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Revista maldito grano-a4

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Revista maldito grano-a4
Sitio Argentino de Producción Animal
Ing. Agr. Juan C. Elizalde, Ph.D.
Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Mar del Plata
El precio del maíz y el futuro de la ganadería en la Argentina
Maíz... grano maldito?
Introducción
subproductos aumentaron. En resumen, para sustituir al
maíz se apeló a subproductos caros, a quedarse sin pasto
y/o sin los terneros. Aquellos que siguieron utilizando el
maíz, han aprovechado una excelente relación compraventa que no existía cuando precios de maíz era más bajo.
Evidentemente, el precio del maíz perjudica a las
empresas ganaderas, pero en el contexto actual perjudica
sobre todo, a aquellas que no lo usan o que han dejado de
usarlo. Es una especie de maldición granaria para quien
quiere prescindir de él, malvendiendo el ternero o
gastando dinero en otros alimentos. En este artículo se
analizará y discutirá que el precio del maíz, lejos de ser
una maldición puede ser un beneficio dependiendo del
posicionamiento que cada productor tome para con la
ganadería. Además, la volatilidad en el precio de grano
afectará el escenario futuro de la actividad, lo cual no
implica que haya que dejar de usarlo. En efecto, el futuro
de la ganadería asociado a la volatilidad del precio del
grano pasa por un cambio en el enfoque empresarial pero
no por evitar su utilización.
La situación coyuntural y/o estructural del precio del
grano de maíz en la Argentina ha despertado interés y
preocupación desde el punto de vista de la alimentación
de vacunos porque aparentemente su utilización quedaría
restringida en el futuro. Esto especulación deriva del uso
del grano como fuente para la fabricación de etanol
además de otros destinos a nivel nacional e internacional.
Ante esta situación de alta volatilidad en el precio del
grano se planteó su reemplazo como alimento apelando a
varias alternativas. Una fue el reemplazo del grano de maíz
como fuente energética por otros subproductos, pero sin
considerar que los mismos, además de escasos en
cantidad, están fuertemente correlacionados con el precio
del maíz. Otra alternativa fue volver al sistema pastoril sin
suplementación, pero lamentablemente en el peor año de
la historia para producir pasto debido al invierno
climático excesivamente frío. Otros vendieron en su
momento los terneros para no tener que encerrarlos y
evitar el uso de maíz. Pero finalmente, el precio del maíz
tendió a bajar confirmada la súper cosecha americana del
2007 después que el pasto desapareció o los
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> El precio del maíz
La ganadería argentina se encuentra en una crisis económica y productiva derivada de una serie de circunstancias propias y ajenas al
sector. Las ajenas al sector se derivan de los tiempos políticos que afectan al país en general y a la ganadería en particular. Las que le son
propias al sector agropecuario derivan de los precios agrícolas que presionan sobre el uso de la tierra, la tecnificación del sector
agrícola. Las que le son propias al sector ganadero radican en la falta de objetivos y de la falta de profesionalismo con que se realiza la
actividad ganadera. Una de las características más notorias de los últimos años de la ganadería argentina es la dependencia cada vez
más marcada del uso del maíz en los procesos de engorde vía el encierre a corral o la suplementación a campo. La cría tampoco es ajena
a este panorama, porque el producto de la actividad (ternero) tiene un componente cada vez más importante en términos de costo del
grano. Hasta hace una década aproximadamente, cuando la ganadería vacuna era más pastoril, los determinantes del proceso de
engorde eran la relación de compra-venta y el nivel productivo dado por la carga y el aumento medio diario de peso vivo. Esto, ha
cambiado en los últimos años.
La historia reciente demuestra que se fueron desarrollando sistemas intensivos con mayor utilización del maíz, con lo cual se fue
generando una mayor incidencia del precio del grano en el proceso de engorde. Sin embargo, el precio del grano comenzó a mostrar
una volatilidad y a un aumento en el precio debido a su posible utilización para fabricar bio combustibles entre otros destinos. Esto
unido al ingreso de fondos especulativos en las principales bolsas granarias del mundo determinó que el precio adquiera una gran
volatilidad a través del tiempo. Esta situación también provocó que muchos analistas definan esta situación del precio del maíz como
“estructural” y que de aquí en más el maíz iba a quedar al margen de la alimentación animal e incluso, competiría con la alimentación
humana. Más allá de la exageración, muchos ganaderos reaccionaron reduciendo o anulando el uso del maíz en los sistemas de
producción. Pero, más allá de la voluntad por su no uso, el desarrollo de los hechos demuestra que la ganadería se encuentra en una
situación de no retorno hacia cambios estructurales que lejos de no usar maíz implican hacer modificaciones para mantenerse en la
actividad a futuro.
En La Figura 1 se observan las variaciones en el precio del maíz desde 2004 hasta la fecha.
Figura 1. Evolución del precio del grano de maíz durante el período Enero 2004-Julio 07 (expresados en $ cada 10 kg. de
grano). Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
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A los fines de este trabajo y, tal como se observa en la Figura 1,
se pueden considerar tres períodos. El precio del grano ha
tenido períodos de precios elevados (Período 1: Junio 2003 –
Julio 2004, Período 3: Noviembre 2006 – Julio 2007). El
período de precios descendientes y más bajos transcurre desde
Junio 2004 hasta Octubre 2006 (Período 2). En efecto, en Junio
2004 el precio del maíz fue de 263 $/tonelada y Octubre 2006 el
precio fue 265$/tonelada. La línea punteada corresponde a la
unión de ambos meses (Junio 2004-Octubre 2006).. Para
series de precios más prolongadas, las variaciones en el precio
del grano son aún más notorias, indicando que no es la primera
ni la última vez que ocurrieron u ocurrirán.
Frente los llamados cambios “estructurales” , la primera
aproximación que surge es dejar de usar maíz o no hacer
directamente ganadería. Esto es, si se pensaba dar maíz, la
solución es vender los terneros, fabricar pasto o buscar algún
sustituto del grano.
tonelaje utilizado de maíz. Definitivamente, no. Por otra parte,
hay que analizar si los precios de los sustitutos (aunque no en
términos energéticos) están relacionados al precio del maíz. En
la Figura 2 se observa que el precio del afrechillo “copia” en
forma fehaciente el precio del maíz. La correlación entre el
precio del grano de maíz y el del afrechillo de trigo es de 0,78
indicando una fuerte asociación (0 ninguna, 1 asociación total)
entre el precio de ambos alimentos. Es decir que si se deja de
usar maíz caro, se logra que el afrechillo se consiga caro.
Sustitutos del maíz
Como se mencionó, una forma de sustituir al maíz es volver a
utilizar pasto como alimento de engorde en lugar de grano. No
encerrar los terneros pensando que en las pasturas que antes no
permitían llegar con el novillo, ahora sí lo harán.
Lamentablemente el cambio estructural operado en muchas
empresas (intensificación) impide en muchos casos poder
volver al sistema pastoril. Además, a nivel país, es bastante
difícil que habiendo perdido una superficie ganadera
equivalente a la Provincia de Entre Ríos encontremos de un mes
para el otro la fórmula para volver a recuperar el pasto perdido
otrora producido más el que necesitamos para sustituir al maíz.
Además, así como hay volatilidad en el precio, hay volatilidad
climática y lo peor es cuando ambas se juntan, es el caso de este
invierno. Nada peor que este año para producir a pasto en un
año climáticamente adverso. Conclusión: pérdida de peso,
caída en los precios, etc.
Otra forma de atenuar la incidencia del maíz es buscar
sustitutos. Así aparecieron por doquier, tablas con
composiciones químicas y contenidos de energía de varios
sustitutos. Siempre que el maíz sube, aparece la solución y
tablas con sustitutos regionales (porotos en Salta, pulpa de
citrus en Corrientes, etc.). Pero el problema es que muchos de
los sustitutos se producen a nivel de pocas toneladas anuales y
en lugares específicos. La pregunta es si la suma de todos los
sustitutos alcanza para reemplazar tan siquiera la mitad del
Figura 2: Evolución de los precios del grano de maíz y del
afrechillo en pesos ($) cada 10 kg de producto (Fuente:
Bolsa de Cereales).
Una suba en el precio del maíz condiciona una suba en el precio
de sus sustitutos dejándolos, por unidad de Energía
Metabolizable, más caros que el propio maíz. Con lo cual,
aunque a nivel de anécdota siempre vamos a encontrar en algún
lugar algún sustituto, el hecho no deja de ser precisamente eso,
una anécdota. Otra opción es vender los terneros para no tener
que suplementarlos o encerrarlos. Pero hacerlo en estos
tiempos implica solucionar el problema con quebranto
económico. En efecto, si venden los terneros para no dar grano,
quien los compra hará lo que el vendedor no se animaba a hacer,
es decir, darles grano pero, cobrando un derecho por hacerlo.
Es decir, los engorda con maíz caro pero, para eso, debe
apropiarse de parte de la renta del criador. Estas opciones de
venta del ternero y de alguien que los compre a un precio
determinado y los engorde se analizarán a continuación.
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Figura 3: Evolución de los precios del
grano de maíz ($/10 kg), del ternero y
del novillo ($/kg. vivo) durante el
período Enero 2004 – Julio 2007. La
referencia de C/V indica la relación de
compra-venta.
De la Figura 3 se deduce que:
> Cuando el maíz está caro (Junio 03 – Julio 04 y Noviembre 06-Julio 07), el ternero está barato o mantiene su precio y la relación compraventa es muy buena y favorable al invernador. En efecto, con un maíz caro, la relaciones de compra venta fueron de 1,17 (Junio 03 – Junio
04) y 1,16 (Noviembre 06-Julio 07).
> Cuando el maíz está caro, el ternero tiende a mantener su precio, pero el precio del novillo gordo tiende a aumentar (Ej: Noviembre 06 –
Julio 07), mejorando (bajando) la relación de compra-venta para el invernador. En efecto la relación de compra-venta puede mejorar porque
el ternero mantenga o baje su precio y el novillo mantenga o suba su precio o combinaciones de ambas.
> Cuando el maíz está declinando o subiendo a partir de precios bajos (Agosto 04 – Octubre 06), el precio del novillo gordo aumenta unos
meses más tarde. Esto se traduce finalmente en un aumento del precio del ternero pero desfasado en el tiempo respecto del novillo. El
aumento más que proporcional en el precio del ternero respecto del aumento en el precio del novillo favorece, en definitiva, al criador. En
efecto, con el precio del grano más barato la relación de compra-venta fue de 1,31 (Agosto 2004 – Setiembre 2006, Figura 3). Esto implica
que cuando el maíz está barato y/o el precio del novillo sube, el criador vende sus terneros a buen precio y no obtendría un beneficio
adicional muy importante si los engorda y los vende terminados para faena. Lo inverso sucede cuando el maíz está caro.
> Cuando el maíz está barato o aumenta
levemente de precio, el ternero termina
encareciéndose, haciendo que el
invernador o el feedlotero tenga que pagar
más caro por su ternero, anulando total o
parcialmente la ventaja comparativa de
utilizar maíz barato. En este caso se
transfiere renta de la actividad de engorde a
la cría.
Un aspecto importante para demostrar las
relaciones anteriores es analizar como se
comporta la relación de compra-venta
respecto del precio del maíz. Esta relación
se presenta en la Figura 4.
Figura 4: Relación entre el precio del maíz ($/10 kg.) y la relación de compra –
venta (C/V). Fuente: MIC, Mercado de Liniers, Bolsa de Cereales.
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Argentina, esto último sucede en forma inversa. Cuando el
ternero está caro y el maíz barato, en lugar de venderlo, lo
encierra con maíz barato y de esta forma pierde renta. Los
criadores no dan maíz cuando debieran (ternero barato) y
tienden a dar maíz simplemente porque está barato aún cuando
podría vender su ternero caro.
De las Figura 4 surge que si bien puede existir una relación entre
el precio del ternero y el precio del novillo determinando la
compra-venta (no presentada aquí), el precio del maíz hace que
estas relaciones no se manifiesten en la misma forma e
intensidad a través del tiempo. La Figura 4 indica que cuando el
maíz sube la relación de compra-venta disminuye. Por lo tanto,
la utilización del grano como alimento sigue siendo viable a
través de conseguir una mejor relación de compra-venta. El
criador es quien a través de resignar precio del ternero (puede
bajar o mantenerse constante) subsidia, parcial o totalmente, el
precio del maíz que utiliza el engordador. Por otra parte el
engordador realiza, en definitiva el proceso (engorde a terneros)
que el criador no quiere asumir sobre todo si es un engorde
realizado estrictamente en condiciones de confinamiento. Esta
reducción de la relación de compra-venta hace que el criador
pueda recibir igual o menos precio por su ternero, aún cuando el
precio pagado por el mercado al invernador/engordador por el
animal terminado pueda haber subido. Para el engordador la
relación de compra-venta mejora y sólo utilizará el maíz con una
compra- venta mejorada producto de vender mejor el animal
terminado o pagar igual a menos el insumo ternero.
Cabe destacar que una menor relación de compra-venta no
implica que el ternero baje si no que simplemente mantenga su
valor respecto a la suba del novillo. En el caso particular de la
seria analizada (Figura 3), el ternero su levemente de precio aún
con maíz caro pero el novillo sube mas que el ternero. Eso se
verifica en la ecuaciones del precio del maíz respecto del precio
del ternero (Precio del ternero = 2,24 + 0,14 * Precio del maíz) y
del novillo (Precio del novillo = 1,54 + 0,32 * Precio del maíz). A
medida que aumenta el precio del maíz, el precio del novillo
sube proporcionalmente más que el precio del ternero
Conviene un maíz barato o un maíz caro ?
Todo depende del sector de la cadena del cual se haga referencia
y del precio relativo del ternero y del novillo gordo en el período
que se considere. Ya se mencionó que si el ternero está barato y
el maíz caro el primero que debería usar maíz es el criador. Pero,
evidentemente, el precio del maíz ejerce un efecto “psicológico”
y de bolsillo bastante importante sobre el criador haciendo que
no se lo use cuando la realidad le demuestra que debería
utilizarlo. Este “precio psicológico” de no uso del maíz es
variable pero se puede afirmar que este precio tiende bajar por
diversos motivos. Entre ellos, podemos citar la suba en el precio
mismo del maíz, a la suba en el precio de la soja o de los
alquileres agrícolas, con la incertidumbre, etc. Mas allá de la
incertidumbre que no es poca, llama la atención que en
cualquier motivo que se encuentre, el escenario del criador
indica que no existe una racionalidad en la decisión de utilizar
maíz.
Para el engordador (quien no maneja el precio del grano), el
precio del maíz debería ser lo suficientemente caro como para
aprovechar el margen que se logra al comprar un ternero barato,
pero sin aumentar excesivamente los costos de alimentación.
Para el invernador el precio “ideal” del maíz debería ser
equivalente al “precio psicológico” del grano a partir del cual el
criador se niega a usarlo. Cuanto más bajo sea el precio del
maíz, el engordador aumenta su renta porque aparte de
conseguir un ternero más barato que el criador no quiere
engordar, los costos de alimentación no suben excesivamente.
Con los resultados de la relación presentada en la Figura 4,
(Relación Compra-Venta = 1,46 – 0,08 * Precio del maíz ($/10
kg.), se construyeron dos escenarios supuestos. La relación de
compra venta de 1,30 corresponde a un precio de maíz de 200$,
mientras que la compra-venta de 1,14 corresponde a un maíz de
400$ (valores extremos). En ambos casos, se analizó el margen
y la renta derivadas de los escenarios extremos (Situación 1 =
maíz barato, compra-venta desfavorable versus maíz caro,
compra-venta favorable).
Del mismo modo pueden extraerse las siguientes conclusiones:
Cuando el maíz está barato, el invernador que repone terneros
los debe pagar caro y transfiere una parte importante de su renta
al criador. Por eso cuando el maíz está barato y el ternero está
caro quien más resiente renta es el invernador. Pero el error del
criador, sería no venderlos y engordarlos
Cuando el maíz está caro, el precio del ternero cae o se
mantiene, y el que encuentra una compra venta favorable es el
invernador o el feedlot. Por eso, quienes más deben dar maíz
cuando está caro, son los criadores porque evitan vender sus
terneros a bajos precios (le conviene retener y vender ternero
gordo alimentado aún con maíz caro). En la realidad de la
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con lo cual un sector operará en desmedro o en beneficio de
otro. Cabe aclarar que estos ciclos tienen más de 40 años de
historia en la ganadería argentina donde en determinados
momentos el beneficio era más para el criador y en otros eran
más para el invernador a pasto. Hasta hace algunos años, estos
ciclos operaban a través del precio del novillo gordo y del precio
de los terneros en función de la producción de carne en relación
a la demanda. Esto sigue y seguirá en el futuro, también. De
hecho es la base para el desarrollo de empresas integradas de
cría e invernada.
Al ser el maíz un insumo vital para la ganadería, es lógico
suponer que la recurrencia e intensidad de los ciclos ganaderos
estarán afectadas en forma adicional por el precio del grano y
sus circunstancias. No es que el criador siempre transfiera renta
al engordador sino que en este contexto de precios, el criador
subsidia al engordador. La única forma en que el criador pueda
sacar mayor renta con el precio de maíz caro y sin utilizarlo para
sus terneros, es que el precio del animal terminado aumente
considerablemente. Por otra parte, como todo ciclo, es probable
también que en algún momento por escasez de terneros o por
una baja en el precio del maíz, la transferencia de renta vía
precios, opere a favor del criador. De hecho ningún integrante
de la cadena puede vender indefinidamente a un precio inferior
al de su costo de producción ni tener una renta baja, sino que
siempre existen correcciones.
Como se observa en el Cuadro 1, al engordador no le conviene
un maíz muy barato (200 $/ton.) porque pierde dinero debido a
la compra-venta desfavorable (1,30). Por el contrario, le resulta
más provechoso tener un maíz caro (400$/ton.) si esto lleva a
disminuir el precio del ternero y/o a aumentar el precio del
animal gordo (compra-venta 1,14). De esta forma puede
obtener un resultado positivo en términos de margen y renta.
Esto es porque a elevados precios del maíz, el criador subsidia
al engordador parte del que éste utiliza a través de una baja
relación de compra-venta
Por otra parte, el criador debe vender el ternero cuando está caro
(maíz barato) y engordar con maíz caro en lugar de vender el
ternero barato. Esto es exactamente lo contrario a lo que sucede
normalmente, donde no importa tanto el precio del ternero
como el precio psicológico del maíz. Muchas veces el criador
ha engordado terneros que podía haber vendido caros
simplemente porque el maíz estaba barato. Muchas veces
pretendió retener un tener barato en un contexto de maíz caro
pero sin utilizar maíz para engordar un insumo barato.
conservadorismo excesivo???, grano maldito???.
Como vemos el precio del maíz afecta inevitablemente a algún
componente de la cadena. Lo interesante del caso es que el
precio del maíz varía con el tiempo y estos ciclos recurrentes de
precios serán una constante en el futuro. En efecto, el precio del
maíz será un condicionante adicional en los ciclos ganaderos
Situación
1
2
Precio del maíz, $/ton
200
400
Precio del ternero, $/Kg.
3,55
2,40
3
3
Relación de Compra-Venta
1,30
1,14
Margen Obtenido, $/cab.
- 72
51
Rentabilidad mensual, %
-3,2
2,7
Precio de venta gordo, $/Kg.
Cuadro 1
Margen bruto y rentabilidad para un engorde a corral de terneros alimentados con una dieta base de 80% de maíz de
diferente precio. Los terneros son comprados, comprados y vendidos bajo diferentes relaciones de compra-venta
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Conclusiones:
Es evidente que el precio del maíz es un componente inexorable en el resultado ganadero. Con lo cual más que negar la utilización del
grano, la clave pasa por saber adaptarse a la volatilidad de los precios. Que el precio del maíz, del ternero y del novillo van a fluctuar, es
lo más seguro que podemos predecir de aquí al futuro.
El precio del maíz seguirá afectando en forma diferencial a la actividad de cría con respecto a la de invernada y viceversa y, parte de la
volatilidad en el precio será absorbida por algún sector que, obviamente, no siempre será el mismo.
También es cierto que estos ciclos van modulando nuevos escenarios, ya que si bien se repiten a través del tiempo, la coyuntura
determina que el efecto de cada ciclo ganadero sea diferente. Por ejemplo, en el ciclo actual la suba del maíz es acompañada por la suba
del precio de la soja. Bajo estas circunstancias es más fácil no dar grano y abandonar la actividad ganadera (con lo cual obliga a la venta
del ternero). Otras empresas, en cambio, ven una oportunidad en la ganadería que no se hubiera dado si la demanda de terneros fuese
alta o si el criador hubiese decidido engordar o retener los terneros. Estas empresas dedicadas a producir cada vez más carne tienen
como características la adaptabilidad y la flexibilidad frente a los precios relativos y los cambios de escenario modulando la magnitud e
intensidad de los procesos que realizan. Es probable que en el futuro estas variaciones cíclicas, además de las políticas, repercutirán en
un cambio profundo de estructura productiva de la ganadería argentina.
Por último, el precio del grano de maíz afectará la actividad ganadera pero puede perjudicar más a aquellos que no lo usen aún cuando,
en realidad, debieran utilizarlo.
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