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“La ciencia todavía no puede explicar la mente”

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“La ciencia todavía no puede explicar la mente”
ELPAÍS 3
Domingo 3 de abril de 2016
LAS COLECCIONES DE EL PAÍS
PASIÓN POR LA CIENCIA
MARA DIERSSEN
M. ANSEDE, Madrid
Mara Dierssen se subirá al escenario el 16 de abril en Barcelona
para cantar con su grupo de
rock, los From Lost to the River
(literalmente, “de perdidos al
río”). Son una banda como tantas otras, con la peculiaridad de
que Dierssen acaba de dejar la
presidencia de la Sociedad Española de Neurociencia y de que
las letras de sus canciones están
escritas por personas que nacieron con una copia extra de su
cromosoma 21: tienen síndrome
de Down. “¡Orgullosa de ser
quien soy!”, grita uno de sus versos. Dierssen, hija de un neurocirujano alemán y nacida en
Santander en 1961, es investigadora del Centro de Regulación
Genómica de Barcelona. Allí,
junto a la playa de la Barceloneta, prueba compuestos naturales, como un extracto de té verde, para tratar la discapacidad
intelectual de personas con síndrome de Down. Además, la
neurocientífica española es una
apasionada de la divulgación de
la ciencia, como demuestra en
su libro El cerebro artístico. La
creatividad desde la neurociencia, de la colección Descubrir la
ciencia de EL PAÍS y Materia.
Del 15 al 17 de abril, Dierssen
participará en Action!, el Festival Internacional de Performance, Poesía y Ciencia de Barcelona. En el escenario, una persona con parálisis cerebral probará un dispositivo creado por el
equipo de Dierssen: un sistema
que conecta el cerebro con un
software que traduce las ondas
cerebrales, con el objetivo de
convertir las emociones en sonidos.
Pregunta. Dice en su libro
que el arte refleja el funcionamiento del cerebro humano.
Respuesta. Esa es la tendencia que existe en este momento
en la neurociencia. El arte muestra características que desvelan
aspectos fundamentales de la
neurobiología. Los neurocientíficos aprendemos de los artistas. Todas las actividades humanas surgen de la actividad mental, aunque la mente es un proceso emergente que no se puede explicar por la suma de las
actividades de cada neurona de
nuestro cerebro. La mente, a
día de hoy, no se puede explicar.
P. Muchos buscarán entonces una explicación religiosa de
la mente.
R. Bueno, hay muchos fenómenos que no se pueden explicar por completo científicamente. El cáncer, por ejemplo, no se
puede explicar del todo y no hace falta recurrir a una explicación religiosa. El cáncer no es
religioso y la mente no tiene por
qué serlo. Hay muchos fenómenos que todavía no sabemos explicar porque no tenemos las herramientas.
P. En su libro menciona casos de personas que no saben
dibujar hasta que un día, de repente, empiezan a tener talento
artístico tras sufrir un daño cerebral.
R. Son observaciones espectaculares, realizadas en la clínica por neurólogos como Oliver
Sacks. Hay grupos de investigadores que están intentando comprender cuál es la reorganiza-
Neurocientífica
“La ciencia todavía no
puede explicar la mente”
La neurocientífica Mara Dierssen, en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona.
ción del cerebro que se produce
para dar lugar a ese fenómeno.
A Anthony Cicoria, que era un
cirujano, le cayó un rayo mientras hablaba por teléfono en
una cabina. A partir de ese momento, empezó a tener necesidad de tocar música. Se convirtió en un gran pianista. Lo cuenta Sacks en su libro Musicofilia.
También hay casos increíbles
en el autismo, como el que se
cuenta en el libro Nadia, de Lorna Selfe [sobre una niña autista
inglesa que, a partir de los tres
años, empezó a dibujar caballos
como un artista adulto, con perspectiva y escorzo]. Hay reorganizaciones de la conectividad fun-
cional en el cerebro. Surgen muchas preguntas: ¿cualquier cerebro bien reconectado podría
dar lugar a un artista?
P. En una entrevista hace
tres años decía que la sociedad
española estaba instalada en algo que en neurociencia llaman
“indefensión aprendida”: si a un
ratón le enseñas que no puede
escaparse de algo que le hace
daño, el ratón aprende a asumirlo y lo que hace es desarrollar
una depresión. ¿Sigue pensando
lo mismo?
R. La gente ha llegado a un
punto en el que la situación pone en peligro sus mínimos vitales. Entonces la cosa cambia. La
CRG
“¿Cualquier cerebro
reconectado por un
golpe puede dar
lugar a un artista?”
“Mucha gente
considera la
divulgación una
pérdida de tiempo”
sociedad española ha reaccionado, como también ocurre con
los modelos animales. Reaccionamos porque la situación es insoportable o porque vemos una
salida. Lo escribió Ramón y Cajal hace más de un siglo: “España no saldrá de su abatimiento
mental mientras no reemplace
las viejas cabezas de sus profesores, orientadas hacia el pasado,
por otras nuevas orientadas al
porvenir”. Ahora bien, si para
conseguir el poder tienen que
renunciar a las nuevas ideas, de
nuevo volverán a decepcionar a
los ciudadanos.
P. Usted sostiene que la inspiración creativa está asociada a
un estado del cerebro.
R. Hay un momento ajá, como le ocurre al protagonista de
Vickie, el vikingo cuando dice
“Tengo una idea”. Se han hecho
estudios fisiológicos y de neuroimagen para intentar entender
el correlato neurofisiológico de
ese momento de inspiración. Si
consiguiéramos identificar ese
estado, podríamos intentar promoverlo.
P. ¿Con pastillas?
R. No necesariamente. Muchos artistas toman drogas y
eso les genera un estado mental
artificial, pero también pueden
aparecer efectos secundarios lamentables. Hablo de ser capaces de promover sin pastillas
ese estado de inspiración creativa, de ser conscientes de cómo
te sientes en esos momentos de
inspiración para recrear esas
sensaciones con entrenamiento
mental o neurofeedback.
P. Con su equipo ha creado
un dispositivo, que llaman brain
polyphony, para convertir emociones en sonidos.
R. Generamos emociones mediante una base de datos de diferentes imágenes y sonidos que
generan estados emocionales
concretos, como alegría, tristeza o miedo. A la vez hacemos un
registro electroencefalográfico
y podemos correlacionarlo con
el estado mental que hemos generado. Lo que hacemos es utilizar un lenguaje musical para
acabar de generar esa comunicación sin palabras. Lo utilizamos como un sistema de comunicación para personas que no
pueden hablar, como los que sufren parálisis cerebral. Así pueden comunicar sus emociones,
por ejemplo, a las personas que
están dedicadas a su rehabilitación. El dispositivo también nos
proporciona una herramienta
musical. El día 16 de abril, en el
festival Action! de Barcelona vamos a hacer un paseo musical
por las emociones de una persona con parálisis cerebral.
P. Acaba de dejar la presidencia de la Sociedad Española de
Neurociencia y una de sus prioridades ha sido la divulgación.
R. En los últimos años hemos
visto un esfuerzo de los científicos por divulgar la ciencia. Ha
habido un cambio de mentalidad para transferir conocimiento a la sociedad. Pero la divulgación sigue sin considerarse un
mérito en la carrera científica.
Mucha gente la considera una
pérdida de tiempo frente a la
investigación. El tiempo que dedicamos a la divulgación se debería tener en cuenta.
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