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CÓMO ENTUSIASMAR A LOS NIÑOS CON LAS COSAS DE DIOS

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CÓMO ENTUSIASMAR A LOS NIÑOS CON LAS COSAS DE DIOS
CÓMO ENTUSIASMAR A LOS NIÑOS
CON LAS COSAS DE DIOS
Lic. Luis M. Benavides
www.luis-benavides.go.to
Buenos Aires - Argentina
“Voz que infunde Vida”
SINOPSIS
Recuperar el sentido de lo sagrado en los niños. El arte de celebrar la Eucaristía o
Misa con niños. Cómo preparar una buena Misa con niños. La participación de los
niños en la Misa. Elementos litúrgicos.
RECUPERAR EL SENTIDO DE LO SAGRADO EN LOS NIÑOS
Los niños, desde pequeños, van adquiriendo el sentido de lo sagrado de manera
global, perceptiva. Su crecimiento va unido a su despertar a la fe y ellos, van captando el
sentido de lo sagrado, principalmente en las actitudes los adultos que los rodean y quieren:
padres, abuelos, familiares, educadores, entre otros. Cuando los niños nos ven rezar,
acudir a Dios, persignarnos, participar de una procesión o asistir a Misa, entre muchos
gestos y signos, van captando que Dios para nosotros es algo importante y trascendente en
nuestras vidas y no algo mágico o supersticioso; sino alguien que nos ama, nos cuida y nos
protege siempre y que está muy presente en nuestras vidas.
Lo sagrado es lo que nos religa con Dios, lo que no une a Dios, lo que nos da cuenta
de que hay algo más en esta vida; algo distinto, que no se puede explicar por la razón, pero
que es real, que existe, que es diferente a todo lo creado. Sagrado quiere decir “separado
para Dios”. Urge recuperar el sentido de lo sagrado en los niños, desde pequeños.
Los signos y gestos sagrados
El gesto es el lenguaje humano y religioso más primitivo y universal. La vida
afectiva, los estados de ánimo se expresan más y mejor a través de gestos que de palabras:
una sonrisa, una caricia, un abrazo, una lágrima o una palmada de aliento en el hombro,
etc. El gesto también puede ayudar a modificar el estado interior. El solo hecho de hacer
un gesto va a crear o intensificar el sentimiento expresado en él, sobre todo si ese gesto es
comunitario. Por ejemplo: el hecho de que dos personas distanciadas se reconcilien se
reforzará más en un abrazo de perdón.
Dios mismo se fue revelando a los hombres por medio de gestos salvíficos. La
Historia de la Salvación está llena de gestos de Dios hacia los hombres y de éstos hacia
Dios. Jesucristo, el gran gesto del amor de Dios, llenó su vida de gestos salvadores:
imponer las manos, poner saliva en los ojos, multiplicar panes y muchísimos gestos más.
Un día antes de morir, tuvo su gran gesto con aquellos que amaba: les dejó su cuerpo y su
sangre en memoria suya, en forma de pan y vino, de Eucaristía viva. La Iglesia ha
mantenido y retomado los gestos de Jesús, de manera muy especial, a través de la Liturgia.
Importancia del gesto religioso para los niños
El gesto es, para el niño, un medio mucho más significativo que la palabra. Por
ejemplo: un niño expresará mucho más mejor su sentimiento de alabanza si hace un gran
saludo a Dios con los brazos para acompañar las palabras: ¡Yo te alabo, Dios mío! Los
niños, sobre todo los pequeños, necesitan mucho más del gesto para expresarse. Una
cosa es decir que estamos contentos porque Jesús nos ama y otra, muy distinta, es bailar
una ronda en torno a una imagen de Jesús cantándole con todo nuestro ser la canción: "Yo
tengo un amigo que me ama". Debemos procurar que los niños vivan los gestos
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religiosos que realizan con conocimiento, autenticidad y sinceridad. Es muy
importante buscar y explicar el significado de los gestos sagrados que realizamos. El niño
entra en el mundo de la liturgia cargado de signos. La catequesis debe cargar
paulatinamente de contenido al gesto para que no resulte vacío ni sin sentido alguno.
CÓMO PREPARAR UNA BUENA MISA CON NIÑOS
La celebración de la fe se hace vida cuando compromete a toda la persona:
corporeidad, inteligencia, afectividad y voluntad. Celebrar la Misa con niños no es ofrecer
una celebración en miniatura, sino que es celebrar desde y con los niños la acción de
gracias a nuestro Señor; permitiendo que los niños entren en una experiencia espiritual,
acorde con su edad, realidad e intereses. Es tan importante adaptar la celebración a los
niños como preparar los niños a la celebración. En ese sentido, es ineludible consultar
el Directorio Litúrgico y Plegaria Eucarística para Misas con participación de niños,
de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, 1975.
La catequesis eucarística o catequesis de la Misa
Aunque la liturgia en sí misma ejerce también en los niños su propia fuerza de
enseñanza, es muy importante dentro de la catequesis de niños, dedicar un tiempo a la
catequesis de la Misa; que tiene que centrarse en la explicación permanente y renovada
de los elementos que intervienen en la liturgia: los tiempos litúrgicos, las partes y
momentos de la Misa, la vestimenta del sacerdote, los colores, etc.
ELEMENTOS LITÚRGICOS
El altar: mesa rectangular sobre la cual se colocan las ofrendas y se realiza la
consagración. Es la mesa del banquete y representa a la persona de Jesús. Por eso cada
vez que pasamos frente al altar hacemos una reverencia inclinando la cabeza.
Cáliz: vaso consagrado para contener el vino que se convertirá en la sangre de Jesús.
Patena: plato donde se coloca la hostia que el sacerdote consagra durante la Misa y come
en la comunión.
Copón: copa grande con tapa, destinada a la conservación de las hostias consagradas.
Velas: habitualmente se usan dos, y representan la presencia de Jesús resucitado que es
nuestra luz.
Libros: el Misal contiene las oraciones propias de la Misa y el Leccionario, las lecturas
bíblicas de cada día del año.
Vinajeras: dos recipientes que contienen el vino y el agua para el ofertorio y la purificación
de las manos del sacerdote.
Mantel: recubre el altar, es blanco y simboliza la fiesta y la pureza.
Corporal: lienzo blanco que se coloca encima del mantel, sobre el cual el sacerdote realiza
la consagración.
Crucifijo: preside la celebración y es el símbolo de lo que festejamos: la muerte y
resurrección de Jesús, ¡su misterio pascual!
Flores: simbolizan nuestra fiesta y alegría de celebrar.
Si bien todos celebramos la Eucaristía, el sacerdote es el que preside la celebración, en
nombre de Jesús. En la Misa, el sacerdote representa a Cristo sacerdote. Estas son las
vestiduras que el sacerdote usa para la celebración:
Alba: es una túnica blanca que llega hasta los pies; simboliza la pureza y la alegría de los
que somos santificados por Cristo.
Estola: es una delgada tira de género que se coloca alrededor del cuello, con forma
similar a una bufanda larga. Es símbolo del poder sacerdotal y el sacerdote la usa para
la celebración de los sacramentos.
Cíngulo: es un cordón que el sacerdote lleva alrededor de la cintura; simboliza la actitud
de servicio a Jesús.
Casulla: es un manto de color, un vestido de fiesta, tomado de las vestimentas romanas.
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La preparación de la celebración eucarística con niños debe tener como base aquellos
elementos que conforman el mundo infantil y su manera de expresarse: la música, los
cantos, el lenguaje, los gestos, las oraciones tienen que responder a lo que exige su
naturaleza. Tomar en serio a la niñez, no sólo como un paso a la adultez, sino como un
tiempo de la vida con características propias, equivale a tener en cuenta y valorar al niño
en su forma de ser, de expresarse, de pensar, de percibir la realidad, de amar, de
relacionarse con los demás, con las cosas y con Dios.
La participación activa de los niños
Un elemento muy importante a tener en cuenta para que la celebración no sea una
representación teatral, es la participación activa y conciente de los niños, de manera
que se sientan auténticos protagonistas de aquello que se está llevando a cabo, lo que
les permitirá crear el vínculo entre la celebración de fe y a la vida misma. No hay que
confundir el protagonismo de los niños con el activismo y exhibicionismo, pues se corre el
peligro de caer en él por falta de interiorización de lo que se celebra.
Como en una fiesta, es necesario que los niños se sientan bien recibidos, que se les
esperen y acompañen hasta sus lugares, que ensayen las canciones. El niño debe
experimentar la compañía y la asistencia de los catequistas y del celebrante. Todo material
que se vaya a utilizar durante la celebración debe estar previamente preparado y dispuesto.
Tiene que ser un espacio para el encuentro entre Dios y los niños, y de los niños
entre sí. Por esta razón, es conveniente que los niños y niñas no sólo participen en la
preparación sino también en las distintas acciones de la Misa. Éstas podrían ser:
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Ambientar el lugar.
Preparar los ornamentos y el altar.
Cantar en el coro y tocar instrumentos musicales.
Proclamar las lecturas.
Responder en la homilía, de diversas formas.
Inventar y recitar las plegarias de los fieles, acción de gracias, etc.
Llevar las ofrendas al altar.
Participar en la Plegaria Eucarística y en las partes donde se requiere cantar.
Ayudar en la Misa haciendo de acólitos o monaguillos, etc.
Es importante -y muy valorado por los niños- formar con ellos equipos de liturgia,
donde los niños y niñas puedan ir tomando contacto con las cosas sagradas y la
preparación de la Misa. Sería algo así como una escuela de monaguillos, lectores, guías,
etc. En todo, conviene tener presente que las acciones externas permanecerán sin fruto si
no sirven para estimular la participación interna de los niños. Por este motivo, conviene
que los niños no hagan cosas porque sí, sino que cada acción que realicen, tenga una
pequeña catequesis previa, mostrándoles el sentido e importancia de dicha actividad.
Para tener en cuenta al preparar la Misa con niños
9 La música. En las Misas con niños, la música y el canto tienen un papel muy
destacado. Los niños muestran una especial afinidad por la música y se sienten
satisfechos cantando. La música instrumental presta un gran servicio, especialmente si es
ejecutada por ellos mismos. Resulta muy apropiado y a la vez comprometedor, formar
un coro de niños, con acompañamiento de instrumentos musicales ejecutados por
ellos mimos. El objetivo del coro en las Misas no es el lucimiento del coro, sino lograr la
mayor animación y participación posibles de toda la comunidad. Hay que tener en cuenta
que, tanto la letra como la música deben responder al momento de la celebración en el cual
se incorpora. Las canciones siempre se ensayarán previamente con los niños.
9 Duración. Debido a los cortos períodos de atención de los niños, una Misa
destinada a ellos no podría extenderse más allá de 40´. Por esta razón, la misma deberá
ser ágil, dinámica y sin interrupciones innecesarias.
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9 Elementos visuales. La utilización de elementos audiovisuales responde a la
misma naturaleza de la liturgia. Por esto, deber ser utilizados armoniosamente y teniendo
en cuenta: la claridad, la oportunidad, la belleza y el servicio que los mismos prestan a la
celebración eucarística. Hay que tener especial cuidado de no saturar con audiovisuales
una celebración. Es preferible utilizar pocos elementos, pero con fuerza, y en conexión con
el momento y el sentido celebrativo que se está viviendo. Pueden ser: diapositivas,
pancartas, representaciones, videos, fragmentos de películas, pizarra, teatro de sombras,
títeres, luces, entre muchos otros. Cobran mayor sentido cuando son preparados por los
mismos niños, teniendo en cuenta que no deben acaparar la celebración. Su finalidad es
facilitar la comunicación afectiva; es decir, se perciben con los ojos, la mente y el corazón
de todos los presentes.
9 El mural o cartel. El cartel es un “grito pegado a la pared”. Está hecho para
decir algo, para ser entendido a través de la vista. Por lo tanto, el cartel será llamativo y
bien visible, debe grabarse en la memoria con facilidad, pero, sobre todo, debe ser
formativo catequísticamente hablando. El texto será claro, preciso, expresivo y corto. El
tipo de letra ha de ser legible, sencilla y clara. La composición del cartel tiene que ver con
la organización, la distribución de imágenes, palabras o textos y el color de fondo. Hay que
tener en cuenta la proporción entre imagen, letra y color y los espacios en blanco. Vale la
pena armar y desarmar el cartel antes de hacerlo definitivamente. Los carteles hay que
renovarlos periódicamente. Los jóvenes pueden ayudar a elaborarlos para la Misa de
Niños.
9 El guión. El guión es lo que da unidad a la celebración eucarística. La idea
central de la celebración eucarística se repetirá a lo largo de la intervención del animador.
A través del mismo, se centrará la atención de los niños, buscando siempre la manera de
hacerles participar más y mejor.
9 Lecturas. Para favorecer la atención y una mejor comprensión, el Directorio
permite cambiar las lecturas del día por otras que se consideren más apropiadas a los
niños, incluso en días domingos. Incluso, aprueba elegir una sola lectura por Misa.
9 Homilía. El sacerdote procurará realizar su homilía lo mejor adaptada al
entendimiento de los niños. Si él no se sintiera capacitado para dialogar y llegar a los
niños, podría designar alguna otra persona para que lo haga en su lugar.
9 El monitor o guía de la Eucaristía será elegido cuidadosamente y deberá
prepararse con esmero para tan delicada tarea; puede ser un catequista, pero no,
necesariamente. Tiene que ser un buen comunicador. Marca el ritmo de la celebración y,
junto al sacerdote, ayuda a crear el clima del encuentro. No se trata de una predicación
más, sino que su función principal es realzar lo esencial, clarificar los signos con
intervenciones cortas, simples y oportunas.
9 El canto. La facultad de cantar es una de las grandes maravillas que el hombre ha
recibido de Dios. Es una de las maneras más completas de la expresión humana y, quizás,
uno de los mejores medios para alabar a Dios. No hay que perder de vista que el canto en
la catequesis tiene un neto sentido religioso: es decir, es una forma personal y comunitaria
de comunicarse con Dios. El canto ocupa un lugar destacadísimo en la catequesis
infantil. Junto al gesto es uno de los medios de expresión que más gusta y atrae a los
niños. El canto penetra de tal modo en el corazón de los pequeños que muchas canciones
aprendidas en la infancia se recuerdan de por vida. Esta fusión "mágica" del canto y gesto
genera en los pequeños una respuesta que ni siquiera imaginamos. Quienes ya han hecho
la experiencia saben que pocas cosas les gustan más a los niños que "cantar con todo el
cuerpo", es decir, hacer una sola cosa del gesto y la canción. Un canto no se improvisa,
es el resultado de un trabajo catequístico. Hay que aprender a cantar y a cantar bien.
Una canción que sirve para orar es una poesía, porque además de las verdades de fe que
dice, expresa también los sentimientos del corazón. La música subraya y hace resaltar los
sentimientos; el ritmo y la melodía ayudan, a expresar la alegría, la tristeza…
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INDICACIONES PARA EL CANTO CON NIÑOS
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Hay que poner especial cuidado en el contenido de los cantos. Debe ser
simple, profundo y debe estar al alcance del entendimiento del niño y siempre hay
que explicar la letra, previamente.
El texto y la música deben expresar belleza y poesía, como forma de acercarse
a Dios.
El canto dirigido al Señor debe diferenciarse de otro canto común por la forma y
disposición con que se canta.
La melodía debe ser afín a la edad; es decir, debe ser, alegre, ágil, corta, rítmica,
sencilla, repetitiva y fácil de recordar.
Los cantos pueden ser acompañados con gestos que refuercen el contenido.
La letra y la melodía deben estar en sintonía con el contexto litúrgico que se
vive o con el tema catequístico en cuestión.
En la medida que se pueda, es conveniente acompañar los cantos con
instrumentos musicales, interpretados por los mismos niños, si se puede.
Es muy importante el ensayo previo de las canciones.
Un buen momento para memorizar los cantos son los momentos previos a las
celebraciones, antes de iniciar la liturgia.
Es recomendable que los niños vayan aprendiendo de memoria las canciones.
A muchos padres les interesa tener en sus casas copias (texto y música) de las
canciones para cantarlas con sus hijos.
Hagamos uso pero no abuso de la canción en catequesis. No las repetimos
interminablemente en toda ocasión.
9 Edades. Desde pequeños hasta los 5 o 6 años los niños deben ir familiarizándose
con la Misa, pero sin ser obligados a atender. Lo aconsejable es llevarle juguetes,
elementos para que dibujen o se expresen (pueden ser de motivos religiosos). En edades
posteriores sería conveniente que vayan participando en Misas para niños, pero nunca de
manera coercitiva sino convocándolos a participar, sentándose adelante y siendo los
protagonistas junto a Jesús.
La celebración de Eucaristías con niños no implica que se realice algún rito
totalmente especial, sino más bien adaptar, abreviar u omitir algunos elementos y elegir
algunos textos más aptos; a fin de que no aparezca una gran diferencia entre las Misas con
niños y las Misas con adultos. Tales celebraciones eucarísticas conducirán a los niños
hacía las Misas de adultos; aunque muchos principios que se aplican a la Misa de niños
tendría que servir de base para la renovación de las eucaristías con adultos. Es un hecho
constatado que, una buena celebración con niños, no sólo le sirve a éstos, sino que
muchas veces ayuda a renovar la fe de los adultos presentes en la misma.
LIBROS DE LUIS M. BENAVIDES
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TEMAS DIFÍCILES CON NIÑOS. Cómo hablar de la muerte, el cielo, el infierno, las
separaciones y otros temas difíciles con los niños. Ed. San Benito, Bs. As. 2012.
LA CATEQUESIS CON NIÑOS PEQUEÑOS. Ed. San Benito. Buenos Aires, 2010.
¡S.O.S., CATEQUESIS! Hacia nuevos rumbos en la catequesis. Ed. SB, Bs As, 2009.
MENCIÓN DE HONOR FERIA DEL LIBRO CATÓLICO, 2010
LA INICIACIÓN AL SILENCIO Y A LA ORACIÓN EN LOS NIÑOS. Editorial San Benito.
Buenos Aires, 2008. 6ª edición Renovada.
METODOLOGÍA CATEQUÍSTICA PARA NIÑOS. SM / PPC. Buenos Aires, 2007.
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EL ROSARIO CON NIÑOS. Editorial Bonum. Buenos Aires, 2003.
TEMAS DIFÍCILES CON LOS NIÑOS. Editorial Bonum. Buenos Aires, 2002.
Sitios web recomendados:
9 www.isca.org.ar – Instituto Superior de Catequesis de Argentina
9 www.buenasnuevas.com – Buenas Nuevas: recursos para catequistas.
9 www.catequesisenfamilia.org - Recursos para la Catequesis Familiar.
9 www.luis-catequesis.go.to – Página personal Luis M. Benavides
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