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Mantener la autonomía de los enfermos de Alzheimer

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Mantener la autonomía de los enfermos de Alzheimer
Índice
Índice
Mantener la autonomía de los enfermos de Alzheimer
Mantener la autonomía
de los enfermos de Alzheimer
Guía de consejos prácticos para vivir el día a día
salir
créditos
índice
Mantener la autonomía
de los enfermos de Alzheimer
Guía de consejos prácticos para vivir el día a día
anterior siguiente í n d i c e
2
Créditos
Edita
Fundación ”la Caixa”
Directora de Proyectos Sociales y Asistenciales
Gloria Trias Salas
Coordinación de la edición
Patronato
Sílvia Maldonado Melià
Presidente
Asesoramiento técnico
José Juan Pintó Ruiz
Rosa Parés
Teresa Petit
Olga Viñals
Véronique Dassie
Jordi Peña-Casanova
Vicepresidente primero
José Vilarasau Salat
Vicepresidente segundo
Alejandro Plasencia García
Traducciones y correcciones
Secretario
Elena Mòdol Ricart
Glossolàlia
Ricardo Fornesa Ribó
Diseño gráfico y maquetación
Vocales
Joan Antolí Segura
María Teresa de Miguel Gasol
Julio Miralles Balagué
Joaquim de Nadal Caparà
Maria Assumpció Rafart Serra
Manuel Raventós Negra
Joan Vilalta Boix
Accent Comunicació Aplicada
Ilustraciones
Sergi Salrach
Impresión
Gràfiques Ibèria SA
Director General
Luis Monreal Agustí
© de la edición 1999, Fundación ”la Caixa”
Av. Diagonal, 621. 08028 Barcelona
Depósito legal: B-1590-99
anterior siguiente í n d i c e
3
Índice
Presentación
5
1
Introducción. Vivir el día a día con un enfermo de Alzheimer
7
2
Actitudes que es preciso adoptar para cuidar a personas afectadas de Alzheimer
8
3
Recomendaciones generales para mantener la autonomía de las personas con Alzheimer
en la vida diaria
9
4
La importancia de adaptar el entorno
10
Un ambiente estable, sencillo y rutinario
10
Un ambiente familiar y con identidad propia
10
Un ambiente estimulante
11
Una casa sin obstáculos
11
Una casa segura
14
Lugares de la casa que hay que vigilar con mayor atención
15
El cuarto de baño
15
La cocina
16
Las escaleras. Las terrazas, los balcones, las ventanas y las puer tas.
El pasillo. Otros espacios
17
Plano de la casa.
5
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
19
Vestirse y arreglarse
20
Bañarse y lavarse
24
Alimentarse
28
Dormir y descansar
32
Ir al retrete (evacuar)
36
Moverse y caminar
40
Mantenerse ocupado y sentirse útil
44
Distraerse y divertirse
48
6
Cuidar de uno mismo
53
7
Bibliografía
55
salir
anterior s i g u i e n t e
Presentación
5
Presentación
L
as personas afectadas de Alzheimer tienen dificultades para llevar a cabo las actividades diarias más
simples. Actos cotidianos como comer, lavarse o dormir se convierten en un problema más o menos
grave según el estadio de la enfermedad. Así, los familiares deben afrontar una realidad nueva y compleja para la que no están preparados y, a menudo, no saben cómo comportarse ante situaciones imprevistas.
Esta guía contiene una serie de recomendaciones para facilitarles la tarea y mantener los hábitos domésticos y familiares de los enfermos. En la introducción se explica el significado de vivir día a día con un
enfermo de Alzheimer. Acto seguido, se tratan de manera general las actitudes más adecuadas para afrontar las dificultades que puedan surgir durante el desarrollo de la enfermedad y, en un tercer apartado,
se destaca la importancia de favorecer el mantenimiento de la autonomía de las personas afectadas.
Sigue entonces un amplio capítulo de consejos prácticos. La primera parte se centra en la casa, sobre
todo en lo que se refiere a la adaptación del entorno para hacerlo más agradable y evitar accidentes y
situaciones de peligro. A continuación, se analizan las dificultades que surgen con más frecuencia durante la realización de las actividades básicas necesarias de la vida diaria, como vestirse, lavarse, alimentarse, descansar o evacuar. También se presta atención a otras actividades y actitudes, como moverse y
caminar, mantenerse ocupado y sentirse útil, o divertirse, que servirán de estímulo a los enfermos y les
permitirán mantenerse activos.
Diversos estudios han demostrado que, en su propio ambiente y en un entorno conocido, el enfermo
recibe más estímulos físicos y psicológicos y disfruta de una mayor calidad de vida.
El objetivo de esta guía es contribuir a que las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer puedan vivir en su propio domicilio el máximo tiempo posible y, al mismo tiempo, mantengan su autonomía.
Estos consejos han sido preparados por la enfermera Rosa Parés, con un enfoque divulgativo y un tono
sencillo, claro y directo. Es importante destacar que esta obra es el resultado de una dilatada experiencia con enfermos de Alzheimer y sus familias, lo que ha permitido identificar los problemas más frecuentes y las respuestas más efectivas. A pesar de ello, la complejidad de la enfermedad y las características específicas de cada enfermo hacen recomendable, en caso de duda, la consulta a un especialista.
Fundación ”la Caixa”
anterior siguiente í n d i c e
Introducción. Vivir el día a día con un enfermo de Alzheimer
7
1
Introducción. Vivir el día a día con un enfermo
de Alzheimer
A
medida que la enfermedad progresa, las personas que sufren Alzheimer van perdiendo
la capacidad de pensar, recordar, comprender,
tomar decisiones, comunicarse y realizar los
actos más comunes de la vida cotidiana, como son
vestirse, alimentarse, bañarse, arreglarse, desplazarse, controlar las ganas de orinar y defecar,
mantener las ocupaciones habituales y distraerse con aquello que les gustaba anteriormente.
Las alteraciones del cerebro tienen efectos físicos importantes que van reduciendo gradualmente las capacidades de las personas afectadas
–cada vez tienen más dificultades para cuidar de
sí mismos–, hasta que llega un momento en que
pasan a depender totalmente de las personas que
los cuidan.
Cada enfermo responde de manera diferente a los
trastornos y al ritmo de progresión de la enfermedad. Así, mientras en unos enfermos el proceso es muy rápido, en otros es mucho más lento y pueden llevar una vida relativamente normal
durante mucho tiempo.
El bienestar de estos enfermos depende esencialmente de cómo se les cuide y de la adecuación del entorno a sus necesidades. Con el objetivo de mantener a los enfermos en condiciones
óptimas y garantizarles una vida lo más confortable posible, hemos confeccionado una serie de
recomendaciones sencillas que pueden ponerse
en práctica en el propio domicilio de las personas afectadas.
anterior siguiente í n d i c e
8
Actitudes que es preciso adoptar para cuidar a personas afectadas de Alzheimer
2
Actitudes que es preciso adoptar para
cuidar a personas afectadas de Alzheimer
E
l hecho de que el cuidador adopte una actitud positiva y adecuada facilita la relación con
el enfermo. Esta actitud puede reflejarse en una
serie de comportamientos que comentamos a
continuación.
Respetar las pequeñas cosas de cada día, puesto que para el enfermo pueden ser muy importantes (su intimidad en el baño y al desnudarse...),
no hablar de él ante otras personas, respetar sus
creencias, sus costumbres y sus gustos...
Expresar los sentimientos de aprecio con palabras afectuosas y con caricias; estimularle para
que demuestre su afecto; ser receptivo ante cualquier forma de expresión. Es conveniente mantener el sentido del humor, ya que en muchos
casos aún es capaz de reír, y eso le beneficia.
Tener paciencia e intentar disfrutar con los
enfermos. No intervenir nunca sin darles antes
la oportunidad de hacer las cosas solos. Si las
hacen mal, es importante dejar transcurrir un
cierto tiempo por si ellos mismos se dan cuenta
del error y lo corrigen. Tan sólo les diremos qué
tienen que hacer si resulta necesario, y entonces
lo haremos con la ayuda de un gesto (por ejemplo: «vamos a barrer», realizando mientras tanto el gesto de barrer; si con ello no es suficiente, les pondremos la escoba en la mano).
Sentir empatía, es decir, intentar entender sus
emociones y sentimientos.
Ser comprensivos y tolerantes, no regañarlos
nunca, no avergonzarlos delante de otras personas, ni realizar comentarios negativos. Debemos
tener en cuenta el gran esfuerzo que tienen que
hacer para entendernos debido a sus limitaciones y sus capacidades.
Ser receptivos a cualquier intento que hagan
de comunicarse; saber escuchar; hablarles a la
altura de los ojos; tocarlos; hacer gestos sencillos mientras hablamos y observar las expresiones de su rostro. Antes de hablarles es necesario
tocarlos suavemente para advertirles de que les
queremos decir algo. Los mensajes deben ser
cortos y sencillos y debemos emitirlos uno por
uno. Es preferible hablar lentamente y expresar
con gestos lo que decimos; si es necesario, podemos mostrarles los objetos para que nos entiendan. Es preciso escoger los mejores momentos
para mantener la comunicación y crear un clima
de confianza.
Ser flexibles, es decir, ser capaces de adaptarse
a las necesidades y al ritmo de los enfermos, así
como de aceptar los cambios de papel. Es importante saber que los cambios de comportamiento
son imprevisibles, por lo que las soluciones que
ayer funcionaban pueden no ser adecuadas hoy.
La flexibilidad, la adaptabilidad y la imaginación
son instrumentos adecuados para afrontar situaciones de cambio.
Controlar la propia salud sin dejar de organizar el cuidado del enfermo. La sensación de pérdida de libertad puede llegar a angustiar al cuidador habitual. Por este motivo, es importante que
la familia, los amigos o una tercera persona de confianza se impliquen en el cuidado del enfermo para
que, así, el cuidador habitual pueda descansar un
poco cada día, hacer pequeñas escapadas de vez
en cuando, ir de vacaciones... El cuidador lo agradece y el enfermo se beneficia de ello. De todas
formas, en los momentos de cambios es necesario pedir consejo y ayuda profesional.
anterior siguiente í n d i c e
Recomendaciones generales para mantener la autonomía de las personas con Alzheimer en la vida diaria
9
3
Recomendaciones generales para
mantener la autonomía de las personas
con Alzheimer en la vida diaria
M
antener o readaptar las capacidades que
tienen los enfermos de Alzheimer para funcionar con autonomía en la vida diaria contribuye a reforzar su autoestima y los lazos que les unen
a su entorno.
No conviene cambiar el estilo de vida que llevaban antes de la enfermedad: se trata más bien
de hacerla más sencilla.
Es útil adaptar el entorno a sus necesidades:
procurar una buena iluminación, eliminar los
ruidos inútiles, no recargar las habitaciones de
muebles ni de elementos decorativos, evitar que
haya en ellas mucha gente al mismo tiempo...
Es bueno que los estimulemos a menudo con
mensajes cortos, sencillos, claros y repetitivos.
También podemos ayudar a hacer más comprensibles nuestros mensajes mediante gestos,
tocándoles suavemente, hablándoles a la altura
de los ojos y con un tono de voz adecuado.
Es conveniente agradecerles lo que hacen, no
regañarlos ni exigirles lo que no pueden hacer,
planificar la realización de actividades útiles, no
sobrecargarlos y hacer pausas para descansar.
Es conveniente dejar a los enfermos todo el
tiempo que necesiten para que hagan las cosas
por sí mismos: animarlos si encuentran dificultades y, teniendo en cuenta que su ritmo es diferente, no precipitarnos nunca a solucionarles los
problemas. Es preciso ayudarlos tan sólo en el caso
de que no puedan resolver las situaciones por sí
mismos.
Resulta adecuado mantener la rutina, el horario y el orden: es importante no cambiar nunca
de lugar las cosas que utilizamos habitualmente.
Cuanto antes se establezca una rutina diaria,
más fácil resultará que la sigan. Esto también les
ayudará a reducir los períodos de ansiedad.
Si es posible, es recomendable que las personas que los cuiden sean siempre las mismas.
A fin de que el cuidador principal pueda descansar, se recomienda planificar ciertas actividades, como, por ejemplo, ir de compras, salir a
pasear, jugar o distraerse, con alguna persona
cercana. El cuidador debe saber organizarse para
cuidar al enfermo y también de sí mismo.
Es necesario vigilar la correcta adaptación de
la dentadura, las gafas, el audífono..., puesto que
las deficiencias sensoriales pueden reducir la
percepción de los estímulos.
Deben ir a menudo al médico de cabecera
para que les controle la medicación y las enfermedades propias de las personas mayores.
Es preciso velar por su seguridad en todos los
aspectos: evitar ir a lugares peligrosos, mantener
fuera de su alcance los productos tóxicos y las
medicinas, cerrar la llave del gas, cambiar la
cerradura de la puerta, asegurarse, de que las
ventanas y los balcones no se abran del todo, eliminar todo lo que no sea imprescindible siempre respetando las cosas más representativas para
el enfermo...
anterior siguiente í n d i c e
10
La importancia de adaptar el entorno
4
La importancia de adaptar el entorno
L
os enfermos de Alzheimer son especialmente sensibles al clima existente a su alrededor.
Un entorno físico, emocional y social adaptado
al enfermo favorece su funcionamiento diario y
el de su cuidador.
Es el ambiente el que ha de adaptarse a las capacidades de los enfermos de Alzheimer, y no al
contrario.
Un ambiente estable, sencillo y rutinario
El entorno debe ser sencillo, estable y seguro
para proteger a los enfermos de Alzheimer, facilitarles autonomía y hacer más agradable su vida
y la de sus cuidadores.
Es importante que la casa sea sencilla y personal, ya que ello les ayuda en la vida diaria.
Es necesario organizar su espacio vital con sentido común e imaginación, sin realizar cambios
bruscos que puedan despersonalizar su entorno
y tomando en consideración sus hábitos y actividades cotidianas.
Las adaptaciones deben realizarse de forma
gradual a medida que vayan disminuyendo sus
capacidades. Al mismo tiempo, es preciso dar-
les de un modo sencillo todas las explicaciones
necesarias sobre la utilidad de estos ajustes.
La rutina debe ser la base de sus actividades: deben hacer siempre las mismas cosas, de
la misma manera y en el mismo lugar. Puesto que no podrán aprender cosas nuevas, es
necesario mantener al máximo los hábitos y
los automatismos que han adquirido a lo largo de su vida.
Es mejor dejar siempre en el mismo lugar los
objetos personales; así los podrán encontrar fácilmente cuando los necesiten. También es recomendable que los productos que utilicen sean
siempre de la misma marca, del mismo color y
de la misma forma.
Un ambiente familiar y con identidad propia
Los objetos personales y los recuerdos forman
parte de su identidad y les ayudan a saber quiénes son y dónde están, así como a permanecer
en contacto con la realidad del día a día. En caso
contrario, la casa podría convertirse para ellos en
un lugar de desorientación y frustración.
Es necesario mantener siempre un tono de voz
tranquilo, ya que las voces fuertes y estridentes
pueden parecerles amenazadoras.
Debe evitarse que haya demasiada gente o desconocidos, ya que eso puede provocar una situación de nerviosismo.
Es conveniente tener, en lugares visibles, fotos
de la familia o de lugares que frecuentaban para
favorecer la conversación y recordar a personas
y vivencias.
anterior siguiente í n d i c e
La importancia de adaptar el entorno
11
Un ambiente estimulante
Es importante lograr que el ambiente sea estimulante, intentando aprovechar al máximo la luz
del sol y, cuando ello no sea posible, iluminando adecuadamente la casa.
Es conveniente evitar sonidos inútiles (si no
se mira la televisión, es mejor apagarla), así como
los lugares donde haya mucho ruido ambiental
(por ejemplo, cerca del ascensor).
Es aconsejable instalar calendarios con números grandes para que puedan verlos fácilmente.
Los de taco son los más apropiados, porque pueden arrancar la hoja cada día y comprobar el día
de la semana, el mes, el santo o la fiesta local.
Los relojes de pared deben tener los números
grandes (los que tocan las horas son muy prácticos). Es importante ponerles cada día el reloj
de pulsera y no olvidar que deben llevar siempre
las gafas y el audífono en el caso de que los
necesiten.
Se pueden escribir notas, con frases cortas, en
pizarras o carteles donde se les informe de lo que tienen que hacer en espacios de tiempo no muy lejanos; por ejemplo, «qué haremos esta mañana». Debemos verificar que entiendan los mensajes escritos.
También podemos señalizar las puertas para
que sepan localizar los espacios que utilizan más
frecuentemente (el dormitorio, el cuarto de baño,
el armario de la ropa...) con indicaciones que
puedan entender sin ninguna dificultad; por ejemplo, dibujos o fotos.
Si todavía saben llamar por teléfono pero no
recuerdan los números, podemos usar la memoria del aparato para codificar los números de las
personas más importantes para ellos y confeccionarles una agenda colocando las fotografías
de las personas y, junto a ellas, el número que
deben marcar. Es importante enseñarles a hacerlo cada vez que telefoneen; de esta manera, es
posible que mantengan la capacidad de llamar al
vecino, al hijo o a las personas más conocidas.
Una casa sin obstáculos
Además de sufrir una pérdida de memoria, también pueden tener trastornos en la coordinación
de los movimientos, lo que puede ocasionar tropiezos con muebles o caídas por las escaleras.
Los lugares poco iluminados y resbaladizos
son muy peligrosos, en particular la cocina, las
escaleras, los cuartos de baño, las terrazas y los
balcones.
Es necesario cerrar las habitaciones en las
que no deban entrar, pero debemos dejar abiertas las que utilizan de forma habitual.
Es preciso eliminar los muebles que tengan
aristas peligrosas, las mesitas de cristal, ese
jarrón que siempre se les tiene que quitar de las
manos, los balancines y las sillas poco estables
o las plegables (pueden pillarse con ellas los
dedos). Los muebles deben estar bien sujetos, es
preferible fijar las lámparas a las paredes y que
no haya cables por el suelo.
Es conveniente guardar las alfombras y no tener
el suelo mojado ni encerado.
No deben dejarse objetos en el pasillo ni en
las escaleras, de tal modo que el paso siempre
esté libre de obstáculos. Se deben eliminar los
objetos superfluos para evitar que tengan la sensación de estar demasiado encerrados.
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12
La importancia de adaptar el entorno
La importancia de adaptar el entorno
13
anterior siguiente í n d i c e
14
La importancia de adaptar el entorno
Una casa segura
A medida que se agudiza la pérdida de memoria, los olvidos se vuelven más peligrosos. Pueden dejarse abiertos el agua, el gas, la nevera, olvidar la plancha enchufada, salir por la puerta y no
saber cómo volver a entrar...
Hay que tener cuidado con los radiadores y retirar los que funcionan con electricidad, puesto
que pueden provocar quemaduras e incluso incendios. Todos los radiadores tienen que estar sujetos a las paredes y adecuadamente protegidos.
En una casa suele haber también muchos productos nocivos para la salud que los enfermos son
incapaces de reconocer. Es preciso cerrar bajo llave los medicamentos, los productos de limpieza, los insecticidas, las pinturas, los disolventes,
las cerillas, los encendedores, las armas de fuego, las municiones...
Los documentos importantes deben guardarse en un lugar seguro. Es agotador buscar un
documento cuando lo necesitamos y no encontrarlo porque lo han escondido.
Es necesario guardar los objetos pequeños, cortantes o punzantes y los objetos eléctricos, tales
como, por ejemplo, botones, agujas, tijeras, cuchillos, tostadoras, afiladores eléctricos o batidoras,
ya que pueden tragárselos o hacerse daño con
ellos. Sólo les facilitaremos alguno de estos objetos cuando sea necesario, si todavía son capaces
de utilizarlos y siempre en presencia del cuidador.
Es una buena idea tener fotocopias de los documentos y que las lleven en la cartera. También es
conveniente tener por duplicado algunos objetos
personales importantes; por ejemplo, las gafas.
anterior siguiente í n d i c e
La importancia de adaptar el entorno
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Lugares de la casa que hay que vigilar con mayor atención
El cuarto de baño
Con el fin de respetar al máximo la intimidad
del enfermo, así como favorecer su autonomía
en esta parte de la casa, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
Es preferible dejar en el lavabo solamente
lo imprescindible, y siempre en el mismo lugar:
el cepillo de dientes, el dentífrico, el jabón, las
toallas...
Es conveniente que los grifos tengan dos salidas, una para el agua fría y otra para el agua
caliente, ya que son más cómodos y se identifican más fácilmente.
Las inundaciones
Es preferible instalar en el lavabo grifos que
puedan cerrarse automáticamente, o bien una
llave de paso, para evitar inundaciones.
Las electrocuciones
Es necesario guardar la máquina de afeitar
y el secador en un armario cerrado y dárselos
solamente cuando estemos delante de ellos.
Los enchufes se pueden anular con un protector especial.
Las caídas
El botiquín
Resulta útil poner adhesivos antideslizantes
en el suelo de la bañera o de la ducha.
Para evitar que tengan acceso al botiquín,
es preciso cerrarlo con llave o instalarlo en
algún lugar fuera de su alcance.
Es muy útil instalar asideros de colores que
ayuden a entrar y salir de la bañera o la ducha
y también a levantarse del inodoro.
El suelo del cuarto de baño siempre tiene
que estar seco.
La alfombra sólo debe colocarse en el
momento de salir de la bañera o de la ducha y
tiene que ser de un material absorbente para evitar los charcos de agua.
Siempre debe haber algún tipo de iluminación, tanto de noche como de día.
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16
La importancia de adaptar el entorno
Lugares de la casa que hay que vigilar con mayor atención
La cocina
La cocina puede ser un lugar lleno de peligros,
aunque no por ello debemos prohibirles la entrada, ya que acostumbra a ser un lugar muy entrañable donde han pasado muchas horas. De todos
modos, es preciso estar pendiente de ellos y vigilarles muy de cerca.
Los objetos y productos peligrosos
El gas
Cuando los trastornos sean más evidentes y los
enfermos puedan romper muchas cosas, es conveniente que usen utensilios de plástico: vajillas, vasos, jarras, aceiteras...
Se debe evitar, en la medida de lo posible, la
cocina de gas. Es mejor instalar una cocina eléctrica, o bien instalar llaves de paso seguras y
dejar siempre el gas cerrado.
El fuego
Es importante vigilar que no pongan ollas vacías al fuego, que no se lo dejen encendido y que
no se quemen al retirar las ollas. Conviene inutilizar la cocina y el horno cuando no se esten utilizando.
Como ya hemos dicho, se deben mantener
cerrados bajo llave todos los objetos y productos peligrosos cuando no se utilicen. Es mejor que
en la cocina haya pocas cosas, tan sólo aquellas
que sean imprescindibles.
Resulta útil dejar abiertos algunos armarios y
cajones donde puedan encontrar las cosas que utilizan a diario y que no son peligrosas. Estas cosas
no deben cambiarse nunca de lugar, ya que eso
puede crearles confusión: el azúcar por la sal, el
aceite por el vinagre...
También les son muy útiles los dibujos colocados en la puerta de los armarios, siempre que
no los haya en exceso; de este modo podrán
encontrar fácilmente lo que necesiten.
El agua
Es preferible regular el calentador de agua a
una temperatura baja, ya que a menudo no saben
graduar adecuadamente el agua y pueden quemarse. Debemos estar seguros de que no puedan
manipular el calentador, por lo que es mejor
tenerlo en un armario cerrado con la ventilación
adecuada.
El suelo
Mientras se encuentren en la cocina, el suelo
no debe estar mojado.
También debemos tener en cuenta:
Que se pueden olvidar de cerrar el grifo y
que se podría inundar la cocina (para evitarlo se pueden poner grifos que se cierren
automáticamente después de un cierto tiempo).
Que pueden no saber abrir y graduar el
agua (en este caso, es mejor instalar grifos
antiguos, de agua caliente y agua fría, diferenciados por los colores rojo y azul).
anterior siguiente í n d i c e
La importancia de adaptar el entorno
17
Las escaleras. Las terrazas, los balcones, las ventanas y las puertas. El pasillo.
Otros espacios
Las escaleras
Las escaleras pueden ser un peligro debido a las
caídas. Para evitarlas, es necesario tomar unas
cuantas precauciones elementales:
Han de estar bien iluminadas.
Es recomendable ir delante de ellos cuando
bajen y detrás cuando suban.
Se deben instalar pasamanos a ambos lados.
Hay que evitar los escalones resbaladizos. Es
útil colocar una tira antideslizante de color que
les ayude a distinguirlos bien.
Conviene poner una portezuela que bloquee
la escalera y, así, evitar que se caigan por ella.
Las terrazas, los balcones, las
ventanas y las puertas
Es mejor eliminar los pestillos de las puertas
interiores para evitar que puedan quedarse encerrados por dentro.
Es preferible cambiar la cerradura de la puerta principal (para ellos es enormemente difícil
aprender cualquier funcionamiento nuevo) y
poner un pestillo de seguridad que no sepan
manipular pero que se pueda abrir fácilmente en
caso de emergencia, ya que pueden abrir la puerta principal, marcharse y no saber volver.
A veces, es preciso ponerles alguna limitación
para que no accedan a lugares peligrosos de la
casa.
El pasillo
El pasillo es un lugar de paso y, por este motivo, debe estar bien iluminado y libre de obstáculos.
Es conveniente aprovecharlo para que den paseos cuando les resulte más difícil salir de casa;
resulta útil instalar pasamanos de colores y no excesivamente gruesos a una altura de 80 a 90 cm.
Para favorecer su orientación, podemos poner
tiras indicativas en el suelo que señalen dónde
están el dormitorio y el cuarto de baño.
Otros espacios
Los coches también pueden comportar riesgos: pueden sacar el freno de mano o encerrarse por dentro. Es importante dejar el coche cerrado y guardar las llaves fuera de su alcance.
También es preciso vigilar con especial atención las piscinas, los bosques, las vías de tren y
los lugares con aglomeraciones de gente.
Las ventanas deben tener un sistema de seguridad (que no impida una fácil y rápida apertura
en caso de emergencia), ya que pueden confundir una ventana con una puerta.
No hay que dejar macetas ni sillas en las azoteas ni en los balcones, ya que pueden encaramarse
o apoyarse en ellas y caerse.
anterior siguiente í n d i c e
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
19
5
Actividades cotidianas.
Dificultades y consejos prácticos
Vestirse y arreglarse
Bañarse y lavarse
Alimentarse
Dormir y descansar
Ir al retrete (evacuar)
Moverse y caminar
Mantenerse ocupado y sentirse útil
Distraerse y divertirse
anterior siguiente í n d i c e
20
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
21
Vestirse y arreglarse
El acto cotidiano de vestirse es, en realidad, una
actividad compleja, ya que precisa la coordinación de diversas funciones cerebrales.
Los enfermos de Alzheimer empiezan a tener
dificultades para arreglarse solos en las fases
intermedias de la enfermedad: no saben escoger
la ropa adecuada al clima o no la saben encontrar, se la ponen mal, no recuerdan la última vez
que se cambiaron...
Conviene simplificarles al máximo la tarea de
vestirse.
Hoy hace buen tiempo.
Hay que respetar su intimidad al vestirse y sus
preferencias en la elección de la ropa. Es conveniente que mantengan la coquetería, la elegancia
y su apariencia habitual.
Es bueno conseguir que los actos de vestirse
y desnudarse sean una rutina agradable. Lo podemos lograr haciendo que se bañen antes, poniendo música o con algún otro detalle que les ayude a relajarse.
Se les debe dar el tiempo necesario para arreglarse sin prisas.
anterior siguiente í n d i c e
22
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Vestirse y arreglarse
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
No se cambian de ropa
No encuentran la ropa adecuada
Se ponen mal la ropa
No saben abrocharse la ropa ni atarse los zapatos
No se arreglan como antes
Se ponen mal la ropa
Es posible que se olviden del orden que han
de seguir para vestirse o que se pongan dos prendas iguales, puesto que para ellos cualquier proceso que implique el uso de diferentes prendas
es complejo. Así pues, simplificaremos el proceso colocando la ropa que han escogido por la
noche en el orden en que deben ponérsela y
dejándola en un lugar visible y fácil de encontrar
de modo que puedan cogerla prenda a prenda.
Se desvisten constantemente
No saben vestirse solos
No se cambian de ropa
A menudo no se quieren cambiar de ropa porque no recuerdan cuántos días hace que la llevan.
Por eso, cada noche, una vez que se hayan puesto el pijama, retiraremos la ropa sucia de la habitación; si ponen objeciones, esperaremos a que
se duerman para retirarla.
No encuentran la ropa adecuada
Es mejor sacar del armario lo que no sea de
temporada. Para que escojan adecuadamente la
ropa según el clima, debemos buscar la manera
de orientarles; por ejemplo, abriendo las persianas y comentando el tiempo que hace.
Hay que tener en cuenta que aún pueden escoger, pero es preferible dejar sólo dos mudas de
cada prenda.
No saben abrocharse la ropa ni atarse
los zapatos
Es preciso sustituir todo lo que no sepan abrocharse (botones, cremalleras y cordones) por cierres adhesivos (velcro). Las prendas difíciles de
poner (sujetadores, medias...) deben ser sustituidas por prendas más sencillas.
Deben llevar ropa ancha (una talla mayor de
la que les corresponde), los cuellos abiertos, los
puños sin botones, en vez de cinturón una goma
en la cintura...
Es preferible mantener aparte los complementos (corbatas, pañuelos de cuello, collares y
pendientes) y no dárselos hasta que se hayan
afeitado y aseado.
Conviene sustituir los zapatos de cordones
por mocasines con suela de goma o zapatos atados con cierres adhesivos, siempre un número
mayor, sin tacones y que sean resbaladizos.
No se arreglan como antes
Si el armario es compartido, será preciso dividirlo, separar la ropa y cerrar con llave la parte
que no sea suya.
La manera de vestirse es un reflejo de su personalidad. Por este motivo, aunque tengan que vestirse de una manera más simple, es recomendable que conserven su propio estilo.
Cada noche escogeremos la ropa para el día
siguiente y la dejaremos preparada.
Es preciso intentar que sigan llevando los
objetos personales con los que se sienten identi-
anterior siguiente í n d i c e
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
ficados, como las joyas, el sombrero, la pipa, la
corbata, los pañuelos de cuello...
Se desvisten constantemente
Hay enfermos a los que les cuesta mantenerse
quietos y que son incapaces de centrar su atención en algo; es decir, que sólo llevan a cabo
actividades sin una finalidad concreta (caminar,
tocarse la ropa constantemente...).
23
A veces, vestirles puede resultar difícil, sobre
todo si oponen resistencia. En estos casos, hay
que distraerlos con paciencia. Por otro lado, como
los movimientos del cuerpo serán cada vez más
pesados y dificultosos, convendrá pedir ayuda a
otra persona para vestirles y arreglarlos.
Si tienen la costumbre de desnudarse continuamente, les pondremos una ropa interior difícil
de sacar (camiseta tipo body, calcetines altos), así
como camisas y vestidos cosidos hasta el cuello
o el escote.
Conviene mantener entretenidos a los enfermos, proponiéndoles actividades manuales fáciles de realizar para intentar sustituir el acto de desnudarse.
No saben vestirse solos
En un estadio avanzado de la enfermedad ya no
son prácticamente capaces de vestirse solos.
Cuando eso ocurra:
Intentaremos que, como mínimo, se pongan
ellos mismos la parte superior y los complementos más sencillos.
Si no se sostienen sentados, los vestiremos
comenzando por las prendas de la parte inferior
y se las pondremos mientras aún estén sobre la
cama; después los sentaremos en la silla de ruedas para ponerles la parte superior, si es posible
con su ayuda.
Si todavía son capaces de ello, dejaremos que
se acaben de arreglar ellos mismos ante el espejo; eso les ayudará a reconocerse durante más
tiempo.
anterior siguiente í n d i c e
24
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
25
Bañarse y lavarse
A medida que la enfermedad progrese les resultará más difícil bañarse y asearse solos.
Preservar su intimidad
Tócala, está en su punto.
Ciertas actividades cotidianas para ellos pueden
representar una pérdida de intimidad, como ir al retrete, desnudarse y bañarse, ya que les despierta sentimientos de pudor. Eso hace que a veces sea difícil ayudarles y que se produzcan situaciones violentas, como, por ejemplo, que no quieran bañarse
delante de personas extrañas o del otro sexo. Es necesario preservar su autonomía e intimidad el máximo tiempo posible.
Establecer cuanto antes una rutina
A medida que la enfermedad avance, el acto
de bañarse o ducharse les resultará cada vez más
difícil, ya que olvidarán cuándo fue la última
vez que se ducharon y cómo deben hacerlo. La
inseguridad que todo eso les produce da pie a que
tengan miedo al baño o a la ducha, por lo que es
conveniente establecer cuanto antes una rutina de
horarios y de procedimientos.
La importancia del aspecto exterior
El hecho de ir limpio y arreglado condiciona
las relaciones que el enfermo mantiene con su
entorno: la persona que no cuida su apariencia
puede ser más fácilmente rechazada.
El baño es un buen momento para comprobar
el estado de la piel y las zonas irritadas o llagadas.
Observaremos si su piel tiene buen aspecto y
les aplicaremos una crema hidratante de ser preciso, les cortaremos las uñas si las tienen demasiado largas...
Conseguir un ambiente agradable
Es preciso adaptar el cuarto de baño a sus
necesidades para evitar posibles peligros y facilitarles las tareas.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Bañarse y lavarse
Conseguir un ambiente agradable
Qué podemos hacer para ayudarles
Es preciso adaptar el cuarto de baño a sus
necesidades para evitar posibles peligros y facilitarles las tareas.
Dificultades que pueden surgir
Es necesario controlar la cantidad de agua de
la bañera, procurando no llenar más de una tercera parte de su capacidad.
No saben entrar y salir de la bañera o no pueden hacerlo
Es importante comprobar la temperatura del
agua y también la del cuarto de baño, ya que estos
enfermos acostumbran a ser frioleros.
No quieren bañarse
Se pueden caer
No saben bañarse o ducharse solos
No se sostienen cuando los bañamos
Debemos tener presente especialmente el tipo
de calefacción; la mejor calefacción es la central.
Si es eléctrica, es preferible, como precaución,
calentar la habitación antes de empezar la sesión
de baño y retirarla en cuanto entren.
No quieren bañarse
Todas las personas tienen unos hábitos de cuidado
personal y es preciso respetarlos; es decir, no obligarles a bañarse cada día si antes no lo hacían, no
bañarlos por la noche si antes lo hacían por la mañana, no ducharlos si lo que hacían era bañarse, no
afeitarlos después del baño si lo hacían antes... Por
lo tanto, y siempre respetando estos hábitos:
Conviene establecer una rutina sencilla y llevar
a cabo las actividades cada día a la misma hora y
del mismo modo.
Debemos darles el tiempo que necesiten para prepararse y lavarse: no es conveniente insistir si se
niegan a hacerlo, sino esperar e intentarlo al cabo
de un rato.
Si algún día no se bañan, debemos procurar que
se laven bien.
Hemos de ser pacientes, no ir con prisas e intentar que el baño sea para ellos un motivo de bienestar,
que jueguen con el agua si les gusta y, poco a poco,
ir indicándoles qué deben hacer en cada momento.
Si prefieren estar solos, saldremos del cuarto de
baño, aunque desde fuera los vigilaremos de vez
en cuando.
Lavarles el pelo resulta siempre complicado y no
les suele gustar, por lo que es mejor hacerlo en la
anterior siguiente í n d i c e
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
peluquería o bien en el lavabo, donde resulte más
fácil. Asimismo, debemos tener en cuenta que es
posible que el secador no les guste.
Si les da miedo el teléfono de la ducha, utilizaremos un recipiente para aclarar el jabón.
No saben entrar y salir del la bañera o
no pueden hacerlo
Cuanto más avanza la enfermedad, más complicado
es bañarlos, puesto que cada vez les resulta más difícil entrar y salir de la bañera. Cuando esto ocurra:
Colocaremos una tabla en la bañera y los ducharemos sentados.
Siempre que sea posible, sustituiremos la bañera por una ducha con una silla adaptada.
Les secaremos y vestiremos sentados en esa
tabla (que, además, les facilitará los movimientos
necesarios para entrar y salir de la bañera).
No saben bañarse o ducharse solos
Si a pesar de haberles simplificado todo el proceso no saben cómo bañarse, se lo iremos indicando paso a paso.
Si aun así continúan sin saber hacerlo, les ayudaremos para que adquieran confianza: les enseñaremos cómo corre el agua, se la haremos tocar,
les mostraremos los utensilios para lavarse a medida que los vayan necesitando...
Les dejaremos siempre las cosas en el mismo
lugar y no cambiaremos de marca, forma o colores.
Señalaremos los grifos con colores diferentes:
rojo para el agua caliente, azul para el agua fría.
Debemos respetarles si sienten vergüenza y dejar
que se quiten ellos mismos la ropa interior si desean hacerlo solos.
Dejaremos que se sequen ellos mismos, y sólo al
final les ayudaremos si no se han secado lo suficiente.
El asidero de la pared debe ser de un color vivo,
de un material rugoso para que no sea resbaladizo
y de diámetro amplio.
Una vez finalizado el baño, colocaremos una silla
delante del espejo para que ellos mismos se arreglen.
Se pueden caer
No se sostienen cuando los bañamos
El cuarto baño es un lugar peligroso debido a las
caídas. Por lo tanto:
Si no son capaces de sostenerse cuando están sentados, deberemos buscar la ayuda de una tercera persona.
Debemos procurar que esté bien iluminado, que
los azulejos no sean resbaladizos y que el suelo esté
muy seco.
Debemos poner la alfombra justo en el momento del baño, vigilando que quede fija en el suelo y
que absorba bien el agua.
Podemos colocar asideros claramente visibles (de
colores vivos) al lado de la bañera o de la ducha, del
inodoro y del lavabo para ayudarles a incorporarse.
Es conveniente colocar adhesivos antideslizantes en el suelo de la bañera o la ducha.
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Es preferible, aunque no siempre posible, intentar conseguir un elevador eléctrico para levantarlos
de la silla y meterlos y sacarlos de la bañera.
En una fase avanzada de la enfermedad deberemos asearles en la cama, colocando un plástico sobre
el colchón y la almohada, o con unas sábanas que
hacen las veces de bañera y disponen de un escurridor para recoger el agua en un cubo y una manguera de ducha que se une al grifo del lavabo. También
podemos utilizar simplemente una palangana y agua
caliente. Es importante verificar la temperatura de
la habitación.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
29
Alimentarse
Hacerles participar activamente en la preparación
de la comida también sirve para estimular la
memoria, el lenguaje y la actividad manual.
La comida, un acto social
Comer es, además de una necesidad, un acto
social. Siempre que sea posible, es importante
mantener los hábitos sociales; por ejemplo, salir
a comer a un restaurante, cenar con la familia,
salir a merendar a una granja...
¿Quieres pan?
¿Está buena la sopa de fideos?
Es importante que participen en la compra de
los alimentos y en su preparación y que recuerden su nombre, su color y su olor.
Es recomendable que pongan la mesa y la recojan.
Es conveniente mantener los horarios de las
comidas.
Cuando las comidas se hagan en casa, es preferible que se sienten siempre en el mismo lugar
de la mesa.
Conviene servir los platos uno a uno, el agua
y el pan cuando se necesiten e ir añadiendo poco
a poco lo que falte.
Es recomendable realizar pequeños intervalos entre plato y plato y explicar cada vez lo que
vendrá a continuación.
El servicio de mesa debe ser sencillo
y adecuado
Es mejor poner la mesa tan sólo con lo imprescindible.
Los cubiertos tienen que ser pesados y los
cuchillos deben cortar bien.
Conviene que los vasos sean transparentes, tengan una raya de color y no se rompan.
Los platos han de ser grandes en relación a la
cantidad de alimento y deben contrastar con el
color del mantel.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Alimentarse
Para las sopas utilizaremos tazones, y para el
resto de comidas, platos grandes.
Para evitar que el plato resbale utilizaremos
manteles individuales antideslizantes.
Más adelante, será necesario utilizar una vajilla irrompible.
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
Son poco pulcros al comer y cogen mal los
cubiertos
Se atragantan con los alimentos sólidos y
líquidos
El ambiente debe ser tranquilo y
estimulante
El ambiente debe ser tranquilo y el comedor
debe estar correctamente iluminado.
En la mesa no paran de moverse
Quieren comer a todas horas
No quieren comer
Debemos intentar entablar conversaciones que
estén relacionadas con la comida.
Para evitar que se distraigan es mejor no poner
el televisor.
Es preciso darles el tiempo necesario para hacer
las cosas. Siempre que se les deba decir algo, es mejor
hacerlo con órdenes sencillas y una por una (por
ejemplo: «la comida se enfría», si se han distraído).
Es conveniente hablar en un tono de voz adecuado, tener en cuenta con qué oído oyen mejor
y comprobar que no se hayan olvidado las gafas.
Mantener una alimentación variada,
equilibrada y a su gusto
No existen reglas especiales con respecto a la
alimentación, excepto si son diabéticos o si el
médico así lo indica; por lo tanto, no es necesario que sigan una dieta determinada.
Es preciso mantener una alimentación variada, rica en fibra para evitar el estreñimiento,
equilibrada y a su gusto.
Debemos procurar que beban lo suficiente y
suprimir el alcohol y el café.
Es preciso vigilar la pérdida de peso y, si ésta
es superior a 2 kg, conviene consultar al médico.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Son poco pulcros al comer y cogen
mal los cubiertos
Para que no se ensucien, podemos ponerles
una servilleta en el cuello si salimos a comer fuera o una bata si estamos en casa (más adelante
les pondremos un babero).
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En la mesa no paran de moverse
Si les cuesta estarse quietos al comer, deberemos bloquear la silla contra la mesa.
Si durante la comida se levantan de la mesa, colocaremos la comida en un plato térmico para mantenerla caliente hasta que vuelvan a sentarse.
Si tienen problemas con los cubiertos, se los
daremos de uno en uno.
Quieren comer a todas horas
Haremos que utilicen la cuchara, y más adelante les permitiremos que utilicen los dedos.
Les serviremos la comida cortada en trozos
pequeños.
Prepararemos platos que se puedan comer sin
cubiertos; por ejemplo, pan con aceite y sal y tortilla, jamón o queso.
Se atragantan con los alimentos
sólidos y líquidos
Si se atragantan, tendremos que desmenuzar
la carne en trozos pequeños, aplastar la comida
con el tenedor y, más adelante, triturarla. Deberemos comprobar que las cucharadas no estén
demasiado llenas.
Si se ahogan con los líquidos, podemos espesarlos con polvo de gelatina; esto garantizará
que beban lo suficiente, medida muy importante para su salud.
Si quieren comer a todas horas porque no
recuerdan que ya lo han hecho, es preferible
aumentar el número de comidas y reducir la cantidad de alimentos. A veces, con poca comida se
sienten satisfechos.
Cada vez que pidan comida intentaremos distraerlos; por ejemplo, yendo de compras o haciendo otras actividades.
No quieren comer
Si no quieren comer, intentaremos motivarles con sus platos favoritos y cocinando juntos.
Debemos dejar que coman a su ritmo.
Si persiste la pérdida de apetito, conviene
consultar al médico.
Si a pesar de triturarles la comida tienen problemas para tragar, deberemos consultarlo con
el médico.
Es necesario comprobar a menudo el estado
de la boca y la adaptación de la dentadura.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
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Dormir y descansar
Es importante dormir y descansar bien, sobre
todo si tenemos en cuenta que generalmente tanto los enfermos de Alzheimer como las personas
que los cuidan son gente mayor.
Para estar en buenas condiciones es preciso descansar.
Es conveniente que las actividades que realicen sean las adecuadas a su edad y a sus limitaciones. Los paseos por la tarde, por ejemplo, son
muy recomendables.
Ahora echaremos la siesta.
Convendrá comprobar que estén cómodos y
tranquilos; de noche se desorientan y se angustian con facilidad.
No será necesario que nos levantemos cada vez
que ellos se despierten y salgan de la habitación,
pues en muchas ocasiones vuelven enseguida a
la cama.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Dormir y descansar
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
Duermen poco y se levantan muy a menudo
No saben volver a la cama, lo revuelven todo y
despiertan a todo el mundo
Duermen durante todo el día
Se pasan las noches gritando
Al lado de la cama no debe haber ninguna
alfombra.
Las zapatillas tienen que estar a su alcance y
deben ser fáciles de poner.
Si el trastorno del sueño es importante, es preciso consultar el problema cuanto antes con el
médico y no esperar a que estén agotados por la
falta de descanso.
Se caen de la cama y no pueden levantarse solos
No saben volver a la cama, lo
revuelven todo y despiertan a todo el
mundo
Duermen poco y se levantan muy a
menudo
Teniendo en cuenta que las personas mayores,
sobre todo si son enfermos de Alzheimer, tienen
las horas de sueño muy fraccionadas y se levantan a menudo por la noche, debemos recordar que:
Deberemos cerrar con llave las puertas que no
queramos que abran.
Convendrá asegurar los pestillos de la puerta de la calle, de las ventanas y de los balcones.
Es importante dejar la habitación, el pasillo
y el lavabo completamente libres de obstáculos
y colocar pequeñas luces que permanezcan siempre encendidas.
Procuraremos que no tomen líquidos antes de
acostarse para evitar que tengan ganas de orinar
durante la noche. Es recomendable que vayan al
cuarto de baño antes de acostarse.
Es conveniente que tengan a la vista un reloj
despertador de gran tamaño.
Cuando se despierten y se levanten, debemos
calmarlos y decirles qué hora es para que sepan
que aún es de noche.
Es conveniente limitar y situar bien los espacios, poner su nombre en la puerta de la habitación y un dibujo indicativo en la puerta del lavabo a la altura de los ojos.
Es conveniente cerrar con llave todas las puertas de las habitaciones donde no deban entrar.
Es preciso comprobar que no puedan abrir la
puerta de la calle, las ventanas o los balcones.
Es importante dejar el espacio libre de obstáculos, que esté claramente iluminado e indicar el camino para que puedan volver a encontrar su habitación.
Duermen durante todo el día
Hay que evitar dejarlos solos para que no duerman mientras nosotros trabajamos.
Debemos mantenerlos activos, despiertos y en
contacto con la realidad y orientarlos cuando sea
preciso.
No es conveniente que hagan una siesta larga,
aunque sí que descansen un rato después de comer
para poder retomar las actividades de la tarde con
energía.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Es importante hacer pequeños descansos,
tanto para ellos como para las personas que los
cuidan.
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Que se muevan mucho en la cama y se acerquen demasiado al borde.
En estos casos:
Se pasan las noches gritando
Los gritos y la agitación nocturna del enfermo
pueden causar grandes molestias a las personas
que los cuidan.
Es conveniente que los enfermos estén cómodos, que no tengan frío ni calor y que la ropa de
cama no les pese.
Es preciso estar atentos para saber si sienten
dolores o tienen ganas de orinar.
Es importante que no haya ruidos que les
molesten; que las ventanas que dan a la calle estén
bien cerradas; que no haya ningún objeto en la
habitación que les pueda asustar...
Debemos intentar tranquilizarles hablando con
un tono de voz bajo y sereno. Si deliran, conviene no hacer caso de lo que dicen, cambiar de tema
y explicarles que estamos allí para cuidarlos.
Conviene poner un asidero en el lado de la cama
por donde se levantan.
Más adelante, será preciso colocar barandillas
en la cama o unos cinturones adecuados que los
sujeten pero que les permitan moverse de un lado
a otro de la cama e incluso sentarse en ella.
Cuando ya no puedan entrar ni salir de la
cama, será necesario recurrir a la ayuda de una
tercera persona, tanto para acostarlos como para
levantarlos, o bien disponer de un elevador mecánico.
Es conveniente adaptar la cama a las necesidades del cuidador y del enfermo. Una cama de
altura regulable y articulada sería lo más adecuado.
Para vigilarlos durante las noches, una posible solución sería instalar un aparato de escucha.
Si a pesar de esto no logramos solucionar el
problema, pediremos al médico que les recete una
medicación adecuada, que será preciso revisar
periódicamente.
Se caen de la cama y no pueden
levantarse solos
Son múltiples las causas que provocan caídas de
la cama:
Que resbalen al levantarse, ya que no tienen
suficiente estabilidad.
Que ya no se sostengan y quieran levantarse
igualmente porque no son conscientes de que pueden caerse.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
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Ir al retrete (evacuar)
La capacidad de utilizar correctamente el inodoro
disminuye a medida que la enfermedad progresa. Hay muchas causas que provocan incontinencia, sobre todo en personas mayores y en
enfermos crónicos, por lo que conviene consultar al médico.
Estoy aquí por si
me necesitas.
Ir al retrete es un proceso complejo, ya que implica una serie de acciones que se pueden olvidar
fácilmente, como, por ejemplo, encontrar el inodoro, bajarse la ropa, sentarse, esperar, limpiarse, levantarse, arreglarse la ropa, tirar de la cadena, lavarse las manos y secárselas.
Teniendo en cuenta que se trata de un acto íntimo, debemos ser muy prudentes al ayudarles.
Es aconsejable establecer horarios y seguir
siempre el mismo orden de secuencias.
Asimismo, hay que intentar que el lavabo esté
libre de peligros y claramente indicado, sea accesible y esté adecuadamente iluminado.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Ir al retrete (evacuar)
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
No saben encontrar el lavabo y entran en otras
habitaciones
No saben que hacer cuando están en el cuarto
de baño
No llegan a tiempo
No pueden levantarse del inodoro sin ayuda
Pierden la iniciativa de ir solos y no saben pedirlo
No están sentados el tiempo suficiente y la presencia de alguien les puede intimidar
Es un lugar peligroso, porque pueden caerse con
facilidad
Pierden el control y tienen incontinencia
No saben encontrar el lavabo y entran
en otras habitaciones
Podemos poner en la puerta del lavabo, a la
altura de los ojos, el dibujo de un inodoro de gran
tamaño para que lo identifiquen rápidamente.
Es conveniente dejar la puerta abierta y la luz
encendida durante la noche, y también durante
el día si la habitación no da al exterior (se puede poner una de esas lámparas que se encienden
automáticamente con la presencia de alguien).
Por la noche es importante dejar una luz piloto en la habitación y otra en el pasillo.
Es preciso cerrar los lugares adonde suelen ir
cuando se equivocan.
No saben qué hacer cuando están en
el cuarto de baño
Es conveniente establecer una rutina con todas
las acciones que tienen que hacer para ir al lavabo, seguir siempre el mismo orden y repetirlas
como si fuera la primera vez.
Para evitar que se distraigan, es preferible que
en el lavabo haya sólo lo imprescindible.
No llegan a tiempo
Para que puedan llegar a tiempo al lavabo es
preciso que no encuentren dificultades al desnudarse; es decir, debemos vestirlos con ropa que
sea amplia y fácil de desabrochar, con botones
grandes, cierres adhesivos en lugar de cremallera, goma elástica en la cintura en lugar de cinturón...
El lavabo debe estar cerca del lugar donde se
encuentren habitualmente durante el día y de la
habitación donde duerman.
Es necesario comprobar que las zapatillas
estén siempre a la vista, que no sean resbaladizas y que sean fáciles de colocar.
Es aconsejable que por la noche tengan una
silla-orinal en la habitación.
No pueden levantarse del inodoro sin
ayuda
Teniendo en cuenta que los inodoros bajos
dificultan el movimiento de sentarse y levantarse, se puede colocar un alzador de inodoro (algunos tienen brazos donde se pueden apoyar) o
bien un inodoro sujeto a la pared a 48-50 cm del
suelo y una barra inclinada a unos 30° que les facilite la incorporación.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Pierden la iniciativa de ir solos y no
saben pedirlo
El servicio es un lugar peligroso,
porque pueden caerse con facilidad
Poco a poco dejan de ir al lavabo por iniciativa propia, por lo que debemos recordárselo cada
dos o tres horas.
Considerando que muchas de las caídas tienen
lugar en el lavabo, se recomienda:
Debemos saber interpretar los signos gestuales que hacen cuando tienen ganas de ir (desabrocharse el pantalón, abrirse la bragueta, tocarse, no parar de caminar, gesticular nerviosamente...).
No poner alfombras.
Comprobar que el suelo no resbale ni esté
mojado.
Poner asideros.
Debemos tener en cuenta sus horarios habituales y respetarlos. Aun así, es preciso intentar
que vayan al lavabo justo después de levantarse,
antes y después de comer, antes de acostarse y
antes de salir de casa.
Iluminarlo adecuadamente.
Hay que acompañarlos siempre hasta el inodoro y recordarles en todo momento lo que tienen que hacer.
Si tienen incontinencia, debemos consultar al
médico para averiguar sus causas.
No están sentados el tiempo
suficiente y la presencia de alguien
les puede intimidar
Es fácil que pierdan la noción del tiempo, que se olviden de lo que iban a hacer en el lavabo y que salgan
sin haber hecho sus necesidades. En estos casos:
Es necesario hablarles de otra cosa o bien darles una revista para que se distraigan y estén sentados el tiempo necesario.
Teniendo en cuenta que la falta de intimidad
les puede bloquear y hacerles perder la concentración, también es aconsejable dejarlos un rato
solos.
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Pierden el control y tienen
incontinencia
Si la incontinencia es completa, es necesario
ponerles pañales, cambiarlos con la frecuencia
necesaria y mantenerlos limpios y con la piel
hidratada.
A pesar de los pañales, hay que controlar la
regularidad con que evacúan para comprobar que
no tengan estreñimiento. Si esto ocurre, debemos
controlar la dieta (que ha de ser rica en fibra) y
darles el líquido necesario, todo lo cual, además
de prevenir el estreñimiento, previene las infecciones de orina.
Si a pesar de todo los problemas persisten, conviene volver a consultar al médico para encontrar nuevas soluciones.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
41
Moverse y caminar
Los enfermos de Alzheimer no pierden su movilidad hasta los últimos estadios de la enfermedad. Por ese motivo, es fundamental evitar el
anquilosamiento de las extremidades y la pérdida progresiva de la movilidad articulatoria.
A medida que la enfermedad progresa:
Caminan con menos agilidad y se mueven
con mayor lentitud.
Pierden estabilidad y se caen fácilmente.
Se inclinan hacia adelante
Pierden la flexibilidad.
Si los enfermos se mueven cada vez más pesadamente, ya no levantan los pies del suelo al
caminar, se inclinan o están rígidos y temblorosos, es posible que sea a causa de los medicamentos o de una infección de orina. Por lo tanto, debemos consultar el problema con el médico para que revise periódicamente la medicación.
Ya nos están
esperando
para jugar a la
petanca.
No debemos olvidar que con la edad aumentan los problemas de artrosis, las enfermedades
relacionadas con los pies, la debilidad muscular
y la pérdida de visión y de sensibilidad. Siempre que sea posible, debemos potenciar al máximo que continúen moviéndose y haciendo las actividades habituales (por ejemplo, salir a la calle).
Conviene facilitarles los desplazamientos por
la casa, acondicionarla adecuadamente y eliminar cualquier elemento que pueda ser un obstáculo para su movilidad.
anterior siguiente í n d i c e
42
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Moverse y caminar
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
Proteger las aristas de los muebles.
Caminan de forma inestable, tropiezan con cualquier cosa o se caen a menudo
Dejar libres los espacios de paso.
Instalar una buena iluminación.
Colocar barandillas en las escaleras.
Indicar bien los escalones y, si es necesario, poner una portezuela en el acceso de
la escalera.
Ya no pueden subir las escaleras y se mueven
muy poco
Tienen dificultades para levantarse de la cama,
de la butaca o del inodoro y para entrar y salir
de la bañera
No pueden mantenerse erguidos ni dar un solo paso
No paran de caminar y quieren salir de casa constantemente
Ya no pueden subir las escaleras y se
mueven muy poco
No saben volver a casa y van a lugares que son
peligrosos para ellos
Los espacios por donde se mueven son cada
vez más limitados. Si ya no salen de casa, pondremos música conocida y relajante y les haremos hacer ejercicios para mover todo el cuerpo,
sentándonos delante de ellos para que nos imiten.
Con unos veinte minutos de ejercicio cada día hay
suficiente. Es conveniente tanto para el enfermo
como para la familia, ya que es una buena manera de pasar un rato agradable con ellos.
Caminan de forma inestable, tropiezan
con cualquier cosa o se caen a menudo
Es preciso revisar el estado de sus pies (si es
necesario, conviene llevarlos al callista).
Es necesario cambiarles los zapatos por otros
más cómodos que sujeten bien los pies y que no
sean de tacón.
Hay que intentar salir a la calle cada día, siempre con un acompañante, hacer que se cojan bien
de su brazo y caminar poco a poco, a su ritmo.
En casa, es conveniente:
Si no han utilizado nunca ayudas para caminar (bastón, caminadores...), les resultará difícil
aprender a utilizarlas, pero deben intentarlo.
Es importante que les ayudemos a moverse por
la casa (si es necesario, entre dos personas),
haciendo que se cojan de nuestro brazo o utilizando un cinturón que nos permita sujetarlos
para que no se caigan.
Es conveniente poner pasamanos en los pasillos.
Revisar el estado del suelo.
No abrillantarlo nunca.
Guardar las alfombras.
Tienen dificultades para levantarse de la
cama, de la butaca o del inodoro y para
entrar y salir de la bañera
Asegurarnos de que los muebles en los
que se apoyan sean estables o estén bien
sujetos.
Es preferible que la cama no sea muy baja y
que se pueda regular su altura para que resulte
más cómoda para el cuidador.
anterior siguiente í n d i c e
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Es conveniente que la cama sea articulada y
que tenga almohadas de aire o agua para prevenir las llagas y, si existe el peligro de caída, es
aconsejable poner barandillas.
Conviene cambiar las sillas donde normalmente se sientan por sillas más pesadas y con brazos.
Es preciso poner asideros en el inodoro y en
la bañera.
Si es posible, conviene cambiar la bañera por
una ducha con una silla plegable o bien poner una
tabla de plástico en la bañera para que puedan sentarse.
Para ayudarles a incorporarse y a caminar,
podemos utilizar unos cinturones amplios de tela
que lleven anillas para sujetarles por los lados y
por detrás. Este sistema es mejor que cogerlos por
debajo de los brazos, ya que así se pueden ayudar con los pasamanos.
43
No paran de caminar y quieren salir de
casa constantemente
Si no paran de moverse, es aconsejable eliminar todos los posibles obstáculos para que tengan el máximo espacio posible y facilitarles el
movimiento por la casa.
Conviene verificar si se mueven de un lugar
a otro sin cesar: quizá necesiten ayuda porque tienen hambre, quieren ir al lavabo...
Es importante salir a menudo a pasear, sobre
todo a los lugares a los que les gustaba ir, y establecer recorridos fáciles, con poco tráfico y con
lugares donde descansar. Esto les ayuda a pasar
el día de un modo más agradable y distraído.
No debemos olvidar cambiar la cerradura de
la puerta de casa para evitar que salgan solos a
la calle.
No saben volver a casa y van a
lugares que son peligrosos para ellos
No pueden mantenerse erguidos ni dar
un solo paso
Cuando ya no puedan mantenerse erguidos,
será necesario recurrir a la ayuda de otra persona y, si es posible, conseguir un elevador
mecánico.
Para trasladarlos por la casa conviene disponer de una silla de ruedas.
Es necesario que continúen moviendo las
extremidades durante unos diez minutos cada
día, que no se queden en la cama durante muchas
horas y hacerles cambiar a menudo de postura.
Si todavía pueden salir solos, a veces puede
ocurrir que se pierdan. Por lo tanto, debemos
comunicarlo a los vecinos y a los comerciantes
del barrio y, sobre todo, comprobar que lleven
siempre encima su identificación y el número de
teléfono.
Si salen de casa y sabemos que tienen tendencia
a ir a lugares peligrosos (al puerto, a la estación,
a la montaña...), es preciso impedirles que salgan solos. Poco a poco les acostumbraremos a ir
a otros lugares, y siempre acompañados.
anterior siguiente í n d i c e
44
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
45
Mantenerse ocupado y sentirse útil
La enfermedad es la causa que ha obligado a los
enfermos de Alzheimer a dejar de trabajar, de
conducir, de llevar las cuentas de la casa y tantas
otras actividades. Es conveniente, pues, guiarlos,
estimularlos y hacerles participar en las actividades cotidianas para mantener, mientras sea posible, la memoria de los gestos cotidianos y sus capacidades manuales. Desde el inicio de la enfermedad es necesario simplificar las actividades
diarias en casa y fuera de casa y establecer una
rutina familiar que les permita participar en estas
actividades.
Además de asearse, vestirse y comer (actividades que pueden hacer por sí mismos o con la ayuda de alguien y que les mantienen ocupados
durante bastante tiempo), es preciso llenar el
resto de las horas libres con otras actividades.
Todo ello ayuda a que los enfermos se sientan
más felices, lleven una vida activa durante más
tiempo, estén más relajados y duerman mejor.
Haremos un
buen puré de
calabacín.
Tener en cuenta sus hábitos y sus
gustos
Es recomendable programar actividades del
estilo de las que solían hacer antes, como ir de
compras, pasear, ir a la peluquería... (hay que
intentar programarlas para los días en los que hay
menos gente).
Alternar las actividades físicas con
las actividades cognitivas
Es conveniente que mantengan sus aficiones
y las actividades que más les gustaban.
Las actividades artísticas (pintar, cantar) les
producen placer y satisfacción.
Es conveniente estimularles la memoria y el
lenguaje con juegos sencillos.
Es recomendable hacer actividades fuera de
casa.
anterior siguiente í n d i c e
46
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Mantenerse ocupado y sentirse útil
Es recomendable hacer actividades fuera de
casa.
Adaptarse a su ritmo
La familia debe adaptarse a su ritmo, y no al contrario. No debemos forzarles a hacer las cosas
demasiado deprisa, sino al contrario, dejarles el
tiempo que necesiten para hacerlo todo con tranquilidad.
Llevar una vida sencilla les ayudará a mantenerse activos, a conservar sus capacidades y a permanecer integrados en su entorno el máximo
tiempo posible. De ese modo, serán más felices
y tendrán más autoestima.
Dormir cada día una siesta ayuda a disminuir
los problemas originados generalmente por el
cansancio o el bajo ritmo de actividades que tienen por las tardes.
Ayudarles sólo cuando sea necesario
Para facilitarles las actividades que pueden
hacer por sí mismos conviene:
Segmentar la actividad de forma sencilla,
paso a paso.
No olvidarse de comprobar que lleven las
adaptaciones sensoriales (gafas, audífonos...).
Adaptar el entorno (procurar una buena
iluminación, poner orden, dejar las cosas
siempre en el mismo lugar, eliminar obstáculos...).
Participar siempre con ellos en las actividades, supervisarlos y estimularles.
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
No saben qué tienen que hacer, cómo hacerlo, dónde ni a qué hora
Siguen por todas partes a la persona que los
cuida
Quieren salir de casa continuamente
Hacen lo mismo constantemente
No saben qué tienen que hacer, cómo
hacerlo, dónde ni a qué hora
Conviene tener estructuradas las actividades
que llevaremos a cabo durante la semana.
Por la mañana, cuando se levanten, les diremos qué día y qué hora es, qué tiempo hace y qué
haremos en primer lugar.
Después de desayunar, escribiremos en una
pizarra (con instrucciones simples y siempre de
la misma manera) qué haremos durante la mañana: hacer las camas, barrer, lavar la ropa, ir a comprar, preparar la comida... Haremos lo mismo
después de comer para indicarles qué actividades realizaremos por la tarde hasta la hora de acostarse. Es aconsejable que las actividades de la tarde sean más tranquilas y menos numerosas.
Es conveniente tener un reloj en un lugar visible para que sepan siempre qué hora es. Se debe
hacer todo siempre a la misma hora, del mismo
modo y sin prisas.
Si es posible, hay que estimularles para que
hagan cosas que ya hacían antes y les gustaban.
Las tareas de la casa siempre resultan familiares, y realizarlas les proporciona la sensación
de ayudar y de sentirse útiles.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
No conviene sobrecargarlos. Es preciso tener
en cuenta que por las tardes suelen estar menos
activos.
Es preferible evitar un exceso de estímulos (la
televisión o la música alta, el exceso de gente en
casa, alguna persona que no les gusta...).
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Si salimos a pasear, es conveniente ir a lugares
adonde les gustaba ir, donde no haya demasiada
gente ni ruido y siempre en horas tranquilas. Evitaremos ir a lugares desconocidos o peligrosos
para ellos. Podemos pedir a algún miembro de la
familia que nos acompañe y ayude.
Hacen lo mismo constantemente
Siguen por todas partes a la persona
que los cuida
Puesto que los enfermos de Alzheimer desconectan rápidamente en cualquier momento de lo
que estaban haciendo y se desorientan fácilmente,
siempre toman como punto de referencia a la
persona que los cuida, a la que siguen por todas
partes.
Debemos tener en cuenta que este comportamiento se da sobre todo por la noche y que puede ser debido al decrecimiento de la intensidad
de la luz. Por lo tanto, iluminaremos la casa con
bombillas de 100 W.
En una fase avanzada de la enfermedad ya no
son capaces de realizar tareas organizadas. En este
caso, dejaremos que hagan siempre lo mismo,
actos repetitivos y sencillos, como doblar siempre las mismas servilletas o los mismos calcetines, abrir las mismas revistas...
Dado que irán de un lado a otro de la casa a
todas horas y se entretendrán cambiando los objetos de lugar, es aconsejable dejar a su alcance sólo
las cosas que puedan revolver sin peligro y limitar y simplificar los espacios de la casa por donde puedan pasar.
Si esto sucede, no debemos recriminárselo ni
regañarles. Cuando queramos que hagan algo, es
mejor pedírsela.
Es conveniente sentarse con ellos y orientarles continuamente (mostrando qué hora es o
explicándolo todo de nuevo).
Quieren salir de casa continuamente
Por las tardes suelen estar más inquietos y desorientados y quieren salir de casa. Cuando eso
ocurre:
Es preciso reorientarlos y volver a ocuparlos
con lo que estaban haciendo, o bien, si ya no tienen ganas de continuar, buscar otro entretenimiento o simplemente estar con ellos y por ellos
(tocarlos para tranquilizarlos, poner música suave...).
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
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Distraerse y divertirse
Los enfermos de Alzheimer conservan la memoria lejana y también parte de lo que aprendieron
antes de la enfermedad
Es importante planificar las actividades de
ocio y distracción teniendo en cuenta las que
hacían habitualmente antes de estar enfermos.
Continuar haciendo lo que les gustaba contribuye a orientarlos y a hacerlos felices. Podemos confeccionar una lista de las distracciones que les gustaban antes de la enfermedad y establecer horarios para llevarlas a cabo.
Abuelo, ¡hoy
también ganas!
Es conveniente mantener su medio social:
amigos, vecinos y familia.
Si bien hay actividades que antes hacían que
ya no podrán volver a hacer nunca más, seguro
que les gustará hacer otras que estén relacionadas con ellas. Por ejemplo, alguien que tocaba el
piano ya no lo podrá tocar, pero probablemente
le gustará escuchar música de piano.
Es importante animarles y aplaudirles, aunque
no de una manera que pueda parecer fingida o
excesiva.
Cuando participen en alguna actividad debemos procurar que lleven las gafas y el audífono
(si los necesitan), que la sala esté bien iluminada y que no haya otras distracciones.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Distraerse y divertirse
Qué podemos hacer para ayudarles
Dificultades que pueden surgir
Tienen poca capacidad de iniciativa y participación
A veces no quieren participar en nada y parecen estar ausentes
Se enfadan y ponen nerviosos
Les cuesta comunicarse
Tienen poca capacidad de iniciativa y
participación
Las actividades deben ser muy sencillas:
Salir a pasear mientras aún sea posible.
Doblar ropa.
Escuchar y cantar canciones conocidas
(podemos anotarles previamente la letra),
moverse y bailar al ritmo de la música en
la medida de sus posibilidades.
A veces no quieren participar en nada
y parecen estar ausentes
Es preciso que les estimulemos preparando el
ambiente y el espacio:
Encender las luces, poner música suave.
Preparar los objetos que necesitamos (juegos, cartas, dominó, parchís, fotos, postales, periódicos, tijeras...).
Es muy recomendable acompañarles al lugar
donde realizarán la actividad, dejar que observen,
que colaboren, que toquen los objetos para que
se vayan familiarizando con ellos...
A veces va bien acompañar la actividad con
algún ritual agradable a fin de que asocien el uno
con la otra, por ejemplo, beber algo que les guste.
Debemos tener en cuenta que las actividades
deben ser cortas, de cuarenta a sesenta minutos
en total.
No es conveniente obligarles a participar en
las actividades.
Mirar un álbum de fotografías y hablar de
cuando eran jóvenes, de personajes conocidos, de viajes que recuerden...
Si no quieren hacer lo que se ha planificado,
debemos respetarles e intentar sustituir la actividad preparada por otra que les guste.
A veces es útil hacer juegos de asociaciones.
Hacer grupos de frutas, verduras, cubiertos, ropa pequeña de diferente textura (como
la seda, el algodón, la lana) o bien agrupar
cartas por figuras o colores.
Si a pesar de todo no quieren hacer nada, nos
quedaremos con ellos, les cogeremos suavemente
de las manos para que se sientan acompañados,
les hablaremos de hechos del pasado que les
guste recordar, repasaremos fotografías de familia y, en definitiva, estableceremos una comunicación afectuosa.
Con las cosas más sencillas de casa les
podemos ayudar a reconocer olores (frutas),
colores, formas y texturas.
Hay que permitirles que hagan lo que les salga espontáneamente.
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Actividades cotidianas. Dificultades y consejos prácticos
Es necesario suprimir las actividades que ya
no pueden hacer bien y mantener sólo aquellas
que saben hacer.
Debemos procurar tranquilizarles y dejar que
se muevan con libertad.
Las actividades al aire libre son muy recomendables; también lo son escuchar música y bailar.
Les cuesta comunicarse
Si prefieren las actividades al aire libre, les llevaremos a pasear por lugares conocidos y en
horas tranquilas.
Si vamos a un jardín, haremos que se fijen en
los colores de las flores, que las huelan, que las
toquen, que escuchen el canto de los pájaros.
Estimular los sentidos les tranquiliza y les hace
sentirse felices.
Se ponen nerviosos y se enfadan
Es necesario que les ayudemos a comunicarse manteniendo conversaciones sencillas con
ellos. Esto lo podemos conseguir:
Evocando recuerdos personales (con la
ayuda de fotografías y postales) sobre los
que después se pueda hablar.
Leyendo en voz alta pasajes cortos de libros
que hayan leído o folletos de viajes que
hayan hecho, o mirando documentales de
televisión sobre temas que les interesen.
Escuchando música que les pueda ayudar
a relajarse, a recordar letras antiguas, a
moverse y a bailar.
Haciendo otras actividades que puedan
favorecer la comunicación, tales como
recortar cosas que les gusten (coches, flores, artistas...), cuidar el jardín, salir a pasear un rato cada día...
Si se ponen nerviosos y se enfadan, hay que
descubrir las causas:
Tienen ganas de ir al lavabo.
No están cómodos.
Tienen hambre o sed.
No se sienten a gusto con la persona con
quien hacen la actividad.
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Debemos tener en cuenta que, a veces, las
visitas les pueden poner nerviosos, por lo que han
de ser cortas y con pocas personas (si es posible,
conocidos o familiares).
No debemos obligarles a hacer algo en concreto, sino distraerlos, cambiar de actividad o
hacerla más corta y sencilla, o incluso dejarla para
otro día.
Es preciso evitar que tengan que escoger y que
deban aprender cosas nuevas.
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Cuidar de uno mismo
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Cuidar de uno mismo
A
nte una situación difícil como es cuidar de
un enfermo de Alzheimer, es normal que
los cuidadores experimenten sentimientos de
inseguridad, culpabilidad y angustia.
El esfuerzo por adaptarse continuamente a las nuevas situaciones que se van presentando puede
provocar, si el cuidador no descansa de manera
apropiada, situaciones de agotamiento físico y psíquico. Las personas que les acompañen en estas
actividades han de mostrar una disponibilidad total
hacia los enfermos y dejar cualquier otra ocupación mientras estén con ellos. Han de procurar
estar relajados y mostrar una actitud positiva.
Aprovechar los recursos y los
servicios que se ofrecen
Es interesante participar en las asociaciones
de familiares, ya que éstas ponen a nuestra disposición recursos para afrontar la enfermedad
de una forma óptima.
Todos los servicios, tanto públicos como privados, que nos ofrece la comunidad pueden ayudarnos de manera complementaria a desarrollar
nuestra tarea con una persona afectada de Alzheimer.
Velar por el descanso de las personas
que cuidan a los enfermos
Para que las personas que normalmente les cuidan puedan descansar conviene que se programen
descansos periódicos.
Es preciso contar con los demás, ya sean familiares, amigos o profesionales, para que compartan con los cuidadores la atención a los enfermos.
Debemos procurar que los enfermos hagan
algunas actividades con amigos o familiares, lo
que también les permitirá mantener sus relaciones sociales.
Los cuidadores han de saber gratificarse con
aquellas pequeñas cosas que les gustan.
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Bibliografía
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Bibliografía
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ZGOLA, A. J. Doing things. The Johns Hopkings University Press Ltd: Baltimore, 1987.
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