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Maldito País, José Román - Profesor Victoriano Caballero

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Maldito País, José Román - Profesor Victoriano Caballero
Maldito País
José Román
AMERRISQUE
Maldito País
José Román
AMERRISQUE
N
920
R758Román, José
Maldito país / José Román.la ed. — Managua: Amerrisque, 2007
250 p.
ISBN: 978-99924-71-12-8
1. ROMAN, JOSÉ - RELATOS PERSONALES
2. NICARAGUA- HISTORIA - MOVIMIENTO
REVOLUCIONARIO, 1926-1944
José Román
Maldito País
Editorial Amerrisque, Colección Sandino
Serie Entrevista Reportaje
Managua, Nicaragua, Abril de 2007
DISEÑO v
DIAGRAMACIÓN:
PORTADA:
Oscar William Lucas Fonseca
Oscar William Lucas Fonseca
INDICE
Presentación 9
Lector 14
Credencias 15
PRÓLOGO 17
CAPÍTULO I Convenio de Paz A los Nicaraguenses 19
35
39
CAPÍTULO II Acta de Cumplimiento 47
49
CAPÍTULO IV 135
CAPÍTULO V 145
Organización y funcionamiento
del Ejército 146
Pauta y organización del Ejército Nacional
Defensor de la Soberanía de Nicaragua 146
CAPÍTULO VI 197
Comentarios y especulaciones 198
Despedida 229
MALDITO PAÍS
Presentación
Augusto C. Sandino (1895 / 1934) es un relato fundamental
de la identidad y, por lo tanto de la nacionalidad
nicaragüense a través de sus gestos, textualidades y
epopeyas. En una obra como Maldito país, extraordinariamente articulada por el maestro José Román,
Sandino habla de meditaciones habituales por medio de
las cuales lograba la unidad cósmica y cósica en un
sentimiento permanente de respaldar a los «otros», a
aquellos que como bien dijera Franz Fanon son los
condenados de la tierra. Además, en esta obra es posible
entrever a un Sandino místico, a un Sandino filosofo, a
un Sandino estratega militar, lo mismo que a un Sandino
que está cerca de la gente, cohabitando con la naturaleza,
pues Román se traslada hasta la montana para dar cuenta
de la naturaleza de la empresa sandinista, desde su
territorio.
Román nos muestra a un Sandino que siempre tuvo
presente en su ideario que era el servidor de una causa y
de una fuerza superior ¿Acaso no hay ligaduras en esta
posición de Sandino en lo que refiere a los héroes clásicos, al mismo Cristo, Moisés y, a los guerreros primitivos Nahuatl, Mayas e Incas los cuales estaban claros de
estar al servicio de una causa divina cada vez que se enfrentaban al mal, a las tinieblas, al odio, al enemigo entre
otras formas de llamar al agresor? Es decir, el posicionamiento de Sandino está dentro de un lazo centro-periférico en el que lo clásico (ajeno) se une a lo otro (propio)
para crear ese universalismo que construyo por medio
9
JosE ROMAN
de su gesta, pues para nadie es un secreto que su hazaña
ocupo por mucho tiempo los titulares de los periódicos
más grande de la época, como más tarde sucedió en Julio
de 1979 y en el recién pasado 2006.
Sandino, por medio de la entrevista de Román, crea
un discurso colmado de una extraña lógica interna en el
cual la verdad, hasta ese momento articulada desde arriba, es de/construida para brindarle paso a una nueva
forma de entender las relaciones sociopolíticas y a la vez
históricas, de ahí que el general constantemente interpela a Román para que este cuente siempre la verdad.
Encierra la filosofía, el pensamiento y la praxis de
Sandino que nos demuestra Román en esta obra, un elemento antropológico predominante en el General que
aspira a la unión con Dios por el amor y la voluntad, a un
connubio místico que nos hace amar en Dios a las criaturas: «Como le digo, la gran fuerza primera, esa voluntad,
es el amor. Puede usted llamarle Jehová, Dios, Alá, Creador», le responde al periodista Ramón de
Belausteguigoitia en Febrero de 1933, frase que demuestra la finalidad edificante que persigue el proyecto
sandinista, mediadopor la figura y la imagen de DiosAmor y que a su vez manifiesta la apertura de un Sandino
que leía y consultaba no solo a Joaquín Trincado o a
Barbiauz, sino a Ghandi como lo deja claro en carta fechada el 16 de julio de 1933. Un Ghandi que, al igual que el
propio Sandino, podríamos decir inventa el nacionalismo. Por ello es que ambos se oponen a lo que en palabras de Edward Said, han sido dos de los imperios más
geófagos en la historia de la humanidad.
Por ello es que la muerte de Benjamín Zeledón, la ex10
MALDITO
PAÍS
plotación en las zonas petroleras, el tratado ChamorroBryan, la invasión norteamericana e ideologías
americanistas que absorbiera en México como la Raza
Cósmica de José Vasconcelos, lo mismo que la espiritualidad que le brindaron no solo Barbiauz o Trincado, sino
el mismo Mahamat Ghandi como bien lo decíamos arriba, serán lo racional teleológico a través de lo cual se
articula su pensamiento y la expresión del mismo, sea
por medio de la dimensión mística o a través de la lucha
armada o en muchos casos de su licuación.
Empero si se parte de esta lectura, Sandino estaba
consciente que la justicia o en buena medida lo que se le
denomina felicidad es una porción de la lucha que debe
sacar al pueblo de aquella Arcadia originaria de la que
habla Enrique Dussel que solamente estatifica a los hombres y que a la postre los vuelve campesinos ignaros y
embrutecidos (Lynch, 2004). Dicho de otra manera, para
Sandino es necesario que el pueblo rompa el
determinismo natural que lo ha aprisionado desde los
inicios. Sandino con ello logra una reconversión de las
viejas utopías, una representación que coincide con lo
más fino del pensamiento cooperativista de Cronwell y
el resto de utopista pre/marxistas y marxistas también.
No es gratuito que en esta obra el General hable de
forma directa de las cooperativas, así como de las escuelas de lo cual se advierte que más que imaginable la
sociedad, es posible. Dentro de ello cohabita una especie de locus extremis que conlleva a la realización de la
Justicia y el Bien y de esta forma completar el sueno
prometeico que enuncia el principio practico en el que
cada uno traspone los limites de su individualidad para
11
JosE RoMAN
hacer propios los propósitos de la colectividad.
Así que con esta obra cumbre en lo que refiere a entrevistas, reportajes, vivencias o visitas de campo en la Nicaragua asediada por la invasión norteamericana y defendida por el denominado Ejército Loco, y que nos ubica en perspectiva, en lo que refiere a este hecho y sus
múltiples implicancias en la historia nacional, la editorial Amerrisque inaugura esta colección Sandino que esperamos sirva para comprender, analizar y apreciar mejor y con mayor profundidad la gesta de ese héroe que
dejo de ser nacional, para ser latinoamericano y universal a la vez.
Carlos Miden ce.
12
JosE ROMAN
Lector
El joven poeta José N. Román, ha venido con nosotros
hasta estos retiros de Bocay, en el Rio Coco, ha oír de
nuestros labios, relatos, detalles y proyectos pasados,
presentes y futuros; tanto del suscrito como de los jefes y
soldados con quienes hemos combatido la intervención
norteamericana en Nicaragua. El hermano Román está
escribiendo un libro sobre estos asuntos, y ha convivido
fraternalmente con nosotros observando por más de un
mes en estas regiones y lleva detalles documentales y
verbales inmediatos e importante información que le
proporcionamos confiados en su patriotismo y buena fé,
y se le autoriza para su publicación, asegurándole éxito
como historiador.
Aprovechamos esta oportunidad para saludaros fraternalmente.
Bocoy, Río Coco, Las Segovia:.
Nicaragua. C.AMarzo 13 de 1933.
PATRIA y LIBERTAD
14
MALDITO PATS
Credencias
El joven, hermano José N. Román, lleva nuestra
representación personal, para saludar en nuestro nombre
y explicar a los nicaragüenses y a todos los hombres del
mundo, ya sea por escritos o conferencias verbales,
nuestra Gran Crusada de siete años de lucha armada por
la Independencia de Nicaragua contra la intervención de
los Estados Unidos de Norte América.
Extendemos el presente certificado en Ciudad Bocay,
Río Coco, en Las Segovias de Nicaragua. C.A a los catorce días del mes de Marzo del año de mil novecientos treinta y tres.
PATRIA y LIBERTAD
15
MALDITO PAÍS
Prólogo
17
JosE ROMAN
EL contenido de este libro corresponde exactamente
al borrador mencionado en su última página, pues al
pasarlo en limpio casi cuarenta y seis años más tarde, las
únicas alteraciones efectuadas han sido correcciones ortográficas.
Originalmente, por haber concluido el borrador unos
tres meses antes de la fecha planeada, se proyectaba salir
para Nicaragua al cumplimiento del compromiso previamente contraído esperando pues salir a fines de febrero
de 1934 para arreglar lo de la publicación del libro, de
acuerdo con los deseos del General Sandino.
Dolorosamente, el veintiuno de este mes aconteció el asesinato de Sandino que hizo innecesario el viaje e imposible por todo este tiempo la publicación de la obra, por
razones obvias.
Sin embargo, a pesar de este gran retraso, su contenido es tan importante hoy como lo fue entonces y las
lecciones políticas que encierra, mucho, mucho más, pues
el alcance de las mismas habría sido muy difícil de apreciar en aquellos días debido ala extraordinaria visión política del General Sandino, pero que hoy, a la luz de los
últimos acontecimientos, el verdadero significado de las
mismas no sólo se aclara, si no que hace resplandecer el
genio del General Sandino con fulgores del más alto
quilatage.
Por fin, pues, espero pronto tener la más grande satisfacción de mi vida al ver que este MALDITO PAIS no
se quede, como las cartas del General Sandino a su novia
de Niquinohomo, en borrador.
José N. Román
Nueva York, 10 de junio de 1979
18
MALDITO PAIS
Capítulo I
19
JosE
RomÁN
Este libro se refiere a un episodio muy importante,
muy discutido, muy glorioso y muy trágico, no sólo para
la historia de mi patria, Nicaragua, sino para toda la América Latina y también para los Estados Unidos. Trata de
revolución de 1926 y su consecuencia, La Guerra de
Sandino, o sea los siete años de guerrilla brutal y
devastadora que sostuvo el Gral. Augusto Cesar Sandino
contra las fuerzas de la Marina Norteamericana, la cual,
no importa como se mire, constituye la primera derrota
militar de los Estados Unidos de América.
Tendré que hablar en primera persona lo más del tiempo, porque esta obra trata exclusivamente de sucesos que
por circunstancias especiales me involucraron
personalísimamente haciéndome participar en ciertos aspedos, aparentemente opuestos, pero congruentes de esta
historia.
Sucedió que a mediados de 1926, cuando yo tenía 19
años de edad, estalló la llamada revolución del 26 en Nicaragua. A principios de 1927 llegué a Nueva York, sólo,
pero bien orientado en la trayectoria que había decidido
darle a mi vida. Así pues, con un cartapacio conteniendo
mi título de bachiller y algunos recortes de versos y artículos míos publicados en la revista "Centroamérica" y
otras, previa cita, me presenté al despacho de Don José
María Torres Perona a la sazón Director del diario "La
Prensa", de Nueva York, el único diario de la dudad publicado en español. Entonces Nueva York tendría quizá
unos cuarenta mil habitantes de habla española, pero La
Prensa tiraba unos treinta mil ejemplares diariamente,
porque también era muy leída en otras ciudades del país.
Don José María: —Le dije yo— Yo sé que usted fue
20
MALDITO VAIS
secretario personal de Rubén Darío, por eso, como nicaragüense, me atrevo a venir a solicitarle trabajo y porque
tengo pensado estudiar periodismo en Colombia y nada
mejor para mis primeros pasos que estar al lado suyo,
etc., etc.
Torres Perona, un hombre alto, de talante señorial,
delgado, pulcro de indumento y palabra, afeitado, muy
blanco y de bigotes muy finos y negros, sonrió apenas
con su rostro faunesco y me cortó suavemente exclamando ¡Claro que si! Fui secretario personal de El Maestro.
Puede Ud. verlo en su autobiografía ¡La más grande gloria de mi vida! ... Después de media hora de conversación me dijo que le esperara un momento y se llevó mis
papeles. Minutos después una secretaria llegó a escoltarme a un cuarto enorme lleno de estantes con papeles, libros y un gran mapa de Nicaragua con los nombres de
Laguna de Perlas, Puerto Cabezas, Bluefields, Managua,
etc., subrayados con papelitos teñidos en finta roja. Así
seguían los avances y noticias de la revolución, me dijo,
pues diariamente, casi todas las publicaciones del país,
tenían largos artículos y comentarios sobre Nicaragua.
Frente a un escritorio antiguo y jorobado estaba Don Juan
Camprubí, propietario de La Prensa.
Me preguntó por la revolución y por el Dr. Sacasa, su
buen amigo personal. Me dio la mano y me dijo: —Buena Suerte. — Y regresé con Perona a su despacho. Era un
jueves y el lunes siguiente principiaría a trabajar para reponer a un joven español que regresaba a la península.
Me entrenaron como encargado de relaciones consulares,
de asociaciones latinoamericanas y agendas de viajes y
vapores para estar al día de las personalidades que en21
JosE Roman
traban y salían en Nueva York: Festivales, recepciones y
cosas similares que interesaran a los lectores. En los últimos días de Enero de 1927, un medio día, al regresar de
mis rutinas de trabajo a las oficinas de La Prensa, me encontré a Torre Perona en su despacho en animada conversación con mi tío Alberto Orozco que andaba buscándome con urgencia. Sucedía lo siguiente:
La Agencia Confidencial en Washington del Gobierno Constitucional de Nicaragua del Dr. Juan Batista
Sacasa, la manejaba su representante personal el Dr.
Timoteo Vaca Seydel y dos secretarios Evaristo Carazo
Morales, recién graduados en leyes y el Dr. Vicente Vita,
graduado en Italia en Ciencias Económicas y quien además trabajaba en el Banco Federal de los Estados Unidos. La señora madre del Dr. Carazo Morales había enfermado de gravedad en Nicaragua y Evaristo tuvo que
irse repentinamente. Necesitaba, pues, el Dr. Vaca Seydel
un secretario idóneo y con urgencia porque la revolución
estaba entrando a su fase final. Mi tío Alberto trabajaba
en combinación con Vaca Seydel en asuntos de propaganda, de embarques de armas, voluntarios y demás actividades clandestinas de la revolución y fue quien me
propuso a Vaca Seydel y había llegado a reclutarme. Le
dije que no podía dejar La Prensa. Sin embargo, Torres
Perona dijo ser muy amigo personal del Dr. Sacasa y de
su esposa, Doña María. Sacasa ya estaba en Puerto Cabezas. Tanto Canprubí como Torres Perona eran ardientes
partidarios de Sacasa y ayudaban al máximo con el periódico. Torres Perona arregló con el compañero español
para que me esperara por tres meses. Allí mismo llamó a
mi tío Vaca Seydel para informarle de mi aceptación y de
inmediato nos fuimos a pagar por adelantado tres meses
22
MALDITO
PAÍS
de mi apartamento y del garaje donde dejé mi carrito
Ford. Esa misma tarde salí para Washington, donde me
esperaban Vaca Seydel y Vita.
La oficina de la Agencia Confidencial en Washington
ocupaba un confortable apartamento en el primer piso de
un pequeño y nuevo edificio en la calle 16, frente a frente a
la Legación del Gobierno de Don Adolfo Díaz, cuyo Ministro Plenipotenciario era el Dr Alejandro César, caballero y diplomático, doctor en leyes y medicina de la Universidad de París y casado con Doña María Benard de César,
exquisita, bella y gran dama. Con la Legación mantuvimos relaciones sociales muy cordiales, aunque siempre
jugando esgrima en asuntos de política.
Llegué a Washington como a las once de la noche bajo
una fuerte nevada. Allí me esperaban Vaca Seydel y Vita.
No nos conocíamos personalmente, sino apenas por referencias, pero los tres congeniamos de inmediato y a pesar
de las diferencias de edades, hicimos los tres una amistad
cordial y sincera.
Mi trabajo consistía, primero, en revisar detalladamente
todos los diarios y revistas que nos llevaban todos los días
de una agencia situada en el Hotel Hamilton, así como
también los recortes de La Prensa Nacional y Extranjera
que nos enviaba una agencia especializada. Segundo, estar en contado con las agendas más importantes de la revolución, principalmente con la de Costa Rica bajo la dirección de Don Clodomiro Urcuyo.
En Washington, México era nuestra más importante "palanca". Nos ayudaba en toda forma: económica, moral y
social. El Embajador era el Dr. Manuel Téllez, pero yo me
entendía con el Secretario, Julio Pulat. También Guatema23
José RoMÁN
la y su Embajador, el Dr. Sánchez Latour, era otra gran
ayuda y manteníamos estrecho contado. Otro aspecto de
mi trabajo fue de capa y espada, por ejemplo, acompañé
a Vaca Seydel, Vita y mi tío Alberto para efectuar el último embarque clandestino de armas. Se realizó después
de la media noche, en los muelles de Brooklyn, donde
Vita logró conexiones con los capos Italianos, cuyas gentes operaban como gatos, en lo oscuro, decía uno de ellos.
Nos reconocían como Gobierno Constitucional de Nicaragua, además de los países ya nombrados, Argentina,
Chile, El Salvador y algunos otros, de manera que a muchas recepciones diplomáticas, éramos nosotros los invitados.
Casi todos los diarios y revistas de Los Estados Unidos le dieron lugar prominente a este conflicto y muy
especialmente desde que el Crl. Hen ry Stimpson salió
para Nicaragua a bordo del Crucero Trenton con la representación personal del Presidente Calvin Coolidge,
para arreglar una paz definitiva entre los Gobiernos del
Dr. Juan Bautista Sacasa y de Don Adolfo Díaz
Uno de los objetivos de la Agenda Confidencial en
Washington era mantener la protesta ante el Departamento de Estado y dar la mayor publicidad posible a nuestra
causa. La Dr. Vaca Seydel fue una vez interpelada por el
Congreso de los Estados Unidos por haber publicado
artículos contra el Presidente Coolidge, acusándole de
mentiroso. No pudieron desterrar a Vaca Seydel por ser
casado con norteamericana, con hijos nacidos en el país,
graduado en medicina radicado en los Estados Unidos
por más de 25 años habiendo siempre observado una
conducta ejemplar.
24
MALDITO PAÍS
Contábamos también con la ayuda de algunos de los
dirigentes del Partido Demócrata, quienes se valieron de
la intervención de los marinos en Nicaragua para atacar a
los republicanos. Sucedió que Don Adolfo Díaz, viéndose perdido, no obstante la ayuda extra oficial de los Estados Unidos, pide la intervención armada de los marinos,
que le fue concedida. Inmediatamente el Almirante
Latimer trasladó la flota que estaba en Bluefields, en el
Atlántico, a Corinto en el Pacífico y acto seguido principiaron los barcos de guerra a desembarcar marinos y más
marinos. Trenes y filas de camiones llenos de marinos y
de armas. Así quedaron de nuevo los marinos instalados
en Nicaragua para "proteger" vidas y propiedades norteamericanas.
Stimson, una vez en Managua, como ya las de la revolución estaban a las puertas de la Capital, le pidió una
tregua a Moncada, General en Jefe del Ejército Liberal y
envió a conferenciar con él, en Boaquito, al Capitán F risby.
Ya el Dr. Vaca Seydel había cablegrafiado al Dr. Sacasa
diciéndole que ordenara a Moncada no hacer ningún arreglo con Stimpson, sino a base de que los marinos desocuparan el país, porque varios senadores políticos de alta
categoría de los Estados Unidos le aseguraban que si
Moncada presentaba actitud resuelta, los marinos no pelearían por el terrible escándalo mundial que significaría
para el Gobierno de Coolidge y los republicanos semejante guerra en Nicaragua, que lo único de que trataban,
era de intimidar.
Sacasa contestó que Moncada tenía órdenes terminantes de no pactar y llegar, caso necesario, hasta el último
sacrificio por Nicaragua.
25
JosE RomAN
En tal virtud Vaca Seydel pasa una nota que yo escribí a máquina y llevé personalmente al Departamento de
Estado y que entregué a uno de los asistentes de Mr.
Kellog, a la sazón Secretario de Estado. Esto fue a fines
de Abril de 1927 y se le participaba que si no retiraba a
los marinos de Nicaragua, el ejército del Gobierno Constitucional del Dr. Juan Bautista Sacasa, muy a su pesar se
vería obligado a luchar contra los marinos de los Estados
Unidos para defender los derechos y la soberanía de Nicaragua.
Esta nota fue reproducida y comentada en casi todos
los diarios de los Estados Unidos y de otros países.Una
hecatombe parecía inminente.
Mientras tanto, Moncada, después de las pláticas confidenciales con el Capitán F ri sby, fue a Managua, habló
extensamente Cnel. Stimpson y con Don Adolfo Díaz y
arregló las cosas a su antojo y conveniencia personal. Días
después se firmaba la paz en Tipitapa del 3 al 10 de Mayo
de 1927 bajo un árbol de Espino Negro, anulando así,
Moncada, a su Jefe el Dr. Juan Bautista Sacasa, traicionando a la revolución y a todos los que creían en el patriotismo nicaragüense. Moncada sostuvo que así convenía porque era absurda ridiculez, una quijotada, oponerse a la marina de los Estados Unidos y le habló a su Estado Mayor con estas tristes palabras que casi todos los que
se han ocupado de su historia ya han citado: "YO no tengo deseos de inmortalidad, es decir, no quiero ser héroe. No quiero ser un Benjamín Zeledón ya estoy viejo y
si puedo vivir algunos años más cuanto mejor. Les digo
esto en cuanto a la imposición americana, o sea, que yo
no iría a una lucha sin ninguna finalidad contra el ejérci26
MALDITO PAÍS
to americano, por lo desastroso que sería para nuestro
ejército y para el país en general..."
Solamente un soldado de la revolución tomó la bandera nacional y siguió la guerra empuñando las armas
contra la intervención de los Estados en Nicaragua. Ese
soldado fue el General Agusto César Sandino.
Al principio el reto de Sandino a la marina de los Estados Unidos pareció que sería solamente un gesto de la
más alta heroicidad, que aunque resultara de muy poca
duración, salvaría el honor de Nicaragua y de todos los
pueblos que luchan contra las potencias coloniales. Se
especulaba ¿Que podría hacer Sandino con sus pocos mestizos, sin escuela militar y con armas rudimentarias,
contra las fuerzas militares del país más poderoso del
mundo, con tantos barcos de guerra rodeando al país en
el Atlántico y en el Pacífico, con innumerables aviones de
combate y la última palabra en armamentos?...
Quizás precisamente por este contraste absurdo , desde el primer momento la Guerra de Sandino resulto una
explosión mundial de publicidad nunca antes vista, sobre todo por acaecer en días de paz y prosperidad universal y porque la creencia general en los Estados Unidos y en todo el mundo era que aquello sería una escaramuza de unas pocas operaciones militares de "limpieza" —c lean up—, como decía el jefe de la marina, Brigadier General-Logan Feland.
Sin embargo, los días pasaban y las emboscadas y
evasivas de Sandino se multiplicaban y su publicidad,
como es fácil de comprender, por las proporciones de
David a Goliat, crecían en proporción geométrica a sus
éxitos. El nombre de Sandino se agigantaba, tal vez más
27
JosE RomAN
que todo por la expectación constante que de un día para
otro sería atrapado o exterminado.
El 15 de Mayo clausuramos la Agenda Confidencial y
el 18 regresé a La Prensa en Nueva York. Me encontré con
que súbitamente nadie entre los latinoamericanos se acordaba de la revolución ni de Sacasa ni de Moncada. Ahora
Sandino era el héroe, el ídolo, el Superhombre Continental.
A medida que la resistencia de Sandino continuaba, no
obstante el contraste de sus elementos bélicos con los millares de marinos y con los aviones norteamericanos, su
estatura mundial crecía abrumadoramente. Diariamente
aparecían pequeños mapas con pueblos y puntos remotos
de Nicaragua donde se efectuaban batallas, asaltos, emboscadas y sorpresas militares. Los nombres de El Chipote,
Yucapuca, Zaraguasca, Wanbán, Río Coco, etc., no sólo vinieron a ser del dominio público, sino que se convertían
en nombres de tangos, corridos, rumbas y merengues. Poemas y más poemas de menores y grandes poetas en diversos idiomas y traducciones. De Henry Barbuese, Gabriela
Mistral, Pablo Neruda, Rafael Alberti y otros. Mientras,
pasaba el tiempo y las guerrillas continuaban y llegaron a
dominar la mayor parte de Nicaragua, para desesperación
de la marina y del Departamento de Estado norteamericano. La figura de Sandino tomaba proporciones mitológicas
y aunque oficialmente la marina y el Gobierno de Nicaragua le llamaran bandolero, para el público era el semidiós de una gran epopeya viviente.
Todavía trabajando para La Prensa, soliame juntar con
Salomón de la Selva, a la sazón en Nueva York. Frecuentábamos un "Speak—easy", especie de abrevadero oculto,
28
MALDITO PALS
por lo de la ley seca, que en su exterior tenía apariencia de
un pequeño restaurante, se llamaba "El Charro". Allí solían llegar Diego de Rivera que estaba trabajando en unos
murales para Rockefeller Center. También llegaba el pintor Siqueiros, Edna St. Vincent Millay, Waldo Frank y otros
artistas e intelectuales que no recuerdo. Se tomaban tequila
y mezcal, pero sobre todo llegaban a conversar sobre problemas sociales, locuras geniales y sobre Sandino, que era
el plato del día en las noticias. Salomón de la Selva estaba
casado con la Señora Castrillo de Managua y bautizó a su
primogénito con el nombre de Sandino de la Selva
Desde Moscú el Sexto Congreso Mundial envió fraternal saludo a los obreros y campesinos de Nicaragua y al
Ejército del General Sandino.
El Primer Congreso Internacional Antiimperialista en
Frankfurt, Alemania, adornó su estrado con una bandera
de los Estados Unidos, capturada por Sandino. El Gral.
Sandino recibió, entre otras, felicitaciones de Nehru, de
Katay ama Sen y de Madame Sun Yat-Sen, por su gloriosa
actuación.
En 1928 las tropas del Kuomintang, en China, entraron
victoriosamente en Pekín, llevando en alto un enorme retrato del Gral. Augusto Cesar Sandino y una división de
avanzadilla de dicho ejército, se llamaba "División
Sandino".
Cumplido mi objetivo en Nueva York, previo aviso,
dejé La Prensa y salí rumbo a México, vía Filadelfia y Washington. En Washington estaba, recién llegado de Ministro Plenipotenciario de Nicaragua, el Dr. Juan Bautista
Sacasa. Ocupaba una gran mansión en Meridional Hill
Park, frente a la calle 16 y con el me quedé un par de
29
JosE
ROMAN
meses sirviéndole de Secretario Privado. El Doctor pidió
que me nombraran Attaché, pero el Gral. Moncada se opuso a mi nombramiento. En ese ínterin, como aun no había
llegado la familia del Doctor a Washington, mucho del
tiempo libre lo pasábamos conversando sobre la Agenda
Confidencial, etc. Un día, poco antes de marcharme y después de darme cuenta de la manera casi ignominiosa con
que Moncada le trataba, retrasándole los sueldos y manteniéndole prácticamente al margen, pues estaba en Washington por imposición del Departamento de Estado, que
con Sacasa en Washington y Moncada en la Presidencia de
la Republica consideraba justificada su política en Nicaragua, me atreví a preguntarle directamente al Doctor: Dígame por favor, aquí ínter-nos ¿Por qué permite que le trate
así este Monada?¿Por qué aceptó este cargo?
—Hijo, — me respondió. Y estoy transcribiendo de
apuntes míos, memorizados y transcritos — después de la
charla: "Ha sido para mí una pena muy grande el haber
aceptado este cargo. Mi primer impulso fue rechazarlo,
pero filosofando detenidamente y en consulta con liberales muy prominentes y patriotas, resolvimos que si no aceptaba yo, cualquiera otro aceptaría, lo que podría resultar
grave para Nicaragua. Todos me exigieron, como un sacrificio y por mi patriotismo, arriesgarme a la severa crítica
de mis simpatizadores, ignorantes de mis intenciones y de
mi política. Comprendí, pues, que debía de hacer este último sacrificio en el que me jugaba, no mi vida, que en
comparación no vale nada, si no mi honor y mi nombre y
así lo he hecho. Dios sabe la rectitud de mis intenciones y
al final me juzgará la historia". Esto fue en Marzo de 1928.
Vinieron las elecciones presidenciales de 1932 en Nica30
MALDITO PAN
ragua. Las supervigiló el Almirante Woodward con su
numeroso cuerpo auxiliar del U. S. N. El Dr. Juan Bautista
Sacasa fue el candidato del Partido Liberal con el Dr.
Rodolfo Espinoza como Vicepresidente, ambos muy contra la voluntad de Moncada, quien llegó hasta el extremo
de dividir el partido por oponérseles. Don Adolfo Díaz y
el Gral. Emiliano Chamorro, como Presidente y Vice-Presidente respectivamente, fueron los candidatos del Partido Conservador. Ganó el Dr. Sacasa con una mayoría abrumadora.
El primero de Enero de 1933 el Dr. Juan Bautista Sacasa
tomó posesión de la Presidencia de Nicaragua. El día siguiente dos de Enero salieron del país los últimos marinos norteamericanos, que hasta ese momento y desde el
día siguiente de la Paz de Stimpson del Espino Negro,
pelearon una guerra sin cuartel contra el Gral. Augusto
César Sandino y sus guerrilleros y tal como Sandino lo
había anunciado desde el comienzo de su guerra, que no
dejaría de luchar contra los Estados Unidos hasta que le
mataran o saliera el último marino norteamericano de Nicaragua ¡Así fue ! El 2 de Febrero de 1933 pasaba yo por la
puerta del Hotel Palace, en la calle 15 de Septiembre de
Managua, recién construido después del terremoto, cuando un joven alto, atlético y rubicundo que venía saliendo,
me saludó con voz muy alegre y recia:
¡José!
Menos de un segundo me tomó reconocerle. Era el
aviador Rafael Espinoza Altamirano, amigo de la infancia
y que a la sazón residía en México. Después de un fuerte y
corto abrazo me llevó, abrazados a la puerta de un automóvil oficial que le esperaba a la entrada del hotel.
31
JosE RomÁN
—Sube me dijo— Pero rápido que no hay tiempo que
perder
—Pero ¿A dónde vamos? Yo tengo mucho que hacer
le dije, ya sentado en el coche. Nada puede ser más importante ni más oportuno que esta invitación, más para tí
que eres periodista. Y aunque íbamos solos en el asiento
de atrás, me dijo al oído:
—Vamos a encontrar al General Sandino solamente el
Dr. Sacasa, el Gral. Somoza y yo lo sabemos hasta el momento.
—Y mientras el coche zigzagueaba el tráfico, lo más
raídamente posible, Rafael, Continuó:
—Mira, se esperaba una serie de conferencias, de
dimes y diretes y de arreglos preliminares entre los segundos de Sandino y los de Sacasa y por esa razón el
Gral. Fierro de la aviación mexicana decidió cederle al
Gral. Sandino, para todas sus operaciones de paz, un
avión Ryan de su propiedad. Julio Sinzer es el piloto, y
yo vine de copiloto. Pero resulta que abruptamente el
Gral. Sandino decidió venirse sólo a Managua para arreglar todo personalmente con el Presidente Sacasa y evitar los politiqueos y complicaciones de todos esos segundos. Hará media hora que me llamó Sinzer de Jinotega
informándome que ya iban a salir y pidiéndome le esperara en el aeropuerto. Para allá vamos. Rafael estaba visiblemente excitado y se apretaba las manos. Yo, atónito,
apenas si le creía.
—Mira, parece mentira, hasta este momento sólo el
Presidente Sacasa, el Gral. Somoza y nosotros dos, como
ya te dije, sabemos de seguro que Sandino está en el aire,
presto para aterrizar de un momento a otro en Managua.
32
MALDITO PAÍS
—Llegamos los primeros al campo de aviación
"Zacarías" y casi al mismo tiempo el Teniente Cousin con
dos camionetas llenas de guardias nacionales y tras de
ellos una limousine de la presidencial con algunos políticos
Rafael, que estaba mirando al cielo una mano como
visera, gritó:
— ¡Allá viene!
—Se divisaba un puntito negro en el cielo y Cousin le
dijo sonriendo:
—Ese es un zopilote.
—¡No señor! — Contestó Rafael sin dejar de mirar —
Ese es el Tomochic! Ya verán.
—En efecto, el punto negro fue creciendo y el
Tomochic dio una vuelta sobre la loma presidencial, haciendo saludos con las alas y en el campo Zacarías, frente
a los edificios del aeropuerto.
Se abrió la portezuela y apareció la figura diminuta y
sonriente de Sandino con su sombrero y botas típicas.
El Teniente Cousin, después del saludo militar de
orden, le abrazo gritando: ¡Que viva el Gral Sandino! Grito que todos contestamos.
Como por arte de magia, el campo Zacarías se llenaba
de gente. Viejos, niños, ricos, pobres, en coche, a pie
—Hermanos nicaragüenses, aquí está Sandino y ahora les trae la paz.
—Quisieron levantarle en peso, pero no permitió a
nadie arrimarse
Mientras tanto, todos los presentes gritaban y estaban
como locos. Sandino subió a La limusina y dijo: — A la
33
JosÉ ROMAN
Casa Presidencial parecía estar nervioso.
Al pasar frente a la Legación de los Estados Unidos, en
Chico Pelón, se sumo el Gral. Somoza y se detuvieron las
comitivas. Sandino y Somoza se bajaron de sus coches y
se abrazaron y, en el automóvil de Somoza, que dio la
vuelta en redondo, juntos siguieron a la Presidencial. Detrás de ellos íbamos Sinzer, Altamirano y yo. Después llegó en otro coche el Gral. Abaunza y nos siguió, lo mismo
que varios coches y los de la guardia y a gran velocidad,
con las sirenas rompíamos las leyes de tránsito y corríamos contra las vías.
La Casa Presidencial ya estaba llena de políticos, periodistas y guardias. El Gral. Sandino, sus delegados y
varios altos políticos se fueron a conferenciar en privado.
Cuando el Presidente Sacasa llegó a unirse con ellos, al
entrar, se dio un fuerte y largo abrazo con Sandino, quien
dijo estas textuales palabras a Sacasa:
"Sandino viene personalmente a hacer la paz con el caballero presidente sacasa y no pide nada, ni siquiera su
firma. Doctor: A mi me basta con su palabra. De aqui en
ade-lante sere su brazo derecho".
Sacasa le contestó:
—General sandino: "Usted es bienvenido al palacio presidencial de su patria y a la casa particular de juan bautista
sacasa? Quien le abraza como presidente y hermano suyo
en la patria y como su rival en el amor a nicaragua y por la
paz que nos brinda y con la que le correspondemos".
Y así, el 2 de Febrero de 1933 se hizo la paz en Nicaragua. Selladas por dos hombres rivales en amarla, Sandino
y Sacasa. Dos caballeros que le dieron más importancia a
sus palabras que a los sellos y trámites oficiales
34
MALDITO PAIS
Pero, para que quedara constancia para la historia, insistieron los otros en que se llamara a Conservadores y
Liberales y a los representantes de Sandino y a los de
Sacasa, para que todos conjuntamente elaboraran el Convenio de Paz Nacional. "Para que todos seamos responsables del destino de Nicaragua".
El Palacio Presidencial tuvo que ser patrullado por
cordones de guardias porque millares y millares de hombres, mujeres y niños, sin exagerar, casi todo Managua,
gritaban y sitiaban el palacio batiendo al aire banderas y
pañuelos con vivas al Gral. Sandino y pidiendo le que se
dejara ver un minuto siquiera.
Convenio de Paz
Salvador Calderón Ramírez, Pedro J. Zepeda, Horacio
Portocarrero y Escolzstico Lara, presentantes del Gral.
Augusto C. Sandino y Crisanto Sacasa y David
Stadthagen, representantes respectivamente de los
partidos Liberal y Conservador, convencidos plenamente
de la necesidad de la paz en la República, han convenido
en el siguiente concierto armonioso que tiene como
cimiento el sincero amor que les inspira el porvenir de
Nicaragua y los altos sentimientos de honor a los cuales
rinden homenaje los firmantes.
1°. Los representantes del General Augusto C. Sandino
declaran, ante todo, que la cruzada en que han estado
empeñados él y su ejército, ha propendido a la libertad
de la Patria y de consiguiente, en el momento actual, en
consignar eso a nombre de su representado. Su absoluto
interés personal y su irrevocable resolución no exigir ni
35
JosE
ROMAN
aceptar nada que pudiera menoscabar los móviles y motivos de su conducta pública. Quiere él, pues, asentar
como principio inamovible que ningún lucro o ventaja
material aspira a conseguir. En vista de las precedentes
manifestaciones de elevado desinterés, los representantes de los partidos Conservador y Liberal Nacionalista
rinden homenaje a la noble y patriótica actitud del referido General Sandino.
2°. El General Augusto C. Sandino, por medio de sus
delegados, y los representantes de ambos partidos declaran: Que en virtud de la desocupación del territorio patrio
por las fuerzas extrañas, se abre indudablemente una era
de renovación fundamental en nuestra existencia pública;
que este suceso es de vital trascendencia en nuestros destinos nacionales y que disciplinados por una dolorosa experiencia, consideran como deber imperativo fortalecer el
sentimiento colectivo de autonomía que con unánime entusiasmo conmueve a los nicaragüenses. A fin de acrecentar tan nobilísima tendencia, los que suscriben el presente
pacto convienen en señalar como punto capital de sus respectivos programas políticos, el respeto a la Constitución
y a las leyes fundamentales de la República y en mantener
por todos los medios racionales, adecuados y jurídicos, el
resplandecimiento en toda su plenitud de la soberanía e
independencia económica de Nicaragua.
3°. Los delegados del Gral. Sandino y los de los partidosreconocenlaconveniencia decimentar
patrióticamente la paz en el territorio de la Republica,
mediante la dedicación fructífera al trabajo de los hombres que militan al mando del Gral. Augusto C. Sandino
y asimismo mediante el abandono gradual de sus armas,
para conseguir de manera segura la normalización de la
36
MALDITO PAIS
vida de esos hombres en las actividades del trabajó al
amparo de las leyes y las autoridades constituidas, se
adoptaron las siguientes medidas:
a) El Ejecutivo presentará al Congreso Nacional la iniciativa de indulto amplio por delitos políticos y comunes
conexos cometidos en el periódo que se comprende del 4
de Mayo de 1927 hasta la fecha de hoy y de la cual gozarán todos los individuos del ejército del Gral. Sandino que
dentro de 15 días de la promulgación de tal decreto depusieran las armas, e igualmente todos los que con autorización del Gral. Sandino, prometieren deponerlas dentro de
tres meses incluyéndose en los beneficios de amnistía, así
a personas del mencionado ejército que podrán conservar
sus armas temporalmente para el resguardo del terreno
de la zona baldía en que tengan derecho de fincarse y laborar todos los que hubieren pertenecido a dicho ejeécito.
b) Para representar la autoridad administrativa y militar del Gobierno de la República en los departamentos del
septentrión comprendiendo especialmente la zona destinada a las labores de los individuos del ejército del Gral.
Sandino y también para recibir paulatinamente las armas
de éstos, el Ejecutivo nombrará como delegado suyo a Don
Sofonías Salvatierra, a quien le entregará el Gral. Sandino,
dentro de 20 días de esta fecha no menos del 25% de las
armas de cualquier clase que tenga su ejército.
c) La zona de terreno baldío destinada para las labores a que se refiere el inciso a) de este acuerdo, habrá de
localizarse con suficiente amplitud en la cuenca del río
Coco o Segovia, o en la región en que convinieren el Gobierno y el Gral. Sandino, debiendo quedar esa zona distante no menos de diez leguas de las poblaciones en que
37
JosE RoMAN
actualmente hay régimen municipal.
d) Los Jefes del resguardo de los 100 hombres armados que se permitirá conservar, serán nombrados por el
Gobierno como auxiliares de emergencia, escogiéndoles
de acuerdo con el Gral. Sandino entre los miembros capacitados del ejército de éste, pero si después de un año
de la promulgación del decreto de amnistía fuese conveniente a juicio del Gobierno mantener el antes dicho resguardo de 100 hombres armados o de menor número, el
nombramiento de los respectivos Jefes será al arbitrio del
presidente de la República.
e) El Gobierno mantendrá en toda la República y especialmente en los departamentos del Norte, por el término mínimo de un año, trabajos de obras públicas en
los cuales dará colocación preferente a los individuos del
ejército del Gral. Sandino, que lo solicitaran y se
sometieren al régimen ordinario establecido en ésos.
42 Por el mismo hecho de suscribirse este Convenio
cesará toda forma de hostilidades entre las fuerzas de una
y otra parte, o sea del Gobierno Constitucional que preside el Dr. Juan B. Sacasa y las del Gral. Augusto C. Sandino,
para la inmediata mayor garantía de las vidas y propiedades de los nicaragüenses y una vez que se firme en
definitiva el presente pacto por la aprobación del Gral.
Sandino y la aceptación del Presidente de la República,
que dará toda la gente del Gral. Sandino bajo el amparo
de las autoridades constituidas y en con secuencia, obligada a cooperar en la conservación del orden público.
5°. Para facilitar el desarme de parte de las fuerzas
del Gral. Sandino y dar abrigo provisional a éstas, se designa la población de San Rafael del Norte, encargándose
38
MALDITO PAÍS
al mismo GeneralSandino el mantenimiento del orden
durante el tiempo que el Gobierno juzgue conveniente.
En fe de lo pactado, se firman dos tantos de igual tenor, en la dudad de Managua, el día dos de Febrero de
1933.
(Firmas) S. Calderon R. Pedro José Zepeda. E. Lara, H.
Portocarrero, D. Stadthagen, Crisanto Sacasa. Aprobado Y
Ratificado En Todas Sus Partes. Managua, D. N, 2 De
Febrero De 1933. `Patria Y Libertad".
A. C. SANDINO (Aquí un sello alegórico). Aprobado en
todas sus partes. Managua, D. N, 2 de Febrero de 1933 Juan B. Sacasa, Presidente de Nicaragua.
A los Nicaraguenses
Es para mí satisfactorio poder comunicar que, mediante la cooperación de los partidos políticos del país y la
buena voluntad del Gral. Augusto C. Sandino y de sus
delegados, ha logrado mi Gobierno obtener la pacificación de la República. En este paso de la más alta trascendencia para la vida nacional, después de los hondos quebrantos e innúmeras penalidades que ha sufrido el país,
se ha consultado el interés de todos los nicaragüenses
procurando dar de lleno, en la forma que se ha juzgado
más adecuada y patriótica, al anhelo general de la tranquilidad pública y a la imperiosa necesidad de devolver
a las regiones del septentrión los beneficios de una vida
de orden y de trabajo.
39
JosE RomÁN
El Presidente espera que cada uno de los miembros
de los Altos Poderes del Estado, de las Corporaciones
Municipales, de las autoridades todas de la República,
lo mismo que de los particulares, la más decidida y patriótica cooperación para que, con el esfuerzo de cada cual
en la esfera de sus actividades, llegue a todos los ámbitos de Nicaragua la paz cimentada con las más halagadoras esperanzas para la felicidad de la Patria y para el mantenimiento de su prestigio como nación culta y soberana.
Managua, D. N., 3 de Febrero de 1933
0 JUAN B. SACASA
Al Dr. Sacasa le censuraron acremente por haber hecho la paz. El periódico "La Noticia" de Managua, algunos inconformes consuetudinarios y varios tenientes de
la Guardia Nacional que habían estado siete meses en la
Academia y lamentaban la paz por haberles privado de
la "oportunidad de haber traído amarrado al bandolero
de Sandino".
Pero el Dr. Sacasa fue felicitado por:
Don Adolfo Díaz, Gral. Emiliano Chamorro, Gral. José
M. Moncada, Gral. Jorge Ubico, Presidente de Guatemala, por el Presidente de México y una larga lista de Jefes
de Estado y personalidades mundiales. Además por
Henry L. Stimpson, el Senador Borah y otros miembros
del Senado de los Estados Unidos de América.
La misma noche del 2 de Febrero de 1933. A los cinco
minutos después de la media noche, según el reloj de la
Casa Presidencial, se firmaban los pactos que habían elaborado los políticos, pero el Gral. Sandino sacó su reloj y
dijo: "Las 11:45, hora de la montaña" y el reloj de la Casa
40
MALDITO PAIS
Presidencial retrocedió a la hora de la montaña.
En el Palacio Presidencial la alegría era inmensa y
además de los políticos se encontraban algunas muy importantes damas como Da. María de Sacasa y Maruca,
esposa e hija respectivamente del Sr. Presidente, Señora
de Cordero Reyes, Sra. de Debayle, Sra. de Zelaya y muchas otras, quienes todas a esas horas de la noche salieron por las calles de Managua junto con sus señores esposos y otros políticos y en una manifestación de jubilo y
alegría vivaban a Sacasa y a Sandino. La Banda de la Guardia Nacional tocaba incesantemente el Himno de Nicaragua y otras marchas nacionales.
Se resolvió no celebrar tan fausto acontecimiento con
21 cañonazos para no asustar a la ciudad, aunque en realidad no dormía sino que se había volcado a las calles
vivando y festejando.
—Solamente el terremoto ha conmovido más a Managua. Que la súbita venida del Gral. Sandino. — Dijo el
Gral. José María Zelaya.
Se oía por todas partes un sólo grito: —Llegó la paz.
¡Que viva Sandino!
En un momento oportuno, Sinzer, a quien Sandino
mostraba gran diferencia, nos había llevado a Altamirano
y a mí al lado del General, presentándonos de manera
muy especial. No perdí tiempo en pedirle una entrevista. Me preguntó mi nombre que anotó en una pequeña
cartera que llevaba en una bolsa de pecho de su chaqueta.
—Si Ud. se atreve y puede ir a San Rafael del Norte,
con mucho gusto hablaremos, pero es muy peligroso en
estos días porque aun no se sabe por allá de la paz.
41
JosE ROMAN
Algunas personas intentaron acercarse, pero el General les hizo con la mano señal muy pulcra pero definitiva,
para que esperaran.
—Bueno — Continuó el General — le voy a dar un
salvo conducto. — De la misma carterita sacó una hoja ya
escrita y sellada con su famoso sello. Le puso mí nombre,
la firmó y me la dio.
Decía: Salvo Conducto para el hermano José Román.
Gradas General, le dije, al menos me tendrá tan pronto
como pueda transportarme.
—Miren ustedes que cosas, —nos dijo a los tres, de
muy buen humor, sonriendo y poniéndome una mano
sobre el hombro. —Román, Ud. tiene que ser de Jinotepe.
-Si Señor, mi padre es y mis abuelos fueron de allí.
—Qué cosas, —continúo Sandino dirigiéndose a
Zinzer: Román es de Jinotepe, Somozas de San Marcos,
Moncada de Masatepe, Sandinos de Niquinohomo. Todos de Los pueblos de la misma meseta central, más o
menos 20 kilómetros entre pueblo y pueblo. —Y volviéndose a Altamirano dijo: ¿Es Ud. de los Altamiranos
segovianos? — ¡Por supuesto General! Mi madre, mí tío
Adolfo Altamirano —Ah...Adolfo Altamirano, ¡Gran hombre! Sabe Ud.,
el Gral. Pedro Altamirano, es de los mismos Altamiranos.
—Después de siete minutos, más o menos solos con el
General, llegaron unos políticos encumbrados y se lo llevaron.
Poco pasada la media noche regresamos al
hotel.Sinzer no quiso tomar ni una copa. Tenía que pilotear
por la mañana. Pero Rafael y yo si. Nos tomamos un par
de dobles para calmar las emociones del día.
42
MALDITO PAÍS
En la mañana del 3 de Febrero el pueblo entero de
Managua pedía a Sandino con locura que se dejara ver.
Que querían hacerle una manifestación monstruosa... Se
lo dijeron al General y el contestó:
Las manifestaciones sirven para las propagandas políticas y para prometerle al pueblo. Yo no tengo nada que
prometerles. He trabajado y luchado por el pueblo sin
decírselo y sin que me miraran. Además, no me gusta
llamar la atención. Se lo agradezco en el alma al pueblo
de Managua, pero ahora no es tiempo de eso. Otro día.
—Después de haber posado para fotografías con sus
delegados, con el Dr. Sacasa y con el Gral. Somoza, envió
el siguiente saludo al pueblo de los Estados Unidos de
América.
—Envío un saludo al pueblo norteamericano. Necesitamos conocemos para que nuestra vida continental sea
de cooperación. Los pueblos hispanoamericanos y los del
norte deben de ser como hermanos que cuiden juntos del
continente. Mirando hacia el Pacífico y hacia el Atlántico, Repito, como hermanos, pero que ninguno quiera atentar contra la libertad o la independencia del otro. Así,
hermanos del Continente Americano, Nuevo Mundo debe
ser la tierra de los pueblos efectivamente libres. Un saludo y mi abrazo fraternal al pueblo de los Estados Unidos.
Patria y Libertad. Augusto C. Sandino. —Y después, abrazado con el Dr. Sacasa, - llamó la atención a los corresponsales, a Mr. Downing y Mr. Fritzel, y a otros norteamericanos más que estaban presentes y les dijo, volviéndose a Sacasa:
—Doctor: Este chaparrito enlodado, es el mismo que
estuvo en la montaña peleando siete años, sólo que aho43
JosE
RoMÁN
ra se ha convertido en un soldado de la paz y brazo derecho suyo. Este es el terrible bandido de Sandino.
—Sacasa, conmovido, le estrechó en fuerte abrazo y le
dijo:
—General Sandino: ¡Usted es un bandido sublime y
glorioso! Usted es el héroe más grande de todo el continente, a quien Juan Bautista Sacasa le rinde las gradas en
nombre de Nicaragua.
Y Sandino partió del Palacio Presidencial a tomar el
Tomochic y regresar a Las Segovias. Muy temprano el
campo Zacarías estaba lleno con millares de personas de
todas las clases sociales, así como oficiales del Gobierno.
Hombres, mujeres y chiquillos que tenían que ser detenidos por los guardias, que en parte por acercarse a
Sandino, olvidaban a ratos su papel de muralla.
El tumulto era increíble y antes de tomar el avión cientos de cámaras funcionaban y todos querían abrazar a
Sandino y como el pueblo le pidiera unas palabras, el se
paró sobre la pasarela en la puerta del Tomochic y cruzando su diestra al pecho, mientras la multitud le escuchaba reverentemente, resonaron sus palabras:
—Hermanos nicaragüenses: Estos trascendentales
momentos están diciéndole al mundo que los nicaragüenses somos capaces para gobernarnos por nosotros mismos, como todo pueblo libre y que sabremos desarrollar
nuestras actividades y engrandecer a esta Patria que estuvo sometida a dura esclavitud por muchos años. Me
tocó en suerte lograr su libertad tras una larga y feroz
lucha. Ahora he traído la paz. En adelante sólo de ustedes los nicaragüenses depende saber mantener esta independencia que tanta sangre y sacrificio nos ha costado.
44
MALDITO PAIS
—El pueblo estalló en una tempestad de vivas y aplausos y mientras continuaba la ovación tempestuosa y sonora, el Tomochic hábilmente piloteado por Sinzer, se
elevó serenamente llevando al Gral. Sandino de regreso
a sus montañas. Espinoza, Altamirano y yo regresamos
al hotel a esperar a Sinzer quien regresaría más o menos
en tres horas de tan corto, pero histórico vuelo. Para su
regreso planeamos un "vaciloncito" a la mexicana, para
hacer comentarios y amortiguar tan insólitas emociones.
45
MALDITO PAIS
Capítulo II
47
JosE
RomÁN
Después de una serie peligrosa de peripecias, de pasar
retenes sandinistas y de la Guardia Nacional, lo que logré
gradas al salvo conducto de Sandino y a un pase especial
que me extendió el Jefe del Estado Mayor de la Guardia
Nacional, viajando en automóvil, en camión carguero y
finalmente en mula, después de siete días como de
episodios de películas policíacas, por fin llegué a San
Rafael del Norte el 17 de Febrero. Catorce días después
de haberse firmado la paz en Managua.
Entré a San Rafael en mula. Serían como las cuatro de
una tarde nublada, húmeda y fría. Allí estaban acantonados como tres mil sandinistas entre reservas y soldados
efectivos. Ya solamente faltaban de reconcentrarse unas
pocas columnas de las que se encontraban más lejos.
Primero fui a saludar al Gral. Sandino. Me recibió muy
afectuosamente. Allí estaba Don. Sofonías Salvatierra, del
Gabinete del Dr. Sacasa y Delegado del Ejecutivo, quien
amablemente me invitó a hospedarme en la casa de la
Misión.
San Rafael estaba bajo el control de las fuerzas
sandinistas y diariamente llegaban nuevas columnas armadas de rifles, pistolas, escopetas y machetes. Era notable el orden que se observaba en la dudad: No hubo ni
un sólo pleito, ni escándalo ni borrachera. Los delegados
de la Misión del Gobierno se sorprendían de ver el comportamiento ejemplar de toda aquella gente tan ordenada y disciplinada.
El Crl. J. Rigoberto Reyes, Jefe del Área Central de la
Guardia Nacional, estaba acompañado del Dr. Maradiaga,
G. N.; sus dos ayudantes, los tenientes Praslin, G.N. y
Bistling, G.N.
48
MALDITO PAÍS
También acompañaban al Crl. Reyes diez rasos de la
Guardia Nacional. El Coronel tuvo la amabilidad de cederme una camita militar plegadiza, muy angosta y la
que los soldados colocaron a la par de la del coronel,
pues aquel edificio era realmente un sólo galerón de un
piso. El Crl. Reyes parecía un hombre muy recto, pero de
muy buenos modales. Allí nos tocó pasar largas horas
friolentas, conversando e hicimos una buena amistad personal.
Al día siguiente de llegado yo, la orquesta de Sandino
le llevó una serenata al Crl. Reyes a la que asistieron
muchos soldados y pueblo cantando en coro canciones
populares segovianas y del ejército sandinista, así como
canciones en boga. Concurrieron todos los Miembros de
la Misión y varios jefes sandinistas.Pasamos un rato muy
divertido, pues fue un cambio oportuno en aquellos días
tan monótonos.
El 22 de Febrero por la mañana tuvo lugar la ceremonia de la entrega de las armas, cuya- Acta Oficial a continuación transcribo:
Acta de Cumplimiento
En San Rafael del Norte, a las cuatro de la tarde del 22 de
Febrero de 1933, el General Augusto Casar Sandino
procedió a verificar la entrega total de las armas que
portaba su ejército al Gobierno Constituido de la
República, en virtud de la paz firmada en Managua, el 2
del corriente, entre los Delegados del propio General
Sandino y los Representantes de los partidos políticos.
En efecto, estando presente el Sr. Delegado del Ejecutivo
49
JosÉ
RomÁN
en los Departamentos del Septentrión, Don Sofonías
Salvatierra, el Sr. Agregado Militar de la Delegación,
Coronel Rigoberto Reyes, el Tesorero y Colaborador y
Guarda Almacén de la misma Delegación, Señores
GustavoArguelloCervantes yJuliánRoiz,
respectivamente, y el señor Dr. Pedro José Zepeda, Dr.
José Ángel Rodríguez, el General Sandino hizo entrega al
Delegado de las armas siguientes. Las cuales a su vez
recibe en este mismo acto el Sr. Agregado Militar Coronel
Reyes en la forma en que se expresa en esta misma acta:
1°. 14 rifles Springfields, 55 rifles Concón, 199 rifles
Krag, 23 rifles Winchester, 8 rifles Mausser, 28 rifles
Infumes, 8 rifles remington, 6 escopetas de cargar, rifle
reminngton calibre 22, 2 rifles Mausser sin culata, 2 rifles Krag sin culata, 1 rifle Sp ring fi eld sin culata, 10 ametralladoras Thompson, 9 máquinas ametralladoras
Browning, 2 máquinas ametralladoras Lewis, 3.129 tiros
para las armas anteriores.
2°. En virtud del convenio de paz se ha organizado un
cuerpo de emergencia de 100 hombres de los que acompañaron al Gral. Sandino y para armarlos se han tomado
de las armas anteriormente mencionadas, las siguientes:
5 máquinas Thompson, 8 máquinas Browning, 2 máquinas Lewis, 11 rifles Springfield 71 rifles Krag y 3.129 tiros
para las armas anteriores.
3°. 4 ametralladoras Thompson, 10 rifles Krag. El general Adán Gómez lleva 12 rifles Krag para entregarlos a
la autoridad del Gobierno en Río Grande. Además, el
Gral. Sandino declara que en la montaña tiene un número de rifles de los llamados Concón y de otras clases,
cuya cantidad y estado no puede precisar, pero que du50
MALDITO PAÍS
rante los dos meses que siguen de esta fecha comunicaría al Gobierno, a efecto de que dispongalo que crea
conveniente. También manifiesta el expresado General,
que tiene una cantidad de dinamita en no muy buen estado y que la utilizaría en romper los raudales del Río
Coco para facilitar su navegación; asimismo dice, siendo
tan poca la cantidad de tiros de rifles que posee, piensa
que deben ser entregado a los 100 hombres de Emergencia que se han armado a la orden del Gobierno, de la cual
cantidad también tomará el una dotación proporcional
para la Guardia Particular que estaría bajo su mando, según se expresa en esta acta.
El señor General manifiesta que en armonía de los
sinceros ideales patrióticos que le han animado en su pasada campaña, las armas declaradas es el total con que
contaba su ejército, armas que fueron todas conquistadas
en la misma campaña.
Por fe de lo expuesto, se firman cuatro tantos de un
mismo tenor. Al fin de esta Acta entrega otras armas que
acaban de llegar.
(Firmas) A. C. Sandino. Sofonlas Salvatierra. Rok Pedro
José Zepeda, J. Rigoberto Reyes, G. N. C. Arguello C. José
Ángel Rodríguez R Delgadillo. Srio.
En San Rafael tuve la oportunidad de empezar a tratar de cerca al General Sandino y a casi todos los generales de su Estado Mayor.
El 23 de Febrero, día siguiente de la entrega de las
armas, mandó llamarme el General Sandino. Además de
los guardias de la puerta, con ametralladoras, había otros
dos individuos a la entrada y uno de ellos me condujo a
51
JOSÉ ROMAN
un cuarto grande, algo oscuro por lo nublado del día,
pero que no obstante nos permitía vemos claramente. El
General sentado en un taburete grande de piel de caimán
y yo en una silla pequeña a su lado. Tenía mi libreta lista
con pluma y preguntas. El General, después de mirarme
fijamente, movió su taburete muy próximo a mi silla y
me dijo:
—Baje la cabeza.
—Yo la bajé y el comenzó a tocarme los huesos del
occipucio y detuvo su mano en la protuberancia occipital,
que por casualidad yo tengo muy desarrollada. Terminado el examen me dijo muy seriamente, mirándome siempre con fijeza.
—En usted está encarnado el espíritu de tales de Mileto,
uno de los Siete Sabios de Greda ¡jum...! ¿En qué fecha
nació usted? —El ocho de Mayo, General.
—Yo el 18, somos del mismo signo planetario. Del toro
Y en que año?
—En 1906 —Aja!....Déjeme ver - y consultó un librito
que llevaba en su cartera de pecho.
-! Increíble! — Me dijo. —En el calendario chino que es
el más antiguo, también somos— del mismo signo. Del
caballo. Ambos pues caballo y toro. No conozco otra persona que tenga mis dos signos iguales ¡Increíble Me dio
una palmada en el hombro, sonriendo y continuó: Mi
Román, yo tengo fe en usted. Dos o tres entrevistas aquí,
de dos o tres horas cada una, resultarían cansadas, aburridas, interrumpidas y de muy poca eficacia como tantas
otras. Voy a hacer con usted algo que no he hecho con nadie si es que usted se atreve: Véngase a la montaña conmigo, a convivir personal y estrechamente conmigo y mi gente.
52
MALDITO PAÍS
A oírme todo lo que tenga que decirle de mi vida privada
y de mi guerra. Usted va a tener acceso a mis archivos, a
convivir con mi gente ahora que ya no estamos en guerra.
Créame, le voy a aburrir de tanto hablar. Cuando me siento a mis anchas, en familia, hablo mucho. Siempre hablo
mucho. Dicen que es mi defecto más grande, pero es que
no tengo miedo a decir lo que pienso ¡Qué Chingados! (Esta
es una de las pocas veces que le oí decir esa palabra, que al
igual que carbón usaba con mucha mesura, encajándolas
"al pelo" y como cosa natural). Entonces, si, en uno o dos
meses de intimidad con nosotros en la montaña, estará
usted capacitado para decir la verdad sobre mí y nuestra
causa, con todos sus errores y aciertos. Sólo le pongo una
condición: Que usted diga la verdad, tal como usted la
vea, cueste lo que costare ¿Quiere?
--para
General,invitación
mí sues y será para siempre el honor, un gran honor. No vine preparado, pero acepto
con gran gusto y entusiasmo. Inmediatamente iré a la
Misión para allegarme lo más de las cosas que pueda
necesitar. Papel, ropa etc. y para enviar a Managua mi
cámara, pues ya no tengo películas y ya tomé las fotos
necesarias de su Estado Mayor.
Usted puede entrar y salir a mi casa cuantas veces le
de en ganas y daré ordenes para que todos le ayuden.
En cuanto a papel, lápices, etc., no se apure que allá en
la montaña tenemos de todo, hasta varias máquinas de
escribir.
—El día antes de partir fuimos a un gran corral donde estaban las bestias. Mulas y bueyes de carga y en
algunos establos varias bestias de silla. El General mando sacar dos mulas.
53
JosE RomÁN
—Esta es la India, me dijo. Era una mula tordilla,
recia como un búfalo, pero cenceña, avispada y serena. Y
ésta es la Venada, continúo él. Era de color canela dorada, de pelo muy fino y lustroso, con cuatro medias blancas hasta las rodillas y la testera de color más oscuro.
Más pequeña que la India. Me quedó mirando la
Venada con sus ojos de gavilán y yo me arrimé a ella y
la acaricié sobándole la cabeza y hablándole quedito,
mientras ella soltaba un leve gemido. Sandino me miraba curiosamente y me dijo:
— ¿Cuál de las dos le gusta más?
—La Venada, General.
— ¿Por qué?
—Primero, porque parece que nos entendemos.
—Basta. Sé la obsequio. Es suya. Estas mulas me
han acompañado en casi toda la guerra ellas me han
llevado por todas esas montanas. Ninguna es mejor.
Las dos son formidables. Nadie las monta más que yo.
No se dejan tocar de ningún extraño.
Pero, ya vio General, que yo la acaricié.
Ahora que es mía, se lo voy a decir y la voy a besar.
Me arrimé otra vez a la mula, hablándole suave y cariñosamente, la tomé de las quijadas y la besé. Ya ve,
General, amor a primera vista.
-- Oiga, Román, la Venada le quiere. Yo me temía
que usted no podría montarla; ahora ya veo que no hay
peligro. Le confirmo que es suya. Cuando regresemos
se la mandaré a Managua.
—La acepto, General. Es mía pero con una condición. Que me la guarde usted aquí, porque al regresar
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MALDITO PAÍS
a Managua salgo para los Estados Unidos por varios
meses. Solamente por venir a entrevistarle a usted pospuse el viaje.
Tengo una curiosidad, Román ¿Dígame. Dónde
carajos aprendió usted de mulas? Para arrimársele y
hablarle así a la Venada se necesita saber mucho de
bestias.
—Principalmente lo aprendí de observar a mi padre, quien además de tener varias haciendas, sabía
mucho de animales. De chiquillo me le perdía y a veces me encontraban en el establo, comiendo al lado de
los caballos, pateando y resoplando como ellos.
El General se sonrío festivamente y nos fuimos a
inspeccionar los bueyes y mulas de carga, los zurrones
y demás aperos que transportarían las vituallas, ropa
y comida que el Gobierno le envió al General en los
camiones que vinieron por las armas.
Sábado 25 de Febrero de 1933- A la
Montaña
Salimos de San Rafael del Norte a las 10 a.m. Hacía sol.
Adelante iban los automóviles con los Miembros de la
Misión. Seguían los camiones de las armas y los coches
del Coronel Reyes y después seguía la gente de Sandino.
Nos bifurcamos al llegar a unas lomas. La Misión y la
Guardia Nacional siguieron rumbo a Jinotega. La
caravana sandinista compuesta de soldados, civiles,
mujeres y niños, dobló rumbo a las montañas. Desde el
cerro Yucapuca se divisaba, en las ondulaciones del
paisaje, aquel largo desfile. El retomo de la paz a la tierra.
55
José RomAN
Yucapuca es un cerro de leve pendiente, casi siempre
acariciado por una fresca brisa. Domina amplias extensiones de lomas y llanos de verde grama, con algunos accidentes y lunares de arboledas y arroyos. Toda aquella inmensa región es un campo virgen para sembrar ciudades.
Rollos y rollos de películas cinematográficas se necesitarían para tomar los detalles de aquel paisaje de serranías lejanas de tan tos tonos de verde y gris. Cielos con
nubes espesas con grandes boquetes de sol. Valles profundos, serranías, serranías y mas serranías y cada vez
más altas.
Subir y bajar lomas y pasar precipicios, camino a la
montaña. A veces entre fangales donde las mulas se iban
hasta la cincha y al hundir sus cascos en el barro pegajoso, como émbolos, al entrar hacían surtidores de lodo y
al salir el ruido del taponazo del champagne. De repente, en algunos paro, la Venada se arrimaba a la India y
como jugando hacía como que le mordía la grupa y la
otra también como jugando, hacía como que le pateaba.
Yo siempre siguiendo al General, conversábamos en altavoz.
Quebradas, abruptos precipicios adornados con flores aromáticas que parecían crecer de las piedras, cubiertas de lama resbalosa. Y más lomas, y más serranías, Picachos y cumbres adornados con nubes.
El General, de muy buen humor, me contaba incidentes acerca de cada uno de los lugares que íbamos pasando. De pronto en uno de los fangales, a la India se le pegó
una mano en el lodo y cayó de bruces, tan sólo por un
instante, pero ya el General había saltado al lado. Con una
toalla que yo le pasé, la limpió, la acarició y seguimos.
56
MALDITO PAÍS
Súbitamente se encapotó el cielo y comenzó a llover a
torrentes. Al pasar ese llano, los árboles principiaron a ser
más grandes y tupidos.
A las seis de la tarde llegamos a El Embocadero, lugar
donde se iniciaron las conferencias de paz y uno de los
fuertes del General Sandino, precisamente en la boca de la
montaña. El Embocadero es una hacienda de ganado muy
antigua. Tiene una casona colonial situada sobre un cerro
y rodeada de varios cientos de hectáreas de pastura impecable y natural y ahora atrincherada por su posición estratégica.
Son como las siete de la noche. Estoy escribiendo en
la mesa del comedor. Enfrente hay una especie de altar
con un retablo adornado con cromos de casi todos los
Santos de la Corte Celestial. Conté treinta y ocho y me
aburrí de contar. Adornados con flores naturales y
lamparitas de aceite.
En cuanto terminé de escribir, lo primero que visité fue
la cocina: Café negro; sopa de hueso con tuétano; carne
fresca al asador, sobre brasas, con naranja agria, chiles
congos y cebollas tiernas; plátano verde frito y queso frito.
Todo sabía a gloria a las 7 p.m., después de haber desayunado a las 7 a.m. en San Rafael de ocho horas en mula de
un sólo tirón.
Se me arrimó Melecio, hijo del General Altamirano,
quien a corto plazo me tomó afecto y hablando bajo me
dijo: Vamos por la parte mejorcita. De aquí en adelante, si
ya entraremos en la montaña. El resto de la caravana empezaba a llegar.
El General comió solo en su cuarto. Como un honor
me dieron una cama de "cuero crudo". Al lado, bajo una
57
JosE RoMAN
mesa, se acomodó el General Colindres. Al otra lado, siempre en el suelo, Melecio y en el medio del cuarto, el General Altamirano alias Pedrón. Debido al gran plato de sopa
que me tomé, la came asada y el cansando, dormí de un
tirón. Por el frío que hacía dormí vestido.
Domingo 26 de Febrero de 1933-El
Embocadero
Muy al alba me despertaron clarines y gallos. Después del
desayuno primitivo y abundante, con el General y el
Coronel Rivera, este contó haber conocido a mi padre
cuando fue Gobernador de la Costa Atlántica donde dejó
su nombre al construir un canal que acorta la entrada en
las bocas del Río Coco, evitando doblar el Cabo Gradas a
Dios y los peligros de la barra y que aunque mi padre lo
bautizó oficialmente con el nombre de Canal Zelaya, hasta
el día sólo se le conoce con el nombre de Canal Román y
por el cual en aquella zona de Nicaragua aun se recuerda
al Viejo con cariño. Sandino asintió con lento cabeceo.
El Embocadero domina grandes extensiones de terreno y es una hacienda del anciano Don Víctor Gutiérrez,
gran sandinista y patriarca de una numerosa familia. Ya
sólo le quedan dos hijas solteras: Celsa y Antonia.
Veinteañeras, rústicamente agradadas y quienes me atendieron magníficamente. Además, habían dos muchachas
mulatas de la Costa, hijas de crianza: Ofelia y Rufina.
Toda la tarde han sonado las guitarras, acordeones y
canciones.
Anochece. Se ven los grandes cerros sombríos y los
valles profundos contra el sol poniente y las cumbres y
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MALDITO PAÍS
picachos con gran riqueza de daro -oscuros por entre las
sierras de enfrente. Mientras, la noche cae rápidamente,
calma y fría, sobre los Andes Segovianos.
Más tarde, antes de la cena, una velada en la cocina.
Celsa, apenas morena y apretada de carnes, con una cabellera larga, negra y suelta, me muestra afecto y sentada a
mi lado cuenta historias de esos lugares y canturrean candones del tiempo de su abuela, mientras toca suavemente
la guitarra. Antonia está moliendo maíz en la piedra y
cabrerita, el clarín, hace poses muy suyas diciéndole requiebros y tratando de halagarla a lumbre fragante de las
antorchas del ocote.
Embocadero - Lunes 27 de Febrero de 1933.
Tendremos que atrasar el viaje a la montaña, pues el
General amaneció un poco resfriado.
Embocadero - Martes 28 de Febrero de
1933He pasado todo el día conversando con el General.
Me contó detalles muy íntimos de su vida privada de
los cuales, como todo lo que hablamos, tomé por escrito
minuciosa y detalladamente.
-La familia Sandino socialmente ocupa uno de los lugares más prominentes, quizá el más prominente de
Niquinohomo y su historia data de muy atrás. -Principio
el General, recostado en su hamaca y yo sentado al lado,
con una mesita enfrente para tomar mis notas.
59
JosE RoMAN
Un señor Sandino llegó a Nicaragua continuó procedente de España y era de la misma familia de otros dos
Sandinos que también habían emigrado de España, uno
para Colombia y el otro para Campeche, en México. El
que vino a Nicaragua logró hacer algún dinero, se casó y
tuvo varios hijos, entre ellos: José María, Ofreciano y Santiago. Este último a su turno casose con una india pura
llamada Agustina Muñoz, con quien tuvo los siguientes
hijos: Asunción y Cayetana, mujeres y los varones Pedro,
Cleto, Isabel y Gregorio, mi padre. Mi padre nació el 12
de Marzo de 1869 en Niquinohomo, en la casa solariega
de su familia, donde hasta la fecha habita. Heredó algún
dinero, fincas de café y casas. Aun es el hombre más rico
de la localidad.
—Mi padre es bajo y fuerte. En el predominó la sangre de su madre, pues es marcadamente de tipo indo hispano y hombre de trato y modales moderados. Desde muy
joven se dedicó al cultivo de su heredad y casó con Doña
América Tíffer, con la que tuvo los siguientes hijos: Asunción, América y Sócrates, que es el mayor y nació en Octubre de 1898. Como puede ver, yo no soy hijo del matrimonio, sino que nací unos cuatro años antes, en 1894.
—Mi madre se llama Margarita Calderón y era una
empleada de una finca de mi padre. Soy pues, Román,
un hijo del amor o un bastardo,según los
convencionalismos sociales. Mi padre, después de venido yo al mundo, se olvidó de la que había sido madre de
su primer hijo, porque era una persona campesina y se
casa con Doña América Tíffer, una burguesoide provinciana.
-De modo- continuó pausadamente el General que
abrí los ojos en la miseria y fui creciendo en la miseria,
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MALDITO PAÍS
aún sin los menesteres más esenciales para un niño y
mientras mi madre cortaba café, yo quedaba abandonado. Desde que pude andar lo hice bajo los cafetales, ayudando a mi made a llenar la cesta para ganar unos centavos. Mal vestido y peor alimentado en aquellas frías cordilleras. Así es como fui creciendo, o quizás por eso es
que no crecí. Cuando no era el café, era el trigo, el maíz u
otros cereales los que nos mandaban a recolectar, con sueldos tan mínimos y tareas tan rudas que la existencia nos
era un dolor ¡Un verdadero dolor y aún así, para poder
trabajar teníamos que sacar unas matrículas que mi madre y yo nunca terminábamos de amortizar. Además, tomé
en consideración que mi madre con frecuencia daba a luz,
lo que agravaba más nuestra situación. Créame, es horrible recordarlo, pero es, la pura verdad.
Hubo veces —continúo el General de una sostenida
pausa en que para poder comer tuvimos que empeñar
cualquier baratija por unos cuantos centavos. Y hubo días,
muchos días, en realidad muchísimos días, en que estando mi madre postrada, haya tenido yo que salir de noche
a robar en las plantaciones para no dejarla morirse de
hambre. Y así seguí creciendo, enfrentándome en lucha
feroz y tenaz contra una vida cruel y despiadada y contra
designios de la fatalidad. Dichosamente, la naturaleza me
había dotado de reflexión y voluntad . Empezaba yo prematuramente a ser conciente de la gran tragedia de mi
vida que lo más íntimo de mis entrañas con la realidad
de una terrible miseria. Miseria e impotencia, a mis tiernos años. Con mi padre, no contaba en lo absoluto y a mi
madre, mas bien yo tenía que mantener.
—Cuando por casualidad mi medio hermano Sócrates,
61
JosE RomÁN
me encontraba en la calle, me regalaba alguna ropa vieja
con las que cambiaba mis harapos. Al comparar la situación de mi hermano con la mía, me indignaban las injusticias de la vida. Aunque yo era muy trabajador ¿Qué
podía ganar una criatura menor de 10 años en un lugar
donde aun los sueldos para mayores eran sólo unos centavos diarios? Estaba yo en una época de la vida en que
se necesitan, ya no digamos las cosas más elementales
para la comodidad del cuerpo, sino lo que es más esencial, el calor de un hogar para la tranquilidad espiritual
y la formación del carácter y personalidad. Yo carecía de
ambos y lo peor es que me daba cuenta cabal de la situación.
—Ahora Román, le voy a contar un detalle concreto
que nunca olvidaré. Sucedió algo terrible que agravó más
mi vida: Trabajábamos mi madre y yo en una finca del
Alcalde del Pueblo, siendo mi padre el Juez. Ella había
recibido un anticipo de unos pocos pesos, pero como le
ofrecieran pagar mejor en otro cafetal, resolvió aceptar
para pagar más pronto su deuda, pero el señor Alcalde,
temeroso de perder su anticipo, dio orden de captura
contra ella. Y así, una buena tarde se aparecieron unos
soldados y nos metieron a la cárcel. El disgusto y el maltrato brutal, produjeron a mi madre un aborto que le ocasionó una copiosa hemorragia, casi mortal. Y a mí solo
me tocó asistirla ¡Ingrimo! En aquella fría prisión
antihigiénica del pueblo. Al mismo tiempo que se me
revelaban secretos biológicos para mí ignorados hasta entonces, pues apenas había cumplido nueve años de edad,
los lamentos y el estado mortal de mi madre rebalsaron
mi indignación y aunque sólo era un niño, ya dormida
mi madre, insomne, me acosté a su lado en aquel suelo
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MALDITO PAÍS
sanguinolento y pensé en mil atrocidades y venganzas
feroces, pero dándome cuenta de mi impotencia, recuerdo vívidamente, como reflexioné con filosofía infantil
¿Por qué Dios será así? ¿Por que dirán que la autoridad es el brazo de la ley? ¿Y que es la tal ley? ¿Sí la Ley
es la voz de Dios para proteger al pueblo, como dice el
cura, entonces la Autoridad, por que en vez de ayudarnos a nosotros los pobres favorece a los zánganos? ¿Por
qué Dios quiere más a Sócrates que a mí, si yo tengo que
trabajar y el no ¡Que carajos, Dios y la vida son una pura
mierda. Sólo a los pobres nos joden
—El General cerró los ojos, apretó los puños contra
sus mejías y así permaneció, indudablemente en profunda concentración, por más de un minuto. Se dio media
vuelta en la hamaca, volviéndose a mí y continúo:
—Poco tiempo después mi madre se fue con un hombre a Granada y yo rehusé seguirla. Como he sido siempre de carácter decidido, me fui a vivir con mi abuela
materna que era paupérrima y trabajaba en lo que podía.
Seguí mi lucha con la vida. Solo, cuerpo a cuerpo.
Dándome cuenta que mi madre andaba lejos con una sarta de hijos y mi padre por otro lado casado con una mujer
que no podía ni verme, con mi raciocinio infantil y mi
razón sentimental, pensaba que la vida no tenia sentido,
que no tenía razón de ser, pues los mismos que me habían traído al mundo me trataban así sin tener yo ninguna culpa. Vea, Román al recordar tales injusticias de la
vida....continuó con el mismo tono pausado y sereno:
Y es lo cierto que pudiendo haber sido un vago y criminal, decidí ser gente, decidí llegar a ser alguien. Bueno, es el caso que un día, hambriento, haraposo y aca63
Joss RoMAN
rreando unos paquetes para ganarme unos centavos, me
encontré por casualidad con mi Señor Padre en La calle.
Puse los paquetes en el suelo, me arrimé a él y le interpelé llorando, pero enérgicamente: Óigame Señor ¿Soy su
hijo o no? Y mi padre contestó: Sí, hijo, yo soy tu padre.
Entonces yo le repliqué: Señor, si yo soy su hijo ¿Por qué
no me trata usted como trata a Sócrates? Al viejo se le
salieron lágrimas. Me levantó hasta su pecho. Me besó
y me abrazó fuerte y largo....Y me llevó a su casa...lba yo
a cumplir once años.
—A pesar de mi corta edad, por mi laboriosidad y
trato fino, pronto me hice indispensable en el hogar paterno. Me pusieron a la escuela, pero en vez de asistir
con toda frecuencia, nos íbamos junto con Sócrates y otros
muchachos a jugar a la guerra. Con piedras, limones y
naranjas verdes y si acaso nos sorprendía la policía, pues
en tiempo del genera Zelaya la enseñanza era obligatoria resultaba otro gran placer para nosotros el provocarles y burlarles corriendo a refugiamos a la escuela. Fui
pésimo estudiante, pues casi todo el tiempo lo pasaba
fabricando soldados de cera con los que librábamos verdaderas batallas en miniatura que llegaban a presenciar
las amistades del vecindario. Como era famosa en toda
la escuela mi ignorancia y había una chiquilla en quien
tenía puestos mis ojos, ella, para atormentarme un día al
salir de clase se me acercó con un libro en la mano pidiéndome que le leyera. Mi primer impulso fue confesar
mi ignorancia, pero disimulé con cualquier pretexto y me
salvé de la vergüenza.
Al llegar a casa me propuse jamás volver a verme en
tal aprieto y me dediqué a estudiar con una tenacidad
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MALDITO
PAÍS
terca y sin jactancia; al poco tiempo era uno de los alumnos más aprovechados en la escuela. Seguía estudioso y
a medida que crecía ayudaba más a mi padre en el manejo de sus negocios. Hasta llegué a tener un negocio propio, de granos. Con mi ayuda, mi padre llegó a controlar
el negocio de frijoles de toda aquella región y duplicó su
capital.
—Tocaron a la puerta y el General se levantó para abrir.
Eran Celsa y Antonia con un pichel de refresco de guayaba cimarrona y un plato de rosquillas acabadas de salir
del horno. Después de tan oportuno repasto y algunos
piropos a las muchachas, cuando ellas se fueron, el General volvió a la hamaca y continuó:
Óigame Usted, mi primer amor se que fue terrible...
Me poseyó por completo en cuerpo y alma y en todos
mis sentidos. Me obsesionó hasta la locura. Me hizo soñar, reír, gozar y sufrir. La niña de mis ensueños era una
mocita del pueblo, morena y algo gordita, ante quien yo
temblaba y enmudecía. Mi amor hacia ella era un tesoro
que no me atreví a confiar a nadie ni a ella misma, a quien
veía diariamente, pues era mi prima y se llamaba Mercedes Sandino. Por fin un día resolví que era imposible seguir viviendo sin manifestárselo. Con gran sigilo y muchas precauciones le escribí una carta terriblemente pasional en la cual la amenazaba, si no me aceptaba, con
matarla a ella y matarme yo irremisiblemente. Guardé la
carta en mi bolsillo para dársela en la primera oportunidad. Así anduve por una semana, pero cada vez que llegaba la oportunidad se me entumecía la mano y pensando día y noche sobre su contenido, después de leerla y
releerla, decidí romperla. Después escribí otra carta, más
65
JosE ROMAN
moderada, pero también corrió la misma suerte porque
siempre me falta el valor para entregársela. Después le
escribí muchas otras cartas, que no sólo no entregue sino
que ella nunca siquiera supo que hubiera sido escrita. A
pesar de todo, seguía amándola platónicamente con amor
profundo y secreto. Mientras tanto iba yo creciendo, mi
negocio progresaba y además manejaba yo todos los negocios y haberes de mí padre. Sin embargo, un día porque compré un sombrero con mi propio dinero, mi madrastra me llamó la atención muy severa y quiso groseramente y como yo era un joven serio y de mucho orgullo
personal, además de competente y ya con mi propio negocio muy suficiente para ganarme la vida, resolví irme
del hogar paterno donde mi madrastra me trataba peor
que a un sirviente, pues nunca, óigame Román, nunca, a
pesar de pedírselo Sócrates, me permitió mi madrastra,
Doña América Tíffer, sentarme a la mesa a comer con la
familia sino que todo ese tiempo yo comí en la cocina con
los sirvientes.
El Embocadero - Martes 28 de Febrero
Por la Noche como había pasado todo el día conversando
y tomando notas con el General, por la noche las
muchachas de la hacienda hicieron una alegre velada en
mi honor. Habían preparado tamales, cosa de horno, jugos
y café negro, etc.
Tranquilino se disfrazó de Tío Samuel y Cabrera de
José María Moncada que cantaba haciéndole la corté con
piruetas parodiando una canción de moda:
66
MALDITO PAÍS
—Te odio
y sin embargo te quiero,
te odio
y no puedo olvidarte.
No puedo,
vida mía, explicarte
como es que te quiero
y te odio y muero por ti,
quisiera matarte y besarte a la vez
etc., etc.,
Las muecas de Tranquilíno y los gestos y bailes de
Cabrerita producían gran alborozo y gritería. En una pausa
el General dijo a Cabrera:
—A ver, Cabrera, pruébele a Román que usted viene
del Pochote y déjele ir uno de sus poemas originales.
El diminuto clarín se encogió de hombros, escupió y
siempre con su sonrisa picaresca principió a recitar:
—Dice el sabio Salomón,
Que viste de filigrana:
Coge bordón y macana
y serás buen garrobero,
pero tu mejor oficio es servir de corralero,
que aunque te cague el ternero
comes buena mantequilla...
El General le regañó, en broma y le dijo que le juzgarían mal si no recitaba uno de sus poemas sentimentales.
Cabrera protestó diciendo que esos eran estrictamente
personales y no para echarlos en publico. Sin embargo,
por pedírselo el General y como algo especial para mí,
67
JosE
ROMAN
soltaría uno de sus poemas más sentimentales. Trata de
poner el rostro serio y principió:
Revienta la mañanita
en las lomas segovianas
y todo canta y tirita
y me tiemblan las entrañas.
Entre neblinas espesas,
como en boca que bosteza,
el sol a enseñar empieza
su gran lengua ensangrentada
y en toda la serranía
canta el pinar con pereza
su salvaje algarabía y de la roca empinada,
que es riñón de la montaña,
se desbarranca un arroyo
con su sonrisa de plata.
Ruge un tigre en el boscaje,
se asusta la cocinera
y aprestando la escopeta
rómpele el lomo a la fiera
que brama, ruge y se muere
y sobre el paisaje andino
retumba mi grito salvaje
¡Que viva el General Sandino!
He dicho. Grandes aplausos y ovaciones para Cabrerita
quien asegura que eso no es nada para los poemas que le
ha dedicado a la Antonia, pero eso sí, son sólo para ella.
Continúa la velada por un rato más, pues de madru68
MALDITO PAÍS
gada todos tenemos que estar de pies para emprender la
marcha a la montaña. A las cuatro de la mañana ya estaba
yo en la cocina tomándome una jícara de café negro con
dulce de rapadura. La Celsa, muy cariñosamente me
aderezó y empacó una gallina rellena, al horno, porque
a las cinco emprenderíamos la marcha y no pararíamos
sino al anochecer. Las jornadas del General Sandino son
así, dijo la Celsa.
Rio Coco - Miercoles Primero de Marzo de
1933- 7 P.m.
Estamos a la vera del Coco, frente a la desembocadura
del Fantasma. Es un playón arenoso y pedregoso, como
de quinientos metros de ancho. La caravana, a lo largo
del río, se alumbra con antorchas de ocote que
chisporrotean fragantes y bordean temblorosamente el
oscuro y rápido Coco.
Estoy entre zambos, racimos de bananos, mulas, bultos y trozas, escribiendo a la luz de una antorcha de ocote
de olores nostálgicos, mientras una zamba cocina guabul
en un perol. El Coronel Rivera conversa con todos en su
propia lengua, Zambo o Misquito. De tres varas cuelga
una pierna de res de la que todos cortan su pedazo. También cocinan sopa de tortuga y de garrobo.
Hay muchos pipantes, largos y delgados, a la orilla
del río. Los marineros zambos hablan en voz alta en su
propia lengua. Sobre el barranco chillan los grillos y a lo
lejos, entre la noche oscura, se siente el cálido vaho de la
selva. Hay un cacho de luna y nubarrones. Pues de que
llueva esta noche.
69
JosE
RoMAN
Esta mañana, poco después de salir de El Embocadero,
entramos en la montaña cruda y bajamos la serranía de
Guales. Decir esto es muy fácil, pero hacerlo nos llevó muchas horas de agonía, por lo menos para mí, entre fangales y
precipicios pedregosos, apenas transitables, donde la mulas hacían prodigios de equilibrio, como cabras al borde de
un abismo. Todo el tiempo llevé mi vida en los cascos de
La Venada, siguiendo las indicaciones del General: "Cuando baje dejé sola a La Venada. Aunque la vea titubear, aunque a usted le parezca este o aquel lado, no le hable. Ella
sabe. Si le habla la distrae y se puede matar. Después de un
trecho difícil, allí palméele la cruz y dígale palabras cariñosas. Siempre después de las subidas. Nosotros, muchas veces teníamos que caminar sin cortar o quebrar ramas, sin
cortar bejucos sin dejar huellas".
Exceptuando por los requiebros por donde pasábamos
generalmente los cauces de la lluvia la vegetación era impenetrable. Árboles de roble, de liquidámbar, nísperos, caobas y otros gigantes seculares del tamaño de rascacielos
Por fin, ya muy después del medio día entramos a los
llanos, pasando por chozas destrozadas por la aviación de
los marinos. Cruzamos fangales y otra vez serranías de altos pinares y pasturas naturales que cubrían cerros de formas caprichosas y de tan grandes esténciles, como para
criar millares de vacunos
Y otra vez la selva, los precipicios y fango.... Yo siempre
detrás del general, llevaba la palabra todo el tiempo, pero
ahora sobre otros temas y sobre algunas anécdotas de la
guerra. Subiendo, bajando, gangueando al borde del abismo o sobre el pantano mismo, al fin llegamos a este lugar al
anochecer.
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MALDITO PAÍS
Era un cuadro único el de esta caravana. Me recuerda
mis lecturas de la época de los patriarcas de los cruzados y
en fin de todos los grandes éxodos de que nos habla la
historia.
Voy a dormir con el Coronel Rivera y el Capitán Castro
en una champa. Una champa consiste de un toldo de hojas
sostenido por estacas que forman ángulo agudo con el suelo.
Llegaron a traerme de parte del General. El Estaba alojado en un rancho de palma y carpas ahuladas que cubrían
las provisiones. Alumbraban dos lámparas de kerosene,
hediondas, pero más eficaces y conveniente para escribir
que la chisporroteante y aromática lumbre de antorchas de
ocote. Allí cenamos. Tranquilimo preparó una deliciosa sopa
de pescado con leche y calentó la suculenta gallina que me
preparó la Celsa y tomamos un café negro tan fuerte que
me levantó el espíritu.
—Aquí vamos a dormir, vestidos y en el suelo, pues me
molestaría el privilegio de que nos cuelguen hamacas. Si
usted está cansado, vamos a dormir. Si prefiere, continuamos la historia.
—General, esta sopa, esta gallina y este café negro con
cosa de horno, me han revivido me siento nuevecito. Prefiero continuar con su historia hasta que usted lo considere
adecuado. La encuentro tan interesante, que no dudo me
mantendrá despierto.
—Bueno pues, aliste sus papeles y plumas.
—Pusimos tres cajas medianas de provisiones una sobre otra, para formar una especie de escritorio. Me acomodé ladeado y comenzamos:
Mi primer viaje lo emprendí a pie, rumbo a Costa Rica,
71
JosE RomAN
cerca de la frontera estuve trabajando de ayudante de
mecánico en la hacienda Ceilán, propiedad de un pariente suyo, Don Pablo Jiménez Román, gran caballero y quien
me trató con afecto y distinción. Perdone General, Don
Pablo es mi tío y realmente una gran persona. Desde que
llegué, deposité una buena suma de dinero con don Pablo y durante los cuatro meses que le trabajé, no toqué ni
un centavo de mi sueldo, de modo que aumenté lo que
llevaba. Salí de Ceilán a Rivas y de Rivas a San Juan del
Sur. Allí, en ese puerto, me enganché en un barco, también de ayudante de mecánico. Viajé por mucho tiempo,
cambiando de barcos y aprendí a maquinista. Recorrí
muchos países, en verdad, medio mundo. Economicé dinero y regresé a Niquinohomo a fines de 1919. Aquella
mi prima Mercedes me atraía como imán. Ni un solo día
había dejado de pensar en ella, aunque ella desde luego
lo ignoraba.
-En Niquinohomo me instalé en el negocio de granos,
independientemente de mi familia. Comerciaba con los
pueblos y con Managua y, Granada. Por carecer de vicios
y siendo de costumbres ordenadas mi pequeño capital
iba en constante aumento. Además, las personas con quienes trataba, pronto ponían confianza en mí.
—Por fin, después de una larga historia romántica,
un mes antes de contraer matrimonio con mi prima Mercedes, en 1920, tuve un incidente de gran trascendencia
para mi vida, ya que le dio otro rumbo a mi destino:
Dagoberto Rivas era un individuo de mi mismo pueblo
con quien siempre había tenido buena amistad y un negocio. Un día a Dagoberto le llegaron noticias que una
hermana suya, viuda, parecía estar enredada en asuntos
72
MALDITO PAÍS
amorosos conmigo o que por lo menos era voz popular
que lo estaba. Un vecino de Dagoberto y amigo de la
discordia, fue quien le llevó el chisme. Un domingo de
junio, sin saber yo nada de lo anterior, cuando llegué a
misa, desgraciadamente me tocó sentarme en una banca
atrás de la que ocupaba Dagoberto, junto con un grupo
de amigos. Al notar mi llegada, los amigos de Rivas y él,
empezaron a echarme chifletas y por fin Rivas me dirigió
varios insultos personales a media voz, mientras yo permanecía impávido. Interpretando mi serenidad como cobardía, Rivas se acaloró más y más y en el momento que
el sacerdote comenzaba a alzar, Rivas se dio media vuelta y me lanzó una bofetada al rostro, que a pesar de
haberla yo desviado, todavía me golpeó en la frente. Acto
continuo irreflexivamente, saqué mi revólver y le disparé. Dichosamente sólo le hirió una pierna.
—Por supuesto Román, como usted se puede imaginar eso fue un escándalo de los que hacen época en un
pueblo como Niquinohomo ¡Balazos en la iglesia, durante la misa y a la hora de alzar! ... Para evitar juicios y ulteriores consecuencias, a pesar de estar en vísperas de casarme, salí de inmediato a la Costa del Atlántico, llevándome sólo mi dinero en efectivo. En la Costa pasé un mes
usando otro nombre. De allí salí para La Ceiba, Honduras, donde trabajé en el ingenio azucarero Montecristo.
En la Ceiba, en el hotel en que vivía yo, también vivía
otro nicaragüense, un joven de apellido Montenegro, con
quien hice muy buena amistad. Años después, rodando
la vida, Montenegro ingresó al cuerpo de Marinos de los
Estados Unidos y le tocó venir a pelear contra mí en Nicaragua y fue herido. Buenos amigos fuimos siempre con
Montenegro.
73
JOSÉ ROMAN
—Bueno, otra vez por asuntos de faldas, tuve que irme
de la Costa Norte Honduras a Guatemala, en 1923 y allí
estuve trabajando de mecánico en los talleres que tiene
en Quirigua la United Fruit Co. Ese mismo año, de allí
me fui a México y estuve en diferentes lugares: Yucatán,
Veracruz, Tampico... .Trabajando de mecánico, de guarda almacén, operador de taladros petroleros y en fin, de
lo que podía en el ramo de mecánica, en el que me considero bastante entendido. Además, soy buen tornero, cosa
que no se donde ni como aprendí. En 1926, trabajaba en
la Huasteca-Pétroleum Co. como jefe y arrendatario de
una estación gasolinera que vendía al por mayor, en Cerro Azul, Veracruz, cuando resolví regresar a Nicaragua:
Me sentía cansado de trabajar para otros, ya había recorrido mucho mundo y palpado la vida en varios aspectos. Además, por mi economía y falta de vicios, había
ahorrado en todo ese tiempo una regular suma de dinero
con la que pensaba regresar para contraer nupcias con mi
prima Mercedes, quien siempre me esperaba y para dedicarme al comercio en Managua.
—La verdad es que estaba enfermo de nostalgia, pero
escuche, Román ¡Qué cosas! Con tales proyectos en la cabeza, sucedió otro incidente, al parecer insignificante, pero
que otra vez alteró el rumbo de mi vida y esta vez en
forma trascendental: Era a comienzos de 1926 y acababa
de iniciarse el primer movimiento revolucionario en la
Costa Atlántica de Nicaragua encabezado por Beltrán
Sandoval. Una noche en un restaurante, leyendo con unos
amigos cables de la prensa diaria, manifesté ciertos deseos de volver a Nicaragua a pelear por mi partido, abanderado entonces del anti-imperialismo, pero un mejicano que estaba muy tomado de licor me dijo:
74
MALDITO PAÍS
—No compadre, que se va a ir usted. Los Nicaragüenses son todos una bola de vende patrias aquí está usted
bien ¡Qué chingados! Siga haciendo dinero.
—Aquel individuo estaba muy borracho, era buen
amigo cuando sobrio y no iba yo a reñir con el que ni
siquiera sabía lo que decía, ni estaba yo seguro si lo decía en serio o en broma pero aquella frase me bailó en la
cabeza toda la noche y pensé que si me hubiera insultado
el honor de mi madre, podía haber descargar mi conciencia echándole la culpa al destino pero que me achacaran
de vendepatria, aunque fuera un borracho el que lo hacía, eso sí era culpa mía y de todos los nicaragüenses faltos de patriotismo. Y en verdad, por culpa del tratado
Bryan—Chamorro, a los nicaragüenses nos llaman, en
todas parte vendepatrias.
—Sin una idea fija, pues, sin un propósito determinado, arrastrado por una fuerza magnética, ciega e irresistible, tomé el vapor Méjico y el 5 de Mayo desembarqué
en Veracruz. De allí partí a Guatemala por la vía ferroviaria. De Guatemala pasé a El Salvador y después a Nicaragua. Me dirigía a mi pueblo, pero un amigo me dijo que
era mejor que lo evitara, pues Dagoberto Rivas era a la
sazón el Alcalde del pueblo y además gran conservador
chamorrista y que como estaba el país en efervescencia
revolucionaria, podía hacerme mucho daño. Así pues las
cosas, decidí quedarme en la ciudad de León, donde me
encontré con un grupo de obreros que se dirigían a los
minerales de oro llamados San Albino, en busca de trabajo. Me junté al grupo y llegado que hubimos al mineral,
obtuve un puesto de guarda almacén en el que me di
cuenta del feo sistema de pago que usaban en la mina,
75
José RomAN
pues no daban dinero a los obreros, sino unos cupones
que sólo tenían valor en el comisariato de la empresa.
Todos los empleados de la mina vivían descontentos por
tal proceder injusto e ilegal. Mientras tanto; la revolución contra Chamorro iba creciendo.
—Yo por mi parte — continúa el General— empecé a
trabajar en el animo de aquellos obreros, explicándoles los
sistemas de cooperativas de otros países y lo tristemente
que éramos explotados y que debíamos de procurarnos
un Gobierno que de verdad se preocupara por el pueblo,
para que éste no fuera vilmente explotado por los capitalistas y las grandes empresas extranjeras pues el pueblo es
la Nación y que debíamos exigir, como en todos los países
civilizados del mundo, que todas las empresas que operen en Nicaragua deben de proporcionar a sus trabajadores atención medica, escuelas, leyes y organizaciones, tales como uniones de trabajadores y que nosotros no teníamos nada de eso. Les explicaba que yo no era comunista,
sino socialista. Que cada hombre tiene derecho a disfrutar
de su trabajo, pero nunca a explotar la ignorancia ajena. En
fin, les explicaba los derechos que son elementales en los
países civilizados. Poco a poco fui adquiriendo popularidad y control entre los hombres de la mina, entre los que
hubo algunos que me siguieron fielmente a través de todas mis vicisitudes, exponiendo la vida a cada instante y
que aun perseveran fieles a mi lado.
—Ahora oiga usted como principió mi guerra:
Un joven Raudales de El Jícaro, un viejo Maradiaga y
varios otros que más adelante conocerá, aportaron algo más
al dinero que yo tenía y puse en efectivo, para poder levantarnos en armas y con 29 hombres, el dos de Noviem76
MALDITO PAÍS
bre de 1926 ataqué el pueblo de El Jícaro donde estaban,
acuartelados 200 soldados de Chamorro. No pudimos tomar la plaza, pero no nos desanimamos, si no que reuní a
mis hombres, que como por milagro se habían multiplicado y les expliqué que lo que más necesitábamos eran armas y que iría a traerlas a Puerto Cabezas. Dejé a mis hombres en uno de los picos más altos de las Segovias llamado
El Chipote al mando de Maradiaga que era quien conocía
el lugar. Con mi ayudante, ahora Coronel Juan Gregorio
Colindres, bajábamos el río Coco en un pipante manejado
por indios mísquitos. Llegamos a Ciudad El Cabo después
de doce días de navegación, río abajo. De allí nos fuimos a
Puerto Cabezas y nueve días después me presenté ante el
Dr. Sacasa pidiéndole armas
—El General miró su reloj y me dijo: —Ahora si vamos
a dormir. Hemos sacado una buena tarea y yo tengo que
madrugar. Saldré mañana en mula para El Chipote. Quisiera llevarle porque para nosotros es un lugar sagrado,
como un altar, pero son demasiado peligrosas las cuestas.
Desde luego, no hay caminos. Baste con decirle que las
cuestas de Cuales que acaba de pasar, se puede decir que
no son cuestas comparadas con las de El Chipote. Allí se
encuentran precipicios verticales. Gran parte de las cuestas hay que subirlas a pie y ayudados con cuerdas por entre las ranuras de las rocas Además, la neblina es tan espesa que a veces cuesta ver los pies sobre el suelo. Las rachas
de viento helado zumban lo más del tiempo con lluvia y a
veces hasta con granizo. ¡Ah! Pero arriba la meseta es un
verdadero paraíso sobre las nubes. Cuando el tiempo esté
bueno y claro, rara vez, los paisajes no tienen comparación. Se ve muy bien que usted no tiene miedo de seguirme, pero refiero no tomar la responsabilidad. Usted con77
JosE RomÁN
tinuará con el General Estrada y el Coronel Rivera, en
pipante, sobre el Coco hasta Kitris, donde nos encontraremos el próximo Lunes. La navegación sobre el Coco es
muy interesante y además usted tendrá oportunidad de
tratar más íntimamente a Estrada y Rivera, ambos de grandes valores personales. Yo solamente voy atraer unos archivos.
Rió Coco- Jueves 2 de Marzo de 1933
Aprovechando la ausencia del General ,la mayor parte
del día la usé para poner en orden todas mis notas y
revisarlas detenidamente para aclarar las indispensables
abreviaciones que al tomar notas usa una persona que no
domina la taquigrafía todo lo cual es mejor hacer cuando
las conversaciones aun están frescas en la memoria.
Rio Coco - Viernes 3 de Marzo de 1933
Anoche usé de colchón dos gruesos sudaderos de paja,
de los que se usan con los aparejos de las mulas cargueras.
Al lado habían varios zurrones con vituallas, soldados,
mujeres y niños, todos a la vera del río, en fila y como a
dos metros del agua. Al principio me era imposible
conciliar el sueño por el tufo de los sudaderos, pero al
rato pudo más el cansancio y me dormí profundamente
hasta el alba. Me desperté con la quiquis, que en zambo
quiere decir muchacha bonita, acurrucada a mi lado. La
quiquis es una chiquilla flacucha y sarnosa como de ocho
años, hija de la zamba cocinera.
78
MALDITO PAÍS
Tomé un baño en el río de aguas heladas y rápida
corriente, porque lo necesitaba con urgencia, pero a poco
comenzaron a gritar los zambos y como no les entendiera
su idioma, llamaron al Capitán Castro quien me explico
que era muy expuesto meterse solo al río, por los caimanes y las tobobas.
Ayer salieron dos pipantes grandes con tropas y hoy
dos más con provisiones, guitarras y clarines. Para echar
una siesta me recuesto en la arena a la lumbre de un fogón donde están cociendo unos bananos verdes para hacer guabul. Este es un brebaje espeso que se ingiere inmediatamente después de preparado y que constituye el
principal alimento de esta región. Se prepara poniendo a
hervir bananos verdes en poca agua hasta que se ponen
suaves, entonces se majan con una espacie de molinillo
de madera, con el que después se bate agregando más
agua caliente.
Rió Coco - Sabado 4 de Marzo de 1933.
Son como las 5 de la mañana y estoy a la orilla del fuego
donde hierve el café negro, los bananos para el guabul y
se asa un tasajo carne de venado. El Capitán Julio Castro
cocina unos frijoles con cebolla, ajo y chorizos mientras
tanto me cuenta la historia de su vida:
—Yo nací en Jinotega y ya tengo 14 años de vivir sobre este Río Coco. Hasta ahora he tenido 39 hijos, sin contar 4 que vienen en camino. En cada palenque o caserío
de éstos tengo una querida. Me gustan las zambas y las
zumas, pero desde luego me gustan mucho mas las mulatas costeñas, desdichadamente, ésas son muy refinadas
79
JosE
RomÁN
y no vienen por estos lugares. En fin, a mi me gustan todas
las mujeres. Usted sabe, mujer boca arriba no tiene ni tamaño ni color. Por ahora mi predilecta es una zambita que me
la pintaron para que la dejara, pero no la abandono, ya tengo con ella 8 críos a los que también me los han pintado.
Pintar le llaman en esta región a manchar la piel con lo
que me parece ser el mal llamado vitiligio, pero que los
nativos consideran producto de hechicería Castro es un
hombre fornido, alto, rosado, muy bien parecido y posee
una excelente dentadura que luce con una sonrisa muy natural. Es considerado muy buen artillero y ha operado con
el General Sandino desde el principio de la guerra. Habla
todos dialectos indígenas de la región y me ha contado curiosidades sumamente interesantes, aun cuando en su mayor parte no son para incorporarse en este relato. Antes de
la guerra su deporte favorito, como dice él, era enamorar y
conquistar una indita tierna por semana, meta que siempre
lograba, pues decía conocer el método infalible: No consultarlas, sino violarlas después darles alguna baratija y reconocerles el hijo.
—La prueba está — me dijo, — que todas las mujeres de
esta región me adoran y todos sus hermanos y parientes
me sirven, pues el único argumento que yo uso es el palo y
la pistola, porque estos indios es lo único que entienden y
aunque a usted le parezca raro, hay que volarles data para
que sirvan bien y estén contentos. Pero como se aproximaba el Coronel Rivera, me cerró un ojo y me dijo quedito: Por
supuesto, esto no lo sabe ni lo sabrá nunca el General y continúo- Las mujeres zumas son obtenibles solamente por la
noche y con mosquitero. Lo primero porque son
80
MALDITO PAÍS
pundonorosas y lo segundo por considerarlo de mucho
tono.
—Por la tarde, sintiendo mucho calor y tomando en cuenta la advertencia del Capitán Castro, me bañé en la propia
orilla del río, pero el Coronel Rivera se afligió y me pidió
que me saliera inmediatamente, porque bañarse en el río
por la tarde era gripe segura. Para evitarla me dio una cápsula de sulfato de quinina con café negro caliente. Aun así,
amanecí con gripe.
Navegando sobre El Rio Coco - Domingo 5
de Mano de 1933.
Muy al Alba. Hace como una hora que dejamos la boca del
Pantasma. Anoche los indios estuvieron comiendo hasta
como a las dos de la madrugada. Me levanté a las cinco y ya
estaban ellos otra vez haciendo su guabul y asando igu an as
sobre las brasas. Va apareciendo el sol entre el boscaje y la
mañana sabe apacible y tibia. La selva bruta siempre me
resulta fascinante. Vamos a pasar por un raudal. Dicen que
es muy peligroso y que no hay que moverse por ningún
motivo. Más o menos cinco minutos, como flecha disparada
por un arco, el pipante se rebaló graciosamente sobre la
efervescente espuma, hábilmente maniobrado por la
tripulación. Dice el Coronel Rivera:
—Hace cuarenta años que vivo sobre este maldito río y
créame que cada año hay que aprenderse su cauce de nuevo, porque este hijo de puta es muy veleidoso. Peor que
una mujer, como ellas cambia de lecho después de cada
acrecentada.
—¡Otro raudal!
81
José RomAN
A trechos el río es ancho, de poco fondo, dormido y
cristalino. A trechos es angosto, verdoso, profundo y rápido. Los monos congos rugen tan fuertemente como leones. Al derredor, las serranías están erizadas de pinares.
En las riberas del río, ahora que vamos pasando un remanso, admiro la selva en todo su esplendor. Árboles
inmensos, pájaros, flores extrañas, garzas, aguiluchos,
colibríes, tapires, caimanes, mariposas.
Debido a un raudal feroz, tuvimos que desembarcar
y caminar como un kilómetro y pasamos por un lugar
donde el Capitán Castro me dice: Aquí capturamos a dos
marinos heridos y por no poder hacer otra cosa, tuve que
operarles. Sólo hicieron "gi" cuando les clavé el machete
en la nuca. Las cabezas caían al suelo riéndose. A uno
que me metió la mano, también se la corté, el machete
junto con la cabeza, pero éste, si me dio lástima porque
no se la corté por la nuca, sino por media cabeza.
—Pasamos por entre grandes cerros de roca sólida.
Pasamos por un remanso donde el río se ensancha y se
duerme convirtiéndose en laguna profunda, "aguas muertas" como aquí le llaman. Pasamos otro raudal, también
como flecha, llegando por fin a la desembocadura del río
Cua. Dice el Coronel Rivera:
Por estos lados había algunas viviendas pero los aviones de la marina los bombardearon y quemaron todo.
Arrasaron con las plantas comestibles y mataron el ganado y a los chanchos para que no tuviéramos que comer.
Y le brillaron los ojos de ira y continuaba su diatriba contra los marinos. — Después, cambiando de tono: —Señor
Román, — pregúntele a su señor padre, que fue Gobernador de la Costa a principios del siglo, pregúntele por
82
MALDITO PAÍS
aquellos "yanques" que entonces venían a negociar. Esos,
sí, que eran verdaderos caballeros. Por ejemplo, Silvan
Haas, Chas Long, Dys, Cronwell, que ahora tiene un hotel en Nueva Orleans y en fin otros muchos. Esos eran
gente, pero estos marinos bestias, vea como han dejado
todo deshecho. Eran como un azote del cielo.
—Un alto para almorzar: Guabul, came salada de venado cocinada a las brasas y como extra pinol con dulce
de rapadura. Ahora sí que vamos gorguera — dice uno
de los muchachos. Gorguera, quiere decir de lujo, es un
arcaísmo
viene de o cuello de lechuguilla
quegorguera
Cada vez que los zambos ven una tortuga o iguana en
el agua, se tiran tras de ellas e infaliblemente las atrapan.
Pasamos otra agua muerta llamada la lagartera, por los
muchos lagartos que la habitan. Pasamos el reten de
Wiwilí. El río sigue retorciendo su corriente por entre
muy altas serranías y las márgenes tupidas de selva impenetrable.
5 de Marzo de
Kitris Rio Coco Domingo
—
1933 5 P.m.
Aquí pernoctaremos. Es sólo una casita de techo de
calisguate y paredes de estacas. Hay tres puercos
amarrados, varios perros flacos, unas cuantas gallinas y
el dueño y su familia. Un hombre alto y pálido, compadre
del Coronel Rivera. La comadre es una india ojona de
ubres y vientre pronunciados. Tienen nueve críos, todos
pálidos, palúdicos y panzones de parásitos. El mayor es
de once años y la menorcita es epiléptica. Todos tienen
los mismos ojos grandes, negros y tristes de su madre.
83
Jost ROMAN
Nos atendieron de lo mejor que ellos pudieron: Huevos, frijoles, queso duro y guabul.
Todos comimos de una misma cacerola y el único instrumento era la cuchara que cada uno portaba. El Coronel Rivera les obsequió media libra de sal, un pote de
manteca y otro de café. Un presente valiosísimo en estas
latitudes donde se cambia la sal por oro en polvo, onza
por onza cuando está muy escasa.
La casa está situada sobre un cerrito.
Aquí principia la zona donde no se atrevían a penetrar ni los marinos ni la Guardia Nacional. Me dice el Coronel Rivera.
—Me senté a contemplar el paisaje sobre una rama
seca al borde del barranco. La influenza que me pronosticó el Coronel empieza desarrollarse con fiebre muy alta,
además de paludismo. La absoluta falta de higiene y de
comodidades, de medicinas y de alimentos, me producen gran tristeza y pienso en el heroísmo de todos estos
hombres de Sandino en aguantar todas estas intemperies
por tantos años, sin paga y sólo alimentados por fervor
patriótico trasmitido por el héroe y jefe. En estos lugares,
la gente en realidad no vive, sólo vegeta. Como dice el
Coronel Rivera: "Viven a puro Corazón de Jesús'
Los bichos volantes, saltantes y prendedisos me asedian despiadadamente. Sobre todo porque soy carne nueva, como dicen aquí. Además, estoy lleno de sama, rasquín
y de quien sabe cuantas otras afecciones de la piel. No
me ha afeitado desde que salí de Matagalpa. No puedo
imaginarme como se me verá la cara que no he tenido el
disgusto de verme por falta de espejo. Desde hace nueve
días no uso peine, porque se me perdió en El Embocade84
MALDITO PAÍS
ro. Como deporte o aventura, la verdad es que ya tengo
suficiente, pero tengo que concluir esta misión que apenas está comenzando y de la que no puedo volverme, ni
podría aunque quisiera.
Tengo que prescindir hasta de la más rudimentaria
higiene o perecer de hambre. Sin embargo, a los muchachos, los soldados sandinistas, les brillan los ojos de alegría y dicen que estos son tiempos gorguera y que aquellos tiempos de la guerra, si, eran terribles. Lo más del
tiempo se la pasaban a puro guabul frío y carne de mono,
a veces sin sal y aun cruda, pues no podían cocinar durante el día, porque los aviones bombardeaban donde
veían humo y además muchas noches tenían que dormir
de pies o marchando en el fango, bajo la lluvia y con el
lodo hasta las rodillas. Pero había que hacerlo y nada más.
—A mí me llaman doctor, quizás porque lleva un frasquito de mercurio cromo y se los aplico en heridas leves,
granos reventados, etc. Pero detrás de mí, solamente me
llaman la gorguera.
KitrisRio
-—
CocoLunes 6 de Marzo de
1933
Para evitar las pulgas y microbios de la casa del
compadre, el Capitán Castro y yo nos habíamos ido
anoche a dormir al otro lado del río. Hicimos una champa
sobre el playón pedregoso, cerca del lugar donde
acampaban los muchachos. Cerca también estaban los
zambos cocinando iguanas y guabul. Una tos de perro
me desgarró el pecho, pero por fin logré dormirme por
ahí de la media noche. No obstante el paludismo que me
85
JosE
RoMÁN
helaba los huesos y la sarna y las pulgas que roían la piel
y me hacían despertar; volvía a conciliar el sueño.
Estimo que sería bastante después de la media noche,
porque ya los zambos se habían acostado, cuando de pronto sentí estremecerse la champa. Era un búho o cocoroca
que se había sentado casi sobre mi cabeza. Castro espantó al pajarraco agorero con una certera pedrada. Más tos.
Vuelta a dormirme, para después despertar por un gran
aguacero ¡ Todos nos remojamos. Me apareció la tos y la
fiebre y como no tenía medicinas, ni como tratarme, ni
siquiera poderme cambiar la ropa mojada, me resigné a
morir pacíficamente y me dormí hasta muy al alba, hora
en que llegó un correo anunciando que el General llegaría hoy a Wiwilí. Se le mandó uno de los pipantes.
Wamblan-—
Rio Coco Lunes 6 De Marzo
De 1933 6 : A. M.
(En este lugar acuarteló el General Sandino después de la
batalla de Liliguás). Tanto pronto hubo llegado el general
a Kitrís, después de un breve saludo y visita al compadre,
embarcamos con este rumbo. La mayor parte del tiempo
de navegación me conversó de temas muy variados. Por
aquí cada lugar tiene su historia de bombardeos,
emboscadas, combates, etc. En Wamblan ocupamos una
casita que es a la vez un dormitorio, sala y cocina.Pra la
fiebre palúdica, el General me dio una botella de "Tigra',
de la que de inmediato me hizo tomar una dosis. Es
terriblemente amarga y ácida a la vez que deja los dientes
como si fueran de yeso. También me dio jabón que le llaman
de chancho, o del país, especialmente formulado para el
86
MALDITO PAÍS
uso del General. Contiene cera de abejas, trementina y
azufre y cura la piel en dos o tres días. También me aconsejó
bañarme de inmediato, para que usé una pileta de madera
que está detrás de la casita. Parado sobre una gran laja y
auxiliado por un guacal. Después del baño y la jabonada
me sentí muy mejorado también me dio el General un
frasquito de un medicamento colombiano hecho a base de
curare y que sirve de antídoto y cura para las mordeduras
de serpientes, piquetes de avispas, arañas y demás bichos
ponzoñosos que abundan allí y me dijo:
—Se toma un traguito todo los días después del desayuno y puede decir que está curado. Ahora vamos a cenar
y después a trabajar.
—Ya el General tenía su hamaca portátil instalada.
Tranquilino nos trajo una buena cena compuesta de sopa
de vegetales, carne al asador, plátano verde asado a las
brasas, cuajada ahumado y café negro. En esta casa vive
una viejecita llamada María Marcela Barrera que tiene 109
años de edad. Es muy divertida. Está enojada porque me
ve preparándome para escribir y le dice al General que
ella a nadie ha ofendido para que la "apunten". Satisfecha
con las explicaciones del General, a quien ella adora como
a un Dios, principia a hacer recuerdos y me cuenta de
otra guerra hace mucho tiempo con los "gringos", cuando
ella era joven y vivía en el "Interior". Evidentemente se
refiere a la guerra de Walker. Después de mostrarme cartas del Presidente Portes Gil, de Almirante Sellers, del
General Logan Feland y otras también de suma importancia, de todas las cuales tomé notas, en consideración a mi
estado de salud, el General pospuso nuestro trabajo para
el día siguiente.
87
JosE RomÁN
Wamblan - Martes 7 de Marzo De 1933 - 2
P. m.
Nos hemos instalado confortablemente para el trabajo del
día. El General en su hamaca y yo en mi mesita con mis
útiles de escritorios
—Bueno ¿Por dónde quedamos?
—General, en que de Ciudad del Cabo usted se fue a
Puerta Cabezas y nueve días después se presentó ante el
Dr. Sacasa pidiéndole armas.
—Ya recuerdo. Bien, pues el Ministro de la Guerra
del Dr. Sacasa era el General José María Moncada, un ex
conservador, que quería mantener un control absoluto.
Aunque hubo muchos dispuestos a irse a Las Segovias
conmigo, Moncada me negó las armas que tanto necesitamos. Como los norteamericanos declararan a Puerto
Cabezas "Zona Neutral", el Gobierno de Sacasa tuvo que
moverse a Prinzapolka. En Puerto Cabezas quedaron rifles y ametralladoras escondidas para que no los capturaran los marinos. Estas armas me fueron "entregadas" secretamente por unas prostitutas de esa dudad que sabían
donde estaban escondidas y que por suerte eran
segovianas. Ellas, con el mayor sigilo, me ayudaron a sacarlas por la noche. Con mis ayudantes y ese grupo de
segovianas de la vida pública, logramos sacar los rifles,
dos ametralladoras y poco más de 37,000 cartuchos. Todo
nuevo. Esto además de unos pocos rifles viejos y quebrados que nos dieron los del Gobierno y de los cuales apenas uno que otro sirvió.
—Bueno, en total permanecí cuarenta días en la Costa
Atlántica. Supe que Moncada se opuso a que me entrega88
MALDITO PAÍS
ran las armas, que él estaba tratando de organizar una expedición al mando del General Espinosa, que había andado hombro con hombro con los marinos Moncada hasta
me propuso darme las armas si aceptaba ir de segundo de
Espinosa y hacer propaganda presidencial por el candidato que se me indicaría al llegar las elecciones.
—iQué diablos! Comprendí que debía dejar a los politicos entenderse y arreglarse entre ellos mismos y regresé
a las Segovias a cumplir con mi deber. Volví sobre este
mismo río que vino a ser mas tarde la principal arteria de
mi guerra. Pero ahora venía corriente arriba y con un precioso cargamento, por lo que me llevó casi un mes el
viaje.
—Vea Román iQué cosas! El dos de Febrero de 1927
me reuní con mis hombres en El Chipote. Exactamente 6
años antes del 2 de Febrero de 1933 que firmamos la paz
con Sacasa. ¿Recuerda? Ahí nos conocimos. Es decir, un
mes después de haber desocupado la República de Nicaragua hasta el último de los marinos.
—Es un día inolvidable, General, por eso estoy aquí.
—Bueno pues, ese 2 de Febrero de 1927 principié a
reunir cuantos hombres pude y salimos a atacar El Ocotal,
con no muy buena suerte debido a nuestra escasez de
armamentos, pero de ahí salimos para atacar San Juan de
las Segovias, donde después de un combate de cuatro
horas, capturamos mucho pertrecho y siguió mi avance
hacia el lado de San Rafael. Ya mi ejército había aumentado considerablemente en hombres, pero estábamos
muy mal equipados y para equiparse había que tomarse
Jinotega.
-Yucapuca en lengua indígena quiere decir cerro cal89
JosE RoMAN
vo. En realidad es un cerro calvo y de larga y suave pendiente. Ya usted lo vio. Domina la sección entre Jinotega
y San Rafael. Ahí me instalé y sostuvimos recias batallas
como las de "Puente del Chilamate", "LOS DOS Cerros"
"San Gabriel" y "Jinotega", que todas juntas forman el
ya renombrado sitio de Yucapuca, donde se dio a conocer que mi guerra no era fácil de dominar. Y así, con gente mal equipada, tomamos la ciudad de Jinotega, fuerte
Conservador en el Norte de Nicaragua.
—En Jinotega apertreché mi ejército y nos equipamos muy bien con armamento y vituallas que capturamos en abundancia. Ahí en Jinotega recibí un correo
urgente de Moncada pidiéndome corriera a auxiliarle al
lado de Matiguás, pues su situación era sumamente difícil. Me decía que si no le auxiliaba de inmediato, me haría responsable del desastre Liberal. Ya le enseñaré la
nota escrita de puño y letra de Moncada, (Efectivamente,
más tarde me mostró la mencionada nota). En ese momento, mi ejército contaba con más de dos mil soldados
muy bien equipados.
—Antes de Continuar, déjeme contarle algo sobre la
toma de Jinotega, porque es una ciudad que quiero mucho. Ahí fue mi verdadero principio. Mi primer éxito
verdadero. Poco antes de las 5 de la mañana teníamos
rodeada aquella plaza. Apenas se distinguía blancura
de las paredes entre aquella neblina espesa y fría. Parpadeaban difusas algunas lucecillas de la ciudad y me daban la ilusión de una postal para turistas ¡Yo soy también
medio poeta! Me detuve unos instantes, pero con gran
pesar en mi alma tuvo que romper aquella dulce calma y
la de muchos inocentes que dormían y quizás soñaban
90
MALDITO PAÍS
entre la bruma, como Jinotega que parecía soñar con sus
pinos y sus flores....Pero había que hacerlo y con un nudo
en la garganta di la señal y rompimos el asalto, dando
una batalla feroz que duró hasta las cinco de la tarde,
terminando con un triunfo total para nosotros. Capturamos el enemigo todo el elemento de guerra de que
disponía. Se llegó a sentir terror por nuestra columna.
Los cerros de Yucapuca y Zaraguasca eran baluartes
nuestros. Integraban la Columna Segoviana poco más
de 800 soldados de caballería y más de dos mil de infantería, todos muy bien equipados y que hacían flamear
sobre la serranía segoviana nuestro pabellón rojo y negro
que es un símbolo, el rojo que representa la resurrección,
sobre el negro que es la muerte.
—Perdone la interrupción y continuemos con el relato: Supe que un pelotón de 150 hombres que yo había
enviado para auxiliar el tren de guerra que desde la Costa
se le enviaba a Moncada, había llegado a muy buena hora
ayudando a Escamilla a completar la difícil cruzada. En
Jinotega recibí a Parajón que había regresado de su viaje
de salud a el Salvador. Mi orquesta típica dio un concierto en su honor. Dejé en Jinotega al mando de un pelotón
de mis fuerzas al después satélite de Moncada, Camilo
López Irías y marché con el resto de mi ejército a libertar
a Moncada del cerco en que lo tenían encorralado las fuerzas de Díaz. En el camino de Jinotega a Las Mercedes,
lugar donde se encontraba Moncada tuve dos ligeros encuentros: Uno en San Ramón y el otro en Samulalí. Cuando llegué a Las Mercedes, Moncada claramente empezaba a flaquear debido al empuje del enemigo que era numéricamente muy superior. Hasta había ya abandonado
unos cañones.
91
JosE RoMÁN
Después de mi partida, se reunieron en Jinotega los
Generales Parajón, Castro Wasmer y López Irías, formando una sola columna que venía en campo limpio a pocas
jornadas atrás de mí. Lo que sigue es algo muy interesante y recuerdo muy bien: Una tarde de la última quincena
de Abril llegamos a El Bejuco, donde teníamos al grueso
del enemigo enfrente. Inmediatamente ordené al Coronel Porfirio Sánchez hijo, que saliera de avanzadilla y les
atacara. A poco tiempo aparecieron las fuerzas de Parajón,
Castro Wasmer y López Irías y entre los tres libramos
una tremenda batalla en la que participaron, entre ambas
partes, cientos de ametralladoras y cañones. En esa batalla capturamos varios miles de rifles, muchas ametralladoras, cañones y varios millones de cartuchos, con lo que
acabó de equiparse todo nuestro ejército.
En conferencia con Parajón, Castro Wasmer y López
Irías, resolvimos que fuera yo con 150 hombres a reconocer el campo de batalla. A poca distancia, entre unos pequeños cerros, me encontré con gente mía, locos de entusiasmo porque habían capturado el cuartel general del
enemigo que había estado afligiendo a Moncada. En el
hospital de sangre de ese cuartel se capturaron muchos
heridos quienes nos informaron que los generales conservadores al mando de aquellas fuerzas eran: Bartolomé
Víquez, Marcos Potosme, Carlos Chamorro Baquedano,
Alfredo Noguera Gómez y Carlos RiversDelgadillo.
Al amanecer divisamos unas banderitas rojas que
flameaban en el picacho de un cerro y con mis hombres
me acerqué cautelosamente, pero antes de llegar nos salieron al encuentro tres hombres de las fuerzas de
Moncada quienes nos acompañaron a la casa hacienda
92
MALDITO
PAÍS
donde se encontraba Moncada.
—Ahora oiga y ríase. Cuando llegué al campamento
me encontré con el fantoche de castro Wasmer, ya sentado en una hamaca con Moncada. Un soldado de los míos
se había anticipado a decirme que había escuchado a Castro Wasmer contarle a Moncada "el gran trabajo que le
había costado arrear hasta allí a Parajón, López Irías y
Sandino"... Mientras tanto, al verme llegar las fuerzas
segovianas y las costeñas, entusiasmadas gritaban "VIVA
SANDINO". Moncada se levantó y fue a recibirme con
su sonrisita irónica, me dio golpecitos paternales en la
espalda e inmediatamente hizo leer la orden del día prohibiendo el traspaso de soldados de una columna a otra.
Claro, porque casi todo el ejército allí reunido quería
pertenecer a las columnas segovianas. También me ordené trasladarme a la plaza de Boaco, diciéndome que
fuerzas bajo su mando la ocupaban. Eso era falso, porque más tarde supe que la ocupaba el General Rivers
Delgadillo. La intención de Moncada era que yo fuese
asesinado por las fuerzas al mando del Coronel José Campos, a quien Moncada tenía estacionado sobre mi camino
por el que yo debía pasar aquella noche. Esto lo supe
algún tiempo después conversando con el mencionado
Coronel Campos, quien me aseguró que Moncada nunca
le dijo que yo iba a pasar por ese lugar, razón por la cual
aquella noche nos ametralló, pues estaba seguro que se
trataba de conservadores y esas órdenes tenía.
—Cuando llegué a orillas de Boaco estaba seguro de
encontrarme con fuerzas de Moncada, pero también nos
recibieron con ametralladoras. Retrocedí y tomamos posiciones. Acuartelado ahí, le mandé un correo urgente a
Moncada informándole que en Boaco estaban reunida
93
JosE RoMÁN
todas las fuerzas conservadoras derrotadas por mi ejército en Las Mercedes, que diera pues sus órdenes porque
no era cierto que fuerzas suyas ocuparan aquella plaza.
El correo que mandé regresó diciéndome que Moncada
había desocupado Las Mercedes, marchando hacia el lado
de Boaquito. Junto con toda mi gente le seguí hasta alcanzarle. Ahí fue donde el Coronel Campos me contó lo
que antes le referí.
—Y siguen las vivezas criollas de Moncada. En
Boaquito me ordenó que saliera inmediatamente y que
ocupara Cerro Común y que no me moviera de ahí hasta
que él me lo ordenara. Estando yo en Cerro común,
Moncada se fue a Managua, regresó y nos ahorcó en un
"Espino Negro en Tipitapa" —Matiguás, Palo Alto, El Bejuco, Las Mercedes y otras
más, son una serie de grandes batallas que combinadas
finalizaron la revolución del 26 que costó miles y miles
de vidas, pues entre Liberales y Conservadores lucharon
no más de 20,000 soldados bien equipados. Y toda la propiedad destruida. Y los millares de nicaragüenses que
murieron heroicamente en los campos de batalla dejando
abandonados a sus hijos y esposas para cumplir con la
Patria. ..Quizá, se pregunten algo que yo también me
pregunto y que quizá nadie pueda contestar ¿Y para qué?
¿Para traer otra vez a los marinos norteamericanos a pisotear Nicaragua? ¡NO ¡NOl
ME DIJE ¡NO!, MIENTRAS SANDINO VIVA,HABRÁ
QUIEN PROTESTE
—El General, evidente y profundamente emocionado,
quizás tanto como lo pudo haber estado aquel glorioso
día en que decidió protestar combatiendo a los Estados
94
MALDITO
PAÍS
Unidos, cayó en un profundo silencio de varios minutos
que me parecieron horas frente a la majestuosa figura de
este gran patriota.
Campamento _ Luz y Sombra Miercoles 8
de Marzo de 1933 6 A.m
Dormí muy bien en una camita portátil de las que usaban
los marinos. Después del maravilloso desayuno, el
General me llevó a enseñarme el grandioso paisaje del
río y los cerros, desde un barranco a la orilla de la casa.
—Este campamento - principia el General se llamaba
La Amarrana, que en zumo quiere decir el maizal, pero
la tropa solamente le decía La Marrana. Aquí convalecí
de la herida que me infligieron en la batalla de
Zaraguasca, el 11 de Junio de 1930; vinieron a asistirme
un médico hondureño y una enfermera salvadoreña. A
mi esposa no la dejaron salir de León. Más tarde, cuando
ella vino aquí, el nombre de La Marrana no le gustó por
parecerle impropio para un lugar tan bello y lo bautizó
con el nombre de LUZ Y SOMBRA, en recuerdo a una
pequeña finca que su padre posee en San Rafael.
Como usted lo puede comprobar, es un lugar muy
agradable, rodeado de montañas y con ese arroyo - y me
mostró un lindo arroyito que descendía de lo alto de las
rocas que tiene fama de ser rico en arenas de oro. Su agua
parece que tuviera hielo, porque viene desde la cumbre
de aquellos cerros que ahorita cubre la neblina. Su agua es
deliciosa. Usted ya la probó.
—Como ve, aquí tenemos cocina de hierro, casas de
techo de zinc y otras casas más que fueron traídas de un
95
JosE RomAN
campamento de los marinos de allí nomás, de la boca del
Poteca, donde hay una agua muerta de regular tamaño y
donde acuatizaban los hidroaviones. Cuando lo desocuparon los marinos le pegaron fuegoa todo, pero más tarde
los muchachos lograron limpiar y salvar algunas cosas.
Aquí también tenemos un gallinal, puercos, vacas, plátanos, maizal y hortalizas. Por más de un año fue mi Cuartel
General y nos ha servido mucho. Si le parece, continuamos con la historia.
—Estoy a sus órdenes, General. Principió a pasearse
en su forma acostumbrada, con las manos atrás y la cabeza
gacha. Se puso a reír, se detuvo y me dijo directamente: Mi
esposa siempre me critica, amablemente, por este
peripatetismo y por sentarme y levantarme. Dice que son
nervios y puede ser, porque esto me sucede cuando tengo
a muchos escuchando en la conversación. Cuando estoy
solo, como en este caso con usted que me siento en confianza, ya ve, me recuesto en la hamaca y ahí, sí, me concentro, pienso, discurro y recuerdo con daridad. Voy a la
hamaca pues , ¿Por dónde quedamos?
—General, quedamos en que a usted le había mandado a Moncada a ocupar Cerro Común.
—¡Ah, sí, sí! "Esto debe de terminar hoy" le dijo el Coronel Henry L. Stimpson a Moncada bajo un árbol de espino negro, en la Villa Típitapa. Yo, sin saber lo anterior y de
acuerdo con planes previos, me estaba preparando para
lanzar el ataque, tal cual la orden que me había pasado el
General Beltrán Sandoval, cuando apareció el General
Heberto Correa Secretario de Moncada y me puso al tanto
de lo que había pasado y estaba pasando en Tipitapa y
del armisticio y que andaba avisándonos a todos los jefes
96
MALDITO PAIS
para que nos reconcentráramos en Tipitapa y hasta me repitió Correa las palabras de Moncada: "Yo no tengo deseos de inmortalidad. Es decir, no quiero ser un héroe,
como Benjamín Zeledón. Ya estoy viejo y si puedo vivir
unos años más, tanto mejor. Les digo esto a propósito de
la imposición americana
II
—Escuche, que ésta es la historia exacta: Entonces se
ajustaron los tratados Stimpson -Moncada, por los que el
ejército y el Partido Liberal convinieron en entregar todas
sus armas, recibiendo en cambio diez pesos nicaragüenses por cada rifle y comprometiéndose los Estados Unidos
a vigilar las futuras elecciones. Moncada supo convencer a
todos los generales de que los liberales habían obtenido
un triunfo completo y les hizo entender que ocuparían el
poder. Cuando Moncada me mandó hacer tal propuesta,
me prometía también que me daría la Jefatura Política
de Jinotega. Que el gobierno de Díaz pagaría todo. Que la
caballería que yo tenía sería legalmente mía y que por
todo el tiempo que había estado en la revolución, desde el
primer día, se me reconocería un sueldo de diez dólares
diarios, que serían pagados en el acto por la Misión Americana de Paz.
—Estaba yo entonces en el lugar llamado El Cacao, el
9 de Mayo de 1927. Por supuesto fingí aceptar, para que
me diera tiempo de retirarme y en cuanto llegué a Jinotega
fui recibido con palmas, flores y música. Y ahí mismo anuncié públicamente mi propósito inquebrantable de luchar
contra Los Estados Unidos. Preparé a mi gente. Licencié
a los que tenían deberes ineludibles, o tímidos que se cobijaron bajó ese pretexto. Sigilosamente mandé a esconder en las montañas 40 ametralladoras, y gran cantidad de
97
JosE RoMÁN
rifles y elementos bélicos para poder disponer de ellos en
el momento oportuno y marché en son de guerra.
—En mi marcha, al pasar por San Rafael del Norte, me
casé con la Señorita Blanca Aráuz que era la telegrafista
del lugar y a la que había conocido cuando me dirigía a
auxiliar a Moncada. La boda fue muy sencilla, en la Iglesia
del pueblo de San Rafael, en la madrugada del día de mi
cumpleaños, el 18 de Mayo 1927.
—Tres días después, el 21 de Mayo, Moncada junto
con los invasores norteamericanos ocupó la plaza de
Jinotega y por telégrafo me invitó a rendirme con propuestas aun más halagadoras, pero yo me retiré a un lugar recóndito en las montañas de Yalí.
—Entonces apenas tenía treinta hombres y aún de esos,
algunos estaban indecisos y me preguntaban el por qué
de no aceptar tan halagadoras propuestas y de no conferenciar.
Pero bien conocía yo a Moncada y sabía que una conferencia con él significaría mi muerte. Dos días más tarde
fui alcanzado por mi padre, Don Gregorio Sandino, enviado como emisario de Moncada y del Jefe de los Marinos
para hacerme todavía mejores propuestas. Con mi padre
les mandé a ratificar mi propósito de luchar hasta el final.
Eso fue el 25 de Mayo de 1927 y continué la marcha hacia
las más intrincadas serranías y logré reunir el pie veterano de mi ejército con sesenta hombres, entre los que encontraban los mineros de San Albino, quienes jamás me
han abandonado.
—Pasando por alto algunas acciones menores, el 12 de
Julio recibí una nota ultimátum del Capitán G. D. Hatfield
de la Marina Norteamericana que ocupaba la plaza de El
98
MALDITO PAÍS
Ocotal. Ya nos habíamos cruzado varias notas que han sido
publicadas muchas veces, pero en esta última, en nombre
de su más alto jefe, me notificaba que si en un plazo de 48
horas tontadas desde ese día no hacía entrega de todas las
armas y pertrechos que tenía en mi poder, el Cuerpo de
Marina de los Estados Unidos se vería obligado a batirme
y despojarme por la fuerza. Que esperaba mi contestación.
Le contesté que estaba bien, que le llevaríamos nuestras
armas, pero que esperábamos qué cumpliera su promesa
de despojamos de ella. Inmediatamente principiamos a
alistarnos y fuimos muy puntuales a la cita. El da 16 de
Julio, tres días después de recibir la nota de Hatfield ya mi
ejército ascendía a sesenta hombres, entre oficiales y soldados regulares Además contaba con 600 indios armados
de machetes, cutachas y hachas, todos listos para el asalto
a El Ocotal. A la una de la madrugada iniciamos el ataque.
—En el Ocotal estaban probablemente cien marinos y
otro tanto de soldados nicaragüenses renegados comandados por ellos. Le voy a decir. Yo realmente sólo contaba
con mis 60 hombres para la verdadera lucha; los indios
eran para que ayudaran con el mido y su número. Así
pues, con la certeza de encontrar la muerte y con el valor
que da la convicción de poseer el derecho y la justicia, con
mis sesentas soldados y los indios luchamos contra los
famosos marinos de los Estados Unidos en desigual y
recia batalla que en realidad era dos a uno contra nosotros, ya que los indios carecían de armas. Nos vencieron,
digo por que no pudimos vencerlos, únicamente por los
aviones. Sin los aviones muy mala suerte hubieran corrido los marinos en El Ocotal, después de haberme prometido despojarme de las armas por la fuerza. Los campesi99
JosE RomAN
nos saquearon El Ocotal y los marinos se encuevaron
en un cuartel viejo de grandes paredes en el centro de
la ciudad, el que no incendiamos y dinamitamos en consideración a las mujeres y niños indefensos del vecindario. Le repito que si no hubieran sido los aviones
que nos atacaron despiadadamente, sin duda alguna
hubiéramos acabado con los marinos. Los aviones en
formaciones, se dejaban caer como gavilanes bombardeaban, ametrallaban y se volvían a elevar para repetir la maniobra, con lo que lograban herir o matar algunos indios, pero lo que sobre todo lograban muy
eficazmente era sembrar el terror. Considere usted que
era la primera vez que se veían en Nicaragua aviones
de guerra en acción y para los indios, la primera vez
que los veían y oían su estrépito ensordecedor. Se podría decir que los sentían, de tan bajo que volaban. Lo
que me más duele de esta batalla es la pérdida de mi
brazo derecho, el Coronel Rufo Marín, súper- hombre
y caballero. La publicidad que esta batalla nos dio,
fue tremenda.
—Después de una larga pausa durante la cual el
General sólo parecía estar presente físicamente: Me miraba fijamente sin verme, pues su mirada y su mente,
sin duda alguna, estaban en otro lugar y en otro tiempo que él sentía como real y presente. Aun muy pensativo yo, continúo:
—Como usted puede ver por mi relato, después de
los pactos de Tipitapa hubo un momento, en La Corneta, donde sólo me quedaban 29 hombres y aun de
esos pocos, algunos vacilaban. Sin embargo, yo debo
de haber estado loco como dicen, pues no desmayé.
100
MALDITO PAÍS
Insistí y discutí y por más esfuerzo que he querido
hacer, no puedo recordar que lógica usé, pero logré
convencer a aquellos hombres de que "es preferible mil
veces morir que ser esclavo". Solamente aquella voluntad férrea de que me armé y el ánimo estoico y
rebelde de aquellos indios pudieron hacer de aquella
cruzada de guerrillas absurdas, una realidad.
—Usted sabe muy bien que hasta entonces la palabra de los Estados Unidos era ley inapelable en Nicaragua. Se les obedecía como a dioses y nos dominaban
con sólo el gesto. Yo mismo, se lo confieso, creía firmemente que iba a entregarme a una muerte segura y
necesaria para lavar a Nicaragua con un bautismo de
sangre aquella afrenta que me hizo el borrachito mejicano al llamarme vende patria por culpa del tratado
Bryan—Chamorro.
En realidad mucho fue lo que aprendimos del combate de El Ocotal: Primero y lo más importante de todo,
siempre situarse del lado del honor y la justicia, lo que
sustenta el espíritu haciéndole invencible; segundo,
que la invencibilidad de los marinos americanos es
puro mito. Tercero, que la participación de la aviación
militar en nuestra contra introducía un elemento de
sorpresa que sería difícil de esquivar y en cuarto lugar aprendimos el inmenso valor de la publicidad en
cuanto a la opinión mundial y nos convencimos que
nuestro principal objetivo debería ser el de prolongar
la lucha de protesta por el mayor tiempo posibles, pues
en realidad desde este punto de vista no importa tanto el que se gane una batalla, como el librarla y publicarla. También fue de gran valor salir prácticamente
101
JosE
ROMÁN
victoriosos de una batalla donde solo esperábamos
encontrar la muerte para lavar la honra de la Patria.
Conste que de esto iban conscientes todos mis hombres
inclusive los indios lo aceptaron con honda satisfacción.
102
MALDITO PAÍS
Capítulo III
103
JosE RomAN
En Bocay —Rio Coco —Jueves 9 de Marzo
de 1933.
Salimos muy al alba de Luz y Sombra y como a medio
camino, donde el río se toma más caudaloso, cambiamos
el pipante mediano que llevamos por uno grande de
caoba y con 16 canaleros que hacían lujos de maniobras:
Imitaban, al remar acordemente, vuelos y ruidos de
diferentes animales. El vuelo del murciélago, el de la
golondrina, el caminar del pato, etc. Todo esto con ruidos y golpes de los canaletes (remos especiales) y a los
lados del pipante. El "probero" va de pies en la propia
punta de la proa con una larga vara de bambú con la que
dirige las maniobras y establece el curso de la "nave".
Al llegar a un raudal "siembran" los canaletes en el
agua, en tal forma que frenan la velocidad del pipante,
como si fuera un automóvil. Después ladean los canaletes
horizontalmente, apenas rozando el agua, para evitar que
se bambolee o que se vaya de un lado o del otro
Una flotilla de picantes, diminutos, medianos y grandes había llegado a encontrarle, pues sabían de la llegada de El General. Eran familias de los palenques de Bocay.
Resulta interesantísima la flotilla de pipantes. Todos le
llevan obsequios: Flores, frutas, pollos, cotorras, iguanas
y frasquitos de polvo de oro.
La selva ha cambiado de aspecto completamente. Ahora sólo se ven bambúes, pig-bahs, cocales y toda clase
de palmeras a la vera del río. A cada dos o tres kilómetros, pasamos un palenque de indios. Un palenque es
una reunión de 15 a 20 chozas construidas sobre tallos
gruesos de bambú como de dos metros de altura, sobre
104
MALDITO PAÍS
las cuales hay un piso de cajas de bambú al igual que las
paredes. El techo y las paredes están Cubiertas con hojas
de palma o de Cocoteros bien trenzadas. El día lo pasan
abajo y la noche arriba, salvo cuando hay luna y buen
tiempo. Llegamos a Bocay a las cinco de la tarde. Es un
bello lugar precisamente en la confluencia del Río Bocay
con el Coco. El pueblo de Bocay consiste en unas doscientas chozas que fueron destruidas e incendiadas totalmente por los marinos cuando abandonaron su gran cuartel e instalaciones que ahí tenían. Bocay fue una de las
grandes bases de la Marina Americana durante la guerra. Tenía estación central de radiocomunicación campo
de aterrizaje y facilidades de acuatizaje, pues el río aquí
alcanza una anchura mínima de 200 metros en el verano
y en el invierno mucho más pero variable.
El actual cuartel de Sandino consiste en un caserón
de bambú para las provisiones y adyacente una casa pequeña de madera y techo de zinc. Tiene cocina de hierro.
Un barril que fue de aceite diesel, sirve como ducha de
baño. Hay muchas cajas con documentos y otras más están por llegar. Dos máquinas de escribir en buen estado
(teclado inglés), camitas portátiles y por supuesto la hamaca del General. Una mesa grande que también sirve
de escritorio al General y dos mesitas pequeñas metálicas, que como casi todo lo anterior, fueron recuperadas
de donde las quemaron y abandonaron los marinos.
La casa que ocupa el General está sobre un promontorio escarpado tal vez de 30 metros de altura, con amplia vista sobre la "Y" que forman los ríos. La noche era
despejada y con claridad de luna llena. Antes de la cena,
que fue muy buena, el General y yo llevamos un par de
105
JOSE ROMAN
butacas y nos fuimos a conversar a la luz de la luna, a la
orilla del barranco que da al río.
—Oiga, Román, he estado en este lugar muchas veces, pero nunca antes en estas condiciones: La noche tan
despejada, la belleza y calma del lugar con una luna llena que hace brillar las aguas de este río milenario y sobre
todo sin los sobresaltos de la guerra. Quiero aprovechar
la belleza paradisíaca del paisaje y esta tranquilidad única e inefable para platicarle acerca de intimidades y sentimientos, que aunque no forman parte de nuestra campaña militar, si, los considero aspectos fundamentales de
nuestra lucha que le ayudarán a usted a entender la esencia de la misma y del futuro de Nicaragua. Quiero sentirme libre de hablar sin hacer pausas para sus notas,
que además requerirían más luz de la que está bellísima
luna nos puede proporcionar. Muy difícilmente se me
presentará otra ocasión más propicia que ésta para lo que
siento necesidad de expresarle, por lo que le ruego, pues,
no tomar nota en esta ocasión.
—Desde luego que usted puede usar para su obra
todos los detalles que de esta conversación considere más
importantes, usando en cuenta su propia manera de
expresarlos y con la extensión y en la forma que lo estime
más congruente con la presentación de su trabajo. Además, he notado que usted tiene muy buena memoria y
mañana o pasado podrá sin dificultad escribir al respecto lo que crea conveniente.
—Me hablaba paseándose con la cabeza gacha, dando unos cuantos pasos para acá y otros para allá —Ya
ve, pues, ahora sin la hamaca tendré que pasearme, sentarme y hacer muecas, como dice Blanquita. Y a propósi106
MALDITO PAÍS
to dice mi señora esposa, que es una lástima que no la
haya conocido, es una bella persona. Espero que haya
otra oportunidad. Permítame decirle, aquí internos que
lo que me tiene mas nervioso ahora, es que estoy próximo, a ser padre Quizás dentro de tres meses más. Por
eso es que ella no pudo venir conmigo esta vez. Usted no
puede imaginarse la alegría y la ternura que siento al
pensar que estoy próximo a ser padre, más que nada
porque quiero darle a mi hijo todo el cuidado y todo el
amor paterno que a mí me faltó. Ya verán los espíritus
astrales que yo no soy un resentido.
—Quizás no sea exacto lo que acabo de decir, pues
hay algo que me inquieta aun más que lo de la paternidad y es el futuro de Nicaragua y de mi cruzada, pues
aunque los Estados Unidos hayan tenido que aceptar la
derrota militar, que hasta cierto punto le da algún prestigio a su nuevo Gobierno, no tan fácilmente aceptarán
una derrota política. De esto estoy absolutamente seguro. No se en qué forma lo intentarán, pero se que ellos
cuentan con políticos muy hábiles y muy sutiles y que
los nuestros son muy corrompidos y como usted lo sabe,
desdichadamente la política no es mi terreno. Además,
los Estados Unidos tienen mucho dinero que saben muy
bien como usar y en política el dinero es un arma muy
poderosa. Ya vio usted como compraron a Moncada y a
todos sus generales y oficiales y en fin a todos sus soldados, excepto los nuestros, a diez pesos por cabeza.
—He tenido varias propuestas que de aceptarlas me
hubieran proporcionado amplios medios para proseguir
la guerra y hasta para haber tomado el poder en Nicaragua, pero consideré que una vez retirados los marinos
107
JosE ROMAN
hubiera sido indigno de mi parte derramar más sangre
de hermanos. Especialmente siendo el Dr. Sacasa, hombre íntegro a quien yo aprecio inmensamente y en quien
confío totalmente. Precisamente, para evitar intrigas y presiones políticas, aceleré unilateralmente la firma de la
paz.
—Sobre esto he pensado mucho, muchísimo. Desde
hace bastante más de un año, sabiendo que nuestra guerrilla era ya invencible, comprendí que eventualmente los
marinos tendrían que irse y que nosotros quedaríamos
enfrentados a la Guardia Nacional, ejército contra el cual
no es nuestra lucha y contra el cual no tenemos querella
alguna, excepto que dudo de su constitucionalidad y de
su lealtad a Nicaragua. Pero por más que he meditado y
cavilado en cuanto a como evitar los peligros que para
Nicaragua involucra tal situación, he llegado a la conclusión que no me corresponde a mí, ni a mi ejército el tratar
de solucionar un problema que aun no existe más que en
embrión. El aborto, además de inmoral es peligroso.
—Mire, Román, los largos años de lucha combatiendo en condiciones tan desfavorables y manteniendo en
alto un ideal y el nombre y la honra de la Patria; talvez
sean unas glorias, pero también son una gran responsabilidad. La pureza de la causa debe mantenerse a cualquier costo. La soledad en la montaña, cargando con todo
el peso de esta campaña sobre mis hombros. Las noches
interminables de vigilia y espera, le abren a uno un sentido extra, mediante el cual todas las cosas adquieren una
nueva dimensión y la capacidad de juicio es más serena.
La quietud y la inmensa soledad de quien ya no tiene a
quien recurrir para tomar las últimas decisiones, que tie108
MALDITO PAÍS
nen que tomarse, le ponen en contacto con algo más allá
de su propio ser ¡Más allá de todo lo humano! Es pues
basado en estas extraordinarias experiencias y en estas
hondas cavilaciones y profundos pensamientos, que sé
de positivo y sin lugar a la menor duda, que el resto de
mi vida está sellado al lado de estas montañas y de sus
humildes moradores.
—El General hizo una pausa muy marcada y sostenida que aproveché para recapitular mentalmente los puntos básicos de su discurso. Después de unos, dos o tres
minutos, cambiando de fisonomía dejando escapar una
sonrisa de honda satisfacción y también cambiando de
tema, dijo:
—Recuerda? Yo le conté que cuando me hirieron en
la batalla de Zaraguasca, me llegaron a atender un médico hondureño y una en femera salvadoreña. Entonces
omití decirle algo que siento debo confesarle. Esa enfermera se llama Teresa Villatoro. Cuando tenían detenida
a mi esposa, esa mujer me acompañó en el Chipote. La
he querido mucho y haría cualquier cosa por ella, pero
se tiene un carácter la chingada y simplemente no somos
el uno para el otro, por eso la regresé a El Salvador y
partimos para siempre. Quiero serle muy franco en cuanto a mujeres ¡Claro que me gustan! Pero no me apetecen
estas zambas y mucho menos las prostitutas; por eso me
traje a Teresa, pero en cuanto pudo venirse mi mujer, la
despaché. Aquí mis soldados tienen libertad para enamorar a las que quieran, zambas u otras y también para
conseguirlas por las buenas, pues es una ley terminante
en el ejército que al que viola o estupra una mujer, se le
fusila sin contemplaciones y como abundan las indias y
109
JosE
ROMÁN
campesinas, realmente, no hay problemas. De homosexualidad no se ha registrado ni un sólo caso durante
toda la guerra. Esas degeneraciones urbanas aquí son
tabú.
—Ahora bien, una de las razones porque me casé ,
fue por tener una compañera en la montaña, pero a
Blanquita no me la dejaron venir. La tenían en rehenes.
Dicen que se la llevaron a León. Con decirle que para
su madre y sus tías yo soy un masón y un comunista
es decir, "hereje excomulgado"
—Bueno, después de Zaraguasca, cuando vino
Blanquita trajo a sus dos hermanos, Pedro Antonio y
Luis Rubén, a quienes dejé como ayudantes de Secretaría. Les teníamos muy bien vigilados y al poco tiempo mis muchachos me mostraron pruebas irrefutables
que estaban en coqueteos con la Guardia Nacional. Iban
a ser fusilados, pero a ruegos de Blanquita les dejé ir
.... ¿Y ha de creer? En Agosto de 31 se presentarán a la
Guardia Nacional.
—Como no tomaba notas y me habló de tantas
cosas, solamente hice resúmenes mentales de lo que
me pareció más significativo, para ceñirme lo más fielmente posible a su relato. Como habláramos de perros, le pregunté que por qué no los tenían y me contestó que los perros eran buenos para cuidar predios,
guiar ciegos, perseguir prisioneros escapados y para
guerra de otros tipos, pero no para las guerrillas porque más bien distraían al soldado que en las emboscadas tenía que estar completamente inmóvil, a veces
hasta por muchas horas seguidas. También les achacó
el dejar huella con la cagada, que cada perro come más
110
MALDITO PAÍS
que un soldado y que en las largas cruzadas lluviosas
en la montaña se perdían, pues sólo el olfato les guía y
que a la larga más bien delataban en vez de encubrir.
De ahí que los perros estaban descartados en las guerrillas y prohibidos en los campamentos. También trajo
a colación aquella su novia Mercedes de Niquinohomo.
Indudablemente la guerra contribuyó a separarles,
pero además en cuestión de ideas era anticuada y no
habría podido vivir en la montaña. Finalmente, él se
había dado cuenta que había un hado que se oponía
entre ellos y a la hora de partir a la manigua ya era
muy tarde... .Mejor que eso quedara como un dulce
sueño infantil a que terminara en una realidad triste y
trágica.
Me dijo que algo le llenaba de una inmensa satisfacción, era el que nunca hubo un pleito o discordia
rencorosa entre sus generales y oficiales, ni siquiera
entre la tropa. Hubo siempre verdadera fraternidad y
respeto al rango, lo cual obró como un aceite mágico
que hizo funcionar maravillosamente el complicadísimo
engranaje de sus operaciones, tal que más bien parecían un juego de balompié, excepto que aquí un mal
pase significaba la muerte.
—Después de estarse paseando un rato en silencio,
el General se sentó en la butaca, estiró las piernas y
con las manos detrás de la cabeza gimió suavemente y
dijo: Después de todo, no hay como la hamaca.
—No hay duda, le dije, pero también debemos recordar la escuela peripatética que ha sido seguida por
tantos filósofos.
—A propósito, de Filosofía, creo conveniente expo111
JosE ROMAN
nerle a grandes rasgos algunas de mis ideas filosóficas
¿Usted debe haber leído algo, u oído hablar sobre Martín Trincado? (Aquí el maestro Román, como más adelante lo
dice, por escribir de memoria la conversación con el general llama
Martín a Joaquín Trincado.)
—Sin esperar que yo le contestara continúo: Martín
Trincado es sin lugar a dudas uno de los grandes filósofos
Contemporáneos. Es el fundador de la escuela "Magnético espiritual de la Comuna Universal". En Buenos
Aires tiene una gran revista llamada "La Balanza". Es el
Gran Maestro de la Cosmogonía. Es una lástima que yo
no conocí al Maestro Trincado antes de escribir mi "REALIZACION DEL SUPREMO SUEÑO DE BOLIVAR", pero
estoy elaborando con él nuestra teoría de la "UNION
HISPANO AMERICA OCEÁNICA"
—Después, paseándose a ratos, sentado otras veces,
continuóhablando sobre La Reencarnación, Los
Rosacruces, Espiritismo, Yoga, Teosofía e inspiraciones
intuitivas, de las que tuvo muchas y muy valiosas durante la guerra. Repito que como no tomé notas de esta conversación y no quería recargar mi memoria, no hice esfuerzos en retener las mencionadas teorías que el General me explicó; por el contrario, usé las pausas para repasar y fijar mejor todo lo anterior. Le comenté que desgraciadamente yo no estaba iniciado en esas doctrinas
esotéricas, pero que conocía personas serias y de mucho
valor intelectual entusiastas por la Astrología, Hipnotismo, Espiritismo y Teosofía y que en cuanto a las intuiciones, no sólo no hay duda, sino que actualmente constituyen un campo de serios estudios.
112
MALDITO PAÍS
Cuando nos retiramos, nos esperaba Tranquilino con
un formidable plato de sopa de sesos con palmito y otros
aderezos mágicos de la flora del Río Coco. Pero antes de
cenar hice un resumen de los puntos salientes de la conversación, mismos que ya llevaba ordenados en la memoria, pudiendo así descargar la mente y gozar enteramente la cena y la compañía del General. Después de la
cena, antes de acostarme, escribí un borrador de tan importante conversación.
BocayRio
——
Coco Viernes 10 de Marzo
de 1933 7 A.m
Anoche dormí en un cuarto contiguo al del General, junto
con Tranquilino ,en dos camitas metálicas de las
desenterradas. Temprano de la mañana llegó a traerme
el Coronel Rivera para mostrarme el campamento que
está rodeado de cabañas de zambos. Me llamó la atención
que, todas las "mujeres" de doce años o más, en su
mayoría andan embarazadas o criando, o ambas cosas a
la vez. A los fiemos les llevan colgando de la espalda, en
una tela de tuno. El tuno es un árbol cuya corteza es puesta
a remojar y después estirada con mazas de madera contra
una troza, hasta convertirla en una tela como de cáñamo.
Se puede lavar, coser, y trabajar como cualquier otra tela.
Es muy fresca y la usan para taparrabos, hamacas, sacos
de carga y en fin, para todo aquello que puede ser hecho
con tela, pues es la única que tienen. Los niños andan
desnudos, los adultos semidesnudos y "pintados" como
venados fiemos. Ninguno habla ni entiende español. El
Coronel Rivera les reparte sal.
113
JosE RomAN
El Almirante es el Jefe de todos ellos, a su vez dependiente del Coronel Rivera. El Almirante es hijo de una zamba y de un negro. Sus manos son blancas como si anduviera con guantes de algodón y su rostro es como una máscara debido a los parches blancos alrededor de los ojos y de
la boca. Estas manchas de la piel son producidas por bebedizos de lo que solamente los hechiceros conocen lo secretos, tanto para producirlas como para quitarlas. Esa es la
creencia entre ellos y les llaman "vulpis".
El Almirante me extendió su enorme mano que tuve
que estrechar. Parecía lija y me produjo un fuerte repelo
en todo el cuerpo, pero supe disimular. El Almirante es
un experto conocedor de toda esta región y de su gente.
Conoce el río metro por metro, desde dudad El Cabo
hasta Santa Cruz. Fue el mejor instrumento del Coronel
Rivera para el manejo de la flota de pipantes durante la
guerra. Le dicen El Almirante, porque el dice que es el
Almirante Sellers de la Flota Nicaragüense. El Coronel le
decía: Se necesitan tantos pipantes, tal día, a tal hora, en tal
lugar y allí estaban. Después de esta interesante visita regresé a la casa y poco después llegó el General que había
salido después del desayuno para hablar con algunos de
sus generales, quienes se alojaban en un gran rancho pajizo muy próximo a nosotros.
—¿Qué tal durmió? ¿Cómo se siente?
—Muy bien, General, gracias. Sólo el zumbido de la
quinina en los oídos, pero ya me acostumbraré. Me encantó el aguacero de esta madrugada y el ruido que hacía
sobre el techo de zinc. ¡Figúrese, lloviendo en Marzo!.
—Aquí eso es normal. Llueve casi todo el tiempo.
Allá en la Costa del Pacifico sólo llueve durante cinco y
114
MALDITO PAÍS
medio meses del año. Por eso es que aquí la vegetación
está siempre verde y adornada de flores y se pueden
sacar cuatro cosechas al año. Bueno ¿Está listo para trabajar?
General, allí está mi silla, la mesita y los útiles y aquí
está su hamaca.
—Bueno, ¿Dónde nos quedamos?, me dijo acostándose en la hamaca.
Quedamos, general, terminando el asalto al Ocotal
su primera verdadera confrontación con los marinos.
-Ah, si, perfectamente, ya recuerdo. Pues bien, la lección de la batalla de El Ocotal me convenció de que era
un disparate morir en batalla campal contra los Estados
Unidos que era preferible mantener la protesta cuanto
más tiempo fuera posible y decidí acantonarnos en un
mismo cerro que conocí gracias al Coronel Conrado
Maradiaga. Está cubierto de pasturas y cuenta con varios manantiales. A trechos está cultivado y allá en la
abrupta e incomunicada cumbre, separada de la base por
verticales precipicios de rocas escarpadas y escondida
siempre entre una neblina perenne, nos instalaríamos
como cóndores alejados de la llanura a donde sólo descenderíamos a preparar emboscadas.
Aquella cumbre es El Chipote, entonces todavía anónima cima de los Andes. Pero antes de acuartelamos definitivamente en El Chipote, tuvimos algunas batallas
más: La de San Fernando el 25 de Julio, fue un encuentro
inesperado con una fuerte tropa de marinos cuyo número era muy superior al nuestro. Se trabó un combate horroroso en el que estuve a punto de morir, pues me emplazaron varias ametralladoras y ni yo mismo me expli115
JosE RomAN
co como pude salir con vida Casi todo mi ejército huyó
en desbandada. Pero, en previsión de algo semejante, de
antemano habíamos señalado un punto de reunión. En
este caso, precisamente San Fernando, un pueblecito donde abunda la gente rubia, situado como seis leguas al
Este de El ocotal, casi al principiar la enorme cuesta de El
Chipote. Después de esta derrota de San Fernando siguió
otra peor aun, la más grande derrota en los seis años de
guerra contra los marinos y que nosotros llamamos el
"Combate de las Flores". Es este un cruce de caminos
entre las montañas cercanas y El Chipote. Allí se encontró mi ejército, muy lastimado y apenas reorganizado,
después de la derrota de San Fernando, con otro grueso
de marinos. Mire, Román, los "yanques" peleaban a su
manera, con táctica de escuela, con mucha confianza y
sangre fría. En escuadras y con esas sus formaciones
geométricas. Yo habría preferido evitar este encuentro,
pues el sistema que había decidido emplear, era el de
mis guerrillas y no el de batalla campal. Sin embargo,
nos vimos obligados a trabar combate. La lucha era espantosa y nuestra técnica primitiva de diseminarnos y
cada soldado buscar su salida, esta vez resultaba imposible, pues por la sorpresa estábamos rodeados y desde
luego es mucho más fácil hacer blanco en un grupo que
en un individuo que huye. A pesar de todo, nos defendimos tan ferozmente como éramos atacados. Yo no se cual
habría sido el resultado entre ambas técnicas. Talvez nos
hubieran dominado pero no en la forma desastrosa con
que nos desbarataron, porque en el momento más álgido, los malditos aviones vinieron en defensa de los marinos, me mataron gran cantidad de soldados y sembraron
un completo desorden en mis filas. Pero, aviones o no
116
MALDITO PAÍS
aviones, esta batalla fue una total victoria de los marinos,
que además nos capturaron gran cantidad de elementos
de guerra y vitualla que estábamos llevando a El Chipote.
—Esta batalla de Las Flores, aunque fue una tremenda derrota para nosotros, al mismo tiempo fue una gran
lección, pues en ella aprendimos mucho más acerca de
cómo debíamos pelear en el futuro. Los marinos nos persiguieron afanosamente, pero logramos burlarles y picarles la retaguardia y diez días después de la derrota
de Las Flores les sorprendimos en Telpaneca, donde se
habían acuartelado. Telpaneca es un pueblo de unos dos
mil habitantes. El ataque fue todo un éxito. Ocupamos el
pueblo y nos aprovisionamos. Lo único que no tomamos
fue el cuartel de los marinos, pues sus líneas de trincheras las tenían rodeadas con alambre de púas y además
tenían una red extensa de zanjas comunicadas entre sí,
copiando el sistema de atrincheramiento usado en la Guerra Europea. En esa forma ellos podían circular por buena parte del pueblo sin exponer el pellejo, por lo que
distribuí parte de mi gente en las alturas próximas donde emplazamos ametralladoras con las que les teníamos
embotellados en las zanja, mientras las tropas tomaban
provisiones en el pueblo. La situación se mantuvo así
toda la noche hasta el día siguiente temprano de la mañana cuando las escuadrillas de aviones comenzaron a
bombardeamos y ametrallamos, por lo que iniciamos
nuestra retirada a la montaña.
Por fin logramos acuartelamos en El Chipote. Al poco
tiempo grandes núcleos de marinos y destacamentos de
nicaragüenses renegados fueron enviados insistentemente
para atraparnos, pero todos, sin excepción, cayeron en
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JosE RomÁN
emboscadas. Mientras duró el sitio de El Chipote, logramos darles varias sorpresas que fueron verdaderos combates. Por ejemplo el de Las Cruces, que fue el primero y
donde capturamos la primera bandera de los Estados
Unidos. Después en varios otros combates capturamos
tantas que ya ni eran novedad. En esa batalla de Las Cruces también capturamos mapas y documentos y murieron varios oficiales y soldados, entre ellos el Capitán
Bruce y el Capitán Livingston y otros oficiales cuyos nombres no recuerdo de momento, pero que están debidamente registrados en nuestros archivos. Además, fueron
ampliamente publicados en los periódicos de ese tiempo. Al Capitán Bruce le recuerdo muy porque había anunciado por escrito y publicado que antes del primero de
Enero prometía la cabeza de Sandino. Pues bien, antes de
esa fecha perdió la suya, que se la enviamos a los marinos, pero diciéndoles que me quedaba con sus anteojos de
campaña, que son los que todavía uso. Excelentes en un
bello estuche de piel y con una pequeña brújula.
Una de las banderas capturadas, se la obsequié al
Museo Nacional de México junto con objetos tales como
estuches de cirugía, con decoraciones, insignias, precias,
órdenes del día, claves, programas de ataque, etc.
—En el Chipote, — continuó el General, después de
habernos tomado un agradable jugo de naranjas poco a
poco la situación se hacía más difícil a medida que nos
iban acorralando y estrechando, pero nunca nos faltó gente, ni armas, ni pertrechos. Los bombardeos de los aviones y la destrucción masiva de las cosechas y ganados de
los vecinos, con objeto de privamos de provisiones, hizo
que muchísimos hombres vinieran a sumarse a nosotros.
118
MALDITO PAÍS
También mujeres. Venían principalmente de Honduras
y El Salvador. Venían exponiendo sus vidas a dar servido como enfermeras, lavanderas, cocineras, barberas y
algunas simplemente para acompañar y distraer a los
muchachos entre emboscada y emboscada. Creo que por
ese tiempo una tercera parte de mi ejército estaba compuesto por hondureños y salvadoreños, pero nunca ha
habido ni hubo sentimientos nacionales localistas y a todos nos unía un odio mortal contra los marinos que han
hecho mierda el país con sus malditos aviones.
—En cuanto a armas, se las capturábamos a los marinos nuecesitas y flamantes. Más de lo que necesitábamos,
pues nosotros ya no peleábamos batallas campales, sino
sorpresas, emboscadas y asaltos. Hoy aquí, mañana en
las minas, pasado mañana 100 6 200 kilómetros más allá.
Además, por la frontera de Honduras, apenas en las inmediaciones de El Chipote, recibíamos todo lo que necesitáramos. Medicinas, dinamita, provisiones, etc., de modo
que resultaba absurdo y brutal ese destronamiento del
país por los aviones de la marina. Puedo garantizarle que
durante todo ese sitio de El Chipote, que duró nueve
meses, nos atacaban diariamente varias escuadrillas de
aviones. Al principio dos o tres veces por día y a cualquier hora. Después venían sistemáticamente: A las seis
de la mañana en punto aparecían los primeros cuatro
aviones seguidos de otros cuatro y se dedicaban a bombardear y ametrallar y así sucesivamente todo el día, cada
dos horas. Cuatro aparatos, ocho aparatos, cuatro aparatos... .Hasta como a las cinco de la tarde. Por supuesto
que nosotros le echábamos bala y logramos derribar algunos. En verdad muy pocos daños personales nos causaban los tales aviones, aunque es cierto que al principio
119
JosE RoMÁN
nos asustaron y preocuparon mucho, pero después los
tomábamos como una simple lluvia con rayería y sabíamos encuevamos bien, pero mataron grandes cantidades de ganado vacuno y caballar.
—El General se puso a reír, se levantó de la hamaca,
dio una de sus caminaditas con la cabeza gacha y tomó a
recostarse en la hamaca.
—Me da risa porque no deja de ser divertido. Es la
historia de las flores, de El Chipote, como les llamaban
los muchachos. Bueno, desde antes del sitio de El Chipote
yo me había proveído en los minerales de San Albino,
demás de una tonelada de candelas de dinamita comprimidas, las que más tarde usamos para la fabricación de
bombas Las bombas de mano consistían en cierta cantidad de dinamita envuelta entre varias capas de cuero crudo ligeramente humedecido e intercaladas, tuercas, clavos, grapas, pedazos de metal de rifles y pistolas inservibles o de cualesquier objeto metálico que podíamos conseguir. Estas bombas resultaron de efectividad, porque
una vez colocadas en la punta de un cohete doble, eran
disparadas desde la cumbre de El Chipote. Por eso los
muchachos las llamaban las flores de El Chipote y resultaron armas de una originalidad y sui géneris, como todo
lo de esta guerra, pero sobre todo resultaron de excelentes resultados prácticos. Durante todos los encuentros se
probó que las bombas de mano de los marinos, a pocos
metros de la explosión, los fragmentos se elevaban mucho. No eran peligrosas al que las tiraba, pero tampoco a
quienes se las dirigían. Nuestras bombas, en cambio, a
treinta metros de la explosión podían resultar mortales,
pues los fragmentos se abanicaban en todas direcciones
120
MALDITO PAÍS
atras del suelo. Ahora, las que se catapultaban con cohetes fueron llamadas flores de El Chipote, por que la flora
de ese cerro es exuberante y como generalmente se disparaban por la noche contra lugares donde teníamos informes que los marinos se hallaban patrullando, reventaban allá abajo como una gran flor de fuego.
Teníamos talleres de mecánica, de carpintería, sastrería, barbería y panadería, operados casi totalmente por
muchachas voluntarias que como le dije venían de la
Segovia, de Honduras y de El Salvador y todas exponiendo el pellejo. En estos talleres del Chipote se hacían maravillas de inconcebible ingenio y de absurdos inverosímiles, considerando los materiales con que contábamos.
Según Cabrerita, el sabio Salomón dijo que cuando
"necesitatus apretatur, intelectos, discurritur" y aun después del Chipote estas muchachas heroicas nos siguieron montaña adentro haciéndose cargo de los campamentos.
La situación en El Chipote se agravaba día a día por
la mortandad de animales que había hecho la vida insoportable debido a la descomposición de los cadáveres y
la fetidez nauseabunda y aunque hervíamos el agua tuve
miedo de una epidemia. Los zopilotes y buitres tupían
el espacio, a grado que una vez los ametrallamos, confundiéndolos con aviones. Nuestra vida, pues, se dificultaba con cada día que pasaba y aunque continuábamos
emboscando y peleando ferozmente, por las razones de
higiene mencionadas, decidí abandonar nuestro invicto
Chipote.
Con alguna anticipación fabricamos muñecos de zacate
vestidos con nuestra ropa y sombreros de los que usaba
121
JosÉ RomAN
nuestro ejército y armados de rifles de madera los habíamos colocado en lugares adecuados y visibles y aun reemplazábamos a los muertos. Una noche sin luna, sigilosamente, abandonamos en masa nuestro maternal Chipote.
Fue una operación tan bien ejecutada, que por varios días
continuaron sus ataques los aviones arrasando aquel sitio y kilómetros y kilómetros en sus alrededores, donde
en efecto ya nadie quedaba. Al fin se dieron cuenta de
nuestra estratagema y cuando trataron de perseguirnos,
ni sospechaban dónde podríamos estar. Estábamos muy
lejos donde apenas divisábamos las cabezas del Chipote
con sus chambergos de nubes.
Después la lucha continuó ruda y cada vez más intensa y cambiando de escenarios: el dinero americano
compra y trató de difamarnos en el mundo entero llamándonos bandidos y alterando los informes. Siempre era un
marino muerto por cada den bandoleros, como les gustaba llamarnos. Los aviones marinos, decían ellos, no asesinaban ni destruían los ganados y cultivos de las familias campesinas, sino limpiaban de bandoleros el país.
Pero parece mentira que los peores enemigos nuestros
eran la prensa nacional, la mayoría de los empleados
públicos y la guardia nacional. La historia dará cuenta de
esto.
Ahora que recuerdo, déjeme contarle algo muy divertido. Otra de tantas estratagemas, ridícula pero efectiva,
fue la de mis funerales. Por medio de los campesinos se
lo hicimos saber a los marinos y los aviones después de
muchos vuelos de reconocimiento lo atestiguaron. El parte
fue anunciado oficialmente por el departamento de estado y por el departamento de marina en Washington y
122
MALDITO PAÍS
muchos periódicos y revistas de los Estados Unidos describieron el enterramiento del bandido de Sandino, por
fin exterminado por los aviones de la pacificación de la
marina norteamericana. En casi todo el mundo se comentó mi muerte y hasta fue un gran aliciente literario para
poetas y periodistas partidarios de nuestra causa. Hasta
me hicieron llorar por sus sentimientos viriles expresados en sus responsos y cantos a mi muerte. Por eso hicimos que pronto se diera a conocer la verdad.
De la prensa de Nicaragua, con gloriosas excepciones de pequeñas revistas, mejor no hablemos. Me da Mstima que muchos intelectualoides de mi patria me trataran así, pero bien, volvamos a mis funerales.
—Y tan vivo estaba yo -continua el General, riéndose, que salí directamente a capturar los minerales de oro
LA LUZ Y LOS ANGELES, propiedad norteamericana de
la que son accionistas Mr. Knox y el ex presidente Don
Adolfo Díaz. Después de capturada y saqueada la mina
donde obtuvimos mucho oro, los muchachos se excedieron y la dinamitaron. Desde luego se extendieron los correspondientes recibos que envié a los damnificados para
que los cobraran al Tesoro de los Estados Unidos, con
esta razón; "para que sepa el pueblo de los estados unidos que sus marinos son incompetentes para garantizar
las vidas y propiedades de los norteamericanos en nicaragua".
—El General se levantó de la hamaca y principió a
pasearse con idas y venidas, la cabeza gacha y las manos
atrás, parándose a mirarme de vez en cuando. De pronto
se detuvo apuntando con un dedo.
—Ahora bien, escúcheme que esto es muy importan123
JosÉ
RomÁN
te. En efecto es un punto lave para entender bien mi guerra y perdone que vuelva a romper el orden cronológico,
pues a decir la verdad, yo no espero que usted escriba la
historia de mi campaña. De eso ya se ocuparán los historiadores, lo que quiero que asimile y describa es el espíritu de esta guerra y su significado para Nicaragua y todos los pueblos que aprecien su libertad.
En el Chipote, como suele decirse vulgarmente, le dimos vuelta a la tortilla. En verdad El Chipote fue nuestra
verdadera Academia de Guerrilla de Nicaragua. Durante el
sitio de El Chipote, mientras peleábamos, también organizamos un bien delineado sistema de guerrilla basado
en las experiencias de un incontable número de encuentros, favorables y adversos, los cuales relatados, cada oficial iba comentando y todos analizando muy minuciosamente para sacar conclusiones y saber como mejor actuar
en tales o cuales circunstancias algunos soldados también participaban en esta labor. Durante ese sitio que duró
poco más de nueve meses hubo muchos encuentros y
emboscadas que no viene al caso enumerar y que entre
nosotros les llamamos, conjuntamente, "El Chipotón o El
Sitio de El Chipote.
—Durante ese sitio logramos recuperar fuerzas y aumentar y organizar el ejército, hasta llegar a convertirlo
en una máquina de guerra precisa y única en sus procedimientos, además de casi infalible en sus planes de emboscadas, retiradas, contra—ataques, asaltos, sorpresas,
sistema de comunicaciones dispersiones y acarreo de
heridos y muertos, pues sólo que nos fuera absolutamente imposible dejábamos un herido o un muerto. En
fin una organización como me gustan a mí las cosas, he124
MALDITO PAÍS
chas minuciosamente y tratando de no dejar al azar el
menor detalle y que todos, absolutamente todos los oficiales, estuvieran muy bien informados de como actuar y
tomar el mando en caso de emergencia del superior y así
poder llevar a cabo la operación, aun en las más imprevistas circunstancias que se pudieran presentar.
Adviértole que esta organización y casi perfecto funcionamiento de mi ejército fue más que obra mía, de la colaboración de cada oficial y soldado que supieron poner
su parte y jugarse sus vidas estoica y heroicamente para
que el plan se ejecutara y se llevara a cabo con un progreso paulatino pero sostenido. Aunque aquí sólo le doy
una idea general, ya que no necesita más para su obra, en
nuestros archivos tenemos todo minuciosamente detallado.
Puede figurarse como será la cuesta del Chipote, que
al Jefe de los Marinos en esa área, un tal Mayor Young,
según supe por mí servicio de información, cuando estuvo seguro que ya me habían destruido los aviones, decidí avanzar hasta mí campamento en la cumbre.
Cautelosamente y siempre protegido por los aviones,
avanzó barriendo con fuego de morteros, ametralladoras
y rifles lanza granadas, hasta un matorral que moviera el
viento. Desde luego Young no encontró resistencia alguna y aun así le tomó varios días ascender con su batallón
de marinos los seis kilómetros que hay desde el Río Muna
en la base, hasta la cumbre. Cuando por fin el Mayor
Young se tomó nuestro glorioso campamento, a fines de
Enero de 1928, fuera de la pestilencia y cadáveres de animáles podridos, encontró algunos de los monigotes de
zacate que lograron escapar las bombas de los aviones.
125
JosE RomAN
Como era de esperarse, el Mayor Young en su informe
oficial, que recibió mucha publicidad, dijo:"Por fin ya hemos terminado con el bandolero de Sandino".
Después del sitio de El Chipote siguen muchas batallas de importancia y una larga serie de acciones menores
y cotidianas. Algunas fueron mortales e inesperadas, pero
todas contribuyeron a mantener la protesta de Nicaragua
por su independencia mediante una guerra sin cuartel entre indígenas, incultos en su mayoría, contra oficiales de
las más famosas academias militares de los Estados Unidos y sus tropas bien equipadas y apertrechadas.
—Nuestra guerra se extendió desde Ciudad de El Cabo
y Puerto Cabezas en la Costa Atlántica al extremo nor-oriental del país, hasta Chichigalpa en la Costa del Pacífico al
extremo occidental y a más de 400 kilómetros en línea recta. Hasta Chontales por el Sur Oeste y San Francisco del
Carnicero, frente a frente con Managua, más tarde le daré
un resumen biográfico de todos mis generales y las acciones de guerra y batallas que dirigieron cada uno de ellos.
126
MALDITO PAÍS
BocayRio
——
CocoSabado 11 de Marzo
de 1933
EL clima aquí es muy agradable. Ni frío ni caliente. Está
seco y sopla brisa lo más del tiempo Las neblinas o vaho
del río a la hora de los crepúsculos.
Todo el tiempo vienen romerías de indios e indias a
pedir sal dicen con un quejido muysereno y triste,
"nassáaa", que quiere decir saludo o buenos días. Esta
gente apenas andan cubiertos con taparrabos de tela de
tuno.
Las viejas muestran sus pechos flácidos caídos hasta
la cintura Las jóvenes los tienen abultados y duros y las
jovencitas, desde como de nueve años, los tienen cónicos
y erectos. Parecen cuernos y muestran avanzado desarrollo sexual. Muchas llevan grandes flores en la cabeza. Tienen el cabello muy lado, negro y tupido. Nadie tiene canas, salvo que tenga una mezcla de negro o de blanco
usan una cuerda amarrada a los tobillos. Las jóvenes suelen pintarse de rojo con achiote las mejillas y los pezones. Dicen que es excitante mostrar los pezones rojos y
que además preserva la piel suave.
Muchas de las hembras de doce años para arriba, traen
un crío colgando de la espalda por medio de una tela de
tuno y como vienen dormidos, llevan la cabeza
desgobernada y parecen desnucados. Estas mujeres permanecen de pie y meneándose temblorosamente para que
no se despierten los críos. Cuando se sientan para
lactarlos, siempre con el mismo movimiento, como se sientan en el suelo como Budas, por su escasa vestidura dan
espectáculos anatómicos sin importarles en lo más míni127
JosE
ROMAN
mo o quizá a un sin darse cuenta. En su mayoría, toda
esta gente vive rascándose por la sama, las pulgas y los
piojos. Las más viejas tienen piel de paquidermo.
—Vea, —me dice el Coronel Rivera, —esta gente vive
con hambre. En los tiempos de la guerra, los animales
muertos que pasaban flotando en el río, que habían sido
víctimas de aviones de los marinos, aunque ya fuera descompuestos se los hartaban, pues ellos dicen que el fuego purifica todo.
-Anoche fui con Tranquilino, Cabrera, Montiel, el Capitán Castro, Melesio y varios otros muchachos a una juerga de zambos. Llevamos guitarras, acordiones y sal como
a unos dos kilómetros de nuestro campamento. En un
barranco alto a manera de azotea desde donde se puede
admirar un ancho arco del río. Se trataba de una celebración de fin de cosecha a la luz de la luna. Cantos con tambores y pitos de monotonía lenta, ondulosa y persistente,
mientras bailaban formando rueda veinte entre hombres
y mujeres abrazados y girando a veces con pasos y a veces con brincos cortos y seguidos, ya moviéndose de derecha a izquierda o viceversa alrededor de una fogata con
gran ruido de risotadas, llantos y aullidos. Levantaban
las manos en alto invocando a los espiritud.(pág 96) Bebían chicha y lanzaban buchadas al aire para que también bebieran los espíritus. La juerga, entre bailes, comida, bebida y sexo colectivo, por lo general dura hasta que
se acaba la chicha y la comida. Unos dos días con sus
noches.
Cuando nace un niño no se hace fiesta, ni se bautiza,
ni nada. La madre se ahuyenta del palenque hacia la montaña y regresa como a los tres días con el crío, mientras
128
.
MALDITO PAIS
tanto, un hombre de los que han ayuntado con ella se ha
quedado en el tapesco llorando y quejándose como con
dolores de parto, por lo que le dan comida y chicha para
que calme.
Entre ellos no existen fiestas de matrimonio. Tal rito
se desconoce, porque no hay más ley que el mutuo consentimiento para acopiar por el tiempo que sea. Cuando
mas, el individuo interesado en una jovencita le compra
a su madre por tabaco, sal o cualesquier utensilio. Nunca
hay reyertas, ni mucho menos crímenes por celos o asuntos sexuales. El sexo aquí es como comer, defecar, nacer o
morir.
Cuando hay un enfermo grave y la enfermedad se
obstina en atormentarlo, significa que poseído por espíritus malignos y se llama el Suquia, especie de mago y
sacerdote quien se comunica con los espíritus y le dicen
cuanto cobran por dejarle en paz y que remedios darle.
El pago se hace en raciones de carne de puerco, zahíno o
jabalí para que coman todos los concurrentes a la ceremonia de curación. Los concurrentes a su vez pagan por
tales oraciones, o si se muere el enfermo, para el entierro
que consiste en echarle al río.
Para esta gente los Suquias son sagrados la virtud de
suquia no se hereda, pues no todos nacen con la facultad
de curar y sentir y hablar con los espíritus. Para ellos son
seres privilegiados, como santos. Los suquias, son célibes y no poseen ni pueden poseer nada, pero la comunidad tiene la obligación de proporcionarle cuanto necesiten para vivir.
Conste que estas supersticiones ya están desapareciendo, porque desde que el General Sandino controla esta
129
JosE ROMAN
región, les está organizando para trabajar en cooperativas y ha suprimido a los suquias, substituyéndoles con
enfermeras. Está instalando escuelas y ha prohibido la
fabricación de chicha, que sólo se puede producir con
permiso especial y en cantidades limitadas. La pena por
infringir esta ley es muy severa.
La chicha se hace fermentando el pig—bah, la yuca, el
banano, la piña y muchas otras frutas, pero la clásica se
obtiene de maíz purpúreo (pujagua). La cususa la hacen
de jugo de caña, de dulce de rapadura o de maíz. Es una
bebida tan fuerte como la 'Mula Blanca" del Sur de los
Estados Unidos.
Antes de la ley contra la embriaguez, ése era el único
objetivo de la vida de estas gentes y desde los siete años
de edad, hembras y machos se emborrachaban conjunta y
muy frecuentemente. Ahora, los que quieren embriagarse
tienen que irse muy adentro de la montaña.
La prostitución aquí no existe, porque las mujeres cambian de compañero a su albedrío y ayuntan con cualquiera
por placer, por sal o por cualesquier objeto de interés, siendo ésto bien visto por los familiares. El incesto es muy común, porque rara vez saben de seguro quien es el padre y
como no es mal visto, no es raro ver críos de dos hermanos
o madres con hijos, etc. Son gente tan fecunda como su
mortalidad infantil.
Desde luego, ahora todas estas costumbres también ya
están cambiando.
-Es evidente— dijo el General — que esta obra es muy
difícil, pero con sólo lograr inculturarles ilusiones, esperanzas y las nociones más elementales de moral y de higiene, lograría un verdadero triunfo. Son millares y milla130
MALDITO PAÍS
res de indios entre zumos, zambos, misquitos y caribes los
que hay en esta Costa Atlántica de Nicaragua y las cuencas
de sus ríos. Aunque desde luego no existe ningún censo
oficial, con la ayuda del Coronel Rivera he logrado estimar que conjuntamente exceden de den mil. En mi guerra
me tocó venir aquí y me dí cuenta de nuestra realidad,
porque ésto también es Nicaragua y me hice el firme propósito que en cuanto terminara la guerra de independenda, en vez de aceptar las buenas invitaciones que tengo a
Paris, Buenos Aire y México, dónde sólo iría a exhibirme
como artista de cine, cantante de tangos, político embajador de vitrina, me quedaría aquí en el Río Coco.
La parte más salvaje, pero más bella de nuestra Patria.
A libertarla de la barbarie en que la tiene sumida la
explotación, feudo-colonial primero y ahora capitalista.
Para hacer lo posible por civilizar a estos pobres indios
que son el tuétano de nuestra raza. Y como usted puede
apreciar, ya está principiando o fructificar mi obra. Ojalá
que lograra yo al menos dejar esta obra bien iniciada, para
que nuestras futuras generaciones y gobiernos se ocupen
de este problema que es fundamental para el desarrollo
económico y moral de Nicaragua., esta región virgen comprende mucho más la mitad de todo el territorio nacional
y solamente civilizándola se puede hacer de Nicaragua un
país digno y respetado.
-Román. Óigame bien usted que esta joven, óigame
estas palabras porque pueden resultar proféticas: De aquí
no saldré. Sé que por estas ideas me matarán ¡No los marinos, sino lo nicaragüenses. Lo sé pero no me importa, porque ese es mi destino, el mismo que trajo aquí. Por lo menos dejaré la semilla sembrada y algún día fructificará.
131
JosE RomAN
—Después de quedarse pensativo, reflexionando, continúo lentamente:
—Aunque el Coronel Rivera que tiene más 40 años viviendo con esta gente y que habla todos sus dialectos me
dice en privado que estoy perdiendo el tiempo. De por
espacio unos dos siglos diferentes clases de misiones que
han venido, han fracasado, porque estas gentes viven
holgazanamente. Lo único que les preocupa es la hartazón, la borrachera y el sexo.... ¡Qué va a interesarles a ellos
esperanzas, ni ilusiones, ni moral, ni higiene, mucho menos leer o escribir que no ve, General, me agrega el Coronel, que estos indios tienen por lo menos dos mil años de
vivir así lo que va a pasar es que se van a ir de aquí a otro
río ¡hay tantos ríos en este enorme despoblado Litoral
Atlántico¡.
—Puede ser que tenga él razón, pero el Presidente
Sacasa está conmigo y cree en mi plan de redención de
esta zona. Después que nazca mi hijo me iré a Managua a
visitar al señor Presidente y terminar de arreglar la organización de la Cooperativa Agrícola del Río Coco. Esto
ya lo dejé ampliamente conversado con el Dr. Sacasa.
-Tomé muy en cuenta, que aunque sin duda alguna
son los marinos los que han causado todo este daño y
destrucción, para el efecto de un resultado práctico, todos los nicaragüenses debemos compartir la responsabilidad de la reconstrucción. Personalmente me siento más
obligado, porque todo aquél que inicia una guerra, por
justa que sea como lo fue la mía, forzosamente se involucra
en las consecuencias de la misma.
—Con el retiro de los marinos norteamericanos de
Nicaragua, la firma del tratado de paz del dos de Febre132
MALDITO PAÍS
ro pasado y el Dr. Juan - Bautista Sacasa en la Presidencia, el interior de Nicaragua tiene un brillante futuro. En
cambio esta región, por obvias razones, siempre ha estado abandonada de nuestros gobiernos ¿Si yo no asumo la responsabilidad de iniciar su incorporación a la
vida nacional, quien la asumirá?
133
MALDITO PAIS
Capítulo IV
135
JosE
RoMÁN
El viaje a México - (Bocay - Río Coco, lunes
13 de marzo de 1933)
Anoche hubo un temblor muy fuerte como a eso de las
once. Ayer, por ser domingo, hubo muchas interrupciones
y en efecto no tuvimos una sesión formal de trabajo, sino
conversaciones aisladas, que en su mayor parte fueron
acerca de temas no relacionados a este trabajo, en cuenta
el General me pregunta mucho acerca de mí
personalmente y de mi familia y de su propia iniciativa
me prometió ir a conocer a mis padres la próxima vez
que visitara la capital, lo cual le agradecí muchísimo.
También debo agregar aquí que ayer el General me
mostró gran cantidad de documentos cartas y recortes de
periódicos y revistas relacionados con los hechos hasta
aquí mencionados y otros que se relataran adelante. Me
dijo que me los mostraba para que pudiera yo verificar
sus palabras a lo que le repliqué que aunque a mi me
bastaba con su palabra, desde luego no desaprovechará
la oportunidad de examinar tan valiosos documentos,
mas no con el propósito de verificación, sino por
ilustrarme.
—Como usted sabe, ya le he relatado mi vida privada hasta en sus aspectos más íntimos y sin escamotear
voluntariamente ningún detalle. Asimismo le he narrado nuestra guerra desde la revolución del 26 hasta hoy,
al menos sus partes más salientes y digamos en su aspecto mecánico. Más adelante le completaré lo que a la
guerra corresponde. No importa el orden cronológico,
pues prefiero que ésta sea una crónica o relato espontáneo y no una historia extraída de bibliotecas o documentos embalsamados, pero antes quiero rogarle ano136
MALDITO PAÍS
tar muy especialmente los siguientes puntos que le relataré en detalle:
1°. Mi viaje a México, tal como yo lo interpreto.
2°. La organización de mi ejército, su funcionamiento
y datos biográficos de miembros de mi Estado Mayor.
3°. Comentarios y especulaciones, a la luz de los hechos, de todo lo que pasó, de lo que estás pasando y de
lo que vendrá.
—Antes de empezar a trabajar en firme, permítame
hacer un par de observaciones: Usted tiene paludismo.
"La Tigra" le ayudará para mientras, pero necesita cuanto antes un tratamiento médico completo. La malaria es
una enfermedad traidora. Por mi parte tengo muchísimo
que hacer en relación a la cooperativa para poder llevarle
al Dr. Sacasa todos los datos que me solicitó. Tengo que
tener cifras exactas, comprobadas y documentadas, así
como un plan elaborado sin que falte el más mínimo detalle y que no haya pregunta que me haga que no pueda
contestarle de inmediato y con abundancia de datos. Para
mí, después de expulsados los marinos, esta cooperativa
es lo más importante que existe, tanto así que ya le dije
que no abandonaré esta misión sino muerto.
—Además de lo estipulado en el Convenio de Paz, el
Dr. Sacasa me ha empeñado su palabra de hombre, de
caballero y de Presidente en cuanto a la realización de la
Cooperativa— estoy seguro que me cumplirá. Cuanto
más pronto termine el trabajo de planificación, tanto más
pronto se iniciarán los trabajos y aunque esta primera
cooperativa sea realmente modesta, lo importante es demostrar la funcionalidad del proyecto y la susceptibilidad de estos indios al buen trato y la civilización. Si lo137
JosE RoMÁN
gro siquiera hacer funcionar esta primera unidad, del resto
se encargar el futuro.
—Además, tengo que estar en San Rafael a mediados de abril, para el nacimiento del niño, que podría
muy bien anticiparse. Pero eso sí, Román, este trabajo
lo terminamos, aunque tengamos que pegarnos a él
noche y día.
—General, yo estoy a sus órdenes para trabajar por
todo el tiempo que sea necesario. Primero nos ocuparemos de su viaje a México tal como usted lo interpreta y
sobre el cual— ya he leído todos los recortes que ayer me
prestó, las cartas suyas al Presidente Portes Gil y al Dr.
Pedro José Zepeda y en fin todos los otros documentos
relacionados con el viaje.
—Me alegra pues que ya haya estudiado toda esa documentación, pues ya se habrá dado cuenta que en resumen el viaje a México es un embrollo en el que sólo yo
tengo la culpa de haberme metido. El principal motivo
del viaje fue la urgencia que teníamos de elementos bélicos y sobre todo de apoyo económico substancial. Pues
bien, un joven de Guadalajara, México, José de Paredes,
que se presentó voluntario y que me resultó buen ayudante porque sabía de trabajo de oficina y porque hablaba inglés por haber vivido en California, oportunamente
me informó de haber conocido bien al Presidente Portes
Gil, antes de ser designado a concluir el período presidencial del General Alvaro Obregón y además de tener
parientes que trabajaban muy cerca de Portes Gil. Me
sugirió que le dejara ir a ver si era posible conseguir la
ayuda de México. Pensé que nada se perdería con probar. Se fue y al tiempo regresó con las más halagadoras
138
MALDITO PAÍS
— ofertas del Presidente Portes Gil, que naturalmente no
podían ser por escrito por razones de seguridad, según
me dijo, pero trajo consigo los pasaportes y salvoconductos para todos los que habíamos planeado me acompañaran. Nos preparamos lo más rápidamente posible y
partimos. Yo lo sé, le repito, la culpa fue sólo mía ¡Tan
matrero que soy y confiarme de un culo cagado como
Paredes. Los pasaportes y salvoconductos resultaron legítimos. Así fue que a principios de junio de 1929 salimos para México vía Honduras, El Salvador y Guatemala. Me acompañaban entre otros de mi Estado Mayor, los
siguientes oficiales de la Legión Latinoamericana: Rubén
Artila Gómez, de Colombia; Agustín Farabundo Martí,
de El Salvador; Gregorio Gilbert, de la República Dominicana; Esteban Pavietich, de el Perú y José Paredes de
México. De cada uno de ellos le hablaré más adelante.
—Pues bien —continúa el General— con una serie
interminables de pretextos y barajos me hicieron esperar
en Yucatán Casi sin recursos e ignorando en lo absoluto
qué planes tendrían para conmigo, me encontraba en
Mérida. Me habían soplado que el Embajador de los Estados Unidos, Mr. Morrow, en combinación turbia con
Portes Gil y algunos de mis allegados trataban únicamente de retenerme como secuestrado y desacreditarme.
—Mientras tanto la prensa contribuía a convertir en
un pleito de perros y gatos el asunto de mi representación... Por un lado Farabundo Martí, con los comunistas;
por el otro Pavletich, con los apristas y de Paredes que
resultó un zángano y mentiroso, aunque le doy el beneficio de la duda porque podría ser que hubiera actuado
equivocadamente por su entusiasmo juvenil, pero como
139
JosE RomAN
quiera que fuera, - fue el causante directo del enredo.
—La verdad es que al Presidente Portes Gil no le
dijeron que yo solicitaba ayuda militar y económica
de México, sino asilo y esto no se lo dijo a Paredes,
quien nunca vio al Presidente Portes Gil, sino que por
medio de interpósitas personas. Era tal mi desesperación por las calumnias que me levantaban, debido a
las intrigas de los comunistas, apristas y otros grupos
revolucionarios, que expulsé de mis filas a Martí,
Pavletich y de Paredes, diciéndoles que no les quería
volver a ver jamás. Inmediatamente escribí una larga y
detallada carta al Presidente Portes Gil pidiéndole su
respuesta definitiva y que me dejara regresar a mis
montañas. Usted vio copia de esa carta, fue fechada en
Yucatán, el de diciembre de 1929 y recibida por el Señor Presidente a fines de ese mismo mes. Para hacer la
historia corta e ir directamente al grano, en los primeros días de febrero de 1930 el Señor presidente de México, Emilio Portes Gil, me recibió en entrevista especial
en el Castillo de Chapultepec. Me manifestó muy amablemente que el Gobierno de México nunca había tenido ni podía tener intenciones de ayudarnos para la
guerra porque era un problema internacional muy delicado intervenir en la política interna de otro país. Que
así como México, en la medida de sus fuerzas, no permitiría que intervinieran en los suyos, tampoco intervendría en los de otros y que el entendió que únicamente le solicitaba asilo hospitalario para mí. Ésta es
la pura verdad. Nada más ni nada menos.
—Debo además mencionar que todos mis gastos de
viajes y permanencia en México me fueron reconoci140
MALDITO PAÍS
dos y fueron por cuenta del gobierno de México. Conste, que sin solicitarlo ni empeñarnos en ningún compromiso político.
—El Dr. Pedro José Zepeda me llevó a saludar al General Plutarco Elías Calles a su retiro en Cuernavaca. También quiero mencionar que durante mi corta estadía en la
Capital Mexicana, me recibieron y atendieron con el rango de General. Me pusieron 6 ayudantes de la seguridad
nacional, más dos de los míos. Ese era mi séquito. Yo pensaba quedarme uno pocos días más en esa encantadora
dudad, donde además me hicieron toda clase de exámenes médicos, pero sucedió una cosa rara de esas que con
frecuencia me pasan. Se me ocurrió ir a ver una gran corrida de toros y por supuesto el Coronel de la Seguridad
Mejicana que me acompañaba ordena los mejores boletos, a la orilla del ruedo y al lado de una salida. En la
gran plaza no cabía ni un alfiler, como suelen decir. Nosotros llegamos, intencionalmente, a mediados del primer toro, para no llamar la atención. Yo iba vestido de
civil con anteojos obscuros, pero terminado el tercer toro,
mientras la banda tocaba una diana, alguien con una bocina la contuvo y gritó: — "Mejicanos, el General Sandino
está con nosotros en esta plaza ¡Qué viva el General
Sandino!" y ha de creer, como por resorte la plaza entera
se puso de pies gritando ¡Viva Sandino!
—Yo ya no vi más porque los de la seguridad y mis
ayudantes me sacaron como en peso y se decidió que era
mejor que regresara a Yucatán inmediatamente. Y así fue...
—General, le dije yo ¡Que gran casualidad! El aviador Espinoza Altamirano ¿Le recuerda en el Palacio Presidencial? —Por supuesto. Junto con usted me fue - pre141
JosE
RoMAN
sentado por el aviador Julio Zincer; era su copiloto.
—Exactamente. Pues el 3 de febrero recién pasado,
cuando Zincer regresó de llevarle a usted a Jinotega, él,
Altamirano y yo cenamos juntos y Altamirano nos contó
que estando él en la plaza de toros de Méjico anunciaron
que usted estaba allí y que había sido tal el estruendo y
la ovación que tuvo que suspenderse la corrida por unos
minutos. Nos dijo que en su vida había sentido tal emoción patriótica, que hasta se le erizaron todos los pelos
del cuerpo. Que las porras en los tendidos de sol gritaban repitiendo como oleadas ¡SAN DI NOOO... SAN DI
NOOO... VIVA! que volaban sombreros al ruedo y que
parecía que todo mundo había enloquecido. Dice que una
artista muy joven y conocida que estaba en la fila adelante de él, frente al ruedo, se quitó los calzones, los besó y
los tiró a la arena gritando ¡Aquí voy yo General Sandino!
El General sonrió, obviamente complacido y después de
una pausa continuó:
—De regreso en Mérida, el primero de abril despaché
a Las Segovias a varios de mis hombres, quedándome
oculto en una quinta de un amigo, solamente con cuatro
de mis ayudantes. Sabíamos que espías del Gobierno
Norteamericano nos seguían los pasos muy de cerca. No
se con que intencione Con la ayuda del servicio Secreto
Mejicano el 24 de abril salí por mar para Veracruz, de
donde seguí por ferrocarril pasando por Guatemala, El
Salvador Honduras. Regresé a Las Segovias en los primeros días de mayo. El 10 de junio siguiente 1930, exactamente un año después de mi partida , en el cerro
Tamalaque, hoy de la Reunión, departamento de Jinotega,
rendí el informe de mi viaje a nuestro ejército. La guerra,
142
MALDITO PAÍS
que durante mi ausencia había sido mantenida activa en
Las Segovias por nuestro ejército al mando de los Generales Pedro Altamirano y Miguel Ángel Ortez, a mi regreso se activó de una manera feroz.
143
MALDITO PAIS
Capítulo V
145
JOSÉ ROMAN
Organización y funcionamiento
del Ejército
En adelante suprimiré los incidentes del diálogo puesto
que duró varios días y noches consecutivas interrumpidas
sólo por intervalos indispensables como los tiempos de
comida, visitas de consultas de sus oficiales y salidas del
General, que redujo a un mínimo indispensable y que yo
aprovechaba para afinar mis notas tratando de mantener
la más alta fidelidad al relato del General. Respecto a la
organización del ejército, me pidió que reprodujera
íntegramente el documento adjunto:
Pauta y organización del Ejército Nacional
Defensor de la Soberanía de Nicaragua
Primero — Se admite a todos los hermanos Hispanoamericanos que quieran voluntariamente
defender la soberanía nacional de Nicaragua
y que reconozcan como Único Jefe Supremo
al General Augusto C. Sandino.
Segundo — Desconocer todo acto de los gobiernos traidores a la Patria y de las fuerzas piratas de ocupación de la marina de los Estados Unidos,
pues la política de Nicaragua no debe emanar de un Gobierno extraño, sino que debe
estar basada en el más alto espíritu nacional.
Tercero — El Ejército Defensor de la Soberanía Nacional
de Nicaragua, no es una facción partidarista
que trate de dividir al país, sino que por el
contrario, es el alma y el nervio de la patria y
146
MALDITO PAÍS
de la Raza y su misión tan sólo se concreta a
defender la Soberanía Nacional y al mantenimiento de los derechos de la libertad que le
han sido violados por hijos traidores y fuerzas extranjeras y juramos ante el símbolo sacrosanto de la Patria, morir antes que vendernos o rendimos a los invasores, quienes por
tantos años han jugado con nuestro Honor
Nacional.
Cuarto — Todo patriota que quiera levantarse en armas,
tiene que ponerse a las órdenes del General
Augusto C. Sandino.
Quinto — A todo soldado le está prohibido molestar a
los campesinos pacíficos. Pero podrá lanzar
empréstitos forzados a los capitalistas nacionales o extranjeros, para el sostenimiento del
ejército, debiendo llevar una contabilidad escrupulosa y documentada. La infracción de
este artículo será sancionada según nuestro
código Militar.
Sexto —Ningún Jefe puede celebrar pactos con ningún
enemigo de la Soberanía Nacional y está obligado a obedecer toda orden del Jefe Supremo
con la más estricta disciplina y textualmente
bajo la misma pena.
Séptimo — Todos los miembros del Ejército Defensor
de la Soberanía nacional de Nicaragua se
comprometen a no devengar ningún sueldo,
pues por abnegado patriotismo todo nicaragüense está obligado a defender la Soberanía Nacional voluntariamente y sin ningún
147
JosE RoMÁN
interés pecuniario o esperanza de recompensa material y sólo se conformará con el cumplimiento de su deber, pero se le proporcionará equipo, vestuario y a alimentación, según estemos capacitados para ello
Octavo – toda nota oficial del Jefe Supremo de los Oficiales deberá llevar al final las palabras: "PATRIA
Y LIBERTAD".
Noveno — El Jefe Supremo del Ejército Defensor de la
Soberanía Nacional de Nicaragua, jura ante la
Patria y ante sus soldados no tener compromisos con nadie ni contraerlos en futuro y que
sus actos se ajustan al más elevado patriotismo, asumiendo la responsabilidad de ellos
ante la Patria y la Historia.
Décimo — Todos juramos tratarnos como hermanos y
morir o libertar a Nicaragua.
Todo lo expuesto lo firmamos todos los Jefes Oficiales y
soldados del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional
de Nicaragua, conscientes de nuestro deber. A los dos
días del mes de Septiembre del año Mil Novecientos
Veintisiete, en el Cuartel General de El Chipote, Montañas
de las Segovias, Nicaragua, Centro América.
Nota: La presente copia que doy al hermano José Román,
es copia fiel del original que existe en el Archivo del Ejército
Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, a cuyo pie
aparecen más de mil firmas, entre ellas muchas de patriotas
que sucumbieron por la causa.
148
MALDITO PAIS
Después de haberme leído y entregado el documento
que antecede, continuó el General y aquí transcribo fielmente, aunque sin diálogo, todo lo que él me dijo:
Tenemos códigos de regulación militar y civil. Mi ejército que empezó con veintinueve hombres, a pesar de la
ruda batalla que mantenía, cada día se engrosaba más y
controlaba mayor extensión del país, hasta el punto que
exceptuando la línea férrea del Pacífico y la parte sur del
país, más de medio Nicaragua era controlada por mi ejército. Las ciudades de Jinotega, Matagalpa y Estelí estaban prácticamente sitiadas y a tres kilómetros de estas
poblaciones empezaba nuestro dominio.
En la misma dudad de León, el que salía a más de seis
kilómetros al Noroeste y al Este de la dudad, sabía que
estaba expuesto a encontrarse de un momento a otro con
una de mis patrullas Lo mismo sucedía en Chinandega y
Chichigalpa, habiendo esta última dudad sido tomada una
vez por el General Umanzor y otra vez por el General
Colindres.
En Managua misma, desde Tipitapa en adelante y al
otro lado del lago, desde San Francisco del Carnicero para
todas direcciones, era bien sabido que nosotros estábamos en control. En total, llegamos a dominar una extensión territorial de más de 80,000 kilómetros cuadrados,
sin incluir los 35,000 del territorio disputado, que era tierra totalmente nuestra y de gran valor.
En las etapas finales de la guerra, nuestro ejército estaba integrado por un poco más de dos mil hombres entre infantería, caballería (como podríamos llamarle a los
muleros), oficiales, soldados y palmazones. Se denominaban palmazones, a los menores de 13 años que estaban
149
JosÉ ROMAN
en servicio militante y a los nuevos, quienes antes de ser
soldados y empuñar un rifle, tenían que servir como ayudantes de soldados, artilleros u oficiales. Ni mi hermano
Sócrates se escapó de sus seis meses de Palmazón. Los
artilleros tenían hasta cuatro y cinco palmazones.
El término Palmazón fue tomado de tres hermanos de
apellido Palmazón, Chico, Macario y Calixto, todos menores de trece años, que sirvieron en el ejército de ayudantes y de espías. Los tres fueron muy valientes y muy
útiles y los tres murieron ametrallados en avanzadilla.
Después, a los nuevos que desempeñaban sus cargos y
que llegaron a ser numerosos, se les llamaba palmazones.
El Ejército de Reserva estaba compuesto de mil ochocientos hombres que vivían en sus fincas como ciudadanos de paz, pero que ayudaban de correos, en espionaje,
en el aprovisionamiento del ejército regular y también
para reponer las bajas. Se les denominaba con el nombre
de civiles y también como los soldados regulares, pasaban un riguroso entrenamiento para poder ser soldados
de Línea.
Naturalmente, el Ejército tiene un índice de sus partidarios, que en toda la región controlada suman ciento
ochenta mil personas. Nuestra guerra habría sido imposible sin la ayuda de ellos. Además contábamos con las
tribus de zambos, sumos, misquitos y caribes que viven
entre el Río Coco y el Grande de Matagalpa, en la Costa
Atlántica de Nicaragua y parte del Territorio Disputado.
Conjuntamente estas tribus prestaban servicios de inmenso valor para la causa, tan importantes como los de los
rifles, pues sin ellos tampoco habría triunfado nuestro
ejército. En total son un poco más de cien mil y como a
150
MALDITO
PAÍS
usted le consta, viven en condiciones completamente primitivas, pero saben muy bien quien vela por ellos; son
fieles hasta la muerte y veneran nuestra causa. Como ya
le dije, por ellos me quedaré aquí a cualesquier costo.
El Estado Mayor estaba compuesto por los siguientes
Generales: General Pedro Altamirano a quien los enemigos llaman Pedrón. Nació de una familia de campesinos
en la dudad de Jinotega el año de 1870.
Ha sido el más fiel y al mismo tiempo en el que más
confianza he depositado. Me acompaña desde el principio de la lucha. Por su perseverancia, su efectividad y su
valor como guerrillero, ascendió desde soldado hasta
General Jefe del Estado Mayor. El quedó al frente del Ejército cuando fui a México.
Cuando principió la lucha no sabía leer ni escribir
y por eso casi siempre le puse como Secretario al General Juan Santos Morales. Durante los azares de la lucha y a pesar de su edad, solamente porque yo se lo
ordené, Altamirano aprendió a leer y escribir
cancaneando y cacarañando, pero ha progresado mucho y ahora asómbrese, también sabe escribir a máquina, pero con un solo dedo.
Sus principales campañas fueron: La Chuscada, El
Garrobo, Bocaicito, El Remango y La Camaleona. Puso
numerosas emboscadas y dio varias batallas de importancia, siendo la más famosa de todas la de El Embocadero, en el Cerro Cimarrón. El General Altamirano era el
Jefe de la Columna No. 1 compuesta de doscientos soldados de línea, más ayudantes, palmazones y civiles. Controlaban parte de los departamentos de Chontales,
Matagalpa y Bluefields.
151
José RomÁN
A lo antes relatado por el General Sandino, por mi
propia parte agrego lo siguiente:
Altamirano es un indino voluminoso, ventrudo, de
movimientos lentos, de voz ronca y de muy pocas palabras. Parece un oso gris. Pero es increíblemente suave y
atento cuando se le conoce bien y le toma confianza a uno.
Su cabello es algo canoso y lo lleva siempre alborotado.
Tiene las cejas tupidas, los bigotes largos y caídos y los
dientes manchados de nicotina. Tiene boca grande, en la
que siempre lleva un tabaco de Copán o un chircagre,
casi siempre al lado izquierdo y escupe con frecuencia
por el lado derecho; tiene ojos tan pequeños y cerrados,
que es difícil penetrarles.
Siempre lleva una toalla enrollada en el cuello y nunca
deja su pistola 44, su chuspa y su machete. Tiene fama de
ser sumamente cruel y se dice que cortó más de sesenta
cabezas. Yo le traté por algún tiempo, en cuenta durmiendo en el mismo cuarto o champa varias veces, comiendo
juntos y juntos viajamos en mula y en pipante. Confieso
haberle llegado a tener algún temor al principio, pues ha
llegado a ser tal la fama que le han dado, que para intimidar a los niños se le dice ¡Ahí viene Pedrón! como sinónimo del diablo y la propaganda enemiga que ha publicado
cantidad de fotografías de individuos supuestamente decapitados por él. Sin embargo, al tratarle de cerca me pareció un hombre que trata de ser bueno y sustituir su apodo
de Pedrón, que data desde sus días de contrabandista, por
el muy respetable de ahora, General Pedro Altamirano. A
pesar de su edad y corpulencia es un hombre muy ágil y
enérgico. Es suspicaz e inteligente y sobre todo, sincero en
su fanatismo por el General Sandino.
152
MALDITO PAÍS
Continúo ahora con la relación del General Sandino
con respecto a su Estado Mayor:
General Juan Santos Morales. Nació en Somoto Grande, el año de 1889. Estudió milicia durante cinco años en
la Academia Militar de Nicaragua, en tiempos del Presidente General José Santos Zelaya. En 1929 ingresó a mi
ejército donde prestó importantes servicios, habiendo sido
ascendido rápidamente. Algunas veces, sirvió como segundo del General Altamirano.
General Carlos Salgado. Es de la dudad de Somoto.
Empezó con cinco rifles y llegó a formar un buen ejército,
pues capturó muchos elementos de guerra. Fue uno de
los hombres más activos que tuve. Su columna era de 150
soldados de línea, ayudantes y demás. Ya le ha visto, es
viejo, pero más fuerte que un buey. Tiene el tipo igualito
al piel roja de los níqueles norteamericanos, pero con ojos
azules.
Sostuvo muchos combates entre los cuales los más
importantes fueron los de La Puerta y El Níspero, el 29
de febrero de 1932, en los que aunque no causó muchas
bajas, capturó gran cantidad de armas y pertrechos a la
Academia militar de la Guardia Nacional, al mando del
Capitán E. J. Truble, de la Academia de Anápolis y Jefe
de la Academia de la Guardia. Truble, con algunos de los
de su Academia fueron a salir por Chinandega, por un
lugar llamado la Trinidad.
El General Salgado era Jefe de la Columna No. 2 y
operó por el lado de León y también en la Costa Atlántica, recibió una oferta muy halagadora del General Logan
Feland, por entregarme, pero Salgado me la pasó... Es el
mayor de todos los oficiales del ejército.
153
JosE
ROMAN
General Pedro Antonio Irías. Nació en 1887, en el pueblo de Murra. Ingresó al ejército desde el principio de la
lucha. Es mestizo, de estatura pequeña, moreno. Muy
sereno, pero activo, muy inteligente. Tenedor de libros
graduado y mecanografista, por eso, casi siempre ha sido
el encargado de mi Oficina y de la Contabilidad. Es un
hombre notable para la ejecución de órdenes y planes.
Además, es muy prudente y de muy buenos modales, en
fin ya usted le ha tratado.
Sus encuentros de más importancia fueron los de El
Calabozo, Las Cuchillas, Pis-Pis y otros. En El Embocadero actuó como segundo del General Altamirano. Operó entre los departamentos de Matagalpa, Jinotega y
Bluefields como Jefe de la Columna No. 3 de cien soldados de línea.
General Juan Gregorio Colindres, nació en el pueblo
de Murra el año de 1890 y es hijo del segundo matrimonio de la madre del antes mencionado General Irías.
Como usted ha podido verle, es de estructura atlética,
mediana estatura, color blanco, barba rasurada, modales
suaves y muy buen amigo. Trabajaba en las minas de San
Albino cuando se vino conmigo. Fue de los que me acompañaron a Puerto Cabezas en mi primer jira en busca de
armas ¿Recuerda?
Varias veces se retiró del Ejército por causas privadas, pero siempre regresaba. Ha sido muy activo y sus
combates más importantes son: El Chorro, La Danta, El
Manteado, Chichigalpa y Las Cruces, como segundo del
General Estrada.
Su columna operaba entre Chinandega, León y Estelí
y era la No. 4 de 150 soldados de líneas. Colindres es el
154
MALDITO PAÍS
que quiso proclamase Presidente Provisional, entotorotado
por aquél de Paredes, como le referí anteriormente.
General José León Díaz. Nació en la República de El
Salvador e ingresó en nuestras filas en 1927. De grandes
bigotes, contextura atlética, color moreno y de valor temerario. Generalmente se ocupaba de las exploraciones
de campo. Sus combates principales fueron Macuelizo y
Somoto y operaba entre Chinandega y Las Segovias con
la columna No. 5 de unos cincuenta soldados de primera
línea.
General Ismael Peralta. Operaba con la columna
No. 7 al lado de Estelí pero muchas veces actuaba de
segundo o ayudante mío.
Debo advertir que estos Jefes no estuvieron todo el
tiempo en tales columnas y que los soldados que pertenecían a tal columna no estuvieron en ellas para siempre,
por el contrario, se hacían frecuentes cambios y modificadones dependiendo de las localidades y clases e operaciones.
General Adán Gómez. Nació en la ciudad de León.
Tiene muchos años de vivir en la Costa Atlántica donde
tiene una propiedad de ganadería, ahora arrasada. Quizá es el hombre más fuerte y alto del ejército. De bigotes,
tez morena, ojos profundamente negros y divagados, con
una mirada como si estuviera siempre viendo cosas lejanas. Habla poco, ronco y fuerte. No es farsante ni jactancioso. Pero, óigame Román, en su vida ha visto usted un
hombre de tal temeridad. Ahí sí que se murió el miedo.
A ese hombre, aun el miedo le tiene miedo.
La famosa batalla de Laguna de Perlas de la Revolución del 26, que se le atribuye al General Moncada, fue
155
JosE RoMÁN
ganada por el arrojo temerario de Gómez y sus hombres,
como lo ha atestiguado el General Rivera Delgadillo,
quien fue el Jefe derrotado. Averígüelo usted y verificará
mis palabras.
Asimismo se le atribuye al General Beltrán Sandoval
el levantamiento de El Rama del 4 de mayo de 1926, sin
embargo se debió al General Gómez. Pero aquí está la
tragedia: Adán Gómez. No sabe leer ni escribir y por eso
le han robado sus glorias Moncada y Sandoval y él ha
pasado anónimo.
Sus combates y emboscadas son muchos y él fue quien
peleó con 50 hombres en la batalla de Zaraguasca, después del Armisticio del Presidente Sacasa, que habiéndole notificado, se reconcentraba al desarme y en el camino se encontró con la Guardia Nacional, quienes alega
ron que no habiéndoles sido comunicado el Armisticio,
atacaron a Gómez con fuerzas muchas veces superior. El
combate duró varias horas. Hubo muchas bajas en ambos lados que se retiraron dejando el triunfo indeciso.
Esta fue la última batalla de la guerra.
General Juan Pablo Umanzor. Nació en el pueblo de
Las Manos, en la frontera entre Honduras y Nicaragua,
mitad y mitad en cada República. Umanzor nació el año
de 1903 en la parte hondureña.
Es flaco, alto, bastante prieto por lo chorotega, con la
diestra casi paralizada y la pierna derecha imperfecta,
ambas, consecuencia de heridas de balas que recibió en
diferentes ocasiones durante la guerra. No sabe leer ni
escribir, sólo se le ha podido enseñar a firmar. Habla muy
poco y es de temperamento delicado. Cuando conversa
jamás da la vista, por lo que es muy difícil estudiarle.
156
MALDITO PAÍS
Además, es poco abordable y jamás dice nada sin que yo
se lo autorice.
Nuestro Ejército se ha distinguido por su disciplina y
buena organización, como hasta los enemigos lo reconocen. Umanzor ha sido uno de los hombres más disciplinados y obedientes que he tenido y como carece del instinto de conservación, posee un valor temerario y salvaje. Por ejemplo, una vez que le ordené que procurara hostilizar la línea férrea por el lado de Chichigalpa, a los quince días recibí contestación: «Conforme sus instrucciones,
tomé la plaza de Chichigalpa y tengo sitiada la línea férrea desde Chinandega hasta La Paz Centro. Por otra parte, el Ejército esta muy bien equipado».
Umanzor me ha acompañado desde el principio de la
Revolución y por mucho tiempo ha sido Jefe de la Columna No. 8 compuesta de 500 soldados de línea y que
operaba en los departamento de León y Chinandega.
Umanzor sostuvo muchos combates, algunos adversos,
pero la mayoría favorables, entre ellos: La Pelona, El Raspador y Chichigalpa.
En Punta de Riel, en El Sauce, como los marinos controlaban la información oficial, el Capitán Puller y
Escamilla, el mercenario mexicano, dieron el parte de
este combate como una derrota para nosotros y anunciaron mi muerte, cuando en realidad nada me pasó Las
heridas que tengo las recibí al principio, cuando peleábamos únicamente contra los marinos. Por otra parte, la
acción de Punta de Riel la dirigió solo Umanzor y su
objetivo no era tomarla, sino simplemente hostilizar el
campamento. No convenía retener un lugar conectado
por el ferrocarril. Me dijo Umanzor: «A mí no me derro157
JosE ROMAN
taron, ataqué causé y me causaron bajas y retiré conforme planes. A los que verdaderamente tenía ganas de
tantear era a los de escuela Militar de la Guardia. Supe
una vez que andaban por el lado de La Cenicera y
Moyocunda y al mando de su Jefe, Capitán Trumble. En
Moyocunda se encontraban un contingente de cadetes y
guardias. Trumble sabía bien que yo buscaba. Salí buscando a Trumble, que jamás presentó acción y en vez de
defender al grupo de cadetes, les abandonó enviándoles 150 guardias. Los 150 guardias llegaron a Moyocunda
y después de un ligero cómbate, por haber llegado los
aviones a bombardeamos, mis muchachos se abrigaron
en la Casa Hacienda y los cadetes y los guardias, abandonaron el elemento bélico, incluyendo todas las ametralladoras y eren despavoridos sin rumbo... Dicen que
entre ellos iban un joven Argüello Wasmer, otro apellido Pallais, de León y otros más que fueron apareciendo
días después, uno por aquí y otros por allá, pero todos
medio muertos por el susto, el hambre y la calentura.»
General Simón González. Nació en Honduras el año
de 1397. Es indio puro. Bajo, grueso, de contextura férrea y de sangre belicosa. Resuelto siempre a matar o a
que le maten. Cuando está tomado, hace alardes de su
hombría y se vuelve peligroso, por lo que tiene absolutamente prohibido bebidas alcohólicas y me obedece fielmente.
Le aprecio mucho porque en todos los combates en
que participó, solo o conmigo, siempre pidió la avanzadilla para ir de carnada. Mire usted, cuando se le ordenaba una exploración del terreno o una emboscada, indefectiblemente regresaba con muchos muertos y heridos,
158
MALDITO PAÍS
pero con grandes cantidades de elementos capturados.
Por eso le llamaban La Careadora.
General Francisco Estrada. Le he dejado por último,
precisamente porque es el más importante de todos los
Generales que formaron mi plana mayor. Estrada nació
en Managua, el primero de noviembre de 1902. Pertenece a una familia pobre, pero muy antigua, honorable y
de las fundadoras de Managua. Como usted ha visto,
es moreno del tipo mestizo, muy alto, cenceño, muy fuerte y resistente. Tiene el cabello crespo, ojos negros y de
mirada franca y directa. Es sólo medianamente instruido, pero tiene mucho sentido común, excelentes modales y grandes aspiraciones. Se casó hace mucho tiempo
en Managua y tiene una niñita de once años. Su esposa
es cajera de una de las casas comerciales más grandes
de Managua.
Se enganchó en el ejército en San Rafael. En 1926,
adonde llegó a presentárseme. Por algún tiempo me sirvió como Primer Ayudante, pero ascendió rápidamente
hasta el grado de General. Durante toda la guerra comandó varias columnas en diferentes sectores, pero nunca se separó enteramente de mi lado. Le tengo especial
aprecio porque además de ser muy valeroso, inteligente y de mucho tacto, se comporta siempre muy
gentilmente. En Managua y en Jinotega, hasta los más
acérrimos enemigos nuestro reconocen lo anterior. Antes de juntarse conmigo, fue Director de Policía de
Jinotega.
El General Estrada dirigió combates famosos como
Las Cruces, Telpaneca; Las Trincheras, El Salto, La Concordia y otros.
159
José RoMAN
En la segunda etapa de la guerra, en la célebre batalla
de Zaraguasca que anteriormente le mencioné, donde caí
herido por una bomba de avión, en sus brazos me llevó
Estrada kilómetros y kilómetros, cuesta arriba y cuesta
abajo sin fatigarse. Es un hombrazo y jamás alardea. Durante todo el tiempo de la guerra no vio a su esposa ni a
su hijita y solamente se comunicó con ellas por fuentes
secretas de nuestro Servicio de Inteligencia. Se enviaban
recados y sabía que estaban orgullosas de su patriotismo
y que le esperaban fielmente.
Aunque sin el grado de Generales, hubo cuatro Coroneles que pertenecían al Estado Mayor y desempeñaron funciones de igual importancia. Ellos son:
Coronel Sócrates Sandino. Nació en Niquinohomo,
Nicaragua, el 31 de octubre de 1988, es mi hermano por
parte de padre y de quien ya hemos hablado largamente.
Cuando principió mi guerra, Sócrates se encontraba
en la dudad de Nueva York, trabajando como mecánico
en una fábrica de aquella ciudad. Sócrates recibió alguna
instrucción secundaria. Se juntó conmigo en México. colaboró en mi cruzada militar, muchas veces sirviéndome
de secretario y otras peleando y llenando los seis meses
de entrenamiento para guerrillero. Lo más del tiempo anduvo en la columna del General Umanzor.
A lo anteriormente dicho por el General Sandino acerca de su hermano Sócrates, le agregó yo: El Coronel
Sandino es de mediana estatura, blanco, de facciones comunes. Es muy agradable y de fácil palabra, pero de
temperamento acalorado. No es inteligente. No se parece al general.
Coronel Agustín Sánchez Salinas. Nació a fines del
160
MALDITO PAÍS
siglo pasado en la ciudad de León, Nicaragua y es hijo
del acaudalado doctor Fernando Sánchez. El Coronel
Sánchez asistió a algunos de los mejores centros de enseñanza de Europa y los Estados Unidos y habla cuatro
idiomas. No sólo es muy inteligente sino hasta brillante,
pero por desgracia es impredictible y violento. Ha sido
gran partidario de nuestra causa.
El Coronel Sánchez Salinas es de estatura pequeña,
de color blanco cetrino, erudito y atropellado para hablar
se acalora mucho en las conversaciones y dicen que ha
sido periodista de combate. Peleó en nuestras filas más
de dos años, habiendo dado sus seis meses de aprendizaje y fue ascendido paulatinamente hasta el grado de
teniente coronel por su eficiencia militar. Por algún tiempo me sirvió de secretario.
Cuando el doctor Sacasa tomo posesión se la Presidencia de la República envié al coronel Sánchez salinas
en compañía de nuestro querido Alfonso Alexander, gran
poeta colombiano, miembro de nuestro ejército y ex secretario y ayudante del general Estrada, ambos con una
misión periodística a la capita. Fueron encarcelados hasta el día que se firmó la paz.
Coronel Abraham Rivera. Nació en la ciudad de
Jinotega el 16 de marzo de 1875, de una vieja familia
segoviana. Desde muy joven se dedico al negocio de madera y comercio sobre el Río Coco y en la Costa Atlántica.
Tiene cuarenta años de traficar este río de arriba para abajo
y conoce como sus manos todos sus raudales rápidos y
vueltas y es compadre o amigo intimo de todos los zambos, zumos, misquitos y caribes que viven a lo largo del
Coco, sabiéndole además sus nombres, vidas y milagros.
161
Jos E
ROMAN
Igualmente conoce a toda la gente de Puerto Cabezas y
Bluefields.
Por mi parte agregaré a lo antes dicho por el General, que el coronel Rivera es un viejo de mediana estatura, rosado, gordo, panzón y que usa siempre un cinturón como de veinte centímetros de ancho en la parte inferior de su gran barriga, tal que parece que ya se le van
a caer los pantalones. Camina con las piernas muy abiertas, por lo que creo que tiene hemorroides. Tiene los
ojos pardos con los parpados rojizos y brotados, dándole en conjunto un aspecto de batracio. Usa bigotes caídos. Se ríe mucho y recio mostrando sólo tres dientes
grandes. Vocifera todo el tiempo con el vocabulario más
soez que uno pueda imaginarse, en ingles, en zambo,
en zumo o en misquito, dialectos que maneja muy bien
al igual que a los indios de las correspondientes tribus,
pues les conoce la psicología y le quieren mucho. Es
sordo de un oído por lo que sólo oye lo que le conviene.
Se casó con una mulata de tintura de misquita con la
que tiene algunos hijos. Es muy atento, activo, inteligente y sobretodo de muy buenos sentimientos. El coronel Rivera es uno de los hombres más útiles que ha
tenido el General Sandino, pues desde el principio de
la guerra controlaba el manejo de la flota de pipantes
sobre el Río Coco y gran parte de la sección de abastos
que venían de Honduras y la Costa.
Continúa el General Sandino:
Coronel Conrado Maradiaga. Nació en Yuscarán, Honduras. El no sabe cuando, pero es muy viejo. Además es
muy moreno, alto y extraordinariamente flaco, hasta el
punto de parecer un hombre de una sola dimensión. Usa
162
MALDITO PAÍS
un gran sombrero tejano y lleva permanentemente un gorro de dormir debajo del sombrero.
Tiene ojos como de culebra, chiquitos, redondos y
brillantes y puede ver en la oscuridad. Tiene dos puntas
de bigotes caídas y unos cuatro pelos largos y canosos en
la barbilla. Tiene forma de ser extraordinariamente lascivo y come con la voracidad de un tiburón. Quizá por eso
padece de diarrea perenne.
Maradiaga es de los que me siguen desde las minas
de San Albino y cuando me fui a buscar armas a Puerto
Cabezas, Maradiaga se quedó de Jefe de nuestro primer
pelotón en El Chipote, lugar que él me descubrió.
La principal cualidad del Coronel Maradiaga es ser el
mejor chan o baqueano de todas estas montañas. Conoce
de una manera minuciosa e increíble este laberinto de
ríos, selvas y montadas de Las Segovias, del Territorio
Disputado y de la Costa Atlántica hasta Bluefields. Pedacito por pedacito, como si hubiera tomado una radiografía y la llevara en la mente.
El fue quien siempre me guió. Conoce más que juntos
todos los otros baqueanos que tiene el ejército y que son
excelentes. Maradiaga se orienta por instinto, como algunos animales. Fue mi guía perenne a través de estas selvas protectoras. Durante siete años nos llevó como guiado por algún impulso cósmico con exactitud de brújula
infalible.
Entre los que murieron por la causa, hay dos Generales:
General Miguel Ángel Ortez. Nació en la dudad de
El Ocotal. Era un joven muy inteligente que además tenía el don de presentir las cosas o del sexto sentido como
suelen llamarlo. Poseía muy buena instrucción, intuición
163
JosE RomAN
militar y muchísimo valor. Fue uno de los más importantes Generales que tuve y también uno de aquéllos a quien
más afecto tuve.
Murió el 15 de mayo de 1931 en a batalla de Palacagüina,
por una bomba de avión. Su muerte fue muy sentida en el
ejército y su memoria es reverenciada por todos los soldados que le conocieron.
General Pedro Blandón. Cuando el sitio de El Chipote,
Blandón era un arriero que se ocupaba de guiar las mulas y los bueyes de carga. Cuando por casualidad le descubrí y me di cuenta que era un hombre de gran talento
natural, inmediatamente principié a utilizarle. Muy rápidamente ascendió hasta General, cosa muy difícil en nuestro Ejército. Aunque no sabía leer ni escribir, cuando fui a
México le llevé y a los tres meses ya leía de corrido y a
los cinco ya hasta escribía en máquina, al tacto y con todos los dedos. Mucho leía libros de historia y textos de
escuela que compró y vivía estudiando. Fue herido por
una bomba de avión y le terminaron con ametralladora
en la Costa Atlántica, el 14 de abril e 1931.
El Coronel Rufo Marín cuando murió era jefe de mi
Estado Mayor, pero sin grado oficial, porque apenas estábamos comenzando. Murió en la primera batalla que
tuvimos, la del Ocotal, peleando como un león al frente
de la columna en el asalto al cuartel de los marinos el 16
de julio de 1927. Fue mi primer brazo derecho y gran alentador. Le sentí inmensa y fraternalmente.
Además de los tres ya mencionados, en nuestra guerra murieron poco más de den oficiales entre coroneles,
mayores, capitanes y tenientes. De todos ellos, así como
de los soldados muertos incluyendo hasta el último
164
MALDITO
PALS
Palmazón y los detalles de las acciones en que murieron,
etc., existe registro minucioso en el Archivo de nuestro
Ejército.
Entre soldados, sargentos, cabos, artilleros, ayudantes y palmazones, murieron muy aproximadamente 2,800
hombres desde el 4 de mayo de 1927 hasta el 2 de febrero
de 1933. Civiles murieron más de dos mil y también consta en el Archivo.
El número de campesinos asesinados por los marinos
y la Guardia Nacional, en tierra y por los aviones, nadie
lo sabe ni se puede calcular.
Desde luego que traidores en toda causa ha habido.
Basta con recoradar a Judas. Sin embargo en nuetras filas
los casos de traición fueron muy pocos pues antes de ser
siquiera soldados pasaban un minusioso entrenamiento
en el que indefectiblemente se decubrian las intenciones
de pretendientes o aspirantes. Mas de un centenar
llegarán de mala fé, pero de ellos ninguno existe ya.
El General Santos Sequeira de la dudad de Granada,
Nicaragua, primero quiso asesinarme traidoramente, pero
me hice el disimulado y le puse sobre bajo secreta y estricta vogilancia. Pronte le descubrieron en contado con
los marinos con planes de traiciomarnos y aunque trato
de huir, fue capturado cerca de Wiwlií y fusilado inmediatamente, en Julio de 1928.
El capitán José de Paredes de Guadalajara, México
estando yo allá se regreso y ahsta el mismo General
Colidres le entotorotó la cabeza haciéndole proclamarse
Presidente Provisional de Nicaragua. Colidres fue capturado inmediatamente, pero Paredes logró escapar.
Como única exepción, Colidres fue perdonado en con165
José RoMAN
sideración a su larga y fiel actuación anterior y tanbién en
consideración a su hermano, el General Irías. No fue
degraddado, pero quedó excluido de servicio activo.
Hubo otros traidores de menor cuantía como
soldadados que pedían permiso de ausentarse y después
trataban de vender informes acerca de sus Jefes, como le
sucedió al General Altamirano, pero como no le encontraron a él, los Capitanes puller y Lee, asesinaron a susdos
hijos mayores y a un yerno suyo. Les preguntaron sus
nombres y ellos contestaron: Altamirano
¿De la familia de Pedrón? Preguntó Lee.
¡No, hijo de puta. Del general Altamirano!, contestó
uno de ellos.
Inmediatamente les ametrallaron a todos.
En el orden intelectual, sí hubo también un gran traidor, ¡mi verdadero judas! Usted debe haber oído hablar
de él, por supuesto, un señor Froylán Turcios de Honduras, versificador anticuado.
Turcios tenía una revista moribunda llamada Ariel, la
que convirtió en un órgano sandinista con el objeto de
allegar fondos y hacer propaganda por la causa
antiimperialista pero fueron tanto los fondos que reunió
que prefirió quedarse con varios miles de dólares y declararme bandolero.
Según Turcios, los norteamericanos nos derrotarían
irremisiblemente y creyó que su chanchullo jamás se descubriría, pero aquí estoy yo para atestiguar con todos los
documentos. Por medio del gobierno de los Estados Unidos le hizo nombrar cónsul en París, para que tuviera
oportunidad de disfrutar de los miles robados a nuestra
causa y que gozara de la recompensa por su traición.
166
MALDITO PAÍS
Me pasó esto con Turcios porque como intelectual le
creí sincero y honesto y confié en el, ¡pobre Turcios me
da lástimal. Se suicidó moralmente. Dicen que unos estudiantes peruanos en París le abofetearon y llenaron de
excremento por su traición. Lo que son las cosas. Si me
hubiera dicho que quería ir a París, le hubiera nombrado
representante de nuestro ejército... ¡y tanto afecto que yo
le tenía!
Como el General notara perplejidad en mi fisonomía
y gestos concecuencia de mis ganas de intervenir pidiéndole tolerancia, él me dijo: conste Román, que no es usted quien dirá esto, soy yo, y hágame el favor de escribirlo íntegramente así. ¡Sí señor!, le contesté. Porque el General me lo pidió tan categóricamente, aunque no estuviera yo de acuerdo, ya que habían muchas intrigas de
por medio, para serle fiel lo transcribo lo más apegado a
sus palabras que me ha sido posible.
Con respecto a un segundo que hiciera mil veces, lo
consulté con mi estado mayor en congreso pleno y entre
todos resolvieron que era mejor que nombrara a cualquiera de ellos para tal o cual cometido, como representante
personal y acreditándole debidamente cuando así se necesitara, pero que no era necesario que yo tuviera una
especie de repuesto. Alegaron para ello que yo era
irremplazable. Y que en caso de una desgracia, entre ellos
deliberarían lo pertinente. De haberse designado uno, lo
habríamos sometido a votación no sólo entre el estado
mayor, sino entre todo el ejército. Creo que el general
Estrada habría sido el escogido sea esto como fuera, creo
que fue muy prudente aceptar la opinión de mi estado
mayor.
167
JosE RoMÁN
Mi guardia personal la componían 30 hombres. Casi
todos muchachos jóvenes y de absoluta confianza. Muchos de ellos empezaron de 15 y hasta de 13 años de edad,
hacen ya cinco, seis y siete años. Me cuidan, quieren y
obedecen más que a un padre y forman una organización
fraternal entre ellos mismos, pero dentro del ejército.
Mucho tiempo fueron jefes de mi guardia personal:
Estrada, Ortez, Blandon y Altamirano. Sin embargo jamás se nombraron oficialmente ayudantes militares, sino
que les tomaba al azar cada semana, dentro de mi guardia personal.
De mis secretarios privados, puedo decirles que casi
todo el tiempo ha estado encargado del manejo de la oficina el general Pedro Antonio Irías, quien también ha sido
mi ayudante archivero. También desempeñando el cargo
de secretario privado: Agustín Farabundo Martí, General
Juan Santos Morales, Coronel Agustín Sánchez Salinas y
doña Blanca Aráuz de Sandino, mi esposa, aunque todos
por corto tiempo.
Máquinas de escribir, papel y utensilios de oficina, etc.
En su gran mayoría eran suministrados, involuntariamente,
como gran parte del equipo del ejército, por el departamento de guerra de los Estados Unidos , lo que no quisiéramos dejar pasar sin nuestro reconocimiento.
Yo le llamo la Legión latinoamericana, a los que vinieron voluntariamente de casi todos los países de
Latinoamérica a engrosar las filas del ejército defensor
de la soberanía nacional de Nicaragua. Sin embargo, debo
aclarar que aunque me sea necesario incluirles en tal denominación, simplemente para hacerles honor especial
que merecen, yo no considero extranjero en Nicaragua a
168
MALDITO PAÍS
ningún latinoamericano.
La Legión latinoamericana, no sólo constituye uno de
los gestos más hermosos de solidaridad continental con
nuestra lucha y una prueba elocuente del inmenso valor
de los lazos de sangre de lengua y de raza que unen a los
pueblos latinoamericano, sino además la mejor condecoración recibida por nuestro ejército.
Los miembros de la Legión latinoamericana son algo
muy diferente a los "voluntarios" que por hambre o alguna otra necesidad se enganchan en Paris en la Legión
extranjera, o en Nueva York y San Francisco en el cuerpo
de marinos de los Estados Unidos y aunque en estos dos
ejércitos hayan algunas honrosas excepciones sólo son
excepciones, mientras que en nuestra Legión latinoamericana cada uno de sus miembros tuvo que abandonar un
hogar bueno y clausurar todo un mundo de esperanzas
para ir costeándose su propio pasaje, pasando enormes
dificultades y afrontando peligros mortales tan sólo para
llegar a un novisiciado único, largo y durísimo y eventualmente llegar a ser un soldado sin sueldo y vivir en
estas selvas bellas pero inhóspitas y ascender lentamente
¡eso es verdadero heroísmo!.
Por razones de espacio y de tiempo, ya que usted está
muy enfermo y a mí se me han presentado labores extras
y urgentes no podré mencionar por ahora los nombres de
todos los miembro de la Legión latinoamericana, deber
ineludible que supongo para un futuro más propicio.
Mientras, quiero mencionarle los nombres de algunos de
aquellos que por una u otra razón deben figurar en este
relato, esperando rendir un modesto homenaje a toda la
Legión. Más tarde publicaremos una obra enteramente
169
JosE RomÁN
dedicada a rendir homenaje detallado a cada uno de estos numerosos héroes créame, Román, son tanto que será
un libro extenso. En nuestro archivo están inscritos todos
sus nombres incluyendo sus generales y todos los datos
de servicios, etc. comencemos pues con el más distinguido miembro de la Legión:
General Manuel María Jirón Ruano. De nacionalidad guatemalteca. Alto oficial del ejército de aquel
hermano país. Estudio milicia en la Academia Militar
de Postdam, en Alemania. Viajó extensamente por toda
Europa y dominaba a perfección cinco idiomas. Fue gobernador de Petén.
El General Jirón Ruano dejó a su esposa y sus niños,
dejo su hogar y sus propiedades para ingresar a nuestro
ejército como un simple soldado. Por su capacidad competencia militar y muchos méritos ascendió rápidamente
al alto rango de general. Debido a su basta cultura a su
trato refinado, a sus modales y a su gran caballerosidad
llegó a ser uno de los más queridos y respetados de nuestro ejército. Prescindo el decirle que era valiente, pues
todo el que ingresaba a nuestras filas venía dispuesto a
morir y sabía que las probabilidades de salir con vida
eran pocas.
Jirón Ruano fue el primer y único prisionero en toda
la guerra, pero no fue capturado en campaña: sucedió
que el general Jirón Ruano se enfermó gravemente de paludismo y pidió permiso para irse a curar a Guatemala
desde luego se le concedió el permiso. Yendo, vestido
de civil y desarmado, rumbo a León, al pasar cerca de las
minas de San Albino, cruzando un riíto le cayeron de
sorpresa ocho marinos de la tropa que comandaba un te170
MALDITO PAÍS
niente Hanneken. Éste no quiso hacerse responsable y se
lo entregó a un mierdoso mercenario Mexicano llamado
Escamilla, quien antes de fusilarlo le preguntó si tenía
algo que decir y Jirón Ruano le contestó «¡nada, hijo de
puta!»
De todos los muertos del ejército, ha sido el hombre
más sentido todavía, cuando se menciona su nombre entre los que fueron sus soldados y oficiales, se saluda
militarmente su memoria. Cuando termine de organizar
la cooperativa y tenga un poco de tiempo para atender
mis asuntos personales, tengo planeado hacer los arreglos necesarios para que los hijos del general Jirón Ruano sean educados por mi cuenta, tal como su padre lo
hubiera hecho.
La memoria del general José Ma ri a Jirón Ruano es una
Gloria imperecedera para nuestra hermana República de
Guatemala.
Teniente Coronel Carlos Aponte Hernández. Joven
universitario de la República de Venezuela. Me sirvió
algún tiempo de ayudante personal. Vino expresamente
a dar dos años de servicios en nombre de los estudiantes
de la universidad de Venezuela. Hombre sin tacha y excelente amigo. Al término de dos años regreso a su patria. ¡Un héroe!
Esteban Pavletich. Joven de nacionalidad, peruana;
aunque de origen europeo me sirvió de ayudante en asuntos de oficina. Vino en nombre de los intelectuales del Perú.
Desgraciadamente después estuvo a punto de enredarme en asuntos del PRA. Intrigó a tal grado, que como ya
le dije, en Mérida tuve que expulsarle del ejército.
Capitán Augusto Farabundo Martí. Estudiante de le171
JosE
ROMAN
yes de nacionalidad salvadoreña. En el fondo tenía grandes méritos pero desgraciadamente combinados a un carácter sumamente rebelde. Tuve que expulsarle del ejército por haberme querido enmarañar, en México en un
enredo con los comunistas que me costó muchos dolores
de cabezas. Después continuó dedicándose a esas actividades, por las que fue fusilado en el Salvador por el déspota Martínez, realmente, yo nunca tuve ninguna disputa ideológica con él, pero por su rebeldía no pudo comprender las limitaciones de mi misión a México, ni su categoría de subordinado.
Antes de ser fusilado vive, al comunismo internacional y dijo que antes de morir, aunque había sido expulsado de su ejército quería morir gritando, ¡que viva el General Sandino!.
Capitán Gregorio Gilbert. Joven estudiante y de la
República Dominicana. Vino en nombre de la juventud
estudiantil de su país. Se incorporó al ejército para servir
dos años, que no pudo cumplir enteramente por mi viaje
a México es un excelente hombre de grandes méritos personales y con una opinión propia bien formada. Peleó
con bravura y sin tregua y después regresó a su patria
¡Otro héroe!
Sargento Marcial Salas. Estudiante universitario de la
hermana Costa Rica. Vino en representación de los estudiantes universitarios de esa hermana República. Fue
muerto en la batalla del Manteado en lucha cuerpo a cuerpo con un teniente de la marina, quien a su vez fue ametrallado por el entonces capitán Juan Gregorio Colindres.
A Salas se le enterró con honores de capitán ¡otro héroe!.
Teniente Rubén Ardilla Gómez. Se presentó en nom172
MALDITO PAÍS
bre de los estudiantes universitarios de Colombia. Perteneciente a familia muy distinguida y rica de su país. Un
muchacho muy brillante. Peleó bravamente en varios combates y estuvo en mi guardia personal por mucho tiempo.
Capitán Alfonso Alexander. Joven y notario colombiano. Fue ayudante del General Estrada y fue emisario mío,
junto con el coronel Sánchez Salinas, ante el presidente
Sacasa, pero como ya le dije, fueron encarcelados.
Con todos estos y muchos otros más latinoamericanos, Nicaragua tiene una deuda externa de gratitud y
respeto.
Hubo también alemanes, ingleses, irlandeses y ciudadanos de otras nacionalidades que ofrecieron sus servicios en nuestro ejército, pero muy cortésmente a todos
les rendí las gradas informándoles al mismo tiempo que
la pauta del ejército solamente permitía militar en sus
filas a latinoamericanos.
La misma contestación di a varios marinos americanos que desertaron en sus filas y quisieron ingresar a las
nuestras. Entre ellos dos oficiales cuyos nombres no quiero sean publicados, pro que además de presentarse ante
mí personalmente, traían varias ametralladoras y veinte
cinco mil dólares del pago de su guarnición. Acepté las
armas y a mucha insistencia de ellos, cinco mil dólares
como una contribución personal a nuestra causa. Además de rendirles las gracias en nombre mío y Nicaragua,
les puse a salvo al otro lado de la frontera, en Costa Rica.
Si más tarde se llega a saber sus nombres, por otras fuentes ya no es culpa mía. Otro marino se suicidó y varios
desertaron. Sus nombres fueron publicados oportunamente, pero no por incidencia mía.
173
JosE ROMAN
Debo aclararle que la Legión latinoamericana no constituyó un solo cuerpo, primero por que vinieron en diferentes épocas y segundo por que los más operaron en
diferentes regiones que no conocían, pero en total que
podrían haber formado un regimiento.
El departamento de agricultura comprendía a todos los
civiles pertenecientes al Ejército, quienes vivían en sus propiedades y estaban voluntariamente obligados a entregar
a nuestros campamentos cantidades determinadas de maíz,
frijoles, cerdos, cuajadas, etc. De todas las entregas se llevaba un control exacto por zonas y por contribuyentes a
quienes compensábamos con sal, medicamentes y armas.
Además todos los civiles del departamento de agricultura
pertenecían simultáneamente a la red del servicio de información secreta.
Los zambos, sumos y misquitos tenían la obligación de
plantar anualmente y por familia por lo menos media hectárea de tabaco, cereales, etc. Bajo pena de no recibir sal.
En todos los campamentos cuando no estaban ocupados por nuestras fuerzas funcionaban fincas particulares
y tenían crianzas de ganado, puercos, aves de corral, muchas veces sufrían graves dueños a causa de la aviación
enemiga, pero cuando se aproximaba una columna de
marinos avisados por el servicio secreto todo era trasladado cuidadosa, fraccionaria y sigilosamente a otros lugares. Eventualmente los marinos averiguaron y dieron
órdenes as los aviones de exterminar a todo ser viviente.
El atroz e irreflexivo bombardeo de los aviones en vez de
destruir mi ejército multiplicó mis partidarios por millares.
Los principales jefes del control de abasto fueron los
coroneles Rivera, Raudales y Donaire.
174
MALDITO PAÍS
La tarea del departamento docente, aunque para mí de
gran importancia, resultó muy complicada, debido a las
circunstancias. Se trataba de enseñar a leer y escribir a
muchos de los oficiales que no sabían y al noventa por
ciento de los soldados que eran analfabetas. A cada oficial
que lo necesitaba se le asignó un andante para que le diera
entre batallas y emboscadas y que reportara su progreso
periódicamente. Entre los soldados esta tarea resultaba
mucho más difícil pero se hacía todo esfuerzo posible.
También se mantenían varias escuelas en los siguientes palenques de indios: san Carlos, San Juan, }Crasa, Asán,
Bocay y Raytí. Le hablo en tiempo pasado en cuanto a
estas escuelas. Por que en este momento no se por seguro cual sea el futuro de ellas, pero estoy absolutamente
resuelto a continuar esta valiosa labor ahora que ha terminado la guerra y también por eso que estoy tan urgido
con el establecimiento de la cooperativa, pues la principal labor de esas escuelas es la de enseñarle el español a
los aborígenes, labor en la que mucho se ha adelantado
además las escuelas mencionadas, hay otras menores en
las cabañas en las que se usan métodos gráficos de enseñanza.
Puedo asegurarle que ahora entre los oficiales, los
analfabetas se cuentan con los dedos de la mano y sobran. Desdichadamente por falta de suficientes maestros
y otros elementos, entre los soldados en progreso fue
apenas perceptible.
En adelante, en la cooperativa agrícola de Río Coco
será obligatoria, gratuita en todas edades hasta que no
quede ni un solo analfabeta.
En el ala femenina Gabriela Mistral es la abanderada.
175
JosE
RoMAN
Oficialmente nombrada por aclamación «benemérita del
Ejército Defensor de la Soberanía de Nicaragua» ¡salve!
También muchísimas mujeres de Nicaragua dieron su
valiosa colaboración. De todas las clases sociales salieron varias partidarias de la causa que sirvieron de muy
diferentes maneras: espionaje, correo, proselitaje y aun
directamente de enfermería y menesteres domésticos.
Muchas de esas mujeres que siguieron a diferentes columnas para dar su servicios en cuanto fuera necesario,
al igual que los soldados se jugaban la vida y muchas
también, murieron en esos servicios.
Los actos de heroímos de las mujeres que colaboraron en el ejército no sólo son muchísimos, sino que además la mayoría requieren largas historias para explicar
los sacrificios que sufrirían y los peligros que enfrentaron por amor a la patria y todas, campesinas, maestras de
escuela, enfermeras, amas de casa y aun señoritas de sociedad, rindieron servicio sin los cuales nuestra guerra
no habría sido posible. De todas estas mujeres y sus actos heroicos guardamos minucioso detalle en el archivo.
Por el momento debo al menos mencionar las siguientes:
Blanca Aráuz de Sandino. No porque sea mi esposa,
sino porque en los servicios de enlace que nos prestó como
telegrafista, son imponderables. Además, en la última
etapa de la guerra sirvió como secretaria privada mía.
Señora Juana Cruz. Tenía una cantina en Jinotega y
cambiaba el licor por tiros con los guardias y obtenía informe confidenciales con los marinos por medio de sus
muchachas adiestradas. También fue una importante directora de correo y espionaje en esa región. No sólo no se
le pagaba por sus servicios, sino que ayudaba económi176
MALDITO PAÍS
camente también.
Señora Tiburcia García Otero. Natural de Cúa, donde
poseía una hacienda grande que fue destruida, al igual
que sus hijos y empleados, según ella misma contó, por
los aviones y tropas de los marinos. La destrucción fue
tan bárbara, que llegó hasta el punto de no dejar ni un
perro vivo. Además, le aterraron el pozo.
Desde entonces se volvió gran partidaria nuestra. Fue
encarcelada y vapuleada en la penitenciaría de Managua
por órdenes del propio Moncada, para que dijera sobre
mí, pero esa mujer prefirió la tortura y la muerte si fuese
necesario. No lograron sacarle nada, y muy enferma tuvieron que sacarla de la cárcel, lo que aprovechó para
escaparse a Costa Rica. Luego, dando una gran vuelta
por Honduras volvió al ejército a servir de cocinera, enfermera y lavandera. Actualmente se encuentra atendiendo a mi esposa hasta después del parto, cuando regresará a rehabilitar su hacienda.
Si quisiera ahora enumerar los nombres y acciones de
todas las mujeres que se sacrificaron por la causa tomaría
un espacio desproporcionado de este libro y del tiempo
de que disponemos, pero los pocos casos aquí mencionados dan una idea de las grandes diferencias entre las
personas que actuaron, sus motivaciones y las clases de
servicios rendidos. Oportunamente me encargaré de una
publicación especial para rendirle a estas mujeres el homenaje que merecen, pues sus nombres y sus hechos constituyen una verdadera gloria para Nicaragua y deben incorporarse a la Historia Patria, como en el caso de la Legión latinoamericana.
Gran parte del material de nuestro archivo y museo la
177
JOSÉ ROMAN
tenemos escondida en lugares recónditos de la montaña.
Todo pasará a ser propiedad de la Nación para ser expuesto al público cuando ya no haya peligro que Nicaragua sea despojada de tan gloriosas reliquias, mientras,
vivirán ocultas en las entrañas de la selva.
En el Chipote, en La Chispa y principalmente en la
gruta de Tunagualán, hay ocultas, bien empacadas y clasificadas, cantidades de cosas capturadas a los marinos:
Documentos confidenciales, precillas, mapas, banderas,
hélices de aviones, utensilios, fotografías y muchas cosas
más. Los trofeos que le mostré personalmente, son piezas repetidas de esta colección.
También se guardan en el Museo tarros de hojalata
bien soldados conteniendo las cenizas de muchos aviadores y oficiales de la Marina de Guerra de los Estados
Unidos, las que en su oportunidad serán devueltas, pues
de todas tenemos identificaciones adecuadas y las direcciones de sus familiares. Llevarán el siguiente mensaje: «Aunque por fraternidad universal lamentamos
esta consecuencia inevitable de nuestra guerra y compartimos de todo corazón el duelo que les causa, sin
embargo desearíamos que mostraran estas cenizas a la
juventud de los Estados Unidos para que tomen ejemplo y vean como pueden retornar si su gobierno atropellara otra vez Nicaragua».
El archivo consta de tres a cuatrocientos kilogramos
de documentos originales, muchos de ellos ya publicados. De la mayor parte de esos documentos estoy sacando copias para llevarlas a Niquinohomo, por si algo me
ocurriera. Los originales quedarán aquí en la montaña
hasta el momento oportuno. Entre estos documentos no
178
MALDITO PAÍS
figuran libros, ni revistas, ni diarios publicados en varios idiomas, pues todo eso suma varias toneladas. Todo
esta catalogado por fechas y el trabajo de recopilación se
efectuó entre emboscadas y cambios de campamentos.
La Flota de nuestro ejército contaba con treinta
pipantes pequeños, veinte medianos y diez grandes, todos en perfectas condiciones bien dotados de palanqueros
excelentes en su oficio y además muy entrenados en nuestro estilo de guerrilla fluvial. Todos eran zumos, zambos
o mísquitos. Además de la flota de nuestra propiedad,
en caso de emergencia el Coronel Rivera podía reunir mucho más de propiedad privada.
Las lanchas de motor que usaban los marinos, aun las
más pequeñas que tenían el motor fuera de borda, resultaban muy imprácticas para la guerra en este río tan encajonado entre montañas, pues el ruido del motor ampliado por los ecos de la montaña, las denunciaban con
gran anticipación. Además, costaba mucho pasarlas por
los rápidos y raudales. En cambio los pipantes, totalmente
silenciosos, al oír la tripulación el ruido de un avión o
lancha de motor, o simplemente sospechar lo proximidad del enemigo por cualesquier razón o motivo, simplemente se aproximaba a la playa, se echaban al agua y
se escondían entre la selva conjuntamente con su embarcación. Todo desaparecía sin dejar huella.
Los palanqueros, o la tripulación del pipante, también actuaban como soldados guerrilleros, no sólo para
defenderse en caso necesario, sino también para poner
emboscadas al presentarse la oportunidad. Por razones
estratégicas, cada vez que se efectuaba un desembarque
forzado, de ser posible, las tripulaciones se dividían en179
JosE RoM ÁN
tre ambas márgenes del río pudiendo comunicarse entre
ellas por medio de «cantos de pájaros», «ruidos de animales» y otros medios naturales que ellos habían aprendido a imitar a perfección y que correspondían a una
clave especialmente elaborada para el propósito. Mediante este sistema ellos podían comunicarse aun en presencia del enemigo sin que este tuviera la más mínima sospecha.
Nuestra flota de pipantes se movía en todos estos ríos
con la misma precisión y coordinación que todo el Ejército y todas sus operaciones estaban controladas por el
Coronel Abraham Rivera en colaboración con su brazo
derecho, nuestro "Almirante Sellers del Coco" como a él
le gusta llamarse. Ya usted conoció a ambos.
A lo anterior, relatado por el General Sandino, quiero
agregar los siguientes datos:
Un pipante, es una embarcación en forma casi de canoa. Son totalmente de una sola pieza labrada de una
troza de caoba y otras maderas adecuadas, consecuentemente no tienen ni necesitan ni un solo clavo o remache.
Sus dimensiones varían según los usos a que se destinan,
pero generalmente entre dos y doce metros de largo, de
35 a 70 centímetros de ancho y quizá otro tanto igual de
calado. Las más grandes pueden transportar hasta dos
toneladas de carga o veinte pasajeros, además de la tripulación de 12 a 14 palanqueros. Estas embarcaciones
constituyen el sistema más práctico de navegación en el
Río Coco, tanto por los raudales, como por los caprichosos cambios del cauce. Yendo río abajo, generalmente las
maniobran con un tipo especial de remos llamados
canaletes y río arriba, con unas grandes varas de bambú
180
MALDITO PAÍS
o de árboles, pero muy fuertes y rectas, así como flexibles, a las que les llaman palancas.
El Río Coco es navegable por pipantes grandes, desde la desembocadura del Río Jícaro, cerca de Quilalí, hasta
el Cabo de Gradas a Dios a unos 600 kilómetros de distancia. Hacer este recorrido en doce días río abajo, es muy
buen tiempo, así como hacerlo en 25 ó 30 río arriba según
las lluvias y la carga.
Nuestro Servido Secreto es muy complicado de explicar, así como fue de eficiente su funcionamiento, hasta
el punto que las cartas y correspondencia especial, desde
Managua o León por ejemplo, tardaba en llegamos hasta
aquí tres o cuatro días caminando día y noche y pasando
clandestinamente por manos dé Civiles y soldados. Gran
parte del Servicio Secreto estaba a cargo de mujeres, que
resultaban menos vulnerables que los hombres. Parece
mentira que quienes más efectivos y constantes servicios
prestaron a La Causa, fueron señoras y señoritas de las
más ricas y viejas familias de Nicaragua en las ciudades
de Matagalpa, Managua, León y Chinandega, quienes por
medio de sirvientas pasaban sus informes verbales a nuestros agentes. Muchas de ellas, hasta frecuentaban la compañía de Oficiales de la Marina para tratar de averiguar
cuanto fuera posible y de importancia para nosotros e
informarnos. Muchas emboscadas, entre ellas dos de las
más importantes, la de El Embocadero y la de El
Bramadero, fueron debidas a informaciones precisas de
las mencionadas jóvenes.
Todas estas señoras y señoritas, para sus mensajes verbales o escritos usaban seudónimos. Los mensajes escritos se usaban únicamente cuando era indispensable y para
181
JosE RoMÁN
los verbales sometían a las empleadas a rigurosos ejercidos de memoria. La Jefe en Matagalpa es una de las jóvenes más ricas y cultas. Muy conservadora y absolutamente
insospechable. En la dudad de León, dos jóvenes y una
viuda de los más antiguos abolengos. En Chinandega dos
señoras casadas con grandes terratenientes. Quizá por su
posición, la que más importantes servicio prestó, fue la
esposa de uno de los miembros del Gabinete del General
Moncada. De estas damas me es imposible revelar sus
nombres, pero todos constan en el Archivo con amplios
detalles para que oportunamente la Patria pueda honrarlas.
De todo lo anterior usted puede dar fe, puesto que le he
mostrado muchísimos mensajes aunque casi todos están en
dave y firmados con seudónimos, las fechas, referencias y
estado de conservación evidencian su autenticidad.
Los métodos usados para conducir mensajes eran muchos y constantemente renovados. Por ejemplo, un mensaje de León, Managua o cualesquier lugar, podía venir
muy bien doblado, cosido y oculto en el ala de un sombrero de paja que viajaba de cabeza en cabeza día y noche hasta llegar a mis manos. En caso de peligro, se perdía el sombrero. Otras veces en la ropa interior que portaban las mujeres correos. Avisos ingenuos en los periódicos y muchos trucos más.
También teníamos representantes en El Salvador,
México, La Argentina, Francia y en los Estados Unidos
donde teníamos nuestros mejores partidarios y de donde se recibía la mayor ayuda económica y moral. Parece
mentira, pero así es.
Los estudiantes de Nicaragua fueron los únicos que
182
MALDITO PAÍS
como mis soldados protestaron, tratando de repeler la
invasión con la fuerza. Los estudiantes de Nicaragua también fueron los únicos que formal y constantemente protestaron intelectual y bravamente, hasta con la sangre, por
el honor de nuestra Patria ¡Solamente ellos y nosotros!
Como la guardia nacional y los marinos ex comulgaban a todo aquel que siquiera mencionara a Sandino y
además les castigaban con fuertes penas y encarcelamiento, nadie se atrevía a decir Sandino sin añadirle bandido
o bandolero.
Al principio, de no haber sido por unos cuatro periodistas y el gesto de los muchachos universitarios, mi protesta hubiera pasado casi inadvertida entre los nicaragüenses. El poeta Salomón de la Selva; Alfonso Valle, el Dr.
Barahona y Adolfo Ortega Díaz, este último sobrino del
Ex Presidente, Don Adolfo Díaz, sólo por haber escrito
en mi favor, fueron expulsados del país.
En una ocasión, como a los estudiantes de la Universidad de León les prohibieran una manifestación, todos
sin excepción se vistieron de luto. En un ataúd pusieron
la Constitución y la Bandera de Nicaragua y pausada pero
enérgicamente, con las manos atadas por detrás y un
pañuelo amordazando la boca, en procesión fúnebre fueron a depositar aquel ataúd al Cuartel de los marinos,
casi en el centro de la ciudad de León. Los marinos y Jefes militares se rieron como si fuera una comedia.
Los estudiantes sin embargo, regresaron a la Universidad en muy buen orden, pero el poeta Alí Vanegas no
pudo resistirse por más tiempo. Subió a la tribuna y empezó a decir terribles verdades, tratando a los marinos de
piratas.
183
JOSE ROMAN
Apenas iniciado el discurso de Vanegas, un teniente
de la Guardia Nacional de apellido Castrillo, nicaragüense, corrió a delatarlo al jefe de los marinos, un Capitán
Spark, quien inmediatamente mandó a disolver la protesta con un pelotón de guardias al mando de un teniente
Stevens. La manifestación fue disuelta, pero el grupo de
los estudiantes, no se sabe quien lanzó una piedra que
hirió el rostro del teniente. Se desató un tumulto espantoso y fue un milagro que no haya habido una mortandad. Esto lo supe por relato de un testigo presencial.
Cuando la llamada sociedad de León obsequió al Almirante Woodward con una fiesta en el Club Social de
aquella ciudad, a media fiesta los estudiantes le llevaron
una nota en la que le comunicaban su protesta por tal
atropello a la dignidad nacional. Le hacían saber que una
fiesta al Señor Wooward habría sido una cosa diferente y
bienvenida, pero una fiesta al Almirante Woodward, Jefe
Plenipotenciario de la Misión Electoral, interventora, hería la dignidad del país.
También los estudiantes nicaragüenses contribuyeron
con sangre en nuestra cruzada. Entre otros, el Bachiller
Octavio Oviedo, de León, hijo del Magistrado Dr. Isidro
Oviedo, ingresó en nuestro Ejército y murió materialmente desbaratado por una bomba de avión en el combate de
Quisalaya.
Aunque resulte un poco desordenado, consecuencia
de la premura del tiempo, no quiero dejar de mencionar
aunque sea ligeramente algunos detalles respecto al funcionamiento de nuestra campaña. Le hablaré pues de las
picadas y emboscadas.
Las emboscadas fueron la táctica primordial de nues184
MALDITO PAÍS
tra guerra, pudiendo considerarse que constituyeron la
parte fundamentalmente ofensiva de la misma, que en su
conjunto y dada la enorme superioridad del enemigo, tenía que ser una guerra básicamente defensiva Las emboscadas suplieron dos grandes necesidades de nuestra campaña, primero el sensacionalismo con que eran acogidas
por la prensa mundial aumentaban nuestro prestigio y
desprestigiaban a los marinos y sobre todo al Gobierno de
los Estados Unidos contribuyendo a acortar la guerra y
segundo, al mismo tiempo que desmoralizaban a los marinos, levantaban enormemente la moral de nuestros soldados, no sólo porque constituían el tipo de acción militar
en que con el mínimo de riesgo para nuestros hombres se
causaba el máximo de bajas al enemigo, sino también y
muy principalmente por el enorme efecto psicológico de
sentirse atacando en vez de huir y esconderse, como teníamos que hacerlo lo más del tiempo. De tal importancia era
dicho efecto psicológico, que para las emboscadas siempre sobraban voluntarios, que teníamos que turnar para
proporcionar igualdad de oportunidades.
El éxito de una emboscada depende fundamentalmente de cinco elementos: 1°. Informes precisos acerca del
número del enemigo, de la ruta que sigue y clase de armas que porta. Desde luego estos datos nos los suministraba nuestro espionaje al cual no siempre le era posible
conseguir informes completos por lo arriesgado de la misión. 2°. Que el enemigo se moviera a pie. 3°. Encontrar
en la ruta al enemigo un terreno adecuada para emboscar. Mucha importancia resulta que el lugar de emboscada sea casi al final de la jornada, cuando ya están más
cansados. 4° El elemento de sorpresa es de inmenso valor
por lo que a veces se preferían sitios quizá menos defen185
José
ROMAN
sivos para los nuestros, pero menos sospechosos. 5°. Dependiendo de las circunstancias del terreno y otros factores, a veces convenía más emplear machete y cuchillo,
otras veces ametralladoras o rifles. Desde luego el manual de instrucciones a este respecto es extensísimo y aquí
sólo puedo darle una idea vaga y general, que espero
ilustre la complejidad de este tipo de guerra tanto para
nosotros como para los marinos.
Finalmente, en relación a las emboscadas, debo decirle que aunque el peligro es mayor para el que sufre, demandan mucho más del que las emplaza, pues además
que casi siempre se encuentra en menor número, por lo
general significan horas enteras de espera y angustia, casi
sin poder moverse, a veces aun a la vista de una víbora.
Para explicarle lo de las picadas, permítame regresar
a El Chipote, que como le dije, fue nuestra Academia de
Guerrillas de Nicaragua. Ahí nació nuestra táctica de emboscadas, de asaltos, de sorpresas y de picadas. Pasando
por alto lo de los asaltos y sorpresas, las picadas corresponden a una operación defensiva probablemente constituya la más completa acción de retirada.
Después del sitio de El Chipote, nuestras fuerzas ocuparon El Zapotillal, donde tuvimos algunas escaramuzas Después pasamos a La Chuscada, con encuentros menores y de ahí salimos directamente a la mina de La Luz
y Los Ángeles como le referí anteriormente desde otro
punto vista.
Después del asalto a la mina y su consecuente destrucción, temimos ser masivamente atacados por los marinos y
aunque estaba reunido el total del ejército, ni queríamos
una batalla campal, que con seguridad perderíamos por la
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MALDITO PAÍS
superioridad numérica y de armamento de el enemigo, ni
era la mina un lugar adecuado para tal batalla, sobre todo
por estar expuestos la aviación, por lo que decidimos despistarle. Totalmente por medio de una picada.
Esencialmente, una picada consiste en abrirse paso a
través de la vegetación, de la breña y del laberinto de la
selva, dejando el mínimo posible de huellas. Para lograr
este propósito, una avanzadilla especializada abre el paso
sin cortar ni dañar ni una rama, ni un bejuco y si es posible ni una hoja. El ejército en masa, junto con todo su
equipo y vitualla, tiene que pasar por ese estrecho y forzosamente sinuoso sendero que sigue las lineasiones del
terreno más propicias para el fin perseguido, en fila de
indios, o sea uno por uno y con el mayor cuidado posible. Luego una retaguardia, también altamente especializada en su oficio, se encarga de colocar toda la vegetación tal como estaba inicialmente, para no dejar rastro.
Aún para gente tan acostumbrada a la vida de la selva, como la que me acompañaba, una picada resulta una
operación titánica. Durante toda nuestra campaña hubo
muchas picadas menores, realizadas por algún regimiento
o columna que se encontrara en la necesidad inevitable
de emprenderla, pero una picada del ejército en masa,
sólo hubo una, La Picada de Tunagualán. Ni nuestro éxodo después del sitio de Chipote puede comparársele.
Por las razones mencionadas, salimos de La Luz y Los
Ángeles en marcha forzada a través de lo más espeso de
la selva hasta llegar después de diez días a la Gruta de
Tunagualán, guiados por la extraordinaria selvática e instinto de orientación del Coronel Maradiaga, único conocedor del lugar. En efecto, además El Chipote y
187
Jos É ROMAN
Tunagualán, hubo otra tercera picada del ejército en masa,
pero definitivamente, nada es comparable a Tunagualán,
pues esta gruta está situada en las verdaderas entrañas
de la montaña ¡Quizá nunca antes en otro lugar se haya
realizado una cruzada semejantes!.
La gruta de Tunagualán es una cueva enorme y fantástica. Tiene muchos recovecos, gran abundancia de
estalactitas y es muy fría. En épocas remotas deben
haberla habitado algunas tribus primitivas, pues en ella
se encuentran muchos jeroglíficos y grabados en la roca
de las paredes. Existe una vertiente que forma una posa
de agua y en una de las paredes, labrada de la misma
roca, hay una gran cabeza de monstruo que vierte agua
por la boca. Tunagualán quiere decir Palacio del Diablo.
En esta gruta tengo escondidos los originales más importantes de nuestro Archivo. Los demás son copias. Además, es la caja fuerte del Ejército, pues ahí tengo escondido todo el oro procedente de los asaltos de las minas y
gran cantidad lavado por los indios y que nos lo traen
voluntariamente.
De Tunagualán salimos al Río Coco, quedes entonces
se convirtió en el principal teatro de nuestra guerra y de
donde siempre estuvo el control movedizo de todas nuestras operaciones, pues el río siempre lo controlamos, parte
nosotros, parte los marinos. Desde ese momento dividí
mis fuerzas en diferentes columnas prácticamente independientes y que operaban en diversas regiones, empezando a aplicar en sus combates las teorías formuladas
en El Chipote, desarrollándolas en un sistema especial
de guerra que nosotros dimos en llamar guerrillas. Es decir
pues, ya contábamos con un verdadero ejército de gue188
MALDITO PAÍS
rrilleros graduados.
Nuestros guerrilleros tenían que ser verdaderos expertos en lo siguiente: Orientarse dentro de la tremenda
selva, caminando sobre una alfombra de podredumbres.
Resistir la lluvia constante con la ropa mojada y dormir
con ella. Aguantar el calor infernal y húmedo de los bajos
y el frío y viento de las cumbres Las culebras, escorpiones, hormigas feroces, los zancudos, las garrapatas y docenas de otros bichos que asaltan por todos lados. La
malaria, la disentería y el tifus, empeorados por la falta
de medicinas y la falta de comida y el hambre. ...Pero lo
peor es la angustia y el ansia de largas esperas silenciosas en las emboscadas. Todo esto y muchas cosas más
por días enteros, por semanas, por meses enteros por años
¡Ahí se necesita ser muy hombre!, tener verdaderos cojones para aguantarse. Por eso más de la mitad de los aspirantes que iniciaron su entrenamiento de guerrilleros se
rajaron. Unos a los pocos días, otros al mes, dos meses.
Enfermos, agotados, con gran entusiasmo, pero físicamente no podían más...
Aunque otra vez interrumpa el orden de esta relación,
le ruego dispensar porque se me ha venido de momento
a la memoria, digamos una anécdota de la guerra, que
aunque a primera vista pueda parecer una simpleza, creo
que ilustra maravillosamente lo absurdo de la campaña
de los marinos contra Nicaragua, o contra mí, como ellos
decían.
En una ocasión, estando nosotros sobre el río, en un
lugar llamado Banás, ya después de haberse dividido el
ejército en varias columnas, como a eso de las nueve de
la mañana, fuimos localizados por una escuadrilla aérea
189
JosE RomÁN
que inició un nutrido bombardeo, mismo que duró casi
todo el día.
Momentos antes de iniciarse el ataque, en uno de los
ranchos abandonados, el Clarín Cabrera había encontrado
y logrado atrapar un pollito y lo había traído para almorzar con él. Después del primer ataque, en el momento que
Tranquilino se disponía a preparar los utensilios de cocina, retornaron los aviones, o quizá otra escuadrilla.
El pollito fue amarrado en un horcón del rancho y todos corrimos a abrigarnos bajo las rocas. El bombardeo
fue incesante, casi como hasta las cinco de la tarde. Venían, flotilla tras flotilla y volaban tan bajo, que nos tenían prácticamente inmovilizados. Por fin desesperados
de estar encuevados, decidimos arriesgar y tirarles y con
gran contento notamos que uno daba una voltereta en el
aire. Era un anfibio grande y fue a caer a seis kilómetros
de nosotros, a la orilla del río en un lugar llamado El
Chilamate. Pero, cosas de la vida, antes de caer el avión,
su última bomba que disparó hizo blanco en el pollito,
que después de los aviadores, fue el único difunto de
todo el bombardeo que en total duró no menos de seis
horas y en el que consumieron no menos de 500 bombas.
Permítame hacer las siguientes cuentas, aunque sean
sólo aproximadas: Quinientas bombas, en promedio bajo
de den dólares cada una suman cincuenta mil dólares;
en gasolina, sueldos de los aviadores y desgaste de los
aviones, pongámosle otros den mil dólares; valor de un
anfibio grande, digamos den mil dólares y los seguros
de vida de los dos aviadores, si de veras les aprecian,
añaden otros doscientos mil dólares. Total, que el pollito
que se encontró Cabrera no lo pudimos almorzar, pero lo
190
MALDITO PAÍS
pagó la Marina de los Estados Unidos con casi medio
millón de dólares y las vidas de dos aviadores ¿Qué pensarían sus esposas e hijos si supieran que dieron sus vidas por un pollito perdido en las selvas tropicales?
Bueno, de Banás salí con mi columna en marcha permanente, ocupando sucesivamente los siguientes campamentos: El Rempujón, Wamblán, San Pedro, La Paz,
California, Las Flores, El Trinquete, La Felicidad, La Chispa y La Culebra. De éste último salí para México.
Durante la guerra, continúa el General, aquí no había
tiempo para dedicarse a la nostalgia ni a la melancolía.
Esos lujos no caben en la manigua. Mis muchachos, como
ya le expliqué, vivían una durísima vida de guerrillero,
pero la vivían como dice el dicho, "encantados de la vida"
y hasta inventaron sus propios refranes: "Para digerir aíre,
sólo hay que tener buen humor", "Mas peligro corre el
vivo que el muerto"; "el que tiene miedo se muere primero" y otros muchos por el estilo.
Cada columna tenía su propia orquesta, continúa el
General; la de la mía la componían: Montiel, acordeonista;
Miguel, guitarrista; Macario, hijo del General Altamirano,
guitarrista; Tranquilino, cantor y guitarrista y Cabrera,
guitarrista, cantor, poeta y Director de la Orquesta. Ya les
volverá ver en acción porque mañana por la noche le darán a usted un concierto de despedida. Conste, que es a
petición de ellos, porque todos lo estiman y respetan,
principalmente Cabrera y Tranquilino. Como aquí es muy
amplia la terraza, vendrá toda mi guardia personal y otros
de los muchachos por ahora estacionados aquí, algunos
de ellos con sus amiguitas de La Costa.
Interrumpo aquí el relato del General para intercalar
191
JosE
ROMAN
algunas observaciones personales sobre Tranquilino y
Cabrerita, pues como el General me les asignara como
ayudantes y harto que me sirvieron, son de los que mejor
llegué a conocer, tanto así como al General Estrada y al
Coronel Rivera.
Tranquilino Jarquín, es puro indio segoviano. Alto, fuerte, atlético, rasurado y le faltan muchos dientes. El es nada
menos el cocinero particular del General desde el principio de la guerra. Cuando el General fue a México, le llevó
consigo. Fuera de la cocina es artillero y de los mejores con
los ametralladores grandes. Tiene su propia "Browning",
capturdenviórbado.Dcenqulsamtralladoras Colt, si no me equivoco, saca sones de tango y
otros aires populares y que los ejecuta en batalla.
Pedro Cabrera, el poeta, es un tipazo, aunque sólo tenga 155 centímetros de estatura. Además de sus cualidades artísticas, es artillero de rifles lanza bombas y Asistente Personal del General, a quien atiende desde el día
del primer levantamiento en las minas de San Albino.
Ayuda a Tranquilino en la cocina y en servirle la mesa al
General. Cabrerita, como todos le llaman familiar y cariñosamente, es además un gran Don Juan. Dice que tiene
siete queridas, por aquí por allá, para siempre tener donde caer "encamado" Al hablar hace muchos ademanes,
poses y piruetas muy divertidas y tiene muy buenas y
constantes ocurrencias humorísticas, pero todo lo anterior vale poco para él en comparación a su puesto de honor: Clarín de la Guardia personal del General Sandino,
función que desempeña desde que principió la guerra,
con gran maestría y el agrado del General. No lo cambia,
dice él, ni por la Presidencia de la República. Ritualmen192
MALDITO PAÍS
te, toca a las cinco de la mañana y a las diez de la noche y
cada otra que es menester. Hay que verle tocar: Asume
una distinguida pose; cierra los ojos y parece que se durmiera, inspirado, y sopla altibajos y requiebros. Indiscutiblemente es un artista del clarín y nadie está más justamente convencido de ello, que él mismo.
El primer pito que tenía —me dijo— me lo arrugó una
bomba. Traté de remendarlo, pero a pesar de todos mis
esfuerzos, sonaba como caña rajada, por lo que sufrí mucho hasta que en la batalla de El Bramadero le capturamos a los marinos éste que tengo ahora ¡Este sí que truena lindo! Cuando lo estoy tocando, me hace sentirme
como un ángel sonando una trompeta celestial.
El concierto comenzó al caer la noche, serena y sin lluvia, iluminado por una multitud de fragantes antorchas
de ocote que bordeaban el río frente al telón obscuro de
la selva. Estuvo muy concurrido y alegre, con griterías y
vivas cada vez que se mencionaba al General. Hubo bailes y cantos típicos, tanto de los indios segovianos, como
de otras tribus, completados con danzas y canciones en
inglés ejecutados por los mulatos de La Costa, que constituyen un buen porcentaje del ejército. Su música tiene
variaciones de ritmos antillanos combinadas con otras propias de ellos. Desde luego, abundó de comer: Chicharrón
con yuca, trocitos de carne de cola de lagarto, iguana a
las brasas, huevos de iguana cocidos, etc. y todo
enchumbado con naranja agria, cebolla y chile congo.
Además hubo mucha chicha, pero tierna, o sea de poca
fermentación. Reinaron la alegría y la cordialidad. Yo,
desde luego bailé con algunas de las tremendas mulatas
de Puerto Cabezas y El Cabo que acompañaban a los cos193
JosE RoMÁN
teños. Me resultó una noche muy original y encantadora
y al recordar aquel paraje maravilloso, me hace pensar
en el paraíso terrenal.
Antes de dar por terminada la fiesta o "social" como
le llaman los de la Costa O "Concierto", como le llama
Tranquilino, subió Cabrerita a un taburete y tocó atención con su clarín. Después habló con la bocina: —Ahora,— camaradas, antes de dispersarnos y de despedir nos,
vamos a cantar el Himno de nuestro Ejército glorioso...
.Apenas se calmó la consecuente explosión de vivas y
aplausos, sonó el clarín otra vez y la orquesta le siguió
con la música del antiguo Himno Nacional de Nicaragua:
"Hermosa, soberana. ,." Mientras toda la concurrencia,
ahora de pies, con profundo respeto y ardor cantó en unísono el Himno del Ejército, que transcribo fielmente:
Aquí están los defensores
que con plomo y no con flores,
luchamos por libertar
a nuestra Patria adorada
que traidores sin conciencia
la vendieron por un real.
Nuestra Patria es la Sultana
linda, Centroamericana,
de los lagos y el pinar,
donde los nicaragüenses
que entendemos el honor,
por nuestra Patria querida
estamos dando la vida
contra el yanque y el traidor.
Aquí están los guerrilleros,
194
MALDITO
PAÍS
terror de filibusteros
que nos quieren humillar.
Aquí están los indios fieros,
Nicaragua, Nicaragua,
que te van a libertar,
porque ha sido tu destino
que César Augusto Sandino
nos Lleve por el camino
donde vamos a triunfar.
195
MALDITO PAIS
Capítulo VI
197
JosE RomÁN
Comentarios y Especulaciones
Continúa el relato del General, diciéndome:
Las fuerzas de los marinos de los Estados Unidos que
ocupaban militarmente a Nicaragua, en la primera etapa
de nuestra guerra consistía en varios millares de hombres con cuarteles en casi todas las ciudades de la república y en varios lugares de la montaña.
Tenían su Cuartel General en Managua, además de
grandes cuarteles en León, Granada, Bluefields, Puerto
Cabezas, Santa Cruz (Río Coco), Boca del Poteca (Río
Coco) , Bocay (Río Coco) .El Ocotal y Jinotega, todos con
servicios radiotelegráficos y campos de aterrizaje para escuadrillas de corsarios, sikorskies y fockkers de transporte. En algunos tenían facilidades para anfibios. También
mantenían verdaderos cuarteles flotantes en lo barcos de
guerra que mantenían anclados en el Golfo de Fonseca,
turnándolos periódicamente y haciendo frecuentes visitas al lado del Atlántico. Los cuarteles del interior y los
barcos vivían en constante comunicación por medio de la
radio y de los aviones. Estos no sólo les servían para bombardear, pues los tenían de todo tipo, sino también para
el transporte de heridos, comida y materiales bélicos, así
como para localizar los movimientos de mis tropas y comunicárselos instantáneamente.
Es indiscutible que sin los aviones esta guerra hubiera sido muchísimo peor para los marinos. Al principio
pareció que los aviones terminarían con nosotros en pocos días, pero la selva y las montañas se ocuparon de protegernos. Además, viéndome entre la espada y la pared y
con el ejemplo del primer avión que derribamos empe198
MALDITO
PAÍS
zamos a tirarles cada vez que podíamos, con mucho más
éxito de lo supuesto. Lo más importante fue que les perdimos el miedo y aprendimos a protegernos de ellos, tal
fue el número de los que logramos derribar y averillar,
que empezaron a volar a mucho mayores alturas, desde
donde resultaban aun menos efectivos.
En la minuta del ejército aparecen, totalmente confirmados, los siguientes aviones derribados: 1°. En el
Zapotilla. Un avión derribado. Dos aviadores muertos.
Una ametralladora y muchas cosas capturadas. 2°. En
Quilalí. Un avión tirado con rifle Concón por el Coronel
Peralta. Iba volando bajo y cargado de provisiones. 3°.
En el Río Coco, frente a El Chilamate. Un avión tirado
por Tranquilino Jarquín, con la ametralladora Lewis capturada en el avión caído en el Zapotillal. Un aviador
muerto, el otro huyó golpeado después de pegarle fuego al avión. 4°. - Cerca de San Rafael. Ametrallado. Los
aviadores no murieron pero fueron golpeados, escaparon después de incendiar el avión. 5°.Tirado con ametralladora en El Chipote por el Coronel Quintero. Cayó
en la propia dudad de Estelí. Murieron los dos aviadores. 6°. Tirado por las fuerzas de Umanzor. Fue a caer a
las Sierras de Managua. 7°. Derribado con rifle Concón
en los minerales de la Luz y Los Ángeles. Fue a caer a
Puerto Cabezas. 8°. Un anfibio tirado por las fuerzas de
Umanzor. Trató de llegar hasta Managua, pero cayó en
el lago, cerca de Chiltepe. 9°. Un trimotor ametrallado
en Llano Grande, cerca de Jinotega. 10°. Un corsario, tirado cerca de las minas de San Albino, por El Cacao.
11°. Un anfibio derribado cerca de Bluefields. 12°. Un
corsario derribado cerca del Río Wawa, en la Costa Atlántica. 13°. Trimotor derribado del Río Grande, Costa
199
JosE RoMÁN
Atlántica. Los aviadores se salvaron, incendiaron el
avión y huyeron.
Hubo muchos más que sin duda derribamos, pero que
no pudimos verificar por lo intrincado de la selva, la lluvia y la neblina y como le dije, la lista anterior se refiere a
casos absolutamente verificados.
También hay que tomar en cuenta que muchísimos
aviones fueron perforados y averillados sin necesariamente ser derribados, de esos ni siquiera podemos sospechar
el número. Para muestra, hágame favor de leer este despacho y corregirme la traducción, porque el original esta
en inglés.
Washington D. C. Agosto 12 de 1931 A. P. - Los informes enviados desde Nicaragua al Departamento de Marina de esta Capital por los Tenientes Cordón Heritage
y Orville B. Simons, hacen saber que su aeroplano fue
acribillado a balazos por los bandoleros. Antes que se
desplomara en un pantano al Noroeste de Nicaragua, el
22 de Julio. Otro aeroplano de guerra de la Marina que
lo acompañaba salió con las alas perforadas por los proyectiles. En el avión de Heritage y Simona se llegaron a
contar hasta 16 orificios de las balas. No pudiendo sacar
el aparato lo incendiaron y lo abandonaron y tuvieron
que recorrer como 50 millas entre la selva con gran peligro de sus vidas, hasta que llegaron a Puerto Cabezas.
Tuvieron que abandonar las ametralladoras que portaba el avión". (Note usted que este avión no esta incluido en la lista anterior.) Solamente en Managua, los marinos tenían a su disposición un mínimo de quince
corsarios, tres Fokker y seis Anfibios Cifras que variaban
frecuentemente.
200
MALDITO PAÍS
También son detalles de importancia los siguientes:
Como ya le conté anteriormente, los marinos usaban en
el Río Coco unas lanchitas muy bonitas con motores de
gasolina fuera de borda, que denunciaban su presencia a
varios kilómetros de distancia. Igualmente inútiles, trajeron unas enormes mulas de tallas desproporcionadas
comparadas con nuestras mulitas, pero que resultaron inservibles, como las lanchas de motor. Las pobres mulas
en la selva más bien resultaban una carga, pues no podían marchar mucho tiempo en el fango por tener los cascos muy desarrollados y no estar acostumbradas al cambio brusco de pantano a roca viva y viceversa. Además,
tenían que importarles el forraje porque tenían una dieta
especial ¡Pobrecitas! En un potrero tengo jubiladas como
sesenta de ellas que dejaron abandonadas los marinos.
En Managua y en otras ciudades tenían camiones, automóviles, ambulancias, tractores y hospitales de primera. Solamente en Managua llegó a haber hasta cinco mil
marinos acantonados, número muy variable, debido a que
todo el tiempo les enviaban a otros cuarteles, así como
renovándoles. Además de las ametralladoras grandes, trajeron unos cañones livianos, creo que de 75 milímetros,
que igualmente resultaron inútiles «en la managua» por
lo difícil, digamos imposible, de transportarlos y sobre
todo por no tener ejército en el cual hacer blanco.
La alimentación de los marinos durante la guerra, en
caso necesario era suministrada por los aviones que les
dejaban caer, jamón, pan caliente, mantequilla, helados,
cigarrillos, medicamentos, etc. Nosotros, por el contrario, casi sólo comíamos carne de mono a veces sin sal y
guabul o tasajo salado. Esto desde luego en las embosca201
JosE
RoMÁN
das o durante las campañas, porque en los campamentos, sí se comía en abundancia.
El Cuerpo de Marina, cada tanto tiempo renovaba sus
contingentes, enviando a los que habían estado en la montaña a curarse de la malaria y otras pestes y a reemplazarlos venían tropas frescas, pues según frases de los mismos marinos, las garrapatas, los piojos, las pulgas, los
chinches, las culebras y todos los demás bichos de la selva, eran feroces sandinistas.
Algo de lo que más perjudicaba a los marinos, era el
fango. El perenne suampo de la selva con todas sus bacterias y microbios y su alfombra movediza de podredumbre emanando su vaho letal. Y los gusanos peludos y las moscas y mosquitos locos por sangre nueva. Si
señor, el pantano era el más feroz de todos los
sandinistas, porque los indios nacidos y criados entre
este lodo, no le temen, pues tienen su sangre inmunizada,
pero lo respetan, porque el pantano humilla a todos los
que se atreven a violarlo.
Los uniformes de gala, las botas de piel, los guantes
de gamuza y todos los vistosos arreos militares, que tanto subyugan a las damiselas y que dan la impresión de
poder, de fuerza y de arrogancia, al recibirla fétida y prieta
caricia del fango quedan desprestigiados y humillados
tristemente. Igualmente quedarían nuestros zapatones
burros y caites sandinistas en una parada militar en la
Quinta Avenida o en los Campos Elíseos. Por eso, cuando los marinos se empantanaban decían:
«God Damned Count ry .»
Lo mismo que cuando tenían que quitarse cientos de
garrapatillas y piojos, me cuentan que torcían la boca y
202
MALDITO PAÍS
decían: «God damned count ry », cuando veían una culebra con la cabeza en alto; cuando el fango cubierto de
lechuguilla y grama les atascaba; cuando millones de moscas y mosquitos y cuando el calor infernal o las lluvias
torrenciales les acosaban, decían lo mismo, «God damned
country».
Por favor —interrumpió su relato el General ¿Cuál es
el verdadero significado de esa expresión, «God damned
count ry ?» —Bueno, literalmente quiere decir: «País maldito de Dios», aunque en mi opinión personal, para verdaderamente interpretar el sentimiento y la intención del
maldiciente, la traducción es simplemente ¡Maldito país!
—Hombre, qué bueno. —Exclamó el General— Por
favor, póngale ese título a su libro «¡Maldito País!» En
verdad que la pobre Nicaragua ha sido un país maldito:
Primero, los españoles le dieron su nombre tomándolo
de un cacique cobarde que le tuvo miedo a cuatro caballos y unos cien españoles andrajosos. Que dicen que
Nicarao era un sabio porque les habló del diluvio y no
les puso resistencia, dándoles además oro y comida y dejándose bautizar alabando a Jesús ¡Qué diablos de diluvio, ni que calavera de gato, si sólo se comunicaban por
señas! Porque fue tan generoso o cobarde, por eso le llamaron Nicaragua a nuestro país ¿Por qué no le llamaron
Diriangén?... Si no ha sido por la ayuda traidora de
Nicarao, Diriangén les hubiera echado al lago y acabado
con ellos. Nicaragua se debería de llamar Diriangén o
Diriamba.
Me dirá que eso ya pasó, pero no ha pasado porque
perdimos El Guanacaste, Regalamos San Andrés y La
Providencia, nos ocuparon los filibusteros de Walker y
203
JosE
RoMAN
dos veces los marinos y las revoluciones y los piratas, los
huracanes y el terremoto... solamente por un milagro de
quién sabe qué constelación reincorporamos La
Mosqui ti a, es decir, casi toda la Costa Atlántica. Gracias a
los Generales José Santos Zelaya y Rigoberto Cabezas,
de lo contrario ahí tendríamos otra Belice y si nos descuidamos también se va a perder el territorio en disputa con
Honduras.
Y francamente hablando —continúo el General— Nicaragua fue un país maldito para los marinos, para el Secretario de Estado Mr. Stimpson, para el Almirante Sellers,
para el General Logan Feland, para Mr. Knox, para el Presidente Hoover... Sin embargo, se lo digo de corazón, los
marinos no tenían la culpa, soy el primero en reconocerlo, pues como mi amigo Montenegro de quien le hablé,
ellos solamente venían obedeciendo órdenes. Si el pueblo de los Estados Unidos hubiera visto a sus muchachos
muriendo tristemente, sin gloria, sin honores y sin saber
por qué, jamás el pueblo norteamericano habría permitido que esos bravos muhachos vinieran a enlodar sus uniformes conjuntamente con el prestigio de esa gran nación
aquí en las selvas y pantanos de Nicaragua.
La verdadera culpa fue de los políticos y de los diplomáticos que jamás dijeron la verdad, excepción sea
hecho del Embajador Willard Beaulac que vio los toros
de cerca, en Nicaragua. Apelo a la sinceridad de cualquiera de los marinos que hayan peleado contra nosotros
a que me desmientan y entre ellos al más humano, valiente y caballero de todos los que combatieron en mi
contra, el Coronel Evans Carlson, que fue Director de
Policía de Managua durante el terremoto de 1931.
204
MALDITO PAÍS
A los banqueros, a los ministros de Estado, a los almirantes, a los capitalistas usureros, a los Presidentes de las
grandes compañías, a los vende patria como Moncada y
a sus paniaguados, a esos es a quienes quisiera haber tenido el gusto de verlos enlodarse peleando contra los
marinos en la managua de este "maldito país".
A esta guerra, me dijo el periodista norteamericano
Carleton Beals, se le puede llamar en americano, aquí lo
tengo apuntado: "The greatest funny of the World", nuestra
benemérita Gabriela Mistral nos llamó: "El pequeño Ejército loco de voluntad y sacrificio, que se vuelve came viva
de nuestra historia".
A mi regreso de México —dice el General— me encontré con que los marinos habian cambiado de táctica. Ya
no peleaban solos, sino mezclados mitad y mitad con la
Guardia Nacional, pero como se dieron cuenta que las
balas de los sandinistas hacían más blanco en ellos que
en los nicas, en los últimos años de la guerra adoptaron
el sistema de sólo dotar de oficiales marinos a las tropas
de guardias nacionales. Yo habría preferido no tener que
pelear contra la Guardia Nacional, porque son nicaragüense como nosotros, pero como les enviaban a atacamos y
ellos obedecían...
Al principio la guerra fue caballeresca, pero se fue
encarnizando poco a poco hasta convertirse en una guerra terrible y sin cuartel.
Los marinos se distinguieron en cometer atrocidades
con los campesinos. A veces por sólo sospechar de simpatizar con nosotros. Apuñaleaban lentamente para hacer confesar, decapitaban, castraban, asesinaban criaturas y mujeres que sospechaban ser espías. Pero lo peor
205
JosE
RoMÁN
fue lo de los aviones que durante toda la guerra incendiaron miles de propiedades y destruyeron ganadales y
plantaciones enteras, para rendirme por hambre.
Mis muchachos también a todo marino que capturaban lo decapitaban y también les cortaban los miembros
genitales y se los metían en la boca como cigarrillos y
dejaban las cabezas clavadas en estacas a la orilla de los
caminos por venganza. Ambos ejércitos cometieron atrocidades que dejan pálidas a todas las de la propaganda
antigermánica de la guerra.
¿Quién principió a cometer atrocidades?. Lo cierto es
que son más culpables los marinos por preciarse de ser
educados y civilizados y por ser los intrusos y quienes
para pelear no construyeron carreteras, ni ferrocarriles,
ni caminos, ni nada. Muy por el contrario, únicamente
destruyeron.
Para Nicaragua ésta fue una guerra de desolación,
pues ambos bandos nos empeñábamos en aniquilarnos.
La principal diferencia está en que ellos lo hacían por
esclavizarnos y nosotros por liberarnos y en que ellos
atacaban indiscriminadamente a la población rural, incluyendo ancianos niños y mujeres totalmente ajenos a
la lucha, mientras que nosotros sólo atacamos al ejército
invasor y aun cuando nos atacaron combinadamente con
la Guardia Nacional, siempre tratamos de ser selectivos
a favor de lo nacional. Yo tengo el valor y dignidad de
confesar lo brutal de nuestros procedimientos y sobre
los cuales, si bien no hay explicación si hay justificación. Ellos tratan de ocultar y negar la verdad sobre sus
crímenes de guerra y aun aquellos casos en que la evidencia hace imposible negarlos, tratan de justificarlos
206
MALDITO PAÍS
como medidas necesarias para salvar a Nicaragua del bandolerismo.
A los jefes y altos oficiales norteamericano, si se les
mencionan las atrocidades de los marinos, se ponen furiosos y tratan a todo trance aparecer como salvadores y
pacificadores de Nicaragua, aunque en honor a la verdad
algunos pocos, pero muy pocos de los altos oficiales han
confesado ser un error de los Estados Unidos esta guerra.
Estando la lucha en lo más encarnizado, vino el
admirante Woodward con los llamados Navies para súper vigilar las elecciones en que resulto triunfador y elegido como presidente de la República el Dr. Juan Bautista Sacasa.
Por fin los marinos desocuparon Nicaragua el 2 de
enero de 1933 y todo el mundo creyó que la guerra de
Sandino continuaría. Me ofrecieron dinero y armas en
abundancia para atacar a Sacasa y a él ofrecieron un gran
empréstito "para acabar con Sandino"...
Se creía que la paz sería imposible.
Don Sofonías Salvatierra, Jefe del Obrerismo en Nicaragua inició unas conferencias preliminares y a los pocos
días logró un armisticio. El primero de diciembre de 1932
yo había enviado desde nuestro Cuartel General al Coronel Agustín Sánchez Salinas y al Capitán Alfonso
Alexander, el gran poeta colombiano, con instrucciones de
manifestar personal y privadamente al Dr. Sacasa el peligro del momento, pero estos dos enviados míos fueron
capturados y encarcelados antes de recibir la Presidencia
el Dr. Sacasa, quedando así interrumpida su misión.
Mi esposa, Blanca de Sandino, desafiando muchos peligros se trasladó desde nuestro campamento hasta su
207
JosE RoMAN
pueblo natal, San Rafael del Norte, a donde llegó el 4 de
enero de 1933 para entrevistarse con los representantes
de los diferentes grupos pacifistas que en Nicaragua surgieron en aquel momento.
Don Sofonías Salvatierra me escribió y logramos concertar y efectuar conferencias, para las que me aproximé
más a Jinotega, pero no era posible llegar a un fin práctico debido a sus limitadas facultades. Por esa razón, aun
sin estar de acuerdo varios de mis representantes, como
ya faltaban solamente cinco días para que expirara el armisticio y las conferencias no llegaban a ninguna conclusión, yo, en uno de mis arranques súbitos e intuitivos,
resolví ir a Managua para hablar personalmente con el
Dr. Sacasa y fue así como él y yo hicimos la paz.
Ahora Nicaragua continúa políticamente dividida y
así continuará mientras los gobiernos pertenezcan a partidos presupuestívoros y representen tales intereses personales y egoístas, en vez de velar por los intereses del
pueblo nicaragüense. Al presente momento nuestro sacrificio ha logrado lo que desde al principio me propuse,
nuestro suelo y nuestra Patria libre de tropas extranjeras.
Pero mire usted, cuando se empieza una lucha, uno cree
saber cual es la meta final, pero a medida que la lucha
avanza y se prolonga y se intensifica y se brutaliza, uno
se va dando cuenta de que la meta no era el final sino
más bien el verdadero principio y que el logro de la meta,
con los cambios que ocasiona, aun cuando dichos cambios signifiquen la erradicación de un grave mal, forzosamente también ocasiona problemas.
Como le dije anteriormente, con la expulsión de los
marinos de Nicaragua, no terminan los problemas de la
208
MALDITO PAÍS
nación. Hay muchos peligros internos y externos. Estos,
porque los Estados Unidos, si bien pueden darse el lujo
de convertir una derrota en un acto de magnanimidad
hacia un país pequeño y en un acto de sabiduría por reconocer su error y retirar sus tropas, carecen de la liberalidad de espíritu necesaria para reconocer los derechos
ajenos por encima de las ambiciones comerciales y no van
a dejar de intrigar y manipular para sustituir la intervención armada con otra tan sutil que no se puede combatir
con las armas, sino únicamente con la dignidad y honestidad de nuestros políticos, algo que por ahora sólo existe en grado ínfimo. Esto es el principal peligro interno y
constituye una condición que sólo a muy largo plazo y a
costa de grandes sacrificios se podrá superar.
Aunque ya se lo he dicho en otra ocasión, aunque
quizá con otras palabras, me permito repetírselo porque
es algo que considero de fundamental importancia para
el futuro de Nicaragua: Estoy absolutamente convencido
que no hay semilla que no fructifique si se planta en buena tierra. No hay en el mundo quien pueda dudar de la
excelencia de la semilla que hemos plantado y yo no tengo la menor duda que el pueblo de Nicaragua es tierra
fértil y generosa y sépalo usted que esta semilla, aunque
habrá que regarla con abundantes lagrimas y sangre de
nuestro pueblo un día, quizá lejano, fructificará inesperada e irresistiblemente y tanto más largo sea el periodo
de germinación tanto más hermoso sería el fruto. ¡No Pierda nunca la fe. Usted lo verá!
Otra cosa: No olvidemos jamás que la caída del Presidente General José Santos Zelaya se debió principalmente al repudio de ofertas de créditos estadounidenses y
209
JosE
ROMÁN
ninguna precaución es exagerada en cuanto a préstamos
extranjeros.
Para que tome las notas que juzgue pertinentes, le he
mostrado copias y originales de cartas mías para los Señores Presidentes Portes Gil, de México; Hoover, de los
Estados Unidos; Romero Bosques, de El Salvador e
Irigoyen de la Argentina y para los señores Froylan
Turcios, de Honduras; Dr. Pedro José Zepeda en México
y otros más, así como un buen número de las que he recibido de muchas Personalidades y de los más altos Oficiales e los Estados Unidos. De ellas puede usted extractar los que le parezca pertinente. Ahora le voy a rogar
muy encarecidamente que estas copias fieles de cinco
cartas que aquí le entrego me las incluya en el libro exactamente como se las doy y le voy a decir por qué: He
visto en varias revistas y otras publicaciones, a favor en
contra mía, alteraciones e interpolaciones sobre todo a
esta primera carta del Almirante Sellers, hasta cambiándole la fecha. El verdadero original es este, en ingles e
incluye su traducción al español que acompañaba al original. Como puede usted constatar, esta fechada a bordo
del barco insignia S.S. Rochester, en Corinto, Nicaragua,
el 30 de noviembre de 1928.
Después de la anteriormente mencionada carta, quiero que siga mi contestación al Almirante Seller fechada
en El Chipote el primero de enero de 1929. En tercer lugar debe ir esta carta del General Logan Feland, fechada
en Managua el 4 de diciembre de 1928. Esta carta contenía la anterior junto con su traducción. En cuarto lugar,
mi contestación al General Logan Feland, fechada en El
Chipote el primero de enero de 1929 y finalmente, en
210
MALDITO PAÍS
quinto lugar esta copia fiel de mi carta dirigida al General José Maria Moncada, fechada en El Chipote el p ri mero de enero de 1929. De esta carta también he visto publicaciones alterándola.
Aunque hay varias otras cartas del General Logan
Feland y de otros altos oficiales de la ocupación, con estas cinco me bastan, pues no quiero que su libro se llene
de documentos que en cuenta han sido ampliamente publicados, pero estos cinco, le repito, me interesa que se
conozcan tal como son y por favor, diga además que yo
le pedí encabezar estas cartas así: "AQUI ESTA EL BANDIDO".
"Aquí está el bandido"
(30) commander united states service squadron.
U.s. S.s. Rochester flagship. Corinto'? Nicaragua —
30 november 1928.
General augusto c. Sandino Las segovias.
Sir: Although all previous efforts to get into
conmunication with you? By peaceful means have
failed? I am again impelled to appeal to your
patriotism to ascertain if it 13 not possible 10 terminate the armed resistance to the forces under my
command. In view of the situation political and
otherwise now existing, there
Would seem yo be ample proof that continued
armed resistance serves unuseful purpose
andshould
You desire to consider a cesation of your activities
or struggle with its atiendani benefits, any
conmunication from yo that you may care to send
211
JosÉ RoMÁN
will be given a tten ti on and careful considera ti on.
(S) e. E. Sellers
Rear admiral, U.S. Navy Commander,
Special Se rv ice Squadron
— Traduccion —
(30) comandante del escuadron de servicio especial, de los e. U. Barco insisgnia ss. Rochester.
Corinto, nicaragua 30 de noviembre de 1928.
General Augusto C. Sandino Las Segovias.
Señor: Aunque todos los esfuerzos previos para
entrar en comunicacion con usted por medios
pacificos han fracasado, de nuevo me siento
impelido a apelar a su patriotismo para determinar
si no fuera posible concluir la resistencia a las
fuerzas bajo mi comando en vista de la situacion
existente, tanto politica como de otra naturaleza,
parece demostrar que, proseguir la resistencia
armada seria inutil y por ello usted deberla
considerar la conveniencia de la terminacion de sus
actividades guerreras, con sus consecuentes
beneficios. Cualquier comunicacion que usted se
sirviese enviarnos, tendra una cuidadosa
consideracion.
(f) D. E, Sellers Contralmirante de la Armada de los
Estados Unidos.
--Contestacion-Cuartel general de ejército defensor de la soberania
nacional de ñicaragua, el chipote, nicaragua. 1°. De
enero de 1929. Al almirante d. F. Sellers, de la ar-
212
MALDITO PAÍS
mada de los estados unidos. Corinto. Señor: Es en
mi poder su comunicacion fechada en ese puerto el
30 de noviembre de 1928. El patriotismo a que usted apela es el que me ha mantenido repeliendo la
fuerza con la fuerza, desconociendo en lo absoluto
toda intromision del gobierno de su pais en los asuntos de nuestra nacion, y demostrando que la soberania de un pueblo no se discute sino que se defiende con las armas en la mano. Sin llenar ese requisito, no habra paz, y aunque usted en su comunicacion dice que no sirviria para ningun proposito
la continuacion de mi resistencia armada, le hago la
formal declaracion de que solamente la continuadon de esa resistencia armada traerá los veneficios
a que usted alude, exactamemte como toda intromision extranjera en nuestros asuntos, traerá la perdida de la paz y provoca la ira del pueblo.
Patria y libertad
(19 Augusto C Sandino
Head Quarters Segond B ri gade Marine Corps.
Managua, - Nicaragua -.
4 de diciembre de 1928
Augusto c. Sandino,
Señor:
Incluida se servirá encontrar una carta del Comandante en Jefe de todas las fuerzas navales en aguas
centroamericanas, que el me pidió pusiera en manos de usted.
213
JosE RomAN
Como representante del Almirante Sellers y Comandante en Jefe de las fuerzas navales acantonadas en Nicaragua, tengo el gusto de enviarle esa
carta para su consideración.
Si deseara terminar con su lucha presente y actividades, haciendo que el país vuelva a su completa
paz, lo único que usted necesita hacer es comunicar sus deseos a cualquier guarnición de marinos.
Tengo plenos poderes para decidir respecto a las
condiciones, en caso que, las que usted proponga
sean aceptables. Una conferencia con usted facilitaría la discusión de esas condiciones con el consiguiente entendimiento favorable para usted y todos los interesados en este asunto.
Los siguientes detalles con referencia a la propuesta
reunión, deben recibir su cuidadosa consideración
y deben ser comunicados por mensajero al destacamento más cercano de los marinos.
1.El nombre del lugar donde usted sugiera que se
verifique la conferencia.
2.Fecha aproximada que usted sugiera para la conferencia.
3. El numero de individuos que usted se propone
llevar como escota.
4.Si usted desea, díganos por que caminos o veredas pasara su escolta, pues aunque esto no es necesario, nos facilitaría el que le proporcionemos
mayor protección.
Cuando usted nos deje saber lo anterior, daré las
órdenes necesarias a mis tropas para que cesen las
actividades en un área suficientemente grande, a
214
MALDITO PAÍS
fin de asegurar protección a su escolta.
A su mensajero y a su escolta se les garantizara
protección durante el período convenido y también durante el tiempo que ocupen en entrar y salir en sus visitas al lugar indicado sin importamos
que sus condiciones sean aceptables o no.
Yo haré que una comisión se encuentre con su escolta cerca de la guarnición escogida para que los
acompañe a ustedes al lugar seleccionado para la
conferencia. Esta comisión y su escolta deberán encontrarse bajo bandera-blanca que llevara ambas.
El mensajero que le llevará el original de esta carta, de San Rafael del Norte, lleva un salvo conducto y usted podrá usarlo (al mensajero) para comunicarse con cualquier guarnición de marinos.
La suspensión de actividades militares esta solamente local y será en el área que se defina más
tarde.
(f) LOGAN FELAND. Brigadier General, U.S.
Marine Corps. Commanding U.S.
Naval Forces Ashore in Nicaragua.
`EL CHIPOTE".
LAS SEGOVIAS DE NICARAGUA C.A.
Cuartel General del Ejército Defensor de la
Soberania Nacional de Nicaragua
Enero 1. de 1929
215
JosE RoMÁN
Señor Logan Feland, B ri gadier General, U.S. M. C.
Commanding United States Naval Forces Ashore
in Nicaragua.
Señor:
Acudo a ud. recibo de su comunicación, y de la que
por conducto de usted me envía el Rear Admiral
United States Navy, Commander Special Service
Squadron D. F. Seller, fechadas 30 de Noviembre
de 1923 y 4 de diciembre del año próximo pasado
en Corinto y M an agua, respectivamente.
Adjunta a esta encontrará usted la contesta ci ón que
doy al sr. Sellers y esa misma respuesta le servirá
de contesta ción a su amable comunica ci ón.
"PATRIA Y LIBERTAD ".
0 Augusto
C Sandino
"El Chipote"
Las Segovias Nicaragua, C.A
Cuartel General Del Ejercito Defensor De La
Soberania Nacional De Nicaragua.
Enero 1. de 1929.
Sr. Gral., José Maria Moncada, Casa Presidencial,
Managua.
Señor:
Como usted vera, le adjunto duplicados de las contesta ci ones que he dado a los señores D. F. Seller,
Rear Admiral U.S. Navy, Commander special
Service Squadron y Logan Feland, B ri gadier Ge216
MALDITO PAÍS
neral U.S.M.C., Commanding U.S. Naval Forces
Ashore in Nicaragua. Es, pues, con usted con quien
únicamente deseada entenderme para la obtención
de una paz efectiva en Nicaragua y no por intermediarios que nada tienen que ver en nuestros
asuntos internos, para poder llegar a un arreglo.
Sí usted desatiende este llamamiento patriótico
que le hago, pese sobre usted la responsabilidad
del despedazamiento de Nicaragua. La contestación que usted me de a este respecto, tomando en
cuenta la fórmula de la respuesta que doy a los
señores aludidos puede dirigírmela a San Rafael
del Norte, donde mi esposa Blanca de Sandino,
quien ya tiene las instrucciones del caso.
Al buscarle a usted en arreglo, no se equivoque
tomándolo por debilidad nuestra, por que en este
caso lo que nos anima es el deseo de que el yanque
no encuentre pretexto para continuar hoyando
nuestro patrio suelo y al mismo tiempo el de probar al mundo civilizado que los nicaragüense somos capaces de arreglar por nosotros mismos nuestros asuntos de nación libre y soberana.
PATRIA Y LIBERTAD
,2 Augusto C. Sandino.
El General Moncada no se dignó contestarme. Claro, en
el Presupuesto de la República aparece una partida de
seis mil dólares mensuales para gastos extraordinarios del
Señor Presidente en relación a la pacificación de Las—
217
JosE RoMÁN
Segovias, los que serían y fueron usados a su albedrío. Y
este Moncada cínico y pérfido escribió un folleto que se
titula "El Ideal Ciudadano" y ahora he visto en los diarios
que esta escribiendo un libro titulado "Las humillaciones
de un Presidente" ¡POBRE DIABLO!
La última noche, después de cenar, solos los dos y conversando muy amenamente, el General comenzó a pasearse. Se detuvo frente a una archivadora enderezada y reconstruida, de las que dejaron quemadas los marinos. Abrió
una gaveta, sacó un sobre que decía: Al hermano José
Román y me lo entregó diciéndome:
Esto es suyo. Aunque sea apenas para la secretaria que
le saque en limpio esas notas.
—Yo, medio abrí el sobre. Solamente vi un primer billete de cincuenta dólares y no quise ver el resto de un fajo
de poco más de un centímetro de grueso e inmediatamente cerré el sobre, devolviéndoselo, pero él me replicó:
—Es una orden militar, tiene que aceptarlos
—Esta bien General, los acepto pero con la condición
que tenga la bondad de hacerme un promesa.
—Si no es algo imposible....
—General que usted me guarde este sobre, así como
esta y que el día que nazca Sandinito, en mi nombre, le
haga un obsequio de algo muy bueno y duradero, como
recuerdo de mi amistad ¿prometido?
¡Qué cosas!. Román, usted me ha tocado mi tecla más
tierna ¡esta prometido! Me dijo visiblemente emocionado
tomó el sobre y lo guardó en el mismo lugar de donde lo
había sacado.
General ahora que tenemos un poco de tiempo, le dije
218
MALDITO PAÍS
para cambiar el tema, yo quisiera leerle su retrato, para
que aprecie usted si le he captado bien.
—Mire, Román de mí han escrito muchas cosas: que
soy un fanfarrón, que soy un loco alucinado, espiritista,
astrólogo, un impaciente, un déspota, un bandolero, falso apóstol, ridículo y muchas otras cosas por el estilo.
Pero también han dicho y por cierto personajes de gran
prudencia que soy un héroe, un símbolo de raza, un redentor y así muchas otras exageraciones. Varios periodistas y escritores me han "pintado", conociéndome solo
superficialmente, pero hasta hoy ningún escritor ni periodista me ha tratado tan de cerca como usted. He llegado a contarle verdaderas confidencias, aun de mi vida
personal más íntima y de mis más profundos pensamientos y nadie antes se ha ganado mi confianza como usted.
Como hemos congeniado tan concordemente yo creo conocerle mucho mejor de lo que usted se imagina y es por
eso que estoy seguro que de lo que usted diga bueno o
malo, será de buena fe. Conociéndole así, yo no puedo
concebir que usted escriba algo bueno solo para agradarme, ni malo para ofenderme. Yo solamente le he pedido
desde un principio y vuelvo a pedírselo ahora, que diga
la verdad a como usted la entienda, cueste lo que le cuesta y aunque duela. De modo que prefiero no oírlo.
Más tarde, poco antes de refiramos, me dijo: - El General Estrada y el coronel Rivera ya están listos para salir
mañana a Managua con una misión muy delicada ante el
Dr. Sacasa, referente a la cooperativa agrícola, al Doctor
le urge este trabajo. Antes que se me olvide, ayer regresó
del río Bocay, de una gira de vacunación y de asistencia,
quizás la mejor enfermera que hemos tenido. Se llama
219
JosE
RoMÁN
Emilia y es muy buena amiga de mi señora esposa. Ella
solamente espera despedirse de mí, pues ahora que ya
terminó la guerra, tiene que regresar a su casa. Tiene ya
casi un año y medio de estar con nosotros, yo le pedí que
se fuera en este pipante con ustedes y le rogué que le
atendiera de manera muy especial, porque no me gusta
su color. Usted vino muy rosado y vibrante y ahora le
noto muy pálido y decaído. Temo que con un par de remojadas de toda la noche y sin cambiarse la ropa, le ataque otra vez la fiebre. La malaria puede ser mortal si no
se atiende a tiempo pero yendo con Emilia no habrá peligro. Pues lleva toda clase de medicamentos. Es una joven de lo más serio y valiente de lo que uno pueda encontrarse. Es muy amable y cura a todos con cariño pero
jamás le hemos notado ninguna familiaridad con nadie.
Por eso Blanquita la trata con cariño.
—Finalmente, Román ¿Tiene usted algo especial que
decirme, pedirme o quizás aconsejarme? ¡Recuerde que
no sabemos cuando nos volvemos a ver!
—Sí, General. Aunque ya ha expresado usted sus puntos de vista al respecto, creo un deber mío contradecirle.
Así pues, en esta última noche con usted, permítame hablarle con todo mi corazón y raciocinio. Le ruego escucharme hasta el fin, sólo tomará unos pocos minutos.
General, su nombre y gloria ya son inmarcesibles. La
obra inmortal de su vida ya está terminada. Cualquier
cosa puede suceder, menos que eso cambie, porque la
Historia no se puede echar para atrás. Este segundo y
revolucionario trabajo de Hércules que usted se propone, la organización de la Cooperativa Agrícola, conjuntamente con el mejoramiento de las leyes para el bienestar
220
MALDITO PAÍS
y la equidad social, tratando de nivelar la tremenda desigualdad que existe en Nicaragua entre el pobre y el rico,
producto del sistema feudocolonial heredado, es algo fatal e inevitable. Tarde o temprano tiene que venir. Aunque usted no logre verlo por ahora, deja la semilla regada para las nuevas generaciones de nicaragüenses. Sin
embargo, General, no todo lo deseable, por bueno que
sea, es posible. En los momentos actuales. Creo firmemente, que usted deberá de contentarse con dejar los gérmenes. Ahora bien, por esas mismas cooperativas que
está tratando de organizar, por esos cambios necesarios a
favor de nuestro pueblo, que dejaría en el estado embrionario en que se encuentran, usted, General, debe irse de
Nicaragua. Sí señor. Por lo menos por tres años, porque
si usted se queda aquí, yo no se quién, quizás la Guardia
Nacional, talvez enemigos personales, intereses económicos, o bien todos esos factores juntos, aliados contra
usted le van a asesinar. Dentro de seis meses o un año.
Dos años si me alargo. Pero eso sí, General, le matarán
¡usted puede estar seguro de eso! La muerte suya sería,
primero una gran pena para los que le queremos y segundo y más importante, el final de sus planes agro-sodales. Por el contrario, si se marcha, las cooperativas, para
mientras, quedan en buenas manos, las de su propia gente. Muerto usted terminan en una semana, peor que arrasadas por huracanes.
Por el contrario si usted se ausenta, digamos por unos
tres años, el primer logro seria descansar y curarse, que
harto lo necesita después de tantos años en esta manigua. Segundo, su señora esposa también se merece un
buen descanso. Esa mujer, desde antes de casarse ustedes, no ha cesado un momento de ayudarle y también ha
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JosÉ RomAN
sufrido mucho y necesita un largo descanso. Así como se
lo digo, un largo descanso. Ustedes dos solos, compartiendo largos ratos de ocios griegos fecundos. Dedicados
a estudiar, a meditar, a escribir sobre todo a ver a Sandinito
crecer... En tres años usted se sentiría hombre nuevo. El
mismo Sandino eterno, pero renovado con la sabia de
estudios sistemáticos y hondas meditaciones Además,
gozando de su "sagrada familia". En otro ambiente, lejos
de intrigas políticas. No creo le gustarían lugares como
Buenos Aires, dudad México, Nueva York o París. Yo no
le indicaría ninguna de esas grandes urbes, pero sí sugeriría Palma de Mayorca. Allí tiene el Mediterráneo por
todos lados, clima único, centro de estudio, equidistancia con Málaga, Barcelona, Niza, Mónaco, Génova, Roma...
Para adonde salen los barcos casi a diario. Yo tengo la
seguridad absoluta que el Doctor Sacasa le nombraría
Embajador sin sede. No porque usted lo necesite, sino
porque le obviaría los trámites de viaje y poder pasar
anónimo y protegido.
Cuando usted regrese dentro de unos cuantos años,
por su gran prestigio unido a nuevas experiencias, su voz
sería la más escuchada, no sólo en Nicaragua, sino en toda
Centro América y sus proyectos marcharían sobre rieles,
pero nunca jamás acepte la Presidencia de la República
que con seguridad le ofrecerían. No la acepte ni que se lo
pidan por aclamación nacional. Eso si que le empañaría
su gloria. Perdóname por serle tan franco, lo hago porque me sé uno de entre sus amigos más desinteresados y
tal vez el que mejor le conoce y aprecia su importancia
para el futuro de Nicaragua.
—Le he escuchado muy atentamente todo lo que ha
222
MALDITO PAÍS
dicho y sin duda alguna usted tiene razón. Solamente
Blanquita, mi esposa, me ha hablado así. Si ella estuviera
presente, quizá entre ustedes dos me podrían hacer flaquear, pero por bien o por mal ya tengo decidido quedarme.
--No vaya a creer por eso que no le agradezco su
sinceridad y buena intención, se lo agradezco en el alma,
pera le repito que tengo que quedarme con mis indios y
las cooperativas siguiendo mis planes originales.
Soy fatalista y optimista. Nadie se muere el día antes
¡Me asesinan! ¿Y qué? ¿Acaso no he andado entre las balas y el peligro durante siete años de guerra y contra los
propios Estados Unidos?
Si yo buscara la paz y la tranquilidad, más me valdría
no haber empezado esta empresa y haberle hecho caso al
borrachito mexicano, pero una vez que uno emprende
algo de esta magnitud, tiene que atenerse a todas sus consecuencias Es bien sabido que todo aquél que inicia una
reforma, no vive para ver los resultados y quizás sea mejor así, pues no es fácil ser héroe para siempre estando
vivo sólo muerto se puede ser héroe para siempre y ser
además símbolo. O sea que muerto también se contribuye y quizá más.
Como ya le expliqué anteriormente, el inmediato futuro político de Nicaragua me parece muy incierto y en
el que no puedo ni debo participar, excepto en la organización de las cooperativas cuyo propósito es bien claro,
delineado y ajeno a la política del interior de Nicaragua.
En mi fuero interno creo firmemente que mi deber es
permanecer aquí y por eso, como ya le he dicho antes,
sólo muerto saldré de aquí. No es simple testarudez, créa223
JosE RomAN
me que se trata de una resolución racional e intuitiva inspirada por vibraciones cósmicas y tengo que seguirla a
cualquier riesgo ¡Es mi destino!
Este es el retrato que el General prefirió que no le leyera. Esta basado no sólo en mis observaciones personales y
largas pláticas con él, sino además en relatos y conversaciones con sus hombres más allegados:
En la intimidad el General Sandino, todo puede parecer, menos un General tropical y mucho menos el General
Sandino.
A la sazón tiene treintiocho años de edad, cumplirá
treintinueve el próximo 18 de mayo de 1933, porque según él mismo nació en 1894, aunque fue inscrito en el Registro Civil hasta el año siguiente, de allí la confusión acerca de su edad.
Es bajo, ciento sesentitrés centímetros de estatura y 55
kgs. de peso (121 lbs.) ; de apariencia débil y sin ningún
rasgo especial.
Su cabello es negro, liso y tupido con una que otra pincelada de canas. Lo lleva siempre bien peinado y partido
al lado izquierdo, bigote y barba rasurados. Se afeita o le
afeitan diariamente Tranquilino o «Cabrerita», quienes además se encargan de su corte de pelo.
Tiene ojos negros, pequeños penetrantes y de cambios
rápidos. Detrás de ellos, por sus palabras y por sus gestos,
ambos de la más pura sinceridad, se adivina su alma sentimental y compleja. Un alma difícil de atisbar y llena de
extrañas inquietudes.
Tiene nariz mediana, boca grande con varias calzaduras de
oro en sus dientes, pero muy pequeñas. Su sonrisa es muy
frecuente, neutra o más bien triste y a pesar de su constante
224
MALDITO
PAÍS
buen humor, nunca se ríe fuerte y mucho menos a carcajadas.
Su rostro no es ovalado ni redondo, de cutis blanco pálido, con
algunas comeduras de varicela y de pómulos prominentes.
Tiene manos regordetas, pequeñas, con los dedos
como cortados de un tajo a la mitad de las uñas, las que
siempre lleva limpias. Los pulgares son rectos y le caen
verticalmente sobre la mano, es decir, formando con ellas
ángulos de noventa grados. Su cinturón es tamaño
treintidós y sus pies muy pequeños.
Sandino, pues, no tiene ningún rasgo físico especial,
por el contrario, es un individuo de aspecto común y de
apariencia débil, no obstante de poseer una resistencia
física superior y de ser muy fuerte. Es un buen nadador,
jinete incansable y de los mejores en todo su ejército para
andar a pie y resistir las cuestas, hondonadas, llanos cenagosos y todas las intemperies de la selva bruta.
Muy rara vez se enferma y no usa ninguna medicina
porque dice que emplea para curarse la autosugestión y
disciplinas yogas. Las únicas excepciones son "La Tigra"
para el paludismo y algunas tinturas y bálsamos para las
heridas. Solamente hace dos tiempos de comida al día y
desde su temprana juventud no toma en lo absoluto bebidas alcohólicas y no le divierte ningún juego de azar A
pesar, de haber en ejército hombrazos hercúleos nacidos
y criados en la montaña, a ninguno le va en zaga, en resistencia física.
Sandino, aunque es un hombre de talento genial, no
ha recibido cultivo académico fuera de Teneduría de Libros y dos años de secundaria, pero por su cuenta ha leído mucho con lo que se ha formado un intelecto sólido.
Tiene gran poder de intuición, según lo atestiguan sus
225
JosE RomÁN
propios hombres. Sin embargo, en mi parecer, exagera en
cuanto al valor de sus creencias teosóficas, espiritistas,
rosacruceas, astrológicas y demás complicaciones esotéricas, pero también estoy convencido de que nada de eso
le resta un ápice a su cruzada ingente. Por el contrario,
quizá sin ellas no hubiera sido posible.
Es un meticuloso organizador de todas sus cosas y
operaciones. De una tenacidad que raya en locura. Malicioso y psicólogo intuitivo para conocer a la gente. Tiene
fluido personal , convence y subyuga y sobre todo tiene
el don de ser simpático y de agradar.
Cuando conversa, cuando dicta y cuando piensa, algunas veces se pasea de un lado a otro con las manos
enlazadas por la espalda y la cabeza gacha, en concentración. Otras se sientan en una mesa, se apea, da vueltas, se
detiene, gesticula, hace muchos ademanes y se posesiona del momento y de la acción. Le brillan los ojos y se le
aviva el rostro y parece vivir lo que está relatando o comentando, pero si le es posible prefiere recostarse en una
hamaca, porque según dice, allí piensa mejor y más serenamente.
Su memoria es extraordinaria para las fechas, los números y las fisonomías. Conoce por nombres, apellidos y
otros detalles a todos sus soldados y centenares de otras
personas.
Tiene intuiciones repentinas y toma decisiones vertiginosas, aun en situaciones cruciales. Es muy romántico,
sentimental y más quijote que Don Quijote. Mas tarda en
concebir un plan, que en ejecutarlo. Ver los molinos e
irles, lanza en ristre, salir mal ferido y volver a la carga y
volver a volver, es muy suyo.
226
MALDITO
PAÍS
En tiempos normales se retira a su cuarto a muy temprana hora y no es madrugador. Duerme bien y bastante,
pero en los tiempos de guerra no tenía horas fijas ni para
dormir, ni para comer y hacía ambas cosas cuando se le
antojaba, hasta el punto que yendo a veces en lugares
muy peligrosos, detenía a la tropa, hacía en el suelo un
lecho de hojas y sobre el capote se acostaba a dormir un
par de horas.
Diariamente medita varias veces y se retira solo a la
orilla de los campamentos, prefiriendo la hora del crepúsculo vespertino, si le es posible. Es muy aseado, se
baña y cambia de ropa diariamente, desde luego exceptuando en tiempo de guerra. Después de rasurarse se pone
toques muy discretos de agua de colonia y también un
poco en el pañuelo que le gusta oler de vez en cuando.
Usa sombrero gris stetson, estilo tejano, vestido de montar hecho de gabardina verde gris y botas altas de piel
café de abrochar por delante y su pañuelo rojo de seda
con ribetes negros y anudado al cuello, la bandera
sandinista. Nada de charreteras ni cordones dorados, ni
quepis, ni escudo, ni condecoraciones, ni pendejeras
apavorrealadas dice él.
Cuando hace alto en un campamento, se viste de civil
pero siempre con pantalones de gabardina kakis y
guayaberas de lino blanco. Además de su cinturón, usa
otro especial donde van cuatro "peines" de tiros y su pistola Colt 45 automática, con la que tira muy bien.
Cuando ve sangre se le espeluza el cuerpo y tiene
obsesión por defender al débil y a toda causa perdida.
Me cuentan que algunos de sus oficiales preferían no
llevarle ningún prisionero, porque con seguridad le sal227
JosE
ROMÁN
varía la vida. El dinero en sí mismo no le interesa, ni
tampoco le importa ni la gloria ni los honores y mucho
menos el ser objeto de la atención publica, porque de
cerca le afligen las multitudes. Pero noto al mismo tiempo, que en privado goza de su enorme y constante publicidad en periódicos, revistas y libros publicados en
tantos países.
Le gusta la vida sencilla y sin complicaciones. En privado y con los suyos derrocha el buen humor y es conversador infatigable. Pero cuando va a hablarle a su ejército en forma oficial para notificaciones, órdenes o comunicaciones, lo mismo que para hablar en público, toma
pose de inspirado y cruza la diestra sobre el pecho tocándose con la punta de los dedos el hombro izquierdo y
casi siempre principia sus discursos con estas palabras:
"Queridos hermanos, les hablo en nombre de Nicaragua
y termina diciendo: "PATRIA Y LIBERTAD".
En fin, es tan compleja la personalida del General
Sandino, que no es posible describirla en todos sus aspectos. Sin embargo, espero que a través de las páginas de
este libro, los diálogos y conversaciones sostenidas con el,
reflejen las características que le son más peculiares y que
a mi mejor entender y buena voluntad., fielmente he bosquejado.
Para concluir este retrato literario del General Augusto
C. Sandino, en cuanto a la parte espiritual debo añadir que
le considero un hombre de los más puros sentimientos y
de los más altos principios morales. Dotado de extraordinaria sinceridad y de un patriotismo incorruptible que se
basa en su amor entrañable por Nicaragua. Además, es
poseedor de un espíritu tan elevado, que no sólo le permi228
MALDITO PAÍS
fió superar las miserias y amarguras de una espantosa niñez y crecer sin odios ni rencores, si no muy al contrario,
henchido de amor al prójimo.
Después de tratarle tan íntimamente durante
larguisimas conversaciones que ni siquiera se relacionan
con el tema fundamental de esta obra y de observarle minuciosa y detalladamente, así como de hacer una especie
de combinación mental de las emociones que causa su presencia y su compañía en tales Lugares y condiciones como
tuve el privilegio único de compartir con el, puedo asegurar que es un alma muy superior y por tanto no es remoto
que sea capaz de percibir las inspiraciones y vibraciones
cósmicas de que el habla y que nos están vedadas a los
mortales comunes y corrientes por depender únicamente
de la torpeza de nuestros sentidos físicos.
***
Despedida
El jueves 16 de marzo de 1933 por la mañana, después
del desayuno, me entregó el General estas dos
credenciales que reproduzco a continuación y que espero
encabecen el libro.
—Ojalá que yo no esté errado —me dijo el Genera, pero presiento que este libro puede quedarse en borrador, como se quedaron las cartas a mi novia, dichosamente en su caso la novia puede esperar largo tiempo.
—Y continuó — No he visto nada de lo que usted ha
escrito, pero le doy estas credenciales seguro de su caballerosidad y patriotismo y siguiendo únicamente mi
229
JosE ROMAN
intuición, así como por el afecto que le he cobrado. Un
favor le pido, nada más: Que diga todo lo que ha visto y
lo que ha oído y sentido, tan exactamente como le sea
posible, tal como lo ha visto, oído sentido, pues a la verdad no hay que tenerle miedo por qué siempre, tarde o
temprano sale a la luz. Ahora, aunque esta no es una
petición preferiría que "MALDITO PAIS" se publicara
primero en Nicaragua.
—Se aproximó a mí con los brazos abiertos.
—Déme un gran abrazo, porque presiento que será el
último.
Nos abrazamos fuerte y largo. Yo quise hablar, pero
no pude. El lo notó, comprendió mi emoción y chocamos
las cuatro manos fuertemente.
—Váyase al pipante que le esperan, yo me quedo
aquí.
Me puse el capote, tomé la mochila y partí sin decir
otra palabra.
***
Jueves-16 de marzo 1933 Río Arriba,
sobre El Coco
La mañana está bastante fresca y la neblina muy espesa,.
Este pipante en, que viajamos se llama "El Chipote" y es
uno de los mejores de la flota. Viajamos juntos el General
Estrada, el Coronel Rivera, la enfermera Emilia, un
cocinero, tres mujeres que van para otro campamento,
varios ayudantes y 14 palanqueros que componen la
tripulación porque vamos río arriba.
230
MALDITO
PAÍS
No había visto antes a Emilia, porque hasta ayer regresé de una misión de salubridad en la que ha estado
dando servicios voluntarios. Aparenta veinticuatro a veintiséis años de edad, es de muy buena estatura y su cuerpo muy bien distribuido, a pesar de estar ligeramente
gordita. Su cabello es muy negro, hacho con dos trenzas
que lleva enrolladas en la cabeza. Habla poco. Viste pantalones azules de dril, botas chaqueta de piel color marrón, luce muy aseada, a juzgar por sus uñas limpias y
manícuradas al natural y los dientes perfectos y muy blancos. Al sonreír se le hace un camanance al lado izquierdo
de la boca que es de labios carnosos y húmedos, pero no
usa carmín ni pintura de ninguna clase. Habla inglés. Se
graduó de enfermera en Panamá y cursó otros estudios
en Nueva Orleáns.
Vamos muy cómodamente en cuanto al pipante, pero
el tiempo esta tomándose tormentoso. Apenas a unas tres
horas de haber salido de Bocay empezó a desarrollarse
una tempestad que a corto plazo estalló con gran rayería,
tormenta, lluvia y viento feroz. Apenas entrada la tarde
ya no se veía del todo, por lo que tuvimos que cambiar
de itinerario y pernoctar en un playón. Debido a mi estado de salud, el General Estrada dispuso que yo durmiera bajo un toldo en la parte trasera del pipante, cortesía
que normalmente sólo se habría reservado a Emilia. Llovía un constante diluvio y estábamos todos remojados,
los demás en el playón ella y yo en el pipante donde a
pasar del cobertizo el agua penetraba empapando el
tapesco de bambú machacado que hacia de cama. La única cobija, además de nuestras ropas, eran los capotes que
andábamos puestos de almohada use un saco de café
molido cubierto con tela ahulada.
231
José RoMAN
El pipante, amarrado, brincaba sobre el río que insistía en llevárselo. A unos cien metros de nosotros estaba
el resto de la gente metida al pie de un barranco en el
playón. Nada se veía, salvo en el instante de los fogonazos
de los rayos, que más bien escandalizaban la vista así
pasamos toda la noche y todo el día siguiente y toda la
otra noche sin cesar un momento aquella espantosa borrasca. Viento y más viento y rayos y lluvias.
El hambre, el paludismo y la constante ropa mojada
sobre el cuerpo, me habían producido una altísima fiebre desde entrada la primera noche. El día y la noche eran
iguales sin comida y sin lumbre porque el aguacero no
cesaba y apagaría las antorchas y fogatas. La segunda noche se me hizo eterna, balanceándonos en el pipante, tumbado sobre el tapesco mojado, hirviendo de ideas imposibles y de alucinaciones. Me dormía un momento para
despertarme delirando, a veces temblando de un frío de
muerte y otras hirviendo de fiebre y por fin la abulia. No
obstante la exquisita atención de Emilia, me sentía morir
y llegué a sentirme muerto. Es necesario encontrarse en
tal situación para poder comprender lo que es esa combinación de fiebre y selva. Absorbe, bestializa, afecta el pensamiento y produce un delirio enloquecedor.
—Es la fiebredecía
José —me Emilia tratando de animarme—, aguántate, hijo, por la mañana te voy a medicar,
ahora, por el viento y el agua y la obscuridad no es posible sacar los remedios ni inyectarte. Cálmate, hijo. Y me
acariciaba la frente maternalmente y así por fin me quedé
dormido, porque su voz era sincera y dulce y tenía algo
de hipnótico o quizá porque yo ya estaba exhausto.
Temprano de la mañana amainó la tempestad: Emilia
232
MALDITO
PAÍS
informó al General Estrada de mi fiebre y quisieron hacerme una hamaquita de carpas ahuladas bajo el toldo
del pipante, pero yo me opuse a tal privilegio, que además me haría sentirme peor. Emilia decidió inyectarme
dos cápsulas de sulfato de quinina y unos reconstituyentes, para ver cómo reaccionaba. Me dieron además
café negro, carne y buena comida que al fin se logró preparar. Poco antes del medio día seguimos la marcha río
arriba. No necesité la inyección.
De los 14 palanqueros, seis van a cada extremo del
pipante. Mientras los tres pares delanteros meten las
grandes varas y empujan, los tres pares traseros se alistan y apenas los primeros terminan su maniobra, éstos
la comienzan y así mantienen el pipante avanzando lenta
pero constantemente. Los otros dos palanqueros, uno
en proa y el otro en popa, se ocupan de mantener el
pipante en su curso.
La quinina me produjo su zumbido típico en los oídos y me hizo sudar a chorros, pero me quitó la fiebre y
las alucinaciones.
Emilia parecía haberme cobrado sincero afecto y confianza y sabía de mí más de lo que yo me imaginaba.
—El ataque volvió
de fiebre te dijo—
—mepor
haber
desobedecido al General y haber dejado de tomar "La
Tigra" por tres días, pero ahora tomarás una cápsula y
los reconstituyentes como primera cosa cada mañana, para
mientras vas al médico en Managua.
De los diez días comprendidos desde el jueves 16 de
marzo hasta el domingo 26 del mismo mes, exceptuando
los tres primeros días infernales, los restantes fueron sumamente agradables. Al atardecer hacíamos grandes fo233
JosE
RomÁN
gatas y comíamos en abundancia, pues además de las
buenas y abundantes provisiones que llevábamos, tiraban venados y sin otra dificultad que tirar la red, se obtenían abundantes peces y camarones. Durante esas cenas
conversábamos larga y amenamente Emilia, el General
Estrada, el Coronel Rivera y yo, pues las anécdotas sobre
la guerra eran interminables, tantas que tomaría una obra
aparte tan sólo enumerarlas. Baste pensar que cada uno
de estos hombres tiene su propia historia de su vida y
participación en la guerra y que esta duró casi siete años.
Cuantas emboscadas, combates y asaltos, etc., donde cada
quien jugó para su propia vida y su propia historia, el
papel más importante y que sólo se pueden sentir y palpar individualmente.
En una de aquellas ocasiones apacibles y habiéndose
presentado una oportunidad de confidencias con Emilia,
por mucha pero discreta insistencia mía, ella me confió
su historia, aunque no su identidad, que desde luego no
tiene especial importancia en cuanto al contenido de los
acontecimientos. Sin duda alguna su consideración a mi
calidad de confidente del reportaje del propio General
Sandino y como contribución al mismo, fue lo que más
influyó para que me manifestara las razones y motivos
de su participación en la guerra. Así me lo aseguro, advirtiéndome además que ni el General los conocía en su
totalidad. Su relato comenzó así:
—Escúchame José, esto ahora es un paraíso, pero cuando la guerra era algo muy diferente: Subir y bajar lomas y
romper breña y pasar ciénagas con la mochila y la caja de
instrumentos al hombro y a veces hasta con un rifle de
algún soldado herido y siempre con la vida en un hilo y
234
MALDITO PAÍS
para que mejor comprendas esta guerra en sus múltiples
aspectos y como una contribución a tu libro, aprovecho
la oportunidad para contarte de mi vida lo que nadie por
acá sabe, solamente el General.
Mi madre tenía una finca entre Estelí y Jinotega, con
poco más de 200 manzanas con ganado y 40,000 cafetos
cosecheros. Estos ya, deben estar enmontañados el ganado, todo, lo mataron los marinos y las casas las quemaron a raíz. A mis dos hermanos les torturaron hasta la
muerte para que hablaran. Y todo, sólo porque sospecharon que fueran sandinistas. Lo peor es que les atormentaron y torturaron en presencia de mi pobre vieja ¡Eso la
mató! Murió al poco tiempo.. Yo estaba estudiando,
pemedical en Tulane ¿Venirme a Nicaragua? — ¿A que?
¿A que me jodieran a mí también? No decidí terminar el
año allá.
Créeme, José, eso me dejó el alma emponzoñada. Por
eso al terminar el año, con premeditación, directamente,
vía Honduras me vine a juntar al ejército del General
Sandino.
Tan diferentes son los profesores y la gente bien de
los Estados Unidos, pero estos salvajes marinos son de
otra casta. Ya me ves pues, ahora que ya derrotamos a
esos hijos de puta, perdona pero no hay otro calificativo
y ya que tuve el gran placer de cumplir con mi promesa a
mí misma de matar a tres marinos .,— ¡De matarles yo
misma. Y los maté con mi rifle y con mis propias manos.
Dios mío, satisfechal... Ahora puedo regresar tranquila a
mi propiedad, a levantarla de nuevo. No llevo pero ni
otro par de botas, nada más que este lindo revólver que
me obsequió Doña Blanquita. Pero no importa, porque la
235
JosE RoMÁN
finca no tiene hipoteca y me habilitará en alguna forma.
Con frecuencia pasábamos frente a palenques con sus
ranchos nuevos en zancos, campamentos de la incipiente
Cooperativa Agrícola del Río Coco. Diariamente Nadamos alto en alguno adecuado, para bañarnos e
higienizamos. Realmente, aunque fuera muy precario el
principio, ya se notaban los brotes de vida que traía la
paz, y la promesa de la cooperativa podía adivinarse en
el entusiasmo de los moradores de aquellos palenques.
Llegamos por fin a santa cruz de río coco el domingo
26 de marzo. El 27 muy temprano de la mañana salía
Emilia en un pipante o canoa pequeña con otro de los
ayudantes que venían con nosotros, seguiría rumbo a
Quilalí para seguir después por tierra. Yo fui a despedirla y al preguntarle si no le temía a tan larga travesía, ya
que de Quilalí en adelante iría sola, me contesto:
- Para eso pasé mi entrenamiento de guerrillera. Voy
primero a Estelí donde tengo parientes y una casa. Ahí
haré todos los arreglos necesarios para la rehabilitación
de la finca. Desde luego que ocultaré haber estado con
sandino. Ya tengo mi historia preparada.
Después de agradecerle su finísima atención durante
mi fiebre, nos despedimos muy cariñosamente creo que
si le hubiera preguntado su identidad me la hubiera confiado, pero preferí no intentarlo, a pesar de tener sospechas al respecto que me hubiera guaseado confirmas.
Poco más o menos una hora después de la despedida
de Emilia, la venada y otras mulas estaban listas y sin
esperar más salimos rumbo al embocadero. íbamos el general Estrada el coronel Rivera y yo con los ayudantes
del caso.
236
MALDITO PAls
- Así funcionan las operaciones del general Sandino. —
dijo el coronel Rivera.
Dichosamente los llanos cenagosos estaban secos y las
cuestas de guales toman menos tiempos en subirse en
que en bajarlas. El caso es que llegamos al embocadero
todavía con el resplandor del sol brillando entre los grandes picachos en la lejanía umbrosa.
Tuvimos la mala suerte de no encontrar ni a Celsa ni a
Antonia, andaban en Matagalpa en compañía de Ofelia,
una de las dos mulatas hijas de crianza, pero estaba la
otra, Rufina, encargada de la caza y de atender al viejo
patriarca don Víctor Gutiérrez, propietario del embocadero. Don victor ha sido incondicional sandinista desde
el principio de la guerra y además compadre , uno de los
den compadres del coronel Rivera, quien es como miembro de la familia. Don víctor está un poco mal y le fuimos
a visitar a su cuarto.
Desde las conferencias de paz que hacia unos dos
meses se celebraban aquí, el coronel Rivera tenía guardadas varias botellas que don Sofonías Salvatierras le dejó
de obsequio. Nos sentamos a conversar en el comedorsalón y el coronel Rivera de un armario saco una botella
de escoses.
-¿Está bien o prefieren coñac o....?
Para mi está bien el escoses Coronel, le contesté.
Estrada solamente alzó la mano.
El general Sandino — continuo Rivera me dijo: en el
embocadero pueden tomar lo que quieran pero de ahí en
adelante ni oler una botella cerrada mucho menos en Managua. — a poco apareció Rufina con otras dos muchachas
de servicio de la casa trayendo varios platos de bocadi237
JosE RoMAN
líos, plátanos fritos, tortillas calientes, quesos, chorizos,
guacamol y chicharrón. Así pues nos instalamos en la
mesa ya con mantel, platos y demás utensilios. También
nos trajeron un pichel de agua de lluvia cristalina y bien
fresca, casi como si tuviera hielo y vasos grandes y pequeños. Ya con el primer trago sus respectivos carraspeos
y bocadillo, comenzó el coronel:
- Después de los tres primeros días que fueron tan penos, el resto del viaje por el río resulto muy agradable al
principio ya estaba muy preocupado por ese ataque de
fiebre que le dio a usted y por dicha que Venía la señorita
Emilia, porque el General ha estado muy preocupado por
su salud, ya que estas fiebres son muy traidoras, más con
los recién venidos y por eso él estaba encantado que ella
hubiera regresado tan oportunamente, para que le atendiera y acompañara Ella debería de haber estado esperando desde antes en Bocay, pero como siempre andaba en
una de sus jiras de curandería y vacunación.
En efecto, le dije fue gran suerte su compañía. El sólo
saber que estaba a mi lado durante aquella terrible fiebre
y bajo aquella enorme tormenta, fue un gran consuelo
para mí. Además, creo que para toda su compañía hizo el
viaje menos cansado.
—Así es Román, tiene usted mucha razón a apropósito
de Emilia le voy a decir y aquí esta el, ni el General
Estrada, ni yo, ni mucho menos ningún otro, salvo el General y doña Blanquita, sabemos quien es ella. Conjeturamos que puede ser salvadoreña, hondureña o quizá del
interior, pero no sabemos su verdadero nombre y como
aquí no se hacen preguntas.....Ella vino por el lado de
Honduras, al campamento Luz y Sombra, directamente
238
MALDITO PAÍS
donde el General y Doña Blanquita, hará cosa de año y
medio. Lo que sabemos es que pasó, voluntariamente todo
el entrenamiento de guerrillero y que tiene magnífica puntería con las miras telescópicas, que maneja las ametralladoras y la pistola igual que sus jeringas y que pasa
parte de su tiempo libre acompañando a doña Blanquita.
Mire como es esa muchacha, que cada dos o tres meses se
va solita, en mula, a Honduras a traer sus medicamentos
y comprarle sus cosas a Doña Blanquita. No tiene miedo
de cruzar sola esas montañas. Le digo la verdad, esa muchacha cuando se case va a ser feliz a cualquiera.
—A cualquiera no. —habló por primera vez el General Estrada, carraspeando después de otro trago alto y
puro. No se equivoque Coronel. No es cualquiera el que
se va a casar con Emilia. Es el que ella quiera. Esa muchacha sabe lo que quiere y a donde va. Le voy a contar:
Anduvo de ayudante en mi columna. Es muy fina con
todos y a todos les cura y trata igual, pero jamás una familiaridad, ni siquiera conmigo que era su Jefe Inmediato. Además de que ustedes saben como se respetan a las
mujeres en el ejército. Son órdenes terminantes del General. Bueno, como a los cuatro meses de andar en mi columna, siempre en la avanzadilla, se tronó al primer marino, a casi un kilómetro de distancia, por la manera de
caer, estoy seguro que le dio en la propia cabeza. Yo lo
ví. Al segundo marino se lo voló como seis semanas después, a ese yo no le vi, pero le vio el General Irías, pues
ella andaba en su columna entonces. Como dos semanas
después se tronó al tercero que también lo vio el General
irías. No se pudieron saber los nombres de los occisos
porque se los llevaron. A los tres les mató con el mismo
tiro noble, sin dudas en la cabeza. Cuando ajustó el tercer
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JosE ROMÁN
marino que era su cuota, sabe Dios por qué, se quedó
todo el tiempo en el campamento de doña Blanquita, curando, inyectando, vacunando, etc. Había dicho que tenía que tronarse tres marinos para poder morir tranquila
y se los tronó. Para eso practicó mucho a tirar con miras
telescópicas, como nadie en todo el ejército. Como le digo
pues, esa muchacha es algo enorme. No es para cualquiera, Coronel. No es comida de jocicón.
—Francamente, es una historia extraordinaria habiendo visto sólo sus aspectos de solícita enfermera y de excelente compañera de viaje, no podría creer tales hazañas
de no ser que ustedes me las atestiguan. A mí me — cayó
como un ángel, como ustedes lo vieron, me curó y en efecto me trató como una madre y después se desapareció
también como un ángel. Creo que se merece le dediquemos un brindis por su heroísmo anónimo. Los tres levantamos las copas las chocamos y brindamos por Emilia
y acto seguido proseguí: General, Coronel antes de tomarnos otro trago, hay algo muy confidencial y muy importante que quiero discutir con ustedes.
—Estamos a sus órdenes, dijo el General Estrada y
Rivera asintió con la cabeza.
Para principiar les pido me crean que yo quiero tanto
al General Sandino, como cualquiera de ustedes dos. Por
lo menos yo así lo siento y no se como agradecerle lo
gentil y lo diferente que ha sido conmigo.
—Perdone dos palabras, Señor Román, no volveré a
interrumpirle, dilo el coronel Rivera. El General Sandino,
a nadie, pero a nadie desde que yo le conozco, ha tenido
su propia habitación, desayunando y cenando juntos todo
el tiempo y conversando tan largo y tendido como con
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MALDITO
PAÍS
usted. Ni su propio hermano Sócrates, ni ninguno de nosotros, ni mucho menos periodistas o extraños. Por eso
todos nosotros, ya lo hemos comentado, le queremos y
admiramos a usted, porque el General es impenetrable
¿No es así, General Estrada'?
—Absolutamente, —dijo Estrada y continuó
—Tenga la seguridad, señor Román, que nosotros también le tomamos a usted como uno de los nuestros. Así
es que puede soltarse que estamos entre hermanos.
—Dentro de unos quince o veinte días parto para los
Estados Unidos y quizá otros países, pero todo el tiempo
seguiré pensando en el General Sandino y en todos ustedes y en estos lugares, no sólo por el cariño entrañable
que a todos les he puesto y porque el General me ha contagiado con su amor a esta hermosa causa, a ustedes y a
esta región del país si no también porque debido a compromisos previos el trabajo de organización de todo el
material que he recogido en este viaje tendré que hacerlo
poco a poco y estimo me tomará como un año, pues quiero hacerlo muy concienzudamente, así que aunque no
quisiera tendría que recordar todo y a todos y todo el
tiempo estaré muy preocupado por la vida del General,
pues no me cabe duda que van a querer suprimirle, hablando claro, asesinarle, por razones obvias que ustedes
deben comprender- Me gustaría pues saber que opinan
ustedes acerca de que el General se ausentara de Nicaragua por dos o tres años. Personalmente opino que debería hacerlo cuanto antes.
—Tenga la bondad de escucharme, hermano.
—Primera vez que me llamaba hermano el General
Estrada. —Que quieren matar al General es indiscutible,
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JosE ROMAN
lo han querido hacer desde el principio de la guerra y
ahora con mayor razón, pero aquí en la montaña con nosotros es muy difícil que lo logren, después de todo hemos peleado contra un enemigo mucho mayor por varios años y hemos aprendido a defendernos. El gran peligro está en Managua. Ahí si que caerá como palomita. Ya
fue la primera vez en febrero y para mí que milagrosamente regresó vivo. Ahora está planeando ir otra vez y
como nos medio sondeara al respecto, nos opusimos de
paro. Si por otro milagro saliera con vida una segunda
vez, va a continuar yendo o le van a atraer con mañas- .Y la tercera es la vencida. Yo creo estas necesidades de
llevarle a Managua con pretextos políticos económicos
son tramadas adrede y no cesarán. Por eso estoy totalmente de acuerdo con usted en que se ausentara del país
por unos tres años , como dice usted, hasta que pasen las
próximas elecciones y las cosas se hayan normalizado.
Sin embargo, a lo que el decida nosotros le seguiremos,
hasta la muerte si es necesario.
—Estoy de acuerdo en todo lo que usted dice, intervino el Coronel Rivera.
—Las cooperativas nosotros las podemos manejar siguiendo sus instrucciones, así como continuamos la guerra cuando ustedes se fueron a México y como usted dice,
General aquí en el Río seria muy difícil que le asesinaran, pero en Managua hay mil maneras y las deben tener
muy bien planeadas. No hay duda que el General es grano de arena en el ojo de la Guardia Nacional y de muchos
otros.
Quise discutir este punto con ustedes, por que la última noche en Bocay me preguntó el General si tenía algo
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MALDITO PAÍS
que decirle, pedirle o aconsejarle. Le respondí que tenía
a mi parecer algo muy importante que decirle y le expuse minuciosamente mis razones por las cuales yo pienso
que debería de ausentarse de Nicaragua cuanto antes y
por lo menos por unos tres años Me escuchó muy atentamente y aunque su contestación fue muy elaborada, se
puede resumir en que me dijo que en realidad yo tenía
razón, pero que el ya lo había pensado muy detenidamente y que por razones muy personales había decidido
quedarse con sus cooperativas y que de aquí no salía sino
muerto. Todavía le discutí que muerto el se terminaban
las cooperativas y las reformas sociales y todos sus planes futuros. El me repitió que era una resolución definitiva. Así quedaron las cosas. He querido platicar esto con
ustedes, porque ahora que me marcho es la única aprehensión que me llevó y no quise irme sin comentarla con
ustedes, por sí se podía hacer algo más.
—Gracias, Román, por la confianza que le merecemos, — dijo Rivera, pero como usted dijo, ya es resolución final del General Solamente que el nos consultara le
diríamos cada uno nuestra opinión, de lo contrario le obedeceremos ciegamente.
—Cenamos sin más comentarios al respecto. El menú
fue variado y toda la comida excelente. Nos acostamos
muy temprano. Era la primera vez que dormía en cama y
con cobijas desde que salimos de Bocay. Antes de salir el
sol partimos para San Rafael y llegamos sin novedad al
cuartel de la Guardia Nacional, como a las cuatro de la
tarde. Ahí estaba, a las órdenes del General Estrada, un
automóvil del tiempo de la Guerra Europea y los salvoconductos para él y Rivera. Yo ya tenía el mío.
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JosE RoMÁN
El General Estrada fue a la casa de los Aráuz a entregar
una carta para doña Blanca, creo por la prisa, no pasó de la
puerta. Como teníamos abundante comida que nos prepararon en El Embocadero, de inmediato nos pusimos en
marcha para evitar dormir ahí y además el sol de todo el
día siguiente en camino tan malo. Atrás íbamos el General
Estrada, el Coronel Rivera y yo, adelante un guardia de
chofer y un sargento con metralleta para protección.
Fue una verdadera suerte el que ni llanta explotara,
ni tomillo se aflojara, ni ninguna otra cosa detuviera al
coche viejo que brincaba como tobogán saltando cuesta y
doblando curvas por aquel camino interminable, pedregoso, polvoso y calido en su mayor parte. Entramos a
Managua poco después de las ocho de la mañana. El General Estrada y el Coronel Rivera se quedaron en casa de
don Sofonías Salvatierra, contigua al campo de aviación.
Nos despedimos con gran afecto y cordialidad. A mí me
llevaron a casa de mi familia en el centro de la ciudad.
Managua, Nicaragua. Miercoles 29 de
MARZO de 1933
Lo primero que hice después de saludar a mi gente,
bañarme, cambiarme y desayunar fue cruzar la calle, casi
al frente, a la clínica del Dr. Clarence Burheim, amigo y
médico de años, beatífico y exquisito tejano, por supuesto sin sombrero alguno ni botas puntadas y casado con
una hija del difunto Presidente de la república, Don Diego
Manuel Chamorro.
Inmediatamente me hizo pasar a su despacho. Después de tomarme muestras para toda clase de exámenes,
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MALDITO PAÍS
vacunarme, inyectarme y examinarme lo cual me digo
todo era preventivo mientras llegaba a Nueva York conversamos más de dos horas de mi gira por las segovias
finalmente me recetó unos días de absoluto reposo.
En previsión de lo que a uno le puede suceder, ya
que nadie está exento de percances ni tiene comprada su
vida, como se suele decir, pensé conveniente mecanografiar mis a puntes manuscritos en consideración que a mí
mismo me cuesta entenderle a mi propia letra. Además,
podría utilizar los días de descanso recomendados por
el Dr. Burheim en este propósito. Puse pues manos a la
obra y después de ordenar y reordenar los manuscritos,
que además de ser solamente resúmenes de lo conversado con el General Sandino, a sean notas para ser ampliadas posteriormente, estaban muy maltratadas aparentemente por exceso de humedad absorbida. Con la ayuda
de un mecanógrafo que me consiguió mi amigo el Coronel de Kentucky Chester Wallace, con quien yo trabajo,
saqué un original y dos copias. Una vez concluido el trabajo, encontré que estaba lleno de errores, omisiones y
trasposiciones, a pesar de lo cual dejé dos copias con mi
familia para llevarme el original conjuntamente con el
manuscrito.
Para cumplir con el protocolo de una vieja y apreciada amistad, previo telefonema, fui a despedirme del Sr.
Presidente de la República, Doctor Juan Bautista Sacasa.
Me recibió como siempre, con un abrazo palmeado y efusivo estábamos los dos solos en su despacho y era obvio
que estaba muy interesado en conocer los detalles ínfimos de mi visita y entrevista con el General Sandino. Conversamos por algo más de una hora y después de hacer
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JosE ROMÁN
recuerdos de familia, entramos de lleno en el tema.
Le conté de la forma en que se desarrollo mi trabajo,
dándole un resumen de todas las peripecias del viaje,
etc. Le conté del estado embrionario en que se encuentran las cooperativas agrícolas del Río Coco y la fe y esperanza que los nativos parecen tener en ellas. Le manifesté el gran afecto que le guarda el General Sandino y
sobre todo de la fe que tiene en él y en que se cumplan
las promesas del tratado de paz. Finalmente por no faltar
a la honestidad y considerarlo mi deber, le resumí la conversación con el General Sandino respecto a su viaje al
exterior.
A este punto el Dr. Sacasa me hizo un ademán de pausa con la mano y me dijo lentamente: En eso no estamos
de acuerdo. Que salga Sandino de Nicaragua, si, pero no
inmediatamente sino talvez dentro de unos dos o tres
años, para que pueda organizar bien esas cooperativas
en las que yo también estoy vivamente interesado. Si
Sandino se ausenta en la actualidad, resultaría muy difícil consolidar una paz definitiva en las Segovias. Dentro
de unos dos o tres años, si él quisiera viajar, cos mucho
gusto le nombraría Embajador en donde él quisiera. Por
de pronto no creo que él piense en moverse. Además
¿Que le podría suceder aquí, si tiene toda mi protección?
No encontré práctico insistir, puesto que el mismo
General Sandino ya ha decidido quedarse, pase lo que
pase y así se lo expresé al Dr. Sacasa. Cambiamos de tema
y hablamos sobre los pipantes, el guabul, etc. Después
fui a despedirme de Doña María, su esposa. Como siempre me recibió muy amablemente y quedó de enviarme
un paquete de quesos nicaragüense para sus hijos Car246
MALDITO
PAÍS
los y Roberto que están estudiando en Washington.
Como ya he explicado anteriormente, antes. De salir
para San Rafael del Norte a entrevistar al General Sandino,
además del salvo-conducto por el extendido, necesitaba
otro de la guardia nacional. Cuando en su oportunidad
fui a recogerlo, aunque me fue entregado por el Jefe del
Estado Mayor, estaba firmado por el General Somoza y
de quien me dieron un recado pidiéndome no dejara de
visitarle al regreso de mi jira.
Consecuente con lo anteriormente explicado, oportunamente me dirigí al Campo de Marte, donde tiene su
oficina el General Anastasio Somoza.. .Llegue algunos
minutos antes de la hora concertada, pero de todas maneras me hizo pasar a su despacho inmediatamente. Y
me recibió con la cordialidad que él sabe gastarse cuando le da la gana ser simpático, que en realidad lo es.
Después de rendirle las gracias por el salvoconducto, hablamos de las vicisitudes del viaje de las incipientes cooperativas, lo mucho que significan para el General
Sandino y el entusiasmo que están despertando en la región y en fin que yo creía que resultarían de inmenso valor para el desarrollo de aquella región. Le conté que las
pocas veces que Sandino había tenido que referirse a el y
al Doctor Sacasa había mostrado un gran afecto y confianza en ambos. También, por las mismas razones que al Dr.
Sacasa, le conté que poco antes de despedirnos, Sandino
me pregunta si tenía algo que pedirle, decirle o aconsejarle y que le contesté que sí, que en mi parecer tenía algo
muy importante que indicarle: Que por tales y cuales razones, en mi opinión el debía marcharse de Nicaragua
cuanto antes. A este punto el General Somoza se
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JosE ROMAN
reacomodó en su silla giratoria me quedó mirando fijamente y escuchándome con gran atención mientras le relate en resumen lo que a ese respecto había conversado
con Sandino.
—Apúntate diez, José, me dijo has tocado el problema en la propia llaga. Sandino debería irse y como tú le
dijiste, cuanto antes. No por mí, pero la Guardia que ha
estado peleando contra él desde su fundación, en su gran
mayoría no le perdonan y no puedo dejar de ser consecuente con mi guardia porque soy su jefe y Director General.
—Bueno General, yo no me refería sólo a la Guardia
Nacional sino además a enemigos personales, razones
de salud y de otro orden y sobre todo porque la obra
fundamental de Sandino ya terminó.
—¿Y qué te contestó?.
—El admitió que yo tengo razón. Sin embargo, él siente
una enorme responsabilidad moral por la reconstrucción
de aquella zona del país, que aunque destruida por la
aviación de la marina de los Estados Unidos, considera
su obligación rehabilitar y sacar del abandono en que
nuestros Gobiernos la han mantenido. Igual o mayor obligación siente para con los misquitos y zambos y toda la
gente de la región que dieron todo por su causa y dice
que irremisiblemente tiene que quedarse al lado de ellos
y de las cooperativas y que de ahí no saldrá sino muerto.
—Pues así saldrá. Ve: —me dijo muy en serio — la
verdad es que Sandino esta endiosado y "ciertos" políticos logreros le están usando y enredando. Además,
Sandino habla muchas pendejeras provocativas. Ahí
enmontañado, no se da cuanta de la verdadera situación
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MALDITO PAIS
de Nicaragua. Esa su escolta personal, por pequeña que
sea, es un ejército y en adelante en Nicaragua no van a
haber dos ejércitos o es el uno o el otro y mesa limpia.
- Continuamos algunos minutos más conversando de
Philadelphia, del tío Desiderio Román, del Dr. Rafael
Deshon... Y al despedirnos me dijo: En este Gobierno, yo
no tengo ingerencia, pero en lo que pueda servirte en la
Guardia....
—La despedida fue aún más afectuosa que el recibimiento.
En un gran trimotor que parecía escarabajo con las
patas como andamios y el fuselaje de las minas como ésas
para techos de zinc, él 22 de abril de 1933, casi raspándole la punta del ombligo al Momotombo, zarpé rumbo a
Nueva York. Después de cambiar a un hidroplano en
Puerto Barrios, Guatemala y pernoctar en Mérida, Yucatán
y La Habana, al siguiente día de transferir un clíper rumbo a Miami y después otro, también con varias paradas,
el 25 de abril, atardeciendo, llegue a Nueva York, viajando sólo tres días y dos noches en vez de 16 que normalmente toma por los barcos de vía Panamá y La Habana.
Una gran economía de tiempo, por sólo doscientos
ochenticuatro dólares extras en el costo.
Este borrador totalmente terminado y listo para ser
sacado en limpio con sólo menores correcciones ortográficas, ha sido completado hoy al medio día del 5 de diciembre de 1933.
Hago esta anotación por una memorable coincidencia Hoy termina la Ley Seca en los Estados Unidos y se
esperan tremendas celebraciones en todo el país en honor y gloria del divinal Padre Baco ¡Así sea!
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JosE
RomÁN
Ahora si estoy seguro que este "MALDITO PAIS" no
se quedara en borrador como las cartas del General
Sandino a su novia.
Nueva York 5 de diciembre de 1933
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MALDITO PAIS
MALDITO PAÍS
JOSÉ ROMAN
EDITORIAL AMERRISQUE
ABRIL 2007
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Augusto C. Sandino (1895/1934) es un relato fundamental de la
identidad y, por lo tanto de la nacionalidad nicaragüense a
través de sus gestos, textualidades y epopeyas. En una obra
como Maldito País, extraordinariamente articulada por el
maestro José Román, Sandino habla de meditaciones habituales
por medio de las cuales lograba la unidad cósmica y cósica en un
sentimiento permanente de respaldar a los "otros", a aquellos
que como bien dijera Franz Fanon son los condenados de la
tierra. Además, en esta obra es posible entrever a un Sandino
místico, a un Sandino filosofo, a un Sandino estratega militar, lo
mismo que a un Sandino que esta cerca de la gente, cohabitando
con la naturaleza, pues Román se traslada hasta la montaña para
dar cuenta de la naturaleza de la empresa sandinista, desde su
territorio.
Sandino, por medio de la entrevista de Román, crea un discurso
colmado de una extraña lógica interna en el cual la verdad, hasta
ese momento articulada desde arriba, es deconstruida para
brindarle paso a una nueva forma de entender las relaciones
sociopolíticas y a la vez históricas, de ahí que el general
constantemente interpela a Roman para que este cuente siempre
la verdad.
La editorial Amerrisque inaugura esta colección Sandino, que
estará integrada inicialmente por 12 titulos, que esperamos sirva
para comprender, analizar y apreciar mejor y con mayor
profundidad la gesta de ese héroe que dejo de ser nacional, para
ser latinoamericano y universal ala vez.
AMERRISQUE
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