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Cuando me preguntan cuántos somos de familia, yo siempre digo

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Cuando me preguntan cuántos somos de familia, yo siempre digo
¡Cómo quiero a mi abuelita!
Hola, me llamo Cova. Cuando me preguntan cuántos somos de familia, yo siempre digo
que siete: papá y mamá, los gemelos, mi hermana y yo… y la abuela. Yo ocupo el segundo
lugar de los hermanos y creo que soy la nieta favorita de la abuela.
María, la mayor, siempre está hablando con mamá de su amiga, que le ha dicho esto y
lo otro, del pesado de clase, de lo que dice el profesor, de los deberes que no entiende, y de no
sé cuántas cosas más. Los gemelos, Santi y Nicolás, que además son los pequeños, están
siempre haciendo trastadas, o llorando, o peleándose, o comiendo, y mamá siempre detrás de
ellos hasta que viene papá de trabajar y entonces es él el que se pasa la tarde detrás de ellos.
Yo al final, me voy con la abuela. Es la que siempre tiene tiempo para mí. Me gusta estar con la
abuela.
Cuando yo nací, murió el abuelito, el papá de mamá, y la abuela se vino a vivir con
nosotros. Yo no he conocido al abuelo pero he mirado tanto la foto que tenemos en casa, que
creo que yo también estuve en esa iglesia. María dice que qué mentirosa soy, que ¡cómo iba a
estar si era la boda de papá y mamá! Ella sí le conoció, pero tampoco se puede acordar de
tantas historias que cuenta del abuelo ¡si sólo tenía tres años! No sé, pero todos nos acordamos
mucho de él.
Fue una suerte que la abuela se viniera a casa, porque mamá siempre dice a papá la
gran ayuda que es la abuela, especialmente con los gemelos. Papá dice a mamá que se alegra
mucho porque así mamá no pasa tanto tiempo sola, ¡como papá trabaja tanto! Y dice también
que así la abuela se siente útil y acompañada.
Nuestra casa es mediana y la abuela es la única que tiene una habitación para ella sola.
María dice que ella también quiere una habitación sola, que si no estuviera la abuela ella se
pedía la habitación y mamá se enfada cuando María dice eso delante de la abuela. ¡A mí no me
importaría que la abuela se viniera a mi cuarto y que María se fuera al de la abuela! Así no
estaría todo el tiempo gruñendo porque no recojo mis cosas o porque no encuentra las suyas.
La verdad, es que la habitación de la abuela es la más pequeña pero la más bonita. Mamá
eligió unas cortinas muy alegres y está todo muy combinado. María me dice que es que va todo
“a juego”. Lo que más me gusta es la cantidad de fotos que tiene en esa mesita redonda, y que
tiene todos los regalos que le hacemos por su cumpleaños. Aunque algunas cosas se
despegan, como el marco de macarrones con mi foto, que hice cuando iba a Infantil, la abuela
lo sigue teniendo puesto como si fuera el mayor de sus tesoros.
La abuela pone paz en casa, sobre todo cuando María me persigue con mi elefante de
peluche preferido en la mano, chillando que lo va a tirar por la ventana. ¡Qué le habrá hecho mi
pobre Fantina para que la tome siempre con ella! ¡Menos mal que la abuela me defiende! Tiene
mucha paciencia y es capaz de responder cien veces a la misma pregunta que le hacen los
gemelos cuando se sienta a jugar con ellos. ¡No sé cómo no se aburre! Yo, al final, prefiero
marcharme a hacer cualquier cosa antes de oír otra vez lo mismo.
La abuela es muy apañada y sabe hacer muchas cosas. ¡Lo mismo nos hace un jersey
de lana que arregla las gafas que le rompieron los gemelos jugando! Además, le gusta cocinar y
hace unas torrijas de chuparse los dedos. Cuando papá y mamá invitan a algún amigo a cenar,
la abuela se mete en la cocina y no sale en toda la tarde. ¡No me extraña que luego digan lo
bueno que estaba todo….si lo ha hecho mi abuela!
La abuela ¡sabe una cantidad de juegos….! Yo no sé cómo ha aprendido tantos.
Muchas veces me aburro porque todo el mundo tiene muchas cosas que hacer y yo ya he
terminado todo. Entonces la abuela viene y jugamos a alguno de esos juegos chulos: con
cartas, juegos de mesa, de adivinanzas o trabalenguas, ¡hasta se sabe trucos de magia¡ ¡Me lo
paso chupi! También le gusta que yo le enseñe los juegos que aprendo en el cole.
A la abuela le gusta mucho leer y contarnos cuentos. Lo mejor de irse a la cama es la
historia que nos cuenta la abuelita por la noche. A veces, son historias que le han pasado a ella
cuando era pequeña ¡y son muy divertidas! Otras, son inventadas pero siempre tienen alguna
moraleja. Otras veces, nos lee un cuento. A mí me gusta mucho leer, aunque todavía estoy
aprendiendo. Y le digo a la abuela que me enseñe a leer como ella. ¡A veces soy yo la que leo
un poquito a papá, mamá y a Santi y a Nicolás!
¿A que no os imaginabais la de cosas que hace mi abuela? Dentro de poco es su
cumpleaños y estamos preparando una fiesta sorpresa. Esperamos que se lo pase muy bien y
que vea todo lo que la queremos. ¡No se lo digáis! Mi casa, no sería lo mismo sin ella.
¡Cuánto quiero a mi abuelita!
Covadonga Moreno Vilchez, 9 años
Villanueva de la Cañada (Madrid)
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