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Si tú me dices gen… lo digo casi todo - Revista Nefrologia

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Si tú me dices gen… lo digo casi todo - Revista Nefrologia
NEFROLOGÍA. Vol. XXI. Número 5. 2001
Si tú me dices gen… lo digo casi todo
J. F. Navarro* y J. Villar**
*Servicio de Nefrología y Unidad de Investigación. Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Santa Cruz de Tenerife.
**Director, Unidad de Investigación. Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Santa Cruz de Tenerife.
La medicina del nuevo milenio se ha iniciado con
la secuenciación completa del genoma humano 1, 2.
Los 3.000 millones de pares de nucleótidos agrupados en los cerca de 38.000 genes de la molécula de
ADN humano van a ser los pilares de una nueva visión de la medicina: la medicina molecular. El desarrollo de métodos para el análisis de la estructura
y función de los genes (conocidos como tecnología
del ADN recombinante) ha creado unas oportunidades sin precedente para mejorar el diagnóstico, la
prevención y el tratamiento de las enfermedades. Y
es que muchas de las enfermedades y alteraciones
fisiopatológicas que afligen al ser humano, sean o
no hereditarias, tienen una base genética. La genética clásica o mendeliana indica que el genotipo
dicta el fenotipo. Sin embargo, cada vez está más
claro que la mayoría de las patologías son el resultado de una interacción compleja entre el genotipo,
el medio en que vivimos y la naturaleza del proceso que inicia el daño celular, tisular, orgánico o sistémico. Los mecanismos celulares involucrados en
la inflamación, daño tisular o reparación son controlados a nivel molecular y no pueden ser entendidos completamente sin considerar las funciones de
los genes relevantes y sus productos.
Probar que existe una predisposición o susceptibilidad individual a padecer enfermedades ha resultado ser algo muy difícil, y precisa del estudio
de poblaciones homogéneas en las que pueda probarse el papel de un determinado producto génico. El principio que subyace en la susceptibilidad
es la diferencia interindividual, que confiere sensibilidad o resistencia una determinada enfermedad.
Los marcadores de susceptibilidad pueden incluir características genéticas, enfermedades preexistentes,
diferencias en el metabolismo, variaciones en los niveles de inmunoglobulinas, o la capacidad de un órgano para recuperarse de una agresión. En 1988, SøCorrespondencia: Dr. Jesús Villar
Unidad de Investigación
Hospital N. S. de Candelaria
Carretera del Rosario, s/n.
38010 Santa Cruz de Tenerife
E-mail: [email protected]
rensen y cols. 3 publicaron un trabajo que analizaba
por primera vez las influencias genéticas sobre la
muerte prematura en un millar de familias danesas
que incluían niños que habían sido entregados en
edades muy tempranas a padres adoptivos no relacionados con ellos. Los resultados de este estudio
sugerían que la muerte prematura en adultos tiene
una base genética muy fuerte: la muerte prematura
de un padre biológico antes de los 50 años de edad
se asociaba con un riesgo relativo de muerte en sus
hijos, que habían sido adoptados por otras familias,
de casi seis veces superior para enfermedades infecciosas y cerca de cinco veces para enfermedades
cardiovasculares. Así, el aumento de la mortalidad
en los adoptados con padres biológicos que murieron por infecciones puede interpretarse como una
prueba de los efectos que tienen las variaciones genéticamente determinadas sobre el sistema inmunitario.
EL RIÑÓN Y LA NEFROLOGÍA MOLECULAR:
SI TÚ ME DICES GEN...
Existen datos que prueban que la bien conocida diversidad de las manifestaciones clínicas, el pronóstico y el riesgo de cronicidad entre los pacientes afectos de una misma enfermedad está sujeta a control
genético polimórfico 4. Los polimorfismos son formas
variantes de genes que ocurren en al menos un 1%
de la población. Son responsables de las diferencias
inmunológicas entre individuos a la vez que pueden
influir en la estructura o función de los genes o sus
productos. Dado que es relativamente fácil conocer
la secuencia de nucleótidos de un segmento de ADN,
además de que es posible determinar si un sujeto
tiene una o dos copias o la pérdida de un gen, también puede conocerse dónde están situadas las formas variantes de ese gen. Si se identificaran cientos
de miles de polimorfismos de un simple nucleótido a
lo largo del genoma, sería posible realizar estudios de
asociación para identificar las regiones con genes susceptibles de enfermedades. Así sabemos que hay individuos «normales» que son más susceptibles que
otros a padecer una determinada enfermedad. Esta431
J. F. NAVARRO y J. VILLAR
mos pues ante respuestas individuales en condiciones
idénticas. Sabemos que el gen que codifica para la
enzima convertidora de la angiotensina (ECA) juega
un papel importante en la patogénesis de la hipertensión arterial y de las enfermedades cardiovasculares. El polimorfismo basado en la presencia (I) o ausencia (D) de un segmento de 287 pares de bases en
un intrón del gen de ECA produce tres genotipos diferentes: DD, II y DI. Pues bien, el genotipo DD se
asocia con un aumento de las concentraciones celulares y circulantes de ECA y con un mayor riesgo de
padecer enfermedades cardiovasculares 5.
Uno de los aspectos más interesantes de la Nefrología es conocer los mecanismos que determinan la
cronicidad de la enfermedad renal y la progresión
hacia la enfermedad terminal. Hoy sabemos que un
control inadecuado de la glucosa o de la presión arterial no son suficientes para explicar el inicio de la
enfermedad renal. Existen datos que sugieren que un
paciente desarrolla una nefropatía, sea o no diabética, después de que un suceso o agresión desencadena el «despertar» de una serie de genes que modifican la respuesta renal a la lesión 6. Por ejemplo, en
la diabetes tipo 1, una mutación específica en el gen
del TGF-ß1 se ha asociado con el desarrollo de nefropatía 7. Además, estudios poblacionales y familiares
en busca de genes candidatos de susceptibilidad de
desarrollar enfermedad renal crónica y/o terminal han
demostrado que la disminución de la velocidad de
filtración glomerular tiene un componente genético 6.
FARMACOGENÉTICA, VELCRO MOLECULAR
Y MEDICINA PERSONALIZADA
El nuevo reto intelectual del nefrólogo clínico o
investigador es integrar la fisiología, la clínica y la
biología molecular para comprender mejor la función de los tejidos, de los órganos y del organismo
en su conjunto. Muchas enfermedades van a ser vistas en este siglo no como disfunción de uno o más
órganos, sino como disfunción de uno o más genes.
Con ayuda de la informática, la secuenciación del
ADN permitirá comparar e interpretar la información
genética entre diferentes sujetos sanos o enfermos.
El uso de esta información para diseñar fármacos específicos para cada tipo de pacientes es otra gran
promesa para el futuro. Si supiéramos qué genes se
activan ante un proceso patológico y qué pacientes
van a desarrollar enfermedad renal, idealmente podríamos elegir el mejor tratamiento. Conociendo los
genes responsables de susceptibilidad podremos evitar los fármacos o medicamentos que no funcionan.
La farmacogenética, dedicada al estudio de la influencia de la variabilidad genética en la respuesta a
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los medicamentos, y la genómica funcional, orientada al entendimiento de las bases genéticas y moleculares de las enfermedades como medio para identificar nuevas dianas terapéuticas y desarrollar nuevos
fármacos, son dos disciplinas que generarán unas expectativas sin precedentes en la medicina de este
siglo. Si toda la farmacología actual se basa tan solo
en unas 400 dianas terapéuticas, los 38.000 genes de
nuestro genoma serán esenciales para interpretar la
heterogeneidad en la respuesta farmacológica. Las
150 enfermedades más importantes están reguladas
por tan solo un millar de genes. Con la incorporación
de los chips de ADN en los laboratorios clínicos seremos capaces de medir la expresión de miles de diferentes ARNm en un simple paso de hibridación y
detectar variaciones en los genes responsables de la
respuesta de cada paciente a un mismo fármaco. Las
moléculas de ADN en un chip actuarían como cintas de Velcro molecular que adhiere genes específicos
—segmentos cortos de ADN— permitiendo detectar sus
anomalías. En el futuro, un examen físico de rutina
podrá incluir un análisis del ADN de una muestra sanguínea o de tejido para conocer las interacciones genéticas entre las moléculas. Dicho de otra manera,
llegaremos a ser capaces de recomendar y emplear el
medicamento más idóneo en cada individuo.
ADN es inevitablemente parte de nuestro destino.
Pero para que esto ocurra, los nefrólogos deberán
adquirir una formación básica en biología molecular durante el período que dura su entrenamiento
como especialista, no solamente para acortar el
puente que existe entre la práctica clínica y la investigación básica, sino para convertir los avances
de biología molecular en aplicaciones clínicas.
BIBLIOGRAFÍA
1. Lander ES, Linton LM, Birren B y cols.: Initial sequencing and
analysis of the human genome. Nature 409: 860-921, 2001.
2. Venter JC, Adams MD, Myers EW y cols.: The sequence of
the human genome. Science 291: 1304-1351, 2001.
3. Sørensen TIA, Nielsen GG, Andersen PK, Teasdale TW: Genetic and environmental influences on premature death in
adult adoptees. N EngI J Med 318: 727-732, 1988.
4. Winkelstein JA, Childs B: Why do some individuals have
more infections than others? JAMA 285: 1348-1349, 2001.
5. Kanazawa H, Okamoto T, Hirata K, Yoshikawa J: Deletion
polymorphisms in the angiotensin converting enzyme gene
are associated with pulmonary hypertension evoked by exercise challenge in patients with chronic obstructive pulmonary
disease. Am J Respir Crit Care Med 162: 1235-1238, 2000.
6. Schelling JR, Zarif L, Sehgal A, lyengar S, Sedor JR: Genetic
susceptibility to end-stage renal disease. Curr Opin Nephrol
Hypertens 8: 465-472, 1999.
7. Pociot F, Hansen PM, Karlsen AE y cols.: TGF-beta1 gene
mutations in insulin-dependent diabetes mellitus and diabetic nephropathy. J Am Soc Nephrol 9: 2302-2307, 1998.
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