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Como Dios. Ficha Pedagógica. Maria Ángeles

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Como Dios. Ficha Pedagógica. Maria Ángeles
Como dios
Mª Ángeles Almacellas
Escuela de Pensamiento y Creatividad
Título original: Bruce Almighty
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2003
Dirección: Tom Sadica
Producción: Jim Carrey
Intérpretes: Jim Carrey, Jennifer Aniston, Morgan Freeman, Philip
Baker Hall, Sally Kirkland
Guión: Steve Koren, Mark O’Keefe y Steve Oedekerk
Música: John Debney
Duración: 101 min.
Edad: Adolescentes/Jóvenes, desde 13 años, o más, a causa de
algunas imágenes.
Valores que aparecen en la película: Respeto
Libertad
Esfuerzo
Generosidad
Perdón
Compromiso
Colaboración
Contenido formativo
La auténtica libertad es un don de Dios que el hombre debe crear
esforzadamente.
La relación con Dios es una actividad creativa propia del nivel 4, que supone un
ascenso del hombre para abrirse al encuentro con su Creador.
EDUCAR CON EL CINE
Considerar a Dios el “solucionador” de los propios problemas y errores es una
actividad pasiva y utilitarista propia del nivel 1, y un intento de reducir a Dios a
“medio para” conseguir la satisfacción de ciertos deseos y fines.
El silencio de Dios no significa ausencia de Dios, sino incapacidad o torpeza
del hombre para sentir su presencia y oír su palabra.
La vida se llena de sentido cuando se adopta una actitud creativa de
colaboración comprometida con las realidades del entorno y con el Creador.
Sinopsis
Bruce Nolan es reportero de la Eyewitness News de la televisión local en
Buffalo, Nueva York. Sueña con reemplazar al presentador, que está a punto de
jubilarse, o, por lo menos, dedicarse a noticias significativas y dejar su papel de hacer
reír a la gente con sus historias banales.
Jack, su inmediato superior, es buen amigo suyo y un día le ofrece una buena
oportunidad: un programa en directo con motivo del vigésimo tercer aniversario del
barco Maid of the Mist, en las cataratas del Niágara. Pero justo antes de la salida de
Bruce, se anuncia que el tan anhelado puesto de presentador ha sido adjudicado a
Evan Baxter, su máximo rival en la Cadena. Frente a millones de espectadores, Bruce
sufre un ataque de ira y estropea el programa. Como consecuencia de ello, es
despedido del trabajo. Ese mismo día, una banda de delincuentes callejeros le propina
una paliza y rompe su coche.
Enfurecido y desesperado, increpa a Dios acusándolo de incompetente y
pidiéndole que le ayude. Inmediatamente después, empieza a recibir una serie de
señales pero él no las reconoce, hasta que, por fin, se dirige a un viejo edificio llamado
“Omni Presents Inc.”, donde encuentra a un portero negro fregando el suelo. Éste le
pide que le ayude a seguir limpiando, pero Bruce se excusa diciendo que mejor otro
día. El portero le toma la palabra y lo cita el próximo día 7 a las 7 (7 es un número
simbólico en la Biblia). Poco después, Bruce reconoce en él a Dios mismo, que ha
escuchado sus quejas y está dispuesto a permitirle que asuma los poderes divinos
durante unos días, con dos únicas excepciones: en ningún caso puede decir a nadie
que “es” Dios, ni puede alterar el libre albedrío de ninguna persona.
Bruce emplea sus omnipotentes dotes primero para jugar como un niño, y
después para satisfacer sus propios deseos y caprichos en detrimento de los demás.
El resultado es un total desastre para él y para todos los habitantes de Buffalo (único
ámbito en el que tenía poderes), hasta llegar a perder a su novia, Grace Connelly,
mientras miles de millones de oraciones llegan constantemente a sus oídos sin que él
sepa cómo responder adecuadamente.
2
Buscando a Nemo
Finalmente, el día 7 a las 7, de nuevo ante Dios, Bruce, arrepentido de su
actitud egoísta, totalmente transformado, recibe una nueva oportunidad para orientar
debidamente su vida.
Experiencias humanas profundas
En la vida de Bruce Nolan hay tres etapas distintas marcadas por diferentes
actitudes con referencia a:
a)
b)
c)
d)
Grace, su novia
Las realidades de su entorno en general
Evan Baxter, su rival en el trabajo
Dios
Primera etapa: La vida en el nivel 1 no tiene sentido
Bruce, el simpático reportero que hace reír a la gente con sus bromas, es, en
realidad, un perfecto egoísta, envidioso y resentido. Vive con su novia, Grace, que lo
ama de verdad y sufre al verlo tan encerrado en sus propios deseos insatisfechos. Él,
sin embargo, no la quiere con amor auténtico, pues nunca se preocupa por ella, de
que sea feliz. “Siempre hablamos de ti”, se lamenta Grace amargamente. Pero la única
respuesta que obtiene son los gritos y las quejas airadas de Bruce por su mala suerte.
A ella le gustaría casarse, tener hijos, crear una familia, basada en el amor
mutuo incondicional, pero él está demasiado encapsulado en sí mismo como para
pensar en una actividad creativa de tan alto valor como es crear un hogar. Está
enamorado de Grace y le gusta vivir con ella, pero jamás piensa generosamente en la
felicidad de su novia. Grace es un objeto cómodo en la vida de Bruce: es buena, lo
quiere, escucha sus desahogos y siempre está de su parte. No obstante, Bruce le
presta tan poca atención que ni siquiera atiende a sus opiniones o consejos. Esto le
hace exclamar a la hermana de Grace, en tono irónico: “Yo soy la hermana a quien tú
no estás destrozando la vida”.
El álbum de fotos es significativo del distinto nivel en que se mueven ambos
jóvenes: Grace cuida su relación, quiere guardar memoria de ella porque la tiene en
gran estima (nivel 2). Bruce no piensa en su pasado común ni se plantea el futuro, sólo
vive el presente que le resulta cómodo (nivel 1).
Nada ni nadie le importa a Bruce más que en la medida en que pueden serle
útiles (por ejemplo, Grace y Jack). Una mañana, acompaña a su novia a donar sangre.
3
EDUCAR CON EL CINE
Donar sangre significa mucho más que dar, es “darse” para que otros tengan vida. Es
un gesto totalmente incondicional pues no hay posibilidad alguna de agradecimiento
por parte del receptor, ya que todo es anónimo. Bruce, por supuesto, no está
dispuesto a colaborar e incluso se burla de lo que eso supone. Mientras Grace dice
“Es útil para salvar vidas”, Bruce frivoliza: “¡Te quitan tu sangre!”.
Sólo hay un instante, en esta primera etapa, en que Bruce sale de sí mismo
para defender al mendigo ciego. Aunque, finalmente, no le ahorra ningún perjuicio y él
mismo sale golpeado. Su impulso fue bueno, pero, como gesto aislado, no forma parte
de una actitud vital y, por tanto, no puede dar grandes frutos. “Me lo he ganado –se
dice él mismo–, por intentar ayudar a alguien”.
En general, vive insatisfecho, porque moverse en el nivel 1 puede ofrecer
gratificaciones inmediatas pero no da sentido a la vida. El hombre que no vive
creativamente tiene resentimiento hacia todo lo que le supera. Esto le sucede a Bruce
en su ámbito de trabajo: siente una profunda envidia hacia Evan Baxter por alcanzar el
puesto que a él le gustaría. Sin embargo, es tan pasivo (en el nivel 1, las relaciones
obedecen al esquema acción–pasión) que, cuando tiene una oportunidad, la
desaprovecha porque se deja dominar por el vértigo de la envidia y la ira.
Bruce tiene buenas cualidades como reportero, pero él mismo no las reconoce
ni las valora, obsesionado como está por ser presentador. El hombre del nivel 1 se
cree el centro del universo, con derecho a disfrutar sin esfuerzo de todo lo agradable
del mundo. Pero las satisfacciones son siempre efímeras porque carecen del sentido
que les da estar insertas en un proyecto de vida valioso y fecundo.
Su egoísmo, sus desaciertos y su falta de creatividad le ocasionan mil fracasos
y frustraciones de los que él jamás se siente culpable sino víctima inocente. Eso le
hace desesperarse y rebelarse contra Dios: “¡Nunca tengo suerte! ¡Señor, debes de
odiarme mucho!”, “Dios me ignora totalmente. Podría solucionarme la vida en cinco
minutos”.
Se enoja con Dios porque no acude corriendo a solucionarle los pequeños
problemas que surgen en su vida. Incluso cuando, distraídamente, pisa un charco y se
moja el zapato y el pantalón, mira al cielo con ira pidiendo cuentas. Ha cosificado a
Dios, lo ha convertido en un solucionador obligado de todos sus apuros y
contrariedades, y le “exige” que atienda a su llamada: “Dios, dime algo. Necesito una
orientación. Envíame una señal. Señor, necesito un milagro. Por favor, intervén en mi
vida”. Pero Bruce no tiene la facultad de “manipular” a Dios y entonces se encoleriza
con Él: “¡Es a ti a quien deberían despedir! ¡El único que no cumple su trabajo!
¡¡Contéstame!!”.
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Buscando a Nemo
Segunda etapa: El ideal de “tener” y “poder” bloquea el desarrollo personal
Mientras Bruce le pide airadamente a Dios una señal, está tan ciego que no es
capaz de ver la gran cantidad de “señales” que aparecen en su camino. La primera y
más clara, una foto de Grace con una nota: “Te quiero. Tenemos que hablar”. Pero
Bruce, vuelto egoístamente sobre sí mismo, no reconoce la presencia de Dios en el
amor generoso que se le ofrece. Finalmente, casi sin enterarse, más por curiosidad
que por fe, va al edificio “Omni Presents Inc.”, donde se encuentra con Dios. Éste le
pide ayuda, pero Bruce, que tanto exige el pronto cumplimiento de sus peticiones y
deseos, es mucho más tardo cuando se trata de colaborar. “Ahora no puedo”, le
responde a Dios.
Su egoísmo le enceguece para los valores y no comprende el mensaje de Dios,
que viene a decirle: abriéndose generosamente a la relación con los demás,
colaborando con ellos, se llena la vida de sentido. Él sigue esperando pasivamente
que todo se solucione a su antojo e insulta a Dios porque no sigue exactamente sus
dictados: “Eres un inútil”, le dice. Y el Creador le da a Bruce la gran lección: “Si crees
que tú puedes hacer mejor mi trabajo, tienes tu oportunidad”.
A partir de ese instante, empieza una segunda etapa en la historia de Bruce.
Ahora ya no puede lamentarse de ningún mal porque tiene el sumo poder. Loco de
contento, utiliza sus poderes para hacer, no milagros, sino trucos de magia en
beneficio propio. Eso era, en definitiva, lo que antes le pedía a Dios que hiciera para
él.
Las relaciones con Grace siguen en el mismo nivel de egoísmo e
incomunicación. Le organiza una velada romántica en un restaurante y ella piensa que
la va a pedir en matrimonio porque la quiere, pero, en realidad, todo forma parte de la
dinámica de su egoísmo. Sólo es para comunicarle que ya es presentador en la
televisión local.
Cuando teme que de verdad ha perdido a Grace, se preocupa y se desespera,
pero tampoco entonces es capaz de adoptar una actitud creativa para hacerse querer.
Intenta manipularla con su omnipotencia para que vuelva a él. Esto es imposible, como
Dios le había advertido. El hombre fue creado libre, y libremente debe optar por la
figura de hombre que quiere alcanzar y por la actitud vital que desea adoptar. Grace le
quiere sinceramente, pero comprende, por fin, que el encuentro es imposible con una
persona que se mueve constantemente en el nivel 1 (o incluso en niveles inferiores) y
rompe su relación con Bruce.
En el ámbito de su trabajo utiliza sus inmensos poderes de forma torticera.
Para cosechar éxitos personales no duda en perjudicar a otras personas, a las que se
las acusa de delitos que nunca cometieron y que han sido provocados por Bruce (nivel
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EDUCAR CON EL CINE
–1), y en hundir a su antiguo rival, Evan Baxter, poniéndolo en ridículo delante de
miles de personas (nivel –2).
A sus oídos llegan millones de oraciones de personas angustiadas que acuden
a Dios con sus problemas como otrora hiciera él. No por interés hacia toda esa gente,
sino para que le dejen en paz, accede a todas las peticiones sin escuchar ninguna. El
resultado, como era de esperar, es desastroso.
Bruce ha tenido la oportunidad de ser todopoderoso, pero no ha sido capaz de
elevarse de nivel, ha utilizado sus poderes como magia en beneficio propio, causando
mil males a su alrededor. Su soledad interior y su sensación de fracaso no han hecho
más que acrecentarse, porque el tener y el poder (nivel 1) son gratificantes pero no
dan la felicidad. Sólo elevándose de nivel el hombre se orienta hacia su plenitud
personal.
Tercera etapa: Cuando un hombre se orienta al ideal de la unidad y la solidaridad,
colma su vida de sentido
Después de la experiencia de su fracaso, empieza para Bruce la tercera etapa,
que supone toda una depuración de sus actitudes y relaciones. Cambia el ideal
egoísta del provecho propio por el ideal generoso de la unidad y la solidaridad. Se
inicia el día 7 a las 7, tal como estaba previsto. Comienza por colaborar con Dios en
algo tan humilde y sencillo como fregar el suelo. Pero está en relación con Dios (nivel
4) y exclama gozoso: “¡Me gusta!”. Ese encuentro entre el hombre y Dios da sentido a
toda la vida personal, y Bruce entiende que Dios escucha siempre aunque no
responda a la medida de lo que el hombre pide. Dios está siempre presente
amorosamente, pero el hombre debe asumir la responsabilidad de lo que acontece en
el mundo. “Separar la sopa no es un milagro, es un truco”, le dice Dios. “Una madre
que cuida de su hijo es un milagro”, “¿Quieres ver un milagro? Sé tú el milagro”. En un
embotellamiento había hecho un “truco” para pasar; ahora hace el “milagro” de ayudar
a un hombre en apuros con el coche estropeado. Había hundido a Evan Baxter con
“trucos”, ahora realiza el “milagro”: va a verlo, le pide perdón, le devuelve el trabajo y le
da la enhorabuena. Había desafiado e incluso insultado a Dios; ahora le dice: “No
quiero ser Dios. Quiero que Tú decidas lo que es mejor para mí. Me someto a tu
voluntad”. Y Bruce muere.
Se presenta ante Dios y pide por el mundo. El Señor lo prueba y le pregunta si
quiere que Grace vuelva con él, a lo que Bruce responde emocionado: “No. Quiero
que sea muy feliz. No me importa cómo. Quiero que encuentre a alguien con todo el
amor que merecía de mí, que la vea siempre como la veo yo ahora, a través de tus
ojos”.
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Buscando a Nemo
En Bruce había muerto el hombre egoísta, pasivo y resentido. Dios le concede
otra oportunidad, y un nuevo Bruce vuelve a la vida, totalmente llena de sentido,
porque su actitud es generosa y solidaria.
Valoración de la película
Como Dios es una comedia que sin duda no pasará a la historia del cine como
una obra de arte, pero es una película entretenida y hasta divertida en algunas
escenas. Sin embargo, analizada con hondura, uno descubre cómo a menudo la
relación que tenemos con Dios es de nivel 1, le pedimos “trucos” para obtener lo que
nos apetece o solucionar nuestros problemas, cuando, en realidad, “no sabemos lo
que queremos”, como dice Dios en el film.
Bruce se dirige a Dios a lo largo de toda la película, pero sólo dialoga con Él al
final, cuando se fía, le escucha y le pide por los demás. A través de la historia de
Bruce, se comprende que desde el encuentro con Dios (“vistas a través de los ojos de
Dios”), todas las relaciones humanas se convierten en valiosas y la vida del hombre se
llena de sentido.
Sugerencias para la reflexión y el diálogo
-
Bruce culpa a Dios de todas sus desgracias, sus frustraciones y sus
fracasos. “Señor, debes de odiarme mucho”, llega a decirle. ¿Tiene razón
para pensar que Dios no lo escucha?
Bruce, con su actitud, se está entregando a dos vértigos aparentemente
incompatibles, pero, en realidad, en ese caso, complementarios: el vértigo de dominar
y el de ser dominado.
En un sentido intenta “dominar” a Dios, lo reduce a “hacedor de trucos” para
solucionar sus dificultades y satisfacer sus deseos tal como él le “dicta” (pretende,
pues, ser el “dictador” de Dios). En otro aspecto, quiere que Dios intervenga en su vida
mientras él permanece pasivamente esperando que el Creador le satisfaga hasta el
menor de sus deseos.
La impresión que tiene Bruce, y que tanto le enoja, es que Dios no le escucha,
porque no responde a sus exigencias. Luego, a lo largo de la historia, se verá que, a
pesar de su silencio, Dios estaba presente en la vida de Bruce.
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EDUCAR CON EL CINE
La relación del hombre con Dios es de encuentro libre y desinteresado. El
encuentro personal constituye una actividad creativa de alto valor que implica una
actitud de generosidad para no replegarse sobre sí mismo y buscar sólo el interés
inmediato. Para que una persona pueda establecer relaciones de encuentro con otra
realidad, debe respetarla en lo que es y disponerse a “co–laborar” con ella (“¡Me
gusta!”, exclama Bruce cuando trabaja con Dios).
Bruce había sustituido a un Dios creador del hombre a su imagen y semejanza
por un dios creado a imagen y semejanza del hombre (nivel 1). No le interesaba
elevarse al nivel de la creatividad (nivel 2), que le supondría esfuerzo y compromiso,
cuanto menos aún alcanzar un nivel superior, el del encuentro con Dios (nivel 4).
Quería un dios “de diseño”, a la medida de sus necesidades más inmediatas. Pero
cuando se abre a las realidades de su entorno y, muy especialmente, al Creador,
entiende perfectamente la constante presencia amorosa de Dios en la vida del
hombre.
-
Al final de la historia, Bruce colabora en una gran campaña de donación de
sangre, mientras que antes rechazaba totalmente donar sangre. ¿Por qué ha
cambiado de actitud?
Bruce da un giro total a su vida cuando cambia el ideal del provecho personal
fácil y rápido, en detrimento de los demás, por el ideal de la unidad y la solidaridad.
Mientras Bruce rechazaba la creación de encuentros comprometidos (por
ejemplo, con Grace) y se cerraba egoístamente sobre sí mismo, se bloqueaba como
persona (todo le salía mal) y se encaminaba irremisiblemente a su propia destrucción
(muere atropellado).
Por el contrario, cuando se orienta al ideal de la unidad, que implica el
encuentro generoso con las realidades del entorno (darse generosamente, donar su
propia sangre), Bruce se eleva a su cota más alta de plenitud: dialoga con Dios de tú a
tú, en actitud de confianza y compromiso. La última escena de la película es altamente
significativa de que el encuentro con Dios (nivel 4) es inseparable del compromiso con
el hombre (niveles 2 y 3): en la figura del pobre mendigo, Dios mismo estaba presente.
-
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¿Por qué Dios le dice a Bruce que no tiene el poder de alterar el libre albedrío
de nadie?
Buscando a Nemo
La libertad es un don de Dios que nos es dado con la vida misma, es un
derecho fundamental de la persona. La dignidad humana implica ser libre. Por lo tanto,
un atentado contra la libertad es una agresión contra la esencia misma del hombre.
El Creador ha hecho al ser humano libre y, por tanto, le ha concedido la
facultad de poder rechazar su propio proyecto, el plan de Dios sobre el hombre. Ahora
bien, si lo hace, renuncia a su realización personal para dejarse arrastrar a una carrera
tal vez sin retorno, porque crecer es una ley básica de la vida que nadie puede eludir.
Un hombre puede tomar sus deseos como criterio supremo de acción. Tiene libertad
para hacerlo. Puede rechazar el ideal ajustado al ser humano (de la unidad y la
solidaridad), y optar por el ideal egoísta de las propias gratificaciones, pero no tiene
poder de decisión sobre el sentido y las leyes de la vida. Quien opta por moverse
exclusivamente en el nivel 1 bloquea su desarrollo personal y se encamina a su propia
destrucción. Todo hombre está llamado a llevar su vida a pleno desarrollo de forma
racional, voluntaria y libre. El que se esfuerza por elevarse de nivel se plenifica como
persona y alcanza la felicidad.
(Educar con el Cine, EIUNSA, Madrid, 2004, pp. 184-193)
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