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informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas
INFORME MUNDIAL SOBRE LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
INFORME MUNDIAL SOBRE
LA VIOLENCIA CONTRA
LOS NIÑOS Y NIÑAS
Paulo Sérgio Pinheiro
Paulo Sérgio Pinheiro
Experto Independiente para el Estudio del Secretario General de
las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños
UNICEF/HQ 05-1826. Giacomo Pirozzi.
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
2
Ucrania, 2005. Artem, 14 años, está sentado en un muro fuera de “Way Home”, un refugio en la ciudad portuaria de Odesa,
capital de la región de Odesa en el sur del país. Artem llegó al refugio hace tres meses, después de dos años de vivir en la calle.
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ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
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1
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
Introducción Generar un cambio real La prevención es la clave Un problema global Los entornos en los que se produce la violencia Las dimensiones ocultas de la violencia contra los niños
y niñas
La naturaleza y el alcance del problema
Factores de riesgo y factores de protección El impacto devastador de la violencia Principios y recomendaciones Recomendaciones generales Implementación y seguimiento En el ámbito nacional y regional
En el ámbito internacional Referencias ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
2
Nelson Mandela, Premio Nobel de la Paz
INTRODUCCIÓN
La variedad y el alcance de todas las formas de violencia
contra los niños y niñas apenas ahora se están haciendo
visibles, así como la evidencia del daño que hacen. Este
libro documenta los resultados y recomendaciones del
proceso del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños.
Este es el primer estudio mundial exhaustivo acerca de
todas las formas de violencia contra los niños y niñas.
Está basado en el modelo del Estudio sobre el Impacto
de los Conflictos Armados en los Niños, preparado por
Graça Machel y presentado a la Asamblea General en
1996 y sigue los lineamientos del Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud de la Organización Mundial
de la Salud publicado en 2002.1
También es el primer Estudio de las Naciones Unidas
(ONU) que ha involucrado de manera directa y permanente a los niños y niñas, subrayando y reflejando la condición de éstos como titulares de derechos, así como su
derecho a expresar su opinión en todos los asuntos que
les afecten y a que se le dé el peso debido.
El mensaje central del Estudio es que ninguna forma de
violencia contra los niños y niñas es justificable y que toda
la violencia es prevenible. Revela que en todas las regiones, en absoluta contradicción con las obligaciones de
los Estados con respecto a los derechos humanos y a las
necesidades de desarrollo de los niños y niñas, muchas
formas de violencia contra la infancia siguen siendo legales, autorizadas por el Estado y socialmente aprobadas. El Estudio pretende marcar un punto de inflexión
mundial definitivo: el fin de la justificación de la violencia contra los niños y niñas ya sea aceptada como “tradición” o disfrazada de “disciplina”.
No puede haber concesiones en el rechazo a la violencia
contra los niños y niñas. La singularidad de los niños –su
potencial humano, su fragilidad y vulnerabilidad iniciales, su dependencia de los adultos para su crecimiento y
desarrollo– crean un argumento incontrovertible a favor
de más y no menos, inversión en la prevención y protección contra la violencia.
En las décadas recientes algunas formas extremas de violencia contra los niños y niñas –incluyendo la explotación sexual y la trata, la Mutilación Genital Femenina
(MGF), las peores formas de trabajo infantil y el impacto de los conflictos armados– han provocado un clamor
internacional y han logrado una condena unánime, aunque no una solución rápida. Pero además de estas formas
extremas de violencia, muchos niños y niñas son expuestos cotidianamente a violencia física, sexual y psicológica
en sus hogares y escuelas, en los sistemas de protección y
justicia, en los lugares de trabajo y en sus comunidades.
Todo esto tiene consecuencias devastadoras para su salud
y bienestar, ahora y en el futuro.
GENERAR UN CAMBIO REAL
Diversos acontecimientos vinculados entre sí sugieren
que el proceso y los resultados del Estudio llegan en un
momento en que pueden generar un cambio real en la
vida de los niños y niñas.
Primero, el reconocimiento de las obligaciones de derechos humanos de eliminar la violencia contra los niños y
niñas se ha intensificado con la adopción y ratificación
casi universal de la Convención sobre los Derechos del Niño
(CDN). Ésta subraya la condición de los niños como
titulares de derechos. Sin embargo, como revela el Estudio, a pesar de la amplia aceptación de la CDN, los
niños y niñas de casi todos los Estados siguen esperando
3
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
“Los niños y niñas deben, por fin, jugar en la sabana abierta ya sin la tortura de las punzadas del hambre o
destrozados por la enfermedad o amenazados por el azote de la ignorancia, el contacto físico indebido
y el abuso y ya no obligados a cometer actos cuya gravedad supera las exigencias de su corta edad.”
“Los niños y niñas no son mini-seres humanos con mini-derechos humanos. Pero mientras los adultos continúen
considerándolos como tales, la violencia contra los niños y niñas persistirá.”
Maud de Boer-Buquicchio, Secretaria General Adjunta del Consejo de Europa, Estrasburgo, agosto de 2006
EL MANDATO Y ALCANCE DEL ESTUDIO
En 2001, por recomendación del Comité de los Derechos del Niño, la Asamblea General, en su Resolución 56/138, solicitó al Secretario General que realizara un estudio en profundidad de la cuestión de la
violencia contra los niños y niñas y presentara recomendaciones para su consideración por parte de los
Estados Miembros, con el fin de emprender las acciones apropiadas. En febrero de 2003 fui nombrado
por el Secretario General de Naciones Unidas para dirigir este Estudio.
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
4
El Estudio adopta la definición de niño comprendida en el Artículo 1 de la Convención sobre los Derechos
del Niño (CDN): “(...) todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley
que sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad.” La definición de violencia es la del Artículo 19
de la CDN: “(...) toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos
o explotación, incluido el abuso sexual, (....)”. También tiene en cuenta la definición del Informe Mundial
sobre la Violencia y la Salud de 2002: “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como
amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.”2
En mi calidad de Experto Independiente, presenté un informe a la Asamblea General de la ONU y se
espera que este libro complemente dicho informe. También han sido producidos materiales apropiados
para los niños. Este libro describe cinco entornos diferentes en los cuales tiene lugar la violencia contra
los niños: la familia, la escuela, las instituciones de detención y protección, los lugares donde los niños y
niñas trabajan y su comunidad. No trata el tema de los niños y niñas en los conflictos armados ya que éste
es el mandato del Representante Especial del Secretario General para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados, pero considera asuntos afines, tales como la violencia contra los niños y niñas refugiados
y otros niños desplazados.
El Estudio y su Secretariado en Ginebra fueron apoyados por tres organizaciones de Naciones Unidas: la
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), el
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)
y también fueron asesorados por una Junta Editorial multidisciplinaria de expertos.
Begum Sehba Pervez Musharraf, Primera Dama de Paquistán, 2005I
el pleno reconocimiento del respeto por su dignidad e
integridad física y la inversión adecuada en acciones para
prevenir toda forma de violencia contra ellos.
Segundo, los niños y niñas están hablando acerca de este
asunto y comenzando a ser oídos y tomados en serio. En
las nueve Consultas Regionales llevadas a cabo ellos han
aportado su testimonio con respecto a la violencia cotidiana que experimentan en sus hogares y familias y también
en las escuelas, otras instituciones y en los sistemas penales, en los lugares de trabajo y en sus comunidades. La violencia contra los niños y niñas existe en todos los Estados y
cruza las fronteras culturales, las diferencias de clase, educación, ingreso, origen étnico y edad. Durante todo el proceso
del Estudio, los niños y niñas han expresado claramente al
Experto Independiente la urgencia de detener toda esta violencia. Han hablado del dolor –no sólo físico sino “el dolor
interno”– que les causa, agravado por la aceptación, cuando no aprobación, por parte de los adultos.
Los gobiernos necesitan aceptar que esto es una emergencia
real, aunque no es una emergencia nueva. Durante siglos los
niños y niñas han sufrido violencia a manos de los adultos
sin que fuera vista ni oída. Pero ahora que la escala e impacto de la violencia contra los niños y niñas se está haciendo
visible, no se les puede hacer esperar más por la protección
efectiva a la que tienen derecho de manera incondicional.
Tercero, el creciente reconocimiento del impacto de la
violencia en la salud física y mental de los niños y niñas
durante toda su vida ha renovado la urgente necesidad de
prevenirla. Hasta los años sesenta no hubo un reconocimiento significativo, aun entre profesionales, de la cantidad de muertes, violaciones y lesiones infligidas a los niños y niñas por sus progenitores y por quienes tienen un
deber de cuidado sobre ellos o están en una posición de
confianza. Los problemas de violencia contra los niños y
niñas en la escuela y otros entornos tampoco recibieron
mucha atención hasta décadas recientes.
Paulatinamente, la ampliación de la investigación en las
ciencias neurobiológicas, sociales y del comportamiento,
ha generado una comprensión mucho más profunda de
la importancia de las experiencias vividas durante la niñez en el desarrollo del cerebro y del papel central de las
relaciones tempranas en el desarrollo saludable de éste.3
Esta investigación indica con claridad la importancia
del lazo positivo o apego del niño o niña a sus progenitores y demuestra que cuando no existen relaciones de
protección, la exposición al estrés que provoca la violencia puede afectar al sistema nervioso e inmunológico en
desarrollo, provocando mayor riesgo de sufrir problemas de salud física y mental. Así pues, la prevención
adecuada y a tiempo de la violencia contra la infancia
permite atender una multitud de problemas que, a
largo plazo, imponen una sustancial carga social y
económica a las naciones del mundo.
Cuarto, hay mayor reconocimiento de que la prevención
de la violencia contra los niños y niñas requiere cooperación y colaboración entre muchos aliados. En efecto, prevenir y responder a la violencia contra los niños debería ser
asunto de todos. El Estudio se ha beneficiado de la colaboración entre agencias de la ONU que trabajan en materia
de derechos humanos, protección de la infancia y salud
pública y de aportes de una amplia gama de sectores.
Las diferentes profesiones ya no pueden permitirse el lujo
de tratar este problema trabajando por separado. La salud
pública, la justicia penal, los servicios sociales, la educación, las organizaciones de derechos humanos, los medios
de comunicación y las empresas, tienen todos un interés
común en la eliminación de la violencia contra la infancia
y pueden encontrar maneras más eficientes y efectivas de
lograr esta meta trabajando juntos.
5
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
“Hemos de secar sus lágrimas y transformar sus caras tristes en caras felices.
Hemos de encender la llama de la esperanza y un mejor mañana en ellos.”
“Existe una gran brecha entre lo que sabemos de la violencia contra los niños y niñas y lo que sabemos que se debe hacer. Sabemos
que la violencia contra los niños a menudo causa daño físico y mental que dura toda la vida. También sabemos que la violencia
reduce el potencial de los niños y niñas para aportar a la sociedad al afectar su capacidad de aprendizaje y su desarrollo social y
emocional. Dada la importancia de los niños para nuestro futuro, nuestro conformismo con la situación actual no puede
continuar, debemos colocar la ‘prevención’ de la violencia contra los niños y niñas entre nuestras mayores prioridades.”
James A. Mercy, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas
sobre la Violencia contra los Niños, 2006
LA PREVENCIÓN ES LA CLAVE
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
6
A pesar del cuadro emergente de la dimensión e impacto
de la violencia contra los niños y niñas, ahora existe una
gran oportunidad para avanzar hacia su eliminación. La
violencia no es una consecuencia inevitable de la condición humana. Los gobiernos están reconociendo y
cumpliendo cada vez más sus obligaciones de derechos
humanos con respecto a los niños y niñas y reconociendo la prevalencia y el impacto a largo plazo de la violencia. El Estudio ha confirmado que existe el conocimiento y la capacidad para prevenir la violencia y para
reducir sus consecuencias. La base científica para formular estrategias de prevención de la violencia e intervenciones terapéuticas efectivas está creciendo; la
existencia de estrategias basadas en evidencias demuestra que –con suficiente compromiso e inversión– los
enfoques de prevención creativos pueden generar un
cambio y marcar la diferencia. Adicionalmente, proteger
a los niños y niñas contra la violencia tiene un inmenso
potencial para reducir todas las formas de violencia en la
sociedad, así como las consecuencias sociales y de salud
a largo plazo asociadas a la violencia contra la infancia.
Toda sociedad, sin importar sus antecedentes culturales,
económicos o sociales, puede y debe detener la violencia
contra los niños y niñas ahora. Esto requiere la transformación de la “mentalidad” de las sociedades y de las
condiciones económicas y sociales subyacentes asociadas
a la violencia.
Como señala el Informe oficial sobre el Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia
contra los Niños: “El mensaje central del Estudio es que
ninguna forma de violencia contra los niños es justificable y que toda violencia es prevenible. No puede haber
más excusas. Los Estados Miembros deben actuar ahora
de manera urgente para cumplir sus obligaciones y otros
compromisos de derechos humanos y garantizar la protección contra todas las formas de violencia. Si bien las
obligaciones legales recaen sobre los Estados, todos los
sectores de la sociedad, todas las personas, comparten la
responsabilidad de condenar y prevenir la violencia contra los niños y niñas y responder ante las víctimas. Ninguno de nosotros puede mirar a los ojos a los niños si
continúa aprobando o consintiendo cualquier forma de
violencia contra ellos.”
UN PROBLEMA GLOBAL
Los informes de infanticidio, castigos crueles y humillantes, trato negligente y abandono, abuso sexual y otras
formas de violencia contra los niños y niñas existen desde la época de las antiguas civilizaciones.4,5 Recientemente, la documentación de la magnitud e impacto de
la violencia contra los niños muestra con claridad que es
un problema global sustantivo y grave.6,7 Tiene lugar en
todos los países del mundo, en una variedad de formas y
entornos y a menudo está profundamente arraigada en
prácticas culturales, económicas y sociales.
Una gran proporción de niños y niñas en todas las sociedades sufre violencia significativa en sus hogares. Solamente 16 Estados prohíben todo castigo físico a los niños
en todos los entornos, esto deja a la gran mayoría de la
población infantil del mundo sin la protección legal necesaria para que no sean golpeados y deliberadamente
humillados en sus hogares. Adicionalmente, los niños y
niñas sufren violencia a manos de las personas encargadas de su cuidado en la escuela y en los sistemas de
protección y de justicia, así como en los lugares donde
están trabajando de manera legal o ilegal. En más de 100
países, en las escuelas, los niños y niñas sufren la realidad
o la amenaza de palizas legalizadas y autorizadas por el
Estado. En por lo menos 30 Estados se siguen imponiendo sentencias de azotes o palizas a niños y niñas en
“La violencia contra los niños y niñas es una violación de sus derechos humanos, una realidad
preocupante de nuestras sociedades. Jamás se puede justificar, sea por razones disciplinarias
o por tradiciones culturales. No hay niveles ‘razonables’ de violencia que sean aceptables.
La violencia legalizada contra los niños en un ámbito determinado corre el riesgo
de generar tolerancia respecto de la violencia contra los niños y niñas en general.”
Louise Arbour, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
LOS ENTORNOS EN LOS QUE
SE PRODUCE LA VIOLENCIA
El Estudio empleó un marco analítico basado en los
ámbitos o entornos en los que transcurre la niñez: el
hogar y la familia, la escuela, los sistemas de protección
y de justicia, el lugar de trabajo y la comunidad. El capítulo 2 analiza el marco legal de los instrumentos y
mecanismos internacionales existentes y aplicables a la
violencia contra los niños y niñas. Los capítulos 3 a 7 se
centran en las formas que asume la violencia dentro de
cada uno de estos entornos. Cada capítulo trata los antecedentes y el contexto relacionados con cada uno de los
entornos en los que se produce la violencia; los factores
contributivos y de riesgo; el alcance de la violencia, hasta
donde ésta ha podido ser identificada; el impacto en los
niños y niñas y otras personas. Por último, proporciona
las orientaciones necesarias para desarrollar acciones de
prevención y para dar respuesta a la violencia cuando
ésta se produce.
Describir las diferentes experiencias de violencia que sufren los niños y niñas está lejos de ser sencillo. Ciertas
formas de violencia son comunes en todos los entornos.
El castigo físico y otras formas de castigo cruel o degradante son empleados por padres y madres y otros miembros de la familia en el hogar, por los responsables del
cuidado y protección de los niños y niñas en instituciones, por educadores en las escuelas y también se infligen
a niños y niñas en conflicto con la ley. En los lugares de
trabajo donde se encuentran niños y niñas que no alcanzan la edad mínima legal para trabajar, los empleadores
a menudo gozan de impunidad para castigarles física-
mente por su rendimiento inadecuado. En la comunidad, un niño o niña que es identificado como vagabundo o “antisocial” puede ser golpeado o maltratado de
otra manera, con total impunidad, por agentes de la autoridad, incluida la policía. Los niños y niñas explotados
sexualmente frecuentemente describen el tratamiento
violento que reciben por parte de los explotadores como
si fuera algo que merecieran.11
El abuso sexual, la violencia física y psicológica y el
acoso sexual son formas de violencia que tienen lugar
en todos los entornos. En la mayoría de las sociedades, el abuso sexual de niñas y niños es más común
dentro del hogar o es cometido por una persona conocida por la familia. Pero la violencia sexual también
tiene lugar en la escuela y otros entornos educativos,
tanto por parte de los padres como de los educadores.
Es frecuente que se produzca en entornos laborales
muy cerrados, éste es el caso de los niños y niñas trabajadores empleados como trabajadores domésticos
en hogares de terceros. También tiene lugar en instituciones y en la comunidad, por parte –pero no exclusivamente– de personas conocidas de las víctimas.
Las niñas sufren considerablemente más violencia
sexual que los niños y su mayor vulnerabilidad a la
violencia en muchos entornos es en gran parte producto de la influencia de relaciones de poder basadas
en el género, profundamente arraigadas en la sociedad. Al mismo tiempo, los niños tienen mayor probabilidad de ser víctimas de homicidio y particularmente de la violencia que involucra armas.
La exposición a la violencia en un determinado entorno,
bien puede ser el reflejo de, o verse agravada por, la violencia sufrida en otro. Por otro lado, el análisis del Estudio
ha sacado a la luz vulnerabilidades específicas que necesitan ser tratadas de manera particular en cada entorno.
7
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
los sistemas penales y en muchos más Estados los castigos violentos están autorizados en las instituciones penales o de proteccion.8
“A través de la historia, algunos niños y niñas han sido amados y queridos y otros han sido tratados con violencia extrema.
Este informe refleja esta realidad mundial. Espero que ayude a promover acciones para abordar y eliminar todas las formas de
violencia contra los niños y niñas como un camino esencial hacia el desarrollo humano y la paz.”
Savitri Goonesekere, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas
sobre la Violencia contra los Niños
EL PROCESO DEL ESTUDIO
El Estudio fue llevado a cabo mediante un proceso participativo que incluyó consultas regionales,
subregionales y nacionales, reuniones temáticas de expertos y visitas de campo. En marzo de 2004 se envió
a los gobiernos un cuestionario detallado con respecto a su manera de tratar la violencia contra los niños y
niñas. Un total de 136 respuestas habían sido recibidas al momento de publicar el informe.9
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
8
Entre marzo y julio de 2005, fueron convocadas nueve Consultas Regionales –para el Caribe, el sur de
Asia, África Occidental y Central, América Latina, América del Norte, Asia Oriental y el Pacífico, el
Oriente Medio y el norte de África, Europa y Asia Central y África Oriental y del Sur. Cada consulta
reunió a un promedio de 350 participantes, incluyendo ministros y funcionarios gubernamentales, parlamentarios, representantes de organizaciones regionales y otras organizaciones intergubernamentales y organismos de Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales (ONGs), Instituciones Nacionales de
Derechos Humanos (INDHs) y otras organizaciones de la sociedad civil, incluyendo los medios de comunicación y las organizaciones religiosas y los niños y niñas mismos. Los niños participaron en cada Consulta
Regional, todas fueron precedidas por reuniones en las que ellos mismos formularon insumos y recomendaciones para el Estudio. También se produjeron informes de resultados de cada una de las Consultas Regionales. Adicionalmente, se llevaron a cabo numerosas consultas subregionales y nacionales.
Los gobiernos que fueron los anfitriones de estas consultas estuvieron involucrados activamente en la
promoción del Estudio. Organizaciones regionales, incluyendo la Unión Africana, la Liga Árabe, la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Consejo de Europa, la Unión Europea, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y la Asociación de Cooperación Regional del Sur de Asia, desempeñaron un papel importante en la organización de las consultas. Además,
diferentes organizaciones nacionales y regionales se han comprometido a participar permanentemente en
el seguimiento al Estudio.
Se realizaron visitas de campo en Argentina, Canadá, China, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras,
India, Israel y los Territorios Palestinos Ocupados (TPO), Malí, Paquistán, Paraguay, Eslovenia, Sudáfrica, Tailandia y Trinidad y Tobago, gracias a la hospitalidad de los gobiernos de los países en los cuales
tuvieron lugar las visitas y consultas.
Se efectuaron consultas regulares con miembros del Comité de los Derechos del Niño y titulares de mandatos de procedimientos especiales de la antigua Comisión de los Derechos Humanos. Se analizaron las
observaciones finales del Comité a los informes de los Estados Parte, así como los informes de los titulares
de mandatos de procedimientos especiales.
“El proceso participativo adoptado por el Estudio generó una sensación de propiedad, introspección y coraje
para confesar lo que por mucho tiempo se ha negado. Tenemos una oportunidad histórica para eliminar
todas las formas de violencia contra los niños y niñas y no debemos desaprovecharla.”
Embajadora Moushira Khattab, Secretaria General del Consejo Nacional para la Niñez y Maternidad de
Egipto y Vicepresidente del Comité de los Derechos del Niño de la ONU
Muchas organizaciones hicieron aportes al Estudio, incluyendo la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la División para el Adelanto de la Mujer del Departamento de
Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas. Un Grupo Interagencial de las Naciones Unidas
sobre Violencia contra los Niños, se reunió para formular estrategias de seguimiento al Estudio.
Un panel asesor de ONGs, incluyendo niños y jóvenes, fue creado en los inicios del proceso del Estudio con
representación de todas las regiones del mundo. El Subgrupo para los Niños y la Violencia creado dentro del
Grupo de ONGs para la CDN también aportó a este esfuerzo.
Además de preparar numerosos estudios, la Alianza Internacional Save the Children hizo una contribución
especial al asesorarnos acerca de la participación de niños y niñas y al facilitar dicha participación, particularmente en las consultas regionales, junto con UNICEF y otros aliados. La Red Global de Información
sobre los Derechos del Niño (CRIN por sus siglas en inglés) documentó el avance del Estudio, incluyendo
las reuniones con los niños y niñas, divulgándolo ampliamente por medio de su sitio Web.
El Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF brindó un apoyo particular, junto con otros centros de
investigación y redes que aportaron información y participaron en las consultas.
También se convocaron reuniones temáticas acerca de la violencia basada en el género; la violencia en la escuela, el hogar y la familia; la violencia contra los niños discapacitados; los sistemas de justicia juvenil y la
violencia contra niños y niñas en conflicto con la ley; el papel de las organizaciones religiosas; las tecnologías
de la información y la comunicación; la violencia contra los niños y niñas refugiados y desplazados; y las
metodologías para medir la violencia.
9
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
Este informe también se ha beneficiado de muchos insumos aportados por diversas partes interesadas durante los últimos tres años, incluidos los niños y niñas. Cerca de 300 personas, ONGs y otras organizaciones de
muchas partes del mundo respondieron a mi solicitud de enviar aportaciones públicas. Las contribuciones
incluyeron aportes de niños y niñas e importantes informes de investigación encargados específicamente
para el Estudio.10
“La violencia contra los niños y niñas es una violación grave de los derechos humanos, que debe acabar ¡AHORA!
Continuemos trabajando juntos para hacer que éste sea un mundo libre de cualquier forma de violencia contra los niños.”
Charlotte Peetri Gornitzka, Secretaria General, Save the Children Suecia
LAS DIMENSIONES OCULTAS
DE LA VIOLENCIA CONTRA LOS
NIÑOS Y NIÑAS
Sólo una pequeña proporción de los actos de violencia
contra los niños y niñas es denunciada e investigada y
pocos autores son procesados. En muchos lugares del
mundo no hay sistemas responsables de registrar e investigar a fondo las denuncias de violencia contra los niños
y niñas. En los casos en los que existen estadísticas oficiales basadas en denuncias de violencia en el hogar y
otros entornos, éstas subestiman dramáticamente la verdadera magnitud del problema.
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
10
Existen varias razones por las que se da esta falta de denuncia. Los niños y niñas más pequeños que sufren violencia en sus hogares carecen de la capacidad de denunciar. Muchos niños tienen miedo de denunciar los
incidentes de violencia por temor a sufrir represalias por
parte de los autores o por temor a que la intervención de
las autoridades pueda empeorar su situación.
En muchos casos, los padres y madres –que deberían proteger a sus hijos e hijas– guardan silencio si el responsable
de la violencia es el cónyuge u otro miembro de la familia,
o un miembro más poderoso de la sociedad, como un empleador, un agente de la policía o un líder comunitario. El
temor está estrechamente relacionado con el estigma frecuentemente asociado a la denuncia de la violencia. En
sociedades en las que las ideas patriarcales del “honor” familiar se valoran por encima de los derechos humanos y el
bienestar de las niñas, un incidente de violación o violencia
sexual puede provocar el ostracismo de la víctima, más violencia e incluso hasta su muerte a manos de su familia.
Muchos gobiernos carecen de sistemas de registro de nacimiento consistentes, esto da lugar a que los bebés y los
niños y niñas más pequeños carezcan de una identidad
formal y esto, a su vez, les coloca en una situación de riesgo.
Muchos también carecen de sistemas de investigación rigurosa y registro de las muertes de niños y niñas. Aunque
millones de niñas se casan antes de la edad de 18 años, la
falta de registro hace que el problema sea difícil de rastrear.12
Pocos Estados registran e informan de manera sistemática
sobre la colocación de niños y niñas en instituciones de
protección o de detención y aún menos recopilan información acerca de la violencia ejercida contra los que se
encuentran en tales situaciones.
La persistente aceptación social de algunos tipos de violencia contra los niños y niñas es un factor importante que
contribuye a su perpetuación en casi todos los Estados.
Los niños y niñas, los autores de la violencia contra ellos y
el público en general pueden aceptar la violencia física,
sexual y psicológica como una parte inevitable de la niñez.
Las leyes de la mayoría de los Estados aún aceptan el castigo físico “razonable” o “legal” y reflejan la aprobación de
la violencia por parte de la sociedad cuando ésta se describe o disfraza como “disciplina” (véanse la figura 1.1 y el
anexo 2 para obtener información por país). El castigo físico y otras formas de castigo cruel o degradante, la intimidación (bullying) y el acoso sexual y una variedad de
prácticas tradicionales violentas pueden ser percibidas
como normales, particularmente cuando no dan lugar a
un daño físico visible y duradero.
Ningún país puede medir su avance en la eliminación de
la violencia contra los niños y niñas sin tener datos fiables. Para calcular la magnitud y naturaleza de la violencia no letal contra la infancia con precisión, se requieren
estudios que exploren el empleo de la violencia por parte
de los progenitores y otros adultos, las experiencias de
violencia durante la niñez, la actual situación de salud y
los comportamientos de los niños y niñas, los adultos
que ponen en riesgo su salud. La violencia letal contra
los niños y niñas sólo se puede medir con precisión por
medio de sistemas integrales de registro de defunciones,
investigación y denuncia.
“¿Cómo podemos esperar que los niños y niñas tomen los derechos humanos en serio y ayuden a construir una
cultura de derechos humanos, mientras nosotros los adultos no sólo persistimos en abofetearlos, zurrarlos,
golpearlos y azotarlos, sino que de hecho defendemos esta violencia diciendo que es ‘por su propio bien’? Golpear
a los niños no es solamente una lección de mal comportamiento; es una poderosa demostración de desprecio por
los derechos humanos de personas más pequeñas y más débiles.”
Thomas Hammarberg, Comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa, 2006II
FIGURA 1.1
Porcentaje de los niños y niñas del mundo que están protegidos jurídicamente
contra el castigo físico.
2
Cuidado alternativo
4
No protegido
Desconocido
98
0
18
78
Escuela
42
58
Sistema penal
(castigo corporal
como sentencia)
42
55
Sistema penal
(castigo corporal
como sentencia)
0
2
19
81
0
20
40
60
Porcentaje de niños
80
0
100
Fuente: Global Initiative to End all Corporal Punishment of Children (2006). Global Summary of the Legal Status of
Corporal Punishment of Children. 28 July 2006.
LA NATURALEZA Y EL ALCANCE
DEL PROBLEMA
Una variedad de iniciativas, que van desde estudios
comparativos internacionales hasta entrevistas a pequeña escala con niños y niñas a nivel local, están brindando una visión más clara de la naturaleza y magnitud del
problema en todas las regiones. La información generada por estas iniciativas indica que si bien parte de la violencia contra los niños y niñas es cometida por extraños,
la gran mayoría de los actos violentos son cometidos por
personas que forman parte del entorno inmediato del
niño o niña víctima: sus padres y la familia ampliada, el
novio o novia, el cónyuge o compañero/compañera, los
educadores, los compañeros de colegio y los empleadores. Los siguientes ejemplos dan una idea de la variedad
y magnitud de la violencia contra los niños y niñas tratada en el Estudio:
•
•
La OMS calcula que, en 2002, alrededor de 53.000 niñas y niños murieron en todo el mundo como consecuencia de homicidios.13 (Véase el anexo 1 para las tasas de homicidio regionales por edad, grupo de ingreso y sexo.)
La Encuesta Global de Salud en la Escuela llevada a cabo en una amplia gama de países en desarrollo, ha mostrado recientemente que entre 20% y 65% de los niños y niñas en edad escolar informaron haber sido intimidados verbal o físicamente en su escuela en los treinta días precedentes.14 Tasas similares de intimidación han sido encontradas en los países industrializados.15
11
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
Protegido
Hogar
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
12
•
•
•
•
“Detesto ser niña, detesto ser golpeada y detesto no ser tenida en cuenta. Tengo sentimientos y emociones.
Necesito amor, cuidado, protección y atención.”
Se calcula que 150 millones de niñas y 73 millones de chicos menores de 18 años han experimentado relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual con contacto físico en 2002.16
UNICEF calcula que en África Sub-sahariana, Egipto y Sudán, tres millones de niñas y mujeres son sometidas a Mutilación Genital Femenina cada año.17
Cálculos realizados recientemente por la OIT indican que en el año 2004, 218 millones de niños y niñas trabajaban y 126 millones realizaban trabajos forzosos18 Los cálculos relativos al año 2000 indican que 5.7 millones realizaban trabajo forzoso o trabajo en condiciones de servidumbre, 1.8 millones trabajaban en la prostitución y la pornografía y 1.2 millones eran víctimas de la trata.19, 20
Sólo el 2.4% de los niños y niñas del mundo están protegidos jurídicamente contra el castigo físico en todos los entornos.21
FACTORES DE RIESGO Y
FACTORES DE PROTECCIÓN
El Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud de 2002
adoptó un “modelo ecológico” para ayudar a entender la
naturaleza multi-causal y multi-facética de la violencia.
Como herramienta analítica, el modelo reconoce que
existe una gama amplia y compleja de factores que aumentan el riesgo de violencia y ayudan a perpetuarla o,
alternativamente, pueden proteger contra ella. Como se
muestra en la figura 1.2, el modelo ecológico identifica
la historia personal y las características de la víctima o
autor, su familia, el contexto social inmediato (a menudo denominados factores comunitarios) y las características de la sociedad en su conjunto. En contraste con
las explicaciones simplistas, el modelo enfatiza que es
Niña, 13 años, Sur de Asia, 2005III
una combinación de factores, que actúa en diferentes
niveles, lo que influye en la probabilidad de que la violencia ocurra, se repita o cese. Los diferentes factores relevantes para cada uno de los niveles del modelo ecológico
también se verán afectados por el contexto de los entornos en los que los niños y niñas interactúan, tales como
el hogar y la familia, la escuela, las instituciones y lugares
de trabajo, su comunidad y la sociedad en su conjunto.
Por ejemplo, el desarrollo económico, la condición social, la edad y el género están entre los muchos factores
de riesgo asociados con la violencia letal. La OMS calcula que la tasa de homicidio de niños y niñas en el
2002 en los países de bajo ingreso fue dos veces mayor
que en los países de alto ingreso (2.58 frente a 1.21 por
100.000 habitantes). Como se puede ver en la figura
1.3, las tasas más altas de homicidio de personas menores de edad se registran entre los adolescentes, especialmente los varones, de 15 a 17 años (3.28 por 100.000
para las niñas y 9.06 para los niños) y entre los niños y
niñas de 0 a 4 años de edad (1.99 para las niñas y 2.09
para los niños).22 Sin embargo, se requieren urgentemente estudios sobre el homicidio de bebés para asegurar la fiabilidad de estas estimaciones y determinar la
magnitud o el alcance de prácticas como el infanticidio
de niñas en varias regiones.
Los datos disponibles sugieren que los niños y las niñas
más pequeños sufren mayor riesgo de violencia física,
mientras la violencia sexual afecta predominantemente
a quienes han llegado a la pubertad o la adolescencia.
Los niños parecen tener mayor riesgo de sufrir violencia
física que las niñas, mientras las niñas tienen mayor
riesgo de sufrir trato negligente y violencia sexual.23 Los
patrones sociales y culturales de comportamiento, los
factores socioeconómicos (incluyendo la desigualdad y
el desempleo) y los estereotipos de género también desempeñan un papel importante.
Algunas cuestiones globales también juegan un papel
importante, incluida la creciente desigualdad dentro de
y entre Estados, la migración, la urbanización y los conflictos armados. Afrontar estos desafíos, así como cumplir con objetivos acordados a nivel internacional como
los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ayudará a la
eliminación de la violencia contra los niños y niñas.
Al mismo tiempo, otros factores pueden prevenir o reducir la probabilidad de que la violencia se produzca. Aunque se requiere más investigación acerca de estos factores
de protección, está claro que el desarrollo de fuertes lazos
de apego entre padres e hijos y el fomento de relaciones
con los niños y niñas que no incluyan violencia o humillación dentro de unidades familiares estables, pueden ser
fuentes muy importantes de protección. Los factores aplicables a la prevención de la violencia en los diferentes entornos se describen en los capítulos 3 a 7.
EL IMPACTO DEVASTADOR DE
LA VIOLENCIA
Aunque las consecuencias de la violencia contra los niños y niñas varían en función de su naturaleza y severidad, sus repercusiones a corto y largo plazo pueden ser
FIGURA 1.2
Modelo ecológico para entender los factores de riesgo y los factores de protección relacionados con
la violencia.
Sociedad
Comunidad
Relación
Individuo
Fuente: Krug EG et al. (Eds) (2003). Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud. Washington DC, Organización Panamericana de la Salud.
13
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
Algunos grupos de niños y niñas son especialmente vulnerables a diferentes formas de violencia. Por ejemplo,
los mayores niveles de vulnerabilidad están asociados
con los niños y niñas discapacitados, los huérfanos (incluyendo los millones de huérfanos a causa del VIH/
SIDA), los indígenas, los niños y niñas pertenecientes a
minorías étnicas y otros grupos excluidos, los que que
viven o trabajan en la calle, los que se encuentran institucionalizados y detenidos, los niños que viven en comunidades con altos niveles de desigualdad, desempleo
y pobreza y los refugiados y desplazados. El género también desempeña un papel clave ya que los niños y las
niñas se encuentran en diferentes niveles de riesgo en
relación con diferentes tipos de violencia.
devastadoras (véase la tabla 1.1). La exposición temprana a la violencia es crítica porque puede tener impacto
en la arquitectura del cerebro en proceso de maduración. En el caso de exposición prolongada a la violencia, inclusive como testigo, la perturbación del sistema
nervioso e inmunológico puede provocar limitaciones
sociales, emocionales y cognitivas, así como dar lugar a
comportamientos que causan enfermedades, lesiones y
problemas sociales.24
La exposición a la violencia en la comunidad también está
vinculada con consecuencias sociales, de salud y de com-
FIGURA 1.3
Tasas proyectadas de homicidio de niños y niñas, por edad y sexo
10.00
9.06
9.00
Rango por 100 000 de población
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
14
La exposición a la violencia durante la niñez también puede provocar mayor predisposición a sufrir limitaciones
sociales, emocionales y cognitivas durante toda la vida, a
la obesidad y a adoptar comportamientos de riesgo para la
salud, como el uso de sustancias adictivas, tener relaciones
sexuales precoces y el consumo de tabaco.25, 26 Otros problemas sociales y de salud mental relacionados con la exposición a la violencia incluyen trastornos de ansiedad y
depresión, alucinaciones, bajo desempeño laboral y trastornos de memoria, así como comportamiento agresivo.
En etapas avanzadas de la vida, estos riesgos están asociados con enfermedades del pulmón, corazón e hígado; enfermedades de transmisión sexual y muerte fetal durante el
embarazo, así como con episodios de violencia contra la
pareja e intentos de suicidio.27, 28
8.00
Mujeres
7.00
Hombres
6.00
5.00
4.00
2.00
3.28
2.93
3.00
1.92
1.99 2.09
1.00
0.00
0-17 años
0-4 años
1.48
1.00
5-9 años
1.49
2.08
10-14 años
15-17 años
Fuente: WHO (2006). Global Estimates of Health Consequences due to Violence against Children. Background
Paper to the UN Study of Violence against Children. Ginebra, Organización Mundial de la Salud.
Abogada Thoko Majokweni, Directora Especial, SOCA Unit, National Prosecuting Authority of South Africa
TABLA 1.1 – Consecuencias agudas y a largo plazo de la violencia contra los niños y niñas
Consecuencias para la salud física
Lesiones abdominales o torácicas
Lesiones cerebrales
Moretones e hinchazón
Quemaduras y escaldaduras
Lesiones del sistema nervioso central
Fracturas
Desgarros y abrasiones
Lesiones oculares
Discapacidad
Consecuencias sexuales y reproductivas
Problemas de salud reproductiva
Disfunción sexual
Enfermedades de transmisión sexual, como la infección por el VIH y el SIDA
Embarazos no deseados
Consecuencias psicológicas
Abuso de alcohol y otras drogas
Disminución de la capacidad cognoscitiva
Comportamientos delictivos, violentos y de otros tipos que implican riesgos
Depresión y ansiedad
Retraso del desarrollo
Trastornos de la alimentación y el sueño
Sentimientos de vergüenza y culpa
15
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
“UBUNTU es una encarnación de humanidad, empatía, respeto, dignidad y muchos otros valores semejantes y
sólo puede surgir inculcando estos valores en los niños mismos. Dejemos una herencia consistente en asegurar
UBUNTU en el mundo, hablando y actuando en contra del abuso contra todos los niños y niñas.”
>>>
“Las naciones no prosperarán si sus niños y niñas no sanan. Sufrir violencia durante la niñez es ser herido en el
alma y no sanarse tiene como consecuencia infligir dolor a otros y a uno mismo más adelante. Ningún niño o
niña debe ser víctima de la violencia. Todos los niños y niñas tienen derecho a la protección y al acceso en
primer lugar a los recursos de sus naciones. La hora de cumplir sus derechos es ahora.”
El Honorable Landon Pearson, Director, Landon Pearson Resource Centre for the Study of Childhood and
Children’s Rights, Carleton University, Canadá
TABLA 1.1 – Consecuencias agudas y a largo plazo de la violencia contra
los niños y niñas
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
16
Hiperactividad
Incapacidad para relacionarse
Desempeño escolar deficiente
Falta de autoestima
Trastorno postraumático por estrés
Trastornos psicosomáticos
Comportamiento suicida y daño autoinfligido
Otras consecuencias de salud a largo plazo
Cáncer
Enfermedad pulmonar crónica
Síndrome de colon irritable
Cardiopatía isquémica
Enfermedad hepática
Problemas de salud reproductiva, como la esterilidad
Consecuencias económicas
Costos directos:
Tratamiento, visitas al médico de hospital y otros servicios de
salud.
Costos indirectos:
Productividad perdida, discapacidad, menor calidad de vida y
muerte prematura.
Costos para el sistema Gastos relacionados con detener y procesar a infractores. Costos
de justicia penal y
para organizaciones de bienestar social, costos asociados con
otras instituciones:
hogares sustitutos, para el sistema educativo y costos para el
sector de empleo que resultan del ausentismo y la baja
productividad.
Fuente: Runyan D et al. (2002). Maltrato y descuido de los menores por los padres u otras personas a cargo. En: Krug EG et al. (Eds).
Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud. Washington DC, Organización Panamericana de la Salud, págs. 63-94.
Si bien hay poca información disponible acerca de los
costos económicos mundiales de la violencia contra los
niños y niñas, particularmente del mundo en desarrollo,
la variedad de consecuencias a corto y largo plazo asociadas con ella sugiere que los costos económicos para la
sociedad son significativos. En los Estados Unidos, los
costos económicos asociados con el abuso infantil y el
trato negligente, incluyendo la pérdida de ingresos futuros y el costo de atención en salud mental, ascendieron a
94 mil millones de dólares en 2001.29
PRINCIPIOS Y
RECOMENDACIONES
Los esfuerzos por prevenir y responder a la violencia
contra los niños y niñas deben ser multisectoriales y
deben ser ajustados según el tipo de violencia, el entorno y los autores. Cualquiera que sea la medida
adoptada, el interés superior del niño debe ser siempre
la consideración prioritaria.
El informe oficial del Estudio presentado a la Asamblea
General ha identificado varios principios clave que están
reflejados en sus recomendaciones:
• Ninguna forma de violencia contra los niños y
niñas es justificable. Nunca deben recibir menos
protección que los adultos.
• Toda la violencia contra los niños y niñas es
prevenible. Los Estados deben invertir en políticas y
•
•
•
•
programas basados en evidencias para abordar los
factores causales de la violencia contra los niños.
Los Estados tienen la responsabilidad primordial
de hacer que se respeten los derechos de la infancia a la protección y al acceso a los servicios y
prestar apoyo a la capacidad de las familias para
proporcionar cuidados a los niños en un entorno
seguro.
Los Estados tienen la obligación de garantizar
que los que cometan actos de violencia rindan
cuentas.
La vulnerabilidad de los niños a la violencia está
relacionada con su edad y capacidad en evolución. Algunos niños, debido a su género, raza,
origen étnico, discapacidad o condición social,
son especialmente vulnerables.
Los niños y niñas tienen derecho a expresar sus
opiniones y a que éstas se tengan en cuenta en la
aplicación de políticas y programas.
El Estudio ha formulado recomendaciones generales y
recomendaciones concretas aplicables a entornos específicos, todas ellas están incluidas en el informe del Estudio
presentado a la Asamblea General. Las primeras esbozan
medidas generales que todos los Estados deben tomar
para prevenir la violencia contra los niños y niñas y para
responder a ella de manera efectiva cuando ésta se produce. Estas recomendaciones son complementadas con recomendaciones adicionales para entornos específicos: el
hogar y la familia; la escuela; los sistemas de protección y
justicia; los lugares donde los niños y niñas trabajan de
manera legal o ilegal y la comunidad. Estas recomendaciones se encuentran en las conclusiones de cada uno de
los capítulos del 3 al 7.
Las recomendaciones presentadas aquí están orientadas
en primer lugar hacia los gobiernos, haciendo referencia
a sus funciones legislativas, administrativas, judiciales, de
17
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
portamiento preocupantes. Se han establecido vínculos
entre la exposición a la violencia en la comunidad y el
síndrome de estrés post-traumático, la depresión, los
comportamientos antisociales, el abuso de sustancias
adictivas, la reducción del desempeño académico, las relaciones problemáticas entre pares y el mayor contacto
con el sistema de justicia penal.
“Este Estudio ofrece una evaluación integral del impacto de la violencia en los niños y niñas.
Está claro que la protección de los niños es responsabilidad de todos.”
formulación de políticas, de prestación de servicios e
institucionales. Algunas recomendaciones se orientan
hacia el papel de otros aliados y sectores de la sociedad,
tales como las organizaciones de la sociedad civil, que
también son de importancia vital.
RECOMENDACIONES
GENERALES
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
18
1. Fortalecer los compromisos y medidas
nacionales y locales
Recomiendo que todos los Estados elaboren un
marco multifacético sistemático para responder
a la violencia contra los niños que se integre en
procesos de planificación nacional. Se debe formular una estrategia, política o plan de acción
nacional para hacer frente a la violencia contra
los niños con objetivos y calendarios realistas,
coordinado por un organismo que tenga capacidad para lograr la participación de múltiples
sectores en una estrategia de aplicación de amplia base. Las leyes, políticas, planes y programas
nacionales deben cumplir plenamente las normas internacionales de derechos humanos y tener en cuenta los conocimientos científicos actuales. La aplicación de la estrategia, política o
plan nacional debe evaluarse sistemáticamente
según los objetivos y calendarios establecidos y
debe contar con los recursos humanos y financieros adecuados para apoyar su aplicación.
Un marco integrado y sistemático para enfrentar la violencia contra los niños y niñas debe incluir componentes para tratar la prevención de la violencia en todos los
entornos; atención y rehabilitación para las víctimas;
sensibilización y fortalecimiento de capacidades e investigación y recopilación de datos.
Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva de UNICEF, 2006
2. Prohibir toda violencia contra los
niños y niñas
Insto a todos los Estados a que garanticen
que ninguna persona menor de 18 años pueda ser
condenada a la pena de muerte o a cadena perpetua sin posibilidad de libertad. Recomiendo que
todos los Estados adopten las medidas necesarias
para suspender inmediatamente la ejecución de
todas las penas de muerte impuestas a personas
por haber cometido delitos antes de los 18 años y
adopten las medidas jurídicas apropiadas para
convertirlas en penas que tengan en cuenta las
normas internacionales de derechos humanos. Se
debe abolir con carácter prioritario la pena de
muerte como sentencia impuesta a personas que
cometieron delitos antes de los 18 años.
Insto a los Estados a que prohíban toda forma de violencia contra la infancia en todos los
entornos, incluidos todos los castigos corporales,
las prácticas tradicionales dañinas, como los matrimonios tempranos y forzosos, la mutilación genital femenina y los denominados delitos contra el
honor, la violencia sexual y la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, como requieren los tratados internacionales, entre ellos la
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y la Convención sobre los Derechos del Niño. Desearía
llamar la atención sobre la Observación General
No. 8 (2006) del Comité de los Derechos del Niño
referente al derecho del niño a la protección de los
castigos corporales y otros castigos crueles o degradantes (artículos 19, 28, párr. 2 y 37, entre otros)
(CRC/C/GC/8).
“Los compromisos se deben traducir en metas concretas con fechas definidas.”
Jaap Doek, Presidente del Comité de los Derechos del Niño de la ONU
El primer propósito de la prohibición clara de la violencia es educativo. Se envía a todas las sociedades un mensaje claro de que toda la violencia contra los niños y
niñas es inaceptable e ilegal para así reforzar normas
sociales positivas no violentas. No debe haber impunidad para quienes cometen actos de violencia contra la
infancia, pero hay que cuidar que los niños y niñas víctimas no sufran más debido a la aplicación insensible de
la ley. Los procesos judiciales y las intervenciones formales, particularmente dentro de la familia, deben tener lugar cuando sea necesario para proteger al niño o
niña de un daño significativo y cuando se juzgue que
obedece al interés superior del niño. Deberían establecerse
sanciones legales graves y mecanismos que garanticen
su aplicación para evitar la violencia contra ellos.
3. Dar prioridad a la prevención
Recomiendo que los Estados den prioridad a la
prevención de la violencia contra los niños y niñas abordando sus causas subyacentes. Así como
es esencial dedicar recursos a la intervención
una vez se ha producido la violencia, los Estados
deberían asignar recursos adecuados a abordar
los factores de riesgo y prevenir la violencia antes
de que ocurra. Las políticas y los programas deberían abordar los factores de riesgo inmediatos,
como la falta de apego de los padres a los hijos, la
desintegración de la familia, el uso indebido de
alcohol o drogas y el acceso a armas de fuego. En
línea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se debería centrar la atención en las políticas económicas y sociales que aborden la pobreza, el género y otras formas de desigualdad, las
diferencias salariales, el desempleo, el hacinamiento urbano y otros factores que socavan la
sociedad.
La prevención puede adoptar muchas formas, incluyendo aquellas propuestas en otras recomendaciones generales: desarrollar un marco legal y político consistente
que prohíba todas las formas de violencia, cuestionar las
normas sociales que aceptan la violencia y mejorar las
capacidades de todos aquellos que trabajan con y para
los niños, niñas y las familias para promover la no violencia.
4. Promover valores no violentos y generar
conciencia
Recomiendo que los Estados y la sociedad civil
procuren transformar las actitudes que aceptan o
consideran normal la violencia contra los niños y
niñas, incluidos los papeles de género estereotipados
y la discriminación, la aceptación de los castigos
corporales y las prácticas tradicionales dañinas. Los
Estados deberían garantizar la difusión y comprensión de los derechos de los niños, inclusive por parte
de los niños. Se deberían utilizar campañas de información para sensibilizar al público sobre los
efectos dañinos que tiene la violencia en los niños.
Los Estados deberían alentar a los medios de difusión a promover valores no violentos y aplicar directrices para garantizar un pleno respeto de los derechos de los niños en toda cobertura informativa.
Se deben crear entornos positivos no violentos para y
con los niños y niñas, en sus hogares, escuelas, otras
instituciones y en las comunidades, inclusive por medio de la educación pública de padres y madres y la
realización de campañas de sensibilización y capacitación. Las actitudes y prácticas sociales y culturales que
son incompatibles con los derechos humanos deben ser
combatidas con sensibilidad, debido al apego de las
personas a sus tradiciones.
19
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
20
5. Aumentar la capacidad de todos los que
trabajan con y para los niños y niñas
Recomiendo que se aumente la capacidad de
todos los que trabajan con y para los niños a fin de
contribuir a eliminar toda la violencia contra ellos.
Se debería proporcionar capacitación inicial y en
el servicio para impartir conocimientos y promover el respeto de los derechos de los niños. Los Estados deberían invertir en programas sistemáticos de
educación y capacitación para profesionales y no
profesionales que trabajan con o para los niños y
las familias a fin de prevenir, detectar y responder
a la violencia contra los niños. Se deberían formular y aplicar códigos de conducta y normas de comportamiento claras que incorporen la prohibición
y el rechazo de todas las formas de violencia.
Si bien muchos servicios contribuyen a la prevención de la
violencia contra los niños y niñas, todos necesitan valorar
cómo pueden maximizar su potencial para la prevención,
inclusive por medio de la capacitación específica de los que
trabajan con ellos. Se requiere un apoyo sistemático y a
largo plazo a todos los niveles para la capacitación de los
profesionales antes y durante la prestación de sus servicios
con el fin de asegurar la disponibilidad de personal cualificado y servicios de alta calidad para los niños y niñas.
6. Proporcionar servicios de recuperación y
reinserción social
Recomiendo que los Estados proporcionen servicios
de salud y servicios sociales accesibles, que tengan en
cuenta a los niños y niñas y sean universales, incluidos
cuidados prehospitalarios y de emergencia, asistencia
jurídica a los niños y, cuando proceda, a sus familias si
se detectan o comunican casos de violencia. Los sistemas de salud, justicia penal y servicios sociales deberían
poder abordar las necesidades especiales de los niños.
La violencia contra la infancia puede tener una variedad
de consecuencias sociales y de salud graves y costosas
tanto para los individuos como para la sociedad. La minimización de estas consecuencias exigirá una variedad
de servicios de tratamiento y apoyo. Los servicios enfocados en la rehabilitación y reinserción posiblemente
también ayuden a reducir el riesgo de que los niños y
niñas víctimas de la violencia perpetúen el ciclo.
7. Garantizar la participación de los niños y niñas
Recomiendo que los Estados logren la participación activa de los niños y respeten sus opiniones
en todos los aspectos de la prevención, la respuesta
y la vigilancia de la violencia contra ellos, teniendo en cuenta el artículo 12 de la Convención sobre
los Derechos del Niño. Se debe prestar apoyo y
alentar a las organizaciones de niños e iniciativas
dirigidas por ellos para abordar la violencia guiadas por el interés primordial del niño.
La CDN define el derecho de los niños y niñas a expresar libremente sus opiniones acerca de todos los asuntos que les afectan y a brindar la debida atención a dichas opiniones. Las opiniones y experiencias de los
niños y niñas deben contribuir a la prevención y al diseño de otras intervenciones para detener la violencia
contra ellos. Los niños y niñas –actuando de manera
voluntaria y con las garantías éticas apropiadas– pueden hacer un aporte significativo tanto a la descripción
del problema de la violencia contra ellos como al diseño de servicios y otras intervenciones que les merezcan
confianza y que puedan usar. La obligación de averiguar y tomar en consideración seriamente sus opiniones debe estar basada en el marco legal de protección
de la infancia y debe formar parte de la capacitación de
todos aquellos que trabajan con ellos y con las familias.
Los niños y niñas víctimas de violencia no deben ser
Dr. Anders Nordström, Director General Encargado, OMS
simplemente objeto de preocupación, deben ser tratados como sujetos individuales con derechos y opiniones propias. Sin excepción, deben ser escuchados
y tomados en serio.
8. Crear sistemas de denuncia y servicios
accesibles y adecuados para los niños y niñas
Recomiendo que los Estados establezcan mecanismos seguros, bien publicitados, confidenciales y
accesibles para los niños, sus representantes y otras
personas para denunciar la violencia contra los
niños. Todos los niños, incluidos los que están en
régimen de tutela y en instituciones judiciales, deberían conocer la existencia de mecanismos de
denuncia. Se deberían establecer mecanismos
como líneas telefónicas de ayuda mediante los
cuales los niños puedan denunciar los abusos, hablar con un asesor capacitado de manera confidencial y pedir apoyo y asesoramiento y se debería
considerar la posibilidad de crear otras maneras
de denunciar los casos de violencia mediante nuevas tecnologías.
Estudios retrospectivos que incluyen entrevistas a
adultos jóvenes acerca de sus experiencias en la niñez,
revelan que la mayoría de quienes fueron víctimas no
hablaron con nadie ni se acercaron a los servicios de
protección durante su niñez, aun cuando en algunos
Estados existen sistemas muy desarrollados. Las razones
que dieron incluyeron no saber a dónde acudir para solicitar ayuda, la falta de servicios, la falta de confianza
en los servicios o, en algunos casos, el temor a sufrir
represalias por parte del autor.
En muchos países, ciertos grupos de profesionales tienen la obligación legal de informar sobre cualquier
posible caso de violencia a través de un sistema de
información obligatorio. En algunos países la población
tiene el mismo deber legal. El Estudio ha recibido opiniones diversas acerca de los sistemas de denuncia obligatoria. Es esencial que todos los gobiernos revisen los
sistemas de denuncia existentes e involucren en la revisión a los niños y niñas o adultos jóvenes que tienen experiencia reciente con los servicios de protección.
En todos los lugares y en todos los entornos deberían
existir servicios bien publicitados y fácilmente accesibles
con el mandato de investigar denuncias o indicios de
violencia contra los niños y niñas. También debería garantizarse el acceso de niños y niñas a servicios donde
puedan hablar con confianza acerca de cualquier cosa
que les preocupe o les haga daño. Prestar servicios con
garantía de confidencialidad a los niños y niñas –servicios que garantizan que no informarán a otros ni emprenderán acciones sin el consentimiento del niño, a
menos que esté en riesgo inmediato de muerte o daño
grave– sigue siendo polémico en muchos países. Ofrecer
este tipo de servicios confidenciales, desafía el concepto
anticuado de que los niños son “propiedad” de sus progenitores. Pero lo que sabemos de la violencia dentro de
la familia exige que los niños y niñas tengan el mismo
derecho a buscar asesoría y ayuda confidencial que los
miembros adultos de la familia.
9. Asegurar la rendición de cuentas y poner
fin a la impunidad
Recomiendo que los Estados aumenten la confianza de la comunidad en el sistema de justicia
haciendo que todos los que cometan actos de violencia contra los niños rindan cuentas ante la justicia y garantizando que se les responsabiliza de
sus actos mediante procedimientos y sanciones penales, civiles, administrativas y profesionales
apropiadas. Se debe impedir que trabajen con niños personas culpables de delitos violentos y abusos sexuales contra los niños.
21
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
“No importa si la violencia contra los niños y niñas tiene lugar en la familia, la escuela, la comunidad, una
institución o el lugar de trabajo, los trabajadores de la salud ocupan el primer lugar en la respuesta a ella.
Debemos hacer nuestro aporte para asegurar que se evite que dicha violencia tenga lugar y cuando tiene
lugar, garantizar que los niños y niñas reciban los mejores servicios para reducir sus efectos perjudiciales.”
“Acabar con la violencia contra los niños y niñas tiene que ser un objetivo que forme parte de los planes
nacionales de desarrollo y marcos conunes de ayuda al desarrollo y no algo en lo que se piensa después.”
Ragne Birte Lund, Embajadora, Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega
Los gobiernos deben crear procedimientos de investigación de casos de violencia apropiados para los niños
y niñas, que eviten someter a la víctima a múltiples
entrevistas y exámenes. Los procedimientos en la sala
de juicio deben asegurar que en los casos en que funjan como testigos sean tratados con sensibilidad, que
no sean sometidos a procedimientos largos y que se
respete su privacidad. El estrés de los procedimientos
judiciales puede reducirse mediante el empleo de tecnología como la obtención de la prueba grabada en
video, pantallas en la sala y programas de preparación
de testigos, así como garantizando el acceso a servicios
de asesoramiento legal adecuados para la infancia.
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
22
Cuando los autores de la violencia son los padres u
otros miembros de la familia, las decisiones sobre las
intervenciones formales y enjuiciamientos deben tomarse en consonancia con el interés superior del niño.
Cuando el autor es otro niño o niña, la respuesta se
debe enfocar en la rehabilitación mientras se asegura la
protección del niño o niña afectado.
El riesgo de que los autores de la violencia contra los
niños y niñas reincidan debe ser minimizado mediante
el tratamiento apropiado. Se debe alentar a los gobiernos a revisar la situación de los autores que actualmente cumplen condena para determinar si su condena o
tratamiento está minimizando el riesgo de reincidencia
y a formular recomendaciones apropiadas, enfocadas
en este objetivo, para futuras condenas y tratamientos.
10. Abordar la dimensión de género de la
violencia contra los niños
Recomiendo que los Estados aseguren que las
políticas y los programas contra la violencia se
elaboran y aplican con una perspectiva de género,
teniendo en cuenta los diferentes factores de riesgo
a que se enfrentan las niñas y los niños por lo que
respecta a la violencia; los Estados deberían promover y proteger los derechos humanos de las mujeres y las niñas y hacer frente a todas las formas
de discriminación de género como parte de una
estrategia amplia de prevención de la violencia.
Las niñas y los niños tienen diferentes niveles de riesgo
con respecto a diferentes formas de violencia en los diferentes entornos. Cualquier investigación sobre la violencia contra los niños y niñas y sobre las estrategias para
prevenirla y responder a ella debe ser diseñada teniendo
en cuenta la dimensión de género. En particular, el Estudio ha hallado la necesidad de que los hombres y los niños desempeñen un papel activo y ejerzan el liderazgo
en los esfuerzos por superar la violencia.
11. Elaborar y aplicar sistemáticamente sistemas
nacionales de recolección de datos
e investigación
Recomiendo que los Estados mejoren sus sistemas de recolección de datos e información a fin de
detectar subgrupos vulnerables, proveer información para formular políticas y elaborar programas
a todos los niveles y hacer un seguimiento de los
progresos hacia el logro del objetivo de prevenir la
violencia contra los niños. Los Estados deberían
utilizar indicadores nacionales basados en normas internacionalmente acordadas y garantizar
que se compilen, analicen y difundan los datos a
fin de comprobar los progresos a largo plazo. Se
deberían crear y mantener registros sobre nacimientos, defunciones y matrimonios con plena cobertura nacional allí donde no existan. Los Estados también deberían crear y mantener datos
Joven refugiado, África Oriental y del Sur, 2005IV
sobre los niños sin cuidados parentales y niños en
el sistema de justicia penal. Los datos deberían
desglosarse por sexo, edad, medio urbano o rural,
características de los hogares y familiares, educación y etnia. Los Estados también deberían elaborar un programa nacional de investigaciones sobre
la violencia contra los niños en los entornos en que
se produce esa violencia, inclusive mediante entrevistas con niños y padres, prestando atención especial a los grupos vulnerables de niñas y niños.
La formulación de una agenda de investigación nacional
acerca de la violencia contra los niños y niñas en todos
los entornos es vital para aumentar el conocimiento y
mejorar la formulación de programas. Dichos planes deben incluir a niños y niñas, padres y madres, prestadores
de servicios y otros y emplear una variedad de métodos,
tales como estudios de entrevistas, sistemas mejorados de
denuncia y registro, procedimientos de investigación
mejorados y encuestas regulares, prestando atención especial a los grupos vulnerables.
Ningún país puede sentirse satisfecho de sí mismo con respecto a la violencia contra los niños y niñas y en todas partes
se requiere más investigación de la prevalencia, las causas y
la formas de prevención. Nuestra capacidad de determinar
la magnitud, las características y las tendencias de muchas
formas de violencia contra los niños es deficiente, incluso en
los países industrializados. Todos los países deben aumentar
su capacidad para hacer seguimiento de los fallecimientos,
las lesiones y los comportamientos asociados con la violencia contra los niños y niñas para determinar si el problema
está mejorando o empeorando y la asociación entre estas
tendencias y diversas estrategias de prevención. Se requieren
normas uniformes aceptadas internacionalmente para la recopilación de datos acerca de la violencia contra los niños y
niñas para mejorar la posibilidad de comparación y garantizar la protección ética apropiada.
Si bien se ha logrado algún progreso en la identificación
de estrategias efectivas para la prevención de algunas formas de violencia, en algunos países se requiere investigación adicional para identificar y evaluar políticas y programas que sean apropiados y efectivos para la prevención
de todas las formas de violencia contra la infancia y especialmente para los grupos más vulnerables.
12. Fortalecer los compromisos internacionales
Recomiendo que todos los Estados ratifiquen y
apliquen la Convención sobre los Derechos del Niño
y sus dos Protocolos facultativos, relativos a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización
de niños en la pornografía y a la participación de
niños en los conflictos armados. Todas las reservas
que sean incompatibles con el objeto y propósito de
la Convención y los Protocolos facultativos se deberían retirar de conformidad con la Declaración y
Plan de Acción de Viena de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de 1993. Los Estados
deberían ratificar todos los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos pertinentes que incluyen disposiciones relativas a la protección de los niños, entre ellos la Convención
contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes y su Protocolo Facultativo, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la Convención sobre la eliminación de todas
las formas de discriminación contra la mujer y su
Protocolo Facultativo, los Convenios de la OIT No.
138, sobre la edad mínima de admisión al empleo y
No. 182 sobre la prohibición de las peores formas
de trabajo infantil y la Convención de las Naciones
Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y el Protocolo para prevenir, reprimir y
sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de
las Naciones Unidas contra la Delincuencia Orga-
23
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
“¿Cómo es que África, un continente tan rico en recursos, culturas y valores, actualmente no protege a sus
propios niños y niñas, su recurso para el presente y el futuro?”
“Todas nuestras propuestas se pueden lograr con voluntad política y el compromiso de la sociedad civil.”
nizada Transnacional. Los Estados deberían cumplir todas sus obligaciones jurídicas internacionales y fortalecer su cooperación con los órganos
creados en virtud de tratados.
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
24
Recomiendo que los Estados actúen de conformidad con sus compromisos de prevenir la
violencia, formulados en el período extraordinario
de sesiones de la Asamblea General sobre la Infancia y en el contexto de la resolución de la Asamblea
Mundial de la Salud de la OMS 30 relativa a la
aplicación de las recomendaciones que figuran en
el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud y
otras resoluciones regionales en materia de salud
pública que refuerzan esa resolución.
IMPLEMENTACIÓN
Y SEGUIMIENTO
El informe oficial del Estudio presentado a la Asamblea
General enfatizó que la responsabilidad principal de la
aplicación de las recomendaciones corresponde a los gobiernos. Sin embargo, la participación de otros actores
en los niveles nacional, regional e internacional es vital
para ayudar a los gobiernos a cumplir sus compromisos.
Estos actores incluyen agencias y organismos de la
ONU; organizaciones de la sociedad civil (incluyendo
instituciones nacionales de derechos humanos); organizaciones profesionales, como asociaciones de médicos y
enfermeras; asociaciones comunitarias; educadores; padres; madres; niños y niñas. Las estrategias clave para su
aplicación se presentan a continuación.
Joven, Europa y Asia Central, 2006V
EN EL ÁMBITO NACIONAL
Y REGIONAL
Por encima de todo, el Estudio se ha enfocado en mejorar la aplicación a nivel nacional, en beneficio de todos
los niños y niñas. Con este fin, el informe oficial a la
Asamblea General hace énfasis en la urgencia de la acción a nivel nacional y fija metas para los gobiernos:
• La integración en los procesos nacionales de planificación de medidas destinadas a prevenir la violencia y dar
respuesta a ese problema debería producirse en 2007 a
más tardar y debería incluir el nombramiento de un
coordinador, preferiblemente a nivel ministerial.
• Antes de 2009 debería prohibirse por ley toda la violencia contra los niños y niñas, e iniciarse un proceso
para desarrollar sistemas nacionales de recopilación
de datos fiables.
El informe también insta a los gobiernos a suministrar
información acerca de la aplicación de las recomendaciones del Estudio en sus informes periódicos al Comité
de los Derechos del Niño.
EN EL ÁMBITO INTERNACIONAL
Las organizaciones internacionales deben alentar y
apoyar a los gobiernos en la implementación de estas
recomendaciones. Las instituciones financieras internacionales deben revisar sus políticas y acciones para
tener en cuenta el impacto que pueden tener en los
“La visión sin acción es un sueño, pero la acción sin una visión es una pesadilla.”
Joven, Europa y Asia Central, 2006VI
niños y niñas. Los equipos de las Naciones Unidas deberían incluir medidas destinadas a combatir la violencia
contra ellos en las estrategias de reducción de la pobreza, las evaluaciones comunes de los países y los marcos
comunes de ayuda al desarrollo.
derechos de los niños y niñas para impulsar la prevención y eliminación de todas las formas de violencia
contra ellos, debe alentar la cooperación internacional y
regional y asegurar el seguimento y monitoreo de la
aplicación de las recomendaciones del Estudio.
Los gobiernos deben considerar el nombramiento de
un ombudsperson o comisionado para los derechos
del niño, cumpliendo con los Principios de París 31.
Dicha institución colaboraría estrechamente con
otros organismos especializados en cuestiones de salud pública y protección de los niños y debería disponer de un mandato claro para supervisar el respeto
de los derechos del niño a nivel nacional, regional y
local. En los casos en que proceda, debería tener
competencia para conocer de posibles denuncias de
violaciones de derechos interpuestas por el público,
inclusive niños y para investigarlas.
El representante especial debería difundir y promover
las recomendaciones del estudio en distintos foros internacionales, regionales y nacionales. Debería informar
periódicamente al Consejo de Derechos Humanos y la
Asamblea General y coordinar la elaboración de un informe sobre su aplicación para presentarlo a la Asamblea
General en su sexagésimo quinto período de sesiones.
A la luz de la contribución de las organizaciones regionales a la ejecución del Estudio, los organismos
regionales deberían involucrarse en la aplicación y seguimiento de sus recomendaciones. Debería alentarse
el desarrollo de mecanismos regionales como parte
importante del marco general de seguimiento. Aliento también a los sistemas regionales de protección de
los derechos humanos a que supervisen dicha aplicación.
En vista de la importancia de la coordinación multisectorial para hacer frente al problema de la violencia
contra los niños y niñas, el informe del Estudio ha
propuesto que los gobiernos nombren un Representante Especial del Secretario General para la Violencia contra los Niños. El Representante Especial debe
actuar como promotor mundial de alto nivel de los
El representante especial colaborará estrechamente (aunque sin duplicar tareas) con el Comité de los Derechos
del Niño, el Representante Especial del Secretario General para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados, el Relator Especial sobre la Venta de Niños, la Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la Pornografía,
el Relator Especial sobre la Violencia contra la Mujer y
la Relatora Especial sobre la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños. También deberá colaborar con
los sistemas regionales de protección de los derechos humanos y todas las demás iniciativas de seguimiento regionales y nacionales.
El representante especial debería recibir un mandato
inicial de cuatro años. Tomando como base la satisfactoria colaboración interinstitucional que caracterizó la elaboración del Estudio, debería contar con el
apoyo del ACNUDH, UNICEF y la OMS. Un grupo interinstitucional de las Naciones Unidas para la
Violencia contra los Niños, con representación de
organizaciones no gubernamentales y niños, también
debería apoyar el seguimiento.
25
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
REFERENCIAS
1 Krug EG et al. (Eds) (2002). Informe mundial sobre la
violencia y la salud. Washington DC, Organización
Panamericana de la Salud.
2 Krug EG et al. (Eds) (2002). Informe mundial sobre la
violencia y la salud. Washington DC, Organización
Panamericana de la Salud, pág. 5.
3 Shonkoff JP, Phillips DA (Eds) (2000). From Neurons to
Neighbourhoods: The Science of Early ChildhoodDevelopment.
Washington DC, National Academy Press.4 Krug EG et
al. (Eds) (2002). Informe mundial sobre la violencia y la
salud. Washington DC, Organización Panamericana de la
Salud.
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
26
4 Krug EG et al. (Eds) (2002). Informe mundial sobre la
violencia y la salud. Washington DC, Organización
Panamericana de la Salud.
5 Ten Bensel RW, Rheinberger MM, Radbill SX (1997).
Children in a World of Violence: The Roots of Child
Maltreatment. En: Helfer M et al. (Eds).The Battered Child.
Chicago, University of Chicago Press, págs. 3-28.
6 United Nations Secretary-General (2006). Report of the
independent Expert for the United Nations Study on Violence
against Children. Promotion and protection of the rights of
children. United Nations General Assembly, Sixty-first
session. A/61/299.
7 Reza A et al. (2001). Epidemiology of Violent Deaths in the
World. Injury Prevention, 7: 104–111.7 Krug E et al. (Eds)
(2003). Informe mundial sobre la violencia y la salud.
Washington DC, Organización Panamericana de la Salud.
8 Krug EG et al. (Eds) (2002). Informe mundial sobre la
violencia y la salud. Washington DC, Organización
Panamericana de la Salud.
9 Global Initiative to End all Corporal Punishment of
Children (2006). Global Summary of the Legal Status of
Corporal Punishment of Children. 28 June, 2006.
10 Todas las respuestas están disponibles en: http://www.ohchr.
org/english/bodies/crc/study.htm.A 20 de septiembre de
2006, 135 Estados Miembros y un observador habían
presentado respuestas.
11 La lista de aportes está disponible en el sitio web del Estudio
del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia
contra los Niños: http://www.violencestudy.org.
12 Save the Children Alliance (2005). 10 Essential Learning Points:
Listen and Speak Out against Sexual Abuse of Girls and Boys.
Global Submission by the International Save the Children
Alliance to the UN Study on Violence against Children. Oslo,
Save the Children, Norway.
13 Bruce J (2002). Married Adolescent Girls: Human Rights, Health
and Development Needs of a Neglected Majority. Documento
presentado por la Population Council en el evento de apoyo:
Early Marriage in a Human Rights Context, Sesión Especial
en favor de la Infancia de las Naciones Unidas, 8-10 de mayo,
2002.
14 WHO (2006). Global Estimates of Health Consequences Due to
Violence against Children. Background Paper to the UN Study
of Violence against Children. Ginebra, Organización Mundial
de la Salud.
15 Análisis suministrado al Estudio por la Global School-based
Health Survey: The World Health Organization (http://www.
cdc.gov/gshs o http://www.who.int/school_youth_health/
gshs) empleando datos de encuestas realizadas entre 2003 y
2005 en Botswana, Chile (área metropolitana), China
(Beijing), Guyana, Jordania, Kenya, Líbano, Namibia, Omán,
las Filipinas, Swazilandia, Uganda, los Emiratos Árabes
Unidos, Venezuela (Lara), Zambia y Zimbabwe (Harare).
16 Currie C et al. (2004). Health Behaviour in School-aged Children
(HBSC) Study: International Report from the 2001/2002 Survey.
Health Policy for Children and Adolescents, No. 4. Ginebra,
Organización Mundial de la Salud.
17 WHO (2006). Global Estimates of Health Consequences Due to
Violence against Children. Background Paper to the UN Study
on Violence against Children. Ginebra, Organización Mundial
de la Salud, basado en estimativos de Andrews G et al. (2004).
Child Sexual Abuse. Cap. 23 de Ezzati M et al. (2004).
Comparative Quantification of Health Risks: Global and Regional
Burden of Disease Attributable to Selected Major Risk Factors, Vol.
2. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, págs.
1851-1940 y empleando datos de la División de Población de
las Naciones Unidas para la población menor de 18 años de
edad.
18 UNICEF (2005). Changing a Harmful Social Convention:
Female Genital Mutilation/Cutting. Innocenti Digest.
Florencia, UNICEF Innocenti Research Centre. 18 ILO
(2006). The End of Child Labour: Within Reach. Global Report.
Ginebra, Organización Internacional del Trabajo.
19 ILO (2006). The end of Child Labour. Within Reach. Global
Report. Ginebra, Organización Internacional del Trabajo.
21 Global Initiative to End all Corporal Punishment of Children
(2006). Global Summary of the Legal Status of Corporal
Punishment of Children. 28 June 2006.
22 WHO (2006). Global Estimates of Health Consequences Due to Violence
against Children. Background Paper to the UN Study of Violence
against Children. Ginebra, Organización Mundial de la Salud.
23 Runyan D et al. (2002). Maltrato y descuido de los menores por
los padres u otras personas a cargo. En: Krug EG et al. (Eds).
Informe mundial sobre la violencia y la salud. Washington DC,
Organización Panamericana de la Salud, págs. 63-94.
24 Perry BD (2001). The Neurodevelopmental Impact of Violence in
Childhood. En: Schetky D, Benedek EP (Eds). Textbook of Child
and Adolescent Forensic Psychiatry. Washington DC, American
Psychiatric Press, págs. 221-238.
25 Felitti VJ et al. (1998). Relationship of Childhood Abuse and
Household Dysfunction to Many of the Leading Causes of
Death in Adults. The Adverse Childhood Experiences (ACE)
Study. American Journal of Preventive Medicine 14: 245-258.
26 Centers for Disease Control and Prevention (2006). Adverse
Childhood Experiences Study. Atlanta, GA, National Centers for
Injury Prevention and Control, Centers for Disease Control
and Prevention. Disponible en: http://www.cdc.gov/
NCCDPHP/ACE.
27 Centers for Disease Control and Prevention (2006). Adverse
Childhood Experiences Study. Atlanta, GA, National Centers for
Injury Prevention and Control, Centers for Disease Control
and Prevention. Disponible en: http://www.cdc.gov/
NCCDPHP/ACE.
28 Panel on Research on Child Abuse and Neglect, Commission on
Behavioral and Social Sciences and Education, National
Research Council (1999).Understanding Child Abuse and
Neglect. Washington DC, National Academy Press.
29 Fromm S (2001). Total Estimates of the Cost of Child Abuse and
Neglect in the United States – Statistical Evidence. Chicago (IL),
Prevent Child Abuse America (PCAA). Citado el 14 de agosto
de 2006. Disponible en: http://www.preventchildabuse.org/
learn_more/research_docs/cost_analysis.pdf.
30 WHO (2003). Implementing the Recommendations of the World
Report on Violence and Health. Report on the World Health
Assembly, WHA56.24, Fifty-sixth World Health Assembly.
Ginebra, Organización Mundial de la Salud.
31 United Nations (1993). Principles Relating to the Status and
Functioning of National Institutions for Protection and Promotion of
Human Rights. Disponible en: http://www.unhchr.ch/html/
menu6/2/fs19.htm#annex. Estas recomendaciones fueron
aprobadas por la Asamblea General en su resolución A/
RES/48/134 del 20 de diciembre de 1993.
CITAS
I United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
Children (2005). Regional Consultation Outcome Report:
South Asia, pág. 3. Disponible en: http://www.violencestudy.
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II Commissioner for Human Rights (2006). Children and
corporal punishment: The right not to be hit, also a children’s
right. Issue paper 2006/1. 6 June 2006. Estrasburgo, Consejo
de Europa.
III United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
Children (2005). Regional Desk Review: South Asia, pág. 23.
Disponible en: http://www.violencestudy.org/r27.
IV United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
Children (2005). Regional Consultation Outcome Report: Eastern
and Southern Africa, pág. 18. Disponible en: http:/www.
violencestudy.org/r27. V Council of Europe (2006). Monaco
launching conference for ‘Building a Europe for and with
Children’, 4-5 April 2006. Disponible en: http://www.coe.int/t/
transversalprojects/children/events/monacoLaunch_en.asp
V Council of Europe (2006). Monaco launching conference for
‘Building a Europe for and with Children’, 4-5 April 2006.
Disponible en: http://www.coe.int/t/transversalprojects/
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VI Council of Europe (2006). Monaco launching conference for
‘Building a Europe for and with Children’, 4-5 April 2006.
Disponible en: http://www.coe.int/t/transversalprojects/
children/events/monacoLaunch_en.asp.
27
ACABAR CON LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
20 ILO (2002). A Future Without Child Labour. Global Report. Ginebra,
Organización Internacional del Trabajo. 20 IPEC y SIMPOC
(2006). Global Trends in Child Labour 2000-2004. International
Programme on the Elimination of Child Labour and (IPEC) Statistical
Information and Monitoring Programme on Child Labour
(SIMPOC). Ginebra, Organización Internacional del Trabajo.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
28
HAITI, 2005. Niñas de pie en el patio de concreto de la cárcel de mujeres de Pétionville, un suburbio de Puerto Príncipe.
UNICEF/HQ05-1931. Roger Lemoyne.
2
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS
HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
31
32
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42
29
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
Introducción La Convención sobre los Derechos del Niño
El Derecho Internacional Penal, Humanitario,
de Refugiados y del Trabajo
Los sistemas regionales de derechos humanos
Instrumentos políticos no vinculantes
Referencias LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
30
“Me gustaría que se creara una coalición de asociaciones y organizaciones internacionales tan pronto como fuese
posible para alentar y apoyar a aquellos gobiernos que se comprometen a adoptar medidas específicas para evitar
que los crímenes más graves cometidos contra los niños queden impunes. Medidas como ampliar o eliminar los
límites de tiempo para el enjuiciamiento por infracciones, aumentar la cooperación judicial o adoptar una ley
modelo o marco para fortalecer la lucha contra la trata de niños, y el uso de Internet para este fin.”
S.A.R. Princesa Caroline de Hanover, abril de 2006I
Todos y cada uno de los niños y niñas tienen derecho a
la integridad física y personal y a la protección contra
todas las formas de violencia. Como seres humanos, tienen derecho a gozar de todos los derechos garantizados
por los diversos tratados internacionales de derechos
humanos que se han originado a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.1 También
tienen derecho a la protección estipulada en los instrumentos jurídicos internacionales relativos al Derecho
Internacional Penal, Humanitario y Laboral.*
Desde la adopción en 1948 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la primera declaración
con autoridad (aunque no jurídicamente vinculante)
acerca de los derechos humanos, han sido elaborados
más de sesenta tratados que tratan la esclavitud, la
administración de la justicia, la situación de los refugiados y grupos minoritarios y los derechos humanos.
Todos están fundamentados en los conceptos de la no
discriminación, la igualdad y el reconocimiento de la
dignidad de cada persona tal como aparecen en la Declaración Universal y cada uno deja claro que los derechos contenidos en él están a disposición de todas
las personas, incluidos los niños y niñas, sobre una
base de igualdad.
Por lo tanto, los niños y niñas son titulares de los derechos y procedimientos estipulados en la Carta Internacional de Derechos Humanos que consta del
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. También son titulares de los derechos y
* Más información acerca de todos los instrumentos mencionados
en este capítulo disponible en: http://www.ohchr.org.
mecanismos de protección establecidos en otros tratados específicos, incluidos aquellos que tratan la eliminación de la discriminación racial, la discriminación
contra la mujer, la prevención de la tortura y los derechos de los trabajadores migrantes y los miembros de
sus familias. Estos instrumentos, jurídicamente vinculantes para los Estados que los hayan ratificado,
incluyen disposiciones que son pertinentes para la eliminación de la violencia contra los niños y niñas. Algunos tratados, en particular los dos Pactos, también
contienen disposiciones que establecen protecciones
específicas para los niños y niñas.
Así, el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales incluye una disposición que exige
que los niños y niñas sean protegidos contra la explotación económica y social y que el empleo de niños y
niñas en trabajos perjudiciales para su moral o salud,
peligrosos para su vida o que puedan impedir su desarrollo normal, debe ser castigado por la ley. El Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos prohíbe
expresamente la imposición de sentencias de muerte a
personas menores de 18 años. También incluye disposiciones que rigen el tratamiento correcto de niños y
niñas acusados y convictos que exigen en particular su
separación de los adultos acusados e infractores.
La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer es plenamente aplicable a las niñas que tienen menos de 18 años.
El artículo 16.2 de la Convención dispone que no
tengan ningún efecto jurídico los esponsales y el matrimonio de niños y niñas y que los Estados adopten
todas las medidas necesarias, incluso de carácter legislativo, para fijar una edad mínima para el matrimonio
y hacer obligatoria la inscripción del matrimonio en
un registro oficial.
31
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
INTRODUCCIÓN
2
“Realmente creo que no hay nada más importante que la protección del niño porque está vinculada con todos los demás
derechos del niño, como el desarrollo, la supervivencia o la participación. Para todos los países, el reconocimiento de este
derecho y la decisión de crear tanto programas como instituciones para asegurar la protección de la infancia
es un paso gigante en la dirección correcta.”
Sra. Loveleen Kacker, Secretaria Conjunta, Ministerio de la Mujer y del Desarrollo Infantil, India
La protección existente bajo el Derecho Internacional
de los Derechos Humanos será ampliada con la finalización de tratados relativos a los derechos de los niños y
niñas, las desapariciones forzadas y la discapacidad que
actualmente se están terminando. El borrador de la
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que será presentado a la Asamblea General
para aprobación en su sexagésima primera sesión, incluye disposiciones específicas relativas a los derechos
humanos de los niños y niñas con discapacidades, incluyendo las obligaciones de los Estados de tratar la
violencia contra ellos.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
32
La implementación de cada uno de los siete tratados
básicos de derechos humanos actualmente en vigor es
monitoreada por un Comité de Expertos mediante diversos procedimientos. Cada Comité evalúa la implementación a través del estudio de informes presentados
por los países y formula recomendaciones de actuación. Cuatro Comités están autorizados para estudiar
peticiones de personas que alegan que sus derechos
han sido violados en los casos en que el Estado interesado haya aceptado este procedimiento. Dos Comités
tienen competencia para efectuar investigaciones de
violaciones graves, sistemáticas o serias del tratado, en
aquellos casos en que el Estado haya aceptado estos
procedimientos. Procedimientos similares están incluidos en los borradores de convenios referentes a las desapariciones forzadas y la discapacidad. Por su parte, el
Protocolo facultativo de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes introduce un sistema de visitas a lugares de
detención en los Estados Partes.
Todos los Comités creados por los tratados han enfatizado las obligaciones de los Estados de tomar medidas
específicas para eliminar y responder a la violencia contra los niños y niñas en sus Observaciones Finales, sus
informes y varias de sus decisiones relativas a quejas individuales. Varios organismos de tratados también han
adoptado Observaciones Generales o recomendaciones que
esbozan las obligaciones de los Estados de poner fin a la
violencia contra los niños y niñas. La Observación General relativa al derecho a la educación del Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales indica que
el castigo físico en el ámbito educativo es inconsistente
con el derecho internacional y la dignidad de la persona.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer, ha adoptado una Recomendación
General relativa a las obligaciones de los Estados que
han ratificado la Convención con respecto a la mutilación genital femenina (MGF) y dos Recomendaciones
Generales con respecto a la violencia contra la mujer
basada en el género.
LA CONVENCIÓN SOBRE
LOS DERECHOS DEL NIÑO
Aunque desde el principio de la historia de las Naciones
Unidas los tratados internacionales de derechos humanos y otros instrumentos internacionales otorgaban
protección a la infancia, la comunidad internacional reconoció la necesidad de crear mecanismos de protección
específicos para los derechos humanos de los niños y niñas. La Declaración de los Derechos del Niño, aprobada
por la Asamblea General de las Naciones Unidas en
1959, definió diez principios no vinculantes dirigidos a
brindar protección específica a los niños y las niñas.
La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN),
cuyo contenido es jurídicamente vinculante, fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en
1989. La CDN, que establece con claridad que los niños
y niñas son titulares de derechos humanos y reconoce su
personalidad jurídica diferenciada y sus capacidades en
evolución, es el tratado de derechos humanos más am-
“Al ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño, a todos los países se les exige adoptar leyes, políticas
y programas para asegurar que todo niño crezca en un ambiente de amor y comprensión; libre del miedo y
la necesidad; sea protegido contra la discriminación, violencia y explotación y tenga todas las oportunidades para desarrollarse hasta el máximo de su potencial. Con la Convención, estamos comprometidos a
asegurar que las oportunidades de vida no sean determinadas por las circunstancias de nacimiento.”
Marta Santos Pais, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas
sobre la Violencia contra los Niños
pliamente aceptado, ha sido ratificado por 193 Estados.
Sus 42 artículos sustantivos definen derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales formulados para
tratar las necesidades específicas de los niños y las niñas.
La CDN define a los niños y niñas como todos los seres
humanos menores de 18 años salvo que, en virtud de la
ley que les sea aplicable hayan alcanzado antes la mayoría de edad.2
La CDN crea una estructura de principios jurídicos y
estándares detallados que deben regir toda legislación,
política y práctica que afecte a los niños y niñas. Entre
ellos se incluyen la promoción de la prevención de la
violencia y las respuestas para proteger a todos los niños
y niñas contra toda forma de violencia.
Varios artículos de la CDN consagran el derecho de los
niños y niñas a la integridad física y personal y definen
altos estándares de protección. El Artículo 19 exige a los
Estados Parte de la CDN adoptar “todas las medidas
legislativas, administrativas, sociales y educativas para
proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso
físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos
o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño
se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a
su cargo.” La amplitud de esta obligación ha sido enfatizada por el Comité de los Derechos del Niño.
El Comité también ha subrayado la obligación de prohibir todas las formas de violencia contra los niños y
niñas, incluido el castigo físico, por ligero que sea. La
Observación General No. 8 relativa al derecho los niños y niñas a la protección contra los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes,
adoptada por el Comité en su cuadragésima segunda sesión en junio de 2006, resalta la obligación de todos los
2
Estados de actuar rápidamente para prohibir y eliminar
todo castigo físico y otras formas crueles o degradantes
de castigo de los niños y niñas. La Observación se enfoca
en las medidas legislativas, educativas y de sensibilización
que los Estados deben tomar.3
La Observación General deja claro que el Comité no
rechaza el concepto positivo de disciplina y reconoce que
la crianza y cuidado de los niños y niñas, especialmente
de los bebés y niños pequeños, exige frecuente acción física e intervención para protegerlos. El Comité indica
que esto es muy diferente al uso deliberado y punitivo
de la fuerza para causar algún grado de dolor, incomodidad o humillación.
“Abordar la aceptación o la tolerancia generalizadas
de los castigos corporales de los niños y poner fin a
dichas prácticas en la familia, las escuelas y otros
entornos, no sólo es una obligación de los Estados
Partes en virtud de la Convención, sino también
una estrategia clave para reducir y prevenir toda forma de violencia en las sociedades.”
Comité de los Derechos del Niño, Observación
General No. 8, párr. 3.4
El Artículo 28(2) de la CDN exige que la disciplina escolar “se administre de modo compatible con la dignidad humana del niño y de conformidad con la presente
Convención.” Al interpretar esta disposición el Comité
subraya que exige a los Estados Partes prohibir el castigo
físico y toda otra forma de disciplina humillante y perjudicial en el contexto educativo.
33
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
“Los niños y niñas son traicionados todos los días por el silencio, la falta de acción y la impunidad.
Educadores que han agredido sexualmente a sus alumnos siguen enseñando. Agentes de policía que han torturado a
niños frente a testigos siguen prestando servicio. Personal de orfanatos que somete a los niños y niñas a niveles
escandalosos de crueldad y negligencia no sufren consecuencia alguna. Con demasiada frecuencia los niños y niñas son
re-victimizados: primero por el abuso inicial, y luego otra vez porque las autoridades no hacen responsables a los autores.”
Jo Becker, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños
“… Los niños no pierden sus derechos humanos al
salir de la escuela. Por ejemplo, la educación debe
impartirse de tal forma que se respete la dignidad
intrínseca del niño y se permita a éste expresar su
opinión libremente, de conformidad con el párrafo
1 del artículo 12, y participar en la vida escolar. La
educación debe respetar también los límites rigurosos impuestos a la disciplina, recogidos en el párrafo
2 del artículo 28, y promover la no violencia en la
escuela (…)”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
34
Comité de los Derechos del Niño,
Observación General No. 15
Los Artículos 32 a 36 establecen el derecho de los niños y niñas a la protección contra todas las formas de
explotación económica y contra “cualquier trabajo que
pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que
sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico,
mental, espiritual, moral o social” (Artículo 32); contra “el uso ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas” y contra la participación en “la producción y
el tráfico ilícitos de esas sustancias” (Artículo 33); contra “todas las formas de explotación y abuso sexual,”
incluidas la prostitución y la pornografía (Artículo 34);
contra el secuestro, la venta y la trata (Artículo 35) y
contra “todas las demás formas de explotación que
sean perjudiciales para cualquier aspecto de su bienestar” (Artículo 36).
El Artículo 38, mediante el que los Estados Parte se
comprometen a respetar y asegurar el respeto de las
normas del Derecho Internacional Humanitario que
les son aplicables en relación con los niños y los conflictos armados, recuerda las obligaciones definidas en
los Convenios de Ginebra. Por su parte, el Artículo 37
declara que ningún niño o niña será sometido a “torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes,” ni sentenciado a pena capital o prisión perpetua sin posibilidad de excarcelación. El Artículo 37
también prohíbe toda restricción arbitraria o ilegal de
la libertad de los niños y niñas y define estrictos límites y condiciones para cualquier privación de la libertad, límites aplicables a cualquier restricción de la libertad impuesta para propósitos tanto de “protección”
como de “sanción penal”. El Artículo 39 obliga a los
Estados a tomar todas las medidas apropiadas para
promover la recuperación física y psicológica y la
reintegración social de los niños y niñas víctimas de
violencia.
Junto con el Artículo 37, el Artículo 40 relativo a la
administración de la justicia juvenil establece garantías bien detalladas: los niños y niñas en conflicto con
la ley penal deben ser tratados “de manera acorde con
el fomento de su sentido de la dignidad y el valor.”
Esto último, combinado con el Artículo 19, exige al
Estado asegurar que los niños y niñas no sufran violencia a manos de funcionarios estatales en ninguna
etapa del sistema. El tratamiento y las penas no deben
incluir violencia física o mental de ningún tipo. Siempre que sea apropiado y deseable se debe evitar el contacto con el sistema judicial. Para los niños y niñas
hallados culpables de infringir la ley deben existir alternativas a la privación de libertad, “tales como órdenes de cuidado, orientación y supervisión; el asesoramiento, la libertad vigilada, la colocación en hogares
de guarda, los programas de enseñanza y formación
profesional (...)”
2
Otras obligaciones más generales (aplicables en particular a la prevención de la violencia) se incluyen en el
Artículo 24 relativo al derecho a la salud y el acceso a
servicios de salud; los Artículos 28 y 29 relativos al
derecho a la educación y los propósitos de la educación y el Artículo 27 relativo al derecho a un nivel de
vida adecuado.
La CDN ha sido complementada por dos Protocolos
Facultativos, adoptados ambos en el año 2000, que
proporcionan a los niños y niñas una protección más
detallada contra formas particulares de violencia. El
Protocolo Facultativo relativo a la venta de niños, la
prostitución infantil y la utilización de niños en la
pornografía define estas formas de violencia. También
exige a los Estados Parte tipificar estas actividades
como delitos y requiere que cualquier participación
en estos actos, incluidos el grado de tentativa y la
conspiración, sea castigada teniendo en cuenta la gravedad de los delitos. También exige a los Estados cerrar cualquier local empleado para la explotación
sexual y la pornografía infantil y confiscar las ganancias económicas de estas actividades, así como cualquier medio empleado para facilitarlas y establece
disposiciones detalladas relativas al tratamiento de los
niños y niñas víctimas. El Protocolo Facultativo relativo a la participación de niños en los conflictos armados limita el reclutamiento de niños y niñas menores
de 18 años para el conflicto armado y obliga a los
Estados a proporcionar a los niños que hayan participado en conflictos armados cualquier rehabilitación y
apoyo físico y psicológico que sea necesario para su
reintegración en la sociedad.
El Comité de los Derechos del Niño ha identificado los
Artículos 2, 3, 6 y 12 como los que establecen los principios generales. En concordancia con el Artículo 2, todos los derechos incluidos en la Convención están a disposición de todos los niños y niñas sin discriminación
alguna, y se exige a los Estados Parte adoptar todas las
medidas que sean apropiadas para proteger a los niños y
niñas contra la discriminación.
El interés superior del niño debe ser una consideración
primaria en todas las acciones relativas a los niños y
niñas. Siendo así, a todo ente público y privado, tribunal y autoridad administrativa se le exige considerar el impacto de sus acciones en los niños y niñas
para asegurar que el interés superior del niño sea considerado de manera correcta (Artículo 3). El derecho
inherente del niño o niña a la vida, la supervivencia y
el desarrollo hasta el máximo de su potencial, que la
CDN consagra en su Artículo 6, incluye las dimensiones física, mental, espiritual, moral y social y también se identifica como un principio general.
35
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
Otras disposiciones de la CDN son pertinentes para la
protección de los niños y niñas contra la violencia. Son
disposiciones que establecen derechos civiles relacionados con la libertad de expresión, información, conciencia y religión; asociación y reunión pacífica; privacidad y
acceso a la información (Artículos 12, 13, 14, 15, 16 y
17). El Artículo 9 garantiza el derecho del niño o niña a
no ser separado de sus progenitores a menos que sea por
su interés superior. El Artículo 18 dispone que los Estados prestarán asistencia apropiada a los progenitores y
representantes legales para el desempeño de sus funciones en lo que respecta a la crianza del niño y niña. Según
el Artículo 20, los niños y niñas privados de su medio
familiar tienen derecho a la asistencia y protección especial del Estado. El Artículo 25 dispone el derecho a la
revisión periódica del internamiento o del tratamiento.
Las obligaciones relativas a la adopción se definen en el
Artículo 21; las relativas a los niños y niñas refugiados
en el Artículo 22 y las relativas a los niños y niñas con
discapacidades en el Artículo 23.
“Al sacar a la luz la cuestión de los niños y niñas que sufren violencia, nos damos cuenta de que nuestra situación es
parte de una lucha mundial más amplia por la materialización de los derechos humanos. Nuestro llamado no es a ser
tratados de manera especial sino, más bien, de manera humana, en concordancia con los valores centrales de dignidad
humana que son las piedras angulares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Como ciudadanos del
mundo, exigimos ser reconocidos como seres humanos no de segunda sino de primera clase.”
Declaración de niños y jóvenes, Consulta Regional del Caribe, 2005II
“(…) la interpretación de lo que se entiende por el
interés superior del niño debe ser compatible con
toda la Convención, incluidos la obligación de proteger a los niños contra toda forma de violencia y el
requisito de tener debidamente en cuenta las opiniones del niño; ese principio no puede aducirse
para justificar prácticas, como los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes,
que están reñidas con la dignidad humana y el derecho a la integridad física del niño.”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
36
Comité de los Derechos del Niño,
Observación General No. 8.6
Según lo dispuesto en el Artículo 12, el niño o niña tiene derecho a expresar libremente su opinión acerca de
todo asunto que le afecte y a que se le dé el debido peso
de acuerdo con su edad y madurez.
El Comité de los Derechos del Niño, que lleva revisando informes de los Estados parte desde 1993, ha
“(…) al conceptualizar la violencia, el punto de
partida y marco de referencia crucial debe ser la experiencia de los niños y niñas mismos. Por lo tanto,
los niños y adolescentes deben participar de manera
significativa en la promoción de las acciones relativas a la violencia contra ellos y la definición de estrategias para acabar con ella.”
Comité de los Derechos del Niño, recomendaciones
adoptadas luego del día de Debate General acerca de
la violencia contra los niños en la familia y la
escuela, 2001.7
proporcionado orientación sustancial acerca de las obligaciones de los Estados en relación con la violencia contra los niños y niñas; en particular en las recomendaciones emitidas luego de sus dos días de Debate General
acerca de la violencia contra los niños en 20008 y 20019
y en sus Observaciones Generales No. 110 y No. 8.11
El Comité ha notado con agrado que los tribunales nacionales, incluidas las cortes constitucionales y supremas
de muchas jurisdicciones, han condenado la violencia
contra los niños y niñas en decisiones que recurren cada
vez más a los tratados de derechos humanos, particularmente la CDN, y a los documentos producidos por los
órganos de los tratados de derechos humanos.
“Los niños tienen derechos que no son inferiores a
los derechos de los adultos. Fiji ha ratificado la
Convención sobre los Derechos del Niño. Nuestra
Constitución también garantiza los derechos fundamentales a todas las personas. El Gobierno tiene
que cumplir los principios que respetan los derechos de todas las personas, comunidades y grupos.
Debido a su condición, los niños necesitan una
protección especial. Nuestras instituciones docentes deberían ser santuarios de paz y de enriquecimiento creativo, no lugares de miedo, malos
tratos y desprecio de la dignidad humana de los
estudiantes.”
Corte de Apelaciones de Fiji, 2002, en Naushad
vs. el Estado, afirmando que el castigo físico en las
escuelas y en el sistema penal es inconstitucional.12
2
La protección ofrecida a los niños y niñas a través de las
disposiciones de derechos humanos es pertinente en todo
momento. Al mismo tiempo, el Estatuto de Roma de la
Corte Penal Internacional, los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y sus dos Protocolos adicionales de 1977,
brindan protección legal clave a los niños y niñas en los
conflictos internos e internacionales. Los niños y niñas
que cumplen la definición de refugiado dada en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951 y su Protocolo de 1967, tienen acceso
a una amplia gama de derechos y protecciones, incluyendo asistencia legal y protección material, así como el derecho a no ser devueltos al lugar donde son perseguidos.
Si bien no son jurídicamente vinculantes, los Principios
Rectores de los Desplazamientos Internos de 1998 (que
constan de treinta principios) brindan protección y asistencia para las personas en todo el transcurso del desplazamiento y definen pautas para el retorno seguro, el reasentamiento y la reintegración. Los Principios Rectores
prestan atención especial a los derechos y necesidades de
los niños y niñas, y en particular de las niñas, prohibiendo la venta de niños y niñas para el matrimonio, la explotación sexual, el trabajo forzado y el empleo de niños y
niñas durante las hostilidades.
La trata en general, incluida la trata de niños y niñas, se
aborda en el primer instrumento consolidado relativo al
tema, el Convenio para la Represión de la Trata de Perso-
nas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, que fue
adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1950. Disposiciones dirigidas a la eliminación de
la trata también se incluyen en la Convención sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño,
y El Convenio 182 de la OIT relativo a las peores formas
de trabajo infantil (1999). En el año 2000, la Asamblea
General de las Naciones Unidas adoptó la Convención
de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus protocolos suplementarios: el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños y el Protocolo
contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire.
La Convención dispone la cooperación en la investigación, la asistencia legal mutua y la extradición cuando se
trate de la trata de personas. El Protocolo contra la trata,
aceptado actualmente (6 de septiembre de 2006) por 105
Estados de todas las regiones del mundo, incluye la primera definición jurídica internacional, dispone la asistencia y protección de las víctimas de la trata y exige a los
Estados Parte penalizar esta actividad, así como proporcionar asistencia y protección para las víctimas. También
dispone medidas preventivas en este contexto.
En el contexto laboral, los numerosos convenios elaborados por la Organización Internacional del Trabajo establecen derechos y protección específica para los
niños y niñas, en particular el Convenio 138 (1973)
sobre la edad mínima de admisión al empleo y el
Convenio 182 relativo a la prohibición y eliminación
de las peores formas de trabajo infantil (1999).
37
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
EL DERECHO INTERNACIONAL
PENAL, HUMANITARIO, DE
REFUGIADOS Y DEL TRABAJO
“Los derechos fundamentales, los derechos del niño, están aún por construirse, en primer y principalísimo lugar en el ámbito nacional.”
Françoise Tulkens, juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, abril de 2006III
LOS SISTEMAS REGIONALES
DE DERECHOS HUMANOS
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
38
El marco jurídico internacional para la promoción y
protección de los derechos humanos y los estándares
que éste proporciona con respecto a la violencia contra
los niños y niñas, son reforzados por tratados que han
sido adoptados regionalmente (por el Consejo de Europa, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y la Unión Africana) y por los mecanismos creados para monitorearlos y hacer que se cumplan. La Carta
Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño es
particularmente pertinente, también el Protocolo sobre
los Derechos de la Mujer en África, adoptado en 2004,
que contiene disposiciones dirigidas a la eliminación
de prácticas tradicionales perjudiciales, incluidas la
mutilación genital femenina (MGF), la escarificación y
la medicalización de prácticas tradicionales perjudiciales y define los 18 años como la edad mínima para contraer matrimonio.
Los mecanismos regionales de derechos humanos responsables de la vigilancia de estos instrumentos jurídicos han tratado diversas formas de violencia contra
los niños y las niñas. Por ejemplo, en un número de
decisiones referentes a casos de castigo físico en el sistema de justicia, la escuela y el hogar, el Tribunal Europeo
de Derechos Humanos ha determinado la existencia de
violaciones al Convenio Europeo para la Protección de
los Derechos Humanos.13 Otras decisiones del Tribunal
se han referido al abuso sexual, fracasos de los sistemas
de protección y de la justicia juvenil.14 El Comité Europeo de Derechos Sociales, que monitorea el cumplimiento de la Carta Social Europea y la Carta Social
Europea revisada, ha afirmado que estos instrumentos exigen la prohibición en la legislación de cualquier forma de violencia contra los niños y niñas.15
“El comité no encuentra aceptable que una sociedad que prohíbe cualquier forma de violencia física
entre adultos acepte que los adultos sometan a los
niños a violencia física.”
Comité Europeo de Derechos Sociales (2001).
Observación General en Introducción
General XV–2, volumen 1.16
En 2002, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una Opinión consultiva acerca de la
condición jurídica y los derechos humanos del niño;
ésta indica que los Estados Partes de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos tienen la obligación de adoptar todas las medidas positivas que correspondan para asegurar la protección de los niños y niñas contra los malos tratos, sea en sus relaciones con
autoridades públicas, personas privadas o entidades no
gubernamentales.17
En 2003, la Comisión Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos decidió que el azotamiento de
estudiantes constituía castigo cruel, inhumano o degradante y solicitó que el Estado respectivo modificara la
ley, aboliera el azotamiento como pena y tomara medidas apropiadas para compensar a las víctimas.18
Dra. Gro Harlem Brundtland, antigua Directora General, OMS
“No existe para las personas, y particularmente para
el gobierno de un país, ningún derecho a aplicar violencia física a las personas por la comisión de delitos.
Semejante derecho sería equivalente a aprobar la tortura patrocinada por el Estado (bajo la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos) y contrario a la naturaleza misma de dicho tratado de derechos
humanos.”
Comisión Africana para los Derechos Humanos y de
los Pueblos, Curtis Francis Doebbler vs. Sudán, Comunicado No. 236/2000 (2003).19
INSTRUMENTOS POLÍTICOS
NO VINCULANTES
Los tratados internacionales y regionales de derechos humanos tienen como complementos instrumentos que, aunque no sean jurídicamente vinculantes, fijan estándares o
formulan principios que tienen que ver con la erradicación de la violencia contra los niños y niñas. Dentro de
las Naciones Unidas, han sido adoptadas normas y pautas con respecto a la administración de justicia juvenil
(las Reglas de Beijing, 1985), la prevención de la delincuencia juvenil (las Directrices de Riyadh, 1990) y la
protección de jóvenes privados de libertad. La Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la
Violencia contra la Mujer, aprobada en 1993, define la
violencia basada en el género y proporciona orientación
a los Estados con respecto a los pasos que se deben dar
para tratar la violencia contra la mujer y la niña.
Los resultados de las conferencias mundiales de las Naciones Unidas y sus revisiones por sesiones especiales de
la Asamblea General, también tratan la violencia contra
los niños y niñas. La Sesión Especial en Favor de la In-
2
fancia de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
celebrada en el año 2002, incluye una sección sustancial
relativa a la violencia contra los niños y niñas en su documento de resultados, Un Mundo Apropiado para los Niños y las Niñas. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
adoptados por la Asamblea General en la Cumbre del Milenio en 2000, y los resultados de la Cumbre Mundial de
2005 también incluyen acuerdos que son pertinentes para
la eliminación de la violencia contra los niños y niñas.
Dentro del marco de los órganos de gobierno de las agencias especializadas y otras entidades del sistema de las Naciones Unidas, se han adoptado instrumentos aplicables
en el contexto de la violencia contra los niños y niñas que
no son jurídicamente vinculantes pero sí son muy persuasivos. Entre ellos se incluyen resoluciones adoptadas
por los órganos rectores de la OMS (véase el recuadro de
texto) y UNICEF. El Comité Ejecutivo de la Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) adoptó una política relativa a los niños
y niñas refugiados en 1993 y ha formulado directrices
relativas a la protección y cuidado de niños refugiados,
que proporcionan orientación detallada dirigida a asegurar que los niños y niñas refugiados sean protegidos contra
la violencia física y sexual, especialmente cuando viven en
grandes campamentos de refugiados.
Al ratificar los tratados internacionales y regionales los
Estados asumen obligaciones jurídicamente vinculantes
de respetar, proteger y satisfacer los derechos reconocidos en esos instrumentos. Se les exige no interferir en el
disfrute de los derechos, proteger a las personas contra la
violencia ejercida por actores no estatales y adoptar medidas positivas que aseguren que los derechos humanos
se puedan ejercer.
Cuando se trata de violencia contra los niños y niñas,
se exige a los gobiernos adoptar medidas inmediatas y
39
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
“La erradicación de la violencia requiere que el objetivo común y las conexiones intrínsecas entre la salud y
los derechos humanos se utilicen para salvaguardar la dignidad humana y mejorar el bienestar.”
TRATADOS REGIONALES PERTINENTES EN RELACIÓN
CON LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS*
Organización de Estados Americanos
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas
Convención Interamericana para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las
Personas con Discapacidad
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer
(Convención de Belem do Pará)
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
40
Unión Africana
Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos
Protocolo de la Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos
relativo a los Derechos de la Mujer en África
Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño
Asociación del Asia Meridional para la Cooperación Regional (ASAMCOR)
La Convención sobre Arreglos Regionales para la Promoción del Bienestar de la Infancia
Carta Social
Convención Regional sobre la Prevención y la Lucha contra la Trata de Mujeres
y Niños con Fines de Prostitución
Liga de Estados Árabes
Carta Árabe de Derechos Humanos (adoptada en 1994, revisada en 2005; no está en vigor aún)
Unión Europea
Comunicación de la Comisión: Hacia una Estrategia de la Unión Europea sobre los Derechos
de la Infancia, Bruselas, 4.7.2006, COM (2006) 367 final
Comunicado de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo: Lucha contra la trata de seres humanos
enfoque integrado: y propuestas para un plan de acción, Bruselas, 18.10.2005, COM (2005) 514 final
Consejo de Europa
Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales
Carta Social Europea y Carta Social Europea Revisada
Protocolo Adicional a la Carta Social Europea que prevé un Sistema de Reclamaciones Colectivas
Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes
Convención sobre Delito Cibernético
Convenio del Consejo de Europa sobre la Lucha contra la Trata de Seres Humanos
* Esta lista no es exhaustiva.
2
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD
Las actividades de la Asamblea Mundial de la Salud con respecto a la violencia contra los niños y niñas también reflejan un compromiso de los gobiernos y constituyen una fuerte plataforma para hacerle frente complementando a los Derechos Humanos.
En respuesta a estas resoluciones la OMS preparó el primer informe mundial referente a la violencia y la
salud, lanzado en 2002. El Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud describió el alcance de la violencia como problema de salud pública mundial, definió una estrategia de prevención con una orientación
de salud pública e hizo nueve recomendaciones. El informe inspiró a la Asamblea Mundial de la Salud a
adoptar una resolución (WHA 56.24) que instaba a los Estados Miembros a promover las recomendaciones del informe, nombrar en el Ministerio de Salud un punto focal para la prevención de la violencia y
preparar un informe nacional acerca de la violencia y la prevención de la misma.
positivas para prevenir y eliminar toda forma de violencia
y responder efectivamente a ella cuando se produzca, asegurando que los perpetradores no gocen de impunidad.
Se exige a los Estados asegurar que sus funcionarios (por
ejemplo, la policía o los profesores en escuelas operadas
por el Estado) no cometan actos de violencia contra los
niños y niñas, por medio de la adopción de medidas legislativas y de otra índole, por ejemplo, mediante la capacitación de la policía y otros funcionarios estatales en
técnicas de investigación que no incluyan la violencia.
También se les exige adoptar medidas legislativas y de
otra índole para proteger a los niños y niñas y prevenir e
impedir que los progenitores, representantes legales y
otros actores no estatales violen los derechos de la infancia. Así, el Derecho Internacional proporciona un marco
jurídico general poderoso que exige una respuesta multifacética. Las respuestas requeridas variarán según el tipo
de violencia y el entorno en el que se produce. Incluirán
respuestas de salud pública (que enfatizan la prevención),
de derecho penal, compensaciones, medidas educativas,
de salud y medidas legislativas.20
Los estándares existentes en el derecho internacional aplicables a la violencia contra los niños y niñas son compre-
41
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
El mandato de salud pública para abordar la violencia contra los niños y niñas se fundamenta en el
mandato más amplio de la Organización Mundial de la Salud de prevención de toda forma de violencia.
La Asamblea Mundial de la Salud, órgano rector de la Organización Mundial de la Salud, declaró en la
resolución WHA 49.25 (1996) que la violencia es uno de los principales problemas mundiales de salud
pública y expresó particular preocupación por los niveles de violencia contra las mujeres y los niños.
Instó a los Estados Miembros a evaluar el problema de la violencia y solicitó que la OMS presentara un
plan de acción para la prevención de la violencia. La Asamblea Mundial de la Salud aprobó el plan de
acción y pidió su amplio desarrollo (resolución WHA 50.19).
hensivos y detallados. El desafío es asegurar que todos
los Estados cumplan sus obligaciones. La naturaleza sistémica y ampliamente difundida de la violencia contra
la infancia, en todas sus formas y en todos los entornos, debe ser reconocida. Después de eso, se deben
poner en marcha respuestas legislativas, políticas y programáticas apropiadas y efectivas que deben ser monitoreadas y modificadas de manera consistente para
responder de manera efectiva y urgente a este problema mundial masivo.
REFERENCIAS
1 UNICEF (2005). UN Human Rights Standards and Mechanisms to Combat Violence against Children: A Contribution to
the UN Secretary-General’s Study on Violence against Children. Florencia, UNICEF, Innocenti Research Centre.
2 UNICEF (2001). Manual de Implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño, edición revisada. Ginebra,
UNICEF.
3 Comité de los Derechos del Niño (2006). Observación General No. 8. El derecho del niño a la protección contra los castigos
corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros), CRC/C/GC/8.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
42
4 Comité de los Derechos del Niño (2006). Observación General No. 8. El derecho del niño a la protección contra los castigos
corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros), CRC/C/GC/8, párr. 3.
5 Comité de los Derechos del Niño (2001). Observación General
No. 1. Propósitos de la Educación. CRC/GC/2001/1, párr. 8.
6 Comité de los Derechos del Niño (2006). Observación General No. 8. El derecho del niño a la protección contra los castigos
corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros), CRC/C/GC/8, párr. 26.
7 Comité de los Derechos del Niño (2001). Recomendaciones
adoptadas en el día de Debate General sobre la violencia contra los niños en la familia y la escuela. Informe sobre el 28°
periodo de sesiones, septiembre/octubre 2001, CRC/C/11.
8 Comité de los Derechos del Niño (2000). Día de Debate General sobre la Violencia contra los Niños. Informe sobre el 25°
periodo de sesiones, septiembre/octubre 2000, CRC/C/100.
9 Comité de los Derechos del Niño (2001). Día de Debate
General sobre la Violencia contra los Niños en la familia y en
la escuela. Informe sobre el 28° periodo de sesiones, septiembre/octubre 2001, CRC/C/111.
2
11Comité de los Derechos del Niño (2006). Observación General No. 8. El derecho del niño a la protección contra los castigos
corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros), CRC/C/GC/8.
12Fiji Court of Appeal (2002). Naushad Ali vs. State. Citado
en: Comité de los Derechos del Niño (2006). Observación
General No. 8. El derecho del niño a la protección contra los
castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros), CRC/C/
GC/8.
13UNICEF (2005). UN Human Rights Standards and Mechanisms to Combat Violence against Children: A Contribution
to the UN Secretary-General’s Study on Violence against Children. Florencia, UNICEF, Innocenti Research Centre.
14UNICEF (2005). UN Human Rights Standards and Mechanisms to Combat Violence against Children: A Contribution
to the UN Secretary-General’s Study on Violence against Children. Florencia, UNICEF, Innocenti Research Centre.
15Comité Europeo de Derechos Sociales (2001). Observaciones
generales relativas al párrafo 10 del artículo 7 y el artículo 17.
Conclusiones XV-2, vol. 1, Introducción General, pág. 26.
16Comité Europeo de Derechos Sociales (2001).
Observaciones generales relativas al párrafo 10 del artículo 7
y el artículo 17. Conclusiones XV-2, vol. 1, Introducción
General, pág. 26.
17Corte Interamericana de Derechos Humanos (2002). Opinión consultiva OC-17/2002, Condición Jurídica y Derechos
Humanos del Niño. 28 de agosto de 2002, párrs. 87 y 91.
18African Commission on Human and Peoples’ Rights (2003).
Curtis Francis Doebbler vs. Sudan. African Commission on
Human and Peoples’ Rights, Communication No. 236/2000.
19African Commission on Human and Peoples’ Rights (2003).
Curtis Francis Doebbler vs. Sudan. African Commission on
Human and Peoples’ Rights, Communication No. 236/2000,
párr. 42.
20Krug EG et al. (Eds) (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud. Washington DC, Organización Mundial
de la Salud.
CITAS
I Consejo de Europa (2006). Monaco launching conference
for ‘Building a Europe for and with Children’, 4-5 April
2006. Disponible en: http://www.coe.int/t/
transversalprojects/children/events/monacoLaunch_en.
asp (en inglés).
II United Nations Secretary-General’s Study on Violence
against Children (2005). Regional Consultation Outcome
Report: the Caribbean, pág. 22. Disponible en: www.
violencestudy.org/r27.
IIIConsejo de Europa (2006). Monaco launching conference
for ‘Building a Europe for and with Children’, 4-5 April
2006. Disponible en:
http://www.coe.int/t/transversalprojects/children/events/
monacoLaunch_en.asp(en inglés).
43
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS, EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS Y LOS ESTÁNDARES INTERNACIONALES
10Comité de los Derechos del Niño (2001). Observación General No. 1. Propósitos de la Educación, RC/GC/2001/1.
UNICEF/HQ01-0432. Claudio Versiani
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
44
Brasil, 2001. Maria (su nombre ha sido cambiado) esconde la cara en una almohada en una habitación del Centro de Defensa da
Criança e do Adolescente, CEDECA, en una ciudad importante del Brasil. Maria fue víctima de abuso infantil. Detrás de ella hay
otro niño de seis años que también recibe tratamiento en el centro, para ayudarle a recuperarse del abuso de su hermana mayor.
3
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
45
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
Introducción 47
Los instrumentos de derechos humanos 48
Antecedentes y contexto 50
La naturaleza y el alcance del problema 50
La violencia física 51
El homicidio 51
La violencia física no letal 52
El trato negligente 54
La violencia sexual 54
Violencia relacionada con el comportamiento sexual
y con las percepciones del honor 56
La violencia sexual en las relaciones íntimas y el matrimonio infantil 56
La prevalencia del matrimonio infantil 57
Violencia física, sexual y psicológica 58
Las prácticas tradicionales perjudiciales 60
La ablación o mutilación genital femenina (MGF) 60
La violencia psicológica 61
Las consecuencias de la violencia contra los niños y niñas
61
Las consecuencias para el desarrollo: físicas y psicológicas
63
Las consecuencias a largo plazo 64
La revictimización 64
Las consecuencias sociales y económicas 66
Los factores que contribuyen a la violencia 66
Factores relacionados con el niño o niña 66
Factores relacionados con la familia 67
Factores sociales y culturales 70
Factores protectores dentro del hogar 71
Respuestas a la violencia contra los niños y niñas en el hogar y la familia 72
La reforma legal 72
Leyes relativas al castigo físico y
otras formas de castigo crueles o degradantes 73
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
46
Otras áreas para la reforma legal Estrategias de prevención Apoyo para los progenitores y las familias Programas para, y con los niños y niñas La política social Otras estrategias La intervención cuando se descubre la violencia La detección de violencia contra los niños y niñas en la familia Tratamiento para las víctimas de violencia Notificación por parte de los profesionales Intervención a favor del interés superior del niño Cuando es necesario el cuidado alternativo Abogacía y educación La eliminación de las prácticas tradicionales perjudiciales Mejorar la información para la formulación de políticas
e intervenciones Recomendaciones Referencias 74
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78
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81
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95
INTRODUCCIÓN
La familia, definida de manera amplia, tiene el mayor potencial para proteger a los niños y niñas contra todas las
formas de violencia. La familia también puede enseñarles
a protegerse. Un supuesto básico de la Convención sobre
los Derechos del Niño (CDN) es que la familia es el entorno natural para el crecimiento y bienestar de todos sus
miembros -en particular para los niños y niñas- mientras
la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales proclaman a la familia como la unidad grupal
fundamental de la sociedad. La CDN exige al Estado respetar y apoyar plenamente a las familias.
Pero la familia puede ser un lugar peligroso para los niños y niñas y en particular para los bebés y los niños
pequeños. La prevalencia de violencia contra los niños
por parte de sus progenitores u otros miembros cercanos
de la familia -violencia física, sexual y psicológica y trato
negligente- apenas ahora ha comenzado a ser reconocida
y documentada. Enfrentar la violencia contra los niños y
niñas es más difícil en el contexto de la familia. Existe
cierta renuencia a intervenir en lo que todavía se percibe
en la mayoría de las sociedades como un ámbito “privado”. Pero los derechos humanos, el pleno respeto por la
dignidad humana y por la integridad física, la igualdad
de derechos entre niños y adultos y la obligación del
Estado de defender dichos derechos, no se detienen en la
puerta del hogar.
La responsabilidad estatal de respetar, proteger y satisfacer los derechos de los niños y niñas va más allá de sus
actividades directas y las de los agentes del Estado y exige la adopción de medidas para asegurar que los progenitores, representantes legales y otras personas no violen
sus derechos. El Estado está obligado a crear un marco
Niña, Asia Oriental y el Pacífico, 2005I
3
legislativo y de políticas y programas para prevenir la
violencia proporcionando protección adecuada y respondiendo a la violencia cuando se produzca.
Los niños y niñas más pequeños tienden a ser más vulnerables a la violencia en el hogar. En algunos Estados
industrializados, donde las muertes infantiles se registran e investigan de manera más rigurosa, los niños y
niñas menores de un año sufren alrededor de tres veces
más riesgo de homicidio (casi invariablemente por parte
de sus progenitores) que los niños y niñas entre uno y
cuatro años y el doble que los de cinco a catorce años de
edad.1 Si bien todo castigo físico es degradante, hay otras
formas de violencia no física crueles y degradantes y potencialmente igualmente perjudiciales, que los niños y
niñas sufren dentro de la familia. Entre ellas, se incluyen
soportar persistentes amenazas, insultos, injurias u otras
formas de abuso verbal, menosprecio, aislamiento o rechazo. Además de la violencia directa, muchos niños y
niñas son testigos de violencia entre los miembros adultos de la familia, lo que por sí mismo tiene consecuencias serias, reconocidas sólo recientemente.
En todos los lugares donde la violencia sexual ha sido
estudiada, se reconoce cada vez más que una proporción
sustancial de los niños y niñas son hostigados y agredidos sexualmente por las personas más cercanas a ellos.
Las relaciones sexuales forzadas en el matrimonio temprano son comunes en muchos Estados. En algunos países tienen lugar los llamados “asesinatos por honor” de
niñas que se considera han infringido códigos morales.
A pesar de los esfuerzos hechos en materia de legislación
y abogacía, la mutilación genital femenina (MGF) o
ablación sigue ampliamente difundida: en partes del
norte y este de África más del 90% de las niñas son sometidas a esta práctica, normalmente alrededor de la
edad de siete años.2,3
47
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
“Con estas dos manos mi madre me abraza, me cuida, esto me encanta.
Pero con estas dos manos, mi madre me golpea –esto lo detesto.”
“El estudio marca una línea divisoria en las relaciones de los adultos con los niños. En sólo unos pocos años, debemos mirar hacia
atrás con vergüenza y perplejidad por el hecho de que en los primeros años del segundo milenio, gobiernos y adultos aún justificaban
– y hasta promovían – golpear y causar dolor deliberadamente a bebés y niños, como algo legal y legítimo.”
Peter Newell, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños
La violencia sexual y basada en el género tiene profundas implicaciones en la era del VIH/SIDA y también
afecta negativamente la autoestima y la salud psicológica y emocional. Las implicaciones de todas las formas de violencia en el hogar y la familia para el desarrollo, comportamiento y bienestar en la etapa adulta
y para el desempeño como progenitor en el futuro,
son profundas. Además, el hogar es el lugar donde los
niños y niñas experimentan por primera vez las desigualdades basadas en el género y donde se reafirman
o desafían las futuras relaciones de poder desequilibra-
das. Se puede alentar a los niños a volverse agresivos y
dominantes (“receptores” de cuidados) y a las niñas a
ser prestadoras de cuidados pasivas y complacientes.
Estos estereotipos basados en el género respaldan el
empleo de la violencia y la coacción que perpetúan las
desigualdades de género.
El presente capítulo trata los diferentes tipos de violencia
física, psicológica y sexual que se producen en los entornos del hogar y la familia y la amplia gama de respuestas
que se pueden emplear para reducirla y eliminarla.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
48
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
La adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) en 1989 confirmó que los
niños y niñas también son titulares de derechos humanos. La CDN afirma, por una parte, el
derecho de los niños y niñas a la individualidad y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta con
seriedad en todo asunto que los afecte y por la otra, según su estado de desarrollo y vulnerabilidad, el derecho a cuidado especial y protección. La CDN deja claro que siempre que sea posible
los niños y niñas deben ser criados en su familia y que cuando la familia no está en situación de
poder cuidarlos y protegerlos adecuadamente se les debe proporcionar un entorno alternativo de
tipo familiar. Por lo tanto, la CDN afirma tajantemente que la familia es el entorno fundamental
y preferente para la crianza saludable, amorosa y segura. Sin embargo, esta función debe ser plenamente apoyada por el Estado, incluso traspasando el umbral familiar para intervenir, cuando
sea necesario, en beneficio del interés superior del niño.
El equilibrio entre los deberes y responsabilidades de las familias y de los Estados con respecto
a proporcionar a los niños y niñas la protección necesaria para su desarrollo se trata en varios
artículos de la CDN. El Artículo 18 expresa el equilibrio como sigue: “Incumbirá a los padres o
(...) a los representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del
niño” y en el párrafo 2 del mismo: “(...) los Estados Partes prestarán la asistencia apropiada a los
padres y a los representantes legales para el desempeño de sus funciones en lo que respecta a la
crianza del niño (...)” El Artículo 3 exige que “En todas las medidas concernientes a los niños (...)
3
una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño”. El Artículo 9 declara que: “(…) el niño no [será] separado de sus padres contra la voluntad de éstos (...)”, excepto
cuando las autoridades competentes determinen que tal separación es necesaria por el interés superior del niño, incluidos los casos de violencia.
La CDN exige a los Estados tanto prevenir toda forma de violencia como responder a la violencia
de manera efectiva cuando ésta tiene lugar. Si bien no se puede considerar al Estado directamente
responsable de actos individuales de violencia contra los niños y niñas por parte de sus progenitores u otras personas, se le exige proporcionar un marco legislativo y otro tipo de medidas necesarias
para brindar una protección adecuada, incluidas medidas de disuasión efectiva. Pocos Estados han
implementado las leyes necesarias para prohibir todas las formas de violencia contra los niños y
niñas, junto con políticas, estructuras y mecanismos de denuncia y remisión para tratar la violencia en el hogar y la familia. Las fuerzas del orden de muchos países siguen evitando intervenir aun
en casos de violencia grave, matrimonio infantil e incesto. Las formas violentas de disciplina siguen siendo legales y socialmente aceptadas en muchos Estados, a pesar de que la CDN y otros
instrumentos de derechos humanos hayan sido interpretados consistentemente exigiendo su prohibición y eliminación. Recientemente, esto ha sido subrayado por la Observación General No. 8
(2006) del Comité, relativa al “Derecho del Niño a la Protección contra los Castigos Corporales y
otras Formas de Castigo Crueles o Degradantes,” tratada más adelante en este capítulo.4
49
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
Por lo tanto, la CDN otorga al Estado clara autorización para proteger a los niños y niñas contra
toda forma de violencia en el hogar y la familia y establece su papel como árbitro final del bienestar del niño en el ámbito doméstico. El Artículo 19 afirma el derecho de los niños y niñas a la
protección “(...) contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la
custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su
cargo”. Los Artículos 20 y 21 tratan las obligaciones del Estado de tomar medidas de cuidado alternativo cuando un niño o niña carezca de padre y madre o haya sido separado de la familia. El
Artículo 23 se refiere al apoyo y la protección especial para los niños discapacitados, los Artículos
34 y 35 establecen la protección contra la explotación y el abuso sexual y contra la venta y trata y
el Artículo 37 declara: “Los Estados Partes velarán por que: a) Ningún niño sea sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes ...” El Artículo 24 exige a los Estados
actuar para acabar con las “prácticas tradicionales perjudiciales”, incluidas, por ejemplo, la MGF
y el matrimonio forzado y/o temprano.
“Fui obligada a casarme con un anciano de más de treinta años que me había violado.”
Niña, 16 años, África Oriental y del Sur, 2005II
ANTECEDENTES Y
CONTEXTO
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
50
En la mayoría de los lugares del mundo, la familia como
institución está cambiando o evolucionando en función
de las presiones sociales y económicas. El ritmo de urbanización, especialmente en África Subsahariana (casi 6% por
año) y en Asia (3-4%),5 tiene importantes implicaciones
para los patrones de vida y constitución familiares. Uno de
cada tres habitantes de las ciudades (casi mil millones de
personas) vive en suburbios deprimidos. El hacinamiento
y la necesidad de ingresos para satisfacer todas las necesidades de la familia crean circunstancias de tensión muy diferentes a las de la vida de subsistencia rural.6
En los países industrializados la estructura de la familia
es menos estable y también está tomando formas nuevas
y la naturaleza de la “vida familiar” está sufriendo cambios. Donde las brechas de ingreso han aumentado, o ha
habido un cambio social rápido, los niveles de violencia
interpersonal tienden a aumentar.7 En muchos lugares
del mundo también ha disminuido la protección por
parte de los parientes, la comunidad y los empleadores
informales o “patronos” hacia las familias, una protección en la que tradicionalmente confiaban.8 Las reformas
de política social de los años noventa y comienzos del
2000 basadas en la economía de mercado han agravado
las presiones, especialmente sobre las mujeres, al reducir
el ya limitado acceso de las familias más pobres a atención en materia de salud, pensiones, educación y cuidado de niños pequeños y ancianos.
La presión económica sobre las familias de bajos ingresos
en todas las regiones también ha llevado a niveles significativos de migración (estacional, temporal o permanente) de alguno de los padres, sea dentro o fuera del país,
para ganar dinero y enviar remesas a casa.9 Los niveles sin
precedentes de movilidad llevan a períodos prolongados
de separación familiar, con efectos negativos para los niños y niñas y a menudo provocan la desintegración de la
familia.10 Los hogares con un solo progenitor también
pueden tener el estrés de estar económicamente desfavorecidos y la carga adicional de las responsabilidades del cuidado
de los niños y niñas, especialmente cuando no se dispone
de apoyo por parte de la familia extensa.11,12,13
En el sur de África, donde el VIH/SIDA también genera
estrés en las familias, el padre está ausente en el 42% de
los hogares.14,15,16 Algunos países fuertemente afectados
por el SIDA también han visto la aparición de “hogares
dirigidos por niños y niñas”, donde los niños huérfanos
quedan como responsables del hogar y luchando por
mantener a sus hermanos y hermanas.
LA NATURALEZA Y EL
ALCANCE DEL PROBLEMA
Las formas de violencia a las que estará expuesto un niño
o una niña variarán según su edad y etapa de desarrollo,
especialmente cuando comienzan a interactuar con el
mundo fuera del hogar.17,18 Los bebés y niños o niñas
pequeños tienen mayor probabilidad de ser víctimas de
violencia por parte de sus cuidadores primarios y otros
miembros de la familia debido a su dependencia y sus
limitadas interacciones sociales fuera del hogar.19 En
cuanto se van desarrollando, aumenta su independencia
y pasan cada vez más tiempo fuera del hogar y lejos de la
familia; por lo tanto, los niños y niñas mayores tienen
más probabilidad de ser agredidos por personas de fuera
de su hogar. Sin embargo, hay muchas coincidencias en
términos de edad, formas de violencia y autores.
En el entorno del hogar y la familia, los niños y niñas experimentan agresiones y otros actos de violencia física,
sexual, “prácticas tradicionales perjudiciales”, humillación
y otros tipos de violencia psicológica y trato negligente.
3
LA VIOLENCIA FÍSICA
El homicidio
En los países en los que las estadísticas de homicidio se
analizan según la edad de la víctima, las personas de 1517 años son el grupo que está en mayor riesgo. El segundo grupo de mayor riesgo es el de los bebés. Datos de
países de la OCDE sugieren que el riesgo de muerte es
alrededor de tres veces mayor para niños y niñas menores de un año en comparación con los de 1 a 4 años, que
a su vez enfrentan el doble de riesgo que los niños y niñas de entre 5 y 14 años. Cuanto menor sea el niño,
mayor es la probabilidad de que su muerte sea causada
por un miembro cercano de la familia.20,21
Las causas más frecuentes de muerte son lesiones en la
cabeza o en órganos internos. Otras causas incluyen la
asfixia intencional, el zarandeo y, con menor frecuencia, la
estrangulación y los golpes. Según estimaciones de la
OMS, las mayores tasas de homicidio de niños y niñas
menores de cinco años se dan en África Subsahariana y
América del Norte y las menores en los países de ingresos
altos de Europa y en Asia Oriental y Occidental.22 Calcular la proporción de homicidios infantiles que tienen lugar en el entorno del hogar y la familia requiere sistemas
sofisticados de vigilancia de muertes infantiles que no
existen en la mayoría de los países. Donde las muertes no
son registradas o investigadas el nivel de violencia letal
contra los niños y niñas no se conoce con precisión y estas
muertes pueden quedar encubiertas por las altas tasas de
mortalidad general de menores de cinco años. Se presume
que la violencia de un tipo u otro (incluido el trato negligente) puede frecuentemente desempeñar un papel en las
muertes de bebés y de niños y niñas pequeños que no son
registradas como homicidios o que simplemente no son
registradas. Hay amplio consenso sobre el hecho de que la
violencia contra niños y niñas por parte de miembros de
la familia con resultado de muerte es mucho más frecuente de lo que sugieren los registros oficiales.23
Donde existen suficientes datos confiables (por ejemplo,
en Nueva Zelanda, Suiza y los EE.UU.) se pueden identificar algunas tendencias.24,25,26,27,28 En general, los niños
y niñas menores de diez años tienen un riesgo significativamente mayor que los de entre 10 y 19 años de sufrir
violencia grave por miembros de la familia y personas
estrechamente vinculadas con ella. La edad y el sexo son
factores de riesgo importantes. La mayoría de los asesinatos de niños y niñas menores de un año son perpetrados por uno o ambos de los progenitores, frecuentemente la madre. Si bien aproximadamente entre el 50 y el
75% de los asesinatos de niños y niñas menores de diez
años son cometidos por miembros de la familia, esta
proporción cae a aproximadamente hasta el 20% en el
caso de asesinatos de niños de 10 a 14 años y hasta el 5%
en los asesinatos de niños de 15 a 19 años. Una proporción sustancial de los homicidios de niños y niñas menores de diez años son cometidos por el padrastro/madrastra, por el novio/novia de uno de los progenitores o por
otras personas conocidas por la víctima.
En los EE.UU. un estudio demostró que las víctimas de
sexo femenino tenían el doble de probabilidad que las víctimas de sexo masculino de haber sido asesinadas por
miembros de sus familias.29 Aunque el riesgo de las niñas
51
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
Además de agresiones y otras formas de violencia física,
pueden darse situaciones de negligencia y abandono,
como no proteger al niño o niña contra la exposición a
violencia prevenible a manos de amigos, vecinos o visitantes; actos de estigmatización o discriminación flagrantes y
no usar los servicios de salud y bienestar para asegurar su
bienestar. Entre los autores de violencia en el ámbito del
hogar se incluyen los progenitores y padrastros/madrastras y también otros miembros de la familia que se ocupan
del cuidado de los niños y niñas, los cónyuges (en el caso
de matrimonio infantil) y sus parientes políticos.
“Un día llevé las vacas a pastar y una de las vacas se perdió. Cuando volví a casa,
mi padre me golpeó casi hasta la muerte y sufrí heridas en todo mi cuerpo.”
de ser asesinadas por un miembro muy cercano de la familia parece disminuir después de los diez años, los datos
sugieren que sufren mayor riesgo de ser asesinadas por sus
parejas (novios o cónyuges) o por la familia de la pareja.
Más aún, en regiones donde son comunes el matrimonio
prematuro y los llamados “asesinatos por honor” de mujeres, es probable que la proporción de asesinatos de niñas
por miembros de la familia siga estable o hasta aumente en
los grupos de edad de 10 a 14 y de 15 a 19 años. Se requiere más investigación para confirmar si esto es cierto.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
52
En algunas partes del sur de Asia se reportan altas tasas de
asesinatos de niñas a los pocos días de nacidas, siendo estas muertes frecuentemente disfrazadas y registradas como
partos con bebés nacidos muertos (mortinatos). Un estudio en la India, que entrevistó a mil mujeres sobre los resultados de sus embarazos, halló que el 41% de las muertes
neonatales tempranas femeninas se deben al infanticidio.
Aunque la práctica aparentemente no está limitada a la India, un estudio en Tamil Nadu calculó que entre un 8% y
un 10% de las muertes infantiles en 1995 podrían haberse debido al infanticidio femenino.30 Se requiere investigar más para comprender mejor la naturaleza y magnitud
del fenómeno en diferentes países.
La violencia física no letal
Violencia física es el uso deliberado de fuerza física contra
un niño o una niña que resulta en, o tiene gran probabilidad de resultar en, daño para la salud, supervivencia, desarrollo o dignidad del niño o niña. Hay niños y niñas de
todo el mundo que sufren golpes, patadas, zarandeo, azotamiento, mordiscos, quemaduras, estrangulación, envenenamiento y asfixia a manos de miembros de su familia. En
casos extremos, esta violencia puede provocar la muerte,
discapacidad o lesiones físicas graves. En otros casos, la violencia física puede no dejar ninguna señal externa visible.
Varón, 17 años, África Oriental y del SurIII
Sin embargo, en todos los casos la violencia física tiene un
impacto negativo en la salud y el desarrollo psicológico.
Estudios en todo el mundo sugieren que la violencia física
contra los niños y niñas en el hogar está ampliamente difundida en todas las regiones. Por ejemplo, en una encuesta
entre estudiantes de 11 a 18 años en la provincia de Kurdistán de la República Islámica de Irán, el 38.5% contaron
experiencias de violencia física en el hogar que les habían
causado lesiones físicas entre leves y severas.31 Una revisión
de investigaciones acerca de la violencia física contra los niños y las niñas en la República de Corea halló que las patadas, los mordiscos, las estrangulación y los azotes por parte
de los progenitores son alarmantemente comunes, con un
alto riesgo de lesión física y de discapacidad en una pequeña
proporción.32 En el Reino Unido, una encuesta nacional
indicó que las madres y los padres eran con mayor frecuencia los responsables de la violencia física, aunque también
los hermanos aparecían como responsables.33
El Comité de los Derechos del Niño define el castigo físico como “todo castigo en el que se utilice la fuerza física y
que tenga por objeto causar cierto grado de dolor o malestar, aunque sea leve.”34 Si bien la creciente preocupación
mundial con respecto a la prevalencia del castigo físico en
el hogar (perpetuado por su ampliamente difundida legalidad y aprobación socia) ha fomentado el interés por entender su magnitud y sus formas, también ha generado
debate. La mayor parte del castigo físico consiste en golpear a los niños y niñas (manotazos, bofetadas, nalgadas)
con la mano o con algún implemento (azote, vara, cinturón, zapato, cuchara de madera, etc.). Pero también puede
consistir en, por ejemplo, dar puntapiés, zarandear o empujar a los niños; arañarlos, pellizcarlos, morderlos, tirarles del pelo o de las orejas; obligarles a permanecer en
posturas incómodas; quemarlos u obligarles a ingerir algo
(por ejemplo, lavarles la boca con jabón u obligarles a tra-
3
gar especias picantes). El Comité comenta: “El Comité
opina que el castigo corporal es siempre degradante. Además hay otras formas de castigo que no son físicas, pero
que son igualmente crueles y degradantes y, por lo tanto,
incompatibles con la Convención. Entre éstas se cuentan,
por ejemplo, los castigos en que se menosprecia, se humilla, se denigra, se convierte en chivo expiatorio, se amenaza, se asusta o se ridiculiza al niño.”35
Según los estudios disponibles, existe una variación considerable en las opiniones populares acerca del empleo y la
efectividad del castigo físico. Mientras un estudio canadiense halló que el 59% de las personas creían que dar
nalgadas es perjudicial y el 86% que es inefectivo,36 otra
investigación en los EE.UU. halló que el 84% estaba de
acuerdo con que “a veces es necesario castigar un niño con
unas buenas nalgadas fuertes.”37,38 Un estudio en la República de Corea halló que el 90% de los progenitores consideraba el castigo físico “necesario”.39 En un informe de
Yemen, casi el 90% de los niños y niñas dijeron que el
castigo físico y humillante es el principal método de disciplina en la familia y su forma más común la paliza.40
LO QUE LOS NIÑOS Y NIÑAS PIENSAN DEL CASTIGO FÍSICO
La Alianza Save the Children llevó a cabo investigaciones acerca del castigo físico y humillante con niños
y niñas de todo el mundo como un aporte especial al Estudio. El informe resultante afirma que mayoritariamente los niños y niñas estaban en desacuerdo con la idea de que tal castigo lograba algo positivo. El
informe sugería que mientras los niños y niñas pueden cumplir los deseos de los adultos inmediatamente
después de ser golpeados, “los niños pequeños frecuentemente no recuerdan por qué se les golpea y sólo
evitarán comportarse mal si sienten una amenaza inminente de ser golpeados. Este tipo de castigo les lleva
a ciertos comportamientos por puro temor: no les ayuda a querer comportarse bien, ni les enseña autodisciplina ni alternativas.” En una encuesta realizada por UNICEF en Europa y Asia Central, más del 75%
de los niños y niñas dijo que golpear “nunca” era una buena solución para resolver los problemas en el
hogar.42 En las consultas regionales para el Estudio, los niños y niñas pidieron repetidamente otros métodos de disciplina, incluyendo ofrecerles una explicación apropiada de lo que habían hecho mal. Subrayaron lo doloroso que era ser golpeados y humillados por quienes afirmaban amarlos y cuidarlos.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
53
EL TRATO NEGLIGENTE
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
54
El trato negligente es un importante factor que contribuye a la muerte y a la enfermedad de los niños y niñas
pequeños. Trato negligente (o descuido) significa que
los progenitores o encargados del cuidado no cumplen
las necesidades físicas y emocionales de un niño o niña
cuando tienen los medios, el conocimiento y el acceso a
servicios para hacerlo o que no lo protegen de la exposición al peligro. Sin embargo, en muchos entornos puede
ser difícil marcar la línea entre el daño que se causa deliberadamente y el que se causa por ignorancia o falta de
posibilidades de cuidado. Se desconoce la medida en
que el trato negligente influye en las tasas de mortalidad
infantil en el mundo (con excepciones, incluido el fenómeno de las “niñas perdidas”; véase más adelante).
Los casos de trato negligente son difíciles de interpretar
en circunstancias de salud pública pobre y desnutrición.
En algunos países industrializados el trato negligente
constituye la mayor proporción de casos de maltrato de
niños y niñas registrado. Los estudios en dichos países
confirman que las formas de violencia y de trato negligente están interrelacionadas.43 Todas las consultas regionales para el Estudio expresaron preocupación acerca
del descuido y el abandono de los niños y niñas con
discapacidades; aunque hay poca evidencia cuantitativa,
se sabe que estos niños están en alto riesgo de sufrir trato
negligente y abandono, desde la retención deliberada de
necesidades físicas básicas hasta el aislamiento emocional y la falta de estimulación.
Las investigaciones llevadas a cabo en la India acerca de
las diferencias de género en el trato negligente, sugieren
que las niñas sufren relativamente más descuido que los
niños durante toda la primera infancia. Son amamantadas con menos frecuencia que los niños y por menos
tiempo; una vez destetadas se les proporciona alimento
de menor calidad y en menor cantidad.44 Además son
llevadas con menor frecuencia a los servicios de salud.45
Un estudio de Nepal relativo a los resultados de la infección de poliomielitis en la población demostró que varios años después la tasa de supervivencia de los niños
era el doble de la de las niñas, a pesar de que la poliomielitis afecta por igual a hombres y mujeres, sugiriendo así
un sesgo de género en el cuidado y la atención.46 En China, la proporción de hombres y mujeres está desequilibrada a favor de los niños (117 a 100), a lo que contribuye el infanticidio.47
LA VIOLENCIA SEXUAL
La OMS calcula que 150 millones de niñas y 73 millones de niños han experimentado relaciones sexuales forzadas u otras formas de violencia sexual que implican
contacto físico,48 aunque es con seguridad un cálculo
por debajo del real. Mucha de esta violencia sexual es
protagonizada por miembros de la familia u otras personas que residen o visitan el hogar familiar, personas en
las que normalmente confían los niños y niñas y que a
menudo son responsables de su cuidado.
Una revisión de encuestas epidemiológicas de 21 países,
principalmente países de ingreso alto y medio, halló que
por lo menos el 7% de las mujeres (variando hasta 36%)
y el 3% de los hombres (variando hasta 29%) reportaron
haber sido víctimas de violencia sexual durante su niñez.49 Según estos estudios, entre el 14% y 56% del abuso sexual de niñas y hasta el 25% del abuso sexual de
niños, fue perpetrado por parientes o padrastros/madrastras. En muchos lugares, los adultos hablan abiertamente acerca del riesgo de violencia sexual que corren
sus hijos en la escuela o en la comunidad, pero rara vez
hablan del riesgo de abuso sexual en el contexto del hogar y la familia. La vergüenza, el secretismo y la negación
que rodean la violencia sexual contra los niños y niñas
“Cuando tuve como doce, pensé que estaba embarazada por mi padre. Pensé en el suicidio porque me decía
‘cómo voy a explicar esto a la gente’ . Quiero decir, tenía doce años. Nadie me va a creer.”
Niña joven, América del Norte, 2005IV
La mayoría de los niños y niñas no denuncian la violencia sexual que experimentan porque temen lo que les
pasará a ellos y a sus familias; temen que sus familias se
sientan avergonzadas o los rechacen o piensan que nadie
les va a creer. Los adultos también pueden no denunciar
estos abusos. En comunidades y familias con normas
rígidas relativas a la masculinidad, la feminidad y el honor familiar, los niños que denuncien violencia sexual
pueden ser vistos como débiles y poco hombres y las
niñas se arriesgan a ser culpadas por ello y frecuentemente golpeadas y asesinadas.50,51 Tanto los niños como
las niñas son vulnerables a la violencia sexual, pero la
comparación de estudios internacionales revela que generalmente son mayores las tasas de violencia sexual
contra las niñas.52,53
En un reciente estudio multipaís de la OMS se entrevistó
a más de 24.000 mujeres de diez países (Bangladesh,
Brasil, Etiopía, Japón, Perú, Namibia, Samoa, las antigua
Serbia y Montenegro, Tailandia y la República Unida de
Tanzania), sobre si alguien les había tocado sexualmente
o les había obligado a tener algún comportamiento
sexual que no querían antes de la edad de quince años.54
En algunos de estos países, la proporción de abuso sexual
infantil perpetrado por miembros de la familia es
extremadamente alta:
• En los dos lugares de Brasil, ciudad y provincia, el 12% y 9% respectivamente, dijeron haber sido víctimas de abuso sexual en la niñez. De és-
•
•
tas, el 66% y 54% respectivamente, informaron que el autor era un miembro de la familia.
En Namibia, el 21% afirmó haber sufrido abuso sexual en la niñez. De éstas, el 47% indicó que un miembro de la familia era el autor.
En los dos lugares de Perú, ciudad y provincia, el 19.5% y 18% respectivamente, había sufrido abuso sexual en la niñez, siendo el 54% y 41% de los autores miembros de la familia.
Los autores más nombrados eran miembros masculinos
de la familia (hermanos, tíos), seguidos por padrastros,
padres y miembros femeninos de la familia. También era
común que se nombrara a amigos de la familia como
autores. Hay otras investigaciones que confirman que
los progenitores, los cuidadores, las tías y tíos, los hermanos y hermanas, los abuelos y los primos y amigos de la
familia son los principales autores de la violencia sexual
que sufren los niños y niñas. Por ejemplo:
•
•
•
En un estudio entre mujeres de 15 a 49 años en Sudáfrica, el 21% de las mujeres que afirmaron haber sido forzadas o persuadidas a tener relacio-
nes sexuales contra su voluntad antes de la edad de quince años, señalaron a un pariente como autor.55
En un estudio nacional en Rumania con niños y niñas de entre 13 y 14 años, el 9% de ellos infor
maron que habían sufrido violencia sexual en la familia y el 1% afirmaron haber sido violados por un miembro de la familia.56
En los Territorios Palestinos Ocupados, el 19% de los estudiantes universitarios de pre-grado en-
cuestados, dijeron haber sufrido por lo menos un acto de violencia sexual por parte de un miem-
bro de la familia muy cercano antes de los 16 años. Otro 36.2% denunció abuso sexual por parte de un pariente por lo menos una vez. 55
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
dentro de la familia, fomentan una cultura de silencio
generalizada, en la que los niños y niñas no pueden
hablar del abuso sexual que han sufrido; los adultos
no hablan del riesgo de violencia sexual en el hogar y
no saben qué hacer o decir si sospechan que alguien a
quien conocen está abusando sexualmente de un niño
o niña.
3
“Yo tenía apenas quince años y estaba estudiando noveno grado cuando se destrozaron mis sueños.
Fui atacada con ácido por rechazar una propuesta de matrimonio. Usted puede imaginar el dolor físico de que te echen ácido en la
cara y en el cuerpo, pero el dolor del estigma social es peor que el dolor físico y puede durar por siempre.”
Víctima de ácido, sur y centro de Asia, 2005V
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
56
Hombres y mujeres reportaron tasas similares de abuso sexual en la niñez.57
• En un estudio entre estudiantes universitarios en la Región Administrativa Especial de Hong Kong en China, el 4.3% de los hombres y 7.4% de las mujeres dijeron haber experimentado uno o más incidentes de violencia sexual antes de la edad de 17 años. Los perpetradores eran extraños en me
nos de un tercio de los casos.58
• Un análisis de archivos de expedientes de protec
ción de niños y niñas en España (1997 y 1998), reveló que el 3.6% de los casos de abuso involu
craban abuso sexual y el 96% de los autores de abuso sexual eran miembros de la familia o parientes. Padres y padrastros constituían la mayor proporción de personas responsables de abuso sexual, seguidas por madres y tíos o tías.59
• En Somalia, el 20% de los niños y niñas que participaron en un estudio afirmaron que sabían de una agresión sexual contra un niño o niña en su familia.60
Violencia relacionada con el
comportamiento sexual y con las
percepciones del honor
En algunas circunstancias, las niñas son consideradas
cómplices y responsables de la violencia sexual que sufren. En algunos países, una niña mayor de doce años
puede ser castigada severamente en casos de violación
y otras agresiones sexuales si el autor lo niega y no hay
ningún testigo.61
En algunas culturas, la sospecha de pérdida de la virginidad de un miembro femenino de la familia, incluso
como resultado de una violación, se percibe como un
atentado contra el honor familiar y puede llevar a su
asesinato por los propios miembros de la familia. En
Pakistán, organizaciones de derechos humanos denuncian que hubo más de 1.200 casos de los llamados “asesinato por honor” sólo en 2003.62,63 Estos asesinatos
también tienen lugar en Jordania, India y la Gran Yamahiría Árabe Libia Popular Socialista, Los Territorios
Palestinos Ocupados, Turquía, Irak y Afganistán y en
países con poblaciones procedentes originalmente de
Asia y Oriente Medio. Datos del Reino Unido sugieren
que alrededor de doce asesinatos de este tipo tienen lugar allí cada año.64 Se cree que estas muertes representan apenas la punta del iceberg de un problema mucho
mayor de intimidación y violencia.65
Las niñas y mujeres que no cumplen con los estereotipos
establecidos pueden ser víctimas de violencia grave. El
rechazo de insinuaciones románticas o propuestas de
matrimonio, por ejemplo, puede llevar a una reacción
violenta. En Bangladesh, en el 2003, el 17% de los ataques con acido a mujeres y niñas, se calcula que se producen unos 120 cada año,66, estaban relacionados con el
rechazo de una propuesta de relaciones o matrimonio.67
La mayoría de las niñas proceden de hogares pobres y los
ataques suelen tener lugar camino a casa o mientras van
a por agua o combustible.
LA VIOLENCIA SEXUAL EN LAS
RELACIONES ÍNTIMAS Y EL
MATRIMONIO INFANTIL
Para un gran número de niñas (y algunos niños) la primera experiencia de coito en la adolescencia es no deseada y bajo coacción y una proporción de estas violaciones
tiene lugar en el contexto de relaciones íntimas y de
uniones permanentes o matrimonios por debajo de la
edad legal. También puede haber violencia en el contexto de las “citas”, pero este tipo de relación de pareja no
formal entre niños y niñas (y en parejas del mismo sexo)
tiende a tener lugar fuera del contexto del hogar y la fa-
3
Si bien entre las justificaciones se incluyen la protección del honor familiar y la pureza sexual de la niña,
los factores económicos también entran en juego: las
niñas pueden ser vistas como una carga económica en
las familias pobres; el costo de la dote normalmente
es menor y las ganancias son mayores para niñas más
jóvenes; el matrimonio de una niña joven puede acordarse para asegurar el futuro económico de ella y el de
su familia.
La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas Discriminación contra la Mujer dispone que el
matrimonio de niños y niñas no tendrá efecto legal y
que deben ponerse en marcha todas las medidas necesarias, incluidas las legislativas, para establecer una
edad mínima de matrimonio. En su Recomendación
General de 1994 relativa a la igualdad en el matrimonio y en las relaciones familiares, el Comité para la
Eliminación de la Discriminación contra la Mujer
(CEDAW) recomendó que la edad mínima de matrimonio, tanto para los niños como para las niñas, debía
ser 18 años. El Comité de los Derechos del Niño se ha
hecho eco de esta propuesta y frecuentemente recomienda a los Estados que la edad legal de matrimonio
debe ser aumentada e igualada para ambos sexos.
El matrimonio temprano de niñas tiene consecuencias negativas significativas para su salud, su desarro-
llo y sus derechos. A menudo supone el fin de sus
oportunidades de educación formal y resulta en un
aislamiento social. Se considera que las esposas jóvenes han consentido tener relaciones sexuales con sus
esposos y quedan embarazadas antes de que sus cuerpos estén listos para ello. Enfrentan tasas más altas de
problemas en el parto y de mortalidad materna. Lo
mismo se aplica al matrimonio infantil.68
Además de otros riesgos para su salud y desarrollo, las
niñas que se casan antes de la edad de 18 años sufren
un riesgo significativo de ser víctimas de violencia física, sexual y psicológica a manos de sus esposos, las
evidencias existentes sugieren que las niñas que se casan jóvenes tienen mayor riesgo de violencia que otras
mujeres.69 La violencia contra niñas casadas es a menudo una manifestación de relaciones de poder desiguales entre ellas y sus esposos y es indicativo de una
serie de creencias sociales arraigadas relativas a la condición y los papeles de los hombres y las mujeres.
La prevalencia del matrimonio
infantil
El matrimonio infantil es común en el sur de Asia, África
Occidental y algunos países del sur y este de África (especialmente Mozambique, Uganda y Etiopía) y también en
otros de Oriente Medio, principalmente en Yemen. En
algunos países (principalmente en África Occidental, pero
también en Bangladesh y Nepal) alrededor del 60% de las
niñas están casadas a la edad de 18 años y en al menos 28
países la proporción es del 30%.70 Aunque la mayoría de
los países tienen legislación que prohíbe el matrimonio de
niñas menores de 16 años y algunos prohíben el matrimonio por debajo de la edad de 18, frecuentemente se hace
caso omiso de tales leyes: los matrimonios no son registrados, se aceptan normas de la costumbre o religiosas y pocos casos terminan en acciones judiciales.
57
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
milia. Por lo tanto, se trata en el capítulo relativo a la
violencia contra los niños y niñas en la comunidad.
En muchas sociedades, un matrimonio o unión permanente se acuerda (en el caso de las niñas, generalmente
en el momento de la pubertad o poco después de ella)
por los progenitores y personas mayores de la familia. A
veces los niños y niñas, particularmente las niñas, son
obligados a estas uniones, dando como resultado los llamados matrimonios prematuros.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
58
“Detesto el matrimonio prematuro. Me casé a edad temprana y mis parientes políticos me obligaron a
dormir con mi esposo y me hizo sufrir toda la noche. Desde entonces, cuando se hace de noche me preocupo
pensando que será así. Eso es lo que más detesto.”
Niña, 11 años, casada a los cinco años, África Oriental y del Sur, 2005VI
Se calcula que actualmente y a nivel mundial 82 millones de niñas entre 10 y 17 años se casarán antes de
su decimoctavo cumpleaños.71 Esto incluye números
significativos de niñas casadas a edades mucho más
tempranas. En Nepal, por ejemplo, el 7% de las niñas
están casadas para cuando tienen diez años y el 40%
a la edad de 15 años.72 En la región Amhara de Etiopía, el 40% de las niñas en áreas rurales están casadas
a la edad de 15 años,73 en algunos casos luego de raptos y violaciones para evitar pagar el precio de la novia. En todos estos casos, la idea de consentimiento
para contraer matrimonio por parte de cualquiera de
las partes, especialmente de la niña y la idea del consentimiento sexual dentro de él, no es aplicable. En
entornos en los que la niña es enviada a sus parientes
políticos una vez se ha cerrado el acuerdo entre las
familias con respecto al matrimonio, el sexo a menudo comienza a la edad de diez u once años, antes de
que la niña haya menstruado.
Violencia física, sexual y
psicológica
Las niñas casadas experimentan importantes niveles de
violencia por parte de sus esposos. Un análisis reciente de
datos de encuestas de demografía y salud (DHS) mostró
que el 4% de las niñas de entre 15 y 19 años en Camboya,
el 15.4% en la República Dominicana, el 21.0% en Egipto, el 25.4% en Haití, el 10.4% en la India, el 18.2% en
Nicaragua y el 33.3% en Zambia, 74 habían sufrido violencia conyugal en los doce meses precedentes.
En estos países, las mujeres más jóvenes y las mujeres que se
casaron a las edades más tempranas fueron las que reportaron mayor cantidad de violencia por parte de sus parejas.
La violencia física contra las niñas por parte de sus esposos puede incluir empujones, zarandeos, bofetadas, pu-
ñetazos, mordiscos, patadas, arrastradas, estrangulación,
quemaduras y amenazas/ataques con arma. En sociedades con la costumbre de la dote, la violencia de la pareja
íntima contra la novia joven puede resultar del hecho de
que su familia no pague la dote o de la insatisfacción de
su esposo o sus parientes políticos con el valor de ésta.
Los estudios de violencia doméstica y de hostigamiento
relacionado con la dote muestran que los parientes cercanos, especialmente miembros de la familia del esposo,
desempeñan papeles importantes como autores de la
violencia que sufren las mujeres. A menudo el autor es el
esposo, ayudado por la suegra.75 Sin embargo, en algunos casos los parientes del esposo son los principales autores de violencia y hostigamiento contra la novia joven.76,77,78 Un estudio de la India reveló que, entre las
mujeres que decían haber sufrido violencia física y hostigamiento debido a insatisfacción con la dote, el miembro de la familia que hostigaba con mayor frecuencia era
la suegra (95%), seguida del esposo y el suegro (72%
cada uno), la cuñada (49%) y el cuñado (14%).79
Muchas niñas casadas experimentan violencia sexual por
parte de sus parejas; pueden ser obligadas por la fuerza física o las amenazas a tener relaciones sexuales, pueden tener
relaciones sexuales porque temen lo que hará su pareja si se
niegan, o pueden ser forzadas a hacer algo que encuentran
degradante o humillante. En sociedades donde la norma
cultural es que el hombre al casarse tenga acceso sexual
ilimitado a la mujer, es probable que las niñas casadas experimenten una iniciación sexual forzada y traumática.80
La violencia psicológica por parte del esposo contra las
niñas casadas incluye: la humillación, las amenazas directas o contra alguien cercano a ella y los comportamientos
controladores. Cuando una niña huye de un matrimonio
violento y vuelve a su hogar, sus padres pueden rechazarla
y golpearla por ser inadecuada como esposa.
3
FIGURA 3.1
Porcentaje de mujeres casadas a la edad de 18 años
Niger
Chad
Mali
Bangladesh
Guinea
Burkina Faso
República Central Africana
Mozambique
Nepal
Uganda
Camerún
Etiopía
Yemen
Eritrea
Malawi
India
Nigeria
Nicaragua
Zambia
República Dominicana
Madagascar
República Unida de Tanzania
Benin
Senegal
Guatemala
Gabón
Costa de Marfíl
Togo
Comoras
Zimbabue
Ghana
Camboya
Kenya
Indonesia
Haití
Brasil
Colombia
Kirgistán
Bolivia
Ruanda
Egipto
Perú
Filipinas
Kazajstán
Viet Nam
Namibia
Turkmenistán
Sudáfrica
65
65
65
62
0
77
57
57
56
54
53
59
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
11
10
9
8
15
14
25
25
24
24
24
21
21
21
20
20
19
49
48
47
47
46
43
43
42
41
40
39
37
36
34
34
33
31
30
29
28
71
Porcentaje
20
40
60
80
100
Fuente: UNICEF (2005). Early Marriage – a harmful traditional practice. A Statistical Exploration. Nueva York, UNICEF.
Datos analizados procedentes de 1996-2003.
LAS PRÁCTICAS TRADICIONALES
PERJUDICIALES
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
60
En algunos entornos, las tradiciones culturales incluyen
prácticas que infligen dolor y provocan desfiguraciones en
los niños y niñas, como la escarificación, marcas hechas con
hierro candente o los tatuajes. Aunque el término “prácticas
tradicionales perjudiciales” se ha asociado particularmente
con la MGF de niñas, existen muchas otras prácticas perjudiciales que afectan tanto a niños como a niñas. En Etiopía,
una encuesta hecha en 1998 por el Comité Nacional de
Prácticas Tradicionales Perjudiciales halló que la uvulectomía (eliminación de piel del paladar blando en la parte posterior de la boca) se practica en el 84% de los niños y niñas
y la extracción de los dientes de leche en el 89%.81 Estas
operaciones pueden ser practicadas con instrumentos sin
esterilizar, con el riesgo de potenciales infecciones.
Los participantes en las consultas regionales para el Estudio en África Occidental y Central expresaron preocupación por el hecho de que en países de África Occidental,
incluidos Mauritania, Níger y el norte de Malí, el deseo
de casar a sus hijas muy jóvenes, lleva a los progenitores a
alimentar a las que tienen entre 5 y 10 años de edad a la
fuerza para promover su desarrollo físico y hacerlas tan
rollizas como mujeres maduras y así agradables a los hombres. Esto puede tener consecuencias trágicas, incluido el
rechazo por parte de esposos que encuentran que sus esposas no han menstruado y no pueden producir hijos y la
obesidad asociada con posteriores problemas de salud graves: enfermedad cardiovascular, hipertensión y diabetes.
La ablación o mutilación genital
femenina (MGF)
El término “prácticas tradicionales perjudiciales” se emplea con más frecuencia para referirse a la mutilación genital femenina o ablación, como se le denomina en los
lugares donde se practica. Según estimaciones de la OMS,
entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en el mundo
han sufrido alguna forma de MGF.82 Las niñas entre edades muy tempranas y la adolescencia media o tardía sufren
este tipo de escisión genital, que normalmente incluye el
clítoris, como precursor del matrimonio.83 La MGF se
percibe como una protección a la virginidad, un proceso
de embellecimiento y en una serie de culturas se considera
una condición previa esencial del matrimonio.
Existen diferentes formas de MGF, algunas de ellas implican escisiones más radicales en el área genital que
otras. En su forma más extrema (la infibulación), los
labios menores internos y labios mayores externos son
cortados y los bordes unidos con una sutura, dejando la
vagina casi cerrada. Luego del procedimiento, las piernas de la niña normalmente se fajan desde los pies hasta
las caderas, inmovilizándola por varios días para permitir la cicatrización.84 Esta forma de operación es sufrida
por el 90-98% de las niñas somalíes, normalmente a la
edad de siete u ocho años.85 La mutilación genital femenina o ablación tiene implicaciones profundas para las
relaciones sexuales y la maternidad de la mujer. El trabajo de parto prolongado y los partos de niños muertos
son comunes. Después del parto, la mujer normalmente es recosida.
Los datos más fiables y extensos acerca de la prevalencia
y naturaleza de la MGF son proporcionados por encuestas de Demografía y Salud y de Indicadores Múltiples (DHS y MICS, por sus siglas en inglés). Sin embargo, las encuestas no captan el grado de severidad de la
mutilación, que varía considerablemente entre y dentro
de los países. Además en algunos de los países en los que
se sabe que se practica la MGF con mayor frecuencia y
en sus formas más severas, como Somalia y Djibouti, no
se han hecho este tipo de encuestas. (Véase la figura 3.2).
Las estimaciones de UNICEF, publicadas en el 2005,
sugieren que en África Subsahariana, Egipto y Sudán
3
tres millones de niñas y mujeres son sometidas a la
MGF cada año.86
rechazo de los progenitores, desconfianza y a veces, los
niños y niñas sienten repugnancia hacia sí mismos.
La mayor prevalencia es en los países del Cuerno de África
(Somalia, Etiopía, Eritrea y Djibouti), seguidos por sus
vecinos Egipto y Sudán, África del Este y África Occidental. También se dan casos en otras partes del Oriente Medio y en Asia. En muchos de los países donde se lleva a
cabo es practicada por ciertos pueblos; por ejemplo, en
Nigeria, según datos de las Encuestas de Demografía y
Salud, la prevalencia llega a casi al 60% de las niñas en las
provincias sureñas, pero sólo al 2% en el norte. En un país
como Kenia, es practicada casi universalmente entre somalíes kenianos, masais y algunos otros grupos, pero el
porcentaje llega al 32% en todo el país.87 En Guinea, Malí
y Mauritania, las Encuestas de Demografía y Salud recientes han mostrado que las tasas de MGF oscilan entre
un 71 y un 99% y que hoy en día algunas niñas son mutiladas antes de la edad de cuatro años.88 También se dan
casos de MGF en el mundo industrializado en grupos de
diáspora.
La violencia psicológica puede ser producto de la frustración descontrolada o puede tener un propósito similar al castigo físico: intimidar para que los niños y niñas
obedezcan y reconducir su comportamiento indisciplinado. Aunque los niños y niñas pueden conocer el dicho de que las palabras no me pueden hacer daño, la
verdad es que muchos encuentran que el dolor y la ansiedad del rechazo y la humillación de un ataque a su
autoestima, también son difíciles de soportar.90
LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA
Toda violencia física y sexual implica daño psicológico,
pero la violencia psicológica también puede adoptar la
forma de insultos, injurias, aislamiento, rechazo, amenazas, indiferencia emocional y menosprecio, todas perjudiciales para el desarrollo psicológico y bienestar del los niños y niñas. Faltan definiciones estandarizadas y se sabe
poco acerca del alcance mundial de esta forma de violencia, a excepción del hecho de que frecuentemente acompaña a otras formas de violencia: se ha constatado una
fuerte coexistencia de violencia psicológica y violencia física contra los niños y niñas en hogares violentos.89 En el
entorno familiar violento, existen temor y ansiedad constantes causados por la expectativa de violencia; dolor, humillación y miedo y, en grupos de mayor edad, soledad,
Formas psicológicas de castigo se utilizan en todas las
regiones. Un estudio de cinco países realizado por el proyecto World Studies of Abuse in the Family Environment (WorldSAFE), indicó que levantar la voz o gritar a
los niños era un castigo practicado por los progenitores
en los cinco países (Chile, Egipto, India, Filipinas y los
EE.UU.). La incidencia de los insultos y las amenazas
variaba más. Por ejemplo, en Filipinas no se reportó ninguna madre que insultara al niño o niña, pero el 48%
amenazó con abandonarlo/a; en Egipto, el 51% lo/a
maldijo y el 10% amenazó con abandonarlo/a.91
Un tipo de castigo puede dar paso a otro, según la edad.
Un estudio realizado entre 2.000 niños y niñas de 6 a 18
años en Swazilandia, indicó que el castigo psicológico
humillante era más común contra niños y niñas mayores
y el castigo físico más común contra niños y niñas más
pequeños.92
LAS CONSECUENCIAS
DE LA VIOLENCIA CONTRA
LOS NIÑOS Y NIÑAS
Las consecuencias de la violencia contra los niños y niñas
incluyen tanto el impacto personal inmediato como el
61
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
“Mi abuela llegó. Me dijo que me iban a hacer la circuncisión, pero no entendí. Ella dijo: ‘Ahora serás como
todas las demás. No te quedarás atrás.’ Entonces se prepararon. Me sostuvieron de los hombros y rodillas y
comencé a llorar y a tratar de cerrar mis piernas. Fue terrible. Nunca podré olvidar eso.”
Madre, que todavía someterá a sus hijas a la MGF debido a la presión de su suegra,
África Oriental y del Sur, 2005VII
FIGURA 3.2
La prevalencia de MGF entre las mujeres y sus hijas
Países donde se practica FGM
Mujeres (15-49 años) sometidas a MGF/C
Mujeres (15-49 años) con por lo menos
una hija sometida a MGF/C
97
92
90
MGF/C practicada, DHS o
datos MICS disponibles
89
80
80
MGF/C practicada, DHS o
datos MICS disponibles
77
73
71
66
58
54
45
45
32
21
20
23
20 19
18
Nigeria
Nigeria
Yemen
Yemen
Kenya
Kenya
Repúbñica
Central
Africana
República
Centroafricana
Chad
Chad
Costa
Costade
de Marfíl
Marfil
Mauritania
Mauritania
Burkina
Burkina Faso
Faso
Etiopía
Etiopía
Eritrea
Eritrea
Sudán
Sudán(N0rte)
(norte)
Mali
Mali
0
Egipto
Egipto
10
17
7
6
5
3
5
1
Camerún
Camerún
24
Ghana
Ghana
36
32
Migeria
Niger
40
Benín
Benin
48
47
Guinea
Guinea
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
62
Porcentaje
63
60
MGF/C practicada, DHS o
datos MICS disponibles
Repúbluca
Unida
República
Unidade
deTanzania
Tanzania
100
99
Los datos son de los últimos años disponibles, 1996-2004. Adaptación de UNICEF (2005). Cambiar una convención social perjudicial:
La Ablación o Mutilación Genital Femenina. Innocenti Digest, No. 12. Florencia, UNICEF, Centro de Investigaciones de UNICEF.
(2005). La Ablación o Mutilación Genital Femenina: Una Exploración Estadística. Nueva York, UNICEF.
Los datos más fiables y extensos acerca de la prevalencia y naturaleza de la MGF son proporcionados por encuestas de Demografía y Salud y de Indicadores Múltiples (DHS y MICS por sus siglas en inglés). Sin embargo, las encuestas no captan el grado de severidad de la mutilación, que varía considerablemente entre y dentro
de los países. Además en algunos de los países en los que se sabe que se practica la MGF con mayor frecuencia
y en sus formas más severas, como Somalia y Djibouti, no se han hecho este tipo de encuestas.
3
LAS CONSECUENCIAS
PARA EL DESARROLLO:
FÍSICAS Y PSICOLÓGICAS
Las consecuencias inmediatas más visibles de la violencia contra los niños y niñas son: lesiones mortales y no
mortales, dificultades de aprendizaje y retraso en el desarrollo físico y las consecuencias psicológicas y emocionales
de experimentar o presenciar un trato doloroso y degradante que no pueden entender ni impedir. Estas consecuencias
incluyen sensaciones de rechazo y abandono, apego limitado, trauma, temor, ansiedad, inseguridad y autoestima
destruida. Cuando un progenitor deliberadamente inflige dolor en un niño, sea como castigo o por alguna otra
razón, parte de la lección para el niño o niña es que el
progenitor es una fuente de dolor a ser evitada; incluso a
la edad de dos años, los niños castigados físicamente se
distancian de sus madres en comparación con otros niños y niñas que no lo son.93
El impacto y las consecuencias se complican por el hecho
de que en el hogar los niños y niñas son maltratados por
personas a quienes aman y en quienes confían, en lugares
donde deberían sentirse seguros. El daño es particularmente grave en el contexto del abuso sexual, fundamentalmente
porque el estigma y la vergüenza que rodean el abuso sexual
infantil en todos los países, normalmente dejan al niño o
niña padeciendo el daño en soledad. La pérdida de confianza y creencia en los seres humanos más cercanos puede provocar sensaciones de temor, suspicacia, inseguridad y aislamiento emocional. Los niños y niñas pueden no sentirse
seguros nunca más en compañía del progenitor o miembro
de la familia autor de la violencia.
Un cúmulo cada vez mayor de evidencias sugiere que la
exposición a la violencia o al trauma altera el cerebro en
desarrollo al interferir con los procesos de desarrollo neural normales.94 Cuando la violencia familiar es aguda, los
niños y niñas pueden mostrar cambios de comportamiento relacionados con la edad y síntomas consistentes con el
trastorno por estrés postraumático (PTSD) y la depresión.
La agresión física y sexual se asocia con un mayor riesgo de
pensamientos y comportamientos suicidas y cuanto más
grave es la violencia, mayor es este riesgo.95,96 Los efectos
también pueden depender de cómo respondan los adultos
a los niños y niñas si éstos tratan de hablar de lo que les ha
pasado. Otras variables incluirán cuánto tiempo ha durado la violencia, dónde ha tenido lugar y si el niño está
sufriendo violencia repetida por parte de la misma persona o por parte de otra.97
Según la OMS, los efectos negativos de vivir en un hogar
violento son similares en entornos cultural y geográficamente diversos. Con base en estudios de mujeres de Bangladesh,
Brasil, Etiopía, Japón, Namibia, Perú, Samoa, Tailandia y la
República Unida de Tanzania, los niños y niñas que vivían
en hogares violentos (donde la madre reportaba abuso físico
por parte del padre) tenían mayor probabilidad de tener
problemas de comportamiento, como por ejemplo, mojar la
cama, pesadillas y comportamiento excesivamente agresivo
o timidez, que aquellos en hogares no violentos.98 Los resultados sugieren que la exposición a la violencia en el hogar es
una señal de alerta sobre el daño que pueden sufrir los niños
63
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
daño que éste transmite en las etapas posteriores de la infancia, la adolescencia y la vida adulta. La violencia que
experimentan en el contexto del hogar y la familia puede
tener consecuencias para su salud y desarrollo que duran
toda la vida. Pueden perder la confianza en otros seres humanos que es esencial para el desarrollo normal. Aprender
a confiar desde la infancia a través de los lazos familiares es
una parte esencial de la niñez; y está estrechamente relacionado con la capacidad de amor y empatía y con el desarrollo de relaciones futuras. A un nivel más amplio, la violencia puede atrofiar el potencial de desarrollo personal y
representar altos costos para la sociedad en su conjunto.
“La violencia contra los niños en el hogar y la familia es un problema grave en sí mismo y ha sido asociado con
comportamientos de riesgo para la salud a lo largo de la vida (...) En su momento, estos comportamientos contribuyen a
algunas de las principales causas de enfermedad y muerte (...). Por lo tanto, la prevención de la violencia contra los niños
en el hogar y la familia debe ser una prioridad de salud pública.”
Dr. Alexander Butchart, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la
Violencia contra los Niños
y niñas y los servicios de protección y atención necesitan
contemplar esto en la prevención y respuesta.
LAS CONSECUENCIAS
A LARGO PLAZO
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
64
Un creciente acervo de investigación muestra que la violencia contra los niños y niñas, así como la experiencia de vivir
en un hogar donde presencian violencia frecuente contra
seres a los que quieren, puede ser un significativo factor
precursor de enfermedades y de muerte durante la etapa
adulta. Las experiencias de violencia en la niñez han sido
vinculadas con el abuso del alcohol y de las drogas, el cáncer, las enfermedades pulmonares crónicas, la depresión y
una variedad de otras condiciones que incluyen enfermedades hepáticas, la obesidad y problemas crónicos de salud
reproductiva.99,100,101 Los vínculos pueden resultar de hábitos dañinos adoptados como mecanismos de ajuste como
fumar tabaco, ingerir licor, abusar de sustancias, excesos
alimentarios u otros hábitos alimenticios deficientes.
La violencia contra los niños y niñas también puede tener
un impacto duradero y a largo plazo en la salud mental.102
Un estudio que comparó datos de todo el mundo, muestra
que una proporción significativa de los trastornos mentales
adultos están relacionados con el abuso sexual en la niñez
(véase la tabla 3.1).103 Aunque la prevalencia del abuso era
diferente en las distintas regiones, los efectos parecían similares y eran peores en proporción al periodo durante el que
se produjo el abuso y el grado de severidad del mismo.
Los resultados son similares con respecto al castigo físico y
otras formas de trato degradantes. El castigo físico es un
precursor de depresión, tristeza, ansiedad y sensaciones de
desesperanza en los niños, niñas y jóvenes. Incluso una baja
frecuencia de castigo físico puede llevar a la angustia psicológica.104,105,106,107 De un grupo de adolescentes de la Región
Administrativa Especial de Hong Kong en China, aquellos
que habían sido castigados físicamente en los meses recientes tenían mayor probabilidad de consumir alcohol, fumar
cigarrillos, tener peleas, sufrir ansiedad, estrés y dificultades
para manejar los problemas cotidianos.108 Según estudios
de Canadá y EE.UU., la relación con una salud mental
deficiente sigue en la etapa adulta y se halló un mayor nivel
de trastornos de ansiedad y dependencia del alcohol.109
LA REVICTIMIZACIÓN
Experimentar violencia en la infancia temprana también
aumenta el riesgo de victimización posterior y la acumulación de experiencias violentas. Esto refuerza la importancia de reconocer y prevenir la violencia contra los
niños y niñas tan temprano como sea posible. De manera similar, el abuso sexual en la niñez ha sido identificado
claramente como un factor de riesgo para la victimización
sexual en la etapa adulta y el riesgo aumenta cuando incluye el coito y otras formas de violencia.110 La magnitud
de la victimización continuada en el hogar sólo ha sido
evaluada en unos pocos países donde los registros y bases
de datos se actualizan de manera rutinaria. En el Reino
Unido y los EE.UU., cuando los casos han sido remitidos a instituciones de protección, las tasas de repetición
varían entre un 5% y un 24% dentro de un período de
seguimiento de 1 a 4 años.111,112,113 El riesgo aumenta
significativamente en los casos en los que un niño o niña
ha sido remitido en al menos dos ocasiones.
Se cree que la violencia familiar contra los niños y niñas
está asociada con un mayor riesgo de sufrir violencia en
otros entornos. Un estudio en el Reino Unido halló que
los niños que presencian violencia doméstica también
tienen mayor probabilidad de ser víctimas de acoso o
intimidación (bullying)114 y de manera similar un estudio de niños en educación primaria y media en Italia,
mostró que ser intimidado en la escuela estaba asociado
con presenciar violencia entre los padres en el hogar, especialmente en el caso de las niñas.115
3
“Tengo ocho años y fui violada cuando tenía seis. Mis padres hicieron una denuncia ante la policía y él fue
enviado a la cárcel. Pero ya no me puedo quedar donde vivo. ¿Sabe lo que me llaman aquí?
Me han apodado “la manchada” (la déchirée) (...) aun cuando voy al pozo por agua los niños me llaman así.
Quiero huir de aquí.”
Niña, 8 años, África del Este y del Sur, 2006VIII
TABLA 3.1 – Carga global de trastorno mental atribuida al abuso sexual en la infancia
MUJERES (%)
Depresión, abuso de alcohol y drogas
Trastorno por estrés postraumático
Intentos de suicidio
Trastornos de pánico
7-8
33
11
13
HOMBRES (%)
4-5
21
6
7
Fuente: Andrews G et al. (2004). Child Sexual Abuse. En: Ezzati M et al. (2004). Comparative Quantification of Health Risks: Global and
Regional Burden of Disease Attributable to Selected Major Risk Factors, Vol. 2. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, págs. 1851-1940.
Los niños y niñas que han sufrido abuso sexual, recibido
trato extremadamente negligente o experimentado violencia en el hogar pueden fugarse o caer lentamente en
una vida en la calle que los expone al riesgo de abuso
sexual o explotación. Esto ocurre tanto en el caso de las
niñas como en el de los niños: según un informe de Canadá, casi todos los niños involucrados en la prostitución han sufrido abuso sexual en el hogar.116
Una variedad de estudios se han enfocado en la naturaleza
intergeneracional de la violencia.117 Datos recientes de un
estudio llevado a cabo en Australia, Costa Rica, la República Checa, Polonia y Filipinas indican que el problema
es común en todas las culturas y regiones.118 En todos los
países en los que las mujeres han experimentado violencia
física por parte de sus progenitores en la niñez tienen una
probabilidad considerablemente mayor de denunciar violencia física por parte de su pareja cuando son adultas.
Esto apoya la idea de una perspectiva de ciclo de vida con
respecto a la violencia119 (véase la figura 3.3).
En el caso de las “prácticas tradicionales perjudiciales” y
del matrimonio infantil, hay un vínculo intergeneracional constante en cuanto las madres (y los padres), que las
consideran costumbres obligatorias, las practican con sus
hijas e hijos. El factor determinante previo de la MGF es
la afiliación étnica (algunos grupos étnicos realizan la
práctica en casi toda su población, mientras otros que
viven en la misma área no lo hacen).120 La educación de
la niña, especialmente hasta el nivel secundario, puede
romper el vínculo intergeneracional y reducir la prevalencia de la MGF.121
LAS CONSECUENCIAS SOCIALES
Y ECONÓMICAS
Además de su impacto negativo en los derechos, la salud y
el desarrollo del niño y la niña, la violencia familiar contra
los niños y niñas tiene consecuencias económicas para la
familia y la sociedad. Entre ellas, costos directos como el
65
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
TRASTORNO MENTAL
PORCENTAJE DE LA CARGA GLOBAL DE
ENFERMEDAD ATRIBUIDO AL
ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
66
“Podría parecer un sentimiento de culpabilidad. La víctima y hasta las personas de alrededor que no conocen la situación podrían
considerar que el niño abusado es responsable del abuso. Si las personas cercanas creen esto,
entonces lentamente la víctima llegará a creer lo mismo.”
Niña, grado 11, Europa, 2005IX
costo de la atención médica para las víctimas, de los servicios legales y de bienestar social y de la colocación de los
niños víctimas en cuidado alternativo. Los costos indirectos incluyen: lesiones duraderas o discapacidad, costos
psicológicos u otros efectos en la calidad de vida de la
víctima, el trastorno o interrupción permanente del ciclo
educativo y pérdidas de productividad en la vida futura.122 La carga económica potencial es ilustrada por datos
de unas pocas sociedades industrializadas. En EE.UU., en
el 2001, se calcularon los costos económicos asociados
con el abuso infantil y el trato negligente, incluidos los
ingresos futuros perdidos y la atención en salud mental,
en 94 mil millones de dolares.123 En el Reino Unido, se ha
hablado de un costo anual de 1.2 billones de dólares, nada
más para servicios legales y de bienestar inmediatos.124
LOS FACTORES QUE
CONTRIBUYEN A LA
VIOLENCIA
El riesgo de violencia en el hogar y en la familia surge de
la interacción entre la calidad de las relaciones familiares
y el estrés o presión sobre la familia por factores externos
o por las características de los miembros. Algunos factores surgen de las características individuales del niño o
niña (por ejemplo, su etapa de desarrollo o su sexo) y de
las características del progenitor o cuidador (por ejemplo, trastornos mentales o abuso de sustancias). Otros
pueden derivarse del entorno de la familia y los papeles
y relaciones de las personas en ella; éstos pueden aumentar la vulnerabilidad, o al contrario, brindar protección.
Las relaciones familiares disfuncionales e interacciones
progenitor-hijo pobres, tienen un efecto crítico en que
los niños y niñas experimenten violencia en el hogar o
no. Otros factores se derivan del entorno, como en el
caso de situaciones de emergencia, pero también pueden
estar relacionados con la disponibilidad de redes sociales
o la pérdida de los medios de sustento. Naturalmente,
un resultado negativo no es inevitable; por ejemplo,
cuando las relaciones con los progenitores y los hermanos son buenas, esto brindará protección a los niños y
niñas y fomentará su capacidad de resiliencia ante los problemas externos.
Es probable que la violencia resulte de una combinación
de factores personales, familiares, sociales, económicos y
culturales y la interrelación entre estos factores puede ser
difícil de desenredar. Más aún, algunos niños y niñas
están expuestos a varios tipos de violencia de múltiples
fuentes en el transcurso de muchos años.
FACTORES RELACIONADOS CON
EL NIÑO O NIÑA
Edad: A una edad muy temprana, la fragilidad física del
bebé y la dependencia de la madre o del cuidador inmediato son la clave de la vulnerabilidad. Aparte de los riesgos de lesión o muerte a causa de la violencia física, los
bebés son vulnerables también al abandono y al trato
negligente. Los bebés son más vulnerables en el período
inmediatamente después del nacimiento; y siguen extremadamente vulnerables, pero cada vez menos, durante
su primer año y hasta los 4 años.
Sexo: El sexo también puede ser un factor que aumente el
riesgo. Aunque la violencia sexual se dirige frecuentemente contra los niños, las niñas tienen mayor probabilidad de
sufrir este tipo de abuso. Las hijas tienen mayor probabilidad de sufrir trato negligente en las sociedades en que la
preferencia por los hijos es notable, mientras en algunas
sociedades los hijos tienen mayor probabilidad de experimentar violencia grave que las hijas.
Otras características: Los niños y niñas con discapacidad
tienen mayor riesgo de sufrir violencia por una variedad
3
de razones, que van desde prejuicios culturales fuertemente arraigados, hasta las mayores exigencias emocionales,
físicas, económicas y sociales que la discapacidad del niño
o niña puede generar a su familia.125 En los EE.UU., los
niños con discapacidad física, sensorial, intelectual o
mental sufren casi el doble de incidentes violentos en
comparación con sus pares sin discapacidades.126 De manera similar, el análisis regional sobre violencia contra los
niños en el Caribe, realizado para el Estudio, indicó que
los niños y niñas con discapacidad tienen mayor riesgo de
sufrir todos los tipos de violencia (física, sexual, emocional y trato negligente), mucha de ella en el hogar.127 En
algunas regiones, los niños y niñas discapacitados son per-
cibidos como malditos; por ejemplo, en África Occidental
y África Central, es probable que sean expuestos desde el
nacimiento a trato negligente tácito o explícito y la violencia puede ser aceptada o hasta fomentada por la familia.128
(La violencia contra niños y niñas con discapacidad también se trata con cierta extensión en el capítulo referente a
la violencia en los sistemas de protección y justicia.)
Además de la discapacidad, otras características aumentan el
riesgo de los niños y niñas de experimentar violencia en el
hogar. Las características que impiden el apego progenitorhijo o hacen que el niño sea más difícil de cuidar pueden
aumentar el riesgo.129,130,131 Por ejemplo, los niños y niñas que
FIGURA 3.3
Mujeres víctimas de violencia por parte de su pareja antes de los 16 años y su asociación
con la victimización en la infancia
60
Sin violencia física en la niñez
Uno o ambos progenitores físicamente violentos
43
43
39
40
Porcentaje
33
28
27
21
20
15
13
9
15
8
0
Costa Rica
(N=820)
República Checa
(N=1.860)
Australia
(N=6.378)
Polonia
(N=2.177)
Filipinas
(N=1.917)
Suiza
(N=1.975)
Fuente: Johnson H et al. (Pendiente de publicación). Violence Against Women: An International Perspective. Nueva York, Springer.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
67
no son deseados; que nacen prematuramente o con bajo
peso; los que forman parte de un parto múltiple y los niños
y niñas con una enfermedad crónica o problemas de comportamiento serios, pueden sufrir mayor riesgo de maltrato.
FACTORES RELACIONADOS CON
LA FAMILIA
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
68
Características de los progenitores y condición socioeconómica: Si bien la violencia en el hogar se encuentra en
todos los ámbitos sociales y económicos, estudios de una
gama de entornos diferentes muestran que los bajos niveles
de educación de los progenitores, la falta de ingresos y el
hacinamiento en el hogar, aumentan el riesgo de violencia
física y psicológica contra los niños y niñas.132,133,134 Los
progenitores violentos tienen mayor probabilidad de ser
jóvenes, solteros y pobres.135 Es probable que estas asociaciones estén relacionadas con el estrés causado por la pobreza, el desempleo y el aislamiento social. Los niños y niñas
que viven en familias con estos factores están en mayor riesgo cuando hay insuficiente apoyo social y la familia no es
parte de una red social fuerte. La falta de apoyo de la familia extensa puede agravar los problemas existentes.136
Estrés y aislamiento social: Los estudios procedentes de
países tanto industrializados como en desarrollo, muestran
que muchas de las características de personalidad y comportamiento de los progenitores violentos están relacionados con un deficiente funcionamiento social y capacidad
reducida para manejar el estrés.137 Los progenitores con deficiente control de los impulsos, baja autoestima, problemas de salud mental y abuso de sustancias (alcohol y drogas) tienen mayor probabilidad de emplear la violencia
física contra sus hijos e hijas y/o darles un trato negligente.138 Los progenitores que emplean violencia contra sus
hijos e hijas bien pueden haber experimentado violencia en
su niñez.139
“Cuando el jefe del hogar tiene un mal día, el perro llora.”
De un proverbio asiático, Consulta Regional, Sur de Asia
Las investigaciones acerca de los vínculos entre las condiciones socioeconómicas y la violencia contra los niños y
niñas, sugieren que se necesitan esfuerzos para cambiar las
condiciones subyacentes que generan estrés económico,
social y emocional extremo para las familias. Hay que prestar más atención y apoyar a las familias que viven en comunidades caracterizadas por altos niveles de desempleo, hacinamiento en las viviendas, rápida rotación de población y
bajos niveles de cohesión social.
Pérdida o separación de los progenitores: La orfandad,
que ha aumentado con la pandemia del VIH/SIDA, aumenta la vulnerabilidad. Un estudio de Visión Mundial en
Uganda, donde se calcula que 1.7 millones de niños y niñas han quedado huérfanos por el SIDA, afirma que la
estigmatización deliberada sufrida por estos niños y niñas
por parte de representantes legales, educadores y parientes
causa daño psicológico y es en sí una forma de violencia.140
Colocar a estos huérfanos en los hogares de su familia extendida o de la comunidad local, es una práctica común y
preferible a la colocación en instituciones o al fenómeno
de los hogares dirigidos por niños o niñas; sin embargo,
líderes comunitarios de Uganda informaron que el castigo
físico era más violento y común contra los huérfanos que
contra otros niños y niñas en los hogares en los que estaban
emparentados más cercanamente con los cuidadores adultos o con el jefe de hogar. En Zambia, un estudio de Human Rights Watch halló que los huérfanos que eran acogidos por miembros de su familia frecuentemente eran
víctimas de violencia sexual por parte de tíos, padrastros y
primos. Con una tasa de alrededor del 20% de casos de
infección de VIH en la población, este tipo de violencia
puede ser mortal. Las niñas rara vez intentaban revelar el
abuso: eran demasiado conscientes de su dependencia y de
que podrían ser silenciadas o perder un apoyo esencial.141
La orfandad también puede aumentar el riesgo de violencia en los entornos comunitarios.
3
UCRANIA, 2005. Sasha, 5 años, con un animal de peluche, está
sentado con su hermana Nastya, 4 años, en una institución estatal en
la aldea de Kopylov, cerca de Kyiv. Seis meses antes, Sasha vio cómo su
padre mataba a su madre.
La violencia contra la mujer en el hogar a menudo está
vinculada con la violencia contra los niños y niñas; en los
EE.UU., la violencia entre la pareja (conocida también
como violencia doméstica) puede ser el precursor más importante de las muertes por maltrato infantil.147 La misma
asociación ha sido observada en una variedad de entornos
y países geográfica y culturalmente diversos: en China,
Colombia, Egipto, India, México, Filipinas y Sudáfrica se
ha hallado una fuerte relación entre estas dos formas de
violencia.148 En un estudio en la India, la violencia entre la
pareja en el hogar doblaba el riesgo de violencia directa
contra los niños y niñas.149 Los niños y niñas que viven
situaciones de violencia entre sus padres/cuidadores en su
hogar, no sólo están en riesgo de sufrir violencia física,
sino que además pueden sufrir trastornos psicológicos y
emocionales; sin intervención pueden convertirse en futuros
autores o víctimas de violencia.150,151
Durante la primera infancia, como los niños y niñas pasan
más tiempo en casa (cuando están más sujetos a la influencia de factores externos y son más vulnerables), están
particularmente en riesgo de presenciar violencia entre la
pareja. Pueden aprender también potentes lecciones acer-
69
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
UNICEF/HQ05-1776. Giacomo Pirozzi.
Exposición a la violencia de pareja en el hogar: Se calcula que anualmente entre 133 y 275 millones de niños y
niñas presencian violencia entre sus progenitores/cuidadores de manera frecuente, normalmente peleas entre sus
padres o entre la madre y su pareja (véase la tabla 3.2).142
Los niños y niñas pueden sufrir daño psicológico y emocional por presenciar violencia contra otro miembro de la
familia.143 Una amplia gama de estudios muestra que presenciar esta violencia durante un largo período de tiempo
puede afectar gravemente el bienestar, el desarrollo personal y las interacciones sociales del niño o niña durante toda
la vida; pueden exhibir los mismos trastornos de comportamiento y psicológicos que aquellos que están expuestos
directamente a la violencia (véase más adelante).144,145,146
“Algunos de nuestros padres pelean frente a nosotros, causándonos mucho dolor y aflicción. Algunos de nuestros
padres siempre vuelven a casa embriagados y no cuidan nuestras necesidades físicas, emocionales y nutricionales. Algunos niños están cuidando a sus padres y hermanos porque sus padres no son responsables.”
Niño, África Oriental y del Sur, 2005X
ca de la agresión en las relaciones interpersonales que llevarán con ellos en el futuro. Los especialistas en desarrollo
infantil sugieren que los estilos de comportamiento hostiles, la regulación emocional y la capacidad de resolución
de conflictos personales se crean a través de las relaciones
progenitor-hijo y entre progenitores.153 Sin embargo, no
todos los niños o niñas que se crían en hogares violentos
sufren consecuencias a largo plazo; contando con apoyo,
tienen una capacidad notable de hacer frente a la violencia y de resiliencia.
FACTORES SOCIALES Y
CULTURALES
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
70
Marco jurídico y de políticas: Los marcos jurídicos débiles contribuyen tanto directa como indirectamente a la
violencia familiar contra los niños y niñas. Las leyes de
algunos países todavía aprueban, sea explícitamente o implícitamente (como resultado de la interpretación), algún
nivel de violencia contra los niños y niñas, si es infligida
por los progenitores o representantes como medio de corrección del comportamiento. Muchos países carecen de
protección legal contra las “prácticas tradicionales perjudiciales” y el matrimonio infantil y en algunos países las
leyes contra el abuso sexual infantil pueden aplicarse solamente a la violencia sexual de los hombres contra las niñas, o pueden no tratar la violencia contra los niños y niñas por miembros de la familia. Las leyes y políticas
relativas al acceso a servicios de planificación familiar; disponibilidad de alcohol; niveles aceptables de toxinas ambientales; acceso a salud mental y tratamiento del abuso
de sustancias y acceso al registro de nacimientos, muertes
y matrimonios, tienen un impacto indirecto pero sustancial en el riesgo de maltrato infantil en el hogar y la familia. Las políticas referentes a educación, cuidado de niños,
licencias en el trabajo para los progenitores, salud, desempleo y seguridad social que dejan a los niños y niñas y a las
familias sin seguridad económica y social, agravan el es-
trés familiar y el aislamiento y contribuyen a aumentar las
tasas de violencia contra los niños y niñas.
El autoritarismo: Cuando las relaciones progenitor-hijo son
excesivamente controladoras y menosprecian a los niños y
niñas, es probable que esto aumente la violencia, particularmente cuando se une a la creencia de que el castigo físico u
otras formas humillantes de castigo son un medio necesario
de disciplina. Varios estudios han sugerido que una cultura
en la que se espera que los niños y las niñas se sometan sin
cuestionamiento a las órdenes de miembros mayores de la
familia y a adultos con autoridad, contribuye a su vulnerabilidad.154,155 Cuando los progenitores creen que son los dueños
de los niños y niñas y tienen derecho a hacerles lo que consideren mejor, existe resistencia a la participación del Estado
en la protección de la infancia. La creencia en la inviolabilidad de la familia hace que las autoridades, los vecinos y sus
miembros sean renuentes a hablar cuando saben que se está
maltratando a un niño o niña.156,157,158,159,160 Esto no se debe
confundir con una actuación con autoridad de los progenitores, que equilibra el calor y el apoyo con fijar y hacer cumplir claros límites en el comportamiento y que combina fijar
estándares altos de conducta con responder a las necesidades
y capacidades en desarrollo del niño o niña.161
Actitudes patriarcales: Las actitudes patriarcales, particularmente cuando perpetúan la arraigada condición inferior de la
mujer en muchas culturas, también están asociadas con mayores riesgos de violencia. En algunas sociedades, los hombres
y los niños pueden cometer actos extremadamente violentos
si las niñas o mujeres en cuestión no cumplen sus deseos. Pedir el consentimiento de una niña en asuntos tales como las
relaciones sexuales y el matrimonio puede no ser considerado necesario. Las niñas también pueden ser culpadas de la
violencia masculina contra ellas. En estos entornos, los niños
varones pueden estar expuestos a violencia como castigo por
comportarse de una manera que no es consistente con los
estereotipos establecidos para los hombres y las mujeres.
3
TABLA 3.2 – Estimaciones del número de niños y niñas que presencian
violencia en el hogar anualmente
ESTIMACIONES DE NIÑOS Y NIÑAS
QUE PRESENCIAN VIOLENCIA
EN EL HOGAR*
Sur de Asia
40.7-88 millones
Asia Occidental
7.2-15.9 millones
África Subsahariana
34.9-38.2 millones
Asia Suroriental
Oceanía
Norte de África
sin estimativo
548.000-657.000
sin estimativo
América Latina y el Caribe
11.3-25.5 millones
Asia Oriental
19.8-61.4 millones
Comunidad de Estados Independientes
900.000 a 3.6 millones
Países desarrollados
4.6-11.3 millones
Estimación mundial
133-275 millones
*Estimaciones basadas en: UN Population Division Data for Global Population under 18 Years for 2000; Estudios sobre Violencia Doméstica entre 1987
y 2005; análisis realizado por la Secretaría del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños (2005).152
Pertenencia a minorías étnicas o grupos indígenas:
Los niños y niñas de grupos étnicos minoritarios a menudo sufren riesgo de violencia debido a una confluencia de otros factores de riesgo asociados con la exclusión social de estos grupos. Estos factores incluyen:
altas tasas de abuso de sustancias y alcoholismo, pobreza, vivienda deficiente y desempleo.
FACTORES PROTECTORES
DENTRO DEL HOGAR
Así como ciertos factores aumentan la probabilidad de violencia familiar contra los niños y niñas, otros factores pueden reducirla. No todas las familias con los factores de riesgo
descritos anteriormente se convierten en un entorno violento. Desafortunadamente, ha habido poca investigación sis-
71
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
REGIÓN ODM
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
72
temática acerca de los factores protectores y no son bien
comprendidos. Cuando se han realizado investigaciones,
éstas han estado enfocadas en identificar factores que incidan en el impacto de la violencia una vez ha tenido lugar;
por ejemplo, aquellos que podrían proteger a una víctima
contra desarrollar trastornos mentales de larga duración o
que parecen estar asociados con romper el ciclo de violencia.
Los factores que, por sentido común y según las investigaciones, parecen facilitar la resiliencia incluyen: mayores niveles de cuidado paterno durante la niñez,162 menos asociaciones con pares que practican el abuso de sustancias o
involucrados en actividades criminales,163 una relación cálida y de apoyo con un progenitor que no es ofensivo164 y
menores niveles de estrés relacionado con la violencia.165
Se sabe poco acerca de lo que evita que las familias se vuelvan
violentas. Unos cuantos estudios han mostrado que las comunidades con fuerte cohesión social, redes sociales y conexiones
de vecindario tienen un fuerte efecto protector y hasta pueden
reducir el riesgo de violencia cuando están presentes otros factores de riesgo familiar.166,167,168 Con base en la comprensión
actual de los factores de riesgo para la violencia y la evidencia
de estrategias de prevención que son efectivas, está claro que
la familia puede ser una fuente fuerte de protección y apoyo
para los niños y niñas. Una buena actuación como progenitor, fuerte apego entre progenitores e hijos y las relaciones no
violentas positivas, son claros factores protectores. Esto resalta
la importancia de brindar apoyo a las familias para lograr que
estos factores se den, especialmente a las familias ubicadas en
comunidades con bajos niveles de cohesión social.
RESPUESTAS A LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN EL HOGAR Y LA FAMILIA
Según la CDN y otros tratados de derechos humanos,
los Estados tienen la obligación de dar una respuesta
comprehensiva y multisectorial a todas las formas de
violencia contra los niños y niñas en las familias. Esta
respuesta debe comprender políticas y servicios tanto
para la prevención de la violencia como para la protección y apoyo a los niños y niñas víctimas.
Hasta la fecha, las respuestas de los Estados se han enfocado
principalmente en los servicios de protección o en los sistemas
de cuidado alternativo, más que en la prevención. Se deben
formular estrategias de prevención y protección en paralelo,
equilibradas dentro del marco de una estrategia global que
contemple temas de política social, reforma legal, programas
y servicios para la prevención y el cuidado y estrategias para
generar cambios de actitudes y comportamientos.
LA REFORMA LEGAL
Menos de veinte países han reformado sus leyes para prohibir el castigo físico en la familia, pero más se han comprometido a hacerlo mientras ha avanzado el Estudio. Todos los Estados tienen leyes que tipifican la agresión física
como delito y muchas constituciones prohíben el castigo
cruel, inhumano o degradante; muchos tienen leyes que
prohíben la crueldad, el maltrato o el “abuso” de los niños
y niñas. Pero estas leyes no son interpretadas como una
prohibición de toda forma de violencia contra los niños y
niñas y en muchos Estados la legislación incluye justificaciones o defiende el castigo físico. La mayoría de los países
prohíben el incesto, la violación y otras agresiones sexuales;
muchos también especifican una edad mínima de consentimiento sexual y de matrimonio, aunque ésta es a menudo inferior a los 18 años. La mayoría de los países donde se
practica la MGF tienen ahora leyes que la prohíben.170 Sin
embargo, en muchos lugares las leyes relativas a la violencia
contra los niños y niñas no son implementadas de manera
efectiva debido a la fuerza de actitudes y prácticas tradicionales y, en algunos casos, debido a la existencia de sistemas
legales religiosos o basados en la costumbre.
3
Tal como ha señalado el Comité de los Derechos del Niño,
las leyes relativas a las agresiones rara vez se interpretan
como una prohibición de la corrección física, el castigo físico y todas las demás formas de castigo cruel o degradante
de los niños y niñas en la familia. En más de setenta países,
la defensa del derecho consuetudinario inglés del castigo
“razonable” o “moderado” de los niños y niñas permanece
después de los períodos de colonización. Para prohibir todo
castigo físico, cualquier argumento de este tipo debe ser
eliminado y la prohibición se debe hacer explícita.
Entre 1996 y 2006, el Comité de los Derechos del Niño ha
recomendado a 130 países tomar medidas para prohibir
todas las formas de castigo físico. En 2006, el Comité adoptó una Observación General, una declaración de su interpretación autorizada de la CDN, relativa al derecho del
niño a la protección contra el castigo físico y otras formas
degradantes de castigo.171 El Comité hace énfasis en que el
primer propósito de la reforma legal para prohibir todo castigo físico dentro de la familia es preventivo: “prevenir la
violencia contra los niños cambiando las actitudes y la práctica, subrayando el derecho de los niños a gozar de igual
protección y proporcionando una base inequívoca para la
protección del niño y la promoción de formas de crianza
positivas, no violentas y participativas.” 172
El Comité también subraya que el principio de igualdad
en la protección contra las agresiones de niños y adultos,
incluso dentro de la familia, no significa que todos los
casos de castigo físico de los niños y niñas por sus proge-
LA SEGURIDAD DE LOS NIÑOS: UN MODELO PIONERO EN JORDANIA
La Fundación Jordan River fue creada en 1997, con el apoyo de Su Majestad la Reina Rania Al-Abdullah,
para promover la protección de los niños y niñas jordanos, fortalecer la unidad familiar y mejorar las relaciones positivas niño-progenitor y la dinámica familiar saludable. La Fundación se ha establecido como
pionera en la construcción de un modelo de seguridad infantil árabe.
El Programa de Seguridad Infantil, ejecutado bajo la égida de la Fundación, brinda servicios de sensibilización, prevención e intervención en relación con el tema del abuso infantil, abordando las necesidades
jurídicas, médicas, psicológicas, educativas y sociales del niño de una manera integrada. El programa es
único en Jordania y el mundo árabe y ha sido pionero en sacar a la luz un tema complejo y llevarlo al conocimiento del pueblo jordano y de los tomadores de decisiones.
El Centro de Seguridad Infantil Dar Al-Aman creado por la Fundación, es el primer centro terapéutico en
el mundo árabe para la rehabilitación de niños y niñas abusados y sus familias. Los niños y familias que
asisten al centro pueden beneficiarse de una variedad de servicios y programas de educación. Se ayuda a
las madres con técnicas de cuidado; se familiariza a los padres con medios alternativos de disciplina; los
jóvenes son educados en la resolución de conflictos y habilidades básicas para la vida y se habilita a los
niños y niñas con técnicas de auto-protección.169
73
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
Leyes relativas al castigo físico y
otras formas de castigo crueles o
degradantes
nitores deban llevar al enjuiciamiento de éstos últimos:
“El principio de minimis -la ley no se ocupa de asuntos
triviales- garantiza que las agresiones leves entre adultos
sólo lleguen a los tribunales en circunstancias muy excepcionales. Lo mismo se aplicará a las agresiones de menor
cuantía a los niños. Los Estados deben elaborar mecanismos eficaces de notificación, denuncia y remisión. Si
bien todas las notificaciones de violencia hacia los niños
y niñas deberían investigarse adecuadamente y asegurarse
su protección contra daños importantes, el objetivo debería ser poner fin al empleo por los padres de la violencia u otros castigos crueles o degradantes mediante intervenciones de apoyo y educativas y no punitivas.”173
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
74
Para que la reforma legal cumpla el propósito pretendido, se
requerirá asesoría y capacitación para todos aquellos involucrados en los sistemas de protección, incluidas la policía, las
instituciones de protección, los fiscales y abogados y los tribunales. La orientación debe hacer énfasis en que el apoyo a
la familia y a la crianza constructiva y no violenta. Es vital
que cualquier decisión de separar a un niño o niña de su
familia debe respetar plenamente el interés superior del niño.
Otras áreas para la reforma legal
Algunos países han tomado medidas para tipificar como
delito el abuso sexual por parte de la pareja íntima; medidas que amplían la definición de violación, eliminando así la idea de que la violencia entre personas que tienen una relación íntima es un asunto privado y por tanto,
cambiando las normas sociales.175
Sin embargo, la reforma legal no garantiza el cambio
social cuando no es respaldada por la educación de la
población y por la capacitación de los profesionales. Las
leyes promulgadas para reflejar las obligaciones de la
CDN, que no estén ligadas a una amplia educación de
la población y que entren en conflicto con normas y
prácticas culturales aceptadas, pueden ser incumplidas
de manera sistemática. No se pueden combatir “prácticas tradicionales perjudiciales” como la MGF, por ejemplo, sólo con un cambio legal, aun cuando los sistemas
jurídicos deberían y deben condenarlas. La reforma debe
estar acompañada de programas educativos dirigidos a
los funcionarios, los progenitores y los niños y niñas.
En algunos casos, la legislación existe pero es insuficiente;
su implementación imprecisa o insensible puede aumentar la victimización de los niños y niñas en vez de aliviarla. Una parte de la legislación existente es tan inadecuada
que castiga a los niños y niñas víctimas en vez de a los
autores; en estas circunstancias, se refuerza la posibilidad
de violencia. En muchos lugares de África, Asia y Oriente
Medio, cuando una niña menor de la edad de consentimiento sexual o matrimonial ha sido violada y queda
embarazada, le puede ser impuesto el matrimonio con el
violador por los tribunales y sus progenitores.176 La legislación contra los llamados “asesinatos por honor” puede
imponer sentencias menos fuertes que en el caso de otros
homicidios; los autores pueden ser exonerados por sistemas judiciales tradicionales y los niños y niñas, vendidos
para ser explotados sexualmente, pueden cargar con la
desaprobación social o ser tratados como criminales.
La prevención de la violencia contra los niños y niñas
en el entorno del hogar y la familia requiere que la reforma legal vaya más allá de leyes relacionadas directamente con la violencia. Para lograr reducciones a gran
escala de la violencia, los marcos jurídicos y de política
deben tratar los factores de riesgo subyacentes y fortalecer los factores protectores. Factores como el acceso
al alcohol; los servicios de planificación familiar; la
atención prenatal y post-parto; la seguridad social; la
salud mental y el tratamiento del abuso de drogas; el
registro de nacimientos, muertes y matrimonios; y los
niveles de contaminación ambientales, son apenas
3
ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN
De lo que muchas personas no se dan cuenta, pero que la
investigación sigue demostrando, es que una variedad de intervenciones pueden prevenir la violencia: la violencia contra
los niños y niñas en el entorno del hogar y la familia puede
ser reducida significativamente mediante la implementación
de leyes, políticas y programas que fortalecen y apoyan a las
familias y que tratan los factores comunitarios y sociales subyacentes que permiten que la violencia se reproduzca.
Para maximizar su efectividad, las estrategias de prevención se deben basar en la mejor evidencia científica disponible; deben buscar reducir los factores que contribuyen al riesgo y fortalecer los factores protectores; incluir
mecanismos para evaluar el impacto de la estrategia y ser
ejecutadas dentro de un marco más amplio para tratar la
violencia contra los niños y niñas. Las estrategias prometedoras para prevenir la violencia en el contexto del hogar
y la familia son muchas y variadas. Van desde programas
con un impacto directo, como la capacitación para progenitores; hasta políticas con un impacto más indirecto,
como aquellas que regulan la disponibilidad de alcohol o
el acceso a servicios de planificación familiar.
Apoyo para los progenitores y las
familias
Servicios de salud materno-infantil
Los servicios para la salud reproductiva y materno-infantil,
son el primer frente de acción para reducir el trato negligente y la violencia contra los niños y niñas desde los primeros
momentos de su vida. Estos servicios, no sólo brindan la
posibilidad de prevenir embarazos no deseados y mejorar el
acceso a la atención en salud prenatal, post-parto y en la
primera infancia, sino que también pueden ayudar a fortalecer el apego temprano y reducir el riesgo de violencia de los
progenitores contra los niños y niñas más pequeños. La mayoría de los países prestan servicios de maternidad y algunos
tienen programas de visitas al hogar para neonatos por parte
de trabajadores/voluntarios de la salud o comunitarios. Por
lo tanto, la identificación temprana de progenitores que necesitan apoyo se puede lograr sin estigmatización mediante
controles rutinarios de las madres y niños a través de los servicios de maternidad; promoviendo el embarazo y parto seguros y las visitas domiciliarias por parte de trabajadores de
la salud. Todas estas opciones ofrecen una oportunidad para
educar a los progenitores y para dirigir recursos hacia familias
de “alta prioridad”, mediante la identificación de factores de
riesgo ya conocidos y con una oferta de servicios adecuada.
Visitas domiciliarias y programas de
educación para progenitores
Los programas enfocados en el funcionamiento familiar,
particularmente en el manejo de la familia, la resolución de
conflictos y las prácticas de crianza, existen desde hace varias
décadas. Hay evidencias consistentes que muestran que son
efectivos para reducir la violencia en el hogar y la violencia
familiar contra los niños y niñas, así como otros resultados
negativos en la salud y el desarrollo infantil. Los programas
de mayor éxito tratan tanto la dinámica interna de la familia
como la capacidad de la familia de manejar las exigencias
externas. La educación de cuidadores también puede interrumpir la evolución de relaciones progenitor-hijo deficientes y brindar un contexto en el que enseñar a los progenitores métodos de disciplina no violentos. Cuanto más
temprano se provean estos programas en la vida del niño o
niña y cuanto más duren, mayores son los beneficios.
Las visitas domiciliarias involucran a profesionales de la
salud, trabajadores sociales o voluntarios, capacitados en la
75
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
unos pocos ejemplos de factores importantes que son
sensibles a la reforma legal y de políticas.
LA EXPERIENCIA SUECA CON LA PROHIBICIÓN DEL
CASTIGO FÍSICO
Suecia fue el primer Estado en prohibir todo castigo físico. En 1957, se eliminó del Código Penal
una disposición que excusaba a los progenitores que causaban lesiones menores en el transcurso de
la “disciplina”. En 1979, Suecia prohibió explícitamente el castigo físico en su Código de Paternidad y Tutoría: “Los niños (...) no pueden ser sometidos a castigo físico ni a ningún otro trato
humillante.”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
76
La experiencia de Suecia muestra que cuando la reforma legal progresiva está ligada a una educación comprehensiva se pueden lograr sustanciales cambios de actitud y reducciones de la violencia
en cuestión de décadas. En el 2000, un comité parlamentario investigó las experiencias de los
progenitores y niños y niñas en relación con el castigo físico desde la prohibición. Los datos indican que su uso ha disminuido dramáticamente, particularmente en relación con la práctica de
golpear a los niños con los puños o con un implemento o darles nalgadas. En estudios nacionales
realizados con progenitores en 1980, el 51% dijeron que habían empleado el castigo físico en el
año anterior; veinte años después, en el 2000, esta cifra se había reducido a un 8%.174
evaluación de las necesidades de los bebés y niños y niñas
pequeños y de la capacidad de sus progenitores de satisfacer esas necesidades en función de la situación social y
económica de la familia. Las visitas domiciliarias personalizadas buscan proporcionar apoyo emocional y capacitación para promover conocimientos, habilidades y comportamientos positivos de los progenitores y en cierta
medida buscan evaluar a la familia. Por último, son también una oportunidad para vincular a la familia con otros
servicios comunitarios que necesiten.
madre relacionados con el alcohol y las drogas. Las evidencias actuales indican que los programas de visitas domiciliarias de mayor éxito se enfocan en familias con un elevado riesgo de violencia contra los niños y niñas; comienzan
durante el embarazo y continúan hasta por lo menos el
segundo año de vida; promueven activamente comportamientos de salud positivos; apoyan a la familia en el manejo del estrés y tratan una gama de temas que son importantes para la familia.178,179 Los programas deben ser flexibles
para ajustarse a las necesidades cambiantes de las familias.
En los EE.UU., el valor o el efecto de las visitas domiciliarias de enfermeras a madres jóvenes primerizas en dificultades socioeconómicas durante los primeros dos años de
vida del niño, eran evidentes quince años después.177 En
una prueba aleatoria, los beneficios para las familias visitadas incluían una reducción significativa en el abuso infantil y el trato negligente, así como menores problemas de la
La educación de progenitores, otra estrategia de prevención
exitosa y ampliamente usada, puede ser ofrecida o en el contexto de programas de visitas domiciliarias o de manera independiente. Los programas normalmente educan a los
progenitores en el desarrollo infantil y pretenden mejorar
sus habilidades para controlar su comportamiento. Las habilidades positivas de progenitores y, cuidadores pueden ser
3
EE.UU., 1997. Tiffany, 10 años, su madre Letisha y su padrastro Billie
están sentados en una banca en la acera en la ciudad de Daytona Beach.
Después de meses de estar sin vivienda, han decidido enviar a Tiffany y su
hermana Toña, de 13 años, a vivir con su abuela en otro estado.
miento, desarrollo y protección de sus niños pequeños y
también para saber cuándo y dónde acudir a servicios especializados. La iniciativa comenzó en 2002; ya está claro que
los médicos de familia y enfermeras que asistieron al programa de capacitación tienen mayor probabilidad de tener
éxito en la educación de los progenitores. Esta iniciativa
incluye un énfasis específico en proteger a los niños y niñas
contra toda forma de violencia, incluido el castigo físico y
otras formas humillantes de disciplina.182
En los países en desarrollo, se ofrecen cursos para progenitores por centros comunitarios para padres. Por ejemplo,
los servicios ofrecidos por The Parent Centre en Ciudad del
Cabo, Sudáfrica, incluyen:183
•
•
•
•
•
•
•
Grupos de progenitores para madres y bebés, ma-
dres y niños muy pequeños y progenitores solteros.
Apoyo para la depresión post-parto.
Capacitación en prácticas de crianza y
disciplina positiva para niños muy pequeños.
Capacitación para progenitores con niños y niñas menores de cinco, menores de doce y adolescentes.
Asesoramiento para progenitores y cuidadores.
Visitas domiciliarias específicamente para preve-
nir la violencia familiar contra los niños y niñas.
Capacitación para profesionales y
paraprofesionales que trabajan con niños y niñas.
Programas de educación temprana y de
cuidado de niños
Muchas familias necesitan ayuda para proporcionar no
sólo cuidado básico sino también estímulo y educación a
sus hijos e hijas. Los programas de cuidado y desarrollo de
la primera infancia están diseñados para lograr ambos objetivos y hay pruebas de que pueden ser efectivos para reducir los factores que generan violencia en el hogar. En el
77
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
UNICEF/HQ97-0211. Betty Press.
mejoradas si entienden la importancia de la consistencia y el
cumplimiento de lo dicho; premiando y reforzando el comportamiento positivo; haciendo de manera estratégica caso
omiso de comportamientos negativos menores; dando instrucciones efectivas y adoptando medidas no violentas para
el mal comportamiento.180 Los programas deben fortalecer
las habilidades tanto de las madres como de los padres.
Los programas para padres y madres se están implementando cada vez más en países de ingreso medio y bajo. Por
ejemplo, a instancia de la Federación Nacional de Mujeres
de China, más de 200.000 comunidades organizaron escuelas de padres para ayudar a las personas a adaptarse a ser
padres en familias de hijos únicos.181 En Europa del Este, la
República de Moldovia está integrando la educación de padres en el sistema de atención primaria de salud. Los trabajadores de la salud son capacitados para proporcionar a los
padres y madres el conocimiento y las habilidades necesarias para satisfacer las necesidades de supervivencia, creci-
Reino Unido, por ejemplo, un estudio de programas de
cuidado de guardería para los niños de edad preescolar de
progenitores económicamente desfavorecidos, halló que
sus efectos en la interacción de las madres con sus hijos
eran positivos y que las mejoras en la educación o empleo
de las madres redundaban en beneficios para sus familias.
Los beneficios a largo plazo para los niños y niñas incluyeron: mejor desarrollo del comportamiento y mejores
resultados escolares, mayores niveles de empleo, menores
tasas de embarazo adolescente, condición socioeconómica más alta y menor comportamiento criminal.187
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
78
Apoyo para las familias de niños y niñas
con discapacidades
Existe poca investigación acerca de la efectividad de los
programas orientados a reducir la violencia familiar contra
niños y niñas con discapacidades, sin embargo, la consulta
de expertos relativa a niños y niñas con discapacidades,
celebrada para el Estudio, identificó enfoques prometedores en varios lugares del mundo que incluyen programas
comunitarios de rehabilitación y de estimulación temprana en centros o a través de visitas domiciliarias.
Ofrecer programas de cuidado de corta duración para aliviar a los progenitores de niños y niñas con discapacidades
puede reducir la presión sobre la familia, pero también
puede actuar como una estrategia preventiva contra la violencia. Los mecanismos de apoyo que permiten a los progenitores un descanso, organizados a través de entes religiosos, ONGs o una agencia estatal, pueden ayudar a prevenir
la violencia contra los niños y niñas con discapacidades.188
Programas para, y con los
niños y niñas
La educación basada en habilidades para la vida, que permite
a los niños y niñas reconocer y evitar situaciones de riesgo, ha
producido resultados prometedores en varios entornos escolares y comunitarios. Este tipo de intervención normalmente
enseña a los niños y niñas sobre contactos apropiados y no
apropiados, a decir no a un adulto cuando se sientan incómodos y con quién pueden hablar si sufren violencia. Si bien
algunos programas han mejorado los conocimientos y habilidades de los niños y niñas con respecto a situaciones potencialmente peligrosas, no hay disponibles evaluaciones de largo plazo. Tales programas funcionan mejor como parte de
una estrategia más comprehensiva que como programas independientes. (Véase el capítulo relativo a la violencia contra
los niños y niñas en escuelas y otros entornos educativos).
En varios países, estimuladas por el movimiento de los
derechos del niño, en la última década han surgido organizaciones de los propios niños y niñas. Estas organizaciones han permitido a muchos de sus miembros ganar confianza, articular sus problemas y, en solidaridad con otros,
emprender acciones para reducir actos de violencia contra
ellos y contra otros niños y niñas. Algunas, como los Comités Asesores de Niñas en Etiopía, tratan problemas específicos como el matrimonio infantil (véase el recuadro en la
página siguiente). Aunque hay evidencias de que estos programas basados en la escuela pueden reducir el riesgo de
violencia sexual en la niñez dentro de la comunidad, no
está claro si esto abarca el abuso sexual relacionado con la
familia.189 Se deben apoyar actividades de participación de
los niños y niñas en las escuelas y en los entornos comunitarios ya que los grupos de pares pueden jugar un papel
importante para ayudar a identificar a niños y niñas en
riesgo y para poner en marcha iniciativas proactivas.
Romper el silencio
Una de las piedras angulares de cualquier respuesta estratégica debe ser romper el silencio en el que la mayoría
de los niños y niñas sufren episodios de violencia física,
psicológica o sexual en el hogar. Las consultas y análisis
3
regionales desarrollados durante el Estudio, demuestran
repetidamente que los niños y niñas —sin importar
cuánto temor y desagrado les produce la violencia que
experimentan— no sienten que tienen un lugar dónde
dar a conocer lo que les pasa o pueden considerar que
tales sentimientos son “legítimos”. Muchos sienten vergüenza o se culpan a sí mismos, mientras otros callan
por temor a provocar más violencia o a causar intervenciones insensibles que podrían empeorar su situación.
TRIPLE P: PROGRAMAS DE PATERNIDAD POSITIVA
79
Dado que los factores de riesgo relacionados con la violencia familiar existen en varios niveles, algunas
de las estrategias de prevención más efectivas incluyen intervenciones en más de un nivel. Un ejemplo
de ello son los Programas de Paternidad Positiva (Triple P) creados originalmente en Australia y ahora
empleados también en Canadá, Alemania, la Región Administrativa Especial de Hong Kong de China,
Nueva Zelanda, Singapur, Suiza, los EE.UU. y el Reino Unido. Se ha demostrado que los Triple P son
efectivos para promover un comportamiento paterno y materno positivo y que es probable que reduzcan
el riesgo de violencia contra los niños y niñas. Los Centros de EE.UU. para el control y prevención de
las enfermedades están financiando actualmente un estudio de evaluación de resultados para determinar
el impacto del Triple P en el maltrato infantil.184
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
Dentro de la tendencia general de dar más énfasis a la
consulta con los niños y niñas como un componente
integral de la planificación programática y las intervenciones, se han creado metodologías amigables para la
consulta y la investigación con niños y niñas. Éstas, junto con el asesoramiento y las habilidades de comunicación, han sido empleadas también para permitir a los
niños y niñas hablar con adultos que les dan confianza
acerca de sus experiencias íntimas y dolorosas. En algunos ejemplos a pequeña escala, especialmente en la India
y Brasil, los niños y niñas que han sido víctimas de trata
por sus propias familias y tienen pocas relaciones de confianza con adultos, se han organizado para brindarse
apoyo mutuo y evitar más exposición a la violencia.191
El nivel 1 del programa se dirige a la población en general. Para progenitores seleccionados, hay otros
dos niveles adicionales que ofrecen sesiones de consulta en entornos de atención primaria como centros
de salud. Para progenitores en dificultades o con problemas de salud mental, o cuando existe un alto
riesgo de violencia en la familia, existen programas de capacitación más intensivos con 8-10 sesiones
(nivel 4) ó 10-16 sesiones (nivel 5).
Los principios centrales del Triple P son:
– Un entorno seguro de interacción.
– Un entorno de aprendizaje receptivo.
– Disciplina firme (no agresiva) y consistente por parte del progenitor.
– Expectativas razonables con respecto al niño o niña.
– El progenitor se cuida a sí mismo.185
Las líneas telefónicas de ayuda para niños y niñas se están haciendo gradualmente más comunes: como ya se
dijo, la discusión en confianza por teléfono con un consejero permite a algunos niños y niñas contar lo que les
está ocurriendo y buscar ayuda. Estas líneas de ayuda o
líneas calientes han sido creadas por varias ONGs para
ayudarles a escapar de situaciones de abuso; son empleadas en Filipinas y Camboya por niños y niñas que
experimentan violencia cono trabajadores domésticos
en hogares de terceros192 (Véase el capítulo referente a la
violencia contra los niños y niñas en la comunidad).
La política social
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
80
Una política social fuerte es esencial para apoyar a las
familias y capacitarlas para salir adelante y prosperar a
pesar del estrés económico, social y psicológico. Las
mejoras en estas áreas inciden directamente en algunos de los principales factores de riesgo de la violencia
contra los niños y niñas en la familia y, por lo tanto,
deben llevar a reducciones de la tasa de maltrato infantil. Entre las políticas pertinentes se incluyen las de
empleo, salarios mínimos, medios de subsistencia rural, reforma equitativa de la propiedad de la tierra,
compensación en caso de desplazamiento forzado, generación de ingresos para mujeres y acceso equitativo
a bienes y servicios: agua y saneamiento, alcantarillado, carreteras y sistemas de transporte. Otras políticas
sociales con un comprobado efecto positivo en la vida
familiar incluyen: el acceso a sistemas de protección
social, como prestaciones de seguridad social para personas que padecen discapacidad o que cuidan a niños
y niñas con discapacidades; prestaciones de desempleo, seguro de salud o atención gratuita para los indigentes e ingresos o alimentos suplementarios para
quienes se encuentran en situaciones de necesidad extrema. (Las intervenciones de política social se tratan
en mayor detalle en el capítulo referente a la violencia
contra los niños y niñas en la comunidad).
Otras estrategias
Aunque el impacto directo de estas intervenciones sobre
los niveles de violencia contra los niños y niñas no se ha
PATERNIDAD
Desde 2003, Save the Children Suecia ha incluido en su estrategia regional en el sur y centro de Asia el
trabajo con hombres y niños varones, creyendo que muchos varones se sienten incómodos con construcciones de masculinidad que toleran la violencia contra las mujeres y los niños y niñas. Actualmente se está
explorando el trabajo para apoyar alternativas con hombres y niños varones como aliados. Se han llevado
a cabo talleres con hombres y niños para prepararlos en los esfuerzos por reducir la violencia contra niñas,
niños, mujeres y otros hombres. Se han buscado aportes de la White Ribbon Campaign, el esfuerzo en
forma de organización de hombres para rechazar la violencia contra la mujer más antiguo, que hoy día
posee una red que incluye 47 países alrededor del mundo, entre otros, Sudáfrica, el sur de Asia, Nueva
Zelanda, Tonga, Brasil, Alemania y los Países Nórdicos. También se han celebrado talleres nacionales y en
Bangladesh se ha creado una red de organizaciones no gubernamentales (ONGs) para el tema. Ahora el
desafío es aumentar el enfoque en la socialización de los niños varones.186
“Estamos en desventaja por nuestra edad. Los adultos no creen lo que decimos cuando algo
como esto ocurre. Es por eso que no decimos nada. Tengo una novia cuyo padrastro la toca y
hasta fue castigada cuando se lo contó a su madre.”
Niño, 15 años, América Latina
Por ejemplo, iniciativas de salud ambiental que eliminan
el plomo y otras toxinas ambientales de las comunidades,
pueden llevar a menos violencia física contra los niños y
niñas al reducir la tasa de lesiones cerebrales fetales y los
consiguientes trastornos cognitivos, como el trastorno de
déficit de atención (ADD) y la hiperactividad, disminuyendo así el número de niños con características de alto
riesgo. De manera similar, limitar el acceso al alcohol,
por ejemplo, mediante el control del número de expendedores de licor o el aumento de los precios, puede ayudar a prevenir el maltrato infantil.193 Si se llevan a cabo
esfuerzos de este tipo en los países en desarrollo podría
reducirse la violencia contra los niños y niñas asociada al
consumo de alcohol, aunque estas medidas se deben considerar con cuidado ya que podrían incitar a las personas
que beben a cambiar a alternativas hechas en casa más
económicas y menos reguladas.194
Aunque se han realizado pocas evaluaciones formales,
otras intervenciones que parecen prometedoras incluyen: ofrecer albergue y centros de protección para
mujeres maltratadas y sus hijos; capacitar a los trabajadores de la salud para identificar y trabajar con adultos que han experimentado violencia durante la niñez
y fortalecer los vínculos entre los servicios de salud
mental, de tratamiento del abuso de drogas y los servicios de protección de la infancia.
LA INTERVENCIÓN CUANDO SE
DESCUBRE LA VIOLENCIA
Cuando se sospecha o se confirma que existe violencia
contra un niño o una niña hay que tomar medidas inmediatas para protegerlos. El contenido y la fundamen-
tación legislativa de los servicios de protección varían
entre un país y otro y a menudo incluyen mecanismos
para notificación o denuncia, remisión, investigación y
seguimiento. En términos ideales, las medidas legales se
deben implementar en paralelo con enfoques de salud y
apoyo social. El apoyo y asistencia, sin protección adecuada, pueden colocar en peligro el bienestar y el desarrollo del niño; pero un enfoque jurídico en términos de
investigación y protección sin suficiente seguimiento y
tratamiento paralelo, puede provocar un daño grave y
duradero tanto al niño o niña como a su familia.
Se necesitan urgentemente investigaciones para identificar
enfoques efectivos de protección orientados al apoyo, ayuda y tratamiento; y para determinar cómo éstos pueden
ser implementados en entornos tanto de altos como de
bajos recursos. Aunque basados en los derechos humanos
y en un marco legislativo claro, los sistemas de protección,
que operan a nivel comunitario necesitan evolucionar en
consulta con las comunidades. Mientras buscan la aceptación y confianza, a los trabajadores de estos sistemas se les
tiene que exigir plena responsabilidad.
La detección de violencia contra
los niños y niñas en la familia
El potencial del daño para el niño o a la niña aumenta en
función de la frecuencia y gravedad de la violencia. Por lo
tanto, es importante identificar la violencia tan pronto
como sea posible e intervenir para detenerla. Los profesionales de la salud tienen un papel importante en la protección de los niños y niñas porque, a excepción de áreas
rurales muy remotas, los bebés y niños pequeños generalmente son llevados al centro de salud de manera regular.
En países con redes de servicios sociales, también pueden
ser vistos ocasionalmente o de manera regular por trabajadores sociales.
81
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
investigado bien, las iniciativas generales de salud a nivel
comunitario pueden reducir los niveles de violencia.
3
Estas ocasiones y estos contactos brindan una oportunidad para detectar la violencia que los padres y cuidadores pueden tratar de disfrazar de lesiones no intencionales o enfermedades. Dada la presión sobre el personal
clínico, necesitan capacitación y especialización, así
como mejores instalaciones. Como la detección no
siempre es sencilla, es esencial que existan procedimientos estandarizados y herramientas para ayudar a los profesionales en las evaluaciones. Capacitar a los trabajadores de la salud para detectar y manejar la violencia contra
los niños y niñas parece particularmente prometedor
para los niños y niñas pequeños que no hablan aún y no
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
82
pueden describir lo que ha pasado y para todos los casos
en que la detección depende de la observación y no de
un informe de la víctima.
En muchos entornos de países en desarrollo se están creando mecanismos comunitarios para monitorear la violencia
en el hogar y la necesidad de protección de la infancia. La
mayoría de éstos están en una etapa experimental y se requiere llevar a cabo evaluaciones estructuradas y sistemáticas
antes de poder formular conclusiones claras. Por ejemplo,
en Filipinas UNICEF ha apoyado la creación de 6.500 consejos barangay (aldeanos) para la protección de la infancia.
LOS COMITÉS ASESORES DE NIÑAS: UNA ACTIVIDAD LIDERADA
POR NIÑOS Y NIÑAS EN LA ZONA RURAL DE ETIOPÍA
Las escuelas primarias son el único lugar en la zona rural de Etiopía que reúne niñas (y niños) que podrían ser
vulnerables al matrimonio prematuro forzado. La creación de Comités Asesores de Niñas (CANs) es una innovación en las escuelas primarias etíopes que pretende prevenir el matrimonio infantil y otras formas de
discriminación de género.
El Comité Asesor de Niñas no es un club sino un comité escolar vinculado con la asociación de padres y maestros. Los CANs trabajan para crear un ambiente más positivo para los niños y niñas en el hogar y en la escuela a
través de la creación de conciencia y otras estrategias. Varían en su composición, pero incluyen estudiantes de
ambos sexos, a veces un miembro de la comunidad y una maestra como asesora. Los estudiantes miembros actúan como vínculos entre familias, comunidad y escuela, reportando y vigilando posibles situaciones de matrimonios infantiles, raptos, burlas, hostigamientos y ausencias prolongadas de niñas de la escuela.
Cuando se tiene conocimiento del matrimonio inminente de una niña pequeña, el CAN visita a sus progenitores para intentar disuadirlos. Si se niegan a escuchar, el CAN pide a los progenitores que vayan a la escuela.
Entonces los maestros piden a los padres que cancelen el matrimonio, explicándoles que es ilegal; normalmente tienen éxito. Usualmente las madres dicen que se alegran de que sus hijas se hayan escapado de la vida a que
ellas fueron obligadas, pero que no serían capaces de protestar el matrimonio sin el respaldo de la escuela.
Este ejemplo de actividad liderada por niños y niñas ilustra la necesidad de un enfoque integrado, mediante el que
los esfuerzos de los niños y niñas son respaldados por figuras de autoridad como los educadores y por la ley.190
3
Tratamiento para las víctimas de
violencia
Los niños y niñas que han experimentado violencia en el
contexto familiar tienen una amplia gama de necesidades
de tratamiento. Se necesita capacitar a los trabajadores de
la salud en la detección de casos y en los procedimientos a
seguir en la documentación y notificación, así como en el
tratamiento y seguimiento.197 En algunos casos, puede ser
necesario tomar muestras de medicina legal; siempre que
sea posible, esto se debe hacer al mismo tiempo que el
examen físico. Se necesitan profesionales capacitados para
la interpretación de las lesiones, los exámenes de medicina
legal y las entrevistas con niños y niñas. A las víctimas de
violencia sexual se les debe proporcionar profilaxis preventiva para infecciones de transmisión sexual, incluido el
VIH/SIDA, según sea apropiado. Los trabajadores de la
salud tienen la responsabilidad de dar prioridad a la salud
física del niño o niña y de remitirlos a los servicios de apoyo psicosocial y servicios de bienestar social o protección.
Los casos de violencia detectados fuera del sector de la salud deben ser remitidos a un trabajador de la salud para
una evaluación y atención apropiadas.
Todas las formas de violencia familiar tienen un impacto
significativo en la salud y el desarrollo emocional del niño o
niña; por lo tanto el apoyo psicosocial es crucial. Un cuida-
dor que apoya y no ofende es un facilitador importante de la
recuperación. Las intervenciones de salud mental más efectivas emplean técnicas cognitivas y de comportamiento y
trabajan tanto con los niños como con las familias. Entre las
habilidades clave que ayudan a los niños y niñas están las
habilidades para identificar, procesar y regular la emoción; el
manejo de ansiedad; la identificación y cambio de percepciones incorrectas y la resolución de conflictos. Las intervenciones cognitivo-conductuales orientadas a traumas específicos
parecen ser particularmente efectivas para reducir la ansiedad, la depresión, los problemas sexuales y los síntomas de
trastorno por estrés postraumático de las víctimas.198,199
Notificación por parte de los
profesionales
Cuando los profesionales como enfermeras, médicos, trabajadores sociales y educadores, identifican un caso sospechoso de violencia familiar contra un niño o una niña,
puede exigírseles por ley informar sobre sus sospechas a las
autoridades, o se puede esperar que salga de ellos sin importar que haya obligación legal o no. Para ser efectivos, los
sistemas de notificación y denuncia deben estar siempre
acompañados con estructuras igualmente bien desarrolladas de protección, apoyo y tratamiento para los niños, niñas y sus familias. Los países que poseen leyes de notificación obligatoria deben estudiar reformas a los sistemas que
permitan a los niños y niñas y a sus familias acceso a servicios confidenciales donde pueden recibir apoyo de manera
voluntaria.
La notificación obligatoria puede crear una relación de
adversarios entre las familias y las autoridades de protección y puede hasta disuadir a las familias de buscar apoyo
formal. Sin embargo, la renuencia de los profesionales y
del público general a denunciar la violencia en el hogar
sugiere que, sin leyes de notificación obligatoria aplicadas
por lo menos a grupos determinados de profesionales,
83
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
Los consejos crean una base de datos y un sistema de monitoreo relativo a los niños y niñas incluyendo aquellos
que están en riesgo o son víctimas de explotación y violencia.195 En la República Unida de Tanzania, una organización llamada Kivulini, cuyo objetivo es reducir la violencia
física, emocional y sexual en el hogar, trabaja de cerca con
líderes del nivel más alto del gobierno local, funcionarios
de barrio y líderes de calle. Los líderes de calle son elegidos
por los miembros de la comunidad y tienen derecho de
acceso a los hogares de las personas de la comunidad.196
grandes números de niños y niñas en necesidad de protección nunca serán identificados ni se les brindará la protección que requieren. Cualquiera que sea el enfoque elegido, debe mostrarse como un servicio orientado a la ayuda
que ofrece apoyo social y de salud pública y no como exclusivamente punitivo. Algunos expertos mantienen que
los niños y niñas y sus representantes deben tener acceso
tanto a servicios que ellos saben que tienen la obligación
de dar parte de la violencia y tomar medidas (normalmente los servicios sociales y la policía), como a servicios
que son confidenciales y no actuarán, excepto con el
acuerdo del niño o niña, a menos que se considere que
existe riesgo de muerte o lesión grave.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
84
Intervención en favor del
interés superior del niño
Una vez se haya identificado un niño o una niña en riesgo, se requiere una respuesta coordinada para garantizar
su protección. La evaluación del niño o niña y de su familia requiere los aportes y la participación de diferentes
sectores que hayan tenido contacto con el niño y/o la
familia. Para minimizar el riesgo de que un niño o niña
“se pierda entre los entresijos” del sistema, los diferentes
sectores con responsabilidades de protección deben compartir la información acerca de casos individuales de violencia familiar, como ya se señaló. Pero también debe
haber claras líneas de responsabilidad en la actuación y
mecanismos para la rendición de cuentas por los fallos
del sistema.
Algunos países de ingresos medios están experimentando con sistemas innovadores de creación de entornos
protectores para los niños y niñas en las comunidades
locales. En Serbia, los equipos móviles de alcance para la
protección de los niños y niñas fueron creados inicialmente en 2001 y en cuatro municipios, con la cooperación de centros estatales de trabajo social y equipos mó-
viles de ONGs. En Montenegro, se formaron equipos
piloto multidisciplinarios, con la asistencia técnica de
UNICEF, para crear equipos de profesionales que identificarían casos de violencia y trato negligente y responderían de manera coordinada. Se adoptaron protocolos
de coordinación y comunicación con los medios y de
entrevistas con los niños y niñas víctimas de violencia.
Posteriormente, el Ministerio de Trabajo y Bienestar Social ha adoptado estos protocolos y ha decidido crear
equipos en todos los Centros de Bienestar Social a más
tardar en el año 2009.201
Los servicios de protección de la infancia pueden investigar y tratar de comprobar las sospechas de violencia. Si los
informes se verifican, entonces el personal de los servicios
de protección elige el tipo de acción apropiada. Tales decisiones a menudo son difíciles ya que hay que encontrar
un equilibrio entre varias exigencias potencialmente en
conflicto: la necesidad de proteger al niño y el deseo de no
desintegrar la familia. Se debe elegir siempre la alternativa
menos perjudicial para el niño o niña y la alternativa menos invasiva para la familia, mientras se pueda garantizar
la seguridad. Hay que considerar las preocupaciones y los
deseos del niño o niña en todas las decisiones relativas a las
intervenciones, teniendo en cuenta el momento de desarrollo, su salud emocional y los lazos saludables o nocivos
entre éste y otros miembros de la familia.
Cuando es necesario el cuidado
alternativo
Separar un niño o niña de su familia debe ser una intervención de último recurso. En términos ideales, deberían estar disponibles servicios para apoyar a aquellos
progenitores que están fallando en cumplir sus responsabilidades como padres y madres. Sólo se deben considerar alternativas a largo plazo (o sea, un hogar sustituto
o la adopción) cuando el niño o niña parece estar en
3
tratamiento de los niños y niñas y con la plena participación de éstos. (Véase también el capítulo referente
a la violencia contra los niños y niñas en los sistemas
de protección y justicia).
Un niño o niña que es separado de su entorno familiar
por su propio interés tiene derecho a protección y a ayuda especial; más aún, los Estados están obligados a asegurar alguna forma apropiada de cuidado alternativo
para un niño o niña que se encuentre en esta circunstancia, prestando la debida atención a mantener la continuidad en la crianza y a las características étnicas, religiosas, culturales y lingüísticas (Artículo 20 de la CDN).
El cuidado alternativo se puede proporcionar tanto de
manera formal: a través de la colocación en un hogar
sustituto o de guarda, el acogimiento familiar (cuidado
kafalah bajo la ley islámica) y la adopción, como informal: por ejemplo, la colocación de un niño con su familia extensa. Tres principios deben guiar las decisiones
relativas a las formas alternativas de cuidado para los niños y niñas:202
ABOGACÍA Y EDUCACIÓN
•
•
•
Normalmente las soluciones basadas en la familia son preferibles a la colocación en una institución.
Las soluciones sostenibles con vocación de per-
manencia, pero con supervisión regular, son pre-
feribles a las temporales.
Las soluciones basadas en el propio país del niño o niña generalmente son preferibles a aquellas que involucran a otros países (por ejemplo, la adopción internacional).
Todas las formas de cuidado alternativo implican riesgo para el niño o niña, incluido el riesgo de sufrir más
violencia, explotación y otras violaciones de sus derechos. Es importante, por lo tanto, que los Estados
registren y regulen todas las formas de cuidado alternativo, con vigilancia continua de la situación y el
La violencia contra los niños y niñas en el hogar y la familia recibe poca atención de los medios y de la investigación en todo el mundo, en comparación con temas
como la explotación sexual comercial o el trabajo infantil.
Los medios desempeñan un papel central para formar
opiniones e influir en normas sociales que también pueden influir en el comportamiento. La violencia contra los
niños y niñas en el hogar y en la familia se debe llevar al
ámbito público en todas las regiones; se deben abrir espacios para discutirla y encontrar soluciones. Sin crear conciencia será difícil lograr la prevención a gran escala y
duradera y el cambio de comportamientos y actitudes.
Un cambio importante producido en años recientes,
promovido por el proceso del Estudio, ha sido la
participación de los propios niños y niñas en la investigación y en los procesos de abogacía basados en
dichas investigaciones. En las consultas regionales
los niños y niñas afirmaron que normalmente no tenían la oportunidad de expresar sus opiniones y sentimientos acerca de la violencia que habían experimentado en el hogar. En todas las regiones, las
ONGs han comenzado a desarrollar investigaciones
participativas sobre la violencia contra los niños y
niñas en la familia, en las que ellos participan no sólo
respondiendo preguntas sino como investigadores.
Además de darles la oportunidad de hablar acerca
del comportamiento punitivo de sus progenitores y
otros cuidadores, estos ejercicios desafían el silencio
que rodea a la violencia familiar y contribuyen a la
comprensión de la naturaleza y dimensiones del abu-
85
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
riesgo inmediato de daño o cuando se evalúa que el progenitor no está respondiendo a otras intervenciones o
parece incapaz de cambiar dentro del marco cronológico de desarrollo del niño o niña.
UN ENFOQUE MULTISECTORIAL PARA LA PRESTACIÓN
DE SERVICIOS INTEGRALES: LA UNIDAD DE PROTECCIÓN
DE LA INFANCIA DEL HOSPITAL GENERAL DE FILIPINAS
La Unidad de Protección de la Infancia (UPI) del Hospital General de Filipinas, emplea un
enfoque multisectorial que incorpora servicios médicos y psicosociales para los niños y niñas
maltratados y sus familias. El objetivo es evitar que el maltrato se repita e iniciar el proceso de
sanación. En 2005, la UPI atendió 972 casos nuevos de niños y niñas maltratados, el 81% de
ellos habían sufrido abuso sexual.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
86
Desde el primer contacto y a través de un largo seguimiento, la UPI ofrece atención de calidad
empleando un enfoque multisectorial que coordina las acciones de los sectores legal, social y de
salud a través del sistema de manejo de casos de la UPI. La UPI ofrece servicios legales y de policía,
audiencias judiciales, servicios médicos y orientación y apoyo al niño o niña y a sus parientes más
cercanos, así como terapia o remisión a otros servicios médicos especializados cuando sea necesario.
La UPI también presta otros servicios sociales a familias muy pobres, incluyendo subvenciones
para los gastos del niño o niña asociados con la escuela y préstamos libres de interés. Las clases para
padres y madres ayudan a éstos a manejar sus expectativas con respecto a los niños y niñas y a entender mejor el comportamiento de sus hijos y corregir sus métodos de disciplina.
Cada niño o niña tiene una persona responsable del caso dentro de la UPI para coordinar todos
los servicios que se le prestan y para facilitar y monitorear la ubicación del niño o niña, la asistencia legal y la atención en salud mental. Los responsables de caso trabajan con ellos y sus familias durante el tiempo que sea necesario.200
so y el maltrato y de sus efectos. Estos ejercicios son
de suma importancia como base para campañas y
talleres de sensibilización.203,204
En todas las consultas regionales, los adultos y los
niños y niñas expresaron la necesidad urgente de
estrategias de abogacía para cambiar las normas
culturales y para terminar con la violencia. Los
documentos de resultados de las consultas y de los
grupos de trabajo temáticos, subrayaron que la
abogacía se debe dirigir a los formuladores de políticas, los progenitores y los niños y niñas y que la
abogacía referente a los siguientes temas ayudaría
a prevenir la violencia contra los niños y niñas en
la familia:
•
•
Los derechos del niño, incluido el derecho a
la protección contra todas las formas de violencia.
Las consecuencias perjudiciales del castigo físico y otras formas de castigo crueles o degradantes y la necesidad de que los progenitores creen relaciones con sus hijos y modos de crianza positivos y no violentos.
“Recuerdo haber sido un niño adoptivo en otra reserva cuando era pequeño. Era golpeado con
una correa (...) nunca entendí las razones o qué había hecho mal. Sí recuerdo el temor y dolor.”
Líder juvenil, América del Norte, 2005XI
Romper la cultura de silencio que rodea la violencia sexual en la familia.
Tratar la estigmatización tradicional y las creencias perjudiciales acerca de la
discapacidad, para así reducir la vulnerabilidad frente a la violencia de los niños y niñas con alguna discapacidad.
Las “prácticas tradicionales perjudiciales”.
La violencia basada en el género.
El papel de los hombres y los niños varones en la prevención de la violencia.
Los efectos del VIH/SIDA en la estigmatización de los niños y niñas y en su mayor vulnerabilidad a la violencia.
Los niños y las niñas tienen un papel importante que
desempeñar en la abogacía y sensibilización relativa a
asuntos que les interesan. (Véase el capítulo acerca de la
violencia contra los niños y niñas en la comunidad).
La eliminación de las prácticas
tradicionales perjudiciales
Los esfuerzos por eliminar las “prácticas tradicionales
perjudiciales” han ilustrado la importancia de intervenir
en múltiples niveles: los padres, las madres y las familias
encontrarán difícil cambiar su comportamiento si no
cambian las normas y el comportamiento en la comunidad en general. Acabar con la MGF requiere una prohibición legal clara, educación y creación de conciencia
o sensibilización en las familias y comunidades y movilización comunitaria (véase el recuadro). Generar cambios en los conocimientos, las creencias, las actitudes y
las prácticas de la comunidad es la clave del éxito.205
Esto requiere una estrategia de abogacía en la que participen líderes religiosos y comunitarios, profesionales de
la salud y una variedad de actores, porque persuadir a
los padres y las madres no es suficiente. Donde el status
social y la elegibilidad para el matrimonio dependen de
que las niñas se hayan sometido a la MGF, hay pocas
probabilidades de que las madres rechacen de manera
individual la práctica en sus hijas, no importa cuán terrible haya sido la experiencia en su propio caso. La decisión ha de ser tomada por la comunidad como colectivo y esa comunidad necesita saber que otras
comunidades también están abandonando la costumbre (Véase el recuadro).
Acabar con el matrimonio infantil requiere esfuerzos
similares para cambiar las normas sociales y culturales.
Hasta ahora, el número de iniciativas de abogacía y
sensibilización para influir y reducir los matrimonios
de niños y niñas directamente han sido muy pocos. La
tendencia ha sido a ver esta costumbre como susceptible de ser modificada vía mayor matriculación de las
niñas en la educación y mediante la aplicación de las
leyes que regulan el matrimonio. Sin embargo, el interés o la atención sobre los derechos de la mujer y la
niña en el matrimonio ha abierto nuevas opciones.
Ahora, hay algunos programas en marcha dirigidos específicamente a la reducción del matrimonio infantil y
ya han comenzado también los programas de sensibilización contra esta práctica.206 Por ejemplo, en Yemen
las organizaciones de la sociedad civil han lanzado recientemente una campaña contra el matrimonio infantil con base en investigaciones desarrolladas por la
Universidad de Sana’a.207
Muchas otras prácticas violentas y que causan daño a
los niños y niñas, necesitan ser visibilizadas como parte
de los esfuerzos por prevenirlas. Por ejemplo, la venta
de niños y niñas para ser explotados sexualmente o de
otro modo y la estigmatización de los niños y niñas
discapacitados, sin familia o huérfanos por el VIH/
SIDA, víctimas de abuso sexual, acusados de brujería y
entregados por sus padres a sacerdotes y a santuarios.
87
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
•
•
•
•
•
•
3
“Creo que el maltrato infantil tiene lugar mucho más de lo creemos. Los niños son golpeados
en casa y tienen miedo de contarlo a alguien. Es difícil detener algo que pasa detrás de
puertas cerradas.”
Niño, 12 años, América del NorteXII
EL ENFOQUE TOSTAN
En noviembre de 2005, representantes de setenta aldeas en la región nororiental de Matam, en Senegal
participaron en una declaración pública para terminar con la práctica de la MGF y el matrimonio infantil forzado. Matam es una región muy conservadora, donde hace pocos años estos temas ni siquiera
se habrían podido discutir. Miles de aldeanos procedentes de hasta 300 kilómetros de distancia presenciaron la ceremonia. Dignatarios, funcionarios y los medios de comunicación también asistieron. Mujeres rurales, adolescentes, jefes, líderes religiosos y funcionarios gubernamentales juraron su compromiso.
Esta declaración, la decimonovena de su tipo en Senegal, es la etapa final de un programa de educación
pública y abogacía a nivel de las aldeas.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
88
Este programa fue iniciado por el Tostan Community Empowerment Program, en el marco de una
campaña para lograr el abandono colectivo de la MGF y matrimonio prematuro en todo el país. Desde
1997, 1.628 comunidades se han comprometido a abandonar estas prácticas. La estrategia Tostan consiste en la formación de comités de miembros de la aldea, ofrecer clases acerca de la salud y los derechos
de la mujer a nivel de aldea y la movilización social por parte de los participantes en las clases. Al final
del programa, se presenta una declaración pública en una ceremonia importante. Esto se percibe como
una parte vital del proceso ya que marca la aprobación social colectiva del cambio.
Una evaluación hecha por el Consejo Popular en 2004, mostró que el programa de Tostan incidía significativamente en el conocimiento y las creencias de las personas que participaban en las clases y de las
personas de su entorno. Por ejemplo, la proporción de niñas de diez años o menos que no habían sido
mutiladas aumentó de 46% a 60% entre las familias participantes en la intervención, sin embargo permaneció sin cambios en un 48% en el grupo de comparación. La aprobación de la MGF y la intención
de mutilar a las niñas disminuyó de manera significativa; la intención de continuar con la mutilación
entre las mujeres participantes cayó de casi un 75% en la línea base a menos de un 25%. Otro resultado
alentador fue que el conocimiento de los derechos humanos aumentó significativamente entre los participantes en el estudio. La proporción de mujeres que eran conscientes de su derecho a la salud, la
educación y a un entorno saludable aumentó de 11% a 94%, mientras el conocimiento entre los hombres aumentó del 41% al 92%.208
3
Es esencial manejar datos precisos y fiables acerca de la
magnitud y las consecuencias de la violencia contra los niños y niñas en el ámbito de la familia, estos datos son fundamentales para la abogacía basada en evidencias, la formulación de políticas, la asignación de recursos y la
implementación de programas. La falta de datos ha sido
un comentario constante durante todo el proceso del Estudio y en ningún ámbito ha sido tan evidente como en el
contexto del hogar y la familia; particularmente por las ya
mencionadas reticencias relativas a denunciar, pero también debido a la falta de inversión en investigación científica del tema. Por una parte, no se pueden crear sistemas
de respuesta efectivos sin datos apropiados; por otra, la formulación de respuestas programáticas para los niños y niñas que sufren violencia no puede esperar hasta la creación
de sistemas de recopilación sistemática de datos, cuando
las capacidades nacionales o estatales, en este contexto, son
limitadas o no se dispone de suficientes recursos.
La recopilación y análisis continuo de datos relativos a
casos notificados oficialmente, puede ser útil para identificar tendencias en la utilización de servicios y, en algunos casos, la prevalencia. Sin embargo, como estos
sistemas dependen únicamente de casos comunicados a
las autoridades y, dado que la mayoría de las veces los
niños y niñas sufren violencia en la familia sin contárselo a nadie, los sistemas de vigilancia basados en registros
oficiales siempre darán estimaciones por debajo de la
EQUIPOS DE REVISIÓN DE MUERTES INFANTILES
La mayoría de los niños y niñas que mueren a causa de la violencia son pequeños. Alrededor del 40% son
bebés y el 80% son menores de seis años. La causa de muerte más común es traumatismo craneoencefálico,
seguida por trauma por fuerza en el cuerpo. A veces, es difícil detectar cómo ha muerto un niño o niña cuando se indica que ha sufrido “una caída”.
El primer Equipo de Evaluación de Muertes Infantiles (CFRT: Child Fatality Review Team) fue creado en Los
Angeles en 1978, patrocinado por Los Angeles County Interagency Council on Child Abuse and Neglect (ICAN).
Los miembros incluían médicos forenses, policía, servicios sociales, tribunales y trabajadores de la salud y de
salud pública. El ICAN se convirtió después en el National Center for Fatality Review (NCFR) y fueron
apareciendo otros equipos, algunos de ellos incorporaron educadores, trabajadores de la salud mental y ocasionalmente miembros de la comunidad. El equipo se reúne para discutir casos de muertes de niños y niñas
pequeños en los que la evidencia médica no es concluyente; Así, diferentes tipos de evidencias confluyen y es
más fácil que se resuelva el misterio.
Se calcula que en 2001, existían mil equipos en Australia, Canadá, Nueva Zelanda y los EE.UU. Filipinas
agregó recientemente un modelo basado en hospitales que puede ajustarse mejor a los países en desarrollo.
Una red internacional de trabajo ha comenzado a conectar el ICAN con programas en China, Estonia, Islandia, la República Islámica de Irán, Japón, Jordania, el Líbano, los Países Bajos y el Reino Unido.209
89
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
MEJORAR LA INFORMACIÓN
PARA LA FORMULACIÓN DE
POLÍTICAS E INTERVENCIONES
escala real del problema. La vigilancia de casos notificados oficialmente, debe complementarse con encuestas
de población que documentan la exposición a la violencia en la niñez y sus consecuencias durante toda la vida.
De manera similar, una verdadera comprensión de la violencia letal contra los niños y niñas sólo se puede lograr a
través de sistemas comprehensivos de registro, investigación y notificación de muertes (véase el recuadro).
Los estudios cualitativos y los que emplean el muestreo
aleatorio de familias remitidas a los servicios sociales, por
ejemplo, son importantes para documentar el problema
de la violencia contra los niños y niñas y cómo manejarlo.
Sin embargo, para comenzar a entender plenamente los
patrones de violencia familiar contra los niños y niñas, se
necesitan estudios que investiguen un subconjunto grande de la población y que se repitan periódicamente.
MEJORANDO LA BASE DEL CONOCIMIENTO EN LA INDIA:
EL ESTUDIO NACIONAL SOBRE ABUSO INFANTIL
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
90
India ha optado por un enfoque proactivo con respecto al tema de la protección de los niños y niñas. Iniciado
por el Departamento de la Mujer y del Desarrollo Infantil en el año 2005, el Estudio Nacional sobre Abuso
Infantil involucró a una enorme red en todo el país. Una de las primeras actividades importantes emprendidas
fue una consulta a nivel nacional acerca del abuso infantil, celebrada en Nueva Delhi en abril de 2005, para
discutir varios temas relacionados con la formulación del proyecto, incluyendo la definición del concepto de
abuso infantil y la metodología para el proyecto; la creación de instrumentos para la recopilación de datos y la
identificación de las diversas categorías de entrevistados. Esta consulta reunió a expertos de toda la India y de
varias disciplinas para intercambiar opiniones acerca del tema. Los expertos incluyeron académicos, trabajadores sociales, activistas, representantes de ONGs, educadores, investigadores, la policía, miembros del sistema
judicial y representantes de agencias financiadoras, como por ejemplo: UNICEF, Save the Children, USAID,
US Agency, Plan Internacional, Catholic Relief Services, SARI Equity, etcétera.
La muestra de 17.500 personas incluyó niños y niñas (n = 12.500), adultos jóvenes (n = 2.500) y otros interesados (n = 2.500). Los niños y niñas entrevistados eran niños y niñas que vivían en la calle, trabajadores,
otros escolarizados, institucionalizados y que no asistían a la escuela. Parte de la metodología implicaba discusiones de grupos focales con niños y niñas en el contexto de talleres, en los que se obtuvieron todos los indicadores de diversas formas de abuso y se tuvieron en cuenta consideraciones de confidencialidad y éticas.
Desde su inicio, el proyecto emergió como una oportunidad para la abogacía y la sensibilización, lo que fue
extremadamente útil desde el punto de vista de un país donde se sabía que existía el abuso infantil, pero se
discutía tan poco públicamente acerca del tema. La participación de tantos expertos tuvo un efecto multiplicador por cuanto aumentó la conciencia y provocó mayor discusión acerca del descuidado tema del abuso
infantil. Se espera el análisis de los resultados para finales del año 2006.210
Dr. Samlee Plianbangchang, Director Regional para Asia Suroriental, OMS
Los estudios que incluyen entrevistas confidenciales
con niños y niñas, padres, madres y otros cuidadores
cercanos también pueden contribuir a la comprensión
de todas las formas de violencia en el hogar y la familia.
Naturalmente, debe haber salvaguardias éticas para asegurar la protección necesaria de los involucrados. Los
estudios retrospectivos, que entrevistan a adultos jóvenes acerca de sus experiencias en la niñez, también son
valiosos, pero no dicen nada acerca de lo que les está
pasando a los niños y niñas ahora y pueden distorsionar
la comprensión de experiencias en la primera infancia,
cuando algunas formas de violencia son más comunes.
Uno de los propósitos importantes de la recopilación
de datos, especialmente en países y regiones donde la
violencia en el hogar y la familia se niega y no es discutida públicamente, es la abogacía. Se necesita persuadir
a los formuladores de políticas de que la violencia contra los niños y niñas es más común de lo que creen o
quieren reconocer y que son necesarias respuestas de
manera urgente. Los esfuerzos de apoyo por parte de
ONGs y agencias internacionales para recopilar información y publicar análisis sobre niños y niñas víctimas
de violencia, a menudo, son el primer paso para permitir que un tema cultural o políticamente sensible salga
a la luz y sea reconocido y asumido a nivel local.
RECOMENDACIONES
Las siguientes recomendaciones están orientadas
por las obligaciones relativas a los derechos humanos que tienen los gobiernos, según la CDN y otros
instrumentos internacionales. También se basan en
las evidencias de las investigaciones y de la práctica
existente. Reconocen que, si bien el papel principal
en la crianza de los niños y niñas se asigna a la familia, los gobiernos tienen la obligación de asegurar
que en todos los ámbitos, incluido el hogar, los ni-
3
ños y niñas sean protegidos contra la violencia; y
que existen respuestas efectivas cuando la violencia
se produce. Además, se exige a los gobiernos proporcionar apoyo y ayuda apropiada a los padres y
madres.
Dar prioridad a la prevención
1. Asegurar que se pongan en marcha a gran escala sistemas integrales para prevenir la violencia
y proteger a los niños y niñas, que respeten al
niño y su familia, su dignidad, su privacidad y
sus necesidades de desarrollo. Los gobiernos deben asegurar que los sistemas de respuesta sean
coordinados, orientados hacia la prevención y la
intervención temprana, vinculados con servicios
integrales que abarcan diversos sectores: jurídico,
educativo, de justicia, social, salud, empleo y con
otros servicios necesarios. Se debe asegurar el respeto por las opiniones de los niños y niñas en todos los asuntos y decisiones que les afecten. Los
gobiernos tienen la obligación de formular estándares basados en evidencias para facilitar la prestación efectiva y sensible de servicios a los niños y
niñas en todo el país.
A nivel social
2. Evaluar el impacto de las políticas públicas en
los niños y niñas y en sus familias. Los gobiernos
deben efectuar evaluaciones de impacto social que
presten atención particular al impacto potencial de
las políticas públicas en la violencia contra los niños y niñas (especialmente la discriminación, el
estrés social y económico y otros factores de riesgo
relacionados con la violencia hacia los niños y niñas
en las familias). Los resultados se deben emplear
para dar prioridad a medidas de protección econó-
91
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
“Es hora de ir más allá de exploraciones cualitativas de la violencia contra los niños. En el sureste de Asia
se necesitan urgentemente encuestas basadas en la población para dar a conocer la magnitud plena de la
violencia contra los niños y niñas. Debemos invertir en mejorar la investigación y recopilación sistemática
de datos acerca de este tema.”
violencia contra los niños y niñas dentro de la
familia. Los gobiernos tienen la obligación de prohibir y eliminar todas las formas de violencia contra los niños y niñas en el hogar al igual que en
otros entornos. Esto incluye todas las prácticas tradicionales perjudiciales, la violencia sexual y el castigo físico en todas sus formas, en concordancia
con la CDN y otros instrumentos de derechos humanos (Véase la Observación General No. 8 del
Comité, junio de 2006, relativa al castigo físico). A
través de claras orientaciones y procesos de capacitación deben garantizar que la ley se implemente
con sensibilidad y en consonancia con el interés superior del niño. La reforma legal se debe vincular
con actividades de abogacía y sensibilización para
promover relaciones positivas no violentas con los
niños y niñas.
micas y sociales que beneficien directamente a las
familias.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
92
3. Aumentar las medidas de protección económicas y sociales para las familias. Se deben crear centros de apoyo a las familias, incluso en situaciones
de emergencia; redes de apoyo mediante la oferta
de centros de cuidado infantil de calidad y programas de enriquecimiento preescolares, así como programas de apoyo, para familias que enfrentan circunstancias especialmente difíciles. Además se debe
prestar atención a otros factores subyacentes como
la educación, la vivienda, el empleo y las políticas
sociales y de oportunidades.
4. Desarrollar programas de sensibilización para
la prevención de la violencia basados en evidencias. A nivel de la sociedad y la comunidad,
los gobiernos deben apoyar estrategias para concienciar y sensibilizar sobre los derechos de los
niños y niñas, así como promover cambios en las
normas sociales y culturales, la equidad de género
y la no discriminación. Tales programas deben dirigirse a trabajadores del sector gubernamental,
incluidos la policía y el personal del sistema judicial, los educadores, los trabajadores de la salud y
el sector privado, así como a los progenitores y al
público en general. Los gobiernos tienen la obligación de iniciar y apoyar campañas de sensibilización que promuevan relaciones no violentas y la
comunicación con los niños y niñas, así como la
participación positiva de los hombres y niños varones en la vida familiar.
Medidas legislativas
5. Crear un marco explícito de legislación y políticas que prohíba y rechace todas las formas de
6. Asegurar que los tribunales de familia y otros sectores del sistema de justicia sean sensibles a las necesidades de los niños y niñas y de sus familias. Los
gobiernos deben asegurar que los niños y niñas víctimas de la violencia familiar no sean revictimizados
durante el proceso judicial, ni sean sometidos a procesos legales prolongados o con retrasos. Los niños y niñas víctimas deben ser tratados de manera afectuosa y
sensible durante todo el proceso, teniendo en cuenta
su situación personal y necesidades inmediatas, edad,
género, discapacidad y nivel de madurez y respetando
plenamente su integridad física, mental y moral.
En particular, los gobiernos deben asegurar que las
investigaciones, la aplicación de la ley, el enjuiciamiento y los trámites judiciales tengan en cuenta las
necesidades especiales de la infancia, según lo establecido en las Directrices sobre la justicia en asuntos
concernientes a los niños víctimas y testigos de delitos (Resolución ECOSOC 2005/20). A este respec-
Karin Landgren, Jefa de la Unidad de Protección de la Infancia, UNICEF
to, el niño o niña debe estar acompañado por un
adulto en quien confíe durante toda su participación en el proceso judicial, siempre en función de
su interés superior; la identidad y privacidad del niño
o niña se deben proteger; se debe respetar la confidencialidad; no debe ser sometido a excesivas entrevistas, declaraciones y audiencias, ni tener contactos
innecesarios con el proceso judicial.
Se debe considerar el uso de videos pregrabados y
otros sistemas para recopilar su testimonio, como
el uso de pantallas o sistemas de circuito cerrado de
televisión, así como eliminar el contacto innecesario con el supuesto o supuesta agresor/a, o con sus
abogados. En particular, si es compatible con el sistema jurídico y con el debido respeto del derecho
de legitima defensa, los profesionales deben asegurar que el niño o niña víctima de violencia no sea
interrogado innecesariamente; que el público y los
medios de comunicación sean excluidos de la sala
de audiencias durante su testimonio y que existan
tutores ad litem disponibles para proteger sus intereses legales. También se debe asegurar que los juicios sean rápidos, a menos que las demoras sean en
favor del interés superior del niño o niña.
Fortalecer las respuestas coordinadas
7. Proporcionar cuidado prenatal y postparto y programas de visitas domiciliarias para optimizar el
desarrollo durante la primera infancia. Estas medidas se deben orientar a construir sobre las fortalezas de la familia y la comunidad para promover el
desarrollo infantil saludable, la detección temprana
y el apoyo a las familias con problemas. Los gobiernos deben asegurar que estos programas incluyan
información acerca de la importancia del apego y el
desarrollo físico, emocional y cognitivo de los bebés
3
y niños y niñas pequeños y garantizar también la
atención de los factores culturales.
8. Desarrollar programas culturalmente apropiados y con enfoque de género para padres y
madres y programas que apoyen a las familias
para crear un hogar libre de violencia. Los gobiernos deben asegurar que en estos programas se
incluyan componentes como la importancia de
los vínculos afectivos entre los progenitores y sus
hijos; mejora de la comprensión del desarrollo
físico, psicológico, sexual y cognitivo de los bebés, niños y niñas en el contexto de los factores
sociales y culturales; mejora de las habilidades de
crianza para padres y madres, incluida la promoción de relaciones no violentas y formas de disciplina no violentas; habilidades de resolución de
conflictos y manejo de conflictos familiares y tratamiento de estereotipos de género, con énfasis
en la participación de los hombres y niños varones en la vida familiar. Los gobiernos deben crear
tales programas de acuerdo con las normas de
derechos humanos y teniendo en cuenta la evidencia científica con respecto a su efectividad.
9. Proteger a los niños y niñas especialmente vulnerables y tratar los asuntos de género. Los gobiernos deben asegurar que en toda iniciativa de
investigación, prevención y respuesta relacionada
con la familia exista un foco en la situación y los
riesgos de niños y niñas que sean especialmente
vulnerables a la violencia; por ejemplo, niños y niñas con discapacidades, niños refugiados y desplazados, niños y niñas de grupos minoritarios, privados del cuidado parental y afectados por el VIH/
SIDA. Se requieren esfuerzos especiales para entender y responder a los diferentes riesgos que enfrentan las niñas y los niños y para prestar atención al
93
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
“En las consultas alrededor del mundo, fue como si todos hubieran estado esperando permiso para hablar
de esto –esperando que la violencia contra los niños dejara de ser un secreto.”
concepto de masculinidad y los estereotipos de género
relacionados con la violencia que sufren.
conjunto de prioridades nacionales de investigación
que puedan complementar los sistemas de información con investigación cuantitativa y cualitativa.
Orientados por los indicadores y normas internacionales, los gobiernos y sus aliados deben fortalecer
los sistemas de información por medio de la mejora
de la vigilancia de los casos de violencia contra los
niños y niñas en las familias, así como mediante investigaciones basadas en la población, que incluyan
estimaciones de la prevalencia de la victimización en
la niñez. Los factores de riesgo y protectores relacionados con la violencia también pueden ser evaluados a través de estudios retrospectivos y de entrevistas a adultos jóvenes.
Crear capacidades
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
94
10.Crear y fortalecer las capacidades de quienes trabajan con los niños y niñas y sus familias. Los gobiernos deben asegurar que los profesionales y no
profesionales que trabajan con y alrededor de la infancia y sus familias reciban entrenamiento adecuado y continuo que incluya información básica acerca
de: los derechos de la infancia y el marco legislativo,
la violencia contra los niños y niñas, la prevención,
la detección temprana y las respuestas y la resolución
pacífica de conflictos. Además, los trabajadores deben tener una comprensión clara del desarrollo físico, emocional y cognitivo de los niños y niñas y de
los vínculos entre el género y la violencia. También
se deben promover habilidades especificas de comunicación y participación de los niños y niñas en las
decisiones que les afectan.
Construir sistemas de información
11. Universalizar el registro civil, incluyendo el registro de nacimientos, muertes y matrimonios. Los
gobiernos deben asegurar el registro civil oportuno,
gratuito y universal y eliminar las penalidades por
registro tardío. Se debe abogar ampliamente por este
proceso, que debe ser facilitado e implementado en
cooperación con el gobierno local, los hospitales, los
asistentes de partos profesionales y tradicionales, la
policía, los líderes religiosos y comunitarios y otros
aliados. Se trata de asegurar la universalidad.
12.Formular una agenda nacional de investigación
sobre la violencia contra los niños y niñas en el
ámbito familiar. Los gobiernos deben definir un
Los datos deben ser desagregados para hacer visible
la magnitud y el alcance de las experiencias de niñas
y niños de diferentes edades que se relacionan con la
violencia y su superación, así como sus circunstancias y los factores de riesgo y de protección. Tales
esfuerzos deben incluir entrevistas confidenciales con
los niños y niñas, prestando atención especial a los
grupos vulnerables y sus familias y con los progenitores y otros cuidadores y adultos; siempre se deben
tomar las protecciones éticas apropiadas. La información recopilada debe ser ampliamente compartida para que informe la política pública y las intervenciones relacionadas con ella.
3
1
UNICEF (2003). A League Table of Child Maltreatment Deaths in Rich Nations. Innocenti Report Card, No. 5. Florencia, UNICEF, Innocenti Research Centre.
2
Yoder PS et al. (2004). Female Genital Cutting in the Demographic Health Surveys: A Critical and Comparative Analysis. Calverton, ORC Macro.
3
UNICEF (2003). Female Genital Cutting in Somalia: Reasons for Continuation and Recommendations for Eradication. UNICEF Somalia. Citado en: UNICEF Somalia (2003). From Perception to Reality: A Study on
Child Protection in Somalia. UNICEF Somalia, cap. 3.
4
Comité de los Derechos del Niño (2006). Observación General No. 8. El derecho del niño a la protección contra los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros), CRC/C/GC/8.
5
UN Habitat (2006). State of the World’s Cities Report
2006/7. Nairobi, UN Habitat. Disponible en: http://www.unhabitat.org/documents/media_centre/
sowcr2006/SOWC%201%20Urbanisation-Español.pdf.
6
UN Habitat (2006). State of the World’s Cities Report 2006/7. Nairobi, UN Habitat. Disponible en: [http://www.unhabitat.org/documents/media_centre/
sowcr2006/SOWC%201%20Urbanisation-Español.pdf.
7
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL HOGAR Y EN LA FAMILIA
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
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Sudán, 2006. Un niño y una niña fuera de su clase en la escuela Primaria Comboni en Rumbek, en el Sur de Sudán.
UNICEF/HQ06-0881. Mariella Furrer.
44
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS
ENTORNOS EDUCATIVOS
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
Introducción Los instrumentos de derechos humanos Antecedentes y contexto La naturaleza y el alcance del problema
Las formas de violencia en la escuela
El castigo físico y psicológico Vínculos con la discriminación y la violencia basada en el género La violencia sexual y basada en el género El VIH y la violencia sexual El acoso escolar Peleas, agresiones físicas y pandillas Homicidio y lesiones graves Las armas en la escuela Los efectos de la violencia en la escuela Los efectos en la salud Los efectos sociales Los efectos en la educación Los factores que contribuyen a la violencia Factores de riesgo La resiliencia y otros factores de protección La respuesta sistemática a patrones de violencia Los niños y niñas que son vulnerables a la violencia La situación especial de las niñas Respuestas a la violencia contra los niños y niñas en la escuela y
otros entornos educativos Las leyes y su aplicación Políticas y programas escolares basados en derechos Liderazgo y formulación de políticas Apoyo al personal de la escuela LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
110
La participación de los niños y niñas Trabajar con los padres, las madres y las comunidades Disciplina constructiva El acoso escolar: prevención e intervención Violencia sexual y violencia basada en el género: prevención e intervención El plan de estudios: ¿Qué se debe enseñar y cómo? Creación de espacios físicos seguros y acogedores Investigación y evaluación Recomendaciones Referencias 143
145
145
148
148
150
151
151
153
157
“Para evitar la violencia tenemos que ser escuchados, necesitamos oportunidades económicas, laborales y
educativas. Necesitamos la oportunidad de mejorar nuestra calidad de vida y tener el derecho de vivir en un
entorno libre de violencia.”
Varones adolescentes, América LatinaI
Los niños y niñas pasan más tiempo bajo el cuidado
de adultos en centros preescolares, escuelas, centros
de capacitación vocacional y otros entornos educativos que en cualquier otro lugar fuera de sus hogares.
Al igual que los progenitores, los adultos que supervisan, administran y trabajan en estos lugares tienen
el deber de proporcionarles entornos seguros y acogedores que apoyen y promuevan su educación y
desarrollo. También tienen el deber de asegurar que
dicho desarrollo les prepare para la vida como adultos responsables, orientados por valores de no violencia, igualdad de género, no discriminación, tolerancia y respeto mutuo. Éstos son los valores que los
gobiernos acogen cuando ratifican la Convención
sobre los Derechos del Niño (CDN) y otros tratados
internacionales de derechos humanos. Además, los
gobiernos asumen la obligación de proteger a los niños y niñas contra todas las formas de violencia en
las escuelas y en otros lugares, creando un claro marco jurídico que prohíba y disuada de toda forma de
violencia y tomando todas las demás medidas necesarias para prevenirla.
La violencia en la escuela puede prevenirse y no se
debe tolerar. La realidad para muchos millones de
niños y niñas es que la escuela (palabra empleada en
adelante como término genérico que abarca todo
entorno educativo) los expone a violencia y les niega
el ejercicio de sus derechos, incluido el derecho a la
educación. En todas las consultas regionales celebradas para el Estudio y en muchos de los informes recibidos, los niños y niñas hablaron de la violencia
que sufren al ir y venir de la escuela y de que esto
afecta su capacidad para ir a la escuela, aprender de
manera efectiva y permanecer en la escuela el tiempo
suficiente para ver los beneficios de la educación.1,2,3
La imagen pública de la violencia en la escuela se ha
visto afectada por la atención que han puesto los
medios de comunicación en hechos aislados de violencia extrema como: el uso de armas de fuego, el
uso de escuelas como blancos para ataques y los secuestros masivos. Sin embargo, tales eventos son
muy poco frecuentes. Son mucho más comunes
otras formas de violencia de las que no se habla y
que pueden ser tan toleradas y hasta tan activamente aprobadas por el público y por las políticas y leyes, que no se considera necesario estudiarlas o debatirlas.
Cuando el entorno social y físico de la comunidad
es hostil, es poco probable que el entorno escolar se
salve de serlo. Los niveles y patrones de la violencia
en la escuela a menudo reflejan los niveles y patrones de la violencia en los países, las comunidades y
las familias. Éstos, a su vez, reflejan las condiciones
políticas y socioeconómicas; las actitudes sociales y
las tradiciones, los valores culturales y las leyes prevalecientes. Donde es legal, aceptable y hasta encomiable que los hombres controlen a las mujeres, que
los ricos o privilegiados controlen a los pobres y desfavorecidos y que los progenitores controlen a los
niños y niñas por medio de la violencia y la amenaza
del uso de violencia; es probable que sea legal, aceptable y encomiable que los adultos y los niños y niñas utilicen métodos similares en la escuela.4,5,6 Al
ser víctimas, autores y testigos de la violencia, los niños y niñas aprenden que la violencia es un medio
aceptable para que los fuertes y agresivos logren lo
que quieren de los más débiles, pasivos o pacíficos.
111
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
INTRODUCCIÓN
4
La escuela ocupa una posición única para romper los
patrones y el círculo de la violencia; al dar a los niños y
niñas, a sus progenitores y a las comunidades el conocimiento y las habilidades necesarias para comunicarse,
negociar y resolver conflictos de manera más constructiva. Sin embargo, los patrones de violencia a menudo
están arraigados en la cultura de la escuela, a veces incluso como política, apoyados y promovidos por ciertas
teorías acerca del desarrollo y aprendizaje en la niñez.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
112
Ya sea perpetrada por adultos o por niños, casi toda la
violencia en la escuela refleja un “plan de estudios oculto” que promueve la desigualdad y los estereotipos de
género. Por ejemplo, los niños se echan pullas acerca de
su falta de masculinidad y hostigan a las niñas con gestos verbales y físicos de naturaleza sexual. El castigo físico de los niños es más frecuente y duro que el de las
niñas. A la agresión sexual por parte de educadores varones y niños varones a menudo se le resta importancia
diciendo que se trata de “niños simplemente actuando
como niños,” mientras se culpa a las niñas por “buscarlo.” Los mensajes implícitos son que los hombres deben
ser rudos, asertivos en general y sexualmente y preparados para la vida en un mundo agresivo y competitivo;
pero que las mujeres deben ser pasivas, objeto de protección y no asertivas, en particular en lo sexual. Estos
estereotipos hacen la escuela insegura e incómoda para
las niñas y destacan entre las razones por las que en algunos países las niñas, particularmente durante la adolescencia, tienen menor probabilidad de asistir a la escuela que los varones.7,8,9
Asegurar el acceso a la educación de calidad para todos los
niños y niñas es parte fundamental de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio y de los esfuerzos descritos en detalle en el Marco de Acción de Dakar.10,11,12 Para lograr
esto, la escuela debe ofrecer un entorno seguro y acogedor
libre de la amenaza de la violencia (véase el recuadro).
LA EDUCACIÓN PARA TODOS Y LOS OBJETIVOS
DE DESARROLLO DEL MILENIO
En abril del 2000, el Foro Mundial sobre la Educación celebrado en Dakar, Senegal, adoptó el Marco
de Acción de Dakar para lograr seis metas de Educación para Todos (EPT).13,14,15 En septiembre de
2000, la Declaración del Milenio definió dos de las metas EPT como dos de los ocho Objetivos de
Desarrollo del Milenio. El objetivo 2 declara que para el año 2015 todos los niños y niñas deben tener
acceso a educación primaria gratuita y obligatoria de buena calidad. El objetivo 3 es lograr, para el año
2005, igualdad de género en la educación primaria y secundaria y para el 2015 igualdad de género en
todos los niveles de la educación. Estos dos objetivos constituyen un cronograma para realizar “el derecho del niño a la educación (...) progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades” consagrado por la CDN.
4
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
El Artículo 29 de la CDN trata sobre los fines de la educación. El párrafo 29 (1.b) exige “inculcar al niño
el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales” y el párrafo 29 (1.d) exige “preparar
al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos y
personas de origen indígena.” En el año 2001, el Comité de los Derechos del Niño emitió la Observación
General No. 1 relativa a los propósitos de la educación (CRC/GC/2001/1), haciendo énfasis en que el
proceso de educación mismo se debía basar en y promover, los derechos garantizados por la Convención.
Esto significa que los Estados Partes deben tomar medidas para asegurar que toda escuela respete, por
ejemplo, el derecho del niño y niña a la no discriminación (Artículo 2), a la libertad de expresión (Artículo 13) y a la protección contra toda forma de abuso sexual y explotación (Artículo 34). Los Estados
también deben asegurar que los niños y niñas estén plenamente protegidos contra la exposición, el acoso
y otras formas de violencia por parte de otros alumnos. El Comité ha señalado que no proteger a los
alumnos y alumnas contra tales formas de violencia podría negarles su derecho a la educación (Artículos
28 y 29).16
>>>
113
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
Reflejando el Artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que
consagra el derecho de toda persona a la educación, el Artículo 28 de la Convención sobre los Derechos
del Niño (CDN) reconoce “el derecho del niño a la educación (...) a fin de que se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades.” El primer párrafo del Artículo 28 detalla las
obligaciones de los Estados Parte, que incluyen hacer la educación primaria obligatoria y gratuita para
todos, alentar la creación de diferentes formas de educación secundaria que serán gratuitas u objeto de
asistencia financiera en caso de necesidad y hacer la educación superior accesible para todos con base en
su capacidad. El Artículo 28 (2) declara que: “Los Estados Partes adoptarán cuantas medidas sean adecuadas para velar por que la disciplina escolar se administre de modo compatible con la dignidad humana del niño y de conformidad con la presente Convención.” Actuar de conformidad con la CDN exige,
por ejemplo, proteger el niño contra “toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato
negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual” (Artículo 19) y contra “tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes” (Artículo 37).
“He visto el comportamiento duro de los maestros en las escuelas y universidades. Todos los días hay castigos severos por parte de los
maestros, así que pasamos miedo en clase. El maestro a menudo hace a un alumno ponerse de pie en clase, lo regaña con palabras feas y
se mofa de él por ser travieso o por no saberse las lecciones. Es muy vergonzoso, además de doloroso.”
Niño, 17 años, sur y centro de Asia, 2005II
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
La Observación General No. 1 también declara que “(…) Los niños no pierden sus derechos
humanos al salir de la escuela. Por ejemplo, la educación debe impartirse de tal forma que se
respete la dignidad intrínseca del niño y se permita a éste expresar su opinión libremente, de
conformidad con el párrafo 1 del artículo 12 y participar en la vida escolar. La educación debe
respetar también los límites rigurosos impuestos a la disciplina, recogidos en el párrafo 2 del
artículo 28 y promover la no violencia en la escuela. El Comité ha manifestado repetidas veces
en sus Observaciones Finales que el castigo corporal es incompatible con el respeto a la dignidad intrínseca del niño y con los límites estrictos de la disciplina escolar (…)”17
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
114
El Comité ha reflejado esta interpretación en sus Observaciones Finales relativas a los informes de los Estados Parte de la CDN, recomendando que deben prohibir todo castigo físico.
En junio de 2006, el Comité adoptó su Observación General No. 8 sobre el derecho del niño
a la protección contra los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes
(Artículos 19, 28(2) y 37, entre otros; CRC/C/GC/8). El Comité declara que el propósito de
la Observación General es “destacar la obligación de todos los Estados Partes de actuar rápidamente para prohibir y eliminar todos los castigos corporales y todas las demás formas de
castigo crueles o degradantes de los niños y esbozar las medidas legislativas y otras medidas
educativas y de sensibilización que los Estados deben adoptar.”
El Comité observa: “Abordar la aceptación o la tolerancia generalizadas de los castigos corporales de los niños y poner fin a dichas prácticas en la familia, las escuelas y otros entornos, no
sólo es una obligación de los Estados Partes en virtud de la Convención, sino también una
estrategia clave para reducir y prevenir toda forma de violencia en las sociedades.”18
PERÚ, 2002. Dos niños resuelven problemas aritméticos usando calculadoras y bloques
de colores en una escuela de la aldea de Los Ángeles, en el departamento nororiental de
San Martín, en el Amazonas.
ANTECEDENTES Y
CONTEXTO
Históricamente, muchas culturas han tenido estructuras sociales jerárquicas en las que los de más arriba
han controlado a los de más abajo por medio de la
violencia y la amenaza del uso de la violencia. Estas
estructuras y prácticas se han extendido a las familias
y a las relaciones entre hombres y mujeres y entre
padres e hijos. También se han extendido a la escuela y las relaciones entre el personal de la escuela y a
los niños y niñas.
Tanto en la familia como en la escuela, el castigo físico y otras formas de castigo crueles o degradantes
han sido métodos ampliamente aceptados de disciplina que se percibían como soluciones para “domar” al niño indisciplinado, entrenándolo para ocupar su “lugar correcto” en el orden social y preparándolo
para enfrentarse a un mundo difícil, brutal y agresivo. En Europa y América del Norte, la idea de educación universal, financiada por el Estado o subsidiada, para preparar a los niños y niñas para el mundo
del trabajo, para asumir sus responsabilidades cívicas
y familiares y para su realización personal no surgió
sino hasta mediados del siglo XIX, cuando la Revolución Industrial estaba bien avanzada. Desde entonces, hasta bien entrado el siglo XX los golpes, la
humillación y el aislamiento se emplearon de manera rutinaria como métodos de enseñanza y disciplina.
Desde los años noventa, la economía mundial y las
economías de muchos países han experimentado tasas de expansión sin precedentes. Los países industrializados han entrado en una era en que las industrias basadas en el conocimiento son predominantes.
Las economías se benefician de todos los trabajadores que pueden obtener si están bien educados y son
flexibles y están preparados para absorber conocimientos nuevos, adaptarse a nuevas tecnologías,
cambiar de un empleo a otro y trabajar con personas
con antecedentes diferentes. Actualmente es ampliamente reconocido que todos pierden cuando se excluyen personas por razón del género, la raza, la
creencia religiosa y otros factores no relacionados
con su capacidad y potencial. También se reconoce
que el modelo de libre búsqueda y crecimiento personal es un modelo que satisface mejor los intereses
de todos y que requiere entornos escolares seguros y
acogedores.
115
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
UNICEF/HQ02-0650. Alejandro Balaguer.
4
“El maestro abofeteó a los estudiantes que faltaron a su clase porque querían ir a la biblioteca a hacer una investigación. El ruido
era realmente alto en el corredor. Presencié la escena y me asusté. Todavía no puedo olvidar el sonido de las palmadas en sus caras.”
Estudiante, 16 años, subregión del Océano Índico, 2006III
Aún hay países donde muchos líderes, educadores,
padres y madres creen que la educación que enseña a
los niños y niñas a cuestionar y a pensar por sí mismos, los hace entrar en conflicto con las costumbres
en las que se han basado la familia y la comunidad
durante generaciones.19
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
116
El cambio en las prácticas disciplinarias en la escuela
ha sido especialmente lento en algunos países donde
los recursos para la educación están severamente limitados, al mismo tiempo que se está pidiendo a los sistemas educativos absorber un número cada vez mayor de
alumnos y alumnas;20 pero incluso donde las leyes
prohíben el castigo físico, no siempre se cumplen de
manera efectiva y muchas veces no son respaldadas
por las actitudes sociales prevalecientes. La prohibición del castigo físico necesita ser acompañada de una
efectiva capacitación relativa al manejo del comportamiento y a la organización escolar que respete los derechos de la infancia.
LA NATURALEZA Y EL
ALCANCE DEL PROBLEMA
Si bien el progreso de todos los países hacia la abolición del castigo físico en el hogar, la escuela y el sistema penal ha sido mapeado, la investigación y análisis
referente a otras formas de violencia en la escuela no
ha avanzado en la misma medida.21 La mayoría de los
estudios se han enfocado en una o dos formas de violencia en la escuela y no en las múltiples dimensiones
de dicha violencia y en los vínculos entre la violencia
en la escuela y otros fenómenos que se dan fuera de la
escuela, como la violencia en la familia y en la sociedad en su conjunto.
LAS FORMAS DE VIOLENCIA
EN LA ESCUELA
Las formas de violencia que se producen en la escuela
son tanto físicas como psicológicas y generalmente se
dan al mismo tiempo. Las formas de violencia utilizadas por los educadores y otros funcionarios de la escuela (con o sin la aprobación tácita o explícita de los ministerios de educación y de otras autoridades que vigilan
las escuelas) incluyen: el castigo físico y otras formas
crueles y degradantes de castigo o trato, la violencia
sexual y la violencia basada en el género y el acoso.
Las formas de violencia protagonizadas por los niños
y niñas incluyen: la intimidación, la violencia sexual y
violencia basada en el género, las peleas en el patio de
la escuela, la violencia pandillera y la agresión con armas. La tecnología proporciona un nuevo medio para
el acoso o intimidación mediante el uso de Internet y
el teléfono celular y ha dado origen a nuevos términos
como “ciber-matón” (cyber-bully) y “ciber-acoso” (cyber-bullying).
El castigo físico y psicológico
El Comité de los Derechos del Niño define el “castigo
corporal” o “físico” como todo castigo en el que se utilice la fuerza física y que tenga por objeto causar cierto
grado de dolor o malestar, aunque sea leve. La mayor
parte del castigo físico consiste en golpear a los niños y
niñas (manotazos, bofetadas, nalgadas) con la mano o
con algún implemento. Pero también puede consistir
en, por ejemplo, darles patadas, zarandearles o empujarles, arañarles, pellizcarles, morderles, tirarles del pelo
o de las orejas, obligarles a permanecer en posturas incómodas, escaldarlos u obligarles a ingerir algo (por
ejemplo, lavarles la boca con jabón u obligarles a tragar
especias picantes).22
“Ella [la maestra] sabe que hace mal, pero se siente impune. No será castigada y lo sabe.”
El Comité opina que el castigo físico es siempre degradante. Además de los aspectos físicos definidos anteriormente, hay muchas otras formas de castigo que
no son físicas que también son crueles y degradantes y
por lo tanto incompatibles con la Convención. Entre
éstas se cuentan, por ejemplo, los castigos en que se
menosprecia, se humilla, se denigra, se convierte en
chivo expiatorio, se amenaza, se asusta o se ridiculiza
al niño o niña. En las nueve consultas regionales realizadas para el Estudio los niños y niñas denunciaron
formas de castigo físico y otras formas de castigo crueles o degradantes empleadas por educadores y directores de escuela. Los participantes en la Consulta en
Eslovenia encabezaron su lista de mensajes a trasmitir
a la Consulta Regional de Europa y Asia Central así:
“Debería haber una prohibición de todos los tipos de
violencia que se producen en las escuelas en todos los
países y (...). Las escuelas deberían ser lugares felices
en los que los niños quieren aprender con avidez.”
Llegaron mensajes similares de niños y niñas de todo
el mundo.
El acervo de estudios sobre el castigo físico24 y una
serie de informes regionales elaborados para el Estudio,25 muestran una clara tendencia a alejarse del castigo físico en la escuela en todas las regiones, aunque
de manera más notable en Europa. De los 223 Estados y territorios dependientes monitoreados por La
Iniciativa Global para Acabar con Todo Castigo Corporal hacia Niños y Niñas, 106 tienen actualmente
leyes que prohíben el castigo físico en todas las escuelas y otros siete tienen leyes que lo prohíben en algunas partes del país, por ejemplo, donde las provincias
de un Estado federal tienen sus propias leyes, o en
algunas escuelas, como las financiadas por el Estado.26
Sin embargo, las leyes que prohíben el castigo físico
frecuentemente no se hacen cumplir de manera efectiva, incluso en países como China donde han existi-
Niña, 15 años, Europa, 2005IV
4
do durante muchos años.27 En Camerún, una ley de
1998 prohíbe el castigo físico en la escuela, pero un estudio que abarcó cuatro de las provincias de Camerún,
publicado dos años después de la prohibición, halló que
los educadores no mantenían en secreto el hecho de que
lo empleaban en respuesta a “la impertinencia, la desobediencia y los errores académicos” y el 97% de los
estudiantes afirmaron haber sido castigados físicamente.28 Las consecuencias de no hacer cumplir la ley pueden ser graves.
Otras formas de castigo crueles o degradantes, que no
implican violencia física, han sido objeto de mucho
menos estudio. Las consultas de niños y niñas revelaron que hay otras formas de humillación que les preocupan muchísimo y están en las mentes de muchos
adultos que tienen recuerdos dolorosos sobre cómo
ellos o sus compañeros de estudio fueron humillados
por los directores de escuela y maestros.
Se ha recopilado información sobre casos de empleo
de castigo físico por razones completamente fuera del
control del niño o niña, como por el hecho de que sus
padres no pagaran la pensión escolar,29 y también por
malos resultados académicos o para corregir el mal
comportamiento. En muchas situaciones no es fácil
diferenciar estas dos motivaciones. Estudios llevados a
cabo en Egipto,30 Lesotho,31 Togo,32 y países del Océano Índico33 muestran que el castigo físico se emplea
mucho para castigar el desempeño académico insatisfactorio, igual que en otros lugares. Estudios de siete
países de Oriente Medio y el norte de África, documentan que un tercio de los estudiantes decían que
habían sido golpeados con varas porque su clase o escuela no había tenido buenos resultados en exámenes.34 También fueron comunes los informes de castigo colectivo por el desempeño insatisfactorio de una
clase o escuela entera.
117
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
Vínculos con la discriminación y
la violencia basada en el género
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
118
Existen evidencias que sugieren que el castigo físico
en la escuela se administra a veces con mayor severidad o frecuencia a niños y niñas de grupos objeto de
estigmatización y discriminación en toda la sociedad.
En la India, el Informe sobre Educación Básica de
1998, halló que los educadores de casta superior se
inclinaban más a humillar a los niños y niñas de la
casta Dalit (“intocables” la más baja de las cuatro castas) y otras castas inferiores, tildándolos de torpes y
acusándolos de que es imposible educarlos.35 En los
23 Estados de los EE.UU. en los que el castigo físico
en la escuela sigue siendo legal, los niños afroamericanos son víctimas con mayor frecuencia que el resto.36
Los niños y niñas refugiados en Angola, Zambia y
Sudáfrica también se sienten elegidos especialmente
para el castigo físico.37
En términos generales, los niños experimentan castigo físico más frecuente y más severo que las niñas,
pero las niñas están lejos de ser inmunes. Las encuestas han confirmado que en Egipto, el 80% de los colegiales y el 67% de las colegialas habían experimentado castigo físico en la escuela; en Barbados, el 95%
de los niños entrevistados y el 92% de las niñas entrevistadas dijeron que habían experimentado golpes
con varas o azotes en la escuela.38 Una encuesta que
abarcó a 3.577 estudiantes en seis provincias de China halló que el 17,5% habían experimentado una o
más formas de castigo físico por parte de sus maestros
antes de tener 16 años; el 15% habían sido golpeados,
pateados o castigados de alguna otra manera sin el
empleo de un implemento; el 7% habían sido golpeados con un implemento; el 0,4% habían sido encerrados en un lugar estrecho o atados con cuerdas o cadenas; el 0,1% habían sido estrangulados, quemados o
apuñalados. El porcentaje de estudiantes varones que
habían experimentado una o más de estas formas de
violencia (26,9%) era más del doble que el porcentaje
de estudiantes mujeres (10,1%).39
Los directores de escuela y educadores pueden aplicar
el castigo físico y otras formas de castigo crueles o degradantes de manera diferente según el sexo y, al hacerlo, transmitir mensajes acerca de lo que se espera
de los niños y adultos de cada sexo. En Botswana, por
ejemplo, ningún educador hombre (salvo el director)
puede administrar castigo físico a una niña; y en la
escuela primaria, los niños pueden ser golpeados en
las nalgas pero las niñas sólo en la parte de atrás de las
pantorrillas y las palmas de las manos. Los niños y
niñas también pueden ser castigados por diferentes
transgresiones, por ejemplo, un niño podría ser castigado por no realizar un acto atlético en una clase de
educación física, mientras una niña podría ser castigada por tener un comportamiento alborotado y “poco
femenino” que podría ser perdonado en un niño. El
hecho de que existan políticas de género explícitas o
implícitas aplicadas al castigo físico sugiere que cualquier estrategia para eliminarlo debe tratar también
las diferencias de género.40
La violencia sexual y basada
en el género
La violencia basada en el género se deriva de la desigualdad de género y los estereotipos y los papeles de
género impuestos por la sociedad. La violencia sexual,
incluido el acoso sexual de las niñas, puede ser motivada por el deseo de castigar o humillar a las niñas por
su sexo o sexualidad, o bien por interés sexual o bravuconería. También sirve para intimidarlas, humillarlas y menospreciarlas. Esto lo demuestra la práctica
ampliamente difundida de culpar a las niñas que son
víctimas de violación y el hecho de que donde la discriminación de género es una norma no cuestionada,
culpar a las niñas puede extenderse a casi cualquier
tipo de agresión o acoso sexual.
Los estudios sugieren que el acoso sexual de colegialas por los mismos educadores y por estudiantes es
común en todo el mundo en grados diversos y que
puede ser particularmente común y extremo en lugares donde se producen también otras formas de
violencia escolar.41,42,43,44,45 Los educadores a menudo
perciben el acoso sexual entre estudiantes (con mayor frecuencia hacia niñas) como una parte normal
de la vida escolar y normalmente hacen caso omiso
de él. Bajo estas circunstancias es difícil para los estudiantes denunciarlo. En Oriente Medio, el acoso
sexual de niñas normalmente no es denunciado,
quizás porque las niñas están separadas de los niños
en la escuela y puede que también porque las niñas
son renuentes a hablar.
En Japón, hasta hace poco tiempo, casi no había discusión pública sobre el abuso sexual de colegialas y las
víctimas rara vez informaban. Su vergüenza era profunda y sabían que si hablaban de lo que había ocurrido su reputación quedaría manchada para el resto de
su vida.46 Actitudes similares todavía son comunes en
muchos países. Un estudio en Etiopía, por ejemplo,
señala que los estudiantes atribuían el acoso sexual de
niñas a la manera en que ellas se vestían y no a las
actitudes de los niños hacia ellas.47 En África Occidental y Central, los educadores justificaban el acoso
sexual de las estudiantes diciendo que su ropa y comportamiento eran provocativos y que ellos estaban
lejos de casa y tenían necesidad de sexo.48
4
En Europa y América del Norte, la revelación del ampliamente difundido abuso sexual de niños varones
por parte de educadores hombres (a menudo clérigos)
en escuelas operadas por iglesias, sólo se ha producido
a partir de los años noventa, cuando existían ya mejores sistemas de protección y de notificación y denuncia del abuso (a menudo décadas después de que el
abuso haya tenido lugar). Anteriormente, los niños
que eran agredidos o explotados sexualmente por
maestros estaban demasiado avergonzados para contarle a alguien lo que había ocurrido, sabían que no les
creerían o que si les creían, serían culpados por haber
atraído el interés sexual de otros hombres. Un estudio
reciente halló que casi 4.400 sacerdotes (el 4% de todos los sacerdotes ejerciendo el ministerio durante el
período estudiado) habían sido acusados de abusar
sexualmente de casi 10.700 niños y niñas entre 1950
y 2002 y que la inmensa mayoría de las víctimas eran
varones.49
Los estereotipos culturales que menosprecian a niños
o niñas debido a su sexo y su tendencia sexual conocida o sospechada, crean entornos en los que éstos pueden ser víctimas de abuso con total impunidad, incluso por parte de adultos en posiciones de confianza y
autoridad como los clérigos en escuelas religiosas. En
2004, el Ministro de Estado para Asuntos Religiosos
de Pakistán dejó atónito al país informando que hasta
ese momento del año se habían registrado 500 denuncias de abuso sexual por parte de clérigos en escuelas
religiosas; y que en el año anterior se habían registrado 2.000 denuncias, aunque hasta entonces no se había producido ningún enjuiciamiento exitoso.50, 51
119
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
“La violencia contra los niños y niñas tiene costos incalculables para las generaciones actuales y futuras y debilita
el desarrollo humano. Reconocemos que todas las formas de violencia están ligadas a roles y desigualdades de
género y que la violación de los derechos de los niños y niñas está ligada a la condición de la mujer.”
African Declaration on Violence against Girls, 2006V
El VIH y la violencia sexual
En los países de África Subsahariana, la tasa promedio
de prevalencia del VIH/SIDA entre niñas y mujeres de
15 a 24 años es ahora tres veces mayor que la tasa promedio entre niños y hombres de esa misma edad.52 La
violencia sexual se reconoce cada vez más, aunque sigue
sin estudiarse suficientemente, como un factor importante del aumento de estas tasas.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
120
Un análisis de datos de la Encuesta Mundial de Salud
Escolar (GSHS, por sus siglas en Inglés), halló que en
Namibia el 19% tanto de los niños como de las niñas
respondieron “sí” cuando se les preguntó si “alguna vez
habían sido forzados físicamente a tener relaciones
sexuales.” En Swazilandia, el 9% de los niños y el 10%
de las niñas; en Uganda, el 13% de los niños y 25% de
las niñas; en Zambia, el 30% de los niños y 31% de las
niñas; en Zimbabwe, el 11% de los niños y 14% de las
niñas.53 En 1999, una investigación basada en una
muestra de 10.000 colegialas en Kenya halló que un tercio eran sexualmente activas y que de éstas el 40% dijo
que su primer encuentro fue forzado, normalmente por
un estudiante varón.54 Investigaciones más recientes llevadas a cabo en Burkina Faso, Ghana, Malawi y Uganda
indican, sin embargo, que el sexo forzado y la vulnerabilidad a la infección por VIH/SIDA es más predominante entre adolescentes casados que entre adolescentes solteros.55 En muchos países de África Subsahariana la
mayoría de las niñas adolescentes no asisten a la escuela
y entre un cuarto y la mitad de ellas están casadas, a
menudo con hombres mucho mayores.56 En Etiopía, las
niñas muchas veces perciben la asistencia a la escuela
como una manera de evitar el matrimonio temprano e
indeseado.57
Los contactos sexuales forzados son un factor de riesgo
para la transmisión del VIH/SIDA. Esto es una preocu-
pación creciente en el contexto de la escuela. En África
del Este y del Sur (como en otras regiones), la consulta
regional celebrada para el Estudio identificó el acoso
sexual y el abuso por parte de estudiantes y educadores
(generalmente hombres) contra estudiantes mujeres como
problemas importantes. Los participantes hablaron de
educadores que prometían calificaciones mejores a cambio de sexo con niñas y también de que las niñas que
quedan embarazadas como resultado de abusos sexuales
por parte de educadores o estudiantes muchas veces son
expulsadas de la escuela. En algunos países, el matrimonio de una niña embarazada con el autor del abuso puede absolverlo de la responsabilidad legal, aumentando el
riesgo de matrimonio forzado.
Un estudio llevado a cabo por UNICEF halló que el
abuso sexual era común en todos los países de África
Occidental y Central y que los ministerios de educación
lo conocían y lo consideraban una de las principales razones por las que las niñas abandonan la escuela.58 Un
estudio de Human Rights Watch, halló que el acoso y el
abuso sexual de niñas por parte de educadores y estudiantes en las escuelas sudafricanas estaba ampliamente
difundido y que las niñas eran violadas en los baños de la
escuela, salones vacíos, dormitorios y hostales.59 En una
encuesta reciente en Ghana, el 6% de las colegialas dijeron que habían sido chantajeadas por educadores, que
amenazaban con darles calificaciones menores si se negaban a tener relaciones sexuales. Las dos terceras partes de
ellas no habían informado sobre los incidentes debido a
sentimientos de vergüenza, consejos de que debían ser
tolerantes y a la creencia de que no se tomaría ninguna
medida contra los culpables. Un pequeño porcentaje de
niños también habían experimentado acoso sexual. De
los niños, el 24% reconocieron que habían participado
en violaciones, incluidas violaciones múltiples. De las
niñas, el 14% dijeron haber sido violadas por niños que
conocían.60
“En un cuaderno escribí la fecha y hora cada una de las veces que fui acosado. Lo llevé al director. Él me
dijo, ‘Hijo, tienes demasiado tiempo disponible para preocuparte con estas cosas. Sin embargo yo tengo cosas
más importantes que hacer que preocuparme por cosas que ocurrieron hace dos semanas.’ Le dije: ‘Quería
que se hiciera una idea del acoso que se produce diariamente.’ Él cogió el cuaderno y lo tiró a la basura.”
Estudiante, América del Norte, acosado por ser supuestamente homosexual, 2005VI
Por el lado positivo, la Consulta Regional de África
del Este y del Sur reveló que los países están respondiendo con cambios en la legislación, las políticas y las
prácticas. En Sudáfrica y Zambia, por ejemplo, la “profanación” de niñas menores de edad se considera un
delito grave y puede ser castigado con cadena perpetua y se otorga a las niñas embarazadas un permiso
para ausentarse de la escuela.65
El acoso escolar
Desde los años setenta ha habido un creciente reconocimiento de la amenaza que plantea el acoso escolar
para el bienestar de los niños y niñas y una importante
actividad investigadora que examina sus causas,
prevalencia y efectos, tanto en las víctimas como en los
autores.66,67 Aunque el acoso escolar es un problema
mundial, la documentación se refiere en su mayor parte al mundo industrializado. Emergiendo de Escandinavia en los años setenta y luego del Reino Unido, Japón, Australia y los EE.UU., este acervo documental
ha analizado las características de los autores y las víctimas y la gama de factores de riesgo personales y sociales
que contribuyen a que se produzca. También ha ampliado la definición para incluir formas más sutiles y
complejas de violencia psicológica; llevando el análisis
más allá de las características de los autores y las víctimas, para analizar su crianza y sus entornos familiares,
sociales y escolares. El acoso escolar también se distingue de otras formas de violencia porque representa un
patrón de comportamiento más que un evento aislado.
Las investigaciones revelan que casi todo el acoso es
sexual o basado en el género. Esto ha cambiado la percepción del acoso, de modo que las respuestas también
apuntan a incidir en las pautas de comportamiento.
Acoso relacionado con la sexualidad
Los educadores y otros niños y niñas comúnmente presionan a los alumnos/as y compañeros/as para hacerles
respetar valores culturales y prácticas sociales que definen lo que significa ser “masculino” o “femenina”. Un
método ampliamente difundido es usar palabras que
sugieren que un niño está actuando como una niña o
puede ser homosexual y que una niña está actuando
como niño o puede ser lesbiana. Tales palabras se pueden usar en tono de broma, pero aun así transmiten el
121
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
En otros lugares, estudios más generales sobre el abuso sexual han revelado que los educadores están entre
quienes coaccionan o abusan sexualmente de los niños, niñas y jóvenes. En uno de estos estudios, el 6%
de más de 2.000 estudiantes universitarios en la Región Administrativa Especial de Hong Kong, en China, dijeron que habían sido víctimas de abuso antes
de cumplir 17 años. Los once años era la edad promedio en que el abuso había tenido lugar y los educadores eran los abusadores en el 7% de todos los casos,
aunque los miembros o amigos de la familia eran
identificados más comúnmente como autores.61 Un
estudio de UNICEF en Nepal halló que el 9% de los
niños y niñas habían experimentado abuso sexual severo (besos en partes sensibles, sexo oral y penetración) y que el 18% de los perpetradores eran educadores.62 En un documento presentado a este Estudio,
el Comité Internacional de Rescate informó que el
abuso sexual contra niñas es un problema significativo en las escuelas para refugiados donde los educadores son hombres.63 En la Consulta Regional de América Latina las niñas de la República Dominicana,
Honduras, Guatemala, México, Panamá y Nicaragua
afirmaron experimentar coacción sexual por parte de
educadores, a veces con amenazas de que sus calificaciones bajarían si no cooperaban.64
4
mensaje de que sería muy malo o impropio si fuera
verdad. Estas mofas pueden ser empleadas de manera
maliciosa, para castigar o intimidar a los niños y niñas
porque son “demasiado femeninos” o “demasiado masculinas,” porque se sabe o se sospecha que sean homosexuales o lesbianas o simplemente diferentes de lo que
se considera socialmente aceptado.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
122
Cuando los niños llaman a las niñas “perra”, “lesbiana” o términos similares que cuestionan su moral sexual
o sexualidad, pueden estar expresando resentimiento,
ira, frustración o celos. Un estudio en Sudáfrica encontró que las niñas que se quejaban de ser hostigadas
o abusadas sexualmente por estudiantes varones a
menudo eran llamadas lesbianas.68 De manera similar, los niños pueden ser tildados de homosexuales si
muestran demasiado respeto por las niñas y no participan en el acoso sexual hacia ellas.
El acoso escolar de estudiantes que se sabe, sospecha o
alega que son homosexuales o lesbianas puede darse
en forma de pullas, notas o grafitos obscenos, propuestas sexuales molestas y violaciones simuladas y
puede llevar a agresiones físicas brutales. Aunque se
sabe que este acoso es común en muchos países, la
mayor parte de la documentación al respecto se refiere
a Europa y América del Norte.69,70 En muchos países,
la actividad homosexual es un delito penal o, cuando
menos, está muy estigmatizada, con el resultado de
que el acoso y otras formas de violencia hacia estos
grupos reciben poca atención oficial y se ocultan.71
El alcance del acoso escolar
El estudio sobre hábitos de salud de la población en
edad escolar (HBSC, por sus siglas en inglés) 20012002, llevado a cabo en países desarrollados y en transición de Europa Central y del Este, halló que el 35% de
los escolares afirmó que habían sido intimidados o acosados en los últimos dos meses, variando el porcentaje
entre 15% en Suecia, tanto para niñas como para niños
y 64% para niñas y 65% para niños en Lituania (véase
la figura 4.1).72 Encuestas recientes llevadas a cabo en
países en desarrollo como parte de la Encuesta Mundial
de Salud Escolar en curso, hallaron porcentajes igualmente variables de niños y niñas que dijeron que habían
sido acosados en los últimos treinta días (véase la figura
4.2).73 Los diferentes períodos de “últimos dos meses” y
“últimos treinta días” significan que los resultados no
son estrictamente comparables, pero incluso cuando los
períodos sean iguales las comparaciones entre países se
deben hacer con precaución ya que la incidencia de acoso denunciado tiende a aumentar cuando los especialistas en educación y desarrollo infantil hacen que el público sea más consciente del tema.74
La encuesta HBSC de 2001/02 halló que el acoso disminuía cuando crecían los niños o niñas y que, si bien
había porcentajes similares de niños y niñas que decían haber sido acosados, más niños reconocían haber
acosado a otras personas. El acoso dentro de grupos
del mismo sexo es común, pero cuando tiene lugar
entre grupos de diferente sexo, las niñas tienen mayor
probabilidad de ser acosadas por los niños que al revés.75 Estudios recientes sugieren que alrededor de la
mitad de todos los niños y niñas involucrados en el
acoso son tanto víctimas como perpetradores y que
son los que más sufren estas situaciones.76
El acoso escolar apenas está comenzando a emerger como
tema en Filipinas, Tailandia y otros países de la región de
Asia Oriental y el Pacífico. En una encuesta en la República Democrática Popular Lao, el 98% de las niñas y el
100% de los niños dijeron que habían presenciado acoso
en la escuela y, si bien no era clara la naturaleza o gravedad
del mismo, las víctimas eran principalmente niñas y niños
de minorías étnicas.77 Un estudio entre estudiantes de primaria de cuarto grado en la República de Corea concluyó
que el acoso es común y surge de condiciones sociales y de
los problemas emocionales de los autores.78 Estudios del
sur de Asia indicaron una grave discriminación en las aulas y abuso y exclusión contra niños de minorías o castas
bajas. Una consulta referente a la violencia en la escuela
realizada a través del foro La Juventud Opina (Voices of
Youth) de UNICEF, también confirmó lo ampliamente
difundido que está el acoso en las escuelas de Oriente
Medio y Norte de África y dio lugar a llamamientos de
los niños y niñas para eliminarlo.79
Las formas más comunes de acoso son verbales y si no se
para a tiempo, el acoso verbal puede acabar en violencia
extrema. Parte del reciente ímpetu por estudiar el acoso
escolar procede de los sonados episodios de tiroteos escolares en los EE.UU. y Canadá a finales de los años noventa. Una investigación halló que la incapacidad de enfrentarse a la ridiculización social y al rechazo personal pueden
haber alimentado esas tragedias.80 Un estudio en Israel
halló que los sentimientos de sufrimiento, humillación e
ira de los autores a menudo explican por qué pasan de la
violencia verbal a la violencia física.81
Internet y los teléfonos celulares han proporcionado nuevas
oportunidades de acoso o intimidación a través de los mensajes de correo electrónico, los chat, las páginas web personales, los mensajes de texto y la transmisión de imágenes.82,83
En una encuesta de estudiantes en Canadá los niños confesaban realizar ciber-acoso con más frecuencia que las niñas y
también eran con más frecuencia víctimas de esta práctica.84
Aspectos únicos de este tipo de acoso son que permite a los
perpetradores permanecer en el anonimato, permite la rápida distribución y duplicación de mensajes y puede convertir
a masas de niños y niñas en testigos de acoso no físico de una
naturaleza sumamente maliciosa, además los autores se esconden tras el anonimato.
Niño, África Oriental y del Sur, 2005VII
4
Cómo la escuela falla en desincentivar el acoso
El liderazgo fuerte, el trato afectuoso y unas normas
claras que se hacen cumplir de manera consistente,
pueden reducir la incidencia y severidad de la violencia
en la escuela y hasta evitarla. Desafortunadamente, la
mayoría de las escuelas aplican soluciones rápidas o tratan el problema de manera superficial. Pueden expulsar
a los autores en vez de intentar cambiar su comportamiento, esto sólo traslada el problema a otra escuela o a
la comunidad. Pueden incluir contenidos sobre prevención de violencia en asignaturas no obligatorias o
lecciones ad hoc, pero normalmente esto es insuficiente
para impartir el conocimiento y las habilidades que los
educadores y estudiantes necesitan para entender y prevenir la violencia.85
El acoso en la escuela normalmente tiene lugar cuando no está presente ningún maestro y cuando los estudiantes que lo presencian ni intervienen ni informan
a los educadores o a otros funcionarios de la escuela.
Un estudio canadiense reveló que en el 57% de los
casos en los que los testigos intervinieron el acoso se
detuvo.86 Los niños y niñas norteamericanos que participaban en los foros celebrados como parte de este
Estudio, sugirieron convertir a los testigos en defensores por medio de proyectos de apoyo de pares.
Peleas, agresiones físicas y
pandillas
Las peleas generalmente implican un conflicto entre dos
o más personas y no es fácil distinguir entre autores y víctimas, el acoso puede llevar a peleas con o sin armas. La
agresión física puede tener lugar como un fenómeno aparte, como en el caso de un ataque de una persona a otra
impulsada por sentimientos de ira o celos. También puede
ser impulsada por sentimientos generales de ira, frustra-
123
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
“Las escuelas, que se supone deben ser lugares de aprendizaje, resultan ser una pesadilla
porque hay violencia y es insoportable.”
FIGURA 4.1
El porcentaje de niños y niñas de 11, 13 y 15 años que informaron haber sido acosados en los
últimos dos meses
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
124
Lituania (N=5.630)
Portugal (N=2.919)
Letonia (N=3.442)
Ucrania (N=4.038)
Austria (N=4.440)
Estonia (N=3.979)
Suiza (N=4.652)
Groenlandia (N=832)
Rusia (N=8.026)
Bélgica (N=10.556)
Alemania (N=5.582)
Canadá (N=4.331)
EUA (N=4.956)
Noruega (N=4.955)
Francia (N=8.103)
Polonia (N=6.351)
Reino Unido (N=14.122)
Países Bajos (N=4.230)
Dinamarca (N=4.646)
Italia (N=4.353)
Ex-República Yugoslava de Macedonia (N=4.145)
Malta (N=1.945)
Irlanda (N=2.830)
Croacia (N=4.384)
España (N=5.785)
Finlandia (N=5.336)
Grecia (N=3.788)
Hungría (N=4.145)
Eslovenia (N=3.936)
República Checa (N=4.970)
Suecia (N=3.828)
64
65
44
56
45
41
42
39
35
30
52
48
50
48
47
42
41
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40
34
40
37
38
33
36
30
36
34
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27
25
24
21
21
33
32
32
32
32
31
31
25
18
35
31
30
29
28
25
27
27
23
15
17
15
15
0
20
Niñas
26
24
23
23
22
Niños
40
60
80
100
Fuente: Análisis de datos tomados de: The Health Behaviour in School-aged Children: A WHO Cross-National Study 2001/2
(http://www.hbsc.org) y Currie C et al. (2001). Health Behaviour in School-aged Children: A WHO Cross-National Study.
Research Protocol for the 2001/2002 Survey. Edimburgo, Child and Adolescent Health Research Unit, University of Edinburgh.
4
FIGURA 4.2
El porcentaje de niños y niñas de 13 a 15 años que habían sido acosados por
lo menos una vez en los últimos treinta días
67
Zambia (N=2.257)
63
51
Zimbabwe (Harare) (N=1.997)
60
57
57
Kenia (N=3.691)
48
Namibia (N=6.367)
57
52
53
Uganda (N=3.215)
41
Chile (Región Metropolitana) (N=2.111)
42
125
50
50
43
Jordania (N=2.457)
Swazilandia (N=7.341)
38
Guyana (N=1.212)
38
50
43
43
29
Líbano (N=5.115)
39
Venezuela (Lara) (N=2.166)
36
37
Filipinas (N=7.338)
37
36
Omán (N=2.979)
37
35
Emiratos Árabes Unidos (N=15.790)
17
China (Beijing) (N=2.348)
17
Niñas
Niños
25
23
0
20
40
60
80
Porcentaje
Fuente: Análisis suministrado al Estudio por la Encuesta Mundial de Salud Escolar:
Organización Mundial de la Salud. (http://www.who.int/chp/gshs o http://www.cdc.gov/gshs)
para encuestas realizadas en 2003-5.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
Bostwana (N=2.197)
“Dos chicos estaban peleando y uno de ellos sacó una pistola (...) como había demasiada gente alrededor de
ellos (...) no hizo nada, pero creo que le habría disparado si no hubiera estado nadie delante.”
ción o humillación sin estar provocada por algo que la
víctima haya hecho, como en el caso de las agresiones
sexuales violentas y los disparos indiscriminados.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
126
El análisis de los datos de la encuesta HBSC de 2001/02
reveló que (cifras promedio de los datos de uno y otro
sexo) entre el 25% de los niños y niñas de edad escolar
en Finlandia y el 49% en Lituania habían participado
en peleas durante los últimos doce meses y que las peleas eran mucho más comunes entre los niños que entre las niñas, salvo en Zambia (véase la figura 4.3).87 El
análisis de los datos de encuestas más recientes llevadas
a cabo como parte de la Encuesta Mundial de Salud
Escolar, sugiere que las peleas son más comunes en los
países en desarrollo y que las niñas de países en desarrollo tienen mayor probabilidad de participar en peleas
que las niñas de países desarrollados o en transición
(véase la figura 4.3).88
Los niños tienden a participar en peleas y agresiones
físicas entre sí en cuanto buscan cumplir los estereotipos del hombre como poderoso y fuerte.89 A los estudiantes de una universidad en Kenya se les pidió registrar sus “recuerdos sobre episodios de violencia en la
niñez”. Lo que recordaban más vivamente era la violencia por parte de los educadores, pero describieron el
acoso y las peleas entre iguales de maneras que sugerían
que éstas apenas merecían recordarse y eran simplemente aceptadas como parte de la cultura escolar.90
Homicidio y lesiones graves
El homicidio (y la agresión que resulta en lesiones físicas graves) es comparativamente poco frecuente en la
escuela y constituye sólo una minúscula proporción de
la violencia criminal en la sociedad. La atención prestada por los medios de comunicación a sucesos extremos
como apuñalamientos o tiroteos en la escuela, ha crea-
Niño, 11 años, América del Norte, 2005VIII
do una impresión distorsionada de su prevalencia pero
también ha promovido la investigación de los vínculos
entre la violencia en la escuela y la violencia criminal de
jóvenes y adultos fuera de la escuela.
Los testimonios de niños y niñas, padres y madres,
educadores y otras personas durante los foros y las
consultas regionales celebradas como parte de este Estudio, sugieren que hay que estudiar mejor la violencia extrema en la escuela. Un estudio en Jamaica mostró que el 61% de los estudiantes habían presenciado
actos de violencia en la escuela, que el 29% de dichos
actos había causado lesiones y que muchos niños y
niñas se sentían en peligro en la escuela.91 En Jamaica,
la tasa de homicidios en el año 2004 era de 55 por
100.000 habitantes y el 25% de los arrestados por
todo tipo de delitos violentos eran niños y niñas en
edad escolar, principalmente niños. La mayoría de estos delitos tuvieron lugar fuera de la escuela. Sin embargo, otro estudio ha concluido que los delitos que sí
tuvieron lugar en la escuela se debían a factores enraizados en la sociedad jamaiquina en su conjunto, sugiriendo la necesidad de soluciones comprehensivas.92
Las armas en la escuela
Un estudio nacional llevado a cabo recientemente en los
EE.UU., halló que entre el 3% y el 10% de los estudiantes portaban armas dentro de la escuela, mientras que
entre el 12% y el 25% las portaban fuera de la escuela.
El mismo estudio halló que el 13% de los estudiantes
habían participado en peleas dentro de la escuela por lo
menos una vez en el año anterior y el 33% fuera de la
escuela. El estudio halló que el 5% de los estudiantes no
habían asistido a la escuela por lo menos uno de los
treinta días precedentes debido a la preocupación por su
seguridad.93 En los EE.UU., algunas investigaciones han
sugerido que en las escuelas donde los niños portan ar-
4
FIGURA 4.3
El porcentaje de niños y niñas de 11, 13 y 15 años que informaron haber
participado en una pelea en los doce meses anteriores
* Fuente: Análisis de datos tomados
de: The Health Behaviour in
School-aged Children: A WHO
Cross-National Study 2001/2
(http://www.hbsc.org) y Currie C
et al. (2001). Health Behaviour
in School-aged Children: A WHO
Cross-National Study. Research
Protocol for the 2001/2002 Survey.
Edimburgo, Child and Adolescent
Health Research Unit, University of
Edinburgh. Estudiantes encuestados
de 13-15 años.
26
13
23
32
37
37
39
40
40
15
16
24
43
31
45
12
45
46
47
47
48
16
23
35
24
25
48
20
50
22
46
20
50
50
51
51
51
24
21
42
26
19
27
24
21
18
45
28
29
56
53
54
54
54
55
55
55
56
57
58
58
58
58
58
58
59
60
60
20
24
24
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28
28
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29
66
67
31
27
20
30
Niños
63
64
65
65
65
32
32
10
Niñas
61
62
19
18
0
** Fuente: Análisis suministrado al
Estudio por la Encuesta Mundial
de Salud Escolar: Organización
Mundial de la Salud. (http://www.
who.int/chp/gshs o http://www.cdc.
gov/gshs) para encuestas realizadas en
2003-5. Estudiantes encuestados de
11, 13 y 15 años de edad.
69
40
50
60
70
80
Porcentaje
127
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
6
China (Beijing) (N=2.348)*
Finlandia (N=5.363)**
Swazilandia (N=7.341)*
Uganda (N=3.215)*
Ex-República Yugoslava de Macedonia(N=4.147)**
Alemania (N=5.610)**
Groenlandia (N=853)**
Zimbabwe (Harare) (N=1.997)*
Venezuela (Lara) (N=2.166)*
Suiza (N=4.660)**
Guyana (N=1.212)*
Omán (N=2.979)*
Canadá (N=4.310)**
EUA (N=4.923)**
Suecia (N=3.810)**
Zambia (N=2.257)*
Países Bajos (N=4.213)**
Kenia (N=3.691)*
Filipinas (N=7.338)*
Portugal (N=2.901)**
Dinamarca (N=4.630)**
Francia (N=8.140)**
Bostwana (N=2.197)*
Chile (Región Metropolitana) (N=2.111)*
Noruega (N=4.937)*
España (N=5.802)**
Irlanda (N=2.857)**
Italia (N=4.355)**
Croacia (N=4.390)**
Namibia (N=6.367)*
Reino Unido (N=1.4297)**
Emiratos Árabes Unidos (N=1.5790)*
Austria (N=4.449)**
Eslovenia (N=3.935)**
Malta (N=1.961)**
Grecia (N=3.789)**
Polonia (N=6.359)**
Bélgica (N=10.511)**
Letonia (N=3.450)**
Ucrania (N=4.050)**
Estonia (3.977)**
Hungría (N=4.132)**
Líbano (N=5.115)*
Rusia (N=8.028)**
Jordania (N=2.457)*
Lituania (N=5639)**
República Checa (N=4978)**
mas, también es más probable que las niñas lo hagan.94
Estudios de Canadá sugieren que llevar armas en la
escuela es tan común allí como en los EE.UU.95 Un
análisis de expedientes de suspensión en escuelas de
Nueva Escocia indicó que alrededor de la mitad de
ellos eran por portar armas. El tema del aumento o
disminución del uso de armas en las escuelas de América del Norte es un tema en debate. Lo mismo ocurre
respecto a las escuelas de Europa Occidental, aunque
las evidencias sugieren que la violencia física de todo
tipo ha permanecido relativamente constante.96 En
otras regiones las armas a menudo se asocian con la
violencia pandillera.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
128
La formación de grupos de pares es una parte natural
de la vida escolar pero también se forman pandillas.
Estos grupos se distinguen de otros grupos de pares
por tener estructuras y rituales más formales. La violencia pandillera parecería ser más importante en lugares donde la violencia es común en la sociedad. Los
participantes en la Consulta Regional del Caribe para
este Estudio informaron que las pandillas, la violencia
pandillera fuera de la escuela y la violencia pandillera
en la escuela han aumentado en paralelo. Además dijeron que la violencia pandillera en la escuela incluye
palizas severas, apuñalamientos y tiroteos y tiende a
ser más grave que otras formas de violencia debido a
que se asocia con el tráfico de drogas.97,98 Los participantes en la Consulta Regional de América Latina dieron cuenta de un aumento paralelo similar de la violencia pandillera dentro y fuera de la escuela.99 (Véase el
capítulo referente a la violencia contra los niños y niñas
en la comunidad.)
LOS EFECTOS DE LA
VIOLENCIA EN LA ESCUELA
Esta sección describe los posibles efectos de la violencia
en la escuela. Sin embargo, es importante destacar que
estas consecuencias no son inevitables. De hecho, son
en buena medida prevenibles y pueden ser reducidas
significativamente a través de intervenciones efectivas,
sobre ellas se habla en las secciones siguientes.
LOS EFECTOS EN LA SALUD
La violencia en la escuela puede tener un impacto físico, puede causar tristeza y depresión, discapacidad física permanente y mala salud física o mental a largo
plazo. Los efectos físicos son los más visibles y pueden
incluir lesiones ligeras o graves, hematomas, fracturas
y muertes por homicidio o suicidio. La agresión sexual
puede provocar embarazos no deseados y precoces y
contagio de enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.100 Los efectos psicológicos pueden incluir afectación del desarrollo emocional, tristeza, depresión y mala salud mental a largo plazo, todo
esto puede afectar a la salud física.
Varios estudios han mostrado la relación entre el castigo
físico y la salud mental deficiente.101 Si bien la mayoría
se ha enfocado en el castigo físico en la familia, algunos
se refieren a la escuela. Un estudio europeo de historias
de niños y niñas deprimidos halló que el castigo físico
en la escuela era el predictor más fuerte en el pasado de
su depresión actual.102 Se reconoce ahora que la violencia entre pares también tiene efectos significativos en la
salud física y mental, especialmente si dicha violencia se
repite en el tiempo o es severa y si las víctimas carecen
del apoyo adecuado.103,104
Dr. Marc Danzon, Director Regional para Europa, OMS
Un estudio sobre acoso escolar en 28 países europeos
indicó que los síntomas físicos incluían: dolor de cabeza, dolor de estómago, dolor de espalda y vértigo
FIGURA 4.4
El porcentaje de niños y niñas de 11, 13 y 15
años que afirman sentirse “muy satisfechos
con la vida” y tener una “salud excelente”
50
40
40
Alta satisfacción de vida
36
Salud excelente
4
ligero y los síntomas psicológicos: mal genio y sentirse
nervioso, solitario e impotente. El mismo estudio halló que, según los propios niños y niñas, cuanto más
frecuentemente habían sido acosados más síntomas
de mala salud tenían. Esta relación “dosis-respuesta”
fue similar en los niños y en las niñas.105 Un análisis
de datos de treinta países desarrollados y en transición
incluidos en el estudio HBSC, mostró que los niños y
niñas que decían ser autores o víctimas de acoso tenían una probabilidad significativamente menor de
decir que gozaban de una “salud excelente” y de una
“vida muy satisfactoria” que los otros niños y niñas
(véase la figura 4.4).106 Por último, los niños y niñas
que decían ser tanto autores como víctimas de acoso
escolar, son los que tenían menos probabilidades de
todos de decir que gozaban de estas dos cosas.
LOS EFECTOS SOCIALES
29
30
27
20
10
0
N=75.507
N=73.785
Ni intimidado ni
intimida a otros
N=77.884
N=74.227
Intimidado o
intimida a otros
Fuente: Análisis de datos tomados de: The Health Behaviour
in School-aged Children: A WHO Cross-National Study
2001/2 (http://www.hbsc.org) y Currie C et al. (2001). Health
Behaviour in School-aged Children: A WHO Cross-National
Study. Research Protocol for the 2001/2002 Survey. Edimburgo,
Child and Adolescent Health Research Unit, University of
Edinburgh.
Estudios de muchos países diferentes confirman que
los efectos sociales del castigo físico y de todas las demás formas de violencia contra los niños y niñas en la
escuela, son invariablemente negativos. En Camerún,
por ejemplo, un estudio reciente indicó que es probable que el castigo físico en el hogar y la escuela bloquee el desarrollo de las habilidades sociales. Las víctimas del castigo físico tienen probabilidad de volverse
pasivos y sufrir miedos de todo tipo y, en particular,
miedo a expresar sus opiniones, además pueden convertirse en autores de violencia psicológica.107
Algunas investigaciones sugieren que los niños y niñas
que sufren castigos fisicos tienen menos probabilidad
que otros de interiorizar valores morales. Tienen menos inclinación a resistir la tentación, a comportarse
de manera altruista, a sentir empatía por otros o a realizar juicios morales de cualquier tipo.108 Tienen más
inclinación al comportamiento indisciplinado y agre-
129
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
“La tolerancia hacia la violencia contra los niños y niñas es un obstáculo importante para la salud y el
desarrollo en Europa. No podemos permitir que esta violencia siga sin ser afrontada; debemos actuar ahora
para cambiar las condiciones que llevan a la victimización de los niños.”
“No volví a la escuela por un mes después de contarlo. Todo me lo recuerda, vestir mi uniforme escolar me
recuerda lo que pasó. Tengo sueños. Él está en el salón (clase), riéndose de mí. A veces tengo que pasar por el
corredor donde estaba su salón. Temía que todavía estuviera allí.”
sivo como golpear a sus hermanos, progenitores,
compañeros de estudio y novios o novias.109 Finalmente, pueden convertirse en adultos que emplean el
castigo físico contra sus propios hijos y transmitir así
hábitos violentos.110
Estudios norteamericanos y europeos sugieren que el
acoso en la escuela ya sean los niños y niñas víctimas
o perpetradores o ambas cosas, puede ser un predictor
de comportamientos antisociales y criminales en el
futuro, por ejemplo, violencia contra la pareja, participación en peleas y comportamiento autodestructivo
(como fumar y beber en exceso).111,112
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
130
LOS EFECTOS EN LA EDUCACIÓN
En las consultas regionales para este Estudio, el castigo físico y psicológico, la agresión verbal, el acoso y la
violencia sexual en la escuela, se citaron repetidamente como razones para el absentismo, el abandono escolar y la falta de motivación académica. En un documento de Save the Children presentado al Estudio,
niños y niñas de Bangladesh dijeron que el castigo
físico y cruel o degradante afectaba su desempeño escolar y que valoraban a educadores amables y conciliadores que explicaban en vez de hacer ejercicios mecánicos.113 Los efectos educativos del acoso escolar
han sido menos investigados que otros efectos psicológicos y sociales, pero se sabe que tanto las víctimas
como los autores tienden a tener calificaciones más
bajas que otros niños y niñas.114 También parece existir una relación entre el acoso escolar, la falta de vínculos con otros pares y el absentismo.115
Un análisis de datos recopilados por el Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencias (TIMSS, por su
siglas en Inglés) en estudiantes de noveno grado en 49
países, indica que los estudiantes tenían mayor proba-
Niña, Sudáfrica, 2001IX
bilidad de cometer violencia entre sí en las escuelas
que ponían un énfasis fuerte en la competencia y en
las que hay grandes brechas entre los alumnos y alumnas con buenas y con malas calificaciones.116 Otro análisis de los mismos datos, no encontró ninguna relación fuerte entre esta violencia en la escuela y los
patrones de violencia o falta de integración en la sociedad.117
Varios estudios en el sur de Asia indican que la violencia en la escuela, especialmente el castigo físico, lleva
a los estudiantes a abandonarla. Un estudio en Nepal,
donde el castigo físico severo es rutinario, halló que el
14% de los casos de abandono escolar se pueden atribuir al temor a los maestros.118 Un estudio presentado
por Save the Children como aportación a este Estudio, indicó que los niños y niñas de los países del sur
de Asia eran unánimes al opinar que el castigo físico
es una razón importante para que abandonen la escuela. También dijeron que las palizas regulares provocan una pérdida de interés por el estudio y una disminución del desempeño académico.119
En Sudáfrica algunos estudios indican que las víctimas de violencia sexual son recibidas con tal hostilidad después de denunciar la violencia que dejan la
escuela por un tiempo, cambian o la abandonan definitivamente, mientras los educadores o estudiantes
acusados de abusar de ellas siguen allí.120,121,122,123 En la
mayoría de los países africanos, asiáticos y caribeños,
el embarazo como resultado de una agresión sexual
muchas veces obliga a las niñas a abandonar la escuela
y perder oportunidades educativas, perjudicando así
su futuro.
4
FACTORES DE RIESGO
Los factores de riesgo aumentan la probabilidad de
que un niño o una niña sea víctima o autor de violencia en la escuela, los factores de protección disminuyen esa probabilidad. Hay características tanto individuales como externas (incluso que van más allá de la
escuela), que pueden aumentar o reducir la probabilidad de que un niño o niña se vea involucrado en violencia en la escuela o sea gravemente perjudicado por
ella.124,125,126
Existen pocas investigaciones sobre los factores de riesgo relacionados con la violencia contra los niños y niñas en la escuela; cuando las hay, están vinculadas con
la violencia entre iguales. En términos generales, las investigaciones, procedentes principalmente de países
industrializados, sugieren que las influencias tienden a
cambiar según la etapa de desarrollo; por ejemplo, la
influencia de la familia es más fuerte para los niños pequeños, mientras la influencia de los pares es más fuerte para los adolescentes.127 De las investigaciones existentes se desprenden de manera consistente como
factores de riesgo significativos: el desempeño académico deficiente, el absentismo frecuente, dejar la escuela
temprano y el tiempo libre no estructurado.128,129 Además, muchos de los factores identificados en investigaciones relativas a otros aspectos de la vida es posible que
también sean aplicables a la escuela, por ejemplo: actitudes pro-violencia, comportamientos de riesgo, lazos
sociales débiles, relaciones progenitor-hijo pobres, abuso de drogas, disciplina rigurosa, laxa o inconsistente y
seguimiento deficiente por parte de los progenitores.
Un estudio en los EE.UU. que entrevistó a 1.467 niños y niñas de entre 12 y 17 años acerca de sus experiencias de victimización, sugiere que algunos niños y
niñas pueden ser víctimas de diferentes tipos de violencia al mismo tiempo, por ejemplo: castigo físico en
casa, abuso sexual por parte de un pariente, agresión
física y acoso por otros pares en la escuela. La persistencia de la “poli-victimización” se asociaba con altas
calificaciones del niño en las escalas de ira y agresión,
problemas familiares y experiencias adversas recientes.
El hecho de tener más amigos y amigas se asociaba con
menores niveles de violencia.130
La violencia en la escuela tiende a ser más un patrón
de conducta que un conjunto de hechos aislado. Sin
la existencia de sistemas apropiados, estos patrones se
convierten en normales y pueden aumentar en intensidad. Ningún factor único o combinación de factores
protege a los niños y niñas contra la violencia. Los
factores de riesgo no operan de forma aislada y su impacto puede ser limitado por factores de protección.
El concepto de resiliencia implica una variedad de
factores de protección y aparece en las investigaciones
como un elemento importante en la prevención de la
violencia y de otros comportamientos de riesgo.
LA RESILIENCIA Y OTROS
FACTORES DE PROTECCIÓN
La resiliencia de un niño o una niña se puede definir
como “su capacidad de afrontar con éxito los desafíos
cotidianos, incluyendo las transiciones vitales, los períodos de estrés y la adversidad o el riesgo significativo.”
Normalmente los niños y niñas resilientes se reconocen
por su gran autoestima, autocontrol, optimismo y aspiraciones claras, orientación hacia el logro de sus metas,
capacidad de reflexión y resolución de problemas, pa-
131
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
LOS FACTORES QUE
CONTRIBUYEN A LA
VIOLENCIA
“Si ellos [los niños] son golpeados en casa, van a golpear; es decir, si sus padres los maltratan o no les
hablan, los niños golpearán a otros porque ellos son golpeados. Van a arrastrar con ellos lo que ven en casa.
Ésta es la base de la violencia.”
trones de comunicación saludables y capacidad de
buscar asesoramiento de los adultos.”131
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
132
La escuela puede desempeñar un papel crucial en fortalecer la resiliencia de los niños y niñas y sus sentimientos de bienestar, que también han sido asociados
con una menor probabilidad de ser víctimas de violencia.132 Los adultos y los pares en las familias y comunidades alientan la capacidad de resiliencia desde
su nacimiento. Los vínculos fuertes, sanos y afectuosos con los padres y otros familiares y una buena atención durante la primera infancia, contribuyen también a aumentar la capacidad de resiliencia.133 Pero
incluso cuando fracasan las familias o las comunidades, la escuela puede compensarlo, especialmente
cuando trabaja con los niños y niñas desde la primera
infancia. También puede crear puentes entre los niños
y niñas, sus familias y las comunidades, ayudándoles
a entender su influencia y a adquirir las habilidades
necesarias para brindarles más apoyo.
Estudios llevados a cabo en Australia indican la importancia de los enfoques integrales que involucren a
toda la escuela para reducir los factores de riesgo y
aumentar los factores de protección simultáneamente. Se han identificado como factores importantes el
apoyo de los educadores, los progenitores y otros
adultos, así como el apoyo de los pares. Este tipo de
enfoque ha dado también resultados satisfactorios en
términos de mejoras en la salud mental de los estudiantes.134,135
Muchos de los factores de protección identificados en
otros entornos son aplicables también en el entorno
escolar, aunque faltan investigaciones comparativas.
Las relaciones con adultos que ofrezcan orientación,
afecto y protección promueven la resiliencia porque
fomentan la socialización y protegen; esto es lo que
Niñas adolescentes, América Latina, 2005X
hacen los buenos maestros diariamente.136 Saber que
una trasgresión en la escuela implicará una sanción
también puede actuar como un factor de protección,
porque promueve la importancia de tener claras las
normas de conducta y la necesidad de su cumplimiento. Además la escuela puede promover la creación de
grupos de pares con fuertes lazos entre sus miembros
que aumenten la capacidad de resiliencia. Por último,
puede también contribuir a aumentar la capacidad de
empatía y de resolución de conflictos y fomentar el
pensamiento crítico.137,138
LA RESPUESTA SISTEMÁTICA A
LOS PATRONES DE VIOLENCIA
Si bien el apoyo de las familias y de los pares es crucial
para hacer a los niños y niñas menos vulnerables a la
violencia en la escuela, un creciente acervo de investigación confirma que es crucial prestar atención de manera
sistemática al comportamiento de los directores de escuela, educadores y del resto de funcionarios. Si ellos
tienen comportamientos abusivos y muestran falta de
respeto por los derechos, las necesidades y la seguridad
de los niños y niñas, entonces éstos seguirán su ejemplo.
Muchos estudios norteamericanos han encontrado una
relación directa entre la falta de intervenciones consistentes y firmes por parte de los directores, profesores y
demás personal de las escuelas y la prevalencia de violencia entre los niños y niñas.139 En Yemen un estudio
encontró la misma relación.140 Estudios realizados en
Botswana y Ghana indican que cuando los educadores
toleran la discriminación por razón de género y la tensión entre los sexos, favorecen una cultura de intimidación y violencia sexual y basada en el género.141
Sin embargo, en las Américas, en Sudáfrica y en lugares que sufren conflictos civiles violentos como Nepal
y Sierra Leona, buena parte de los conflictos entre los
“Soy discapacitado y detesto a los niños (que) me lo dicen.”
niños y niñas en la escuela vienen del contexto violento
que les rodea. Los disturbios y desplazamientos combinados con malos resultados académicos pueden llevar a
los estudiantes a volverse violentos. En los Territorios
Palestinos Ocupados y en Argelia, los niños varones
que cambian de una escuela a otra y repiten grado tienen mayor tendencia a la violencia que sus pares.142
Hay datos que sugieren que la competencia feroz entre pares, la violencia basada en el género y la violencia pandillera dentro de la escuela, se relacionan, en
cierta medida, con las tensiones que acompañan la
modernización e industrialización. Todos estos fenómenos se producen más frecuentemente en las áreas
urbanas de los países industrializados (o en áreas que
sufren procesos de industrialización rápida) que en las
áreas rurales de países menos desarrollados. Las respuestas de los gobiernos al cuestionario que se les remitió como parte de este Estudio, indican que los
países de regiones en proceso de industrialización rápida (como Asia Oriental) apenas ahora están comenzando a preocuparse por el acoso escolar y otras formas de violencia entre los niños y las niñas.143
LOS NIÑOS Y NIÑAS QUE SON
VULNERABLES A LA VIOLENCIA
La vulnerabilidad de los niños y niñas a la violencia
cambia a medida que van creciendo. Durante la primera infancia su capacidad cognitiva está menos desarrollada y su nivel de actividad es alto, así que es
más probable que se les enseñe a evitar el peligro o a
comportarse bien mediante amenazas, palmadas y
otros medios físicos.144 Desde preescolar, los niños y
niñas desarrollan actitudes hacia otros, incluidas actitudes discriminatorias y éstas tienden a hacerse más
pronunciadas durante la etapa de la escuela primaria
y pueden derivar en actitudes de intimidación o aco-
Niño, 8-10 años, Sur de Asia, 2005XI
4
so. También puede existir violencia basada en el género desde muy temprano y ésta puede evolucionar hasta convertirse durante la pubertad en amenazas que
incluyan la violencia física. La historia de Simón ilustra cómo la experiencia de violencia de cada niño es
única y evoluciona (véase el recuadro).
Las características individuales del niño o niña también pueden aumentar la vulnerabilidad. Según investigadores norteamericanos, los niños y niñas con discapacidades y dificultades de aprendizaje muchas veces
son víctimas de exclusión, discriminación y acoso.146
Los niños y niñas con problemas en el habla o en la
motricidad también son frecuentemente víctimas de
acoso en la escuela. Sin embargo, buena parte de la
evidencia procede de escuelas para niños con necesidades especiales. Las escuelas que poseen políticas explícitas de integración e inclusión tienden a enfocarse
más en reducir la estigmatización, discriminación y el
acoso de estos niños, aunque no se dispone aún de
datos concluyentes.147 Hay pocos datos de los países
en desarrollo sobre este tema, pero un estudio del sur
de Asia mostró que los niños o niñas discapacitados
algunas veces en vez de ser llamados por su nombre
son apodados con el nombre de la discapacidad que
padecen.148 Una serie de estudios que abarcaron siete
países de Oriente Medio y del norte de África, demostraron que los niños y niñas con dificultades de aprendizaje tenían alto riesgo de ser tanto víctimas como
autores de acoso dentro y fuera de la escuela.149
Los niños y niñas que son extranjeros, incluidos los
refugiados o los que pertenecen a minorías indígenas,
tienen especial probabilidad de ser excluidos, discriminados o acosados. Datos de Australia sugieren que
los estudiantes aborígenes tienen mayor probabilidad
de ser víctimas de abuso verbal por parte de los educadores y de los pares no aborígenes que otros estudian-
133
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
LA HISTORIA DE SIMÓN: UN ESTUDIO DE CASO SOBRE
EL CICLO DE VIDA Y LA VIOLENCIA EN LA ESCUELA
Guardería: “Odiaba a las niñas y les tomaba el pelo.”
“Mi madre me matriculó en un jardín infantil. Inmediatamente me volví racional, ocupaba mi mente
con cosas constructivas (como) construir mis propios carros de juguete como había aprendido de otros niños. Odiaba a las niñas y les tomaba el pelo. Al verme salían corriendo porque podía golpearlas sin razón
alguna. Una monja católica vino a enseñar a nuestro jardín. Introdujo juegos de grupo como las escondidas y canciones en las que jugábamos juntos con las niñas. Sorprendentemente, llegué a amar a todas las
niñas y hasta canté canciones alabando sus nombres y comparándolas con rosas.”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
134
Escuela primaria media: “Sabíamos que seriamos golpeados ante el más leve error.”
“A veces nos golpeaban por tener sucio el cuello de la camisa o las uñas largas. El castigo era muy severo. (Es
imposible que) la camisa de un estudiante normal de 4°, 5° y 6° grado no esté sucia a las 4 de la tarde, a
menos que esté enfermo. Mi maestro de matemáticas de octavo grado nos hizo arrodillarnos durante dos
horas un sábado por hacer mal una suma. Nos podían decir que nos arrodilláramos sobre piedritas.”
Escuela primaria superior: “Los estudiantes tenían que hablar inglés todo el tiempo para evitar
la ira de los maestros.”
“En mi cuarto año de escuela primaria, se declaró que todos los estudiantes de nivel superior (4-8) tenían
que hablar inglés. Si hablabas en tu lengua materna el profesor anotaba tu nombre, luego se convocaba
una reunión y aquellos que aparecían en la lista eran castigados con seis golpes de vara si eras alumno de
4° grado, siete si eras de 5° y diez si eras de los grados 6° a 8°. Los maestros se ponían en fila y cada uno
podía golpearte todo lo fuerte que quisiera. Sorprendentemente, ninguna maestra podía unirse a los maestros ni estar cerca. Se nos permitía llorar, forcejear y dar gritos. Sólo había temor y odio.”145
Niño, receptor de ayuda para la pensión escolar de la AIDS Service Organization, 2004XII
4
tes.150 En Botswana, las investigaciones oficiales han
mostrado que las tasas de abandono escolar de los niños Basarwa (o San) son inusitadamente altas y que
abandonan la escuela en buena medida por el daño y
el acoso que sufren y también porque el castigo físico
aplicado en la escuela es ajeno a su cultura.151 Los niños y niñas de comunidades nómadas pueden no tener acceso a educación formal, ser excluidos, discriminados o víctimas de acoso.
hablar con sus maestros respecto a la enfermedad y la
forma en la que afecta a su familia.155 Dentro del contexto
de silencio y vergüenza que rodea la infección por VIH,
el temor a la estigmatización, la discriminación y a ser
víctimas de violencia, puede llevar a que los niños y niñas
infectados con o afectados por el VIH dejen la escuela o
sean excluidos; así se ha confirmado no sólo en el sur de
África, sino también en otros lugares como Bolivia, El
Salvador, Ghana, Haití, India y Nepal.156
En el sur de Asia, los niños y niñas de castas oficiales y
tribus indígenas padecen exclusión, discriminación y
acoso en la escuela. En América Latina, como en otros
lugares, a los niños y niñas indígenas a menudo se les
prohíbe usar su vestimenta y sus peinados tradicionales.152 En los países industrializados, los niños y niñas de
minorías o aquellos que llevan prendas relacionadas con
su religión, como un hijab o burka, también son discriminados por las autoridades educativas. Esta discriminación se puede denominar una forma de violencia psicológica, en cuanto transmite el mensaje de que los niños
y niñas son de alguna manera menos valorados porque
son diferentes y que las diferencias se deben suprimir.
La situación especial de las niñas
Los niños y niñas huérfanos tienen mayor probabilidad
de abandonar la escuela o repetir grados y la diferencia
entre los niveles de asistencia a clase de los niños o niñas
huérfanos y los que no lo son, son mayores en países donde ya la tasa de escolarización es baja.153,154 En África, los
niños y niñas huérfanos (o afectados de otra manera por
el VIH/SIDA) pueden sufrir estigmatización en la escuela y a su vez, soportan también las cargas adicionales del
duelo, la pobreza y el cuidado de sus hermanos. Un informe reciente de Human Rights Watch acerca del impacto
del VIH/SIDA en el acceso de los niños y niñas a la educación, realizado en Kenya, Sudáfrica y Uganda, documenta cómo la estigmatización en la escuela provoca enfrentamientos y hace que sea difícil para los alumnos
En muchos lugares, hay escuelas locales para los niños y
niñas pequeños, pero cuando pasan a los grados superiores
de primaria y a la escuela secundaria deben dejar el hogar
e ir a internados o vivir con parientes. Éste es el caso en
regiones donde la población está dispersa en áreas rurales,
en las montañas o en otros lugares de difícil acceso. Los
progenitores temen que las niñas puedan ser agredidas en
el camino a la escuela o en los autobuses atestados de gente.
Un estudio de World Education en Perú indicó que cuanto más larga es la distancia que una niña tiene que recorrer
para llegar a la escuela más probabilidades tiene de ser agredida o molestada. El riesgo de sufrir acoso sexual, ser violada y quedar embarazada, hace que muchas niñas peruanas
se queden en casa y aumenta el absentismo, la repetición
de grados y el abandono escolar.157
La campaña “Educación para todos” (EPT) ha destacado el
hecho de que las niñas todavía tienen menos acceso a la
educación que los niños en la mayoría de los países en desarrollo, que la diferencia aumenta significativamente después
de la escuela primaria y que hay una fuerte relación entre
bajos niveles de educación de las niñas y mujeres y los bajos
niveles de desarrollo nacional.158,159
En algunas sociedades con niveles bajos de educación de
niñas, la reclusión de las niñas en casa después de la pu-
135
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
“Mis compañeros de clase sabían que mis padres habían muerto, me causaron problemas. Me discriminaban.
Me conocían como ‘el hijo del SIDA’ y ‘niño TASO.’ Los chicos no querían sentarse a mi lado.”
“Como un día mi padre no pudo recoger a mi hermana del colegio, tuvo que venir sola a casa.
En el camino, cuatro niños la tocaron, pero no pudo hablar de ello con papá. Ella me lo contó a
mí y ni siquiera yo pude contárselo a papá.”
Niño, Sur de Asia, 2005VIII
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
136
RESPUESTAS A LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN LA ESCUELA Y EN OTROS
ENTORNOS EDUCATIVOS
En los foros, durante las consultas regionales y en otras
aportaciones que contribuyeron a la realización de este
Estudio, los niños y niñas enviaron mensajes claros:
• Quieren que se acabe la violencia.
• Quieren que los educadores y educadoras y otros
funcionarios de la escuela les den orientaciones
firmes y les acepten como son, respetando sus
derechos y ayudándoles a expresarse de manera
constructiva y a desarrollar todo su potencial.
• Quieren que los educadores y otros funcionarios de
la escuela les ayuden a llevarse bien entre sí y a
desarrollar hábitos de respeto mutuo y empatía que
les ayudarán a llevar vidas constructivas.
• Quieren que sus progenitores y otros adultos
desempeñen papeles constructivos en su educación,
promoviendo y apoyando escuelas libres de
violencia y proporcionándoles hogares y comunidades sin violencia.164
UNICEF/HQ04-0611. Giacomo Pirozzi.
bertad y el matrimonio prematuro son frecuentes, por
ejemplo en muchas partes del sur de Asia y de Oriente
Medio. Incluso donde no se da esta reclusión, los datos
muestran que los progenitores temen por la seguridad de
sus niñas en la escuela. En África Subsahariana, este temor aumenta por el miedo a la infección por VIH. En
2001, un estudio de Human Rights Watch acerca de la
violencia basada en el género en la escuela, mostró niveles alarmantes de violencia sexual contra las colegialas y
un nivel espantoso de tolerancia y connivencia por parte
de los educadores.160 Este tipo de situaciones ejercen presión sobre las niñas para que abandonen la escuela.161
AZERBAIYAN, 2004. Una niña y un niño de una escuela internado en el pueblo de Sheki.
Las múltiples aportaciones hechas a este Estudio, también
han mostrado que hay buenas razones para esperar que los
sueños de los niños y niñas puedan materializarse, si los
países se comprometen a acelerar y mantener su avance
para que todas las escuelas estén libres de violencia. Existe
ya una amplia conciencia de la violencia en la escuela y del
daño que causa a los niños y niñas y a la sociedad entera.
Muchos países de todas las regiones están actuando para
acabar con ella y hay cada vez más evidencias que sugieren
cuáles son los enfoques que funcionan mejor.
4
DE UN VISTAZO: LOS NIÑOS Y NIÑAS QUE ESTÁN FUERA DE LA ESCUELA
• En 2001/2, 115 millones, el 18%, de los niños y niñas en edad de asistir a la escuela primaria, no estaban en
la escuela. De éstos, 61,3 millones (53%) eran niñas; 45 millones (39%) estaban en África Subsahariana y
42 millones (36%) estaban en el sur de Asia. Los que tenían mayor probabilidad de estar fuera de la escuela
eran los niños y niñas de África Occidental y Central (45,3%); del oriente y sur de África (38,5%); del sur
de Asia (26%) y de Oriente Medio y Norte de África (18,7%). En todas estas regiones las niñas tenían mayor
probabilidad de estar fuera de la escuela que los niños. La mayor disparidad entre niños y niñas se daba en
Oriente Medio y en el norte de África, donde el 15,4% de los niños y el 22,1% de las niñas estaban fuera de
la escuela.
•
Los niños y hombres jóvenes tienen probabilidades mucho mayores de asistir a la escuela que las niñas y
mujeres jóvenes. De los 86 países en desarrollo para los que se dispone de datos, el 50% han logrado paridad
de género (la probabilidad de asistir a la escuela de una niña es igual a la de un niño) en la educación primaria, pero sólo el 20% la han logrado en la educación secundaria y el 5% en la educación superior.162
En buena parte del mundo, la educación secundaria es un lujo. La matrícula global en la educación secundaria (número de niños y adultos de cualquier edad en la escuela secundaria como porcentaje del número
total de niños y niñas en edad oficial para estar en la escuela secundaria) es menos del 40% en muchos países
de África Subsahariana; del sur y occidente de Asia; Asia Oriental y el Pacífico y del norte de África y Oriente Medio. En muchos otros países de estas regiones y de América Latina y el Caribe no llega al 60%.163
Desafortunadamente, no hay soluciones estratégicas
sencillas o únicas. Para ser efectivos, es importante
que el foco esté puesto en la prevención, por ejemplo,
por medio de la educación basada en las habilidades
para la vida, así como en la intervención temprana
cuando surgen problemas. Además, hay que crear instalaciones seguras y bajo supervisión para los niños,
niñas y jóvenes.165
Este Estudio ha concluido que los enfoques más efectivos para acabar con la violencia en la escuela, son los
que se adaptan a las circunstancias concretas de las escuelas en cuestión pero también tienen elementos claves en común. De manera específica, deben basarse en
el reconocimiento de que todos los niños y niñas tienen derecho a la educación en entornos libres de violencia y de que una de las funciones de la educación es
producir adultos que tengan interiorizados valores y
prácticas no violentas.
El enfoque podría llamarse “basado en derechos” y “amigable.” Es consistente con la CDN, otros tratados internacionales relativos a los derechos humanos y con los
objetivos de la iniciativa Educación para Todos. Además
ha sido respaldado ampliamente por organizaciones internacionales. Más importante todavía, responde a las
solicitudes de los niños y niñas, los jóvenes y los adultos
de todo el mundo para poner fin a la violencia.
137
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
•
Los principios básicos de una escuela “basada en derechos” y “amigable” son que ésta debe ser:166,167
1. Proactivamente inclusiva. La escuela busca y
hace posible la participación de todos los niños y
niñas, especialmente de aquellos que pertenecen a
minorías étnicas, tienen diferencias culturales, lingüísticas, socioeconómicas y en sus habilidades o
capacidades.
2. Académicamente efectiva y pertinente. Satisface
las necesidades que tienen los niños y las niñas de
EL PAPEL DE LA INICIATIVA DE LAS NACIONES UNIDAS
PARA LA EDUCACIÓN DE LAS NIÑAS EN LA PROMOCIÓN
DE SU PARTICIPACIÓN
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
138
En el año 2000, el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan mostró su fuerte compromiso con la educación de las niñas mediante el lanzamiento de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la
Educación de las Niñas (UNGEI, por sus siglas en inglés), una alianza para la educación de las niñas y
la igualdad de género. Esta iniciativa está emergiendo como una estrategia efectiva para la prevención
de la violencia contra las niñas. En los países en que la iniciativa está establecida, los aliados trabajan
juntos para fortalecer intervenciones que promueven el acceso de las niñas a la educación de calidad,
intervenciones que incluyen aquellas que aceleran y alientan la participación de los niños y niñas en su
propia formación. Por ejemplo, el Movimiento por la Educación de las Niñas (Girls’ Education Movement -GEM) opera en Botswana, Lesotho, Kenya, Uganda, Sudáfrica, la República Unida de Tanzania,
Zambia y Zimbabwe como parte importante de esta Iniciativa. Cuando se lanzó el Movimiento en
2001, se concibió como una iniciativa educativa panafricana a través de la cual las niñas se convertirían
en líderes en la transformación de África y en agentes en los procesos de toma de decisiones concernientes a sus oportunidades educativas. En Uganda, el Movimiento es muy activo en asegurar que los
huérfanos y otros niños y niñas vulnerables accedan a la escuela y trabaja con las autoridades locales y
líderes tradicionales para tratar el matrimonio prematuro. En Botswana, el Movimiento ha realizado un
estudio para establecer una línea base acerca de la seguridad en la escuela que se está editando para ser
publicado. En Sudáfrica, el Movimiento trabaja a través de alianzas público-privadas para apoyar la
educación de las niñas en matemáticas, ciencia y tecnología y tiene (patrocinadas por UNICEF) una
variedad de diferentes actividades para asegurar que se oigan las voces de las niñas y mujeres jóvenes,
particularmente en relación con la formulación de políticas. Los Parlamentos de Niñas, patrocinados
por el Movimiento en alianza con el Departamento Nacional de Educación de Sudáfrica, han brindado
a las niñas la oportunidad de aportar a la formulación de políticas relacionadas con la violencia sexual
en la escuela. El primer Parlamento de Niñas en Sudáfrica se formó en el año 2003. Merece la pena
señalar que en Sudáfrica el Movimiento también ha elaborado afiches que tratan la violencia de género
y un chat para que las niñas den su opinión y participen.168
4
3. Sensible al género. Crea entornos que fomentan
la igualdad de género y forman a los niños y niñas
en conocimientos, actitudes y habilidades que
aseguren la igualdad de género.
4. Saludable y protectora. Promueve y protege el
bienestar emocional, psicológico y físico de los
niños y niñas al proporcionar un clima educativo
saludable y protector.
5. Relacionada con la familia y la comunidad.
Busca y hace posible la participación de las familias de los niños y niñas y de la comunidad en la
formulación y desarrollo de todos los aspectos de
las políticas y programas de la escuela; incluidos
los programas diseñados para protegerles contra la
violencia y enseñarles que todos tienen derecho a
esa protección sin discriminación.
LAS LEYES Y SU APLICACIÓN
Que existan tratados internacionales, acuerdos regionales y leyes nacionales que traten el castigo físico, el
acoso, la agresión sexual y otras formas de violencia,
son pasos esenciales en el camino hacia lograr escuelas
libres de violencia. Sin embargo, la experiencia ha
mostrado que muchos países son lentos en cumplir
sus obligaciones internacionales y regionales y en hacer cumplir sus propias leyes.
Desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas
adoptara la CDN en 1989, un número sustancial de
países han tomado medidas para prohibir el castigo físico en la escuela, pero normalmente han sido poco rigurosos en hacer cumplir sus propias leyes. Los tribunales
superiores de países como Namibia (Corte Suprema,
1991); Sudáfrica (Corte Constitucional, 2000) y las cortes federales de otros como Delhi, India (Corte Superior
de Delhi, 2000) y Canadá (Corte Suprema, 2004)169
han condenado el castigo físico en la escuela y exigido su
prohibición.
En su reciente Observación General No. 8, el Comité
de los Derechos del Niño afirma: “Cuando, pese a la
prohibición y a los programas de educación y capacitación positivas, se conozcan casos de castigos corporales
fuera del hogar – en las escuelas, en otras instituciones
y tipos de cuidado, por ejemplo – una respuesta razonable podría ser el enjuiciamiento.”170 La amenaza sobre el autor de una acción disciplinaria o de la destitución también debe actuar como una medida de
disuasión. Es esencial que la prohibición de toda forma
de castigo físico u otras formas de castigo cruel o degradante y las sanciones que puedan ser impuestas, sean
conocidas por los niños y niñas y por todos aquellos
que trabajan con ellos. El monitoreo de los sistemas
disciplinarios y del tratamiento de los niños y niñas
debe formar parte de la supervisión permanente de todas las instituciones. Éstos y sus representantes deben
tener acceso inmediato y confidencial a procedimientos
de asesoría, sensibilización y denuncia adaptados a sus
necesidades y, a los tribunales cuando sea necesario.
También tienen derecho a recibir asistencia legal. Por
último, en las instituciones debe ser obligatorio informar, e investigar cualquier incidente violento.
Muchos países tienen leyes o políticas que previenen
el acoso sexual en el lugar de trabajo y se aplican
también a las instituciones educativas, por tanto
pueden servir para proteger tanto a los educadores
como a los estudiantes. En Sudáfrica, por ejemplo, la
Ley de promoción de la igualdad y prevención de la
discriminación injusta (2000), define el acoso como
139
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
adquirir conocimientos, actitudes y habilidades
para la vida y para su sustento.
“conducta no deseada que es persistente o grave y menosprecia, humilla o crea un entorno hostil o intimidante o tiene la intención de inducir a la sumisión y
que se relaciona con el sexo, el género o la orientación sexual.” El gobierno de Sudáfrica ha tomado
medidas para hacer que la investigación de supuestas
violaciones sea más sensible a los intereses de las víctimas para que sea más probable que resulte en enjuiciamientos exitosos. Además, el Departamento de
Educación de Sudáfrica ha emitido directrices especiales que se aplican a la relaciones sexuales entre
estudiantes y educadores (véase el recuadro).171
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
140
El sub-registro de todas las formas de violencia es
un problema crónico en la mayoría de los países.
Las razones de ello incluyen falta de confianza en la
capacidad de las autoridades de intervenir de manera efectiva y temor a las repercusiones para las víctimas y sus familias (y hasta para los autores, porque
mucha de la violencia se produce en grupos de personas que se conocen entre sí).
Las respuestas de los gobiernos al cuestionario distribuido como parte del Estudio,173 muestran que
unos pocos países han reformado las leyes y mejorado su aplicación para tratar la violencia en la escuela
de manera más integral, como parte de los esfuerzos
más amplios por promover y apoyar una educación
amigable y basada en derechos para todos los niños
y niñas (véase el recuadro).
LAS DIRECTRICES DE SUDÁFRICA PARA EVITAR QUE LOS
EDUCADORES ABUSEN SEXUALMENTE DE LOS ESTUDIANTES
En el año 2000, el Departamento de Educación de Sudáfrica aprobó unas directrices en vista de la
prevalencia del abuso sexual de estudiantes por parte de educadores y el consiguiente riesgo de transmisión del VIH/SIDA. Las directrices explican la legislación vigente en relación con el tema y sus
consecuencias:
– Los educadores no deben tener relaciones sexuales con estudiantes. Es ilegal, incluso si el estudiante consiente. Esta actuación viola el código de conducta de los educadores que están en una
posición de confianza.
– Se tomarán medidas disciplinarias contra cualquier educador que tenga relaciones sexuales con
un estudiante.
– Las relaciones sexuales sin consentimiento de los estudiantes se consideran violación. La violación se considera un delito grave y se presentarán cargos contra el educador. Si un educador tiene
relaciones sexuales con un niño o una niña menor de 16 años, se le acusará de violación y puede
enfrentarse a una pena de cadena perpetua.
– Si usted sabe de un colega que está teniendo relaciones sexuales con un estudiante, debe informar
al director de la escuela o a las autoridades educativas superiores y si el niño o niña es menor de
16 años, a la policía. Si no lo hace, puede ser acusado de ser cómplice de violación.172
4
DOS PAÍSES CON COMITÉS NACIONALES QUE FORMULAN Y
HACEN CUMPLIR MEDIDAS CONTRA LA VIOLENCIA
La ley de prevención de la violencia en la escuela de la República de Corea, exige que se formule un
plan nuevo cada cinco años para la prevención de la violencia en la escuela. Un comité nacional tiene
la responsabilidad de coordinar y monitorear la implementación del plan y de supervisar las revisiones y actualizaciones quinquenales. A todas las escuelas se les exige celebrar sesiones regulares para
revisar la aplicación del plan y hacer recomendaciones sobre cualquier acción que pueda ser necesaria
dentro de la escuela o fuera de ella.
POLÍTICAS Y PROGRAMAS
ESCOLARES BASADOS EN
DERECHOS
En todas las regiones del mundo se han puesto en marcha una gran variedad de programas y políticas para
combatir la violencia en las escuelas, pero sólo unas pocas
han sido evaluadas de manera rigurosa, principalmente
en países industrializados. Sin embargo, los resultados
son alentadores y muestran que las soluciones efectivas
existen aunque no se aplican con carácter general.
La UNESCO ha encontrado programas prometedores
contra la violencia en la escuela de ocho países: Australia,
Francia, Israel, Japón, Irlanda del Norte, Noruega, Sudáfrica y los EE.UU. Estos programas son bien vistos por
administradores, educadores, estudiantes, padres y madres
y muestran indicios de ser efectivos. Un pequeño acervo de
investigación relativa a estos programas, indica que no solamente reducen la violencia sino que ayudan a los estudiantes a desarrollar mejores habilidades sociales, mayor
autoestima y mayor sensación de control sobre sus vidas,
así como a lograr un mejor desempeño académico.175
En el transcurso de los últimos diez años, la profunda
preocupación por la violencia en las escuelas norteamericanas ha provocado una multitud de investigaciones y
experiencias con diferentes intervenciones. Ahora existe
un gran acervo de literatura que documenta y evalúa diferentes enfoques.176,177 Como resultado tenemos ya evidencias sobre enfoques que funcionan en Canadá y los
EE.UU. Investigaciones y experiencias de este tipo se están dando en otros países y “donde existen evaluaciones”
éstas están demostrando que estos países también están
encontrando enfoques que funcionan. No hay razón
para dudar que con voluntad y recursos (a veces mínimos) cualquier país, comunidad o escuela pueda encontrar maneras efectivas de reducir la violencia.
La siguiente sección se enfoca en áreas particulares de
intervención y proporciona ejemplos de prácticas prometedoras de todas las regiones del mundo.
141
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
En Chipre, el Ministerio de Educación exige a todas las escuelas crear comités para la prevención y
combate de la violencia en el entorno de la familia y la escuela. Estos comités tienen capacidad para
recibir e investigar denuncias de violencia antes de trasladarlas a las autoridades competentes.174
LIDERAZGO Y FORMULACIÓN
DE POLÍTICAS
Las políticas para abordar la violencia en la escuela
deben reconocer que la escuela es, por encima de
todo, un lugar para el aprendizaje y puede desempeñar un papel importante en eliminar los abusos de
poder. La escuela puede ser orientada por los más altos estándares de derechos humanos en todo lo que
hace y emplear métodos no violentos de comunicación, negociación y resolución de conflictos.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
142
Un creciente acervo de investigación ha considerado
las escuelas como sistemas sociales y ha identificado
partes de dichos sistemas que podrían ser cambiadas
para reducir la violencia. La conclusión ha sido que
los líderes escolares (como los jefes de las autoridades
educativas y de las escuelas) pueden hacer mucho
para mejorar la calidad de la vida escolar; trabajando
con otros interesados para formular e implementar
políticas que regulen la conducta y disciplina de los
educadores y estudiantes y para generar confianza entre la escuela y la comunidad.178,179 Un estudio de escuelas en Botswana y Ghana determinó que la característica común de las escuelas seguras y de alto
rendimiento era una administración fuerte.180
Una revisión de los programas para prevenir y reducir
la violencia llevada a cabo en escuelas latinoamericanas y caribeñas, indicó la importancia de fomentar
actitudes y comportamientos positivos desde la primera infancia, manteniendo el esfuerzo por crear esos
valores durante toda la educación y dando a los estudiantes oportunidades de participar en la toma de las
decisiones que moldean su entorno escolar.181 Mantener la continuidad exige una intervención activa de
las autoridades que vigilan todas las escuelas, sea a
nivel nacional, distrital o local.
Un estudio longitudinal en Noruega ha hallado una
relación causal entre las buenas técnicas de manejo del
aula y menor violencia entre pares.182 Además, el plan
de estudios debe promover los valores de igualdad social, tolerancia por la diversidad y formas no violentas
de resolución de conflictos.
Lo que ocurre fuera del aula también es crucial. Las
autoridades educativas deben proporcionar orientación y apoyo a los directores de escuela y educadores,
ayudándoles a crear un buen clima fuera del aula mediante cambios en la forma de administración de la
escuela. Se deben elaborar y hacer cumplir códigos de
conducta a través de procesos que dan voz a todos los
interesados, como consejos estudiantiles y asociaciones de padres. El clima creado dentro de la escuela se
puede extender hacia la comunidad más amplia cuando, por ejemplo, los estudiantes llevan a casa los valores y hábitos que aprenden en la escuela y los incorporan para toda su vida, trasladándolos a sus lugares de
trabajo, relaciones, etcétera.
APOYO AL PERSONAL
DE LA ESCUELA
Hay casi 43 millones de educadores de primaria y secundaria en todo el mundo, además de una cantidad desconocida de educadores en centros preescolares y otros entornos educativos. Su potencial para actuar como modelos
de comportamiento es inmenso.183 Los educadores están
entre los agentes de desarrollo y cambio social más importantes de cualquier país ya que hacen aportes esenciales al desarrollo emocional y cognitivo de las generaciones
actuales de niños y niñas y por tanto, a las generaciones
futuras de ciudadanos maduros y responsables. Incluso
cuando los niños y niñas sufren violencia en sus hogares y
comunidades, los educadores pueden ofrecerles y enseñarles modelos no violentos desde muy pequeños.
Estudiante, subregión del Océano Índico, 2006XIV
Una buena selección y capacitación de educadores debe
formar parte de las bases de una estrategia comprehensiva y a largo plazo para reducir la violencia, no sólo en la
escuela, sino en toda la sociedad. Sin embargo, en la
práctica muchos países infravaloran a los educadores,
prestan poca atención a los procesos de selección de los
mejores candidatos y no proporcionan una formación
previa y continua suficiente. Además, ofrecen salarios
bajos y pobres condiciones de trabajo, a menudo en escuelas y aulas hacinadas y mal equipadas. En la mayoría
de los países, los educadores ya están sobrecargados de
trabajo, pero deben asumir mayor responsabilidad y tratar la violencia en sus escuelas, aunque carecen de la capacitación y pericia para esta responsabilidad. Si, pese a
todo, las escuelas atraen buenos educadores, tienen dificultades para retenerlos.
Todos estos factores se deben tener en cuenta cuando se
evalúa la necesidad de cambiar la manera en que se recluta, capacita y apoya a los candidatos a educadores.
Los educadores no pueden soportar toda la carga; por
tanto, cualquier evaluación de sus necesidades debe valorar el hecho de que las autoridades educativas; directores de escuela y otros funcionarios escolares; padres,
madres y comunidades, pueden estar socavando el trabajo de los educadores y debe valorar la manera en que
podrían hacer más para apoyarlos.
La mayoría de los gobiernos que respondieron el cuestionario del Estudio,184 informaron que ellos, bien solos
o en alianza con ONGs y las ONGs de manera autónoma, estaban apoyando programas de capacitación de
educadores que tocaban el tema de la violencia. Sin embargo, a menudo esta capacitación no era continua,
sistemática y sostenible. La mayoría de los programas
de capacitación trataban la prevención y protección y
algunos trataban la rehabilitación de víctimas o autores.
Sólo unos pocos países mencionaron la reparación
4
(Gambia, Nigeria, las Seychelles, Singapur, Suiza y Tailandia); las penas (Camerún, Singapur, Sri Lanka, Suiza
y Tailandia); los métodos para educar a los estudiantes
en la prevención y protección frente a la violencia (Bulgaria, Estonia, Indonesia, los Países Bajos) o los métodos para integrar los derechos humanos y la no violencia en el plan de estudios (Brasil y las Seychelles). Si
bien todos estos esfuerzos van en la dirección correcta,
está claro que se necesitan mejoras más radicales y permanentes y sostenibles en la capacitación de los educadores para la no violencia.
LA PARTICIPACIÓN
DE LOS NIÑOS Y NIÑAS
Involucrar a los niños y niñas en la formulación y desarrollo de programas es importante para que adquieran
conocimientos, actitudes y habilidades; para asegurar la
apropiación del programa y en última instancia, para mejorar los resultados del mismo.186,187 Un estudio del Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido
que incluyó a Bangladesh, Kenya, Nepal, Sri Lanka, Uganda y Zambia, comprobó que los entornos educativos que
colocan a los niños y niñas en el centro de la experiencia
de aprendizaje, de modo que los educadores escuchen sus
preocupaciones y necesidades, tienen más probabilidad
de tratar la violencia de manera efectiva que otras escuelas.188 Otro estudio internacional de Visión Mundial
halló que en las comunidades donde los niños y niñas
participan en las discusiones sobre la violencia y las posibles soluciones, la discusión es más abierta y tiene mayor probabilidad de resultar en estrategias efectivas.189
Save the Children ha tenido varias experiencias directas de trabajo con aliados para la creación y apoyo de
organizaciones e iniciativas lideradas por niños y niñas. Por medio de estas organizaciones los niños y niñas piden cuentas a los tomadores de decisiones y
143
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
“¿Si los educadores nos hablan mal, si no cuidan lo que dicen y no nos respetan, cómo se puede
esperar que nosotros los respetemos? No son buenos modelos para nosotros.”
EN CROACIA, UNA CAMPAÑA PARA ESCUELAS “SEGURAS Y
HABILITANTES” LOGRA RESULTADOS A CORTO PLAZO
En la primavera del 2004, después de amplias consultas con ministerios, organizaciones de la sociedad
civil y otros, UNICEF lanzó en Croacia una campaña de cinco fases “Por un entorno escolar seguro y
habilitante”. Antes del lanzamiento, una encuesta nacional que abarcó estudiantes, padres, madres y
educadores, definió la línea de base acerca de la violencia en la escuela. Se programó una campaña de
18 meses. Después de doce meses una evaluación indicó que se estaban superando las expectativas.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
144
Más de 4,500 educadores, dos veces el número previsto, habían recibido capacitación en métodos no
violentos de enseñanza, disciplina e intervención en relación con la violencia entre pares. La campaña
había abarcado 121 escuelas con más de 60.000 niños y niñas, un 20% más de lo previsto y esto se
había logrado con un 15% menos del presupuesto previsto. Más del 92% de los ciudadanos croatas
habían conocido la campaña y más del 80% de la financiación ya provenía de donantes individuales y
empresas dentro de Croacia. Más importante, se habían dado reducciones significativas en algunas
formas de violencia y mayor conciencia sobre otras. Por ejemplo, los niños, niñas y los educadores eran
más capaces de reconocer todas las formas de intimidación o acoso y estaban mejor preparados para
detenerla. Más del 80% de los estudiantes conocían las reglas contra la violencia en la escuela y sabían
de un adulto a quien podían acudir para pedir ayuda.
Sin embargo, también había desafíos. Los educadores sentían que eran más competentes para manejar la violencia pero los estudiantes, aunque se sentían más seguros, todavía no consideraban que las
escuelas les proporcionaban suficiente protección. La evaluación concluyó que era necesaria mayor
participación de los progenitores y mejorar el apoyo entre pares para combatir la violencia entre los
estudiantes.185
adultos y trabajan con ellos en el tratamiento de la
violencia en la escuela.190 Investigaciones en EE.UU.,
sugieren que las mejores iniciativas tienden a ser
aquellas en las que los estudiantes y educadores trabajan juntos en la creación y desarrollo de estrategias
para hacer la escuela segura para todos. La mediación
y la asesoría entre pares son más efectivas cuando los
estudiantes y educadores trabajan juntos en la creación y evaluación de métodos de mediación y asesoramiento apropiados.191
Estudios exploratorios y experiencias de todas las regiones, han identificado los beneficios, algunos inesperados, de la inclusión de los niños y niñas en la formulación e implementación de programas para tratar la
violencia en la escuela.192 Los niños y niñas pueden proporcionar un retrato comprehensivo de su experiencia
de violencia en sus escuelas y dar al personal la información que necesitan para tomar medidas. Involucrarlos es
una intervención efectiva en sí misma, porque les ayuda
a sanar, compartiendo experiencias y sentimientos, en-
4
LOS CÍRCULOS DE LOS DERECHOS DEL NIÑO EMPODERAN
A LOS COLEGIALES DE ZAMBIA
La Asociación de Educación Cívica de Zambia trabaja para promover y proteger los derechos de la infancia, por medio de la educación cívica. A través de su programa de Participación de la Infancia apoya
círculos de los derechos del niño que habilitan y empoderan a los niños y niñas al aumentar sus conocimientos sobre la CDN, la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño y otros instrumentos. Por lo menos 300 círculos de los derechos del niño funcionan en escuelas primarias y secundarias de todo Zambia.195
TRABAJAR CON LOS PADRES,
LAS MADRES Y LAS
COMUNIDADES
Muchos países tienen una tradición de involucrar a los
padres y madres y a las comunidades en la vida escolar.
En América del Norte hay una larga tradición de asociaciones de padres y educadores (PAT, por sus siglas en
inglés). Normalmente, éstas tienen sucursales en todas
las escuelas públicas de la comunidad y una asociación
que abarca la comunidad entera. Estas asociaciones facilitan el derecho de los progenitores a supervisar el
funcionamiento de las escuelas e intervenir como consideren apropiado. En los EE.UU., la Coalición de Escuelas Seguras de Washington, creada por la preocupación acerca de la violencia contra homosexuales y
lesbianas en las escuelas de Seattle, junto con otras
Coaliciones similares en otros Estados, sirven ahora
como alianzas público-privadas a través de las que muchas organizaciones gubernamentales y ONGs colaboran para tratar la violencia y otros temas de seguridad
en las escuelas.196 Muchos otros países tienen organiza-
ciones similares en las que los progenitores y las organizaciones comunitarias tratan una amplia gama de temas, en colaboración con las autoridades educativas,
directores y educadores.197
En otro lugar de esta sección, se dan varios ejemplos de
las distintas formas en las que los progenitores y las comunidades se involucran para tratar los temas relacionados con la violencia en la escuela. Donde este nivel
de participación todavía no se ha producido, pueden
existir otros mecanismos que también fomenten la participación. En Lesotho, la República Unida de Tanzania y varios otros países de África Subsahariana, existen
comités locales que involucran a los interesados en tratar todos los temas relacionados con el VIH/SIDA. La
Ciudad de México, Nepal y Kenya brindan ejemplos
de lo que ciudades grandes o países enteros pueden hacer para involucrar a los progenitores y a las comunidades (véanse los recuadros).
DISCIPLINA CONSTRUCTIVA
El enfoque centrado en el niño y la niña y basado en
derechos, requiere que existan códigos de conducta
aceptados por todos los miembros de la comunidad
escolar, que establezcan puntos de referencia morales
145
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
seña al personal acerca de las experiencias y sentimientos de los niños y niñas y esto ayuda a cambiar los comportamientos y actitudes del personal.193,194
y sociales y hagan énfasis en los valores que los sustentan, incluidos los valores inherentes a la CDN y a
otros instrumentos de derechos humanos. La disciplina se debe orientar al refuerzo positivo, la crítica
constructiva, los lineamientos claros y la formación.
Excepto en casos extremos, ésta no debe promover
medidas que puedan dificultar el desarrollo cognitivo
y emocional.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
146
Las investigaciones recientes sobre reglamentos disciplinarios distinguen entre lo que se denomina regímenes proactivos y regímenes reactivos. Aquellos que
son proactivos se enfocan en la prevención y generalmente se basan en investigaciones rigurosas sobre lo
que funciona, establecen un marco legal y de políticas
y normas de conducta claras, así como mecanismos
para asegurar el cumplimiento. Los reactivos se basan
en “enunciados generales” o afirmaciones mal informadas y llaman a la “tolerancia cero” y a los castigos
duros; incluyen la suspensión o expulsión de los niños
y niñas, lo que sólo desplaza el problema a otra escuela o a la comunidad y no ayuda al niño. Tales medidas
violan el derecho del niño a la educación. La disciplina firme pero justa puede corregir el comportamiento
inaceptable sin recurrir a la violencia.201 El consenso
entre los principales expertos en educación es que los
regímenes reactivos no son efectivos a largo plazo.202
En este contexto, la UNESCO ha esbozado los principios básicos que deben regir la disciplina escolar,
que hacen énfasis en la crítica constructiva, la orientación e instrucción clara, así como en los principios de
la CDN.203
CIUDAD DE MÉXICO – EL PROYECTO “CONTRA LA VIOLENCIA,
EDUQUEMOS PARA LA PAZ”
En la Ciudad de México, las desigualdades sociales, la pobreza y otros factores han contribuido a
aumentar la violencia en los hogares, las escuelas y la ciudad en su conjunto. La violencia en la
escuela ha sido vinculada con altas tasas de abandono temprano de la escuela. Actualmente, más
de 1.500 escuelas de la ciudad y 450.000 estudiantes están participando en un proyecto denominado “Contra la violencia, eduquemos para la paz: por mí, por ti y por todo el mundo”. El proyecto consta de talleres de capacitación que forman a los administradores, educadores, estudiantes
y progenitores en resolución pacífica de conflictos. El seguimiento en las escuelas pretende garantizar que los conocimientos hayan sido efectivamente interiorizados y se estén aplicando, así
como brindar apoyo a las personas encargadas la capacitación de la población de cada escuela. El
proyecto debe su lanzamiento y éxito al liderazgo y apoyo entusiasta de la Secretaría de Educación
y, lo más importante, de los directores de escuela. Ahora lo que se espera es que se convierta en un
programa permanente después de las próximas elecciones generales.198
4
EN NEPAL – LAS NIÑAS ACTÚAN PARA ACABAR CON EL
ACOSO SEXUAL
En Surkhet, Nepal, Save the Children ha apoyado a las niñas para educar a los hombres y niños y
hacer sus escuelas y comunidades más seguras. Los niños y hombres adultos (incluidos los funcionarios del sector educativo y los líderes de aldea) no sabían que las niñas percibían sus “bromas inocentes” como acoso sexual y discriminación, hasta que las niñas hicieron mapas de los lugares donde se
sentían inseguras. Al examinar y discutir los mapas, los hombres pudieron reconocer que éstos eran
los lugares donde las niñas sufrían tales bromas de forma regular. Además, las niñas han creado redes
en toda la aldea y en el distrito, que ponen en contacto a grupos de niñas de otras aldeas, la policía
local, grupos de educadores y mujeres y al comité distrital de bienestar de la infancia.199
En la primavera del 2006 y con apoyo de UNICEF, se lanzó en Kenya una campaña para detener la
violencia contra los niños y niñas. La campaña llamaba a las familias, escuelas, organizaciones religiosas, el sector privado, los medios de comunicación y a todos los demás miembros de la sociedad
keniata, a colaborar (con apoyo financiero y de otro tipo) en los esfuerzos por asegurar que todo
hogar, escuela y comunidad estuviera comprometido para acabar con la violencia contra los niños y
las niñas. La campaña pretende reunir a todos contra la violencia y ofrecerles información sobre
cómo pueden contribuir a crear entornos en los que los niños y niñas puedan alcanzar el máximo
de su potencial. También ha reunido fondos para apoyar o desarrollar:
•
•
•
•
•
•
•
Un paquete básico de servicios de protección de la infancia para las comunidades más vulnerables.
Líneas calientes a las que las víctimas, tanto niños y niñas como adultos, puedan llamar para solicitar ayuda.
Casas seguras para aquellos que necesitan huir de la violencia de sus hogares.
Capacitación para consejeros que apoyan a las víctimas y para ayudar a las familias y a otros autores de violencia a romper sus patrones de comportamiento.
Capacitación para educadores, trabajadores de la salud y policías sobre cómo reducir la violencia y cómo intervenir cuando ésta se produce.
Programas basados en la escuela y programas juveniles para reducir la violencia.
Publicidad para crear conciencia y generar un compromiso mayor.200
147
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
EN KENYA – LA CAMPAÑA “SE UN DEFENSOR DE LOS NIÑOS”
EL ACOSO ESCOLAR: PREVENCIÓN
E INTERVENCIÓN
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
148
Con su Programa de Prevención del Acoso Laboral
“Olweus,” Noruega ha sido pionera en los esfuerzos
por detener el acoso en la escuela. El seguimiento de
cuatro grupos de 600-700 estudiantes de primaria halló que en dos años el programa había reducido el
acoso en un 50% o más. También había reducido las
tasas de absentismo, robo, vandalismo y otros comportamientos antisociales y las reducciones eran consistentes entre géneros y grados.204 El enfoque Olweus
ha sido ensayado y se ha comprobado que funciona,
en otros países como Australia, Alemania y los EE.
UU.205 No se ha ensayado en países no industrializados, principalmente porque el acoso no se considera
todavía un asunto de preocupación pública en estos
países.
El enfoque ha logrado un éxito considerable y ha señalado asuntos importantes que requieren atención
continua, como la necesidad de aumentar el compromiso de los interesados, de mantener el liderazgo a
través del tiempo y de monitorear y comprender las
motivaciones y las causas interrelacionadas de la violencia, mientras se abordan todas las formas de violencia en la escuela. Incluir un marco de derechos
humanos en los programas de prevención del acoso
escolar también puede ayudar a superar estos desafíos.206 (Véase el recuadro).
Para los niños y niñas que corren un alto riesgo de ser
autores o víctimas de acoso escolar, puede ser deseable
trabajar enfoques individuales que incluyan visitas
domiciliarias, asesoramiento y desarrollo de habilidades para los niños y niñas y para sus progenitores.
VIOLENCIA SEXUAL Y VIOLENCIA
BASADA EN EL GÉNERO: PREVENCIÓN
E INTERVENCIÓN
El ambiente escolar debe acoger a todos los niños y
niñas susceptibles de ser considerados diferentes debido a su tendencia sexual conocida, sospechada o alegada. Las escuelas deben ser lugares seguros, cómodos
y promover que todos los niños y niñas aprovechen
plenamente todas las oportunidades de desarrollo
cognitivo y emocional. Para lograr esto, deben atacarse de manera directa los fundamentos sexuales y basados en el género de la violencia. Hay que hacer que los
niños y niñas conozcan bien los temas y adquieran las
habilidades necesarias para evitar la violencia o para
manejarla cuando se produzca.
La preocupación por el riesgo extremo de contraer el
VIH/SIDA que tienen las mujeres que sufren acoso y
abuso sexual, ha dado lugar a muchas respuestas diferentes alrededor del mundo, especialmente en el sur
de África. Algunas de las iniciativas de ONGs internacionales van más allá de la escuela. Por ejemplo, el
programa de capacitación “Stepping Stones” de Action Aid, pretende prevenir la transmisión del VIH y,
al hacerlo, trata la violencia sexual y la violencia basada en el género en cientos de comunidades de África,
Asia, América Latina y el Caribe.209 Se realizan talleres
paralelos para hombres y mujeres para crear entornos
seguros y de apoyo, en los que ambos grupos pueden
sentirse cómodos al hablar acerca de temas sensibles,
pero los participantes en los talleres masculinos y femeninos también se reúnen periódicamente para
compartir preocupaciones y percepciones. Los temas
incluyen “por qué nos comportamos como nos comportamos” y “cómo podemos cambiar”. Los resultados han logrado comportamientos sexuales más seguros; menos violencia doméstica; más participación de
4
PROGRAMAS EFECTIVOS CONTRA EL ACOSO ESCOLAR CENTRADOS
EN EL NIÑO Y LA NIÑA Y BASADOS EN DERECHOS: ELEMENTOS CLAVE
Si bien los programas pueden variar mucho en sus detalles específicos, los más efectivos se basan en derechos y están centrados en el niño y la niña. Tienen, entre otras, las siguientes características comunes:
Involucran a los niños y niñas desde bien pequeños antes de que sus actitudes y comportamientos se conviertan en patrones permanentes.
Las escuelas se enfocan en la prevención de la violencia e involucran a todos los interesados (directores, educadores, estudiantes, padres y madres y la comunidad) en la formulación, la implementación y el monitoreo de los programas.
Hay un grupo líder que mantiene el impulso y hace los ajustes pertinentes con base en los cambios en el contexto y las circunstancias.
Existen componentes educativos que aumentan el conocimiento y mejoran las habilidades de todos los interesados. Estos componentes están integrados en el plan de estudios regular, de modo que los niños y niñas aprenden acerca de los derechos humanos y desarrollan habilidades para comunicarse y resolver conflictos de manera pacífica.
Hay más seguimiento del comportamiento de los estudiantes y se presta especial atención a cómo se relacionan entre sí, especialmente cuando hay indicios de que puede haber acoso.
Existen mecanismos de denuncia, intervención, recuperación de las víctimas y rehabilitación de los autores.
Las intervenciones son consistentes para que no pueda haber ninguna percepción de negligencia o injusticia.207,208
los hombres en las tareas domésticas y mejor comunicación en la pareja y entre progenitores e hijos, especialmente con respecto a temas sensibles relacionados
con la salud sexual.
En Etiopía, las comunidades han tomado la iniciativa
en la creación de los Comités Asesores para la Educación de la Niña (GEAC, por sus siglas en inglés). Estos comités trabajan para lograr que las niñas tengan
acceso a una educación de calidad. Los GEACs han
creado círculos para niñas que sirven para que hablen
y que se animen a denunciar problemas de acoso y
abuso sexual. Otras iniciativas incluyen: comités disciplinarios para exigir la rendición de cuentas a los
educadores; “policías” para proteger a las niñas camino de la escuela y de vuelta al hogar; la construcción
de letrinas para las niñas; insistir en tener educadoras
mujeres en las escuelas; capacitar a los niños y niñas
acerca del trato respetuoso entre los sexos; ofrecer asesoramiento para niñas en lugares seguros e involucrar
a líderes religiosos y de los clanes para detener los raptos y los matrimonios prematuros. Como resultado de
esto, en una escuela primaria la tasa de abandono de
las niñas cayó de 57% a 19%.210
149
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
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“El plan de estudios es mucho más de lo que se enseña.”
Mary Joy Pigozzi, Directora, División para la promoción de la calidad en la educación, UNESCOXV
EL PLAN DE ESTUDIOS: ¿QUÉ SE DEBE
ENSEÑAR Y CÓMO?
El plan de estudios, los métodos de enseñanza y el ambiente escolar deben enseñar, ilustrar y reforzar los principios de igualdad de género, derechos humanos y no
violencia, así como las habilidades para aplicar estos
principios en la vida cotidiana. También deben servir
para aumentar la resiliencia de los niños y niñas de modo
que puedan afrontar la violencia y recuperarse.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
150
Tradicionalmente, el plan de estudios ha estado muy
enfocado en el “contenido” (el qué), prestándose menos atención las habilidades y procesos (el cómo) tales
como la investigación, la resolución de problemas y la
toma de decisiones. Existe un creciente reconocimiento de que, en un mundo cambiante, es necesario
enseñar a los niños y niñas el cómo del comportamiento humano constructivo para que puedan protegerse del daño y para no hacer daño a otros. Este tipo
de educación se denomina a menudo “educación basada en habilidades para la vida”.
La “educación basada en habilidades para la vida”
debe ser parte de un paquete que incluya educación
en los principios de igualdad de género, derechos humanos y no violencia, e información sobre cómo y
por qué se han desarrollado y cómo se pueden poner
en práctica.211,212 Esto puede implicar tratar temas
muy personales y sensibles referentes a las características únicas de cada niño y niña, sus antecedentes familiares, sus tradiciones religiosas y culturales y temas
que normalmente eran considerados tabú. Para tratar
estos temas hay que utilizar métodos de enseñanza
apropiados. Esto implica ir más allá del método de
aprendizaje de memoria tradicional para alentar a los
niños y niñas a cuestionar incluso a sus maestros, a
contar sus propias experiencias y a expresar sus pro-
pios sentimientos e ideas, como parte del proceso de
aprendizaje. Por ejemplo, en Sudáfrica, el programa
Currículo 2005 hace énfasis en métodos de enseñanza
flexibles que alientan e incluyen la participación activa de los niños y niñas en experiencias de aprendizaje
y les ayudan a desarrollar el pensamiento crítico.213
Entre 1998 y 2004, la Relatora Especial sobre el Derecho a la Educación colaboró con la UNESCO para
producir el Manual “Rights-based Education: Global
Human Rights Requirements Made Simple”.214 El Manual afirma que el niño y la niña tiene tanto un derecho
a la educación como derechos en la educación. Esto
significa que la escuela tiene que proteger los derechos
de sus estudiantes y enseñarles cómo respetar los derechos de los demás. El enfoque educativo basado en derechos, hace que la educación sea la base misma de la
campaña a largo plazo contra la violencia de todo tipo,
incluida la violencia contra los niños y niñas. Los niños
y niñas criados en escuelas libres de violencia y a quienes se les haya enseñado a respetar el derecho de todos
a vivir en entornos sin violencia, son la mejor esperanza
para un futuro en paz.
En los EE.UU., por ejemplo, una ONG denominada
The Committee for Children ha formulado tres planes
de estudio: Second Step, Steps to Respect y Talking about
Touching. Los planes están diseñados para dar a los niños y niñas los conocimientos y habilidades necesarios
para prevenir el acoso, el abuso sexual y otras formas de
violencia. Estos planes pretenden ayudarles a defenderse, a hablar en vez de pelear y a pensar acerca de los temas desde la perspectiva de otros. Una evaluación de
los efectos de Second Step llevada a cabo en 1997 en más
de 10.000 escuelas elementales en Canadá y los EE.
UU., halló que había reducido el comportamiento
agresivo y aumentado el comportamiento social positivo en las aulas, los patios y las cafeterías.215
4
CREACIÓN DE ESPACIOS FÍSICOS
SEGUROS Y ACOGEDORES
Varios estudios han pedido a los niños y niñas que elaboren mapas de las zonas de riesgo o seguras en sus escuelas. Los mapas han identificado áreas donde las niñas se sienten inseguras, como las áreas donde se reúnen
los niños varones o las aulas de los educadores hombres
que las acosan sexualmente.218,219,220 Un estudio de una
escuela secundaria en Durban, Sudáfrica, halló que sus
espacios estaban extremadamente definidos por géneros. Había muchos espacios privados para los niños
(donde se les dejaba tranquilos y se permitía que fumaran) y para los educadores hombres, quienes declaraban sus espacios estrictamente zona prohibida para las
educadoras mujeres y las niñas. Los únicos espacios privados para las niñas eran los sanitarios y su privacidad
estaba limitada por la falta de puertas. Para las educadoras mujeres era difícil encontrar lugares que no fueran
vigilados o invadidos por hombres.221
Cuando una escuela no es acogedora o visualmente
atractiva, es más difícil aumentar la moral del personal y ayudar a los niños y niñas a desarrollar una visión positiva con respecto al aprendizaje. Mejorar las
escuelas no requiere necesariamente un gasto significativo de dinero y también se puede hacer como una
actividad extracurricular con personal de la escuela,
estudiantes, padres y madres y otros miembros de la
comunidad. Por ejemplo, en áreas de bajos ingresos
de zonas rurales de la India, los empleados y estudiantes han trabajado juntos para redecorar las aulas y
crear jardines en la escuela empleando los materiales
más sencillos disponibles, aunque han comprobado
que esto funciona mejor cuando las escuelas están
protegidas contra el vandalismo.222
INVESTIGACIÓN Y EVALUACIÓN
Todos los sistemas escolares en funcionamiento tienen
mecanismos que recopilan datos y muchos tienen inspecciones regulares que ofrecen oportunidades adicionales para recopilar información. Sin embargo, la cantidad y calidad de estos datos varía enormemente y rara
vez proporcionan una base suficiente para formular siquiera las estimaciones más tentativas de la prevalencia
de diferentes formas de violencia y de su aumento o
disminución a través del tiempo. Una de las causas es
que la mayoría de las escuelas no tienen personal capacitado para la recopilación y análisis de datos y lo mismo pasa con la mayoría de las autoridades locales, distritales y algunas nacionales. Como estos datos son
esenciales para evaluar las intervenciones y saber si están contribuyendo a la reducción de la violencia, se
recomienda que las autoridades escolares distritales desarrollen la capacidad necesaria para recopilar y analizar los datos que manejan con fines de monitoreo y
evaluación.
151
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
Algunos temas sensibles pueden tratarse mejor si se
incluyen en un contexto más amplio. Por ejemplo,
cuando se les pidió su opinión acerca de cómo tratar
mejor el abuso sexual, los niños y niñas en Canadá,
Colombia, Bangladesh, Brasil, Mozambique, Nepal,
Nicaragua, Rumania, Rwanda, Sudáfrica, España, Siria y Uganda, dijeron que el tema se debería tratar en
el contexto de la formación sobre los derechos de la
infancia y su protección y no de manera independiente.216,217 Una característica de la educación efectiva
basada en habilidades para la vida es que los métodos
de enseñanza y aprendizaje son interactivos y permiten a los niños y niñas compartir sus ideas. Este tipo
de educación incorpora a los niños y niñas en la solución de los problemas de sus propias escuelas y en la
formulación de políticas y programas.
“Cuando los niños y niñas crecen recuerdan lo que se les hizo y al final hacen lo mismo a los que son
más pequeños que ellos, especialmente en la escuela. Algunas personas sufren trastornos mentales.”
Se necesitan estándares comunes y definiciones y clasificaciones universalmente aceptadas de las diferentes
formas de violencia en la escuela, pero también se deben tener en cuenta e integrar las especificidades locales. Existen modelos para esas definiciones y clasificaciones, incluyendo la Clasificación Internacional de
Lesiones por Causa Externa.223 También existen las Directrices para la vigilancia de las lesiones, que ayudarían
a cualquier autoridad educativa (a nivel nacional, de
distrito o de escuela) a formular sus propias definiciones
y clasificaciones, así como a crear mecanismos sencillos
para recopilar, analizar e informar sobre los datos.224
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
152
Los instrumentos más ampliamente aplicados para
recopilar datos mundiales y nacionales acerca de la
violencia en la escuela son la Encuesta Mundial de
Salud Escolar (GSHS, por sus siglas en inglés)225 que
abarca un número creciente de países en desarrollo y
Niño, 14 años, África Oriental y del Sur, 2005XVI
el Estudio sobre Hábitos de Salud de la Población en
Edad Escolar (HBSC, por sus siglas en inglés) que
abarca fundamentalmente países industrializados y
algunos países en transición.226 Otros instrumentos
existentes son las encuestas Demográficas y de Salud y
encuestas similares emprendidas periódicamente por
los ministerios de salud (y de otros sectores) para determinar, por ejemplo, la prevalencia de la infección
por el VIH/SIDA y de comportamientos que pueden
contribuir a tal infección.
El monitoreo y la evaluación ayudarán a identificar
qué intervenciones funcionan mejor y cómo se podrían mejorar. También se necesitan más estudios en
profundidad sobre algunas formas particulares de violencia y los vínculos entre las diferentes formas de violencia; sus factores de riesgo y protección y la efectividad de los programas de intervención.
4
RECOMENDACIONES
IRAK, 2003. Niñas en un hogar juvenil en el vecindario
Adhamiya, Bagdad.
Las siguientes recomendaciones pretenden apoyar a gobiernos, autoridades educativas, directores de escuela,
educadores, estudiantes, padres y madres y comunidades en la creación de escuelas no violentas. Las recomendaciones están orientadas por la Convención sobre
los Derechos del Niño y basadas en los resultados de las
consultas regionales para el Estudio, los aportes de expertos y otros interesados y en un análisis de las causas
de la violencia y su prevención basado en evidencias
(incluyendo su relación casi universal con el género).
Las recomendaciones están diseñadas para asegurar que
los métodos, planes de estudio, programas y servicios
educativos defienden las normas establecidas por la
CDN y que su diseño e implementación son consistentes con la diversidad social y cultural, así como con la
realidad económica y práctica.
Dar prioridad a la prevención
1. Asegurar el acceso universal a entornos de
aprendizaje libres de violencia que respeten y
promuevan los derechos de todos los niños y
niñas. En consonancia con la iniciativa mundial
“Educación para Todos,” los gobiernos deben asegurar que las escuelas primarias y secundarias se
basen en derechos y brinden entornos de aprendizaje seguros y saludables, sensibles al género, inclusivos y efectivos. Promover la no violencia en la es-
153
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
UNICEF 101-0155. Dan Bhayi.
La educación es un agente de cambio clave capaz de
romper el ciclo de la violencia, no sólo contra los niños y niñas, sino también entre adultos. Puede ayudarles a aprender respeto por sí mismos y por los demás y a expresar sus sentimientos y negociar para
conseguir lo que quieren sin recurrir a la violencia física o psicológica.
cuela y fuera de ella, debe ser un objetivo clave
respaldado con políticas y procedimientos bien conocidos que ayuden a lograrlo.
2. Prohibir la violencia en la escuela. Los gobiernos tienen la obligación de prohibir explícitamente y por ley la violencia contra los niños y niñas y
asegurar la implementación de las políticas y procedimientos necesarios. Deben eliminar específicamente el castigo físico y otros tratos humillantes
o degradantes, el acoso y todo tipo de violencia
sexual y basada en el género.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
154
3. Prevenir la violencia en la escuela con programas
específicos que trabajen con todo el entorno escolar. Los gobiernos deben implementar programas
integrales de prevención de la violencia en todo el
entorno educativo, para todo el personal y para
todos los estudiantes, prestando especial atención
a las necesidades especiales de los niños y niñas
vulnerables.
4. Dar prioridad a los asuntos de género y sus vínculos con la violencia. Los gobiernos deben reconocer el impacto generalizado de los estereotipos de
género en la naturaleza de la violencia en la escuela
y en los entornos cercanos. Se debe convertir a los
estudiantes, funcionarios y miembros de la comunidad de sexo masculino en socios y aliados estratégicos y proporcionarles (igual que a las estudiantes,
funcionarias y miembros de la comunidad de sexo
femenino) oportunidades, a fin de aumentar su capacidad para acabar con la discriminación de género y sus manifestaciones violentas.
5. Prestar atención especial a los grupos vulnerables. Los gobiernos deben desarrollar estrategias específicas para garantizar las necesidades especiales de
los niños y niñas vulnerables y acabar con todas las
formas de discriminación. El personal debe entender
y ser capaz de responder sistemáticamente a la situación y los riesgos particulares experimentados por los
grupos minoritarios; los niños y niñas con discapacidades; los niños y niñas que carecen del cuidado de
sus progenitores o los afectados por el VIH/SIDA y
los niños en proceso de reintegración en las comunidades escolares, como los niños refugiados y desplazados y los niños que han sido soldados.
6. Proporcionar espacios físicos seguros. Los gobiernos deben garantizar la existencia de espacios
físicos seguros para que las niñas y los niños tengan acceso a las instalaciones y puedan participar
plenamente en la vida escolar. Las escuelas deben
tener sanitarios adecuados para los niños y para las
niñas. Todas las instalaciones deben estar limpias
y ser seguras, de fácil acceso para niños y niñas y
libres de interferencias negativas por parte de la
comunidad.
Creación de capacidades
7. Formular y aplicar códigos de conducta que reflejen los principios de los derechos de la infancia. Deben formularse y promoverse códigos de
conducta que reflejen los principios de los derechos de la infancia y que estén armonizados con la
legislación. Los códigos deben ser para todo el
personal, los estudiantes, sus familias y las comunidades. Es responsabilidad del gobierno poner en
marcha mecanismos y protocolos para asegurar
que las escuelas tengan adultos capacitados y de
confianza (dentro de la escuela o independientes)
a los que los estudiantes puedan dirigirse, de manera segura y confidencial, para denunciar incidentes de violencia y solicitar consejo y apoyo.
Dr. Luis G. Sambo, Director Regional para África, OMS
8. Asegurar que los directores de escuela y educadores
empleen estrategias de enseñanza y aprendizaje y
medidas disciplinarias que no sean violentas. Los
gobiernos deben asegurar que se empleen estrategias
de enseñanza y aprendizaje y medidas disciplinarias
que no se basen en el miedo, las amenazas, la humillación o la fuerza física. Todo el personal de la escuela
debe ser capacitado en estrategias de manejo de aula
no violentas y respetuosas, así como en habilidades específicas para prevenir y responder ante conductas que
promuevan el acoso escolar y cualquier forma de violencia basada en el género.
9. Escuchar a los estudiantes y promover su participación. Los gobiernos y sus aliados deben promover y apoyar activamente la participación de
estudiantes en el diseño, desarrollo, implementación y monitoreo de políticas y programas, incluso mediante el acceso a sistemas de denuncia o
mecanismos de notificación confidenciales. Se deben promover estructuras de administración escolar participativas, sensibles al género e inclusivas.
Por último, se debe dotar a los estudiantes con las
habilidades necesarias y darles oportunidades para
participar, prestando atención especial a la participación de los niños y niñas vulnerables.
Fortalecer el conocimiento y las habilidades que
promueven la no violencia
10.Revisar el plan de estudios para promover la no
violencia y la equidad de género. Los gobiernos
deben asegurar que el plan de estudios, los textos
y los métodos de enseñanza promuevan los derechos de la infancia, apoyen la diversidad y el conocimiento indígena y hagan énfasis en la tolerancia, el respeto, la equidad, la no discriminación
y la resolución pacífica de conflictos.
4
11.Incluir contenidos de educación en “habilidades para la vida” que ayuden a los estudiantes a
desarrollar sus habilidades personales. Los gobiernos deben asegurar que los planes de estudios
incluyan programas de formación en “habilidades
para la vida” basados en derechos que promuevan la
no violencia y que incluyan temas como: educación
para la paz, educación para la ciudadanía y educación en derechos humanos y resolución de conflictos; haciendo énfasis en los derechos de la infancia,
así como en valores positivos como la diversidad, la
tolerancia y la comunicación social. Se trata de preparar a los niños y niñas para superar los estereotipos y prejuicios basados en el género que están tan
arraigados y para prevenir y saber actuar ante la violencia y el acoso, incluido el sexual.
12.Promover las alianzas escuela-comunidad y
presentar la escuela como un recurso para la comunidad. Los gobiernos deben reconocer a la escuela como un recurso comunitario y facilitar vínculos escuela-comunidad más estrechos para tratar
la violencia en y alrededor de la escuela. Se debe
involucrar a los estudiantes, el personal de la escuela, los padres y madres y otros aliados como la
policía, los servicios de salud, los servicios sociales,
los grupos religiosos y los grupos comunitarios de
ocio y cultura.
Creación de sistemas de información
13. Fortalecer los sistemas de recopilación de datos
sobre todas las formas de violencia contra los niños y niñas. Los datos recopilados deben asegurar
que se está contando con las opiniones de los estudiantes de hoy y los que lo serán mañana, junto
con las de los educadores, los progenitores y la comunidad en su conjunto. Se debe poner un foco
155
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
“Existe una nueva conciencia de la prevalencia de la violencia contra los niños y niñas en África y de sus efectos,
tanto en quienes la experimentan como en la sociedad general. Necesitamos traducir esta conciencia en
prevención, basada en estrategias exitosas de esta región y de otras regiones. Demorar esta respuesta es traicionar
la confianza puesta en nosotros con respecto a la protección de los vulnerables.”
especial en recopilar las experiencias de los niños y
niñas vulnerables. Además se debe asegurar que la
información producida esté desagregada como mínimo por edad y sexo y que se incorpore en los
sistemas de información de la administración educativa a nivel local, de distrito y nacional.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS ESCUELAS Y EN OTROS ENTORNOS EDUCATIVOS
156
14. Formular una agenda nacional de investigación
sobre la violencia en la escuela y alrededor de
ella. Los gobiernos deben establecer un conjunto
de prioridades nacionales de investigación que puedan complementar a los sistemas de recopilación
de datos descritos anteriormente, con investigación
cualitativa y cuantitativa que sea ética y esté centrada en la infancia. Los datos deben desagregarse
para visualizar la magnitud y el alcance de las experiencias de violencia de los niños y niñas de diferentes edades, su superación y sus diferentes circunstancias, así como para hacer más evidentes los
factores de riesgo y de protección.
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toda Forma de Castigo Corporal hacia Niños y Niñas goza
del apoyo de UNICEF, la UNESCO, la ex Alta
Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos
Mary Robinson y muchos líderes y organizaciones
nacionales e internacionales interesadas por los derechos,
la seguridad, la salud y el bienestar general de los niños y
niñas. Su sitio web con informes de situación para todos
los países es: http://www.endcorporalpunishment.org y
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170
IRAK, 1999. Mahmoud está sentado en el dormitorio del Centro de Rehabilitación Al‑Rahma para niños de la calle en la zona Rashad de Bagdad.
5
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN
Y DE JUSTICIA
175
177
178
178
180
180
181
181
182
182
183
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189
189
190
191
192
193
193
195
171
171
LA
PROTECCIÓN YY DE
DE JUSTICIA
JUSTICIA
LA VIOLENCIA
VIOLENCIA CONTRA
CONTRA LOS
LOS NIÑOS
NIÑOS YY NIÑAS
NIÑAS EN
EN LAS
LAS INSTITUCIONES
INSTITUCIONES DE
DE PROTECCIÓN
Introducción
Los instrumentos de derechos humanos
Antecedentes y contexto El surgimiento de la institución Repensando la atención institucional Factores que contribuyen a la violencia en las instituciones Baja prioridad Personal inadecuado
Falta de monitoreo y vigilancia Mezcla de diferentes niveles de vulnerabilidad
Los niños y niñas institucionalizados La naturaleza y el alcance del problema La institucionalización en Europa del Este
y los países de la antigua Unión Soviética La orientación hacia las minorías étnicas
Por qué se institucionaliza a los niños y niñas
Los patrones de institucionalización
Las fuentes de violencia en las instituciones de protección
Violencia por parte de los funcionarios Violencia como tratamiento
La falta de cuidado como una forma de violencia Violencia por parte de otros niños y niñas El impacto de la institucionalización en la salud y en
el desarrollo de los niños y niñas Los niños y niñas detenidos y en prisión La naturaleza y el alcance del problema
El contexto histórico Los niños y niñas en conflicto con la ley penal Por qué los niños y niñas entran en conflicto con la ley penal La prisión para sustituir a la protección LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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Las fuentes de violencia durante la detención y en las prisiones Violencia por parte de los funcionarios de las instituciones penales Violencia durante el arresto o detención por parte
de fuerzas policiales y de seguridad La violencia como sentencia Violencia por parte de detenidos o presos adultos Violencia por parte de otros niños y niñas Auto-agresiones Otros niños y niñas bajo la custodia del Estado Refugiados, solicitantes de asilo y migrantes Los niños y niñas no acompañados Instituciones similares a las cárceles La detención de los niños y niñas migrantes Los niños y niñas en el ejército en tiempos de paz Respuestas a la violencia contra los niños y niñas
en las instituciones de protección y de justicia Medidas legislativas Políticas para evitar la institucionalización El principio del “último recurso” Asignar prioridad a las alternativas a la institucionalización Alternativas a la institucionalización por protección
Apoyo para familias desfavorecidas y en riesgo Apoyo para familias de niños y niñas con discapacidades Apoyo directo para huérfanos y niños y niñas vulnerables Satisfacer necesidades y preferencias diferentes
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
Alternativas a la privación de libertad por conflicto con la ley penal
Programas alternativos a la privación de libertad basados en la comunidad
Protección contra la violencia en las instituciones Selección, capacitación y remuneración del personal Cumplimiento de las normas internacionales Monitoreo e investigación Mecanismos de queja y denuncia Mecanismos de reparación y respuesta La desinstitucionalización de niños y niñas que ya están internados
Sensibilización: difundiendo el mensaje Cuando los recursos son escasos Recomendaciones Para todos los entornos de protección y justicia Para los sistemas de protección y bienestar social
Para los sistemas de justicia
Referencias LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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Niño bajo detención juvenil, Oriente Medio, 2003I
INTRODUCCIÓN
En todo el mundo, millones de niños y niñas se crían
durante largos períodos sin sus familias y sin otra familia alternativa, sino bajo el control y la supervisión de
las autoridades del sistema de protección o de justicia.
Las instituciones en las que viven tienen muchos nombres: orfanatos, hogares para niños, centros de acogida,
prisiones, centros de detención de menores, reformatorios, etc. Pueden ser abiertas o cerradas (o sea, donde
los niños y niñas están encerrados) y pueden estar dirigidas por el gobierno, empresas privadas u organizaciones no gubernamentales y organizaciones religiosas.
Muchas son enormes y los niños y niñas que ingresan
a ellas pueden pasar largos períodos de sus vidas allí.
Cualquiera que sea su nombre, estas instituciones rigen la vida cotidiana, el desarrollo personal y las posibilidades futuras de un número enorme de niños y
niñas.
Aunque estas instituciones se crean para proporcionar
atención, orientación, apoyo y protección, los niños y
niñas que viven en ellas pueden estar en mayor riesgo
de violencia en comparación con los que están bajo el
cuidado y la protección de sus familias y de sus profesores en el hogar y la escuela. Informes procedentes de
muchos países de todas las regiones, muestran que los
niños y niñas institucionalizados a menudo son víctimas de violencia por parte del personal y de los funcionarios responsables de su bienestar. La violencia
puede incluir torturas, palizas, aislamiento, sujeción
física, abuso sexual, acoso y humillación. Además, la
estigmatización, el aislamiento y, a menudo, la falta de
socialización que resultan de la institucionaliza­ción,
colocan a los niños y niñas en mucho mayor riesgo de
ser víctimas de violencia a posteriori y, en algunos casos, de convertirse en autores de ella.
5
Los niños y niñas son institucionalizados por una
variedad de razones. Algunos son colocados en orfanatos (así como en hogares de acogida y con parientes) porque han perdido a sus progenitores y no tienen familia extendida o sustituta, un problema que
está creciendo debido al VIH/SIDA, especialmente
en África Subsahariana. Otros están allí porque sufren algún tipo de discapacidad física o mental, una
enfermedad psiquiátrica u otra enfermedad grave.
Muchos han sido entregados por sus progenitores
que, por falta de recursos o de servicios de apoyo
para tratar las discapacidades de sus hijos o hijas,
sienten que no tienen otra alternativa. Como resultado de ello, muchos niños y niñas con discapacidades
son institucionalizados en hospitales. Algunos se
han fugado o han sido retirados de familias violentas
y abusivas.
La mayoría de los niños y niñas detenidos y en prisión por haber cometido presuntos delitos o por
haber sido condenados, no deberían estar allí. En
muchos países, este grupo típicamente incluye niños y niñas que simplemente necesitan atención y
protección, pero han sido enviados a centros correccionales bajo cargos tales como vagabundeo y
por lo tanto han sido calificados como criminales
por ser pobres y vivir en la calle. La inmensa mayoría de los niños y niñas bajo detención y en prisión
están acusados de delitos menores y son infractores
por primera vez. Muy pocos han cometido delitos
violentos.1 La generalización “institucionalizados”
también incluye niños y niñas migrantes y refugiados solicitantes de asilo que son encerrados en centros de detención mientras se deciden sus casos.
También incluye a los niños y niñas bajo la responsabilidad del Estado como miembros de ejércitos en
tiempos de paz.
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
“A veces un día en la prisión parecía un año. Pero después de diez días uno se acostumbra
y ya no llora tanto.”
El maltrato y abierto abandono y descuido no se deriva solamente del hacinamiento, malas condiciones y
falta de inversión de recursos; a menudo, además, hay
una gran discriminación contra los niños y niñas que
terminan en instituciones. La falta de preocupación
del público con respecto a la brutalidad con la que son
tratados puede reflejar el rechazo por parte de la sociedad hacia los que no cumplen con el comportamiento
social establecido. Dicha estigmatización se puede expresar también en las actitudes y comportamientos
abusivos del personal mal capacitado y mal pagado.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
176
La estigmatización también contribuye a fomentar la
violencia contra los niños y niñas que padecen discapacidades. La investigación ha demostrado que ellos a
menudo tienen más posibilidades de sufrir violencia a
manos del personal de las instituciones que otros niños
y niñas.2
La violencia sufrida por los niños y niñas en las instituciones se agrava cuando no están separados de los
adultos o de niños y niñas mayores; esto puede convertirles en víctimas de violencia física y sexual. El
impacto de la institucionalización va más allá de la
exposición inmediata a la violencia; los efectos a largo plazo pueden incluir fuertes retrasos en el desarrollo, discapacidad, daño psicológico irreversible y mayores tasas de suicidio y actividad criminal. Un
estudio en los EE.UU. halló que los niños y niñas
que habían estado privados de libertad en el sistema
de justicia penal juvenil tenían más riesgo de muerte
violenta temprana. La principal causa de muerte para
jóvenes privados de libertad durante la infancia era el
homicidio (90.1%). Ser hombre, ser miembro de
una minoría racial o étnica y ser de un área urbana,
eran los factores de riesgo principales para la muerte
violenta, así como para entrar en el sistema de justicia penal juvenil.3
Las instituciones de protección y de justicia penal juvenil que alojan a niños y niñas a menudo están cerradas al escrutinio público. Carecen de un marco legal
básico que prohíba toda forma de violencia y también
carecen de adecuada reglamentación y supervisión gubernamental, mecanismos de queja efectivos y sistemas de inspección. Rara vez se responsabiliza a los
autores, permitiendo que los altos niveles de violencia
continúen y se perpetúe la tolerancia hacia la violencia contra los niños y niñas.
TIPOS DE INSTITUCIONES DE
PROTECCIÓN
Si bien no existe ninguna definición universalmente
aceptada de lo que es una institución de protección para
niños, los rasgos que la mayoría tienen en común son la
atención de tiempo completo para niños y niñas que
viven sin sus familias y la supervisión por parte de personal asalariado. El tamaño, la organización y las actividades llevadas a cabo dentro de estas instituciones pueden variar mucho. En las instituciones más cerradas y
aisladas, toda la vida del niño (educación, servicios de
salud, trabajo, descanso y sueño) tiene lugar allí y la institución está muy aislada del resto de la comunidad.4
Algunas categorías amplias de atención institucional son:
Atención residencial de largo plazo: El número de
niños y niñas que viven en las instituciones puede variar de algunas docenas hasta varios centenares. Algunas instituciones residenciales son específicamente para
niños y niñas con discapacidades.
Atención de emergencia o en centros temporales:
Instituciones que prestan servicios para satisfacer las
necesidades básicas de seguridad, alimentación, alojamiento y educación a corto plazo.
5
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) exige a los Estados ofrecer protección especial a los
niños y niñas que están privados de su entorno familiar (Artículos 19 y 20). El mayor riesgo de violencia
contra los niños y niñas que se encuentran en instituciones, aumenta la obligación del Estado de poner
en marcha medidas legislativas y de otra índole para protegerles y para reducir significativamente el número de los que están institucionalizados y detenidos. La CDN reconoce que los niños y niñas deben
criarse en un entorno familiar: el Preámbulo de la Convención afirma que “(…) el niño, para el pleno y
armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad,
amor y comprensión.”
Otros artículos reiteran la centralidad de la familia en la crianza del niño y niña, excepto cuando el interés
superior del niño exige otras alternativas. El Artículo 9 se relaciona con el contacto familiar en los casos en
que los niños y niñas son separados de sus familias; el Artículo 37(b) afirma que “la detención, el encarcelamiento o la prisión de un niño (...) se utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el
período más breve que proceda.” El Artículo 40, referente a los niños en conflicto con la ley, afirma que
los niños y niñas deben ser tratados “de manera acorde con el fomento de su sentido de la dignidad y el
valor, (...) y en la que se tengan en cuenta la edad del niño y la importancia de promover la reintegración
del niño (...)” Estas disposiciones dejan claro que las opciones alternativas a la atención institucional que
apoyan el desarrollo de los niños y niñas y les permiten permanecer en casa y en la escuela son preferibles
a los procedimientos judiciales y la institucionalización.5
La CDN trata de manera específica los derechos de los niños y niñas con discapacidades, reconociendo
“que el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones
que aseguren su dignidad, le permitan llegar a bastarse a sí mismo y faciliten la participación activa del
niño en la comunidad” (Artículo 23). La segregación y la institucionalización no pueden ser justificadas
nunca por razones de discapacidad. Los niños y niñas con discapacidades frecuentemente son institucionalizados y los peligros de ello son bien conocidos; por lo tanto, la CDN exige poner en marcha medidas
que no impliquen aislamiento o exclusión social. El Artículo 25 otorga a todos los niños y niñas que
hayan sido internados el derecho a una evaluación periódica de todos los aspectos de su internamiento.
>>>
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
177
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PDCP) afirma que la pena de muerte no será
impuesta para delitos cometidos por personas menores de 18 años (Artículo 6). El Pacto también incluye
disposiciones que estipulan que los niños en conflicto con la ley penal serán separados de los adultos y
serán tratados de una manera apropiada a su edad y condición jurídica (Artículo 10). El Artículo 14 del
Pacto afirma que los procedimientos contra los niños y niñas deben tener en cuenta la edad y la importancia de promover la rehabilitación. Por su parte, la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes declara que los Estados deben tomar efectivas medidas legislativas,
administrativas, judiciales o de otra índole para prevenir los actos de tortura (Artículo 2).
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
178
Instituciones psiquiátricas: Atención residencial, con
personal que incluye profesionales de la medicina, para
niños y niñas con discapacidades psico-sociales.
ANTECEDENTES Y
CONTEXTO
Hogares de acogida: Atención residencial personalizada,
prestada por uno o más empleados en una casa que no es
la suya, cuidando a un grupo de niños (típicamente de
10-15 años de edad) en un entorno menos formal y más
hogareño.
EL SURGIMIENTO DE LA
INSTITUCIÓN
Otras dos categorías de protección que buscan brindar un
entorno no institucional para niños y niñas que viven sin
sus familias son:
Acogimiento familiar: El niño o niña vive con otra familia durante un período variable de tiempo. Es aceptado en
el hogar de la familia sustituta, que a menudo incluye a los
hijos biológicos de los padres de acogida.
Cuidado informal en hogares de parientes: El niño o niña
vive con otra familia, con la que puede tener lazos de parentesco, normalmente sin la participación de las autoridades
gubernamentales. (Véase el capítulo referente a la violencia
contra los niños y niñas en el hogar y en la familia).
Desde su inicio, las instituciones para acoger a los niños y
niñas fueron creadas esencialmente como depósitos para
los no deseados. Los historiadores sugieren que la primera
institución creada específicamente para la atención de niños nace en Constantinopla en el siglo III d.C., como
medio para reducir el infanticidio. Más adelante, en la
Edad Media, la Iglesia Católica en Italia creó orfanatos
para los niños abandonados y esta práctica se difundió
por Europa.9 Al mismo tiempo que era una obra de caridad, el orfanato era una manera de retirar niños y niñas
descuidados y abandonados de la calle y hacer que el problema fuera invisible para la sociedad, una tarea cada vez
más importante ya que en siglos posteriores la tasa de
abandono de bebés llegó a uno de cuatro en algunas ciudades europeas. Hasta el siglo XX, la tasa de mortalidad
entre los niños y niñas que se encontraban en tales instituciones era invariablemente alta.10 Esto reflejaba no sólo
5
NORMAS DE LA ONU RELATIVAS A LA JUSTICIA PENAL JUVENIL
Además de la CDN, la ONU ha adoptado otras normas específicas relativas a niños y niñas en conflicto con
la ley penal. Éstas incluyen las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de
menores, conocidas como “las Reglas de Beijing”, adoptadas en 1985, que ofrecen orientación acerca de la
administración de justicia para que tenga en cuenta la protección de los derechos de los niños y el respeto por
sus necesidades de desarrollo.6 Otras dos normas adoptadas en 1990 –las Directrices de las Naciones Unidas para
la prevención de la delincuencia juvenil (Directrices de Riad) y las Reglas de las Naciones Unidas para la protección
de los menores privados de libertad (Reglas JDL)– completan el marco de prevención, manejo de caso y rehabilitación social de los niños y niñas.7,8
Cuando la institucionalización sea absolutamente necesaria, se debe brindar un entorno seguro para los niños
y niñas, con personal capacitado, programas y servicios adecuados. Los niños deben tener oportunidades claras, asequibles y seguras para quejarse de la manera en que son tratados, y los gobiernos deben asegurar mecanismos efectivos de monitoreo, investigación y rendición de cuentas para tratar la violencia y para responsabilizar a los autores.
la rápida difusión de las infecciones en cualquier entorno
residencial masificado antes de la aparición de sistemas de
salud pública, sino también la falta de atención individual y efectiva prestada a los niños y niñas.
Las instituciones para los niños y niñas crecieron con la
industrialización y el colonialismo. En cuanto proliferaron los suburbios marginales, el desempleo y el crimen en
el comienzo del mundo industrializado, surgió la idea de
“rescatar” a los niños y niñas pobres de sus familias, que a
menudo se consideraban delincuentes o depravadas y
protegerlos en instituciones residenciales. Mientras tanto,
en los entornos coloniales y post-coloniales también se
entendía que los niños indígenas o aborígenes necesitaban ser “salvados” de lo que se consideraba eran culturas
“inferiores”. En Australia y Canadá, por ejemplo, generaciones enteras de estos niños y niñas fueron separados de
sus familias y enviados a escuelas residenciales y se les
179
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
Muchos niños y niñas que han sido abandonados o que viven en centros de acogida, incluidos niños con
discapacidades, podrían vivir con sus familias si se les brindara adecuado apoyo social, financiero o médico. Al
ratificar la CDN, los Estados se han comprometido a prestar éste apoyo hasta el máximo que le permiten sus
recursos (Artículo 18.2). Cuando vivir con la familia biológica no satisface el interés superior del niño, se deben
implementar una variedad de alternativas basadas en la familia para prestar una atención más segura y beneficiosa que la de las instituciones a gran escala (Artículo 20). De manera similar, los sistemas de atención y
protección más fuertes, que incluyen apoyo para las familias, podrían reducir el número de niños y niñas que
entran en conflicto con la ley. La gran mayoría de los delitos cometidos por los niños y niñas son delitos menores y no violentos. Las alternativas a la privación de libertad basadas en la comunidad brindan un entorno
más seguro para los niños y medios mucho más efectivos para la rehabilitación.
“Había maestros [en el orfanato] que excedían su autoridad y podían golpearnos sin razón alguna. Saben que los niños no
tienen a quién recurrir. Y podían hacer cualquier cosa que quisiesen.”
negó su propia cultura, vestimenta y lengua.11 Los sistemas de “justicia penal juvenil” en Europa y las Américas,
comenzaron a introducir instituciones de privación de
libertad que estaban separadas de las prisiones para adultos a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
En algunos lugares, el desarrollo de instituciones a gran
escala llegó más tarde, bien para manejar la angustia social
profunda luego de eventos como las dos guerras mundiales o como parte de un compromiso ideológico para la
“socialización” del cuidado infantil. Éste fue el patrón en
muchos países comunistas, sobre todo aquellos bajo la esfera de influencia de la URSS después de 1945.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
180
REPENSANDO LA ATENCIÓN
INSTITUCIONAL
En cuanto aumentó la comprensión del desarrollo infantil, algunos países comenzaron a reducir el empleo
de instituciones residenciales y a considerar opciones
diferentes a la privación de libertad para los niños y
niñas en conflicto con la ley. Comenzando la segunda
mitad del siglo XX, se llegó a reconocer que las instituciones grandes y cerradas no podían favorecer el desarrollo físico, social, emocional y cognitivo de una manera comparable al entorno familiar.12
Hoy en día, la mejor política social, siguiendo la CDN y
otras obligaciones de derechos humanos, pretende ofrecer
una crianza en familia a tantos niños y niñas como sea
posible, así como el acceso a una vida escolar y en comunidad normal. Sin embargo, el proceso de des-institucionalización y el reconocimiento de los efectos perjudiciales
de la institucionalización en los niños, está en diferentes
fases alrededor del mundo. En los países en los que la
institucionalización nunca se utilizó a gran escala, las instituciones que surgieron han sido en su mayoría pequeñas
y manejadas por organizaciones privadas o religiosas.
Niño, Europa y Asia Central, 2003II
En algunos países, la delincuencia juvenil se ha convertido en un asunto político de alto perfil y también han
habido procesos regresivos que han vuelto a priorizar la
institucionalización, aun cuando el número efectivo de
niños y niñas en conflicto con la ley penal haya disminuido. En muchos países, los niños y niñas en conflicto
con la ley son recluidos en las mismas instituciones que
los adultos y pocos han invertido en alternativas reales
a la privación de libertad.
Desafortunadamente, el número de niños y niñas que
pierden la protección de sus familias y requieren formas alternativas de protección está creciendo por una
variedad de razones. Entre ellas, los patrones sociales
cambiantes que acompañan a los procesos de urbanización a gran escala, los desastres naturales, los conflictos armados, los desplazamientos de población y la
pandemia de VIH/SIDA.
FACTORES QUE CONTRIBUYEN
A LA VIOLENCIA EN LAS
INSTITUCIONES
La violencia contra los niños y niñas en los sistemas
de protección y justicia es legitimada por actitudes y
comportamientos arraigados y por los fallos tanto en
la legislación como en su aplicación. En la época en
que la política social preferida era la creación de instituciones para niños y niñas de grupos desfavorecidos
y marginales, el castigo físico era casi universalmente
aprobado para disciplinar y controlar a los revoltosos.
Esto en la práctica significaba que los niños institucionalizados estaban expuestos a un régimen brutal y
a la violencia frecuente. En todas las regiones, por acción u omisión, esta situación sigue prevaleciendo.
5
Personal inadecuado
A pesar de los cambios en la protección social de la infancia y de la evolución de sus derechos, incluyendo las
nuevas normas sobre justicia penal juvenil, la reforma
de las instituciones ha sido muy lenta. Pocos gobiernos
han puesto en marcha un proceso de desinstitucionalización en cumplimiento de sus obligaciones de derechos humanos, principalmente por el bajo nivel de
importancia asignado a los niños y niñas más desfavorecidos de la sociedad (los que han quedado huérfanos,
han sido abandonados, tienen alguna discapacidad o
están en conflicto con la ley).
El personal sin cualificación y mal remunerado es un
factor clave vinculado con la violencia dentro de las instituciones. La baja remuneración y categoría frecuentemente dan como resultado empleados poco motivados
y mucha rotación de personal y además la escasez de
personal es un problema grave. Por ejemplo, en varios
países se ha documentado que la ratio internos/personal en las instituciones para niños y niñas con discapacidad puede ser hasta de cien por cada empleado. En
estas condiciones, los niños y niñas a menudo quedan
sin supervisión durante largos períodos; por la noche
puede haber pabellones enteros sin vigilar o cerrados
con llave, con una sola persona como responsable. En
tales casos el abuso físico y sexual es frecuente.15
Con demasiada frecuencia, los niños y niñas que requieren atención y protección se convierten en objeto
de atención sólo cuando se produce un error serio en el
sistema o un abuso grave. Esta falta de prioridad en
términos de política, significa que las condiciones en
los centros de protección y de privación de libertad de
niños y niñas en conflicto con la ley penal, frecuentemente son deficientes, con servicios de nutrición, higiene y salud inadecuados (y a veces tan deficientes que
amenazan su supervivencia).
Los bajos niveles de inversión dan como resultado
una falta de profesionales debidamente cualificados.
En Azerbaiyán, por ejemplo, un informe de 2005 indicó que ni una sola de las 69 instituciones residenciales del país tenía un psicólogo infantil entre su
personal, a pesar de que se había identificado la necesidad de esa pericia.13 Además, puede no haber instituciones especializadas para los niños y niñas. En Irlanda del Norte, por ejemplo, sólo hay quince camas
disponibles para adolescentes con problemas graves
de salud mental.14
Relativamente pocos funcionarios de instituciones de
protección reciben capacitación especial en desarrollo infantil, derechos o información acerca de temas de violencia.
En las instituciones para niños y niñas con discapaci-dades,
el personal insuficientemente capacitado puede reaccionar violentamente con bastante facilidad.16 Los funcionarios sobrecargados pueden recurrir a medidas violentas
para mantener la disciplina, particularmente cuando falta personal de vigilancia. Estas condiciones provocan
actitudes cada vez más negativas ante los niños y niñas y
patrones de respuestas físicas e impulsivas.17
Algunas personas con historiales de violencia contra los
niños, incluyendo abuso y explotación sexual, pueden bus
y niñas. Los estudios rigurosos de los antecedentes del personal siguen siendo muy poco frecuentes, permitiendo que
un empleado que haya sido despedido de una institución
sea contratado por otra y continúe el historial de abusos.18
car empleos que les permitan tener fácil acceso a niños
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
Baja prioridad
Falta de monitoreo y vigilancia
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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Las instituciones de protección y las instituciones para
niños en conflicto con la ley penal, así como otros centros de detención, a menudo no están reglamentadas y
están cerradas al escrutinio externo. Especialmente las
que están en manos de entidades privadas, organizaciones religiosas y ONGs o están ubicadas en áreas aisladas.
En tales circunstancias, la violencia puede continuar por
años hasta que un incidente extremo la saque a la luz.
Más aún, las personas responsables de la violencia contra los niños y niñas en los sistemas de protección y justicia rara vez rinden cuentas por sus acciones. Si se denuncian casos, a menudo sólo se investigan de manera
superficial y muy pocos terminan en un proceso judicial. Los que tienen la capacidad para tomar medidas e
intervenir pueden ser cómplices del abuso, renuentes a
expedientar o procesar un colega o temerosos de la publicidad negativa o la pérdida del apoyo económico.
Pueden responder bloqueando el acceso a las instituciones o castigando o amenazando con despedir a los trabajadores si hablan. Esto sólo asegura que la violencia continúe. Los autores continúan abusando y maltratando a
otros niños y niñas y se crea un clima que legitima la
violencia convirtiéndola en algo común y aceptable.21,22
Mezcla de diferentes niveles de
vulnerabilidad
Muchas instituciones no separan a los niños y niñas vulnerables de sus pares que pueden hacerles daño. Los niños y niñas que son vulnerables a la violencia debido a su
edad, tamaño, sexo u otra característica, a menudo se alojan con otros mayores con un historial de comportamiento violento.23 Por ejemplo, en la antigua Serbia y Montenegro, algunas ONGs informan que hay niños menores
de siete años que pueden estar viviendo en la misma institución que otros mayores de catorce años y en conflicto
con la ley.24 En Jamaica, donde los niños y niñas que
necesitan protección a menudo también se alojan con
niños acusados de haber cometido delitos, una investigación gubernamental de 2003 halló que “los matones”
(bullies) o las pandillas de niños mayores se aprovechaban sexualmente de otros más vulnerables. 25 En muchos
países los niños y niñas comparten espacio con delincuentes adultos, esto aumenta mucho el riesgo de que
sufran violencia.
UNICEF/HQ98-0891. Giacomo Pirozzi.
La falta de supervisión apropiada del personal también
es un problema grave. Un estudio de abuso en niños y
niñas institucionalizados en el Reino Unido, identificó
la administración ineficaz y el contacto mínimo de los
administradores con el personal como rasgos significativos compartidos por los casos de abuso.19,20
RUANDA, 1998. Rose, 4 años, ayuda a preparar las mesas para el almuerzo en el
Orfanato Gitarama, donde ella y su hermana han vivido desde que perdieron a sus
progenitores en el genocidio de 1994.
“Algunos de nosotros sufrimos abuso en casa. Pasamos al sistema de bienestar que se supone debe
protegernos. El sistema abusa de nosotros. Tratamos de presentar una queja y no se hace nada. Guardamos toda
esta rabia y agredimos a nuestros pares, familias, amigos, trabadores sociales, padres de acogida, personal del
hogar de grupo, maestros, etc., y el ciclo continúa. En algún momento esto tiene que terminar.”
Joven, América del Norte, 2004III
LOS NIÑOS Y NIÑAS
INSTITUCIONALIZADOS
Según algunas estimaciones, hay alrededor de ocho millones de niños y niñas viviendo en instituciones en todo
el mundo.26 Algunos estudios han mostrado que la violencia en las instituciones residenciales es seis veces más
frecuente que en los hogares de acogida y que los niños
institucionalizados tienen una probabilidad casi cuatro
veces mayor de sufrir abuso sexual que aquellos que tienen acceso a alternativas de protección basadas en la familia.27 En Kazajstán, por ejemplo, un estudio de 2002
halló que más del 63% de los niños y niñas en hogares
infantiles decían haber sufrido violencia; el 28% indicó
que la violencia tenía lugar de manera regular.28 Un estudio de 3.164 niños y niñas en instituciones residenciales
en Rumania halló que el abuso físico incluía golpizas,
impedirles comer, aislamiento físico y diferentes tareas
humillantes. Casi la mitad de los niños y niñas encuestados confirmaron que las palizas se utilizaban como práctica punitiva. Más de la tercera parte de los niños y niñas
institucionalizados conocían casos en que otros habían
sido obligados a tener relaciones sexuales. Entre los autores estaban los miembros del personal y generalmente
niños mayores de la misma institución.29
LA NATURALEZA Y EL ALCANCE
DEL PROBLEMA
Numerosos estudios han determinado de manera consistente el impacto negativo de la institucionalización y la
existencia de altas tasas de violencia en la atención residencial a gran escala. Pero en algunos lugares del mundo y para
algunos grupos de niños y niñas, las tasas de institucionalización están aumentando. Por ejemplo, un investigador
calculó que entre 1989 y 2002 la proporción de niños institucionalizados había aumentado un 3% en Europa Cen-
5
tral y del Este y la antigua Unión Soviética, aun cuando
las cifras absolutas habían disminuido debido a una población decreciente. (El número total de niños y niñas
que recibían atención institucional disminuyó durante
dicho período; sin embargo, debido a que la población
total de niños y niñas de la región disminuyó, la proporción de niños en instituciones efectivamente aumentó.)30
Algunos países que utilizaban la atención institucional a
gran escala se han alejado deliberadamente de este tipo de
atención. Por ejemplo, en el transcurso de los últimos veinte años el número de niños y niñas que viven en hogares
infantiles ha bajado significativamente en Inglaterra,31 Italia y España.32 En los EE.UU. y Canadá, donde el número
de niños y niñas necesitados de protección ha aumentado
considerablemente, la mayoría de los niños y niñas viven
en familias de acogida o en hogares de grupo.33
Sin embargo, el patrón de desinstitucionalización entre
los países institucionalizados no es uniforme. En Japón,
30.000 niños y niñas siguen en instituciones establecidas en la época de la posguerra. Estos niños y niñas todavía viven en grandes dormitorios en edificios parecidos a hospitales, funcionando con poco personal, no
especializado y recargado de trabajo y no hay casi ningún trabajo terapéutico. Los fondos provienen de fuentes caritativas privadas y las juntas directivas tienen funciones mal definidas y rara vez son monitoreadas.34
También se pueden hallar altas tasas de institucionalización en otras regiones. En Oriente Medio, en el Líbano
más de 25.000 niños y niñas recibían atención residencial entre 1999 y 2000, mientras que en Marruecos la
cifra se calculaba en 25.300 en 1999 y 2000.35 En América Latina, ciertos países aún dan cifras muy significativas, las mayores se encuentran en Colombia (24.300),
Brasil (24.000), Bolivia (15.600) y Chile (11.600) según cifras publicadas en 2004.36
183
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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En África, la familia extendida normalmente ha absorbido a los niños y niñas huérfanos y otras víctimas de
problemas familiares y las tasas de institucionalización
tradicionalmente han sido bajas. En muchos países africanos, hasta tiempos recientes, los únicos orfanatos
existentes habían sido creados por misioneros antes de
la independencia. Sin embargo, hoy día el número de
orfanatos privados está aumentando porque algunas
organizaciones religiosas, ONGs y donantes privados
buscan responder al número creciente de niños y niñas
huérfanos por el VIH/SIDA y los conflictos armados.37
Datos de Liberia,38 Uganda39 y Zimbabwe40 indican
un mayor uso de la atención institucional en años recientes. Los defensores de los derechos de la infancia
señalan que la mayoría de los niños y niñas que entran
en estas instituciones frecuentemente tienen por lo
menos un progenitor vivo o un pariente con quien se
puede entrar en contacto. Alegan que estas instituciones simplemente sacan a los niños y niñas de las comunidades y representan fondos que se podrían haber
empleado mejor para prestar mejores servicios de apoyo a nivel local. La atención institucional es también
costosa, en concreto entre seis y cien veces más que el
acogimiento familiar basado en la comunidad, la respuesta política preferida, tanto para los gobiernos
como los donantes.41
La institucionalización en Europa
del Este y los países de la antigua
Unión Soviética
Las instituciones para niños y niñas son más comunes
en Europa Central y del Este (ECE) y en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) que en cualquier otra región. Durante los años sesenta y setenta,
se abrieron muchas instituciones en toda la región.
Luego del colapso de los gobiernos comunistas, la falta de sistemas de apoyo para la familia implicó que el
ampliamente extendido uso de instituciones continuara. Se calcula que en 2002 había 1.120.800 niños y niñas recibiendo atención en 27 de los países de ECE, la
CEI y los Estados Bálticos, el 54% de ellos (alrededor
de 605.000) estaban en instituciones residenciales.42
Muchas de estas instituciones son para niños y niñas
con discapacidades. Se calcula que en el 2002, unos
317.000 niños y niñas con estas características vivían en
instituciones residenciales.43 En algunos países, los niños
y niñas calificados de “discapacitados” constituyen la
mayoría de los que están institucionalizados. En Uzbekistán, por ejemplo, el número de niños y niñas con
discapacidades institucionalizados suman casi 20.000,
comparado con 4.300 sin discapacidades.44
La orientación hacia las minorías
étnicas
Históricamente, los niños y niñas pertenecientes a minorías raciales y étnicas tienden a estar sobre representados
en la atención institucional (por ejemplo, en Australia,
Brasil y Canadá, como se mencionó anteriormente) y en
muchos casos esta tendencia persiste. En Rumania, por
ejemplo, el pueblo Rom representa menos del 10% de la
población del país, pero hasta el 40% de los niños institucionalizados son Rom. Este patrón se repite en otros países
de Europa del Este, incluyendo Bulgaria, la República
Checa y Hungría. En Europa Central y del Este y en los
países de la antigua URSS en general, los prejuicios contra
las minorías étnicas ha llevado al personal de instituciones
residenciales a desalentar el contacto entre los progenitores y sus hijos institucionalizados y a darles menos opciones de acceder a hogares de acogida y a la adopción.45,46
5
En contraste con épocas anteriores, hoy en día relativamente pocos niños y niñas son institucionalizados porque carecen de progenitores. En ECE y la
CEI, por ejemplo, la proporción de niños y niñas
que viven en instituciones que no tienen al menos
un progenitor vivo es entre un 2% y 5%,47,48 mientras que en Brasil es alrededor del 5%.49 Lo más
común es que sean institucionalizados porque padecen alguna discapacidad, por desintegración de la
familia, violencia en el hogar, falta de sistemas de
apoyo social y pobres condiciones sociales y económicas, incluida la pobreza. En algunos países, los
desastres naturales, los conflictos armados o los
efectos de la pandemia del VIH/SIDA pueden hacer que los padres no sean capaces de cuidar a sus
hijos. La enfermedad, los accidentes y el encarcelamiento también pueden separar a los niños y niñas
de sus progenitores.
de violencia física o psicológica, incluida violencia
sexual. La entidad halló que el 88% de los niños en
Aldeas Infantiles SOS en Croacia; el 75% en Belarús
y el 55% en Lituania, habían sufrido violencia física
o sexual dentro de la familia biológica.51 Además,
muchos niños y niñas son separados de sus familias
debido a que sus padres abusan de sustancias.
Pobreza: Éste es un factor significativo en la decisión de muchos progenitores de entregar a sus hijos
a las instituciones de protección. Cuando se sienten
incapaces de mantener a sus hijos y creen que los
niños y niñas pueden recibir mejor acceso a educación, salud y nutrición en instituciones residenciales, pueden creer que estarán mejor que en casa.
Discapacidad: Debido a la ampliamente difundida
estigmatización de los niños y niñas con discapacidades, así como a la falta de apoyo para sus progenitores, las tasas de institucionalización de estos niños y
niñas son significativamente mayores que las de
otros. En Jamaica, por ejemplo, el 65% de los niños
y niñas con discapacidades físicas o de desarrollo viven en hogares exclusivamente para niños con
discapacidades.52 Los informes de país preparados
por ECE/CEI para la Sesión Especial en Favor de la
Infancia de la Asamblea General de las Naciones
Unidas en 2002, indicaban que la razón más importante para que las familias entregaran a sus hijos con
discapacidades a las instituciones era la falta de capacidad para atenderlos. Los diagnósticos equivocados
y exagerados y un foco exclusivo en el modelo médico de discapacidad, son también problemas que llevan al uso excesivo de la institucionalización. En algunos casos, la falta de estímulo o la falta de acceso
a salud y educación de calidad pueden retrasar el
desarrollo, sumándose así a la discapacidad.53
Violencia en la familia: Muchos niños y niñas terminan en el sistema de protección debido a la violencia que se vive en sus familias, incluidos el descuido
y la violencia psicológica, física y sexual. En América
Latina la violencia doméstica también es una causa
importante de institucionalización.50 Aldeas Infantiles
SOS halló que el 73% de los niños y niñas viviendo
en sus aldeas en Venezuela tenían experiencia previa
Catástrofes familiares, incluido el VIH/SIDA:
Los conflictos armados, los desastres naturales a gran
escala, la pandemia del VIH/SIDA o alguna otra enfermedad llevan a algunas organizaciones humanitarias a proponer la creación de instituciones de atención social y orfanatos, como una respuesta apropiada
ante las grandes cantidades de niños y niñas necesitados de protección. En Rusia, por ejemplo, los bebés
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
POR QUÉ SE INSTITUCIONALIZA A
LOS NIÑOS Y NIÑAS
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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que nacen con el VIH y han sido abandonados, son
colocados en orfanatos especiales que son sólo para
niños seropositivos, o son aislados indefinidamente
en pabellones hospitalarios, donde se les priva de
cualquier oportunidad de desarrollo social, físico y
mental.54 En algunos países destrozados por el conflicto donde una alta proporción de niños y niñas
han perdido uno o ambos progenitores, los niveles
de institucionalización pueden ser altísimos. En Somalia, por ejemplo, aunque es contrario a las normas islámicas y tradicionales, el uso de hogares infantiles u orfanatos es defendido por los progenitores
y cuidadores, especialmente en las áreas urbanas.
Los hogares infantiles, todos financiados con apoyo
externo en su mayor parte procedente de organizaciones caritativas, ofrecen a los niños y niñas alimento, abrigo y educación, servicios que no están
disponibles en otro lugar. Una alta proporción de
los aproximadamente 8.000 niños somalíes que residen en hogares infantiles tienen parientes.55
Falta de opciones alternativas: En muchos ámbitos,
no se han creado mecanismos alternativos a la institucionalización. Por ejemplo, el director de un hospital
psiquiátrico en Turquía, calculó que de los 500 pacientes (incluyendo adultos y niños) de su institución,
sólo el 10% necesitarían estar como pacientes internos si existieran servicios basados en la comunidad.56
En Rumania, la población de niños y niñas en orfanatos se ha reducido, pero muchos niños y niñas con
discapacidades simplemente han sido trasladados de
instituciones más grandes a instituciones más pequeñas. La amplia financiación requerida para estas nuevas instituciones ha restado recursos ya de por sí escasos, para la creación de hogares de acogida y servicios
que apoyen la integración comunitaria.57
Los patrones de institucionalización
Hay una gran variación en los patrones de institucionalización entre los países, incluso dentro de una misma
región. Un estudio reciente realizado en países europeos, encontró diferencias significativas en las razones
por las que los niños y niñas menores de tres años están
siendo institucionalizados. En países de Europa Occidental que dieron información (Bélgica, Francia Noruega, Portugal, Suecia y el Reino Unido), las principales razones eran: abuso y descuido o negligencia de la
familia (69%); razones sociales como que los progenitores estuvieran en prisión (23%); abandono (4%) y
discapacidad (4%).
En estos países, no había huérfanos (definidos en este
contexto como niños y niñas que no tienen ningún
progenitor vivo) que vivieran en instituciones. En
contraste, un poco más de uno de cada veinte niños
institucionalizados en Europa Central y en el sur de
Europa del Este (Croacia, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Rumania y Eslovaquia), Chipre y Malta eran huérfanos. Las principales razones
para que los niños y niñas fuesen institucionalizados
eran abandono (32%); razones sociales como mala salud de la familia e incapacidad para atenderlos (25%);
discapacidad (23%); abuso o descuido (14%) y ser
huérfanos (6%).58
El estudio concluyó que los países menos ricos con
menores niveles de gasto en salud pública y servicios
sociales tendían a tener mayores cantidades de niños
institucionalizados. Se indicó que esto podría deberse
a una falta de servicios de asesoramiento y apoyo para
prevenir el abandono y a que son incapaces de prestar
apoyo a los progenitores que están en riesgo de ser
violentos con sus hijos. Además, en los países que
5
En Brasil, un estudio nacional que abarcó 589 instituciones que recibían financiación federal, empleó
categorías algo diferentes para recopilar datos acerca
de la institucionalización de niños y niñas de todas las
edades. Las principales razones por las que los niños y
niñas eran institucionalizados incluían: falta de recursos materiales de las familias, es decir, pobreza (24%);
abandono de los progenitores o tutores (18%); violencia doméstica (11%); adicción de los progenitores
o tutores a las drogas (11%); progenitores viviendo
en la calle (7%); ser huérfanos (5%); encarcelamiento
de los progenitores o tutores (4%) y abuso sexual por
parte de los progenitores o de los tutores (3%).59
La mayoría de los niños y niñas que viven en instituciones podrían ser reintegrados en sus familias con la
ayuda de trabajadores sociales o de otros servicios de
apoyo. Cuando la reintegración familiar no es posible, las alternativas comunitarias y basadas en la familia ofrecen un entorno mucho más seguro y beneficioso. La falta de disposiciones que establezcan
alternativas a la institucionalización, en países que
tienen los medios para ofrecerlas, es otra muestra de
la oscuridad y el prejuicio que rodea la protección de
los niños y niñas privados de sus familias o que han
tenido la desventura de nacer en hogares disfuncionales, violentos o desintegrados.
LAS FUENTES DE VIOLENCIA EN
LAS INSTITUCIONES DE
PROTECCIÓN
El alto riesgo de sufrir violencia que tienen los niños y
niñas en las instituciones de protección procede de una
variedad de fuentes. La mayoría de la información disponible documenta violencia de diversos tipos por parte del
personal, incluido el descuido o negligencia y la violencia entre pares. Por otro lado, algunas formas de tratamiento practicadas en muchas instituciones constituyen
en sí mismas una forma de violencia.
Violencia por parte de los
funcionarios
Los niños y niñas que se encuentran institucionalizados pueden ser sometidos a violencia física, sexual y
psicológica por los funcionarios encargados de su atención. Dicha violencia puede incluir abuso verbal, palizas, sujeción física excesiva o prolongada, violaciones,
agresiones sexuales o acoso. Parte de esta violencia
adopta la forma de medidas disciplinarias violentas autorizadas por el Estado y todavía legales. En 145 Estados, todavía no se ha prohibido expresamente el uso
del castigo físico y otras formas de castigo o trato degradante en las instituciones; sólo 31 Estados han prohibido de manera consistente toda forma de castigo
físico en todas las instituciones de protección.60 En algunos Estados existen reglamentos detallados que especifican cómo se ha de administrar el castigo físico,
incluyendo el implemento a emplear y qué partes del
cuerpo pueden ser golpeadas.
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
ofrecen menos servicios sociales y de salud, como servicios de salud mental y para el tratamiento de la
adicción al alcohol o a las drogas, es probable que los
niños y niñas permanezcan institucionalizados por
periodos de tiempo más largos.
Aunque el Estado es responsable de proteger a los niños
y niñas contra la violencia, sin importar quién esté asumiendo su cuidado, la violencia por parte de funcionarios ha sido documentada en instituciones de todo el
mundo, incluidas las gestionadas por el Estado, por organizaciones religiosas y por entidades privadas. Las formas de violencia pueden ser espantosas. Se dice que en
instituciones de protección en Jordania algunos niños
han sido sometidos a palizas que incluían desde golpes
con las manos, con palos y con mangueras, hasta golpearles la cabeza contra la pared.61 Un estudio halló que
en algunas instituciones de Qatar los niños a menudo
fueron golpeados con palos por los maestros, supervisores, guardias y trabajadores sociales de la institución.62
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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La violencia como tratamiento
En las instituciones para niños y niñas con discapacidades
(incluyendo lesiones cerebrales, discapacidades de desarrollo y psiquiátricas) los niños y niñas pueden ser sometidos a violencia como parte de su supuesto “tratamiento.” Por ejemplo, en Turquía una investigación de
dos años halló que en instituciones psiquiátricas niños
de nueve años eran sometidos a terapia electro-convulsiva o de “choque,” sin el empleo de relajantes musculares o anestesia. Dicho tratamiento es aterrador, extremadamente doloroso y peligroso.63
Los choques eléctricos también son empleados como
un “tratamiento de aversión” para controlar el comportamiento de los niños y niñas en algunas instituciones. Por ejemplo, el dispositivo SIBIS (Sistema Inhibidor de la Conducta Autolesiva) es un dispositivo de
choque eléctrico de control remoto comercializado casi
exclusivamente para niños y niñas con discapacidades.
Una institución en los Estados Unidos, diseñó su propio dispositivo “marcadamente más potente” cuando
comprobó que los choques eléctricos del dispositivo
SIBIS “perdieron buena parte de (su) efectividad” en
unos pocos meses.64
También se pueden emplear medicamentos, no como
parte de un tratamiento médico sino para controlar el
comportamiento de los niños y niñas y hacerlos más “sumisos.” Esto puede tener otras implicaciones; por ejemplo, cuando los niños o niñas con discapacidades son fuertemente medicados (a menudo como medio para hacer
frente a la falta de personal) son incapaces de defenderse
de la violencia física o sexual.65
Un ejemplo más de violencia autorizada por el Estado es
la práctica de realizar intervenciones médicas para limitar
las funciones reproductivas, por ejemplo, practicando
histerectomías a niñas con discapacidades intelectuales o
afectaciones de salud mental. Ha habido informes de esta
violación de los derechos humanos en niñas de tan sólo
siete u ocho años.66 No existe justificación médica alguna
para tales cirugías. Sin embargo, se dan diferentes justificaciones como que la cirugía impedirá a las niñas menstruar, evitando así más trabajo para los cuidadores y que
asegurará que las niñas no queden embarazadas. Esto refleja claramente los problemas de las instituciones sin suficiente personal, la falta de educación y servicios de salud
sexual y reproductiva para las niñas con discapacidades,
así como la falta de protección adecuada contra el riesgo
de violación, que se asume, sufren las mujeres jóvenes
tanto en las instituciones como la comunidad.
La falta de cuidado como una
forma de violencia
Cualquiera que sea el lugar donde vivan los niños y niñas, incluso cuando están bajo la protección del Estado,
a los gobiernos se les exige asegurar que se satisfagan
todas sus necesidades básicas. Sin embargo, a menudo
las condiciones en muchas instituciones son tan defi-
5
En México, se ha encontrado a niños y niñas en instituciones psiquiátricas acostados en colchonetas en el
suelo, algunos cubiertos de orina y materia fecal. Sin
suficiente supervisión, algunos se comían su propia materia fecal y sufrían o eran autores de abusos hacia otros
niños.67 En centros de rehabilitación para niños y niñas
con discapacidades mentales, han sido hallados niños
postrados en la cama, enflaquecidos por la inanición y
deshidratados. Se les suministraba el alimento en botellas, pero los que no podían coger las botellas debido a
su discapacidad no recibían alimento alguno.68
En muchas instituciones para niños y niñas con
discapacidades, los niños y niñas no tienen acceso a educación, recreación, rehabilitación u otros programas. A
menudo se les deja en sus camas o cunas por largos períodos de tiempo sin estimulación y sin contacto humano. Tal privación provoca grave daño físico, mental y
psicológico y en muchos casos la muerte.
Violencia por parte de otros
niños y niñas
Los niños y niñas institucionalizados pueden sufrir violencia a manos de sus pares, particularmente cuando las
condiciones y la supervisión de los centros es deficiente.
La falta de privacidad y de respeto por la identidad cultural, la frustración, el hacinamiento y el hecho de no
separar a los más vulnerables de los niños mayores más
agresivos, a menudo provoca violencia entre pares. Los
funcionarios pueden aprobar o alentar el abuso entre pares ya sea para mantener el control o simplemente para
divertirse. Si bien no existen muchos estudios recientes
sobre el tema, los estudios de los años noventa en el Reino Unido, Rusia y en otros lugares, indicaron que el acoso o intimidación y el abuso sexual por parte de pares en
las instituciones de protección estaban ampliamente difundidos.69 También se documentó la existencia generalizada de violencia física “de gran impacto”, desde ataques con cuchillo, a patadas y puñetazos.70 En algunos
casos, los niños informaron que los funcionarios del orfanato los enfrentaban entre sí para divertirse.71
EL IMPACTO DE LA
INSTITUCIONALIZACIÓN EN LA
SALUD Y EN EL DESARROLLO DE
LOS NIÑOS Y NIÑAS
El uso excesivo de la institucionalización genera grandes
costos para los niños y niñas, sus familias y la sociedad.
Una amplia investigación sobre el desarrollo infantil ha
mostrado que los efectos de la institucionalización pueden incluir salud física deficiente, graves retrasos en el
desarrollo, discapacidad y daño psicológico potencialmente irreversible. Los efectos son más severos cuanto
más tiempo se prolongue la institucionalización y cuanto más deficientes son las condiciones de la institución.
El riesgo de daño psicológico y para el desarrollo es particularmente agudo para los niños menores de cuatro
años, éste es un período crítico para que los niños y niñas
establezcan lazos con sus progenitores o cuidadores.72
Aun en una institución con una buena plantilla, es poco
probable que la atención que podrían recibir de sus propios progenitores pueda ser reemplazada por la que les
dan los empleados. Un estudio de instituciones residenciales en Europa, afirma que los niños pequeños (0-3
años) institucionalizados y sin progenitores corrían el
riesgo de sufrir trastornos de vinculación, retraso en el desarrollo y atrofia neuronal en el cerebro en proceso de
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
cientes que ponen en peligro la salud y la vida de los
niños y niñas. Las instituciones están atestadas, son insalubres y carecen de personal y recursos suficientes, lo
que aumenta las tasas de mortalidad en comparación
con sus pares que viven en entornos familiares.
desarrollo. El estudio concluyó que “el descuido y el
daño causados por la privación temprana de los progenitores es equivalente a la violencia contra un niño pequeño.”73
La falta de actividad, el aislamiento social y las condiciones degradantes de vida en las instituciones pueden llevar a una disminución del funcionamiento social y psicológico.74,75 Después de pasar un tiempo en una
institución los niños pueden perder habilidades básicas
que poseían al entrar, como la capacidad de cuidarse a sí
mismos y de crear relaciones afectuosas.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
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La condición física de los niños y niñas que se encuentran en instituciones también puede deteriorarse. Sin
rehabilitación, terapia física u otros programas, los niños
permanecen durante años en un estado de total de inactividad. Sin estímulo y oportunidades de movilidad, los
brazos, las piernas y la columna se tuercen y se atrofian
por falta de uso. Careciendo del contacto humano necesario, algunos niños y niñas recurren a la auto-agresión.
Su situación se agrava cuando los funcionarios responden con medidas que impiden la movilidad.
La institucionalización también alimenta el ciclo de la
violencia. Los niños y niñas institucionalizados tienen
mayor probabilidad de hacerse daño a sí mismos o ser
agresivos con otros, de involucrarse en el crimen, ser
víctimas de explotación sexual o abusar de sustancias.
Un estudio de Rusia sugiere que uno de cada tres jóvenes que sale de instituciones residenciales termina como
indigente, uno de cada cinco con un historial criminal y
uno de cada diez se suicida.76 Algunos estudios indican
que muchos niños y niñas institucionalizados son emocionalmente vulnerables y anhelan la atención de los
adultos, convirtiéndose en blancos fáciles para los tratantes.77 Un estudio en la República de Moldovia, halló
que los jóvenes que habían pasado parte de su niñez en
instituciones estaban sobre representados en una proporción de diez entre las víctimas de trata retornadas.78
Las investigaciones también muestran que los niños y
niñas institucionalizados tienen mayor probabilidad de
entrar en conflicto con la ley penal. En Irlanda del Norte, por ejemplo, una gran proporción de los jóvenes que
terminan en el sistema de justicia penal proceden de
instituciones de protección. El 25% son admitidos directamente desde la atención residencial y se calcula
que el 70% de los niños de entre 10-13 años privados
de libertad proceden del sistema de protección. Un estudio del estado de los servicios de salud mental para
niños y niñas institucionalizados por razones de seguridad y en custodia en Irlanda del Norte, halló que el
48% de los jóvenes encuestados habían estado institucionalizados por más de cinco años y que el 22% habían experimentado cuatro o más traslados dentro de
los dos años anteriores (en un caso la persona había
sido trasladada trece veces).79
LOS NIÑOS Y NIÑAS
DETENIDOS Y EN PRISIÓN
La violencia contra los niños y niñas mientras están en
instituciones de justicia o detenidos por la policía (celdas en comisarías de policía, prisiones, incluidas prisiones para adultos, escuelas correccionales y otros lugares
donde los niños y niñas en conflicto con la ley pueden
estar encerrados) es más común que la violencia contra
niños y niñas institucionalizados por protección. Aun
cuando hay muchas similitudes (condiciones deficientes, baja calidad del personal, etc.), el tratamiento institucional de los niños y niñas considerados antisociales o
delincuentes probablemente es mucho más punitivo física y psicológicamente que el de otros grupos. Todos
los prejuicios y la discriminación relacionada con los niños y niñas privados del cuidado familiar se refuerzan
cuando el niño o niña es percibido como una lacra social o algo peor.
5
Aunque es difícil encontrar información y los datos
acerca de los niños y niñas que se encuentran en los
sistemas de protección y justicia generalmente no están
desagregados, algunas fuentes calculan que en cualquier
momento dado hay un millón de niños y niñas en todo el
mundo privados de libertad. Esta es seguramente una
cifra proyectada inferior a la real, se necesita urgentemente mejorar recopilación de datos a nivel mundial.
Por ejemplo, solamente en los EE.UU. cada año más de
600.000 niños y niñas pasan algún período de tiempo
en instituciones de detención.80
La gran mayoría de los niños y niñas privados de libertad están acusados de delitos menores y son infractores
por primera vez. Muy pocos han cometido delitos violentos. Muchos no han cometido ningún delito sino que
han sido encerrados por vagabundear, carecer de hogar o
simplemente por estar en situación de necesidad.81
En muchos países, la mayoría de los niños y niñas privados de libertad no han sido condenados por un delito
sino que están esperando el juicio. En Pakistán, en marzo del 2003, de alrededor de 2.340 niños y niñas nada
más en prisiones (o sea, sin contar los que estaban en
celdas de comisarías de policía y otras instituciones) en
cuatro regiones del país, el 83% estaban siendo procesados o esperaban el inicio de su juicio.82 En seis cárceles
de Cebú, en Filipinas, el 75% de los niños en prisión
entre 1999 y 2001 estaban en espera de juicio.83
Con base en el Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, la CDN exige que cada niño o niña privado
de libertad tenga acceso a asistencia legal y otras formas
de asistencia apropiadas y a impugnar la legalidad de su
detención, así como a obtener una decisión judicial rápida (Artículo 37d). Sin embargo, la prisión provisional
anterior al juicio puede durar meses o hasta años. En
Burundi, por ejemplo, este período en el caso de los
niños y niñas a veces es mayor que la pena máxima por
el delito que supuestamente han cometido.84 Se ha encontrado que el periodo de prisión provisional para los
niños en Lagos, Nigeria, dura hasta un año.85 Muchos
de los niños privados de libertad por largos períodos
nunca son condenados. En Pakistán, sólo entre el 13 y
el 17% de los niños y niñas detenidos fueron finalmente
condenados por algún delito.86 Entre tanto, se les encierra por meses o años en lúgubres condiciones de hacinamiento, con riesgo de sufrir violencia a manos del personal, de sus pares y de los presos adultos.87
Estudios realizados en el sur de Asia, indican que la
mayoría de los niños y niñas en prisión tienen derecho
a fianza y no representan ningún peligro para la población.88 Sin embargo, de manera regular los jueces fijan
la fianza mucho más allá del alcance de las familias,
dando como resultado el encarcelamiento innecesario.89
La fianza rara vez se considera como una opción para los
niños y niñas de la calle.
Después del proceso judicial, muchísimos niños y niñas
son sentenciados a penas privativas de libertad en correccionales o prisiones. Aunque, como se señaló anteriormente, el Artículo 40 de la CDN exige la creación de
una variedad de alternativas, incluidas las órdenes de supervisión, la libertad vigilada y los hogares de acogida, el
encarcelamiento a menudo es la práctica habitual. Por
ejemplo, en Indonesia a finales de los años noventa hasta
el 99% de los niños y niñas en conflicto con la ley llevados ante las cortes fueron sentenciados a penas de prisión.90 En Bangladesh, los niños a menudo son también
privados de libertad por la policía y los tribunales, sin
necesidad. Bangladesh aprobó una Ley de Menores en
191
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
LA NATURALEZA Y EL ALCANCE
DEL PROBLEMA
1974 que requería un sistema especializado de justicia
penal juvenil, introducía la libertad vigilada y la separación de niños y adultos en las prisiones. Sin embargo,
más de treinta años después las disposiciones de esta ley
no se cumplen, son ignoradas en cada etapa del contacto
con la justicia y los niños y niñas pueden experimentar
condiciones espantosas, abuso de derechos y violencia.91
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
192
Situaciones similares han sido reportadas en África. La
mayoría de los países de África del Este y del Sur poseen
legislación relativa a sistemas de justicia penal juvenil diseñados para respetar los derechos de la infancia. Sin embargo, muchos no están funcionando o no existen debido a
limitaciones financieras y falta de capacidad. Las instituciones específicas para niños y niñas en conflicto con la ley
son escasas y éstos comparten las cárceles con los adultos,
con el consiguiente riesgo de violencia y abuso sexual. El
Estudio ha recibido informes sobre esta situación procedentes de Kenya, Madagascar, Eritrea y Mozambique,
pero se da en muchos otros países.92
EL CONTEXTO HISTÓRICO
Las políticas para tratar a los niños y niñas en conflicto
con la ley penal han evolucionado a medida que las sociedades han ido cambiando y a medida que la administración de justicia ha ido rediseñándose para ajustarse a
las ideas y realidades sociopolíticas contemporáneas.
Los niños y niñas viviendo en las calles de los pueblos y
ciudades, algunos involucrados en delitos menores, se convirtieron en algo habitual del paisaje urbano desde el siglo
XIX, provocando llamadas a la reforma social. El primer
sistema especializado de justicia penal juvenil fue creado en
el Estado de Illinois en 1899 y otros Estados y países siguieron rápidamente el ejemplo. Desde entonces, la mayoría de los países (pero no todos) han introducido sistemas
diferenciados para los casos de menores de edad que come-
ten delitos, incluyendo sentencias menos duras y no privativas de libertad. Muchos niños y niñas acusados de un
delito hoy en día serán “desviados” –sin perder el derecho a
un juicio justo– de los procesos judiciales hacia el sistema
de bienestar, tendrán acceso a audiencias adaptadas a sus
necesidades o recibirán tratamiento que tiene en cuenta
plenamente su edad, sus circunstancias y sus necesidades.93
Sin embargo, si bien muchos países han introducido legislación “amigable” para los niños y niñas en consonancia
con la CDN y otras normas internacionales, la aplicación
y ejecución de estas normas va mucho más lenta.
Aunque la mayoría de los delitos cometidos por niños y
niñas no son violentos, la presión sobre los políticos para
“tratar con mano dura el crimen” ha impulsado respuestas cada vez más duras para los niños y niñas en conflicto
con la ley penal. Esto ha provocado sentencias más duras
y mayores tasas de detención y encarcelamiento. Estas
políticas son alimentadas por la atención desmedida de
los medios de comunicación hacia los delitos cometidos
por los jóvenes, que refuerza las ideas erróneas de la población con respecto a la naturaleza y el alcance de los
delitos cometidos por niños y niñas. Por ejemplo, en los
EE.UU., entre 1993 y 1999 el número de niños y niñas
privados de libertad en centros juveniles aumentó en un
48%, aun cuando los delitos violentos cometidos por
niños y niñas disminuyeron en un 33% durante el mismo período.94 Entre 1994 y 2004, el número de niños y
niñas sentenciados a penas privativas de libertad en Inglaterra y Gales aumentó en un 90%.95
Por el lado positivo, algunas actitudes más progresistas
están empezando a hacerse notar en algunos lugares del
mundo en desarrollo. Más adelante se examinan en detalle algunos de estos esfuerzos por cambiar las actitudes
hacia los niños y niñas marginados y discriminados y por
evitar que caigan en la criminalidad, después de su exposición al encarcelamiento y la brutalidad policial.
“La vida en prisión es muy difícil. Es dura, no es fácil que una persona viva. Los nuevos sufrimos
mucho, dormimos mal. Normalmente, no dormimos –uno se queda dormido sentado toda la noche
porque hay demasiada gente–. Comemos mal. Estamos sufriendo.
Nos pegan con un cinturón, el jefe de disciplina nos golpea mucho. Duermen con nosotros.
Los jefes de celda nos obligan a dormir con ellos (tener relaciones sexuales).”
Niño, 14 años, África Del Este y del Sur, 2005IV
5
HAITÍ, 2005. Unos niños pasan sus brazos a través de una reja en un centro de
internamiento para niños y niñas en el vecindario Delmas de Puerto Príncipe.
LOS NIÑOS Y NIÑAS EN CONFLICTO
CON LA LEY PENAL
El discurso relativo a los niños y la criminalidad se relaciona directamente con opiniones fuertemente arraigadas relativas al desarrollo infantil, los métodos de crianza, el propósito de los sistemas de justicia, las presiones
políticas y el potencial humano de transformación después de un “mal comienzo” en la vida. La mayoría de los
expertos modernos en desarrollo infantil se oponen a la
institucionalización y la consideran sólo como el último
recurso posible, pero la sociedad preocupada por el delito y la seguridad, puede insistir en ella.
La CDN y otros tratados de derechos humanos, definen
pautas para el uso de la privación de libertad y disponen
que siempre se debe emplear como último recurso y por
el menor tiempo posible (Artículo 37). Sin embargo, los
regímenes de privación de libertad para personas menores de 18 años varían muchísimo y pocos cumplen estas
disposiciones.
La violencia en el hogar y la pobreza crónica, unidas a
la falta de sistemas de atención y protección adecuados,
provocan que muchos niños y niñas entren en conflicto
con la ley penal. Investigaciones realizadas en Perú
mostraron que la violencia familiar y el maltrato infantil eran los factores desencadenantes en el 73% de los
casos de niños y niñas viviendo en la calle.96 Una vez
allí, muchos niños y niñas adoptan comportamientos
de supervivencia que hacen que entren en conflicto con
la ley, como por ejemplo mendigar, vagabundear, hurgar en la basura, hurtos menores o son explotados en la
prostitución. De ahí la frecuente asociación entre la delincuencia menor y la necesidad desesperada de atención y protección. En un estudio entre niños y niñas
que habían cometido delitos en tres distritos de Uganda, el 70% de ellos dijeron que satisfacer sus propias
necesidades, incluidas las de alimento, era su principal
motivo para robar.97
Hasta el 95% de los niños y niñas en prisión están acusados de delitos menores.98,99 El hurto y otros delitos
contra la propiedad son los más comunes. En Filipinas,
un estudio en Ciudad Davao halló que más del 80% de
los delitos eran robos (35%), abuso de sustancias (28%)
y violaciones del toque de queda juvenil (19%). Los
delitos violentos constituían sólo el 7% de todos los
delitos cometidos por niños.100 En Malawi, un estudio
de 1999 halló que el 68% de los delitos registrados eran
hurtos, robos y atracos. El término “vagabundo” fue
empleado para describir a otro 8% de los niños y niñas,
según el estudio, era “un término (…) que representaba
casos obvios de niños y niñas de la calle.”101
Además de haber cometido delitos menores, la mayoría de los niños y niñas no han sido detenidos ante-
193
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
UNICEF/HQ05-1934. Roger Lemoyne.
Por qué los niños y niñas entran
en conflicto con la ley penal
riormente. Por ejemplo, en la República Democrática
Popular de Laos y en Filipinas se halló que más del
90% de los niños y niñas en prisión estaban allí por
su primer delito.102
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
194
Muchos niños y niñas son arrestados y encarcelados
por infracciones que sólo se consideran delito cuando son cometidas por niños y niñas. Estos “delitos de
condición o por condición personal” incluyen: faltar
a la escuela sin causa, fugarse de casa y estar “fuera
del control de los progenitores”. En marzo-abril de
2003, el 60% de los niños detenidos en un centro en
Lagos, Nigeria, eran casos no delictivos, de ellos el
55% eran niños “fuera del control de los progenitores” y 30% eran casos de atención y protección (niños “encontrados”). Otro 15% eran niños que habían sido recogidos en redadas callejeras. De manera
similar, el 80% de las niñas detenidas en otro centro
eran casos no delictivos, es decir, ‘”fuera del control
de los progenitores” o casos de “atención y protección” o de disputas civiles.103
Aunque casi no hay datos disponibles acerca de niños y niñas que han cometido delitos y que tienen
alguna discapacidad, es ampliamente aceptado que
los niños y niñas con limitaciones intelectuales y
problemas de salud mental, tienen mayor riesgo de
entrar en conflicto con la ley (a menudo a instancias
de otros que los utilizan como “instrumentos”). Una
vez metidos en problemas, tienen mayor probabilidad de no poder presentar un argumento convincente en su propia defensa. Una vez en prisión, también
tienen mayor probabilidad de ser víctimas de violencia. Ni la justicia penal juvenil ni el sistema de protección están bien equipados para tratar las necesidades de salud mental de los niños y niñas, pero
cantidades cada vez mayores de niños con trastornos
mentales o emocionales terminan allí. Tales situaciones son devastadoras para las familias. Los niños y
niñas que tienen necesidades especiales de salud
mental enfrentan el estrés adicional de ser desplazados y sentirse abandonados. Mientras tanto, los progenitores tienen que renunciar a su autoridad sobre
aspectos clave de la vida de sus hijos, a veces ni siquiera saben dónde están viviendo.
LOS BEBÉS Y LOS NIÑOS Y NIÑAS PEQUEÑOS EN LA CÁRCEL
Un grupo especialmente en riesgo de sufrir violencia en las prisiones y otros centros de privación de
libertad lo forman los bebés y niños pequeños que están en prisión con sus madres. Esta práctica
existe en muchos países, en todas las regiones. Sin embargo, las instituciones rara vez brindan las
condiciones necesarias para protegerles. Existen beneficios innegables de mantener a los niños y niñas
con sus madres; algunos países sólo permiten a los bebés permanecer con sus madres, otros permiten
a las madres quedarse con sus hijos hasta los seis años. Sin embargo, se requiere urgentemente mejorar las condiciones bajo las que funcionan estas instituciones para satisfacer las necesidades específicas
de los niños y niñas. Por ejemplo, un estudio de Camboya halló que algunos niños y niñas eran golpeados por otros prisioneros cuando lloraban o como resultado de una disputa con su madre.104
5
En demasiados países, el sistema de justicia penal se emplea como sustituto de un sistema adecuado de atención y
protección. La policía es a menudo la primera y la única
en responder a los niños y niñas en situación de necesidad
y, careciendo de alternativas apropiadas, coloca a los niños
y niñas vulnerables en celdas en las comisarías de policía o
en los centros de privación de libertad.105 Por ejemplo, en
Kenya un estudio determinó que entre el 80% y el 85%
de los niños y niñas detenidos o en instituciones correccionales estaban en situación de protección y que en realidad no habían cometido ningún delito.106
De muchos niños y niñas que trabajan o viven en la calle, simplemente se supone que son elementos antisociales y son detenidos por la policía sin pruebas de haber
cometido un acto ilegal. En Ruanda, como en muchos
otros países, los niños y niñas de la calle son llevados a
“centros de reeducación” donde son privados de libertad
sin importar si han cometido un delito o no.107 En muchos entornos, son enviados por los tribunales a instituciones o cárceles transitorias o a prisiones para adultos,
donde pueden ser retenidos de manera indefinida.108
Los niños y niñas que son víctimas de explotación sexual
o económica a menudo son detenidos y tratados como si
fueran criminales, incluidas las niñas que huyen de matrimonios forzados, víctimas de trata y explotadas en la
industria del sexo (véase el recuadro). Por ejemplo, bajo
las leyes de “custodia segura” de Bangladesh, los niños y
niñas pueden ser detenidos en cárceles u hogares para
vagabundos cuando han sido víctimas de violación o
agresión sexual, rescatados de burdeles, o de traficantes
o, en el caso de las niñas y las mujeres, cuando se hayan
casado con alguien de religión diferente o sin el consentimiento de sus tutores.109 De manera similar, en India y
Nepal las supervivientes de la trata y las niñas rescatadas
de los burdeles a menudo son sometidas a la fuerza a
“custodia por protección” en instituciones cerradas y en
manos de la policía y de ONGs.110
NIÑAS PRIVADAS DE LIBERTAD
El empleo de la llamada “custodia por protección” afecta de manera desproporcionada a las niñas
que son con mayor frecuencia las víctimas de abuso y explotación sexual. La privación de libertad
para la protección de niñas que han sido víctimas de abuso sexual es particularmente aguda en los
países donde existen los llamados “delitos de honor.” Por ejemplo, en Siria las niñas que han sido
agredidas sexualmente a menudo son colocadas en una institución para niños en conflicto con la
ley penal en vez de entregadas a sus progenitores, por temor a que puedan ser asesinadas para
preservar el honor de la familia o a que sean obligadas a casarse con su violador.114
Como normalmente se detienen cantidades mucho menores de niñas que de niños, los gobiernos
pueden tener menos instituciones para asegurar su separación de los adultos. Un documento de
>>>
195
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
La prisión para sustituir a la
protección
“El noventa por ciento de los chicos salen peor que cuando entraron.”
Joven, América del Norte, 2004V
NIÑAS PRIVADAS DE LIBERTAD
2002 afirma que “la cantidad de niñas dentro del sistema es pequeña y como resultado
simplemente son agregadas al resto del sistema con poco reconocimiento de que sus necesidades son diferentes y ajenas a las de las mujeres mayores. También significa que atraen
menos recursos (…)”115
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
196
Las niñas que se encuentran en instituciones penales están en particular riesgo de sufrir abuso
físico y sexual, especialmente cuando están recluidas en instituciones mixtas o en instituciones
para adultos. Una preocupación adicional es la falta de personal femenino en instituciones
para niñas. El personal masculino a menudo realiza “acoso sexual aprobado,” incluido el contacto inapropiado durante las revisiones y observar a las niñas mientras se visten, se duchan o
usan el inodoro.116 Los empleados varones también emplean su posición de autoridad para
exigir favores sexuales y son responsables de agresiones sexuales y violaciones.
La salud mental es también un tema preocupante en
los casos de encarcelamiento de niños y niñas. Estudios del Reino Unido indican que entre el 46% y el
81% de reclusos de entre 15 y 21 años tienen problemas de salud mental.111 Otras investigaciones afirman
que alrededor del 80% de los niños y niñas privados de
libertad padecen por lo menos dos trastornos mentales.112 Además de que estos niños y niñas deberían estar
recibiendo tratamiento y no castigo, el personal de las
instituciones correccionales a menudo no está capacitado para tratar con niños y niñas que padecen enfermedades mentales o que tienen problemas emocionales. Por ejemplo, se sabe que en centros de privación de
libertad los funcionarios han respondido ante niños
con tendencia al suicidio desnudándolos y amarrando
sus muñecas y tobillos a las camas desnudas.113
LAS FUENTES DE VIOLENCIA
DURANTE LA DETENCIÓN Y EN
LAS PRISIONES
Los niños y niñas privados de libertad están en riesgo
extremo de sufrir violencia. Al igual que en la atención
residencial, la violencia contra los niños y niñas privados de libertad a menudo procede de los funcionarios
o de sus pares. Pueden ser víctimas de violencia por
parte de detenidos o presos adultos, de la policía y de
otras fuerzas de seguridad mientras están detenidos,
pero además, pueden recibir sentencias violentas como
condena.
Niña, 16 años, América del Norte VI
5
Violencia por parte de los
funcionarios de las instituciones
penales
Violencia durante la detención
por parte de la policía y otras
fuerzas de seguridad
Los niños y niñas son víctimas de violencia por parte del
personal, como forma de control o castigo y a menudo,
por cometer infracciones menores. Aunque 124 países
han prohibido completamente el castigo físico en las instituciones penales, en 78 países sigue siendo legal como
medida disciplinaria.117 En la República Democrática
Popular Lao, el 30% de los niños y niñas detenidos confirmaron que sufrían castigo físico o psicológico, que iba
desde las golpizas hasta ser forzados a arrastrarse, sentarse
al sol y no comer.118 En Yemen, más de la tercera parte de
los niños y niñas privados de libertad reportaron palizas
y otros tratos crueles y más de la mitad de una muestra
estudiada dijeron que habían sufrido abuso sexual, generalmente a manos de los guardias y de los maestros.119 En
algunos centros de privación de libertad de Brasil las palizas son algo de la vida cotidiana; los niños y niñas informaron que los guardias les insultaban, les golpeaban con
los puños y con palos y les pateaban.120
La policía y otras fuerzas de seguridad frecuentemente son
responsables de la violencia contra los niños y niñas. Los niños
y niñas que viven o trabajan en la calle son particularmente
vulnerables a la violencia por parte de la policía, normalmente
en forma de acoso, palizas, agresiones sexuales y asesinatos.
Esto se trata con mayor extensión en el capítulo relativo a
violencia contra los niños y niñas en la comunidad. Sin embargo, es importante señalar que una parte significativa de esta
violencia se produce contra niños y niñas que están formalmente bajo la custodia de la policía y de otras fuerzas de seguridad (durante el arresto, el interrogatorio o la detención en
celdas en las comisarías de policía). En Egipto, por ejemplo,
los niños y niñas detenidos en celdas en las dependencias de la
policía hablaron de palizas con porras, látigos, mangueras de
caucho y cinturones y también de abuso sexual.122 En Nepal,
el 85% de los niños, niñas y jóvenes entrevistados en prisiones
afirmaron haber sufrido trato abusivo mientras estaban bajo la
custodia de la policía y de otras fuerzas de seguridad y el
58.6% informaron sobre casos de tortura con métodos como
choques eléctricos, palizas con objetos duros y palizas mientras permanecían atados y con los ojos vendados.123
Las prácticas violentas se dan tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo. Los niños y
niñas pueden ser confinados en celdas estrechas por semanas o meses, sometidos a sujeciones físicas dolorosas
como medida “disciplinaria” o forzados a mantener posiciones físicas incómodas durante horas. En el Reino
Unido, información obtenida en noviembre de 2005,
reveló el empleo frecuente de sujeciones físicas dolorosas
en cuatro “centros de capacitación seguros” operados por
entes privados en los que estaban encerrados niños entre
los 12 y los 17 años. Los sistemas de sujeción dolorosos
que involucraban presión sobre la nariz, los pulgares y las
costillas se emplearon 768 veces en el año, causando lesiones en 51 casos.121
Está bien documentado que algunas fuerzas policiales
emplean de manera regular la violencia, incluida la tortura, para obtener información de los niños y niñas. En
Pakistán, la Comisión Nacional de Bienestar y Desarrollo
Infantil halló que entre los jóvenes detenidos el 68% de
los que respondían informaban haber sido obligados a
reconocer su culpa.124 En Papúa Nueva Guinea, hay niños que han sido quemados, cortados con tijeras, azotados desnudos y humillados durante los interrogatorios
por parte de la policía para lograr que confesaran un delito.125 En algunos Estados, ha habido muertes de niños
como resultado de la tortura practicada por la policía.126
197
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
“Los policías son realmente agresivos con los chicos.
Echan los chicos al piso y cuando te registran desnudo son rudos.”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
198
“Fue como ser crucificada en una cama de hierro. Intenté resistir, pero siete u ocho guardias me empujaron de espaldas
sobre un marco de hierro duro. Extendieron mis brazos y piernas y los encadenaron a las cuatro esquinas de la cama.
Tuve que permanecer allí hasta la mañana siguiente.”
En muchos países, las leyes exigen que los niños y niñas
sean trasladados rápidamente de las dependencias policiales a una institución apropiada y para niños o llevados
ante un juez en las primeras 24 a 48 horas (e incluso en
menos tiempo). Sin embargo, en la práctica pueden permanecer en celdas en las estaciones de policía por largos
períodos de tiempo, a menudo sin que se notifique a sus
progenitores o tutores. Por ejemplo, en Filipinas las leyes
que obligan a la policía a informar al Departamento de
Bienestar Social y Desarrollo dentro de las ocho horas siguientes al arresto, a menudo no se cumplen y los niños y
niñas pueden permanecer detenidos en celdas en las dependencias de la policía hasta un mes.127 En Jamaica, una
investigación llevada a cabo a finales de los años noventa
reveló que muchos niños y niñas que sufrían abuso, abandono o eran acusados de faltas menores, permanecían en
celdas sucias y atiborradas en las instalaciones de la policía
por períodos de ocho meses o más.128
De manera similar, la violencia puede ser empleada contra
niños y niñas detenidos por fuerzas de seguridad o militares en territorios ocupados o en disputa. En Israel y en los
Territorios Palestinos Ocupados, más de 1.400 niños y niñas palestinos, fueron arrestados por las autoridades militares israelíes entre el 2000 y el 2004. Las declaraciones juradas de niños y niñas palestinos detenidos indicaron que la
mayoría fueron sometidos a una o más formas de maltrato
durante su período de arresto e interrogatorio, incluyendo
acoso sexual y amenazas físicas y psicológicas.129
La violencia como sentencia
El castigo físico como sentencia para niños y niñas condenados por cometer delitos ha sido prohibido en 177 Estados y territorios. Una serie de sentencias de derechos humanos también han condenado esta práctica. Sin embargo,
unos 31 Estados y territorios aún lo permiten.130 Por ejemplo, la Ley de Menores de Malasia permite azotar a los niños
Niña, 16 años, Oriente Medio, 2003VII
y niñas declarados culpables de haber cometido un delito.131
En Tonga, la legislación penal estipula que los niños varones
menores de 16 años pueden recibir hasta veinte azotes.
En ciertos países, los niños y niñas que se considera han
llegado a la pubertad pueden ser sentenciados a castigos
extremadamente violentos, incluidos los azotes, la lapidación y la amputación. Por ejemplo, el Comité de los Derechos del Niño ha expresado preocupación acerca de tales
condenas en Estados que incluyen: Brunei Darussalam, la
República Islámica de Irán, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita y Yemen, entre otros, y ha recomendado que estos
países reformen la legislación para hacer que estas prácticas sean ilegales.132
Aunque está universalmente condenada y prohibida por
el derecho internacional (PDCP, Artículo 6; CDN, Artículo 37a), algunos Estados aún establecen la pena de
muerte como condena por delitos cometidos por niños y
niñas. Desde 1990, Amnistía Internacional ha registrado
39 ejecuciones de niños y niñas en conflicto con la ley en
ocho países (China, la República Democrática del Congo, la República Islámica de Irán, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita, los EE.UU. y Yemen).133 Sin embargo, en
marzo de 2005 la Corte Suprema de los EE.UU. determinó que la pena de muerte ya no podía ser impuesta
por delitos cometidos antes de los 18 años y las 72 personas restantes que habían sido condenadas a muerte por
delitos cometidos cuando eran menores de edad, fueron
retiradas del “corredor de la muerte.”134
La cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional
también está prohibida para los niños y niñas por el derecho internacional (Artículo 37ª CDN). Sin embargo, por
lo menos quince países tienen leyes que la permiten, aunque en la práctica pocos imponen esta condena. Fuera de
los EE.UU., sólo hay como una docena de niños y niñas
en conflicto con la ley penal que se sabe cumplen conde-
5
Violencia por parte de detenidos
o presos adultos
En la mayoría de los países, la legislación nacional exige
que los niños y niñas en conflicto con la ley penal estén
separados de los adultos para prevenir el abuso y la explotación. Pero en muchos países ambas poblaciones siguen
estando juntas. Desde el año 2001, el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa, ha manifestado su preocupación por el hecho de que se mantengan
niños y niñas en las mismas celdas que adultos por lo menos en tres países del Consejo de Europa. En Alemania,
por ejemplo, en 1988 UNICEF informó que los niños y
niñas no eran separados sistemáticamente de los adultos,
colocándolos en riesgo de sufrir amenazas, chantajes y de
ser violados por prisioneros mayores.136
En las celdas de las instalaciones de la policía, donde el
espacio es limitado, los niños y niñas a menudo son encerrados junto con adultos que pueden maltratarles y
abusar sexualmente de ellos. Muchas veces no hay supervisión adecuada, particularmente de noche; esto favorece
los abusos por parte de la policía, incluidos los casos de
violación. En algunas partes del mundo, ni siquiera existen instituciones separadas ni para la detención a corto
plazo ni para la privación de libertad a largo plazo. En los
Estados que no tienen un sistema especializado de justicia penal juvenil los niños conviven con delincuentes
adultos bajo condiciones espantosas, con un riesgo altísimo de ser víctimas de violencia.137
Los países que permiten que los niños y niñas sean detenidos, enjuiciados y sentenciados como adultos pueden, también encarcelarlos con adultos. En los EE.
UU., casi todos los Estados han cambiado recientemente sus leyes para hacer que sea más fácil juzgar a los
niños y niñas como adultos; se calcula que en el año
2000 unos 55.000 niños y niñas fueron juzgados en
tribunales para adultos.138 Los niños y niñas que son
condenados en estos tribunales normalmente son encerrados después en prisiones para adultos.
Violencia por parte de otros niños
y niñas
Al igual que en las instituciones de protección, los niños y niñas que se encuentran en centros de privación
de libertad pueden sufrir violencia a manos de sus pares, particularmente cuando las condiciones y la supervisión son deficientes. La falta de privacidad, la frustración, el hacinamiento y el hecho de que no se separe a
los niños mayores y más agresivos, a menudo provoca
violencia entre pares.
En Río de Janeiro, las rivalidades relacionadas con pandillas han provocado graves episodios de violencia entre
niños y niñas en centros de internamiento, incluyendo
palizas, puñaladas, violaciones y asesinatos.139 En el Reino
Unido, un informe de 2005 del Inspector Superior de
Prisiones y la Junta de Justicia Juvenil (Inglaterra y Gales),
halló que el 21% tanto de los niños como de las niñas
habían sido golpeados, pateados o agredidos por otro
niño o niña.140
199
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
nas de cadena perpetua. Sin embargo, en 2005 en los
EE.UU., unas 2.225 personas habían sido sentenciadas a
cadena perpetua por delitos cometidos cuando eran menores de edad. Se calcula que un 59% fueron sentenciados
a cadena perpetua sin posibilidad de liberación por su primera condena y un 26% fueron condenados por asesinato
durante la comisión de otro delito (habían participado en
un atraco o robo durante el que un co-autor había cometido un asesinato, a menudo sin el conocimiento del
niño). Las disparidades raciales son muy marcadas, los niños afroamericanos son sentenciados a cadena perpetua
diez veces más que los blancos.135
“Cuando fui a la prisión, estuve cerca de toda la violencia. Pensaba, ‘Hombre, tengo que salir de esto –¿cómo voy a salir de
esta prisión?’ No puedo cumplir ninguna cadena perpetua aquí a esta edad. Así que pensé en eso [matarse]. Tengo que acabar,
tengo que acabar (...) tengo tantos cortes (...) cuchillas de afeitar. Nos dan máquinas de afeitar desechables.”
Niño, condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por un delito cometido a los catorce años,
América del Norte, 2005VIII
Auto-agresiones
Los niños y niñas privados de libertad corren más riesgo
de autolesionarse y de tener tendencias suicidas debido a
la violencia que sufren, el descuido o las condiciones en
las que viven. La prisión y el aislamiento prolongado o
indefinido, también contribuyen a deteriorar la salud
mental (tratada anteriormente) y aumentar el riesgo de
auto-agresiones.
En los EE.UU., entre 1995 y 1999, se produjeron
110 suicidios de niños y niñas en centros de internamiento.141 En 2002, un total de 122 centros de internamiento para niños y niñas informaron del traslado
de al menos un niño a urgencias debido a un intento
de suicidio.142 En el Reino Unido, entre 1990 y septiembre de 2005, 29 niños murieron mientras estaban recluidos. De ellos, 27 se ahorcaron (el menor de
14 años) y uno murió mientras lo contenían.143
Para los niños y niñas recluidos en instituciones para
adultos, los riesgos de autolesionarse son particularmente graves; algunos estudios en los EE.UU., indican que los niños y niñas que están en cárceles o
prisiones para adultos tienen una probabilidad de
cometer suicidio hasta ocho veces mayor que aquellos que están en centros especializados.144
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
200
¿LA PRIVACIÓN DE LIBERTAD DE NIÑOS Y NIÑAS FUNCIONA?
Los niños y niñas encarcelados tienen mayor probabilidad de cometer delitos en el futuro que los
que acceden a programas alternativos. En los EE.UU., virtualmente todos los estudios que examinan la reincidencia entre niños y niñas sentenciados a penas privativas de libertad, han hallado que
por lo menos entre el 50 y el 70% de ellos son arrestados nuevamente en un plazo de uno a dos
años tras su liberación.145 En cambio, las tasas de reincidencia de niños y niñas que han participado en programas alternativos de base comunitaria son del 10%.146 La reincidencia es particularmente aguda en el caso de niños y niñas que comparten prisión con adultos. Se calcula que en
Camboya seis de cada diez niños en prisiones para adultos son arrestados nuevamente por delitos
más graves.147
Según un experto en justicia penal juvenil: “Las evaluaciones indican que encarcelar a los niños y
niñas en conflicto con la ley penal en grandes instituciones no les rehabilita de manera efectiva, y
puede de hecho hacerles daño. Un siglo de experiencia con escuelas de capacitación y prisiones
para niños y niñas, demuestra que constituyen el único método de tratamiento de delincuentes
ampliamente evaluado y claramente inefectivo.”148
5
REFUGIADOS, SOLICITANTES DE
ASILO Y MIGRANTES
Los niños y niñas pueden huir de sus países de residencia por una variedad de razones, incluyendo el conflicto
armado, conflictos étnicos, la persecución de sus familias, la muerte o desaparición de sus progenitores o el
reclutamiento militar forzado. Otros pueden cruzar las
fronteras en busca de mejores oportunidades económicas y sociales, a menudo sin los documentos necesarios
o en violación de las normas de migración. Sea su situación legal o ilegal, muchos de ellos terminan en instituciones donde están aislados de la comunidad.
Los niños y niñas no acompañados
Si bien muchos niños y niñas refugiados están con sus
progenitores o al cuidado de miembros de su familia, un
número significativo de niños y niñas refugiados o solicitantes de asilo, están separados de su familia cercana o
están solos. En el 2004, países como Austria, Bélgica,
Francia y el Reino Unido registraron cada uno entre
1.000 y 5.000 niños solicitantes de asilo.149 En el 2005,
la preocupación con respecto a la situación de vulnerabilidad y a las violaciones de derechos a las que se enfrentan los niños y niñas solicitantes de asilo y no acompañados, llevó al Comité de los Derechos del Niño a adoptar
una Observación general que brindara orientación acerca
de la protección, atención y tratamiento apropiado de
estos niños y niñas con base en la CDN.150
Actualmente, sólo alrededor de un tercio de los países
europeos tienen disposiciones legales y prácticas para la
atención y protección de los niños y niñas no acompañados. Tales disposiciones idealmente deberían incluir
centros de recepción, la prohibición de su detención y
tutores capacitados nombrados oficialmente. Pero la
realidad es que muchos centros no están equipados
para satisfacer las necesidades de estos niños y niñas y
los funcionarios no están capacitados para trabajar con
ellos, especialmente con aquellos que pueden estar sufriendo traumas. Esto aumenta su exposición potencial
a la violencia. Cantidades significativas de niños y niñas
no acompañados y niños separados de sus familias desaparecen de los centros de recepción o durante el procedimiento de asilo.151 Se informa que algunas de estas
desapariciones están relacionadas con la trata.
Los grupos que trabajan con detenidos solicitantes
de asilo han expresado preocupación por la inseguridad jurídica sobre el periodo de detención, así como
temores relativos a las consecuencias del retorno (que
pueden agravar el riesgo de estos niños y niñas de
hacerse daño así mismos).152 Ésta es una preocupación particular en el caso de aquellos que han sobrevivido a la tortura o a un trauma grave en su país de
origen. La depresión puede llevarles a la desesperación. Según el programa Separated Children in Euro‑
pe, la detención de algunos niños y niñas en centros
residenciales “ha llegado a durar años” y ha sido descrita como “una tortura psicológica”, llevando a algunos niños y niñas a sentir que la única manera en
que pueden acabar con este sufrimiento y tomar el
control de su vida, es suicidándose.”153
201
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
OTROS NIÑOS Y NIÑAS BAJO
LA CUSTODIA DEL ESTADO
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
202
“Me torturaron en la prisión y los internos varones me quemaron con cigarrillos porque me negué a
tener relaciones sexuales con ellos.”
Niño, 16 años, subregión del Océano Índico, 2006IX
Instituciones similares a las
cárceles
La detención de los niños y niñas
migrantes
Aunque los niños y niñas nunca deben ser detenidos
por su condición de inmigrantes, muchos son retenidos en centros seguros por largos períodos de tiempo.
Por ejemplo, en Australia, centenares de niñas y niños
que buscan asilo han sido retenidos en centros de detención por un promedio de veinte meses. La detención prolongada tuvo un impacto significativamente
perjudicial en la salud mental y física de algunos de
ellos. Sufrieron depresión, trastorno por estrés
postraumático y trastornos de ansiedad. Otros niños y
niñas mojaron la cama, eran sonámbulos o experimentaron temores nocturnos.154 Además estaban expuestos
a los disturbios, las protestas y la violencia que tuvieron lugar en algunos de estos centros. Algunos niños y
niñas se cosieron los labios y se autolesionaron de diferentes formas.155
Dada la naturaleza clandestina de los canales migratorios, las estadísticas sobre la inmigración ilegal son pocas y no son confiables, pero los flujos importantes invariablemente incluyen niños y niñas, incluyendo los
que viajan solos o son separados de sus familias durante
el proceso migratorio. En España, casi 1.400 niños y
niñas migrantes no acompañados y separados de sus
familias fueron acogidos por la Administración de Andalucía entre enero y octubre del 2005.157 En México,
más de 4.000 niños y niñas no acompañados fueron
devueltos a sus países de origen en 2005, la mayoría de
ellos a Guatemala. Los procedimientos de devolución
no incluyen las medidas necesarias para garantizar su
seguridad y bienestar.
Entre 2004 y 2005 varios países, entre ellos, las Bahamas, Botswana, Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular
y Socialista, Malasia, Tailandia, los EE.UU. y Europa,
detuvieron a niños y niñas solicitantes de asilo en centros de inmigración o los confinaron en aeropuertos
internacionales.156 Los niños y niñas pueden ser detenidos con los miembros de sus familias por delitos relacionados con la inmigración sin que se evalúe si esto
corresponde a su interés superior y sin valorar otras opciones. La liberación a menudo se logra sólo cuando se
ha obtenido la confirmación de la reubicación del niño
o niña o de la familia en un tercer país. Los niños y
niñas apátridas corren un riesgo mayor de sufrir largos
periodos de detención debido al incumplimiento de
los requisitos para obtener la residencia. Estas circunstancias no necesariamente implican violencia, pero
pueden colocarles en una situación de especial vulnerabilidad.
La preocupación por el tratamiento y atención que reciben los niños y niñas migrantes en el país de destino (y
en su país de origen en aquellos casos en que posteriormente son repatriados) ha ido creciendo. El “cuidado” o
la protección de estos niños y niñas incluye con demasiada frecuencia la privación de libertad injustificada o
la colocación en instituciones abiertas en condiciones
inapropiadas. Frecuentemente carecen de las garantías y
de la representación legal disponibles para otros niños y
niñas en el país respectivo.158 Se alojan en los mismos
centros que los adultos que no son sus parientes; pueden
ser expuestos a experiencias traumáticas y no recibir una
nutrición apropiada, ni acceso a servicios de salud y
educación. Algunos niños y niñas detenidos por violación de normas de migración son privados de libertad
junto con personas acusadas de haber cometido delitos.
La violencia entre pares es también un riesgo. Un estudio de niños y niñas migrantes del norte de África detenidos en centros españoles, confirmó que muchos
5
eran el resultado de los castigos por parte de oficiales y
la falta de medidas de seguridad para actividades peligrosas como el manejo de armas. Algunos reclutas sufrieron daños psiquiátricos irreversibles debido al maltrato sistemático.161,162,163
LOS NIÑOS Y NIÑAS EN EL
EJÉRCITO EN TIEMPOS DE PAZ
En el Reino Unido, la muerte de dos soldados de 17 años
en un cuartel del ejército llevó a la revelación de otros suicidios, así como de docenas de incidentes de auto-agresiones y de intimidación sistemática en las barracas. Un comité parlamentario nombrado en 2004, realizó una
investigación y recomendó la creación de un procedimiento de quejas externo para investigar denuncias de intimidación y abuso en las fuerzas militares británicas.164
Este estudio no trata el tema de los niños soldados en
tiempo de guerra, que ya fue analizado en profundidad
en el estudio de las Naciones Unidas de 1996 Repercu‑
siones de los Conflictos Armados sobre los Niños (conocido como el informe Machel) y su informe de seguimiento. Sin embargo, los niños y niñas que son
miembros de fuerzas armadas gubernamentales pueden ser sometidos a violencia en tiempos de paz. El
modo de vida, trabajo y alojamiento de estos niños y
niñas es esencialmente institucional, en barracas militares o campamentos de entrenamiento.
Al menos en 65 países de todo el mundo, los niños y
niñas son reclutados por las fuerzas militares gubernamentales, sea legalmente como voluntarios o ilegalmente por la fuerza o mediante engaño.160 Un buen
número de evidencias indican que estos niños y niñas
soldados pueden ser sometidos a acoso y ser víctimas
de violación, violencia y acoso sexual hasta el punto
de llegar a autolesionarse y suicidarse, entrar en depresión y padecer enfermedades mentales. Por ejemplo,
en Paraguay niños de tan sólo doce años han sido reclutados a la fuerza en las fuerzas armadas, a menudo
con certificados de nacimiento falsificados por autoridades civiles o militares. Desde 1989, más de cien reclusos jóvenes han muerto mientras prestaban servicio
militar obligatorio y muchos otros han sido víctimas
de accidentes graves. Se cree que las muertes y heridas
Aunque no son miembros de las fuerzas armadas, miles de niños y niñas viven de manera permanente en
barracas del ejército en bases militares. En Kazajstán,
Rusia y Ucrania los niños sin hogar y los niños y niñas
huérfanos pueden ser “adoptados” por unidades militares desde los 10 u 11 años. También reciben entrenamiento militar, por tanto pueden estar expuestos a
condiciones duras, intimidación y a otras formas de
abuso, así como a actividades peligrosas como el entrenamiento con armas.165
RESPUESTAS A LA VIOLENCIA
CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN LAS INSTITUCIONES DE
PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
Se necesita una amplia variedad de respuestas para prevenir y responder a la violencia contra los niños y niñas
en los sistemas de protección y de justicia. Al igual que
en otros entornos, es sumamente importante la prevención primaria para evitar que la violencia llegue a pro-
203
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
sufrían extorsión, robo y abusos por parte de otros niños más grandes. Muchos informaron que el personal
a menudo no intervenía, aun cuando los abusos tenían
lugar frente a ellos. Algunos huyeron de los centros,
creyendo que estarían más seguros en la calle.159
ducirse. Esto incluye dos aspectos fundamentales: reducir los principales factores que llevan a que los niños y
niñas sean institucionalizados y ofrecer opciones alternativas a la institucionalización. El primero sólo se puede tratar brevemente en esta sección pero se trata también en el capítulo relativo a la violencia contra los niños
y niñas en el hogar y la familia. Las alternativas a la institucionalización se describen con más detalle.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
204
Esta sección también se refiere a las medidas de prevención secundarias enfocadas a responder de manera inmediata a la violencia en las instituciones. Estas medidas
tienen en cuenta que, sin importar lo rápido que avance
la prevención primaria y se reduzca la institucionalización, hay que hacer que las instituciones existentes y
todas los sistemas alternativos sean seguros para los niños y niñas. Esto incluye mejorar la capacitación y remuneración del personal, más y mejores servicios para
satisfacer una amplia gama de necesidades (incluidas
aquellas relacionadas con el género y la discapacidad),
mejorar la supervisión y la transparencia administrativa
y abrir espacios para la participación de los niños y las
niñas y de sus familias.
También es esencial acabar con la impunidad de los
responsables de la violencia contra los niños y niñas,
creando mecanismos de monitoreo, investigación y rendición de cuentas efectivos y transparentes.
MEDIDAS LEGISLATIVAS
Una clara base legislativa que regule el tratamiento de
los niños y niñas en instituciones de protección y de
justicia es una parte esencial de la eliminación de la
violencia. En algunos países, esto se puede incluir en el
marco de una ley de infancia comprehensiva; en otros,
puede ser necesario modificar la legislación existente.
En todos los casos, la legislación debe ser consistente
con la CDN y otros instrumentos internacionales y
regionales de derechos humanos. Algunos rasgos importantes de dicha legislación son los siguientes: El
Estado no debe ser autor de violencia contra las personas bajo su protección, por lo tanto, todas las formas
de sentencia que incluyan violencia deben eliminarse,
incluyendo la pena de muerte y la cadena perpetua sin
posibilidad de libertad condicional. El empleo del castigo físico y otras formas de castigo o control crueles o
degradantes debe ser prohibido explícitamente en todos los entornos institucionales en los que residen o
son detenidos los niños y niñas.
Con el fin de reducir el número de niños y niñas privados de libertad, los códigos penales y otra legislación relativa al crimen y la actuación policial deben
despenalizar los delitos de condición y los comportamientos de supervivencia (mendicidad, holgazanería,
vagabundeo) para eliminar la base legal por la que se
les detiene. Los niños y niñas víctimas de trata y de
explotación sexual, deben ser tratados como víctimas
y recibir apoyo en vez de ser tratados como criminales
y ser arrestados y se les debe brindar atención y protección basada en la comunidad. En el caso de la trata
y de la entrada ilegal de niños y niñas migrantes, debe
existir una eximente por delitos migratorios (como la
posesión de documentos falsos).
La legislación debe reflejar las obligaciones de los Estados de proteger a los niños y niñas, dondequiera que estén e independientemente de quien gestione la institución en la que viven o cualquier otra medida de protección
que se les aplique. Todos los potenciales empleados deben ser evaluados. Todas las instituciones de protección
deben estar registradas y la atención de los niños y niñas
debe ser reglamentada en detalle. Se debe exigir a todas
las instituciones de protección y justicia que informen
sobre cualquier incidente de violencia que se produzca.
5
Las garantías para que la voz de los niños, las niñas y
sus familias sea oída deben tener base legal y no sólo
recogerse en los manuales de procedimientos institucionales. La legislación debe asegurar que existan mecanismos de queja y denuncia independientes y accesibles para los niños y niñas institucionalizados. Además
éstos y sus representantes también deben tener acceso
a un procedimiento de apelación si no están satisfechos con la respuesta a su queja.
POLÍTICAS PARA EVITAR LA
INSTITUCIONALIZACIÓN
Las políticas que rigen los sistemas de protección y justicia deben buscar tanto prevenir la violencia como reducir el número de niños y niñas que entran en las instituciones, desde centros de protección públicos y privados
hasta comisarías, centros de internamiento para niños en
conflicto con la ley penal y prisiones para adultos. La
privación de libertad por protección o por conflicto con
la ley se debe considerar siempre como el último recurso,
teniendo en cuenta el interés superior del niño y sus necesidades especiales a largo plazo.
La mayoría de los puntos que se tocan a continuación
son enfoques de prevención primaria, orientados específicamente a reducir la institucionalización. Naturalmente, hay que tener presente que hay una amplia
gama de medidas (como mejorar la prestación de servicios básicos, incluso para las familias de niños y niñas
con discapacidades u otros factores de riesgo; mejorar
los ingresos familiares; garantizar la igualdad social y
de género; prevenir el abuso de alcohol y drogas; reducir la violencia doméstica; promover la educación inclusiva y la retención de estudiantes y lograr las metas
de desarrollo generales de reducción de la pobreza) que
ayudarían, por definición, a mejorar la capacidad de
las familias de criar a los niños y niñas vulnerables o en
riesgo y contribuirían mucho a mantenerlos fuera de
las instituciones de protección y penales.
El principio del “último recurso”
La institucionalización se debe reservar para niños y
niñas cuyas necesidades no pueden ser satisfechas en
su propia familia o en un entorno familiar sustituto.
En el caso de los niños y niñas en conflicto con la ley
penal, la privación de libertad sólo se debe emplear
para los niños y niñas cuya evaluación indica que
constituyen un verdadero peligro para otros y sólo por
el menor tiempo posible.
En términos prácticos, el principio del “último recurso” significa que en todos los casos en los que se considere la necesidad de adoptar medidas de protección
para un niño o niña, se debe realizar una evaluación
para identificar el tipo de medida más apropiada en
función de sus necesidades específicas. Un objetivo
205
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
La legislación también debe asegurar que las instituciones ya no puedan operar como entornos cerrados,
sin mecanismos de rendición de cuentas. El control
público debe garantizase de diferentes maneras; incluso asegurando el acceso de las familias de los niños y niñas (excepto cuando vaya en contra de su
interés superior), ONGs, instituciones de derechos
humanos y defensores del pueblo, abogados, medios
de comunicación y otros elementos de la sociedad
civil. Esto debe hacerse respetando siempre la privacidad y la dignidad de los niños y niñas. Deben
crearse por ley sistemas efectivos para el monitoreo y
para la elaboración de informes por parte de los órganos competentes, teniendo éstos autoridad para
exigir información permanente acerca de las condiciones del internamiento y para investigar y resolver
las denuncias de violencia.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
206
“Somos golpeados por las fuerzas de seguridad (...) cuando somos capturados y camino a la celda en la comisaria
de polícia; cuando estamos en la celda somos golpeados por otros detenidos que nos piden dinero.
Durante los interrogatorios somos golpeados para que digamos que robamos o quién lo hizo”
Niño que vive en la calle, África del Este y del Sur, 2005X
importante de estas evaluaciones es asegurar que no
sean institucionalizados a menos que sea en función de
su interés superior.
mismo mantra, es necesario que esto se traduzca en
un cambio radical en el funcionamiento de los sistemas.”
No hay nada particularmente nuevo en este principio con respecto a los temas de protección o justicia. El problema ha sido que en muchos lugares del
mundo el “último recurso” es frecuentemente el
único recurso considerado o disponible. Aunque ha
habido éxitos a nivel local, sólo en unas pocas regiones han cambiado lo suficiente los sistemas de protección y justicia para hacer que las opciones alternativas a la institucionalización sean la norma. En
palabras de un experto que contribuyó a la realización de este Estudio: “No es suficiente repetir el
Asignar prioridad a las alternativas
a la institucionalización
Es imprescindible crear alternativas basadas en la familia y la comunidad y mecanismos que eviten que
los niños y niñas entren en el circuito penal; además
se deben asignar recursos suficientes para reducir la
institucionalización. Deben existir estrategias claras
para la reintegración de los niños y niñas en las comunidades. En muchos países, esto implicará un cambio
fundamental en las políticas.
EL ALTO COSTO ECONÓMICO DE LA INSTITUCIONALIZACIÓN
El costo de la institucionalización de niños y niñas es alto y puede ser hasta doce veces el costo per ca‑
pita de las opciones de protección basadas en la comunidad, creando una carga financiera innecesaria
sobre los presupuestos.168,169 El Banco Mundial informó que el costo anual de un niño institucionalizado en la región Kagera de la República Unida de Tanzania, era más de seis veces el de mantenerlo en un
hogar o familia de acogida.170 Investigaciones realizadas en Ucrania, la República de Moldova y Rusia
en 2001 y 2002, mostraron que la atención residencial comunitaria y en hogares pequeños costaba
aproximadamente la mitad de lo que costaba la atención institucional estatal; la atención en hogares de
acogida costaba aproximadamente entre una quinta y una tercera parte de lo que costaba la atención
institucional estatal; por su parte, el apoyo a las familias y la prestación de servicios sociales costaba
aproximadamente una octava parte.171
Aunque son menos costosas a largo plazo, la creación de tales alternativas requiere inicialmente una
inversión adicional de recursos. Un estudio de la institucionalización en los países ECE/CEI, indica
que “el ahorro resultante no se materializará de manera inmediata. Esto se debe a que para permitir una
transición sin problemas es necesario crear las opciones alternativas antes de haber cerrado un sistema
institucional o reducirlo (…). Sin embargo, en cuanto las instituciones se van cerrando, los costos se
reducen a medida que el nuevo sistema asume sus funciones. Estos costos de transición adicionales
deben ser considerados como una inversión para la introducción de un sistema nuevo y mejor.”172
5
Todos los donantes, sean multilaterales, gubernamentales u ONGs, deben apoyar activamente las opciones alternativas mediante la abogacía con el gobierno y con sus
aliados, así como apoyando actividades de formación y
sensibilización. Cuando los gobiernos ya han adoptado
una política de “no institucionalización” de los niños y
niñas huérfanos por el VIH/SIDA y del resto de niños en
situaciones que exigen su protección, como en Sudáfrica,
las organizaciones caritativas y las ONGs deben respetar
esta política y evitar construir el tipo de institución que
refuerza la estigmatización, la exclusión social, la discriminación y un mal comienzo para la vida de los niños y
niñas que, de otra manera, podrían haberse quedado con
miembros de su familia.166,167 Los donantes que apoyan
las reformas de los sistemas de justicia penal juvenil también deben asegurarse de que están apoyando programas
de prevención y medidas alternativas a la privación de
libertad, en vez de permitir que su ayuda se utilice para la
construcción de centros cerrados.
En términos generales, es necesaria la educación de la
población para cambiar las actitudes sociales relativas a
los niños y niñas que necesitan protección y a los que
entran en conflicto con la ley penal, así como a la institucionalización misma. Esto es esencial tanto para asegurar que las autoridades y otros responsables realmente
tomen medidas, como para informar a las familias sobre
soluciones alternativas para la atención y protección de
sus hijos e hijas.
LAS ALTERNATIVAS A LA
INSTITUCIONALIZACIÓN POR
PROTECCIÓN
UNICEF/HQ98-0996. Giacomo Pirozzi.
Apoyo para las familias
desfavorecidas y en riesgo
YEMEN, 1998. Abdullah Ahmed, de nueve años, tumbado en la cama leyendo en el
dormitorio del Centro de Rehabilitación de Menores, en la parte antigua de Sana.
Con servicios de apoyo adecuados muchos progenitores
que, de otro modo podrían abandonar a sus hijos o recurrir a la institucionalización, pueden cuidar de ellos. El
apoyo a la familia puede tratar la violencia en el hogar y
otros factores vinculados con la entrada en conflicto con
la ley penal. Tales servicios incluyen: servicios sociales y
de salud básicos, asequibles y de calidad; visitas domiciliarias por parte de trabajadores sociales, enfermeras visitadoras o grupos de apoyo de base comunitaria (grupos
207
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
Los profesionales que trabajan con los niños y niñas, los
que formulan políticas y los funcionarios (incluyendo
policías y jueces) deben ser educados acerca de las ventajas y la disponibilidad de opciones a la institucionalización o al internamiento de los niños en conflicto con la
ley. Por ejemplo, los servicios de policía deben tener
agentes específicamente entrenados para tratar los temas
relacionados con la atención y protección de la infancia.
Los médicos y otros profesionales de la salud, deben estar
capacitados para brindar a las familias que tienen un niño
o niña con alguna discapacidad o en riesgo la información que necesitan para cuidar y apoyar a sus hijos.
de apoyo mutuo, religiosos locales, etc.); programas que
enseñan habilidades de crianza; apoyo con medios de
subsistencia para aliviar las presiones de la pobreza y medidas que permitan a los progenitores que tienen graves
cargas de cuidado tomar un descanso de vez en cuando.
Los beneficios de mantener a los niños y niñas con sus
familias son indiscutibles en términos de su salud y felicidad y de su interés superior. Además, el costo de apoyar
a las familias para que mantengan a sus hijos en casa es
sustancialmente menor que el de institucionalizarlos.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
208
El acceso a educación gratuita (o la ayuda con los costos
escolares) es una manera de reducir la institucionalización en lugares en que la pobreza es grave y los progenitores pueden enviar a los niños y niñas a instituciones
para que así puedan recibir educación. En Zimbabwe, la
Sociedad para la Protección de la Infancia informa que la
razón más importante por la que las familias no quieren
cuidar a sus hijos es que están preocupados por el costo de
la educación.173 Los gobiernos están obligados a invertir
en educación para todos los niños y niñas y los donantes y
ONGs deben preferir ayudar a las familias naturales o familias de acogida con los costos escolares, en vez de promover el empleo de orfanatos o la construcción de instituciones. Cuando sea necesario, la educación normal debe
complementarse con ayuda dirigida a niños y niñas en
riesgo específico y a sus familias (véase el capítulo referente a violencia contra los niños y niñas en la comunidad).
Apoyo para las familias de niños
y niñas con discapacidades
Cuando los niños y niñas tienen discapacidades, los programas de apoyo que permiten que estos niños puedan permanecer en sus familias naturales representan una alternativa a
la institucionalización y son económicamente viables. Normalmente estos programas ofrecen a las familias varias combinaciones de capacitación, subsidios económicos y servi-
ESTUDIO DE CASO: AYUDANDO A LAS FAMILIAS
A CUIDAR A SUS HIJOS EN CASA
En el Líbano, una familia tenía cuatro hijos entre los dos y los doce años. El padre estaba gravemente
discapacitado y requería cuidados intensivos. La madre era activa y sana, pero desempleada y recargada
por las necesidades diarias de su familia. Aunque sus tres hijos mayores iban bien en la escuela, la madre
era incapaz de pagar sus costos educativos. Se acercó a una Aldea Infantil SOS, pidiéndoles que aceptaran a sus hijos.
En vez de recibir a estos niños, SOS hizo un acuerdo con la madre. Aldeas SOS pagaría los costos educativos de los niños por un año y se trató con la escuela para pedir la reducción de estos costos. También
se le pidió a la madre preparar un plan de negocios para una actividad generadora de ingresos. SOS
aceptó ayudar con los costos de arranque y le concedió un préstamo para su negocio. En quince días,
la madre formuló un plan para crear una pequeña panadería en un local al lado de su casa. Tan pronto
inició el negocio, comenzó a generar ingresos y a pagar el préstamo a SOS. La familia pronto se hizo
completamente autosuficiente y los niños permanecieron en casa con sus progenitores.176
“No sabemos por qué estás aquí ni cuánto tiempo tendrás que quedarte. Tienes diez años, estás asustado
y confundido. Tu viaje por la vida ha sido triste –desesperanza familiar y discusiones violentas, sin
dinero para ropa ni juegos, a veces sin dinero para comida. Pero nada te ha preparado para esto. Ayer
estabas en casa. Esta mañana un trabajador social llegó y te llevó. Te uniste a los más de un millón de
niños y niñas que viven en instituciones residenciales en Europa y Asia Central. Debemos tratar de ver
el mundo a través de los ojos de los niños que atendemos.”
Maria Calivis, Directora Regional para ECE/CEI y los Estados Bálticos, UNICEF, 2005XI
Los niños y niñas con discapacidades tienen el mismo
derecho a la educación que el resto. En 1999, se calculó
que sólo alrededor del 3% de los niños y niñas con
discapacidades que vivían los países en desarrollo tenían
acceso a la escuela.175 Estos niños y niñas tienen derecho
a recibir una educación inclusiva junto con sus pares.
Apoyo directo para huérfanos y
niños y niñas vulnerables
Cuando los niños y niñas pierden sus familias o no es
posible que permanezcan con sus progenitores, las alternativas a la institucionalización pueden incluir las familias de acogida, la adopción, el apoyo a miembros de la
familia extendida que actúen como cuidadores y los hogares pequeños de grupo. En las regiones rurales de África con una alta prevalencia de VIH/SIDA, donde los
niños y niñas mayores actúan como jefes de hogar, frecuentemente es posible prestarles apoyo para mantener a
los hermanos juntos y evitar la institucionalización.
Satisfacer necesidades y
preferencias diferentes
Los gobiernos y las personas involucradas en las decisiones
relativas a la institucionalización, incluidos los tribunales,
deben reconocer que los diferentes niños y niñas necesitan
diferentes tipos de atención y deben ofrecer una gama de
opciones de protección y atención tan amplia como sea posible, asegurando la calidad de cada una de ellas. La CDN
(Artículo 20.3) también subraya la necesidad de tener en
cuenta los antecedentes étnicos, religiosos, culturales y lingüísticos cuando se consideran las diferentes opciones.
Los niños y niñas tienen derecho a participar en todas las
etapas del proceso (Artículo 12 de la CDN).177 Cuando
no es posible o deseable que permanezcan con sus familias
biológicas, tanto ellos como sus progenitores deben participar en la toma de decisiones relativas a las opciones que
se están valorando y deben tener siempre la oportunidad
de expresar sus opiniones.
ALTERNATIVAS A LA PRIVACIÓN
DE LIBERTAD POR CONFLICTO
CON LA LEY PENAL
Como principio básico, los niños y niñas en situaciones
de riesgo o desamparo, es decir necesitados de protección, no deben ser detenidos por la policía sino remitidos inmediatamente a las agencias de bienestar o protección de la infancia. Parte de esto se puede lograr
mediante la despenalización de los delitos de condición
(como faltar a la escuela sin causa), comportamientos de
supervivencia (tales como la mendicidad, la venta de
sexo, hurgar en la basura, holgazanería o vagabundeo),
el hecho de ser víctimas de trata y de cualquier otro tipo
de explotación criminal y el comportamiento antisocial
o revoltoso de los niños y niñas; evitando así una respuesta penal para un problema social o de desarrollo. El
resto de los niños y niñas (aquellos que están en verdadero conflicto con la ley penal) es esencial que sean “desviados” o “referidos”, tan rápidamente como sea posible,
desde las instituciones policiales y el sistema de justicia
formal hacia programas alternativos.
209
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
cios. En las dos décadas siguientes a la introducción de
programas de apoyo a la familia en los EE.UU. y Canadá, el
número de niños y niñas con discapacidades en el desarrollo
que vivían en instituciones disminuyó alrededor de un
70%.174 Para que esto funcione, hay que ofrecer a los progenitores información precisa acerca de cómo pueden cuidar a
sus hijos y qué servicios están disponibles en su comunidad.
Lo mismo ocurre para los progenitores con discapacidades o
con enfermedades crónicas como el VIH/SIDA.
5
ESTUDIO DE CASO: PROYECTOS PILOTO DE “REMISIÓN” EN KENYA
Entre 1997 y 1998, el Departamento de Servicios para los Niños (Department of Children’s Services) de
Kenya, calculó que el 80% de los niños y niñas en el sistema de justicia penal juvenil eran casos de niños
y niñas que requerían atención y protección. Sólo el 20% de ellos habían cometido delitos reales y pocos
eran graves. En 2001, el Departamento de Servicios para los Niños y Save the Children UK, iniciaron un
proyecto piloto para “desviar” a los niños y niñas de los tribunales en Nairobi, Nakuru y Kisumu.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
210
El objetivo del programa es sacar a los niños y niñas, especialmente aquellos en necesidad de protección,
del sistema de justicia lo antes posible. Un punto clave es asegurar que los agentes de policía estén capacitados para referir a los niños y niñas a otras agencias en vez de detenerlos. Como parte del proyecto se
crearon Unidades de Protección de la Infancia en las comisarías más importantes en las tres áreas del proyecto piloto y los agentes de policía y otros interesados recibieron capacitación sobre los derechos de la
infancia y el proceso de remisión. A nivel comunitario, se ofrecieron capacitaciones, asesoramiento para
los progenitores y para los niños, educación no formal, centros comunitarios y refugios temporales.
En sus primeros cuatro años, 2.800 niños y niñas fueron “desviados” de los tribunales y los funcionarios
informaron de una reducción del 90% en el número de niños y niñas remitidos a los tribunales juveniles en las áreas del proyecto. Las decisiones de la policía y los equipos de distrito para ayudar a los niños
se toman mucho más rápido, algunos niños y niñas son reubicados directamente desde la misma comisaría. Ahora muchos permanecen detenidos menos de 24 horas, reduciendo la congestión en las estaciones de policía. Alrededor del 70% de los niños y niñas que han salido del circuito de la justicia han
sido reintegrados en sus familias. El número de niños y niñas en el centro de acogida de niños en Nairobi se ha reducido a la mitad. En general, los niños y niñas están pasando sólo algunos días en hogares
de detención provisional y no semanas o meses.182
Los niños y niñas sólo deben ser privados de libertad
como último recurso y por el menor tiempo posible. Se
deben implementar sistemas de evaluación para asegurar
que sólo sean privados de libertad si se determina que
representan un verdadero peligro para la demás y siempre
previa audiencia judicial en la que estén representados. La
policía, los jueces y las agencias gubernamentales correspondientes, deben crear mecanismos para identificar el
entorno menos restrictivo para cada niño o niña, teniendo en cuenta su situación individual. Cualquier niño o
niña cuya libertad es restringida, tiene derecho a obtener
rápida asistencia legal y de otra índole para impugnar la
legalidad de la decisión (Artículo 37d de la CDN).
Programas alternativos a la
privación de libertad basados en
la comunidad
Existe una amplia variedad de alternativas al internamiento, tanto en los países industrializados como en los
5
En algunos países, las prácticas tradicionales ofrecen modelos para los niños y niñas que entran en conflicto con
la ley penal sin recurrir a la privación de libertad. Por
ejemplo, en Somalia, según el derecho consuetudinario,
los ancianos supervisan la resolución de conflictos y la
compensación por delitos o disputas. Si un niño o una
niña ha cometido un delito, los progenitores del niño y
las víctimas irán juntos a ver a un anciano, que decidirá
la compensación a ser pagada por los progenitores del
autor o autora.179 Sin embargo, los intentos por extender
o adaptar tales modelos deben evitar prácticas que puedan violar la CDN y otros instrumentos de derechos
humanos en términos de los castigos posibles y, en algunos casos, en términos de la equidad de género. En la
justicia tradicional somalí, por ejemplo, las mujeres generalmente no pueden hablar por sí mismas y la compensación siempre es menor por los delitos contra las
mujeres que por los que se cometen contra hombres.180
En años recientes, se han emprendido varias iniciativas de
ONGs en países donde la policía detiene a niños y niñas
por delitos menores de manera rutinaria. Por ejemplo, en
Filipinas hasta el 94% de los niños y niñas detenidos son
infractores por primera vez y el nivel de violencia que ex-
perimentan durante la detención es muy alto. En el grupo
de islas Visayas del país, se han creado Comités de Justicia
Penal Juvenil para tratar los casos de niños y niñas arrestados por delitos menores. Estos Comités emplean la mediación entre las partes. Este proyecto operado por FREELAVA, una ONG filipina, funciona en diez aldeas o
municipios con una población de entre 10.000 y 100.000
personas. Voluntarios comunitarios y jóvenes, que fueron
niños y niñas en conflicto con la ley, asesoran a otros que
acaban de salir del sistema y les ayudan a reintegrarse en la
comunidad. Aunque los Comités no tratan casos de delitos graves (asesinato, violación, tráfico de drogas y violencia extrema), el servicio de reintegración puede ayudar a
los responsables cuando son liberados de la prisión.181
De este tipo de iniciativas basadas en la comunidad han surgido algunas “buenas prácticas.” Los programas deben ser
apropiados para la edad y madurez del niño o niña y pueden
incluir, entre otras medidas, la creación de sistemas de alerta,
supervisión en casa, mediación víctima/autor, servicios a favor de la comunidad como sentencia y asesoramiento familiar y comunitario. Hay muchas otras opciones que deben
explorarse para ajustarse a las condiciones locales.
PROTECCIÓN CONTRA LA
VIOLENCIA EN LAS INSTITUCIONES
Es imprescindible que todos los niños y niñas institucionalizados por protección o por conflicto con la ley penal sean
protegidos contra todas las formas de violencia. Para hacerlo es necesario poner en marcha un marco legislativo
claro y una gama de políticas, reglamentos y programas.
Selección, capacitación y
remuneración del personal
Dados los niveles documentados de violencia contra los
niños y niñas perpetrada por los empleados de las insti-
211
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
países en desarrollo. Muchas ofrecen rehabilitación efectiva y reintegración comunitaria para niños y niñas en conflicto con la ley sin privarlos innecesariamente de libertad.178 Entre las alternativas se incluyen: la creación de
mecanismos basados en la comunidad para manejar delitos menores, antes de que los niños y niñas entren en el
sistema de justicia formal, el uso de consejos locales como
tribunales de primera instancia para los niños y las iniciativas de justicia restaurativa. Cuando tienen éxito, tales
programas reducen el riesgo de exposición de los niños y
niñas a un entorno brutal, en el que la ira y el resentimiento aumentan, el comportamiento violento se considera lo normal y la reincidencia está casi garantizada.
“Pensamos que nuestros sistemas de justicia penal juvenil tienen la responsabilidad de rehabilitar a los niños e
integrarlos nuevamente en la sociedad en vez de someterlos a más violencia.”
Niños, América del Norte, 2005XI
tuciones, los funcionarios que trabajan en los sistemas de
protección y de justicia (incluidos los padres de acogida)
deben ser cuidadosamente seleccionados, verificar su historial delictivo, recibir la capacitación apropiada y la supervisión necesaria, estar plenamente cualificados y tener
salarios adecuados. Debe haber suficiente personal como
para garantizar una atención y vigilancia adecuadas.El
personal debe estar capacitado en derechos de la infancia y
en medidas disciplinarias no violentas. Se debe tener cuidado de no capacitar al personal de tal manera que se cree un
abismo entre ellos y los niños. La mayor necesidad que
tienen los niños y niñas es la de recibir afecto y pocos reaccionan bien cuando se les trata como clientes o “casos.”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
212
Se deben hacer esfuerzos por mejorar el status de las
personas que trabajan con niños y niñas en los sistemas
de protección y de justicia para asegurar profesionales
de alto nivel. El personal de salud y los educadores deben ser independientes de la agencia que administra la
institución. Se debe exigir a todo el personal que informe sobre todos los casos de violencia.
Cumplimiento de las normas
internacionales
Donde existen niños y niñas detenidos, se deben cumplir estrictamente las normas internacionales del debido
proceso (véase la introducción de este capítulo relativa a
las normas pertinentes de la ONU). Éstas incluyen, entre otras cosas, el derecho a ser informado con celeridad
de los cargos que se le imputan, el derecho a la asistencia
legal y a una rápida resolución del caso.
Debe ser obligatorio notificar todas las detenciones de
niños y niñas a los progenitores o representantes legales
y a las ONGs acreditadas para trabajar con ellos. Desde
el primer momento, los niños y niñas deben recibir asis-
tencia médica y legal gratuita por parte de profesionales
independientes. Uno de los progenitores, un tutor o un
“adulto apropiado” debe estar presente durante cualquier
entrevista o interrogatorio. Deben existir indicaciones y
protocolos para el traslado de los niños y niñas, que deben cumplirse de manera estricta, para limitar el período
de tiempo durante el que permanecen bajo la autoridad
de la policía y para asegurar su traslado a un entorno
apropiado. Las dependencias de policía y las celdas deben someterse a inspección regular independiente.
Las condiciones en todas las instituciones deben cumplir las normas internacionales, incluyendo los servicios
de salud física y salud mental, nutrición y saneamiento.
La dignidad de los niños y niñas y su necesidad de espacio personal debe respetarse. Los niños y niñas deben ser
separados de los adultos y los más pequeños y más vulnerables deben ser separados de los mayores o de los que
se sabe que son violentos. Los centros no deben estar
recargados y los niños y niñas deben tener oportunidades de recreación y movilidad. Por último, deben tener
acceso a educación, capitación vocacional y otros programas para facilitar su pleno desarrollo.
Monitoreo e investigación
Todas las instituciones deben ser inspeccionadas y monitoreadas de manera independiente por organismos
calificados, con pleno acceso a las instituciones y libertad para entrevistar a los niños y niñas y a los funcionarios en privado. Estos organismos deben tener autoridad
y capacidad para monitorear las condiciones de internamiento e investigar cualquier denuncia de violencia de
manera oportuna. Estos organismos pueden incluir, entre otros, defensores del pueblo, comisiones independientes y juntas de evaluación de la policía o de los ciudadanos.
5
Los niños y niñas que se encuentran en los sistemas de
protección y de justicia, deben tener a su disposición
sistemas sencillos, accesibles y seguros para informar
sobre la forma en que son tratados sin riesgo de sufrir
represalias. También deben tener oportunidades para
expresarse libremente y manifestar verbalmente sus
preocupaciones, particularmente aquellos que son reticentes a acceder a los mecanismos formales de queja o
denuncia. Los niños, las niñas y sus familias también
deben tener derecho a apelar si no están satisfechos con
la respuesta a su queja.
MECANISMOS DE REPARACIÓN Y
RESPUESTA
Una vez que la violencia contra los niños y niñas se
produce, los autores deben rendir cuentas y los niños y
niñas deben recibir atención, apoyo y compensaciones
apropiadas. Los niños y niñas que han sido víctimas de
violencia (antes o después de entrar en el sistema) deben recibir atención médica y psicológica apropiada.
Entre las intervenciones adecuadas se pueden incluir el
trabajo educativo y psicosocial individual o de grupo y
la psicoterapia. Es especialmente importante lograr que
recuperen la confianza en las relaciones humanas como
una parte importante del proceso de curación y recuperación. En el caso de niños y niñas de minorías étnicas
y de otra índole, que han sido institucionalizados sistemáticamente con mayor frecuencia que el resto de la
población y particularmente cuando esto ha sido el resultado de políticas gubernamentales, puede ser necesario considerar formas colectivas de reparación.
La violencia contra los niños y niñas no podrá ser eliminada completamente mientras los autores crean que
pueden quedar impunes. Por lo tanto, para asegurar que
no haya impunidad, los Estados deben establecer una
serie de sanciones apropiadas contra las personas responsables de violencia y contra el mal manejo o la mala
administración de las instituciones (públicas o privadas), donde ésta se produce, incluyendo:
•
•
•
•
Enjuiciamiento penal.
Acciones civiles, incluyendo acciones por daños y perjuicios y otras acciones que permitan hacer cambios en la institución.
Procesos administrativos (como la revocación de licencias, la imposición de multas o el cierre de la institución).
Sanciones profesionales (una anotación en el expediente del empleado, despido, prohibirle el trabajo con niños y niñas).
Por último, las políticas mejoran si se basan en datos confiables y si dichos datos están a disposición del público.
Todos los niños y niñas institucionalizados deben estar
registrados a nivel central. Las estadísticas desagregadas de
todos los niños y niñas que están en el sistema de protección o de justicia deben ser puestas a disposición del público. Los Estados deben analizar y publicar los datos sobre todos los casos de violencia, la respuesta a las denuncias
y las prácticas en la aplicación de las normas, incluidas las
acciones emprendidas contra los autores o contra las instituciones en las que se produjeron los hechos.
LA DESINSTITUCIONALIZACIÓN
DE NIÑOS Y NIÑAS QUE YA ESTÁN
INTERNADOS
A medida que se van creando opciones alternativas, se
deben hacer esfuerzos coordinados por cerrar las instituciones grandes (véase el recuadro). El proceso de desinstitucionalización debe hacerse con mucho cuidado y con
una supervisión adecuada.
213
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
Mecanismos de queja y denuncia
ESTUDIO DE CASO: LA DESINSTITUCIONALIZACIÓN EN SUDÁN
En 2003, aproximadamente 110 bebés eran abandonados cada mes en las calles de Jartum y el 50% moría
a las pocas horas. Los que sobrevivían, eran admitidos a Maygoma, la única institución para bebés en Jartum, donde las tasas de mortalidad llegaban al 75%. Entre 1998 y 2003, de 2.500 bebés admitidos, sólo
400 sobrevivieron. Los que lo hicieron sufrieron graves retrasos en el desarrollo y algunos padecieron enfermedades crónicas por falta de nutrición adecuada, estímulo y de atención individual.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
214
Para tratar los problemas en Maygoma, el gobierno sudanés, agencias de las Naciones Unidas, grupos comunitarios y ONGs, incluidas Médicos sin Fronteras y Hope and Homes for Children, formaron un equipo
de trabajo. Este equipo identificó tres necesidades principales en la comunidad: servicios para evitar la separación de los niños y niñas de sus familias y servicios para la reunificación familiar, hogares de acogida
para los niños y niñas que no podían vivir con sus familias y servicios especializados para los niños y niñas
con discapacidades. Su meta era el cierre eventual de Maygoma.
El programa creado incluyó estrategias de comunicación para tratar la estigmatización de los niños y niñas
nacidos fuera del matrimonio, capacitación y movilización de trabajadores sociales, creación de programas
de atención familiar (para situaciones de emergencia y permanentes) y programas de prevención para identificar a las madres en riesgo y reunificar a los bebés con sus madres biológicas.
El programa ha tenido un enorme éxito. La tasa de mortalidad en Maygoma cayó hasta el 33% en 2004 y hasta el
10% en 2005. Las admisiones han disminuido pasando de un 75% a un 30% y 51 bebés han sido reunidos con
sus madres. Más de 500 bebés han sido colocados en familias de acogida en menos de dos años. Todos ellos superaron sus retrasos en el desarrollo. El programa también es efectivo en términos de costo-efectividad: el costo por
cada niño o niña en acogimiento familiar es apenas la décima parte del costo de atención en Maygoma.
Está previsto que Maygoma cierre en 2006.184
Para asegurar que los niños y niñas no sean institucionalizados o estén sometidos a otro tipo de medida alternativa más tiempo del estrictamente necesario, las decisiones
deben ser revisadas regularmente para evaluar la pertinencia o no de continuar aplicándola, de adoptar otra o de
iniciar el retorno a la familia biológica. (Artículo 25 de la
CDN). Esta evaluación debe ser realizada con plena participación del niño o niña y su familia (cuando sea apro-
piado), junto con un equipo multidisciplinar que incluya educadores, trabajadores sociales, representantes de la
institución y otros profesionales.
A los niños y niñas que salen al mundo después de un
largo periodo de institucionalización no se les debe dejar
simplemente que se defiendan solos, sin seguimiento y
apoyo. Muchos se sienten como si se les hubiera “tirado
5
SENSIBILIZACIÓN: DIFUNDIENDO
EL MENSAJE
Las actitudes sociales desempeñan un papel importante
en la manera en que las instituciones tratan –o maltratan– a los niños y niñas a su cargo. Por lo tanto, se deben
hacer esfuerzos por realizar campañas de información y
sensibilización para promover los derechos de la infancia
y contrarrestar los estereotipos negativos de ciertos grupos de niños y niñas (los niños que viven o trabajan en la
calle, los que pertenecen a minorías raciales y étnicas, los
niños sin progenitores, con discapacidades y los niños
afectados por el VIH/SIDA); ya que la exclusión y la
discriminación agravan el riesgo de violencia. Los individuos y las familias deben ser alentados a exigir más apoyo
para cuidar de sus hijos y ser capaces de resistir las presiones que les llevan a entregarlos a las instituciones.
CUANDO LOS RECURSOS SON
ESCASOS
Muchas de las respuestas descritas en el presente capítulo
dependen de la capacidad de los sistemas de protección y
de la disponibilidad de trabajadores sociales cualificados.
En muchos países dicha capacidad está en un nivel muy
bajo o es inexistente, particularmente en las áreas rurales;
la falta de trabajadores sociales es un grave problema en
muchos lugares. Funcionarios gubernamentales de Namibia informaron que en el 2002 sólo existían 118 trabajadores sociales registrados en todo el país y que en la región
Caprivi sólo había un trabajador social para atender a una
población de 79.000 personas. En Zimbabwe, la Sociedad
para la Protección de la Infancia, informó que la pérdida
de trabajadores sociales por la emigración provocaba demoras significativas en la revisión de los expedientes de
protección y los niños y niñas quedan “atrapados” en las
instituciones, además había también retrasos en la asignación de familias de acogida.
Hay muchas cosas que pueden hacer las organizaciones
comunitarias y religiosas (asociaciones de vecinos, grupos de mujeres y comités de ancianos u otros líderes comunitarios). Algunas pueden ser creadas para este fin o
asumir tales responsabilidades de manera espontánea, o
como reacción ante eventos concretos; crear y fortalecer
las capacidades de los para-profesionales y de las comunidades locales es vital.
En Uganda y en respuesta al creciente número de casos
de delitos menores cometidos por niños y niñas que están siendo tratados por el sistema judicial formal, los
consejos locales han recibido capacitación para fortalecer
sus habilidades para la protección de los niños y niñas en
conflicto con la ley penal. Las iniciativas específicas de
capacitación han incluido: formación sobre funciones y
215
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
por un precipicio” cuando salen de los sistemas de protección y tienen que manejar su vida de manera independiente (pueden no tener ninguna experiencia para tomar
por sí mismos ni las decisiones más sencillas). Pueden perder a sus amigos y lo que consideran “su hogar” y tener
dificultades para adaptarse a cualquier régimen nuevo ya
sea vivir de manera independiente o bajo otra forma de
protección. Por ejemplo, en los EE.UU. niños y niñas que
habían estado institucionalizados por protección y que se
quedaron sin hogar al salir del sistema, identificaron la
necesidad de recibir formación en habilidades para la vida
cotidiana, tener acceso a programas de vivienda de transición y a la ayuda de trabajadores sociales para encontrar
casa y conocer otros servicios disponibles. También explicaron que los entornos muy controlados en los hogares de
grupo limitaban su capacidad para tomar decisiones autónomas y aprender otras habilidades que les prepararían
para salir del sistema. “No nos cuiden demasiado para luego esperar que seamos independientes,” dijo una joven.183
jurisdicción en el manejo de casos relacionados con niños y niñas; capacitación relativa a las medidas alternativas y formación sobre los derechos de la infancia, el crecimiento y el desarrollo, así como sobre la rehabilitación
y la reintegración. Los consejos locales manejan casos
relacionados con niños y niñas, pero también remiten
algunos casos a la policía y a las oficinas de libertad condicional. Además, emplean formas alternativas de castigo, como la compensación, la presentación de excusas y
la restitución y han organizado campañas de sensibilización para enseñar a las comunidades colindantes el valor
de las sanciones no privativas de libertad. Este proyecto
ha ayudado a evitar que muchos casos relacionados con
niños y niñas entren el sistema de justicia formal.185
RECOMENDACIONES
En Malawi, los Comités Comunitarios de Prevención del
Delito están combinando formas tradicionales de resolución de asuntos relacionados con niños y niñas con la aplicación de la legislación vigente. Pretenden evitar que entren
en el sistema de justicia formal mediante el asesoramiento
de las familias y de los propios niños y niñas y el apoyo para
la reintegración. Para apoyar el trabajo de los Comités,
UNICEF trabaja en la sensibilización para aumentar el conocimiento de los progenitores, los maestros y los líderes
tradicionales con respecto a la prevención del delito y las
posibles alternativas. UNICEF Malawi informa que la mayoría de los delitos menores ahora se tratan dentro de la
comunidad sin involucrar ni a la policía ni al sistema de
justicia y que el número de casos que entran en el sistema
judicial y las tasas de reincidencia han disminuido.186
Para todos los entornos de
protección y de justicia
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
216
Todos los Estados tienen la obligación de proteger a to‑
dos los niños y niñas contra todas las formas de violencia,
da igual donde vivan y quién sea responsable de su cuidado y protección. Para prevenir y tratar la violencia en
los sistemas de protección y justicia de manera efectiva,
hay que emprender una serie de acciones diversas e involucrar a una variedad de organizaciones e interesados. Es
esencial que se elaboren planes de acción con presupuestos claros y se discutan ampliamente para tener a la sociedad “a bordo” y de acuerdo con sus objetivos. En este
proceso, se debe escuchar y tener siempre en cuenta la
voz de los niños y niñas y de sus familias.
1. Prohibir todas las formas de violencia en los sistemas de protección y de justicia. Los gobiernos
deben asegurar que las leyes aplicables a los sistemas
de protección y justicia reflejen la prohibición expresa de toda forma de violencia. La prohibición
legal debe estar respaldada por orientaciones detalladas para todas las personas involucradas.
2. Asegurar que la institucionalización sea siempre el
último recurso y dar prioridad a otras alternativas.
Los gobiernos deben asegurar que la institucionalización se evite siempre que sea posible y debe existir
toda una gama de alternativas disponibles tanto en el
sistema de protección como en el de justicia.
5
4. Sensibilizar a la policía, las agencias de referencia,
los abogados, los jueces, los administradores de las
instituciones y a todo el personal que trabaja en
ellas. Los gobiernos deben asegurar que todos aquellos que entren en contacto con los niños y niñas en
los sistemas de protección y justicia estén familiarizados con sus derechos. Esto se aplica igualmente a los
propios niños y niñas y a sus familias.
5. Asegurar que los sistemas de justicia sean sensibles a las necesidades de los niños y las niñas y de
sus familias. Los gobiernos deben asegurar que los
niños y niñas víctimas, incluidos aquellos que hayan
presenciado violencia doméstica, no sean re-victimizados durante el proceso, ni sometidos a interrogatorios prolongados o a otros procedimientos legales largos. En concordancia con las Directrices sobre
la Justicia en Asuntos Concernientes a los Niños Vícti‑
mas y Testigos de Delitos (Resolución ECESOC
2005/20), todos los procesos de investigación y procesales deben tener en cuenta las necesidades de estos niños y niñas en función de su edad, sexo, capacidad y nivel de madurez, así como respetar
plenamente su integridad física, mental y moral. Si
es conforme a su interés superior, deben estar acompañados por un adulto de su confianza durante su
participación en el proceso. Además se debe proteger
siempre la intimidad del niño o la niña, su identidad
y la confidencialidad y no deben ser sometidos a más
entrevistas, declaraciones o audiencias que las estrictamente necesarias, ni a otro tipo de contacto innecesario
con el proceso judicial.
Se debe considerar el empleo de grabaciones de video y otras formas de prestar testimonio, como el
empleo de circuitos cerrados de televisión. Se debe
eliminar el contacto innecesario con el supuesto autor y con los abogados de la defensa. También se
debe asegurar un juicio rápido, a menos que las demoras se relacionen o vayan en beneficio del interés
superior del niño.
6. Revisar las medidas de protección y las decisiones
de internamiento de manera regular. Los gobiernos
deben asegurar que las autoridades revisen regularmente las razones que llevaron a la institucionalización de un niño o niña por razones de protección o
por conflicto con la ley y evaluar si es necesario continuar con la medida. Los niños (y sus progenitores,
cuando sea apropiado) deben estar involucrados en
todas las etapas de los procesos de revisión para determinar las opciones más apropiadas.
7. Asegurar la existencia de mecanismos efectivos
de denuncia, investigación y aplicación de la ley.
Los gobiernos deben asegurar que los niños y niñas
tengan a su disposición mecanismos sencillos, accesibles y seguros para expresar sus preocupaciones y
quejarse de cómo son tratados sin riesgo de sufrir
represalias. También deben asegurar que tengan acceso a los tribunales cuando sea necesario. Toda denuncia de violencia debe ser investigada de manera
oportuna y rápida, protegiendo a los denunciantes
contra las posibles represalias.
217
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
3. Asegurar la calidad del personal y de la capacitación. Los gobiernos deben asegurar que el reclutamiento de personal, las políticas de capacitación y
empleo y los códigos de conducta basados en los
derechos, aseguren que todos aquellos que trabajen
con niños y niñas en los sistemas de protección y
justicia estén cualificados y sean aptos para ello; que
su status profesional sea reconocido y que sus salarios sean adecuados. El número de personal debe ser
suficiente para asegurar una adecuada supervisión y
vigilancia.
8. Sanciones efectivas contra los responsables. Los
gobiernos deben adoptar y aplicar sanciones penales, civiles, administrativas y profesionales apropiadas contra las personas que sean responsables de la
violencia contra los niños y niñas, así como contra
los responsables de las instituciones donde ésta se
produce.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
218
9. Asegurar la supervisión y el acceso efectivos.
Los gobiernos deben asegurar que las instituciones
sean inspeccionadas de manera regular por entes
independientes, con poderes apropiados y que
tengan autoridad para acceder sin previo aviso,
entrevistar a los niños y niñas y a los funcionarios
en privado e investigar cualquier denuncia de violencia. Se debe permitir y asegurar el acceso a las
instituciones de ONGs, abogados, jueces, defensores del pueblo, instituciones nacionales de derechos humanos, parlamentarios, medios de comunicación y otros, respetando siempre el derecho de
los niños y niñas a la privacidad.
10. Registro y recopilación de datos. Los gobiernos
deben asegurar que todos los internamientos, las
detenciones y los traslados de niños y niñas sean
registrados de manera centralizada. Se deben recopilar y publicar de manera sistemática los datos
sobre los niños y niñas institucionalizados por protección o por conflicto con la ley penal. Los datos
deben estar desagregados como mínimo por sexo,
edad, condición de discapacidad y razón de la institucionalización. Todos los incidentes de violencia también deben registrarse y comunicarse de
manera centralizada. Por último, se debe recopilar
información por medio de entrevistas confidenciales con todos los niños y niñas que salen de las
instituciones, para medir el avance en la eliminación de la violencia.
Para los sistemas de protección
y bienestar social
11. Apoyar a los progenitores para que puedan cuidar de sus hijos e hijas. Los gobiernos deben cumplir su obligación de reducir las tasas de abandono e
institucionalización asegurando el acceso de los progenitores a apoyo adecuado e incluyendo servicios y
programas de generación de ingresos. Se debe dar prioridad a las familias de niños y niñas con discapacidades
y de otros niños y niñas en alto riesgo de abandono
o institucionalización.
12. Asegurar que las alternativas a la institucionalización lleguen a todos los niños y niñas que requieren atención y protección. Esto incluye todos
los niños y niñas en situación de riesgo y desamparo (especialmente los niños y niñas huérfanos, los
que tienen capacidades especiales y los que pertenecen a grupos minoritarios y marginados). El gobierno debe asegurar que las opciones comunitarias y
basadas en la familia sean las primeras a tener en
cuenta en todos los casos y que sean la única opción
para los bebés y para los más pequeños.
Para los sistemas de justicia
13. Reducir la privación de libertad. Los gobiernos
deben asegurar que la privación de libertad solo se
utilice para niños y niñas en conflicto con la ley
penal, que se considere representan un verdadero
peligro para otros y solo como último recurso, por
el menor tiempo posible y siempre previa audiencia judicial. A su vez, es necesario invertir más recursos en programas de rehabilitación y reintegración basados en la familia y en la comunidad.
5
15. Crear sistemas de justicia penal juvenil centrados
en el niño y la niña. Los gobiernos deben asegurar
que los sistemas de justicia penal juvenil sean comprehensivos, estén centrados en los niños y niñas y
tengan la rehabilitación y reintegración como sus
fines principales. Dichos sistemas deben cumplir las
normas internacionales, asegurando el derecho al
debido proceso, la representación legal, el acceso a
la familia y la resolución de los casos con la mayor
celeridad posible.
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219
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
14. Reforma legislativa. Los gobiernos deben asegurar
que todas las formas de sentencia que impliquen
violencia estén prohibidas para las personas menores de 18 años, incluida la pena de muerte. También
deben prohibirse las sentencias indeterminadas y
desproporcionadas, incluyendo la cadena perpetua
sin posibilidad de libertad condicional y el castigo
físico. Los delitos de condición (por ejemplo, faltar a
la escuela sin causa); los comportamientos de supervivencia (la mendicidad, hurgar en la basura,
holgazanear o vagabundear); el hecho de ser víctimas de explotación sexual, trata o de alguna otra
forma de explotación y el comportamiento antisocial o revoltoso, deben ser despenalizados.
11 OHCHR (2005). Informal Note on Indigenous Children: Four
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IX L’Observatoire des droits de l’enfant de la région océan indien
(2006). La violence contre les enfants dans la région de l’océan
indien. Annual Report of the Observatoire des droits de l’enfant
de la région océan indien. Mauritius, l’Observatoire des droits de
l’enfant de la région océan indien, pág. 52.
X United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
Children (2005). Regional Desk Review: Eastern and Southern
Africa, pág. 27. Disponible en: http://www.violencestudy.org/r27.
5
XI United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
Children (2005). Regional Consultation Outcome Report: Europe
and Central Asia, pág. 25. Disponible en: http://www.
violencestudy.org/r27.
XII United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
Children (2005). Regional Consultation Outcome Report: North
America, pág. 67. Disponible en: http://www.violencestudy.org/r27.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LAS INSTITUCIONES DE PROTECCIÓN Y DE JUSTICIA
229
UNICEF/HQ06-0343. Giacomo Pirozzi.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
230
PAKISTÁN, 2006. (de izquierda a derecha) Raz Mohammed, 10, Farooq 8 y Musa, 12, están sentados sobre un montón de basura en
Quetta, capital de la provincia sureña de Baluchistán. Viven en la calle y hurgan la basura en busca de comida y cosas para vender.
6
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN LOS LUGARES DE TRABAJO
233
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231
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
Introducción
Los instrumentos de derechos humanos
Antecedentes y contexto
El surgimiento del trabajo infantil como preocupación política La campaña contemporánea contra el trabajo infantil Los conflictos, el VIH/SIDA y la globalización económica La importancia de una perspectiva centrada en el niño y la niña La naturaleza y el alcance del problema La base de conocimiento existente Tipos de violencia en los lugares de trabajo Las estadísticas sobre trabajo infantil Los niños y niñas en entornos de trabajo de alto riesgo El trabajo infantil doméstico La violencia de todo tipo es común Aislamiento y angustia psicológica Los niños y niñas explotados en la industria del sexo El trabajo forzoso y la servidumbre La servidumbre por deudas Los grupos indígenas Formas tradicionales de esclavitud Actividades ilícitas Los niños y niñas involucrados en el tráfico de drogas Factores que contribuyen a la violencia Características de los trabajadores y de los autores de la violencia
Características del lugar de trabajo Factores ambientales Respuestas a la violencia contra los niños y niñas en los lugares de trabajo La legislación y su aplicación Aplicación del derecho laboral Respaldo de la sociedad civil a la aplicación de la ley LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
232
La educación universal y las habilidades para la vida La participación de los niños y niñas La abogacía Intervenciones focalizadas: contacto, rescate y rehabilitación Contacto Operaciones de rescate Rehabilitación Mejorar la recopilación de datos Investigación y monitoreo Impulsando el cambio Un largo camino por recorrer Recomendaciones Referencias 259
260
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264
264
264
266
266
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267
268
271
6
De todos los entornos en los que los niños y niñas
están expuestos a la violencia, el lugar de trabajo es el
más difícil de abordar. Según los instrumentos internacionales y la mayoría de las leyes nacionales, los
niños y niñas menores de cierta edad (usualmente
quince años pero a veces menos; véase la tabla 6.1)
no deben estar en el entorno laboral y menos aún en
un lugar de trabajo donde puedan estar sujetos a violencia. Pero más de doscientos millones de niños y
niñas en todo el mundo sí trabajan, con edades tanto
por debajo como por encima de la edad mínima legal;1 muchos sufren maltrato, violencia física y psicológica y abuso verbal y sexual.
La violencia es un aspecto olvidado en los debates
relativos al trabajo infantil; hay pocos datos disponibles, especialmente sobre los niños y niñas que trabajan en la economía informal, que son la mayoría.
Aunque son pocos los estudios específicos, una cantidad creciente de información procedente de organizaciones y de los niños y niñas mismos, presenta
un cuadro convincente de un agudo problema mundial. La violencia hacia los niños y niñas que trabajan ha permanecido “invisible” porque rara vez se
formula la pregunta directa. Por ejemplo, los participantes en la Consulta del Estudio para el sur de
Asia, señalaron que se recopilan datos sistemáticamente con respecto a la violencia contra las mujeres
trabajadoras y otros trabajadores, pero no sobre la
violencia que viven los niños y niñas trabajadores.
También comentaron que ciertos valores y percepciones han servido para minimizar y hasta debilitar,
el tema de la violencia contra los niños en los lugares
de trabajo (un comentario igualmente aplicable a
otras regiones).
El tratamiento de la violencia también ha estado mayoritariamente ausente de los esfuerzos explícitos por
eliminar el trabajo infantil o reducir sus aspectos perjudiciales y negativos para aquellos jóvenes que trabajan de manera legal. Esto sorprende, dado que la
imagen del trabajo infantil se deriva de las brutalidades sufridas por los niños y niñas en las fábricas y
minas del siglo XIX.2 La violencia explícita o implícita formaba parte integral de los abusos que sufrían
los niños y niñas en los lugares de trabajo y que denunciaban las primeras campañas contra el trabajo
infantil. Sus efectos en el crecimiento y bienestar físico estaban entre los argumentos más poderosos a
favor de su erradicación.
La respuesta más obvia a la violencia contra los niños
y niñas en los lugares de trabajo es sacarlos de allí.
Sin embargo, es importante reconocer que para muchos de ellos ésta no es una opción fácil. Los programas para sacar a los niños y niñas de los lugares de
trabajo violentos tienen que asegurar que las razones
por las que están allí (económicas, sociales y culturales) sean tratadas de manera simultánea, de lo contrario, tarde o temprano simplemente volverán a
ellos. No es probable que los programas saquen a los
niños y niñas de una vida de trabajo explotadora a
menos que interactúen con ellos y sus familias y busquen cambar actitudes, expectativas y perspectivas
futuras.3,4,5,6
También es importante no maltratar más a los niños
y niñas que trabajan, castigándolos o criminalizándolos por circunstancias que están fuera de su control (véanse también los capítulos relativos a la violencia contra los niños y niñas en la comunidad y en
las instituciones de protección y de justicia).7 La reducción de la violencia contra los niños y niñas en
los lugares de trabajo no se logra maltratándolos ofi-
233
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
INTRODUCCIÓN
“Se realizan redadas en nuestros lugares de trabajo como parte del programa gubernamental por
eliminar el trabajo infantil y los niños que trabajan son capturados como perros callejeros. Somos
sacados del trabajo, llevados en contra de nuestra voluntad y confinados de manera ilegal. La experiencia de la redada es muy traumática para nosotros.”
Niño, Sur de Asia, 2005I
cialmente y aumentando la estigmatización que ya
soportan. Los mismos trabajadores jóvenes han hecho un aporte, a través de las consultas del Estudio,
a la comprensión de la violencia que sufren. Hablan
de la pérdida de autoestima al ser denigrados y humillados en los lugares de trabajo y se sienten igualmente humillados cuando su trabajo se ve como algo
malo a ser abolido, desconociendo sus intentos sinceros por aportar a la supervivencia familiar.8
bar con las peores formas de trabajo infantil, la experiencia es muy limitada cuando se trata de responder
específicamente a la violencia en la vida de los niños
y niñas que trabajan. El presente capítulo examina la
información y los programas existentes en un intento por abrir una nueva ventana en relación con el
fenómeno de los niños y niñas trabajadores.
A pesar de 150 años de experiencia tratando el tema
del trabajo infantil explotador y abusivo y el progreso significativo logrado en los últimos años para acaLA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
234
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
Las normas para regular el trabajo infantil fueron los primeros instrumentos internacionales creados con
respecto a la protección de la infancia. En 1919, la recién formada Organización Internacional del Trabajo, adoptó un primer convenio sobre la edad mínima (industria), en un momento en que el empleo de
niños y niñas se consideraba un tema social de primer orden en Europa y América del Norte.9 La participación de los niños y niñas en trabajos de carácter abusivo, forzoso o violento también fue reconocida y
tratada por los convenios sobre el trabajo forzoso N°. 29 (1930) y N°. 105 (1957) y en la Convención
suplementaria sobre la abolición de la esclavitud de 1956. Esta Convención prohíbe cualquier práctica
por la que un niño o niña es entregado o vendido por sus progenitores a otra persona con fines de trabajo o explotación (Artículo 1.d).
En la era postcolonial, los temas relacionados con el bienestar de la infancia, que preocupaban a las organizaciones internacionales y los gobiernos recién independizados, eran la salud pública y la educación. En
1973, la OIT adoptó el Convenio N°. 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo, colocando el
trabajo infantil nuevamente en la agenda internacional. Este Convenio trató el tema desde la perspectiva
de la edad mínima para el empleo de niños y jóvenes en diferentes tipos de trabajo, con alguna flexibilidad según los diferentes niveles de desarrollo de los países.
6
– Edades mínimas según el Convenio No. 138 de la OIT
CATEGORÍA DE
TRABAJO
EN GENERAL
DONDE LA ECONOMÍA
Y LAS INSTITUCIONES
EDUCATIVAS NO ESTÁN
SUFICIENTEMENTE
DESARROLLADAS
Salario mínimo general
No menos de la edad de
terminación de la educación
obligatoria y en todo caso
no menos de 15 años
No menos de 14 años para
un período inicial
Trabajo ligero
13 años
12 años
Trabajo peligroso
235
18 años (16 años bajo ciertas 18 años (16 años bajo ciertas
condiciones estrictas)
condiciones estrictas)
Fuente: ILO/IPEC (2004). Tendencias Globales sobre Trabajo Infantil 2000-2004. Ginebra, Programa Internacional para la Erradicación del
Trabajo Infantil, Organización Internacional del Trabajo.
Durante los años ochenta, la protección de los “niños y niñas en circunstancias especialmente difíciles”(los que
sufrían explotación), se convirtió en una preocupación prioritaria. Esto se debió al énfasis puesto en estos temas por las ONGs y el ímpetu que dieron a la articulación de la Convención sobre los Derechos del Niño
(CDN) de 1989. Aunque la Convención luego acogió la agenda de supervivencia y desarrollo infantil, la
agenda de salud pública, el motor principal fue la protección del niño.10 Así, la visión de los derechos del niño
y de la niña establecida en la CDN acogió plenamente la necesidad de proteger a todos los niños y niñas
contra el trabajo explotador de todo tipo.
El trabajo explotador y la Convención sobre los Derechos del Niño
Un artículo específico de la CDN está dedicado al trabajo (el Artículo 32). Este artículo reconoce “el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo
que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico,
mental, espiritual, moral o social.” Continúa obligando a los Estados a “[fijar] una edad o edades mínimas
>>>
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
TABLA 6.1
“La acción preventiva contra la violencia que afecta a los niños y niñas en los lugares de trabajo es esencial.
Comiencen por mantener a los niños menores de la edad legal para trabajar fuera de estas situaciones o
sacarlos de ellas y permitirles ir o permanecer en la escuela. Y tiene que haber tolerancia cero hacia la
violencia contra los niños dondequiera que trabajen.”
Frans Roselaers, Junta Editorial del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas
sobre la Violencia contra los NiñosII
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
para trabajar” y otros aspectos claves de un régimen reglamentario. Otros artículos que se relacionan con la
explotación del trabajo infantil incluyen: el Artículo 34 (protección contra la explotación sexual), el Artículo 35 (protección contra la trata) y el Artículo 36 (protección contra cualquier otra forma de explotación).
Sin embargo, la noción de protección de la CDN va mucho más allá de la no explotación. Dentro de su
marco holístico para la crianza, bienestar y desarrollo de los niños y niñas, la CDN abarca una variedad
de derechos que están potencialmente en riesgo cuando trabajan. Entre ellos, se incluyen: el Artículo 2
(protección contra la discriminación), el Artículo 3 (consideración primordial del interés superior del niño)
y el Artículo 8 (el derecho a la identidad –a los niños que trabajan puede que se les niegue el uso de su
propio nombre). También hay derechos de acceso a la salud (Artículo 24), educación (Artículo 28) y recreación (Artículo 29), de los que a menudo no disfruta el niño o la niña que trabaja.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
236
Ciertos artículos de la CDN se refieren específicamente a las condiciones de trabajo, especialmente cuando
un niño o niña trabaja fuera de su casa y está bajo el control de algún adulto diferente a sus progenitores.
Entre ellos, se incluyen: el Artículo 19 (protección contra toda forma de violencia física o mental, lesión o
abuso, descuido o trato negligente), el Artículo 27 (el derecho a un nivel de vida adecuado) y el Artículo 37
(protección contra la tortura, el trato cruel o degradante y la privación arbitraria de la libertad). Por último,
los derechos relativos a la participación son aplicables a los niños que trabajan al igual que a otros niños y
niñas: el Artículo 12 (el derecho a ser consultado), el Artículo 13 (el derecho a buscar, recibir y difundir
informaciones e ideas de todo tipo) y el Artículo 15 (el derecho a la libertad de asociación).
Después de la CDN
En 1992, una creciente preocupación por la situación de los niños y niñas que trabajan llevó a la OIT a
lanzar el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC, por sus siglas en inglés).
La erradicación del trabajo infantil comenzó a ser reconocida también como una norma laboral central,
incluso en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en Copenhague (1995) y en la Conferencia Ministerial de la OMC en Singapur (1996). En Estocolmo (1996), Amsterdam (1997), Oslo (1997) y
Yokohama (2001), se llevaron a cabo reuniones internacionales relativas a la explotación sexual infantil y
el trabajo infantil.
En 1999, la OIT adoptó el Convenio 182, sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil, dirigido a las situaciones más peligrosas y explotadoras en las que se encuentran los niños y niñas.
6
El propósito del nuevo Convenio era fortalecer el marco de acción legal internacional con un enfoque
más amplio que la edad mínima de admisión al empleo. Con su aprobación, la actividad para luchar
contra el trabajo infantil llegó a un nivel sin precedentes. El concepto de “peores formas” ayudó a establecer prioridades mundiales y dirigió la atención hacia los efectos del trabajo en los niños y niñas, así como
hacia el tipo de trabajo que realizan. Una “peor forma” no se define a nivel internacional, es definida por
los países en función de sus propios contextos. Sin embargo, sí se identifican una serie de “peores formas
incondicionales” que están prohibidas universalmente.
En conjunto, los Convenios N°. 138 y 182 fijan los límites de los tipos de trabajo que son inaceptables
bajo las normas internacionales. Estas normas expresan la visión de consenso de que el trabajo, que se
encuentra dentro de los límites legales y que no interfiere con la salud y el desarrollo, ni perjudica la
educación de los niños y niñas, puede ser una experiencia positiva. El trabajo infantil prohibido bajo el
derecho internacional se clasifica en tres categorías:11
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
237
• Las peores formas incondicionales de trabajo infantil, que están definidas internacionalmente
como: la esclavitud, la trata, la servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, el
reclutamiento forzoso de niños y niñas para participar en conflictos armados, la prostitución,
la pornografía y las actividades ilícitas.
• El trabajo que pone en peligro el bienestar físico, mental o moral de un niño o una niña, sea
por su naturaleza o por las condiciones bajo las que se realiza, conocido como “trabajo
peligroso”; que debe ser definido a nivel nacional y prohibido para todo niño y niña menor de
18 años. El trabajo peligroso se define como trabajo “que expone a los niños y niñas a abuso
físico, psicológico o sexual.”
• Trabajo que es realizado por niños y niñas por debajo de la edad mínima especificada para ese
tipo de trabajo. Este trabajo probablemente impide su educación y pleno desarrollo. La edad
mínima de admisión al empleo no debe ser menos de la edad para completar la educación
obligatoria y no debe estar por debajo de los 15 años. Sin embargo, el trabajo liviano, que no
es perjudicial y que no obstaculiza la educación, se puede permitir a partir de los 13 años, pero
sólo por un número limitado de horas.
La adopción del Convenio N°. 182 creó un consenso entre los organismos internacionales y las ONGs con
respecto a las prioridades para eliminar el trabajo infantil, comenzando con las peores formas. La preocupación internacional relativa a la explotación sexual infantil, llevó a la aprobación de otros dos instrumentos
>>>
“Todos venimos de la misma aldea en el sur. Vinimos a la ciudad a trabajar y no hemos visto a nuestras familias desde
que salimos de allí. Pagamos alquileres y vivimos en grupo para defendernos de ladrones.”
Niños lustradores de zapatos, África Oriental y del Sur, 2003II
LOS INSTRUMENTOS DE DERECHOS HUMANOS
internacionales: el Protocolo de Palermo relativo a la trata de personas, especialmente mujeres y niños
(2000) y el Protocolo Facultativo de la CDN relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la
utilización de niños en la pornografía (2000). Estos protocolos están directamente relacionados con la
probabilidad que tienen los niños y niñas de sufrir violencia en determinadas actividades económicas, en
las que está universalmente aceptado que no deben participar.
ANTECEDENTES Y
CONTEXTO
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
238
Los niños y niñas siempre han trabajado. Muchas formas
de trabajo infantil son una parte natural del crecimiento;
tradicionalmente, asumían responsabilidades domésticas
(cargar agua, cuidar a los hermanos, pastar cabras, ayudar a los progenitores en el telar o el huso de hilar) a la
edad más temprana posible. Estas actividades se fusionaban con “trabajo” en su sentido económico en cuanto
crecían. Muchos niños y niñas en todo el mundo todavía
trabajan en actividades familiares como parte de la economía informal. Parte de este trabajo incluye riesgo de
sufrir violencia. Puede implicar que tengan que llevar
animales a pastar lejos de casa y estar expuestos a los
merodeadores o extraños; puede estar asociado con la
migración estacional para el trabajo agrícola, cuando los
niños acompañan a sus familias y trabajan en entornos
donde las condiciones son extremadamente duras. Finalmente, puede implicar que tengan que dejar el hogar
para llevar una vida precaria e insegura en la ciudad.
En algunos lugares y entre ciertas clases, castas o grupos
étnicos, los progenitores asignan mayor valor a que los
niños y niñas estén empleados en actividades económicas que a que asistan a la escuela.12 Esta actitud es particularmente probable cuando la educación es de poca
calidad y poco relevante. En entornos con una fuerte
jerarquía social, puede ser normal que los niños y niñas
en situación social desfavorecida sean enviados a trabajar
para familias en mejores circunstancias desde muy pequeños En tales sociedades los niños y niñas están en el
escalón más bajo de la jerarquía social. Son vistos como
una propiedad de la familia o del empleador y hacen lo
que se les ordena.13
EL SURGIMIENTO DEL TRABAJO
INFANTIL COMO UNA PREOCUPACIÓN
POLÍTICA
El tema del trabajo infantil ha tenido una génesis particular como asunto de política pública. Hasta la revolución industrial del siglo XIX, se percibía el trabajo como
algo inevitable para los niños y niñas pobres desde muy
pequeños. Como en buena parte del mundo en desarrollo hoy, los niños y niñas hacían un aporte a la economía
familiar. El trabajo infantil se convirtió en asunto público cuando grandes cantidades de niños y niñas dejaron
el ambiente relativamente protegido de la familia o del
taller familiar y se expusieron a condiciones peligrosas en
las fábricas y en las minas.
Aunque ha habido interpretaciones enfrentadas por parte de los historiadores sobre las razones de la disminución del trabajo infantil durante el proceso de industrialización de los siglos XIX y XX, sin duda un factor
6
UNICEF/HQ96-0959. Alejandro Balaguer.
Al responder a lo que se había convertido en el fenómeno notorio de “trabajo infantil,” se implementaron una
variedad de intervenciones que siguen hoy en el “acervo”
contemporáneo: investigaciones públicas, legislación sobre edad mínima, educación obligatoria, inspecciones
laborales y acceso a la educación para los niños y niñas
que trabajan. La campaña moderna ha tenido que tener
en cuenta un proceso diferente de industrialización, así
como el hecho de que en muchos países en desarrollo la
niñez se construye de una manera diferente que en los
entornos occidentales, con expectativas claras de que los
PERÚ, 1996. Un niño y una niña sacan piedra pómez de una mina volcánica
subterránea cerca de la ciudad sureña de Arequipa.
niños y niñas deben ayudar a cargar con las necesidades
y responsabilidades familiares desde pequeños.16
LA CAMPAÑA CONTEMPORÁNEA
CONTRA EL TRABAJO INFANTIL
La campaña contemporánea contra el trabajo infantil ha
sido acompañada por intentos internacionales, académicos y de ONGs por mejorar la comprensión de su dinámica y sus posibles soluciones, aunque la violencia como
tema específico se ha descuidado siempre. La información generada permite dibujar un cuadro de actividades
y lugares de trabajo donde se puede presumir que es más
o menos probable que se produzca violencia.
Las estimaciones mundiales indican que la gran mayoría
del trabajo infantil (69%) está en el sector agrícola, seguido por el 22% en servicios y 9% en la industria (véase la figura 6.1).17
Muchos niños y niñas que trabajan lo hacen en un entorno familiar y la mayoría en la economía informal, en
todos los sectores. El género desempeña un papel importante a la hora de determinar los diferentes tipos de trabajo realizados por los niños y las niñas; por ejemplo, las
niñas predominan en el trabajo doméstico mientras que
los niños están fuertemente representados en la minería
y las canteras.
Aunque el análisis de los factores precursores muestra
algunos de tipo cultural, la razón predominante por la
que trabajan los niños y niñas es “la pobreza”. Pobreza
que puede haber sido agravada por una tragedia familiar,
como la pérdida de los progenitores u otra crisis económica. Los niños y niñas que están por debajo de la edad
mínima para trabajar, muchas veces declaran que están
trabajando debido a su propia pobreza o la de su familia
y trabajan más en las sociedades más pobres.18 Poner a
239
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
importante fue el cambio ideológico con respecto a la niñez.14 En la Europa del siglo XIX, el trabajo infantil comenzó a ser percibido como incorrecto porque iba en
contra de la idea de que los niños y niñas tenían derecho a
la niñez y de que el Estado debía proteger dicho derecho.
Por primera vez apareció la afirmación pública de que los
niños y niñas tenían derecho a no trabajar y a no estar expuestos a peligros, explotación y abuso en el “nuevo” (organizado e industrializado) lugar de trabajo.15
“Los bihari ustads (amos) castigan demasiado. Una vez mi segundo ustad me colgó de las manos y me golpeó tan duro
que la vara se partió. Después de eso me siguió golpeando con la lanzadera. Lo dejé y trabajé con un tercer ustad. Ése
me insultaba y no me pagaba regularmente.”
Niño en la industria de saris, 15 años, Sur de Asia, 2001III
trabajar a los hijos en vez de llevarlos a la escuela, puede
verse como parte de un “pacto con el diablo” que los
progenitores pobres hacen para obtener una ganancia
económica inmediata.19 Las perspectivas futuras de sus
hijos, que dependen de tener educación, importan menos que la supervivencia familiar inmediata.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
240
Si un niño o una niña sale a ganar dinero debido a una
necesidad familiar aguda, las preocupaciones relativas a su
seguridad personal serán irrelevantes. Por definición, los
entornos en los que los niños y niñas por debajo la edad
legal permitida son enviados a trabajar no apoyan ni favorecen los derechos del niño; por tanto, muchas veces se
hace caso omiso del derecho a la protección contra la violencia física, psicológica o sexual (y cualquier otro daño).
Como el propósito principal de las campañas y los programas contra el trabajo infantil ha sido sacar a los niños y
niñas de los lugares de trabajo por razones relacionadas
con el desarrollo infantil, tratar específicamente la violencia que se da en ellos no ha sido hasta ahora una preocupación clave, a excepción del caso de la explotación sexual
y otras formas de trabajo, donde el trabajo mismo es abusivo. Sin embargo, esto puede no ser siempre la principal
fuente de violencia en los lugares de trabajo.
Los conflictos, el VIH/SIDA y la
globalización económica
En los últimos años han surgido muchos desafíos que
agravan el problema del trabajo infantil y el riesgo en los
lugares de trabajo. En África Subsahariana, en países en
período post-conflicto como la República Democrática
del Congo, Liberia, Ruanda y Sierra Leona, el aumento de
niños y niñas en la calle y en espacios abiertos tratando de
buscar comida, es el resultado de la devastación económica (véase el capítulo relativo a la violencia contra los niños
y niñas en la comunidad).20
FIGURA 6.1
Distribución de niños y niñas que
trabajaban en 2004 por sector
Agricultura (69%)
Servicios (22%)
Industria (9%)
Fuente: OIT (2006). La erradicación del trabajo infantil:
un objetivo a nuestro alcance. Informe global. Ginebra,
Organización Internacional del Trabajo.
Otra causa de crisis económica en el hogar es la epidemia
de VIH/SIDA. En África Oriental y del Sur, la pérdida
de progenitores a causa del SIDA ha empujado a muchos niños y niñas hacia la economía informal para sobrevivir. En Etiopía, la República Unida de Tanzania y
Zambia, OIT/IPEC halló una fuerte correlación entre la
epidemia y la entrada de huérfanos en actividades asociadas con la violencia (el trabajo doméstico, las canteras
y la explotación sexual comercial).21 En Zambia, el 47%
de los niños y niñas (edad promedio 15 años) explotados
sexualmente habían perdido a los dos padres y el 24%
había perdido a uno de los dos.22
Aunque hay pocas investigaciones sobre los efectos específicos de la globalización en el trabajo infantil, existen fuertes indicios, basados en algunos informes anecdóticos, de
que existen y son principalmente negativos. El aumento
del trabajo informal en la mayoría de las regiones del
mundo ha supuesto el aumento de trabajadores y trabajadoras no cualificados, especialmente mujeres trabajadoras
jóvenes, en actividades precarias y de bajos ingresos.23 Las
Niños adolescentes, América Latina, 2005IV
organizaciones involucradas con niños y niñas que trabajan en la calle, informan que las cifras están creciendo, aunque hay pocas estadísticas confiables.24
Las crisis económicas, como la que ha sufrido la Comunidad de Estados Independientes (CEI) en su transición hacia
una economía de mercado, están forzando a muchos niños
y niñas hacia el trabajo en la calle y la explotación sexual
como medio de supervivencia y están alimentando una creciente industria de trata de personas. Este cuadro se repite
en varias regiones, principalmente en Asia Oriental y del
Sur y en Europa. Sin embargo, es difícil encontrar datos
específicamente relacionados con la violencia.
La importancia de una perspectiva
centrada en el niño y la niña
Desde la adopción de la CDN, la importancia de una
perspectiva basada en los derechos y centrada en el niño
y la niña, es más ampliamente reconocida y sus implicaciones se entienden mejor. Se busca de manera más activa y sistemática la opinión de los niños y niñas como
aportación a los proyectos para la erradicación del trabajo infantil. Esto no sólo supone la realización de su derecho a la participación, sino que además tiene un propósito práctico, dado que los programas que respetan las
opiniones de los niños y niñas que trabajan y reconocen
las opciones de vida que han tomado, tienen mayor probabilidad de lograr sus objetivos que aquellos en los que
los niños y sus familias son meros receptores pasivos.25 Al
aumentar la información y el conocimiento sobre los entornos de trabajo de los niños y niñas, se ha puesto de
manifiesto la brutalidad e insensibilidad con la que muchos de ellos se enfrentan a diario.
Como consecuencia de su experiencia de vida, los niños
y niñas que trabajan a menudo tienen una fuerte determinación sobre sus capacidades; de ahí la existencia de
6
organizaciones de niños y niñas trabajadores en África,
Asia y América Latina, que desarrollan programas y hacen abogacía para cumplir sus propias agendas, que incluyen el fin del trabajo explotador y violento. Otros
programas para eliminar el trabajo infantil han ayudado
a crear grupos en los que participan niños y niñas que
trabajan y que les ayudan en sus esfuerzos por abandonar
el lugar de trabajo y lograr acceder a la educación. Las
opiniones de los niños y niñas que trabajan acerca del trabajo perjudicial tienden a coincidir con las de los adultos
y también con las expresadas en los tratados internacionales. Se oponen a la explotación, al trabajo que impide la
educación, al trabajo que implica largas jornadas y bajos
salarios, al trabajo forzoso y al que pone en peligro la
salud o la moral. Se oponen drásticamente al abuso físico, sexual y psicológico de los niños y niñas en los lugares de trabajo.26
LA NATURALEZA Y EL
ALCANCE DEL PROBLEMA
Mucho de lo que se sabe acerca de la violencia en los
lugares de trabajo organizado se deriva de los estudios en
países industrializados y entre trabajadores adultos, donde el fenómeno parece estar aumentando. Tradicionalmente ha habido una tendencia a enfocarse en la violencia física. Sólo recientemente se ha ampliado la
perspectiva analítica para abarcar la violencia verbal, psicológica y sexual —incluyendo el acoso sexual, la intimidación o el acoso laboral (confabulación para intimidar
a un trabajador).27
LA BASE DE CONOCIMIENTO
EXISTENTE
No hay estadísticas de prevalencia de la violencia según
el grupo de edad de los trabajadores. En los lugares de
241
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
“Les quitan su niñez cuando les hacen trabajar desde pequeños; luchando en las calles, nunca
tienen tiempo para sus propias vidas. Cuando deben estar en la escuela deben ir a trabajar; no
pueden jugar y están traumatizados por los insultos y agresiones que sufren en todas partes.”
trabajo controlados, donde los trabajadores jóvenes son
empleados de manera legal, son aplicables los códigos y
normas de seguridad. Sin embargo, éstos pueden no
protegerles adecuadamente. Además los propios niños y
niñas pueden no querer denunciar la violencia que viven. Cuando se emplea a niños y niñas por debajo de la
edad legal, es todavía menos probable que los incidentes
sean denunciados.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
242
Las investigaciones sobre trabajo infantil muchas veces
no utilizan metodologías que permitan sacar a la luz la
violencia que experimentan los niños y niñas que trabajan de manera ilegal.28 En Camboya, en una encuesta de
niños trabajadores, hecha en el 2002, sólo el 0,5% indicaron que estaban expuestos a abuso psicológico y físico.
Esto contrastaba con las afirmaciones hechas en un taller
(desarrollado en 1997) en el que los niños y niñas hablaban de la violencia de los empleadores como una práctica habitual ampliamente extendida. Decían que incluía,
entre otras cosas, fuertes palizas, abuso sexual y descargas
eléctricas.29 Este ejemplo ilustra lo difícil que es obtener
información precisa.
La información es todavía más limitada en el caso de los
niños y niñas explotados en el sector informal y además
los riesgos son mayores. Las ONGs y las organizaciones
de derechos humanos, han realizado encuestas cualitativas entre grupos relativamente pequeños de niños y niñas en ocupaciones “peligrosas” o en entornos propensos
a la violencia. Pero los lugares en los que hay trabajo infantil son muy difíciles de investigar. El gobierno de la
India es de los pocos en haber hecho un esfuerzo por identificar la violencia y el abuso que sufren los niños y niñas
en los lugares de trabajo y comenta que la mayor parte
de ella ocurre en el sector informal, donde no existe reglamentación y faltan datos confiables.30
Tipos de violencia en los lugares
de trabajo
Las formas más comunes de violencia contra los niños y
niñas en los lugares de trabajo son:
• Violencia física. Patadas, bofetadas, azotes, escaldamientos y, en casos extremos, hasta asesinatos.
• Violencia psicológica (emocional). Gritos, regañinas, insultos, amenazas, lenguaje obsceno, intimidación y acoso laboral, aislamiento, exclusión y discriminación permanente.
• Violencia sexual. Acoso sexual, tocamientos y violaciones.
El daño más frecuente para el bienestar de los niños y
niñas que trabajan y experimentan violencia parece ser
una baja autoestima. Este daño es el resultado del abuso
verbal, la humillación y la intimidación.31 Frecuentemente se quejan de la falta de respeto con la que son tratados.
En un estudio hecho en Bangladesh, el 84% de los niños
y niñas trabajadores se quejaron de insultos y otras palabras dolorosas.32 La violencia que experimentan los niños y niñas que trabajan es muchas veces sistemática y
parte de una cultura colectiva de brutalidad física, gritos,
lenguaje vulgar y violencia, incluidas las pullas sexuales
propias del lugar de trabajo.
Las estadísticas sobre trabajo
infantil
Las nuevas estimaciones mundiales de la OIT, publicadas
en el 2006, indicaron que, en el año 2004, había 218 millones de niños y niñas involucrados en el trabajo infantil.
De éstos, se consideraba que más del 60% (126 millones)
estaban en “trabajos peligrosos.” En el grupo de edad de
5-14 años, 74 millones de niños y niñas estaban trabajando en situaciones peligrosas. En la franja de edad de 5 a 11
6
años los niños y niñas tienden a estar igualmente representados, tanto en el trabajo infantil en general como en el
trabajo peligroso. A edades mayores los niños varones están más representados que las niñas (véase la figura 6.2).
Las tendencias generales muestran una reducción del trabajo infantil, especialmente en el trabajo peligroso.33
El trabajo peligroso constituye la mayor parte de las peores
formas del trabajo infantil y según el Convenio N°. 182 de
la OIT no está permitido para ninguna persona menor de
18 años; tampoco lo están las peores formas “incondicionales” de trabajo infantil: la servidumbre, el trabajo forzoso, la
prostitución o la participación en conflictos armados. Se
calcula que unos 8,4 millones de niños y niñas están empleados en estas formas de trabajo. De éstos, 1,2 millones
son víctimas de la trata; 5,7 millones están en trabajo forzoso o servidumbre; 300.000 niños y niñas forman parte de
fuerzas de combate; 1,8 millones son explotados en la prostitución y la pornografía y 600.000 están involucrados en
actividades ilícitas como el tráfico de drogas.34
FIGURA 6.2
Niños y niñas que participaban en trabajo infantil y trabajo peligroso, por edad y sexo, en 2004
70
60
Porcentaje
50
Mujeres
62
Hombres
51 49
55
50 51
45
39
38
40
62
61
38
30
20
10
0
5-11 años
12-14 años
Trabajo infantil
15-17 años
5-11 años
12-14 años
15-17 años
Niños en trabajo peligroso
Fuente: OIT (2006). La erradicación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance. Informe global. Ginebra, Organización
Internacional del Trabajo.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
243
“Si rompía algo o hacía algo mal me golpeaban con un zapato o un cinturón. No podía salir de casa; cerraban la
puerta con llave cuando salían. La última vez que vino mi madre a visitarme le dije que no me quedaría más en
esa casa. Dije, ‘O me voy contigo o me fugaré o me mataré.’”
Niño, 14 años, trabajador doméstico, Norte de África, 2005V
LOS NIÑOS Y NIÑAS EN ENTORNOS
DE TRABAJO DE ALTO RIESGO
En el sector laboral informal existen ciertas ocupaciones
en las que el riesgo de violencia es particularmente importante, como resultado de factores personales y ambientales, que requieren un examen especial. La situación de los niños y niñas que trabajan en la calle o en
otros espacios “abiertos” no se examina aquí ya que su
riesgo principal es más el resultado de estar expuestos en
un espacio sin protección, que la actividad que realizan.
(véase el capítulo relativo a la violencia contra los niños
y niñas en la comunidad).
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
244
El trabajo infantil doméstico
La práctica de recibir en el hogar a niños y niñas procedentes de otras familias para realizar tareas domésticas, ha
sido percibida en muchas sociedades, durante mucho
tiempo, como una forma de sustitución de la familia; una
forma de adopción o como una manera de ayudar a un
niño o niña de una familia más desfavorecida o menos
afortunada. En África Occidental, existe una tradición de
migración de niños y niñas de áreas rurales a áreas urbanas, para trabajar por cuenta ajena, como parte de su
crianza. En la mayor parte de África Subsahariana, los intercambios de niños y niñas entre parejas dentro de la familia extendida, eran formas comunes de apoyo mutuo.
Hoy día, tales prácticas se han vuelto cada vez más comerciales. Millones de niños y niñas viven en los hogares
de otros, a distancias cada vez mayores de su familia y
realizan trabajos domésticos como “ayudantes” o empleados. Aunque una pequeña proporción son varones,
el trabajo infantil doméstico afecta más a las niñas y es la
categoría en la que más se emplean las niñas menores de
16 años en todo el mundo.35 En muchas regiones, los
reclutadores y los tratantes ofrecen niñas de áreas rurales
y deprimidas, de grupos desfavorecidos y de países vecinos, para alimentar la demanda urbana de ayuda doméstica para países de todo el mundo.36 Cada vez más, esto
se ha convertido en una forma de empleo no reglamentado y de explotación, incluso de servidumbre. Este cuadro es confirmado por varios estudios recientes que indican la extrema vulnerabilidad de los niños y niñas
trabajadores domésticos.37,38,39,40
Normalmente, los progenitores de los niños y niñas que
son empleados domésticos, consideran que sus hijos están seguros porque pueden vivir en mejores condiciones
que en su propio hogar, pueden comer mejor y están
bajo la protección del empleador y de los miembros de
su familia. Sin embargo, la naturaleza cerrada del hogar,
el aislamiento de los niños y niñas y la naturaleza “invisible” del empleo, les coloca en una situación de riesgo
considerable. Están a merced del empleador y de otros
miembros de la familia. Los propios niños y niñas describen la relación como buena, al principio, pero dicen
que luego se convierte en intolerante y abusiva.41 Donde
la estigmatización social de los grupos de menor status
está muy arraigada, una empleadora puede actuar con
impunidad, sometiendo a la “niña” o “niño” a exigencias
imposibles, formas extremas de castigo físico y violencia
grave. Además, las niñas pueden sufrir abuso sexual por
parte de los hombres que viven en el hogar.42,43
La violencia de todo tipo es común
El comportamiento violento y abusivo hacia los niños y
niñas que trabajan en el servicio doméstico es mucho
más común de lo que se cree. Esta forma de trabajo infantil, fue por primera vez objeto de atención de los activistas contra el trabajo infantil, hace una década y en
varios países ha sido designada una “peor forma” de trabajo infantil en aplicación del Convenio N°. 182 de la
OIT.44 Este tipo de ocupación incluye: largas jornadas
Niña, 12 años, trabajo doméstico, 2005VI
laborales (las jornadas de 16 horas no son raras), palizas,
azotes, tirones de pelo, escaldamiento con agua o con
una plancha y negación del alimento. La violencia psicológica incluye: gritos, insultos, amenazas y lenguaje obsceno. Las niñas a menudo son sometidas a acoso sexual
y, a veces, son violadas; si se quedan embarazadas pueden
ser despedidas.45 La falta de alimentación y de cuidados
de salud en general puede tener consecuencias importantes para la salud física de estos niños y niñas.
Diferentes consultas con niños y niñas trabajando en el
servicio doméstico han revelado estos altos niveles de
violencia. En Filipinas y Perú, casi todos los niños y niñas trabajadores domésticos informaron que habían sufrido maltrato en forma de castigo físico, discriminación,
humillación y acoso sexual.46 En Fiji, ocho de cada diez
trabajadores/as domésticos informaron que sus empleadores habían abusado sexualmente de ellos.47 En el Salvador, las investigaciones hallaron que el 66% de las niñas
en el servicio doméstico afirmaban haber sido abusadas y
que la amenaza de propuestas sexuales de los empleadores
o visitantes siempre estaba presente.48 En un estudio local
realizado en la República Unida de Tanzania, el 43% de
los niños y niñas trabajadores domésticos dijeron que
habían sido golpeados, insultados, que les habían negado la comida y habían sido multados o forzados a quedarse fuera de la casa.49 En Nepal, los niños y niñas muchas veces comienzan a trabajar entre los 8 y los 10 años
y si el empleador se disgusta con la niña puede trasladarla a otro hogar. Estos niños y niñas pierden totalmente el
contacto con sus familias.
Aislamiento y angustia
psicológica
Una de las experiencias más dolorosas para los niños y
niñas trabajadores domésticos, es la de ser tratados continuamente como seres inferiores, no tener amigos y no
6
poder jugar ni siquiera con los hijos del empleador.50 Los
niños y niñas sirvientes pueden ser llamados por un mote
despectivo o se les niega el derecho a su propio nombre.
En Haití, el término ‘restavèks’ (los que se quedan con) ha
llegado a significar “alguien que no es deseado” y se puede
usar como un insulto; una niña restavèk también puede
ser llamada ‘la pou sa’ o “ahí para eso”, dando a entender
que está disponible para el sexo.51 Estas experiencias provocan en los niños y niñas profundos sentimientos de inferioridad y una autoestima crónicamente baja.
Las niñas que son despedidas o que quedan embarazadas
y son excluidas del hogar, es muy probable que terminen
en la calle y explotadas en la prostitución ya que no tienen muchas más opciones.52 La falta de recursos y de
información sobre cómo viajar o adónde ir y la vergüenza de estar “estropeadas,”53 les impide volver a casa. Un
informe procedente de la República Unida de Tanzania,
indica que las niñas que llegaban a los centros de apoyo
para niños y niñas explotados sexualmente, habían sido
echadas de hogares donde estaban trabajando como sirvientas, habían sido abusadas sexualmente y terminaron
en la calle; algunas no tenían más de 10 años.54
Los niños y niñas explotados en
la industria del sexo
La explotación sexual de niños y niñas en la prostitución, en la pornografía infantil o en espectáculos sexuales, constituye una forma de violencia grave y directa
contra ellos.55 Hacer que realicen actos sexuales o actos
con matices sexuales o entregarlos a otra persona para
cualquier fin de naturaleza sexual, es una violación severa de sus derechos y es un acto tipificado como delito en
todo el mundo. Los niños y niñas en edad de trabajar
han condenado esta forma de ganar dinero, hablando
del negocio sexual como una actividad criminal, que no
debe ser confundida con otros tipos de trabajo.56
245
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
“Duermo sola en una habitación. Por la noche el dueño de la casa toca mi puerta.
Ahora estoy en apuros porque temo contar lo que me está pasando; también temo
perder mi empleo. Esto es porque he perdido a mis padres,
y no me gustaría dejar este empleo.”
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
246
“Durante los siete años que estuve trabajando, noche tras noche, pensé que era yo, que yo era
culpable. La policía siempre me perseguía y los trabajadores sociales me decían pervertido. No
había nadie que se diera cuenta de que yo era la víctima.”
Niño explotado en la industria del sexo, América del Norte, 2005VII
Aunque las estadísticas acerca del número de niños y niñas
explotados en la prostitución son estimaciones muy amplias y todas las estadísticas relativas a la prostitución deben ser tratadas con cautela, se cree que alrededor de un
millón de niños y niñas entran en la prostitución cada
año.57 Un estudio de trece países, realizado por Save the
Children, sugiere que la explotación sexual de la infancia
está aumentando, hay evidencias del aumento de actividades criminales relacionadas con la trata de niños y niñas
para fines sexuales, la explotación por parte de turistas y
viajeros, la utilización en la pornografía y en delitos relacionados con Internet.58 Se cree que alrededor de una tercera parte de las personas involucradas en la prostitución
en Asia Oriental y del Sur son menores de 18 años. Éste es
un sector en el que hay demanda de niños y niñas y parece
que las niñas están siendo explotadas a una edad cada vez
más temprana, muchas veces a través del trabajo en bares
y salas de masajes. La edad promedio de las niñas de Nepal
que entraban en el negocio del sexo bajó de 14-16 en los
años ochenta, a 12-14 en los años noventa.59
Como en el caso del trabajo doméstico, algunas niñas entran en el negocio de la prostitución debido a que los tratantes y los “reclutadores” les prometen oportunidades
“doradas.” Se dice que en África Occidental, desde Senegal
hasta Nigeria, miles de niños y niñas de familias indigentes
son enviados a Oriente Medio cada año, muchos de ellos
terminan en la prostitución.60 La trata en sí misma puede
incluir violencia. Según una investigación de la trata entre
Albania y Grecia, los niños y niñas hablaban de malos tratos, por ejemplo, quemaduras con cigarrillos, manotadas,
insultos y de que son obligados a dormir al aire libre.61
Factores de riesgo
Se han identificado una variedad de factores de riesgo
para la explotación sexual infantil, por ejemplo, la violencia en el hogar y la familia, incluido el abuso sexual
por parte de los esposos de niñas casadas (que no serán
recibidas de vuelta por sus progenitores) o la expulsión
de la escuela o del lugar de trabajo.62,63,64,65 Por lo tanto,
las maneras en que los niños y niñas entran en la prostitución son intrínsecamente abusivas e incluyen el abandono y la estigmatización social extrema. Algunos nacen
en el negocio en los propios burdeles66 o son entregados
a sacerdotes en rituales de esclavitud sexual, como en el
caso de las devadasi en la India67 y las trokosi en Ghana.68
La discapacidad también puede ser un factor de riesgo.
Se dice que algunos propietarios de burdeles de Tailandia buscan niñas que sean sordas, porque protestarán
menos y hay menos posibilidades de que se escapen,
dado que no pueden comunicarse fácilmente con los
clientes o con los empleadores.69
También existen evidencias, en todas las regiones del
mundo, que demuestran que muchas niñas y niños están
atrapados en el negocio de la prostitución en la calle simplemente como una estrategia de supervivencia, a cambio
de alimento, alojamiento o droga.70 En Sudáfrica (donde
entre 10.000-12.000 niños han quedado huérfanos a
causa del VIH/SIDA, no tienen hogar y sufren la estigmatización), la policía calcula que hay 28.000 niños y
niñas explotados en la industria del sexo. En Ciudad del
Cabo, el 25% de las personas explotadas en la prostitución son niños y niñas.71
Exposición adicional a la violencia
La violencia intrínseca a la explotación sexual se agrava
por la exposición a la violencia física o psicológica, a la
que son más vulnerables los más jóvenes. Según un estudio de OIT/IPEC en Viet Nam,72 el 12% de los niños y
niñas explotados en la prostitución, dijeron que habían
sido sometidos a tortura y molidos a golpes por clientes
o por proxenetas por desobediencia y que habían sufrido
abortos repetidos. Algunas niñas hablaban de haber teni-
Niña adolescente sin hogar, Asia Oriental y el Pacífico, 2005VIII
do un aborto por la mañana y tener que recibir clientes
por la tarde. En Mongolia, el 33% de las niñas explotadas en la prostitución indicaron que habían sido violadas.73 En Jamaica, los niños varones explotados en la
prostitución informaron que estaban “en riesgo de sufrir
violencia a manos de personas que aborrecen a los homosexuales y creen que deben desaparecer.”74
En Honduras, en años recientes, se produjeron secuestros
de niños y niñas explotados sexualmente que fueron torturados y asesinados. Los supervivientes contaron que los autores se hacían pasar por potenciales “clientes” y los llevaban
a lugares solitarios donde los agredían sexualmente, eran
torturados, insultados y humillados. La agresión tenía las
características de un castigo “moral” o una venganza colectiva contra los grupos de niños y niñas socialmente abandonados y excluidos —como si representaran un mal social a
ser eliminado. Los secuestradores se mofaban de sus víctimas: “Si desapareciera, nadie preguntaría por usted.”75
La condena social es otro aspecto crítico de la violencia
que sufren los niños y niñas que son explotados sexualmente. Incluso cuando haya mediado engaño y se les
haya hecho creer que iban a realizar otro trabajo, la estigmatización de haber sido sexualmente activo hace que
muchas veces les sea imposible volver a casa. Los jóvenes
explotados en la industria sexual a menudo sienten vergüenza, no saben que son víctimas de abuso y se sienten
culpables. Este sentimiento de culpa hace que les sea muy
difícil hablar de su explotación.76,77
El trabajo forzoso y la
servidumbre
Los niños y niñas que se encuentran en condiciones de
trabajo forzoso y servidumbre, representan las dos terceras partes de todos los que están involucrados en las peores formas incondicionales del trabajo infantil. Hacien-
6
do una estimación conservadora, la OIT habla de 5,7
millones de niños y niñas en todo el mundo.78,79 Una
proporción desconocida pero significativa, son víctimas
de trata; la mayoría de los casos están en Asia, pero la
práctica existe en todas las regiones. El trabajo forzoso y
la servidumbre están clasificados como esclavitud según
la Convención suplementaria sobre la Abolición de la
Esclavitud de 1956 y, aunque se consideran universalmente delitos, los autores rara vez son llevados a juicio.
La definición de trabajo forzoso comprende dos elementos básicos: trabajo o servicio exigido bajo amenaza de
una pena o castigo y trabajo realizado contra la voluntad.
La amenaza o el castigo puede tomar muchas formas; su
forma más extrema implica violencia física o sujeción
física o hasta amenazas de muerte hacia la víctima o hacia sus parientes. Puede haber también una forma de
amenaza más sutil, como la amenaza de denunciar a trabajadores ilegales ante la policía o de dar a los ancianos
de la aldea información acerca de las niñas forzadas a
prostituirse en las ciudades.80
La servidumbre por deudas
Un niño atado o sujeto a un empleador trabaja en condiciones de servidumbre para pagar deudas que pueden haber
sido heredadas a través de generaciones. Normalmente, un
niño o niña queda atado a un empleador o propietario a
cambio de un “préstamo.” En las áreas donde esta práctica
es común, los trabajadores son de grupos o castas socialmente inferiores, no tienen voz con respecto a los términos
de ningún empleo y sus familias son atrozmente pobres.
En esta situación, el niño o niña es un bien comercial y
trabaja bajo condiciones equivalentes a la esclavitud.
Aunque la servidumbre también existe en otros lugares,
buena parte del problema se concentra en el sur de Asia.
La India, con su vasta población, tiene el mayor número
247
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
“Me fui de casa porque mi hermano me hacía salir a las dos o tres de la mañana a
hacer cosas que no me gustaba hacer. Me ofrecía a sus amigos, a nuestros tíos, a
extraños. Luego, el día que mi padre trató de abusar de mí, me fui.”
de niños y niñas en servidumbre. Algunas estimaciones
sugieren que la cifra puede llegar a 15 millones,81 mayoritariamente de la comunidad dalit. Hace mucho tiempo
que esta práctica es ilegal y desde 1997, en función de un
requerimiento de la Corte Suprema, ha habido esfuerzos
por reglamentarla, llevar a los responsables ante la justicia y rescatar a los niños y niñas.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
248
Estas acciones estuvieron inspiradas por un fuerte activismo local. A través de encuestas en diferentes sectores,
se han encontrado casos de servidumbre de niños y niñas
en la minería a pequeña escala, las fábricas de ladrillos,
los negocios para procesar pescado, las actividades de
corte de piedras preciosas, la producción de alfombras,
las curtidurías y en la producción de fuegos artificiales.
Los fabricantes de alfombras emplean niños y niñas en
condiciones de servidumbre que, muchas veces, sufren
todo tipo de coacciones para hacerlos disciplinados y
para evitar que protesten.82 Según estudios de Human
Rights Watch, realizados en la industria de la seda en
Uttar Pradesh en 1996 y 2003, el nivel de violencia sufrido por los niños y niñas es alto. Los propietarios de los
telares maltratan y abusan de los niños y niñas de manera regular, los encierran bajo llave y su alimentación está
muy lejos de ser la adecuada.83
Un cuadro similar se produce en Pakistán.84 Las estructuras sociales feudales, dan a los terratenientes poder para
exigir trabajo de las familias endeudadas y pueden “regalar” un sirviente bajo servidumbre a otro terrateniente.
En Sindh, los grupos de derechos humanos han recopilado pruebas documentales de asesinatos, agresiones sexuales, secuestros y agresiones físicas.85 En Nepal, la servidumbre involucra a grupos minoritarios en el ahora
proscrito sistema kamaiya en la agricultura. Un estudio
que investigó esta práctica, halló que el 30% de los niños
y niñas que habían abandonado a su empleador lo habían
hecho “debido al hostigamiento o castigo”.86 En todos los
entornos feudales de este tipo, el imperio de la ley y el
concepto de derechos no existen. La intimidación, el castigo físico y la humillación verbal refuerzan un profundo
sentimiento de inferioridad y falta de poder.
Los grupos indígenas
En América Latina, al igual que en otros lugares, los
pueblos indígenas, incluidos los niños y niñas, sufren
altos niveles de trabajo forzoso y además son grupos que
también sufren típicamente altos niveles de pobreza,
discriminación y exclusión. Las personas que viven en
áreas remotas son particularmente vulnerables al reclutamiento coactivo y a la servidumbre por deuda, debido
a la débil presencia del Estado. En áreas remotas de Brasil cuesta menos contratar niños y niñas y éstos se consideran más dóciles. Trabajan en la tala de árboles, cortando leña, en las plantaciones de caña de azúcar, la
minería, en destilerías y en la producción de carbón mineral, todas ellas actividades peligrosas.87 Como invariablemente han sido contratados mediante engaño, están
endeudados y no tienen oportunidad de volver a casa.
La situación intolerable de los niños en la minería de
oro a pequeña escala en Madre de Dios, Perú, es bien
conocida por las organizaciones de derechos humanos y
por las autoridades. Alrededor del 20% de los mineros
tienen entre 11-18 años.88
La vulnerabilidad aumenta por la falta de identidad oficial. Cuando no registran los nacimientos, los pueblos
indígenas son invisibles para las autoridades nacionales,
no pueden denunciar el trabajo forzoso ni buscar reparación. En la cuenca amazónica de Perú, en los remotos
campamentos de trabajo, probablemente 20.000 trabajadores pueden estar realizando trabajo forzoso, muchos
de ellos acompañados por niños y niñas que, se cree,
trabajan sin cobrar.89 Según un estudio de la OIT que
abarcó 19 países en la región latinoamericana, casi el
“A las 4:00 a.m. me levantaba y ovillaba seda. Sólo iba a casa una vez a la semana.
Dormía en la fábrica con dos o tres niños más. Preparábamos la comida allí y dormíamos en
los espacios entre las máquinas. Si cometía un error –si cortaba el hilo– él me golpeaba. A
veces [el propietario] usaba un lenguaje vulgar. Luego me daba más trabajo.”
Niño, 11 años, en servidumbre alrededor de los siete años por 35 dólares, Sur de Asia, 2003IX
Formas tradicionales de
esclavitud
África tiene la mayor incidencia de trabajo infantil informal y existen evidencias que sugieren que hay más trabajo “forzoso” que en otras regiones.91 Sin embargo, la
coacción está más relacionada con la importancia asignada al parentesco y al clientelismo en las relaciones económicas y con el hecho de que la mayoría de las personas,
especialmente en áreas rurales, no se ganan la vida en
una economía industrializada o tipo empleador-empleado estándar. La distancia respecto de la economía moderna es enorme en las áreas de montaña, desierto o semidesierto. La vida es dura y los mecanismos para afrontar
épocas de calamidad están bien definidos. Las relaciones
de parentesco y clientela pueden ser invocadas para exigir servicios de miembros de la familia extendida y de
quienes son de condición social inferior; estas disposiciones pueden ser consideradas “naturales” y avaladas
por las creencias sociales y religiosas.92
El abuso y la perversión de las costumbres a favor de la
explotación de niños y niñas se da en algunos países de
África Oriental, como Etiopía, pero está más extendida en
los países del Sahara, donde persisten formas feudales de
gobierno. Mauritania y Níger son los últimos países del
mundo donde la esclavitud normal (la “propiedad” directa de personas, no por medio del comercio sino por la
costumbre) se mantiene, aunque está prohibida por
ley.93,94 Estas personas normalmente son descendientes de
esclavos y su grado de “esclavitud” real es causa de controversia a nivel local y está abierta a la interpretación. Sin
embargo, a estos descendientes de esclavos, incluidos los
niños y niñas, se les pueden exigir una variedad de servicios, tanto en el hogar como en los campos de cultivo y
sufren graves limitaciones de sus derechos y libertades.95
Los niños y niñas de estas familias son propiedad de sus
amos y pueden ser traspasados de un propietario a otro
como “regalos”. Las niñas comienzan a trabajar muy jóvenes y están a disposición de sus amos, incluso sexualmente y como “productoras” de más niños esclavos con
parejas que se les asignan. La esclavitud no fue prohibida
por ley en Níger hasta 1999 y el progreso hacia su erradicación es lento. Un estudio realizado en el 2004 por
una organización local, determinó que desde alrededor
de 43.000 hombres, mujeres y niños siguen esclavizados.96 Muchos de los 11.000 encuestados habían sido
sometidos a violencia, violación, trato denigrante y amenazas. Eran sometidos a todo tipo de castigos humillantes para controlar todos los aspectos de su vida y para
evitar que se fugasen.
En los países de África que han sufrido el colapso de los
gobiernos y del Estado de Derecho, se dan las condiciones
para que el trabajo forzoso prospere y los niños y niñas
pueden ser secuestrados para que trabajen, incluso como
esclavos sexuales al servicio de los jefes de la guerra. 97
Actividades ilícitas
Todos los análisis regionales realizados para el Estudio,
registraron la participación de niños y niñas en actividades de naturaleza delictiva menores o graves, principalmente en la calle. Por ejemplo, el análisis regional de los
países del Caribe de habla inglesa muestra la preocupación por una “población creciente” de niños y niñas de la
calle, en países como Jamaica y Haití, involucrados en
actividades ilícitas para ganar dinero, por ejemplo, la
venta de drogas y las labores de vigilancia para la policía
y para los delincuentes.98
249
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
10% de la población infantil y adolescente (entre los 5 y
los 17 años) está trabajando en actividades consideradas
como peores formas de trabajo infantil, sufriendo violencia de manera cotidiana.90
6
En algunos países de Europa y Asia Central, la creciente
presencia de niños y niñas trabajando en la calle y su
participación en actividades ilícitas, incluyendo hurtos
menores, mendicidad y prostitución, ha provocado una
preocupación similar.99 En San Petersburgo, entre el 10
y el 30% de los niños y niñas de la calle que trabajan
están involucrados en actividades ilícitas como el comercio de bienes robados y el tráfico de drogas.100
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
250
En muchas partes del mundo, la policía supone que los niños
y niñas que intentan ganar dinero en la calle están involucrados necesariamente en actividades ilegales, aumentando así
sus posibilidades de ser víctimas de violencia. En algunos países, estos niños y niñas están definidos por ley como potenciales malhechores o son criminalizados como proscritos y la
policía tiene derecho a arrestarlos.101 (El arresto arbitrario y
violento por infracciones como el vagabundeo, se trata en el
capítulo relativo a la violencia contra los niños y niñas en las
instituciones de protección y de justicia).
Los niños involucrados en el
tráfico de drogas
El comercio de drogas se ha convertido en una de las
categorías más generalizadas de trabajo infantil ilícito.
En este tipo de trabajo en la calle, la violencia es común
y además expone a los niños y niñas al riesgo de convertirse en adictos a las drogas y sufrir otro tipo de daños.
Un estudio en dos regiones de Estonia, en las que el uso
de drogas entre niños y niñas es común, halló que la
mayoría de los que estaban involucrados en la venta o el
tráfico de drogas eran también consumidores de cannabis, heroína o anfetaminas.102 Aunque no son adictos
cuando comienzan a vender drogas, pronto experimentan con los productos que están vendiendo.
En Somalia, el comercio de khat, una hoja narcótica, se
practica abiertamente y es uno de los negocios más rentables del país. Los niños varones quieren trabajar en el
comercio de khat porque es el negocio en el que mejor se
les paga.103 En Filipinas, un estudio halló que casi el 20%
de los niños y niñas involucrados en el negocio de la
droga, sufrió daños o heridas en el proceso y el 17%
presenció el castigo físico de otros niños y niñas.104 Las
razones de ello incluían perder la droga o no entregar el
dinero al traficante. Alrededor del 25% de los niños y
niñas dijeron que si no hacían bien las cosas, las consecuencias serían golpizas, regaños o amenazas.
Un estudio con niños y niñas en el negocio de la droga
en Río de Janeiro, es uno de los pocos estudios extensos
sobre el tema de los niños involucrados en actividades
ilegales.105 Desde los años ochenta, cantidades crecientes
de niños y niñas se han involucrado en él a medida que
el negocio se ha hecho más abierto, más centrado en la
cocaína, más localizado en las favelas (barrios urbanos
más pobres) y más relacionado con las armas. Los niños
y niñas son atraídos al negocio por el trato con los vendedores en la calle y por la falta de oportunidades. El
aumento de su participación se refleja en el aumento
dramático de las condenas (de menores de 18) registradas por venta o tráfico de drogas. De 110 en 1980 a
1.584 en 2001. El daño intencional y la tenencia de armas de fuego ilegales, también aumentaron significativamente durante este período (véase además el capítulo
relativo a la violencia contra los niños y niñas en la comunidad).106
“Violencia es cuando se hace a los niños trabajar como animales.”
Niños y niñas urbanos, América Latina, 2005X
FACTORES QUE CONTRIBUYEN
A LA VIOLENCIA
La OIT ha creado un marco conceptual para el análisis
de la violencia en el trabajo entre la población general de
trabajadores, viéndola en función de cuatro factores interrelacionados:
•
•
•
•
Las características de las víctimas
Las características de los perpetradores
Los factores en el entorno de trabajo
Los riesgos relacionados con el entorno fuera del
lugar de trabajo107
Aunque no fue creado pensando en los niños y niñas
trabajadores, este marco ayuda a captar varios elementos
que influyen y están relacionados con la violencia hacia
los niños y niñas trabajadores. Entre ellos, los factores de
riesgos personales y sociales, el contexto en el que se llevan a cabo ciertos tipos de trabajo, los efectos individuales y sociales y los costos en los lugares de trabajo.
CARACTERÍSTICAS DE LOS
TRABAJADORES Y DE LOS
AUTORES DE LA VIOLENCIA
Los niños y niñas son, por definición, más vulnerables a
la violencia que los trabajadores adultos debido a su tamaño, la inmadurez de su desarrollo y su situación de
dependencia. La distancia del empleador respecto del
niño o niña, en términos de espacio, afiliación social y
afiliación étnica, afecta al grado de responsabilidad que
siente por su bienestar. Además, las niñas son más vulnerables a la violencia sexual108 y los niños con discapacidades tienen un riesgo muy importante de sufrir
violencia. También es menos probable que los niños y
niñas se resistan físicamente a la violencia o formulen
6
quejas, esto les convierte en blancos fáciles. Los niños y
niñas trabajadores, hayan llegado o no a la edad legal
para trabajar, generalmente están en el nivel más bajo de
la jerarquía en el lugar de trabajo.
La discapacidad también puede desempeñar un papel importante en los niveles de violencia contra los niños y niñas
que trabajan. En muchos lugares del mundo, hay informes
frecuentes de que niños y niñas con discapacidades visibles
(desde desfiguraciones congénitas hasta heridas abiertas)
son enviados a mendigar y a menudo son maltratados físicamente, si no ganan lo suficiente durante su “jornada de
trabajo.” Tales prácticas no sólo son dolorosas, explotadoras y humillantes sino que frecuentemente contribuyen a
empeorar su discapacidad y a minar su salud.109
La relación de poder del empleador con el trabajador
agrava el riesgo; este poder es absoluto ya que el empleo
está en manos del jefe. La información disponible acerca
de los casos registrados de violencia contra los niños y
niñas en los lugares de trabajo, sugiere que la mayor parte de las veces es el empleador quien los maltrata. La
mayoría de los niños y niñas trabajan informalmente
para “empleadores”, un término que incluye cualquier
persona que tiene una relación de poder o control sobre
un niño o niña trabajador. Entre los autores también se
incluyen: capataces, compañeros de trabajo, clientes, policías y pandillas criminales. La vulnerabilidad aumenta
cuando el lugar de trabajo está aislado o se trata de trabajo ilegal; los niños y niñas en el negocio del sexo, están
bajo el control de proxenetas o propietarios de burdeles.
Los sistemas tradicionales de aprendices (en el Caribe,
por ejemplo)110 también pueden ser entornos que faciliten el abuso Sin embargo, este aprendizaje puede ser el
único camino para salir de la extrema pobreza para trabajadores jóvenes que buscan trabajar en la economía informal.111 También hay algunos informes que indican que
251
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
“Ningún niño debería tener que pelear en una guerra o portar cargas pesadas, ni debe trabajar
jornadas largas sin paga, ni ser abusado ni ser tratado de manera injusta. Los niños merecen
ser tratados como iguales en los lugares de trabajo y quienes abusan de ellos deben ser severamente castigados. Igualdad y calidad en los lugares de trabajo es lo que los niños quieren.”
esto mismo pasa en entornos industrializados. Un estudio en Francia, halló que el 16% de los aprendices hablaron de violencia física o verbal.112 Por su parte, un estudio
de la Unión Europea, llevado a cabo en el año 2000, halló
que el 2% de los aprendices eran víctimas de violencia
física por parte de sus compañeros de trabajo.113
CARACTERÍSTICAS DEL LUGAR
DE TRABAJO
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
252
Los riesgos relacionados con el lugar de trabajo varían
según si la actividad laboral se da en un entorno organizado, por ejemplo en una fábrica, o en un entorno informal, como una empresa instalada en un garaje; si el lugar
de trabajo tiene características especiales de lejanía o peligro, como en las minas, la pesca, las canteras y algunos
tipos de agricultura;114 si se trata de un entorno cerrado
como un hogar; o si forma parte de una actividad ilegal,
como la explotación sexual o el comercio de drogas. Los
ejemplos más extremos de violencia se dan en el contexto
de las llamadas peores formas del trabajo infantil.
Los niños y niñas que se encuentran en entornos de trabajo
inseguros están en constante riesgo de violencia. Estos entornos incluyen, entre otros lugares, las fábricas de vidrio, la
Niño, África Oriental y del Sur, 2005XI
minería y la agricultura de plantación, especialmente cuando los reglamentos de salud y seguridad son muy laxos o
inexistentes.115 Pueden sufrir heridas abiertas y graves por el
uso de maquinaria peligrosa, armas de fuego y por accidentes. También pueden inhalar vapores tóxicos y ser víctimas
de explosiones. Todos estos efectos nocivos afectan al cuerpo
y a la mente en crecimiento de los niños y niñas, más que a
los adultos. Los informes de diferentes países sobre los abusos sistemáticos contra niños y niñas en los lugares de trabajo, incluyen, por ejemplo, condiciones inhumanas en la industria del algodón116 y el uso inseguro de pesticidas cerca de
los trabajadores agrícolas, incluidos los niños.117,118, 119
FACTORES AMBIENTALES
Cuando el ambiente en sí mismo está lleno de riesgos,
los niños y niñas que trabajan en espacios abiertos están
expuestos constantemente a la violencia. En algunos lugares el trabajo en las industrias de servicios, tales como
restaurantes y almacenes, puede exponerles a sufrir atracos a mano armada y agresiones de clientes. Cuando los
niños y niñas se sienten constantemente amenazados por
la violencia, pueden también aprender comportamientos violentos, volverse emocionalmente inestables y tener actitudes agresivas tanto físicas como sexuales.121
HURGAR EN LA BASURA: UN LUGAR DE TRABAJO LLENO DE RIESGOS
En muchos países de Asia y América Latina, grandes cantidades de niños y niñas por debajo de la edad
legal, trabajan en basureros hurgando en busca de cosas útiles. En Filipinas, en Ciudad Quezón, en el área
metropolitana de Manila, miles de niños y niñas y sus familias se ganan la vida en los basureros y viven
en comunidades satélite. En el año 2000, una de las montañas de basura se derrumbó por las lluvias torrenciales; como consecuencia murieron entre 500 y 1.000 adultos y niños y niñas, que quedaron enterrados bajo la basura. Diariamente, se producen lesiones por maniobras de camiones u objetos punzantes
y las infecciones a causa de la presencia de materiales en descomposición son comunes.120
“¿Cómo es que África, un continente tan rico en recursos, culturas y valores, actualmente no
protege a sus propios niños, niñas y adolescentes, su recurso para el presente y el futuro?”
Joven refugiado, África Oriental y del Sur, 2005.IV
6
HAITÍ, 1995. Una niña trabaja en el atiborrado Mercado de Alimentos
Salomón en Puerto Príncipe.
El trabajo en la calle o en el transporte, en almacenes, en
bares o en hoteles de áreas marginales, conocidas por su
violencia, presenta riesgos especiales para los niños y niñas. Las actividades ilícitas, como el comercio de bienes
ilegales, son llevadas a cabo en áreas de alto riesgo, donde las empresas o los negocios delictivos son parte del
entorno.122
RESPUESTAS A LA
VIOLENCIA CONTRA LOS
NIÑOS Y NIÑAS EN LOS
LUGARES DE TRABAJO
La violencia, como tema específico, no ha recibido
mucha atención por parte de los programas relativos
al trabajo infantil. Un desafío mundial que surge del
Estudio, según la Consulta Regional del Caribe, es
hacer que la violencia contra los niños y niñas en los
lugares de trabajo sea un tema más visible y darle ma-
Aun así, en muchos programas relacionados con el trabajo infantil existe experiencia en tratar el abuso y la
violencia. La mayoría de estos programas son de objetivos múltiples; tratan las causas económicas y culturales,
promueven el acceso a la educación y a ocupaciones alternativas, promueven la movilización social alrededor
de las necesidades y derechos de los niños y niñas y hacen abogacía para cambiar las actitudes con respecto a
la aceptación del trabajo infantil. Estos programas deberían investigar mejor y prestar más atención a la violencia que experimentan los niños y niñas en los lugares
de trabajo.
Las respuestas apropiadas dependerán en buena medida de diferencias claves relacionadas con la naturaleza
del trabajo o el lugar donde se realiza y con el tipo de
violencia que se produce. Se pueden agrupar como
sigue:
• Peores formas: Cuando la violencia es un componente integral de la naturaleza peligrosa y explotadora del trabajo, incluido en el Convenio N°. 182
de la OIT, los niños y niñas no deben trabajar en
esos entornos. Por lo tanto, la respuesta principal
tiene que ser facilitarles las condiciones para que
puedan dejar de trabajar en esos lugares y tener
otras oportunidades de vida; contando con el
apoyo de los progenitores, la sociedad y el Estado.
Esto requiere un enfoque multidimensional que
incluye, entre otras, medidas para combatir la
pobreza, promover la educación y hacer cumplir las
normas laborales.124
253
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
UNICEF/HQ95-0674. Nicole Toutounji.
yor prioridad entre los políticos.123 La Consulta Regional para el sur de Asia, destacó que la violencia
implícita en la situaciones que viven muchos niños y
niñas que trabajan, no ha sido ni analizada ni tratada
adecuadamente.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
254
• Trabajo en entornos informales: Cuando no se
puede hablar de un “empleo” en sentido
contractual y cuando el lugar de trabajo no es de
fácil acceso o simplemente el trabajo se realiza
en la calle o en otros espacios abiertos; la
necesidad de proteger a los niños y niñas de la
violencia puede ser abordada mejor con
programas que ofrecen, entre otras cosas,
servicios como los refugios y los centros de visita
o de paso; educación no formal y desarrollo de
habilidades para la vida para saber cómo
manejar las proposiciones de tipo sexual;
actividades entre pares como el deporte y la
recreación y oportunidades para obtener
cualificación laboral y educación.125,126
• Los niños y niñas que trabajan dentro del
marco de la ley: En los casos en que los niños y
niñas trabajan de manera legal (sea porque
realizan un trabajo liviano o porque están por
encima de la edad mínima de admisión al
empleo) y enfrentan violencia potencial por parte
de los empleadores o de otros trabajadores como
un riesgo incidental, se pueden hacer esfuerzos
por aumentar su protección y reducir los riesgos.
En el caso de las “peores formas” de trabajo infantil,
no es posible distinguir entre reducir la violencia y
modificar las condiciones de trabajo ya que enfocarse
en la violencia implicaría que los niños y niñas podrían participar en trabajos peligrosos y explotadores
si no sufrieran violencia. Ningún niño o niña debe
estar empleado en circunstancias y ocupaciones en
las que enfrenta abuso físico, psicológico o sexual y
sufre riesgos para su salud, seguridad o moral.
Sin embargo, como ya se comentó, los esfuerzos
dirigidos a sacar a los niños y niñas de los lugares
de trabajo, han de estar acompañados de medidas
que eliminan las razones económicas y sociales por
las que trabajan, de otro modo, su separación del
trabajo durará poco. La experiencia ha mostrado
que cuando los niños por debajo de la edad legal
para trabajar son expulsados de entornos laborales
formales, sin que existan disposiciones y facilidades
para que reorienten su vida, a menudo terminan
trabajando en el sector informal y en actividades y
situaciones más peligrosas. Esto ocurrió en Bangladesh a comienzos de los años noventa, cuando se
produjo el despido repentino de las niñas que estaban por debajo de la edad legal para trabajar en la
industria de exportación de ropa, bajo la amenaza
de un boicot por parte de los EE.UU. a los productos fabricados con alguna participación de mano
de obra infantil.127 Por lo tanto, la gama de intervenciones requeridas incluye:
• Medidas legislativas y de aplicación de la ley, en
concordancia con el marco internacional abarcado
por la CDN y los convenios clave de la OIT;
creación de normas relativas al lugar de trabajo;
inspecciones y fuertes sanciones legales al empleo
de trabajadores por debajo de la edad legal de
admisión al empleo, así como tomar medidas
duras contra las actividades delictivas que
involucran a niños y niñas y ofrecer rehabilitación
efectiva para los niños y niñas involucrados.
• Programas con las familias y las comunidades
para reducir la necesidad y probabilidad de que
los progenitores envíen a los niños y niñas a
trabajar. Estos programas incluyen medidas
preventivas como la reducción de la pobreza, el
apoyo a las familias, las becas o la reducción de
los costos escolares y garantizar el acceso
universal a los servicios básicos, especialmente a
la educación de calidad.
6
LA LEGISLACIÓN Y SU APLICACIÓN
Las normas internacionales orientan la acción legislativa
nacional relativa al trabajo infantil. Todos los países, menos dos, han ratificado la CDN; más del 80% de los niños y niñas del mundo viven ahora en países que han
ratificado los dos convenios claves de la OIT. Desde su
adopción en 1999, el Convenio N°. 182 ha gozado de
un ritmo rápido de ratificación que, a su vez, ha ayudado
a doblar el numero de ratificaciones del Convenio N°.
138 sobre la edad mínima de admisión al empleo.129
Esto refleja un fuerte consenso político y un significativo
impulso con respecto a la necesidad de tomar medidas
urgentes para eliminar el trabajo infantil. Muchos gobiernos han llevado a cabo estudios sobre su legislación y
han mostrado mayor determinación en el abordaje de
los muchos temas vinculados con el trabajo infantil.
Todavía existen importantes desafíos para lograr que el
derecho consuetudinario y los códigos tradicionales relativos al “trabajo” y “empleo” sean conformes al derecho
internacional. Una acción importante a nivel nacional,
ha sido definir la lista de ocupaciones y trabajos peligrosos y prohibirlos para todas las personas menores de 18
años, como exige el Convenio N°. 182 de la OIT. Un repaso reciente indica que éste ha sido un área de gran actividad. Igualmente, ha habido avances en la acción legislativa contra la trata y la explotación sexual de niños y
niñas en la prostitución y la pornografía. Sin embargo, la
atención prestada por los gobiernos al trabajo forzoso y
KENYA: TRATANDO EL TRABAJO INFANTIL, LA POBREZA
Y LA EDUCACIÓN CONJUNTAMENTE
En los esfuerzos recientes por reducir el trabajo infantil se han reconocido las dificultades enfrentadas por las
familias muy pobres, incluidas aquellas afectadas por el VIH/SIDA. Incluso en los lugares donde las tasas de
la escuela primaria han sido abolidas, algunas familias africanas siguen encontrando que necesitan que los
niños y niñas contribuyan a la economía familiar trabajando en vez de asistir a la escuela. En un esfuerzo por
tratar esta situación, Kenya (con dos millones de niños y niñas entre los 5 y los 17 años trabajando) ha
probado a compensar a los progenitores por la pérdida de la aportación económica de sus hijos; el dinero
está condicionado a que los niños y niñas asistan a la escuela. Se entrega un incentivo de entre 7 y 14 dólares
por mes y por niño, a los progenitores de niños y niñas que trabajan en plantaciones, granjas de subsistencia
y piscifactorías, así como a los niños y niñas huérfanos y a otros niños y niñas vulnerables.128
255
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
• Intervenciones para responder directamente a la
necesidad de que los niños y niñas salgan de los
lugares de trabajo que los exponen a violencia,
peligro y explotación. Estas intervenciones
deben dirigirse a un público amplio, que
incluya: empleadores, progenitores, líderes
comunitarios y funcionarios responsables de la
aplicación de la ley.
• Abogacía y movilización social por parte de la
sociedad civil para promover el derecho de los
niños y niñas a no ser tratados con violencia en
los lugares de trabajo y el acceso a una educación de calidad y preparación apropiada para
una vida de trabajo futura libre de explotación
y abuso.
la servidumbre por deudas ha sido más modesta y se ha
hecho poco para mejorar la legislación contra el uso de
niños y niñas en actividades ilícitas.130
Aplicación del derecho laboral
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
256
En muchos países, la falta de ejecución de la ley, incluyendo llevar a los responsables a juicio, es un problema más
agudo que la naturaleza de la legislación vigente. Por ejemplo, en la India (1976) y Pakistán (1992), se aprobaron
leyes nuevas contra la servidumbre, pero la cantidad de
procesos judiciales y liberaciones de trabajadores en servidumbre realizadas por las cortes, muestran que en ninguno
de los dos países la ley se aplica con rigor. En la India (en
1997), la Corte Suprema ordenó a la Comisión Nacional
de Derechos Humanos supervisar la aplicación de la ley de
1976 y ha podido presionar a los funcionarios para que liberen y rehabiliten a los niños y niñas en servidumbre en
algunos sectores, principalmente en las fábricas de alfombras en el Estado de Uttar Pradesh.131 Pero los recursos y el
poder de la Comisión son limitados y los Estados han sido
lentos en cumplir sus obligaciones. En Pakistán, donde las
multas son mucho más altas que en la India, los juicios han
sido mínimos en los últimos años.132
La Consulta Regional para el sur de Asia, identificó la necesidad de un sistema regional de supervisión para asegurar la implementación efectiva de las leyes relativas al trabajo infantil por parte de todos los entes encargados de su
ejecución. De manera similar, la Consulta Regional de
Asia Oriental y el Pacífico destacó que, en general, la ejecución de las leyes relativas al trabajo infantil parece estar
rezagada respecto de otras medidas legales para proteger a
los niños y niñas.
Existen muchos impedimentos para la aplicación de las
leyes. Uno de ellos es la falta de un sistema efectivo y universal de registro de nacimiento, esto limita la aplicación
de las leyes relativas a la edad mínima para admisión al
empleo.133 Otro impedimento es que las inspecciones laborales, que ayudaron a sacar a los niños del trabajo en los
países en proceso de industrialización en Occidente, no
han resultado igualmente efectivas en el mundo en desarrollo.134 Aunque exitosas en algunos casos, la mayoría no
tienen alcance más allá de los lugares de trabajo urbanos
organizados, donde se encuentran una minoría de los niños y niñas trabajadores. Muchos inspectores están abrumados por la carga de casos, tienen pocos recursos y medios
de transporte y están mal pagados. Tanto los empleadores
como los niños y niñas pueden recurrir a sobornos para que
no se haga una inspección rigurosa que podría perjudicar
el clima de la inversión.135
Dada su situación de inferioridad en estos contextos, las
vías para obtener una reparación legal por la violencia
sufrida en el entorno laboral son prácticamente inaccesibles. Algunos casos de lesiones y abusos graves (como
quemaduras con una plancha caliente) pueden atraer la
atención de los medios de comunicación. En esos casos,
por ejemplo, los empleadores de niños en el servicio doméstico son enjuiciados, generalmente con la ayuda de
ONGs. Otras ONGs como la South Asian Coalition on
Child Servitude también hacen intentos para que los niños y niñas liberados de la servidumbre reciban los 420
dólares a los que tienen derecho para su rehabilitación,
pero estos ejemplos son escasos.136 Los casos de abuso
sexual también se llevan rara vez a juicio.137 De hecho,
las personas que defienden a los niños y niñas trabajadores rescatados, a menudo corren el riesgo de sufrir represalias a manos de los grupos interesados en el negocio.
Existen situaciones específicas en las que la aplicación de
la ley, con las intervenciones programáticas y de respaldo
necesarias, ha sido efectiva, pero son escasos. Sin embargo, hay posibilidades de tener éxito cuando la actividad
en cuestión sólo la realizan niños y niñas bajo el pretexto
de su tamaño, destreza manual o la necesidad de apren-
6
Un ejemplo de esto es el acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en mayo de 2005, relativo a la liberación y repatriación a sus países de origen de 3.000 niños
pequeños empleados como jinetes de camello y mozos
de cuadra (véase el recuadro). Esta iniciativa ilustra los
papeles complementarios que pueden ser desempeñados
por las campañas y las organizaciones internacionales en
la erradicación de la trata y el empleo de niños y niñas en
una ocupación explotadora.
Respaldo de la sociedad civil a la
aplicación de la ley
Como se indica en todo el Estudio, la aplicación de la ley
es problemática en entornos donde los sistemas legales,
administrativos y judiciales tienen poca influencia en la
vida de las personas. Éste es el caso de las áreas donde el
trabajo de los niños y niñas es más común. La aplicación
de la ley requiere la aceptación popular y la cooperación
de la sociedad civil. Es particularmente difícil prohibir la
violencia en las sociedades en las que la violencia interpersonal se emplea comúnmente en la resolución de disputas. No hay ninguna garantía de que la prohibición
legal de una práctica vaya a respetarse, ni siquiera por
aquellos que se supone tienen que hacerla cumplir. Hasta que las actitudes sociales condenen la violencia contra
los niños y niñas de manera absoluta y en todas las circunstancias, la aplicación de las leyes puede llevar, sin
proponérselo, a mayor discriminación contra los niños y
niñas que trabajan –por ejemplo, mediante la persecución de los niños y niñas con base en su condición social
estigmatizada.
Se han realizado algunos esfuerzos para aplicar la legislación relativa al trabajo infantil con la cooperación de la
sociedad civil. En áreas donde la trata es común, se han
creado grupos comunitarios o sistemas de vigilancia de
base comunitaria que informan sobre posibles violaciones de la legislación relativa al trabajo infantil y también
sobre la no asistencia de los niños y niñas a la escuela.141
LA LARGA LUCHA POR ELIMINAR EL EMPLEO DE NIÑOS
COMO JINETES DE CAMELLO
La trata de niños pequeños varones de ciertos países del sur de Asia (Bangladesh y Pakistán) y África
(Mauritania, Somalia y el Sudán) para su empleo como jinetes en carreras de camello en los EAU y otros
Estados del Golfo (Kuwait, Qatar y Arabia Saudita), fue durante muchos años objeto de protesta por
parte de Anti-Slavery International (ASI). Una ONG de Bangladesh, calculó que casi 1.700 niños habían
sido objeto de trata y enviados a Oriente Medio, durante los años noventa, para este fin. La mayoría eran
menores de diez años. Los niños eran amarrados a las sillas de los camellos durante las carreras y en muchas ocasiones sufrían lesiones y caídas. Muchas veces, se les obligaba a ayunar antes de las carreras para
reducir su peso. Además sufrían otras formas de violencia física y psicológica, incluido el abuso sexual
ocasional.
>>>
257
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
der una determinada habilidad cuando son pequeños
(como en el tejido de alfombras o las artes decorativas).
En un lugar de trabajo u ocupación cerrado, sacar a toda
la mano de obra infantil puede ser factible.
LA LARGA LUCHA POR ELIMINAR EL EMPLEO DE NIÑOS
COMO JINETES DE CAMELLO
ASI no pudo lograr un progreso significativo hasta que decidió sumar esfuerzos con la Confederación
Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la OIT. En 2001, la OIT persuadió a los
EAU para ratificar el Convenio N°. 182. Esto llevó a la prohibición, en el 2002, del empleo de jinetes de
camello menores de quince años y de peso menor de 45 kg. Pero incluso entonces, el progreso fue lento
y la trata continuó. Sin embargo, en marzo de 2005 la edad límite fue aumentada a 16 años (y después a
18). Finalmente, en mayo de ese mismo año, UNICEF llegó a un acuerdo con los gobiernos de los EAU
para facilitar la repatriación de los niños a sus países de origen en el transcurso de un período de dos años.
En ocho meses habían sido identificados más de 1.000 niños y muchos comenzaron a volver a sus casas
en Pakistán y Bangladesh a finales del 2005.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
258
Los niños fueron recibidos inicialmente en centros especiales, desde los que debían ser reunidos con sus
familias. Si las familias no podían ser encontradas, su educación y reintegración en la sociedad era responsabilidad de las instituciones de protección. Otros niños, incluidos los que trabajaban en los establos,
fueron devueltos posteriormente a Sudán y a Mauritania. En todos los países, se brindó apoyo a las familias y comunidades y se crearon mecanismos permanentes para ayudar a prevenir la trata. La reintegración
de los niños era monitoreada, poniendo énfasis en fortalecer la atención comunitaria y crear un entorno
de apoyo para prevenir la discriminación contra ellos.138,139,140
Por ejemplo, en Benin, los comités de vigilancia comunitaria, respaldados por la administración provincial,
han ayudado a reducir la trata de niños mediante la educación de las familias con respecto a los peligros de la
trata y trabajando con la policía cuando un niño o niña
de la aldea desaparece.142 Tras la implementación de este
programa se obtuvieron algunas lecciones:143 Es necesario no usar mensajes que infundan temor, sino intentar
convencer a las personas con respecto a la naturaleza perjudicial de algo que, hasta ese momento, aceptaban. Los
comités de vigilancia no funcionaban bien si se percibían
como agentes de presión contra las familias y los niños y
niñas.
LA EDUCACIÓN UNIVERSAL Y LAS
HABILIDADES PARA LA VIDA
El acceso universal a la educación es un componente
clave para lograr la erradicación del trabajo infantil.
Hay muchos argumentos a favor de hacer la educación
básica obligatoria para todos los niños y niñas, incluyendo la obligación del Estado de aumentar la inversión
educativa y los esfuerzos para cumplir la meta internacional de Educación para Todos (véase el capítulo relativo
a la violencia contra los niños y niñas en las escuelas y
otros entornos educativos). El logro de esta meta está
estrechamente relacionado con muchas otras metas, in-
6
cluidas la reducción de la pobreza, la igualdad de género
y la mejora de la salud materno-infantil. La educación
universal también tiene un historial de contribución a la
erradicación del trabajo infantil. Por ejemplo, tanto en
el estado indio de Kerala como en Sri Lanka, el progreso
hacia la educación universal ha estado acompañado de
la salida de algunos niños y niñas del trabajo a tiempo
completo, a pesar del poco esfuerzo que se ha hecho por
aplicar las leyes relativas al trabajo infantil.144
años, que han sido empleados por sus progenitores con
mecánicos de autos, carpinteros o albañiles. La ONG lleva a cabo estudios en colaboración con la asociación de
artesanos, identificando a los niños y niñas más pequeños
y a aquellos en condiciones de trabajo especialmente difíciles. Después, organiza acuerdos de aprendizaje formales
para los niños y niñas mayores y la reinserción de los más
pequeños en la escuela. Trabaja de cerca con el Ministerio
de Trabajo y la OIT.146
Es importante destacar que la educación y el trabajo no
se excluyen mutuamente. Asistir a la escuela no excluye
todos los tipos de trabajo, a todas las horas del día, para
los niños y niñas en edad de trabajar. En muchas sociedades, los niños y niñas realizan actividades a tiempo
parcial para ayudar a pagar los gastos educativos o como
parte de su socialización. Los estudios desarrollados en
sociedades industrializadas, confirman el valor a largo
plazo para el adolescente del trabajo estable a tiempo
parcial durante la educación secundaria, como parte de
su preparación para la vida adulta.145 Pero tales oportunidades de trabajo y de generación de ingresos deben
darse dentro de los límites que apoyan, en vez de reducir, las oportunidades de desarrollo.
Los adolescentes trabajadores generalmente son muy
conscientes de las desventajas que tienen si no han asistido a la escuela. Cuando es factible, quieren educarse, capacitarse y acceder a las ventajas laborales que ello implica. Incluso si siguen trabajando, tienden a buscar
oportunidades para aprender y mejorar su nivel laboral y
perspectivas.147 Pero cuando la supervivencia de los niños
y niñas depende totalmente de los ingresos que obtienen
en la calle, tienden a colocar por encima la necesidad de
ganar dinero respecto a su necesidad de educarse; sin importar cuánto les gustaría poder leer y escribir.148
Sin embargo, en muchos entornos los niños y niñas que
trabajan no asisten a la escuela. Por esta razón, muchos
programas para la erradicación del trabajo infantil se enfocan en llevar o devolver a los niños y niñas a la escuela,
como una alternativa al trabajo. Por ejemplo, el proyecto
Child Workers’ Opportunitie (CWOP), un programa de
base comunitaria a gran escala en tres estados de la India,
empleó una estrategia múltiple para hacer que los niños y
niñas dejaran de trabajar. La promoción de la asistencia a
la escuela era el aspecto fundamental de la estrategia (véase el recuadro). En Benin, la organización Groupe de recherche et d’actions pour le développement humain trabaja
principalmente con varones, algunos de no más de siete
Cuando la calidad de la educación es mala o los maestros
maltratan física o verbalmente a los niños y niñas, es difícil exigir y lograr la asistencia escolar universal. Las familias y los propios niños no ven las ventajas. A menos
que la educación sea amigable y añada valor en términos
de aprendizaje y cualificación útil, puede ser difícil que
atraiga y retenga a los niños y niñas que vienen del entorno laboral.
La educación es una oportunidad única para la promoción de la protección, la no violencia y la resolución pacífica de conflictos. Lo mismo pasa con los programas de
educación no formal (véase el capítulo relativo a la violencia contra los niños y niñas en las escuelas y otros
entornos educativos). Se deben poner a disposición de
los niños y niñas que trabajan programas de educación
259
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
“Ella es tan pequeña, tiene apenas ocho años, carga carbón de madera y lleva
uniforme escolar. Cuando se le pregunta por qué no ha ido a la escuela, dice
que está trabajando.”
Niño, 15 años, África Oriental y del Sur, 2005XII
basada en habilidades para la vida, sin importar si pueden o no dejar el trabajo. Este tipo de programas sirven
para que aprendan acerca sobre la igualdad de género,
como evitar situaciones de presión o acoso, sobre sexualidad y sobre resolución pacífica de conflictos. La reducción de la violencia basada en el género, las prácticas
sexuales inseguras, la violencia callejera y la misoginia,
exigen desafiar las formas y percepciones dominantes de
masculinidad llegando a los niños y a los hombres.149
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
260
LA PARTICIPACIÓN DE LOS NIÑOS
Y NIÑAS
Uno de los pasos más importantes en la habilitación
de los niños y niñas para que puedan dejar el trabajo
explotador y el abuso en los lugares de trabajo, es
facilitar su participación en los programas diseñados
y ejecutados en su beneficio. La participación debe
consistir no sólo en la consulta sistemática a los niños y sus familias, desde la etapa de recopilación de
datos hasta la implementación y evaluación del pro-
PROYECTO “OPORTUNIDADES” PARA LOS NIÑOS Y NIÑAS
TRABAJADORES EN MAHARASHTRA
Este programa, desarrollado durante cuatro años en la India y apoyado por Save the Children Canada,
abarcó a 10.000 niños que trabajan, 4.000 de ellos, en dos proyectos en Maharashtra. Estos niños y niñas
fueron identificados durante los estudios para elaborar las líneas de base en las 94 comunidades cubiertas
por las dos ONGs aliadas y operativas a nivel local. La intención era eliminar el trabajo infantil en las
comunidades en cuestión.
La estrategia se centró en trasladar a los niños y niñas del trabajo a la escuela o a la formación ocupacional,
para abordar simultáneamente las razones por las que trabajaban y ofrecerles otras oportunidades. Los
niños y niñas menores de catorce años, debían ser matriculados en la escuela primaria formal y los que
tenían entre 14 y18 años, en la capacitación vocacional. El punto de partida fueron clases de educación
no formal de base comunitaria, a las que fueron invitados todos los niños y niñas identificados en el estudio. Al mismo tiempo, se desarrollaron iniciativas para fomentar la generación de ingresos para las
mujeres en hogares con niños que trabajaban y para crear conciencia en la comunidad para hacer el concepto de trabajo infantil socialmente inaceptable. Se crearon comités educativos comunitarios y se alentó
a las comunidades a mejorar las escuelas y a exigir a los maestros enseñanza de alta calidad y un buen
trato para los niños y niñas.
La participación de los niños y niñas fue un principio fundamental en todas las actividades del proyecto.
Se crearon grupos en los que participaron niños que trabajaban y que no lo hacían. Sus miembros asu-
6
PROYECTO “OPORTUNIDADES” PARA LOS NIÑOS Y NIÑAS
TRABAJADORES EN MAHARASHTRA
mieron responsabilidades tales como acompañar y apoyar a los niños y niñas recién llegados al aula y que
necesitaban motivación para permanecer allí y comunicar a las autoridades competentes los casos de mala
práctica, embriaguez o malos tratos por parte de los maestros. Los propios niños y niñas ayudaron a
transformar las actitudes relativas al trabajo y a la escuela. En una comunidad, colocaron en todas las
casas de la aldea un afiche con el mensaje “Ningún niño trabajador; todos los niños en la escuela.”
grama, sino también en habilitarlos para aprovechar
su poder como agentes de cambio.152 Esto incluye
organizar sus propias actividades, como campañas
para sacar a los niños y niñas de los lugares de trabajo explotadores y para abogar por ellos. Las actividades participativas pueden ser empleadas para aumentar el conocimiento sobre la violencia a la que pueden
ser sometidos los niños y niñas en los entornos laborales.
En diferentes entornos, las ONGs han ayudado a niños y niñas trabajadores y a otros que no lo son, a
crear sus propias organizaciones para mejorar sus vidas, capacitarse y educarse, disfrutar de programas
deportivos y culturales y realizar actividades socialmente útiles. Algunas de ellas se han convertido en
importantes entes de abogacía. Los movimientos de
niños y niñas que trabajan han formado una red internacional y estuvieron representados en la Cumbre
Mundial en Favor de la Infancia de la ONU celebrada en 2002.153 Muchas de estas organizaciones ofrecen a los jóvenes una oportunidad para desarrollar y
demostrar sus cualidades de responsabilidad social,
asumiendo el liderazgo en temas como el empleo ilegal de niños y niñas; el abuso del alcohol en la comunidad;154 los cambios en las leyes para mejorar la protección de los trabajadores jóvenes contra el abuso
sexual;155 el rescate de trabajadores domésticos de hogares abusivos156 y persuadir a los empleadores para
que den facilidades a los adolescentes trabajadores
para el estudio y la recreación.157 En Nicaragua, por
ejemplo, el Movimiento Nacional de Niños, Niñas y
Adolescentes Trabajadores (NATRAS), comenzó a
trabajar en 2003 en la prevención del abuso sexual,
en especial de los niños y niñas que trabajan. Dieciocho de las organizaciones miembros de NATRAS
han participado en una variedad de actividades (desde la realización de encuestas hasta el cabildeo directo
261
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
En el transcurso de los cuatro años de duración del programa, el 75% de los 10.000 niños y niñas se
incorporaron a la escuela o a la capacitación vocacional y 3.000 abandonaron el trabajo totalmente.
Los administradores del proyecto en Maharashtra, concluyeron que mejorar la calidad educativa y
hacer las escuelas más amigables para los niños y niñas, son las actividades más importantes y que si se
invirtiera más en la educación básica a nivel estatal los resultados serían mejores y más visibles. El éxito
del proyecto ha influido en otros proyectos para eliminar el trabajo infantil dirigidos por los gobiernos
estatales.150,151
“Hemos reducido el trabajo pesado que antes hacíamos. Ahora podemos decir a nuestras familias y a
nuestros empleadores que esto es demasiado para un niño y que es un trabajo para un adulto. Ahora
podemos negociar lo que es aceptable y lo que no lo es.”
Trabajador adolescente, África Occidental y Central, 2004XIII
con funcionarios municipales) dirigidas a reducir el
abuso sexual en trece municipios seleccionados y a
aumentar el conocimiento del tema en la sociedad y
el Estado. En todas las actividades de estas organizaciones, el papel de los adultos se limita a ser facilitadores y acompañantes.158
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
262
Las oportunidades creadas por las organizaciones de
niños y niñas permiten a los participantes ganar confianza en sí mismos, autoestima, liderazgo y habilidades sociales, una visión más amplia del mundo y una
percepción de su propio potencial. Estos atributos son
esenciales para superar el profundo sentimiento de inferioridad que sienten muchos niños y niñas que viven
situaciones violentas y abusivas. Este tipo de asociaciones y otros grupos comunitarios, promueven los cambios de actitudes entre los niños, las familias y las comunidades. Esto ayuda a los niños y niñas a dejar el
trabajo e ir a la escuela. En algunos entornos, la “pobreza,” como argumento global para enviar a los niños
y niñas a trabajar, pierde peso cuando la alternativa de
ir a la escuela es socialmente aprobada y respaldada con
el apoyo de la comunidad.159
LA ABOGACÍA
El papel de la abogacía en relación con la violencia contra
los niños y niñas en los lugares de trabajo es doble. Por
una parte, es necesario llamar la atención de los formuladores de políticas sobre el abuso que sufren e impulsar la
creación y aplicación de políticas, leyes, programas y servicios apropiados. Por otra, es igualmente importante
desafiar la aceptación social del trabajo infantil perjudicial influyendo en la opinión pública. El cambio en las
actitudes y los comportamientos que aprueban la presencia de niños y niñas en los lugares de trabajo, es una condición previa para lograr de manera sostenible que los
abandonen. Los gobiernos normalmente han sido reti-
centes a intervenir en temas de trabajo infantil a menos
que cuenten con el apoyo popular y político.
Los niños, niñas y adolescentes muchas veces son sus
mejores “defensores” y se les debe dar un papel destacado como voceros ante los formuladores de políticas,
empleadores, comunidades, legisladores, medios de comunicación y ante la sociedad en general. La participación de niños y niñas en el Subcomité Técnico para el
Trabajo Infantil de Honduras, llevó a cambios importantes en el Plan Nacional de Acción que implicaron la
inclusión de la pesca en mar como una “peor forma” de
trabajo, debido al daño potencial asociado a ella.160
Existen muchas oportunidades para involucrar a los niños y niñas ( incluso a aquellos que participan en actividades invisibles como el trabajo doméstico o los que
son explotados en la prostitución) en campañas de abogacía. Los niños y niñas pueden ser más efectivos que
los intermediarios institucionales para tratar con la policía, la administración o la justicia.
El teatro, el drama y los juegos de roll presentados por
niños y niñas han sido empleados con gran éxito como
medios de abogacía.161 Los mensajes se pueden transmitir de una manera que no identifique culpables y los actores pueden sentirse libres y representar, por ejemplo,
situaciones de abuso, que es poco probable que mencionaran en una entrevista. De manera similar, los progenitores y miembros de la comunidad, que quizá no han
comprendido el riesgo potencial de sufrir violencia que
tienen sus hijos e hijas si trabajan, entienden mejor que
hay razones de peso para que no lo hagan.162 Los días de
padres en la escuela, las celebraciones locales del día del
niño y otros eventos similares a nivel nacional, pueden
aprovecharse para promover el conocimiento sobre las
peores formas de trabajo infantil y para actuar en su contra. El Día Mundial contra el Trabajo Infantil, celebrado
por primera vez en junio del 2002, elige cada año un
6
INTERVENCIONES FOCALIZADAS:
CONTACTO, RESCATE Y
REHABILITACIÓN
Tomar medidas en relación con la violencia contra los
niños y niñas, especialmente contra las peores formas
del trabajo infantil, requiere intervenciones programáticas integrales y abogacía. En ambos casos deben incluir
la recopilación de datos. Hay una variedad de enfoques
posibles, dependiendo del tamaño y tipo de organización y de la situación concreta a la que se está respondiendo. Muchas ONGs que responden a una necesidad
de emergencia, por ejemplo, brindar refugio a niños fugados de casa gravemente abusados y traumatizados,
comienzan con un proyecto a pequeña escala-como un
centro en el que ofrecen servicios, recopilan datos y hacen abogacía. Cuando son capaces de ofrecer una gama
amplia de servicios, pueden también prestar asistencia
legal a los niños y niñas trabajadores que han sufrido
abuso, para que lleven a sus empleadores a juicio. Existen manuales con “principios de buenas prácticas” para
intervenciones programáticas relativas a algunos contextos de “peores formas” de trabajo infantil, como el
trabajo doméstico.164 Estas intervenciones son de prevención secundaria, respondiendo a la violencia cuando
y donde se produce.
En contraste, los programas a mayor escala iniciados
por organizaciones internacionales, normalmente incluyen medidas de prevención primaria para evitar que
la violencia se produzca.
Comienzan con un proceso de planificación y no tienen
contacto directo con niños y niñas trabajadores abusados. OIT/IPEC ha creado una metodología de “programas de duración determinada” (PDD) para eliminar el
trabajo infantil.165
Los PDD incluyen un paquete de intervenciones que abarcan: prevención, retiro, rehabilitación y protección, con las
que los Estados que han ratificado el Convenio N°. 182 pueden atacar las “peores formas” del trabajo infantil dentro de
un cronograma fijo. Comienzan con la recopilación de datos
“¡ESTAMOS CANSADAS!” –UNA OBRA DE TEATRO PARA NIÑOS Y
NIÑAS QUE TRABAJAN EN EL SERVICIO DOMÉSTICO
En Dakar, con el apoyo de la ONG ENDA Tiers Monde, niñas que trabajaban en el servicio doméstico
escribieron una obra de teatro también dirigida a niñas en las mismas circunstancias. Se titulaba Sanayo
(“Estamos cansadas”, en lengua Wolof). En la mini-obra, una patrona (empleadora) contrata a una niña
y luego la somete a abusos frente a sus amigas por fallas en el servicio, en la preparación de la comida y
en otras tareas. Las amigas se unen al escarnio de la niña y la hija de la patrona la acusa injustamente de
robar. La niña es despedida sin recibir su salario. Esta “mini-obra” fue presentada en 1993 en una reunión
preparatoria de la conferencia de la Organización para la Unidad Africana sobre la asistencia al niño
africano. Desde entonces se ha presentado en muchos lugares de Dakar.163
263
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
aspecto específico sobre las peores formas de trabajo infantil para hacer abogacía y sensibilización. Por ejemplo,
en el año 2002 fue la trata, el trabajo doméstico en 2004
y la minería y las canteras en 2005.
y otras acciones para crear un “entorno habilitador para la
erradicación de las peores formas del trabajo infantil.166
El Salvador, Nepal y la República Unida de Tanzania, fueron los primeros tres países en implementar PDD en el
2002. Desde entonces, otros 17 países les han seguido y
varios más están preparando programas similares. Como
ejemplo, la República Unida de Tanzania fijó el objetivo
de reducir en un 75% el número de niños y niñas involucrados en las peores formas del trabajo infantil y el porcentaje de trabajo infantil, que estaba en un 25%, a menos
del 10% para 2010. La evaluación de mitad de término
determinó que estos objetivos se estaban cumpliendo.167
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
264
Contacto
A pesar de la naturaleza oculta de buena parte del trabajo infantil, se pueden emplear una variedad de mecanismos para entrar en contacto con los niños y niñas trabajadores, entre otros, el contacto niño a niño en los lugares
donde se reúnen cuando no están trabajando. Estos lugares incluyen: parques, iglesias, templos o mezquitas,
clases nocturnas, almacenes y mercados. Varias organizaciones, incluyendo aquellas que participan en programas
de OIT/IPEC y UNICEF, realizan sesiones de sensibilización para líderes locales, policías, jefes de familia y niños y niñas, en las que éstos aprenden acerca de cómo
informar sobre los casos de trabajo infantil y cómo manejarlos y sobre la necesidad de evitar la violencia al rescatar a los niños y niñas de situaciones de abuso. Se les
hace ver también la importancia de buscar siempre la
cooperación de los empleadores.
Las “líneas calientes” y las líneas de ayuda telefónica se
han convertido en una técnica bien conocida para hacer
que los niños y niñas puedan denunciar la violencia que
sufren. Algunas organizaciones han creado “líneas calientes” para los niños y niñas trabajadores. En Filipinas,
el programa Kasambahay (trabajador doméstico) dirigido por Visayan Forum, gestiona líneas calientes para recibir informes de abuso y facilitar el rescate.168 En Camboya, una ONG local organiza la distribución de tarjetas
con fotografías de estrellas del pop en la parte delantera
y números telefónicos y direcciones de centros para contactar al dorso. Estas tarjetas se dejan en lugares como
casetas telefónicas, bares, mercados y discotecas.169 Sin
embargo, las líneas calientes requieren muchos recursos.
Tienen que ser atendidas las 24 horas del día por personal bien capacitado y tener mecanismos efectivos para
involucrar a la policía o a los servicios de emergencia.
Operaciones de rescate
Los esfuerzos por apartar a los niños y niñas de la violencia en los lugares de trabajo pueden requerir intervenciones de emergencia. Los pasos clave en un proceso de
respuesta rápida incluyen: la creación de sistemas para
recibir información acerca del abuso, incluso de los niños mismos por medio de líneas calientes y centros de
visita; la planificación del rescate; la operación de rescate; la rehabilitación después del rescate y la reparación
legal.170 Cuando se rescata a niños y niñas de lugares de
trabajo peligrosos, las intervenciones deben asegurar que
no se empeore su situación, es decir, que su bienestar físico y su autoestima no se vean todavía más perjudicados
por el trauma del rescate.171 Muchas operaciones de rescate no son preparadas correctamente, ni cuentan con el
apoyo y los servicios de seguimiento necesarios, entre
ellos, atención en salud y asesoramiento para mujeres,
niños y niñas rescatadas de la industria del sexo.172
Rehabilitación
La actividad fundamental de varias organizaciones es sacar a los niños y niñas del trabajo infantil y reintegrarlos
en sus familias. La organización South Asian Coalition on
6
UNA OPERACIÓN DE RESCATE EN ATHLONE, CIUDAD DEL CABO
A comienzos de 2004, una ONG que hacía campaña contra el abuso de los niños y niñas que trabajan en
el servicio doméstico (Anex-CDW), comenzó a recibir niñas remitidas por la estación de policía local que
se habían fugado de una agencia llamada “Excellent Domestics.” La agencia traía niñas de áreas rurales,
les daba alojamiento y les encontraba empleos. Cuando Anex visitó las instalaciones, encontró condiciones de vida espantosas, niñas menores de la edad legal para trabajar y casos de trabajadoras que no recibían remuneración. Informaron sobre los hallazgos al Departamento de Trabajo. Unas semanas después,
un artículo en la prensa acerca de una niña atrapada en la agencia provocó la intervención. Se descubrió
que la agencia operaba de manera ilegal y fue cerrada. Todas las niñas estaban traumatizadas y querían
volver a sus hogares, aunque se les ofreció capacitación en habilidades en la propia ciudad. La policía y
Anex les ofrecieron alojamiento y alimentación y les entregaron pasajes gratuitos para regresar a sus casas.
Los propietarios de “Excellent Domestics” fueron procesados.173
UNICEF/HQ99-0878. Roger Lemoyne.
Child Servitude (SACCS) tiene la misión de identificar,
liberar y rehabilitar a niños y niñas en servidumbre. En
la India, varias organizaciones de derechos humanos intentan lograr la liberación y rehabilitación de los niños y
niñas en trabajo forzoso y servidumbre. En Kampala,
Uganda, WAYS ha tenido un éxito notable en reasentar
a más de 300 trabajadores domésticos infantiles. La organización considera esencial el asesoramiento de las familias antes de la reintegración y reunificación. Siempre
que sea posible, los niños y niñas deben tener acceso a
servicios que busquen acercarlos a sus familias.174
VIET NAM, 1999. Una niña que vende tarjetas postales en la calle muestra una
de sus tarjetas a un trabajador social que trabaja con niños de la calle en Ciudad
Ho Chi Minh.
Las organizaciones que trabajan con víctimas de abuso en
los lugares de trabajo afirman que siempre es importante
contactar a la familia, pero no forzar al niño o niña a volver a ella si no lo desea. Volver puede no corresponderse
con el interés superior del niño, si es probable que el resultado sea la estigmatización social y el rechazo, o bien que
sea enviado a trabajar o víctima de trata, otra vez. En el
caso de las niñas rescatadas de la industria del sexo, es
probable que sean fuertemente estigmatizadas por las familias y comunidades a las que son devueltas y pueden ser
consideradas como portadoras de VIH.175 Los casos de
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
265
niños y niñas rescatados que vuelven a ser objeto de trata,
por ejemplo de Nepal a la India, son comunes.
MEJORAR LA RECOPILACIÓN DE
DATOS
Desde mediados de los años noventa, se ha progresado
mucho en la creación de metodologías para obtener datos
confiables con respecto al trabajo infantil. Una iniciativa
importante para mejorar la comprensión del abuso oculto, ilegal y criminal de niños y niñas en los lugares de trabajo, ha sido la creación conjunta de una metodología de
evaluación rápida por parte de la OIT y UNICEF.176
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
266
Las ONGs han desempeñado un papel importante para
descubrir algunos de los peores abusos de niños y niñas en
los lugares de trabajo. Por ejemplo, Anti-Slavery International lideró las iniciativas sobre los niños y niñas en el trabajo
doméstico, enfocándose inicialmente en metodologías de
investigación sencillas para que las usaran las ONGs locales
como base para la abogacía.177 Posteriormente, se creó una
red activa de ONGs que trabajaban en el campo del trabajo
infantil doméstico. A través de ella, se realizaron consultas
con niños y niñas trabajadores domésticos que arrojaron luz
sobre la violencia y el abuso que sufrían. Como es notoriamente difícil llegar a este grupo de niños y niñas, de estas
experiencias se puede aprender mucho acerca de como entrar en contacto con los trabajadores invisibles y recopilar
datos con y de ellos.178
Se sabe mucho más acerca de los niños y niñas de la calle.
Como son visibles y accesibles, los niños que trabajan en
la calle y en espacios públicos han sido mucho más estudiados y, aun cuando las cifras generalmente son estimaciones, existe una cantidad considerable de información
acerca de ellos. Ahora algunos programas para niños de la
calle incluyen componentes para monitoreo, verificación
y rastreo.179 Se han hecho muchos menos estudios sobre el
trabajo infantil en servidumbre en el sur de Asia o con
respecto a otras formas tradicionales de esclavitud o trabajo forzoso que afectan a los niños y niñas en África y América Latina. La mayoría de los estudios que existen han
sido realizados por ONGs y, con algunas excepciones notables, son de escala relativamente pequeña. Se sabe muy
poco acerca de la violencia en el entorno de trabajo familiar (en su mayor parte agricultura a pequeña escala), que
es donde trabajan la mayoría de los niños y niñas.
Investigación y monitoreo
Recientemente, se han invertido esfuerzos en desarrollar
metodologías de investigación que ayudan a diseñar intervenciones o a monitorear el impacto de las intervenciones
existentes para mejorarlas. Por ejemplo, en Indonesia, Filipinas, Tailandia y Brasil se han realizado investigaciones
acerca de los niños y niñas involucrados en el tráfico de
drogas,180 con énfasis en la recopilación de datos que sea de
utilidad directa en la creación de intervenciones. Un estudio realizado por el programa IPEC acerca del uso y tráfico
de drogas en Estonia, ilustró las dificultades de obtener
información sobre las experiencias de niños y niñas en estas situaciones extremas; concluyendo que “La violencia
es uno de los pocos temas que los niños y niñas usuarios
de drogas no desean discutir con extraños. Parece que el
tema de la violencia es tabú y una sola entrevista no es
suficiente para crear un clima de confianza mutua.”181
En años recientes, el concepto de monitoreo del trabajo
infantil ha cambiado. Se ha pasado del monitoreo de industrias o entornos de trabajo organizados al monitoreo,
de los niños y niñas rescatados del trabajo que acceden a
servicios de protección. El programa IPEC, ha creado
una metodología “de rastreo” para evaluar los cambios a
largo plazo (dos años o más después del fin de un programa) que se han producido en la vida de los niños como
consecuencia de la intervención. Los ámbitos examina-
6
IMPULSANDO EL CAMBIO
Desde mediados de los años noventa, ha surgido un movimiento mundial contra el trabajo infantil que involucra a
una amplia gama de protagonistas. Algunos ejemplos del
impulso que ha generado este movimiento son: la rapidez
en la ratificación del Convenio N°. 182 de la OIT y el
éxito de iniciativas como la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, que en 1998 reunió a una red de organizaciones
para actuar de manera permanente contra el trabajo infantil. Entre los aliados del movimiento se incluyen: organizaciones internacionales y regionales, agencias bilaterales, la
Unión Interparlamentaria (IPU, por sus siglas en Inglés),
organizaciones de trabajadores y empleadores, ONGs, medios de comunicación, instituciones académicas y organizaciones que representan a niños y niñas trabajadores.
Una dinámica importante ha sido la creciente preocupación y acción del consumidor con respecto a la responsabilidad social corporativa. Las iniciativas han pasado por
la autorregulación mediante alianzas sectoriales y códigos
de conducta voluntarios, para asegurar que los miembros
de las cadenas de suministro de las industrias de manufacturas globalizadas (vestuario, balones de fútbol, calzado
deportivo, productos del tabaco) no estén empleando
mano de obra infantil.183 Por ejemplo, las organizaciones
de empleadores en Azerbaiyán, la República de Moldova,
Malawi y Uganda han promovido en los medios de comunicación campañas contra el trabajo infantil. En Ghana,
han estado involucrados en discusiones con parlamentarios sobre el borrador de la Ley contra la Trata de Personas.
En Brasil, la Confederación Nacional de la Industria
(CNI: Confederação Nacional da Indústria), en colaboración con ONGs locales, ha creado un programa de prevención y rehabilitación para niños y niñas explotados en
la prostitución. En la Provincia de Yunán, en China, 74
empleadores influyentes de la ciudad de Kunming, han
llamado a los administradores del sector privado a cumplir
las leyes relativas al trabajo infantil y a contribuir a los esfuerzos contra la trata. Incluso han hecho una campaña de
abogacía en las calles.184
Los sindicatos tienen una larga historia de vinculación
con los esfuerzos por reducir el trabajo infantil y están en
buena posición para monitorear la violencia en los lugares
de trabajo. Sin embargo, pocos sindicatos funcionan en la
economía informal o en los entornos de trabajo donde se
encuentran con mayor frecuencia los niños y niñas que
sufren violencia. En Bulgaria, las centrales sindicales han
comenzado a abordar las peores formas del trabajo infantil
y los lugares de trabajo en la economía informal. En Ucrania, el Sindicato Independiente de Mineros (ITUMU), ha
asumido el liderazgo para eliminar el trabajo infantil en
500 minas a pequeña escala no registradas, como parte de
un acuerdo sectorial con mediación internacional que incluye ambas partes de la industria. El acuerdo fue suscrito
el Día Mundial contra el Trabajo Infantil en 2005.
Un largo camino por recorrer
A pesar de la mayor vinculación del sistema de la ONU
y de las ONGs en los asuntos de protección de la infancia desde la aprobación de la CDN y el nuevo impulso
267
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
dos incluyen: la situación educativa, la situación económica, el empleo, la salud y las actitudes. Se han hecho
evaluaciones en niños y niñas trabajadores en la calle
(Turquía), en la minería (Ecuador), en el trabajo doméstico (Uganda), la pesca (Indonesia) y con niños y niñas
víctimas de trata (Sri Lanka).182 En la economía informal, se está empleando cada vez más el monitoreo basado en la comunidad para obtener datos confiables y hacer el seguimiento de los niños y niñas que trabajan.
Todas estas iniciativas representan oportunidades para
identificar las experiencias de violencia física y psicológica y los pasos a dar para la reparación.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
268
“La protección de los niños implica importantes recursos financieros, pero la vida y el bienestar de
millones de niños dependen de la voluntad de los gobiernos de implementar las medidas necesarias.
En nuestra opinión, la violencia cometida contra un solo niño es ya más violencia de la debida.”
Niños y niñas, Consulta Regional, África Occidental y Central, 2005XIV
para eliminar las “peores formas” del trabajo infantil desde la ratificación del Convenio N°. 182 de la OIT, aún
hay un largo camino por recorrer. No se ha reconocido
suficientemente la violencia física, psicológica y sexual
que sufren los niños y niñas que trabajan, ni se ha tenido
en cuenta al formular planes y programas. Todavía existe
la necesidad de dar, a nivel internacional y nacional, mayor peso a aquellas formas y situaciones de trabajo que
son intrínsecamente peligrosas y violentas, especialmente en lugares remotos, ilícitos u ocultos. También existe
la necesidad de trabajar con los sindicatos y organizaciones de empleadores para mejorar la protección de
los miembros más jóvenes de la fuerza laboral regular,
que siempre enfrentan más riesgos que sus compañeros
mayores.
El punto de partida clave tiene que ser una política de
tolerancia cero hacia la violencia contra los niños y niñas
que trabajan, sea de manera legal o ilegal, en lugares de
trabajo organizados o en la economía informal. El tema
tiene que salir a la luz y los autores deben rendir cuentas.
Los niños y niñas por debajo de la edad mínima para
trabajar requieren ayuda para dejar el trabajo, recibir
educación, capacitación y mejorar sus opciones de la
vida. Cuando trabajen legalmente, la prevención de la
violencia se debe incluir explícitamente en el proceso de
reglamentación e inspección, garantizando el acceso de
los niños y niñas trabajadores a los sistemas de denuncia,
los procedimientos de queja y los tribunales.
Las organizaciones que trabajan para eliminar el trabajo
infantil, deben enfocarse más en tratar el tema de la violencia sufrida por los niños y niñas trabajadores, ayudando a crear un renovado impulso para el cambio.
1. La violencia contra los niños y niñas que trabajan
debe ser condenada. Los gobiernos deben asegurar
que la violencia que sufren de manera regular muchos niños y niñas que trabajan legal o ilegalmente,
sea de conocimiento público y condenada sistemáticamente en la ley y en la práctica.
RECOMENDACIONES
Se requiere una amplia gama de medidas para abordar el
problema de la violencia contra los niños y niñas en los
lugares de trabajo. El tema ha de ser atacado como un
asunto de medios de subsistencia, derechos humanos, trabajo, salud, seguridad y aplicación de la ley. Hay que comenzar con los esfuerzos necesarios para evitar que los niños y niñas menores de la edad legal para trabajar entren en
los lugares de trabajo. El apoyo para el acceso universal a la
educación básica y la intervención efectiva para eliminar el
empleo de niños y niñas en las “peores formas” de trabajo
infantil, son acciones preventivas importantes, pero también se requieren acciones más amplias, particularmente
relacionadas con la pobreza y las necesidades familiares.
Legislación
2. Ratificación y aplicación de los instrumentos internacionales pertinentes. Los gobiernos deben armonizar la legislación nacional relativa al trabajo
infantil con las normas internacionales, en particular, con los Convenios N°. 138 y 182 de la OIT y la
Convención sobre los Derechos del Niño. La legislación debe especificar mecanismos de aplicación de la
ley e imponer sanciones que actúen como un incentivo para la erradicación de las “peores formas” de
trabajo infantil como prioridad fundamental.
6
3. Formular planes de acción nacionales para acabar
con el trabajo infantil. Los gobiernos deben crear e
implementar planes de acción para abordar los muchos temas relacionados con el trabajo infantil. Estos
planes se deben integrar en los planes y políticas de
desarrollo nacionales. Deben hacerse con la participación de todos los aliados interesados (incluidos
representantes de los niños y niñas que trabajan) y
contando con la pericia y con los recursos apropiados. Para fundamentar estos planes en evidencias
sólidas, se debe priorizar la creación de una buena
base de conocimiento sobre la violencia contra los
niños y niñas que trabajan (véase la recomendación
número 14).
4. Atacar la violencia en los lugares de trabajo como
un todo. Los gobiernos deben asegurar que la violencia en los lugares de trabajo se combate como un
todo, con énfasis en la situación de vulnerabilidad
especial de los miembros más jóvenes de la fuerza
laboral. Los empleadores, los sindicatos de trabajadores y las autoridades laborales, deben promover la
tolerancia cero hacia quienes maltratan a los niños y
niñas trabajadores.
5. Crear servicios para que los niños y niñas puedan
denunciar o informar sobre la violencia que sufren y escapar de ella. Los gobiernos deben asegurar
que los niños y niñas que trabajan tengan a su disposición medios para informar sobre la violencia que
sufren a personas que les ofrezcan confianza y puedan ayudarles a dejar el trabajo u a obtener una reparación. Estos servicios pueden incluir líneas calientes
para pedir ayuda, ser rescatados y recibir atención y
protección de emergencia.
6. Ofrecer servicios para los niños y niñas que trabajan y para los que dejan de trabajar. Los gobiernos
deben asegurar que los derechos de los niños y niñas
a la educación, salud y servicios sociales sean respetados plenamente. Se debe alentar y habilitar a los niños y niñas para que dejen el trabajo y asistan a la
escuela o a capacitación vocacional, por medio de
programas educativos de transición y otras iniciativas que aseguren que el aprendizaje sea pertinente,
accesible y amigable. Las habilidades para la vida deben formar parte de la educación no formal que se
les ofrezca.
7. Colocar la participación de los niños y niñas en el
centro de la creación e implementación de políticas, programas y servicios que les van a beneficiar.
Los gobiernos deben asegurar que el derecho de los
niños y niñas a la participación y su capacidad para
hacerlo, se respeten. Las opiniones, la energía, las habilidades creativas y la efectividad en la abogacía de
los niños y niñas que trabajan, deben aprovecharse
para que las políticas y programas para eliminar el
trabajo infantil sean efectivos y sostenibles.
8. Aumentar la capacidad de todos aquellos que entran en contacto con los niños y niñas que trabajan. Los gobiernos deben asegurar que se fortalezca
la capacidad de los aliados programáticos, agencias gubernamentales, sindicatos, empleadores, policía, sistema judicial, inspectores de trabajo, ONGs, organizaciones comunitarias, grupos de niños y niñas e investigadores,
para tratar el tema de la violencia contra los niños y niñas
en los lugares de trabajo.
269
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
Formulación de políticas y programas
Aplicación de la ley
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
270
9. Los autores o responsables de la violencia contra
los niños y niñas en los lugares de trabajo deben
asumir su responsabilidad y rendir cuentas. Los
gobiernos deben acabar con la impunidad de la que
frecuentemente disfrutan los empleadores de niños y
niñas menores de la edad legal para trabajar, así como
los responsables de la violencia física, psicológica y
sexual contra los niños y niñas. Deben asegurar que
existan los mecanismos necesarios para que sean enjuiciados y sancionados. Se deben aplicar de manera
estricta las sanciones penales contra la explotación
sexual de los niños y niñas en la prostitución o la
pornografía y contra los reclutadores y tratantes.
10.La aplicación de la ley y los procedimientos judiciales deben ser amigables (adaptados a las necesidades y a los derechos de los niños y niñas). Los
gobiernos deben asegurar que en la aplicación de la
legislación relativa a la separación de los niños y niñas
de los lugares de trabajo y durante los procesos judiciales contra sus empleadores o compañeros de trabajo, se respete su derecho a no sufrir más violencia,
traumas o discriminación. Además, el principio del
interés superior del niño se debe tener en cuenta en
todas las acciones que se lleven a cabo y en todas las
decisiones que se tomen.
Abogacía y movilización social
11.Aumentar la conciencia pública sobre los efectos
perjudiciales del trabajo infantil. Los gobiernos
deben asegurar que se aumente el conocimiento del
público respecto al derecho de todos los niños y niñas a ser protegidos contra toda forma de violencia y
que la información acerca de los riesgos de la violencia y sus efectos perjudiciales llegue a las familias y a
las comunidades. Además, deben alentar el diálogo
social acerca del concepto de empleo decente. Por
último, se debe hacer un énfasis especial en la importancia de la educación.
12.Conseguir el apoyo del sector privado y de la sociedad civil. Los gobiernos deben realizar esfuerzos
por estimular la responsabilidad social corporativa
para abordar la violencia contra los niños y niñas en
los lugares de trabajo, incluso mediante la adopción
de códigos éticos. En particular, se debe alentar a la
industria del turismo y a los medios de comunicación a hacer campaña contra la explotación sexual y
la trata de niños y niñas.
Información e investigación
13.Recopilar datos acerca de la violencia contra los
niños y niñas en los lugares de trabajo. Dada la
falta casi total de datos acerca de la violencia contra
los niños y niñas en los lugares de trabajo, los gobiernos deben asegurar que se pongan todos los medios
posibles para recopilar esta información a través de
los programas y servicios y mediante estudios y encuestas específicas. Se deben hacer investigaciones
focalizadas para llegar a determinados grupos de niños y niñas especialmente vulnerables, por ejemplo,
los que trabajan en casa, en la calle y en actividades
ilícitas.
14.Las intervenciones deben ser monitoreadas y evaluadas. Los gobiernos deben asegurar que el impacto de las intervenciones sea monitoreado y evaluado
durante un período de tiempo que vaya más allá del
fin de la intervención. Además, las lecciones aprendidas y buenas prácticas deben ser ampliamente diseminadas.
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278
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nuestro alcance. Informe global. Ginebra, Organización
Internacional del Trabajo.
183Existen muchos ejemplos de códigos que tratan prendas de
vestir (1995), balones de fútbol (1997), tabaco (1999), cacao
(2001) y minería a pequeña escala (2005). Véanse también los
códigos de conducta para el sector turismo “Turismo seguro
para niños” en Brasil, Camboya, la República Dominicana,
Kenya, México y Tanzania. OIT/IPEC ha sido un
patrocinador importante de estas iniciativas sectoriales. Véase
también El Informe Global de OIT (2006).
184OIT (2006). La erradicación del trabajo infantil: un objetivo a
nuestro alcance. Informe global. Ginebra, Organización
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aprendizaje esenciales. Escuchar y pronunciarse contra el abuso
sexual a niñas y niños. Presentación Global de la Alianza
Internacional Save the Children para el Estudio de la ONU
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XI United Nations Secretary-General’s Study on Violence against
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LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
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violencestudy.org/r27.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
280
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LOS LUGARES DE TRABAJO
6
281
KEYSTONE/AP-Photo/Dolores Ochoa.
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LA COMUNIDAD
282
ECUADOR, 2001. Niños asisten a una escuela de fútbol en El Juncal, al norte de Quito.
7
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS
EN LA COMUNIDAD
283
283
VIOLENCIACONTRA
CONTRA LOS
LOS NIÑOS
NIÑOS Y
LALAVIOLENCIA
Y NIÑAS
NIÑASEN
ENLA
LACOMUNIDAD
COMUNIDAD
Introducción 285
Los instrumentos de derechos humanos 286
Antecedentes y contexto 286
La naturaleza y el alcance del problema 287
La violencia física
287
El homicidio
287
Violencia física no letal
290
Violencia en las relaciones íntimas
y de pareja entre adolescentes
291
Violencia sexual 292
La iniciación sexual forzada
292
Violencia sexual por parte de extraños
293
Temas de especial preocupación 293
Violencia contra los niños y niñas que viven en la calle 294
El VIH/SIDA y la violencia en la comunidad
296
Violencia por parte de la policía
297
Violencia por parte de otras figuras de autoridad 297
Violencia contra las minorías sexuales
298
Violencia contra los niños y niñas refugiados,
retornados y desplazados internos 298
La trata de niños y niñas
300
Factores que contribuyen a la violencia 301
Factores individuales y familiares 301
Factores situacionales 301
Las armas de fuego
302
El alcohol
302
El entorno físico
303
Las pandillas 304
Situaciones de disturbios y conflictos
305
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LA COMUNIDAD
284
Factores sociales La urbanización
La pobreza, la desigualdad y la exclusión social
Respuestas a la violencia contra
los niños y las niñas en la comunidad
A nivel individual y familiar A nivel comunitario Apoyo para la educación y socialización
Prevención situacional a nivel comunitario
Servicios para las víctimas de violencia
A nivel social Oportunidades e igualdad económica
Reducción del acceso al alcohol y
a las drogas ilegales Reducción del acceso a, y demanda de, armas
Reducción de la exposición a la violencia
en los medios de comunicación
La participación de los niños y niñas a todos los niveles
La recopilación de datos y la investigación
Recomendaciones
Referencias
305
305
307
316
317
317
317
320
324
328
328
329
329
331
331
331
332
337
7
Ninguna comunidad está libre de violencia. Sin embargo, el riesgo de encontrarse con violencia, tanto
contra como por parte de niños y niñas, es mucho
más alto en unas comunidades que en otras. En algunos entornos, especialmente aquellos en los que
hay muchas armas en circulación, la violencia ha alcanzado proporciones alarmantes –se trata normalmente de áreas urbanas en regiones con altos niveles
de pobreza, disparidad económica y desigualdad social, y afectadas por una inestabilidad política o económica continua. Al mismo tiempo, también han
sido documentados niveles alarmantes de violencia
contra los niños y niñas en sociedades relativamente
ricas y estables, especialmente donde hay desigualdades profundas.
Gran parte de este capítulo se enfoca en los niños y
niñas mayores, particularmente los que están en la
etapa de la adolescencia. Los niños y niñas tienden a
experimentar la adolescencia como un período de
excitación, es cuando comienzan la exploración independiente de los espacios físicos de su comunidad
y se perfilan los papeles que asumirán en la etapa
adulta. Para algunos, la caminata diaria, el viaje en
autobús hasta la escuela o salir a hacer compras para
su familia, por ejemplo, pueden ser sus primeras experiencias de exposición independiente a la comunidad, pero también a la violencia.
En todos los lugares, las comunidades están sujetas
a tensiones que tienen el efecto de reducir la protección disponible para los niños y niñas; Entre ellas, se
incluyen: la urbanización rápida, la inestabilidad
política, la inseguridad ambiental y los grandes movimientos de población. En algunas partes del mundo, la epidemia del VIH/SIDA ha aumentado mu-
cho el número de niños y niñas huérfanos. Muchas
comunidades también han tenido que manejar el
creciente mal uso de drogas, bebidas alcohólicas y
armas de fuego, el aumento en la trata de niños y
niñas para la explotación laboral o sexual y la creciente exposición a imágenes violentas y pornográficas a través de los medios de comunicación globalizados y las nuevas tecnologías de información y de la
comunicación.
Sin embargo, es importante subrayar que la comunidad también puede ser una fuente de protección y
solidaridad. De hecho, sin la cooperación de la comunidad –en cualquiera de sus formas– es poco lo
que se puede hacer para detener la violencia contra
los niños y niñas. En opinión de muchos, la debilitación de la cohesión social y comunitaria en el
mundo actual está en el corazón de la violencia que
amenaza la vida de tantos niños y niñas. De igual
manera, la construcción de comunidades amigas de
los niños, mediante el apoyo a la creación de infraestructuras y servicios básicos y las ayudas para construir o reconstruir valores de grupo positivos y solidaridad comunitaria, son soluciones prometedoras.
A los efectos de este capítulo, la comunidad incluye cualquier espacio usado u ocupado por los niños
y niñas fuera del hogar, la escuela, las instituciones
y los lugares de trabajo organizados, que son tema
de otros capítulos del informe. Sin embargo, hay
que recordar que la comunidad no es solamente un
espacio físico sino también un ambiente social. Los
niños y niñas nacen y se crían en un marco de
comportamientos, actitudes, costumbres y creencias, y son socializados en él para interactuar con el
mundo y aprender a manejar la red de relaciones e
instituciones que forman el contexto no familiar
de sus vidas.
285
LA VIOLENCIA CONTRA LOS NIÑOS Y NIÑAS EN LA COMUNIDAD
INTRODUCCIÓN
“Se requiere un cambio de paradigma. Tenemos el conocimiento para evitar que se produzca violencia contra los
niños. Debemos hacer más para equilibrar nuestra inversión para que se preste el mismo nivel de atención a la
prevención que al castigo de los perpetradores.”
Dr. Etienne Krug, Director, Departamento de Prevención de los Traumatismos y la Violencia, OMS
Los temas considerados en este capítulo incluyen: la
violencia física y sexual; la agresión por parte de figuras de autoridad como la policía; la violencia asociada con pandillas y traficantes y los riesgos especiales enfrentados por ciertos grupos, por ejemplo,
los niños y niñas que viven en la calle y aquellos que
viven en campamentos para personas desplazadas.
También se examina la violencia en los medios de
comunicación, incluidas las n