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Enseñar a mirar: la función social de los museos de Historia Natural
Enseñar a mirar: la función social de los museos de
Historia Natural
Teaching how to look: the social approach to Natural History
museums
Ana Rodrigo
Museo Geominero. Instituto Geológico y Minero de España
Ríos Rosas, 23. 28003 Madrid
[email protected]
Palabras clave: Museos, Educación, Público, Colecciones de Historia Natural,
Museo Geominero
Key Words: Museums, Education, Public, Natural History Collections, Museo
Geominero
Resumen
Las instituciones que albergan colecciones de Historia Natural son algo más que
almacenes de piezas. Fósiles, meteoritos, animales naturalizados, herbarios o esqueletos
coexisten a menudo en esos espacios destinados a su conservación, custodia e investigación
que llamamos museos. La reconocida proyección social de los museos los convierte
también en almacenes de conocimiento, siendo sus colecciones de Historia Natural el
testimonio de la diversidad geológica y biológica de nuestro planeta. Su importante
potencial educativo ha de ponerse a disposición de la sociedad con el objetivo de que el
mensaje expositivo llegue al mayor número posible de personas. Para ello es fundamental
plantear experiencias atractivas y conocer al tipo de público que visita estos museos, que
generalmente es muy diverso en edad, formación, intereses y expectativas. Definir ciertos
perfiles de visitantes nos puede ayudar a diseñar acciones educativas específicas que, por
un lado, redunden en una mejor alfabetización científica para todos los segmentos de la
población y, por otro, logren mejorar la percepción social de la ciencia.
Abstract
The institutions that house natural history collections are much more than
warehouses. Fossils, meteorites, naturalized animals, herbaria or skeletons often coexist
at those places designed for preservation, safe-keeping and research. The renowned social
impact of the museums makes them also knowledge centers, being their Natural History
collections the testimony of the geological and biological diversity of our planet. The
significant educational strength of museums has to serve society so that the message
reaches the greater number of people. Therefore, it is essential to organize appealing
experiences and to know the type of public that visit these museums, which is generally
quite diverse in age, education, interests and expectations. Defining the visitors’ profile
can help us to design specific educational activities that on one hand contribute to a better
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scientific literacy for all segments of the population and, on the other hand, allow for the
improvement of the social approach to science. 1. Introducción
El origen de los primeros museos de Historia Natural se sitúa en el
siglo XVIII. Desde entonces el museo se considera un espacio destinado al
almacenamiento y conservación de piezas de carácter histórico y/o natural sin
pretensión de proyección pública. Tras una larga etapa en la que el máximo interés
de las instituciones museísticas se centra exclusivamente en la investigación y
conservación de los elementos naturales, se produce su necesaria apertura social,
momento en que el museo y sus colecciones se ponen al servicio del público
convirtiéndose así en instrumentos de comunicación.
No debemos perder de vista que la importancia de los museos radica en que,
además de almacenes de objetos, son almacenes de conocimiento. En el caso de
los museos de Historia Natural sus colecciones son el testimonio de la geo- y
biodiversidad del planeta en que vivimos, y suponen un recurso muy importante
para transmitir conocimiento a sus visitantes. Puesto que estas instituciones poseen
un gran potencial educativo, se hace imprescindible que el mensaje expositivo se
ponga a disposición del público general para que éste pueda aprovecharlo con
la finalidad de estudio, educación o deleite que propone el ICOM (International
Council of Museums).
Como veremos a lo largo de este trabajo, los sistemas para dar a conocer las
colecciones de Historia Natural son muy variados, si bien el recurso específico
con que cuentan los museos para difundir sus contenidos es la exposición de
sus colecciones. Bajo este punto de partida, la exposición se configura como el
mecanismo de comunicación que soporta el discurso del museo, discurso que a
su vez traslada al público una información concreta a través de los ejemplares
y de las relaciones que se establecen entre ellos. ¿Qué objetivos perseguimos
exponiendo las colecciones naturales? En primer lugar, utilizar el conocimiento
que poseemos sobre la diversidad geológica y biológica para proponer, por
ejemplo, estrategias de conservación y protección del patrimonio natural; en
segundo lugar, intentar que este conocimiento científico se traslade a todos
los segmentos de la población, mediante un proceso de enseñanza-aprendizaje
adecuado que pueda integrarse en las distintas categorías de la educación (formal,
no formal e informal); y, por último, acercar la investigación a los ciudadanos
para mejorar la percepción social de la ciencia. Alcanzar estos propósitos nos
permitirá poner en valor las colecciones naturales convirtiéndolas en testimonios
de la herencia cultural de nuestro país.
2. La dimensión social de los museos e instituciones de
Historia Natural
Afortunadamente, a las funciones tradicionales de los museos que se
centran en las colecciones, como son la conservación y la investigación, se han
unido otras que ponen el foco en el público, como la educación, la difusión o la
comunicación. En la actualidad, la capacidad educativa de los museos está fuera
de toda duda. Su carácter de servicio a la sociedad se manifiesta en la consecución
de diferentes objetivos (reflexión crítica, aprendizaje, disfrute, conocimiento,
emoción, etc.) por parte de sus visitantes, mediante la utilización de diversas
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estrategias que los museos deben potenciar (observación, cuestionamiento,
participación, creatividad, etc.).
Si la educación es una de las funciones más importantes de cualquier
museo de Historia Natural, es oportuno definir qué entendemos por educación
en el museo. En nuestra opinión, se trata de establecer una serie de relaciones
destinadas a un espectro muy amplio de público, no sólo al escolar, que consigan
generar disfrute, emoción, motivación y conocimiento. Pretendemos conseguir
una alfabetización científica de la sociedad con el planteamiento de que la
dimensión educativa del museo no atañe exclusivamente a la educación formal,
sino que existe una gran variedad de procesos educativos, situados al margen
de la enseñanza reglada, que pueden desarrollarse plenamente en el ámbito del
museo. Analizando las diferentes tipologías educativas veremos que:
a) La educación formal es el sistema educativo institucionalizado y
estructurado que otorga títulos académicos y que se extiende desde los primeros
años de la escuela primaria hasta los últimos de la universidad. Se concreta en
un currículo oficial que cuenta con objetivos didácticos definidos. En general,
esta educación reglada aporta una formación estándar y algo rígida, de carácter
conceptual y poco práctico. El museo puede ser un entorno favorable para reforzar
los contenidos curriculares de los grupos escolares a través de visitas guiadas o
talleres específicos.
b) La educación no formal es toda actividad educativa organizada y
sistemática que se realiza, fuera del marco del sistema oficial, para facilitar
determinadas clases de aprendizaje a diferentes segmentos de la población:
adultos, niños, tercera edad, etc. Es, por tanto, un aprendizaje realizado fuera de
la escuela, que establece expresamente fines educativos y que se nutre de una
gran diversidad de contenidos: programas de alfabetización de adultos, cursos de
perfeccionamiento de idiomas, visitas a museos por parte de centros culturales,
etc. A su favor se encuentra su carácter voluntario, lo que hace que el interés, la
motivación y el aprovechamiento sean más grandes. En este contexto los museos
programan actividades destinadas a un público mucho más diverso, que en general
acude de forma voluntaria al museo en su tiempo libre. Ciclos de conferencias,
cursos y talleres constituyen parte de la oferta cultural realizada en el ámbito de
la educación no formal.
c) La educación informal es un proceso que dura toda la vida y permite adquirir
conocimientos, habilidades y actitudes a través de las experiencias diarias. Por
ejemplo, el aprendizaje en el entorno familiar, viendo la televisión, escuchando la
radio, leyendo, etc. Por consiguiente, se trata de un tipo de aprendizaje que carece
de metodología específica y que, en muchas ocasiones, tampoco es intencional,
si bien gran parte de nuestro barniz cultural se lo debemos, en buena medida, a
este tipo de educación. En contrapartida, dado que cada persona aprende de su
entorno inmediato, sus posibilidades de aprendizaje están limitadas por lo que ese
entorno le pueda ofrecer. En este ámbito educativo, la exposición funciona como
mediadora entre los visitantes y el significado de los objetos, permitiendo así la
posibilidad de divulgar determinados conceptos. Como las exposiciones están a
disposición de cualquier tipo de visitante, sin necesidad de que éste se integre en
un grupo determinado, los museos son -en la práctica- instituciones que pueden
formar parte de nuestras vidas y ampliar nuestra educación desde una perspectiva
informal.
Esta tríada conforma un entramado que se complementa y que posibilita el
aprendizaje de cualquier persona desde su nacimiento hasta su muerte según sus
necesidades y expectativas, que son variables en el transcurso del tiempo.
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¿Qué posibilidades de enseñar a mirar tiene un museo de Historia Natural en
el contexto de los distintos tipos educativos? Inicialmente, los museos se incluyen
en el marco de la educación informal, si bien el concepto de educación durante
toda la vida hace que se pueda ampliar su influencia. La divulgación que el museo
realiza, es decir, la acción de poner la información que proporciona el estudio en
profundidad de las piezas que el museo conserva a disposición del público (un
herbario, un meteorito, un hueso de dinosaurio, un nuevo insecto), es una de sus
funciones más importantes.
Debemos aprovechar la enorme capacidad que tiene el museo de plantear
experiencias atractivas que permitan canalizar la motivación inicial de los
visitantes en una actitud positiva hacia el proceso de aprendizaje. Si somos
capaces de conseguirlo estaremos contribuyendo en buena medida al fomento de
su crecimiento intelectual, social y emocional.
3. ¿Sabemos a quién nos dirigimos?
Conocer bien a los diferentes tipos de público que puede visitar el museo
nos permitirá utilizar estrategias óptimas para transmitir conocimiento, diseñando
acciones didácticas que tengan como hilo conductor las colecciones de Historia
Natural. Aunque existen muchos criterios de segmentación del público, en este
trabajo utilizaremos uno que permite identificar las distintas tipologías en función
del tipo de acción didáctica que se realice. Así, podemos categorizar los perfiles
en público escolar, profesionales de la educación, público familiar, especialistas
y expertos, turistas y grupos de la tercera edad.
• Público escolar: forma parte de la educación reglada y se sitúa entre los tres
y dieciséis años. Puede subdividirse en educación infantil (3-6 años), primaria (612) y secundaria (12-16). En términos generales, es un público homogéneo que
acude al museo organizado por criterios de edad y nivel educativo, que posee un
gran interés y curiosidad por aquello que pueda manipular, que realiza la visita
con unos objetivos concretos y que, bajo la motivación suficiente, participa de
forma activa en las actividades. En contrapartida, se trata de un público cautivo
que no ha elegido libremente visitar el museo y que pierde fácilmente la atención
si lo que se le ofrece no es lo suficientemente atractivo.
• Profesionales de la educación: quizás pueda parecer un segmento poco
apropiado de público, pero en nuestra opinión es interesante considerar a este
colectivo como un grupo con entidad propia, al que dirigiremos muchas de
nuestras actividades, ya que una de sus funciones es la de servir de mediadores
entre el museo y el público escolar. En general, los profesores atienden a grupos de
características distintas según pertenezcan a la educación primaria, la secundaria
o el bachillerato. Asimismo, en función de la etapa educativa en la que el alumno
se encuentre, los docentes deberán cubrir unos objetivos u otros. Por otro lado,
cada profesor se implica de manera distinta con las actividades que el museo
le puede ofrecer, hasta el punto de que algunos consideran muy interesante y
formativo acudir a los museos con los alumnos y otros, en cambio, opinan que las
visitas no son suficientemente significativas en su proceso de aprendizaje.
• Público familiar: la disponibilidad de tiempo libre y la elevada oferta
cultural y de ocio que existe en la actualidad hace que muchas familias sean
asiduas de los museos de Historia Natural. Es más, cuando el grupo familiar acude
al museo no lo hace sólo esperando pasar un buen rato, sino que también espera
obtener cierto aprovechamiento cultural de su visita. Una de las características de
este tipo de público es que tiende a repetir la visita cuando la experiencia vivida ha
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resultado satisfactoria, tanto desde el punto de vista del entretenimiento como del
aprendizaje. Asimismo, los miembros de la familia comparten sus experiencias
cuando visitan el museo, de tal modo que se observa un refuerzo positivo entre
lo que aprende un individuo del grupo familiar y lo que aprenden y experimentan
los demás.
• Expertos y especialistas: este grupo configura una tipología de público
individual que, en general, presenta un interés notable en las actividades del
museo. Se trata de personas que visitan el museo con asiduidad, conocen bastante
bien las colecciones y participan activamente en las propuestas que el museo
realiza. Con frecuencia actúan como guías del museo ante familiares y amigos.
No hemos considerado como grupo aparte al público individual al tratarse del
sector menos estudiado en los museos por cuanto sus características generales son
difíciles de establecer, ya que presentan intereses y motivaciones muy diversas.
• Turistas y tercera edad: el aumento de la calidad de vida, la diversificación
de ofertas culturales y de ocio y las mejoras en los sistemas de transporte son
los responsables de que, en la actualidad, este segmento de público haya tomado
posiciones en los museos. Son grupos muy heterogéneos que demandan, además
de la visita guiada, otros servicios dentro del museo, como la tienda o la cafetería.
En definitiva, los museos tienen un público potencial muy grande: en un
marco teórico, cualquier persona puede visitar un museo. Esto significa que
los visitantes de museos e instituciones de Historia Natural no responden a un
modelo concreto de público. Su diversidad es muy grande tanto en edad, como
en formación, como en intereses y expectativas. Quizá un buen exponente de esta
heterogeneidad sea el público familiar, cada vez más frecuente en los museos.
Muchas familias entienden los museos como herramientas de aprendizaje que
refuerzan la educación. Y, del mismo modo, el museo entiende a la familia como
un público significativo, con intereses propios y un alto grado de exigencia (Bonil
& Soler, 2012). En los últimos años, el modelo de visitante ha experimentado un
cambio sustancial, pasando de ser un agente pasivo a convertirse en un individuo
entusiasta que se esfuerza en implicarse y participar de las actividades que le
plantea el museo. En este contexto, ¿qué actividades puede ofrecer un museo de
Historia Natural a esta diversidad de perfiles de público? ¿Cómo materializamos
las acciones educativas en el museo? ¿Qué queremos enseñar y cómo debemos
hacerlo?
4. Recursos didácticos en los museos: estrategias para
enseñar a mirar
Ya hemos comentado que el museo es un entorno singular de aprendizaje en
el que tienen cabida múltiples propuestas que combinan el entretenimiento con
la adquisición de nuevos conocimientos, nuevas actitudes y nuevos valores. Si
entendemos la educación desde una perspectiva constructivista, donde aprender
es comprender, en oposición al conductismo que postula que aprender es
reproducir (Echarri & Puig, 2010), el aprendizaje debe ser activo y participativo
y debe tender a producir una reestructuración de los esquemas mentales del sujeto
que aprende. En este escenario, cada visitante tendrá una experiencia distinta del
museo que dependerá de su acervo cultural personal, que a su vez responderá a
las características del entorno en que se ha producido su aprendizaje.
Podemos entender el museo como una institución con capacidad para dos
actividades principales: coleccionar y enseñar al público a aprender con las
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colecciones. Las colecciones de Historia Natural son especialmente adecuadas
para llevar a cabo esta labor, ya que los ejemplares que se conservan son la base
del conocimiento biológico (plantas y animales) y geológico (fósiles, minerales
y rocas). Sin embargo, los museos no están concebidos como instituciones
educativas en sentido estricto, sino más bien como espacios con un carácter lúdicocultural en los que se ha de conjugar el entretenimiento y el aprendizaje. Esto
implica que el museo realiza su función de difusión a través de un lenguaje propio
(es decir, la exposición de sus colecciones) y empleando sus recursos didácticos
que, en principio, son diferentes a los utilizados en los centros escolares (visitas
guiadas, guías para el profesor, cuadernos de trabajo, fichas didácticas, hojas de
sala, maletas didácticas, publicaciones específicas, audiovisuales, etc.).
En general, las exposiciones en los museos de Historia Natural se traducen en
recorridos descriptivos donde los conceptos se presentan de forma jerarquizada,
desde lo más sencillo a lo más complejo. Sobre los contenidos de las exposiciones
se programan y diseñan materiales didácticos con el objetivo de complementar,
ampliar o profundizar la propia exposición y, en última instancia, hacer más
comprensible el mensaje expositivo. Aunque inicialmente en los museos el
destinatario de las acciones didácticas ha sido el público escolar, cada vez es más
frecuente encontrar recursos asignados a cubrir los intereses y las necesidades de
todos los segmentos de público. En muchas ocasiones un mismo material posee
distintos niveles de complejidad, de manera que pueda ser adaptado en función
de las necesidades y conocimientos del grupo que lo utilice.
Los recursos empleados por los departamentos de educación de los museos
para acercar las colecciones de Historia Natural a su público visitante son muy
variados y responden a planteamientos muy diversos, como los contenidos que se
quieren exponer, los objetivos didácticos, el grado de implicación del interesado
o la metodología de trabajo. De forma esquemática podemos considerar:
• Exposiciones permanentes, que son la ‘joya de la corona’ de los museos
por cuanto tienden a generar un nexo de unión entre el visitante y los ejemplares
que se exhiben. En general, la mayoría de las actividades didácticas diseñadas por
el museo se articulan en torno a los contenidos de las exposiciones permanentes.
• Exposiciones temporales y/o itinerantes, que suponen un reclamo
importante para el público que visita el museo. Suelen tener como objetivo
el complementar aspectos de las permanentes o profundizar sobre temáticas
novedosas o de actualidad.
• Folletos u hojas de sala, destinados a ampliar la información básica de
las exposiciones, singularizando alguna de las piezas por su interés científico,
estético, histórico, etc. Son apropiados para los grupos de adultos o de expertos,
que suelen ser proclives a profundizar sobre algunos contenidos por propio
interés.
• Catálogos, en los que se describen las colecciones del museo de manera
total o parcial. En algunos museos se hacen con motivo de las exposiciones
temporales. También se dirigen a un público adulto, tanto de expertos como
familiar o de la tercera edad. Si se traducen a otros idiomas suelen ser muy
apreciados por los grupos de turistas.
• Publicaciones específicas de temática muy diversa. Pueden centrarse
en un aspecto concreto de la propia exposición o bien en temas relacionados
directamente con ella. En función de cómo se enfoquen sus contenidos este tipo
de recursos se destinará a público escolar y profesionales de la educación (si,
por ejemplo, se explican ciertos conceptos sobre una exposición determinada a
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modo de unidades didácticas que puedan servir para preparar la visita) o a público
experto (si se analizan con detalle elementos o ideas de la exposición).
• Pósteres con contenidos muy diversos, desde fotografías a gran tamaño de
piezas emblemáticas de las colecciones a información gráfica concreta relacionada
con el discurso expositivo del museo. Si bien estos recursos educativos suelen
estar disponibles para los centros escolares por su interés didáctico, en muchas
ocasiones son demandados por los restantes grupos de público por su simplicidad,
su esquematización o por contener una información elaborada accesible para
cualquier nivel de conocimiento.
• Visitas guiadas, es decir, actividades didácticas estructuradas en tiempo y
ritmo que se ofertan a todas las tipologías de público y que están dirigidas por un
responsable del museo. Su interés estriba en que complementan y profundizan
los contenidos de la exposición. La visita se adecúa al nivel de conocimientos
del grupo.
• Visitas autoguiadas en las que los usuarios utilizan alguno de los recursos
que les ofrece el museo (como los folletos, las hojas de sala o, más recientemente,
las aplicaciones que se descargan en los teléfonos de última generación) para
hacer un recorrido autónomo por las colecciones.
• Talleres, que permiten el desarrollo de actividades informales combinando
el aprendizaje con la manipulación de las piezas de las colecciones (o con réplicas
de las mismas). En ellos el visitante participa de forma activa, lo que supone una
alternativa a la mera contemplación de los ejemplares. Por esta razón, los talleres
constituyen una de las actividades más demandadas por todos los tipos de público
en los museos.
• Fichas didácticas o cuadernos de trabajo, mayoritariamente orientadas a
grupos escolares. Consisten en lotes de preguntas y ejercicios sobre los contenidos
de las exposiciones que suelen ir acompañadas de una guía didáctica para los
profesores cuya finalidad es servir de apoyo para la preparación de la visita.
• Guías didácticas, muy extendidas en el ámbito de los museos y dirigidas
a los docentes, ya que recogen indicaciones relacionadas con los objetivos, los
contenidos, la metodología de trabajo y los niveles educativos que se pueden
trabajar en la exposición.
• Material audiovisual, como documentales educativos en clave didáctica
que generalmente se dirigen al público escolar, aunque puedan resultar también
de interés para cualquier otro tipo de público. Generalmente se articulan en torno
a temas monográficos de especial relevancia (una investigación puntera, un tema
de especial dificultad para los alumnos, una cuestión controvertida).
• Material multimedia y on-line, de rápida difusión y fácil acceso a través
de las páginas webs de los museos. Sus destinatarios potenciales abarcan todo el
espectro posible de usuarios del museo.
• Maletas didácticas, destinadas exclusivamente a escolares y docentes
con el objetivo de realizar en el aula diversas actividades, generalmente talleres,
de temática relacionada con el discurso expositivo. Normalmente incluyen
reproducciones de ejemplares de las colecciones del museo, lo que permite la
manipulación por parte del visitante.
• Ciclos de conferencias y cursos, frecuentemente articulados en torno a
exposiciones temporales. Suelen estar dirigidos a todos los tipos de público con
excepción del escolar (o, al menos, de los niveles de primaria y secundaria),
y es usual que atraigan tanto a usuarios poco habituales como a aficionados
interesados. En ocasiones se programan cursos específicos destinados a los
profesores de secundaria y bachillerato.
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El objetivo de estas acciones didácticas y de difusión es dar a conocer los
contenidos de las exposiciones al mayor número posible de usuarios; incluso, si
es posible, atraer al denominado ‘no público’, que es aquel que inicialmente no
muestra interés en visitar un museo y prefiere ocupar su tiempo de ocio con otras
actividades. Sin embargo, si la oferta del museo es lo suficientemente atractiva,
es un colectivo susceptible de acudir.
5. Museo Geominero: más de una década al servicio del
público
En la actualidad, prácticamente todos los grandes museos e instituciones
con colecciones de Historia Natural disponen de una oferta educativa destinada
fundamentalmente al público escolar, si bien estos museos buscan atender a sus
usuarios potenciales proporcionándoles una completa alfabetización científica e
incidiendo sobre la idea de la educación permanente. En consecuencia, cada vez
son más numerosos y variados los recursos educativos empleados en satisfacer al
mayor número de tipologías de público.
Desde el año 2000 el Museo Geominero destina gran parte de sus recursos
a la difusión de las ciencias de la Tierra mediante sus programas públicos
(Rodrigo, 2008). En el último lustro (2009-2013) el Museo ha incrementado
significativamente su oferta educativa, diseñando acciones no sólo para el
colectivo escolar y docente, sino también para un perfil de usuarios más amplio.
Por ejemplo, para el colectivo escolar se han incorporado las siguientes acciones
didácticas específicas:
• DVD Gea y el ámbar, que en 2011 recibió el primer premio en la modalidad
trabajos de divulgación científica del certamen Ciencia en Acción, en el que
se aborda la génesis del ámbar, su contenido paleobiológico, los principales
yacimientos españoles y su importancia en la investigación paleontológica (Fig.
1). Se distribuye de forma gratuita a los centros escolares, previa solicitud al
Museo Geominero.
• Actividad El pasado de la Tierra, dirigida a los alumnos de secundaria.
Se integra en el programa “Entornos” del Centro Regional de Innovación y
Formación de la Comunidad de Madrid y consiste en una visita guiada específica
por las colecciones.
• Visita-taller para primaria, que combina una visita guiada por las colecciones
de fósiles y minerales con la realización de un taller. Hay dos modalidades,
Aprendiz de geólogo y Aprendiz de paleontólogo, en las que se trabaja sobre
conceptos básicos como qué son los minerales, rocas y fósiles, cómo se generan
las rocas, cómo se pueden identificar algunos fósiles, etc.
• ‘Finde científico’, continuación de la Feria de la Ciencia celebrada en el
recinto ferial de Madrid hasta 2008, en los últimos años ha tenido lugar en la sede
madrileña del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Para los docentes, además de la Guía del profesor, también se han diseñado
actividades concretas, como por ejemplo:
• Maletas didácticas (Fig. 2), que incluyen un taller de recursos minerales
basado en la relación de una decena de ejemplares (malaquita, cianita, magnetita,
blenda) con otros tantos elementos que forman parte de objetos de uso cotidiano
(cobre, aluminio, hierro, zinc). El taller es autónomo y la maleta incluye una
serie de instrucciones de uso destinadas a los docentes. Se cede, en calidad de
préstamo, a los centros escolares por un periodo de dos a tres semanas.
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Fig. 1. Carátula del audiovisual Gea y el ámbar. Museo Geominero. Madrid, 2011.
Fig. 2. Maleta didáctica con el taller de recursos minerales. Museo Geominero. Madrid.
-
Suitcase workshop teaching with mineral resources.
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Fig. 3. Profesores de enseñanza secundaria en el curso de Geología de España a través de
su patrimonio geológico. Museo Geominero. Madrid.
-
Secondary school teachers in the course of Geology of Spain through its geological
heritage.
• ‘Finde científico’ (reseñado en el apartado anterior).
• Curso Geología de España a través de su patrimonio geológico (Fig. 3),
destinado a profesores de enseñanza secundaria, realizado en colaboración con
la Dirección General de Mejoras de la Calidad de Enseñanza de la Consejería de
Educación de la Comunidad de Madrid.
Del mismo modo, el público familiar es el destinatario de acciones
determinadas, entre las que destacan:
• Talleres de fin de semana (Fig. 4), realizados desde 2009 durante los
primeros domingos de mes (a excepción de enero, julio y agosto), donde se
reconocen minerales, fósiles y rocas con ayuda de los monitores del Museo.
• Exposiciones temporales, como ¿Original o réplica? o Una mirada a
través del cuarzo (Fig. 5), en las que se incide sobre aspectos concretos de la
exposición permanente.
• Hojas de sala, disponibles en el propio Museo y también descargables de
su web, donde se explica de forma detallada una serie de piezas significativas de
las colecciones. En la actualidad disponemos de nueve hojas de sala con casi cien
piezas descritas.
• ‘Finde científico’.
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Fig. 4. Taller de fin de semana dedicado al reconocimiento de fósiles. Museo Geominero.
Madrid.
-
Workshop weekend dedicated to the recognition of fossils.
Fig. 5. Aspecto de la exposición temporal Una mirada a través del cuarzo que se exhibe
en la actualidad en el Museo Geominero. Madrid, diciembre 2012.
-
Appearance of the temporary exhibition Una mirada a través del cuarzo today at
the Museo Geominero, december 2012.
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A. Rodrigo
Fig. 6. R. Jiménez Martínez; R.
Lozano Fernández; A.
Paradas Herrero; R. González Laguna & E. Baeza
Chico. 2012. Colección de
minerales de las Comunidades y Ciudades Autónomas.
2. Castilla-La Mancha. 29
págs. Museo Geominero.
Madrid.
Para el colectivo de expertos y especialistas se han realizado:
• Hojas de sala.
• Mesas de intercambio de minerales, en las que se consiguen piezas de
interés que completan las colecciones.
• Catálogos de las colecciones de minerales de las Comunidades y Ciudades
Autónomas (Fig. 6), en los que se muestra una selección de ejemplares de calidad
representativos de los principales yacimientos españoles. Hasta el momento se
han publicado dos catálogos: Madrid y Castilla-La Mancha.
• Prácticas tuteladas con alumnos universitarios, que acuden al Museo a
desempeñar diversas funciones como son la colaboración en el inventariado y la
catalogación de las piezas o el apoyo en las actividades educativas.
Por último, de los perfiles de público considerados, el grupo más diverso de
usuarios es el representado por los turistas y la tercera edad, para el que no hay
diseñadas actividades concretas (con excepción de las guías del Museo traducidas
al inglés) ya que participan de muchas de las acciones comentadas y de otras que
abarcan un espectro de visitantes mucho más amplio y de difícil catalogación: el
denominado público general, entendiendo como tal el colectivo de usuarios del
Museo en su totalidad. Es el caso de:
• Pasaporte a la ciencia, una iniciativa conjunta con otros museos de ciencia
de Madrid, destinada a unir fuerzas para atraer al público general. En 2013 será
sustituida por la celebración del Día Mundial del Donante de Sangre donde, bajo
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Fig. 7. Tarjetón realizado con motivo de las jornadas de puertas abiertas para conmemorar
el Día Internacional del Donante de Sangre. Madrid, 2013.
-
Card made ​​as a result of the open house to commemorate the International Day
Blood Donor. Madrid, 2013.
Fig. 8. J. Moratalla García. 2013.
Los Dinosaruios. El rastro de
unos gigantes que llegaron a
dominar la Tierra. 110 págs.
Instituto Geológico y Minero de
España / Catarata. Madrid.
Memorias R. Soc. Esp. Hist. Nat., 2ª ép., 11, 2013
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Fig. 9. Coraza de gliptodonte expuesta desde mayo de 2013 en el Museo Geominero.
Préstamo temporal del Museo de Ciencias Naturales de Valencia.
-
Glyptodont Breastplate exhibited from May 2013 at the Museo Geominero.
Temporary loan from the Museo de Ciencias Naturales de Valencia.
el lema Con la conciencia. Con la ciencia (Fig. 7), se celebrarán jornadas de
puertas abiertas en los museos.
• Publicaciones específicas (Fig. 8), como son los libros de divulgación
editados en colaboración con la editorial Catarata, cuya autoría recae en varios
investigadores del IGME (El ámbar, El agua, Los dinosaurios, Minerales en la
vida cotidiana, etc.).
• Exposiciones temporales de piezas procedentes de otros museos de
Historia Natural que son cedidas en calidad de préstamo. Es el caso de la coraza
de gliptodonte (Fig. 9) procedente del Museo de Ciencias Naturales de Valencia
que se exhibe actualmente en el Museo Geominero.
• Redes sociales: recientemente el Museo Geominero se ha integrado en
Facebook y Twitter para proporcionar información a un abanico más amplio de
usuarios con edades, nacionalidades, intereses y perfiles socioculturales muy
diversos.
Además de estas actividades en la actualidad se está preparando el tercer
DVD de la serie Gea así como una aplicación para teléfonos inteligentes que
permita realizar una visita autoguiada al Museo.
Memorias R. Soc. Esp. Hist. Nat., 2ª ép., 11, 2013
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6. Conclusiones
Debemos poner el foco de atención en la importancia de la dimensión
social de los museos, es decir, en la obligación de hacer accesibles a la sociedad
nuestras colecciones, potenciando los valores que éstas puedan transmitir a los
individuos. De este modo podremos conseguir que estas instituciones actúen
como un verdadero servicio público que dedica importantes recursos a enseñar,
a mirar unas colecciones que atesoran la geo- y biodiversidad de nuestro planeta.
La evolución en los museos ha sido clara desde el siglo XIX, época en que los
esfuerzos se centraban en adquirir piezas, hasta el momento actual, cuando el
interés de los museos por sus visitantes ha alcanzado cotas muy altas. Desde
el último cuarto del siglo XX la relación entre los museos y la sociedad se ha
convertido en un aspecto decisivo de la museología, hasta el punto de que a la
investigación sobre las colecciones se han añadido, en fecha reciente, los estudios
de público. Puesto que los usuarios de los museos son los destinatarios de las
acciones didácticas y de difusión, conocer sus intereses, opiniones y expectativas
se ha convertido en una necesidad que los responsables de los museos debemos
atender.
Bibliografía
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