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Cuantificando la clase media en México

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Cuantificando la clase media en México
CUANTIFICANDO LA CLASE MEDIA EN MÉXICO: UN
EJERCICIO EXPLORATORIO
RESUMEN
Antecedentes
En México desde hace un par de años ha comenzado a suscitarse un debate
sobre si ya es o no un país de clases medias. Algunos argumentos se basan en
los porcentajes de población con acceso a bienes de consumo durables tales
como los electrodomésticos y los de contenido tecnológico (telefonía celular); otras
mediciones basadas sólo en criterios económicos establecen algún rango más o
menos arbitrario alrededor de la mediana de los ingresos per cápita (mediciones
relativas) o también, a partir de criterios diversos y estudios empíricos, establecen
una cota mínima y una cota máxima de ingresos corrientes que definirían el
espectro económico en el que cabría ubicar, a juicio del analista, a las clases
medias del país.
Reconociendo que se trata de una cuestión que no sólo se debe abordar con
criterios económicos sino desde luego también sociológicos, sin duda se trata de
una discusión compleja que reclama más de un ángulo para ser abordada. En ese
sentido el INEGI no pretende tener la última palabra al respecto pero sí llamar la
atención no sólo sobre las posibilidades de uso de la información existente sino
asimismo con respecto a las herramientas metodológicas desarrolladas en el
Instituto que permiten sintetizar en conglomerados o estratos un conjunto de
observaciones en función de los múltiples indicadores que los investigadores y
usuarios en general quieran involucrar en su análisis. Estas herramientas como el
“Estratificador INEGI” están abiertas a la exploración y a distintos enfoques
conceptuales, proporcionando garantías de rigor estadístico en los resultados
obtenidos. En cuanto al resultado concreto al que aquí se llega aún y
reconociendo su carácter exploratorio cabe llamar la atención que se aproxima
mucho a los resultados que, por caminos metodológicos enteramente distintos,
han llegado otras investigaciones sobre la medición de las clases medias en
México, en particular las emprendidas por analistas en organismos internacionales
como Banco Mundial. Si bien entonces la temática sociológica y no sólo la
económica tiene que encontrar una mayor cabida en los instrumentos de
captación como lo son las encuestas de nivel de vida en los hogares sea en
México o en el resto del mundo, ya existen muchos elementos tanto en términos
de información como de herramientas disponibles para ser tomadas en cuenta y
contribuir a este debate sobre las clases sociales en México y su configuración.
1
Fuente de información y principios metodológicos adoptados
La fuente de información utilizada en la investigación realizada por el INEGI ha
sido la última encuesta nacional publicada de Ingresos y Gastos de los Hogares
(ENIGH 2010) misma que en su oportunidad consistió de una muestra de 30,169
viviendas. Los resultados de esta edición de la encuesta se compararon a su vez
con los resultados a los que se llega con su edición de 10 años atrás (ENIGH
2000) para tener una perspectiva de cómo avanzaron las clases medias en la
primera década del siglo XXI. Se subraya con esto que los cambios en la
composición social del país sólo son observables en períodos largos de tiempo y
que dichos cambios no necesariamente están correlacionados con las
fluctuaciones de otros indicadores de carácter más coyuntural o más sensibles al
corto plazo.
La filosofía con la que se abordó esta investigación fue, en primer término, el
partir de un conjunto de indicadores cualitativos así como de gasto per cápita (17
en total). Se privilegiaron los rubros de gastos sobre los de los ingresos dado que
los informantes de las encuestas tienen menos incentivos a subdeclarar los
primeros que los segundos. Se tomó también en cuenta aquellos rubros de gasto
que fueran más allá del consumo de bienes y servicios básicos que deben
presentarse en todo hogar. Es así como se seleccionaron variables tales como el
gasto per cápita en consumo de alimentos y bebidas fuera de la vivienda; gastos
en cuidados personales; gastos en educación cultura y recreación, gastos en
regalos otorgados a otros hogares, pago de tenencia y pago a tarjetas de crédito
entre otros.
Una vez seleccionadas las variables por medio del “Estratificador INEGI” se
probaron 10 modelos distintos que compiten entre sí para mejor describir el tipo de
agrupamientos o conglomerados de hogares de la ENIGH en función de las 17
variables: se seleccionó el modelo que resultara estadísticamente más verosímil
de ser obtenido en una muestra dada la distribución de hogares en el universo
nacional al describírsele con esas 17 variables y fue aplicado su algoritmo de
conglomeración cuyos resultados se optimizan con un total de 7 estratos de
hogares. Cabe señalar que las diferencias entre estos estratos en algunos casos
obedecen simplemente a que los hogares que componen o predominan en ellos
se encuentran en una fase distinta de su ciclo de vida que los hogares que definen
al estrato vecino: por ejemplo, los denominados hogares de “nido vacío”compuestos por personas mayores cuyos hijos ya formaron otros hogares- tienden
a presentar niveles de vida más altos que los de sus hijos que recién partieron sin
que quiera decir que, sólo por ello, los padres pertenezcan a una clase social
distinta a la de los hijos que comienzan sus propias familias y/o su trayectoria
laboral.
2
Para no confundir niveles de gasto por persona (o de ingreso) con clases
sociales los 7 estratos o agrupamientos óptimos de hogares se sometieron a un
análisis para identificar diferencias no sólo cuantitativas de gastos o ingresos entre
los estratos, sino también a partir de cuáles estratos se detectaban diferencias
cualitativas en variables tales como los porcentajes de jefes de hogar con un nivel
de estudios medio-superior y superior; qué proporción de ellos tenían acceso al
mercado de trabajo formal, en ocupaciones no manuales y en las de carácter
gerencial o de supervisor así como qué porcentaje de hogares al interior de cada
estrato tenían acceso a una vivienda propia. En función de cambios de magnitud
significativos en estas últimas variables se definió en cuál de los siete estratos
comienza la clase media y en cuál de ellos concluye –ello tanto para el ámbito
urbano como para el rural del país– de modo que los siete estratos de hogares se
colapsan en tres grandes categorías o clases sociales. Todo esto se ilustra con
más elementos en la nota técnica.
Cabe resaltar que en este estudio nunca se tiene que prejuzgar cuáles son los
umbrales de nivel de vida (sean en términos de gasto o de ingresos) que separan
a las clases sociales ni tampoco los porcentajes que deben haber en ellas de
personas con escolaridad o en la jerarquía ocupacional del mercado laboral.
Simplemente los resultados de la estratificación a los que se llega sugieren
cuántos y cuáles son los niveles a tomar en cuenta y el análisis ulterior verifica en
dónde se detectan diferencias cualitativas (instrucción, posición e inserción laboral
y acceso a la propiedad) tras las diferencias meramente cuantitativas (gastos o
ingresos). En esto la presente investigación es radicalmente diferente –desde el
punto de vista metodológico– a cualquier otra que se ha emprendido con respecto
a la información referida a México ya que no requiere de acotamientos de gasto o
de ingreso fijados de antemano o establecidos como una precondición antes de
clasificar los hogares. Dicho de otra manera, las fronteras que se identifican entre
los estratos para determinar en cuál de ellos comienza y en cuál otro termina la
clase media son un resultado al que se llega no una premisa de la que se depende
en este estudio.
Magnitud de las clases sociales en México
Los resultados obtenidos al término de la primera década del siglo XXI
muestran que en 42.4% de los hogares en donde vive 39.2% de la población total
del país son de clase media. Por su parte 2.5% de los hogares son de clase alta
viviendo en ellos 1.7% de la población del país, mientras que en el otro lado del
espectro social se tiene al 55.1% de los hogares donde desarrolla su vida 59.1%
de la población mexicana.
3
Distinción entre clase baja y pobreza
Es importante precisar que clase social baja no es sinónimo de pobreza en
este estudio. No necesariamente todos los miembros de clase baja son pobres en
el sentido de que caigan debajo de un umbral normativo de ingresos y de acceso a
bienes y servicios públicos que les impida ejercer sus capacidades básicas como
miembros de la colectividad nacional. Intuitivamente se puede entender que del
mismo modo que hay individuos marginados de los mercados de trabajo así como
trabajadores depauperados hay asimismo familias trabajadoras no pobres
vinculados a los mecanismos de seguridad social, protección al trabajo y acceso a
los bienes públicos y cuyos miembros están en posición de ejercer sus facultades
ciudadanas. Una de las conclusiones que se desprenden del estudio exploratorio
es que la pobreza más que constituir una clase social en sí misma es una
condición que puede presentarse con mayor probabilidad para un segmento que
corresponde al 55.1% de los hogares y 59.1% de la población del país. Eventos
catastróficos al interior del hogar como la pérdida súbita del principal proveedor o
la presencia de una enfermedad o accidente grave entre sus integrantes pueden
ser factores decisivos para que ese segmento incurra en pobreza, lo mismo que
un episodio de hiperinflación o una recesión económica profunda en el plano
macroeconómico. Por ello la condición de pobreza fluctúa más que la pertenencia
a una clase social propiamente dicha. Así pues la clase baja, lo mismo que la
clase media, resulta un segmento heterogéneo pero estable en el que se
presentan distintas situaciones de previsión frente a la adversidad, de cercanía a
los mecanismos de protección del Estado y de pertenencia a redes de solidaridad
grupal.
Principales resultados del estudio exploratorio
La aportación del ámbito urbano en términos de clases medias es decisiva. Si
bien a nivel nacional todavía dista el número de hogares de ubicarse en este
estrato social (42.4%) a nivel urbano el 50.1% de los hogares con el 47.0% de la
población en dicho ámbito es clase media, contrastando con el 28.1% de los
hogares y 26.0% de la población en el ámbito rural.
En términos absolutos 12.3 millones de hogares y 44 millones de personas
constituyen la clase media en el país siendo que tres cuartas partes de ambas
magnitudes se ubican en el ámbito urbano.
Si del conjunto de hogares que en el estudio quedaron clasificados como de
clase media se seleccionara uno al azar, lo más probable es que ese hogar cuente
al menos con computadora, gaste alrededor de 4,400 pesos al trimestre en
4
consumir alimentos y bebidas fuera del hogar, haya quien tenga tarjeta de crédito
así como un integrante inserto en el mercado laboral formal; lo encabece alguien
que cuente al menos educación media superior y que su estado civil sea casado,
conformando un hogar nuclear de cuatro personas. Es interesante subrayar que si
bien en términos de mercado laboral es más probable que quien labora en ese
hogar seleccionado al azar esté inserto en el sector formal privado que en el
gobierno, la educación pública sigue siendo fundamental para los hogares de
clase en media en México y llama asimismo la atención que los créditos de interés
social y/o los recursos familiares, más que el crédito comercial bancario, sean
decisivos para el acceso a la propiedad de la vivienda.
La magnitud de hogares en este estudio identificados como de clase media
aunque resulta mayor al de otros estudios que preestablecen que este segmento
social se ubica en algún rango alrededor de la mediana nacional del ingreso
corriente per cápita, coincide con el estudio realizado por investigadores de Banco
Mundial (López Calva y Ortiz Juárez, 2011) quienes con una metodología distinta
basada en modelos econométricos habían establecido que la clase media en el
país está constituida por aquel segmento con una probabilidad menor al 10% de
incurrir en pobreza.
Aplicando la misma metodología del INEGI a los datos de la ENIGH 2000, se
obtiene que al comenzar el presente siglo el 38.4% de los hogares conformados
por el 35.2% de la población eran de clase media. Comparados con los datos de
2010 se tiene que en la primera década de esta centuria la clase media se
incrementó en cuatro puntos porcentuales.
APARTADO GRÁFICO
Hogares y personas por clases sociales
Pobreza y clase baja
60
59.1
50
40
42.6
30
20
10
0
Población en situación de
pobreza (CONEVAL)
5
Población en
Clase/segmento/bloque
bajo
Tamaño de la clase media
Presencia de la clase media en los ámbitos rural y urbano
12.3 millones
de hogares
44 millones de
personas
ámbito
rural
24.9
ámbito
rural
23.2
ámbito
urbano
75.1
ámbito
urbano
76.8
Hogar característico de clase media en México
6
Diferentes estimaciones del tamaño de la clase media
\1 Proporción con respecto a la mediana en México. Pressman Steven. “La Clase Media en Países
Latinomericanos”. Revista Problemas del Desarrollo, 164 (42), enero-marzo 2011.
\2 Hogares ubicados en el espectro de ingreso corriente. López-Calva Luis F. y Ortiz-Juárez Eduardo. “A
Vulnerability Approach to the Definition fo the Middle Class”. The Word Bank Latin America and the
Caribbean Region, Poverty, Equity, and Gender Unit, December 2011.
Crecimiento de clase media (2000-2010)
7
NOTA TÉCNICA
Clases medias
La investigación emprendida para contabilizar a la clase media comprendió
siete etapas que van desde la selección de la fuente de información y las variables
que se tomarían de ella, pasando por la aplicación y prueba estadística de
algoritmos de conglomeración de hogares, su análisis para la determinación de
cuáles y cuántos de ellos definen el espectro de clases medias en el país, la
cuantificación de hogares y personas así clasificados y la comparación final con
otros estudios e investigaciones realizadas para México en años recientes.
Fases de la Investigación
Aspectos conceptuales y metodológicos
En esta investigación es esencial recalcar que no se parte de una noción
preestablecida o normativa de lo que debe ser la clase media o se supone que
sea. La filosofía aquí es enteramente distinta y consiste en la identificación de
estratos o conglomerados de hogares que difieren cuantitativa y cualitativamente
de otros conglomerados en la estratificación de hogares, quedando establecido
con respecto a cuáles hay superioridad en gastos no ligados a la subsistencia lo
mismo que en su composición en términos de escolaridad, inserción y status
laboral así como en acceso a la propiedad. Es una identificación meramente
estadística que deja abierta las posibilidades a los académicos y analistas para
ensayar una descripción verbal que mejor sintetice y se adapte a los contenidos
de esos estratos.
8
Fuente de información
La fuente de información en la que se fundamenta este estudio es la Encuesta
Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) en sus ediciones 2000 y
2010. Si bien la ENIGH 2010 además de las 30,169 viviendas que le dan
representatividad nacional contó con una ampliación de muestra en la que se que
permite representatividad a nivel de entidad federativa, no se usó dicha ampliación
por dos motivos 1) porque en la ampliación sólo se captó la parte de ingresos más
no la de gastos que es la plataforma o punto de partida de esta investigación y 2)
porque la ENIGH 2000 contra la que se compara careció de una ampliación de
muestra similar. Así pues los datos que aquí se ofrecen sólo son representativos
del país en su conjunto con desagregación urbano-rural más no por entidad
federativa.
Variables de conglomeración
La selección inicial de variables para generar grupos o conglomerados
diferenciados de hogares se centró sobre todo en variables de gasto porque de
acuerdo a la teoría económica es el gasto corriente –más que el ingreso corriente–
la mejor pista para estimar el ingreso permanente de los hogares o nivel de vida,
además del hecho de que los informantes en encuestas de este tipo tienden a
subdeclarar más los ingresos que los gastos. Los ingresos corrientes se toman en
cuenta más adelante para analizar los conglomerados pero no en sí para
conformarlos. Se tuvo cuidado asimismo de evitar seleccionar rubros de gasto que
quedaran asociados a factores contingentes (como gastos funerarios o gastos de
hospitalización) de modo que la conglomeración se centre sólo en gastos que
ocurren con regularidad.
Variables de conglomeración
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Modelos de conglomeración
Una vez seleccionadas las variables se hizo una exploración para ver si por
medio de combinaciones lineales de las mismas valdría la pena reducirlas a unos
cuantos indicadores o componentes principales. Las pruebas realizadas mostraron
que los componentes principales no tenían una buena contribución a la varianza
explicada de las observaciones, lo que significa que en realidad en la selección
inicial de variables hay poca redundancia y que todas aportan información distinta,
por lo que se decidió conglomerar con el grupo original de variables
estandarizadas; esto último dadas las diferencias de escala y métrica en algunas
de ellas.
Las 17 variables son como las coordenadas de cada observación u hogar a
clasificar en grupos o conglomerados. Estos grupos o conglomerados pueden
tener distintas formas o geometrías, pero estas formas o geometrías deben ser
aquellas que se ajusten mejor a la distribución subyacente que tienen los hogares
en la ENIGH en un espacio de 17 dimensiones. Una de las contribuciones
metodológicas fue no quedarse con un solo modelo de conglomeración sino
probar varios modelos que describen, cada uno, geometrías de conglomerados
distintas y ver cuál es la más verosímil de obtener al muestrear el universo de
hogares de quedar configurado como un espacio de 17 coordenadas. Se probaron
10 modelos de conglomeración en total desde aquellos más simples –para los que
se requiere estimar menos parámetros– a los más complejos. El modelo
seleccionado o más verosímil es aquél que optimiza una expresión matemática
denominada Bayesian Information Criterion (BIC) misma que contiene una función
de probabilidad. Una vez elegido el modelo, se conglomeran todos los hogares de
la ENIGH de acuerdo a los parámetros que lo definen. Para el domino urbano de
dicha encuesta el modelo de obtención más verosímil fue el identificado por las
siglas VEV, mientras que en dominio rural de su muestra por el modelo VVV.
Asimismo el resultado permite identificar el número más eficiente de
conglomerados que para ambos dominios (urbano y rural) fue siete.
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Modelos de conglomeración y parámetros
Distribución de hogares por estrato
(conglomerados ordenados)
Los conglomerados obtenidos ordenados como estratos indican cuál es su
composición de hogares y por ende la población que se acumula por estrato.
Hasta esta fase de análisis se tiene un ordenamiento por nivel de vida al
fundamentarse sobre todo la estratificación en variables de gasto per cápita en los
hogares. Sin embargo si no se analizan resulta prematuro todavía determinar que
hay siete clases sociales. Se precisa entender que factores hay detrás de esta
diferenciación en siete niveles. Para ese análisis se tomaron en cuenta las
variables que a continuación se muestran.
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Variables sociodemográficas más
significativas
Variables postconglomeración
El análisis indicó que algunas diferencias de nivel de vida en realidad eran
diferencias en el ciclo de vida de los hogares cuando se comparan algunos
estratos vecinos. Sin embargo cuando las diferencias tienen que ver más con
variables como los porcentajes de hogares con acceso formal a la propiedad de la
vivienda, acceso al mercado de trabajo formal, a aspectos de jerarquía
ocupacional, o al nivel de instrucción, se considera que hay diferencias cualitativas
y no meramente demográficas en las diferencias de niveles de vida y es ahí en
donde se decide que hay una ruptura entre un grupo de estratos y otro. Por
ejemplo, a nivel urbano las mayores diferencias cualitativas o rupturas se detectan
entre el estrato 3 y el 2 que le antecede, así como entre el estrato 6 y el 7 que le
sucede. Se determina así que en el dominio o ámbito urbano los estratos que
corresponden al segmento medio del espectro son los que van del 3 al 6 con todos
los hogares y población que ahí se concentra.
Análisis de los estratos
Estrato 3
Estrato 7
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Por su parte en el ámbito o dominio rural se detectaron diferencias importantes
hasta el estrato 5 en tanto que se consideró que el estrato 7 rural estaba aún muy
lejos de los niveles y características del estrato 7 urbano, por lo que se concluyó
que en el ámbito rural no hay un estrato alto y sólo tres de sus estratos (5, 6 y 7)
tienen características en común con los estratos 3 a 6 urbanos considerados como
medios. Se acumularon entonces los hogares y sus residentes en los estratos 3 a
6 urbanos y 5 a 7 rurales para definir la magnitud de las clases medias; los
estratos 1 y 2 urbanos con los estratos 1 a 4 rurales para definir la magnitud de la
clase baja y, finalmente, queda sólo el estrato 7 urbano con sus hogares y
población como clase alta.
Para obtener mayor información sobre los resultados presentados en este
comunicado, acceder al sitio oficial del INEGI en Internet www.inegi.org.mx.
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