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"El `negativo` del libro que Atienza hubiera querido escribir"

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"El `negativo` del libro que Atienza hubiera querido escribir"
"El 'negativo' del libro que Atienza hubiera querido escribir"
ATIENZA, Manuel. Las razones del Derecho. Teorías de la argumentación jurídica.
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2009, PP 246.
Salvador Martínez y Martínez ∗
Existe una feliz coincidencia entre el final de este libro y el punto culminante del
mismo: el proyecto de una teoría de la argumentación jurídica. No se cometerá la
indiscreción de mostrarle al lector las líneas maestras de este interesante desenlace,
pero sí se enseñará la trama para llegar al mismo.
Dentro de los capítulos segundo, tercero y cuarto, el autor pasa revista de la
obra de aquellos que él considera precursores de la actual teoría de la
argumentación jurídica mediante sendas reseñas críticas: Thedor Viehweg, Chaim
Perelman y Stephen Toulmin. De manera similar Manuel Atienza, en los capítulos
quinto y sexto, revisará la obra de aquellos que él selecciona como representantes
de la actual teoría de la argumentación jurídica que él llama teoría estándar: Neil
MacCormick y Robert Alexy. Sobre estas rocas Atienza edificará el proyecto de su
teoría de la argumentación jurídica.
También se destacará la habilidad del autor para la construcción de ese final. Es
más el autor mismo lo confiesa:
Tanto en relación con las obras de los primeros como de los segundos he seguido un mismo
método expositivo. En primer lugar, me he esforzado por presentar un resumen de las ideas
del autor en cuestión acerca de la argumentación, que resultara lo más claro y lo menos
simplificador posible. Luego, he tratado de mostrar las principales objeciones que cabría
dirigir a esa concepción. Ahora [en el final], procuraré presentar esas críticas de una manera
más global, y sugeriré también cuáles son, en mi opinión, las líneas fundamentales que
deberían guiar la construcción de una teoría de la argumentación jurídica plenamente
desarrollada (p. 203).
De este modo, el autor se convierte en el personaje principal de la obra y con
absoluto respeto para sus invitados que son auténticos solistas en el capítulo
dedicado a cada uno de ellos.
Quedó dicho que la trama es resuelta satisfactoriamente, aunque no
necesariamente este libro tenga un final feliz. El tema de estudio es una respuesta
∗
Maestro en retiro de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana y Académico invitado
de la Universidad de Xalapa.
203
Salvador Martínez y Martínez
enigmática a la pregunta principal de investigación. Dentro del cuestionario con el
cual elabora su libro toma preminencia la siguiente cuestión: “¿Cuáles son…las
razones del derecho: no la razón de ser del derecho, sino las razones jurídicas que
sirven de justificación para una determinada decisión?” (p. XIII).
La respuesta está implicada en la explicación del libro que el autor hubiese
querido escribir: “El libro que yo hubiese querido escribir —y que tal vez escriba—
debería ser algo así como el revelado —y ampliado— de lo que ahora es el
negativo” (XV). El símil que emplea el autor es el de una imagen fotográfica que
ofrece invertidos los claros y oscuros, o los colores complementarios, de aquello
que reproduce. El final, final, es un libro que el autor hubiese querido escribir o que
tal vez escriba. Sin embargo, el autor se encarga de descubrir el sentido de la obra
y, al mismo tiempo el tema, con los siguientes términos: “Este libro pretende
ofrecer una respuesta —por lo demás incompleta— a las cuestiones de qué
significa argumentar jurídicamente y cómo se ha procurado contestar a esta última
cuestión” (p.1).
El estilo que adopta el autor es formal, pero didáctico, lo cual hace parecer el
documento un libro de texto. Esto en el sentido de que es un marco o guía que
ayuda a los estudiantes a organizar su aprendizaje tanto dentro como fuera de
clase. Para los profesores, el libro de texto constituye un material que hace la
enseñanza más fácil, más organizada, más adecuada: proporciona confianza y
seguridad.
Lo cual no debe sorprender a nadie si se consideran las palabras de su autor: “El
origen de este libro…se remonta a los cursos de filosofía del derecho que vengo
impartiendo estos últimos años en la facultad de Derecho de la Universidad de
Alicante, así como a diversos seminarios desarrollados en el Centro de Estudios
Constitucionales de Madrid, en el Instituto Tecnológico de México y en la
Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.” (p. XV). Pero, que el lector no se llame a
engaño (incluso que el autor de esta recensión se vio en la necesidad de dinamitar
el escrito para poder volver a reescribirlo todo), pues caerá en la cuenta de que la
obra sí puede ser un libro escolar, pero, como se visto, es mucho más que eso.
Al escribir este libro, Manuel Atienza adopta la posición de la filosofía del
derecho, filosofía que es concebida por él con una función intermediaria entre los
saberes y prácticas jurídicas, por un lado, y el resto de las prácticas y saberes
sociales, por el otro. Por lo tanto, el ángulo de observación es muy amplio, pero su
enfoque se reduce al aspecto de la argumentación jurídica y, al menos en esta obra,
su punto de vista es la inferencia deductiva.
Este documento está organizado linealmente, orientado por la línea del
horizonte de proyección de su saber y tomando como punto de partida su mismo
punto de vista, que es la inferencia deductiva. Y —después de una introducción a
los conceptos básicos— recorre su mirada hacia los precursores de la actual teoría
de la argumentación jurídica, enseguida la dirige hacia la teoría estándar de la
misma y, después, observa la proyección de una teoría propia. Como su libro lo
publica en 1991, advierte que a la fecha de la edición mexicana lo observa
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El negativo del libro que Atienza hubiera querido escribir
desactualizado y vuelca su mirada hacia una teoría más actual que las anteriores
en un apéndice dedicado a la “Justificación de las decisiones judiciales según
Robert S. Sumers”.
Todo ello para mostrar desde el Capítulo Primero el ambiente de la
argumentación jurídica, distinguiendo tres campos, a saber:
a) Primero, el de la producción o establecimiento de normas jurídicas (separa dos
áreas dentro de este terreno: una fase prelegislativa con argumentos
predominantemente de carácter político y moral; y, la fase propiamente legislativa
con cuestiones de tipo técnico-jurídico). El autor afirma que las teorías de la
argumentación de que dispone no se ocupan de estos asuntos.
b) Un segundo campo en que se efectúan argumentos jurídicos es el de la
aplicación de normas jurídicas a la resolución de casos (aquí diferencia entre
argumentaciones en relación con problemas concernientes a los hechos o bien al
derecho (problemas de interpretación). Puede decirse que la teoría de la
argumentación jurídica dominante se centra en las cuestiones —los casos
difíciles— relativas a la interpretación del derecho y que se plantean en la
administración de los órganos superiores de la administración de justicia.
c) El tercer campo en que tienen lugar argumentos jurídicos es el de la
dogmática jurídica. Considera a ésta como una actividad compleja con tres
funciones: 1) suministrar criterios para la producción del derecho en las diversas
instancias en que ello tiene lugar; 2) suministrar criterios para la aplicación del
derecho; 3) ordenar y sistematizar un sector del ordenamiento jurídico. Sostiene
Atienza que las teorías usuales de la argumentación jurídica se ocupan también de
las argumentaciones que desarrolla la dogmática en cumplimiento de la segunda
de estas funciones.
Con esto, el autor del libro delimita su campo de estudio y nos ofrece la pista
principal de la lectura de su libro. Enseguida aborda este Capítulo dos de los tres
temas centrales de la argumentación jurídica: contexto de descubrimiento y
contexto de justificación: explicar y justificar. Después trata el asunto que
constituye su preocupación principal para dar con su punto de arranque: el
concepto de validez deductiva, corrección formal y corrección material de los
argumentos, silogismo teórico y silogismo práctico, argumentos deductivos y no
deductivos, aspectos normativos y fácticos de la argumentación jurídica,
justificación interna y justificación externa, lógica jurídica y argumentación
jurídica.
Se recomienda la lectura de esta obra a los estudiantes y estudiosos del derecho,
ya que muestra el estado que guarda la investigación sobre argumentación
jurídica, un trabajo de actualidad en el campo mexicano y no tanto en la
perspectiva mundial, lo cual reconoce el propio autor. Después de terminada la
lectura, el lector siente cómo se despierta su apetito por saber más sobre la
argumentación jurídica y las líneas maestras del proyecto que presenta esta obra
permanecerán en su memoria.
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Salvador Martínez y Martínez
Juicio crítico
Manuel Atienza, como tantos pensadores, incurre en una pifia, ya que no se
equivoca en lo que dice sino en lo que no dice. Convencido como está que la
práctica jurídica es primordialmente argumentativa acentúa de tal modo este
aspecto que llega a ver al Derecho como argumentación. Sí comprende que la
resolución judicial (y en general toda decisión jurídica) es una obra que se
construye a partir de un juicio, pero minimiza la importancia de este último, que es
lo que se sostiene con argumentos y, por lo tanto, no dice que todo derecho es juicio y
argumentación.
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Núm. 31 (Enero-Junio 2015)
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