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“Mis lectores son individualistas y, aun diría, tan raros como yo” “Mis

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“Mis lectores son individualistas y, aun diría, tan raros como yo” “Mis
Número
653
Sábado,
17 de abril de 2010
SUSO DE TORO
ESCRITOR
La evocación de su abuelo Faustino, nacido en la provincia
de Zamora, ha actuado en esta ocasión como motor
de arranque de la historia que el compostelano Suso de Toro
cuenta en “Siete palabras”, novela cuya edición en castellano
acaba de salir al mercado publicada por Alianza Editorial
“Mis lectores son individualistas
y, aun diría, tan raros como yo”
N
miento, son tan sólo un par de
ellas.Yo, en cambio, concibo la liuevamente aborda us- teratura bien como un ejercicio
ted una suerte de viaje de retor- que obligue al lector a ver asno a un tiempo y a un espacio, pectos de la realidad que norsólo que, a diferencia de otras malmente no se quieren ver o
novelas anteriores, en ésta reco- bien como una suerte de castigo
noce que se trata de un viaje que el escritor se infringe a sí
personal ¿A qué viene este ejer- mismo. En “Siete palabras”, yo
partí de este último caso, pero el
cicio de sinceridad?
La verdad es que aún no sé resultado final ha sido que el
muy bien si es de sinceridad o lector que lo sigue se siente oblide desnudez, lo que sí sé es que gado a participar del viaje al
éste es un libro muy radical. De que yo le obligo, a realizar este
hecho, de no ser así yo no lo hu- examen de conciencia que le
biese escrito de esta manera, si- exijo. Tengo la impresión de que
no que tal vez me hubiese com- éste no es un libro de un públiprometido menos aunque, bue- co masivo, sino de mucha gente
no, lo que sí es cierto es que, pero, eso sí, separada individualcuente lo que cuente, un autor mente.
siempre acaba por mostrarse a
¿Una invitación a la reflexión
sí mismo o a su mundo interior. personal tal vez?
Pero en este caso, confieso que
Una invitación, no; ya digo:
sí, es decir, que he practicado un una obligación. Estoy convencicierto acto de violencia contra do de que “Siete palabras” demí mismo que, como no puede sencadena procesos internos en
ser de otro modo, seguramente el lector.Y esto no me lo invento
responde a una necesidad psi- yo, sino que es que me lo han
cológica muy profunda. Por otra contado a mí algunos de los lecparte, a medida que fui madu- tores.
rando este libro, fui comprenLo que sí se desprende de esdiendo que mientras en novelas tos viajes es que, al final, “somos
anteriores,
de dónde vecuando hacía
n i mo s ” ¿ T a n
que los persofatalista es usnajes se en- puede ser el fin de un ciclo
ted?
frentasen a su
Sí,
pero
en
el
que
he
basado
casi
pasado, ya me
cuando yo dipercataba de toda mi obra literaria: la de
go esto no lo
que, en realidigo en un
dad, ese no só- los viajes de retorno
sentido físico,
lo era mi tema, en busca de la identidad”
que también,
sino el tema
sino, sobre tode fondo de
do, metafísico:
toda mi obra.
me refiero al lugar de la infancia
Y acaso debamos interpretar o,en cualquier caso, a ese lugar
este libro como el del “viaje de íntimo al que tiene que ir cada
retorno” definitivo...
uno de nosotros, a esa fuente de
Podría, sí, éste muy bien po- la que mana lo más profundo de
drían ser el último libro de al- nuestro ser personal. Yo nunca
go...pero no sé muy bien de qué. hablo de países ni de ideologías
¿Tal vez el del final de un via- cuando hago literatura sino de
je de vueltas y el del inicio de vivencias íntimas.
uno de idas?
Con el personaje del pastor
Pues ¿por qué no? o ¿por qué realiza usted un auténtico alegasí? Te confieso que no tengo ni to de defensa de la “inocencia
idea de lo que vendrá después de la ignorancia”...
de “Siete palabras”, ni siquiera
Me da la impresión de que ha
de para dónde voy a tirar.
hecho usted una lectura excesiDe estos viajes en busca de la vamente política o, si lo prefiere,
identidad los personajes no sue- social, de “Siete Palabras”, y deslen salir muy bien parados. Us- de luego no es esa mi intención
ted mismo escribió un ensayo ti- como no lo ha sido en ninguna
tulado “Ten que doer”. ¿Por qué de mis novelas anteriores. En prihan de doler? ¿Por qué el fraca- mer lugar, lo que yo hago no es
so? ¿Por qué el desencanto?
una defensa de la ignorancia siLa literatura son muchas co- no de la inocencia, eso que quesas, y la diversión, el entreteni- de muy claro. El protagonista del
Salvador Rodríguez
“Siete Palabras”
Suso de
Toro, en
Santiago//
XOÁN ÁLVAREZ
libro lo que siente es una especia de consciencia de la inconsciencia, es decir, algo que va más
allá de un plano político o social...Cuando pongo en boca
del personaje esa “envidia de la
inocencia” lo que hago es hablar de la soledad del hombre
civilizado por ser salvaje, o la soledad del adulto por ser niño...
¿Algo que ver con Peter Pan?
No, en absoluto. Para mí Peter
Pan es una figura siniestra y el
llamado complejo de Peter Pan
es una patología contemporánea que tiene muy poco que ver
con lo que yo hago. Yo simplemente sostengo que la fuente de
cada uno de nosotros es un niño
y que cada uno llega a viejo sintiéndose ese niño. Por lo tanto,
más que un complejo de Peter
Pan, lo que sí puede haber es
una nostalgia de la infancia. Como la mayoría de la gente, yo
siento esa nostalgia pero, a la
vez, me siento un hombre comprometido con mi tiempo que
asume sus responsabilidades al
punto de que soy extremadamente crítico con las personas
que no asumen las suyas.
Resulta paradójico que, para
contar una historia tan personal,
hubiese recurrido usted a técnicas narrativas periodísticas, concretamente al reportaje...
Cada historia requiere un
“modo” de contarla y, ciertamente, gran parte de esa historia se
basa en una investigación y aquí
lo que se narra es el proceso de
la investigación y, simultáneamente, lo que va descubriendo
el protagonista y lo que va suciendo dentro del protagonista.
Es, por lo tanto, un relato al uso
pero confeccionado con materias distintas. Usted ha aludido al
reportaje y, ciertamente, aquí hay
reportaje, pero la obra contiene
también elementos propios del
relato policial, del libro de ideas,
del ensayo, de película de “road
movie”...hay algo de todo eso.
Todos mis libros tienen una forma distinta pero para mí eso
constituye parte de un proceso
natural que en absoluto es premeditado.
En sus últimos libros, el período que transcurre entre su edición en gallego y su edición en
castellano es cada vez más corto.¿Condiciona esto en algo su
manera de escribir?
No, para nada: ni se me pasa
por la cabeza. A mí lo que me
preocupa, cuando escribo, es el
lector. Si no consigo el efecto estético que pretendo en un lector
que previamente imagino me
siento fracasado. Yo lo que quiero es que el libro llegue al lector,
lo que pasa, y suele ocurrirme,
es que ese lector acostumbra a
parecerse a mí aunque paradójicamente mis libros tengan unos
lectores muy diversos que no están conectados entre sí. Mis lectores son individualistas y, aun
diría más, raros...como raro es el
autor (risas).
Alterna usted sus obras de ficción con libros ensayo y de opinión política e ideológica procedentes del periodismo. ¿De qué
modo afecta esta segunda faceta a la de creador literario?
Es algo que procede ya de mi
infancia. Cuando era niño, yo no
sólo quería ser artista sino que,
además, me fui formando en la
tradición de la crítica. Estoy ya
muy acostumbrado a analizar
tanto la sociedad como la vida
política y, como me doy cuenta
de que son dos líneas distintas,
sé que debo estar permanentemente alerta para que no se entremezclen la una con la otra, es
decir, que tan malo es que en la
literatura se te introduzca el
pensamiento discursivo como
que en el ensayo se te cuelen
elementos irracionales, fantásticos. Reconozco que me resulta
muy difícil escribir en ambas líneas y hacerlo separadamente,
pero en mí es inevitable.
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