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Alemania se pudo equivocar

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Alemania se pudo equivocar
TRIBUNA DE
OPINIÓN
)
Salidas a la crisis (3)
Alemania se pudo equivocar
¿Qué defiende Ángela Merkel?
RicardoVergés
Arquitecto y economista
www.ricardoverges.com
La canciller alemana se encuentra entre el yunque de la “nueva” Europa de dos
velocidades y el martillo de su electorado, ansioso por recuperar el dinero privado
prestado a España tras dar a Grecia por perdida. Seguramente Rajoy pagará caro la
prisa por ponerse de su lado tras ocho años de siesta que debiera haber aprovechado para enterarse de algunos “secretos oficiales”. Porque lo que queda de la nueva
generación de españoles quiere saber de dónde salió tanto dinero como para que
sus progenitores hundieran el país bajo el peso de tantas barbaridades. También
quiere conocer su estado de cuenta y quiénes son los verdaderos acreedores, porque los datos de las Estadísticas Financieras Internacionales (EFI) recogidas por el
FMI permiten refutar la hipótesis ampliamente difundida de que el ahorro alemán
ha sido la fuente de los ingentes préstamos realizados a España y otros países del
Sur desde finales de 2003.
SOBRE EL AHORRO ALEMÁN
E
El catedrático de economía de la Universidad de Colonia, Juergen Donges –nacido en Sevilla en 1940–, reunió en un
libro1 varias contribuciones de antes de
la crisis, sobre el ambiente sociopolítico
de algunos países de la Unión Europea. Este libro
es más interesante para entender lo ocurrido que
leer tantos discursos day after de quienes no apercibieron la burbuja, sino todo lo contrario.
apenas llegó al 1% anual, mientras que la Eurozona
sin Alemania, registró una tasa de 1,7% y EE.UU
un 2,4%. En cuanto al mercado de trabajo, Alemania
es el único país de la zona donde la creación neta de
empleo ha sido casi nula durante todo ese período… y
que el paro laboral ha subido, de ciclo coyuntural a ciclo coyuntural, produciendo un efecto de “histéresis”
generador de desempleo de larga duración.”
Sobre su país, el autor sugiere (cap. 9, escrito
en 2004), que “la economía alemana tiene dos caras.
Por un lado la de disponer de una industria y sectores de servicios modernos, con niveles de tecnología
avanzada elevados y un grado de competitividad internacional envidiable; por otro lado, la de encontrarse
inmersa desde hace tiempo en una crisis de crecimiento y de empleo profunda. El pobre comportamiento
de una economía tan grande como la alemana (una
tercera parte de la UE-15), no puede más que lastrar
la economía europea.”
Estas consideraciones confirman lo que yo
mismo observé a través de las Estadísticas Financieras Internacionales (EFI) de los años 90 recogidas
por el FMI, y que publiqué en 2002 en la revista
L’Observateur de l’immobilier2. Tales datos no permiten detectar “milagro” alguno, ni tampoco recesión como la sugerida por el apodo de “farolillo
rojo” colgado, según Donges, no sólo por otros
países de la UE, sino también por ciertos políticos
alemanes cuando les toca pasar a la oposición. En
cuanto a la inflación, Alemania permanece en el
ecuador de la gama reducida -y poco creíble- de
tasas del IPC de Eurostat (excluida Grecia).
“Las cifras hablan por sí solas: durante el período
1991-2003 tras la reunificación, el incremento de PIB
Donges atribuye esta atonía de la Alemania
de los años 90 por un lado a la difícil reunifica-
pág 48/nº 56/2012
57/2012
ción, mediante medidas destinadas a cerrar ciertas heridas abriendo otras y, por otro lado, a la
larga marcha hacia un supermodelo de bienestar
y de ayuda pública a casi todo, con altas contrapartidas que han acabado por erosionar el incentivo económico y por reducir su competitividad
internacional (pág. 191).
Donges observa también que durante el período 1991-2003, “el sector más dinámico es el de la
economía sumergida. Se estima su tamaño a un 16%
del PIB; hace diez años era el 10%...). El fraude del
IVA asciende en 2004 a casi 18.000 millones de euros (un 12% de la recaudación debida y casi el doble
de hace cinco años). Es un dato más que anecdótico,
puesto que la sociedad alemana tenía por costumbre
de respetar las leyes y cumplir con las obligaciones
tributarias.
Estos planteamientos no han sido desmentidos por su autor en textos más recientes (el
último el pasado mes de febrero 3). En cambio,
chocan frontalmente con una hipótesis ampliamente difundida, que no es otra que la del ahorro
alemán como fuente de los ingentes préstamos
realizados a España y otros países del Sur, desde
finales de 2003. Es cierto que se ahorra algo más
en el Norte, parte de lo cual ha debido revertir en
financiación inmobiliaria en España. Pero según
Comercio Exterior, el total del ladrillo en la financiación privada de origen extranjero (y no sólo
alemán) arroja cifras anuales de 10 dígitos (miles
de millones) y no de 12 (cientos de miles de millones) como las que ahora debemos devolver.
Por ejemplo, Donges cita la “vivienda en Mallorca” antes del euro, pero las cifras ulteriores
acerca de la inversión inmobiliaria extranjera en
España -de la que tan solo un tercio es vivienda
nueva- sugieren que ésta es atribuible en un 55%
al Reino Unido y tan sólo en un 5% a Alemania.
O sea, que hay que buscar otro origen para aquellos préstamos dinerarios privados, que no fueron
inversiones, pero que bancos alemanes y de países
europeos del Norte colocaron a sus bancos homólogos del Sur, particularmente a España. Ésta los
ha “momificado” a su vez en activos tóxicos, hoy
en manos del sector inmobiliario y afines, por un
valor cercano a los 600.000 millones de euros.
SOBRE LA ACTIVIDAD MONETARIA
En el capítulo 3 del citado libro, Donges reproduce otro artículo suyo de 20044: “Para los alemanes, el Deutsche Mark como moneda fuerte era todo
un símbolo de la identidad nacional y un emblema del
llamado “milagro económico” de la posguerra y, por
consiguiente, costaba más desprenderse de él. En cambio, en España, no se hacía notar en momento alguno
un escepticismo sobre la substitución de la peseta; en
la población incluso reinaba la euforia. Posiblemente en
España no se tenían demasiadas razones para lamentar
su desaparición, dado que siempre había sido una moneda débil y de convertibilidad restringida.”
pág 49/nº 57/2012
TRIBUNA DE
OPINIÓN
)
La liquidez adicional constituida por
Alemania no revertió en inversión
en su propia economía, sino que
pasó a formar parte de una reserva
que tan solo emergió
a la hora del cambio al euro
Es obvio que desde la reunificación y anuncio del cambio al euro, Alemania ha vivido un
relativo receso en lo político-económico causado
no solo por los argumentos estructurales esgrimidos por Donges, sino también por la pérdida de
confianza en la que iba a ser su moneda futura.
Esta inseguridad se habría evitado si se hubiesen
adoptado medidas a dos velocidades que nivelaran en unos años las tendencias inflacionistas de
algunos pesos pesados del Tratado de la Unión,
concretamente España e Italia. Claro que tampoco los resultados habrían sido decisivos, visto el
ulterior desmadre monetario-financiero, pero la
Europa del Norte no lo veía así. Para esa parte de
Europa ir a una sola velocidad implicaba riesgo de
devaluación por causa de la inflación y de la menor productividad del Sur.
Dudo que sepamos algún día cómo y a qué
nivel se articuló la defensa del poder adquisitivo
del futuro ex marco, visto los complicados mecanismos de emisión monetaria que han llevado a
los bancos a saltarse el principio de Friedman5 (y
ello a pesar de que los propios bancos centrales lo
tienen por norma…). Lo cierto es que entre 1991
y 1998, y probablemente a sabiendas del propio
Bundesbank -que no siempre ha estado en sintonía con el proyecto monetario europeo6-, la relación entre la masa monetaria M3 según las EFI del
FMI y el producto interior bruto corriente en moneda nacional según la OCDE, no cesó de crecer.
En el gráfico 1, en el que solo figuran los países de la Eurozona-Norte (excluyendo Luxemburgo y Finlandia), debido a que los del Sur
presentan datos desagregados erráticos o de difícil interpretación situados por debajo de 1,00.
Lo novedoso es que en los datos económicos de
Alemania no se observa repercusión alguna del
aumento de liquidez, ni en sentido positivo (producción, ocupación…), ni en sentido negativo
(inflación, paro…), con la certeza añadida de
pág 50/nº 57/2012
que los saldos en superávit o en déficit en todos
conceptos con el exterior, vienen incluidos tanto
en el numerador como en el denominador. Ello
significa que de alguna manera y por medio del
sistema de reserva fraccionada 7, la liquidez adicional constituida por Alemania no revertió en
inversión en su propia economía, sino que pasó a
formar parte de una reserva que tan solo emergió
a la hora del cambio al euro.
Mientras tanto, y a la diferencia de las estadísticas económicas y financieras que ignoraron el
hecho, las series del FMI sí que han documentado el correspondiente aumento de deuda monetaria con el Bundesbank y algún que otro banco
central del Norte. En todo caso, y a falta de otra
información específica que se nos pueda proporcionar, insisto en la hipótesis de que éste ha sido
el origen más probable del dinero prestado a España desde octubre 2003.
¿HAY QUE DEVOLVER DINERO BUENO POR
DINERO MALO?
Veamos primero los saldos vivos de deuda
privada según el Banco de España, reflejados en el
Grafico 2. Dichos saldos, pueden clasificarse en
tres grupos.
1. Actividad en general (excepto inmobiliaria): agricultura, industria, energía, servicios y
resto de actividades (naranja)
2. Hipotecas de los hogares (azul)
3. Construcción, inmobiliarias, intermediación, servicios adyacentes (verde).
La deuda del primer grupo puede calificarse
de normal 8, salvo en suministros para la construcción. Esta deuda asciende a 630.000 millones
y es interna, siendo su problema el aval con activos sobrevalorados. Por su lado, los recortes y
medidas fiscales no matan a la gallina de los huevos de oro, pero sí que la mutilan seriamente al
reducir el cash-flow del que se alimenta el propio
pago de la deuda.
El segundo grupo es el de hipotecas a compradores finales, cuya deuda asciende a 650.000
millones. Un 30% tiene titular, pero un 57% solo
está cedulada, lo que revierte el riesgo de impago
al propio banco. De momento, los bajos tipos de
interés contienen la morosidad, pero ¿y si sube el
Euribor y que el paro afecta a la clase media-alta
hipotecada durante el auge? Además, el relativo
cumplimiento desde 2008 no amortiza lo suficiente. Ello se explica por la intensa refinanciación
para alargar plazos. En todo caso, el problema es
de derecho civil, donde tanto da que los afectados acreedores como deudores sean nacionales o
extranjeros.
La deuda del sector inmobiliario asciende a
490.000 millones, incluida la intermediación cuyo
inflado alivia a los balances bancarios de activos
tóxicos (casi todos). Pero se rozarían los 600.000
sin los rescates del gobierno anterior… y de la
propia Europa. Se aprecia sobre todo que, aparte
la intermediación relativamente reciente, es con
dinero extranjero con el que se ha financiado la
burbuja, puesto que tal deuda acumulada coincide en evolución y en volumen con la deuda
dineraria que los bancos españoles mantienen
con los bancos europeos partícipes del mercado
interbancario de Frankfurt (EFI del FMI en rojo
en el gráfico 2).
Éste es pues el dinero salido de la reserva acumulada sobre todo por Alemania durante los 90,
que luego los bancos europeos han cambiado al
euro en 2002 y prestado finalmente a los nuestros
y éstos a su vez al sector inmobiliario para levantar esas monstruosidades que nadie quiere, ni
siquiera como garantía.
CONCLUSIÓN
Hace 6 años que Donges reconocía en una
entrevista sobre España, “la existencia de un nubarrón muy serio que tiene este país con el tema del
mercado de la vivienda… y que creará problemas para
el resto de los países europeos… Es un problema de liquidez. Prácticamente toda la que generan los bancos
europeos se la queda España para financiar vivienda,
y eso es una burrada (sic).” 9. Es una lástima que
la entrevista no revelara cómo se había generado
esa liquidez, ni aludiera a la facilidad con la que
nuestros bancos se hacían con ella, dado que de
haber sido ahorro, los europeos se habrían preocupado mucho más de su destino. Así y todo, la
intervención de Donges fue determinante, pero
llegaba tarde y no tuvo el impacto mediático suficiente. De modo que cuando en la misma época,
mis informes estadísticos de visados de proyecto
confirmaron los temores de los medios internacionales, el propio Consejo de Ministros zanjó el
tema con argumentos “metodológicos” equivocados y de esta forma Frankfurt pudo continuar
liquidando pasivo algún tiempo más. Eso sí, mi
institución de arraigo no esperó a que terminara
de hacerlo para relevarme de mi cargo. [
]
NOTAS
1 (2007). Estudios de Política Económica (1998-2006). Madrid:
Unión Editorial.
2 (2002). Crédit et marché du logement dans l’Union Européenne. L’Observateur de l’immo-bilier, 53, 16-23. Crédit Foncier de
France. www.ricardoverges.com/pdf/Observateur2002.pdf
3 “Competitividad internacional: el caso alemán.” Documentos a
debate. 47 (2012), IDOE, Universidad de Alcalá de Henares.
4 Revista del Instituto de Estudios Económicos, 1, 46-67.
5 Los distintos equilibrios económicos y financieros sólo pueden
mantenerse si la masa monetaria en circulación evoluciona en
todo momento como el volumen real de transacciones.
6 Vidal Folch, X. (2011). “Las traiciones del Bundesbank a Europa”,
El País, 25 marzo, p. 41.
7 De hecho, este sistema permite renovar durante largos períodos,
los créditos de corto plazo en moneda recién emitida.
8 No es normal que, para desarrollarse, una empresa tenga que
endeudarse forzosamente. La reinversión de beneficios podría ser
suficiente, si los accionistas aprendieran a valorarlo.
9 “La inmigración y la vivienda pueden ser los grandes problemas
de España”, Entrevista. El Economista, 11 julio 2006. p. 24.
pág 51/nº 57/2012
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