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Hasta que el Señor venga (13.8–14)

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Hasta que el Señor venga (13.8–14)
LA CARTA DE PABLO A LOS
s
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a
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R
Hasta que el Señor venga
(13.8–14)
Hemos llegado al final de la sección práctica
que comenzó en Romanos 12.1. A mitad del texto
para esta lección, leemos las siguientes palabras:
«Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de
levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca
de nosotros nuestra salvación que cuando creímos»
(13.11). «Salvación» se refiere a nuestra salvación
final, cuando el Señor vuelva y nos lleve para estar
con Él. A la luz de este evento inminente, Pablo
dijo: «Y esto». Esta frase apunta hacia atrás y hacia
adelante. En vista de que la venida del Señor «está
más cerca […] que cuando creímos [la primera
vez]», necesitamos hacer lo que Pablo mandó a los
cristianos en los versículos que siguen, y también
debemos atender a sus instrucciones anteriores. La
expresión «Y esto» podría referirse a todo lo que
se enseñó a partir de 12.1 hasta el final del texto
bajo consideración, sin embargo, esta lección se
circunscribirá a 13.8–14.
La certeza de que el Señor va a volver era una
idea que constantemente ocupaba los pensamientos
de los cristianos del siglo primero. Ellos clamaban,
diciendo «Maranatha» (1era Corintios 16.22), esto es,
«El Señor viene».1 La oración ferviente de ellos era
«… ven, Señor Jesús» (Apocalipsis 22.20). Se ha dicho
que cual fuera la actividad en la que se encontraban,
de vez en cuando se detenían y miraban hacia el
cielo. Después de todo, Jesús había dicho que Él
«[vendría] en las nubes con gran poder y gloria»
(Marcos 13.26; vea Mateo 24.30; 26.64; Marcos 14.62;
1era Tesalonicenses 4.17; Apocalipsis 1.7). La certeza
de la Segunda Venida era motivación poderosa para
los cristianos primitivos. También debería ser un
poderoso incentivo para que nosotros seamos lo
que deberíamos ser y hagamos lo que deberíamos
1 Este es el significado literal de «Maranatha», según
una nota de mi ejemplar de la NASB.
hacer.
Esta lección se titula «Hasta que el Señor venga».
¿Qué deberíamos hacer nosotros «hasta que el Señor
venga»? Romanos 13.8–14 resalta dos cualidades que
deben caracterizar a todos los cristianos mientras
aguardamos ese gran día.
Sea una persona amorosa
(13.8–10)
Una deuda no pagada (vers.o 8a–b)
La sección comienza con este mandamiento que
invita a reflexionar: «No debáis a nadie nada» (vers.o
8a). Algunos interpretan estas palabras para dar a
entender que un cristiano no debe incurrir jamás
en deuda alguna. Muchos que vivieron en los Estados Unidos en los tiempos de la Gran Depresión
(la década de 1930) tienen la actitud que reflejan
las siguientes palabras: «¡Si no puedes pagarlo en
efectivo, no lo necesitas!». Estoy de acuerdo con el
anterior punto de vista, pero dudo de que esta era
la idea a la cual se estaba refiriendo Pablo. 2
«No debáis a nadie nada», es continuación de
lo que dice el versículo 7,3 donde se lee: «Pagad a
todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que
impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al
que honra, honra». En el contexto, «No debáis a
nadie nada» significa «No fallen en hacer lo que les
acabo de decir: Paguen sus impuestos, y respeten
y honren a las autoridades civiles». La idea básica
es «No fallen en pagar lo que deben». 4 En la NIV
2 La Biblia habla de prestar y pedir prestado. Por ejemplo, vea Éxodo 22.25; Salmos 37.26; Mateo 5.42; Lucas 6.35;
Filemón 17—18.
3 El vínculo que conecta el versículo 7 con el 8 es más
claro en el griego que en nuestro idioma. Los términos griegos
que se traducen por «lo que debéis» en el versículo 7 y por
«debáis» en el versículo 8, provienen de la misma raíz.
4
«No debáis […] nada» está en tiempo presente, que
1
se lee: «No permitas que deuda alguna quede sin
pagar». La LNT dice sencillamente: «Paga todas
tus deudas».
¿Puede el principio expresado por «Paga todas
tus deudas» aplicarse en un ámbito más amplio que
el de nuestra deuda con el gobierno? Es probable
que sí, porque después de dar tal mandamiento,
Pablo pasó a enseñanzas de naturaleza más general.
De vez en cuando, necesitamos que se nos recuerde
que los hijos de Dios pagan sus deudas. En Salmos
37.21 se lee: «El impío toma prestado, y no paga». Es
un gran daño el que han hecho a la causa de Cristo
los cristianos que no pagaron sus deudas.5
Mientras estamos en el tema, es preciso añadir
una advertencia. Cuando hablamos de la primera
parte de Romanos 13.8, todo lo que algunos cristianos oyen es «No hay problema con endeudarse
con tal de que uno haga los pagos de lo que debe».
Por lo tanto, creen que no tiene nada de malo endeudarse en forma desmedida siempre y cuando
puedan, de alguno u otro modo, pagar el préstamo.6
El resultado de lo anterior es que todo su tiempo y
energías se les consume en el pago de sus cuentas,
y luego es poco o ninguno el tiempo y las energías
que les queda para el Señor, sus familias y los demás.
Esta forma de abordar las finanzas infringe muchos
principios escriturarios, incluyendo el que sigue en
el versículo 8: «[Amaos] unos a otros». En la MSG
se parafrasea la primera parte del versículo como
sigue: «No acumules deudas».
La responsabilidad financiera es un tema importante, sin embargo, necesito avanzar hacia el
tema que Pablo tenía presente. Él dijo: «No debáis
a nadie nada, sino el amaros unos a otros» (vers. o
8a–b). Debemos pagar nuestras deudas, pero hay
una deuda que jamás podremos pagar en su totalidad. Se trata de la deuda del amor de unos para
con otros. D. Stuart Briscoe dijo:
El amor parece residir en la mente de las personas
como algo entre un noble ideal y un agradable
extra opcional. No obstante, el apóstol insiste
en que el amor es una obligación tan real como
los impuestos y el pago de las deudas personales.7
indica acción continua. La frase podría traducirse por «No
se mantengan debiendo».
5 En algunos casos se debe a situaciones fuera de control;
aun cuando esta es la causa, los cristianos responsables se
dirigen a sus acreedores y hacen un arreglo de pago para
llegar a pagar con el tiempo sus deudas.
6 En los Estados Unidos, es fácil endeudarse con tarjetas
de crédito. Algunos autores distinguen entre pedir prestado
por causa de la necesidad y pedir prestado para satisfacer
la codicia.
7 Adaptado de D. Stuart Briscoe, Mastering the New
Testament: Romans (Dominio del Nuevo Testamento: Romanos),
2
La frase «unos a otros» se refiere a menudo a
los iguales cristianos (vea 12.10), y puede que Pablo
haya estado pensando especialmente en ellos. No
obstante, como veremos más adelante, la aplicación
que se hace, abarca un ámbito mayor que el de los
miembros de la iglesia. Tenemos una deuda de amor
con todo el mundo.
¿Por qué amar a todas las personas, es una
deuda para con ellas? Porque el Señor nos ha amado.
Juan escribió: «Amados, si Dios nos ha amado así,
debemos también nosotros amarnos unos a otros»
(1era Juan 4.11). Muchos autores citan a Orígenes,8
en relación con esta deuda permanente, pues él dijo:
«Que tu única deuda sin pagar sea la del amor, esto
es, una deuda de la cual siempre debes tratar de
quedar libre, pero de la cual jamás lograrás quedar
libre».9 Los autores de un comentario escribieron:
Nosotros estamos permanentemente en deuda
con Cristo por el amor que él ha derramado
sobre nosotros. La única manera como podemos
siquiera comenzar a pagar tal deuda es amando
a los demás. Debido a que el amor de Cristo
será siempre infinitamente más grande que el
nuestro, siempre tendremos la obligación de
amar a nuestro prójimo.10
Se cumple la ley (vers.os 8c–10)
Al seguir con su análisis, Pablo dio una razón
por la que es importante amarnos unos a otros:
«… porque el que ama al prójimo,11 ha cumplido la
ley» (vers.o 8c). En el texto original no hay artículo
definido antes de la palabra «ley»; sin embargo,
en el versículo 9, Pablo citó de la Ley (Éxodo 20;
Deuteronomio 5). Los traductores añadieron «la»
para indicar que se hace referencia primordial a
la ley de Moisés. Cuando Pablo dijo que «el que
ama al prójimo, ha cumplido la ley», él no tenía
presente la Ley en su totalidad, sino únicamente
esa parte que se refiere a la relación de uno con
sus semejantes.
Pablo explicó lo que tenía presente, en el versículo 9: «Porque: No adulterarás, no matarás, no
The Communicator’s Commentary Series (Dallas: Word
Publishing, 1982), 238.
8 Orígenes fue uno de los llamados «padres de la
iglesia».
9 Citado en W. Sanday y A. C. Headlam, The Epistle
to the Romans (La epístola a los Romanos), The Internacional
Critical Commentary (New York: Charles Scribner’s Sons,
1906), 373.
10 Bruce Barton, David Veerman y Neil Wilson, Romans
(Romanos), Life Application Bible Commentary (Wheaton,
Ill.: Tyndale House Publishers, 1992), 253.
11 En el versículo 8, en lugar de «prójimo», el texto griego
consigna sencillamente «el otro»; sin embargo, los versículos
9 y 10 aclaran que «el otro» es el «prójimo».
hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás,
y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia
se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
Este versículo comienza citando cuatro de los Diez
Mandamientos de Éxodo 20 y Deuteronomio 5. A los
Diez Mandamientos a menudo se les divide en dos
partes: Los primeros cuatro mandamientos tienen
que ver con nuestra relación con Dios, y los otros
seis tienen que ver con nuestras relaciones con los
demás. Los ejemplos de Pablo fueron tomados del
segundo grupo:
• El sétimo mandamiento: «No adulterarás»
(vers.o 9; vea Éxodo 20.14). En los Diez
Mandamientos, es probable que la palabra
«adulterio» abarcara todos los pecados
sexuales; sin embargo, este mandamiento
hacía especial referencia a ser fiel a los votos
matrimoniales de uno. Este mandamiento
protegía el hogar.
• El sexto mandamiento: «No matarás» (vers.o
9c; vea Éxodo 20.13). Este se refiere a no
tomar deliberadamente la vida de otro. Este
mandamiento protegía la vida.
• El octavo mandamiento: «No hurtarás»
(vers.o 9c; vea Éxodo 20.15). Este se refiere
a no tomar lo que pertenece a otro, sin su
permiso. Este mandamiento protegía la
propiedad.
• El décimo mandamiento: «No codiciarás»
(vers.o 9d; vea Éxodo 10.17). Codiciar es tener
un poderoso deseo de algo que pertenece
a otro. Este mandamiento protegía el corazón.
Note que Pablo no siguió la secuencia de Éxodo
20. También, dejó por fuera el quinto y el noveno
mandamientos: «Honrarás a padre y madre» y «No
dirás falso testimonio».12 (Estos y otros mandamientos están incluidos en la frase genérica «y cualquier
otro mandamiento», del versículo 9.) El tratamiento
casual que hace Pablo de estos mandamientos,
indica que él no estaba tratando de reinstaurar los
Diez Mandamientos,13 sino que estaba enumerando
obligaciones morales reconocidas por la mayoría
de las personas que son conscientes de vivir una
vida piadosa.
Son pocos los manuscritos antiguos que añaden: «No
dirás falso testimonio» (vea la KJV, [y la Reina-Valera]);
la mayoría de ellos consignan solamente los cuatro que
enumera la NASB.
13 En cuanto a la relación del cristiano con la ley de
Moisés, incluyendo los Diez Mandamientos, repase los
comentarios sobre 7.1–4 en la lección «El cristiano y la ley
(7.1–14)».
12 Pablo dijo que todos los mandamientos anteriores «en esta sentencia se [resumen]: Amarás
a tu prójimo como a ti mismo» (Romanos 13.9a).
Cuando a Jesús se le preguntó: «Maestro, ¿cuál es
el gran mandamiento en la ley?» (Mateo 22.36), Él
respondió:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
y con toda tu alma, y con toda tu mente [vea
Deuteronomio 6.5]. Este es el primero y grande
mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo [vea Levítico
19.18]» (Mateo 22.37–39).
En vista de que la inquietud que expresa Pablo
en el texto, tenía que ver con nuestra relación con
los demás, él se concentró en lo que Jesús llamó
«el segundo [gran mandamiento]»: «Amarás a
tu prójimo como a ti mismo». La palabra que se
traduce por «prójimo» (plesion) proviene de la
palabra para «cercano» (pelas).14 Una traducción
literal de «prójimo» podría ser «el que está en las
proximidades». No obstante, en la parábola del
buen samaritano, Jesús dejó claro que la palabra
«prójimo» no solo se aplica a la persona que vive
cerca. También incluye a todos aquellos con quienes
entramos en contacto y que tienen una necesidad
auténtica (vea Lucas 10.25–37).
Tal vez deba mencionar que las palabras «como
a ti mismo» no significan que Dios haya mandado
que uno se ame a sí mismo. Antes, son palabras que
reconocen que, por regla general, las personas se
«aman» [agapao] a sí mismas. Esto es, la mayoría
de la gente hacen todo lo posible por cerciorarse de
que sus necesidades sean llenadas, necesidades tales
como alimento, vestido y techo. Del mismo modo,
hemos de amar [agapao] a los demás preocupándonos por ellos y procurando llenar las necesidades
materiales, emocionales y espirituales de ellos. 15
Al avanzar en el análisis del tema de amar a
los demás, podríamos esperar que se lea: «El amor
hace bien al prójimo». En lugar de lo anterior, Pablo
dijo: «El amor no hace mal16 al prójimo» (Romanos
13.10a). ¿Por qué lo expresó en términos de negación, y no de afirmación? Probablemente se deba
a que los cuatro mandamientos que acababa de
enumerar están expresados en términos negativos:
14 W. E. Vine, Merrill F. Unger y William White, Jr., Vine’s
Complete Expository Dictionary of Old and New Testament
Words (Diccionario expositivo completo de palabras del Antiguo
y del Nuevo Testamento de Vine) (Nashville: Thomas Nelson
Publishers, 1985), 429.
15 Es recomendable que repase la lección «Cómo amar
al que es difícil de amar (12.14, 17–21)».
16 El texto griego significa literalmente: «no obra maldad».
3
«No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás
falso testimonio, no codiciarás». Si amamos como
debemos, guardaremos todas las anteriores leyes,
y cualesquiera otra leyes relacionadas con nuestros
semejantes. Por esta razón, Pablo dijo: «… así que el
cumplimiento de la ley es el amor» (vers.o 10b).
Permítame dejar claro lo que Pablo no dijo en el
versículo 10. Él no estaba diciendo que, en vista de
que «el cumplimiento de la ley es el amor», ya no
tenemos necesidad de las leyes de Dios. Hace algún
tiempo hubo un movimiento que tenía el siguiente
lema: «La única ley es el amor». Los que formaron
parte de ese movimiento se declararon libres de
todos los mandamientos bíblicos relacionados con
la doctrina y los valores morales. Lo digo una vez
más: el propósito de Pablo no era deshacerse de
toda ley dada por Dios. Tal conclusión anularía
mucho de lo que Pablo dijo en Romanos 12—16.
John R. W. Stott escribió:
El amor no puede administrarse por sí mismo
sin un estándar moral objetivo. Esta es la razón
por la que Pablo escribió, no que «el fin de la ley
es el amor», sino que «el cumplimiento de la ley
es el amor»; pues el amor y la ley se necesitan el
uno al otro. El amor necesita de la ley para su
dirección, mientras que la ley necesita del amor
para su inspiración.17
¿Estaba diciendo Pablo que ya no necesitamos
las leyes de Dios (tal como se encuentran en el Nuevo
Testamento)? Si no es así, ¿qué estaba diciendo?
Como ya se propuso, estaba diciendo que el amor
nos motiva a guardar (a cumplir) los mandamientos enumerados en el versículo 9. El hombre que
ama a su esposa es fiel a ella. Si alguien ama a su
hermano, no le hará daño; y por supuesto que no
lo asesinará. El que ama a los demás, no robará de
ellos. Se alegrará cuando les suceden cosas buenas a
las demás personas, y no codiciará lo que tienen.
También permítame proponer que Dios dio
leyes a la gente para enseñarles cómo una persona
amorosa se comporta para con Dios y para con los
demás. Por lo tanto, cuando una persona aprende
a amar, está cumpliendo ese propósito vital de la
ley de Dios.
¿Qué debemos hacer mientras viene el Señor?
Debemos aprender a ser personas amorosas.
Viva una vida piadosa
(13.11–14)
Lo anterior nos lleva al versículo que se cita en
17 John R. W. Stott, The Message of Romans: God’s Good
News for the World (El mensaje de Romanos: Las buenas nuevas
de Dios para el mundo), The Bible Speaks Today series (Downers Grove, Ill.: Inter-Varsity Press, 1994), 349–50.
4
la introducción de esta lección: «Y esto, conociendo
el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño;
porque ahora está más cerca de nosotros nuestra
salvación que cuando creímos» (vers.o 11). Como
se hizo notar, «Y esto» podría referirse al reto de
amar que se acaba de presentar, o podría referirse
a todo lo que Pablo había dicho desde el comienzo
del capítulo 12. También se refiere a lo que el apóstol estaba a punto de decir en relación con vivir
vidas piadosas. Dale Hartman hizo notar que todas
las epístolas, desde Romanos hasta Judas, tratan
mayormente el tema de vivir piadosamente. 18 Los
versículos que siguen constituyen una poderosa
demostración de ello.
«¿Qué hora es?»
Pablo usó la analogía de un padre que levanta
a un hijo y luego le da instrucciones para el día.
La sección comienza con las siguientes palabras:
«Y esto, conociendo el tiempo,19 que es ya hora de
levantarnos del sueño»20 (vers.o 11a). Los comentaristas tratan de identificar un «tiempo» y «hora»
específicos. Las especulaciones varían desde el
tiempo de la persecución que hizo Nerón de los
cristianos, hasta el tiempo de la destrucción de Jerusalén. Tal vez la redacción sea deliberadamente
vaga, con el fin de que las palabras sean tan apropiadas hoy como lo fueron en el tiempo de Pablo.
En relación con estar espiritualmente despiertos,
no podemos despertarnos más prontamente, y que
no se nos ocurra despertarnos ni un segundo más
tarde. La «hora» de «levantarnos» es siempre ahora.
Me imagino a un padre sacudiendo la cama de un
hijo somnoliento, a la vez que le dice a gran voz:
«¡Llegó la hora de levantarte!».
Pablo siguió en el versículo 11, diciendo: «…
es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora
está más cerca de nosotros nuestra salvación que
cuando creímos». Como se hizo notar en la introducción, «salvación» en este versículo se refiere a
nuestra salvación final en el cielo (vea 1 era Pedro
1.5). En vista de que recibiremos esta salvación
cuando el Señor vuelva (vea Hebreos 9.28), ella «está
más cerca de nosotros […] que cuando creímos».
18 Dale Hartman, sermón predicado en la Eastside
church of Christ, Midwest City, Oklahoma, el 16 de octubre
de 2005.
19
«Tiempo» se traduce de kairos, que significa «un
período fijo o definido, una época» (Vine, 633). En algunas
traducciones se consigna «época».
20 Algunos oradores insertan un toque de comicidad a
estas alturas, diciendo: «No era que Pablo estuviera tratando
de despertar a la gente que se estaba durmiendo cuando
esta carta se leía …». Después, explican lo que las palabras
de Pablo significan.
«Cuando creímos» se refiere al momento cuando
nos hicimos cristianos. En vista de que nosotros
seguimos creyendo, algunas traducciones añaden
la palabra «primero»: «… que cuando primero
creímos» (NIV; RSV). Pablo estaba apelando al recuerdo (el momento cuando primero creyeron) y a
la esperanza de ellos (la salvación venidera). R. C.
Bell llamó a estas palabras la motivación «empuja
y tira» de Pablo.21 En las palabras de Pablo está implícita la necesidad de que sus lectores despierten
porque Cristo podía venir en cualquier momento. Si
estaban dormidos espiritualmente, no iban a estar
preparados para Su venida.
¿Cuándo volverá el Señor? Jesús dijo: «Pero de
aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles
que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre» (Marcos 13.32). Pablo no sabía el momento exacto,22 pero
sí sabía esto: La hora estaba más cerca que cuando
sus lectores fueron bautizados. Si lo anterior era
cierto en los tiempos del apóstol, ¡cuánto más lo es
en nuestro tiempo! ¡La Segunda Venida está unos
dos mil años más cerca de lo que estaba cuando
Pablo escribió Romanos!
Pablo siguió con su énfasis en la necesidad
de «despertar», en el versículo 12: «La noche está
avanzada, y se acerca el día» (Romanos 13.12a). Los
comentaristas dan muestras de gran creatividad
al identificar «la noche» y «el día»,23 sin embargo,
es probable que Pablo simplemente siguió con su
analogía. En mi casa, cuando «la noche está avanzada, y se acerca el día», ¡simplemente significa que
es hora de levantarnos y de empezar los deberes del
día! En mis pensamientos me remonto a la escena
del padre que sacude la cama de su hijo, diciendo:
«¡Llegó la hora de levantarte!». Me imagino al
hijo tirando de las cobijas para taparse la cabeza,
y refunfuñando: «Papi, solo dame cinco minutos
más». (Sí, yo he tenido esta experiencia.) A lo cual
el padre responde: «¡Ni un segundo más! ¡Llegó la
hora de levantarte ahora mismo!». Lo anterior es la
esencia de lo que Pablo estaba diciendo.
¿Qué hemos de hacer? (vers.os 12b–14)
Una vez que nos levantamos y nos frotamos
los ojos para deshacernos del sueño, ¿qué hemos
21 R. C. Bell, Studies in Romans (Estudios de Romanos) (Austin, Tex.: Firm Foundation Publishing House, 1957), 154.
22 Los oradores neotestamentarios inspirados no enseñaron que la Segunda Venida fuera inmediata, pero sí enseñaron que era inminente. Esto es, no enseñaron que Cristo
venía en el tiempo de la vida de ellos, sino que podía venir
en cualquier momento.
23 El contraste día-noche se encuentra varias veces en
las Escrituras. Vea, por ejemplo, Juan 9.4 y 1era Tesalonicenses 5.5.
de hacer? Pablo pasó después a decir que necesitamos vestirnos: «Desechemos, pues, las obras de las
tinieblas, y vistámonos las armas de la luz» (vers. o
12b). Pablo a menudo usó las figuras de «desechar»
y de «vestirse» de comportamientos del mismo
modo que uno se quita y se pone vestidos (vea
Efesios 4.22–24; Colosenses 3.8–10). En Romanos
13.12 se nos reta, en efecto, a quitarnos el atuendo
de dormir y a ponernos la ropa apropiada para las
actividades del día.24
La frase «obras de las tinieblas» se refiere a actos
pecaminosos. Se les llama «obras de las tinieblas»
porque lo más probable es que se hagan de noche
o bajo del manto de las tinieblas (vea Juan 3.19;
1era Tesalonicenses 5.7). No olvide que Pablo estaba
hablando a cristianos. ¿Hay cristianos que sean
alguna vez culpables de inmoralidad? Sí, los hay,
y cuando lo son, necesitan que se les rete con estas
palabras: «¡Saca de tu vida esa impiedad! ¡Deshazte
de ella!», «Arroja lejos las cosas que los hombres
hacen en las tinieblas» (Romanos 13.12; Phillips).
Por supuesto que no basta con deshacernos
de las vestiduras de la noche; también es preciso
que nos pongamos el atuendo del día. Pablo dijo:
«… vistámonos las armas de la luz». En su forma
plural, la palabra que se traduce por «armas» (de
hoplon) se refiere a «armas de guerra».25 Esta es la
palabra que se usa en las frases «instrumentos de
injusticia» e «instrumentos de justicia» de Romanos
6.13.26 Nos estamos preparando, no para un paseo
de diversión, sino para «pelear la buena batalla de
la fe» (1era Timoteo 6.12a).
Una vez que estamos levantados y vestidos,
¿qué hemos de hacer? Hemos de vivir vidas que glorifiquen a nuestro Hacedor y Salvador. «Andemos
como de día, honestamente» (Romanos 13.13a). La
expresión «como de día» indica que hemos de vivir
nuestras vidas abiertamente, no avergonzados, para
que puedan ser examinadas por todos.
En relación con «Andemos […] honestamente»,
Pablo dio seis ejemplos de «obras de las tinieblas»
que debemos evitar: «… no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas
y envidia» (vers.o 13b). El anterior no es un catálogo
completo de «obras de las tinieblas»; es una lista
representativa. A tales listas, podemos añadirles: «y
cosas semejantes a estas», tal como hizo Pablo en
Gálatas 5.19–21. Los seis ejemplos del texto están
24 Adapte esta idea a su sociedad. Usted podría decir:
«Retire las cobijas, y póngase ropa de trabajar».
25 Vine, 37. La traducción de Hugo McCord también
consigna: «armas».
26 Vea los comentarios sobre 6.13 en la lección «Cómo
vivir una nueva vida en Cristo (6.5–14)».
5
agrupados en tres pares.
El primer par es «glotonerías y borracheras».
«Glotonerías» proviene de komos, que en el versículo 13 se refiere a «darse banquete desmedidamente
[…] emborracharse, jolgorio».27 La NIV consigna
«orgías». Komos «describe la clase de jolgorio que
degrada al hombre mismo y es molestia para los
demás».28 Lo anterior era a menudo «consecuencia
de la borrachera»,29 de modo que está vinculado
con el pecado de la «borrachera» (methe; «intoxicación»).
Después está el par «lujurias y lascivias». La
«lujuria» no se traduce de la forma plural de koite,
la palabra para «cama». Koite se usaba como «eufemismo de […] relaciones sexuales».30 La palabra
«cama» se usa a veces del mismo modo en la actualidad, como en la expresión «Fueron juntos a
la cama». En este pasaje, la forma plural de koite
(«camas») se refiere a actividad sexual ilícita.
La «lujuria» se presenta en par con las «lascivias», que se traduce de aselgeia. Esta palabra
griega denota «exceso, carencia de límites morales,
ausencia de restricciones, indecencia, capricho […]
La idea primordial es conducta desvergonzada». 31
William Barclay escribió: «Aselgeia es una de las
palabras más feas del idioma griego. No solo describe la inmoralidad; también describe al hombre
que ha perdido la vergüenza».32 John MacArthur
dijo: «Se refiere a la clase de libertinaje y abandono
sexuales que caracteriza a gran parte de la sociedad
moderna y que a menudo se ostenta como insignia
de distinción».33
Si los dos primeros pares de pecados no lo
hicieron sentir culpable, puede que el tercero sí lo
haga: «contiendas y envidias». «Contienda» proviene de eris, que se refiere a «pugna», la expresión
de «enemistad».34 Eris «refleja un espíritu de competitividad que pelea por salirse con la suya, cual
27 Walter Bauer, A Greek-English Lexicon of the New
Testament and Other Early Christian Literature (Léxico griegoinglés del Nuevo Testamento y demás literatura cristiana
primitiva), 2a ed., rev. William F. Arndt y F. Wilbur Gingrich
(Chicago: University of Chicago Press, 1957), 462.
28 William Barclay, The Letter to the Romans (La carta a los
Romanos), rev. ed., The Daily Study Bible Series (Philadelphia:
Westminster Press, 1975), 178.
29 Vine, 532.
30 Bauer, 440. En Hebreos 13.4, koite se refiere a las
relaciones sexuales dentro de un matrimonio aprobado
por Dios.
31 Vine, 353.
32 Barclay, 179.
33 John MacArthur, Romans 9—16 (Romanos 9—16), The
MacArthur New Testament Commentary series (Chicago:
Moody Press, 1994), 267.
34 Vine, 604.
6
sea el costo para sí mismo o para los demás».35 Se
vincula con «envidia» (zelos36), que describe «el
espíritu que no puede contentarse con lo que tiene,
y que mira con ojos de envidia toda bendición que
se dé a otro y se le niega a él».37
Algunos catalogan los primeros cuatro pecados:
glotonerías, borracheras, lujurias y lascivias, como
«pecados malos», pero ponen las contiendas y la
envidia en la categoría «no tan malos». El hecho de
que Pablo enumeró los últimos dos junto con los
demás indica que Dios no clasifica los pecados como
«grandes» o «pequeños». Las contiendas y la envidia
no son simplemente «expresiones más civilizadas
de […] indulgencia pecaminosa [y egoísta]»38 que
las de los primeros cuatro pecados. Pablo puede
haberlas enumerado de último porque a algunos
de nosotros nos cuesta más deshacernos de estos
que de los demás de la lista.
¿Cómo podemos evitar estas «obras de las tinieblas»? Pablo dio dos mandamientos, uno positivo
y otro negativo. Primero, veamos el positivo: En el
versículo 12, el apóstol había dicho a sus lectores
que «[se vistieran] las armas de la luz»; ahora, en
el versículo 14a, él los instaba a «[vestirse] del Señor Jesucristo». La NEB indica la relación que se
da entre el reto de los dos versículos: «Dejen que
el mismo Cristo Jesús sea la armadura con la cual
ustedes se visten».
¿Qué significa «vestíos» [de enduo] de Cristo?
En el capítulo 6 se nos explica que, cuando somos
bautizados, somos «bautizados en Cristo Jesús» y
«[somos] plantados juntamente con él» (vers.os 3,
5). En una carta anterior, Pablo escribió que «todos
los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo
estáis revestidos [de enduo]» (Gálatas 3.27). Nosotros
«nos vestimos» de Cristo cuando somos bautizados
y nos hacemos cristianos, pero debemos aprender
a vivir como personas que se han «[vestido] de
Cristo». Necesitamos vestirnos con la bondad, la
benignidad y la fortaleza del Señor.39 Si hacemos
lo anterior, evitaremos los tipos de pecados enumerados en el versículo 13.
A continuación se analiza el mandamiento
negativo de Pablo. Es un mandamiento práctico:
«… y no proveáis para los deseos de la carne»
MacArthur, 267.
Zelos puede usarse con un buen sentido para hacer
referencia a «celo» (vea Romanos 10.2), pero en Romanos
13.13 se usa obviamente con un mal sentido.
37 Barclay, 179.
38 Briscoe, 241.
39 En vista de que «vestirse» puede usarse en un mal
sentido (como en la frase «Ella se viste con una buena
fachada»), es recomendable que haga énfasis en que Pablo
estaba hablando de procurar ser como Jesús.
35 36 (Romanos 13.14b). «Proveáis» proviene de pronoia,
que significa «pensamiento previo» (pro [«antes»] y
noeo [«pensar»]). Cuando pronoia «se usa con [poieo,
“hacer”] la idea es de proveer para algo». 40
¿Qué significaría proveer para la carne? Imagine
que hace usted preparativos para algo, cualquier
cosa. Puede que sea un viaje próximo, o el invierno que se acerca, o el futuro en general. 41 ¿Cómo
provee uno para cada uno de los anteriores? Permítame compartir un ejemplo simple. Usted ha
estado andando por el bosque y decide hacer una
fogata. ¿Cómo «provee» para ello? En primer lugar,
necesita amontonar algo de leña y otros materiales
inflamables, por lo tanto usted se pone a recogerlos.
Luego, necesita algo con qué encender el fuego;
puede que tenga cerillos en sus bolsillos. Con la
leña y la llama, usted ha «provisto» para la fogata.
No obstante, si elimina la leña y la llama, no puede
haber fuego. Pablo dijo, en efecto, «¡Dejen de encender sus lascivias, arrojen los cerillos y dejen de
recoger leña!».
Si un alcohólico convertido sigue guardando
licor en su casa, y sigue relacionándose con sus
antiguos compañeros de bebida, está proveyendo
para intoxicarse. Si usted se acuesta tarde el sábado
por la noche, sin preocuparse por estar descansado
para el servicio de adoración al día siguiente, usted
está proveyendo para faltar al culto.
Pregúntese: «¿Cuáles son mis debilidades espirituales?». (Usted necesita conocerlas, porque el diablo las conoce.) Luego pregúntese: «¿Qué personas,
qué lugares, qué actividades y qué situaciones son
las que más me animan a ceder a la tentación?». Una
vez que responda a la pregunta anterior, haga todo
lo posible por mantenerse alejado de esas personas,
lugares, actividades y situaciones. No hacer así
equivale a «[proveer] para los deseos de la carne».
K. J. Foreman parafraseó el final del versículo 14
como sigue: «No planee para el pecado; no le dé
la bienvenida; no le brinde oportunidad. Eche de
un puntapié el pecado cuando este se presenta a la
puerta; de este modo, no lo tendrá en la casa». 42
Uno de los personajes más conocidos de la
historia de la iglesia es Agustín. Al escribir las
Confesiones, él habló de su conversión. En el verano
del 386 d. C., cuando era un respetado profesor de
40 Leon Morris, The Epistle to the Romans (La epístola a los
Romanos) (Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1988), 473, n. 87.
41 Adapte este párrafo y el que sigue, para que sea apropiado a la sociedad en la cual usted vive.
42 Kenneth J. Foreman, The Letter of Paul to the Romans (La
carta de Pablo a los Romanos), The Layman’s Bible Commentary,
vol. 21 (Richmond, Va.: John Knox Press, 1961), 57.
retórica en Milano, Italia, ya casi se había persuadido de hacerse cristiano. No obstante, no había
podido romper con su antigua vida de pecado. Un
día se encontraba en el huerto de un amigo cuando
oyó a un niño que jugaba y que decía: «Levanta y
lee. Levanta y lee». Sobre una banca cercana había
un ejemplar de las epístolas de Pablo. Agustín lo
recogió, y las primeras palabras que vio fueron
estas: «… no en glotonerías y borracheras, no en
lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,
sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para
los deseos de la carne» (vers.os 13–14).43 Esto fue lo
que él escribió: «No había terminado de leer, y no
tuve necesidad de hacerlo, porque al instante, al
acabar la oración, como por un rayo, por decirlo
así, de seguridad infundida en mi corazón, todo el
pesimismo de duda desapareció».44
Las palabras de Pablo ayudaron a cambiar a
Agustín, y también pueden ayudarle a cambiar a
usted. A partir de hoy, hasta que el Señor venga, es
importante que usted viva una vida piadosa.
Conclusión
A Romanos 13.8–14 se le ha referido como «La
llamada de Dios para levantar» a cristianos letárgicos. Una manera sencilla de resumir este texto
consiste en decir que, hasta que el Señor venga,
debemos esforzarnos por ser como Él: Necesitamos
ser personas amorosas, y necesitamos ser personas
piadosas. En vista de que el Señor podría venir en
cualquier momento, cada uno de nosotros debe
preguntarse a sí mismo: «¿Estoy preparado para
que Él venga?». Si tiene una necesidad en su vida
espiritual, es mi oración que usted se preocupe de
ella el día de hoy.
n
NOtas para predicadores
y maestros
Cuando use esta lección, es recomendable que
explique a los que todavía no son cristianos cómo
pueden venir a Cristo (Juan 3.16; Lucas 13.3; Marcos
16.16). También, explique cómo los cristianos infieles
pueden hacer algo por las necesidades espirituales
en sus vidas (Hechos 8.22; 1era Juan 1.9).
Un título alternativo para esta lección es «El
reloj despertador de Dios». Podría usar las primeras
palabras del versículo 8 como punto de partida para
enseñar o predicar sobre la necesidad de ser una
persona responsable en lo financiero.
43 Por supuesto que Agustín leyó las palabras en latín,
no en nuestro idioma.
44 Agustín Confesiones 8.12.
Autor : David Roper
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