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Antes del tiempo, mucho antes que la tierra comenzase a existir, el

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Antes del tiempo, mucho antes que la tierra comenzase a existir, el
Antes del tiempo,
mucho antes que la tierra
comenzase a existir,
el Verbo estaba junto a Dios
Vino a este mundo
para no abandonarnos
en el viaje nos dejó
su Cuerpo hecho Pan de Vida.
Verbum caro factum est
Verbum panis factum est.
Tú sigues repartiéndonos tu Pan
y quien coma de este pan
no tendrá más hambre.
Tú sigues habitándonos, Señor,
En tu Iglesia vives hoy,
Esta es nuestra casa.
Verbum caro factum est...
Antes del tiempo,
cuando el universo fue creado
de la oscuridad,
el Verbo estaba junto a Dios.
Vino a este mundo,
en su gran misericordia
la Palabra se encarnó:
su Hijo hecho Pan de Vida.
Verbum caro factum est...
LECTURA del evangelio de Juan: “En el principio existía la Palabra y la Palabra
estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba
la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las
tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.
Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos
creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La
Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este
mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la
conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la
recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios”
¡Dios tuvo un Sueño!
Dios tuvo un sueño… ¡Un sueño loco! Dios soñó el mundo, soñó la Creación,
soñó al ser humano, soñó cada flor… y soñó entrar en relación con este mundo
para volver a alojarlo en su Corazón, pues de allí había salido.
Dios tuvo un sueño, pero los hombres lo olvidaron y el mundo se quebró. Sin
embargo Dios no desistió de su sueño. Lo reinventó, y lo convirtió en
Redención… y se adentró él mismo en su Sueño… Y por soñar, soñó más… y se
hizo eucaristía… Así puso su sueño en nuestras manos… y nos invitó a llevarlo a
otros, a ponerlo en sus corazones… a ayudarle en esa tarea de hacerlo realidad
para todos.
De los Apuntes espirituales de santa Rafaela: Como soy toda de Dios, debo
dejarme en sus divinas manos como un poco de barro en manos de un alfarero.
Debo adorar sus divinas disposiciones y someterme a ellas, no sólo de corazón,
sino con alegría.
¡Dios tuvo un Sueño!
Dios tuvo un sueño, y me soñó a mí… Soñó mi vida… soñó mi compañía, mi
mirada hacia él y hacia su mundo… Dios me soñó portadora, portador… de su
Sueño… Y me soñó “alegre” de poder llevar este sueño a otros y de poder
trabajar con Él para que nuestro mundo herido, desesperanzado, sin ilusiones y
tan lleno de sufrimientos y rupturas… encuentre el camino que le conduzca al
Sueño de Dios. Y me soñó capaz de entusiasmo y entrega, capaz de “darlo todo
por su sueño”.
¡Dios tuvo un Sueño!
Soñó la FAMILIA ACI y le confió su Sueño… y con él, un mundo roto y dolorido
que nos invita a reparar. Nos regaló la Eucaristía como centro y fuente de
nuestra vida… y nos envió… con su amor y gracia… como portadores de su
Sueño y de su Amor reparador…
¡Dios tuvo un Sueño!
ORAMOS TODOS JUNTOS
Te damos gracias Señor, por tu Sueño Creador… y porque sigues apostando por
nosotros cada día y no te cansas de recrearnos.
Te damos gracias porque nos llamas a colaborar contigo. Porque te sirves de
nosotros que somos pequeños y frágiles, y nos llamas… y te arriesgas… y sigues
empeñado en hacernos y rehacernos conforme a tu sueño.
Te damos gracias por el pan de la eucaristía con el que nos alimentas, y a través
del cual te introduces dentro de nosotros, nos habitas… y nos llenas de tu Amor.
Te pedimos que nos des la gracia de confiar en ti y en tu amor y que hagas de
nosotros “fieles trasmisores de tu Sueño”. Que aprendamos a amar con tu amor
loco, ese amor que no mide, que no se detiene calculando riesgos, que no lleva
la contabilidad de lo que da y que se entrega hasta el extremo y sin medida.
Con Santa Rafaela,
me abandono enteramente al amor,
Tu amor que me ha precedido siempre: al traerme a la existencia, al colmarme
de beneficios, al esperar mi respuesta, una y otra vez, sin cansarte,
al confiarme una misión superior a mi capacidad pero que tú haces posible con
tu gracia.
Oración del pobre
Canto final: Ocuparnos más, pero mucho más de los intereses de Jesús,
Ocuparnos más pero mucho más, de los intereses de Jesús.
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