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Madre sobrevive a un terrible mal ya la indiferencia

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Madre sobrevive a un terrible mal ya la indiferencia
cmyk
8
Lunes 31 de agosto de 2015, Trujillo, La Libertad
Tras cuernos palos.
MiRegión
Su padre Milciades Gonzáles Meléndez (75) vive su calvario en el
caserío de Marmot. Los médicos lo han desahuciado y ahora padece
de intensos dolores como consecuencia de cáncer al rostro.
Nancy González fracasó en el amor. Conoció a Donaldo Saucedo Osorio, un militar del ejército, quien
la embarazó y abandonó. Se negó a firmar a la pequeña Andrea y hasta el momento no saben nada
de él. “Yo quisiera conocer a mi padre para pedirle que ayude a mi madre que está muy enferma.
Para mí no quiero nada”, dice con firmeza Andrea.
La médico del puesto de salud de Compín, Yulissa Ávalos, contó
que Nancy se curó de la tuberculosis y fue dada de alta. Luego que
completó su tratamiento desencadenó la dermatomiocitis.
Se supo que los exámenes practicados a Nancy aún están en
estudio, pero como nadie se interesa no recibe tratamiento. Sus
hermanas que viven en Trujillo no la quieren tener en sus viviendas.
EJEMPLO. SU PEQUEÑA COMPARTE RACIÓN QUE RECIBE DE QALI WARMA PARA MITIGAR SU HAMBRE
Madre sobrevive
a un terrible mal
y a la indiferencia
Su padre Milciades Gonzáles Meléndez pide veneno a sus familiares para morir y
así acabar con el intenso dolor que lo agobia, como consecuencia de un cáncer
terminal que desmorona su rostro.
Hernán Flores Rodriguez
[email protected]
Nancy González Nacarino
derrama sus lágrimas cuando recuerda que su padre
Milciades nunca le dio
cariño. Su madre murió
cuando tenía apenas 12
años y creció en poder su
abuela Audina Gonzáles, a
quien recuerda con gratitud. “Sé que mi padre está
muy grave, pero no puedo
hacer nada por él”.
ancy Roxana Gonzáles
Nacarino tiene 40 años
y mantiene una lucha
constante e incansable
con las adversidades de la vida.
Pese a las penurias que ha tenido que sortear desde niña, ahora se aferra a la vida y aspira recuperar pronto su salud.
Acaba de vencer a la terrible
enfermedad de la tuberculosis,
que lo adquirió por contagio en
Buenos Aires – Argentina, donde trabajó durante tres años.
Ahora afronta una severa dermatomiositis, mal que consiste
en una inflamación que afecta a
la piel y a los músculos, enfermedad que la atormenta y deprime. A todo este drama se suma la indiferencia familiar. Su
condición de pobreza extrema y
falta de apoyo familiar la llevó a
abandonar su tratamiento en el
hospital Regional Docente de
N
La Industria
Trujillo y viajó al pueblo donde
nació: Compín, capital del distrito de Marmot, en la provincia
Gran Chimú, donde ahora se refugia en medio de la desesperanza.
Vive en un cuarto a medio
construir, en condiciones infrahumanas. En su interior se respira un ambiente de dolor, desamparo y resignación al
sufrimiento.
Huellas de dolor
Tiene el rostro casi desfigurado, debido a una severa hinchazón por acumulación de líquido(lindefema)quedrenópor
suspiernas.Lascicatricespordonde evacuó el líquido son recientes y como secuelas han quedado manchas oscuras en todo el
cuerpo.
“A veces siento morir, pero sé
que debo ser fuerte porque ten-
alvuelo.
Nancy necesita
ayuda urgente
de liberteños
La médico del puesto de salud
de Compín, Yulissa Ávalos, dice
que urge que la paciente retome
su tratamiento en Trujillo, pero
advierte que también atraviesa
por un severo cuadro nutricional
que puede complicar su caso.
Nancy necesita de una mano
caritativa para alimentarse, vivir
en mejores condiciones y curar
sus males. Si usted quiere ayudarla comuníquese a los números:
290628, 948707076 o al
966315120..
ASUME ROL. A su corta edad, Andrea tiene que cocinar para su madre que se encuentra muy delicada.
cmyk
go que trabajar para sacar adelante a mis dos menores hijas”,
dice entre sollozos.
Cuenta que una de sus hermanas que vive en Trujillo no
quiso asumir la responsabilidad
de apoyarla para sus controles
médicos. La mujer optó por lo
más fácil: llevarla al terminal terrestre y embarcarla en un bus
que la traslade a Compín, sabiendo que en su pueblo no tenía a nadie quien la atienda.
“Cuando llegó estaba irreconocible, pues semejaba un globoinflado.Estabahinchadadesde la cabeza hasta los pies. A la
fecha ha drenado parte del líquido acumulado en su cuerpo,
peroaúntienealgunaspartesinfladas, tal como los párpados”,
contó Lucía Flores, vecina de
Nancy.
No hay comida
Nancyviveconsupequeñahija Andrea Sarith González Nacarino ( 7), quien asume el cuidado de su madre. Su madurez,
pese a su corta edad, es impresionante. La sorprendimos cocinando. Tenía listas unas ‘cachangas’ para desayunar y se
anticipaba a la preparación de
arrozparaelalmuerzo.Diceque
solo comerán arroz, porque no
tienen otra cosa.
El fogón rústico e improvisado que llena de humo el recinto y atosiga a todos, le sirve para cocinar sus alimentos. Ollas
averiadas, platos despostillados
yalgunascucharastorcidasydesgastadas conforman el menaje
que usa la familia.
De pronto se oye un alarido.
“ … a cha chau”. Era el grito de
dolor de la pequeña Andrea. Estaba descalza y había pisado un
fierro que se había calentado en
elfogón.Ahídemostrósuvalentía
FOTOS:HERNÀN FLORES.
para enfrentar el dolor, levanta
su pie con ligereza, lo mira y sigue adelante. No se inmuta.
Un bocado para su madre
La niña que cursa el primer
grado de primaria se las ingenia
para alimentar a su progenitoria. Sale de clases a la 1 de la tarde y sabe que no tendrá tiempo
suficiente para cocinar. Ante esto, Andrea come la mitad de la
ración de alimento del programa Qali Warma que le dan en
su escuela para poder llevar un
bocado a su mamá. “A veces tengo mucho hambre y me quisiera comer toda la comida, pero
pienso en mi mamá. Yo quiero
mucho a mi mamita y deseo que
alguien la lleve a curar a Trujillo. No tenemos dinero ni comida. Yo le pido a Diosito que sane
a mi mami”, dice con voz entrecortada la pequeña Andrea,
mientras reflexiona con mirada
perdida y dice que la volverá a
extrañar si vuelven a llevarla a
Trujillo. Pero luego dice que no
le importa con tal de ver sana a
su mami.
‘‘
“A veces siento morir,
pero sé que debo ser
fuerte, porque tengo
que trabajar para sacar adelante a mis
hijas. Necesito ayuda
de personas caritativas para curarme”.
Nancy R. Gonzáles N.
Paciente.
POBREZA. A falta de una cocina, la niña respira humo intenso.
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