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Llamas del Mouro - Artesanía de Asturias

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Llamas del Mouro - Artesanía de Asturias
PRINCIPADO DE ASTURIAS
Cangas del Narcea
Tebongo
Biescas
Besullo
Obanca
Llamas
del Mouro
Corias
CANGAS DEL NARCEA
LLano
La Regla
de Perandones
Puenticiella
Cibuyo
Na
rc
ea
Carballo
Rí
o
Cerámica negra de
Llamas del Mouro
Ventanueva
Moal
Larón
Monasterio
de Hermo
La cerámica negra de Llamas del Mouro
se moldea actuamente en manos de la
familia de Jesús Rodríguez Garrido
Un símbolo de la
cultura asturiana,
de su historia y su
carácter late en el
barro de Cangas del
Narcea.
Hijos
Manuel Rodríguez Suárez
Marcelino Rodríguez Suárez
Verónica Rodríguez Díaz
Raúl Rodríguez Arias
Esteban Rodríguez Díaz
Víctor Jesús Rodríguez Díaz
GRÁFICAS RIGEL. D.L.: AS-630/2013
Llamas del Mouro pertenece a la parroquia de San Martín de la Sierra.
Situado a 22 Km. de la capital del concejo, Cangas del Narcea, este pequeño
pueblo asturiano ha conseguido traspasar las fronteras internacionales con su
original cerámica negra.
Cerámica negra de
Llamas del Mouro
Nietos
L lamas
del
M o ur o
Cerámica negra de Llamas del Mouro
Actualmente, la
familia Rodríguez
extrae el barro del
reguerón, a un
kilómetro del alfar.
El original horno de
chimenea utilizado
en la elaboración de
la cerámica negra
esconde el misterio
de su color.
La tradición alfarera de este pequeño pueblo asturiano, que tuvo
su periodo de esplendor en los años 30, es un legado de sabiduría
que se ha ido transmitiendo de padres a hijos, en el mismo estado
en que la recibieron, enriqueciéndola con el talento y la frescura
de cada nueva generación.
Llamas del Mouro es el único lugar occidente de Asturias donde
se sigue elaborando la cerámica negra.
Portadores de una gran tradición
Hoy en día, los descendientes de Jesús Rodríguez Garrido, fallecido en 1992, son los únicos artesanos de Llamas del Mouro que
mantienen viva la tradición de la Alfarería Negra.
Esta singular cerámica asturiana es apreciada no sólo por la belleza de su exclusiva talla y su particular color, sino también por
sus extraordinarias cualidades de resistencia y conservación de
alimentos.
El secreto de su elaboración consiste en una gran minuciosidad y
destreza para la buena selección de los materiales; paciencia en
cada espera del proceso y, sobre todo, llevar en la sangre el oficio
de la familia Rodríguez, que pone el alma entera en el trabajo de
cada pieza.
La cerámica
negra de Llamas
del Mouro ha
resistido desde
sus comienzos,
sin interrupción,
gracias a la
perseverancia de
los habitantes de
este pueblo.
La correcta elección del barro es fundamental.
Se utilizan dos tipos de barro, el claro, que
se deja reposar en agua, y el «colorao», que
es necesario triturar con esmero antes de la
mezcla.
Una vez amasados, se configuran las pellas,
bolas de barro de un tamaño adecuado para
su posterior trabajo en el torno.
En el torno de pie se da forma a las piezas:
las de siempre y las que propone el mercado
actual.
Las piezas
de cerámica
elaboradas
en Llamas del
Mouro están
registradas y
protegidas por la
ley de Patrimonio
Español de 1985.
Ceniceros,
juegos de
café, palmatorias... son
ahora objeto de
esta artesanía que
recoge sus orígenes para integrarse en las nuevas tendencias de la alfarería.
Una vez moldeadas y ligeramente endurecidas
al sol, se bruñen las piezas con una «piedra de
mar», con la que también se dibujan los sencillos motivos decorativos característicos, a base
El cuño que firma las piezas es JR (Jesús Rodríguez). Padre,
abuelo y maestro de los actuales alfareros de Llamas del Mouro.
de líneas paralelas o círculos. En ocasiones, se realizan incisiones
con el punzón, para obtener los típicos punteados o rasgados.
Una vez metidas las piezas en el horno, apiladas casi hasta la
altura del único agujero central de la chimenea, se cubren con
trozos de vasijas. Encima de ellas, se colocan los «tapines», trozos
de tierra con hierba, con la hierba hacia afuera. A medida que
se realiza la cocción, hay que tabasar, reponer los tapines que se
van consumiendo. Se debe atizar el fuego con maestría, de forma
que las llamas salgan por la única abertura del horno.
El modelo tradicional más apreciado es el cántaro o xarro del agua, que requiere de una mayor elaboración, por las cuatro veces que se
debe trabajar en el torno.
La mezcla de las leñas también es muy importante. Se utilizan
uces, raíces de piorno y otras leñas naturales de la zona, que,
en general aporten muchas calorías como cepas secas de brezo
o roble.
Otras de las muchas piezas que se realizan
son la olla, la fedidera, recipiente para hacer
mantequilla, el porrón, la escudiella, cuenco
que se usaba para comer, el vedriu, barriles,
queseras, caveros o jarra para el vino, pucheros, aceiteras...
El admirado color negro final, de brillo espectacular, se consigue tapando el único agujero que queda en el horno, después
de cerrarlo bien para que «no respire» y quede el fuego atrapado
con las piezas, consiguiendo una atmósfera reductora. El humo
ahogado en el horno, penetra por todos los poros del barro y se
vuelve negro.
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