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quién hizo qué a quién? Un enfoque cuantitativo

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quién hizo qué a quién? Un enfoque cuantitativo
\3)
...
XII
El conflicto en Colombia:
¿quién hizo qué a quién?
Un enfoque cuantitativo
(1988-2003)*
Jorge Alberto Restrepo"
Michael SfJaga("
JUdl1 Fernando Várgas....
Algunas seccíones del presente documento fueroll public~cbs en inglés
en la l"evist~ HOlllo OCCOII(lI!1;CIlS. Este docllmento se enriqueció COIl los
eomentlrios recibidos dlll<1lJte selllill~rios en el B~nco de l~ República,
CINEP, De par(;lmellto N aClon;u de Pb neación, U niversidad de los A "des
yVicepresidcncia de la República en Colombia, así COInO en St.Antony's
.,~ollege Oxford y Roy,,¡ HolJoway CoHege. También agradecemos los
'comentarios dct.1llados :l versi ones previas por pane de Jli rgen M. Drauer,
Sunil Dasgupta, Mario FencrQ, Ferllán Conz:í.lcl.,Astrid Martínel.,Andrés
'Peíi~re, Eduardo Posada CarGó, Diana Restrepo, NicoHs Suárez. y Jorge
Enrique V:\rg;.s. Este t",bajo (ue posible gl<lcías a la excelente asistencb
de investig:ldón de AI!a Cristin:l Restrepo. Los errores y onúsiolles son
i;lllestr:l responsabíljd~d. El Research Sllppon Fund y e.l Departamento
!le Econonúa de R.oyal Holtoway contribuyeron J cubrir los g;lstos oe
creación de esta hase de d:ltos. Restrepo agmdece el "poyo financiero del
Banco de la República,
1,
," Departamento de Economi a, U rú versiclJd Jal'cr iJ IIJ, Depnt:ullento de
Economía, Roy:ll 1-I0Jlow"y CoJ1ege, Ulliversidad de Londres. Correo
clectrón ko: j [email protected]:lm,edu.co.
.. , Oepart;l1ne nto dc Economía. Royal Holloway Coll cgc. U njvcnioad de
Londres, CEPR y wm. Cunco electrónico: M.Sp<[email protected]
':" Deparcalllcmo de Economía, Royal J-Jol1oway College, Universidad
de Loudres. Correo electrónico:[email protected]
Resumen
Este documento presenta lIn~ base de datos construida para
anaÜ7:;lr el conflicto civil colombiano durante el peóodo 1988-2003.
Después de explicarla me todologÍJ empleada, presenta la evolución
en el tiempo de las acciones del conflicto y las medidas de inten­
sidad asociadas con estas acciones para todos los gCtlpos que h¡¡CCll
parte de la lucha. También describe el patrón de victimJzacióo por
grupos y la victimizacián de civiles.
p"labras claves: Colombia, conflicto colombiano, medición de
conAictos, seg\-lridad humana, conflicto interno.
>
,
La existencia de conflictos dentro de una sociedad es un
fenómeno común, pues siempre existirán grupos sociales con
intereses divergentes. Ll resolución pacíflca ele esos conflictos, sin
embargo, depende de la capacidad que teng;llt las instituciones para
proveer arreglos compatibles con los incentivos de los diferentes
grupos sociales y con las preferencias de los individuos que los
CalIfa rllla n.
Los conflictos violentos no se dan en el vacío. Se presentan
en medio ele \ln complejo sustrato de relaciones elllre grupos
sociales. de instituciones, de actividades productivas, de rentas le­
gales e iJcg:¡les; sustrato que hace más o menos viable la violencia
organizada.
El análisis cuantitativo de los conflictos violentos internos ha
de considerar, par lo tanto, la naturaleza de los diferentes grupos
que imervienen en la lucha .violenta, las víctimas que ést;¡ causa y
los métodos mediante los cuales se ejerce 1;). violencia. También ha
de considerar los intereses que mueven J los grupos enfrentados, las
cond ic iones en bs que surge el confucto y las fallas instituciona les
que permiten que la violencia continúe siendo un mecanismo de
, resolución de disputas y de apropiación de recursos.
Sin em\nrgo, no existe inform;¡cÍón pública sufKicnte para
sustent.;1f un análisis cuantitativo dd conflicto colombiano y dar
respuesta a estos interrogJntes (véaJlsc las secciones "Problemas me­
todológicos en la nledicióll del conAicto" y" Las bases de datos de
conflicto en Colombia" de este trabajo), por lo cual la construcción
de cóterios metodológicos para medir un conAjcto y su aplicación
al caso colombiano son dos tareas urgentes p~ra 1:Is ciencias sociJles.
[5 0 7]
---.-,
Jorge A. R"Slr"l'0 . Michad SP'l':'( • Juan F. V~rg.s. ':
No quiere decir esto que
110
se haya aval1z;¡do un gun trecho dI. ~~
el estudio tJnto del cQnf:licto en CoJombia C01110 de los conflictos
civiles en gener;¡l, incluso UtiJiVl1clo heHJnüentJS c\l~ntitativ3s. ,{;.
Existe, por ejemplo, un conjunto de trJb~jos de tipo economé.'l.
trico que sirvieron de bJse al Banco Mundial (2003) p~r;¡ su estudiQ¡7;­
sobre las CJlIsas y posibles soluciones par,l los conflictos intern:o~".
que ;¡quejan a varios de países. El eje de este enfoque lo c0ll5tituY1~
el gran relieve puesto en la viabilidnd financier~ de los contlic.to~'
int.;:rnos, que otorga menor importancia a bs caractelÍsticas de los,
I~
grupos en conflicto o a los fl1ndJmentos ideológicos, corno 11;1 ,~idq "
tradicional en otros a)Jáljsi~. La prinópal herramienta metodológ¡¿i
de estos estudios son las regresiones de corte transvers,l] donde l~
unidad de análisis estadístico son lo~ países en los que ocurren lQ'~'
,.
conflictos. La llaca estabilidad de estos resultJdos econométrÍl':.os,
"i"
apunta a b urgente necesiJ;\u de realíZJr estudios cl1'lntit.1tivos,n¡j¡:"
cro de conflictos. En esta segunda línea de investigación, Dcinin'ger
(2003), por ejemplo, utiliu datos de bog~1(es para an:llíz,1r los 'P;¡~J
trolles de victimizaciól1 y participación en el conflicto de UgapJ~.
PJra el caso de Colombia, b Jiteratll rJ cU~lIltitativa es extensa y 'éste.
.1
no es el espacio para hKer una revisión detalhd:l de c11~.1 '; 1i).
'extensa
/ .lteratl,~
~:
Por otra parte est,l, la vasta y cada vez lllas
económica que analiz,1 los conflictos intemos desde una persp-é~~iVa
puramente teórica, esto es, lJlcdi~\J}te el liSO de modelos basil¿os
en la rnciollJJidad econólllicL Los libros de Garftnkel y Skapej~ils
(1996), Sandler (2000), I-lirsllleifer (2001) Y Bretoll ct al. (200:~mS~~
especialmente útiles para 11l1J primera aproxill}JciólJ J estos''¿sttJ~
. .lO'
dios, por cierto bast.1l\tc desconocidos en Colombia. Estos t(abajó~
tienden a ver los conflictos internos como una lucha cntre,grupos
sociales por (ecursos con =Ior económico (o por el v;¡jor'e.G~,nó­
lIlico del poder político). Esta lucha puede expresJrse de'f(),rn~a
violenta cuando existe UJ};\ grave falla institLJcioml que impid~ su
resolución pacífica. T~ll visión es consistente con el e)1foqueC;~;&n
lllel1cionado que privilegia b viabiJid.ld: sin
fiI1~llCiKiól1 no'~xiste
la posibilidad de organizar un grupo rebelde aun cuando lalmoti­
vación últill1~ no necesariamente sean las ren tas q\le produ1;.ep las
actividad.;:s depredadoras.
',
,¡.;r
1
Vbse, por ejemplo. la
re~cih
de
Ria~cos
yVarg.ls (2004).
El collfl,'clo ell Colombia: duiÓI hizo 'fué " 'flliór?
El desarroUo ti.; estos modelos ha producido interesantes res\ll­ tJdos teóricos, pero ha estado limitado por ]a ausencia de trabajos
cmpíricos g ue pn mi 1:.1 n contrastar estas teorías con 1J realid<ld. U na
importante excepciól1 son los estudios sobre terrorismo, en los CLJa­
:. les la Jite ratu ra econónüca ha podido desa rroJ1J r u n bu en trabajo
teórico soportado en ejercicios econométricos (véase, por .;:jemplo
..: Endcrs y Sandler, 2000). Estos óltimos t[abajos esdn, sin embargo,
sólo indirect;uJ1ente relacioJ1~dos con Jos conflictos civiles.
También en otras ciencias sociales, diferentes a b economía, bay
excelentes tr.1b~os sobre conflictos internos, yen d caso colombiano
'~cxiste un buen nómero de estudios de gr;¡ll calidad académica, que
corresponde resellar. No obstante, sea cual fu.;:re el enfogllc
mejor,ll' el análisis de conflic­
. tos mediante estudios cimel1tados en bases de datos sólidas.
'no
!lOS
";~rgul11cllt;¡tivo,existe la posibilidad de
,~f
En este dOClllllCl1to presentamos los resultados de un esfuerzo
por construir UU<.l b~s~ de d~tos sobre el conflicto colombiano. 2
Nos limit:Jlllos a prcsel1t~r la metodología llSJda y sus principales
tesultJdos. En CllaJlto
J
la metodología, ésta se concentra en la me­
áición de las acciones de todos los grupos que participan en ti ltlcha
Y·lo~ efectos que estas acciones tienen en términos de víctimas, lo
I~ue helllos lbmado la iI-¡lcnsidad del evrif/iclo'"
No introduciremos las
particularidades de esta sítu.1Ción cololllbi:ma o la literatura que se
h'a ocupado de estudiarlo en aiios recientes, pues otros docul1Jentos
'fh' este mismo volulllen se Ocupan dd tellla. BJsta con decir que
iíl)cstra base de datos nos pennite estudiar el conflicto desde 1988,
focos ai'íos después de la ruptura de las negociaciones entre el
g.ÓBiemo de entonces y diferentes grupos guerrilleros. El período
ªé1estudio, entre 1988 y 2003, constituye el intervalo de
J'
ll1~yor
~...~ ~
~'Ell,este crab;yo nos refceiremos en alg1.1I1JS ocasiones al «m/Jicln o ;11
(~ci)ItJr \ll lectlH<l y evitar ser r~petjtil'o,. Sin t'mbar­
l'll/!iI!do inlenlo pal'J
todos estos casos h~ cemos referencia .1.1 conRicto violento e mee
.
a rlna das en Cü]0111 1:lla.
l;,tu~ndo 110S referill\o\ aquí a la intensidad del cOllAicto, !Jabblllos
8e~-¡'il1a medida objetiva del efecto que cada eV(rHO del conRicto tiene.
~~:distillcióJl fue hech~ por primera vez por Síngcr y SIJ1~U (19 8z ) en
111~~~b~jo pionero sobre conflictos internos y gllcrr~s. Usu~llJlelltc b
in>s~jd?~l es medida C0l110 el JllllJleto de vlcumas. es deci r, el número
de,individuos In\lerlos. o por el tamúío del área geográfica afectada por
~t6". ']'d
Ias.H0Stl
1 J el es.
gó:. en
'1' ' .
ó¡-gatuZJClOlles
[508)
[5 0 9)
Jorge A. Re.<l1"el'0 • M ichael Sp"lJ"t • Ju,,, F. Va'l:"'
El CX!,iffícto
CII
Colo,,,{¡jfl; <'Iuif" hízo qué
fl
ql/ib,?
I
)
intensidad y complejidad en el conflicto interno cololnbiano. En
éste intervienen, al Illáximo de ~gregacióll posible según grupos,
la (uerz.;¡ pública por parte del Est~do I.:olombiano, los grupos gue­
rrilleros y los grupos param.ilir:Hes no estatales.
incentivos par;¡ incluir dentro de b categorí;\ de comb:ltientes el
mayor número de víetilll:l$, en vez de incluirlos COlIJO civiles. Con
todos estos problemas. 110 es extraüo que luy;¡ tan pocos estudios
empíricos sobre un conflicto interno parücul:J('
A
Problemas metodológicos c.n la medición del conflicto
UlS bHses de datos de conflicto en Colombia
Existen muy pocas bases de d~tos de conflictos internos, y casi "
ninglll1d es de acceso púbüco. L:J recolección de datos en medio
de Ull conflicto violento no es sólo complicada, SillO riesgosa. La
información se utiliza como arm.a, tanto para g;uur :lpoyo como
para afcct<lr o desacreditar al oponente. Por otm lado, la informa.,
ción condiciona l;ls expectatiVJs y la posición de la opinión pública
frente al conflicto. L05 grupos ;\rmados actúan Inediante Jmenazas
y ];¡ generación de temor, lo cual obstaculiza el fh00 Y la calidad
de la información. Muchas de 1;Is acciones núlilares y de grupos
insurrectos son secretas, clandestinas o ileg:llcs, lo que diflCUlt:l su¡
cOJlocimjentO. Los conflictos internos ocurren con mayor frecuen-i ".."
cia en países de b:Jjos ingresos y en regiones pobres y aisladas, de \
m;¡nera que las deficiencias insti rucionales ligadas a la pobreza y_ e!
subdesarrollo dificultan aún m~s la recolección de datos. Cuando se
está atacando a un régimen político,la recopilación de illfofmaciól.:' .c:
no es um prioridad.
, l~~
Pero aun en aquellos pocos casos en los que existen datos sis:-!",(
tenl.lticos, éstos present,m serios problemas_ En general tienen m\lY/'~
baja frecuencia (usualmente anual), están demasiado agregados el~
el ámbito geog!"5fico, cubren un período breve y son muy pobres'
~
1 ,
los criterios de recolección y clasificación. El principal problem~
de hecho, lo cOIlSt1tuye el diseno de la base de UJtos y los método~ ,
p;\ra su categoriz;¡ción. La mayor parte de las bases de d¡¡tos no está!:oS
diseíi<toJ IXlra medir el conflíno o aspectos particulares de éste. Por­
ejempl.o, en muchas ot:asiones la información proviene de fuent~t
crim.inológicas o de salud pública, que en realidad h;\n sido c1iseiíad~('
. "':J\
p,lra objetivos
diferelltes. En efecto, no incluyen \.Illa medición- de
J
'1( .
las aCclOlles específICas que se pueden considerar como propias. d.et,
conf.licto ni el efecto o intensidad que estas acciones causan. Pueq,t,
también existir un sesgo de inclllSión, pues las org:Jnizaciones qu~~~
recogen ):1 información pueden est"r directamente involucr::ldat
en el conflIcto y. como se mencionó antes, la información es ¡J'r'Jl
arma m~s de éste. Por ejemplo, cll<llquier ejército tiene [ue;té~
. "'.(
[5 10]
En el caso de Colombi;\, l<ls bases de datos de acceso público
sufren de algunos de estos problemas, así como de deficiencias de
cobertura. Por ejemplo, la base de criminalidad de la Pobela N"óo­
nal, tal vez la m,ís usada parn :lproximar la dinámica elel conflicto en
Cololllbi;\, incluye información sobre :Jtaques de la guerrilla pero
no información de las acciones de otros grupos o instituciones. Esta
información tiene datos diarios, pero sólo desde 1993 y la lista ele
eventos no tiene asociada UIlJ medición de intensidad, por ejemplo,
el número de víctimas mortJles.
La fuente q \1 e origí na los datos es la constituida por l.os reportes
de bs alltorid~des locales de Policía o los eventos que la Policía
Illism;¡ conoce; por lo tanto, excluye eventos que no se reportan :t
las autoridades, particularmente :t<]\.lellos que ocmren en Jre:lS fuera
del alcance institucional de 1:1 Policía Nacioll:U. Los combates del
Ejército con diferentes grupos guerrilleros o par:múlitares (o los
combates entre estos dos últimos) no son registrados en esta base
de datos, pues 110 necesariamence la Policía interviene o conoce
de estos casos. Algunos atagues de la guerrilla o los paramilitares
t.11l1pOCO aparecen rcgistr::ldos en esta base.
T.1mbiél1 hay b"ses de datos de criminalidad, disponibles desde
19úO, pero su uso es problen)~tico por la tipología que manejan, y
• el trab;¡jo de constwcción de Ulla serie consistente es casi imposible.
En panicular, es Illuy dificil aislar los eventos que bacen parte del
conflicto armado de las v;lrías formas de crimen organizado, ctimen
común y otros tipos de actos violentos.
Hay, por supuesto, omlS b;¡ses de datos, en el DepartJmento
• Administrativo de Seguridad (DIIS) , el Ministerio de Defensa y la
Presidencia de la República, pero el acceso es restri ngido o sólo se
logra obtener datos Y:J procesados con alt;¡ agregación temporal o
geogr:ífica ,no los eventos que constituyen la información como t.1\,
- lo cl1<l1 jin'Úta el análisis cuantitativo. Algunas ONG, como País Libre,
la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento
(Codhes) y el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep)
(51) ]
I
Jorge A. R.eslrcpo . Mlcllacl Sp.gat ' Juan F. V:((ga,
El COIif/iJ:tQ en Colo",uia: ¿'Ir';é" hizQ 'lité a qllíélt?
km hecho t1 n tr~b~jo formidable para recopilar datos y construir
información confiable sobre a:;pcctos especificos del conflicto,
pero no proveen u na Ílnagen comp!cta d(;; éste, En particubr, P~¡s
contramos problem.as de cobertura notorios, aun cuando, como es
obvio, es imposible registrar cada uno de los eventos que ocurren
en cad:l área dd país.
Libre ha constru ido ulla excelente base sobre secu estros; Codhes!
sobre desplazamiento fotzado interno, y el Cinep, sobre "violencia
políti ca". 4
la base hace referellcia a la motivaci6n detrás del acto violento;
Nuestro primer criterio de selección para induir eventos en
Criterios metodológicos utiüzados
La base de datos que aquí pr~selltJmos proclIr;¡ llenn, en la,
medid" de lo posible, ese VJ<:Ío de infornwción. Pal<l ello se utili li
ZJn criterios metodológicos especialmente diseiiados y un listad~
de eventos lo m~s ~lllp1io posible. Est~ base file creada tlliliz..1I1dq
como fueme principalIJ jjstJ de eventos en los JlJexos de las revista,s
periódicasJH~liáa y Paz y Noche y Nicbla, publicad<1s por el Cinep
y la Comisión IntercongregaciollJI de Justicia)' Pn. Este listado.
es, a nuestro juicio, la colección mis completa de CIJCfllos a la que
el público pueda tener acceso en Colombia. Otras fue mes, como,
reportes de casos por parte de org<1lliz,,1ciones gtlbem;lJ1lentale~ y
no gubernamentales y fuentes de prenS:l, fueron utilizadas tauto para,
verificar como para complementar esta fuente principal.
No recllrtÍmos a otra base de datos o a datos ya procesados para ,(
cOJ1stl'l1ir nuestra base. Como ya se mencionó, la, dos pub]icacíone~
presentan UllJ descripción detallad,l y cronológicamente orden;¡d~
de evelltos violemos en su labor de defensa de las víctimas cuyo~
de re, has hu manos han si do vulnerados. La descripción i II c1u ye ~~
Ing;n de ocurrencia, la [ech<1, Ull relato de 10 sucedido, las víctíl1J~S
y su condición, los grupus O instituciones a los que pertcnec~l.l ;
'.
esto es, no se trata de actos de violencia fortuita sino de accio­
nes con una finalidad poli rica. Un segundo criterio clave es que
las interacciolles violentas se~n causadas por, o estén dirigidas a,
un grupo identiÜcable en cuanto a sus intereses en el conflicto.
Ambos criterios son consistentes con la visión de consenso de
Jos conflictos violentos que se ha venido construyendo tanto en
las organizaciones lUu.!tilater;¡]es como en la teoría económica. 'i
Esta visión distingue el confljcto violento del crimen organizado
violento, pues el primero ocurre entre grupos sociales organizados
que se enfrentan por una diferencia en sus preferencias, mientras el
segtmdo supone sólo 1.1 n proceso de depredación de rentas. 6 Recu­
rrir a este tipo de definición nos permite excluir aquellos eventos
que son puramente criminales. Precisamente, esta característica le
da valor especial a llUcstra base de datos en el marco del análisis de
los con ilictos jn ternos.
Desde luego, el limite entre la violencia política y la violencia
criminal es en muchas ocasiones difuso y ambos tipos de activi­
dades tienen ti na inter;rcCÍól1 dinámica. 7 Es Ct1 vez ésta, en nuestro
concepto, u na de las preguntas más interesantes en materia de
investigación sobre conflictos armados. En principio, durante las
guerras civiles y los conflictos violentos se observa que los grupos
armados con frecuencia reClfrrcll al crimen organizado como una
h.s vícti1l1.as (cuando se tiene esta información) y los grupos quS.
efectuaron la acción o intervinieron en el evento. AJgUllos de l?i
registros describen amenazas, secuestros individuales, detenciq~:
nes, robos y asesina tos; m.i e ntras o tros re gistr~ n ace io nes béli,~~,~?
prOpiJlllente dichas. El Cinep y Justicia y paz reportan dos tipo§;.~
de fuentes pna la reeopibción de estos eventos. En primer h,ga!~~~
arúculos de prensa de m(¡s de vei me publicaciones periódica~~~. ,
ell segundo lugar, reportes acopi<1dos directamente por una r~~: ~
de cobboradorcs de las dos instituciones. COlllO referiremos m~.~
adel¡¡nte, en nuestro control de caJitbd de la informaciÓll J:)q el~~~'
·r.c
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _...2.­
i
1ft l,
, V.bse, por ejemplo, el trabajo de Gonúlez, Bolívar )'Vhqucz (2003).
[su]
J
J
La Organización Mundial de la Salud (2002), por ejemplo, se refiere
vio/el1cill coleclilJa como el liSO instrwl1emal de la vjolcncia por parte de
individuos que se cOllsideran como parte de l1n grupo, bien sea de maner.r
lramitori:l O penmnente, contra otro grupo o conjunto de individuos, con
el propósito de cOlISeguir objetivos políticos, económicos o sochles.
6 U na bll ena prese ntación de esta concepci ón se encuentra en el tr.rbajo
de Esteb:ln y R<lY (1999).
, Repones recientes de gllcn<ls civiles, como los de Marslnll y Gurr
.: (2003) y el Ballco Mundial (200J), hacen hincapié en h importancia de
las activid~ldes criminales orgJlljz~das en la financiación de los conflictos
violentos en AfgalllSr~n, Argelia, los Balcanes, COIOlllbiJ, PerÍl, Turquía,
entre otros palses.
[S I 3J
Jorge A. Rc.trepo . Michoel Spagat . Juan F. Vargas
El eo'ifliclo
(11
Colombia: ¿qrúéu hizo qué
~ ql<ió,?
forma de financiam.iento. Sin embargo, asimibr el conAieto interno
mllerto~, heridos, detenidos o reteruelos.al igual que su pertenencia
a Ull crimen org;¡nJzado a gran escala constituye, a Iluestro juicio,
o no
un error en lHJtcrl;¡ de apreciación del fenómeno. 8
Así, en la construcción de nuestra base de clatos, incluimos
sólo <lqueUas xciones que, dad:lla descripción detallada del evento,
considna mas Kciones de conAicto, a fm de seg¡lir los criterios dC;'
motivación política y acción ele grupo. De esta manerJ, nos con­
ccntr.llnos en el lado "clásico" de UllJ guerra y dejamos de lado Jos
casos de crimen comÍJn o crimen organi:wdo que pueden o no est,u
asociados a eUa. 9 La a p licJóón d e estos c rite ríos pe rJlli te \la sólo
evit<lr problemas de doble conteo o sobrecálculo, SillO Illinimizar
cUJlquier sesgo de inclusión en favor de algún grupo en particular,
pues se incluyen acciones de todos los grupos y los criterios aplican
por igual a todos ellos. Por esto en algullos casos sc denOl11Jn:lrán
COIllO Jtaques a acciotlcs unilaterales de cualquiera de las partes
en conAicto. Mas que atribuir una. categorh moral o legitimidad a
estas acciones queremos djferenci;lTlas en términos de la existencia
o no de un enfrentamiento. En síntesis, incluimos aqlleUos eventos
de claro ca n te nido lnil í ta r q u e a[eel.l n la segu r ida d I1\Ulla na, esto
es, la seg¡lridad de hs personas en su illtegnd.ld usica.
L;¡ base de datos está organiz<l<b a partir dc eventos. Para cada
evento se incluye información sobre su localización geográfica y
temporal, así como un conjunto de características gue incluyen el
tipo,los grupos que toman parte en éste Y' tilla medición de la in­
tCllsidad asociada con éste en la fonna de conteo de Jos individuos
, La chferCllcía estÁ en g\le las or¡pntndollcs illsurrect'ls, por ejemplo,
aCllden ;tl crimen organizado p<lta fin;\1lci:lr sus operaciones y gracias al
acceso que tienen al ejercicio ele la VIolencia. Esto no quiere deCir que
éstas neces:lriamcnte perSlg;lIl los mismos objetivos que org;.n.izaeiones
dd crim en, en !:In to los réditos de su s actividades crinli Ilalcs tiende n a ser
reinvertidos en b empresa insurrecciom 1, esto es, en el TT1'1tltcnim.iellto y
b expJl1Sión del apn;lto rnilitar destimdo al ejeTcicio de h vlolt-ncia. PaTa'
Ulla disclI'¡ól) extensa sobre este tellla vea Restrepo (2001).
" N u estros cri te ,jos no n ecesa ria mC11 te lor responden a hs aai(>IlfS de
j!u('m¡, defini(hs como tal por )~ Convención de Ginebra, el! el sentido de
legalidad y PCOpoTclollalidad de e\~s acciones. En Iluestro caso podemos
incluir un amplio r~llgo de acciones de guerra que 110 necesariamente
son 'legales', segÍln el derecho internaCIonal.
[5 1 4]
J
alguno de los grupos armados.
Cuando ell un evento tiencn lugar varios actos bélicos, se ínclu­
yen todos estos actos como constiultivos del evento. Si, por ejemplo,
durante una incursión guerrilJerJ J Ull~ población se presenta un
intercambio de disparos con miembros de la Policia, se codifican
ambas ;Icciones (esto es: un ataque y un combate). incluida una
medida de intel1sidad de éstas. En efecto, una pieza fundamental
de nuestra metodología es la distinción entre atagues y combates.
Defi nilllOS UI1 a taque como un evento que no tiene oposición
activa por p~rte de otro grupo armado. Un cOl1JbJte, por el COJl­
tr:trio. sí su pone oposióón activa que resulta en un interc;unhio
de fuego entre dos o ))las grupos. De esta Illanera, Ull encuentro
entre dos grupos que resulta en un intercJmbio violento armado
es un combate. Ell [llucho> casos, sin embargo, los combates son
precedidos por un a[;¡quc.
Esta distinción eS muy {¡til, pues pcnnite diferenciar las formJs
de Jctuar de los diferentes grupos que ton);ll1 p,lrte en las hosti­
lidades en ti n conAino interno, así como el grado de iniciativJ o
respuesta de éstos. Además. creemos que es de suma illlPOft:lllCia
m.antener esta distinción. pHe.$ la asimetri;:¡ en las "tecnologbs de
gncna" es \\Il;>. G\f:ICterística f\\nd,unental de los conRictos internos.
Así, se podrán distinguir las ;leciones de los diferentes grupos de
acuerdo con diferencias en su (arma de actuar y la 1ll,\lIera en la que
éstas inciden en una mayor o menor intensidad en el conflicto. Un
combate entre \In grupo guerrillero y un grupo paramilitar ilegal,
sin (1n atJgtlC previo, apares:;erá como un combate; la destrucción
de U11 puente, como I1n ataque, y si ésta lleva a una reacción que
termilla en un enfrelltamiento, aparecerá también un combate
ligado a este Jtaque.
Aplicamos \\n estricto control de calidad tanto en la inclusión de
eventos como en e\lIS0 de nuestros criterios y la í) 1trodl1 CClÓ)] de los
datos e 1) lJ lJcstrJ base. En prime r 1u gar, se reali zó un InU estreo alea­
torio a una cJIl(¡Jad importante de eventos de la b<lse final, muestra
que se comparó con b fuente original par~ ~segtlrar b correcta
Jplicación de los criterios y el registro de datos. En segundo lugar,
se realizó u na D11CV;l revisi ó 11 J1e<ltoria q tiC se compa ró ca n fuentes
altern;¡tivas, pri ncípaJu)ente archivos de prensa, para asegurar la
calidad de la información registrada en i<l fuente original. En tercer
[5 15]
Jorge A. Rest(cl'o • M ichael Sl'agat • Jllan f. Varga,
lugJr, se estudiaron los eventos de gran imcnsidall y se comparó la
información COI1 fuentes ;¡lternativas. Por último, se u~aron Jist;¡dos
de eventos de fllentes alternativas pJl<l complemclItJr la inclusión
y revisar ];¡ calidad de la información.
La base resultante tiene las siguientes caracterí,ticas. Contamos.
con datos ;¡gregados a diferentes frecuencias, incluso diarías. El
sesgo por inclusión es mínirno sin saniúcar cobertur;;t- Se inclu­
yen las ~ccio1Jes de todos lo~ grupos. Fi nalllleme, la recolección
de datos se hizo para evaluar el efecto del conflicto, sin que se
trata ca de \llU base de datos derivada de datos criminológicos O f
de salud pú blio. Desde luego, no se trata de un inventario com- .,'
pleta y exhaustivo de tod;¡s las acciones de conRieto por parte de
codos y cada uno de los grupos que toman parte. Un conflicto
interno es complejo per se. Se usan múltiples métodos, violentos
y no violentos, y existen actividades IllUY difíciles de medir, como
amenazas, patrullajes y Jcciones de propaganda. Incluso hay ac~
ciones violentas c1andestillJS y I1tlllCJ se conocen públicamente.
Muchas otra" por su n;¡tllrale<:;J, tiendcn a no ser reportJcl;¡s como "
la extorsión, 1:Is amenJ<:;<lS o Jos secuestros. En general, muchos
otros métodos, adcmJs de la fuerza o la amenna dd uso de la I
fllerZ<l, tienen un rol importante en la uln(¡mic¡1 de ti n conflicto. A .
pesar de todo esto, estamos convencidos de que este COI\Í\.lllto de, •.
elatos nos permite realizar un <ln5lisis profundo de bs principales :'
características del conRicto desde únales de los alias ochenta, ':.
!
pues se concentra en las variables más importantes y pli blícas dd';
accionar de los grupos que en él intervienen. Creemos que este·
tipo de análisis es un avance importante no sólo sobre los datos:
recopilados hasta ahora sobre el conRicto colombiano, si no sobre~'
Jos conRictos internos e11 gener<ll.
'}' l,¡
}i\{
Una mirada a Jos datos
moderada que se inició en '992. 10 Al final del período hay una
caída pro 1l1llKiada. pe ro no lo sufici ente COlllo }la ra C011 trarrest<1r
el crecimiento aClIlllul<tdo desde lY98. La medida de intellsid<1d.
por Sil p;¡rte, lH"esent.l un cambio en Sil tendencia a b baja en 199G,
al crecer Il1~S rápido que b serie de eventos, para nuevamente re­
ducirse al final dd período en for ma JrJstica, aunque siga situ:lda
en cj[eas l,istóricaIllCIltt' altas. En efecto, el conflicto se tornó más
activo y letal desde fimles de los ailos noventa, y tal intel1sificación
se ha reducido de lllanera modn<lda en los últimos años. Por otro
lado, vak la pena resaltar cómo b jlltensíficación del conAieto es Ull
proce,o que elata de mucho antes del periodo 1999-2002, cllando en
presencia de la llam;J(b Z"llil de distenswn se presentó un deterioro
de la situación de segt.lrid~d.
Gráfica 1, Tasa de eventos del conflicto, tasa de intensidad y tasa
de homicidios, por 100.000 habitantes
--.-----------
70 ~
~
602
g
~
'"
fi:O ~
l
40
i
lO
.,r.
EslancomlonlO
1_
Ji
rielos). Los eventos de conflicto, que incluyen combates y 3Llqtl~}L
cree ieran de ma!le ra soste nida desde 19Y5, después de u na caíd~
i~
oS
JO ~
e
.
Comenzamos nuestro análisi, del conflicto en los índice.~
lnás agregados de actividad e intel1sid~d. Ll GrJfiC3 1 muestra
evohlCión del número de eventos en (orma de tasa por loo.o0,B~
babit;¡ntes, así como un;¡ medida de intensidad (muertos más h;¿~
- - - - - - - - - - - - - - - 90
B.
J.ll~
1Cndellcias gcnclil!es de la dínárniw del (Ol!flícto
[SI6}
El wllj/ic/o ell Colombill; l<}lIi¿fI hizo qué a 1"i¿f/?
-+- Tasa de l~lcñ~I~~d
~ Tasa de eventos
'"
Recrudecimiento
Thu~~¡
, fuente: elaboración propia.
10 Como se mencionó, el ltendemos por ((Imbale un e Il[renUlllie nto directo
entre dos gl'llpOS a rll1~dos qu e implica oposición activa entre ellos. U::lS
alaques, por el co 11 trJ cio, son accjon es unilaterales que no necesari ~Jllente
implican lIn~ respuesta del otro grupo.
[s 171
"
~
Jorge A. Rc.<lrepo • Micl1:1el Sp'g.' •
JU'" F.
V.rg~'
El CQliflicto
Con el objeto de comparar la dinámica de la violent:Ía asociada
<:tI
Colo",bia: ¿1,,¡¿'I hi;<o qlJé
d ,///i¿,¡J
muestra la tasa
28.837, después de can a 23.095 en 1998, desde de su pico previo
de 28.280 en 1991. 12
de honücidjos por IOO.OOO habitalltes. 11 Es claro que en el ámbito
nac ionaJ la di n;Í nlÍcJ dd confli cto, k111to en té rminos de nll me ro
simple de la let:llidad del conAicto. A lo largo del período de es­
al cQnAicto con Ja vio1enciJ homicida, la Gr<Íftca
1
La razón de moertos a heridos nos permite tener una medida
de eventos COlllO en térllünos de su intensidad, no sigue en gene-:­
ralla misma tendencia de la tasa de homicidios, ;lllllqtle todas las,
tudio el número de Illuertes por cada herido aJcanzó 2,12; esto es,
en promedio durante las aCciOI\es de conflicto en los últimos 16
años el número de mllertes ha sido el doble al número de herido~.
variables prcsent'JIl una disminución contemporáneJ al fmal del
poíodo de estudio. Por el cOlltrnio, la rebción entre el número
Es[:;¡ medida descendió de manera casi continua hasta
de muertos y heridos directamente atribuibles al conAicto Armado.
S<l!t;l hasta 2,79- Desde entonces la rnón cayó. de nuevo de forma
1I1terno muestra una complcj'l relación con 1:1 violencj;¡ homicida¡
continua, hasta 2003, c\lando se presenta un incremento en el coefi­
En los últilllOS ailos, por ejemplo, la participación de bs víctimas del
ciellte que lo ubica en ¡ ,95 muertes por cada herido. Otra medida
2000,
cuando
conAicto armado interno en el tot;l] de víctimas del hom.icidio ha,
de letalid~lci la da el número promedio de vktimas por evento que
aumentado de manera constante. Este hec:::ho Dama a la cautela en
es de 3, 1(í du rante tOdo el pe rí oda de <lIlJlisis.
relación con lo~ halJazgos en a<juellos estudios que buscan estudiar
el c:::onflicto \llteL"Jlo mediante el \lSO de b violencia honücida como
En promedio, cJda mes suceden cerca de 87 eventos asocü­
dos con el confiicto, 13 lmyoria de Jos cuales (56) son JtJques sin
medida de iIHcnsidad.
oposición de otro grupo ;Il-mado o las [uerz..1s del Estado. Durante
En la literatur;¡ internacional, la guerra de guerrillas suele ser
el período de cobertura e1nómero tata] de eventos registrados es
cata 10gadJ c:::amo \Ill "conRic to de ba]a illte 11sidad" ,lo (U a 1 describe,, •
rnonablemente el caso colombiano. En 16 años de cobertura de' .;
~
~c',
- "~J'
lluestra base de datos, 52. 104 vJctimas (muertos o heridos) se pueden! "
atribuir dlIectamente al conflicto. Ello arroja un promedio de 3. 2 56 i ~'
víctimas al año (2.183 de las cuales son mucttos). Con ánimo com- ..'~
parativo, considérese el número de víctimas en las gucrras externas :'
e 11 las cuales estllvo involuc rada Estados U nidos: la Segu IIda Guerra !,':
M ti ndia! prod uj o
291. 557
víctimas estadou ni dc uses: la gu erra de ! ~'"
Corea, 33.651, Y la guerra de Vietnam, 47.378 (us Department of, ~
Defense Records, 2001).
Algunas cifras aproximadas de muertes directamente asociadas, ,;­
con conflictos internos, Illenóonac1ds en fuentes de prensa, SOI1 las, '
del conflicto en Sri unka, el c\lal ha producido un promedio de ~ '<'
2.000
muertes anuales durante Jos últimos 19 ;nios, y el conflicto : ':~
en NepaJ, que arroja un promedio de
1.000
muertes Jl1uales desde
1997. El número de homicidios en Colombia, segllll 1" Policía Na­
cional (cifra que presumiblemente incluye la mayoría, si no to(b5,
de muertes regístr~das por nosotros), aJOIlZÓ en 2002 la cifra de
11 Nótese que se IIS~1l escalas diferentes para la tasa de hom.icidio y bs otras
vatJables de la gráfica. Esto se hace pa rJ raciJ i tal' Ja comp,lracióll visu al de.
la diuámica de las diferentes va riables,
lS18]
~ '~
dc 20.288.
En la GriftcJ I se ilustran los períodos Cjue hemos definido
par::l referirnos a la evolución reciente del conflicto. Helllos UJ­
mado pel'ÍodQ de ajuste a los ailos comprendidos entre 1988 y í991.
Durante este lapso tanto el gobierno como Jos grupos guerrilleros
dcbieron enfrellt-'lr el :ljuste flllanciero y estratégico que illlplicó
el final de la Guerra Frí;l y el fracaso (y éxito) de los procesos de
palo Durante este período hubo un crecimiento paulatino tanto
en el número de acciones como en la illtensidJd dd eonfticto, con
un pico significativo en 1991, que responde a las -'lcciones que se
prcsentaron antes de la adopción de Ja nueva Constitución Polític:::a
en ese aüo y después de ésta.
En efecto, las Fuerzas Armadas R.evolucionarias de Colombia
(fAlle) no participaron ell las negociaciones o en las elecciones a la
Asamblea Constituyente y dur:lJlte el periodo previo y posterior a la
" Insistimos en que la relación entre la tasa de homicidio intencional
y o tl<lS medidas de cri lllen viole litO e ¡llsegu ridad humana tienen 11 n a
relación compleja, y poco estudiada, con la ilJlcnsioad del conflicto. Al
mencionar las cifras agregadas de muertes y heridos rurect:ul1cnte asocia­
dos J las acciones de conflicto no pretendemos argumentar, de ninguna
manera, que son éstos los (aúcos efec:::tos adversos del conflicto en témunos
de St.::gu ridad huma na.
(5 1 9)
Jorge A. Remepo • Michael Spagal • Juan F. Vargas
reforn-w constituciol1:l1 incre l11en t;llOlt sustJllcialmente SUS acciones
violentas. En 1991 las fuerzas del gobierno dcsarrolbron una ofensiva
de illlporrJnóJ contrJ posiciones estratégicas de las MFC. Durante
este período tJmbién se originan las primeras lll"nífestaciones a
gr;¡n escalJ de 1J actividad paramilitar ilegal (Gráfica 8), aunque
presl.ll1l-Íblelllente asociadas con 1<1s mafias de nar.;;otraficantes más.
a que a acciones antiínsllrgentes.
En el periodo inmediatamente posterior (1992-1995). que
hemos llamado de estancamiento, tanto la intensidad del conilicto
como la frecuencia de eventos disminuyó de manera casi continua
(gráficas 2 y 3). Finalmente, a partir de J99Ú se inició el período de
recmdecimiento, en el que se nota un incremento importante tanto
en la intensidad del conAicto como en la frecuenci;¡ de combates y
ataques (gráficas 2 y 3). Este pcríodo de recrudecimiento terminó
en 2002 cuando, de hecho, se akatlzó la n12yor intensidad en el
conflicto armado. A partir del 2003 se presenta un cambio estruc­
tural en todas las se ríes del eonflic too IJ
Gráfica 2. Número de ataques y combates
\.400 " - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ­
(stal1ú:'tr'll~nto
Alu~t~
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2001
1003
(om~
elabolati6n propia.
'J La dinál1lica de los últimos meses en el conflicto es estlldiada en deulle
por Re5trepo y Spagat (2005).
[5 2 0]
El {o.!/licio en Cl'/ombín: ¿tjllíbr bizo tjlté
(1
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Gráfica 3. Intensidad: número de muertos y heridos
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1991
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Ml'iños--=-=-~;¡dOi---.-. ~
fuente: elaboración propia.
_ L~ guerra de gl1errillJs, el) general, no es una guerra de ell­
frentanúentos a gran escala. En el caso colombiano, el conflicto se
asimila perfeoalHente a este patrón. El aumellto en la letaJidad del
eonRieto colombiano se explica en gran medida por el cambio en
la composición del tipo de Jcciones bélicas. En efecto, descle 199ú
los ataques crecen ll1~S rJ pida '1)e nte que los combates, n pesar el e
que ambos crecen de manerJ Jcelerada (Gráfica 2). Esta tendencia
sólo se revierte; en el último ai10 de la muestra, cuando, por primera
vez, el número de conlbatfs es mayor al número de ataques (el)
este afio ambos jndicJdores caen, pero la reducción en el núnlcro
de ataques es mayor a la del número de combates).
Otra de ]~s clracterÍsticas de los conflictos internos, lllenciollJda
freC\Il::nte mente en la Ji tera tura, es la asi me trÍJ en las tecnologías de
guerra o conflicto entre los diferentes grupos que toman parte de la
contienda amuda. Nuestra bJse de datos permite ver con claridad
esta característica. Mientr;¡s los grupos guerrilleros concentran su
acción en ataques al tiempo que buscan evitar comb:ltes, las fuerzas
oficiales se concenrrJn en combatir (gr:lficas 4 y S). Estos comb~les
son, en su llJJ yo ri a, contra grupos guerriUeros, lo que permite a los
gtll pos paramilitares eCQllomü;Jr recursos en el clesarroUo de tecno­
logías de lucha contra el enemigo. Desde una perspectiva política,
[pI]
Jorr;c A. Rcstrcl'0 • Míchad Spagat . Juan F. Vargas
los grupos gueITilleros poseen un porL1foho de :\cciOlles mucho más
;llllpJio que el simple terrorismo o bs aCClOlles de cOl1lb~te. \4
Gráfica 4. Número de ataques, según grupo perpetrador
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Gráfica 5. Número de combates, según grupo que participa en el combate
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En esta sección presentamos los patrones de víctimiz.lción resul­
tantes dc Ids accioncs bé1ic~s. Par;¡ discriminar la víctímiz~ción por
¡?;mpos incluimos el nlllnero de víctimas de cada grupo, il)cluidas bs
victimJS civiles, oct1rrid,lS durante las acciones en las glJC un grupo
en particular sc vio involucrado de manera activJ. D;H.lO que se trJt.l
de un conflicto interno en d ClIaJ hay tres grupos definidos que
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combaten entre sí, parte de la infonnación lltilizadJ en cada una
de las grá ficas 6, 7 Y 8 rea pa rece en los otros dos, Po r ej e mpJo, \Illa
víctima de las FA.Re en un combate con la Policía Nacional ap;¡re­
=l"f1ii,,~~~--" ~..:... :-r;;;I~~rn.J
Fuente: elabolación propia,
e.'1 .'
Nos re [l'filllOS a acciones terroris{~s corno ~q\le1I os ,letOS unible rales
lI1discrimin~dos uSlla]mente dirigidos ~ la pobbción civil y con el objetÓ{i.
de modlflcn 13 toma de decis.iones políticas mediante h generación de'*-.1
núedo y (error en la población.
~!,~
q
[5 22 ]
Los grupos p"ranlÍJitares, que surgen como fuerz;l Iloto(ia CIl
el confljcto interJIo sólo a fin:¡[es dc 1997, Clla Ildo se forman bs
AmoclcfellSJS Unidas de Colombia (AUC), son Ulla fue(za hasta
cierto punto dual: se enfrentan en combates con b ~lerrilh, pero
su pril)cip~1 actividad son los ataques, dentro de los cuales los ho­
mKidios selectivos llusivos o masacres son preponder:\ntes. En la
GdficJ 5 es notaGk la brecha que apJrece desde 1997 en el número
de en fien tJ mie ntos 3 r mados en trc gru pOS gue ni.!] eros y las tuerzas
oficia les. Est,\ brecha refleja la e lItrada en h escena de los pa ra mili tJ­
res como grupo de dlOque contra la guerriJb tln~ vez se organizan
ejl J:¡s AUC. En eltxto, b "p~ra mi]j ta riz.;¡ciÓn" del COllflicto, a la Ctl al
dedicaremos un~ seccióllrcs otra ele las caractensticas comunes 3
los conflictos violentos internos. l.; La importan da creciente de bs
fll e rzas pa ra 1)) i lita res tJ 111 bi éII ha sido costosa para la guerrilb, q ti e
11a debido combatir a dos [¡.legos; de hecho, los diferentes gnlpOS
gtlerriUeros desde 1')95 han tOlludo parte en cerca de 400 combates
más q lIe bs fuerzas elel gobiem (l.
------/
-./
19"
Colombia; ¿<f"i¿" hizo <filé n ,/lIiéli-?
[¡mIes de los aíios noventa los grupos guerrilleros incrcmentJJ1 el
nÍlmero de homicidios masivos selectivos. Esto ha incidido, COmo
se muestra 1l)~S adelante. en el ;ll1mento sustancial elel Húmero de
víctimas civiles CIl operaciones de la guerrilla.
"'00]
1 - 1-
ell
Dentro de los atJql1t's 'll1C los grupos guerriUeros realizan, la
mayor freClIenci" esLÍ en Jos ataques ;¡ pobbcioncs y a posiciones
miJit;¡res o de Policía, así como los h05tig:llllielltos a éstas. Desde
Fuente: elaboración propia.
1••
El ro'ifliclo
'S Por ejemplo, en los conflictos de Aceh-Indonesia, Til1lOr Occidental,
Kosovo, Bosnia, GlIatcJm!a y el conflicw de Chiapas en México han sur­
gido gw pos pa r.llllili ca res con sign i (¡cariv;¡ j nfJlJellci;¡ en el conflicto.
[523)
Jorge A.
ltcm'(~vo
• Micha"1 Sp.gat • Juan E Vatll'lS
111 cOl/flia" w C"lomIJi.: ¿'l/lién ¡'izo '1' 1«
cerá como víctima guerrillera de las acciones bélicas en las gll e la
guerrilla tomó parte activa (Gráfica 6) y como víctima guerrillera
en acciones en las que las fuerzas del gobierno tomaron parte activa
(G rática 7). De cualquier forma, cada UIlO de los tres gráficos es
preciso en lo que representa, si se le consídera en SIl unicidad.
r---------­
1,&00
_..... ,..
1.400 ~I---------
/-------;1 ~
1./00
1.000
I
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.. ~--,/----_--...:~~
~oo
400
--=-------------:::
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, - - - - - ._/ ..
200
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r-'--....,- --~ -
'991
1992
19H
,""'::' - ....-
,,,.
---/
_ .. ,..... / ­
199>
1996
'S97
f:--Gu('rri:¡;~~;;;;_:_:_-:-:r;-eml~
1998
'99'
1000
200'
~w~t~ --+--Civik!o..
2002
l
Fuente: elaboracI6n propIa.
Comenzamos con las vícti I1l;¡S, llluertos y heridos que ocurren
en las acciones bélicas en bs que la guerrilla se vio activamente:
involucrad;:¡ (Gráfica 6). Lo más notable es cómo la guerrilla es., ..
el único grupo annado que produce \10 número importante de '.
víctimas en los otros dos actores armados (al igual que un grat).,'
número víctimas civiles). UalTL1 parlicl11anneure la atención ql1~
mientras en los períodos de ajusle y de e.<fancamícrl/" la guerrilla se",I,
concentró en su lucha COlltra las fuerzas oficiales y produjo \111 n(¡:', ';('
mero relativJmente reducido y estable de victimas civíles, durante el
período de rcO'udecil1licrllo ésta cOlllicnza a cal1~;n siJJ1\11t~lle;¡1l1ente,
un número creciente de Illuertos o beridos civiles, <lsí como d¿"'\,"
víctimas pertenecientes a los grupos p;¡ ra milita res (sobre este pu¡ito'
'
.'\ .
vo1veremos mas adelante).
;vi,
I .. }
(52-4J
fuerzas oficiales crecen sólQ poco, y la serie se torna JlI~S volátiL
U n fenómeno intereS.:lnte, reflejado en b Gdfica 6, es cómo el
número de victimas del gobícr.no y de la guerrilla evoluciona de
manera muy s.imilar con excepción del perIodo /996-1999, a pesar
del hecho de que sus tecllo!ogfas de combate difieren de manera
signi fica(jva. Los aVJnces gllerrilleros JesJc 1996 sobre bs fuerzas
oficiales son cOlltr<1Trestados desde 1999. Los grandes números de
víctilll.as del gobierno en 1997 y 1998 reflejan \r;lrios ataqtles estra­
tégicos contra puestos militares aislados. Desde 1998, sin embargo,
d gobierno mejoró notablemente eH el uso de fuego aéreo,]o cual
significó un al1l1lento sus~:.\1lcial en su capacidad de defens:l.
L1S víctimas par:llnilit,1res, antes del período de l'Ccrudecimienro,
son casi inexistentes. De acuerdo con estO, es posible que las fuerzas
paramilitares estuvieran concentradas Jl1~S en actividades de protec­
ción y defensa, ptObablenlente lígadas al narcotráfico, gue a la lucha
antiinsl1rgente en operaciones ele combate. Como se mencionó, a
partir de finales de 19Y71os paranúlitarcs formaron las Ave y
,
L
o ~-,-- ,.- - ,- "88 'ss, 1990
'l"í¿tI?
ParaleLlJnente, durante el período estudiado las víctimas de bs
Gráfica 6. Número de vlctimas en acciones en las que participa la guerrilla
1.300
•
COllSO­
lid~ron así una organización de alcance nacional, lo que les permitió
org;lllizar ofensivas mtiguerriUeras importantes. Este incremento
de víctimas pal"anúlitares dur:mte el recrudedl1liel1/o sigue la misma
tendencia de las víctimas civiles. Al tiempo, las víctimas de la propia
guerrilla también aumentan (recuérdese que se están describiendo
patrones de victimización resultantes de acciones bélicas en las que
la guerrilla p:lrtícipa de (arma aclÍv:l).
Es posibJ e q 1I e la ten de IJci;l crecien te de estas tres series esté
conectada: el incremento d<:. víctimas civiles puede estar explicado
por la feroz rivalidad entre paramilitares y guerrilleros y el hecho
de qlJe estos grupos identificall grtl pos civiles como parte de la
"infraestructura" de apoyo del enenúgo (Spencel", 2001). En efecto,
cada grupo podría aflrmn en su defensa que víctimas cbsificadas
como cíviles en nuestra base de datos hadan en realidad parte del
activo miliwr del bando contrario.
La Gráfica 7 /nuestra a las víctímas de los diferentes grupos
resultantes de acciones bélicas en las que las fuerzas oficiales parti­
ciparon de manera activa. \6 Lo primero para resaltar es la diferencia
'0 El lector podría esperar que las grMicas ó y 7 fueran idénticas; peto
queremos hacer hincapié en que la clave es tener presente que se tT'~ta de
[5 2 5)
Jorge A. R.CSl"'I'0 • Michael Spagat • Juan F. Val);"
Gráfica 7.
Núm~ro
de victimas en acciones en las que participa el gobierno
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1..00
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1.100
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en clnúmero dc víctimas de las fUerzas oficiJles en comparación con
el gráfico anterior: las víctimas son muchas menos, lo que refleja la
importancia relativa para la guerrilla de mantener sus atagues por
encima de los comb:ltes en los gue participa, argumento que ya se
discutió. Entre tanto, cllando el gobierno es una fuerza activa, en b.
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ParammUr'ts .• - .'iJeH;Ht~li!I~~~_=____CI~~J
Fuen le: elaboración propia.
Gráfica 8. Número de vlctimas en acciones en las que participan los para··(/
militares
1.'00
1,100 ­
1.000
~
~
000
~
~
mayoría de los casos los eventos en los que participa son combates
con los cuáles logra Gll1sar más víctimas guerrilleras de las que la
guerriUa en las fdas oficiales. Esto contnst.1 COIl el nllmero relativa­
mente similar de pérdiclJS tanto guerriUcns como 06ciales durmte
operacioncs guerrilleras, como se mencionó en el párrafo anterior.
De hecho, la brecha entre las dos series gue presenta la Gráfica 7
no existe en la Gr;Ífica 6, porque es UenacLa por las víctimas de bs
fUCfZ"S ofici:des en ataques (unilaterales) guenilleros.
Lo anterior sugiere gue el gobierno mantiene llna postura
ofensiva hasta donde le es posible. De hecho, el mejoramiento en
esta postura ofensiva ha sido continuo en los últimos cuatro Jl10S.
Se nota también en esta gr:í6ca la importancia de las opel-;¡óoneS
guerrilleras cOlltra asentamíentos militares aislados durante 1997~
W98. La natun]eza dc la mayor parte de estas operaciones p:1recerÍJ
indicar que el gobierno no las ha iniciado con la intención expresa
de :lfcctar a l;t población civil. La serie de víctimas cíviles reflejaría
un "daño colateral", lo cual se ve confirmado por el hecho dc
que 55% de est;ls víctimas son sólo heridos, mu y por encima de la
proporción para las acciones de los grupos armados no estatales.
b gráfica muestra un pico en ;2.000 en el Jlllmero de víctimas ci­
viles, aiio a partir del cual el dcsc1llpeiio oficial en este sentido ha
mcjor'ldo de nnncra contil1l!a. FlIlalmente, es importante destacar
que los paramilitares son raramente objetivo de las acciones de las
filerzas oficiales, aI menos hasta el final del período de análisis. J7
."
g
El co,yJido m C<Jiolllbi,,: i1"ié" hizo 4"¿ " <JurbrJ
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[~--F'i'lra~ll¡tare1o·:-:--~~i}~~,
Fuenle: elaboración propia.
lS26]
~
UIl conflicto tripartito. En e[eclo,en la G(;ífica 6 ,e incluyen eventos entre
gru pos p~ rdnuli tnes y gtlCrriJIeros si n participación Jeti v;t del gobierno,
por lo tanto, eslos eventos no se i nduyen en la GrMic;t 7. De. la m..i srna
[arma. la Gr-áflca 7 incluye evemos que enfrentan al gobierno con gnlpos
paranullt;tres y <]ue, por ende, no se reportan en la Gráfica 6.
'7 AJ parecer CJ(b vez gu e hay 1I n encuentro en tre p;t!";lllli li tues y [\1erzas
del gobierno los primeros evít:m el comado armado o se rinden de mancrn
pronla. En t,fcno. e.lto ha llevado a la detención de \1Jl número importante
de: paramilitares cn las drccks colombianas. Hay, sin embargo, un pico
en h serie de víctimas paramihtares. Se lrat;:l de un bombardeo particular
[S27J
Jorge A. Re,trepo • M ichael Spagot • Juall F. Vargas
El
co'!flÍlt~ en Colombia: ¿'lu;érr 1li;"o 1"é a '1uió,?
La Grá6ca 8 muestra la victimización por grupos en eventos en
cuatro ve<.:es 1l1Jyor a la r:lZ.Ón equivalente en oper;lcioncs eIllas que
los que los paramiütares ha 11 estado itnpJic<ldos de manera activ;¡o
participa el gobicfIlo, lo que evidencia el asesinato intencional de
Au 11 CJ u e éstos asesi n;¡ron
individuos ocsanmdos. Además, \Ino de los resultados prelimina­
UIl Il tllne ro
import¡¡nte de civiles an tes
del período de rwudecilníell/o, la actividad paramilitar ilegal a gran
res del examen de la dimensión espacial de nuestra base es que la
escaJa es
mayoría de las víctim;¡s civiles de los paratnilttares ocurre en zOllas
tlJ1
fenómeno rc1ativameJJte nuevo en el conflicto cololll­
biJllo. Después de
1111
breve cleclive luego de ser decbr~d" ilegal en
activamente disl'\1 tadas con la guenilb, y frecuentemente son el
198(,1 durante el gobierno de Virgilio Barco, la actividad paramilitar
resul[ado de maSJ<.:res "selectivas" en las que los par<'lmilitares se
comenzó a recuperarse en 1994- J 995. lo cual coincide con una
valen de lis[as de presuntos cobboradores de la guerrilla y penetGlIl
política oficial de corta vida de apoyo a b creación de grupos de
autodefensa 10cal.Ya en 1998, la amen;¡z;¡ paramilitar contrJ 1¡¡ po­
Ulla población con el objetivo de :lsesinar a quienes figuran en esta
lista. \8 Los par;¡rniJ.itarcs se han concencrJdo en esta estTategia y han
blac:ión civil se tornó suma mente grave, debido a la ya menciomda
!;IS AVC. A partir de ese mame II to los pa ra miJí t.1res
comenzarou a sufrix un número considerable de bajas sin causal',
muchas bajas al final del período (véase, por ejemplo, la Ilota 17).
restado atenóón a los combates con la guerriLl:t, que les ocasionaron
cOllSolidaóó II de
Víclímizl1úvl1 de civiles
a su vez, d;nlOs considerables a la guerriUa hasta J999. De hecho,
El núlllero ele civile~ ml1eTtos y heridos en ataques perpetrados
el total de las víctim.as causadas a las guerrillas ha sido inferior al
número de víctimas propias. Esto sugieTc un:l relativa ineficiencia
por caela
de los paramilitares en combate. No es clesvelltur;¡do ¡¡[¡TlnaT que
de la inseguridad hllJJ1ana que se presenta debido:tl conflicto. Can­
pTecisamente esta b;¡ja eficiencia en bs 0t>eracioncs de combate
een tr<l TIlOS en ataq u es perllli te atríbu ir responS<J biJ.idad co n mayor
est;Í de tris d e la decisió n de los g ru pos r~l rarnilí tares de rep1ega rse
certeza que en situ,lciones de combate. Cuando hay un combate
entre dos o mJs grupos,las víctimas se ¡¡sacian a éstos. Por ejemplo,
en los casos en los que la guerrilla toma \111;\ población y el gobiefllo
responde de manera que se desnnolb un combate, las víctimas apa­
recen registo.d;¡s como víctimas de acciones en lns que el gobíerno
ha estado involucrado de mallera activa. Por lo tanto, bs víctimas en
ataques (no en combates) son la medida más útil de la inseguridad
humnna debido :tl conAicto. dada lluestra clasificación.
La GráfiC,l () l11uestr:l q\1 e el número de muertes civiles ha
crecí do demall e ra el rásti en d \.1 ran te lodo el pedodo de rcct'udeci­
/lIien/o, en especiJ! las que oCllnen durante ataques guerriUeros
y paTJmilltares. Aun cl1;mdo duralJt.e los dos períodos anteriores
(aj'Asrc y eS/clflúlmil'fI/o) los parami1itues no estnvieron lejos de la
guerrill!l, en térlllinos del número de lIluertes civiles origin;¡das
en SI.IS ar<lgllcs, durJnte el lúllldccitllíClllo los paramilitares infligie­
ron la mayoría de víctím~s civiles por [I.ICra ele combate, excepto
pa ra los dos 11 ¡ti mas aI¡OS de análisi~, 19 En el caso ele los ;¡ta ques
y dedica rse <lJ
111 anten imi e 11 to
del control te rri tor iJ le, j n cluso, este
fenómeno puede explicn en parte el interés de estos grupos en
adelantar conversaciones con el gobierno de Álvaro Uribe.
N ótese la susta ncial caída e 11 el n (¡ mero de civjJcs víc ti l11;]S e II
acciones paTamilitares durante 2002 y 2003. Este cambio estructu­
¡-al se ;¡socia directamente con el cambio de estrategia referido de
las fuerz<ls paramilitares, que se sustraen del enfrentallJ..Íento <lctivo
del conflicto desde mediados del 2002, en busc.! de consolldaT lo
gan;¡do y reducir la vulneTabilidad que su gran expansión trajo
consigo. Igualmente, se aso<;Ía y explica con la tregua llnilater<ll
que los grupos par;lIniütares agrupados en las i\UC declararon a
,
finales de 2002.
Como se mencion6,las Aue conciben la victil1J.ízación de civiles,
como parte dc S\1 activid;ld contra la "infr,lestrUCt\lra" gtlerriller;
(Aranguren, 2001). En lluestra base de Jatos este objetivo se nota:
de nu ner<l más bIen cruda: b razón de civiles muertos ;¡ heridos'
en operaciones q uc involucra 11 fuerzas parallliJ.itJres es al menos
en 2002 contra una posición par¡múJitar que est~b;1 siendo ¡lt,\cacla por 1ó1.
guenilla. Esto constituyó una pérJu:b importante pal~ I.1s Aue.
l52· 8]
IIllO
de los diferentes actores aTI11,ldos es una buena medida
I~ L~ definición cuantitativa de masacre hace referencia al asesinato silllllJ­
r..íneo de ClI<ltro o Ill~S individuos bajo illdefemiÓn.
'9 Al ti na 1 de 2002.. 105 l':namil ifa res ded;¡ ra roll lllla tregu a muja teral e
[5 2 9J
Jorge A. R.estrepo • Mkhael Sl'agat • Juan F. VM&OS
El C()l!(I;((Q
guerrilleros, u nJ inspección de los datos sugiere que la c~ma cid
CfI
Colombin.' ¿qu;{u
IIÍ:t:Q
qué a 1"i¿J/?
otros dos grupos. Pero ese p;¡trón creciente encuentra
quiebre y se revierte en 2000,20
aumento en las víctimJs civiles no es úrlÍcalllente Jos ataques contra
Ull
punto ele
gr\l pos ele civJ.1es sospechosos de colahora r con los para mili ta res o
el gobierno, sino también atagues contra pobJJciones enter..ls qlle
Lz IJínámica de Jos ,I!,UPQS )!uen-i/leros
en algún momento se dec\;¡raron neutr;lles como estrategia par:!.
la Gráfica
eludir I;¡s manifestaciones del conflicto. El increlnento dd número
lü
Jl1uestra
<l
las
rARC
como el lluyor generador de
acciones arm;¡das guernUeras. No obst<lnte, ;¡ntes de 1996 110 sólo d
Ejército de liberación Naciona] (El-N) era talJ activo como bs FARC,
de civiles dados de bJja por la guerrilla también tiene que ver con
la adopción de tecnologías altamente perjudicj;ues para los civiles,
como mims antípersonas y proyectiles hechos con cilindros de g<lS,
extrenudamente imprecisas e inesbbles.
silla que habia un notable grado de coordinación en términos de
las ;¡ccioncs coruuntas adelantadas antes de 1993, en la denominada
Coordinadora Gllerriller,t Simón nolívar (CGSB).21 Respondiendo a
u na din~nÚca que se inició en [995, la ccsn casi desapareció como
result,ldo de la expansióll'1nilibr y territorial dc las FARC, El UN, en
Gráfica 9. Número de vfctimas civiles en ataques, según grupo perpetrador
c;lI11bio, creció lllUY poco dur;l1ltc este período, ;¡unql1e incrementó
rotos Jos dj;Ílogos de
paz.. De cual.quier mancr;!, pese a 1;) contin\l:l oic!;¡ en su actividad
S\l «ctividad bn:vCl11cnte Jurante 2000, una vez
1.400
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y el incremento de la represalia oficial. el
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está lejos de ser \llla
la grá rICa COl responde b5si ca mente a acciones gl1 errilleras qu e Il o
ha n sido atribu idas a Ull;¡ fu erZ<l específica o a grupos guerri lIe <os
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ELN
fuer:w complct;¡mente derrotada. la serie de "otros guerrilleros" de
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1995
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1999
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2001
rc.ramlll12ttJ. :-:-:-~;;~-;.s~~~~,~~rosJ
Fuente; elabolaclón propia.
El patrón de victirn:lS civiles elu rante ataqu es de bs ruerz~s
oficiales es más complejo. El número de éstJs permanece bastante'
bajo, exce p to en 1991 - 1992, hast;¡ 1998, c u:lndo
débil. Esto refleja la tendenci:l general,
COIHO
;ltl11 1en ta
de llJa llera
se mencionó, en los
iniCiaron negociaciones con el gobierno de Álvaro Uribe, lo gue reduj9, :.
sus ope rae iones de manera conside Id blc.
,,'
,,'
'l,
lS3 0 J
La Illayod,l de los QSOS corresponde a victinus civiles de oper,¡óones
milit;¡¡-cs o policiales en las que tJmbién ha habido víctimas de grupos
armados, o a bombardeos sobre :íre~s en las que hubo aCclolles armadas
previas. En 2002 el 11ll1ne ro de víc(i lTlas civiles se incrementó debido a
varias acciones antis\lbversi"as por parle del gobiefllo en ~reas urbanas,
V;lrj;lS I11:l.\Jnes de civiles por parte de los pJr;uniJitares, en las que nlÍem­
bros de b Fuerza Pllblica h~n si<lo acusados de compliCIdad, ocurrieron
erute 2000 y 2001. Nuestros datos muestran taJes eventos l;lnto en ];¡ serie
de pa r;lInilüares como en h del gobierno de !na ner,¡ '1lle estamos seguros
de no estar subesti1l1~ndo el número de víctimas óviles por parte del
gobierno por fuel<1 de combare.V;¡!c la pell~ acJar,¡r que los eventos que
fueron incluidos e n I~ base de (btos fueron a'1 uellos en los qu e I;¡ justicia
(milit;n o civil) ha indicado la responsabilidad de oficiales del ejército de
no haber prevenido masacres a pesar de ha be r con tado con los medios
para hacerlo. No obstante, la mayoría de los casos no ha arrojado todavía
ningún fallo jlldiálL
,. La ceso, jnkbda en 1992, {lle IIn esfllerw de operar conjlllJ(amente
cOlltr;1 las fl1erz~s del gobierno. En agosto de 2003, las fAlle y el ElN se
COIll p rornetieron nuevamente a coo (dí n;¡r sus fuerzas conera el gobll::rno
y los grupos par,¡nwltues.
20
I
[53 1 )
Jorge A. R.eS'.el'O • M ichad Spog'l
B
de pequeña escala gue generalmente han sido
reintegraJos a ~~ .
sociedad Juego de procesos de paz.
Ir) i·
""JI
( paf3milit,lres_ Este tipo de argumentos, por ejemplo, son frecuen­
" temente mencionados en los reportes anuales de organiz.1C.iones
:" internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch
~, (2001 Y 2002) Y Amnesty [nternation;\1 (2004). Las cortes y otras
¡ instiwciones han, de hecho, seguido diferentes procesos contra
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....
2001
El (mfiic/o y las rentas ilegales
.:.
,
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- ,'" ., ..... •~
'-', agentes del Estado por paramilitarismo. Sin embargo, la naturaleza y
fortaleza de los lazos entre-los grupos paramilitares y bs fuerzas b~o
control esl<ltal directo SOlllln asunto muy complejo, como se discute
por Mandler y Spagat (2003) y por Restrepo y Spagat (2004).
-~I
/_b_
--.-.,,----...--.
r
La conexIón en tre la viabilid;¡d financiera de los aCtores y
la existencia de un conflicto ha sido sugerida en la bibliografia
por lo menos desde el trab;¡jo semina[ de HaJvelmo (IY54) sobre
¡ .. :.~:' '.-~
2001
2003
producción y depredación. Más recientemente, el Banco Mundial
(2003) ha recalcado b importallcia de la viabilidad fimnciera de los
conAietos internos como determinante fl1ndament.11 de éstos. En
estudios econométricos de corte transversal en los que se incluyen
C--=.=:rARc------=-=--(Úf~pi-......:.t__:.:CGsa_=.-;=-otroJ_9TüPos
9U;';¡¡¡~1J
fuente: elabOlación propia.
vatios países, ColJier y Hoeffier (1998 y 2001) se ha' encontrado una
relación entre la depredación de rentas provenientes de recursos
Paramililarizaúón del collflicto
Uno Je los fenómenos COllllllles de [os conflictos intern6\,~
es que favorecen la reproducción de nctividades paramilitares. EI1
erecto, la necesidad local de operaciones de seguridad tiende a fa-'
~
cilitar la or.g;llliz.lción de cuerpos paramilitares para proveerla. Una!,J,
vez estos grupos aparecen COlll0 administradores de violencia, y éi).
"
medio de u n ambiente institucional fdgd que supone en parte' s~; ~:
.,
.~
origen, la posibilidad de que se tornen en grupos depredadores y, ;
1 ·1~
se involucren en el crimen organizado es muy grande. En la ma;"~'
YOtia de los conflictos civiles existen pJt~H11Ílitares, y cuando btos
existen, hay diferentes grados de controlo alianza entre las [uerz.1S
del gobierno y las [uetz.ls panlllilitarcs, dependiendo de diferente~
.,¡
[actores como el grado de carencia institucional en la sociedad, el,
tipo de sistema político y la volunt.ld local y extranjera de tokra,J; .'
atrocidJJes.
.<,
L'íJ2J
Colomúia; d"¡¿" hizo 1ue a 1"i,1ll{
1998 Y 2001, coincide con esta fecha). Como en los casos de otros
:. conRictos internos, se h;l planteado en diversas ocasiones la exis­
'-r tencía de vínculos entre las fuerzas gubernamentJles y los grupos
.:~,
r-~~
el!
La I-laramilitarización del conflicto comenzó en Colombia
aproximadamente en 1997 con la formación de las AUC (Chernick,
Gráfica 10. Eventos en los que participa la guerrilla, según el grupo
guerrillero
l.~Cl)
co'ú1~lo
f
naturales y la presencia de conflictos civiles, aunque la magnitud de
efectos que se encuentra. no es muy grande y es inestable ante
diferentes especiftcaciones.
Aquí nos limitamos a plantear, para el caso de Colombia, hi­
pótesis relacionadas con el tema de la Viabilidad financiera; para
ello nos valemos de la GrHica ll, en la qne comparamos el valor
105
de los ingresos por narcotráfiCO, calculado por Rocha (20OJ), con
las medidas de actividad e intensidad de nuestra base de datos. n
La correlación entre el valor de los ingresos por narcotrá[¡co y b
dinámica del conflicto parece ser bastante alta. Sin embargo, esta
estrecha relación se desvanece a partir de 1997, cuando simultánea­
" Las cifr.:ls de Rocha no SOIl el valor de los cultivos, sino el valor total
potencial de la producción estimada.
[533]
Jorge. A. ll..csfrcpo •
Micl\~c1
Spagat • Juan F. Vargas
El cOllflicto
Gráfica". Número de eventos, vktimas (muertes y heridos), secuestros y
valor de la producción de narcóticos
._------------_._-------,
JOOO
6000
5000
\~O~
j
el1
C'oloPllbí(l: ¿qlllén /,izo 111é a 1""<':"?
Así, la derrota de los carteles pudo haber aümentado el cooflic­
taY Lo anterior sugiere que los progresos contra el narcotráfico no
necesariamente impliC:\Jl \111 progreso en el enfrentamiento entre el
gobierno y la guerrilla, J menos que la cont\mdencia de las acciones
gubernamelltlles fuera 1.1..1 que rcdltiera sustancialmente las remas del
negocio como tal. Por de más, si bien la gue rr iUa. y los paramilitares
se han imbricado con el negocio del narcotráfico -en cmnto se
nutren de éste y muchos de sus (rentes se ocupan principalmente
de él-, se ha visto cómo gran parte de su accionar es diferente al de
~
4~:J'
~
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suponer que estos grupos tiene)) la habilidad y recursos necesarios
20~0
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cllando éstos han desapareci do a cau sa de b acció n esta t.11.
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,.
~ St<uutros
\~99
1000 lQO\
2001
2003
un gnlpo pur;¡mente criminal. En ~l caso de la guerrilla, se puede
para reconstruir estructuras enteras de carteles de na rcotráfico
Como se mellcionó, el dinero proveniente de la droga es sólo
una fuente de ingreso para b guerrilla y los para tlúlir;¡ res, el secues­
tro es Qtra f\lcnte de suma importanci:l, y Colombia tiene la mayor
tas;:! de secuestros de.! lllundo. La GráficJ
J1
muestra un acelerado
incremento en los secuestros entre 1996 y 2000, durante la [ase Je
re(nldcálllicII(.Q del conflicto. Esto sllgiere otra posible y no previsible
consecuencia de la gl.lerr;l contra las drog<ls: la sustitución del dinero
~ Ingreso por MfC6§
Fuente: elaboración propia.
I
mente los ingresos por narcotráfico se deS:lceler;¡n y el conflicto
se recrudece. Esto sucede dos :lilOS después de qlle el gobiern~
colombi;ltlO se comprometió en una guerra contra bs drogas que
lo condl0o a desmantelar Jos dos principales carteJes del narcotrá­
fico y que arrebató de las manos de organiz.aciones colombianas
las mayores re 11(;.1$ del negocio, asoc iad;t$ a las etapas de tl<lnSporte
.'.
y distribucJón, Todo esto debilitó las estructuras de los traficantes
y creó oportullidades a los grupos armados p~ra apoderarse de
lIna mayor proporción de las rentas originadas el1 la producción:
y procesalluento de llarcóticQ~, UI1 llegocio del cuJ,] participa bao.
dd narcotráfico con los ingresos por el secuestro.
De hecho, en nnestra opinión, el gran auge de la que en Co­
lombia es llamada "industria" del secuestro se debe, en buena parte,
a la ne(;csídad ele bs organizaciones no estat~les de financiar sus
acciones de conAicto en un contexto de presión económica sobre
su otra gran fuente ele financiación, el narcotráfico. Este efecto sus­
titución, ade11lJs, podría argumelltarse para explicar el crecimiento
de otras actividades que a su vez son fuentes de ingreso como la
extorsión, la depredación de los presupuestos de gobiernos locales.
la expropiación de propied~des y las "v;lcllnas" de protección. Sin
embargo, par~ ningutlo Je éstos hay información confiable dispo­
margina1rnelltc hasta entonces. 23
"gr;¡v~nclo" dichas
'J Es i¡nportantc mencionar que antes de la desaparición de Jos gt<lndes
carteles de la d.roga la guenilh ya se benelicl;\ba de impuestos sobre
etapas b~si(as de pwdllcción de cocaíll:l y heroína, esto es, del cultivo de
COC;1 )' a\l1<1¡Jola y de la producción de pasta de coca y resina de amapola.
En efecto estas actividades OCItt l'Í J t1 en ~ reas d0111i nadas por algllll Jctor ..
al'lmdo, o disputadas por vanos de ellos, y estos grupos participaban"
bs
l534J
aclivitbdes. Los paranlilit<lres, ha.lta entOllces. servían
más de fue.rza de protección. Sin embHgo. h fortaleza de los cancle, de
I~s drogas de ento nccs no permití ~ q lt e los grupos gu e rrilleros captll T<1[;ln
nwyor parte de las rent:¡s originadas en el negocio.
14 Otro posible mecanismo cO"l)plel1lent~riop:ll~ este fenómeno es que
c~lllpcsinos cuyos cultivos hm sido destruidos COJJlO consecuencia de los
pl'OgL-;¡m<ls de erradicación podrían concebi .. ell1rurse a un grupo armado
C0l\10 su lltejor alternativa de sllpnvivencia.
[535J
Jo{ge A. Reslrcpo • Mkhael Sp.¡:.t .
)u~"
F. V",ga,
nible de manera gue se pueda probar, de forma cuantitativ<l, esta
sustitución.
Conclusiones
Este trab:uo presenta la metodología de medición de un con­
flicto arll1:ldo interno y su aplicl(;ión para Colombia. la base de
elatos reSt! Ita 11 te de este ejercicio se <lnaljz;t en sus te nde neias más
<lgregadas, Jo g 11 e permi te ¿is(tI ti r Ia di l)J nuca dd con fueto colol11­
biano durante e! período 1988-2003. LJ evolución del conAicto se
describe en términos de StlS actores principales, la interacción de
Jos métodos de lucha de cada tillO de eUos y el resultado de esto,
en cuanto a víctimas, tanto combatientes como civiles. Este estudio
básico y agregado nos ha permitido generar diversas hipótesis y
hacer un :lI\Jlisis detallado que, a nuestr:l maJlera ele ver, es com­
plementario de análüis previos de! conAiCl'O :trillado.
Por ejemplo, \;J relación sugerida entre b evolución del negocio
de las drogas y e! conflicto UanJa particularllleme la ~tenciól1 en Ji '-.
medida en que parecería sugerir posibles consecuencias no previstas '"Í::
de la gl.lerrJ contra el narcotr¿flCO y los cultivos
narcóticos.
Pero tJI vez. rnJs importante es (o)1siderar la gran diversidad
que presenta el accionar de c<lda grupo arlllado en el contexto del
conflicto. La guerrilla, por ejemplo. <\parece como una fuerza con
Ulla gran iniciativa y un port<lfolio muy diverso de acciones, <.j~:'
\'jJl desde acciones terroristas simples hasta combates estructurados
y sostenidos en el tiempo y el espacio. L<1S fuerzas paramilitares
concentrad;¡s en las IIUC, por su parte, muestran un período de an:'"
tigtlerrilla jlur;¡, en el cual aparecell como lJ na fuerZ<l combatiente'
, <'
de gran importancia en el conflicto, al tiempo que se especializan 1
en la adl1ljnistración selectiva de la violencia contra los civiJes.T<1n-· "
to en uno como otro caso los hallazgos apuntan a organiZJciones' ;
violentas de gran cOlllp!cjidad y tam:lño, con estructUl'JS de mando ",'
y objetivos políticos J11uy diferentes de organiz.aciones cri l11.inales',.. "
cuyo único objetivo son las rentas ileg;'1les.
" .¡,
Esta c3f;lcterización permite, a nuestro juicio, entender COIl,.
cletaUe la mtur~1cza del conAlcto, en particubr de los grupos nd"
~
estatales que tomall parte en éste. La guerrilla, por ejemplo, si bier~
" '.:
ha incrementado en los últimos cinco ailos el número
de acciones
.
, . T"',~}.':' .~
unilaterales de cadcter terrorista, estJ 1cjos de ser de manera
c1usiva una amCllaZJ de este tipo, pues es una fucrz<\ cOl1lbatie'1.t~;
uc
El wlljlicl"
CfI
CQ/(IIIlIJ¡,,; ¿q,<Ío':" IliZ'Q 'l"é
ti
q,,¡é,,?
formidable al tiempo que presenta u na gran diversi&\d en su ac­
cion.1r,
El otro eje de la base lo constituye la posibilidad de asociar las
vlctim.as J los gmpos que toman parte o son víctim<lS dd conflicto.
En este sentido, se puede cuantific<lr (OH precisión a qué grupo
pertenecen quiénes lllUeten en el conflicto aunado, de qué manera
y a manos de quién, Aquí vaJe la pena destacar que si bien un nú­
mero lI11portante de vícti I)las del COllAicto son civiles, el número
de muertes y heridas civiles que ocurren en el conflicto son IllJ­
yorít;l(iameme causadas por los grupos paramilitares y 1;1 guerriJb,
principalmente en masacres y acciones con explosivos.
Esto e~ lo que se obtiene de observar las series agregadas, pero
la base descrita tiene aún m5s potencial. Por ejemplo, hasta ahora
no hemos explotado su dimemióll geogrJ fJca, lo <¡lle perllJitirh
<lbordar el an51isis del conflicto considerando la gran diversidad
regioml que se observ,l en éste.
La metodología de recolección de datos sobre COilA ietos ci­
viles, q\Ie en este caso aplicamos a Colombia, puede ser t1s,1cl;1 en
la construcción de b<lses de cbto$ de otros conflictos Civiles. Esto
pennitirb desarrollar lluevas categon::ts de ::tll;ÍJjsis y contrastar sus
resultados con el caso colombiano.
exq;:'
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