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perspectiva funcional de la partícula discursiva claro en español
PERSPECTIVA FUNCIONAL DE LA PARTÍCULA
DISCURSIVA CLARO EN ESPAÑOL
PÉREZ GARCÍA, Carmen*
[email protected]
Fecha de recepción:
13 de junio de 2011
Fecha de revisión:
31 de agosto de 2011
Fecha de aceptación:
15 de octubre de 2011
Resumen: En este trabajo tratamos de estudiar los diferentes usos de la partícula discursiva claro
en español. Para ello, partimos de la definición de marcador del discurso y revisamos cómo han
sido tratadas estas partículas a lo largo de la historia de la gramática. Nuestro trabajo se centra,
principalmente, en los análisis que Martín Zorraquino y Portolés (1999) llevan a cabo del
marcador claro y recorremos brevemente los estudios realizados por Cortés (1991). Así,
proporcionamos una descripción funcional de esta partícula, tan habitual en el español hablado,
y mostramos sus funciones con ejemplos extraídos del CREA y de la Gramática descriptiva de
la lengua española (1999) para una mayor comprensión de los diversos usos pragmáticos del
elemento discursivo.
Palabras clave: Análisis funcional – oralidad – español – marcador del discurso – pragmática
Abstract: The current paper aims to study the different uses of the discourse particle claro in
Spanish language. After defining discourse markers and paying attention to their treatment
along the history of grammar, this article focuses, basically, on the analysis that Martín
Zorraquino and Portolés (1999) accomplish about the discourse marker claro and it includes
the studies of Cortés (1991). As well, a functional analysis of this particle, that is very usual in
spoken Spanish, is provided. Finally, its functions are shown through different examples from
*
Este trabajo ha sido realizado para la asignatura «Gramática descriptiva del español I» y ha contado
con la guía del Dr. Francisco J. Rodríguez Muñoz, profesor del área de Lengua del Departamento de Filología
de la Universidad de Almería.
Los marcadores del discurso en español y en chino mandarín, Francisco J. RODRÍGUEZ MUÑOZ
(ed.), Almería: Universidad de Almería, 2012 (= Philologica Urcitana. Revista Semestral de
Iniciación a la Investigación en Filología, vol. 7, Septiembre 2012, ISSN: 1989-6778), 105-117
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CREA and the Descriptive Grammar of Spanish (1999) for a better understanding of the
various pragmatic uses of this particle.
Keywords: Functional analysis – orality – Spanish – discourse marker – pragmatics
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PÉREZ GARCÍA, Carmen
1. ESTADO DE LA CUESTIÓN
En la historia de la gramática española podemos encontrar aportaciones sobre las
partículas discursivas desde Nebrija, aunque en la tradición gramatical de los Siglos de Oro
no eran reconocidas como lo son hoy en día, como nos señalan Bosque y Demonte (1999:
4055) en su Gramática descriptiva. Son otros gramáticos contemporáneos, como Gili
Gaya, Alcina y Blecua, los primeros que se atreven a explorar de manera más extensa y
exhaustiva el terreno de los marcadores del discurso y, de este modo, consiguen precisar
algunas de sus propiedades.
De nuevo, en la Gramática descriptiva del español (Bosque y Demonte, 1999: 4057),
encontramos la siguiente definición para los marcadores discursivos:
Los ‘marcadores del discurso’ son unidades lingüísticas invariables, no ejercen una función
sintáctica en el marco de la predicación oracional –son, pues, elementos marginales– y
poseen un cometido coincidente en el discurso: el de guiar, de acuerdo con sus distintas
propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas, las inferencias que se realizan en
la comunicación.
En esta obra de cabecera, Bosque y Demonte (1999: 4057) reconocen que los
marcadores del discurso también han recibido otros nombres: enlaces extraoracionales,
conectores, conectores extraoracionales, conectores argumentativos, conectores
discursivos, conectores pragmáticos, conectores enunciativos, conectivos, partículas
discursivas, enlaces textuales, relacionantes supraoracionales, elementos de cohesión,
operadores discursivos, ordenadores del discurso o, incluso, la popularizada y discutible
denominación de muletillas (cfr. Rodríguez Muñoz, 2009).
La partícula discursiva que será objeto de nuestro análisis, claro, pertenece al grupo de
los llamados marcadores conversacionales (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4143).
Según ambos autores, esta tipología «además de cumplir una función ‘informativa’,
orientada hacia el mensaje (…), en la conversación presenta una función ‘interactiva’,
orientada hacia el interlocutor». Por lo tanto, hemos de reforzar la idea de que este tipo de
marcadores son fundamentales en la pragmática por la carga de significado que tienen
dentro del discurso oral.
Nuestro análisis se centrará principalmente en la partícula discursiva claro, un
marcador conversacional perteneciente a la modalidad epistémica y que, más
concretamente, expresa evidencia (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4147).
Siguiendo con la definición de Barrenechea (1979: 49-58):
Los marcadores que expresan evidencia se interpretan pragmáticamente como reforzadores
de la aserción (lo que implica que muchos de ellos –no todos– puedan reiterar el miembro al
que remiten –o intensificar a sí o a no– tematizándolos con que: claro que lo sabe.
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Por otra parte, Bosque y Demonte (1999: 4147) inciden en su definición en el principio
de cooperación conversacional (Grice, 1975):
(…) estas partículas pueden desarrollar otra [función] mucho más importante en la
interacción conversacional: la de desencadenar procedimientos de cooperación entre los
interlocutores, señalando el acuerdo entre estos en relación con el mensaje que se
intercambian. Constituyen, así, una clave importante para que la conversación progrese de
modo eficaz y amigable.
Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4150) también sostienen que estos marcadores «se
comportan a veces como operadores y, a veces, como conectores». Esto es debido a cierto
carácter evaluativo de la evidencia del miembro discursivo al que introducen o en el que
comparecen. En nuestro breve recorrido bibliográfico sobre la partícula discursiva claro,
hemos podido encontrar diversos estudios que plantean cuestiones relevantes para nuestro
análisis.
Destacamos la aportación que realiza Cortés (1991) quien, en su obra Sobre
conectores, expletivos y muletillas en el español hablado, incluye una amplia clasificación
de las funciones de claro, representadas con variedad de ejemplos. Más adelante, en el
análisis de las funciones pragmáticas que desempeña esta partícula, recurriremos a esta
obra. Por ahora, tan solo citaremos la clasificación que aporta el autor (Cortés, 1991: 6475):
1. Conector paragráfico o extraoracional
- Restricción
- Continuación
- Corrección
2. Forma adverbial
- Confirmativo
- Reforzador
3. Expletivo
Portolés (1993: 157), oponiéndose a la clasificación de Cortés (1991) en la que las
partículas claro, vamos y bueno son incorporadas como conectores, apunta que «se ha de
considerar (…) que su comprensión como conectores, cuando acontezca, se deberá más a
motivos conversacionales que convencionales». Por el contrario, el autor comparte la
opinión de Martín Zorraquino (1991a) de que «las partículas, como operadores
pragmáticos, no pueden desvincularse de lo que suele denominarse palabras modales o
Modalwörter, cuyo estatuto y clasificación –tipología– están lejos de estar esclarecidas».
Es inevitable subrayar la explicación genérica que Martín Zorraquino (1991b) hace de
la causa por la que los hablantes empleamos claro:
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PÉREZ GARCÍA, Carmen
El deseo del hablante de confirmar, porque las siente, las ve, las cree ciertas, una
constatación no verbal o una aserción verbal, previas o previsibles, en el marco
comunicativo, lo que determina, fundamentalmente, que el interlocutor emplee claro.
La autora clasifica estas unidades como «partículas que expresan diferentes actitudes
del hablante para con lo dicho, para con lo que se dice o para con lo que se va a decir, tanto
si ello se refiere a él mismo o a su propio discurso, al destinatario del enunciado o a otras
entidades discursivas» (Martín Zorraquino, 1991a: 261).
En el Diccionario de conectores y operadores del español, Fuentes Rodríguez (2009:
67-68) clasifica claro como un operador modal y establece sus funciones, posición,
entonación y su comportamiento en los planos modal, argumentativo e informativo.
Garrido Rodríguez (2004: 212), en su obra Conectores contraargumentativos en la
conversación coloquial, define los marcadores teniendo en cuenta las funciones discursivas
que se encuentran en la conversación. Por ello, podemos afirmar que claro se encuentra en
el grupo de los marcadores epistémicos de evidencia, de la misma manera que en efecto o
por supuesto.
Finalmente, en el Diccionario de María Moliner (2007: 678), claro es considerado una
exclamación de afirmación y asentimiento.
2. USOS Y FUNCIONES DE LA PARTÍCULA DISCURSIVA CLARO EN
ESPAÑOL
Para el análisis funcional de claro, como ya advertimos, partiremos de la clasificación
que proponen Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4155-4158). Además, incluiremos
algunos de sus ejemplos, porque creemos conveniente respaldar los usos de esta partícula
discursiva de la manera más variada posible y no sólo con los ejemplos extraídos del CREA
(Corpus de Referencia del Español Actual). Hemos de tener en cuenta que el marcador
claro es uno de los más utilizados en la conversación oral, así como la gran diversidad de
contextos en los que puede realizarse.
2.1. Usos descritos en la Gramática descriptiva de Bosque y Demonte por Martín
Zorraquino y Portolés (1999: 4155-4158)
Cuando se expresa un comentario que aclara el miembro discursivo (¿precedente?) y,
además, este se presenta como perceptible por todos los interlocutores, entonces «claro se
convierte en el marcador que permite desarrollar mayor número de estrategias
comunicativas de ‘cortesía positiva’: refuerza la ‘imagen positiva’ de los interlocutores…».
Esto se contempla en ejemplos comunicativos: «en el juego de preguntas y respuestas,
por ejemplo, puede apreciarse la fuerza cooperativa que ejerce claro, que se constituye, así,
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en la respuesta preferida por los hablantes frente al lacónico sí». La Gramática nos propone
el siguiente ejemplo:
(344) El matrimonio, Goñi, es un ejercicio de paciencia, que te lo dice tu madre… -y
elevó la voz de un modo desmedido, remarcando la frase-. Mucha paciencia
tuve yo con tu padre, hija mía, que de todo hacéis un mundo…
-Sí…
-¿Cómo que sí…? Pues claro…
-Claro. [F.G. Delgado, La mirada del otro, 168].
A menudo, el claro reforzador del enunciado que señala el acuerdo entre los
interlocutores se tematiza a través de la conjunción que. Por ejemplo:
(345) a. –Allí era muy conocido.
-Creo que allí, hermana, y en otras muchas partes del mundo –le aclaro
deferente.
-¡Claro que sí, señor! –rectifica ella. [J. L. Olaizola, Viaje al fondo de la
esperanza, 193].
b. –Claro que estoy enterado de ese horror –asiente el capitán Pantoja-. [M.
Vargas Llosa, Pantaleón y las visitadoras, 114].
c. –Me parece –dijo la hermanita menor a la mayor, después de oír cantata o
recitación de poesías- que eso de soles de inocencia lo dicen por nosotras.
Y la mayor:
-Claro que con nosotras va todo eso. Lo de augustos ángeles lo dicen por las
dos, y lo de iris de paz por mí sola… porque a ti no te llaman iris… [B. Pérez
Galdós, Los Ayacuchos, 7].
«En otros tipos de intercambio, claro muestra más nítidamente la clase de comentario
evaluador que refleja. Así, (…) nos ofrece un uso de claro en el que la partícula pone de
manifiesto que el hablante se percata de algo». Un ejemplo es el siguiente:
(346) PILI: Cállate ya y dime una cosa. ¿Vosotros cuándo os vais a casar?
MARIBEL: Él quiere cuanto antes. Los papeles ya están casi arreglados. Pero
nos vamos a casar en el pueblo donde tiene la fábrica.
PILI: ¡Ah, vaya!
MARIBEL: Y lo hemos retrasado un poco hasta que la madre se ponga buena.
PILI: ¡Claro! ¡Ya está!
NINÍ: ¿El qué ya está?
PILI: Que si no llaman a un médico, como sería lo natural, es porque la madre
no está mala, sino que lo finge. [M. Mihura, Maribel y la extraña familia, 180].
La partícula claro puede adquirir un valor concesivo cuando acompaña a una parte del
discurso que contraargumenta con otra parte precedente. Así es que claro «confirma
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anticipadamente las palabras del posible interlocutor: sale al paso de una previsible
objeción, concediendo, de antemano, la razón al supuesto oyente». Ejemplo:
(347) ¡Pero si tenían miedo de cualquier cosa! De un encierro de doscientos estudiantes en
la universidad, de una huelga en una gran empresa. Tenían verdadero pavor, se
ponían en crisis interna. Eran muy frágiles, pero tenían unas apariencias que no eran
de fragilidad. Ni mucho menos. Claro, estas son cosas que uno ha sabido después.
[V. Prego, Así se hizo la transición, 97].
El empleo concesivo de claro se marca también por medio de diversos rasgos
suprasegmentales del habla. Mientras que el claro reforzador del discurso «queda destacado
con una subida del tono de la voz en la primera sílaba (la tónica), seguido de un descenso
cadencial, el claro concesivo se combina a menudo con una entonación suspensiva y, sobre
todo, no alcanza la subida tonal, en la primera sílaba, de aquel…». Ejemplos:
(348) a. Hablamos ahora de si le costó mucho o poco españolizarse […]. «Me aceptaron,
me aceptasteis, enseguida. Oh, sí, claro, había quienes me miraban despectivamente: ‘¡Griega, fuera de aquí!’ Pero también oía decir: ‘¡Viva la griega!’» [P.
Urbano, La reina, 170].
b. DON ROSARIO: Esta es la habitación más bonita de toda la casa… Ahora, claro,
ya está estropeada del trajín… ¡vienen tantos huéspedes en verano! [M. Mihura,
Tres sombreros de copa, 65].
Normalmente, el uso concesivo de claro va seguido de la conjunción que:
«La presencia de la conjunción puede interpretarse de dos formas: o no está vinculada
al marcador –ya que cabe incluir una pausa entre él y que algunas veces- o bien la partícula
tematiza con que al miembro del discurso que introduce, convirtiéndolo en una especie de
discurso repetido». Ejemplos:
(349) a. […] Usted pensó eso, del padre. Yo pensé, y lo sigo creyendo, que él y usted se
parecían mucho. Claro que es un parecido largo de explicar. [J. C. Onetti, El
astillero, 96].
b. Pepe tuvo que vender hasta sus tierras de Italia, que pasaron al Estado español con
el ducado de Sesto incluido, que se perdió aunque le dejan usarlo hasta que muera.
Claro que no lo perdió todo. [R. de la Cierva, El triángulo. La dama de
Montmartre, 403].
c. «[…] dentro de dos o tres años […] [el obispo] podría volver. Claro que no a
Bilbao». [V. Prego, Así se hizo la transición, 106].
Claro indica también, «mediante la asignación de los rasgos suprasegmentales
adecuados, desacuerdo (muy frecuentemente, por medio de la subida del tono de la voz en
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relación con el resto del discurso, seguida del descenso tonal con un final suspensivo)».
Ejemplo:
(350) MARIBEL: […] ¡Si vierais el cariño que le tengo yo a doña Paula!
PILI: Claro, claro, es natural… Todo es muy natural.
MARIBEL: No sé por qué hablas con ese tono, Pili. [M. Mihura, Maribel y la
extraña familia, 169].
2.2. Ejemplos de uso extraídos del CREA (Corpus de Referencia del Español Actual) y
otros autores
Además de estos ejemplos, hemos querido completar nuestros resultados con otros que
recuperamos a partir de la consulta del CREA (RAE, 2011) y de otras obras. En particular,
todos ellos pertenecen a la modalidad oral y en ellos se realizan las funciones
comunicativas que apuntábamos con anterioridad:
Ejemplo 1: Función de claro como reafirmador de una aserción ya expuesta por el otro
interlocutor. Su uso es preferible frente al habitual sí y, en algunas ocasiones, se usa
después de la marca afirmativa para expresar con más fuerza la aserción frente a lo dicho.
A: (…) a través de la colaboración con la iniciativa privada. Y eso es algo que
lo veremos en el futuro en Sanidad y que lo veremos en numerosos
servicios públicos. Sí, claro. Estoy absolutamente seguro. Y tercer
problema, el suelo. Está claro, ¿están ustedes dispuestos a aprobar una ley
del suelo? Rotundamente sí, rotundamente sí. ¿Qué desvincule el derecho
de propiedad y yo mire el derecho a edificar? Mire usted, yo quiero
conseguir suelo público para edificación. Y si usted me pregunta cómo lo
quiero conseguir, le contesto: «Desde luego, prefiero conseguirlo por
conciertos. Prefiero conseguirlo con acuerdos con los propietarios del suelo
(…)».
Este tipo de claro es clasificado por Cortés (1991) como una ‘forma adverbial’ tanto
interjectiva como afirmativa. En el caso afirmativo, «suele preceder en la mayoría de los
casos a secuencias causales». El autor nos expone este caso con el siguiente ejemplo:
E.- en León no hay mucha gente parada ¿no?
I.- claro / porque es que la gente tiene que comer///
(M-C-28)
Es un tipo de marcador «al que sigue siempre una larga pausa» y que es sustituible por
otros enunciados como por supuesto.
En el caso interjectivo nos ofrece el siguiente ejemplo:
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PÉREZ GARCÍA, Carmen
o sea que bien // ¡hombre claro! // pronuncian muy bien ///
(M-A-60)
Ejemplo 2: El mismo uso de claro como reforzador de una aserción con la diferencia
de que se reitera lo dicho a través de la conjunción que:
A: (…) Entonces, nosotros, nuestro planteamiento es reforzar y, por eso, yo
antes he preguntado cuáles eran las posiciones, porque el mensaje: «todos
queremos resolver». ¡Claro que sí! Pero el mensaje final de nuestras
propuestas políticas, ¿cuál es? ¿Qué es lo que queremos hacer? ¡Para que el
ciudadano lo entienda!
Ejemplo 3: Este tipo de claro refleja que el interlocutor se ha dado cuenta de
algo que antes le había pasado desapercibido. Por lo tanto, es un uso espontáneo que
se introduce en la conversación:
A: Igual por eso ya no le gusta lo del Chiquito de la calzada y todo eso.
B: A mí por eso yo digo, porque a mí no me gustan los chistes.
A: Claro, pues será por eso.
Ejemplo 4: Claro tiene un sentido concesivo a través del que contraargumenta el
propio discurso que emite el hablante:
A: Por el día del Apóstol todos estrenábamos algo, no sé cómo se arreglaba
pero todos estrenábamos unos zapatos, un vestidito, un pantalón, bueno, ya
no sería de los mejores pero eran cosas nuevas, eran yo que sé, las familias
numerosas, claro, cuesta mucho trabajo, pero son bonitas.
Este uso de claro concesivo también puede ir acompañado de la conjunción que. Su
función es reducir la intensidad argumentativa del discurso que se ha pronunciado:
A: (…) entre otras muchas cosas porque Anthony Hopkins se parece más al
escultor, Henry Moore, que a Pablo Ruiz Picasso, y que la película presenta
además, al artista malagueño, como un pintor muy malo. Claro que en el
morbo suele estar el gusto.
Ejemplo 5: La partícula claro matiza la aserción anteriormente pronunciada:
A: Mi amistad con Chabeli duró hasta que terminó su matrimonio. Claro que
yo no tuve nada que ver con esto. Ahora que los dos nos encontramos en
Univisión yo traté de hacer las paces. ¡Chabeli, ya somos compañeros,
cómo estás!
B: ¿Cómo? Vete de aquí, tío, vete de aquí.
A: ¿Por qué?
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B: Tú no traes una cámara aquí mientras yo estoy trabajando, la quitas ahora
mismo, de verdad.
A: ¿Por qué?, pero si yo trabajo también aquí y somos compañeros.
Ejemplo 6: Claro también se usa para expresar desacuerdo con el interlocutor.
En estos casos, se suele encontrar una doble repetición de la partícula para enfatizar el
sarcasmo del interlocutor.
A: Sí. Se se comentaba y se especulaba *de que* la habían traído porque
empezaba a ser una una ciudad ingobernable, o sea que que que que que se
salía de madre porque empezaba a... Sí sí sí sí sí, claro claro... ... a
¿¿¿preocuparle al gobierno???. ... claro claro. No, pero de todas formas, te
voy a decir una cosa, de todas formas, es que Alcalá con los habitantes que
tenía tenía que tener una policía...
Para finalizar nuestro análisis, indagaremos en la clasificación expuesta por Cortés
(1991), para poder comparar así la evolución que se ha producido en el estudio de las
partículas discursivas. Además, incluiremos la gráfica (Figura 1) que proporciona este
mismo autor sobre los usos de claro (1991: 74).
Para Cortés (1991: 64-75), el marcador claro tiene las siguientes funciones:
1. Conector extraoracional con valor restrictivo: el hablante utiliza claro con este
valor para restringir el resto del enunciado y no una oración anterior. Aparece entre
la secuencia anterior y la restricción, tras una pausa que caracteriza el valor de
dicha forma.
2. Conector extraoracional con valor continuativo: el hablante trata de relacionar o al
menos asociar las secuencias del enunciado paragráfico, sobre todo cuando ha
habido interrupciones en la comunicación.
3. Conector extraoracional con valor correctivo: el hablante trata de mitigar
alcance de lo expresado, rectificar parcial o totalmente la secuencia anterior.
el
4. Forma adverbial confirmativa: se puede utilizar como reforzador del enunciado o
como sustituto oracional. En el primer caso, precede a secuencias causales y en el
segundo, es un tipo interjeccional que se utiliza para dar énfasis al enunciado.
5. Forma adverbial reforzadora: El principal uso de claro es el refuerzo de una
aserción con la que el hablante quiere expresar un juicio incuestionable; se alterna
con formas como lógicamente.
6. Expletivo: Normalmente este uso reside en la idea de dar mayor coherencia
confirmativa a un enunciado dubitativo. Además, también se usa como un falso
enlace.
7. Sin clasificar: Este tipo se origina a partir de la incapacidad expresiva del hablante
para seguir el enunciado. En otros casos, se usa de igual modo como un recurso de
énfasis expresivo.
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PÉREZ GARCÍA, Carmen
Figura 1. Distribución de los distintos sentidos de claro
Fuente: Cortés (1991: 74)
3. CONCLUSIONES
Tras haber revisado diferentes trabajos acerca de las partículas discursivas, en general,
y del marcador claro, en particular, y a partir de los ejemplos de uso que incluimos en
nuestro análisis, debemos concluir que los marcadores del discurso, a pesar de ser una
cuestión que está recibiendo gran atención por parte de lingüistas y gramáticos en la
actualidad, aún son varios los debates que se encuentran abiertos a la hora de precisar las
funciones comunicativas que, con mayor frecuencia, desempeñan algunas de estas
partículas en los intercambios comunicativos.
Después de haber profundizado en los diferentes estudios expuestos sobre el marcador
claro, en la línea iniciada por Portolés y Martín Zorraquino (1999: 4150), estamos de
acuerdo en que, a veces, estos marcadores discursivos se comportan como operadores y,
otras, como conectores.
Asimismo, conviene destacar que los marcadores que comparten categoría con claro –
esto es, los conversacionales– son «partículas que expresan diferentes actitudes del hablante
para con lo dicho, para con lo que se dice o para con lo que se va a decir, tanto si ello se
refiere a él mismo o a su propio discurso, al destinatario del enunciado o a otras entidades
discursivas» (Martín Zorraquino, 1991a: 261).
De hecho, como comprobamos en nuestro análisis, claro tiene un importante cometido
como reforzador expresivo y un elevado valor confirmativo de las aserciones; lo que
permite desarrollar estrategias discursivas de ‘cortesía’ ante los interlocutores.
PERSPECTIVA FUNCIONAL DE LA PARTÍCULA DISCURSIVA CLARO EN ESPAÑOL
116
También encontramos, a partir del análisis, la existencia de un claro con fines
mitigadores de las aserciones, así como también puede tener un sentido concesivo e incluso
restrictivo. Además, admitimos el uso de claro como un expletivo que, en algunos casos,
puede usar el hablante cuando no sabe qué decir y, del mismo modo, aceptamos el uso de
claro como marcador conversacional que expresa desacuerdo (mediante la entonación
diferenciada del resto del discurso); lo que comúnmente denominamos ‘decir algo con tono
sarcástico’.
Finalmente, cabe decir que el último uso de claro es el interjeccional, utilizado cuando
el hablante se da cuenta de algo que le había pasado desapercibido, que contrasta con el uso
interjeccional de confirmación al que estamos acostumbrados normalmente.
En los últimos tiempos, los estudios gramaticales han evidenciado grandes avances,
sobre todo en el terreno de la pragmática y el análisis del discurso oral. Por tanto, el
panorama de los estudios sobre los usos y las funciones comunicativas de las partículas
discursivas en español se presenta, en todo caso, prometedor.
Referencias
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PÉREZ GARCÍA, Carmen
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http://corpus.rae.es/creanet.html [Consultado el 10 de junio de 2011].
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