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el Libro de estilo del SAS - Servicio de Atención a la Ciudananía

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el Libro de estilo del SAS - Servicio de Atención a la Ciudananía
e
Libro de
estilo
del Servicio
Andaluz
de Salud
El estilo de
relación de los
profesionales
del SAS con
las personas
que usan
sus servicios
Presentación
5
Valores y principios del SAS
como servicio sanitario público
9
El estilo y la misión del Servicio Andaluz de Salud 9
Los valores del Servicio Andaluz de Salud como Organismo 10
Características generales de la atención
13
Respetar las diferencias y ofrecer atención
en condiciones de equidad e igualdad 13
Comprender y respetar la intimidad de las
personas que usan los servicios 15
Mantener la confidencialidad como principio general 16
La amabilidad, señal de profesionalidad y de respeto 18
La atención sanitaria
20
La atención continuada y el trabajo en equipo 20
La información clínica a los usuarios 21
La autonomía de los usuarios: tomar decisiones sobre la salud 23
Sobre el consumo de tabaco 25
La organización de la atención
26
La orientación al usuario como principio 26
Ayudar a los usuarios a orientarse en el uso de los servicios 27
Actuar como Organización para ayudar a resolver
los problemas de los usuarios 29
La identificación personal e institucional 30
En situaciones difíciles o de conflicto
Peticiones no razonables de los usuarios 33
Las quejas y reclamaciones 34
33
A todos los profesionales que
siempre actúan teniendo presente
que los usuarios merecen el máximo
respeto en nuestro sistema sanitario.
e
Libro de estilo
Presentación
Como un profesional más del Servicio Andaluz de Salud, me siento
especialmente orgulloso de presentarle el Libro de estilo que tiene
entre sus manos.
La primera razón para ello es que creo que es un puente necesario
entre las grandes ideas sobre lo que debe ser la atención sanitaria y la
práctica asistencial. Los valores que legitiman y sustentan el Sistema
Sanitario Público de Andalucía pueden expresarse en palabras, pero
sólo alcanzan su verdadero significado cuando se muestran a través
del tipo de asistencia que se ofrece.
La segunda razón es que los contenidos y las propuestas que aparecen en estas páginas han sido hechas por profesionales del SAS y a
partir de sus ideas acerca de la atención que desarrollan en nuestros
5
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
centros y dispositivos. Tal vez por ello algunas de las cuestiones puedan parecer obvias. Sin embargo, incluso en estos casos, se ha decidido incluir prácticas muy difundidas en nuestra organización, mostrando con ello un compromiso de atención.
Finalmente, me siento identificado con el Libro de estilo del SAS porque sirve para recordarnos a todos que el objetivo final de nuestro trabajo es conseguir que las personas que utilizan nuestros servicios
obtengan una atención sanitaria integral.
Desde la creación de la Consejería de Salud, en 1985, y del Servicio
Andaluz de Salud como Organismo en 1986 se han realizado muchos
cambios que fueron en su tiempo retos importantes. No sólo se ha producido la integración de profesionales procedentes de distintas culturas asistenciales, sino que se han creado nuevos centros y servicios,
han mejorado los recursos y la cualificación de los profesionales sanitarios. Todo ha coincidido en el tiempo con el enorme avance social
que ha supuesto la generalización de atención sanitaria a toda la
población. La existencia de una mayor accesibilidad, más población
atendida, más servicios y mejores posibilidades diagnósticas han situado al SAS y a los servicios sanitarios públicos entre las instituciones
más valoradas y apoyadas por la población andaluza.
6
Libro de estilo
Como profesionales del SAS tenemos ante nosotros un nuevo reto:
mejorar de manera continua la atención que prestamos teniendo como
objetivo no sólo aspectos cientifico–técnicos sino también la confianza
los ciudadanos en los servicios que prestamos. Y debemos hacerlo no
sólo a partir del cambio individual, sino que también debemos aportar
nuestro saber hacer para conseguir mejoras en la coordinación y en el
funcionamiento como organización.
Esta guía muestra cómo actuar en determinadas situaciones, pero no
sustituye ni la reflexión ni el análisis que deben hacer los profesionales ante condiciones concretas de asistencia. Más aún, conseguir
que el modelo de atención descrito en la guía se asiente en nuestra
organización depende fundamentalmente de la participación de los
profesionales, traduciendo líneas que aquí se esbozan en protocolos
de actuación.
No se trata sólo de actuar según los contenidos del manual, sino de
profundizar en los aspectos éticos, que son el fundamento y el motor
de cualquier relación de ayuda, e intentar incorporarlos en el trabajo
diario. Es necesario avanzar como profesionales y como Servicio
Público, a partir de la reflexión compartida.
Juan Carlos Castro Álvarez
Gerente del Servicio Andaluz de Salud
Sevilla, enero de 2003
7
Acerca del uso del lenguaje
En El libro de estilo se utiliza regularmente el género masculino
para referirse a ambos géneros. Deseamos que se entienda que
en estos casos (médico, usuario, profesionales, pacientes, etc),
se está haciendo referencia tanto a mujeres como a hombres.
La decisión se ha tomado frente a otras alternativas de
redacción (como por ejemplo la reiteración “ciudadanos y
ciudadanas”) únicamente para agilizar la comunicación y en la
convicción de que las personas que lean el libro se sentirán
reconocidas sin ningún tipo de discriminación.
“Se puede tal vez decir como excusa de las malas
formas que no son más que formas. Pero es un error.
(...) Allí donde las formas en cualquier gobierno son
malas, se tiene una indicación cierta de que los
principios lo son también”.
Thomas Paine, Los derechos del hombre, 1791.
Valores y principios
del SAS
como servicio
sanitario público
El estilo y la misión
del Servicio Andaluz de Salud
Las organizaciones, casi como las personas, tienen una manera peculiar de hacer las cosas, un modo de actuar que refleja su función, sus
prioridades y su cultura propia. El Servicio Andaluz de Salud es una
organización cuya misión se ha definido a partir de su carácter de servicio sanitario público:
Como principal proveedor de servicios sanitarios públicos en Andalucía,
el SAS tiene la misión de prestar una asistencia sanitaria en la que la
calidad científico–técnica, la continuidad asistencial y la atención centrada en el usuario, contribuyan de manera efectiva a mejorar el cuidado de la salud de la población andaluza y a conseguir la equidad en el
derecho fundamental a la protección de la salud.
Esta misión únicamente se puede alcanzar a través de la relación directa y personal que los profesionales establecen con los usuarios. Por eso,
las personas que trabajan en el Servicio Andaluz de Salud son su activo más importante. Es mediante la relación con los usuarios, al atender
una consulta administrativa o al dar una información vital a un enfermo
o a sus allegados, que el SAS debe mostrar los valores que ostenta
como organización.
9
Atención centrada
en el ciudadano.
Su activo más
importante son
los profesionales.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Un objetivo del SAS,
es marcar un estilo
en la relación
profesional–
ciudadano.
Es pues un objetivo del SAS marcar un estilo determinado en la relación profesional–usuario en sus dispositivos, centros y servicios. Un
estilo coherente y compartido en toda la organización, que refleje el
nivel de calidad de los servicios sanitarios al tiempo que sea señal de
la consideración y el respeto hacia las personas que usan sus servicios.
Los valores del Servicio Andaluz
de Salud como Organismo
Los valores del
SAS como
Organismo público:
Equidad
Universalidad
Accesibilidad
Mejora continua
de la calidad
Atención integral
Atención
personalizada
Continuidad
de la atención
Eficacia
Eficiencia
Los valores que representa el Servicio Andaluz de Salud derivan de su
condición de servicio público y de su misión como proveedor de atención sanitaria. Equidad, calidad y eficiencia, principios básicos de la
Administración Pública, adquieren en la atención sanitaria un significado específico.
Un servicio sanitario público tiene un papel fundamental para conseguir la igualdad de los ciudadanos en su derecho al cuidado de la
salud. La generalización de la atención sanitaria a toda la población es
la primera y la más importante conquista del sistema público en nuestro país en el que ninguna persona, por motivos económicos, deja de
percibir el mejor tratamiento sanitario. En este momento, el SAS atiende a todas las personas que lo necesitan en un marco real de universalidad de la asistencia.
Considerar la equidad como principio fundamental implica que los servicios no sólo tienen que evitar cualquier discriminación, sino que tienen como objetivo ayudar a las personas en situación de mayor debilidad. Además es un valor del SAS como Organización el uso de los
recursos disponibles en función de las necesidades de cada usuario,
poniendo a disposición de quienes los necesitan todos los medios con
que cuenta como Organismo. La accesibilidad, que cuando alguien
precise atención pueda obtenerla con facilidad, es una condición básica para garantizar la equidad.
10
Libro de estilo
El concepto de calidad que el SAS mantiene se manifiesta claramente
en el respeto a la autonomía de los profesionales en el desarrollo de su
actividad científico–técnica, la consideración por el papel asesor de las
asociaciones científicas y el apoyo al desarrollo de criterios de actuación basados en la evidencia científica. Sin embargo no basta con eso.
La mejor atención sanitaria es aquella en la que la calidad científico–técnica se organiza en torno a la atención integral a las personas que usan
los servicios. Por ello el Servicio Andaluz de Salud cuenta con servicios
de prevención y promoción de salud junto con aquellos que se centran
en restaurar la salud o paliar los efectos de la enfermedad. Además, el
objetivo es tratar a personas, no enfermedades o procesos, y para mejorar la calidad es necesario incorporar las habilidades de relación con los
usuarios entre las competencias técnicas de todos los profesionales.
Además, para valorar la calidad, es necesario contar con la opinión de
los usuarios sobre la atención que reciben, buscando la satisfacción
que resulta de una buena atención sanitaria y se manifiesta a través de
la confianza en la capacidad de los profesionales y de la organización
para hacerse cargo del cuidado de su salud. Y se habla de atención
sanitaria, y no asistencia, porque atender implica también escuchar. Hay
que tener presente que, en muchos casos, los usuarios acuden con un
alto nivel de angustia; y a veces, por desgracia, reducir esta angustia es
lo único que se puede hacer por ellos.
Atención integral:
promoción de la salud,
prevención, curación,
rehabilitación.
Incorporar habilidades
de relación con
los usuarios entre
las competencias
técnicas de todos
los profesionales.
La competencia de los profesionales del SAS, tanto en lo que se refiere
a su conocimientos técnicos como a la rápida incorporación de avanzadas técnicas terapéuticas, son evidentes y son una de las fuentes del
prestigio del SAS como proveedor de servicios sanitarios. Actuar con eficacia —es decir, asegurando que las intervenciones que se realizan
obtengan el máximo beneficio terapéutico para los pacientes— es la primera de las condiciones de una actuación eficiente, pero no la única.
Atención, mejor
que asistencia.
Actuar con eficiencia es otro de los principios básicos. Actuar con
eficiencia no equivale a recortar gastos: significa aprovechar plenamente los recursos de que se dispone para atender más y mejor.
Organizar bien el tiempo de consulta o de quirófano, y mejorar la planificación de actividades de un servicio hace que la actuación sea más
eficiente, al producir más y mejores resultados.
Contar con la opinión
de los usuarios.
11
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Actuar como
organización, y no
sólo individualmente
para resolver los
problemas de los
usuarios.
Trabajo en equipo
y capacidad de actuar
de manera coordinada.
Un reto para todos:
la mejora continua
de la calidad.
La continuidad de la atención que se presta es otra de las prioridades que deben orientar la actuación de los servicios y que nos obliga a actuar como organización, y no sólo individualmente, para resolver los problemas de los usuarios. La idea de continuidad asistencial,
clave en las políticas de calidad impulsadas desde la Consejería de
Salud, se refiere a la puesta en marcha de mecanismos que permitan
que los ciudadanos andaluces encuentren una única respuesta a su
necesidad de salud.
Para ello son imprescindibles el trabajo en equipo y la capacidad de
actuar de manera coordinada, ante la complejidad y la especialización
del sistema de atención.
El respeto a los usuarios y el compromiso de la atención a la persona
y no sólo al problema concreto forman parte de los principios que
deben regir la práctica de cada uno de los profesionales y la actuación
del SAS como Organismo.
Finalmente, la mejora continua de la calidad debe ser un reto para
todos en la medida en que cada uno de los profesionales, desde su
propia responsabilidad y con su capacidad de actuación, tiene la obligación de colaborar en la detección de problemas y en la búsqueda de
vías de solución.
12
Libro de estilo
Características
generales
de la atención
Respetar las diferencias y ofrecer atención
en condiciones de equidad e igualdad
La generalización de la atención sanitaria a toda la población es una
conquista reciente en nuestro país y no hay que olvidar que, incluso
en países con un nivel de riqueza mayor que el nuestro, el acceso a
los servicios sanitarios sigue estando únicamente al alcance de
quienes pueden pagarlos. El Servicio Andaluz de Salud, como principal Organismo responsable de la provisión de los servicios sanitarios públicos en Andalucía, tiene un papel fundamental para hacer
efectiva la igualdad de los ciudadanos en su derecho a la protección
de la salud.
Igualdad de
los ciudadanos
en su derecho
a la protección
de la salud.
Actuar con equidad, en la práctica diaria y desde el punto de vista profesional, es asegurar que los usuarios van a recibir la atención que
necesitan en función únicamente de sus necesidades, sin ningún tipo
de discriminación.
Equidad. Atención
en función únicamente
de sus necesidades.
1. La etnia, el sexo, la religión, la clase social del usuario, la orientación sexual, el estado civil o el propio aspecto físico no pueden causar
diferencias en la atención ni deben utilizarse en ningún caso como
excusa para expresar un prejuicio. No es admisible el uso de términos
despectivos o marginadores.
13
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Más asistencia, más
recursos o más
tiempo de atención a
aquellas personas
que necesitan un
apoyo más intenso
o continuado.
2. En caso de que sea necesaria una priorización de la atención, ésta se
basará en criterios profesionales, clínicos y en las normas establecidas.
3. La equidad implica utilizar más medios con aquellos pacientes que,
por su proceso, precisan una asistencia técnicamente más compleja o
con más recursos. Significa también ofrecer más información, más
ayuda o más tiempo de atención a aquellas personas que por sus
características personales o sociales necesitan un apoyo más intenso
o continuado.
4. En el trato con los usuarios no se realizarán juicios morales sobre
En el trato no
se realizarán
juicios morales.
su comportamiento. Ante una persona con una enfermedad transmitida sexualmente, por ejemplo, es esencial la labor informativo–preventiva. Esto no equivale a amonestar ni es una excusa para expresar opiniones personales ajenas a la ética profesional.
5. El médico que se acoge a la objeción de conciencia para abste-
Se evitará utilizar
adjetivos peyorativos.
nerse de realizar determinadas intervenciones, dirigirá a los interesados a otros profesionales o dispositivos que puedan seguir atendiéndoles en su demanda. Es importante recordar que el ejercicio de la
objeción es un derecho ligado a la propia conciencia del profesional
sin que ello suponga juicio o presión modificadora sobre los valores
y conciencia de los ciudadanos que demandan los servicios. Las personas sobre las que se realicen estas intervenciones no recibirán ningún trato discriminatorio por profesionales con convicciones distintas
a las suyas.
6. Se evitará utilizar palabras técnicas (histérico, paranoico, obsesivo,
etc) como adjetivos peyorativos (no es adecuado utilizar el término
“histérico” para referirse a una persona con un comportamiento molesto), así como la realización de juicios de valor en la descripción de personas que usan los servicios tanto en cualquier comunicación con los
usuarios, como entre profesionales o en los registros clínicos.
14
Libro de estilo
Comprender y respetar la intimidad
de las personas que usan los servicios
En general, la relación clínica debe ocurrir en privado. Sin embargo
esta norma no puede interpretarse rígidamente: en algunos casos
impediría realizar una buena atención (por ejemplo, en las unidades de
cuidados intensivos es necesario que los profesionales puedan hacer
seguimiento visual de todos los pacientes). Los usuarios pueden sentir pudor en determinadas situaciones en las que hay que actuar con
especial cuidado (la desnudez, la comunicación de situaciones personales conflictivas, la pérdida de control de esfínteres, etc).
7. Es esencial que se busquen espacios o condiciones en los que la
comunicación (o el cuidado) pueda realizarse de manera reservada sin
la presencia de personas ajenas a la atención (incluido personal sanitario). Los pacientes tienen derecho a que los actos clínicos no sean
interrumpidos por la presencia de personas que no tengan relación
directa con los mismos.
8. No se simultanearán consultas con diversos pacientes en una
misma consulta aunque se interpongan barreras (biombo o similar).
9. En ocasiones es imprescindible que colaboren varios profesionales
en la atención; en casos particulares se valorará la presencia de profesionales en formación y se evitará siempre que se observe que ello violenta al usuario. Cuando sea precisa la presencia de varios profesionales, no realizarán comentarios personales delante del paciente.
10.
La información sobre enfermedad y muerte, y en ocasiones también las buenas noticias, provocan desconcierto en las personas que
se enfrentan a estas situaciones, ya sea personalmente o en relación a
algún allegado. Respetar la intimidad significa también dar la oportunidad a los usuarios de expresarse, responder a las preguntas y dudas
que puedan plantear y sobre todo mantener una actitud de serenidad.
15
Preservar la intimidad
a lo largo de todo el
acto clínico.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Toda la información
sobre usuarios debe
ser tratada con
confidencialidad.
11.
Debe utilizarse un tono de voz bajo en la atención a los usuarios
en general y no mencionar ante otras personas aspectos que puedan
ser susceptibles de entrar en la esfera de lo “íntimo”. (Ej.: “su consulta
es mañana a las 12”, en vez de “su consulta para ponerle el DIU es
mañana a las 12”). En el caso de los actos administrativos, se asegurará la protección de la confidencialidad de los datos del ciudadano que
demanda el servicio.
12.
No se incluirán en la historia clínica, bien sea en formato informático o papel, informaciones que hagan referencia a aspectos íntimos
del paciente que carezcan de relación con la naturaleza clínica del
resto de contenidos.
Mantener la confidencialidad
como principio general
La legislación establece tanto la obligatoriedad de mantener la confidencialidad de la información por parte de los profesionales sanitarios y
no sanitarios, como las situaciones excepcionales en las que debe informarse a las autoridades competentes. Además de cumplir estrictamente la legislación, es necesario asumir en el trabajo cotidiano que toda la
información sobre usuarios debe ser tratada con confidencialidad.
13.
El término “información personal de usuarios” hace referencia
tanto a los registros clínicos como a información personal administrativa (por ejemplo, nombre y dirección del paciente o detalles sobre sus
circunstancias personales), tanto si se ha obtenido verbalmente como
a través de cualquier soporte documental.
14.
Los profesionales del SAS necesitan utilizar en su trabajo información personal de los usuarios. Esta información debe ser utilizada
exclusivamente para los fines para los que fue facilitada y para garantizar la continuidad en el cuidado sanitario.
16
Libro de estilo
15.
Se tendrá especial cuidado en que las personas destinatarias de
cualquier información sobre un usuario sean las que él autoriza o las
que legalmente puedan tener derecho a obtenerla.
16.
Cuando el usuario desea que determinada información personal
quede entre un profesional y él, debe respetarse su criterio siempre
que sea posible (tras tener en cuenta la naturaleza y relevancia de la
información).
Se buscarán lugares
reservados para
conversar (entre
profesionales)
sobre situaciones
que puedan indisponer
a un paciente.
17.
Los profesionales no harán referencia a ningún usuario, en ningún sentido, en espacios públicos de los centros sanitarios (pasillos,
ascensores, etc). Se buscarán lugares reservados para ofrecer información y también para conversar sobre situaciones que pueden afectar a un paciente.
18.
Los medios de comunicación pueden interesarse en el estado
de salud de “personajes públicos”, y también en el de pacientes en
otras situaciones especiales. En estos casos, antes de ofrecer cualquier
parte médico, se debe recabar el consentimiento del paciente o sus
familiares.
19.
Debe extremarse el cuidado en la circulación de historias clínicas u otra documentación clínica a fin de que no resulte accesible a
personas ajenas al proceso asistencial. Asimismo, es preciso evitar la
publicación de información personal no autorizada por los pacientes a
través de mecanismos indirectos; por ejemplo: listas expuestas de
usuarias citadas en consulta de embarazo, exhibición de actos médicos fotografiados o filmados, etc.
17
Extremar el cuidado
en la circulación
de historias u otra
documentación
clínica.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
La amabilidad, señal de
profesionalidad y de respeto
Mantener en todo
momento la cortesía y
buenas maneras.
El tratamiento de
“usted” es el indicado
para dirigirse a los
usuarios adultos.
Para desarrollar con eficacia el trabajo es prioritario resolver de manera rápida y correcta los problemas de los usuarios, es decir tener competencia técnica para atender sus demandas. Además, es una tarea de
los profesionales y un signo se excelencia en su trabajo, mantener en
todo momento la cortesía y las buenas maneras, como muestra del respeto mutuo necesario en el proceso asistencial.
También las personas que utilizan los servicios tienen la obligación de
ser respetuosas con los profesionales, pero hay una diferencia fundamental: un usuario puede perder los nervios, un buen profesional no lo
hace nunca.
20.
En la relación profesional con los usuarios se usarán las fórmulas sociales de cortesía habituales en nuestra cultura, tanto en la
comunicación oral como en la escrita. Los términos utilizados por los
profesionales con referencia a los usuarios, tanto en la relación personal con ellos, con otros profesionales como en la documentación escrita, serán absolutamente respetuosos.
21.
En general, el tratamiento de “usted” es el indicado para dirigirse a los usuarios adultos. En nuestra cultura este tratamiento refleja
profesionalidad por parte de quien lo dispensa y respeto hacia quien
lo recibe. En la comunicación escrita con los usuarios adultos se utilizará el nombre y los dos apellidos con el tratamiento “don” o “doña”.
Cuando es el usuario quien plantea el establecimiento del tuteo, queda
a criterio del profesional usar o no este tratamiento.
18
Libro de estilo
22.
Se evitará la utilización de términos como “abuelo/a” para dirigirse a una persona de edad avanzada que usa los servicios, dispensando siempre un tratamiento respetuoso a las personas mayores a quienes se les debe la misma consideración que al resto de los adultos.
23.
El usuario es quien ostenta el derecho a elegir el profesional
sanitario que le atiende, en los casos que la ley establece. El profesional sanitario no elige a sus usuarios o pacientes. Sin embargo es posible que, entre un usuario y un profesional, se produzca una interacción
médico–paciente incompatible con la calidad necesaria del proceso
asistencial. En este caso es aconsejable que el responsable del servicio o del centro acuerde con el usuario el cambio de asignación.
19
El tratamiento a las
personas mayores
será siempre
respetuoso.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
La atención sanitaria
La atención continuada
y el trabajo en equipo
El médico responsable
de un paciente
se presentará
personalmente a los
usuarios. Igualmente
debe hacerlo el
personal de
enfermería.
Especialmente cuando se trabaja en equipo o cuando varios dispositivos participan en la atención a un paciente, y éste puede sentirse
desorientado, es necesario que estén claras las responsabilidades
individuales de cada profesional y la figura del médico interlocutor. La
colaboración de los profesionales con su equipo y con el resto de los
dispositivos es un elemento básico para la continuidad de la atención.
24.
La atención sanitaria implica, en ocasiones, que diferentes profesionales (o servicios) realicen intervenciones o prescriban tratamientos a un paciente. El médico responsable del paciente debe velar por
que las diferentes intervenciones que se realizan sobre él sean coherentes y no redundantes.
Los profesionales
sanitarios se
coordinarán entre
ellos para facilitar
información y
no repetir
procedimientos.
25.
Siempre que sea necesario que otros dispositivos se hagan
cargo de la atención prestada a un paciente (por interconsulta, desplazamiento del usuario, solicitud de una segunda opinión o por cualquier otra razón), es responsabilidad de la institución que cuenta con
la información médica o administrativa poner a disposición del nuevo
equipo la documentación para seguir con el tratamiento (o con el trámite) sin ocasionar repetición de procedimientos.
26.
El médico responsable de un paciente se presentará personalmente (nombre, apellidos y función) a los usuarios (pacientes y/o
acompañantes) en la primera visita. Igualmente debe hacerlo el personal de enfermería responsable de la atención.
20
Libro de estilo
27.
Siempre que la situación del paciente y las características de la
intervención lo permitan, al paciente se le informará de la función de
cualquier profesional sanitario que le atienda directamente. La información que se le ofrecerá es: la función (el anestesista), el nombre
(Dra. Gómez) y qué va a hacer con él (voy a hacerle unas preguntas
para decidir el sistema de anestesia). Asimismo, siempre que sea
posible hay que informar al usuario de quién le va a atender a continuación y para qué.
Todos los
profesionales
colaborarán con
su equipo y
con el resto
de dispositivos
para garantizar
la continuidad
de la atención.
28.
El trabajo en equipo es una condición necesaria para todos los
profesionales, y no sólo para el personal sanitario integrado en un servicio. Todos los trabajadores del SAS (celadores, cocineros, personal
de mantenimiento, personal de administración, etc) tienen funciones
relacionadas con proporcionar una asistencia de calidad a las personas atendidas, son miembros de un equipo y parte fundamental de la
Organización para garantizar la continuidad asistencial.
La información clínica a los usuarios
Informar cuando el usuario lo necesita, y de todo aquello que puede
afectarle, es la primera condición para ganar su confianza. Es esencial
utilizar un lenguaje comprensible y adecuado tanto cuando la información se trasmite verbalmente como cuando se hace por escrito: informes, citas, etc. Para informar bien es necesario saber escuchar y estar
abiertos a la participación del otro: informar va unido a contar con su
opinión y a aclarar lo que no se entiende.
29. La información debe ser un continuo. En las actuaciones clínicas no se trata de esperar a tener todos los datos para ofrecer una
opinión fundada sino que, en la medida de lo posible, debe proporcionarse información en todas las fases de la atención sanitaria, sin
que necesariamente esto signifique crear alarma innecesaria.
21
Utilizar un lenguaje
comprensible en la
comunicación verbal
o escrita con
los usuarios.
Escuchar, contar con
su opinión y aclarar
lo que no se entiende.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Se ofrecerá
información en todas
las fases de las
actuaciones sanitarias,
adecuándola a las
necesidades de los
usuarios, sin esperar
que la pidan.
La información podrá
ser en relación a su
enfermedad, para su
prevención o la que
le ayude a mantener
un estado óptimo
de salud.
En situaciones
complejas, es
necesario tener
establecido el
procedimiento para
que los pacientes y/o
acompañantes
reciban la
información.
30.
Los profesionales tienen la responsabilidad de ofrecer la información necesaria y adecuada a las necesidades de los usuarios, sin
esperar que ellos la pidan. Se entiende por información necesaria:
30.1. La que solicita el usuario, en relación con temas que le afecten.
30.2. La que le ayuda a comprender el proceso de su enfermedad o
del paciente a quien acompaña, entender la razón de cualquier intervención sanitaria (o de la no intervención) y decidir asumirla, prepararse para afrontar mejor el autocuidado y mejorar su salud.
30.3. La relativa al tratamiento y las pruebas diagnósticas, tanto si informar es imprescindible porque el usuario tiene que tomar parte activa
como si el tratamiento o la prueba se lleva a cabo sin su intervención.
30.4. La que orienta al usuario en el funcionamiento de la asistencia,
fundamentalmente aquella que puede evitar que el usuario sufra
molestias: desplazamientos innecesarios, duplicación de procedimientos, etc, o bien que interprete como una mala práctica una actuación
correcta de los servicios. (Ej.: una revisión semestral puede considerarse como una falta de atención durante 6 meses, salvo que se informe previamente de que no es necesaria esta revisión antes).
30.5. La que permite que el usuario sea atendido en cualquier otro
punto de la red asistencial que él haya elegido. Cuando se facilite
documentación como informes clínicos o resultados de pruebas diagnósticas (por ejemplo, los resultados de un TAC), en la historia de los
pacientes quedará constancia de la información que se ha retirado y a
quién se ha entregado.
30.6. La que se refiere a aspectos de salud colectiva de especial interés, incidencia o riesgo. Y la que le ayuda a mantener un estado óptimo
de salud, tomar decisiones positivas para su salud y reforzar comportamientos saludables.
31.
En situaciones en que encontrar tiempo y espacio para informar
es más complejo, (por ejemplo en atención urgente, en Observación,
UCI, Quirófano, y en pacientes en aislamiento) es necesario tener establecido el procedimiento para que tanto los pacientes como sus acompañantes reciban información adecuada y sepan cuándo y quién va a
proporcionársela.
22
Libro de estilo
32.
En general, el médico debe poder ofrecer a sus pacientes toda la
información sobre su enfermedad sin ocultar datos aunque no sean
favorables. En cualquier caso deben respetarse los deseos de los
pacientes en este sentido, y proceder con sensibilidad ante aquellas
personas que pueden desear obtener información pero necesitan tiempo o ayuda para enfrentarse a ella.
La autonomía de los usuarios:
tomar decisiones sobre la salud
Una de las funciones de los profesionales sanitarios es ofrecer asesoramiento a sus pacientes o a los acompañantes, ya que su experiencia
y conocimientos son necesarios para que estos puedan tomar decisiones acerca del cuidado de su salud. Además, los profesionales tienen
que ayudar al usuario si tiene ideas o miedos que pueden hacer que
tomen su decisión en contra de su propio interés. Una vez que los profesionales cumplen esta función de ayuda, salvo casos concretos en
que es necesaria la intervención judicial, cada persona (o sus representantes legales en el caso de menores o personas incapacitadas)
tiene derecho a tomar decisiones sobre su salud, conociendo también
la responsabilidad que asume al rechazar un tratamiento o una indicación terapéutica.
33.
Los médicos se encuentran a menudo con usuarios que —a
pesar del adecuado asesoramiento— dejan la decisión en sus manos
(“haga usted lo que haría con su hijo”). Esta es una respuesta legítima,
ante la que el profesional aconsejará la opción que a su juicio sea la
más adecuada en cada caso concreto.
34.
El consentimiento informado es la cristalización legal de un
planteamiento ético sobre la relación de los profesionales con los
usuarios en el que se reconoce a estos últimos el derecho a decidir
sobre su salud a partir del conocimiento de los efectos, beneficiosos
o perjudiciales, que pueden derivar de procedimientos diagnósticos
o tratamientos.
23
El profesional
sanitario ayudará
o aconsejará a los
pacientes y/o
acompañantes para
que éstos puedan
tomar decisiones
acerca del cuidado
de su salud.
El consentimiento
informado reconoce a
los usuarios el
derecho a decidir
sobre su salud.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
El consentimiento
informado es
básicamente verbal.
La autorización
escrita del
consentimiento
informado se
recabará tras facilitar
la información
necesaria, tener
constancia de que se
ha comprendido y
que se decide
sin presiones.
35.
Los procesos de información y consentimiento por parte de los
pacientes se desarrollan básicamente a través de intercambio verbal,
si bien algunos de estos procesos deben quedar registrados y documentados por escrito. El profesional tiene que tener constancia de
tres cuestiones: que se ha facilitado al usuario la información necesaria, que éste la ha comprendido y que decide sin presiones aceptar la intervención.
36.
Mediante el consentimiento informado no se trata de ofrecer al
usuario la relación exhaustiva de efectos secundarios perjudiciales
posibles sino de asegurarse de que conoce los efectos beneficiosos y
perjudiciales probables: consecuencias seguras de la intervención,
beneficios y riesgos típicos (conforme a la experiencia y actual estado
de la ciencia), riesgos infrecuentes pero no excepcionales que tengan
consideración clínica de muy graves, y riesgos relacionados con sus
circunstancias personales.
37.
La firma del documento de consentimiento informado se hará
tras el proceso de información mencionado y no en momentos inoportunos para el paciente.
38.
Es imprescindible
solicitar
consentimiento
a los usuarios
para participar en
proyectos docentes o
de investigación.
La información que se proporciona a los pacientes a quienes se
les propone participar en un proyecto docente o de investigación debe
ser detallada e incluir todos aquellos aspectos que le impliquen personalmente. La decisión de participar o no depende del paciente, por lo
que es imprescindible solicitar su consentimiento.
39.
El usuario puede querer contar con la opinión de un profesional
distinto del que le atiende habitualmente, sin que esto signifique disconformidad con la actuación de quién le está tratando ni obligue
necesariamente a un cambio de médico. La demanda de segunda opinión facultativa la puede realizar el usuario en el Servicio de Atención
al Usuario del distrito sanitario u hospital correspondiente. Se facilitará
24
Libro de estilo
la información necesaria (documental o de otro tipo) al profesional que
va a participar en el proceso para que pueda desarrollar la atención sin
repetición de procedimientos.
Los centros sanitarios
del SAS son centros
libres de humo de
tabaco, sin excepciones.
Sobre el consumo de tabaco
El consumo de tabaco es, de manera absolutamente indiscutible, uno
de los principales problemas que afectan a la salud de mujeres y hombres en nuestra sociedad. Con el conocimiento adquirido a través de
toda la literatura científica publicada al respecto, no es preciso seguir
desarrollando más estudios para reconocer su carácter dañino, tanto
para fumadores como para las personas que inhalan aire contaminado
por humo de tabaco, y actuar en consecuencia.
Los mensajes acerca del tabaco que desde el Servicio Andaluz de
Salud se ofrecen a la población deben ser claros e inequívocos acerca
de sus efectos perjudiciales, tanto al proporcionar información a las
personas fumadoras como a través del modelo de actuación en centros sanitarios.
40.
Los médicos y todos los profesionales sanitarios ejercen un
papel de modelo ante la población en el consumo de tabaco. Esta
situación supone una responsabilidad añadida, que debe ser tenida en
cuenta por todos los profesionales —especialmente por quienes no
han abandonado el hábito de fumar— en sus comportamientos públicos ante los usuarios.
41.
Los centros sanitarios del SAS son objeto de una reglamentación que prohíbe el consumo de tabaco por parte de profesionales y
usuarios. Es responsabilidad de los profesionales respetar, aceptar y
aplicar las normas de restricción de consumo de tabaco durante su jornada laboral.
25
Los profesionales
sanitarios ejercen un
papel de modelo ante
la población en el
consumo de tabaco.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
La organización
de la atención
La orientación al usuario como principio
Recoger información
sobre posibles mejoras.
Adoptar medidas para
eliminar errores.
Cualquier sistema organizativo puede mejorar. Mucho más preocupante que tener fallos es no conocerlos y no tenerlos en cuenta para
eliminarlos. Corresponde al profesional que detecta una mala organización o un error repetido y no puede solucionarlo por sí mismo,
comunicarlos a su superior directo para que puedan resolverse.
42.
Conocer los derechos
y deberes de los
ciudadanos en los
servicios sanitarios
públicos de Andalucía
y facilitar su
cumplimiento.
Tener en cuenta
las opiniones de
los usuarios
para mejorar.
Los profesionales que tienen a su cargo tareas relacionadas con
la organización de los servicios tienen la responsabilidad de recoger
información de profesionales y de usuarios sobre posibles mejoras.
También es su función adoptar las medidas necesarias para eliminar los
errores, o comunicar la información a su superior en el caso de que no
puedan ponerse en marcha medidas locales.
43.
Es preciso analizar y revisar continuamente las normas internas
de funcionamiento, eliminando aquellas que dificulten la accesibilidad y el confort de los usuarios o puedan actuar en contra de sus
necesidades.
44.
Los profesionales con funciones organizativas harán una análisis
del impacto que podría tener una nueva medida sobre los usuarios
(igual que se hace sobre la atención científico–técnica y sobre el trabajo de los profesionales), para evitar posibles efectos negativos.
26
Libro de estilo
45.
La opinión de los usuarios es una valiosa fuente de información
acerca del funcionamiento de los servicios. Su punto de vista puede
expresarse mediante sugerencias escritas, grupos focales, contactos
informales, encuestas o incluso quejas. En cualquiera de los casos, sus
aportaciones deben ser tenidas en cuenta para mejorar la asistencia.
46. Todos los profesionales tienen la obligación de conocer y facili-
Siempre que sea
posible, se evitará
que el usuario se
desplace a otros
centros a hacer
gestiones,
resolviéndolas de
manera interna.
tar el cumplimiento de la Carta de derechos y deberes de los ciudadanos en los servicios sanitarios públicos de Andalucía.
Ayudar a los usuarios a
orientarse en el uso de los servicios
La utilización de los servicios sanitarios puede convertirse en ocasiones en un laberinto para un usuario sin el apoyo de los profesionales
en general y de las unidades de atención al usuario en particular.
47.
Las unidades de atención al usuario realizarán todas aquellas
gestiones en las que no sea imprescindible la intervención personal del
usuario. Siempre que sea posible, se resolverán todas las gestiones de
manera interna descargando al usuario de esta responsabilidad.
48.
En especial se evitará que el usuario, paciente o acompañantes
tengan que transportar documentación de una unidad de atención a
otra, o bien desplazarse físicamente a otros centros cuando esto sea
únicamente para realizar gestiones. Cuando los documentos necesarios
para la atención estén en un centro o dispositivo del SAS, se solicitarán
y enviarán de manera ágil y sin implicar al usuario en su traslado.
27
Cuando se indica
una derivación, se
asegurará que el
usuario recibe toda
la información sobre
qué tiene que hacer,
dónde, cuándo y qué
va a ocurrir después.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Ante cualquier cambio
que afecte al usuario,
es preciso informarle
con suficiente
antelación.
49.
Cuando un profesional indica a un usuario que realice un trámite o acuda a otro servicio se asegurará de que reciba información
sobre dónde y cuándo le van a atender, qué tiene que hacer exactamente (qué documentación tiene que aportar, por ejemplo) y qué va
a ocurrir después (le enviarán una carta confirmando la realización
del trámite o bien es suficiente con el resguardo de haberlo efectuado, por ejemplo).
50.
El profesional que
atiende directamente
al usuario asume la
función de informarle
sobre las actuaciones
previstas que tengan
relación con
su problema.
Mientras un usuario está utilizando cualquier servicio de los
ofrecidos por el Servicio Andaluz de Salud, el profesional que le atiende directamente asume la función de informarle sobre las actuaciones
previstas que tengan relación con su problema, (Ej.: el cardiólogo informará a la persona para la que solicita un cateterismo de la fecha aproximada de realización de la prueba).
51.
Es necesario informar al usuario con suficiente antelación siempre que se producen cambios que afecten a su atención por cuestiones internas (cambios de horarios de cita, demora en la realización de
una prueba, cambio del profesional que el usuario espera que le preste la atención, etc) y, a ser posible, en el mismo acto de información se
comunicará la fecha de la nueva cita, cambio de profesional, etc.
52.
En algunas ocasiones los usuarios pueden esperar que un trámite que exige un determinado tiempo de resolución sea realizado de
inmediato, que la fecha de una cita sea anterior a la posible o presentar cualquier otra demanda que el sistema no puede resolver. En este
caso, se le explicarán las razones por las que no se le puede dar una
atención de acuerdo a sus expectativas y se ofrecerán al usuario las
alternativas —si existen— para su mayor comodidad.
28
Libro de estilo
53. Las personas que utilizan los servicios no tienen obligación de
conocer los términos técnicos usados en los servicios sanitarios, si bien
en ocasiones los conocen por propia experiencia. Se evitará en la comunicación al paciente el uso de palabras difícilmente comprensibles o de
siglas, tanto en la atención sanitaria como en los trámites y gestiones. Si
se utilizan términos técnicos debe explicarse qué significan.
Si se utilizan siglas
o términos técnicos
debe explicarse
que significan.
54.
Igualmente, cuando sea preciso indicar a un usuario la ubicación
de pabellones, unidades, o servicios, no es suficiente con facilitar su
nombre. Se les proporcionará ayuda para que se orienten en el espacio. Esta ayuda puede consistir en una explicación, en la entrega de un
plano o —si la situación lo requiere— en acompañarle.
Ayudar al usuario
en su orientación por
los centros y servicios.
Actuar como Organización para ayudar
a resolver los problemas de los usuarios
La responsabilidad de los profesionales ante los usuarios es atenderles. Asumir esto implica que no siempre es suficiente con cumplir un
listado de tareas laborales. Si un profesional no sabe o no puede resolver una necesidad de atención del usuario, debe ponerle en contacto
con otro profesional o con otra unidad que pueda hacerlo.
55.
Cuando un profesional detecta cualquier omisión que haya podido afectar a un usuario, intentará compensarla con su propia actuación
siempre que sea posible, tanto si forma parte de sus tareas como si es
otro profesional el que debería haber realizado una actuación y no lo ha
hecho. Después de intentar resolver el problema comunicará al responsable de la unidad la situación anómala para que pueda corregirse.
56.
Cualquier problema organizativo que se ponga de manifiesto en
el momento de la atención, se resolverá a través de los canales internos de comunicación de que disponen los profesionales procurando
resolver el conflicto sin añadir nuevas molestias a los usuarios.
29
Los problemas
organizativos se
resolverán utilizando
los canales internos
de comunicación.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Es incorrecta la
utilización del
vestuario sanitario
fuera del centro.
57.
Los profesionales expresarán sus opiniones y sus demandas a
través de los cauces establecidos. En ninguna circunstancia los profesionales “utilizarán” a los usuarios contra otros profesionales o contra
la propia organización como expresión de sus reivindicaciones personales o laborales.
La identificación personal e institucional
Es obligatorio
utilizar tarjetas
de identificación
personal.
Identificarse correctamente ayuda a que el usuario sepa quién le está
atendiendo y supone aceptar la responsabilidad personal, del centro
sanitario y del SAS como organización.
58.
La utilización de un vestuario profesional específico orienta al
usuario acerca de la función que el profesional desempeña y ofrece un
símbolo externo de su profesionalización. Es incorrecta la utilización del
vestuario clínico fuera del centro, salvo que estuviera diseñado con ese
fin (atención a urgencias).
59.
Identificarse
correctamente
supone aceptar la
responsabilidad
personal, del centro
sanitario y del Servicio
Andaluz de Salud
como organización.
En aquellas situaciones en que es necesario que un profesional se responsabilice de comunicarle el resultado de una prueba o
una gestión a un usuario en un momento posterior, este profesional
le facilitará su nombre y datos de contacto (teléfono donde localizarle, por ejemplo).
60.
Es obligatorio para los profesionales utilizar tarjetas de identificación personal de manera visible durante el tiempo de permanencia
en el centro. Las tarjetas serán facilitadas por las direcciones de los
centros de acuerdo a lo establecido.
30
Libro de estilo
61.
En la atención telefónica se identificará el centro o dispositivo
desde el que se realiza o atiende la llamada y la persona que la realiza.
En la documentación escrita figurará el nombre completo del centro,
dirección y teléfono y en su caso, la unidad, departamento o servicio
desde el que se realiza la comunicación. En todos los casos de información clínica figurarán de forma legible el nombre y apellidos de la
persona que la emite y su firma. Siempre que el usuario lo solicite, la
persona que le atiende se identificará personal y profesionalmente.
En la atención
telefónica se
identificará el
centro y la persona
que le atiende.
62.
Es preciso solicitar la documentación identificativa a todas las
personas que demandan atención, siempre que la situación lo permita. Solicitar la documentación muestra a los usuarios que cualquier
intervención del SAS deriva de su derecho reconocido a la asistencia,
evita errores en la identificación de los pacientes y promueve el uso de
los documentos identificativos sanitarios. La tarjeta sanitaria individual
es el documento identificativo básico de los ciudadanos en su relación
con el Sistema Sanitario Público de Andalucía.
Siempre que el
usuario lo solicite,
la persona que
le atiende se
identificará personal
y profesionalmente.
63. Todo el material impreso que se ofrezca o entregue al usuario
incorporará los nombres del Servicio Andaluz de Salud, de la
Consejería de Salud y de la Junta de Andalucía. En el caso de que el
formato sea gráfico, se adaptará al Manual de Identidad Corporativa
vigente. En los materiales elaborados por instituciones y centros sanitarios figurará además su nombre. No está autorizada la utilización de
logotipos específicos de los centros e instituciones.
64.
Se revisará la información que se ofrece en los espacios públicos de los centros (carteles, folletos, etc), eliminando aquella que no
tenga vigencia. Asimismo se evitará que en los espacios institucionales destinados a informar a los usuarios se coloque publicidad de
empresas o entidades privadas, así como información interna (anuncios, convocatorias, información laboral) que deberá colocarse en
espacios de acceso exclusivo a profesionales.
31
La tarjeta sanitaria
individual es
el documento
identificativo básico
de los ciudadanos
en su relación
con el SSPA.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Se usará Servicio
Andaluz de Salud y
nombre oficial del
centro y no Seguridad
Social o “Seguro”.
65.
La adecuada señalización interna y externa de los centros y servicios evita confusiones y pérdidas de tiempo, especialmente en edificios grandes y complejos. Al mismo tiempo es un medio de identificación institucional. Los directorios y otros elementos de señalización
deben disponer de información actualizada y estar dispuestos de
manera que faciliten la circulación de los usuarios.
66.
El uso de modelajes de documentos del SAS es exclusivo para
aquellas actividades realizadas en el cumplimiento de funciones del
Organismo.
La señalización
interna y externa de
los centros y
servicios se revisará
con periodicidad para
evitar confusiones,
perdida de tiempo
y desfases.
67.
Los nombres Seguridad Social o “Seguro” no deben usarse en
vez de Servicio Andaluz de Salud ya que hacen referencia a otros conceptos. Igualmente, al hacer referencia a los centros asistenciales es
necesario utilizar su denominación oficial.
68.
Algunos centros del Servicio Andaluz de Salud, antes de su integración en el SAS, tenían nombres que tanto los profesionales como la
población recuerdan y utilizan. Lo correcto es utilizar siempre su denominación actual, ayudando a los usuarios a conocer y usar el nombre
oficial de forma que no se produzcan confusiones.
32
Libro de estilo
En situaciones
difíciles o de conflicto
Peticiones no razonables de los usuarios
La relación habitual que plantean los usuarios es de cooperación y no
de conflicto. Por lo tanto, cuando excepcionalmente se produce una
situación conflictiva, el primer análisis que hay que realizar es si el funcionamiento de los servicios está siendo realmente adecuado y actuar
en consecuencia.
Cuando
excepcionalmente
se produce una
situación conflictiva
es fundamental actuar
con profesionalidad.
Sin embargo es imposible evitar situaciones excepcionales en que un
usuario, por sus características personales o bien a causa del estrés
que siempre acompaña una situación de enfermedad, puede plantear
una petición no razonable.
Los usuarios pueden plantear demandas que el sistema no puede o no
debe atender. Pueden ir en contra de los valores de la organización
(priorización inadecuada sobre otros usuarios, por ejemplo), contra la
responsabilidad profesional (exigir la dispensación de determinados
tratamientos en contra del juicio del médico que le atiende o sin que
éste tenga criterios para opinar), o que no son posibles legalmente. En
estos casos la norma es informar al usuario de que no se puede atender su demanda y explicar las razones por las que esto es así.
69.
Cualquier conducta de complacencia ante una petición no razonable no sólo puede ser interpretada por profesionales que han actuado correctamente como una descalificación —especialmente si ésta es
la respuesta de un superior jerárquico—, sino que daña la imagen del
profesional que la realiza, del centro sanitario y del SAS.
33
Ante demandas que el
sistema no puede o no
debe atender, informar
al usuario y explicar
las razones por las
que esto es así.
S E RV ICI O A N DA LU Z D E SA LU D
Ante una queja,
reclamación o
sugerencia, siempre
se contestará
al usuario.
70.
En situaciones de conflicto en la relación con los usuarios (por
ejemplo ante quejas formuladas en mal tono), es fundamental actuar
con profesionalidad. El profesional que atiende a un usuario asume el
papel de representante de la institución, por lo que la respuesta debe
ser en tonos y formas adecuados, evitando la confrontación y el entrar
en terrenos personales.
Las quejas y reclamaciones
Toda queja debe ser
tratada como una
fuente importante de
información para la
mejora continua.
Un usuario se siente decepcionado cuando el servicio sanitario no
responde a lo que él espera. Puede ocurrir que sus expectativas sean
inadecuadas (que espere algo imposible o inadecuado), pero también
puede ocurrir que existan problemas o posibilidades de mejora en los
servicios que los profesionales no han detectado.
71.
Una queja es la expresión que un usuario hace de su malestar
por una actuación del SAS, tanto si es por la actuación de un profesional como si se refiere a aspectos organizativos. Las actuaciones
generales ante una queja no dependen de si se ha expresado oralmente, por escrito en el libro de reclamaciones o sugerencias, fax o por
cualquier otro medio. Como norma general e independientemente de
la herramienta utilizada para realizar la queja, reclamación o sugerencia, siempre se contestará al usuario. En las reclamaciones efectuadas
a través del libro de reclamaciones o sugerencias se cumplirá el procedimiento establecido legalmente.
72.
Toda queja, justificada o no a criterio del profesional ante quien
se expresa, debe ser tratada como una fuente importante de información sobre el funcionamiento de los servicios sanitarios. Puede no indicar que ha habido una mala actuación, pero en ocasiones puede haber
existido una información deficiente o un trato inadecuado.
34
Libro de estilo
73.
El profesional al que un usuario expone una queja, le atenderá
tanto si es resultado de su actuación personal como si no lo es. Si, a
criterio del profesional, él mismo no tiene conocimientos suficientes
para ayudar al usuario y va a ser atendido mejor por otro profesional o
unidad, tras escucharle, le dirigirá hacia esa persona o unidad.
74.
Justificarse no es responder a una queja. Responder es escuchar intentando averiguar las circunstancias que pueden explicar el
malestar expresado, ofrecer explicaciones si el malestar del usuario es
fruto de la falta de información o bien si es producto de un error interno, intentar resolver la situación y, finalmente, informar a los responsables para que la tengan en cuenta y se eviten esas circunstancias en
el futuro.
75.
Si bien cualquier profesional debe atender (y en su caso orientar) a un usuario que haya expresado una queja, los directores de los
centros, o personas en quienes deleguen, asumirán la función de atender a los usuarios cuando éstos o los profesionales lo demanden.
76.
La tarea de representar al SAS en las respuestas formales a las
reclamaciones que se presentan en centros asistenciales corresponde
únicamente a las personas que ostentan cargos directivos. Pueden
delegar esta función en otras personas siempre que lo consideren
oportuno y bajo su directa responsabilidad.
35
Responder es
escuchar, no
justificarse,
intentando resolver
la situación o
informando a los
responsables
para que la tengan
en cuenta.
e
EDITA
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