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“Los Monstruos sí existen. Reportaje sobre el más grande asesino

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“Los Monstruos sí existen. Reportaje sobre el más grande asesino
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ARTÍCULO 23
“La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus
trabajos de grado, solo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católicos
y porque el trabajo no contenga ataques y polémicas puramente personales, antes bien, se vean en
ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia”.
Agradecimientos
Este trabajo no lo habría podido hacer sin el apoyo de mi familia, que a pesar de estar en
constante desacuerdo e inclusive llegar a dudar de la viabilidad del tema escogido, me brindó
todo para que pudiese trabajar tranquilo y alcanzar esta meta.
A Miguel Mendoza, mi director, una persona que hace dos años fue el encargado, sin saberlo, de
generar una inquietud en mí que derivó en este trabajo y accedió a acompañarlo y permitir que
ese sueño remoto se hiciera realidad.
Maestros como Alberto Salcedo, Marisol Cano, Maryluz Vallejo y Mario Morales, entre otros,
fueron culpables de este apasionamiento por la carrera y por ende, partícipes de este trabajo que
culmina de alguna forma esta primera etapa académica en el periodismo y la comunicación.
A mis amigos y compañeros, esos que inclusive me acompañaron a los viajes remotos como lo
hizo ‘Cheché’, gracias.
Contenido
CAPÍTULO 1: MARCO CONCEPTUAL !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! "!
1. 1 Asesinos en serie y psicopatía!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! "!
1.2 El perfil del asesino en serie !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! #!
1.3 La Psicopatía: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! $$!
1.4 El caso de Pedro Alonso López y el cubrimiento de los medios locales: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! $%!
1.5 Los asesinos seriales más célebres en Colombia:!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! $&!
1.6 El Periodismo investigativo y su rol:!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! $'!
1.6.1 Periodismo de investigación:##########################################################################################################################$%!
1.6.2 El procedimiento ############################################################################################################################################$"!
CAPÍTULO 2: CONOCIENDO AL ‘MONSTRUO’!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!#$!
2.1 Monstruos humanos y miedos infantiles !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (%!
2.2 ¿Cómo se fabrica un monstruo?!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! (#!
2.3 Entre versiones sobre el origen del mal !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ()!
2. 4 En la ruta del demonio !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! *+!
CAPÍTULO 3: LA METAMORFOSIS: EL MONSTRUO DE LOS ANDES !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!%%!
3.1 Nuevos infiernos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! **!
3.2 Venganza y detonación de la maldad suprema!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! *%!
3.3 El único proceso en Colombia: testimonio del dolor !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! *"!
3.3.1 Perfil del monstruo colombiano #####################################################################################################################&'!
3.4 El mal sobrepasa las fronteras.!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! #$!
3.4.1 La captura de una leyenda urbana ##################################################################################################################()!
3.5 Como por arte de magia. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ##!
BIBLIOGRAFÍA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!&#!
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Introducción
En Colombia cada vez que un ciudadano se destaca en algún tipo de actuación, por lo general
logra ocupar un lugar privilegiado en las páginas de los periódicos. La excepción histórica al
respecto, ocurrió con el caso del que, podemos afirmar, ha sido el peor asesino en serie del
mundo; y no me refiero al señor Luis Alfredo Garavito. Nos referimos al caso del colombiano
Pedro Alonso López, el peor asesino en serie de niñas de la historia, violador y verdugo de más
de trescientas víctimas, quien se desvaneció de la historia y de las páginas de la memoria
periodística.
El interés periodístico retrospectivo que este impactante caso pueda despertar, fue el punto de
partida para este trabajo de investigación; en el cual se pretendió llegar a la médula del peor de
los asesinos en serie del mundo. Su crueldad, su sadismo (violó, torturó y desmembró los cuerpos
de sus jóvenes víctimas) y por supuesto su escandaloso número de crímenes cometidos, y, desde
ya anunciemos, la escandalosa impunidad de sus crímenes, alertaron con urgencia y reclamaron
la necesidad de buscar la historia sepultada en cientos de folios judiciales. Poco o nada se sabía
de este monstruo humano; parecía más cercano a una suerte de leyenda urbana, de ser irreal. No
obstante, la memoria indeleble de la madre de una de sus víctimas hizo posible que su estela de
muerte pudiera reconfigurarse para evitar el olvido.
El cine y la literatura han explotado este tipo de “personajes” en la ficción, pero se han quedado
cortos ante el nivel y la capacidad de crueldad de monstruos humanos como Pedro Alonso López.
Ninguna ficción ha logrado siquiera cercarse al grado de maldad que la presente investigación
logró enfrentar por medio de testimonios y documentos de la época en que López aún no era una
leyenda urbana, ni se había desvanecido como por arte de magia. Qué lejos está el glamoroso
doctor Hannibal Lecter del verdadero caníbal que fue Pedro Alonso López.
El proyecto de investigación se planteó como objetivo general desarrollar un gran reportaje donde
se pudiera hacer un seguimiento a la carrera criminal que tuvo Pedro Alonso López en la cual
cobró más de 300 víctimas en Colombia, Perú y Ecuador entre 1970 y 1998 cuando se perdió su
rastro.
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La consecución de este objetivo requirió un poco de especificidad para lo cual se plantearon unos
objetivos puntuales que buscaron desentrañar quién fue Pedro Alonso López, desde su infancia
hasta el momento en que desaparece sin dejar rastro, y cómo fue su recorrido de muerte.
Se logró acceder a los folios ubicados en Espinal, Tolima, para lograr que los investigadores
develaran varios crímenes cometidos por López. De igual manera se contactó a familiares de las
víctimas para reconstruir un archivo que hiciera visible la identidad de éstas, dejando de
pertenecer a una cifra abstracta.
Resultó fundamental acceder a relatos de periodistas judiciales que han trabajado en el tema para
cotejar la información y definir un mapa más claro de l actividad criminal de López.
Para el trabajo se utilizaron herramientas propias del periodismo investigativo y se tuvieron en
cuenta las consideraciones de autores claves en esta área, las cuales permitieron llevar a cabo una
investigación que cuenta con una metodología que legitimó el trabajo. Al ser este un producto
periodístico neto, no se llenó de anexos informativos; se editó y narró el proceso y los detalles de
la información sobre Pedro Alonso López.
El mayor esfuerzo se centró en dar voz a las víctimas que fueron no sólo asesinadas sino
torturadas, sometidas y violadas, perdiendo su dignidad como seres humanos. La investigación
recalcó otro punto neurálgico; las víctimas de López, el verdadero Monstruo de los Andes, fueron
niñas menores, entre los 8 y los 12 años de edad. Tal aspecto marcó de inmediato el tono de la
investigación, enmarcado en respetar la dignidad de las víctimas y nunca caer en la idolatría al
criminal o en desestimar la condición de seres humanos de quienes murieron bajos las garras del
asesino y volverlas una simple cifra.
En Colombia el caso del asesino y violador de niños Luis Alfredo Garavito sin duda marcó a la
sociedad y generó todo tipo de reacciones en la gente; saber que existió otro monstruo peor, no
busca escandalizar, sino, por el contrario, insistir en la real presencia de asesinos en serie en
Colombia, y de paso mostrar la impunidad frente a tales atroces sucesos. Incluso se esperó con el
desarrollo de la investigación, recalcar la fragilidad de nuestro sistema penal para proteger a los
más vulnerables: los niños. Lamentablemente, frente a la innegable evidencia que se logró
recolectar y procesar, debemos reconocer que en Colombia los monstruos no son simples cuentos
para asustar a los niños.
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Espero que, con este aporte investigativo, llevado a cabo con la mayor seriedad y dedicación y
que implicó una serie de viajes y de establecimiento de contactos para descifrar la estela
homicida de López y reconocer su génesis homicida, la memoria de las víctimas de uno de los
más mortíferos psicópatas de la humanidad, renazca de la niebla del olvido. Las voces de los
cientos de niños asesinados por Pedro Alonso López regresa ahora por medio de la voz de un
recorrido investigativo que evidenció la impunidad y olvido de un cruel ser que disfrutó matando
y que quedó absurdamente en libertad.
Conocer al monstruo en profundidad es sin duda una forma de enfrentar las futuras amenazas que
atentan contra la vulnerabilidad de los más jóvenes. Garavito no fue el primero y
lamentablemente no será el último.
Para dar forma a la investigación, se partió de los preceptos del periodismo investigativo y se
recurrió a fuentes psicológicas para identificar el tipo de personalidad en la cual se enmarca un
asesino en serie como López. A partir de tales bases, se procedió a emprender un viaje geográfico
y de indagación de fuentes y documentos para restablecer y reconocer las verdades y mentiras
sobre el Monstruo de los Andes.
Al inicio de esta travesía de dolor, de siniestras evidencias, de impunidad y de absurdo legal,
forense y psiquiátrico (López salió libre gracias a un dictamen médico), y también rescatando a
algunos héroes que intentaron mantener cautivo a tan cruel asesino), podemos afirmar desde ya
que en Colombia los ‘monstruos’ sí existen.
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Capítulo 1: marco conceptual
1. 1 Asesinos en serie y psicopatía
Las manos rústicas, grandes y fuertes de Pedro Alonso López, como las describieron las personas
presentes en su juicio al ser deportado del Ecuador en 1994, asesinaron una cantidad de niñas
difícil de precisar. Se presume que fueron aproximadamente 300 menores, cifra que podría ser
aún mayor ya que el llamado “Monstruo de los Andes” quedó libre gracias a una decisión judicial
en el mes de septiembre de 1994, cuando, cómo citaba El Tiempo el 2 de septiembre de ese año:
“En la mañana de hoy será llevado a un examen siquiátrico y dependiendo de sus resultados
podría ser recluido en un sitio para enfermos mentales”, (El Tiempo, 2 de septiembre de 1994).
En 1994 llegó a Colombia desde el Ecuador Pedro Alonso López, un asesino en serie , término
que hasta ese entonces sólo parecía exclusivo para la historia criminal de los Estados Unidos, por
ese entonces, quien violaba niñas y cegaba sus vidas. Con el fin de que pagara sus penas en éste
país por los crímenes que había cometido para evitar que quedara libre, fue deportado desde el
Ecuador, pero cuatro años después, debido a una decisión judicial que lo declaró con problemas
mentales, recobró la libertad. La historia de López, considerado como el mayor asesino serial del
mundo, es poco conocida debido al poco despliegue de los medios de comunicación y a las
escasas investigaciones que sobre el caso se han realizado, por lo que su estela de muerte es casi
desconocida.
Pero el caso de este ‘monstruo’ debe ser entendido bajo un concepto específico y un marco
diferencial ya que los asesinos seriales son sujetos con características diferentes a las de un
delincuente común y sus crímenes se relacionan con motivaciones de tipo sexual, además de
tener un agravante más: generalmente son psicópatas.
La ficción, en especial cine y la literatura, ha construido asesinos famosos como lo fue Drácula,
nacido a partir del príncipe de Valaquia, Rumania, Vlad Draculea Tepes (Vlad el empalador) o el
misterioso caníbal Hannibal Lecter en una secuencia de filmes basados en unas novelas creadas
por Thomas Harris. Algunas películas y novelas han pretendido guardar mayor fidelidad con el
relato histórico, como el filme Ciudadano X en la cual se reconstruyó la historia del asesino serial
soviético Andrei Chikatilo. Estas narrativas han contribuido a la construcción del imaginario de
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los ‘Monstruos’, denominación que surge de inmediato frente al registro mediático de la
actividad de un asesino en serie, en especial un asesino de niños. Las noticias, una tras otra, de
asesinos en serie y violadores de menores parecieran confirmar que los ‘monstruos’ sí existen. En
los Estados Unidos, en Rusia, en Latinoamérica, en cualquier parte del mundo sin importar la
condición social, la raza, la edad, hay sujetos con ciertos trastornos de la personalidad que
cometen crímenes que se ajustan a la definición canónica de asesino en serie.
Contrario al mito que se tejía en torno a esta clase de criminales, el asesino en serie no es único
de los Estados Unidos ni es una construcción de Hollywood. Si bien la terminología y los
mayores estudios se han desarrollado en este país, hay casos que desde hace cientos de años y en
todas las culturas demuestran que existen personas con trastornos de la personalidad que los
hacen susceptibles a cometer este tipo de delitos con motivación sexual.
La relación entre el asesino en serie y la psicopatía es muy estrecha por eso hay que definir
ambos términos para poder comprender un poco más la naturaleza de estos sujetos que nos
rodean, que podrían ser nuestros vecinos y pasar desapercibidos por la forma en que funcionan
sus mentes. Los asesinos en serie no son mitos, existen y nos rodean, así como Pedro Alonso
López, originario del Tolima, en una familia humilde y quien es el mayor asesino en serie del
mundo y probablemente se encuentra libre, de seguro, como los ‘monstruos’ de la ficción, López
se ha desvanecido y ha adoptado una forma amable, seguramente camuflado en alguna población
de Colombia, Ecuador, Perú o en cualquier parte aprovechándose de más niñas inocentes que
duermen convencidas de que los monstruos sólo existen en los cuentos.1.2 El perfil del asesino en serie
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El FBI (Federal Bureau of Investigation)fue el organismo que a mediados de los años 50 empezó
a trabajar el concepto del crimen serial (o en serie, de acuerdo a la traducción) en los Estados
Unidos. El concepto de serial o en serie fue tomado de la estructura narrativa de la televisión:
asesinos episódicos. Por estos años, el FBI empezó a notar que existía una serie de crímenes que
compartían las mismas características. El término como tal se acuñó veinte años más tarde. En la
década de 1960, se creó la Unidad de Ciencias del Comportamiento (BSU por sus siglas en
inglés). A mediados de la los setentas apareció un hombre vital para el tratamiento de los
asesinatos seriales: Robert Ressler, quien acuñó el término como tal. Este agente del FBI (en la
actualidad retirado y consultor de crímenes violentos) creó un programa que permitió a las
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autoridades, por medio de una base de datos, encontrar puntos en común en los asesinatos para
poder dar con el asesino en serie o esclarecer de qué se trataba el crimen. El programa fue
bautizado como VICAP, sigla de (Violent Criminal Apprehension Program, Mendoza, 2010).
Las definiciones que planteó el FBI a principios de la década de 1980 (tres homicidios), fueron
modificadas en el 2008 por cuestiones de tipo legal ya que se pretendió que al disminuir el
número de las muertes se pudiese aplicar con mayor facilidad dentro de los Estados Unidos la ley
en específica que aplica para este tipo de criminales. Otro factor clave que ha sido utilizado como
diferenciador del asesinato en serie y el asesinato en masa ha sido la temporalidad. El asesino en
serie es quien comete dos o más crímenes en eventos separados mientras el asesino de masas o un
‘spree killer’ tiene su estela de muerte en un mismo evento.
En su reporte más reciente, el FBI expone que los asesinatos en serie no son siempre motivados
por alguna índole sexual y menciona al francotirador de Washington, un hombre de raza negra
nacido en Louisiana quien en el 2007 aterrorizó a la capital de los Estados Unidos matando
personas desde su automóvil sin con un rifle en eventos separados. Aunque en este caso tiene
rasgos en cuanto a la temporalidad, que se usa para determinar al ‘asesino en serie’, es distinto ya
que se podría poner a este asesino en la categoría de francotirador y no un ‘serial killer’, pues si
bien mató disparándole a personas al azar(e incluso tenía un cómplice), este no tenía una
preparación ni una ‘serialidad’ específica (sólo se disparaba, no había uso de cuchillos ni
coartada, era más bien un evento lejano), ni una motivación sexual explicita.
Otro de los puntos que aclara este documento es que el asesino en serie no siempre es el típico
hombre blanco norteamericano, punto clave, una vez se
ha demostrado que más que una
condición social, el asesino en serie sufre algún trastorno de la personalidad más que todo
inherente a la condición humana que, por algún motivo, lleva a que personas de culturas opuestas
como Ted Bundy (Estados Unidos), Andrei Chikatilo (Rusia) o Pedro Alonso López (Colombia),
terminen violando y matando con las mismas motivaciones a pesar de ser personajes totalmente
opuestos. Dicha reflexión traslada también el tema a la psicología y aún a la psiquiatría, las
cuales estudian los comportamientos humanos y sus patologías en las que se intenta entender el
por qué del accionar similar en personas que viven en contextos tan diferentes.
La categorización de un asesino en serie es particular y requiere especial cuidado pues, como se
mencionó anteriormente, se trata de personas con una condición diferente, que sufren de
trastornos de la personalidad y tienen una motivación sexual para cometer los crímenes.
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El catedrático Miguel Mendoza en su libro ‘Asesinos en serie’ desarrolló una guía que consta de
18 puntos y es resultado de años de estudio de estos personajes para poder determinar o catalogar
a esta clase de asesinos. Los primeros 15 puntos, relacionados al comportamiento más que a las
razones biológicas, podrían llegar a explicar el fenómeno de forma más clara y así se pueden
tomar factores claves debido a, la ambigüedad que puede plantear el FBI en su tarea de ser un
ente policial quedaría resuelta. Por tal motivo, estos puntos son claves para el estudio de Pedro
Alonso López y comprender su accionar.
1. Ausencia de motivo real:
Los asesinos en serie no tienen una justificación concreta o una relación directa que les impulse a
cometer el crimen. “Los motivos obedecen a móviles más complejos, instalados en la mente del
asesino”, dice Mendoza, lo que hace también que sea más complejo el rastreo de estos
personajes.
2. Una no es suficiente y muchas no bastarán:
Los asesinos adquieren una “adicción a la ultraviolencia” y no logran detener ese instinto asesino
por sus propios medios. Si bien los asesinos pueden tener periodos de inactividad, ellos vuelven a
incurrir en los homicidios ya que es una adicción, una necesidad y, por ende, una cadena sin fin.
3. Lo de menos es matar: poder y control:
Este punto deja en evidencia que el verdadero motivo del crimen no es el homicidio como tal sino
el poder y el control sobre la vida del otro, es ese deseo de poder sentir que la otra persona es
deshumanizada y está sometida por el asesino quien tiene total control sobre la víctima. En
muchas ocasiones, la necrofilia es característica en los asesinos que siguen ejerciendo ese poder
aún con el cadáver sin vida.
El proceso en general, desde que se inicia, es causal de placer en el asesino. Su preparación y la
manera cómo se somete a la víctima, es más una consecuencia de ese proceso que un fin en sí
mismo.
4. Relación entre el asesino y víctima en el proceso de escogencia y eliminación:
despersonalización:
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1!
El asesino no ve a su víctima como un par. De hecho, parte del trabajo macabro consiste en restar
rasgos que permitan identificar al otro como humano. Por eso son comunes mutilaciones y juego
con los cuerpos que hacen que los victimarios vean en frente a un objeto y no a una persona. Por
esto, la relación entre la víctima y el victimario es totalmente material, en todo caso no hay más
que una relación de objeto (víctima) con el asesino que es por lo general ególatra y pretende
buscar placer en sus acciones.
5. El hombre es su estilo: modus operandi:
Cada asesino tiene su forma de operar, se convierte este ‘modus operandi’ en una especie de sello
que va construyendo el asesino a lo largo de su carrera delictiva. En este punto se tiene en cuenta
el tipo de arma, la forma de sometimiento y todo lo relacionado con la forma cómo el criminal
atrapa y elimina a su víctima.
6. Etapas del asesino:
a. Etapa de tranquilidad: acá el asesino puede estar sin necesidad de asesinar, sin embargo
recurre constantemente a una serie de prácticas donde sus fantasías siguen presentes
(necrofilia, tortura de animales, prácticas masturbatorias constantes). En este caso se
puede dar que el asesino desarrolle una vida normal, que desempeñe aparentemente
actividades sociales y se camufle en la sociedad.
b. Etapa inicial crítica (asalto relámpago): Esas fantasías ya son incontenibles y el asesino
siente la necesidad de hacerlas realidad y cometen un crimen al azar que resulta
desordenado y al ver la fantasía plasmada en muchos casos es una experiencia frustrante
para el asesino.
c. Etapa prolífico-episódica: El asesino comienza a matar con frecuencia y en periodos cada
vez más cortos. Esta etapa puede ser prolongada, acá el asesino adapta su modus operandi
y empieza a matar. En este punto el asesino adquiere cierto control y es capaz de retornar
a la primera etapa y permanecer sin matar también algún tiempo.
d. Etapa de tedio: los asesinos pueden llegar a cansarse de asesinar una vez han hecho todo
lo ya mencionado, sin embargo este “letargo” puede ser momentáneo y es posible que el
asesino reinicie el ciclo.
7. El asesino puede ser tu amigo: máscaras del mal:
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2!
El asesino en serie puede ser una persona que a la vista sea normal, sociable e inclusive ejemplar.
La imagen del ‘monstruo’ tanto física como social es distorsionada en este tipo de casos ya que el
asesino puede ser cualquiera, no necesariamente tiene que haber sido violado o torturado y, una
persona de apariencia ‘normal’ puede esconder en sí un ‘monstruo’.
8. ¿Inteligentes, genios o ignorantes?
En este punto, Mendoza describe a los asesinos más como astutos y hábiles que como
inteligentes. Estos carecen de una inteligencia afectiva y poseen una astucia más relacionada a la
de un depredador. Son incapaces de sentir cualquier tipo de emociones.
9. Crimen sexual e identidad:
El crimen cometido por los asesinos en serie tiene una connotación totalmente sexual. La extrema
violencia ejercida por los agresores tiene como fin la búsqueda de placer sexual. La identidad del
asesino en su vida no criminal no necesariamente determina el tipo de víctimas que este escogerá.
Ya sea homosexual, heterosexual o bisexual, la escogencia del tipo de víctima no es
necesariamente referida a la identidad sexual del asesino en su vida cotidiana.
10. ¿Culpa? ¿sin conciencia?:
Los asesinos en serie son diferentes por su incapacidad de sentir culpa. Esto los diferencia del ser
humano ‘normal’. Según Mendoza, la culpa del asesino en serie está mal interpretada y el único
sentimiento de ‘remordimiento’ en estos puede ser el, “me siento culpable de no sentirme
culpable”.
11. Justificaciones de la maldad:
El asesino es capaz de crear todo un nuevo mundo o sistema ‘moral’ o mejor, amoral, que
justifique sus crímenes y este en algunas ocasiones llega a creerlo. No todos los asesinos generan
este complejo moral para justificar sus actos y sentir que, inclusive, le hacen un bien a la sociedad
con sus asesinatos.
12. Trofeos igual a recuerdos:
Los asesinos guardan trofeos de sus víctimas para recordar y evocar sus actos. Algunos guardan
ropa, objetos, otros inclusive guardan trozos humanos o llegan a conservar los cadáveres. Las
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colecciones de trofeos sirven para recordar y revivir los momentos donde el asesino cometió el
crimen pero una vez el trofeo pierde ese valor, el asesino irá en busca de otra víctima.
13. Tácticas predatorias:
Los asesinos en serie son una especie de depredadores. Actúan como cazadores y afilan cada día
sus estrategias para cazar como si fuesen presas a sus víctimas.
14. organizados-desorganizados:
Esta caracterización propuesta por Robert Ressler y está determinado más por las maneras de
actuar de los asesinos. Los desorganizados pueden estar en algunas ocasiones con trastornos
mentales lo que hace a los organizados más peligrosos. Los desorganizados cometen sus
crímenes sin cuidado, dejan huellas, pistas y son bastante más primarios que los organizados. Los
organizados planifican sus crímenes. Los asesinos pueden pasar por ambas etapas dependiendo
del momento de su vida criminal en el que se encuentren.
15. Factores típicos:
Hay una serie de factores que podrían ser tomados en cuenta para justificar el actuar del asesino:
golpes que provocaron lesiones cerebrales y afectaron el comportamiento, problemas físicos,
violaciones, trastornos. Sin embargo, no son el común denominador en todos los casos y hay
eventos en los que los asesinos han presentado cuadros normales lo que hace que estos factores
no puedan ser determinados como determinantes para justificar al asesino.
1.3 La Psicopatía:
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Para entrar a investigar la psicopatología es necesario remitirse al estadounidense Robert Hare,
nacido en 1934 y profesor emérito en la Universidad de British Columbia, quien ha sido
fundamental en el estudio del tema y ha establecido tablas e indicadores que son utilizados para
diagnóstico y comprensión de los trastornos de la personalidad implicados en este tipo de
asesinos. Hare dice al respecto: “la psicopatía es un trastorno de la personalidad que se define por
una serie de conductas y rasgos de la personalidad característicos, la mayoría de los cuales son
mal vistos por la sociedad”.
De acuerdo a Hare, es muy probable que el individuo común esté rodeado, sin notarlo, por
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personas con dicha condición. La psicopatía no es única de los asesinos en serie. Este trastorno de
la personalidad implica que los sujetos que la padecen carezcan de conciencia. Hare describe a
los psicópatas que nos pueden rodear de la siguiente forma:
“Los psicópatas son depredadores que encandilan, manipulan y se abren camino en la vida sin
piedad, dejando una larga estela de corazones rotos, expectativas arruinadas y billeteras vacías.
Con una total carencia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la
forma que les viene en gana, sin respeto por las normas sociales y sin el menor rastro de
arrepentimiento o piedad”(Hare, p. 11, 1993)
Los asesinos en serie, diagnosticados como psicópatas, no son técnicamente ‘locos’ o sujetos con
problemas mentales del orden de la psicosis. De hecho, su condición los hace lucir bastante
normales, incluso ‘inteligentes’ debido a su gran capacidad para manipular y despersonalizar a
sus víctimas para conseguir su fin. Tanto la despersonalización (restarle identidad a los otros)
como la cosificación (personalidad utilitarista), se tipifican como factores claves de la psicopatía:
seres que apenas reconocen a los demás como objetos a los cuales manipular. Hare hace claridad
en distinguir este trastorno de la personalidad con una enfermedad de tipo mental:
“Los asesinos psicopáticos, sin embargo, no están locos, según los cánones legales y psiquiátricos.
Sus actos no son el resultado de unas mentes trastornadas, sino de una racionalidad calculadora
combinada con una incapacidad escalofriante para tratar a los demás como seres humanos
pensantes y sensibles. Su conducta incomprensiblemente amoral, dentro de una personalidad
aparentemente normal, nos asombra y atemoriza”. (1993, p. 16).
En una entrevista Hare destacó: REF “Los psicópatas son muy buenos manipuladores y nosotros
los consideramos astutos e ingeniosos ya que pueden engañar a otros. Incluso cuando se es
experto en la materia es fácil que te engañen y se salgan con la suya”.
La característica esencial en un psicópata es, como afirma Hare, su falta de conciencia. Estos
individuos tienen una gran necesidad de autosatisfacción a partir del uso del otro como
herramienta para llegar a un fin narcisista. Hare que una de las manifestaciones más obvias de la
psicopatía es la violación de las normas que regulan la convivencia de la sociedad por lo que es
común que muchos psicópatas estén presos (ya sea por estafa, por violación, por asesinato o por
cualquier tipo de trasgresión de las leyes) o que usen ese mismo poder de manipulación para
lograr su satisfacción personal y librarse de estar presos.
Los psicópatas, ante su incapacidad de “ponerse en la piel del otro”, desarrollan en algunas
ocasiones problemas para relacionarse o sencillamente es capaz de actuar sin importarle el daño
que pueda causarle a las demás personas. Son personas manipuladoras y mentirosas quienes
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inclusive pueden aceptar que no les importa generar daño y que su insensibilidad hace posible
que lo acepten esto sin inmutarse.
Hare menciona que la cantidad de psicópatas en Estados Unidos es de casi el 1% de la población,
pero aclara que, a pesar de su peligrosidad, no todos se convierten en asesinos. Se reconocen
como psicópatas los timadores, por ejemplo, o personas que, sencillamente, pueden utilizar a sus
prójimos.
Hare creó una herramienta clínica llamada el Psychopathy Checklist que permite a los expertos
por medio de un cuestionario determinar (“con muy bajo riesgo de equivocarnos”, promete Hare)
si un ser humano es un psicópata.
Síntomas clave de la psicopatía descritos por Hare:
Emocionales/interpersonales
De desviación social
Mente simple y superficial
Impulsividad
Personalidad egocéntrica y presuntuosa
Poco control de su conducta
Falta de remordimientos o culpa
Necesidad de excitación
Falta de empatía
Falta de responsabilidad
Persona manipuladora y mentirosa
Problema de conducta en la infancia
Portador
de
emociones
superficiales, Conducta antisocial de adulto
banales
La lista de Hare está compuesta por doce preguntas que harán los expertos al personaje en una
entrevista semi-inducida dándole 2 puntos si el personaje se ajusta totalmente a la respuesta para
cada pregunta dando un resultado de entre 0 a 24. Se considera a una persona con una psicopatía
estadísticamente significativa si sobrepasa la media que es de 18 puntos. Los ítems son los
siguientes agrupados en dos factores:
Factor I
ITEM 1: SUPERFICIALIDAD
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ITEM 2: VANIDOSO
ITEM 3: MENTIROSO
ITEM 4: AUSENCIA DE REMORDIMIENTO
ITEM 5: AUSENCIA DE EMPATÍA
ITEM 6: NO ACEPTACIÓN DE RESPONSABILIDADES
Factor II
ITEM 7: IMPULSIVIDAD
ITEM 8: POBRE AUTOCONTROL DE CONDUCTA
ITEM 9: AUSENCIA DE OBJETIVOS
ITEM 10: IRRESPONSABILIDAD
ITEM 11: CONDUCTA ANTISOCIAL EN LA ADOLESCENCIA
ITEM 12: CONDUCTA ANTISOCIAL ADULTA
Hay que aclarar que este test debe hacerlo un experto y que no se puede confundir a cualquier
persona como psicópata sin que alguien calificado evalúe los factores y haga el diagnóstico
adecuado. Lo que queda claro al ver los cánones utilizados para medir o identificar la psicopatía
es que es una condición bastante cercana y real. Son personas que pueden aparentar una vida
‘normal’, tener familia y ser ‘exitosos’ pero, sin que lo sepamos, esa fachada puede ser sólo un
medio para lograr satisfacer sus placeres.
Casos como el de Ted Bundy, el apuesto y exitoso joven cercano a la política con el partido
Republicano en Estados Unidos. Estudió en la Universidad de Washington, en Seattle y era
considerado un gran estudiante. Lo que no sabía la gente era su deseo perverso que lo llevaba a
emboscar, violar y asesinar jóvenes de cabello largo. Cuando fue capturado la sociedad quedó
estremecida: un joven promesa, sin problemas aparentes era un asesino en serie. Este caso
demostró que, no importa la fachada, los asesinos en serie pueden estar al lado nuestro y
embaucarnos sin que apenas lo notemos. No son un mito, son una realidad.
1.4 El caso de Pedro Alonso López y el cubrimiento de los medios locales:
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La captura de Luis Alfredo Garavito y el despliegue que se le dio en los medios de comunicación
a una historia desconocida por muchos en el año de 1999 ocultó de cierta forma una oscura
realidad: un asesino peor que Luis Alfredo Garavito llamado Pedro Alonso López había sido
liberado y el caso había pasado casi desapercibido.
Del desconocimiento del Caso de Pedro Alonso López nace el problema que guiará esta
investigación, cuyo objetivo es poder desarrollar un reportaje que permita reconocer y analizar la
estela homicida de un depredador que no tuvo visibilidad mediática, más aún teniendo en cuenta
que su estimado de víctimas asciende a más de 300. Los pocos trabajos hechos sobre este caso se
limitan a artículos de prensa olvidados en las bibliotecas, o manuscritos sin publicar de tono
narrativo como el libro El Estrangulador de los Andes, de Jairo Gómez Remolina, un periodista y
escritor quien tuvo la posibilidad de entrevistar y conocer al entonces ya denominado ‘Monstruo
de los Andes’, Pedro Alonso López.
En relación con los crímenes que cometió López, tan sólo sus declaraciones dieron algo de luz al
esclarecimiento de cientos de crímenes sin resolver y múltiples desapariciones de niñas. Este
criminal logró ser tratado como una especie de celebridad, incluso se ganó cierto afecto por parte
de las autoridades que lo custodiaron en Colombia antes de ser llevado al juicio donde sería
declarado demente.
En un aparte del periódico El Tiempo se registró el incidente en el cual la policía colombiana
acogió a López, una vez fue deportado de Ecuador, como una suerte de huésped de la justicia:
“El jueves, a las 7 de la mañana, fue entregado a las autoridades de la División de Extranjería del
DAS en el Puente Internacional de Rumichaca.
Al llegar a Pasto, López pasó a convertirse en un invitado especial en las dependencias del DAS.
No hace otra cosa que mirar televisión, que le den de comer y dormir , dijo uno de los encargados
de su vigilancia.
Los más curioso del caso es que desde hoy, el Monstruo de los Andes ya no dormirá en los
calabozos del DAS por no estar oficialmente privado de su libertad.
Sin embargo, los agentes hicieron una recolecta de dinero y le pagarán una habitación en un hotel
de la ciudad.”, (El Tiempo, 2 de septiembre de 1994).
El expediente de López y la forma en que se definió su situación judicial fue registrada de la
siguiente forma por El Tiempo:
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“Pedro Alonso López, llamado el Monstruo de los Andes por crímenes y violaciones de menores,
estaba a punto de recuperar su libertad cuando apareció Alba Sánchez en el umbral de la casa de
justicia de Espinal (Tolima). La veterana mujer se presentó para decir de su hija Floralba Sánchez
Ospina fue víctima hace catorce años de López. Floralba fue presuntamente violada y muerta por
este hombre que pagó una condena en Ecuador por varios hechos similares.
El fiscal 52 Fernando Vanegas recibió la denuncia respectiva. Es la única persona que ha acudido
ante la Fiscalía a aportar de nuevo sus denuncias y pruebas contra López.
Los padres restantes de los otros diez niños, presuntamente violados y muertos, no aparecen.
Como las pruebas recolectadas en su época por la presunta violación y muerte de once niños
quedaron reducidas a cenizas en un incendio ocurrido hace tres años, lo que puede mantener más
años en prisión a López es la reconstrucción del proceso con base en la ratificación de las
denuncias que se hicieron entonces.
La semana pasada cuando el Monstruo de los Andes fue traído a Espinal no hubo mayor revuelo.
Pero ayer, a la hora de las diligencias judiciales, unas dos mil personas se arremolinaron en los
alrededores de la casa de justicia local. Muchos pedían más cárcel para el hombre.
Al existir orden de captura por el caso de Floralba Sánchez, el Fiscal realizó ayer la indagatoria a
López, quien negó ser responsable de los hechos.
Según el Director seccional de Fiscalías Orlando Ospitia, una vez concluida la indagatoria, este
jueves, el funcionario que adelanta el proceso tiene cinco días hábiles para entrar a definir.
Si las pruebas son muy débiles, el hombre recuperaría la libertad. Pero, en caso contrario, le
dictarían medida de aseguramiento consistente en detención preventiva sin excarcelación, pues se
trata de un homicidio.
El testimonio de Alba Sánchez, madre de la niña muerta, podría conducir al sicópata a esta última
situación.
Sin embargo, existe otra alternativa y es la medida de seguridad que depende de un dictamen
psiquiátrico, según el cual, Pedro Alonso López padece una enfermedad mental y debe ser
recluido en un establecimiento asistencial por ser inimputable, es decir, que no tiene conciencia de
sus actos.
Cuando el hombre llegó fue recibido por Dos mil personas se arremolinaron frente a la Fiscalía.
Fue objeto dificultades.”, (El Tiempo, 8 de septiembre de 1994).
En la revista Semana, también se dieron a conocer algunos detalles de la actividad criminal de
López y se mencionó el dictamen médico que permitió su posterior libertad:
“Según el concepto psiquiátrico que acompaña la orden de captura López es considerado
altamente peligroso ya que padece esquizofrenia paranoide con trastornos severos de personalidad
y tiene una gran capacidad para engañar a sus víctimas fingiendo emociones que nunca siente.”,
Revista Semana, ‘Retrato de un asesino en serie’ (sobre Garavito) en el recuadro ‘Se Busca’,
Lunes 6 de mayo de 2002
En un perfil que publicó la revista Semana el 12 de agosto de 2006, nueve años después de haber
desaparecido, donde se estableció un breve recuento de la historia de este asesino serial,
encontramos la siguiente información biográfica:
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“Pedro Alonso López es tolimense, pero tiene alma de nómada y corazón de asesino. En sus
recorridos por los pueblos de Colombia, Perú y Ecuador iba a las plazas de mercado a escoger sus
víctimas, sin afanes, como quien selecciona las mejores reses. Entre todas, sus favoritas eran las
mayorcitas de 9 años, pero que nunca sobrepasaran los 13”,
A pesar de que la travesía homicida de Pedro Alonso López sin duda lo convirtió en el mayor
asesino en serie del mundo, el cubrimiento periodístico no tuvo la contundencia que tuvieron
otros casos como los ya referidos. Tanto el número de víctimas asesinadas violentamente por
López como el suceso de su libertad y la consecuente impunidad de su proceso, sin duda alguna
(tanto del punto de vista jurídico como de la visibilidad mediática) debieron motivar un mayor
interés por parte de la opinión pública.
Por otro lado, López contó con una especie de ‘suerte’ ya que, cuando iba a ser juzgado en
Colombia, el tema de interés que más se publicaba en los periódicos y otros medios era el famoso
dopaje de Diego Armando Maradona en el Mundial de USA 1994. Las breves referencias a
López eran la de “violador” lo cual minimiza simbólicamente el accionar asesino de este
criminal.
A diferencia de lo ocurrido con Garavito o ‘El Monstruo de los Cañaduzales’(Manuel Octavio
Bermúdez, capturado en 2003), la prensa local no consultó a expertos, no cubrió con interés el
suceso, al punto de que su liberación pasó desapercibida, por supuesto una decisión judicial que
hoy en día resulta polémica y absurda, teniendo en cuenta lo que significa dejar suelto a un
depredador sexual: sensación de impunidad y de injusticia, y desde el punto de vista psiquiátrico
la reconocida reincidencia de este tipo de criminales.
1.5 Los asesinos seriales más célebres en Colombia:
Sin lugar a dudas, Luis Alfredo Garavito es una especie de ‘celebridad’ en el campo de los
asesinos seriales de los cuales hemos tenido noticia. A este violador y homicida de niños se le
conoce como ‘La Bestia’, y ha suscitado registros mediáticos y de reportería de todo tipo:
entrevistas en televisión, programas en Discovery Channel, artículos en revistas, periódicos,
movimientos en redes sociales en contra de su liberación y la postulación como el más temido.
Sobre Garavito se puede encontrar todo tipo de información y se ha convertido paulatinamente,
sin duda, en un ícono nacional sobre lo que es el asesino en serie pedófilo. El despliegue
mediático que despertó su confesión y su condena, instalaron en el imaginario popular la certeza
de la existencia de asesinos en serie en el territorio nacional. Años después de su captura y
!
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consecuente pena, las redes sociales se han convertido en una suerte de foro público que reclama
una mayor justicia y donde se alerta ante la posibilidad de que estos sujetos sin cura queden
libres.
Otro caso impactante que se presentó en el territorio nacional fue el de Daniel Camargo Barbosa,
conocido como ‘La Bestia de los Manglares’ o ‘El sádico del charquito’. Este peligroso violador,
al igual que López, asesinaba niñas o mujeres jóvenes. Barbosa estuvo en prisión en el Ecuador y
mientras cumplía su pena por los asesinatos en la zona de Ambato fue asesinado por el sobrino de
una de sus víctimas.
Otro de los asesinos célebres, que incluso se ganó un capítulo en la reconocida serie del
Discovery Channel ‘Instinto Asesino’1 es Manuel Octavio Bermúdez, ‘El Monstruo de los
Cañaduzales’. Este asesino de niños ha pasado al primer plano de los ‘asesinos en serie’
nacionales gracias a la enorme difusión que genera este canal y dicho programa. Al igual que
Garavito, su visibilidad es aún mayor debido a tales especiales.
El Caso de López y el documental de A&E Biography no llegó de forma explícita al público
colombiano y latinoamericano debido a que no se tradujo y el acceso a dicho material no resulta
tan fácil. El documental es un trabajo serio con imágenes y datos biográficos documentales que
debido a su producción norteamericana no tuvo repercusión importante en Colombia.
El surgimiento de series como Instinto Asesino, el despliegue de programas como el de
Documentales Pirry entrevistando a Luis Alfredo Garavito y el auge en las universidades como la
Javeriana o el Politécnico de materias sobre ‘asesinos en serie’ demuestra el creciente interés
sobre el tema que existe en el país. Resulta paradójico que, a pesar de este ‘boom’ por el tema, no
se haya dado despliegue al caso de Pedro Alonso López quien es el asesino en serie más grande
del mundo y cuya historia es casi desconocida.
Si bien se pensaba que el fenómeno de los asesinos en serie era propio y exclusivo de los Estados
Unidos, casos como los antes mencionados, han permitido un reconocimiento casi definitivo del
estigma que implica la presencia global de tales criminales sexuales. El interés popular en
Colombia y Latinoamérica por las narrativas relacionadas con el homicidio serial e incluso por
publicaciones relacionadas con el tema, es una clara evidencia del reconocimiento de la figura del
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
"
!Instinto asesino es una serie producida por el Discovery Channel que va ya en su segunda temporada y habla sobre
los asesinos en serie de América Latina. En sus dos entregas son tres los casos de asesinos colombianos: “El
monstruo de los cañaduzales”, “La masacre de Pozzetto” y “La Bruja Asesina”.!
!
"1!
asesino en serie como una realidad más que un mito. No obstante, hemos reconocido que la
incidencia del periodismo en el cubrimiento de tales casos ha dejado peligrosos vacíos tanto en la
divulgación como en el seguimiento preciso de casos impactantes. Los especiales de televisión,
algunos eventos mediáticos que reclaman justicias, cadenas en redes sociales, cubrimientos
parciales de algunos homicidios, etc., suman una clara evidencia del interés colectivo por
rechazar a este tipo de asesinos; sin embargo, la labor periodística de centralizar y acentuar la
visibilidad de estos crímenes, como hemos visto, no ha cumplido con su rol periodístico.
1.6 El Periodismo investigativo y su rol:
!
Para empezar3! 4.+5678939! 8+! :394.! ;,! 9,5,9,+463! <8,! 4.+;8=43! >3! 6+?,@A67346B+C! se hace
necesario definir cuáles son los objetivos primordiales del periodismo, para lo cual resulta clave
mencionar el trabajo de Kovach y Rossenstiel(2003) quienes destacan nueve elementos básicos
del periodismo:
1. La primera obligación del periodismo es la verdad.
2. Debe lealtad ante todo a los ciudadanos.
3. Su esencia es la disciplina de la verificación.
4. Debe mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informa.
5. Debe ejercer un control independiente del poder.
6. Debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario.
7. Debe esforzarse porque el significante sea sugerente y relevante.
8. Las noticias deben ser exhaustivas y proporcionadas.
9. Debe respetar la conciencia individual de sus profesionales.
Como uno de los nueve elementos fundamentales del periodismo reconocemos dar la voz a los
que no la tienen (ofrecer un foro público…). En el caso de López, las más de 300 niñas que
fueron asesinadas y sus respectivas dolorosas historias y las de sus familias no llegaron a los
grandes medios con gran difusión, por lo que el ideal o el elemento fundamental del periodismo
donde debe abrirse un foro público, no se cumplió de ninguna forma.
De acuerdo a la evidencia periodística hasta el momento recuperada en la presente investigación,
podemos afirmar que el cubrimiento del caso López, no se efectuó siguiendo el principio básico
!
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de la búsqueda de la verdad. Incluso existen investigaciones donde los datos no concuerdan con
los hechos notificados, en especial los relacionados con las decisiones judiciales. En torno al caso
López, en el momento de la cobertura de su situación, se han creado historias que parecen más un
mito construido a partir de la especulación.
Los elementos propuestos por Kovach y Rossenstiel plantean no sólo unos ritos sino que reúnen
un ‘deber ser’ del periodismo y permiten comprender cómo hacer también el periodismo. Si bien
hay un campo específico conocido como ‘periodismo investigativo’ o ‘periodismo de
investigación’, este está regido por estos principios básicos ya mencionados aunque reúne unas
características que lo hacen específico o especial.
1.6.1 Periodismo de investigación:
Para definir el periodismo de investigación o periodismo investigativo hay que destacar que el
periodismo en todas sus facetas requiere profundización e indagación exhaustiva. La noción del
término investigación periodística ha sido acuñado más que todo por la traducción del concepto
de las escuelas norteamericanas.
El periodista peruano Gustavo Gorriti describe el periodismo de investigación de la siguiente
forma:
“…el periodismo de investigación es simplemente periodismo que ha tenido (a veces) más tiempo
para aplicar técnicas específicas de averiguación respecto a temas o realidades que se resisten a ser
revelados. Sus principios son los de toda disciplina de investigación, desde la epidemiología a la
paleontología. Pero sus reglas son las del periodismo en general. Sólo se distingue en la práctica
de otras formas de periodismo por la aplicación más frecuente y relativamente especializada de las
mencionadas técnicas de averiguación”2
La periodista del New York Times, Julia Preston destacó en un taller sobre periodismo de
investigación en Cartagena (octubre del 2000): “Una investigación empieza con un hecho del
cual se sabe algo, pero no se sabe todo. Normalmente, en la mayoría de los casos, es un hecho
que no es inapropiado, sino criminal”3.
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
$
!Gorriti, G.(2000). “Verdades tácticas y estratégicas”, en Revista Razón y Palabra edición 22. [En línea], disponible
en: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n22/22_ggorriti.html, recuperado: 4 de febrero de 2011.
Preston, J. (2000). “Periodismo investigativo en cuatro actos”. Relator: Martínez, Tadeo. Editor para Internet:
Escamilla, Oscar. [En línea], disponible en: http://es.scribd.com/doc/48643397/Julia-Preston-Periodismoinvestigativo
3
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$%!
1.6.2 El procedimiento
!
En la charla anteriormente referida, la periodista norteamericana destacó algunas características
que debe tener en cuenta el periodista investigativo:
“Para una investigación periodística hay que conseguir documentos, pruebas concretas y ser muy
disciplinado. Cuando se está ante un trabajo de investigación hay que recoger todo tipo de
documentos, desde la cajetilla de fósforos del restaurante donde entrevistamos a una persona hasta
el último papel por insignificante que parezca. Uno no puede dejar ir los documentos, como nos
pasó con la lista de preguntas hechas a un ex militar de la inteligencia cubana. El punto número
dos es la importancia de sistematizar el trabajo y organizar todos los documentos que se vayan
consiguiendo en un archivo fácil de consultar”(Preston)
El cubrimiento de los casos de asesinos en serie más visibles en Colombia se ha limitado a dos
criminales en forma parcial (Garavito y Manuel Octavio Bermúdez); y las fuentes consultadas
que hemos reseñado, evidencian un vacío de rigurosidad documental contrario a lo que menciona
Preston como base del periodismo investigativo.
La presente investigación contempla una recopilación de archivos documentales y teniendo en
cuenta que el producto a realizarse será un reportaje escrito y que desembocará en ser un relato
relacionado más con la escritura de crónicas y de contar historias, como guía metodológica se va
a utilizar el texto de Juan José Hoyos Escribiendo historias: El arte y el oficio de narrar en el
periodismo. En este texto se instruye cómo hacer una investigación para poder contarla en forma
atractiva que a su vez esté ceñida a los preceptos periodísticos.
Hoyos destaca estrategias de investigación propias de otras disciplinas como la antropología y la
sociología y propone un ‘trabajo de campo’ que se vale de las técnicas investigativas propias de
dichos campos de estudio.
Una de las principales herramientas que plantea Hoyos sobre la adaptación al periodismo de lo
que es una etnografía. Al respecto anota:
“…es una forma de trabajo que permite la descripción y análisis de un campo social específico,
una escena cultural determinada: una localidad, un barrio, una fábrica, una familia, una práctica
social, una institución. Tiene, pues, un componente de observación y descripción y un componente
de reflexión sobre el material recopilado” (Hoyos, 2003, p. 102)
Dice Hoyos que las etapas de la etnografía son muy similares a las del reportaje y que se resumen
en los siguientes procesos:
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$"!
-La preparación del terreno
-La estrategia de acceso y la aproximación
-La observación
-La selección de los informantes
-La entrevista etnográfica
-El registro de la información
-La selección y el uso de estrategias narrativas.
Juan José Hoyos nos ofrece un manual práctico también para lo que es la recolección de datos
para realizar el trabajo que puede ser de gran utilidad sobre todo para investigar el caso de López
y seguir así su estela de muerte:
“Para lograr ese registro sistemático, el investigador, al igual que el periodista que decida emplear
este método, tienen varias herramientas como:
-El diario personal, que es subjetivo y registra lo que sucede en la mente del investigador, sus
sentimientos, sus impresiones, sus reacciones, su relación con el entorno…
-Los ficheros, que permiten clasificar en orden temático o alfabético los apuntes tomados: una
forma de dar un poco de coherencia a ese mundo aparentemente incoherente que es la memoria.
-La grabadora-aunque en muchos casos, en el periodismo, hay quienes desaconsejan su uso.
-Las fotografías y cámaras de video, que permiten el acopio de imágenes”.
La justificación para la aplicación de la etnografía en el presente
trabajo periodístico se
encuentra y reconoce el mismo texto de Hoyos:
“La meta principal del método etnográfico coincide en captar el punto de vista, el sentido, las
motivaciones, las intenciones y las expectativas que los actores otorgan a sus propias acciones
sociales y proyectos personales o colectivos, y a su entorno sociocultural.
Como antes se dijo, coincide con el método investigativo del periodismo en que desde un
comienzo el trabajo de campo tiene como meta final la escritura. El etnógrafo es, en lo esencial,
un escritor. Escribe constantemente notas, diarios y fichas, y los resultados de su investigación los
expresa en textos. Su representación de la realidad social está, pues, condicionada por la
escritura”.
El punto de vista periodístico que se asumirá en esta investigación, implica precisamente los
preceptos mencionados por Hoyos donde tanto metodología como abordaje periodístico definen
un rumbo de concreción de la investigación del caso de Pedro Alonso López. Si bien este método
!
$$!
será el aplicado para la recolección de la información, para hacerla más fluida, la historia se irá
narrando de acuerdo a las etapas criminales que vivió López.
Si bien en este punto no podemos más que concluir con un bosquejo teórico de cómo se hará el
periodismo de investigación, es de suma importancia destacar que la información es muy sensible
y su alto grado de desconocimiento hace que no en algunas ocasiones toque valerse de cualquier
tipo de recursos propios del periodista para seducir a su fuente y lograr captar la confianza de la
misma. En muchas ocasiones la referenciación deberá ser estricta ya que por tratarse de un caso
que involucra a menores y que la consecución de los expedientes debe reservar y salvaguardar la
identidad de las fuentes que lo soliciten.
Este procedimiento sugerido, que parece ser la ruta más adecuada a seguir, permitirá de alguna
forma informar y llegar al caso de quien ha sido considerado como el peor de los asesinos en
serie del mundo y de quien no se tiene aún conocimiento o mejor, de quien poco se ha destacado
en los medios nacionales poniendo por encima a personajes como Luis Alfredo Garavito o Daniel
Camargo Barbosa.
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Capítulo 2: Conociendo al ‘monstruo’
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“-¡Oye mamá! ¿Quién es ese malvado Hombre de Arena que nos aleja siempre
del lado de papá? ¿Qué aspecto tiene?
-No existe tal Hombre de Arena, cariño -me respondió mi madre-. Cuando digo
"viene el Hombre de Arena" quiero decir que tienen que ir a la cama y que sus
párpados se cierran involuntariamente como si alguien les hubiera tirado arena a
los ojos.
La respuesta de mi madre no me satisfizo y mi infantil imaginación adivinaba que
mi madre había negado la existencia del Hombre de Arena para no asustarnos.
Pero yo lo oía siempre subir las escaleras”.
E.T.A Hoffman. ‘El Hombre de Arena’.
2.1 Monstruos humanos y miedos infantiles
!
Ante la indisciplina de los niños, los adultos suelen asustarlos con la posible aparición de ‘El
Coco’; les amenazan con la probable emergencia de ‘monstruos’ que se los llevarán consigo
ocultos en una bolsa.
Al pasar los años, estas criaturas se van esfumando del imaginario adulto de lo sobrenatural.
Creemos, ya como adultos, que aquellos seres oscuros y perversos no son más que personajes
provenientes de la ficción para ahuyentarnos, que no hay nada ni nadie capaz o ansioso de
llevarse a los niños a guaridas secretas para devorarlos. Pero la verdad oculta resulta ser otra:
existen ‘monstruos’ que devoran la vida de los más vulnerables; seres presas de una maldad casi
irreal, pero de carne y hueso; espectros humanos ansiosos de sangre que merodean pueblos y
ciudades de Colombia. Monstruos incluso a veces imperceptibles por parte de las autoridades, de
la policía e incluso de las páginas del periodismo.
En el cine y aún en la literatura ningún guionista imaginó jamás que una mente tan pervertida
como la de Pedro Alonso López pudiera existir: un ser capaz de asesinar a más de trescientos
niños sin experimentar el menor remordimiento. Su rastro, la estela de su travesía homicida, se ha
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confundido en los cientos de folios de casos sin resolver, en los oscuros rincones del olvido, en la
impunidad de juzgados, procesos y titulares de prensa olvidados. Sus huellas, como las de un ser
sobrenatural, se han borrado; su legado de dolor, no obstante, sigue vigente en el corazón de los
familiares de sus víctimas. Ellos no olvidan.
El monstruo, el Coco colombiano, se ha esfumado. Ahora, en un ejercicio de búsqueda
periodística, en un intento por desenmarañar su historia, nos dirigimos tras las huellas del peor
asesino en serie del mundo, si acaso comparable con pedófilos famosos de la historia como Gilles
de Rais, ilustre caballero francés, héroe nacional de su país en la batalla contra los ingleses,
amigo de Juana de arco, que estaba más interesado en niños de sexo masculino que en batallas
heroicas. Amparado en su condición de poderoso noble hizo de su castillo un lugar de crueles
torturas y vejaciones a centenares de niños (se especula sobre una cifra de doscientos a
trescientos niños y adolescentes torturados y asesinados por el noble).
Es frecuente escuchar el uso de la categoría monstruo para referirse o bien a una criatura
deforme, fea, cruel (vampiros, hombres lobo, zombies, etc.), o bien para denominar a seres
humanos que han cometido actos atroces. En este segundo caso, se usa para crear una barrera
ilusoria entre ellos (los monstruos) y nosotros. La palabra permite señalar lo inimaginable, lo
absurdo, lo inverosímil de la conducta violenta humana. Será monstruo el violador, el asesino
torturador e incluso el tirano de una nación. Probablemente la escala más alta de la maldad
humana la reconozcamos en el asesino y violador de niños: el mayor monstruo de todos.
Confundido con personajes de cuentos fantásticos, relegado a leyendas urbanas, confundido con
entes sobrenaturales (como en cuento del alemán Hoffmann referido en el epígrafe, cuento
retomado por Freud para definir lo siniestro:
“Lo siniestro en las vivencias se da cuando complejos infantiles reprimidos son reanimados por
una impresión exterior, o cuando convicciones primitivas superadas parecen hallar una nueva
confirmación”. (Se repite algo familiar e íntimo, pero olvidado por medio de la censura del
sujeto)” (Freud, 1919).
El monstruo, entonces, figura que conduce y detona lo siniestro, parece borrar, sustituir, las
huellas reales de los asesinos en serie de niños. Recurrimos al monstruo para explicar el horror,
para intentar comprender nuestra maldad extrema. Ya desde la novela de Stevenson El extraño
caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (novela favorita de otro famoso asesino colombiano, Campo
Elías Delgado), sabemos de la disociación humana entre el bien y el mal habitando un mismo
!
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cuerpo; sabemos que el monstruo yace en nosotros, y que muchos seres humanos, como el caso
que nos ocupará de aquí en adelante, han dado el paso a lo peor de sí mismos.
Los monstruos, en este caso una denominación para señalar al asesino en serie de niños,
configuran en nuestra realidad colombiana una suerte de leyenda urbana, que en el caso que
abordaremos en la presente investigación, resultó siendo la peor pesadilla de cientos de niños.
Mucho antes que el escandaloso caso del pedófilo Luis Alfredo Garavito, un monstruo aún peor
andaba flotando, invisible, imperceptible, por las calles de las ciudades y pueblos colombianos,
listo para llevar se consigo a los niños a su infierno privado.
2.2 ¿Cómo se fabrica un monstruo?
En un pueblito recóndito del Tolima, Santa Isabel, el 8 de octubre de 1948 nació Pedro Alonso
López en el seno de una familia humilde. Su padre murió el mismo día que el caudillo liberal
Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado, el 9 de abril de 1948; momento en el cual se desbocó el
conflicto que enfrentó a liberales y conservadores, periodo conocido como La Violencia. Para la
fecha, Benilda López de Castañeda tenía tres meses de embarazo.
Al respecto, la madre de López contó en una entrevista para A&E: “Yo pensé que lo iba a perder
del impacto cuando supe la noticia, lo podía sentir dentro de mí, pero el era de sangre fuerte”4.
Quizá un hijo de esta violencia, dirían muchos, pero en realidad su hijo se convertiría más
adelante un psicópata cuyos crímenes no tendrían mayor relación con su contexto natal e
histórico. Contrario a lo que algunos cronistas han sugerido, la maldad de Pedro Alonso López no
se alimentó exclusivamente del odio de la violencia.
La época en la cual nació Pedro Alonso fue una época sangrienta y de conflicto en el país. Si bien
Colombia ha tenido distintas etapas de violencia, el conflicto entre los dos grandes partidos
(Liberal y Conservador) se hizo más intenso en las décadas que cruzan la historia de la familia de
López y su niñez. Guerrillas liberales, grupos armados conservadores, disputas a muerte en el
campo y en las ciudades, desplazamientos, odio y una especie de guerra civil, marcaron el
periodo conocido como La Violencia.
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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!A&E Biography(2004) [en línea] “Pedro Alonso López”. Disponible en:
http://www.youtube.com/watch?v=KRmpqgcwdB8&feature=related!
!
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La niñez de López hasta nuestros días ha sido un misterio. Muchas reseñas la tildan como una
etapa marcada por la tragedia, la indigencia, los abusos, etc., pero no se habla de aquellos años
previos al drama, época en la que López parecía ser un niño normal.
En el Espinal, un pueblo a 55 Km. de Ibagué, capital del Tolima, en el Juzgado Primero Penal del
Circuito reza el expediente del juicio del ‘Monstruo de los Andes’ donde aparece una declaración
de la señora Benilda López de Castañeda en la cual narra un poco su vida:
“…Mi nombre es como dije antes, tengo 68 años de edad (esto fue en el año 1995), soy natural de
Santa Isabel (T), con residencia actual en el Espinal, en la carrera 4a. No.1-40., estado civil
casada, de profesión oficios domésticos, y soy madre del procesado señor PEDRO ALONSO
LÓPEZ…
…PREGUNTADO: Sírvase hacerle al juzgado un relato amplio, claro y detallado de todo cuanto
se acuerde en relación con la vida que llevó al lado Pedro Alonso López, su hijo, cómo era su
comportamiento, sus ilusiones, su temperamento, sus relaciones con sus otros hermanos, su vida
de estudiante, sus relaciones en el hogar.
CONTESTO: “Empiezo por contarles que para el 9 de abril de 1948, me encontraba en estado de
embarazo de mi hijo Pedro Alonso López y para la época tenía 6 meses, porque en esa época
mataron a mi esposo en San Rafael Tolima llamado Alto de las Cruces, yo vivía en jurisdicción de
Santa Isabel en un sitio que le decían “La Vuelta del Amor” y más adelantico Las Brisas. A mi
esposo lo mataron por motivos de La Violencia habiendo quedado yo sola viviendo en Santa
Isabel hasta cuando nació Pedro Alonso, niño que nació normalmente y fui atendida por una
partera llamada Felisa, quien ya murió.—
Yo lo acabé de criar y seguí mis andanzas trabajando, me quedaron tres hijos, una niña y dos
barones de mi primer marido,-- siendo Pedro Alonso López el cuba. Cuando me vine para Ibagué
a trabajar a un restaurante llamado Santa Librada Pedro Alonso tenía aproximadamente dos años,
ahí me cuadré a trabajar en las Agencias de Vino lavando botellas, estampillando y empacando en
las cajas para despachar, allí duré dos años trabajando hasta cuando se acabó el vino, de allí mi
patrón el doctor me pasó para Rentas del Tolima, pero no pude trabajar por el celador que
comenzó a carpintearme y entonces echaron al celador, a mi me dio miedo porque el celador me
dijo que me quemaba donde me encontrara, a lo cual el Dr. patrón nuestro nos echó a ambos, yo
me sentí libre y me vine para el Espinal, llegando a trabajar a un restaurante ubicado frente a
Telecom, mi oficio era la de hacer de comer y la señora dueña del Restaurante me recibió con los
dos niños Pedro y Gilberto, me pagaba cuatro mil pesos dándome la comida para los niños. Yo
dormía en la misma pieza donde dormía doña Domitila que era la dueña del Restaurante y quien
ya falleció. De los cuatro años en adelante Pedro Alonso era un buen muchacho, obediente, me
ayudaba a recoger los desperdicios, a lavar la loza, y hacer oficios del mismo restaurante.
Estando trabajando en el Restaurante conocí a Tulio Castañeda o mejor él me conoció a mí, era un
trabajador de Roberto Ospina y allí comía, y al ver mi habilidad, le dijo a don Roberto que había
una alimentadora en el Restaurante de Domitila que le podía servir a Roberto para ayuda de
alimentar el personal. Don Roberto vino y arregló conmigo, hablando primero con la patrona y
ella me dijo podía irme si quería, que no había problema. Entonces yo me fui a donde Roberto que
me pagaba seis mil pesos. Roberto no sabía que yo tenía dos niños y que tenía que recibirme con
los menores, llegué a la casa de Roberto y él dijo yo no recibo la señora con niños y yo toda esa
!
$'!
plata no le pago, únicamente le pagaba cinco mil destarando mil pesos por la comida de los niños.
Me quedé trabajando donde Roberto hasta cuando pasó la campaña de recolección del arroz”.5
Las posteriores declaraciones de López y la forma de referirse a su infancia y a su madre van a
resultar muy diferentes al tono y a los detalles ofrecidos en la anterior declaración. El odio de
López por su madre será evidente en su adultez cuando empiece a arremeter contra su
progenitora. No se sabe si las versiones de maltrato sufrido que dio del asesino son reales o son
sólo una fórmula para manipular y acomodar la historia a su favor para posar como víctima y
justificar sus actos.
2.3 Entre versiones sobre el origen del mal
Las declaraciones de Pedro Alonso acerca de su niñez contrastan radicalmente con las versiones
de su madre. En estos casos, comprender un poco la condición de un psicópata podría explicar el
por qué de contar una versión de este estilo por parte de Pedro Alonso para justificar su
transformación en un asesino con rasgos pedófilos. Según se mencionó en marco conceptual, los
psicópatas son mentirosos y exageran tanto sus logros como sus vivencias negativas con el fin de
aparecer como víctimas.
Sin embargo, no se pueden descartar las versiones de López que podrían ser ciertas, si por
supuesto reconocemos el contexto socio-cultural que se ilustró anteriormente con los relatos tanto
de la señora Belinda como otras de testigos más adelante abordadas.
La señora Benilda López insistió en que su hijo desde pequeño era de carácter noble, que tenía
gran amor por los otros niños y que una vez instalados en el Espinal, el pequeño Pedro, usando
un pequeño cuaderno, les ayudaba a los demás niños a aprender las vocales. La señora López
declaró que su hijo tenía el anhelo de ser profesor y que ella lo apoyaba en tal aspiración.
Por su parte Pedro Alonso, en los testimonios que recogió A&E, insistió en que su madre estaba
“enferma de la cabeza”, y declaró que ella se prostituía. Afirmó que siendo un niño tenía que
soportar ver a su mamá sostener relaciones sexuales con otros hombres y que éstos lo sometían a
fuertes maltratos físicos.
López aclaró que debió aprender a defenderse de los ataques de su madre quien era muy severa.
Lo único que queda claro de los problemas de López respecto a su infancia es que el odio hacia
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
)
!Expediente caso López. Juzgado 1 penal del circuito, Espinal.
!
$1!
su progenitora era cada vez mayor. En este círculo de resentimientos y odio empezaron a emerger
los problemas y presumiblemente la semilla del monstruo.
El señor Luis Felipe Ospina (un abogado que estuvo presente en el juicio contra López y que
hacía parte de la rama judicial para la época en los juzgados del Espinal), en una entrevista
realizada para la presente investigación, señaló que a López la madre lo amarraba en un palo
ubicado en su vivienda y lo castigaba severamente dejándolo allí por largos periodos de tiempo.
Ospina comentó que dicha situación pudo ser uno de los motivos por los cuales Pedro Alonso se
marchó de la casa.6
Las declaraciones de López podrían ser ciertas, pero hay que tener en cuenta lo que expone el
profesor Robert Hare acerca de los psicópatas para no tomar como verídico su testimonio, ya que
podríamos también nosotros ser manipulados:
“Los psicópatas son depredadores que encandilan, manipulan y se abren camino en la vida sin
piedad, dejando una larga estela de corazones rotos, expectativas arruinadas y billeteras vacías.
Con una total carencia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la
forma que les viene en gana, sin respeto por las normas sociales y sin el menor rastro de
arrepentimiento o piedad” (1993, p. 11).
Queda claro que existió un fuerte enfrentamiento entre Pedro Alonso y su madre. Desde muy
temprana edad la relación fue conflictiva y posiblemente los rasgos psicopáticos de este asesino
empezaron a sobresalir mientras apenas era un niño.
Felipe Ospina conoció a la madre de López; su relato nos permite reconocer algunos aspectos de
su familia:
“Doña Benilda era una viejita muy buena gente. Yo me hice muy amigo de ella porque ella venía
a preguntar por el hijo y tal, pero a los (otros) hijos no los conocí, únicamente a Pedro. Hablaban
por ahí de un señor (otro de los hermanos de Pedro Alonso) que tenía una posición más o menos
acomodada, que era teniente o capitán del ejército, pero no le llegué a conocer.
Ellos vinieron aquí (Espinal) y se aposentaron en un barrio que se llama San Rafael y ahí vivieron
de pronto en arriendo. Posteriormente consiguieron de pronto una casita por allá a la salida, al pie
del matadero, muy humilde, que era donde vivía allá con la mamá y el resto de familia”.
(entrevista para la investigación)
Al cumplir 8 años, la vida de Pedro Alonso López cambió. Una noche salió de su casa con rumbo
desconocido. Su mamá, según contó a las cámaras de A&E, corrió desesperada en busca de un
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(
!Ospina, Luis Felipe. (2011, 31 de marzo), entrevistado por Rivera, A.,Espinal.!
!
$2!
tipo de chamán, un psíquico que le dijo que su hijo se había embarcado en un viaje con un
hombre proveniente de Cali que lo había montado en un carro:
-“Yo me puse a llorar y llorar re loca (SIC),… yo lloré y lloré, conseguí plata y me fui pa’ Cali.
Habían matado a su papá y ahora el niño perdido”7.
La versión que ofreció la señora Benilda (quien ya murió) para el documental, dista mucho del
relato que se recoge en el expediente que reposa en los despachos judiciales del Espinal. Ella, en
los documentos consultados, relata cómo fue la vida de su hijo en el colegio y describe una
historia que resulta ambigua y confusa de lo que pudo motivar a su hijo a escapar:
“Una vez terminó mi trabajo donde Roberto entonces volví nuevamente a donde Domitila al
Restaurante, y allí fue donde conocí a Tulio Castañeda, y me casé un mes de agosto no recuerdo
exactamente el año, Pedro Alonso López tenía para esta época aproximadamente seis años, Pedro
estaba ya estudiando haciendo el Kinder en la escuela Kennedy de Espinal y aprobó para segundo,
habiendo hecho el primero y el segundo de primaria con el profesor Bernate, con el profesor
Murillo hizo el Segundo año de primaria Pedro Alonso López y este año fue que le encontré
arreglándole los libros una Historia Sagrada, averiguándole cómo la había conseguido,
contestándome que era que la había encontrado, yo le dije que como mañana lunes tenía que ir a
estudiar entonces yo se la entregaba al profesor.
Entonces me fui ese domingo de ramos a la plaza a hacer mi mercadito, y cuando vine de la plaza
ya no estaba Pedro Alonso, habiéndole dicho a Gilberto que se iba a traerle dulces y no volvió
hasta hoy (nueve años después). Aclarando que cuando Pedro Alonso se fue de la casa tenía mas o
menos nueve años y el motivo de su ida supongo fue por la Historia Sagrada que yo le encontré y
que le dije que la iba a entregar al profesor, porque uno como madre no debe alcahuetearle a sus
hijos nada.
El comportamiento de Pedro Alonso conmigo y sus hermanos era normal, porque se saludaban y
si le tocaba regañarlos por ser el hermano mayor lo hacía de buen modo, sin palabras groseras. Yo
nunca les permitía la calle a mis hijos, ni tampoco recibí quejas de él por mal comportamiento. Por
eso digo que él cambió por un mal compañero o un espíritu que tenga en la cabeza, pues Pedro
Alonso era de un temperamento tranquilo pero de los dieciocho años en adelante cambió
totalmente, cuando vino”.
Por otro lado, el relato de Luis Felipe Ospina y lo que manifestó en el juicio el mismo Pedro
Alonso cuentan que él salió de su casa más por la severidad con la que era reprendido que por
otros acontecimientos.
2. 4 En la ruta del demonio
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!A&E Biography(2004) [en línea] “Pedro Alonso López. Disponible en:
http://www.youtube.com/watch?v=KRmpqgcwdB8&feature=related!
!
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0%!
En realidad López no se dirigió a Cali, la capital del Valle, como el supuesto Chamán le había
dicho a su madre (según narró en el 2004). Su rumbo fue Bogotá, la capital de Colombia. En este
lugar el pequeño López empezó su vida criminal, como un indigente en las frías calles, rodeado
del basuco y otros vicios. La marginalidad fue su escuela.
López expresó que en ese mundo fue abusado sexualmente. De sus declaraciones se puede inferir
que durante los primeros años en las calles bogotanas, el psicópata adquirió herramientas
delincuenciales que le permitirían posteriormente actuar con mayor sagacidad.
Como ya habíamos advertido, López insistió en que su niñez fue muy traumática. Aseguró que
debido al ‘abandono’ su carácter bondadoso y noble cambió. No contó ningún detalle ni hizo
referencia al supuesto abuso de su hermana menor (cuando apenas tenía 8 años).
Lo único que resulta cierto de las versiones cruzadas es que cuando López apenas era un niño,
después de vivir en una casa de origen humilde donde era tratado con gran severidad, se trasladó
a Bogotá donde se convirtió en un indigente. López dijo que mientras convivía en medio de otros
‘gamines’8, fue embaucado por un hombre mayor que le prometió un techo y una comida
caliente; lo condujo hacia un lugar abandonado donde lo violó. Insistió en que en las frías y
cochinas calles de Bogotá perdió su inocencia.
Desde el punto de vista psiquiátrico y apoyados en las teorías sobre los psicópatas, podemos
afirmar que López probablemente ya poseía una inclinación al comportamiento antisocial, de tal
manera que las calles terminaron de reforzar sus artes macabras del engaño y le ofrecieron un
aprendizaje sobre la muerte que lo harían el más letal violador y asesino en serie de niñas
inocentes del planeta.
A pesar de los relatos de Pedro Alonso en los que se muestra como una víctima, este asesino ha
contado con una extraña fortuna a lo largo de su vida criminal. Cuando tenía 10 años, una pareja
estadounidense que vivía en Bogotá le dio un hogar, lo llevó a su casa y lo puso a estudiar en un
colegio. López aseguró que dos años más tarde un profesor abusó sexualmente de él, aunque esta
versión pareció algo extraña ya que la reacción de éste fue robar dinero y huir con él de nuevo a
las calles.
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
1
!Término coloquial y despectivo para referirse a los niños indigentes en Colombia.!
!
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Queda la incógnita sobre la veracidad de lo que narró Pedro Alonso, ya que si bien podría ser
cierta la historia también ésta podría ser una fachada para justificar sus actos perversos que desde
muy pequeños se manifestaron en este criminal. ¿Fue violado y abusado en su niñez López? ¿Fue
una víctima de un periodo histórico violento?¿Sufrió tanta violencia en su casa que lo llevó a ser
un asesino en serie?¿Nos manipuló con su forma de contar esa historia?
!
0$!
Capítulo 3: La metamorfosis: el Monstruo de los Andes
3.1 Nuevos infiernos
!
La adolescencia del ‘monstruo’ marcó la ruta de terror que seguiría hasta límites insospechados.
Las herramientas que durante su niñez le brindó la calle lo convirtieron en un monstruo aún más
letal: sus incipientes deseos sexuales de abuso y poder, según una versión que circuló en la prensa
sensacionalista, se mostraron cuando tenía tan sólo ocho años de edad cuando lo sorprendieron
queriendo acceder carnalmente a una de sus hermanas. Ya en la calle, donde fue violado, abusado
y maltratado, terminó de armarse el monstruo que viajaría por los pueblos de Colombia, Perú y
Ecuador buscando ‘presas’ y asechándolas a plena luz del día para violarlas y asesinarlas.
Si bien no es posible justificar las acciones de Pedro Alonso López, un contexto perturbado
sumado a un desorden de la personalidad como el que padece este criminal puede ser un
detonante fatal y hacer de éste sujeto un personaje aún más peligroso. Según se ha expuesto por
los expertos y se conceptualizó en el marco del primer capítulo, resulta posible afirmar que Pedro
Alonso habría asesinado y violado fuese cual fuese su contexto y su entorno.
López salió de su hogar adoptivo tras el incidente que vivió en el colegio y retomó la vida en las
calles. El ‘Monstruo’ robaba carros y se afianzó en el crimen callejero. A su casa materna sólo
regresó nueve años después de que había partido, según contó su madre, Benilda. Allí, demostró
ese odio rotundo de Pedro hacia su progenitora.
“PREGUNTADO: Sírvase decirle al juzgado cómo fue el comportamiento de Pedro Alonso López
al regreso de los dieciocho años que tenía éste al llegar a su casa? CONTESTO: Pedro Alonso
López llegó a los dieciocho años, es decir que hacía nueve que se había ido. Yo me encontraba
consiguiendo una leñita hacia los lados de la Colombiana de Tabaco, cuando llegó mi compadre
Melciades “Pielroja” y me dijo “Comadre” llegó su hijo. Yo salí corriendo por la orilla del
potrero, y Pedro venía con otro amigo oriundo de ésta ciudad, pero no recuerdo su nombre de la
calle 2a. venían de baño, entonces preguntó de dónde venían y me contestó que venían de baño.
Yo lo abracé por la parte de adelante y me dijo luego, ¿usted quién es? Yo me quedo llorando
encima del pedro de él y el compañero con quien venía Pedro le dijo “es su mamá”.
PREGUNTADO: Por qué será que su hijo Pedro Alonso López manifiesta en la declaración de
indagatoria que rindiera ante la Fiscalía que él venía a ésta ciudad de Espinal, constantemente a
ver a su mamá, habiendo venido por tres o cuatro ocasiones por la época de los años 78 al año 80
cuando se encontró voluntariamente a las autoridades de Ambato en el Ecuador, qué tiene que
!
00!
decir al respecto? CONTESTO: Pues manifestar que nunca vino a visitarme desde los 18 años que
llegué y lo abracé y me dijo que yo era una perra.9
Resultó evidente la forma de López camuflarse y, de forma camaleónica y a la vez cantinflesca,
adaptarse a las circunstancias. Era un hecho que para él en algún momento resultó mejor
mostrarse como alguien cercano a su madre para dejar una mejor impresión ante el juez, sin
embargo la realidad era otra: López manifestaba de diversas maneras un odio rotundo y radical
contra la señora Benilda.
3.2 Venganza y detonación de la maldad suprema
Dos años más tarde, Pedro Alonso fue a prisión por el hurto de un carro. Allá dos hombres lo
violaron y éste cobró venganza asesinándolos con un cuchillo artesanal que fabricó a partir de
utensilios que encontró en la Cárcel Modelo de Bogotá. Su pena no se vio afectada
considerablemente por el hecho de haber matado a sus agresores pues el hecho fue considerado
como un caso de defensa personal. Después de dos años de condena salió libre. ‘El Monstruo de
los Andes’ andaba por las calles de Colombia camuflado como un ciudadano común y corriente
asechando a pequeñas niñas de familias pobres y en pueblos remotos. Pedro Alonso López había
comenzado su cacería.
Aunque había dicho que quería vengar a todos aquellos que violaran y abusaran como con él lo
habían hecho cuando era un menor, su instinto asesino saldría a flote y su sed sería incontrolable.
.10
Tras salir de prisión y siendo aún joven, Pedro Alonso López andaba por los pueblos en busca de
víctimas, ‘presas fáciles’ para satisfacer sus fantasías sádicas y perversas. El asesino recorrió
lugares remotos donde los crímenes pasaban desapercibidos por las autoridades que no le
prestaban la menor atención a los hechos.
En una entrevista realizada para esta investigación José Alirio Salazar Candia, un campesino de
la región del Espinal en el Tolima quien afirma que trabajó en una ocasión con López labrando
tierra, afirmó que a Pedro Alonso se le veía cambiar rápidamente de trabajo, de ropa y de aspecto.
También relató Salazar que al grupo de trabajadores con quienes había estado por un par de días
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
9
Expediente del Caso López. Investigación personal. Espinal.
!A&E Biography. Pedro Alonso López. 2004. Consultado en
http://www.youtube.com/watch?v=KRmpqgcwdB8&feature=related!
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Pedro Alonso laborando, los llevaron al pueblo y les hicieron una especie de callejón juzgándolos
y buscando al asesino. Mientras esto sucedía López ya se encontraba lejos, probablemente
preparando su siguiente ataque.
Una nueva hipótesis surgió en el desarrollo de esta investigación y fue si el asesino de niñas
actuaba en solitario o se valía de cómplices. Según los campesinos, era conocido en la región que
López en ocasiones utilizaba alguien que sirviera de vínculo con las víctimas. Otra versión que
podría dar cierta plausibilidad a esta idea la dio la secretaria del juzgado quien manifestó haber
escuchado el rumor de que López en este momento se encontraba viviendo en el Ecuador y que
estaba casado y con hijos. Si bien estas nuevas ideas distan mucho de lo que se ha conocido hasta
el momento y de lo que se ha podido descubrir de los crímenes de López y su modus operandi,
con este tipo de criminales donde todos los métodos son válidos, nada puede descartarse.
Para el año de 1979, ya teniendo 31 años y con un modus operandi establecido (engañaba con
dinero, regalos, timas a sus víctimas a quienes estrangulaba y violaba, causándoles una fuerte
agonía para violarlas inclusive muertas) en el mes de diciembre y poco tiempo antes de que fuera
capturado en el Ecuador, el asesinato de la niña de tan sólo 12 años, Flor Alba Sánchez
estremeció al Espinal.
3.3 El único proceso en Colombia: testimonio del dolor
Para el desarrollo de la presente investigación, se pudo contactar a la madre de la víctima quien
entre sollozos regresó en el tiempo y nos relató su sufrimiento y su dolor, algo que hasta el día de
hoy la persigue.
En una casa humilde, adornada por un árbol de plátano macho afuera a las 5:35 p.m, llegó de
trabajar una señora mayor, de contextura delgada, cabello cano y tez trigueña. Era el 31 de marzo
del año 2011 y, 31 años más tarde la madre de la niña, que se llama igual que su hija asesinada,
se sentó en una butaca de madera que hacía parte un improvisado comedor continuo a una
cocineta. Allí recordó cómo fue el único crimen por el que López fue juzgado en Colombia a
pesar de las sospechas de los cientos de asesinatos que cometió:
Flor Alba Sánchez Ospina: Mamá de la víctima de Pedro A. López por la que fue juzgado en
Colombia.
FAS: Los nervios y toda esa cosa, entonces yo tuve que irme a confesar y yo le dije al padre:
!
0)!
-“padre, a mi me pasó un caso que a mi me mataron a una niña y a mi me dicen que disque yo fui
culpable de la muerte de la niña”-.
-“¿Pero culpable por qué, usted la mandó a matar?”Le dije, -“no padre, yo no mandé a matar, la niña me la mataron sin más acá ni más allá, yo no
noté”Dijo -“tranquila que usted no tiene ningún pecado ahí porque la niña se la mataron y listo. Si usted
hubiera mandado a que se la mataran, si cargara ese cargo de conciencia y tenía ese pecado negro
vieja, pero tranquila”-.
Ahí me conformé porque yo sufría unos nervios y una cosa que yo mejor dicho dije, ¿pero yo
culpable por qué?, si yo no mandé matar a mi niña (llanto).
AR: ¿Y usted cómo se dio cuenta doña?
FAS: Ah, pues yo me di cuenta porque resulta que yo, en ese tiempo yo vivía en arriendo. Ahora
porque yo tengo mi casa. Viví en arriendo y vivía allá por la carrera octava. Vivía con el papá
todavía de ellas, porque el papá de ellas ya murió, vivimos ahí. Y llegó de pronto a vivir una
viejucha que llama Ana, yo no la he vuelto a ver, bueno. Pero usted sabe que como uno nunca
averigua la vida ajena ni nada, la vieja estuvo llegando, la señora estuvo llegando y llegando y la
dueña de hasta ya murió que se llamaba Rosa. Hasta que un día me dijo…le arrendó, le arrendó la
pieza, llama Ana, se arrendó la señora esa con el marido, y todo, bueno.
Resulta que aquí enseguida vive doña Blanca que también vivía de inquilina conmigo ahí y no
tenía más sino esa hija, que aquí viven, ya estaba mujer hecha y derecha la muchacha. Y entonces
se valió doña Ana de doña Blanca que le prestara la niña disque pa’ hacerle los mandaos. ¡Doña
Blanca no quiso!, pero si doña Blanca me hubiera dicho…pero yo que iba a saber que era una
señora tal vez de corazón malo, usted sabe que uno no sabe ni nada. Entonces un día se valió
como a esta hora (5:45 p.m) pero más temprano, y entonces llegó así a la puerta de mi pieza y
dijo:
-“Hay doña Alba, yo vengo a pedirle un favor”Le dije- “¿qué quiere señora?”-“Que si usted me presta la niña para que me haga los mandaditos allí a la tienda, me traiga el
cafecito, que no sé qué…”.
Como yo he sido una mujer buena y a mí me gusta servir yo le dije que bueno, sí, la niña…pero el
caso pasó después de que la señora esa se fue de ahí y todo. Yo le prestaba la niña, siempre miraba
que fuera y viniera a la tienda y viniera y todo, compra que el chocolate que tal, y cuando hacía el
almuerzo ella, pa’ los dos, ella y el marido, ella le dejaba en la olla a la niña comida. La llamaba y
le decía, “venga mijitaa, aquí le doy esta comida”, la niña iba y la recibía. Entonces la niña
llegaba, “mamita, que aquí me dio la señora Ana esta comida”, -“no mamita cómasela” (decía
doña Alba)-, “no mamita, yo la voy a repartir pa’ juntas”-, porque para que, mi niña…(se quiebra
doña Alba y llora)…yo digo que si mi niña estuviera viva no estaba trabajando…(llanto)
Don Felipe Ospina (guía y funcionario que conoció el caso completo): Tranquila doña Alba,
tranquila…
FAS: …yo no estaba trabajando porque ella me decía, “mamacita, cuando yo llegue a grande, yo
es la que voy a trabajar y usted se queda en su casa y yo trabajo pa’ sostenerla mamacita”.
!
0(!
Pero mire…mire lo que me pasó. Bueno, ella vivía ahí y todo, resulta que de pronto se fue. Yo me
salí de la casa de doña Rosa y me pasé para enseguida, la de la señora Rita, y eso alardeo desde
donde doña Rita, doña Rosa queda colindando (SIC) pa’ que yo tome la pieza de atrás, al fondo,
porque eso es grandísimo allá. Tomé la última la pieza, y Doña Ana pasaba todos los días a botar
la basura y gritaba, “buenos días, buenos días señora”.
Llegó un día y me dijo: “venga doña Alba, yo me voy a salir de aquí donde doña Rosa y me voy a
ir”. Bueno, no le dije nada. Cuando una tarde estaba yo en el portón parada y me dijo, “doña Alba,
mire tengo el trasteo listo”. Mi hijo mayor, que es el que está allí en esa foto (apunta a la pared y
muestra a su hijo mayor en la humilde casa), estaba joven el muchacho, todavía no se había ido a
pagar servicio (militar), entonces me dijo, yo parada en la puerta y salió la viejucha y me dijo:
“señora, por qué no me presta a la niña, a Albita, para que vaya allá a la esquina, como allá en la
esquina hay un señor que tiene una camioneta, para que me lo llame y me venga a hacer el trasteo
que ya tengo todo empacado”. Yo me dentré y llamé la niña, y salí con ella y me quedé ahí en el
portón, y esperé, y la niña fue y le llevó la razón al señor, y el señor se vino con la camioneta y
echaron el trasteo. Entonces José Mil, que el está ahorita en la finca, se puso también a ayudarle a
echar el trasteo, echárselo a la camioneta, cuando ya echaron todo, entonces me dijo el negro:
“mamá, me voy a ir con doña Ana a ayudarle a bajar el trasteo a ver cuándo se va a pasar”, le dije,
“bueno mijo”, entonces la niña me dijo: “mamacita, ¿me deja ir?”.
Pero esa tarde no pasó nada, se fueron juntos, se vinieron. Pero algo le dijo, la vieja siempre le
dijo algo porque la niña me llegó con esta razón cuando llegaron por la tarde. Como es oscuro
ellos llegaron juntos. “Mamá, que cómo le parece que doña Ana me dice que me vaya con ella a
acompañarla pero que ella no me paga”, le dije “no mamacita, y como ya la tenía en la escuela, yo
no la voy a dejar ir a que trabaje y no me le paguen. Mijita puede trabajar porque sí, somos pobres
y todo, pero que a mijita me le paguen algo de plata y si no, no. Usted ve que su mamá da brincos
y saltos pa’ conseguir lo que yo me toque conseguirle”. Bueno, quedó así, que la vieja le había
dicho que la acompañara pero que no le pagaba, quedó así.
Ya se aproximó navidad, la navidad y todo. Entonces como yo trabajaba mucho en La
Colombiana, con la señora Beatriz, ya se fueron de ahí, don Antonio Díaz, yo iba mucho y allá iba
mucho la niña y todo. Entonces resulta que, ese día que se fueron pa’lla, yo las mandé juntas, a
Rosa y a Alba las mandé juntas, las mandé pa’ La Colombiana y yo me quedé en la pieza. Llovió.
Llegaron y todo, ella les tendió que comer, le dijo Rosa a la señora Beatriz, que aquí venimos a
ayudar, y les dijo “no mijita, ustedes no me van a ayudar ahorita en nada porque yo me tengo que
ir ahorita para Bogotá”, y se puso y en una maleta les empacó arroz, panela, y todo eso y me
mandó mercadito y las mandó pa’ la casa, pa’ la pieza y ellas llegaron juntas, con la maleta que
nos mandó la señora Beatriz y todo.
Bueno, en todo caso a la niña la encontraron…eso fue antes de navidad. Porque ya cuando
empezó ese mes de navidad ya había pasado lo que había pasado. Resulta que un día…pero yo
digo que algo, algo más le tuvo, malo será juzgarlo, algo más le tuvo que haber dicho esa señora
(Ana) a la niña porque yo en ese tiempo, las maletas donde hacía mercado las guardaba y todo. Yo
le mantenía la ropa en una caja de cartón porque soy pobre, y cada una mantenía su ropita aparte,
cada una en su caja. Ese día el finado, porque ya se murió, el papá de ellas ya murió, estaba
trabajando en Ica, se fue a trabajar. Hice el almuerzo pa’ los tres, el chino grande que le digo que
está ahorita en la finca, las dos chinas y yo, almorzamos y todo. No me acuerdo a quién de ellos
les dije vaya y me lava la loza, como que fue a Rosa, y se fue a lavar la loza del almuerzo. José
Mil se acostó en la cama y se acostó boca abajo. Y ella (Alba, la niña asesinada por López) se
puso, alma bendita, y cogió y buscó una maleta donde sabía que yo tenía las maletas, y cogió la
caja de cartón y la colocó así, bueno, y yo sentada mirándola, y empezó: sacó ropa, apartó, apartó
ropa pa’llí, apartó ropa pa’llí, y la empacó.
!
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Le dije yo: “mamita, ¿qué va a hacer usted con esa ropa?”, dijo, “no mamacita, que voy a arreglar
la ropa”, me dijo. Bueno, yo la miré y todo. Cuando ya organizó la ropa en la maletita, mi mamá
alma bendita me dijo “mija, usted no puede imaginarse qué pensamientos pensó la niña, porque
ella arregló esa ropa pero a usted no le dijo pa’ donde se iba a ir ni nada. Bueno, entonces ya lo
que dejó en la caja lo dejó y lo que dejó en la maleta lo empacó. Cogió la maleta de las dos esas
(manijas) y miró así, miró pa’l techo, cogió la maleta y salió. Como de aquí a ese palo (señala un
árbol afuera de su casa que se divisa por la ventana), cuando llovía pasaba una creciente de agua
pero habían colocado un palo grueso para pasar de puente. Dijo, “me voy mamacita para donde la
señora Anita”. Ella no se murió sin mi bendición. Entonces yo me paré ahí en la puerta, y cuando
ella me dijo que se iba para donde la señora Anita, yo le alcancé a echar la bendición, dijo
“mamacita, yo me voy, yo el sábado si Dios quiere vuelvo, el sábado vuelvo por acá”. ¡Qué
sábado ni qué nada!
Bueno, se fue. Entonces llegó mi marido alma bendita, porque el apenas llegaba preguntaba por la
que no encontrara, fuera Rosa, fuera la otra, ¿dónde están las niñas?, están allí o la mandé a
mandado, dijo “¿dónde está la niña?”, dije, “no la niña se fue para donde la señora Ana”-, “¿dónde
la señora Ana?” dijo- “sí, señor. Pero mijo, como usted mañana pasa por ahí”, (porque ella tenía
un negocio de vender, esto, jugo de naranja y tinto). Le dije, “mijo como usted pase mañana a
coger el bus, llegue donde doña Ana y pregunta por la niña”. Esa noche pasó así. Él se fue pa’ su
trabajo u cuando llegó por la tarde me dijo: “mija, yo llegué y le pregunté a la señora Ana de la
niña y me dice que no sabe nada de la niña”, le dije “¡ay mijo, entonces la niña está
desaparecida!”.
Parto pa’ donde mi mamá que estaba viniendo pa’l lado donde fueron a conseguir la camioneta
pa’l trasteo de la vieja. Me fui pa’ donde mi mamá alma bendita, las piernas me temblaban, me fui
toda asustada. Le dije “mamacita, yo vengo que la niña está desaparecida, la niña se me perdió
porque la niña se fue donde la señora Ana y la niña no aparece, la niña no está y ya Plinio fue y
preguntó y la vieja dijo que no y que no sé qué y que sí sé cuánto…” y dijo “¡Cómo así que la
niña…!”
Esa noche nos pusimos a andar un poconón de casas donde yo iba a trabajar y todo pa preguntarla
y todo. A quién no se la recomendé, “la niña la tengo desaparecida, donde me la vean llámenme,
ténganmela aquí, yo vivo en tal y tal parte”. No, no fue posible. Y seguimos entonces busqué una
fotico que tenía de ella, fui a la autoridad, fui a la policía, di el parte a la policía de que yo tenía
esa niña desaparecida. No fue posible encontrarla la nena. Cuando se encontró fue el cadáver.
El viejito todavía vive, el que encontró el cadáver está vivo, sí señor. Se llama don Venancio y el
vive por aquí por la calle primera como con 10 y 11, tiene una casita, fue el que encontró el
cadáver de la niña donde la fue a matar ese tipo.
Pero entonces yo pa’ haber sabido de la cosa del cadáver fue porque resulta que fue así: ya
teniendo diítas de muerta, yo me salí de ahí y me fui pa’ Santa Margarita, pa’ donde una señora
María que también ya se murió, la dueña de la casa, y resulta que yo llegué, (interrumpe) resulta
que esa tarde me fui yo con alma bendita mi marido, todavía estaba vivo, y él se fue por allá a
trabajar zarandeando ajonjolí y yo me fui a cortar ajonjolí aquí pa’ la salida de Balcanes y don
Eliécer me dio trabajo. Yo vivía ya enferma, ahora es que estoy, me encuentro un poquito
mejoradita, yo estoy trabajando todavía. Entonces llegué y don Eliécer no estaba, me dio el trabajo
fue el hermano. Cuando llegó don Eliécer me dijo: “doña Alba, ¿usted por qué está trabajando?, le
voy a dar el trabajo pero hoy doña Alba y se lo pago la tarde, yo no le doy más trabajo a usted esta
semana porque usted se me enferma y yo me toca responderle por los remedios”. Le dije “listo
don Eliécer, no hay problema, yo me conformo con que me hubieran dado trabajito hoy”.
Entonces había un niño pequeñito, morenito, y estaba a la par mía sacudiendo ajonjolí. Y cogí yo
con el tema de decir, Dios mío yo quería cuadrar otros diítas, por dios que este día me paga don
Eliécer y ya mañana me gasto esa plata y me quedo así. El niño poniéndome cuidado y me dice,
!
01!
“no doña Alba, si mi abuelo tiene trabajo”, le dije “¿cuál abuelo?”, y dijo “don Luciano Cardoso”.
“Ah, yo he sido empleada de don Luciano Cardoso, entonces esta noche me voy yo para donde
don Luciano”, le dije así yo al muchachito, dijo “sí, vaya por allá donde mi abuelo que tiene
sacudida pa’ los lados de Suárez”. Bueno, el cuento está largo y la historia está larga…
AR: No tranquila…
FAS: Entonces me fui, llegué a la casa, como Rosa era la más grande pues yo le había dicho que
hiciera comida. ¡Ay, el corazón me avisaba!, usted sabe que Dios le pone a uno todo cuando las
cosas van a pasar. Llegué y me dijo Rosita, “mamacita, ya está la comida”, y yo le dije, “bueno
mamita pues, a mí déme un agua de panela”, pero yo era con el tema del trabajo más que todo. Y
entonces salí y me paré en la puerta así toda triste, como que me provocaba irme pa’ donde don
Luciano, como que no me provocaba irme. En esas llegó el Plinio alma bendita y dentró, le dije
“vaya mijo que la niña tiene ya la comida y se la van a dar”, dijo “¿y usted por qué no dentra?”, le
dije que estaba pensando una cosa pero no le dije qué. Y salí y me fui, como quien dice el Señor,
“¡váyase mujer, váyase que usted hoy va a saber noticia!”, y entonces le dije bueno mijo, yo me
voy, hasta luego. Yo no le dije para dónde iba, le dije me voy por allá y ya vengo y cogí camino, y
me fui para donde don Luciano. Cuando ya venía llegando, como pegada a la casa de don Luciano
vivía una condiscípula que yo estudié con ella, llama Diosma, estaba el yerno ahí sentado afuera
cuando me vio, y se dentra embalao pa adentro y oigo “¡espere doña Alba, espere a Diosma
tantito”, pero yo que me iba a imaginar.
Quedé ahí parada afuera y sale Diosma, y yo como siempre que nos saludamos porque fuimos
condiscípulas de estudio, yo llego y la abrazo, y toda esa cosa, y le digo “¿qué más mijita?” y me
dice, “¡no Albita, yo le tengo una noticia Alba…!”, mire, nomás con que me dijo la noticia las
piernas se me enfriaron, porque como a ella ya le había contado que la niña se me había
desaparecido, dijo “Alba, yo oí de 1 a 2 de la tarde, oí la noticia por la radio, que en tal y tal parte
encontraron una niña muerta, descabezada y que no sé qué y sí sé cuánto, y cojo yo y le digo,
“¡Ay Diosma, que no haiga sido mi niña por Dios!”. Ya era de noche figure, y me dijo el yerno,
“no doña Alba, si quiere yo la llevo a la inspección ya”, le dije y dónde queda esa inspección y
dijo “tranquila, móntese aquí en mi cicla, en la parrilla” y sí, me trajo aquí a la inspección, aquí en
Caballero y Góngora, ahí. Me trae. Estaba eso llenito de mujeres con problemas, lleno. No daba
abasto de señoritas eso ahí y yo que no veía las santas horas de saber la noticia y toda complicada
y todo. ¿Y qué hice?, yo lo que sé es que cuando la señora de la mitad se quitó yo metí las manos
así y me les metí a la mesa, dije:
-“señorita buenas noches”-“¿Qué le pasa señora?”-“Señorita, yo vengo a saber, que resulta que a mí se me desapareció una niña y hasta ahorita supe
la noticia que disque toparon un cadáver”.
Dijo –“señora, mire detrás de la puerta ahí está la ropa” (rompe doña flor en llanto fuertemente).
¡Ay Dios mío, por qué aparecer tenía que ser detrás de esa puerta, estaba guardadita la ropa toda!,
¡ay!, y le dije “¡señorita, fue mi niña, fue mi niña!”, entonces este muchacho que me llevó me
copio y todo, seguro me dieron pastas porque al momentito me dieron un vaso con agua. Y me
dijo la señorita, “no tranquilícese señora, tranquilícese que ya la atiendo señora”. Ahí taba la
ropita, estaba envuelta con unos saltaderitos de esos delgaditos de monte, se la habían envuelto los
que fueron a hacer el levantamiento y todo. Porque ya habían hecho levantamiento, figúrate,
donde la encontraron, por el viejito que le digo, él vive todavía. Cuando vinieron los gringos (los d
A&E) él tuvo que ir con nosotros por allá, él fue con nosotros. Sí y todavía vive.
!
02!
Pues lo que paso es que como el ancianito se va por allá a conseguir, esto, leña y semilla de pasto
pa’ vender porque él es pobrecito, tiene un ranchito. Y ya saliendo, que ya se iba a venir, llegó
hacia un alto, un alto así vio que caían unos chulos…
FO:(aclara) ¡Gallinazos!
FAS: …gallinazos, entonces el halló con la peinilla así en las matas de pasto, y se fue metiendo y
se fue metiendo y miró y sí, la vio allá en ese socavón. Pero él se bajó como pudo, se bajó hasta
allá. En la raíz de un palo grande que hay, y filtra agua, eso filtra agua, allá estaba la niña.
Entonces él la miró y todo y se vino. Llegó allá. Vivía con una hermana. Cuando llegó a la casa le
dijo la hermana,
-“¿bueno mijo, se va a desayunar?”Dijo -“no mija yo no me desayuno, guárdeme el desayunito para más tarde”“¿Qué va a hacer?”
Dijo -“no yo me voy pa’ la autoridad a dar parte que topé un cadáver de una niña por allá muerta”,
dijo, “me voy a dar parte, ya vengo”.Sí, se vino y de una vez dio parte a la autoridad. Entonces claro, él llegó y le dijeron ahí, la policía
y todo le llegó,
-“Bueno, ¿y usted dónde topó eso?”Dijo -“en tal y tal parte”-,
Dijo (la policía) -“viejito, y usted va a ir con nosotros ya, porque si usted va a ir con nosotros es
para irnos ya a hacer el levantamiento”Dijo (don Venancio)- “sí señor, yo voy”Cogieron la camioneta, cogieron hasta el ataúd y se fueron con el ancianito y todo. Por allá fue la
autoridad a sacarla. Eso bregaron pa’ sacarla de allá porque eso, pa’ bajar por allá donde está,
donde la dejó, donde la mató, pues…
AR: Doña Alba, ¿y usted alguna vez alcanzó a ver al señor o algo?
FAS: No, yo lo tengo en, aquí lo tengo en la cama en la (Revista) VEA, ahí lo tengo. Pero no la
corte porque ahí le han sacado fotocopias. Llama Pedro Alonso López.
AR: Pero, ¿usted nunca lo vio por ahí, rondando?
FAS: No, no, no. Lo que si distingo son las hermanas. Porque él en la VEA, cuando salió la
muerte de la niña esa, tubo en El Espinal donde tengo 12 hermanos, maté a fulano y maté a fulano.
Pero entonces esa me la cogieron y me le sacaron fotocopia, tengo fotocopia.
AR: Usted nos puede contar cómo era la niña, cómo era Flor…los recuerdos que tiene de ella…
FAS: ¿Cómo, de cómo era ella y todo?
AR: Sí, cómo se acuerda de su hija…
FAS: No pues yo me acuerdo que era una niña muy juiciosa. Porque yo me iba, por ejemplo me
iba a trabajar, dejaba las dos chinas, quedaba José Milton, decía bueno, “aquí no se me van a ir de
la pieza, aquí las tengo que encontrar y tal”, bueno esa a veces me daba era quejas, la niña, la
!
&%!
finadita, de Rosa. Que ella era la que se ponía y barría, arreglaba y que Rosa no hacía nada.
Cuando yo llegaba. Pero lo primero que me decía, “mamacita yo fui la que arreglé la pieza, yo
organicé” y sí, yo topaba todo organizado. Entonces yo le decía a Rosa, “bueno Rosa y usted por
qué me deja la niña sola, por qué no hace…usted por qué no le ayuda a su hermana a arreglar la
pieza y todo”, no me contestaba nada, ella era la que hacía todo. Muy juiciosa sí era alma bendita.
No le digo que si yo tuviera esa niña ya no estaría trabajando. Seguro que no. Yo no estaría
trabajando.
Una vez, una ocasión, como yo mantenía enferma, se me sentó como allá ese rincón pero en la
pieza que vivía, por ahí sentadita, todo el día sentadita. Se paraba cuando le daban ganas de hacer
chichí. Hasta ya como a medio día dije:
-“¿mamita a usted qué le pasa mi amor, qué tiene?”-“No mamacita, es que yo estoy triste porque usted vive enferma mamacita y usted si se llega a
morir quedamos sin usted mamacita y mi papá cero pollito”-.
Entonces yo le contesté –“no mamacita, no llore por eso ni se intranquilice por eso mamacita que
yo algún día me voy a alentar mamacita, yo me aliento mamacita”-.
Triste por eso, allá sentada acongojada.
AR: y para no molestarla más, qué recuerdos tiene usted materiales de ella, de la niña, de la
finadita… ¿le queda algo de ropa, guardó algo, algún recuerdo o sólo la foto?
FAS: Las fotos. Sí, tuve un vestido y lo guardé y lo guardé y hasta que como que lo despedacé y
todo. No tengo sino las fotos.”11
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
11
!
Sánchez, Flor Alba. (2011, 31 de marzo), entrevistada por Rivera, A., Espinal
&"!
(Figura 1)12
Si retomamos la información sobre López y la sumamos a la declaración anterior, donde se
infiere cómo pudo el asesino abordar a su víctima, podemos afirmar que estudió y escogió con
cautela la escena para el secuestro y posterior asesinato. La niña Flor Alba era vulnerable en
todos los aspectos, como evidenció el relato de su madre, ante lo cual López de seguro, de
acuerdo al perfil que analizamos en el marco conceptual, usó su empatía predadora para
conducirla a su destino final. En la casa de la víctima resultaba imperativo el trabajo para poder
tener algún tipo de sustento y su madre aceptó resignada que la niña lo hiciera para ayudar a
conseguir algo de dinero.
El trabajo que tenía la pequeña Flor la hacía aún más vulnerable, ya que debía recorrer las calles
“haciendo mandados”, lo que muy probablemente la expuso aún más como una presa apetecible
para el sádico depredador que con artimañas como ofrecer dinero a cambio de ayuda para
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
"$
!Fotografía tomada por Andrés Rivera a Flor Alba Sánchez mientras sostiene la imagen de la víctima de López
como parte de la investigación.
!
&$!
ubicarse, asechaba a sus víctimas para luego someterlas. Flor Alba era una niña sumisa, que
obedecía fácilmente y a quien se le había inculcado el valor de servir, más si había compensación
de tipo económico para llevar algo de dinero a casa.
El modus operandi de López incluía engaños ya fuera con regalos o con dinero para someter a sus
víctimas, en la mayoría niñas de los estratos más bajos y las condiciones más precarias lo que
implicaba un menor esfuerzo a la hora de convencerlas para poder violarlas y estrangularlas. Por
esto es que el asesino cometía sus crímenes en pueblos remotos, muchos de ellos con población
indígena predominante. Lo que lograba Pedro Alonso con esto era pasar más desapercibido por
las autoridades quienes daban poca o nula atención a las desapariciones de estas niñas
provenientes de familias humildes.
Cuando fue consultado por el juez que le tomó la indagatoria, López dijo que él se había
desempeñado en distintas labores, desde el trabajo en el campo hasta la venta ambulante. Como
parte de esta investigación se recuperó este material en el que se da cuenta de los trabajos que,
según el mismo asesino, desempeñaba:
“…desde muy niño cogía un machete, me decía bueno mijito ya está grande váyase desenvuélvase
a cortar escoba para que venda ahí acentadito, ja ja ja ja…allá en la plaza Caballero Góngora ja ja
ja desde muy niño ###
…Bueno desde muy niño me tocó jalar (sic) una zorra de mercadería, hasta me hernié, imagínese
hasta me hernié por andar, por hacer fuerza abrupta no, y así sucesivamente cuando me ausenté de
mi casa de, e…como ya lo dejé especificado en la primera entrevista aquí en este Juzgado, a los
ocho años me fui de la casa, pues entonces yo ya me dedicaba a muchas labores, labores de
agronomía, no, labores así como de ferretería, estas enseñanzas las obtuve por intermedio de
algunas correccionales, centros de observaciones, albergues infantiles, no, labores de estudio y así
sucesivamente he sido de hacha y machete, yo he elaborado muchas clases de trabajos, he sido un
hombre de trabajo…###, últimamente…
(pregunta el juez): Aprendió algún oficio especial###, cuáles?
…Sí yo he aprendido muchos oficios, entiendo agronomía, entiendo mecánica, entiendo
carpintería, ehhhh, bueno he servido para trabajos, para trabajos así digamos de diferentes
trabajos, así como mensajero, como ayudante de cocina, ehhh como de niñero, ehhh digamos así
como ehhh bueno, en muchos trabajos.
(Insiste el juez): Últimamente PEDRO ALONSO.####
También fui vendedor ambulante, vendía loterías, periódico, me ganaba la vida inclusivamente
(sic) hasta limpiando zapatos…### he desempeñado muchas labores.
(El juez recalca) Nunca tubo un trabajo XXX###
XXXrao por medio de algún prestigio ###..
(Juez insiste…)Empresa o…###
!
&0!
…Empresa he tenido### grandes oportunidades pero yo las he rechazado porque siempre me ha
gustado ser independiente…” 13
Una vez revisadas con atención las respuestas de López, resulta claro que emerge la megalomanía
típica del psicópata: la tendencia a la exageración de sus propios logros. En la misma indagatoria,
se jactó de haber salido en la revista Time y otras publicaciones europeas; decía López que él a su
mamá le daba consejos importantes, que tenía para ella palabras “filosóficas” y que era un gran
letrado a pesar de no haber estudiado:
“Yo le voy a explicar una cosa doctor(le explicaba al juez), yo me considero un abogao (sic), no
tengo título ni diploma, un abogao (sic) principiante, más de considerarme un abogao (sic), soy un
político pobre, siempre al margen de la ley, tengo entendido que en Colombia, no solamente en
Colombia sino en todo el globo terráqueo, hay políticos delincuentes que están fuera de la ley, yo
estoy siempre al margen de la ley, estamos de acuerdo?”14.
Es evidente que López se ajusta perfectamente a las descripciones sobre la psicopatía del doctor
Robert Hare y a las definiciones que se plantearon sobre un asesino serial y su posible
personalidad: una máscara cínica para de la maldad que se aprovechó de la inocencia de un ser
incapaz de defenderse.
El caso de la pequeña Flor Sánchez fue una consecuencia de dos historias que se encontraron y
llevaron a un desenlace fatal: una niña pobre y vulnerable y un depredador camaleónico capaz de
hacer lo que fuese necesario para saciar su sed de violencia.
Flor Alba apareció muerta con signos claros de tortura entre finales de diciembre y principios de
enero de 1979-1980. Estaba desmembrada. Su cuerpo fue encontrado en una especie de barranco
y, según la narración extrapolada en esta investigación, la llegada de los gallinazos evidenció un
avanzado grado de descomposición del cuerpo.
Aunque López negó los homicidios hasta el cansancio, sus declaraciones eran contradictorias.
Aceptó sí haber estado en el Espinal en la fecha en que fue asesinada Flor. Con cinismo se refirió
al caso como un rumor del cual se enteró en el pueblo y entregó en su declaración una particular
descripción de la niña asesinada, aunque dijo que eso era consecuencia de lo que había salido en
un diario: “…de una chiquilla de que es así, así, que gordita que yo no sé, que que gordita que yo
no sé, de que blanquita no sé, me conóXX, de que la habían matao (sic)”.
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
"0
!Indagatoria que rindió López cuando fue llevado al Espinal entre 1994 y 1995.!
14
!
Indagatoria que rindió López cuando fue llevado al Espinal entre 1994 y 1995.
&&!
(Figura 2)15
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
")
!Fotografía que reza en el expediente del caso de la niña Flor Alba Sánchez en el Espinal.
!
&)!
Si bien la revista VEA recogió un testimonio de la señora Belinda donde se decía que Pedro
Alonso había intentado violar a su hermana para la misma fecha en la que ocurrieron los hechos
donde fue asesinada Flor Alba Sánchez, ésta lo negó o se retractó cuando fue consultada durante
su indagatoria posteriormente en el año 1995. Sin embargo el ‘Monstruo’ dejó escapar en su
declaratoria un par de frases que demostraron lo contrario (López intentó en el año de 1979
acceder carnalmente a su hermana Esperanza):
“Pues que ella (Esperanza, la hermana de López) está acostada y yo estaba iniciao (sic) con unas
cervecitas y fue por allá cómo que a talvez a tocarla será delito, se me, se me, se me, como dice mi
amá (sic), se me escamusea la gusanienta esta, ella misma lo ha hecho entonces yo lo aprendo
XXXJa, jaja, se me escamusió y se fue para donde mi mamá, mi mamá fue y tranquilo mijito que
no le va a pasar nada, XXXXese su hermanito ayuda mucho en la casa, entonces yo me pregunto,
yo le llamé la atención a mi hermana Esperanza, por qué se pone así Esperancita, cuándo le he
faltao (sic) al respeto…yo soy sangre de su sangre, carne de su carne la misma familia nunca le he
tocao (sic) un pelo, qué voy a tocala (sic) entonces? Se me para toda alevosa y corre donde mi
mamá, porque mi mamá la tiene ya envenenada de que cuidado con PEDRO ALONSO”.
Aunque el caso de Flor Alba fue sólo uno de las decenas de muertes que dejó López en el
territorio colombiano, la importancia de su caso reside precisamente en que fue el único proceso
que la justicia le siguió a López, el peor asesino en serie del mundo.
(Figura 3)16
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
"(
!Fotografía de López encontrada en el expediente. Aunque no se especifica la edad, se presume que es de cuando
cometió sus primeros asesinatos.!
!
&(!
3.3.1 Perfil del monstruo colombiano
EL PERFIL DEL ASESINO EN SERIE COLOMBIANO
De acuerdo a los conceptos establecidos en el primer capítulo, en relación con la personalidad
psicopática del asesino en serie, a continuación se establece un perfil aproximado de Pedro
Alonso López. De igual manera se ofrece una imagen promedio de los casos similares de
asesinos en serie colombianos: Luis Alfredo Garavito y Manuel Octavio Bermúdez. Apoyado en
los conceptos condensados por Miguel Mendoza en su libro Asesinos en serie: perfiles de la
mente criminal, y supervisado por el psicólogo forense Leonardo Hernández (Universidad de los
Andes), se establece un cuadro aproximado de la condición psíquica y del modus operandi de
Pedro Alonso López.
PERFIL SOCIO CULTURAL:
•
Lugar de procedencia: sector urbano.
•
Lugar de mayor actividad delincuencial: zonas rurales o sectores marginales-deprimidos
•
Entorno familiar: clase media-baja.
•
Familia conflictiva (padres separados, familia disfuncional): carencias económicas.
•
Baja escolaridad
•
Se desempeña en trabajos de mano de obra, agricultura, vendedor ambulante, plazas de
mercado, etc. (Es diverso en su accionar lo que lo hace camaleónico)
•
Mezcla mendicidad con trabajos ocasionales.
Si bien López se estableció temporalmente en diferentes territorios de los Andes, su perfil
socioeconómico se mantuvo igual en tales países. Su incapacidad psicopática para mantenerse
dentro de los márgenes de la ley lo condujeron una y otra vez en dirección a la criminalidad y a
la marginalidad.
EDAD Y CRIMINALIDAD
!
&'!
•
Edad promedio de su inicio como homicida en serie y/o abusador sexuales:
20-30 años
La compleja historia de López, sumado a la posible falsedad de su infancia traumática, hace
difícil precisar el momento de quiebre de su personalidad. La emergencia de su violento carácter
pudo ocurrir desde temprana edad; la evidencia que se ha contrastado en el presente trabajo,
permite reconocer una inclinación temprana de López hacia el abuso sexual. Su conducta como
depredador sexual y su paso al asesinato, frente
a los datos evaluados en los archivos
consultados, nos arrojan una edad promedio de 22 años, que fue el momento en que salió de la
cárcel por primera vez al robar un automóvil y empezó a recorrer pueblos en busca de víctimas.
ASPECTO FÍSICO
•
Hombres de contextura delgada, pero a la vez de gran fortaleza física (derivada de sus
trabajos cotidianos). Brazos y manos fuertes.
•
Rasgos faciales expresivos (camaleónicos):
•
En su rostro se reconoce una aparente amabilidad que contrasta con una mirada fría,
calculadora.
Al igual que el mundo conoció la trasformación de Luis Alfredo Garavito por medio de las
diferentes fotografías de las etapas de su vida, en el caso de López se puede apreciar una
habilidad especial para simular docilidad y simpatía frente a la cámara. Los registros de videos
analizados para esta investigación, más la docena de fotografías que se conservan de López, más
otras que no han salido publicadas y fueron encontradas en el proceso de documentación sobre el
caso, nos dan una imagen cambiante, capaz de simular amabilidad. No obstante resulta evidente
una exageración de rasgos que contrastan con una mirada ausente, carente de coherencia con el
gesto emitido frente a la cámara.
López parecía un campesino común, sin embargo se diferenciaba de los otros por el gran tamaño
de sus manos que, como se pudo constatar con los testimonios recogidos para este trabajo, eran
extremadamente grandes para su estatura y contextura y además tenían una fuerza anormal. Hay
que aclarar que éstas eran las herramientas de López para cometer sus crímenes.
!
&1!
ALGUNOS RASGOS PSICOPATOLÓGICOS
•
Psicópata integrado.
•
Encanto superficial.
•
Elocuencia, habilidad para hablar.
La personalidad de López, evocada y reconocida gracias a los testimonios de personas
consultadas para la investigación, se resume en tales términos: un sujeto que podía integrarse al
entorno (laboralmente) y pasar inadvertido. En los momentos de privacidad resultaba ser un buen
conversador. Su psicopatía, reconocida en su incapacidad para detenerse frente al dolor y negar
su culpabilidad ante el juez que le procesó en el caso del Espinal, sumado a su modus vivendi en
el cual López lograba simpatizar y hacer parte de un entorno social lo instalan en la categoría que
el profesor Vicente Garrido (2003).denominó “psicópata integrado”; una máscara de la maldad
mediante la cual este tipo de sujetos logran pasar inadvertidos, involucrarse con sus futuras
víctimas, destacar incluso por su carácter amable, pero a la espera del momento oportuno para
atacar a sus víctimas.
AUSENCIA DE MOTIVO REAL DIRECTO
•
Se siente atraído por niños(as) que representan vulnerabilidad.
•
Se reconocen rasgos de resentimiento por el pasado y necesidad de retaliación de una
infancia traumática.
La información obtenida en esta pesquisa periodística, arroja un perfil victimológico donde la
edad y el sexo de las víctimas es muy claro: niñas entre los 8 y los 12 años. La evidente
vulnerabilidad de este tipo de víctimas se coincide con una motivación perversa y una necesidad
de erigir crueldad sin límites sobre seres vulnerables.
Parte del problema es que su ‘target’ de víctimas no estaba únicamente limitado por la edad sino
que contaba su condición social. Lo importante era que fuesen personas (niñas) totalmente
desprotegidas y que no tuvieran mayor visibilidad, lo que explica su accionar en lugares remotos
y rurales donde la violencia era un común denominador y que no tenían mayor repercusión
mediática.
!
&2!
UNA NO ES SUFICIENTE Y MUCHAS NO BASTARÁN
•
Voracidad asesina creciente.
•
Número de víctimas consistente con el aumento de las torturas y la crueldad.
En relación con este aspecto, la insistencia que se ha hecho sobre López como el peor asesino en
serie de la historia contemporánea (contrastada con su desaparición e invisibilidad mediática, que
por supuesto se intenta superar con el presente trabajo y su posterior desarrollo editorial a nivel
de publicación), evidencia en primera instancia que las cifras que se tejieron en algún momento
del conocimiento de su caso, lamentablemente resultaron ser ciertas e incluso más alarmantes.
La información analizada y contrastada ha permitido insistir en que el número de víctimas de El
monstruo de los Andes se acerc a las trescientas y puede llegar a un número mayor. Como se ha
querido señalar en el presente reportaje, la ineptitud de las autoridades y el desconocimiento del
perfil del asesino en serie y su voracidad asesinas ( y si se quiere el llamado de atención ético
sobre la vulnerabilidad de los niños frente a crímenes sexuales), permitieron que tal número
llegara a niveles absurdos.
PODER Y CONTROL
•
De acuerdo a sus testimonios el crimen y el abuso sexual les provee de una sensación de
bienestar y de superioridad.
•
Afán de protagonismo mediático.
La declaración de López sobre el placer experimentado al asesinar de día para así reconocer en
los ojos de sus víctimas la extinción de la luz de la vida, son clara evidencia de la sensación de
superioridad experimentada por el asesino. El estrangulamiento manual (o ayudado por sogas)
permite reconocer la necesidad de López por erigir su fuerza y su supuesto poderío sobre estas
niñas indefensas. Matar por placer, matar por sentirse poderoso y superior, son las reglas que
definen la travesía homicida del Monstruo.
!
)%!
DESPERSONALIZACIÓN
•
Incapacidad para reconocer la identidad y sufrimiento de las víctimas.
•
Mutilación ritual, desfemenización, agresión facial.
•
Usan registros impersonales de los crímenes.
Las aterradoras imágenes de los rostros desfigurados de las víctimas femeninas de Jack el
Destripador, el misterioso asesino de por lo menos cinco prostitutas en White Chapel (entonces
sector marginal de Londres), en el otoño de 1888, se actualizan en los asesinatos perpetrados por
asesinos en serie colombianos. Tanto Pedro Alonso López como Garavito y Manuel Octavio
Bermúdez (conocido como “El monstruo de los cañaduzales”, asesino de cerca de treinta
jóvenes), evocan tan aterradoras escenas. El exceso de violencia postmortem (no sólo relacionado
con la mutilación para deshacerse de los cuerpos) coincide perfectamente con el concepto de
desfemenización, el cual señala una necesidad del agresor por desfigurar a su víctima (en especial
el rostro y el área genital), restándole así su identidad. A través de la presente investigación, se ha
recuperado la información que confirma que Pedro Alonso en efecto descuartizó el cuerpo de su
víctima. Sobre la extracción de órganos y rasgos caníbales aún faltan cabos sueltos por resolver.
En uno de los relatos recopilados para esta investigación, uno de los testigos narró cómo se
presumía o se contaba en el pueblo que López llegó a beber la sangre de sus víctimas en un acto
que confirma la definición que se acaba de mencionar.
La forma de referirse al caso por el que fue imputado en la población del Espinal, el lenguaje
impersonal usado por López, son equiparables a la libreta de cruces que usó Garavito ara registrar
su viaje homicida: señales impersonales de vidas robadas. La cosificación de la víctima se da no
sólo en el acto homicida y en la agresión sexual y/o necrofílica sino también en la esfera del
lenguaje: el asesino en serie es incapaz de personalizar a sus víctimas, se refiere a ellas de forma
neutral apenas referida por fechas, situaciones, características físicas, etc. Una vez López
confiesa sus crímenes en Ambato, habla de lo ocurrido de forma natural sin rasgos de
arrepentimiento, como si se tratara de una aventura divertida donde el sufrimiento de las niñas
asesinadas y por supuesto el de sus familiares no cruzan por la esfera verbal del asesino.
Sobre la despersonalización, la autoridad mundial en psicopatía Robert Hare declaró en una
entrevista:
!
)"!
“Hay muchos casos donde se puede ver la falta de empatía. Esto sucede cuando no se es
capaz de ponerse en el lugar de la otra persona: pero más de forma emocional que
intelectual. Es decir que un psicópata puede entrar en tu cerebro e intentar imaginarse lo
que tú piensas, sin embargo nunca podrá comprender cómo te sientes. Un ejemplo similar
es intentar explicarle los colores a un daltónico. ¿Cómo se puede explicar la empatía y las
emociones a un psicópata? Un psicópata puede llegar a relacionarse social o
intelectualmente, pero ven y tratan a las personas como objetos. Es muy difícil de
explicarlo ya que la gente cree que todos –como seres humanos que somos– debemos
pensar y sentir de la misma manera, y no es así. Es muy sorprendente, ya que nos
imaginamos que los policías que están en contacto permanente con asesinos, violadores,...
saben distinguir quien es un psicópata tan pronto como lo ven, y en realidad no es así.
Hay un caso en EEUU, en el que un hombre era sospechoso de haber matado a mujeres.
Le iban a condenar por el asesinato de 3 mujeres, aunque sospechaban que había cometido
el mismo crimen más veces. Lo que hacían era decirle: “John piensa en la familia de estas
mujeres, piensa en lo que están sufriendo, confiésalo y limpia tu conciencia” y como era
un psicópata estaba sentado pasándoselo en grande, y haciendo con los inspectores todo
tipo de juegos mentales. Pero el hombre finalmente confesó. Y lo hizo porque dejaron de
apelar a su sentido de lo bueno y lo malo, ya que no lo tenía, o a su sentido de conciencia,
que tampoco tenía, ni a su sentido de la empatía, que era irrisorio. Y empezaron a apelar a
su sentido de la grandiosidad, es decir que empezaron a contarle que otro asesino en serie
había matado a 30 o 35 personas; y que él sólo había matado a 3, pero si conseguía 7 más
ya tendría 10, y que esto haría que subiera de categoría. Y acabó confesando”.
MODUS OPERANDI
•
Estudio del entorno y de posibles víctimas
•
Trampa (engaño)
•
Conduce a la víctima a un lugar apartado
•
Predominancia de armas blancas y uso de sustancias para someter a las víctimas
Aunque se ha afirmado que la ineptitud de las autoridades (tanto colombianas como ecuatorianas)
permitió la actividad criminal de López, también se debe reconocer que su forma de actuar y de
moverse astutamente por diferentes territorios (tal cual lo repitió Garavito) hicieron posible que
!
)$!
sus acciones criminales no se relacionaran con su presencia en los diversos escenarios que visitó.
Este roba niños, el Coco colombiano, se hizo imperceptible, casi invisible, precisamente por su
astucia para engañar tanto a sus víctimas como a los pobladores e incluso a las autoridades.
También el camuflaje a la hora de ocuparse en diversos trabajos le otorgó invisibilidad: López
poseía la habilidad de desempeñar cualquier tipo de tarea, ya fuera como vendedor ambulante o
como labriego, así pasaba desapercibido para los habitantes y autoridades de los pueblos que
visitaba.
ETAPAS DEL ASESINO EN SERIE
•
Etapa de tranquilidad:
-Intento por llevar una vida normal.
-Relaciones emocionales fallidas.
•
Etapa inicial crítica:
-Crimen sexual (exhibicionismo-violación
•
Etapa prolífico episódica:
-Los periodos entre cada asesinato se van acortando.
-Se suman nuevas prácticas sádicas.
•
Etapa de tedio:
-Entran en periodos de relativa pasividad. Buscan trabajo y establecen contacto con sus
familiares.
El monstruo de los Andes, aunque tangencialmente diferente al asesino estadounidense (tipo Ted
Bundy), coincide perfectamente con las etapas señaladas por el profesor Mendoza y resumidas al
inicio de esta investigación. Lamentablemente, hasta donde se ha podido establecer, López nunca
se detuvo en su afán homicida, de ahí el número de víctimas calculado. Sus momentos de “tedio”
!
)0!
o nunca se dieron o fueron demasiado cortos. Sólo los cortos años en prisión mantuvieron su
deseo homicida contenido.
Si asumimos que López murió de alguna manera, tendríamos una vida definida exclusivamente
por el asesinato. Garavito y Bermúdez, de igual manera, mataron una y otra vez; sólo las rejas de
la prisión pudieron frenar su apetito homicida. Su curva homicida, por supuesto ascendente, nos
señala un proceso de voracidad donde el asesino al parecer iba gradualmente aprendiendo de sus
propias acciones, refinando su modus operandi y llegando a límites insospechados de crueldad y
sadismo.
EL ASESINO PUEDE SER TU AMIGO: MÁSCARAS DEL MAL
•
Se enmascaran muy bien en los roles sociales colombianos.
•
Establecen lazos aparentes con la comunidad.
Ya previamente se hizo referencia al psicópata integrado, así que resulta claro que el asesino en
serie colombiano logra taimadamente camuflarse entre familiares, amigos y vecinos. Nadie
sospecha de sus acciones hasta cuando ya es demasiado tarde.
La entrevista que hizo el señor Guillermo Larrota (conocido como Pirry) a Luis Alfredo Garavito,
conmocionó a los colombianos precisamente por el aparente carácter amable de este cruel asesino
y violador. López es recordado, según se corroboró en el viaje realizado al Espinal, como un tipo
chistoso, amable, locuaz, capaz de ganarse la confianza de policías e incluso de autoridades
judiciales y psiquiátricas: un manipulador total. En la presente investigación se obtuvo un
testimonio que asevera que en los juzgados del Espinal, la secretaria del despacho salía a
comprarle cigarrillos a López para que éste aguantara las largas jornadas de declaratorias. Ojo
AMPLIAR, flojo el dato.
¿INTELIGENTES, GENIOS O IGNORANTES?
!
•
Habilidades lingüísticas relativas
•
Ausencia de discapacidad cognitiva
•
Memoria exacta de fechas y lugares de los crímenes
•
Conocimiento competente de las leyes y del sistema que les procesa.
•
Su habilidad social es su mayor arma: “empatía predatoria”.
)&!
López, como se pudo determinar en los diferentes viajes y también en la lectura de los extensos
folios de su caso, tenía conocimientos empíricos y relativos sobre el sistema legal al cual deseaba
manipular para obtener la libertad.
En relación con la “empatía predadora”, se pudo establecer que López era un manipulador que se
ganaba la confianza de sus víctimas y conocidos; era un estafador, un timador, capaz de lograr
ganarse la confianza de todos y por supuesto de las jóvenes que se convertirían en sus víctimas.
CRIMEN SEXUAL E IDENTIDAD
•
Pedofilia (heterosexual-homosexual)
•
Sadismo
•
Mutilación ritual (castración y destripamiento)
•
Necrofilia
•
Más importante el terror infundido y la sensación de poder que la gratificación sexual en
sí misma.
López fue un asesino de identidad heterosexual (tanto en su sexualidad habitual como en su
expresión como homicida; recordemos que pueden haber asesinos que llevan una vida
heterosexual de pareja pero matan a personas de su mismo sexo, etc.) y por supuesto la corta edad
de sus víctimas lo ubica en la condición de pedófilo, de igual manera que los asesinos convictos
Garavito y Bermúdez (éste seducía a sus jóvenes victimas bajo la máscara de un vendedor de
helados a la salida de los colegios).
Los testimonios recuperados, nos dan la imagen de López como un asesino sádico que disfrutó
todo el proceso; desde la captura, pasando por la violación, hasta el asesinato.
¿CULPA? ¿SIN CONCIENCIA?
•
Manipulación de los argumentos para señalar aspectos biográficos que justifiquen sus
actos
!
•
Disculpas superficiales
•
Teatralidad emocional
))!
Los gruesos folios, las extensas declaraciones, incluso las cartas del mismo López, recuperadas
para esta investigación y
nunca antes analizadas en ningún medio periodístico ni forense,
permiten afirmar que el Monstruo jamás mostro señal alguna de arrepentimiento; la culpa
sencillamente no existe. Disculpas, mentiras, apreciaciones cínicas, son la síntesis del material de
las declaraciones de López.
Como suele ocurrir con los psicópatas, López le echa la culpa a su madre y a la sociedad;
recordemos que Garavito culpa al mundo entero, a su familia, a un familiar que le agredió
sexualmente y hasta al aguardiente, de sus crueles acciones.
“TROFEOS” IGUAL A RECUERDOS
•
Guardan prendas de vestir.
•
Registros detallados de los crímenes (libretas y recortes de periódicos)
Se pudo determinar, en la consulta de fuentes periodísticas ecuatorianas, que López coleccionaba
recortes de prensa relacionados con sus crímenes. Se sentía gratificado al reconocer la evidencia
y popularidad mediática de sus acciones. La egomanía y grandielocuencia del psicópata terminan
por traicionarlo, ya que al buscar el reconocimiento por sus grotescos actos, termina
vanagloriándose de su supuesta superioridad. Las declaraciones de López, aunque no sean
confesiones puras, delatan a un individuo que se siente “especial” debido a lo que hizo.
López se preciaba de salir en la revista Time cuando fue capturado, se consideraba a sí mismo
como “el hombre más grande del siglo”.
La memoria (impersonal por supuesto) de cada homicidio que López confesó, su crudo relato,
nos da una idea de cómo el recuerdo, la vivencia evocada, funciona como una especie de trofeo
donde el asesino recupera su gratificación pasada y la actualiza. Repite en su mente cada
asesinato.
TÁCTICAS PREDATORIAS
!
•
Seducción de las víctimas
•
Manipulación económica de las víctimas
)(!
Al igual que Garavito y Bermúdez, López actuó en sectores marginales donde precisamente
contactó niños de clases vulnerables que ante la promesa de un dulce o unas monedas
sucumbieron al engaño del Monstruo.
Como otros asesinos en serie famosos (Andrei Chikatilo en Rusia, por ejemplo, asesino de más
de ochenta niños y niñas a finales de los setenta), López al parecer disfrutaba el proceso de
“seducción” de sus víctimas; el engaño le daba una sensación de excitación previa al ataque final.
ORGANIZADOS-DESORGANIZADOS
•
Antes del crimen: organizado
•
Durante el crimen: desorganizado
•
Después del crimen: organizado
La clasificación de organizado-desorganizado propuesta por el agente del FBI (en la actualidad
consultor privado para la investigación de crímenes violentos), hapermitido a los perfiladores e
investigadores atrapar a muchos asesinos en serie. Como se señala, el asesino en serie
colombiano es cuidadoso (organizado) al momento de atrapar a su víctima. Por el contrario, el
momento del crimen (la escena como tal del asalto sexual), resulta por lo general caótica,
desbordada, extrema (desorganizada). Un tercer momento, a la hora de deshacerse del cadáver, de
nuevo presenta rasgos planificados, controlados y sistemáticos. En el caso investigado en Espinal,
se reconoció que López mutiló el cuerpo pare evitar su reconocimiento. El Monstruo intentaba
borrar sus huellas.
Tanto en el caso de Garavito y Bermúdez, como el de López, tenemos el mismo patrón; el cual,
una vez los asesinos se confiaron en su invulnerabilidad, se tornó más desorganizado. En los caos
de Gravito y Bermúdez, tales asesinos empezaron a dejar evidencias que permitieron a los
investigadores forenses cotejar pruebas para señalar su participación en los muchos crímenes
cometidos.
López, de manera similar, se confió y descuidó su táctica organizada, así fue
descubierto por los pobladores ecuatorianos.
NÓMADAS-SEDENTARIOS
!
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•
Nómadas
•
Establecen perímetros de seguridad (lugares donde no matan para no llamar la atención)
La ruta de sangre y de dolor tomada por Pedro Alonso López, que señala diferentes territorios de
Perú, Ecuador y por supuesto Colombia, es prueba suficiente de su comportamiento nómada. El
cambio de escenario y de países le sirvieron durante varios años para no llamar la atención, pero
una vez se estableció fue atrapado. Su nomadismo le protegió y le hizo prácticamente invisible.
Si bien es claro que López tuvo una carrera criminal donde el desplazamiento era su constante, su
especie de establecimiento en Ambato, Ecuador, y su conocimiento del Espinal hacía que se
sintiera intocable en estos territorios. Este espacio de confort hizo que se descuidara y así, en la
provincia de Ambato, la población reaccionó ante el gran número de desapariciones de niñas en
la región y estuvieron alerta y prestos a su detención (los pobladores estuvieron a punto de
lincharlo). López mataba en cualquier lugar sin importar lo que pasara, se sentía intocable y eso
lo condujo a ser atrapado: la astucia no siempre coincide con la inteligencia, esa es la gran
debilidad de este tipo psicópatas. Confiados en su invulnerabilidad, terminan cometiendo errores
que permiten su captura.
HEDONISTAS-ANZUELO-NARRATIVOS
•
Hedonistas
EL profesor Mendoza señala en su libro que la mayoría de asesinos matan por placer y diversión,
(son hedonistas;); sujetos que configuran rituales de muerte para autogratificarse. Otros asesinos
entran en un juego de pistas retando a las autoridades a que sean capaces de atraparlos; (son
asesinos tipo anzuelo), que extraen placer de tal situación al sentirse más inteligentes y astutos
que aquellos que les persiguen, como David Berkowitz, El Hijo de Sam. Éstos dejan notas en la
escena del crimen, y, al igual que el Jack el Destripador, envían cartas a las autoridades y usan a
los medios de comunicación (periódicos, programas de televisión e incluso Internet) para
expresar abiertamente que son los mejores y nadie podrá detenerlos. Recordemos al Asesino del
Zodiaco que envió a las autoridades varios acertijos sobre su identidad.
Un tercer tipo (muy típico habitual en el cine, más no siempre de la realidad) hace de sus
crímenes un proyecto especial, una suerte de relato macabro con sentido dramático. Este asesino
!
)1!
narrativo puede combinar motivos místicos (salvar al mundo, educar bajo su extraña lógica,
limpiar a la sociedad, etc.), razón por la cual también se le ha sido bautizado como asesino
visionario.
Mendoza insiste en que son más los casos de asesinos de masas que creen llevar a cabo una
misión especial, como ocurrió en 1978 con Jim Jones, cuyo nefasto influjo hizo que más de 800
personas se suicidaran tomando un veneno.
El caso de López es sin duda una prueba de cómo un ser humano puede asesinar por placer, sin
tener ninguna otra motivación. A diferencia de los asesinos de ficción (el Dragón Rojo, por
ejemplo en la saga del doctor Hannibal Lecter y el recordado Búfalo Bill de El silencio de los
inocentes), los cuales evidencian un proyecto homicida motivado por alguna necesidad de
trasformación y de evolución, los asesino de la realidad como Garavito, Bermúdez y López, no
necesitan de tales pretextos. Sencillamente violan, estrangulan, mutilan y asesinan para obtener
placer de sus grotescos actos.
A partir del anterior perfil, podemos afirmar que los escandalosos números de víctimas de estos
asesinos seriales colombianos no se debe exclusivamente a que la voracidad o su perfil
psicopático sea más brutal, sino también a la negligencia y ausencia casi total de organismos
locales especializados en crímenes seriales.
Enmascaramiento dentro de la violencia sistemática e incluso pasividad social y política ante
crímenes atroces (incluso frente a casos de víctimas infantiles), son algunos de los factores que
hacen casi invisible el fenómeno del asesino serial en Colombia. La importancia colateral de la
presente investigación radica precisamente en que dicho perfil evidencie el peligro latente de la
emergencia de nuevos asesinos en serie similares a estos monstruos del pasado reciente.
El caso de Pedro Alonso López sin duda resulta desbordado desde todo punto de vista. El perfil
anterior nos revela como el asesino aprovechas las condiciones socioculturales de su entorno para
llevar a cabo su proyecto homicida.
Su astucia predadora le permitió engañar a las víctimas, a las autoridades e incluso a la justicia y
a los entes psiquiátricos que no reconocieron su incurabilidad y su peligrosidad.
!
)2!
!
!
Retomando el perfil del asesino en serie que planteó el catedrático Miguel Mendoza en su libro
sobre este tipo de criminales (Mendoza, 2010), podemos encontrar varios aspectos que describen
de forma idónea a López:
Empecemos por rescatar la falta de justificación del asesino. López no tenía “argumentos” o
“motivos” para cometer el ilícito, de hecho su víctima era fruto del azar y de una cacería donde
sólo importaba satisfacer su sadismo.
Siguiendo con lo expresado por Mendoza, queda en manifiesto la “adicción a la ultraviolencia”
por parte de Pedro Alonso. Cada vez sus crímenes iban in crescendo y el deseo de asesinar se
hacía incontenible. No en vano López partió pronto del Espinal tras el homicidio de la menor Flor
Alba Sánchez para tomar rumbo a Ecuador.
En cuanto al poder y al control ejercido por López, el simple hecho de tener como arma homicida
sus manos lo hacen un asesino que plantea un deseo de poder total sobre su víctima. Al
estrangular, López estaba tomando las vidas de las pequeñas con sus propias manos, fuertes y
rústicas por demás.
La despersonalización llegó al punto en el que la niña Flor Alba Sánchez fue reconocida por sus
ropas, mientras su cuerpo fue enterrado sin su cabeza, que fue adjuntada a su cadáver días
después del sepelio. Sus víctimas pasaban a ser pilas de huesos a quienes López aún recordaba,
aún en descomposición, a López le causaba placer ver a quienes había embaucado para
deshumanificar.
El caso de López, donde la ineficiencia de las autoridades fue un común denominador ,influyó
para que su modus operandi resultase más sencillo de perpetrar y que sus etapas no mostrasen
periodos de tedio sino más bien una incesante búsqueda de placer por lo que se podría decir que
López osciló la mayoría de su tiempo como predador en una etapa prolífico episódica. (Mendoza,
2010).
La capacidad de López para camuflarse en medio de la sociedad lo hacía un peligro aún mayor.
Un día podía ser un agricultor y al otro un vendedor ambulante. Su poder de convencimiento y su
manejo del discurso eran indiscutibles. No obstante, estas habilidades no podrían ser
!
(%!
denominadas necesariamente como hechos que denoten inteligencia, según destaca Mendoza en
su obra, sino que pueden representar más bien síntomas de una gran astucia.
Los crímenes sexuales de López iban dirigidos contra niñas entre los diez y los doce años de
edad. Como bien destaca Mendoza, esto no denota necesariamente una identidad sexual del
asesino pues su vida no criminal no es un factor determinante para elegir el género de sus
víctimas. En el caso de la pequeña Flor, fue una más de las cientos de niñas que murieron
brutalmente asesinadas por las manos de López y que hoy poco se recuerdan.
Probablemente hubo más casos y aún más crueles, pero Flor Alba fue quien en algún momento
abrió la luz a una posible condena para proteger a la sociedad de este psicópata.
La niña tenía doce años cuando fue asesinada. Hoy su recuerdo no es más que un par de fotos y
un folio empolvado en el juzgado penal primero de El Espinal donde se cuenta la historia de su
asesinato sin que nadie se pregunte por el paradero del asesino.
La víctima fue silenciada por Pedro Alonso y por los relatos encargados de recordarnos la historia
oscura y menos conveniente de una nación.
3.4 El mal sobrepasa las fronteras.
!
La travesía asesina de López cruzó las fronteras de Colombia. Perú y Ecuador, países con gran
predominancia indígena sufrieron la presencia devastadora de este criminal. Ecuador fue el país
donde el ‘Monstruo’ viajó para saciar su sed perversa. Allí, tras acabar con la vida de decenas de
inocentes víctimas, de nuevo sería capturado.
En territorio ecuatoriano, López gozó de nuevo de una especie de fortuna pues, a pesar de
confesar 57 asesinatos, recibió una condena de 16 años de prisión más las rebajas por buen
comportamiento.
El país de Atahualpa conoció el terror del ‘Monstruo’ en distintas poblaciones de su territorio.
Las niñas de origen indígena, descendientes de aquel emperador sufrieron las aberraciones de
Pedro Alonso López.
!
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La condición de vulnerabilidad de sus nuevas víctimas hizo que López se sintiera intocable, creía
que frente a una población sumisa y más vulnerable no tendría el acoso de las autoridades ni de la
población. En esta nueva travesía, el asesino cometió una serie de errores que lo condujeron tras
las rejas.
La ciudad de Ambato, ubicada a 128 Km. de la capital, Quito, recibió ingenua este sujeto non
grato. Pronto, tras su llegada, camuflado entre las gentes con rasgos indígenas, diversas niñas
empezaron a desaparecer. Las autoridades desatendieron los llamados de los padres de las
menores a quienes culpaban de las desapariciones por una supuesta negligencia y por lo que no
investigaban los casos a fondo; lo que permitió que López siguiera actuando impunemente.
Pero todo pueblo tiene sus jerarquías y López, sin saberlo, rompió con su tipo de víctima
habitual. En Ambato, Carlos Jácome era un panadero que se había ganado el respeto de la gente
en el municipio y por eso, cuando su hija desapareció, a diferencia de la respuesta que daban las
autoridades a los padres de las demás menores raptadas, a quienes les explicaron que éstas habían
escapado de sus casas, se le prestó gran atención.
Jácome repartió volantes por todo el Ecuador buscando a su pequeña (quien había desaparecido
según el expediente judicial ecuatoriano el 15 de febrero de 1980 y según el relato recogido en
2004 por Biography Channel el 14 de septiembre de 1979). E l suceso ocurrió poco después de la
muerte de Flor Alba Sánchez, lo que señala que Pedro Alonso López estaba en una especie de
frenesí asesino. En efecto, recorrió diversos pueblos ecuatorianos en búsqueda de víctimas,
haciendo aún más complejo su rastreo ya que se movía de un lugar a otro sin levantar sospechas.
Ivanova Jácome Garzón fue una de las víctimas de López, pero una especial. Si bien en los
expedientes reza que el juez segundo penal de Tungurahua encontró a López culpable por “rapto,
violación y extrangulamiento (sic) de la menor”, también declaró prescrita la acción penal y elevó
“consulta al superior”.
En este caso López había roto con su ‘target’ específico de niñas indígenas y sin mayores
posibilidades de ser “visibles” ante la sociedad y la opinión pública. Tras este caso, empezaron a
salir noticias donde se hacía evidente una desaparición colectiva de menores. Las autoridades
ecuatorianas no estaban aún preparadas para lo que iban a encontrar.
En el reporte enviado desde el Ecuador a los jueces en Colombia, algunos fragmentos del caso
Jácome se pueden leer ya que el documento está algo deteriorado. Según consta en tales
!
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documentos, López confesó el crimen y describió cómo en el mes de febrero de 1980 logró
convencer a la menor, cuyos padres trabajaban en una panificadora, para que ella lo guiara a
tomar un automóvil que lo llevase en dirección al oriente.
(Figura 4)17
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17
!
Esta fotografía de Ivanova Jácome fue publicada en la Revista Vea cuando se destapó el escándalo de López.
(0!
Una vez había seducido a su víctima por medio de engaños, López la condujo a una casa de
madera abandonada en un sector de Ambato, conocido como La Florida, donde la violó
repetidamente. Durmió con ella y a las cinco de la mañana, según relata fríamente el asesino, la
estranguló.
Según recordó López (de acuerdo al expediente), el día que desapareció Ivanova, ella lucía de la
siguiente manera: “…menor de ojos verdes, pelo rubio, color blanca, la misma que vestía un
short color azul, llevaba un delantal color tomate, estampado, zapatos blancos, medias
azules…”18
Las declaraciones de López permiten reconocer cómo guardaba detallada memoria de sus
atrocidades; incluso el tono de su confesiones revelan cómo disfrutó aún al destacar tales relatos.
Cuando se cuenta cómo tocaba a la niña, lo explícito de su relato resulta escabroso y perturbador.
López describió el abuso sexual con detalle (por respeto a la memoria de la víctima, se decidió
para el presente capítulo no citar sus palabras). La insensibilidad del psicópata, su incapacidad
para reconocer su culpabilidad, para experimentar arrepentimiento (según señala Robert Hare), se
hacen evidentes frente a las morbosas y literales declaraciones de López.
El juez del caso, frente a tal información, destacó un punto clave: cómo eran las manos de López
y la magnitud del daño que pudo causar. Basta con recoger los testimonios donde describen la
forma y el tamaño de sus extremidades superiores y ver sus huellas dactilares donde se puede
observar el gran tamaño de sus falanges si se tiene como referencia el dedo pulgar en el cual se
evidencia la magnitud.
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18
!
Expediente enviado desde el Ecuador a la justicia colombiana.
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(Figura 5)19
!
3.4.1 La captura de una leyenda urbana
!
López fue a atrapado cuando intentaba acechar a una más de sus innumerables víctimas. Se
encontraba en la plaza de mercado de Ambato, era el 9 de marzo de 1980 y pasaba desapercibido
por la galería, hasta que se acercó a la menor Alicia Ramón, a quien se quedó viendo mientras
trabajaba en un puesto de comidas con su madre. La joven, aterrada por la mirada de López y su
insistencia en llamarla, le contó a su madre, Carlina Ramón, quien de inmediato reunió a un
grupo de vendedores. El grupo arrinconó a Pedro Alonso. Recordemos que las noticias de las
niñas desaparecidas ya habían hecho mella y la población se encontraba alerta y prevenida.
Cuando López fue entregado a las autoridades, éstas no pudieron sacarle información a partir de
métodos como la tortura, sin embargo un capitán de la policía ecuatoriana logró entablar con
López un cierto vínculo de confianza. López empezó a revelar información que permitió
gradualmente dar con el paradero de 57 menores, entre ellas Jácome.
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
19
Imagen a tamaño real de las huellas de Pedro Alonso López. Parte de la recopilación personal para la
investigación.
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López, para conducir a las autoridades a los lugares donde se encontraban sus numerosas
víctimas, fue vestido como agente de policía para evitar su linchamiento.
Finalmente, López fue condenado a 16 años por todos los homicidios cometidos; su condena fue
rebajada dos años por buena conducta.
Durante su proceso, el periodista colombiano Gonzalo Gómez Remolina entrevistó al asesino y
escribió un libro de tono narrativo, que se convirtió en un documento vital, pero que no pasó de
ser un relato de lo sucedido en Ecuador. Cabe señalar que Gómez murió trágicamente a manos
del único Spree killer reconocido en Colombia, en los sucesos de la masacre de Pozzetto,
ocurrida en Bogotá en 1984.
Debido a que López fue un hombre ‘ejemplar’ durante su reclusión, estuvo preso durante algo
más de 13 años.
En 1994, las autoridades ecuatorianas, en vista del final de su condena, se pusieron en contacto
con sus pares en Colombia y encontraron que aún tenía una orden de captura vigente. Teniendo
esa información se procedió a deportar a López, quien no tenía los documentos para residir en el
Ecuador por lo que efectivos del DAS lo recibieron en Ipiales.
3.5 Como por arte de magia.
!
Una vez en Colombia, los medios se enteraron de la llegada del ‘Monstruo de los Andes’. El
único caso por el cual se le podía juzgar a López había ocurrido en 1979, pero en un incendio en
los juzgados del Espinal en 1991 había desaparecido los expedientes. El 2 de septiembre de 1994
fue el día en que López regresó a Colombia.
Para el desarrollo de esta investigación, durante uno de los viajes realizados al Espinal, se pudo
conocer, por parte de personas que estuvieron presentes en el juicio, que López era un sujeto
disperso. Debido a su gran capacidad para hablar no fue posible utilizar una secretaria que
transcribiera todo en forma simultánea sino que fue necesario utilizar grabadoras para luego
transcribir las indagatorias.
Para la época no existía en Colombia el sistema penal oral acusatorio y en este pueblo tener los
equipos para el desarrollo de una audiencia que implicara la grabación resultó un reto, por lo que
se tuvo que acudir al Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, C.T.I, con sede en Ibagué,
!
((!
para que brindasen apoyo técnico que hiciera posible la recopilación del caso en tiempo record
con el fin de no dejar libre a López.
La situación de López era extraña, si bien no estaba privado de la libertad en el momento de
llegar, no se le podía dejar libre por el peligro que representaba y para salvaguardar su propia
integridad.
“El jueves, a las 7 de la mañana, fue entregado a las autoridades de la División de Extranjería del
DAS en el Puente Internacional de Rumichaca.
Al llegar a Pasto, López pasó a convertirse en un invitado especial en las dependencias del DAS.
No hace otra cosa que mirar televisión, que le den de comer y dormir , dijo uno de los encargados
de su vigilancia.
Los más curioso del caso es que desde hoy, el Monstruo de los Andes ya no dormirá en los
calabozos del DAS por no estar oficialmente privado de su libertad.
Sin embargo, los agentes hicieron una recolecta de dinero y le pagarán una habitación en un hotel
de la ciudad.”, (El Tiempo, 2 de septiembre de 1994).
Cuando López fue regresado al Espinal, el dispositivo de seguridad fue muy estricto. Camionetas
blindadas y decenas de policías debían evitar el linchamiento colectivo contra López. La turba,
esa que hoy no se acuerda quién es Pedro Alonso, quería comérselo vivo, querían a un culpable.
El Fiscal 52, Fernando Vanegas, era un hombre joven y conocido por asumir cualquier reto. Él
fue el encargado de asumir el caso y logró en tiempo record reconstruir el expediente para que
López fuera procesado.
El relato de los empleados judiciales del Espinal revela que en ese entonces todos querían ocupar
el cargo de abogado de oficio para defender al delincuente porque según ellos, eso les daría
mayor reconocimiento a nivel nacional y así podrían tener su momento tanto en medios como en
escenarios famosos.
A Pedro Alonso López los forenses le decretaron Esquizofrenia Paranoide con trastorno de la
personalidad, hecho por el cual fue declarado como inimputable, lo que quiere decir que ninguno
de los casos por los cuales se le había juzgado podían imputársele estando enfermo porque, según
la justicia, esto representaba ausencia de dolo y de culpabilidad. Los expertos evidentemente no
se fijaron en los peritos de expertos en otros países y no midieron el alcance de dicha medida.
!
('!
Lo que se suponía era una especie de cadena perpetua para López, pues no se iba a curar de su
enfermedad y que pretendía mantenerlo recluido en un centro de detención psiquiátrico, sería
años más tarde uno de los capítulos más impactantes de impunidad que se ha vivido en nuestro
país y del cual pocas personas se enteraron o pocas personas recuerdan.
A Pedro Alonso lo tuvieron que recluir en la Escuela Militar, cercana a la cárcel del municipio
para evitar que la turba enardecida lo matara. Las diligencias transcurrieron con total alboroto
según recuerdan los empleados en el despacho, y aún recuerdan el fuerte apretón de manos, las
largas disertaciones sin sentido de Pedro Alonso y la basta cantidad de cigarrillos que tenían que
comprarle al asesino mientras daba sus testimonios.
Durante sus años de reclusión, López envió cientos de cartas al juez del caso y a sus doctores
intentando convencerles de su recuperación total. La caligrafía invasiva y violenta de López
denotaba el tipo de personaje que era. Sus trazos parecían cuchillazos, cortantes, además, el
espacio era ocupado totalmente a partir del uso de trazos largos en algunas letras como la t o la d,
así fuese pequeño el tamaño de la letra en general.
El poder de convencimiento del psicópata fue superior a lo imaginado; el médico psiquiatra,
quien se suponía debería entender el peligro que implica una persona con un trastorno tan fuerte
de la personalidad como el de López del cual se tiene claro no tiene cura, sin duda equivocó su
dictamen.
En 1988, increíblemente, a López le fue concedida la detención domiciliaria. Tan sólo se le
exigió presentarse al juzgado periódicamente. Después de vivir un tiempo en el Espinal y según
relató don Felipe (el ‘baquiano’ que nos condujo en el pueblo para desarrollar la investigación),
con la ayuda de un hermano miembro de la fuerza pública y con la ayuda de la indiferencia de
aquellos que lo quisieron linchar y ya se habían olvidado del Monstruo, desapareció como por
arte de magia.
Desde entonces el Monstruo se desvaneció. Ningún medio ni ninguna autoridad competente,
hasta el día de hoy, han registrado detalles sobre su destino final. Las preguntas que nos asaltan,
¿seguirá matando?, ¿estará vivo?, ¿cuántas niñas más habrán desaparecido en sus manos?, etc.,
rondan en nuestras cabezas al conocer su historia, mezcladas, por supuesto, con en el olvido de
los colombianos.
!
(1!
Conclusiones.
Investigar sobre un caso real de un asesino en serie, como el de Pedro Alonso López, puede
resultar agotador desde el punto de vista emocional. La extrema violencia y el nivel de crueldad
propio de los crímenes cometidos por López, y por supuesto el tipo de víctimas de los casos
indagados en la presente investigación (niñas vulnerables), generan una huella mental imborrable.
No obstante, la impunidad y el olvido de la travesía homicida de éste monstruo humano, es un
llamado al despertar de la actitud y la responsabilidad periodística.
Abordar una investigación sobre el caso de Pedro Alonso López, un caso que a pesar su magnitud
e impacto no tuvo cubrimiento mediático, me permitió poner a prueba las diferentes técnicas y
herramientas periodísticas. Desentrañar parte de la confusión y desinformación que rodea al peor
asesino en serie del mundo, implicó un reto que fue más allá de la indagación de fuentes, de la
consulta de documentos, entrevistas, etc.: desembocó en la toma de una postura moral y una
actitud crítica para poner en escena la compleja información recuperada. La información
fragmentada sobre el caso, sumado a los vacíos e imprecisiones
de las diferentes fuentes
mediáticas, implicaron un reto muy interesante para desenmarañar el misterio de Pedro Alonso
López.
Resultó curioso evidenciar que las pocas personas y entes periodísticos que habían trabajado el
caso fuesen extranjeros (Biography de A&E); de igual manera se reconoció que algunos
periodistas nacionales abordaron el caso con tendencias noveladas e incluso no muy precisas; tal
fueron los casos del libro de 1981 El estrangulador de los Andes de Jairo Molina, y el capítulo
dedicado a López en el libro del periodista Juan Carlos Giraldo titulado De rasguño y otros
secretos del bajo mundo.
La labor de recopilar la información existente del caso, antes de enfrentar lo poco que de éste
queda en los lugares donde vivió el asesino, resultó fundamental para estructurar la investigación.
Igualmente los fundamentos del periodismo investigativo (representada por autores como Juan
José Hoyos, Bill Kovach, Tom Rosenstiel, entre otros), resultaron esenciales para guiar el
desarrollo y la configuración del texto definitivo.
Si bien es cierto que el plan inicial resultó muy idealista hasta cierto punto, la intuición y el
sentido periodístico al final resultaron claves para la consecución de la información. Así como
Kapuscinski destacó, en una de su posturas frente el ejerció de indagación, que los periodistas no
!
(2!
deben olvidar que trabajan con seres humanos, el enfoque de la investigación implicó una
sensibilidad especial para acercarse al dolor que aún cubre los recuerdos y por supuesto al dolor
de los testigos y familiares de las víctimas de éste asesino en serie colombiano.
Durante el proceso hubo momentos que pusieron a prueba mi emocionalidad; incluso fue
necesario tomar distancia frente a la evidencia de los actos atroces y frente a la estela de
sufrimiento dejada por López; dicha distancia resultó necesaria para no perder el objetivo
profesional y poder dar forma a la investigación.
Algunos de los relatos resultaron tan crudos que, por tratarse de menores de edad y por respeto a
la dignidad de las víctimas, fue necesario omitir los mismos remitiéndose a la simple mención.
Presentar este caso y sus detalles olvidados, sin hacer una oda al criminal o al morbo que pueden
despertar este tipo de asesinos fue esencial para lograr el tono de la investigación.
El objetivo primordial planteado en el anteproyecto, desarrollar un gran reportaje donde se
pudiera hacer un seguimiento a la carrera criminal que tuvo Pedro Alonso López en la cual cobró
más de 300 víctimas en Colombia, Perú y Ecuador, considero que se cumplió en gran medida; si
bien pro el factor tiempo sucedido en el Perú no fue explorado, se logró desentrañar hechos
claves en la historia criminal de López.
En cuanto a los objetivos o metas específicas, los resultados fueron mejores de lo que se
pretendía inicialmente. Veamos una síntesis del dicho proceso:
“-Acceder a los folios ubicados en Espinal, Tolima, donde los investigadores develaron varios
crímenes”. Frente a este punto logré conseguir todo el expediente del caso López. El material es
diverso y se pudo conocer el caso completo sin ningún inconveniente. En este punto hay que
destacar la impecable labor del equipo del juzgado y su disposición para colaborar con el trabajo.
“-Contactar familiares de las víctimas y reconstruir un archivo histórico que las haga visibles y no
una cifra o una lista más”. Ante tal expectativa, se logró obtener el relato de la madre de una de
las víctimas, quien 30 años después de su tragedia reveló detalles importantes para lograr la
recuperación de los paso ocultos de López por territorio nacional; de igual manera la información
obtenida desembocó en una segunda entrevista con un hombre que tuvo contacto personal con
Pedro Alonso López trabajando en el campo.
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“-Conseguir relatos de periodistas judiciales que han trabajado en el tema o algunos similares en
el país”. En la parte preliminar de este trabajo, el acceso a uno de los periodistas que años
después investigaron el tema resultó frustrante y fue un ejemplo de lo que no debe hacerse en la
labor periodística. Esta persona que he mencionado ofreció la venta de la información de su
trabajo ante lo cual preferí no recurrir más a él. Posteriormente pude constatar que este trabajo
que me había sido ofrecido no había sido riguroso, carecía de datos y no había sido del todo fiel a
la realidad.
La mayor conclusión o reflexión que deja este trabajo es que, muy a pesar de la magnitud del
caso y de la particularidad del personaje, la historia de Pedro Alonso López pasó desapercibida
por la mayoría de los medios nacionales y, además, por la sociedad que hoy se indigna y reclama
justicia en el caso de Garavito sin darse cuenta que el peor asesino en serie de niñas en el mundo
quedó libre por decisión de un juez sin que la sociedad se percatara.
Espero que las voces de las víctimas olvidadas no quedarán más en la oscuridad. Con este trabajo
aspiro a que algunas de las voces que López silenció, volverán a ser escuchadas.
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Bibliografía
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http://www.youtube.com/watch?v=KRmpqgcwdB8&feature=related
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Ramírez, W. (2001).La crónica roja en Bogotá en Historia Crítica, edición Nº21.
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A continuación se presenta la matriz que señala tanto la estructura de la investigación como el
desarrollo del trabajo:
!
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Fecha
Evento-suceso Locaciónaproximada biográfico
territorio
Comentario-contexto- actores
Proceso investigativo
Giros dramáticos y
desarrollo narrativo
1948
En este año Colombia se sumió en una crisis sin
precedentes: el 9 de abril fue asesinado el líder liberal
Jorge Eliécer Gaitán, suceso que dio origen a una
disputa entre liberales y conservadores, El padre de
Pedro Alonso López (durante la gestación de su hijo)
fue asesinado en esta fecha.
Establecimiento del
contexto socio-cultural
y de época/telón de
fondo de la génesis de
Pedro Alonso López.
Tono de
anticipación y
construcción de
un escenario de
partida.
Acercamiento a
elementos biográficos
de López.
Confrontación de
elementos biográficos
con las fuentes
bibliográficas que han
abordado el caso.
Surgimiento de
los primeros
actores y
prefiguración del
detonante psicoemocional del
futuro asesino.
Nacimiento de Santa Isabel,
López
Tolima
En Octubre del mismo año, Benilda López dio a luz a
quien se convertiría después el mayor asesino en serie
del mundo.
1950-1952 López se muda Ibagué- Espinal,
al Espinal
Tolima
La madre de López se mudó a Ibagué y
posteriormente al Espinal, donde se radicó
definitivamente. Allí vivió su infancia temprana Pedro
Alonso; asistió a los primeros años de la primaria.
Este lugar sería determinante para su historia criminal
pues allí sería juzgado años más tarde.
1957
Cuando Pedro Alonso López tenía entre 8 y 9 años de Precisión de elementos
edad, huyó de su casa sin motivo aparente. Él diría
biográficos a partir de
más adelante que fue víctima de maltratos.
consulta a fuentes
primarias (primer viaje
Su madre contó versiones diferentes, ambiguas, sobre al Espinal)
su viaje, las cuales dan espacio a la confusión sobre el
por qué de la partida de Pedro del hogar. Lo único
resulta claro es que, tras salir intempestivamente de su
casa, tomó rumbo hacía las calles de Bogotá.
El inicio de la
maldad
El Espinal,
Tolima-Bogotá,
DC
Abandono del
mundo de partida:
ampliación del
horizonte
geográfico de la
travesía criminal
de López. Núcleo
actancial:
testimonio de la
madre de López.
1957-1967 Las calles, una Bogotá, DC
escuela para el
crimen
En este periodo López aprendió a vivir en las calles.
Se volvió un indigente y se dedicó al crimen callejero.
El consumo de basuco y alcohol se volvió una
constante en su vida.
Precisión de elementos
biográficos a partir de
consulta a fuentes
periodísticas
convencionales (primer
viaje al Espinal)
Dilatación de los
aspectos
relacionados con
su aprendizaje en
las calles
bogotanas.
Diseño preliminar del
perfil criminológico de
López (aproximación a
los conceptos que
configuran un asesino
Una vez se investigaron los homicidios, las
en serie). Ampliación
autoridades del penal consideraron que se trató de un de fuentes
acto de defensa personal, de esa manera la condena de periodísticas.
López no modificó.
Condensación de
los aspectos
relacionados con
su actividad
delincuencial.
Aunque López tuvo una oportunidad de salir
adelante, al ser adoptado por una pareja de
extranjeros, un supuesto acoso en el colegio, sumado
a una violación que sufrió cuando vivía en la calle
(según sus propias versiones-declaraciones) lo
marcaron por el resto de su vida.
1967-1971 La cárcel, la
universidad
Bogotá, DC
Por el hurto de un carro, Pedro Alonso pagó una pena
de poco más de dos años en la Cárcel Modelo de
Bogotá; allí dos hombres lo violaron. Como
venganza, López los asesinó.
En este escenario de encierro y rodeado de criminales
de todo tipo, el carácter de López se definió para dar
paso al nacimiento de un asesino y violador en serie.
1971-1980 Un monstruo
anda suelto
Colombia-PerúEcuador
Una vez salió de la cárcel, López regresó al Espinal
donde maltrató a su madre y emprendió una carrera
macabra donde empezó a violar y asesinar niñas entre
los 8 y los 12 años, aproximadamente.
En este periodo fue asesinada la Niña Flor Alba
Sánchez, la única víctima por la que fue juzgado
López en Colombia.
Su periplo se dio en zonas rurales de Colombia, Perú
(Segundo
viaje)Contacto con la
madre de una de las
víctimas. Diseño
previo de entrevista.
Definición de
preguntas. Ubicación
de la víctima dentro del
historial criminal de
López. Realización de
Núcleo
dramático:
emergencia de la
historia de la Niña
Flor Alba
Sánchez
focalizada desde
el punto de vista
de su madre.
1971-1980 Un monstruo
anda suelto
Colombia-PerúEcuador
1980
Ambato, Ecuador López se estableció en Ambato, pueblo de Ecuador.
La vulnerabilidad e ingenuidad de las niñas de esta
región resultaron ideales para sus propósitos
homicidas.
La caída del
monstruo
Una vez salió de la cárcel, López regresó al Espinal
donde maltrató a su madre y emprendió una carrera
macabra donde empezó a violar y asesinar niñas entre
los 8 y los 12 años, aproximadamente.
(Segundo
viaje)Contacto con la
madre de una de las
víctimas. Diseño
previo de entrevista.
En este periodo fue asesinada la Niña Flor Alba
Definición de
Sánchez, la única víctima por la que fue juzgado
preguntas. Ubicación
López en Colombia.
de la víctima dentro del
historial criminal de
Su periplo se dio en zonas rurales de Colombia, Perú
López. Realización de
y Ecuador, donde López parecía ser invisible: sus
la entrevista (Nuevo
víctimas eran niñas de escasos recursos y provenientes
curso de la
de familias campesinas, seres desafortunadamente
investigación, se
imperceptibles para las autoridades de dichos países.
establece como núcleo
del trabajo el
testimonio por su alto
valor emocional y
cronístico.
En la plaza de mercado del pueblo una niña, mientras
trabajaba con su madre, fue abordada por un hombre.
La niña informó lo ocurrido a su madre y ésta a su
vez a los vecinos trabajadores. Un grupo acorraló al
hombre, que resultó ser López.
Contacto telefónico
con autoridades
judiciales. Acceso
directo a archivos del
caso López.
Reorganización de la
información a partir de
las contradicciones que
se encontraron frente a
fuentes previas.
Núcleo
dramático:
emergencia de la
historia de la Niña
Flor Alba
Sánchez
focalizada desde
el punto de vista
de su madre.
Relato y
aproximación a la
lógica homicida
de López.
Una vez entregado a la policía y procesado
judicialmente, se le pudo relacionar con las sucesivas
desapariciones que se venían presentando en todo el
país su confesión permitió el reconocimiento de 57
homicidios. Fue condenado a la pena máxima de la
justicia ecuatoriana: 16 años de prisión.
1994
Pena cumplida Ambato, Ecuador Después de pagar aproximadamente 14 años de
Curva ascendente
1994-1995 El juicio en
Colombia
Espinal, Tolima
A pesar de los múltiples asesinatos y violaciones que
cometió Pedro Alonso López en Colombia, sólo el
caso del homicidio de Flor Alba Sánchez tuvo
consecuencias judiciales para este psicópata.
Reconocimiento
retrospectivo de los
conceptos sobre
psicopatía para la
precisión del perfil
López fue juzgado y sentenciado a pagar su pena en
psiquiátrico de López.
un reclusorio psiquiátrico porque se le diagnosticó
Revisión de la
esquizofrenia paranoide con trastorno de la
secuencia de sucesos
personalidad. (La presente investigación, sin pretender que condujeron a su
sustituir un dictamen psiquiátrico, hace visible que
captura y posterior
López no presenta rasgos de dicha enfermedad
liberación.
mental, la cual implicaría un delirio y un estado
alucinatorio y disociativo de la personalidad; mientras
que su comportamiento coincide perfectamente con el
criterio de psicópata sexual investigado por el
profesor Robert Hare).
Desenmascaramie
nto de la
personalidad de
López:
Exposición del
Monstruo en su
esencia más pura.
Debido a éste errado dictamen, al asesino fue
declarado inimputable, circunstancia que, además de
favorecerle legalmente, le eximió de responsabilidad
moral de sus crímenes.
1998
López quedó
libre
Bogotá, DC Espinal, Tolima
Internado en el centro psiquiátrico de la cárcel
Modelo de Bogotá, López logró convencer al director
del sanatorio de que su proceso de rehabilitación
había sido exitoso y se había curado.
Reconocimiento
retrospectivo de los
conceptos sobre
psicopatía para la
precisión del perfil
Una vez libre, López fue visto por última vez en el
psiquiátrico de López.
Espinal de donde, según se pudo establecer gracias a Revisión de la
un testimonio recuperado en esta investigación, con la secuencia de sucesos
ayuda de su hermano, miembro de la fuerza pública,
que condujeron a su
logró salir de tierras tolimenses para finalmente
captura y posterior
esfumarse.
liberación. Definición
del tono y del enfoque
Desde entonces, no se supo más del asesino, quien se
del trabajo como base
encontraba en facultades físicas plenas cuando salió
Recuperación del
tono de crónica:
énfasis en los
aspectos de
negligencia de las
diferentes
autoridades que
desembocó en la
liberación de
López.
de la cárcel.
Se han extrapolado varias hipótesis de su paradero:
-Se radicó en Ecuador, adoptando una nueva identidad
y manteniendo un bajo perfil.
-Fue asesinado por algún asunto relacionado con su
delitos.
Ninguna fuente, ni policial, ni jurídica, ni periodística,
tiene datos sobre el destino final de 'El Monstruo de
los Andes'.
previa para el posterior
desarrollo de un libro
más amplio.
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