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reino” (v. 42). ¿Por qué diría este criminal una cosa así? Si
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EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
reino” (v. 42). ¿Por qué diría este criminal una cosa así? Si consideramos el contexto, es probable que cuando el criminal escuchó al Señor orar
diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (v. 34),
haya sido conmovido por la maravillosa persona del Señor. Por tanto
dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino”.
Jesús le dijo: “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el
Paraíso”; esto muestra el atributo divino de Su amor
eterno e indiscriminado, el cual expresó por medio
de Su virtud humana, la cual nos prodiga un cuidado tierno
Jesús le dijo: “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso”;
esto muestra el atributo divino de Su amor eterno e indiscriminado, el
cual expresó por medio de Su virtud humana, la cual nos prodiga un
cuidado tierno (v. 43).
SI QUEREMOS SER UNO CON EL SALVADOR-HOMBRE EN SU VIVIR
DE DIOS-HOMBRE Y EN SU MINISTERIO, DEBEMOS SENTARNOS
A SUS PIES Y ESCUCHAR SU PALABRA, A FIN DE SER INFUNDIDOS
CON SU VIDA CON MIRAS A LA EXPRESIÓN DE DIOS,
Y PARA QUE TAMBIÉN SE INFUNDA SU DESEO DE QUE PODAMOS
SERVIR A DIOS CON MIRAS AL EDIFICIO DE DIOS
Si queremos ser uno con el Salvador-Hombre en Su vivir de Dioshombre y en Su ministerio, debemos sentarnos a Sus pies y escuchar Su
palabra, a fin de ser infundidos con Su vida con miras a la expresión de
Dios, y para que también se infunda Su deseo de que podamos servir
a Dios con miras al edificio de Dios (10:38-42; 1:53; 6:47-48). Esto ya
lo cubrimos en la palabra de apertura. Este punto es la carga crucial de
este mensaje.—E. M.
ESTUDIO DE CRISTALIZACIÓN DEL EVANGELIO DE LUCAS
La reproducción del Dios-hombre
(Mensaje 4)
Lectura bíblica: Lc. 1:31-32, 35; 6:35; Jn. 3:6b; 2 Co. 3:18; Fil. 1:19b,
20b-21a; 2:5-8; 3:9-10; 4:8, 13; Ef. 1:22-23; 4:24; Jn. 14:20; Ap. 21:2, 7
I. La vida de Dios-hombre que llevó el Salvador-Hombre constituyó un prototipo; este prototipo tiene como objetivo la reproducción, la producción masiva, del Dios-hombre en los creyentes—
Lc. 1:31-32, 35, 6:35; Ro. 8:29.
II. Cristo, el único prototipo, ha llegado a ser el Espíritu vivificante
todo-inclusivo que es un extracto de Sí mismo—1 Co. 15:45; Fil.
1:19b:
A. El Espíritu vivificante y todo-inclusivo es en realidad un
extracto del Cristo todo-inclusivo; como tal, el Espíritu vivificante y todo-inclusivo incluye todo lo que Cristo es, todo lo
que Él experimentó y todo lo que Él logró, alcanzó y obtuvo—
Hch. 16:7; Ro. 8:9; Fil. 1:19b.
B. El hecho de que Cristo llegara a ser el Espíritu vivificante está
relacionado con la reproducción del Dios-hombre; el Dioshombre es reproducido mediante el Espíritu todo-inclusivo—
2 Co. 3:18.
III. La reproducción del Dios-hombre requiere que nazcamos de
nuevo del Cristo pneumático en nuestro espíritu y seamos transformados por el Cristo pneumático en nuestra alma—Jn. 3:6b;
2 Co. 3:18; Fil. 1:21a:
A. El primer paso en la reproducción del Dios-hombre es que
tenemos que renacer del Cristo pneumático en nuestro espíritu con Su vida y naturaleza divinas—Jn. 3:6b:
1. El Espíritu que regenera es el Espíritu vivificante y todoinclusivo: el Espíritu de Jesucristo, quien es el extracto del
Cristo todo-inclusivo, crucificado y resucitado—1 Co.
15:45; Fil. 1:19b:
a. La esencia, los elementos, la naturaleza y la sustancia
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EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
de Cristo se hallan todos en el Espíritu todo-inclusivo;
es por medio de este Espíritu que Cristo, el Dioshombre, es reproducido—1 Jn. 2:20, 27; cfr. Éx.
30:22-30.
b. Este Espíritu incluye el elemento de la vida del Señor
que expresa a Dios, el elemento de las virtudes humanas restauradas, recobradas, fortalecidas, llenas de
poder y elevadas, como también el elemento de las
virtudes humanas enriquecidas y elevadas del Salvador-Hombre—Lc. 7:11-17, 36-50.
c. El Espíritu como el extracto de Cristo contiene el elemento del más alto nivel de moralidad—1:35, 75-79.
2. Todos los elementos que se hallan en el Espíritu todoinclusivo han nacido en nosotros por medio del Espíritu—
Hch. 16:7; Ro. 8:9; Fil. 1:19b; Jn. 3:6b; 1 Co. 15:45; 6:17.
B. Por causa de la reproducción del Dios-hombre, necesitamos
que el Cristo pneumático nos transforme en nuestra alma con
Sus atributos divinos, a fin de que dichos atributos eleven, fortalezcan, enriquezcan y llenen nuestras virtudes humanas, y así
Él sea expresado en nuestra humanidad—2 Co. 3:17-18; Ro. 12:2:
1. La regeneración se lleva a cabo con la vida y la naturaleza
divinas, pero la transformación requiere que los atributos
divinos eleven, fortalezcan, enriquezcan y llenen nuestras
virtudes humanas, a fin de que el Señor sea expresado en
nuestra humanidad—Ef. 4:2, 20-21, 23.
2. La transformación implica un cambio metabólico, un
cambio interno de vida—Ro. 12:2:
a. Para que se produzca dicho cambio metabólico, se
requiere que el elemento de la vida divina opere en
nuestro interior—8:2, 6, 10-11.
b. Esto produce un cambio no sólo en apariencia y comportamiento, sino también en vida, naturaleza y
esencia intrínseca—2 Co. 3:18.
IV. Aquellos que son la reproducción del Dios-hombre deben vivir a
Cristo, el Dios-hombre—Fil. 1:20b-21a:
A. El Evangelio de Lucas narra la historia de la vida de Dioshombre que llevó el primer Dios-hombre; ahora esta historia
tiene que ser inscrita en nuestro ser—6:35; 2 Co. 3:3.
B. El Cristo que vive en nosotros sigue siendo Aquel que posee las
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
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virtudes humanas que han sido fortalecidas y enriquecidas por
los atributos divinos—Gá. 2:20:
1. El Cristo que se está impartiendo a nosotros es una persona compuesta de la naturaleza divina con sus atributos
divinos y de la naturaleza humana con sus virtudes
humanas—4:19.
2. Cristo hoy está anhelando vivir en los creyentes la misma
clase de vida que Él vivió en la tierra; dentro de nosotros
Él sigue llevando una vida que está compuesta de los atributos divinos y las virtudes humanas—Jn. 14:19b; 2 Co.
10:1; 11:10.
3. Todo aquel que vive a Cristo, el Dios-hombre, es Su
reproducción: una réplica del único Dios-hombre, una
reproducción del prototipo—Ro. 8:29.
C. En Lucas vemos cómo Cristo se encarnó y llevó la vida de un
Dios-hombre; y en Filipenses vemos cómo Cristo se expresa en
nuestro vivir a fin de obtener muchas réplicas de Sí mismo—
Lc. 1:31-32; 6:35; Fil. 1:21a; 2:5-8; 3:9-10; 4:8, 13:
1. Pablo y Cristo tenían una misma vida y un solo vivir, pues
vivían juntos como una sola persona—1:21a.
2. En la descripción de 2:5-8 vemos que el Cristo de 1:21a es
el Dios-hombre mencionado en 2:5-8; por consiguiente,
vivir a Cristo es vivir al Dios-hombre.
3. Vivimos a Cristo como el Dios-hombre mediante la
abundante suministración del Espíritu de Jesucristo—
1:19b.
4. Si queremos vivir a Cristo como el Dios-hombre, necesitamos tomar Su mente; para tener Su mente es necesario
que seamos uno con Cristo en Sus partes internas—2:5; 1:8.
5. Al vivir nosotros a Cristo como el Dios-hombre, resplandecemos “como luminares en el mundo; enarbolando la
palabra de vida”—2:15b-16a.
6. Si hemos de vivir a Cristo como Dios-hombre, debemos
ser hallados en Cristo, conocer el poder de Su resurrección y ser configurados a Su muerte—3:9-10.
7. Cuando seamos hallados en Cristo, viviéndole como
Dios-hombre, Él será expresado en nuestras virtudes
humanas al revestirnos de poder—4:8, 13.
V. El resultado máximo de la reproducción del Dios-hombre es la
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EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
iglesia como la reproducción de Dios: un Dios-hombre corporativo y la incorporación universal, lo cual alcanza su consumación
en la Nueva Jerusalén—Ef. 4:24; Jn. 14:20; Ap. 21:2, 7:
A. La iglesia, el Cuerpo de Cristo, es la reproducción de Dios—Ef.
1:22-23:
1. El Dios-hombre, por medio de Su muerte y resurrección,
produjo una reproducción masiva de Sí mismo—Jn. 1:1,
14; 12:24.
2. La iglesia es la expresión de Dios, la plenitud de Dios, la
continuación de Dios, el aumento de la vida de Dios,
la propagación de Dios, el pleno crecimiento de Dios y el
rico excedente de Dios—Himnos, #93.
B. El un solo y nuevo hombre es el Dios-hombre corporativo—
Ef. 2:15; 4:24; Col. 3:10-11:
1. El primer Dios-hombre, el primogénito Hijo de Dios, es
la Cabeza de este Dios-hombre corporativo, y los muchos
Dios-hombres, los muchos hijos de Dios, son el Cuerpo
de este Dios-hombre corporativo—Ro. 8:29; Col. 1:18; 2:19.
2. En Cristo Dios se hizo hombre para producir un Dioshombre corporativo con miras a la manifestación de
Dios—1 Ti. 3:16; Col. 3:10-11.
C. El ser divino, infinito e ilimitado de Cristo con Su vida y Su
gloria divinas fue liberado por medio de Su muerte; como
resultado de esta liberación se produjo una incorporación universal del Dios consumado y los creyentes regenerados—Lc.
12:50; Jn. 12:23-24; 14:10-11, 20.
D. La Nueva Jerusalén, como consumación del Dios-hombre corporativo, es la suma total, la totalidad, de los muchos Dioshombres, quienes son la reproducción del primer Dios-hombre:
el Salvador-Hombre revelado en el Evangelio de Lucas—Ap.
21:2, 7.
MENSAJE CUATRO
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
Al hablar acerca de la reproducción del Dios-hombre, debemos
tener en cuenta tres versículos importantes del Evangelio de Lucas. Estos
versículos nos proveen una base para ministrar sobre este asunto, especialmente a la luz de las Epístolas de Pablo. Lucas 1:31 dice: “He aquí,
concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás Su nombre
Jesús”. El versículo 32 añade: “Éste será grande, y será llamado Hijo del
Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David Su padre”. Debemos
prestar atención a las palabras: “será llamado Hijo del Altísimo”. Luego,
Lucas 6:35 dice: “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y
prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande,
y seréis hijos del Altísimo”. En este versículo el único Hijo del Altísimo,
al describirnos el vivir de Dios-hombre, el más alto nivel de moralidad,
dice que nosotros, Sus discípulos, seremos hijos del Altísimo.
Así como el Evangelio de Marcos recibió la inf luencia del ministerio de Pedro y fue amoldado por el mismo, de la misma manera el
Evangelio de Lucas recibió la inf luencia del ministerio de Pablo y fue
amoldado por dicho ministerio. En Romanos 8:3 Pablo dice que Dios
envió a Su Hijo en la semejanza de carne de pecado; esto se refiere al
hecho de que Dios llegara a ser hombre. Romanos 1:3-4 dice: “Acerca
de Su Hijo, que era del linaje de David según la carne, que fue designado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la
resurrección de entre los muertos, Jesucristo nuestro Señor”. Luego en
el capítulo 8 Pablo habla de los hijos de Dios (vs. 14, 19). Aquí el pensamiento es el mismo: hay un único Dios-hombre, el unigénito Hijo de
Dios, quien llegó a ser el Hijo del Hombre (Jn. 1:14, 3:16). En la resurrección este Dios-hombre llegó a ser el Primogénito entre muchos
hermanos (Ro. 8:29). En Lucas, este primogénito Hijo de Dios es el
Hijo del Altísimo. Más adelante, esta persona, quien es el único Hijo del
Altísimo, describe el vivir de Sus discípulos, quienes son los “hijos del Altísimo”. Esto revela, al menos en forma de semilla, la reproducción del
Dios-hombre.
94
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
Considerables porciones de este mensaje son muy tiernas, e incluso
delicadas. No estamos hablando de ninguna forma externa de imitación, sino de una reproducción que es genuina, orgánica e interna, la
cual afecta todas las partes internas de nuestro ser. Todo lo que sea
interno e intrínseco de esta manera también es tierno, fino y delicado.
Por tanto, necesitamos al Espíritu como el Espíritu del Jesús glorificado (Jn. 7:39), el Espíritu de Jesús (Hch. 16:7), y al Espíritu de Cristo
(Ro. 8:9) como la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo
(Fil. 1:19), a fin de que en lo profundo de nuestro ser se lleve a cabo
esta obra de reproducción, una obra interna, tierna y delicada. En un
sentido, debemos experimentar esto individualmente, pero, al final de
este mensaje, hablaremos de manera específica en cuanto a la reproducción corporativa de este Dios-hombre-Salvador revelado en Lucas,
el cual llega a ser el Dios-hombre corporativo consumado, la suma, el
conjunto total de los muchos Dios-hombres, quienes, como la Nueva
Jerusalén, serán la plena expresión de Dios por la eternidad.
que estaba en Él, el resultado de ello fue que Dios se expresara en un
hombre.
A estas alturas necesitamos ver algo muy particular. El Evangelio de
Lucas revela a un hombre; sin embargo, esta persona —que al parecer
era simplemente un hombre que llevaba una vida humana— estaba
llena de la vida divina, la cual era su contenido. ¿Qué hizo posible que
Su humanidad, especialmente las facultades de Su alma, fuesen llenas
de la vida divina como su contenido? El Señor no vivió regido por Su
propia mente, por Su propia voluntad ni por Su propia parte emotiva.
Si hubiese permitido esto, el contenido y expresión de Su vivir habría
sido Su vida natural. Sin embargo, en lugar de ello, el Señor llevó una
auténtica vida humana al ser regido por la mente de Dios, por la voluntad de Dios y por la parte emotiva de Dios. El vivir, la expresión, de una
persona se manifiesta mediante el alma y sus facultades. Por tanto, al
llevar la vida de Dios-hombre, la mente del Señor, así como Su voluntad y parte emotiva, eran órganos que contenían y expresaban el pensamiento, la voluntad y el sentimiento de Dios en todo momento y en
cualquier situación. Cuando Él fue movido a compasión a causa de la
viuda que lloraba, lo cual se nos describe en Lucas 7:13, aquella compasión era el atributo divino de compasión que llenaba Sus sentimientos
humanos y se expresaba por medio de ellos. Cada vez que Él expresaba
Su amor, mostraba ternura y afecto, o estaba tranquilo, Dios mismo
era Su contenido. La clave para entender esto es que las partes internas
del Señor eran absolutamente uno con Dios. A medida que la reproducción de este Dios-hombre se efectúa en nosotros, el asunto crucial
es que Él logre ganar nuestras partes internas. Incluso la medida del
Señor Espíritu que recibamos a través de este mensaje está directamente relacionada con la medida en que estemos dispuestos a abrir
nuestro ser al Señor.
El primer Dios-hombre era un hombre cuyo contenido era Dios.
Las partes internas de Su ser estaban llenas de los pensamientos de
Dios, de Sus deseos y de Sus sentimientos respecto a todo asunto. Esta
clase de vivir fue profetizado de manera poética en el salmo 16:7, que
dice: “Bendeciré a Jehová que me aconseja; / Aun en las noches mis
partes internas me instruyen” [heb.]. ¿Cuántos maestros se mencionan
en este versículo? Aquí leemos: “Jehová que me aconseja” y “mis partes
internas me instruyen”. En la esfera humana, sabemos lo que significa
ser instruidos por nuestras partes internas; significa que somos regidos
por nuestro estado de ánimo, por nuestros sentimientos, por nuestras
LA VIDA DE DIOS-HOMBRE QUE LLEVÓ EL SALVADOR-HOMBRE
CONSTITUYÓ UN PROTOTIPO; ESTE PROTOTIPO TIENE
COMO OBJETIVO LA REPRODUCCIÓN, LA PRODUCCIÓN MASIVA,
DEL DIOS-HOMBRE EN LOS CREYENTES
La vida de Dios-hombre que llevó el Salvador-Hombre constituyó
un prototipo; este prototipo tiene como objetivo la reproducción, la
producción masiva, del Dios-hombre en los creyentes (Lc. 1:31-32, 35,
6:35; Ro. 8:29). No existen palabras en el lenguaje humano que describan adecuadamente el vivir del maravilloso Dios-hombre que se nos
relata en Lucas. El idioma está estrechamente relacionado con la cultura, y en la cultura tenemos la ética; sin embargo, no podemos decir
que el vivir del Dios-hombre fuera simplemente un vivir ético. En la
cultura también tenemos la moralidad, pero tampoco podemos decir
que Su vivir fuese simplemente un vivir moral. Incluso hoy en día el
asunto de la espiritualidad se ha infiltrado en la cultura humana;
el hombre desea ser espiritual, pero aparte de Dios y de Cristo.
Considere cómo podría describirse con palabras al Dios-hombre
revelado en Lucas. No hay precedente alguno, pues nadie jamás llevó la
clase de vida que Él llevó. Su vivir se basaba en Su mismo ser, el cual era
la mezcla de la divinidad con la humanidad, una entidad compuesta de
atributos divinos en virtudes humanas. Puesto que Él vivía por el Padre
95
96
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
opiniones y por nuestros puntos de vista. Sin embargo, esto era diferente con respecto al Señor Jesús. Jehová lo aconsejaba al ser el contenido de Sus partes internas, las cuales estaban mezcladas con Dios el
Padre. En consecuencia, Sus partes internas lo instruían.
La nota de pie de página del salmo 16:7 dice:
Cristo, el humilde Siervo de Jehová, era aconsejado por Dios,
y Sus partes internas lo instruían en las noches (Is. 50:4; Lc.
6:12). Cuando Dios aconsejaba a Cristo, como hombre, las
partes internas de Cristo lo instruían mediante el contacto
que Él tenía con Dios. Las partes internas de Cristo eran
uno con Dios. Ésta es la experiencia apropiada de un Dioshombre (cfr. Fil. 1:8).
Nuestro vivir de Dios hombre debe basarse en nuestro ser interno; de
lo contrario, dicho vivir será falso. Este vivir debe manifestar el contenido de nuestro ser. El Señor como hombre tenía partes internas, es
decir, tenía pensamientos, tiernos sentimientos, amor, afecto e intenciones. Él tenía toda clase de experiencias en Sus partes internas; sin
embargo, Sus partes internas eran uno con Dios. Ésta es la experiencia
apropiada de un Dios-hombre. Debido a que Él llevó una vida que
expresaba los atributos divinos en las virtudes humanas, con base en Su
ser —que está lleno de Dios en Sus partes internas— Él ahora puede
ser el prototipo. Es preciso que veamos más allá de Su conducta externa,
por espléndida que sea. En Lucas todo lo que el Señor hizo fue resultado de lo que Él era. Él era el Dios Triuno-hombre en Sus partes
internas. Él pudo llevar tal vida porque ésa era Su constitución intrínseca, lo cual lo llevó a ser el prototipo para la reproducción masiva.
En las dos secciones principales que siguen a continuación veremos
que el Cristo pneumático está llevando a cabo esta reproducción en dos
etapas principales. La primera etapa es la etapa de la regeneración. Es
posible que entendamos bastante bien lo que significa la regeneración;
sin embargo, el conocimiento parcial que tenemos de ella puede ser un
velo que nos impida ver algo más en cuanto a la reproducción del
Dios-hombre y nuestra regeneración. Cuando nacimos de nuevo algo
muy particular entró en nuestro ser, porque el Espíritu por medio del
cual fuimos regenerados no era simplemente el Espíritu de Dios. El Espíritu vivificante mediante el cual fuimos regenerados es un extracto. La
palabra extracto es muy particular y ha sido escogida de una manera
muy precisa. Por favor, no reemplacen esta palabra con ningún otro
sinónimo.
CRISTO, EL ÚNICO PROTOTIPO, HA LLEGADO
A SER EL ESPÍRITU VIVIFICANTE TODO-INCLUSIVO
QUE ES UN EXTRACTO DE SÍ MISMO
97
Cristo, el único prototipo, llegó a ser el Espíritu vivificante todoinclusivo que es un extracto de Sí mismo (1 Co. 15:45; Fil. 1:19b). En el
Estudio-vida de Lucas, el hermano Lee dice: “Un extracto es un líquido
que se extrae de una planta u otra materia orgánica, y que contiene la
esencia de ésta en forma concentrada” (pág. 524). Si aplicamos presión
a una naranja, el jugo que contiene la esencia de la naranja es extraído,
convirtiéndose así en el extracto de la naranja. Al referirnos al extracto,
podemos también usar la palabra espíritu. El hermano Lee dice: “Por
ejemplo, el vino puede ser considerado como el extracto, o el ‘espíritu’,
de las uvas. Siempre que extraigamos la esencia de una sustancia en
particular, obtenemos el espíritu de esa sustancia” (pág. 524). Además,
un extracto no sólo es una forma concentrada de la sustancia orgánica
de la cual es extraída, sino que también incluye muchas cosas. Por
ejemplo, el extracto de una naranja contiene la esencia, los elementos,
la naturaleza y la sustancia de la naranja.
Aquí estamos considerando el Espíritu vivificante en relación con la
reproducción del primer Dios-hombre, quien es el Cristo todo-inclusivo.
El Dios-hombre que murió y resucitó es una persona todo-inclusiva;
en la resurrección Él llegó a ser el Espíritu, por lo cual el Espíritu es un
extracto de Sí mismo. Por tanto, el Espíritu es también todo-inclusivo,
pues contiene la esencia, los elementos, la naturaleza y la sustancia de
este Dios-hombre. En el Espíritu se incluyen Su vivir de Dios-hombre
así como Sus virtudes y Su humanidad, las cuales fueron elevadas por
Su divinidad. Todo ello se incluye en este maravilloso extracto.
El Espíritu vivificante y todo-inclusivo es en realidad
un extracto del Cristo todo-inclusivo;
como tal, el Espíritu vivificante y todo-inclusivo
incluye todo lo que Cristo es, todo lo que
Él experimentó y todo lo que Él logró, alcanzó y obtuvo
El Espíritu vivificante y todo-inclusivo es en realidad un extracto
del Cristo todo-inclusivo; como tal, el Espíritu vivificante y todoinclusivo incluye todo lo que Cristo es, todo lo que Él experimentó
y todo lo que Él logró, alcanzó y obtuvo (Hch. 16:7; Ro. 8:9; Fil. 1:19b).
Todo lo que leemos acerca de Él en el Evangelio de Lucas —todas las
experiencias del Señor y cada faceta y aspecto de Su vivir— se
98
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
encuentra en este extracto. Su humanidad divinamente enriquecida,
que está compuesta de Dios con los atributos divinos y el hombre con
las virtudes humanas, se halla en este extracto.
Jesús. Éste es el Espíritu mediante el cual fuimos regenerados, y éste es
el Espíritu que impartió a nuestro ser el extracto del Dios-hombre
junto con Su vivir de Dios-hombre y Su humanidad divinamente enriquecida. Sin embargo, incluso en Juan 3 encontramos un indicio de
que el Espíritu está intrínsecamente relacionado con el Hijo de Dios,
pues los versículos del 3 al 6 nos dicen que somos regenerados, y luego
los versículos del 14 al 16 nos dicen que recibimos la vida eterna al
creer en el Hijo. Ser regenerados es recibir la vida divina, además de la
vida humana que ya poseemos. Recibimos la vida divina al creer en el
Hijo y nacemos de Dios, somos regenerados, por medio del Espíritu.
Esto es una misma acción porque el Espíritu mediante el cual somos
regenerados es el Espíritu todo-inclusivo de Jesucristo, y en el
momento de la regeneración, el Cristo pneumático, quien es el Dioshombre glorificado, junto con todo lo que Él es y posee, fue impartido
en nuestro espíritu. ¡Esto es maravilloso!
El hecho de que Cristo
llegara a ser el Espíritu vivificante
está relacionado con la reproducción del Dios-hombre;
el Dios-hombre es reproducido
mediante el Espíritu todo-inclusivo
El hecho de que Cristo llegara a ser el Espíritu vivificante está relacionado con la reproducción del Dios-hombre; el Dios-hombre es reproducido mediante el Espíritu todo-inclusivo (2 Co. 3:18). Nos referimos
principalmente al Espíritu todo-inclusivo como el Cristo pneumático.
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE REQUIERE
QUE NAZCAMOS DE NUEVO DEL CRISTO PNEUMÁTICO
EN NUESTRO ESPÍRITU Y SEAMOS TRANSFORMADOS
POR EL CRISTO PNEUMÁTICO EN NUESTRA ALMA
El primer paso
en la reproducción del Dios-hombre
es que tenemos que renacer
del Cristo pneumático en nuestro espíritu
con Su vida y naturaleza divinas
La reproducción del Dios-hombre requiere que nazcamos de nuevo
del Cristo pneumático en nuestro espíritu y seamos transformados por
el Cristo pneumático en nuestra alma (Jn. 3:6b; 2 Co. 3:18; Fil. 1:21a).
El primer paso en la reproducción del Dios-hombre es que tenemos
que renacer del Cristo pneumático en nuestro espíritu con Su vida y
naturaleza divinas (Jn. 3:6b). Al considerar la regeneración, no debemos estar tan seguros de que entendemos todo lo relacionado con ella.
Aquí hay algo particular que debemos ver. La mayoría de nosotros
estamos familiarizados con Juan 3:6b, que dice: “Lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es”. ¿Cuál es nuestro entendimiento de la expresión
del Espíritu en este versículo? Es posible que pensemos que se trata del
Espíritu divino, el Espíritu de Dios. Juan 7:39b dice: “Aún no había el
Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado”. ¿Es “el Espíritu”
mencionado en Juan 3:6 diferente de “el Espíritu” que se menciona en
7:39? El Espíritu mencionado en Juan 7:39 es el Espíritu después de que
Cristo fue glorificado en Su resurrección; es el Espíritu del glorificado
99
El Espíritu que regenera
es el Espíritu vivificante y todo-inclusivo:
el Espíritu de Jesucristo, quien es el extracto
del Cristo todo-inclusivo, crucificado y resucitado
La esencia, los elementos, la naturaleza
y la sustancia de Cristo
se hallan todos en el Espíritu todo-inclusivo;
es por medio de este Espíritu
que Cristo, el Dios-hombre, es reproducido
El Espíritu que regenera es el Espíritu vivificante y todo-inclusivo:
el Espíritu de Jesucristo, quien es el extracto del Cristo todo-inclusivo,
crucificado y resucitado (1 Co. 15:45; Fil. 1:19b). La esencia, los elementos, la naturaleza y la sustancia de Cristo se hallan todos en el
Espíritu todo-inclusivo; es por medio de este Espíritu que Cristo, el
Dios-hombre, es reproducido (1 Jn. 2:20, 27; cfr. Éx. 30:22-30). ¿No
sería maravilloso si mediante nuestra predicación colectiva del evangelio, cien mil seres humanos pudieran ser regenerados este año? Nuestra
perspectiva debe ser que cada vez que un creyente es regenerado,
avanza el proceso de reproducción del Dios-hombre. Podemos decirles
a estos nuevos creyentes que el Espíritu todo-inclusivo de Jesucristo
está ahora en su espíritu.
100
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
Este Espíritu incluye el elemento
de la vida del Señor que expresa a Dios,
el elemento de las virtudes humanas restauradas,
recobradas, fortalecidas, llenas de poder
y elevadas, como también el elemento de las virtudes humanas
enriquecidas y elevadas del Salvador-Hombre
humanidad divinamente enriquecida y elevada y el más alto nivel de
moralidad. Todo esto se encuentra en nosotros como un extracto en
forma concentrada. La intención de Dios es que mediante la operación
de la ley del Espíritu de vida, este extracto llene nuestro espíritu e
invada toda nuestra alma.
Este Espíritu incluye el elemento de la vida del Señor que expresa a
Dios, el elemento de las virtudes humanas restauradas, recobradas, fortalecidas, llenas de poder y elevadas, como también el elemento de las
virtudes humanas enriquecidas y elevadas del Salvador-Hombre (Lc.
7:11-17, 36-50). Debemos sentirnos animados de que el elemento de las
virtudes humanas restauradas, recobradas, fortalecidas, llenas de poder y
elevadas, así como el elemento de las virtudes humanas enriquecidas
y elevadas del Salvador-Hombre, están ahora en nosotros.
El Espíritu como el extracto de Cristo
contiene el elemento del más alto nivel de moralidad
El Espíritu como el extracto de Cristo contiene el elemento del más
alto nivel de moralidad (1:35, 75-79). Debemos expresar en nuestro
vivir el más alto nivel de moralidad, tanto como nos lo permita nuestro
crecimiento en la vida divina. No podremos expresar en nuestro vivir el
más alto nivel de moralidad simplemente cambiando nuestro comportamiento. Podemos usar como ejemplo la manera en que conducimos
nuestro auto. No creo que manejemos todo el tiempo en nuestro espíritu mezclado. A veces manejamos regidos por otra fuente. Sin embargo,
no debemos desilusionarnos, pues no estamos aquí elaborando f lores
artificiales; antes bien, estamos cultivando el árbol de la vida poco a
poco. Pero debemos ver lo que está en nuestro interior; el extracto
incluye el elemento del más alto nivel de moralidad. Por consiguiente,
siempre que estemos en nuestro espíritu mezclado, en alguna medida
se expresará el vivir del Dios-hombre.
Todos los elementos que se hallan en el Espíritu todo-inclusivo
han nacido en nosotros por medio del Espíritu
Todos los elementos que se hallan en el Espíritu todo-inclusivo han
nacido en nosotros por medio del Espíritu (Hch. 16:7; Ro. 8:9; Fil.
1:19b; Jn. 3:6b; 1 Co. 15:45; 6:17). Necesitamos los ojos de la fe para
ver que en nuestro espíritu tenemos al Dios Triuno-hombre con Su
101
Por causa de la reproducción del Dios-hombre, necesitamos
que el Cristo pneumático nos transforme en nuestra alma
con Sus atributos divinos, a fin de que dichos atributos eleven,
fortalezcan, enriquezcan y llenen nuestras virtudes humanas,
y así Él sea expresado en nuestra humanidad
La regeneración se lleva a cabo
con la vida y la naturaleza divinas,
pero la transformación requiere que los atributos divinos eleven,
fortalezcan, enriquezcan y llenen nuestras virtudes humanas,
a fin de que el Señor sea expresado en nuestra humanidad
Por causa de la reproducción del Dios-hombre, necesitamos que el
Cristo pneumático nos transforme en nuestra alma con Sus atributos
divinos, a fin de que dichos atributos eleven, fortalezcan, enriquezcan
y llenen nuestras virtudes humanas, y así Él sea expresado en nuestra
humanidad (2 Co. 3:17-18; Ro. 12:2). La regeneración se lleva a cabo
con la vida y la naturaleza divinas, pero la transformación requiere que
los atributos divinos eleven, fortalezcan, enriquezcan y llenen nuestras
virtudes humanas, a fin de que el Señor sea expresado en nuestra
humanidad (Ef. 4:2, 20-21, 23). Por supuesto, la vida y la naturaleza
divinas participarán en nuestra transformación, pero si realmente
somos transformados, se formarán en nosotros los atributos divinos y
se expresarán por medio de nuestras virtudes humanas y como tales.
De este modo, aunque alguien sea una persona tosca y ruda por haber
tenido una formación semejante, el Cristo pneumático que vive en ella
es fino, y es hermoso ver la ternura, fineza y belleza característica del
Dios-hombre que son formadas y se expresan en tal persona. Estamos
siendo transformados en la misma imagen (2 Co. 3:18), la cual es la
expresión del Dios invisible acompañada de la esencia de Sus atributos
divinos. Por consiguiente, cuanto más somos transformados, más los
atributos divinos elevan, fortalecen, enriquecen y llenan nuestras
virtudes humanas, a fin de que el Señor sea expresado en nuestra
humanidad.
102
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
A medida que nos acerquemos a la madurez, tendremos que prestar
atención a lo que dice Mateo 5:48: “Sed, pues, vosotros perfectos, como
vuestro Padre celestial es perfecto”. El contexto indica que debemos ser
perfectos en Su amor, y el requisito es que amemos a nuestros enemigos, hagamos bien a los que nos aborrecen, bendigamos a los que nos
maldicen y oremos por los que nos injurian (Lc. 6:27-28). Debemos
hacer estas cosas movidos por un verdadero sentimiento de amor por
tales personas. Quizás no podamos hacer esto ahora, pero el Dioshombre crecerá en nosotros, y los atributos divinos se formarán en
nosotros y elevarán nuestras virtudes humanas. Finalmente, sin importar lo que otros nos hagan, nosotros los bendeciremos y no maldeciremos (Ro. 12:14). Amaremos y no odiaremos. Pablo dice: “Nos maldicen,
y bendecimos” (1 Co. 4:12). No es fácil soportar injurias. Algunos hermanos están siendo públicamente injuriados ante todo el mundo en la
Internet; son objeto de mentiras, acusaciones e incluso blasfemias. Sin
embargo, hay un hombre en nosotros que vive a Dios en medio de
semejantes injurias. Los apóstoles, como embajadores de Cristo (2 Co.
5:20), no son bien recibidos por el mundo; ellos son escoria (1 Co. 4:13).
El hermano Lee una vez nos dijo que el mundo echaría sobre nosotros
toda clase de desechos. Sin embargo, en medio de tanta persecución,
un verdadero Dios-hombre —como Pablo, el hermano Nee y el hermano Lee— bendice y no profiere ninguna maldición. Un Dioshombre ama y no aborrece a nadie. La transformación nos llevará a
este punto.
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
103
Jesús, el Dios-hombre, maravilloso Salvador,
Hijo del Altísimo, e Hijo del Hombre,
Expresó los atributos de Dios en las virtudes humanas,
Con miras a la reproducción, el plan maestro de Dios.
Maravilloso Dios-hombre, admirable Dios-hombre
¡Expresa a Dios en humanidad!
Es el Espíritu vivificante el prototipo;
¡Se reproduce a Sí mismo en mí!
Cristo es el prototipo único, el Dios-hombre;
Él llegó a ser el Espíritu vivificante;
Ahora como un extracto lo hemos recibido;
Todo lo que Cristo es, llega a ser uno con nosotros.
Nacidos del Espíritu en nuestro espíritu,
Cristo es nuestra vida y naturaleza divinas;
Todos los elementos del Espíritu,
Cristo ahora entrelazará en nuestro vivir.
El Jesús todo-inclusivo y glorificado
Mediante la transformación se extiende en nuestros corazones;
Los atributos de Dios en las virtudes humanas
Están formándose en nuestras partes internas.
Podemos cantar este cántico en fe, sabiendo que Él se reproducirá en
nosotros. Esta reproducción está llevándose a cabo incluso ahora
mismo.
La transformación implica un cambio metabólico,
un cambio interno de vida
AQUELLOS QUE SON LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
DEBEN VIVIR A CRISTO, EL DIOS-HOMBRE
La transformación implica un cambio metabólico, un cambio
interno de vida (Ro. 12:2). Para que se produzca dicho cambio metabólico, se requiere que el elemento de la vida divina opere en nuestro
interior (8:2, 6, 10-11). Esto produce un cambio no sólo en apariencia y
comportamiento, sino también en vida, naturaleza y esencia intrínseca
(2 Co. 3:18). Ésta es la reproducción del Dios-hombre.
Lo siguiente es un cántico nuevo, que podemos cantar con la
misma tonada de Himnos, #153. [Nota: Este cántico ha sido traducido
provisionalmente del inglés y no posee rima ni métrica]. Este cántico
expresa el pensamiento de que el Espíritu vivificante, como prototipo
del Dios-hombre, está reproduciéndose a Sí mismo en nosotros.
Aquellos que son la reproducción del Dios-hombre deben vivir a
Cristo, el Dios-hombre (Fil. 1:20-21a). Ahora consideraremos la reproducción del Dios-hombre en el libro de Filipenses. El versículo 21a
dice: “Para mí el vivir es Cristo”. Es preciso que veamos que vivir a
Cristo según Filipenses 1 es, de hecho, vivir al Dios-hombre que se revela
en Filipenses 2. El Cristo que vivimos es el Dios-hombre, quien, existiendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó de Su expresión externa, de Su deidad, y
se hizo semejante a los hombres (vs. 6-8). Vivir a Cristo es vivir este
modelo de Dios-hombre revelado en Filipenses 2. Éste es el pensamiento que rige esta sección.
104
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
El Evangelio de Lucas narra la historia
de la vida de Dios-hombre
que llevó el primer Dios-hombre;
ahora esta historia
tiene que ser inscrita en nuestro ser
Cristo hoy está anhelando vivir en los creyentes
la misma clase de vida que Él vivió en la tierra;
dentro de nosotros Él sigue llevando una vida
que está compuesta de los atributos divinos
y las virtudes humanas
El Evangelio de Lucas narra la historia de la vida de Dios-hombre
que llevó el primer Dios-hombre; ahora esta historia tiene que ser inscrita en nuestro ser (6:35; 2 Co. 3:3). Para aquellos que tienen hambre
de experiencias, quisiera especialmente hacerles notar que debemos
conocer en qué consiste la verdadera experiencia espiritual; esto no se
refiere a algo que experimentamos de manera espiritual aparte de Cristo.
Todas las verdaderas experiencias espirituales tienen que ver con que
nosotros entremos en la historia de Cristo. La historia de Cristo es inscrita en nuestro ser a fin de repetirse nuevamente en nosotros como
nuestra experiencia. Por ejemplo, si usted siente que ha tenido una
experiencia de la cruz, dicha experiencia no debe consistir en que usted
simplemente ha tenido dificultades y dice que eso es la cruz. La verdadera experiencia espiritual de la cruz consiste en que usted sea uno
con el Cristo crucificado en realidad, a medida que el Espíritu en la
práctica le aplica a usted la eficacia de la muerte de Cristo. La historia
de Cristo necesita ser inscrita en nuestro ser. Una muy buena oración
que procede de un Dios-hombre es: “Señor, escribe Tu historia en mi
ser”.
Cristo hoy está anhelando vivir en los creyentes la misma clase de
vida que Él vivió en la tierra; dentro de nosotros Él sigue llevando una
vida que está compuesta de los atributos divinos y las virtudes humanas (Jn. 14:19b; 2 Co. 10:1; 11:10). Por ejemplo, a veces al ministrar la
palabra, en cierto momento tengo el sentir de que esta persona que vive
en mí quiere que le exprese a Él de una manera particular. Es posible
que Él no desee hablar solamente siguiendo el contenido del bosquejo
según como fue planeado. Estoy aprendiendo, al igual que ustedes, a
percibir Su mover en mi interior y a permitir que simplemente sea Él
quien viva. No estamos aquí para presentar mensajes perfectos como si
fuesen obras de arte. Es mejor que el mensaje no sea tan perfecto, y que
más bien permitamos que este Dios-hombre sea quien viva y se
exprese. Creo que el Señor realmente desea mostrarnos cuán profundos son los sentimientos que tiene por los seres humanos. Cuando le
vivimos, no estamos siendo simplemente amables, humildes, considerados o amables, sino que llegamos a ser personas que están llenas de
compasión por las viudas que han perdido a su único hijo, por las
mujeres que están tan encorvadas que sólo pueden ver sus pies, y por
todos los seres humanos caídos que sufren. Cuando Él vive, Él vive una
vida que busca a los pecadores y los salva.
Nuestro Señor anhela vivir en nosotros la clase de vida que Él vivió
mientras fue un hombre en la tierra. Como Dios-hombre, ¿dónde vivió
el Señor? Él no permaneció en una cueva como una persona netamente
espiritual, ni se quedó en su casa en Nazaret; antes bien, se relacionó
con toda clase de personas y condujo un entrenamiento continuo con
Sus doce discípulos durante tres años y medio. Marcos dice que Él
los designó para que estuviesen “con Él” (3:14). En Su vivir de Dioshombre, se encontró con toda clase de casos y personas; Él salió a
buscar a las personas y cuidó de ellas. Le dijo a Zaqueo: “El Hijo del
hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).
Tal vez muchos de nosotros no hayamos buscado a nadie por estar tan
ocupados en nuestros propios asuntos. Pero a medida que permitamos
El Cristo que vive en nosotros sigue siendo Aquel
que posee las virtudes humanas que han sido
fortalecidas y enriquecidas por los atributos divinos
El Cristo que vive en nosotros sigue siendo Aquel que posee las virtudes humanas que han sido fortalecidas y enriquecidas por los
atributos divinos (Gá. 2:20).
El Cristo que se está impartiendo a nosotros
es una persona compuesta
de la naturaleza divina con sus atributos divinos
y de la naturaleza humana con sus virtudes humanas
El Cristo que se está impartiendo a nosotros es una persona compuesta de la naturaleza divina con sus atributos divinos y de la
naturaleza humana con sus virtudes humanas (4:19).
105
106
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
que el Señor viva en nosotros, Él pondrá nombres en nuestro corazón y
tendremos el sincero deseo de que dichas personas sean salvas.
En algún momento en mi familia tuvimos un lindo perro ovejero.
Cierto día lo dejamos afuera en el patio trasero, y después nos dimos
cuenta de que la puerta del patio estaba abierta y que el perro ya no
estaba allí. Entonces decidí salir a buscarlo personalmente. Entré a mi
auto, bajé la ventanilla y recorrí todo el vecindario llamándolo por su
nombre. Sin embargo, como no pude encontrarlo, no dormí bien
aquella noche. Al día siguiente, me levanté temprano y salí otra vez a
buscarlo. Más tarde, mientras lavaba los platos, me vino un versículo:
“¡Cuánto más vale un hombre que una oveja!” (Mt. 12:12). Sentí que el
Señor me preguntaba: “¿Alguna vez has buscado a una persona perdida
tanto como estás buscando a tu perro?”. Fui realmente alumbrado con
estas palabras. ¡Cómo podía amar más a un perro ovejero que a un ser
humano necesitado!
Debemos considerar cuál es el concepto que tenemos en cuanto al
vivir humano del Señor. ¿Lo consideramos simplemente un hombre
agradable o un hombre perfecto? Nuestro Salvador-Hombre desea
vivir en nosotros Su vida, la cual salva a los hombres. Es posible que
algunos de nosotros pensemos que no es fácil relacionarse con la gente.
Quizás prefiramos estar a solas leyendo libros. Tal vez no seamos
personas muy sociables. No obstante, debemos ver que nuestro viejo
hombre ya fue crucificado (Ro. 6:6) y permitir que este Dios-hombre
crezca en nosotros. Tenemos que permitir que Él nos una a un compañero con quien podamos orar y salir a buscar a los pecadores perdidos.
Esta clase de vivir nos introducirá en un nuevo avivamiento. No
debemos practicar la manera ordenada por Dios como un simple
método; la manera ordenada por Dios es el vivir que manifiesta al Dios
Triuno-hombre-Salvador, quien es el Cristo pneumático en nuestro
espíritu.
En Lucas vemos cómo Cristo se encarnó
y llevó la vida de un Dios-hombre;
y en Filipenses vemos cómo Cristo se expresa en nuestro vivir
a fin de obtener muchas réplicas de Sí mismo
Todo aquel que vive a Cristo, el Dios-hombre,
es Su reproducción: una réplica del único Dios-hombre,
una reproducción del prototipo
Todo aquel que vive a Cristo, el Dios-hombre, es Su reproducción:
una réplica del único Dios-hombre, una reproducción del prototipo
(Ro. 8:29).
107
En Lucas vemos cómo Cristo se encarnó y llevó la vida de un Dioshombre; y en Filipenses vemos cómo Cristo se expresa en nuestro vivir
a fin de obtener muchas réplicas de Sí mismo (Lc. 1:31-32; 6:35; Fil.
1:21a; 2:5-8; 3:9-10; 4:8, 13).
Pablo y Cristo tenían una misma vida y un solo vivir,
pues vivían juntos como una sola persona
Pablo y Cristo tenían una misma vida y un solo vivir, pues vivían
juntos como una sola persona (1:21a).
En la descripción de 2:5-8 vemos que el Cristo de 1:21a
es el Dios-hombre mencionado en 2:5-8; por consiguiente,
vivir a Cristo es vivir al Dios-hombre
En la descripción de 2:5-8 vemos que el Cristo de 1:21a es el Dioshombre mencionado en 2:5-8; por consiguiente, vivir a Cristo es vivir
al Dios-hombre.
Vivimos a Cristo como el Dios-hombre mediante
la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo
Vivimos a Cristo como el Dios-hombre mediante la abundante
suministración del Espíritu de Jesucristo (1:19b).
Si queremos vivir a Cristo como el Dios-hombre,
necesitamos tomar Su mente; para tener Su mente
es necesario que seamos uno con Cristo en Sus partes internas
Si queremos vivir a Cristo como el Dios-hombre, necesitamos
tomar Su mente; para tener Su mente es necesario que seamos uno con
Cristo en Sus partes internas (2:5; 1:8). En Filipenses 2 Pablo dice:
“Completad mi gozo, tened todos el mismo pensamiento, con el
mismo amor, unidos en el alma, teniendo este único pensamiento.
Nada hagáis por ambición egoísta o por vanagloria; antes bien con una
mentalidad humilde, estimando cada uno a los demás como superiores
a sí mismo […] Haya, pues, en vosotros esta manera de pensar que
hubo también en Cristo Jesús” (vs. 2-3, 5). La reproducción de Cristo
108
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
109
en nosotros empieza en nuestra mente. En Romanos 12:3 Pablo dice:
“Digo, pues, mediante la gracia que me es dada, a cada cual que está
entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe
tener, sino que piense de sí de tal manera que sea cuerdo, conforme a la
medida de fe que Dios ha repartido a cada uno”. Nuestro comportamiento externo puede ser muy agradable, pero si tenemos un concepto
muy elevado de nosotros mismos, si tenemos imaginaciones altivas o
tenemos presuntuosas ideas de nosotros mismos, perderemos la razón.
Tener un concepto más alto de nosotros mismos que el que debemos
tener dañará nuestras relaciones en la vida de iglesia. Ésta no es la
manera de pensar de Cristo, pues Su pensamiento era el de humillarse.
Cuando la mente de Cristo penetra la nuestra, afecta todo nuestro proceso mental, y empezamos verdaderamente a considerar a los demás
superiores a nosotros mismos, sin hacer ningún alarde de humildad.
Yo considero a muchos de los colaboradores con los cuales sirvo superiores a mí mismo debido a que tienen una función que yo jamás
podría tener. De hecho, difícilmente puedo hacer algo. Esta manera de
pensar es la expresión de la reproducción de Cristo en nuestra mente.
Además de la renovación de nuestra mente también tenemos el
asunto de ser uno con Cristo en nuestras partes internas. En Filipenses
1:8 Pablo dice: “Dios me es testigo de cómo os añoro a todos vosotros
con el entrañable amor de Cristo Jesús”. El Señor Jesús era completamente uno con Dios en Sus partes internas. Él no retuvo Su ser interno
para Sí mismo. No permitió que Su mente pensara lo que quisiera.
Tampoco consintió sentimientos que no agradaran a Dios, ni tuvo
motivos ni intenciones que no expresaran a Dios. Ahora Él desea
reproducirse en nosotros mediante la transformación de nuestra alma.
Con el tiempo, esta transformación afectará nuestras partes internas,
nuestros sentimientos más profundos y las partes más tiernas de
nuestro ser.
El testimonio de Pablo era que él vivía en las partes internas de
Cristo y permitía que éstas se formaran en sus partes internas (v. 8; Ef.
3:17). Él no escatimó nada, ni rehuyó a nada. Él no conservó ninguna
parte de su ser para sí mismo; no le impidió al Señor tener acceso a
ninguna parte de su ser. En un principio, Pablo quería dar muerte a los
creyentes, pero para la época en que escribió la epístola de 2 Corintios
pudo decir: “Yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me
gastaré del todo por amor de vuestras almas. Amándoos más, ¿seré yo
amado menos?” (12:15). Especialmente a las hermanas les diría incluso
a manera de ruego: ¿Pasarán ustedes toda su vida cuidando y protegiendo sus delicadas partes internas sin permitirle al Señor transformarlas ni vivir por medio de ustedes? Es posible que el Señor piense
una cosa y ustedes tengan una opinión diferente. Puede ser que el
Señor ame algo y ustedes amen otra cosa. Tal vez el Señor piense que es
hora de que ustedes se casen, e incluso Él sabe que ustedes lo desean.
Sin embargo, quizás Él desee que se casen con cierta persona y desea
poner en su corazón amor por dicha persona, pero ustedes no están
abiertas porque su parte emotiva no está disponible, su corazón no está
disponible ni tampoco su mente. Por décadas le hemos impedido al
Señor formar intrínsecamente al Dios-hombre, al Cristo pneumático,
en nuestro ser.
Tuve la experiencia de haber sido hecho más uno con las partes
internas del Señor al cantar un himno profundo, Himnos, #295. La primera estrofa dice: “Si no se exprime la oliva, / Aceite no habrá; / Si no se
pisan las uvas, / Vino no se obtendrá; / Si no se machaca el nardo, / Su
olor no saldrá; /¿Rehuiré los sufrimientos / Que Tu amor me proveerá?”.
Al cantar la segunda estrofa, el Espíritu hizo surgir en mí el sentir de que
estaba a punto de ir a un lugar donde nunca había estado antes. Las
líneas dicen específicamente así: “¿Necesitas compungirme / Para dar
loor? / ¿Para eso es necesario / El cruel trato de Tu amor?”. Este himno,
que fue escrito por el hermano Nee, revela que él era una persona que
no le negaba nada al Cristo que moraba en él. Él entregó por amor todo
su ser al Señor. El hermano Lee era igual. Yo creo que el Señor, quien es
la persona más atractiva del universo, tiende a atraernos a Él y hacer que
nos enamoremos de Él. Él desea que le amemos afectuosamente como
nunca antes le hemos amado. Él quiere mostrarnos la gloria de la divinidad manifestada en la belleza de la humanidad, pero para que esto
suceda, nosotros debemos responder abriéndole todo nuestro ser en
oración, diciendo: “Señor Jesús, te amo. Creo en Ti. Quisiera abrir
voluntariamente todas las partes internas de mi ser a Ti, el Cristo pneumático. No quiero confinarte, ni tampoco quiero retenerte. Aunque por
décadas he conocido Efesios 3, Señor, debe haber un cambio en mi ser;
es preciso que se produzca un cambio interno”.
Finalmente, la reproducción del Dios-hombre es la iglesia como la
reproducción de Dios y el nuevo hombre como un Dios-hombre
corporativo, la incorporación divino-humana universal que en su
consumación llega a ser la Nueva Jerusalén. Pero ¿cómo puede producirse este Dios-hombre corporativo si primero no se lleva a cabo la
110
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
reproducción del Dios-hombre en nuestro ser interior? Sé que posiblemente algunos de nosotros tengamos temor de abrirnos a tal punto. Si
es así, simplemente díganle al Señor que tienen temor. Puede ser que
otros estén indecisos, por lo que deben decirle al Señor que están indecisos. Esto no es algo que debamos decirlo abiertamente. Necesitamos
estar a solas con el Señor y conversar con Él. Debemos decirle: “Señor,
perdóname por salvar mi alma y por protegerme de Ti durante tanto
tiempo. Me doy cuenta ahora de que eres una persona maravillosa y
de cuánto quieres elevar mi humanidad, divinizarme y hacerme un
Dios-hombre. Tú empezaste regenerando mi espíritu como el Cristo
pneumático, pero Señor, ¿qué de mis partes internas? No quiero dejar
pasar otra semana, otro mes, otro año ni otra década y seguir siendo el
mismo. Señor, te amo”. El Señor está buscando vasos abiertos. Nosotros fuimos creados como vasos. Espero que abramos a Él todas
nuestras partes internas.
EL RESULTADO MÁXIMO
DE LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
ES LA IGLESIA COMO LA REPRODUCCIÓN DE DIOS:
UN DIOS-HOMBRE CORPORATIVO
Y LA INCORPORACIÓN UNIVERSAL,
LO CUAL ALCANZA SU CONSUMACIÓN
EN LA NUEVA JERUSALÉN
Al vivir nosotros a Cristo
como el Dios-hombre, resplandecemos
“como luminares en el mundo;
enarbolando la palabra de vida”
Al vivir nosotros a Cristo como el Dios-hombre, resplandecemos “como luminares en el mundo; enarbolando la palabra de vida”
(2:15b-16a).
Si hemos de vivir a Cristo como Dios-hombre, debemos
ser hallados en Cristo, conocer el poder de Su resurrección
y ser configurados a Su muerte
Si hemos de vivir a Cristo como Dios-hombre, debemos ser hallados en Cristo, conocer el poder de Su resurrección y ser configurados a
Su muerte (3:9-10).
Cuando seamos hallados en Cristo,
viviéndole como Dios-hombre,
Él será expresado en nuestras virtudes humanas
al revestirnos de poder
Cuando seamos hallados en Cristo, viviéndole como Dios-hombre,
Él será expresado en nuestras virtudes humanas al revestirnos de poder
(4:8, 13).
111
El resultado máximo de la reproducción del Dios-hombre es la
iglesia como la reproducción de Dios: un Dios-hombre corporativo y
la incorporación universal, lo cual alcanza su consumación en la Nueva
Jerusalén (Ef. 4:24; Jn. 14:20; Ap. 21:2, 7).
La iglesia, el Cuerpo de Cristo,
es la reproducción de Dios
La iglesia, el Cuerpo de Cristo, es la reproducción de Dios (Ef. 1:22-23).
El Dios-hombre, por medio de Su muerte y resurrección, produjo una
reproducción masiva de Sí mismo (Juan 1:1, 14; 12:24). La iglesia es la
expresión de Dios, la plenitud de Dios, la continuación de Dios, el
aumento de la vida de Dios, la propagación de Dios, el pleno crecimiento de Dios y el rico excedente de Dios (Himnos, #93).
El un solo y nuevo hombre
es el Dios-hombre corporativo
El un solo y nuevo hombre es el Dios-hombre corporativo (Ef. 2:15;
4:24; Col. 3:10-11). El primer Dios-hombre, el Hijo primogénito de
Dios, es la Cabeza de este Dios-hombre corporativo, y los muchos
Dios-hombres, los muchos hijos de Dios, son el Cuerpo de este Dioshombre corporativo (Ro. 8:29; Col. 1:18; 2:19). En Cristo, Dios se hizo
hombre para producir un Dios-hombre corporativo con miras a la
manifestación de Dios (1 Ti. 3:16; Col. 3:10-11).
La reproducción corporativa de este Dios-hombre es la cumbre
de la revelación divina. Se trata del hombre que llega a ser Dios en
vida y en naturaleza mas no en la Deidad, con miras a la manifestación corporativa de Dios. Éste es el significado del universo, el
propósito de la vida humana, la meta de la economía de Dios, así
como el objeto de la salvación completa que efectúa el SalvadorHombre, a fin de que se produzca un Dios-hombre corporativo.
¡Esto es maravilloso!
112
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
El ser divino, infinito e ilimitado de Cristo con Su vida
y Su gloria divinas fue liberado por medio de Su muerte;
como resultado de esta liberación se produjo
una incorporación universal del Dios consumado
y los creyentes regenerados
EL EVANGELIO DE LUCAS ES EL EVANGELIO
DE LA COMPASIÓN DIVINO-HUMANA, UNA EXPRESIÓN
DEL PRIMER DIOS-HOMBRE QUE FUE DUPLICADO
Y REPRODUCIDO EN EL DIOS-HOMBRE CORPORATIVO
El ser divino, infinito e ilimitado de Cristo con Su vida y Su gloria
divinas fue liberado por medio de Su muerte; como resultado de esta
liberación se produjo una incorporación universal del Dios consumado
y los creyentes regenerados (Lc. 12:50; Jn. 12:23-24; 14:10-11, 20). En
Lucas 12:50 el Señor dijo: “De un bautismo tengo que ser bautizado; y
¡cómo me angustio hasta que se cumpla!”. Debemos conocer al Salvador-Hombre en este aspecto de Su vida y gloria divinas, las cuales
fueron liberadas por medio de la muerte. Habrá momentos en los que,
mientras le estemos viviendo y siguiendo, tendremos que ser uno con
Él a fin de completar lo que falta de Sus af licciones por Su Cuerpo, que
es la iglesia (Col. 1:24). Tendremos que participar en Su muerte, no en
el aspecto redentor, sino en el aspecto que libera la vida, y probablemente sentiremos una presión interna, una constricción y un anhelo de
que nuestro ser sea liberado. Tendremos la profunda convicción de que
la única manera en que podremos ser liberados es que experimentemos
la muerte de cruz, y no temeremos a esto. Sentiremos que ya no queremos que este fuego divino siga confinado en nuestro interior, y
desearemos que esta vida y gloria divinas se abran paso y sean liberadas
de nuestro interior. El resultado de tal liberación efectuada en resurrección es la incorporación divino-humana, coinherente y de un morar
recíproco del Dios Triuno procesado y consumado con el hombre
tripartito redimido, regenerado y transformado: el Dios-hombre
corporativo.
La Nueva Jerusalén, como consumación
del Dios-hombre corporativo,
es la suma total, la totalidad, de los muchos Dios-hombres,
quienes son la reproducción del primer Dios-hombre:
el Salvador-Hombre revelado en el Evangelio de Lucas
La Nueva Jerusalén, como consumación del Dios-hombre corporativo, es la suma total, la totalidad, de los muchos Dios-hombres,
quienes son la reproducción del primer Dios-hombre: el SalvadorHombre revelado en el Evangelio de Lucas (Ap. 21:2, 7).
113
Mientras escuchaba el mensaje anterior, sentí que estaba a los pies
del Salvador-Hombre, escuchando Su palabra. Mientras escuchaba,
percibí que en mi interior el Espíritu gemía y anhelaba algo con relación
a este Dios-hombre corporativo: “Cuando se manifieste la reproducción
corporativa del primer Dios-hombre, ¿cuál será su semejanza?”. Quisiera
presentar una respuesta a este interrogante, la cual gira en torno a uno
de los atributos divinos de Dios expresado en su correspondiente virtud
humana. Aunque es posible que cuando les diga cuál es esta virtud y les
haga una presentación completa de ella, esto no les parezca muy significativo, quizás en el futuro tal asunto los conmueva profundamente.
Tengo la certeza de que esta palabra procede del Señor en lo profundo
de mi ser.
¿Cuál será la semejanza de la reproducción corporativa del primer
Dios-hombre? Lucas 6:35-36 dice: “Amad, pues, a vuestros enemigos, y
haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con
los ingratos y malos. Sed, pues, compasivos, como también vuestro
Padre es compasivo”. Inmediatamente después de que el Señor habla
de la reproducción de Sí mismo como el Hijo del Altísimo, nos da este
mandamiento: “Sed, pues, compasivos, como también vuestro Padre es
compasivo”.
El diccionario American Heritage define la palabra compasión como
“una profunda percepción del sufrimiento de otro, junto con el deseo
de aliviárselo”. Esta definición es según la comprensión humana que se
tiene de la virtud. Luego, en The Conclusion of the New Testament [La
conclusión del Nuevo Testamento] el hermano Lee nos ayuda a comprender el atributo divino de la compasión de la siguiente manera:
Aunque la compasión se asemeja mucho a la misericordia,
la compasión es más profunda, más fina y más rica que la
misericordia. La misericordia es en cierta medida externa,
pero la compasión es interna; más aún, la compasión es más
duradera que la misericordia. Por consiguiente, la compasión es más profunda y duradera que la misericordia.
La palabra griega que se traduce “misericordia”, eleos,
se refiere a la respuesta o reacción de alguien que se
114
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
LA REPRODUCCIÓN DEL DIOS-HOMBRE
115
conmueve al ver la condición miserable de una persona
desdichada. La misericordia se refiere más a la acción o
expresión de una persona que responde al ver una condición miserable. La palabra griega traducida “compasión”
en Romanos 9:15 y 2 Corintios 1:3 es oiktirmos. La raíz de
esta palabra alude a las entrañas del hombre que anteriormente se consideraban el centro de los afectos humanos
más tiernos. Por consiguiente, la palabra griega traducida
“compasión” se refiere al sentimiento interno que se origina en el corazón de la persona que expresa el afecto. Este
sentimiento no es tenue, sino profundamente afectuoso.
Por tanto, la compasión se refiere al sentimiento interno
que experimenta aquel que observa a alguien en una condición miserable. Ésta es la más profunda de las palabras que
muestran el afecto que Dios tiene por el hombre en su
miserable condición. (pág. 101)
Nuestro Dios es un Dios de compasión. En el salmo 103:8 dice:
“Compasivo y clemente es Jehová, / Lento para la ira y grande en misericordia”, y Jacobo 5:11 dice: “He aquí, tenemos por bienaventurados a
los que perseveraron. Habéis oído de la perseverancia de Job, y habéis
visto el fin que le dio el Señor, que el Señor es muy tierno y compasivo”. Por último, en 2 Corintios 1:3 dice: “Bendito sea el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo, Padre de compasiones y Dios de toda consolación”.
En Lucas 1:78-79 tenemos una palabra profética en cuanto a la
venida del Salvador-Hombre: “Por la entrañable misericordia [lit.,
compasiones misericordiosas] de nuestro Dios, en virtud de la cual nos
ha de visitar desde lo alto el sol naciente, para dar luz a los asentados en
tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por
camino de paz”. Conforme al Evangelio de Lucas, la encarnación del
Salvador-Hombre fue motivada por las compasiones misericordiosas
de nuestro Dios para con los que estaban asentados en tinieblas. Una
vez más, recalcamos lo dicho en 6:36: “Sed, pues, compasivos, como
también vuestro Padre es compasivo”.
En el Evangelio de Lucas se narran tres casos en los que se presenta
la virtud de la compasión. Primero, en el caso de la viuda cuyo único
hijo había muerto, el Señor no le resucitó a su hijo solamente para
hacer un despliegue de Su poder milagroso; Él lo levantó movido por la
compasión que sentía (7:13). Segundo, Lucas 10:33, refiriéndose al
Señor como el samaritano, dice: “Un samaritano, que iba de camino,
vino cerca de él, y viéndole, fue movido a compasión”. Tercero, Lucas
15:20, en el caso del padre que recibe al hijo pródigo, dice: “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue
movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente”. Éste es el Padre conmovido que corre al encuentro de su
hijo. ¿Conocemos a este Dios? ¿Conocemos a Dios de esta manera? ¿Es
este Dios quien ha llegado a ser nuestro Dios? Él es el Padre de compasiones (2 Co. 1:3). Su compasión y Su misericordia lo motivaron a
enviar al Salvador-Hombre como el sol naciente a fin de traernos salvación (Lc. 1:78). En Su vivir de Dios-hombre en esta tierra, nuestro
Salvador-Hombre estaba lleno de compasión. Como el samaritano, Él
fue movido a compasión. Él reveló que el Padre estaba lleno de compasión y ahora nos encarga a nosotros como Su reproducción que seamos
compasivos (6:36); debemos llegar a ser iguales a Dios. Debemos llegar
a ser Dios en Su atributo de compasión.
Este asunto de la compasión se desarrolla aún más en las epístolas y
se aplica en el contexto de la vida de iglesia. Romanos 12:1 dice: “Así
que, hermanos, os exhorto por las compasiones de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro servicio racional”. Pablo, al cuidar de los creyentes, no usó
como base Su autoridad apostólica. Él no intimidaba ni obligaba a
nadie. Él dijo: “Os exhorto por las compasiones de Dios”. Después, en
Filipenses 2:1-2 Pablo dice: “Por tanto, si hay alguna consolación
en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión de espíritu, si
algún afecto entrañable y alguna compasión, completad mi gozo”. En
estos versículos podemos ver que el vivir de Dios-hombre que llevó el
Salvador-Hombre era un vivir en el que prevalecía este sentimiento
profundo. Después, en Colosenses 3:10-11 Pablo nos habla acerca de
vestirnos del nuevo hombre, “donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo ni libre; sino que Cristo
es el todo, y en todos”. Este nuevo hombre se va renovando hasta el
conocimiento pleno (v. 10), pero ¿estamos conscientes de qué debemos
“vestirnos”? Debemos, pues, vestirnos “como escogidos de Dios, santos
y amados, de entrañas de compasión, de bondad, de humildad, de
mansedumbre, de longanimidad” (v. 12).
Aunque exactamente no sé cuál será la semejanza de la expresión
corporativa del Dios-hombre, me impresiona profundamente esta
única cosa: El Dios-hombre es un hombre que tiene un profundo
116
EXTRACTOS DE LOS MENSAJES
sentimiento por los necesitados, por los que sufren, por los que han
sido afectados por la caída y por los que han sido arruinados y dañados. Su ministerio emana del íntimo y profundo afecto que siente por
el hombre en Su corazón. De hecho, Él nos presenta a Dios el Padre
como Aquel que ansiosamente espera y busca a Su hijo, lo ve desde
lejos, es movido a compasión y sale corriendo a su encuentro, lo besa
afectuosamente y llora por él. Éste es nuestro Dios, nuestro Dioshombre Salvador. Aunque aún no hemos visto Su plena expresión, esta
palabra con relación a la compasión ha estado en mi ser desde hace un
buen tiempo. Espero que esta palabra también esté en todos nosotros
como una palabra de bendición, una palabra que llegue a ser el respaldo y la base de nuestro vivir, conducta y obra. Y así como el Señor
nos manda en Lucas 6:36, seamos “compasivos, como también
[nuestro] Padre es compasivo”.
Oración: Señor Jesús, cuánto necesitamos que vivas en nosotros
como el Dios-hombre Salvador. Te agradecemos que, como el Cristo
pneumático, nos has regenerado con el extracto de Ti mismo, el Espíritu
vivificante. Señor, ahora, como el Cristo pneumático, Tú deseas transformar nuestra alma. Señor, te pedimos que conforme a Tu compasión
nos concedas la misericordia de que nos derritamos interiormente
delante de Ti y abramos todas las partes internas de nuestro ser, pidiéndote intensamente en oración que Tú te extiendas en nosotros, nos
llenes, nos empapes, nos satures y hagas Tu hogar en nosotros. Querido
Señor, fórmate en nosotros, vive en nosotros y reprodúcete completamente en nosotros hasta que en esta tierra, en cada ciudad, exista el
Dios-hombre corporativo: Jesús viviendo otra vez Su vida de Dioshombre en Su Cuerpo, la iglesia. Señor, toma estas endebles palabras y
bendícelas y alimenta a Tus queridos santos. Fórjate en nosotros de
manera tal que puedas ver la gloria de Dios expresada en belleza
humana. Señor Jesús, te amamos y nos entregamos a Ti una vez más.
Amén.—R. K.
ESTUDIO DE CRISTALIZACIÓN DEL EVANGELIO DE LUCAS
El Salvador-Hombre y Su salvación dinámica
(Mensaje 5)
Lectura bíblica: Lc. 2:11, 30; 3:6; 19:9
I. El Señor Jesucristo es el Salvador—Lc. 2:11; Jn. 4:42:
A. El Señor es el Salvador de la humanidad caída basado en Su
persona y Su obra redentora—Ro. 3:24; Ef. 1:6-7.
B. El Señor Jesús es Dios que se hizo hombre para ser nuestro Salvador, y Él efectuó una salvación completa para nosotros, los
pecadores, mediante la cual puede salvarnos de la condenación
de Dios y de nuestra condición caída—Jn. 1:1, 14; 4:42.
C. Lo que Él es y lo que Él logró lo facultan para ser el Salvador
que es capaz de salvarnos al máximo de todos nuestros problemas—He. 7:25.
D. El Señor Jesús fue exaltado a la diestra de Dios como el
Salvador—Hch. 5:31:
1. La encarnación hizo que Jesús fuera un hombre, y Su
vivir humano en la tierra lo hizo apto para que fuera el
Salvador del hombre—Lc. 1:31-32, 35; 23:14-15.
2. Su crucifixión logró plena redención a favor del hombre, Su
resurrección vindicó Su obra redentora, y Su exaltación lo
invistió como el Líder soberano para que pudiese ser el
Salvador—Hch. 2:22-24, 32, 36; 5:31.
3. El hecho de que Dios lo exaltara constituyó el paso
máximo en el cual fue perfeccionado por Dios para ser el
Salvador del hombre—He. 2:10; 5:9.
II. Como el Salvador, Cristo mismo es la salvación que Dios preparó
para nosotros y la cual nos dio—Lc. 2:30; 3:6; 19:9:
A. La profecía de Zacarías se refiere al mover redentor de Dios en
beneficio de Su pueblo para la salvación de ellos, el cual se realizó cuando Cristo fue levantado primero en Su humanidad
como cuerno de salvación en la casa de David y luego en Su
divinidad como el sol naciente que viene desde lo alto
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