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Las Iglesias dicen "No" a la Violencia contra la Mujer

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Las Iglesias dicen "No" a la Violencia contra la Mujer
Las Iglesias
a la
dicen
" No "
Violencia
contra la
Mujer
P la n d e a c c ió n
p a r a la s
ig le s ia s
Federaci ón Lut erana M undi al
Depar tamento de Misión y Desarrollo
Ofi ci na de l a M uj er en l a I gl esi a y en l a Soci edad
PLAN
DE ACCIÓN PARA LAS IGLESIAS
Autora:
Priscilla Singh
Traducción y revisión:
Leonor Vázquez y Ana Villanueva
Diseño:
Stéphane Gallay, Oficina de Servicio de Comunicaciones (OSC)
Diseño de portada, fotografía & arte:
Barbara Robra, OSC
Estilo:
Marie Arnaud Snakkers
Publicado por:
Federación Luterana Mundial
150 rte de Ferney
Casilla de Correo 2100
CH-1211 Ginebra 2
Suiza
© 2002, The Lutheran World Federation
Impreso en Suiza por SRO-Kundig
ISBN No. 3-905676-03-6
FEDERACIÓN LUTERANA MUNDIAL
D E PA R TA M E N T O
OFICINA
LAS
DE LA
MUJER
DE
MISIÓN
EN LA
IGLESIAS DICEN
Y
DESARROLLO
IGLESIA
“N O ”
Y EN LA
A LA VIOLENCIA
CONTRA LA MUJER
PLAN
D E A C C I Ó N PA R A L A S I G L E S I A S
1
SOCIEDAD
2
ÍNDICE
PREFACIO
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .5
INTRODUCCIÓN
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .7
1. LLAMAR AL PECADO POR SU NOMBRE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .11
2. ANÁLISIS DE LAS DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA . . . . . . . . . . . . . . . . .15
3. TRANSFORMACIÓN DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD . . . . . . . . . . . . . . . . .23
3.1 VIOLENCIA ESTRUCTURAL
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .24
3.2 VIOLENCIA CULTURAL
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .28
3.3 EFECTOS DE LA MODERNIZACIÓN Y DE LA MUNDIALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA . . .32
3.4 HIPÓTESIS Y PRÁCTICAS DE LA IGLESIA
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .37
CONCLUSIÓN
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .47
ANEXOS
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .49
I. AYUDA A LAS VÍCTIMAS
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .50
II. AYUDA A QUIENES ASISTEN A LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA . . . . . . . . . . . . . . . . . . .51
III. RED DE SOLIDARIDAD MASCULINA
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .54
IV. ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .56
V. RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE LA FLM . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .58
Notas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .62
3
4
P R E FA C I O
El documento “Las Iglesias dicen NO a la Violencia Contra la Mujer” es el resultado de la labor conjunta de las
iglesias miembros de la Federación Luterana Mundial (FLM) entre 1999–2001. Comenzó como respuesta al
“Decenio Ecuménico: Iglesias en Solidaridad con las Mujeres” 1988–1998, y fue preparado por la oficina de la
Mujer en la Iglesia y en la Sociedad del Departamento de Misión y Desarrollo de la FLM. Diversos grupos de
hombres y mujeres fueron invitados a proseguir la reflexión sobre la cuestión de la violencia, a proponer planes
de acción para reducirla y a contribuir al enriquecimiento del texto.
Entonces, algunas iglesias informaron que ya habían abordado el tema. Algunas delegaron la responsabilidad
de reacción a los grupos de mujeres o establecieron grupos especiales para evaluar si el tema se refería o no a
su propio contexto. Otras corrigieron, agregaron y proveyeron nuevas percepciones de manera que el texto
pudiera ser utilizado en todo el mundo.
Algunas iglesias tradujeron el proyecto a sus propios idiomas para llegar a más gente. En reuniones nacionales
y regionales, líderes de la iglesia afirmaron el documento, reconocieron la existencia de la violencia y la necesidad de ampliar la discusión. Otras planearon proyectos educativos o establecieron centros de acogida para las
víctimas.
Todas estas son actividades necesarias y bienvenidas en tanto que la FLM acompaña a las iglesias en el empeño
de detectar las diversas manifestaciones de violencia evidentes o encubiertas. El documento propone formas
en las que las mujeres, los hombres y las comunidades de fe pueden trabajar juntos para vencer el pecado de la
violencia contra la mujer que daña a individuos, comunidades y a la propia imagen de la iglesia. Para poder
sanar, debemos primero sanarnos.
Intencionalmente conciso, este documento de trabajo invita a individuos y congregaciones a utilizarlo para
entablar discusiones. La FLM lo ofrece como contribución a “Decenio para Superar la Violencia: Iglesias en Busca de Reconciliación y Paz”, 2001–2010, y a la “Década Internacional de una Cultura de Paz y No Violencia para
los Niños del Mundo” 2001–2010.
Cuando las víctimas sufren, también Dios sufre. Trabajemos juntos para vencer toda forma de violencia que es
ofensa contra Dios y la humanidad.
Ishmael Noko
Secretario General
Federación Luterana Mundial
Ginebra, diciembre de 2001
5
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a los muchos hombres y mujeres valientes, que siguen abogando por el fin de la violencia contra
las mujeres y los niños. Todas y cada una de las iniciativas tomadas para influir por medio de Cristo en cada
esfera de la vida de la iglesia que afirme a la mujer es digna de alabanza.
Agradecemos a las muchas iglesias, grupos de mujeres y otros que respondieron a nuestra invitación para contribuir al enriquecimiento de esta publicación; particularmente a la Iglesia Evangélica Luterana en América y a
la Iglesia Evangélica en Alemania. También agradecemos a quienes traten de utilizarla para entablar debates, y
a quienes la traducen, para que sea accesible a más gente.
En particular, expresamos nuestra compasión por todas aquellas mujeres y sus hijos, que bregan por vencer la
opresión, quienes también pueden beneficiarse, directa o indirectamente con este documento.
Hacemos constar nuestra gratitud por las perspectivas de todos los investigadores y activistas cuyos escritos
proporcionaron tanta información acerca de la violencia, en especial: Pamela Cooper-White, Elizabeth A. Johnson e Hisako Kinukawa.
Debemos también agradecer a los miembros del Comité Especial nombrado por el Consejo de la FLM que aprobó el documento para su publicación, así también como al equipo del Departamento de Misión y Desarrollo de
la FLM.
6
INTRODUCCIÓN
La violencia contra la mujer no es un tema nuevo ni fácil
de abordar. La larga militancia mundial, nos ha ayudado
a llamar por su nombre a las múltiples dimensiones perniciosas de la violencia contra la mujer y la manera en
que afectan la calidad de vida de todos. La Federación
Luterana Mundial (FLM) ha subrayado la cuestión en
varias de las últimas reuniones del Consejo para que se
tomen medidas en las iglesias miembros y por conducto de las mismas (véase Anexo V). Cabe señalar que
algunas iglesias están a la vanguardia de ambiciosos
proyectos de educación y formulación de políticas. En
la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, de la
Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, de la ONU,
celebrada en 1995, se dice que la violencia contra la
mujer es una preocupación prioritaria de la comunidad
internacional, a la que es preciso atender sin demora.
•
Alentar a las iglesias en sus contextos particulares a abrir vías para comprobar cómo la violencia contra la mujer impregna nuestra vida
cotidiana, abiertamente y también a menudo
de manera insidiosa y encubierta por lo que no
se puede reconocer como tal y ni siquiera
aceptar que sea violencia;
•
servir de referencia para entablar la discusión
en la congregación, entre grupos de especial
interés y en seminarios e instituciones de enseñanza eclesiásticos;
•
analizar, conocer y comprender las manifestaciones de violencia locales;
•
descubrir los recursos de cada quien, de la
iglesia, de las comunidades y las redes que
pueden ser medios y maneras de reducir la violencia, y encontrar posibilidades de ofrecer
servicios a aquellos afectados por ella;
•
recabar y compartir con la comunión, las políticas y medidas afirmativas que se hayan tomado mediante este proceso y que pueden servir
de orientación a otros que se propongan
encontrar medidas paliativas semejantes;
•
servir de guía completa a las congregaciones
para trabajar por el logro de una comunidad de
mujeres y hombres transformada y transformadora, y
•
ofrecer este documento como una contribución de la FLM al “Decenio Ecuménico para
Superar la Violencia: Iglesias en Busca de la
Reconciliación y Paz” 2001–2010 convocado
por el Consejo Mundial de Iglesias tanto como
a la “Década Internacional de una Cultura de
Paz y No Violencia Para los Niños del Mundo”
2001–2010 de las Naciones Unidas.
El “Decenio Ecuménico de Solidaridad de las Iglesias
con las Mujeres” 1988–1998 sostuvo con firmeza:
la lucha por la eliminación de todas las formas de violencia (sexual, religiosa, psicológica, estructural, física, espiritual, militar) y de la cultura de la violencia, sobre todo
la violencia que afecta a la vida y la dignidad de las mujeres. Declaramos nuestra decisión de oponernos a cualquier intento de disculpar, disimular o justificar la violencia. Nosotras y nosotros, mujeres y hombres participantes en el Festival, declaramos que la presencia de la violencia en la iglesia es una ofensa contra Dios, contra la
humanidad y contra la Tierra.1
En lo que se refiere a este desafío para las iglesias, en
la reunión de 1999, el Consejo de la FLM resolvió:
•
Alentar a las iglesias miembros a abordar la
dolorosa cuestión de la violencia contra la
mujer en todas las manifestaciones peculiares
a su respectivo contexto, y
•
pedir a la Oficina de la Mujer en la Iglesia y en la
Sociedad que proponga medios de acompañar
a las iglesias en sus esfuerzos para abordarla.2
La oficina de la Mujer en la Iglesia y en la Sociedad
preparó un proyecto de documento y lo hizo llegar a
todas las autoridades eclesiásticas, mujeres líderes,
seminarios y organizaciones ecuménicas con los
siguientes objetivos:
Se suele decir que la violencia contra la mujer es un
asunto familiar y privado, por lo que debería tratarse
en ese ámbito. La militancia mundial ha revelado que
ya no se trata de un asunto privado entre particulares
sino de una cuestión mundial que aqueja a muchas
mujeres de todo el planeta, norte, sur, este u oeste; ya
7
INTRODUCCIÓN
sean adineradas o indigentes; tengan un alto nivel de
educación o sean analfabetas; ocupen altos cargos o
sean jornaleras, pertenezcan a la alta sociedad o
vivan en barrios marginales. La violencia supera todas
las barreras y se cierne sobre las mujeres de todas las
edades que claman por medidas afirmativas y estrictas. Los clamores de estas mujeres ya no pueden acallarse ni ahogarse entre las cuatro paredes de su
hogar en nombre del orgullo, el honor, la seguridad y
la estabilidad de la familia o de los hijos, etc. porque
la violencia contra la mujer es un pecado.
Otros pueden decir que esta es una cuestión de mujeres y que ellas mismas deberían resolverla. Algunas
mujeres lo hacen, luchando por la justicia mediante la
sensibilización, bregando por cambios de estructuras y
políticas, y por prestar servicios a las víctimas, acompañándolas en el camino que las llevará de la condición
de víctimas a la de supervivientes. Pero nada de ello ha
impedido la perpetuación de la violencia. Muchas organizaciones no gubernamentales (ONG), e instituciones
especializadas de las Naciones Unidas insisten en que
la violencia contra la mujer es una cuestión de derechos humanos y que debería plantearse como tal. Este
marco conceptual permite esperar un mayor alivio
mediante reglamentos y políticas que imputen responsabilidades a los gobiernos. Pero este es un proceso
lento, dado que, en el mejor de los casos, las políticas
no son más que buenas intenciones, y las leyes están
sujetas a la interpretación de los órganos encargados
de hacerlas cumplir: la judicatura, la policía, etc. Estos,
a su vez, deben ser primero sensibilizados para ser ejecutores convencidos de las leyes y políticas
La religión puede servir a menudo de herramienta
para oprimir a la mujer. La tarea de la comunidad de fe
consiste en afirmar el potencial liberador de la religión
tal como se dice en la Declaración y Plataforma de
Acción de Beijing: “La religión, el pensamiento, la conciencia y las creencias podrían, y de hecho pueden,
contribuir a satisfacer las necesidades morales, éticas
y espirituales de las mujeres y los hombres y a realizar
su pleno potencial en la sociedad.”3 Tenemos que vivir
esta expresión y tomar medidas para corregir aquellas
teologías, políticas y prácticas que puedan implicar lo
contrario. Una manera de empezar es puntualizar a los
lectores de la Biblia que las Escrituras también reflejan
y son producto de épocas, culturas y contextos parti-
8
culares, y que las interpretaciones deben mirar más
allá y trascender estas realidades para obtener la esencia del evangelio que afirma la vida para todos. Esto
resulta muy difícil y puede ser erróneamente considerado como una tarea que perturba la fe. Si la iglesia se
propone trascender el círculo vicioso de la violencia, y
preparar una comunidad de hombres y mujeres transformada y transformadora, debe afrontar este riesgo.
Indudablemente, la violencia contra la mujer es una
realidad dolorosa que muchas mujeres ven o sufren a
diario. También hay que admitir que la violencia contra la mujer es una cuestión que a algunos hombres
les resulta particularmente difícil y doloroso afrontar,
pues les provoca un sentimiento de vergüenza, rabia,
frustración y culpa por considerar que se le juzga
colectivamente. Algunas veces, los hombres niegan
hasta la mismísima existencia de dicha violencia en su
vida o tener algo que ver con ella. En algunos casos
extremos, pueden llegar a reivindicar que es su derecho de padre, marido o hermano. Algunos hombres
han sido objeto de violencia por parte de mujeres.
Las mujeres no pueden considerar que los hombres
sean los únicos responsables de la violencia, puesto
que a ellas también se les ha llevado a ocultar o negar la
existencia de la violencia en su vida por cuestiones de
vergüenza y humillación. Algunas se han vuelto apáticas
y han aprendido a considerarla un hecho inevitable de
la vida por temor a sufrir una violencia mayor y por la
imposibilidad de dejar su hogar. Algunas veces, las
mujeres también ejercen violencia contra otras mujeres
y hombres. Este hecho se refleja en el dicho “las mujeres son las peores enemigas de sí mismas”. Hombres y
mujeres forman parte de un sistema que los modela, los
condiciona y les exige desempeñar determinados roles
y comportarse de conformidad con las normas estipuladas por la religión, la cultura, la tradición y el patriarcado. Si se pretende erradicar la violencia contra la mujer
y los niños, hombres y mujeres deben combatirla juntos. Ambos deben preguntarse ¿Qué significa esto para
mi y cómo debo pensar, comportarme y responder de
modo que la violencia pueda disminuir? “Al igual que el
movimiento de mujeres reclama un nuevo modelo para
la mujer – artífice de su destino, en lugar de víctima –
también hacen falta nuevos modelos de masculinidad
que no incluyan ni dependan del dominio sobre la
mujer.”4 Del mismo modo, hay que explorar nuevos
INTRODUCCIÓN
modelos de la manera de ser de las mujeres, modelos
en los que no sufran en silencio ningún grado de opresión y por el contrario, lo condenen. Un sistemático
análisis de las cuestiones género nos ayudará a comprender las actitudes, papeles y comportamientos de
hombres y mujeres condicionados por la religión, la cultura, el patriarcado y cómo pueden mejorar.
En lugar de mirarse con desconfianza, hostilidad,
temor, duda e inseguridad recíprocas, una vez que
hombres y mujeres aborden la cuestión en sus propios grupos y juntos, se forjará una alianza, una verdadera asociación de lucha contra este pecado.
El movimiento feminista nos permite constatar que
“las mujeres no han sido eficientes en apelar a la solidaridad masculina y que, en cambio, los fundamentalistas lo han sido.”5, lo que ha dado lugar a algunos
retrocesos de la condición de la mujer, agravando aún
más el problema.
En virtud de esta necesidad de reunir a hombres y
mujeres para que obren juntos por la construcción de
comunidades de shalom, sanadas y sanadoras, la cuestión de la violencia contra la mujer no es sólo una cuestión de vida sino de fe. Comunidad de fe, la iglesia inicia
la tarea afirmando la imagen de Dios en el hombre y la
mujer, y aseverando que comparten la responsabilidad
y el privilegio de ser mayordomos de toda la creación.
Ve en Jesús y en su solidaridad con la mujer, un modelo
que todos deben seguir. Ve en el derramamiento del
Espíritu Santo sobre hombres, mujeres y niños, un signo y un don divinos de reciprocidad e igualdad. Todo
ello se recibe con fe en el bautismo y a través de él.
Nuestra justificación por la gracia de Dios mediante la fe
proclama que nadie ha de ser excluido ni denigrado por
causa del patriarcado y la jerarquía. Por consiguiente, la
iglesia ve en la violencia contra la mujer un pecado contra la vida, al que hay que llamar por su nombre y condenar porque hace caso omiso de la imagen de Dios en
la persona afectada, sea hombre o mujer, niño o niña.
La violencia no sólo lesiona la integridad física, emocio-
Comunidad llamada a liberar a todos los oprimidos,
es imperativo que la iglesia contribuya a que hombres
y mujeres se liberen de una cultura de violencia para
llegar a la plenitud de la vida y la comunión. Para desempeñar un rol profético, la iglesia debe perturbar al
tranquilo y tranquilizar al perturbado.
Ello requiere enorme determinación y disciplina e iniciativas concertadas de sensibilización, orientación de
valores, servicios que acojan a las víctimas y alternativas para ellas. La iglesia ya no puede tratar la problemática de la mujer como un tema distante que le es
‘ajeno’ o que no tiene pertinencia alguna para ella.
Comunidad de fe, nosotros, la iglesia, deberíamos unirnos a los esfuerzos seculares para analizar qué lleva a
un hombre a ser violento, por qué las mujeres son
incapaces de sustraerse del ciclo de la violencia y de
qué manera la iglesia, instrumento de Dios, podría
poner fin a la perpetuación de la violencia. Comunidad
que influye en los valores, la iglesia tiene que dotar a
hombres y mujeres a fin de que no sólo se valoren a sí
mismos sino también la imagen de Dios en uno y otro.
La iglesia en cuyo seno se comparten esperanzas y se
prodigan cuidados, la iglesia, instrumento de Dios, tiene que ofrecer esperanza y alternativas de vida nueva
a las víctimas, y posibilidades de arrepentimiento,
reforma y enmienda a los agresores. También tiene
que garantizar que las futuras generaciones crezcan
en una verdadera comunión, no sólo de oyentes de la
palabra sino de ‘artífices’ del evangelio. La comunión
luterana mundial tiene muchas posibilidades de desempeñar un papel dinámico y de vanguardia en el
planteamiento de la cuestión.
Al mismo tiempo, la iglesia tiene que abrirse a la autocrítica de sus estructuras, políticas, teología y prácticas, porque haciéndolo realizará plenamente su compromiso de ser una comunidad testimonial transformada y transformadora.
UNA
MIRADA AL PROBLEMA
nal y psicológica de la víctima, también daña la humanidad de los autores de la violencia. [La iglesia estima que]
cada acto de violencia contra la mujer en la iglesia hiere
el cuerpo de Cristo impidiendo fundamentalmente que
sea una verdadera comunidad de hombres y mujeres.6
La violencia afecta a las mujeres en todo el mundo de
muy diferentes maneras durante toda su vida. Aún un
breve resumen de muchas partes del mundo presenta
una alarmante y depresiva imagen.
9
INTRODUCCIÓN
En la infancia, las niñas pueden ser obligadas a contraer
La violencia contra la mujer no es un proceso lineal
matrimonio, sufrir vejaciones sexuales y mutilación geni-
que empeora, no es ni siquiera un ciclo que viene y va
tal. Durante la niñez, la adolescencia y la vida adulta, a
y viene y va nuevamente para angustiar. Es como un
las mujeres se les puede negar educación, atención de
tornado o un huracán que se prepara mientras va gene-
salud e incluso comida y restringir su movilidad, la elec-
rando un poder destructivo y absorbe a la persona y a
ción de su educación, puesto de trabajo y compañero. En
quienes la rodean en un torbellino y luego los despide
el curso de su vida puede ser sometida a embarazo forza-
maltratados, desorientados, necesitados y a veces irre-
do, vejación emocional, física o sexual por parte de sus
vocablemente perdidos de por vida. No es siquiera un
parientes, compañero, cónyuge, o personas ajenas a su
ciclo que pueda estudiarse, entenderse y por lo tanto
familia, o estar sujeta a acoso sexual, trata o violación.
estar equipada para lidiar con él, pero se presenta
como muchos ciclos, que provienen de muchos ángu-
La violencia doméstica, es decir, la que ocurre en los
los y que involucra a los sistemas y las estructuras que
hogares, es la forma más común de violencia contra la
gobiernan nuestra vida.9
mujer. Estudios hechos en 35 países sugieren que entre
una cuarta parte y más de la mitad de las mujeres han
sido agredidas por su pareja actual o anterior. Es la causa principal de lesiones; en algunos casos ocurre casi a
diario y en otros es causa de muerte.
Las adolescentes y las mujeres jóvenes son víctimas de
la violencia de manera desproporcionada; entre 40% y
58% de las agresiones sexuales se cometen contra niñas
menores de 16 años y, por lo general, son perpetradas
por algún miembro de la familia o un conocido.
La violencia puede tener numerosas consecuencias negativas para la salud sexual y reproductiva de las mujeres,
tales como el embarazo no deseado, abortos, enferme-
En este documento se intenta nombrar y explorar las
formas abiertas y encubiertas de violencia contra la
mujer; se da información sobre el acompañamiento
que necesitan las víctimas para pasar de la victimización a la supervivencia y a la plena humanidad, y se
sugieren algunas medidas positivas que se pueden
tomar para reducir la violencia. No se trata de recetas
sino de abiertas invitaciones a explorar el proceso de
llamar al pecado por su nombre, afirmar la plenitud
de la vida de las víctimas de la violación, y encontrar
posibilidades de educación que conduzcan a la transformación. En los anexos se ofrecen más recursos e
información para quienes sufren y quienes quieren
ayudarles.
dad pélvica inflamatoria, dolor pélvico crónico, enfermedades de transmisión sexual, VIH/SIDA e infertilidad. El
Comencemos este proceso preguntándonos,
temor a la violencia doméstica, con frecuencia impide
que las mujeres usen medios de contracepción o solici-
¿Hay violencia dentro de la iglesia?
ten a sus compañeros que los usen.7
¿CÓMO SE DEFINE LA VIOLENCIA
CONTRA LA MUJER?
“La expresión “violencia contra la mujer” se refiere
a todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño
físico,
sexual
o psicológico,
incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la
libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en
la privada.”8
10
Priscilla Singh
Secretaria de la Oficina de la Mujer
en la Iglesia y en la Sociedad
Departamento de Misión y Desarrollo
Federación Luterana Mundial
CAPÍTULO 1
NOMBRAR
AL PECADO POR SU NOMBRE
CAPÍTULO 1. NOMBRAR
AL PECADO POR SU NOMBRE
El pecado es un estado de servidumbre que sojuzga y
distorsiona la vida humana. Es un alejamiento de Dios
que conduce a actos pecaminosos de control, vejación y violencia contra el prójimo. Tales actos se justifican a menudo partiendo del supuesto de que unos
están llamados a dominar a otros. Por ejemplo, el versículo de Génesis 3:16 “... tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti”, a menudo se utiliza para
justificar el control del hombre sobre la mujer. Sin
embargo, este pasaje describe el resultado del pecado
entrando en el mundo, y de una humanidad caída,
más que una indicación de las intenciones de Dios.
Esta es una caída en el pecado de la cual Jesucristo ya
nos ha redimido. La persistencia en este estado se
debe a que no queremos aceptar la justificación otorgada por la gracia de Dios por medio de la fe recibida
a través de Cristo. El acto de reconciliación de Dios
no sólo nos libera como personas de la opresión del
pecado sino también nos ayuda a ser uno en Cristo.
(Gl 3:28)
Las iglesias también deben señalar los dos relatos de
la creación porque las interpretaciones populares de
pasajes seleccionados como Génesis 3:16, han sido
utilizados para sojuzgar a la mujer. Del mismo modo
se utilizan Efesios 5:22–24; 1ª Corintios 11:2-16; 1ª
Timoteo 2:9–15; Colosenses 3:18. Por lo tanto, la iglesia debe comenzar por confesar que la violencia contra la mujer no sólo es un pecado en el mundo ‘exterior’ sino que también, en ocasiones, algunos de sus
propios miembros cometieron tales actos pecaminosos y que hemos pecado tanto por comisión como
por omisión.
Por más esporádicos, insignificantes o inadecuados
que parezcan, la iglesia, comunidad sanadora, ha
hecho muchos intentos de tratar este tema de la violencia contra la mujer. Algunas comunidades eclesiásticas disponen de refugios seguros para acoger a las
12
mujeres por cortos períodos, proveen asesoramiento
pastoral, o por lo menos manejan la cuestión en privado como un problema familiar. Casi todas estas actividades de curación y afirmación han sido iniciadas por
mujeres que generalmente las llevan a cabo a título
voluntario. Estos son signos de esperanza para todas
aquellas mujeres que durante tanto tiempo el temor
ha acallado.
Lo que todavía no se ha divulgado suficientemente
desde los púlpitos y los instrumentos educativos de la
iglesia es la denuncia abierta de la violencia contra la
mujer y la confesión de la iglesia de su incapacidad de
contenerla, ya sea por su apatía o alguna de sus prácticas. Muy a menudo, la iglesia ha abordado la violencia contra la mujer, “minimizándola, trivializándola,
ocultándola o considerándola un problema ajeno.”10
Por lo tanto la iglesia debe analizar si “han predicado
el Evangelio durante siglos de modo que han contribuido a la predisposición de los hombres hacia la violencia, a la impotencia de mujeres y niñas, y a la tolerancia social de la violencia familiar.”11
La iglesia podría comenzar por explicar la pluralidad
de contextos de las Escrituras, y la necesidad de que
superemos esos límites para elevar el núcleo del mensaje evangélico en todas las circunstancias de manera
que pueda haber salud y libertad en Cristo, no sólo
para los individuos, sino también para las familias y
las comunidades.
Lo más importante es confesar que también hay violencia dentro de la iglesia, debido a algunas políticas y
prácticas que impiden el acceso de la mujer al liderazgo. También existe la realidad del abuso del clero, falta de ética sexual, control sobre algunas trabajadoras,
y falta la voluntad para encarar estas cuestiones con
sensibilidad y equidad.
CAPÍTULO 1. NOMBRAR
MEDIDAS
AL PECADO POR SU NOMBRE
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Manifestar en declaraciones públicas que todas las formas de violencia son pecado
porque hacen caso omiso de la imagen de Dios tanto en el autor como en la víctima
y que ello nunca debería tolerarse ni excusarse.
• Informar a las congregaciones sobre la realidad de las diversas formas de violencia
contra la mujer en la iglesia y en la sociedad, propias del respectivo contexto.
• Establecer políticas y prácticas para exigir responsabilidades a los autores de violencia tanto en la iglesia como en la sociedad.
• Fijar un momento preciso del año para abordar la cuestión; por ejemplo, un ‘Domingo de solidaridad con la mujer’.
• Nombrar personal que plantee, busque soluciones y siga de cerca la violencia contra
la mujer, por ejemplo, abriendo en la iglesia una célula de mujeres a tiempo completo y dotándola de los fondos necesarios.
• Crear grupos de vigilancia en las congregaciones que indaguen sobre las denuncias
de violencia en sus comunidades.
• Incluir la cuestión de la violencia contra la mujer en sermones y programas de catequesis y teología.
• Entablar el debate sobre esta cuestión en las instituciones eclesiásticas de enseñanza
y formación profesional.
• Hacer de la iglesia un lugar seguro donde las víctimas de la violencia puedan dirigirse en busca de seguridad, apoyo y curación.
• Ofrecer posibilidades de curación tanto a las víctimas como a los autores de violencia y
• Asegurar acciones de apoyo y colaboración por parte de los organismos reguladores
locales.
OTROS
RECURSOS
GNANADASON, Aruna, (1997, 2a): No longer a secret.
The Church and Violence Against Women, Ginebra:
WCC Publications.
COOPER-WHITE, Pamela, (1995): The Cry of Tamar.
Violence Against Women and the Church’s Response,
Minneapolis, Minnesota: Fortress Press.
GNANADASON, Aruna; KANYORO, Musimbi y
McSPADDEN, Lucia Ann, (1996): Women, Violence and
Nonviolent Change, Ginebra: WCC Publications.
13
CAPÍTULO 1. NOMBRAR
AL PECADO POR SU NOMBRE
NOTAS
14
CAPÍTULO 2
ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
Antes de acudir en ayuda de la mujer violada, es
importante comprender las distintas dimensiones de
la violencia. La violencia personal, a menudo, se trata
como un asunto privado. La realidad demuestra que
no es así. Además de afectar a la mujer física y psicológicamente, también afecta su espiritualidad. Cuando
la mujer vejada busca soluciones alternativas, asesoramiento o consuelo en dirigentes e instituciones
espirituales, el trato inadecuado e ineficaz que se le
reserva la hace sentir sola, traicionada y enojada.
Entonces, en medio de su dolor se pregunta: ‘¿Dónde
está Dios y para qué sirve la iglesia?’
La violencia personal no sólo afecta a la mujer que la
sufre sino también a quienes la rodean. A menudo, la
mayoría de las mujeres desempeñan el triple rol de
ganar ingresos, administrar el hogar y nutrirlo. Estos
roles que se espera que cumpla, suponen largas jornadas de trabajo con menos de la exigencia normal de
alimentación, sueño y atención médica, hasta que
caen exhaustas. Si además, deben convertirse en el
saco de boxeo de su cónyuge, entonces, sus vidas son
más desdichadas. Las formas más evidentes de violencia personal son la agresión física y sexual, pero la
vejación emocional y psicológica, en muchos casos
puede ser tanto o más perjudicial y tener secuelas a
largo plazo.
TIPOS
DE VIOLENCIA
1. La agresión física
Todo daño infligido de cualquier manera que deje una
marca o magulladura física: golpear con la mano o con
objetos; quemar con cigarrillos; patear, esterilización
y abortos forzados; mutilación genital, daño a la propiedad, etc.
2. La vejación sexual
Cualquier acción en la que se utiliza a una persona, sin
su consentimiento, para satisfacción sexual de otra.
Puede tratarse de una subordinada. Puede tratarse de
contacto físico como en el caso de la violación, el
incesto, la inmoralidad y el acoso sexual de colegas y
subordinados mediante contactos, besos, demostraciones de cariño, caricias, penetración vaginal, anal y
16
oral, o cualquier otra actividad que denigra a mujeres
y niños para estímulo sexual del autor. También puede
darse sin contacto físico mediante miradas sugestivas;
comentarios obscenos o licenciosos; obligando a la
mujer a mirar pornografía o a ser objeto de ella; exhibiendo los genitales; haciendo llamadas telefónicas
obscenas y anónimas, o acosando y persiguiendo, etc.
3. Vejación emocional o psicológica
El ser humano necesita relacionarse por una cuestión
de identidad, pertenencia y vida significativa. Esta
necesidad de reciprocidad y responsabilidad compartida le lleva a buscar relaciones, mantenerlas e invertir
en ellas. Pero si la mujer es considerada un objeto o es
manipulada en situación de impotencia, esta necesidad
se convierte en abuso y explotación. A continuación se
enumeran algunas formas de esa clase de abusos:
Excluir: Hacer como si las mujeres no existieran,
lo que por lo general se expresa mediante el lenguaje corporal; por ejemplo, en la reunión de un
comité, se hace caso omiso de las sugerencias y
las propuestas de las mujeres.
Rechazar: Manifestar el deseo de que la mujer no
exista; por ejemplo: ‘Quisiera que no fueras mi
esposa (compañera)’.
Aislar: Impedir que alguien apoye a las víctimas o
que se tenga contacto con ellas. En algunos
casos, después del casamiento, se aleja a la joven
mujer del apoyo de su familia para que viva con
su familia política que no la ayuda, le niega información sobre su familia y la mantiene encerrada
o confinada.
Criticar: Sermonear, acosar, insultar, ridiculizar,
acusar y denigrar a la mujer cuando está sola o
frente a los demás.
Amenazar: Con herir o abandonar a la mujer o con
lastimar a algunos de sus seres queridos (hijos u
otros familiares y aún animales domésticos).
Corromper: Utilizar a la mujer para que haga algo
ilegal; por ejemplo, prostituirse o traficar y vender
drogas.
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
VIOLENCIA
CA
F ÍS I
SEXU
AL
USO DE
LA FUERZA Y USO DE LA
AMENAZAS INTIMIDACIÓN
Hacer o llevar a cabo amenazas
para herirla • Amenazar con
abandonarla, con suicidarse,
con denunciarla a la
USO
seguridad social •
DE
Hacerla retirar la
MALTRATO
denuncia • Hacerla
ECONÓMICO
cometer actos
ilegales
Impedirle que obtenga o
mantenga un empleo • Hacerla
pedir dinero • Darle una
mensualidad • Tomar su dinero • No
comunicarle ni permitirle acceso a los
ingresos familiares
USO DE SUPUESTOS
PRIVILEGIOS MASCULINOS
Atemorizarla utilizando miradas,
acciones, gestos • Romper cosas,
destruir sus pertenencias,
maltratar animales
domésticos • Exhibir
armas
USO
DE
VEJACIÓN
EMOCIONAL
PODER
Y
CONTROL
Disminuirla • Hacerla
sentirse mal acerca de si misma
• Insultarla • Hacerla creer que
está loca • Someterla a presión
psicológica • Humillarla • Hacerla
sentir culpable
USO DE AISLAMIENTO
Controlar lo que hace, a quién
encuentra y con quién habla, lo que
lee, a dónde va • Limitar sus
actividades fuera del hogar •
Uso de los celos para
justificar acciones
Obligarla a servir • Tomar todas las
grandes decisiones • Actuar como
“el señor feudal” • Definir
roles de hombres y mujeres
USO DE LOS DISMINUCIÓN,
NIÑOS NEGACIÓN Y
CULPABILIZACIÓN
Hacerla sentir culpable acerca
de los niños • Uso de los niños
para comunicar mensajes • Uso
de las visitas para acosarla •
Amenazar con quitarle los
niños
FÍSI
CA
Restarle importancia a los abusos
y no tomar en serio su
preocupación acerca de los mismos
• Negar el abuso • Traspasarle la
responsabilidad del
comportamiento abusivo
• Decir que ella lo
provocó
VIO LENCIA
SEXU
AL
Power and Control Wheel - reimpreso con permiso, Domestic Abuse
Intervention Project, Duluth, Minnesota, EE.UU.12a
17
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
Incidente
crítico
Acumulación de la tensión
(poco o nada de tregua)
Incidente
crítico
Acumulación de la tensión
(cont.)
Breve
tregua
Acumulación de la tensión (cont.)
Acumulación de la tensión
(cont.)
Tregua
Acumulación de la tensión
Primer
incidente crítico
Acumulación de la tensión
Ciclo de la violencia12b
Reproducido con autorización
18
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
Victimizar doblemente: Culpar a la mujer por el
dolor que siente; por ejemplo, culpar a la viuda de
ser la causa indirecta de la muerte de su marido
por no haber orado lo suficiente, por no haberlo
atendido como corresponde o por ser el ‘pájaro de
mal agüero’ que trajo consigo la muerte. También
se riñe a la víctima de violación diciendo que la
culpa fue suya o que en cierta medida se lo buscó
por la manera en que iba vestida, por estar donde
no debía, o por no haberse defendido o gritado lo
suficiente. También se la puede condenar al ostracismo u obligarla a casarse con el violador, etc.
Algunas mujeres pueden hasta buscar revivir la
experiencia de violencia que han conocido confabulándose con su pareja en búsqueda inconsciente de ser sometida a más violencia.
4. Poder y control
Cuando la relación entre un hombre y una mujer se
basa en la reciprocidad, el respeto, el compartir y el
amor, puede ser muy significativa para ambos. Pero
no siempre es así. Algunos hombres, que han sido
condicionados para controlar, tienden a recurrir a la
intimidación, el aislamiento y el abuso emocional. Si
no hay intervención desde el principio este proceso
puede tornarse en maltrato físico. Solo el abuso verbal puede ser muy dañino. Crea pérdida de autoestima y dudas acerca de la propia capacidad de hacer
frente a la situación. La crítica continua desmoraliza y
crea una dependencia artificial del victimario.
Algunos métodos utilizados para mantener a las mujeres bajo control se muestran en el círculo de Poder y
Control en la página 17.
5. El círculo de la violencia doméstica
Leonore Walker, una psicóloga pionera y defensora de
mujeres maltratadas propuso que una relación violenta pasa generalmente por diferente etapas.
casos se prolonga hasta una semana o más). Y finalmente, una variable fase de tregua en la que se manifiesta un
comportamiento amable, arrepentido y cariñoso. A
menudo se denomina a esta la ‘fase de luna de miel’,
pero para la mujer maltratada esta no es una luna de
miel. En el mejor de los casos es un precario aplazamiento temporal dentro de un contexto de coerción, amenaza, opiniones restringidas y heridas. El ciclo se repite en
forma de espiral de modo que las fases de acumulación
de tensión se extienden cada vez más, el incidente violento se vuelve más peligroso, y las fases de tregua se
acortan o desaparecen.13
Este se describe como el ciclo de ‘amor, esperanza,
temor’.
A medida que el ciclo se repite, las respuestas de la
mujer también cambiarán. Durante la fase violenta,
puede romper el silencio y confiarse a alguien. Pero si
experimenta la fase de tregua, dice que las cosas se
han arreglado en la pareja y que no hay nada de que
preocuparse. El autor confiesa y busca el perdón. Este
comportamiento de perdonar y dejar pasar por parte
de la mujer y la conducta arrepentida de la pareja es
parte del ciclo de violencia. Estas rápidas respuestas
por parte de la víctima y del violador deben ser causa
de preocupación más que de alivio. Según Mary Fortune hay una clara diferencia entre esta clase de sospechoso pseudo arrepentimiento y el verdadero, difícil y
duradero arrepentimiento que hace que la propia vida
y comportamiento cambien completamente.14
Si una mujer tiene que dejar una relación abusiva, el
período de tregua (período de luna de miel) es el
mejor momento para salir, pero es entonces cuando
menos propensa está a tomar tal decisión. Cualquier
intento de partida puede aumentar la violencia. El
hombre puede utilizar chantaje emocional diciendo
que no puede vivir sin ella o puede amenazar con buscar venganza si ella lo deja, porque considera a la
mujer una propiedad que está bajo su control y ve su
partida como el peor insulto.
Comienza con una fase de aumento de tensión en la cual
la mujer parece caminar ‘de puntillas’ y pone a prueba
una variedad de estrategias para evitar o postergar un
incidente violento; la fase crítica, en la cual el agresor
causa un severo daño durante cierto tiempo que puede
variar entre dos y veinticuatro horas (pero en algunos
Durante el período de tregua, la mujer cree que su
amor puede cambiarlo si ella permanece junto a él,
demostrándole interés, y fe en él. Por lo tanto ella elige quedarse. La mujer que ha invertido su tiempo y
energía en una relación se siente abrumada ante la
19
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
perspectiva de comenzar todo de nuevo, especialmente si tiene hijos que mantener y se le ha hecho
creer que ella no vale nada. Puede tender a buscar las
‘virtudes’ en el hombre con el que se ha casado o con
quien vive, y separar esa imagen de la del hombre
que la maltrata. Podrá ver la violencia como una
enfermedad que él sufre para la cual ella puede
encontrar un remedio. Si es cristiana también se le
dice que tiene que creer en el perdón de los pecados
y que debe poner la otra mejilla.
padre violento, los varones aprenden a servirse de la
violencia para resolver conflictos y obtener lo que
quieren. Las niñas tienden a aceptar el maltrato físico
como parte de la vida de la mujer. Pueden identificar
el amor con el dolor y la violencia y tender a relacionarse con hombres violentos. Esto lleva a perpetuar
la cultura de la violencia.
Hay seis veces más probabilidades de que los hijos de
mujeres maltratadas intenten suicidarse, y 50% más de
probabilidades de que sean alcohólicos o drogadictos.
La teología de la cruz también valora el sufrimiento del
Más de la mitad de las mujeres vejadas maltratan a sus
sacrificio. El modelo de liderazgo del siervo también
hijos; 50% de las mujeres y los niños sin hogar han huido
actúa como refuerzo. Por lo tanto es extremadamente
de la violencia doméstica.16
difícil romper el ciclo de violencia familiar.15
6. La repercusión de la violencia doméstica
en los niños
Los niños que son testigos de la violencia en el hogar
resultan muy afectados, así como las mujeres que la
sufren. De ahí que pueden llegar a aceptar que se trata de una situación normal. Entonces, imitando al
20
Investigaciones en los EE.UU. demuestran resultados
alarmantes. Todos los asesinos en serie fueron víctimas de vejaciones físicas o testigo de ellas. La experiencia de la violencia familiar es uno de los principales indicadores de la ulterior delincuencia juvenil.
Esto prueba que los ciclos de violencia se auto alimentan, crecen con el niño, se multiplican y cobran
mayores proporciones.
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
MEDIDAS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Abrir y mantener, en colaboración con las congregaciones y con ONG especializadas,
refugios para acoger por corto plazo a mujeres violadas.
• Ofrecer o comenzar a impartir formación especial a la judicatura, al personal médico y a la policía para asegurar que las víctimas no sean tratadas como una desgracia
y tengan derecho a buscar justicia y posibilidades de rehabilitación.
• Establecer una línea directa para responder a las denuncias de violencia.
• Formular políticas y reglas que orienten a clérigos y laicos para tomar estrictas sanciones disciplinarias contra los autores de violencia.
• Planificar y asignar recursos a la formación en materia de asesoramiento de hombres y mujeres laicos y ordenados.
• Advertir a las mujeres acerca:
- del proceso psicológico que les tocará atravesar: Encontrar excusas para el violador; retirar la denuncia contra él, o preferir volver a la situación humillante;
- de las soluciones alternativas disponibles y a través de las redes de solidaridad, y
- de la manera de ser eficientes en lo que se refiere a comunicar su situación en
procesos legales.
OTROS
RECURSOS
FEDERATION OF NAMIBIAN WOMEN, (1992): Women
and Rape, escrito en colaboración con Women’s Solidarity and the Law Society in Namibia, Windhoek.
Medidas a tomar cuando una mujer le cuenta su experiencia de victimización, Anexo II. D.
Qué hacer para protegerse a sí misma, Anexo I. A.
21
CAPÍTULO 2. ANÁLISIS
DE DIFERENTES FORMAS DE VIOLENCIA
NOTAS
22
CAPÍTULO 3
TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
3.1
VIOLENCIA ESTRUCTURAL
Estructuras como la familia, la comunidad, y las instituciones religiosas ofrecen un sentido de identidad y
pertenencia. Ellas pueden convertirse en instrumentos de violencia. Aun así, se espera que las mujeres
sean las guardianas de esas mismísimas estructuras y
desempeñen roles en ellas. Los hombres también pueden sentirse restringidos por los roles que se espera
que desempeñen. La violencia estructural, a menudo
pasa desapercibida y es mantenida y validada colectivamente en nombre del orden y la estabilidad. Las
características de la violencia estructural son:
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
tribuye a esas situaciones. Por otro lado, a los hombres a menudo no se les condena ni siquiera cuando
han creado o contribuido a crear esas situaciones.
El sexismo perpetúa la creencia de que unas personas
son superiores o inferiores a otras en función de la
biología.
Históricamente, el sexismo ha mantenido que las personas de sexo masculino, por naturaleza son superiores a
las de sexo femenino y que tal es el verdadero orden de
las cosas y ha actuado de maneras discriminatorias para
hacer cumplir ese orden. En un modelo análogo al del
racismo, este prejuicio clasifica de deficiente a un grupo
•
Las víctimas pueden ser tanto individuos como
grupos o colectividades;
de seres humanos, ordena roles de subordinación para
ellos y les priva de determinados derechos pura y exclusivamente por sus características físicas, psicológicas o
•
La ley impone cambios pero las estructuras
siguen siendo las mismas.
ambas. Al igual que el racismo, que atribuye una dignidad inferior en función del color de la piel o del legado
étnico, el sexismo hace lo propio con el sexo biológico y
“La violencia contra la mujer está profundamente
arraigada en las relaciones de poder entre hombres y
mujeres”.17 Se les da a los hombres poder social sobre
las mujeres pero este poder deviene abusivo cuando
se opta por utilizarlo para ejercer control y oprimir a
otros. A muchas mujeres
sus consiguientes funciones, considerando que la mujer
se les inculca que son impotentes y que no tienen dere-
El sexismo es un factor multidimensional que fija
roles estereotipados a hombres y mujeres. Al respecto, en muchas sociedades, en virtud de determinadas
expectativas, se niega a niñas y mujeres la posibilidad de estudiar y de elegir su carrera o su trabajo,
confinándolas en puestos de trabajo limitados y roles
concretos o en una reducida área geográfica. A hombres y mujeres se les inculca desde la infancia que
este proceder es normal y necesario para mantener
el orden y la estabilidad de la familia y la sociedad.
Ahora bien, la división del trabajo parte del supuesto
de que el hombre debe controlar los recursos y las
instancias decisorias, lo que deja a la mujer sin poder
alguno de negociación. El sexismo puede ser de distintas clases.
cho al ‘propio’ poder porque transmite imágenes de
patente autoridad y a nosotras no nos gusta que se nos
considere autoritarias.18
A las mujeres se les enseña y se les hace creer a menudo
que merecen este mal trato. Además, muchas sociedades
hacen poco o nada por reducir la violencia y castigar a
los que la cometen. Aún en lugares donde existen leyes
explícitas contra la violencia doméstica, este problema
es frecuentemente menospreciado o trivializado por la
policía y los tribunales.19
Es aún más doloroso cuando las mujeres, agentes de
socialización, perpetúan esta dañina tendencia.
En muchas partes del mundo la iglesia tiende a marginar a las mujeres separadas, divorciadas, solteras, o
madres solteras. La condena se intensifica si las mujeres son prostitutas o víctimas de violación, sin hacer
ningún esfuerzo por comprender el sistema que con-
24
esencialmente vale menos que el hombre, y hace todo lo
que está a su alcance por mantenerla en el lugar social
‘que le corresponde’. En ambos ismos, las características
corporales pasan a ser toda la esencia del ser humano,
violando la dignidad fundamental de la persona.20
1. Androcentrismo
Ver el mundo exclusivamente desde la perspectiva
masculina. Puede mostrar a la mujer más bien como
un objeto que como un sujeto. Esto puede dar lugar a:
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Ginopía, es decir, invisibilidad de la mujer. Un
ejemplo es la falta de relatos de mujeres en las
Escrituras, los evangelios dicen que María Magdalena fue la única, o una de las mujeres que vio a
Jesús resucitado, pero cuando San Pablo habla de
ello en 1ª Corintios 15:5–6 dice: “... y que (Jesús)
apareció a Cefas y después a los doce. Después
apareció a más de quinientos hermanos a la vez.”
La primera aparición ante una mujer se borra
totalmente.
sustento de la familia. Se considera al hombre la principal fuente de ingresos mientras que los ingresos de
la mujer, a menudo, se consideran suplementarios. En
muchos países se castiga a las mujeres por faltas de
conducta, pero se les permite a los hombres continuar en libertad por las mismas ofensas. Un ejemplo
de este doble sistema de apreciación es el incidente
de la mujer sorprendida en adulterio (Jn 8). Se le permitió al hombre seguir libre pero la mujer fue llevada
ante Jesús para ser juzgada y apedreada.
Misoginia – El odio a la mujer se justifica atribuyéndole ser la causa del pecado, por ejemplo: ‘Las
mujeres son portales del mal’. Actitudes similares
tienden a repetirse.
4. No salirse de los roles asignados
El androcentrismo se revela en forma de lenguaje
excluyente. (N. de T. Los ejemplos del original inglés
no sirven en castellano ya que: mankind y humankind
se traducen por humanidad; chairman y chairperson
por presidente o presidenta según se trate de un hombre o una mujer y brethren por hermandad.) También
estipula normas que excluyen a las mujeres de los
roles de liderazgo, como por ejemplo, ordenando
hombres únicamente arguyendo que entre los apóstoles no había mujeres.
2. Generalización absurda
Se da cuando en un estudio se usan sólo sujetos masculinos o femeninos pero en las conclusiones se generaliza. En francés, basta que haya un bebé en medio
de un grupo de 10 millones de mujeres para que se
utilice el género masculino en lugar del femenino. En
ese mismo idioma, derechos humanos se dice todavía
droits de l’homme (derechos del hombre). La iglesia
sigue nombrando el milagro, ‘Alimentación de los cinco mil’, a pesar de que el texto diga: “Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las
mujeres y los niños.” (Mt 14:21)
3. Insensibilidad respecto a cuestiones de
género y doble sistema de apreciación
Desde el punto de vista jurídico, en muchos países y
sociedades se considera que el hombre es el jefe del
hogar, inclusive cuando está desempleado o es improductivo y la mujer aporta los principales medios de
A quienes no se ajustan a los roles establecidos en
función de lo que se considera masculinidad y feminidad, se les considera descarriados o problemáticos. A
la madre que sale a trabajar es muy común que se le
pregunte: ‘¿Cómo se las arreglarán tus hijos si vas a
trabajar?’. Pregunta que nunca se hace a un padre
porque se supone que el cuidado de los niños es
deber maternal y no una responsabilidad compartida.
5. Familismo
Se entiende por tal dar primacía únicamente a los
roles tradicionales de la mujer en el seno familiar. Se
da por sentado que la familia es la unidad nuclear más
pequeña, y no una serie de individuos que son sus
miembros, y que es responsabilidad primordial y única de la mujer. Ella debe tomar todas las disposiciones del caso para dar cabal prioridad a su familia.
6. Dicotomismo sexual
Se entiende por tal tratar a hombres y mujeres como
grupos distintos con características diferentes. Por
ejemplo, el hecho de poner marcado énfasis en que el
hombre es racional y la mujer emocional, o en que el
hombre es ‘fuerte’ y la mujer ‘débil’.
7. Programa político de fachada –
Tokenismo
Cuando por salvar las apariencias o en nombre de la
representación equilibrada de hombres y mujeres, se
hace un gesto simbólico para cumplir con una determinada política. Por ejemplo, la iglesia ordena a una
mujer o elige a una mujer para que ocupe un cargo en
25
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
un órgano eclesiástico. La mayoría de las veces, por
falta de presencia o apoyo de otras mujeres, la mujer
tiende a retirarse, a ser más bien precavida que osa-
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
da, adoptando, en muchos casos, el sistema masculino, llegando incluso a comportarse como los hombres
para ser aceptada por ellos.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Entablar debates en las instituciones eclesiásticas, utilizando las cuestiones de género como herramienta de análisis para comprender las cuestiones de: roles estereotipados; establecimiento de la jerarquía y el patriarcado; subestimación de la mujer, y
el poder en las relaciones entre hombres y mujeres.
• Organizar discusiones sobre el concepto de poder y autoridad como vehículo de
cambio y renovación, no para controlar a los demás. Jesús compartía y delegaba el
poder; la renuncia al poder y la autoridad por la acción salvífica en la cruz es
modelo patente de poder para la comunidad y de la manera de ejercerlo dentro de
ella. Comprenderlo dotará de medios a las mujeres, y generará un saber y acción
compartidas.
• Impartir formación a las mujeres para liberarlas de los conceptos de sacrificio personal y que asuman su propio poder y lo usen con responsabilidad.
• Incluir cuestiones de género en la planificación de todos los programas y actividades
y revisar los estatutos, leyes, reglamentos y directivas para que sean equitativos desde el punto de vista del género.
• Tomar resoluciones políticas para permitir que las mujeres estudien teología, beneficiando de las mismas facilidades que se ofrecen a los estudiantes, ya se trate de
becas, o de posibilidades de cursar estudios superiores.
• Promover intencionalmente oportunidades educativas para mujeres y otorgar las
mismas posibilidades de trabajo para hombres y mujeres con igual remuneración.
• Ofrecer posibilidades equitativas de ascenso a puestos de dirección en las instituciones eclesiásticas.
• Examinar el trabajo voluntario a fin de evitar establecer una jerarquía basada en el
género.
26
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
• Organizar sesiones de formación sobre cuestiones de género para que la juventud
trabaje en sus grupos planteando las cuestiones de violencia, reflexionando al respecto y reexaminando las normas sociales y tradicionales.
• Crear una red masculina para tratar los nuevos modelos de imagen masculina:
- deshaciéndose de la imagen del macho y poniendo énfasis en la necesidad de
aceptar la expresión de emociones tales como amor, dolor, lágrimas;
- compartiendo los roles de nutrición como algo de lo que los hombres deberían
enorgullecerse;
- deshaciendo la imagen ‘femenina’ de la mujer humilde, obediente, que da siempre de si, modelo de madre para aceptar y buscar el modelo de la mujer con
personalidad, dignidad, que se propone estar al día, y articula claramente su
pensamiento, y
- facilitando procesos de aprendizaje sobre la manera de canalizar el enojo masculino a través de medios no violentos.
• Crear grupos de debate en los seminarios de teología para:
- analizar y prepararse para asumir los retos de nuevas experiencias de vida y de fe,
- reflexionar con espíritu crítico sobre las culturas, tradiciones, suposiciones, y
maneras de comportarse, y
- replantear el concepto de familia como un grupo de individuos relacionados por
el amor y la responsabilidad mutuos.
OTROS
RECURSOS
COOPER-WHITE, Pamela, (1995): The Cry of Tamar.
Violence Against Women and the Church’s Response,
Minneapolis, Minnesota: Fortress Press, pp. 17–42.
KANYORO, Musimbi y ROBINS, Wendy S., (1992): The
Power We Celebrate. Women’s Stories of Faith and
Power, Ginebra: LWF Publications.
Cómo pueden ayudar los hombres a poner fin a la violencia masculina contra la mujer, Anexo III. A.
Ejemplo de un joven abogado que combate la trata de
niñas, Anexo III. B.
La “Campaña del lazo blanco” Anexo III. C.
27
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Las culturas tienen muchas capas
3.2
VIOLENCIA CULTURAL
De los obstáculos que impedían la igualdad entre hombres y mujeres en todas las regiones, el factor menciona-
es apreciada como ‘mujer sexy’ durante los carnavales en Brasil. Más aún, se le atribuyen hoy a la cultura
significados problemáticos que son utilizados para
impedir mecanismos de derechos humanos.
do con más frecuencia era la persistencia de normas culturales y sociales, creencias tradicionales y estereotipos
21
negativos con respecto a la mujer.
La cultura es la suma de valores, actitudes, creencias,
relaciones entre hombres y mujeres, maneras de criar
a los hijos, modalidades de gobierno, etc. Se trata de
la organización económica, política, social y espiritual
de un pueblo. Algunas culturas han evolucionado
viviendo en un contexto por un período de varios
años, otras mediante la migración, el comercio, la
colonización y, últimamente, la mundialización. La
diferencia de trato que se reserva a niños y niñas se
fortalece. Motivos o sistemas culturales pueden causar violencia, citemos como ejemplo, el feticidio y el
infanticidio femeninos, el hecho de descuidar ex profeso la salud y la educación de la niña y la mutilación
genital femenina. Además, la colonización que abarcó
85% del mundo, aportó el cristianismo en su vertiente
occidental, arrasando muchas culturas locales que
eran saludables. Han surgido nuevas formas de tratar
a la mujer como objeto. Un ejemplo es la ‘mulata’ que
28
En el contexto de la iglesia, el código deuteronómico
refuerza las culturas locales que son perjudiciales
para las mujeres, por ejemplo, el concepto de pureza,
contaminación, e impureza de las mujeres debido a la
menstruación (Lv 15:19–31). Además de esto, todavía
hoy, algunos siguen utilizando textos bíblicos para
respaldar ideologías racistas, sexistas y clasistas.
1. Vejación ritual
Es aquella que se lleva a cabo como práctica tradicional, por ejemplo, la prostitución en el templo y el
sacrificio de niños, creencia oculta o culto satánico
pueden ser vejaciones rituales. En algunas regiones,
las viudas están obligadas a seguir rituales, procedimientos durante toda su vida, y códigos de vestimenta y conducta determinados. En India, por ejemplo,
cuando las mujeres enviudan deben dejar de usar
todo tipo de símbolos de buena fortuna tales como
sindhoors, (marcas roja en las rayas del pelo), bindis
(lunares) en la frente, crema de cúrcuma, flores y el
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
collar que lleva desde el día de su boda. Se las margina socialmente de la participación en las ceremonias
de buenos auspicios, inclusive en sus propias familias. Tampoco pueden heredar las propiedades, posesiones y salarios pendientes de su marido. En algunas
culturas, se espera que la hereden sus cuñados junto
con las propiedades del marido por lo que durante
toda su vida dependen de ellos y no tienen libertad ni
autodeterminación alguna.
2. Mutilación genital femenina
Se supone que la excisión del órgano sexual femenino
preserva la castidad de la mujer y la protege de tener
sensaciones sexuales que pueden llevarla a la tentación y eventual desgracia.
Según un informe de Naciones Unidas, “se mutila a 2
millones de niñas por año; Egipto, Etiopía, Kenia, Nigeria, Somalia y Sudán representan 75% de los casos.”22
Además del trauma y el dolor que causa, las secuelas
son aún mayores; hemorragias graves, envenenamiento de la sangre y tétanos pueden ser los efectos inmediatos pero también puede causar inflamación de las
vías urinarias y los riñones, incapacidad de controlar
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
la orina, acumulación interna de flujo menstrual porque los tejidos cicatrizados obturan el aparato genital. Asimismo, puede haber disfunción sexual debido
al trauma y al dolor agudo que se siente durante el
coito. Por último, la labor del parto es mucho más larga que lo normal por lo que el bebé puede nacer
muerto.
Las investigaciones sobre los efectos psicológicos y
sociológicos para la mujer así como el efecto para el
recién nacido todavía son insuficientes. A la mayoría
de las mujeres se les inculca que la mutilación genital
es un deber religioso, aunque las Sagradas Escrituras
no lo mencionen. La presión cultural que se ejerce en
los padres es tal, que incluso las mujeres más conscientes y con alto nivel de educación someten a sus
hijas al dolor y la tortura innecesarios de la mutilación genital que tradicionalmente se fundamenta
diciendo que es un rito de pasaje y una ceremonia de
iniciación a la vida adulta. También se afirma erróneamente que acrecienta la fertilidad y protege el útero.
La mutilación genital femenina es una importante
fuente de ingresos para los y las profesionales que la
practican y además aumenta la dote de la niña. Todo
esto obra contra su abolición.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• A pesar de la magnitud de la tarea, analizar las anomalías que existen en las culturas locales, las culturas impuestas y las culturas bíblicas, así como su interpretación,
que es un enigma para quienes quieren ser fieles a las Escrituras y obedecerlas.
• Organizar debates bíblicos con interpretaciones feministas de 2 R 4:1–7; Nm 27:1–11;
1 Co 14:33–36, y 1 Ti 2:2–12.
OTRO RECURSO
www.ekd.de/EKD-Texte/2110_1782.html,
(1999):
Genitalverstümmelung von Mädchen und Frauen. Erarbeitet von einer Arbeitsgruppe des Kirchenamtes der
EKD in Verbindung mit externen Expertinnen, EKDText Nr. 65.
29
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
3. Deshonra
La honra es el valor que una persona considera tener y
el que tiene a los ojos de los demás integrantes de su
grupo. “La honra es honra únicamente cuando la exigencia interior y la reputación exterior coinciden.”23
La finalidad de la honra es servir como una suerte de clasificación social que otorga a una persona el derecho de
actuar de determinadas maneras con sus iguales, sus
superiores y sus subordinados, de conformidad con las
indicaciones culturales que prescribe la sociedad.24
La honra colectiva de la comunidad se juzga más
importante que la del individuo.
El honor del macho se basa en la exclusividad o la pureza sexual de las mujeres relacionadas con él (madre,
esposa, hijas y hermanas) no con su propia pureza
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
sexual. Por consiguiente, se espera que las mujeres sean
sumisas, pasivas, tímidas, dependientes y dóciles, y si lo
son, se les honra. Hisako Kinukawa la llama ‘cultura de la
vergüenza’ más que ‘cultura del honor’ porque este último se obtiene evitando una conducta vergonzosa. Las
mujeres son castigadas si escapan a las expectativas
inherentes al rol que se le adjudica o no cumplen las normas sociales. Se les tortura o asesina para lavar el honor
de la familia, el clan, la casta o la comunidad. Se les castiga para escarmentar a otras y que no se atrevan a atravesar las líneas de control establecidas por la sociedad.
Por ejemplo, cuando los Talibanes tomaron el poder en
Afganistán en 1996, las mujeres fueron obligadas a usar
el burka, que las cubre de pies a cabeza, dejando ver
solamente los ojos; muchas han sido golpeadas y apedreadas en público por no haberse vestido correctamente, incluso si se trataba simplemente de no llevar el velo
sobre los ojos. A las mujeres no se les permitía trabajar
y ni siquiera mostrarse en público sin un pariente varón.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Organizar debates de estudios bíblicos sobre la experiencia de Tamar (2 S 13).
• Prohibir que se utilicen incorrectamente argumentos religiosos para perpetuar la
mutilación genital femenina, la deshonra, y la vejación ritual.
• Comprometerse a abordar la interpretación distorsionada de la religión y enseñar los
verdaderos principios del cristianismo con respecto a la mutilación genital femenina,
la deshonra, y la vejación ritual.
• Crear un grupo de mediación familiar o congregacional integrado por hombres y
mujeres que se encargue de resolver querellas familiares.
• Revisar la legislación de la familia, a la luz de los principios cristianos y los derechos humanos.
• Entablar el diálogo entre dirigentes religiosos y personal médico sobre puntos de vista religiosos y médicos de la mutilación genital femenina y la vejación ritual, y establecer estrategias para abordar estas cuestiones.
• Alentar a líderes y eruditos religiosos a que pongan el énfasis en que dichas prácticas
no son preceptos de las Sagradas Escrituras.
30
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
• Intercambiar informes entre oficinas de la mujer, compartir experiencias y seguir de
cerca los casos de mutilación genital femenina, deshonra, y vejación ritual como
tareas permanentes de la iglesia.
• Formular razones específicas de género para otorgar asilo a las mujeres.
4. Sexualidad y matrimonio
Se considera al matrimonio una institución santa
ordenada por Dios. Esta opinión es real si ambos cónyuges lo consideran de la misma manera. Pero
muchos hombres todavía defienden la supremacía
masculina y el patriarcado en lugar de la reciprocidad.
En la mayoría de los casos, los votos de matrimonio y
los sermones de la ceremonia traducen estas características que sientan las bases de una relación desigual. Considerar que el cuerpo de la mujer es para
goce del hombre, que el deber primordial de la mujer
es procrear, nutrir a la familia, y ocuparse de la planificación familiar, supone una pesada carga para la
mujer. El tabú de que no hay que hablar de sexo en
público, el analfabetismo de la mujer y la falta de
conocimiento de su propio cuerpo, se suman a estos
problemas. Además, las consecuencias morales poco
claras respecto al embarazo no deseado, el aborto, el
infanticidio femenino y los métodos de planificación
familiar someten a la mujer a sentimientos de culpa,
vergüenza, desaprobación social y severo castigo. En
MEDIDAS
algunas culturas, si la mujer está divorciada se la priva de sus hijos. La iglesia a menudo permanece en
silencio en las culturas que apoyan la poligamia. A
veces se excluye de la familia a las mujeres que no
pueden concebir.
Hay una creciente necesidad de comprender diferentes orientaciones de vida. La iglesia tiende a esquivar
las discusiones abiertas, o evita tomar decisiones
sobre estos temas que podrían ser causa de división.
Especialmente, cuando la pandemia del VIH/SIDA continúa causando estragos en países y comunidades, la
persistencia de ciertas prácticas como por ejemplo el
hecho de que un hombre herede como esposa la viuda de su hermano, no les da a las mujeres ninguna
posibilidad de negociar para asegurar conductas
sexuales responsables por parte de los hombres y las
expone a grandes riesgos y privaciones. La iglesia a
menudo ha sido reacia a cuestionar tales prácticas
culturales dañinas o a ofrecer consejo ético.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Desarrollar un enfoque teológico del concepto de matrimonio, familia y sexualidad,
teniendo en cuenta la cambiante realidad de las situaciones de vida.
• Organizar jornadas de reflexión en todas las congregaciones de la comunión luterana para entablar el diálogo sobre reciprocidad y respeto de la dignidad humana.
• Permitir que pastores y pastoras traten el concepto de matrimonio, familia, sexualidad, relaciones en general, y relaciones prematrimoniales y extra conyugales en contextos contemporáneos.
• Organizar debates de estudios bíblicos sobre Gn 2:24; Mt 19:5–6; Mc 10:7–8;
Ef 5:30–31, y 1 Co 7:1–4.
31
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
dores a una velocidad sin precedentes. La mundialización de la producción ha incrementado la feminización de los puestos de trabajo, sobre todo en sectores como la elaboración de alimentos, la confección y
las cadenas de montaje. Dichos puestos no equipan a
la mujer para que adquiera alguna calificación, sino
que la somete a una producción en masa y rutinaria
exenta de creatividad. Las mujeres trabajan largas jornadas en lo que se ha dado en llamar sweatshops
(talleres donde se trabaja en condiciones de explotación infrahumana). La subcontratación trae aparejada
la desregulación y con ella surgen puestos de trabajo
que no ofrecen ningún incentivo ni ingreso fijo. A
estas desventajas, se suma el hecho de que las mujeres deben lidiar en condiciones de extrema pobreza,
al tiempo que ganan el sustento para su familia. De
ahí que, en conjunto, formen una comunidad cada vez
más vulnerable a una mayor explotación.
El cambio del sistema económico ha ampliado el rol
de proveedora de la mujer. La emigración de los hombres a las ciudades en busca de trabajo, ha dejado a
las mujeres con la responsabilidad de ganar el sustento no sólo para ella sino para todo su hogar, y a la vez
se espera que prosiga su trabajo voluntario en la iglesia y en la esfera pública. Mujeres sin la debida instrucción, sin ninguna capacidad de negociación, llevadas por una visión engañosa de mejores perspectivas,
se incorporan por voluntad propia al mercado de trabajo como mano de obra migrante, pues no tienen
otra alternativa.
La globalización de la economía promueve y es cómplice
de la explotación de la mujer
3.3
EFECTOS DE LA MODERNIZACIÓN Y DE LA
GLOBALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA
La globalización de la economía acrecienta cada vez
más las desigualdades. El mercado privado y los intereses reducen el papel de los gobiernos, de los organismos internacionales y de la esfera social. Esto tiene un impacto directo sobre las mujeres y los niños y
niñas. La transferencia de recursos naturales y financieros, de la pericia y los conocimientos locales es
cada vez mayor. La transferencia de poder y toma de
decisiones de los Estados nación a las empresas multinacionales está creando más perdedores que gana-
32
En medio de esta situación vulnerable, a menudo las
mujeres sufren traumas, son víctimas de vejaciones
sexuales o se las mantiene en régimen de servidumbre en el país donde han emigrado, sin contacto alguno con el mundo exterior y sin recibir la remuneración adecuada. Esa vulnerabilidad, el hecho de desconocer los procedimientos, la falta de apoyo externo y
el poder de su empleador las sumen en una miseria y
temor abyectos. Por lo general, se las obliga a trabajar muchas horas; se les niega tiempo libre y se les
priva de alimentación correcta, documentos de viaje,
dinero y contactos con el exterior. No se les registra
ante las autoridades competentes de esa tierra
extranjera donde no comprenden el idioma. Viven
con el temor constante de ser arrestadas, multadas,
encarceladas o deportadas.
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
La transformación de las tierras de cultivo en zonas
industriales ha desplazado la mano de obra de campesinas e indígenas. A raíz de los desplazamientos de
población masivos con poca o ninguna compensación
y sin orientación ni conocimiento algunos para invertir dinero en medios de sustento duraderos, las mujeres tienen que soportar lo más duro. La entrada de
compañías multinacionales en el mercado agropecuario ha hecho que los campesinos que trabajaban para
subsistir, de ser dueños de la tierra pasaran a transformarse en mano de obra barata sin ningún control
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
sobre la elección, el establecimiento de los precios, y
la utilización y distribución del producto. La superproducción de cultivos comerciales selectos, los métodos
artificiales de producción y el uso de pesticidas tienen
efectos dañinos sobre la producción, sobre la salud de
la gente, la biodiversidad y la sostenibilidad del planeta. Se patenta y se les vuelve a vender su propia sabiduría popular. El menor acceso a los recursos tradicionales y naturales, así como la falta de formación en
tecnologías apropiadas marginan aún más a la mujer,
impidiéndole buscar trabajo en otros mercados.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Alentar a las congregaciones para que analicen cómo incide la mundialización económica en las comunidades locales, y participen en la campañas a favor de la condonación de la deuda.
• Intensificar la formación de la mujer en apropiadas tecnologías locales.
• Mantener estructuras de apoyo para ayudar con el empleo a divorciadas, separadas,
viudas y madres solteras.
1. La trata de niños y mujeres
La trata de mujeres y niños es la tercera fuente principal de ingresos después del tráfico de armas y el tráfico de drogas. Se comete mediante rapto o con el
conocimiento de ‘intermediarios’, de la familia o de la
propia víctima, obligada por las circunstancias a buscar mejores posibilidades económicas. Las mujeres y
niños que son arrestados, en muchos casos son tratados como delincuentes por los oficiales, los inculpan
de haber entrado al país ilegalmente, o los arrestan
sin motivo alguno. Se les multa, y si no pueden pagar,
se les encarcela o se les envía a un centro de detención no especificado, por un período de tiempo indefinido, sin que haya habido acta de enjuiciamiento o
sin haber recibido asesoramiento jurídico. En otros
casos, se les deja en la frontera de un país extranjero
sin medios de regresar con seguridad a su hogar. Esto
a menudo provoca que vuelven a ser arrestados, detenidos e incluso, torturados. También se produce la
trata de mujeres para matrimonios con extranjeros
que pueden ser perjudiciales para ellas.
Las estadísticas demuestran que más y más niños y
niñas caen en manos de la mafia que controla esta
actividad insidiosa y que, en muchos casos, se ejerce
con la complicidad de la policía. Quienquiera que trate de intervenir pone en peligro su vida. La trata afecta a 10 millones de niños y niñas en todo el mundo;
cada año, 2 millones son víctimas de la trata a través
de las fronteras y, cada día, aqueja a 1 millón tan sólo
en Asia. La trata se lleva a cabo clandestinamente o
utilizando documentos de viaje, visado de turista válido por tres meses o matrimonio falso.
33
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
2. El turismo sexual
Esta también es una rama de actividad económica en
pleno auge.
En 1999, 8 millones y medio de turistas visitaron Tailandia. Se estima que habitualmente, 70% de los turistas son
hombres que viajan solos y que 49% vienen expresamente para mantener relaciones sexuales con niños y niñas.
De ser así, significa que aproximadamente 49% de turistas vienen para mantener relaciones sexuales.25
La mayoría son del Este de Asia, de los EE.UU. y de
Europa. Algunas agencias de viaje que trabajan en
conjunto ofrecen esta clase de excursiones baratas. A
raíz de la indigencia económica de los países empobrecidos por disturbios políticos y étnicos, la mujer
no tiene prácticamente ninguna otra posibilidad que
vender su cuerpo y el de los miembros de su familia
para sobrevivir. Pero las propias familias y sociedades
las estigmatizan aún más por ello.
3. La violación utilizada como arma
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
controlados por quienes detentan la fuerza bruta o
una determinada posición o condición social o a quienes se considera de una clase o raza superior.
La violación ha sido utilizada como arma de colonización y de más en más, se utiliza ahora como arma de
guerra y en situaciones de conflicto armado, como
arma política de represión y de tortura de prisioneras.
También se utiliza para gratificar y ejercer poder y
dominio. Se estima que es un método eficaz de ultrajar a las mujeres, a quienes se considera propiedad de
los hombres, y de mancillar la pureza de la raza, produciendo descendencia.
La violación nunca debe ser confundida con un acto
impulsivo de pasión. A menudo es premeditada y planeada meticulosamente. No es una expresión de una
urgencia sexual incontrolable sino un acto de agresión
motivado por la necesidad de expresar poder, autoridad, odio a las mujeres y deseo de humillarlas y de
vengarse.
•
La consumición de alcohol o drogas no puede
ser tomada como causa de violación, pero aflojan las inhibiciones,
•
No sólo las mujeres jóvenes y bonitas son violadas sino también bebés, niños y aún ancianas.
La violación es la penetración forzada en las partes más
íntimas, vulnerables e incluso podríamos decir más
sagradas, del cuerpo humano y, como tal, constituye tanto un crimen espiritual como
físico.26
“La violación es también todo el odio, el desprecio y
la opresión de la mujer en esta sociedad, concentrados en un solo acto.”27 La violación en ‘banda’, o violación colectiva, es una de las formas más brutales de
vejación sexual. No siempre es un hecho aislado y, en
muchos casos, la victimización se repite.
Entraña una amenaza de muerte incluso si la violación
física no va acompañada de golpes. El aterrador mensaje es que las mujeres son objetos que deben ser
34
Un hombre puede violar a cualquier ser vulnerable,
accesible y que esté a su alcance.
Las mujeres no quieren ser violadas. Un tercio de las
violaciones ocurren en el hogar y un tercio durante el
día. Más de 50% de las violaciones son cometidas por
alguien conocido personalmente por la víctima. Hoy
en día, en algunos países, la violación matrimonial se
considera violencia y es castigada por la ley.
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Iglesias, ONG, agencias de viajes y gobiernos podrían colaborar para abordar estas
cuestiones.
• Destacar la cuestión en los periódicos locales para crear un red de ‘resistencia’.
• Hacer declaraciones aseverando que no existe absolutamente ninguna excusa para
la violación, ya se trate de alcoholismo, drogadicción, tentación o pérdida de control
temporaria.
• Seguir de cerca los casos de violación para garantizar que se tomen medidas legales
y que la víctima reciba apoyo adecuado para superar el trauma.
OTRO
RECURSO
Entender a la víctima de violación, Anexo II. C.
4. Las tecnologías agresivas
A raíz de la preferencia por los hijos en algunas sociedades, se practica la preselección del sexo mediante
la manipulación genética y a veces las niñas son abortadas. Se distribuyen píldoras de control de natalidad
nocivas. Se utiliza a mujeres ignorantes e inocentes de
los países más pobres para poner a prueba métodos
de control de la natalidad, con o sin su consentimiento, a fin de controlar la población o comprobar la eficacia de nuevos métodos y medicamentos. De esta
MEDIDAS
manera, la mujer es puesta bajo control de su compañero, su familia, los gobiernos, las enseñanzas religiosas y el personal médico, incluso si son las mujeres
quienes soportan el peso del embarazo no deseado, el
aborto, los tratamientos contra la esterilidad y el
hecho de tener que vivir con dolor, culpa y cualquier
otra secuela por el resto de su vida.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Educar a las mujeres para tomar decisiones con conocimiento de causa acerca del
embarazo, el control de la natalidad y la cantidad de hijos que pueden tener.
• Discutir temas relacionados con la sexualidad en todas sus dimensiones de forma
abierta y no crítica.
• Llevar a cabo seminarios sobre la vida conyugal y familiar.
35
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
hora, ya sea con los videojuegos o siendo violentos
en la vida real.
5. Los medios de comunicación
Las imágenes negativas y los retratos estereotipados
de la mujer están en aumento. No existe ningún
esfuerzo coordinado para mejorar y cambiar la condición de la mujer a través de los medios de comunicación y la industria de la información y la comunicación. Se estandariza el cuerpo de la mujer por medio
de concursos de belleza y modelado que ponen presión sobre las mujeres. Esto puede llevar a la obsesión con la apariencia personal y a desórdenes de alimentación auto destructivos tales como la bulimia y
la anorexia. Toda esa violencia que muestran los
medios de comunicación no sólo ha insensibilizado a
la humanidad respecto a los horrores de la violencia,
también ha creado una cultura de violencia.
Los niños y niñas de los países ricos absorben esa
cultura a través de la televisión. Se los incita activamente a cometer cientos de actos de violencia por
MEDIDAS
El uso de Internet para traficar con mujeres y vender
pornografía ha agravado la explotación de las mujeres.
La falta de mecanismos para regular el uso de Internet ha
empeorado la situación. Mientras que la pornografía y la
explotación de las mujeres siempre existieron, es ahora
más difícil monitorear y controlar estas actividades. El
uso de las mujeres y las jóvenes en la pornografía, el
turismo sexual y el trafico sexual se ve incentivado por la
comunicación electrónica. El trafico sexual puede usar
ahora un sitio web con su imagen de la mujer y llegar así
a muchas más personas. Crece el número de mujeres que
odia la World Wide Web y la violencia y el acoso a las
mujeres disuade a muchas de su utilización.28
De los 3 millones y medio de sitios de Internet, ya se
han detectado 23 mil que se dedican a las relaciones
sexuales con niños y niñas.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Supervisar sitios de la red periódicamente como una iniciativa de cooperación entre
las comunidades y congregaciones locales.
• Desarrollar un enfoque crítico sobre las imágenes de la mujer que proyectan los
medios de comunicación y discutirlos en actividades grupales de hombres, mujeres y
jóvenes .
OTRO
RECURSO
MOLTMANN-WENDEL, Elisabeth, (1989): Wenn Gott und Körper sich begegnen. Feministische Perspektiven zur Leiblichkeit, Gütersloh: Gütersloher Verlagshaus Gerd Mohn.
36
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Surgiendo del abismo
3.4
HIPÓTESIS Y PRÁCTICAS DE LA IGLESIA
1. Características patriarcales de la iglesia
Las iglesias en su mayoría tienen un modelo de jerarquía y patriarcado dentro del cual hay menos espacio
para que los hijos e hijas de Dios sean valorados de la
misma manera, amados, y participen con equidad en la
creación de Dios, compartiendo la plenitud de la vida
ofrecida por Cristo. Patriarcado es un término controvertido y un complejo sistema sustentado por la religión, la política, la economía y la sociedad. Facilita la
En virtud de esta ideología, existe la posibilidad real
de que incluso las mujeres puedan ser dominantes y
no apoyen la causa de las mujeres. Hombres y mujeres tienen que entender bien este mecanismo para
que los hombres no se hagan ideas erróneas respecto
a las mujeres y viceversa.
2. El lenguaje utilizado para referirse a Dios
Este modela el pensamiento y la orientación de vida,
de la comunidad de fe en su conjunto y de cada uno
de sus integrantes.
supremacía masculina que secunda el dominio masculi-
Núcleo de verdad absoluta, el misterio sagrado de Dios
no en cada unidad de la sociedad, engendra una estruc-
apuntala, e implícitamente orienta, todos los principios,
tura de poder jerárquica, y el imperio de una ‘elite de
empresas, opciones, sistema de valores y relaciones del
machos’. Ello no sólo implica la subordinación de los
creyente... Mientras que oficialmente se dice correcta y
machos que no forman parte de la elite sino también que
coherentemente que Dios es espíritu y, por lo tanto,
estos últimos son superiores a las mujeres que tampoco
escapa a toda identificación masculina o femenina, el len-
forman parte de la elite y a quienes sojuzgan. Indudable-
guaje utilizado a diario en la prédica, el culto, la cateque-
mente, la elite de mujeres puede subordinar a los hom-
sis y la instrucción transmite otro mensaje.30
bres que no forman parte de la elite masculina, pero aún
así, la elite de las mujeres, si es que existe, nunca será
igual a la de los hombres.29
Las imágenes de Dios usadas por la iglesia son principalmente masculinas: padre, rey, señor, etc. Una de
37
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
las dificultades que esto crea es que mientras comprendemos la masculinidad de Dios como metafórica, esta metáfora puede atribuir divinidad a lo masculino, dándole supremacía sobre lo ‘no divino’
femenino.
Por lo tanto, todas y cada una de las palabras sobre Dios
debe analizarse para saber si se habla de Dios o de
alguien que habla de Dios y lo interpreta; si se habla de
los atributos y de la misericordia divina o del poder de
quien utiliza ese lenguaje. Por más difícil que parezca, es
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
preciso hacer esfuerzos para ir más allá del género, hacia
el divino misterio de Dios.31
3. La masculinidad de Jesús y su
preferencia por los discípulos varones
Estas características han sido impuestas como normas para el clero masculino, la sucesión apostólica y
el liderazgo de la iglesia. Es indispensable revisar esta
cuestión a la luz del testimonio del Nuevo Testamento
y de la iglesia primitiva.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Destacar que Jesús habilitó a la mujer a hablar y dar testimonio en público superando normas y fronteras;
• Discutir la muchas maneras en que las mujeres lo apoyaron: como fuente financiera
y proveedoras de hospitalidad; por medio de la solidaridad en su sufrimiento, fidelidad y devoción.
4. El concepto de Jesús como víctima y
sacrificio
Este concepto impone una pesada carga a las mujeres. La carga
del sacrificio por el bien de los demás, como fue el
caso de nuestro Salvador.
... se vuelve aún más pesada a través de la tradición del
El hecho de que Dios quiera vida para el crucificado y
discipulado que se centra en el sacrificio propio, el renun-
haga que ello sea posible transmitirá a la mujer que
ciamiento, la voluntad de sufrir, la humildad y el servicio.
sufre de la violencia, el mensaje de que Dios también
Algunas mujeres criadas según los principios cristianos, y
quiere que ella tenga vida, una buena vida. El concepto
que sufren violencia, tienden a identificarse con Jesús
bíblico de la vida no se limita a la mera supervivencia
como víctima sacrificada. En su sufrimiento, pueden llegar
sino a la vida en toda su plenitud, una buena vida junto
a sentirse cercanas a él, renunciando a la posibilidad de
con las demás criaturas en libertad, paz, alegría, amor
resistir activamente a ese sufrimiento... Una obediencia cie-
y justicia.34
ga de instrucciones que llevan a las mujeres al renunciamiento, el servicio, y la sumisión al hombre, alienta más a
La crucifixión de Jesús no santifica el sufrimiento; sigue
los autores que siguen infligiendo violencia, y refuerza las
siendo un testimonio del horror de la violencia infligida a
estructuras que sigue generando nuevas víctimas.32
los demás. No es un modelo para saber si se ha nacido para
sufrir sino un testimonio del deseo de Dios de que nadie
Por lo tanto, “...pensar en Jesús como víctima y sacrificio puede reforzar las estructuras de violencia,
sojuzgando a la víctima a su rol de víctima.”33 Es
importante hacer una distinción entre el sacrificio de
la víctima y el acto volitivo, la aceptación consciente
38
volviera a tener que sufrir una violencia semejante. La resurrección, el hecho de admitir que Cristo estaba presente
para sus discípulos y que lo está para nosotros, transformó
la experiencia del sufrimiento y la muerte pero jamás las
justificó.35
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Ofrecer fundamentos teológicos de Jesús, no sólo como víctima y sacrificio sino también como alguien que conquista victorias contribuyendo a vencer la violencia.
• Incluir en la instrucción para el bautismo y la catequesis, la cuestión de la violencia
a fin de equipar a hombres y mujeres para que sean capaces de manejar situaciones
de la vida real.
5. Las epístolas por sobre el Evangelio
Textos seleccionados se utilizan para definir roles y
estipular el código de conducta de la mujer. Es la censura de San Pablo ‘la mujer calle’ lo que se utiliza
como norma en lugar de la posibilidad que le ofrece
Jesús de hablar en público a la mujer con el flujo de
MEDIDAS
sangre. Este texto se utiliza más a menudo que al invitación de Jesús ‘ve y diles’ (Jn 20:17). Además, estos
textos se han utilizado muchas veces fuera de contexto o sin definir a quién iban dirigidos, para corresponder a un concepto o ser fieles a las Escrituras.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Destacar el elogio de Pablo hacia las mujeres como colaboradoras y Gálatas 3:28,
que enfatiza el fin de las diferencias y nuestro ser uno en Cristo.
6. Seguir la Biblia al pie de la letra
La mayoría de los cristianos adoptan esta forma como
la única posibilidad de ser fieles al llamado de Dios.
De ahí que resulte difícil explicar ‘textos de terror’ de la
Biblia como el de Tamar, las traducciones androcéntricas, la redacción androcéntrica de los textos, la formación patriarcal del Canon y los textos tradicionales, la
historia patriarcal de los efectos y la atenuación de los
efectos misóginos.36
Las enseñanzas de la iglesia deben analizar la manera
de abordar las incoherencias teológicas y esa congelación teológica que impide adaptarse a los contextos
cambiantes, perspectivas, culturas, valores y a las
expectativas propias de los necesitados.
7. Conceptos teológicos que afectan a las
víctimas de la violencia
Las mujeres violadas y los niños y niñas víctimas de
vejaciones sexuales tienen problemas con el concepto
de Dios omnipotente, omnipresente y omnisciente. Se
sienten culpables porque Dios ha visto todo. Se sienten enfadados porque Dios todopoderoso no acudió
en su ayuda. Entonces, le echan la culpa a Dios o se
sienten traicionados. Algunos aspectos de la teología
tradicional tienden a condicionar a la mujer a una
vida de sufrimiento, sacrificio y servidumbre. Ello ha
dado lugar a que el sufrimiento se considere bendición de Dios para edificación personal y expiación de
los pecados de los demás.
39
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
La interpretación errónea del hecho de que Dios
enviara a su hijo unigénito a sufrir, se ha utilizado a
veces para justificar y permitir un sufrimiento injusto.
Una teología semejante ha acallado a las víctimas,
obligándolas a soportar el dolor. El sufrimiento en la
cruz debe interpretarse como una expresión del amor
de Dios para vencer al mal. El auto sacrificio voluntario de Jesús fue para reconciliación eterna, haciendo
innecesario que alguien más tuviese que sufrir injusticia. El hecho de que la resurrección de Jesús fue una
victoria sobre su victimización puede liberar a las
mujeres de una identificación unilateral con el sufrimiento de Jesucristo. ¡Pueden, en cambio, identificarse con el Cristo victorioso! Las alienta a salir del círcu-
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
lo vicioso de la violencia, el temor, modelos y hábitos
relacionados con su papel de víctimas.
Según Pablo, Cristo liberó a los seres humanos para
que fuesen libres, no para que sufriesen (Gl 5:1). Dios
se identificó a sí mismo con Jesucristo, como víctima
y sacrificio y por lo tanto está de lado de las víctimas
y de quienes sufren opresión.
La cruz debe proyectarse no como un llamado al sufrimiento sino como un compromiso con la Pascua de un
nuevo comienzo generador de vida, una Pascua de dignidad y fortaleza, una afirmación de vida y un legado de
unión y comunidad.37
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Incluir perspectivas de las mujeres en la teología, subrayando su liderazgo en épocas
bíblicas y ofrecer interpretaciones alternativas de los textos bíblicos.
• Rescatar la imagen de Dios del modelo patriarcal Dios-Padre-Juez para darle nuevo
nombre, y usar diferentes imágenes de Dios (el padre o madre cariñoso y estricto, el
juez justo y misericordioso, imágenes femeninas y masculinas en las Escrituras, de
diversas culturas y las propias experiencias, a saber: imágenes de Dios madre: Nm
11:12–13; Dt 32:18; Sal 131:2; Is 42:14, 46:3–4, 49:15 y 66:9. Partera: Sal 22:9-10.
Amante, amiga, cocinera: Mt 13:33 y Lc 13:20–21. Osa: Os 13:8. Alguien que cobija a
la humanidad bajo su cálida ala: Mt 23:37; Lc 13:34; Rt 2:12; Sal 17:8–9, 36:7, 57:1,
61:4 y 91:4.
• Investigar las posibilidades de usar términos de género neutro para nombrar a Dios
como YHWH y los “Yo soy” de Jesús. Leer ejemplos de hombres y mujeres en el
ministerio: Hch 18:1–28; 1 Co 16:19, y Ro 16:3–5.
OTRO
RECURSO
HORSFJORD, Helene, (2001): When the Truth Is Untrue. Sexual Abuse as Context for Communicating God, en:
LWF WOMEN MAGAZINE n° 54, Resist and Reduce Violence Against Women, Ginebra: LWF Publications.
40
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Congelación teológica
8. Modelo de liderazgo de servicio
En la iglesia tenemos buenos líderes que comprenden
el poder y lo utilizan de manera efectiva. Sin embargo,
hay algunos que:
•
son autoritarios y abusan del poder,
•
otros que sólo desean servir a los demás, o
•
‘pseudo siervos’ que se niegan a reclamar su
propio poder.
aspectos antes de emprender un acompañamiento
apropiado de las víctimas.
9. Leccionarios
Los leccionarios de la iglesia se concentran más sobre
los actores y los temas principales de la Biblia que no
destacan el liderazgo de las mujeres que, por otra parte, ya fue minimizado en los relatos bíblicos. Indirectamente, ello puede acrecentar la marginación de la
mujer;
Para llegar a tener una idea más clara del futuro de la
iglesia, necesitamos cuantos relatos podamos recabar,
Las mujeres tienden a caer en las dos últimas categorías. La iglesia debe esforzarse para ser un modelo de
servicio tal como se expresa en Lucas 22:25–27 donde
el más alto dirigente llegue a ser el siervo de todos. La
iglesia también debe tener en cuenta todos estos
los dolorosos y difíciles así como los bellos e inspiradores. Recién cuando dispongamos de todos ellos, nosotros, la iglesia, podremos empezar a vernos como todo
un pueblo.38
41
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Esto ayudará a mujeres, hombres, jóvenes y niños a
vivir y dar testimonio en medio de los exigentes contextos del mundo.
humanidad; por ejemplo, Eva y la Samaritana, o como
excepciones ejemplares como María, la madre de
Jesús.
Los principios de interpretación que guían las opciones
Sin acceso a los relatos, por más ambiguos que sean, la
del leccionario deben considerar, fundamentalmente los
iglesia se empobrece. No disponemos de todas las histo-
textos bíblicos sobre mujeres que están incluidos y los
rias que individuos e iglesias necesitamos para vivir.
que están excluidos, dónde se encuentran en el calenda-
Todos nosotros, hombres y mujeres, podemos empezar a
rio eclesiástico, y lo que la convergencia de los tres tex-
creer que las mujeres siempre han estado calladas y al
tos parece
implicar.39
margen de la historia de la relación de Dios con la gente,
y que en el presente y en el futuro sólo se puede conser-
A menudo, las referencias directas a la mujer en los
textos bíblicos la describen como un problema para la
MEDIDAS
var este modelo del pasado o bien, que habrá que romper con él de manera drástica y radical.40
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Destacar el primer relato de la creación (Gn 1:27–28) que no sólo supone la igualdad
en la creación sino también la responsabilidad y el privilegio compartidos de ser
mayordomos de toda la creación, en lugar del segundo relato donde se considera a
la mujer únicamente como ‘auxiliar’ del hombre, (lo que a menudo se interpreta
como una posición de subordinación y también como la causa del pecado y sufrimiento).
• Incluir liderazgos ejemplares como los de Miriam, Débora, Ester y Abigail para subrayar la necesidad y la pertinencia del liderazgo femenino;
• Volver a descubrir la imagen de María, madre de Jesús, no sólo como una joven
mujer devota, obediente y sumisa sino también como una que aceptó el llamado de
Dios sin pedir permiso a su prometido ni a su familia, sometiéndose a desempeñar
un papel fundamental en la acción salvífica de Dios. Se le puede describir como
alguien capaz de entender y analizar el contexto sociopolítico y alguien que puede
cantar una canción revolucionaria radical y que quiere participar en el plan salvífico
de Dios.
• Usar Efesios 5:28 para enfatizar una relación de respeto y de amor entre los miembros de una pareja, basada en la cristología.
42
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Restauración del desierto
10. Liturgias
Es preciso que las liturgias den cabida al compartir de
experiencias de vida, a menudo consideradas emocionales y, por consiguiente, de menor importancia. Las
mujeres, a quienes se considera seres ‘emocionales’
no pueden aportar sus ricas y variadas expresiones
de liturgia en los cultos principales que, entonces,
quedan confinadas a sus propios grupos. Si se le confiere la debida atención, no cabe duda que este rico
recurso intensificará la experiencia de culto de todos.
Una forma de resaltar la contribución de las mujeres
sería recordar en las conmemoraciones de la pasión
de Jesús el acto litúrgico de la discípula que le dio la
unción mesiánica con un perfume muy costoso (Mt
26:6–13, Mc 14:3–9).
Frente a las protestas de los discípulos, Jesús aprecia el
acto de la mujer y le promete que dondequiera que se
predique el evangelio también se contará lo que ella ha
hecho, para memoria de ella. Sin embargo, cuando se
Las mujeres han sido y siguen siendo fortalecidas por la
escribieron los evangelios, el nombre de esta mujer ya se
libertad del Evangelio, la igualdad encarnada en la litur-
había olvidado. Cabe señalar que el contexto y el conte-
gia y la esperanza del triunfo de la vida sobre la muerte
nido del relato son cabalmente litúrgicos, ella cumple un
que allí se proclama. Paralelamente, las mujeres saben
acto litúrgico significativo y reconocible: la unción. A su
que en la liturgia de la iglesia se suele prometer más de
vez, la promesa que le hace Jesús es una promesa litúrgi-
lo que se da. A la vez que afirma la unidad bautismal y la
ca que engloba la proclamación y el recuerdo.42
igualdad de todos los cristianos, a menudo, la liturgia
reconoce únicamente las dotes de líder de los hombres.41
Es importante poner atención en no confundir a esta
mujer con María de Betania ni con María Magdalena.
43
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
Además de la índole de la estructura de la iglesia, las
interpretaciones y enseñanzas teológicas que crean y
avalan la supremacía masculina, a menudo, la iglesia
ha guardado silencio o ha tratado en círculos privados, la cuestión de la violencia contra la mujer. Algunas iglesias sin habérselo propuesto son cómplices de
su perpetuación cuando:
•
permiten que subsistan interpretaciones y
enseñanzas que en muchos casos convierten a
la mujer en causa de pecado, por lo tanto, legitimizando su papel secundario;
•
adoptan un modelo patriarcal y jerárquico que se
centra en el hombre y es perjudicial para el pleno
uso del potencial que Dios ha otorgado a las
mujeres a fin de que fueran asociadas de igual a
igual en la misión y los ministerios de la iglesia;
•
prescriben la manera en que la mujer debe vestirse y comportarse, así como los roles que le
corresponden, confinándolas a un puesto específico y limitado;
•
no demuestran ningún aprecio por los dones
que las mujeres, la comunidad de adoración
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
más numerosa, aportan a la iglesia: tiempo,
talentos y diezmos;
•
niega a las mujeres la igualdad de oportunidades en lo que respecta a ocupar cargos de
dirección, participar en las instancias decisorias y formar parte del ministerio ordenado,
mientras otras iglesias que son parte de la
comunión promueven el liderazgo de la mujer.
La solidaridad de Jesús con las mujeres de todos los
horizontes y, en particular, su preocupación por las
marginadas, sus deliberados esfuerzos por afirmar a las
mujeres, haciendo caso omiso de las tradiciones y las
normas, nos llama a ser solidarios con ellas. El hecho
de que las mujeres fueran solidarias con Jesús no sólo
en su vida y ministerio sino también en su sufrimiento,
su muerte e incluso más allá, en la resurrección, pone
en evidencia esa fidelidad de las mujeres que es preciso
afirmar y encomiar. El hecho de que Jesús resucitado
apareciera por primera vez ante una mujer demuestra
que él quería que ellas participaran en la proclamación
de la buena nueva. El hecho de que San Pablo encomie
el aporte de las mujeres, llamándolas ‘colaboradoras’,
nos permite alentar a las mujeres para que formen parte de los distintos ministerios de la iglesia.
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• Incorporar en nuestras conmemoraciones litúrgicas de la pasión de Jesús el acto de
la discípula que le dio la unción mesiánica con un perfume muy costoso.
• Incluir imágenes femeninas y otras imágenes de Dios en la liturgia, los himnos y
demás publicaciones de la iglesia.
• Emplear lenguaje apropiado para que sea correcto desde la perspectiva de género y
darle igual importancia a las liturgias creativas de mujeres y niños;
• Permitir que las liturgias reflejen la riqueza y la diversidad de los contextos culturales
locales.
• Establecer una forma básica de culto cristiano que sea flexible para dar cabida al
intercambio de experiencias de una espiritualidad viviente que engloba cuerpo, mente y alma.
44
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
Potencial atrapado
11. Resurgimiento del extremismo religioso
El incremento de movimientos fundamentalistas acentúa de muchas maneras la violencia que soportan las
mujeres. A muchas de ellas les resulta difícil admitir
que sufren violencia doméstica en su hogar porque
tales movimientos les hacen sentir que hacer público
el maltrato físico equivale a negar la presencia de Dios
en sus vidas. Muchas mujeres de grupos carismáticos
llegan incluso a tolerar la violencia familiar porque
dicen sentir que ‘el diablo está tentando a mi marido’.
Se hace hincapié en que hay que perdonar al marido
porque se lo ve violento únicamente bajo influencia
de un espíritu de violencia. Entonces, tratan de ocul-
tar el problema porque es un mal testimonio y temen
al pastor o a las críticas de los demás.
Su teología crea sentimientos de vergüenza e inhibición mientras sufren. Se trata de una espiritualidad
sufrida, fundada en una teología de resignación; la
idea consiste en que la vida de la mujer es una expiación de sus pecados. Entre los sentimientos de culpa,
la tentación demoníaca y el sacrificio, la violencia
doméstica encuentra una complicidad sufrida en las
mujeres que temen la condena de la congregación o la
sociedad.
45
CAPÍTULO 3. TRANSFORMACIÓN
MEDIDAS
DE LA IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD
POSITIVAS QUE SE PUEDEN TOMAR
• La iglesia puede entablar y ofrecer diálogos y debates interreligiosos sobre:
- La relación entre violencia y religión;
- El papel de la institución iglesia en la reducción de la violencia;
- Nuestra comprensión de la no-violencia en nuestra realidad violenta;
- Derechos humanos y libertad religiosa;
- Salvaguardar a la religión del fanatismo;
- La situación de matar en nombre de la religión;
- Extremismo religioso como expresión de creyentes fervientes y pensadores más
que ‘satánico’;
• Utilización de recursos de disciplinas científicas como la psicología para entender el
fanatismo, su identificación, manifestaciones y medios de contenerlo;
• Promover discusiones sobre quién tiene derecho a interpretar y hablar en nombre de
las religiones;
• Revisar el concepto de secularización como modelo ideal para ser adoptado por los
países, del individualismo y el egoísmo por sobre la orientación comunitaria y nuestra relación con Dios; tradiciones eclesiásticas, otras tradiciones y sus consecuencias
en los contextos actuales;
• Examinar el comportamiento agresivo del ‘yo’ que es incapaz de compartir y de respetar la personalidad de los demás.
OTROS
RECURSOS
GJERDING, Iben y KINNAMON, Katherine, (1987):
Women’s Prayer Services, Mystic, Connecticut,
EE.UU.:Twenty-Third Publications.
JOHNSON, Elizabeth A., (1998): She Who Is. The
Mystery of God in Feminist Theological Discourse, Nueva York: The Crossroad Publishing Company.
ARIARAJAH, S. Wesley, (1996), Did I Betray the Gospel?
The Letters of Paul and the Place of Women, Ginebra:
WCC Publications.
KINUKAWA, Hisako, (1994): Women and Jesus in Mark.
A Japanese Feminist Perspective, Maryknoll, Nueva
York: Orbis Books.
SCHOTTROFF, Luise; SCHROER, Silvia y WACKER, Marie-Theres, (1995): Feministische Exegese. Forschungserträge zur Bibel
aus der Perspektive von Frauen, Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft.
Oración para quienes sufren debido a violación y
agresión. Anexo IV. B.
46
Jesús sánanos. Anexo IV. C.
CONCLUSIÓN
El presente documento es una invitación a las iglesias para
que tomen medidas positivas y afirmativas a fin de aportar
vida en toda su plenitud a las mujeres y aprovechar los
diversos dones que Dios les ha dado para enriquecer la vida
y fortalecer el testimonio de la iglesia. Las mujeres siempre
han sido fieles a la iglesia. Pero la iglesia como institución
¿ha sido solidaria con ellas, como lo fue Jesús en su vida y
ministerio? La iglesia siempre ha participado, e incluso
encabezado, muchas acciones liberadoras. La eliminación
de la violencia contra la mujer podría ser una más.
NOTAS
48
ANEXOS
ANEXOS
sus lesiones (magulladuras, arañazos, ojos en
compota, etc.), y asegúrese de que figuren en
su historial clínico y de ponerlas a buen recaudo junto con una descripción de lo sucedido.
Esta información le facilitará el procedimiento,
si luego decide presentar una denuncia o una
demanda legal para conseguir una orden de
restricción, imputar cargos penales o, llegado
el caso, obtener la custodia de sus hijos.
4. Convenir en una señal con un vecino para que
sepa cuando usted necesita ayuda (p.ej.: encender la luz de la entrada en pleno día o cerrar la
cortina de una ventana determinada).
5. Guardar algún dinero en un lugar secreto para
disponer de él en caso de emergencia o si decide
partir; no olvide poner algunas monedas por si
tiene necesidad de llamar por teléfono de una
cabina pública. También puede apartar una muda
de ropa, artículos de aseo personal, otro par de
lentes, documentos jurídicos importantes, etc.
para usted y para sus hijos, y pedirle a un vecino
o a un amigo que se los guarde junto con un juego de llaves por si debe partir rápidamente.
6. Si decide irse, lleve consigo los documentos
importantes (partida de nacimiento, pasaporte,
seguro de salud, fotos de identidad y licencia
de conductor, certificado de vacunación, chequera, medicamentos, sellos para compra de
alimentos, tarjeta de la seguridad social, etc.)
suyos y de sus hijos.
Un refugio seguro
I. AYUDA
A LAS VÍCTIMAS
A. Qué hacer para protegerse a sí misma43
1. Hablar de lo que ocurre con una amiga, amigo
o pariente en quien se tiene confianza y que
puede ser una buena fuente de apoyo.
2. Tomar contacto con el programa local de lucha
contra la violencia doméstica para informarse
sobre las leyes y los recursos disponibles en la
comunidad (refugios, asesoramiento, asistencia
jurídica) antes de que los necesite. Pueden ayudarle a planificar maneras de mantenerse a salvo.
3. Pedirle al proveedor de servicios de atención
de salud o a un amigo que tome fotografías de
50
B. Textos bíblicos que pueden servirle de
consuelo
Sal 7:1–4, 6, 8–11; 10; 12; 13; 16:7–9, 11; 17; 20; 23;
25:1–5; 27:1–3, 7–9; 30:1–5; 31:14–16; 35:22–28; 38:6–10;
43; 46:1–7; 55:1–8; 62: 2–7; 70; 77:1–4, 6–9, 11–14;
103:6–8, 11, 12; 116:3, 4, 8–11, 15, 16; 121; 139:1–24;
143:4–8; 145:13–21.
Is 40; 41:10–13; 43:1–3a; 49:15.
Job 21:7, 9, 14–16
Mt 11:28–30
Lc 11:5–13
Ro 8:18–25, 29a
Jn 14:27; 16:21–24.
ANEXOS
II. AYUDA A QUIENES ASISTEN A LAS VÍCTIMAS
DE VIOLENCIA
A. Identificación de la mujer maltratada
A pesar de que cualquier mujer corre potencialmente
el riesgo de ser maltratada, no todas son capaces de
explicar o exponer la violencia que les aqueja por
cuestiones de estigma social y la vergüenza asociada a
ella. También pueden ocultarla para evitar una ulterior
victimización. No obstante, un ojo entrenado puede
detectar las siguientes características de la mujer maltratada:
Poca autoestima; mostrarse insegura y ansiosa de
agradar; ser incapaz de planificar el futuro; depresión;
tendencia suicida; saltos de humor; nerviosismo; irritabilidad e incapacidad de concentración.
También puede tener tendencias de autodestrucción, ya
sea consumiendo bebidas alcohólicas y drogas o conduciendo de manera peligrosa; infligirse heridas o sufrir de
trastornos de la alimentación. Puede tener serios ataques de dependencia e independencia, culpando a los
demás o a sí misma. Por un lado puede querer vengarse
pero luego se retracta y quiere rescatar al agresor. También se hará preguntas tales como: ‘¿De todos modos,
de qué sirve todo esto? O, ‘Es este mi destino?’ ‘¿A
quién le importa verdaderamente?’, etc.
Encontrar una subida
B. Identificación del agresor
Por lo general, hay dos categorías:
•
El agresor antisocial que pierde los estribos
con mucha facilidad y que es sumamente irritable y violento en la mayoría de los casos;
•
El agresor clásico que sólo es violento con su
compañera íntima y sus hijos.
Los hombres de la segunda categoría tienen graves
estallidos de cólera que se limitan a la esfera privada.
En público, parecen bien educados y corteses. Pero
sufren de poca autoestima y necesitan controlar a las
personas y los objetos. Tienen temor de ser ‘perdedores’ y por lo tanto son muy posesivos. Pueden llegar a
imaginarse que su esposa es infiel y acusarla y pegarle
únicamente por haber hablado con otros hombres.
Pueden ser muy desconfiados y curiosear las pertenencias personales de su pareja para encontrar pruebas de la ‘falta cometida’, hacerle preguntas incisivas
o llamarla por teléfono a menudo para controlarla.
Los agresores a menudo tienen ideas tradicionales y
muy estrictas acerca de la mujer y sus roles. Están
ansiosos de demostrar su superioridad aún golpeando
a sus compañeras. Por lo general, dependen enormemente de ellas pero no saben explicarles sus necesidades. A menudo son muy dependientes de su pareja y
no saben cómo valerse por sí mismos. No entablan
amistades fácilmente y tampoco expresan sus sentimientos ni comunican libremente. Pueden haber sido
testigos de los golpes que su padre daba a su madre o
haber sido golpeados ellos mismos cuando eran
51
ANEXOS
niños. No aceptan la responsabilidad de su conducta
negativa y minimizan o niegan sus actos de violencia.
Ayudar a la víctima a sanar y al agresor a arrepentirse
y reformarse constituye la médula de la reconciliación. Pero se debe tener cuidado en comprender que
la reconciliación desde el punto de vista de la víctima
es totalmente diferente de la del punto de vista de
quien comete el acto de violencia.
D. Medidas a tomar cuando una mujer le
cuenta su experiencia de victimización46
1. Crear un clima de seguridad y acogida donde las víctimas sobrevivientes puedan hablar.
Las víctimas saben muy bien cuando su presencia no es grata. Si pone carteles y anuncios con información sobre la violencia experimentada por las mujeres, comenzarán a
acercarse a usted.
C. Entender a la víctima de violación
La recuperación de la víctima engloba varias etapas,
comenzando con la intervención seguida de largos
años de apoyo.
•
•
•
La primera etapa se denomina ‘síndrome del
trauma de la violación’, en la que la víctima
pasa por desorientación y el bloqueo de los
mecanismos de defensa habituales (incluyendo
el temor de represalias), ansiedad; retraimiento; llanto; imprevistos estallidos de ira; inculpación de sí misma; recuerdos de los hechos de
la violación que surgen de improviso, y otros
síntomas postraumáticos habituales como
pesadillas, trastornos del sueño, sobresaltos y
estado de vigilia, y síntomas físicos como náuseas y dolores de cabeza.44
La segunda, es la etapa, ‘de rechazo o ajuste
relativo’.45 Esta etapa puede durar varios
meses o años en los que la víctima parece
sobrellevar la situación y poder asumir actividades normales. En esta etapa, la víctima necesita tener la seguridad de que no aburre al consejero con su preocupación por el crimen.
La tercera etapa es la de ‘integración’ pero
cualquier recuerdo del acto pasado puede desencadenar el horror de su experiencia.
52
2. Creer en lo que cuenta. A muchas víctimas se
les amenaza con peores vejaciones si llegan a
hablar. En algunos casos, el agresor puede ser
alguien que usted conoce y en quien tiene confianza por lo que las víctimas pueden temer
que no les crean. Felicítelas por su valentía y
aliéntelas a contarle. Hablar exige valor y fortaleza, y tal vez sea importante que se les diga
esto a las víctimas.
3. Valorar los sentimientos. Las víctimas están
asustadas, a menudo avergonzadas y, a veces,
temen volverse locas si siguen teniendo pesadillas o recuerdos repentinos de lo sucedido.
Estos sentimientos son normales en alguien
que ha atravesado una crisis semejante.
4. Poner el énfasis en la seguridad. A menudo,
las víctimas minimizan o niegan el dolor que
les aqueja y las amenazas para su bienestar. Si
usted utiliza la palabra ‘seguridad’ cuando
habla con ellas, les ayudará a dar prioridad a
su propia seguridad.
5. Afirmar que NO hay que culpar a la víctima.
En muchas culturas se les dice a las víctimas
que la violencia es culpa suya. A veces, los
propios agresores se lo dicen a las víctimas.
Es oportuno que usted le diga firmemente:
ANEXOS
‘No merecía ser vejada’ o ‘No creo que sea
culpa suya’.
los hijos que la ven. Quienes aman a las víctimas de violación, también sufren con ellas. En
familias en las que hay evidencia de incesto,
esa distorsión de la dinámica familiar es nociva
para todos sus miembros. En algunos casos, el
hecho de hacer entender a las mujeres que la
violencia que ellas sufren directamente, también lastima a sus hijos, les ayuda a optar por
otras alternativas.
6. Respeto, apoyo y medios. Usted puede tener
ideas muy claras acerca de lo que la víctima
debería hacer. Usted puede querer, por ejemplo, que la mujer maltratada abandone a su
marido; pero si le da órdenes o le dice lo que
tiene que hacer, en cierta medida, le hace lo
mismo que le ha hecho el agresor. En cambio,
debe informarla de los recursos y las posibilidades disponibles en su comunidad. Ella tal
vez no sepa que existan organismos donde
pueden ayudarla. Secunde las decisiones que
tome, incluso si a usted no le agradan o si discrepa con ellas. Ayúdela a ampliar sus perspectivas aunque sea mínimamente. Juntas,
podrán imaginar algunas posibilidades creativas que tal vez ella no hubiera podido descubrir por sí sola. Si la mujer maltratada decide
quedarse allí donde con toda seguridad se le
volverá a maltratar, puede temer que usted la
abandone por lo que será conveniente decirle
alguna frase como esta: ‘Si se queda con él, me
preocuparé por su seguridad pero estaré aquí,
si me necesita.’ También puede ayudarle a
pensar en nuevas maneras de estar más a salvo en su hogar y trabajar en sus otros recursos para que, más tarde o más temprano, se
decida a partir.
8. A raíz de la vejación sufrida, las víctimas
pueden tener crisis espirituales. La teología
puede ser un poderoso instrumento social y
económico. Escuchar las conexiones con la fe
que hacen las víctimas puede ser un aprendizaje importante para usted. Dé buena información sobre los múltiples modelos de roles
ejemplares que figuran en la Biblia y sobre las
diversas incidencias del sexismo en la tradición. Ofrezca algunas opciones nuevas, de un
Dios que ama más que de un Dios que juzga.
Pueden surgir preguntas cuyas respuestas exigen una buena preparación, como por ejemplo: ‘¿Por qué Dios permitió que me pasara
esto? ¿Dónde estaba Dios mientras yo sufría?’
Sepa que la gracia está presente en la curación
y el apoyo de la comunidad para con quien ha
sido lastimado. Dios nos llama “a publicar
libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel” (Is 61:1).
7. Recordar a los otros miembros de la familia y
a los amigos. Cuando alguien es víctima de
abusos, hay otras víctimas además de la que
resulta lesionada directamente. Por ejemplo, la
violencia familiar también es perjudicial para
Sobre todo, la víctima debe poder confiar en que lo
que ella cuenta será mantenido en estricta confidencia. Si es necesario, se debe llegar a un previo y claro
acuerdo sobre qué parte(s) de la conversación puede(n) ser compartida(s) y con quién.
53
ANEXOS
•
acerca de la masculinidad y feminidad;
•
la desigualdad por cuestiones de género; los
roles estereotipados;
•
el concepto de poder y de relaciones de poder;
•
las raíces de la violencia;
•
la conexión entre estructuras, sistemas y fuerzas sociales que crean conflictos entre hombres y mujeres.
2. Analizar los propios actos y actitudes que pueden perpetuar el sexismo y la violencia, y
esforzarse por modificarlos.
3. Condenar públicamente los comentarios y las
bromas sexistas que denigran a la mujer.
4. No comprar revistas, libros, vídeos, carteles,
discos o cualquier otro objeto de arte que
reduce a la mujer a un objeto sexual u objeto
de violencia. Supervisar Internet y advertir
sobre cualquier material pornográfico.
5. Apoyar a los candidatos a puestos de dirección que están a favor de la plena igualdad
social, económica y política de la mujer. Oponerse activamente a aquellos candidatos de
quienes se sabe que abusan de la mujer.
Apoyo y solidaridad
III. RED
6. Abogar por una mayor inversión en refugios
para mujeres maltratadas y centros para quienes atraviesan la crisis de la violación. Ofrecerse voluntario cuando se necesitan hombres
para defender la causa, hablar en instituciones
educativas, en centros para jóvenes y en reuniones político partidarias.
DE SOLIDARIDAD MASCULINA
A. Cómo podrían ayudar los hombres a
poner fin a la violencia masculina contra la
mujer
1. Leer, reflexionar y comprender
•
el proceso y efecto de las relaciones sociales
en la familia, la sociedad y la iglesia;
54
7. Organizar grupos de hombres, o unirse a ellos,
en la iglesia y en la sociedad para trabajar contra el sexismo y la violencia. Apoyar los movimientos de la mujeres que obran por erradicar
la violencia contra la mujer. Encomiar a los
hombres que establecen nuevos modelos de
solidaridad y de acción afirmativa hacia las
mujeres.
ANEXOS
B. ‘Ejemplo de un joven abogado que
combate la trata de niñas’47
3. Aprender por qué algunos hombres son violentos.
Un ejemplo simple es el del Sr. Joshi, joven abogado de
Nepal que combate la trata de niñas. Una vez que estaba de visita en un pueblo, vio a un hombre que le estaba pegando a su esposa. Le pidió que no le pegara más.
El hombre dijo que podía pegarle si le daba la gana porque su esposa era su propiedad. “¿Usted es más fuerte?”, le preguntó el abogado. “Sí”, respondió el hombre.
“Entonces, ¿qué clase de hombre es usted que le pega
a alguien más débil?”, le preguntó el Sr. Joshi. El hombre dijo “De acuerdo, ya veo donde quiere llegar” y
dejó de golpear a su esposa. El Sr. Joshi había cuestionado el modelo de masculinidad del pueblo, logrando
que el hombre lo viera desde otra perspectiva.
4. Participar en la campaña llevando un lazo blanco en la solapa.
5. Desaprobar públicamente los términos sexistas y los chistes denigrantes para las mujeres.
6. Aprender a reconocer y combatir el acoso
sexual y la violencia en el lugar de trabajo, la
escuela y la familia.
7. Apoyar el centro de acogida de mujeres maltratadas o víctimas de agresiones sexuales que
haya cerca de su domicilio, así como otros programas destinados a las mujeres.
C. La ‘Campaña del lazo blanco’48
8. Reflexionar sobre su propio comportamiento
para saber si está contribuyendo al problema.
Otro modelo es la “Campaña del lazo blanco” en la
que se enumeran 10 cosas que cada hombre puede
hacer para ayudar a poner fin a la violencia de los
hombres contra la mujer
9. Obrar por soluciones a largo plazo.
10. Participar en los esfuerzos de sensibilización
de la “Campaña del lazo blanco”.
1. Escuchar a las mujeres, aprender de ellas.
2. Tratar de comprender la naturaleza y el alcance del problema.
55
ANEXOS
B. Oración para quienes sufren debido a
violación y agresión49
Dios de amor, escucha mi oración. Vengo a ti lastimada y exhausta, enojada y triste. Acogéme en tus brazos y enjuga mis lágrimas. Ayúdame a entender que
esta locura no fue obra mía. Camina junto a mí por el
largo valle de las tinieblas. Acompáñame cuando me
siento sola. Embarga mi corazón porque en este
momento el don de vida que me diste escapa a mis
propios sentimientos e incluso a mi propio conocimiento.
Muéstrame cómo aceptar la atención de quienes me
aman y oran por mí, sobre todo, cuando yo misma no
logro encontrar palabras para orar. Vierte sobre mí el
espíritu sanador, tierno Dios, para que mi espíritu respire de nuevo y entonces reviva y vuelva a sentir
esperanza y amor. Te pido todo esto y todo lo que tú
puedas ver que necesito. Amén. (Anónima).
C. Jesús sánanos50
Oficiante:
Jesús, amante de la humanidad, tú
sanaste a la hija de la mujer siriofenicia, una extranjera que vino a ti, un
maestro judío. Con tu don de vida,
nos mostraste que somos un sólo
pueblo, y que todos merecemos ser
amados. Ahora venimos a ti, madres
en espíritu, orando por la curación
del mundo y diciendo:
Todos:
Jesús sánanos.
Fe y esperanza
Por este país que sufre de las heridas que se infligió por el racismo, la
codicia, el genocidio de su pueblo
indígena y la opresión del pobre;
enséñanos que la grandeza sólo puede residir en la justicia, la generosidad y la compasión. Te pedimos:
IV. ACOMPAÑIAMENTO ESPIRITUAL
A. Las Escrituras, guía útil para quienes
atraviesan una crisis
Recitar pasajes que garantizan la presencia de Dios en
nuestros temores, pruebas, dudas y situaciones aterradoras es un sano acompañamiento.
Aconsejamos leer: Sal 22:1–2, 14–15; 23; 27; 55:1–8; Is
52:2; 7–10, y Ro 8:31–39.
56
Jesús sánanos.
Por la paz entre todos los pueblos,
que los huesos secos encontrados
en los campos de batalla y en las
ANEXOS
honrado tu imagen los unos en los
otros; que te hemos limitado, rebajándonos unos a otros; que nos
hemos alejado de la fuente de sabiduría confiando en nuestra propia
necedad.
fosas comunes cavadas por los tiranos se alcen como una humanidad
resucitada, comprometida con la paz
y el bienestar de toda la Tierra. Te
pedimos:
Jesús sananos.
Líbranos hoy
Por tu iglesia dividida, que comete
crasos errores y a menudo es intolerante, nos frotamos los ojos con la
esperanza de aclarar nuestra vista y
fijarla siempre en ti. Pero nos perdemos en medio de la desilusión, el
temor y la duda. Envíanos la luz de
tu sabio espíritu que nos guía, tu
amor sanador. Te pedimos:
de la necesidad de disimular a toda
costa, de la necesidad de escondernos detrás de la seguridad de la iglesia.
Líbranos
de la tentación de comprometer convicciones en nombre de la diplomacia, y de trocar mentiras en beneficio
propio.
Jesús sánanos.
Por todos aquellos que nombramos
en esta asamblea que necesitan
curación y nuestras oraciones (se
citan los nombres...)
Líbranos
Creemos que más allá de nuestro
dolor
Y hoy que celebramos la fiesta de la
redención, elevamos ante tu misericordia a todos los seres vivientes y te
damos gracias por la vida de todos
nuestros seres queridos que ahora
celebran tu gloria en el paraíso.
tiene que haber curación.
Más allá del quebranto
tiene que haber integridad
(Irene St. Onge, San Francisco, California, EE.UU.)
Más allá de la ofensa
D. Letanía para sanar del acoso sexual51
Tiene que haber perdón.
Oficiante:
Que más allá del silencio, tiene que
haber comprensión.
Todos:
En nombre de Dios a cuya imagen
fueron creados hombres y mujeres.
Y que en la comprensión, hay amor.
Amén
Confesamos que por nuestro pensamiento, palabra y obra no hemos
(Culto en la Capilla del Centro Ecuménico, 3 de noviembre de 1994, Ginebra, Suiza).
57
ANEXOS
V. RESOLUCIONES
DEL CONSEJO DE LA FLM
SOBRE LA CUESTIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA
LA MUJER
•
permitiendo que las víctimas de la violencia
encuentren refugio donde buscar soluciones
perdurables;
Reunión del Consejo de la FLM, (Madrás),
Chennai, India 1992
•
formando comités que denuncien la violencia
ante los medios de comunicación, establezcan
métodos para llevar a cabo acciones de protesta,
•
reclamando transformaciones en las leyes, tradiciones y procederes que discriminan a la
mujer, convirtiéndose en un factor de cambio.”
Tras identificar la violación de los derechos de la
mujer por parte de los hombres (y también de las
mujeres) como un programa prioritario de la Oficina
de la Mujer en la Iglesia y la Sociedad, del Departamento de Misión y Desarrollo (DMD-MEIS), se recomendaron las estrategias siguientes que figuran en la
publicación de dicha oficina: DMD-MEIS, (1993): Un
plan de acción preciso, pp. 9–11.
“Exponer la violación de los derechos de la mujer por
parte de los hombres y de las propias mujeres o a raíz
de las estructuras sociales, políticas, económicas:”
“La iglesia puede desempeñar un papel protagónico,
aportando curación y entereza a la mujer vejada y a la
sociedad en su conjunto:
•
acabando con la conspiración del silencio en
torno a la violencia y la sexualidad;
•
iniciando estudios minuciosos sobre manifestaciones concretas de violencia, a efectos de
comprender mejor cómo se planifican y ejecutan, y cuáles son los factores que contribuyen
a que se perpetúen;
•
dando sermones y promoviendo actividades
didácticas para reflexionar sobre el tema (desde los programas de la escuela dominical,
pasando por las clases de preparación al bautismo y la confirmación, y todos los demás cursos de educación cristiana);
•
•
organizando talleres para hombres y mujeres,
destinados a identificar colectivamente todas las
manifestaciones de violencia, analizar las raíces
de las mismas y tomar medidas para erradicarlas;
creando un espacio donde las mujeres puedan
hablar libremente de sus experiencias sin
correr riesgo alguno;
58
Reunión del Consejo de la FLM,
Kristiansand, Noruega 1993
Conforme a los puntos planteados en el Informe del
Director respecto a que la violencia contra la mujer es
un problema mundial, y
“porque la violencia es una fuerza impregnada en las
sociedades, iglesias incluidas,
SE RECOMIENDA exhortar a las iglesias miembros a:
•
Iniciar un estudio e impartir educación acerca
de la violencia contra la mujer, tal como lo propusiera la VII Asamblea de la FLM, haciendo
participar principalmente a pastores y a laicos
en programas educativos que aborden todas
las manifestaciones de violencia contra la
mujer (sexual, doméstica, racial, reproductiva,
psicológica e institucional).
•
Volver a evaluar y revisar su concepto de educación, en particular de educación cristiana,
tanto de niños como de adultos;
•
Brindar apoyo social y asistencia práctica a
víctimas y sobrevivientes, así como a quienes
trabajan con ellas y con quienes cometen estos
actos.
•
Iniciar una labor de defensa de la mujer, abogando por políticas sociales y una legislación
que la proteja.
•
Formular políticas y procedimientos aplicables
a los casos de abuso y acoso sexual en el ámbi-
ANEXOS
to de la iglesia y crear un foro donde se pueda
hablar abiertamente del abuso sexual;
bros de la Federación Luterana Mundial en dicha
conferencia.”
•
Apoyar a las múltiples organizaciones de la
mujer que se ocupan activamente de la violencia contra la mujer, y además,
(LWF DOCUMENTATION, n° 35, (1994): An Agenda for
Communion, Ginebra: LWF Publications, p. 95.)
•
Solicitar a los departamentos pertinentes de la
FLM, elaborar un plan de acción coordinado
para transmitir las decisiones del Consejo a las
iglesias miembros y procurarles material de
referencia para que aborden la cuestión de la
violencia, tomando en cuenta las recomendaciones de la Consulta Internacional de Mujeres
Luteranas (México, julio de 1988) y el quehacer
de las iglesias, las Naciones Unidas y demás
organizaciones al respecto.
(LWF DOCUMENTATION n° 33, (1993): People of God –
People of Nations, Ginebra: LWF Publications, p. 120)
Reunión del Consejo de la FLM, Ginebra,
Suiza 1994
“El Consejo DECIDIÓ:
oponerse a todos los actos y formas de violencia contra la mujer, independientemente de cualquier costumbre, tradición o consideración religiosa que pueda
invocarse para sancionar dicha violencia y, en particular, la mutilación genital femenina;
exhortar a las iglesias miembros a tomar medidas
concretas para acabar con todas las formas de violencia contra la mujer y de explotación de la mujer en
sus sociedades e iglesias;
Reunión del Consejo de la FLM, Bratislava,
República Eslovaca 1999
“Derechos humanos de la mujer”
La IX Asamblea de la Federación Luterana Mundial
dijo: “Los derechos de la mujer son derechos humanos. Las mujeres son las más afectadas por la repartición desigual de los recursos y son las más vulnerables en grupos marginados tales como los refugiados,
los pueblos indígenas y la población carcelaria. En
muchas partes, se ven privadas de sus derechos de
propiedad y de herencia, y tienen menos posibilidades de recibir instrucción y capacitación.
La violencia contra la mujer es un fenómeno generalizado en la sociedad; las iglesias y los hogares cristianos no escapan a ella. La violencia es acallada, ignorada, aceptada indirectamente y, a veces, defendida
mediante interpretaciones bíblicas. Debemos confesar
y reconocer el pecado de la iglesia por tolerar la violencia contra la mujer, especialmente las vejaciones
en la iglesia”.
“La Oficina de la Mujer en la Iglesia y la Sociedad, del
Departamento de Misión y Desarrollo, aborda todas
las formas de violencia contra la mujer y obra por una
comunidad solidaria donde reine el respeto de todos
los seres humanos, hombres y mujeres por igual.”
“El Consejo DECIDIÓ:
apoyar los objetivos de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, de las Naciones Unidas, de 1993, incluyendo la aseveración de que
la trata de mujeres es una forma de violencia;
subrayar la importancia de la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) convocada
por la Asamblea General de las Naciones Unidas,
cuyo orden del día incluye estas y otras cuestiones
relativas a la problemática de la mujer, y acoger con
beneplácito la participación de las iglesias miem-
59
•
alentar a las iglesias miembros a abordar la
dolorosa cuestión de la violencia contra la
mujer en todas las manifestaciones peculiares
a su respectivo contexto, y
•
pedir a la Oficina de la Mujer en la Iglesia y en
la Sociedad que proponga medios de acompañar a las iglesias en sus esfuerzos para abordarla.
ANEXOS
(LWF DOCUMENTATION, n° 44, (1999), The Gospel
Transforming Cultures, Ginebra: LWF Publications, p.
158)
Reunión del Consejo de la FLM, Turku,
Finlandia 2000
“Se recordó que en años anteriores se solicitó a la oficina para la Mujer en la Iglesia y en la Sociedad (MEIS)
proponer formas de acompañamiento a las iglesias en
sus esfuerzos para referirse al tema de la violencia contra la mujer. En principio se presentó al comité un proyecto del documento “Las iglesias dicen ‘NO’ a la violencia contra la mujer” con el objetivo de recibir sus
reacciones y comentarios, el trabajo debía continuar y
el documento debía finalizarse para la aprobación del
Consejo en el año siguiente. Pero en vista de la urgencia del tema, el comité solicitó que una vez que los
comentarios hubiesen sido incorporados, el documento debía ser compartido con las iglesias miembros para
ser utilizado en sus varios contextos, y para sus aportes, antes que esperar otro año más hasta que el documento hubiese sido aprobado por el Consejo.
“Se sugirió que el documento podría reforzarse con
una resolución del Consejo. Pero después de cierta
discusión, se acordó incorporar los comentarios del
comité y compartir la propuesta de documento con
las iglesias miembros para inmediato uso y reacción
de las mismas. Una carta del Secretario General acompañaría el documento explicando el proceso, solicitando que las iglesias miembros le prestaran atención
y que se identificaran otras formas de tratar el tema
de la violencia contra la mujer. Mientras tanto, el proyecto compartido con el comité también se compartió
con miembros del Consejo para su información.”
(cf. Actas de la Reunión del Consejo de la FLM en Turku, Finlandia, junio de 2000, párrafos 163, 164)
Reunión del Consejo de la FLM, Ginebra,
Suiza, 2001
“13.3 Las iglesias dicen “NO” a la violencia contra la
mujer
“El presidente recordó que en su reunión de junio de
2000 el Consejo solicitó que el proyecto de documento
60
“Las iglesias dicen ‘NO’ a la violencia contra la mujer”
se compartiese con las iglesias miembros para su inmediato uso y reacción. El Comité de Programa recibió un
informe del proceso, de las reacciones y sugerencias
recibidas, y expresó su aprecio por el apoyo positivo
mostrado hacia el documento. Durante el transcurso
de la reunión, también se recibieron reacciones de
otros Comités de Programa y Comités Permanentes.
“El Consejo discutió y aprobó una moción para reformar la recomendación inical de incluir un/a representante del Comité de Programas de Servicio Mundial en
el comité especial que se designaría para finalizar el
documento. Respondiendo a una preocupación acerca
del período de tiempo de dos años mencionada en el
último punto de la recomendación original, el Consejo
aprobó una reforma y
“DECIDIÓ
•
Recibir el documento con la condición que la
respuesta y comentarios adicionales recibidos
del Comité de Programa, del Comité Permanente y de las iglesias miembros de la FLM sean
incorporadas en la medida de lo posible;
•
Nombrar un comité especial compuesto por
cinco miembros del Consejo (dos de Misión y
Desarrollo, uno de Asuntos Internacionales y
Derechos Humanos, uno de Teología y Estudios
y uno de Servicio Mundial) para revisar los
cambios y aprobar el documento para su publicación;
•
Extender el plazo para facilitar más respuestas
al documento;
•
Terminar la propuesta en diciembre de 2001
para su publicación y traducción y publicación
en alemán, castellano y francés, y
•
Acompañar a las iglesias miembros que quisieran traducir el documento en idiomas locales,
y facilitar la distribución a todos los dirigentes
de las iglesias, líderes laicos, pastores y pastoras en las congregaciones de todas las iglesias
miembros, seminarios y a las mujeres dirigentes de manera urgente.
ANEXOS
El nombramiento de los y las miembros en este comité
especial fue remitido al Comité de Nombramientos. La
acción del Consejo se registra bajo el Punto 6.5
(cf. Actas de la Reunión del Consejo de la FLM en Ginebra, Suiza, junio de 2001, párrafos 176–186)
“6.5 Nombramiento de los miembros del Comité Especial
Revda. Dra. Kajsa AHLSTRAND – Teología y Estudios
Revdo. Thorbjörn ARNASON – Asuntos Internacionales
y Derechos Humanos
Obispo Joseph Paul BVUMBWE – Misión y Desarrollo
Revda. Dra. Prasanna KUMARI – Servicio Mundial
Revda. Ágnes PÁNGYÁNSZKY – Misión y Desarrollo
“De acuerdo a su acción de establecer un comité especial de cinco miembros del Consejo (ver punto 13.3) el
Consejo, por recomendación del Comité de Nominaciones,
DECIDIÓ:
con la tarea de revisar los cambios y aprobar el documento “Las iglesias dicen ‘NO’ a la violencia contra la
mujer” para su publicación.
(cf. Actas de la Reunión del Consejo de la FLM, Ginebra,
Suiza, junio de 2001, p. 4)
“Nombrar un Comité Especial hasta fines de diciembre
de 2001 con los siguientes miembros:
61
N O TA S
1
PLOU, Dafne, (1999): Juntos en el camino. Informe oficial
de la Ocatava Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias,
Ginebra: WCC Publications, p. 198.
12b
2
13
LWF DOCUMENTATION n° 44, (1999): The Gospel Transforming Cultures, Ginebra: LWF Publications, p. 158.
Diagrama 5.4 tomado de COOPER-WHITE,Pamela,(1995):The
Cry of Tamar:Violence Against Women and the Church's Response,Minneapolis,Minnesota:Fortress Press,p.107.
Ibid., p. 106.
14
3
www.unesco.org/education/pdf/BEIJIN_S.PDF, (1995):
Informe de la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer,
Beijing, 4 a 15 de septiembre de 1995, par. 24, p. 12.
FORTUNE, Mary, (1987): Keeping the Faith: Questions
and Answers for the Abused Woman, San Francisco: Harper & Row.
15
4
HAYWARD, Ruth Finney, (1997): Needed: A New Model of
Masculinity to Stop Violence against Girls and Women,
Centro de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF),
Katmandú.
5
Ibid.
6
www.ekd.de/EKD-Texte/2110_1866.html, (2000): Gewalt
gegen Frauen als Thema der Kirche (Teil II).Vorgelegt im
Aufrag des Rates der EKD. Ein Bericht in zwei Teilen.
Denkschrift der EKD 145,Vorwort.
SINGH, Priscilla, (2001): Cycles of Violence, en LWF
WOMEN MAGAZINE n° 54: Resist and Reduce Violence
Against Women, Ginebra: LWF Publications, p. 14.
16
SCHÜSSLER FIORENZA, Elisabeth, (1996): Ties that Bind:
Domestic Violence against Women, en MANANZAN, Mary
John; ODUYOYE, Mercy Amba; TÁMEZ, Elsa; CLARKSON, J.
Shannon; GREY, Mary C. y RUSSELL, Letty: Women Resisting
Violence: Spirituality for Life, Nueva York: Orbis Books, p. 39.
17
FAMILY CARE INTERNATIONAL, (2000): Fichas informativas sobre salud sexual y reproductiva, Nueva York.
www.ekd.de/EKD-Texte/2110_1848.html, (2000): Gewalt
gegen Frauen als Thema der Kirche (Teil I). Vorgelegt im
Aufrag des Rates der EKD. Ein Bericht in zwei Teilen.
Denkschrift der EKD 145, II. Sozialwissenschaftliche Grundlagen.
8
18
7
www.unesco.org/education/pdf/BEIJIN_S.PDF, (1995):
Informe de la Cuarta Conferencia Municial Sobre la
Mujer, Beijing, 4 a 15 de septiembre de 1995, par. 113, p. 52.
WICKRAMARATNE-REBERA, Ranjini, (1998), Recognising and Naming Power, en JOURNAL OF ASIAN WOMEN’S
RESOURCE CENTER FOR CULTURE AND THEOLOGY, vol.
17, n° 1: In God’s Image, Kuala Lumpur.
9
SINGH, Priscilla, (2001): Cycles of Violence, en LWF
WOMEN MAGAZINE n° 54: Resist and Reduce Violence
Against Women, Ginebra: LWF Publications, p. 9.
FAMILY CARE INTERNATIONAL, (2000): Fichas informativas sobre salud sexual y reproductiva, Nueva York.
10
20
SCOTT, Corinne, (1998):The Context for Feminist Theologizing:Violence Against Women/Women Against Violence,
en KUMARI, Prasanna: Feminist Theology: Perspectives
and Praxis, Chennai: Gurukul Theological College, p. 349.
19
JOHNSON, Elizabeth A., (1998): She Who Is.The Mystery
of God in Feminist Theological Discourse, Nueva York: The
Crossroad Publishing Company, p. 23.
21
11
EFD, (1996): Theologische Aspekte der Gewalt gegen
Frauen und Mädchen, Frankfurt am Main, p. 6. Tomado de
www.ekd.de/EKD-Texte/2110_1866.html, (2000): Gewalt
gegen Frauen als Thema der Kirche (Teil II), a.a.O., I.Aufgaben einer theologischen Reflexion der Gewalt gegen
Frauen
12a
DULUTH DOMESTIC ABUSE INTERVENTION PROJECT,
206 West Fourth St., Duluth, Minnesota 55806, EE.UU.
62
UNITED NATIONS, (2000): Informe del Secretario General acerca de la Aplicación de la Plataforma de Acción de
Beijing, Documento E/CN.6/2000/PC/2, Nueva York.
22
The Progress of Nations, p. 7, Fuente: TOUBIA, Nahid,
(1996): FGM. Actualización del estudio: TOUBIA, Nahid,
(1995), Female Genital Mutilation: A Call for Global
Action, Edición revisada, Nueva York: Women Ink (United
Nations Population Division, World Population Prospects:
The 1994 Revision, 1997).
N O TA S
23
KINUKAWA, Hisako, (1994): Women and Jesus in Mark: A
Japanese Feminist Perspective, Maryknoll, Nueva York:
Orbis Books, p.11.
zur Bibel aus der Perspektive von Frauen, Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, p. 150–157.
37
24
Ibid.
25
Newsletter de RAHAB MINISTRIES,Bangkok,marzo de 2000.
26
COOPER-WHITE, Pamela, (1995): The Cry of Tamar. Violence against Women and the Church’s Response, Minneapolis, Minnesota: Fortress Press, p. 82.
PROCTER-SMITH, Marjorie, (1999): Foreword. Telling Stories, en: HENDERSON, J. Frank, Remembering the Women,
edición compilada y anotada, Chicago, Illinois: Liturgy Training Publications, p. viii.
38
SCHÜSSLER FIORENZA, Elizabeth y COLLINS, Mary,
(1985): Women Invisible in Church and Theology, en: CONCILIUM n° 182 (6/1985): Feminist Theology, Edinburgh: T&T
Clark Ltd., p. 52.
27
MEDEA, Andra y THOMPSON, Kathleen, (1974): Against
Rape, Nueva York: Noonday Press, p. 11.
28
www.womenaction.org/csw44/oltrepspa.htm, (2000):
Contribución alternativa sobre Mujer y Medios de Comunicación, basada en la Revisión de las ONG de la Plataforma
de Acción de Beijing, coordinado por Isis InternationalManila en nombre de Women Action, pp. 38–39.
29
KINUKAWA, Hisako, (1994): Women and Jesus in Mark: A
Japanese Feminist Perspective, Maryknoll, Nueva York:
Orbis Books, p. 10.
30
JOHNSON, Elizabeth A., (1998): She Who Is. The Mystery
of God in Feminist Theological Discourse, Nueva York: The
Crossroad Publishing Company, pp. 4–5.
31
39
PROCTER-SMITH, Marjorie, (1999): Foreword. Telling Stories, en: HENDERSON, J. Frank: Remembering the Women,
edición compilada y anotada, Chicago, Illinois: Liturgy Training Publications, p. viii.
40
SCHÜSSLER FIORENZA, Elizabeth y COLLINS, Mary,
(1985): Women Invisible in Church and Theology, en: CONCILIUM n° 182 (6/1985): Feminist Theology, Edinburgh: T&T
Clark Ltd., pp. 51–52.
41
PROCTER-SMITH, Marjorie, (1990): In Her Own Rite:
Constructing Feminist Liturgical Tradition, Nashville, Tennessee: Abingdon Press.
42
THE FAMILY VIOLENCE PREVENTION FUND, If You Are
Bing Abused at Home… You Are Not Alone, EE.UU.
Ibid.
43
32
www.ekd.de/EKD-Texte/2110_1866.html, (2000): Gewalt
gegen Frauen als Thema der Kirche (Teil II). Vorgelegt im
Auftrag des Rates der EKD. Ein Bericht in zwei Teilen.
Denkschrift der EKD 145,Vorwort, IV. Theologische Probleme und Anfragen.
33
Ibid.
34
Ibid.
COOPER-WHITE, Pamela, (1995): The Cry of Tamar. Violence Against Women and the Church’s Response, Minneapolis, Minnesota: Fortress Press, p. 82.
44
WOLBERT BURGESS, Ann y HOLSTROM, Linda, (1979):
Rape Victims in Crisis, Bowie, Maryland: Robert J. Brady Co.
45
Women and Development: Crisis and Alternative Visions.
SEMINARIO DEL INSTITUTO ECUMÉNICO EN BOSSEY,
Ginebra, 4–14 de junio de 1992.
35
CARLSON BROWN,Joanne y BOHN,Carole R.,(1989):The
Transformation of Suffering.A Biblical and Theological Perspective, en: CARLSON BROWN, Joanne y BOHN, Carole R.:
Christianity, Patriarchy and Abuse, Nueva York: Pilgrim, p. 145.
46
36
47
SCHOTTROFF, Luise; SCHROER, Silvia y WACKER, MarieTheres, (1995): Feministische Exegese: Forschungserträge
HAYWARD, Ruth Finney, (1997), Needed: A New Model
for Masculinity to Stop Violence against Girls and Women,
Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF).
Katmandú.
Folleto de la “Campaña del lazo blanco”, 1600-365 Bloor
St. East,Toronto, Ontario, Canadá.
63
N O TA S
48
MARTENSEN, Jean, (1998): Sing Out Our visions. Prayers,
Poems and Reflections by Women, recopilación ecuménica producida en colaboración con el Grupo de Trabajo
Justicia para la Mujer, del Consejo Nacional de Iglesias de
Cristo en los EE.UU., Minneapolis, Minnesota: Augsburg
Fortress, p. 53.
64
49
Ibid., p. 64.
50
Ibid., p. 65.
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Publicado por
La Federación Luterana Mundial
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Suiza
© 2002 Federación Luterana Mundial
Impreso en Suiza por SRO-Kundig
ISBN 3-905676-03-6
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