...

Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y

by user

on
Category: Documents
0

views

Report

Comments

Transcript

Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y
Guía de Práctica Clínica
sobre la Depresión
Mayor en la Infancia y
en la Adolescencia
NOTA:
Han transcurrido más de 5 años desde la publicación de esta Guía de
Práctica Clínica y está pendiente su actualización.
Las recomendaciones que contiene han de ser consideradas con
precaución teniendo en cuenta que está pendiente evaluar su vigencia.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
MINISTERIO DE SANIDAD Y POLÍTICA SOCIAL
MINISTERIO
DE CIENCIA
E INNOVACIÓN
MINISTERIO
DE SANIDAD
Y POLÍTICA SOCIAL
Guía de Práctica Clínica
sobre la Depresión
Mayor en la Infancia y
en la Adolescencia
en
te
i
nd
i
ca
a
a
lic
ci
ón
de
t
es
uí
G
a
b
de
la
pu
s
ás
ns
rri
u
c
H
an
tra
de
5
os
añ
de
d
m
oGUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
MINISTERIO DE SANIDAD Y POLÍTICA SOCIAL
MINISTERIO
DE CIENCIA
E INNOVACIÓN
MINISTERIO
DE SANIDAD
Y POLÍTICA SOCIAL
de
P
ct
rá
a
ic
lín
C
y
e
á
st
pe
su
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
en
te
i
nd
i
ca
uí
a
de
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
su
pe
e
P
G sanitaria. No es de obligado cumplimiento
“Esta GPC es una ayuda a la toma de decisiones en la atención
a
ni sustituye el juicio clínico del personal sanitario.”
st
lic
de
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
Edición: 07/2009
Edita: Ministerio de Ciencia e Innovación
NIPO: 477-09-048-9
ISBN: 978-84-95463-66-1
Depósito legal: C 3987-2009
Imprime: Tórculo Artes Gráficas, S.A.
la
b
pu
ón
i
ac
de
e
ac
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
te
en
i
nd
i
ca
de
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
pe
e
P
“Esta GPC ha sido financiada mediante el convenio suscrito
por el Instituto de Salud Carlos III, organismo autónomo del
Ministerio de Ciencia e Innovación, y la Axencia de Avaliación de
Tecnoloxías Sanitarias de Galicia, en el marco de colaboración
previsto en el Plan de Calidad para el Sistema Nacional de
Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social”.
a
a
lic
ci
ón
de
t
es
G
uí
a
b
de
la
pu
s
ns
H
an
tra
5
Esta guía debe citarse:
Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia. Plan de Calidad para el
Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Axencia de Avaliación de Tecnoloxías
Sanitarias de Galicia (avalia-t); 2009. Guías de Práctica Clínica en el SNS: avalia-t Nº 2007/09.
o
d
rri
u
c
ás
de
os
añ
de
m
MINISTERIO
DE CIENCIA
E INNOVACIÓN
MINISTERIO
DE SANIDAD
Y POLÍTICA SOCIAL
su
ac
Índice
Presentación
11
Autoría y Colaboraciones
13
Preguntas para responder
19
Niveles de evidencia y grados de recomendación
21
Resumen de las recomendaciones
23
1 Introducción
27te
n
ie28
1.1.
Prevalencia
1.2.
Repercusiones de la depresión
nd
2 Alcance y objetivos
3 Metodología
rri
u
c
H
an
s
an
a
4 Definición, diagnóstico clínico y criterios diagnósticosnic
íl
4.1. Definición
C
a
c
4.2. Diagnóstico clínico de la depresión mayor ti
ác
4.3. Criterios diagnósticos
r
P
4.4. Diagnóstico diferencial
de
a
4.4.1. Comorbilidad
uí
5 Factores de riesgo y evaluación de laGdepresión mayor
ta
5.1. Factores de riesgo
es
5.1.1.Factores familiaresdye del entorno
n
5.1.2.Factores individuales
ió
c
a
5.2. Evaluación
lic
b
5.2.1. Métodosu de evaluación
p
5.2.2. Cribado
la de la depresión
6 Tratamiento dedela depresión mayor
s
6.1. Psicoterapia
de
s
6.1.1.
ño Terapia cognitivo-conductual
a6.1.2.
Terapia Interpersonal
5
e
d 6.1.3. Terapia psicodinámica individual
ás
6.1.4. Terapia familiar
m
6.1.5. Prevención de recaídas
o
d
6.2.
tr
y
á
st
e
Tratamiento farmacológico
6.2.1. Prescripción de antidepresivos en niños y adolescentes
6.2.2. Eficacia de los diferentes fármacos
6.2.3. Prevención de recaídas
7 Tratamiento combinado y estrategias en la depresión resistente
7.1.
Tratamiento combinado de la depresión mayor
7.1.1. El estudio TADS
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
pe
29
31
33
39
39
39
41
44
44
47
47
47
49
50
51
55
59
59
60
65
66
67
69
70
70
72
76
81
81
81
7
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
7.1.2. El estudio ADAPT
7.1.3. Otros estudios
83
84
7.2.
Estrategias en depresión resistente
86
7.3.
Terapia electroconvulsiva
88
8 Otras intervenciones terapéuticas
8.1.
Técnicas de autoayuda
8.1.1. Biblioterapia y utilización de material de autoayuda
8.1.2. Otras técnicas o intervenciones
Ejercicio físico
8.3.
Intervenciones familiares, sociales y del entorno
93
93
94
te
96
n
ie
d
97
n
9 El suicidio en la infancia y en la adolescencia
9.1.
Suicidio: conceptualización
9.2.
Epidemiología del suicidio
9.3.
Factores de riesgo
9.3.1 Factores individuales
9.3.2.Factores familiares y contextuales
9.3.3. Otros factores
de
ni
ct
rá
a
ic
lí
C
y
pe
e
P
9.4.
Factores precipitantes
9.5.
Factores protectores
9.6.
Aspectos del tratamiento
ta
9.6.1. Evaluación
es
9.6.2. Valoración del riesgo
de suicida
n
ó
9.6.3. Criterios de hospitalización
ci
a
9.6.4. Seguimiento
ic ambulatorio del paciente
bl
9.6.5. Psicoterapia
u
p
9.6.6. Tratamiento
farmacológico
la
e
9.6.7. Otros
d tratamientos
a
uí
ca
á
st
m
o10 Aspectos legales en España
ns
H
an
tra
100
102
103
105
106
107
G
s
99
99
107
Prevención
del suicidio
de
s
o
9.7.1.
Intervenciones
en el ámbito escolar
ñ
a9.7.2.
Diagnóstico precoz
5
de 9.7.3. Prevención en pacientes con trastornos mentales
ás
9.7.4. Otras estrategias de prevención: medios de comunicación
d
rri
u
c
108
108
109
111
112
112
113
114
115
115
117
118
119
125
10.1. Consentimiento informado y ley 41/02
125
10.2. Internamiento psiquiátrico de menores
128
11 Indicadores de calidad
131
12 Estrategias diagnósticas y terapéuticas
141
13 Difusión e implementación
145
14 Recomendaciones de investigación futura
147
15 Anexos
151
8
a
93
8.2.
9.7 .
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Anexo 1. Criterios de gravedad según CIE-10 y DSM-IV–TR
151
Anexo 2. Información para pacientes y familiares
155
Anexo 3. Glosario
175
Anexo 4. Lista de abreviaturas
181
Anexo 5. Declaración de intereses
183
Anexo 6. Modelos de consentimiento informado
183
Anexo 7. Técnicas psicoterapéuticas
187
16 Bibliografía
201
te
en
i
nd
i
ca
a
a
lic
ci
ón
de
t
es
G
uí
a
de
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
pe
e
P
b
de
la
pu
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
9
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Presentación
.
Disminuir la variabilidad clínica injustificada, ayudando a tomar las decisiones más adecuadas basadas en el mejor conocimiento existente, es una
prioridad para el Ministerio de Sanidad y Política Social.
a
liz
a
u
t
La práctica asistencial se hace cada vez más compleja por múltiples
ac
u
factores de los que, sin duda, el incremento exponencial de información s
te
científica es uno de los más relevantes. Para que las decisiones clínicas sean
en
i
adecuadas, eficaces, eficientes y seguras, los profesionales necesitan actualind
zar permanentemente sus conocimientos, objetivo al que dedican importanpe
á
tes esfuerzos.
st
e
y
a
En el año 2003 el Consejo Interterritorial del SistemaicNacional de Salud (SNS) creó el proyecto GuíaSalud, que tiene como objeto
lín final la mejora
C
en la toma de decisiones clínicas basadas en la evidencia
a científica, a través
ticun registro de Guías de
de actividades de formación y de la configuración de
c
á
Práctica Clínica (GPC) en el SNS. Desde entonces,
Pr el proyecto GuíaSalud
e
ha evaluado decenas de GPC de acuerdo cond criterios explícitos generados
por su comité científico, las ha registradouyíalas ha difundido a través de InG
ternet.
ta
s
e
A principios del año 2006 ladeDirección General de la Agencia de Calin
dad del Sistema Nacional de Salud
ió elaboró el Plan de Calidad para el Sistec
ma Nacional de Salud que se
a despliega en doce estrategias. El propósito de
liccohesión del SNS y ayudar a garantizar la máxieste Plan es incrementarbla
pu sanitaria a todas las personas con independencia
ma calidad de la atención
a
l
de su lugar de residencia.
e
d
s
departe del Plan, se encargó la elaboración de varias GPC a diFormando
os y grupos expertos en patologías prevalentes relacionadas
ferentes agencias
añ
5
con las estrategias
de salud. Esta guía sobre depresión mayor en la infancia
e
d
y adolescencia
es fruto de este encargo.
ás
m
Además, se encargó la definición de una metodología común de elabodo
ns
rri ración de GPC para el SNS, que se ha elaborado como un esfuerzo colectivo
u
c
H
an
tra
de consenso y coordinación entre los grupos expertos en GPC en nuestro
país.
En 2007 se renovó el proyecto GuíaSalud creándose la Biblioteca de
Guías de Práctica Clínica. Este proyecto profundiza en la elaboración de
GPC e incluye otros servicios y productos de Medicina Basada en la Eviden-
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
11
ón
ci
cia. Asimismo pretende favorecer la implementación y la evaluación del uso
de GPC en el Sistema Nacional de Salud.
Aunque la depresión mayor es relativamente frecuente y supone un
problema de salud debido a la discapacidad y alteración de la calidad de
vida que genera, se infradiagnostica con frecuencia en la infancia y adolescencia. Además, es conocida la variabilidad en su manejo, con diferentes
actitudes terapéuticas, de derivación o de seguimiento.
rri
u
c
e
Esta guía de práctica clínica es el resultado del trabajo de un grupo
nt
e
i
de profesionales pertenecientes a las diferentes disciplinas que integran
la
nd
asistencia del paciente con depresión. Los integrantes del grupo redactor
e
p
á que sin
han dedicado muchas horas a la elaboración de las recomendaciones
t
es
duda ayudarán a mejorar la atención sanitaria que se presta tanto
y en la atena
ción primaria como en la especializada. En el proceso de revisión,
la guía ha
ic
contado con la colaboración de las sociedades científicaslíny las asociaciones
C
de pacientes implicadas directamente en este problema
a de salud.
c
ti
ác
r
Con esta GPC se pretende dar a los profesionales
sanitarios un insP
e
trumento útil que dé respuestas a las cuestiones
más básicas en forma de
d
a
recomendaciones elaboradas de forma sistemática
y con la mejor evidencia
í
u
G
disponible. Esperamos que todo ello redunde
en una atención de mayor cata
lidad a estos pacientes y a sus familias,
es que es el objetivo que nos anima.
de
n
ó
ci
a
Pablo Rivero Corte
ic
bl
u
DG. de la Agencia de Calidad del SNS
p
la
e
sd
e
d
s
o
añ
5
de
s
á
m
o
d
ns
H
an
tra
12
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Autoría y colaboraciones
.
Grupo de trabajo de la GPC sobre la Depresión
Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
a
te
st
e
Elena de las Heras Liñero. Doctora en Medicina.
y Especialista
a
en Psiquiatría. Complexo Hospitalario Universitario
de Vigo
ic
íl n (Pontevedra).
C
a Psicólogo Clínico.
Rafael Fernández Martínez. Doctor en Psicología.
tic
c
Complexo Hospitalario
de Pontevedra.
á
Pr
Ernesto Ferrer Gómez del Valle. Doctore en Medicina. Especialista en
d
Psiquiatría. Complexo
Hospitalario de Ourense.
ía
u
G
Ana Goicoechea Castaño. Licenciada
en Medicina. Especialista en
ta
s
Pediatría. Ambulatorio ede San Roque, Vilagarcía (Pontevedra).
e
d en Medicina. Especialista en Pediatría.
José Luis Iglesias Diz. Doctor
n
ó
Complexo Hospitalario
Universitario de Santiago (A Coruña).
ci
ca
li
Arturo Louro bGonzález.
Licenciado en Medicina. Especialista en
u
p y Comunitaria. Servicio de Atención Primaria de
Medicina Familiar
la
Cambre (A Coruña).
e
sd
o
d
rri
u
c
H
an
tr
s
an
m
ás
de
5
Belén
de Martínez Alonso. Licenciada en Medicina. Especialista
s
o en psiquiatría. USM Infanto-Juvenil. Complexo Hospitalario
añ
Universitario de Vigo (Pontevedra).
José Mazaira Castro. Licenciado en Medicina. Especialista
en psiquiatría. USM Infanto-Juvenil. Complexo Hospitalario
Universitario de Santiago (A Coruña).
Aurea Paz Baña. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital
Psiquiátrico de Conxo. Complexo Hospitalario Universitario de
Santiago (A Coruña).
Lucinda Paz Valiñas. Licenciada en Biología. Técnica de la Axencia
de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia. Consellería de
Sanidade.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
13
liz
a
u
t
María Álvarez Ariza. Doctora en Medicina. Especialista en
ac
u
Psiquiatría. Complexo Hospitalario de Pontevedra. s
n
Gerardo Atienza Merino. Doctor en Medicina. Técnico de la Axencia
ie
d
de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia. Consellería
n de
pe
Sanidade.
á
ón
ci
María Isabel Roca Valcárcel. Licenciada en Psicología. Psicóloga
clínica. USM. Infanto-Juvenil. Complexo Hospitalario Xeral-Calde de
Lugo.
.
Yolanda Triñanes Pego. Licenciada en Psicología. Técnica de
la Axencia de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia.
Consellería de Sanidade.
Coordinación su
e
t
María Álvarez Ariza. Doctora en Medicina. Especialista en
en
i
Psiquiatría. Complexo Hospitalario de Pontevedra.
nd
e
p
Gerardo Atienza Merino. Doctor en Medicina. Técnico de laá Axencia
t
de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia. Consellería
de
es
y Sanidade.
a
ic
lín
CColaboración
o
d
rri
u
c
ns
H
an
tra
ás
m
a
tic
c
Beatriz Casal Acción. Documentalista.áAxencia de Avaliación de
Pr Consellería de Sanidade.
Tecnoloxías Sanitarias de Galicia.
e
d
María Ríos Neira. Documentalista.
Axencia de Avaliación de
ía
u
Tecnoloxías Sanitarias de
G Galicia. Consellería de Sanidade.
ta
s
e
Colaboración experta
de
n
ó Médico especialista en Medicina Interna.
Emilio Casariego Vales.
ci
a
Complexo Hospitalario
Xeral Calde de Lugo. Servizo Galego de
ic
bl
u
Saúde.
p
a
l
Marta Medrano
Varela. Médico forense. Especialista en Medicina
e
d
s
Legal y Forense.
Jefe
de Sección Clínica. Instituto de Medicina Legal
de
de Galicia.
os
ñ
a José Luis Rodríguez-Arias Palomo. Licenciado en Psicología.
5Psicólogo clínico. Fundación Pública Hospital Virxe da Xunqueira,
de
Cee (A Coruña).
Víctor M. Torrado Oubiña. Licenciado en Psicología. Psicólogo
clínico. Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña.
Revisión Externa
Antonio Agüero Juan. Médico Psiquiatra. Hospital Clínico
Universitario, Valencia.
14
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
M.ª Jesús Alonso Antoraz. Psiquiatra. Ex jefa de servicio de la
Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, Vigo (actualmente en
situación de jubilación).
Enric Aragonés Benaiges. Médico de Atención Primaria. Centro de
Atención Primaria de Constantí, Tarragona. Institut Catalá de la Salut.
.
e
Amparo Belloch Fuster. Psicóloga clínica. Catedráticaede
nt
i
Psicopatología de la Universidad de Valencia.
nd
e
p
Pedro Benjumea Pino. Psiquiatra. Profesor titular de Psiquiatría
á de la
t
Universidad
es de Sevilla.
y
a la Psiquiatría
Germán E. Berrios. Profesor de Epistemologíaicde
n
í
(emérito). Robinson College. Universidad del Cambridge, Reino
C
Unido.
a
tic
María del Carmen Bragado Álvarez. Profesora
ác titular de universidad.
r
P Evaluación y Tratamientos
Departamento de Personalidad,
dela Universidad Complutense,
Psicológicos. Facultad de Psicologíaade
uí
Madrid.
a
G
t Director del Instituto de Atención
Antonio Bulbena Vilarrasa.
es
Psiquiátrica
del Hospital del Mar, Barcelona.
e
d
n
María Consuelo Carballal
Balsa. Coordinadora de Enfermería.
ió
c
a
Programa de Salud icMental. Subdirección General de Salud Mental y
l
Drogodependencia.
Consellería de Sanidade, Xunta de Galicia.
ub
p
JuanlaJosé Carballo Belloso. Colaborador clínico. Unidad de
e
PsiquiatríasdInfantil y Adolescente. Departamento de Psiquiatría de la
e
d
Clínica Universitaria de Navarra, Pamplona.
os
Josefina
añ Castro Fornieles. Jefa de servicio de la Unidad de Psiquiatría
5
y Psicología Infantil. Hospital Clínic Universitari, Barcelona.
o
ns
d
rri
u
c
H
an
tra
m
de
s
á Sergio Cinza Sanjurjo. Médico coordinador del 061. Centro de Salud
de Malpica de Bergantiños, A Coruña.
Josep Cornellá Canals. Médico. Fundació Autisme Mas Casadevall.
Departamento de Psiquiatría, Girona.
María Dolores Domínguez Santos. Profesora titular de Psiquiatría.
Unidad de Salud Mental de la Infancia y de la Adolescencia.
Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, A Coruña.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
15
a
iz
l
M.ª Victoria del Barrio Gándara. Profesora titular de universidad.
ua
t
Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento
ac
Psicológico. Facultad de Psicología. UNED, Madrid. su
ón
ci
Inmaculada Escamilla Canales. Psiquiatra infantil y adolescente.
Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica
Universitaria de Navarra, Madrid.
.
Aranzazu Fernández Rivas. Jefa de Sección Infanto-Juvenil. Unidad
de Psiquiatría Infanto-Juvenil. Hospital de Basurto, Bilbao.
Montserrat García Gónzalez. Psicóloga. Departamento de Psicología
de la Asociación Alba, Pontevedra.
a
di
rri
u
c
do
ns
H
an
tra
ás
m
st
e
María León-Sanromá. Médica de Atención Primaria.
ABS La
y
a del grupo de
Gavarra. Institut Catalá de la Salut. Departamento
c
i
trabajo en salud mental de la Sociedad Española
de Medicina
lín
C
Familiar y Comunitaria. Cornellá de aLlobregat, Barcelona.
tic
c
Germán López Cortacáns. Enfermero de
Salud
Mental. Centro de
á
PrSalud de Salou, Tarragona.
de
a
Mª Jesús Mardomingo Sanz. Jefa del
Servicio de Psiquiatría Infantouí
Juvenil. Hospital
Gregorio Marañón, Madrid.
G
ta
s
Mara Parellada Redondo. Unidad
de Adolescentes. Hospital General
e
e
Gregorio Marañón, Madrid.
dUniversitario
n
ó
i
Ana Pascual Aranda.cMédico
psiquiatra. Unidad Infanto Juvenil del
a
c
i
Servicio
de Salud Mental Villa de Vallecas, Madrid.
l
b
pu Rodríguez Hernández. Facultativo especialista de
Pedro Javier
la
área dele Servicio de Psiquiatría. Hospital de Día Infanto-Juvenil
sd
Diego eMatías
Guigou y Costa. Servicio de Psiquiatría del Hospital
d Universitario de Nuestra Señora de Candelaria, Tenerife.
s
ño
a
Juan Ruiz-Canela Cáceres. Pediatra de Atención Primaria. Centro de
5
Salud Virgen de África, Sevilla. Servicio Andaluz de Salud.
de
Patricio Ruiz Lázaro. Pediatra de Atención Primaria. Coordinador
médico. Centro de Salud “Manuel Merino”, Alcalá de Henares
(Madrid).
María Isabel Salvador Sánchez. Psicóloga clínica. Unidad de Salud
Mental Infanto Juvenil, Illes Balears.
Manuel Sampedro Campos. Pediatra. Centro de Salud Novoa Santos,
Ourense.
16
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
t
u
María Paz García Vera. Profesora titular y directora de la Clínica s
te
Universitaria de Psicología de la Universidad Complutense, Madrid.
en
n
Elena Garralda Hualde. Catedrática y consultora en Psiquiatría
peUnido.
Infanto-Juvenil. Imperial College of London, Reino
á
ón
ci
ac
Carmen Senra Rivera. Profesora titular de universidad.
Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología. Universidad de
Santiago de Compostela.
.
César Soutullo Esperón. Jefe de Servicio de Psiquiatría. Clínica
Universitaria de Navarra.
Josep Toro Trallero. Profesor emérito de Psiquiatría de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Barcelona.
a
o
d
rri
u
c
H
an
ns
tra
m
ás
Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria
(SEMFYC).
Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA).
Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención
Primaria (SEPEAP).
Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS).
Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB).
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
17
liz
a
u
t
u
Fernando Lino Vázquez González. Profesor titular de universidad. s
e
Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología. Universidadede
nt
i
Santiago de Compostela.
nd
pe
á
t
Sociedades colaboradoras
es
y
a
Miembros de estas sociedades o asociaciones han participado
en la
ic
n
í
revisión externa
de la GPC:
l
C
a
Asociación Española de Neuropsiquiatría
(AEN).
c
ti
c
á
Asociación Española
de Pediatría (AEP).
Pr
e
Asociación Española de Pediatría de
d Atención Primaria (AEPap).
ía
u
Asociación Española deGPsicología Clínica y Psicopatología
(AEPCP).
ta
es
Asociación Española
de de Psiquiatría del Niño y el Adolescente
n
(AEPNYA).
ó
ci
a
Asociación Nacional
de Enfermería de Salud Mental (ANESM).
ic
bl
u
ConfederaciónpEspañola de Agrupaciones de Familiares y Personas
la
con Enfermedad Mental (FEAFES).
e
d
s de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención
Federación
de
Primaria (FAECAP).
os
añ
Fundación Andrea.
5
e
d
ón
ci
ac
Declaración de intereses
Todos los miembros del grupo de trabajo, así como las personas que
han participado en la colaboración experta y en la revisión externa, han
realizado la declaración de intereses que se presenta en el anexo 5.
.
a
liz
a
u
t
te
en
i
nd
i
ca
a
a
lic
ci
ón
de
t
es
G
uí
a
de
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
pe
e
P
b
de
la
pu
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
18
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
su
ac
Preguntas para responder
.
Factores de riesgo y evaluación de la depresión
mayor en el niño y adolescente
a
liz
a
u
t
• ¿Cuáles son los factores de riesgo de depresión en niños y
ac
u
adolescentes?
s
te
n
• ¿Cuáles son las escalas más utilizadas en la evaluación de la depresión
ie
d
en niños y adolescentes?
n
pe
• ¿El cribado de la depresión en niños y adolescentes mejora
los
tá
es
resultados a largo plazo?
y
a
ic
Tratamiento de la depresión mayor
a
lín
C
• ¿Cuál es la eficacia de los diferentes tiposticde psicoterapia en el
c
tratamiento de la depresión mayor del niño
rá y adolescente?
e
P
d
• ¿Hay algún tipo de psicoterapia más efectiva
que otra según el grado
a
de gravedad de la depresión mayor?
uí
G
a antidepresivos en el tratamiento
• ¿Cuál es la eficacia de los fármacos
st
e
de la depresión mayor del niño
e y del adolescente?
d
n
• ¿Existe algún fármaco antidepresivo
considerado de elección?
ió
ac
ic del tratamiento farmacológico y cuál es su
• ¿Cuál es la seguridad
bl
u
relación con la conducta
suicida?
p
ns
rri
u
c
H
an
tra
la
e
Tratamiento scombinado
y estrategias en la depresión
d
e
d
resistentes
o
añ
5 es el papel del tratamiento combinado en la depresión mayor
• ¿Cuál
dedel niño y del adolescente?
ás
m • ¿Qué estrategias pueden seguirse en la depresión resistente?
do
• ¿Qué papel tiene la terapia electroconvulsiva en el tratamiento de la
depresión mayor en el niño y el adolescente?
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
ón
ci
19
Otras intervenciones terapéuticas
• ¿Es efectivo el ejercicio físico en la reducción de los síntomas de los
niños y adolescentes con depresión mayor?
• ¿Son efectivas las técnicas de autoayuda y otros tratamientos
alternativos en la depresión del niño y del adolescente?
.
a
e
nt
El suicidio en el niño y adolescente
n
pe
• ¿Cuáles son los factores de riesgo de suicidio en niños y adolescentes?
tá
es
• ¿Cuáles son los aspectos fundamentales del tratamientoyde la ideación
ca
y de la conducta suicida?
ni
lí
C
• ¿Qué intervenciones son eficaces para la prevención
de la conducta
a
c
i
t
suicida en niños y adolescentes con depresión
c mayor?
Indicadores de calidad
uí
a
de
á
Pr
• ¿Qué indicadores permiten monitorizar
la calidad en el manejo de la
G
a
t
depresión mayor en niños y adolescentes?
s
de
e
n
Aspectos legales en cEspaña:
Consentimiento
ió
a
ic
Informado
bl
la
pu
Información para
pacientes y familiares
de
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
20
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
t
• ¿Son efectivas las intervenciones en el ámbito familiar, social y del
ac
u
s
entorno?
e
di
ón
ci
Niveles de evidencia y grados de
recomendación del SIGN
.
a
Niveles de evidencia
Metaanálisis, revisiones sistemáticas de ensayos clínicos o ensayos clínicos de alta calidad con
muy poco riesgo de sesgo.
1+
Metaanálisis, revisiones sistemáticas de ensayos clínicos o ensayos clínicos bien realizados con
poco riesgo de sesgo.
te
en
i
nd
Metaanálisis, revisiones sistemáticas de ensayos clínicos o ensayos clínicos con alto riesgo de
sesgo.
pe
á
t
Revisiones sistemáticas de estudios de cohortes o de casos y controles o estudios
de pruebas
es diagnósdiagnósticas de alta calidad, estudios de cohortes o de casos y controles de pruebas
2
y
ticas de alta calidad con riesgo muy bajo de sesgo y con alta probabilidad de establecer una
a
relación causal.
ic
n
í
l
Estudios de cohortes o de casos y controles o estudios de pruebas diagnósticas
bien realizadas
C una relación
2
con bajo riesgo de sesgo y con una moderada probabilidad de establecer
causal.
a
c
tisesgo.
2
Estudios de cohortes o de casos y controles con alto riesgo de
c
á
Pr casos.
3
Estudios no analíticos, como informes de casos y series de
e
d
4
Opinión de expertos.
a
uí
G
Fuerza de las recomendaciones
ta
s
Al menos un metaanálisis, revisión sistemática
e de ECA, o ECA de nivel 1++, directamente
e suficiente derivada de estudios de nivel 1+, directaA
aplicables a la población diana, o evidencia
d
mente aplicable a la población diana
n y que demuestren consistencia global en los resultados.
ióestudios de nivel 2++, directamente aplicable a la población
c
Evidencia suficiente derivada de
a
B
diana y que demuestren consistencia
global en los resultados. Evidencia extrapolada de estulic
dios de nivel 1++ o 1+. b
u
p
Evidencia suficienteaderivada de estudios de nivel 2+, directamente aplicable a la población
l
C
diana y que demuestren
consistencia global en los resultados. Evidencia extrapolada de
de 2++.
estudios de nivel
s
e
D
Evidenciadde nivel 3 o 4. Evidencia extrapolada de estudios de nivel 2+.
s
o
Los estudios
añclasificados como 1- y 2- no deben usarse en el proceso de elaboración de recomendaciones
5 por su alta posibilidad de sesgo.
Las recomendaciones
adaptadas de una GPC se señalan con el superíndice
de
s
á
mBuena práctica clínica
++
+
-
“GPC”
o 1 Práctica recomendada basada en la experiencia clínica y el consenso del equipo redactor.
rr id 3
Fuente: Scottish Intercollegiate Guidelines Network. SIGN 50: A guideline developers’ handcu
ns
an
H
tra
book (Section 6: Forming guideline recommendations), SIGN publication nº 50, 2001.
1. E
n ocasiones el grupo elaborador se percata de que existe algún aspecto práctico importante sobre el que
se quiere hacer énfasis y para el cual no existe, probablemente, ninguna evidencia científica que lo soporte.
En general estos casos están relacionados con algún aspecto del tratamiento considerado buena práctica
clínica y que no se cuestionaría habitualmente. Estos aspectos son valorados como puntos de buena práctica
clínica. Estos mensajes no son una alternativa a las recomendaciones basadas en la evidencia científica sino
que deben considerarse únicamente cuando no existe otra manera de destacar dicho aspecto.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
1++
1-
ón
ci
21
su
ac
Resumen de las recomendaciones
Factores de riesgo y evaluación de la depresión mayor
DGPC
a
liz
a
tu
Los médicos de familia y pediatras de atención primaria deberían tener una adecuada
formación que les permitiese evaluar aquellos niños y adolescentes con riesgo de depresión
y registrar el perfil de riesgo en su historia clínica.
Ante un niño o adolescente que ha sufrido un evento vital estresante, en ausencia de otros
factores de riesgo, los profesionales de atención primaria deberían realizar un seguimiento y
fomentar la normalización de la vida cotidiana.
e
t
en
i
nd
Toda evaluación de salud mental de un niño o adolescente debería incluir de forma rutinaria
D
pe
preguntas acerca de síntomas depresivos.
tá cuestiosLos
El diagnóstico de depresión mayor debe realizarse mediante entrevista clínica.
e
3
narios por sí solos no permiten la realización de un diagnóstico individual. y
a
No se recomienda realizar cribado de depresión en niños ni en adolescentes
ic de la población
n
3
í
l del cribado.
general, debido a la inexistencia de estudios que evalúen la efectividad
C
a
Se deberá realizar una búsqueda activa de sintomatología depresiva
en aquellos niños
tic sobre los síntomas y los
y adolescentes que presenten factores de riesgo, preguntando
3
c
ácomo a sus padres.
problemas actuales de forma independiente, tanto a ellos
Pr
En niños mayores de 8 años y adolescentes, uno deelos cuestionarios más utilizados y
d
validado en castellano es el CDI. En adolescentes,
a se recomienda la utilización de cuestionarios autoaplicados y validados en nuestro entorno
uí que permitan una detección precoz de
3
síntomas depresivos. No obstante, no debeGolvidarse que para un diagnóstico completo es
necesario realizar una entrevista clínica.sta
e
e
d
Tratamiento de la Depresión Mayor
n
ió
Recomendaciones generales c
a
lic en la infancia y en la adolescencia debería ser integral, y
El tratamiento de la depresión
b
abarcar todas aquellas
psicoterapéuticas, farmacológicas y/o psicosociales
3
pusu intervenciones
que puedan mejorar
bienestar y capacidad funcional.
a
l
ela depresión debería incluir siempre cuidados clínicos estándar, entendiendo
El manejo de
sdpsicoeducación,
como tales,
apoyo individual y familiar, técnicas de resolución de problee
3
d
mas, coordinación
con otros profesionales, atención a otras comorbilidades y monitorizas
ción
ño regular del estado mental.
aIndependientemente
de la terapia utilizada, habría que conseguir siempre una alianza tera5
3 de péutica sólida y utilizar técnicas específicas para la infancia y adolescencia, así como contar
con los padres como parte fundamental del proceso terapéutico.
ás
mDepresión mayor leve
do
DGPC
GPC
ns
rri
u
c
H
an
tra
DGPC
En niños y adolescentes con depresión mayor leve y ausencia de factores de riesgo, ideas/
conductas autolesivas y comorbilidades, el médico de familia o pediatra podrá dejar transcurrir un período de dos semanas de observación y seguimiento de la evolución.
D
Durante este período, el profesional de atención primaria debería proporcionar apoyo activo
al niño o adolescente y su familia, facilitando pautas de hábitos de vida saludable, psicoeducativas o de manejo de situaciones.
3
Si tras este período de observación persisten los síntomas depresivos, se recomienda
derivar al paciente a atención especializada en salud mental infantojuvenil.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
23
su
ac
.
ón
i
c
Se deberá derivar inicialmente a salud mental infantojuvenil, a aquellos pacientes con depresión que presenten ideación o conductas autolesivas, factores de riesgo o comorbilidades
graves, como abuso de sustancias u otra patología mental, aunque el grado de depresión
sea leve.
3
B
En atención especializada en salud mental infantojuvenil, el tratamiento de elección de una
depresión mayor leve será una terapia psicológica durante un período de 8 a 12 semanas
(sesiones semanales).
B
Las modalidades de psicoterapia iniciales recomendadas en la depresión mayor leve son la
terapia cognitivo-conductual, la terapia familiar o la terapia interpersonal.
Durante este período de terapia psicológica, se deberá realizar un seguimiento regular de la
evolución clínica del niño o adolescente.
DGPC
Depresión mayor moderada y grave
B
B
B
3
3
A
o
m
ns
an
tra
5
y
a
c
i de adolescentes
Siempre que sea posible, el tratamiento de inicio de la depresión moderada
lín
será mediante psicoterapia, al menos durante 8 a 12 semanas (mínimo
C 1 sesión/semanal).
La terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal o familiar
ca son las modalidades
psicoterapéuticas que han demostrado mejores resultados. ti
c
rá
En la depresión grave en adolescentes, se recomiendaPutilizar inicialmente la psicoterapia
e
(terapia cognitivo conductual) junto con el tratamiento farmacológico (fluoxetina). En casos
d
individualizados podría utilizarse únicamente el tratamiento
farmacológico, siempre asociado
a
a cuidados clínicos estándar.
uí
G
El tratamiento combinado de fluoxetina ytaterapia cognitivo conductual se recomienda
s
especialmente en aquellos casos de historia
personal o familiar de ideación y/o conductas
e
suicidas.
de
n
En niños menores de 12 añosóse
inicialmente la terapia cognitivo-conductual
i derecomienda
c
o familiar. Si existe imposibilidad
aplicación o mala evolución, se recomienda añadir
a
tratamiento farmacológico
ic (fluoxetina).
bl
u
Antes de iniciar unptratamiento antidepresivo farmacológico, se recomienda informar del
motivo de la prescripción,
de los beneficios que se esperan alcanzar, del posible retraso del
la
efecto terapéutico,
de los efectos secundarios y de la duración del tratamiento.
e
sd
Aunque e
no se ha demostrado un incremento de suicidios consumados en niños y adolesd
centes,
s se recomienda vigilancia de la posible aparición de efectos adversos, especialmente
deño
ideación o conducta suicida, sobre todo en las primeras cuatro semanas del tratamiento
afarmacológico.
Los únicos fármacos antidepresivos recomendables en el tratamiento de la depresión moderada o grave de niños o adolescentes son los ISRS. La fluoxetina es el fármaco con más
ensayos que apoyen su uso en estos grupos de edad.
3
Según el perfil clínico del paciente (características clínicas de la depresión, historia familiar e
historia de respuesta previa en familiares), se podría elegir otro ISRS (sertralina, citalopram o
escitalopram).
D
Tras la remisión del cuadro depresivo, se recomienda continuar el tratamiento farmacológico
con ISRS por lo menos 6 meses (recomendable entre 6 y 12 meses) desde la remisión del
cuadro depresivo, con la misma dosis con la que se consiguió dicha remisión.
D
La suspensión de un fármaco antidepresivo se recomienda que se realice de forma gradual.
Si los síntomas reaparecen, se ha de instaurar de nuevo el tratamiento farmacológico.
H
24
á
t
es
Todo niño o adolescente con depresión mayor moderada-grave deberá ser derivado inicialmente a salud mental infantojuvenil.
B
d
rri
u
c
e
t
en
i
nd
pe
Con carácter general, no se recomienda utilizar fármacos antidepresivos en el tratamiento
inicial de los niños y adolescentes con depresión leve.
B
de
A
s
á
a
liz
a
tu
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
ón
i
c
B
La evidencia actual no permite recomendar la utilización de antidepresivos tricíclicos,
paroxetina, venlafaxina o mirtazapina en el tratamiento de la depresión mayor de niños y
adolescentes.
Deberá considerarse el ingreso hospitalario de niños o adolescentes con depresión mayor:
- si existe un elevado riesgo de suicidio
3
a
liz
a
tu
- si la depresión es grave y se acompaña de síntomas psicóticos
- cuando se asocien comorbilidades graves
- cuando existan razones que dificulten un adecuado seguimiento y control ambulatorio
e
Tratamiento combinado y estrategias en la depresión resistente
t
en
i
nd
pe
3
Ante un paciente que no mejora tras la instauración de un tratamiento, se recomienda revisar
el diagnóstico y verificar el cumplimiento terapéutico. Cuando el tratamiento sea de tipo farmacológico, se debe confirmar que se está dando el fármaco en el tiempo y dosis adecuadas.
3
Cuando el paciente no mejore tras una terapia psicológica, se ha de verificar que se haya
administrado el tiempo y el número de sesiones adecuados.
B
á
a
ic
y
t
es
En aquellos pacientes con depresión mayor moderada que no respondan a una terapia
psicológica específica, se recomienda combinar terapia cognitivo-conductual con tratamiento farmacológico del grupo ISRS.
lín
C
a
tic
c
á
Prno respondan a un tratamiento
En adolescentes con depresión moderada-grave que
e
d cognitivo conductual y cambiar a otro
B
inicial con ISRS, se recomienda combinar terapia
a
antidepresivo del grupo ISRS.
uí
G en adolescentes con depresión mayor grave
La terapia electroconvulsiva estaría indicada
tapongan en peligro su vida o que no respondan a
C
y persistente, con síntomas graves que
s
e
otros tratamientos.
e
d
La terapia electroconvulsiva debería
ser utilizada en adolescentes de forma excepcional,
ón (psiquiatra infantojuvenil), tras una evaluación física y
C
por un profesional experimentado
i
psiquiátrica y en un entorno
ac hospitalario.
ic
l
b
Otras intervenciones terapéuticas
pu
la que todos los profesionales sanitarios involucrados en el manejo de
Se recomienda
e
d del niño o el adolescente dispongan de una adecuada formación que les
la depresión
3
esaconsejar sobre todas aquellas formas de autoayuda potencialmente útiles para
permita
d
losspacientes, sus padres o cuidadores.
o
ñ
La recomendación de intervenciones de autoayuda deberían formar parte de una estrate3 5 a gia integral de tratamiento.
de Se recomienda ofrecer información sobre las ventajas de la realización de ejercicio físico
s
de forma regular a aquellos niños o jóvenes con depresión, siempre que la gravedad de
áD
m
esta no dificulte su realización.
o
d
3
Si se produce respuesta al tratamiento, este deberá continuarse por lo menos seis meses
(recomendable entre 6 y 12 meses) tras la remisión del cuadro depresivo.
GPC
ns
rri
u
c
an
tra
3
Se recomienda proporcionar también información sobre los beneficios de una nutrición
equilibrada y el mantenimiento de un patrón de sueño adecuado.
3
En la evaluación del niño o adolescente con depresión mayor se debería tener en cuenta
el contexto familiar y social. También se debería valorar la calidad de las relaciones interpersonales del paciente, tanto con sus familiares como con sus amigos e iguales.
3
Se recomienda preguntar siempre al paciente y a sus familiares sobre consumo de alcohol y de otras drogas, y sobre la existencia de antecedentes de acoso escolar, abusos o
conductas autolesivas.
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
25
su
ac
.
ón
i
c
El suicidio en la infancia y en la adolescencia
3
Los profesionales de atención primaria deberían tener una adecuada formación sobre los
principales factores de riesgo de conducta e ideación suicida en niños y adolescentes y de
la evaluación de su perfil de riesgo.
3
En pacientes con depresión y/o perfil de riesgo de suicidio se debería preguntar siempre
sobre ideas o planes de suicidio, y recoger en la historia clínica todos los aspectos relacionados con el método, la planificación y la intencionalidad.
3
Tras un intento de suicidio en un niño o adolescente se debería realizar siempre una inmediata valoración psiquiátrica y psicosocial, de ser posible, por un profesional especialista en
estas edades.
a
liz
a
tu
e
t
en
i
d
3
en
p
En la historia clínica se debería recoger la gravedad médica del intento de suicidio, el métotá
D
do utilizado, el grado de planificación de la conducta suicida, la motivación o intencionalidad
es
de la conducta y la presencia de sentimiento de desesperanza.
y
a ser posible,
La información provendrá del propio paciente, y se recomienda utilizar,icde
D
múltiples fuentes, como los padres o cuidadores, profesores y amigos.
lín
C
Si bien los diferentes instrumentos psicométricos existentes, como
a el Cuestionario de Riesgo de Suicidio, la Escala de Desesperanza de Beck o el Inventario
tic de Depresión de Beck,
D
c
pueden ayudar a valorar el riesgo suicida, no pueden sustituir
á a la entrevista clínica, ya que
por sí solos carecen de valor predictivo.
Pr
deniños o adolescentes con un intento
Se recomienda la hospitalización de todos aquellos
a
D
de suicidio que presenten varios factores de riesgo
uí y un limitado apoyo familiar y de la
comunidad.
G
a
stconsiderado la hospitalización, se debería realizar
Tras un intento de suicidio, y si no se ha
e
D
una reevaluación en el plazo de 7 ae10 días. Posteriormente se realizará un seguimiento ped
riódico por parte de los profesionales
n de atención primaria y de salud mental infanto-juvenil.
ó
i
La prevención del suicidio entre
y adolescentes debería considerarse una prioriac los niñosmedidas
c
D
dad, y establecerse fundamentalmente
que permitan un diagnóstico precoz del
i
l
b
riesgo suicida.
u
p
Deberían establecerse
la medidas encaminadas a consensuar la cobertura del suicidio por
D
e
parte de los medios
de comunicación y el contenido de las páginas web de Internet.
sd
e
d
Las recomendaciones
s adaptadas de una GPC se señalan con el superíndice
o
añ
5
de
s
á
m
o
d
Se darán pautas a los padres o cuidadores, sobre el acompañamiento y el control del acceso directo a la medicación por parte de los niños y adolescentes.
“GPC”
rri
u
c
ns
an
tra
H
26
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
ón
i
c
1. Introducción
En los últimos años se ha asistido a un importante aumento de la prevalencia
.
ón
i
de la depresión a nivel mundial y, de forma paralela, a una disminución de
ac
su edad de comienzo, de modo que se ha convertido, según la Organización
iz
l
a
Mundial de la Salud (OMS), en un importante problema de salud pública
tu
c
a
que afecta a unos 120 millones de personas, de los que menos del 25% tienen
u
s
acceso a tratamientos efectivos. Además, una de cada cinco personas llegará
te
a desarrollar un trastorno depresivo a lo largo de la vida, proporción que
en
i
d
aumentará si concurren otros factores, como enfermedades médicas onsituaciones de estrés1. Por este motivo, y según algunas estimaciones, la depresión
pe
á
pasará a convertirse en el año 2020 en la segunda causa de discapacidad,
st
e
2
después de las enfermedades cardiovasculares .
y
a
ic
n
í
l
Los trastornos depresivos afectan a personas de cualquier
edad, condiC
a
ción económica, nivel educativo o cultural y suponen
un
gran
coste
para el
tic en general. Si bien
c
individuo, la familia, el sistema sanitario y la comunidad
á
existen múltiples estudios sobre prevalencia, diagnóstico
y tratamiento de
Pr
e
d realizados entre la población
la depresión en la edad adulta, son escasos los
a son variables debido fundainfantil y adolescente. Además, sus resultados
uí
G
mentalmente a la dificultad diagnóstica
ta en esta etapa de la vida, ya que las
s
manifestaciones clínicas pueden sere menos específicas que en la depresión
del adulto, y también por las diferencias
en los estudios respecto del tamaño
de
n
muestral, criterios diagnósticos
empleados
o tipo de técnicas de entrevista
ó
ci
a
utilizadas.
ic
bl
u
p
Debido a las características
particulares de la depresión en la infancia y
la
adolescencia, es importante
contar con profesionales de atención primaria y
e
sd mental infantojuvenil con formación y experiencia en
especialistas en esalud
d
el manejo deseste trastorno en este grupo de edad, así como que se pongan
o
a su disposición
los recursos necesarios para el diagnóstico y tratamiento de
añ
5
la depresión
mayor.
de
s
á
m Prevalencia
1.1.
o
d
ns
rri
u
Una primera aproximación al problema de la depresión en la infancia y en
c
H
an
tra
la adolescencia en España puede realizarse a través de los datos proporcionados por la Encuesta Nacional de Salud (2006), que estima que el 10,4% de
niños y el 4,8% de niñas entre 0 y 15 años tendrían problemas mentales con
limitación de las actividades de la vida diaria3. La prevalencia de depresión
mayor se ha estimado del 1,8% en niños de 9 años, del 2,3% en adolescentes
de 13 y 14 años y del 3,4% en jóvenes de 18 años4. Otros trabajos también
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
27
correlacionan positivamente la depresión con la edad, y se observan porcentajes entorno al 5% entre la población adolescente5. Por último, un estudio
observacional realizado entre niños de edades comprendidas entre 12 y 16
años mostró una prevalencia de manifestaciones depresivas del 10,3% (de
carácter leve en un 8,4% y grave en un 1,8%), si bien los autores no especifican si se trata de depresión mayor6.
.
a
liz
a
u
t
En un estudio realizado en España con 404 niños, se encontró que los
ac
u
trastornos depresivos eran el segundo diagnóstico más frecuente (tras los s
e
trastornos de conducta) con un 14,6% de los casos que demandaron atennt
e
i
ción. En este porcentaje se incluyó también el diagnóstico de trastorno
de
ndmae
adaptación, subtipo depresivo. Si solo se incluía el trastorno depresivo
p
á 7,4% de
yor y la distimia, la prevalencia de los trastornos depresivos fue del
t
es
la muestra total7.
y
a
ic
Estudios realizados en Estados Unidos han observado
lín una prevalencia
8 C
del 0,3% entre preescolares de la población generala y entre el 0,5% y el
tic su parte, otros autores
2% en niños y niñas de entre nueve y once años9. Por
c
á
observan una prevalencia de depresión en niños
Pr del 0,4-2,5% y del 5-8,3%
10-12
e
entre adolescentes . Algunos estudios hand encontrado que en niños traa
tados en centros psiquiátricos ambulatorios,
uí la depresión observada fue del
13
G los niños estaban en régimen de
28% , y que se incrementaba al 59% si
ta
s
ingreso hospitalario14.
e
de
n
Sexo. En las etapas prepuberales,
la prevalencia del trastorno depresiió
c
vo mayor es similar entre niños
y
niñas.
Sin embargo, entre adolescentes, la
a
ic el sexo femenino con una razón 2:115-17, debido
l
prevalencia es mayor para
b
pu forma de afrontar el estrés o a los cambios horposiblemente a la diferente
la
monales que se producen
durante la pubertad18. Por otra parte, un estudio
e
d
s
longitudinal prospectivo
de 10 años de duración en preadolescentes reveló
de crítico en el que aparece la diferencia entre sexos es entre
que el momento
os 19 (tabla 1).
los 15 y 18 ñaños
5
a
e socioeconómico. Varios autores no consideran que el bajo nivel
dNivel
s
á
socioeconómico
se asocie significativamente con la depresión20,21. Sin emm
dobargo, otros observan que los niños de bajo entorno socioeconómico tienen
ns
rri un riesgo de padecer depresión a lo largo de su vida dos veces superior a
u
c
H
an
tra
aquellos niños pertenecientes a un elevado entorno socioeconómico, independientemente de otros factores sociodemográficos o de historia familiar
de enfermedad mental22.
28
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
Tabla 1. Epidemiología de los trastornos depresivos en niños y adolescentes
Prevalencia
País
Niños
Adolescentes
EE.UU.
0,4-2,5%
5-8,3%
España
1,8%
3,4-5%
1:1
2:1
Cociente mujer: varón
.
a
te
en
i
nd
Comorbilidades. Estudios clínicos23-25 y epidemiológicos26,27 muestran
pe
á
que el 40-70% de los niños y adolescentes con depresión tienen ttrastornos
es
mentales asociados, y al menos entre el 20-50% han sido diagnosticados
de
y
a
dos o más patologías. Los diagnósticos comórbidos más frecuentes
son
el
ic
n
í
trastorno distímico y el de ansiedad (ambos entre un 30l y un 80%), abuso
C
de sustancias (20-30%) y trastornos de conducta (10-20%).
Excepto para
a
c
ti es más probable que
el abuso de sustancias, el trastorno depresivo mayor
c
á
10
ocurra después del comienzo de otros trastornos
Pr . La presencia de comore
bilidades afecta de forma importante en la aparición
de depresión resistente,
d
duración del episodio, intentos de suicidiouoíacomportamientos suicidas, nivel
de funcionamiento en su vida cotidiana G
o respuesta al tratamiento16, 28.
ta
es
de
1.2. Repercusiones de
n la depresión
ó
ci
a
En los niños y adolescentes,
ic la depresión tiene gran impacto sobre su crecibl
miento y desarrollo personal,
sobre el rendimiento escolar y las relaciones
u
p
familiares e interpersonales.
También
existen evidencias de la posible contia
l
e
nuidad del trastorno
depresivo
a
lo
largo
de la adolescencia y de su prolonsd
gación durantedela etapa adulta, lo cual se ve reflejado en los altos índices de
consultas y hospitalizaciones
psiquiátricas y en los problemas laborales y de
os
relación en
añel futuro que origina29-31. Por otra parte, los trastornos depresivos
5
se encuentran
asociados con abuso de alcohol y drogas, promiscuidad sexual,
de
conductas
delictivas y con aumento de la violencia y de la agresividad, así
ás
m de trastornos de la conducta alimentaria32, 33, por lo que la depresión
como
doen la adolescencia, además del propio coste personal, puede conllevar un
rri grave coste social.
u
c
ns
H
an
La depresión mayor es además uno de los principales factores de riesgo
de suicidio en los adolescentes34, 35. Así, según las estimaciones de la OMS36,
el suicidio es la cuarta causa de fallecimiento en el tramo de edad de 15-44
años. A nivel mundial, uno de los datos más preocupantes es el aumento del
suicidio en edades jóvenes, sobre todo varones.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
Fuente: elaboración propia
tra
ón
ci
29
su
ac
Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, en España el tratamiento
farmacológico antidepresivo en el año 2006 supuso un coste superior a los
600 millones de euros, y se dispensaron más de 21 millones de envases clínicos37. Sin embargo, el gasto farmacéutico no supone un coste importante
.
ón
dentro del tratamiento de la depresión de los niños y adolescentes, pues,
i
ac
según un estudio realizado en Lleida (Cataluña), entre los años 2002 y 2004,
iz
l
a
el porcentaje de pacientes que recibieron algún fármaco antidepresivo fue
tu
c
del 0,4% en niños y del 0,3% en niñas entre 0 y 14 años de edad, mientras
a
que en la franja de edad de 15 a 24 años fue del 1,9% en varones y del 4,2% su
e
en mujeres38.
nt
rri
u
c
e
di
n
Debido a su prevalencia, a su papel como uno de los principales
pe factores de riesgo de suicidio y a su repercusión sobre la estructurastáfamiliar y
e
social, la depresión infanto-juvenil se considera de gran importancia
no solo
y
a
para el sistema sanitario, sino también para la sociedad. ic
lín
C
a
tic
c
á
Pr
e
d
a
uí
G
ta
s
e
de
n
ió
c
a
lic
b
pu
a
l
e
d
s
de
os
añ
5
de
ás
m
do
ns
H
an
tra
30
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
2. Alcance y objetivos
La elaboración de esta guía de práctica clínica (GPC) sobre el manejo de la
n.
ó
i
depresión mayor en el niño y en el adolescente se justifica por la magnitud
ac
iz
del problema, tanto sanitario como social, y por la demanda generada desde
l
a
diferentes ámbitos del sistema sanitario implicados en el abordaje de esta
tu
c
a
patología.
su
te
n
Estas recomendaciones han sido desarrolladas por un equipo multiie
d
disciplinar, formado por profesionales implicados en el cuidado de personas
n
pe cumcon este tipo de trastornos y que previamente al desarrollo del trabajo,
tá
plimentaron una declaración de conflictos de interés.
es
a
y
c
Los principales usuarios a los que va dirigida la guía son
ni todos aquellos
í
l
profesionales sanitarios implicados en el manejo de la depresión,
así como a
C
aha realizado un anexo
los propios pacientes y sus cuidadores, para los que se
c
ti
con información específica.
ác
o
d
rri
u
c
H
an
tr
s
an
m
Pr
e
d
Son objetivos de esta guía de práctica clínica:
a
uí
G
• Mejorar la atención sanitaria prestada
a los niños y adolescentes con
ta
s
depresión en el ámbito de la eatención primaria y especializada.
dale profesional sanitario para la atención de
• Ofrecer recomendaciones
n
ó
estos pacientes.
ci
a
ic
• Desarrollar indicadores
que puedan utilizarse para evaluar la práctica
bl
u
p
de los profesionales.
la
e
• Ayudar a los
sd pacientes y a sus familiares a tomar decisiones informadas,
elaborando
de información específicamente dirigida a ellos.
os de la GPC es el siguiente:
El alcance
añ
5
e
• d Los grupos cubiertos por la guía son aquellos niños y adolescentes de
ás edades comprendidas entre los 5 y los 18 años, que presenten criterios
de depresión mayor leve, moderada o grave.
• La guía no cubre cualquier otra alteración del estado de ánimo.
• La guía cubre aquella atención que los niños y adolescentes con
depresión puedan esperar recibir de los profesionales sanitarios, tanto
en atención primaria como en atención especializada (salud mental
infantojuvenil).
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
31
• No se abordan otros servicios, como los sociales, educacionales o de
tiempo libre.
• Las áreas clínicas que contempla la guía son:
.
n
• Criterios diagnósticos.
ió
c
a
• Diagnóstico temprano en atención primaria.
iz
l
a
• Opciones de tratamiento de la depresión:
tu
—— Manejo farmacológico (dosis, duración, cese, efectos secundaac
rios, toxicidad y ausencia de respuesta a la medicación).
su
e
t
—— Intervenciones psicoterapéuticas (modalidades, número de
en
i
sesiones, duración) y otras terapias.
nd
e
p
• Manejo de la depresión resistente y prevención de recaídas.
á
t
• Prevención y abordaje del suicidio en el adolescente. es
• El consentimiento informado desde el punto de yvista legal en
ca
España.
ni
• Áreas no abordadas por la GPC son:
•
•
•
•
o
d
rri
u
c
ás
de
5
lí
C
a
tic
c
Aquellos tratamientos no incluidos enrála cartera de servicios del
Sistema Nacional de Salud en España.P
de
La prevención primaria de la adepresión
mayor en el niño y
uí
adolescente.
G
La organización de los servicios
ta asistenciales.
s
e como hospitales de día o asistencia
Otras opciones terapéuticas,
e
d
domiciliaria.
n
ió
c
a
lic
b
pu
a
l
e
d
s
de
os
añ
m
ns
H
an
tra
32
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
3. Metodología
.
La metodología empleada se recoge en el manual metodológico desarrollado para la elaboración de GPCs en el Sistema Nacional de Salud39.
3.1 Participantes en la GPC
a
u
s
Los distintos participantes en la guía se relacionan en el apartado de autoría
e
t
n
y colaboraciones:
ie
d
en
á
st
e
• Grupo elaborador: además de los coordinadores, estuvo formado
por
y
dos técnicos pertenecientes a la Axencia de Avaliación
de
Tecnoloxías
a
ic
Sanitarias de Galicia (avalia-t) y por diez profesionales
sanitarios:
lín
C
cuatro psiquiatras (dos de adultos y dos infantiles),
dos
pediatras
a
c
i
t
(de atención primaria y especializada), unc médico de familia, dos
rá
psicólogos clínicos (uno infantil y uno de Padultos)
y un profesional de
e
enfermería de salud mental.
d
ía
u
• Colaboradores expertos: fueron profesionales
con conocimiento y
G
experiencia en temas específicos
de
la
guía.
ta
es
• Grupo revisor: formado epor representantes de las diferentes
d
sociedades científicas yóasociaciones
directamente relacionadas con
n
i
la depresión del niñoacy adolescente, así como por profesionales con
ic
conocimiento y experiencia
en el tema de la guía, propuestos por los
bl
u
miembros del grupo
elaborador.
p
la
e
• Para la elaboración
de la GPC se contó también con la colaboración
sd
e
de dos documentalistas
de la Axencia de Avaliación de Tecnoloxías
d
s
Sanitarias
de
Galicia.
o
añ
Las funciones
de los diferentes participantes se detallan en la tabla 2.
5
rri
u
c
H
an
ns
tra
liz
a
u
t
p
• Coordinación: dos coordinadores, uno clínico y otro metodológico.
de
s
Tanto
á los coordinadores, como los miembros de los grupos elaborador y rem de la guía declararon los posibles conflictos de interés (anexo 5).
visor
o
d
Las posibles necesidades de formación del grupo elaborador se cubrieron con un programa formativo elaborado desde avalia-t y constituido por
una serie de cursos en línea.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
33
ón
ci
ac
Tabla 2. Funciones de los participantes en la GPC
Coordinadores
Elaboración de las
preguntas clínicas
Clínicos
Técnicos
Colaboradores
expertos
Revisores
externos
Documentalista
+++
+++
++
++
-
-
-
-
++
-
-
+++
Evaluación y síntesis
de resultados
++
+
+++
-
-
-
Interpretación de
resultados
+++
+++
++
-
-
Recomendaciones
++
+++
++
++
-
Redacción
++
++
+++
+
-
-
-
-
Búsqueda
bibliográfica
Revisión externa
Fuente: elaboración propia
3.2. Protocolo Metodológicouía
de
a
tic
c
rá
+ica
íl n
C +++
a
y
e
te
en
pe-
P
G
a
3.2.1. Formulación de las preguntas
st clínicas
e
Los componentes del grupo elaborador
de la guía fueron los encargados de
de
n
formular las preguntas clínicasiónecesarias para abarcar el alcance de la guía.
Las preguntas clínicas se realizaron
de forma genérica y en el denominaac
ic
l
do formato PICO: P (pacientes),
I (intervenciones), C (comparaciones) y O
b
pu
(outcomes o resultados).
a
e
sd
l
3.2.2. Búsqueda
de preliminar de información científica y selección de
s
GPC
ño
a
5 una primera búsqueda bibliográfica de los últimos diez años, con
Se realizó
e
el fin dde localizar todas las GPC existentes en las principales bases de datos
ás
bibliográficas.
m
o
d
rri
u
c
H
an
tr
s
an
Se procedió a evaluar la calidad metodológica de las GPC previas, mediante el documento AGREE40, y se seleccionó la de mayor puntuación, que
se consideró de referencia41. La evaluación de las GPC previas se expone en
un documento anexo de material metodológico.
34
liz
a
u
t
i
nd
á
st
.
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Las situaciones con las que nos encontramos, fueron las siguientes:
• La guía respondía de forma incompleta a la pregunta, debido a una
falta de actualización. Ocurrió en todos los casos, y se procedió a una
actualización de la bibliografía hasta el momento actual.
.
• La guía respondía de forma incompleta a la pregunta debido a que la
liz
a
u
respuesta de la guía era solo parcial o no se adaptaba a nuestro contexto
ct
local, por lo que fue necesario volver a redactar la recomendación. u a
En ese caso se realizó una elaboración parcial, con una búsqueda ye s
nt
evaluación adicional.
ie
a
nd
• La guía no respondía a la pregunta: elaboración ex novo.
3.2.3. Localización y selección de estudios
y
tá
es
pe
En cada apartado de la guía se establecieron a priori los idescriptores
que
ca
n
í
se iban a manejar, los criterios de inclusión y exclusión ly las estrategias de
C
búsqueda y su extensión.
ca
rri
u
c
H
an
tr
s
an
ti
ác
r
Cada estrategia de búsqueda bibliográfica P
sistemática se realizó de mae
nera que permitiese identificar de forma adecuada
los estudios y ser fácild
a
í
mente reproducible. Se fundamentó en losu elementos de las preguntas de la
revisión y en el diseño de estudio que aseGconsideró más apropiado.
t
es
En un documento anexo dedematerial metodológico se detallan las ban
ses de datos y el resto de fuentes
ió de información de búsqueda de la evidenc
cia científica, que, en líneascagenerales, fueron las siguientes:
i
bl
u
p revisiones sistemáticas, como la Cochrane Library
• Especializadas en
la datos del NHS Centre for Reviews and Dissemination
Plus y la basee de
sd y NHSEED).
(HTA, DARE
de
s
• Especializadas
en guías de práctica clínica y otros recursos de síntesis,
ño
a
como la base de datos TRIP (Turning Research into Practice) o
5
deGuíaSalud.
ás
m • Generales, como Medline (Pubmed), EMBASE (Elsevier o Ovid),
ISI WEB, IBECS (Índice bibliográfico en Ciencias de la Salud) e IME
do
(Índice médico español).
Las fases de la búsqueda bibliográfica fueron las siguientes:
• Búsqueda sistemática: se realizó en todas las bases de datos
seleccionadas y utilizando los términos identificados previamente. Se
establecieron los criterios de inclusión para determinar qué artículos
seleccionar.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
35
ón
ci
• Búsqueda manual: de la bibliografía incluida en los artículos
seleccionados, con el fin de localizar estudios adicionales.
Una vez identificados los artículos relevantes para la revisión, se procedió a su selección y se evaluó si cumplían los criterios de inclusión o exclusión establecidos. Además, se realizó una valoración crítica de los estudios
mediante listas de comprobación de la calidad. Todo este proceso lo realizaron dos revisores independientes.
3.2.4. Extracción de los datos
te
n
ie
Se utilizó un formulario específico que ayudase a extraer de forma homogénd
nea toda la información relevante y posteriormente a incluirla en tablas
pe de
á estuevidencia. En líneas generales, los componentes del formulariostpara
e
dios de eficacia y efectividad fueron los siguientes:
y
a
ic
n
í
• Fecha de la extracción de los datos e identificaciónl del revisor
C
a
c
• Título, autores, revista y otros detalles del estudio
ti
ác
r
• Características de los estudios
P
e
d
—— Características de la población ía
u
—— Diseño y calidad metodológicaG del estudio
ta
—— Datos de la intervención es
• Medidas de resultado
de
n
ó
ci
a
3.2.5. Síntesis e interpretación
de los resultados
lic
b
u
La síntesis se realizó de
p forma descriptiva mediante la elaboración de tablas de evidencia enlalas que se resumieron las principales características y
e
resultados de cada
sd estudio. La interpretación de los resultados se llevó a
e
cabo discutiendo
d la fuerza de la evidencia (calidad de los estudios incluidos,
s
magnitud yñosignificación
de los efectos observados, consistencia de los efecadiferentes ensayos, etc.), la aplicabilidad de los resultados y otra
tos en los
5
información,
como costes, aspectos legales y éticos y la práctica habitual en
de
s
el contexto.
á
m
o
d
ns
rri 3.2.6. Conclusiones y recomendaciones
u
c
H
an
tra
La formulación de las recomendaciones se basó en la “evaluación formal” o
“juicio razonado” de SIGN, y se redactaron de forma clara, evitando deducciones que pudiesen dar lugar a una mala interpretación y basándose exclusivamente en el conocimiento revisado. Las recomendaciones se graduaron
de acuerdo con la fuerza de la evidencia, siguiendo la escala de SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network)42 (ver tabla al comienzo de la guía).
36
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Las recomendaciones controvertidas o con ausencia de pruebas se resolvieron por consenso informal del grupo elaborador. Para la elaboración de los
indicadores de calidad se utilizó el “método de uso apropiado” o “método
RAND/UCLA” 43.
.
a
liz
a
u
3.2.7. Revisión externa y recomendaciones finales
t
En la revisión de la guía participaron profesionales expertos a propuesta de
ac
las diferentes sociedades científicas y asociaciones involucradas en el tema su
objeto de la guía, así como otros que se consideraron relevantes.
te
en
rri
u
c
i
nd
pe
á
t
s la apaLa actualización de la GPC se realizará cada tres años, exceptoeque
y antes de esa
rición de conocimiento científico relevante obligue a realizarla
a
ic
fecha, fundamentalmente en aquellos aspectos o preguntas
íl n concretas en
que las recomendaciones se modifiquen sustancialmente.
C
a
c
ti
ác
r
P
de
a
uí
G
ta
s
e
de
n
ió
c
a
lic
b
pu
a
l
e
d
s
de
os
añ
5
de
ás
m
do
3.2.8. Actualización
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
ón
ci
37
4.Definición, diagnóstico
clínico y criterios
diagnósticos
.
a
4.1. Definición
te
n
e
La depresión mayor es un trastorno del humor, constituido por un conjunto
di
n
de síntomas, entre los que predominan los de tipo afectivo (tristeza patolópe de
gica, desesperanza, apatía, anhedonia, irritabilidad, sensación subjetiva
á
t
malestar) y se pueden presentar también síntomas de tipo cognitivo,
es volitivo
y
y físicos. Podría hablarse, por tanto, de una afectación global
a del funcionaic
miento personal, con especial énfasis en la esfera afectiva
íl n 44. Muchos casos
C
de depresión son claramente apreciables en la práctica
a clínica, aunque no
c
suele presentarse de forma aislada como un cuadro
ti único, sino que es más
ác
r
habitual su asociación a otras entidades psicopatológicas.
Así, por ejemplo,
P
la asociación entre trastorno depresivo y de dansiedad
es alta y con diversas
e
combinaciones sintomáticas en sus manifestaciones.
ía
u
G
t
4.2. Diagnóstico clínico de
es la depresión mayor
de
n
El diagnóstico debe realizarseiómediante entrevista clínica y no ser derivado
únicamente de cuestionarios.
acDeberán emplearse técnicas específicas, tanto
ic
l
verbales como no verbales,
b debido a la existencia de limitaciones cognitivas
pu grupo de edad. Así, los niños más pequeños puey de verbalización ena este
l
den tener dificultades
e para reconocer algunos síntomas o para comunicar
d
sus ideas y pensamientos,
lo que podría impedir un correcto diagnóstico.
es
d
Para completar
os la evaluación psicopatológica, es imprescindible la información aportada
añ por los padres y por el entorno escolar.
5
e
dEn
general, la depresión infantil tiene un modo de presentación poás y puede enmascararse con los distintos trastornos que aparecen
limorfo
m
doen determinados cuadros psicopatológicos. En estas etapas, la irritabilidad
rri constituye un síntoma característico de la depresión. Las manifestaciones
u
c
ns
H
an
tra
liz
a
u
t
a
sintomáticas están marcadas por la edad del niño, y pueden agruparse según
su desarrollo evolutivo45-47 (tabla 3).
Los trastornos depresivos entre los adolescentes tienen a menudo un curso
crónico y con altibajos, y existe un riesgo entre dos y cuatro veces superior de persistir la depresión en la edad adulta48, 49. Más del 70% de los niños y adolescentes
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
ón
ci
39
su
ac
con trastornos depresivos no han sido diagnosticados correctamente ni reciben el
tratamiento adecuado41. Las posibles razones podrían ser varias:
• Distintas manifestaciones clínicas de la depresión en niños que en
adultos o presentaciones atípicas.
• Mayor dificultad de los niños y adolescentes para identificar como
depresión lo que les ocurre.
• No creencia entre los padres o familiares de la existencia de depresión en u a
estas edades, no querer reconocerla por el estigma que produce o creere s
nt
que podría deberse a un fracaso como educadores, aunque no sea cierto.
ie
d
n
• Falta de formación o entrenamiento adecuado en la evaluación
pede los
de niños y adolescentes con problemas mentales por parte
tá
profesionales sanitarios.
es
y
a
• No existencia de criterios clasificatorios específicos para
ic la infancia y
adolescencia.
íl n
o
d
rri
u
c
C
a
c
Tabla 3. Principales síntomas clínicos acompañantes en lati depresión infanto-juvenil
c
rá la ansiedad. Manifiestan irritabiliMenores de 7 años
El síntoma de presentación más frecuente,Pes
dad, rabietas frecuentes, llanto inmotivado,
quejas somáticas (cefaleas, dolores
dejuegos
abdominales), pérdida de interés por los
habituales, cansancio excesivo
a
o aumento de la actividad motorauyí abulia. También pueden presentar un fracaso en alcanzar el peso para su G
edad cronológica, retraso psicomotor o dificultad
en el desarrollo emocional. ta
s
e
En niños pequeños, el trastorno
depresivo mayor se asocia con frecuencia con
de las fobias escolares y los trastornos de eliminación
los trastornos de ansiedad,
n
(encopresis, enuresis).
ió
c
a
Niños de 7 años a
Los síntomas
lic se presentan fundamentalmente en tres esferas:
edad puberal
b
a) e
sferau afectiva y conductual: irritabilidad, agresividad, agitación o inhibición
p
psicomotriz,
astenia, apatía, tristeza, y sensación frecuente de aburrimiento,
la
culpabilidad
y en ocasiones ideas recurrentes de muerte.
e
sdb) esfera cognitiva y actividad escolar: baja autoestima, falta de concentración,
e
disminución del rendimiento escolar, fobia escolar, trastornos de conducta en
d
s
la escuela y en la relación con sus iguales.
o
c) esfera somática: cefaleas, dolor abdominal, trastornos del control de esfínteañ
res, trastorno del sueño (insomnio o hipersomnia), no alcanzar el peso para
5
su edad cronológica y disminución o aumento del apetito.
de
s
á
Los síntomas son semejantes a los de la edad puberal, y aparecen más
mAdolescentes
conductas negativistas y disociales, abuso de alcohol y sustancias, irritabilidad,
inquietud, mal humor y agresividad, hurtos, deseo e intentos de fugas, sentimientos de no ser aceptado, falta de colaboración con la familia, aislamiento,
descuido del aseo personal y autocuidado, hipersensibilidad con retraimiento
social, tristeza, anhedonia y cogniciones típicas (autorreproches, autoimagen
deteriorada y disminución de la autoestima). En ocasiones pueden tener pensamientos relativos al suicidio.
ns
an
tra
H
Es frecuente que el trastorno depresivo se presente asociado a trastornos
disociales, trastornos por déficit de atención, trastornos de ansiedad, trastornos
por abuso de sustancias y trastornos de la conducta alimentaria.
Fuente: Elaboración propia y adaptación de varias fuentes45-47
40
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
c
liz
a
tu
.
ón
i
c
El infradiagnóstico e infratratamiento son los mayores problemas en los niños menores de siete años, en parte debido a la limitada capacidad para
comunicar emociones y pensamientos negativos con el lenguaje y a la consecuente tendencia a la somatización. Así, los niños con depresión presentan
en muchas ocasiones quejas o molestias difusas, cefalea o dolor abdominal.
En la tabla 3 se recogen los principales síntomas según la edad.
.
a
liz
a
u
t
4.3. Criterios diagnósticos
te
n
ie
Los criterios diagnósticos de depresión más utilizados, tanto en la clínica
nd
como en los estudios de investigación, son la Clasificación Internacional
pe de
tá 50 y la de
Enfermedades (Trastornos mentales y del comportamiento, CIE-10)
es
51
la American Psychiatric Association (DSM-IV-TR) . Esta guía
y de práctica
a
c
clínica asume la clasificación y definiciones de depresión recogidas
en la déi
lín(episodios deprecima revisión de la CIE (tablas 4 y 5) con los códigos F32
C
a
sivos) y F33 (trastorno depresivo recurrente) y en elicDSM-IV-TR
(tabla 6),
t (trastorno depresivo
c
con los códigos 296.2X (trastorno depresivo) y 296.3X
á
Pr
recidivante). Tanto en la CIE-10 como en el DSM-IV-TR
la gravedad de
e
d
los episodios se basa en el número, tipo e intensidad
de los síntomas y en el
a
grado de deterioro funcional (los criterios
uí de gravedad de CIE-10 y DSMG
IV-TR figuran en el anexo 1).
ta
es
e
La CIE-10 utiliza una lista de
d 10 síntomas depresivos (tabla 4) y divide
n
el cuadro depresivo en leve, moderado
o grave (con o sin síntomas psicótió
ci
a
cos). En cualquiera de estos
casos
siempre
deben estar presentes al menos
lic
b
dos de los tres síntomasuconsiderados típicos de la depresión: ánimo deprep
sivo, pérdida de interés
la y de la capacidad para disfrutar y aumento de la
e la duración del episodio sea de al menos dos semanas.
fatigabilidad, cuando
sd
Existe una clasificación
multiaxial de los trastornos mentales y del compore
d
s
tamiento para
niños
y
adolescentes,
basada en la CIE-1052. Esta clasificación
o
ñ
se organiza
a en seis ejes: los cinco primeros son categorías que aparecen en la
5aunque estructurados de forma diferente y en ocasiones se descriCIE-10,
de
benscon más detalle. El sexto eje evalúa de forma global la discapacidad y no
á
está
m incluido en la CIE-10. Sin embargo, su inclusión en esta clasificación se
o
d debe a que la evaluación de la discapacidad ha sido reconocida por la OMS
rri como fundamental.
u
c
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
41
ón
ci
su
ac
Tabla 4. Criterios diagnósticos de un episodio depresivo según la CIE-10
A. El episodio depresivo debe durar al menos dos semanas.
B. El episodio no es atribuible a abuso de sustancias psicoactivas o a trastorno mental orgánico.
C. Síndrome somático: comúnmente se considera que los síntomas “somáticos” tienen un significado clínico especial y en otras clasificaciones se les denomina melancólicos o endogenomorfos
a
liz
a
tu
— Pérdida importante del interés o capacidad de disfrutar de actividades que normalmente
eran placenteras
— Despertarse por la mañana dos o más horas antes de la hora habitual
— Empeoramiento matutino del humor depresivo
á
— Presencia de enlentecimiento motor o agitación
— Pérdida marcada del apetito
— Pérdida de peso de al menos 5% en el último mes
— Notable disminución del interés sexual
a
ic
Fuente: Adaptado de OMS50
e
t
ác
r
P
lín
C
a
ic
y
t
es
e
t
en
i
nd
pe
— Ausencia de reacciones emocionales ante acontecimientos que habitualmente provocan
una respuesta
d
En la tabla 5 se realizan algunos comentarios
a específicos para los niños y
adolescentes sobre los criterios de gravedaduíde un episodio depresivo, según la
G
clasificación de la CIE-10, con información
a extraída de la bibliografía53-56.
st
e
El DSM-IV-TR (tabla 6) utiliza
e una lista de 9 síntomas depresivos, red
quiere también una duración del
n episodio de al menos dos semanas y divide
ióleve, moderado o grave, con códigos específiel cuadro depresivo mayor en
c
a
cos para la remisión parcial/total
o no especificada (ver anexo 1). El diagnóslic
b
tico se establece con lapupresencia de al menos cinco de los síntomas, y debe
la
ser uno de ellos un estado
de ánimo depresivo o la pérdida de interés o de
e
capacidad para elsdplacer.
os
o
d
rri
u
c
ás
de
5
de
añ
m
ns
an
tra
H
42
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
ón
i
c
Tabla 5. Criterios de gravedad de un episodio depresivo según la CIE-10.
Presentación sintomática según la edad
A. Criterios generales para episodio depresivo
— El episodio depresivo debe durar al menos dos semanas
— El episodio no es atribuible a abuso de sustancias psicoactivas o a trastorno mental orgánico
a
liz
a
tu
B. Presencia de al menos dos de los siguientes síntomas:
Adultos
Niños y adolescentes
Humor depresivo de un carácter claramente
anormal para el sujeto, presente durante la
mayor parte del día y casi todos los días, que
se modifica muy poco por las circunstancias
ambientales y que persiste durante al menos
dos semanas.
El estado de ánimo puede ser deprimido o irritable. Los niños
pequeños o con desarrollo lingüístico o cognitivo inmaduro
pueden no ser capaces de describir su estado de ánimo y
presentar quejas físicas vagas, expresión facial triste o pobre
comunicación visual. El estado irritable puede mostrarse como
“paso al acto”, comportamiento imprudente o atolondrado
o actitudes o acciones coléricas u hostiles. En adolescentes
mayores el trastorno de ánimo puede ser similar a los adultos.
á
t
es
e
t
en
i
nd
pe
Marcada pérdida de los intereses o de la La pérdida de interés puede ser en el juego o en las actividades
capacidad de disfrutar de actividades que escolares.
anteriormente eran placenteras.
Falta de vitalidad o aumento de la fatigabilidad.
lín
C
a
ic
y
La falta de juego con los compañeros, el rechazo del colegio o
frecuentes ausencias al mismo pueden ser síntomas de fatiga.
a
tic
c
rá
Pérdida de confianza y estimación de sí mismo Similar a los adultos.P
e
y sentimientos de inferioridad.
d
ía presentar auto-desvalorización. La culpa
Reproches hacia sí mismo desproporcionados y Los niños pueden
u
sentimientos de culpa excesiva e inadecuada.
excesiva G
o inapropiada no suele estar presente.
a
t
Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio, Indicios
s no verbales de conducta suicida, incluídos comportamientos
o cualquier conducta suicida.
de eriesgo reiterados, en ocasiones a modo de juego y “gestos”
e
dautolesivos (arañazos, cortes, quemaduras, etc.).
n
ó
Quejas o disminución de la capacidad i de Los problemas con la atención y concentración pueden
concentrarse y de pensar, acompañadas
como problemas de conducta o escaso rendimiento
ac de mostrarse
falta de decisión y vacilaciones.
escolar.
ic
l
b
ucon
Cambios de actividad psicomotriz,
agitación Junto al cambio en el estado de ánimo puede observarse
p
o inhibición.
comportamiento hiperactivo.
la
e
Alteraciones del sueño dedcualquier tipo.
Similar a los adultos.
es
d
Cambios del apetito (disminución o aumento) Los niños pueden dejar de ganar peso más que perderlo.
s modificación del peso.
con la correspondiente
ño
a
D. Puede haber o no síndrome somático*
Los síntomas físicos, como las quejas somáticas, son
5
particularmente frecuentes en niños.
e
d
Episodio
ás depresivo leve: están presentes dos o tres síntomas del criterio B. La persona con un episodio leve
mprobablemente está apta para continuar la mayoría de sus actividades.
C. Deben estar presentes uno o más síntomas de la lista, para que la suma total sea al menos de cuatro:
o
ns
d
rri
u
c
an
H
tra
Episodio depresivo moderado: están presentes al menos dos síntomas del criterio B y síntomas del criterio
C hasta sumar un mínimo de 6 síntomas. La persona con un episodio moderado probablemente tendrá
dificultades para continuar con sus actividades ordinarias.
Episodio depresivo grave: deben existir los 3 síntomas del criterio B y síntomas del criterio C con un mínimo
de 8 síntomas. Las personas con este tipo de depresión presentan síntomas marcados y angustiantes,
principalmente la pérdida de autoestima y los sentimientos de culpa e inutilidad. Son frecuentes las ideas y
acciones suicidas y se presentan síntomas somáticos importantes. Pueden aparecer síntomas psicóticos tales
como alucinaciones, delirios, retardo psicomotor o estupor grave. En este caso se denomina como episodio
depresivo grave con síntomas psicóticos. Los fenómenos psicóticos como las alucinaciones o el delirio pueden
ser congruentes o no congruentes con el estado de ánimo.
Fuente: CIE-10 e información extraída de la bibliografía53-56
* Síndrome somático: ver tabla 4
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
43
su
ac
.
ón
i
c
Tabla 6. Criterios diagnósticos de episodio depresivo mayor según DSM-IV-TR
A. Cinco o más de los síntomas siguientes durante un período de dos semanas y que representen un
cambio respecto a la actividad previa: uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o
(2) pérdida de interés o placer.
(1) Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi todos los días, indicado por el relato
subjetivo o por observación de otros.
a
liz
a
tu
(2) Marcada disminución del interés o del placer en todas, o casi todas, las actividades durante la
mayor parte del día, casi todos los días.
(3) Pérdida significativa de peso sin estar a dieta o aumento significativo, o disminución o aumento
del apetito casi todos los días.
(4) Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
(5) Agitación o retraso psicomotores casi todos los días.
(6) Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
á
t
es
e
t
en
i
nd
pe
(7) Sentimientos de desvalorización o de culpa excesiva o inapropiada (que pueden ser delirantes)
casi todos los días (no simplemente autorreproches o culpa por estar enfermo).
a
ic
y
(8) Menor capacidad de pensar o concentrarse, o indecisión casi todos los días (indicada por el
relato subjetivo o por observación de otros).
lín
C
(9) Pensamientos recurrentes de muerte (no solo temor de morir), ideación suicida recurrente sin
plan específico o un intento de suicidio o un plan de suicidio específico.
a
ic
B. Los síntomas no cumplen los criterios de un episodio mixto.
de
t
ác
r
P
C. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro del funcionamiento social,
laboral o en otras esferas importantes.
u
G
ía
D. Los síntomas no obedecen a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una
droga de abuso, una medicación), ni a una enfermedad médica general (por ejemplo, hipotiroidismo).
ta
de
es
E. Los síntomas no son mejor explicados por duelo, es decir que tras la pérdida de un ser querido, los
síntomas persisten por más de 2 meses o se caracterizan por visible deterioro funcional, preocupación mórbida con desvalorización, ideación suicida, síntomas psicóticos o retraso psicomotor.
Fuente: DSM-IV-TR
ci
b
51
de
a
lic
ón
la
pu
s
4.4. Diagnóstico
diferencial
de
s
ño
a
En la tabla 7 se muestran los principales fármacos, tóxicos y enfermedades
5
que pueden
manifestarse con síntomas depresivos en niños y adolescentes
de
s
(según
CIE-10
y DSM IV-TR).
á
m
do
ns
rri 4.4.1. Comorbilidad
u
c
an
H
tra
El estudio de la psicopatología infantil ha mostrado que la comorbilidad es
una regla más que una excepción57.
Entre el 40 y el 90% de los adolescentes deprimidos padecen un trastorno comórbido58, y al menos el 20-50% tienen dos o más diagnósticos comórbidos. Una revisión de estudios epidemiológicos59 destaca la presencia
44
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
ón
i
c
de los trastornos de conducta (40%) y los trastornos de ansiedad (34%)
como los más frecuentemente asociados, seguidos del abuso de sustancias.
Posiblemente estos trastornos compartan con el cuadro depresivo factores
de riesgo, como factores genéticos o psicosociales, pudiendo el uno ser causa
del otro o bien parte de un cuadro común (ver tablas 8 y 9).
.
a
Fármacos
Tóxicos
• Endocrinas: anemia, hipotiroidismo,
enfermedad de Addison.
• Glucocorticoides sistémicos
• Alcohol
• Anticonvulsivantes
• Cocaína
• Neurológicas: síndrome postcontusión,
epilepsia.
• Neurolépticos
• Opioides
• �
Metabólicas:
�������������������������
diabetes, déficit
�������������
de vitamina B12.
• Estimulantes
• Anfetaminas
• Anticonceptivos orales
• Cannabis
ca
i
• Autoinmunes: LES.
• Infecciosas: hepatitis, mononucleosis,
VIH.
a
ic
lín
C
y
á
st
te
en
i
nd
pe
e
t
* Se deben tener en mente estas posibles causas con el fin de realizar
las pruebas pertinentes
ác
r
si hay indicios que orienten a estas patologías.
P
LES: lupus eritematoso sistémico; VIH: virus de la inmunodeficiencia
humana.
de
Fuente: elaboración propia
a
t
es
a
uí
G
Ante un cuadro conductual es importante
que el clínico tenga siempre en
de
cuenta el trastorno depresivo mayor,
ya que la naturaleza y las repercusion
ó
ci pueden hacer pasar por alto un trastorno denes en el entorno del primero
a
ic
presivo subyacente.
bl
e
la
pu
Tabla 8. Diagnóstico
sd diferencial de la depresión mayor y otros trastornos
psiquiátricos
en el niño-adolescente
de
os
añ
Trastornos psiquiátricos no afectivos
de
5
• Trastorno por déficit de atención con
hiperactividad
o
d
rri
u
c
H
an
tr
s
an
ás
m• Trastornos de ansiedad
• Trastorno de conducta alimentaria
Trastornos psiquiátricos
polo afectivo
• Distimia
• Trastorno bipolar
• Trastorno adaptativo
liz
a
u
t
Tabla 7. Diagnóstico diferencial de trastorno depresivo mayor
Otras enfermedades *
Otros cuadros
• Síndrome premenstrual
• Duelo no patológico
• Trastorno de personalidad
• Trastorno de conducta
• Trastornos psicóticos
Fuente: elaboración propia
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
45
ón
ci
su
ac
La comorbilidad tiene una alta trascendencia en cuanto al pronóstico
clínico (peor respuesta a los tratamientos, mayor persistencia sintomática,
mayor tendencia a la cronicidad y mayor riesgo de mortalidad) y un alto
coste social (disminución del rendimiento laboral y mayor uso de recursos).
a
No obstante, se debe tener en cuenta que el análisis de la comorbilidad
iz
l
a
de los trastornos afectivos con otros trastornos mentales es complejo y contu
trovertido, no solo por su alta frecuencia sino por la existencia de un solaac
pamiento sintomático, por la escasez de signos y síntomas patognomónicos, su
e
la variabilidad de los criterios diagnósticos, las diferencias metodológicas
nt
e
i
aplicadas así como la escasez de estudios longitudinales y prospectivos.d
n
o
d
rri
u
c
Niños
Adolescentes
• Ansiedad de separación
• Distimia
• Otros trastornos de ansiedad
• Abuso de tóxicos
a
ic
y
á
st
Tabla 9. Comorbilidad de la depresión mayor en niños y adolescentese
pe
lín
C
a
tic
c
• TDAH
• Trastorno de á
conducta
Pr
• Fobia social
de de ansiedad
• Trastorno
a
uí
• TDAH
G
ta
TDAH: trastorno por déficit de atención con hiperactividad
es
Fuente: elaboración propia
de
n
ó
ci
a
ic
bl
u
p
la
e
sd
e
d
s
o
añ
5
de
s
á
m
ns
an
tra
H
46
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
ón
ci
5. Factores de riesgo y evaluación
de la depresión mayor
a
Preguntas para responder:
a
• ¿ Cuáles son los factores de riesgo de depresión en niños y adolesu
s
centes?
te
n
e
• ¿ Cuáles son las escalas más utilizadas en la evaluación de la depredi
n
sión en niños y adolescentes?
pe
á
t resul• ¿ El cribado de la depresión en niños y adolescentes mejoraeslos
y
tados a largo plazo?
ns
an
H
tra
a
ic
a
tic
c
á
Pr que aumenta las probaUn factor de riesgo es toda circunstancia o situación
e
d
bilidades de desarrollar una enfermedad o íde
a que ocurra un evento adverso.
u
Los factores de riesgo no son necesariamente
las causas, sino que se asocian
G
a
con el evento, y, como tienen valor predictivo,
pueden
usarse para la prevent
es
ción60, 61. La depresión en niños y adolescentes
es
una
enfermedad compleja
de que en ocasiones interactúan entre sí
que tiene múltiples factores de nriesgo,
ó
y pueden tener un efecto acumulativo.
Es improbable que un único factor
ci
a
c
i de la depresión, reducir la probabilidad de ocupueda explicar el desarrollo
bl suficiente para prevenir la depresión62, 63.
u
rrencia o que su control
sea
p
la
e
sdfamiliares y del entorno
5.1.1. Factores
e
d
Los factoresosfamiliares y el contexto social podrían jugar un importante paañ
pel en el desarrollo
de la depresión, fundamentalmente aquellos que están
5
fuera del
propio control, que ocurren como un acontecimiento no predecide
ble en
el ambiente diario y que son recurrentes a lo largo del tiempo.
s
á
m
o
d
5.1. Factores de riesgo
rri
u
c
lín
C
Riesgos familiares
La depresión en los padres se considera un factor de riesgo importante, que
se asocia con depresión en su descendencia62, 64, 65. Se ha visto que los hijos de
padres con depresión presentan una probabilidad entre tres y cuatro veces
mayor de desarrollar trastornos del humor63, 66 y en concreto, la psicopatología materna se considera un predictor de depresión en el niño67.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
47
c
liz
a
tu
.
ón
i
c
El alcoholismo familiar también se ha asociado a una mayor probabilidad de depresión67.
El contexto familiar en el que vive el niño o el adolescente parece jugar
.
un papel trascendental en el desarrollo de depresión. Los factores de riesgo
ón
i
ac
más comunes son la existencia de conflictos conyugales o las dificultades
z
i
l
a
emocionales entre uno de los padres y el niño62, 66, 68. Son también factores de
tu
c
riesgo asociados con la depresión, las distintas formas de maltrato como el
a
abuso físico, emocional, sexual y la negligencia en el cuidado, así como los su
e
eventos vitales negativos, el divorcio o separación conflictivos de los padres,
nt
e
62-66, 68-71
i
la pérdida de amistades y la muerte de un familiar o amigo
.
d
n
pe
El trabajo de los padres fuera de casa, ingresos económicos
tá bajos o
esno parecen
vivir en áreas desfavorecidas, si ocurren de forma independiente,
y
a en los niños
presentar una fuerte asociación con el desarrollo de depresión
c
i
o adolescentes62.
lín
Riesgos en relación con el entorno
a
tic
C
ác
r
P
La depresión juvenil se asocia en muchas ocasiones
con la existencia de conde miembros de su entorno
flictos interpersonales y de rechazo de diferentes
a
uí relación social. De esta manera,
social, lo que incrementa los problemasGde
a
los niños y adolescentes con pocos amigos
presentan una mayor probabist
ecomo
lidad de desarrollar depresión, así
trastornos
de conducta y mayor
e
d
62
aislamiento social .
n
rri
u
c
H
an
tr
s
an
ó
ci
a
Otros factores también
lic asociados con un número mayor de síntomas
b
u
depresivos son el vivirpen estructuras familiares diferentes de las de los padres biológicos, problemas
de salud en los adolescentes, o una mala adaptala
e
d
ción a la familia, samigos,
escuela, trabajo y pareja.
de
s
No parece
o existir asociación entre vivir en el medio rural o urbano72.
añ
5
dEle acoso por parte de iguales o bullying y la humillación (como el trato
degradante,
la burla delante de otros o el sentirse ignorado) son también
ás
m
factores
de riesgo de depresión69.
do
Deberían considerarse niños y adolescentes con riesgo elevado de
presentar trastornos mentales, incluida la depresión, aquellos sin hogar, los
internos en centros de acogida, refugiados y aquellos con antecedentes de
delincuencia, especialmente los recluidos en instituciones de seguridad62.
48
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Por último, la adicción a la nicotina, el abuso de alcohol o el consumir
drogas ilícitas son considerados también factores de riesgo asociados con la
depresión72.
.
5.1.2. Factores individuales
a
Sexo
a
ic
y
lín
C
a
Como ya se ha comentado anteriormente, hasta unic20-50%
de los niños o
t
c
adolescentes con trastornos depresivos presentan
historia
familiar
de deá
Pr
presión o de otra enfermedad mental66. Sin embargo,
la información actual
e
sugiere que los factores genéticos podrían serd menos importantes en la prea
í adolescencia62.
sentación de depresión en la niñez que enula
G
ta
s
No obstante, no queda claro cuál
e es el peso de los factores genéticos
y cuál el de los factores ambientales
de en el desarrollo de depresión. Así, esn
tudios realizados en gemelos ióindican que los síntomas depresivos podrían
c
a la presencia de factores genéticos63. Sin emexplicarse en un 40-70% ipor
lc
b
bargo, el mecanismo de uacción de los genes en los diferentes niveles hasta la
p la depresión es todavía desconocido73. Para algunos
manifestación clínicalade
e del ambiente es mayor cuanto más grave es la depreautores, la influencia
sd para otros, los cuadros clínicos más graves de depresión
sión74, mientrasdeque
73
mayor, estarían
os más influenciados genéticamente .
ñ
a
5 alguna evidencia que indica que alteraciones de los sistemas seExiste
de
rotoninérgico
y corticosuprarrenal podrían estar implicadas en la biología
s
ála depresión de los niños y adolescentes. Así se han visto alteraciones de
de
m
dola función serotoninérgica en niños con historia familiar de depresión. Por
rri otra parte, niveles incrementados de cortisol y de dehidroepiandrosterona
u
c
ns
H
an
tra
liz
a
u
t
Antes de la adolescencia, los trastornos depresivos son prácticamente igua- u
s
les en niños que en niñas. Sin embargo, en la primera mitad de la adolescene
t
n
cia, estos trastornos son dos o tres veces más frecuentes en el sexo femeniie
d
69
n se
no . Las posibles explicaciones podrían ser los cambios hormonaleseque
p
producen, un incremento del estrés y la mala respuesta a este, diferencias
tá 62, 63 en
s
las relaciones interpersonales y tendencia a pensamientos rumiativos
.
e
Factores de riesgo genéticos y bioquímicos
ón
ci
predicen el comienzo de la depresión en subgrupos de adolescentes con riesgos psicosociales elevados de presentarla62, 70. También parecen existir alteraciones de los niveles de hormona del crecimiento, prolactina y cortisol en
jóvenes con riesgo de depresión63.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
49
ac
Factores psicológicos
Se piensa que el temperamento presenta una base genético-biológica, aunque la experiencia y el aprendizaje, en particular dentro del contexto social,
pueden influir en su desarrollo y expresión.
.
a
ón
ci
La afectividad negativa, se refiere a la tendencia a experimentar estados
liz
a
u
emocionales negativos, que se acompañan de características conductuales
ct
(como la inhibición y retraimiento social) y cognitivas (como las dificultades u a
de concentración). La afectividad negativa conlleva una mayor reactividade s
nt
frente a los estímulos negativos, y se asocia a una mayor probabilidadiede
trastornos emocionales, sobre todo en niñas63.
nd
pe
á
t
Ante la ocurrencia de eventos vitales estresantes, características
cognies
y abandono o
tivas asociadas a la afectividad negativa, como sentimientos de
a
pérdida y/o de baja autoestima, así como un estilo cognitivo rumiativo,
pueden
ic
n
í
l
dificultar el afrontamiento y aumentar la probabilidad de
C sufrir depresión en
62, 63
a
comparación con aquellos individuos sin estas características
.
tic
c
rá
La presencia de síntomas depresivos, comoP anhedonia o pensamientos
e
d el riesgo de presentar deprede muerte, incrementan de forma significativa
a
sión mayor en niños y adolescentes62, 63. Finalmente,
aquellos niños y adouí
G
lescentes con discapacidades físicas otade aprendizaje62, déficit de atención,
hiperactividad o alteraciones de conducta,
también tienen un mayor riesgo
es
e
d
de depresión63, 66, 70.
n
ió
c
a resume los principales factores personales imPara concluir, la tablaic10
l
plicados en la depresiónuben niños y adolescentes, clasificados como factores
p
de vulnerabilidad, delaactivación
y protectores62.
e
sd
e
5.2. Evaluación
d
s
o
añ de la depresión infantojuvenil puede tener una finalidad diagLa evaluación
5
nóstica,
de cuando el objetivo es comprobar la presencia o ausencia de unos
s
criterios
diagnósticos (normalmente CIE o DSM), puede realizarse con la
á
m
finalidad
de cuantificar la frecuencia o gravedad de los síntomas y/o tener
do
ns
rri como objetivo la realización de un cribado diagnóstico.
u
c
H
an
tra
La evaluación de la depresión mayor en la infancia y adolescencia, aunque comparte los objetivos de cualquier evaluación en salud mental, tiene algunas características especiales. Así, es importante tener en cuenta que los
síntomas depresivos se expresan en los niños de forma diferente que en los
adultos, en parte debido a la capacidad limitada de reconocer y comunicar
emociones y pensamientos negativos, sobre todo en aquellos de menor edad.
50
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Tabla 10. Factores de vulnerabilidad, de activación y de protección en la
depresión infanto-juvenil
Factores de vulnerabilidad (incrementan la predisposición general, pero rara vez provocan
directamente la enfermedad):
• Factores genéticos
• Historia de trastorno afectivo en los padres
• Sexo femenino
• Edad post-puberal
• Antecedentes de síntomas depresivos
• Antecedentes de abuso físico y sexual en la infancia, especialmente en el sexo femenino
e
• Afectividad negativa
nt
• Pensamientos de tipo rumiativo.
ie
d
n
Factores de activación (directamente implicados en el comienzo de la depresión y en presencia
pe no
de factores de vulnerabilidad, sus efectos pueden ser mayores. Suelen ser acotencimientos
tá
deseados que dan lugar a cambios permanentes en las relaciones familiares y de amistad):
es
y
• Conflictos conyugales
a
c
• Desestructuración familiar
i
lín
• Acoso o humillación
C
• Situaciones de abuso físico, emocional o sexual
a
ic
• Consumo de tóxicos.
ct
rá
Factores de protección (reducen la probabilidad de depresión
P en presencia de factores de
e
vulnerabilidad o de activación):
d
• Buen sentido del humor
ía
u
• Buenas relaciones de amistad
G
ta de la familia
• Relaciones estrechas con uno o más miembros
s
e
• Logros personales valorados socialmente
e
d
• Nivel de inteligencia normal-alto
n
• Práctica de algún deporte o actividad
ió física
c
• Participación en clubes escolares/sociales
o en voluntariado.
a
lic
Fuente: Elaboración propia ybadaptado de NICE62
de
la
pu
s
Debido a esto, ees
d importante obtener información de diferentes fuentes
s Se debe contar con la información de los padres y de los
además del oniño.
profesoresañy orientar la evaluación hacia síntomas que tienen que ver con
5
problemas
e de conducta (agresividad, rendimiento escolar...) o hacia aspecd
tos como
las quejas somáticas y el retraimiento social, aunque los aspectos
ás
cognitivos
también deben ser cuantificados.
m
o
d
rri
u
c
H
an
ns
tra
5.2.1. Métodos de evaluación
Existen diferentes instrumentos para la evaluación de la depresión en niños y adolescentes, fundamentalmente, cuestionarios autoinformados (auto
o heteroaplicados) y entrevistas con diferente grado de estructuración. El
instrumento de evaluación que se elegirá, dependerá fundamentalmente del
objetivo de ella.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
51
a
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
Algunos instrumentos de evaluación son más generales y otros más específicos, y algunos presentan versiones reducidas para disminuir el tiempo
empleado en su realización66 e incluso pueden ser empleados en diferentes
ámbitos, no solo en el ámbito clínico62, 75 .
.
a
liz
a
u
Cuestionarios de depresión
t
Uno de los métodos de evaluación más empleados son los cuestionarios.
ac
Son instrumentos cuyo objetivo es realizar un registro de los sentimientos e su
ideas recientes, así como hacer un repaso, más o menos exhaustivo, sobre las
te
en
distintas áreas/dimensiones que pueden estar afectadas: afectiva, conductual
i
d
y/o fisiológica.
en
á
st
p
Los cuestionarios de evaluación de la depresión tienen diferentes
utie
y
lidades: cuantificar la intensidad de la sintomatología, establecimiento
de
a
ic
áreas conductuales problemáticas, detección de cambios
íl n sintomatológicos
(monitorización de síntomas), realizar cribado e incluso,C cualificar el tipo de
a
trastorno.
tic
ác
r
P
En la tabla 11 se exponen algunos de losecuestionarios que pueden ser
d
empleados para la evaluación de la depresión.
ía
Instrumentos basados en entrevistas
ta
e
es
u
G
Las entrevistas clínicas varían ded acuerdo con el grupo de edad al que van
n
dirigidas, y según su formatocpueden
ser entrevistas semiestructuradas o esió
tructuradas. Actualmentelison
ca muy empleadas, ya que tienen la ventaja de
que permiten la homogeneización
de los datos (tabla 12).
ub
la
p
e de ellas se fundamentan en alguno de los sistemas diagLa mayor parte
sd generales ofrecen al clínico una guía para preguntar y
e
nósticos y en líneas
d
s
registrar la información
obtenida, lo que permite establecer un diagnóstico y
o
estudiar laañcomorbilidad. Estas entrevistas requieren de entrenamiento para
5
su utilización
y deben ser empleadas por especialistas en salud mental.
e
o
d
rri
u
c
ás
d
m
ns
H
an
tra
52
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Tabla 11. Cuestionarios utilizados para la evaluación de la depresión en niños y
adolescentes
Edad
(años)
Nombre/autor, año.
Children’s Depression
Inventory (CDI)/Kovacs,
1992 (76).
7-17
Reynolds Adolescent
Depression Scale
(RADS)/Reynolds,
1987 (79).
13-17
Reynolds Child
Depression Scale
(RCDS)/Reynolds,
1989 (81).
9-12
Beck Depression
Inventory-2nd ed (BDIII)/Beck et al. 1996 (82).
Kutcher Adolescent
Depression Scale
(KADS)/Le Blanc et al.,
2002 (86).
Nº de
items
6-18
de
la
- Versión corta:
Del Barrio et al.(77)
- Versión larga:
Frías et al.(78)
30
Del Barrio et al.
(1994) (80)
b
a
lic
os
o
d
rri
u
c
an
H
ns
tra
añ
ct
rá
a
ic
lín
C
- Versión similar al RADS para su
uso en niños.
- En general peores cualidades
psicométricas que el RADS.
ci
G
P
y
de
t
es
pe
Del Barrio et al.
(1996) (80)
Sin datos
Sin datos
Patient Health
QuestionnaireAdolescent version
(PHQ-A)/Johnson et al.,
2002 (87).
13-18
83
- Cuestionarios PHQ basados en
el DSM-IV.
- Diseñado para su utilización en
atención primaria.
- Incluye ítems sobre depresión y
otros trastornos frecuentes de la
adolescencia.
Escala para la
evaluación de la
depresión para
maestros (EDSM)/
Domènech y Polaino,
1990 (88).
8-12
16
- Los ítems se refieren a
Elaborada para
depresión, alegría y popularidad. población española.
- Sus autores han obtenido cuatro
factores: rendimiento, interacción
social, depresión inhibida y
depresión ansiosa.
- Los puntos de corte varían
según la edad.
ás
de
5
m
te
e
- Buena fiabilidad y validez.
- La versión corta podría
ser efectiva para descartar
la depresión en muestras
comunitarias y ha obtenido
mejores resultados que el BDI.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
- Forma más reciente, próxima al
Sanz et al. (83-85)
DSM-IV, diseñada para realizarse
en 10 minutos.
- Diferencia de forma precisa
adolescentes que pueden sufrir
depresión de aquellos con una
probabilidad más baja.
a
ón
a
uí
de
i
ca
á
st
ón
ci
a
en
i
nd
16 (larga)
6 (breve)
s
de
- Presenta un elevado porcentaje
de falsos positivos (30%) al
punto de corte de la depresión.
- No es particularmente efectivo
detectando cambios.
21
pu
.
27 (larga) - Versión modificada del BDI para
10 (breve)
su uso en niños y adolescentes.
- La mayor parte de los ítems
miden aspectos cognitivos, no
mide aspectos biológicos ni
conductuales.
- Con diferentes puntos de corte
según su finalidad (cribado o
ayuda al diagnóstico).
30
13-18
Adaptación y
validación al
castellano
Características
53
su
ac
12-18
Center for
Epidemiological
Studies –Depression
Scale (CES-D)/Radloff,
1977(89).
20
3-7
Preeschol Symptoms
Self-Report (PRESS)/
Martini et al., 1990 (91).
-
3-16
Pediatric Symptom
Checklist (PSC)/
Jellinek et al., 1979 (92).
35
- Sin validez clara y con puntos
débiles en adolescentes.
- En el grupo de edad más joven
mide sintomatología depresiva
más que depresión.
- Adaptado y validado en
castellano.
Soler et al.(90)
- No específico de depresión.
- Presentación pictórica.
- 25 láminas, cada lámina tiene
una versión de carácter alegre o
triste, debe elegirse una de ellas.
- Existe versión según sexo y para
padres y profesores.
- Buenas características
psicométricas con población
española.
Pictórico: buenas
características
psicométricas en
población española.
- Versión para padres y para
adolescentes.
- Ventajas: brevedad y
capacidad de cribar diferentes
aspectos psicosociales y del
comportamiento.
- No diseñada para identificar
enfermedades mentales
específicas.
de
4-18
Child Behavior
Checklist (CBCL)/
Achenback, 1985 (93).
133
a
ic
Youth Self-Report
(YSR)/ Achemback et
al., 1987 (95).
os
o
ns
d
rri
u
c
an
H
tra
ás
de
5
la
n
120
añ
m
Mood and Feelings
Questionnaire (MFQ)/
Wood et al., 1995 (97).
8-18
a
ic
a
i
ca
y
á
st
te
pe
e
Sin datos
P
Rubio-Spitec et al. (94)
de 11-18 años.
- Incluye ítems sobre algunas
manifestaciones de depresión.
- Ventajas: aporta información
sobre problemas conductuales o
comportamiento social.
- Autoinforme, se complementa
Lemos et al. (96)
con las versiones del CBCL
dirigidas a los padres.
- Incluye ítems sobre adaptación
social y problemas de conducta
y emocionales.
- Ventajas: puede complementarse
con las versiones del CBCL para
padres y profesores.
33 (larga)
- Formato para hijos y padres.
- Buena validez diagnóstica.
13 (breve) - Con diferentes puntos de corte
según se trate de adolescentes
o niños más pequeños.
Sin datos
Fuente: elaboración propia y adaptación de varias fuentes62, 66, 68, 98-101
54
liz
a
u
t
en
i
nd
lín
C
ía
u
- La versión
G original es para
padres,
a pero existe una
t
s
para profesores y otra
eversión
autoaplicada para adolescentes
de
p
de11-18
s
de
l
ub
ó
ci
ct
rá
.
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Tabla 12. Entrevistas estructuradas y semiestructuradas utilizadas en la
depresión de niños y adolescentes
Edad Tiempo
(años) (horas)
Nombre/autor, año.
Kiddie Schedule for
Affective Disorders
and Schizophrenia for
School-Age Children
(K-SADS)/ Kaufman et
al., 1997 (102).
6-18
Diagnostic Interview
Schedule for Children
(DISC)/Costello et al.,
1985 (104).
6-17
Diagnostic Interview
for Children and
Adolescents –Revised
(DICA-R)/ Herjanic y
Reich, 1991 (106).
6-18
Child and Adolescent
Psychiatric
Assessment (CAPA)/
Angold y Costello,
2000 (108).
9-17
Development and WellBeing Assessment
(DAWBA)/ Goodman et
al., 2000 (109).
5-16
1,5-3
1-2
1-2
1-2
—
6-12
Children’s Depression
Rating Scale, Revised
(CDRS-R)/ Poznanski
et al., 1984 (110).
s
de
s
de
la
b
pu
ci
a0,5
c
li
.
- Semiestructurada.
- Procedimiento fiable y válido para la
evaluación diagnóstica de la depresión.
- Consume mucho tiempo, no idónea
para realizar diariamente en la
consulta.
Ulloa et al. (103)
- Estructurada.
- Ventaja: puede ser realizada por
personal no sanitario con breve
entrenamiento.
Bravo et al.
(105)
- Estructurada.
- Versión para padres e hijos.
- Buena validez en adolescentes.
- Parece tener tendencia a
infradiagnosticar adolescentes,
mientras que sobrediagnostica
trastornos externalizantes.
Ezpeleta et al.
(107)
ct
rá
a
ic
ca
i
lín
C
y
á
st
pe
e
Sin datos
- Entrevista estructurada y preguntas
abiertas.
- Conjunto de cuestionarios, entrevistas
y escalas de gradación diseñadas para
generar diagnósticos psiquiátricos
basados en la CIE-10 y en la DSM-IV
en niños de 5-16 años.
Sin datos
- Semiestructurada.
- Evalúa el grado de gravedad de
depresión.
- Puntúa información verbal y no verbal
(tiempo del habla, hipoactividad,
expresión no verbal de afecto
depresivo).
Polaino y
Domenech
(111)
de
es
a
G
uí
de
te
en
i
nd
P
Fuente: elaboración
propia y adaptación de varias fuentes58, 94, 96, 97
ño
de
5
a
5.2.2.
ás Cribado de la depresión
m
oDiferentes estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto un posible ind
i
rr fradiagnóstico e infratratamiento de la depresión en un elevado porcentaje
cu
ns
an
H
tra
de niños y adolescentes. Estudios realizados en EE.UU. muestran que solo
el 50% de los adolescentes con depresión se diagnostican antes de llegar a
la edad adulta y que dos de cada tres jóvenes con depresión no se detectan
en atención primaria65.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
ón
ci
a
liz
a
u
t
- Estructurada.
- Versión para padres e hijos
- Fiable diagnosticando la depresión.
- Glosario detallado para los
entrevistadores.
ta
ón
Adaptación y
validación al
castellano
Características
55
su
ac
Debido a esto, se ha propugnado el empleo de instrumentos capaces de
realizar un cribado que permita la detección precoz de pacientes con depresión, con la finalidad de que los pacientes reciban el tratamiento adecuado,
o incluso para realizar intervenciones preventivas en aquellos pacientes con
alto riesgo de desarrollar depresión mayor68.
.
liz
a
u
a
Es importante plantearse si la realización de un cribado mejoraría los
t
resultados en los niños y adolescentes con depresión112, 113 y si debería realiac
zarse de una forma amplia (a toda la población general, es decir, a todos los su
pacientes que acuden la consulta) o de una forma limitada (únicamententae
e
aquellos pacientes que presenten factores de riesgo).
di
n
pe
Existen pocos datos comparativos entre diferentes cuestionarios
para
tá
es
su utilización como instrumentos de cribado en la infancia yyadolescencia.
La guía NICE considera el MFQ uno de los cuestionarioscamás estudiados
i
y más sólidos para realizar el cribado entre los adolescentes
lín 62, aunque en
C
España no ha sido aplicado con este fin. En cuanto ala cribado de la deprec
sión en niños, la guía NICE no recomienda el usoctide ningún cuestionario
á
autoinformado.
Pr
ns
rri
u
c
H
an
tra
de
a
En nuestro país el CDI ha demostrado
uí ser un buen instrumento de
G
cribado, y ha demostrado tener un alto poder
diferenciador entre niños norta cuestionario tiene algunas limitamales y deprimidos111. No obstante, seste
e
ciones, entre las que destaca la ausencia
de ítems relacionados con aspectos
de
n
conductuales y biológicos, puesto
que
se
centra en aspectos cognitivos100.
ó
i
ac
icdebe ir dirigido el instrumento de cribado para
l
Con relación a quién
b
lograr los mejores resultados,
existe un consenso generalizado en que se
pu
la los síntomas y los problemas actuales de forma indedebe preguntar sobre
e
pendiente, tanto sad los niños como a sus padres, combinando ambos grupos
e
d lograr una mejor estimación62 64, 65, 68, fundamentalmente,
de respuesta spara
o
en edades por
debajo de los 14 años68. Si el instrumento de cribado se dirige
añ
únicamente
5 a los padres, se tiende a detectar pocos casos de depresión (falsos negativos),
mientras que, si solo se dirige niños o adolescentes, es probade
s
bleáque se detecten casos que no presentan la patología (falsos positivos).
m
do
Otros informadores potenciales podrían ser los profesores, amigos o
hermanos64, 114 y entre estos, preferentemente aquellos que tengan una relación más íntima, puesto que podrían informar con mayor fiabilidad62. Con
respecto al cribado en el ámbito escolar, en un ensayo clínico aleatorizado
y controlado se observó que el entrenamiento de profesores para detectar
la depresión en adolescentes no mejoró su habilidad para reconocer esta
patología entre los alumnos112.
56
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
En todo caso, estos instrumentos de cribado servirían únicamente para
detectar una posible depresión, y sería necesario realizar posteriormente un
diagnóstico mediante la entrevista clínica64, 65, 115.
.
n
Algunos autores proponen que los médicos de atención primaria deió
c
a
ben realizar un cribado a los adolescentes con riesgo elevado de depresión
iz
l
65
a
durante las visitas a la consulta , mientras que diferentes organismos como
tu
la U.S. Preventive Services Task Force116 o la Canadian Task Force on Prevenac
tive Health Care117, consideran que la evidencia científica actual es insuficien- su
e
te, tanto para recomendarlo como para no hacerlo.
nt
ns
rri
u
c
an
H
tra
e
di
n
Debido a esta inexistencia de estudios que evalúen la efectividad
pe de
á
los programas de cribado, de forma general, no se recomienda realizar
prot
s
gramas de cribado de depresión ni en la población general ynie en niños o
a
adolescentes de alto riesgo, aunque sí se recomienda de forma
ic individualizada, realizar una búsqueda activa de la sintomatología depresiva
en aquellos
íl n
C
pacientes con factores de riesgo.
a
tic
c
á
Resumen de la evidencia
Pr
e
d
La depresión en niños y adolescentes presenta
factores de riesgo múltiples
ía que un solo factor de riesgo pueda
correlacionados entre sí, lo que hace improbable
u
3
G su control sea suficiente para prevenir la
explicar el desarrollo de la depresión o que
ta
depresión (62, 63).
s
e
e factores de riesgo de depresión la existencia de
En el entorno familiar, se consideran
d
depresión en los padres, los conflictos
n conyugales, las dificultades relacionales entre uno
ió de abuso físico, emocional y sexual, la negligencia
3 de los padres y el niño, la presencia
c
en el cuidado, así como eventos
vitales negativos, como el divorcio o la separación
ca
li(62-66,
conflictivos de los padres
68-71).
b
u
p
Son también factores
la existencia de conflictos interpersonales y de rechazo,
la de riesgo
el acoso y la humillación,
vivir en estructuras familiares diferentes de las de los padres
e
3 biológicos, tener
sd problemas de salud o una mala adaptación a la familia, amigos,
escuela, trabajo
de y pareja, así como sufrir la pérdida de amistades, o la muerte de un
familiar oosamigo (62-66, 69-72).
añ sexo femenino, fundamentalmente en la primera etapa de la adolescencia,
Ser del
5
tener
e historia familiar de depresión o de otra enfermedad mental y ciertas alteraciones
dbioquímicas
u hormonales podrían considerarse factores de riesgo individuales, así
s
3á como también una serie de factores psicológicos, como la afectividad negativa o
m neuroticismo. Niveles subclínicos de síntomas depresivos incrementan de forma
do
significativa el riesgo de presentar depresión mayor en niños y adolescentes (62,
63, 69, 70, 73).
3
Se han utilizado diferentes instrumentos para la evaluación de la depresión en niños
y adolescentes, fundamentalmente cuestionarios autoinformados o entrevistas
semiestructuradas (62, 66, 75).
3
Existen pocos cuestionarios autoaplicados válidos, fiables y específicamente
desarrollados para evaluar la depresión en niños menores de seis años (62, 68).
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
57
1+
Dentro de los cuestionarios autoaplicados para el cribado de la depresión, la guía
NICE propone el MFQ, como el cuestionario más estudiado para su aplicación a
adolescentes (62).
3
En nuestro país el CDI ha demostrado ser un buen instrumento de cribado, y ha
demostrado tener un alto poder diferenciador entre niños normales y deprimidos (111).
3
Las preguntas dirigidas a detectar precozmente síntomas depresivos deben realizarse de
forma independiente, tanto a los niños como a sus padres, combinando los dos grupos
de respuestas para lograr una mejor estimación, fundamentalmente en edades por debajo
de los 14 años (62, 64, 65, 68).
No existen estudios controlados que demuestren que un programa de cribado mejore su
los resultados de salud en los niños y adolescentes con depresión mayor.
te
en
i
nd
á
st
Recomendaciones
DGPC
pe
e
y una adecuada
Los médicos de familia y pediatras de atención primaria deberían tener
a con
c
formación que les permitiese evaluar aquellos niños y adolescentes
riesgo de
i
depresión y registrar el perfil de riesgo en su historia clínica.
lín
C
DGPC
a
Ante un niño o adolescente que ha sufrido un evento vitalcestresante,
en ausencia de
i
otros factores de riesgo, los profesionales de atenciónctprimaria deberían realizar un
seguimiento y fomentar la normalización de la vida cotidiana.
rá
P
DGPC
3
3
e
Toda evaluación de salud mental de un niño o dadolescente
debería incluir de forma
rutinaria preguntas acerca de síntomas depresivos.
a
í
u
El diagnóstico de depresión mayor debeGrealizarse mediante entrevista clínica. Los
cuestionarios por sí solos no permiten slatarealización de un diagnóstico individual.
e
No se recomienda realizar cribadoe de depresión en niños ni en adolescentes de la
d
población general, debido a la n
inexistencia de estudios que evalúen la efectividad del
ó
cribado.
ci
a
3
ic
Se deberá realizar una búsqueda
activa de sintomatología depresiva en aquellos niños
bl
y adolescentes que presenten
factores de riesgo, preguntando sobre los síntomas y los
u
p
problemas actuales
a de forma independiente, tanto a ellos como a sus padres.
l
3
o
rr id
cu
ás
En niños mayores
de de 8 años y adolescentes, uno de los cuestionarios más utilizados
y validado e
ens castellano es el CDI. En adolescentes, se recomienda la utilización
d
de cuestionarios
y validados en nuestro entorno que permitan una
s precoz autoaplicados
o
detección
de síntomas depresivos. No obstante, no debe olvidarse que para
ñ
a
un diagnóstico
completo es necesario realizar una entrevista clínica.
de
5
m
ns
an
tra
H
58
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
6. Tratamiento de la depresión
mayor
a
Preguntas para responder:
a
• ¿Cuál es la eficacia de los diferentes tipos de psicoterapia en el tratau
s
miento de la depresión mayor en el niño y adolescente?
te
n
e
• ¿Hay algún tipo de psicoterapia más efectiva que otra según el grado
di
n
de gravedad de la depresión mayor?
pe
á
t
• ¿Cuál es la eficacia de los fármacos antidepresivos en el tratamiento
es
y
de la depresión mayor del niño y del adolescente?
a
ic
• ¿Existe algún fármaco antidepresivo considerado de
línelección?
C
a
• ¿Cuál es la seguridad del tratamiento farmacológico
y cuál es su reic
t
c
lación con la conducta suicida?
á
6.1. Psicoterapia
a
t
es
a
G
uí
de
Pr
La psicoterapia de la depresión mayor
en la infancia y en la adolescencia
de
incluye un diverso número de enfoques,
que se diferencian en aspectos como
n
ó
ci
su base teórica, tipo de actividades
e implementación de estas, duración y
a
ico implicación de terceras personas en la terapia.
frecuencia del tratamiento
l
b
Existe evidencia de eficacia
de diferentes intervenciones psicoterapéuticas
pu
la 118, en especial de la terapia cognitivo-conductual y de
en este grupo de edad
e
la terapia interpersonal
para adolescentes71.
sd
de
Para elosestudio de la eficacia de las intervenciones psicológicas, los ensayos clínicos
añ aleatorios se han convertido en una pieza clave, si bien, en
5
general,
e presentan una serie de dificultades119:
ns
rri
u
c
an
H
tra
do
ás
d
m • La variabilidad al aplicar una misma intervención puede afectar a
los resultados y hace imprescindible la utilización de manuales de
tratamiento, así como realizar una evaluación de la adherencia del
terapeuta a dicho manual de tratamiento.
• E
s necesario controlar las variables dependientes del terapeuta,
sobre todo su entrenamiento psicoterapéutico, experiencia clínica y
adherencia al manual de tratamiento.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
59
c
liz
a
tu
.
ón
i
c
• Resulta imposible cegar el tratamiento para quien lo administra
(psicoterapeuta) y es complicado enmascarar la condición de
tratamiento activo para un evaluador externo independiente.
• Las características de los pacientes seleccionados (gravedad del
trastorno depresivo, personalidad, historia biográfica, etc.…) y la
utilización de diferentes variables de medida, dificultan la comparación
entre estudios.
Además, existen algunas características específicas de los estudios de psico- su
e
terapia realizados en niños y adolescentes con depresión mayor:
nt
e
di
n
• La mayoría de los estudios se llevan a cabo en adolescentes, por
pelo que
á
las conclusiones no se deben generalizar a edades más tempranas.
t
es
• Existen diferencias en cuanto al número y calidad dey los estudios
a
ic
realizados sobre las diferentes psicoterapias, posiblemente
debido a
n
í
l
factores que tienen que ver con el coste, ética y Ccomplejidad
de este
a
tipo de ensayos62.
c
ti
ác un menor tamaño del
r
• Algunos metaanálisis recientes han obtenido
P
efecto que en estudios previos. Este cambio
se debe
de en los resultados
fundamentalmente a un mayor rigoríametodológico118, 120, 121.
u
G
ta
6.1.1. Terapia cognitivo-conductual
es
La terapia cognitiva fue desarrollada
de originalmente por Beck y formalizada
n
122
a finales de los años setenta para
ió ser aplicada en la depresión . La intervenc
a
ción se centra en la modificación
de conductas disfuncionales, pensamientos
lic
b
negativos distorsionados
asociados
a situaciones específicas y actitudes despu con la depresión. La activación conductual es tamadaptativas relacionadas
la
bién un aspecto clave
de la terapia cognitiva de Beck, que hace un especial
e
sd entre la actividad y el estado de ánimo. Es una terapia
énfasis en la relación
e
d
que implica oactivamente
al paciente, es directiva, propone metas específicas
s
y realistasayñ ayuda a encontrar nuevas perspectivas.
5
e
dAunque
los modelos cognitivo y conductual de la depresión parten de
ás
supuestos
diferentes
para explicar el origen y mantenimiento del trastorno,
m
o
se
denomina
terapia
cognitivo-conductual
(TCC) a la modalidad de terapia
d
ns
rri que comparte técnicas cognitivas y emplea de forma sistemática técnicas
u
c
H
an
tra
conductuales. La TCC cuenta con el mayor número de estudios publicados,
tanto en adultos como en niños y adolescentes123.
La TCC ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión
moderada en adultos, con resultados similares a los obtenidos con tratamiento farmacológico119.
60
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
La TCC en niños y adolescentes no difiere ni en la lógica ni en los elementos terapéuticos esenciales de la empleada en adultos, pero como es esperable, los procedimientos terapéuticos se adaptan a la edad del niño. Así,
por ejemplo, la psicoeducación acerca del papel de los pensamientos en los
estados emocionales puede valerse de recursos como dibujos e ilustraciones.
Las características más importantes de la TCC empleada en población
infantil y adolescente, son las siguientes65, 124:
ns
rri
u
c
H
an
tra
e
• Es una terapia centrada en el presente y basada en la asunción de que
nt
e
i
la depresión está mediada por la percepción errónea de los sucesos
y
nd
por el déficit de habilidades.
e
p
á
t
• Sus componentes esenciales son la activación conductual (incrementar
es
y
la realización de actividades potencialmente gratificantes)
y la
ca
i
reestructuración cognitiva (identificación, cuestionamiento
y
lín
sustitución de pensamientos negativos). También
C son elementos
a
importantes el aprendizaje de competencias
tic conductuales y las
c
habilidades sociales en general.
á
Pr
e
• Los manuales de tratamiento se destructuran en sesiones de
a opcionales sobre problemas
entrenamiento de habilidades y sesiones
uí
G
específicos. Habitualmente las estrategias
de la terapia se basan en
ta
la formulación clínica del problema
(formulación en la que se pone
s
e
especial énfasis en los factores
asociados al mantenimiento del
de
n
trastorno) y la sesión terapéutica
sigue
una agenda de problemas que
ió
c
se deben tratar.
a
lic
b
• Es frecuente incluir
sesiones con los padres y/o familiares, con
u
previsar
la finalidad de
los progresos y aumentar la adherencia al
a
l
e
tratamiento.
d
es
d
En cuanto alspapel de los padres en el tratamiento, algunos autores lo han
o esencial125. Los padres no solo aportan información importante
calificado de
añ
para la evaluación
psicológica, el planteamiento de objetivos y la orientación
5
del tratamiento,
sino que también pueden actuar como agentes de cambio
de
ás
terapéutico,
por ejemplo, facilitando la realización de determinadas tareas
m
indicadas en las sesiones de tratamiento psicológico.
o
d
6.1.1.1. TCC individual
Evidencia científica disponible
La GPC elaborada por NICE62 incluye los resultados de seis ensayos clínicos
aleatorizados (ECA) que evalúan la TCC individual y que obtienen diferentes resultados (tabla 13):
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
61
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
• En un estudio de pequeño tamaño muestral, la TCC individual no mostró
mayor eficacia que un grupo control de pacientes en lista de espera.
• E
n otro estudio no mostró mayor eficacia que la fluoxetina y la
combinación de ambas (TCC y fluoxetina).
a
• L
a TCC individual obtuvo mejores resultados al compararla con
iz
l
a
relajación, terapia de apoyo y terapia familiar conductual. En estos
tu
estudios, los efectos diferenciales de la TCC con el grupo control no se
ac
mantuvieron a largo plazo. Esta ausencia de diferencias puede atribuirse su
e
al inicio del efecto de las terapias realizadas en el grupo control.
nt
o
ns
d
rri
u
c
an
H
tra
e
di
n
Tabla 13. Terapia cognitivo conductual individual en la depresión mayor en niños
pe
y adolescentes
á
t
es
Autor
Duración
Comparación
Resultado/eficacia
y
a
ic eficacia de la TCC.
Vostanis et al.
9 sesiones de frecuencia
Terapia de apoyo.
Mayor
n
í
l
(1996)*(129)
semanal.
C
a
Wood et al.
5-8 sesiones de frecuencia Relajación.
Mayor eficacia de la TCC.
tic
(1996)*(130)
semanal.
c
á
Brent et al.
12-16 sesiones de
Terapia familiar Pr
Mayor eficacia de la TCC.
e
(1997)*(131)
frecuencia semanal de
conductual, terapia
de
d
60 minutos.
apoyo. ía
u
Rosello et al.
12 sesiones de frecuencia
Control
Menor eficacia de la TCC.
G(lista espera).
a
(1999)*(132)
semanal de 60 minutos.
t
es
TADS (2004)
15 sesiones en 12 semanas e Placebo, fluoxetina,
Menor eficacia de la TCC
d TCC + fluoxetina.
(126)
de 50-60 minutos.
frente a fluoxetina y frente
n
ó
a TCC + fluoxetina.
i
ac
Melvin et al.
12 sesiones de frecuencia
Sertralina,
TCC+sertralina.
Mayor eficacia de TCC
c
i
bl
(2006) (128)
semanal de 50 minutos.
frente a sertralina,
u
p
menor eficacia de
la
TCC + sertralina frente
e
a cada tratamiento por
d
s
separado.
de
TADS (2007) osTras TCC a corto plazo
Fluoxetina, TCC+
Similar eficacia de
(127)
TCC, fluoxetina y
añ (TADS 2004), 3/6 sesiones Fluoxetina.
de 50-60 minutos, durante
TCC + fluoxetina.
5
6 semanas. Seguidas de
de
sesiones de recuerdo cada
ás
6 semanas hasta completar
m
36 semanas de tratamiento.
Fuente: elaboración propia y datos de la guía NICE* 62
Uno de los estudios aleatorizados y controlados más importantes hasta la
fecha es el estudio TADS (Treatment for Adolescents with Depression Study), de carácter multicéntrico126. Fue realizado en adolescentes de 12 a 17
años con el objetivo de evaluar el tratamiento de la depresión mayor en
62
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
ón
ci
comparación con placebo, fluoxetina, terapia cognitiva conductual y su combinación. La guía NICE incluye los resultados del TADS tras 12 semanas de
tratamiento, pero este ensayo prolongó su duración hasta las 36 semanas127
en los grupos TCC, fluoxetina y combinación de ambos tratamientos. Tras
.
ón
12 semanas, la TCC obtuvo una tasa de respuesta similar al grupo placebo.
i
ac
Sin embargo, a las 36 semanas, se encontró una convergencia de resultados,
iz
l
a
con una mejoría clínica significativa en los tres grupos de tratamiento. Las
tu
c
tasas de respuesta en los grupos fueron: 81% (TCC y fluoxetina), 86% (traa
tamiento combinado).
su
e
nt
e
i
Melvin et al. (2006) evaluaron la TCC individual (12 sesiones ded fren
cuencia semanal de 50 minutos) en comparación con tratamientopefarmacológico con sertralina y la combinación de ambas terapias en sadolescentá
e los tres
tes con depresión leve-moderada. Tras 12 semanas de tratamiento,
y
a y esta mejoría
grupos obtuvieron una mejoría estadísticamente significativa,
c
i
se mantuvo en el seguimiento a los 6 meses. El tratamiento
lín combinado no
C
fue mejor que la TCC ni la sertralina. La TCC en comparación
directa con
a
tic aunque es necesario
sertralina, obtuvo una mayor respuesta al tratamiento,
c
á
tener en cuenta la baja dosis de sertralina empleada
Pr en este estudio.
e
d
Los resultados de la TCC individualuíaa corto plazo en general son poG a otras intervenciones (relajación,
sitivos, y se obtiene mayor eficacia frente
ta
s
terapia de apoyo o terapia familiar conductual),
aunque no frente a placebo
e
e
ni frente a pacientes en lista de espera.
Mientras
que a corto plazo, la TCC
d
n
individual fue menos eficaz que
ó la fluoxetina, a largo plazo obtuvo similares
ci solo o la combinación de ambas.
tasas de respuesta que el fármaco
a
ic
bl
u
p
la
6.1.1.2. TCC grupale
sd
En este apartado,
de en la guía NICE62 se incluyeron los resultados de ocho
s
ECA (tablaño14), que ponen de manifiesto que:
a
5
• deLa TCC grupal es un tratamiento eficaz en cuanto a la reducción de
ás síntomas en comparación con la lista de espera, el no tratamiento o los
m cuidados habituales. Las diferencias no se mantienen a largo plazo, aunque,
do
128
ns
rri
u
c
H
an
tra
al igual que en la TCC individual, esta ausencia de diferencias pudiera
deberse al inicio del efecto de los cuidados aplicados al grupo control.
• Frente a otras intervenciones, como relajación, resolución de problemas
y automodelado, no existe evidencia concluyente.
• La inclusión adicional de los padres en la TCC grupal (14-16 sesiones
de 120 minutos de duración durante 7-8 semanas) parece aumentar la
eficacia de la terapia, aunque la evidencia no es concluyente.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
63
Tabla 14. Terapia cognitivo conductual grupal en la depresión mayor en niños y
adolescentes
Autor
Duración
Comparación
Reynolds et al. 10-15 sesiones de 50120 minutos durante
(1986) (133)
5-8 semanas.
Stark et al.
(1987) (134)
12-16 sesiones de 40120 minutos durante
5-8 semanas.
Kahn et al.
(1990) (135)
10-15 sesiones de 50120 minutos durante
5-8 semanas.
14-16 sesiones de
Lewinsohn et
al. (1990) (136) 120 minutos durante
7-8 semanas.
Resultado/ eficacia
8-16 sesiones de 4060 minutos durante 5-8
G
semanas.
ta
s
e espera, terapia
14-16 sesiones de
Lista de
e
d
120 minutos durante
grupal + inclusión padres.
n
7-8 semanas.
ió
Weisz et al.
(1997) (137)
Clarke et al.
(1999) (138)
ca
c
Mayor eficacia de TCC frente a
grupo control lista de espera.
Evidencia no concluyente de la
inclusión de los padres.
Mayor eficacia de TCC.
i
8-16 sesiones de
Cuidados habituales.
bl
u
40-60 minutos
durante
p
5-8 semanas.
la
e
12-16 sesiones
de 40- Entrenamiento en
Evidencia limitada o no
Rohde et al.
sd durante habilidades y resolución de concluyente.
120 minutos
(2004) (140)
e
d
problemas.
s5-8 semanas.
o
Fuente: elaboración
a partir de la guía NICE62
ñ
Clarke et al.
(2002) (139)
de
5
a
Posteriormente
se han publicado tres ECA140-142 sobre TCC grupal en ámbiás
tos
m muy concretos: centros de menores y casas de acogida. En estos estudios
ose comparó la TCC grupal frente a una intervención grupal basada en entred
i
r
ur namiento de habilidades140, 142 y frente a la no intervención141 y se encontró
c
que la TCC grupal fue más eficaz.
ns
H
an
tra
En resumen, la TCC grupal ha mostrado ser eficaz frente a un grupo
control de pacientes en lista de espera, con cuidados habituales y sin tratamiento. Frente a otras intervenciones como relajación, resolución de problemas y automodelado, no existe evidencia de que esta terapia sea más eficaz.
64
.
n
Mayor eficacia de TCC frente
ió
c
a lista de espera; frente a
a
relajación grupal, evidencia
liz
a
limitada o no concluyente.
tu
Lista de espera,
Mayor eficacia de TCC frente
ac
entrenamiento de
a lista de espera; frente a
su
habilidades y resolución de entrenamiento de habilidades te
problemas.
y resolución de problemas, en
i
resultados de evidencia nd
limitada o no concluyente.
pe
á
Lista de espera, relajación Mayor eficacia de tTCC
s
grupal, automodelado.
frente a lista deeespera;
y grupal y
frente a relajación
a
automodelado,
ic resultados
n
í
de evidencia
limitada o no
l
C
concluyente.
a
Lista de espera, terapia
ticMayor eficacia de TCC frente a
c
grupal + inclusión padres.
á grupo control lista de espera.
Pr Evidencia no concluyente de la
e
inclusión de los padres.
d
a
í
No tratamiento.
Mayor eficacia de TCC.
u
Lista de espera, relajación
grupal.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
6.1.2. Terapia interpersonal
La terapia interpersonal (TIP) fue desarrollada por Klerman143 con la finalidad de ser aplicada como tratamiento de mantenimiento de la depresión,
aunque posteriormente se ha empleado como un tratamiento independiente
y para el tratamiento de otras psicopatologías.
.
La TIP aborda principalmente las relaciones interpersonales e intert
ac
viene en el contexto social inmediato del paciente. Se basa en la asunción de
u
que los problemas interpersonales pueden actuar como activadores o exa-e s
t
cerbar la depresión. Por ello, se centra en los problemas interpersonales con
en
i
la finalidad de favorecer cambios adaptativos, para que, a su vez, se produzca
nd
pe
una mejoría de la sintomatología depresiva.
liz
a
u
ns
rri
u
c
H
an
tra
á
st
e
La TIP conceptualiza la depresión como un conjunto de
y tres compoa Su finalidad
c
nentes: sintomatología, funcionamiento social y personalidad.
i
lín
es incidir sobre los dos primeros componentes. El modelo
C terapéutico se foa
caliza en cuatro problemas interpersonales: duelo, disputas
interpersonales,
ic
t
144
c
transición de rol y déficits interpersonales .
á
Pr
e
Mufson et al. (1993) fueron los primerosd en adaptar la TIP para su uso
a
en adolescentes con depresión (TIP-A)145u: í
G
a
t
s
• Es un tratamiento estandarizado
para su uso una vez por semana,
e
e la TIP para adultos).
durante 12 semanas (igualdque
n
ió para adultos en el número de sesiones
• Se diferencia de la TIP
c
a
individuales: la TIP-A
lic consta de 12 sesiones individuales a las que se
b
u incluyen a los padres.
añaden sesionespque
a
l
• Se abordan aspectos
clave de la adolescencia como: individualización,
e
d
s
establecimiento
de
autonomía,
desarrollo de relaciones sentimentales,
de de afrontamiento frente a pérdidas interpersonales y
estrategias
os
manejo
añ de la influencia de los compañeros.
5
Evidencia
de científica disponible
ás
En
m la GPC elaborada por NICE62 (tabla 15) se incluyeron tres ECA de los
doque se podrían extraer las siguientes conclusiones:
• La TIP fue más eficaz al compararla con grupo control en lista de
espera y cuidados habituales, en cuanto a la remisión o reducción de
sintomatología depresiva.
• En solo en uno de ellos se puso de manifiesto una mejoría del
funcionamiento general, social y familiar frente a tratamiento
habitual.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
65
a
ón
ci
Posteriormente, en el estudio de Young et al., (2006)146, se evaluó un
programa de TIP-A (Interpersonal Psychotherapy-Adolescent Skills Training), con una pauta de 10 sesiones de frecuencia semanal de 90 minutos.
Este programa fue una adaptación de la TIP-A para su utilización en el ám.
ón
bito escolar. Se realizaron dos sesiones individuales y ocho grupales, que se
i
ac
compararon con un grupo control que recibió counseling escolar. Los adoiz
l
a
lescentes del grupo TIP-A obtuvieron una mejoría significativamente mayor
tu
c
en cuanto a sintomatología depresiva que el grupo control que se mantuvo
a
estable a los tres y seis meses de seguimiento.
su
e
nt
e
i
En un estudio abierto de Young et al. (2006), la TIP-A comparadad con
n
tratamiento habitual en ámbito escolar (fundamentalmente terapiapegrupal
o familiar), también ha obtenido buenos resultados en adolescentes
tá con dees
presión y ansiedad comórbidos147.
y
a
c
i
Tabla 15. Terapia interpersonal en la depresión mayor en niños
líny adolescentes
C
a
Autor
Duración
Comparación
tic Resultado/ eficacia
c
á Mayor eficacia de TIP.
Lista de espera.
Mufson et al.
Pr
(1999)* (148)
e
d
Cuidados habituales.
Mayor eficacia de TIP.
Rosello et al.
12 sesiones de
ía
(1999)* (132)
u
35 minutos durante
G lista de
TCC individual,
Mayor eficacia de TIP
Mufson et al.
16 semanas.
ta
s
espera.
frente a lista de espera, sin
(2004)* (149)
e
evidencia concluyente frente
e
d
a TCC.
n
ó Counseling.
i
10 sesiones de
Mayor eficacia de TIP.
Young et al.
ac
frecuencia semanal
(2006) (146)
c
i
de 90 minutos.bl
u
pde
10 sesiones
Cuidados habituales
Mayor eficacia de TIP.
Young et al.
lasemanal
frecuencia
(ámbito escolar).
(2006) (147)
e
d
de 90 minutos.
es
d
Fuente: elaboración
propia y datos de la guía NICE*
os
ñ
a
5
La TIP-A
de ha obtenido buenos resultados frente a lista de espera y cuidados
s
á
habituales,
así como en el ámbito clínico y escolar. Frente a TCC individual la
m
evidencia no es concluyente, y no ha sido comparada con otras intervenciones.
o
d
62
ns
rri
u
c
an
H
tra
6.1.3. Terapia psicodinámica individual
La terapia psicodinámica deriva del psicoanálisis y se basa en la teoría de
Freud acerca del funcionamiento psicológico: la naturaleza de los conflictos
puede ser en gran medida inconsciente, por lo que el objetivo terapéutico es
resolver estos conflictos150.
66
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
En la guía NICE se incluyeron datos preliminares del estudio de
Trowell et al. (2007)151 sobre terapia psicodinámica individual en niños y adolescentes con depresión. En este ECA multicéntrico se compara la terapia
psicodinámica individual (16-30 sesiones de 50 minutos durante 36 semanas)
.
ón
con la terapia familiar (8-14 sesiones de 90 minutos durante 36 semanas).
i
ac
Ambas terapias mostraron ser igualmente eficaces en niños y adolescentes
iz
l
a
con depresión moderada a grave. En el seguimiento a las 36 semanas, la totu
c
talidad del grupo tratado con terapia psicodinámica individual no presentó
a
criterios clínicos de depresión, lo que sugiere un buen mantenimiento de los su
e
resultados de esta modalidad de terapia. Además en ambos grupos se enconnt
e
i
tró un descenso de la patología comórbida, concretamente en trastornos
nd de
e
conducta y de ansiedad.
p
á
st
La evidencia de este tipo de terapia no es concluyente yyae que únicaa
mente se ha encontrado un estudio y con deficiencias metodológicas.
ic
a
tic
c
á
La terapia familiar (TF) hace de las relaciones familiares
el foco principal de
Pr
su intervención. Algunos autores han señaladoeque existe una fuerte evidend
cia de asociación entre la depresión infanto-juvenil
y factores como vínculos
ía
u
afectivos débiles, niveles elevados de criticismo,
hostilidad familiar o psicoG
ta
patología parental152.
s
e
e
d
Aunque existen diferentes
n escuelas dentro del enfoque familiar, de
ió en terapia familiar conductual, psicodinámodo genérico podría dividirse
c
a
mica y sistémica. Las intervenciones
familiares tienen una serie de caractelic
b
rísticas comunes153: pu
la
e
• Varias fases
sd diferenciadas: evaluativa, psicoeducación, intervención
sobre el
de funcionamiento de varias áreas (cognitiva, afectiva,
s
interpersonal
y conductual, según el enfoque de la terapia concreta)
ño
a
y 5retroalimentación.
deLa intervención debe ser aplicada por un profesional cualificado (con
•
s
á
m experiencia en TF).
o
d
6.1.4. Terapia familiar
ns
rri
u
c
H
an
tra
lín
C
• El participante debe asistir compañado de su familia a la mayoría de
las sesiones de la terapia.
• Suele constar de un mínimo de seis sesiones, con una duración de una
hora.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
67
Evidencia científica disponible
Existen pocos ensayos clínicos aleatorizados sobre el empleo de la TF en la
depresión mayor en niños y adolescentes. La guía NICE incluye tres estudios (tabla 16):
.
a
ón
ci
• En uno de los estudios se evalúo la TF en comparación con un grupo
liz
a
u
control de pacientes en lista de espera, y se obtuvieron buenos
ct
resultados en cuanto a la reducción de sintomatología depresiva. Los u a
adolescentes que recibieron TF también presentaron menor conflictoe s
nt
familiar y menores niveles de ansiedad e ideación suicida. A ielos
seis meses, se encontraron altas tasas de remisión.
nd
pe
• E
n otro, se comparó la TF con TCC individual y terapia táde apoyo.
es
La terapia que obtuvo mejores resultados en cuanto a reducción
de
y
a individual.
sintomatología depresiva y tasas de remisión fue la cTCC
i
En el seguimiento no se observaron diferencias entre
lín los grupos. La
C
TF redujo en mayor medida el conflicto familiar
a en relación con la
c
i
t
TCC individual.
c
rá
P multicéntrico151 que comCon posterioridad, se ha publicado un estudio
e
d 36 semanas) con la terapia
paró la TF (14 sesiones de 90 minutos durante
a
uí minutos durante de 36 semanas).
psicodinámica individual (30 sesiones de 50
G
La TF obtuvo tasas altas de remisión y tde
a reducción de síntomas, con un buen
s
e seguimiento de 6 meses.
mantenimiento de los resultados en el
ón
de
i
Tabla 16. Terapia familiar en lacdepresión
mayor en niños y adolescentes
Autor
Brent et al.*
(131)
ca
i
Duración
bl
u
p de
12-16 sesiones
ladurante
60 minutos
e
12-16 semanas.
sd
Lista de espera.
Mayor eficacia de TF.
14 sesiones de
90 minutos durante
36 semanas.
Terapia psicodinámica
individual.
Igualdad de eficacia de TF
y terapia psicodinámica
individual.
9-12 sesiones de una
hora durante
12-20 semanas.
Sin grupo control.
Tasas de remisión similares a
las obtenidas en estudios de
eficacia de TCC o TIP.
e
5
ns
rri
u
c
an
H
tra
á
m
o
d Tompson et al.
(2007) (154)
Resultado/ eficacia
Menor eficacia de TF, aunque
mejores resultados en cuanto a
funcionamiento familiar.
d
Diamond et al. 12-15 sesiones
de
(2002)* (152) os
60-90 minutos durante
ñ
a 6 semanas.
Trowell et
al.
de
(2007)
s (151)
Comparación
TCC individual, terapia
apoyo.
Fuente: elaboración propia y datos de la guía NICE* 62
En el ensayo no controlado de Tompson et al.(2007)154, realizado con la finalidad
de desarrollar un manual de tratamiento, evaluar su viabilidad y examinar la
efectividad de la terapia familiar (9-12 sesiones de una hora durante 3-5 meses)
68
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
se encontraron tasas de remisión similares a las obtenidas en estudios de eficacia de TCC o TIP. Se puso de manifiesto que los factores familiares pueden actuar como factores de mantenimiento de la depresión, y el constructo “emoción
expresada” podría actuar como un mediador de la respuesta al tratamiento. En
este estudio se emplearon técnicas habituales de la terapia cognitivo-conductual
como: psicoeducación, habilidades de comunicación, programación de actividades o habilidades de resolución de problemas, denominadas por los autores
“tratamiento focalizado en la familia”.
e
La terapia multisistémica (TMS) es un programa psicoterapéutico que
nt
e
i
incluye aspectos de la terapia familiar y la TCC y se ha venido utilizando
en
nd
EE.UU. con jóvenes con trastornos juveniles, sociales, emocionalespey conductuales graves. A pesar de que las primeras revisiones favorecían
táa la TMS
e155s , se enconfrente a otras opciones terapéuticas, en un reciente metaanálisis
y
a técnica, con
tró que no existe evidencia concluyente de la efectividad deicesta
respecto a otras técnicas.
lín
C
a
ticespera para reducir los
En resumen, la TF es más eficaz que la lista de
c
á eficacia que la terapia
niveles de depresión, y en un estudio mostró la misma
Pr
e
psicodinámica individual.
d
a
uí
G
6.1.5. Prevención de recaídas ta
s
e
Un 30% de los niños y adolescentes
e con depresión mayor, presentan recud
rrencia en un periodo de cinco años,
n muchos de ellos en el primer año tras el
ió episodio en la vida adulta62.
episodio y otros padecerán algún
c
a
lic
b
En los ensayos clínicos,
también se pone de manifiesto que al final del
pu
a
tratamiento una cantidad
considerable de pacientes continúan presentando
l
e
síntomas. A pesarsdde esto, la mayoría de los estudios no realizan seguimiento
e
más allá de losd nueve meses, y los que lo hicieron (nueve meses-dos años)
s
encontraron
de la muestra continuaba presentando
ño que un gran porcentaje
a
síntomas5 depresivos o recurrencia120.
de
s
á En la práctica clínica, es importante valorar la existencia de posibles
m
factores
causales o mantenedores de la depresión, que incluyen dificultades
do
H
an
rri en las relaciones familiares, enfermedad psiquiátrica de los padres, dificultau
des con el grupo de iguales, características culturales y étnicas, enfermedasc
des físicas o patología comórbida.
an
tr
Evidencia científica disponible
En este apartado, la guía NICE62 incluye dos ensayos no aleatorizados:
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
69
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
• En uno de ellos, tras un tratamiento a corto plazo de TCC grupal
(ocho sesiones de dos horas), los pacientes fueron aleatorizados para
recibir una o dos sesiones booster o de recuerdo de TCC grupal y
evaluaciones cada cuatro meses, o solo evaluaciones cada cuatro o
12 meses. Se encontró una baja probabilidad de que las sesiones de
recuerdo fuesen efectivas en cuanto a la prevención de recaídas.
.
• E
n otro estudio, tras el tratamiento a corto plazo (ocho sesiones de
ct
TCC grupal) se comparó la TCC grupal de continuación durante u a
s
seis meses con un grupo control histórico de un ensayo previo. Se
e
t
n
encontró evidencia limitada de que la continuación con TCC grupal
ie
d
redujese el riesgo de recaídas.
en
liz
a
u
p
En el estudio TADS, tras 12 semanas de terapia cognitivo-conductual
tá
es
se realizó un tratamiento de continuación de seis semanas y sesiones
de rey
a
cuerdo cada seis semanas hasta completar 36 semanas de tratamiento.
Una
ic
vez terminado este período se encontró, a diferencia de
lín lo ocurrido a las
C
12 semanas, una mejoría clínica en el grupo TCC similar
a al grupo que recibió
c
i
fluoxetina o ambos tratamientos combinados. Lascttasas
de respuesta para
á
r
TCC fueron de 48% en la semana 12, 65% en laP semana 18 y 81% en la semana 36, mientras que la fluoxetina obtuvo unas
de tasas de respuesta de 62%,
a
127
69% y 89%, respectivamente .
uí
a
G
t de continuación y mantenimiento
En resumen, el llevar a cabo sesiones
es
(recuerdo o booster) y de prolongar
de los tratamientos con TCC más allá de
n
las 12 semanas podría maximizar
ió la probabilidad de respuesta y minimizar
la de recaídas.
ac
lic
b
pu
6.2. Tratamiento
la farmacológico
de
s
La eficacia de los
de antidepresivos en el tratamiento de la depresión mayor en
los adultos está
os bien documentada, pero en el caso del niño y adolescente
existe controversia
sobre cuál es la terapia más adecuada y dentro del trataañ
5
mientoe farmacológico,
cuál es el antidepresivo más idóneo en relación tanto
d
a susseguridad como a su eficacia.
do
rri 6.2.1. Prescripción de antidepresivos en la infancia y en la
u
c
ns
H
an
tra
á
m
adolescencia
Realizando una recopilación histórica sobre la indicación y uso de los antidepresivos en niños y adolescentes, en el año 2000 The Royal College of Paedriatrics and Child Health del Reino Unido recomendaba la utilización de
fármacos antidepresivos únicamente cuando no hubiese otra alternativa y su
indicación estuviese suficientemente justificada156. En el 2003, el Committee
70
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
ón
ci
on Safety of Medicines (CSM) desaconsejó el uso del citalopram, escitalopram, fluvoxamina, paroxetina, sertralina y venlafaxina en el tratamiento de
la depresión en menores de 18 años, y, con respecto a la fluoxetina señaló
que aunque no se recomendaba en la ficha técnica, el balance riesgo/beneficio de este fármaco parecía favorable157.
.
á
st
e Europea
El Committee on Human Medicinal Products de la Agencia
y
a
de Evaluación de Fármacos (EMEA)159 revisó, en el año 2005,
el
uso pediáic
trico de los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación
íl n de serotonina)
y IRSN (inhibidores de la recaptación de serotoninaayCnoradrenalina) y se
tic o pensamientos suiobservó una mayor frecuencia de hostilidad e intentos
c
á
160
cidas en comparación con el placebo. Sin embargo,
Pr este mismo organismo
e
concluyó al año siguiente que los beneficiosddel uso de la fluoxetina en el
a
tratamiento de la depresión en niños deuíocho
o más años, superaban los
161
G
riesgos potenciales, lo que se confirmó posteriormente
.
ta
es
Las recomendaciones emitidas
de por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitariosón(AEMPS) sobre la utilización de fármacos
i
antidepresivos en el tratamiento
ac de la depresión mayor del niño y el adoc
i
lescente indican que ni los
bl ISRS, con la posible excepción de la fluoxetina,
u
p utilizarse en menores de 18 años. Se hace menni la venlafaxina, deberían
la balance riesgo/beneficio de la fluoxetina, si bien se
ción también al favorable
e
sd de realizar más estudios para garantizar la seguridad de
apunta la necesidad
e
d este grupo de población162, 163.
este fármacosen
o
añ
H
an
En52007, un nuevo documento de la U.S. Food and Drug Administrade 164 con relación a la ideación y comportamiento suicida en jóvetion (FDA)
s
nesá que son tratados con fármacos antidepresivos ha señalado que los datos
m
odisponibles no son suficientes para excluir ningún fármaco de un aumento
rr id del riesgo de pensamientos y comportamientos autolesivos, principalmente
u
al inicio del tratamiento, autorizando únicamente la fluoxetina como fármasc
n
co para uso en niños y adolescentes con depresión mayor.
tra
En la tabla 17 se resumen las recomendaciones de diferentes instituciones sobre el uso de antidepresivos en niños y adolescentes.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
71
a
liz
a
u
En el año 2004 la Food and Drug Administration (FDA) advierte de
t
la posible asociación entre el consumo de antidepresivos y el incremento de
ac
ideación o intentos suicidas en niños y adolescentes, que junto con la falta de su
e
pruebas contundentes sobre la eficacia de los tratamientos farmacológicos,
nt
e
i
suscitó un recelo generalizado a la hora de prescribir estos antidepresivos
en
nd
e
este grupo poblacional.
p
158
ón
ci
Tabla 17. Uso de antidepresivos en la depresión mayor en niños y adolescentes
INSTITUCIÓN
RECOMENDACIÓN
Royal College of Paediatrics and Child
Health; 2000. Reino Unido.
– Uso de antidepresivos si no hay otra alternativa y si
existe indicación justificada.
Committee on Safety of Medicines
(CSM); 2003. Reino Unido.
– Fluoxetina: balance riesgo/beneficio favorable en
menores de 18 años.
– Se desaconsejó el uso de otros antidepresivos.
– Advierte de la posible asociación entre el uso de te
antidepresivos y el aumento de conducta o ideación
en
autolítica.
di
Food and Drug Administration
(FDA); 2004. EE.UU.
n
– Fluoxetina: único fármaco autorizado; no pe
descartable la aparición de ideación autolítica
tá en
mayor medida al comenzar con cualquier
es fármaco
y
antidepresivo.
Food and Drug Administration
(FDA); 2007. EE.UU.
Committee on Human Medicinal
Products de la Agencia Europea de
Evaluación de Fármacos (EMEA); 2005.
Agencia Española del Medicamento y
Productos Sanitarios (AEMPS); 2005-06;
España.
DM: depresión mayor
Fuente: elaboración propia
ca
i
– Fluoxetina: beneficio supera riesgo
ín potencial.
l
C de hostilidad y
– Advierte del posible aumento
pensamientos suicidas.ica
ct
– Fluoxetina: balance
ráriesgo/beneficio favorable.
P
d
– Necesariosamás estudios para garantizar seguridad.
uí
G
ta
es
de
– No deberían utilizarse
otros antidepresivos.
e
6.2.2. Eficacia de los diferentes
fármacos
ón
a
lic
6.2.2.1. IMAO
ci
b
pu de los IMAO en la depresión de niños y adolesLa evidencia de la eficacia
a
l 165. No hay estudios suficientes que justifiquen el uso
centes es muy limitada
e
d
s
de IMAO en la epráctica
clínica de la depresión de niños y adolescentes.
s
ño
d
6.2.2.2. Tricíclicos
a
5
ns
rri
u
c
H
an
tra
No sedehan observado resultados que indiquen una superioridad de los antidepresivos
tricíclicos frente al placebo en el tratamiento de la depresión en
ás
m
62, 64, 99, 165-167
.
oniños y adolescentes
d
6.2.2.3. ISRS
Fluoxetina
• Eficacia
Se ha observado que la fluoxetina (hasta 40 mg al día durante 7-12 semanas)
es eficaz en pacientes entre los 7 y los 18 años. Frente al placebo, la fluoxetina
72
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
mejora los síntomas depresivos e incrementa la remisión y la respuesta al tratamiento, presenta un impacto positivo en la mejoría clínica global y en la
gravedad de la depresión y no existen datos concluyentes sobre el impacto
funcional62. El estudio TADS obtuvo datos comparativos de la fluoxetina fren.
ón
te a placebo a las 12 semanas. Tras este período de seguimiento, la fluoxetina
i
c
(10-40 mg/día) obtuvo un porcentaje de respuesta del 61%, frente al 35% del
za
i
l
a
grupo placebo126. Por el contrario, en algún otro estudio de pequeño tamaño
tu
c
muestral se han comunicado respuestas similares entre el grupo placebo y el
a
tratado con fluoxetina168. Por último en un metaanálisis publicado en 2008 y su
e
en el que se combinaron tres ensayos clínicos aleatorizados, se mostró que
nt
e
i
la fluoxetina produce una mejoría clínica estadísticamente significativad dos
n
veces superior al placebo169.
pe
á
st
e
Por otra parte, la eficacia de la fluoxetina se ha relacionado
y con el graa
do de gravedad de la enfermedad, por lo que los resultados
ic clínicos serían
más favorables en pacientes con depresión mayor moderada
o grave169, 170,
lín
C
punto importante a la hora de valorar el tratamientoamás conveniente por
ic
parte de los clínicos.
ct
• Efectos adversos
uí
a
de
á
Pr
G cefalea, sedación, insomnio, vómiLos más frecuentemente observados fueron
ta rash cutáneo e hiperkinesia62, 126, 171.
tos, dolor abdominal y, en algunas ocasiones,
s
e
En el estudio TADS126 también se observó,
en el grupo tratado con fluoxetina,
de
n
una mayor frecuencia de otros efectos
adversos,
como euforia, ansiedad, agitaió
c
ción y auto-heteroagresividad,
aunque
en
general
de carácter leve.
a
rri
u
c
H
an
ns
tra
ic
bl
u
En cuanto a la ideación
suicida, en la guía NICE62 se recoge mayor ideap
a
l tratado con fluoxetina, si bien no se especifican los
ción suicida en el grupo
e
d
porcentajes en ambos
grupos de comparación, ni la significación estadística
es
del
entre ellos. En
ensayo
TADS126 el 27% de los pacientes presentaban inis
o
cialmente ideación
suicida según la escala CDRS-S y el 29% según la escala
añ
Suicidal 5Ideation Questionnaire–Junior High School version (SIQ-Jr). Tras
12 semanas
de tratamiento, la puntuación de estas escalas se redujo al 9,4%
de
s
en ála CDRS-S y al 10,3% en la SIQ-Jr en los cuatro grupos de tratamiento y
m
dosin que existiesen diferencias estadísticamente significativas entre ellos.
En el metaanálisis de Bridge et al. no se observaron diferencias estadísticamente significativas de riesgo agrupado entre los pacientes tratados con
placebo o con diversos antidepresivos (fluoxetina, paroxetina, sertralina, citalopram, escitalopram, venlafaxina y mirtazapina), por lo que se concluyó que
en relación con la ideación y la conducta suicida, los beneficios que se obtienen del tratamiento antidepresivo parecen ser mayores que los riesgos172.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
73
Paroxetina
La guía NICE recoge un estudio en el que una dosis de hasta 40 mg/día de
paroxetina durante 8-12 semanas aumenta la probabilidad de remisión en
.
pacientes de 12 a 18 años; posteriores estudios han señalado que este fárón
i
maco parece tener poco impacto sobre los síntomas depresivos o el estado
ac
iz
funcional. Así, no parecen existir diferencias significativas entre el grupo tral
a
tu
tado con paroxetina y el placebo, con tasas de respuesta clínica del 49-67%
c
a
para paroxetina y del 46-58% para placebo99, 166, 171, 173.
su
te
n
La paroxetina, en estos estudios, tuvo más efectos secundarios que
ie el
d
placebo, y consistieron en aparición de hostilidad, trastornos del sueño,n tempe
blor, cefalea, náuseas y mareo 62, 171, 173, 174.
á
a
ic
Sertralina
y
t
es
n
lí
La sertralina, en comparación con placebo, parece mostrar
un moderado
C
a Wagner et al.175 obgrado de eficacia en adolescentes, pero no en niños. iAsí,
c
t
servan una reducción significativa en las puntuaciones
de gravedad de los
ác
r
P
síntomas del trastorno depresivo en la escala CDRS-R
en el subgrupo de
de
adolescentes, pero no en el de niños.
uí
a
G adversos, se recoge la aparición
En relación con la aparición de efectos
ta
s
de náuseas, y en menor medida de ediarrea y vómitos62, 171, lo que podría fae
vorecer el abandono precoz del dtratamiento,
si bien no se han encontrado
n
171
ó
diferencias significativas con el
placebo
.
i
ac
Citalopram
H
an
ic
bl
la
pu
Un ensayo con citalopram
(hasta 40 mg/día durante 8 semanas) en niños y
de
s
jóvenes de 7 a 17
años
con
depresión mayor mostró una mejoría significae
d
tiva en los síntomas
depresivos medidos con la escala CDRS-R176, mientras
os
177
ñ
que en otro
a estudio no se observaron diferencias entre ambos grupos de
5 en las puntuaciones obtenidas en la escala Schedule for Affectratamiento
de
tive sDisorders
and Schizophrenia for school-aged children-Present episode
á
version
(K-SADS-P)
y Montgomery Asberg Depression Rating Scale (MAm
o
DRS).
Usala
et
al.,
combinando
en un metaanálisis los resultados de estos
rid dos estudios, observaron un moderado grado de eficacia del citalopram en
r
u
sc
el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes169, aunque de
n
tra
carácter no significativo.
Se citaron como efectos adversos más frecuentes, cefalea, rinitis, náuseas, diarrea e insomnio62, 171, 173.
74
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Escitalopram
Los estudios con este fármaco son escasos; en el estudio de Wagner et al.178
se observa que 10-20 mg al día de escitalopram durante ocho semanas en
.
pacientes de 6-17 años no producen cambios significativos en la Children’s
ón
i
Depression Rating Scale-Revised (CDRS-R), si bien al analizar por subgruac
iz
pos de edad, el escitalopram fue efectivo en el grupo de adolescentes (12-17
l
a
tu
años) y no en el de niños (6-11 años). Los efectos adversos más frecuentes
c
en este estudio fueron la cefalea (23%) y el dolor abdominal (11%), aunque u a
s
no se encontraron diferencias significativas con el grupo placebo.
te
en
i
nd
Tabla 18. Dosis habituales de los ISRS*en la depresión mayor del niño y
pe
adolescente
á
Fármaco**
Dosis inicio
(mg/día)
Incremento
semanal (mg)
Dosis efectiva
(mg)
Fluoxetina
10
10-20
20
Sertralina
25
12,5-25
50
Citalopram
10
10
Escitalopram
5
5
ca
ti20
c
rá 10
a
ic
y
t
es
Dosis máxima en
EC (mg)
lín
C
P
60
200
60
20
EC: ensayo clínico.
de
a
* Las dosis indicadas son orientativas. Todas las dosis
tienen que ser individualizadas y se ha
uí
de realizar un riguroso seguimiento por parte del
G especialista en salud mental. En general,
se debe iniciar el tratamiento con dosis bajastae ir incrementándolo progresivamente.
** Se recomienda habitualmente la administración
matutina.
es
e
Fuente: elaboración propia
d
ón
i
ac
lic
La fluoxetina es el único
ubfármaco autorizado por la FDA y la AEMPS para
p
el tratamiento de la depresión
en niños y adolescentes, y, por lo tanto, puede
la
ser considerada dedeelección, pero no el único que ha mostrado ser eficaz. El
resto de ISRS, aesexcepción de la paroxetina, podrían ser también consided
s
rados comooalternativas
a la fluoxetina. El médico es quien debe realizar la
elección del
añ fármaco teniendo en cuenta el perfil clínico del paciente (ca5 clínicas de la depresión, historia familiar y respuesta previa a
racterísticas
e
d
fármacos
específicos en familiares).
s
ns
rri
u
c
an
H
tra
do
á
m
6.2.2.4. ISRN: venlafaxina
Los resultados de los pocos estudios existentes que comparan la venlafaxina
con el placebo no son concluyentes, y así, la administración de hasta 225 mg
al día durante 8 semanas parece producir una pequeña mejoría en las tasas
de remisión, de respuesta al tratamiento o del estado funcional62. Por su parte, otros estudios no encuentran tales diferencias64, 99, si bien, al analizar por
subgrupos de edad se observaron mejores resultados en adolescentes que
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
75
en niños64, por lo que algunos expertos no desaconsejan este tratamiento
como alternativa cuando no ha habido respuesta a los ISRS. Los principales
efectos adversos de la venlafaxina fueron náuseas, anorexia, hipertensión y
taquicardia62, 64, 99, 173.
.
a
liz
a
u
6.2.2.5. Antagonistas α2 presinápticos: mirtazapina
t
En dos ensayos clínicos no se observaron diferencias entre el tratamiento
ac
con mirtazapina (15-45 mg al día, 8 semanas) o con placebo en relación con su
la reducción de síntomas depresivos en niños o adolescentes62, 99. Con relate
enel
ción a la aparición de efectos adversos, la mirtazapina puede incrementar
i
d
apetito, el peso corporal y producir somnolencia62.
en
6.2.3. Prevención de recaídas
ca
y
á
st
p
e
i aleatorizados
En la guía elaborada por NICE62 no se encontraron ensayos
lín
que abordasen la prevención de recaídas, por lo que se
C recomienda seguir
a
con la práctica clínica realizada en adultos. En este tsentido,
los jóvenes que
ic
c
responden a la medicación antidepresiva deberían
continuar
el tratamiento
rá
P
durante 6 meses tras la remisión clínica. Asimismo
recomiendan una retirade aunque la evidencia en que
da gradual del tratamiento, entre 6-12 semanas,
a
uí
se apoya no es clara62, 174.
G
a
st
En el estudio de Emslie et al. ellevado a cabo en niños y adolescentes
de tras tratamiento con fluoxetina, y se
se aborda la prevención de recaídas
n
ó
observa que, tras 36 semanas
ci de seguimiento, el 42% de los tratados con
a
fluoxetina sufrieron recaídas,
lic mientras que lo hicieron el 69% de los tratados
con placebo179.
ub
la
p
En resumen,dede los diferentes fármacos antidepresivos existentes, los
es los únicos eficaces, y la fluoxetina, el único recomendable
ISRS parecen dser
en el tratamiento
os de inicio. La posible aparición de ideación y conducta auñ
a
tolesiva hace necesaria la vigilancia del paciente, especialmente al inicio del
5
tratamiento,
si bien hay que tener en cuenta que los beneficios que se obtiede
nenáscon el tratamiento antidepresivo parecen ser mayores que los riesgos.
o
d
rri
u
c
m
ns
H
an
tra
76
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Resumen de la evidencia
Psicoterapia
TCC individual:
- A corto plazo, no fue significativamente diferente del placebo en pacientes
con depresión moderada-grave (126). Frente a sertralina (50 mg) (128), la TCC
individual obtuvo mayor respuesta que el tratamiento farmacológico, en un
grupo de pacientes con depresión leve-moderada.
1++
1+
- A largo plazo la TCC obtuvo similares tasas de respuesta que fluoxetina, y te
n
similares también a la combinación de fluoxetina y TCC (127).
ie
1++
TCC grupal:
1+
2+
1+
1+
o
d
rri
u
c
ás
m
2+
ns
H
an
tra
tá
nd
pe
- A corto plazo (8 semanas), la TCC grupal es un tratamiento eficaz enscuanto a
e
la reducción de síntomas en comparación con: lista de espera, noytratamiento
a
y cuidados habituales (62). Frente a otras intervenciones como
ic relajación,
entrenamiento de habilidades, automodelado y resoluciónín
de problemas, no
l
existe evidencia concluyente de que la TCC grupal sea más
C efectiva.
1+
2+
a
liz
a
tu
de
5
a
tic
c
TIP-A:
rá
- Existe evidencia de una mayor eficacia de Pla TIP en comparación con
e
pacientes en lista de espera o con cuidados
d habituales (62).
a
uí
Terapia psicodinámica individual: G
a
st se comparó con la TF, que obtuvo tasas
- Se incluyó solo un estudio donde
e
similares de eficacia. La evidencia
de(151).sobre la terapia psicodinámica en formato
individual, no es concluyente
n
ó
ci
a
Terapia familiar: lic
b
- Existe evidenciaude una mayor eficacia de la TF en comparación con un
p
grupo controla de pacientes en lista de espera (62).
l
e
d
- Frenteeas TCC individual y terapia de apoyo, la TF fue superior en la reducción
d
de sconflictos
familiares (62).
o
ñ
a
- Frente a la terapia psicodinámica individual, la TF obtuvo resultados similares
de eficacia, con un buen mantenimiento de los resultados en el tiempo
(151).
- La TF obtuvo tasas de remisión similares a los estudios de eficacia de TCC
o TIP (154).
Prevención de recaídas:
1
++
- Las sesiones de continuación y de recuerdo tras psicoterapia con TCC
aumentan la respuesta al tratamiento y reducen la posibilidad de recaídas
(127).
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
77
su
ac
.
ón
i
c
Tratamiento farmacológico
1++
1++
1+
De los diferentes fármacos antidepresivos existentes, los ISRS han
mostrado ser los únicos eficaces en el tratamiento de la depresión mayor
en niños y adolescentes (62, 165, 169).
Dentro de los ISRS, la fluoxetina es el único fármaco que ha mostrado ser eficaz y que está autorizado para el tratamiento de la depresión mayor en niños
y adolescentes (62, 126, 168, 169).
En adolescentes, la sertralina, citalopram y escitalopram han demostrado
eficacia (173, 175-178).
a
te
La eficacia de la fluoxetina está en relación con el grado de gravedad de
pe la
enfermedad, por lo que los resultados clínicos son más favorables en pacientes
á
t
con depresión mayor moderada o grave (126, 170).
es
y
a
c
Los efectos adversos del tratamiento de la depresión con ISRS
i no suelen ser
líncefalea, náuseas,
de carácter grave. Los más frecuentes son, la aparición de
1
C
irritabilidad, ansiedad y alteraciones del sueño y del apetito
a (62, 64, 99, 126, 171,
173, 174, 178).
tic
c
á
Pr
En las primeras semanas de tratamiento econ antidepresivos en niños y
d y conducta autolesiva, aunque
1
adolescentes, es posible la aparición de ideación
ía
no se ha demostrado un incremento de usuicidios
consumados (62, 126, 172).
G
ta
En relación con la ideación y la conducta
suicida, los beneficios que se obtienen
es
1
con el tratamiento antidepresivo
de (fluoxetina) son mayores que los riesgos (172).
n
ió
c
La tasa de recaídas son
menores
en aquellos pacientes tratados con fluoxetina
a
1
que en los que reciben
ic placebo (179).
l
b
pu
la
Recomendacionesde
s
de generales
Recomendaciones
os
El
añ tratamiento de la depresión en la infancia y en la adolescencia debería
5 ser integral, y abarcar todas aquellas intervenciones psicoterapéuticas,
3 de farmacológicas y/o psicosociales que puedan mejorar su bienestar y capacidad
funcional.
ás
m
+
++
+
+
o
d
rri
u
c
an
ns
tra
3
El manejo de la depresión debería incluir siempre cuidados clínicos estándar,
entendiendo como tales, psicoeducación, apoyo individual y familiar, técnicas
de resolución de problemas, coordinación con otros profesionales, atención a
otras comorbilidades y monitorización regular del estado mental.
3
Independientemente de la terapia utilizada, habría que conseguir siempre
una alianza terapéutica sólida y utilizar técnicas específicas para la infancia y
adolescencia, así como contar con los padres como parte fundamental del
proceso terapéutico.
H
78
liz
a
u
t
en
i
nd
1++
.
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Depresión mayor leve
D
GPC
D
En niños y adolescentes con depresión mayor leve y ausencia de factores de
riesgo, ideas/conductas autolesivas y comorbilidades, el médico de familia o
pediatra podrá dejar transcurrir un período de dos semanas de observación y
seguimiento de la evolución.
Durante este período, el profesional de atención primaria debería proporcionar
apoyo activo al niño o adolescente y su familia, facilitando pautas de hábitos de
vida saludable, psicoeducativas o de manejo de situaciones.
a
liz
a
tu
e
t
en
i
Si tras este período de observación persisten los síntomas depresivos, se
d
recomienda derivar al paciente a atención especializada en salud mental
3
en
p
infantojuvenil.
tá
es
Se deberá derivar inicialmente a salud mental infantojuvenil, a aquellos
y pacientes
a factores de
con depresión que presenten ideación o conductas autolesivas,
c
i
3
riesgo o comorbilidades graves, como abuso de sustancias
lín u otra patología
C
mental, aunque el grado de depresión sea leve.
a
tic
c
En atención especializada en salud mental infantojuvenil,
el tratamiento de
rá
B
elección de una depresión mayor leve será unaPterapia psicológica durante un
período de 8 a 12 semanas (sesiones semanales).
de
a
uí
G
Las modalidades de psicoterapia iniciales
recomendadas en la depresión
ta
B
mayor leve son la terapia cognitivo-conductual,
la terapia familiar o la terapia
s
e
interpersonal.
de
n
ó
Durante este período de terapia
psicológica, se deberá realizar un seguimiento
D
ci
regular de la evolución aclínica del niño o adolescente.
c
i
bl
u
p no se recomienda utilizar fármacos antidepresivos en el
Con carácter general,
B
la de los niños y adolescentes con depresión leve.
tratamiento inicial
e
sd
e
Depresión mayor
moderada
y grave
d
s
o
Todo
añ niño o adolescente con depresión mayor moderada-grave deberá ser
B
5 derivado inicialmente a salud mental infantojuvenil.
de
Siempre que sea posible, el tratamiento de inicio de la depresión moderada de
ás
m
adolescentes será mediante psicoterapia, al menos durante 8 a 12 semanas
GPC
o
d
rri
u
c
B
ns
an
H
tra
B
(mínimo 1 sesión/semanal). La terapia cognitivo-conductual y la terapia
interpersonal o familiar son las modalidades psicoterapéuticas que han
demostrado mejores resultados.
En la depresión grave en adolescentes, se recomienda utilizar inicialmente la
psicoterapia (terapia cognitivo conductual) junto con el tratamiento farmacológico
(fluoxetina). En casos individualizados podría utilizarse únicamente el tratamiento
farmacológico, siempre asociado a cuidados clínicos estándar.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
79
su
ac
.
ón
i
c
B
El tratamiento combinado de fluoxetina y terapia cognitivo conductual se
recomienda especialmente en aquellos casos de historia personal o familiar de
ideación y/o conductas suicidas.
3
En niños menores de 12 años se recomienda inicialmente la terapia cognitivoconductual o familiar. Si existe imposibilidad de aplicación o mala evolución, se
recomienda añadir tratamiento farmacológico (fluoxetina).
3
a
Antes de iniciar un tratamiento antidepresivo farmacológico, se recomienda
u
s
informar del motivo de la prescripción, de los beneficios que se esperan
e
alcanzar, del posible retraso del efecto terapéutico, de los efectos secundarios nt
ie
y de la duración del tratamiento.
A
A
3
D
D
B
o
d
rri
u
c
m
ns
an
tra
ás
3
H
80
de
d
en
p
Aunque no se ha demostrado un incremento de suicidios consumados en
niños
táefectos
s
y adolescentes, se recomienda vigilancia de la posible aparición de
e
adversos, especialmente de ideación o conducta suicida, sobrey todo en las
a
primeras cuatro semanas del tratamiento farmacológico.
ic
lín
C el tratamiento de
Los únicos fármacos antidepresivos recomendablesa en
c
la depresión moderada o grave de niños o adolescentes
son los ISRS. La
ti
fluoxetina es el fármaco con más ensayos que apoyen
ác su uso en estos grupos
r
de edad.
P
de
a
Según el perfil clínico del paciente (características
clínicas de la depresión,
uí
historia familiar e historia de respuesta G
previa en familiares), se podría elegir otro
ISRS (sertralina, citalopram o escitalopram).
ta
es
de
Tras la remisión del cuadro depresivo,
se recomienda continuar el tratamiento
n
farmacológico con ISRSiópor lo menos 6 meses (recomendable entre 6 y
12 meses) desde la remisión
ac del cuadro depresivo, con la misma dosis con la
ic remisión.
l
que se consiguió dicha
b
pu
lade un fármaco antidepresivo se recomienda que se realice de
La suspensión
e
forma gradual.
Si los síntomas reaparecen, se ha de instaurar de nuevo el
sd farmacológico.
tratamiento
e
d
s
o
La
añ evidencia actual no permite recomendar la utilización de antidepresivos
5 tricíclicos, paroxetina, venlafaxina o mirtazapina en el tratamiento de la depresión
mayor de niños y adolescentes.
Deberá considerarse el ingreso hospitalario de niños o adolescentes con
depresión mayor:
– si existe un elevado riesgo de suicidio
– si la depresión es grave y se acompaña de síntomas psicóticos
– cuando se asocien comorbilidades graves
– cuando existan razones que dificulten un adecuado seguimiento y control
ambulatorio.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
c
liz
a
tu
.
ón
i
c
7.Tratamiento combinado y
estrategias en la depresión
resistente
Preguntas para responder:
a
liz
a
tu
n
• ¿ Cuál es el papel del tratamiento combinado en la depresión mayor
ie
d
del niño y del adolescente?
en
á
• ¿Qué estrategias pueden seguirse en la depresión resistente?
st
te
p
e
y
• ¿ Cuál es la eficacia y las indicaciones de la terapia electroconvulsiva
a
c
en la depresión mayor del niño y adolescente?
ni
lí
C
a
tic
c
á
7.1. Tratamiento combinado de la depresión
mayor
Pr
e
d
ía
u
7.1.1. El estudio TADS
G
ta Health (NIMH) financió el estudio
En 1999, el National Institute of Mental
s
e
TADS (Treatment for Adolescents eWith Depression Study), que fue llevado a
d
cabo en 13 centros académicosónde los EE.UU. con una muestra de 439 adoci diagnóstico de depresión mayor (DSM-IV),
lescentes entre 12 y 17 años acon
c
i
180
la mayoría de ellos con una
bl o más comorbilidades . El diseño fue el de un
u
ensayo controlado y aleatorio,
con el objetivo principal de evaluar la eficacia
p
la (12 y 36 semanas, respectivamente), del tratamiento
a corto y largo plazo
e
con fluoxetina, ede
sd la terapia cognitivo-conductual o de la combinación de
d comparados con placebo181.
ambos, todossellos,
o
añ
Tras
5 12 semanas de tratamiento, se observó que la combinación de fluoxee produjo una mejoría clínica significativa en el 71% de los pacientes
tina ydTCC
s
á
adolescentes
con depresión de moderada a grave, mediante valoración de la
m
escala CDRS-R. Para los otros grupos de tratamiento, los porcentajes de reso
d
ns
rri puesta fueron de un 61% para la fluoxetina, de un 43% para la TCC y de un
u
126
c
an
H
tra
34% para el grupo placebo . El tratamiento combinado también obtuvo mejores resultados que el resto de tratamientos en la escala CGI-I (Clinical Global
Impressions-Improvement), K-SADS-P/L (Schedule for Affective Disorders and
Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime Version) y en la
valoración del estado funcional (según la escala CGAS, Children’s Global Assessment Scale), la carga global de la enfermedad (según la escala HoNOSCA,
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
81
su
ac
.
ón
i
c
Health of the Nation Outcome Scales,) y de la calidad de vida (según la PQLES-Q, Pediatric Quality of Life Enjoyment and Satisfaction Questionnaire)182.
Al inicio del estudio, entre el 27 y el 29% de los pacientes presentaban,
.
según las escalas CDRS-S y SIQ-Jr, ideación suicida, la cual se redujo en
ón
i
c
todos los grupos de tratamiento, aunque en el de terapia combinada fue en
za
i
l
a
el único que lo hizo de forma significativa126. En el estudio TADS también se
tu
c
observó que el tratamiento combinado resultó ser especialmente eficaz en
a
adolescentes con un grado de depresión moderada y presencia de distorsio- su
e
nes cognitivas depresógenas, mientras que en niveles más altos de gravedad,
nt
e
i
añadir TCC a la fluoxetina no supone un beneficio significativo en el tratad
n170
miento a corto plazo, así como en niveles bajos de distorsión cognitiva
pe .
á
st
e
Con los resultados obtenidos a corto plazo por el estudio
y TADS, sus
autores recomendaron, al igual que la guía NICE, utilizar lacafluoxetina para
i
los casos de depresión moderada-grave, haciendo especial
lín énfasis en la moC
nitorización de los posibles efectos adversos. También
a se recomendó una
tic aquellos adolescenmayor accesibilidad a la TCC, fundamentalmente cpara
rá
tes con historia personal o familiar de suicidio,Pdebido
al posible beneficio
e
que supone añadir TCC a la fluoxetina para prevenir
la
conducta
suicida183.
d
uí
a
A las 36 semanas de tratamiento ,Gse observó una convergencia de los
a
resultados, con una mejoría clínica enstlos tres grupos de tratamiento, si bien,
e
el tratamiento con fluoxetina sola
de o en combinación con la TCC produjo
n sola. Respecto a la ideación y conducta
una mejoría más rápida que laóTCC
i
suicida, disminuyó especialmente
con la terapia combinada o la TCC. Los
ac
c
i
l
actos con intencionalidadb suicida fueron más frecuentes en pacientes que tou
maban fluoxetina sola p(15%)
que en los que realizaron TCC (6%) o terapia
a
l podría indicar que la TCC tiene un efecto protector
combinada (8%), loe que
d
o que podría incrementar
la seguridad del paciente.
es
127
ns
rri
u
c
H
an
tra
d
s
o
En cuanto
al mantenimiento de los resultados en el tiempo, el tratamienañ
to combinado
fue el que obtuvo mejores resultados a las 12 semanas, mientras
5
e 36 semanas, este porcentaje fue similar en todos los grupos, lo que
que adlas
s
á
sugeriría
la importancia del mantenimiento de los tratamientos en el tiempo.
m
o
d
En resumen, en el estudio TADS se concluye que en adolescentes con
depresión moderada a grave, la utilización de fluoxetina sola o en combinación con TCC parece acelerar la respuesta clínica, y el complementar la medicación con la terapia cognitivo-conductual puede aumentar la seguridad
del paciente al reducir la intencionalidad suicida. El balance riesgo/beneficio
del esquema de tratamiento combinado parece ser superior a la monoterapia, bien con fluoxetina bien con TCC.
82
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
7.1.2. El estudio ADAPT
El estudio ADAPT (Adolescent Depression Antidepressant and Psychotherapy Trial)184 es un ensayo multicéntrico aleatorio y controlado llevado a
cabo en seis centros de salud mental de Manchester y Cambridge (Child and
n.
ó
i
Adolescent Mental Health Services, CAMHS). La muestra fue de 208 adolesac
centes de entre 11 y 17 años, diagnosticados o con probabilidad de presentar
iz
l
a
depresión mayor moderada o grave. Los autores excluyeron a todos aquetu
c
a
llos que estaban a tratamiento con antidepresivos o que por sus condiciones
u
s
clínicas precisaban iniciarlo de forma inmediata.
e
t
en
Antes de ser incluidos en el estudio, a los pacientes se les ofreció, y siemdi
n
pre que no la hubieran tenido ya antes, una breve intervención psicoeducativa.
pe
á
t
Si no se producía ninguna mejoría, los participantes se aleatorizaron
en el
es
grupo de ISRS o de ISRS + TCC durante 12 semanas, seguido de
y una fase de
a
mantenimiento de 16 semanas. El ISRS utilizado fue la fluoxetina
con una
ic
n
í
dosis inicial de 10 mg/día, que se incrementó a 20 mg/día si
l era bien tolerada,
C
y, en caso de necesidad, hasta un máximo de 60 mg/día.a El tratamiento psicoc
i
terapéutico consistió en 12 sesiones de TCC (una porctsemana),
seguidas de seá
r
siones de mantenimiento cada 15 días y una sesión
final
a
las
28 semanas
(total
P
e
de 19 sesiones). Además, todos los participantes
recibieron
cuidados
habituad
a
les (monitorización regular de su estado mental,
psicoeducación, medidas de
uí
G familias, técnicas de resolución de
apoyo tanto a los adolescentes como a sus
ta
problemas, atención a las posibles comorbilidades
y coordinación con otros
es
e
profesionales, como profesores o trabajadores
sociales).
d
ón
i
La principal medida deacresultado
fueron los cambios producidos en la
c
i y adolescentes, en que ambos grupos mostraescala HoNOSCA para niños
l
b
ron importantes mejorías,
pu aunque sin que se observarsen diferencias entre
ellos a las 28 semanaslade tratamiento. Tampoco se observaron diferencias ene
tre los grupos a lasdhora de evaluar los resultados de las variables secundarias
e
d y MFQ (Mood and Feelings Questionnaire) y esta ausencia
CDRS-R, CGAS
s
o
de diferencias
se
mantuvo tras ajustar los datos por edad, sexo, gravedad, coañ calidad y duración del tratamiento psicoterapéutico recibido.
morbilidades,
5
de
s
á El porcentaje de respuesta obtenido por este estudio a las 12 semanas fue
ns
m
odel 40%, algo más baja que la observada en otros estudios, lo que podría ser ded
i
bido
a la exclusión de aquellos pacientes que respondieron a una breve intervenrr
u
ción
psicoeducativa.
A las 28 semanas, la tasa de respuesta fue cercana al 60%.
c
H
an
tra
En el estudio ADAPT se concluye que:
• Una breve intervención psicoeducativa previa de dos semanas de
duración podría ser efectiva en una proporción de los adolescentes
derivados al servicio especializado de salud mental con depresión
mayor moderada-grave.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
83
• L
os ISRS, en concreto la fluoxetina, junto a los cuidados estándar
habituales, serían el tratamiento de elección en los adolescentes
con depresión mayor moderada o grave y que no respondieron a la
intervención psicoeducacional inicial.
• L
os cuidados estándar más la fluoxetina, asociados o no a la TCC,
a
producen una mejoría clínica consistente en una reducción de los
liz
a
tu
síntomas, ideación o conducta suicida y una mejora también de la
ac
función psicosocial.
su
e
• L
a respuesta clínica al tratamiento puede tardar hasta dos semanas en
nt
e
i
algunos pacientes. Tras siete meses de tratamiento, únicamenteduno
n
de cada 10 adolescentes presentaron una respuesta mínima openula al
á
tratamiento con fluoxetina.
st
e
y
• L
a terapia combinada de fluoxetina y TCC no se asocia a un
a incremento
c
de ideación o conducta suicidas.
ni
lí
C
• No existe evidencia de que la TCC añadida
a al tratamiento con
tic la conducta suicida.
fluoxetina tenga un efecto de protección sobre
c
á
Prla probabilidad de que el
• Si se realizan cuidados clínicos estándar,
e
d la fluoxetina incremente las
síndrome de desinhibición producidoa por
í
autolesiones o la violencia hacia losu demás es insignificante.
G
ta
s
e
e
d
7.1.3. Otros estudios
n
ió 152 adolescentes con depresión mayor, se
Un estudio llevado a cabo con
c
a
diseñó con el objetivo de lcomprobar
el efecto de un programa de TCC (5-9
ic
b
u
sesiones de TCC individual)
añadido
a los cuidados habituales en atención
p
primaria. Se comparólaun grupo que recibió cuidados habituales y ISRS frene
te a otro grupo que,
sd además de ésto, recibió TCC. Se realizó un seguimiento
e
de 52 semanasd desde el inicio de la intervención, y se encontró una ligera
s
tendencia favorable,
aunque no significativa, hacia el grupo que recibió la
ño
a
TCC en5el CES-D, siendo los adolescentes con depresión moderada los que
más se
debeneficiaron de la intervención con TCC. No se encontraron diferens
ciasá entre los grupos en cuanto a tasas de recuperación en el seguimiento185.
m
do
128
H
an
tr
Melvin et al. (2006) realizaron un ensayo aleatorizado y controlado
rri
u
con
el
fin de evaluar la TCC (12 sesiones de 50 minutos de frecuencia semac
s
nal), la sertralina (25 mg/día durante una semana, que se podía incrementar
an
hasta 50 mg/día) y la combinación de ambos tratamientos. La muestra fue de
73 adolescentes entre 12 y 18 años con criterios DSM-IV de depresión mayor
leve-moderada, distimia u otros trastornos depresivos no especificados, y se
excluyeron aquellos adolescentes con conducta o ideación suicida en el momento del estudio. Tras 12 semanas de tratamiento, los resultados obtenidos
84
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
ón
ci
por el grupo combinado no difirieron de los obtenidos por el de la TCC o
la sertralina sola; la respuesta obtenida con la TCC fue significativamente
mejor que la del grupo de la sertralina, aunque habría que tener en cuenta
aspectos como la baja dosis del fármaco empleada o el ser pacientes con de.
ón
presión mayor leve-moderada, por lo que estos resultados a favor de la TCC
i
ac
se deben interpretar con cautela. Teniendo en cuenta las limitaciones de este
iz
l
a
estudio, tanto la TCC como la sertralina podrían ser recomendadas para el
tu
c
tratamiento de la depresión mayor, al mostrar un porcentaje de respuesta
a
equivalente. Tras el tratamiento a corto plazo, los tres grupos mostraron me- su
e
jorías en las medidas de resultado, que se mantuvieron seis meses después.
nt
e
i
La evidencia no apoya la hipótesis de que la terapia combinada fuese supend
rior a los tratamientos realizados de forma independiente (tabla 19).pe
tá
es
Tabla 19. Resumen de los resultados obtenidos por los estudios de ytratamiento
a
combinado
ic
Estudio
Clarke et
al. (2005)
(185)
Duración
Tratamiento
152 adolescentes.
52 semanas
– Tratamiento
habitual + ISRS.
– TCC (5-9 sesiones)
+ tratamiento
habitual + ISRS.
12-18 años
73 adolescentes.
12 a 18 años
Melvin et
al. (2006)
(128)
Riggs et
al. (2007)
(186)
126
adolescentes.
TADS
(2007)(127)
439
adolescentes.
13 a 19 años
os
s
de
de
la
36 semanas
o
ns
d
rri
u
c
an
H
tra
5
añ
208
adolescentes.
28 semanas
11 a 17 años
ác
r
P
Resultados
Ligera tendencia favorable
hacia el grupo que recibió TCC.
– TCC (12 sesiones)
– Sertralina (25 mg/
dia hasta 50 mg/
dia)
– Tto combinado
DM levemoderada.
Tto combinado igual resultado
que grupo TCC o que grupo
de sertralina.
– Fluoxetina (20 mg/
dia) + TCC
– Placebo + TCC
DM
moderadagrave.
- CDRS: mayor eficacia de
fluoxetina + TCC.
– Fluoxetina (20 mg/
dia, hasta 40 mg/
dia)
– TCC (15 sesiones)
– Tto combinado
DM
moderadagrave.
12 semanas: Tto combinado
mejor que fluoxetina, TCC o
placebo.
– Fluoxetina (20 mg/
dia, hasta 60 mg/
dia)
– Fluoxetina + TCC
(12 sesiones)
DM
moderadagrave.
ón
i
ac
lic
b
pu
16 semanas
a
tic
lín
C
DM
moderadagrave.
ta
12 semanas
12 a 17 años
de
ADAPT
s
á
(2007)(184)
m
Tipo de
depresión
Población
de
es
u
G
ía
de
No se encontró diferencia
entre los grupos en cuanto
a recuperación en el
seguimiento.
Grupo de TCC mejor que
grupo de sertralina.
- CGI: sin cambios.
36 semanas: convergencia
de resultados entre fluoxetina,
TCC y Tto combinado.
Sin diferencias significativas
entre grupo de fluoxetina o
fluoxetina más TCC.
Fuente: elaboración propia
El objetivo del ensayo llevado a cabo por Riggs et al. (2007)186 fue evaluar el
efecto de una dosis de 20 mg diarios de fluoxetina frente al placebo, en 126
adolescentes con depresión mayor (moderada-grave), trastornos por abuso de
sustancias y problemas de conducta. Los autores excluyeron los pacientes con
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
85
alto riesgo de suicidio. Ambos grupos de tratamiento (fluoxetina o placebo)
recibieron sesiones semanales de TCC. Antes o después de éstas, una enfermera controlaba la adherencia y la aparición de efectos adversos, siendo las
principales variables de resultado, las puntuaciones obtenidas en las escalas
.
ón
CDRS-R y CGI-I. Tras 16 semanas de tratamiento, la fluoxetina + TCC fue
i
ac
significativamente más eficaz que el placebo + TCC en la escala CDRS, pero
iz
l
a
no en la CGI, en donde los resultados entre ambos grupos fueron similares.
tu
c
En ambos grupos se obtuvo una disminución del consumo de sustancias y
a
de los trastornos de conducta, aunque las diferencias entre ambos no fueron su
e
estadísticamente significativas.
nt
e
7.2. Estrategias en depresión resistente
á
t
es
di
n
pe
y ISRS, psicoA pesar de haberse demostrado la eficacia del tratamiento con
a
c
terapia o ambos, en la depresión mayor del niño y del adolescente,
al menos
i
lín
un 40% de estos pacientes no muestran una adecuada C
respuesta
y solo una
a 188. No existe una detercera parte muestran una completa remisión clínicaic187,
t
c
finición consensuada de cuándo la depresión de un
rá niño o adolescente debe
considerarse resistente. Siguiendo los criteriosPde la depresión del adulto
de
podríamos definirla como aquella que no amejora
tras dos o más ensayos
uí
con fármacos de acción antidepresiva contrastada,
administrados en dosis
G
terapéuticas y durante el tiempo adecuado.
ta
ns
rri
u
c
H
an
tra
es
e
d
Es preciso diferenciar el concepto
de depresión resistente de aquellos
n
ó
pacientes que no responden a iun primer tratamiento inicial, que serían aqueac
llos que no presentan una mejoría
clínica tras un único ensayo de tratamienic
l
b
to, tanto farmacológicoucomo
psicoterapéutico. En estos casos se deberán
p
verificar siempre la presencia
de los factores expuestos en la tabla 20.
la
e
sd
Tabla 20. Principales
factores que revisar ante la falta de respuesta terapéutica
de
sla depresión
en
o
añ
5
– Revisión del diagnóstico.
de de dosis farmacológica terapéutica máxima eficaz durante un período adecuado.
– Empleo
s
á
m– Revisión de la duración de la psicoterapia y exposición mantenida a factores vitales
o
d estresantes.
– Potenciación de la conciencia de enfermedad, motivación al cambio y adherencia al
tratamiento.
– Revisión de posible comorbilidad con otras enfermedades médicas o trastornos mentales:
ansiedad, distimia, abuso de sustancias adictivas o trastornos de la personalidad.
Fuente: elaboración propia
86
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Una posible opción terapéutica ante depresiones que no responden a tratamiento sería la derivación del niño/adolescente a un hospital de día psiquiátrico, nivel intermedio entre el tratamiento ambulatorio y el hospitalario. La
depresión grave y acompañada de otro tipo de psicopatología (problemas de
.
ón
personalidad, disfunción familiar, desadaptación a la escuela, etc.) sería una
i
ac
de las indicaciones para tratamiento intensivo desde este tipo de centros. Sin
iz
l
a
embargo hay que tener en cuenta que aunque este recurso asistencial está
tu
c
creciendo significativamente en los últimos años, no está disponible aún en
a
todos los servicios de salud de las comunidades autónomas españolas.
su
e
nt
e
i
No se dispone de ensayos clínicos realizados en niños o adolescentes
nd
con depresión resistente y son muy escasos los estudios que abordan
pe las
pautas que se deben seguir ante un cuadro depresivo que no sresponde
a
tá
e y multiun tratamiento inicial. El único ensayo aleatorizado, controlado
y
a la eficacia del
céntrico es el estudio TORDIA189 con el objetivo de evaluar
c
i
tratamiento farmacológico, psicoterapéutico o la combinación
lín de ambos, en
C
pacientes adolescentes que no responden a un primer
a tratamiento con un
tic de entre 12-18 años
ISRS. En este estudio, se incluyeron 334 adolescentes
c
á con ISRS durante las
con depresión mayor moderada-grave a tratamiento
Pr
e
últimas ocho semanas (al menos en las cuatro
d últimas deberían haber recia
í
bido 40 mg al día de fluoxetina o su equivalente:
40 mg de paroxetina, 40 mg
u
G
de citalopram, 20 mg de escitalopram oa 150 mg
de sertralina). Se excluyeron
t
aquellos participantes con dos o más
es intentos previos de tratamiento con
ISRS, historial de no respuesta a la
devenlafaxina o a la TCC. Fueron excluidos
n
aquellos participantes que estaban
recibiendo en ese momento TCC, pero
ió
no aquellos que estaban o chabían
estado con otras modalidades de psicoteac
i
rapia individual.
bl
u
p
la fueron aleatorizados a uno de los cuatro tratamienLos participantes
e
sd de 12 semanas: 1) cambio a un segundo ISRS; 2) camtos, con una duración
e
d 3) cambio a un segundo ISRS + TCC; 4) cambio a venbio a venlafaxina;
s
o
lafaxina + TCC.
Las dosis de los ISRS fueron: una dosis inicial de 10 mg al
añ
5
día durante la primera semana y 20 mg/día durante las semanas 2 a 6, con la
dede incrementar hasta 40 mg/día si la mejoría clínica era insuficiente.
opción
s
á
La
m dosis de venlafaxina fue de 37,5 la primera semana, incrementándose
o
d progresivamente hasta 150 mg en la cuarta semana, con la opción de incre-
ns
rri mentar hasta 225 mg en la sexta semana. La TCC fue realizada por profesiou
c
H
an
tra
nales expertos, enfatizando en la restructuración cognitiva y la activación del
comportamiento, en la regulación de las emociones, las habilidades sociales
y la solución de problemas, con sesiones conjuntas de padres-hijos para mejorar el apoyo, disminuir las críticas y aumentar la comunicación y la solución de problemas. Se realizó una sesión semanal de 60-80 minutos durante
las 12 semanas, de las que de 3 a 6 fueron sesiones familiares.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
87
Las variables de resultado primarias fueron los cambios en las escalas Clinical Global Impressions-Improvement (CGI-I) y Children’s Depression Rating
Scale-Revised (CDRS-R). Para las variables secundarias se utilizaron el Beck
Depression Inventory (BDI), el Suicidal Ideation Questionnaire-Junior High
School version (SIQ-Jr) y el Children’s Global Adjustment Scale (CGAS).
.
La opción de combinar TCC con otro fármaco (ya sea un segundo
t
ISRS o venlafaxina) obtuvo un mayor porcentaje de respuesta que cambiar
ac
únicamente a otro fármaco (55% frente a 41%), por lo que fue estadística- su
e
mente significativa la diferencia entre ambos grupos. Sin embargo, las tasas
nt
e
i
de respuesta entre cambiar a un segundo ISRS o a venlafaxina, fueron dsimin
lares (48% frente a 47%). En ambos casos, no se observaron diferencias
pe en
los resultados obtenidos en las escalas CGI-I y CDRS-R, ni tampoco
tá en los
es
cuestionarios BDI y SIQ-Jr.
y
liz
a
u
a
ic
Hubo diferencias significativas en la respuesta al tratamiento
del grupo
lín
C
de la TCC según el lugar donde fuese llevada a cabo, mientras
que no se oba
tic
servaron tales diferencias con el tratamiento farmacológico.
Se observó un
c
rá
mayor porcentaje de pacientes con hipertensión Pdiastólica,
taquicardia y proe
blemas dermatológicos en el grupo tratado con
venlafaxina
que en el tratado
d
a combinado mejorase la tasa de
í
con ISRS. No se observó que el tratamiento
u
G con la medicación sola.
ideación y conducta suicida, en comparación
ta
es
Conviene tener en cuenta que
de en este estudio se incluyeron solo adon no respondieron a un tratamiento previo
lescentes con depresión mayoróque
i
con ISRS, y no solo pacientes
ac no respondedores a fluoxetina, sino también a
c
li
otros ISRS (paroxetina, bcitalopram,
escitalopram o sertralina). Los autores
u
han considerado todospestos fármacos de igual eficacia, cuando se ha obsera la paroxetina no está demostrada y que la obtenida
lde
vado que la eficacia
e
d
por el citalopram,
es escitalopram y sertralina es inferior a la de la fluoxetina,
d
por lo que únicamente
los pacientes a tratamiento con fluoxetina podrían
os de no respondedores.
ser etiquetados
ñ
a
5
e
d
7.3.
ás Terapia electroconvulsiva
m
doLa terapia electroconvulsiva (TEC) consiste en provocar, con finalidad tera-
ns
rri péutica, una crisis comicial generalizada a través de una estimulación elécu
c
H
an
tra
trica del sistema nervioso central. No es una práctica habitual en niños y
adolescentes y su utilización es controvertida en este grupo de edad62, 119, 190.
No existen estudios de buena calidad metodológica que evalúen la eficacia de la TEC en este grupo de edad62, 190. La información procedente de estudios retrospectivos abiertos y de series de casos indican una tasa de mejora
88
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
ón
ci
entre el 60-80% para la depresión mayor191, e incluso tasas de respuesta del
100%, aunque esos estudios también incluyeron otras comorbilidades junto
con el trastorno depresivo mayor192.
.
n
La guía NICE62 recoge una serie de parámetros prácticos para el uso
ió
c
a
de la TEC en adolescentes propuestos por la American Academy of Child
iz
l
a
and Adolescent Psychiatry (AACAP) del año 2002. Este mismo organismo
tu
en una publicación del año 2004192 indica que antes de que un adolescente
ac
sea considerado para TEC debe presentar:
su
e
nt
e
i
1. Diagnóstico: depresión mayor grave, persistente o manía con do sin
n
síntomas psicóticos, trastorno esquizo-afectivo o menos frecuente,
pe
esquizofrenia.
tá
es
y deben ser
2. Gravedad de los síntomas: los síntomas del paciente
a
c
i
graves, persistentes y significantemente discapacitantes,
o que
lín o beber, alto
pongan en peligro su vida, como negarse a comer
C
riesgo de suicidio, manía y psicosis graves. ica
t
ácal menos dos intentos
r
3. Falta de respuesta al tratamiento de
P
farmacológicos acompañados por otras
de modalidades de tratamiento
a
adecuado. La TEC podría ser considerada
precozmente en aquellos
uí
G
casos en los que:
ta
a. Los intentos con la medicación
adecuada no fueron posibles
es
debido a la intolerancia
de por parte de los pacientes al tratamiento
farmacológico. ión
ac
b. Los adolescentes
ic tienen gran afectación general que les impide
l
b
tomar la medicación.
pu
c. La espera
la de respuesta del tratamiento psicofarmacológico
e
podría
sd poner en peligro la vida del adolescente.
de
Efectos adversos
os
añ
5
Los estudios
en niños y adolescentes raramente informaron de efectos ade190
d
versos
y
no
se encontró ninguno que aportara evidencia en relación al
ás de la TEC sobre el desarrollo cerebral. Los efectos podrían ser los
impacto
m
domismos que en adultos, y podría causar amnesia retrógrada y anterógrada.
rri En algunos casos es difícil diferenciar los efectos de la TEC de los síntomas
u
c
H
an
ns
tra
de la propia enfermedad62. También puede producirse epilepsia prolongada
y existen riesgos asociados a la anestesia general. Otros efectos adversos
menos graves pueden ser: dolor de cabeza, nauseas, vómitos, dolor muscular,
confusión y agitación, que no suelen persistir más allá del día de tratamiento.
En adultos, la tasa de mortalidad asociada a la TEC es de 2,2/ 10 000 y la asociada a la anestesia, del 1,1/ 10 000. Se piensa que en adolescentes no existe
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
89
una tasa adicional de riesgo de la TEC ni un riesgo incrementado en las
complicaciones relacionadas con la anestesia en el período de recuperación
inmediato192. No obstante, el informe de la NICE sobre la TEC publicado
en el año 2003193 comunica que los riegos pueden verse incrementados en
niños y jóvenes, y, por tanto que los médicos deberían tener una precaución
particular al considerar este tratamiento en este grupo de edad.
Contraindicaciones
Aunque no existen suficientes datos, la literatura disponible demuestra conte
en
traindicaciones similares a las encontradas en adultos. Entre ellas estarían:
i
d
tumores del sistema nervioso central asociados con hipertensión intracraen
p
neal, infección respiratoria grave e infarto de miocardio reciente192
tá.
Resumen de la evidencia
Tratamiento combinado
lín
C
a
ic
y
es
a
tic
c
á eficaz en la depresión mayor
– El tratamiento combinado resultó ser especialmente
Pder TCC
moderada; en la depresión grave la combinación
y fluoxetina no supuso un
e
den el tratamiento a 12 semanas.
beneficio significativo frente a la fluoxetina sola
a
í
– A largo plazo se observó una convergenciaude resultados, con importantes porcentajes
G
de mejoría en los tres grupos, si bien, el atratamiento con fluoxetina sola o en combinación
strápida que la TCC sola. Los pacientes tratados
con la TCC produjo una mejoría más
e
solo con fluoxetina tuvieron el doble
de probabilidades de presentar una conducta
de realizaban TCC, lo que podría indicar que la TCC
suicida que aquellos que también
n
ó
tiene un efecto protector o ique
c incrementa la seguridad del paciente.
a
– El tratamiento combinado
lic obtuvo el mejor resultado de mantenimiento en el tiempo.
El hecho de que la b
fluoxetina obtenga mejores resultados que la TCC a corto plazo
u
pero no en la obtención
de respuesta sostenida indica la importancia de mantener el
p
la
tratamiento psicoterapéutico
a largo plazo.
e
d
s (184)
Estudio ADAPT
de
s TCC al tratamiento farmacológico no mejora las variables clínicas en
– El añadir
ño
adolescentes
con depresión mayor moderada o grave, y no se observan diferencias
a
5entre ambos grupos de tratamiento en la escala HoNOSCA, CDRS-R, MFQ y CGAS.
Estudio TADS (126, 127, 170, 180-183)
1++
o
d
rri
u
c
m
ns
an
tra
ás
1++
de – Los ISRS, en concreto la fluoxetina, junto a los cuidados estándar habituales, son
una opción razonable para el tratamiento de adolescentes con depresión moderada
o grave.
– La respuesta clínica al tratamiento puede tardar hasta dos semanas en algunos
pacientes. Tras siete meses de tratamiento, solo uno de cada 10 adolescentes presentó
una respuesta pequeña o nula al tratamiento con fluoxetina.
– La terapia combinada de fluoxetina y TCC no se asoció a un incremento de ideación o
conducta suicidas y no se encontró que la TCC añadida al tratamiento con fluoxetina
tuviese un efecto de protección sobre la conducta suicida.
H
– Si se realizan cuidados clínicos estándar, la probabilidad de que el síndrome de
desinhibición producido por la fluoxetina incremente las autolesiones o la violencia hacia
los demás, es casi inapreciable.
90
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
Estrategias en depresión resistente
Estudio TORDIA (189)
1+
.
– En adolescentes con depresión moderada-grave que no responden a un tratamiento
inicial con un ISRS, la combinación de TCC y el cambio a otro antidepresivo presenta
una mayor probabilidad de respuesta que únicamente el cambio de antidepresivo.
a
– La eficacia de cambiar a un segundo ISRS fue similar a la de cambiar a venlafaxina,
aunque con menor número de efectos adversos.
Terapia electroconvulsiva
2
+
te
n
La evidencia de la efectividad de la TEC en la depresión mayor en adolescentesees
i
d
limitada por la falta de estudios controlados. Estudios de casos sugieren que podría
n
ser efectiva en ciertas situaciones de depresión mayor del adolescente. No
pe existe
evidencia en niños preadolescentes (62, 190, 192).
á
st
e
El efecto secundario más frecuente de la TEC es la pérdida de memoria;
y no se conocen
2
a192).
los efectos que pueda tener sobre el cerebro en desarrollo (62, 190,
c
i
lín
C
La TEC es una intervención reservada únicamente para pacientes con sintomatología
a
2
grave y persistente que no hayan respondido a otro tipoticde tratamiento o en los que
c
exista una situación de amenaza grave para su vida (62,
á 192).
Pr
de
a
Recomendaciones
uí
G
Ante un paciente que no mejora tras laainstauración de un tratamiento, se recomienda
st
revisar el diagnóstico y verificar el e
cumplimiento
terapéutico. Cuando el tratamiento
3
sea de tipo farmacológico, se debe
e confirmar que se está dando el fármaco en el
d
tiempo y dosis adecuadas. n
ó
Cuando el paciente no mejore
ci tras una terapia psicológica, se ha de verificar que se
a
3
haya administrado el tiempo
ic y el número de sesiones adecuados.
bl con depresión mayor moderada que no respondan a una
En aquellos pacientes
u
pespecífica, se recomienda combinar terapia cognitivo-conductual
B
terapia psicológica
lafarmacológico
con tratamiento
del grupo ISRS.
de
s
Si se produce
respuesta
al
tratamiento,
este deberá continuarse por lo menos
de (recomendable entre 6 y 12 meses) tras la remisión del cuadro
seis meses
3
s
depresivo.
ño
a
5En adolescentes con depresión moderada-grave que no respondan a un tratamiento
B e inicial con ISRS, se recomienda combinar terapia cognitivo conductual y cambiar a
d otro antidepresivo del grupo ISRS.
ás
La terapia electroconvulsiva estaría indicada en adolescentes con depresión mayor
m
+
+
ns
o
rr id
cu
an
tra
C
C
grave y persistente, con síntomas graves que pongan en peligro su vida o que no
respondan a otros tratamientos.
La terapia electroconvulsiva debería ser utilizada en adolescentes de forma
excepcional, por un profesional experimentado (psiquiatra infantojuvenil), tras una
evaluación física y psiquiátrica y en un entorno hospitalario.
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
91
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
8.Otras intervenciones
terapéuticas
a
Preguntas para responder:
a
• ¿Son efectivas las técnicas de autoayuda y otros tratamientos alteru
s
nativos en la depresión del niño y del adolescente?
te
n
ie
• ¿ Es efectivo el ejercicio físico en la reducción de los síntomas de dlos
n
niños y adolescentes con depresión mayor?
pe
á
t
• ¿ Son efectivas las intervenciones en el ámbito familiar, social
es y del
y
entorno?
8.1. Técnicas de autoayuda
a
ic
t
ác
r
P
lín
C
a
ic
La autoayuda tiene como objetivo dotar a los
de pacientes de conocimientos
a
y habilidades que faciliten la superación uoí el manejo de sus problemas de
194
G
salud, con participación mínima por parte
a del terapeuta . Incluye el uso de
t
material escrito (biblioterapia, folletos
es informativos), programas informátie
cos, material grabado en audio/vídeo
d o páginas web que ayuden a modificar
n
las actitudes y comportamientos
ó y consigan solucionar o mejorar los probleci escrito para la depresión en la infancia y en
mas. El material de autoayuda
a
lic.
la adolescencia es escasob195
ns
rri
u
c
H
an
tra
pu
a
l
La autoayudae guiada
es una modalidad más completa, que utiliza el
d
s
material de autoayuda,
pero
añade una orientación mínima por parte de un
demonitoriza el progreso, aclara los procedimientos, responde
profesional, que
os
las preguntas
en el seguimiento de las
añ generales y presta194apoyo o estímulo
5
recomendaciones
de autoayuda . La guía NICE62 incluye un pequeño ensade autoayuda guiada que pone de manifiesto que esta terapia al comyo sobre
s
á
pararla
con un grupo control en lista de espera (durante 4 semanas) puede
m
o
mejorar
los síntomas depresivos.
d
8.1.1. Biblioterapia y utilización de material de autoayuda
Jorm et al.196 realizaron una revisión sistemática en la que se evaluó la eficacia de diferentes técnicas de autoayuda y de otras intervenciones en la depresión del niño o adolescente. Los autores excluyeron todos aquellos estudios
de baja calidad, como las series de casos y las opiniones de expertos. En lo
referente a la biblioterapia, únicamente incluyeron un estudio de pequeño
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
93
c
liz
a
tu
.
ón
i
c
tamaño muestral realizado en adolescentes con depresión y en el que se observó que la biblioterapia reducía los pensamientos disfuncionales, pero no
los pensamientos automáticos197.
.
n
Ahmead y Bower198 realizaron una revisión sistemática y un metaaió
c
a
nálisis con el objetivo de determinar la eficacia de diferentes técnicas de
iz
l
a
autoayuda en el tratamiento de diferentes rangos de gravedad de depretu
sión y ansiedad en jóvenes de 12 a 25 años. Incluyeron 6 ECA y 8 estuac
dios cuasi experimentales de baja calidad metodológica. Los materiales de su
e
autoayuda consistieron en programas informáticos (cuatro estudios), bint
e
i
blioterapia (ocho estudios) o grabaciones de audio o video (dos estudios).
nd
No se observaron cambios significativos en la autoestima de los pacientes,
pe
en la cognición social (autoeficacia y locus de control), ni en los
tásíntomas
es
emocionales.
y
a
ic
8.1.2. Otras técnicas o intervenciones
ct
rá
En este apartado se incluyen:
a
ic
lín
C
P
• R
elajación y técnicas de distracción, queeaunque pueden ser empleados
d frecuentes de tratamientos
de forma independiente, son componentes
ía
u
que han demostrado su eficacia, como
G la TCC.
ta
• T
écnicas complementarias eos alternativas, como el masaje, la
musicoterapia o la utilización
de de ciertas dietas o nutrientes. En muchos
n
casos, estas técnicas no están
ó plenamente respaldadas por los sistemas
ci
sanitarios o no estáncaincluidas en sus carteras de servicios.
i
bl
• P
articipación enpuorganizaciones de voluntarios, formación de grupos
de apoyo de iguales,
redes sociales y soporte familiar.
la
de
Se resumen a continuación
los principales resultados de la revisión sistemáes
dal.
196
tica de Jorm et
:
s
o
añ
• R5elajación: en dos ensayos aleatorizados se evaluó la eficacia de
dela relajación en adolescentes con depresión. En el primero199, y en
s
á
m comparación con el masaje, la relajación tuvo efectos130sobre la ansiedad,
o
pero no sobre la depresión. En el segundo ensayo , la relajación se
rid
r
comparó con la TCC, y obtuvo un peor resultado que ésta. En dos
cu
s
estudios no aleatorizados se observaron menores puntuaciones en
n
depresión tanto en los pacientes de los grupos de entrenamiento en
tra
relajación, de reestructuración o del grupo control. Tanto la relajación
an
H
como el ver un vídeo relajante produjeron mejoría en la ansiedad,
pero no en la depresión200, 201.
94
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
• Técnicas de distracción: en un único estudio202 se midieron los
síntomas depresivos autoinformados en 75 pacientes con depresión,
en 26 pacientes psiquiátricos sin depresión y en 33 controles sanos.
Los tres grupos fueron expuestos a rumiación inducida o a técnicas
de distracción, y se observó una mayor sintomatología depresiva tras
la rumiación que tras las técnicas de distracción.
.
• Masaje: en tres ensayos de pequeño tamaño muestral199, 203, 204 se observó
ct
que el masaje reducía la sintomatología depresiva a corto plazo y u a
producía efectos en la asimetría de las ondas del EEG (marcador dee s
nt
la vulnerabilidad para la depresión).
ie
liz
a
u
d
• Arteterapia: en un único estudio no se observaron diferenciasenentre
p
esta técnica y las actividades recreativas informales en un grupo
á de 39
t
es
pacientes ingresados por conducta suicida205.
y
a muestral206,
• Musicoterapia: un ensayo aleatorizado de pequeño tamaño
ic
n
í
en el que se comparó la musicoterapia con la l terapia cognitivoC
conductual, observó una mayor reducción de csíntomas
de depresión
a
ti
entre los participantes asignados a la musicoterapia,
si bien la calidad
c
á
metodológica del estudio impide asegurar
Prla eficacia del tratamiento.
e
d
• Ácidos grasos omega-3: se incluyó un
ía único ensayo que incluyó 28
u
niños de 6-12 años con depresión que
G se distribuyeron aleatoriamente
a o placebo207. De los 20 pacientes
para recibir ácidos grasos omega-3
t
es recibieron ácidos grasos omega-3
analizados, 7 de 10 niñose que
d en la escala CDRS mayor del 50%,
presentaron una disminución
n
ó
mientras que ningúnci niño del grupo placebo presentó mejoría.
a
Aunque la aportación
lic de ácidos grasos omega-3 parece mejorar la
b
sintomatología depresiva,
la calidad metodológica del estudio impide
pu
a
asegurar la eficacia
del tratamiento.
l
e
o
ns
d
rri
u
c
H
an
tra
d
• Terapia lumínica:
un estudio en el que se comparó la terapia lumínica
es
d
con la srelajación en 9 pacientes con depresión invernal y depresión no
o
estacional,
añ 208 únicamente se observó mejoría en el grupo de depresión
5
invernal
. En otro estudio se compararon 28 pacientes que recibieron
deterapia lumínica o placebo, y se observó mejoría en la sintomatología
ás informada por los padres, pero no en la autoinformada209.
m
Por último, en una revisión sistemática, realizada por Morgan y Jorm210, se
abordaron diferentes tratamientos alternativos y técnicas de autoayuda para el
tratamiento de la depresión (borraja, carnitina, cromo, ginkgo biloba, ginseng, lavanda, lecitina, azafrán, selenio, hierba de San Juan, vitaminas, cafeína y dieta baja
en proteínas y rica en carbohidratos). Al ser realizada sin restricciones de edad,
la mayoría de los estudios fueron en adultos, en general con una metodología de
baja calidad y sin encontrar cambios significativos respecto al grupo control.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
95
a
ón
ci
8.2. Ejercicio físico
Otra forma de autoayuda es la promoción de actividades dirigidas al mantenimiento de una buena salud mediante el ejercicio físico, dieta sana y otras formas de vida saludable, como evitar el tabaco, el alcohol y otras drogas y mantener un patrón de sueño adecuado. Estos aspectos suelen estar alterados por
el propio trastorno depresivo, por lo que es importante incidir sobre ellos.
En líneas generales, el ejercicio y la actividad física se asocian con una su
e
mayor calidad de vida y con mejores resultados en la salud tanto física como
nt
e
i
mental211. Sin embargo, en niños y adolescentes los estudios son escasos
ndy no
siempre concluyentes y además, suelen están realizados en población
pe geneá
ral o con depresión leve.
st
e
y
a
En el año 2006, Larún et al. realizaron una revisiónic sistemática con
lín
el objetivo de determinar si el ejercicio físico reduce o previene
la ansiedad
C
o la depresión en niños y jóvenes. Incluyeron 16 ensayos
aleatorizados
con
a
tic Las intervenciones
un total de 1191 participantes entre 11 y 19 años decedad.
á
fueron diferentes ejercicios aeróbicos, como caminar,
correr, aeróbic o lePr
e
vantamiento de pesas. El período de intervención
varió
de seis a 40 semanas
d
a
í
y el ejercicio se comparó con: ninguna intervención
(ningún tratamiento,
u
Gproporcionada por la escuela o la
lista de espera o actividad física regular
ta
institución), ejercicio de baja intensidad
es o intervenciones psicosociales (grupo de discusión o de orientación).de
n
ió
c
En la población general,
a los autores observaron una diferencia estadístilic
camente significativa en puntuaciones
de depresión a favor del grupo que reab
pu o con pesas, aunque los ensayos fueron en general
lizó ejercicio físico aeróbico
la
de baja calidad metodológica
y sumamente heterogéneos. En niños y adolese
d
s
centes en tratamiento
para
la
depresión, no se encontraron diferencias estae
d
dísticamente ssignificativas. Tampoco se hallaron diferencias, ni en la población
ño niños bajo tratamiento, al comparar el ejercicio físico aeróbico
general niaen
5
o anaeróbico
con el ejercicio de baja intensidad o la relajación, ni tampoco al
e
d
comparar
ejercicio
físico en general con las intervenciones psicosociales.
ás
m
Nabkasorn et al. (2006) realizaron un ensayo aleatorizado de diseño
do
212
ns
rri cruzado en 49 mujeres jóvenes de 18 a 20 años con depresión leve-modeu
c
H
an
tra
rada. Las participantes fueron aleatorizadas para realizar un régimen de
ejercicio físico en grupo (cinco sesiones semanales de 50 minutos de carrera
lenta) o bien actividades de la vida diaria durante 8 semanas. Posteriormente
realizaron el régimen alternativo durante otras 8 semanas, y se observó una
asociación estadísticamente significativa entre la realización de ejercicio físico y un descenso en la puntuación obtenida en una escala de depresión213.
96
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
Por último, el estudio realizado por Johnson et al. en 1 721 chicas adolescentes de 12 años, no observó ninguna correlación significativa entre síntomas
depresivos y actividad física214.
La evidencia respecto a la eficacia del ejercicio físico es limitada, por lo
que la conveniencia de su recomendación como parte de la estrategia terapéutica se valorará de forma individualizada, y siempre que la gravedad del
cuadro no dificulte su realización.
e
nt
8.3. Intervenciones familiares, sociales y del entorno
ie
nd
En la guía NICE se aborda mediante una revisión narrativa, el papel
pe del
á
t
soporte familiar y de las intervenciones sociales y del entorno sen el tratae
miento de la depresión del niño y del adolescente62. Sus autores
considey
a
c
ran que a pesar de que las intervenciones familiares podrían
ser
estrategias
i
lín
preventivas útiles, existen pocos estudios al respecto y los
C existentes fueron
a
realizados principalmente en EE.UU., por lo que resulta
difícil extrapolar
ic
t
c
sus resultados a nuestro contexto. A pesar de ello,
las
limitadas
evidencias
á
Pr
disponibles sugieren que una intervención preventiva
en niños o adolescendeser beneficiosa.
tes con factores de riesgo psicosociales podría
a
uí
G
Los factores sociales y del entorno
tapodrían tener un impacto sobre la sas
lud mental de los niños y jóvenes, incluida
e la relación con sus grupos de iguales,
situación laboral de los padres, cuestiones
económicas o del vecindario, acoso
de
n escolares. Hay estudios que consideran el
ó
por parte de iguales o problemas
i
ac predisponente y posible causa de la depresión
acoso escolar como un factor
c
li
en niños y adolescentes, uybque señalan la eficacia de algunas intervenciones esp
colares contra el acoso.
la Sin embargo, las evidencias sobre una relación directa
entre esos factoresdey la aparición de depresión son escasas.
s
s
de
Resumen deola evidencia
añ
1-
rri
u
c
H
an
s
an
do
ás
5La evidencia sobre la eficacia de las técnicas de autoayuda y de tratamientos
de alternativos en la depresión mayor en niños y adolescentes es muy limitada
m
al existir pocos estudios de calidad metodológica (196).
1-
La realización de ejercicio parece reducir las puntuaciones de depresión en
la población general de niños y adolescentes, aunque la heterogeneidad de
los participantes, de las intervenciones empleadas y los distintos métodos
de medición, limitan la posibilidad de establecer conclusiones (212).
2+/3
La limitada evidencia disponible sugiere un efecto beneficioso de las
intervenciones preventivas en el ámbito familiar, social y del entorno (62).
tr
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
97
a
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
Recomendaciones
3
Se recomienda que todos los profesionales sanitarios involucrados en el manejo de
la depresión del niño o el adolescente dispongan de una adecuada formación que
les permita aconsejar sobre todas aquellas formas de autoayuda potencialmente
útiles para los pacientes, sus padres o cuidadores.
3
La recomendación de intervenciones de autoayuda deberían formar parte de una
estrategia integral de tratamiento.
D
GPC
t
en
En la evaluación del niño o adolescente con depresión mayor se deberíaptener en
cuenta el contexto familiar y social. También se debería valorar la calidad
tá de las
es con sus
relaciones interpersonales del paciente, tanto con sus familiares como
y
amigos e iguales.
a
3
c
i
Se recomienda preguntar siempre al paciente y a sus familiares
consumo de
lín sobre
alcohol y de otras drogas, y sobre la existencia de antecedentes
de acoso escolar,
C
abusos o conductas autolesivas.
ca
3
ta
a
de
o
rr id
cu
ás
de
5
os
añ
la
ic
bl
u
p
ón
ci
de
es
u
G
ía
de
t
ác
r
P
i
s
de
m
ns
an
tra
H
98
a
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
t
Se recomienda ofrecer información sobre las ventajas de la realización de ejercicio
ac
físico de forma regular a aquellos niños o jóvenes con depresión, siempre que la u
s
gravedad de esta no dificulte su realización.
e
Se recomienda proporcionar también información sobre los beneficios de una
en
di
nutrición equilibrada y el mantenimiento de un patrón de sueño adecuado.
3
.
ón
ci
9.El suicidio en la infancia y
en la adolescencia
a
Preguntas para responder:
a
• ¿ Cuáles son los factores de riesgo de suicidio en la infancia y en la
u
s
adolescencia?
te
n
e
• ¿Cuáles son los aspectos fundamentales del tratamiento de la ideadi
n
ción y de la conducta suicidas?
pe
á
t
• ¿Qué intervenciones son eficaces para la prevención de laesconducta
suicida en niños y adolescentes con depresión mayor? y
a
9.1. Suicidio: conceptualización áctic
r
lín
C
a
ic
P
La OMS define el suicidio como “un acto con
de resultado letal, deliberadaa
mente iniciado y realizado por el sujeto, sabiendo
o esperando su resultado
uí
G los cambios deseados” y el paraletal y a través del cual pretende obtener
ta
suicidio, como “un acto sin resultado
es fatal mediante el cual, sin ayuda de
otros, una persona se auto-lesiona
de o ingiere sustancias con la finalidad de
n
conseguir cambios a través deólas consecuencias actuales o esperadas sobre
i
su estado físico”215.
ac
rri
u
c
an
tr
s
an
ic
bl
u
Para operativizarplos conceptos y la terminología acerca del suicidio, es
la distinción entre216:
frecuente realizar una
e
d
es
d
• conducta suicida: espectro de conductas con fatal desenlace o no, que
os tentativa de suicidio o suicidio.
incluyen
añ
5
• ideación
suicida: pensamientos que pueden variar desde ideas como
de
que
la
vida
no merece la pena, hasta planes bien estructurados sobre
s
á
m cómo morir o intensas preocupaciones autolesivas.
do
También se ha propuesto que la conducta suicida podría considerarse un
continuum que va desde aspectos cognitivos como la ideación suicida y planificación, hasta los conductuales, como el intento de suicidio o suicidio216-220.
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
99
c
liz
a
tu
.
ón
i
c
Un aspecto clave de la conducta suicida es su intencionalidad, por lo
que algunas definiciones que suelen emplearse para concretar el tipo de conducta suicida hacen referencia a la intención de la conducta:
.
• suicidio frustrado: existiendo una verdadera intencionalidad autolítica,
algunas circunstancias no previstas por el sujeto impiden la consumación
del suicidio221.
a
pe
lín
C el de contagio, que
Un término que también se emplea con frecuencia es
a
c
i breve espacio de tiemse utiliza para definir aquellos suicidios que ocurren en
ct
po en un sector determinado, generalmente en una
rácomunidad o escuela216.
uí
a
de
P
G
9.2. Epidemiología del suicidio
ta
rri
u
c
H
an
tr
s
an
es
e
El suicidio en la adolescencia sed ha convertido en un serio problema de
n
salud pública223. A pesar de ello,
ió la mayoría de los estudios epidemiolóc
gicos no abordan la adolescencia
de forma independiente y existe cierto
a
licen cuanto a los grupos establecidos. Además,
solapamiento de edades
b
pu es un hecho excepcional por lo que algunos
en la infancia el suicidio
a
l
estudios no contabilizan
a los menores de 15 años por el escaso número
e
d
224, 225
s
de casos
. Según
las estimaciones de la OMS (tabla 21), a nivel mundial
demás preocupantes es el aumento en las tasas de suicidio que
uno de los datos
s
o
se está produciendo
entre los jóvenes (15-24 años), que se sitúa como una de
añ
5
las trese causas
de muerte más frecuentes en este grupo de edad. La mayoría
d
de los
s estudios nacionales e internacionales han puesto de manifiesto este
á
incremento
en edades jóvenes, sobre todo en varones.
m
o
d
España se sitúa entre los países con las tasas de suicidio más bajas de Europa36, 226 (tablas 21 y 22), aunque una característica de nuestro país es la existencia
de una evolución ascendente global (tabla 23), mientras que en la mayoría de
los países se está produciendo un descenso o una estabilización de las tasas224.
En un estudio comparativo de la evolución del suicidio se observó que
los países de la antigua Unión Soviética y Finlandia presentan las tasas de
100
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
ct
• conducta autolesivas: lesiones autoinflingidas que producen un daño u a
corporal manifiesto sin llegar a comprometer la vida del paciente221e. s
t
Este comportamiento autolesivo consiste en infligirse el daño corporal
en
i
sin intencionalidad suicida.
nd
• amenaza de suicidio: se utiliza para definir aquellas expresiones
tá
esun suicidio.
manifiestas que indican a otros la intención de llevar a cabo
y
a 222.
Pueden ir acompañadas de acciones para iniciar el suicidio
c
i
ón
ci
suicidio más elevadas del mundo, mientras que Grecia presenta las tasas de
suicidio más bajas227.
.
Tabla 21. Tasas de suicidio (x 100 000 habitantes) según edad, sexo y año más
reciente disponible
5-14
Región
Año
Total
Varón
Mujer
Total
Varón
Mujer
Mauritania
2004
0,0
0,0
0,0
8,2
11,2
5,2
Zimbabue
1990
0,5
0,5
0,5
12,5
13
12,1
América del
Norte
Canadá
2002
0,9
0,9
0,9
11,5
17,5
EE.UU.
2002
0,6
0,9
0,3
9,9
16,5
América del
Sur
Argentina
2003
0,9
1,1
0,7
12,4
Cuba
2004
0,5
0,6
0,3
5,4
19,2tá
España
2004
0,3
0,5
0,1
Finlandia
2004
0,8
1,2
0,3
Francia
2003
0,4
0,7
0,2
Grecia
2004
0,2
0,4
Italia
2002
0,2
0,2
Lituania
2004
1,6
2,7
Suecia
2002
0,6
0,7
G
Europa
Reino Unido
2004
0,1
Región
Mediterráneo
oriental
Región
Pacífico
occidental
Irán
1991
0,0 e
Kuwait
2002
Sudeste
asiático
Sri Lanka
2004ca
China
Japón
e
Tailandiasd
e
la
i
bl
2004
u
p
d
ón0,0
ci
de
o
H
an
ns
tra
5
C
a 8,1
c
ti
y
pe
e
7,7
5,5
3,1
6,4
2,1
33,1
9,7
3,7
3,0
0,3
de 0,5
4,1
6,5
1,5
25,5
42,9
7,4
0,5
9,7
14,6
4,5
r
a
st 0,1
te
2,9
12,5
P
0,2
a
ni
ca
s
nd
t
n
5,2
ie
1,7
0,1
5,2
8,0
2,3
0,0
0,0
0,3
0,4
0,2
0,0
0,0
0,6
1,2
0,0
0,6
0,5
0,8
12,2
15,4
9,0
0,4
0,4
0,4
12,8
16,9
8,4
1991
2,5
3
2
50,5
59
42
2002
0,6
0,6
0,5
8,9
13,8
3,8
d propia a partir de datos de la OMS36
Fuente: elaboración
os
4,3
lí
21,7
0,0ác
uí
e
añ
Tabla
ás 22. Número de suicidios por edad y sexo en España.
m
Años 2005 y 2006
Ambos sexos
Todas las edades
liz
a
u
15-24
País
África
d
rri
u
c
a
Varones
Mujeres
2005
2006
2005
2006
2005
2006
3 399
3 234
2 570
2 504
829
730
< de 15 años
7
5
4
2
3
3
15-19 años
66
50
52
34
14
13
Fuente: elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)226
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
ón
ci
101
su
ac
Tabla 23. Número de defunciones por suicidio, tasas específicas
(x 100 000 habitantes) y PCA* según sexo y edad en España (período
1986-2001). Grupo de edad: 15-24 años
Varón
Defunciones (n)
3 861
Tasas específicas
7,44
PCA
0,18 (-0,5 a 0,88)
*PCA: porcentaje de cambio; IC del 95%.
Fuente: elaboración propia a partir de Arán Barés et al 224
.
Mujer
899
1,81
-0,62 (-2,04 a 0,81)
a
te
en
Una de las características más notables en la epidemiología del suicidio
en
pe
el siglo XX es su elevación en los varones jóvenes de los países industrialitá
zados. Así, la evolución temporal del suicidio en Inglaterra y Gales
es muestra
y
un aumento de las tasas de suicidio, sobre todo en el períodoa 1970-1990.
Sin
c
embargo, tras este aumento se observó un descenso añoínai año de las tasas,
l
sobre todo en el grupo de edad de 15 a 24 años. En C
mujeres, las tasas se
a
mantuvieron estables a lo largo del tiempo y en el s.
ticXXI son las más bajas
c
de todo el período analizado. Estas fluctuaciones
rá se han relacionado con
Plos
variaciones en factores de riesgo, y en concreto,
cambios favorables, con
e
d
una mejor política sanitaria y con los aumentos
de
los
niveles de empleo228.
a
í
u
G
taexisten problemas en la recogida de
En cuanto a intentos de suicidio,
es cifras reales resulta difícil227. Los indatos, por lo que la estimación dee las
d
tentos de suicidio son más comunes
n en el sexo femenino (aproximadamente
ó
1,6:1). Se estima que cada añoci aproximadamente 2 millones de adolescentes
a
se intentan suicidar en EE.UU.
y apenas 700 000 reciben atención médica
lic
b
u
por este motivo222. En España
existen
pocos datos sobre los intentos de suicip
dio y su relación conlael suicidio consumado. En un estudio reciente en el que
e
se compararon diferentes
variables en adolescentes y adultos, se encontró
sd
e
d de suicidio en adolescentes se realizan de forma más impulque los intentos
s
siva, dependen
ño de la disponibilidad de los métodos y con frecuencia229no hay
a
psicopatología
grave asociada ni deseo de muerte o certeza de esta .
5
de
s
á
9.3.
m Factores de riesgo
o
d
rri Se han analizado variables de muy diferente naturaleza como factores
u
c
ns
an
H
de riesgo implicados en la vulnerabilidad para el desarrollo de ideación y
conductas suicidas y, aunque se desconoce el peso de cada uno por separado
y las interacciones que puedan establecer entre sí, hay cierto consenso sobre
los que a continuación se relacionan (tabla 24).
102
liz
a
u
t
i
nd
tra
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
9.3.1 Factores individuales
Depresión:
Se ha asociado frecuentemente a la conducta e ideación suicida216. Así, en
niñas, la presencia de depresión mayor es el factor de riesgo más importante,
seguido del intento de suicidio previo, mientras que en niños, es el intento
de suicidio previo, seguido de depresión, abuso de sustancias y trastornos de
conducta222.
te
La presencia de sintomatología depresiva aumenta el riesgo en amn
ieen
d
bos sexos70, 218, y se observa que los trastornos depresivos están presentes
n
el 49%-64% de los adolescentes que se suicidan y que es la patología
pe más
á
prevalente219. En una revisión sobre el tema, se habla de que lastdepresión
e
mayor incrementa el riesgo de suicidio hasta 12 veces, especialmente
si la
y
a
c
desesperanza es uno de los síntomas70.
i
lín
C
En un estudio realizado en España con escolarescade 8 a 12 años, se puso
i
de manifiesto que tanto la ideación como la intencionalidad
suicida están
ct
á
r
asociadas a una mayor sintomatología depresivaP230.
Otros trastornos mentales:
a
u
G
ía
de
st los adolescentes con conducta suiciCerca del 60% de niños y del 90% ede
da, presentan al menos un trastorno
de mental en el momento del intento o
219
n
suicidio consumado . Los que
ó más se han relacionado son los trastornos
ciabuso de sustancias y la conducta antisocial.
afectivos, aunque también el
a
ic
Es frecuente encontrar varios
bl trastornos comórbidos218 y cuanto mayor es el
u
p
número de estos, más aumenta
el riesgo de suicidio216.
de
la
s de suicidio se ha relacionado con los trastornos de alimenLa tentativa
de adolescentes (sobre todo en las de mayor edad), con los
tación en mujeres
os conducta en los hombres y con el abuso de tóxicos en ambos
trastornosañde
sexos70. 5
ás
de
la conducta suicida con la esquizofrenia231, 232,
m Otros autores han asociado
219
233
ns
ocon el trastorno bipolar , con trastornos de la personalidad (eje II) y con
rr id ciertos rasgos de esta (autoestima, impulsividad, ira y agresividad)216.
cu
H
an
tra
Los hallazgos sugieren que el diagnóstico psiquiátrico en el momento
de la tentativa y la historia psiquiátrica son los factores más importantes
para determinar el riesgo suicida216. También se ha relacionado el contacto
con el servicio de salud mental previo233.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
103
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Factores psicológicos:
Algunas variables como la rigidez cognitiva216, 219, 233, el déficit de habilidades
de resolución de problemas y estar más centrado en el presente que orientado al futuro, se han relacionado con intento de suicidio232.
.
a
ón
ci
En una revisión sistemática se encontró que los adolescentes con conliz
a
u
ducta suicida previa en comparación con controles sanos o pacientes psict
quiátricos, presentan un mayor déficit de habilidades de resolución de pro- u a
blemas, aunque estas diferencias desaparecen al controlar variables como lae s
nt
depresión y la desesperanza234.
ie
d
en
p
La desesperanza es también un factor de riesgo relacionado tradicioá
t
nalmente con la conducta suicida y se emplea frecuentemente en
la
es práctica
y
clínica por su utilidad y fácil detección. Sin embargo algunos autores han
a
ic
propuesto que la desesperanza de por sí, sin existencia de ndepresión,
no preí
l
dice una tentativa219.
C
a
ic
t
c
También se han identificado el neuroticismo,
rá la tendencia a atribuir a
factores externos el control de su propia vida y Pla impulsividad como factode
res de riesgo en adolescentes219, 233.
a
uí
G
Con respecto al apego, algunos tpatrones
de apego problemáticos, caa
racterizados por ansiedad de separación
excesiva, se relacionan con ideaes
ción suicida219.
de
n
ó
ci
a
Intento de suicidio previo:lic
b
pu consideran que es uno de los factores de riesgo
La mayoría de los estudios
la
más importantes, fundamentalmente,
y como se ha mencionado anteriore
d219
s
mente, en varones
.
Algunos
estudios
ponen de manifiesto que aproximae
d
damente el 50%
s de los adolescentes que llevan a cabo un intento de suicidio
ño
serio han acometido
al menos un intento previo233.
5
de
s
Edad:
á
m
o
d Antes de la pubertad, tanto el suicidio como la tentativa son excepcionales,
ns
rri posiblemente debido a la inmadurez cognitiva que dificulta la ideación del
u
c
H
an
tra
plan y su ejecución y a que algunos niños pueden no apreciar el suicidio
como un hecho irreversible. Sin embargo, aumentan en la adolescencia asociados a la presencia de comorbilidad70, 219, 225, 233, especialmente trastornos del
estado de ánimo y abuso de tóxicos219.
104
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Sexo:
Existen patrones de suicidio en cuanto al sexo70, 219, 225, 233, pero no son iguales
en todos los países. En general el suicidio es más común en varones, pero
las mujeres realizan más intentos de suicidio. En España el sexo se ha considerado un factor diferencial, puesto que las tasas de suicidio llegan a ser
hasta tres veces más altas en varones que en mujeres en todos los grupos de
edad224.
Factores genéticos y biológicos:
te
n
ie
d el
La disminución de ácido homovalínico (precursor de la dopamina)nen
pe
líquido cefalorraquídeo219, 222, 233, cambios en el metabolismo de la serotoniá
na218, 219, 231, 233, 235, 236 y la presencia de polimorfismos en el gen de la
sttriptófano
e
hidroxilasa219 se han relacionado con la conducta suicida. Pory su parte, los
a
ic
marcadores GRIK2 y GRIA3, localizados en genes que codifican
los recepn
í
l ideación suicida.
tores ionotrópicos del glutamato, se han asociado conCla
a
Esto es consistente con la evidencia que existe sobreicel
t efecto de los antide235
c
presivos en la señalización del glutamato .
rá
de
P
a
9.3.2. Factores familiares y contextuales
uí
G
Psicopatología de los progenitores: sta
e
e
La historia familiar de suicidio, ladpsicopatología
y el abuso de tóxicos de los
n
padres se ha asociado frecuentemente
a
conducta
suicida70, 216, 233, 237.
ó
i
ac
ic
bl
Estructura o funcionamiento
familiar:
u
a
p
l dos padres se ha asociado con incremento de la preVivir apartado de elos
d
valencia del fenómeno
suicida; sin embargo, no se encontró asociación con
s
de o ambos padres218. Algunos estudios han sugerido que las
la muerte de suno
o
mujeres son
añ menos reactivas a factores estresantes familiares que los varo233
nes y 5también se han relacionado bajos niveles de comunicación padrese
hijos dcon ideación y conducta suicida70, 219.
ás
m
o
rr id Acontecimientos vitales estresantes:
cu
H
an
tr
s
an
Se han relacionado con ideación y conducta suicida70, 216, 219, 233, 237. Los adolescentes con patología psiquiátrica pueden percibir ciertas situaciones como
más estresantes de lo normal y a su vez, la presencia de sucesos estresantes
puede ser el resultado de una conducta desadaptativa219.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
105
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Factores sociales y nivel educativo:
Se ha encontrado una asociación entre bajo estatus socioeconómico y bajo
nivel educativo con conducta suicida216, 233. El rendimiento académico bajo
ha sido asociado a ideación suicida y el tener una actitud negativa acerca
de la escuela y la actividad escolar, con un incremento de la prevalencia del
fenómeno suicida218.
Exposición:
te
n
La exposición a casos de suicidio cercanos (efecto de “contagio”) o a deterie
d
minado tipo de información en los medios de comunicación sobre suicidios,
n
pe
también se ha asociado al suicidio70, 216, 218, 237.
a
ic
Red social:
y
tá
es
n
Se ha encontrado asociación entre las relaciones pobresColí deficitarias con el
a
grupo de iguales y la ideación suicida; también se hacencontrado
asociación
i
t
c
entre problemas en la relación con los iguales e áintentos de suicidio, pero
r
no con los grados de apoyo del grupo de igualesP218. También se ha visto que
e
la presencia de dificultades sentimentales es dun factor de riesgo en mujeres
ía 219.
adolescentes, sobre todo en las de menor uedad
a
9.3.3. Otros factores
ón
Maltrato físico o abuso sexual:
ci
ca
de
t
es
G
i
Los niños sometidos a situaciones
de abuso físico y sexual tienen alta incibl
u
70, 218, 233
dencia de conducta suicida
. Se ha relacionado con el abuso físico y
p
la en varones que en mujeres, con diferencias del 52%
sexual, este último emás
d mujeres. El abuso sexual está relacionado con trastornos
en varones y 2%esen
d
psicopatológicos
s y no está claro si la alta prevalencia de conducta suicida se
debe al abuso
ño en sí o a la patología219.
de
5
a
Orientación
sexual:
s
á
m
Se ha asociado a ideación y conducta suicida216, 218, 222 233, pero no existe evio
d
rri dencia científica al respecto, fundamentalmente por la intervención de otras
u
218, 222
c
H
an
ns
tra
variables
.
Acoso por parte de iguales (bullying):
Se ha relacionado con conducta suicida y también con altos niveles de estrés
e ideación suicida219, 222, 231.
106
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Tabla 24. Principales factores de riesgo de suicidio
– Depresión mayor.
– Presencia de otros trastornos comórbidos.
– Intento de suicidio previo.
– Edad adolescente.
– Sexo masculino.
– Factores psicológicos (desesperanza, rigidez cognitiva,...).
– Factores genéticos y biológicos.
– Antecedentes psiquiátricos y suicidio en la familia.
– Sucesos vitales estresantes.
– Exposición (casos cercanos o medios de comunicación).
– Dificultades con el grupo de iguales y pareja.
– Maltrato físico y abuso sexual.
– Acoso por parte de iguales o bullying.
a
liz
a
tu
e
á
Fuente: elaboración propia.
a
ic
9.4. Factores precipitantes
e
t
ác
r
P
lín
C
a
ic
y
t
es
t
en
i
nd
pe
d
Se ha visto que determinados factores pueden
a actuar como precipitantes de
la conducta suicida:
uí
G
ta
s
– Los acontecimientos vitales estresantes,
a menudo preceden a un
e
e poco frecuente que sean causa suficiente
suicidio y/o intento suicidio. dEs
n su importancia radica en que actuarían
en el suicidio, de modo ióque
c
como precipitante encajóvenes con vulnerabilidad por su condición
i
psiquiátrica216, 219, 222 236
bl .
u
p 236.
– Crisis con los padres
la
e
236
– Factores psicológicos/personales
.
sd
e
d
219
– Conflictos
familiares .
os
ñ
– Problemas
con el grupo de pares o iguales219.
a
5
– Dificultades
escolares219.
de
ás
m De todas formas, estos factores precipitantes podrían cambiar con la edad;
o
d
i
así,
en niños preadolescentes las malas relaciones familiares son un factor precirr
u
pitante
común, y en adolescentes los conflictos con el grupo de iguales219.
c
ns
an
H
tra
9.5. Factores protectores
El volumen de estudios que se han centrado en los factores protectores en
la infancia o adolescencia es bajo, si se compara con los múltiples estudios
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
107
su
ac
.
ón
i
c
sobre factores de riesgo233. Algunos factores protectores que se han propuesto son:
– Cohesión familiar y con el grupo de iguales70, 216, 219, 233.
.
– Habilidades de resolución de problemas y estrategias de afrontamiento70, 216.
a
– Sexo femenino .
– Creencias religiosas
70, 219
i
nd
– Nivel educativo219.
– Locus de control interno233.
ca
i
– Autoestima233.
– Inteligencia .
233
te
en
.
– Habilidad para estructurar razones para vivir70.
ca
lín
C
y
á
st
pe
e
i
– Sistemas de apoyo y recursos: apoyo social,
ct estar en una terapia,
á
233
r
experiencia escolar positiva y tener aficiones
P .
ía
u
9.6. Aspectos del tratamiento
G
de
ta
9.6.1. Evaluación
e
es
d
Una vez que el niño o adolescente
n ha contactado con el sistema sanitario,
ó
i urgencias o de la propia atención primaria, es
bien a través de un servicio de
ac psiquiátrica y psicosocial in situ238.
c
necesario realizar una valoración
li
b
pu
rri
u
c
H
an
tr
s
an
Para valorar unlaintento de suicidio, es importante tener en cuenta ase
pectos como el método
utilizado y su gravedad médica (no siempre es un
sd
e
predictor fiabled en niños y adolescentes, dado que pueden realizar un juicio
s
erróneo de la
ño letalidad potencial de su conducta), grado de planificación de
a
la conducta
5 222 suicida y la accesibilidad a métodos (armas de fuego, sustancias
e
tóxicas...)
. También es importante diferenciar entre las autolesiones que se
d
s
producen
de
forma impulsiva, de aquellas de alta letalidad y planificación,
á
m como la existencia o no de arrepentimiento posterior.
así
o
d
Sobre la ideación suicida es necesario indagar acerca de aspectos como
el momento de inicio y evolución, el esfuerzo realizado para no ser descubierto, la formulación de planes específicos, la motivación o intencionalidad
de la conducta (llamada de atención, búsqueda de un cambio en las relaciones personales, percepción de estar viviendo una situación intolerable...) y
sentimiento de desesperanza222.
108
liz
a
u
t
– Actitudes y valores positivos, en particular frente al suicidio70, 216.
70
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
su
ac
Es necesario obtener información de los padres u otras personas que
conozcan al niño o adolescente, puesto que la validez de las entrevistas dependerá del nivel de desarrollo cognitivo y del tipo o grado de gravedad de
distrés psicológico. Es frecuente encontrar disparidad entre los datos obtenidos de los pacientes y de sus padres; normalmente los niños y adolescentes
informan mejor de su ideación o conducta suicida que sus padres238.
.
a
liz
a
u
t
Es también importante evaluar otros factores subyacentes que pueden
ac
u
indicar un mayor riesgo y orientarnos acerca de aquellos aspectos que pu- s
e
diesen requerir una intervención222:
nt
ie
– Diagnóstico de enfermedad mental.
– Factores sociales y función cognitiva.
– Presencia de historia familiar de psicopatología.
– Historia de maltrato físico y abuso sexual.
H
an
tr
s
an
y
p
e
a
tic
c
– Presencia de un acontecimiento vital estresante.
á
Pr
e
d clínica, es importante tener
Por último, y de cara a tomar una decisión
ía
en cuenta factores de riesgo como el sexo u(mayor
riesgo en varones), la edad
Gedad), si vive solo y la existencia de
(mayor riesgo en adolescentes de mayor
ta
ideación delirante238.
es
de
n
ó
ci suicida
9.6.2. Valoración del riesgo
a
ic
En general, los instrumentos
bl psicométricos que evalúan el riesgo suicida, pou
p profesionales que tienen contacto cotidiano con los
drían ser útiles para los
laNormalmente este tipo de cuestionarios se centran en
niños y adolescentes.
e
sd sobre los factores de riesgo más importantes, como son
recabar información
e
d
el intento dessuicidio previo o la presencia de depresión mayor, por lo que
o
podrían ayudarnos
en la decisión sobre cuándo remitir al paciente a atención
añ
5
especializada.
A
pesar
de que los test autoaplicados pueden ayudar, nunca
de sustituir a la entrevista clínica, ya que por sí solos carecen de valor
pueden
ás
222
predictivo
.
m
o
d
– Abuso de tóxicos.
rri
u
c
lín
C
i
ca
á
st
d
en
En la práctica clínica, existen ciertos impedimentos a la hora de utilizar
este tipo de métodos:
• R
esultan costosos porque, en algunos casos, deben ser aplicados por
personal especializado.
• E
n ocasiones, su adaptación y validación en castellano no ha sido
realizada.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
109
ón
ci
• Requieren un tiempo y formación del que algunas veces no se
dispone.
Cuestionario de Riesgo de Suicidio
n.
ó
Un cuestionario de riesgo suicida que ha sido recientemente validado (con
ci
a
niños y adolescentes mejicanos) es el Risk of Suicide Questionaire (RSQ).
liz
a
Este cuestionario fue desarrollado por Horowitz en 2001239 para detectar
tu
la conducta suicida en niños y adolescentes por parte de personal no esac
pecializado. Su versión original en inglés demostró ser un instrumento con su
te
alta sensibilidad y especificidad. En su versión en castellano se encontró una
en
i
d
moderada consistencia interna y una correlación moderada-alta connconstructos que se vinculan con el riesgo suicida, como la desesperanza,
pepor lo
á
que el RSQ podría resultar una herramienta útil. Consta de 14stpreguntas
e
tipo Lickert de 7 puntos (a mayor puntuación, mayor riesgo suicida)
y existe
y
a que tienen
una versión breve con tan solo cuatro ítems, que son aquellos
c
i
línpasada, conducta
relación con la conducta suicida actual, ideación suicida
C
240
autodestructiva pasada y factores estresantes actuales
ca .
t
ác
r
P
i
de
a
La escala de desesperanza de Beck es un
uí instrumento diseñado para meGesquema cognitivo de expectativas
dir el grado de desesperanza, como un
ta
negativas hacia el futuro inmediatoeys a largo plazo. Ha sido utilizado como
indicador indirecto de los intentosdede suicidio en adolescentes y ha resultado
n consistencia interna y estabilidad temposer un instrumento válido, conióalta
c
ral. Esta escala es de autoaplicación,
consta de 20 preguntas de verdadero o
a
ic
falso y ha sido adaptada byl validada en castellano242.
pu
a
l
e
Escala de Intencionalidad
Suicida
d
s
e
Beck diseñó slad Suicidal Intent Scale (SIS) en 1974 como escala para medir
o
la intencionalidad
suicida, pero no ha sido muy estudiada para niños y adoañ
5 En España esta escala ha sido aplicada a jóvenes de entre 15 y 24
lescentes.
e
años dtras una tentativa de suicidio. En este estudio se observó que los ados
á
lescentes
con un trastorno afectivo con ánimo deprimido en el momento de
m
o
d realizar el intento de suicidio mostraron una intencionalidad suicida mayor
Escala de desesperanza de Beck
241
ns
rri que aquellos con otro tipo de trastorno243.
u
c
H
an
tra
Existe otra escala diseñada por el mismo grupo en 1979 para medir
ideación suicida, la Scale for Suicide Ideation (SSI)244, pero existe evidencia
limitada de su uso en adolescentes222.
110
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Inventario de Depresión de Beck
También podría resultar útil el Inventario de Depresión de Beck (BDI) por
abordar la sintomatología depresiva, ya que es un instrumento que ha de.
mostrado ser fiable y válido para su utilización tanto en clínica como en
ón
i
investigación. El BDI es una escala de autoaplicación que se utiliza habiac
iz
tualmente para evaluar la gravedad de la enfermedad. La versión original de
l
a
tu
1961 consta de 21 ítems y la versión abreviada de 13 ítems245 y posteriormente
c
se publicaron dos revisiones, la BDI-IA en 1979 y la BDI-II en 1996246. Esta u a
s
escala fue adaptada y validada en castellano en 1975247. Este cuestionario tae
n
pesar de contar con un solo ítem (ítem 9) que mide la presencia de ideación
ie
d
n
y conducta suicida, en un ECA de psicoterapia fue el mejor predictoreclínico
de aparición de pensamientos o actos suicidas durante el ensayo248á. p
9.6.3. Criterios de hospitalización
a
ic
y
t
es
n
lí
Los niños y adolescentes con ideación suicida aguda o
C que han llevado a
a
cabo un intento de suicidio son frecuentemente evaluados
y tratados en un
ic
t
222
c
primer momento en el servicio de urgencias . á
rri
u
c
H
an
ns
tra
Pr
e
Para determinar cuándo es necesaria lad hospitalización es importante
a
realizar una evaluación del paciente en suuícontexto y los sistemas de apoyo
G
disponibles. Se considera que la hospitalización
es necesaria cuando el pata
s
ciente presenta varios factores de riesgo
e y cuando el apoyo en la comunidad
es limitado238.
de
n
ó
ci que podrían orientar acerca de la necesidad
a
Algunos de estos factores
ic
bl con conducta suicida son231, 238:
de hospitalización en jóvenes
u
p
la o agresividad.
– Agitación, manía
e
sd
– Intoxicación.
e
d
s
– Difícil omanejo
ambulatorio.
ñ
a
– Trastorno
psicótico agudo o ideación delirante.
5
e
d
– Depresión psicótica.
á–s Trastorno bipolar con irritabilidad e impulsividad.
m
do
– Consideraciones médico-legales.
– Historia familiar de suicidio.
– Sexo masculino (por presentar más riesgo).
– Historia de intentos de suicidio previos.
– Abuso de tóxicos.
– Dificultades familiares (supervisión o cuidados inadecuados).
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
111
9.6.4. Seguimiento ambulatorio del paciente
Antes de dar el alta al paciente, es conveniente realizar una evaluación de
la gravedad de la ideación y/o el intento de suicidio e informar a la familia
acerca del posible efecto desinhibidor de las drogas y el alcohol, que deben.
ó
i
rán tener especial precaución con las sustancias tóxicas (acceso a la medicaac
ción) o armas de fuego al alcance del niño o adolescente. Se recomendará
iz
l
a
que siempre haya en casa una persona (acompañamiento) y se explicará la
tu
c
a
importancia de realizar un seguimiento del paciente222.
su
te
Una vez que el paciente es dado de alta en el servicio de urgencias,enes
di
importante realizar un seguimiento por parte de los profesionales denatene plazo
ción primaria y por un profesional de salud mental infantojuvenil enpel
á
238
t
de 7 a 10 días . Además, debido a que el estado de salud mentals e ideación
e
suicida pueden fluctuar considerablemente en cortos períodosyde tiempo, es
a
c
recomendable que se reevalúe regularmente, sobre todo si
ni sus circunstaní
l
cias cambian.
C
ct
rá
9.6.5. Psicoterapia
a
ic
P
Las terapias más empleadas en este ámbitodeson la terapia cognitivo-cona
ductual y sus variantes, como la terapia dialéctico-conductual
(TDC). Otras
uí
G
terapias como la interpersonal, la terapia
familiar y grupal, también se utilita
zan, pero existen menos estudios queeshayan analizado su eficacia. La TDC es
una variante de la TCC que fue diseñada
para intervenciones en trastornos
de
n
de la personalidad pero que ha
sido
adaptada
para poder ser utilizada con
ó
ci
adolescentes con ideación coaconducta
suicida238.
li
b
pu
En una reciente revisión sistemática217, se analizaron estudios que emla
plearon TCC o tratamientos
compuestos por métodos cognitivo-conductuae
d
les para reducireos prevenir la conducta suicida. La TCC parece efectiva con
d pero no con adolescentes; la conclusión que se ofrece en
población adulta,
s
o
ñ que la conducta suicida cuando la muestra es principalmente
el estudioaes
5
adolescente es más difícil de tratar. Los autores señalan que es necesario
e
den
tener
cuenta la escasez de los estudios incluidos con adolescentes y la
s
á
heterogeneidad
de los estudios incluidos.
m
o
ns
d
rri
u
c
H
an
tra
En otra revisión sistemática249 se incluyeron estudios sobre intervenciones psicosociales tras una autolesión y su impacto sobre el suicidio. Las
terapias empleadas en la intervención psicosocial fueron TCC, TDC y TIP.
La mayoría de los estudios incluidos en esta revisión emplean básicamente
intervenciones grupales. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la reducción de autolesiones repetidas, pero esto no necesariamente se traduce en una disminución del suicidio.
112
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
En 2008 se ha publicado un ECA250 realizado en adolescentes y adultos
jóvenes con antecedentes de conducta autolesiva reciente. El grupo de intervención recibió una intervención breve basada en una TCC especialmente
para prevención de autolesiones, asociada al tratamiento habitual. El grupo
.
ón
control recibió únicamente tratamiento habitual, consistente en farmacotei
ac
rapia, psicoterapia diferente de la TCC y hospitalización si fuese necesaria.
iz
l
a
No se registró el tipo específico de psicoterapia o el psicofármaco empleatu
c
do en el grupo control. La medida de resultado primaria fue el número de
a
autolesiones en los últimos tres meses, y se observó que la TCC empleada su
e
adicionalmente a los cuidados habituales fue más eficaz en la reducción de
nt
e
i
autolesiones e ideación suicida.
d
n
pe
á
La efectividad de la TIP, aunque también de otras psicoterapias,
dest
euna
pende de la capacidad del niño o adolescente para establecer
alianza
y
a informe de
terapéutica222, 249, puesto que de ella depende que el paciente
c
i
manera exhaustiva acerca de su ideación suicida.
lín
C
a
c
ti
En cuanto a la terapia de apoyo y a la terapiacfamiliar
sistémica, existe
á
r
evidencia de que en comparación con la TCC, la
terapia
que
obtuvo peores
P
e
resultados fue la terapia de apoyo, por lo que
no
debería
utilizarse
como
d
238
a
í
único tratamiento en adolescentes con depresión
e
ideación
suicida
.
u
G
ta
es
9.6.6. Tratamiento farmacológico
de ámbito se han centrado en el tratamienLos estudios farmacológicos enneste
ó
to de la depresión adolescente.
ci
a
lic
b
u
Normalmente lospECA de fármacos realizados en niños y adolescentes
no consideran el suicidio
la como una variable de resultado. Lo más habitual es
e
que se valore la conducta
suicida de forma retrospectiva, una vez que se ha
sd
producido. Este
dehecho, en ocasiones, dificulta la asociación entre las varias estar directamente relacionadas con la ideación o conducta
bles que podrían
ño
251a
suicidas 5 .
de
s
á Desde que en la década de los noventa se empezó a relacionar la ideam y conducta suicidas con la utilización de antidepresivos de nueva geneción
do
ns
rri ración, se ha suscitado una polémica sobre este posible efecto. En España,
u
la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)
c
H
an
tra
adopta las conclusiones de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA)
e informa del balance beneficio/riesgo favorable para el uso de fluoxetina en
la depresión infanto-juvenil252.
Para la AEMPS, el uso de la fluoxetina en la depresión mayor del niño
o adolescente deberá plantearse bajo las siguientes condiciones252:
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
113
– En depresión moderada a grave.
– En adolescentes y niños de 8 años o más.
– Si la depresión no responde a terapia psicológica después de
4-6 sesiones.
.
– A una dosis inicial de 10 mg/día, la cual puede incrementarse a 20 mg/día
ct
a
tras 1-2 semanas de tratamiento.
su
e
– Vigilando el comportamiento suicida estrechamente, especialmente
nt
e
i
durante el inicio del tratamiento.
d
en
p
– Considerando que si no se obtiene beneficio clínico al cabo de 9 semanas
á
t
se debe reevaluar el tratamiento.
es
y
a
Asimismo, las autoridades establecen que el laboratorio
ic titular de la
n
í
l
autorización de comercialización deberá llevar a cabo estudios
adicionales
C
para garantizar que la seguridad de la fluoxetina en este
grupo
de
población
a
ic
se mantiene aceptable.
ct
á
Pr
e
Los estudios realizados hasta ahora no dpermiten extraer conclusiones
a otros antidepresivos en la podefinitivas acerca del uso de otros ISRS yuíde
G
blación infantil y adolescente. Es necesario
a interpretar con cautela los result
s
tados publicados y considerar el efecto
e del sesgo de publicación respecto al
material no publicado253.
de
n
ió
c
El litio y la clozapina son
a eficaces en adultos para la reducción de conlicbipolar y esquizofrenia respectivamente, pero en
ducta suicida en trastorno
b
u
niños y adolescentes nop han sido estudiados238. Los antidepresivos tricíclicos,
a
l
los inhibidores de la
e monoaminooxidasa y la venlafaxina no han demostrad
s niños y adolescentes251.
do ser eficaces en
de
os
El riesgo
añ de suicidio debe ser vigilado y valorado en todos los casos, pero
5 en las primeras semanas después del inicio del tratamiento con el
sobre todo
de
antidepresivo,
debido al efecto desinhibidor de la conducta, sin que se haya
s
á
producido
aún la mejoría del estado de ánimo. Para conocer la influencia de
m
o
los
antidepresivos
sobre fenómenos como el suicidio (de aparición rara), ded
rri berían realizarse estudios específicos y con metodología adecuada253.
u
c
ns
H
an
tra
9.6.7. Otros tratamientos
La terapia electroconvulsiva no se utiliza con frecuencia en niños y adolescentes, debido a su naturaleza invasiva. Sin embargo, en casos de depresión
grave donde la conducta suicida es persistente y se necesita rapidez en la
eficacia, la TEC ha sido utilizada con buenos resultados238.
114
a
liz
a
u
– En combinación con terapia psicológica.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
9.7. Prevención del suicidio
Actualmente, la prevención del suicidio en Europa es una prioridad y así ha
quedado patente en una asamblea del Consejo de Europa que se ha celebra.
ón
i
do recientemente. En esta asamblea se han establecido unas directrices para
ac
los estados miembros, con la finalidad de facilitar la detección de adolesceniz
l
a
tes con alto riesgo y orientar la prevención. Entre otras cosas, se propone un
tu
c
a
acercamiento multidisciplinar, donde el sistema sanitario debe interactuar
u
s
con otros ámbitos como el educativo, los medios de comunicación o el sistete
ma jurídico. También se plantea la necesidad de promover la investigación
en
i
científica y formar a los profesionales de la salud en la identificación dendadolescentes de alto riesgo. Algunos ejemplos de estrategias de prevención
pe del
á
t
suicidio que proponen son la Alliance Against Depression en Alemania;
en
es
Finlandia y Canadá se está incluyendo en los programas de prevención
un
y
a
método que denominan autopsia psicológica para objetivariclos factores que
n
í
l
subyacen a la conducta suicida223.
C
a
tic
c
9.7.1. Intervenciones en el ámbito escolar rá
P
El objetivo central de los programas de prevención
del suicidio en este ámde
aestudiantes y mejorar su calidad
í
bito, es optimizar el funcionamiento de los
u
G aumento de las tasas de suicidio
de vida238. En respuesta al problema adel
t
en adolescentes en EE.UU. se hanesllevado a cabo en los últimos 20 años
diferentes programas de prevención,
de sobre todo en el ámbito escolar. Sin
n
embargo, pocos programas han
ió sido evaluados254científicamente y algunos de
cimpacto
ellos han mostrado tener un
limitado .
a
lic
b
pu
Programas de prevención
basados en el currículo
a
l
e
d
Pueden ser programas
de prevención universal o programas de prevención
es
d
indicados. s
o
añ
Los5 programas universales se integran en el currículo, pero existen pocos estudios
publicados sobre su eficacia. Un ejemplo de este tipo de prograde
áses el SOS (Signs of Suicide), que ha obtenido una reducción de intentos
mas
m
dode suicidio informados en un ECA. Este programa se basa en aumentar el
ns
rri conocimiento de los adolescentes sobre el suicidio y en realizar un cribado
u
254
c
H
an
tra
de depresión y otros factores de riesgo como el consumo de alcohol .
Los indicados, se orientan solo a alumnos de alto riesgo (para ello habría que identificarlos antes) y se integran de forma regular en el currículo.
Existen ejemplos como el Personal Growth Class (PGC) que ha sido llevado a cabo en EE.UU. con buenos resultados, aunque los propios autores
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
115
apuntan la necesidad de más estudios para saber si este tipo de programas
debería introducirse en las escuelas237.
Programas basados en entrenamiento de habilidades
En el ámbito escolar han obtenido buenos resultados. Existe alguna evidena
liz
cia de que estos programas podrían reducir la conducta suicida y mejorar las
a
u
actitudes, emociones y estrategias de afrontamiento. Las intervenciones que
ct
a
combinan el entrenamiento de habilidades con educación sobre el suicidio u
s
han mostrado ser más eficaces, aunque el efecto específico sobre la conducta
e
t
n
suicida es difícil de cuantificar238.
ie
rri
u
c
H
an
ns
tra
d
en
p
A pesar de que existe mucha variabilidad entre los diferentes
tá programas estudiados216, un elemento común en los programas que seeshan impley centran en
mentado de forma exitosa es su naturaleza holística o globala (se
c
i se han señalado
aspectos físicos, psíquicos, sociales y emocionales). También
lín
C
otros aspectos importantes, como entrenamiento de los profesionales que
a
238
lleven a cabo la intervención, apoyo adecuado, tiempo
tic y recursos .
c
á
Pr
e
Cribado
d
ía
u
El cribado sobre depresión, ideación suicida y conducta suicida previa es un
G
buen método para reconocer adolescentes
ta de alto riesgo, con un buen coste/
s
e
efectividad. Uno de los problemas que
e plantea la realización de este cribado
d
son los falsos positivos, que requerirían
una segunda evaluación para recoón
i
nocer el riesgo real.
ac
ic
l
b el cribado en el ámbito escolar sería la mejor forPara algunos autores,
pu
ma de prevención. En
la ocasiones se ha encontrado cierto rechazo por parte
del personal en lasdeescuelas, puesto que el cribado suele percibirse como una
s
técnica más invasiva
que otros programas de prevención, como los incluidos
de
238
s
en el currículo
o . Algunas aproximaciones a este tema recomiendan realizar
añ en centros educativos a adolescentes de entre 15-19 años (en
este cribado
5
EE.UU.
de las tasas se incrementaron un 27% en este grupo de edad), por ser el
grupo
ás de edad de mayor riesgo, y se debe indagar también sobre el consumo
m sustancias o alcohol222.
de
do
Intervenciones tras un suicidio (postvention)
Están encaminadas a reducir el sentimiento de culpa y a reducir la morbilidad y mortalidad en sus allegados. A pesar de que no existen muchos
estudios sobre la efectividad de este tipo de programas, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que es necesaria la intervención tras un suicidio
para proporcionar apoyo y orientar a los allegados de la víctima233.
116
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
ón
ci
Estas intervenciones también pueden llevarse a cabo tras un intento
de suicidio serio, puesto que también puede tener consecuencias en otros
estudiantes255. Suelen ir dirigidas a amigos, profesores y familiares, y se desarrollan con la finalidad de minimizar los casos de suicidio o intentos por
aprendizaje vicario238.
.
liz
a
u
a
Estos programas son muy importantes, debido a que el hecho de tet
ner un familiar, compañero o amigo que se haya suicidado incrementa la
ac
probabilidad de padecer depresión mayor, trastorno por ansiedad, ideación su
e
suicida y trastorno por estrés postraumático en el período de 6 meses tras
nt
e
222
i
el suicidio . Normalmente son de corte psicoeducativo y están basados
d en
en
el counseling216, 222. Pueden realizarse sesiones individuales, con otrospadolesá
centes o incluir a los padres.
st
y
e
a
Sobre la duración de la intervención, se sabe que es importante
que coic
mience de forma inmediata y se realice un seguimiento alínlargo plazo (algunos autores han encontrado que, tras tres años desde aelCsuceso, es frecuente
tic y trastorno por estrés
que algunos adolescentes presenten depresión mayor
c
á
postraumático)222.
Pr
u
9.7.2. Diagnóstico precoz
G
ía
de
ta
Actualmente está ampliamente reconocido
que la identificación oportuna
es de las medidas más importantes para
del riesgo suicida puede y debe sereuna
d
su prevención.
n
ió
c
ca
El profesional de atención
primaria debe indagar sobre factores coni
bl
textuales, individuales pyuacontecimientos vitales estresantes que puedan su233
poner un distrés psicológico
. Para ello es muy importante la formación
la
e
d
de todos los clínicos
que
trabajan
con niños y adolescentes, no solo a los de
es cómo reconocer y referir a un paciente que presente
salud mental, dsobre
s
riesgo de conducta
suicida, puesto que este diagnóstico precoz tiene un gran
ño
a
impacto5sobre el suicidio222.
de
s
á Sin embargo, es frecuente que el riesgo suicida no se detecte, en espe-
ns
240
m
ocial en población infantil y adolescente . Existe el problema de que muchos
d
i
rr profesionales de primaria perciben que no están lo suficientemente formacu dos en el reconocimiento y tratamiento de niños o adolescentes con con-
H
an
tra
ducta suicida (en Canadá un 84% de los médicos de primaria reconocieron
pensar que necesitarían un entrenamiento adicional)238.
Un estudio realizado en Suecia puso de manifiesto que el entrenamiento
de profesionales de atención primaria en la identificación de trastornos del
estado de ánimo en niños y adolescentes, se relaciona con una disminución
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
117
ón
ci
del número de intentos y de suicidios, un incremento de la prescripción de
antidepresivos, así como del número de hospitalizaciones222.
La OMS publicó en el programa SUPRE (Suicide Prevention) algu.
nas recomendaciones para los profesionales de atención primaria sobre
ón
i
ac
cómo indagar sobre los diferentes aspectos de la ideación y conducta suiz
i
l
a
cida (tabla 25)256. A pesar de que estas recomendaciones no son específicas
tu
c
para niños y adolescentes, pueden orientar acerca de cómo obtener informaa
ción cuando el profesional de primaria sospecha la posibilidad de conducta su
e
suicida.
nt
e
di
n
En líneas generales, para obtener esta información se deben pobtener
e
á cuenta
datos acerca de ideación suicida, planes suicidas y apoyo con el que
t
es
el niño o adolescente. Es importante preguntar a la propia persona
y acerca de
a
sus sentimientos e intenciones suicidas, porque en contra de
ic lo que se suele
pensar, preguntar acerca del suicidio no supone inducirlo.
íl n
C
a
c
ti y qué preguntar
Tabla 25. Recomendaciones de la OMS sobre cómo, cuándo
ác
r
P
CÓMO PREGUNTAR:
de hacerlo de forma gradual.
No es fácil preguntar sobre ideación suicida, se recomienda
Algunas preguntas que pueden resultar útiles son: ía
u
- ¿Te sientes triste?
G
- ¿Sientes que no le importas a nadie?
ta
- ¿Sientes que no merece la pena vivir? es
- ¿Piensas en el suicidio?
de
n
ó
CÚANDO PREGUNTAR:
ci
a
- Cuando la persona tiene sentimiento
de empatía con el profesional.
lic cómoda al hablar de sus sentimientos.
- Cuando la persona se siente
b
u
- En el momento que la ppersona
hable acerca de sentimientos de desesperanza o tristeza.
a
l
QUÉ PREGUNTAR: e
d existencia de un plan suicida: ¿alguna vez has realizado planes para
- Para descubrirsla
acabar con dtue vida?; ¿tienes alguna idea de cómo lo harías?
- Para indagar
os sobre el posible método utilizado: ¿tienes pastillas, algún arma,
insecticidas
añ o algo similar?
- Para
5 obtener información acerca de si la persona se ha fijado una meta: ¿has decidido
cuándo
vas a llevar a cabo tu plan de acabar con tu vida?, ¿cuándo lo vas a hacer?
de
s
Fuente:
á OMS
m
o
d
256
ns
rri 9.7.3. Prevención en pacientes con trastornos mentales
u
c
an
H
tra
La intervención en niños o adolescentes con patologías mentales puede disminuir el riesgo de conducta suicida. Para ello sería necesario realizar un
diagnóstico que determinase las estrategias de intervención adecuadas, tener especial atención con los trastornos comórbidos, necesidad de revisar de
forma regular la sintomatología depresiva, ideación suicida y presencia de
118
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
algún acontecimiento vital estresante, puesto que el riesgo de suicidio puede
variar durante el tratamiento238.
Algunos autores recomiendan durante cualquier intervención, un seguimiento periódico de la ideación suicida y la desesperanza de cara a prevenir el riesgo suicida244.
Existe evidencia de que algunas formas de cobertura periodística y televite
en
siva del suicidio están asociadas a un aumento de las tasas de suicidio estai
d
dísticamente significativo; este impacto parece ser mayor entre los niños
en y
p
adolescentes. Tratar este tema en los medios de una forma correcta
tá puede
s
ayudar a prevenir la imitación del comportamiento suicida, mientras
que
e
y y a promouna cobertura repetitiva y continua del suicidio tiende a inducir
a
ic
257
ver pensamientos suicidas, particularmente entre los adolescentes
.
lín
ns
H
an
tra
C
a
c
En esta línea, se han desarrollado guías dirigidas
ti a los medios de comuác suicide o suicide contanicación que intentan prevenir el contagio (copycat
r
P
gion). Así, por ejemplo, la OMS elaboró un documento
de estas característie
d
257
cas para el programa SUPRE (tabla 26) yíael Ministerio de Salud de Nueva
u
258
Zelanda publicó otro de características similares
.
G
a
t
es
Para la OMS, los medios de comunicación
pueden jugar un papel proe
d publicando las noticias de manera adeactivo en la prevención del suicidio
n
ió información257:
cuada y ofreciendo la siguiente
c
a
lic
b
– Lista de serviciosu de salud mental y líneas telefónicas de ayuda
p
disponibles conlanúmeros telefónicos y direcciones actualizados.
e
– Ofrecer información
sobre las señales de advertencia del comportasd
e
d
miento suicida.
os
– Transmitir
añ mensajes sobre la frecuente asociación entre la depresión y el
5
comportamiento
suicida, y que la depresión es una condición tratable.
de
á–s Ofrecer un mensaje de solidaridad a los allegados, proporcionando núm meros de teléfono de los grupos de apoyo disponibles. Esto aumenta la
do
probabilidad de que profesionales en salud mental, amigos y familiares
intervengan en los programas de prevención destinados a este fin.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
a
liz
a
u
t
9.7.4. Otras estrategias de prevención: medios de comunicación
rri
u
c
.
119
ón
ci
su
ac
Tabla 26. Qué hacer y qué evitar al informar sobre suicidio
QUÉ HACER:
- Trabajar estrechamente con autoridades de la salud en la presentación de los hechos.
- Referirse al suicidio como un hecho logrado, no uno exitoso.
- Presentar solo datos relevantes en las páginas interiores.
- Resaltar las alternativas al suicidio.
- Proporcionar información sobre líneas de ayuda y recursos comunitarios.
- Publicar factores de riesgo y señales de alarma.
QUÉ EVITAR:
- No publicar fotografías o notas suicidas.
- No informar de detalles específicos del método utilizado.
- No aportar razones simplistas.
- No glorificar ni sensacionalizar el suicidio.
- No emplear estereotipos religiosos o culturales.
- No culpabilizar.
Fuente: OMS
a
liz
a
tu
e
á
257
lín
C
a
ic
y
t
es
t
en
i
nd
pe
La influencia de Internet sobre la conducta suicida ies
ca menos conocida que
t
259
c
la de otros medios de comunicación. En un estudio
á reciente se ha puesto
r
P de suicidio y los chats
de manifiesto cómo la información sobre métodos
de
pueden incidir sobre la conducta suicida, especialmente
en gente joven con
a
enfermedad mental. Las estrategias más importantes
en este sentido pasan
uí
G
por la regulación de los servicios proveedores
de Internet y el uso de filtros
ta
s
de software por parte de los padres. Algunos
países ya realizan un control de
e
de Unido la organización Internet Watch
este tipo de contenido, y, así, en Reino
n
Foundation260 es un ejemplo cde
ió control ejercido sobre Internet. En Japón y
a
Corea se ejerce un controliactivo
por parte de los servicios proveedores, y en
lc
bel
Australia se ha legislado
tema en el año 2006259. Por su parte, el Consejo
u
p
de Europa recomienda
la que se controle el contenido que pueda promover el
e
suicidio, ya que, aunque
en ocasiones este tipo de información pueda no ser
sd de los estados miembros la protección del niño y adolese
ilegal, es obligación
d
s Convención Europea de Derechos Humanos223.
cente segúnola
o
d
rri
u
c
ás
de
5
añ
m
ns
an
tra
H
120
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
ón
i
c
Resumen de la evidencia
3
El suicidio entre los jóvenes de 15 a 24 años es una de las tres causas de muerte más
frecuentes en este grupo de edad (36).
2++
Los factores de riesgo que más se han asociado a la conducta e ideación suicida
ó
ci
son:
a
liz
- Depresión mayor (216).
a
- Factores psicológicos (216).
tu
- Presencia de trastornos comórbidos psiquiátricos (216).
ac
- Factores genéticos y biológicos (216).
su
- Antecedentes psiquiátricos (incluyendo suicidio) en los progenitores (216). te
- Acontecimientos vitales estresantes (216).
en
di
- Factores sociales y nivel educativo (216).
2+
3
2++
2+
2++
y
lín
C (219).
- Dificultades con el grupo iguales y rupturas sentimentales
a
- Acoso por parte de iguales (bullying) (219).
c
i
ct
á
Algunos factores protectores que se han propuesto rson:
- Cohesión familiar alta y buena relación conPel grupo de iguales (216).
e
- Habilidades de resolución de problemas
d y estrategias de afrontamiento (216).
- Actitudes y valores positivos(216). ía
u
G
- Inteligencia, autoestima y apoyo
a social elevados (233).
- Creencias religiosas (217, 228)s. t
- Sexo femenino (217, 228). e e
- Habilidad de estructurardrazones para vivir (217, 228).
ón
ca
i
Algunos factores que pueden
actuar como factores precipitantes de la conducta
bl
u
suicida son:
p vitales estresantes (216).
- Acontecimientos
la
e
- Conflictos
d familiares (219).
es
- Problemas
con el grupo de iguales (219).
d
-sDificultades escolares (219).
3
o
añ - Tener problemas graves con los padres (239).
4
2++s
rri
u
c
a
ic
tá
es
pe
- Nivel educativo medio-alto
(217, 219).
ci
3
do
n
- Sexo masculino (225).
- Intento previo de suicidio (225).
- Factores relacionados con la edad (225).
- Maltrato físico o abuso sexual (225).
- Desestructuración y disfunción familiar (225).
á
m
5 - Factores psicológicos/personales (239).
e
dLa
exposición a casos de suicidios cercanos o a determinado tipo de información en los
medios de comunicación, se ha asociado al suicidio (216).
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
121
n.
3
Una vez que el niño o adolescente ha contactado con el sistema sanitario, bien a
través de un servicio de urgencias o de la propia atención primaria, es necesario
realizar una valoración psiquiátrica y psicosocial in situ, que recoja la gravedad médica
del intento de suicidio, el método utilizado, el grado de planificación de la conducta
suicida, la motivación o intencionalidad de la conducta y la presencia de sentimiento
de desesperanza (238).
Es importante evaluar otros factores subyacentes que pueden indicar un mayor riesgo,
para lo que será necesario obtener información de los padres u otras personas que
conozcan al niño o adolescente (238).
3
Existen diferentes instrumentos psicométricos que pueden ayudar a valorar el su
riesgo suicida, como el Cuestionario de Riesgo de Suicidio (RSQ) (240), la Escala dete
n
Desesperanza de Beck (EDB) (241) o el Inventario de Depresión de Beck (BDI) (247)
ie ,
d
si bien no pueden sustituir a la entrevista clínica, ya que por sí solos carecen de
valor
n
predictivo (219).
pe
4
á
3
2++
s importante realizar un seguimiento periódico de los niños y adolescentes
E
con
st
e
conducta suicida por parte de los profesionales de atención primaria
y y de salud
mental (238).
ca
ni
lí como tratamiento
Existe evidencia limitada de la eficacia de psicoterapias específicas
C que mejores resultados
de la ideación y conducta suicida en la adolescencia, aunquealas
han obtenido son las que incluyen técnicas cognitivo-conductuales
(217, 250).
tic
c
Los estudios farmacológicos que se centran en relá tratamiento de la depresión
P de resultado y lo valoran de
adolescente no consideran el suicidio como una variable
de de variables relacionadas con el
forma retrospectiva. Este hecho dificulta la asociación
a
suicidio (29).
uí
3
G
La terapia electroconvulsiva (TEC) no seta
utiliza con frecuencia en niños y adolescentes.
Sin embargo, en casos de depresión grave
es donde la conducta suicida es persistente y se
necesita rapidez en la eficacia, la TEC
e ha sido utilizada con buenos resultados (238).
3
d
n
La prevención del suicidio es una
y se ha establecido una serie de directrices
iódeprioridad,
c
a nivel europeo con la finalidad
facilitar la detección de adolescentes con alto riesgo
a
y orientar la prevención (222)
lic .
4
1+
b
Los principales métodos
pu de prevención son:
a
- Intervenciones
en el ámbito escolar (254).
l
e
- Diagnóstico
precoz (238).
sd
- Prevención
en pacientes con trastornos mentales (238).
de
3
o-sAdecuado
4
4
5
o
ns
d
rri
u
c
an
tra
m
ás
añ
tratamiento de la información sobre suicidio por parte de los
medios de comunicación (257, 258).
e intervenciones tras un suicidio son muy importantes, ya que tener un allegado que
dLas
se haya suicidado incrementa la probabilidad de padecer depresión mayor, trastorno
por ansiedad, ideación suicida y trastorno por estrés postraumático (222).
4
lgunas formas de cobertura periodística y televisiva se asocian a un aumento de las
A
tasas de suicidio (257, 258).
3
La influencia de Internet es menos conocida, pero algunos sitios web con información
que promueve el suicidio podrían favorecerlo, sobre todo en adolescentes (259).
H
122
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
Recomendaciones
3
3
3
3
D
D
D
D
D
D
Los profesionales de atención primaria deberían tener una adecuada formación
sobre los principales factores de riesgo de conducta e ideación suicida en niños y
adolescentes y de la evaluación de su perfil de riesgo.
.
En pacientes con depresión y/o perfil de riesgo de suicidio se debería preguntar
ón
i
siempre sobre ideas o planes de suicidio, y recoger en la historia clínica todos los
ac
iz
aspectos relacionados con el método, la planificación y la intencionalidad.
l
a
Tras un intento de suicidio en un niño o adolescente se debería realizar siempre una
tu
c
inmediata valoración psiquiátrica y psicosocial, de ser posible, por un profesional
a
especialista en estas edades.
su
Se darán pautas a los padres o cuidadores, sobre el acompañamiento y el control del te
n
acceso directo a la medicación por parte de los niños y adolescentes.
ie
d
n
En la historia clínica se debería recoger la gravedad médica del intento de suicidio,
pe o
el método utilizado, el grado de planificación de la conducta suicida, la motivación
á
intencionalidad de la conducta y la presencia de sentimiento de desesperanza.
st
e
La información provendrá del propio paciente, y se recomienda utilizar,yde ser posible,
a
múltiples fuentes, como los padres o cuidadores, profesores y amigos.
ic
Si bien los diferentes instrumentos psicométricos existentes, como
íl n el Cuestionario de
Riesgo de Suicidio, la Escala de Desesperanza de Beck o el C
Inventario de Depresión
a
de Beck, pueden ayudar a valorar el riesgo suicida, no pueden
ic sustituir a la entrevista
t
clínica, ya que por sí solos carecen de valor predictivo. c
á
Se recomienda la hospitalización de todos aquellos
Pr niños o adolescentes con un
e
intento de suicidio que presenten varios factores dde riesgo y un limitado apoyo familiar
y de la comunidad.
a
uí
Tras un intento de suicidio, y si no se ha G
considerado
la hospitalización, se debería
realizar una reevaluación en el plazo deta7 a 10 días. Posteriormente se realizará un
seguimiento periódico por parte de los
es profesionales de atención primaria y de salud
e
mental infanto-juvenil.
d
n los niños y adolescentes debería considerarse una
La prevención del suicidio entre
ó
i
prioridad, y establecerse fundamentalmente
medidas que permitan un diagnóstico
ac
precoz del riesgo suicida.lic
b
D
eberían establecerseu medidas encaminadas a consensuar la cobertura del suicidio
D
p de comunicación y el contenido de las páginas web de
por parte de los lmedios
a
Internet.
e
sd
os
o
d
rri
u
c
ás
de
5
de
añ
m
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
123
10. Aspectos legales en España
.
10.1. Consentimiento informado y Ley 41/02
a
liz
a
u
La Ley 41/2002, Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Dect
rechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica, a
u
tiene por objeto la regulación de los derechos y obligaciones de los pacien- s
e
t
tes, usuarios y profesionales, así como de los centros y servicios sanitarios,
en
i
públicos y privados, en materia de autonomía del paciente y de información
nd
y documentación clínica.
pe
y
tá
es
¿Qué dice la Ley 41/2002 sobre el derecho de información?
a
ic
En el art. 2 se recogen los principios básicos entre los cuales
lín se encuentran
C
el del consentimiento, que todo paciente o usuario tiene
que otorgar previaca
mente a toda actuación en el ámbito de la sanidad,ctyi el de haber sido inforá
mado adecuadamente, y por escrito, en los supuestos
Pr previstos en la ley. Hay
e
que destacar que los pacientes tienen derecho
d a decidir libremente entre las
a
opciones clínicas disponibles y a negarse aluítratamiento,
excepto en los casos
G
determinados en la ley. Su negativa al atratamiento
constará por escrito.
t
es
Tanto la información proporcionada
como el consentimiento serán, por
de
n
norma general, verbales, y se prestarán
por
escrito en los casos de intervención
ió
c
quirúrgica, procedimientos diagnósticos
y terapéuticos invasores y, en general,
a
lic
en la aplicación de procedimientos
que supongan riesgos o inconvenientes de
b
pu
notoria y previsible repercusión
negativa sobre la salud del paciente.
de
la
La prestación
s del consentimiento informado es un derecho del paciende del facultativo.
te y una obligación
s
rri
u
c
H
an
tr
s
an
ón
ci
ño
a
El 5facultativo proporcionará al paciente, antes de recabar su consentimiento
de por escrito, la información básica siguiente:
ás
m • Las consecuencias relevantes o de importancia de la intervención.
do
• L
os riesgos específicos relacionados con las circunstancias personales
o profesionales del paciente.
• L
os riesgos probables en condiciones normales, conforme a la
experiencia y al estado de la ciencia o directamente relacionados con
el tipo de intervención.
• Las contraindicaciones de la actuación o intervención.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
125
Todo paciente o usuario tiene derecho a ser advertido sobre la posibilidad de utilizar los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos
que se le apliquen en un procedimiento docente o de investigación, que en
ningún caso podrá comportar riesgo adicional para su salud.
.
a
En el anexo 6 figuran dos modelos de consentimiento informado.
¿Quién tiene derecho a la información asistencial?
rri
u
c
• Cuando el paciente menor de edad no sea capaz intelectualmente
ni emocionalmente de comprender el alcance de la intervención. En
este caso, el consentimiento lo dará el representante legal del menor,
después de haber escuchado su opinión si tiene doce años cumplidos.
ns
H
an
tra
• S
i las decisiones del representante legal fuesen contrarias a los intereses
del menor, se deberán poner los hechos en conocimiento de la autoridad
competente en virtud de lo dispuesto en la legislación civil.
126
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
t
u
El titular del derecho a la información es el paciente, que será informado, s
te
incluso en caso de incapacidad, de modo adecuado a sus posibilidades de
en
i
comprensión, cumpliendo con el deber de informar también a su represennd
tante legal.
pe
á
st
e
Cuando el paciente, según el criterio del médico que le yasiste, carezca
a físico o psíde capacidad para entender la información a causa de su estado
ic
n
í
l
quico, la información se pondrá en conocimiento de las personas
vinculadas
C
a él por razones familiares o de hecho.
a
tic
c
á
El derecho a la información sanitaria de los
Pr pacientes puede limitarse
e
por la existencia acreditada de un estado ded necesidad terapéutica. Se ena
tenderá por necesidad terapéutica la facultad
uí del médico para actuar profeG
sionalmente sin informar antes al paciente,
a cuando, por razones objetivas, el
t
s
conocimiento de su propia situación
e pueda perjudicar su salud de manera
grave. Llegado este caso, el médico
de dejará constancia razonada de las cirn
cunstancias en la historia clínica
ió y comunicará su decisión a las personas
c
vinculadas al paciente por crazones
familiares o de hecho.
a
li
b
pu
a
¿Cuándo se otorgará
l el consentimiento informado por representae
d
ción o sustitución?
es
del
• Cuando
paciente no sea capaz de tomar decisiones, a criterio del
os responsable de la asistencia, o su estado físico o psíquico
ñ
médico
a
5 le permita hacerse cargo de su situación. Si el paciente carece
no
dede representante legal, el consentimiento lo prestarán las personas
s
á
m vinculadas a él por razones familiares o de hecho.
o
d
ón
ci
ac
• Cuando se trate de menores no incapaces ni incapacitados, pero
emancipados o con dieciséis años cumplidos, no cabe prestar
el consentimiento por representación. Sin embargo, en caso de
actuación de grave riesgo, según el criterio del facultativo, los padres
serán informados y su opinión será tenida en cuenta para la toma de
la decisión correspondiente.
.
a
u
• L
a renuncia del paciente a recibir información está limitada por ele s
t
interés de la salud del propio paciente, de terceros, de la colectividad
en
i
y por las exigencias terapéuticas del caso.
nd
pe
• C
uando el paciente manifieste expresamente su deseo tde
á no ser
s
informado, se respetará su voluntad haciendo constar esu renuncia
y
documentalmente, sin perjuicio de la obtención de su aconsentimiento
c
i
previo para la intervención.
lín
C
a
Los facultativos podrán llevar a cabo las intervenciones
clínicas indisic
t
c
pensables a favor de la salud del paciente, sin necesidad
de
contar
con su
á
Pr
consentimiento, en los siguientes casos:
rri
u
c
H
an
tr
s
an
de
a
• Cuando existe riesgo para la salud pública
a causa de razones sanitarias
uí
G
establecidas por la ley. En todoacaso, una vez adoptadas las medidas
st lo establecido en la Ley Orgánica
pertinentes, de conformidad econ
e autoridad judicial en el plazo máximo
3/1986, se comunicarán a dla
n
de 24 horas siempre que
ó dispongan el internamiento obligatorio de
ci
a
personas.
ic
bl
u
• Cuando existe priesgo inmediato grave para la integridad física o
a
psíquica del lenfermo
y no es posible conseguir su autorización,
e
d
consultando,
cuando
las
circunstancias lo permitan, a sus familiares o
s
de
a las personas
vinculadas de hecho a él.
s
ño
a
¿Quién 5da el consentimiento en el caso de padres separados?
e
En seldcapítulo primero del Título VII de las relaciones paterno-filiales del
á
Código
Civil, se recoge el artículo 156. En este artículo se dice:
m
o
d
“La patria potestad se ejercerá conjuntamente por ambos progenitores
o por uno solo con el consentimiento expreso o tácito del otro. Serán válidos
los actos que realice uno de ellos conforme al uso social y a las circunstancias, o en situaciones de urgente necesidad.” El párrafo segundo dice:
“en caso de desacuerdo, cualquiera de los dos podrán acudir al Juez quien,
después de oír a ambos y al hijo si tuviera suficiente juicio y, en todo caso, si
fuera mayor de 12 años, atribuirá sin ulterior recurso la facultad de decidir
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
¿Cuáles son los límites del consentimiento informado?
127
ón
ci
ac
al padre o a la madre…” El último párrafo: “si los padres viven separados la
patria potestad se ejercerá por aquel con quien el hijo conviva. Sin embargo,
el Juez, a solicitud fundada del otro progenitor, podrá, en interés del hijo,
atribuir al solicitante la patria potestad para que la ejerza conjuntamente
con el otro progenitor o distribuir entre el padre y la madre las funciones
inherentes a su ejercicio”.
e
• Decisiones ordinarias que haya que tomar en relación con el menor,
nt
será el progenitor que tenga la guarda y custodia quien las tome.die
n
• D
ecisiones extraordinarias, como pueden ser en relaciónpecon la
tá caso de
salud del menor, la decisión la tomarán conjuntamente. sEn
e
desacuerdo, el progenitor que tenga la guarda y custodia
y del menor,
a se aporte un
c
acudirá al juez. En este caso es recomendable que
i
lín
informe médico donde se haga constar la necesidad
C de la aplicación
de determinado/s tratamiento/s lo que podráicaayudar a la autoridad
t
judicial a decidir sobre la cuestión.
ác
uí
a
de
Pr
10.2.Internamiento psiquiátrico
G de menores
a
st
e
El artículo 211 de la LO 1/1996 de
15 de enero, de Protección Jurídica del
de
Menor, de Modificación Parcialn del Código Civil y de la Ley de Enjuiciaó
ci “al internamiento por razón de trastorno
miento Civil, contenía lo relativo
a
lic no estuviese en condiciones de decidirlo por
psíquico de una personabque
u
sí”. Este artículo ha sido
p derogado, y los preceptos relativos al procedimiento de internamientolaestán contenidos en la Ley 1/2000, de 7 de enero, de
e
Enjuiciamiento Civil
sd y recogidos en el art. 763. Este artículo es aplicable
e
d
también a los casos
de internamiento, por razones de trastorno psíquico, de
s
o
menores; pero,
en este caso, el art. 763.2 dice que el internamiento se realiñ
a
zará en establecimiento
de salud mental adecuado a su edad, previo informe
5
de losdeservicios de asistencia al menor.
ás
m El internamiento requiere autorización judicial, que será previa a este,
do
rri salvo que razones de urgencia lo hicieran necesario antes de la autorización,
u
c
en cuyo caso el responsable del centro, dentro de un plazo de 24 horas, dará
ns
H
an
cuenta al juzgado competente que tendrá que ratificar la medida en el plazo
de 72 horas desde que el internamiento llegue a su conocimiento.
128
a
liz
a
u
t
Decisiones en caso de padres separados:
tra
.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
su
ac
¿Quién puede pedir un ingreso involuntario?
Sobre quién puede pedir un ingreso involuntario, nada prescribe la ley, y es
que cualquier persona puede poner en conocimiento del ministerio fiscal o del
juez la existencia de un individuo que por riesgo hacia sí mismo o hacia terceros, precise esta medida. La ley, no obstante, establece dos tipos de grupos de
personas obligadas a pedir el ingreso involuntario: los tutores respecto de sus
pupilos y los padres respecto de sus hijos sometidos a patria potestad.
Con la solicitud de ingreso involuntario se presenta la documentacióne
t
médica más reciente de la que se disponga. No es necesario que el médico
en
i
informante sea especialista en psiquiatría, pero tiene que manifestar nlad nepe
cesidad de la medida.
á
Resumen de aspectos legales
a
ic
y
t
es
Se entiende por consentimiento informado, la conformidad libre, voluntaria
lín y consciente de
C recibir la información
un paciente, manifestada en pleno uso de sus facultades, después de
a
adecuada para que tenga lugar una actuación que afecte a su salud.
ic
ct
á
e deberá obtener el consentimiento informado por representación
S
en los menores de
Pr años.
edad, aunque teniendo en cuenta su opinión si tiene 12 o más
e
En los adolescentes con 16 años cumplidos no serádnecesario prestar el consentimiento
a
informado por representación, si bien en situaciones
uí graves, los padres serán informados y
su opinión será tenida en cuenta para la toma de G
decisiones.
ta
No será necesario obtener el consentimiento
es informado:
– Cuando existe riesgo para la saludde
pública a causa de razones sanitarias establecidas
por la ley.
n
ió
– Cuando existe riesgo inmediato
ac grave para la integridad física o psíquica del enfermo y
no es posible conseguir su
licautorización.
b
El titular del derecho a la información
es el paciente y será informado de modo adecuado
pu
a
a sus posibilidades de comprensión.
l
e
d
Cuando el paciente carezca
de capacidad para entender la información a causa de su estado
es se pondrá en conocimiento de las personas vinculadas a él por razones
físico o psíquico, esta
d
familiares o de hecho.
s
o
l derechoaañ la información sanitaria de los pacientes puede limitarse por la existencia
E
5 de un estado de necesidad terapéutica.
acreditada
e
ur
d
El consentimiento
será verbal por regla general. Sin embargo, se prestará por escrito en
s
losá casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos
m
o invasores y, en general, aplicación de procedimientos que supongan riesgos o inconvenientes
ir d de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
H
an
tr
sc
an
l internamiento por razón de trastorno psíquico de una persona que no esté en
E
condiciones de decidirlo por sí, aunque esté sometida a la patria potestad, requerirá
autorización judicial.
Esta será previa al internamiento, salvo que por razones de urgencia se hiciese necesaria
la inmediata adopción de la medida, de la que se dará cuenta cuanto antes al juez y, en todo
caso dentro del plazo de 24 horas.
El internamiento de menores se realizará en todo caso, en un establecimiento de salud mental
adecuado a su edad, previo informe de los servicios de asistencia al menor.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
129
a
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
Decisiones en caso de padres separados:
• Decisiones ordinarias: progenitor que tenga la guarda y custodia.
• Decisiones extraordinarias, como pueden ser en relación con la salud del menor, la
decisión la tomarán conjuntamente.
En caso de desacuerdo, el progenitor que tenga la guarda y custodia del menor, acudirá al
juez. En este caso es recomendable que se aporte informe médico donde se haga constar la
necesidad de la aplicación de determinado/s tratamiento/s lo que podrá ayudar a la autoridad
judicial a decidir sobre la cuestión.
a
liz
a
tu
e
á
a
ic
ta
a
lic
ci
ón
de
es
u
G
ía
de
t
ác
r
P
lín
C
a
ic
y
t
es
t
en
i
nd
pe
b
de
la
pu
s
os
o
d
rri
u
c
ás
de
5
de
añ
m
ns
an
tra
H
130
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
ón
i
c
11. Indicadores de calidad
.
Preguntas para responder:
a
• ¿Qué indicadores permiten monitorizar la calidad en el manejo de la
depresión en niños y adolescentes?
ns
rri
u
c
H
an
tra
e
Tras la elaboración de una GPC, es importante conocer si se alcanzan los
nt
e
i
objetivos esperados con el cumplimiento de sus recomendaciones. Parad ello
n y
se han diseñado una serie de indicadores de aparente validez, fiabilidad
pe
á
factibilidad, con la finalidad de evaluar tanto la atención sanitaria
st que se
presta al paciente con depresión como el posible impacto deylae implemena
tación de la guía.
ic
íl n
C
A continuación se relacionan y describen los indicadores
propuestos,
a
c
ti
que son medidas cuantitativas que pueden usarse ccomo
guía y que, obteniá y gestores, analizar su
dos con cierta periodicidad, permitirán a los clínicos
Pr
e
evolución a lo largo del tiempo.
d
a
uí
G
Indicadores propuestos:
ta
s
e Nombre del indicador
Área
Enfoque de la evaluación
de
n
Diagnóstico
Proceso
Confirmación diagnóstica de la depresión mayor
ió
c
a
Tratamiento
Proceso
Tratamiento psicoterapéutico en la depresión
ic
bl
mayor leve
u
p
Tratamiento
Proceso
Tratamiento farmacológico en la depresión mayor
la
e
leve
d
s
e
Tratamiento
Tratamiento inicial con ISRS en la depresión mayor
d Proceso
s
moderada o grave
o
ñ
a
Tratamiento
Proceso
Tratamiento inicial con psicoterapia en la
5
depresión mayor moderada
de
s
á
Tratamiento
Resultado
Mantenimiento del tratamiento farmacológico en la
m
DM moderada o grave
o
d
Tratamiento
Resultado
Vigilancia de la aparición de efectos adversos con
el tratamiento farmacológico
Diagnóstico
Proceso
Valoración especializada tras conducta suicida
Diagnóstico
Proceso
Valoración del riesgo de suicidio en atención
primaria
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
131
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
Denominación
del indicador
1. CONFIRMACIÓN DIAGNÓSTICA DE LA DEPRESIÓN MAYOR
Justificación
Antes de instaurar un tratamiento para la depresión mayor, el diagnóstico
deberá quedar establecido mediante entrevista clínica y no ser derivado
únicamente de cuestionarios o entrevistas semiestructuradas. En
ocasiones deberán emplearse técnicas específicas, tanto verbales
como no verbales, debido a la existencia de limitaciones cognitivas y de
verbalización en estas edades. Este indicador permite monitorizar el grado
de tratamiento de episodios no confirmados de depresión mayor.
Fórmula
Total de niños y adolescentes en tratamiento con confirmación
diagnóstica de depresión mayor realizada en atención
especializada en salud mental
Descripción
de términos
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
de
rri
u
c
do
s
de
Criterios de exclusión
os
añ
5
de
ás
mTipo de indicador
Fuentes de datos
.
a
an
te
n
ie
d
------------------------------------------------------------------------------ n
x 100
pe
Nº de niños y adolescentes en tratamiento por diagnóstico
tá
de depresión mayor
es
y
Niño: para el objeto de esta guía únicamente se consideran
a aquellos entre
c
5 y 11 años de edad.
i
lín aquellos de
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran
C
edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.
a
tic escrita del diagnóstico
Diagnóstico de depresión mayor: constancia
c
áéste padeció un episodio de
en la historia clínica del paciente de que
Pr de tiempo de referencia (casos
trastorno depresivo mayor en el período
e
prevalentes).
d
ía mediante diagnóstico clínico y
Confirmación diagnóstica: realizada
u
mediante criterios diagnósticos
G apropiados en un servicio especializado
en salud mental.
ta
s
e el paciente recibe cualquiera de los tratamientos
Pacientes en tratamiento:
debidamente validados.
de
n
Historia clínica
ió del paciente: se considerará la información procedente de
la historiacclínica de atención primaria y/o hospitalaria y en soporte papel
a
y/o electrónico.
lic
b
puindicará el área geográfica de referencia y se incluirán aquellos
Se
la pacientes diagnosticados en el período de referencia, generalmente
menos de 12 meses.
Se excluyen los pacientes mayores de 18 años, los pacientes no
residentes en el área geográfica de estudio, aquellos que no reciben
tratamiento y los que, a pesar de tener antecedentes registrados de
diagnóstico de depresión mayor, no han tenido un episodio activo en el
período de estudio.
Proceso.
Historia clínica del paciente.
H
132
liz
a
u
t
ns
tra
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Denominación
del indicador
2. TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO EN LA DEPRESIÓN MAYOR
LEVE
Justificación
Algunos tratamientos psicoterapéuticos han demostrado tener un papel
relevante en el tratamiento de la depresión mayor leve, y se recomienda
una terapia psicológica durante un período de 8 a 12 semanas. Este
indicador permite monitorizar el grado de cobertura del tratamiento
psicoterapéutico en la depresión mayor leve.
Fórmula
Nº de niños y adolescentes diagnosticados de depresión
mayor leve que reciben tratamiento psicoterapéutico
te
en
----------------------------------------------------------------------------- x 100
Total de niños y adolescentes diagnosticados de depresión
mayor leve registrado en su hª clínica
Descripción
de términos
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
Criterios de exclusión
Tipo de indicador
os
Fuentes de datos
o
d
rri
u
c
ás
de
5
añ
de
s
de
di
n
pe entre
Niño: para el objeto de esta guía únicamente se consideran aquellos
á
t
5 y 11 años de edad.
es de
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran aquellos
y
edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.
a
ic
Diagnóstico de depresión mayor registrado: constancia
íl n escrita en la
historia clínica del paciente de que se realizó unCdiagnóstico nuevo de
trastorno depresivo mayor leve en el períodoade tiempo de referencia.
tic en pacientes con
También se contabilizarán los nuevos episodios
c
antecedentes previos de depresión mayor.
rá
Paquellos
Pacientes tratados con psicoterapia:
que reciben cualquiera
e
de los tratamientos debidamentedvalidados, durante un período de 8 a
a
12 semanas.
uí
G se considerará la información procedente de
Historia clínica del paciente:
ta primaria y/o hospitalaria y en soporte papel
la historia clínica de atención
es
y/o electrónico.
de
Se indicará elnárea geográfica de referencia y se incluirán aquellos
ió
pacientescdiagnosticados
en el período de referencia, generalmente
a 12 meses.
menoscde
i
bl
u
Se
excluyen
los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no
p
la residentes en el área geográfica de estudio.
Proceso.
Historia clínica del paciente.
m
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
133
su
tu
ac
i
al
.
ón
i
c
za
Denominación
del indicador
3. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO EN LA DEPRESIÓN MAYOR
LEVE
Justificación
Se ha establecido que, con carácter general, no se deberían utilizar
fármacos antidepresivos en el tratamiento inicial de los niños y
adolescentes con depresión leve. Este indicador permite monitorizar el
grado de cobertura del tratamiento farmacológico en la depresión mayor
leve.
Fórmula
Total de niños y adolescentes diagnosticados de
depresión mayor leve
Descripción
de términos
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
Criterios de exclusión
Tipo de indicador
os
Fuentes de datos
o
d
rri
u
c
ás
a
5
añ
de
s
de
te
en
i
nd
pe
á
t
Niño: para el objeto de esta guía únicamente se consideran aquellos entre
es
5 y 11 años de edad.
y
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideranaaquellos de
edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. nic
lí
Diagnóstico de depresión mayor leve registrado:
Cconstancia escrita en
a un diagnóstico nuevo de
la historia clínica del paciente de que se realizó
tic de tiempo de referencia.
trastorno depresivo mayor leve en el período
c
á
También se contabilizarán los nuevos episodios
en pacientes con
Pr
antecedentes previos de depresión mayor.
e
d
Pacientes con tratamiento farmacológico:
aquellos que reciben cualquiera
a
de los fármacos recomendados
uí para el tratamiento de la depresión.
G se considerará la información procedente de
Historia clínica del paciente:
ta primaria y/o hospitalaria en soporte papel y/o
la historia clínica de atención
s
e
electrónico.
de
Se indicará elnárea geográfica de referencia y se incluirán aquellos
ió
pacientescdiagnosticados
en el periodo de referencia, generalmente
a 12 meses.
menoscde
i
bl
u
Se
excluyen
los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no
p
la residentes en el área geográfica de estudio.
Proceso.
Historia clínica del paciente.
m
ns
an
tra
H
134
liz
a
u
t
Nº de niños y adolescentes diagnosticados de depresión
mayor leve que son tratados con fármacos antidepresivos
en el tratamiento inicial
---------------------------------------------------------------------------- x 100
de
.
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Denominación
del indicador
4. TRATAMIENTO INICIAL CON ISRS EN LA DEPRESIÓN MAYOR
MODERADA O GRAVE
Justificación
De los diferentes fármacos antidepresivos existentes, los ISRS han
mostrado ser los únicos eficaces en el tratamiento de la depresión mayor
en niños y adolescentes. Este indicador permite monitorizar el grado
de cobertura del tratamiento inicial con ISRS en la depresión mayor
moderada o grave.
Fórmula
.
a
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
Criterios de exclusión
Tipo de indicador
Fuentes de datos
os
o
d
rri
u
c
ás
de
5
de
s
de
te
en
------------------------------------------------------------------------------ x 100
Descripción
de términos
i
nd
pe
á
t
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran aquellos de
es
edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.
y
Diagnóstico de depresión mayor moderada o grave registrado:
constancia
a
ic un diagnóstico
escrita en la historia clínica del paciente de que se n
realizó
í
l de tiempo de
nuevo de trastorno depresivo mayor leve en el periodo
Cepisodios
referencia. También se contabilizarán los nuevos
en pacientes
a
con antecedentes previos de depresión mayor.
tic
c
Pacientes a tratamiento farmacológicorá
con ISRS: aquellos que reciben
P
cualquiera de los fármacos ISRS recomendados
para el tratamiento de la
e
depresión.
d
a considerará la información procedente de
Historia clínica del paciente: se
uíprimaria
la historia clínica de atención
y/o hospitalaria en soporte papel y/o
G
a
electrónico.
t
es
Se indicará el área
geográfica de referencia y se incluirán aquellos
e
d
pacientes diagnosticados
en el período de referencia, generalmente
ón
menos de i12 meses.
ac
ic los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no
l
Se excluyen
b
residentes
en el área geográfica de estudio.
pu
la Proceso.
Historia clínica del paciente.
añ
m
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
Nº de adolescentes diagnosticados de depresión
mayor moderada o grave que son tratados con fármacos
ISRS en primera intención
Total de adolescentes diagnosticados de depresión mayor
moderada o grave
ón
ci
135
su
ac
Denominación
del indicador
5. TRATAMIENTO INICIAL CON PSICOTERAPIA EN LA DEPRESIÓN
MAYOR MODERADA
Justificación
Siempre que sea posible, se recomienda iniciar el tratamiento de la
depresión moderada de niños y adolescentes mediante psicoterapia, al
menos durante 8 a 12 semanas. La terapia cognitivo-conductual es la
modalidad psicoterapéutica que ha demostrado mejores resultados. Este
indicador permite monitorizar el grado de cobertura del tratamiento inicial
con psicoterapia en la depresión mayor moderada.
Fórmula
Nº de niños y adolescentes diagnosticados de depresión
mayor moderada que son tratados con psicoterapia en el
tratamiento inicial
.
a
te
----------------------------------------------------------------------------- x 100
Total de niños y adolescentes diagnosticados de
depresión mayor moderada
Descripción
de términos
á
st
pe
e
Niño: para el objeto de esta guía únicamente se consideran aquellos entre
5 y 11 años de edad.
i
ca
lín
C
y
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran aquellos de
edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.
a
ic
Diagnóstico de depresión mayor moderada o grave registrado: constancia
escrita en la historia clínica del paciente de que se realizó un diagnóstico
nuevo de trastorno depresivo mayor leve en el período de tiempo de
referencia. También se contabilizarán los nuevos episodios en pacientes
con antecedentes previos de depresión mayor.
a
uí
de
ct
rá
P
Pacientes tratados con psicoterapia: aquellos que reciben cualquiera de
los tratamientos debidamente validados.
a
t
es
G
Historia clínica del paciente: se considerará la información procedente de
la historia clínica de atención primaria y/o hospitalaria en soporte papel y/o
electrónico.
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
Criterios de exclusión
Tipo de indicador
o
d
rri
u
c
os
Fuentes de datos
añ
5
de
ás
m
de
s
de
ci
ón
de
Se indicará el área geográfica de referencia y se incluirán aquellos
pacientes diagnosticados en el período de referencia, generalmente
menos de 12 meses.
a
lic
b
pSeuexcluyen los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no
la residentes en el área geográfica de estudio.
Proceso.
Historia clínica del paciente.
ns
an
tra
H
136
liz
a
u
t
en
i
nd
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Denominación
del indicador
6. MANTENIMIENTO DEL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO EN LA
DEPRESIÓN MAYOR MODERADA O GRAVE
Justificación
En la depresión mayor, el tratamiento farmacológico con fluoxetina deberá
continuarse al menos 6 meses desde la remisión del cuadro depresivo,
con la misma dosis con la que se consiguió dicha remisión. Este
indicador permite monitorizar el grado de mantenimiento del tratamiento
farmacológico tras la remisión del cuadro depresivo en la depresión mayor
moderada o grave.
Fórmula
Nº de adolescentes con depresión mayor moderada o
grave que mantienen el tratamiento con ISRS durante
al menos seis meses tras la remisión del cuadro depresivo.
.
a
en
----------------------------------------------------------------------------- x 100
Total de adolescentes diagnosticados de depresión
mayor moderada o grave a tratamiento con ISRS
Descripción
de términos
á
st
pe
e
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran aquellos de
edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.
i
ca
lín
C
y
Diagnóstico de depresión mayor moderada o grave registrado: constancia
escrita en la historia clínica del paciente de que se realizó un diagnóstico
nuevo de trastorno depresivo mayor leve en el período de tiempo de
referencia. También se contabilizarán los nuevos episodios en pacientes
con antecedentes previos de depresión mayor.
ct
rá
a
ic
P
Pacientes a tratamiento farmacológico con ISRS: aquellos que reciben
cualquiera de los fármacos ISRS recomendados para el tratamiento de la
depresión.
a
uí
G
de
Mantenimiento del tratamiento: se considerará que un paciente ha
realizado el mantenimiento del tratamiento durante 6 meses, y que éste ha
sido adecuado, si así consta en la historia clínica.
a
de
t
es
Historia clínica del paciente: se considerará la información procedente de
la historia clínica de atención primaria y/o hospitalaria en soporte papel y/o
electrónico.
Área geográfica y periodo
de tiempo de referencia
os
añ
Tipo de indicador
de
5
Fuentes de datos
o
d
rri
u
c
ás
s
de
Criterios de exclusión
de
a
lic
ci
ón
b
la
Se indicará el área geográfica de referencia y se incluirán aquellos
pacientes diagnosticados en el período de referencia, generalmente
menos de 12 meses.
pu
Se excluyen los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no
residentes en el área geográfica de estudio.
Resultado.
Historia clínica del paciente.
m
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
te
i
nd
ón
ci
137
su
ac
Denominación
del indicador
7. VIGILANCIA DE LA APARICIÓN DE EFECTOS ADVERSOS CON EL
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
Justificación
Al principio del tratamiento farmacológico pueden presentarse efectos
adversos, de los que la ideación o conducta suicida tienen especial
significación. Este indicador permite monitorizar el grado de vigilancia
de la aparición de efectos adversos en las primeras cuatro semanas de
tratamiento con ISRS.
Fórmula
.
a
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
os
añ
Tipo de indicador
de
5
Fuentes de datos
o
d
rri
u
c
ás
s
de
Criterios de exclusión
de
te
en
----------------------------------------------------------------------------- x 100
Descripción
de términos
i
nd
pe
á
t
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran aquellos de edaes
des comprendidas entre los 12 y los 18 años.
y
Diagnóstico de depresión registrado: constancia escrita
la historia
ca en de
inuevo
clínica del paciente de que se realizó un diagnóstico
trastorno
n
í
depresivo mayor leve en el período de tiempo de lreferencia. También
C
se contabilizarán los nuevos episodios en pacientes
con antecedentes
a
previos de depresión mayor.
tic
c
Pacientes a tratamiento farmacológicorá
con ISRS: aquellos que reciben
P
cualquiera de los fármacos ISRS recomendados
para el tratamiento de la
e
depresión.
d
a
Efecto adverso: todo trastorno
uí indeseable o tóxico de carácter inesperado, recogido en la historiaGclínica del paciente, y derivado del tratamiento
farmacológico con ISRS
ta y no del trastorno depresivo del paciente. Especial mención requiere
esla ideación y la conducta suicida.
Historia clínica del
de paciente: se considerará la información procedente de
n
la historia clínica
de atención primaria y/o hospitalaria y en soporte papel
ió
y/o electrónico.
c
a
lic el área geográfica de referencia y se incluirán aquellos pacienSe indicará
b
tes
pu diagnosticados en el período de referencia, generalmente menos de
la 12 meses.
Se excluyen los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no residentes en el área geográfica de estudio.
Resultado.
Historia Clínica del paciente.
m
ns
an
tra
H
138
liz
a
u
t
Nº de adolescentes con depresión mayor moderada o
grave que inician tratamiento con ISRS, a los que se vigila la
aparición de efectos adversos en las primeras cuatro semanas.
Total de adolescentes diagnosticados de depresión mayor
moderada o grave que inician tratamiento con ISRS
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Denominación
del indicador
8. VALORACIÓN ESPECIALIZADA TRAS CONDUCTA SUICIDA
Justificación
Tras una conducta suicida, una vez que el niño o adolescente ha contactado con el sistema sanitario, es preciso realizar in situ una valoración
psiquiátrica y psicosocial, evaluando aspectos como el método utilizado,
la gravedad médica, el grado de planificación de la conducta suicida o
la existencia o no de arrepentimiento posterior. Este indicador permite
monitorizar el grado de valoración especializada (psiquiátrica y psicosocial)
que tienen los niños y adolescentes que han presentado una conducta
suicida.
Fórmula
.
a
te
i
nd
pe
------------------------------------------------------------------------------ x 100
Total de niños y adolescentes atendidos tras una
conducta suicida
Descripción
de términos
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
Criterios de exclusión
Tipo de indicador
o
d
rri
u
c
os
Fuentes de datos
añ
5
de
ás
m
de
s
de
á
st
e
y
a
Niño: para el objeto de esta guía únicamente se consideran
aquellos entre
ic
5 y 11 años de edad.
lín
C
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran
aquellos de edaa
c
des comprendidas entre los 12 y los 18 años.
ti
c
á con fatal desenlace o no, que
Conducta suicida: espectro de conductas
Pr
incluyen la tentativa de suicidio y el suicidio.
e
d se produce dentro de las primeras
Valoración inmediata: aquella que
ía de la atención sanitaria, siempre que el
veinticuatro horas desde el inicio
u
estado del paciente lo permita.
G
ta se considerará la información procedente de
Historia clínica del paciente:
s
la historia clínica deeatención primaria y/o hospitalaria en soporte papel y/o
electrónico.
de
n
ó
Se indicará
ci el área geográfica de referencia y se incluirán aquellos paciena
tes diagnosticados
en el período de referencia, generalmente menos de
lic
12 meses.
b
pu
Se excluyen los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no residen-
la tes en el área geográfica de estudio.
Proceso.
Historia clínica del paciente.
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
en
Nº de niños y adolescentes atendidos tras una conducta
suicida con inmediata y adecuada valoración psiquiátrica
y psicosocial especializada.
ón
ci
139
su
ac
Denominación
del indicador
9. VALORACIÓN DEL RIESGO DE SUICIDIO
EN ATENCIÓN PRIMARIA
Justificación
Los profesionales de atención primaria deberían conocer los principales
factores de riesgo de conducta e ideación suicida en niños y adolescentes, y sería recomendable evaluar el perfil de riesgo en aquellos pacientes
con depresión, preguntando siempre sobre ideas o planes de suicidio y
recogiendo en la historia clínica todos los aspectos relacionados con el
método, la planificación y la intencionalidad. Este indicador permite monitorizar el número de niños y adolescentes diagnosticados de depresión
mayor en los que se valora el riesgo de suicidio en atención primaria.
Fórmula
.
a
i
nd
te
pe
------------------------------------------------------------------------------ x 100
Total de niños y adolescentes con diagnóstico de
depresión mayor
Descripción
de términos
Área geográfica y período
de tiempo de referencia
Criterios de exclusión
os
añ
Tipo de indicador
o
d
rri
u
c
5
Fuentesede datos
d
ás
m
de
s
de
á
st
e
y
a
Niño: para el objeto de esta guía únicamente se consideran
aquellos entre
ic
5 y 11 años de edad.
lín
C
Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran
aquellos de edaa
c
des comprendidas entre los 12 y los 18 años.
ti
c
Diagnóstico de depresión registrado: constancia
escrita en la historia
rá
clínica del paciente de que se realizóPun diagnóstico nuevo de trastorno
e
depresivo mayor en el período de
d tiempo de referencia. También se contabilizarán los nuevos episodiosíaen pacientes con antecedentes previos de
u
depresión mayor.
G
Valoración del riesgo suicida:
ta mediante la utilización de instrumentos
psicométricos de evaluación,
validados en nuestro contexto.
es
Historia clínica del
de paciente: se considerará la información procedente de
n de atención primaria y/o hospitalaria y en soporte papel
la historia clínica
ió
y/o electrónico.
c
a
lic el área geográfica de referencia y se incluirán aquellos pacienSe indicará
b
tes
pu diagnosticados en el período de referencia, generalmente menos de
la 12 meses.
Se excluyen los pacientes mayores de 18 años y los pacientes no residentes en el área geográfica de estudio.
Proceso.
Historia clínica del paciente.
ns
an
tra
H
140
liz
a
u
t
en
Nº de niños o adolescentes con diagnóstico de depresión
mayor en los que se valora el riesgo de suicidio en atención
primaria y se registra en la historia clínica.
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
12. Estrategias diagnósticas y
terapéuticas
.
a
ón
ci
Se presenta el algoritmo de manejo de la depresión mayor en la infancia
liz
a
y en la adolescencia dividido en depresión leve, moderada y grave. En las
tu
ac
notas del algoritmo se resumen aquellos aspectos que se han considerado
su
más relevantes.
e
nt
n
Algoritmo terapéutico
pe
DM moderada
DM leve
a
ic
ct
rá
a
ic
lín
C
C omorbilidad
Factores de riesgo
Antecedentes personales
Ideas/ conducta autolítica
1
C omorbilidad
Factores de riesgo
Antecedentes personales
Ideas/ conducta autolítica
No
i
ac
ic
p
l
ub
Sí
ón
Vigilancia evolución
Pautas vida saludable
Programa ejercicio físico
Programa autoayuda
e
os
añ
d
d
es
la
rri
u
c
H
an
tr
s
an
do
ás
m
5
G
a
á
st
e
DM
y grave
Sí
P
No
TC C
TIP o TF
3
8-12 semanas
No
4
Tratamiento
combinado (TC C +
Fluoxetina)*
8 semanas
Sí
2 semanas
de
de
e
a
st
uí
de
Respuesta
2
e
di
Sí
Reevaluar en 8
semanas
Respuesta
No
Remisión
No
Sí
No
Sí
Seguimiento
o alta
Sí
Remisión
5
Valorar cumplimiento
Reevaluación
diagnóstico
Ajustar dosis
Sí
TC C = Terapia cognitivo conductual
TIP= Terapia interpersonal
TF= Terapia familiar
6
C ambiar a otro
ISRS y combinar
con TC C
* Según el perfil clínico del paciente se podría elegir otro ISRS (sertralina, citalopram o escitalopram)
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
141
Notas del algoritmo
GENERALES
.
• El manejo de la depresión debería incluir siempre cuidados clínicos
estándar:
a
—— Psicoeducación
—— Técnicas de resolución de problemas
i
nd
—— Atención a otras comorbilidades
—— Monitorización regular del estado mental
• Valorar ingreso hospitalario en los siguientes casos:
ns
rri
u
c
H
an
tra
te
en
—— Coordinación con otros profesionales
ca
y
á
st
pe
e
i
lín
C
—— Depresión grave acompañada de síntomas psicóticos
a
tic
—— Comorbilidad grave
c
á
—— Depresión grave con ausencia de soporte
Pr socio-familiar
e
d
a
DEPRESIÓN MAYOR LEVE
uí
G
• Se ha de valorar la presencia de
ta comorbilidad y factores de riesgo,
s
así como antecedentes personales
para una derivación a atención
e
especializada en salud mental:
de
n
ió
c
1. Aspectos a valorar para la derivación
a atención especializada en salud mental.
a
lic
b
Comorbilidad
Factores de riesgo y antecedentes personales
pu
a
l
– Ansiedad de separación
– Factores genéticos, antecedentes familiares
e
dansiedad
– Otros trastornos de
– Enfermedad mental de los padres
s
– TDAH
– Sexo femenino y edad post-puberal
de
s
– Distimia
– Antecedentes de síntomas depresivos
o
ñ
– Abuso deatóxicos
– Antecedentes o situación de abuso físico emocional
– Trastornos
o sexual
5 de conducta
– Fobia
– Afectividad negativa
desocial
– Pensamientos de tipo rumiativo
ás
– Conflictos conyugales parentales
m
– Desestructuración familiar
o
d
—— Riesgo elevado de suicidio
– Acoso o humillación en medio escolar
– Consumo de tóxicos
Ideación/conducta autolítica
– Preguntar siempre sobre posible ideación o conducta autolítica pasada y actual.
– En su caso, recoger en la historia clínica todos los aspectos relacionados con el método,
planificación e intencionalidad, presencia de sentimiento de desesperanza y gravedad
médica del intento.
142
liz
a
u
t
—— Apoyo individual y familiar
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
su
ac
En caso de ausencia de criterios para la derivación a atención especializada
en salud mental, se aconseja vigilar la evolución clínica en atención primaria
durante un período de dos semanas:
2. Vigilancia de la evolución en atención primaria
a
– Ofrecer apoyo activo al niño/adolescente y a sus familias (anexo de información al paciente
y familiares).
– Informar sobre los beneficios de una nutrición equilibrada, mantenimiento de un patrón de
sueño adecuado y sobre la realización de ejercicio físico de forma regular.
te
en
– Otras intervenciones de autoayuda.
á
t
es
DEPRESIÓN MAYOR MODERADA
di
n
pe
y
• Todo niño o adolescente con depresión moderada
a deberá ser
c
derivado a una unidad de atención especializadaínien salud mental
l
infantojuvenil.
C
ca
i
• E
n caso de ausencia de comorbilidad, factores
ct de riesgo de depresión,
á
r
antecedentes personales e ideas/conducta
P autolítica, se aconseja
iniciar el tratamiento con psicoterapia:de
3. Tratamiento psicológico
a
– Realizado por profesionales formados.
e
t
es
a
G
uí
d
– Número de sesiones y duración del
n tratamiento adecuado: 8 a 12 semanas (sesiones
ó
semanales).
i
c
a
– Realización de un seguimientoicregular
de la evolución clínica del niño o adolescente.
bl
– En niños menores de 12 años
se recomienda la TCC o TF, y en mayores de 12 años la TCC,
pu
TF o TIP.
de
la
s pacientes con depresión mayor moderada que no
• E
n aquellos
de
respondan
a una terapia psicológica específica, se recomienda
os
combinar
TCC con ISRS.
añ
5
• deEn la depresión mayor moderada asociada a comorbilidad, factores
ás de riesgo, antecedentes personales de enfermedad psiquiátrica e ideas
m o conducta autolítica, se aconseja iniciar tratamiento combinado:
o
rr id
TCC más ISRS.
u
H
an
tr
sc
an
DEPRESIÓN MAYOR GRAVE
• Se aconseja iniciar tratamiento combinado:
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
143
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
4. Tratamiento combinado
– Dosis de fluoxetina y sesiones de TCC adecuadas.
– Especialmente indicado en aquellos casos de historia personal o familiar de ideación y/o
conductas suicidas.
a
– En casos individualizados podría utilizarse únicamente el tratamiento farmacológico, siempre
asociado a cuidados clínicos estándar. Según el perfil clínico del paciente se podría elegir
otro ISRS (sertralina, citalopram o escitalopram).
– Informar del motivo de la prescripción, beneficios que se esperan alcanzar, posible retraso
del efecto terapéutico, efectos secundarios y duración del tratamiento.
– Vigilar la posible aparición de efectos adversos, especialmente de ideación o conductate
n
suicida, sobre todo en las primeras cuatro semanas del tratamiento farmacológico.
ie
rri
u
c
d
en
p
• En caso de ausencia de respuesta terapéutica, valorar los siguientes
tá
factores:
es
y
a
c
i
5. Factores a valorar ante falta de respuesta terapéutica
lín
C
a
– Duración y frecuencia de las sesiones de la psicoterapia.
tic
c
á
– Empleo de dosis farmacológica terapéutica máxima eficazrdurante
un período adecuado.
P
– Diagnóstico.
e
d
– Comorbilidad con otras enfermedades o trastornosamentales: ansiedad, distimia, abuso de
uí
sustancias adictivas o trastornos de la personalidad.
G
ta
s
e
• Una vez revisados estos factores,
valorar el cambio a otro ISRS en
e
d
combinación con TCC: n
ó
ci
a
6. Cambiar a otro ISRS y combinar
con TCC
ic
bl
u
p
– Cambiar a sertralina, citalopram
o escitalopram y combinar con TCC.
la
e
– Continuar el tratamiento
farmacológico
por lo menos 6-12 meses desde la remisión, con la
sdque se consiguió dicha remisión.
misma dosis conela
d
– Suspender elsantidepresivo de forma gradual. Si reaparecen síntomas, instaurar de nuevo
o
el tratamiento
farmacológico.
añ
5
de
s
á
m
o
d
ns
an
tra
H
144
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
13. Difusión e implementación
.
Formatos de la guía, difusión e implementación
a
ón
ci
liz
La GPC consta de dos versiones, la completa y la resumida, además de infora
u
mación para pacientes y de un documento con material metodológico. A la
ct
a
versión completa, a la información para pacientes y al material metodológi- u
s
co se tiene acceso a través de la página web de avalia-t y de GuíaSalud. Las
e
t
n
estrategias de difusión e implementación serían las siguientes:
ie
o
d
rri
u
c
d
en
p
• Presentación oficial de la guía por parte de las autoridades ásanitarias
t
y envío individualizado a los profesionales potenciales usuarios.
es
y
a
• Distribución de la guía de pacientes.
c
i
lín
• Presentación de la guía en atención primaria y especializada
mediante
C
a
charlas interactivas.
c
i
ct
á
r
• Difusión de la guía en formato electrónico
P en las páginas web de los
e
servicios de salud y de las sociedades implicadas
en el proyecto.
d
a
í
u
• Realización de actividades de formación
en línea y/o presenciales
G
sobre manejo del paciente con tdepresión.
a
es
• Presentación de la guía en actividades
científicas (jornadas, congresos,
de
reuniones).
n
ó
ci
a
• Publicación de la guía
ic en revistas médicas y psicológicas.
bl
u
• Establecimientop de criterios de buena atención al paciente con
la contratos programa y contratos de gestión clínica.
depresión en los
e
sd
• Establecimiento
de sistemas de apoyo a la decisión clínica, que
de
s
integren
la
guía
y los indicadores seleccionados en el programa
o
informático
utilizado en atención primaria.
añ
5
de
ás
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
145
14.Recomendaciones de
investigación futura
.
a
ón
ci
Los trastornos depresivos han sido poco estudiados en niños y adolescentes,
liz
a
tu
por lo que en el proceso de elaboración de la guía nos hemos encontrado
ac
con lagunas de conocimiento para las que se necesitan futuros estudios.
su
e
nt
e
di
Recomendaciones generales
n
• Estudiar el impacto sanitario de la incorporación en la historia
peclínica
á
t
electrónica de herramientas de ayuda para el diagnóstico ystratamiene
to de la depresión mayor en el niño y adolescente.
y
ca
i
• Realizar estudios epidemiológicos que permitan conocer
lín de forma preC
cisa la prevalencia en nuestro entorno de la depresión mayor en estos
a
grupos de edad y estimar el porcentaje de posible
tic infratratamiento de
c
la enfermedad.
rá
P
de grado están implementados
• Realizar estudios para determinar en qué
a
en la práctica clínica los que deberían
uí ser “cuidados estándar” en el
G
niño y adolescente.
a
t
Etiopatogenia
ón
de
es
i
• Identificar con mayor cprecisión
los procesos de vulnerabilidad y proa incluidos la historia familiar, ambiente y apoc
tección de la depresión,
li
yos familiares, asíubcomo acontecimientos vitales estresantes.
a
p
l
• Fomentar laerealización
de estudios en el campo de la genética moled
s
cular, cara
a
aumentar
el
conocimiento sobre la contribución genética
de
en los strastornos
depresivos de niños y adolescentes.
ño
a
• Realizar
estudios a fin de especificar rasgos temperamentales y
5
características de personalidad en niños y adolescentes con un
e
d
ás trastorno depresivo.
ns
m
oDiagnóstico y evolución
d
i
rr
cu
• Desarrollar cuestionarios válidos, fiables y específicamente desarro-
H
an
tra
llados para evaluar la depresión en niños menores de seis años y perfeccionar instrumentos de evaluación más precisos.
• Realizar estudios de investigación sobre la evolución de los trastornos depresivos en los niños y adolescentes que permitan precisar las
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
147
interconexiones entre la depresión en la infancia y el desarrollo de
trastornos en la vida adulta.
• Desarrollar programas formativos para que los profesionales sanitarios (atención primaria) puedan detectar la presencia de un trastorno
depresivo y así realizar las intervenciones o derivaciones necesarias.
• Estudiar si la introducción de programas de cribado de depresión ma- su
yor en niños y adolescentes considerados grupos de riesgo facilitaría
te
en a
un diagnóstico precoz de la enfermedad y unos mejores resultados
i
d
largo plazo.
en
á
st
apropiada del tratamiento psicoterapéutico.
ns
H
an
p
e
y
a
• Estudiar el posible efecto de los medios de comunicación
e Internet
ic
sobre la conducta suicida de niños y adolescentes. lín
C
a adecuada para conoc
• Realizar estudios específicos y con metodología
i
ct la conducta suicida.
cer mejor la influencia de los antidepresivosrásobre
P
de
Psicoterapia
ía
u
• Estudiar el impacto económico yGsobre resultados en salud de la ina
troducción de actividades formativas
psicoterapéuticas para el manest
e
jo de la depresión leve, en atención
primaria.
e
d
ndistintos tipos de psicoterapia, en comparaó
• Evaluar la eficacia de los
i
ac terapéuticas, a medio y a largo plazo, medianción con otras opciones
c
i
blestudios comparativos en pacientes con diferentes
te la realización de
u
p de la enfermedad.
grados de gravedad
la
e
• Identificarsdcuáles son las claves o componentes más efectivos de las
e
terapiasdpsicológicas.
os
• Evaluar
añ si hay perfiles de síntomas depresivos o características clíni5 que sean predictivos de la respuesta a distintas modalidades de
cas
depsicoterapia.
ás
m • Realizar estudios que permitan determinar cuál es la duración más
do
Suicidio
tra
• Necesidad de investigaciones sobre el tratamiento conjunto de padres y jóvenes con trastornos depresivos.
Fármacos
• Potenciar la realización de estudios independientes que evalúen la
eficacia, los efectos adversos y la duración óptima de los diferentes
148
a
liz
a
u
t
Cribado
rri
u
c
.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
ac
tratamientos farmacológicos existentes, mediante estudios de largo
seguimiento, con diferentes subgrupos de edad y dosis y con poder
estadístico suficiente para detectar diferencias clínicas relevantes.
.
• Realizar más estudios que permitan obtener conclusiones definitivas
ón
i
para la toma de decisiones clínicas, entre ellas el tratamiento farmacoac
iz
lógico, considerando el tipo y gravedad de la depresión, aspectos evol
a
tu
lutivos, riesgo suicida, comorbilidad y que las variables e instrumentos
c
a
de evaluación sean más homogéneos.
su
e
nt
Depresión que no responde a tratamiento
e
di
n
• Estudiar las estrategias terapéuticas más eficientes en la depresión
pe
que no responde a tratamiento, tanto las farmacológicas como
tá psicoes
terapéuticas.
y
a
• Valorar la eficacia de la combinación del tratamiento
ic farmacológico
n
í
l
con el psicoterapéutico en el manejo de la depresión
C resistente.
ct
rá
Recaídas
a
ic
P con riesgo elevado de
• Estudiar las características de los pacientes
e
d
recaídas y realizar estudios para determinar
con precisión el tiempo
a
uípara evitarlas.
óptimo de duración del tratamiento
G
ta
Autoayuda
de
es
• Desarrollar materiales adaptados
a niños y adolescentes para progran
ió su eficacia con estudios controlados.
c
mas de autoayuda y probar
a
Grupos de apoyo
lic
la
b
pu
• Determinar eel papel del soporte familiar y social en niños y adolesd
centes con
esdepresión mayor.
Ejercicio
o
d
rri
u
c
5
os
añ
d
• eEnsayos clínicos que, diferenciando los subgrupos de depresión leve,
d
ás moderada y grave, comparen los efectos de las diferentes formas de
m ejercicio físico y clarifiquen la dosis e intensidad apropiada de este.
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
149
15. Anexos
Anexo 1. Criterios de gravedad según CIE-10
y DSM-IV–TR
a
liz
a
tu
Criterios de gravedad de un episodio depresivo según la CIE-10
ac
u
A. Criterios generales para episodio depresivo:
s
e
t
1. El episodio depresivo debe durar al menos dos semanas.
n
2. El episodio no es atribuible a abuso de sustancias psicoactivas o a trastorno ie
d
n
mental orgánico.
pe
B. Presencia de al menos dos de los siguientes síntomas:
á
st
1. Humor depresivo de un carácter claramente anormal para el sujeto, presente
e
durante la mayor parte del día y casi todos los días, que se modifica
y muy poco por
a
las circunstancias ambientales y que persiste durante al menoscdos semanas.
i
2. Marcada pérdida de los intereses o de la capacidad de disfrutar
lín de actividades
C
que anteriormente eran placenteras.
a
3. Falta de vitalidad o aumento de la fatigabilidad.
tic
c
C. Además, debe estar presente uno o más síntomas de á
la lista, para que la suma total
sea al menos de cuatro:
Pr
1. Pérdida de confianza y estimación de sí mismo
de y sentimientos de inferioridad.
a
2. Reproches hacia sí mismo desproporcionados
uí y sentimientos de culpa excesiva e
inadecuada.
G
tao suicidio o cualquier conducta suicida.
3. Pensamientos recurrentes de muerte
es de concentrarse y de pensar, acompañadas
4. Quejas o disminución de la capacidad
de
de falta de decisión y vacilaciones.
n
5. Cambios de actividad psicomotriz,
con agitación o inhibición.
ó
ci
6. Alteraciones del sueño a
de cualquier tipo.
lic
7. Cambios del apetitob(disminución
o aumento) con la correspondiente modificación
u
del peso.
p
la
D. Puede haber o no síndrome
somático*:
e
Episodio depresivosd
leve: están presentes dos o tres síntomas del criterio B. La persona con
un episodio leve probablemente
está apta para continuar la mayoría de sus actividades.
de
Episodio depresivo
moderado: están presentes al menos dos síntomas del criterio B y
os
síntomas del
añcriterio C hasta sumar un mínimo de 6 síntomas. La persona con un episodio
5 probablemente tendrá dificultades para continuar con sus actividades ordinarias.
moderado
e
H
a
d depresivo grave: deben existir los 3 síntomas del criterio B y síntomas del criterio C
Episodio
ásun mínimo de 8 síntomas. Las personas con este tipo de depresión presentan síntomas
con
m
y angustiantes, principalmente la pérdida de autoestima y los sentimientos de culpa
o marcados
d
e inutilidad. Son frecuentes las ideas y acciones suicidas y se presentan síntomas somáticos
i
r
ur importantes. Pueden aparecer síntomas psicóticos tales como alucinaciones, delirios, retardo
c
psicomotor o estupor grave. En este caso se denomina como episodio depresivo grave con
ns
síntomas psicóticos. Los fenómenos psicóticos como las alucinaciones o el delirio pueden
tra
ser congruentes o no congruentes con el estado de ánimo.
n
Fuente: adaptado de OMS50
*Síndrome somático: ver tabla 4 (página 42).
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
151
.
ón
i
c
Criterios especificadores de gravedad/ características psicóticas/ remisión
del episodio depresivo mayor actual (o más reciente) (DSM-IV-TR)
Nota: codificar en el quinto dígito. Leve, moderado, grave sin características psicóticas y grave
con características psicóticas se pueden aplicar solo si actualmente se cumplen los criterios
n.
de episodio depresivo mayor. En remisión parcial y en remisión completa se pueden aplicar
ó
i
al episodio depresivo mayor más reciente del trastorno depresivo mayor, y a un episodio
ac
depresivo mayor del trastorno bipolar I o II, solo si este es el tipo más reciente de episodio
iz
l
de estado de ánimo.
ua
t
c
Leve: pocos síntomas, o ninguno, aparte de los requeridos para llegar al diagnóstico, y los
a
síntomas provocan solo deterioro menor del desempeño laboral o de las actividades sociales u
s
habituales o de las relaciones con los demás.
te
Moderado: síntomas o deterioro funcional entre “leve” y “grave”.
en
i
Grave sin características psicóticas: varios síntomas aparte de los requeridos parandllegar
al diagnóstico, y síntomas que interfieren notoriamente con el desempeño laboral,
pe o las
á
actividades sociales habituales o las relaciones con los demás.
t
s
Grave con características psicóticas: ideas delirantes o alucinaciones. eSi es posible,
y con el estado
especificar si las características psicóticas son congruentes o incongruentes
a
ic
de ánimo.
n
í
l
a. Características psicóticas congruentes con el estado deCánimo:
ideas delirantes
o alucinaciones cuyo contenido es completamente compatible
con los temas
a
c
i
depresivos habituales de inadecuación personal, culpa,tenfermedad,
muerte,
ác
nihilismo o castigo merecido.
r
b. Características psicóticas incongruentes coneelPestado de ánimo: ideas
d
delirantes o alucinaciones cuyo contenido no corresponde
a los temas depresivos
a
habituales de inadecuación personal, culpa,uíenfermedad,
muerte, nihilismo o
castigo merecido. Se incluyen síntomas, G
como ideas delirantes de persecución
ta depresivos), inserción del pensamiento,
(no directamente relacionados con temas
s
transmisión del pensamiento e idease delirantes de control.
deepisodio depresivo mayor, pero no se cumplen los
En remisión parcial: hay síntomas de un
n
criterios completos, o hay un período
ó sin ningún síntoma significativo de episodio depresivo
ci tras el final del episodio depresivo mayor. (Si el episodio
mayor que dura menos de 2 meses
a
ic
depresivo mayor se sobreagregó
distímico, se efectúa el diagnóstico de trastorno
bl noasetrastorno
distímico solo, una vez que uya
cumplen los criterios completos de episodio depresivo
p
mayor).
la
En remisión completa:
de durante los últimos 2 meses, no hubo signos ni síntomas significativos
de la alteración. s
e
d
Sin otra especificación.
s
o
Fuente: American
Psychiatric Association. DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de
añ
los trastornos
5 mentales IV. Barcelona: Masson 2003
o
d
rri
u
c
ás
de
m
ns
an
tra
H
152
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Criterios diagnósticos de trastorno depresivo mayor recurrente (DSM-IV-TR)
A. D
os o más episodios depresivos mayores.
Nota: para ser considerados episodios separados, debe haber un intervalo de, por
lo menos 2 meses consecutivos en los que no se cumplen los criterios de episodio
depresivo mayor.
B. Los episodios depresivos mayores no son mejor explicados por trastorno
esquizoafectivo, y no se sobreagregan a esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme,
trastorno delirante, ni trastorno psicótico sin otra especificación.
C. N
unca ha habido un episodio maníaco, un episodio mixto, ni un episodio hipomaníaco. e
Nota: esta exclusión no se aplica si todos los episodios tipo maníaco, tipo mixto o tipo nt
hipomaníaco son inducidos por sustancias o tratamiento, o se deben a los efectos die
fisiológicos directos de una enfermedad médica general.
en
p
Si actualmente se cumplen los criterios completos de un episodio depresivo mayor,
táespecificar
su estado clínico y/o características actuales:
es
– Leve, moderado, grave sin características psicóticas/grave cony características
a
psicóticas
ic
n
í
l
– Crónico
C
– Con características catatónicas
a
tic
– Con características melancólicas
c
á
– Con características atípicas
Pr
– Con inicio posparto.
e
d
a de un episodio depresivo mayor,
Si actualmente no se cumplen los criterios completos
uí
especificar el estado clínico actual del trastornoGdepresivo mayor o las características del
episodio más reciente:
ta
es
– En remisión parcial, en remisión completa
– Crónico
de
n
– Con características catatónicas
ó
ci
– Con características melancólicas
a
ic
– Con características atípicas
bl
u
– Con inicio posparto.p
la
Especificar:
e
– Especificadores
sdde evolución longitudinal (con recuperación entre los episodios o sin ella).
e
– Con patróndestacional.
os
Fuente: American
añ Psychiatric Association. DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de
los trastornos
5 mentales IV. Barcelona: Masson 2003
o
d
rri
u
c
ás
de
m
ns
an
tra
H
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
153
a
liz
a
tu
su
ac
.
ón
i
c
Anexo 2. Información para pacientes y familiares
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
te
en
i
nd
i
ca
lín
C
o
d
rri
u
c
y
á
st
pe
e
a
tic
c
á
DEPRESIÓN EN
Pr LA
e
d
INFANCIA Y ADOLESCENCIA
a
uí
G
Información para el paciente, familiares
y personas interesadas
ta
s
e
de
n
ó
ci
a
ic
bl
u
p
la
e
sd
e
d
s
o
añ
5
de
s
á
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
155
su
ac
CONTENIDO
1.- Introducción
.
2.- ¿Qué es la depresión?
a
3.- ¿Qué causa la depresión?
5.- ¿Qué puedo hacer si creo que tengo depresión?
te
6.- ¿Qué pueden ofrecerme los servicios de salud si tengo depresión?ien
nd
7.- ¿Cómo se trata la depresión?
8.- ¿Cómo puedo ayudar a alguien con depresión?
a
ic
9.- Más información
a
a
lic
ci
de
t
es
G
uí
a
de
ct
rá
a
ic
y
tá
es
pe
lín
C
P
b
de
la
pu
s
o
d
rri
u
c
H
an
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
tra
El grupo elaborador de la Guía de Práctica Clínica Clínica desea
dar las gracias a todas aquellas personas que han colaborado en la
elaboración de este material.
Esta información ha sido elaborada a partir del conocimiento basado
en la literatura científica disponible en el momento de la publicación.
Ilustraciones de Jose Luis Iglesias Diz.
156
liz
a
u
t
4.- Tipos de depresión
ón
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
te
en
i
nd
i
ca
1.- Introducción
de
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
pe
e
P
a que quieren saber qué es la
Esta información está destinada a personas
uí
depresión y qué hacer al respecto. G
a
st
e
La depresión es uno de los trastornos
mentales más frecuentes. Se estima
e
d
que afecta al 3,4-5% de los adolescentes en España.
o
d
rri
u
c
n
ió
c
El desconocimiento sobre
a la depresión en la infancia y adolescencia y la
ic
falta de comunicaciónbl abierta sobre este tema hace que la gente joven
pu o sus familias no busque ayuda.
que necesita tratamiento
a
l
e
d
Si piensas que
tú
s o alguien que tú conoces tiene depresión, tómalo en
serio y busca
de ayuda.
os
Este documento
te proporciona información y ayuda útil. La guía se centra
añ
en ela5depresión (trastorno depresivo mayor) en niños y adolescentes y
d
comprende
la depresión leve, moderada y grave.
ás
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
157
su
ac
2.- ¿Qué es la depresión?
La depresión es mucho más que estar bajo de ánimo.
Aunque la mayoría de nosotros experimenta tristeza de vez en cuando,
.
en algunas personas estos sentimientos no desaparecen y se acompañan
ón
i
c
de otros síntomas que provocan malestar o dificultades para desarrollar
za
i
l
su vida cotidiana: interfiere en su capacidad de pensar, aprender y
a
tu
c
desarrollarse social y académicamente. Estas personas pueden tener una
a
enfermedad denominada depresión.
su
¿Cuáles son los síntomas de la depresión?
en
p
Los síntomas de la depresión pueden variar
tá de un
niño a otro. Los síntomas fundamentales
es son:
y
a la mayor
• Ánimo bajo, sentirse triste
c
i
parte del tiempo o tener
lín sentimientos de
C
desesperanza.
a
ic
t
c
• Pérdida de interés
á en las actividades con
Pr
las que se disfrutaba,
como jugar con sus
de o con sus amigos, querer
juguetes favoritos
a
estar solo uyí aburrirse.
G
Otros posibles
ta síntomas que se pueden presentar
s
en el niñoe o adolescente son:
de
• nIrritabilidad (enfadarse fácilmente).
ió
c• Ganas de llorar sin motivo aparente.
a
lic
b
e
sd
o
d
rri
u
c
H
an
m
ás
de
5
os
añ
de
la
pu
e
nt
e
di
• Pérdida de energía o cansancio.
• Problemas de sueño: tener problemas para
quedarse dormido por la noche o no querer
levantarse por la mañana.
• Aumento o disminución del apetito.
• Dificultad para concentrarse o problemas de
memoria, que afecta al rendimiento escolar.
• Sentimientos de inutilidad o culpa.
• Pensamientos negativos, excesivas críticas
hacia uno mismo.
s
an
tr
• Ideas suicidas: querer morirse o irse para
siempre.
• Síntomas físicos como dolor de cabeza,
palpitaciones
cardiacas
o
molestias
158
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
abdominales. A veces estos síntomas son el
único motivo de consulta al médico.
• Preocupaciones constantes, lo que les puede
producir ansiedad y miedos infundados.
a
La depresión puede hacer que la tarea más
liz
a
pequeña parezca escalar una montaña. Sin
tu
embargo, muchos niños o adolescentes con
ac
depresión van a negar encontrarse tristes o ni su
e
siquiera van a ser conscientes de la tristezanty
e
i
esto no significa que no estén deprimidos.d
n
a
ic
a
a
lic
ón
ci
de
t
es
G
uí
a
de
ct
rá
a
ic
y
tá
es
pe
lín
C
P
b
de
la
pu
s
s
de
3.- ¿Qué causa
la depresión?
ño
a
5
Diferentes
sucesos pueden actuar como desencadenantes de la
e
d
depresión.
En
cambio, a veces, la depresión aparece sin ninguna causa
s
áexterna
aparente.
En algunos casos existen familias en las que varios de
m
o
sus
miembros
padecen
depresión; se considera que en estos casos los
rid factores hereditarios pueden ser importantes.
r
u
H
an
c
ns
a
tr
El cerebro usa mensajeros llamados neurotransmisores que envían
señales a diferentes partes de nuestro cuerpo. También sirven para que
diferentes partes del cerebro se comuniquen entre sí. La alteración en el
funcionamiento de los neurotransmisores influye en el estado de ánimo
y es a ese nivel donde actúan los medicamentos.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
159
.
ón
ci
Algunas circunstancias que aumentan el riesgo de depresión son:
• Problemas escolares.
• Depresión en los padres.
• Experiencias de pérdidas o estrés, incluyendo
fallecimiento de seres queridos (padres),
soledad, cambios en el estilo de vida (cambio
de país) o problemas en las relaciones
interpersonales (amigos).
• Situaciones conflictivas en el entorno (por
te
en
ejemplo, centro escolar, familia, trato diferente
i
nd
por la raza).
pe
• Haber sufrido traumas físicos o psicológicos:
tá
acoso, abusos, negligencia en el cuidado.
es
y
a
• Enfermedad física grave o problemas
crónicos
ic
de salud.
íl n
C
a
• Algunas medicinas (puedes
consultarlo con tu
ic
médico).
ct
rá
P o consumir otras drogas no
• Abusar del alcohol
desino que empeora la depresión.
solo no ayuda,
a
uí
Tener depresión no es culpa de nadie.
G
ta
Experiencias positivas tales como
es una relación cercana con amigos, la
e
familia o compañeros suelen ayudar
a prevenir la depresión.
d
lic
b
pu
ón
i
ac
4.- Tipos de depresión
a
l
o
d
rri
u
c
H
an
m
e
Algunas personas
sd tienen un episodio de depresión mayor solo una vez en
e
la vida. Sin dembargo, cerca de la mitad de las personas que han tenido un
s
episodioode
ñ depresión, tienen al menos otro más. La duración del episodio
a
depresivo es variable, aunque la mayoría se sienten mejor al transcurrir
5
entre
de 4 y 6 meses. En algunos casos, los síntomas pueden persistir durante
s
más tiempo.
ámucho
La gravedad de la depresión varía enormemente.
Algunas personas tienen solamente unos pocos síntomas que afectan
a su vida cotidiana de forma parcial o la limitan solo en algún aspecto
específico. Esta es la denominada depresión leve. Otras personas pueden
tener muchos más síntomas que llegan a impedirles realizar una vida
normal; en este caso, la depresión se califica como moderada o grave.
s
an
tr
160
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
¿En qué se diferencia la depresión del niño y del adulto?
En el niño o adolescente es más frecuente encontrarle irritable que triste o
sin energía. Es más probable que acuda a la consulta por molestias físicas
(somatización/alteración del apetito) o disminución del rendimiento
n.
ó
i
escolar. Los padres se quejan de la pérdida de interés en sus juegos y
ac
amigos. Son frecuentes las referencias a la expresión facial y postural
iz
l
a
de sus hijos: los ven “con mala cara”, “ojerosos” o con “ojos tristes”. En
tu
c
a
adolescentes la depresión puede coincidir con cambios de carácter y
u
s
conducta recientes, mayor rebeldía, desobediencia, inicio de consumo de
e
drogas, alcohol, y otras conductas de riesgo.
nt
ie
5.- ¿Qué puedo hacer si pienso que
tengo depresión?
Si piensas que puedes estar deprimido,
solicita ayuda lo antes posible.
No tienes por qué enfrentarte con la de
depresión tú solo. Puedes hacer algunaía
u
G
de estas cosas:
i
ca
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
d
en
p
e
P
a
st
e
• Hablar con alguien de tu confianza
e
d
sobre tus sentimientos. Por
n ejemplo,
óde
i
con tus padres, alguien
tu familia,
ac
un amigo o profesor.
c
li
b
u médico u otro
• Hablar con ptu
a
profesionale l sanitario. De esta
manera podrás
recibir un diagnóstico adecuado, conocer las opciones
sd
de
de tratamiento
y participar en la toma de decisiones respecto a él.
os
• Sai ñtienes pensamientos relacionados con hacerte daño es buena
5idea hablar con alguien de tu confianza que pueda estar contigo
de hasta que te sientas mejor. También puedes llamar al teléfono
ás de emergencias (061, 112), buscar ayuda médica en el punto más
m
o
cercano o solicitar apoyo telefónico específico para pacientes con
rr id
ideas suicidas (consulta la sección de información adicional).
u
H
an
c
ns
a
tr
• Aprender más cosas sobre la depresión, de manera que puedas
entender mejor tus síntomas y su significado.
Si hablas con alguien y sientes que no te entiende, busca alguna otra
persona con la que puedas hablar.
También puede ser beneficioso que mejores tu
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
161
salud general con actividad física diaria y una
dieta saludable. Algunas formas de autoayuda
se describen en las páginas siguientes. Puede
ser muy duro hacer algunos de estos cambios
cuando estás deprimido, por lo que puedes
recurrir a amigos y a la familia para que te
apoyen.
.
a
nd
ct
rá
ic
P
6.- ¿Qué me puede ofrecer el sistema sanitario
si tengo depresión?
de
Información y apoyo
a
G
uí
a
t
Si tienes depresión, los profesionales
es sanitarios pueden proporcionarte
información y apoyo. Esta información
se refiere a la naturaleza, curso y
de
posibilidades de tratamiento,
así como información respecto a recursos
n
ió
comunitarios y de autoayuda.
ac
lic
de
la
b
pu
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
Dado que existen diferentes opciones terapéuticas, conviene que
dispongas de información suficiente sobre la enfermedad y el tratamiento
162
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
ct
No pienses que solo es cuestión de endurecerte u a
ni recurras al alcohol o a las drogas; esas cosase s
nt
en vez de ayudarte te hundirán más.
ie
El alcohol y las drogas pueden imitar
o
pe
á mental.
causar los síntomas de un trastorno
t
es
El abuso de tóxicos puede incluso
y dificultar
a
el diagnóstico y puede ser difícil
ic separar qué
problemas están causadoslínpor el alcohol o
C
drogas y cuáles por la depresión.
a
ón
ci
propuesto antes de iniciarlo. Es importante que te sientas implicado en
cualquier decisión, comunicando tus preferencias al profesional que
te atiende para que puedan ser tenidas en cuenta. Los profesionales
utilizarán un lenguaje comprensible para ti y, en la medida de lo posible,
evitarán los tecnicismos médicos. Si no entiendes algo, es preferible que
lo preguntes a que te quedes con la duda.
Las entrevistas entre un paciente con depresión y los profesionales su
e
sanitarios están reguladas por reglas que protegen la confidencialidad,
nt
e
i
excepto cuando pongas en peligro tu vida o la de los demás. Es importante
nd
que seas sincero y que exista una comunicación fluida entre el profesional
pe
á
de confianza y tú.
st
Tu médico de atención primaria
ca
ni
y
e
lí servicio de salud
Tu médico es probablemente la primera persona enCel
a
con la que puedes contactar debido a tu depresión.
ic
t
ác
r
P
Te hará preguntas sobre:
• Cómo te sientes
de
a
• Otras enfermedades que puedas tener
uí
G
a
• Cómo estás en casa y en el colegio
st
e
• Cómo te llevas con tus epadres, otros miembros de la familia y
d
compañeros
n
ió
c
ca
li tus sentimienAdemás, hablaréis sobre
ub
tos, pensamientos, pconductas,
cambios
a
recientes en tu lvida
o salud física y
e
antecedentes sdfamiliares de trastornos
e
mentales. d
os
Te preguntará
a ti y a tus padres sobre
añ
5
los eproblemas con el alcohol y otras
d
drogas,
si has sufrido acoso escolar
áos abusos, si te autolesionas y si tienes
m
o
id pensamientos sobre la muerte.
H
an
tr
a
liz
a
u
t
Confidencialidad
r
ur
c
s
an
.
El profesional sanitario te entrevistará
a ti y a tu familia para ofreceros la oportunidad de expresar vuestros sentimientos, pero te dará la posibilidad de hablar
en privado y de forma confidencial.
Es importante que seas tan abierto
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
163
ón
ci
ac
como sea posible sobre las cosas que
consideres de interés para comprender
lo que te pasa.
.
Como ya hemos visto, debido a que
la depresión tiene diferentes causas
y diferentes síntomas, cada persona
con depresión recibe un tratamiento
personalizado.
a
te
n
ie
Tu médico puede considerar que necesitas atención por parte de
nd un
especialista en salud mental, especialmente si tu depresión es moderada
o
pe
á
t
grave, no responde al tratamiento o en casos de episodios repetidos.
Solo
es
muy ocasionalmente, las personas con depresión son hospitalizadas.
y
¿Puedo elegir mi tratamiento para la depresión?
a
ic
lín
C
a
Sí, normalmente puedes elegir los tratamientos. Pero
ic depende de la edad
t
c
y si tú comprendes la información que el profesional
sanitario te ofrece
á
sobre el tratamiento.
Pr
de
Una vez que te expliquen los tratamientos
y cuál es el mejor para ti,
ía
puedes decir cuál es el que prefieres.Gu
a
t
Puede que se necesite la aprobación
es de tus padres si eres muy joven o si
no comprendes la informacióndesobre los tratamientos.
n
ó
Algunas veces los profesionales
y los padres podrán considerar que
ci
a
necesitas un tratamiento
que
tú
particularmente
no deseas.
c
li
b
Los medicamentos no
pu se pueden mezclar con drogas y alcohol.Tomándolos
a
l
harás que los medicamentos
no sean efectivos y que aparezcan nuevos
e
d
síntomas o surjan
efectos
adversos
e incluso daños serios y muerte.
s
de
5
de
7.-ás¿Cómo se trata la depresión?
o
d
rri
u
c
m Hay varios tratamientos que te pueden ayudar y que han probado su
ns
H
an
tra
eficacia en la depresión.
Entre ellos, podemos citar:
• Técnicas de autoayuda.
• Terapias psicológicas.
• Terapia farmacológica.
164
liz
a
u
t
Servicios especializados de salud mental
os
añ
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
La depresión leve puede mejorar por sí
sola sin tratamiento o con asesoramiento
sobre cómo afrontar los problemas.
Resultan eficaces la autoayuda y las
terapias psicológicas.
.
a
Para la depresión moderada-grave, lo
más recomendable es combinar una
medicación con terapia psicológica.
te
en
i
nd
ca
y
á
st
pe
e
i
Es importante que estés en contacto con tu médico, especialmente
si el
lín
C
tratamiento utilizado parece que no te ayuda a mejorar.
No siempre el
a
primer tratamiento propuesto produce los resultados
tic esperados.
Planifica el día
u
G
ía
de
ác
r
P
a
Cuando uno experimenta sentimientos
de tristeza o depresión, puede
st
ser realmente difícil ponerse enemarcha para hacer cualquier cosa. Sin
de mayor probabilidad habrá de que te
embargo, cuanto más activo estés,
n
ó
sientas mejor.
ci
a
ic
Los siguientes consejos
bl suelen resultar útiles:
pu
• Puedes hacer
la un listado con las actividades que te propones hacer
e
cada día (con
d la ayuda de alguien si es necesario).
es
d ese listado a la vista.
• Mantén
os
• Aalñprincipio, no seas muy exigente contigo mismo.
o
d
rri
u
c
H
an
tr
s
an
ás
m
liz
a
u
t
El tratamiento más adecuado depende
de cada caso concreto y de tus
preferencias. Lo principal es utilizar un
tratamiento que funcione, dándole el
tiempo necesario para que eso ocurra.
TÉCNICAS DE AUTOAYUDA
ón
ci
5
de• Es importante hacer una actividad gratificante al menos una vez al
día.
• Planifica hacer alguna actividad física cada día.
• Si incumples algún punto de tu plan, salta a la siguiente actividad.
• Si no te apetece hacer nada en absoluto, planifica realizar alguna
actividad con otras personas.
• Comprueba cómo varía tu estado de ánimo en función de tus
progresos y comparte este hecho con los demás.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
165
su
ac
Manejo del estrés
• Si los problemas parecen asfixiarte, considera uno de cada vez.
• Disfruta con las pequeñas cosas, consigue tiempo para ti mismo.
.
• Aprende a reconocer cuándo necesitas parar, todos tenemos un
límite.
• No seas demasiado severo contigo mismo.
Actividad física
su
e
t
• Aumenta tu actividad física y consigue aire
en
i
fresco y luz natural cada día.
nd
• Una rutina regular de ejercicio enérgico
pe es
á
ideal, pero cualquier actividad física
st es mejor
e
que ninguna.
y
a
c
• Es posible que una actividad
dirigida en
ni
grupo pueda mejorar C
ellí cumplimiento de
a
este objetivo más fácilmente.
tic
c
• Si tienes dudas sobre
el tipo de ejercicio
á
Pr para ti, consulta con tu
físico más adecuado
de
médico.
a
uí
G
Problemas del
a sueño
t
es una rutina en tus horarios de sueño.
• Mantén
e
de
o
d
rri
u
c
ns
H
an
tra
ás
m
de
5
os
añ
s
de
la
a
ic • Evita las siestas o dormir durante el día;
l
ub
p
• nRdealiza algo relajante antes de irte a
ó
ci dormir.
pueden agravar el problema.
• Evita o reduce los excitantes (café, bebidas
energéticas o con cola, tabaco o alcohol,
especialmente desde el atardecer).
• Si no puedes dormir, levántate y vete a
otra habitación (puedes ver la televisión o
leer) hasta que te sientas somnoliento. Si te
quedas en la cama puedes concentrarte en
escuchar la radio con la luz apagada y en un
volumen muy bajo.
• No te duermas en el sofá.
Abuso de alcohol y otras drogas
• El abuso de alcohol o el consumo de otras drogas pueden hacer que
tu depresión empeore y generar otros problemas. No elijas tomar
alcohol o drogas para escapar de tus problemas. Pide ayuda.
166
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
• Pide ayuda a tus amigos, familia o tu médico para disminuir el
consumo o lograr la abstinencia.
• Si lo necesitas, existen dispositivos sanitarios especializados en el
tratamiento de estos problemas.
.
a
Terapias psicológicas
es
y te escuchará
En la terapia psicológica vas a trabajar con un especialista que
a
c
y ayudará con estrategias para mejorar la depresión, tenienseñará a tener
lí
pensamientos realistas, cómo resolver problemas, metas
C que alcanzar y a
a
mejorar las relaciones con los demás.
ic
o
ns
H
an
tra
liz
a
u
t
Los especialistas en salud mental pueden proponerte tratamientos
ac
que han sido específicamente diseñados para personas con depresión, su
como la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal. La
te
en y
i
investigación ha demostrado que estas terapias resultan efectivas
nd
pueden ayudar a reducir la aparición de nuevos episodios en elefuturo
p
(recurrencia).
tá
d
rri
u
c
ón
ci
ct
á
r
La terapia cognitivo-conductual se centra
P en modificar los estilos
e
negativos de pensamiento y conducta que
contribuyen
a desencadenar
d
a
y mantener la depresión.
í
u
G
a
La terapia interpersonal ayuda a las
st personas con depresión a identificar
y manejar problemas específicoseen las relaciones con la familia, amigos,
e
compañeros y otras personas.d
n
ó
ci
Estas terapias son proporcionadas
por profesionales entrenados en
a
lic en su uso, normalmente psicólogos clínicos y/o
estas técnicas y expertos
b
pu
psiquiatras.
a
l
e
d
s
Terapia farmacológica
de
s
Los principales
fármacos utilizados en el
ño
a
tratamiento
de
la depresión se denomi5
e
nan
antidepresivos.
Estos medicamentos
d
s
funcionan
incrementando
en el cerebro
á
m la actividad y los niveles de ciertas sus-
tancias químicas denominadas neurotransmisores, que ayudan a mejorar tu
estado de ánimo.
La mayoría de los tratamientos necesitan algún tiempo para obtener
resultados
Antes de que una persona comience a tomar antidepresivos, debe tener
en cuenta que la medicación necesita cierto tiempo para funcionar
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
167
(normalmente se necesitan varias semanas para experimentar alguna
mejoría y determinar si un fármaco resulta útil).
Por lo tanto, debes seguir tomando la medicación como te han prescrito
incluso si al principio tienes dudas sobre sus beneficios.
.
a
Recuerda que si estás manteniendo relaciones sexuales, debes usar algún
método anticonceptivo. Pregunta a tu médico.
Sobre qué síntomas actúa
o
d
rri
u
c
m
ns
H
an
tra
e
Los primeros síntomas que mejoran son los problemas de sueño y de
nt
e
i
apetito, después el interés en actividades y la capacidad de concentración;
nd
el último síntoma en mejorar es la tristeza y el desánimo que puede
petardar
varias semanas desde el inicio del tratamiento (habitualmentetá15 días).
es
y
¿Cuáles son sus posibles efectos secundarios?
a
ic
Tu médico te informará sobre los efectos secundarios lque
ín son esperables
C
con la medicación: sequedad de boca, problemas deasueño,
cefaleas, visión
c
imayoría son tolerables
borrosa, molestias abdominales e inquietud. La
t
ác
r
por casi todas las personas.
P
de comprobar que no aparecen
El psiquiatra te verá de forma regular para
a
otros efectos secundarios más graves. uí
G
ta aconsejarte modificar la dosis o
En algunos casos, tu médico puede
s
e
cambiar el tipo de antidepresivo.
de
n
Aunque los antidepresivosióno generan adicción, pueden experimentarse
c
a
ciertos síntomas al retirarlos.
Estos síntomas pueden consistir en mareo,
lic
náuseas, ansiedad uyb cefaleas; normalmente resultan de intensidad
p
leve, aunque algunas
la veces tienen mayor intensidad, sobre todo si la
medicación se interrumpe
bruscamente.
de
s
¿Cuánto tiempo
de necesitarás tomarlo?
s
o
El período
de tiempo durante el que se recibe tratamiento con
añ
5
antidepresivos
varía de una persona a otra. Normalmente se recomienda
de
mantener
la
medicación
un mínimo de 6 meses con la misma dosis con la
s
áque
obtuviste mejoría. La retirada se hará de forma gradual.
¿Cuál es el riesgo de no recibir tratamiento?
Algunas depresiones son especialmente graves y no tratarlas de forma
adecuada puede tener consecuencias muy importantes como: suicidio,
fracaso escolar, problemas en la familia y en las relaciones con los amigos,
consumo de alcohol, drogas y otras conductas de riesgo, desórdenes
alimentarios.
La depresión no tratada es el mayor factor de riesgo de suicidio.
168
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
¿Me cambiará la medicación?
Puedes pensar que la medicación te va a hacer diferente de los otros
chicos de tu edad o cambiará tu forma de ser. Pero esto no es cierto. La
medicación te ayudará a ser el mismo que eras antes de la depresión.
.
a
Tomar medicamentos no se diferencia de usar gafas o poner ortodoncia,
solo es una herramienta para ayudarte.
8.- ¿Cómo puedo ayudar a alguien con depresión?
en
i
nd
Puede resultar muy duro ver que un
ser querido está deprimido. No sería
raro que te sintieses muy agobiado,
desorientado o avergonzado por lo
que está pasando.
La familia y amigos de personas
con depresión han encontrado que
resultan de utilidad las siguientes
estrategias:
• Aprende sobre la depresión, ía
su tratamiento y lo que Gu
ta
puedes hacer para ayudar a ssu
e
recuperación.
e
ca
i
de
ct
rá
a
ic
te
lín
C
y
á
st
pe
e
P
d
n como parte del equipo de apoyo y
• Considérate a ti mismo
ió
c
tratamiento.
ca
li
b
• No pienses queula
p persona con depresión no desea mejorar, aunque
a veces te lola parezca. Trata de ver los síntomas como lo que son:
parte de una
de enfermedad.
es
d
• Ayúdale
s a reconocer las fuentes de estrés y a encontrar la forma más
o
adecuada
para hacerle frente. Quizá sea necesaria tu colaboración
añ
5en la solución de algunos problemas que preocupan especialmente
de a tu familiar o amigo.
o
ns
d
rri
u
c
H
an
tra
ás • Anímale a ser más activo, pero sin forzarlo excesivamente y sin
m
hacerle críticas o reproches, ya que eso puede hacer que las cosas
empeoren.
• Ayúdale a llevar una vida sana, a realizar algo de ejercicio físico y
a divertirse.
• Dedica parte de tu tiempo a estar con él o ella.
• Elogia cada uno de sus avances, especialmente al principio y por
muy pequeños que sean.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
169
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
• Anímale a mantener el
tratamiento prescrito y a evitar
el alcohol y otras sustancias
tóxicas.
.
• De entrada, toma en serio
cualquier pensamiento de
suicidio. No temas hablar con él
sobre este tema abiertamente.
Si tu familiar se siente
inseguro respecto a hacerse
daño, permanece con él o ella.
Puedes contactar con personal
sanitario o utilizar el teléfono
del servicio de emergencias
(061, 112).
a
a
• Teléfono de urgencias: 061 o 112.
st
e
te
en
i
nd
i
ca
ín
y
á
st
pe
e
u
G
ía
de
• Confederación Española de
de Agrupaciones de Familiares y Personas
n
con Enfermedad Mental
ió (ofrecen información y apoyo y disponen de
algunos recursos psicosociales).
www.feafes.com.
ac
ic
• Teléfono de la esperanza
(tienen teléfono de crisis 24 horas en las
bl
u
p
principales poblaciones
españolas). www.telefonodelaesperanza.org.
la
• www.suicidioprevencion.com
e
sd
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
170
liz
a
u
t
l
• Si estás al cuidado de alguien con depresión grave
C es fundamental
a
encontrar tiempo para ti sin sentirte mal oicculpable. Convivir con
t
un familiar con depresión puede desgastar,
ácpor lo que es importante
r
P psicológicamente.
cuidarse lo más posible y mantenerse bien
Más información
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
9.- Información para distribución individual
¿QUÉ ES DEPRESIÓN?
Depresión no es…
.
Es normal que en algún momento no puedas evitar sentirte triste, eso
forma parte de la vida.
Sobre todo cuando algo no va bien como cuando discutes con un amigo,
ct
a
si sacas malas notas o te enfadas con tus padres.
su
liz
a
u
En algún momento de esos días:
• Te puedes sentir triste o irritable.
• Dormirás poco.
• No querrás ver a tus amigos.
• Cambiará tu apetito.
Se te pasará en 1 o 2 semanas, o antes, si
mejora la situación que lo provocó.
o
d
rri
u
c
e
nt
e
di
n
a
ic
y
tá
es
pe
lín
C
a
tic
c
á
Estar bajo de ánimo no significa tener depresión.
Pr
e
d
Depresión es…
ía
u
Pero imagina que pasan las semanas
G y no mejoras, te encuentras muy
talos días, entonces puedes tener una
triste y sin interés por nada todos
s
e
depresión. Además, puedes experimentar:
de
n
• Cambios de peso y apetito
ió
c
• Problemas de sueño
a
lic
• Estás inquieto oublento
p
• Te sientes sinla fuerza o culpable
e
• Te encuentras
sd cansado o vacío
e
d concentrarte en el colegio
• No puedes
s
o
• Piensas
en la muerte o en el suicidio
añ
5
de
s
á
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
171
a
ón
ci
DEPRESIÓN Y FAMILIA
Tener un hijo con depresión afecta a toda la familia.
Repercusión de la depresión en la familia:
.
• Se pueden cambiar rutinas o normas y dejar de participar en
actividades que les hagan salir de casa.
• Se empiezan a evitar los contactos con los amigos o las reuniones
t
sociales porque se sienten avergonzados preocupados por si los
ac
juzgan. Además, los amigos también pueden evitar a la familia. Esto su
lleva al aislamiento en el momento que necesitan mayor soporte. te
liz
a
u
n
e
• Puede consentirse más al niño para evitar empeorar la enfermedad,
di o
n
al contrario, pueden encontrarse resentidos con él por la disrupción
pe
familiar que la depresión ha causado.
tá
s
e no tienen
• Los padres pueden ser más estrictos o duros con los yque
depresión.
a
c
i
• Unos miembros de la familia pueden estar irritables
o enfadados,
lín
C
mientras que otros quieren llamar la atención
que creen que no
a
ic
están recibiendo.
ct
á
• Puede haber más discusiones entre los
Pr familiares, especialmente
e
sobre cómo tratar al enfermo.
d
a
• Individualmente se encuentran frustrados
e incapaces de cambiar las
uí
G
cosas o al enfermo e incluso sea sienten
culpables de la depresión.
t
s estrés e incluso depresión.
• Se pueden presentar signosede
de
Cuidados de la familia y entorno:
ón
ci
• Cuídate y anima caa todos a que lo hagan. Podrás ayudar si te
i
encuentras sanobyl descansado. Reconoce cuándo necesitas parar o
u
p
mejor busca tiempo
para ti y descansa antes de necesitarlo.
la
• Piensa queenadie es capaz de estar agradable todo el tiempo, puedes
d
tener un
esmal día, pero sigue de forma positiva.
d
• Intentad
realizar actividades en familia, aunque el enfermo no
os
participe.
añ
rri
u
c
do
ns
H
an
tra
ás
m
5 nima a todos a continuar con las actividades diarias. Intenta pasar
de• A
tiempo con cada uno de los miembros de la familia, no permitas que
el niño con depresión monopolice toda la atención.
• La familia se puede beneficiar de la educación sobre la enfermedad
y su tratamiento y trabajar con el especialista sobre problemas
específicos. Participa en el tratamiento. Considera unirte a grupos
de soporte, te ayudará hablar con otros que han tenido experiencias
similares.
• Los miembros de la familia deben reconocer si tienen depresión y
pedir ayuda. La depresión puede afectar a varios miembros.
• Recuerda que la depresión es una enfermedad. Nadie es culpable.
172
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
ón
ci
PLAN DE APOYO FAMILIAR
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?
• Ayuda a tu hijo a establecer metas, que sean sencillas y realistas, que
se ajusten a su estilo y personalidad.
.
a
• Reconoce sus éxitos.
• Recuerda las cosas que pudieron ayudarle en el pasado.
te
en
i
nd
1.- Cumplimiento del tratamiento:
• Recuerda que tu hijo tome la medicación.
• Participa en el tratamiento.
• Procura ser su apoyo.
i
ca
2.- Relaciones y actividades agradables:
a
ic
lín
C
y
á
st
pe
e
• Cuando está deprimido, tu hijo puede evitar
ct el contacto con otras
á
r
personas.
P
e
d
• Las buenas relaciones con los amigos
y familia son una parte
a
significativa de la recuperación. uí
G
• Ejemplo: anímale a que hablescon
ta sus amigos, que cuide sus relaciones
e
sociales (cumpleaños, deportes,
música, excursiones…), quítale
deno es capaz, lo importante es intentarlo y
importancia si al principio
n
ayúdale a que progresivamente
recupere sus actividades.
ió
ac
• Pasa tiempo con él,
lic habla con él.
pu
la
3.- Nutrición y ejercicio:
de
s de que recibe una buena alimentación y que hace ejercicio
• Asegúrate
de regular.
de forma
s
o
o
d
rri
u
c
ás
ñ
• Eajemplo:
que beba suficiente agua, que coma verduras y frutas, dar
5un paseo una vez al día con él, dar una vuelta en bicicleta.
e
d
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
liz
a
u
t
• Trabaja una meta cada vez.
b
ón
ci
173
su
ac
PROBLEMAS DE SUEÑO
Todos nosotros necesitamos dormir.
Si no duermes:
• Te cuesta concentrarte en el colegio.
• Te quedas dormido durante el día.
• Te sientes más irritable y de mal humor.
• Te encuentras más lento y cansado.
.
a
te
á
st
TÚ PUEDES HACER PARA MEJORAR:
pe
e
y HORA, la
1. ACUÉSTATE Y LEVÁNTATE SIEMPRE A LA MISMA
a
c
rutina es lo mejor para coger el sueño.
i
2. EVITA LAS SIESTAS.
a
lín
C
3. NO TE DES UN ATRACÓN O TE ACUESTES
tic CON HAMBRE. Te
c
puede ayudar un vaso de leche templada. rá
P
e
4. NO TOMES BEBIDAS EXCITANTESd(café,
colas, té, chocolate...).
a
5. NO BEBAS ALCOHOL NI FUMES.
uí
G
6. ENCUENTRA UNA ACTIVIDAD
RELAJANTE ANTES DE
ta
DORMIR: como una baño caliente,
oír música tranquila o charlar con un
es
amigo. No debes usar el móvil,
de chatear o jugar con el ordenador antes de
n
irte a dormir.
ó
i
c
7. USA LA CAMA SOLO
ca PARA DORMIR O DESCANSAR, no es el sitio
i
l
para ver la televisión,
b ni de hacer los deberes.
u
p
8. PREPARA LA
la HABITACIÓN PARA DORMIR: evita los ruidos, la luz
y haz que lae temperatura sea agradable.
d
9. HAZ EJERCICIO
DE FORMA REGULAR.
es
s DE CASA Y TOMA EL SOL. La luz del sol ayuda a controlar el
10. SAL
ño biológico.
areloj
o
d
rri
u
c
ás
m
de
5
NO TE OBSESIONES, EL SUEÑO LLEGARÁ
ns
H
an
tra
174
liz
a
u
t
n
Los problemas de sueño pueden formar parte de la depresión. Aunque
ie
hay problemas de sueño que requieren medicación, hay cosas que nd
d
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Anexo 3. Glosario
.
• Adolescente: para el objeto de esta guía se consideran aquellos de edades
a
comprendidas entre los 12 y los 18 años, independientemente del sexo.
• Arteterapia: también denominada terapia artística, creativa o configurativa,
á
st
y
a
capacidades de afrontamiento de situaciones y estados
ic emocionales
negativos, sin intervención o con participación mínima del
íl n terapeuta. Tiene
C
como objetivo dotar a los pacientes de conocimientos
a y habilidades que
c
i
faciliten la superación o el manejo de sus problemas
ct de salud.
rá
P
• Autoayuda guiada: es una modalidad de autoayuda,
más completa. Utiliza
de
materiales de autoayuda junto con una orientación
mínima por parte del
a
uí
profesional.
ta
G
• Automodelado: es una técnica queesconsiste en la visualización repetida de
una grabación del sujeto ejecutando
de la conducta deseada dirigida al logro
n
de una meta.
ó
ns
rri
u
c
H
an
tra
i
ac
c
• Beck Depression Inventory
i (BDI): escala de autoevaluación autoaplicada
bl
u
que valora fundamentalmente
los síntomas clínicos de melancolía y los
p
pensamientos intrusivos
presentes en la depresión.
la
e
sd
• Biblioterapia:eforma
de terapia en la que se selecciona material escrito
d
para que elspaciente lea con el fin de tratar sus problemas emocionales y
o
de comportamiento.
La intervención del profesional es mínima y la lectura
añ
5textos da lugar a un proceso de autoayuda a través de la reflexión
de los
e
dels dpropio paciente.
á
mCochrane Library Plus: versión en castellano de la revista electrónica The
• o
d
Cochrane Library, el principal vehículo de información de la Colaboración
Cochrane. Se consulta a través de Internet y se actualiza cada tres meses.
Apareció en 2002 y es la única versión en lengua no inglesa de la Cochrane
Library.
• Comorbilidad: situación clínica en la que se produce la coexistencia de
dos o más enfermedades o condiciones, como por ejemplo, depresión y
ansiedad.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
175
liz
a
u
ct
consiste en el uso de las artes visuales con fines terapéuticos. Se basa en la u a
idea de que las representaciones visuales, objetivadas a través del materiale s
t
plástico, contribuyen a la construcción de un significado de los conflictos
en
i
d
psíquicos, y favorecen su resolución. La representación plástica sería,ndesde
este punto de vista, un proceso de construcción del pensamiento. pe
• Autoayuda: aprendizaje o potenciación de repertorios de econducta o
ón
ci
• Conducta suicida: espectro de conductas con fatal desenlace o no, que
incluyen intento de suicidio y suicidio.
• Consejo u orientación (counseling): pretende descubrir los factores
.
emocionales en conflicto que condicionan problemas de personalidad.
ón
i
En consecuencia, tiene por fin ayudar a comprender los obstáculos que
ac
iz
l
impiden el desarrollo normal de la personalidad y los medios de superarlos
a
tu
en orden a favorecer el funcionamiento de los procesos psicológicos
c
constructivos. Es una terapia psicológica que ofrece información e u a
intercambio de experiencias y se apoya en cuatro pilares: 1) habilidadese s
nt
de comunicación asertiva, 2) soporte emocional, 3) modelo de solucióniede
problemas y 4) autocontrol.
nd
pe
• Cuidados habituales: cuidados que reciben los pacientes según
tá el área
s
donde se lleven a cabo. La definición de cuidados habituales yoetratamiento
a
habitual empleada varía en los diferentes estudios, e incluye
diferentes
ic
intervenciones psicoterapéuticas y/o farmacológicas. lín
a
C
• Cuidados estándar: en esta guía se consideran
tic cuidados estándar:
psicoeducación, apoyo individual y familiar,
áctécnicas de resolución
r
P
de problemas, coordinación con otros profesionales,
atención a otras
de mental.
comorbilidades y seguimiento regular delaestado
rri
u
c
H
an
ns
tra
uí
G
• Depresión mayor: conjunto de síntomas
entre los que predominan los de tipo
ta
afectivo (tristeza patológica, decaimiento,
irritabilidad, sensación subjetiva
es
de malestar e impotencia frentedea las exigencias de la vida). Dado que en
n
mayor o menor medida también
ió se presentan síntomas de tipo cognitivo,
c
volitivo o incluso somático,
a podría hablarse de una afectación global del
lic con especial énfasis en la esfera afectiva.
funcionamiento personal,
b
pu
a
• Desesperanza: esquemas
cognitivos que tienen en común expectativas
l
edel futuro, sea este el futuro inmediato o el más remoto.
negativas acerca
d
s
La medicióndedel constructo desesperanza fue iniciada por Beck y sus
s
colaboradores,
ño con la elaboración de la Escala de Desesperanza de Beck
a
(Beck Hopelessness Scale, BHS).
5
e
d
• Eficacia:
grado en el que una determinada intervención en condiciones
ás
ideales
produce
un resultado beneficioso. Los ensayos clínicos aleatorizados
m
o
son
el
patrón
oro
en la evaluación de la eficacia.
d
• Efectividad: grado en el que una intervención produce un resultado
beneficioso en circunstancias ordinarias.
• Ensayo clínico aleatorizado: estudio experimental en el que los participantes
son asignados de forma aleatoria (al azar) a recibir un tratamiento o
intervención entre 2 o más opciones posibles. Uno de los grupos suele
recibir el tratamiento convencional (grupo control), que sirve como patrón
176
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
de comparación, mientras que otro grupo recibe el tratamiento objeto de
estudio (grupo experimental).
• Estudio de cohorte: consiste en el seguimiento de una o más cohortes de
.
individuos sanos que presenta diferentes grados de exposición a un factor
de riesgo y en quienes se mide la aparición de la enfermedad o condición
a estudio.
• Estudio de casos-control: estudio observacional y analítico en el que los
sujetos son seleccionados en función de que tengan (casos) o no tengan su
e
(control) una determinada enfermedad, o en general un determinado
nt
e
i
efecto. Una vez seleccionados, se investiga si estuvieron expuestos ad una
n
característica de interés y se compara la proporción de expuestos
pe en el
grupo de casos frente a la del grupo de controles.
tá
es
y
• Embase (Excerpta Medica data BASE): base de datos
a bibliográfica
ic
producida por la empresa Elsevier que está especializada
ín en el campo de
l
la biomedicina y la farmacología. Contiene más de 12 millones
de registros
C
a
y se puede consultar desde 1974.
c
i
rri
u
c
H
an
tr
s
an
ct
á
r
• Emoción expresada: conjunto de variables Pque hacen referencia a la
e empleado como un índice
comunicación familiar. Este constructo ha dsido
a
indirecto de las interacciones entre un paciente
y sus familiares en estudios
uí
G
sobre pronóstico de recaídas. El índice
de emoción expresada hace
a
referencia al criticismo, hostilidad ystsobreimplicación emocional.
e
e
• Esquema: un esquema, dentro ddel marco de la terapia cognitiva, es “una
n
ó
estructura para la percepción
ci selectiva, codificación y valoración de los
a
estímulos que inciden sobre
ic el organismo y que sirve para estructurar y
bl
organizar el medio en uunidades
psíquicas relevantes.
p
a
l
• Grupos de apoyo:
e suelen ser convocados por un profesional y estar
d
compuestos por
s personas que comparten algún tipo de problema que
de aspectos de su funcionamiento normal. En ocasiones,
altera o modifica
s
estos grupos
ño pueden ser guiados por paraprofesionales entrenados o
a
supervisados
por profesionales.
5
de
• Heterogeneidad:
cualidad de una cosa heterogénea o formada por
ás
melementos de distinta clase o naturaleza. Contrario a homogeneidad.
do
• Ideación suicida: pensamientos que pueden variar desde ideas como que la
vida no merece la pena, hasta planes bien estructurados sobre cómo morir
o intensas preocupaciones autolesivas.
• Inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina: clase de fármaco
antidepresivo que inhibe la recaptación de serotonina por la neurona
presináptica, e incrementa de ese modo el nivel de neurotransmisor
disponible para unirse con el receptor postsináptico.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
177
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
• Insight: es la capacidad de darse cuenta, de tomar conciencia de una
realidad interior que normalmente había permanecido inconsciente.
• Locus de control: es el grado en que un sujeto percibe el origen de eventos y
de su propio comportamiento de manera interna o externa a él. El locus de
n.
ó
i
control interno es la percepción de que los eventos ocurren principalmente
ac
iz
como efecto de las propias acciones, mientras que el locus de control
l
a
externo es la percepción de que los eventos ocurren como resultado del
tu
c
a
azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros.
su
e
• Manejo de contingencias: variedad de técnicas skinnerianas u operantes que
nt
e
i
comparten la meta común de controlar el comportamiento manipulando
d
sus consecuencias.
en
ns
rri
u
c
H
an
tra
p
á
t
• Medline: base de datos bibliográfica producida por la National
esLibrary of
y
Medicine de los Estados Unidos. Recoge las referencias bibliográficas
de
a
los artículos publicados en más de 4 500 revistas médicasndesde
1966. Cada
ic
lí
registro de Medline contiene los datos básicos de la referencia
bibliográfica
C
a de recuperación de
para su posterior recuperación. PubMed es un sistema
c
ti
la información basado en tecnología world wideácweb, que permite buscar
r
en bases de datos, entre ellas Medline.
P
de
• Metaanálisis: método estadístico en el que
ía se combinan los resultados de
u
diferentes estudios para evaluar la heterogeneidad
y generar resultados
G
ta
globales.
s
e
• NICE (National Institute for Health
de and Clinical Excellence): organización
n
británica independiente queióproporciona
directrices de promoción de la
c
a
salud y de prevención y itratamiento
de
enfermedades
al National Health
lc
b
Service.
pu
a
l
• Niño: para el objeto
e de esta guía únicamente se consideran aquellos entre
d
5 y 11 años de edad,
independientemente del sexo.
s
de
• Psicoeducación:
programas en formato individual o grupal que establecen
os
una interacción
explícita y educativa entre el profesional, el paciente y sus
añ
5
cuidadores.
de
s
• Ráecaída: empeoramiento de un episodio aparentemente controlado, hasta
malcanzar de nuevo criterios de nivel diagnóstico, que ocurre durante la
do
remisión y antes de la recuperación.
• Recuperación: es la duración del período de remisión que se requiere para
determinar que existe una recuperación completa del episodio depresivo.
Según los criterios DSM-IV, este período sería de dos meses.
• Recurrencia: desarrollo de un trastorno depresivo en una persona que
previamente ha padecido depresión. Habitualmente se considera que el
nuevo episodio depresivo ocurre después de seis meses.
178
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
• Refuerzo: se entiende por refuerzo positivo a los estímulos que aumenta
la probabilidad de emisión de la conducta que provoca la aparición de
dichos estímulos. Cuando la conducta aumenta como consecuencia de la
retirada de determinados estímulos se dice que la conducta que elimina
esos estímulos es reforzada negativamente.
• Remisión: la remisión requiere que el paciente esté asintomático y que
.
t
no sufra más allá de los síntomas residuales mínimos, y, además, debe
ac
producirse una restauración total de la función.
su
liz
a
u
e
e
i
sintomatología de depresión durante al menos dos semanas. También
nd
se considera respuesta aquella mejoría al menos del 50% respecto
pe a los
valores iniciales en una escala de medición de la depresión. stá
e
y un resumen
• Revisión sistemática: forma de investigación que proporciona
a
ic
de los estudios existentes sobre una pregunta específica,
lín utilizando para
C evaluación crítica
ello métodos explícitos y sistemáticos de identificación,
a
c
y síntesis de la literatura científica.
ti
ác
r
• Técnicas de solución de problemas: el entrenamiento
de recursos que
P
e
facilitan el afrontamiento de situaciones dedconflicto
o estrés.
a
uí
• SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines
Network): se formó en 1993
G
ta
con el objetivo de elaborar y diseminar
guías de práctica clínica con
s
e evidencia científica disponible.
recomendaciones basadas en la mejor
de
n
ió
• Tamaño del efecto: es una estimación
del efecto de un tratamiento cuando
c
a
se compara con el grupoliccontrol
(por ejemplo, otro tratamiento activo, no
tratamiento o tratamiento
ub habitual). Un ejemplo de tamaño del efecto es
p
el riesgo relativo (empleado
para variables dicotómicas) y la diferencia de
la
e
medias ponderada
y
estandarizada
(ambas para variables continuas).
sd
e
d
• Terapia cognitivo-conductual:
se centra en la modificación de conductas
s
o
disfuncionales,
pensamientos negativos distorsionados asociados a
ñ
a
situaciones
específicas y actitudes desadaptativas relacionadas con la
5
depresión.
de
ás
mTerapia conductual: es un enfoque de la psicología clínica que se
• do
t
• Respuesta: ausencia de síntomas o disminución significativa de nla
ns
rri
u
c
H
an
tra
fundamenta en la psicología del aprendizaje para la explicación de los
trastornos psicológicos y el desarrollo de estrategias dirigidas al cambio
terapéutico. Otra característica es estar basada en el estudio experimental
de los principios y leyes del aprendizaje.
• Terapia dialéctico-conductual: es un tratamiento psicosocial desarrollado
específicamente para el tratamiento de personas con trastorno límite de
la personalidad, pero que se emplea también para pacientes con otros
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
179
a
ón
ci
diagnósticos. La TDC usa técnicas que se centran en el cambio conductual,
con estrategias de aceptación o de validación, subrayando que la aceptación
no excluye el cambio (componente dialéctico).
.
ón
ci
• Terapia electroconvulsiva: técnica consistente en provocar, con finalidad
terapéutica, una crisis comicial generalizada a través de una estimulación
eléctrica del sistema nervioso central.
• Terapia familiar: hace de las relaciones familiares el foco principal de su
intervención, debido a que algunos autores han señalado que existe una su
e
fuerte evidencia de asociación entre la depresión infantojuvenil y factores
nt
e
i
como vínculos afectivos débiles, niveles elevados de criticismo, hostilidad
nd
familiar o psicopatología parental.
pe
tá
• Terapia interpersonal: aborda las relaciones interpersonales ees interviene
y problemas
en el contexto social inmediato del paciente. Asume quea los
c
i
interpersonales pueden activar o exacerbar una depresión,
lín por lo que se
C
centra en ellos con la finalidad de favorecer cambios adaptativos
y que de
a
c
esta manera se produzca una mejoría de la sintomatología
depresiva.
ti
rri
u
c
ác
r
• Terapia no directiva: procedimiento en el queP el psicoterapeuta refleja al
cliente lo que le dice, como procedimiento
depara evitar dirigir al cliente.
a
Su característica distintiva sería la actitud
uí del terapeuta, que promueve
G
las condiciones de la relación terapéutica
que favorecen los procesos de
ta
cambio psicológico.
es
e
dbasada
• Terapia de apoyo: intervención
en el apoyo emocional, resolución
n
ó
de problemas de forma noci directiva y revisión del estado del paciente
a
(síntomas depresivos, rendimiento
escolar, suicidabilidad, actividades
lic
b
u
sociales), con la finalidad
de
valorar
la
necesidad de intervención por parte
p
de profesionales especializados.
la
e
sd
• Terapia psicodinámica:
deriva del psicoanálisis y se basa en la teoría
e
d
s funcionamiento psicológico de que la naturaleza de los
freudiana odel
conflictos
añ puede ser en gran medida inconsciente, por lo que el objetivo
5
terapéutico
es resolver estos conflictos.
de
ás
m
do
ns
H
an
tra
180
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
ac
t
liz
a
u
Anexo 4. Lista de abreviaturas
.
AACAP: American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
a
liz
a
u

ADAPT: Adolescent Depression Antidepressant and Psychotherapy Trial
t
AEMPS: Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
AGREE: Appraisal of Guidelines Research and Evaluation
en
AHRQ: Agency for Healthcare Research and Quality
i
nd
APA: American Psychiatric Association
BDI: Inventario de Depresión de Beck
CAMHS: Child and Adolescent Mental Health Services
CDRS: Children’s Depression Rating Scale
CGAS: Children’s Global Assessment Scale
ct
rá
a
ic
ca
i
lín
C
y
te
á
st
pe
e
CIE-10: Clasificación Internacional de Enfermedades,
10ª edición
P
DM: depresión mayor
u
ía
de
G
DSM-IV: Diagnostic and Statistical Manual
of Mental Disorders
ECA: ensayo clínico aleatorio
de
ta
es
EDB: escala de desesperanzan de Beck
ó
ci
EMEA: Agencia Europea
ca del Medicamento
i
bl
FDA: Food and Drug
pu Administration
a
l
GPC: guía de práctica
clínica
e
sd
HoNOSCA:deHealth of the Nation Outcome Scales
s
IMAO: inhibidor
de la monoaminooxidasa
ño
a
5
IRSN:
e inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina
d
s
áISRS:
inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina
ns
m
o
Kiddie-SADS-P: Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for
d
i
r
r
School-aged children-Present episode version
cu
H
an
tra

K-SADS-P/L: Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for
School-Aged Children-Present and Lifetime Version
MADRS: escala de depresión de Montgomery-Asberg
MFQ: Mood And Feelings Questionnaire
NICE: National Institute for Clinical Excellence
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
181
ón
ci
su
ac
NIMH: National Institute of Mental Health
OMS: Organización Mundial de la Salud

PQ-LES-Q: Paediatric Quality of Life Enjoyment and Satisfaction
Questionnaire
.
a
liz
a
u
RSQ: Risk of Suicide Questionaire
t
SIGN: Scottish Intercollegiate Guidelines Network
SIQ-Jr: Suicidal Ideation Questionnaire. Junior High School version
SIS: Suicidal Intent Scale
TCC: terapia cognitivo-conductual
TDC: terapia dialéctico-conductual
i
TEC: terapia electroconvulsiva
TF: terapia familiar
ct
rá
a
ic
lín
C
y
pe
e
P
e
d
TIP-A: terapia interpersonal para adolescentes
a
uí
G
TMS: terapia multisistémica
ta
s
e
de
n
ió
c
a
lic
b
pu
a
l
e
d
s
de
os
añ
5
de
ás
m
do
TIP: terapia interpersonal individual
rri
u
c
ca
á
st
te
en
i
nd
TADS: Treatment for Adolescents With Depression Study
ns
H
an
tra
182
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
su
ac
Anexo 5. Declaración de intereses
.
Coordinadores y miembros del grupo elaborador
za
li
Gerardo Atienza Merino, Elena de las Heras Liñero, Rafael Fernández Marua
t
tínez, Ernesto Ferrer Gómez del Valle, Ana Goicoechea Castaño, Jose Luis
ac
Iglesias Diz, Arturo Louro González, Belén Martínez Alonso, José Mazaira su
Castro, Aurea Paz Baña, Lucinda Paz Valiñas, María Isabel Roca Valcárcel tye
n
Yolanda Triñanes Pego declararon ausencia de conflictos de interés. die
n
María Álvarez Ariza declaró haber recibido financiación para reuniope
nes o congresos (AstraZeneca y Pfizer) y para asistencia a cursos t(Janssen).
á
Revisores externos
rri
u
c
H
an
tr
s
an
y
es
a
ic
n
í
l
Antonio Agüero Juan, Victoria del Barrio Gándara, Amparo
C Belloch Fuster,
a
María del Carmen Bragado Álvarez, Juan José Carballo
Belloso,
Sergio Cintic
c
za Sanjurjo, María Dolores Domínguez Santos, Aranzazu
Fernández
Rivas,
á
r
Montserrat García González, María Paz García PVera, María Elena Garralda
de Cortacáns, María José PaHualde, María León-Sanromá, Germán López
a
rellada Redondo, Ana Pascual Aranda, Pedro
uí Javier Rodríguez Hernández,
G
Patricio José Ruiz Lázaro, María Isabel
a Salvador Sánchez, Manuel Sampest
dro Campos, Carmen Senra Rivera,eJosep
Toro Trallero, Víctor Manuel Torrado Oubiña, y Fernando Lino Vázquez
González declararon ausencia de
de
n
conflictos de interés.
ió
c
a declaró haber recibido financiación para reEnric Aragonés Benaiges
lic
b
uniones, congresos o asistencia
a cursos (Almirall) y recibir ayuda económiu
pde
ca para la financiación
investigación
por parte de Lilly.
a
l
e
Pedro Benjumea
Pino
declaró
haber
recibido financiación para reuniod
nes, congresos oesasistencia a cursos (Lilly, Glaxo).
d
s
María oConsuelo
Carballal Balsa declaró haber recibido financiación
para reuniones,
añ congresos o asistencia a cursos (ANESM).
5
Josefina
Castro Fornielles declaró haber recibido financiación para ree
d
uniones,
congresos
o asistencia a cursos (Lilly), haber recibido financiación
ás
por
m su participación en una investigación por parte de los laboratorios Nodovartis y haber realizado labores de consultorías para los laboratorios Lilly.
Josep Cornellá Canals ha declarado haber recibido financiación para
reuniones, congresos o asistencia a cursos (Juste) y realizar labores de asesoría para el laboratorio Rubió sobre el producto Rubifen.
Inmaculada Escamilla Canales declaró haber recibido financiación
para reuniones, congresos o asistencia a cursos (Lilly, Janssen, Juste), honorarios como ponente por parte de Janssen y AEPIJ, financiación de progra-
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
ón
ci
183
mas educativos o cursos por parte de la Fundación Alicia Koplowitz y ayuda
económica para la financiación de investigación por parte de Lilly.
María Jesús Mardomingo Sanz declaró haber recibido financiación
para reuniones, congresos o asistencia a cursos (Lilly) y haber recibido fi.
ón
nanciación por su participación en una investigación (Lilly, Janssen).
i
ac
César Soutullo Esperón declaró haber recibido financiación para reiz
l
a
uniones, congresos o asistencia a cursos (Lilly, Janssen-Cilag, Esteve, Pfitu
c
zer), honorarios como ponente por parte de la Asociación Navarra ADHI; a
ACANPADAH, APNADAH, AstraZeneca, ASTTA, CC.AA.: Asturias, su
e
Castilla y León, Madrid; Eli Lilly, Fundación Innovación Social de la Cultura,
nt
e
i
GlaxoSmithKline, Grupo Aula Médica, Janssen-Cilag, Novartis, SEP-SEPB,
nd
Sociedad Vasco-Navarra Psiquiatría y Solvay, así como haber realizado
pe laboá
res de consultoría para Bristol-Myers Squibb, Editorial MédicastPanamerie
cana, Eli Lilly, Juste, EINAQ (European Interdisciplinary Network
ADHD
y
Quality Assurance), Fundación Alicia Koplowitz, Janssen- iCilag,
ca Pfizer, Shiín
re y Otsuka, ha declarado también intereses económicos lcomo
empleado de
C
la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarracya y ayudas económicas
ti
para la financiación de una investigación por parte cde
á Abbott, Bristol-Myers
r
Squibb, Eli Lilly, Gobierno de Navarra, Fundación
P Alicia Koplovitz, Instituto de Salud Carlos III (FIS): Redes Temáticasdede Investigación Cooperativa,
a
Pfizer, PIUNA, Stanley Medical ResearchuíInstitute-NAMI
Shire y Solvay.
a
a
lic
ci
ón
de
t
es
G
b
de
la
pu
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
184
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
Anexo 6. Modelos de Consentimiento Informado
Documento de CONSENTIMIENTO INFORMADO GENERAL
.
a
iz
l
El/la Paciente D/D. ª................................................. natural de .........................
ua
t
con domicilio en ..................................................................................................
ac
Ciudad............................................ Provincia ....................................................... su
e
con edad de..............y DNI........................., menor de edad, y abajo firmante,
nt
e
i
ha sido INFORMADO DETALLADAMENTE SOBRE .............................
d
.................................................................................................................................
en
á
st
p
e sometido
La medicación prescrita/intervención o prueba a la que va a ser
y
..................................................................y que de forma resumida
consiste en
a
ic
..................................................................................................................................
íl n
C
..................................................................................................................................
a
c
i
..................................................................................................................................
ct
á
Pr
Se le ha informado sobre los riesgos y efectos esecundarios inherentes a la
d
mencionada y explicada medicación/intervención
o prueba, y que son los
ía
u
siguientes:
G
ta
..................................................................................................................................
s
e
..................................................................................................................................
e
d
..................................................................................................................................
n
ió
c
ca
i de los riesgos probables que son .....................
Asimismo se le ha informado
bl
u
..................................................................................................................................
p
la
..................................................................................................................................
rri
u
c
e
sd
e
Todo ello tal ydcomo preceptúa la actual Ley 41/2002, de Autonomía del Paoscual, entiende y acepta los anteriores puntos por lo que firma
ciente, por ñlo
a
el presente
5 CONSENTIMIENTO INFORMADO
e
d
s fecha ............... de ........................... del año 20........
Enála
m
El/la paciente
doMédico responsable
ns
H
an
tra
*Modificado de: Fuertes Rocañín et al., 2007
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
185
ón
ci
Anexo 6. Modelos de consentimiento informado
Documento de CONSENTIMIENTO INFORMADO POR
REPRESENTACIÓN
.
a
liz
a
u
t
El/la representante legal D/D. ª.............................................................................
ac
u
.....................del/la menor D/D.ª............................................................................. s
e
natural de ......................... con domicilio en ........................................................
nt
e
i
Ciudad............................................ Provincia .......................................................
nd
con edad de..............y DNI........................., mayor de edad, y abajo firmante,
pe
ha sido INFORMADO DETALLADAMENTE SOBRE ...............................
tá
es
..................................................................................................................................
y
a
ic
La medicación prescrita/intervención o prueba a la quelínva a ser sometido
C
..................................................................y que de formaaresumida
consiste en
c
ti
..................................................................................................................................
c
á
..................................................................................................................................
Pr
e
..................................................................................................................................
d
uí
a
G secundarios inherentes a la mencioSe le ha informado sobre los riesgos y efectos
ta o prueba, y que son los siguientes:
nada y explicada medicación/intervención
s
e
..................................................................................................................................
de
n
..................................................................................................................................
ió
c
..................................................................................................................................
a
rri
u
c
H
an
s
an
ic
bl
u
Asimismo se le ha informado
de los riesgos probables que son ......................
p
la
..................................................................................................................................
e
..................................................................................................................................
sd
e
d
s
o
Todo ello tal
y como preceptúa la actual Ley 41/2002, de Autonomía del Paañ
ciente, por
5 lo cual, entiende y acepta los anteriores puntos por lo que firma el
presente
de CONSENTIMIENTO INFORMADO POR REPRESENTACIÓN
s
á
m la fecha ............... de ........................... del año 20........
En
o
d
Médico responsable
Representante legal
tr
* En caso de padres separados, representante legal es el progenitor que tenga la guardia y
custodia, y ha de estar de acuerdo con el otro progenitor.
186
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
Anexo 7. Técnicas psicoterapéuticas
.
n
La psicoterapia se puede definir como el tratamiento de naturaleza psicoió
c
lógica de los trastornos emocionales, de conducta y de la personalidad, que
a
liz
implica la comunicación entre paciente y terapeuta y que emplea métodos
a
tu
con una fundamentación teórica. Todas las psicoterapias se basan en la relaac
ción entre terapeuta y paciente, así como en la utilización de procedimientos su
e
y técnicas específicas.
nt
e
di
n
Las psicoterapias pueden ofrecerse en diferentes formatos (individual,
pe
familiar, grupal) y pueden diferir en dimensiones específicas tales
á como la
t
es
frecuencia de las sesiones y su grado de estructuración, la duración
y los
y
objetivos planteados.
a
ic
lín
C
Por otra parte, existen diferentes formas de psicoterapia
que se derivan
a
c
i
de explicaciones o teorías particulares de la psicopatología.
En ocasiones,
t
ác ajenos al rigor cientíesta diversidad probablemente obedezca a intereses
r
P
fico o a la precisión conceptual. En este sentido,
de Guattari en 1993 señalaba
a
que “las prácticas psicoterapéuticas y sus íformulaciones
teóricas se hallan
u
actualmente en un estado de dispersiónGcasi total. Esta situación no puede
a
considerarse como un signo de libertad,
st un estímulo a la invención y a la creae
tividad, sino que es la consecuenciae del sectarismo que reina en este ámbito y
d
del desconocimiento, que en ocasiones
alcanza extremos irritantes, acerca de
n
ó
i de cada uno de esos cotos cerrados”261.
c
todo cuanto sucede en el interior
a
lic
b
A pesar de la dispersión
que hay en este campo, las diferentes prácticas
pu
a
l
psicoterapéuticas podrían
encuadrarse dentro de cinco grupos principales:
e
el enfoque conductual,
cognitivo, psicodinámico, humanista y familiar, aunsd
e
d terapias que tradicionalmente no se han incluido en estos
que existen otras
s
cinco grupos,
ño pero que han adquirido gran importancia, como la terapia ina
terpersonal.
5
de
ás Como punto de partida, antes de la descripción de cada una de las
m
modalidades de psicoterapia, hay que señalar que todas ellas, independiendo
ns
rri temente del modelo teórico en el que se basen, parten de la evaluación y
u
c
formulación o conceptualización clínica del problema o prpblemas que pre-
H
an
tra
senta el paciente como guía de la estrategia psicoterapéutica. También se
debe señalar que todos los enfoques de psicoterapia comparten principios
generales, como la necesidad de establecer una alianza terapéutica con el
paciente o relación colaborativa en la dirección hacia los objetivos de cambio planteados.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
187
Se describirán los enfoques psicoterapéuticos que cuentan con estudios controlados para evaluar su eficacia en la depresión en la infancia y
adolescencia y que han sido revisados en esta guía.
.
PSICOTERAPIA CONDUCTUAL
za
li
La psicoterapia conductual o terapia de conducta es un enfoque de la psiua
t
cología clínica que se fundamenta en la psicología del aprendizaje para la
ac
explicación de los trastornos psicológicos y el desarrollo de estrategias di- su
e
rigidas al cambio terapéutico. Otra característica central de este enfoque
nt
es el estar basada en el estudio experimental de los principios y leyesdiedel
aprendizaje, cuyos principales procesos son:
en
á
st
p
• Condicionamiento clásico. Se basa en el trabajo de Pavlov
e y otros
y con perros
fisiólogos rusos, quienes realizaron estudios experimentales
a
ic neutral (por
en los que se observó que cuando un estímulo inicialmente
lín
C
ejemplo, el sonido de una campana) se emparejaba
a a un estímulo como
c
la comida, capaz de provocar automáticamente
ti respuestas fisiológicas
ác
incondicionadas, tras repetirse el emparejamiento
un número de veces
r
P
comenzaba a provocar una respuesta similar
a la provocada por el
e
d
estímulo incondicionado (salivación),
íaaun sin la presencia del estímulo
u
incondicionado. El principio del condicionamiento
clásico, además de
G
tade respuestas condicionadas simples,
su implicación en la adquisición
s
e
puede estar implicado en ela adquisición de respuestas complejas,
d
como las de ansiedad y otros
n estados emocionales ante determinadas
iólo que tiene gran relevancia en la explicación
c
condiciones estimulares,
a
ic
y tratamiento psicológico
de problemas emocionales diversos.
bl
u
H
p
• El condicionamiento
operante o instrumental hace referencia al
la
aprendizajedede respuestas conductuales por las consecuencias o
s
cambiosdeambientales
que ocasionan. Cuando la conducta se asocia
s
a cambios
ambientales
o consecuencias favorables, dicha conducta
o
resulta
añ positivamente reforzada y aumenta su probabilidad de
5
ocurrencia
en el futuro. Por el contrario, las consecuencias negativas
deo la ausencia de consecuencias se asociarían a una disminución de la
ás
m probabilidad de ocurrencia de la conducta en el futuro. En síntesis,
o
el sujeto aprendería a responder conductualmente en condiciones
rr id
u
ambientales particulares (estímulos discriminativos) por las
sc
consecuencias que sus respuestas han tenido a lo largo de su historia
n
tra
biográfica.
n
a
• El aprendizaje observacional o vicario se refiere al aprendizaje de
patrones de conducta que se deriva de la observación de otros. En
este caso, aumenta la probabilidad de la conducta cuando se observa
188
ón
ci
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
que su ejecución por parte de otros en determinadas condiciones
de estímulo lleva a consecuencias favorables. Del mismo modo, la
probabilidad disminuiría cuando se observa que la conducta de que
se trate resulta castigada o no va seguida de consecuencia alguna.
La relevancia del lenguaje en el funcionamiento humano se refleja en
a
el desarrollo, desde el marco conductista, de conceptos como el de “relacioliz
a
tu
nes derivadas” o el de “conducta gobernada por reglas” de gran importancia
ac
en la comprensión de la psicopatología y su tratamiento.
su
te
n
Los trastornos psicológicos se entienden como resultado de experienie
d
cias de aprendizaje problemáticas a lo largo de la historia biográfica. Los
sínn
pe
tomas psicológicos serían, pues, respuestas aprendidas a través de procesos
tá
como los señalados.
es
y
a
c
La terapia parte de la evaluación conductual, en lanique es central el
lí
análisis funcional de los episodios concretos del problema
C para identificar
a
las condiciones antecedentes así como las consecuencias
tic de la conducta proc
blema. De este modo, es posible establecer hipótesis
á sobre las principales inPraplicar los procedimientos
fluencias en su mantenimiento y, sobre esta base,
de
terapéuticos pertinentes, basados en la psicología
del aprendizaje. Sin ema
uí
bargo, contra una visión simplista de la terapia
de conducta, debe señalarse,
G
siguiendo a Marino Pérez262, que “los problemas
se presentan y las ayudas se
ta
s
e que se habrá de reconocer complejo
ofrecen en su contexto social natural,
de que concurren continuamente. Quiere
en cuanto a la multitud de matices
n
ó
ello decir, entonces, que la operativización
de la conducta puede resultar en
ci
a
un catálogo de formas escasas
y
poco
flexibles
respecto a los infinitos mac
i
bl
tices del contexto. La cuestión
coherente con los criterios conductistas está
u
p
en atenerse a clases de
la conductas definidas precisamente por fines genéricos
e
(no en el sentido de
sd vagos, sino de clases generales)”. En este mismo sentido
e
cabe añadir que
d el contexto con el que se interactúa debe entenderse de un
s ya que la persona no solo se relaciona con estímulos externos
modo amplio,
o
añ con estímulos privados como son los pensamientos verbales o
sino también
5
imágenes,
de emociones y sensaciones corporales. Al mismo tiempo, más que
unaásrelación lineal en la que el sujeto reacciona a estímulos diversos, la rem sujeto-ambiente se entiende de modo dialéctico. Es decir, no solo el
lación
do
rri contexto induce o es ocasión de conductas diversas, sino que estas, al mismo
u
tiempo, están implicadas en el moldeamiento del contexto.
c
ns
H
an
tra
Algunas de las técnicas terapéuticas del tratamiento conductual son:
• Técnicas de exposición. Esta estrategia terapéutica implica que el
paciente entre en contacto de manera repetida y prolongada con
aquellas situaciones que desencadenan estados de ansiedad y que el
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
189
.
ón
ci
paciente sistemáticamente evita. A través de la exposición repetida y
prolongada a esas situaciones, las respuestas de ansiedad se extinguen
progresivamente. Los procedimientos terapéuticos concretos en los
que está presente el principio de exposición son diversos. Por ejemplo,
.
ón
la exposición puede realizarse en imaginación o en vivo (confrontación
i
ac
a situaciones de la vida desencadenantes de estados de ansiedad). Por
iz
l
a
otra parte, la exposición a las situaciones evitadas puede realizarse de
tu
c
un modo gradual. Es decir, se planificaría por adelantado la exposición
a
a situaciones progresivamente más ansiógenas de modo que la su
e
atenuación de la ansiedad en las primeras situaciones de la jerarquía
nt
e
i
facilite la exposición a situaciones asociadas a niveles de ansiedad
nd
más elevada dentro de la jerarquía. Otra variante de la exposición
pe
á
es la técnica conocida como desensibilización sistemática.
st En este
e
caso se realiza exposición en imaginación a situaciones
y asociadas a
a
respuestas de ansiedad. La exposición se realiza deicmanera
gradual
lín
(jerarquía de situaciones evocadoras de respuestas
de ansiedad
C
progresivamente más intensa) al tiempo que se
ainduce una respuesta
c
ti
incompatible con la ansiedad (por ejemplo, cestado
de relajación). La
á
r
experiencia de contacto con las situaciones
en
principio
ansiógenas
P
e
en esas condiciones daría lugar al debilitamiento
de
su
asociación
con
d
a
í
la ansiedad.
u
G
o
d
rri
u
c
m
ns
H
an
tra
• El entrenamiento en relajación
ta. Aunque existen diversos procediesfrecuentemente empleado en terapia
mientos de relajación, el más
de por Jacobson conocido como “relajade conducta es el desarrollado
n
ó
ción muscular progresiva”
ci 263. Este método consiste en el aprendizaje
a
ic y distensión de distintos grupos musculares.
de ejercicios de tensión
bl
u
La práctica repetida
del procedimiento ayuda al paciente al pacienp
la la experiencia de tensión y a emplear respuestas de
te a discriminar
de
relajaciónsfrente
a ella. De manera característica, el número de grue
po musculares
sobre los que se practican los ejercicios se van dismid
s
nuyendo
ño en las sesiones sucesivas hasta prescindir de los ejercicios
a
de5 tensión muscular e inducir la relajación mediante evocación. El
e
d objetivo último es poder aplicar la relajación a situaciones de la vida
ás diaria asociadas a ansiedad.
190
• Técnicas aversivas. El procedimiento implica que estímulos,
pensamientos o conductas asociados a alguna respuesta que se desea
eliminar son emparejados a algún estímulo que ocasiona respuestas
desagradables o aversivas, de manera que disminuiría la probabilidad
de la respuesta indeseada. Una variante de este procedimiento es
la sensibilización encubierta. En este caso, se elicitan las respuestas
indeseadas en imaginación y se asocian también en imaginación a
algún estímulo aversivo.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
• Programas de reforzamiento. Están dirigidos al aumento de
determinadas conductas. Para ello, tras especificar de manera concreta
las conductas que se desea aumentar, se emplea alguna forma de
refuerzo positivo contingentemente a la emisión de estas conductas. El
reforzamiento positivo es una estrategia de especial importancia, por
ejemplo, en el entrenamiento de padres con el objetivo de modificar
conductas problemáticas de los hijos y de promover conductas
adaptativas.
• Modelado. Consiste en presentar una conducta que se ha de imitar con
te
el propósito de facilitar su aprendizaje. El modelado es un elemento
en
i
d
esencial en el aprendizaje de determinadas competencias como
en son
p
las habilidades sociales.
á
st
e
• Ensayo conductual. Consiste en la práctica de las yrespuestas
o
a
competencias que el paciente ha de aprender. Laic práctica puede
llevarse a cabo en situaciones simuladas o de la vida
lín real.
C
a
Finalmente, la importancia de la propia relación
ticterapéutica como conc
texto en el que se revelan los patrones conductuales-emocionales
problerá
P
máticos puede convertirse en un foco importante
del proceso terapéutico
de
como ocurre en la terapia conductista denominada
psicoterapia analítica
a
uí
funcional.
G
ta
PSICOTERAPIA COGNITIVA de
es
n
La Psicoterapia Cognitiva se entiende
como la aplicación del modelo cogniió
c
a
tivo a trastornos psicológicos
específicos
a través del uso de una variedad de
lic
b
técnicas diseñadas para umodificar creencias disfuncionales y modos erróneos
de procesamiento delalap información que son característicos del trastorno.
de
ns
s
Desde esteemarco
teórico, se considera que experiencias de aprendizaje
d
particularesoas lo largo del desarrollo están en la base de esquemas cognitivos
o creencias
añ que aumentan la vulnerabilidad a las alteraciones psicológicas.
5
Los esquemas
o supuestos disfuncionales pueden activarse en condiciones
derelacionadas con ellos y que, por tanto, tienen un especial significado
vitales
ás
para
m la persona. La activación de esquemas o creencias disfuncionales cono
rr id duce a sesgos cognitivos en el procesamiento de la información, de los que
cu serían ejemplo los siguientes:
H
an
tra
• Inferencia arbitraria: se refiere al proceso de llegar a una determinada
conclusión en ausencia de evidencia que la apoye o cuando la evidencia
es contraria a la conclusión.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
191
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
• Sobregeneralización: implica llegar a una conclusión general a
partir de uno o varios hechos aislados y aplicar la conclusión tanto a
situaciones relacionadas con ella como a situaciones no relacionadas.
.
• Abstracción selectiva: se refiere a centrarse en un detalle específico
ignorando otras características más relevantes de la situación.
• Magnificación y minimización. Se refiere a errores cometidos al
evaluar la significación o magnitud de un acontecimiento.
a
d
a
c
Estos errores o sesgos cognitivos se traducen en valoraciones
o interni
í
l
pretaciones de especial relevancia en la respuesta emocional
y conductual a
C
a
la situación. Es decir, las reacciones emocionales y conductuales
serían una
tic
c
consecuencia directa de dichas valoraciones. Lasrávaloraciones o interpretaciones disfuncionales pueden ocurrir de maneraPautomática en el sentido de
de sin que el paciente consisurgir irreflexivamente en el flujo de la conciencia
a
í
dere su adecuación o validez. El pacienteuasumiría que estos pensamientos
G
automáticos negativos son fiel reflejo tde
a la realidad.
es
e
d modelo cognitivo es la consideración de
Otro aspecto importante del
n
ó
las interacciones entre distintos
ci elementos de la presentación del trastorno
en la perpetuación de este.icaPor ejemplo, las conductas de evitación pueden
bl competencias sociales que, lo que, a su vez, incredificultar la adquisición ude
p
menta la ansiedad enlaeste tipo de situaciones, la tendencia a la evitación, los
e
pensamientos negativos
acerca de sí mismo y así sucesivamente.
sd
e
d
s se basa en la evaluación y formulación clínica del problema.
La terapia
o
En ella seañincluyen los factores de predisposición (por ejemplo, ansiedad
5
rasgo, edéficits
en determinadas competencias, creencias disfuncionales o red
d
social
pobre),
desencadenantes
(por ejemplo, acontecimiento vital perturbaás
dor)
m y de mantenimiento (por ejemplo, pensamientos automáticos negativos
doo conductas de evitación). La formulación o comprensión clínica del proble-
ns
rri ma o trastorno orienta los procedimientos terapéuticos específicos.
u
c
H
an
tra
Las principales estrategias terapéuticas empleadas en la terapia cognitiva son:
• La reestructuración cognitiva. Consiste en el análisis cuidadoso de
pensamientos automáticos comunicados por el paciente que son
192
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
liz
a
u
t
u
• Personalización: es la tendencia del paciente para atribuirse a sí mismoe s
nt
sucesos externos cuando no hay base para establecer esa conexión.
ie
n a
• Pensamiento absolutista dicotómico: se refiere a la tendencia
pe
clasificar todas las experiencias de manera extrema sin contemplar
tá
es
su gradación.
y
ón
ci
ac
relevantes para el problema. En este análisis se trata de especificar
de manera concreta el significado subjetivo del pensamiento y las
evidencias en las que se basa. Más que intentar refutar las valoraciones
problemáticas, el terapeuta realiza preguntas focalizadas en el
.
ón
pensamiento y la evidencia en la que se basa así como en evidencias
i
ac
que podrían cuestionar el pensamiento. La meta es ayudar al
iz
l
a
paciente a considerar interpretaciones o valoraciones más realistas
tu
c
y adaptativas. Es importante señalar que el desafío de pensamientos
a
automáticos negativos trata de generalizar los cambios de estos su
patrones cognitivos problemáticos, a través de su práctica repetida,ntae
e
contextos de la vida diaria de modo que se consoliden cambios. di
en
p
• El entrenamiento en solución de problemas. Esta estrategia
se
á
t
entiende como un recurso que facilita el afrontamiento deessituaciones
y
de conflicto o estrés. Consiste en varias fases que son aprendidas
en el
a
c
i ser empleadas
transcurso de las sesiones de terapia con el objetivoínde
l
en situaciones problemáticas a las que la persona
C se ve confrontada.
a
En concreto, las fases del entrenamiento enticsolución de problemas
c
son las siguientes:
rá
—— Orientación hacia el problema.
a
—— Definición concreta del problema.
uí
G
de
P
—— Generación de posibles soluciones.
ta
es
—— Examen de las ventajas yedesventajas de cada una de las soluciones
d
generadas.
n
ió
—— Elección de la solución
ac preferida.
lic
—— Puesta en práctica
ub de la solución.
p
—— Evaluaciónlade los resultados.
e
• Experimentos
sd conductuales. El paciente podría hacer determinadas
de negativas que conducen a conductas problemáticas
predicciones
s
como
ño son las conductas de evitación o de búsqueda de seguridad
a
excesivas.
La planificación, durante la sesión de terapia, y la puesta
5
deen práctica de cambios en ese tipo de conductas podría ayudar al
ás paciente a comprobar la adecuación de las predicciones negativas, y,
m en caso de ser inadecuadas, conducir a cambios en el patrón cognitivo
o
rr id
disfuncional.
u
H
an
tr
sc
an
Una característica central de la terapia cognitiva es su énfasis en el
cambio de patrones cognitivos problemáticos como son los pensamientos
automáticos negativos y, en último término, creencias o esquemas disfuncionales que están en la base de estos. El objetivo es facilitar el afrontamiento
de situaciones asociadas a la perturbación emocional y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida y el ajuste emocional y psicosocial a largo plazo.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
193
Aunque modelo cognitivo y modelo conductual parten de supuestos
diferentes para la explicación de los trastornos psicológicos1, la terapia cognitiva, junto a las técnicas cognitivas señaladas, utiliza sistemáticamente técnicas conductuales (por ejemplo, programación de actividades gratificantes
o entrenamiento en determinadas competencias). Por ello, la terapia se denomina habitualmente cognitivo-conductual.
.
a
liz
a
u
t
Finalmente, a pesar de que en sus inicios el modelo y la terapia cogniac
u
tiva se aplicaron preferentemente a los trastornos emocionales (por ejem- s
plo, trastornos del estado de ánimo, trastorno de ansiedad generalizadantye
e
trastorno de pánico) a lo largo del tiempo otros trastornos han sido objeto
di
n
de investigación y análisis desde este marco teórico, lo que ha derivado
pe en
intervenciones clínicas aplicadas a ellos (por ejemplo, trastornosstáde la pere
sonalidad, trastornos somatoformes y síntomas psicóticos positivos
y con mala
a
respuesta al tratamiento psicofarmacológico).
ic
ns
rri
u
c
an
tra
lín
C
Así, la terapia dialéctico-conductual es una terapia
a derivada de las téc264
tic
nicas cognitivas y conductuales, desarrollada por Linehan
, que fue espec
á
r
cíficamente diseñada para el tratamiento de personas
con
trastorno
límite
P
e éxito en adolescentes con
de la personalidad, aunque se ha empleado dcon
ía patologías. Existen dos pardepresión y conducta suicida así como enuotras
G de terapia individual, en las que
tes esenciales en el tratamiento, las sesiones
ta
s
se trabajan las competencias, y las sesiones
grupales, en donde se aprende a
e
e
usar habilidades específicas.
d
n
ó
i
La terapia dialéctico-conductual,
junto con otras terapias como la de
ac
c
i la analítico-funcional, han sido denominadas teaceptación y compromisoblo
pu
rapias de tercera generación,
puesto que son las variantes más recientes de
a
l
la TCC.
e
sd
e
d
s
PSICOTERAPIA
PSICODINÁMICA
o
ñ
a
El término
5 psicoterapia psicodinámica se refiere a un conjunto heterogéneo
e
de intervenciones
psicológicas que se derivan de la teoría psicoanalítica. Varias
d
s
implementaciones
de esta forma de tratamiento enfatizan diferentes aspectos,
á
m incluyen: a) nociones del conflicto psíquico como un aspecto habitual de
que
o
d
1
H
194
Básicamente, las formulaciones conductuales consideran que los síntomas son una consecuencia
de procesos de aprendizaje. Por ejemplo, de la ausencia de control sobre el ambiente (o
indefensión aprendida) o de la carencia de repertorios de conducta reforzados positivamente.
Desde este enfoque, los pensamientos negativos característicos de la depresión serían un aspecto
más derivado de esos procesos aprendizaje y no tendrían un papel causal en las manifestaciones
depresivas. La teoría cognitiva, por el contrario, considera en su explicación de la depresión
que procesos de aprendizaje como los señalados estarían en la base de esquemas o creencias
disfuncionales con un papel causal en la génesis del trastorno.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
la experiencia humana; b) la organización interna de la mente para evitar el
displacer que surge del conflicto y maximizar la experiencia de seguridad; c)
el uso de estrategias defensivas para la manipulación adaptativa de ideas y
experiencia con el objetivo de minimizar el displacer; d) un enfoque evolutivo
.
ón
de la psicopatología entendida como producto de las consecuencias adversas
i
ac
a largo plazo de adaptaciones en las primeras fases del desarrollo; e) la orgaiz
l
a
nización de la experiencia en términos de representaciones internas de las
tu
c
relaciones entre el self y los otros a lo largo del ciclo vital y f) la reemergencia
a
esperable de esas experiencias en la relación con el terapeuta. Las psicotera- su
te
pias psicodinámicas son sobre todo verbales e interpretativas, y se dirigen anla
e
i
reestructuración de las representaciones de las relaciones, predominantemennd
te, pero no exclusivamente, a través del uso del insight265.
pe
á
st
e
Siguiendo a Coderch266, se podrían distinguir instrumentos
y técnicos caa
racterísticos de la psicoterapia de apoyo e instrumentos técnicos
propios de
ic
la psicoterapia psicoanalítica que presentan una gradación
lín progresiva en lo
C
que concierne a un conocimiento y concienciación, por
a parte del paciente,
c
i
de su conflictiva intrapsíquica y de los procesos inconscientes
que se hallan
ct
á
r
en la base de sus trastornos.
P
ns
rri
u
c
H
an
tra
de
a
De las técnicas de psicoterapia que se
uí describen a continuación las tres
G de apoyo y las tres últimas de la
primeras serían propias de la psicoterapia
ta
psicoterapia psicoanalítica266:
es
de
n
• Sugestión: es el procedimiento
técnico que trata de producir en el
ió
c
paciente determinadas
ideas,
impulsos
y formas de comportamiento, o,
a
ic desaparecer otras ideas,etc.,independientemente
l
por el contrario,hacer
b
puo racional, amparándose, únicamente en el prestigio
de su juicio lógico
la ante él posee el terapeuta.
y autoridad eque
sd
• Abreacción
de : consiste en facilitar al paciente la descarga emocional
de sus
os afectos, a través de la verbalización de aquellos hechos o
ñ
a
circunstancias que se hallan ligados, consciente o inconscientemente,
5
e
d a ellos.
á•s Aconsejamiento: se mezcla con la sugestión. El terapeuta ofrece
m
indicaciones acerca de nuevas pautas de conducta, alternativas,
do
maneras de resolver situaciones difíciles, caminos a seguir, etc.
• Confrontación: en las confrontaciones el terapeuta intenta dirigir la
atención del paciente hacia situaciones, conflictos y alternativas que,
aun cuando no inconscientes, aquel puede no tener en cuenta en un
momento dado o pasar por alto con excesiva rapidez. También es
utilizada para focalizar la conciencia del paciente hacia determinadas
circunstancias que merecen una reflexión más detenida y cuidadosa de
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
195
la que les otorga, o para promover en él un estudio más preciso acerca
de sus propias actitudes frente a los otros, ante sí mismo y frente a las
diversas situaciones ambientales, o para sopesar más precisamente la
calidad y contenido de sus experiencias y respuestas a estas.
• Clarificación: en la clarificación, el terapeuta intenta ayudar al paciente
a
a tener un mayor conocimiento de sus sentimientos, de sus formas
liz
a
u
de relación consigo mismo y con los demás y del significado de su
ct
comportamiento a fin de obtener una más precisa comprensión de la u a
s
organización de su personalidad y de la estructura de sus sistemas de
e
t
n
respuesta frente al mundo en el cual vive. Técnicamente, el terapeuta,
ie
d
n e
en su intento de clarificación, resume de una forma más exacta
pe por
inteligible aquello que considera esencial del material ofrecido
tá
el paciente
es
y
• Interpretación: partiendo de la comunicación conicael paciente, el
terapeuta trata de explicarle aquellos procesos mentales
lín inconscientes
C
que se expresan a través de tal comunicación yaque son el verdadero
ticde los síntomas clínicos
motor de su comportamiento, y, especialmente,
c
á
y dificultades personales.
Pr
e
ns
rri
u
c
H
an
tra
d
A lo largo del tiempo, el enfoque psicodinámico
y la teoría psicoanalítiía
u
ca ha tenido elaboraciones y han surgidoGdesacuerdos respecto a algunos de
los supuestos y principios inicialmente
ta propuestos por Freud. Fruto de ello
es
se han desarrollado modelos que edifieren
en mayor o menor medida y que
d
han dado lugar a formas de psicoterapia
psicodinámica particulares (por
ón adleriana, la psicoterapia psicodinámica
i
ejemplo, la psicoterapia individual
ac
interpersonal basada en la
ic aportación de Sullivan, el psicoanálisis lacanial
b
no o la psicoterapia psicodinámica
basada en la teoría de las relaciones de
pu
a
objeto). Por otra parte,
l algunas formas de psicoterapia aun partiendo de los
e
supuestos psicodinámicos
(psicoanalíticos) tradicionales ponen el énfasis en
d
s
procedimientos
detécnicos específicos como es el caso de las psicoterapias psis
codinámicas
ñobreves o la psicoterapia psicodinámica de apoyo. Estas psicotea
rapias psicodinámicas
pueden considerarse una extensión del psicoanálisis
5
e se da una mayor directividad y focalización en metas concretas de
en lasdque
alcance
ás más limitado. A diferencia del psicoanálisis tradicional, el enfoque
m la psicoterapia es a corto plazo.
de
o
d
TERAPIA FAMILIAR
Aunque, cuando sea el caso, los distintos enfoques psicoterapéuticos pueden
emplearse en un formato familiar, este enfoque pone el énfasis de su explicación de la psicopatología en patrones de comunicación familiar disfuncional y en la noción de sistema, basándose en la teoría de la comunicación
humana y en la teoría general de sistemas.
196
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
ón
ci
La teoría de la comunicación humana267 identifica comportamiento con
comunicación: toda conducta tiene un valor de mensaje y todo mensaje es
un comportamiento susceptible de ser modificado
.
n
La teoría general de sistemas268 sostiene la imposibilidad de comprenió
c
a
der un sistema a través del examen por separado de los elementos que lo
iz
l
a
componen. Para la comprensión de los sistemas es preciso considerar las
tu
relaciones entre los elementos individuales y las reglas subyacentes que los
ac
gobiernan.
su
rri
u
c
H
an
tr
s
an
e
nt
e
i
Aplicada a la psicopatología, la teoría de los sistemas alude a conceptos
nd
como la causalidad mutua en el desarrollo y mantenimiento del problema,
pe
la inflexibilidad de las reglas que gobiernan el sistema que dificulta
tá la adapes
tación a los cambios y eventos estresantes y que lleva a desequilibrios
que
y
a
se manifiestan como alguna forma de psicopatología o la función
que
puede
ic
cumplir la conducta sintomática en la regulación del sistema
lín familiar.
C
a
c
ti que esta psicoterapia
El modo de concebir la psicopatología implica
ác
r
sea preferentemente aplicada en un formato familiar.
P
e
d
Gotlib y Colby269 señalan los principios
ía generales de esta aproximación
u
a la terapia:
G
ta
s
e
1. La meta central de la terapia
e es promover cambios en las pautas de
d
comunicación familiar ynconductas que interrumpen las secuencias
ó
implicadas en los problemas
que llevaron a la familia a terapia.
ci
a
ic
l
b
2. El foco terapéutico
pu es el aquí y ahora más que sucesos de la historia
la
familiar.
e
sd
3. El terapeuta
de es un participante activo en el proceso terapéutico.
s
ño
a
4. El terapeuta adopta un enfoque de solución de problemas.
5
de
s El terapeuta explora los patrones de interacción familiar implicados
á5.
m en el mantenimiento del problema.
do
6. La terapia es generalmente a corto plazo.
7. El terapeuta amplía el foco a la familia sin circunscribirse a la conducta
sintomática.
8. El énfasis de las sesiones de terapia es el proceso más que el
contenido.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
197
En el enfoque familiar de la psicoterapia se pueden distinguir cuatro
modalidades principales, que, aun partiendo de principios compartidos (derivados de la teoría de la comunicación y de los sistemas), ponen especial
énfasis en determinados aspectos conceptuales y tienen características distintivas o variantes en los procedimientos terapéuticos específicos:
.
a
1. La terapia comunicacional estratégica
te
en
i
nd
3. La terapia familiar estructural
4. La terapia familiar sistémica
TERAPIA INTERPERSONAL
i
ca
ín
y
á
st
pe
e
La terapia interpersonal es una forma de tratamiento C
del particular interés
a
para esta guía, dado que se ha probado su eficaciatien
c varios estudios conc
trolados con pacientes deprimidos y nació específicamente
como terapia
á
Prfundadores son Klerman y
de mantenimiento para la depresión mayor. Sus
de con adolescentes.
Weissman143 y ha sido adaptada para su utilización
a
uí
G
La terapia interpersonal se focaliza
ta en cuatro aspectos clínicamente
es
relevantes en los trastornos depresivos:
o
d
rri
u
c
ns
H
an
tra
de
n
ó
1. El duelo. La intervención
ci terapéutica en este área implica ayudar al
a
paciente a reconstruir
ic la relación con la persona perdida facilitando la
bl y elaboración del pesar, así como potenciando el
expresión emocional
u
p
establecimiento
la de nuevas relaciones.
e
sd interpersonales en distintos ámbitos (marital, familiar,
2. Los conflictos
e
d
socialoys laboral). Ocurren cuando el paciente y otras personas tienen
expectativas
diferentes de una situación y ese conflicto es de la
añ
5
magnitud
suficiente
como para provocar un malestar significativo. La
deintervención supone la identificación de las fuentes de incomprensión
ás
m
del punto de vista del otro que se produce por problemas en la
comunicación así como las expectativas irrazonables o inválidas que
se pueden mantener. A partir de aquí, se aplican procedimientos
de entrenamiento en comunicación, solución de problemas u otras
técnicas que ayuden a facilitar un cambio en la situación conflictiva.
3. Las transiciones de rol. Se refiere a situaciones en las que el paciente
tiene que adaptarse a un cambio en su vida y circunstancias. Estos
cambios pueden derivarse de crisis del desarrollo, ajustes frente a
198
liz
a
u
t
2. La terapia familiar estratégica
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
su
ac
cambios en el terreno laboral o social así como de la ocurrencia de
eventos vitales perturbadores como son las situaciones de pérdida
afectiva. En la terapia interpersonal se identifican las fuentes de
dificultad en la adaptación al nuevo rol y se buscan modos de
afrontamiento de estas.
.
liz
a
u
a
4. Los déficits en las relaciones interpersonales. Se refiere a aspectos
t
de la conducta interpersonal tales como dependencia u hostilidad
ac
excesivas que contribuyen a un pobre ajuste social. En el marco de su
e
la relación terapéutica se intentarían cambios adaptativos en dichas
nt
e
i
pautas de conducta.
d
n
pe
á aspecto
Como es obvio, en este tratamiento psicológico se prioriza tel
es Al misinterpersonal del comportamiento, pero no es una terapia familiar.
y
a la depresión,
mo tiempo, se focaliza en los problemas que pueden justificar
c
ni un enfoque que
pero tampoco es una terapia de resolución de problemas.líEs
C
toma ideas y técnicas de otras escuelas y las organiza ade una forma original.
ticy técnicas de la terapia
Así, de manera característica, se emplean conceptos
c
cognitivo-conductual, experiencial y de apoyo. Prá
ns
rri
u
c
H
an
tra
de
a
Por tanto, la terapia interpersonal no íse adscribe a una escuela teórica
u
específica, pero habría que señalar comoG principales influencias en su desata
rrollo la psiquiatría interpersonal desSullivan
y Meyer y la teoría del apego
e
de Bowlby.
e
d
n
ó
ci su puesta en escena como forma de trataA lo largo del tiempo, adesde
c
li
miento de los trastornos bdepresivos,
la terapia interpersonal se ha adaptado
a las peculiaridades depuotras psicopatologías como la bulimia nerviosa, la
la de sustancias o el trastorno de estrés postraumático.
somatización, el abuso
e
sd
detiene una duración aproximada de entre 12 y 16 sesiones de
La terapia
s
una hora, con
ño una frecuencia semanal, que se estructuran en una primera
a
fase de 5evaluación (normalmente las dos las primeras dos entrevistas). A
la fase
dede evaluación le sigue la fase de intervención terapéutica, focalizada
s
en álas áreas interpersonales señaladas a lo largo de sesiones siguientes. Las
m
últimas dos sesiones se centran en la terminación de la terapia.
o
d
BIBLIOTERAPIA
Es una forma de terapia en la que se selecciona material escrito para que el
paciente lea con el fin de tratar sus problemas emocionales y de comportamiento. Se caracteriza por utilizar un formato y modo de aplicación especial
y no tanto por la pertenencia a una escuela determinada.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
199
ón
ci
La biblioterapia puede orientarse desde cualquier enfoque psicoterapéutico. Se considera que la intervención del profesional es mínima y que
la lectura de los textos da lugar a un proceso de autoayuda a través de la
reflexión del propio paciente. Solo ocasionalmente se comentan estas reflexiones con el profesional.
.
a
liz
a
u
t
te
en
i
nd
i
ca
a
a
lic
ci
ón
de
t
es
G
uí
a
de
ct
rá
a
ic
lín
C
y
á
st
pe
e
P
b
de
la
pu
s
o
d
rri
u
c
ás
de
5
os
añ
de
m
ns
H
an
tra
200
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
su
ac
16. Bibliografía
.
1
World Health Organization. Depression. Geneva: World Health Organization;
2007 [citado 1 Abr 2008]. Disponible en: http://www.who.int/mental_health/
management/depression/ definition/en/.
u
3
4
5
6
7
8
9
rri
u
c
ás
m
H
an
Psychiatry. 2003;60:837-44.
10
Birmaher B, Ryan ND, Williamson DE, Brent DA, Kaufman J, Dahl RE, et al.
Childhood and adolescent depression: A review of the past 10 years. Part 1. J
Am Acad Child Adolescent Psychiatry. 1996;35(11):1427-39.
11
Son SE, Kirchner JT. Depression in children and adolescents. Am Fam
Physician. 2000;62(10):2297-308, 311-2.
ns
tra
en
p
Ministerio de Sanidad y Consumo. Encuesta Nacional de Salud. 2006
tá [citado
14 Mar 2008]; Disponible en: http://www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/
es
y
encuestaNacional/ encuesta2006.htm.
a
c
i
lín
Canals J, Martí-Heneberg C, Fernández J, Domènech E.
C A longitudinal study
of depression in an urban Spanish pubertal population.
a Europ Child Adolesc
tic
Psychiatry. 1995;4(2):102-11.
c
á
Pr
Doménech E, Subirá S, Cuxart F. Trastornos
del estado del ánimo en
e
d
la adolescencia temprana. La labilidadía afectiva. En: Buendía, J (Dir.).
u
Psicopatología en niños y adolescentes:
Desarrollos actuales. Madrid:
G
Pirámide; 1996.
a
t
es
e
Escriba R, Maestre C, AmoresdP, Pastor A, Miralles E, Escobar F. Prevalencia
n
de depresión en adolescentes.
ió Actas Esp Psiquiatr. 2005;33(5):298-302.
c
a
lic R, Rodríguez-Sutil C. Prevalencia de trastornos
Alaéz M, Martínez-Arias
b
psicológicos en niños
pu y adolescentes, su relación con la edad y el género.
a
Psicothema. 2000;12(4):525-32.
l
e
d
s
Kashani JH,
de Sherman DD. Childhood depression: Epidemiology, etiological
models sand treatment implications. Integr Psychiatry. 1988;6:1-8.
o
añ
5
Costello
EJ, Mustillo S, Erkanli A, Keeler G, Angold A. Prevalence and
e
ddevelopment
of psychiatric disorders in childhood and adolescence. Arch Gen
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
201
liz
a
u
t
Murray CJ, Lopez AD. Alternative projections of mortality and disability by s
e
cause 1990-2020: Global Burden of Disease Study. Lancet. 1997;349(9064):
nt
e
i
1498-504.
d
2
do
a
ón
ci
ac
12
Kessler RC, Avenevoli S, Ries Merikangas K. Mood disorders in children and
adolescents: an epidemiologic perspective. Biol Psychiatry. 2001;49(12):1002-14.
13
Carlson GA, Cantwell DP. Unmasking masked depression in children and
adolescents. Am J Psychiatry. 1980;137(4):445-9.
14
Petti TA. Depression in hospitalized child psychiatry patients: Approaches to
measuring depression. J Am Acad Child Adolescent Psychiatry. 1978;17(1): 4959.
15
16
17
18
19
20
21
22
ás
m
o
rr id 23
cu
ns
H
an
tra
Fleming J, Offord DR. Epidemiology of childhood depressive disorders: tae
n
critical review. J Am Acad Child Adolescent Psychiatry. 1990;29:571-80. ie
d
en
p
Lewinsohn PM, Clarke GN. Major depression in community adolescents:
tá Child
age at onset, episode duration, and time to recurrence. J Am sAcad
e
Adolescent Psychiatry. 1994;33:809-18.
y
a
c
i
Kessler RC, McGonagle KA, Nelson CB, Hughes M, Swartz
lín M, Blazer DG.
C
Sex and depression in the national comorbidity survey:
a II. Cohort effects. J
ic
Affective Disorders. 1994;30:15-26.
t
ác
r
P CM. Pubertal changes in
Angold A, Costello EJ, Erkanli A, Worthman
de Med. 1999;29:1043-53.
hormone levels and depression in girls. Psychol
a
uí
GTE, Silva P, McGee R, Angell KE.
Hankin BL, Abramson LY, Moffitt
ta preadolescence to young adulthood:
s
Development of depression from
e
Emerging gender differences ein a 10-year longitudinal study. J Abnormal
d
Psychology. 1998;107:128-40.n
ó
ci
a
Costello EJ. Children lpsychiatric
disorders and their correlates: primary care
ic
b Acad Child Adolescent Psychiatry. 1989;28:851-5.
pediatric sample. J Am
u
p
la
Bird HR, Gould
e MS, Yager T, Staghezza B, Cannino G. Risk factors for
sd in Puerto-Rican children. J Am Acad Child Adolescent
maladjustment
e
d
Psychiatry.
s 1989;28(6):847-50.
o
añ SE, Kawachi I, Fitzmaurice GM, Buka SL. Socioeconomic status,
Gilman
5
e
disruption and residential stability in childhood: relation to onset,
dfamily
recurrence and remission of major depression. Psychol Med. 2003;33:1341-55.
Biederman J, Faraone S. Psychiatric co-morbidity among referred juveniles
with major depression: fact or artifact? J Am Acad Child Adolescent Psychiatry.
1995;34:579-90.
24
Kovacs M, Feinberg TL, Crouse-Novak M, Paulauskas SL, Finkelstein R.
Depressive disorders in childhood. A Longitudinal study of characteristics
and recovery. Arch Gen Psychiatry. 1984;41:229-37.
202
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
25
Kovacs M, Feinberg TL, Crouse-Novak M, Paulauskas SL, Pollock M,
Finkelstein R. Depressive disorders in childhood. A longitudinal study of the
risk for subsequent major depression. Arch Gen Psychiatry. 1984;41:643-9.
26
Anderson JC, McGee R. Co-morbidity of depression in children and
adolescent. En: Reynolds WM, Johnson HF, editores. Handbook of depression
in children and adolescents. New York: Plenum; ; 1994.
27
28
29
30
31
32
33
34
35
H
an
a
liz
a
u
t
Angold A, Costello EJ. Depressive co-morbidity in children and adolescents.
ac
Empirical, theoretical, and methodological issues. Am J Psychiatry. su
1993;150(12):1779-91.
te
n
ie
d
Kovacs M, Goldston D, Gatsonis C. Suicidal behaviors and childhoodn onset
pe
depressive disorder: a longitudinal investigation. J Am Acad Child Adolescent
á
t
Psychiatry. 1993;32:8-20.
es
y
Weissman MM, Wolk S, Goldstein RB, Moreau D, AdamsicP,a Greenwald S, et
al. Depressed adolescents grown up. JAMA. 1999;281(12):1707-13.
lín
C
a
Kandel D, Davies M. Adult sequelae of adolescent depressive
symptoms. Arch
tic
c
á
Gen Psychiatry. 1986;43:255-62.
r
P
de and adolescent depression. I.
Harrington R. Adult outcomes of childhood
ía
Psiquiatric status. Arch Gen Psychiatry.u1990;47(5):465-73.
G
ta un abordaje multifocal. Barcelona:
s
Marcelli D. Adolescencia y depresión:
e
Masson. 1992.
de
n
ió
Alonso-Fernández F. La cdepresión
y su diagnóstico. Nuevo modelo clínico.
a
Barcelona: Labor; 1988.
ic
l
ub
p
Kann L, Kinchen
la SA, Williams BI, Ross JG, Lowry R, Grunbaum JA, et al.
Youth Risk Behavior
Surveillance—United States, 1999. State and local
e
sd
YRBSS Coordinators.
J Sch Health 2000;70:271-85.
e
d
s
o
BrentñDA. Assessment and treatment of the youthful suicidal patient. Ann N
a Sci. 2001;932:106-28.
Y Acad
5
de
36ás World Health Organization. Suicide prevention and special programmes.
m Geneva: World Health Organization; 2008 [citado 7 Abr 2008]. Disponible en:
o
http://www.who.int/mental_health/
prevention/suicide/country_reports/en/
d
i
r
r
index.html
u
c
ns
a
tr
.
37
Subgrupos ATC y principios activos de mayor consumo en el Sistema Nacional
de Salud en 2006. Inf Ter Sist Nac Salud. 2007;31(4):130-5.
38
Serna C, Galván L, Gascó E, Santafé P, Martín E, Vila T. Evolution in
consumption of anti-depressants during the years 2002 to 2004. Aten Primaria.
2006;38(8):456-60.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
203
ón
ci
39
40
41
42
43
44
45
46
47
ás
m
o48
d
rri
u
c
ns
H
an
tra
Grupo de trabajo sobre GPC. Elaboración de Guías de Práctica Clínica en
el Sistema Nacional de Salud. Manual Metodológico. Madrid: Plan Nacional
para el SNS del MSC. nstituto Aragonés de Ciencias de la Salud-I+CS; 2006.
Guías de Práctica Clínica en el SNS: I+CS Nº 2006/01.
.
The AGREE Collaboration. AGREE Instrument Spanish version. 2004
[citado 7 Abr 2008]. Disponible en: http://www.agreecollaboration.org.
a
liz
a
u
t
National Institute of Mental Health Advisory Council Workgroup Report:
ac
Blueprint for Change: Research on Child and Adolescent Mental Health. su
Bethesda, Maryland, National Institute of Mental Health, 2001.
te
n
ie
d
Scottish Intercollegiate Guidelines Network. SIGN 50: a guideline developers’
en
handbook. Edinburgh: SIGN; 2004 [ citado 6 Jul 2007]. Disponible pen:http://
tá
www.sign.ac.uk/guidelines/fulltext/50/.
es
y
a Lazaro P et al.
Fitch K, Bernstein SJ, Aguilar MD, Burnand B, Lacalle JR,
c
i
Método de Análisis de la Adecuación de los Procedimientos
Clínicos de
lín
C
RAND/UCLA.(“The RAND/UCLA Appropriateness Metod User’s
a
Manual”). [consultado 8 Ene 2009]. Disponible en:tichttp://www.gestionclinica.
c
pfizer.es/servicios+online/documentos+de+referencia/09_documentos.htm.
á
Pr
e
d C. Depresión. Guías clínicas
Alberdi Sudupe J, Taboada O, Castro Dono
a
Fisterra. 2003 [citado 1 octubre 2007]; Disponible
en: http://www.fisterra.com/
uí
G
guias2/depresion.asp
a
st
e
Harrington R. Affective disorders.
e En: Rutter M, Taylor E, editores. Child and
dOxford:
Adolescent Psychiatry. 4th ed.
Blackwel Publising; 2005.
n
ió
c
a
Yunes R, Braier M. Depresión
en niños y adolescentes. Biblioteca consulta
lic
b
PSI Infancia y Adolescencia
[Internet]. Capital Federal - República Argentina:
u
p informáticos; 2008 [citado 7 abr 2008]. Disponible en:
Psygnos web recursos
la
http://www.psygnos.net/biblioteca/articulos/infancia/yunes_depre.htm.
e
sd
e
Acuña sR,d Ausejo M, Cruz MA, Fernández I, Graell M, Herráez C, et al.
o
Recomendaciones
para la valoración y tratamiento de la depresión infantoañ En: Recomendaciones farmacoterapeúticas en Salud Mental,
juvenil.
5
1-19. Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad
e
dfebrero/2006-Nº3,
de Madrid.
Pine DS, Cohen E, Cohen P, Brook J. Adolescent depressive symptoms as
predictors of adult depression: moodiness or mood disorder? . Am J Psychiatry.
1999;156:133-5.
49
Pine DS, Cohen P, Gurley D, Brook J, Ma Y. The risk for early-adulthood
anxiety and depressive disorders in adolescents with anxiety and depressive
disorders. Arch Gen Psychiatry. 1998;55:56-64.
204
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
50
Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación
Internacional de Enfermedades. CIE-10. Trastornos mentales y del
comportamiento. Madrid: Meditor; 1992.
51
American Psychiatric Association. DSM-IV-TR Manual diagnóstico y
estadístico de los trastornos mentales IV. Barcelona: Masson; 2003.
52
53
54
55
56
57
58
59
ás
m
o60
ns
d
rri
u
c
H
an
tra
61
Clasificación multiaxial de los trastornos psiquiátricos en niños y adolescentes:
clasificación de la CIE-10 de los trastornos mentales y del comportamiento en
niños y adolescentes. Madrid: Médica panamericana; 2001.
te
n
Birmaher B, Williamson DE, Dahl RE, Axelson DA, Kaufman J, Dorn ie
LD,
d
et al. Clinical presentation and course of depression in youth: doesn onset
e
in childhood differ from onset in adolescence? . J Am Acad ChildpAdolesc
á
t
Psychiatry. 2004;43(1):63-70.
s
e
y
a
Weller EB, Weller RA, Danielyan AK. Mood disorders
ic in adolescents.
En: Wiener JM, Dulcan MK, editores. Textbook of Child
lín and Adolescent
C Publishing; 2004.
Psychiatry. 3rd ed. Washington, D.C.: American Psychiatric
a
c
ti
ác in prepubertal children.
Weller EB, Weller RA, Danielyan AK. Mood disorders
r
P of Child and Adolescent
En: Wiener JM, Dulcan MK, editores. Textbook
de Psychiatric Publishing; 2004.
Psychiatry. 3rd ed. Washington, D.C.: American
a
uí
GMA, Davies M. Psychotic symptoms
Chambers WJ, Puig-Antich J, Tabrizi
ta disorder. Arch Gen Psychiatry.
in prepubertal major depressive
s
e
1982;39(8):921-7.
de
n
ió la Peña F. Comorbilidad en Psiquiatría Infantil.
Ulloa RE, Apiquian R, de
c
En: Gutierrez JR, ReylicF,a editores. Planificación Terapéutica de los Trastornos
Psiquiátricos del niño
ub y del adolescente. Madrid: SmithKline-Beecham, 2000.
p
p. 1345-54.
la
e
d
Ruiz Lozano
es MJ, Gómez-Ferrer C. Trastornos depresivos en el niño y
d
adolescente.
En: Ballesteros C, coordinador. Práctica Clínica Paidopsiquiátrica.
osClínica. Guías Clínicas. Madrid: Adalia; 2006. p. 203-9.
Historia
ñ
a
5
e
A, Costello EJ, Erkanli A. Comorbidity. J Child Psychol Psychiatry.
dAngold
2003;40(1):57-80.
Argimón Pallás J, Jiménez Villa J. Inferencia causal. Métodos de investigación
clínica y epidemiológica. Barcelona: Harcourt; 2000. p. 265-272. 2000.
Sackett DL, Haynes RB, Guyatt GH, Tugwell P. Selección de pruebas
diagnósticas. En: Sackett DL, Haynes RB, Guyatt GH, Tugwell P, editores.
Epidemiología clínica. Ciencia básica para la medicina clínica. 2ª ed. Buenos
Aires: Editorial Médica Panamericana; 1994.p.62-78.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
205
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
62
63
64
65
66
67
68
69
70
71
ns
H
an
tra
Garber J. Depression in Children and Adolescents. Linking Risk Research
and Prevention. Am J Prev Med. 2006;31(6 Suppl 1):104-25.
Birmaher B, Brent D, Bernet W, Bukstein O, Walter H, Benson RS, et su
al. Practice parameter for the assessment and treatment of children and
te
adolescents with depressive disorders. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry.
en
i
2007 Nov;46(11):1503-26.
nd
pe
á
t
Zuckerbrot RA, Cheung AH, Jensen PS, Stein RE, Laraque D.s Guidelines
e
for Adolescent Depression in Primary Care (GLAD-PC): I.y Identification,
a
assessment, and initial management. Pediatrics. 2007 Nov;120(5):e1299-312.
ic
lín
Richardson LP, Katzenellenbogen R. Childhood and C
a adolescent depression:
ic treatment. Curr Probl
The role of primary care providers in diagnosis and
t
Pediatr Adolesc Health Care. 2005;35(1):6-24. rác
P
de de riesgo para lso trastornos
Bragado C, Bersabé R, Carrasco I. Factores
a
conductuales, de ansiedad, depresivos y de
uí eliminación en niños y adolescentes.
G
Psicothema. 1999;11(4):939-56.
ta
s
e
Le HN, Boyd RC. Prevention of
e major depression: Early detection and early
d
intervention in the general population.
Clin Neuropsychiatry. 2006;3(1):6-22.
n
ió
c
a
Aslund C, Nilsson KW,
lic Starrin B, Sjoberg RL. Shaming experiences and the
b
association betweenu adolescent depression and psychosocial risk factors. Eur
p
Child Adolesc Psychiatry.
2007;16(5):298-304.
la
e
sd SC. Childhood and adolescent depression. American Family
Bhatia SK,eBhatia
d
Physician.
2007;75(1):74-80.
os
ñ
a
Dopheide
JA. Recognizing and treating depression in children and adolescents.
5
e
Am
J
Health
Syst Pharm. 2006;63(3):233-43.
d
72
m
Haavisto A, Sourander A, Multimaki P, Parkkola K, Santalahti P, Helenius H,
et al. Factors associated with depressive symptoms among 18-year-old boys: a
prospective 10-year follow-up study. J Affect Disord. 2004;83(2-3):143-54.
73
Torgersen S. Genetic epidemiology of major depression. Actas Esp Psiquiatr.
2008;36(Suppl. 1):25-7.
74
Rice F, Harold GT, Thapar A. The Link between depression in mothers and
offspring: an extended twin analysis. Behav Genet. 2005 Sep;35(5):565-77.
206
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
o
d
rri
u
c
ás
National Collaborating Centre for Mental Health. Depression in Children
and Young People. Identification and management in primary, community and
secondary care [Internet]. London: National Insitute for Health and Clinical
Excellence; 2005 [citado 8 ene 2008]. Disponible en: http://www.nice.org.uk/
nicemedia/pdf/cg028fullguideline.pdf
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
75
Cuijpers P, van Straten A, Smits N, Smit F. Screening and early psychological
intervention for depression in schools : systematic review and meta-analysis.
Eur Child Adolesc Psychiatry. 2006;15(5):300-7.
76
Kovacs M. The Children´s Depression Inventory Manual. New York: MultiHealth Systems, Inc. 1992.
77
78
79
80
81
82
83
84
85
ns
H
an
tra
e
Frias D, del Barrio V, Mestre V. Children Depresión Inventory. Evaluación
nt
Psicológica. 1991;7:377-91.
ie
d
en
p
Reynolds WM. Reynolds Adolescent Depression Scale: Professor Manual.
tá
Odessa, Florida: Psychological Assesment Resources. 1987.
es
y
a
del Barrio V, Colondrón MF, de Pablo C, Roa ML. Primera
adaptación
c
i
española de las escalas de depresión de Reynolds RCDSlíynRADS a población
C
española. RIDEP. 1996;2:75-100.
a
c
i
ct
Reynolds WM. Reynolds Child Depression ScaleráProfessional manual. Odessa,
P
FL: Psychological Assessment Resources. 1989.
de
a
Beck AT, Steer RA, Brown GK. Beck Depression
Inventory-Second Edition.
uí
G
San Antonio, TX: The PsychologicalaCorporation.
1996.
t
es
Sanz J, Navarro ME, Vázquez C.
de Adaptación española del Inventario para la
Depresión de Beck–II (BDI–II):
1. Propiedades psicométricas en estudiantes
n
ió
universitarios. Análisis y Modificación
de Conducta. 2003;29:239-88.
c
a
ic
l
b
Sanz J, Perdigón A,uVázquez
C. Adaptación española del Inventario para la
p
Depresión de Beck–II
(BDI–II):
2. Propiedades psicométricas en población
a
l
general. Clínica
y Salud. 2003;14:249-80.
e
d
es
d
Sanz J, García
MP, Espinosa R, Fortún M, Vázquez C. Adaptación española
os
del Inventario
para la Depresión de Beck–II (BDI–II): 3. Propiedades
ñ
a
psicométricas
en pacientes con trastornos psicológicos. Clínica y Salud.
5
e
d2005;16:121-42.
m
86
Leblanc JC, Almudevar A, Brooks SJ. Screening for adolescent depression:
Comparison of the Kutcher Adolescent Scale with the Beck Depression
Inventory. J Child Adolesc Psychopharmacol. 2002;12:113-26.
87
Johnson JG, Harris ES, Spitzer RL, Williams JB. The patient health
questionnaire for adolescents: Validation of an instrument for the assessment
of mental disorders among adolescent primary care patients. J Adolesc Health.
2002;30(3):196-204.
o
d
rri
u
c
ás
del Barrio MV, Roa ML, Olmedo M, Colodrón F. Primera adaptación del
CDI-S a población española. Acción Psicológica 2002;1(3):263-72.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
207
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
88
Domènech-Llaberia E, Polaino-Lorente A. La escala ESDM como instrumento
adicional en el diagnóstico de la depresión infantil. Rev Psiquiatr Fac Med
Barc. 2003;17(3):105-13.
89
Radloff LS. The CES-D scale: a self report depression scale for research in the
general population. Applied Psychological Measurement. 1977;1:385-401.
90
91
92
93
94
95
96
97
n
ie
d
Martini DR, Strayhorn JM, Puig-Antich J. A symptom self-report measure
n for
pe
preschool children. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 1990;29(4):594-600.
á
st
e
Jellinek M, Evans N, Knight RB. Use of a behavior checklisty on a pediatric
a
inpatient unit. J Pediatr. 1979;94:156-8.
ic
íl n
C
Achenbach TM, Edelbrock CS. Manual for the Child
a Behavior Checklist
c
and Revised Child Behavior Profile. Burlington. TV:
ti University Associates in
ác
Psychiatry. 1985.
r
P
e
Rubio-Stipec M, Bird H, Canino G, Gouldd M. The internal consistency and
a
concurrent validity of a spanish translation
uí of the child behavior checklist. J
G
Abnorm Child Psychol. 1990;18(4):393-406.
ta
s
e
Achenbach TM, Edelbrock CS.eManual for the Youth Self-Report and Profile.
d
Burlintong, Vermont: University
of Vermont, Departament of Psychiatry.
n
ió
1987.
c
a
lic
b
Lemos S, Fidalgo AM,
Calvo P, Menéndez P. Estructura factorial de la prueba
pupsicopatología infanto-juvenil. Análisis y modificación de
YSR y su utilidada en
l
Conducta. 1992;3(2):183-94.
e
d
s
de L, Moore A, Harrington R. Properties of the mood and feelings
Wood A,s Kroll
o
questionnaire
in adolescent psychiatric outpatients: a research note. J Child
añ Psychiat 1995;36:327-34.
Psychol
5
de
H
an
s
an
tr
100
208
Moreno C, Arango C, Parellada M, Shaffer D, Bird H. Antidepressants in
child and adolescent depression: Where are the bugs? Acta Psychiatr Scand.
2007;115(3):184-95.
Bulbena A, Berrios GE, Fernández P. Medición Clínica en Psiquiatría y
Psicología. Masson, 2003.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
liz
a
u
Soler J, Pérez-Sola V, Puigdemont D, Pérez-Blanco J, Figueres M, Álvarez
t
E. Estudio de validación del Center for Epidemiologic Studies-Depresion
ac
(CES-D) en una población española de pacientes con trastornos afectivos. su
Actas Luso-Esp Neurol Psiquiatr 1997;25:243-94.
te
98ás Caballo VE. Manual para la evaluación clínica de los trastornos psicológicos :
m trastornos de la edad adulta e informes psicológicos. Pirámide; 2006.
o
rr id 99
cu
.
ón
ci
101
Molina A. Instrumentos de evaluación clínica en niños y adolescentes. Rev
Psiquiatr Psicol Niño y Adolesc. 2001;2(1):23-40.
102
Kaufman J, Birmaher B, Brent D. Schedule for Affective Disorders and
Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime Version
(K-SADS-PL): initial reliability and validity data. J Am Acad Child Adolesc
Psychiatry. 1997;36:980-88.
103
106
107
108
109
110
ás
m
o111
ns
d
rri
u
c
H
an
tra
liz
a
u
t
en
p
Costello EJ, Edelbrock CS, Costello AJ. Validity of the NIMH Diagnostic
á
t
Interview Schedule for Children: a comparison between psychiatric
and
s
paediatric referrals. J Abnorm Child Psychol. 1985;13:579-95. y e
a
105
a
Ulloa S, Ortiz F, Higuera I, Nogales A, Fresán R, Apiquian J, et al. Estudio de
ac
fiabilidad interevaluador de la versión en español de la entrevista Schedule for su
e
Affective Disorders and Schizophrenia for School-Age Children-Present and
nt
Lifetime version (K-SADS-PL). Actas Esp Psiquiatr. 2006;34(1):36-40. ie
d
104
.
ic
Bravo M, Ribera J, Rubio-Stipec M, Canino G, Shrout, P, lRamírez
R, et al. Test
ín
C Interview Schedule
Retest Reliability of the Spanish version of the Diagnostic
a
for Children (DISC IV).J Abnorm Child Psychology.
tic 2001;29(5):433-44.
ác
r
P
Herjanic B, Reich W. Development of a structured psychiatric interview for
de on individual symptoms. J
children: agreement between child and parent
a
Abnorm Child Psychol. 1982;10:307-24.uí
a
G
Ezpeleta L, de la Osa M, Doménech
st JM, Navarro JB, Losilla JM. La Diagnostic
e
Interview for Children and Adolecent-DICA-R:
Acuerdo diagnóstico entre
de
niños/adolescentes y sus padres.
n Rev de Psiquiatr Fac Med Barc. 1995;22(153-63).
ó
ci
a
Angold A, Costello EJ.
lic The Child and Adolescent Psychiatric Assessment
bChild
(CAPA). J Am Acad
Adolesc Psychiatry. 2000;39:39-48.
u
p
a
l
Goodman R, eFord T, Richards H, al. e. The Development and Well-Being
d
sdescription and initial validation of an integrated assessment of child
Assessment:
de psychopathology. J Child Psychol Psychiatry. 2000;41:645-55.
and adolescent
s
ño
a
Poznanski
EO, Grossman JA, Buchbaum Y, Banegas M, Freeman L, Gibbons R.
5
e
Preliminary
studies of the reliability and validity of the Children´s Depression
d
Scale. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 1984;23:191-97.
Polaino A, Domenèch E. La depresión en los niños españoles de 4º de EGB.
Barcelona: Geigy; 1988.
112
Moor S, Maguire A, McQueen H, Wells EJ, Elton R, Wrate R, et al. Improving
the recognition of depression in adolescence: can we teach the teachers? J
Adolesc. 2007 Feb;30(1):81-95.
113
Collins KA, Wolfe VV, Fisman S, DePace J, Steele M. Managing depression in
primary care: Community survey. Can Fam Physician. 2006;52(7):878-9.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
209
ón
ci
114
Klein DN, Dougherty LR, Olino TM. Toward guidelines for evidence-based
assessment of depression in children and adolescents. J Clin Child Adolesc
Psychol. 2005 Sep;34(3):412-32.
115
Singapore Ministry of Health. Depression. Clinical Practice Guidelines.
Singapore: Singapore Ministry of Health Mar 2004.
116
117
118
119
120
121
122
123
ás
m
o
rr id 124
cu
H
an
s
an
tr
125
210
U.S. Preventive Services Task Force. Screening for depression: recommendations
and rationale. Ann Intern Med. 2002 May 21;136(10):760-4.
MacMillan HL, Patterson CJ, Wathen CN, Feightner JW, Bessette P, Elford RW,
te
en
et al. Screening for depression in primary care: recommendation statement
i
from the Canadian Task Force on Preventive Health Care. Cmaj. 2005
nd Jan
pe
4;172(1):33-5.
á
st
e
Weisz JR, McCarty CA, Valeri SM. Effects of Psychotherapy yfor Depression
a
in Children and Adolescents: A Meta-Analysis. Psychol Bull.
ic 2006;132(1):13249.
íl n
C
a
c
Grupo de Trabajo sobre el Manejo de la Depresiónti Mayor en el Adulto. Guía
ác
de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión
Mayor en el Adulto
r
P
Madrid: Plan Nacional para el SNS del MSC. Santiago
de Compostela: Axencia
e
de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias ded Galicia (avalia-t); 2008. Informe
a
Nº.: avalia-t 2006/06.
uí
G
a
Klein JB, Jacobs RH, ReineckestMA. Cognitive-Behavioral Therapy for
e
Adolescent Depression: A Meta-Analytic
Investigation of Changes in Effecte
d
Size Estimates. J Am Acad Child
Adolesc Psychiatry. 2007;46(11):1403-13.
n
ó
ci
a
McCarty CA, Weisz JR.
ic Effects of Psychotherapy for Depression in Children
bl We Can (and Can’t) Learn from Meta-Analysis and
and Adolescents: What
u
p J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2007;46(4):879Component Profiling.
la
86.
e
sd
e
d
Beck AT,
s Rush A. Cognitive therapy of depression. New York: Guilford Press;;
o
1979. ñ
a
5
e
H, Mufson L, Lee L, Keith JA. Review of Evidence-Based
dVerdeli
Psychoterapies for Pediatric Mood and Anxiety Disorders. Current Psychiatry
Reviews. 2006;2(3):395-421.
Compton SN, March JS, Brent D, Albano AM, Weersing R, Curry J. Cognitivebehavioral psychotherapy for anxiety and depressive disorders in children and
adolescents: an evidence-based medicine review. J Am Acad Child Adolesc
Psychiatry 2004;43(8):930-59.
Albano AM, Krain AL, Podniesinski E, Ditkowsky KS. Cognitive-behavior
therapy with children and adolescents. In: Wright JH, editor. Cognitive
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
behaviour therapy: review of psychiatry series: volume 23. Washington DC:
American Psychiatric Publishing. 2004:123-50.
126
127
March J, Silva S, Petrycki S, Curry J, Wells K, Fairbank J, et al. Treatment for
Adolescents With Depression Study (TADS) Team. Fluoxetine, cognitivebehavioral therapy, and their combination for adolescents with depression:
Treatment for Adolescents With Depression Study (TADS) randomized
controlled trial. JAMA. 2004;292(7):807-20.
March JS, Silva S, Petrycki S, Curry J, Wells K, Fairbank J, et al. The Treatment su
e
for Adolescents With Depression Study (TADS): long-term effectiveness and
nt
safety outcomes. Arch Gen Psychiatry. 2007;64(10):1132-43.
ie
d
128
en
p
Melvin GA,Tonge BJ, King NJ, Heyne D, Gordon MS, Klimkeit E.A comparison
áadolescent
t
of cognitive-behavioral therapy, sertraline, and their combination for
es
depression. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2006;45(10):1151-61.
y
a
129
130
131
132
133
134
ás
m
o
rr id 135
cu
H
an
s
an
tr
136
ic
Vostanis P, Feehan C, Grattan E, Bickerton W. A randomised
lín controlled outC
patient trial of cognitive-behavioural treatment for children
and adolescents
a
with depression: 9-month follow-up. J Affect Disord.
tic 1996;40(1-2):105-16.
ác
r
P
Wood A, Harrington R, Moore A. Controlled trial of a brief cognitivede with depressive disorders. J
behavioural intervention in adolescent patients
a
Child Psychol Psychiatry. 1996 Sep;37(6):737-46.
uí
a
G
Brent D, Holder D, Kolko D, Birmaher
st B, Baugher M, Roth C, et al. A clinical
e
psychotherapy trial for adolescent
de depression comparing cognitive, family,
and supportive therapy. Archn Gen Psychiatry. 1997;54(9):877-85.
ó
ci
a
Rossello J, Bernal G. lThe
ic efficacy of cognitive-behavioral and interpersonal
b in Puerto Rican adolescents. J Consult Clin Psychol.
treatments for depression
u
p
1999;67(5):734-45.
la
e
sd Coats KI. A comparison of cognitive-behavioral therapy and
Reynolds WM,
e
d
relaxation
s training for the treatment of depression in adolescents. J Consult
o
Clin Psychol.
1986;54(5):653-60.
añ
5
e KD, Reynolds WM, Kaslow NJ. A comparison of the relative efficacy of
dStark
selfcontrol therapy and a behavioral problem-solving therapy for depression
in children. J Abnorm Child Psychol. 1987;15:91-113.
Kahn JS, Kehle TJ, Jensen WR, Clark E. Comparison of cognitive-behavioural,
relaxation, and self-modelling interventions for depression among middleschool students. School Psychology Review. 1990;19(2):196-211.
Lewinsohn PM, Clarke GN, Hops H, Andrews J. Cognitive-behavioral group
treatment of depression in adolescents. Behavior Therapy. 1990;21:385-401.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
211
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
133
Weisz JR, Thurber CA, Sweeney L, Proffitt VD, LeGagnoux GL. Brief
treatment of mild to moderate child depression using primary and secondary
control enhancement training. J Consult Clin Psychol. 1997;65(4):703-7.
138
Clarke G, Rohde P, Lewinsohn PM, Hops H, Seeley JR. Cognitive-behavioral
treatment of adolescent depression: efficacy of acute group treatment and
booster sessions. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 1999;38(3):272-9.
139
141
142
143
144
145
146
ns
H
an
tra
en
Rohde P, Clarke GN, Mace DE, Jorgensen JS, Seeley JR. An pefficacy/
á
effectiveness study of cognitive-behavioral treatment for adolescents
with
st
e
comorbid major depression and conduct disorder. J Am Acady Child Adolesc
Psychiatry. 2004;43(6):660-8.
ca
i
lín
C
Hyun MS, Chung HI, Lee YJ. The effect of cognitive-behavioral group therapy
a
on the self-esteem, depression, and self-efficacy ofticrunaway adolescents in a
c
shelter in South Korea. Appl Nurs Res. 2005;18(3):160-6.
á
Pr
e
Rohde P, Seeley JR, Kaufman NK, Clarked GN, Stice E. Predicting time to
a
recovery among Deppresed Adolescents
uí treated in two psychosocial group
interventions. J Consult Clin Psychol. G
2006;74(1):80-8.
ta
s
e
Klerman G, Weissman M, Rousanville
B. Interpersonal psychotherapy of
e
d
Depression. New York: Basicn Books; 1984.
ó
ci
a
Brunstein-Klomek A, lZalsman
G, Mufson L. Interpersonal psychotherapy for
ic
b (IPT-A). Isr J Psychiatry Relat Sci. 2007;44(1):40-6.
depressed adolescents
u
p
la
Mufson L,Moreau
D,
Weissman MM,Klerman GL.Interpersonal Psychotherapy
deAdolescents.
s
for Depressed
New York, NY: Guilford Publications. 1993.
de
s
Young
ñoJF, Mufson L, Davies M. Efficacy of Interpersonal Psychotherapya
Adolescent
Skills Training: An indicated preventive intervention for
5
e
depression.
J
Child Psychol Psychiatry. 2006;47(12):1254-62.
d
Young JF, Mufson L, Davies M. Impact of comorbid anxiety in an effectiveness
study of interpersonal psychotherapy for depressed adolescents. J Am Acad
Child Adolesc Psychiatry. 2006;45(8):904-12.
148
Mufson L, Weissman M, Moreau D, Garfinkel R. Efficacy of interpersonal
psychotherapy for depressed adolescents. Arch Gen Psychiatry. 1999;56(6):573-9.
149
Mufson L, Dorta K, Wickramaratne P, Nomura Y, Olfson M, Weissman M. A
randomized effectiveness trial of interpersonal psychotherapy for depressed
adolescents. Arch Gen Psychiatry. 2004;61(6):577-84.
212
liz
a
u
t
147
m
o
d
rri
u
c
ás
a
Clarke G, Hornbrook M, Lynch F, Polen M, Gale J, O’Connor E, et al.
ac
Group cognitive-behavioral treatment for depressed adolescent offspring of su
e
depressed parents in a health maintenance organization. J Am Acad Child
nt
Adolesc Psychiatry. 2002;41(3):305-13.
ie
d
140
.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
150
Feixas G, Miró M. Aproximaciones a la psicoterapia: Una introducción a los
tratamientos psicológicos. Barcelona: Paidós. 1993.
151
Trowell J, Joffe I, Campbell J, Clemente C, Almqvist F, Soininen M, et
al. Childhood depression: a place for psychotherapy. An outcome study
comparing individual psychodynamic psychotherapy and family therapy. Eur
Child Adolesc Psychiatry. 2007;16(3):157-67.
152
153
154
155
156
157
ás
m
o158
d
i
rr
cu
ns
H
an
tra
159
.
a
liz
a
u
t
Diamond GS, Reis BF, Diamond GM, Siqueland L, Isaacs L. Attachmentac
based family therapy for depressed adolescents: a treatment development su
study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2002;41(10):1190-6.
te
n
ie
d
Henken HT, Huibers MJH, Churchill R, Restifo K, Roelofs J. Terapia
en
familiar para la depresión (Revisión Cochrane traducida) [Base de pdatos en
á
Internet]. Oxford: Update software Ltd; 2008. Revisión sistemática;
st CD006728
e
[actualizado 23 may 2007; citado 1 jun 2008]. Disponible en: http://212.169.42.7/
y
a
newgenClibPlus/pdf/CD006728.pdf.
c
i
lín
C
Tompson MC, Pierre CB, Haber FM, Fogler JM, Groff AR, Asarnow JR.
a
Family-focused treatment for childhood-onset depressive
disorders: results of
tic
c
an open trial. Clin Child Psychol Psychiatry. 2007;12(3):403-20.
á
r
P
de
Littell JH, Popa M, Forsythe B. Terapia multisistémica
para los problemas
a
sociales, emocionales y de conducta de niños
uí y adolescentes entre 10 y 17 años
(Revisión Cochrane traducida). [BaseGde datos en Internet]. Oxford: Update
a CD004797 [actualizado 24 ago 2005;
software Ltd; 2008. Revisión sistemática;
st
e
citado 11 jun 2008]. Disponible
en: http://212.169.42.7/newgenClibPlus/pdf/
de
CD004797.pdf
n
ó
ci
a
Joint Royal College oflicPaediatrics and Child Health/Neonatal and Paediatric
b
Pharmacists Group uStanding
Committee on Medicines. The Use of Unlicensed
p Medicines for Unlicensed Applications in Paediatric
Medicines or Licensed
a
l
Practice-Policye Statement. Royal College of Paediatrics and Child Health.
d
London, 2002.
s
de
os Selective serotonin reunptake unhibitors-use in children and
Duff ñG.
a
adolescents
with major depressive disorder. 2003 [citado 10 diciembre 2003];
5
Disponible
en: http://medicines.mhra.gov.uk/ourwork/monitorsafequalmed/
e
d
safetymessages/seroxat18.pdf
US Food and Drug Administration. FDA Public Health Advisory. Suicidality
in Children and Adolescents Being Treated With Antidepressant Medications.
15 octubre 2004 [citado 13 junio 2008]; Disponible en: http://www.fda.gov/
cder/drug/antidepressants/SSRIPHA200410.htm
European Medicines Agency. European Medicines Agency finalises review
of antidepresants in children and adolescents. London:EMEA European
Medicines Agency Press office; 2005 [citado 19 jun 2008]. Disponible en:
http://www.emea.europa.eu/pdfs/human/press/pr/12891805en.pdf
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
213
ón
ci
160
161
162
European Medicines Agency. European Medicines Agency adopts a positive
opinion for the use of Prozac in the treatment of children and adolescents
suffering from depression. London:EMEA European Medicines Agency Press
office; 2006 [citado 18 jun 2008]. Disponible en: http://www.emea.europa.eu/
pdfs/human/press/pr/20255406en.pdf
European Medicines Agency. Assessment of the paediatric needs psychiatry.
London:EMEA European Medicines Agency Press office; 2007 [citado
18 jun 2008]. Disponible en: http://www. emea.europa.eu/pdfs/human/
paediatrics/28891707en.pdf
te
n
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Informaciónie de
la Agencia Española de Medicamentos (2005 y 2006): ISRS en el tratamiento
nd
pe
depresivo mayor de niños y adolescentes. Madrid: Ministerio de Sanidad
y
á
t
Consumo; 2005-2006 [citado 19 jun 2008]. Disponible en: http://www.agemed.
es
es/profHumana/gpt/home.htm
y
a
163
164
165
166
167
rri
u
c
H
an
s
an
do
ás
m
ic
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
lín Comunicación
C Nota informativa.
sobre riesgos de medicamentos para profesionales sanitarios.
a
Fluoxetina en el tratamiento de la depresión mayor:tampliación
de la indicación
ic
c
para niños y adolescentes. Madrid: Ministerio rde
á Sanidad y Consumo; 2006
P
[citado 18 jun 2008]. Disponible en: http://www.agemed.es/profHumana/gpt/
de
home.htm
uí
a
G Antidepressant Use in Children,
US Food and Drug Administration.
ta Maryland: US Food and Drug
Adolescents, and Adults. Rockville,
s
e Advisory; 2007 [citado 17 jun 2008].
Administration. FDA Public Health
e
d
Disponible en: http://www.fda.gov/cder/drug/antidepressants/default.htm
n
ó
ci
a
Tsapakis EM, Soldani iF,
c Tondo L, Baldessarini RJ. Efficacy of antidepressants
bl meta-analysis. Br J Psychiatry. 2008;193(1):10-7.
in juvenile depression:
u
p
laT, Pfennig A, Whybrow PC, Angst J, Versiani M, et al. World
Bauer M, Bschor
deSocieties of Biological Psychiatry (WFSBP) Guidelines for
Federation sof
e
Biologicald Treatment of Unipolar Depressive Disorders in Primary Care.
s
WorldñoJ Biol Psychiatry. 2007;8(2):67-104.
a
5
Papanikolaou
K, Richardson C, Pehlivanidis A, Papadopoulou-Daifoti Z.
e
dEfficacy
of antidepressants in child and adolescent depression: a meta-analytic
study. J Neural Transm. 2006;113(3):399-415.
168
Almeida-Montes LG, Friederichsen A. Treatment of major depressive
disorder with fluoxetine in children and adolescents. A double-blind, placebocontrolled study. [Spanish]. Psiquiatria Biologica.12(5):198-205.
169
Usala T, Clavenna A, Zuddas A, Bonati M. Randomised controlled
trials of selective serotonin reuptake inhibitors in treating depression in
children and adolescents: A systematic review and meta-analysis. Eur
Neuropsychopharmacol. 2008;18(1):62-73.
tr
214
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
170
Curry J, Rohde P, Simons A, Silva S, Vitiello B, Kratochvil C, et al. Predictors and
moderators of acute outcome in the Treatment for Adolescents with Depression
Study (TADS). J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2006;45(12):1427-39.
171
Hetrick S MS, McKenzie J, Sindahl P, Proctor M. Inhibidores selectivos
de la recaptación de serotonina (ISRS) para los trastornos depresivos
en niños y adolescentes (Revisión Cochrane traducida). [Base de datos
en Internet]. Oxford: Update software Ltd; 2008. Revisión sistemática;
CD004851 [actualizado 30 de mar 2007; citado 11 jun 2008]. Disponible en:
http://212.169.42.7/newgenClibPlus/pdf/CD004851.pdf
172
173
174
175
176
177
ns
rri
u
c
H
an
tra
ás
te
n
Bridge JA, Iyengar S, Salary CB, Barbe Rm, Birmaher B, Pincus HA, et
e al.
di in
Clinical response and risk for reported suicidal ideation and suicide attempts
n
pe
pediatric antidepressant treatment: A meta-analysis of randomized controlled
á
t
trials. JAMA. 2007;297(15):1683-96.
s
e
y
a
Wallace AE, Neily J, Weeks WB, Friedman MJ. A cumulative
ic meta-analysis
of selective serotonin reuptake inhibitors in pediatric
lín depression: Did
C . J Child Adolesc
unpublished studies influence the efficacy/safety debate?
a
c
Psychopharmacol. 2006;16(1):37-58.
ti
ác
r
P K, Laraque D, Stein RE.
Cheung AH, Zuckerbrot RA, Jensen PS, Ghalib
e
Guidelines for Adolescent Depression ind Primary Care (GLAD-PC): II.
a
Treatment and ongoing management. Pediatrics.
2007 Nov;120(5):e1313-26.
uí
G
a
Wagner KD, Ambrosini P, Rynn M,
st Wohlberg C, Yang R, Greenbaum MS, et
e
al. Sertraline Pediatric Depression
Study Group. Efficacy of sertraline in the
de
treatment of children and adolescents
with major depressive disorder: two
n
ió JAMA. 2003;290(8):1033-41.
randomized controlled trials.
c
a
lic
b
Wagner KD, Robb uAS, Findling RL, Jin J, Gutierrez MM, Heydorn WE. A
p
randomized, placebo-controlled
trial of citalopram for the treatment of major
la
depression in children
and
adolescents.
Am J Psychiatry 2004;161(6):1079-83.
de
s
de AL, Olsson GI, Thomsen PH, Lemming OM, Hulten A.
von Knorring
s
o
A randomized,
double-blind, placebo-controlled study of citalopram in
añ
adolescents
with
major depressive disorder. J Clin Psychopharmacol.
5
2006;26(3):311-5.
e
d
178
m
Wagner KD, Jonas J, Findling RL, Ventura D, Saikali K. A double-blind,
randomized, placebo-controlled trial of escitalopram in the treatment of
pediatric depression. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2006;45(3):280-8.
179
Emslie GJ, Kennard BD, Mayes TL, Nightingale-Teresi J, Carmody T, Hughes
CW, et al. Fluoxetine versus placebo in preventing relapse of major depression
in children and adolescents. Am J Psychiatry. 2008;165(4):459-67.
do
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
215
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
180
Treatment for Adolescents with Depression Study Team. The Treatment
for Adolescents With Depression Study (TADS): demographic and clinical
characteristics. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2005;44(1):28-40.
181
Treatment for Adolescents With Depression Study Team Treatment for
Adolescents With Depression Study (TADS): rationale, design, and methods.
J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2003;42(5):531-42.
182
183
184
185
186
187
188
ás
m
o189
d
rri
u
c
ns
H
an
tra
190
216
.
a
liz
a
u
t
Vitiello B, Rohde P, Silva S, Wells K, Casat C, Waslick B, et al. Functioning
ac
and quality of life in the Treatment for Adolescents with Depression Study su
(TADS). J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2006 Dec;45(12):1419-26.
te
n
ie
d
March J, Silva S, Vitiello B. The Treatment for Adolescents with Depression
en
Study (TADS): methods and message at 12 weeks. J Am Acad ChildpAdolesc
tá
Psychiatry. 2006;45(12):1393-403.
es
y
Goodyer I, Dubicka B, Wilkinson P, Kelvin R, Roberts iC,
ca Byford S, et al.
Selective serotonin reuptake inhibitors (SSRIs) and routine
specialist care
lín
C
with and without cognitive behaviour therapy in adolescents
with major
a
ic
depression: randomised controlled trial. BMJ. 2007;335(7611):142.
t
ác
r
P
Clarke G, Debar L, Lynch F, Powell J, Gale J, O’Connor
E, et al. A Randomized
de
Effectiveness Trial of Brief Cognitive-Behavioral
Therapy for Depressed
a
Adolescents Receiving Antidepressant Medication.
J Am Acad Child Adolesc
uí
G
Psychiatry. 2005 09;44(9):888-98.
a
st
e
Riggs PD, Mikulich-Gilbertson SK,
e Davies RD, Lohman M, Klein C, Stover SK.
dof
A randomized controlled trial
fluoxetine and cognitive behavioral therapy
n
in adolescents with majorció
depression, behavior problems, and substance use
a
disorders. Arch Pediatr
licAdolesc Med. 2007;161(11):1026-34.
b
pu JM, Wagner JL, Jarvis JN. Learned helplessness in
Hommel KA, Chaney
a
l
children and adolescents
with juvenile rheumatic disease. J Psychosom Res.
e
d
s
2006;60(1):73-81.
de
s
Kennard
ño B, Silva S, Vitiello B, Curry J, Kratochvil C, Simons A, et al. Remission
aresidual
and
symptoms after short-term treatment in the Treatment of
5
Adolescents
with Depression Study (TADS). J Am Acad Child Adolesc
e
d
Psychiatry. 2006 Dec;45(12):1404-11.
Brent D, Emslie G, Clarke G, Wagner KD, Asarnow JR, Keller M, et al.
Switching to another SSRI or to venlafaxine with or without cognitive
behavioral therapy for adolescents with SSRI-resistant depression: the
TORDIA randomized controlled trial. JAMA. 2008;299(8):901-13.
Greenhalgh J, Knight C, Hind D, Beverley C, Walters S. Clinical and costeffectiveness of electroconvulsive therapy for depressive illness, schizophrenia,
catatonia and mania: systematic reviews and economic modelling studies.
Health Technol Assess. 2005 Mar;9(9):1-156, iii-iv.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
ón
ci
191
192
193
Stein D, Weizman A, Bloch Y. Electroconvulsive therapy and transcranial
magnetic stimulation: can they be considered valid modalities in the treatment
of pediatric mood disorders? Child Adolesc Psychiatr Clin N Am. 2006
Oct;15(4):1035-56, xi.
Ghaziuddin N, Kutcher SP, Knapp P, Bernet W, Arnold V, Beitchman J, et al.
Practice parameter for use of electroconvulsive therapy with adolescents. J
Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2004;43(12):1521-39.
National Institute for Clinical Excellence. Guidance on the use of su
e
electroconvulsive therapy. London: National Institute for Clinical Excellence
nt
(NICE) 2003: 36.
ie
d
194
195
196
197
198
199
200
201
ás
m
o
rr id 202
cu
H
an
s
an
tr
203
en
p Clin
Gould R, Clum G. A meta-analysis of self-help treatment approaches.
á
t
Psychol Rev. 1993;13:169-86.
s
e
y
a
Burns D. Sentirse bien. Una nueva terapia para las depresiones.
Barcelona:
ic
Paidós; 1999.
lín
C
a
c
Jorm AF, Allen NB, O’Donnell CP, Parslow RA,
ti Purcell R, Morgan AJ.
ác
Effectiveness of complementary and self-help rtreatments
for depression in
P
children and adolescents. Med J Aust. 2006;185(7):368-72.
e
d
íaLyman RD. Cognitive bibliotherapy
Ackerson J, Scogin F, McKendree-SmithuN,
G
for mild and moderate adolescent depressive
symptomatology. J Consult Clin
a
Psychol. 1998 Aug;66(4):685-90. st
e
de
Ahmead M, Bower P. The effectiveness
of self help technologies for emotional
n
ó
problems in adolescents: cai systematic review. Child Adolesc Psychiatry Ment
Health. 2008;2(1):20. lica
ub
p
Field T, Grizzle N,aScafidi F, Schanberg S. Massage and relaxation therapies’ effects
l
on depressed adolescent
mothers. Adolescence. 1996 Winter;31(124):903-11.
e
d
s
deChanging explanatory style in middle -school children [dissertation].
GleasonsA.
o
East Lansing,
MI: Michigan State University; 1997.
añ
5
e
A, Field TM, Blank J, Seligman F, Kuhn C, Schanberg S, et
dPlatania-Solazzo
al. Relaxation therapy reduces anxiety in child and adolescent psychiatric
patients. Acta Paedopsychiatr. 1992;55(2):115-20.
Park RJ, Goodyer IM, Teasdale JD. Effects of induced rumination and
distraction on mood and overgeneral autobiographical memory in adolescent
Major Depressive Disorder and controls. J Child Psychol Psychiatry. 2004
Jul;45(5):996-1006.
Field T, Morrow C, Valdeon C, Larson S, Kuhn C, Schanberg S. Massage
reduces anxiety in child and adolescent psychiatric patients. J Am Acad Child
Adolesc Psychiatry. 1992 Jan;31(1):125-31.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
217
.
a
ón
ci
ac
t
liz
a
u
204
Jones NA, Field T. Massage and music therapies attenuate frontal EEG
asymmetry in depressed adolescents. Adolescence. 1999 Fall;34(135):529-34.
205
Walsh SM. Future images: an art intervention with suicidal adolescents. Appl
Nurs Res. 1993 Aug;6(3):111-8.
206
Hendricks C. A study of the use of music therapy techniques in a group for
the treatment of adolescent depression. Dissertation Abstracts International
2001;62(2-A):472.
207
208
209
210
211
212
213
ás
m
o
rr id 214
cu
H
an
s
an
tr
215
218
Nemets H, Nemets B, Apter A, Bracha Z, Belmaker RH. Omega-3 treatment of
te
en
childhood depression: a controlled, double-blind pilot study. Am J Psychiatry.
i
2006 Jun;163(6):1098-100.
nd
pe
á
t
Sonis WA, Yellin AM, Garfinkel BD, Hoberman HH. The antidepressant
es
effect of light in seasonal affective disorder of childhood and
y adolescence.
a
Psychopharmacol Bull. 1987;23(3):360-3.
ic
íl n
C Richter D, et al. A
Swedo SE, Allen AJ, Glod CA, Clark CH, Teicher a
MH,
c
i
controlled trial of light therapy for the treatment of tpediatric
seasonal affective
ác Jun;36(6):816-21.
disorder. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 1997
r
P
de for depressive disorders and
Morgan AJ, Jorm AF. Self-help interventions
a
depressive symptoms: a systematic review.
uí Ann Gen Psychiatry. 2008;7:13.
G
ta
s
Penedo FJ, Dahn JR. Exercise and
well-being:
a review of mental and physical
e
health benefits associated withephysical activity. Curr Opin Psychiatry. 2005
d
Mar;18(2):189-93.
n
ó
i
acEkeland E, Hagen KB, Heian F. Ejercicio para la
c
Larun L, Nordheim LV,
i
bl de la ansiedad y la depresión en niños y jóvenes
prevención y tratamiento
u
p
(Revisión Cochrane
la traducida). [Base de datos en Internet]. Oxford: Update
software Ltd; 2008.
sistemática; CD004691 [actualizado 23 may 2006;
de2008].Revisión
s
citado 11 jun
Disponible
en: http://212.169.42.7/newgenClibPlus/pdf/
de
CD004691.pdf
s
ño
a
Nabkasorn
C, Miyai N, Sootmongkol A, Junprasert S, Yamamoto H, Arita M, et
5
e
al.
Effects
of
physical exercise on depression, neuroendocrine stress hormones
d
and physiological fitness in adolescent females with depressive symptoms. Eur
J Public Health. 2006 Apr;16(2):179-84.
Johnson CC, Murray DM, Elder JP, Jobe JB, Dunn AL, Kubik M, et al.
Depressive symptoms and physical activity in adolescent girls. Med Sci Sports
Exerc. 2008 May;40(5):818-26.
World Health Organization (WHO). Working Group on Preventive Practices
in Suicide and Attempted Suicide 1986 York, UK. Copenhagen:WHO Regional
Office for Europe;1986. Disponible en: http://whqlibdoc.who.int/euro/-1993/
ICP_PSF_017(S).pdf.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
216
Guo B, Harstall C. Efficacy of suicide prevention programs for children and
youth. Edmonton, AB, Canada: Alberta Heritage Foundation for Medical
Research. Health Technology Assessment; 26 Series A. 2002.
217
Tarrier N, Taylor K, Gooding P. Cognitive-Behavioral Interventions to
Reduce Suicide Behavior. A Sistematic Review and Meta-Analysis. Behavior
Modification. 2008;32(1):77-108.
218
219
220
221
222
223
224
225
ás
m
o
rr id 226
cu
H
an
s
an
tr
227
.
a
liz
a
u
t
Evans E, Hawton K, Rodham K. Factors associated with suicidal phenomena
ac
in adolescents: a systematic review of population-based studies. Clin Psychol su
Rev 2004 24(8):957-79.
te
n
ie
d
Steele MM, Doey T. Suicidal behaviour in children and adolescents. npart 1:
pe
etiology and risk factors. Can J Psychiatry. 2007 Jun;52(6 Suppl 1):21S-33S.
á
t
es suicidas
Castillo I, González HI, Jiménez Y. Caracterización de intentos
y
a
en adolescentes en el municipio de rodas. Rev Psiquitr Psicol
ic Niño Adoles.
2007;7(1):125-42.
íl n
C
a
c
de las Heras E, Pinal B. Psicopatología del control
ti de impulsos e instinto
ác psicopatología. Barcelona:
de vida (suicidio). Manual de consulta rápida rde
P
Almirall; 2008.
de
a Psychiatry. Practice parameter
American Academy of Child and Adolescent
uí
Gchildren and adolescents with suicidal
for the assessment and treatment of
taPsychiatry. 2001 Jul;40(7 Suppl):24S-51S.
behavior. J Am Acad Child Adolesc
s
e
e
d
Council of Europe. Parliamentary
Assembly. Child and teenage suicide in
n
ió
Europe: A serious public-health
issue [Internet]. Strasbourg: Parliamentary
c
Assembly, Council oflicaEurope; 2008. Informe Nº.: 11547. [citado 23 abr
2008]. Disponible uben: http://assembly.coe.int/Main.asp?link=/Documents/
p
WorkingDocs/Doc08/EDOC11547.htm.
la
e
sdM, Gispert R, Puig X, Freitas A, Ribas G, Puigdefàbregas A.
Arán Barés
e
d distribution and time trends of suicide mortality in Catalonia
Geographical
s
o
and Spain
[1986-2002]. Gac Sanit. 2006;20(6):473.
añ
5
e Zealand Guidelines Group (NZGG). The assessment and management
dNew
of people at risk of suicide. Wellington (NZ): New Zealand Guidelines Group
(NZGG); 2003.
INE. Defunciones según la causa de muerte [Base de datos en Internet].
Madrid: Instituto Nacional de Estadística (INE); 2008. [citado 17 abr 2008].
Disponible
en:
http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t15/
p417&file=inebase&L=0
Ruiz-Pérez I, Olry de Labry-Lima A. Suicide in Spain today. Gac Sanit. 2006;20
(Suppl 1):25-31.
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
219
ón
ci
228
Biddle L, Brock A, Brookes ST, Gunnell D. Suicide rates in young men in England
and Wales in the 21st century: time trend study. BMJ. 2008;336(7643):539-42.
229
Parellada M, Saiz P, Moreno D, Vidal J, Llorente C, Alvárez M, et al. Is attemped
suicide different in adolescent and adults? Psychiatry Res. 2008;157(13):131-7.
230
231
232
233
234
235
236
237
ns
H
an
tra
e
Greydanus DE, Calles J, Jr. Suicide in children and adolescents. Prim Care.
nt
2007 Jun;34(2):259-73; abstract vi.
ie
d
en
p
Tobin MJ, Clarke AR, Buss R, Einfeld SL, Beard J, Dudley M, et al. From
á health
efficacy to effectiveness: managing organisational change to improve
st
e
services for young people with deliberate self harm behaviour.
y Aust Health
a
Rev. 2001;24(2):143-51.
c
i
lín
C
Royal New Zealand College of General Practitionersa(RNZCGP). Guidelines
for primary care providers. Detection and Management
tic of Young People at Risk
c
á
of Suicide. Wellington (NZ): New Zealand Guidelines
Group (NZGG); 1999.
Pr
[citado 6 mar 2008]. Disponible en: http://www.nzgg.org.nz/guidelines/0029/
e
d
Youth_Suicide_Book.pdf
a
uí
G Solving in Adolescents with Suicidal
Speckens EM, Hawton K. Social Problem
ta Life Threat Behav. 2005;35(4):365-87.
Behavior: A Systematic Review. Suicide
s
e
e
d
Laje G, Paddock S, Manji H,nRush AJ, Wilson AF, Charney DS, et al. Genetic
ó
markers of suicidal ideation
ci emerging during citalopram treatment of major
a
depression. Am J Psychiatry.
2007;164(10):1530-8.
ic
bl
u
p
Colucci E, Martin
la G. Ethnocultural aspects of suicide in young people: a
systematic literature
review part 2: Risk factors, precipitating agents, and
de suicide.
s
attitudes toward
Suicide Life Threat Behav. 2007 Apr;37(2):222-37.
de
s
Thompson
ño EA, Eggert LL, Herting JR. Mediating effects of an indicated
a
prevention
program for reducing youth depression and suicide risk behaviors.
5
e
Suicide
Life
Threat Behav. 2000 Fall;30(3):252-71.
d
238
m
Steele MM, Doey T. Suicidal behaviour in children and adolescents. Part 2:
treatment and prevention. Can J Psychiatry. 2007 Jun;52(6 Suppl 1):35S-45S.
239
Horowitz LM, Wang PS, Koocher GP, Burr BH, Smith MF, Klavon S, et al.
Detecting suicide risk in a pediatric emergency department: development of a
brief screening tool. Pediatrics. 2001 May;107(5):1133-7.
240
Robles R, Paéz F, Ascencio M, Mercado E, Hernández L. Evaluación del riesgo
suicida en niños: propiedades psicométricas de la versión en castellano del
Cuestionario de Riesgo Suicida (RSQ). Actas Esp Psiquiatr. 2005;33(5):292-297.
o
d
rri
u
c
ás
Viñas F, Jane M, Domenèch E. Evaluación de la severidad de la ideación suicida
autoinformada en escolares de 8 a 12 años. Psicothema. 2000;12(4):594-8.
220
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
241
Beck AT, Steer RA. Manual for the Beck Hopelessness Scale. San Antonio,
Tex: Psychological Corporation 1988.
242
Aliaga J, Rodríguez L, Ponce C, Frisancho A, Enríquez J. Escala de desesperanza
de Beck (BHS): Adaptación y características psicométricas. Revista de
Investigación en Psicología. 2006;9(1):69-79.
243
244
245
246
247
248
249
250
251
ás
m
o
rr id 252
cu
ns
H
an
tra
253
Fernández A, González MA, Mondragón MS, Nogueras B, Lasa A. Escala
de intencionalidad suicida de Beck aplicada a una muestra de tentativas de
suicidio de adolescentes y jóvenes. Rev Psiquiatr Infant Juv. 1995;95(1):4-10.
te
n
e
Beck AT, Brown GK, Steer RA, Dahlsgaard KK, Grisham JR. Suicide ideation
di
at its worst point: a predictor of eventual suicide in psychiatric outpatients.
n
pe
Suicide Life Threat Behav. 1999 Spring;29(1):1-9.
á
st
e
Beck AT, Ward CH, Mendelson M, Mock J, Erbaugh J. Any inventory for
measuring depression. Arch Gen Psychiatry 1961;4:561-71.ica
lín
C inventory: Manual
Beck AT, Steer RA, Brown GK. BDI-II, Beck depression
a
2nd ed. San Antonio, Texas: Harcourt. 1996.
tic
c
á
Pr de la escala de evaluación
Conde V, Useros E. Adaptación castellana
e
d
conductual para la depresión de Beck. Rev
a Psiquiatr Psicol Med Eur Am
1975;12: 217-36.
uí
G
ta DJ, Brent DA. Emergent suicidality
s
Bridge JA, Barbe RP, Birmaher B,
Kolko
e
in a clinical psychotherapy triale for adolescent depression. Am J Psychiatry.
d
2005 Nov;162(11):2173-5. n
ó
ci
a
Crawford MJ, ThomaslicO, Khan N, Kulinskaya E. Psychosocial interventions
following self-harm:ubsystematic review of their efficacy in preventing suicide.
p
Br J Psychiatry. 2007
la Jan;190:11-7.
e
sd N, van der Leeden R, Arensman E, Spinhoven P. CognitiveSlee N, Garnefski
e
d
behavioural
s intervention for self-harm: randomised controlled trial. Br J
o
Psychiatry.
2008;192(3):202-11.
añ
5
e
I. Treating suicidality in depressive illness. Part 2: does treatment
dSakinofsky
cure or cause suicidality?. Can J Psychiatry. 2007 Jun;52(6 Suppl 1):85S-101S.
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Nota Infomativa
2006/04. Fluoxetina en el tratamiento de la depresión mayor: ampliación de la
indicación para niños y adolescentes [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad
y Consumo; 2006 [citado 16 jun 2008]. Disponible en: http://www.agemed.es/
actividad/alertas/usoHumano/seguridad/fluoxetina-junio06.htm.
Jiménez-Arriero MA, Fernández I, Vidal J, Herráez C, Parellada M, Cruz MA,
et al. Utilización de antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
221
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
serotonina en niños y adolescentes con depresión mayor. Acta Esp Psiquiatr.
2007;35(5):342-50.
254
255
Aseltine RH, Jr., James A, Schilling EA, Glanovsky J. Evaluating the SOS
suicide prevention program: a replication and extension. BMC Public Health.
2007;7:161.
257
258
259
260
261
262
ás
m
o
rr id 263
cu
H
an
s
an
tr
264
222
en
p
World Health Organization. Preventing suicide. A resource for Primary
á Health
t
Careworkers [Internet]. Geneva: Department of Mental Health. World
Health
es
Organization; 2000. [citado 6 may 2008]. Disponible en: http://www.who.int/
y
mental_health/media/en/59.pdf.
ca
i
lín
C
World Health Organization. Prevención del suicidio: Un instrumento para
a
los medios de comunicación [Internet]. Geneva: World
tic Health Organization;
c
2000. [citado 10 abr 2008]. Disponible en: http://www.who.int/mental_health/
á
Pr
media/media_spanish.pdf
e
d
a
New Zealand Youth Suicide.Prevention
uí Strategy.Suicide and the media:
G
The reporting and portrayal of suicide
in the media.Wellington (New
a
Zealand):Ministry of Health. 1999.st
e
e
d
Biddle L, Donovan J, Hawton
n K, Kapur N, Gunnell D. Suicide and the internet.
ió
BMJ. 2008;336:800-2.
c
a
lic
b
Internet Watch Foundation.
Suicide Promotion [Internet]. Oakington: The
pu
Internet Watch Foundation;
2008 [actualizado 15 ene 2008; citado 17 abr 2008].
a
l
Disponible en:ehttp://www.iwf.org.uk/search/?q=suicide
d
s
deProcess, structure and world views: toward an integrated view of
Sluzki CE.
os models in family therapy. Fam Process. 1983;22(4):469-76.
systemic
añ
5
e
M. El sujeto en la modificación de conducta: un análisis conductista.
dPérez
En: Caballo VE, editores. Manual de técnicas de terapia y modificación de
conducta. Madrid: Siglo XXI. 1991:69-99.
Bernstein DA, Borkovec TD, Hazlett-Stevens H. New directions in progressive
relaxation training: A guidebook for helping professionals. Westport, CT:
Praeger Publishers; 2000.
Linehan MM, Dimeff L. Dialectical Behavior Therapy in a Nutshell. The
California Psychologist. 2001;34:10-3.
GUÍAS DE PRÁCTICA CLÍNICA EN EL SNS
a
liz
a
u
Beautrais AL, Coggan CA, Fergusson DM, Rivers L. Prevention, recognition
t
and management of young people at risk of suicide: development of guidelines
ac
for schools. Wellington: National Health Committee (NHC); 1997. [Citado su
e
15 de abril de 2008]; Disponible en: http://www.nzgg.org.nz/guidelines/0028/
nt
Development_of_guidelines__.pdf.
ie
d
256
.
ón
ci
265
Fonagy P. Psychodynamic therapy with children. En Steiner H., editor.
Handbook of Mental Health Interventions in Children and Adolescents: An
Integrated Developmental Approach. New York: Jossey-Bass; 2004. p. 621-58.
266
Coderch J. Teoria y técnica de la Psicoterapia Psicoanalitica - 2ª Ed. Editorial
Herder; 1990.
267
268
269
o
d
rri
u
c
ás
Watzlawick P. Pragmatics of Human Communication: A Study of Interactional
Patterns, Pathologies, and Paradoxes. New York: Norton. 1967.
e
Bertalanffly LV. Teoría General de los sistemas. Fundamento, desarrollo,
nt
aplicaciones. Mexico: Fondo de cultura económica. 1976.
ie
d
en
p
Gotlib IH, Colby CA. Treatment of depression: an interpersonal systems
tá
approach. Pergamon Press; 1987.
es
y
a
c
i
lín
C
a
tic
c
á
Pr
e
d
a
uí
G
ta
s
e
de
n
ió
c
a
lic
b
pu
a
l
e
d
s
de
os
añ
5
de
m
ns
H
an
tra
Guía de Práctica Clínica sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en la Adolescencia
223
.
a
ón
ci
t
liz
a
u
su
ac
P.V.P.: 10 euros
MINISTERIO
DE CIENCIA
E INNOVACIÓN
MINISTERIO
DE SANIDAD
Y POLÍTICA SOCIAL
Fly UP