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6 - Euskadi.eus
TRAS LOS BALLENEROS VASCOS
Aniaq:
mi’kmaq y vascos
[AITOR ESTEBAN, Profesor de la Universidad de Deusto]
Antes del contacto con los europeos se llamaban l’nuk. El
nombre mi’kmaq parece significar “mis amigos”,frase con la
que se dirigían a los navegantes europeos que les visitaban.
Hay que señalar en cualquier caso que no sólo fueron los
mi’kmaq quienes estuvieron en contacto con los vascos, sino
también en gran medida los innu (montagnais) de la costa
norte del San Lorenzo y los desaparecidos beothuk de Terranova,así como esporádicamente los etchemin (actuales maliseet y passamaquody).
s bien conocido que los vascos fuimos pioneros en
la pesca de la ballena y el bacalao en Terranova y
el Golfo de San Lorenzo desde las primeras décadas del siglo XVI, antes de que otras naciones llegaran a la zona. El mismo Champlain, padre histórico del
actual Québec, nos definía como protagonistas antes que
otras naciones en la pesca y comercio de la zona. Por ello,
no es descabellado pensar que los primeros contactos de
los indígenas de la zona se produjeran con marinos vascos.
E
Si hay algo en común entre vascos y mi’kmaq que deba ser
destacado por encima de cualquier otra cosa es la pervivencia
de nuestra cultura e idioma a través de los siglos, a pesar de
los avatares históricos y oleadas de otros pueblos que nos han
rodeado y superado en número.
Los mi’kmaq habitaban, y habitan, en las actuales provincias
de Québec, Newfoundland, New Brunswick, Nova Scotia y
Prince Edward’s Island y en el Estado de Maine,dividiendo su
territorio en siete distritos cuyo centro principal era Onamag,
en la actual isla Cape Breton.Son un pueblo de lengua algonkina oriental que no estaba dotado de una organización política estructurada. Se dividían en bandas seminómadas basadas en varias familias extensas. De hecho tampoco hoy en día
tienen una organización común, están divididos en 27 pequeñas reservas, todas ellas en Canadá, excepto una en EEUU
donde no recibieron el reconocimiento como nación india por
el gobierno federal hasta 1991.
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Tradicionalmente se ha subrayado la enemistad mantenida
por nuestros antepasados con los inuit (esquimales) en contraste con las buenas relaciones con los mi’kmaq.Parece probado que la desconfianza y el enfrentamiento eran la norma
general en cuanto a los inuit. De hecho, las crónicas de los jesuitas franceses achacan el origen de ese resentimiento general contra todos los europeos en el rapto de algunas mujeres
inuit llevado a cabo por marinos vascos. Pero tampoco puede
decirse que la relación con otros grupos fuera siempre idílica.
De hecho el padre Biard advierte en 1611 que unos mi’kmaq
presumían de su audacia y valor resaltando que su banda se
había atrevido a matar vascos y malouines (marinos normandos de St. Malo). Asimismo, hay testimonios en las “Relaciones Jesuitas”que señalan que en las primeras décadas de contacto hubo un capitán vasco que se negó a acercarse a los nativos,escupiendo en tierra,y diciéndoles que se alejaran a causa de su olor, lo que provocó una reacción negativa de éstos.
Desde luego, el uso común de grasa sobre la piel para alejar a
los mosquitos, abundantes en la zona, no proporcionaría un
agradable aroma, pero nuestro marino, tras largas semanas
de travesía y duro trabajo, seguro que tampoco olía a rosas.
Unidos por una jerga comercial
Lo que está meridianamente demostrado es que los mi’kmaq
distinguían a los vascos, a quienes llamaban “bascuaq”, de
los franceses o los españoles y otras naciones. Diversos testigos, y de manera especial Lescarbot, señalan cómo se había
extendido en la zona del Golfo de San Lorenzo,Terranova y
Acadia un pidgin comercial que estaba basado en la mezcla
ACTUALIDAD
nº75. alea 2006
BALE EHIZTARIEN ATZETIK
Miembros de la tripulación de Apaizac Obeto con un grupo de la comunidad mi’kmaq.
entre el mi’kmawi’simk (el idioma de los mi’kmaq) y el euskera (y más que seguramente también el innu, lengua algonkina
similar). Evidentemente se trataba de una jerga comercial limitada de la que conocemos sólo algunos vocablos,tales como
“ania” para decir hermano,“kessona” para hombre,“makia”
para bastón u “origna” para alce o “pilotoy”, pilotua, aplicada a los hombres-medicina mi’kmaq.
Se ha llegado a decir incluso que el término “souriquois”
con que eran conocidos los mi’kmaq por los franceses sería
de origen vasco. Teóricamente provendría de “zurikoa”.
Personalmente tengo serias dudas de que fuera así, ya que
dicho término se aplicaba exclusivamente a las bandas mi’kmaq del sur (actual Maine y centro y sur de Nueva Escocia),
zona que no era la más visitada por los marinos vascos que
solían faenar más al norte. Por otra parte, la terminación
“quois” es común a los nombres dados por los franceses a
otros grupos indígenas alejados de la zona de contacto vasca. Además, curiosamente el pluralizador vasco “ak” coincide con el de los idiomas algonquinos orientales “aq” (de
ahí mi’kmaq frente al singular mi’kmaw), por lo que lo lógico habría sido decir souriquoiaq.
Para que esto sucediera, el contacto debió ser intenso y prolongado, en mayor medida que con otros pueblos. El deseo de
colaborar con los mi’kmaq llevó a no pocas tripulaciones a dejar alguno de sus miembros durante el invierno entre los indígenas,normalmente elegidos entre los “txos”,los más jóvenes
de las tripulaciones, de manera que aprendieran el idioma. Alguno de ellos tuvo un final trágico, como el que reseña LeJeune en 1635 en la zona de Gaspé cuando fue asesinado y devorado por los indígenas durante el cruel y terrible invierno que
hizo que los casos de canibalismo no fueran una excepción.
La colaboración entre vascos y mi’kmaq fue más allá del mero comercio. De hecho, hay datos reveladores de que los nativos trabajaron codo con codo en la pesquería del bacalao y la
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GAURKO GAIAK
ballena con nuestros antepasados. Así, López de Isasti señalaba en 1626 que en el Estrecho de Belle Isle los montagnais
podían hablar un poco de euskera y se asociaban con los vascos ayudándoles a preparar el pescado en tierra.Y recientes
investigaciones apuntan a que en el mapa mundi de Desceliers
de 1546 está representada una txalupa vasca en la que aparece también un indígena.Por cierto,en dicha representación
aparecen los marinos vascos con sus característicos gorros
puntiagudos. Curiosamente hoy en día (en absoluto era así en
el siglo XVI), la vestimenta “tradicional” de las mujeres
mi’kmaq se caracteriza precisamente por un gorro de colores
de lana con aproximadamente esa misma forma puntiaguda.
Una relación de más de un siglo debió dar matrimonios mixtos.Un dato no muy conocido es que entre los mi’kmaq el apellido “Basque” es bastante común, sobre todo en el norte de
New Brunswick y en Listuguj (Restigouche) donde se encuentran las reservas más norteñas.
También los mi’kmaq viajaron a Euskadi en aquellos años de
contacto frecuente.Nos consta por ejemplo que un “sagamore” (lider) llamado Cacagous había visitado Baiona donde
fue bautizado, según relata Lescarbot.
Y el recuerdo de haber tenido un pasado compartido también
se mantiene entre algunos mi’kmaq. De hecho no hemos sido
nosotros los primeros en aproximarnos a través de la expedición “Apaizac obeto”. En 1996 los mi’kmaq del distrito Gespegewagi (Gespegeoag) en Gaspé enviaron una carta de representación ante las instituciones vascas solicitando un establecimiento formal de relaciones. Se trata del grupo
mi’kmaw que más contacto tuvo con los vascos y cuyo dialecto,por cierto,es el que más diferencias presenta frente al idioma de otros grupos. Desgraciadamente, aquella intentona no
fructificó. Esperemos que estos pequeños pasos dados por
unos y por otros permitan en el futuro un mejor conocimiento
entre nuestros pueblos que un día se consideraron “aniaq”.
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