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el colera cerca de golden square

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el colera cerca de golden square
C. ESTUDIOS DE EPIDEMIAS
EL COLERA CERCA DE GOLDEN SQUARE
John Snow
El brote más terrible de cólera ocurrido en este
reino, probablemente sea el que sucedió en la calle
Broad (Golden Square) y las contiguas a esta, hace
pocas semanas. A 250 yardas del lugar donde la calle
Cambridge se une con la calle Broad, sucedieron 500
casos fatales de cólera en el lapso de 10 días. Esta
mortalidad tan elevada en un área tan pequeña nunca
había ocurrido en el país, ni aún en tiempo de la peste;
su aparición fue rapidísima y gran número de casos
terminaron con la muerte en cuestión de horas. La
mortalidad con toda seguridad hubiese sido más
grande si la población no huye del lugar, los primero
en escapar fueron los que vivían en posadas, después
fueron los de las demás casas; abandonaron sus
muebles y enseres que trasladaron después de
encontrar un lugar donde colocarlos. Muchas casas
fueron cerradas al morir sus propietarios y también
gran número de comerciantes mandaron fuera a sus
familiares; así, en menos de seis días después de
iniciado el brote, las calles más atacadas estaban
desiertas, con tan solo una cuarta parte de sus
habitantes.
Hubo unos pocos casos de cólera en los últimos
días de agosto entre los vecinos de la calle Broad (en
Golden Square); el brote que se inició la noche entre
el 31 de agosto y el 1ero de septiembre fue, lo mismo
que en otros ejemplos semejantes, solo un violento
aumento de la enfermedad. Tan pronto me enteré de la
existencia y propagación del agua en el pozo de
bomba más frecuentado de la calle Broad, que está
situado cerca de la unión con la calle Cambridge; pero
al examinar el agua en la tarde del 3 de septiembre,
encontré tan pequeñas impurezas de naturaleza
orgánica, que rechacé el llegar a una conclusión. Sin
embargo, investigaciones posteriores me demostraron
que no había otras circunstancias o agentes comunes,
que pudieran explicar el rápido incremento
circunscrito a una localidad y su no diseminación a o
otras, excepto el agua de la bomba antes mencionada.
Encontré también que la cantidad de impureza
orgánica del agua, en forma de partículas blancas,
______
Fuente: Extracto de estudios de Snow sobre el cólera. E. Gurney Clark y
Anna Gelman En: Taller de Introducción a la investigación
Epidemiológica. Vol. 2. Ejercicios del Colegio Médico de Nueva York.
Traducción y adaptación de Dionisio Aceves Sainos, Xochimilco,
México, Universidad Nacional Autónoma Metropolitana, 1981.
446
visibles a simple vista cuando se examinaba de
cerca, varió en los dos días siguientes; esto me
hizo suponer que al iniciarse el brote, el agua
estaba aún más impura. Me decidí a solicitar
permiso a la Oficina General de Registro, para
elaborar una lista de todos los muertos por cólera,
en los subdistritos de Golden Square: Calles
Berwich, Sta. Ana y Soho, durante la semana que
terminó el 2 de septiembre, la que me fue
proporcionada amablemente. En los tres
subdistritos se registraron durante esa semana 89
muertes; de estas, solo seis ocurrieron en los
cuatro primeros días de la semana y cuatro el
jueves 31 de agosto; las restantes 79, el viernes y
el sábado. Así, tuve que considerar que el brote se
había iniciado el jueves e investigué
cuidadosamente las 83 muertes ocurridas los tres
últimos días de la semana.
Examinando el área, encontré que casi todas
las muertes habían ocurrido en las casas cercanas
al pozo de la calle Broad, y que solo 10 muertes
habían sucedido en casa más cercanas a los pozos
de otras calles. En cinco de estos casos, los
familiares del fallecido me informaron que
siempre acarreaban el agua de pozo de la calle
Broad, ya que así lo preferían, no obstante tener
otros pozos más cercanos a sus domicilios. Otros
tres de estos casos fueron niños que asistían a una
escuela cercana al pozo mencionado, en dos de
ellos se confirmó que tomaron de esta agua y los
padres del tercero pensaron que su hijo también la
tomó. Las otras dos muertes ocurridas en el
distrito lejano del pozo mencionado, representan
la mortalidad por cólera ocurrida antes de que el
brote se iniciara.
Al revisar las muertes ocurridas en los
alrededores del pozo Broad, me informaron que
61 de los que murieron tomaban agua del referido
pozo, ya de una manera constante, u
ocasionalmente. En seis casos no pude recoger
ninguna información al respecto, ya que las
personas conectadas con los fallecidos habían
partido hacia otros lugares; y en otros seis casos
me informé que las personas muertes no tomaron
agua de ese pozo antes de enfermar.
La investigación demostró que no hubo
aumento u otros brotes de cólera en esta parte de
Snow
Londres, excepto en las personas que tenían el
hábito de tomar el agua del pozo mencionado.
En la tarde del jueves 7 de septiembre me
entrevisté con el Consejo de Guardias de la Feligresía
de San Jaime, y les expuse y expliqué las
circunstancias. Como resultado de lo que les dije, el
manubrio de la bomba del pozo fue clausurado al día
siguiente.
Hay algunos casos hechos que pueden tomarse en
cuenta para un pequeño número de los casos
relatados, pues aun cuando se cree que no tomaron el
agua de pozo de la calle Broad, pudieron haberlo
hecho de muchas maneras sin que sus parientes o
amigos se dieran cuenta, ya que el agua se usó para
mezclarla con otras sustancias en todos los
establecimientos públicos de los alrededores, como
restaurantes y cafeterías.
La encargada de una cafetería del barrio, frecuentada
por mecánicos, me informó (el 6 de septiembre) que el
agua del pozo fue servida durante la cena, ya que ella
misma tuvo el cuidado de hacerlo para nueve de sus
clientes que murieron. El agua del pozo también se
vendió en varias tiendas pequeñas mezclada con una
cucharada de polvo efervescente, con el nombre de
“Sherbet”; pudo haberse distribuido también de varias
otras maneras que yo ignoro. El pozo fue frecuentado
mucho más que de costumbre, y aún mas que
cualquier [pozo] de los otros barrios populosos de
Londres.
Algunos hechos apoyan lo expuesto sobre este
brote de cólera y deben ser mencionados. Una fábrica
en la calle Polonia se encuentra rodeada en más de sus
tres cuartas partes pos casas donde ocurrieron las
defunciones por cólera, pero a pesar de tener 535
operarios, solo cinco murieron de cólera; otras
muertes ocurrieron en personas admitidas después de
haber sido atacadas. La fábrica tiene un pozo en sus
propios terrenos, además del abastecimiento que les
proporciona la Gran Unión de Abastecimientos de
Agua; los operarios nunca mandan por agua al pozo
Broad. Si la mortalidad en la fábrica hubiese sido
igual a la de las calles inmediatas en su periferia, los
trabajadores muertos hubieran sido más de 100.
Hay una fábrica de cerveza en la calle Broad cerca
del pozo , ninguno de cuyos trabajadores murió de
cólera; al enterarme de esto acudí al señor Huggins,
propietario de la fábrica , quien me informo tener
cerca de 70 hombres trabajando en la cervecería, de
los cuales ninguno sufrió de cólera cuando menos en
forma severa, y solamente dos se sintieron levemente
indispuestos cuando el padecimiento prevalecía. Los
hombres eran dotados de una cantidad de licor de
malta y el señor Huggins cree que no tomaban agua
447
para nada y que tampoco usaban la proveniente
del pozo de esa calle. Hay un pozo profundo en la
cervecería, que además consume agua del Río
Nuevo.
En una fábrica de fulminantes en el número 37
de la calle Broad, donde trabajan cerca de 200
empleados, existen dos toneles en los terrenos de
la fábrica que siempre se surten con agua del pozo
de esa calle y la toman los que quieran; 18
trabajadores que la tomaban murieron de cólera en
sus propias casas, 16 hombres y dos mujeres.
El doctor Fraser fue el primero en llamar mi
atención sobre los hechos siguientes, que son
quizás los más significativos en probar relación
entre el pozo de la calle Broad y el brote de
cólera. En la “Lista Semanal de Nacimientos y
Defunciones” de septiembre 9, hay registradas
una defunción ocurrida en el Distrito de
Hamptead: en West End, el 2 de septiembre, la
viuda de un trabajador [fabricante] de
fulminantes, de 59 años, sufrió diarrea dos horas y
cólera epidémico 16 horas.
Un hijo de la señora, me informó que ella
estuvo ausente del vecindario de la calle Broad
por muchos meses, pero que le gustaba el agua del
pozo de esa calle, la cual recibía en una botella
grande que diariamente le llevaban en una carreta.
Recibió agua de pozo el jueves 31 de agosto, la
bebió por la tarde, el cólera la atacó la tarde del
viernes y murió el sábado; estos datos se sacaron
del registro de su muerte. Una sobrina que estaba
de visita en casa de la señora, también tomó de
esa agua; después regresó a su casa que estaba
situada en la parte alta y libre del cólera en
Islington; fua atacada de cólera y también murió.
En ese tiempo no había cólera en el West End ni
en el distrito donde murió la sobrina. Junto con
ellas, solo una criada tomó de esta agua en West
End (Hampstead) y no sufrió molestias o cuando
menos no severamente. Hubo muchas personas
que bebieron agua del pozo de la calle Broad en el
tiempo que ocurrió el brote y que no fueron
atacadas de cólera, pero este hecho no disminuye
la evidencia de la participación del agua, por las
razones ya expuestas ampliamente en otra parte de
este trabajo.
El distrito en que ocurrió el brote de cólera
cuenta con casas y calles de diferente calidad; la
calle Polonia y la Great Pulteney cuentan con gran
número de casas privadas ocupadas por una
familia, en tanto que la calle Husband y la Peter
están ocupadas en su mayoría por irlandeses
pobres. Las calles restantes son intermedias en
Snow
cuanto a respetabilidad. La mortalidad fue igual en
todas las clases y proporcional al número de quienes
las integraban.
En el Cuadro 1 se muestra la cronología de este
terrible brote de cólera.
Es casi seguro que solo algunos de los 56 casos
que aparecen en el cuadro el 31 de agosto, se iniciaron
en las últimas horas de la tarde. La aparición del brote
fue extremadamente rápida (según me informó un
médico que vive en el centro del distrito atacado), y
comenzó en la noche entre el 31 de agosto y el 1ero de
septiembre. Solo unos cuantos de quienes enfermaron
durante los tres primeros días presentaron
antecedentes de diarrea, y los médicos que los
atendieron me informaron que muy pocos se
recuperaron.
El 1ero de septiembre, inmediatamente después de
iniciado el brote, fue el día en que hubo mayor
número de casos (143); un día después, bajaron a 116
y al siguiente a 54. Estudiando el cuadro 1 vemos que
el número de casos continuó disminuyendo día tras
día. El 8 de septiembre, día en que se canceló el
manubrio de la bomba, se presentaron 12 casos; el día
9, 11; el 10, cinco; el 11, cinco; el 12 solo uno y
después de esto, nunca se presentaron más de cuatro
casos el mismo día. A medida que la epidemia
declinaba, las muertes diarias iban siendo más
numerosas que los nuevos casos, y ocurrían en las
personas que habían padecido fiebre por varios días.
No hay duda de que la mortalidad disminuyó como
ya dije antes, al huir la población tan pronto apareció
el brote, no obstante, los ataques disminuyeron en tan
gran medida, antes de que se dejara de usar agua, que
era imposible determinar si el pozo seguía
conteniendo el veneno del cólera en estado activo, o
bien, si por alguna causa se había librado de él. El
pozo fue abierto e inspeccionado por el señor Farell,
quien me informó que no encontraron agujeros o
grietas en las paredes del mismo, por las que algunas
impurezas hubiesen podido penetrar, así pues, por las
condiciones físicas encontradas no se puede
determinar cómo se contaminó el agua. Entiendo que
el pozo tiene una profundidad de 28 a 30 pies, y que
atraviesa por una capa de grava en su superficie y
otras de arcilla en el fondo. El drenaje corre a unas
cuantas yardas del pozo y a 22 pies de profundidad. El
agua del pozo, como ya dije antes, contenía impurezas
orgánicas en forma de partículas blancas visibles
fácilmente cuando se inspeccionaba el agua de cerca.
El doctor Hassall, quien era muy competente para
examinar muestras del agua al microscopio, me comunicó que dichas partículas no tenían estructura
orgánica y que pensaba provenían de la descomposi-
448
Cuadro 1.
Fecha
Agosto
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
Septiembre
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
Fecha
desconocida
Total
Número de casos
fatales
Muertes
1
1
1
0
1
1
0
1
1
1
1
8
56
1
0
2
0
0
2
0
0
1
0
1
2
3
143
116
54
46
36
20
28
12
11
5
5
1
3
0
1
4
2
3
0
0
2
1
1
1
1
1
1
0
0
0
70
127
76
71
45
37
32
30
24
18
15
6
13
6
8
6
5
2
3
0
0
2
3
0
0
2
0
2
1
0
45
0
616
616
ción de otra sustancia. Encontró en el agua un
gran número de animalillos ovales muy pequeños
a los que no dio importancia, excepto para probar
que el agua contenía materia orgánica en la que
vivían. El agua también contenía gran cantidad de
Snow
cloruros que indicaban sin duda la impureza de los
manantiales que surtían el pozo. El señor Eley, quien
hacía fulminantes en el número 37 de la calle Broad,
me informó que desde hacia dos días había notado que
el agua olía y sabia mal. Esto como ya dije antes, es
característico del agua contaminada por el
alcantarillado. Otra persona observó durante meses
que se formaba una película sobre la superficie del
agua cuando se le mantenía inerte algunas horas.
Investigué con varias personas si habían notado
algún cambio en el agua, relacionado con la aparición
de la epidemia, su contestación fue negativa.
Posteriormente encontré sobre este punto, una
información importante proporcionada por el señor
Gould, eminente ornitólogo, que vivía cerca del pozo
Broad y habitualmente tomaba de su agua. Estaba
afuera del pueblo cuando se inició la epidemia,
regresó a casa el sábado por la mañana (2 de
septiembre) e inmediatamente mandó por agua,
sorprendiéndose al encontrar que olía mal a pesar que
era transparente y recién sacada del pozo. Optó por no
beberla. Su asistente el señor Prince que acarreó el
agua, también notó que olía mal. Una criada del señor
Gould que tomaba agua del pozo todos los días, bebió
una cantidad el 31 de agosto, enfermó de cólera en las
primeras horas del 1ero de septiembre y terminó
recuperándose.
No puedo asegurar si las impurezas del agua
provenían del alcantarillado o del drenaje que había en
el barrio. Fui informado por un eminente ingeniero
que mientras una coladera en terreno arcilloso
449
requiere ser vaciada para limpieza cada seis u
ocho meses, un albañil en arena grava puede
permanecer sin vaciarse hasta veinte años, ya que
las materias solubles se filtran hacia el terreno que
lo rodea. Como ya habían ocurrido algunas
muertes por cólera no muy lejos del pozo antes
que apareciera el brote, es posible que las
evacuaciones de estos enfermos contaminaran el
agua y contribuyeran así con los hechos ya
mencionados, a la aparición de la epidemia. Algo
muy importante con respecto al agua de este pozo,
fue que casi todos quienes bebían creían estaba
pura, ya que en efecto contenía menos impurezas
aparentes que las aguas de otros pozos de la
misma feligresía, que no participaron en la
propagación de la enfermedad. A raíz de esta
epidemia debemos concluir que la cantidad de
materia mórbida necesaria para producir el cólera
es inconcebiblemente pequeña y que los pozos de
bombeo superficiales de una localidad no pueden
se desechados como sospechosos en un brote,
cualquiera que sea la calidad que se reconozca a
su agua.
Lo más probable es que el agua del Pozo
Broad se contaminó con las evacuaciones de
enfermos de cólera y produjo así la terrible
epidemia en la feligresía de San Jaime; no hay
otra circunstancia que explique más ampliamente
lo sucedido, aun cuando puedan adoptarse varias
hipótesis sobre la naturaleza y causas de la
enfermedad.
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