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O POR QUÉ LA LUNA NOS MUESTRA LA MISMA CARA

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O POR QUÉ LA LUNA NOS MUESTRA LA MISMA CARA
5.3 ROTACIÓN SÍNCRONA (O POR QUÉ LA LUNA NOS MUESTRA LA MISMA CARA)
[vídeo 5.3]
¿Por qué la Luna nos muestra siempre la misma cara? Este efecto, denominado rotación síncrona o
anclaje gravitatorio, le sucede en mayor o menor grado a todo par de cuerpos mutuamente
orbitantes.
El cosmos está lleno de parejas de baile: por ejemplo, la Luna y la Tierra –aquélla cuidando de
mostrarnos siempre la misma cara mientras la Tierra se devana casi treinta veces en ese tiempo; o
Plutón y su compañero Caronte, que danzan sin dejar de mirarse cara a cara. Pero no sólo a nivel
planetario, sino en todos los estamentos celestes: desde diminutos granos de polvo a parejas de
galaxias. Además, la danza no es sólo cosa de dos: existen tríos, cuartetos y toda suerte de bailes
colectivos interpretados por enjambres de asteroides, estrellas y cúmulos galácticos. ¿El
coreógrafo? La ley de la gravedad, que vimos en el Módulo 4.
Centrémonos en la pareja de baile que nos ocupa. Las fuerzas de marea entre Tierra y Luna, que
veremos más tarde, se traducen en un intercambio y disipación de energía, un toma y daca que
tiende a eliminar en cada cuerpo la diferencia entre el período de rotación (sobre el propio eje) y de
revolución (alrededor del compañero), lo que se traduce en acabar mostrando la misma cara a la
pareja. Si uno de los dos cuerpos (en este caso la Tierra) es mucho mayor que el otro, el secundario
(Luna) es el primero en alcanzar este estado de anclaje (rotación = revolución = 1 mes). Si los dos
cuerpos tienen masas parecidas, como Plutón y Caronte, el anclaje es mutuo y les llega al mismo
tiempo.
Para ver por qué la Luna nos muestra siempre la misma cara, recurramos a esta maqueta en la que
esto representará la Tierra y esto representará la Luna. Ya sabemos que la Tierra, en realidad, es
cuatro veces más grande que la Luna (en radio) pero para que se vean mejor las diferentes caras de
la Luna utilizaremos esta maqueta en la que, por cierto, hemos señalado uno de los cráteres con una
marca.
Si la Luna se trasladara alrededor de la Tierra sin rotar sobre sí misma, desde la Tierra primero
veríamos la zona de la marca, luego esta otra zona, aquí la zona opuesta al cráter de la marca y aquí
la zona que nos faltaba. Conclusión: veríamos todas las caras de la Luna.
Otro caso: si la Luna rotara sobre sí misma pero sin trasladarse, pasaría lo mismo: desde la Tierra
veríamos primero esta cara con la marca, luego esta otra, luego la cara opuesta a la marca y después
la que faltaba antes de volver de nuevo a ver la marca.
Y en cualquier combinación de ambas, de rotación y traslación, fijaos como desde la Tierra iríamos
viendo desfilar todas las caras de la Luna … excepto si el período de traslación de la Luna coincide
exactamente con el período de rotación. Veámoslo por cuartos: supongamos que empezamos desde
la Tierra observando la cara marcada; un cuarto de mes después la Luna se habrá trasladado aquí y
habrá rotado sobre sí misma también un cuarto de vuelta, por lo que seguimos viendo la marca; otro
cuarto de mes más tarde, es decir, quince días después del inicio, la Luna se habrá trasladado hasta
aquí y habrá experimentado otro cuarto de vuelta de rotación, con lo cual desde la Tierra se sigue
viendo la misma marca y así sucesiva y constantemente. Éste sería el movimiento real, en el que
siempre estamos viendo la marca, la misma cara de la Luna.
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