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trabajos sobre el embargo de la posesión

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trabajos sobre el embargo de la posesión
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TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
Dr. HÉCTOR ENRIQUE QUIROGA CUBILLOS
De acuerdo con la asignación del tema: EMBARGO DE LA POSESIÓN SOBRE
VEHÍCULOS AUTOMOTORES, que me ha sido encargado por e Instituto Colombiano
de Derecho Procesal para su investigación, me permito presentar ante ustedes la
ponencia correspondiente en los siguientes términos:
Considero que para establecer si es posible el secuestro de la posesión sobre
los vehículos automotores, se hace necesario, dejar sentados los conceptos sobre
la naturaleza de la posesión, la legislación actual sobre la posesión y sobre el
Registro de automotores en nuestro medio.
/.
LA NATURALEZA DE LA POSESIÓN
Cuando se pretende estudiar la naturaleza de una institución jurídica se debe
indagar su esencia, qué hay por dentro de ella, cuáles son las notas que la
determinan y que la diferencian de otras figuras jurídicas. Y lo primero que
encontramos en el tema de la posesión es una multiplicidad de conceptos de
variada raigambre, y por supuesto, influenciados por el derecho histórico sobre
todo del romano y luego del canónico, veamos:
Fuentes.
La primera fuente a consultar sobre la naturaleza jurídica de la posesión la
encontramos en el derecho romano, quienes distinguieron dos grupos de relaciones
materiales con las cosas: la que ejerce el propietario y la que no corresponde al
ejercicio de la propiedad.
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TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
a. 1. Las relaciones materiales que el propietario ejercía sobre las cosas, era
lo que para los romanos constituía posesión. Asimismo para poder establecer la
posesión debían estar presentes dos elementos esenciales: la existencia de un
corpus, que implicaba detentar una cosa y además el animus possidendi, que
consiste en el querer tener una cosa con la intención de ejercer el derecho de
posesión. Esta era la posesión que correspondía al ejercicio del derecho de
propiedad. Conclusión a la cual llega Savigny, para sostener que el animus
possidendi no es otra cosa sino el animus domini o animus sibi habendi. "En
consecuencia, para ser considerado como verdadero poseedor de una cosa, es
necesario que el que la detente se comporte como propietario; en otros términos,
quien pretenda disponer de la cosa como un propietario tendría la facultad de
hacerlo en virtud de su derecho, lo que implica en particular que no reconozca a
nadie más un derecho superior al suyo. La idea de posesión no exige otra cosa
sino este animus domini y, sobre todo, no supone la convicción de que realmente
se tenga la propiedad: he aquí porque el ladrón y el bandido pueden tener la
posesión de la cosa robada..., pero no el arrendatario, quien no posee, pues no
considera la cosa como suya".
Y como primera conclusión tenemos que según Savigny. La posesión en el
derecho romano, solo podía ser ejercida por quien era propietario. Dicho de otra
manera, sólo el propietario era poseedor, no así el que reconocía dominio ajeno.
Esta posesión (la del propietario) era la que estaba protegida por el
ordenamiento jurídico, otorgando dos derechos en su favor: LOS INTERDICTOS
(acciones posesorias) y EL DERECHO A USUCAPIR (usucapión), es decir, de ganar
ia propiedad por el transcurso del tiempo.
Los interdictos posesorios se establecen como acciones de protección al
poseedor por actos ilegales de otra persona, contrarias al derecho. Tales acciones
se representaban en los interdictos de retener (retinendae possessionis) y de
recuperar (recuperandae possessionis).
a.2. Las relaciones materiales que no correspondían al ejercicio del derecho
de propiedad eran las relaciones de simple detentación, que no producía los
derechos ni de usucapión, ni los interdictos, es decir, como lo anota Savigny, a
estas relaciones se les denominaba con el nombre de naturis possessio, y
quienes la ejercían eran simples detentadores o poseedores naturales, en razón
a carecer del animus possidendi.
Con las anteriores afirmaciones pareciere que el asunto estaba resuelto en
el derecho romano. Pero no es tan así, el considerado máximo investigador del
derecho romano encontró en la posesión cierto grado de independencia o de
autonomía frente al derecho de propiedad. Tal es el caso del acreedor, que tiene
la posesión jurídica de la prenda que le es entregada, aunque no se pretenda
propietario, en razón a que el deudor que tenía la posesión plena y entera de la
cosa, le confirió, con ia entrega material de ía cosa, e! !us Possessionis.
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De aquí surgió una extensión analógica de posesión sobre derechos derivados
de la propiedad, tal es el caso de la quasi possessio. Que consistía en el poder
de hecho que ejercían los usufructuarios, usuarios, habitadores, titulares de
servidumbres activas en el ejercicio de un derecho real diferente al de la propiedad.
Por lo anteriormente dicho, en criterio de Ihering, la conclusión de Savigny
no parece tan exacta en el derecho romano, al sostener que quien no es propietario
no puede ejercer posesión. Este autor acusa entonces a Savigny de haber
interpretado mal las fuentes del derecho romano.
Para Ihering, la posesión esta constituida por la mera relación material
voluntaria del hombre con una cosa. Esto es, que solo se exige para que exista
posesión la concurrencia de los dos elementos generales: el corpusyel animus
y respecto de estos elementos sostuvo: "Nosotros descomponemos la relación
posesoria en dos elementos: corpus y animus, entendiendo por el primero la
mera relación de lugar con la cosa; y por el segundo el cato por el cual la voluntad
se aprovecha de esa relación, y hace de ella una relación posesoria... En realidad,
el corpus no puede existir sin el animus, como el animus tampoco puede existir
sin el corpus, ambos nacen al mismo tiempo con la incorporación de la voluntad
en la relación con la cosa. La posesión no es, pues, la simple reunión del corpus
y el animus lo que implicaría para cada una de esas dos condiciones una existencia
previa, sino que el corpus es el hecho de la voluntad: no existe en el pasado al
modo que la palabra no existe antes de ser pronunciada.
"El corpus y en animus son entre sí como la palabra y el pensamiento. En
la palabra toma cuerpo el pensamiento hasta entonces puramente interno: en el
corpus toma cuerpo la voluntad, hasta aquel momento puramente interior, ninguno
de los dos existía antes de entonces para la percepción. La relación de lugar no
tiene otra importancia que la de ser la condición indispensable de la relación de
la voluntad de poseer; pero no se convierte en corpus sino desde que la voluntad
le imprima el sello de la relación posesoria". (IHERING R. VON: La voluntad en la
posesión, trad, de Posada, Madrid, 1896).
Las conclusiones establecidas por los autores respecto del derecho romano
y la construcción teórica de sus tesis, parten de la forma de observar las fuentes
romanas, pues ellas no constituyen un todo armónico, sino que por el contrario
están dispersas, y son de distintas épocas. Por ello en concepto nuestro maestro
ARTURO VALENCIA ZEA ninguna de las dos interpretaciones del derecho romano
puede ser considerada falsa o equivocada.
Las instituciones romanas, al ser abolidas dieron lugar a varias corrientes
romanísticas en las que se suele citar: a) La del antiguo derecho consuetudinario
francés, influenciado por el derecho romano escrito y las costumbres del derecho
germano, b) La del viejo derecho común germano, representada por la escuela
de los pandectistas y las antiguas costumbres germanas, c) La antigua legislación
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TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
española, que corresponde a la conjunción de dos derechos: el germánico y el
romano y que dieron lugar a las Siete Partidas y la Novísima Recopilación.
•
Ahora bien, descendiendo a las fuentes del Código Civil de Andrés Bello que
fue incorporado como ley colombiana el 26 de mayo de 1873, se suelen citar
como tales: a) El corpus iuris civiles de Justiniano (derecho romano puro); b) Las
obras de Savigny y Pothier; c) el Código de Napoleón; d) el Código Civil austríaco
de 1811. e) varias obras francesas e inglesas, así como algunas leyes de los
antiguos estados italianos.
Razón entonces tienen la sentencia de la Corte Suprema de Justicia en
Casación del 24 de marzo de 1947, LXII, 78 cuando al abordar el tema sobre
la llamada acción publiciana que consagra el artículo 951 del C.C., sostiene:
"El tratamiento excepcional que consagra el artículo 951 del C.C. exige una
rigurosa hermenéutica en orden a que su cumplimiento no contribuya a
desconcertar aún más nuestra híbrida e indisciplinada institución posesoria
formada con fragmentos de principios romanos, canónicos y germanos que
no han alcanzado a fundarse y en retación con los cuales no ha logrado
establecerse unidad conceptual".
Me corresponde ahora descender al análisis del tema propuesto pero ante la
multiplicidad de posiciones doctrinarias, jurisprudenciales y legislativas en torno
al tema de la posesión me propongo hacer el análisis encargado utilizando
únicamente las normas que informan el derecho civil colombiano, sin dejamos
llevar por preconceptos adquiridos de las lecturas de obras foráneas en donde la
interpretación de la ley extranjera puede no coincidir con lo establecido en la
nuestra. Es sencillamente descender del Quijote al Sancho Panza, de la teoría a
la realidad legislativa colombiana. Con la interpretación que fluya de sus textos
acertar en la solución a los casos que le presenta la vida al hombre común y
corriente.
//.
LAS NORMAS DEL CÓDIGO CIVIL COLOMBIANO
1.
La posesión y las acciones posesorias.
a) El artículo 762 dispone: "La posesión es la tenencia de una cosa
determinada con ánimo de señor y dueño o el que se da portal, tenga la cosa por
sí mismo, o por otra persona que la tenga en lugar y a nombre de él.
"El poseedor es reputado dueño, mientras otra persona no justifique serio".
De la anterior norma, podemos concluir que para hablar de posesión en
nuestro medio requerimos de un corpus, que Bello denomina 'Tenencia" y animus
domini o el animus remsibi habendi, con el nombre de "animo de señor y dueño".
HÉCTOR ENRIQUE QUIROGA CUBILLOS
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b) De otro lado, Bello contrapone los conceptos de tenencia y mera tenencia
en donde en el artículo 775 dispone: "Se llama mera tenencia la que se ejerce
sobre una cosa, no como dueño sino en lugar o a nombre del dueño. El acreedor
prendario, el secuestre, el usufructuario, el usuario, el que tiene derecho de
habitación, son meros tenedores de la cosa empeñada, secuestrada o cuyo
usufructo, uso o habitación le pertenece.
"Lo dicho se aplica generalmente a todo el que tiene una cosa reconociendo
dominio ajeno".
El artículo 823 del C.C. define: "El derecho de usufructo es un derecho real
que consiste en la facultad de gozar de una cosa con cargo de conservar su
forma y sustancia y de restituiría a su dueño, si la cosa no es fungí ble; o con
cargo de volver igual cantidad y calidad del mismo género, o de pagar su valor, si
la cosa es fungible".
Siendo entonces, por definición el usufructo un derecho real, (también los
derechos de uso de habitación (artículo 870) las servidumbres activas (artículo
879), en donde se reconoce dominio ajeno, no constituyen su detentación una
tenencia que genere posesión sino mera tenencia de acuerdo con el artículo 775
citado.
c) Podríamos concluir en principio que la posesión está reducida a la
exteriorización de la propiedad, es decir, solamente quien es dueño o ejerce
tenencia con ánimo de señor y dueño o que él se da por tal es reputado poseedor
de acuerdo con el artículo 762 del C.C. Y a esta relación posesoria es a la que la
Hey le confiere las acciones posesorias de conservación y de recuperación y
especialmente la usucapión (artículo 972).
Sin embargo, de acuerdo con nuestra ley civil, las acciones posesorias de
conservación y de recuperación no solo se confieren a los poseedores sino también
a los meros tenedores, tal es el caso del usufructuario, el usuario etc., ya que el
artículo 978 del C.C. dispone: "La posesión de las cosas incorporales es susceptible
de las mismas calidades y vicios que la posesión de una cosa corporal".
d) Asimismo, de acuerdo con nuestra ley civil, la usucapió (o prescripción
adquisitiva) no solo la tendrá el que con ánimo de señor y dueño o el que se
repute como tal, haya poseído la cosa con un lapso de tiempo establecido en la
ley, y en los términos del artículo 2518 del C.C. sino que dicha acción de usucapión
también se le confiere a quienes no ejercen posesión sino mera tenencia, tal es
el caso del artículo 825 del C.C. que en su numeral 4o dispone, que el derecho de
usufructo se puede adquirir por prescripción. También, los derechos de uso o
habitación (artículo 871 del C.C.), y el caso de las servidumbres continuas y
aparentes, (artículo 939 del C.C.).
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TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
e) De otro lado, la reivindicación o acción de dominio es la que tiene el
dueño de una cosa singular, de la que no está en posesión, para que el poseedor
de ella sea condenado a restituirla, (artículo 946 del C.C.). Sin embargo la ley
autoriza a que los otros derechos reales puedan reivindicarse en igual forma que
el dominio, exceptuando el derecho de herencia, al cual le confiere acción de
petición de herencia (artículo 948 del C.C.).
Asimismo la acción reivindicatoría se le confiere a quien ha perdido la posesión
regular de la cosa y este se hallaba en el caso de poderla ganar por prescripción.
Es la llamada acción publiciana, (artículo 951 del C.C.).
Ahora bien, todo lo anterior nos sirve para observar que los postulados del
Código Civil en materia de posesión no son uniformes y son más las excepciones
a las reglas generales que estas mismas.
2.
La posesión es un hecho o un derecho.
Tres teorías se han planteado a fin de explicar la naturaleza jurídica de
posesión: la primera como un hecho, la segunda como un hecho y un derecho al
mismo tiempo, y la tercera como un derecho real. Es esta la vieja discusión
doctrinaria y sobre la cual ha corrido bastante tinta en los manuales de derecho
civil, y cada posición está asumida respecto de una legislación en concreto.
Buscaremos entonces la naturaleza de la posesión desde la óptica que nos ofrece
la legislación civil colombiana.
De acuerdo con la definición de posesión propuesta en el artículo 762 del
C.C., la posesión implica un contacto material y voluntario con la cosa sobre la
cual se ejerce la posesión, al punto de reputar dueño al poseedor mientras otra
persona no justifique serio.
Asimismo, este contacto material y voluntario con una cosa que genera
posesión está protegida por la ley a través de las acciones posesorias. Pero
como lo advertimos en el punto anterior, no solo las relaciones posesorias están
dotadas por la ley de esta clase de acciones sino también los contactos materiales
y voluntarios en donde se ejerce mera tenencia (artículo 775 y 972 del C.C.).
Considero entonces que la posesión en su naturaleza es una unidad de varios
elementos los cuales no pueden ser separados, uno es pre-requisito del otro,
tales son: El Corpus,
efectos.
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a) En primer lugar, para que exista posesión debe existir un corpus
sobre la cual recaerán los comportamientos que exteriorizarán el llamado
animus. Asimismo este cuerpo que integra la posesión debe ser de aquéllos
que la ley permite ejercer relaciones posesorias. Por tanto, existen bienes
HÉCTOR ENRIQUE QUffiOGA CUBILLOS
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sobre los cuales no puede predicarse posesión, tal es el caso de los bienes
baldíos. Sobre estos cuerpos no puede alegarse posesión ya que no podemos
ganarlos por prescripción. Tampoco sobre ellos podrá predicarse mera
tenencia ya que no cumple con los postulados del artículo 775 varias veces
mencionado. Sólo podremos hablar de actos de tolerancia consagrados en el
Código Civil.
De ahí el porqué se permitió, para los casos de terrenos baldíos, secuestrar
la explotación económica y no la posesión ya que ésta no existe en cabeza del
ocupante. Pero sí se le está reconociendo al ocupante de dicho terreno baldío un
derecho a hacer rentable el predio invirtiendo trabajo y dinero y apropiarse de sus
frutos. Ya que no cualquier persona puede invertir trabajo y dinero en un inmueble
sino únicamente el dueño cuando éste es el que tiene la posesión o el simple
poseedor así no sea titular del dominio o el ocupante de un terreno baldío. De tal
manera que en tales casos al practicarse el secuestro se entregará el inmueble al
secuestre para que lo haga rentable, bien sea trabajándolo y con sus utilidades
pagar el crédito cobrado, o arrendarlo para que un tercero invierta trabajo y dinero
y con las rentas de arrendamiento cancelar el crédito.
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b) En segundo lugar, es necesario para poder establecer posesión tener un
ánimo (animus) que no es otra cosa que la voluntad de hacerlo suyo es decir no
reconociendo dominio en otra persona. Pero la dificultad se presenta en materia
probatoria para establecer el llamado ánimo de señor y dueño. Por tal razón, al
ánimo sobre el cuerpo solo se puede demostrar a través de comportamientos
ejecutados sobre el corpus, que lleven a la conclusión o a la creencia social que
esa persona es la dueña del bien, porque sus reiteradas conductas así lo hacen
creer. No podríamos hablar de posesión si estos comportamientos fueran
clandestinos u ocultos a los ojos de los demás o íntimos del supuesto poseedor
que no permitieran su percepción.
Estos comportamientos que exteriorizan el animus deben ser reiterados para
poder acumular el tiempo de posesión, de ahí el porqué la ley exige para ciertos
efectos jurídicos posesión ininterrumpida. Pero para el caso que nos ocupa éstos
deben ser actuales, esto es, que en el momento del secuestro de la posesión ésta
debe estarse manifestando por la persona que soporta la cautela. No podríamos
pensar en el secuestro de una posesión que se tuvo en el pasado, porque para el
momento actual no se es poseedor. Lo mismo sucedería cuando actualmente se
embarga un bien que fue de propiedad del demandado, esto es, no podríamos
hablar de demandado propietario.
c) En tercer lugar, para poder hablar de posesión, se requiere que además
del cuerpo y del animus que estos comportamientos sean de tal naturaleza que
produzcan efectos jurídicos o sea las llamadas relaciones posesorias y la usucapió
que son propios de la llamada posesión. Relaciones posesorias y usucapió ya
tratadas anteriormente.
TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
No podría entenderse una posesión sin efectos jurídicos, no podríamos
entender una posesión que no fuera protegida por la ley, si ello fuera así, las
relaciones con el corpus que tendría una persona no serían posesorias sino tal
vez de otra clase.
Por tanto, concluimos diciendo que la posesión mas que manifestarse a través
de hechos se manifiesta específicamente a través de actos de carácter jurídico,
definidos éstos como la manifestación de voluntad directa y reflexivamente
encaminada a producir efectos jurídicos. (Teoría General de los Actos Jurídicos.
Guillermo Ospina Fernández, Eduardo Ospina Acosta).
Asimismo, entre los efectos fundamentales de la posesión está la de usucapir,
es decir, que ejerciendo la posesión durante el tiempo establecido en la ley, de
forma ininterrumpida se pueda adquirir el derecho de dominio sobre el cuerpo. La
existencia en nuestro medio de una norma que reputa dueño al poseedor mientras
otra persona no justifique serio (artículo 762 inciso segundo C.C.) es la prueba
fehaciente de que la ley entrega el derecho de dominio al poseedor hasta tanto
otra persona no justifique ser el titular, esto es, quien no tenga la titularidad de
dominio no está en condición de disputar o controvertir el derecho de dominio
presumido en el poseedor. Qué duda entonces hay para no sostener que los
actos posesorios generan derechos. Derechos que se derivan de su propia
naturaleza. Derechos que son coetáneos, que conviven todos al mismo tiempo.
También se reputa a la posesión como un derecho de carácter real, en razón
a que ella recae sobre el corpus y de la cual es inseparable. Y lo es en razón a
que la posesión permite ejercitar derechos como las acciones posesorias y la
usucapión que son acciones eminentemente reales.
3.
El secuestro de la posesión.
Portante debemos concluir diciendo: que siendo la posesión un derecho real
que implica en conjunto la existencia de un corpus, el ánimo de señor y dueño
exteriorizado a través de comportamientos reiterados y actuales y con efectos
jurídicos de protección a aquélla, la posesión es susceptible de la cautela de
secuestro. Para secuestrar la posesión será necesario que la cautela recaiga
sobre todos sus elementos y especialmente sobre el corpus. Teniendo secuestrado
el corpus se mantiene en el ejecutado el ánimo de poseer hasta tanto la cosa le
sea devuelta porque ha pagado el crédito que se le cobra o hasta tanto pase a
manos del rematante, lo cual implica que necesariamente debe existir una entrega
corporal o material de la cosa. En este momento se produce por el rematante
la adquisición derivativa de la posesión, la cual supone la transmisión de la
posesión de un sujeto a otro.
Mirando la relación posesoria en sí, resulta que ésta no se extingue, pues tan
solo hay una variación en el mismo: UN CAMBIO DE SUJETO, adquiriendo la
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posesión cierta autonomía frente al sujeto. Lo cual se explica diciendo que en el
derecho moderno, a fin de satisfacer diversas necesidades de orden práctico, la
relación posesoria tiende a conservar cierta continuidad en el tiempo a pesar del
cambio de sujetos. La posesión es tratada de la misma manera que la propiedad
y demás derechos reales. Sabido es cómo estos derechos, una vez constituidos
en favor de un sujeto determinado, se conservan en los sucesores a título universal
o a título singular, sin que se alteren en su contenido. (VALENCIA ZEA, Arturo. La
Posesión, pág. 242).
De acuerdo con e! artículo 778 del C.C. Sea que se suceda a título universal
o singular, la posesión principia en él, a menos que quiera añadir la de su antecesor
y la suya, pero en tal caso se la apropia con sus calidades y vicios.
Podrá agregarse, en los mismos términos, a la posesión propia la de una
serie ininterrumpida de antecesores.
De tal manera que el rematante de la posesión podrá iniciar una nueva
posesión a menos que quiera sumar la de sus antecesores para los efectos de la
prescripción.
La posesión en sí, se comporta de la misma manera que los derechos
patrimoniales susceptibles de trasmisión. La cual podrá reivindicar el dueño que
acredite la titularidad si no se ha cumplido el término de prescripción. De todas
manera será protegida con las acciones que otorga la ley.
///. LAS NORMAS DE CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL
La norma que ha suscitado la controversia está consagrada en el artículo
515 del C.P.C. que dispone: "Secuestro de bienes sujetos a registro. El
secuestro de bienes sujetos a registro, tanto el previo como el decretado en el
proceso, solo se practicará una vez se haya inscrito el embargo y siempre que en
la certificación del registrador aparezca el demandado como propietario....
El certificado del registrador no se exigirá cuando lo embargado fuere la
explotación económica que el demandado tenga en terrenos baldíos o el derecho
derivado de posesión sin título en un inmueble de propiedad privada".
Si observamos esta norma con todo rigor hermenéutico encontramos que no
está establecida para autorizar o no embargos o secuestros, simplemente está
efectuando unas exigencias procedimentales y probatorias para poder consumar
el secuestro, esto es: Si se trata de bienes sujetos a registro el secuestro se
consumará cuando el embargo se haya inscrito, y del certificado del registrador
aparezca el demandado como propietario. Si se trata de terrenos baldíos sólo se
secuestrará la explotación económica y no se exigirá certificado del registrador
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TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
porque el titular del dominio es el Estado. Y si se trata de un inmueble de propiedad
privada del cual el demandado no es el titular del derecho de dominio, se
secuestrarán los derechos derivados de la posesión sin título, sin exigir el
certificado del registrador.
Lo anterior nos conduce a efectuar las siguientes afirmaciones:
a) La norma no está autorizando ni prohibiendo secuestros, simplemente
está dando lineamientos para la operabilidad de la cautela en algunos casos.
b) Esta norma es un ejemplo más de la falta de precisión de las normas
procesales y en especial las referidas a la materia cautelar, al titular del
artículo: Secuestro de bienes sujetos a Registro. Y en su contenido refiere
únicamente a los inmuebles. Sin embargo no podemos concluir que solamente
la norma le son aplicables a los inmuebles sino a todos aquellos casos de
bienes sujetos a Registro.
c) De otro lado no podemos interpretar la norma diciendo que por el solo
hecho de haber hablado de secuestro del derecho derivado de la posesión sin
título sobre un inmueble, ello implique que está prohibiendo el secuestro de los
derechos derivados de la posesión sin título sobre otros bienes sujetos a registro
o sobre bienes muebles.
d) Si la norma se hubiera referido al secuestro de la cosa que se posee, o
la posesión es decir lo mismo cuando dijo: los derechos derivados de la posesión.
Toda vez que en cualquiera de los casos se debe secuestrar la del corpus porque
este es inseparable de los demás elementos que integran la posesión.
e) Al interpretarla norma del 515 del C.P.C., en concordancia con otras del
mismo Código de Procedimiento Civil, encontramos:
El artículo 513, reformado por el Decreto 2282 de 1989 utiliza dos lenguajes
para referirse a la misma situación.
Primero, en el inciso primero se dispone: "Desde que se presente la demanda
ejecutiva podrá el demandante pedir el embargo y secuestro de los bienes del
demandado". Nótese que aquí, la norma no hizo calificación respecto de los
derechos que tenga el demandado sobre sus bienes.
Segundo, en el inciso quinto dispuso: "Simultáneamente con el mandamiento
de ejecutivo, el juez decretará, si fueren procedentes los embargos y secuestros
de los bienes que el ejecutante denuncie como de propiedad del ejecutado.
Como podemos observar aquí hizo calificación de los derechos del demandado,
es decir, sobre los que ejerza el dominio, ello limitado a la manifestación que
efectúe el demandante.
HÉCTOR ENRIQUE QUIROGA CUBILLOS
231
La norma del 513 en su encabezamiento autorizó los embargos y secuestros
sobre los bienes del demandado no importando en qué consistan éstos,
simplemente que sean posibles de realización para el pago del crédito
correspondiente.
La norma del 513 inciso quinto, al haber establecido que los bienes a embargar
deben ser de propiedad del demandado no estaba exigiendo nada nuevo por las
siguientes razones: 1) La propiedad de los bienes del demandado no se prueba
con la manifestación simple del demandante. El sólo derecho de dominio no es
suficiente para impedir el secuestro de la posesión ni para pedir su levantamiento.
Quien pretende oponerse a un secuestro o pedir su levantamiento deberá alegar
siempre posesión al momento de ejecutarse éste.". 2) Para el caso de los bienes
sujetos a registro, establece que para la práctica se sujetarán a lo dispuesto al
artículo 515, es decir que esta norma reglamenta lo relativo a los documentos
que se deben aportar para la consumación del secuestro. 3) La propiedad se
presume en el poseedor, por mandato del artículo 762 del C.C. 4) Todos los
bienes del deudor constituyen prenda general de acreedores.
IV.
EL SECUESTRO DE LA POSESIÓN EN VEHÍCULOS AUTOMOTORES
Los vehículos automotores están hoy sometidos al sistema de registro por
virtud de la Ley 53 de 1989 (con lo cual corregimos nuestro criterio expuesto en
otros trabajos), ya que la citada ley en su artículo 6o dispuso:
"El registro terrestre automotor es el conjunto de datos necesarios para
determinar la propiedad, características y situación jurídica de los vehículos
automotores terrestres. En él se inscribirá todo acto o contrato que implique
tradición, disposición, limitación, gravamen, extinción de dominio u otro derecho
principal o accesorio sobre vehículos automotores para que surta sus efectos
ante las autoridades y ante terceros".
El artículo 7o dispone:
"Hasta tanto el Instituto Nacional del Transporte y Tránsito expida las nuevas
normas sobre registro terrestre automotor, los organismos de transporte y tránsito
encargados de ejercer esta función continuarán adelantándolo en la misma forma
en que se hace actualmente". Distinta será la discusión si los organismos actuales
de tránsito cumplen o no materialmente con esta función.
Por tanto, si se concluye entonces que los vehículos automotores están
sometidos al sistema de registro, su embargo se consumará con la inscripción
correspondiente. Si se pretende secuestrar el vehículo ya embargado por anotación
registra! se deberá dar aplicación al artículo 515 del C.P.C., que exige de la
aportación del certificado del registrador automotor de donde se establezca que
el embargo ha si'.jo inscrito y que el demandado es el dueño del vehículo.
232
TRABAJOS SOBRE EL EMBARGO DE LA POSESIÓN
Si se pretende secuestrar la posesión sobre un vehículo automotor que la
ejerce un demandado y éste es distinto al propietario inscrito, el demandante
deberá manifestar al juez tal circunstancia y éste lo autorizará lo cual implicará
secuestrar el corpus, el cual se entregará al secuestre para que éste lo administre
mientras el proceso termina. El cual en su actividad de administración podrá
rentarlo y poner a disposición del juez las rentas o si es de servicio público podrá
ponerlo al servicio correspondiente y su producido ponerlo a disposición del juez
para el pago del crédito cobrado.
Si llegado el caso, la posesión deba ser rematada, ésta deberá ser avaluada
teniendo en cuenta el tiempo que el .deudor lleve en posesión para que quien la
adquiera tenga conocimiento sobre la posibilidad de usucapir para el evento en
que quiera sumar tiempo de posesión y para dejar en claro la posibilidad que
tiene el dueño de reivindicar.
A estas conclusiones llegamos al final de este trabajo, no porque la norma
del 515 del C.P.C. merezca interpretaciones extensivas, sino porque no existe
norma alguna que prohiba para los vehículos automotores el secuestro de la
posesión o los derechos derivados de la posesión sin título.
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