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Oremos con San Ignacio de Loyola

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Oremos con San Ignacio de Loyola
Orar con San Ignacio de Loyola, CPU UCA, Nicaragua
II Oración:
Orar con San Ignacio de Loyola
¿Qué queréis, Señor, de mí?
San Ignacio vivía profundamente su fe, comprometido con
el Evangelio y entregado sin fisuras a la voluntad de Dios.
Voy pues a tomar conciencia del espacio en que me
encuentro, el propósito que me ha traído a este
lugar, despojándome paulatinamente de mis cargas
y mecanismos de defensa, atendiendo ya no más a
mi razón sino más bien a mis reacciones sensoriales,
de manera que pueda mostrarme ante Jesucristo
Dios tal y como él me conoce.
Entro en la oración
-
-
Poniendo paz dentro de mí; guardo silencio, respiro lentamente, pienso que voy a
encontrarme con el Señor, le pido perdón por mis ofensas y perdono a quienes me han
ofendido.
Me pongo en la presencia de Dios; hago la señal de la cruz lentamente, por espacio de un
Padrenuestro siento como me mira Dios, hago un gesto de reverencia, comienzo la
oración de rodillas o en la postura que mejor me ayude, pidiendo al Padre, por medio de
su Hijo Jesucristo, me dé de su Espíritu Santo, para que mi deseo y mi voluntad, mi
inteligencia y mi memoria se ordenen solamente
hacia su servicio y alabanza.
Señor, de verdad deseo prepararme bien para
este momento, deseo profundamente que todo mi
ser esté atento y dispuesto para Ti.
Ayúdame a clarificar mis intenciones.
Tengo tantos deseos contradictorios…
Me preocupo por cosas que ni importan ni son
duraderas. Pero sé que si te entrego mi corazón haga
lo que haga seguiré a mi nuevo corazón.
Purifica mis sentimientos,
santifica mis pensamientos
y bendice mis esfuerzos,
para que todo en mi vida
II Semana, Febrero 2014
Orar con San Ignacio de Loyola, CPU UCA, Nicaragua
sea de acuerdo a tu voluntad.
En todo lo que hoy soy, en todo lo que intente
hacer, en mis encuentros, reflexiones, incluso
en las frustraciones y fallos y sobre todo en
este rato de oración, en todo ello, haz que
ponga mi vida en tus manos.
Señor, Tú me conoces mejor
de lo que yo me conozco a mí mismo.
Tu Espíritu empapa
todos los momentos de mi vida.
Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación,
y me he encerrado lejos de tu amor.
Gracias por tu gracia y por tu amor
que derramas sobre mí.
Gracias por tu constante y suave invitación
a que te deje entrar en mi vida.
Ayúdame a que en este día venidero
reconozca tu presencia en mi vida,
para que me abra a Ti.
Para que Tú obres en mí,
para tu mayor gloria.
Señor, soy todo tuyo. Haz de mí lo que Tú quieras.
Amén
Agradeciendo a Jesús por interceder ante Dios Padre
reconociendo que “El plan de Dios consiste en hacernos
partícipes en la tierra (por medio de la fe y la gracia) y por toda
la eternidad de la vida de la Trinidad que es amor”, termino la
oración con un coloquio, conversando con el Señor, de amigo a
amigo, sobre lo que he meditado; recito un Padrenuestro,
saliendo lentamente del momento de oración, reflexiono sobre
los frutos que he sacado, las mociones espirituales que he
sentido.
¡Dadme, Señor, vuestro amor y gracia, éstas me bastan!
¡Jesús, sé mi guía, condúceme!.
II Semana, Febrero 2014
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