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1 Éxodo 4:12-5:23 Por Chuck Smith Ahora pues (dijo Dios), ve, y yo

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1 Éxodo 4:12-5:23 Por Chuck Smith Ahora pues (dijo Dios), ve, y yo
Éxodo 4:12-5:23
Por Chuck Smith
Ahora pues (dijo Dios), ve, y yo estaré con tu boca, y te
enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te
ruego, por medio del que debes enviar. (Éxodo 4:12-13)
Literalmente él dijo, “Oh, Señor, por favor, envía a otro”. Luego de todo
esto. “Señor, ellos dirán, ¿Quién te envió? ¿Qué les diré?” El Señor dijo, “Solo
diles Jehová Dios, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”. “Pero Señor ellos no me
creerán”. “Bueno, ¿Qué tienes en tu mano?” “Una vara”. “Úsala”. “Pero Señor,
yo no se hablar, no soy elocuente”. “Muy bien, yo estaré con tu boca, Yo te daré
las palabras que debes decir”. “Señor, ¿te importaría enviar a otro?”
Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No
conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he
aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.
Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré
con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer.
(Éxodo 4:14-15)
“Muy bien, ¿de esa forma lo quieres tú? Haré que Aarón vaya contigo.
Que él sea tu vocero”. Pero esta no era, usted podrá decir, la voluntad directa de
Dios. Fue permisivo. Usted argumentará. Y vea usted, Aarón se volvió un real
tropiezo a lo largo del camino. No era lo mejor.
Dios lo elevará al nivel más alto si usted se lo permite. Y luego EL hará lo
mejor por usted en ese nivel. Pero muchas veces con Moisés, limitamos a Dios
al nivel al cual le permitimos que nos lleve. El podría haberlo llevado a un nivel
superior. Dios hubiera estado con él y lo hubiera ayudado. El no necesitaba a
Aarón.
“Pero, ¿tú lo quieres? Muy bien, lo tendrás”. Pero estás un paso atrás de
lo que Dios tiene para tu vida. Y es posible que usted viva uno, dos, tres
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escalones más abajo en la escalera cuando Dios quiere que usted esté en la
cima y totalmente victorioso. Su poca disposición de permitir que Dios lo lleve al
nivel superior, limitando la obra de Dios, restringiendo la obra de Dios en su vida,
pero Dios aún es tan amoroso y amable, El lo elevará al nivel superior que usted
le permita, y luego El hará lo mejor por usted en ese nivel. Pero
desafortunadamente, pareciera que siempre estamos restringiendo esa obra de
Dios en nosotros. Conformándonos por compromisos, alternando el camino.
“Muy bien. ¿Quieres a Aarón? Bien, él puede hablar. Tú pondrás las palabras en
su boca. Pero Yo estaré con tú boca y con la suya también. Y les enseñaré lo
que deben hacer”.
Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca,
y tú serás para él en lugar de Dios. (Éxodo 4:16)
En otras palabras, “El será el intermediario. Yo te hablaré a ti y te daré
Mis palabras, y tú le darás Mi palabra a Aarón”. ¿Quién fue que hizo el becerro
de oro allí en el desierto? Aarón. Trajo una trampa sobre Israel. Moisés está
insistiendo que Dios baje a su nivel en lugar de él subir al nivel de Dios.
Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las
señales. Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo:
Iré ahora, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver
si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz. Dijo también Jehová
a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto
todos los que procuraban tu muerte. Entonces Moisés tomó su
mujer y sus hijos (plural, no se nos dice cuándo nació el otro hijo,
solo sabemos de Gerson), y los puso sobre un asno, y volvió a
tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano.
Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que
hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu
mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al
pueblo. (Éxodo 4:17-21)
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Esa palabra “endurecer” aquí en hebreo es una palabra que literalmente
significa “fortalecer”. “Haré fuerte su corazón”. Como leemos de los tratos de
Moisés con el Faraón, leemos, “El Faraón endureció su corazón”. La Palabra
aquí en hebreo es endurecer. “Y el Faraón endureció su corazón”. Y luego
leemos, “EL Señor endureció el corazón del Faraón”. Es una palabra hebrea
diferente. “El Señor hizo inflexible el corazón de Faraón”, o “el Señor fortaleció el
corazón del Faraón”. En otras palabras, el faraón determinó su corazón y Dios lo
fortaleció en esa determinación. Dios lo determinó en su posición. El tomó su
posición; Dios lo fortaleció en esa posición. “¿Quieres ser terco? Muy bien, yo te
fortaleceré en tu terquedad así podré golpearte”. Esto es básicamente lo que
sucede aquí. El Faraón determinó su corazón en contra del Señor, lo endureció
y Dios lo fortaleció en esa posición. Hizo más fuerte el corazón del Faraón. Y
Dios está declarando aquí, “Yo haré fuerte o fortaleceré su corazón. El no
permitirá ir al pueblo”.
Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi
primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me
sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu
hijo, tu primogénito. (Éxodo 4:22-23)
Ahora Dios dice, “Dile al Faraón esto: Mira, Israel es mi hijo, mi
primogénito, permite que vaya y me adore, y si rehúsas hacerlo, Dios matará a
tu hijo, tu primogénito”.
Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le
salió al encuentro, y quiso matarlo. (Éxodo 4:24)
Difícil de entender. El Señor dijo, “Ve a Egipto”. Ahora Moisés está yendo
a Egipto y Dios se le aparece en una posada e intenta matarlo. ¿Qué sucedió?
Yo no lo se; tal vez Moisés tuvo un arrebato.
Es interesante que su esposa sabía exactamente lo que estaba
sucediendo. Yo pienso que tal vez ellos discutieron sobre sus hijos. Vea usted,
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Dios había ordenado que los niños hebreos debían ser circuncidados al octavo
día. Y la circuncisión era una señal de la relación del pacto entre estas personas
con Dios. Ellos debían ser personas que caminaran según el Espíritu, no según
la carne, por eso la incisión en la carne. Era un acto simbólico por la cual estas
personas eran identificadas como pueblo de Dios, la marca de su relación de
pacto con Dios.
Cuando Moisés fue a Madián, se casó con la hija de Jetro, el sacerdote
que estaba allí, Séfora, cuando él tuvo su hijo Gerson, él probablemente dijo,
“Ahora debemos circuncidarlo”. “Oh, tú no vas a mutilar a mi hijo”. Y
probablemente se resistió a Moisés, y Moisés estaba tan quebrado por su falla
que simplemente lo dejó pasar. El no circuncidó a sus hijos. En lugar de discutir
con su mujer, él lo dejó pasar.
Y con todo ella supo cuando Dios intentó matarlo, y por alguna razón, yo
no se, las Escrituras no lo dicen, pero ella inmediatamente supo lo que estaba
sucediendo.
Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el
prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú
me eres un esposo de sangre. (Éxodo 4:25)
En otras palabras, ella aún estaba enojada por ese asunto. Ella cedió
pero mostró el resentimiento que ella tenía respecto a esto.
Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa
de la circuncisión. (Éxodo 4:26)
Así que aquí Moisés fue para guiar al pueblo del pacto de Dios, fuera de
la tierra, y él no había cumplido con esa marca del pacto en sus propios hijos. Y
debido a la falla de Moisés, Dios le estaba indicando que El hablaba en serio. Y
la esposa de Moisés de repente se dio cuenta que Dios hablaba en serio, pero
aún así ella culpaba a Moisés por ello y parecía estar enojada con él.
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Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él
fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le besó. Entonces contó
Moisés a Aarón todas las palabras de Jehová que le enviaba, y
todas las señales que le había dado. Y fueron Moisés y Aarón, y
reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. Y habló Aarón
acerca de todas las cosas que Jehová había dicho a Moisés, e hizo
las señales delante de los ojos del pueblo. Y el pueblo creyó; y
oyendo que Jehová había visitado a los hijos de Israel, y que había
visto su aflicción, se inclinaron y adoraron. (Éxodo 4:27-31)
Aquí hay liberación y ellos están emocionados. Ellos inclinaron sus
cabezas y adoraron.
Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón
y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a
celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es
Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a
Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. (Éxodo 5:1-2)
Así que un desafío definitivo para Dios del Faraón. “¿Quién es Jehová,
para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco
dejaré ir a Israel.”
Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado;
iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y
ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga
sobre nosotros con peste o con espada. Entonces el rey de Egipto
les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su
trabajo? Volved a vuestras tareas. Dijo también Faraón: He aquí el
pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de
sus tareas. Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del
pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De
aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como
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hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. Y les
impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les
disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz
diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios.
(Éxodo 5:3-8)
“Ellos no tienen suficientes cosas que hacer. Ellos quieren ir y hacer
sacrificios a su Dios, así que denles más trabajo para hacer. Hagan que
produzcan la misma cantidad de ladrillos pero ya no les den paja. Que ellos
vayan y recojan la paja ellos mismos.
Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en
ella, y no atiendan a palabras mentirosas. Y saliendo los
cuadrilleros del pueblo y sus capataces, hablaron al pueblo,
diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. Id vosotros y
recoged la paja donde la halléis; pero nada se disminuirá de
vuestra tarea. Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de
Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja. Y los cuadrilleros los
apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea de cada día
en su día, como cuando se os daba paja. Y azotaban a los
capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros de Faraón
habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido
vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes? Y los
capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón y se quejaron a
él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos? No se da paja
a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus
siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable. Y él
respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y
ofrezcamos sacrificios a Jehová. Id pues, ahora, y trabajad. No se
os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo.
Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción,
al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea
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de cada día. Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la
vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron:
Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho
abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la
espada en la mano para que nos maten. Entonces Moisés se
volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo?
¿Para qué me enviaste? (Éxodo 5:9-22)
“Dios, yo te dije que no quería venir. ¿Por qué me enviaste Señor? ¿Por
qué permitiste esta maldad?”
Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu
nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.
(Éxodo 5:23)
Es interesante que en la ciudad de Piton, la cual por supuesto es una de
las ciudades que se mencionan aquí donde los hijos de Israel hicieron para el
Faraón, que los arqueólogos al descubrir la antigua ciudad de Piton hallaron
paredes en las que la capa más baja de los ladrillos fue cortada, incluso había
paja en los ladrillos. Al llegar a las partes más altas de la misma pared, los
ladrillos que estaban desparejos tenían paja en ellos, y en la última capa de
ladrillos de la misma pared hay toda clase de rastrojos, raíces y otras cosas
mezcladas con los ladrillos los cuales son una prueba perfecta de la historia que
está aquí en Éxodo. Allí en las paredes, en las ruinas de Piton, usted puede ver
los diferentes ladrillos y de cómo la tarea fue cada vez más pesada.
Primeramente ellos rehusaron darles la paja y que ellos se la recogieran, y luego
ellos les dijeron, “Juntes la paja como puedan”. Y así allí están las malezas y las
raíces y otras cosas, allí en el nivel superior de los ladrillos. Esto es una
confirmación de este capítulo particular en Éxodo, y allí está hoy en día para que
los visitantes las vean, la prueba de la palabra de Dios.
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Moisés está comenzando su problema con los hijos de Israel. Ellos son
quejosos y gruñones de la palabra “vamos”. Aquí ellos están clamando por Dios,
“Oh, Dios, libéranos”. Ahora Dios envía un libertador, y la primera cosa que ellos
hacen es hacerle pasar un mal momento. Y continuaron haciéndole pasar mal el
resto de su vida. Yo realmente lo siento por Moisés y la tarea que él tuvo de
guiar a estas personas al desierto.
Pero luego leemos cómo Moisés luego fue al Señor y comenzó a poner
todas sus quejas ante el Señor, “Señor, ¿Por qué has hecho esto? ¿Por qué me
enviaste Dios? Las cosas no están mejor; están peor desde que me enviaste.”
Usted sabe que muy a menudo Satanás, cuando usted se embarca en un
trabajo para Dios, lanza tantas cosas en el camino que las cosas parecieran que
están mucho peor, y usted se pregunta, “¿Dios realmente me dijo esto?” o
“¿Dios me llamó realmente?” Y él hace su mejor esfuerzo por desanimarlo justo
al comienzo de un programa que usted comienza para Dios. Usted se
asombrará de cuántos problemas pueden surgir cuando usted hace un
compromiso con Dios, usted desea servir al Señor. No todo será color de rosa.
Satanás se esforzará para desanimarlo. Y muchas veces parece que la situación
va de mal en peor porque usted se está poniendo en marcha por fe para hacer la
obra de Dios. Satanás intentará impedirlo y detenerlo desde el comienzo. El hará
lo que sea para detenerlo, desanimarlo, mentirá, cualquier cosa para detener
esa obra de Dios que usted ha comenzando por El. Así que el secreto es, “Siga
adelante”. Si Dios lo ha llamado a una tarea, hágala. No se desanime ante las
primeras reacciones.
Años atrás yo pensaba que Dios me había llamado al ministerio. Así que me
entrené, fui a la escuela, me preparé, y pasé 17 años intentado ministrar. Hasta
que me desanimé tanto que pensé, “Bueno, tal vez Dios no me llamó al
ministerio”. Yo estaba listo a renunciar, listo para abandonar muchas veces.
Aplicate para otra clase de trabajos, sal del ministerio, entra en algo secular. Yo
estaba desanimado. Estaba cansado, fastidiado con las discusiones, intentando
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alimentar una familia. Lo interesante es que fue justo después de mi período de
mayor desánimo, yo me estaba resignando al ministerio y yendo a estudios
bíblicos en hogares, que Dios realmente comenzó a bendecir y ungir mi
ministerio; justo cuando yo tenía un buen trabajo, y había comenzando a hacer
dinero. Satanás hará lo mejor que pueda para desanimarlo. El hará que usted
cuestione su llamado. El lo desafiará en cada rincón. Si Dios lo ha llamado a
hacerlo, insista en ello. Dios lo acompañará. Dios obrará.
Yo se exactamente como se sintió Moisés. Yo he llevado mi resignación a
Dios tantas veces. “Señor, Pienso que tú me llamaste al ministerio, pero Señor
nada sucede. Estoy cansando”. El Señor dice, “Sal de allí y vuelve a trabajar.
¿Qué estás haciendo quejándote conmigo?”
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