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1. El empeño del comandante Cervera

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1. El empeño del comandante Cervera
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1. El empeño del comandante Cervera
Desarrollo frustrado de un sistema propio, y otros primeros pasos de
la telegrafía sin hilos hasta 1903
Primeras noticias. Marconi patenta en España.
Un ilustre jefe del Cuerpo de Telégrafos, Antonino Suárez Saavedra, opinaba en
el número de 30 de Abril de 1890 de la revista Anales de la Electricidad, que
publicaba en Barcelona, que los trabajos de Hertz eran los más importantes que
sobre la electricidad se habían hecho el año anterior. La trascendencia de sus cuidadosos experimentos confirmatorios de la existencia de las ondas electromagnéticas de baja frecuencia, había sido, desde luego, universalmente reconocida, y en
poco tiempo científicos de varios países desarrollaron técnicas para la producción
y detección de las nuevas ondas h e rt z i a n a s. No todos ellos buscaban su aplicación
a las comunicaciones, incluidos algunos de los que realizaron aportaciones más
relevantes, como J. Chunder Bose en India o Edouard Branly en Francia. Otros, que
sí la habían tenido presente, como Oliver Lodge en Inglaterra, carecieron quizá de
la determinación o las oportunidades de Guglielmo Marconi, un joven italiano sin
formación académica regular y emparentado por su madre irlandesa con una bien
relacionada familia dedicada a la producción de whisky. Marconi se presentó en
Londres en Febrero de 1896 con un prototipo de transmisor y receptor, solicitó la
patente en Junio, y a partir de Julio llevó a cabo con éxito diversas pruebas de
campo con el ingeniero jefe de los telégrafos ingleses, William Henry Preece, él
mismo interesado en la telegrafía sin hilos desde hacía tiempo.
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Precisamente la primera mención a Marconi en las revistas profesionales telegráficas, las que más se ocupaban por entonces en España de las aplicaciones
eléctricas, es la noticia de E l e c t r ó n de 1 de Octubre de 1896 1, informando que
Preece se había referido a las experiencias que estaba llevando a cabo para el
Post Office, con motivo de la discusión de una memoria leída en Liverpool por
B o s e2. El 1 de Diciembre, Marconi, representado por un tal Diego Mitchell, solicitó su primera patente española, la 20041, concedida el 22 de Enero del año
s i g u i e n t e3. Estos dos sucesos pueden justificar que el año 1896 se tome convencionalmente en este trabajo como inicio de una cronología de los primeros tiempos de la radio en España, aunque su repercusión en el país fuera muy pequeña
o nula. Las revistas de Telégrafos y las de otros ámbitos técnicos fueron publicando desde entonces, además de noticias, un número creciente de artículos relativos
a la telegrafía sin hilos4 , pero la patente de Marconi les pasó completamente desapercibida, a pesar de que Industria e Invenciones, de Barcelona, la incluyó en su
número de 20 de Febrero de 1897, en una de las relaciones que publicaba habitualmente.
En una carta de Marconi a su padre, fechada el 20 de Enero de 1897 5, cuando ambos especulaban sobre la posibilidad de ceder los derechos de las patentes obtenidas en diversos países y los beneficios que podría report a r, hay una referencia explícita a la española:
Creo que pedir 20000 libras esterlinas por la patente española es demasiado, porque el invento no es todavía perfecto por ahora.
¿Estaba Marconi padre haciendo su particular versión del cuento de la lechera
o alguien le había ya manifestado interés? Sea como fuere, Marconi hijo transfirió
la patente en Marzo de 1899 a la empresa que había creado dos años antes,
The Wireless Telegraph and Signal Company, Limited.
El 30 de Noviembre de 1898, Marconi, que venía trabajado incesantemente
en Inglaterra en el perfeccionamiento de sus aparatos, solicitó su segunda patente española, a la que seguirían otras muchas a lo largo de los años.
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Vistas lateral y frontal de un transmisor en la primera patente española de Marconi, concedida el 22 de Enero de 1897. El “oscilador”, juego de esferas metálicas entre las que salta la
chispa, se dispone según la recta focal de un cilindro parabólico. Archivo histórico de la
Oficina Española de Patentes y Marcas, expediente nº 20041, figuras 1 y 2 de la memoria.
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Antena en Wimereux, cerca de Boulogne sur Mer, con la que Marconi consiguió el enlace
por radio a través del Canal de la Mancha en Marzo de 1899. Fleming, J. A.: The
Principles of Electric Wave Telegraphy and Telephony, third edition, London, 1916.
Biblioteca del Museo Postal y Telegráfico, Madrid.
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Dibujo del transmisor utilizado en una de las primeras demostraciones de radiotelegrafía
realizadas en España. La llevó a cabo el industrial inglés, afincado en Barcelona, Jorge St.
Noble, en la Escuela de Ingenieros Industriales de la ciudad, el 27 de Mayo de 1899. La
Energía Eléctrica, tomo I, nº 8, seguramente de finales de Septiembre de 1899.
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Dibujo del receptor utilizado en una de las primeras demostraciones de radiotelegrafía realizadas en España. La llevó a cabo el industrial inglés, afincado en Barcelona, Jorge St.
Noble, en la Escuela de Ingenieros Industriales de la ciudad, el 27 de Mayo de 1899. La
Energía Eléctrica, tomo I, nº 8, seguramente de finales de Septiembre de 1899.
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Primeras experiencias directas
En Abril de 1899 viajó a España un delegado de The Wireless llamado Alfred
Cahen. Estuvo primero en Sevilla, donde realizó demostraciones ante representantes de instituciones tan diversas como la Universidad, la Iglesia y el Ejército, y
aprovechó la visita para que un jefe de éste último certificara oficialmente la puesta en práctica de la primera patente de Marconi6 . Después se trasladó a Madrid,
donde continuó sus presentaciones, a lo que parece sólo para los Ingenieros del
Ejército, que quizá adquirieran algún aparato o mostraran, al menos, interés en
hacerlo7.
Mientras tanto, las experiencias de Marconi en Inglaterra con la telegrafía sin
hilos habían dado un salto cualitativamente muy importante. Tras conseguir el permiso del Gobierno francés, el inventor instaló una estación en Wimereux, cerca de
B o u l o g n e - s u r - m e r, a orillas del canal de la Mancha, y el 27 de Marzo enlazó con
otra situada en el lado inglés, en el faro de South Foreland, cerca de Dover. La
repercusión internacional de este éxito fue muy grande, y numerosas personalidades y delegaciones de gobiernos desfilaron por aquellos lugares, interesándose
por el nuevo invento. La visita de Cahen, con noticias directas de estos hechos, y
la favorable impresión causada por los aparatos que llevó a Sevilla y Madrid,
debieron mover a las autoridades militares españolas a enviar también un observ a d o r. El comisionado fue un comandante del entonces Cuerpo de Ingenieros, llamado Julio Cervera Baviera, que había adquirido notabilidad por sus exploraciones del Sahara Occidental, y que, destinado últimamente en Puerto Rico, había
sido repatriado el año anterior tras la guerra con los Estados Unidos 8.
Mientras Cervera llevaba a cabo su encargo en el extranjero 9, en España tenía
lugar una nueva demostración. El 27 de Mayo, Jorge St. Noble, un conocido
comerciante de equipos eléctricos de Barcelona, presentó en el patio de la Escuela
de Ingenieros Industriales de la ciudad unos aparatos de telegrafía sin hilos, de
cuyo aspecto han dejado constancia gráfica las revistas 10. Por las mismas fechas
hay que reseñar un interesante artículo del ingeniero de caminos Manuel Maluquer
Salvador [8], proponiendo que, a la manera de lo hecho por Bell en su f o t ó f o n o
con la luz visible, o por Dusaud con los rayos ultravioletas, se investigara un teléfono sin hilos en el que la voz modulara las ondas hertzianas, sacando ventaja del
mayor alcance que con ellas se estaba consiguiendo 11.
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Primeros trabajos de Cervera
Al regreso de su viaje, Cervera debió convencer a sus superiores de que era
factible construir en España equipos propios de telegrafía sin hilos, y en Julio fue
destinado a Madrid, en comisión “en la de estudio de los parques de campaña
del Cuerpo de Ingenieros”, seguramente la cobertura formal de su dedicación a la
nueva tecnología, que debió iniciar de inmediato, pues ya el 31 de Agosto solicitaba su primera patente española, registrada con el número 24717. Los trabajos muy probablemente se llevarían a cabo en el Cuartel de la Montaña de
Madrid, en el Batallón de Te l é g r a f o s12, y a la reserva con que se hacían se refirieron las revistas especializadas cuando informaron de ellos por primera vez, a
principios de Noviembre, mencionando la patente obtenida 13. Tras registrar dos
adiciones a ésta en Octubre y Noviembre, el 6 de Diciembre Cervera demostró
sus equipos ante la Reina Regente, el Rey y diversas autoridades militares, en el
C u a rtel de la Montaña. Las revistas dieron cuenta del éxito de ésta y otras pruebas con diversas dependencias militares de Madrid (San Francisco, Carabanchel,
L e g a n é s )14.
No sólo Cervera trabajaba en España en 1899 en la nueva técnica. El 13 de
Noviembre el ingeniero de minas Domingo de Orueta Duarte patentó “Un procedimiento mecánico para la aplicación de la telegrafía sin hilos a evitar los choques
de trenes en los caminos de hierro y a poder comunicar los trenes en marcha”.
Según la noticia de la Revista Minera de 1 de Mayo de 190015, Orueta había
logrado que al aproximarse dos trenes, en las peores condiciones de interposición
de “grandes obstáculos, como son bosques, edificios, trincheras altas y montañas”,
sonaran timbres en ambos convoyes cuando se encontraran a no menos de 300
metros de distancia, y estaba a punto de conseguir duplicar esa distancia mínima.
El archivo histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas registra también
la solicitud de patente nº 25052, “Por el perfeccionamiento de la telegrafía sin
alambres, de tal manera que sólo tome la corriente el receptor que uno desee”,
efectuada el 17 del mismo mes por un tal Jesús Ferreri Bueno, de quien nada se
ha podido averiguar.
Las reseñas de las demostraciones de Cervera a finales de 1899 preveían la
continuación de los ensayos, y, efectivamente, así sucedió, pues se le confirió el
11 de Diciembre una comisión de servicio para Madrid, Andalucía, Valencia y
Ceuta, esta vez explícitamente para efectuar prácticas de telegrafía sin hilos con
sus aparatos, hasta fin de Julio de 1900. Al parecer sólo La Energía Eléctrica,
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nueva revista de los telegrafistas civiles 16, dio noticia, muy escueta, de estas pruebas en un s u e l t o i n f o rmando de las realizadas en diversos países:
El ingeniero militar español Sr. Cervera, ha practicado ensayos de comunicación
completamente satisfactorios, entre Ceuta y Algeciras por el telégrafo sin alambres de
su invención. 17
Consecuencia de estos ensayos debió ser el registro por Cervera de una tercera adición a su patente, con fecha 30 de Abril de 1900. No hay constancia
de nuevas actividades suyas en relación con la telegrafía sin hilos a partir de
Agosto, mes en el que por Real Decreto del 27 fue nombrado Comisario Regio,
Director de la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid. No obstante, en
Enero de 1901 solicitó un cuarto certificado de adición a su patente de 1900,
que pudo versar sobre conocimiento generado después de Agosto, pero también
pudo responder a un deseo de registrar aspectos pasados por alto en ocasiones
anteriores. Avalaría esta segunda hipótesis la referencia en la memoria de la solicitud a los ensayos entre los cuarteles de la Montaña y San Francisco el Grande,
si es que sólo tuvieron lugar en 1899 y no se repitieron después.
El año 1900 trajo todavía un hecho digno de mención, la publicación en
Guadalajara del primer libro español sobre telegrafía sin hilos [9], escrito por
Isidro Calvo y Juana, capitán de Ingenieros, y seguramente ya entonces profesor
de la Academia del Cuerpo en dicha ciudad, condición en la que firma art í c u l o s
poco tiempo después18.
Nuevas pruebas de Cervera observadas por Telégrafos
Si bien las revistas profesionales de los telegrafistas civiles venían ocupándose
de la nueva técnica desde 1896, nada se había hecho oficialmente para estudiarla o ensayarla por los responsables políticos de un servicio mal dotado y organizado, sobre cuyos desmoralizados funcionarios se cernía entonces el fantasma
de la privatización. Así, en el verano de 1899, el Director de La Voz de
G u i p ú z c o a, al avanzar la noticia de unas pruebas del sistema Marconi en San
Sebastián podía añadir el siguiente comentario 19:
No respondo de la veracidad de la noticia, porque me parece inverosímil, teniendo
en cuenta que todos los experimentos oficiales se reducen a aumentar los cursos de latín.
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Además, eso del telégrafo sin hilos resultará una antigualla en España a la vuelta de pocos años.
Al paso que vamos, tendremos pronto el telégrafo sin hilos... y sin aparatos.
Pocos meses más tarde, el máximo responsable de Telégrafos, Eduardo Dato,
no se recataba de negar en público lo que estaba sucediendo, como recoge este
s u e l t o de La Energía Eléctrica20:
Contestando a una pregunta de nuestro estimado amigo el diputado por
Canarias señor marqués de Villasegura, el Ministro de la Gobernación, ha manifestado en el Congreso que no sólo hacen ensayos de telegrafía sin alambres los telegrafistas militares, sino también los civiles.
Como es la primera noticia que tenemos del asunto, nos congratulamos en darla
a conocer; pero nos parece que dichos ensayos son puramente i m a g i n a t i v o s, por lo
que al elemento civil se refiere, pues que sepamos, ni hay nadie ocupado en su realización, ni existen medios para efectuarlos.
Con la llegada del nuevo siglo parece que algo se movió en Telégrafos, y en
Enero de 1901 se supo de la existencia de planes para efectuar ensayos, con vistas al establecimiento de enlaces sin hilos con y entre las islas, con las plazas del
N o rte de África, y entre Canarias y las colonias del África Occidental. Según estas
noticias, el Director General, Marqués de Portago, después de reunirse con los
representantes de las casas suministradoras extranjeras y con Cervera, quedaba a
la espera de los resultados de nuevas pruebas que iba a realizar éste en el estrecho de Gibraltar, antes de entrar en negociaciones con aquéllos. Para inform a r
sobre las pruebas había designado una comisión encabezada por el Jefe de la
Sección, el más alto funcionario del Cuerpo 21.
Efectivamente una real orden del Ministerio de la Guerra de 24 de Febrero de
1901 dispuso que se llevaran a cabo ensayos de los aparatos de Cervera en
Ceuta y Ta r i f a22. Las pruebas, precedidas de un periodo de montaje de las estaciones y, en especial, de los altos mástiles empleados para colgar el hilo de la
a n t e n a2 3, debieron empezar en Mayo, una vez que, a finales de Abril, el inventor dejó su puesto al frente de la Escuela de Artes e Industrias y recibió la correspondiente comisión del Ejército 24. La Energía Eléctrica de 25 de Julio25 p r o p o rciona bastante información sobre lo hecho en los tres primeros meses. Las estaciones se establecieron en el cerro del Camorro, próximo a Tarifa, y en el castillo
del Monte Acho de Ceuta, probándose diversas antenas y componentes de trans-
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misores y receptores, tanto de Cervera como de otros inventores, mientras se mantenía un enlace óptico entre ambos puntos. El artículo, muy elogioso para Cerv e r a ,
a quien pone a la altura de los más notables electricistas españoles, asegura que
con todos los sistemas ensayados, entre los que cita los de Marconi y Popoff, se
logró una perfecta comunicación, y deduce la “satisfactoria consecuencia” de que
con ninguno de ellos se obtuvieron resultados superiores a los alcanzados con los
aparatos Cervera. La revista trae sólo una ilustración, un mal grabado de la antena del cerro del Camorro, con su poste de estructura de madera de 51 metros de
altura, y menciona a dos colaboradores de Cervera, su ayudante, un oficial de
Ingenieros llamado Antonio Peláez Campomanes, y el mecánico electricista constructor de los aparatos, apellidado Cadavid.
A los pocos meses de realizarse estas pruebas, el 22 de Octubre, comenzaba
a funcionar en España el primer enlace regular telegráfico sin hilos. Los equipos
fueron adquiridos al constructor francés Octave Rochefort por la C o m p a ñ í a
Tr a s a t l á n t i c a para comunicar telegráficamente su delegación en Cádiz con su
dique en Matagorda, a una distancia de escasamente cinco kilómetros 2 6.
El 14 de Diciembre de 1901, dos días después de que Marconi supuestamente recibiera a oído la letra “S” en Morse transmitida de Cornualles a Te r r a n o v a ,
C e r vera solicitó el quinto certificado de adición a su patente de 1900, haciendo
constar en la memoria que se refería a detalles probados con éxito en la campaña de ensayos ordenada en Febrero. Por este documento se sabe que además del
enlace de 32 km entre Tarifa y Ceuta se estableció otro de 22 km entre El To l m o
–un lugar de la costa gaditana del Estrecho– y Ceuta.
Las pruebas en el Estrecho debieron continuar durante algunas semanas de 1902,
pues el 17 de Enero Cervera fue confirmado en la comisión de servicio de telegrafía sin hilos “hasta su terminación”, y el 24 se encontraba en Tarifa, donde firmó una
autorización a su agente en Madrid para presentar la solicitud de patente de lo que
parece la última versión de sus aparatos. Además, tanto las revistas especializadas
como las de información general y los periódicos se ocuparon entre finales de Enero
y Marzo del éxito de los ensayos realizados 27. Entre las primeras, La Energía
Eléctrica de 25 de Enero avanzaba, además, unos planes interesantes para continuar las pruebas, tratando de comunicar las estaciones fijas con barcos, a distancias
que se irían aumentando sucesivamente. De haberse realizado estas experiencias,
como se hizo en otros países pero no consta que se hiciera en España, se habría
obtenido una información valiosa para abordar proyectos de mayor envergadura.
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La Energía Eléctrica, en un número extraordinario de 17 de Mayo dedicado al
Rey Alfonso XIII en su advenimiento al Trono, público íntegramente la memoria de la
última patente de Cervera [15] –otorgada el 22 de Abril con el número 29197–,
pero su autor no se molestó en añadirle ni una línea más, aunque sí incluyó tres
buenas fotografías sin pie. Una debe ser de la antena del cerro del Camorro, pues
en sus proximidades se ve el semáforo que allí existía entonces, otra es de la antena del Monte Acho, y la tercera reúne tres aparatos de las estaciones28.
Telégrafos encarga pruebas a Cervera. La empresa Telegrafía y Telefonía sin Hilos
C e rvera comenzó pronto, quizá a partir de Febrero, a trabajar en el enlace de
la Península y Baleares con sus equipos, una iniciativa de Telégrafos apoyada en
una partida presupuestaria de cincuenta mil pesetas 29, consecuencia quizá de los
buenos informes que sobre lo hecho entre Ceuta y Tarifa habría emitido la comisión nombrada en su momento por la Dirección General 30 . Una real orden de 8
de Febrero ampliaba al comandante su campo de acción, autorizándole a “viajar
libremente por la península, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla”, siempre que lo
necesitara “para asuntos de su comisión”.
En directa relación con los planes de Telégrafos, que debía contratar la realización de las pruebas con las Baleares, hay que situar la constitución en Madrid,
el 22 de Marzo de 1902, de la sociedad anónima Telegrafía y Telefonía sin Hilos,
con un capital de quinientas mil pesetas y un consejo de administración de cinco
miembros, del que formaba parte Cervera como director técnico, y que presidía
Antonio López Muñoz, entonces vicepresidente del Congreso de los Diputados. El
objeto de la sociedad, según sus estatutos, era llevar a cabo instalaciones de telegrafía sin hilos en España y en el extranjero, construir sus aparatos y accesorios,
y comprar y vender patentes y adquirir representaciones relacionadas con esta
i n d u s t r i a31. Para la definitiva constitución de la empresa debió ser clave una reunión de Cervera con el Director General de Telégrafos, celebrada justo el día
antes, de la que dio noticia El Heraldo de Madrid32:
Procedente de Valencia ha llegado hoy el comandante de Ingenieros D. Julio
C e rvera, inventor de un nuevo sistema de telegrafía sin hilos.
Esta tarde el Sr. Cervera ha celebrado una extensa conferencia con el director
general de Telégrafos, Sr. Laviña, a la que han asistido los Sres. Urech, inspector del
Cuerpo, y Alegría, jefe del negociado de inventos.
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El Sr. Cervera ha dado cuenta de los trabajos realizados, un poco ayudado por
el inspector de aquel Centro, Sr. González Pitarch, y de haber recibido datos bastante precisos de Ibiza, que serán comprobados sobre el terreno; pero que desde
luego permiten asegurar que en plazo breve será un hecho el establecimiento de la
telegrafía sin hilos entre Valencia y las Baleares.
Es interesante transcribir la referencia a esta información publicada por E l
E l e c t r i c i s t a 33, una revista profesional de los telegrafistas civiles aparecida el año
anterior en Madrid:
El Heraldo del día 21 dio la noticia de una extensa conferencia celebrada entre
D. Julio Cervera y nuestro Director general, con asistencia de los Sres. Urech y
Alegría, en la que quedó decidido el establecimiento en breve plazo entre Valencia
y Baleares (de Jávea a Ibiza, a unos 100 kilómetros de distancia) de una comunicación telegráfica sin hilos, con las modificaciones ideadas por el Sr. Cervera.
Sería conveniente, ya que el Estado ha de pagar el ensayo de estas modificaciones, que las instalaciones se realizasen bajo la exclusiva dirección y vigilancia de su
autor, reservándole con la gloria del éxito la responsabilidad moral del fracaso.
La revista da a la reunión un inequívoco carácter decisorio, pero es curioso
que, a diferencia del periódico, no mencione el aparentemente satisfactorio estudio previo llevado a cabo34, que habría justificado la decisión tomada, y que trate
de salvar la responsabilidad del Cuerpo ante un posible fracaso. ¿Alguno de los
funcionarios asistentes no quedó muy convencido y así se lo f i l t r ó a la revista?
Elegidos los emplazamientos de las estaciones –los cabos de la Nao en
Valencia y Pelado en Ibiza– y presupuestadas las obras 35, en algún momento éstas
se adjudicarían a la empresa de Cerv e r a36, para comenzar, posiblemente, en
J u n i o37.
Mientras Cervera se afanaba en sus trabajos del enlace Játiva-Ibiza, a principios de Septiembre de 1902 los telegrafistas civiles de Cádiz tuvieron ocasión de
cumplimentar a Marconi, quien estaba finalizando una larga travesía en el crucero Carlo Albert o, puesto a su disposición por el rey de Italia para la realización
de experimentos radiotelegráficos 38. Siempre a la escucha de las señales transmitidas por la potente estación de Poldhu, en Cornualles, desde Inglaterra marchó
primero a Kronstadt y Kiel y después, cruzando el Estrecho de Gibraltar, a La
Spezia, deteniéndose antes en España en Ferrol y Cádiz. En esta última ciudad los
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telegrafistas fueron invitados a subir a bordo y recibieron las explicaciones del
inventor sobre las pruebas que llevaba a cabo 39.
Después de sus referencias de Junio a los trabajos de Cervera, E l e c t r ó n no volvió a mencionarlos, no obstante haber prometido a sus lectores tenerles al corriente. También la muy bien informada La Energía Eléctrica venía siguiendo el asunto
y dejó de ocuparse de él. Fueron otras publicaciones las que dieron noticias –las
últimas– sobre buenos resultados preliminares logrados a finales de Diciembre 40.
Cuatro meses después, el 1 de Mayo de 1903, Cervera marchó a Málaga y
Londres en uso de dos meses de licencia del Ejército por enfermo, concedida por
real orden de 1º de Abril41. Debió alargar el viaje, ampliándolo a Estados Unidos,
y a su regreso dio un giro a su vida profesional, abandonando la carrera militar
para ocuparse en la enseñanza técnica por correspondencia, actividad a la que
dedicaría esfuerzos pioneros durante años, desde una academia establecida en
Va l e n c i a 42.
El fracaso
La marcha de Cervera debió suponer el abandono de los trabajos, de form a
más o menos inmediata 43. Así lo indican noticias de finales de Septiembre de
1 9 0 344, según las cuales Telegrafía y Telefonía sin Hilos 45 habría llegado a un
acuerdo con la empresa que comercializaba el sistema B r a n l y - P o p p, la S o c i é t é
Française des Télégraphes et Téléphones sans Fil, para que transformara “con arreglo a sus procedimientos, las estaciones radiotelegráficas existentes en Ceuta,
Tarifa, Cabo de la Nao e Islas Baleares”. Mientras tanto, El Electricista r e c l a m a b a
por dos veces, sin éxito, una explicación del Director General de Te l é g r a f o s46.
¿Qué pudo suceder para que los ensayos se interrumpieran? La mención más
próxima a los hechos que se ha encontrado de los trabajos de Cervera, pert e n ece a las conferencias pronunciadas en Noviembre del mismo año 1903 en un
casino militar por el primer teniente Aurelio Matilla y García del Barrio, quien
parece se refirió sólo al éxito de sus ensayos militares y no a los civiles 47. Al poco,
El Electricista, única publicación que aparentemente no se conformó con el silencio oficial, escribía el 25 de Enero de 1904 48:
En la revista La Energía Eléctrica leemos un suelto en el que se da la noticia de
haberse abierto en Valencia la I n t e rnacional Institución Electrotécnica, siendo
Director de la misma el Ingeniero D. Julio Cervera y Baviera.
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Como la Administración española ha gastado una suma considerable comprando aparatos y todo lo que pidió el Sr. Cervera para ensayar su sistema de Te l e g r a f í a
sin hilos, y como después de las primeras pruebas efectuadas, y que por cierto no
dieron resultado, el Sr. Cervera se marchó al extranjero, sin dar conocimiento de su
viaje, quedando por este motivo paralizados los trabajos, ahora que ha regresado,
desearíamos saber algo más del estado en que se encuentran los tan dilatados ensayos, y el resultado que podemos esperar de sus inventos.
En su libro sobre telegrafía sin hilos, los jefes de la Armada Estrada y Agacino
[11, 12], manifestaron su sospecha de que los resultados de las pruebas entre
Jávea e Ibiza no hubieran sido satisfactorios 4 9. Ello puede ser coherente con lo
expresado por Eduardo Gallego en su reseña de la primera edición 50, lamentándose de que los ensayos se abandonaran:
Indican los Sres. Estrada y Agacino los trabajos hechos en España, describiendo
el sistema Cervera, con el que llegó a obtenerse buena comunicación entre Ceuta y
Tarifa (siendo sensible no haya habido la necesaria perseverancia para continuar las
pruebas)…
En 1905 se publicó la versión española del libro de telegrafía sin hilos de
Oreste Murani [18], profesor del Instituto Superior de Milán. El traductor, Sancho
López López 51, añadió un extenso A p é n d i c e propio sobre sistemas de telegrafía
sin hilos empleados en distintos países, incluyendo los sistemas de Cervera, y obtuvo de éste la siguiente “carta-prólogo”, que hizo imprimir a continuación del prólogo del propio Murani:
S r. D. Sancho López López.– Madrid
Mi estimado amigo y compañero: Agradezco a V. muchísimo los buenos deseos de
que su obra lleve un prólogo escrito por mí. Siento que V. espere algo bueno de mi
pluma. Mis escritos son secos, áridos, nada amenos, y desde poco tiempo hace,
cuando de «telegrafía sin hilo» se trata, sólo acuden a mi mente amarguras y pesimismos. En esto, como en todo, marchamos a la cola de los países progresivos y cultos.
Envidio a los que, como V., trabajan con fe y sin temor a la envidia, y llegan a
popularizar los estudios de una rama de la ciencia llamada a producir verdadera
revolución en la vida, por sus aplicaciones múltiples e importantísimas a la industria
y a la guerra, muchas desconocidas en España, pero de uso conocido por algunos
en otros países.
Ha reunido V. en un pequeño volumen cuantos conocimientos constituyen hoy el
estudio práctico de las oscilaciones eléctricas.
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¿Qué he de decir yo de su trabajo? La obra me gusta. Es un estudio completo:
al día. ¡Dichoso V. que trabaja! Yo me voy cansando ya de luchar en la brecha:
empiezo a ser viejo y no me queda más misión que animar a los amigos jóvenes que
no han perdido aún la fe…
Apenas convaleciente y no repuesto aún de los trastornos mentales que contrariedades de fuera amargaron horas de mi vida consagradas al trabajo, parece que
vivo en un sueño prolongado y acuden a mí, esfumados y confusos, recuerdos de lo
pasado.
Parece como idea remota, algo así como proponer a alguien la aplicación de
las ondulaciones hertzianas a la explosión de minas y torpedos… hace seis o más
años.
Mientras en nuestras costas no hay una sola estación de un sistema cualquiera
de los muchos establecidos en los países en que se trabaja y se piensa; estación simple y sencilla para que comuniquen con tierra los trasatlánticos de todos los países
extranjeros, provistos ya de aparatos para telegrafiar sin hilo conductor, los japoneses disponen de torpedos dirigibles por ondulaciones eléctricas. ¡Quién sabe si las
explosiones atrevidas dentro de la misma bahía de Port - A rt h u r, son debidas a máquinas sumergibles y dirigidas desde los barcos nipones con los mismos aparatos de
sus estaciones telegráficas! Que las hay no lo dude V.; y que, con ser muy importante, la menos importante de las aplicaciones de la transmisión a distancia es la
telegrafía, tampoco lo dude V.
En Inglaterra, en los Estados Unidos y tal vez en otros países, se han hecho ensayos de explosión de torpedos libres por sistemas desconocidos… ¡Como hace seis
años se proponía!
Pero nuestro país es pobre. Los ensayos científicos de importancia exigen millones. Sólo la estación telegráfica sin hilos de Poldhu ha costado 200.000 libras esterlinas… La confusión de mis ideas, el estado de mi ánimo y mi salud resentida, no
me permiten continuar esta carta y habrá V. de dispensarm e .
Gracias por sus buenos deseos; mi felicitación sincera por haber publicado su
libro, y mil perdones por no saber y no poder decir yo más de lo poco que digo en
estos incoherentes e incorrectos renglones.
Gracias también por el recuerdo que me dedica en su libro. Mis pobres trabajos
valen bien poco y no merecían la molestia de citarlos.
Siempre será su afectísimo amigo y compañero, que le aprecia en lo mucho que
V. vale y que le b. l. m.,
Julio Cervera Baviera 52
Esta carta es, por ahora, el único testimonio conocido del propio protagonista
principal de los hechos. No tiene fecha, pero es evidentemente posterior al ataque
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por sorpresa con torpedos que los japoneses llevaron a cabo en las primeras horas
del 27 de Enero de 1904 contra los buques de la marina rusa anclados en la
bahía de Port Art h u r. Para entonces hacía ya algún tiempo que Cervera había
regresado de su viaje por Estados Unidos y estaba ocupado en su nuevo proyecto de la I n t e rnacional Institución Electrotécnica 53, por lo que llama la atención que
diga encontrarse “apenas convaleciente” de sus males. Éstos, más del alma que
del cuerpo, no debieron impedirle, por tanto, consagrarse a su nueva actividad 54.
Cabe pensar, incluso, que buscó y seguramente encontró en ella un buen remedio
para los “trastornos mentales” ocasionados por las “contrariedades de fuera” que
le habían amargado la vida. Es posible que se manifestaran las envidias de sus
propios compañeros de Cuerpo, bien aprovechando las dificultades que pudiera
tener para enlazar Jávea e Ibiza, bien –y paradójicamente, pero así es la condición humana– ante el buen resultado que parecían anticipar los primeros ensayos
de finales de 1902. Quizá la penuria económica de Telégrafos o del propio
Ejército impidió aportar nuevos y necesarios fondos al proyecto. Tampoco son de
d e s c a rtar maquinaciones de las empresas extranjeras, cuya entrada en el mercado español Telégrafos había frenado, como se recordará, a la espera de los result a d o s 55. En cualquier caso, es fácil imaginar que comenzaran entonces para
C e rvera unos meses durísimos, intentando continuar sus ensayos y encontrando
cerradas muchas puertas que hasta entonces se le habían abierto, y que –lo que
no habían logrado ni los peligros del combate o de la exploración en solitario–,
le venciera el mal trato moral, haciéndole caer en fuerte depresión.
C e rvera no sólo escribió el prólogo del libro de Murani, sino que también proporcionó a López datos para su Apéndice [18], cosa que éste le agradeció en la
obra. Es de suponer, pues, que estuviera de acuerdo con las siguientes frases de
ella, a propósito de los ensayos entre Tarifa y Ceuta:
... siendo de lamentar que, a pesar de los buenos propósitos y eficaz ayuda prestada oficialmente en un principio al inventor, y aun habiéndose constituido en
Madrid el 22 de Marzo de 1902 la «Sociedad Anónima de Telegrafía y Te l e f o n í a
sin hilos», en contra de la competentísima e inteligente labor del Sr. Cervera, no se
haya llevado al terreno de la práctica la comunicación de nuestra Península con
Baleares, costa Norte de África, Canarias, Fernando Póo y territorios del Muni, enlazándose los restos de nuestras posesiones con España y con un sistema español, que
ha colocado el nombre de su inventor entre los esclarecidos de Marconi, Ducretet,
P o p o ff, Branly y tantos otros que constituyen, no sólo una gloria de sus países, sino
un legítimo orgullo de la humanidad.
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En 1906, en los oídos del redactor de la sección “Revista de la electricidad”
de Industria e Invenciones56 todavía resuenan los ecos del intento de Cerv e r a .
Después de informar sobre la publicación de una real orden concediendo un crédito para adquirir estaciones de telegrafía sin hilos para enlazar Melilla y Almería,
escribe:
Tiempo atrás anunciaron los periódicos que se hacían ensayos en las Baleares,
pero no sabemos si han dado resultado positivo.
Todavía en 1908 aparece una referencia al caso C e r vera, que abunda en la
existencia de razones no precisamente técnicas para lo sucedido. Se produce en
una conferencia, recogida en un folleto [22], sobre la historia de la telegrafía sin
hilos, pronunciada en el Real Colegio de Alfonso XII de El Escorial por su profesor
de Física, Fray Justo Fernández, con motivo de la inauguración del curso:
También en España se han hecho trabajos de radiotelegrafía que han resonado
en todo el mundo; el nombre de Cervera se pronuncia con respeto en el extranjero,
y su sistema figurará en la historia de este descubrimiento entre los primeros y más
prestigiosos. ¡Lástima grande que por razones y causas que no todos interpretan de
la misma manera, y que de ser ciertas algunas, son buenas para calladas, fracasase el sistema antes de llegar al apogeo de su desarrollo! Porque es indudable que
hubiera llegado, con tanto o más motivo que los demás sistemas, no solo por la bondad intrínseca de sus organismos, algunos de los cuales no han podido ser imitados
hasta la fecha, sino también por la indiscutible competencia y alto prestigio científico de su autor, gloria de la Ingeniería militar española y de la patria que le vio
n a c e r.
Sin poder precisar el origen de las informaciones del fraile agustino, hay, no
obstante, que señalar que agradece en el folleto, al menos en dos ocasiones,
datos proporcionados por el antiguo ayudante de Cervera, Tomás Fern á n d e z
Quintana.
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Dos vistas del “cohesor” o elemento detector de las ondas de radio, en la primera patente
de Cervera, concedida el 20 de Septiembre de 1899. Archivo histórico de la Oficina
Española de Patentes y Marcas, expediente nº 24717, figuras 4 y 5 de la memoria.
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Portada del libro del capitán de Ingenieros Isidro Calvo y Juana, primero sobre radio publicado en España. Biblioteca del Museo Postal y Telegráfico, Madrid.
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Transmisor del primer radioenlace operativo instalado en España, en Octubre o Noviembre
de 1901, entre la Factoría Naval de Matagorda y las oficinas de la Delegación de la
Compañía Trasatlántica en Cádiz, distantes cinco kilómetros. Fue construido en París por el
taller de Octave Rochefort. La Energía Eléctrica, número extraordinario de 17 de Mayo de
1902.
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Receptor del primer radioenlace operativo instalado en España, en Octubre o Noviembre
de 1901, entre la Factoría Naval de Matagorda y las oficinas de la Delegación de la
Compañía Trasatlántica en Cádiz, distantes cinco kilómetros. Fue construido en París por el
taller de Octave Rochefort. La Energía Eléctrica, número extraordinario de 17 de Mayo de
1902.
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Autorización de Cervera a un agente en Madrid para que solicite la que sería su última
patente sobre radio. Está firmada en Tarifa el 24 de Enero de 1902. Archivo histórico de
la Oficina Española de Patentes y Marcas, expediente nº 29197.
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Esquema del receptor completo en la última patente de Cervera, concedida el 22 de Abril
de 1902. Archivo histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas, expediente nº
29197, figura 2 de la memoria.
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Antena instalada por Cervera en el monte Acho (Ceuta), en 1901. La Energía Eléctrica,
número extraordinario de 17 de Mayo de 1902.
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Antena instalada por Cervera en el cerro del Camorro (Tarifa), en 1901. La Energía
Eléctrica, número extraordinario de 17 de Mayo de 1902.
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Tres de los aparatos diseñados por Cervera para sus experiencias. La Energía Eléctrica,
número extraordinario de 17 de Mayo de 1902.
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Cervera y el radiocontrol
Como se ha visto, en dos pasajes de su carta-prólogo a la primera edición
española del libro de Murani, Cervera reclamó para sí la primacía de haber propuesto, hacía “seis o más años”, aplicar las ondas de radio a la explosión de
minas y torpedos. Podía estar pensando en su primera patente, solicitada el 31 de
Agosto de 1899, una de cuyas r e i v i n d i c a c i o n e s dice así:
De mis aparatos, tal como se hallan descritos, para transmitir ondas eléctricas y
recibirlas, con aplicación a telegrafía sin hilos, a explosión de minas terrestres y submarinas, a movimiento de máquinas, explosión y manejo de torpedos terrestres, marinos y aéreos.
Pero no está claro que cuando Cervera escribía hubieran transcurrido ya seis
años desde que pidió la patente, y quizá se estaba refiriendo a una propuesta
hecha al Ejército meses antes, no muchos, pues hasta Octubre de 1898 no había
desembarcado en España procedente de Puerto Rico. Una hipotética dedicación
suya a la radio, previa a la visita a las instalaciones de Marconi en Francia e
Inglaterra en Mayo y Junio de 1899, haría menos extraordinario que sólo dos
meses después de su regreso de este viaje tuviera tanto que patentar.
Eduardo Gallego en un artículo de La Energía Eléctrica 57 sobre el telekino de
Leonardo Torres Quevedo, un telemando para dirigir la maniobra de un barco, se
refiere a los que él cree son los únicos precedentes de este sistema: el de Cecil
Varicas en Inglaterra y los de Rojas 58 y Cervera en España. Este último habría enviado en 1901 la descripción de su aparato en una extensa memoria al entonces
Ministro de la Guerra, general Polavieja, quien le dio la callada por respuesta:
Quizás por haberse dado preferencia oficialmente a la aplicación de las ondas
h e rtzianas a la telegrafía sin hilos, no se trató siquiera de realizar ensayos ni aun de
gabinete, utilizando los sistemas Cervera para dar dirección a los torpedos marítimos, o hacer explotar a distancia los terrestres sin utilizar conductores eléctricos, y
la Memoria a que aludimos corrió suerte ignorada hasta por el propio autor
Parece que Cervera siempre tuvo presentes otros usos posibles de la radio.
Según un suelto ya citado de La Energía Eléctrica de 190259, el inventor afirm aba que la telegrafía no era la aplicación más importante de su sistema y que
estaba construyendo “dos aparatos completamente nuevos, para otras aplicaciones más import a n t e s ” .
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1 Tomo I, nº 24, “Variedades”. Tomada de Electrical Engineer.
2 Debe tratarse del trabajo “On a complete apparatus for the study of the properties of electric waves”,
leído ante la British Association en Liverpool, y cuyo resumen publicó The Electrician, vol, XXXVII, nº 25
(16/10/1896).
3 Todos los datos sobre patentes españolas que aparecen en este trabajo proceden del archivo histórico
de la Oficina Española de Patentes y Marcas, Madrid.
4 La mayoría de los primeros aparecidos parecen traducciones, y sólo en algunos se indica la fuente.
Entre los más antiguos firmados hay uno del ingeniero de caminos Manuel Maluquer Salvador [1], donde
especula sobre las ondas hertzianas como portadoras de información de imagen e incluye una de las primeras descripciones del aparato de Marconi aparecidas en publicaciones españolas; dos de su colega y futuro
premio Nóbel José Echegaray [2, 3], tan literarios como generales; y otro del telegrafista Antonio Delmo Flores
[4], reivindicando los antecedentes españoles de Salvà y Suárez Saavedra. Por cierto que entre los precursores reales o supuestos, E l e c t r ó n, tomo IV, nº 79 (10/9/1899), “La telegrafía sin hilos”, se ocupa del poeta
y polígrafo de Reus Joaquín María Bartrina y de Aixemús (1850-1880), de uno de cuyos escritos cita la frase:
“propagándose la electricidad en ondas concéntricas podrían suprimirse por completo los conductores metálicos. Lo he ensayado en pequeña escala con resultados relativamente satisfactorios”. Esta enigmática frase
se encuentra efectivamente en [5], en un apartado dedicado a “Pensamientos y ocurrencias”.
5 “Letters from Guglielmo Marconi to his Father, 1896-1898”, GEC Review, vol. 12, nº 2, 1997.
6 El plazo para realizar este trámite había vencido en Enero, al cumplirse los dos años de la concesión
de la patente. Julio Fernández y Fernández, teniente coronel de Artillería, Subdirector de la Pirotecnia Militar
de Sevilla, “con título de Ingeniero expedido por el Ministro de la Guerra”, firma la certificación en la misma
ciudad el 10 de Abril de1899, puntualizando que no ha podido hacerse antes “por falta de requisitos al efecto no llegados a tiempo por causas involuntarias”, y dejando claro que se refiere a los aparatos que le presenta Cahen. Sin embargo, el apoderado de Marconi en Madrid, el abogado José Gómez Acebo y Cort i n a ,
venía comunicando a la Administración desde el mes de Noviembre anterior la puesta en práctica de la patente, primero “en los talleres del Sr. Villanueva, calle de Silva nº 40 y 42 de esta Corte”, y después en los de
“Don J. M. Sivianés, calle de San Miguel, 11, en Sevilla”. ¿Llegarían a estar realmente los equipos de
Marconi en estos talleres?
7 El Telegrafista Español, año XI, nº 451 (15/4/1899), informa en “Noticias”, “El telégrafo Marconi en
Sevilla”, que un representante del inventor ha hecho pruebas de su sistema de telegrafía sin hilos “ante numerosas representaciones del Clero, de la Universidad y del Cuerpo de Ingenieros militares”. Debe tratarse del
“ M r. Alfredo Cohen [sic], agente de la Wireless Telegraph Company, que explota los inventos del sabio electricista italiano” de cuya llegada a Madrid [“ayer”] da cuenta E l e c t r ó n, tomo IV, nº 65 (20/4), en “La telegrafía sin hilos”. La revista escribe que la visita de Cahen “con objeto de realizar nuevas pruebas ante el
Cuerpo de Telegrafistas militares, a fin de mostrar la posibilidad de poner en práctica el sistema en España y
hacer patentes los grandes progresos realizados, da, después de las pruebas verificadas a cuatro metros nada
más en el gabinete de Física del Seminario de Sevilla, verdadero carácter de actualidad a este nuevo sistema de comunicación telegráfica”. En el número siguiente (30/4), la publicación vuelve a referirse, en
“ Telegrafía sin hilos sistema Marconi”, a las pruebas en Sevilla, ante el catedrático de la Universidad,
Manjarrés, el “delegado del Gobierno, teniente coronel de artillería D. Julio Fernández”, y otras dos personas. También escribe sobre la compra de dos aparatos por los Ingenieros militares, operación que no parece
cerrada. Ramón de Manjarrés y de Bofarull (1827-1918), entonces al final de su carrera académica, en cuya
larga etapa como director de la Escuela de Ingenieros Industriales había propiciado la llegada a Barcelona
de la primera dinamo Gramme y del primer teléfono Bell, pudo, así, estar presente también en la primera
demostración de la radio en España. Debió realizar diversos experimentos con el representante de Marconi,
pues los incluyó entre otras pruebas de su actividad, para solicitar, con éxito, un aplazamiento de su jubilación [6].
8 Véase una noticia biográfica en el apéndice I.
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9 La hoja de servicios de Cervera, de la que proceden –si no se indica otra cosa– las noticias sobre su
vida militar, no aclara la naturaleza de la comisión que se le confirió por real orden “comunicada” de 25 de
Abril de 1899, y sólo dice que marchó el 1 de Mayo a desempeñarla “en Francia y Londres hasta el 28 [de]
Junio que regresó a Madrid a dar cuenta de ella”. Sin duda a esta comisión se refiere el E s p a s a cuando dice
que “visitó en Vimereux [sic] (Canal de la Mancha) con Marconi, las estaciones de telegrafía sin hilos”.
1 0 E l e c t r ó n, en el nº 69 (30/5), “La telegrafía sin hilos. Pruebas en Barcelona”, da cuenta, basándose
en la crónica de El Noticiero Universal, de la demostración realizada por la empresa de St. Noble, la
Sociedad Anglo-Española de Electricidad, ante el Rector de la Universidad, Director y varios profesores de la
Escuela, y algunos invitados. La Escuela estaba entonces en el edificio de la Universidad. Una descripción,
con dos grabados, de los aparatos utilizados viene en Industria e Invenciones, tomo XXXI, nº 25 (24/6), “La
telegrafía sin hilos”, y también, con un texto casi idéntico, en La Energía Eléctrica, tomo I, nº 8 (¿mediados
de Septiembre? de 1899), que reproduce de La Revista Ilustrada el artículo “La telefonía [sic] sin alambres en
España”.
1 1 El artículo lo recoge Isidro Calvo [9], p. 92.
1 2 En esta unidad se certificó la puesta en práctica de las patentes.
1 3 La Energía Eléctrica, tomo I, nº 13 (¿principios de Noviembre? de 1899), en “Miscelánea”, “Nueva
telegrafía sin alambres”, informa que el Ministerio de Fomento ha concedido la patente a Cervera, que su sistema “es completamente distinto a los conocidos en el extranjero”, y que está siendo ensayado por una comisión de jefes de Ingenieros, parece que con éxito, a pesar de la reserva con que se hace. El Te l e g r a f i s t a
E s p a ñ o l, año XI, nº 471 (5/11/1899), en “Noticias”, “Un invento”, se refiere a que un jefe de Ingenieros
del Ejército ha solicitado patente de invención “por un sistema de telegrafía sin hilos, cuyos ensayos se llevan
a cabo estos días con la mayor reserva en el Cuartel de la Montaña”.
1 4 Según La Correspondencia Militar del mismo día, que titula la noticia “La telegrafía sin hilos. SS. MM.
en el Cuartel de la Montaña”, las pruebas se hicieron por la tarde entre éste y el campamento de
Carabanchel, “sin que quedasen defraudadas en lo más mínimo las esperanzas que se habían puesto en el
aparato, por ser éste bastante superior al de Marconi ya conocido”. Pero E. Gallego, compañero de arm a s
de Cervera que debió asistir a la presentación, la reseña en La Energía Eléctrica, tomo I, nº 17 (¿mediados
de Diciembre? de 1899), “El telégrafo sin alambres inventado por el comandante Cervera”, como una demostración de gabinete, a ocho metros de distancia, entre dos estancias contiguas del cuartel, si bien menciona
pruebas anteriores satisfactorias entre el cuartel de la Montaña y el de San Francisco y, también, Leganés, a
9 km. (Al enlace con San Francisco el Grande, bien al establecido entonces, bien a otra experiencia poster i o r, se refiere el propio Cervera en la memoria de su patente 27228). En la crónica de Gallego llama la
atención el interés de la Reina por conocer el aparato de Marconi y “sus diferencias con el inventado por el
comandante Cervera”, lo que hace pensar en la presencia de algún equipo del italiano, quizá uno de los
comprados meses antes.
1 5 Patente nº 25041. La noticia la reprodujo La Energía Eléctrica, tomo II, nº 13 (¿primeros de Mayo?
de 1900), y la resumió Industria e Invenciones, tomo XXXIII, nº 19 (12/5/1900).
1 6 Había aparecido por primera vez en Julio de 1899, por iniciativa del telegrafista Gumersindo Vi l l e g a s
O rtega, y tuvo una larga vida como la publicación española más importante en su campo.
1 7 Tomo II, nº 11 (¿mediados de Abril? de 1900), en “Crónica científica”, “Telegrafía sin alambres”.
Llama la atención que Isidro Calvo, compañero de armas de Cervera, en su libro [9], cuyo prólogo tiene fecha
de Junio de 1900, no mencione el logro del enlace en ésta su única referencia a los trabajos en España: “…
en Madrid se han realizado a fin de 1899, ensayos de comunicación telegráfica sin alambres, por el sistema de Marconi, algo modificado en algunos detalles. El comandante de ingenieros señor Cervera y personal
del Batallón de Telégrafos, han conseguido satisfactorios resultados en las pruebas verificadas, algunas de las
cuales han sido presenciadas por SS. MM. el Rey y la Reina Regente. Tenemos entendido que en Sevilla se
han hecho otras investigaciones prácticas semejantes, pero ignoramos cual haya podido ser el éxito conseguido.”
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1 8 El libro se estructura en nueve capítulos y un apéndice, con 302 páginas y dos láminas de figuras. Lo
reseña La Energía Eléctrica, tomo III (¿25/8?/1900), en “Bibliografía”. Existen ejemplares en el Museo Postal
y Telegráfico y en la Biblioteca Nacional, ambos de Madrid. El ingeniero de Minas y profesor de la Escuela
de la especialidad, José María de Madariaga, había publicado el año anterior en forma de folleto [10] un
a rtículo suyo de la Revista Minera sobre el mismo tema.
1 9 Citado por E l e c t r ó n, tomo IV, nº 77 (20/8/1899).
2 0 “ Telégrafos”, “Noticias”, tomo I, nº 15 (¿finales de Noviembre? de 1899).
2 1 Véase El Telegrafista Español, año XIII, nº 513 (5/1/1901), en “Noticias”, “Telegrafía sin hilos y nuevos cables”, y La Energía Eléctrica, año II, tomo 3, nos. 5 y 6 (¿10? y 25/1/1901), sección “Inform a c i ó n ” ,
en “Telegrafía sin alambres” y “Ensayos de telegrafía sin conductores en España”, respectivamente. El Jefe de
la Sección era entonces Francisco Rodríguez-Sesmero y González-Soubrié, y sus compañeros de comisión fueron Eduardo Urech, Domingo García y el jefe de la central de Madrid, Emilio Orduña.
2 2 La referencia es del propio Cervera en la memoria de su patente 28948. La orden, como la “comunicada” de 25 de Abril de 1899, no se encuentra en la G a c e t a ni en el Diario Oficial del Ministerio de la
G u e r r a.
2 3 Sección “Información” de La Energía Eléctrica, año II, tomo 3, nos. 8 y 9 (25/2 y 10/3/1901),
“ Telegrafía sin conductores sistema Cervera” y “La telegrafía sin hilos en España”, respectivamente.
2 4 Por real orden de 20/4 Cervera fue destinado como agregado al Batallón de Telégrafos “para llevar
a cabo experimentos de telegrafía sin conductores con aparatos de su invención”, y desempeñó la comisión
regia como Director de la Escuela “hasta fin de Abril”. Sin embargo, parece que continuó formalmente en este
puesto unos meses más, pues La Energía Eléctrica de 10/7/1901 (año III, tomo 4, nº 1), en “Inform a c i ó n ” ,
“Dimisión y nuevo nombramiento”, da cuenta de que “es muy probable se admita la dimisión que del cargo
de Comisario regio de la Escuela de Artes y Oficios ha presentado en diferentes ocasiones el ilustrado comandante de Ingenieros D. Julio Cervera, cuyos beneficiosos proyectos sobre la reorganización y ampliación de
estudios en tan importante centro de enseñanza no se p u e d e n o no se q u i e r e n poner por ahora en práctica.”
2 5 Año III, tomo 4, nº 2, en la sección “Crónica científica”, bajo el título “La telegrafía sin conductores
en España.– Experiencias con los aparatos «Cerv e r a » ” .
2 6 La Energía Eléctrica, año III, tomo 4, nº 9 (10/11/1901), en “Información”, “La telegrafía sin hilos
en España”, da la primera noticia, y en el número siguiente (25/11) el primer teniente de Artillería Carlos
Dorrien firma en Cádiz una descripción muy completa de la instalación. Los jefes de la Armada Ramón Estrada
Catoira y Eugenio Agacino Martínez incluyen, además de la descripción, dos fotografías, una del “puesto
transmisor” y otra del “puesto receptor”, en la primera edición de su libro [11], y una única fotografía de todos
los equipos reunidos en una mesa, en la segunda [12]. Agacino, en un artículo [13], se refiere también a la
instalación, y da las dos fotografías separadas. El cohesor utilizado por Rochefort en las estaciones se mantenía funcionando sólo un día, por término medio, y ello movió al encargado de una de ellas, Fern a n d o
O rtega Márquez, a ingeniar un modelo perfeccionado. El primer teniente de Artillería Carlos Dorrién, dio
detalles en un artículo [14] firmado en Cádiz, el 10 de Febrero de 1903. El 16, Ortega solicitó patente española de su cohesor reform a d o .
2 7 En cuanto a las primeras, La Energía Eléctrica, año III, tomo 5, nº 2 (25/1/1902), en “Inform a c i ó n ” ,
“La telegrafía sin conductores en España”, dice tener noticias directas de Ceuta y Tarifa del “brillantísimo resultado” alcanzado. También Industria e Invenciones, tomo XXXVII, nº 7 (15/2/1902), se refiere a ello en
“Revista de la electricidad”, “El telégrafo español sin hilos”. Blanco y Negro da la noticia en su número de
22/2/1902, mencionando, por cierto, además de a Antonio Peláez Campomanes, a otro teniente de
Ingenieros ayudante de Cervera, Tomás Fernández Quintana, y la ilustra con dos fotografías con pie, una de
los tres militares y otra de la antena del monte Acho. Industria e Invenciones, tomo XXXVII, nº 12
(22/3/1902), en “Revista de la electricidad”, “Telegrafía sin hilos, sistema Cervera”, alude al eco elogioso
de los ensayos en la prensa diaria.
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2 8 La fotografía de la antena de Monte Acho es la misma publicada en Blanco y Negro de 22/2/1902
(véase nota anterior). Gracias a las fotos que ilustran otro artículo [16], se identifica también el emplazamiento
del cerro del Camorro.
2 9 La Energía Eléctrica, año III, tomo 5, nº 1 (10/1/1902), en “Información”, “Telegrafía sin hilos”.
3 0 Una representación de Telégrafos asistió también a los últimos ensayos. La ya citada Industria e
I n v e n c i o n e s, tomo XXXVII, nº 7 (15/2/1902), en “Revista de la electricidad”, añade, tras dar cuenta de ellos
y de los “brillantísimos” resultados obtenidos: “El Jefe de Telégrafos Sr. Guitard, y el oficial Sr. Lara, quedaron
muy satisfechos de las pruebas”.
3 1 Los datos de la sociedad están tomados del Boletín de la Asociación de la Industria Eléctrica de
E s p a ñ a, año III, Madrid, 10 de Junio de 1902. Con López Muñoz y Cervera, integraban el consejo Andrés
de Gamboa y Martínez, vicepresidente; Federico de Castro y Zea y Luis de Ramón y Gamboa, vocales; y Luis
Figuerola Ferretty, secretario. La Energía Eléctrica, año III, tomo 5, nº 9 (10/5/1902), en “Noticias”, “Nueva
Sociedad para la explotación de las patentes utilizables en la telegrafía sin hilos sistema Cervera”, califica a
los consejeros de “banqueros respetables y personas de posición social y entusiastas por el desarrollo de la
industria y de la ciencia”. El político liberal Antonio López Muñoz (1847-1929) fue catedrático de Psicología
en varios Institutos, diputado, senador, y ministro en dos ocasiones.
3 2 Año XIII, nº 4144, edición de la noche.
3 3 Año II, nº 30 (25/3/1902), “Noticias”.
3 4 De tal estudio formarían parte los trabajos realizados con ayuda de Pitarch (no inspector, como escribe el periódico, sino jefe de reparaciones de Telégrafos en Valencia), y los datos obtenidos sobre el emplazamiento en Ibiza.
3 5 Pocos días después del suelto de El Electricista sobre la reunión de Cervera y el Director de Te l é g r a f o s ,
especificando que la comunicación se establecería entre Jávea e Ibiza, Industria e Invenciones, tomo XXXVII,
nº 14 (5/4/1902), en “Revista de la electricidad”, “Telégrafo sin hilos en España”, escribía:
“Dice Las Provincias, de Valencia, que allí se considera como cosa resuelta la instalación del telégrafo sin
hilos por nuestro compatricio el comandante Cerv e r a .
El emplazamiento está definitivamente fijado en el Cabo de la Nao, por avanzar más en el mar que los
de San Antonio y San Martín. Lo que ofrece alguna dificultad, aunque no invencible, es la construcción del
mástil que ha de servir para el aparato transmisor, pues ha de tener 80 metros de altura y ha de ser todo de
madera, sin que entre ni un solo clavo de hierro en su ensambladura. Parece que se ha justipreciado esta obra
en 25,000 pesetas, por cuya cantidad se sacará a subasta.”
También E l e c t r ó n, año VII, nº 172 (10/4/1902), en “Noticias”, “Telegrafía sin hilos”:
“Se están realizando ya trabajos preliminares para los ensayos de la telegrafía sin hilos entre el cabo
Pelado, de la isla de Ibiza, y el de la Nao, cercano a Jávea, a cuyo fin se ha nombrado en comisión del servicio al Oficial segundo, Jefe de reparaciones de Valencia, D. Leandro González y Pitarchs.”
3 6 El 10 de Mayo La Energía Eléctrica, año III, tomo 5, nº 9, en “Información”, “Nueva Sociedad para
la explotación de las patentes utilizables en la telegrafía sin hilos sistema Cervera”, da cuenta de que por iniciativa del Director General de Correos y Telégrafos se está trabajando para establecer la comunicación con
Baleares por el sistema de Cervera, y que éste ha constituido Telegrafía y Telefonía sin Hilos para construir en
España los aparatos principales y accesorios. Añade que se están montando “a toda prisa en Madrid los talleres mecánicos de la Sociedad”. En [16], ilustrado con dos fotografías de aparatos y dos nuevas y estupendas vistas de los emplazamientos de Tarifa y Ceuta, B. Santos describe algunos de los aparatos de Cerv e r a ,
y dice que ha visitado los talleres, en la calle de Don Martín (actual Martín de los Heros), donde, bajo su
dirección, se construyen las estaciones, “que si bien muy atrasados en su instalación, dan ya idea de lo que
han de ser pronto”. Estrada y Agacino en [11], apartado 177, afirman que fue Telegrafía y Telefonía sin Hilos
la que hizo los ensayos.
3 7 A juzgar por estos dos sueltos de E l e c t r ó n, año VII, nº 179 (20/6/1902), en “Noticias”:
“Para verificar las pruebas de la telegrafía sin hilos, que han de llevarse a cabo bajo la dirección del Sr.
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Comandante Cervera, inventor del sistema que está en ensayo, han sido nombrados en comisión los oficiales
segundos D. Leandro González y Pitarch y D. José Sandoval y Espigares.
Tendremos al corriente a nuestros lectores del resultado de estas experiencias.”
“Leemos en la prensa:
«Comunican de Jávea que ayer [?] comenzaron en Cabo de la Nao los trabajos para la construcción de
una caseta-poste, de sesenta metros de altura, para efectuar las experiencias de la telegrafía sin hilos, que
han de efectuarse entre dicho punto y Cabo Pelado de Ibiza.
Separa ambos puntos una distancia de noventa y seis kilómetros.
Dirige los trabajos el inventor de los aparatos, comandante de Ingenieros Sr. Cerv e r a .
Si las experiencias producen satisfactorio resultado, se repetirán a mayor distancia».”
3 8 Sobre este viaje puede verse “Las últimas experiencias de Marconi”, por el ingeniero militar F. del Río
Joan, en Madrid Científico, año X, nº 404 (30/1/1903). En el artículo, que parece se basa en un relato del
entonces teniente de la marina italiana Luigi Solari –compañero de travesía de Marconi y después constante
colaborador suyo y autor de su biografía–, la única referencia a Cádiz es la siguiente: “El 30 de Agosto [de
1902] se arrumbó [el Carlo Albert o] a Cádiz, y al doblar el cabo de San Vicente en la noche del 31, se vio
que el relieve ibérico no presentaba obstáculo a la propagación de las ondas eléctricas”.
3 9 Reseñado en E l e c t r ó n, año VII, nº 188 (20/9/1902), “Marconi en Cádiz”, por el telegrafista Ángel
Zapata. Estanislao Rodríguez Maroto [17] a f i rma que Marconi realizó ensayos con sus aparatos ante los telegrafistas, pero Zapata en su relato describe una simple visita de cortesía, en la que se brindó con vermú To r i n o
(era al mediodía), y el inventor se limitó a contarles que había “realizado en la noche anterior pruebas satisfactorias de su sistema con las costas de Inglaterra”.
4 0 Se han encontrado tres referencias. La primera es de El Electricista, año III, nº 58 (5/1/1903), que
en el artículo “Telegrafía sin hilos” dice, entre otras cosas:
“Según nuestras noticias, el día 28 del pasado Diciembre se comunicaron algunas señales entre Jávea e
Ibiza, a unas 80 o 90 millas, consiguiendo por último transmitir, las palabras sin novedad.
Este resultado, del que según leemos en los diarios de gran circulación se siente satisfecho el Sr. Cer v e r a ,
hace concebir fundadas esperanzas de que muy pronto quedará establecida una comunicación regular entre
dichas estaciones.”
La segunda referencia, aún más optimista, es de la Revista de Obras Públicas, año LI, nº 1424
(8/1/1903), en “Información”. Facilitada directamente por un ingeniero de Caminos, pues le llaman “querido compañero”, lleva el título “Telegrafía sin hilos, sistema de Cerv e r a ” :
“Nuestro querido compañero D. José Jimeno nos ha telegrafiado la siguiente noticia que tanto honra por
el éxito obtenido al ilustrado Comandante de Ingenieros militares Sr. Cervera, cuyo nombre es ya bien conocido por su ingenioso sistema de telegrafía sin hilos:
Aunque los aparatos y detalles de instalación no se han terminado, se han hecho ya ensayos preliminares entre las dos estaciones que se establecen en el cabo de la Nao, junto a Jávea, y cabo Pelado en Ibiza.
Las experiencias hechas en los últimos días de Diciembre tenían por objeto comprobar si la energía disponible para transmitir era suficiente y si los aparatos receptores gozaban de la sensibilidad necesaria para
que la comunicación sea perfecta entre dichos puntos, separados 96 kilómetros próximamente (52 millas).
El resultado fue sumamente satisfactorio, pues se recibieron perfectamente en Ibiza todos los despachos
transmitidos desde el cabo de la Nao.”
Esta información de la Revista de Obras Públicas la reprodujo en “Noticias”, citando la fuente y con
pequeñas variantes, La Naturaleza, cuarta época, tomo XIV, nº 2 (18/1/1903), que añadió el siguiente
párrafo:
“Se está activando toda la instalación en ambas estaciones para continuar los ensayos y efectuar las pruebas oficiales, que se espera den resultados completos ya que en condiciones que todavía no son las definitivas se ha conseguido éxito satisfactorio.”
4 1 No se incorporó a su destino al concluir la licencia, y fue dado de baja en el Ejército, aunque post e r i o rmente, por real orden de 24 de Enero de1905, fue readmitido, al haberse sobreseído la causa que se
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le instruyó, quedando en situación de supernumerario a petición propia, hasta que al año siguiente se le concedió el retiro.
4 2 El 10/1/1904 La Energía Eléctrica, año VI, tomo 9, nº 1, “Información”, “Escuela especial libre de
Ingenieros electricistas y mecánicos. Enseñanza por correspondencia”, da la noticia de su nombramiento
como director de La Internacional Institución Electrotécnica que se ha abierto en Valencia, “después de un
largo viaje por Europa y América, donde ha estudiado los detalles de la instrucción que se da en las escuelas modern a s ” .
4 3 Todavía en Mayo de 1903, J. Sandoval, que debe ser el José Sandoval y Espigares comisionado por
Telégrafos para participar en las pruebas, firmó en “Cabo Pelado (Ibiza)”, un artículo aparecido en E l
E l e c t r i c i s t a, año III, nº 75 (25/6/1903), titulado “Aplicación de las ondas hertzianas a la telegrafía con [sic]
hilos”, que, en cualquier caso, no contiene ninguna referencia a su trabajo allí.
4 4 Según la Revista de Obras Públicas, año LI, nº 1461 (24/9/1903), en “Información”, y E l e c t r ó n, año
VIII, nº 225 (30/9/1903), en “Noticias”, ambas bajo el título “El telégrafo sin hilos en España” y citando a
Gil Blas de París (¿el semanario Gil Blas illustré que allí se publicaba?), las empresas estaban de acuerdo
para proceder a la transformación, así como para instalar estaciones en tres buques de guerra, el yate real
G i r a l d a y el Palacio de Miramar. Según escribió B. Santos [15] cuando todavía las cosas marchaban bien
para Cervera, el rey le habría encargado que montara estaciones en el G i r a l d a y en otros dos buques no
d e t e rm i n a d o s .
4 5 Telegrafía y Telefonía sin Hilos no se había disuelto después de la marcha de Cervera. Un suelto de
E l e c t r ó n, año VIII, nº 211 (10/5/1903), en la sección “Industrias eléctricas”, “Información”, bajo el nombre
de la empresa, anunciaba el horario para canjear los resguardos provisionales por las acciones efectivas en
la sede social, Don Martín, 67, e indicaba que seguía abierta la suscripción de acciones de 500 pesetas.
En 1906 la sociedad ya estaba en liquidación, de acuerdo con una noticia de La Energía Eléctrica, año VIII,
nº 13 (10/7/1906), en la sección “Crónica e información”, que anuncia la entrega, a partir del 25 de Junio,
de un dividendo de 10 ptas. por acción, a cuenta del saldo de liquidación.
4 6 En año III, nos. 78 y 80 (25/7 y 15/8/1903, respectivamente), “Noticias”. El primer suelto dice
así: “Llama la atención de todos los individuos del Cuerpo la falta de noticias sobre la instalación y éxito del
sistema Cervera, en las Baleares. ¿Se ha cursado ya algún telegrama? ¿Se cursará pronto? Este asunto de
i m p o rtancia técnica y económica merece ser conocido y la Dirección general hará bien en informar al público de cuanto ocurra.” Y el segundo: “Nos aseguran que el Comandante de Ingenieros Sr. Cervera ha sido
declarado de reemplazo en el Ejército por no haberse presentado al finalizar la licencia de que disfrutaba.
¿Quisiera decirnos la Dirección general qué hay de la experiencia de la telegrafía sin hilos?”
4 7 Las conferencias tuvieron lugar en el Centro del Ejército y de la Armada, las noches del 7 y 27 de
Noviembre de 1903, y se recogieron en un folleto [33]. Matilla dijo, entre otras cosas, en su relato de los
sistemas empleados en cada país: “... en España se llevaron a cabo pruebas excelentes del sistema Cerv e r a ,
en las que auxiliaron los trabajos y experiencias las sabias disposiciones de los ilustrados tenientes de
Ingenieros Sres. Peláez, Campomanes [sic] y Quintana”.
4 8 Año IV, nº 96, “Noticias”.
4 9 En la primera edición, apartado 176, escribieron:
“La Dirección de Correos y Telégrafos ha
facilitado y auxiliado la instalación de dos estaciones de ensayo con aparatos Cervera, una en Cabo La Nao,
sobre la costa de Valencia, y otra en la isla de Ibiza. Ignoramos los resultados obtenidos; pero sospechamos
que no han sido satisfactorios. En la segunda matizaron la última frase, dejándola en “Los resultados obtenidos, sospechamos que no han sido satisfactorios”.
5 0 Del ingeniero militar Eduardo Gallego Ramos, nacido en 1873, da noticia el Espasa. Fue secretario
de redacción de La Energía Eléctrica [véase año VIII, nº 2 (25/1/1906), p. 56], revista en la que firmó numerosos artículos, y que publicó también su reseña del libro de Estrada y Agacino, en año VI, tomo 9, nº 8
(25/4/1904), “Bibliografía”.
5 1 López fue uno de los redactores de La Energía Eléctrica (véase, por ejemplo, la relación del tomo VII,
1902), y firmó en ella muchos artículos propios y traducciones. La revista, año VII, nº 4 (7/2/1905), reseñó
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muy elogiosamente su versión ampliada del libro de Murani, en “Bibliografía. Manuales Romo: Ondas hertzianas y telegrafía sin hilos”, por José G. Benítez. Este artículo le presenta como oficial de la Guardia Civil y
“amante de la ciencia, que tiene la voluntad firmísima de aprender él solo las matemáticas superiores”. López,
que firmaba sus colaboraciones sólo con su nombre, en el año VIII, nº 2 (25/1/1906), aparece con el título “Alumno de la Internacional Institución Electrotécnica”, la escuela de ingeniería por correspondencia de
C e rvera. En año X, nº 21 (10/11/1908), “Notas bibliográficas”, Eduardo Gallego reseña una nueva traducción de López, y dice de él que es profesor del Colegio de Guardias Jóvenes de Va l d e m o r o .
5 2 El autor agradece a Vicenç Cabanes i Climent, gran aficionado a escudriñar en el pasado de la radio
y coleccionista de documentos y aparatos a ella relativos, que le informara de la existencia de este testimonio de Cervera. Después ha encontrado que tampoco debió pasar desapercibido a Estanislao Rodríguez
Maroto [17], quien escribió: “… la traducción española de la obra de Murani, aparecida con el título de
Ondas Hertzianas y Telegrafía [sic] sin hilos en 1905, dedica unas cuantas páginas a los métodos empleados por el brillante ingeniero español [Cervera], quien, si en un principio recibió bastante apoyo, después
parece que se vio abandonado en sus esfuerzos y trabajos…”
5 3 C e rvera debió estar de vuelta en España antes de Noviembre de 1903, pues a principios de este
mes ya publicaba un artículo [19] con sus impresiones de un viaje por Pennsylvania. Posteriormente escribió,
en A rtes e Industrias, una revista de las escuelas de esta denominación, otro [20] en que hace referencia a
“un viaje por el extranjero”, quizá el mismo. Esta misma publicación, año III, nº 49 (25/5/1904), bajo el
título “La Internacional Institución Electrotécnica de Valencia” reproduce del periódico El Liberal un art í c u l o
reciente que relata una visita al centro, del que se dice “funciona hace seis meses”.
5 4 Parece que tampoco las “amarguras y pesimismos” que decía acudían a su mente cuando de telegrafía sin hilos se trataba, le impidieron seguir interesado en la nueva tecnología, pues en Febrero de 1904
publicó un artículo [21] sobre realizaciones del pionero canadiense de la radio Reginald A. Fessenden (18661932), que quizá había visto en su reciente viaje a Estados Unidos. Por cierto en este artículo Cervera sangra por herida aún abierta, cuando refiriéndose a ese país escribe: “Todas las ideas y proyectos encuentran
protección, sin que la envidia o la política combatan iniciativas o aniquilen energías. Nadie piensa […] en
hacer daño al vecino”. Las informaciones técnicas de este artículo fueron recogidas, citando fuente y autor, y
bajo el título “Telegrafía sin hilos sistema Fessenden”, en la sección “Información” de la Revista de Obras
P ú b l i c a s, año LII, nº 1486 (17/3/1904), y en E l e c t r ó n, año IX, nº 242 (20/3/1904).
5 5 Téngase en cuenta que Vicente Cabeza de Vaca y Fernández, Marqués de Portago, organizador de
esta m o r a t o r i a, había sido relevado en la Dirección General de Telégrafos en Marzo de 1901 por Federico
Laviña y Laviña, que fue quien decidió la adjudicación del enlace Jávea-Ibiza a la empresa de Cer v e r a .
Laviña, a su vez, fue sustituido por Rafael Monares e Insa en Diciembre de 1902. Si ya resulta raro que dos
directores generales sucesivos –conservador el primero, liberal el segundo– mantuvieran la misma política, es
desde luego inverosímil que un tercero –conservador de nuevo– la continuara también.
5 6 Tomo 45, nº 25 (23/6/1906), “La telegrafía sin hilos entre Almería y Melilla”.
5 7 Primera entrega de “El telekino y la telegrafía sin hilos”, año VII, nº 22 (25/11/1902).
5 8 Podría tratarse del catedrático Francisco de Paula Rojas y Caballero Infante (1833-1909), ingeniero
industrial, considerado el p a t r i a r c a de la electricidad en España, o del ingeniero militar Francisco Rojas Rubio,
seguramente hijo del primero, cuyo nombre aparece relacionado también con temas eléctricos. Sancho López
[18], al referirse al t e l e k i n o, escribió que un oficial de la Guardia Civil apellidado Ferreras había hecho también “notables trabajos” en el mismo sentido.
5 9 Año III, tomo 5, nº 9 (10/5/1902), en “Información”, “Nueva Sociedad para la explotación de las
patentes utilizables en la telegrafía sin hilos sistema Cerv e r a ” .
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