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¿Qué Haría Jesús?1 - A Wilderness Voice

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¿Qué Haría Jesús?1 - A Wilderness Voice
¿Qué Haría Jesús?1
Por George Davis
(Traducido por Jorge Bozzano)
¿Nos vemos a nosotros mismos tomando decisiones en ausencia de Dios, o más bien
comunicándonos con él a cada momento? “El camina conmigo y habla conmigo”.
¿Describen estas palabras de un viejo himno nuestra relación con Cristo? No hay persona
más grande de imitar que Jesús, pero ¿por qué conformarse con la imitación cuando
podemos tener lo auténtico? Pablo lo puso de esta manera: “Cristo vive en mí… Cristo en
nosotros, la esperanza de gloria… Porque Dios es el que produce en nosotros tanto el
querer como el hacer por su buena voluntad”.
Hay un nuevo frenesí entre los cristianos. Se lo puede encontrar en brazaletes, joyas,
remeras, sombreros, etc. Cristianos en todas partes lo usan con orgullo. Su intención es
recordarnos que cada decisión debe ser hecha con Cristo en mente. Y preguntándose
“¿QUE HARÍA JESÚS?” en cada circunstancia que ocurra, podremos entonces elegir el
correspondiente y correcto curso de acción a ser tomado.
Si bien esto suena bien y bueno, la verdad es que, podemos usar este refrán todo el día,
cada día, y ni siquiera estar cerca de cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas como si
no fuésemos salvos. El mismo factor determinante y preponderante opera en nosotros.
Porque eligiendo qué o qué no haría Jesús, tomamos nosotros el control y actuamos en
forma independiente a El. Todo lo que esta pregunta hace es cristianizar nuestras mejores
adivinanzas. ¿Asumimos que El no está aquí? ¿Que no está con nosotros? ¿Que está en
silencio? ¿Y que en su ausencia nosotros estamos con la inconcebible tarea de elegir como
El lo haría si estuviese aquí? Tenemos más solo su ejemplo a seguir, lo tenemos a El, su
Espíritu, por el cual sabemos “todas las cosas”. No hay nada que adivinar aquí. El desea
guiarnos a toda verdad. El no nos pide que andemos en presunciones, o que andemos del
todo hasta que estemos seguros que hayamos oído de El.
“Sin un oído que oiga la voz de Dios, lo que llamamos confianza no es nada más que
presunción, lo que llamamos obediencia, nada más que legalismo.” (Wayne Jacobsen)
Vos a proponer una nueva pregunta, una que verdaderamente debe ocupar nuestros
pensamientos continuamente. Y esa pregunta es… ¿Qué está haciendo Jesús? ¿Adónde
El me está guiando hoy? ¿Qué me está diciendo?
“Hoy Jesucristo está siendo mostrado como la máscara de una religión, un mero ejemplo.
El es eso, pero infinitamente más; el es la salvación misma, El es el evangelio de Dios”.
(Oswald Chambers, Lo mejor de mí para su Preeminencia)
Hay una forma más elevada de guía, la cual se encuentra en antítesis con este comúnmente
usado y autoimpuesto criterio. Una guía caracterizada por una confianza expectante, por
tener oídos y ojos que oigan y vean a lo que el Padre está diciendo y haciendo.
Cuando Jesús estaba ayunando en el desierto, el tentador vino a él y le dijo: “Si tú eres el
hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan”. Jesús contestó: “Escrito está:
1
Esta expresión viene de una expresión y movimiento cristiano en Estados Unidos que se conoce como
WWJD (What Would Jesús Do? - ¿Qué haría Jesús?). En el idioma español sería QHJ. (Nota del traductor)
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que [ahora está fluyendo] sale de la
boca de Dios.” ¿Qué estaba de mal en la propuesta de Satanás? ¿Qué tenía de malo
convertir las piedras en pan? ¿Porqué estaba esto mal? Estaba mal porque eso no provenía
de la boca de Dios. Pudo haber parecido una buena idea, pero no era idea del Padre. El
problema estaba en el origen.
“… de todas las cosas que el Señor ha hecho, ni una sola de ellas fue hecha por él mismo.
Esta era la actitud continua de nuestro Señor. El no hace nada por su propio poder o de
acuerdo a su propia idea. Todo lo que provenga de él es lo que él se niega a hacer. Aún así,
¿hay algo malo en Su alma? ¿No es el poder de su alma algo que se pueda usar? Debido a
que ni el más mínimo rastro de pecado, no sería pecaminoso para él usar el poder de su
alma. Mas sin embargo, El afirma que el Hijo no puede hacer nada de sí mismo. Si tal
santo y perfecto Señor se rehúsa a usar su propio poder, ¿Qué podríamos hacer nosotros?
(Watchman Nee - El Poder Latente del Alma)
Para Cristo, solo aquellas cosas que vio hacer al Padre fueron legítimas, y las que no
procedieron de la boca del padre fueron firmemente rechazadas. En esto ciertamente
Cristo es nuestro ejemplo.
De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que
ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo
igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y
mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. (Jn. 5:1920)
No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo,
porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. (Jn.
5:30)
Si el Hijo de Dios era dependiente de la guía del Padre a cada momento, de seguro lo
debemos ser más nosotros. De la misma manera el Padre envió a Jesús para que él nos
envíe a nosotros. “Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío”. (Jn.
20:21)
Jesús enseñó por el ejemplo, modelando la unión que debemos tener con él y con el Padre.
Una unión caracterizada por la dependencia. ¿Es nuestro caminar con Jesús un camino de
dependencia? El diccionario define dependencia como “el estado de ser dependiente,
como de mantenido. Subordinación a alguien o algo necesario o grandemente deseado.
Confianza, confidencia. El estado de estar uno determinado, influenciado, o controlado por
algo más. Una necesidad crónica o compulsiva; una adicción.”
¿Es Jesús nuestro único apoyo? ¿Es él alguien necesario o grandemente deseado? ¿Es
nuestra confianza y confidencia solo para él? ¿Somos influenciados y controlados por él o
por algo más? ¿Tenemos una necesidad crónica o compulsiva hacia él? ¿Somos adictos a
él? ¿Siquiera lo buscamos? Cristo es nosotros es lo que nos hace “cristianos”. El es La
vida, y la fuerza que fluye en nosotros. Lo único “cristiano” en mí, es Cristo. Solo los
errores son míos. La vida cristiana no puede ser realizable por aquellos que insisten en el
rigor y el absolutismo de la ortodoxia. La vida cristiana no es para nada algo que hacemos.
La vida cristiana es Cristo viviendo. Es Cristo viviendo a través nuestro. Solo Cristo es
como Cristo. El es la única semejanza consigo mismo que nosotros tenemos. No es a
través de los esfuerzos propios que nos volvemos como él, sino que es a través de él
brillando en medio nuestro. No es por hacer más que nosotros seremos como él, sino por
medio de él haciéndolo todo. Cuando nosotros como ramas, permanezcamos en la “vid”,
su vida y semejanza fluirá a través nuestro.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva
mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Jn. 15:5)
Es Dios obrando en nosotros lo que importa. El hace los movimientos. ¿Qué es lo que
Jesús está haciendo en y a través suyo? ¿Puede usted decir como Pablo “Cristo vive en
mí”? El está ansioso de vivir la vida del Padre a través suyo. Piense en eso, ¡Cristo vive
en usted! El obra poderosamente en usted. ¿Qué haría Jesús? El se confiaría
completamente en el Padre, momento a momento, viviendo de cada palabra que
procede se su boca. ¡Y Así también debemos hacerlo nosotros!
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