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Guía de Intervención Escolar donde se involucra consumo o

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Guía de Intervención Escolar donde se involucra consumo o
Guía de Intervención Escolar
donde se involucra
consumo o presencia
de drogas
GOBERNADOR
Dr. José Manuel De La Sota
VICE GOBERNADORA
Cra. Alicia Pregno
MINISTRO DE DESARROLLO SOCIAL
Dr. Daniel Passerini
MINISTRO DE EDUCACIÓN
Prof. Walter Mario Grahovac
SECRETARIA DE EDUCACIÓN
Prof. Delia Provinciali
SUB SECRETARIO DE PREVENCIÓN DE ADICCIONES
Lic. Juan Carlos Mansilla
Autores:
Lic. Juan Carlos Mansilla
Prof. Delia Provinciali
Lic. Lucrecia Esteve De Lorenzi
Colaboradores:
Lic. Enzo Regali (Director Gral. de Planeamiento, Información y Evaluación Educativa)
Lic. Susana Berardo; Lic. Daniel Lemme; Lic. Eduardo López Molina (Equipo técnico
de la Subsecretaría de Estado de Promoción de Igualdad y Calidad Educativa)
Introducción:
El problema del consumo y circulación de drogas en el ámbito escolar configura un desafío a un
conglomerado de Políticas de Estado, las cuales deben asumir una posición y estilo de
intervención que sea complementaria en su estrategia, cuidadosa en sus procedimientos, y sobre
todo protectiva de los derechos de las niñas y niños y adolescentes de la Comunidad Educativa
involucrados en estas situaciones.
Ante la realidad de que la accesibilidad a drogas legales e ilegales, en sus distintos grados, por
parte de los estudiantes, es un factor de vulnerabilidad sobre el cual continuamente debemos
trabajar, a fin de eliminarlo, o reducirlo a su mínima expresión, el Estado Provincial a través de sus
organismos pertinentes ha redactado la presente Guía de Intervención, con el claro objetivo de
avanzar hacia esos fines.
Lic. Juan Carlos Mansilla
Sub-secretario de Sepadic
Ministerio de Desarrollo Social
Guía de Intervención Escolar en situación de Consumo de Sustancias
Marco conceptual y estratégico:
1. ¿Qué es y para qué nos sirve esta Guía?
La presente Guía es una herramienta de orientación para que ante eventuales situaciones
vinculadas a la presencia y/o consumo de drogas en la escuela, las acciones del personal
responsable tengan un curso de acción consensuado, sencillo, seguro, y sobre todo
protectivo del alumno, el docente y la institución.
Cuando en una institución educativa se presupone que existe consumo de drogas, o se
encuentran sustancias que parecen psicoactivas (*), la situación suele ser vista como un
suceso crítico ante el cual los directivos y docentes no siempre se sienten con
herramientas suficientes para intervenir de manera segura.
En algunas instituciones el “problema de las drogas” es mas recurrente o más visible por
diversas causas. Sin embargo, lo realmente importante es tener en cuenta que estas
situaciones se dan en la mayoría de las escuelas en menor o mayor frecuencia, y que
todas las instituciones por estar insertas en esta sociedad se encuentran por ello, en
potencial vulnerabilidad ante el “problema de las drogas”.
Por esta razón, es fundamental saber qué hacer cuando se presenta en la institución una
situación de probable presencia o consumo de drogas, a fin de convertirla en una
oportunidad de acompañamiento para quienes lo necesiten, y favorecer así el crecimiento
institucional.
2. Ante la presencia de drogas, ¿necesitamos una respuesta urgente?
Suele suceder que las situaciones relacionadas a la presencia o consumo de sustancias
en las instituciones educativas sea vivida por el personal docente como un problema que
necesita respuestas inmediatas, automáticas y urgentes.
Claro es que cuando nos encontramos frente a un estudiante con signos de intoxicación
por consumo de alcohol u otras drogas o ante la presencia de una situación de riesgo
para su persona o para terceros, la institución debe actuar con la mayor celeridad posible.
Sin embargo, sabemos que cuando se presenta un episodio de consumo de sustancias
en la institución, lo más probable es que los factores componentes de esa situación,
hayan venido gestándose desde hace tiempo.
Difícilmente el “problema de las drogas” aparezca en la escuela de un día para otro. Lo
probable es que cuando algún adulto de la institución educativa toma conocimiento de
manera evidente de ese hecho, haya habido otros incidentes, comportamientos, o
episodios, ligados a esto que ahora se ve, y que antes pasaba desapercibido.
Decimos entonces que estamos ante un proceso gradual, en el cual algunos de los
aspectos relacionados con las prácticas sociales actuales comienzan a visibilizarse en la
institución, poniendo a prueba su capacidad para enfrentar nuevos problemas.
Es por esta razón que tenemos que construir nuevos modos de conceptualizar y vivir la
escuela, teniendo en cuenta que no hay una única respuesta exitosa, ni una sola
intervención salvadora frente a problemas, como los planteados en esta Guía.
Si el problema del consumo de drogas responde a un proceso anterior que a veces pasa
desapercibido a los adultos, la respuesta también debe ser el inicio de otro proceso
institucional que aborde con procedimientos adecuados y protectivos el nuevo escenario.
Todo proceso de cambio de concepción respecto de las sustancias y las conductas
vinculadas a ellas es gradual y psicoeducativo, relacionado con el orden social y cultural
en el que los/as niños/as y adolescentes están insertos.
En conclusión, si bien cuando se presenta tenencia o consumo de sustancias debemos
actuar de inmediato, esto no quiere decir que la respuesta deba ser irreflexiva. En todo
caso, tenemos que tomarnos el tiempo necesario para organizar nuestra intervención: a
ello pretende aportar este instrumento.
Por otra parte, debe entenderse esta respuesta como la puesta en marcha de un proceso
a largo plazo, tendiente a instalar una política preventiva permanente y sistemática dentro
de la escuela.
3. ¿Qué objetivos se buscan al momento de poner en práctica las acciones
sugeridas en esta Guía?
El primer y principal objetivo es el de proteger al niño/a o adolescente ante cualquier
situación que pueda poner en riesgo su integridad física, social o moral. La intervención
debe ser construida desde la perspectiva de derechos de los niños/as y adolescentes. Por
lo tanto tenemos que actuar respetando su integridad.
El segundo objetivo es acompañar, proteger y ayudar a los adultos integrantes de la
institución educativa a desarrollar acciones que no pongan en riesgo su integridad física,
moral y laboral. Para esto se necesita construir un marco de confiabilidad y respeto entre
ellos y las organizaciones que se vean involucradas en estas respuestas, las cuales como
veremos, no sólo serán interdisciplinarias, sino por sobre todo interinstitucionales.
El tercer objetivo es el de proteger a la escuela poniendo en marcha procedimientos que
no deterioren la identidad, el respeto y la representación que tienen los estudiantes,
padres, docentes y sociedad en general acerca de las normas y valores inherentes al
establecimiento escolar, teniendo en cuenta que es una institución formadora.
4. ¿Qué instituciones del Estado deben participar en la resolución de los
problemas de drogas dentro de la escuela?
Como se ha dicho, esta Guía pone en marcha un dispositivo de acción interinstitucional a
fin de alcanzar los objetivos enunciados.
Las instituciones involucradas son:
4.1.- El Ministerio de Educación. El equipo docente de la escuela afectada, sus
directivos, el supervisor, y el Programa Provincial de Convivencia Escolar del
Ministerio de Educación, son las principales instancias de este organismo, las
cuales –según la complejidad del problema en cuestión– participan del dispositivo
de acción aquí instrumentado.
4.2.- La SEPADIC. Área Prevención Institucional y Comunitaria del “Centro de
Integración Social-Córdoba, de la Sub-secretaría de Prevención de Adicciones del
Ministerio de Desarrollo Social.
Las instituciones involucradas son conscientes de que para conseguir los objetivos
buscados es indispensable trabajar de manera conjunta y colaborativa, a efectos de
cuidar, por sobre todo, al estudiante y a la institución educativa en su conjunto.
5. ¿Cómo utilizar esta Guía?
Esta Guía debe ser leída y discutida por los directivos, los docentes y demás adultos de la
escuela, aunque en ella no hayan existido aún episodios vinculados al “problema de las
drogas”. De esta forma, los responsables de la institución contarán con una información
que les ayude a enfrentar posibles situaciones críticas, iguales o parecidas a las aquí
descriptas.
En este documento proponemos tres tipos de situaciones críticas que conllevan modelos
de abordajes diferenciados. Se realizan sugerencias que permiten a los directivos,
docentes, preceptores y psicopedagogos elaborar estrategias de intervención teniendo en
cuenta cada caso particular.
Aunque lo aquí planteado está lejos de agotar lo que puede ocurrir en la realidad cotidiana
de la escuela, entendemos que a partir de lo indicado el docente tendrá más y mejores
herramientas para responder a estos eventos u otros similares, de manera segura y
eficaz.
Es sabido que en su intervención, los protagonistas ponen en juego sus emociones,
creencias, historia personal, temores y miedos, prejuicios, poder, y sobre todo valores de
vida. Por ello, la utilidad última de esta guía es ayudarnos a evitar confusiones, apostando
a confiar en el accionar de las instituciones, a fin de avanzar hacia el ensayo de
soluciones superadoras en el marco de una madura Política Pública en Adicciones.
Guía de actuación
Situación 1: Le preocupa que un estudiante esté consumiendo drogas
Integrantes de la comunidad educativa pueden presuponer que un estudiante esté
consumiendo sustancias, ya sea porque se observaron cambios en su comportamiento,
porque otras personas lo comentaron, o porque el/la alumno/a así lo dijo. Es importante
que esta preocupación del adulto, sea compartida con el directivo y otros/as docentes de
la institución, a fin de intervenir preventivamente, ayudando al estudiante.
Suele ocurrir que a veces, estas “sospechas” se basan en percepciones que pueden
desaparecer solo con ser conversadas con otros/as colegas, pues los adultos
desconocedores de estos temas tienden a interpretar algunos cambios típicos de la
adolescencia como una posibilidad de que el estudiante “esté consumiendo drogas”.
En el caso de que conjuntamente con directivos y otros adultos de la institución se
refuerce la hipótesis, es conveniente elaborar conjuntamente una estrategia de acción que
permita abordar adecuadamente la situación, teniendo en cuenta el contexto particular en
el que vive el/la estudiante.
Toda intervención en el ámbito educativo es siempre de carácter preventivo, ya que
aunque confirmemos que el/la estudiante consume sustancias, no siempre se estará ante
una persona abusadora o dependiente de las mismas. Por lo tanto, una actuación
oportuna y adecuada puede modificar la actitud del niño/a, adolescente o joven ante el
consumo de drogas.
Entonces, si consideramos que hay una hipótesis compartida (directivo, preceptor, grupo
de docentes), es fundamental desarrollar un proceso que genere un clima de confianza,
que facilite el diálogo con el/la estudiante.
En primer lugar, es importante que se seleccione la o las persona/s adecuada/s (del
ámbito educativo) que van a hablar con él. Los adolescentes y niños generalmente son
sensibles y perciben cuando una persona adulta está interesada o dispuesta a ofrecerle
ayuda o simplemente está hablando con él porque es “su obligación”. Por lo tanto, la
selección del interlocutor puede ser primordial para que se establezca un lazo adecuado.
Algunas pautas para establecer la comunicación inicial
Acérquese personalmente al alumno, planteando su interés por conversar. Invítelo a un
lugar tranquilo, procurando que el espacio físico propicie un clima de confianza. Si el/la
estudiante se muestra reticente o se niega a conversar, no asuma una actitud autoritaria,
ya que podría aumentar su resistencia. Manifieste su interés, abriendo la posibilidad de
reunirse en otro momento.
Una vez que se encuentre en una sala u oficina privada, comparta su preocupación por
saber cómo ha estado en este último tiempo, pues ha notado algunos cambios que han
despertado preocupación (es recomendable que en el primer acercamiento, no se
connote estos cambios como negativos)
Si su preocupación surgió por comentario de otro/a docente o estudiante es
recomendable que no lo mencione en esta oportunidad. Evite que se sienta “perseguido”.
Trasmítale que Ud. está “preocupado/a”, y no que “sospecha”. La “preocupación” es una
actitud más cálida, la “sospecha” le puede parecer persecutoria.
Es importante aquí adoptar una actitud de escucha y atención, procurando evitar que el/la
estudiante se sienta intimidado y/o evaluado, y manteniendo en todo momento una actitud
calma y segura.
En la comunicación, la expresión verbal, no verbal y el tono de su voz son fundamentales
para establecer un mensaje claro (Ej.: si le decimos que nos interesa qué le pasa y luego
interrumpimos la comunicación para hacer otra actividad, el alumno/a puede sentir que el
interés no es genuino).
Haga preguntas abiertas para que él sienta libertad de hablar de lo que le interesa o
preocupa. Enfoque la conversación hacia aquellos aspectos que señala como
importantes.
Exprese empatía poniéndose en su lugar. Es importante que el estudiante sienta que
usted lo esta entendiendo y, sobre todo, escuchando. Muchos adolescentes de hoy
carecen de la experiencia de que un adulto en verdad los “escuche” abiertamente y sin
juzgarlos.
Si el estudiante no manifiesta haber consumido drogas, exprese la importancia de poder
tener estos espacios para hablar y demuestre su interés por continuar la conversación
cuando él/ella lo desee. En ocasiones, es preciso que él/ella establezca un lazo de
confianza para poder expresar lo que le sucede.
Si el estudiante manifiesta haber consumido drogas, aunque sea con poca frecuencia,
exprésele su intención de ayudarlo y la importancia de hablar de esto con otras personas,
como sus padres.
Reúnase con el directivo y otros docentes para evaluar como continuar con el proceso y
solicite el acompañamiento del Equipo de Convivencia Escolar y en caso que se
considere pertinente al Área de Prevención de la Subsecretaría de Prevención de
adicciones, a través del Centro de integración social.
Algunas actitudes del adulto que pueden dificultar la comunicación con el
estudiante:
Evite actitudes sobreprotectoras:
En estas situaciones es primordial recordar cuál es su rol como educador y los alcances y
limitaciones. En su función, puede brindar herramientas que le permitan al estudiante
desarrollar y/o fortalecer la comunicación asertiva, la toma de una decisión, la resolución
de un conflicto, promoviendo su autoconfianza y autonomía. Los docentes no son los
“representantes” de los padres, ni pueden sustituir sus funciones; sino más bien
acompañar a niños/as, adolescentes y jóvenes en el desenvolvimiento de sus
potencialidades y capacidades.
Evite aspectos que nos resten credibilidad y/o que dificulten la capacidad de
escucha:
No “sermonee” o dé consejos como: “Lo que deberías hacer…”, “Yo a tu edad…”. Ayúdelo
a encontrar nuevas posibilidades de actuación acordes con su estilo personal de afrontar
situaciones.
No juzgue moralmente su conducta, ni lo descalifique. Muestre que quiere apoyarlo.
No manifieste “asombro” por las posibles respuestas del estudiante, ni se escandalice por
lo que puede relatarle. Demuestre interés personal, y apertura ante el relato.
Recuerde: Las medidas a adoptar por la institución educativa son preventivas, ya sea en
un caso particular de hipótesis de consumo de un estudiante, como en el abordaje con el
resto del alumnado. Esto implica elaborar un plan de acción para toda la comunidad
educativa, aplicando las herramientas de prevención de consumo de sustancias provistas
en el Curso de capacitación docente del Ministerio de Educación y Subsecretaría de
Prevención de adicciones del Ministerio de Desarrollo Social.
Situación 2: Un estudiante se encuentra bajo los efectos de alguna sustancia,
o Ud. considera que existen indicadores de que esto está ocurriendo
Puede ocurrir que en la escuela se presenten hechos que modifiquen el desenvolvimiento
normal de las actividades debido a que un/a estudiante actúa de manera inusual, muestra
signos de malestar físicos poco comprensibles, o refiere él/ella mismo o alguno de los
integrantes de la comunidad educativa, que se encuentra bajo los efectos de alguna
sustancia. En estos casos, es necesario mantener la calma y actuar de manera
organizada.
Para ello, acompañe al alumno/a a una sala (si es viable, con privacidad y tranquila) y
solicite a un/a colega, en lo posible con capacidad de contención y buen vínculo con el/la
niño/a, adolescente o joven, que se sume al encuentro.
Es recomendable que en todo momento se encuentren en la sala al menos dos personas.
Ante cualquier imprevisto, no se deje solo/a al alumno/a, no olvide que de lo que estamos
hablando aquí es de un posible caso de intoxicación por consumo de sustancias.
Respecto al resto del alumnado, es preciso que se hallen con un/a docente que les
trasmita tranquilidad y seguridad.
Con celeridad, ponga en conocimiento de lo sucedido al director/a de la institución,
procurando una descripción de la situación. Estas situaciones son muy sensibles, ya que
no podemos determinar qué le pasa al estudiante, por lo tanto, la estrategia de acción a
implementar debe priorizar su estado de salud.
Esto quiere decir que si el estado general es para usted riesgoso, en ese momento llame
inmediatamente a un servicio de emergencia y a los padres del estudiante.
Si el/la niño/a, adolescente o joven actúa de manera inusual, el director acompañado de
otros/as docentes evaluará rápida y organizadamente las acciones a seguir, que permitan
atender el caso, teniendo en cuenta las particularidades de la situación.
Algunas sugerencias para elaborar una estrategia de acción:
Tenga en cuenta el estado general del estudiante, si está tranquilo, nervioso, angustiado,
asustado, agresivo, inquieto, decaído, adormecido. En el caso en que el estado
psicológico y/o emocional sea riesgoso para sí mismo o para terceros, es recomendable
dar aviso a los padres, relatando el estado general, procurando evitar comunicarles
telefónicamente la hipótesis de consumo de drogas, e instándolos a presentarse en la
institución cuanto antes.
Intente conversar con el estudiante. No discuta con él/ella ni lo/la contradiga, en el caso
de que se muestre reacio/a en la conversación. A Ud. le interesa no solamente su relato,
sino, por sobre todo, la forma en la cual lo construye: ¿es coherente?, ¿se contradice?,
¿verbaliza claramente?, ¿muestra pérdida de memoria?, ¿está a la defensiva?, etc.
Prestar atención a sus actitudes, le dará a usted una mayor orientación sobre lo que está
sucediendo. Muestre su preocupación y descríbale las razones que motivan su inquietud.
Puede preguntarle si su estado se puede llegar a deber a alguna situación que usted
desconoce o si consumió algún medicamento o sustancia que lo pueda hacer actuar de
esa forma.
Si el/la estudiante refiere haber consumido, o a pesar de que lo niegue se sostiene la
hipótesis de que se encuentra bajo los efectos de alguna sustancia, evalúe la posibilidad
de dar aviso a los padres o tutores, requiriendo su presencia en el establecimiento.
Comuníqueles lo sucedido de manera descriptiva; puede sugerir la hipótesis de consumo
si observa en los padres receptividad.
Que el/la estudiante admita haber consumido drogas no significa que sea un “adicto”. Es
probable que sea el caso de un experimentador. Generalmente los consumidores mas
experimentados cuidan los ambientes en los cuales se muestran bajo efectos de
sustancias.
Tampoco debe llamar al servicio de emergencias solo porque el/la estudiante admitió
haber consumido alguna droga. Sí debe hacerlo, como dijimos anteriormente, si muestra
una conducta que usted evalúa de riesgo para sí mismo/a o para terceros.
Ponga en conocimiento de lo sucedido al supervisor, quien evaluará la necesidad de otras
intervenciones, entre las cuales puede estar la inclusión del Programa de Convivencia
Escolar, del Ministerio de Educación, y en caso de considerarlo pertinente del Área de
Prevención de Adicciones de Subsecretaría de Prevención de adicciones del Ministerio de
Desarrollo Social.
Recuerde: Las estrategias son preventivas y requieren intervenciones complementarias.
En este caso, se sugiere realizar una actividad con los/as compañeros/as del estudiante
para conversar y aclarar lo sucedido, así como también talleres de sensibilización con el
resto del alumnado. Ellos/as, generalmente son los primeros en darse cuenta de que “algo
anda mal”, por lo tanto, mostrarles que sabemos lo que pasa y estamos dispuestos a
conversar puede ser una oportunidad para establecer lazos de confianza y que puedan
sentir que los/as docentes “saben qué hacer” ante situaciones críticas. Es importante
hablar del tema para no dar lugar a rumores y nuevas hipótesis que acrecienten las
dimensiones de lo sucedido. Si es necesario, realizar una reunión para padres.
Situación 3: Hay evidencia o convicción de que se está frente a la presencia
de drogas ilegales en el interior de la institución educativa.
En alguna oportunidad se puede encontrar ante la situación de que uno o varios
estudiantes tengan o estén consumiendo sustancia en la institución educativa. Si esto
ocurriera, es preciso pedirle/s que lo acompañe/n a un espacio privado y tranquilo,
solicitando a un/a colega con capacidad de contenerlo/s, que se sume al encuentro.
Dialogue con el estudiante sobre lo ocurrido a fin de tomar las decisiones pertinentes
Informe de la situación al director de la escuela, para evaluar previamente la manera
óptima de hablar con el/los estudiante/s (teniendo en cuenta el primer apartado).
Converse sobre la evidencia o convicción de que ha/n traído sustancias a la institución, y
solicite con firmeza la entrega de las sustancias al director, ya que esta situación es
considerada gravísima (es recomendable que se encuentren en el lugar al menos tres
adultos). No revise al estudiante, ni sus pertenencias.
Informe que la institución educativa está procediendo, siguiendo los pasos que el
Ministerio de Educación indica en estos casos, y que no son decisiones improvisadas por
la dirección. Es importante que desde el primer momento la dirección de la escuela y
los/as docentes se amparen en directivas del Ministerio de Educación.
El director del establecimiento educativo deberá comunicarse con los padres de los
involucrados, y con el supervisor correspondiente a su zona para informarles lo
acontecido. El supervisor pondrá al tanto de la situación a autoridades del Ministerio de
Educación y, en caso de juzgarlo pertinente, al Área de Prevención Institucional de la
Subsecretaría de Prevención de adicciones y/o al área pertinente de la SENAF
dependiente del Ministerios de Desarrollo Social.
Sugerimos que si el/la estudiante entrega alguna sustancia presumible de ser una droga
ilegal (marihuana, cocaína), deberá ser guardada por el directivo en algún armario o cajón
bajo llave, dejando dicho procedimiento registrado en un acta con su firma y la de algún
otro/a docente responsable informando de lo sucedido al supervisor quien iniciará el
procedimiento pertinente.
Recuerde: Bajo toda circunstancia es importante mantener la calma y actuar con
seguridad, no emitir juicios negativos sobre el/la estudiante y su conducta. El castigo, la
suspensión o expulsión, como única o principal medida a tomar, podría aumentar la
probabilidad de que continúe el consumo, perdiendo la oportunidad de abordar el
problema desde otras dimensiones. El establecimiento debe tener una postura clara frente
a situaciones de presencia de drogas en la escuela.
Actuaciones a posteriori:
Cuando en una institución educativa emergen problemáticas relacionadas con el consumo
de sustancia, es importante iniciar una serie de acciones preventivas que permitan el
reconocimiento y tratamiento del tema al interior de la escuela. En este sentido, se
pueden realizar intervenciones relacionadas con las normas de convivencia
institucionales, con la finalidad de reflexionar y establecer acuerdos mutuos, priorizando la
función formadora de las instituciones escolares. Es fundamental tener en cuenta que el
ámbito educativo es un factor protector de gran relevancia para muchos niños/as y
adolescentes con alta vulnerabilidad social, siendo la escuela no solo un espacio de
formación, sino también de contención. Por lo tanto, la comunidad educativa en su
totalidad necesitará fortalecer normas establecidas en torno al consumo de sustancias:
“En la escuela, drogas... no”, fomentando una postura crítica sobre las representaciones
sociales asociadas al alcohol y otras drogas y favoreciendo la disminución de la tolerancia
social al consumo.
A partir de una evaluación institucional, establecer nuevos criterios de actuación en
prevención del consumo problemático de sustancias, tales como capacitaciones docentes,
talleres para jóvenes, diseño de proyectos institucionales, capacitación de jóvenes en
formación de pares, etc.
Es importante que luego de un episodio como los aquí descriptos, se realice con la
máxima celeridad posible, reuniones con los/as estudiantes de las divisiones involucradas
en lo sucedido. Esto es así porque cuando una situación en la cual aparecen drogas se
visibiliza en la escuela, probablemente habrá grupos de estudiantes que ya estaban al
tanto de lo ocurrido, antes de que los adultos se enterasen. Por lo tanto, reunir a los/las
estudiantes cercanos al hecho, y trabajar con ellos/as en un marco de confianza y diálogo,
ayudará a un acercamiento entre adultos y jóvenes en estos temas.
Direcciones y teléfonos de contacto:
Ministerio de Desarrollo Social
Subsecretaría de Prevención de Adicciones (Sepadic).
Área Prevención Institucional y Comunitaria del “Centro de Integración Social-Córdoba”
(Ministerio de Desarrollo Social).
Teléfono: 0351 428-8700
Dirección: Entre Ríos 680 (Esquina Bv. Perón).
[email protected]
Ministerio de Educación:
Subsecretaría de Estado de Promoción de la Igualdad y Calidad Educativa
Programa de Convivencia Escolar.
Teléfono: 0351- 4341152
08007773728
Dirección: Santa Rosa 751 – 1º Piso. Córdoba E mail: [email protected]
Anexo: Indicaciones sobre situaciones de posible venta de drogas en
las inmediaciones de la escuela
Se toma conocimiento, con algún grado de verosimilitud, de que en las
inmediaciones del establecimiento educativo se estarían vendiendo/expendiendo
drogas ilícitas.
En algunas ocasiones se tienen sospechas (sea por expresiones de los propios alumnos,
de los padres, de los vecinos, docentes, preceptores, etc.), de que en las inmediaciones
de la institución educativa existirían lugares donde se venden, expenden o proveen, aun
gratuitamente, drogas ilícitas. Es fundamental tener en cuenta que estas situaciones
propician vulnerabilidad en las escuelas, alumnos/as y docentes, por lo que se debe
proceder de manera tal que las personas de alguna manera involucradas con la situación
que se plantea (directivos, docentes, alumnos, padres, vecinos), sean protegidas y
resguardadas. Por dichas razones es importante que se les explique con claridad a
aquellos que su identidad va a ser preservada y que previo a realizar la denuncia
correspondiente, se pondrá en conocimiento de la situación al inspector de zona para que
acompañe su actuación ante las autoridades correspondientes.
En estos casos podrán optar por realizar la denuncia de manera anónima llamando al
teléfono 0800 888 3764 o podrán hacerlo concurriendo a las Fiscalías Especializadas (en
Capital) y/o a la Unidad Judicial especial. En el Interior Provincial podrán concurrir a las
Secretaría Especializadas, que funcionan en las sedes que se mencionan al final de la
presente Guía, cuyos teléfonos igualmente se consignan. En ambos supuestos la
denuncia será ANÓNIMA –preservándose la identidad de quien formula la denuncia o
realiza el llamado–, ello en virtud de lo establecido en el art. 34 de la Ley 23.737.
Direcciones y teléfonos de contacto:
PODER JUDICIAL, FUERO DE LUCHA CONTRA AL NARCOTRÁFICO
A) CAPITAL
Oficina de Fiscales de Lucha contra el Narcotráfico - Centro Judicial Capital de la
Primera Circunscripción Judicial:
A cargo de los Sres. Fiscales Marcelo Daniel Sicardi y Alejandro Marcelo Fenoll.
Ubicación: Edificio Central de la Dirección General de Policía Judicial, sito en calle
Duarte Quirós Nº 650, 4º Piso 2º nivel de esta ciudad de Córdoba.
Teléfonos: 0351 – 4481016, internos 16142 y 16162 (Secretarios Gustavo Dalma y
Pablo Carrera, respectivamente)
Unidad Judicial especial de Lucha contra el Narcotráfico:
A cargo de los Sres. Ayudantes Fiscales, Dres. Sebastián Romero y José Lavaselli.
Ubicación: calle Taninga nº 2841 Bº San Pablo de esta ciudad capital.
Teléfono: 0351 – 4481016, interno 34601
B) INTERIOR – SECRETARÍAS DE LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO
PRIMERA CIRCUNSCRIPCIÓN
VILLA CARLOS PAZ:
CONMUTADOR 03541 – 426425; 426286; 487591
INTERNO 55031 – FISCALIA 1º TURNO
Dra. Belén Garde (Prosecretaria) - celular corporativo 0351-158045880
Dirección: José Hernández esquina Los Artesanos, (C.P.5152).
INTERNO 55051 – FISCALIA 2º TURNO
Dra. María Candelaria Berberián (Prosecretaria) - celular corporativo 0351-155202772;
Dirección: Lisandro de la Torre N° 180, (C.P.5152).
SEGUNDA CIRCUNSCRIPCIÓN
RÍO CUARTO - CONMUTADOR 0358 – 4677800 INTERNO 68111
Dr. Guillermo González (secretario) - celular corporativo 0358-154180461
Dirección: Alvear esquina Deán Funes, Subsuelo (C.P. 5800)
TERCERA CIRCUNSCRIPCIÓN
- BELL VILLE – CONMUTADOR 03537 – 450000 INTERNO 52071
Dra. Fabiana Cavaglia (prosecretaria), celular particular 03537-15658160
Dirección: Rivadavia N° 99, 3º piso (C.P. 2550)
-CORRAL DE BUSTOS – CONMUTADOR 03468 – 423442; 423979; 423978 INTERNO
53081
Dr. Walter Daniel Rodríguez (secretario), celular 0353-154128481
Dirección: Córdoba Nº 1029 (C.P. 2645)
CUARTA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL
VILLA MARÍA – CONMUTADOR 0353 – 4618800 INTERNO 73071
Parola de Ruiz (Secretaria): celular particular 0353-154094337
Dirección: General Paz N° 337, Planta Baja (C.P. 5900)
QUINTA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL
SAN FRANCISCO – CONMUTADOR 03564 – 475000 INTERNO 71251
Betina Peretti (Prosecretaria): 03564-15624035
Dirección: Gobernador Dante Agodino N°52, 1º Piso en el Área de Atención Inmediata de
la oficina de Fiscales (C.P. 2400)
SEXTA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL
VILLA DOLORES - CONMUTADOR 03544 – 421201/203/204/206 –
INTERNOS 72071 y 72072
Daniel Apóstolo Barbieri (Secretario): celulares particulares 03571-15600176 y 0351155734865
Domicilio: Sarmiento Nº 350, edificio de Tribunales, Planta Baja, (CP 5870)
SEPTIMA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL
- CRUZ DEL EJE – CONMUTADOR 03549 – 422547; 422479; 423818; 425164; 425901
- INTERNO 54064 –
Nelson Lingua (Secretario): 0351-153908318
Dirección: Vicente Olmos N° 550, planta baja (C.P. 5280)
- COSQUÍN – CONMUTADOR 03541 – 454985; 454010; 453556; 452199 INTERNO
56151 – 56152
Laura Bartolomé (Secretaria): 03541-15335438
Dirección: Catamarca N° 167 (C.P. 5166)
OCTAVA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL
LABOULAYE - CONMUTADOR 03385 – 428540; 421086; 426309 INTERNO 63044
Rodrigo Ferreiro (Prosecretario): 03385-15405446
Dirección: San Martín N° 6, 1º piso (C.P.6120)
NOVENA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL
DEÁN FUNES – CONMUTADOR 03521 – 429000 - INTERNOS 58122 – 58127
Reymundo Barrera (Secretario): celular 03521-15402714
Dirección: Santa Fe N° 149 (C.P.5200)
DÉCIMA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL
RÍO TERCERO- CONMUTADOR 03571 – 434000 INTERNO 70121
Luis Pizarro (Secretario): 0351-155168113
Dirección: Angel Vicente Peñaloza (ex Cárcano) N° 1379, 1º Piso donde funciona la
Fiscalía de 1º turno (C.P. 5850)
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