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Manejo del niño con una reacción alérgica trás la vacunación o
Documento de consenso sobre la actitud
ante un niño con una reacción alérgica
tras la vacunación o alergia a
componentes vacunales
Documento de consenso de la Sociedad Española de
Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica
(SEICAP) y el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación
Española de Pediatría (CAV-AEP)
Autores:
Echeverría Zudaire, L (*), Ortigosa del Castillo,L (**), Alonso Lebrero, E(*),
Álvarez García, FJ(**), Cortés Álvarez N(*), García Sánchez, N (**) y Martorell
Aragonés, A(*).
(*)
Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP)
Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP)
(**)
Autor para correspondencia
Luis Echeverría Zudaire
Unidad de Alergia y Neumología Infantil. Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Severo
Ochoa. Leganés (Madrid). Avenida de Orellana s/n. 28911 Leganés. Correoe: [email protected]
Filiación autores:
Dra .Elena Alonso Lebrero.
Servicio de Alergia. Médico adjunto. Hospital Materno-Infantil Gregorio
Marañón. Madrid. 28009. [email protected] Vocal SEICAP
Dr. Francisco J. Álvarez García
Pediatra. Centro de Salud de Llanera (Asturias). Secretario CAV-AEP.
[email protected]
Dra. Nuria Cortés Álvarez
Médico adjunto pediatría. Unidad alergia infantil. Hospital Universitario Mútua
Terrassa. Plaça Dr. Robert nº 5. 08221 Terrassa (Barcelona).
[email protected] Vocal SEICAP
Dr. Luis Ángel Echeverría Zudaire
Unidad de Alergia y Neumología Infantil. Servicio de Pediatría. Hospital
Universitario Severo Ochoa. Leganés (Madrid). Avenida de Orellana s/n. 28911
Leganés. Coordinador SEICAP. [email protected]
Dra. Nuria García Sánchez
Pediatra. Centro de Salud “Delicias Sur”. Zaragoza. C/ Dronda nº 1; 50.009
Zaragoza. [email protected] Vocal CAV-AEP.
Dr. Antonio Martorell Aragonés.
Jefe de la Unidad de Alergología. Hospital General Universitario. Valencia.
[email protected] Vocal SEICAP
Dr. Luis Ortigosa del Castillo
Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Ntra Sra de Candelaria (HUNSC).
38001. Santa Cruz de Tenerife. [email protected] Vocal CAV-AEP
RESUMEN
Las vacunaciones constituyen una de las principales herramientas de salud pública para el
control de las enfermedades inmunoprevenibles. Si un niño es etiquetado de haber
presentado una reacción alérgica a una vacuna es probable que se suspendan las siguientes
inmunizaciones, con los riesgos que ello conlleva. La tasa de reacciones alérgicas graves es muy
baja, oscilando entre 0,5-1/100 000 dosis. Las proteínas causantes de las reacciones alérgicas,
más que los propios antígenos vacunales, son frecuentemente componentes residuales del
proceso de fabricación, como son la gelatina y el huevo, y más raramente las levaduras o el
látex. La mayoría de las reacciones son leves y localizadas en el lugar de la inyección, aunque
en algunos casos pueden producirse reacciones anafilácticas graves. Si se sospecha que se ha
producido una reacción alérgica inmediata a la vacuna, o si debemos vacunar a un niño con
alergia a alguno de sus componentes, se deberá realizar un correcto diagnóstico de la posible
alergia y conocer los componentes habituales de cada vacuna con el fin de determinar si la
vacunación puede continuarse de forma segura.
PALABRAS CLAVE
Alergia a vacunas. Hipersensibilidad inmediata por alergia a vacunas. Reacciones retardadas.
Anafilaxia.
ABSTRACT
Vaccinations are one of the main public health tools for the control of vaccine-preventable
diseases. If a child is labeled to have had an allergic reaction to a vaccine, next immunizations
will probably be suspended in that child, with the risks involved in this decision. The rate of
severe allergic reactions is very low, ranging between 0.5-1/100 000 doses. The cause of
allergic reactions to vaccines, more than the vaccine antIg En itself, are often due to residual
protein components in the manufacturing process, such as gelatin or egg, and rarely to yeast
or latex. Most of vaccine reactions are mild, localized at the site of injection, but in some
circumstances, severe anaphylactic reactions can be caused. If an immediate-type allergic
reaction is suspected when vaccinating, or an allergic child to some of the vaccine components
has to be vaccinated, a correct diagnosis of the possible allergy has to be properly made. Usual
vaccine components has to be known, in order to determine if vaccination can be performed
safely for the child.
KEYWORDS
Vaccines allergy. Immediate hypersensitivity due to vaccines allergy. Delayed reactions.
Anaphylaxis.
PRIMERA PARTE: “Justificación e importancia del problema”
1.
Introducción
Cuando se realiza una puesta al día sobre las reacciones alérgicas a las vacunas o a
alguno de sus componentes, se debe comenzar poniendo en contexto la importancia de las
vacunaciones como una de las principales herramientas de salud pública para el control de las
enfermedades inmunoprevenibles. Se considera que, exceptuando la potabilización de las
aguas, el uso de las vacunas constituye una de las acciones que más vidas salva anualmente.
Gracias a las vacunas se consiguió erradicar la viruela en 1979 y ha disminuido
considerablemente la carga de enfermedades que, hace tan sólo unas décadas, eran causa de
una gran morbimortalidad. Actualmente están en fase de eliminación y erradicación la
poliomielitis y el sarampión, y en nuestro medio ya no se diagnostica rubeola congénita,
tétanos neonatal, ni difteria, entre otras graves enfermedades, frente a las cuales se está
aplicando un calendario sistemático de vacunaciones en nuestro país desde el año 1975.
El objetivo principal de los programas de vacunación es proteger al niño vacunado, es
decir, evitar que el receptor de la vacuna padezca la enfermedad frente a la que se ha
vacunado. No obstante estos programas son aún más ambiciosos e intentan inmunizar al
mayor número posible de sujetos susceptibles, para generar un ambiente protector colectivo
que englobe a toda la comunidad. En ocasiones, el efecto protector de la vacuna se extiende a
personas no vacunadas, generando lo que se denomina “inmunidad de grupo o de rebaño”,
por protección indirecta derivada de la limitación de la circulación del microorganismo dentro
de una comunidad con un elevado número de sujetos protegidos por vacunación.
Si se etiqueta a un niño de haber presentado una reacción alérgica a una vacuna,
probablemente se interrumpirán las siguientes inmunizaciones y ese niño entrará a formar
parte de la bolsa de susceptibles a las enfermedades frente a las que ha dejado de vacunarse.
Por ello, es fundamental hacer un diagnóstico certero de las reacciones adversas atribuidas a
las vacunas y confirmar si existe una relación directa entre la reacción alérgica y el acto
vacunal.
La actitud ante un niño con sospecha de reacción adversa tras la vacunación debe
comenzar respondiendo a la pregunta de si los signos o síntomas que ha presentado están
directamente relacionados con la administración de la vacuna, para lo cual habrá que tomar
medidas inmediatas y resolver la reacción alérgica en ese momento y, posteriormente,
estudiar si el efecto adverso ha sido una reacción alérgica frente al propio antígeno vacunal o a
alguno de sus componentes, ya que esto condicionará la continuación de futuras dosis de esa
misma vacuna o similares (1).
Se define una reacción adversa a un medicamento como un efecto “nocivo y no
intencionado, que se produce a dosis utilizadas normalmente en el hombre para la profilaxis,
el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades o para la modificación de una función
fisiológica (quedan incluidas las vacunas como preventivas o terapéuticas)”. Las reacciones
adversas a las vacunas son muy variadas, leves generalmente, en forma de reacción local, y en
casos excepcionales, graves, de tipo anafiláctico, e incluso con desenlace fatal (2).
En los últimos años se han atribuido a las vacunas muchas reacciones adversas, la
mayoría de ellas de manera injustificada. Por este motivo algunos países han constituido
organismos encargados de vigilar y estudiar las reacciones adversas declaradas, como en
EE. UU., donde funcionan el VSD (Vaccine Safety Datalink,
http://www.cdc.gov/vaccinesafety/activities/vsd.html) o el VAERS (Vaccine Adverse Event
Reporting System, sistema abierto al público, con acceso en español,
http://vaers.hhs.gov/spanishmain) o en Canadá, donde está activo el CAEFISS (Canadian
Adverse Events Following Immunization Surveillance System, http://www.phacaspc.gc.ca/im/vs-sv/caefiss-eng.php).
En España existe el Sistema Español de Farmacovigilancia de medicamentos de uso
Humano (SEFV-H), cuyo objetivo principal es reunir los casos de sospecha de reacciones
adversas a medicamentos, que identifican los profesionales sanitarios o los ciudadanos. En
cada comunidad autónoma (C. A.) un centro de farmacovigilancia es el encargado de evaluar y
registrar en una base de datos común, denominada FEDRA, los efectos adversos que se
sospecha que pueden ser debidos a un medicamento. La Agencia Española de Medicamentos y
Productos Sanitarios (AEMPS) actúa de coordinador del SEFV-H a través de la División de
Farmacoepidemiología y Farmacovigilancia. El SEFV-H dispone de un formulario de
notificaciones de sospechas de reacciones adversas a medicamentos, que debe ser
cumplimentado siempre que se detecte una posible reacción adversa atribuida a la
vacunación, conocida como “tarjeta amarilla” (Figura 1). En este formulario hay que anotar los
datos del paciente, nombre comercial y lote de la vacuna administrada, fecha y lugar de la
vacunación, y la descripción de la reacción observada. El formulario debe ser enviado al Centro
de Farmacovigilancia de la C. A. (en la tarjeta ya viene impresa la dirección y para su envío
postal no requiere sobre ni franqueo). Hay programas informáticos utilizados en Atención
Primaria, como el sistema OMI, que permiten hacer la declaración de tarjeta amarilla al
diagnosticar una Reacción Adversa (RAM) directamente desde estas aplicaciones. También
puede realizarse la notificación por medio de la web del SEFV-H
(http://www.aemps.gob.es/vigilancia/medicamentosUsoHumano/SEFV-H/NRA-SEFVH/docs/notificaSospechas-RAM-profSanitarios.pdf)
Los ciudadanos también pueden comunicar sospechas de reacciones adversas a
medicamentos a través de un formulario electrónico en Internet, como vía complementaria a
la comunicación del paciente a los profesionales sanitarios. El propio sistema informático
redirecciona los casos enviados a cada centro autonómico de farmacovigilancia, que seguirá
actuando como interlocutor con los notificadores, tal como hasta ahora lo venía haciendo.
Dentro de la notificación de efectos adversos por parte del SEFV-H, se considera
reacción adversa inesperada, a la reacción adversa no descrita previamente y no recogida en la
ficha técnica de la vacuna y reacción adversa grave, a la que suponga una amenaza para la vida
o provocase la muerte o la hospitalización (o prolongase la misma) o cause incapacidad
persistente o defectos congénitos.
Específicamente para el caso de las vacunas, el SEFV-H amplía la notificación a los
denominados acontecimientos adversos ligados a la vacunación (ALVa), que incluye los
acontecimientos relacionados con la ruptura de la cadena de frío, los errores en la preparación
de las dosis o los errores en la vía de administración.
Figura 1. Formulario de “Tarjeta Amarilla” para notificación de reacciones adversas a
medicamentos.
Resumiendo, se pueden encontrar dos circunstancias:
•
El niño que, tras haber recibido una vacuna, presenta una reacción adversa. ¿Se trata
de una reacción a la propia vacuna o a alguno de sus componentes?, ¿cómo actuar en ese
momento?, ¿se podrán seguir administrando dosis posteriores de esta misma vacuna?
•
Otra situación diferente es la del niño que refiere ser alérgico a alguno de los
componentes de las vacunas (proteínas de huevo, gelatina, látex, etc.), antes de ser vacunado.
¿Podrá recibir esa vacuna y las dosis de refuerzo sucesivas hasta completar adecuadamente el
calendario de vacunaciones?
2.
¿Qué son las vacunas? Tipos de vacunas
Las vacunas son productos biológicos que contienen uno o varios antígenos
(microorganismos vivos o inactivados o una parte o un producto derivado de ellos, en
suspensión) que se administran con objeto de producir una infección controlada o la respuesta
inmunológica correspondiente, similar a la infección natural y con el menor riesgo para el
sujeto, de forma que desarrolle una respuesta inmunitaria que le proteja frente a ulteriores
exposiciones al microorganismo (3).
Por su componente antigénico, desde el punto de vista microbiológico, se distinguen
vacunas víricas y bacterianas y, dentro de éstas, vivas atenuadas y no vivas o inactivadas
(microorganismos completos muertos, de subunidades o fracciones de los mismos y de
toxoides bacterianos). Las vacunas combinadas son aquellas que contienen más de un
componente antigénico en un solo dispositivo de administración única en el mismo sitio
anatómico. Su formulación requiere que no se presenten incompatibilidad ni inestabilidad,
física o biológica, entre sus componentes inmunizantes. Suponen una alternativa sumamente
ventajosa a la administración de vacunas simultáneas, en que los componentes inmunógenos
se administran separados en distintos sitios, aunque coincidentes en el mismo acto vacunal.
Las combinadas pueden ser una mezcla estable y permanente de diversos antígenos o bien
una mezcla de antígenos previa a su inmediata administración.
Como regla general, diferentes vacunas, independientemente de su composición,
pueden administrarse simultáneamente en la misma visita o con cualquier intervalo, sin que se
afecte la inmunogenicidad, ni aumente la reactogenicidad de cada una. La excepción a esta
regla son las vacunas de microorganismos vivos atenuados parenterales que, de no
administrarse en la misma visita, precisan un intervalo mínimo de 4 semanas entre ellas, para
evitar interferencias en la replicación de los agentes vacunales.
Las contraindicaciones generales más frecuentes para todas las vacunas son:
•
Hipersensibilidad grave conocida a cualquier componente de la vacuna o anafilaxia en
una administración previa de esta, aunque son muy raras (0,5-1 caso/1 000 000 de dosis).
•
Encefalopatía aguda en la semana siguiente a la administración de una vacuna que
contenga el componente frente a la tosferina.
•
Enfermedad aguda grave o neurológica no estable (esta última en el caso de la
tosferina), mientras persista la situación aguda o la inestabilidad.
•
Embarazo, respecto a las de gérmenes vivos; la vacuna antigripal está particularmente
indicada si coincide el embarazo con la temporada gripal, así como la de la tosferina (Tdpa).
•
Inmunodeprimidos (con algunas excepciones).
•
Cualquier otra contraindicación que se especifique como tal en la ficha técnica de cada
vacuna.
3.
Composición de las vacunas: antígenos, conservantes y adyuvantes
Las vacunas no contienen solamente el antígeno encargado de estimular la respuesta
inmunológica en el individuo vacunado, sino que puede contener distintos componentes:
Antígeno inmunizante: es el responsable principal de estimular la respuesta
inmunitaria.
Líquido de suspensión: suele ser una solución salina o agua destilada. En ocasiones
puede contener proteínas u otros productos derivados de los cultivos necesarios para la
obtención de la vacuna, como sucede con las proteínas del huevo en las vacunas atenuadas en
embrión de pollo.
Conservantes, estabilizantes y antibióticos: son sustancias utilizadas, las primeras para
aumentar la caducidad de la vacuna, las segundas para estabilizar todos los productos que
contiene una vacuna y las terceras para impedir el crecimiento bacteriano o la degradación de
la vacuna (entre ellos: mercuriales, glicina, antibióticos, polisorbato, albúmina, gelatina).
Pueden ocasionar reacciones alérgicas o tóxicas. Hace un tiempo se suprimieron los
mercuriales (tiomersal) de la mayoría de las vacunas como conservante, aduciendo un riesgo
teórico, nunca demostrado, de toxicidad en lactantes pequeños. En España, en la actualidad
ninguna vacuna contiene mercurio en su composición. La gelatina (estabilizante) puede causar
reacciones alérgicas (0,5-1 por millón de dosis) y es probablemente responsable de la mayoría
de casos de alergia de la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis) (Priorix® no lleva
gelatina).
Adyuvantes: los adyuvantes son compuestos incorporados a las vacunas inactivadas
para aumentar la inmunogenicidad de los antígenos contenidos en las mismas o para
prolongar su efecto estimulador, haciendo posible la disminución de la cantidad de antígeno o
del número necesario de inyecciones. En la tabla 1 se especifican las vacunas disponibles en la
actualidad, con los adyuvantes incorporados y la naturaleza de los mismos. Las vacunas
adyuvadas provocan mayor reactogenicidad local que las no adyuvadas, debido a la mayor
inducción local de inflamación y activación del sistema inmunológico.
Medio siglo de experiencia avala la seguridad de las sales de aluminio. Igualmente se
llevan administrando con seguridad, casi una década, el MF59 y los virosomas. Millones de
dosis de vacunas adyuvadas con AS04 se han administrado, sin que, hasta el momento, se haya
demostrado un aumento de efectos adversos graves en los programas de seguimiento activo
(en los que se pone especial énfasis en patologías como el síndrome de Guillain-Barré, las de
causa inmunológica y las neuroinflamatorias, así como su efecto en el embarazo). El AS03,
utilizado en algunas vacunas antigripales durante la pandemia de gripe A, se ha relacionado
con la narcolepsia en los países nórdicos donde se ha aplicado, aunque parece que tienen que
existir factores genéticos o ambientales propios de estos países, ya que no se ha descrito en
otros países donde ha sido administrada.
Tabla 1. Vacunas disponibles y adyuvantes en las mismas (última revisión: junio de 2014).
Nombre comercial
Antígenos1
Adyuvantes2
Anatoxal Tedi
Toxoides tetánico y diftérico
Hidróxido de aluminio
Boostrix
Toxoides tetánico, diftérico y pertúsico;
proteínas de B. pertussis: HAF y PRN
Hidróxido y fosfato de aluminio
Cervarix
Proteínas L1 de VPH tipos 16 y 18
AS04 e hidróxido de aluminio
Chiromas
Antígenos de superficie HA y NA
MF59C.1
Dotaricin
Antígenos de superficie HA y NA
MF59C.1
Diftavax
Toxoides tetánico y diftérico
Hidróxido de aluminio
Ditanrix
Toxoides tetánico y diftérico
Hidróxido de aluminio
DiTeBooster
Toxoides tetánico y diftérico
Hidróxido de aluminio
Engerix-B 10 y 20 mcg
HBsAg (recombinante)
Hidróxido de aluminio
Epaxal
Virus de la hepatitis A inactivados
Virosomas
Fendrix
HBsAg (recombinante)
AS04C, fosfato de aluminio
Gardasil
Proteínas L1 de VPH tipos 6, 11, 16 y 18
Hidroxifosfato sulfato de aluminio amorfo
Havrix 720 y 1440
Virus de la hepatitis A inactivados
Hidróxido de aluminio
HBvaxpro 5, 10 y 40 mcg
HBsAg (recombinante)
Sulfato hidroxifosfato de aluminio amorfo
Toxoides tetánico, diftérico y pertúsico;
Hexyon
proteínas de B. pertussis: toxoide y HAF; virus de la polio
inactivados, polisacárido capsular de Hib conjugado con
Hidróxido de aluminio
toxoide tetánico y HBsAg (recombinante)
Infanrix
Infanrix hexa
Infanrix-IPV+Hib
Toxoides tetánico, diftérico y pertúsico;
proteínas de B. pertussis: HAF y PRN
Infanrix + virus de la polio inactivados, polisacárido capsular de
Hib conjugado con toxoide tetánico y HBsAg (recombinante)
Infanrix + virus de la polio inactivados y polisacárido capsular
de Hib conjugado con toxoide tetánico
Hidróxido de aluminio
Hidróxido y fosfato de aluminio
Hidróxido y fosfato de aluminio
Inflexal V
Antígenos de superficie HA y NA
Virosomas
Ixiaro
Virus de la encefalitis japonesa entero e inactivado
Hidróxido de aluminio
Meningitec
Oligosacárido MenC conjugado con CRM197
Fosfato de aluminio
Menjugate kid
Oligosacárido MenC conjugado con CRM197
Hidróxido de aluminio
Neisvac-C
Polisacárido MenC conjugado con toxoide tetánico
Hidróxido de aluminio
Toxoides tetánico, diftérico y pertúsico;
Pentavac
proteínas de B. pertussis: HAF; virus de la polio inactivados y
Hidróxido de aluminio
polisacárido capsular de Hib conjugado con toxoide tetánico
Prevenar 13
Polisacáridos capsulares de 13 serotipos de neumococo
conjugados con proteína diftérica
Fosfato de aluminio
Polisacáridos capsulares de 10 serotipos de neumococo
Synflorix
conjugados con proteína D de H. influenzae, toxoide diftérico o Fosfato de aluminio
tetánico
Triaxis
Toxoides tetánico, diftérico y pertúsico;
proteínas de B. pertussis: HAF, PRN y FIM
Fosfato de aluminio
Twinrix Adultos y Pediátrico
Virus inactivados de HA y HBsAg (recombinante)
Hidróxido y fosfato de aluminio
Vaqta 25 y 50 unidades
Virus de la hepatitis A inactivados
Sulfato hidroxifosfato de aluminio amorfo
La tabla se ha elaborado a partir de información contenida en las fichas técnicas de cada una de las vacunas, que pueden encontrarse en la Agencia
Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o la European Medicines Agency (EMA), por lo que, ante cualquier duda, se recomienda
contrastar la información con la disponible en dichas fichas técnicas.
1.- Antígenos: los datos se han extraído de las correspondientes fichas técnicas. Abreviaturas: HBsAg (recombinante): Antígeno de superficie del virus de la
hepatitis B (recombinante); B. pertussis: Bordetella pertussis; FIM: Fimbrias; HAF: Hemaglutinina filamentosa; HA: Hemaglutinina; Hib : Haemophilus
infuenzae tipo b; MenC: Meningococo C; MenACW135Y: Meningococo A, C, W135 e Y; NA: neuraminidasa; PRN: Pertactina; VPH: Virus del papiloma
humano.
2.- Adyuvantes: los datos proceden de las fichas técnicas de las vacunas. Para conocer la composición completa de las vacunas, remitimos al lector a las
fichas técnicas de las vacunas.
Abreviaturas: AS04: Adjuvant System 04 (contiene 3-O-desacil-4’- monofosforil lípido A (MPL); MF59C.1: adyuvante que contiene escualeno y polisorbato
80.
(Tomado y actualizado de la cita 3)
4.
Datos epidemiológicos. Incidencia de reacciones alérgicas tras la vacunación
Las reacciones alérgicas a las vacunas son infrecuentes y la mayor parte de los casos
declarados lo son como sospechosos y, tras su estudio, se comprueba que no guardan relación
causal con la inmunización. Se han comunicado reacciones alérgicas a las vacunas, como
auténticas reacciones de hipersensibilidad, en rangos que varían desde 1 por 50 000 dosis para
la vacuna DTP hasta 0,5 a 1 reacción por 1 000 000 dosis para otras vacunas (1) o en trabajos
donde se incluyen más de 7,5 millones de dosis, como el registro de seguridad de vacunas de
EE. UU. (VSD), al que se comunican reacciones alérgicas entre 0,65-1,55 casos por millón de
dosis. La Brighton Anaphylaxis Working Group estima que la cifra de verdaderas reacciones
anafilácticas graves a vacunas oscila en un rango de 0,5-1/100 000 dosis (4). Se han
comunicado cifras de fallecimientos por anafilaxia secundaria a vacunación en torno a 1/50
millones de dosis (5).
En nuestro país existen pocos datos publicados, habiéndose comunicado incidencias
de 0,59-1,27 % de reacciones supuestamente asociadas a vacunas en primeras visitas de una
Unidad de Alergología Pediátrica (2).
Las reacciones alérgicas tras la vacunación pueden ser debidas al propio antígeno
vacunal o a alguno de los componentes o proteínas residuales del proceso de fabricación o de
envasado de la vacuna. Las reacciones producidas por el antígeno vacunal son muy raras,
habiéndose descrito con las vacunas DTPe, DTPa y la de la encefalitis japonesa. En estas
circunstancias, la administración de nuevas dosis está contraindicada.
Dentro de las reacciones alérgicas atribuidas a proteínas residuales, las más comunes
son las relacionadas con el huevo, tanto en vacunas fabricadas a partir de fibroblastos de
embriones de pollo (sarampión, parotiditis, rabia y vacuna triple vírica), como de las obtenidas
a partir de huevos embrionados de pollo (gripe, vacuna antihepatitis A [Epaxal®], encefalitis
centroeuropea y fiebre amarilla).
En otras vacunas, como la recombinante frente a la hepatitis B y una de las vacunas
frente al VPH (Gardasil®), durante el proceso de fabricación se emplean ciertas cantidades de
Saccharomyces cerevisiae, una levadura, por lo que pueden contener una cantidad residual de
esta proteína de levadura y ocasionar reacciones de hipersensibilidad, aunque en muy baja
frecuencia (1:1 000 000 de dosis).
En raras ocasiones, algunos niños experimentan una reacción alérgica grave tras la
administración de la vacuna triple vírica, que habitualmente no guarda relación ni con los
propios antígenos vacunales, ni con los componentes del huevo, sino que suelen ser debidas a
la gelatina o a la neomicina que también entran a formar parte del proceso de fabricación de
esta vacuna.
Hay otros componentes, como el látex, que pueden estar presentes en ciertas vacunas
por estar almacenadas en recipientes que contienen este material. Hay estudios que
comunican que estos riesgos, aun pudiendo estar presentes, son muy poco frecuentes,
estimándose que tan sólo el 0,01 % de los pacientes con antecedentes de alergia al látex
pueden presentar una reacción adversa tras la administración de una vacuna.
Otros agentes, como la propiolactona (componente inactivante que se emplea en la
fabricación de vacunas frente a la rabia), han sido relacionados como posibles agentes
productores de efectos adversos, o derivados del mercurio, como el tiomersal o timerosal
(compuesto orgánico del mercurio), que se ha implicado en reacciones alérgicas a las vacunas
(se ha descartado hasta ahora), pero, como hemos comentado con anterioridad, en la
actualidad ninguna vacuna comercializada en España contiene derivados del mercurio.
Cuestionario previo a la vacunación
Es conveniente completar un cuestionario previo a la vacunación, en el que se
pregunte a los padres de los niños que van a ser vacunados si presentan ciertas situaciones
que pueden llevar a considerar la vacunación contraindicada temporal o permanentemente o
a que se tomen precauciones especiales.
El mayor interés para este capítulo está en el apartado “¿es alérgico a algún
componente de la vacuna?”, que se detalla en la Tabla 2.(6)
Tabla 2. Cuestionario previo a la vacunación
► ¿Ha estado enfermo en los últimos días?
Retrasar la vacunación:
Enfermedad aguda moderada o grave
Fiebre > 38,5 ºC
Episodios alérgicos o asmáticos en fase aguda
Neoplasias en fase evolutiva
Hasta curación o situación estable
Insuficiencia cardiaca descompensada
Nefropatías agudas
Sarampión
2 meses desde el inicio del exantema
Tuberculosis activa
2 meses desde el inicio del tratamiento
Enfermedad neurológica evolutiva, inestable o
que predispone a convulsiones, como encefalitis Retrasar tosferina hasta que la situación
agudas, esclerosis tuberosa o epilepsia no
neurológica se estabilice
controlada
Contraindicadas:
Inmunodeficiencia congénita, tumores sólidos o
hematológicos, terapia inmunosupresora de
larga duración
Triple vírica, varicela, rotavirus
Infección VIH con inmunodeficiencia grave
(porcentaje de linfocitos T-CD4+ específicos por
edad < 15 %)
Triple vírica, varicela, rotavirus
Antecedente de invaginación intestinal o
malformación congénita gastrointestinal
Rotavirus
Precaución:
Enfermedad o tratamiento que produzca
alteraciones de la coagulación o
trombocitopenia
Para vacunas parenterales utilizar la vía
subcutánea si lo permite la ficha técnica. Si
es necesaria la vía intramuscular, utilizar
solo agujas 25G o 23G, presionar en el
punto de inyección durante 2 minutos, no
masajear y vigilar la aparición posterior de
hematoma
► ¿Toma algún medicamento o recibe algún tratamiento?
Retrasar la vacunación
(desde el fin del tratamiento):
Derivados de la sangre
Gammaglobulinas
Más tiempo para dosis muy altas de
gammaglobulina (consultar)
Corticoterapia sistémica a dosis alta (> 2 mg/kg
o 20 mg al día de prednisona o equivalente) de
más de 2 semanas de duración o > 1 mg/kg
durante más de 1 mes
No hace falta retrasar la vacunación si la
corticoterapia es de corta duración, no
sistémica, en dosis pequeñas, a días alternos o
de tipo sustitutorio
Aciclovir, famciclovir, valaciclovir
3-6 meses para triple vírica y varicela (según
el producto)
1 mes para triple vírica y varicela
1 semana para varicela
► Si es mujer ¿sabe o sospecha si está embarazada?
Si está embarazada
Si está en el primer trimestre de embarazo
Contraindicadas triple vírica y varicela
Evitar cualquier vacunación, excepto Gripe
(valorar el riesgo particular)
► ¿Ha recibido recientemente alguna otra vacuna?
Si ha recibido alguna dosis de una vacuna viva
atenuada inyectable (triple vírica, varicela,
fiebre amarilla)
Retrasar la vacunación, al menos, 4 semanas
para aplicar otra vacuna viva atenuada
(triple vírica, varicela, fiebre amarilla)
► ¿Ha tenido alguna reacción grave a vacunaciones anteriores?
Reacción alérgica grave (anafilaxia) tras una dosis
anterior o a un componente de la vacuna
Contraindicada la vacuna responsable
Encefalopatía en los 7 días siguientes a la
administración de vacuna DTP/DTPa sin otra
causa identificable
Contraindicada tosferina
Tras una dosis de DTP/DTPa:
- Fiebre > 40,5 ºC, colapso hipotónico, llanto
inconsolable que dura ≥3 h, en las 48 h
siguientes
Precaución con tosferina
- Convulsiones en los 3 días siguientes
Síndrome de Guillain-Barré en las 6 semanas
siguientes tras una vacunación
Precaución con la vacuna responsable
Reacción de hipersensibilidad tipo Arthus tras
una dosis de vacuna con toxoide tetánico
Retrasar cualquier otra dosis de tétanos, al
menos, 10 años
► ¿Es alérgico/a a algún componente de la vacuna?
Sólo en caso de alergias de tipo anafiláctico (reacción inmediata y potencialmente grave)
Contraindicadas:
Alergia a neomicina
Hepatitis A (Havrix®), hepatitis A + B,
hexavalentes, gripe (Chiroflu®, Chiromas®,
Dotaricin®, Inflexal V®, Intanza®, Mutagrip®,
Vaxigrip®), pentavalentes, polio inyectable,
rabia, triple vírica y varicela
Alergia a estreptomicina
Hexavalente (Hexyon®), pentavalente
(Pentavac®) y polio inyectable
Alergia a polimixina B
Gripe (Inflexal V®), hepatitis A (Epaxal®),
hexavalentes, pentavalentes y polio
inyectable
Alergia a gentamicina
Gripe (Fluarix®, Fluenz®, Influvac®)
Alergia a kanamicina
Gripe (Chiroflu®, Chiromax®, Dotaricin®)
Alergia a gelatina
Fiebre tifoidea (Vivotif®), triple vírica
(MMRVaxpro®) y varicela (Varivax®)
Alergia a levadura de panadería
Hepatitis A + B, hepatitis B, hexavalentes y
VPH4 (Gardasil®)
Alergia a proteínas de huevo
Encefalitis centroeuropea, fiebre amarilla,
gripe, hepatitis A (Epaxal®) y rabia
(Rabipur®). La alergia a proteínas de huevo
no es contraindicación para la triple vírica
VPH4: Virus del papiloma humano tetravalente
(Modificado de Fernández Cuesta LM, González Rodríguez F, Huerta González I, Quesada
Gutiérrez L, editores. Vacunación del niño alérgico a componentes de las vacunas. Oviedo: Ed.
Dirección General de Salud Pública. Consejería de Sanidad del Principado de Asturias; 2011.)
5.
¿Qué es una reacción alérgica? Tipos de reacciones alérgicas a las vacunas
Se define la reacción alérgica como una respuesta idiosincrásica nociva producida por
un mecanismo inmunológico.
Muchas familias podrían etiquetar, erróneamente, como alergia a la vacuna cualquier
reacción que ocurre con relación temporal (no necesariamente causal) con su administración.
No siempre que ocurra un efecto adverso originado por una vacuna puede hablarse de alergia
a la misma, pues se requiere que esté presente un mecanismo inmunológico (7). La auténtica
alergia es mucho menos frecuente que otro tipo de reacciones adversas, pero conviene
considerar que los beneficios aportados por la vacunación, tanto en términos de salud pública
como de salud individual, superan con mucho a los posibles riesgos.
Cualquier tipo de vacuna puede producir una reacción alérgica. En muchas ocasiones
en las que se sospecha alergia a una vacuna, esta no es confirmada (a veces hasta en el 85 %
de los pacientes remitidos para evaluación alergológica) y el paciente puede continuar su
vacunación con el mismo preparado (8).
Las reacciones inmunológicas a fármacos y por tanto a vacunas, pueden clasificarse,
según Gell y Coombs, en cuatro tipos:
-
Tipo I o inmediata. Comienza en la primera hora, mediada por Ig E. Ej.: anafilaxia.
-
Tipo II o citotóxica. Dependiente de anticuerpos. Ej.: trombopenia.
Tipo III o por inmunocomplejos. Mediada por complejos antígeno-anticuerpo. Ej.:
reacción de Arthus.
Tipo IV o por hipersensibilidad retardada. Mediada por células. Ej.: dermatitis de
contacto.
Algunos autores han clasificado las reacciones alérgicas a vacunas según su extensión,
en locales o sistémicas, o según el tiempo transcurrido desde la aplicación de la vacuna y la
aparición de síntomas, en inmediatas o retardadas. En la actualidad, la Organización Mundial
de la Alergia recomienda catalogar las reacciones inmunológicas a fármacos (incluyendo las
vacunas) basándose en el momento de aparición de los síntomas (9). Así, se puede hablar de
dos tipos de reacciones, las inmediatas y las tardías. Este criterio parece ser la mejor
aproximación, porque ayuda a distinguir las reacciones mediadas por Ig E de las que no lo son
(1). Este punto es muy importante porque las mediadas por Ig E conllevan el riesgo de poder
producir una reacción anafiláctica grave, que ponga en riesgo la vida del paciente y son las que
requieren una evaluación más cuidadosa.
•
Reacciones inmediatas
Comienzan en la primera hora tras la vacunación, en general entre pocos minutos
hasta 4 horas tras la misma. Pueden incluir multitud de síntomas que pueden afectar a la piel,
aparato respiratorio y aparato cardiovascular, como son:
a) Piel: eritema, prurito, urticaria, angioedema, exantema morbiliforme.
b) Aparato respiratorio: congestión nasal, sensación de obstrucción faríngea, estridor,
tos, sibilancias, disnea, opresión torácica.
c) Aparato cardiovascular: debilidad, síncope, palpitaciones, taquicardia e hipotensión.
d) Otros: alteración del nivel de conciencia.
La forma más grave de reacción mediada por Ig E es la anafilaxia, que es una reacción
alérgica sistémica, potencialmente fatal, que ocurre repentinamente tras el contacto con una
sustancia causante de alergia. En la actualidad se propone, desde un punto de vista más
práctico, la siguiente definición: anafilaxia es una reacción alérgica grave de comienzo rápido y
que podría causar la muerte (10). Para hacer el diagnóstico de anafilaxia se proponen unos
criterios clínicos de sospecha que se muestran en la Tabla 3.
En muchas ocasiones la reacción alérgica inmediata, Ig E dependiente, la desencadena,
no el agente inmunógeno en sí, sino otros constituyentes de las vacunas, como la gelatina,
proteínas del huevo, látex o levaduras.
Tabla 3. Criterios clínicos para el diagnóstico de anafilaxia (10).
La anafilaxia es muy probable cuando se cumple uno de los siguientes tres criterios:
1. Comienzo agudo, en minutos o varias horas, de un cuadro que afecta a la piel, mucosas
o ambas (ej. urticaria generalizada, prurito, rubor, inflamación de labios-lengua-úvula).
Y, al menos, uno de los siguientes:
A. Compromiso respiratorio (disnea, sibilantes, estridor, hipoxemia).
B. Disminución de la tensión arterial* o síntomas asociados de disfunción orgánica
(hipotonía, colapso, síncope, incontinencia).
2. Dos o más de los siguientes síntomas, de presentación rápida (minutos a varias horas)
tras la exposición a un probable alérgeno para el paciente:
A. Afectación de piel y mucosas (ej. urticaria generalizada, enrojecimiento, prurito,
inflamación de labios-lengua-úvula).
B. Compromiso respiratorio (ej. disnea, sibilantes, estridor, hipoxemia).
C. Disminución de la tensión arterial* o síntomas asociados de disfunción orgánica
(hipotonía, colapso, síncope, incontinencia).
D. Síntomas gastrointestinales persistentes (ej. dolor abdominal, vómitos).
3. Disminución de la tensión arterial* tras la exposición a un alérgeno conocido para el
paciente (minutos a varias horas):
A. Lactantes y niños: tensión arterial baja* o descenso de más del 30 % en la tensión
arterial sistólica.
B. Adultos: tensión arterial sistólica inferior a 90 mm Hg o descenso mayor del 30 %
sobre la tensión basal del sujeto.
*Tensión arterial:
La tensión arterial sistólica descendida se define en niños como:
•

Menos de 70 mm Hg de un mes a un año de edad.

Menos de (70 mm Hg + [2 x edad]) de 1-10 años.

Menos de 90 mm Hg de 11 a 17 años.
Reacciones tardías
Comienzan horas o días después de la vacunación, hay muy poca probabilidad de que
sean mediadas por Ig E. Algunas de estas serían la fiebre y la inflamación local. No suelen
producirse por mecanismo inmunológico y no deberían diagnosticarse de alergia a las vacunas.
Son cuadros autolimitados que no contraindican futuras dosis de la misma vacuna.
Tipos de reacciones tardías:
o
Reacción citotóxica o tipo II. Trombocitopenia, en la vacunación con triple vírica (11).
Su frecuencia es baja, un caso por 30 000-40 000 niños vacunados. Es menos frecuente entre
los sujetos vacunados que entre los que sufren el sarampión o la rubeola. Suele aparecer en
los dos primeros meses tras la vacuna TV, con predominio en las 2-3 primeras semanas. En
ocasiones puede pasar inadvertida. Existe mayor riesgo si el niño padeció previamente una
púrpura trombopénica idiopática o una trombopenia en la dosis inicial de la TV.
o
Reacción por inmunocomplejos o tipo III. Enfermedad del suero (documentada en la
vacuna antigripal inactivada) (12); fenómeno de Arthus, tras la vacunación frente al tétanos y
difteria y, a veces, en otras vacunas como la de la hepatitis B recombinante (13); poliartritis
tras la vacunación frente a la rubéola; eritema nodoso tras la vacuna frente a la hepatitis B
recombinante (14); encefalopatía tras la vacuna DTP (11); púrpura de Schönlein-Henoch tras la
vacunación antigripal (15). Todas estas situaciones pueden contraindicar temporalmente
futuras dosis de la misma vacuna.
o
Reacción celular o de hipersensibilidad retardada, tipo IV. Dermatitis de contacto y
nódulos subcutáneos. Ocasionalmente pueden aparecer con vacunas en las que se utilizan
sales de aluminio como adyuvante, provocando la aparición de nódulos pruriginosos y
persistentes en el lugar de la inyección, en ocasiones meses después la vacunación y pueden
durar mucho tiempo. Se debe a una dermatitis de contacto por aluminio. Esta reacción no
contraindica la administración de vacunas (16).
6.
Diagnóstico diferencial de las reacciones alérgicas durante y después del acto de la
vacunación
Se hará el diagnóstico diferencial ante cualquier efecto adverso tras la vacunación, que
la OMS define como “Cualquier suceso médico adverso desfavorable que acontece tras la
vacunación y el cual no necesariamente tiene una relación causal con el uso de la vacuna” (17).
El diagnóstico preciso de una reacción alérgica a la vacunación es muy importante por
dos aspectos: en primer lugar, el sujeto que sufre una alergia mediada por Ig E, en especial una
anafilaxia, podría experimentar nuevas reacciones graves tras la vacunación, y en segundo
lugar, el sobrediagnóstico de reacciones alérgicas a vacunas podría incrementar el número de
niños que interrumpen su vacunación, con el riesgo individual y colectivo de pérdida de
protección frente a enfermedades inmunoprevenibles.
Para hacer la aproximación al diagnóstico de alergia a vacunas se aconseja el siguiente
proceso de razonamiento que se concreta en la Figura 2 (18). Cuando un niño experimenta un
efecto adverso tras la vacunación, esta puede o no haber causado el efecto. Si ha sido la causa,
el mecanismo puede o no ser de tipo inmunológico. Si ha sido por mecanismo inmunológico,
puede o no haber sido mediado por la Ig E. Para la aproximación al diagnóstico exacto se debe
realizar una historia clínica cuidadosa, siendo de máxima trascendencia identificar las
reacciones alérgicas a vacunas de naturaleza Ig E dependiente, porque son las que entrañan
más peligro. Para esta aproximación se debe comprobar la naturaleza de los síntomas que
puedan ser sugestivos de degranulación de mastocitos, como son la afectación cutánea,
respiratoria, cardiovascular e intestinal, así como el momento del comienzo tras la vacunación,
de varios minutos hasta 4 horas después (85-90 % en los primeros 15-30 minutos).
Figura 2. Algoritmo para la identificación de una reacción alérgica a vacunas (modificado de la
cita 18).
Las reacciones retardadas o tardías, son más difíciles de identificar y atribuir a alergia a
la vacunación. Suelen ser más inespecíficas y, en general, no suelen ser útiles la determinación
de anticuerpos Ig E específicos o los test cutáneos, salvo los parches cutáneos en la
hipersensibilidad a sales de aluminio. En contrapartida, aunque son reacciones que generan
malestar, no suponen, habitualmente, una amenaza para la vida de paciente (19).
Reacciones tras la vacunación que pueden simular reacciones alérgicas:
a- Síncope vasovagal posvacunal. Debe ser distinguido de la reacción anafiláctica. Aparece en
los primeros 2-3 minutos tras la administración de la vacuna o antes. Es más frecuente en
mujeres entre 11-18 años. Se suele acompañar de palidez, bradicardia (estos síntomas no se
dan en la anafilaxia), alteración del nivel de conciencia, etc. (20).
b- Reacciones seudoanafilácticas. Son reacciones graves que contraindican la futura
vacunación, en ellas no pueden demostrarse mecanismos inmunológicos Ig E dependientes.
c- Reacciones seudoalérgicas, posiblemente debidas a hiperinmunización (15).
d- Exantemas que puedan corresponder a procesos intercurrentes o exacerbación de otras
patologías, como una dermatitis atópica previa.
e- Síndrome de hipotonía-hiporrespuesta. También llamado shock-like, consiste en la aparición
brusca de palidez, pérdida de tono muscular y falta de respuesta. Proceso autolimitado que
aparece en las primeras 48 horas tras la vacunación. Dura desde minutos a varias horas. Es
excepcional desde la sustitución de la vacuna de tosferina de células enteras por preparados
acelulares (21).
f- Espasmo del sollozo por el dolor de la punción durante la aplicación de la vacuna. El niño
puede presentar cianosis o palidez, cese de la respiración e incluso pérdida de conciencia, con
recuperación espontánea en pocos segundos. Habitualmente los familiares refieren episodios
similares previos.
g- Reacción local grave, enrojecimiento o inflamación en la zona de la punción que cursa con
uno o más de los siguientes signos: edema que sobrepasa la articulación más próxima,
reacción local inflamatoria que dura más de 72 horas o que requiere hospitalización (22).
7.
Componentes de las vacunas que pueden ocasionar reacciones alérgicas
En la Tabla 4 se exponen los componentes con capacidad alergénica de las vacunas disponibles
en España y que pueden estar involucrados en reacciones alérgicas a las vacunas (última
revisión: junio de 2014). Se puede consultar en el Manual de vacunas en línea de la AEP.
Disponible en: http://vacunasaep.org/documentos/manual/anx-ii
Actualizado y modificado de la cita (23). Álvarez García F, Arístegui Fernández J, Moreno-Pérez
D, editores. Vacunas en Pediatría. Manual de la AEP 2012.Comité Asesor de Vacunas. Ed.
Madrid: Exlibris ediciones; 2012. págs 628-35.
Es importante recordar que si la persona que va a recibir una dosis de vacuna ha presentado
con anterioridad una reacción alérgica anafiláctica a alguno de sus componentes, la
administración de esta vacuna está contraindicada (o si es mayor el beneficio esperado, se
puede valorar su administración en un servicio hospitalario de alergia infantil).
Ninguna de las vacunas actualmente comercializadas en España contiene en su composición
tiomersal.
SEGUNDA PARTE: “Vacunación del niño que ha presentado una probable reacción alérgica
tras una inmunización. Pauta de actuación”
Un diagnóstico detallado de las reacciones alérgicas a vacunas es de gran importancia,
no solo para prevenir reacciones de riesgo vital, sino también para evitar restricciones
innecesarias en la administración de las mismas. Se basa en la historia clínica y en el estudio
alergológico por medio de pruebas “in vivo”, como el prick test y pruebas “in vitro”, como la
determinación de la Ig E específica (7).
Para el manejo práctico de estos pacientes se ha elaborado un algoritmo de actuación
(figura 3). Cuando se sospeche que se ha producido una reacción alérgica tras la
administración de una vacuna no hay que olvidarse de cumplimentar y enviar el formulario de
notificaciones de sospecha de reacciones adversas a medicamentos (tarjeta amarilla).
Figura 3. Algoritmo diagnóstico del manejo del niño con sospecha de una reacción alérgica tras
la vacunación
Mediante la historia clínica se determinará si el tipo de reacción de hipersensibilidad
que ha presentado el niño ha sido inmediata o tardía.
•
Si se sospecha una reacción inmediata mediada por Ig E, se debe practicar el estudio
alergológico, sobre todo si son necesarias nuevas dosis de la vacuna y para evitar el riesgo de
reactividad cruzada con componentes de otras vacunas o alimentos (7).

En el caso de que se sospeche una reacción no inmediata, la vacuna podrá ser
administrada de forma convencional en la mayoría de los casos (19).
La determinación de anticuerpos IgG frente al agente vacunal puede ser de utilidad, si
el paciente ha recibido menos dosis de las recomendadas, para valorar el nivel de
inmunización. Si existen títulos protectores frente a la enfermedad se podrían evitar nuevas
dosis, aunque la duración de la inmunidad podría ser menor que si se hubieran administrado
todas (18). Estos niveles se han establecido para algunas vacunas (tabla 5).
Tabla 5. Niveles de anticuerpos (Ac) vacunales protectores (IgG ) (28)
Vacuna
Niveles Ac IgG protectores
Difteria
≥ 0,1UI/ml
Haemophilus influenzae b
≥ 0,15 μcg/ml
Hepatitis A
≥ 10mUI/ml
Hepatitis B (Ac superficie)
≥ 10mUI/ml
Sarampión
≥ 120 título PRN
Polio (1,2,3)
≥ 1:8 título Ac neutralizantes
Rabia
≥ 0,5UI VNA/ml
Rubeola
≥ 10UI/ml
Tétanos
≥ 0,1UI/ml
Fiebre amarilla
≥ 0,7UI/ml
Si se requieren nuevas dosis o no se puede determinar la cifra de anticuerpos protectores, el
estudio se realizará con la vacuna completa o con alguno de sus componentes, si se sospecha
una alergia a los mismos.
•
Si es negativo, se valorará administrar la vacuna completa con un periodo de
observación de 30 minutos.
•
Si es positivo, se valorará la administración fraccionada, si no se dispone de una vacuna
sin el componente al que el paciente es alérgico (7).
1. Historia clínica
Anamnesis
•
Historia clínica detallada de la reacción adversa: edad del paciente, fecha de la
reacción, preparado comercial de la vacuna administrada, número de lote, tiempo de latencia
entre la administración e inicio de la reacción, manifestaciones clínicas, atención médica
urgente, medicación sintomática administrada y duración de la reacción.
•
Valorar la composición de la vacuna administrada
•
Exposición simultánea a otros posibles alérgenos: medicamentos, alimentos, látex, etc.
•
Tolerancia de otras vacunas previa o posteriormente administradas con los mismos
componentes.
•
Tolerancia de componentes:
o
Alimentarios: leche, huevo, carne de pollo, bovina o de cerdo, gelatina…
o
Medicamentos: tiomersal (contacto con antisépticos mercuriales), antibióticos
presentes en la vacuna.
o
Hidróxido de aluminio: nódulos cutáneos persistentes con la administración de
inmunoterapia subcutánea con extractos absorbidos en hidróxido de aluminio.
o
Látex.
2. Estudio alergológico
El estudio alergológico se realiza por medio de:
2.1.- Pruebas alérgicas cutáneas:
2.1.1. Pruebas intraepidérmicas , de puntura o “prick”: punción de la piel con una
lanceta estandarizada a través de una gota de la sustancia a probar, con lectura de la reacción
a los 15-20 minutos. Resultado positivo si se produce una pápula de, al menos, 3 mm de
diámetro, acompañada de eritema y resultado negativo en el control con suero fisiológico.
2.1.2. Pruebas intradérmicas (ID): inyección intradérmica de 0,02 ml de la sustancia a
probar, con lectura de la reacción a los 20 minutos. Para valorar el resultado se marca el área
de la pápula inicial producida al introducir la sustancia vía intradérmica y se considera positivo
el resultado si a los 20 minutos se produce un incremento de, al menos, 3 mm en el diámetro
inicial, acompañado de eritema (24).
2.1.3. Pruebas epicutáneas o de “parche”: aplicación en una cámara estandarizada de
la sustancia a probar durante 48 horas en la piel de la región superior de la espalda y lectura a
las 48 y 96 horas después de retirar el parche. Se considera positivo el resultado cuando se
produce eritema e infiltración en la zona de aplicación que, en respuestas más intensas, se
acompaña de pápulas o vesículas (24).
2.2.- Pruebas serológicas con determinación de Ig E sérica específica por técnica Inmuno-CAP
(RAST) considerando valores superiores a 0,35 KU/l.
Estudio alergológico y revacunación en la hipersensibilidad inmediata y retardada
1.- Estudio alergológico en pacientes con clínica de hipersensibilidad inmediata
1.1.- Pruebas cutáneas con la vacuna completa
Se inician con prick sin diluir y si el resultado es negativo se realiza prueba ID con
dilución 1/100 en suero fisiológico (25)
Ante reacción anafiláctica grave se debe iniciar el estudio con prick a la dilución 1/10 y
la prueba intradérmica (ID) con dilución 1/1000
La prueba ID, sobre todo a concentraciones elevadas, puede dar lugar a una respuesta
tardía que se inicia 6 a 8 horas después y que no tiene significado patológico, sino que es
expresión de una exposición previa con buena respuesta inmune celular (como ocurre con la
prueba de tuberculina). Con antígenos como toxoides diftero-tetánicos a la dilución 1/1001/10 vía ID se utiliza como prueba de cribado para valorar la inmunidad celular en estudios de
inmunodeficiencia (26).
No se ha establecido la sensibilidad y especificidad de las pruebas cutáneas con
vacunas para confirmar o excluir la alergia a una vacuna o a sus componentes. Pero si las
pruebas cutáneas son negativas es muy poco probable que el paciente tenga Ig E frente a la
vacuna o a sus componentes.
Cuando ha transcurrido más de un año desde la reacción mediada por Ig E con un
medicamento, puede haber muy poca Ig E circulante y las pruebas cutáneas en ocasiones
resultan negativas y que la administración del medicamento no provoque reacción, pero hay
que tener en cuenta que si el paciente esta sensibilizado se produce un efecto booster y puede
aparecer reacción al volverse a administrar tras un intervalo de tiempo (27).
1.2.- Estudio de sensibilización a componentes contenidos en la vacuna
Si la prueba cutánea con la vacuna completa da un resultado positivo se pasará al
estudio de sensibilización a los componentes de la vacuna, con el fin de intentar prevenir la
reacción con otras vacunas que tengan los mismos componentes.
Pruebas disponibles para el estudio de componentes:
a.- Toxoide tetánico: determinación de Ig E sérica específica.
b.- Huevo: pruebas cutáneas (prick) con extractos de clara y ovoalbúmina y determinación de
Ig E sérica específica para clara y ovoalbúmina.
c.- Leche de vaca: pruebas cutáneas (prick) con extractos de leche de vaca, alfa-lactoalbúmina,
beta-lactoglobulina, caseína y seroalbúmina bovinas y determinación de Ig E sérica específica
para leche de vaca, alfa-lactoalbúmina, beta-lactoglobulina, caseína y seroalbúmina bovina.
d.- Gelatina: pruebas cutáneas (prick) no estandarizadas utilizando polvo de gelatina comercial
(5 g de gelatina disueltos en 5 ml de suero fisiológico) (28) y determinación de Ig E sérica
específica.
e.- Látex: pruebas cutáneas (prick) con extracto de látex y determinación de Ig E sérica
específica con extracto de látex.
f.- Tiomersal: pruebas cutáneas (prick) no estandarizadas con solución comercial diluida 1/10
en suero fisiológico (ya no se utiliza al no haber vacunas con este conservante).
2.- Estudio alergológico en pacientes con clínica de hipersensibilidad retardada
Estudio de sensibilización a componentes contenidos en la vacuna
2.1.- Pacientes que han presentado reacción eccematosa con vacuna que contiene
tiomersal, fenoxietanol o formaldehido:
a. Prueba de parche a la concentración estandarizada
2.2.- Pacientes con reacción eccematosa o nódulos cutáneos persistentes con vacuna que
contiene aluminio (28):
a. Pruebas de parche con:
i. Metal de aluminio con cámara de Finn Chamber vacía.
ii. Cloruro de aluminio hexahidratado al 2 % en glicerina con cámara de
plástico.
3.- Revacunación en pacientes con sospecha de reacción de hipersensibilidad inmediata (7, 19,
28)
Si las pruebas cutáneas e Ig E sérica específica a la vacuna y componentes son
negativas, la vacuna puede ser administrada permaneciendo, al menos, 30 minutos en
observación. Si existe historia de reacción sugestiva grave, administrar la vacuna en dos dosis:
primera dosis 10 %, seguida a los 30 minutos del resto de la dosis y posteriormente 30
minutos, al menos, de observación. No se han publicado casos de pacientes con pruebas ID
negativas con la vacuna, que hayan presentado una reacción anafiláctica grave tras la
revacunación.
Si las pruebas cutáneas o Ig E sérica específica son positivas en un paciente con historia
compatible con una reacción mediada por Ig E a uno de los componentes de la vacuna, si es
posible se utilizará una vacuna que no los contenga.
Si las pruebas cutáneas o Ig E sérica específica son positivas en un paciente con historia
compatible con una reacción mediada por Ig E a la vacuna o sus componentes y es
absolutamente necesaria la administración de la vacuna sospechosa o de otra vacuna que
contenga el componente sospechoso, se puede realizar mediante su administración
fraccionada, siguiendo la pauta recomendada por la Academia Americana de Pediatría (30)
1º.
0,05 ml de la dilución 1:10 en suero fisiológico
2º.
0,05 ml sin diluir
3º.
0,10 ml sin diluir
4º.
0,15 ml sin diluir
5º.
0,20 ml sin diluir
6º.
Para vacunas que requieren un volumen de 1 ml se puede añadir una última
dosis de 0,5 ml
Cada dosis se aplicará cada 15 minutos, en función del tiempo de latencia referido en la
historia clínica, y se mantendrá en observación durante, al menos, 30 minutos tras completar
las dosis. Existe riesgo de reacción anafiláctica por lo que debe realizarse en medio
hospitalario, teniendo disponibles las medidas adecuadas para tratar una reacción anafiláctica.
Si el estudio alergológico no es concluyente y la reacción se produjo con la
administración simultánea de varias vacunas, la revacunación se debe realizar con las vacunas
separadas en diferentes días.
4.- Revacunación en pacientes con sospecha de reacción alérgica tardía (24, 26)
En pacientes con reacción adversa retardada tras la administración previa de la
vacuna, la revacunación debe valorarse en función de la necesidad de la vacunación y de la
naturaleza y gravedad de la reacción adversa previa. Si se decide su administración debe
permanecer en observación durante, al menos, 30 minutos ante la posibilidad, poco probable,
de reacción inmediata.
Si se administraron simultáneamente varias vacunas la revacunación debe realizarse
por separado en diferentes días, empezando por la que se sospeche de menor riesgo.
Las pruebas cutáneas no se han demostrado útiles para predecir la aparición de
reacción tardía en posteriores administraciones de la vacuna.
En pacientes que han presentado nódulos cutáneos persistentes tras la administración
de una vacuna que contiene sales de aluminio y la prueba de parche es positiva, si es posible
se deben utilizar vacunas que no las contengan. Si está sensibilizado y precisa dosis de vacuna
que contenga sales de aluminio se recomienda su administración intramuscular profunda para
reducir la reacción local. Se favorece su absorción y se previene la formación de granulomas,
pero no garantiza la reactivación de la inflamación en nódulos preexistentes. En pacientes en
los que se demuestre sensibilización a sales de aluminio está contraindicada la inmunoterapia
subcutánea con extractos alergénicos absorbidos en hidróxido de aluminio.
TERCERA PARTE: “Vacunación del niño con sospecha o diagnóstico de alergia a algunos de los
componentes de las vacunas. Pauta de actuación”.
1.- Introducción
Al plantear la vacunación de un niño puede darse la situación de que sea alérgico a
alguna de las proteínas residuales de su proceso de elaboración o a los estabilizantes,
conservantes, antibióticos o cualquier otro producto que se utilice en su preparación (tabla 4).
En los niños atópicos no existe evidencia científica de que tengan mayor riesgo de reacciones
alérgicas después de la vacunación y deben recibir todas las vacunas recomendadas (30, 31).
2.- Niño alérgico a proteínas de huevo
La alergia al huevo es la primera causa de alergia alimentaria en el niño (33), con una
prevalencia estimada del 2,5 % en los primeros dos años de vida (34), ocurriendo la mayoría de
las sensibilizaciones antes de los 5 años de edad. La cantidad más pequeña de proteína de
huevo capaz de desencadenar una reacción alérgica en uno de cada millón de pacientes con
alergia al huevo es de tan solo 2 microgramos y de 3,4 miligramos en uno de cada 100 casos
(35, 36).
Desde siempre ha existido gran controversia con el tema de la vacunación en el niño
alérgico al huevo ante la posibilidad de que determinadas vacunas pudieran contener
pequeñas cantidades residuales de huevo, principalmente ovoalbúmina, debido a su proceso
de elaboración. Existen varias vacunas habituales que están cultivadas en derivados de huevo
de gallina: la triple vírica, la vacuna antigripal y la vacuna de la fiebre amarilla. La vacuna triple
vírica está desarrollada en fibroblastos de embriones de pollo mientras que la vacuna
antigripal y la de la fiebre amarilla necesitan ser cultivadas en huevos embrionados de gallina,
por lo que pueden contener mayores cantidades de proteínas de huevo.
Otras vacunas que contienen proteínas de huevo son: la vacuna antihepatitis A Epaxal®
(en este caso la solución es utilizar otra de las vacunas antihepatitis A que no contienen
proteínas de huevo) y la vacuna frente a la encefalitis centroeuropea (esta última vacuna,
como es de escasa utilización, en caso de ser imprescindible, debería ser valorada su
administración tras realizar la valoración un alergólogo pediátrico). Una de las vacunas
antirrábicas comercializadas en España no está cultivada en embriones de pollo, sino en
células diploides humanas y la otra está cultivada en células embrionarias de pollo (se utilizaría
la vacuna de células diploides humanas).
A.- Triple vírica
Está cultivada en fibroblastos derivados de embriones de pollo, por lo que casi no
contiene proteínas de huevo capaces de desencadenar una reacción alérgica (37). Por ello, a
todos los niños con alergia al huevo, incluso con clínica de anafilaxia, se les debe administrar
esta vacuna en su centro de vacunación habitual (38). Aquellos niños que hayan tenido una
reacción con una dosis previa de vacuna triple vírica deberán ser evaluados por un alergólogo
pediátrico, como hemos propuesto anteriormente. Estas reacciones se producen por alergia a
algunos otros componentes de la vacuna, como la gelatina o la neomicina (39).
El calendario vacunal en nuestro país recomienda la administración de la primera dosis
de vacuna triple vírica a los 12 meses de edad (40). A esta edad algunos niños todavía no han
introducido el huevo en su alimentación, pero ello no implica que no pueda administrarse, ya
que esta vacuna no está contraindicada en niños alérgicos al huevo (41, 42).
B.- Vacuna antigripal
La Asociación Española de Pediatría recomienda la administración de la vacuna antigripal a
niños mayores de 6 meses pertenecientes a determinados grupos de riesgo, incluyendo el
asma, así como a niños sanos que convivan con pacientes de riesgo (43). Hasta un tercio de los
niños con alergia al huevo tienen asma bronquial (44) y pueden beneficiarse de la
administración de la vacuna antigripal (1), que al estar incubada en embriones de pollo
inoculados con los distintos virus influenza puede contener cantidades residuales de
ovoalbúmina que varían desde picogramos hasta valores de 42 microgramos/ml (45). La
cantidad de proteína de huevo presente en la vacuna se expresa como la concentración de
ovoalbúmina por dosis. La mayoría de las vacunas comercializadas en nuestro país presentan
contenidos muy bajos de proteínas de huevo, aunque habitualmente no vienen reflejados en
su ficha técnica, por lo que sería deseable que el contenido en ovoalbúmina de las diferentes
vacunas antigripales viniese referido, ya que puede variar de año en año e incluso de lote en
lote.
Si los niños no han comenzado la ingesta de huevo y se sospecha que puedan ser alérgicos, por
haberse realizado anteriormente alguna prueba alérgica (prick o Ig E específica), deben ser
valorados antes de su vacunación por un especialista en alergia pediátrica.
La vacuna antigripal no se somete a tratamiento con calor durante su manufacturación, por lo
que las proteínas termolábiles alergénicas del huevo permanecen intactas, pudiendo ocasionar
reacciones incluso a niños que toleran el huevo cocinado.
En los niños con alergia al huevo sin anafilaxia grave, una vacuna contra la gripe que contenga
menos de 0,6 a 1 mcg/dosis de ovoalbúmina, que es lo que contienen las vacunas antigripales
usadas en nuestro país, es considerada segura con una tasa de reacciones leves similar a la
encontrada en niños sin alergia al huevo (46, 47), por lo que puede administrarse en una única
dosis y sin necesidad de realizar pruebas cutáneas previas (48, 49). En estos casos, la vacuna se
administra en su centro habitual, que debe estar preparado para reconocer y tratar
adecuadamente una anafilaxia (50-52). El contenido de ovoalbúmina en la vacuna por debajo
del cual no es esperable que se desencadene una reacción anafiláctica es desconocido (53, 54).
La inmunización antigripal con vacunas con bajo contenido en ovoalbúmina en pacientes con
alergia al huevo con manifestaciones anafilácticas graves, sin fraccionamiento de la dosis, se ha
demostrado segura sin efectos adversos graves (37) e incluso recientemente en otras series de
niños con anafilaxia a huevo, se emplearon vacunas con mayor contenido en proteínas de
huevo sin complicaciones graves, cuestionando la necesidad de su administración hospitalaria,
el fraccionamiento de la dosis, así como el realizar una prueba cutánea previa con la vacuna
(55-58).
Si fuera posible se recomienda la administración de una vacuna antigripal libre de proteínas de
huevo, preparadas a partir de virus propagados en cultivos celulares, aunque en nuestro país
no están comercializadas por el momento y están indicadas para personas mayores de 18
años, al tener una menor respuesta inmunógena en los menores de esa edad y una mayor
frecuencia de efectos adversos (18).
En resumen, las recomendaciones actuales para la administración de la vacuna antigripal en
niños con alergia a huevo son (figura 4):
1.- En niños con reacciones anafilácticas graves después de la ingesta de huevo, si se considera
que la vacunación antigripal es necesaria, deberá administrarse, previa valoración por un
alergólogo o alergólogo pediatra, en un medio hospitalario con los medios adecuados para el
tratamiento de la anafilaxia.
2.- En el caso de reacciones no graves tras la ingesta de huevo o en niños que toleran el huevo
cocinado se podrá realizar la vacunación antigripal con las siguientes especificaciones:
2.1.- La vacuna antigripal puede administrase en su centro habitual de vacunación con vacunas
cuyo contenido en ovoalbúmina sea inferior a 0,6-1 μgr/dosis de vacuna.
2.2.- No es necesario el fraccionamiento de la dosis de la vacuna pudiendo administrarse en
una dosis única.
2.3- Se aconseja un periodo de observación de 30 minutos después de su administración.
2.4-En caso de precisar una 2.ª dosis al mes, si no ha presentado reacción que la
contraindique, esta puede administrarse en dosis única.
3.- Contraindicación de la vacuna antigripal en niños con reacciones anafilácticas graves tras la
administración de una dosis previa de vacuna antigripal; si se considerara que es estrictamente
necesaria la vacuna, se realizaría en un medio hospitalario y bajo la supervisión de un
alergólogo pediátrico.
Figura 4. Protocolo de vacunación antigripal en niños alérgicos a proteínas de huevo
C.- Vacuna de la fiebre amarilla
Esta vacuna contiene virus vivos atenuados y por lo tanto no está sometida a
procesamiento térmico. Los virus son cultivados en embriones de pollo y pueden contener
cantidades significativas de proteínas de huevo, aunque no se conoce la concentración precisa
de ovoalbúmina de estas vacunas (59). Algunas de ellas pueden contener también gelatina (no
así la comercializada en España) y proteínas de pollo (60). Si se precisa su administración por
viajar a una zona de riesgo de contagio, los niños alérgicos al huevo deberán ser evaluados por
un alergólogo pediátrico, realizando estudio alérgico con pruebas cutáneas por método prick e
intradermorreacción con una dilución 1/100 de la vacuna. Si el estudio es negativo puede
realizarse la vacunación de la forma habitual y si el resultado es positivo y la vacuna es
imprescindible, deberá realizarse su administración en un centro hospitalario, recibiendo un
10 % de la dosis completa al inicio y el resto de la dosis a los 30 minutos si no presenta
reacción o si no con un protocolo de desensibilización (61, 62).
En las fichas técnicas de las vacunas antes mencionadas se expresa la contraindicación
de su administración a pacientes con alergia a alguno de sus componentes, como puede ser el
huevo. A la luz de los conocimientos actuales, urge la modificación de muchas de esas fichas
técnicas para evitar que estos niños sean referidos, sin necesidad, a los servicios de Alergia
Infantil para realizar una vacunación que puede, en muchas ocasiones, realizarse sin
problemas en sus centros de Atención Primaria.
3.- Niño con alergia a la leche de vaca
La presencia de derivados lácteos en el contenido de las vacunas es un hecho
excepcional, sin embargo, en la bibliografía existen referencias de reacciones adversas que
cursan con clínica inequívocamente alérgica, aparentemente inexplicadas por la composición
de la vacuna, que se han relacionado a posteriori con presencia de productos lácteos.
En la ficha técnica de las vacunas comercializadas en España no figura que contienen o
pueden contener proteínas de leche de vaca, aunque algunas de ellas contienen lactosa como
componente inactivo con función estabilizadora. Se trata de un azúcar libre en principio de
toda contaminación de proteínas lácteas, que no supone ningún riesgo para alérgicos a la
leche siendo bien tolerada, aunque hay referidas, de forma excepcional, reacciones adversas
con lactosas poco purificadas en otros medicamentos (63).
Otra posibilidad de que una vacuna lleve proteínas lácteas es la contaminación
inadvertida que proviene del medio de cultivo y suele ser circunscrita en el tiempo y en
determinados lotes. Derivados de caseína hidrolizada, como el ácido casamino, se emplean
como nutrientes celulares. En nuestro país se comunicaron 5 casos aislados de reacciones con
vacuna triple vírica con 2 lotes diferentes, separados en el tiempo, a lo largo de 5 años (64) y
en Argentina, con la vacuna oral de polio, 4 casos sobre más de tres millones de dosis
administradas (65), habiéndose registrado reacciones con DTP con lotes aislados de vacunas
(66). Actualmente se tiende a minimizar o eliminar el uso de estos ingredientes en las vacunas.
La cantidad umbral por debajo de la cual no existe ningún riesgo de desarrollar reacciones
adversas es difícil de establecer y está estudiada fundamentalmente en exposiciones orales
(67). En vacunas preparadas con medios derivados de proteínas de leche de vaca se han
demostrado cantidades de nanogramos de caseína residual, aunque la gran mayoría de los
niños con alergia grave a la leche no presentan reacciones con estas vacunas.
En conjunto y desde un punto de vista práctico, la vacunación del niño alérgico a leche
de vaca es segura.
4.- Niño con alergia a antibióticos, gelatina, hongos, levaduras y aluminio
A.- Neomicina y otros antibióticos
Los aminoglucósidos (gentamicina, kanamicina), polimixina, clortetracicilina y la neomicina,
que es el más ampliamente utilizado, se añaden a las vacunas para evitar la contaminación
bacteriana durante el proceso de fabricación.
La neomicina puede producir dos tipos de reacciones alérgicas:
.- Reacciones alérgicas sistémicas, que son excepcionales, y que hacen que los niños que las
refieran no deban ser vacunados con aquellas vacunas que la contengan (68).
.- Reacciones locales tipo dermatitis de contacto, más frecuentes, que requieren, para
desencadenar clínica, cantidades de neomicina muy superiores a las que contienen
habitualmente las vacunas, lo que no contraindica la vacunación (69).
Con el resto de los antibióticos se han referido reacciones alérgicas, incluso graves, tanto
cuando se emplean por vía tópica, como sistémica, pero no se han notificado reacciones
desencadenadas por la vacunación, por lo que no está contraindicada (70, 71)
B.- Gelatina
La gelatina es una proteína animal derivada del tejido conectivo del ganado bovino y
porcino. Se utiliza en cantidades que oscilan de microgramos a miligramos como estabilizante
en vacunas de virus atenuados, como la triple vírica o la vacuna de la varicela (ver tabla 4),
para protegerlas de condiciones desfavorables (18). La gelatina bovina y la porcina presentan
una gran reactividad cruzada (72). Se encuentra en diversos alimentos, como postres y
golosinas, productos cosméticos y farmacéuticos. La alergia a la gelatina de la dieta de origen
animal es muy infrecuente y, sin embargo, se han descrito casos de alergia alimentaria a la
gelatina, desarrollada posteriormente en una reacción vacunal (73). Puede desencadenar
reacciones generalizadas inmediatas tras la administración de vacunas que contengan gelatina,
pero también reacciones sistémicas no inmediatas de tipo cutáneo (74). En un niño con alergia
inmediata a la gelatina con prueba cutánea o determinación de Ig E específica positiva
(disponible comercialmente) debe realizarse, previo a la vacunación, una prueba de prick con
la vacuna. Si el resultado es positivo se deberá administrar la vacuna de una forma fraccionada
y si es negativo puede administrarse en la forma habitual (28). Siempre que se disponga de
ellas, deberán emplearse, en estos casos, vacunas que no contengan gelatina (75).
C.- Hongos y levaduras
La vacuna de la hepatitis B (también incluida en las vacunas combinadas) y una de la vacunas
del virus del papiloma humano se producen obteniendo los antígenos de cultivos celulares de
cepas recombinantes de Saccharomyces cerevisae (levadura de los panaderos). La cantidad de
levadura que contiene una vacuna puede ser de hasta 5 mg por ml en la vacuna del virus de la
hepatitis B y en mucha menor cantidad en la del virus del papiloma (18). Existen muy pocos
casos de alergia a las levaduras, pudiendo producirse la sensibilización por vía aérea como
aeroalérgeno o por vía digestiva, como alérgeno alimentario. Están descritos tres casos de
anafilaxia en niños tras la vacunación contra la hepatitis B, relacionados con posible
hipersensibilidad a levaduras (76). Si el paciente tiene sospecha de alergia a las levaduras
deberá realizarse previamente un estudio alérgico con determinación de Ig E específica y prick
cutáneo. Si los resultados son negativos, podrá realizarse la vacunación normalmente. Si son
positivos y la vacunación es absolutamente necesaria, deberá realizarse de una forma
fraccionada como se ha comentado previamente (30).
D.- Aluminio
El aluminio se utiliza como adyuvante para potenciar la respuesta inmunológica (77). La
reacción que desencadena habitualmente es la presencia de nódulos dolorosos y pruriginosos
en las zonas de la inyección, como los que se producen en ocasiones con la administración de
vacunas antialérgicas por vía subcutánea que no contraindican su uso y que pueden aparecer
años después de la vacunación (16). Apenas hay referencias en la literatura sobre reacciones
de hipersensibilidad del tipo de eccema generalizado (78), por lo que no existe evidencia
científica para no recomendar la vacunación en niños sensibilizados al aluminio diagnosticados
por pruebas epicutáneas (79). Es recomendable, en estos pacientes, administrar la vacuna por
vía intramuscular profunda, para prevenir la formación de granulomas (15).
5.- Niños con alergia al látex
Los niños con alergia confirmada al látex deben ser vacunados con precaución en un
ambiente libre de látex evitando guantes, jeringuillas y otros materiales sanitarios que lo
contengan. Si es posible se utilizarán vacunas sin tapones de látex y si no están disponibles se
debe tener la precaución de no atravesar con la aguja dicho tapón para obtener la vacuna.
Desde la difusión de esta patología la mayoría de los productos empleados son sintéticos
(goma de butilo, goma de clorobutilo, goma de estireno, halobutilo) si bien, algún producto
tiene un cierre elastomérico tipo I con un 10 %de látex de caucho natural.
Si la clínica que refiere el niño es únicamente alergia de contacto con látex, puede
vacunarse de la forma habitual (7). Si la reacción ha sido anafiláctica debe garantizarse la
administración de la vacuna en un medio exento de látex en el centro de salud o en el hospital.
6.- Otros componentes: tiomersal
Se utiliza en las vacunas como conservante para inhibir el crecimiento bacteriano,
siendo la hipersensibilidad al tiomersal más frecuente en países donde se emplean
antisépticos que contienen soluciones de mercurio. Las manifestaciones clínicas son
habitualmente leves, localizadas, de tipo eccematoso (80), habiéndose descrito raramente
reacciones generalizadas (81, 82). El diagnóstico de la sensibilización al tiomersal se realiza con
la prueba del parche. La mayoría de los pacientes con hipersensibilidad al tiomersal toleran las
vacunas sin complicaciones, lo que no contraindica su empleo (2, 39, 83). Todas las vacunas
comercializadas en nuestro país están libres de tiomersal.
Aunque puedan existir dudas y preocupaciones sobre la vacunación de niños que
puedan estar en riesgo de presentar reacciones alérgicas e incluso anafilaxia, su incidencia es
muy baja y se corre el peligro de que nos conduzcan a un retraso en la vacunación, o incluso a
la no vacunación, con los problemas de salud que puede conllevar. La mayoría de estos casos
pueden ser vacunados en su centro habitual de vacunación y únicamente un grupo muy
seleccionado de niños precisará la remisión a un centro especializado.
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