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LA PRESIDENCIA DEL ACTO EL PUESTO DE HONOR

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LA PRESIDENCIA DEL ACTO EL PUESTO DE HONOR
PROTOCOLO
LA PRESIDENCIA DEL ACTO
EL PUESTO DE HONOR
1. EL PUESTO DE HONOR
2. LA PRESIDENCIA
3. LAS SILLAS
4. ORDENACIÓN PROTOCOLARIA DE LAS PRESIDENCIAS
5. EL PROTOCOLO DE ACCESO A LA PRESIDENCIA.........................................
Se refiere este capítulo a la formación de las presidencias en los distintos actos
posibles. En todo acto, debe haber una Presidencia, claramente diferenciada
del resto de invitados y dentro de ella un lugar preeminente que ocupa el que
preside. Es el puesto de honor, como se dice en términos protocolarios. En
determinados actos y almuerzos la presidencia puede estar totalmente
integrada en el conjunto de los invitados, pero mantiene uno o dos puestos
destacados, de tal forma que todo el mundo sabe dónde está o están los que
presiden (por ejemplo en la mesa imperial con protocolo francés, en los
centros de cada lado largo).
La casuística para la Presidencia de los actos es tan amplia que intentar
referirse a todas las posibilidades sería interminable. Nos referiremos, pues, a
las formas más habituales. Debe insistirse que toda solución es buena,
siempre y cuando se mantengan criterios razonables, de buen gusto y de no
excesiva separación entre el que preside y los invitados. Toda solución es
buena mientras no se vulneren los principios de ordenación establecidos para
las autoridades y se respeten las tradiciones si las hubiera en cada caso.
PROTOCOLO
EL PUESTO DE HONOR
En todo acto hay un puesto de honor. Es el que ocupa la persona que preside o el que se
sitúa a la derecha del anfitrión. Ésta es la razón de fondo de por qué cuando el anfitrión cede su
puesto se coloca a la izquierda de quien ha cedido, a los efectos de ofrecerle su derecha, que es el
puesto de honor, de acuerdo a la teoría tradicional. A esta visión se contrapone otra teoría más
moderna sobre la cesión de la presidencia, según la cual el que cede se sitúa a la derecha del
cedido (en el caso de presidencias en alternancia), al entenderse que sólo se cede un puesto y no
dos, como obliga la teoría tradicional.
El puesto de honor por lo tanto se sitúa prácticamente siempre en la presidencia. Se coloca
en el puesto uno de la misma en caso de cesión de la presidencia por el anfitrión o en el puesto
dos si no se ha producido tal cesión.
Generalmente debe reservarse el puesto de honor para una alta autoridad invitada
especialmente al acto o para un invitado en cuyo honor se hace un acto o cuya presencia
contribuye a dar más realce al mismo. Cuando los invitados de honor son varios y como en las
clásicas presidencias no es posible darles a todos ellos un tratamiento similar, se suele recurrir a la
disposición de una zona de honor lateral, generalmente situada a la derecha de la presidencia,
dispuesta en protocolo lineal, desde la zona más próxima a la mesa de presidencia hasta la más
alejada. Esta solución es muy habitual en las ceremonias de entrega de premios, cuando los
galardonados son varios o numerosos. En estos casos, la parte izquierda (frente a los premiados)
suele reservarse para otros invitados especiales o para los miembros del jurado.
PROTOCOLO
LA PRESIDENCIA
Es la zona reservada durante un acto al anfitrión y sus invitados principales, que se
colocan de acuerdo a las normas oficiales de protocolo si se trata de un acto de carácter oficial, o
de acuerdo a los criterios del anfitrión si se trata de un acto no oficial. En este último caso se
procurará, si participan autoridades, no vulnerar el ordenamiento establecido entre ellas, si bien es
posible (y en muchos casos recomendable) intercalar otro tipo de invitados, especialmente en los
actos de empresa.
La presidencia, y especialmente la persona que preside, se sitúa frente a los invitados, y si
no fuera posible por las circunstancias del lugar o del acto, en una posición que sus ocupantes
puedan ser vistos claramente por los invitados. Esto suele ocurrir cuando el eje central del acto no
está vinculado directamente a las personas que presiden, sino que éstas acuden para presenciarlo.
En un teatro, por ejemplo, la presidencia se sitúa en un palco (generalmente, en entresuelo, un
pico por encima de la zona conocida como butaca de patio). Lo mismo ocurre en un
acontecimiento deportivo.
En una ceremonia religiosa, el que preside (el sacerdote que celebra) se sitúa en el altar
frente a los feligreses y las primeras autoridades en el primer banco de la derecha, con respecto a
la puerta de acceso. Conforme a la tradición española, únicamente rompe esta norma la Familia
Real Española, que se sitúa en el lado derecho del presbiterio (zona del Evangelio), colocados sus
miembros en forma lineal.
Sin embargo, en ocasiones no queda más solución que la presidencia de la espalda a algún
sector del público o invitados, como por ejemplo en una tribuna de un campo de fútbol. En este
caso, se procura que la persona que preside no dé la espalda a un invitado en la segunda fila, por
lo que este asiento suele estar reservado a un ayudante o sencillamente se deja vacante o se retira.
PROTOCOLO
La presidencia de un acto debe estar decorada y preparada de tal manera que los invitados
al entrar a la sala o aproximarse al lugar donde se celebre, distingan con nitidez dónde se
colocarán los que presiden. Para ello, se recurren a fórmulas conocidas como la disposición de
una tarima, tapices o reposteros o anagramas de las instituciones en la pared que se sitúa por
detrás de la presidencia, un atril para las intervenciones, banderas, flores o plantas, etc. Incluso en
ocasiones se dispone de una alfombra desde la puerta hasta la misma zona de la presidencia,
según el rango de las autoridades que asistan.
Siempre se procura que la presidencia, salvo en los almuerzos o en actos de escasa
concurrencia (reuniones, firma de convenios, etc.), se disponga en una zona algo elevada (no
excesivamente) a los efectos de facilitar una adecuada visión a todos los invitados. Las personas
que se sitúan en la presidencia pueden permanecer de pie o sentados, según el tipo del acto o la
duración del mismo. Sea cual fuese la solución, siempre recomendamos que se actúe de igual
manera para los que presiden como para el resto de invitados.
Si la presidencia es de pie y hubiera intervenciones, lo lógico, de acuerdo a la costumbre
española, es que en un lateral de la misma se disponga un atril, desde donde realicen los discursos.
Incluso pueden disponerse sendos atriles en cada lateral si hubiera numerosas intervenciones a los
efectos de evitar cruces innecesarios por parte de los oradores que permanecen en la presidencia.
INVITADOS
PROTOCOLO
La presidencia de pie es propia para actos en locales cerrados o al aire libre breves, de
tono más informal, con ocasión de inauguraciones, primeras piedras o visitas de obras. Es
obligado para recibimientos oficiales y para recepciones o audiencias.
Si por las características del acto o la duración del mismo, el anfitrión dispusiera que todos
los invitados estuvieran sentados, lo mismo deberá ocurrir con la presidencia. En este caso, se
dispone una mesa lo suficientemente larga para dar cabida espaciosa a todas las personas que se
tenga previsto ofrecer un asiento en la misma. Esta mesa debe ser noble si se presenta a la vista o,
en caso contraria, se recubre con una tela digna de colores no chillones o de tono mate. Hay que
procurar que estas mesas estén protegidas en su parte frontal, y que los posibles cables de la
megafonía estén disimulados. No lleva decoración floral alguna, salvo por delante de ella o en los
laterales. En determinadas reuniones o congresos es habitual que esta parte frontal de la mesa
vaya recubierta de algún anagrama propio de la institución anfitriona o del slogan o reclamo del
evento.
MUNDO SIN FRONTERAS
PROTOCOLO
LAS SILLAS
Se debe procurar que las sillas de la presidencia sean dignas y de un color acorde con el
diseño general del escenario. Las granates o azules suelen ser las más habituales. Su respaldo no
debe ser muy alto y en la medida de lo posible deben tener brazos. Todas han de ser iguales (salvo
circunstancias históricas o de tradición), aunque es costumbre admitida que los miembros de la
Familia Real Española ocupen sillones claramente distinguidos, llevando grabados en su respaldo
el escudo de la Casa Real Española.
Las sillas de la presidencia, antes de que lleguen los invitados, deben estar linealmente
dispuestas y separadas unos cincuenta centímetros de la mesa a los efectos de facilitar el paso a
todos los miembros.
Los que presiden pueden estar sentados pero sin mesa, Dependerá del tono formalista o
academicista que los organizadores quieran dar. La mesa en ocasiones puede restar plástica al
escenario (otras veces contribuye), pero transmite mayor seguridad y aplomo a quienes se sientan
en ella. Si no la hubiera, para evitar ese choque frontal e incomodidad que puedan sufrir los
miembros de una presidencia frente a los invitados (especialmente, en el caso de las damas), lo
recomendable es ladear ligeramente las sillas.
PROTOCOLO
ORDENACIÓN PROTOCOLARIA DE LA PRESIDENCIA
La ordenación en alternancia: Normalmente, las presidencias se ordenan de acuerdo con
el sistema de alternancia. Es decir, la persona que preside se sitúa en el centro y de derecha a
izquierda, correlativamente, se van situando el resto de los invitados por el orden que establecen
las normativas oficiales para actos de este tipo o de acuerdo al criterio del anfitrión para otra clase
de actos. De la siguiente forma:
Si el número de personas que componen la presidencia es impar:
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Si el número de personas que componen la presidencia es par, de los dos del medio, el que
está a la derecha (visto desde atrás) ocupará la primera plaza y el que está a la izquierda la
segunda plaza. El resto, en alternancia de derecha a izquierda con respecto a estos dos.
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PROTOCOLO
Si la presidencia estuviera ocupada por invitados con consortes, el que preside y su
consorte ocuparán las dos plazas centrales y el resto alternándose de derecha a izquierda de tal
manera que los matrimonios nunca se sienten juntos.
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En este tipo de presidencias, reservada a actos sociales como un almuerzo o cena, no es
posible que una mujer quede en los extremos, ni que haya dos mujeres juntas (salvo que para
alternar los sexos sea obligado que un invitado de mayor nivel quede por detrás de otro con
inferior nivel), ni un matrimonio junto, salvo el que preside. En el caso del gráfico, observamos
cómo para cerrar la presidencia con hombres nos hemos visto obligados a incluir dos solteros o
dos personas sin consorte femenino. Si no fuera posible esta operación, porque todos los invitados
vinieran con pareja, no quedaría más remedio que juntar dos mujeres (el mal menor).
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PROTOCOLO
La Ordenación lineal. Generalmente, esta forma de ordenarse obedece a un factor
distinto que reclama mayor atención. Desde este factor se ordena linealmente la presidencia,
quedando más cerca el primero y más lejos el último.
Es muy propio este tipo de ordenación para el recibimiento en un aeropuerto a una
autoridad o en la puerta de la institución que recibe una visita importante o para las salutaciones o
recepciones. Así, observaremos por ejemplo a la Familia Real disponerse linealmente en el altar
en una ceremonia religiosa (primero el Rey, segundo la Reina, el Príncipe y las infantas,
quedando el Rey más cerca del sacerdote que preside la ceremonia y las infantas más lejos). Lo
mismo ocurre cuando celebran una recepción en Palacio Real durante el saludo.
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PROTOCOLO
La ordenación Mixta: Las presidencias pueden seguir un orden mixto en ordenación. Se trata del
caso donde la presidencia se compone de una mesa presidencial (ordenación en alternancia de
derecha a izquierda) y unas filas laterales (ordenación lineal, comenzando por el asiento más
próximo a la presidencia).
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Alternancia
Lineal
Lineal
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PROTOCOLO
EL PROTOCOLO DE ACCESO A LA PRESIDENCIA
Los miembros que ocupan asiento en la presidencia son los últimos en acceder al salón
donde tendrá lugar el acto. Una vez que todos los invitados han ocupado sus respectivos lugares,
los responsables de protocolo conducirán a los miembros de la presidencia hasta la mesa, de tal
forma que entren en primer lugar los de menor rango y en último lugar el anfitrión y su invitado
de honor.
A medida que las personas que están en la presidencia lleguen a sus asientos, se situarán
de pie por delante de la silla y no tomarán asiento hasta que lo haga la persona que preside. Para
que esta operación sea factible, es necesario que haya espacio suficiente entre las sillas, para que
los invitados puedan acceder fácilmente a su sitio sin tener que molestar o incomodar al resto.
Una vez concluido el acto, la salida será a la inversa. Primero el anfitrión y su invitado de
honor, a continuación el resto de la mesa de mayor a menor rango y a continuación el resto de
invitados. Como puede desprenderse de este protocolo, si el anfitrión y el invitado de honor son
los últimos en entrar y los primeros en salir, ¿cuándo saludan a los invitados? Ahí reside la
importancia de que el anfitrión reciba a los invitados y que tras el acto se celebre un aperitivo o
recepción para que el invitado de honor pueda departir con todos los invitados. Un buen anfitrión
sabrá ir presentando a sus invitados.
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