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La calidad de los Centros Infantiles del Buen Vivir en Ecuador

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La calidad de los Centros Infantiles del Buen Vivir en Ecuador
La calidad de los Centros Infantiles
del Buen Vivir en Ecuador
División de Protección Social
y Salud
María Caridad Araujo
Florencia López-Boo
Rafael Novella
Sara Schodt
Romina Tomé
RESUMEN DE
POLÍTICAS Nº
IDB-PB-248
Octubre 2015
La calidad de los Centros Infantiles del Buen Vivir
en Ecuador
María Caridad Araujo
Florencia López-Boo
Rafael Novella
Sara Schodt
Romina Tomé
Octubre 2015
Catalogación en la fuente proporcionada por la
Biblioteca Felipe Herrera del
Banco Interamericano de Desarrollo
La calidad de los Centros Infantiles del Buen Vivir en Ecuador / María Caridad Araujo,
Florencia López-Boo, Rafael Novella, Sara Schodt, Romina Tomé.
p. cm. — (Resumen de políticas del BID ; 248)
Incluye referencias bibliográficas.
1. Child care services—Quality control—Ecuador. 2. Child care services—Government
policy—Ecuador. I. Araujo, María Caridad. II. López-Boo, Florencia. III. Novella,
Rafael. IV. Schodt, Sara. V. Tomé, Romina. VI. Banco Interamericano de Desarrollo.
División de Protección Social y Salud. VII. Serie.
IDB-PB-248
Códigos JEL: I00 I10 I20 I25 I30 I38 J13
Palabras Clave: Servicios de cuidado infantil, guarderías, salas cuna, calidad, Ecuador,
Centros Infantiles del Buen Vivir, desarrollo infantil.
http://www.iadb.org
Copyright © 2015 Banco Interamericano de Desarrollo. Esta obra se encuentra sujeta a una licencia Creative Commons IGO 3.0
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Las opiniones expresadas en esta publicación son de los autores y no necesariamente reflejan el punto de vista del Banco
Interamericano de Desarrollo, de su Directorio Ejecutivo ni de los países que representa.
[email protected]
http://www.iadb.org/ProteccionSocial
La calidad de los Centros Infantiles del Buen Vivir en Ecuador1
María Caridad Araujo, Florencia López-Boo, Rafael Novella, Sara Schodt y Romina Tomé
Resumen
Este estudio analiza información recogida en 2012 sobre una muestra de centros de
cuidado infantil públicos en Ecuador. Tiene como propósito caracterizar diferentes aspectos
de la calidad de los servicios que éstos prestan a los niños menores de 3 años de edad. El
principal hallazgo es que los servicios de cuidado infantil estudiados tienen amplios
márgenes de mejora en lo que se refiere a aspectos estructurales y de procesos. Los
desafíos en materia de calidad que enfrentan los centros coinciden con aquellos de otros
servicios parecidos en diferentes países de la región, como Perú, Colombia, y Brasil. El
estudio también encuentra que los esfuerzos iniciados en los últimos años en Ecuador para
mejorar la calidad de estos servicios apuntan en la dirección correcta, aunque para lograr
mejoras importantes en los indicadores de calidad estudiados, se va a requerir de
intervenciones continuas y de largo plazo. Los cambios más complejos -pero también los
más necesarios- tienen que ver con aspectos de la calidad de procesos y, en particular,
aquellos relacionados con la formación del recurso humano que se encarga de los niños y
la construcción de competencias que permitan ofrecer experiencias que maximicen el
bienestar y promuevan el aprendizaje en todas las áreas del desarrollo infantil.
Clasificación JEL: I00, I10, I20, I25, I30, I38, J13
Palabras clave: Servicios de cuidado infantil, guarderías, salas cuna, calidad, Ecuador,
Centros Infantiles del Buen Vivir, desarrollo infantil.
1
El presente documento fue el resultado de un trabajo llevado a cabo por un equipo de especialistas del Banco Interamericano
de Desarrollo, conformado por las siguientes personas: María Caridad Araujo, Florencia López-Boo, Rafael Novella, Sara
Schodt y Romina Tomé, quienes han participado en una o varias de las diferentes etapas del diseño del estudio, la recolección
de información y el análisis de los datos. Preguntas y comentarios pueden ser dirigidos a [email protected] o a
[email protected] Este estudio fue posible gracias al apoyo incondicional de las autoridades del INFA, el MIES y el MCDS.
Los autores reconocen también el excelente trabajo realizado por el equipo de Habitus Investigaciones durante el
levantamiento de la información y la codificación de los videos CLASS. Los autores agradecemos por sus valiosos aportes a
las autoridades del Gobierno del Ecuador ante quienes se presentó un avance y la versión final de estos resultados en julio de
2013 y en abril de 2015. También reconocemos los valiosos comentarios compartidos por los equipos del MIES y del MCDS,
así como por Javier Díaz, Morgan Doyle Lesley O’Connell y Ferdinando Regalia.
1
1. Introducción
Este estudio presenta un análisis de la información recogida en un 2012 sobre una
muestra de 404 Centros Infantiles del Buen Vivir en Ecuador, con el objeto de caracterizar
diferentes aspectos de la calidad de los servicios que éstos prestan a los niños menores de
3 años de edad. El estudio fue coordinado por los Ministerios de Inclusión Económica y
Social (MIES) y Coordinador del Desarrollo Social (MCDS) y ejecutado por el Banco
Interamericano de Desarrollo.
Los Centros Infantiles del Buen Vivir (CIBV) son la principal modalidad proveedora
de servicios públicos de cuidado infantil en Ecuador. Según datos administrativos del
servicio, en 2011 estos centros atendían a alrededor de 140 mil niños, en aproximadamente
3.800 centros en todo el país (Araujo, López-Boo y Puyana, 2013). La operación del servicio
se realiza mayoritariamente a través de convenios con terceros (gobiernos locales,
organizaciones comunales, fundaciones, iglesias, etc.), que reciben una transferencia de
recursos públicos para cubrir los gastos de operación del servicio, que algunas de estas
entidades suplementan con recursos propios. A partir de 2012, el servicio inició la
implementación de varias reformas con el objetivo de mejorar su calidad. Entre ellas, se
incluyó la revisión de sus estándares de calidad, la contratación de una persona con
educación post-secundaria para el rol de coordinación2 de cada centro y varios procesos de
verificación del cumplimiento de condiciones de seguridad mínimas en los centros. Otra
reforma implementada en los CIBV en el periodo de estudio fue que, a pesar de que el
servicio tradicionalmente había atendido a niños de entre 0-60 meses de edad, se inició un
proceso de transición de los niños de 4 y 5 años de edad hacia los servicios de educación
inicial a cargo del Ministerio de Educación, restringiendo la atención brindada por los CIBV a
los niños de entre 45 días de nacidos y 36 meses de edad.
Para evaluar diferentes aspectos de la calidad de los servicios de los CIBV, en una
muestra de 404 centros, se administró una variedad de instrumentos diseñados para los
servicios de cuidado de bebés y niños pequeños y que han sido aplicados en otros países
de la región. El presente estudio se enfoca en la medición de la calidad de los servicios de
cuidado de los niños más pequeños usuarios del servicio, en particular de los menores a 36
meses de edad. Hasta donde conocemos, se trata del primer estudio que compara medidas
de calidad de un conjunto de instrumentos tan variados en un entorno de un país en
desarrollo y por lo tanto, esta es la principal contribución del estudio. El documento presenta
un diagnóstico de la calidad de los servicios ecuatorianos, bajo el lente de varias
2
Según el manual de procedimientos de los CIBV en 2012, las coordinadoras tienen a su cargo tanto la
programación de las actividades pedagógicas en el centro como el fortalecimiento de capacidades de las
cuidadoras y el personal comunitario de apoyo. Además, son el punto de contacto entre el centro y el MIES y
tienen a su cargo tareas administrativas y de mantenimiento de los centros.
2
herramientas y con énfasis en diferentes aspectos de la calidad de los servicios en cuestión.
Los datos que aquí se reportan pueden servir como una línea de base de las diferentes
iniciativas que se han emprendido en los últimos años para mejorar la calidad de los CIBV.
El principal resultado de este estudio es que – de acuerdo a todas las medidas de
calidad administradas– los CIBV tienen amplios márgenes de mejora en lo que se refiere a
aspectos estructurales y de procesos de sus servicios de cuidado. Los desafíos en material
de calidad que enfrentan los CIBV ecuatorianos coinciden con aquellos de otros servicios
parecidos en diferentes países de la región -Perú, Colombia, y Brasil, entre otros, como se
discute en Berlinksi y Schady (2015)- en donde, como parte de un proceso serio de reforma
enfocado en la mejora de la calidad, se han administrado escalas como las aquí empleadas.
Las medidas más precisas y rigurosas que se usan para medir la calidad de este tipo de
servicios identifican que son pocos los centros con niveles de calidad aceptables y que
existe una importante oportunidad de mejora de la calidad de estos servicios. Este estudio
también encuentra que los esfuerzos iniciados en los últimos años para mejorar la calidad
apuntan en la dirección correcta, aunque reconoce que lograr mejoras importantes en los
indicadores de calidad va a requerir de intervenciones continuas y de largo plazo que logren
cambios no solo en los aspectos estructurales, de infraestructura y equipamiento de los
centros. Específicamente, los cambios más complejos -pero también los más necesariostienen que ver con aspectos de la calidad de procesos y en particular aquellos relacionados
con la formación del recurso humano que se encarga de los niños y sus competencias para
ofrecer experiencias que maximicen el bienestar y promuevan el aprendizaje en todas las
áreas del desarrollo infantil.
El documento se organiza en cinco partes. La primera presenta una breve
introducción conceptual a la medición de la calidad de los servicios de cuidado. La segunda
sección describe la metodología empleada en el levantamiento de la información que se
reporta en este estudio. En una tercera parte, se presenta una descripción de los
instrumentos utilizados para medir calidad y se describe la distribución de sus puntajes. La
cuarta sección analiza la consistencia interna de las medidas de calidad recogidas, presenta
un resumen de la asociación entre ellas, analiza algunas de las mejoras que se han
emprendido en años recientes para mejorar la calidad de los CIBV. Finalmente, una quinta
sección concluye.
2. La medición de la calidad de los servicios de cuidado para bebés y niños pequeños
Existe un consenso entre los expertos sobre la importancia de la calidad de los
servicios de cuidado, en particular de aquellos para bebés y niños pequeños. Se ha
documentado que los servicios de mala calidad no solo pueden tener impactos neutros sino
3
que incluso pueden ser perjudiciales para el desarrollo infantil (Baker, Gruber y Milligan,
2008; NICHD, 2000L). En el caso ecuatoriano, Rosero y Oosterbeeck, (2011) emplean una
discontinuidad en la fórmula de asignación de recursos para financiar diferentes
modalidades de servicios comunitarios de desarrollo infantil e identifican que -en
comparación con niños que no asisten a un servicio de cuidado infantil- aquellos usuarios
de este servicio exhiben resultados nulos -sobre el desarrollo social y motor- y hasta
negativos -sobre el estado nutricional, la cognición y el desarrollo de vocabulario- de una
magnitud importante. Además, las madres de niños usuarios de los servicios de cuidado
experimentan con mayor frecuencia síntomas de depresión y exhiben interacciones menos
receptivas hacia sus hijos. En ese contexto, entender lo que ocurre en los centros de
cuidado y mejorar las experiencias de sus usuarios adquiere una importancia crucial. No
obstante, hay que reconocer que el punto de partida documentado en el estudio de Rosero
y Oosterbeeck supone desafíos grandes.
La literatura especializada identifica dos tipos de variables que describen la calidad
de un servicio de cuidado: variables estructurales y variables de proceso. En este estudio se
midieron ambas. Las variables estructurales se refieren principalmente a factores más
fáciles de observar o de reportar, como las características de la infraestructura básica, los
salarios, el perfil educativo del personal y los coeficientes de atención. Los coeficientes de
atención se definen como el número de niños a cargo de cada adulto que se encarga de
ellos en el centro. Las variables de proceso describen la calidad de las interacciones (entre
los niños y los adultos, entre los niños, y entre los padres y el personal del centro) y las
rutinas y actividades que se realizan. Las variables de proceso son las que la evidencia ha
documentado que tienen un efecto sobre el desarrollo cognitivo y emocional de los niños3.
Por su propia naturaleza, son de medición más compleja porque requieren no solo de la
observación cuidadosa de estas interacciones, rutinas y actividades, sino de la construcción
de una métrica que permita cualificarlas o transformarlas en diferentes niveles de calidad de
una manera que capture los elementos esenciales de esas variables y que además sea
consistente entre los diferentes observadores-evaluadores de la calidad.
En un meta análisis que revisa 34 estudios, Vandell y Wolfe (2000) identifican que
tanto las variables estructurales como las de procesos se relacionan entre sí de forma
consistente. Por ejemplo, cuando el coeficiente de atención es elevado, las interacciones
son menos frecuentes. Otras investigaciones encuentran evidencia de que las cuidadoras
con mayores niveles educativos y con formación específica en educación inicial tienen
mayores probabilidades de involucrar a los niños a su cargo en actividades estimulantes y
adecuadas para su edad. Aquellas variables estructurales que más asociadas a los
3
Una revisión actualizada sobre la literatura relacionada con la medición de los servicios de cuidado
infantil para bebés y niños pequeños se encuentra en López-Boo et al. (2015).
4
procesos -como el número de niños por grupo, el número de niños por adulto y la
preparación específica de las cuidadoras- son también las que se encuentran más
correlacionadas con la calidad del entorno de cuidado y los resultados de desarrollo infantil.
Por ejemplo, la presencia de más adultos por niño en el aula permite desarrollar
intercambios verbales más complejos que incentivan el desarrollo de las aptitudes verbales
de los niños. También en estas clases son más frecuentes las interacciones cooperativas y
positivas entre adultos y niños (Vandell y Wolf, 2000; Early et al., 2007; NICHD, 1999).
Con el objeto de identificar cuáles son los atributos principales de la calidad del
servicio de cuidado que importan para el desarrollo infantil, Mashburn et al. (2008) comparó
información sobre la calidad de los servicios de educación inicial en once estados de los
Estados Unidos con los resultados infantiles en las áreas de lenguaje, desarrollo
socioemocional y aprestamiento escolar. Los autores exploraron tres maneras diferentes de
definir la calidad: (a) las características del diseño de cada programa y de su infraestructura
(según los estándares del NIEER – The State of Preschool), (b) observaciones de calidad
estructural y de procesos (medidas a través del instrumento Early Childhood Environment
Rating Scale, Revised edition, ECERS-R) y (c) observaciones de la calidad de las
interacciones en el aula (medidas a través del instrumento Classroom Assessment Scoring
System, CLASS). El hallazgo principal de este estudio es que la medida que más
consistentemente se relaciona a los resultados de los niños es la calidad de las
interacciones. Adicionalmente, existe evidencia que documenta que la calidad es crucial
para los niños más pequeños (Weilin et al., 2012). En particular, una mejora de calidad de
magnitud de una desviación estándar en el puntaje del instrumento observacional
Observational Record of the Caregiving Environment (ORCE) resulta en un aumento de
0,15 desviaciones estándar en el nivel de desarrollo cognitivo de los niños a los 24 meses
de edad. Este estudio también encuentra que si la calidad no se extiende también a los
servicios de educación inicial y prescolar, los impactos de los servicios de cuidado de
calidad en los bebés y niños pequeños desaparecen con el tiempo.
3. Metodología
En 2012, cuando se llevó a cabo la recolección de los datos para este estudio, los
CIBV dependían del Instituto de la Niñez y la Familia (INFA), el mismo que, en fechas
posteriores, se incorporó al MIES. La población de la cual se seleccionó la muestra aquí
analizada, o el marco muestral del presente estudio, son todos los centros que se
encontraban en las bases de datos administrativas del INFA en mayo de 2012. Estas bases
contenían información sobre una población de 3.575 centros en 2012, con datos del número
de niños matriculados y del número de personal comunitario que trabajaba en ellos. A esa
fecha, estos centros representaban alrededor de un 92,4% del universo de CIBV del INFA.
5
El 7,6% restante estaba constituido por centros cuya información no se encontraba
actualizada en los sistemas del INFA cuando se seleccionó esta muestra. Parecería
razonable asumir que aquellos centros que ni siquiera estaban registrados en la base del
INFA son también aquellos con mayor probabilidad de tener menores niveles de calidad. Si
este fuera el caso, los niveles de calidad descritos en este estudio sufrirían de un sesgo
positivo.
La muestra se estratificó en dos grupos: aquellos centros con coeficientes de
atención altos y bajos. Para el propósito de la estratificación de la muestra, se calcularon los
coeficientes de atención dividiendo el número total de niños matriculados en el centro, de
cualquier edad, entre el número total de adultos dedicados al cuidado. Es decir, se excluyó
de este cálculo a los adultos cuya función principal es la de preparar alimentos. La razón por
la cual se escogió esta variable estructural para la estratificación es que la literatura
especializada identifica que los coeficientes de atención tienen una fuerte asociación a la
calidad del cuidado que reciben los niños. Un coeficiente de atención bajo es deseable para
grupos de bebés y párvulos porque permite a los cuidadores tener más tiempo para la
interacción individual con cada niño. Además, con menos niños en el grupo se minimiza la
transmisión de enfermedades y los adultos que tienen los niños a su cargo están en mejor
capacidad de garantizar su seguridad.
Para propósitos de la selección de la muestra, de los 3.575 centros, se excluyeron
16 dado que no contaban con información específica sobre el personal dedicado al cuidado
de niños. Además, se eliminaron cuatro centros localizados en la provincia insular de
Galápagos por el costo de acceso a los mismos. Esto dejó al estudio con una población
potencial de 3.555 centros. En estos centros, la mediana del coeficiente de atención en
base a los datos administrativos corresponde a 9,2 niños por adulto. Se conformaron
entonces dos grupos: uno con los centros con coeficientes de atención altos, que tenían
entre 9,2 y 60 niños por adulto (1.779 centros), y otro con los que tenían coeficientes bajos
en los cuales había entre 0,3 y 9,2 niños por adulto (1.776 centros). En cada uno de estos
dos grupos, se escogió aleatoriamente 200 centros.
Además de esta muestra de 400 centros, se seleccionaron inicialmente 50 centros
de reemplazo, balanceados entre los dos grupos de estratificación, anticipando que durante
el operativo de campo podrían presentarse dificultades para la recolección de información
en algunos lugares. Efectivamente, la empresa a cargo del levantamiento de los datos
encontró problemas para completar el estudio en la muestra seleccionada originalmente.
Por ejemplo, 32 centros fueron clausurados en el lapso de tiempo entre la selección de la
muestra y el recojo de los datos (un lapso de entre 3 y 6 meses). Esto se explica por el
proceso de verificación del cumplimiento de condiciones mínimas de seguridad que
emprendió el INFA en 2012 y que resultó en el cierre de varios centros. Segundo, 10
6
centros fueron remplazados dado que su acceso geográfico era difícil. Se trató de casos en
las provincias de la región amazónica, en zonas donde se requería costosos
desplazamientos por aire o por vía fluvial. Un centro fue remplazado porque sus directivos
rechazaron participar en el estudio. La mayor parte de centros que se reemplazó estaba
ubicada en la región costa. Al realizar los reemplazos, se procuró mantener la misma
diversidad regional de la muestra original, es decir, se escogía un reemplazo en el mismo
cantón y provincia del centro que estaba siendo sustituido. Por esta razón, fue necesario
identificar 20 reemplazos adicionales en la región costa. En otras palabras, la selección de
los centros a ser usados como remplazos fue aleatoria, y se la restringió a las regiones,
provincias y cantones a las cuales correspondía el centro que se determinó que no sería
visitado4. La muestra final sobre la cual se recogió información contó con 404 centros. Por
las razones antes expuestas, es probable que esta muestra tenga un ligero sesgo de
selección ya que con mayor probabilidad se ha excluido a centros cuya información estaba
incompleta en los registros del INFA (y que por esta razón ni siquiera pudieron incluirse en
el marco muestral), a centros recientemente clausurados por incumplir con los estándares
del INFA y a centros en localidades de acceso difícil. En este sentido, las medidas de
calidad que aquí se presentan podrían representar un límite superior de la distribución real
de calidad en el universo de CIBV al momento de la realización de este estudio.
La Tabla 1 compara las características de los centros del marco muestral del estudio
empleando las variables disponibles en las bases de datos administrativas del INFA.
También se presentan los valores de las mismas variables, según los datos recogidos
durante el operativo de campo de este estudio para los centros de la muestra. En los dos
casos se contrastan grupos de centros con coeficientes de atención altos y bajos y se
reportan los resultados de pruebas t de diferencias de medias entre ellos (controlando los
errores estándares por conglomerados a nivel de cantón).
Destaca que los centros de coeficientes de atención altos y bajos son diferentes en
la mayoría de variables para las cuales se tiene información. Los centros con mayores
coeficientes de atención son también aquellos de mayor número de niños matriculados, en
total y para cada grupo de edad. A pesar de ser los más grandes en términos de matrícula,
los centros con mayores coeficientes de atención cuentan con menos personal dedicado al
cuidado de los niños y con una cantidad mayor de personal dedicado a la preparación de
alimentos. Por esta razón, en términos del personal total no se observan diferencias
significativas entre uno y otro grupo. En cuanto a su localización, hay un porcentaje mayor
de centros con coeficientes de atención grandes que se encuentran en parroquias urbanas,
en cantones capitales de provincia y en la región costa. Por el contrario, hay un porcentaje
4
El 60% de los remplazos pertenecía al estrato de centros con coeficiente de atención mayor a la mediana y el
40% restante al otro estrato.
7
menor de centros con coeficientes de atención altos en la sierra. Se observa que la muestra
reproduce las características de la población de la cual se extrajo para todas las variables
presentadas en la Tabla 1. Dado el menor número de observaciones, en la comparación de
las columnas correspondientes a la muestra del estudio se pierde la significancia de algunas
diferencias (resultado de errores estándares más grandes).
8
Tabla 1. Características de los centros de la población y de la muestra
Población
Muestra
Coef.≥ 9,2
Coef.< 9,2
Dif.
(ttest)
Coef.≥9,2
Coef.< 9,2
Dif.
(ttest)
Coeficiente de atención
12,1
7,5
***
12,0
7,7
***
Total de niños
36,9
28,4
***
35,9
27,5
***
Niños 0-1 año
1,4
1,3
*
1,3
1,2
Niños 1-2 años
5,7
4,7
***
5,8
4,8
***
Niños 2-3 años
9,4
7,4
***
9,1
7,3
***
Niños 3 y más años
20,4
15,0
***
19,8
14,2
***
Personal total
4,9
4,9
4,7
4,8
Cuidadores
3,3
3,8
***
3,2
3,6
***
Personal alimentación
1,6
1,2
***
1,5
1,2
***
Urbano
53,3
45,4
***
49,0
38,0
*
Cantón capital de provincia
41,8
38,4
*
38,0
42,0
Costa
36,7
26,9
**
35,0
22,5
***
Sierra
50,4
59,3
***
53,5
63,5
**
Región Amazónica
12,9
13,7
11,5
14,0
Municipio
25,7
32,5
25,0
37,0
Junta parroquial
22,4
24,0
26,0
22,5
ONG intl./comité/entidad religiosa
11,7
8,2
**
9,0
10,0
*
Ubicación geográfica (%)
Tipo de entidad operadora (%)
Gobierno provincial/central
0,4
0,7
Otras
37,3
31,8
**
0,0
1,5
38,0
28,0
Observaciones
1.779
1.776
201
203
Errores estándares de las pruebas de medias controlados por conglomerados a nivel de cantón.
Diferencias significativas al: *** 99%, ** 95%, * 90%
Fuente: Bases de datos administrativas del INFA en 2012 y datos recogidos por los autores.
Durante el operativo de campo, cada uno de los centros de la muestra fue visitado
durante una jornada completa por una pareja de investigadoras que se encargó de recoger
la información. Dado que el personal de los CIBV es mayoritariamente femenino, se solicitó
que todas las investigadoras del equipo de campo fueran mujeres con el fin de lograr mayor
afinidad y confianza entre el personal de los centros y las investigadoras.
En cuanto al perfil de las investigadoras, se requirió que cada pareja estuviera
conformada por una encuestadora experimentada –quien tenía a su cargo la realización de
filmaciones y entrevistas– y una investigadora con educación superior en el campo de la
sicología infantil o la educación inicial –a quien se le encargó la administración de los
instrumentos observacionales más complejos. Cada pareja de investigadoras contaba con
un supervisor de campo (hombre o mujer), quien fue capacitado en todos los instrumentos y
cuya tarea específica en el levantamiento de la información, además de la organización de
9
**
*
aspectos logísticos, consistió en administrar el cuestionario de variables de infraestructura.
En cada centro se administraron todos los instrumentos en el mismo orden, asegurando que
su aplicación ocurriera en el mismo momento del día para asegurar comparabilidad. La
Tabla 2 describe la rutina de trabajo del equipo en cada centro.
Tabla 2. Rutina de trabajo durante la visita a cada centro
Hora
Investigadora 1
Investigadora 2
7h30
Llegada y preparación, selección del grupo a estudiar
8h00-12h00
Filmación para codificación CLASS
Administración de MITRCC
12h00-14h00
Entrevista a cuidadora (ITFI, Escala sobre
Prácticas de Cuidado, KIDI)
14h00-15h00
Entrevista a coordinadora (KIDI)
ITERS-R
HOME
Supervisor(a)
Cuestionario
de calidad
estructural
Los instrumentos aplicados son Classroom Assessment Scoring System (CLASS), Missouri InfantToddler Responsive Caregiving Checklist (MITRCC), Infant and Toddlers Environment Rating Scale,
Revised edition (ITERS-R), Infant-Toddler and Family Instrument (ITFI), Knowledge of Infant
Development Inventory (KIDI), Child--Care Infant and Toddlers HOME Observation for Measurement
of the Environment (HOME). En la sección 4 se describen estos instrumentos en detalle.
Al llegar a cada uno de los centros, las investigadoras procedían a seleccionar al
grupo de niños y su(s) cuidadora(s), quienes serían el sujeto de sus observaciones a lo
largo de la jornada. El grupo a ser estudiado sería el equivalente de un aula, con su(s)
maestra(s) y niños, en el entorno escolar. Dado que estos servicios se organizan de manera
diferente a los de una escuela, en el resto del documento se utilizará la palabra grupo para
referirse a la unidad de análisis de este estudio: la(s) cuidadoras y el grupo de niños a su
cargo, quienes no siempre cuentan con un espacio exclusivo en donde transcurren sus
actividades y su rutina diaria.
La selección del grupo a ser estudiado seguía el mismo protocolo en todos los
centros visitados. Dado que el objetivo principal de esta investigación es estudiar la calidad
del cuidado para niños menores de 36 meses de edad, lo primero que se hacía era
identificar cuántos grupos dentro del centro tenían niños que se encontraban en este rango
de edad5. Si se trataba de centros que contaban únicamente con un grupo de niños de esta
edad, entonces éste era el grupo de estudio. Si existía más de un grupo con niños en este
rango de edad, se daba prioridad a aquél en el cual todos los niños del grupo estuvieran en
5
La edad de los niños considerada para la selección era la que correspondía al momento del inicio del último
año lectivo. Es decir, el grupo de referencia eran niños que al inicio del año lectivo tenían 36 meses de edad o
menos, y por esta razón es posible que dentro del grupo de estudio hubiera niños mayores a los 36 meses al
momento del levantamiento de la información.
10
ese rango. Por ejemplo, si había dos grupos, uno con niños de 0-24 meses y otro con niños
de 25-48 meses, se escogía el primero. En aquellos casos en que existía más de un grupo
en el cual todos los niños tenían menos de 36 meses o no existía ningún grupo en el cual
todos los niños tuvieran menos de 36 meses, entonces se escogía uno al azar: las
investigadoras asignaban números a cada grupo y tiraban un dado para la selección. Una
vez realizada la selección, las investigadoras enfocaban el resto de la jornada en el grupo
seleccionado.
El operativo de campo se llevó a cabo entre el 5 de agosto y el 19 de octubre de
2012. A pesar de que los lineamientos operativos de los CIBV al momento del estudio
(Manual de Procedimientos para la Operación de los CIBV – 2012) dictaban que los niños
debían estar agrupados según su edad6, una de las dificultades encontradas durante el
trabajo de campo fue que esto no ocurría en prácticamente ninguno de los casos: sólo 2 de
los 404 centros visitados (0,5%) seguían la agrupación establecida en los lineamientos
mencionados en todos sus grupos. En la Tabla 3 se documenta cuántos de los grupos de
niños en los centros estudiados no seguían estos lineamientos. Esta tabla se refiere a la
totalidad de los grupos de niños en los centros de la muestra y no solo aquellos observados
como parte de este estudio. En el 93% de los centros, más del 50% de sus grupos de niños
no se ajustaba al rango de edades establecidas por los lineamientos. En particular, en 283
centros (70%) ninguno de sus grupos de niños seguía los lineamientos. Para los objetivos
de este estudio, el hecho de que los niños no estuvieran agrupados según su edad resultó
en que los grupos estudiados fueran más heterogéneos en cuanto a su composición etaria
de lo que se había previsto. Es importante tener en cuenta que los instrumentos de
medición de calidad seleccionados fueron específicamente diseñados para niños menores
de 3 años. Dado que algunos de los grupos de la muestra pueden llegar a tener también a
niños mayores de esta edad, será interesante entender si las medidas de calidad
demuestran algún tipo de variación sistemática en aquellos grupos en los cuales haya niños
mayores. En términos del ejercicio de diagnóstico de la calidad de los servicios, este es un
primer hallazgo. En entornos de cuidado como los CIBV, en donde el personal que se
encarga de los niños no es profesional, éste ya cuenta con menores habilidades para
individualizar el cuidado en un grupo homogéneo en edad. La diversidad de edades solo
hace esta tarea todavía más compleja. Por esta razón, se esperaría que la agrupación de
niños con pares de su misma edad, como está previsto en los lineamientos del servicio,
facilite la realización de actividades de aprendizaje apropiadas para la edad de los niños y
las interacciones de calidad.
6
Los lineamientos que fueron proporcionados por el INFA para la realización del estudio, indican que a los niños
se los agrupa según su edad, en los siguientes cinco grupos: 3-12 meses, 12-24 meses, 24-36 meses, 36-48
meses y 48-59 meses.
11
Tabla 3. Porcentaje de los grupos dentro de los centros que no cumplen los
lineamientos de organización por edades
% de grupos que no
cumplen lineamientos
de organización por
edades
Número de
centros
100
283.0
75-99
30.0
50-74
63.0
25-49
21.0
1-24
5.0
0
2.0
Total
404.0
A manera de complemento de la información de la Tabla 3, el Gráfico 1 describe la
distribución de los rangos de edad de los niños de todos los grupos de todos los centros en
la muestra (es decir, no solo para el grupo que fue observado). Cada línea horizontal se
refiere al porcentaje de grupos que contiene niños dentro de ese rango de edad, sobre el
total grupos en la muestra. Llaman la atención algunos elementos. Primero, al igual que se
mencionó antes, es común que los CIBV agrupen a niños dentro de rangos de edades muy
amplios. Segundo, a pesar de que el servicio busca priorizar la atención de los más
pequeños, al momento del levantamiento de esta información, un porcentaje considerable
de grupos incluía a niños mayores de 3 años. Dicho esto, es importante notar que si es que
el servicio ha estado históricamente brindando atención a niños menores de 6 años, el
transitar a un esquema que se enfoque sólo en los de 0-36 meses supone cambios
importantes tanto en la infraestructura física, como en la rutina diaria y actividades
pedagógicas y por tanto en la capacitación del personal que se encarga de la atención de
esos niños.
12
Gráfico 1: Distribución de rangos edades en los grupos de los centros
(% sobre el total de grupos en los centros de la muestra)
6.0%
7.5%
0.8%
0.8%
0.3%
0.1%
0.2%
0.2%
0-3
3-6
6-9
0.5%
1.2%
0.4%
9-12
1.1%
1.8%
1.7%
0.8%
4.1%
3.1%
2.7%
1.9%
1.6%
12-18
18-24
Rangos de meses
7.1%
5.8%
2.3%
3.1%
2.0%
10.0%
3.3%
1.0%
0.5%
0.1%
0.6%
0.7%
2.9%
13.2%
0.9%
6.9%
0.1%
0.7%
0.3%
0.3%
0.1%
0.6%
0.1%
0.1%
0.7%
24-36
36-48
48-60
60+
En vista de que los niños no se encontraban organizados en grupos según su edad,
fue más difícil identificar el grupo al cual estudiar y garantizar que estuviera totalmente
comprendido por niños en el rango de edad de interés del estudio, entre los 0 y los 36
meses. De los 404 grupos que se seleccionaron y a los cuales se administraron los
instrumentos de medición de calidad, en un 13,8% de los casos, el grupo de niños
estudiado no se encontraba completamente contenido en el rango de edad menor a los 36
meses de edad. Esta es una acotación importante pues, como se discutirá más adelante,
los puntajes de los instrumentos que miden calidad de procesos tienden a ser mayores
(indicativos de una mejor calidad) en grupos que cuentan con una menor dispersión en la
edad de los niños.
4. Medición de la calidad
Los instrumentos que se administraron en este estudio para caracterizar la calidad de
los servicios de cuidado de los CIBV son varios y se listan a continuación7:

El Sistema de Observación y Calificación en el Aula, versión para párvulos (CLASS
Párvulos, o Toddler Classroom Observation Scoring System, en inglés);
7
Una descripción detallada sobre los primeros cuatro instrumentos y sus propiedades se presenta en López-Boo
et al. (2015).
13

La Escala de calificación del ambiente para bebés y niños pequeños, edición
revisada (ITERS-R, por sus siglas en inglés, o Infant/Toddler Environment Rating
Scale Revised Edition);

El HOME para cuidado de bebés y niños pequeños (IT-CC HOME conocido en
inglés como Infant-Toddlers Childcare HOME Observation for Measurement of the
Environment);

La Lista de Verificación Missouri para el Cuidado Sensible de los Niños Menores de
Tres Años (MITRCC, o Missouri Infant-Toddler Responsive Caregiving Checklist);

El Instrumento para familias de bebés y niños pequeños (ITFI, en inglés InfantToddler and Family Instrument);

El Inventario de conocimientos sobre el desarrollo de los bebés (KIDI, por sus siglas
en inglés Knowledge of Infant Development Inventory);

Una Escala sobre Prácticas de Cuidado; y

Un cuestionario sobre la infraestructura del centro, basado en uno usado por el INFA
en años anteriores al del estudio.
Las razones por la cual se decidió administrar múltiples instrumentos que miden la
calidad de los servicios de cuidado son varias. Primero, porque los diferentes instrumentos
tienen distintos enfoques. Por ejemplo, algunos instrumentos cubren aspectos estructurales
y de procesos, mientras que otros se enfocan únicamente en los segundos. Otra razón para
administrar varios instrumentos era el interés de explorar la correlación entre unos y otros (o
su validez concurrente) en un contexto de países en desarrollo, en particular el ecuatoriano.
Hasta donde conocemos, no se ha realizado antes un ejercicio similar, que incluya un
conjunto tan variado de instrumentos. Una tercera motivación fue el interés de comparar el
desempeño de instrumentos de administración más y menos compleja en términos del perfil
del personal que se requiere para administrarlos, el tiempo de observación que demandan o
los costos de administración asociados. Esta comparación es informativa para el desarrollo
de herramientas que permitan hacer un monitoreo continuo de la calidad de los servicios de
los CIBV como parte del proceso de aseguramiento de ésta y con un énfasis en la
identificación de áreas que puedan fortalecerse.
A continuación se revisan brevemente las principales características de los instrumentos
administrados, así como la distribución de puntajes de la administración de cada uno de
ellos en la muestra de CIBV. En cada caso, se presentan los puntajes en tres grupos de
igual tamaño, intentando caracterizar las distribuciones de calidad en tres grupos: baja,
media y alta. Un resumen de los puntajes de todos los instrumentos administrados se
sistematiza en el Anexo 1. Además, el Anexo 2 resume las medidas de consistencia interna.
14
CLASS Párvulos
El CLASS Párvulos es un instrumento observacional desarrollado para evaluar la
interacción entre el niño y su cuidador en un centro de cuidado infantil. Se enfoca
exclusivamente en variables de proceso y está diseñado para grupos de niños de entre 15 y
36 meses de edad.
El CLASS Párvulos explora ocho dimensiones de la calidad de procesos: a) clima
positivo, b) clima negativo, c) sensibilidad del educador, d) consideración por la perspectiva
de los niños, e) orientación de la conducta, f) facilitación del aprendizaje y el desarrollo, g)
calidad de la retroalimentación y h) modelaje lingüístico. Estas dimensiones se agrupan a su
vez en dos dominios. Apoyo emocional y conductual, que comprende las cinco primeras
dimensiones, está enfocado principalmente en la expresión de emociones (positivas y
negativas) de los adultos hacia los niños, así como en su capacidad de respuesta,
disponibilidad, sensibilidad y el esfuerzo por tomar en cuenta las perspectivas de los niños a
su cargo, fomentar su independencia y apoyar el desarrollo de la regulación de la conducta.
El segundo dominio, Apoyo motivador del aprendizaje, comprende las tres restantes
dimensiones y se concentra en evaluar el rol del cuidador como facilitador de actividades
que orienten el aprendizaje infantil y promuevan el desarrollo cognitivo y lingüístico, así
como su capacidad de retroalimentar a los niños y estimular su participación (La Paro,
Hamre y Pianta, 2011).
El codificador CLASS otorga a cada una de las dimensiones una calificación del 1 al
7; un puntaje mayor representa una mejor calidad de los procesos observados en el aula.
Específicamente, un puntaje en el rango de entre 1-2 se interpreta como un nivel de calidad
baja, entre 3-5 son niveles de calidad medios y 6-7 son puntajes que describen una buena
calidad.
En este estudio la administración del CLASS se hizo a partir de la filmación de una
jornada de cuatro horas, de la cual se extraen cuatro segmentos de veinte minutos cada
uno. El equipo de investigadoras de campo se encargó exclusivamente de producir los
videos que fueron evaluados posteriormente por un equipo de codificadores certificados en
CLASS. Estos videos corresponden a los mismos grupos y durante las mismas jornadas en
las cuales se administraron los otros instrumentos observacionales y de encuesta, en
campo.
De los instrumentos administrados en este estudio, aquél cuya aplicación se realizó
siguiendo el protocolo más exigente en términos de confiabilidad, fue este. El equipo de
codificadores CLASS recibió una capacitación intensiva en el instrumento. Específicamente,
los codificadores CLASS participaron en 8 días de capacitación y prácticas, seguidos por 7
días durante los cuales trabajaron en codificaciones grupales que les permitieran “calibrar”
15
su codificación. Además, los codificadores estuvieron acompañados a lo largo de todo el
proceso de codificación por una capacitadora certificada en CLASS, con quien el grupo
realizaba codificaciones grupales diarias como parte de un proceso de capacitación
continua y para asegurar que se mantenía la confiabilidad entre observadores a lo largo del
proceso. Cada video-segmento fue codificado dos veces, por dos personas distintas a
quienes se les asignaba la tarea de evaluarlo en forma aleatoria. Si los puntajes que
resultaban de estas dos codificaciones discrepaban8, una tercera persona se encargaba de
realizar una codificación adicional del segmento. En algunos casos fue la capacitadora,
durante las sesiones grupales, quien realizó esta tercera codificación. El puntaje empleado
en el análisis es el promedio de las dos evaluaciones que tuvieran la menor discrepancia
entre sí.
El Gráfico 2 presenta la distribución del instrumento CLASS por dominio. Se puede
observar que el puntaje promedio para Apoyo emocional y conductual es de 3,6 (DE=0,5)9
de un total de 7 puntos (panel de la izquierda), es decir se encuentra en un nivel de calidad
medio. Prácticamente la totalidad de la distribución se concentra en el tercio medio de
puntajes posibles para este instrumento. Por su parte, el dominio Apoyo motivador del
aprendizaje no solo está concentrado en un nivel de calidad bajo, 1,6 (DE=0,4) de un total
de 7 puntos (panel de la derecha), sino que casi la totalidad de su distribución queda
contenida en el tercio más bajo de puntajes posibles para este instrumento.
Gráfico 2. Distribución de puntajes de los dominios del CLASS Párvulos
El Gráfico 3 muestra los resultados para las dimensiones que conforman el dominio
Apoyo emocional y conductual. Los puntajes promedio fueron de 3,3 (DE=0,6) para clima
positivo (calidad media), 6,6 (DE=0,4) para clima negativo (buena calidad), 3,4 (DE=0,6)
8
El umbral de discrepancia para hacer una tercera codificación era de dos puntos en las dimensiones de menor
variabilidad (clima negativo, consideración por las perspectivas de los niños, calidad de la retroalimentación, y
modelaje lingüístico) y de tres puntos en las de mayor variabilidad (clima positivo, sensibilidad del educador,
orientación de la conducta, facilitación del aprendizaje y el desarrollo).
9
De aquí en adelante se expresa DE para referirse a la desviación estándar de cada puntaje.
16
para sensibilidad del educador (calidad media), 2,0 (DE=0,3) para consideración por la
perspectiva de los niños (calidad baja) y 2,9 (DE=0,5) para orientación de la conducta
(calidad baja, cercana a media).
Se observa que las dimensiones de clima negativo y consideración de las
perspectivas de los niños presentan una alta concentración en puntajes altos y bajos,
respectivamente, y poca variabilidad en el resto de las áreas de la distribución. En otras
palabras, el 91,8% de los centros tuvo un puntaje de 6 o más en clima negativo (lo que
sugiere que no existe un problema de clima negativo en la gran mayoría de estos centros
pues a mayor puntaje, menor es el clima negativo en el grupo), mientras que el 98,8% tuvo
un puntaje de 3 o menos en consideración de las perspectivas de los niños, documentando
que esta dimensión está prácticamente ausente en las interacciones que se observaron en
los CIBV. Se observa en el gráfico que las distribuciones de puntajes de las otras tres
dimensiones tienen un mayor nivel de dispersión.
17
Gráfico 3. Puntajes para las dimensiones de Apoyo Emocional y Conductual
El Gráfico 4 presenta la distribución de puntajes de CLASS Párvulos para las
dimensiones del dominio Apoyo motivador del aprendizaje. Las distribuciones de puntajes
de las tres dimensiones se concentran en el tercio de puntajes más bajos posibles. Los
puntajes promedio fueron de 2,1 (DE=0,5) para facilitación del aprendizaje y del desarrollo,
1,3 (DE=0,3) para calidad de la retroalimentación y 1,6 (DE=0,5) para modelaje lingüístico.
En las tres sub-escalas, el CIBV promedio se ubica en rangos considerados de calidad baja.
Dadas las altas brechas en desarrollo cognitivo entre los niños de los estratos
socioeconómicos más bajos que se ha documentado existen en Ecuador y que se amplían
precisamente a partir de los tres años de edad (Schady, et al., 2015), los resultados de
estas dimensiones de CLASS Párvulos son particularmente importantes. Por ejemplo, el
puntaje tan bajo de la dimensión de modelaje lingüístico, crítica para la adquisición y
18
desarrollo de lenguaje que ocurren precisamente en los primeros tres años de vida, sugiere
que los CIBV enfrentan un enorme desafío en esa área.
Otro hallazgo del análisis de las distribuciones de los puntajes de CLASS Párvulos
para los CIBV es que incluso los centros de mejor calidad, aquellos en el percentil 90 de la
distribución de puntajes, apenas alcanzan niveles de calidad medios para las dimensiones
del dominio Apoyo emocional y conductual y permanecen en niveles de calidad bajos para
las dimensiones del dominio Apoyo motivador del aprendizaje. Esto sugiere una ausencia
sistémica de buenas prácticas en calidad de procesos, haciendo todavía más compleja la
tarea de construir este tipo de competencias en el personal que se encarga del cuidado
infantil en los centros.
Vale la pena mencionar que, como fue documentado en la Gráfico 1, era poco
frecuente la presencia mayoritaria de niños de menos de 15 meses de edad en los grupos
analizados en esta muestra, la codificación de esta versión de CLASS en aquellos pocos
grupos con muchos niños en este grupo etario fue más difícil. Esto se debe a que, como se
mencionó antes, el instrumento está diseñado para grupos de niños de entre 15 y 36
meses. Afortunadamente, menos del 5% de los grupos analizados tenían este tipo de
composición etaria.
Gráfico 4. Puntajes para las dimensiones de Apoyo Motivador del Aprendizaje
Una pregunta que surge al analizar estos puntajes es cómo se comparan con los de
otras administraciones de CLASS Párvulos en centros de cuidado infantil de otros países.
19
Este instrumento fue administrado en Perú, como parte de la evaluación de impacto de los
Centros de Cuidado Diurno del Programa Nacional Cuna Más, un servicio con
características parecidas a las de los CIBV, que atiende a niños de entre 6 y 36 meses de
edad y en donde, al momento de la medición, también se identificó la presencia de niños de
mayor edad. Los puntajes de CLASS Párvulos de los centros peruanos son de magnitud
similar a aquellos de los CIBV de Ecuador (Berlinski y Schady, 2015), confirmando que la
baja calidad de procesos es una característica común a los servicios públicos de cuidado
para bebés y niños pequeños de los dos países. Otro punto de comparación lo ofrece la
administración del instrumento en los Estados Unidos, como parte de la evaluación de los
servicios de cuidado que ofrece el programa nacional Early Head Start, dirigidos a niños
menores de 3 años. Coincidente con lo observado en Ecuador y Perú, también en Estados
Unidos los mayores desafíos en términos de calidad del servicio para este grupo etario se
identifican en el área de Apoyo Motivador del Aprendizaje. En el contexto norteamericano,
se observa que los puntajes de CLASS Párvulos se ubican en niveles algo mayores,
específicamente en la zona superior de calidad media para Apoyo Emocional y Conductual
y en la zona inferior de calidad media para Apoyo Motivador del Aprendizaje (Vogel et al,
2015).
ITERS-R
El ITERS-R (en adelante, ITERS) se auto-define como uno que mide la calidad de
los procesos en el aula, a través de documentar tanto aspectos relacionados a la calidad de
las interacciones (entre adultos, entre adultos y niños y entre los niños, las actividades y el
ambiente) como a la calidad de los recursos de apoyo de esas interacciones, tales como
espacios, rutinas, materiales y otros (Cryer et al., 2004). El ITERS combina ítems de
observación con otros que se administran a través de una entrevista al personal de los
centros. Este instrumento cuenta con 39 ítems, distribuidos en siete dimensiones: a)
espacio y muebles; b) rutinas de cuidado personal, c) escuchar y hablar, d) actividades, e)
interacción, f) estructura del programa, y g) padres y personal. El instrumento El ITERS es
probablemente el instrumento que más se ha aplicado en los ejercicios de medición de la
calidad de los servicios de cuidado para bebés y niños pequeños en América Latina y en
otros países del mundo. En la región ha sido administrado en Bolivia, Brasil, Chile,
Colombia, México y Perú10.
10
En algunos de estos ejercicios se aplicó no solo el ITERS-R sino también el instrumento de la misma serie
que se administra a entornos de cuidado para niños un poco mayores, de entre 30 y 60 meses de edad, el
ECERS-R, con una estructura similar.
20
Cada una de las dimensiones del ITERS se puntúa en una escala del 1 al 7. Por lo
general, un puntaje en el rango de 1-2 se interpreta como un nivel muy bajo de calidad, un
3-4 es un nivel mínimo, un 5-6 es buena calidad y un 7 es un aula de excelente calidad.
El ITERS requiere de un mínimo de tres horas y media de observación directa de lo
que ocurría en el aula y una entrevista a la cuidadora encargada de ésta. Dada la
complejidad del instrumento, el ITERS fue administrado por la investigadora más calificada,
aquella con educación superior en sicología o educación.
El ITERS está diseñado para ser aplicado con un criterio de gradualidad, según el
cual para cada ítem cuando el observador detecta que un aula no cumple con un conjunto
de indicadores consecutivos, le otorga al ítem el puntaje correspondiente al nivel del
indicador más alto alcanzado y ya no le administra los siguientes sino que pasa al siguiente
ítem. En otras palabras, el protocolo del ITERS no requiere evaluar los indicadores que se
encuentran por encima de este punto de corte. No obstante, dado que el ITERS no había
sido aplicado antes en Ecuador, en este estudio se decidió administrar todos los indicadores
dentro de cada ítem, sin respetar el punto de corte que dictan los lineamientos del
instrumento, con el objeto de probar en qué medida los supuestos de gradualidad que están
implícitos en el diseño de la escala son apropiados para la realidad de los centros
ecuatorianos. Un análisis preliminar realizado por los autores de esta nota muestra que
gracias a prescindir de la regla de punto de corte, se pudo recuperar información valiosa
sobre la calidad de los centros que se hubiera perdido de otra manera. En este análisis, se
comparan los puntajes de ITERS calculados sin respetar los puntos de corte de la prueba
con aquellos que resultarían si se aplican los puntos de corte y se identifican los ítems
específicos en los cuales es posible adquirir información adicional sobre la calidad de los
centros cuando la prueba se puntúa según el protocolo alternativo.
El puntaje total del ITERS para los CIBV (calculado como el promedio de los
puntajes de las 7 dimensiones) revela niveles muy bajos de calidad, con un promedio de 2,1
(DE=0,5). Incluso los centros con mejor calidad, aquellos en el percentil 90 de la
distribución, apenas alcanzan un nivel de calidad mínima (el percentil 90 corresponde a un
puntaje ITERS de 3,1). En el Gráfico 5 se muestra la distribución de puntajes del ITERS por
dimensión.
Una mirada a las dimensiones del ITERS revela que en todas ellas, los niveles de
calidad son consistentes con lo que se describe en las líneas anteriores. Los puntajes
promedio para todas las dimensiones, con una sola excepción, se concentran en niveles
muy bajos de calidad. En promedio, los puntajes de las dimensiones del ITERS son 2,1
(DE=0,6) para espacio y muebles, 1,7 (DE=0,5) para rutinas de cuidado personal, 2,5
(DE=1,2) para actividades, 1,5 (DE=0,5) para escuchar y hablar, 3,3 (DE=1,3) para
interacción, 2,6 (DE=1,3) para estructura del programa y 2,0 (DE=0,6) para padres y
21
personal. Para tres de las dimensiones de ITERS, rutinas de cuidado personal, actividades
y padres y personal, sorprende no solo que los puntajes promedio sean tan bajos sino que
incluso los mejores centros de la muestra, aquellos en el percentil 90 de la distribución, ni
siquiera alcancen un puntaje de 3 y se concentren también en niveles de calidad mínimos.
En las otras tres dimensiones, espacio y muebles, escuchar y hablar y estructura del
programa, las distribuciones muestran una dispersión algo mayor y los centros en el
percentil 90 obtienen puntajes de entre 3 y 4,3, es decir, alcanzan niveles de calidad algo
mayores, aunque todavía en el rango de calidad mínima según la interpretación de los
puntajes de este instrumento.
La única dimensión que alcanza un puntaje promedio por fuera del rango de niveles
muy bajos de calidad y dentro del grupo de niveles mínimos es interacción. Esta es también
la única dimensión en la cual los mejores centros de la muestra, aquellos en el percentil 90
de la distribución, alcanzan un puntaje de 5, o un nivel de calidad considerado bueno. Los
resultados de la escala de interacción son contra-intuitivos si se los contrasta con aquellos
reportados en la sección anterior para el CLASS, un instrumento que se enfoca
exclusivamente en la calidad de procesos. Comparada con otras escalas de ITERS, la de
interacción es una de codificación compleja. Dado que el CLASS fue administrado con un
estándar de calidad más alto que el de ITERS (doble codificación) y que se enfoca
exclusivamente en los procesos, pensamos que probablemente recoge este aspecto de la
calidad con mayor precisión.
22
Gráfico 5. Distribución de puntajes del ITERS, por dimensión
Dado que ITERS ha sido administrado en varios países de la región, es posible
comparar los puntajes de los CIBV ecuatorianos con aquellos de otros programas públicos
que proveen servicios de cuidado a niños menores pequeños y de características similares
al ecuatoriano. En general, los puntajes de los CIBV son similares a los observados en
23
Centros de Desarrollo Infantil y en Hogares Infantiles del Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar. En el caso de los datos disponibles para Colombia, las mediciones fueron
realizadas en aulas que atienden a niños mayores y menores de dos años. En general, se
observó que los puntajes de las aulas con niños de dos años y más eran ligeramente más
bajos a los de las aulas de niños de menor edad. Los puntajes de los CIBV son ligeramente
menores a los de los Centros de Cuidado Diurno del Programa Nacional Cuna Más en Perú
(que atienden a niños de 6-36 meses de edad) pero superiores a los de los del programa
boliviano Crecer Bien para Vivir Bien (que brinda atención principalmente a niños de 0-3
años y en donde, al igual que para el caso de Cuna Más, también se observa a veces en las
aulas la presencia de niños un poco mayores; Berlinski y Schady, 2015).
HOME
El HOME es una medida de calidad que se centra en la calidad de los procesos
aunque también evalúa la presencia de variables estructurales. El tiempo mínimo para la
observación y reporte que requiere la administración de este instrumento es de una hora.
Cuenta con seis dimensiones a) materiales de aprendizaje, b) receptividad, c) aceptación, d)
organización, e) involucramiento, y f) variedad (Bradley, Caldwell y Corwyn, 2003). Cada
ítem recibe un puntaje binario (0 si no se observa, 1 si sí) y cada dimensión se puntúa con
la suma del puntaje obtenido en los ítems que la componen. Los puntajes de las diferentes
dimensiones se suman para obtener una calificación total que puede llegar hasta 42.
Para este estudio se aplicó una versión del HOME traducida y adaptada para ser
aplicada en centros de cuidado, especialmente diseñada para niños de 0-3 años de edad11.
Al igual que el ITERS, el HOME es un instrumento que combina la observación y la
encuesta. No obstante, a diferencia del ITERS y el CLASS, la unidad de análisis de la
versión adaptada del HOME no es el grupo -es decir, el conjunto del cuidador y el grupo de
niños a su cargo- sino que evalúa la calidad de la relación entre un niño específico dentro
del grupo y su cuidadora.
La selección del niño focal o aquel sobre el cual se basaría la observación de HOME
para este estudio se hizo de forma aleatoria y sin que supiera la cuidadora que sus
interacciones con ese niño estaban siendo evaluadas. Específicamente, se pidió a la
observadora hacer un listado de los nombres de todos los niños del grupo de estudio (en
cualquier orden) y escoger siempre al quinto de la lista. Al igual que el ITERS, el HOME fue
administrado por la investigadora mejor calificada, aquella con formación de nivel
universitario en sicología o educación inicial. 99% de los niños a quienes se administró el
11
Específicamente se eliminó uno de los ítems de la dimensión de Aceptación (ítem 18) que no era aplicable al
contexto de los CIBV.
24
HOME eran menores de 36 meses de edad, es decir, se encontraban en el rango de edad
apropiado para el uso de este instrumento.
El Gráfico 6 muestra la distribución de los puntajes de las dimensiones de HOME.
En la dimensión de materiales de aprendizaje, el puntaje promedio en HOME es 4,5 sobre
9,0 (DE=2,1). Para las otras dimensiones, los puntajes promedios fueron de 6,7 sobre 11,0
(DE=2,5) en receptividad, 5,7 sobre 6,0 (DE=0,6) en aceptación, 2,8 sobre 6,0 (DE=1,0) en
organización, 3,6 sobre 6,0 (DE=1,8) en involucramiento y 1,4 sobre 4,0 (DE=0,8) en
variedad. En la dimensión de aceptación, el puntaje promedio es más alto que en las demás
dimensiones y se encuentra en el tercio superior de la distribución de calidad. La dimensión
de aceptación evalúa si el cuidador acepta los comportamientos del niño con paciencia y
tolerancia (incluso cuando éstos suponen que haya ruido o desorden en el ambiente) y en
qué medida logra evitar el uso de restricciones innecesarias o de castigo en su interacción.
Gráfico 6. Distribución de puntajes de HOME
25
Por otro lado, en cuatro de las otras cinco dimensiones de HOME, los puntajes
promedios se concentran en el tercio intermedio de la distribución de calidad. La única
excepción es la dimensión de variedad, que destaca por una concentración de puntajes en
el tercio más bajo de la distribución. Esta dimensión evalúa la inclusión en la rutina diaria de
personas o eventos que generen variedad -sin desorganización- en la vida del niño. Esta
evaluación sugiere muy poca variedad en las rutinas de los niños de los CIBV.
MITRCC
El
MITRCC
es
un
instrumento
que
se
evalúa
por
observación,
(MU Center for Family Policy & Research, 2003), y su administración requiere un periodo
mínimo de tres horas en el aula. Si bien se enfoca principalmente en la calidad de procesos,
también observa algunos elementos estructurales. Durante el periodo de observación, se
esperaría que cada niño hubiera tenido el tiempo suficiente para desarrollar un sentido de
bienestar, pertenencia, exploración y comunicación. También se esperaría que, en el lapso
de tiempo que dura la observación, los niños hubieran tenido oportunidad de experimentar
una variedad amplia de interacciones y experiencias. Este instrumento se enfoca en evaluar
si un porcentaje determinado de los niños del grupo están experimentando las interacciones
y actividades deseadas. Cada ítem se puntúa en forma binaria, recibiendo un punto si el
atributo se observa en el 75% de los niños del grupo y cero si no se lo observa.
Para este estudio se administró una versión traducida y adaptada al contexto
ecuatoriano del instrumento original12. El puntaje máximo total que se puede obtener en
este instrumento es 20. A diferencia del ITERS y del HOME, el MITRCC fue administrado
por la investigadora-encuestadora, sobre el mismo grupo de niños estudiado y su
cuidadora13.
Los resultados de la distribución de puntajes del MITRCC se muestran en el Gráfico
7. Se puede apreciar que la distribución de puntajes es bastante uniforme en los dos terciles
inferiores, con una concentración de valores algo mayor alrededor del promedio, de 8,76
puntos sobre 20 (DE=4,7). Los puntajes mayores a 16 puntos aparecen menos
frecuentemente.
12
Específicamente, se eliminaron 6 ítems que no eran aplicables al contexto de los CIBV, y se desagregó un
ítem en 6 para facilitar su aplicación.
13
Desde el punto de vista del monitoreo de la calidad de los programas, surge la pregunta de cuánto repercute
el perfil educativo del observador sobre su valoración de la calidad. En particular, una pregunta clave de cara al
coste-efectividad de monitorear la calidad es si se requiere contratar observadores con mayor nivel de
escolaridad para capturar aspectos importantes de la calidad con mayor precisión. Tome y López Boo (2015)
analizan este tema y concluyen que existen diferencias sistemáticas entre los puntajes asignados por
observadores de diferentes perfiles educativos. En promedio, los observadores con menor educación tienden a
asignar puntajes más altos (indicativos de mejor calidad), en particular, en ítems cuya observación es más
compleja.
26
Gráfico 7. Distribución de puntajes del MITRCC.
ITFI
La escala ITFI se usa en los Estados Unidos cuando los trabajadores sociales hacen
una caracterización del entorno de cuidado de los niños de 6 a 36 meses de edad. El ITFI
se enfoca en variables de proceso, y sirve como tamizaje para identificar entornos de
cuidado de calidad deficiente y que requieren intervención (Provence y Apfel, 2001).
Combina preguntas y un registro por observación. La observación se enfoca en las
reacciones que exhibe el adulto cuidador encargado del niño cuando se le indaga acerca de
temas concretos. Para este ejercicio y al igual que con el HOME, las preguntas se aplicaron
con referencia a un niño específico del grupo.
Para este estudio se seleccionaron 21 ítems del ITFI, tres de ellos se dividen
además en sub-ítems. Cada ítem y sub-ítem recibe un puntaje de 1 si se evalúa
satisfactoriamente. Por lo tanto, la escala se puntúa con respecto a un máximo de 34. Los
ítems seleccionados tienen como objetivo principal evaluar en qué medida la cuidadora
conoce al niño, sus intereses y su familia.
El ITFI fue administrado por la investigadora-encuestadora. El instrumento se
administró en referencia a un niño distinto al cual se refirió la observación de HOME. Para
que la selección del niño de estudio fuera aleatoria, y dado que las investigadoras ya habían
pasado algunas horas en el aula al momento en que administraban el ITFI, se les instruyó
que el ITFI se aplicara con respecto al último niño que hubiera sido cambiado de pañal o
que hubiera ido al baño, antes del inicio de la administración de este cuestionario. El total de
27
los niños a quienes se administró el ITFI se encontraban en el rango de edades para el cual
es aplicable este cuestionario.
Como se puede apreciar en el Gráfico 8, los puntajes de la aplicación del
instrumento ITFI presentan un rango de variabilidad relativamente amplio y un sesgo hacia
la izquierda. En otras palabras, la distribución se concentra en los dos tercios superiores del
rango de puntajes posibles. El puntaje promedio es de 23,6 de un total de 34 (DE=4,4). Esto
demuestra que en la mayoría de centros visitados las cuidadoras parecen conocer a los
niños que cuidan y a sus familias. Este hallazgo es consistente con lo que se esperaba,
dado que el personal que atiende en los CIBV suele ser del mismo barrio o comunidad en el
cual se ubica el centro y en donde residen las familias usuarias del servicio. Las entrevistas
a las cuidadoras revelan que un 35% ha trabajado 3 años o más en ese centro.
Gráfico 8. Distribución de puntajes del ITFI
KIDI
El KIDI consta de 58 ítems que indagan sobre el conocimiento de los procesos de
desarrollo y las normas de comportamiento infantil para niños de 0 a 5 años (MacPhee,
2002). La persona entrevistada tiene tres opciones de respuesta: estar de acuerdo, en
desacuerdo y no estar segura. Por cada respuesta correcta, el encuestado recibe un punto.
El puntaje total de la escala se calcula como la suma de respuestas correctas sobre las 58
preguntas totales en la escala. Este cuestionario fue administrado por la investigadoraencuestadora tanto a la cuidadora del grupo de niños estudiado como a la coordinadora del
centro.
28
Gráfico 9. Distribución de puntajes del KIDI
El Gráfico 9 muestra la distribución de puntajes del KIDI para cuidadoras y
coordinadoras. Casi la totalidad de puntajes KIDI tanto para cuidadoras como para
coordinadoras se concentra en el tercio intermedio de la distribución y el número de ellas
que alcanza un puntaje del tercio superior de la distribución de la escala es minúsculo. El
puntaje promedio de KIDI para una cuidadora está casi 3 puntos por debajo del obtenido por
la coordinadora; esto es 30,8 (DE=4,9) contra 33,5 (DE=4,6). Aunque pequeña en magnitud,
esta diferencia es estadísticamente significativa al 99%. Como referencia, se puede notar
que si las entrevistadas hubiesen respondido esta escala al azar, se esperaría que, en
promedio, obtuvieran 29 respuestas correctas. En otras palabras, los puntajes de
cuidadoras y coordinadoras son tan bajos que apenas superan en unos pocos puntos ese
nivel. Esto, a pesar de que como se muestra en la Tabla 4, las coordinadoras tienen un nivel
educativo más alto que el de las cuidadoras. Consistente con los lineamientos de los CIBV y
con la reforma implementada a inicios de 2012, las coordinadoras poseen educación
superior, mientras que el requisito para las cuidadoras es solo haber completado el nivel
secundario (lo cual, en promedio no se cumple).
Tabla 4. Nivel educativo y conocimientos de desarrollo infantil
Coordinadoras
Cuidadoras
Dif
(ttest)
Puntaje promedio KIDI
33,5
30,8
***
Años de educación
16,3
11,1
***
Diferencias significativas al: *** 99%
29
Escala sobre Prácticas de Cuidado
La Escala sobre Prácticas de Cuidado está basada en un instrumento diseñado en
los Estados Unidos para operacionalizar los lineamientos del National Association for the
Education of Young Children, NAEYC (Kyung-Ran, 2005). El instrumento original de enfoca,
no solo en las prácticas, sino también en las creencias e los educadores. En este estudio, la
escala fue administrada por la investigadora-encuestadora, a través de una entrevista
realizada a la cuidadora encargada del grupo de estudio. Las preguntas de la entrevista
indagan sobre la frecuencia con la cual ella realiza con los niños una lista de actividades
apropiadas para niños de 3-5 años. Es importante notar que dado que esta escala fue
diseñada para aulas de niños mayores, se hicieron algunas adecuaciones para aplicarla en
este estudio. La escala original consta de 30 ítems, en este caso se administraron solo 23,
dejando fuera aquellos que claramente se enfocaban en actividades de aprestamiento
escolar, demasiado avanzadas para los niños que son el foco de este estudio14. Los ítems
que se administraron se enfocan en actividades que pueden ser relevantes también para
niños de 18 meses en adelante, por ejemplo, jugar con bloques, cantar y bailar, trazar o
dibujar, jugar con rompecabezas, o participar en juegos que les permitan demostrar afecto.
La escala ofrece cuatro opciones de respuesta, que representan cuatro frecuencias
distintas. El puntaje total es la suma de las frecuencias, otorgando un puntaje 1 si casi
nunca se realiza la práctica, 2 si se realiza a veces, 3 si es con frecuencia o 4 si siempre se
realiza. El puntaje mínimo que se podía obtener en el cuestionario aplicado es 23 y el
máximo puntaje total que podía alcanzarse es de 92.
El Gráfico 10 muestra la distribución de los puntajes obtenidos en la Escala sobre
Prácticas de Cuidado. El puntaje promedio fue de 54,5 (DE=7,7) con la mayor
concentración de puntajes en la zona alrededor del promedio. Esto sugiere que las
cuidadoras a cargo de los grupos estudiados realizan con alguna frecuencia actividades de
aprendizaje de la escala, las cuales no necesariamente son apropiadas para los niños más
pequeños dentro del rango de edad en el cual se enfoca este estudio.
14
Específicamente se eliminaron los ítems 12, 13, 15, 26 y 30, que incluyen actividades como subrayar y
rellenar hojas de trabajo, practicar la escritura, usar tarjetas con letras o palabras, resolver problemas
matemáticos, y actividades de integración de múltiples materias. También se eliminaron los ítems 10 y 20, por
no considerarse pertinentes a la realidad observada en los CIBV durante la prueba piloto. Estos ítems se refieren
al uso de materiales fonéticos comprados, como audio-libros, y al uso de incentivos o premios para motivar la
participación de los niños.
30
Gráfico 10. Distribución de puntajes de la Escala sobre Prácticas de Cuidado
Cuestionario de calidad estructural
Finalmente, con el fin de complementar la información recogida a través de los
instrumentos detallados anteriormente, el supervisor que acompañaba a las dos
investigadoras durante su visita al centro administró un cuestionario detallado sobre la
disponibilidad y el estado de la infraestructura física del centro así como sobre otras
variables estructurales asociadas a la calidad del servicio. El cuestionario fue diseñado por
los investigadores, incorporando elementos de la ficha de monitoreo del INFA, así como de
otros servicios similares en la región. Para agregar las variables recogidas en este
cuestionario, se construyó un índice de calidad estructural (Tabla 5). El índice toma en
cuenta variables de infraestructura que incluyen si el centro tiene acceso a agua potable,
alcantarillado, electricidad a través de medidor, buena iluminación natural15, ausencia de
ventanas rotas, dispone de mobiliario suficiente para el número de niños, y si tiene
comedor, sala-cuna, bodega, cerramiento y juegos infantiles seguros para los niños. Otras
variables incluidas en el índice se relacionan a características del servicio ofrecido en el
centro, las coordinadoras y cuidadoras. En este subgrupo se incluye el porcentaje de niños
que deseaban ingresar y no consiguieron cupo, el coeficiente de atención del centro, años
de experiencia en trabajo con niños menores de 60 meses de la coordinadora y la cuidadora
del grupo estudiado, si la coordinadora realiza tareas de cuidado, y los años de educación
de la cuidadora.
15
Se considera que la iluminación natural es buena cuando las ventanas permiten la entrada de abundante luz
natural.
31
Tabla 5: Variables consideradas en el índice de calidad estructural
Obs.
Media
DE
Agua potable
403
0,56
0,50
Alcantarillado
403
0,59
0,49
Luz con medidor
400
0,63
0,48
Buena iluminación natural*
403
0,74
0,44
No hay ventanas rotas
403
0,90
0,30
Mobiliario suficiente para los niños
403
0,65
0,48
Espacio de comedor
403
0,71
0,45
Espacio de sala cuna
403
0,66
0,47
Espacio de bodega
403
0,37
0,48
Cerramiento
403
0,65
0,48
Juegos infantiles seguros para los niños
403
0,46
0,50
% de niños que deseaban ingresar y no consiguieron cupo
403
90,01
16,28
Coeficiente de atención del centro
403
9,46
1,80
403
3,32
3,74
399
0,15
0,35
403
2,93
3,95
Proporción de centros que cuentan con infraestructura
Características del servicio y del personal
Coordinadora
Años de experiencia en trabajo con niños menores de 60
meses
No realiza tareas de cuidado
Cuidadora del grupo
Años de experiencia en trabajo con niños menores de 60
meses
Años de educación
403
11,10
2,81
*Se considera que la iluminación natural es buena cuando las ventanas permiten la entrada de
abundante luz natural.
El Gráfico 11 muestra la distribución del índice de calidad estructural. El índice se
construyó usando Análisis de Componentes Principales (ver Anexo 3 para más detalle
sobre la construcción del índice). El índice se encuentra normalizado para tener media 0 y
desviación estándar 1. Se observa que los centros en la mediana de la distribución de
calidad se encuentran peor que el promedio, a una distancia de 0.2 de una desviación
estándar a la izquierda de la media. Si se divide el rango de valores factibles en tercios, al
igual que se ha hecho para los demás instrumentos de medición de la calidad, se observa
que el mayor número de centros de la muestra se encuentran en el tercio inferior, es decir,
en los niveles de calidad estructural más bajos.
32
Gráfico 11. Distribución del Índice de calidad estructural
5. Análisis
Consistencia de las medidas de calidad
Para cada uno de los instrumentos administrados en el estudio y que constan de
escalas (CLASS, ITERS y HOME), se calcularon dos tipos de indicadores de consistencia
interna. En la literatura sicométrica, es estándar reportarla de cara a documentar la calidad
de los datos recogidos, en particular cuando se trabaja con escalas de múltiples ítems (Mc
Crae et al, 2011). Las dos medidas de consistencia interna que se reportan en el Anexo 2
son la correlación entre cada escala y el puntaje total del instrumento y las alfas de
Cronbach. La correlación entre cada escala y el puntaje total del instrumento indica en qué
medida cada una de las escalas del instrumento se asocian con la medida total de calidad
que éste captura. Las alfas de Cronbach representan el grado en el cual los ítems dentro de
cada escala parecen medir un mismo concepto. Por lo general, la literatura considera que
una medida de consistencia interna razonable es aquella en un rango de al menos 0,6-0,7.
La Tabla A2.1 muestra la consistencia interna del instrumento CLASS. Las alfas de
Cronbach, para los dos dominios están por encima de 0,85 y la escala completa es de 0,91.
En otras palabras, existe una buena consistencia. La Tabla A2.2 muestra la consistencia
interna del instrumento ITERS. El alfa de Cronbach está cerca o por encima de 0,6 para
todas las escalas, con excepción de Rutinas de cuidado personal. Al igual que para el
CLASS, la consistencia interna para la escala ITERS completa es alta, de 0,87. La relación
entre los puntajes de las escalas y el puntaje total del instrumento también es alta.
Finalmente, la consistencia del instrumento HOME se muestra en la Tabla A2.3. Los niveles
33
de consistencia interna para las escalas de este instrumento son variables y, para el caso
de la escala completa, similares a los de ITERS.
La Tabla 6 resume la correlación entre los puntajes totales de los principales
instrumentos administrados 16 . Vale la pena destacar que, como se discutió ya, los
instrumentos de medición de calidad se enfocan en aspectos y variables diferentes, por lo
cual no es de esperar que tengan entre sí una correlación perfecta. En efecto, la Tabla 6 de
muestra que el único par de instrumentos que exhiben niveles de correlación alta es el
ITERS-HOME. Por su parte, el MITRCC se asocia con los dos anteriores en niveles
moderados. Esto destaca pues se trata de los tres instrumentos que combinan aspectos
estructurales y de procesos de la medición de calidad. La correlación entre el ITFI y los tres
instrumentos anteriores es baja. Por su parte, los niveles de correlación entre el KIDI, la
escala de prácticas de cuidado y el índice de calidad estructural y todas las demás medidas
de calidad son muy bajos.
Un aspecto que merece destacarse son los valores de las correlaciones entre
CLASS y los demás instrumentos administrados. Como se discutió ya, el énfasis de CLASS
es exclusivo en la calidad de procesos. Además, fue la herramienta de medición más
costosa y con estándares de confiabilidad más altos. Destaca que los niveles de correlación
entre CLASS fluctúen entre bajos (con ITERS, HOME, MITRCC y la escala de Prácticas de
Cuidado) y muy bajos (con el resto de medidas). Este hallazgo sugiere que, a nivel
agregado, los instrumentos de administración menos costosa no están capturando los
aspectos importantes sobre la calidad de procesos que mide el CLASS. Esto, en parte, se
explica porque CLASS es el único instrumento con una mirada exclusiva a los temas
relacionados con la calidad de procesos. No obstante, de cara a poder operacionalizar
indicadores que puedan usarse a escala y cuya administración no implique costos
desmedidos, sería ideal identificar escalas o ítems específicos que estuvieran altamente
correlacionados con la calidad medida por CLASS. Un análisis más cuidadoso de las
correlaciones no solo de los puntajes a nivel de instrumento pero también a nivel de sus
dimensiones -en particular de aquellas que miden aspectos coincidentes- y de ítems
específicos de uno y otros, se presenta en un estudio que acompaña a este.
Como referencia, el Anexo 1 consolida los puntajes de todos los instrumentos que se
discuten a lo largo de este documento.
16
Se considera una correlación muy alta a aquella que está el en rango de entre 0,80 y 1; una correlación alta
está entre 0,6 y 0,8; una correlación moderada está entre 0,4 y 0,6; una correlación baja se ubica entre 0,2 y 0,4
y una correlación muy baja es menor a 0,2.
34
Usando estos mismos datos, en Berlinski y Schady (2015) se presenta un análisis
multivariado para explorar si existen asociaciones condicionadas (sin una interpretación
causal) entre las dos principales medidas de calidad analizadas en este estudio (CLASS e
ITERS) y algunas variables estructurales típicamente usadas como proxis de la calidad de
los servicios de cuidado infantil: los niveles educativos de las cuidadoras, su experiencia y
los coeficientes de atención.
El análisis citado demuestra que solo algunas de las variables estructurales se
encuentran asociadas con la mejor calidad de procesos. Por ejemplo, los
grupos en los
cuales la cuidadora ha completado su educación secundaria (en comparación con aquellos
en donde no ha completado siquiera este nivel educativo). También los puntajes de ITERS
son menores en grupos con mayores coeficientes de atención: por cada niño adicional a
cargo de la cuidadora, éstos se reducen en 0,05 desviaciones estándar. Es interesante
comprobar que esta asociación no se observa entre los coeficientes de atención y los
puntajes de CLASS. Finalmente, los años de experiencia en trabajo con niños de la
cuidadora no están asociados a una mejora significativa en la calidad.
35
Tabla 6: Correlaciones entre medidas de calidad
CLASS
ITERS
HOME
MITRCC
ITFI
CLASS
1
ITERS
0,3351***
1
HOME
0,3551***
0,8005***
1
MITRCC
0,3160***
0,4894***
0,5338***
1
ITFI
0,1662***
0,3654***
0,3780***
0,3708***
1
KIDI – Coordinad.
0,1075**
0,0944*
0,0401
0,0405
0,0486
KIDI – Cuidadora
Prácticas de
cuidado
0,1108**
0,1239***
0,1956***
0,1103**
0,0144
0,3329***
0,1701***
0,1582***
0,1700***
0,0380
Calidad Estructural
0,1056**
0,2368***
0,1711***
0,1710***
KIDI Coordinadora
KIDI Cuidadora
0,1837***
Prácticas
de
cuidado
KIDI – Coordinad.
1
KIDI - Cuidadora
Prácticas de
cuidado
0,2535***
1
0,1163***
0,0168
1
Calidad Estructural
0,1519***
0,0572
0,1560***
Calidad
Estructural
1
Esfuerzos por mejorar la calidad de los CIBV
Como se describió anteriormente, durante los meses en que se recogieron los datos
para este estudio y en años posteriores, el MIES ha movilizado recursos de financiamiento y
ha emprendido una serie de acciones con el objeto de mejorar la calidad del servicio de los
CIBV. Esta sección se enfoca en tres de estas iniciativas: la contratación de coordinadoras
con educación post-secundaria, la inspección y cese de convenios de centros que
incumplían con estándares, y el traslado de los niños mayores de tres años a los servicios
de educación inicial.
La primera área de mejora que se revisa es la contratación de personal con
educación post-secundaria para la tarea de coordinación de cada uno de los centros. Las
coordinadoras tienen a su cargo tareas pedagógicas pero también administrativas y de
mantenimiento de los centros. Es destacable que, al momento de la recolección de los
datos para este estudio, la contratación de profesionales como coordinadoras se había
implementado en casi la totalidad de los centros estudiados. 88% de las coordinadoras de
los centros investigados cumplían ya con este requerimiento en 2012 y 99% tenía al menos
un año de educación posterior a la secundaria. No obstante, y a pesar de que los centros
contaban mayoritariamente con coordinadoras que tenían educación de tercer nivel, los
36
resultados de calidad del servicio aparecen consistentemente bajos. Sorprende también que
el puntaje que obtienen las coordinadoras en la escala de conocimientos específicos sobre
el desarrollo infantil, el KIDI, sea bajo y apenas superior al de sus pares, las cuidadoras,
para quienes el requisito del nivel educativo es menor. Estos hallazgos apuntan hacia la
necesidad de fortalecer los procesos de selección y de capacitación (previa y continua) de
todo el personal, coordinadoras y cuidadoras, con el objeto de brindarles conocimientos y
competencias específicas relevantes.
Una segunda medida que ha sido implementada como parte de los esfuerzos de
mejora de calidad son las inspecciones por parte de personal del MIES del cumplimiento de
una serie de estándares, sobre todo en el tema de infraestructura y seguridad. Como
resultado de estas inspecciones, se han suspendido los convenios con algunas de las
unidades ejecutoras de los centros. La suspensión de estos convenios supone que el MIES
ya no financia la operación de los centros y que muy posiblemente estos han cerrado. No
obstante, la suspensión de los convenios no implica necesariamente el cese de operaciones
de los centros, pues éstos pueden haber conseguido otras fuentes de financiamiento para
seguir operando.
En el Anexo 4 se presenta una comparación en las medidas de calidad entre
aquellos centros que tres años después del levantamiento de los datos (en abril de 2015)
seguían operando en convenio con el MIES y aquellos que ya no estaban en su registro
administrativo. Vale la pena destacar que al intentar empalmar la muestra de 2012 con el
registro administrativo de centros del MIES en abril de 2015, 238 de los 404 centros de la
muestra, es decir cerca del 60%, no se encontraba en éste. Las autoridades atribuyen esto
al hecho de que se trata de centros que no poseen ya un convenio con el MIES.
Los centros que continúan en convenio con el MIES eran en 2012, en promedio, los
más grandes en cuanto al número de niños atendidos (37 vs. 24 niños), habían estado en
funcionamiento por un mayor número de años (11,4 vs. 9,6 años), y se ubicaban con mayor
frecuencia en zonas urbanas (57% vs 30% de los centros). Además, los centros que en
2015 aún tienen un convenio con el MIES son los que en 2012 organizaban sus grupos
logrando una menor brecha de edades entre los niños y son aquellos en los cuales con
mayor frecuencia se cobraba un copago por parte de las familias por el uso del servicio
(55% vs. 44%).
En términos de calidad del servicio, los centros cuyos convenios con el MIES han
cesado en 2015 eran aquellos que en 2012 tenían, en promedio, peores niveles de calidad.
Estas diferencias de calidad, aunque modestas en magnitud, son estadísticamente
significativas. Son consistentes tanto a nivel de variables que miden la calidad procesos
como en aquellas que se enfocan en aspectos estructurales. Los puntajes del CLASS,
ITERS, HOME, MITRCC y el índice de calidad estructural son, en promedio, ligeramente
37
mayores para los centros que siguen en convenio con el MIES. No obstante, incluso los
centros que permanecen en convenio con el MIES, experimentan niveles muy bajos de
calidad y por lo tanto tienen amplios márgenes de mejora para sus servicios.
La tercera acción de mejora que se discute aquí consiste en el esfuerzo de
concentrar la atención de los CIBV en los niños menores de tres años y trasladar el resto de
la cobertura a los servicios de educación inicial bajo competencia del Ministerio de
Educación. En principio, el resultado directo de esta acción es que los CIBV pueden
concentrar su servicio en los bebés y niños pequeños y asegurar grupos más homogéneos
en su composición etaria. Los datos sugieren que este cambio podría resultar en una
mejora en la calidad del servicio. El Anexo 5 reporta las diferencias de calidad entre los
grupos con una composición etaria más y menos homogénea. En particular, se comparan
los niveles de calidad en grupos en los cuales la brecha de edades entre los niños es de
hasta 12 meses con aquellos grupos con brechas que superan los 12 meses. En términos
de la calidad del servicio, la calidad de procesos y estructural es ligeramente mayor en
aquellos centros con menores brechas de edad entre los niños que reciben el servicio.
Estas diferencias no son siempre estadísticamente significativas.
En conclusión, aunque parecería que las reformas propuestas apuntan en la
dirección correcta en términos de mejora de calidad, la mejora de la calidad en este tipo de
servicios es un proceso complejo y de largo alance, por lo cual, es fundamental continuar y
profundizar estos esfuerzos, identificando las acciones de mejora que puedan tener el
mayor impacto sobre el bienestar de los niños y la calidad del servicio.
6. Conclusiones
Este estudio presenta un análisis exhaustivo de diferentes aspectos de la calidad de
una muestra de 404 CIBV, que brindan servicio de cuidado infantil a los niños ecuatorianos.
Se aplican instrumentos de mayor y menor complejidad metodológica que miden elementos
de la calidad tanto estructurales como de procesos. En forma consistente, todas las
medidas de calidad estudiadas coinciden en que los servicios de cuidado de los CIBV tienen
una amplia oportunidad de mejora, tanto en aspectos estructurales y en particular en las
dimensiones de procesos de la calidad de sus servicios. Varias de las medidas más
rigurosas y comúnmente aplicadas en este tipo de estudios, como CLASS e ITERS,
describen que los puntajes de prácticamente la totalidad de los centros estudiados se
concentran en niveles bajos de la distribución de calidad. También destaca el desempeño
pobre tanto del personal a cargo del cuidado de los niños como de las coordinadoras de los
centros en el KIDI, una escala que mide el conocimiento sobre el desarrollo infantil. Los
desafíos en materia de calidad identificados en los CIBV de Ecuador coinciden con aquellos
38
de los servicios de otros países de la región en donde se han aplicado este tipo de escalas
(Perú en el caso de CLASS; Bolivia, Brasil, Colombia y Perú para ITERS; Berlinski y
Schady, 2015).
Un hallazgo adicional de este trabajo es que las correlaciones entre los puntajes
totales de los instrumentos de medición de calidad de los servicios de cuidado son bajas, en
particular entre los instrumentos de bajo costo y aquellos más especializados y complejos
de medir y que se enfocan en los aspectos más importantes como la calidad de los
procesos en los centros de cuidado. Esto sugiere que la posibilidad de operacionalizar
medidas de calidad de proceso costo-efectivas y que puedan administrarse regularmente a
escala requiere de una mirada más profunda de los datos para identificar si tal vez existen
mejores asociaciones entre estos instrumentos con menor agregación, es decir a nivel de
ítem o de sub-escala.
Los esfuerzos realizados para mejorar la calidad del servicio de los CIBV en años
recientes, específicamente la contratación de personal con educación post-secundaria para
el rol de coordinadores de los centros, la inspección y cese de convenios con centros que
no cumplen los estándares y el traslado de los niños mayores de 3 años a los servicios de
educación inicial parecen apuntar en la dirección correcta en términos de mejora de calidad.
No obstante, lograr mejoras significativas y sostenibles sobre los diferentes aspectos de la
calidad de los servicios de cuidado infantil no es una tarea fácil y requiere de esfuerzos
sistemáticos de largo aliento. De ahí que podría decirse que los CIBV en Ecuador se
encuentran atravesando la etapa inicial del proceso de mejora y consolidación de su
calidad. Más allá de los aspectos de la calidad programática que puedan identificarse y
fortalecerse, se recomienda pensar en el tema de la calidad con una mirada sistémica que
tome en cuenta todos los siguientes elementos:
1. La gobernanza del sector y las oportunidades de coordinación horizontal y vertical
entre los diferentes actores involucrados (gobierno central, ministerios, gobiernos
seccionales, sector privado, organizaciones de la sociedad civil, comunidades y
familias).
2. Las
necesidades
de
financiamiento,
la
importancia
de
los
compromisos
presupuestarios de largo aliento y la existencia de procesos administrativos que
permitan que los recursos lleguen a los proveedores de forma oportuna.
3. La importancia de establecer sistemas de mejora continua de la calidad, que
incluyan el desarrollo de estándares (sobre los servicios que deben ofrecer los
proveedores, los resultados que deben obtener los niños y las competencias que
debe desarrollar el personal que los atiende), la medición oportuna (de la calidad del
servicio y de los resultados de los niños), los sistemas de monitoreo, seguimiento e
información y los procesos de implementación y evaluación de mejoras.
39
4. La urgencia de formar un recurso humano que tenga las competencias adecuadas
para brindar la atención que necesitan los niños durante este periodo de su vida,
pero que además cuente con los incentivos salariales y de desarrollo profesional que
lo mantengan en el sector y le permitan seguir creciendo a lo largo del tiempo.
En este sentido, las reformas emprendidas y la apertura por contar con una medición rica de
los niveles de calidad del servicio en diferentes dimensiones constituyen cimientos sólidos
para un proceso continuo de mejora de calidad. Los datos presentados en este estudio
pueden además servir como una línea de base para el seguimiento de la calidad de los
servicios y de los resultados de las inversiones en su mejora a lo largo del tiempo.
40
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42
Anexo 1. Resumen estadístico de los instrumentos
CLASS
Total
Apoyo emocional y conductual
Clima positivo
Clima negativo
Sensibilidad del educador
Consideración por las perspectivas de los niños
Orientación de la conducta
Apoyo motivador del aprendizaje
Facilitación del Aprendizaje y el Desarrollo
Calidad de Retroalimentación
Modelaje lingüístico
ITERS
Total
Espacio y muebles
Rutinas de cuidado personal
Escuchar y hablar
Actividades
Interacción
Estructura del programa
Padres y personal
HOME
Total
Receptividad
Aceptación
Organización
Materiales de aprendizaje
Involucramiento
Variedad
MITRCC
Total
ITFI
Total
KIDI - Coordinadora
Total
KIDI - Cuidadora
Total
Prácticas de cuidado
Total
Calidad estructural
Total
Media
DE
Percentil 90
Rango de
Puntajes
Posible
2,88
3,62
3,34
6,61
3,36
1,98
2,85
1,64
2,08
1,30
1,56
0,42
0,45
0,62
0,44
0,63
0,28
0,50
0,42
0,53
0,33
0,51
3,34
4,13
4,13
7,00
4,13
2,38
3,50
2,17
2,75
1,75
2,25
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
403
403
401
402
401
402
402
403
402
401
402
2,08
2,11
1,69
2,48
1,54
3,30
2,57
2,00
0,53
0,62
0,54
1,18
0,47
1,26
1,26
0,64
2,83
3,00
2,50
4,33
2,22
5,00
4,33
2,83
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
[ 1-7 ]
403
403
403
403
403
403
403
403
24,69
6,68
5,69
2,86
4,47
3,62
1,37
6,07
2,52
0,59
0,99
2,09
1,76
0,79
33,00
10,00
6,00
4,00
7,00
6,00
3,00
[ 0-42 ]
[ 0-11 ]
[ 0-6 ]
[ 0-6 ]
[ 0-9 ]
[ 0-6 ]
[ 0-4 ]
403
403
403
403
403
403
403
8,76
4,65
15,00
[ 0-20 ]
403
23,53
4,37
28,00
[ 0-34 ]
403
33,55
4,65
39,00
[ 0-58 ]
396
30,80
4,97
37,00
[ 0-58 ]
403
54,49
7,69
64,00
[ 0-92]
403
0,00
1,00
1,22
[ -2-5 ]
348
43
Obs.
Anexo 2. Consistencia interna
Tabla A2.1. Consistencia Interna de CLASS
Correlación
Apoyo emocional y conductual
Clima positivo
Alfa
0,97*
0,86
0,93*
Clima negativo
0,50*
Sensibilidad del educador
0,92*
Consideración por las perspectivas de los niños
0,59*
Orientación de la conducta
0,89*
Apoyo motivador del aprendizaje
Facilitación del Aprendizaje y el Desarrollo
0,91*
0,90
0,86*
Calidad de Retroalimentación
0,80*
Modelaje lingüístico
0,81*
Escala completa
0,91
*Correlaciones significativas al 99%
Tabla A2.2. Consistencia Interna de ITERS
Correlación
Alfa
Espacio y muebles (ítems 1 a 5)
Rutinas de cuidado personal (ítems 6 a 11)
0,63*
0,61
0,69*
0,49
Escuchar y hablar (ítems 12 a 14)
0,76*
0,61
Actividades (ítems 15 a 24)**
0,65*
0,63
Interacción (ítems 25 a 28)
0,82*
0,77
Estructura del programa (ítems 29 a 32)**
0,76*
0,76
Padres y personal (ítems 33 a 39)**
0,63*
0,57
Escala completa (ítems 1 a 39)**
0.87
Ítems relacionados con niños (ítems 1 a 32)**
0,87
*Correlaciones significativas al 99%
**La correlación y alfas no consideran los ítems 23, 32 y 36, pues
estos aplican a menos del 15%, 5% y 11% de los centros,
respectivamente.
Tabla A2.3. Consistencia Interna de HOME
Correlación
Alfa
Receptividad (11 ítems)
0,83*
0,74
Aceptación (6 ítems)
0,32*
0,51
Organización (9 ítems)
0,56*
0,26
Materiales de aprendizaje (9 ítems)
Involucramiento (6 ítems)
0,74*
0,66
0,74*
0,66
Variedad (4 ítems)
0,53*
0,35
Escala completa (42 ítems)
0,83
*Correlaciones significativas al 99%
44
Anexo 3: Construcción del índice de calidad estructural
Para construir el índice de calidad estructural se consideraron las variables referentes a la
infraestructura y el servicio que brindan los centros, así como algunas características de las
coordinadoras y cuidadoras. Sin embargo, no fueron incluidas en el índice todas las
variables disponibles en el cuestionario de la encuesta. Para la inclusión de variables en el
índice se siguieron dos criterios. El primero fue su variabilidad, descartándose las
características que estaban presentes en menos del 10% de los centros de la muestra. El
segundo criterio fue que las variables tuvieran una contribución significativa al componente.
El primer componente fue elegido para calcular el índice de riqueza final. La Tabla A3.1
presenta el peso de cada variable en el índice generado, o la correlación entre cada variable
y el componente.
Tabla A3.1: Matriz del componente rotado
Variable
Componente
Agua potable
0,43
Alcantarillado
0,42
Luz con medidor
0,34
Buena iluminación natural
0,15
No hay ventanas rotas
0,25
Mobiliario suficiente para los niños
0,13
Comedor
0,09
Sala cuna
0,08
Bodega
0,33
Cerramiento
0,29
Juegos infantiles seguros para los niños
0,22
% de niños que deseaban ingresar y no consiguieron cupo
0,19
Coeficiente de atención del centro
Años de experiencia en trabajo con niños menores de 60
meses de la coordinadora
-0,14
Coordinadora no hace tareas de cuidado
Años de experiencia en trabajo con niños menores de 60
meses de la cuidadora
0,08
0,21
0,08
Años de educación de la cuidadora
0,23
Método de extracción: Análisis de componentes principales. Método de rotación:
Normalización Varimax con Kaiser.
Autovalor =2,88. Proporción de la varianza explicada=0,17.
45
Anexo 4: Comparación entre centros cuyos operadores tenían un convenio con el
MIES en abril de 2015 y aquellos que ya no lo tenían
Tabla A4.1: Calidad de los centros cuyos operadores tenían un convenio con el MIES
en abril de 2015
CLASS
Total
Apoyo emocional y conductual
Apoyo motivador del aprendizaje
ITERS
Total
Espacio y muebles
Rutinas de cuidado personal
Escuchar y hablar
Actividades
Interacción
Estructura del programa
Padres y personal
HOME
Total
Receptividad
Aceptación
Organización
Materiales de aprendizaje
Involucramiento
Variedad
MITRCC
Total
ITFI
Total
KIDI – Coordinadora
Total
KIDI – Cuidadora
Total
Prácticas de cuidado
Total
Calidad estructural
Total
Observaciones
Centros con
convenio
Centros sin
convenio
Dif.
(ttest)
2,92
3,65
1,69
2,82
3,57
1,57
**
**
***
2,15
2,17
1,76
2,53
1,56
3,41
2,69
2,06
1,99
2,01
1,59
2,41
1,51
3,14
2,39
1,92
**
**
***
25,44
6,92
5,72
2,89
4,73
3,73
1,44
23,60
6,33
5,64
2,80
4,10
3,47
1,27
***
**
9,37
8,09
***
23,79
23,11
34,17
32,61
30,90
30,53
54,92
53,65
0,15
166
-0,23
238
Errores estándares de las pruebas de medias controlados por conglomerados a nivel de cantón
Diferencias significativas al: *** 99%, ** 95%, * 90%.
46
*
**
**
***
*
***
***
Tabla A4.2: Otras características de los centros cuyos operadores tenían un convenio
con el MIES en abril de 2015
Centros
con
convenio
Centros
sin
convenio
Dif.
(ttest)
Salario mensual de la cuidadora (en dólares)
222,59
216,35
*
Salario mensual de la coordinadora (en dólares)
533,80
542,33
Número total de niños en el centro
36,78
23,64
***
Número de años del centro en funcionamiento
11,43
9,61
*
Las familias realizan un pago por los servicios
0,55
0,44
*
Centro en el ámbito urbano
Brecha de edad entre los niños del grupo estudiado
(meses)
0,57
0,30
***
15,72
18,70
***
Errores estándares de las pruebas de medias controlados por conglomerados a nivel de cantón
Diferencias significativas al: *** 99%, ** 95%, * 90%.
47
Anexo 5: Calidad y homogeneidad de los grupos etarios
Tabla A5.1: Comparación de los grupos con brechas de edades entre niños de hasta
12 meses o mayores
Brecha <= 12m
Brecha >12m
CLASS
Total
2,86
2,88
Apoyo emocional y conductual
3,61
3,62
Apoyo motivador del aprendizaje
1,63
1,65
ITERS
Total
2,17
2,05
Espacio y muebles
2,19
2,08
Rutinas de cuidado personal
1,76
1,66
Escuchar y hablar
2,50
2,49
Actividades
1,54
1,53
Interacción
3,55
3,20
Estructura del programa
2,80
2,48
Padres y personal
2,07
1,97
HOME
Total
26,27
23,98
Receptividad
7,27
6,45
Aceptación
5,66
5,70
Organización
3,03
2,78
Materiales de aprendizaje
4,80
4,31
Involucramiento
4,07
3,42
Variedad
1,45
1,32
MITRCC
Total
9,38
8,60
ITFI
Total
23,93
23,32
KIDI - Coordinadora
Total
33,69
33,41
KIDI - Cuidadora
Total
31,66
30,29
Prácticas de cuidado
Total
53,60
54,57
Calidad estructural
Total
0,19
-0,12
Observaciones
120
277
Errores estándares de las pruebas de medias controlados por conglomerados a nivel de cantón
Diferencias significativas al: *** 99%, ** 95%, * 90%.
48
Dif. (ttest)
*
***
**
***
***
**
**
***
***
***
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