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Junio 1 Cuando tú oyes a alguien hablar mal de otra persona, pon

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Junio 1 Cuando tú oyes a alguien hablar mal de otra persona, pon
Junio
Junio 1
Cuando tú oyes a alguien hablar mal de otra persona, pon en duda esa acusación si puedes hacerlo
justamente. Si no puedes hacerlo, excusa la intención de la parte acusada. Si no puedes hacer esto
tampoco, expresa tu simpatía por él o por ella; o cambia de tema recordando que aquellos que no caen
en el pecado lo deben todo a la gracia de Dios. Corrige la calumnia de forma apacible, hablando de
alguna buena obra que la parte ofendida haya hecho, si conoces alguna. (INT. Parte III, Cap. 29; O. III, p.
243)
Junio 2
El proceso de la purificación de nuestras almas solo terminará con nuestra muerte. No debemos
molestarnos por nuestras imperfecciones, en cambio, debemos reconocerlas y aprender a combatirlas.
La perfección se basa en esta lucha en contra de nuestras imperfecciones, sin dejarnos desanimas por
ellas. (INT. Parte I, Cap. 5; O. III, p. 27)
Junio 3
El glorioso amante San Francisco de Asís, fue motivado por mucho tiempo por el ardiente deseo de
alabar a Dios. En los últimos años de su vida, habiendo sido asegurado de su salvación eterna a través
de una revelación especial, él no pudo contener su dicha. El vivió cada día como si su alma y su vida
estuvieran en llamas. Como el incienso, él ardía con un deseo tan grande de ver a su Amo, que lo
alababa incesantemente. Este deseo incrementó cada día, hasta que su alma dejó su cuerpo para volar
al Cielo. La Divina providencia quiso que él muriera diciendo, “Sácame de la prisión para que pueda
agradecer tu nombre. " [Ps 142:8] Oh mi Dios, Theótimo, que dulce y bella fue aquella muerte! Una
muerte que fue un final santo; una muerte que fue feliz y amorosa. (T.L.G. Libro 5, Cap. 10; O. IV, pp.
290-291)
Junio 4
En vez de impedir que oremos, la enfermedad debería reforzar nuestra unión con Dios. Nos puede llevar
más cerca a El si conformamos nuestra voluntad a la Suya. Todo lo que importa, en la salud o la
enfermedad, es que mantengamos e incrementemos nuestra relación con EL. Podemos encontrar a Dios
en el sacrificio al igual que en la oración. SI realmente deseamos lo que EL quiere, la enfermedad es tan
placentera como cualquier otra cosa. La aceptación de la enfermedad es la ofrenda más valiosa que
podemos hacerle a El que ha sufrido tanto para redimirnos. (Cartas 553; O. XIV, p. 168)
Junio 5
Cuando la inspiración, como un viento sagrado, nos impulsa en el aire del amor santo, toma posesión de
nuestra voluntad y la mueve a través de un sentimiento de deleite celestial. Se expande y se
desenvuelve esa inclinación natural que la voluntad tiene por el bien, y esta misma inclinación captura el
alma. Todo esto, como ya he dicho, se hace en nosotros pero sin nosotros, por que es el favor de Dios el
que nos prepara de esta forma. (T.L.G. Libro 2, Cap. 13; O. IV, p. 130)
Junio 6
Qué felices son las almas que viven solo para hacer la voluntad de Dios! Ah, si tan solo pudiéramos
saborear esto en la meditación nuestro corazón experimentaría un gran deleite al aceptar la Divina
Voluntad. Estas almas, aun en medio de las cruces, están completamente fundidas con la voluntad de
Dios. Que bendición es entregar nuestros afectos humildemente y enteramente al más puro amor de
Dios! (Cartas 1076; O. XVI, p. 364)
Junio 7
Con previsión, el divino corazón de Cristo meritó y ordenó todos los favores que hemos recibido,
disponiéndolos para cada uno de nosotros en particular. Cómo se incendia nuestro corazón con amor
por tantos favores! Considera que estos fueron destinados para nosotros por la voluntad del Padre; estos
nacen en el corazón del Salvador, quien los ganó para nosotros a través de Su sufrimiento y sobre todo
por su pasión. (T.L.G. Libro 6, Cap. 12; O. V, pp. 344-345)
Junio 8
A algunas personas les parece que la perfección es un arte que se puede aprender rápidamente. Ellos
piensan que es fácil una vez que uno ha encontrado el secreto; pero ellos se están engañando
completamente. De hecho, la única forma de llegar a la perfección es trabajar arduamente y luchar
fielmente en el ejercicio del amor a Dios. Uno debe unirse solamente con El. (Tratados Espirituales IX; O.
VI, p. 152)
Junio 9
Tú ciertamente has oído que en los Consejos Generales hay grandes disputas e investigaciones,
estableciendo la verdad después de cada discusión, razonamiento y argumento teológico. A la
conclusión del debate, el papa, quien es el obispo mayor, junto con los otros obispos que son los padres
del consejo, establece sus conclusiones y resoluciones con respecto al asunto que está siendo discutido.
Una vez que las últimas declaraciones se han hecho, cada persona las acepta completamente. Esto se
hace en virtud de la autoridad del Espíritu Santo, no por las razones establecidas por la discusión y la
investigación. Por que es el Espíritu Santo quien invisiblemente preside sobre los consejos, jugando,
determinando y concluyendo los asuntos que están siendo discutidos, a través de Sus sirvientes quienes
El han escogido como pastores de la comunidad Cristiana. (T.L.G. Libro 2, Cap. 14; O. IV, p. 135)
Junio 10
Que haremos un día cuando, en la gloria eterna, veamos el adorable corazón de Jesús a través de la
Santa herida en Su costado, encendido en llamas con el amor que El tiene por nosotros, ese corazón en
el cual nuestros nombres están inscritos en fuego? Ah! Diremos entonces al Salvador,”Será… posible
que Tu me hayas amado tanto que has escrito mi nombre en tu corazón?” (Sermones 57; O. X, pp. 243244)
Junio 11
Que el Espíritu Santo encienda nuestro intelecto con consciencia de la gravedad de nuestros pecados.
Con ellos hemos ofendido la infinita bondad de Dios. Que él mueva nuestro corazón con este
conocimiento. Entonces el arrepentimiento crecerá poco a poco en nosotros, y experimentaremos un
deseo afectivo y calido de regresar a la gracia de Dios. Esto conllevara a un amor intenso que, como el
fuego sagrado, es encendido por el arrepentimiento. (T.L.G. Libro 2, Cap. 20; O. IV, p. 157)
Junio 12
La caridad esparce el deleite a través del alma, lo cual la hace hermosa, placentera y amorosa por la
bondad de Dios. Si el alma fuera un reino donde el Espíritu santo fuera el rey, la caridad seria su
reina…y si el alma fuera una reina, la esposa del gran rey del Cielo, la caridad seria la corona de la
realeza que adornaría su cabeza; si el alma, junto con el cuerpo, fueran un pequeño mundo, entonces la
caridad seria el sol que daría la luz, el calor, y la vida. (T.L.G. Libro 2, Cap. 22; O. IV, p. 165)
Junio 13
No te quejes tanto de las cosas malas que te pasan; la persona que se queja usualmente comete un
pecado. El amor propio siente que las heridas son peores de lo que verdaderamente son. Por sobre
todo, no te quejes ante personas irascibles que encuentran culpas en todas partes. Si sientes que es
necesario quejarte ante alguien, hazlo con aquellos que son objetivos y que realmente aman a Dios. De
otra forma encontrarás que aquellos con los que te quejas te perturbarán más, en vez de calmarte. (INT.
Parte III, Cap. 3; O. III, p. 136)
Junio 14
Camina siempre en presencia de Dios, por que Su sombra es más sana que los rayos del sol. No hay
nada de malo en temblar frente al rostro de Aquel cuya presencia hace temblar a los Ángeles cuando
contemplan la Suprema Majestad. La condición, sin embargo, es que el amor predomine en todas
nuestras acciones como el principio y el objetivo de nuestra motivación. (Cartas 837; O. XV, p. 319)
Junio 15
La virtud de la fortaleza y de la fuerza moral nunca se adquiere en tiempos de paz, cuando no somos
tentados. Algunas personas son muy dóciles cuando no tienen que sufrir ninguna contradicción pero
cuando se enfrentan a las pruebas cambian rápidamente. Esto demuestra claramente que su docilidad
no era una virtud sólida ni verdadera. Hay una gran diferencia entre la ausencia de un vicio y la
presencia de una virtud. Muchas personas parecen ser virtuosas pero realmente no poseen una virtud
por que no han tenido que luchar para adquirirla. Muchas veces pasa que nuestras pasiones están
dormidas o quietas, y si durante esos tiempos no construimos un buen suministro de fortaleza para
combatirlas, colapsaremos cuando seamos atacados. (Tratados Espirituales XVI; O. VI, p. 294)
Junio 16
Cuando el hombre haya terminado, dice la Escritura, entonces comenzará. Todo lo que hemos hecho
hasta ahora es bueno. Pero lo que estamos a punto de comenzar es mucho mejor. Y cuando hayamos
terminado esto, comenzaremos algo más que será mejor todavía, y parecerá mas fructífero…hasta el
momento en que dejemos esta vida para comenzar la próxima esto nunca terminará; y nosotros no
podremos comenzar nada mejor que eso. (Cartas 1049; XVI, p. 312)
Junio 17
Entre todos los preceptos que Dios nos ha dado, nada puede ser enfatizado más que la práctica del
amor a nuestros vecinos. Esto no quiere decir que este amor toma precedencia sobre el amor a Dios,
sino que nuestra naturaleza encuentra el amor al prójimo como algo difícil y por eso necesitamos un
ánimo particular. Por eso debemos amarnos los unos a los otros con todo el afecto de nuestros
corazones, para poder complacer al Padre Celestial; pero amémonos los unos a los otros de manera
ordenada, recordando que la razón nos enseña a amar el alma más que al cuerpo. (Sermones 59; O. X,
p. 279)
Junio 18
El alimento celestial de la Eucaristía es un alimento espiritual que se difunde y se comunica con todas las
partes del alma de tal forma que tenemos a Jesucristo en nuestra mente, nuestros corazones, nuestro
pecho, nuestros ojos, nuestras lenguas, nuestros oídos, manos y piernas…y el dulce Salvador purifica y
aviva todo nuestro ser. El vive en nuestro corazón, entiende nuestra mente, endereza nuestro pecho, nos
ayuda a ver sin ojos, a hablar sin lengua y todo lo demás. En suma, El lo hace todo en nuestro ser. Y por
eso ya no somos nosotros los que vivimos, sino Cristo quien vive en nosotros. [cf. Gal 2:20] (Cartas 430;
O. XIII, p. 358)
Junio 19
Cuando la salud del alma es completamente restaurada por el bálsamo de la caridad que el Espíritu
Santo pone en su corazón, esta puede seguir hacia delante y pararse sobre sus propios pies; aun
cuando esto es también en virtud de su nueva salud y de la sagrada medicina del amor santo. Por esta
razón, aun cuando el alma puede caminar por si misma, debe darle el crédito a Dios quien le ha… dado
esa salud y vigor. Es más, si el Espíritu Santo nos fortalece a través de los movimientos que El graba en
nuestros corazones, o nos apoya por la caridad que El infunde en la misma, o si El nos salva al elevar
nuestros corazones con Su amor invigorante, siempre es en El, y por El que vivimos, nos movemos y
trabajamos. (T.L.G. Libro 3, Cap. 3; O. IV, p. 176)
Junio 20
Muchas veces no nos entregamos enteramente a Dios por que parece que Dios no nos pondrá atención,
por que nos consideramos buenos para nada. Por eso mismo la palabra tiene muy poco uso para
nosotros. Por el contrario, un espíritu con coraje depende de la fe, crece en medio de las dificultades y
sabe muy bien que Dios ama, apoya y ayuda a aquellos que lo necesitan cuando ellos confían y se
sienten esperanzados en El. (Cartas 1197; O. XVII, pp. 205-206)
Junio 21
El Monte del Calvario es el monte de los amantes. Todo el amor que no se origina en la pasión del
Salvador es tonto y perecedero. La muerte es infeliz sin el amor del Salvador; el amor es infeliz sin la
muerte del Salvador. El amor y la muerte están tan unidos en la pasión del Salvador, que no podemos
tener uno en nuestro corazón sin el otro. Frente al Monte del Calvario no podemos tener una vida sin
amor, o amor sin la muerte del Redentor. (T.L.G. Libro 12, Cap. 13; O. V, p. 346)
Junio 22
El gran trabajo de la devoción consiste en el ejercicio del recogimiento espiritual y de las oraciones.
Puede suplementar la falta de todas las otras oraciones, pero su pérdida no puede ser reparada por
otros medios. Sin este ejercicio no podemos dirigir la vida contemplativa propiamente, y podemos dirigir
la vida activa aunque pobremente. Sin esta, el descanso solo es distracción, y la labor es pesada. Por
eso yo les pido que adopten esta práctica con todo su corazón y que nunca se rindan. (INT. Parte III,
Cap. 13; O. III, p. 100)
Junio 23
El amor de Dios no consiste ni en el Consuelo ni en las demostraciones de dulce afecto; de otra forma,
Nuestro Señor no habría amado a Su Padre cuando, triste hasta la muerte, El dijo,”Mi Dios, mi Dios, por
que me has abandonado?” [Mk 15:34] Pero fu entonces que El hizo el más grandioso acto de amor que
tu puedas imaginar! Nosotros queremos una cucharada de azúcar en nuestro alimento espiritual; es
decir, la experiencia del amor y aun más, del consuelo. De la misma forma nosotros queremos ser libres
de todas las imperfecciones, pero tenemos que soportar nuestra naturaleza humana y no imaginar que
tenemos una naturaleza angelical. (Cartas 1402; O. XVIII, pp. 171-172)
Junio 24
Yo siempre me he preguntado cual fue la mas grande de las mortificaciones practicada por los santos, y,
después de una seria consideraciones descubrí esto: San Juan Bautista salió al desierto cuando él tenia
cinco años, sabiendo que su redentor había nacido y que vivía no muy lejos de él. Solo Dios sabe como
el corazón de San Juan amó a su primo Jesús, y cuanto habría disfrutado de Su compañía. De igual
forma, él se quedó por veinte cinco años en el desierto sin salir si quiera una vez. Entonces, después de
haber dejado el desierto, él se estableció para predicar sin ir a visitar a Jesús, sino esperando que el
Señor viniera a El. Aun después de haberlo bautizado, él continuo su misión! El tuvo su espíritu
enteramente desprendido de todo para hacer la voluntad de Dios y para servirlo. (Cartas 234; O. XIII, pp.
366-367)
Junio 25
No solo no debemos meternos en lo que no nos importa, sino que debemos desprendernos de nuestra
propia voluntad que tantas veces favorecemos como si fuera nuestra propia madre! Dios se satisface con
nuestros regalos si no están acompañados de la disposición generosa de nuestro corazón. Es por esto
que la Divina Majestad exige antes que nada nuestros corazones…y así nuestros regalos serán
aceptados. (Sermones 16 O. IX. pp. 136-137)
Junio 26
Humilde y sinceramente revélale a tu confesor y a tu director espiritual todos los sentimientos, afectos y
sugerencias que proceden de tu tristeza. En estos momentos busca la compañía de las personas
espirituales y pasa tanto tiempo como puedas con ellos. Entrégate a Dios y alístate para sufrir tristezas
pacientemente como el castigo por tus dichas vanas. No dudes que después de que Dios te haya puesto
a prueba El te liberará del mal. (INT. Parte IV, Cap. 12; O. III, pp. 315-316)
Junio 27
El amor puro de Dios es la perla preciosa que encuentran todos los que buscan el Cielo; a cambio de
esta, ellos están listos para vender todo lo que poseen. De hecho, nosotros nos damos cuenta de que los
primeros cristianos no se contentaron con observar los mandamientos de Dios. Ellos también pusieron
en práctica los consejos, abandonándolo todo con un espíritu de verdadero desprendimiento. Por eso se
puede decir que ellos fueron “uno de corazón y mente”. [Acts 4:32] Las palabras “mío” y “tuyo” ya no
existían para ellos. (Sermones 20; O. IX, p. 173)
Junio 28
Cómo podemos recordar que Jesús fue crucificado por amor a nosotros, y aun así amar algo más que a
El? Cuántas veces hemos repetido, escrito, cantado y suspirado, “Que Jesús reine!” y en otras
ocasiones hemos dicho, “Crucifíquenlo!” [Jn 19:15] Mi Dios, que fuertes seriamos si estuviéramos unidos
por los lazos del amor santificado con la sangre del Salvador! (Cartas 2001; O. XXI, p. 44)
Junio 29
En ciertos pasajes de la Sagrada Escritura nosotros leemos que el Espíritu Santo ofreció una plegaria.
Seguramente esto no significa que El oró por que, como Dios, El es igual al Padre y al Hijo. Nosotros
simplemente entendemos que El inspiró a hombres y mujeres a que oraran. (Sermones 8; O. IX, p. 52)
Junio 30
Cuando la prudencia humana… se inmiscuye con nuestros deseos, es difícil silenciarla por que es
persistente y, para nuestra desventaja, se insinúa en todo lo que hacemos. Cómo entonces podemos
purificar nuestra intención? Observemos si nuestro deseo puede ser considerado justo y santo. Si lo es,
debemos seguirlo, no solo para obedecer la prudencia humana sino para llevar a cabo la voluntad de
Dios. (Cartas 1871; O. XX, p. 222)
Utilizado con permiso.
Texto tomado del libro: "Cada Día con SAN FRANCISCO DE SALES"
Editado por Francisco J. Klauder, S.D.B.
Biblioteca del Congreso, Catalogo de Tarjeta Numero 85-72838
ISBN 0-89944-082-7
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