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¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?

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¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?
¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?
Por Juan Carlos Doyenart
En mi columna anterior, que fuera recogida por Montevideo.com, intenté analizar los
resultados electorales del 26 de octubre, comenzando por admitir el error de las
consultoras. Pero este no era el tema, el tema para personas que les interesa la
política y que participan en las redes sociales debería ser el poder entender los
factores que incidieron en la toma de decisiones de la ciudadanía.
En dicha columna (página web Interconsult) decía: “La sociedad en la que vivimos
actualmente se caracteriza por el caos de las transiciones, donde el gran problema
radica en que no sabemos hacia dónde estamos transitando, lo cual incrementa la
división y el caos. Más que en una sociedad integrada, con pautas comunes, debemos
pensar en conjuntos sociales sin sentido de pertenencia que conviven en un mismo
territorio con intereses contrapuestos”. “Es decir, estamos cambiando y mucho, pero
aún no sabemos bien hacia dónde y cómo”.
También afirmaba que no se votó por ideologías, hace tiempo que no funciona
aquello de la izquierda y la derecha. No se votó por campañas electorales y bonitos
jingles, no se votó por renovar estilos o por una nueva generación de políticos, no se
votó porque “Vamos bien, sigamos adelante”, es decir por el progresismo, ni se votó
contra el IRPF. Si se votó con mucho pragmatismo, incluso diría yo con mucha
inteligencia. Existe una pregunta muy simple qué muchos obviamos: ¿Qué razones
existían para cambiar el gobierno por otro en manos de blancos y colorados?
Sencillamente, no se me ocurre ninguna, al menos, qué sea de peso o de recibo.
Terminaba señalando que la gente no responsabilizaba al FA de los problemas de
inseguridad o del mal funcionamiento de las mutualistas, o del sistema educativo,
tampoco se inmutaba por el atraso en las inversiones de infraestructura y el IRPF no
fue un factor decisivo para los sectores de ingresos medios. Simplemente se votó en
base a 5 años de prosperidad económica.
Por otra parte señalé el peso que tuvo la figura de José Mujica: “Este hombre, tan
criticados por algunos, es idolatrado por muchísima gente, dentro y fuera del país, no
por sus obras (de las cuales en este momento no recuerdo ninguna), sino por un
liderazgo ético y moral que en época de crisis de valores es fundamental. Las
condiciones internacionales y una política económica criteriosa permitieron que la
gente viva mejor, consuma más y tenga empleo”.
Pero existe un factor que considero clave, el proteccionismo estatal, algo que no ha
cambiado de la cultura uruguaya, principalmente en los sectores de bajos ingresos y
empleos inestables, así como de los funcionarios del estado, que son la mayoría de
los uruguayos. El FA les da garantías, que no dan los blancos y colorados, “la gente
hizo lo correcto desde el punto de vista de sus intereses personales y familiares, no
por conciencia de clase, por ser de izquierda o razones de ese tipo”.
Como era lógico, las respuestas no se hicieron esperar, la publicación de la columna
en Montevideo.com tuvo 120 comentarios y me interesó leerlos porque importa la
opinión de todos.
No puedo hablar de “sorpresa” ante lo que encontré, ni enojo, simplemente me
invadió una enorme tristeza por las cosas que encontré. Todos los comentarios
críticos a mi columna –sin excepción- eran insultos, no argumentos, no ideas
contrapuestas, sólo insultos. Como muestra:
“Ese tipo es una inmundicia. Borrachooooo”
“Seguí mamándomela 5 años más”
“Su análisis Doyenart, me sirve para limpiarme el c…”
“Payaso, te vas a tener que acostumbrar a tenerla adentro”
“Doyenart, date un mazazo en las bolas”
“Seguí con los baños de asiento”
“Ni en los foros de sexo pago que suele frecuentar se lo ve destilar tanto veneno
contra el FA”
“te la metimos de nuevo. ¿La tenés bien adentro? ¿Duele?
“Viejo p…”
“Mi Rosita verdosa: ¿te arde mucho?
Existen más que son irreproducibles. Pero, también están los estalinistas que no
soportan leer opiniones que no sean las de sus propios partidarios, tales como:
“¿Cómo le dan espacio a ese personacucho?”
“Lamentablemente le dan prensa a ese sinvergüenza”
“Vamos a terminar con los partidos de derecha”
No faltan los ignorantes, como aquél que pretende corregirme diciendo que Pacheco
no ganó la elección del 71, que fue Gestido, cuando en realidad éste había muerto 4
años antes.
¿Qué nos está pasando? ¿Por qué no se debaten ideas y se opta por el insulto, el peor
de los insultos que es aquel realizado desde el anonimato. Aquí recordé a José
Ingenieros, quien escribió “El Hombre Mediocre” en 1913 y que hoy recobra gran
vigencia. Decía Ingenieros. “
"Cada cierto tiempo el equilibrio social se rompe a favor de la
mediocridad. El ambiente se torna refractario a todo afán de perfección,
los ideales se debilitan y la dignidad se ausenta; los hombres
acomodaticios tienen su primavera florida.
El mediocre ignora el justo medio, nunca hace un juicio sobre sí,
desconoce la autocrítica, está condenado a permanecer en su módico
refugio.
El mediocre rechaza el diálogo, no se atreve a confrontar, con el que
piensa distinto y busca excusas que siempre se apoyan en la
descalificación del otro. Carece de coraje para expresar o debatir
públicamente sus ideas, propósitos y proyectos.
Se comunica mediante el monologo y el aplauso.
Esta actitud lo encierra en la convicción de que él posee la verdad, la luz,
y su adversario el error, la oscuridad.
Los que piensan y actúan así integran una comunidad enferma y más grave
aún, la dirigen, o pretenden hacerlo.
El mediocre no logra liberarse de sus resentimientos.
La impunidad lo tranquiliza.
Siempre hay mediocres, son perennes. Lo que varía es su prestigio y su
influencia.
La declinación de la "educación" y su confusión con "enseñanza" permiten
una sociedad sin ideales y sin cultura."
La sociedad uruguaya, inevitable y lamentablemente, se está mediocrizando a pasos
agigantados. El mediocre predomina y ello es peligroso porque el mediocre no
razona, no escucha, no dialoga, no hable, simplemente repite. El mediocre no tiene
ideas propias, es sólo un eco, es el típico patotero que se “agranda” entre las
multitudes, sin dar la cara. Es consciente de su mediocridad y por ello insulta,
agrede, está resentido y, ello, lo convierte en una persona violenta.
Quienes han fomentado este Uruguay dividido, que han difundido el odio a quienes
no piensan o viven igual, que han cultivado el maniqueísmo, esos tienen que parar.
Ser mayoría no supone patente de corso, sí supone la enorme responsabilidad de
respetar a las minorías, de escuchar y, también, aprender de ellas. La Verdad no la
tiene el que es más grande, la verdad de una sociedad se construye entre todos.
Nuestra sociedad ha perdido muchos valores, pero el principal es el respeto por el
otro. La equidad es mucho más que el ingreso de los hogares, tiene que ver con
construir valores de respeto y solidaridad en la sociedad. La equidad no pasa por el
MIDES, pasa por la educación y la educación bien entendida comienza por casa.
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