...

Mujeres en la economía digital - Observatorio de Justicia y Género

by user

on
Category: Documents
0

views

Report

Comments

Transcript

Mujeres en la economía digital - Observatorio de Justicia y Género
Síntesis
Conferencia Regional
SOBRE LA MUJER
de América Latina y el Caribe
Mujeres en la
economía digital
Superar el
umbral
de la
desigualdad
lio
nge
Eva de n 8:32
Jua
San
Síntesis
Conferencia Regional
SOBRE LA MUJER
de América Latina y el Caribe
Mujeres en la
economía digital
Superar el
umbral
de la
desigualdad
lio
nge
Eva de n 8:32
Jua
San
El presente documento se elaboró bajo la dirección de Alicia Bárcena, Secretaria
Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para
su presentación en la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y
el Caribe (Santo Domingo, 15 a 18 de octubre de 2013).
La ejecución de este documento se llevó a cabo bajo la responsabilidad de
Sonia Montaño Virreira, Directora de la División de Asuntos de Género, y de Mario
Cimoli, Director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL,
y la coordinación estuvo a cargo de Lucía Scuro, Oficial de Asuntos Sociales de la
División de Asuntos de Género. Se agradece especialmente el aporte sustantivo
de Néstor Bercovich, Coral Calderón, María Goñi, Lucas Navarro, Lucía Pittaluga,
María Ángeles Salle, Lucía Tumini y Sonia Yáñez. En su elaboración y discusión
colaboraron Jimena Arias, María Cristina Benavente, Mario Castillo, Julia Ferré,
Ana Ferigra, Virginia Guzmán, Paula Jara, Patricio Olivera, Paulina Pavez, Laura
Poveda, Inés Reca, Varinia Tromben, Alejandra Valdés y Pamela Villalobos, de la
CEPAL, Martin Shaaper, Especialista en estadísticas de ciencia y tecnología del
Instituto de Estadística de la UNESCO, y Marcia Leite y Pilar Guimarães de la
Universidad Estadual de Campinas del Brasil.
El documento recoge las valiosas contribuciones de las ministras y autoridades
de los mecanismos para el adelanto de la mujer de América Latina y el Caribe, que
definieron su contenido en la 47º reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia
Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe (Santiago, 28 a 30 de
noviembre de 2011), enviaron insumos para su preparación y enriquecieron la
versión final con aportes y debates en cuatro ocasiones: la reunión preparatoria
de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe con
países de Centroamérica y México (San José, 8 y 9 de mayo de 2013), la reunión
preparatoria de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el
Caribe con países de América del Sur (Montevideo, 21 y 22 de mayo de 2013),
la reunión preparatoria del Caribe de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer
y la reunión del Grupo de Expertos sobre el trabajo no remunerado en el Caribe
(San Vicente y las Granadinas, 8 y 9 de agosto de 2013). Se agradece además
la contribución de funcionarios y funcionarias de los organismos especializados
en la sociedad de la información y las tecnologías de la información y las
comunicaciones (TIC). Parte de la información estadística presentada en este
documento proviene del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina
y el Caribe de la CEPAL.
Se agradece asimismo la contribución de la Agencia Española de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AECID), de la Secretaría General Iberoamericana
(SEGIB) y del proyecto Alianza para la Sociedad de la Información (@LIS2), de la
CEPAL y la Unión Europea.
Distr.: General • LC/L.3675(CRM.12/4) • Octubre de 2013 • Original: Español • 2013-528
© Naciones Unidas • Impreso en Santiago, Chile
Índice
Prólogo ..................................................................................................................... 5
Introducción................................................................................................................ 9
I. Las mujeres en la sociedad de la información
y del conocimiento: oportunidades y desafíos.............................................13
A.El patrón de empleo de las mujeres.........................................................13
B. La segunda brecha digital...........................................................................14
C.Cambio estructural para la igualdad en la sociedad
de la información y del conocimiento.....................................................15
D.La autonomía de las mujeres en el nuevo paradigma tecnológico...... 15
E.En síntesis......................................................................................................17
II. ¿Dónde están las mujeres? Trabajo, empleo, acceso y uso de las
tecnologías de la información y las comunicaciones..................................19
A.Las mujeres en el mercado laboral............................................................19
B. Mujeres en el ámbito rural y mujeres indígenas.....................................22
C.Brecha digital de género: acceso, uso y habilidades
en Internet.....................................................................................................24
D.En síntesis......................................................................................................27
III.Las mujeres en la economía digital.................................................................29
A.¿Oportunidades o más de lo mismo?: las mujeres
en la industria electro-electrónica..............................................................30
B. El clásico servicio basado en las TIC.......................................................32
C.Emprendedoras en la economía digital usan las tecnologías
de la información y las comunicaciones..................................................34
D.En síntesis......................................................................................................37
IV. Las mujeres en el mundo de la ciencia y el conocimiento.........................39
A.En síntesis......................................................................................................43
3
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
V. Tecnologías de la información y las comunicaciones:
una herramienta para la igualdad de género.................................................45
A.Experiencias de uso de TIC para la autonomía económica
de las mujeres................................................................................................46
B. Experiencias de uso de TIC que contribuyen al bienestar
de las mujeres................................................................................................48
C.Experiencias de uso de TIC para la promoción
de la igualdad de género..............................................................................49
D. En síntesis......................................................................................................50
VI.Agendas digitales y perspectiva de género....................................................53
A.Las agendas digitales como promotoras de la economía
digital y la igualdad.......................................................................................54
B.La perspectiva de género en las agendas digitales
de América Latina y el Caribe....................................................................56
C.Hacia agendas digitales más integrales
y con perspectiva de género.......................................................................59
D. En síntesis......................................................................................................60
Conclusiones generales...........................................................................................61
Bibliografía.................................................................................................................65
4
Prólogo
De cara a la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América
Latina y el Caribe, la CEPAL ha querido contribuir al debate regional
presentando el documento Mujeres en la economía digital: superar el umbral
de la desigualdad, esfuerzo de sistematización que da cuenta de diversos
aspectos que condicionan en la actualidad la inserción de las mujeres
de la región en el mercado laboral, así como el acceso y el uso que
ellas hacen de diferentes elementos que componen la economía digital.
Sus páginas registran experiencias, iniciativas y políticas que apuntan a
mejorar la calidad de vida de las mujeres a través de las tecnologías de la
información y las comunicaciones (TIC). La presente es una síntesis del
documento mencionado.
Nos encontramos hoy en un momento crucial, en que los gobiernos,
las empresas y la ciudadanía de la región deben reflexionar y actuar con
miras a propiciar nuevos enfoques sobre el desarrollo. Es indispensable
forjar una nueva ecuación entre el Estado, el mercado y la sociedad que
aliente un modelo de desarrollo con igualdad, sustentado en el empleo,
el crecimiento de la productividad, el bienestar social y la sostenibilidad
medioambiental. Ese recorrido tiene por estaciones ineludibles elementos
centrales como la educación, la ciencia y la tecnología, la innovación y el
emprendimiento, los sistemas de cuidado de las personas, el papel de los
territorios y la diversidad cultural.
Entre ellos, las TIC constituyen un soporte imprescindible y
transversal del conjunto de la actividad económica, política, cultural y
social, además de conformar un sector productivo en sí mismo. En esa
5
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
medida, estas tecnologías pueden ser aliadas para alcanzar la igualdad
y ayudar a reducir las inequidades de género, que implican tanto una
brecha social como la propia brecha digital de género. Por lo tanto, el
acceso de las mujeres al uso de las TIC resulta indispensable —si bien no
suficiente— para acceder a oportunidades en un contexto de desarrollo
tecnológico sumamente dinámico.
Con esta reflexión en mente, en el documento se plantea el debate
sobre el cambio estructural y el lugar de las mujeres en la sociedad de la
información y la capacidad de ampliación de su autonomía en el marco
de la instalación del nuevo paradigma tecnológico. Se realiza un mapeo
de la situación de las mujeres en el mercado laboral y a partir de datos
de las encuestas disponibles se revisan indicadores de acceso y uso de
Internet para medir las brechas que se establecen entre hombres y mujeres
en distintos ámbitos sociales y geográficos.
El acceso de las mujeres a las TIC se ve limitado por factores que van
más allá de las cuestiones de infraestructura tecnológica y del lenguaje. En
América Latina y el Caribe el hecho de que las mujeres utilizan menos las
TIC que los hombres es sin duda resultado directo de la desigualdad y los
estereotipos en ámbitos como la educación y la formación profesional,
el empleo y el acceso a los ingresos.
En el documento se abordan los resultados de tres estudios
exploratorios en diferentes ámbitos de la economía digital: la
industria electro-electrónica, los servicios de centros de llamadas y los
emprendimientos de mujeres que utilizan las TIC. Luego se debate la
inserción de las mujeres en el mundo de la ciencia y el conocimiento a
través de las trayectorias laborales de mujeres de la región dedicadas a la
investigación científica.
La economía, el bienestar y las tecnologías son dimensiones claves e
interconectadas que deben tenerse en cuenta para el diseño de políticas
públicas de igualdad de género que respondan de una manera ambiciosa
e innovadora a los desafíos que presenta la sociedad actual. Así, el
argumento central para reflexionar sobre las TIC y la igualdad de género
debe vincularse a la incorporación de las mujeres en los procesos de
cambio y desarrollo sostenible de los países, entendiendo que este objetivo
solo puede lograrse con una participación igualitaria de hombres y mujeres.
Asumir esta perspectiva convierte la brecha digital de género en una
oportunidad concreta para enfrentar las desigualdades de género en los
6
CEPAL 2013
países de la región, dado que las tecnologías digitales son herramientas
que podrían mejorar las condiciones de vida y el acceso al empleo, a los
ingresos y a los servicios de educación y salud. Es por ello que en el
documento se presentan una serie de experiencias de políticas públicas
y de iniciativas de organizaciones nacionales e internacionales que dan
cuenta de los avances y esfuerzos hacia el aprovechamiento de las TIC
para el bienestar de las mujeres.
Por último, se releva la perspectiva de género en las actuales estrategias
digitales que llevan adelante los países de la región, de donde surge la
necesidad de que los gobiernos desplieguen un mayor esfuerzo para que
las mujeres aprovechen mejor los recursos de las TIC.
Las TIC pueden dar un gran impulso al empoderamiento económico,
político y social de las mujeres y pueden contribuir a consolidar la igualdad
de género en la región. Sin embargo, ese potencial solo se alcanzará si las
mujeres superan las barreras al acceso y uso de las TIC y se incorporan
plenamente a la sociedad de la información y el conocimiento.
Esta reflexión vincula dos áreas temáticas y de política pública que
no han tenido una fuerte relación, lo que presenta importantes desafíos
e implica una agenda futura de investigación y de acción pública con
grandes potencialidades, tanto desde la perspectiva de la autonomía de
las mujeres como de la contribución al desarrollo de los países.
En este documento la CEPAL propone que los gobiernos de los
países planifiquen, implementen y supervisen las políticas de desarrollo
y de desarrollo productivo en particular considerando que la mitad de
la población son mujeres. Las políticas no pueden ser neutrales. Deben
considerar las desigualdades de género que se observan en el Estado,
el mercado y la familia y apuntar a superarlas. La perspectiva de género
debe cruzar transversalmente las estrategias digitales para resolver las
brechas digitales (de acceso, pero sobre todo de uso) y los problemas
específicos, desventajas o discriminación que enfrentan las mujeres,
niñas y adolescentes.
Alicia Bárcena
Secretaria Ejecutiva
Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL)
7
Introducción
La XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y
el Caribe, que reúne a representantes de los gobiernos de la región,
aborda la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y las
tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). En abril
de 2013, los gobiernos reunidos en la cuarta Conferencia Ministerial
sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe
reafirmaron su compromiso de seguir avanzando hacia el cumplimiento
de las metas expresadas en el Plan de Acción sobre la Sociedad de
la Información y del Conocimiento de América Latina y el Caribe
(eLAC2015) y reconocieron la necesidad de formular políticas con un
enfoque de desarrollo y de incorporar las perspectivas de género y de
oportunidades con una visión de inclusión que fomente la igualdad y,
en particular, la reducción de la brecha digital.
En este documento se destaca que las TIC abren diversas
oportunidades para la autonomía de las mujeres y la igualdad de género,
pero la población femenina no está en igualdad de condiciones respecto
de los hombres en la sociedad de la información y del conocimiento.
Pese al aumento de las tasas de acceso y uso de Internet en la población
de todos los países, aún persiste una importante brecha digital de
género en detrimento de las mujeres. Esta brecha de género en la
inclusión digital existe en países con distintos niveles de desarrollo y
tiene su explicación en la persistencia de las relaciones desiguales y los
estereotipos culturales de género.
9
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
Los antecedentes reunidos en el estudio muestran que las mujeres
se benefician de los avances de la sociedad digital con rezago respecto
de los hombres, tanto en el área de la producción de nuevas tecnologías
como en los diferentes campos de aplicación, y especialmente en el
mercado laboral. En este trabajo se analiza el empleo de las mujeres en el
ensamblaje de dispositivos TIC en la industria electro-electrónica, en los
centros de llamadas, en el sector de la investigación científica-tecnológica
y en diversos emprendimientos de mujeres en varios países de la región.
Estos casos muestran que los efectos del uso de las TIC sobre el
proceso de avance de la igualdad de género son diversos y no siempre
lineales. Si bien se han logrado progresos en esta dirección, se mantienen
antiguas desigualdades y surgen otras nuevas que ponen en evidencia los
altibajos, los bloqueos y la resistencia al cambio.
Los avances en el proceso de igualdad de género se vinculan, en
primer lugar, con el hecho de que la producción y el uso de las nuevas
tecnologías, y los cambios asociados en la organización productiva y del
trabajo, abren nuevos espacios laborales, de autonomía económica y
personal para las mujeres, lo que debilita las estructuras y representaciones
tradicionales que organizaban la vida y el trabajo de hombres y mujeres. En
este documento se exhibe una amplia gama de iniciativas que demuestran
cómo el acceso y uso de las TIC por parte de las mujeres puede contribuir
significativamente a mejorar su calidad de vida y fomentar la igualdad de
género en diversos ámbitos, como la salud, la educación y el combate a la
violencia. En este sentido, se puede encontrar en las TIC una oportunidad
para la estructuración de relaciones sociales de género con igualdad, un
rasgo que caracteriza a la nueva organización económica.
Por otra parte, se observa que el cambio tecnológico y económico
trajo aparejados algunos efectos negativos, como la precarización del
empleo y la intensificación del trabajo. A esto se suman nuevas y reeditadas
formas de organización del ámbito laboral, como el taylorismo digital,
y una flexibilidad laboral que sirve para satisfacer las necesidades de las
empresas, que en muchas ocasiones exigen una disponibilidad permanente
para cumplir con las exigencias del trabajo remunerado. Con esto se
obstaculiza la conciliación entre la vida laboral y familiar, tanto en el caso
de las mujeres como de los hombres.
La calidad del empleo de las mujeres en sectores económicos
vinculados a las TIC está caracterizada por una marcada segregación
ocupacional de género y por la subvaloración del trabajo femenino. La
10
CEPAL 2013
incorporación de las nuevas tecnologías no ha afectado significativamente
la estructura segregada de las ocupaciones y ha producido una nueva
segmentación en algunas de ellas. Aunque las mujeres superan a los
hombres en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el
campo de la educación, persiste una discriminación laboral, ya que las
mujeres con mayor nivel de educación ocupan puestos similares a los que
ocupan hombres con menor instrucción.
La menor gama de ocupaciones disponibles para las mujeres y las
dificultades que estas enfrentan para acceder a puestos de dirección
contribuyen a explicar la existencia de diferencias salariales entre hombres
y mujeres.
En resumen, en el diagnóstico se destaca que mujeres y hombres
entran en condiciones de desigualdad al proceso de reestructuración
productiva que implican las TIC. El orden de género por el cual las mujeres
siguen siendo las principales responsables del trabajo no remunerado y del
cuidado en los hogares interactúa con las nuevas formas de organización
de la economía global, que se basa en el uso masivo de la ciencia y la
tecnología y los procesos de globalización. Esto explica, en gran parte, la
lentitud con que se cierran las brechas de género en el mercado laboral,
incluido el que se caracteriza por un alto nivel de desarrollo tecnológico,
donde las TIC son parte integral del modelo de producción y gestión.
En el estudio se hace hincapié en que las políticas económicas
y tecnológicas pueden fomentar la igualdad de género o reproducir
las desigualdades existentes, dependiendo de cómo estén diseñadas
y del modo y entorno de implementación. Uno de los hallazgos más
preocupantes es la ausencia de políticas industriales, laborales, tecnológicas
y científicas activas que integren la perspectiva de género.
Se destaca que las políticas de desarrollo en general, y las políticas de
desarrollo productivo en particular, no pueden ser neutrales. Así como
deben tomar en cuenta las desigualdades existentes entre países y entre
economías, también deben mostrar y eliminar el supuesto generalizado
de que hombres y mujeres se despojan de sus roles sociales y culturales
cuando ingresan al mercado laboral. La incorporación de las mujeres al
trabajo remunerado en igualdad de condiciones respecto de los hombres
requiere de políticas de cambio estructural que tomen en cuenta las
diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres en la integración a la
sociedad, el mercado laboral y la familia. El desafío de las políticas públicas
para la sociedad de la información desde la perspectiva de género se centra
11
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
en dos puntos: maximizar las oportunidades que ofrece la revolución
digital y minimizar los riesgos de rezago para las mujeres. Se trata de un
desafío que no es únicamente tecnológico sino también político y que
pasa por la voluntad de implementar estrategias digitales que incorporen
la perspectiva de género como eje transversal, aprovechando las nuevas
posibilidades que ofrecen las TIC para obtener progresos en la agenda
de igualdad de género.
12
I. Las mujeres en la sociedad de la
información y del conocimiento:
oportunidades y desafíos
Para entender los procesos de cambio y estudiar las repercusiones y
posibles oportunidades para alcanzar la igualdad de género, se presenta
la actual situación de las mujeres en el mercado laboral y la brecha digital
de género, se discute por qué es necesario promover el cambio estructural
para la igualdad en la sociedad de la información y del conocimiento, y
finalmente se aborda la necesaria autonomía de las mujeres en el marco
del nuevo paradigma tecnológico.
A. El patrón de empleo de las mujeres
La participación de las mujeres en el mercado laboral, considerada
una de las transformaciones sociales y económicas más importantes y
sostenidas de las últimas décadas, no ha retrocedido durante ninguna
crisis, pero se ha desacelerado en el comienzo del nuevo milenio. Esta
participación ha mantenido los rasgos de precariedad que caracterizan al
empleo femenino. Las mujeres con mayor nivel educativo, menores cargas
familiares y más recursos para adquirir servicios de cuidado presentan
tasas de participación económica más elevadas. Esta estratificación en
la experiencia laboral de las mujeres se profundiza con la segmentación
propia de los mercados laborales y se combina con débiles y restringidas
ofertas de servicios de cuidado (Rodríguez y Giosa, 2010).
Pese a la importante presencia de las mujeres en el mercado laboral,
aún persiste la segregación laboral, que se define como la clara distinción
entre los sectores de actividad en el mercado y los puestos de trabajo
13
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
ocupados por hombres y mujeres. La segregación laboral de las mujeres se
manifiesta en dos dimensiones: la segregación horizontal y la segregación
vertical. La segregación horizontal supone que las mujeres se concentran
en ciertos sectores de actividad y en determinadas ocupaciones, mientras
que la segregación vertical implica el desigual reparto de hombres y
mujeres en la escala jerárquica y, por lo tanto, muestra cómo las mujeres
tienen dificultades para progresar en su profesión y poder acceder a
puestos más cualificados y mejor remunerados.
B. La segunda brecha digital
Algunas décadas atrás, contar o no con acceso a Internet definía
la brecha digital y generaba colectivos incluidos y excluidos de la
sociedad de la información. Actualmente, los niveles de cobertura
de Internet registran un aumento exponencial en todo el mundo. La
brecha digital se manifiesta como un fenómeno más complejo que el
simple acceso a Internet, por lo que las categorías que la describen
también se vuelven más complejas. Existe una primera brecha digital
que se refiere al acceso a las computadoras y a la conexión a Internet,
según las características sociodemográficas de las personas. La segunda
brecha se relaciona con los usos, tanto con la intensidad como con la
variedad de usos, y está determinada por las capacidades y habilidades
generadas por los individuos para utilizar los aparatos y recursos del
nuevo paradigma tecnológico.
Lo relevante del análisis de la segunda brecha digital es que la barrera
más difícil de superar no es la del acceso (provisión de infraestructura,
difusión de artefactos, programas de aprendizaje introductorios), sino la
del uso y las habilidades. Más allá del tiempo de uso de las computadoras
o Internet, es necesario analizar el tipo de uso que hombres y mujeres
hacen de estas herramientas (Castaño, 2008).
La segunda brecha digital afecta más intensamente a las mujeres.
En varios países de la región, las mujeres igualan a los hombres en
acceso a Internet, lo que indicaría que la primera brecha digital está en
vías de superación. En la segunda brecha digital, en cambio, las mujeres
se sitúan en una posición de clara desventaja frente a los hombres, ya
que hacen un uso más restringido y realizan actividades que requieren
menor destreza tecnológica (Castaño, 2008). Estas diferencias en los
14
CEPAL 2013
usos tienen su explicación en las relaciones de poder asimétricas entre
hombres y mujeres, enraizadas históricamente en el sistema de género
hegemónico que se reproduce en la familia, la escuela y el mundo laboral.
C. Cambio estructural para la igualdad en la sociedad de la
información y del conocimiento
Los países de América Latina y el Caribe enfrentan el desafío de reformar
sus estructuras productivas, ya que las actuales se caracterizan por la
gran heterogeneidad y el escaso peso de los sectores intensivos en
conocimiento, lo que tiende a reforzar las situaciones de desigualdad
social. La heterogeneidad estructural contribuye a explicar la profunda
desigualdad social de la región, ya que las brechas de productividad
reflejan, y a la vez refuerzan, las capacidades de incorporación al progreso
técnico, poder de negociación, acceso a las redes de protección social y
opciones de movilidad ocupacional ascendente (CEPAL, 2013b). En
todas esas dimensiones, las mujeres enfrentan más dificultades que los
hombres en el mismo nivel socioeconómico.
El cambio estructural implica remover los modelos que sustentan
las desigualdades implantadas en las relaciones laborales de género, que
asignan roles jerarquizados y lugares o puestos de mayores ventajas
a los hombres, más allá de los sostenidos esfuerzos de capacitación,
profesionalización y autonomía que realizan las mujeres en los países
de la región.
Las estrategias de desarrollo basadas en el cambio estructural son
una opción que permitiría a los países integrarse en una situación más
ventajosa en la sociedad de la información y del conocimiento. Dado que
las mujeres sufren en mayor medida la desigualdad en estas sociedades,
el estudio de las oportunidades y los obstáculos que enfrentan para
insertarse en igualdad de condiciones con los hombres en la sociedad del
conocimiento adquiere mayor relevancia.
D. La autonomía de las mujeres en el nuevo
paradigma tecnológico
La división sexual del trabajo y la sobrecarga de trabajo no remunerado
que enfrentan las mujeres generan dificultades para una incorporación
15
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
plena al proceso de cambio estructural. Por este motivo, el análisis que
se haga para elaborar políticas públicas de crecimiento e igualdad debe
poner especial atención en los aspectos que puedan reforzar la noción
de un proceso de cambio estructural con igualdad, específicamente
con igualdad de género, abriendo oportunidades a hombres y mujeres.
Las políticas económicas, tecnológicas y sociales tendientes al cambio
estructural pueden fomentar la igualdad de género o ser neutrales con
respecto a ella y permitir la persistencia de las desigualdades. De este
modo, cobra especial valor la atención que se ponga en todas las etapas
de la política productiva, desde el diseño, la implementación y el posterior
seguimiento y evaluación, con la permanente medición de sus efectos en
la vida de mujeres y hombres.
Para profundizar en la reflexión sobre la autonomía de las mujeres en
el nuevo paradigma tecnológico, se establecen dos niveles de análisis: a) el
nivel estratégico de la reflexión entre la sociedad de la información y del
conocimiento y la agenda de igualdad género, y b) el nivel instrumental,
que se refiere a los aspectos de los que la agenda de igualdad de género
pueda nutrirse para cumplir con sus objetivos.
1. Nivel estratégico: desafiar la neutralidad
Este nivel implica preguntarse en qué espacios de acción del nuevo
paradigma se puede efectuar la conexión con la política de igualdad
de género. También supone preguntarse cuáles son las potencialidades
que presentan para la autonomía de las mujeres las nuevas formas de
producción, las lógicas de mayor flexibilidad laboral o el cambio en el
sector de los servicios intermediados por las TIC. La reflexión estratégica
exige repensar el sentido del desarrollo, presente y futuro. Una de las
primeras consecuencias que esta reflexión estratégica tiene para el
desarrollo es el quiebre de un modelo de pensamiento que históricamente
no ha tendido a considerar como trabajo el trabajo no remunerado de
las mujeres. Este cambio conceptual transforma el marco de análisis del
desarrollo, interpela la jerarquización entre lo productivo y lo reproductivo,
y pone signos de interrogación a las prioridades establecidas en las
políticas públicas.
Se trata de una plataforma desde donde reflexionar sobre el impacto
favorable que debe tener la intersección entre las condiciones que se
presentan en la sociedad de la información y del conocimiento y los
avances en la política pública para la igualdad de género.
16
CEPAL 2013
La identificación de posibles ventanas de oportunidad requiere
comprender la naturaleza no solo del paradigma de las TIC, sino también
de las nuevas corporaciones internacionales. Las políticas productivas
de los países se están modificando y deben cuestionar abiertamente la
manera más eficiente y justa de integrar al contingente de mujeres que
busca trabajo asalariado y acceso a ingresos y bienestar en igualdad de
condiciones con los hombres.
Para que esto ocurra se deben diseñar políticas que tomen en cuenta
las demandas de cuidado, que en la actualidad recaen casi exclusivamente
en mujeres que ejercen esta tarea en forma no remunerada. Las políticas
de desarrollo productivo no pueden operar sin considerar las políticas
que habiliten a las mujeres a un acceso adecuado al mundo del trabajo, a
la vez que amplíen las responsabilidades familiares de los hombres. De
esto se trata cuando se habla de interpelar la supuesta neutralidad de las
políticas (Montaño, 2010).
2. Nivel instrumental: las TIC para la igualdad
Se trata de la utilización de todas las herramientas que se ponen a
disposición de las mujeres con la instalación del paradigma de las nuevas
tecnologías y que abren un frente con alta potencialidad instrumental
para la difusión y concreción de acciones que tiendan a la igualdad entre
hombres y mujeres. A partir de este nivel analítico cabe preguntarse
de qué manera las TIC pueden resultar útiles para fortalecer acciones
y políticas para alcanzar la igualdad, y cuáles son las herramientas que
permiten a los gobiernos mejorar la eficacia de sus acciones para lograr
la igualdad de género.
E. En síntesis
Se deben señalar al menos tres conclusiones en el marco de la autonomía
de las mujeres y la igualdad de género en el nuevo paradigma de la
sociedad de la información. En primer lugar, queda en evidencia que en la
economía digital, al igual que en el resto de los paradigmas económicos, las
oportunidades no se distribuyen de manera equitativa ni entre los países ni
entre las personas, lo que provoca asimetrías que se deben combatir con
políticas específicas sobre el diagnóstico de la desigualdad. En segundo
término, el hecho de que los usuarios de Internet aumenten a la par de la
17
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
brecha digital entre hombres y mujeres es un llamado de atención a favor
de la implementación de políticas activas para la igualdad de género, ya
que el mayor acceso a las TIC no mejora por sí solo la brecha digital de
género. Por último, el cambio estructural que deben enfrentar los países
de la región tiene que superar la neutralidad característica de las políticas
públicas, incorporando necesariamente las acciones hacia la igualdad
entre hombres y mujeres.
18
II. ¿Dónde están las mujeres? Trabajo,
empleo, acceso y uso de las
tecnologías de la información
y las comunicaciones
Según las proyecciones de población elaboradas por el Centro
Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de
Población de la CEPAL, las mujeres representan el 50,9% de la población
de América Latina y el Caribe, lo que equivale a más de 300 millones
de personas. Sin embargo, aún se insiste en tratarlas como un grupo
minoritario, vulnerable o excepcional. Muchas de ellas tienen condiciones
de vida y de trabajo precarias y enfrentan situaciones de persistente
discriminación. Problemas como la violencia y la sobrecarga de trabajo
hacen que las mujeres pierdan calidad de vida y vean aún más recortado
el goce de sus derechos.
Este capítulo tiene por objeto mostrar, mediante algunos indicadores,
la situación y posición de las mujeres de la región en la economía y el uso
que realizan de Internet. Tomando como fuente principal las encuestas
de hogares, y en algunos casos los censos económicos o de población, se
determinan los lugares que ocupan las mujeres en las economías y cuáles
son sus principales desafíos para integrarse plenamente en la sociedad de
la información y del conocimiento.
A. Las mujeres en el mercado laboral
Uno de los principales desafíos que se presentan al observar ciertos
indicadores de género es comprender por qué en los hogares pobres hay
mayor proporción de mujeres (en edad productiva, entre 20 y 59 años
de edad) que de hombres. Cuestiones asociadas a la carga del trabajo
19
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
de cuidado y a las responsabilidades familiares asignadas a las mujeres
restringen su capacidad para integrarse al mercado laboral e impiden
generar ingresos que permitan a esos hogares superar la pobreza.
Si bien las economías de la región han registrado tasas de crecimiento
económico pese a las dificultades emanadas de la crisis de los países
del norte, las mujeres continúan viéndose afectadas por el cruce de
discriminaciones que sufren y su proporción aumenta entre las personas
que viven en hogares pobres.
La oferta de trabajo remunerado se regula, entre otras cosas, a
través de la negociación en los hogares de la distribución del trabajo no
remunerado para la reproducción entre los miembros del hogar según el
sexo y la edad. Esta regulación se hace mediante la asignación de tiempo
al trabajo remunerado y no remunerado. Las personas, principalmente las
mujeres, que asumen el trabajo no remunerado liberan a los trabajadores
potenciales de la responsabilidad del cuidado (CEPAL, 2012c).
El tiempo total de trabajo se mide a través de las encuestas de uso
del tiempo, que resultan complejas y costosas. No obstante, es importante
destacar que la mayoría de los países de la región ya cuentan con alguna
experiencia al respecto y en varios casos con más de una medición en
los últimos 15 años. Por otra parte, en varios países se están realizando
cálculos para estimar el valor monetario del trabajo no remunerado.
La implementación de las encuestas de uso del tiempo ha contribuido
a visibilizar esta carga de trabajo no remunerado que realizan las mujeres.
Por ejemplo, en México, el valor económico del trabajo no remunerado
equivale al 21,6% del PIB y, de este porcentaje, el 78,3% es contribución
de las mujeres1.
Al sumar el tiempo de trabajo total —remunerado y no remunerado—,
en los países que cuentan con información, se observa que las mujeres
trabajan más tiempo que los hombres. Estos dedican más horas al trabajo
remunerado, mientras que las mujeres dedican más tiempo al trabajo no
remunerado. En todos los casos, las mujeres trabajan más tiempo que
los hombres al día o a la semana.
La medición y comparación del tiempo destinado al cuidado por
mujeres y hombres ha generado evidencia inédita sobre las desigualdades
arraigadas en las familias. El análisis del uso del tiempo ha permitido
además la aproximación al valor económico del cuidado y a su aporte a
1
20
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México (2012).
CEPAL 2013
la riqueza de los países, y ha planteado un serio cuestionamiento al vacío
analítico de la economía tradicional en este campo.
En promedio, en América Latina las mujeres presentan una tasa de
desempleo del 7,9%, mientras que los hombres tienen una tasa del 5,6%.
Pese al constante descenso del desempleo en la región en los últimos
años, y a la voluntad y necesidad que muestran las mujeres de insertarse
en el mercado laboral, es importante observar que estas aún presentan
mayores tasas de desempleo que los hombres.
Esto significa que las mujeres tienen más dificultades para encontrar
empleo y que, incluso en un contexto de crecimiento y bonanza, su
situación en el mercado laboral no logra equipararse con la de los hombres.
Por otra parte, cuando se observa la estructura laboral latinoamericana,
queda claro que las mujeres se encuentran en lugares más precarios y con
menores retribuciones. Al analizar las distintas categorías ocupacionales,
se observa que los hombres son principalmente asalariados y tienen una
presencia mucho mayor entre los empleadores. Las mujeres, en cambio,
constituyen una menor proporción en el trabajo asalariado y una de cada
diez (10,7%) está empleada en el servicio doméstico, mientras que para
los hombres este porcentaje es mínimo (0,5%).
En el caso de las asalariadas, Panamá y México muestran los mayores
guarismos, seguidos de la Argentina y Chile. El país donde hay menor
proporción de mujeres asalariadas es el Estado Plurinacional de Bolivia,
donde estas apenas alcanzan el 39,9% de las mujeres ocupadas. El
Estado Plurinacional de Bolivia también es el país con mayor proporción
de mujeres que declaran trabajar bajo la forma de trabajo familiar no
remunerado (más del 10% de las mujeres ocupadas).
La categoría de trabajadoras por cuenta propia, si bien puede
referirse a emprendimientos formales e integrados a la seguridad social,
generalmente se vincula a actividades que las personas realizan para el
mercado informal y sin mayores niveles de protección ni rendimientos
económicos. Las mujeres colombianas, nicaragüenses y peruanas son
las que más se desempeñan en esta categoría ocupacional. En el caso de
Colombia, la proporción entre trabajadoras por cuenta propia y asalariadas
es similar. Si se coloca la mirada en el otro extremo, se constata que las
empleadoras constituyen una proporción muy reducida en todos los
países. En México, el país que más mujeres registra en esta categoría, estas
apenas alcanzan al 6%, mientras que en el resto de los países se sitúan en
el 3% o incluso por debajo.
21
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
El 44,6% de las mujeres ocupadas en América Latina se desempeña
en el sector de los servicios (incluidos servicios sociales y financieros),
mientras que solo un 20,5% de los hombres se emplean en este sector. En
el otro extremo de las asimetrías entre hombres y mujeres están los casos
de la construcción y la agricultura (uno de cada cuatro hombres trabaja en
la agricultura, donde apenas trabajan una de cada diez mujeres ocupadas).
B. Mujeres en el ámbito rural y mujeres indígenas
1. Mujeres en el ámbito rural
Existe una estrecha relación entre la situación laboral de las mujeres y la
pobreza rural. En particular, se verifica una gran precariedad en el trabajo
temporal, donde hay una creciente participación de las mujeres. Si bien
la pobreza se ha reducido notablemente desde la década de 1990, aún
persisten importantes desigualdades relacionadas con el territorio y el
género, ya que las mujeres en el ámbito rural tienen menos posibilidades
laborales, menores ingresos, escaso acceso a la seguridad social y,
fundamentalmente, una sobrecarga de trabajo que se relaciona con la
desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidado en los hogares
y en el conjunto de la sociedad.
En términos generales, las mujeres que viven en áreas rurales tienen
menor autonomía económica que las que habitan en áreas urbanas. La
proporción de mujeres sin ingresos propios en las áreas urbanas alcanza
un 30,4%, mientras que en las áreas rurales llega al 41,4%.
En América Latina, las mujeres que viven en áreas rurales representan
el 9,9% de la población total, con significativas diferencias de un país a
otro. Se destacan los casos de la República Bolivariana de Venezuela, la
Argentina y el Uruguay, donde las mujeres que viven en áreas rurales no
llegan al 4% de la población. En el otro extremo se encuentran países
como El Salvador, Guatemala y Honduras, donde estas superan el 20%.
El caso de Honduras es especialmente llamativo, ya que las mujeres que
viven en áreas rurales y las mujeres que viven en áreas urbanas representan
proporciones muy similares del total de la población.
Lamentablemente, en el caso de los países del Caribe, las estimaciones
y proyecciones de población no están desagregadas por sexo en la
segmentación urbano-rural. La única excepción es Haití, donde las mujeres
rurales representan el 25,8% de la población.
22
CEPAL 2013
En términos generales, las mujeres rurales tienen menos acceso a
redes de apoyo y una menor provisión de servicios de cuidado y salud.
A esto se suma que en muchos casos deben asumir tareas propias del
ámbito rural (como acarrear leña o agua), recorrer distancias más largas,
muchas veces sin servicios de transporte público, y, desde luego, cuentan
con menos infraestructura y tecnologías de apoyo a las tareas del hogar
(instalaciones de electricidad, saneamiento y agua potable, máquinas de
lavar, vehículos).
Es importante tener presentes estas características a la hora de discutir
y elaborar políticas públicas que incluyan a las mujeres que viven en el
ámbito rural y les brinden oportunidades para integrarse plenamente
en el mercado laboral y acceder a los beneficios propios del desarrollo.
2. Mujeres indígenas
La persistencia de grandes desigualdades relacionadas con el origen étnico
se verifica en el hecho de que la población indígena de la región tiene
un mayor nivel de pobreza y menor acceso a los servicios públicos. Las
tasas de analfabetismo de las mujeres indígenas de 15 años de edad y más
pueden llegar a ser hasta cuatro veces más altas que las de las mujeres no
indígenas. Tanto en el área urbana como en el área rural, el analfabetismo
entre las mujeres indígenas es mayor que el de los hombres y el promedio
de años de instrucción es menor. Este rezago social frena las posibilidades
de las mujeres indígenas de lograr una mejor inserción en el mercado
laboral. El bajo nivel educativo constituye uno de los nudos centrales que
se deben romper para eliminar esta brecha, que también es un factor de
discriminación social y económica, y funciona como un obstáculo para
salir de la pobreza (Ortega, 2013).
En el caso de las mujeres indígenas, la fuente de información escogida
fueron los censos de población y con esas bases de datos se calcularon
algunos indicadores que recogen las actividades que realizan estas mujeres
en la región. Se utilizaron censos de los siguientes países y años: Colombia
y Nicaragua (2005), Perú (2007), Brasil, Ecuador, México y Panamá (2010),
y Costa Rica y Uruguay (2011).
En las últimas décadas se ha verificado un incremento del ingreso
de las mujeres al mercado laboral. Sin embargo, esta incorporación se
ha dado de acuerdo con construcciones socioculturales que establecen
que las mujeres deben ocuparse de las tareas de cuidado. Si se observa
23
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
el tipo de empleo que tienen las mujeres, se puede advertir con facilidad
que se dedican a labores relacionadas con el cuidado (como los ámbitos
de salud, educación y cuestiones sociales en general) y se desempeñan en
menor medida en ámbitos relacionados, por ejemplo, con las tecnologías.
A esto se suma que trabajan más horas que los hombres, que ganan menos
dinero por las mismas tareas y que enfrentan más condiciones de estrés
dada la superposición de responsabilidades. Además, las mujeres que viven
en áreas rurales y las mujeres indígenas enfrentan las desventajas de la
lejanía, la falta de medios de transporte y comunicaciones accesibles, y las
múltiples discriminaciones enraizadas en las desigualdades étnico-raciales.
C. Brecha digital de género: acceso, uso y habilidades
en Internet
En esta sección se presentan datos actualizados (2010) de los patrones de
prevalencia de uso de Internet por sexo para diez países, lo que permite
realizar un análisis más abarcador y dinámico para explorar cómo se está
comportando la brecha digital de género. También se presenta un análisis
de los determinantes de la probabilidad de usar Internet para identificar
el efecto de ser mujer en dicha probabilidad después de controlar otras
características individuales2.
Los resultados que aquí se presentan muestran que persiste una
brecha digital de género en el uso de Internet que coloca en desventaja
a las mujeres de todos los niveles educativos, es más frecuente en áreas
urbanas que en áreas rurales y tiende a ser más intensa en los quintiles
medios y altos de la distribución del ingreso.
1. Las cifras hablan
El indicador de acceso a Internet en el hogar según sexo muestra una
marcada heterogeneidad de un país a otro y varía del 8,3% en El Salvador
a más del 38% en el Uruguay.
2
24
Para todos los efectos, la información utilizada corresponde a microdatos de encuestas de
hogares oficiales de los países con representatividad nacional en torno al bienio 2009-2010.
A fin de evaluar la dinámica temporal en el uso y acceso a Internet también se consideraron
indicadores en torno al bienio 2006-2007.
CEPAL 2013
Gráfico II.1
América Latina (10 países): uso de Internet por sexo a
(En porcentajes)
45,8
39,3
35,2
35,1
34,8
30,7
22,8
20,8
18,2
27,0
28,2
23,1
20,4
13,4
12,8
9,6
26,0
17,0
9,8
4,8
Brasil
Chile
Costa Rica
Ecuador El Salvador Honduras
Mujeres
México
Paraguay
Perú
47,9
2010
37,5
2008
34,1
2010
29,9
2007
17,9
2010
9,8
2007
29,8
2009
24,2
2007
12,0
2010
9,1
2007
15,0
2010
5,6
2007
29,9
2010
2008
33,8 24,2
2008
23,4
2005
44,0
2009
39,3
2006
35,6
2009
2005
19,7
Uruguay
Hombres
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares.
a
Datos nacionales. Las tasas de uso se refieren al porcentaje de hombres y mujeres que declaran
usar Internet desde cualquier punto de acceso además del hogar (lugar de trabajo, establecimientos educativos, centros comunitarios u otros).
En los datos agrupados por sexo se verifican algunos elementos
interesantes para el estudio de la brecha digital de género. Sin embargo, las
tasas de acceso de hombres y mujeres son similares en todos los países, ya
que la unidad de análisis para este indicador es el hogar y no sus miembros.
Los datos indican que las mujeres están en condiciones similares
respecto de los hombres en términos de infraestructura de acceso en el
hogar. Sin embargo, al considerar las tasas de uso de Internet por sexo
comienza a abrirse una brecha.
Los datos son elocuentes y dejan entrever que las mujeres se
benefician de los avances de la sociedad digital, pero con rezago respecto
de los hombres. No obstante, si se consideran las diferencias de uso
en términos relativos, se advierte que, tomando el promedio simple de
los diez países, la tasa de uso de Internet de las mujeres pasó de ser un
11,1% inferior a la de los hombres a un 8,5% menor en el último año
con información disponible.
Los resultados indican que, más allá de la inexistencia de políticas
digitales masivas con perspectiva de género, el proceso general de avance
de las TIC conlleva implícita una lenta reducción de las brechas relativas
de uso de Internet, aunque no en términos absolutos.
25
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
La información aquí presentada proviene de procesamientos
especiales de bases de datos de CEPALSTAT. Dado que el grado de detalle
de la información en las encuestas varía de un país a otro, no siempre
fue posible incluirlos a todos en el análisis. Los países considerados son
el Brasil (2005 y 2009), Chile (2006 y 2009), Costa Rica (2005 y 2008),
el Ecuador (2008 y 2010), El Salvador (2007 y 2010), Honduras (2007
y 2010), México (2007 y 2009), el Paraguay (2007 y 2010), el Perú (2007
y 2010) y el Uruguay (2008 y 2010). Excepto en el caso de México, donde
los datos provienen de una encuesta específica de TIC, la información
se obtuvo de encuestas de hogares que incluyen módulos de preguntas
relacionadas al acceso y uso de las TIC a nivel individual y del hogar. Todas
las encuestas son representativas a nivel nacional y contienen información
sobre las características de los hogares y las personas (edad, educación,
ingresos, condición de actividad y ocupación, entre otras), además de las
preguntas sobre acceso y uso de las TIC.
2. Nativos digitales y ocupadas usan más Internet
En todos los países (menos en el Perú), la prevalencia de uso de Internet
entre las personas ocupadas es mayor en el caso de las mujeres que en
el de los hombres. Estos datos muestran que, en la medida en que las
mujeres se insertan con éxito en el mercado laboral, por ejemplo como
asalariadas, presentan una situación incluso ventajosa respecto de los
hombres en cuanto al porcentaje de usuarias de la tecnología.
Los resultados podrían entonces indicar que contar con habilidades
para el uso de las TIC puede ser una herramienta poderosa para la
inserción laboral exitosa de muchas mujeres. Al revisar las dos situaciones
que viven las mujeres —brecha digital de género en general y situación
ventajosa en el uso de Internet bajo su condición de asalariadas—, se
podría pensar que existe un círculo vicioso: su menor acceso y uso de las
TIC conspira contra sus posibilidades de un mayor acceso al empleo, al
tiempo que la marginación de muchas mujeres del mundo laboral formal
y asalariado tiende a consolidar la brecha de uso de las TIC.
3. Exclusión de hombres y mujeres en situación de pobreza
Existe evidencia sustancial de que la prevalencia de uso de Internet
aumenta a medida que asciende el nivel de ingresos de los hogares. De
todos modos, y en líneas generales, pareciera que la brecha de género
26
CEPAL 2013
es más desfavorable a las mujeres en los quintiles superiores que en
los inferiores. Es decir, la brecha de género es menor en los grupos en
que la tecnología es menos accesible, dado que la pobreza incide en las
oportunidades de acceso y uso tanto de hombres como de mujeres.
Este fenómeno de afectación e igualación en la pobreza de hombres y
mujeres no es habitual, ya que en muchas otras dimensiones la situación
de pobreza agrava la vulnerabilidad de las mujeres en proporción mucho
mayor que la de los hombres (uso del tiempo, violencia, acceso a activos
o créditos y demás).
4. Más educación, más uso de Internet
Dada la alta correlación entre educación e ingresos, no es sorprendente
encontrar que las tasas de uso de Internet aumentan cuanto mayor es el
nivel educativo alcanzado. Si bien las tasas de uso de Internet son mayores
en hombres que en mujeres para todos los grupos de nivel educativo
considerados en este caso, la brecha digital destacable es la que se presenta
entre las personas con educación primaria (completa e incompleta) y las
personas que alcanzan el nivel terciario, con una distancia de más de 50
puntos porcentuales.
5. Menor brecha digital de género en áreas rurales
El uso de Internet está mucho más diseminado en áreas urbanas que en
áreas rurales. En El Salvador, Honduras y el Paraguay las tasas de uso
de Internet son más de cinco veces superiores en áreas urbanas que en
áreas rurales, mientras que en Chile y Costa Rica esa relación se sitúa en
torno a 2,5, lo que es igualmente significativo. Es notable observar que
en todos los países, a excepción del Perú, la brecha digital de género en
las áreas rurales tiende a desaparecer.
D. En síntesis
Si bien la participación económica de las mujeres en el empleo ha
aumentado en las últimas décadas, se ha estancado a partir de los
primeros años de la década de 2000 y aún hoy la mitad de las mujeres
latinoamericanas y caribeñas no tiene ningún vínculo con el mercado
laboral. Esto tiene notables implicancias para la autonomía económica de
las mujeres, ya que, además de dejarlas sin la posibilidad de generar ingresos
27
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
propios, perpetúa su presencia en el ámbito del trabajo no remunerado y
hace que les sea muy difícil reducir la carga de responsabilidades familiares
para aumentar su bienestar.
Por otra parte, el mercado laboral presenta una serie de trampas
para las mujeres, que, como se evidenció en este capítulo, hacen que
puedan acceder solo a algunos ámbitos de dicho mercado. Estas trampas
las colocan en ámbitos más relacionados a la extensión de las tareas
socialmente asignadas relativas al cuidado (educación, salud, servicios
sociales) y parecen trabarles el ascenso a los puestos de dirección y gerencia.
Aún sigue siendo abrumadora la mayoría de mujeres que se dedica
al servicio doméstico, uno de los sectores con menos cobertura social
y de peores condiciones del mercado laboral, que en la mayoría de los
países de la región cuenta con escasísima regulación y fiscalización. Una
de cada diez mujeres ocupadas se desempeña en este sector, donde son
habituales las situaciones de discriminación relativas a la migración (interna
y externa) o a las desigualdades étnico-raciales.
La brecha digital de género es más frecuente en áreas urbanas, donde
afecta principalmente a mujeres de mayor edad de todos los niveles
educativos e incluso de los niveles de ingresos medios y altos. Sin embargo,
en el caso de las mujeres asalariadas la brecha se revierte y las tasas de uso
de Internet llegan a ser superiores a las de los hombres.
En materia de implicancias de política pública, los resultados indican
que el desarrollo de la sociedad de la información beneficia tanto a
hombres como a mujeres. Sin embargo, al partir de una importante brecha
digital de género, es de suma relevancia atacar no solo esta brecha , sino
también las discriminaciones presentes en el mercado laboral, el uso
del tiempo y el acceso a los ingresos y activos, de modo que las mujeres
puedan beneficiarse igual que los hombres de las ventajas de la sociedad
de la información y del conocimiento.
Las políticas activas de inclusión digital con perspectiva de género son
necesarias tanto para promover un espacio de igualdad de condiciones entre
hombres y mujeres en el acceso y uso de las TIC como para que las TIC
sirvan de herramienta para mejorar aquellos aspectos en que las mujeres
se encuentran en clara y persistente desventaja respecto de los hombres.
28
III. Las mujeres en la economía digital
La revolución tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la
información, modifica la base material de la sociedad a un ritmo acelerado.
Las economías del mundo entero se han hecho interdependientes y se
ha introducido una nueva relación entre economía, Estado y sociedad.
Los cambios sociales son tan espectaculares como los procesos de
transformación tecnológicos y económicos (Castells, 1997).
En términos generales, al analizar los sectores de actividad de las
economías latinoamericanas, se observa que las mujeres se encuentran
empleadas principalmente en los servicios y el comercio. Ante este
panorama, resulta inevitable preguntarse por sus condiciones de
trabajo. Para entender la posición de las mujeres en la economía digital
y contar con elementos para el debate de políticas públicas que mejoren
su incorporación, se seleccionaron tres casos del mundo laboral,
profundamente vinculados con la producción y uso de las TIC en la región.
En primer lugar, se analizan las condiciones de las mujeres asalariadas
en la industria electro-electrónica brasileña. El segundo caso que se
presenta en este capítulo analiza las condiciones laborales de las mujeres
en un clásico servicio basado en las TIC: los centros de llamadas (call
centers). El tercer caso que se aborda se refiere a la situación de las mujeres
que utilizan las TIC en emprendimientos productivos.
29
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
A. ¿Oportunidades o más de lo mismo?: las mujeres
en la industria electro-electrónica
El desarrollo de la industria electro-electrónica es, al menos para algunos
países de la región, un componente importante del proceso de cambio
estructural, ya que implica aumentar la eficiencia dinámica de la estructura
productiva. Esta tendencia se justifica por la trayectoria reciente del
sector y por el advenimiento de dos macrotendencias a nivel mundial:
i) la inclusión digital de un enorme contingente de la población que aún
se encontraba por fuera de la sociedad de la información y ii) la tendencia
de la incorporación de la electrónica y los componentes electrónicos
a todos los demás bienes industriales con el fin de atribuirles nuevas
funcionalidades e innovaciones.
El Brasil es uno de los países de la región que, como México, cuentan
con una industria electrónica importante. Aunque todos los países
enfrentan las consecuencias de ambas macrotendencias, en aquellos donde
esta industria opera se abren más oportunidades laborales para las mujeres.
Actualmente, el Brasil está recibiendo una inversión extranjera
directa de gran envergadura en el sector electro-electrónico y el gobierno
está implementando medidas para que esa inversión genere efectos
de arrastre hacia el subsector de componentes electrónicos local. En
consecuencia, es fundamental que, en relación con la política sectorial que
se implemente en el Brasil (Plan Brasil Mayor 2011-2014) o en cualquier
país que aplique este tipo de políticas, se planteen preguntas sobre las
condiciones de inserción de las mujeres en el sector. La idea es prevenir
y protegerlas de posibles pérdidas de puestos laborales, evitar que queden
por fuera de las habilidades tecnológicas y que cuenten únicamente con
el estereotipo de delicadeza, coordinación y atención que se hace cada
vez más prescindible en el proceso de automatización y robotización que
experimenta esta industria.
En algunas investigaciones se ha explorado la situación de las mujeres
en la industria electro-electrónica del Brasil (Hirata, 2002; Oliveira, 2006) y
se destaca la fuerte inserción de mano de obra femenina en dicha industria.
Sin embargo, las conclusiones no parecen del todo alentadoras, ya que,
si bien las mujeres ingresan al mercado laboral formal de una industria
con una sólida organización sindical, se insertan en los sectores de menor
calificación para realizar tareas de mayor nivel de repetición y menor
desempeño creativo o profesional.
30
CEPAL 2013
Con la automatización, las empresas han disminuido las plantillas de
trabajadores (Oliveira, 2006) y buena parte de los trabajadores hombres
han sido sustituidos por mujeres, al tiempo que ha habido un vaciamiento
de los contenidos y una simplificación del trabajo. Los trabajos de
mantenimiento técnico son realizados por técnicos e ingenieros hombres,
pero las tareas más rutinarias, relacionadas con la producción directa, las
llevan a cabo las mujeres. Es indudable que existe una fuerte asociación
entre el empleo femenino y los puestos de trabajo con características
de taylorismo. El sector electro-electrónico del Brasil ha feminizado su
plantilla de personal, pero las mujeres trabajan en los puestos de menor
nivel tecnológico3. Este mismo fenómeno se observó en los países del
sudeste asiático en las primeras fases de cambio estructural guiado por
las exportaciones de bienes de sectores tecnológicos. En estos países se
observa actualmente una tendencia a la intensificación tecnológica que
se correlaciona con la desaparición de las mujeres de las plantillas de los
sectores con más contenido tecnológico.
1. El trabajo en las plantas de ensamblaje
La división técnica del trabajo en la planta de la empresa se refleja en tres
áreas de producción: la unidad de fabricación inicial (front-end), la unidad
de fabricación final (back-end) y el centro de recuperación de dispositivos4.
La mayoría de los 1.900 empleados de la planta trabaja en la unidad de
fabricación final.
La división técnica del trabajo en la empresa se ve influida por la
división sexual del trabajo (Kergoat, 2000), que se caracteriza por asignar
a los hombres labores asociadas con la esfera productiva —que coinciden
con las funciones de mayor valoración social y económica— y a las
mujeres actividades asociadas a las funciones reproductivas o derivadas
de ellas. Esta forma de la división social del trabajo tiene dos principios
organizadores: el principio de separación (hay trabajos de hombres y
trabajos de mujeres) y el principio de la jerarquía (el trabajo del hombre
3
4
La industria electro-electrónica del Brasil parece tener una importante presencia femenina.
Según datos del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos
(DIEESE) y la Confederación Nacional de Metalúrgicos de la Central Única de Trabajadores
(CNM/CUT), en 2009 las mujeres representaban el 33% del total del sector, pero su salario
medio era un 32% más bajo que el de los hombres.
La división técnica del trabajo es la descomposición de las tareas de producción en el
seno de una empresa en subconjuntos de tareas especializadas, asignadas a individuos
o grupos de individuos. A las tres áreas mencionadas se suma la de soporte técnico
(ingeniería y manutención).
31
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
“vale” más que el de la mujer). Igual que las otras formas de división del
trabajo, la división sexual no es rígida ni inmutable. Si bien sus principios
organizadores son los mismos, sus modalidades (concepción del trabajo
reproductivo, lugar de la mujer en el trabajo mercantil y demás) presentan
grandes variaciones en el tiempo y el espacio. Lo importante de esta noción
es que la división sexual del trabajo puede modificarse mediante diversas
políticas públicas, entre ellas políticas laborales y productivas que partan
de un diagnóstico organizacional y empresarial con perspectiva de género,
y promuevan una transformación de la actual forma de organización del
trabajo y los supuestos que la sostienen.
Al poner el foco en el trabajo de las mujeres, se observó que
las operarias utilizan las tecnologías con un conocimiento básico,
absolutamente funcional a la tarea rutinaria que deben realizar. Las
operarias no saben ni por qué ni cómo funcionan las tecnologías que usan
en sus tareas. Su labor se limita a apretar botones, responder a señales
sonoras o visuales, o encastrar manualmente distintas partes del aparato,
lo que les deja poco o nulo margen para generar procesos incrementales
de mejora de su trabajo. El entrenamiento que reciben en referencia a la
línea de producción se limita a algunos minutos de explicación y otros
de acompañamiento sobre la práctica, lo que no alcanza para adquirir
habilidades en el manejo de las TIC.
Las mujeres son empleadas en áreas específicas y se forman
“territorios de mujeres”, donde las habilidades requeridas para el puesto
están definidas como características consideradas típicamente femeninas.
Por lo tanto, se establece como natural y eficiente que sea una mujer
quien ocupe ese puesto.
La segregación horizontal y la asignación de tareas por características
“propiamente femeninas” configuran situaciones desventajosas para las
mujeres que están insertas en el mercado. Al diseñar políticas productivas
industriales acordes al cambio estructural con igualdad se deben tener
presentes estas configuraciones para transformarlas y así generar una mejor
apropiación del desarrollo productivo digital para hombres y mujeres.
B. El clásico servicio basado en las TIC
La mayoría de las mujeres latinoamericanas ocupadas se desempeñan
en el sector de servicios. En este documento se presenta el caso de las
32
CEPAL 2013
trabajadoras ocupadas en los centros de llamadas en Panamá, país que
ha desarrollado una normativa específica para fomentar la instalación
de empresas multinacionales5. Las empresas del sector de centros de
llamadas se han consolidado como proveedoras de servicios empresariales
a distancia, en su mayoría subsidiarias de empresas internacionales6.
Los centros de llamadas basan su productividad y competitividad
en distintos modelos de organización laboral. Mientras que en unos
predomina el trabajo basado en la ejecución rápida de tareas repetitivas
y los sistemas de gestión de la mano de obra se centran en un estricto
control de los trabajadores y las trabajadoras y sus estrechos márgenes
de creatividad, en otros, el trabajo vinculado al relacionamiento es la
base para construir una interacción de negociación con los clientes. En
estos últimos hay oportunidades de carrera, personal profesionalizado y
valorado por sus competencias sociales, y teleoperadores o teleoperadoras
independientes, creativos y con elevados niveles de discrecionalidad para
la ejecución del trabajo y la toma de decisiones (Kinnie y Purcel, 2000;
Del Bono y Bulloni, 2007).
Los centros de llamadas son un sector económico altamente feminizado.
Según la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos de Panamá, entre 2011
y 2012 se registró un aumento en la proporción de mujeres empleadas en estas
empresas del 47% al 59%. En un documento elaborado por la organización
Forum Empresas (Feinberg y Koosed, 2011) sobre el trabajo en los centros
de llamadas de América Latina se indica que, al igual que en los procesos
tradicionales de fabricación en serie, el operador típico es joven y de sexo
femenino. En este mismo estudio se establece que en seis países de la
región, el 71% de la planilla de trabajadores está constituida por mujeres.
El diagnóstico realizado en centros de llamadas panameños sobre
la inserción laboral de las mujeres muestra que, pese a encontrarse en
5
6
Las empresas transnacionales están libres de impuestos directos e indirectos,
contribuciones, tasas, derechos y gravámenes nacionales, además de estar sujetas a los
beneficios establecidos por la Ley de Zonas Francas. En lo que respecta a las regulaciones
laborales, se establece que las fluctuaciones de los mercados de exportación que conlleven
una pérdida considerable del volumen de ventas son causas justificadas para dar por
terminada la relación de trabajo. Además, se especifica que las actividades de los centros
de llamadas no podrán ser detenidas por huelga (Ley de incentivos para el establecimiento
de centros de llamadas, N° 32).
La legislación vigente en Panamá va acompañada de importantes ventajas para que los
centros de llamadas se instalen en el país. En primer lugar, Panamá tiene una ubicación
geográfica estratégica y allí confluyen seis consorcios de cables submarinos de fibra óptica
que facilitan la comunicación. En segundo término, ocupa la posición 57 a nivel mundial (entre
142 países) del índice de conectividad (Foro Económico Mundial, 2012), antes que el Brasil,
México y la Argentina, y el quinto lugar en el escalafón de conectividad en América Latina.
33
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
un escenario tecnológico y emblemático de las TIC,, persisten las típicas
barreras y mecanismos discriminatorios para el desempeño laboral
de las mujeres, como la inserción en puestos de trabajo de menor
responsabilidad, menor salario por igual trabajo y menos oportunidades
de capacitación y de ascenso laboral. En forma similar a lo que se observó
en el caso de la industria electro-electrónica del Brasil, en los centros de
llamadas de Panamá se registra una pronunciada segregación laboral,
tanto horizontal como vertical. Los puestos con que requieren mayores
conocimientos tecnológicos son ocupados principalmente por hombres,
mientras que la mayoría de los puestos que requieren de otros requisitos,
como las “habilidades sociales”, son ocupados por mujeres7.
Como se muestra en las entrevistas realizadas a trabajadores y
trabajadoras, así como a gerentes de recursos humanos, en esta situación
pesan mecanismos ocultos de discriminación basados en imágenes y
estereotipos de género8. Se considera que los hombres deben ocupar los
puestos de trabajo de mayor calificación, responsabilidad y remuneración,
mientras que las mujeres deben desempeñarse en cargos de menor
contenido técnico, responsabilidad y remuneración. Estos últimos
se consideran puestos de trabajo típicamente femeninos debido a las
“habilidades sociales” que requieren (por ejemplo, amabilidad en el trato
con el cliente). Estas destrezas vinculadas al relacionamiento se consideran
naturales, dado que fueron adquiridas fuera de los mecanismos formales
de educación y capacitación, por lo cual no forman parte de la cualificación
ni de las remuneraciones de las trabajadoras.
C. Emprendedoras en la economía digital usan las
tecnologías de la información y las comunicaciones
En el presente documento se analizan las oportunidades que genera
el uso de las TIC en pequeños y microemprendimientos liderados por
7
8
34
El puesto de trabajo de menor jerarquía es el de operador u operadora de nivel 1 (también
denominado puesto de agente telefónico), en el que se proveen servicios básicos de atención
al cliente. El nivel 2 exige mayor calificación, ya que los servicios ofrecidos en este sector
del centro de llamadas son de soporte técnico. El nivel 3 es el de la supervisión (monitoreo
y formación de grupos de operadores u operadoras a cargo) y requiere tanto de calificación
técnica como de habilidades de gestión de recursos humanos. Las mujeres se encuentran
sobrerrepresentadas en el nivel 1 y subrepresentadas en los otros dos niveles.
Como insumo para este documento se realizó un estudio exploratorio de corte cualitativo
en tres centros de llamadas panameños. El trabajo de campo consistió en una serie de
entrevistas a operadoras, supervisoras y gerentes de recursos humanos de las empresas.
CEPAL 2013
mujeres9. La utilización de estas tecnologías sin duda habilita a dar un salto
de la informalidad y la precariedad a emprendimientos con condiciones
de estabilidad, productividad y competitividad.
Las micro y pequeñas empresas (mypes) conforman una parte
importante de la economía de varios países de la región. En la economía
peruana, por ejemplo, constituyen el 88% del empleo privado y
contribuyen en un 42% al PIB. Las mujeres ocupan el 40% de la fuerza de
trabajo en este sector y representan el 57% del trabajo informal. Dada la
relevancia de las mypes, el Gobierno del Perú tiene entre sus prioridades
la promoción de ese sector de empresas para el cual existe una legislación
laboral específica que promueve la competitividad, la formalización y
el desarrollo de estas empresas, así como el acceso a empleo decente10.
El proyecto titulado “Estrategias innovadoras para la participación
de las mujeres peruanas en la economía digital: un programa piloto para la
mujer emprendedora” tiene por objeto promover el acceso básico de las
mujeres a las TIC y mejorar las oportunidades para las mujeres en sus
emprendimientos, especialmente en las áreas rurales, de modo que
puedan utilizar las tecnologías como una herramienta para desarrollar las
capacidades empresariales y mejorar sus condiciones socioeconómicas. La
metodología del proyecto comprendió una primera instancia de formación
en el uso de las TIC para los negocios, dirigida a mujeres empresarias
peruanas en la Universidad de la Mujer Sookmyung de la República de
Corea. La segunda instancia fue la etapa en que esas mujeres formaron en
el uso de las TIC a otras empresarias en el Perú, tanto de áreas urbanas
como rurales. La idea consistía en crear una red de empresarias y una
comunidad de práctica de pequeñas y microempresarias con uso intensivo
de las TIC en el Perú.
Las mujeres emprendedoras que participaron en este proyecto fueron
entrevistadas por la División de Asuntos de Género de la CEPAL. Si bien
antes de la capacitación ya utilizaban algunas de estas tecnologías (como el
celular e Internet), después de la capacitación comenzaron a integrar más
activamente otras herramientas y posibilidades de libre acceso al servicio
9
10
Para ello se expone el caso de las mujeres peruanas que participaron en un proyecto piloto
para la mujer emprendedora llevado adelante en 2008 por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo
Social (MIMDES) del Perú junto con el Centro de redes de información de las mujeres de la
región de Asia y el Pacífico (APWINC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Como
insumo para este documento se organizaron grupos de discusión con las mujeres que
participaron en el proyecto y recibieron capacitación en la República de Corea.
Decreto legislativo Nº 1086 (Ley de Promoción de la Competitividad, Formalización y
Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa y del Acceso al Empleo Decente).
35
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
de sus emprendimientos. Gracias a esto, lograron ampliar las posibilidades
de expansión de sus negocios y fortalecer sus emprendimientos. En
especial, se registró una amplia expansión de las redes sociales y la
modalidad de venta en línea. La mayoría de las mujeres ha desarrollado
la venta virtual de sus productos, una herramienta basada principalmente
en la creación y utilización de catálogos y tiendas virtuales. Existe una
opinión consensuada entre las estas mujeres acerca de la importancia del
uso de las TIC para aumentar sus oportunidades y ampliar los mercados
y contactos, no solo a nivel regional, sino también internacional.
La alta participación de las mujeres en las pequeñas y medianas
empresas (PYMES) de menor tamaño es un desafío para el cambio de
la estructura productiva. Las pequeñas empresas se han convertido en
el espacio asociado por definición a las mujeres porque supone mayores
posibilidades de conciliación entre el trabajo remunerado y los cuidados
familiares, ya que, en muchos casos, el lugar de trabajo está en el hogar.
Si bien estos emprendimientos pueden redundar en el logro de una
mayor autonomía económica por parte de las mujeres, también pueden
someterlas a la superposición de tareas y a la falta de equilibrio entre el
trabajo remunerado y no remunerado. Además, pueden implicar que las
mujeres se mantengan en círculos de pequeños y microemprendimientos,
sin posibilidades de inserción en espacios más amplios de la economía y
del mercado laboral formal.
Las TIC pueden ser una potente herramienta para las mujeres que
lideran pequeños y microemprendimientos, dado que abren una serie
de posibilidades que les permiten entrar en espacios de negociación y
comercialización de sus productos. Sin embargo, este instrumento no es
suficiente sin el apoyo de políticas de acceso al crédito, distribución de
activos y capacitación para que los negocios se distribuyan de manera
más equitativa entre hombres y mujeres de la región. La lejanía de los
centros de comercialización, la falta de activos propios y la escasez de
tiempo que enfrentan las mujeres las colocan en franca desventaja para
que el emprendimiento económico que lleven adelante se torne eficiente.
Las TIC son una herramienta que, utilizada estratégicamente, puede
incidir en la promoción de un mayor crecimiento y productividad en los
emprendimientos que lideran las mujeres. De esta manera, se reconoce
a las TIC como un instrumento poderoso para promover ventajas y
oportunidades. Las tecnologías permiten a las empresarias tener una
36
CEPAL 2013
participación más activa en la economía de mercado, ser más competitivas y
usar la economía digital para alcanzar el éxito social y personal, especialmente
en el caso de las mujeres que habitan en áreas rurales o distantes.
D. En síntesis
En términos generales, la situación de las mujeres en la economía digital
está regida por una serie de elementos que reflejan las desigualdades
sociales de género que imperan también en otros ámbitos. Esto se agrava
si se considera que cada día es más importante la total integración a la
sociedad de la información y del conocimiento para el pleno desarrollo
personal y laboral. Cada vez más mujeres y hombres están expuestos a las
nuevas herramientas de la economía digital y las exigencias de capacitación,
actualización y entrenamiento se vuelven más presentes en los ámbitos
laborales. Por este motivo, si no se atienden las desigualdades que hoy
estructuran los vínculos con el mercado laboral, y más concretamente con
los puestos de la economía digital, las mujeres profundizarán las brechas
y solo algunas percibirán los beneficios del nuevo paradigma.
Existe una división sexual del trabajo que reproduce en el mercado
laboral cierta jerarquización y distribución de recursos que no favorece
el desarrollo de las mujeres. Esto se expresa con nitidez en el hecho
de que las mujeres ingresan en los sectores de menor calificación y
reconocen mayores dificultades para superar ciertos umbrales, muchas
veces asociados a estereotipos que las estancan en actividades menos
calificadas. Pese a estas características, las mujeres también registran una
experiencia positiva en el uso de las TIC para el fortalecimiento de sus
emprendimientos productivos.
La capacitación y formación profesional constituyen, sin duda, un
camino promisorio para asegurar empleo femenino de calidad en esos
nuevos escenarios, ya que es necesario generar capacidades y habilidades
digitales que aseguren la integración de las mujeres en puestos de mayor
nivel tecnológico. No obstante, parece poco probable que esto ocurra si
se deja librado solo a las fuerzas del mercado, ya que el sistema de género
hegemónico propenderá a mantener la segregación que le es funcional. De
ello se desprende que las políticas públicas productivas deberán contar con
una mirada específica hacia las desigualdades de género y con mecanismos
concretos que tiendan a disipar estas desigualdades en el sector.
37
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
Cuando las mujeres acceden a capacitación en uso de las TIC para los
negocios, los resultados son exitosos. En el caso estudiado, las mujeres han
logrado descubrir potencialidades de desarrollo, expandir sus negocios y
mejorar los resultados. En este contexto, la capacitación permitió ampliar
la mirada sobre las posibilidades de desarrollo productivo en el marco
de la economía digital. Las TIC pueden ser una herramienta potente
para las mujeres, ya que abren una serie de posibilidades de negociación,
comercialización y oferta de sus productos. Sin embargo, este instrumento
no es suficiente sin el apoyo de políticas de acceso al crédito, distribución
de activos y capacitación para que los negocios se distribuyan de manera
equitativa entre hombres y mujeres.
38
IV. Las mujeres en el mundo de la ciencia
y el conocimiento
En este capítulo se hace especial hincapié en el hecho de que las mujeres
solo podrán participar cabalmente de la sociedad de la información y
del conocimiento si logran acceder a profesiones relacionadas con las
principales disciplinas y a los puestos de trabajo que constituyen su base,
es decir, las carreras científicas, tecnológicas y vinculadas a la innovación.
El de la ciencia y la tecnología es un campo laboral de altas exigencias,
gran prestigio y reconocimiento social. Está constituido por carreras
profesionales bien remuneradas, con posibilidades de desarrollo personal
y oportunidades de participar de manera activa en el diseño tecnológico,
económico y social, tanto académico como de política pública. Conocer
la situación de las mujeres caribeñas y latinoamericanas en los campos de
la ciencia y la tecnología permite establecer políticas y buenas prácticas
para lograr la igualdad de género en el proceso y beneficios del desarrollo
científico-tecnológico.
En el diagnóstico establecido en el documento se destaca que muchas
de las niñas y mujeres jóvenes de la región tienen la capacidad y el talento
para convertirse en científicas e ingenieras altamente calificadas, participar
en la innovación tecnológica y contribuir al desarrollo y bienestar general.
No obstante, gozan de menos estímulos y posibilidades de obtener la
educación e información necesaria para acceder a una carrera en ciencia y
tecnología, y las mujeres que trabajan en este campo laboral, caracterizado
por roles, imágenes y estereotipos masculinos, tienen menos probabilidad
de ser promovidas. De hecho, hay una mayor concentración de mujeres
en los niveles inferiores de clasificación de los sistemas nacionales de
ciencia y tecnología (UNESCO, 2007).
39
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
Las mujeres en la región han accedido de manera paulatina a
la igualdad de oportunidades y a la equidad en materia educativa en
diferentes niveles y han ido obteniendo más títulos universitarios y
grados académicos en diferentes disciplinas de la ciencia y la tecnología
(UNESCO, 2007 y 2012)11. Sin embargo, esto no se traduce en igual
proporción en un aumento de la participación de las mujeres en la fuerza
de trabajo científica-tecnológica. Los caminos de hombres y mujeres
tienden a divergir a lo largo de su carrera laboral, en la medida en que
la promoción de las mujeres se hace más lenta y estas abandonan más
a menudo los empleos en ciencia y tecnología para trasladarse a otros
campos. Las mujeres con el mismo nivel de capacitación y formación
académica no tienen las mismas oportunidades de trabajo, ni acceden a
las mismas carreras profesionales y salarios que los hombres.
En la mayoría de los países, el predominio de las mujeres en la etapa
de formación universitaria se invierte en los niveles iniciales de la profesión
y la presencia de mujeres se reduce de manera notoria a medida que se
va ascendiendo de nivel. Aunque se puede observar un aumento de la
presencia femenina en los posgrados, y en particular en los doctorados,
la tasa de retención de mujeres desciende a medida que se avanza en
el proceso de formación y desarrollo de la carrera de investigación
(Estébanez, Defilippo y Serial, 2003; Rebufel, 2007).
Esto se ha descrito en la literatura como el fenómeno de leaky pipeline,
que compara el proceso de convertirse en investigador o investigadora,
a través de varias etapas educativas y laborales consecutivas, con un
conducto que tiene fugas. En cada momento de transición de un nivel
educacional o profesional al otro se pierden más mujeres que hombres.
La subrepresentación de las mujeres tiende a ser más marcada en las
ocupaciones de ciencia y tecnología que en otros campos profesionales.
Sobre todo en el área de la ingeniería, se ha demostrado una notable
resistencia al cambio de las relaciones de género, pese a varias décadas de
11
40
América Latina y el Caribe presenta buenos resultados en materia de acceso de las mujeres
a la educación en todos los niveles (UNESCO, 2012). El índice de alfabetización de la región
es alto, tanto entre las mujeres (91,7%) como entre los varones (90,3%). Mientras en el nivel
primario existe paridad, en el nivel secundario se matriculan más mujeres que varones:
107 mujeres por cada 100 varones. La matrícula femenina también es mayor en el nivel
superior o terciario: 119 mujeres por cada 100 varones (Peña y otros, 2012). Un alto porcentaje
de mujeres estudiantes completan sus estudios con éxito en la mayoría de las universidades
de América Latina. En algunas carreras, más del 50% del total de graduados son mujeres
(UNESCO, 2012; Estébanez, Defilippo y Serial, 2003).
CEPAL 2013
trabajo de los sectores público y privado para promover la presencia de
las mujeres en este ámbito. Este es también el caso de las TIC, un campo
profesional relativamente joven, donde en un principio se esperaba un
menor compromiso con las imágenes, los estereotipos y las estructuras
tradicionales de discriminación de género que frenan el avance de las
mujeres en el ámbito de la ingeniería y la tecnología.
En 2012 la CEPAL realizó un estudio sobre trayectorias laborales de
mujeres en ciencia y tecnología para indagar respecto de las principales
barreras en el desarrollo de sus carreras profesionales. Para ello entrevistó
a mujeres latinoamericanas de la Argentina, el Brasil, Chile, Colombia,
México, el Uruguay y Venezuela (República Bolivariana de), que se
desempeñan como investigadoras en este campo.
La mayoría de las entrevistadas reconocieron la existencia de barreras
de género que afectan la posibilidad de que una mujer talentosa ingrese
a la comunidad científica, permanezca en ella, vea su trabajo reconocido
y llegue a la cima. Entre estas barreras se encuentran:
• el conflicto entre el trabajo y la vida familiar (maternidad y trabajo
de cuidado), especialmente en la fase inicial de la carrera, cuando se
produce la incorporación de la investigadora a la profesión (lo que
se denomina “hora punta” o rush hour);
• la fuerte predominancia masculina en la estructura de poder de la ciencia,
que relativiza el papel de los méritos en la evaluación y promoción de
las mujeres en carreras profesionales en investigación, y
• las persistentes imágenes y estereotipos de género que convergen con
las culturas organizacionales y con las reglas y normas, formales e
informales, presentes en la comunidad académica (barreras psicológicas).
En las entrevistas puede observarse que las investigadoras de la
región tienen muy pocas posibilidades de escalar a los niveles más
altos del escalafón laboral y acceder a puestos de poder o de alta
jerarquía. Si bien el porcentaje de mujeres en el total de investigadores
en ciencia y tecnología es elevado en América Latina y el Caribe en
comparación con otras regiones del mundo, existe una brecha evidente
entre la participación de las mujeres en el total de investigadores y su
participación en la categoría más alta: en México las cifras son del 31% y
el 16%, respectivamente, en el Brasil ascienden al 38% y al 25%, y en la
Argentina son del 55% y el 28% (Estébanez, 2007 y 2011; Sieglin, 2012;
Pérez y Ruiz, 2012).
41
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
El análisis de la distribución del personal según la categoría científica
—nivel de calificación alcanzado por el investigador o la investigadora
en un determinado sistema— es uno de los principales indicadores de la
desigualdad de género en la ciencia. Sin importar la participación global
de las mujeres en un determinado sistema científico, en todos los países
las jerarquías más altas están ocupadas mayoritariamente por hombres.
Las mujeres en ciencia y tecnología se enfrentan no solo a un “techo
de cristal” (obstáculos visibles o invisibles que les impiden acceder a los
puestos superiores de la escala profesional), sino también a lo que se
denomina “suelo pegajoso” (concepto usado en la literatura especializada
para describir las dificultades que tienden a mantener a las mujeres en los
niveles más bajos de la pirámide organizacional).
El hecho de que la incorporación a la profesión de investigadora
coincida con la edad reproductiva de las mujeres es una de las condiciones
que plantea más desigualdades para la adopción de una carrera científica.
Aunque el matrimonio y la maternidad se han postergado en nuestras
sociedades, la maternidad, como hecho biológico, no puede prolongarse
de manera indefinida. La edad en que hombres y mujeres ingresan al
entrenamiento especializado (estudios de doctorado y posdoctorado)
coincide con la etapa reproductiva de ellas. Esta es una de las principales
razones por las que las mujeres abandonan o postergan los estudios de
posgrado. Este aspecto no se considera en casi ninguno de los sistemas
científicos y tecnológicos de los países de América Latina y el Caribe. Por
este motivo, no existen mecanismos sociales ni institucionales para que
la maternidad y el cuidado de los hijos puedan combinarse con el avance
de la formación académica.
En el documento se pone especial énfasis en que el denominado
conflicto entre el trabajo y la vida familiar no solo tiene un sesgo de
género, sino que se ve agravado por las instituciones científicas y, en
particular, por una conceptualización masculina de la carrera científica.
Esta conceptualización masculina se expresa en el valor que se otorga
a los profesionales que estén constantemente disponibles y puedan
trasladarse de un lugar a otro, en barreras de edad y tiempo para el acceso
a financiamiento para la investigación, becas y puestos permanentes, y en
la noción de una productividad científica ininterrumpida que prevalece en
la mayoría de los esquemas de evaluación, financiamiento y promoción,
entre otras cosas.
42
CEPAL 2013
A. En síntesis
Aunque el número de mujeres en puestos de trabajo que requieren
habilidades en el manejo de las TIC está en constante aumento, esto
no es necesariamente cierto respecto del acceso de las mujeres a la
toma de decisiones y el control de estos recursos. En el caso de las
carreras relacionadas con las TIC, ya sea a nivel mundial, regional o
nacional, las mujeres están subrepresentadas en todas las estructuras de
toma de decisiones, incluidas las instituciones políticas y de regulación,
los ministerios responsables de ciencia, tecnología e innovación o
telecomunicaciones, los directorios y los altos puestos ejecutivos de las
empresas privadas (Primo, 2003)12.
Las profesiones en ciencia y tecnología parecen ser menos permeables
a las tendencias generales hacia mayores equilibrios de género que otras
profesiones altamente cualificadas. Esta tendencia se encuentra en clara
contradicción con la ética científica del universalismo y la evaluación de
méritos. Si el universalismo y la evaluación de méritos fueran la norma,
las desigualdades de género serían menos acentuadas en el ámbito de la
ciencia (Comisión Europea, 2012).
Una forma de promover la participación de las mujeres en las áreas de
ciencia y tecnología es aumentar el número de mujeres que estudian estas
carreras. Sin embargo, mientras no se reduzca la cantidad de mujeres que
abandonan este tipo de carreras —o que quedan estancadas al inicio—,
no se logrará la igualdad de género en este ámbito.
12
Al momento de la elaboración de este estudio no estaban disponibles los correspondientes
datos para los países de América Latina y el Caribe. En Europa (18 países), en 2001 las
mujeres ocupaban solo el 9% de los cargos ejecutivos superiores y el 9% de los cargos en
los organismos de supervisión de la industria de las telecomunicaciones. Ese mismo año, en
los Estados Unidos las mujeres ocupaban solo el 13% de los cargos ejecutivos superiores
en las grandes empresas de telecomunicaciones y de electrónica. También había ministras
de comunicación o de telecomunicaciones solo en tres países (Colombia, Malí y Sudáfrica)
y viceministras en seis países (Angola, Belarús, Ghana, Kirguistán, la República Checa y la
República Unida de Tanzanía). En la literatura se señala que sin un número crítico de mujeres
en puestos de alta dirección, será difícil poder contrarrestar eficazmente las prácticas de
discriminación de género en este sector (European Database on Women in Decisionmaking, 2001; Jamieson, 2001).
43
V. Tecnologías de la información y las
comunicaciones: una herramienta
para la igualdad de género
Gobiernos de la región, organismos internacionales y organizaciones de la
sociedad civil son cada vez más conscientes de la importancia del rol que
desempeñan las TIC en el progreso económico y social, y como herramienta
transversal para el logro del desarrollo equitativo y sostenible, y la promoción
y protección de los derechos humanos. La ampliación del acceso y el uso
de las TIC entre la población, sobre todo entre los grupos más excluidos,
suele ser un elemento considerado en las políticas de desarrollo.
Si bien es reconocida la importancia de la perspectiva de género en
estas políticas y el conocimiento en materia de la brecha digital de género
va arrojando nueva luz sobre los factores que han de ser trabajados, son
dispares los esfuerzos que han emprendido los gobiernos de los distintos
países. En muchos casos se reconoce la brecha digital de género y la
urgencia de superarla, pero más allá de declarar el principio político no
se operativizan medidas concretas.
A pesar de que no se destaca una acción estratégica y coordinada
desde los gobiernos, son innumerables las iniciativas en relación con
las TIC que están contribuyendo a mejorar la vida de las mujeres en
numerosos planos, así como a incidir en el objetivo de lograr la igualdad
de género. Estas iniciativas son generalmente proyectos promovidos por
agentes diversos, ya sea según su naturaleza (pública, privada, organismos
de la sociedad civil, organizaciones de mujeres, empresas y otros) o sus
niveles de intervención (internacionales, regionales, nacionales o locales).
Son proyectos en que los mecanismos para el adelanto de la mujer
disponen, en bastantes casos, de un notable protagonismo.
45
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
Por lo general, se trata de actuaciones que nacen de la convicción de
que es fundamental integrar a más mujeres a las TIC en sus diversos niveles
(como usuarias, como profesionales, como creadoras o como dirigentes)
o bien que se orientan a promover valores más igualitarios en Internet. Su
finalidad última, por tanto, es elevar la igualdad de género en la sociedad
de la información. A ellas se suma una amplia gama de iniciativas que,
utilizando como medio las TIC, contribuyen de un modo significativo a
mejorar la vida de las mujeres, atendiendo a la funcionalidad transversal
que ofrecen estas tecnologías en infinidad de campos (salud, educación
y combate a la violencia, entre otros).
Todas ellas conforman un conjunto de ideas para abordar la igualdad
de género en el ámbito de las TIC y presentan propuestas para utilizar las
TIC como instrumento para la igualdad de género. Se trata de iniciativas
que se van sumando y que es preciso visibilizar e integrar para ayudar a
fortalecerlas, replicarlas y transferirlas, logrando el objetivo de producir
masa crítica y de incluir la perspectiva de género en las agendas digitales
de los gobiernos.
A. Experiencias de uso de TIC para la autonomía
económica de las mujeres
Un espacio de trabajo clave en materia de sociedad de la información
y género es el que concierne a la autonomía económica de las mujeres
mediante su posicionamiento en las oportunidades de empleo en la actual
economía digital.
El manejo de las herramientas TIC representa un componente
fundamental del perfil de empleabilidad de las personas y un canal de
integración social. Es por eso que se han destinado importantes esfuerzos
a la capacitación en el uso de las TIC, incorporándola, por ejemplo, como
materia transversal en el currículum educativo y, de manera más concreta,
poniendo en marcha programas de alfabetización digital para grupos y
colectivos alejados de su uso, ya sea por razones de edad, nivel educativo,
estrato económico, lugar de residencia, etnia u otras.
Ha sido posible identificar, al respecto, experiencias de alfabetización
digital diseñadas específicamente para mujeres, en que se trabajan
aspectos diferenciales en torno al uso de las TIC adaptados a sus perfiles,
orientando la capacitación a cuestiones que trascienden el mero uso de
46
CEPAL 2013
estas tecnologías y que inciden en otros aspectos sustanciales para ellas
(empoderamiento, comunicación, integración, derechos y otros). Entre
estas iniciativas se destaca el programa Biblioredes de la Dirección de
Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) en Chile, la experiencia Ciudad
Mujer en El Salvador y el programa Hola Fabiola en España (dirigido a
mujeres extranjeras que viven en España, en especial a las procedentes
de América Latina).
La alfabetización digital no es el único objetivo que se persigue con
miras a la mejora del empleo. La búsqueda y el manejo de aplicaciones
y herramientas TIC especializadas, como los sistemas de teletrabajo,
suponen también una fuente de mejora en la ocupación. Los sistemas de
teletrabajo han hecho posible una mejor compatibilización de las esferas
profesionales y familiares, sobre todo para las mujeres. Cabe advertir, no
obstante, los riesgos que entraña el teletrabajo en culturas empresariales
en las que se privilegia el hecho de estar presente, así como la lejanía y el
aislamiento que supone esta modalidad de trabajo, que pueden llegar a
representar frenos en el desarrollo y la promoción profesional. Por otra
parte, con esta modalidad se corre también el peligro de profundizar la
división sexual del trabajo, naturalizando las cargas reproductivas como
una tarea exclusiva de las mujeres. Por estos motivos, dicha modalidad
de trabajo debe estar bien dirigida y pautada, de manera de evitar que se
convierta en origen de nuevas discriminaciones. Colombia, por ejemplo,
tiene una legislación especial que regula el teletrabajo.
Pero incluso más allá de las nuevas modalidades de trabajo que
posibilitan las TIC, el uso de aplicaciones tan cotidianas como el correo
electrónico, los chats, las videoconferencias, los sistemas de intercambio
de archivos o las redes sociales facilitan enormemente el quehacer
profesional de millones de hombres y mujeres, aunque puede decirse
que con un impacto más positivo entre las segundas, al permitir gestionar
asuntos de la vida cotidiana a quienes han de “compatibilizar” múltiples
agendas en paralelo.
Las TIC son, igualmente, una herramienta crucial para el progreso del
empleo por cuenta propia. Soluciones de comercio electrónico, la gestión
empresarial y el marketing en Internet conllevan mejoras sustanciales
en todas las áreas del negocio. Su integración entre el empresariado de
mujeres se considera una estrategia prioritaria, a pesar de que, según
se sostiene en la bibliografía especializada, las empresas de mujeres
ofrecen un menor dinamismo y se concentran en sectores de inferior
47
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
valor agregado en comparación con las de los hombres, integran solo
escasamente la tecnología y operan en mercados locales. Contar con
tecnología abre una infinidad de posibilidades a las pequeñas y medianas
empresas lideradas por mujeres. Por ello, toda estrategia de los gobiernos
para la inclusión digital de las pymes puede tener un gran impacto en
el empoderamiento económico de las mujeres. En la región, existen
interesantes proyectos orientados a la inclusión digital de las mujeres
en el ámbito laboral. Entre ellos se destacan la formación en TIC que
realiza el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), la estrategia
de difusión de información sobre desarrollo económico del Instituto
Nacional de las Mujeres (INMUJERES) de México y el proyecto e-Chicas
y Supermáticas de la República Dominicana, que pretende superar
estereotipos, aumentar el número de niñas y adolescentes que se acercan
a las matemáticas y otras áreas científicas a través de clubes denominados
e-Chicas y Supermáticas, y reducir la brecha digital de género en el país.
B. Experiencias de uso de TIC que contribuyen al bienestar
de las mujeres
La autonomía mediante el posicionamiento profesional en la economía
digital no agota, ni mucho menos, las posibilidades que ofrecen las TIC
para el adelanto de las mujeres en América Latina y el Caribe.
La aplicación de soluciones y herramientas tecnológicas abre un
inmenso campo de actuación para la mejora del bienestar de las mujeres en
muchos sentidos, y prueba de ello son la multiplicidad de usos asignados
a la tecnología en áreas clave como la educación, la salud o la prevención
y lucha contra la violencia de género.
En áreas como la educación, los sistemas de formación a distancia o
aprendizaje electrónico están sirviendo para extender las oportunidades
de capacitación a un amplio abanico de población, a la que, por diversos
motivos (de conciliación, lugar de residencia, recursos, entre otros) le
resulta muy complicado formarse mediante la vía presencial tradicional.
La formación a distancia se encuentra en pleno auge y su uso se ha
extendido entre instancias educativas formales y no formales, abarcando
cualquier tema o materia formativa. Como fruto de dicha extensión, han
surgido iniciativas de aprendizaje electrónico orientadas a un público
específico de mujeres. Ejemplos de este tipo de iniciativas son el proyecto
48
CEPAL 2013
[email protected] en el Ecuador, el proyecto sobre telemedicina, en Alta Verapaz
(Guatemala), el proyecto Wawared en el Perú, la red Ticbolivia en Bolivia
(Estado Plurinacional de), el proyecto Contracorriente de Cuba y la red
para afrontar la violencia contra la mujer en el Brasil.
C. Experiencias de uso de TIC para la promoción de la
igualdad de género
Finalmente, un tercer eje en que las TIC pueden contribuir a la
igualdad de género es la consolidación de estructuras, canales,
organizaciones, consultas, mensajes y capacidades con enfoque de género,
instrumentalizando las TIC hacia el objetivo de la transversalidad de
género, fortaleciendo los servicios públicos y transformando Internet
en un espacio para el intercambio y el fomento de ideas y actitudes cada
vez más igualitarias.
La enorme potencialidad de las TIC en este terreno no ha pasado
inadvertida. Actualmente existen numerosos espacios en Internet y
aplicaciones generadas para sensibilizar, formar y comunicar en igualdad,
generalmente promovidos por organismos internacionales, mecanismos
para el adelanto de la mujer y organizaciones de mujeres que trabajan a
favor de estos objetivos.
Aquí se recogen algunos de los sitios web especializados en la
producción y difusión de conocimiento relativo a las relaciones de género,
que cuentan con repositorios de documentación, bibliotecas, foros de
debate, enlaces web, metodologías y bases de datos a disposición de
estudiantes, investigadores, técnicos y profesionales del Estado.
Este es el caso del Observatorio de Igualdad de Género de América
Latina y el Caribe, una herramienta analítica y estadística implementada
por la CEPAL, con la colaboración del Fondo de Población de las
Naciones Unidas (UNFPA), la Organización Panamericana de la Salud
(OPS), la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y
el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), la Agencia Española
de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Secretaría
General Iberoamericana (SEGIB). Esta herramienta ha permitido
realizar el seguimiento de los acuerdos del Consenso de Quito (2007) y
el Consenso de Brasilia (2010). Para ello, se ha analizado la evolución de
los nudos de la desigualdad de género en el campo de las autonomías
49
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
física, económica y en la toma de decisiones, a partir de una selección
de indicadores y del análisis de políticas públicas vinculadas, a su vez,
con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el cumplimiento de la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer.
Otros ejemplos son el portal América Latina Genera, el proyecto
CDMujeres, la organización Puntos de Encuentro en Nicaragua y el
colectivo feminista uruguayo Cotidiano Mujer.
D. En síntesis
Las TIC no solo se constituyen como grandes aliadas potenciales para
contribuir al avance de las mujeres y de la igualdad de género en el
mundo y en la región, sino que lo están siendo ya de un modo efectivo
gracias al uso pionero, decidido e inspirador que muchos organismos
públicos, asociaciones, universidades y empresas están haciendo de ellas
como herramienta imprescindible de promoción, gestión, intercambio y
multiplicación de la igualdad electrónica.
Estas experiencias, aunque todavía dispersas, son mucho más
numerosas y potentes de lo que a simple vista pudiera parecer y
representan una palanca indudable para seguir construyendo una sociedad
de la información y del conocimiento en y para la igualdad.
Pero, para lograr este objetivo, se hace imprescindible poblar este
nuevo territorio de mucha más estrategia, pedagogía, inversión, iniciativas,
innovación, redes, compromisos y alianzas, que consigan situar a fondo la
igualdad de género en el mundo de la tecnología, así como la tecnología
en el mundo de la igualdad.
Se debe asimismo ayudar a fortalecer y hacer más sostenibles las
iniciativas en marcha, mejorando su grado de visibilidad, disponibilidad
de recursos financieros, articulación a través de comunidades que generen
masa crítica apreciable e inclusión en el núcleo principal de las agendas
digitales de los países de América Latina y el Caribe.
Para ello se requiere establecer en las políticas públicas (como ya
lo han hecho algunos países) líneas estratégicas e integrales de apoyo a
la plena inclusión de género en la sociedad de la información, que den
cobertura al impulso de nuevas y ambiciosas medidas en campos tales
como: el estímulo de las vocaciones tecnológicas y científicas de las
50
CEPAL 2013
mujeres; la promoción activa del emprendimiento tecnológico femenino;
la creación de nuevos contenidos y soportes en línea orientados a
desarrollar la micro, pequeña y mediana empresa liderada por mujeres;
la modernización tecnológica de las actividades y sectores económicos
donde se concentran prioritariamente las mujeres, todos ellos con un
fuerte impacto en el bienestar social (salud, educación, servicios, cuidado);
la inclusión digital de los colectivos femeninos más vulnerables y alejados
de la tecnología; el impulso de la participación de las mujeres en los
ámbitos de decisión del sector de las TIC; la extensión del protagonismo
femenino en las redes sociales; el reforzamiento del perfil TIC de los
mecanismos para el adelanto de la mujer y de las asociaciones que trabajan
en pro de la igualdad; la comunicación de valores igualitarios en la red y
la lucha contra aquellos contenidos digitales que denigran la dignidad de
las mujeres, entre otros ámbitos.
Surge también la necesidad de promover la expansión de la
sociedad de la información móvil, incluyendo activamente a las mujeres
como beneficiarias y protagonistas esenciales de esta nueva revolución
tecnológica que comprende, como ninguna otra, a las mayorías. También
es necesario crear puentes sólidos entre todas las categorías de agentes
susceptibles de impulsar la igualdad electrónica en la región: mecanismos
para el adelanto de la mujer, organismos a cargo de las políticas sectoriales
en TIC, asociaciones de mujeres y empresas del sector.
Con este horizonte, las posibilidades de dar el gran salto que se
necesita entre la existencia de un puñado de experiencias —meritorias,
pero todavía escasas y dispersas— y una política ambiciosa y con
resultados apreciables en torno a una economía digital con igualdad,
podrían verse aceleradas de modo exponencial.
51
VI. Agendas digitales y perspectiva de género
El desafío de las políticas públicas para la sociedad de la información
desde la perspectiva de género se centra en dos puntos: maximizar las
oportunidades que ofrece la revolución digital y minimizar los riesgos
de rezago para las mujeres. Se trata de un desafío que no es únicamente
tecnológico sino también político y que pasa por la voluntad de
implementar estrategias digitales que incorporen la perspectiva de género
como eje transversal, aprovechando las nuevas posibilidades que ofrecen
las TIC para obtener progresos en la agenda de igualdad de género.
América Latina y el Caribe ha dado pasos importantes para avanzar en
la sociedad de la información y del conocimiento. Actualmente, la mayoría
de los países de la región disponen de agendas digitales nacionales o, al
menos, de relevantes políticas sectoriales sobre TIC. Como resultado de
ese proceso, hoy la región puede mostrar experiencias muy interesantes de
inclusión digital, expansión de la infraestructura de telecomunicaciones,
mejora de los servicios públicos y de la educación. Los resultados positivos
logrados gracias al acceso a dispositivos de comunicación móviles y a
Internet han contribuido enormemente a mejorar las condiciones de la
mayoría de la población, a modernizar la gestión pública y, aunque en
menor medida, a elevar la competitividad de las economías de América
Latina y el Caribe.
En la región, las políticas de inclusión digital y de fomento a la
difusión de las TIC en la educación y los servicios públicos, entre otras,
han favorecido de hecho a las mujeres tanto como a los hombres. Pero las
asimetrías de género que restringen una participación plena e igualitaria
53
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
de las mujeres en la sociedad de la información plantean la necesidad de
un enfoque específico, activo y transversal de igualdad de género en las
agendas digitales.
A. Las agendas digitales como promotoras de la economía
digital y la igualdad
1. Gestación y desarrollo de las agendas digitales
en América Latina y el Caribe
Hace ya más de una década que los países de la región comenzaron a
diseñar e implementar agendas digitales, que fueron posteriormente
reforzadas por la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información
(CMSI), realizada en 2003 y en 2005, y por la inclusión de las TIC en los
Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.
Este es el contexto en que se impulsó el Plan de Acción sobre la
Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe (eLAC 2007 e
eLAC 2010) y el actual Plan de Acción sobre la Sociedad de la Información
y del Conocimiento de América Latina y el Caribe eLAC2015, concertados
por los gobiernos de la región. En los distintos planes de acción regionales
se recomendó y promovió el desarrollo y el fortalecimiento de estrategias
digitales nacionales, reflejando el amplio consenso existente en torno a la
relevancia y conveniencia de formular políticas públicas para difundir las
TIC e insertar activamente a la región en la sociedad de la información.
La mayoría de los países de la región han aprobado al menos un
documento de estrategia digital nacional y han implementado distintas
iniciativas de política en relación con las TIC en el período comprendido
entre fines de la década de 1990 y mediados de 2013 (CEPAL, 2013b).
Estos esfuerzos políticos se han plasmado en una multitud de
iniciativas. Los avances conseguidos en términos de acceso y uso de las
TIC por parte de los ciudadanos y ciudadanas, y especialmente en las
escuelas, o de mejora de la eficiencia y transparencia de la gestión pública
son bien conocidos. Algunas de las iniciativas emblemáticas que se han
emprendido en la región en años recientes son Argentina Conectada
y Conectar Igualdad en la Argentina, el Programa Nacional de Banda
Ancha en el Brasil, el programa Enlaces y Chile Compra en Chile, la
estrategia Vive Digital,, el programa de Gobierno en Línea de Colombia,
la Estrategia Nacional para la Sociedad de la Información (e-Dominicana)
en la República Dominicana y el Plan Ceibal en el Uruguay.
54
CEPAL 2013
2. Evolución y ámbitos cubiertos por las políticas digitales
En los programas y proyectos de TIC que se han llevado adelante en la
región es posible distinguir dos períodos, según la intensidad, el grado
de difusión y la complejidad de las estrategias nacionales y sectoriales
implementadas. El primer período abarca desde fines de la década de 1990
hasta 2006 y el segundo desde 2007 hasta la actualidad. Las diferencias que
se observan se relacionan tanto con la diversidad de ámbitos cubiertos
por las políticas, como con el número de iniciativas puestas en marcha en
cada período. El tránsito hacia políticas más complejas estuvo fuertemente
influido por los ciclos tecnológicos, en particular por el desarrollo de
Internet, que en sus inicios permitía relativamente pocos usos y que más
tarde, con la incorporación de la banda ancha, se amplió a múltiples usos
y aplicaciones. Otro factor que ha incidido en este proceso es la mayor
experiencia respecto de las TIC como objeto de política pública que se
ha adquirido en la región y en el mundo.
Las principales estrategias sobre TIC formuladas y ejecutadas en
el primer período tuvieron como objetivo central la disminución de la
brecha digital, abarcando las dimensiones de acceso y uso. En forma
paralela, los gobiernos impulsaron la adopción de las TIC en el Estado y
en el sector educativo, y algunos países desarrollaron también iniciativas
en otros ámbitos, como el fomento del sector oferente de bienes y
servicios en el ámbito de las TIC. Las políticas implementadas con el
objeto de disminuir la brecha digital se dirigieron sobre todo a la mejora
de la infraestructura de telecomunicaciones, la instalación de puntos de
acceso compartido a Internet, la generación de capacidades de uso y el
incremento del parque informático.
En el segundo período, desde mediados de la década de 2000
hasta hoy, las políticas sobre la sociedad de la información en la región
han logrado una mayor difusión y al mismo tiempo se han hecho más
complejas, abarcando nuevas áreas de intervención. Las principales
iniciativas tienen como objetivo la difusión de infraestructuras críticas,
tal como en el pasado, pero también el fomento de su uso y adopción
por parte de la población. Las estrategias sectoriales han incluido nuevas
iniciativas (como los programas “Un niño, una computadora” o “1:1”
en educación, o el gobierno abierto a través del gobierno electrónico) y
han sumado paulatinamente nuevos ámbitos de acción, como la salud
electrónica y, en unos pocos casos, iniciativas enfocadas a promover
55
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
la igualdad de género. En las estrategias sobre TIC de este período, se
destacan las iniciativas centradas en el despliegue de la banda ancha de
segunda generación.
Las estrategias sobre TIC en el período reciente lograron una
mayor consolidación a través de los planes nacionales de banda ancha
que se comenzaron a formular desde finales de la década de 2000 y
que se caracterizan por un enfoque integral, al tomar en cuenta no
solo la conectividad, sino también el uso y la apropiación, además de la
ampliación de la oferta de aplicaciones. El Programa Nacional de Banda
Ancha (PNBL) del Brasil constituyó la primera iniciativa de ese tipo
en la región. Progresivamente otros países han elaborado sus propias
estrategias para la extensión de la banda ancha, como la Argentina (Plan
Nacional de Telecomunicaciones Argentina Conectada), Chile (Todo Chile
Comunicado), Colombia (Vive Digital), Costa Rica (Estrategia Nacional
de Banda Ancha), el Ecuador (Plan Nacional de Banda Ancha), México
(Acciones para el Fortalecimiento de la Banda Ancha y las Tecnologías de
Información y Comunicación), y el Perú (Plan Nacional para el Desarrollo
de la Banda Ancha en el Perú). En materia de alfabetización digital, se
suman nuevos esfuerzos, más focalizados, como la Campaña Nacional
de Inclusión Digital Vasconcelos 2.0 de México, dirigida a adultos que
no han tenido acceso previo a la tecnología.
B. La perspectiva de género en las agendas digitales
de América Latina y el Caribe
En esta sección se analiza el grado de integración de la perspectiva de
género en las agendas digitales de un conjunto de países que se consideran
representativos de la situación regional a partir de la revisión de los
documentos de política en que se fundan dichas estrategias13. Además
se presentan con mayor detalle algunos ejemplos de inclusión de la
perspectiva de género en políticas digitales en la región (Camacho, 2013).
1. Balance general
Para analizar la integración de la dimensión de género en las agendas
digitales seleccionadas se tomaron en consideración las menciones a la
problemática de género y, principalmente, si los documentos incluyen
13
56
Los países que se analizan son: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador,
México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
CEPAL 2013
iniciativas específicas que favorezcan en forma activa la igualdad de género
y una mayor participación de las mujeres en el ecosistema digital, en las
diferentes áreas comprendidas por las políticas.
Al examinar los documentos de política digital, lo que se observa es
que la perspectiva de género está integrada en el enunciado discursivo y
es una de las aspiraciones explícitas importantes de la mayoría de ellos.
Hay básicamente tres enfoques desde los cuales se plantea este tema:
i) la necesidad de una participación equitativa de hombres y mujeres en la
sociedad de la información; ii) las TIC como herramientas para alcanzar
la equidad, y iii) las TIC como herramientas para reducir la violencia de
género. Sin embargo, en pocos casos este reconocimiento conceptual se
concreta en iniciativas de política.
2. La Estrategia Ecuador Digital 2.0
Según datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo
de 2011, en el Ecuador el 37,5% de las mujeres tuvieron acceso a
computadoras y el 34,2% a Internet, ambos porcentajes ligeramente
inferiores a los de los hombres. Además, el analfabetismo digital llegaba
al 38,8% de las mujeres.
La misma información mostró que del total de ecuatorianas que
cuentan con instrucción superior solo el 7% tienen títulos en carreras
técnicas, y que del total de mujeres que trabajan en el mercado de
telecomunicaciones y TIC, aproximadamente el 80% se desempeñan en
las áreas administrativas, al mismo tiempo que en las áreas técnicas las
mujeres ocupan apenas el 16,2% de los puestos directivos y el 12,2% de
los puestos operativos.
Estos son algunos datos ilustrativos de la brecha digital de género
que marcó la formulación, en 2011, de la Estrategia Ecuador Digital 2.0.
Este programa, a cargo del Ministerio de Telecomunicaciones y Sociedad
de la Información (MINTEL), contempla cuatro ejes principales de
trabajo para el desarrollo de la sociedad de la información: equipamiento,
conectividad, capacitación, y aplicaciones y contenidos
En el marco de este proyecto, a través de un acuerdo del MINTEL
con el operador de telecomunicaciones, en mayo de 2013 se inauguró un
infocentro en el Centro de Rehabilitación Social Femenino en Quito. Esta
iniciativa está concebida como un espacio de participación y acceso a las TIC,
y su objetivo principal es mejorar la calidad de vida de las mujeres privadas
57
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
de libertad a través de su inclusión digital, así como estimular la utilización
de las TIC como herramienta de aprendizaje interactivo y de teleformación.
3. Agenda Digital de México
De acuerdo con encuestas recientes, en México existe actualmente una
mínima diferencia entre los hombres (51%) y las mujeres (49%) que utilizan
la computadora e Internet14. Sin embargo, esta paridad no se ve reflejada
en términos de un mayor empoderamiento de las mujeres en ámbitos como
la educación, la ciencia, la tecnología y el empleo. Las mujeres representan
más de la mitad de la población mexicana; sin embargo, no alcanzan el
mismo porcentaje de la población estudiantil, de los cargos de toma de
decisiones, ni de la población económicamente activa.
Por otra parte, la creciente presencia de las mujeres en la educación
superior contrasta con su limitada participación en áreas clave para el
desarrollo de una sociedad del conocimiento, como son las ciencias y la
tecnología. En términos porcentuales, las áreas de estudio en que existe
una mayor presencia de mujeres son educación y humanidades, ciencias
de la salud, ciencias sociales y administrativas. En el área de ingeniería y
tecnología, las mujeres constituyen solo el 31% de la matrícula.
4. Estrategia Digital República Dominicana: e-Dominicana
En la República Dominicana persiste la brecha de género en el uso de
computadoras y sobre todo en el acceso a Internet. Las mujeres representaban
en 2009 el 64% de la matrícula universitaria, pero en las ciencias básicas y las
TIC su presencia llegaba a menos del 50% de los estudiantes matriculados.
En las carreras de TIC, la proporción de mujeres era de un 43%, pero se
observaba un alto grado de masculinización en todas las carreras, excepto
ingeniería de la computación. Pese a que las mujeres representan el 51%
del empleo total en la industria de las TIC, hay un alto nivel de segregación
sexual del empleo, que se expresa en la subrepresentación de las mujeres
en los puestos de toma de decisiones al más alto nivel. Existe también una
baja participación de las mujeres en puestos de profesionales de la ciencia
y las ingenierías, especialmente en las ocupaciones vinculadas con las TIC,
como desarrolladores y analistas de software y multimedia (CIPAF, 2011a).
14
58
Se trata de la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información
en Hogares, realizada en abril de 2012 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), y del Estudio Hábitos de los Usuarios de Internet en México, elaborado por la
Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI).
CEPAL 2013
En 2004, la República Dominicana formuló su primera Estrategia
Nacional de Tecnologías de la Información y la Comunicación para el
Desarrollo, denominada e-Dominicana, bajo la coordinación del Instituto
Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL). En 2005 se
presentó una segunda versión, denominada “e-Dominicana: Navegando
hacia el futuro” (CIPAF, 2011b).
La Comisión Nacional para la Sociedad de la Información y
el Conocimiento (CNSIC) es la instancia de coordinación de dicha
Estrategia, y está presidida por el INDOTEL e integrada por actores
gubernamentales, del sector privado y de la sociedad civil.
De acuerdo con el CIPAF (2011b), la primera versión de la e-Dominicana
incluyó la equidad de género como una de sus áreas prioritarias, definiendo
objetivos y proyectos específicos para la construcción de capacidades, la
disminución de la brecha digital, el desarrollo de aplicaciones TIC y la
creación de contenidos. En la segunda versión (2005-2010), en cambio,
se definieron objetivos prioritarios más generales.
C. Hacia agendas digitales más integrales
y con perspectiva de género
En las secciones anteriores se presentaron las políticas digitales que se
han implementado gradualmente en los países de la región, destacando
el significativo impacto que han tenido en el desarrollo y en la inclusión
digital tanto de hombres como de mujeres. Sin embargo, en la mayoría
de los casos no se incorpora en estas políticas la dimensión de género en
forma transversal y a través de medidas específicas, pese a la persistencia
de brechas de género y al potencial impacto positivo que las estrategias
digitales tienen para promover una participación más activa de las
mujeres en el diseño y construcción de la sociedad de la información y
del conocimiento.
En ese contexto, algunas experiencias nacionales, como las del Ecuador,
México y la República Dominicana, marcan un progreso importante en
relación con la necesaria atención que la temática de género merece en las
estrategias digitales. En ese sentido, dichos países están alineados con los
consensos alcanzados en el marco del Plan de Acción sobre la Sociedad de la
Información de América Latina y el Caribe (eLAC) y con el Plan de Trabajo
2013-2015 para la Implementación del Plan de Acción sobre la Sociedad
59
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
de la Información y del Conocimiento para América Latina y el Caribe
(eLAC2015). En efecto, en la sección sobre temas emergentes y relevantes de
este Plan de Trabajo se propone “avanzar en la implementación transversal
de la perspectiva de género en las políticas orientadas a superar la brecha
digital y promover la generación de estadísticas e información sobre la
brecha de género y los impactos diferenciados de las TIC”.
Una de las principales lecciones aprendidas de las experiencias
más avanzadas de la región que se presentan en este capítulo muestra
la importancia de articular las políticas de igualdad de género con las
estrategias digitales a nivel local y nacional. En otras palabras, señala
la necesidad de impulsar y articular políticas de igualdad respecto de
la sociedad de la información (desde los organismos encargados de las
políticas de igualdad) y políticas digitales respecto de la igualdad de género
(desde los organismos encargados de las agendas digitales). Se trata de
garantizar la igualdad de género en la sociedad de la información y, al
mismo tiempo, de utilizar las TIC como herramientas para fomentar la
igualdad de género en la sociedad.
La importancia de esa articulación y, en términos más generales, la
actualidad que tiene la incorporación de la dimensión de género en las
agendas digitales se desprende también de las mejores prácticas observadas
a nivel internacional.
D. En síntesis
Naturalmente, el desarrollo de propuestas de género dentro de las agendas
digitales, así como la inclusión de una agenda de TIC dentro de las políticas
de igualdad, no es tarea de un único actor estatal sino de la confluencia
de esfuerzos, recursos y sensibilidades de los diversos actores públicos
involucrados en los temas de innovación, TIC, igualdad, educación, salud
y empleo, entre otros. Asimismo, debe ser un proceso abierto a los aportes
de la sociedad civil, de la academia y del sector privado.
El objetivo final es contribuir a reducir la brecha que existe entre
hombres y mujeres en la construcción y participación en la sociedad de
la información y del conocimiento, logrando para ello que las estrategias
digitales incorporen el enfoque de género tanto en sus objetivos generales
y sectoriales como en las diferentes líneas de acción y en los indicadores
necesarios para su monitoreo.
60
Conclusiones generales
Las estrategias de desarrollo basadas en el cambio estructural, es decir, en
la diversificación productiva con mayor incorporación de conocimiento
e innovación, permitirían a los países de la región un crecimiento
económico sustentable y un desarrollo más inclusivo, ampliando los
espacios de igualdad entre las personas. En numerosos estudios se muestra
que las nuevas tecnologías, y en particular las TIC, son un importante
vector de transformación de la vida social, económica y política en
todo el mundo. Estas tecnologías contribuyen a la creación de nuevas
oportunidades económicas y de empleo, y muchos países de la región
están en condiciones de aprovechar sus ventajas para acelerar los procesos
de desarrollo para el cambio estructural.
Los efectos del uso de las TIC sobre el proceso de avance de la
igualdad de género han sido irregulares Si bien se han logrado progresos
en esta dirección, se mantienen antiguas desigualdades y surgen otras
nuevas que ponen en evidencia los altibajos, los bloqueos y la resistencia al
cambio. En este documento se pone el foco en la relación existente entre
la sociedad de la información, la autonomía económica de las mujeres y
la igualdad de género, mostrando que:
1. Las TIC pueden incidir en un mayor crecimiento y productividad de
los emprendimientos liderados por mujeres, abriéndoles posibilidades
para entrar en nuevos canales de negociación y comercialización
de sus productos, y permitiéndoles participar activamente en la
economía de mercado, ser más competitivas y aprovechar la economía
digital para el logro de sus derechos y su bienestar personal.
61
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
2. En la economía digital, al igual que en otros paradigmas del desarrollo,
las oportunidades no se distribuyen de manera equitativa ni entre los
países, ni entre las personas, de modo que se producen asimetrías
que se deben combatir con políticas específicas. El orden de género
por el cual las mujeres siguen siendo las principales responsables del
trabajo no remunerado y del cuidado en los hogares interactúa con las
nuevas formas de organización de la economía global. La profundidad
de la brecha digital que afecta a las mujeres puede aumentar aun
cuando la población excluida de la sociedad de la información esté
disminuyendo. Esto explica en buena medida la lentitud con que se
cierran las brechas de género, especialmente en lo que se refiere al
empleo vinculado con las TIC.
3. Las mujeres continúan siendo afectadas por el cruce de múltiples
discriminaciones. Todavía es muy alta la proporción de mujeres
presentes entre las personas que viven en hogares pobres. El índice
de feminidad de la pobreza para las personas entre 20 y 59 años de
edad indica que en todos los países de la región hay más mujeres
que hombres viviendo en hogares pobres en este tramo de edad. Por
otra parte, si bien la participación femenina en el mercado laboral
ha aumentado, el estancamiento producido a partir de la década de
2000 ha dejado a la mitad de las mujeres latinoamericanas y caribeñas
desvinculadas del mercado laboral.
4. Mientras la proporción de mujeres que no tienen ingresos propios en
la región es de un 30,4% en las áreas urbanas, en las áreas rurales llega
a un 41,4%, lo que implica una diferencia de 11 puntos porcentuales.
En cuanto a la inserción en el mercado laboral, las mujeres que
habitan en áreas rurales presentan una tasa de actividad superior al
40%, lo que indica una presencia importante de las mujeres en ese
mercado, pero aún persiste una diferencia muy considerable respecto
de la tasa de actividad masculina, que alcanza a más del doble (83,7%)
en la misma área de residencia.
5. Las mujeres con el mismo nivel de capacitación y formación
académica no tienen las mismas oportunidades de trabajo, ni las
mismas trayectorias profesionales y salarios que los hombres.
La calidad del empleo de las mujeres en sectores económicos
vinculados a las TIC está caracterizada por una marcada
segregación ocupacional de género y por la subvaloración del
62
CEPAL 2013
trabajo femenino. La incorporación de las nuevas tecnologías
no ha afectado significativamente la estructura segregada de las
ocupaciones y ha producido una nueva segmentación en algunas
de ellas. Aunque las mujeres superan a los hombres en los
logros educativos, se reproducen los patrones de la segregación
horizontal y vertical que concentra a las mujeres en determinadas
ocupaciones, generalmente identificadas como “empleos de
mujeres”, colocándolas en los puestos de menores requerimientos
tecnológicos y de peores salarios.
6. Las pequeñas empresas y, en especial, las microempresas se han
convertido en un espacio por excelencia asociado a las mujeres, ya
que brindan mayores posibilidades de conciliación entre el trabajo
remunerado y las responsabilidades familiares, aunque muchas veces
los actores que ofrecen facilidades para su formación y los créditos
vinculados a estos emprendimientos no reconozcan a las mujeres
como su principal grupo objetivo. El hecho de que en muchos
casos el lugar de trabajo esté en el hogar afecta la productividad
y reproduce la división sexual del trabajo relativa al cuidado y la
carga de trabajo doméstico. La alta participación de las mujeres en
las pymes es una expresión de la desigualdad y presenta un desafío
para el cambio estructural basado en las nuevas tecnologías. Las
oportunidades que representan las pymes no podrán ser cabalmente
aprovechadas si las políticas de acceso al crédito, distribución de
activos y capacitación para los negocios no se distribuyen de manera
más equitativa y no se ajustan a las necesidades de las mujeres.
7. El diagnóstico destaca que las niñas y las mujeres jóvenes tienen
menos posibilidades que los hombres de obtener la educación y
la información necesarias para acceder a una carrera en ciencia
y tecnología. Asimismo, revela que las mujeres que trabajan en
este campo laboral, caracterizado también por roles, imágenes
y estereotipos masculinos, poseen menos posibilidades de ser
promovidas, existiendo una mayor concentración de mujeres en los
niveles inferiores de clasificación de los sistemas nacionales de ciencia
y tecnología. Ello tiene su explicación en las relaciones de poder
asimétricas entre hombres y mujeres, enraizadas históricamente en
el sistema de género hegemónico que se reproduce en la familia, la
escuela y el mundo laboral.
63
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
8. Las políticas de desarrollo en general, y las políticas de desarrollo
productivo en particular, no pueden ser neutrales. Así como deben
tomar en cuenta las desigualdades existentes entre países y entre
economías, debieran también considerar y apuntar a superar las
desigualdades de género que se observan en la integración a la
sociedad, el mercado laboral y la familia. Ha quedado en evidencia
que hay una gran cantidad de iniciativas orientadas a la difusión y uso
de las TIC en múltiples áreas que contribuyen de un modo concreto
al avance de las mujeres y de la igualdad de género en la región. No
se trata solamente de políticas públicas, sino también de proyectos
ejecutados por asociaciones, universidades y empresas. Pero, al
mismo tiempo, se plantea la necesidad de potenciar dichos esfuerzos
con una mirada más estratégica y pedagógica, incorporando más
inversión e innovación y sumando compromisos orientados a lograr
una verdadera igualdad de género en el marco de la sociedad de la
información y del conocimiento. Estas políticas no pueden limitarse a
determinadas áreas, como acceso e inclusión digital. La perspectiva de
género debe cruzar de manera transversal las estrategias digitales para
hacer frente a las distintas brechas identificadas (en alfabetización,
uso, formación, apropiación, ciencia e innovación, y autoempleo
en las TIC, entre otras esferas de la economía digital) y a todos los
espacios donde niñas, adolescentes y mujeres enfrentan problemas
específicos, desventajas o discriminación.
64
Bibliografía
Camacho, K. (2013), “Análisis de la integración de la perspectiva de género
en las agendas y políticas digitales de Latinoamérica y el Caribe”,
Documento de proyecto, Nº 541 (LC/W.541), Santiago de Chile,
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Castaño, Cecilia (2008), La segunda brecha digital, Madrid, Ediciones Cátedra.
Castells, M. (1997), La era de la información. Tomo 1: economía, sociedad y
cultura, Madrid, Alianza Editorial.
CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) (2013a),
“Estrategias TIC ante el cambio estructural en América Latina y
el Caribe: balance y desafíos de renovación”, Documento de Proyecto,
Nº 534 (LC/W.534), Santiago de Chile, Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL).
(2013b), Economía digital para el cambio estructural y la igualdad
(LC/L.3602), Santiago de Chile.
(2013c), Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el
Caribe. Informe Anual 2012 (LC/G.2561/Rev.1), Santiago de Chile.
(2012a), Cambio estructural para la igualdad: una visión integrada del
desarrollo (LC/G.2525 (SES.34/3)), Santiago de Chile.
(2012b), Panorama Social de América Latina 2012 (LC/G.2557-P),
Santiago de Chile.
(2012c), El Estado frente a la autonomía de las mujeres (LC/G 2540),
Santiago de Chile.
CIPAF (Centro de Investigación para la Acción Femenina de la República
Dominicana) (2011a), ¿Otro techo de cristal? La brecha digital de género
en la República Dominicana, Santo Domingo.
65
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
(2011b), Por una e-Dominicana con igualdad y equidad de género, Santo
Domingo.
Comisión Europea (2012), Meta-analysis of Gender and Science Research.
Synthesis report, Bruselas [en línea] http://ec.europa.eu/research/
science-society/document_library/pdf_06/meta-analysis-ofgender-and-science-research-synthesis-report.pdf.
Del Bono, A. y M. Bulloni (2007), “Experiencias laborales y sentidos
del trabajo. Los agentes telefónicos de call centers de servicios para
exportación”, Documento de trabajo, N° 42, Buenos Aires, Ministerio
de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
Estébanez, María Elina (2011), “Estudio comparativo iberoamericano
sobre la participación de la mujer en las actividades de investigación
y desarrollo: los casos de Argentina, Brasil, Costa Rica, España,
México, Paraguay, Uruguay y Venezuela”, Documento de Trabajo,
Nº 42, Redes, Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y
Educación Superior [en línea] http://www3.centroredes.org.ar/
files/documentos/Doc.Nro42.pdf.
(2007), “Género e investigación científica en universidades
latinoamericanas”, Educación Superior y Sociedad, vol. 1, Nº 1.
Estébanez, M.E., D. Defilippo y A. Serial (2003), “La participación de la
mujer en el sistema de ciencia y tecnología en Argentina. Proyecto
GENTEC. Informe final”, Documento de Trabajo, Nº 8, Grupo
Redes, Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación
Superior, Montevideo, Oficina Regional de la UNESCO, mayo [en
línea] http://www3.centroredes.org.ar/files/documentos/Doc.
Nro8.pdf.
European Database on Women in Decision-making (2001), “Women
in the Telecommunications Industry” [en línea] http://www.dbdecision.de/index_E.htm.
Feinberg R. y T. Koosed (2011), “Sostenibilidad y call centers en
América Latina”, Forum Empresa, Santiago de Chile [en línea]
http://www3.weforum.org/docs/Global_IT_Report_2012.pdf
[fecha de consulta: 22 de diciembre de 2012].
Giosa, Noemí y Corina Rodríguez (2010), “Estrategias de desarrollo y
equidad de género: Una propuesta de abordaje y su aplicación al
caso de las industrias manufactureras de exportación en México
y Centroamérica”, serie Mujer y Desarrollo, N° 97 (LC/L.3154-P),
Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y
66
CEPAL 2013
el Caribe (CEPAL). Publicación de las Naciones Unidas, Nº de
venta: N° de venta: S.09.II.G.127.
Hirata, H. (2002), Nova Divisão Sexual do Trabalho? Um olhar voltado para
a empresa e a sociedade, Coleção Mundo do Trabalho, São Paulo,
Editorial Boitempo.
Jamieson, Kathleen Hall (2001), Progress or No Room at the Top? The Role
of Women in Telecommunications, Broadcast, Cable and E-Companies,
Annenberg Public Policy Centre, University of Pennsylvania.
Kergoat, D. (2000), « Dictionnaire critique du féminisme », París, PUF
[en línea] http://es.scribd.com/doc/47533482/Division-sexuelledu-travail-et-rapports-sociaux-de-sexe [fecha de consulta : 25 de
enero de 2013].
Kinnie, N. y J. Purcel (2000), “Fun and surveillance: the paradox of high
commitment management in call centers”, The International Journal
of Human Resources Management, vol. 11, Nº 5, octubre.
Montaño, Sonia (2010), “El cuidado en acción”, El cuidado en acción.
Entre el derecho y el trabajo, Cuadernos de la CEPAL, Nº 94
(LC/G.2454-P), Sonia Montaño y Coral Calderón (coords.),
Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y
el Caribe (CEPAL). Publicación de las Naciones Unidas, Nº de
venta: S.10.II.G.35.
Oliveira, S. (2006), “O proceso produtivo da indústria eletroeletrônica
e a qualificação dos trabalhadores no pólo industrial de Manaus”,
Revista Perspectiva, vol. 24, Nº 2 [en línea] http://educa.fcc.org.br/
scielo.php?pid=S0102-54732006000200013&script=sci [fecha de
consulta: 25 de enero de 2013].
Ortega, Liudmila (2012), “Las relaciones de género entre la población
rural del Ecuador, Guatemala y México”, serie Mujer y Desarrollo,
Nº 121 (LC/L.3561), Santiago de Chile, Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL), diciembre.
Peña, Patricia, María Goñi Mazzitelli y Dafne Sabanes Plou (2012), ”Las
mujeres y las tecnologías de la información y las comunicaciones en
la economía y el trabajo”, Documento de proyecto, Nº 476 (LC/W.476),
Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL), abril.
Pérez, Martha y Lena Ruiz (2012), ”Equidad de género en la ciencia en
México”, Ciencia. Revista de la Academia Mexicana de Ciencias, vol. 63,
Nº 3, julio-septiembre.Primo, Natasha (2003), Gender Issues in the
67
Mujeres en la economía digital: superar el umbral de la desigualdad
SÍNTESIS
Information Society, París, Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Rebufel, Viviana (2007), “Participación de mujeres en fondos públicos
de financiamiento en investigación científica y tecnológica en Chile.
Propuestas de intervención”, Santiago de Chile, Comisión Nacional
de Ciencia y Tecnología (CONICYT), Gobierno de Chile [en línea]
www.conicyt.cl/573/articles-28072_documento_tesis.pdf.
Sieglin, Veronika (2012), “El techo de cristal y el acoso laboral”, Ciencia. Revista
de la Academia Mexicana de Ciencias, vol. 63, Nº 3, julio-septiembre.
UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura) (2012), World Atlas of Gender Equality in
Education, Paris [en línea] http://www.uis.unesco.org/Education/
Documents/unesco-world-atlas-gender-education-2012.pdf.
(2007), Science, Technology and Gender: An International Report, serie
Science and Technology for Development, París.
68
Este documento, presentado por la CEPAL en la XII Conferencia Regional sobre
la Mujer de América Latina y el Caribe, es un esfuerzo de sistematización que da
cuenta de diversos aspectos que condicionan en la actualidad la inserción de las
mujeres de la región en el mercado laboral, así como el acceso y el uso que ellas
hacen de diferentes elementos que componen la economía digital.
Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) constituyen un soporte
imprescindible y transversal del conjunto de la actividad económica, política,
cultural y social, además de conformar un sector productivo en sí mismo. En esa
medida, estas tecnologías pueden ser aliadas para alcanzar la igualdad y ayudar a
reducir las inequidades de género, que implican tanto una brecha social como la
propia brecha digital de género.
La economía, el bienestar y las tecnologías son dimensiones claves e interconectadas
que deben tenerse en cuenta para el diseño de políticas públicas de igualdad de
género que respondan de una manera ambiciosa e innovadora a los desafíos que
presenta la sociedad actual. Así, el argumento central para reflexionar sobre las TIC
y la igualdad de género debe vincularse a la incorporación de las mujeres en los
procesos de cambio y desarrollo sostenible de los países, entendiendo que este
objetivo solo puede lograrse con una participación igualitaria de hombres y mujeres.
Asumir esta perspectiva convierte la brecha digital de género en una oportunidad
concreta para enfrentar las desigualdades de género en los países de la región.
Fly UP