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Comentario al Evangelio de P. Ricardo Pérez M

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Comentario al Evangelio de P. Ricardo Pérez M
XXXIV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO – 22 de noviembre 2015
TÚ DICES QUE SOY REY - Comentario al Evangelio de P. Ricardo Pérez Márquez OSM
Jn 18, 33b-37
Entonces Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de
los judíos? Jesús respondió: ¿Esto lo dices por tu cuenta, o porque otros te lo han dicho de mí? Pilato respondió: ¿Acaso soy yo judío? Tu nación y los principales sacerdotes te entregaron a mí. ¿Qué has hecho?
Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas
ahora mi reino no es de aquí. Pilato entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.
El domingo en el que celebramos la fiesta de Cristo Rey, el evangelio de Juan nos aclara en que
consiste esa realeza de Jesús. Lo encontramos en el episodio en el que Pilatos procesa a Jesús.
Está ya cerca su condena a muerte. En ese episodio, dice el evangelista Juan. "Entró de nuevo
Pilatos en la residencia, llamó a Jesús y le dijo: -¿Tu eres el rey de los judíos?" Esta es la
acusación con la que han entregado a Jesús los jefes religiosos. Ser rey de los judíos, era una
acusación muy seria, pues se identificaba con la figura del Mesías liberador, aquel que tenía
que dar al pueblo de Israel la libertad perdida con el dominio romano, por lo cual, la acusación
que han hecho contra Jesús los jefes del pueblo, es que este hombre es un peligroso
revolucionario, rebelde instigador que quiere poner al pueblo en contra de Roma. Por eso,
Pilatos le pregunta acerca de la acusación que Jesús es el rey de los Judíos.
Lo han presentado ante Pilatos, para que de esa manera, el gobernador romano intervenga y
pueda condenarlo a muerte como si fuera un peligroso revolucionario. “Contestó Jesús: -¿Dices
tu eso como cosa tuya o te lo han dicho otros de mí?. Replicó Pilatos: -¿Acaso soy yo judío?. Tu
propia nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Que has hecho?." Jesús
responde a Pilatos, no afirmando si es o no rey, sino, si es él quien se ha hecho esa pregunta a
sí mismo, o si otros le han sugerido que le pregunte sobre el tema. Juan nos presenta cómo
Jesús está tomando el control de la situación; de ser el reo imputado, a mostrar quien
realmente juzga. Es el rey verdadero, no porque tiene un poder en sus manos para poder
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imponerse sobre los demás, sino todo lo contrario, porque Jesús, el hombre plenamente libre,
demuestra ante este gobernador romano que representa al poder de Roma, la verdadera
libertad, la autoridad para poder controlar la situación. La pregunta es realizada por Jesús,
porque son los cabecillas del pueblo quienes han dicho a Pilatos que Jesús es peligroso por el
mesianismo político, un rebelde instigador del pueblo contrario a Roma.
Pilatos responde con un gran desprecio pues no se encontraba bien en aquella tierra: "¿Soy
acaso yo judío?. Detestaba a aquella población, y culpa tanto a los sumos sacerdotes como a su
propia nación. Aquí tenemos la confirmación de lo que ha sido anunciado en el prólogo de
Juan, cuando el evangelista hablando de Jesús, el dios encarnado, la palabra hecha carne, dirá
que vino entre los suyos, pero los suyos no lo acogieron. El pueblo prefiere dejarse llevar por la
doctrina y la manipulación de los jefes religiosos, rechazando a Jesús porque no ven en el al
Mesías que tenía que dar la gloria al pueblo de Israel.
"Contestó Jesús: -La realeza mía no pertenece a este mundo, al orden este. Si mi realeza
perteneciera al orden este, mis propios guardias habrían luchado para impedir que me
entregaran a las autoridades judías. Así que mi realeza no es de aquí". Jesús quiere poner
enseguida las cosas claras. El no es un rey según el modo de pensar de aquel tiempo; de hecho
Pilatos se ha tenido que quedar muy sorprendido, cuando, viendo a este hombre indefenso
delante de él, todo se podía imaginar menos que fuera un rey, un caudillo o un peligroso
revolucionario. Por eso Jesús aclara ante Pilatos que su realeza no es de este orden. No se
puede confundir con la idea del poder de la realeza que consiste en dominar y ponerse por
encima de los demás, en revestirse con atributos que distingan a estos personajes del resto de
la gente. La realeza en Jesús no se encuentra fuera del mundo, aunque no se identifique con la
manera de pensar de entender esa realeza, afirma que forma parte de esa realidad para
transformarla. No es una realeza espiritual y fuera de la realidad sino una realeza que se quiere
dar a conocer de una manera distinta, no mediante el poder, sino el servicio. Por esto Jesús no
se identifica con la imagen con la cual Pilatos lo está acusando Su realeza no es de aquí, pero su
manera de reinar mediante el servicio, será el inicio de una etapa nueva que permita la
construcción de la sociedad del reino.
"Le preguntó entonces Pilatos: - ¿Luego, tu eres rey?. Contestó Jesús: -Tu lo estás diciendo: yo
soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: Para dar testimonio en favor de
la verdad. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz." Ante la pregunta de Pilatos "¿tu
eres rey?, Jesús no ha contestado afirmando, sino diciéndole a Pilatos: eres tú el que lo estás
diciendo; eres tú el que tienes una idea de realeza como te han enseñado, pero que no se
puede identificar con lo que yo propongo.
Jesús en cambio aclara y expresa el porqué de su presencia y el motivo de haber nacido y
venido al mundo, dice Jesús "para dar testimonio en favor de la verdad". La verdad, en el
evangelio de Juan es todo lo que se identifica con la vida, que se manifiesta con el amor. No es
una doctrina que se posea o se controle, sino que la verdad es una manera de presentarse en
el mundo y comunicar vida y ocuparse en el bien de los demás y orientar la propia existencia
hacia el bien de los demás. Esta es la verdad que caracteriza la realeza de Jesús: un vivir
siempre interesado para que las personas puedan alcanzar la plenitud humana. Por eso acaba
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el episodio diciendo: todo el que pertenece a la verdad y orienta su vida hacia el bien de los
hombres y está interesado por defender la dignidad de los seres humanos, antes o después van
a escuchar la voz de Jesús.
El evangelista no nos dice que el que escucha la voz de Jesús puede pertenecer a la verdad, si
no es al contrario, el que orienta la vida y se identifica con esta manera de relacionarse con los
demás, buscando siempre el bien de los otros, esa persona escucha la voz de Jesús y forma
parte de su grupo, de su entorno, de esa nueva realidad que significa una sociedad en donde
no hay reyes ni súbditos, en el sentido de poderes que mandan y gente que se somete, sino
una realidad en donde todos sean hermanos y donde el Padre del Cielo sea la fuente de vida
para cada uno de los componentes de esa sociedad.
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