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Introducción Este trabajo empieza por describir algunas de las
CAPITULO IX: RELACIONES INDUSTRIALES EN AMÉRICA DEL NORTE:
SINDICALISMO Y SECTOR AUTOMOTRIZ EN LOS ESTADOS UNIDOS1
María Lorena Cook2
Introducción
Este trabajo empieza por describir algunas de las tendencias generales de cambio
que se han generado en los mercados de trabajo y en las relaciones industriales a nivel
nacional en los Estados Unidos a raíz de los procesos de globalización en los últimos años,
tomando como ejemplo el caso del sector automotriz.
También se consideran algunas de las respuestas y estrategias de los sindicatos
norteamericanos frente a estos cambios: las de la AFL-CIO a nivel central, y las del
sindicato del sector automotriz, el United Automobile Workers, o UAW.
Los cambios que se han generado en los últimos años se deben a un complejo de
factores, entre ellos los que derivan de una mayor competencia global, pero no
precisamente del Tratado de Libre Comercio (TLC). Es difícil separar los efectos del
Tratado de otros factores aún poco estudiados. Aunque el TLC es indudablemente un
elmento importante en los procesos que se estan desarollando en la region, este trabajo se
referira al contexto mas amplio de la globalizacion, en el que se encuentran encuadrados
los tratados de libre comercio tal como el TLCAN.
1.-Tendencias Generales en la Estructura de Empleo y en los Mercados Laborales a
partir de los Años 1980
En el periodo que va de 1984 a 1995, se vislumbran una serie de tendencias en la
estructura del empleo, que tienen implicaciones importantes para los sindicatos de los
Estados Unidos. Por ejemplo, persisten los bajos niveles de desempleo en el pais, pero
aumentan el empleo de tiempo parcial, los contratos temporales, el auto-empleo (sin
contrato de otros empleados), y el número de personas que se dedican a más de un trabajo.
En otras palabras, el empleo se vuelve más precario en el pais.
Tambien ha habido en este periodo más recambio en el empleo; o sea, los empleos
duran menos tiempo. Este fenomeno parece ocurrir en los Estados Unidos a un nivel más
alto que en otros paises industriales (Locke, Kochan and Piore 1995).
En los Estados Unidos ha caído el ingreso real promedio durante este mismo
periodo: los niveles de 1995 son un 8.5% más bajos que los de 1984, mientras que ha
habido un incremento en la productividad.
Igualmente, ha aumentado el empleo en el sector servicios, que incluye transporte,
communicación, comercio, finanzas, servicios, servicios energéticos, y administración
pública. En los Estados Unidos el empleo en el sector servicios llego a ser un 74 por ciento
del empleo total, comparado con un 55 por ciento en México (Commission for Labor
Cooperation 1997a).
Finalmente, ha aumentado la desigualdad en la distribución del ingreso. Esta
desigualdad ha crecido a un ritmo más alto en los Estados Unidos que en otros países
desarrollados (Locke, Kochan, and Piore 1995).
Todos estos cambios implican desafíos importantes para los sindicatos así como
mayores presiones y cambios en los centros de trabajo. Tambien son los factores
principales que explican porque existen niveles de incertidumbre tan fuerte entre los
trabajadores estadunidenses a pesar de una situacion economica nacional fuerte y estable,
con buenas tasas de crecimiento economico, bajos niveles de inflacion, y las tasas mas
bajas de desempleo que se han visto en las ultimas decadas.
2.-Tendencias Generales de Cambio en las Relaciones Industriales de los Estados
Unidos
Uno de los cambios más significativos en los Estados Unidos ha sido el aumento en
numero de los lugares de trabajo no sindicalizados. Este a sido un factor importante de
presión sobre los sindicatos y las plantas sindicalizadas y ha llevado a la introducción de
nuevas prácticas de recursos humanos, tanto en la parte sindicalizada como la no
sindicalizada (Katz 1994).
La caída en la tasa de sindicalización en los Estados Unidos ha sido una de las más
fuertes de los países industrializados. De un promedio de 30-35 por ciento de
sindicalizacion en los años 1950 pasó a ser un 18 por ciento en 1984, hasta llegar a un 15
por ciento hoy en día, y hasta a un 11 por ciento si uno descuenta el sector público.
Esta caida se atribuye a una serie de factores, algunos de los cuales han sido tema
de debate en los Estados Unidos:
1) La expansión del sector servicios y la caída del sector manufacturero (este ultimo
es el más sindicalizado tradicionalmente); 2) cambios en la composición de la fuerza de
trabajo, especialmente la entrada al mercado laboral de mujeres, inmigrantes, minorías
étnicas, y jóvenes, o sea, grupos que no han sido sindicalizados tradicionalmente; y 3) la
competencia y la globalización han conducido a que los empleadores sean más agresivos en
combatir a la sindicalización.
La agresividad de los empleadores ha sido facilitado por gobiernos conservadores
(sobre todo el gobierno del presidente Reagan, 1980-88), que a su vez han respaldado a los
empleadores en los conflictos laborales. Tambien se ha debido a los nombramientos a la
Mesa Nacional de Relaciones Laborales (National Labor Relations Board) por estos
gobiernos conservadores.3 Las campanas anti-sindicales ejercido por muchas empresas
tambien ha sido facilitado por una legislación laboral débil en cuanto a la protección al
derecho de organización y de huelga.4
Otro factor importante de cambio en el área de relaciones industriales ha sido la
introducción al país de empresas japonesas que utilizan técnicas de producción y de
relaciones laborales particulares y que en su mayoría no son sindicalizadas. Es el caso en
particular del sector automotriz, donde la participación japonesa en el mercado automotriz
de los Estados Unidos incrementó de un 22 por ciento en 1979 a 33 por ciento en 1991
(Katz and MacDuffie, 1994:181). Este ha servido como factor de presión muy fuerte sobre
las plantas automotrices norteamericanas (Chrysler, General Motors, y Ford) y sobre el
sindicato.
3.-Sector Automotriz: Tendencias de Cambio
En los años de la posguerra en los Estados Unidos, entre 1946-1979, la industria
automotriz crecio a un ritmo bastante alto, debido a un crecimiento en la venta de
automóviles en los Estados Unidos, y un bajo nivel de ventas de autos importados. Estos
factores, junto con la alta tasa de sindicalización en el sector automotriz, tambien
contribuyeron a mejoras para los trabajadores y a unas relaciones laborales relativamente
estables a lo largo de este periodo.
En los años 1980s, cambió la situación. Aumentó la competencia del mercado
producido por los vehículos importados, bajaron las ventas de autos en los Estados Unidos
a causa de la recesión economica en los primeros años de la década y entraron las empresas
de producción japonesas (las llamadas transplantes), estableciendóse en los Estados Unidos
(Katz and MacDuffie 1994:189-90).
Estos factores provocaron a que, en el período de 1978-90, el número de empleos en
el sector de producción terminal de autos cayó en casi un 40 por ciento (Katz and
MacDuffie 1994:181). Esto obviamente incidio en el número de afiliados del sindicato
United Auto Workers (UAW), cuya membrecía también cayó por casi la mitad.5
Aun durante los períodos cuando las ventas y utilidades de las empresas
norteamericanas han mejorado, como por ejemplo a finales de los años 1980s y en el
período actual, la tendencia no ha sido de aumentar el empleo, sino de hacer uso de la
fuerza de trabajo existente mediante la utilizacion de las horas extras de trabajo. La
tendencia general sigue siendo de recortes de trabajadores, sobre todo en la empresa
General Motors, que es la que mas ha sentido la necesidad de reestructurarse para enfrentar
la competitividad mundial. Las presiones que esta situacion genera se han convertido en un
punto de conflicto con el sindicato en muchas de las plantas del sector automotriz. De
hecho, varias de las huelgas recientes en el sector han tenido como uno de sus puntos
centrales de conflicto el del trabajo de horas extras.
Los cambios en las relaciones laborales que se han venido dando en el sector
automotriz corresponden a estos cambios en el comportamiento de la industria.
Tradicionalmente, en los años después de la guerra, las relaciones laborales en el
sector se caracterizaban por tres elementos fundamentales:
1) fórmulas salariales (mejoras anuales y aumentos vinculados a la tasa de
inflación);
2) negociación y contrato colectivo modelo o estilo patrón, donde el contrato
negociado con una de las empresas nacionales es copiado o sirve de modelo para las
demás;
3) sindicalismo enfocado en el control y la defensa del puesto del trabajo, con una
relación de distancia/separación frente a la gerencia (Katz 1985).
Lo que se ha venido dando cada vez más, aunque no necesariamente de una manera
comprehensiva, son los siguientes cambios:
En primer lugar, se notan cambios en las formas de remuneración. Por ejemplo, las
empresas han pasado cada vez más a un sistema de remuneración por conocimientos,
rompiendo con el esquema de remuneración determinado por puesto de trabajo. Segundo,
tambien se acostumbra pagar una cantidad fija de dinero que no está vinculado al salario
base. Por ejemplo, son comúnes los contratos que contienen un pago de una cantidad fija en
algunos años en vez de un porcentaje de aumento al salario base. Esta suele ser la
preferencia del empleador puesto que le sale mas barato que un aumento porcentual.
Tercero, tambien es cada vez mas comun el reparto de utilidades de la empresa.
Vale la pena mencionar que estos cambios reflejan mas los intereses de los patrones
y el exito que han tenido en cambiar los terminos de las negociaciones. La tendencia
general es de bajar los costos de la fuerza de trabajo y de impulsar a los trabajadores a que
asumen parte de los riesgos de la empresa, a traves de mecanismos como el reparto de
utilidades, asi como de motivarlos a trabajar mas intensamente con motivo de elevar la
productividad.
Estas prácticas han llevado a que los niveles de ingreso de los trabajadores varíen
bastante entre empresas y entre plantas automotrices aunque se negocien aumentos
salariales y de prestaciones en el contrato nacional.
También es bastante común el uso de nuevas formas de organización en el lugar de
trabajo, en particular el uso de equipos, aunque varían en su función y sus formas. De
hecho es difícil identificar un patrón único en el sector. Más bien el sector está
caracterizado por su heterogeneidad en cuanto al uso de técnicas organizativas y laborales.
Otra tendencia importante ha sido un mayor énfasis en la estabilidad del empleo y la
capacitación, respondiendo a la inseguridad que existe sobre ésto, a cambio de concesiones
en áreas de remuneración y de flexibilización en las plantas. Cada vez más se nota un
énfasis en los contratos colectivos en buscar fórmulas para asegurar el empleo.
Por
ejemplo, en la reciente negociación del contrato con Ford en 1996, el sindicato logró que la
empresa se comprometiera a mantener el 95 por ciento del la fuerza de trabajo durante la
vida del contrato.
Esto fue aceptado también en los contratos de General Motors y
Chrysler, aunque con algunas minimas excepciones en cada uno de estos casos.
Las diferencias crecientes entre las compañías automotrices también han llevado a
una ruptura en el viejo patrón de negociación colectiva. Los acuerdos con cada empresa ya
son bastante diferenciadas, tomando en cuenta la situación de cada empresa. Por ejemplo,
General Motors tiene presiones más fuertes que las otras compañías para subcontratar el
trabajo y tiene más necesidad de bajar el número de empleados, llevando a un contrato que
le cedió cierta flexibilidad a la empresa para bajar sus costos, aunque se mantuviera en el
marco general del contrato patrón. Esto refleja lo que se ha venido dando como una
tendencia nacional de descentralización de la negociación colectiva (Katz 1994).
También se dan casos interesantes de cooperación y hasta de cogestión con el
sindicato. Tal es el caso de Saturn, por ejemplo, que es una división de General Motors, y
es único en el grado de capacidad de decisión y participación que tienen los trabjadors y el
sindicato. Sin embargo, a pesar de ser exitoso aún no se conocen esfuerzos por reproducir
este caso.
A pesar de estos cambios y a pesar de la atención que se la ha dado a las llamadas
nuevas relaciones industriales, persisten muchas prácticas, y sobre todo actitudes,
tradicionales. La “cooperación” de los trabajadores es, en muchos casos, logrado cuando
hay pocas opciones y bajo fuerte presión, las huelgas siguen, los empresarios persisten en
recortar sus costos mediante mecanismos que debilitan o minan el sindicato, y persiste la
falta de confianza y la relación de adversario entre trabajador y gerente en la mayoría de los
casos.
4.-Cambios Estratégicos del Movimiento Sindical en los Estados Unidos
En este contexto, se ha empezado a dar un viraje en las estrategias de los sindicatos
en los Estados Unidos. El cambio más importante que se da son los esfuerzos por recuperar
el número de afiliados a sindicatos y el poder sindical en el país.
Este cambio se empieza a ver con el cambio de dirección del AFL-CIO en octubre
de 1995, en las primeras elecciones competidas desde la fundación de la central. El nuevo
presidente de la AFL-CIO, John Sweeney, está cambiando el enfoque del movimiento
sindical en los Estados Unidos.6 En general se trata de una estrategia mucho más agresiva
para ampliar la base de sindicalizados y para ejercer más poder en la política y en la
sociedad.
Para alcanzar este objectivo, Sweeney ha vertido un tercio del presupuesto de la
central hacia la organización de nuevos afiliados. La central aportará fondos a aquellos
sindicatos que igualmente viertan sus recursos para organizar industrias enteras o campañas
que abarquen una ciudad o involucren a varios sindicatos (Bernstein 1997:56-58). Para dar
una idea del cambio que ésto representa, en el pasado la mayoría de los sindicatos le
dedicaban un 3 por ciento de sus presupuestos a esta actividad. Sweeney también ha
reestructurado la organización de la central para reflejar este nuevo énfasis sobre el aspecto
organizativo, y ha apoyado la capacitación de dirigentes sindicales locales y de nuevos y
jóvenes organizadores para esta actividad.
El AFL-CIO también inició un programa de verano para estudiantes universitarios,
en que participan en actividades sindicales, y sobre todo, asisten en la tarea de ampliar el
número de afiliados a sindicatos. Llamado “Union Summer” (Verano Sindical), este
programa ha tenido un gran éxito en su primer año, y ha contribuido a crear un nuevo
interés en la sindicalización como elemento de justicia social por parte de los estudiantes.
Este nuevo impulso a la afiliación sindical que está dando el AFL-CIO se ve
reflejado en un nuevo entusiasmo y en estrategias parecidas por parte de los sindicatos,
incluyendo el United Farmworkers, el United Food and Commerical Workers Union,
Steelworkers, y Teamsters. En el caso del sindicato automotriz, la dirección está doblando
el número de organizadores y aumentando el número de oficinas regionales especializadas
en la organización. En este caso el sindicato está especialmente interesado en organizar a
los aproximadamente 300,000 trabajadores del sector de autopartes que no están
sindicalizados.
Además de la estrategia organizativa, la AFL-CIO ha redoblado sus esfuerzos en el
campo político. Por ejemplo, la central invirtió mucho dinero a la campaña electoral de
1996 para influir en la elección de candidatos del partido demócrata y en contra de los
republicanos, participación que ha sido el enfoque de una fuerte crítica por parte de los
políticos del partido repúblicano, y que ha llevado a esfuerzos por limitar la canalización de
fondos de los sindicatos a los usos políticos.
También ha utilizado de mucho mejor manera y de forma más amplia los medios de
comunicación para elevar la imagen pública del sindicalismo. Aunque todavía sea muy
temprano para juzgar si estos esfuerzos han tenido resultados, lo que sí queda claro es que
esta nueva dirección ha logrado inyectar un grado de energía en el movimiento sindical que
hacía mucho que no se veía.
Una de las actividades más comentadas y exitosas que ha llevado a cabo el
movimiento sindical en los últimos años ha sido la huelga del sindicato de los Teamsters en
la United Parcel Service que se llevó a cabo durante el verano de 1997. En contraste con
experiencias recientes, esta huelga recibió el apoyo de la mayoría de la opinión pública en
los Estados Unidos, y terminó con negociaciones favorables a los trabajadores.
Sin embargo, esta victoria para el sindicalismo rápidamente se tornó en desilusión
cuando se descubrió que las elecciones para la presidencia de aquel sindicato nacional
habían violado reglas respecto a la utilización de fondos. Esto resultó en una investigación
de las elecciones, la decisión de llevarlas a cabo de nuevo, y el retiro del presidente, Ron
Carey como candidato en las nuevas elecciones. El escándalo provocado por estos hechos
ha sido una marca negra para el movimiento sindical estadunidense, que había comenzado
a llamar la atención y el apoyo público por sus estrategias renovadoras. El tiempo dirá qué
tan duradero será el impacto de este evento para los Teamsters y para el sindicalismo en
general.
5.-Estrategias Sindicales en el Sector Automotríz
En un contexto de globalización y generalmente difícil para los sindicatos, se dan
algunos casos que apuntan hacia, si no una recuperación, sí una persistencia de cierto poder
y de resistencia sindical. Por ejemplo, tomando de nuevo el caso del sector automotriz, en
marzo del año pasado hubo una huelga en unas plantas de producción de frenos de General
Motors —uno de los puntos de conflicto era la subcontratación— que llevó a cerrar
temporalmente a 27 de las 29 plantas de la empresa en los Estados Unidos, y algunos en
Canadá y México.
Igualmente, el año pasado en la ronda de negociaciones entre el sindicato
automotriz canadiense y las empresas norteamericanas, una huelga de 21 días logró parar
parcialmente la producción en cinco plantas en los Estados Unidos y la suspensión
temporal de trabajo en México. Estos ejemplos reflejan el nivel de integración de esta
industria en Norteamérica y la vulnerabilidad para las empresas de la práctica de mantener
bajos niveles de inventario bajo el sistema justo-a-tiempo.
En las últimas negociaciones de 1996 los canadienses lograron unos contratos con
las empresas que en varios sentidos resultaban mucho más fuertes que los contratos
logrados por el sindicato estadunidense. Por ejemplo, los candienses (el CAW) lograron
aumentos al salario base en todos los años del contrato mientras que en Estados Unidos
ésto se logró nada mas en los últimos dos años del contrato, con una cantidad fija de dinero
no vinculada a la base en el primer año. También lograron algunas protecciones contra la
subcontratación en el acuerdo con General Motors, y garantías de observar la legislación
laboral existente en la provincia de Ontario. Este último punto es significativo porque el
gobierno de provincia quería debilitar esa legislación, sobre todo en lo que se refeiere a
horas máximas de trabajo. Los canadienses han logrado limitar las horas de trabajo por
semana como una manera de aumentar niveles de empleo.
En los Estados Unidos, el sindicato automotriz logró un acuerdo con Ford en donde
la empresa presionó a dos productores de autopartes a que reconocieran el sindicato.
Cuando los trabajadores lanzaron a huelga en febrero de 1997, Ford jugó un papel
importante en el conflicto. Respetando un acuerdo que tenía con el UAW, la compañía se
negó a comprar partes producidos por los esquiroles que había contratado la productora de
autopartes, lo cual ayudó a poner un fin al conflicto.
Estos ejemplos reflejan la persistencia de conflictos tradicionales y la disponibilidad
de parte de algunos sectores de utilizar la huelga aunque sea cada vez más difícil. Refleja
también los temas más importantes actualmente que en sí ya dicen mucho del contexto
actual: la subcontratación y la estabilidad en el empleo. En general los sindicatos del
sector automotriz se han adaptado a las presiones empresariales de reducir costos, no por
medio de la resistencia absoluta en contra del despido, pero mediante fórmulas que eleven
los costos de despido para las empresas. En general, las negociaciones entre empresas y
sindicato refleja una estrategia conservadora de continuar con cambios incrementales a
través de la negociación colectiva, más que un cambio radical de estrategia. Esto se
relaciona con el período actual, que es uno en que las ventas y las utilidades de las grandes
empresas automotrices han resurgido (Katz and MacDuffie 1994:214). Sin embargo, el
conservadurismo proviene de la persistencia de una austeridad en el empleo por parte de las
empresas a pesar del contexto económico positivo.
Conclusión
Es importante señalar que el actual no es un período de crísis para el sector de
automóviles en los Estados Unidos Hay trabajo, las ventas son fuertes, la última ronda de
negociaciones contractuales no reflejaron un cambio decisivo respecto al contrato previo ni
una ruptura importante que pudiera ser atribuido al Tratado de Libre Comercio.
Esto no significa que el TLC no juegue algún papel, pero tal vez el impacto sea
menos de lo que se esperaba antes de 1994, por lo menos para los Estados Unidos. Sin
embargo, el TLC sí aparece como factor importante en el caso de empresas que lo utilizan
para amenazan con cierre de plantas y con el traslado a México como una táctica común
contra las campañas de afiliación sindical. También aparece como factor en un sentido más
positivo, en la cooperación sindical transfronterizo. Por ejemplo, los sindicalistas
canadienses empezaron a coordinar con los americanos durante la última ronda de
negociaciónes con las empresas en 1996. Esto después de haber roto con ellos en 1985,
cuando formaban parte del mismo sindicato. Con los cambios recientes en la industria
automotriz a raiz de la integracion regional, a los canadienses les hacía falta el apoyo del
sindicato estadunidense, ya que los cambios promovidos por el TLC los hacían más
vulnerables al cierre de plantas en Canadá por parte de las empresas norteamericanas,
mientras que en acuerdos anteriores existían restricciones para cerrar las plantas.
Está por verse si esta vulnerabilidad promovida por la globalización y el TLC pueda
llevar a un mayor fortalecimiento de la cooperación sindical en toda la región. En caso de
que sí, este sería una de las respuestas más importantes que se pudiera dar a los procesos de
globalizacion en Norteamerica.
BIBLIOGRAFÍA
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Cambridge, Mass: MIT Press, 1995.
NOTAS
1
Este trabajo forma parte preliminar de un proyecto de investigación comparativo titulado “Estrategias
Sindicales frente al TLC: México, Canadá, y los Estados Unidos,” y financiada por CONACYT y El Colegio
de México. La autora desea agradecer a sus ayudantes de investigación, Janie Hulse y Carlos Mallén; y a los
organizadores del seminario “Relaciones Industriales en América del Norte,” Ludger Pries y Enrique de la
Garza.
2
Assistant Professor, School of Industrial and Labor Relations, Cornell University, Ithaca, New York 14853,
Estados Unidos
3
La Mesa Nacional de Relaciones Laborales es la instancia que trata los casos de conflicto bajo el Acta
Nacional de Relaciones Laborales, la legislacion que rige la mayor parte de las relaciones colectivas de
trabajo en el sector privado.
4
Vease, por ejemplo, el estudio compilado por la Comision para la Cooperacion Laboral, del Secretariado
Laboral del TLCAN, sobre el uso de las amenazas de cierre de plantas como tactica anti-sindical durante las
campanas de afiliacion sindical en los Estados Unidos (Commission for Labor Cooperation 1997b).
5
Vale la pena mencionar aquí que el UAW no sólo organiza el sector automotriz, sino tambien otras
industrias, incluyendo a trabajadores en el sector de servicios.
6
Anteriormente John Sweeney era presidente del Service Employees International Union (SEIU) durante
quince años. El AFL-CIO afilia a 78 sindicatos; cuya membrecía en 1996 consistía de 16.3 millones de
trabajadores afiliados.
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