los corintios puede ser por lo tanto dispuesta
como sigue:
1. Lo que está en juego en el asunto de la carne de los ídolos es la cuestión del
monoteísmo y la elección, terminada contra el paganismo.
2. Abrazar el monoteísmo de estilo judío es el verdadero desafío al paganismo, y
este monoteísmo encuentra su realización en Jesús.
3. El monoteísmo creacional explica que toda la carne es en principio comestible
por Cristianos.
4. La nueva redefinición cristológica del monoteísmo significa, sin embargo, que
por aquellos con conciencias débiles uno puede estar bajo la obligación de
privarse de este derecho.
5. El monoteísmo redefinido se expresa en la comida de celebración redefinida,
que es la verdadera alternativa a celebraciones paganas.
6. Esta comida debe resultar en santidad e integridad.
7. Por lo tanto, comer la carne comprada en el mercado es en principio bueno,
comer en el templo de un ídolo no lo es.
Pablo se ha dirigido a una situación compleja con una teología clara. El paganismo
debe ser desafiado con una doctrina redefinida, y práctica, de monoteísmo y elección.
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VII. Conclusión: Cristología en la práctica
Debería estar aclarado ya que la reconstrucción de la cristología paulina, y la exégesis
detallada por que esta tarea debe ser lograda, está muy lejos de ser un asunto
simplemente de interés anticuario. Tampoco esto es simplemente un asunto de poner
los puntos sobre las ies y los cruces de las "t" de algún esquema abstracto dogmático.
Esto tiene que ver con el asunto muy práctico de la vida del evangelio dentro de una
sociedad pagana. Y esto, sugiero, es cada vez más la preocupación de la iglesia en el
mundo moderno Occidental. Aquellos de nosotros que hincamos el diente exegético
sobre Gálatas y Romanos, tratando con preguntas de disputa entre el cristianismo y el
Judaísmo, ahora podemos encontrarnos invitados a entender con aquellas partes de la
correspondencia paulina donde la batalla con el paganismo está declarada más
expresamente. Debemos elaborar la opinión paulina global del mundo, no solamente
unas cuestiones abstractas teológicas, en términos de las nuevas definiciones centrales
de Pablo de monoteísmo judío y elección por medio de Cristo y el Espíritu. Y
debemos recordar cuando hacemos esto que el punto del monoteísmo y elección en
primer lugar fue que esto era la respuesta del creador al paganismo. Todos pasa, creo,
en cuatro órdenes del día estrechamente relacionados.[21]
Primero, la iglesia debe recuperar el sentido de la celebración dentro de la Eucaristía.
A riesgo de que crean (los dualistas) que vamos en barco cerca de los vientos del
paganismo, debemos celebrar en el pan y en el vino a el Dios verdadero de quien
cualquier rey del grano o Baco son simplemente una parodia. Debemos participar en
el Mesías alimentándonos en su mesa y bebiendo su copa, conscientes que haciendo
esto utilizamos su propia vida resucitada para sostenernos en nuestra propia lucha
contra los poderes del paganismo. ¿(Es significativo que en los países en los cuales el
protestantismo racionalista ha hecho el mayor avance han sido ésos donde el
paganismo abierto ha cedido el paso, hasta hace poco, al Deísmo?) En la eucaristía no
sólo recordamos un acontecimiento pasado. Adoramos, y participamos en la vida de,
el dios vivo y el señor revelado en el evangelio.
Segundo, debemos resolver esta celebración en términos de una santidad práctica. La
santidad demasiado a menudo ha sido planteada en términos dualistas, como la
abstención de las cosas que están tan corrompidas por el mal uso como para pensar
mal en y de ellos. En reacción a esto, el culto de realización personal moderno
Occidental ha seguido un camino de integridad personal, en la cual el autoengaño
juega poco o ninguna parte. Lo que nosotros tenemos que hacer, y podemos hacer con
la cristología y la teología sacramental de 1 Corintios detrás de nosotros, es abrazar,
articular y ejemplificar un camino de vida que incorpore a ambos. Ninguna idolatría;
ninguna inmoralidad; y ningún dualismo, tampoco (10:7,8, 23-26). "porque del Señor
es la tierra y su plenitud."
Tercero, debemos comprender, y resolver en términos de vida cristiana y de
estructuras de iglesia, nuevo orden del día de 1 Corintios 9. ¿Qué significado tiene
para los cristianos procurar con entusiasmo no procurar sus derechos? La cuestión es
tan enorme, y en nuestra cultura tan nueva, que es difícil de responder. Pero un
resultado ciertamente seguiría. Tal acción constituiría un desafío poderoso al
paganismo que gana en nuestra cultura, como prevaleció en Corinto. Sería mucho más
eficaz que "marchas para Jesús" o tronar sermones, ambas cosas pueden fácilmente
hacerse una capa para la inseguridad y el orgullo, que se alimentan el uno del otro
dentro de una iglesia que no ha comprendido totalmente su propia cristología central.
Finalmente, debemos recobrar el sentido de entusiasmo que correctamente debería
acompañar el trabajo cristológico serio. Aquellos de nosotros que crecimos
aprendiendo cómo distinguir homoousios de homoiousios en el debate Patrístico
podemos haber venido a sentir que tales tareas, aunque importantes en su tiempo
como un ejercicio abstracto para pensar claramente y cristianamente, no son
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estrictamente relevantes al intento contemporáneo de traer el evangelio al mundo.
Pero no podemos retirarnos del desafío que nos afronta en nuestro propio día, un
desafío para comprender y articular un monoteísmo cristológicamente redefinido
contra el paganismo, el politeísmo, y también contra el dualismo renaciente dentro de
nuestra propia cultura y la vida de iglesia. Pablo descubrió que el evangelio de Jesús
crucificado y resucitado contenido contuvo "el poder de Dios, y la sabiduría de Dios"
(1 Corintios 1:24). Nosotros en nuestra generación haríamos bien de descubrirlo de
nuevo también.
Notas:
[1] Ver 1991 Wright, ch. 6. También presupongo el trabajo de comentaristas como
Conzelmann 1975 (1969), Fee 1987, Barrett 1971[1968] and Bruce 1971, y estudios
como Willis 1985. (Nota del redactor: Mirar la bibliografía al final del artículo para
los títulos de estos trabajos.)
[2] Wright 1992.
[3] Ver Theissen 1982; Meeks 1983; Murphy-O’Connor 1983; y p.ej. la introducción
al comentario 1987,1-4 de Fee.
[4] Sobre el paganismo ver en particular Lane Fox 1986.
[5] En la discusión de las creencia de paganos, judíos y cristianos en el primer siglo,
me parece sumamente engañoso usar el idioma moderno al escribir la palabra "dios"
con mayúscula, como si la palabra fuera inequívoca.
[6] Ver Erhardt 1964, 279; Lane Fox 1986, 70. But cf. también Tomson 1990,189
[7] Así Horsley 1978,1980; ver mi discusión y crítica en 1991 Wright, ch. 6.
[8] P.ej. E.g. Sanders 1983,1991
[9] Ver Wright 1986, 208; Hurtado 1988,97 f
[10] Cf. Ber. 1 ff, etc.
[11] Ver p.ej. Berger y Luckman 1966; Berger 1969; Wilson 1982; y la discusión en
Thiselton 1992, ch. 16 sección 2.
[12] VER Wright l991, caps. 2 y 3. Compare l Cor. 1:13; 12:12.
[13] El verso 21 es una excepción posible, donde él habla de ser "conforme a la ley de
Cristo," pero esto por sí mismo es demasiado críptico para ser usado como una prueba
clara.
[14] Ver Wright 1991, caps. 4 y 5.
[15] Pienso no poco del trabajo de Matthew Fox, eg. 1983.
[16] Ignorar por el momento el conjunto de problemas, textuales y de otro tipo, en
este versículo.
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[17] En la "copa de bendición" como una formulación judía ver Strack-Billerbeck 3.
419, 4. 627-36; ver también Fee 467 f
[18] Me reservo el juicio de si este pasaje es o contiene una formulación eucarística
pre-Paulina. Lo que importa aquí es su función dentro del argumento total del
capítulo.
[19] Ver en particular Maccoby 1986,1991.
[20] La frase "se hinchó," de la raíz phusioo es un rasgo de 1 de Corintios: cf
4:6,18,19; 5;2; 8:1; 13:4.
[21] Estas conclusiones están reforzadas por la secuencia de pensamiento en los caps.
5-7. Allí, como aquí, Pablo se encara contra las prácticas paganas, y también contra la
clase de ascetismo que rechaza el uso apropiado de la creación, y reafirma la opinión
judía (en este caso, lo bueno del matrimonio) dentro de un marco cristiano.
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