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DIABLOS Y DEMONIOS TRAS LA HUMANIDAD, por Luis Manuel

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DIABLOS Y DEMONIOS TRAS LA HUMANIDAD, por Luis Manuel
DIABLOS Y DEMONIOS TRAS LA
HUMANIDAD, por Luis Manuel
Moll Juan
Lucifer,
Según
varias religiones,
Lucifer fue en un
principio uno de
los ángeles más
bellos al servicio
de Dios
El demonio, o los demonios, estos seres
están dentro de la envidia que tiene el
hombre, nos tientan y nos apartan de los
caminos que tenemos asignados, y esto
solo con la intención de que hagamos el
mal.
El Antiguo Testamento habla en muchas
ocasiones del diablo, y no solamente como
si fuera el único ser enemigo del hombre,
sino que refleja entre sus textos que hay
otros muchos, algunos de los cuales se
identifican en mayor o menor medida con
los genios y espíritus de ciertas tribus
del Oriente Medio. Lo que nosotros
llamamos demonios, la Biblia, los
condena, son los responsables de los
sacrificios que los antiguos babilonios
hacían con los niños, estos seres, que
realmente tenían un carácter diabólico,
eran llamados: los sedim.
El primero entre ellos, el llamado “Ángel
del Infierno” fue Lucifer, cuyo nombre es
de origen latino y significa “portador de
luz” en tanto que proviene de “lucem”
(luz) y “ferre” (portador), fue el
querubín/arcángel más glorioso, bello e
iluminado de toda la Creación; mas, por
su
orgullo
y
arrogancia,
intentó
igualarse al mismo Dios y condujo a un
grupo de ángeles rebeldes para finalmente
ser derrotado por el arcángel Miguel y
caer a las profundidades del infierno,
sitio que habría de gobernar hasta que
sea destruido finalmente en el Juicio
Final. Usualmente representado bajo el
título de la “Estrella de la Mañana”,
Lucifer,
“el
primer
pecador”,
es
comúnmente visto como el mismo demonio
que Satanás; “Lucifer”. A partir de aquí
una larga de nombres de diablos y
demonios, se han ido sumando a las
huestes
habitadoras
del
Averno,
aumentando día a día conforme va subiendo
la maldad de los hombres.
El Ángel caído, obra de Gustav
Dore, inspirada en El paraíso
perdido de Milton.
En el mundo de los diablos está bien
definido la separación entre el bien y el
mal, el papel demoniaco se extiende
enormemente llegando a convertirse en
príncipes del mundo antidivino, esto está
bien
redactado
en
la
literatura
poscanónica, en la que se insiste en la
clara separación y oposición entre el
mundo del bien y el mundo del mal.
Lucifer como príncipe del infierno es el
causante de todo mal. A su disposición
están todos los demonios dispuestos
siempre a engañar y seducir al hombre
para arrastrarlo a su propia esfera. Al
mismo
tiempo
se
le
atribuye
la
responsabilidad de los pecados más graves
que se recuerdan en la historia bíblica,
y entre ellos principalmente el de los
orígenes, bajo la apariencia de la
serpiente astuta y seductora que engaña a
Adán y a Eva (Gén 3). Por eso también Sab
2,24 afirma: “Por envidia del diablo
entró la muerte en el mundo, y la
experimentan los que le pertenecen”. Por
esta misma razón también el diablo es
definido como el malvado, el enemigo, el
tentador, el seductor, la antigua
serpiente (Ap 12,9), mentiroso y homicida
desde el principio (Jn 8,44), príncipe de
este mundo (Jn 12,31; 14,30; 16,11) y
dios del siglo presente (2Cor 4,4).
Hay varios demonios conocidos, como por
ejemplo Leviatán: aquel día Yahveh
castigará con su espada firme, grande y
pesada a la serpiente Leviatán, que es
una serpiente astuta, y matará al dragón
del mar (Isa 27:1).
Otro de ellos que parece que lo tenemos
olvidado es Asmodeo, el causante de todos
los males en el relato de Tobías
denominado “el demonio malo”, “el malvado
demonio” o
“el peor de todos los
demonios”, fue el que hizo morir a los
siete primeros maridos de Sara a la que
constantemente estaba torturando (Tob
3,8.17, 6.14-15, 8,11-5).
El Diablo sostiene el Misal de San Wolfang, S XV
Tenemos al temible Satanás “el rey de los
príncipes”, que nunca deja de tentar al
hombre desde su interior, está celoso de
Dios porque él le tiene limitado su
poder. Nos rebela contra el bien de Dios
y nos hace ser despiadados con lo ajeno y
en ocasiones con nosotros mismos, nos
hace ser pasotas e inhumanos (Gén 34).
Otro de los nombres que tiene Satanás es
Belial;
igualmente
la
mención
y
definición del oponente del Dios Yahveh,
puede encontrarse en la Biblia; en la que
se mencionan los términos Beelzebú
(Marcos 3:20-30).
Gárgola en Notre Dam,
oteando los cielos de
París
Arioc, Ariel, Anabergo, Asima (demonio
que rie cuando más mal hace), Azael(
demonio atractivo y seductor, que enseñó
a las mujeres el arte de maquillarse y la
cosmética en general. Fue uno de los
ángeles que se rebelaron contra Dios,
bajo el mando de Azazzel y Samyyaza. Se
dice que está encadenado sobre piedras
puntiagudas en un lugar oscuro del
desierto, esperando el Juicio Final),
Bel, Budú, Caronte, (también conocido
como Carón: Barquero de los infiernos,
hijo de Erebo y de la Noche, que tenía la
misión de pasar en su barca las almas de
los muertos a través de la laguna
Estigia, el Cocito y el Aqueronte),
Damballa, Djinn, Drugia(también conocida
como Druj, Drug y Drauga: Lugarteniente
de Ahrimán, llamado ‘la Peste’; su toque
provocaba toda enfermedad, conocida o no.
Demonio de sexo femenino con tres
cabezas, tres bocas, seis ojos y mil
sentidos.), Eligos, Yemma Ten, Fecor,
Fleuretty ( según la literatura cristiana
teniente
general
de
Belcebú,
que
dominaría en África. Era experto en
plantas “venenosas” (psicotrópicas).
Demonio nocturno, fomentaba el deseo
sexual, y causaba guerras siempre entre
los hombres.), Gadrel, Guayota (demonio
de la Mitología Guanche, que habita en el
interior del Teide (Tenerife, España)),
Hades, Iblís, Junier, Kobal, Licas,
Mania, Mantor, Munkir, Nebiros, el Señor
de los muertos( Líder de los nigromantes
infernales. Es la mano derecha del ángel
caído Lucifer, quien le dio el poder
sobre
toda
la
milicia
infernal,
nombrándolo Mariscal de las milicias
infernales.), Orthon, Seddim, Sabasius
(demonio frigio, jefe del Sabbat de los
brujos; se le representaba con el pene
manchado de sangre, cuernos, y su emblema
era la serpiente. Su compañera era
Bendis, o bien Cotys. Se lo identifica
con el griego Dionisos y el romano Baco),
Seth, Stolas, Tifón, Tiamac, Uzza,
Jezbet, Yama, Zagan…estos son algunos de
los demonios que habitan los avernos,
ponerlos a todos, sería misión imposible,
hay demasiada maldad en la tierra.
El Ángel Caído (1877, Parque del Retiro,
Madrid), obra de Ricardo Bellver inspirada
en El paraíso perdido de Milton. El único
monumento del mundo levantado al diablo.
Foto: www.minitube.com
El demonio es considerado un “ángel
impuro” el cual puede por si solo causar
posesiones
demoniacas.
Puede
ser
controlado a través de los exorcismos, el
libro bíblico conoce, además, una forma
eficaz para exorcizar a cualquier demonio
o espíritu malvado: quemar el hígado y el
corazón de un pez, pues el humo obliga
entonces irremediablemente al espíritu a
abandonar su presa y a huir lejos (Tob
6,8.17-18; 8,2-3).
El fin del mal, depende exclusivamente de
nosotros, en la religión Católica “Jesús,
el Señor, lo hará desaparecer con el
soplo de su boca y lo aniquilará con el
resplandor de su venida” (2Tes 2,8).
Satanás y sus ángeles serán arrojados
para siempre a la oscuridad del infierno
y a las fosas tenebrosas del tártaro, en
donde fueron relegados al principio por
causa de su pecado (2Pe 2,4; Jds 6), en
un “estanque de fuego y azufre”, donde
“serán atormentados día y noche por los
siglos de los siglos” (Ap 20,10). Pero
vuelvo a decir, que somos nosotros, los
que con fuerza debemos de largar de
nuestras mentes y de nuestros cuerpos las
ideas del mal, sitio ideal este, por
donde entra el maligno a hacer de las
suyas.
El infierno de Dante
No podemos dejar pasar las vicisitudes
que nuestros ojos ven día a día. La
educación de las generaciones futuras es
fundamental para evitar que el mal se
vaya apoderando de ellas. No podemos
“pasar” sin más de los problemas que nos
rodean, ahí está la prueba que “El
Príncipe del Averno” está ganando la
batalla.
Nunca no tendremos que olvidar que están
aquí, siempre latentes y cerca de
nosotros a la espera de nuestras
debilidades (El maligno, siempre está
detrás nuestra y no nos damos cuenta). No
siempre los podemos echar de nuestro
cuerpo con exorcismos. Ellos nacieron en
un lugar y vienen de dar unas vueltas por
la tierra y pasear por ella (Job 1,7:2.2
Fuentes: Wikipedia
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