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cartas desde el holocausto

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cartas desde el holocausto
CARTAS DESDE EL HOLOCAUSTO
Estudio grafológico de cartas escritas por prisioneros judíos
en los campos de concentración nazis
Y ellos dijeron: "De ahora en adelante no
responderéis por vuestro nombre. Vuestro nombre
es vuestro número”. Y la desilusión, la decepción y
el desaliento que me invadieron, me hicieron sentir
que yo ya había dejado de ser, para siempre, un
ser humano.
Lilly Appelbaum Lublin Malnik
Es importante para mí hacer notar, antes de comenzar, que el estudio que motiva
este artículo no pretende indagar en la Historia, en la época de la Segunda Guerra
Mundial, en el Holocausto nazi, ni mucho menos hurgar en los hechos, en la vida en
los campos de concentración y exterminio o en las vidas que allí se dejaron,
alejadas por completo de lo que comúnmente llamamos Vida y de lo que solemos
llamar Humano.
La Historia es bien conocida por todos. Testimonios de
todo lo que supuso el Holocausto nazi los hay por
todas partes en forma de documentos o imágenes. Y
yo no pretendo penetrar en ese fondo. De lo que aquí
se trata es de desempolvar unas cuantas cartas y
poder llegar más allá de su contenido; de poder leer
entre líneas todo ese mundo de emociones, de estados
anímicos,
de
sentimientos,
de
realidad
humana
envuelta en tinta de lo inhumano; de poder llegar al
latido que está oculto detrás de las telarañas de esa
impronta externa legible.
La Grafología Emocional viene a decirnos que, cuando una persona escribe, en ese
acto de escribir no sólo deja la huella quieta de esas letras dibujadas en el papel,
donde se reflejan su forma de ser y su estilo personal, sino que además, tal y como
sucede en el lenguaje no verbal, mimifica de forma dinámica e inquieta una serie
de “microgestos” que no sólo caracterizan a su genuina personalidad, sino también
revelan el revuelo interior de emociones, sentimientos e inquietudes que desde
dentro acechan al autor. Es ese latido -mencionado en el párrafo inicial- que está
palpitando detrás de la impronta aparentemente inmóvil de las letras.
En la colección de cartas que iremos viendo a continuación, vamos a analizar ese
latido, y vamos a comprobar, independientemente de los tipos de temperamento y
de los rasgos propios de personalidad puestos en evidencia en cada carta, y que no
vamos a entrar a analizar desde el punto de vista psicografológico, cómo el entorno
nuevo y desconcertante, las circunstancias impredecibles, el ambiente vital que
rodea al autor y que es ajeno a su capacidad de control, están condicionando
sobremanera tanto su emotividad, como su estado de ánimo. Y también vamos a
comprobar cómo, sometidos a las mismas condiciones de ambiente vital, los
autores de las cartas muestran en ellas rasgos emocionales comunes; tales son:
Escritura inestable, con choques entre líneas, temblorosa, atrofiada o afectada por fuertes
sacudidas.
Escritura de tamaño pequeño, rebajada, decreciente o irregular.
Dirección de los renglones descendente, sinuosa, imbricada, convexa o lineal con tendencia
descendente en los finales.
Presión espasmódica.
Inclinación invertida (inhibición) o, por el contrario, lanzada con ansiedad hacia la derecha
(reacción).
Escritura congestionada o apretada o, por el contrario, espaciada con grandes espacios interpalabra
pudiendo generar “pasillos”.
Letras empastadas o con retoques o soldaduras.
Lapsos en la cohesión dentro de la palabra.
“(...) Tales lapsus se producen por la superposición de dos ideas: la que habíamos
elaborado, que actúa casi inconscientemente, y aquella que viene a ocupar el centro de la
conciencia. Toda falla de esta índole indica la dificultad de adaptarse a las circunstancias
del momento y puede representar, en términos generales, un anhelo, un deseo enfrentado
a un temor, o digamos, un estado de ambivalencia aguda.” (Curt A. Honroth – Grafología
emocional)
Una nota importante a tener en cuenta, en los estudios de grafología emocional es
que habría que contar con varias muestras gráficas de la persona analizada para
poder discernir si determinados rasgos anómalos proceden del temperamento
mismo de la persona en sí o, por el contrario, son afecciones externas y
provenientes de causas adversas coyunturales. En este caso no contamos con
varias muestras del mismo autor, pero sí con cartas de distintos autores escritas
bajo
condiciones
adversas
comunes
y
sí
podemos
corroborar
evidentes
coincidencias gráficas entre unas y otras. Vamos a ver algunos ejemplos
sumamente reveladores.
Querida Erna!
Te mando muchos saludos. Estoy sano y me encuentro bien (...)
Esta carta, escrita en el campo de concentración de Dachau con destino a Viena, es
el vivo reflejo de casi todas las anomalías gráficas que aparecen como consecuencia
de un choque emocional y que hemos señalado en la tabla anterior. El texto en sí
mismo inspira desasosiego, frente a una firma que, conservando un inusual
equilibrio, parece querer mantenerse alejada de la tormenta. Esto último cobra más
sentido si sabemos que la firma representa el Yo íntimo, y el texto de la carta es el
Yo de cara al entorno, de cara a su mundo actual circundante.
Observamos claramente una escritura fuertemente sacudida, espasmódica tanto en
la forma como en la presión, con renglones sinuosos y tendencia al descenso en los
finales de línea (tristeza, cansancio, depresión), y letras con inclinación oscilante
signo de emotividad alterada por el temor, el desconcierto y la incertidumbre.
Si nos fijamos, por ejemplo, en la segunda frase donde dice “Estoy sano y me
encuentro bien”, la última palabra con final caído en señal de desaliento evidencia
todo lo contrario.
La fotografía muestra a los prisioneros de Dachau
saludando a los soldados de la Unión Soviética en el
momento
de
la
liberación
del
campo.
(1945)
A pesar de que mucha de la correspondencia que se enviaba desde los campos de
concentración era censurada y confiscada, para que a oídos del exterior no pudiera
llegar noticia de los hechos que acontecían dentro de los mismos, sí que estaba
permitido a los prisioneros emitir cartas y postales, eso sí, sujetas a fuertes
restricciones que generalmente estaban estandarizadas para todos los campos. Nos
consta que, por ejemplo, en el campo de concentración de Dachau cada prisionero
podía enviar a su familia y recibir de ella dos cartas o postales al mes. Esta
correspondencia tenía que estar escrita en alemán, de forma legible y tenía un
límite de extensión de 15 líneas (por cada carilla) para las cartas y 10 líneas para
las postales. Todo correo que no cumpliera con estas condiciones, o con otras más
específicas en cada caso, sería inmediatamente destruido.
“Estaba avanzada la noche cuando llegamos a Auschwitz.
Cuando entramos, en el mismo instante en que las verjas se
abrieron, pudimos escuchar los gritos, los ladridos de los
perros, golpes de los kapos sobre las cabezas. Y luego nos
bajamos del tren. Y todo fue muy rápido: izquierda, derecha,
derecha, izquierda. Los hombres fueron separados de las
mujeres. Y Los niños arrancados de los brazos de las
madres. Las personas ancianas eran perseguidas como
ganado. Los enfermos, los discapacitados eran tratados
como paquetes de basura. Todos fueron arrojados en un
lado, junto con maletas rotas, con las cajas. Mi madre corrió
hacia mí, me cogió por los hombros y me dijo "Cariño, yo ya
no voy a volver a verte. Cuida de tu hermano”
Leo Schneiderman
Auschwitz - Birkenau, 25-3-1944
El campo de Auschwitz-Birkenau fue el más grande y el que concentró a un mayor
número de prisioneros que vivieron en durísimas condiciones. La mayoría de las
cartas que allí escribían estaban dirigidas a sus familiares o conocidos, y en ellas
expresaban, la mayor parte de las veces, su estado de ánimo y de salud
conteniendo la realidad bajo el velo temeroso de la posible censura. Así, la máscara
revela un contenido amable, casi tranquilizador a veces, en forma de notificación de
recepción de noticias, de envío de saludos y recuerdos.
En esta carta se ha destacado con líneas y flechas azules la dirección de los
renglones, el medidor de los estados de ánimo. En el siguiente gráfico puede verse
con más claridad el significado de esta medida y podremos compararla con el
dibujo del escrito:
Con
ánimo
Reacción – Cambio de ruta
Desaliento
Ánimo constante - Equilibrio
INICIO
Sin
ánimo
DESENLACE
Recuperación
Reacción – Cambio de ruta
Podemos comprobar que la carta de referencia, propia de una mano apasionada,
intenta mantener un buen ánimo, casi una cierta euforia, desde el comienzo del
escrito, pero a medida que éste avanza vamos observando el predominio de la
forma convexa en el renglón: sube para terminar cayendo; intenta sostener una
ilusión desde la línea de lo consciente, que no puede evitar dejar caer en el
desenlace donde se revela lo inconsciente. Una lucha en vano, imposible.
Queridos míos! Os escribo esta carta, como también a María y Paula y a los
niños de Hella, me gustaría ver su escritura (...)
Este es un curioso ejemplo de carta que sobrevivió a la censura y de autora que
sobrevivió al Holocausto. Else Gruen, judía proveniente de Eslovaquia, estuvo
mucho tiempo prisionera en Auschwitz-Birkenau pero gracias a sus conocimientos
de alemán y de mecanografía, consiguió trabajar como administrativa en las
oficinas del campo y vivir en condiciones más ventajosas que el resto de los
prisioneros. Se puede observar en su carta el excelente nivel de escritura de una
mujer culta, afectiva y apasionada pero, pese a sus condiciones de relativa
comodidad, desolada, angustiada y triste. El descenso, como podemos ver en estas
líneas, es progresivo a medida que avanza el escrito.
Auschwitz
Buna, 13-11-1943
Esta escritura, enviada desde el subcampo de Buna, perteneciente a Auschwitz, es
un claro ejemplo de escritura inhibida. Obsérvese el tamaño reducido de la letra y
cómo éste va disminuyendo a medida que avanza el escrito, así como los lapsus y
enmiendas en algunas letras a medida que el final del escrito se va aproximando.
En un manuscrito, en la zona izquierda – arriba se ubica el arranque más
consciente y la intención más serena, y es donde la mente está más focalizada en
el hecho de escribir conscientemente; pero el escrito sigue su camino y, al llegar a
la zona derecha – abajo, la mente ve atropellada su consciencia por el choque
emocional, y el acto de escribir conscientemente da paso al escribir inconsciente,
bombardeado ahora sí por emociones, sentimientos, sensaciones que afloran sin
piedad, y que son imposibles de controlar.
En la carta de referencia, las dos zonas emocionales mencionadas presentan
diferencias de tamaño y estrechez del texto más que claras. Además, puede
observarse cómo el texto se aprieta, se apelotona en cada final de línea, formando
una sombra congestionada en las proximidades del margen derecho. Si
entendemos que este margen está representando el destino, el futuro, lo que se
encuentra más allá desconcertantemente desconocido, tendremos razones para
pensar que el autor está dibujando en ese sombra su propio temor.
El hecho de que se trate de una escritura invertida, de inclinación tumbada hacia la
izquierda, significa inhibición, pero puede ésta acompañar al mencionado temor
coyuntural, debido a las circunstancias del momento, o puede ser un rasgo de
personalidad por timidez o inseguridad propias e innatas al autor.
Terezin, 15-9-44
En esta muestra, Betti Oettingen, prisionera en el campo de Terezín (República
Checa), realiza una llamada de auxilio encubierta a una representante del Comité
Conjunto de Distribución (Joint) en Suiza. La carta fue censurada y nunca llegó a su
destino.
Como puede observarse, estamos ante un claro ejemplo de escritura descendente.
Es además una escritura expandida, que genera grandes espacios entre palabras,
silencios en suspensión con los que la autora parece querer coger aire para poder
acometer la ardua empresa a la que se enfrenta. En color azul están marcadas las
“zonas fantasma” y los “pasillos”, que simbolizan, en el espacio no escrito de la
hoja, la ansiedad, angustia y la necesidad de huir de un ambiente hostil. Las
flechitas verdes señalan los rasgos finales lanzados hacia arriba, especialmente
destacados en la zona final de línea, que marcan una pretensión de
enfrentamiento, de lucha, de quemar hasta el último cartucho para conseguir un
propósito de importancia vital: el dibujo general de la carta mimifica las últimas
brazadas cansadas de la persona serena pero valiente en su lucha por no ahogarse
en medio del océano. Betti Oettingen fue trasladada a Auschwitz donde murió poco
después.
Las cuatro líneas mecanografiadas indican que la postal fue devuelta a Praga
“(...) Titubea la mente, titubea la mano.
En otras palabras, cualquier choque emotivo altera la modulación de la escritura,
la arquitectura gráfica.
Si simbólicamente comparamos la pluma con la que escribimos con nuestra propia persona,
y el papel con el mundo exterior, habrá cierta relación entre el titubeo y la agorafobia.
Podríamos hablar también de ‘balbuceo mental’”.
(Curt A. Honroth – Grafología emocional)
Sandra Mª Cerro
Grafóloga y Perito calígrafo
www.sandracerro.com
Fotografías de cabecera y pie: entradas al campo de Auschwitz.
Todas las fotografías pertenecen a la Jewish Virtual Library. www.jewishvirtuallibrary.org
Gracias a Edward Victor por cederme el uso para este artículo del material de su web
Judaica Philatelic Resources. www.edwardvictor.com y a Laura Sturzeis por sus valiosísimas
traducciones.
Otras fuentes:
I Survived. www.isurvived.org
United States Memorial Museum. www.ushmm.org
Curt A. Honroth, Grafología emocional. Ed. Troquel / Buenos Aires
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