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Estudio etnografico del valle de Urraul Alto (Navarra)

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Estudio etnografico del valle de Urraul Alto (Navarra)
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Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
69
MUNIBE (San Sebastián)
Sociedad de Ciencias Naturales ARANZADI
Año XVIII - Números 1/4 - 1.966 - Páginas 69-160
Estudio etnografico del valle de Urraul Alto (Navarra)
por Luis Pedro Peña Santiago, miembro de la Sección de Etnografía
de la Sociedad «ARANZADI» y del Instituto «FRANCISCO IBERO»
y
Juan San Martín, miembro de la Sección de Etnografía de la Sociedad
«ARANZADI» y académico de número de la lengua Vasca.
DEDICATORIA.
A todos los habitantes del valle de Urraul Alto, en, agradecimiento por su amabilidad y atenciones, así como por la
colaboración que nos prestaron en todo momento.
Nuestro especial reconocimiento a D. Tomás López Sellés,
por cuantos datos e información nos facilitó al preparar
esto trabajo, y por su estudio de ermitas, que incluimos en
el capítulo correspondiente. Igualmente queremos dar las
gracias a D. Félix San Martín, cura párroco de Epároz,
cuyo conocimiento de la zona y eficaz ayuda fueron decisivos en el logro de nuestros deseos.
INFORMANTES
Ezcániz.— D.ª Rufina Ariztu Alzueta, D. Babil Villanueva
Aristu.
Citamos a continuación los nombres de aquellas personas que en cada pueblo constituyeron la principal fuente de información.
Guindano.— D. Trifón Granada Expósito, de Zabalza. Residió en Guindano.
Adoain.— D. Fermín Burguete Cabodevilla.
Imirizaldu.— D. Félix San Martín.
Aizcurgui.— D. Babil Villanueva, de Ezcániz.
Irurozqui.— D.ª Juana Mateo Redín. D. Ignacio Olaberri Ilin-
Arangozqui— D. Agustín Cabodevilla, de Elcoaz.
Arielz— D.ª Luisa Iriarte Ozcoidi y D.ª Perfecta Iriarte
Ozcoidi.
Aristu.— D.ª Luisa Aristu Villanueva.
Artanga.— D.ª Sara Calvo, de Epároz, y D. Felipe Redín,
de Larequi.
Ayechu.— D. Bautista Amostegui, D. José Hernández Jiménez. D.ª Inocencia Gil Villanueva, D.ª Sancha Cabodevilla.
Cerrencano Alto y Bajo.— D. Epifanio Amostegui Eguíluz.
de Larraun.
Elcoaz.— D. Bernardo Iriguíbel, D.ª Marcelina Iturri, señorita Mercedes Iriguíbel.
Epároz.— D.ª Juanita Calvo Balisa, D.ª Sara Calvo Balisa,
D. Félix San Martín (párroco), D. Ambrosio Gil.
cheta, D. Juan Clavería.
Jacoisti.— D. Juan Gil, D. Juan Pablo Gil, Srta. Celsa
Gil.
Larequi.— D. Felipe Redín, propietario de la casa «Isquerrena», de Larequi, última que se abandonó.
Larraun.— D.ª Josefina Amostegui, D. Epifanio Amostegui.
Ambos últimos residentes de Larraun.
Ongoz.— D.ª Catalina Cervantes, D. Fermín Ballsa.
Ozcoidi.— D. Ramón Indurain.
Santa Fe.— D. Calixto Pérez. Milagros Miguéliz.
Sastoya.— D.ª Sara Calvo, de Epároz; D. Felipe Redín, de
Larequi. D. Ramón Indurain, de Ozcoidi.
Zabalza.— D. Trifón Granada Expósito. D. Francisco Larrea.
(2)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
ESTUDIO ETNOGRAFICO DEL
VALLE DE URRAUL ALTO (NAVARRA)
Capítulo I
70
MAPA DEL VALLE DE URRAUL ALTO
Dibujado por José Antonio Martínez, miembro de la
Sección de Espeleología de «ARANZADI».
EL VALLE DE LARRAUL
1) Situación. Población. Descripción de los pueblos.
2) La casa.— Formas de localidad. Tipos de casas. Materiales. El tejado. Las chimeneas. Las cocinas. Horno.
Puertas. Ventanas.
3) Los hórreos.
4) Ajuar de la cocina, cerámica, utensilios de bronce y
mobiliario en general.
5) Formas de alumbrado.
Capítulo II
ALGUNOS DATOS SOBRE AGRICULTURA
1) Ataduras de centeno.
2) Las eras y los trillos.
3) Costumbres.
4) Yugos, ganchos, leras, layas, etc.
Capítulo III
LA MADERA
1) Los bosques.
Capítulo IV
EL PASTOREO
1) Evolución.
2) Las cañadas. Fechas de la trashumancia.
3) Los pastores. El modo de vida de los pastores en verano. Utensilios de los pastores. Costumbres, dichos
y refranes.
4) Indumentaria.
5) Nombres que se dan a las ovejas y al ganado cabrío.
Marcas.
6) Los espantajos.
7) Los mercados.
Capítulo V
LOS JUEGOS
1) El «Chute» y la «Calva», la pelota y la «barra».
Capítulo VI
LA LENGUA
1) El vascuence en Urraul Alto.
2) Vocabulario.
Capítulo VII
LA MEDICINA POPULAR.
Capítulo VIII
LA RELIGIOSIDAD
1) Parroquias.
2) Datos sobre castillos, dólmenes, ermitas y palacios
de Cabo de Armería.
3) Las estelas.
4) Las «fuesas» y los ritos funerarios.
5) Elementos protectores de los establecimientos humanos y sus pertenecidos.
6) Fiestas populares: Navidad. Reyes, Carnaval. Jueves
Santo. Sábado Santo. Corpus Cristi. San Juan Bautista. Rogativas. San Antón. San Isidro. San Blas. San
Gregorio. Romerías.
7) Las brujas.
CAPITULO I
EL VALLE DE URRAUL ALTO
SITUACION
El valle de Urraul Alto se estira en la zona
subpirenaica, limitando al Norte con Azparren
(valle de Arce), Abaurrea Baja, Abaurrea Alta
y Jaurrieta (valle de Salazar). Al Oeste, con
los valles de Arce, Lónguida y Urraul Bajo. Al
Sur, con Urraul Bajo y Romanzado. Al Este, con
el Romanzado, Almiradio de Navascués y valle
de Salazar.
Debido a su gran superficie, 141,42 Km.2, y a
su forma un tanto alargada, el valle encierra
una notable variedad en su paisaje según sea al
Norte o al Sur. Hacia el Norte, asemejándose a
los altos valles del Pirineo navarro; al Sur,
siendo un poco la continuación o la cabecera de
las tierras pardas y un tanto onduladas de
Urraul Bajo y el Romanzado.
El Ayuntamiento de Urraul Alto, conocido
por valle de Urraul Alto, y también por «Pardisherria», nombre que le ha quedado aun cuando
hace muchos años que desapareció de sus pueblos la lengua vasca, lo forman en realidad tres
valles. El occidental, recorrido por el riacho
Chastoya,que se une al Irati en las proximidades de Artajo (valle de Lónguida), conserva habitado el pueblo de Ozcoidi, el resto de sus aldeas (Larequi, Sastoya y Artanga) están despobladas. El central, o cuenca del Areta, río que
vierte sus aguas al Irati en las cercanías de Ripodas (Urraul Bajo), es el que reúne los mayores núcleos de población: Aristu, Elcoaz, Ayechu, Jacoisti, Ongoz, Santa Fe, Ezcániz, Epároz.
Irurozqui, Imirizaldu, Zabalza y Arielz. Abandonados, Arangozqui, Larraun y Aizcurgui. El
oriental, valle de Adoain, conocido también por
barranco de Sarrate, lleva sus aguas al Salazar,
en el término de Aspurz, y sólo quedan algunas
familias en Adoain. Guindano y Cerrencano Alto y Bajo están deshabitados. Consideramos a
los Cerrencanos dentro de este valle oriental,
aun cuando en realidad se encuentran emplazados en un profundo barranco, paralelo al de Sarrate, que desemboca en el Salazar, junto a las
ventas de Aspurz.
(3)
71
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Foto 1. Zona norte. Aristu y sierra de Areta (1.415 mts.)
Foto 2. Zona media. Eparoz, al fondo Aldaxur (1.187 mts.)
Foto
Peña Santiago
Foto Juan San Martín
(4)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
En la mitad Norte del valle se levantan las
mayores alturas. Sierra de Areta (1.415 m.),
muralla que separa Urraul Alto de las abaurreas. Arizgaña (1.230 m.), entre Urraul y Salazar. Aldaxur (1.187 m.), barrera entre la cuenca del Areta y barranco de Sarrate. Sierra de
Zariquieta (1.040 m.), muga de Urraul Alto, Lónguida y Arce. Todas estas montañas están cubiertas de bosques de pinos y hayas, además
de roble y algo de encina. Abundan los pastos,
que han sido, hasta hace algunos años, un factor muy importante en el desenvolvimiento económico de todo el valle. (Fotos 1 y 2.)
En la mitad Sur, aunque hay cotas que siguen por encima de los ochocientos metros, el
paisaje se suaviza notablemente. El bosque no
abunda y domina la tierra de labor. (Foto 3.)
En esta última época se ha registrado una
fuerte evolución en la forma de vida de los habitantes de Urraul Alto, abandonando casi por
completo el pastoreo y dedicándose a la agricultura. Sin embargo, este cambio, e incluso
la creación de una fuerte cooperativa agrícola
entre varios pueblos, debidamente asesorada y
mecanizada, no ha conseguido hasta el momento parar del todo el terrible despoblamiento que
ha sufrido el valle en los últimos años, aunque
algo se va logrando en este sentido. Hoy que el
progreso ha llegado a sus hogares y a los campos, y aunque las razones del éxodo no han sido debidas sólo a motivos económicos, aunque
éstos hayan tenido su importancia dentro del
conjunto de las demás, causas estas que merecerían ser estudiadas profunda y metódicamente, esperamos que con el esfuerzo actual la población se asiente de forma definitiva.
LA POBLACION
Urraul Alto forma parte de los valles menos
poblados de la provincia de Navarra, y lo mismo
sucede con algunos de los que le rodean (Arce,
Salazar, Romanzado, Izagaondoa, etc.).
Aun considerando que Urraul Alto se encuentra dentro de una de las zonas señaladas
por la dureza del clima y la aspereza del terreno, pues casi todas sus aldeas se aproximan,
alcanzan o sobrepasan los 600 m. de altura, y
que su desarrollo está condicionado a estas circunstancias, los datos estadísticos que poseemos del descenso de habitantes son alarmantes y dignos de atención.
En el año 1888 el valle de Urraul Alto tenía
1.004 habitantes. En 1900 bajó a 973. En 1910
72
llegó a 890. En 1920, 773. En 1950 ha descendido hasta 574 habitantes. En 1960, 415 habitantes. Finalmente, en 1966, según los datos que
nos han sido facilitados, sólo 283 habitantes, de
hecho. La realidad es que no llega a dos habitantes por Km.2, cuando la media de Navarra
por Km.2 (Nomenclator 31-XII-50) era de 36 habitantes y la población media por ayuntamiento de 1.450 habitantes.
Desde 1920, fecha en la que toma los datos
de habitantes la «Geografía del País Vasco-Navarro» (T. II, pág. 485). hasta nuestros días,
han sido abandonados ocho pueblos de Urraul
Alto: Aizcurgui, Arangozqui, Artanga, Cerrencano (Alto y Bajo), Guindano, Larequi, Larraun y
Sastoya.
La diferencia de habitantes entre 1920 y
1966, en cada pueblo, es la siguiente: Adoain,
en 1920, 75 habitantes: en 1966, 20 habitantes.
Aizcurgui, en 1920, 37 habitantes; en 1966, ninguno. Arangozqui, en 1920, 23 habitantes: en
1966, ninguno. Aristu, en 1920, 20 habitantes;
en 1966, 12 habitantes. Arielz, en 1920, 21 habitantes; en 1966, 9 habitantes. Artanga, en 1920,
12 habitantes; en 1966, ninguno. Ayechu, en
1920, 48 habitantes; en 1966, 15 habitantes. Cerrencano, en 1920, 29 habitantes; en 1966, ninguno. Elcoaz, en 1920, 73 habitantes; en 1966,
13 habitantes. Epároz, en 1920, 64 habitantes;
en 1966, 29 habitantes. Ezcániz, en 1920, 19 habitantes; en 1966, 5 habitantes. Guindano, en
1920, 25 habitantes; en 1966, ninguno. Imirizaldu, en 1920, 40 habitantes; en 1966, 32 habitantes. Irurozqui, en 1920, 152 habitantes; en 1966,
68 habitantes. Jacoisti, en 1920, 11 habitantes;
en 1966, 6 habitantes. Larequi, en 1920, 32 habitantes; en 1966, ninguno. Larraun, en 1920, 10
habitantes; en 1966, ninguno. Ongoz, en 1920,
76 habitantes; en 1966, 28 habitantes. Ozcoidi,
en 1920, 49 habitantes; en 1966, 16 habitantes.
Santa Fe, en 1966, 7 habitantes. Sastoya, en
1920, 7 habitantes; en 1966, ninguno. Zabalza,
en 1920, 78 habitantes; en 1966, 21 habitantes.
Según el «Nomenclator» del Instituto Nacional de Estadística (censo de 1960), la población de Urraul Alto estaba distribuída de la siguiente manera: Adoain, 37 habitantes. Arielz,
12 habitantes. Aristu, 9 habitantes. Ayechu,
26 habitantes. Cerrencanos, 6 habitantes. Elcóaz, 33 habitantes. Epároz, 32 habitantes. Ezcániz, 7 habitantes. Imirizaldu, 39 habitantes. Irurozqui, 83 habitantes. Jacoisti, 8 habitantes. Larequi, 8 habitantes. Larraun, ninguno. Ongoz, 30
habitantes. Ozcoidi, 25 habitantes. Santa Fe, 6
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
(5)
habitantes. Sastoya, ninguno. Zabalza, 54 habitantes. Total, 415 habitantes.
LOS PUEBLOS
Relación de los pueblos que componen
Urraul Alto: Adoain. Aizcurgui (A). Ariel. Aristu. Artanga (A). Ayechu. Cerrencano (Alto y
Bajo) (A). Elcoaz. Epároz. Ezcániz. Guindano
(A). Imirizaldu. Irurozqui. Jacoisti. Larequi (A).
Larraun (A). Ongoz. Ozcoidi. Santa Fe. Sastoya
(A). Zabalza. De ellos llaman caseríos o llamaban a Jacoisti, Arielz y Sastoya. A Larraun
le daban el nombre de granja. En total, diecisiete pueblos, tres caseríos, una granja y una ermita, Santa Fe, donde hace poco estaba centrado el Ayuntamiento del valle.
Julio Altadill («Geografía del País Vasco-Navarro». Navarra. Tomo 1), al hablar de los despoblados (pág. 899) dice: «Orizcoiti (Urraul Alto), hacia 1487, la princesa Doña Leonor hizo
cesión de los tributos de aquel lugar a D. Lope
de Esparza. El lugar de Ozcoidi, situado muy
cerca de Orizcoiti, aquél pudiera tal vez tener
alguna relación con éste, y aun ser una restauración.» El mismo autor, en el segundo tomo de
la obra citada («G. P. V.-N.», t. II, pág. 943), escribe: «El señor Olóriz, en su obra «Nociones
geográficas», sitúa en el valle de Urraul, sin precisar más, los tres despoblados siguientes:
Mondela, Muru y Ugarra». Pensamos nosotros
que tal vez cabría añadir a esta lista el despoblado de Raja, pues la tradición popular sostiene que allí existió un poblado, y algunos autores han dado su opinión de que bien podría tratarse del emplazamiento del primitivo Larraun,
aunque para otros son las ruinas de las distintas edificaciones que rodeaban a un monasterio
allí existente.
Sobre los dos últimos nombres de los despoblados hemos localizado los siguientes datos.
Ugarra: En terrenos del Romanzado, lindante
con Urraul Alto y al paso de la cañada que baja hacia las Bardenas desde el valle de Salazar, por Adoain y Zabalza, existe un lugar conocido por Ugarra (797 m.), donde se encuentra
una ermita del mismo nombre y varias bordas
de pastores, que éstos utilizan en verano, y en
sus recorridos a través de la cañada, tanto en
otoño como en primavera. Ugarra es, aparte de
final de etapa, paso forzado de la trashumancia al atravesar el amplio portillo abierto entre
las peñas de Ugarra (855 m.) e Idocorry (1.052
metros). Muru: En la muga de Urraul Alto y
Nota: (A) Pueblo abandonado.
73
Urraul Bajo se encuentra una cota, de 771 metros de altura, a la que llaman Muru. Más abajo, entre Sansoain y Nardues Andurra (los dos
de Urraul Bajo), hay unas edificaciones a las
que conocen por casas de Muru. Próxima a ellas
está la ermita de la Virgen de las Nieves. Tanto Sansoain como Nardues Andurra y las casas
de Muru son zonas frecuentadas por los pastores trashumantes.
ADOAIN (757 m.).—Antiguamente Aduain.
Está situado en la mitad Norte de Urraul Alto,
al Este, en el fondo de un pequeño valle abierto al pie de la sierra de Aldaur (1.189 m.). Sus
habitantes se dedican mayormente a la ganadería y también a la agricultura. Posee buenos bosques de pinos en un terreno muy quebrado y de
clima frío. Hay una carretera que, partiendo un
poco antes de llegar a Imirizaldu, lleva en 12
kilómetros hasta la aldea. Caminos a Ayechu,
Aizcurgui, Ezcániz, Guindano, Ongoz, Zabalza,
Izal y por los Cerrencanos, a Aspurz. Parroquia
de San Esteban, románica, y ermitas de Nuestra Señora del Socorro, Santa Agata y Santa
Cruz, todas estas ermitas prácticamente desaparecidas. En 1808, en la casa «Eneko», nació
el reverendo Padre Esteban de Adoain, famoso
misionero capuchino que pasó la mayor parte
de su vida evangelizando en América, regresando los últimos años a España, donde murió el 7
de octubre de 1880, en Sanlúcar de Barrameda. (1,2 y 3).
AIZCURGUI (723 m.).—Abandonado aproximadamente desde hace 25 años. En el centro
del valle, a caballo de uno de los espolones que
descienden del macizo de Aldaxur (1.187 m.), y
que separa las cuencas del Areta y del arroyo
de Adoain o Sarrate.
Todavía conserva el tejado una de sus casas;
las otras siete restantes lo tienen ya derruído
o semiderruído; así sucede con la casa «Echeandía». La iglesia, a excepción del tejado de la torre, se conserva bien en bóveda y muros. El interior está destrozado. En la actualidad los terrenos de Aizcurgui han sido repoblados en su
totalidad por la Diputación Foral de Navarra.
En su última etapa estaba habitado por unas pocas familias que dependían de un solo propietario, y se dedicaban al cuidado de ganado vacuno, lanar y caballar. Estaban al cargo de un mayoral.
No tiene carretera. Desde Santa Fe se tarda
cuarenta minutos aproximadamente. Caminos a
Adoain, Ezcániz, Irurozqui, Santa Fe y Zabalza.
Parroquia de San Julián, románica.
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Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
(6)
Foto 3. Zona sur. Terrenos de Zabalza
Foto 4. Elcoaz
Foto Juan San Martín
Foto Juan San Martín
(7)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
ARANGOZQUI (694 m.).—Abandonado. Al
Norte del valle, en la ladera de Mendigaña
(1.100 m.), muy próximo a la carretera que de
Epároz sube a Elcoaz, y desde la que se le ve
un poco alto, a la izquierda. Terreno abrupto con
bosque. Nos dijeron que tenía abundancia de
pasto y poco cultivo. Todavía hay dos casas en
buen estado y son aprovechadas por quienes
explotan sus tierras para guardar los aperos de
labranza. La parroquia de San Martín está cubierta. El altar se guarda en la sacristía, al menos lo que queda de él. A principios del siglo XIX estaba servida todavía por un cura Abad.
En 1802 tenía tres casas, las mismas de hoy, y
veintidós habitantes, siendo gobernada por los
diputados nombrados por el valle y por el regidor del lugar elegido por los vecinos. Tomás
López Sellés cita en su trabajo una ermita dedicada a San Gregorio, y actualmente en ruinas.
ARlELZ (510 m.).—Caserío. El señorío de
Arielz, antiguo Palacio de Cabo de Armería, esta emplazado al sur de Urraul Alto, enclavado
entre los municipios de Urraul Bajo y Romanzado. Lo forman una casa y sus agregados. Aparte de la agricultura y de los viñedos es abundante en pastos. Posee carretera por Lumbier,
Arbories y Murillo-Berroya. Capilla interior, con
la fecha 1674, bajo la advocación de San Ramán. Caminos a Berroya, Nardues Andurra y Rípodas. Como indica López Sellés, «perteneció
al conde de Agramont, defensor de la independencia de Navarra, a sus herederos y a la familia Mena Sarasate, pariente muy cercana del
violinista Pablo Sarasate».
ARISTU (910 m.).—Antiguamente, Ariztu.
Antiguo Ariztuiga, monasterio de la Virgen de
Santa María de Aristu, dado en 1042 a Leyre por
el rey García el de Nájera.
En el Noroeste del valle, en un barranco metido en el corazón de la sierra de Areta (1.415
metros). Rodeado de mucho bosque y en un terreno muy quebrado. Poco cultivo y mucho pasto. No tiene carretera. Por camino, desde Elcoaz, cuarenta y cinco minutos. Caminos a Azparren (valle de Arce), Equiza (valle de Arce) y
Elcoaz. Iglesia parroquial de San Andrés, románica. López Sellés cita la ermita de San Miguel
ya ruinosa.
ARTANGA (655 m.).—Abandonado hace 20
años aproximadamente. Al Oeste de Urraul, en
la unión de dos regatos, en medio de un estrecho barranco que arranca de la sierra de Zariquieta (1.040 m.) y envuelto entre bosques
de pinos. Terreno salvaje y duro, más hoy, que
está convertido en una verdadera selva al rea-
75
lizar la Diputación Foral de Navarra una gran
labor de repoblación. Fue zona de pastos.
En la actualidad sólo quedan en pie las paredes de dos casas y las de su iglesia de San
Pedro. Prácticamente la aldea ha desaparecido.
Desde Larequi (también abandonado) se tarda cerca de dos horas en llegar. Hasta Sastoya existe un buen camino, pero desde aquí a Artanga hay que seguir una senda, por llamarle de
alguna forma, muy accidentada, y cruzar varias
veces la regata Chastoya. Caminos a Epároz,
Sastoya y Zariquieta, en el valle de Arce.
AYECHU (694 m.).—Emplazado al Norte del
valle, en la ladera del corto vallecito del río
Larraun y dominado por las peñas de Aritzgaña
(1.230 m.). Posee muchos. pinares, hayedos y
robledales, y buenos pastos. Sus habitantes se
dedican preferentemente a la ganadería: vacuno y lanar.
En el «Diccionario Geográfico Histórico de
Navarra», de 1802, se dice de Ayechu que su población era de once casas y setenta y dos habitantes y «se gobierna por los diputados del valle [Urraul Alto) y por los rexidores elegidos
por alternativa de casas». Tiene carretera. Caminos a Izal, por Larraun, a Elcoaz y Adoain. Parroquia de San Juan Evangelista. Portada de estilo mozárabe. Ermitas de Raja o Raxa (románica) y San Miguel. La primera ruinosa y la segunda desaparecida. La ermita de Raxa es posible que ocupe el lugar de lo que fue monasterio
de San Juan de Arrosán, cuya referencia se remonta al siglo X. Estas tierras fueron también
recorridas por Sancho el de Peñalén.
Parece ser que existió en tiempo una comarca conocida por Valle de Ayechu. Lo formaban Larraun, Ayechu, Jacoisti y Arangozqui. Gozó de privilegios reales que le permitían «el
disfrute de los montes, pastos, agua y hierbas
del término desolado de Raja». Por esto tuvo
con frecuencia luchas con Izal (valle de Salazar), no faltando en ellas muertos y heridos.
CERRENCANO ALTO (862 m.).—Abandonado al parecer desde hace 40 años poco más o
menos. Los últimos habitantes, la familia de
don Celedonio Aristu. Cuando marcharon tenía
cerca de 90 años. Cerrencado Bajo ha sido abandonado hace muy pocos años.
Nombre anterior: Zarrangano. A esta aldea,
que dependía de Adoain, se le conoció también
como Señorío de Cerrencano de Olloki.
Se encuentra al Este de Urraul Alto, sobre
un estrecho cordal del Olagato (1.134 m.), entre las barrancas de Cerrencanos y Racas. Terreno muy accidentado y cubierto de bosques
(8)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
de pinos, hayas, robles y encinas. Mucho pasto
y cultivo escaso. Sus habitantes se dedicaban
a la ganadería.
En la actualidad justamente la fachada de la
casa «Los Cerrencanos» se tiene en pie todavía. El resto del pueblo, en ruinas, lo mismo que
la parroquia de San Pedro. No tiene carretera.
Desde Adoain se tarda entre cincuenta minutos
y una hora. A algo más de media hora de la salida de Adoain, se alcanza el collado de Cerrencano desde el que ya se divisa la aldea desierta. Por encima de ella destacan las cumbres nevadas del Pirineo: La Gargantada, Axpe, Balaitus, Frondeilla, La Cresta del Diablo, Collarada,
Bisaurin, etc. Caminos a Aspurz, Uscarrés y
Adoain. Tomás López Sellés nos dice que a
principios del siglo pasado luchó por estas tierras el general francés Arispe.
ELCOAZ (693 m.).—Se levanta al Norte del
valle, próximo al río Areta. Tras el pueblo la
silueta de la sierra de Areta (1.415 m.). Abunda en haya y en pastos. La economía se centra
en la ganadería, pero últimamente también cuidan la agricultura.
Tiene carretera. Caminos a Aristu y Ayechu.
Parroquia de San Pedro, con portada románica,
restaurada recientemente. Tomás López Sellés
localizó hace unos años los restos de las ermitas de San Miguel y la de Santa Cruz.
EPAROZ (618 m.).—En el centro del valle,
en la ladera de una montaña, un poco alzada sobre el Areta. No hace muchos años la ganadería era tan importante como la agricultura. Hoy
la segunda ha desplazado casi por completo a
la primera. Tiene carretera. Camino a Sastoya.
Iglesia de San Andrés. Ermita de Santa Fe, llamada de Baratzagaiz, de estilo románico, y la
única donde todavía se conserva el culto en el
valle.
EZCANIZ (670 m.).—También le llaman Escaniz. También hacia el centro de Urraul, un poco
más hacia la derecha que Eparoz, en la orilla
opuesta del Areta y en la ladera de una amplia
loma que desciende de Aldaxur o Aldasurra
(1187 m.). Terreno muy accidentado. Tiene bosques y pastos. Actualmente han abandonado la
ganadería para dedicarse a la agricultura.
No hay carretera, aunque algunas furgonetas
suben hasta el pueblo por el camino de Santa
Fe. Andando, desde Santa Fe, se llega en veinte
minutos escasos. Caminos a Adoain, Aizcurgui, Ongoz, y Santa Fe. Iglesia de San Servando
y Germano. Tomás López Sellés habla en su trabajo de una ermita en ruinas dedicada a Santa
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Agata. Actualmente la misa se celebra en casa
«Cordobe», la única que queda habitada en Ezcaniz, y que fue levantada hace veinte años. La
parroquia tiene una sencilla portada románica.
GUINDANO (720 m.).—Se abandonó hace
unos quince años. Aldea situada en la zona oriental del valle, sobre la ladera izquierda del barranco de Adoain, un poco alta sobre la carretera que lleva de Zabalza a Adoain. No tenía demasiado terreno de cultivo, pero sí mucho bosque y pastos. Sólo se ven dos casas en pie, las
conocidas por «Doroz» y «Zaldúa», el resto en
ruinas. La parroquia de San Julián aún se levanta
con su torre, el interior del templo está destrozado. No hay carretera hasta el mismo pueblo,
pero, dada su proximidad a la de Adoain, se llega desde ella en diez minutos o menos. Caminos
a Zabalza y Aizcurgui.
Entre Zabalza y Guindano existió el monasterio de Sancti Angeli de Egurzano, al que en el
siglo X dio tierras y viña «aita-Eneko». El rey
don García IV le dio a Leyre para culto de los
Santos.
IMIRIZALDU (552 m.).—Emplazado al sur del
valle, muy próximo al río Areta. Posee excelentes pastos y tierras de labor. Siguiendo la corriente impuesta por los pueblos próximos, va
dejando la ganadería y centrando sus esfuerzos
en la agricultura. Tiene carretera. Caminos a
Ozcoidi, Napal y Zabalza. Iglesia parroquial de
la Purificación.
IRUROZQUI (569 m.).—Al sur del valle, próximos al Areta. Es todavía el pueblo más importante del Ayuntamiento de Urraul Alto y el que
más habitantes tiene. Aunque tenía bosques y
pastos, la ganadería era un capítulo muy importante de su economía, la han abandonado para
dedicarse por entero a la agricultura formando
una cooperativa de la que forman parte algunos
de los pueblos próximos.
Tiene carretera. Caminos a Ozcoidi, Larequi,
Sastoya, Aizcurgui y Zabalza. Parroquia de San
Adrián Mártir. Existe un término denominado
San Cristóbal, que quizás indique la existencia
de una ermita en un tiempo atrás. Nadie nos ha
podido dar razón de la misma. Los restos del
castillo de Irurozqui, citado por Altadill, tampoco han podido ser localizados con certeza, pese
a la labor desarrollada en este sentido por Tomás López Sellés. Quizás la casa «De la Torre»,
antes «Koskolotz», con su formidable torre de
muros de dos metros de espesor, pudiera ser
el llamado «castillo». Sería interesante un estudio al respecto (4).
(9)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
JACOISTI (680 m.).—Caserío. Nombrado tambien por Jacoiste o Jacoste. Al Norte de Urraul,
muy próximo a Ayechu. En realidad no lo forman
más que la casa «Jacoiste», en cuyo dintel se
lee el año 1786, y sus pertenecidos, que rodean
la pequeña iglesia. Según nos informaron lleva
siendo así desde hace mucho tiempo. Esto se
confirma por los datos que facilita el «Diccionario Geográfica Histórico de Navarra», de 1802,
el decir: «este pueblo está reducido a una sola
casa, en la que habitan diez o doce personas.
La iglesia dedicada a San Clemente está servida por un cura párroco».
En su terreno hay bosque y pastos. También
buenas tierras de labor. Se dedican a la agricultura y a la ganadería. Tiene carretera, y caminos
a Adoain, Elcoaz y Ongoz. Igualmente en su término hay una ermita dedicada a Santa Agata,
ya en ruinas.
LAREQUI (546 m.).—Abandonado hace nueve
años. Al Suroeste del valle, asentado en la ladera de una de las lomas que bajan de la sierra de Zariquieta (1046 m.), en la cuenca del
Sastoya, se alza el pequeño Larequi, todavía
casi tan entero como cuando lo dejó la última
familia para trasladarse a Artieda. La última casa habitada se llama «Isquerrena», en el escudo lleva grabado el año 1852. No tiene carretera,
la que arranca de Ozcoidi muere en el puente
que cruza el Chastoya, pero el camino que sube
a Larequi es con frecuencia utilizado por los tractores que trabajan aquellas tierras. En coche
aunque de muy mala manera, también se puede
subir. Si se va en automóvil lo mejor es dejarlo
en el puente y continuar la marcha andando, ya
que desde el río se llega en quince minutos escasos. Caminos a Irurozqui, Sastoya, Javerri y
Zariquieta, éstos dos últimos del valle de Longuida.
Parroquia de San Bartolomé. Muy bien conservada, tanto exteriormente como en el interior.
LARRAUN (800 m.).—Granja. Sus últimos habitantes marcharon en 1953. Situada en la zona
Noreste de Urraul, al pie del collado que lleva
a Izal, en un pequeño y precioso valle que se
extiende al pie de las peñas Aritzgaña (1230 m.)
y Raja (Raxa o Araxamendi) y cercana a la regata de su mismo nombre, Larraun conserva todavía en pie sus dos edificaciones. En torno suyo hay abundancia de bosque y excelentes pastos.
Carece de carretera. Hay que ir desde Ayechu por camino, empleándose aproximadamente
una hora en llegar. No tiene iglesia, y acudían a
77
Ayechu, pero puede ser que, en tiempos, como
ya apunta López Sellés, se sirvieran de la ermita de Raja, en cuyas inmediaciones hay restos
de adificaciones que, según la tradición del
lugar, y como nos contó un pastor que nos sirvió de guía, pertenecen a las ruinas de una aldea que allí existió. Tal vez esas piedras perdidas entre el bosque de bojes pertenezcan al primitivo Larraun. Pero, como ya indicábamos al
hablar de los despoblados y de Ayechu, cabe
la posibilidad de que sean también el último testimonio del Monasterio de San Juan de Arrosan.
ONGOZ (648 m.).—Ongoz se encuentra un
poco al Norte de Santa Fe, a la derecha de la
carretera que sube de Irurozqui a Elcoaz, y dominado por el monte «Txutxurrondo» (1028 m.).
Tiene bosque y pastos, pero sus vecinos trabajan en la agricultura. Su numerosa ganadería (vacuno y lanar) ha sido vendida casi en su totalidad en los últimos años.
Tiene carretera. Camino a Ezcaniz. Parroquia
de la Concepción, con una interesante portada
románica en la torre. Existió en las proximidades de esta aldea el Castillo de Ongozarria, citado ya en 1208. (Ver trabajo de López Sellés).
OZCOIDI (585 m.).—Antiguamente Orzaydi.
Pequeña aldea del Suroeste de Urraul Alto, y levantada en la suave pendiente de una colina.
En su término hay poco arbolado. Las tierras
están dedicadas a la agricultura. Como venimos
diciendo de otros pueblos del valle, aquí también abundó el ganado lanar y vacuno, pero en
nuestros días se ha impuesto la agricultura.
Tiene carretera. Caminos a Mugueta (Longuida), Larequi, Irurozqui e Imirizaldu. Iglesia de
San Pedro, con interesante agua benditera. Ermitas: Existió una dedicada a Santa Cruz, actualmente en ruinas.
En 1487 fue señor de Ozcoidi, don Lope de
Esparza, por gracia que le otorgaron los reyes
don Juan y doña Catalina (GPVN. Navarra. T. II.
Pág. 488).
SANTA FE (580 m.).—Basílica. En su claustro se encuentra el edificio que hasta hace pocos años fue la Casa Consistorial de Urraul Alto. A Santa Fe se la ve en la puerta del barranco de Ezcaniz, entre dos montículos. Prácticamente es el centro geográfico y espiritual del
valle y sólo en fecha reciente dejó de serlo
también administrativo. Según Altadill (GPVN.
Navarra T. II. pág. 943) «en ella se reunían los
diputados del mismo para tratar de asuntos gubernativos y económicos, y también los párrocos del valle para celebrar sus cabildos».
SASTOYA (550 m.).—Caserío abandonado
(10)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
desde hace veinte años. Perteneció a la familia
Bornás. También le dan el nombre de Sastuya,
Chastoya, Chistoya, Cestoya, e Iribarri-Chipi. Antiguamente Cestovi.
Altadill (GVPN. T. Navarra II. pág. 943) dice
al hablar de Sastoya: «Iribarri-Chipi es un caserío que hemos citado con los nombre de Chistoya y Sastoya, siendo anterior su otro título
más de Cestovi».
Está al Oeste del valle, en el barranco Chastoya. Sus habitantes se dedicaban a la ganadería y a la agricultura. Todavía pudimos subir al
primer piso de una de sus casas. La iglesia de
San Juan, muy sencilla, conserva su cubierta
pero en su interior no queda nada más que una
aguabenditera empotrada en el muro.
No tiene carretera. Hay que coger la que partiendo de Ozcoidi llega hasta el fondo del barranco del Chastoya, junto al puente. Una vez
allí, se debe seguir el camino ancho que marcha
a la derecha, junto al río. Desde la carretera se
tardará media hora escasa. Caminos a Eparoz,
Irurozqui, Artanga, Ozcoidi y Larequi.
ZABALZA (658 m.).—Zabalza se ve al Sudeste de Urraul, sobre una colina en medio de
lomas cubiertas de tierras de labor y escaso arbolado. Hay algo de pino y roble. La ganadería
se encuentra en decadencia.
Tiene carretera. Desde el cruce de Imirizaldu hasta Zabalza hay cuatro kilómetros. Caminos a Guindano, Imirizaldu, Irurozqui, Aizcurgui,
Napal y Aspurz.
Parroquia de San Pedro. Ermita románica de
San Miguel (actual cementerio), y otra, ruinosa,
que estuvo dedicada a Santa Lucía. Hay un término con el nombre de «Salvatori», pero no se
sabe a ciencia cierta y pudo corresponder a alguna ermita.
Nota: Los datos de ermitas y castillos están muy ampliados en el trabajo que se adjunta de Tomás López Sellés. «Datos de castilos, dólmenes, ermitas y palacio de
Cabo de Armería, del valle de Urraul Alto».
(1) Ver: «Vida del siervo de Dios Padre Fray Esteban
de Adoain. capuchino misionero apostólico en América y España», por M.R.P. Fr. Ildefonso de Ciáurriz.
Barcelona. 1913.
(2) Las alturas que se indican en la descripción de cada
pueblo han sido tomadas de los mapas del Instituto
Geográfico y Catastral, siempre que facilitaba el dato exacto. En el resto de los casos la hemos recogido de la obra de Leoncio Urabayen «Una geografía
de Navarra» (pág. 96), y de Tomás López Sellés, en
su trabajo sobre ermitas.
(3) En el librito «Calendario» 1963, de la Caja de Ahorros
Provincial de Pamplona, en el capítulo «Dos señoras
centenarias nos hablan», escrito por «Larranchipi»
(pág. 78), al preguntar a doña Bernarda Vizcay, de
cien años (nacida el 3 de septiembre de 1862 en Redín), por algunos recuerdos de su vida, dijo que de
joven la llevaron a Adoain, indicando que entonces,
78
por lo general, los viajes los hacían por aquellos pueblos a pie, trasladándose por este medio de Oscáriz hasta Adoain. Más adelante informaba que casi a
diario tenía que ir sola por el monte a la botica de
Navascués, que era la más próxima, siguiendo el camino de los caseríos Racas Alto y Racas Bajo.
(4) La casa «De la torre» conserva todavía en el lado de
la carretera una hermosa torre, de más de ocho metros de altura. Su planta es cuadrada, de más de
cinco metros de lado. Hace algunos años la desmocharon sus actuales propietarios, quitándole más de
cinco metros de altura. En el primer piso los muros tienen un espesor de 1,30 m. En la base. 1,90 m.
Posee una estrecha puerta de entrada de 48 cm. tan
sólo de anchura, y 1,40 m. de altura, en arco de medio punto.
LA CASA
Formas de Localidad. Tipos de casas. Materiales.
El tejado. Las chimeneas. Las cocinas. Horno.
Puertas. Ventanas. Los hórreos.
Ajuar de la cocina, cerámica, utensilios de bronce y mobiliario en general.
Los pueblos de Urraul Alto en contados casos
están asentados en el fondo de los valles. Por
lo general se les ve sobre las laderas de los
montes, quedando las tierras bajas y llanas para el cultivo. En las aldeas las casas se agrupan próximas a la iglesia (Epároz, Ayechu), o
bien, aunque cercanas entre sí, quedan un tanto dispersas (Elcoaz, Ongoz, Zabalza, Guindano, Imirizaldu, Aizcurgui). Caseríos alejados sólo se conocen el de Larraun, el de Cerrencano
Bajo, y Arielz. (Foto 4).
Las casas no llevan una orientación determinada, y aunque muchas de ellas tienen la fachada principal mirando al mediodía, las hay
también con distinta posición. Finalmente, como
sucede en Irurozqui. Imirizaldu, Zabalza, Adoain
y Epároz, los viejos caminos, o la moderna carretera, han influido también en la situación de
algunas de las viviendas, viéndose cómo éstas
han sido levantadas en sus proximidades o a lo
largo de su recorrido por el pueblo.
La piedra, la madera (de haya, pino o roble)
y la teja roja, curva (antes la losa de piedra y la
pizarra) son los materiales empleados tradicionalmente en las viviendas de Urraul Alto. En
los últimos años se ha introducido el cemento
y el ladrillo.
En las casas más antiguas, rectangulares, largas y estrechas, con tejado a dos vertientes, y
sin demasiado alero, es frecuente ver la ventana de ajimez rematada en arco conopial (casa
«Eneko», de Adoain; casa «Los Cerrencanos», Foto 5, Cerrencano Alto; casa «Soro» y casa «Lengo», de Ayechu, y casa «Iribarren» de Ongoz). En
(11)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
79
Foto 5.
Casa "Los Cerrencanos",
de Cerrencano Alto
Foto Peña Santiago
Foto 7.
Casa "Eneko",
de Adoain
Foto Peña Santiago
Foto 6.
Casa "Aristurena",
de
Elcoaz
Foto Peña Santiago
(12)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
el caso de casa «Lengo», de Ayechu, la ventana
está además adornada con semiesferas. Sus
puertas son doveladas, algunas con arco de medio punto y monograma con el nombre de Jesús
u otros motivos. El escudo es menos frecuente.
Otras puertas tienen el arco un poco apuntado.
Los muros por lo general son de mampostería.
La sillería aparece en las jambas de las puertas,
ventanas, en las esquinas y en muy contados casos en la totalidad de la fachada.
Con posterioridad a estas casas alargadas se
aprecia claramente la introducción de las casas
de planta cuadrada o ligeramente rectangular,
con tejado a tres vertientes (casa «Aristurena»,
de Elcoaz; casas «Zalba» y «Nueva», de Eparoz;
«Torrea» y «Braco», de Adoain; casa «Aleman»,
de Elcoaz, casas «Zalba» y «Nueva», de Eparoz;
casa «Isquerrena», de Larequi; casa «Irigoyen»,
de Ongoz, etc.,) todas ellas de no demasiado
alero, aunque la casa «Aleman», de Elcoaz, ofrezca una interesante prolongación del mismo sobre el más alto de los balcones de su fachada
principal, prolongación que también se ve en
casa «Jacoiste», de Jacoisti.
El tejado a cuatro vertientes queda justificado plenamente en climas duros, pues presenta una menor resistencia al viento y a la nieve
al dar superficies más pequeñas, que ayudan a
que la cubierta resista mejor la presión de la
nieve acumulada. Este tipo de construcción abunda también en la zona de Burguete, Salazar y
Roncal. Dentro de las casas que hemos considerado de más antigüedad, una de ellas, casa
«Eneko», (foto 7), de Adoain, enseña aún su tejado de doble pendiente, cuyas características
explica Leoncio Urabayen en su obra «La casa
navarra» (pág. 53). Indica que la mayor pendiente es la que arranca del caballete, y disminuye al aproximarse al alero. Añade que de esta
manera no es tan grande la inclinación de la cubierta, lo que hace disminuir su costo, pero, además, «sin que pierda su eficacia para expulsar
la nieve, pues la situada sobre la parte más inclinada, la del caballete, empuja con su peso a
la que se halla en la parte menos inclinada, hasta que por deslizamiento el tejado queda libre
del peso de la nieve en la parte más propicia
a los hundimientos, la central». Este tipo de tejado se encuentra con frecuencia en el norte
de los valles de Salazar y Roncal.
Hace ya muchos años que las chimeneas son
de planta cuadrada (foto, 8), o rectangular, de
hogar junto a la pared, aunque en algunos ca-
80
sos, como sucede en casa «Ziriku», de Aristu,
y en otras, diríamos que tienen una prolongación en una abertura abovedada de algo más de
medio metro de altura, practicada en el muro, y
que sirve para introducir allí los troncos demasiado grandes, que van sacando hacia el fuego
según su parte anterior se consume. A esa abertura llaman todavía «Chacurtegui». En la actualidad, las cocinas económicas, y ya últimamente las de butano, han comenzado a desplazar
a los hogares adosados a los muros.
Con anterioridad a todas ellas se levantaban
chimeneas cilíndricas (figura 1), o de forma cónica, símbolo del hogar central, explicado por
la prolongación hacia el tejado de la gran campana casi semiesférica que ocupaba la mayor
parte de la cocina y, naturalmente, de su techo.
Este tipo de cocina estuvo muy extendido en
Urraul Alto, lo mismo que en los valles próximos de Roncal, Salazar, zona de Burguete, Lanz,
Echalecu, etc. En Guipúzcoa, Juan San Martín,
localizó el año pasado restos de este tipo de
cocina en la Venta de Iturrioz (macizo de Ernio).
(4.)
En el valle de Urraul Alto se pueden ver todavía estas cocinas completas, en casa «Braco»
de Adoain; en casa «Romanena», de Elcoaz; en
casa «Cordobe», de Ezcaniz; y en la casa principal de Sastoya, en Sastoya. Las tres últimas
viviendas citadas están ya abandonadas. También en Santa Fe se conserva una cocina de este estilo. Por lo general apoyan su base circular, de madera, sobre cuatro vigas que han formado un cuadrado. La campana y su prolongación hacia la cubierta, está hecha de ramas de
avellano entrelazadas, y cal. Al exterior asoma
ya la chimenea de piedra, ladrillo, teja árabe, y
laja de pizarra (foto 9).
Estas interesantes chimeneas exteriores
abundan en Urraul Alto (figura 2), presentando
una gran variedad de formas. En Ayechu y Ozcoidi nos indicaron que las habían tenido, pero que
con el tiempo las fueron eliminando. En Adoain
se levantan en casa «Braco» y «Torrea»; en Aizcurgui, en una casita ruinosa próxima a casa
«Torre»; en Elcoaz, en casa «Ramonena», Y en
casa «Aristurena»; en Sastoya, en la Casa Principal; en Eparoz, en casa «Adoñena», Y «Zalba»;
en Ezcaniz, en casa «Cordobe»; en Ongoz, en
casa «Irigoyen»; en Zabalza, en casa «Estoki»,
casa «Bornas», y «Marcuello»; en Irurozqui, casa «La Aezcoana»; en Imirizaldu, casa «Landicos» (Landicoz); en Guindano, casa «Doroz»; y
(13)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Foto 9. Casa "Estoki", de Zabalza
Foto Peña Santiago
Foto 8. Cocina de Casa "Ziriku" de Aristu, y anciana hilando. Foto Peña Santiago
Fig. 1.—Chimenea de casa "Ramonena", de Elcoaz.
1.-Chimenea, 2.-Lar, 3.-Fogón, 4.-Los moricos,
5.-Suelo de losas, 6.-Suelo de madera
81
(14)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Fig.
4.-CHIMENEAS
1.-Casa "Braco", de Adoain.
2.-Casa "Estoki", de Zabalza.
3.-Casa "Boinas", de Zabalza.
4.-Casa "Marcuello", de Zabalza.
5.-Casa "Cordobe", de Ezcaniz.
6.-Casa "Echandia", de Aizcurgui.
7.-Casa "Adoñena", de Eparoz.
8.-Casa "Ramonena", de Elcoaz.
9.-Casa "Landicos", de Imirizaldu.
10.-Casa de Zabalza.
11.-Casa "Aristurena", de Elcoaz,
12.-Casa "Zalba", de Eparoz.
82
(15)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
en Santa Fe. A excepción de casa «Braco», de
Adoain, todo el resto están abandonadas, y la
mayoría de ellas ruinosas.
La evolución de la cocina de hogar central
hacia la de hogar pegado a la pared puede quedar explicada no sólo por lo que suponía de ahorro de leña, sino también por ocupar un menor
espacio y poseer mejor escape de humos, con
la consiguiente mejora de la ventilación y mayor
del calor, al no tener que abrir con frecuencia
las ventanas.
En este valle las casas antiguas están formadas por planta baja y un piso. Las cuadradas,
por lo general, llevan planta baja, piso y sabayado. En todas ellas la planta baja está o estaba
dedicada a guardar el ganado, y aperos de labranza. El primer piso a vivienda, y el sabayado,
lo destinaban a guardar el grano y el horno del
pan (figura 3). En muchos casos la entrada se
encuentra empedrada, y los cantos forman dibujos geométricos, tales como flores de seis
pétalos, de cuatro, estrellas, etc. Las escaleras
que llevan al primer piso desembocan por lo general en un corto pasillo, cuadrado o rectangular, donde se encuentran las entradas a la mayor parte de las habitaciones y a la cocina. Algunas de las habitaciones tienen colocadas en
la puerta placas con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús o de la Virgen. Para conocer la
distribución de la planta del hogar ver figura 4.
La cocina da paso a una o dos habitaciones
más. Las cocinas que tienen hogar central llevan el suelo cubierto de losas rectangulares de
piedra. A veces, en el centro, hay colocada una
gran chapa de piedra.
Las puertas en su mayoría son de dos hojas,
en casos con talla. Los dinteles son en su mayor
parte de arco de medio punto o apuntados, aunque no falta tampoco el dintel recto, de madera o piedra, tan extendido en el resto del país.
Por lo general este dintel se apoya en dos salientes de las piedras más altas de las jambas.
Menos frecuente es el dintel de arco rebajado.
El dintel de arco de medio punto, con talla
en la dovela central, lo encontramos entre otras
en casa «Eneko», casa «Zubiri» y casa «Birondo», de Adoain; en casa «Ziriku», de Aristu: en
casa «Soro», de Ayechu; en casa «El vasco», de
Eparoz; casa «Goñi», de Irurozqui; casa «Jacoiste», de Jacoisti; casa «Iribarren», de Ongoz; casa «Estoki», de Zabalza, etc. El arco apuntado
que generalmente corresponde a viviendas de
cierta antigüedad, lo vemos en casa «Los Ce-
83
rrencanos», de Cerrencano Alto; Casa «Echandía», de Aizcurgui; casa «Esparcena», de Ayechu; casa «Garro», de Ongoz; etc. El dintel de
arco rebajado lo tienen, entre otras, las casas
«Aleman» y «Ramonena», de Elcoaz.
Aunque en muchos casos la talla de la dovela central contiene un monograma de Jesús,
a veces acompañado de otros dibujos, también
es frecuente encontrar inscripciones, motivos
florales, cruces, caras, swasticas, etc. Así Casa
«Ziriku», de Aristu; casas «El vasco» y «Landicos», de Epároz; casa «Estoki», de Zabalza; casa «Juanclamán», de Elcoaz, etc. De forma muy
aislada se ve el escudo en la fachada, colocado
por encima de la puerta: casa «Mina», de Ayechu. (Figuras 5 al 20. Fotos 10 al 19.)
Para Cruchaga, Saralegui y López Sellés
(«Piedras familiares y piedras de tumbas de Navarra» Pamplona, 1965) la costumbre de colocar estas piedras pudo comenzar a introducirse
allá por el siglo XV, debido a la acción de algunos predicadores, y citan especialmente a San
Bernardino de Siena, «gran propagador del nombre de Jesús», quien en sus viajes llevaba consigo una tabla con el anagrama de Jesús, tabla
que mostraba a las gentes al entrar en el templo.
Las ventanas eran pequeñas, y todavía algunas lo son, aunque los huecos desde un tiempo
atrás son mayores. Esta pequeñez de antaño
quizás viniera impuesta por el poco conocimiento del cristal o la dificultad en conseguirlo. Ello
hacía que las ventanas estuvieran cerradas por
dos hojas de madera, abriéndose un ventanillo
en cada una de ellas, o sólo en una. Esta forma
de ventanita se encontraba generalizada en el
país vasco y fuera de él. (Figura 21.)
El agregado de la vivienda en Urraul Alto no
presenta unas características especiales y salvo el pajar de casa «Palacio», de Ongoz, de paredes de madera, el resto lo forman bordas de
paredes de mampuesto y tejado a dos vertientes. La parte baja se destina a guardar aperos
de labranza, o los rebaños, y la superior la paja.
Merecen ser citados aparte los dos hórreos
que hemos catalogado en Urraul. Uno de ellos se
encuentra en el caserío de Santa Fe, el otro, en
el patio de casa «Estoki», de Zabalza. En Urraul
los llaman «Garaya», y son los localizados hasta la fecha más al sur y este del país. (Fotos 20
y 21.)
Ambos son de tejado a dos vertientes, de
forma rectangular y muros de mampostería. El
de Zabalza, más pequeño, se sostiene sobre ocho
(16)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Fig. 3.—Casa “Ramonena”, de Elcoaz. Horno del pan, en el
“Sabayado”.
Fig. 4.—ELCOAZ. Planta del hogar de casa Ramonena.
84
(17)
Fig. 5.—Casa "Zubiri", de Adoain.
Fig. 8.—Casa “Ezkire”, de Ayechu.
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Fig. 6.—Casa "Echandia", de Aizcurgui.
85
Fig. 7.—Casa “Basterra”, de Ayechu.
Fig. 9.—Casa “Lengo”, de Ayechu
Fig. 10.—Casa “Los Cerrencanos"
(18)
Fig. 11.
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Casa “Juanclaman”, de Elcoaz.
Fig. 12.—Casa "Landicos",de Eparoz.
86
Fig. 13.—Casa "El Vasco", de Eparoz.
Fig. 15.-Ventanade casa “Landicos”,
de Imirizaldu.
Fig. 14.-Casa“Machín”, de Guindano
(19)
Fig. 16.—Casa "Jacoiste", de Jacoisti. Fig. 17.—Casa "Isquerrena", de Larequi.
Fig. 19.—Casa "Basterra", de Ongoz.
87
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Fig. 18.—Casa "Estoki", de Zabalza.
Fig. 20.—Casa "Adoñena", de Ozcoidi.
(20)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Foto 10. Casa "Ziriku", de Aristu.
Foto Peña Santiago.
Foto 12. Casa "Esparcena", de Ayechu.
Foto Peña Santiago.
Foto 11. Casa "Soro", de Ayechu.
Foto Peña Santiago.
Foto 13. Casa "Mina", de Ayechu.
Foto Peña Santiago.
88
(21)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Foto 14. Casa "Garro", de Ayechu.
Foto Peña Santiago.
Foto 15. Casa "Garro", de Ayechu.
Foto Peña Santiago.
Foto 16. Casa "Cordobe", de Ezcaniz.
Foto Peña Santiago.
Foto 17. Casa "Goñi", de Irurozqui.
Foto Peña Santiago.
89
(22)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Foto 18. Casa "Iribarren", de Ongoz.
Foto Peña Santiago
Foto 20. "Garaya" de Santa Fe.
Foto Juan San Martín
Foto 19. Caso "Garro", de Ongoz.
Foto Peña Santiago
Foto 21. "Garaya" de Zabalza.
Foto Peña Santiago
90
(23)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
91
Casa “Ramonena”, de Elcoaz.
Casa “Ramonena”, de Elcoaz
Elcoaz.
Fig. 21
Casa “Ramonena”, de Elcoaz.
Casa "Zubiri",de Adoain.
1.—Bizcarra
2.—Cartela
3.—Pilar (hasta el suelo).
o Pendolón
4.—Burro
5.—Solera o Zapatera
6.—Carrera
7.—Solibo
8.—Tabla
9.—Teja
10.—Espiga
11.—Puente
12.—Aguilón (vi a que arrancando de un angulo va a dar
sobre la “Bizcarra”).
(24)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
92
INSTRUMENTOS Y ENSERES DE COCINA
Fig.
23.—ESCURRIDERA,
Fig.
26.—BURRO
llamada
«espetera».
(complemento
Fig. 24.—Mesa de cocina. (Larequi.)
Fig. 25.—ASADOR. (Larequi.)
Fig. 27.—GALLO. Hierro con pequeños agarraderos para
sujetar el ASADOR. (Aristu.)
del
(Larequi)
asador).(Larequi.)
93
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
(25)
Fig.
28.—PARRILLA.
(Escániz.)
Fig. 30.—TREBEDE. (Parrilla de tres patas). (Aristu.)
Fig. 29.—PARRILLA.
(Aristu.)
Fig. 31.—TREBEDE. (Larequi.)
Fig. 33.—TUPIN. (Ezcániz.)
Fig. 32.—TUPIN. (Olla de hierro colado de tres patas).
(Aristu.)
Fig. 34.—TUPIN.
(26)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Fig. 35.—LAR. (Cadena de la que cuelga la caldera en el
hogar). (Aristu.)
Fig. 36.—COLGADOR. (Para que los ratones no puedan alcanzar la comida que pende del hierro.)
Fig. 37.—GANCHO COLGADOR.
Fig. 38.—GURRINCHAL. (Hierro de atizar el fuego). (Ezcániz.)
Fig. 39.—HIERRO DE LOS PUCHEROS. (Aristu.)
Fig. 40.—LOS MORICOS. (Adoain.)
Fig. 41.—TAMBORIL. (Asador de castañas). (Jacoisti).
94
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
(27)
CERAMICA
Fig. 43.—Varios tipos de cerámica de Urraul Alto. Los
compraban a los alfareros de Lumbier.
UTENSILIOS DE BRONCE
Fig. 44.—Utensilios de bronce.
95
96
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
(28)
FORMAS DE CIERRE, AGARRADOR Y CLAVOS
Fig.
45.—Cerrojo
(Ozcoidi).
Fig.
Fig. 47.—Agarrador
(Epároz).
Fig. 48.—Clavo de puerta (Sastoya)
46.—Cierre.
(Ozcoidi).
(29)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
97
MOBILIARIO
Fig. 49.—Armario de nogal de estilo renacentista. (Aristu.)
Fig. 50.—Silla típica del valle. (Larequi.)
Fig. 51.—Armario.
coaz.)
(Puerta de
armario
empotrado).
(El-
(30)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Fig. 52.—Mesa de nogal de estilo renacentista, con tabla de una pieza de 3,24 x 0,76 m. (Aristu.)
Fig. 53.—Arca de casa Alemán. (Elcoaz.)
Fig. 54.—Cerradura del arca figura 53.
Fig. 55.—Arca de Arielz. Palacio Cabo de Armería.
Fig. 56.—Arca de Arielz. Palacio Cabo de Armería.
98
(31)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Fig. 57.—Arca de la Casa de Bigüezal. (Epároz.)
Fig. 58.—Arca de casa Alemán. (Elcoaz.)
99
(32)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
100
VARIOS
Fig. 59.—Chocolatera. Casa Zuza. (Irurozqui.)
Fig. 60.—Pieza de hierro para planchar las pecheras de
pliegues.
Fig. 61.—Andador de niño. (Ongoz.)
(33)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Fig. 62.—«TEDERO». Utensilio para colocar las teas para
el alumbrado. (Aristu.)
Fig. 63.—«TOSTADOR DE TEAS» (de hierro). En él se colocaban a secar las teas. (Escániz.)
Fig. 64.—«TOSTADOR de TEAS» (de madera). (Aristu.)
Fig. 65.—«CANDIL» (de aceite). (Arielz.)
Fig. 66.—«CANDILEJA». (Jacoisti.)
Fig. 67.—«CANDILEJA». (Jacoisti.)
Fig.68.—«FAROL».
(101)
(34)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
YUGOS
Fiq. 69.—Antiguo yugo, abandonado en Larraun.
Fig. 70.—Yugo de Jacoisti, hoy común al valle entero.
Fig. 71.—Yugo para caballerías.
102
(35)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
GANCHOS
Fig. 72.—Ganchos para caballerías. Para transportar leña.
(Ongoz.)
Fig. 73.—Lera: Pieza de madera y tablas que, arrastrada por caballerías, sirve para acarrear leña o
piedras.
103
(36)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
104
LAYA
PEINES
Fig. 74 .—Laya. Pieza de hierro para labrar la tierra y revolverla. Común a todo el valle.
Fig. 75.—«Peines». A modo de raquetas que emplean los
labradores para caminar por la nieve en invierno. (Jacoisti.)
ZOQUETA
"Nito"
Fig. 76.—Zoqueta. Pieza un tanto corva, de madera, con
la que el segador protege sus dedos meñique,
anular y medio de la mano izquierda. (Irurozqui.) De uso general en el valle.
(37)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
plilares, mientras que el de Santa Fe, de mayores dimensiones, lo hace sobre doce. En el de
casa «Estoki» se conservan todavía las divisiones o compartimentos para guardar las distintas clases de grano.
Luis Peña Basurto al hablar del hórreo localizado en Orbaiceta (Garaixe de Orbaiceta, valle
de Aezcoa (Navarra). Archivo fotográfico de
Aranzadi —año 1965— foto III.), dice que allí
le dan el nombre de «Garea» al local de almacenamiento propiamente dicho.
Este tipo de construcción se conoce en Portugal, Galicia, Asturias, León, Palencia, y en el
país vasco,
FORMAS DE ALUMBRADO
La electricidad ha llegado a Urraul Alto, sobre todo a algunos de sus barrios más apartados, no hace muchos años. Hasta entonces emplearon para alumbrarse, el candil, las teas (conocidas también por «tieras» y «tieda»), y el farol. Las tres cosas fueron de uso común en todo
el valle.
El candil (Fig. 65) lo preparaban con aceite
y mecha, y el farol (Fig. 68) con vela en su interior. Las teas precisaban de una preparación más
trabajosa.
Según los datos recogidos en Aristu, Ezcaniz y Jacoisti, las «teas» las conseguían de la
parte de pino que quedaba con las raíces después de la tala. Una vez cortado el árbol, esperaban a que se pudriera la parte de madera
más blanda, y arrancaban entonces el «coral»,
lo más duro.
Una vez los trozos de «coral» en casa, los
colocaban en el «tostador» de «teas», también
llamado «tostadero» (bien de madera o metal),
que colgaba de una de las vigas que sostienen
la campana de la cocina de hogar central. Allí
permanecían hasta secarse. Perdida la humedad, ponían las «teas» sobre el «tedero» (tres
o cuatro «teas»] y les prendían fuego, sirviendo de alumbrado en la cocina.
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y el hogar». Madrid 1949.
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Violant y Simorra. Ramón.—«El Pirineo español-Hórreos».
Madrid 1949.
106
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
(38)
CAPITULO
II
ALGUNOS DATOS SOBRE AGRICULTURA.
Ataduras de centeno. Las eras y los trillos.
Costumbres.
Yugos, Ganchos, Leras, Layas, etc...
Para atar las gavillas de trigo, en lugar de
esparto, utilizaban ataduras preparadas con
centeno.
Al segar el centeno en el mes de julio, se
acostumbraba retirar unos manojos dejándolos
secar en el mismo campo. Una vez bien secos
se hacían fajos mayores y los acarreaban a casa en caballerías.
Para desgranarlo sacudían cada manojo contra una tabla, árbol o pared. Hecho esto, introducían la paja en un pozo durante unas horas,
y cuando estaba empapada se anudaban las
cañas por la cabeza, resultando una atadura de
gran resistencia. Este sistema de atado era empleado en todo el valle.
LA ERAS Y LOS TRILLOS
Actualmente, con la existencia de una fuerte cooperativa agrícola, con centro en Irurozqui,
han sido mecanizadas la mayor parte de las labores del campo, y ello ha supuesto la desaparición del trillo y el abandono de muchas de las
«eras» en Urraul Alto.
Las «eras» de este valle se ven muy próximas a los pueblos y, en casi todos los casos,
están emplazadas en su parte alta. Son de forma
circular, y la pendiente de la ladera, donde generalmente se ven asentadas, la han salvado
levantando un murete de contención, que ayuda a formar la pequeña terraza que ocupará la
«era».
Por lo general las «eras» disponen de una
«borda» para guardar la paja y los aperos propios de la trilla. Aprovechando el desnivel del
suelo, el piso alto de la «borda» tiene salida
directa a la «era», mientras que la planta baja
queda a la altura del muro de contención.
Los trillos más antiguos eran los de madera
y piedra de silex. Más tarde se introdujo el de
clavos, y posteriormente el de sierras metálicas y el de ruedas, también de metal. Todos estos trillos fueron de uso común en el valle, y
todavía se conserva uno de los de piedras en
Ozcoidi. De clavos, sierra y ruedas, se ven aún
en Arangozqui, Ezcániz, Ongoz, Ozcoidi y Zabalza.
BIBLIOGRAFIA
Barandiarán, José Miguel.—«Algo más sobre el trillo»
MUNIBE 1955/4.
Dell’Oca, Salvatore.—«El sílex en instrumentos agrícolas» [pág. 228). MUNIBE 1955/4.
Peña Basurto, Luis.—«Más datos sobre el trillo» (página 231). MUNIBE 1956-2/3.
Sansinenea, Juan Miguel.—«Instrumentos agrícolas de tipo prehistórico». MUNIBE 1955/3.
COSTUMBRES
En Eparoz, Imirizaldu e Irurozqui todavía se
celebra la «leala», festejo que tiene lugar al finalizar las faenas del campo, y que consiste en
organizar una gran cena, sólo para hombres, con
pollos, corderos, huevos, etc. En Adoain y Jacoisti también hemos recogido datos de esta
costumbre.
Al parecer, en su origen, se trataba de una
fiesta que celebraban los pastores por San Miguel, antes de marchar a invernar a la Bardena.
En realidad suponía una despedida en la que se
reunían sus compañeros, amigos y el cura, comiéndose entre todos una oveja.
Al abandonar el valle casi por completo la
vida de pastoreo, y dedicarse a la agricultura,
la fiesta ha cambiado también en parte, perdiendo su primitivo carácter.
CAPITULO III
LA MADERA
LOS BOSQUES
En Adoain recuerdan que años atrás, antes
de que se construyera la actual carretera, cuando trabajaban en el monte cortando madera, acarreaban los troncos por el río hasta algo más
abajo de la venta de Aspurz. Si los bajaban por
el barranco de los Cerrencanos, los llevaban
hasta las proximidades de la venta citada. Los
troncos iban sueltos o arrastrados por los mulos, según fuera el caudal del agua que llevaba
el torrente.
Una vez en la orilla del Salazar montaban las
almadías, y continuaban hacia el Aragón y el
Ebro.
Más tarde, al abandonarse las almadías y
abrirse las pistas, recogían los troncos en el
mismo Adoain cargándolos primero en galeras
y después en camiones. Galeras se conservan
aún en el caserío «Jacoiste», de Jacoisti.
Por lo general en todos estos bosques descortezan el árbol una vez talado y lo arrastran
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
(39)
en caballerías por arroyos y riachos hasta el
lugar de carga. Una vez allí apilan la madera
en hileras, una encima de otra, cuidando de que
los troncos de una hilera vayan perpendiculares
a los de la inmediata inferior. A esta forma de
colocar la madera le dan el nombre de «ramblar» y también «arramblar».
En Ezcániz los arrastraban hasta el arroyo
Aldaxur y por su cauce, hasta el Areta, en cuyo valle los cargaban en galeras. En Ongoz los
bajaban también hasta el Areta, esperando a
que creciera su caudal para hacerlos descender
por el río hasta el puente de «Zukuerreka», encrucijada hasta la que llegaba primero un gran
camino y más tarde la carretera.
En Larraun los llevaban por el riacho de Ayechu hasta su unión al río Areta, y ya en él los
dejaban arrastrar por la corriente hasta «Zukuerreka».
En la actualidad las pistas llegan hasta los
bosques y si no suben hasta el lugar mismo de
la tala, esperan en el valle la llegada de la madera. Los ríos han perdido ya su utilidad para
el transporte.
En Elcoaz se dice que hay que talar los árboles en «creciente». En Santa Fe, es creencia
también de que los árboles deben ser cortados
en «creciente», ya que es «tiempo muerto».
Si la tala se hace en «crecienten de enero» la
madera pesa menos, aligera, y en el caso de los
pinos, no «tiran la resina», lo que hace que la
madera que pertenece a árboles cortados en
«creciente» arda mejor.
Afirman también que si se corta en «mengua» la madera queda «negra», «azulea», y no
se aligera aunque haya sido cortada en enero.
y al secarse se agrieta.
107
Durante generaciones, y hasta hace muy pocos años todavía, la economía del Valle de
Urraul Alto ha estado ligada por entero a la
ganadería, en especial al ganado lanar y vacuno, sin olvidar el cabrío, caballar y mular. Sin
embargo últimamente, y siguiendo la corriente
que se ha ido imponiendo en otros valles navarros y en otros muchos puntos del Pirineo, los
habitantes de la zona centro y sur del valle han
ido sustituyendo el manejo del cayado por el
del arado, dejando de ser pastores para convertirse en agricultores. Las razones de este
cambio, entre otras; la dificultad de tránsito, el
elevado costo de los pastos, la falta de pastores y, cuando los encuentran, los sueldos tan
altos que deben pagar. El estar alejados hasta
ocho meses del hogar...
Así pues, este modo de vida, que desde el
eneolítico había representado la parte fundamental de su economía, está a punto de desaparecer de Urraul Alto, del mismo modo que
sucede en un área muy grande del País Vasco.
En Urraul, el pastoreo ha quedado reducido a
cinco aldeas del norte del valle: Adoain, Ayechu, Jacoisti, Aristu y Elcoaz. En el resto, en
algún pueblo que otro, se conservan pequeños
rebaños que tienden a suprimirse ante el empuje de las cooperativas agrícolas que ya funcionan y las que se piensan montar (1).
CAPITULO IV
Dado lo riguroso del clima de este valle en
invierno, los rebaños de Urraul Alto se han
visto siempre obligados a marchar al sur para
invernar. Las fechas de descenso hacia la Bardena suele ser por Todos los Santos. La subida
a la montaña, un poco condicionada por el tiempo que haga en la sierra, por Santa Cruz, o mediados y finales de mayo. Son siete y a veces
hasta ocho meses, que los pastores viven alejados de sus hogares (2).
Evolución.
Les cañadas. Fechas de la trashumancia.
Los pastores. El modo de vida de los pastores
en verano.
Utensilios de los pastores. Costumbres. Dichos
y refranes.
Indumentaria.
Nombres que se dan a las ovejas y al ganado
cabrío.
Marcas.
Los espantajos.
Los mercados.
(1) Como recoge Violant y Simorra en su obra «El Pirineo español» (pág. 378): «Según una hipótesis formulada por Boch Gimpera. los pobladores pirenaicos,
como todos los pueblos del Norte de España, adoptaron el pastoreo en cuanto fue decayendo la caza y la
pesca por efecto del cambio de clima que la prehistoria registra en el protoneolítico europeo, en que
todas las especies animales disminuyeron considerablemente. Por dicha razón, al verse privados de aquellos elementos de vida para su sustento, poco a poco
fueron adoptándose a la vida pastoril, con la consiguiente domesticación de algunos animales».
(2) Los rebaños de los valles de Salazar, Tena, Bielsa y
Gistain, Ribagorza, Andorra, Pallars y Ripollés, descienden también hacia los pastos del invierno por
Todos los Santos.
EL PASTOREO
(40)
108
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Foto 22. Pastor y rebaño al pie de la peña Raxa.
Foto Peña Santiago
Foto 23. Espantajo.
Foto Peña Santiago
(41)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
LAS CAÑADAS
Este ir y venir que durante generaciones han
llevado los ganados trashumantes, y que aún
se hace como siglos atrás, está íntimamente
ligado a la cañada, la ruta tradicional que siguen los rebaños para trasladarse de una zona
a otra (3).
Por Urraul Alto cruzan dos cañadas. Ambas,
como es corriente en ellas, marchan por los altos, buscando el paso de los collados, evitando
las tierras de labor y los valles. La primera penetra al este de valle, por los montes de Adoain,
corriendo de Norte a Sur. La segunda, por el
Oeste, próxima a Aristu, y también marchando
de Norte a Sur.
Por la cañada de Adoain marchan numerosos rebaños de Izalzu, Ochagabía y Escaroz, antes lo hacían también algunos de Esparza. El
camino del ganado lanar de Adoain hacia la Bardena todavía se hace por la cañada con el siguiente itinerario: Adoain, faldeando Aldaur, a
la borda de Maralde. Alto de Zozaibar. Paso de
Churrada. Proximidades de Zabalza. Borda de
Ugarra y ermita de Ugarra (Romanzado). Sierra
de Napal. Napal. Murillo-Berroya (Romanzando). En los alrededores de esta población pasan
la primera noche. Al día siguiente, por el Saso
de Lumbier, llegan a pernoctar a Lumbier. La
tercera fecha, por Aibar, a Cáseda, en la Bardena, quedándose a invernar en alguna de sus co(3) La relación entre las áreas de cultura dolménica y
las de pastoreo actual han sido estudiadas profundamente por D. José Miguel Barandiarán. Esa unidad de
las dos zonas se encuentra también en Urraul Alto,
confirmando de ese modo la existencia en el valle de
una forma de vida ligada al pastoreo y la trashumancia desde el eneolítico.
Tomás López Sellés, entre finales de 1957 y principios
de 1958, localizó en la zona fronteriza de Urraul Alto y Romanzado nueve dólmenes. Con ellos se completa en parte el área dolménica de Bigüezal y Navascués estudiada por él mismo. Estos nueve dólmenes se encuentran cerrados entre Imirizaldu, Foz de
Aikoa, Murillo-Berroya, Orradre. Napal y la sierra de
Idokorri. El sector es de gran interés por hallarse no
sólo en terrenos de pastoreo, sino también porque
hoy todavía lo atraviesa la cañada que desciende desde Adoain hacia la Bardena, pasando junto a la ermita románica de Ugarra y sus bordas, enclavadas en
la misma zona.
La cañada que baja de Aristu pasa también muy cerca de este sector Idokorri-Ugarra.
Los dos dólmenes que se encuentran dentro del término municipal de Urraul Alto, a los que López SeIlés llama «Aikoa I» y «Aikoa II», reúnen las siguientes características, todas ellas tomadas de su trabajo1966_Aportaciónalcatálogodolménicodel PaísVasco.
Sector ldokorri-Ugarra», aparecido en la revista MUNlBE 1-2año 1959 (pág.20-26).
«AIKOA I» 510 metros aproximadamente. Imirizaldu.
Situado a unos treinta metros de la orilla izquierda
109
rralizas. En las corralizas de «La Zapatilla» o en
la de «San Pedro», lo suelen hacer las ovejas
de casa «Graco». Las de casa «Perutz», en las
corralizas de «Centenares», y las de casa «Gilco», cuando se trasladaban a Cáseda, lo hacían
en las de «Valserrano».
El ganado de la cuenca del Salazar penetra
en Urraul por Ibilceta, borda Irigaray, borda Iribarren, ya en la «lazcarra» de Adoain, sierra de
Adoain y laderas de Aldaur, donde hacen noche. El segundo día, en el alto de Zozaibar, empalman con la ruta que llevan los de Adoain, siguiendo ya hacia la Bardena por el camino antes señalado.
La segunda cañada entra en Urraul Alto por
el puerto de Areta, punto en el que los rebaños
que llegan de Salazar dan por finalizada la primera jornada. Desde allí descienden hacia la
regata Aristu, cruzándola por un puente, un poco más abajo de la aldea del mismo nombre,
y ascendiendo seguidamente hasta la muga de
Artanga, en el término de Mendigaña, donde
hacen noche. Es ahí en ese punto mugante de
Arizcuren (Valle de Arce) y Arangozqui y Artanga (ambos de Urraul Alto), donde se unen
a las cañadas los ganados de Elcoaz, estos en
su primera etapa, continuando en adelante la
misma ruta de trashumancia. Los rebaños de
Aristu van por esta misma ruta. Los de Ayechu,
por Jacoisti y Zubizar, la alcanzan también en
el mismo punto.
del río Areta, a poco más de clnco minutos antes de
llegar a la foz de Aikoa desde Imirizaldu. Coordenadas de la hoja 142 (Aoiz): 2º 26’ 02” de longitud y
42º 44’ 03” de latitud. Entre campos de labranza que
han borrado enteramente el galgal, se conservan losas laterales, inclinadas hacia dentro y unidas en su
parte superior, formando un pequeño abrigo de pastores. La losa Norte tiene 1,64 metros x 1,37 de altura x 0,38 de grueso. La losa Sur, 1,84 metros de anchura x 1,14 de altura x 0,50 de grueso. La orientación Este se halla cerrada por un terraplén del terreno.
«AIKOA II». 550 metros aproximadamente. Imirizaldu.
A la entrada de la pequeña foz de Aikoa, a unos cien
metros de la orilla derecha del río Areta en la iniciación de la loma. Coordenadas geográficas en la hoja
142 (Aoiz): 2º25’49” de longitud y 42º43’58” de latitud. Se conservan dos losas y la cubierta, sobre un
galgal de 15-16 metros de diámetro y cerca de dos
metros de altura. La losa norte tiene 2,30 metros de
largura x 0,87 de altura x 0,42 de grueso. La losa
Sur, 1,27 de largura x 1,08 de altura x 0,38 de grueso. La cámara sepulcral, 1,06 metros deanchura x 2,30
de largura. La cubierta, que se halla bien colocada,
2,25 metros de largura x 1,48 de anchura x 0,35 de
grueso. Desde el monumento se divisa al Norte, Imirizaldu y Baigurra; al Este, Ugarra; al Sur, la foz de
Aikoa. La parte Oeste se halla cerrada con piedra menuda. ya que el dolmen se utiliza como refugio de
pastores.
(42)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Cuando Artanga estaba habitado, los cañaderos acostumbraban salir a la muga a cobrar
sus derechos, colocando a veces barreras al paso de la cañada. Las cantidades que hoy se pagan oscilan entre diez y cincuenta pesetas. Depende del rebaño que se lleve y del pueblo que
se atraviese.
Una vez todas las ovejas en Mendigaña faldeando Llegorbe, y por los altos de Urtakain bajan a Ozcoidi. Allí pasan la tercera noche. La
siguiente etapa es de Ozcoidi a Sansoain (Urraul
Bajo), marchando por las proximidades de Muru y de la ermita de la Virgen de las Nieves, a
Ripodas [Urraul Bajo). Y rodeando Arboniés
(Romanzado), a Lumbier. Final de la cuarta jornada. La quinta, atraviesan la sierra de Aibar
y por Aibar a Cáseda. La sexta etapa les lleva
de Cáseda al monte Peña, y la última, sexta para los rebaños de Ayechu, Aristu, Jacoisti y Elcoaz, llegan a los alrededores de Carcastillo,
donde pasarán el invierno en corralizas particulares. Otros marchan a las de Gallipienzo y
hay quienes bajan o bajaban a Aibar, Arielz y
hasta Artajona.
El regreso lo hacen mucho más rápido. Los
ganados de Adoain llegan en un solo día hasta
Lumbier y para el segundo han alcanzado la aldea. Los de la segunda cañada para la primera
noche están en Cáseda. El día siguiente en las
proximidades de Aibar. El tercer día hasta Sansoain (Urraul Bajo). El cuarto se quedan a pernoctar en algún punto de los altos de Eparoz,
donde les coge la noche, llegando ya al día siguiente a Elcoaz y Ayechu. Los salacencos emplearán todavía una fecha más, o dos. Por lo
general suben más ovejas que han bajado, ya
que estos rebaños crían en la Bardena, pero
hay veces que se han vendido los corderos o
parte de ellos en las poblaciones donde han
invernado.
El orden de marcha en estos rebaños trashumantes suele ser siempre el mismo. Delante
los «cabezos» con el «truco» (da el bajo) o el
«esquilón» (da el agudo). Su importancia es enorme ya que estos «guiones», llegado el momento, arrastran consigo a las ovejas, haciéndolas
arrancar de situaciones comprometidas. Tras
ellos las cabras. Después las ovejas y finalmente
los burros o caballerías que llevan el «companaje» (comida y vituallas). Todo el ganado va
flanqueado por dos o más perros y los propios
pastores.
LAS FECHAS DE LA TRASHUMANCIA:
Los rebaños de Adoain, Aristu, Ayechu, El-
110
coaz y Jacoisti, acostumbran bajar hacia los
pastos de invierno (Cáseda, Carcastillo, Gallipienzo, Aibar y Arielz) por Todos los Santos, regresando por lo general a últimos de mayo, o,
a veces, entre Santa Cruz y mediados del mismo mes. Por San Pedro suben de sus pueblos
respectivos a los pastos altos de la sierra, en
la que permanecen hasta San Miguel, fecha en
la que vuelven a las bordas de las aldeas para,
de nuevo, en los primeros días del mes de noviembre, iniciar el ciclo de la trashumancia.
Los ganados de Eparoz y Ozcoidi pasan el
invierno en los campos de sus respectivos pueblos, pero por San Pedro acostumbran llevarlos
a la sierra, recogiéndolos por San Miguel.
Los de Ezcániz (hace un año dejaron el rebaño, ya no se dedican al pastoreo), al igual
que lo hacen todavía en Imirizaldu, Irurozqui
y Zabalza, guardaban todo el año el ganado en
su propio término.
Algunos de estos pueblos que hoy ya no
marchan a la Bardena, hasta no hace muchos
años sí lo hacían. La razón de ese abandono de
la cañada es que poseen pocas ovejas y se defienden con ellas en los terrenos del pueblo y
montes cercanos.
LOS PASTORES:
En Urraul Alto existían tres categorías en la
condición de pastor: Mayoral (4), pastor y «rapatán». En nuestros días todavía subsisten las
dos primeras, la tercera ya no se conoce, al menos en este valle. No hace aún demasiado tiempo que los «rapatanes» se veían obligados a desempeñar con los rebaños la misma labor de vigilancia que actualmente llevan a cabo los perros: guardar las ovejas, correr tras ellas, buscar y llevar al redil las extraviadas. También
debían ayudar a preparar la comida, etc. Con la
introducción de los perros la situación de los
«rapatanes» mejoró algo, al tiempo que no los
iba haciendo tan imprescindibles, por lo que
progresivamente fueron desapareciendo de las
cañadas y zona de pastos. En la actualidad los
perros pastor han alcanzado tal importancia que
en Urraul, por lo general, se compran ya enseñados.
(4) El cargo de «mayoral» acostumbra desempeñarlo un
pastor entendido en el cuidado de las ovejas y con
experiencia en los distintos aspectos de la vida trashumante. A veces los rebaños van únicamente al mando del «mayoral» por ausencia del amo, en esos casos él es la autoridad máxima entre los pastores y deben obedecerle.
(43)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Los «rapatanes» eran niños que se contrataban por la misma época que a los pastores, de
San Miguel a San Miguel, recibiendo por sus
servicios poca o ninguna retribución más que
su sustento.
EL MODO DE VIDA EN LOS PASTOS
DE VERANO:
Por lo general los pastores que suben con
los rebaños a la sierra, permanecen allí hasta
San Miguel (5) durmiendo en chozas de tepe,
piedra y ramas, aunque en estos últimos años
se han construído «chabolas». Según sea la zona, les llevan el «companaje» cada tres o cuatro días, pero a los que se encuentran en el
puerto de Areta les aprovisionan semanalmente. La comida del pastor suele consistir en huevos, «chula» (tocino blanco), «migas», bacalao
y «sopas canas». Pero esta alimentación ha variado también bastante al poder llegar hasta
ellos carne, embutidos y conservas, tres artículos en los que no podían pensar hace sólo unos
cuantos años atrás.
Las «sopas canas», las «migas» y la «chula»
han sido durante generaciones la comida tradicional del pastor. Las «sopas canas» se hacen
derritiendo la grasa y poniéndole leche y pan.
Las «migas» se preparan calentando sebo en el
«calderín» y añadiéndole cebolla y ajo picado
muy fino. Luego agua. Se retira el «calderín»
cuando las migas han quedado sueltas y doradas. Otras recetas de «migas» ver: «Bol. de la
Cofradía Vasca de Gastronomía.. Año II, cuaderno 1.º, página 48/50. Autor, Busca Isusi. San
Sebastián. 1964.
UTENSILIOS DE LOS PASTORES
Para comer acostumbraban emplear cucharas de boj de mango ancho. En la actualidad ya
no se usan, ni existe industria que en el valle
se dedique a la fabricación de las mismas. El
único dato que hemos conseguido al respecto
ha sido el que en Elcoaz existe una casa que
Ilaman «El Cucharero» porque, según nos contaron, hace muchos años vivió allí un hombre
que hacía utensilios de madera, preferentemente cucharas (6).
(5) Esta fecha es también tradicional en otros valles pirenaicos.
(6) Sobre utensilios es interesante consultar el trabajo:
«Artistas anónimos», de Bernardo Estornés Lasa, en
«Revista Internacional de Estudios Vascos» (Jul.-Sep.
1930, y en «Eusko-bilkin-degi», boletín del Museo Vasco Etnográfico de San Sebastián [Sección IV), de José
Aguirre. También se encuentran datos en «El Pirineo
español», de Violant y Simorra, y en «Síntesis etnográfica del Pirineo español» (Zaragoza, 1950), del mismo autor catalán.
111
«Rasera», semejante a la espumadera moderna, pero de madera. Se empleaba para dar
vueltas a las migas en el «calderín».
«Calderín», recipiente donde se preparan las
«migas».
«Salero», como salero empleaban un asta
abierta por la punta y con un tapón de corcho o
madera en la más ancha.
«Sopero», piel de cabra, curtida, que sirve
para preparar las «migas», cortarlas («el migar»), o desmenuzar, desmigar, las «sopas canas». Del «sopero» pasan al «calderín».
COSTUMBRES, DICHOS Y REFRANES:
A los pastores se les contrata de San Miguel a San Miguel. Antes se les pagaba en especie y también en ovejas. En nuestros días,
en general, se paga en metálico.
En Adoain dicen que «cuando va a hacer mal
tiempo las ovejas sacuden las esquilas». En
Aristu, se cree que «cuando en invierno las
ovejas comen bojes, y suenan mucho las esquilas, nieve segura». En Elcoaz y Eparoz:
«Cuando repican fuerte las esquilas va a cambiar el tiempo». En Ezcániz: «Cuando repican
mucho las esquilas señal de tormenta». En
Ayechu: «Cuando hay tormenta la víspera repican las esquilas». Ongoz: «Cuando se sacuden
las ovejas en invierno es que va a nevar», y en
Ozcoidi: «Cuando comen bojes y repican las
esquilas, señal de llover».
Hay que dar sal a las ovejas por lo menos
una vez al mes. En Jacoisti, próximo al pueblo,
tienen preparado un lugar con piedras, formando pequeñas mesas, donde les dejan la sal. El
día, dicen, debe ser «cuando la luna esté en
cualquier día que no sea cambio de luna, porque si no se ponen «modorras». Dicen: («se
ponen locas»). Además debe hacerse a pleno
día y que no haya humedad. En Elcoaz es creencia que no hay que darles sal los viernes, y en
Aristu dicen que «los viernes no hay que dar
sal a los rebaños y los días que tienen R, tampoco».
INDUMENTARIA:
La boina, el «espaldero», el «zurrón», el «delantero», las «polainas» y las «abarcas» están
todavía en uso entre los pastores de Urraul. Antes, en lugar de boina, se empleaban sombreros
de fieltro negro, como en Salazar y Roncal. Pero hace ya tiempo que dejaron de usarse.
El «espaldero» o «zamarro», es por lo general de piel de cabra curtida. También los hay
de piel de oveja.
El «zurrón» actualmente es una cartera de
(44)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
cuero, pero aún se ven de los que se hacían
con una piel de cordero. Nos dijeron que el animal debería pesar unos cinco kilos aproximadamente, no más. Se cosía la piel. La parte del
cuello se dejaba de abertura superior, y las cuatro patas, unida la delantera con la trasera de
su lado correspondiente, servían de tiras, a modo de mochila.
El «delantero», de piel de oveja, es como un
delantal con peto, que se sujeta con una tira
de cuero, que pasa por el cuello de quien lo
lleva, y que por abajo se prolonga hasta las rodillas, ciñiéndose a muslo con unas ataduras
también de cuero.
«Polainas»: Pieza de cuero o tela fuerte que
se pone en la pantorrilla sujeta con cinco o seis
hebillas.
«Abarcas», actualmente son de goma y las
compran en Lumbier. Recuerdan que antiguamente se empleaban de cuero y con tachuelas.
«Peines», a modo de raquetas hechas de chopo y pino para caminar por la nieve.
NOMBRES QUE SE DAN A LAS OVEJAS
Y AL GANADO CABRIO:
Estos nombres han sido recogidos en los
pueblos de Adoain, Aristu, Ayechu, Elcoaz, Epároz, Ezcániz, Irurozqui, Ongoz, Ozcoidi y Zabalza.
Ganado lanar: (7)
De un año, «casi hasta San Miguel». CORCERO. Más de un año, BORREGO O BORREGA.
Dos años, PRIMAL o PRIMADA. Tres años, CUATROMUDADA. Cuatro años, SEISDIENTES o
MAYORENCA. Cinco años o más, CERRADA o
VIEJA. Carnero, MARDANO.
Ganado cabrío:
CABRITO, hasta el primer año. SEGALLA,
más de un año. CABRA, de dos años en adelante. Macho cabrío, CHOTO. Macho cabrío castrado, IRASCO.
MARCAS:
En Urraul Alto identifican las ovejas por dos
marcas, esta costumbre está igualmente generalizada en todo el Pirineo. Sirven para reconocer el ganado perdido o que, marchando por
la cañada o pastando en el puerto, se ha mezclado con algún otro rebaño.
A una de ellas le dan el nombre de «la marca». Es la que se hace al rebaño después de
esquilarlo en la Bardena por el mes de mayo.
En los pueblos donde las ovejas. no marchan
a invernar las esquilan por San Juan, en el mes
de junio, y seguidamente las marcan.
(7) El ganado lanar en Urraul Alto es de raza «churra».
112
Para marcarlas preparan pez hervida en un
caldero e introducen en él el hierro que lleva
el distintivo del propietario, aplicándolo acto
seguido al animal. A las cabras, con el hierro
rusiente, las marcan en una de las astas.
«La señal» consiste en uno o varios cortes
en una o en las dos orejas, y que según en qué
forma lo hagan llevan nombre diferente. En
Urraul Alto son de cuatro tipos: «raja», «huesca», «despunte» y «ramo».
La «raja» es un rasgado que se les hace delante de la oreja, atrás o de arriba abajo. La
«huesca» es un corte a modo de cuña que puede ir en las tres posiciones descritas. El «ramo»
es un corte en ángulo recto que sólo puede
ser de la mitad hacia adelante o de la mitad de
la oreja hacia atrás: «despunte», es el despuntar la punta de la oreja.
Las señales de pez responden por lo general
a la primera letra del apellido del propietario o
del nombre de la casa. Así los de casa «Braco»,
de Adoain, llevan pintada una B mayúscula, y los
de casa «Elizari», de Zabalza, una E, también
mayúscula. La letra es en la actualidad la marca más generalizada en todo el valle. Sin embargo, en casos muy contados, todavía subsisten algunas de las antiguas marcas de los rebaños. La causa de su casi total desaparición
hay que buscarla en la introducción de la costumbre de señalarlas con letras y en la desaparición de muchos rebaños, bien sea por venta,
para dedicarse sus dueños a la agricultura, bien
por despoblamiento de las aldes como ha sucedido en Larraun, Aizcurgui, Arangozqui, en la
cuenca del Areta; Artanga y Sastoya, en la del
Sastoya; y Guindano y los Cerréncanos, al este
del valle.
Los viejos signos que hemos podido localizar pertenecen al caserío Larraun (abandonado
hace trece años); a casa «Isquerrena», de Larequi (el pueblo está abandonado, pero todavía
acude allí su propietario para atender campos
y ganados): a casa «Iribarren», de Ongoz, y
casa «Palacio», del mismo pueblo (han dejado
recientemente el rebaño); casa «Adoñena», de
Ozcoidi, y casa «Torre», de Irurozqui.
Estos signos de propiedad han perdido por
completo el significado que pudieron tener siglos atrás. Los que encontramos en Urraul Alto
son todos ellos de las mismas características
de los que se ven todavía en los rebaños de
Roncal, Ansó, Gistain, Benasque, Bohí, Pallars,
etcétera, y a veces resultan de una similitud
asombrosa con algunos símbolos prehistóricos.
Para algunos autores estas marcas simboliza-
(45)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
ron divinidades protectoras (los espíritus de los
muertos o antepasados, el sol, etc.), con las
que pretendían defender a sus ganados de los
espíritus malignos. En los últimos siglos, con
la cristianización de nuestra montaña, y aparte
de signos cristianos, se emplearon también
monogramas de Jesús y María, aunque estos
dos últimos dibujos no los hemos encontrado
en Urraul Alto en marcas de ganado.
La cruz de aspa, signo corriente en el ganado lanar pirenaico, aparece ya en la prehistoria
en fragmentos de huesos hallados en la Dordogne, en los recipientes de asta de reno descubiertos en la Grotte des Cottés, en cerámica
neolítica y en la cerámica de algunos castros
excavados en Galicia, además de una fíbula de
la Edad del Hierro, en Portugal. Se encuentra
también en la «Laja de los Hierros» (8), y en
la «Pedra da Bollusa», de Galicia (ver «Corpus
petroglyphorum gallaeciae», de Sobrino Buhigas. Santiago de Compostela. 1935).
La cruz simple se ve en los cantos pintados de Mas d’Azil (Ariage), en la «Laja de los
Hierros» [Andalucía), y grabada en dólmenes
catalanes y asturianos. Tanto Wernert como
Obermaier han llegado a dar a este signo una
interpretación antropomórfica.
El círculo rematado con una pequeña cruz,
se encuentra representado en un grabado del
dolmen de Corao (Portugal) y en el dolmen de
Espolla (Gerona). También está en la «Laja de
los Hierros».
La cruz orlada por un círculo (signo alfabetiforme creto-egeo, según Dèchelette) ha sido
considerada como un signo solar, aunque en casos ha podido tratarse también de un amuleto
cristiano. Para el mismo Aranzadi la cruz dibujada de esta forma significaba el sol.
El círculo partido de arriba a abajo, en su
diámetro, por una raya, ha sido hallado también
en un dolmen portugués.
La última de las marcas antiguas localizadas en Urraul Alto responde, al parecer, a la representación del báculo y la espada, similar al
escudo de Roncesvalles, y que bien pudiera
considerarse como un signo cristiano de protección.
ESPANTAJOS
Todavía en el término de Larraun hemos visto colocado un «espantajo», que sirve para ale(8) Los datos citados en la interpretación de los signos
han sido tomados de Violant y Simorra («Posible origen y significación de los principales motivos decorativos...». (Págs. 104, 107, 124, 135. 159.)
113
jar a las ovejas y vacas de los prados ajenos.
Consiste en una piel de cabra atada a una rama
de aliso, clavada en tierra y debidamente asegurada con una estaca. Nos dijeron que a la
piel de cabra le habían puesto «Alun», sustancia
que se emplea para curtir las pieles. El ganado lanar y vacuno se aleja siempre de ese lugar. También nos indicaron que cuando los espalderos de piel de oveja, o cabra, que llevan
los pastores, están recién curtidos, los animales no se aproximan.
LOS MERCADOS
Anteriormente los habitantes de Urraul Alto acudían al mercado de Urroz. Todavía lo hacen, pero en menor número que antes, ya que
ahora acuden de Pamplona, Lumbier, Artieda y
Aoiz directamente, para comprarles el ganado,
las pieles o la lana. Las ovejas acostumbran a
venderlas para carne, aunque también las llevan para el recrío.
BIBLIOGRAFIA
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la villa de Aranaz (Navarra)». A. E. Folklore 1961.
(46)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
114
Schneider, Marius.—«El origen musical de los animales
mano, que estaba marcado en el suelo por una
símbolos, en la mitología y escultura antiguas». Barceraya o con piedras. Los situados sobre la raya
lona 1946.
iban tirando cada uno una piedra. Si no le daban
Thalamas Labandíbar, Juan.—«El colectivismo de los pasal «chute» (al cuerno) debían quedarse quietos
tores vascos», en «Yakintza. (pág. 388). 1935.
en el lugar donde había quedado la piedra que
Violant y Simorra. Ramón.—«El Pirineo español». Macada
cual había lanzado. Si pretendia alguno
drid 1949.
de
estos
escapar de su sitio, hacia la raya de
Violant y Simorra, Ramón.—«Posible origen y significado
lanzamiento,
quien estaba en el «chute» podía
de los principales motivos decorativos y de los signos
correr hacia él y si lo cogía, el alcanzado pasaba
de propiedad usados por los pastores pirenaicos». (Rev.
al puesto de vigilar el cuerno. Así que, en la
Dialectología y Tradiciones Populares). 1958-1/2.
Madrid.
mayor parte de los casos, se esperaba a que
Violant y Simorra, Ramón.—«Síntesis etnográfica del Piriuno de los jugadores acertara con su piedra al
neo español y problemas que suscitan sus áreas y ele«mardano», lo que obligaba al que estaba a su
mentos culturales». Zaragoza 1950.
lado a correr a por el «chute», circunstancia
Violant y Simorra, Ramón.—«Notas de etnografía pastoril
que aprovechaban los que habían errado y espirenaica». «Pirineos» (Abril-Junio). Zaragoza 1948.
taban con sus piedras, para echar a correr haAnuario de Eusko-Folklore 1955.—«Vida pastoril en el País
cia la raya salvadora. Caso de que todos fallaVasco».
ran, tenían que arreglárselas para llegar a la raAnuario de Eusko-Folklore 1956. «Vida pastoril y agrícola
ya sin ser alcanzados por quien guardaba el
en el País Vasco».
CAPITULO V
LOS JUEGOS
El chute, la calva, la pelota y la barra
En Urraul Alto había dos juegos muy generalizados: el «chute» y la «calva». También se
juega a la pelota. El juego de «barra», aunque
se practicó, no llegó a alcanzar la popularidad
de los tres primeros.
LA PELOTA:
Aunque en nuestros días existen frontones,
antes jugaban a la pelota en cualquier pared, y
también en las de la iglesia. En Ozcoidi nos contaban que solían jugar mano a mano, o por parejas. El partido lo hacían a «cuatro juegos». El
primer tanto puntuaba 15; el segundo, 30; el
tercero, 40. Quien hacía el tanto siguiente se
apuntaba el juego. En caso de empate a 40, debían ganar dos tantos seguidos para apuntarse
el juego. Posteriormente ya comenzaron a jugarse los partidos a 22 tantos.
«EL CHUTE»:
Los datos que hacen referencia este juego
han sido recogidos en Adoain, Ayechu, Ezcániz,
Jacoisti y Zabalza.
Para jugar al «chute» se juntaban unos cuantos hombres o mujeres, y ponían sobre una piedra un cuerno de carnero o «mardano». Al lado
de la piedra se colocaba el hombre o la mujer
a la que le había tocado en suerte ocupar ese
puesto, el resto de los que participaban del juego se dirigían a un lugar establecido de ante-
«chute». Si todos conseguían burlar su vigilancia, volvía a colocarse en su sitio y el juego
se reanudaba. Si alcanzaba a alguno, él pasaba
al bando de los lanzadores y el cogido marchaba junto al cuerno, volviendo a continuar el
juego.
«LA CALVA»:
Los datos de este juego se tomaron en Ayechu, Ezcániz, Ozcoidi y Zabalza.
El juego consistía en colocar en tierra una
pieza de madera a la que daban el nombre de
«nito». Junto a ella se ponía el «juez» del juego. Desde una distancia determinada se debía tirar a darle al «nito» (Fig. 77). La pieza que arrojaban, «la calva» (78) era una piedra cilíndrica
de ocho milímetros de diámetro y veinte de altura, aproximadamente. Cada jugador tenía su
«calva», y las tenían en gran aprecio: cuando alguno la perdía era frecuente oír «pa días pillo
”calva” como esa, estaba enseñada», o frases
parecidas.
La costumbre era jugar dos contra dos o tres
contra tres, más no. Las partidas eran a 44 tantos. Se debía tirar la «calva» por el aire. Si se
daba al «nito» se sumaban 8 puntos, pero si se
completaba una tirada sin que ninguno de los
que estaban jugando acertara a dar a la madera,
se apuntaba cuatro puntos el equipo cuyo jugador había lanzado la «calva» más cerca del «nito». En Zabalza jugaban a 40 tantos. En Ayechu
en lugar de «nito» hincaban en tierra una piedra.
El resto, igual.
BARRA
Los informes han sido facilitados en Ayechu
y Ozcoidi.
(47)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Las barras en Urraul Alto eran de unos 60
cm. de longitud y 3 de diámetro aproximadamente, menos la cabeza, donde se ensanchaba como
una bola y terminaba en punta. El juego consistía
en ver quién podía lanzarla más lejos, pero tenía
que pegar en tierra, «de punta». «Buena» decían
«tiro» y «mala» decían «talo».
CAPITULO VI
LA LENGUA
El vascuence en Urraul Alto.
Vocabulario.
Es difícil establecer con precisión la pervivencia del vascuence en Urraul Alto. Testimonios escritos e indigaciones directas nos llevan a
creer que ésta se habló hasta mediados del sigla pasado en algunas familias de la parte alta y
occidental del valle, quizá hasta finales del siglo,
y algunas personas bilingües aun han vivido a
primeros del presente.
Daremos cuenta cronológica de las noticias
y finalmente una relación de vocablos de raíz
vasca, algunos del romance cuyo arcaísmo es innegable, así como otros localismos relacionados
con las formas de vida autóctona del valle, aun
cuando sus raíces provengan del castellano.
Suponemos que el contacto del valle con el
castellano debía ser muy antiguo. Pues aunque
no seguro, sí es de crer que en el valle del Romanzado, limitando con Urraul Alto por el Sudeste, se habló desde muy antiguo, pues su nombre, según R. Menéndez Pidal (1), debió tomar
por la penetración de habla romance. Sin embargo, según Irigaray (2), hay testimonios de habla
vasca en el Romanzado a mediados del siglo XVI,
aunque bien puede ser por una recuperación por
el contacto de los pueblos de habla euskérica
que le circundaban.
Respecto a Urraul Alto, en la relación de nombres de pueblos, como pertenecientes al obispado de Pamplona, en 1587 (3), aparecen nombrados dentro del área de habla vasca: adoayn,
aragoz, aycurgui, ayechu, cabalça, elcoaz, eparoz, escaniz, guindano, larequi, ozcoidi, xacoyt e
yrrurozqui.
A. Irigaray (2), en el mapa lingüístico establecido para 1778, incluye también la totalidad
del valle dentro del área de habla vasca.
Al documento hallado por Juan Pablo Gil de
Jacoisti debemos la interesante noticia que a
continuación transcribimos. En el Libro de cuentas, quinque libris del lugar de Jacoisti, folio 6,
se lee en un Mandato del 12 de junio de 1720:
115
«...declaramos que el dicho Vicario, y sus subcesores cumplan con la obligación de explicar el
Santo Evangelio, leyendo cada vez un capítulo correspondiente al día inter misarum solemnium,
por el catecismo romano del P. Eusevio de Nieremberg esplicado aquel brebemente en lengua
basconguada». Para ver si éste era un mandato
general del Obispado para el valle, miramos en
la parroquia de Irurozqui. Efectivamente. Encontramos en el Libro de cuentas a primiciales de la
parrochial de Irurozqui, folio 15, mandato de 1720,
y que dice: «Y declaramos que el dho abad y sus
subcesores cumplan con la obligación de explicar
el Santo Evangelio, leiendo cada vez un capítulo
correspondiente al día intermisarum solemnia
por el catecismo tomado del padre Eusebio de
Nieremberg explicado aquel brevemente en lengua bascongada».
Por los cuales deducimos que por lo menos
la mayoría de los habitantes ignoraban el castellano, a la vez que los curas demostraban estar
influidos hacia el castellano por las enseñanzas
recibidas, y que encontraban ciertas dificultades para expresarse en « lengua bascongada».
No hemos mirado en otras parroquias, pero
creemos que se repetirá dicho Mandato del obispado de Pamplona a raíz de la visita pastoral a
aquella comarca. Lo que sí sería interesante es
confrontar en Urraul Bajo y otras comarcas de
Navarra, por aquellos años, para ver si se pueden extraer testimonios de la pervivencia del
vascuence. Podían aportar más testimonios a la
geografía histórica de la lengua.
Angel Irigaray, en el aludido mapa lingüístico
de Navarra (2), el límite que establece para
1778 abarca por entero al valle como de habla
vasca. Ello se puede considerar con seguridad
en lo que respecta a este valle, pues es el príncipe Bonaparte quien testimonia el bilingüísmo
en 1863. A Urraul Alto señala dentro del dialecto
Alto Navarro meridional, y justo existe, en su
mapa, la línea divisoria del vascuence en la mitad del valle (4). Cita entre las localidades de habla vasca: Adoain, Arangozqui, Aristu, Artanga,
Ayechu, Chastoya, Elcoaz, Jacoisti, Larequi y Ongoz.
Los pueblos que figuran fuera del área del
vascuence son: Aizcurgui, Cerrencano, Epároz,
Ezcániz, Guindano, Imirizaldu, Irurozqui, Ozcoidi, Santa Fe y Zabalza. Más Arielz, que es un enclave de Urraul Alto en Urraul Bajo.
La delimitación del dialecto Alto Navarro septentrional, en dicho mapa, baja por el valle de Salazar rayando por los Cerrencanos, pero sin incluirles hasta Racas Alto de Almiradío de Na-
(48)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
116
Foto 24. Fotocopia del documento parroquial de Jacoisti, donde dice sobre la predicación en vascuence, en 1.720.
Fofo Juan San Martín
(49)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
vascués.
De ello se deduce que por lo menos perduraba el bilinguismo, en 1863, en las partes alta y
occidental del valle. En el resto apenas se hablaría, pero ello no quiere decir que no hubiera personas ancianas que supieran vascuence: prueba de ello son los testimonios recogidos a viva
voz, sobre los cuales trataremos más adelante.
Un dato de gran interés constituye la cita de
Bonaparte que hace Riezu y también recoge Villasante (5) sobre el dialecto Alto Navarro meridional, en carta dirigida por el príncipe al canónigo
Inchauspe, con fecha del 5 de septiembre de
1868: «Hace cincuenta años todavía era este dialecto el de mayor extensión de la lengua. Los infolios y los incuartos que de él poseo son más
que suficientes para construir una pequeña literatura religiosa, más roca que la suletina impresa, y casi tan abundante como la vizcaína». (Sobre algunas particularidades de este dialecto trató Irigaray en el «IV Symposium» celebrado en
Pamplona en diciembre de 1965 [6].)
Gorosábel (1803-1869), aun en su tiempo, podía escribir que el vascuence se hallaba en uso
«en la montaña de Navarra con inclusión de la
cuenca de Pamplona y tierra de Estella. (7).
No podemos eludir sin mencionar a un personaje importante del valle vinculado estrechamente con el idioma vasco: el Padre Esteban de
Adoain, cuyo nombre de pila era Pedro Francisco
Marcuello Zabalza, nacido en la casa Eneco de
Adoain el 11 de octubre de 1808. Su padre, Juan
José, era natural de Ayechu, y su madre, Francisca, del mismo Adoain. Según Ciáurriz (8), marchó de fraile a la edad de 20 años, en 1828, y una
vez ordenado de padre capuchino partió de misionero a América. Regresó a Francia en 1873, con
65 años. Pasó de Toulouse a Bayona, y «aquí se
dedicó algún tiempo a aprender vascuence, o hablarlo con más propiedad, a perfeccionarse en esta milenaria lengua que en sus primeros años
aprendió, por ser la que se hablaba en Adoain,
aunque no mucho tiempo después se perdió su
uso, desgraciadamente: mas por la falta de ejercicio, en tantos años como había permanecido en
el extranjero, no estuviese muy expedido en hablarla con la perfección que se requería para predicar la divina palabra, procuró ejercitarse en
ella, tradujo al vascuence varios sermones de los
que tenía, y evangelizó los países vascongados,
no sólo de allende los Pirineos, sino también algunos pueblos de la montaña de Navarra». Además, continúa diciendo que: «De Vera pasó a dar
otra misión en Lastaola, donde había fuerzas carlistas, en compañía del R. P. Buenaventura de
117
Lumbier, quien nos refirió un episodio que pone
de relieve su heroica fortaleza en los contratiempos de la vida. Estaba predicando la misión al
octavo batallón de Guipúzcoa en vascuence: sucedió que fue a sustituirle en su puesto al décimo de Navarra, de lo cual, como tuvieron confidencias los miqueletes de Irún, intentaron hacer de noche una sorpresa a la avanzada, que estaba de guardia en la carretera, aprovechando las
sombras de la noche, lo consiguieron, haciendo
una descarga y matando un oficial con dos o tres
soldados, después de lo cual se dieron a la fuga.
Este suceso produjo la alarma consiguiente en la
guarnición, y el P. Elzeario huyó escapado, mas
nuestros misionero, lejos de atemorizarse, marchó al lugar del suceso, alentó a la tropa y prosiguió y terminó la misión con toda felicidad.»
De lo que no tenemos ninguna prueba segura
es de que si al volver a Adoain si llegó a predicar en vascuence. De sus propios sermones traducidos al vascuence, que hace mención Ciáurriz, no se sabe el paradero. Pues hubiera sido
interesante el comprobar hasta qué punto influía en él el dialecto Alto Navarro meridional,
que en cierto modo nos hubieran dado la medida
de las peculiaridades del habla de Urraul Alto.
El P. Esteban de Adoain, además de perfeccionar su vascuence, lo cultivó con interesantes
aportes, además de la prueba evidente de sus
sermones, con adiciones a un diccionario inédito confeccionado por el Padre Pablo de Estella
(1758-1824), cuyo manuscrito obra en poder del
R. P. Gumersindo de Estella, en Pamplona. El
mismo perteneció al Padre Adoain, quien con su
puño y letra le añadió 482 vocablos: según hemos podido comprobar en una mecanografiada
de dicho diccionario, cedido amablemente por
nuestro común amigo Pedro Díez de Ulzurrun,
médico, numerosos vocablos coinciden con los
recogidos por nosotros. El P. Adoain murió en
Sanlúcar de Barrameda el 7 de octubre de 1880.
Blas de Fagoaga, que dio a conocer la línea
extrema del euskera en Navarra, según la Guía
Eclesiástica de 1904, no incluye dentro del área
de habla vasca a ningún pueblo de Urraul Alto (9).
Azkue, en 1925, incluye a Aristu en el prólogo de su Diccionario, al citar la extensión de cada dialecto del vascuence entre los pueblos de
habla Alto Navarro (10). Sin embargo, en la única casa que actualmente es habitada en Aristu
reside Luisa Aristu, de 81 años, y que no recuerda haber hablado vascuence en este lugar. Su
esposo, Francisco lturri Mina, que murió con 64
años, en 1943, sí que hablaba vascuence, pero
(50)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
era natural de Azparren, del contiguo valle de
Arce. Es casi seguro que Azkue se referiría a esa
única persona no nativa del valle, o de lo contrario se basó en testimonios muy anteriores, ya
que de lo contrario Luisa Aristu tenía que recordar.
En Elcóaz, Antonio Ayechu, natural del mismo pueblo, que murió en 1916 con más de 80
años, hablaba vascuence: habitualmente mantenía sus conversaciones en euskera con su esposa, Francisca Miquelena, natural de Jaurrieta,
que a su vez falleció en1912 a la edad de 70
años. Contado por su nieto Bernardo Iriguíbel,
de 63 años.
Nos cuentan también que Fermín Errea, de
la casa «Juanclaman» de Elcóaz, hablaba bastante
vascuence: murió en 1945 con más de 80 años.
El abuelo de la casa «Alemán», del mismo Elcóaz,
llamado José Vilanueva, que murió en 1950, con
más de 90 años, también recordaba algo de vascuence.
En Irurozqui, María Huarte, de la casa «Goñi»,
murió en 1931 a la edad de 80 años, y recordaba
que en Irurozqui se hablaba vascuence en su niñez. Contado por su hija, Juana Mateo, de 65
años.
En Ongoz, José Melero Vivente, de la casa
«Bazterra», que murió en 1935 a la edad de 80
años, había oído decir a sus padres que ellos
sólo hablaban vascuence en su niñez. Contado
por su hija, Margarita Melero.
En Ozcoidi, hace unos 30 años murió Dominica Echarte,del mismo pueblo, a la edad de 103
años, quien hablaba vascuence con los que bajaban de la montaña y decía que durante su niñez, en Ozcoidi, se hablaba todo en vascuence.
Contado por su nieto Ramón Indurain, de 72
años, natural y domiciliano en la misma localidad.
La coincidencia de los referidos testimonios
orales aseguran que aún dentro del presente siglo existían numerosos ancianos bilingües, tal
como hoy acaece en Isaba y Uztárroz, en el valle
de Roncal.
A los habitantes de Urraul Alto, los del valle de Salazar llaman «pardixes». Los del centro
de valle consideran como una asignación despectiva, Pero, sin embargo, en la parte alta, concretamente en Ayechu, pudimos comprobar que
«pardixes» se consideran a ellos mismos sin sentido despectivo. Y «Pardix-erria» llaman a la parte alta del valle: para algunos, desde Irurozqui
para arriba. No todas las opiniones coinciden en
dicha delimitación; pero «Pardix-erria» no deja
de ser un hecho como denominación antigua,
procedente del vascuence, que probablemente
118
antaño fue común para todo el valle. Hay un dicho muy extendido que dice: «Pardix jabalí; salacenco lobo».
Por último, como testimonio del uso de la
lengua vasca hasta fechas no muy lejanas, apuntaremos que en el vocabulario recopilado se recogen cerca de un centenar de palabras, de raíz
vasca, no recogidas por Azkue en su Diccionario,
y más de medio centenar que no figuran en el
Vocabulario navarro de Iribarren (11). Algunos de
estos vocablos sólo los recuerdan los habitantes, pero la mayoría siguen siendo de uso corriente, incorporados como euskerismos en la
lexicografía castellana de hoy. Por dicha razón
los expondremos en ortografía castellana.
Además, los vocablos recogidos por Azkue e
Iribarren proceden de Aezcoa, Salazar, Roncal,
etcétera, que al coincidir su permanencia en
Urraul Alto, cuando menos nos da la prueba de
su extensión, siempre interesante para el estudio de la lengua.
En la nomenclatura de voces hemos procurado ser fieles a la pronunciación que dan los habitantes de Urraul Alto.
BIBLIOGRAFIA
(1) En torno a la lengua vasca, pp. 103/105. Espasa-Calpe, S. A. «Colección Austral», núm. 1.301. Buenos
Aires, 1962.
Toponimia prerrománica Hispana, pp. 39/48. Editorial
Gredos. Madrid, 1952.
(2) Documentos para la greografía lingüística de Navarra, «RIEV», núm. 4, pp. 603/612. 1935.
Trabajo reproducido en Geografía histórica de la lengua vasca [siglos XVI y XIX). p. 101. Editorial Auñamendi. San Sebastián, 1960.
(3) El euskera en Navarra a fines del siglo XVI, por Manuel Lecuona. «RIEV», núm. 3, pp. 365/374. 1933.
Trabajo reproducido en Geografía histórica de la lengua vasca (siglos XVI y XIX), p. 126. Editorial Auñamendi. San Sebastián, 1960.
(4) Carte des sept provinces basques, montrant la délimitation actuelle de I’euscara et sa división en dialectes (Escala 1:200.000) par le prince Louis-Lucien Bonaparte. Londres, 1863.
(5) El príncipe Luis Luciano Bonaparte, por el P. Jorge de
Riezu, revista de la institución «Príncipe de Viana»,
tomo XIX, p. 158. Pamplona, 1958.
Historia de la Literatura Vasca, p. 233. Bilbao, 1961.
(6) Nuevos documentos para el estudio del vascuence
alto navarro meridional, por A. Irigaray, en «lV Symposium de Prehistoria Peninsular. Problemas de la
prehistoria y etnología vascas., pp. 261/629. Pamplona.1966.
(7) Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa, tomo
p.
388.
I,Tolosa,
1899.
(8) Vida del Siervo de Dios P. Fr. Esteban de Adoain, capuchino misionero apostólico en América y España,
(51)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
por M. R. P. Fr. Ildefonso de Ciáurriz, pp. 335/336.
Barcelona,1913.
Una semblanza biográfica y todo lo referente a su
vascuence encontraremos en la revista euskérica
«Othoizlari», núm. 24, pp. 304/307. Bajo el título Aita
Extebe Adoain. Abbaye N.-D. de Belloc. Urt. 1960.
Sobre la vida del P. Adoain, aunque no cite nada en
relación con el vascuence, recoge el librito Lo portentoso del Padre Esteban de Adoain, por el Rvdo. P. Gumersindo de Estella. Imprenta de PP. Capuchinos.
Pamplona, 1950. En poder del autor se encuentra el
diccionario manuscrito del Padre Pablo de Estella, al
que nos referimos, y que posee adiciones del Padre
Adoain.
(9) Datos para la geografía histórica del euskera en Navarra, «Euskera», VII, pp. 205/213. Bilbao, 1962.
(10) Diccionario vasco-español-francés, por R. M. de Azkue, tomo I, p. XXVIII (en el prólogo). Bilbao, 1905.
(11) Vocabulario navarro, por José María Iribarren. Institución «Príncipe de Viana». Pamplona, 1952.
Adiciones al vocabulario navarro, por J. M. Iribarren.
Institución «Príncipe de Viana». Pamplona, 1958.
VOCABULARIO (1)
ABEQUE.—Pino abeto. (Aristu.)
ACHUNES.—Ortigas.
AISCOL.—Fruto leguminoso, Latirus sativus, que
en otros lugares se conoce por almorta, muela, tito y guija.
AIZCARRATE.—Topónimo. Portillo de Elcóaz.
AJAU.—Azada.
ALCHIRRlA.—Estiércol pulverizado del ganado
lanar o caprino.
AMPUCHAR.—Ayudar a levantar. (Jacoisti.)
ANCHAGARRAS.—Llevar a otro a horcajadas.
(Jacoisti.)
ANDERETE.—Hormiga hembra, con alas. Es usado como cebo para coger pájaros.
APAPAS.—A pasear, en vocabulario infantil. (En
algunas partes de Guipúzcoa y Vizcaya se
dice apapa.)
APURRAS.—Migas de pan.
ARAÑON.—(También Pacharan). Endrino.
ARRAMBLAR MADERA.—Forma de apilamiento
de troncos, poniendo en posición cada fila
en sentido opuesto. (Azkue recogió arranblatu en Roncal.)
ARRUA.—Les gritaban los padres a los niños
cuando hacían travesuras. Hoy apenas se usa.
Creen que quería decir malo o travieso. (Elcóaz.)
ASCA.—Pesebre para ovejas.
(1) Los vocablos que no estemos seguros sean comunes
en todo el valle, llevarán entre paréntesis el lugar en
que se han recogido.
119
ASHAL.—Superficie. Ashal-ashal, muy superficial.
ASTAMENDA.—Hierba silvestre de menta; yerba
buena.
ASTAPUTZ.—Hongo de estructura esponjosa o
acorchada. Dícese también, despectivamente,
por las personas fofas o inútiles. (Iribarren:
astapuz, tonto, simple, inútil.)
ASTRAL.—Hacha grande. (Larraun.) (En la Ribera de Navarra, según Iribarren, astral, hacha
pequeña.) En Roncal se dice hacha, y, sin embargo, se canta una jota que cita astral:
«Qué desgraciaditos somos
los del valle de Roncal.
Si no quieres ser pastor
cógete el remo y la astral».
ASTIGARRON.—(También hemos recogido Estigarron). Arce.
ATEAS (Las) .—Toponimia. Llaman a un paso estrecho entre peñas, que se sitúa en el collado que separa las vertientes de Izal y Adoain.
No es palabra usada, pero conocen su significado como portillo o paso. (Jacoisti, Ayechu, Adoain.)
AUZALAN.—Labor en común, trabajo vecinal.
(Este vocablo tan corriente en Guipúzcoa, Azkue lo recogió en Aezcoa. Ved Aezkera edo
Petiriberro-inguruetako mintzaera, pág. 116.
Bilbao, 1928.)
BALTEGUI.—Cobertizo o chabola junto a la era
donde se trilla. (Jacoisti).
BASACA.—(También Pachaca). Manzano silvestre, de fruto muy agrio. (Azkue, en su Diccionario, recoge basaka como silvestre, en
Alto Navarro y Bajo Navarro. Y sagar-basaka,
manzano silvestre.) (lribarren, basaco, recoge como manzano silvestre en Salazar).
BASANTUTA.— (También llaman Masantuta),
Sauquillo, palo de saúco. Juguete infantil hecho de rama de saúco horadado y que sirve
para expulsar a presión de aire. (Azkue, el
mismo instrumento infantil, recogió en Mondragón como flota. También en Eibar se le
llama flota.) (Iribarren, en su Adiciones al
vocabulario navarro, recoge basatunta como
nombre que dan a la planta sabuquera o saúco, en valle de Urraul.) Azcue: basanturruta, palo de saúco, quitada la médula: en su
Aezkera edo Petiriberro -inguruetako mintzaera.)
BASHARRIS.—Los pueblos de la parte alta de
Urraul Alto. (Elcoaz.)
BASTE.—La silla en forma de W, que sirve para
transportar carga en caballerías.
BAYARTE.—Pari huelas.
(52)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
BELENES.—El hueco angosto que queda en la
separación entre las paredes de dos casas
contiguas.
BERGUIZA.—Mimbre (Zabalza). (Iribarren, recoge berguiza, como mimbrera en Navascués.)
BETALAINA.—Vara de avellano que por su flexibilidad empleaban para mango de látigo. (Iribarren: betalaina, vara de avellano, en Ochagavía.)
BETIQUERA.— (También Bilurri). Hierba trepadora. Pámpano que crece en forma de espiral
entre maleza o en el bosque. Tiene la médula muy porosa y los niños emplean para fumar. (También se ha empleado en Eibar, y
se le ha denominado: pipa-zotza.)
BIARRA.—Conocimientos adquiridos por la experiencia de la vida, condicionados por la necesidad. (El P. Adoain, en sus adiciones al diccionario del P. Pablo de Estella, bearreguin,
afanar, trabajar.)
BILURRI.— (Ved Betiquera.)
BILLORTA.—Trenzado de mata para ataduras.
(Jacoisti.)
BISCORRICO.—Dícese del anciano bien conservado.
BIZCAR, BIZCARRA.—Viga principal, en la divisoria de vertientes de un tejado, que sirve
de sostén a la cresta superior. La parte más
alta del dorsal de los animales.
BOIZQUE.—Interjección que se usa para que las
caballerías se dirijan a la izquierda.
BORDA.—Cabaña mayor, destinada generalmente para establo de ganado caballar o vacuno.
BORDAL.—Finca con borda.
BURCHIN.—Hierro para atizar el fuego. (Jacoisti.)
BURRO.—Asador. (Ayechu.) (Al tipo de asador
que en Guipúzcoa se conoce por burduntzi.)
BURRUNCHAL.—Hierro de atizar el fuego. (Ongoz.) (El P. Adoain incluye al vocabulario del
P. Estella: burrunzalia (sic); que probablemente querría referirse a burruntzalia, cazo.
BURRUSQUIL.—Subdivisión o corralito que se
hace en los establos con objeto de separar,
por ciertas necesidades, a ovejas y corderos.
BURUTE.—Rodete. Trapo enrollado que se ponen las mujeres sobre la cabeza para transportar objetos. Por extensión, peinado voluminoso.
BUSTIN.—(También Buro). Arcilla.
CABEZOS.—Son las cabras que encabezan, provistos de esquilones y trucas, el rebaño de
ovejas en la trashumancia.
CALAMUCHINA.—Animal hipotético que se su-
120
pone anda de noche, con lo que se gastan
bromas a personas ingenuas.
CALDA.—Fogata o fogón muy encendido.
CALDERIN.—Recipiente donde se preparan las
migas.
CALOYO.—Cordero recién nacido.
CANABLA.—Collar de cencerro.
CAÑADA.—La ruta que invariablemente sigue la
trashumancia pastoril, entre los pastos de invierno y verano, y viceversa.
CAÑADERO.—Persona encargada de cobrar el
paso del ganado por el término municipal.
Cada pueblo, por donde cruza la cañada, tiene un cañadero para el cobro por el paso del
ganado en su correspondiente municipio.
CAPORRAZ.—Aguja recia que se usa para hacer
cosidos de lana o en tejidos consistentes,
v. g. sacos, toldos, etc.
CARDABERA.—Lechetrezna.
CARTELA.—Plancha de madera que en la construcción del tejado sirve para ajustar el hueco de separación entre la viga (bizcarra) y el
pilar.
CARRERA.—Madero sobre el muro o pared, donde se apoya el solibo.
CASTURRALDEA.—Topónimo. Peña entre Jacoisti y Ongoz.
CELLO.—Arandela de hierro de la herrada, cuba o comporta.
CERRADA.—Oveja de cinco años.
CERRENDA.—Camino estrecho por medio de un
ribazo o junto a la orilla de un campo a partir
de cuyo extremo comienza un ribazo.
CIMURRIDO.—Arrugado.
CIQUIÑA.—Envidia.
CIQUIÑOSO.—Sucio o mierdoso, despectivamente. Envidioso.
CIRICA.—Tentar. Hurgar con un palo en el río
para ayudar a pescar. (Jacoisti.)
CIRIQUIAR.—Tentar, azuzar, incitar, hostigar,
hurgar.
CIZADURA.—Acción y efecto de cizar (morder
o picar) la culebra.
CIZAR.—Morder o picar la culebra.
COCHO.—Escudilla pequeña provista de asa,
que sirve para ordeñar. (Elcoaz, Jacoisti). Recipiente metálico para ordeñar (Adoain). Recipiente para ordeñar las cabras (Ozcoidi).
Recipiente de madera para guardar la piedra
de afilar las guadañas (Elcoaz.)
COLCO.—Seno, espacio entre el vestido y la
parte torácica. (Vocablo incluído por el P.
Esteban de Adoain al diccionario del P. Pablo de Estella.)
(53)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
COMPANAJE.—Alimento preparado para llevar
al campo, muy particularmente el alimento
preparado de los pastores. (Iribarren, recoge en la Ribera.)
CORAL.—Médula del tronco de pino en su base,
que queda una vez cortado y podrido, muy
cerca de donde comienzan las raíces. De dichas bases cortadas extraen el gamado coral
de pino para teas de alumbrado.
COSCOR.—Pedazo.
COZCOR.—Robustez, vitalidad.
COZCORRO.—Base de tallo con los comienzos
de raíz. En las plantas de tallo de caña se
dice a las uniones o nudos de donde salen
ramificaciones.
CUARTIZO.—Esquila de forma aplastada, casi
cuadrada, y de unos 20 a 20 centímetros, que
le ponen al ganado cabrío.
CUJAL, CUJAR.—Sarten pequeña.
CUNIESTRA.—Ventisquero. Amontonamiento de
nieve por el aire.
CURRUSCO.—Extremidades del pan.
CURTO, CURTA.—Sin rabo.
CUSCURRO.—Extremidades del pan. Esquina o
comienzo del pan.
CUTO.—Cerdo.
CUTON.—Almohadilla para clavar alfileres. (Lo
que en Guipúzcoa y Vizcaya se llama kuttun.)
CUTRE.—(Aunque sea vocablo castellano aquí
se emplea con otro sentido). Dícese de apero de rejón, mucho más estrecho y sencillo.
CUTRIL.—Arado de una púa y dos orejas. Arado
de desfonde. (Ozcoidi.)
CHABOLA.—Cabaña, choza.
CHACLA.—Esquila pequeña que llevan las ovejas.
CHACURTEGUI.—Hueco abierto en la parte trasera del fogón por donde entran los troncos
que arden, es con objeto de alojar la longitud
sobrante, para ir estirando hacia el fuego a
medida que se van quemando. Sin duda el
nombre ha tomado porque los perros han
acostumbrado buscar refugio en ese lugar.
(Azkue: txakurtegui, hueco tras el fogón, refugio del perro. En su Aezkera edo Petiriberro-inguruetako mintzaera, Pág. 125. Bilbao,
1928.)
CHALCHIGORRI.—Panecillo o torta de San Blas,
preparado a base de chicharrón de cerdo, harina, canela y azúcar, y que llevan a bendecir
a la iglesia el día de San Blas. (Azkue recoge
txaltxigor, como chicharrón). Es similar a
roje o roge que Iribarren cita en Adiciones al
vocabulario navarro.)
121
CHALCHITAS.—Variante de Chalchigorri. Panecillos de San Blas. (Elcóaz.)
CHANCHIGOR.—Variante de Chalchigorri. Torta
de San Blas. (Ayechu.)
CHAMURRIDO.—Arrugado, que se aplica más en
frutos secos.
CHARRAS.—Malviz o tordo de color verdoso oscuro.
CHARTA.—Intercambiar besos en las manos entre padres e hijos pequeños, generalmente
cuando se van a acostar: y una abuela, al
cruzar los besos, tenía la costumbre de decir: «Dios te haga santico; hombre de bien
también». (Jacoisti). (Azkue recoge txart, en
Vizcaya, como golpe dado en la mano.]
CHILINDRAJO.—El desgarro que cuelga de un
tejido, en especial refiriéndose a andrajos.
Por extensión, persona despreciable.
CHILINGAR.—Colgar, balancear.
CHILIMPURDI.—Voltereta que da una persona,
apoyando la cabeza en el suelo.
CHINDA.—Onomatopéyico, de porción de piedra
menuda que sale con gran impulso al darle
un golpe fuerte.
CHINDURRI.—Dícese de la persona que tiene
buen chindurri, de timbre fuerte y sepa subir
mucho la voz al cantar, hablar o gritar. (Probablemente es derivado de zintzur, garganta.)
CHINGLE.—Andar a pata coja.
CHINURRI.—Hormiga. También se aplica a otros
insectos similares a la hormiga.
CHISTOR.—Longaniza estrecha.
CHIPA.—Pececillo de río de pequeñas dimensiones.
CHIRICOT.—Suero. Líquido que queda una vez
extraído a la leche el queso y el requesón.
CHORIBURU.—Cabezón, en sentido despectivo.
CHORINGA.—Longaniza.
CHORNES.—Panecillo que se emplea como oblada, que se ofrendaba en la iglesia durante
el ofertorio, ordinariamente al final de misa.
(Iribarren: chosne, en Aoiz.)
CHOTO.—Macho cabrío.
CHUCUBIL.—La parte trasera del fogón, donde
se depositan o almacenan los troncos.
CHULA.—Lonja de tocino de cerdo.
CHULUBITA.—Silbato hecho con un trozo de
mimbre o con un palo de fresno.
CHUNGUR.—El hueso que queda del pernil.
CHUQUIL.—Tronco de Navidad. Tronco que colocado al fogón el día de Nochebuena hacían
durar hasta Reyes. (De esta tradición de rito
al fuego durante el solsticio, se conoce en
Ochandiano el Gabon-enporra (tronco de Na-
(54)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
vidad), que consiste en dejar sin consumir
del todo una parte del tronco, que se guarda
para el año siguiente para volver a encender
el fuego con él y colocar un tronco nuevo, y
así se enlazan las hogueras de Navidad, consumiendo la totalidad del tronco viejo y conservando parte del nuevo para volver a encender el año siguiente.)
CHURRO.—Carámbano de hielo.
CHURRUZTAR.—Patinar en pendiente de tierra.
Cuando la pendiente es suave, se moja el lugar de la pista para poder bajar más rápido.
CHURRUZTERA.—Lugar donde los niños juegan
a patinar.
CHUTE, CHUT.—Un juego que se hacía con un
cuerno de carnero. (Viene explicado en el
texto, en juegos). (Ayechu, Elcóaz, Ezcániz.]
CHUTE (AL).—Juego que en Adoain se hacía
con un bote, en lugar del cuerno que se usaba en otros pueblos del valle. (Se describe
en el texto.)
DELANTERO.—Delantal de piel que llevan los
pastores, sujeto a las piernas con correas.
ENRAMADA.—Colocar en las puertas ramos el
día de San Juan Bautista.
ESCALEPE.—Rincón o hueco bajo escalera. (En
Eibar se le designa eskillape o eskillarape.
Que tampoco figura en el Diccionario de
Azkue.)
ESCOCAR.—Cortar o arrancar las matas o arbustos de un terreno que va a roturarse.
ESPALDERO.—Espaldero de piel que llevan los
pastores, sujeto con correas que cruzan por
el pecho.
ESPARTlÑA.—Alpargata.
ESPETERA.—Estante para colgar utensilios de
cocina.
ESPORTIZO.—Cesta de mimbre de una sola pieza que se coloca sobre el baste para transporte en caballerías.
ESQUILON.—Esquila o cencerro grande y recto
que colocan a las cabras que van de cabeza
del rebaño de ovejas.
EZPUENDA o CERRENDA.—Ribazo.
FACERIA.—Comunidad de pastos.
FAITIO.—Terreno de cultivo abandonado. Campo
que se ha cultivado y se deja de cultivar.
(Iribarren: faitía, tierra cultivable que se deja
sin cultivar, en Urraul Bajo.)
FARDEL.—Individuo mal vestido y ridículo.
FITO-FITO.—De hito en hito, fijamente.
FUESA.—Cajón donde se colocan las velas o cerillas y que se pone en la iglesia-sobre el sepulcro familiar existente en la misma.
122
FURlCON.—También llaman Juricón. Instrumento
que sirve para limpiar las chimeneas de campana, que se compone de un palo largo con
jebo en la punta. (Ozcoidi.)
FURRUNDIAR.—Lanzar un objeto alargado con
fuerza para producir un ruido de silbido sordo.
GALPIZAR.—Barbas o raspas del trigo.
GAMBELLA.—Pesebre para cerdos.
GARAYA.—Hórreo, granero, sostenido por pilares con una separación de discos de piedra
para que no suban los roedores. (En el valle
hemos encontrado dos hórreos, en Zabalza y
Santa Fe). (Iribarren recoge como lagaraya;
con el artículo castellano (LA) incluído.
GARICOTA.—Planta herbácea de las siléneas
Silene inflata), colleja, hierba parásita que
crece en el trigal. (Don Félix San Martín nos
dice haber oído esta palabra en el valle, y
que también es corriente en su pueblo natal
Ulzurrun.)
GOROSTIA.—Acebo. (Jacoisti). (Vocablo agregado por el P. Adoain al diccionario del P.
Estella.)
GRUMADA.—Mondarón. Una hierba parásita de
los trigales. (Elcóaz.)
GUERREN.—Asador largo de hierro.
GURRINCHAL.—Hierro de atizar el fuego. (Común en el valle). Alambre de hierro para sacar brasas. (Ezcániz.)
HIERBAJANTE.—El que toma parte en una subasta de hierbas.
HUESCA.—Un corte en forma de media caña que
como marca hacían al ganado en la oreja.
(Irurozqui). (Probablemente viene de muesca.)
IRASCO.—Macho cabrío, castrado.
ISOPO.—Similar a una escoba pequeña, con pelo
de caballo sujeto a un palo por una correa.
(Ozcoidi). (Azkue: isopo, rabo.)
JALMA.—Enjalma. Albardon, silla de montar.
(Elcóaz.)
JEBO.—PIanta llamada yezgo.
JUBO.—Yugo. (Ongoz.)
JURICON.— (Ved Furicón.)
LANCHURDA.—Escarcha.
LANGARHA.—Llovizna.
LEALA.—Rito que por San Miguel tenían por costumbre los pastores, al marchar como trashumantes hacia la Ribera, que consiste en matar alguna oveja o cabra e invitar al cura,
autoridades y otras personalidades del pueblo o del valle.
LONGARRON.—Lino (?). No pueden precisar, pero se trata de una planta de raíz blanca, muy
larga y de propiedad consistente, usada por
(55)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
los pastores para dar puntos aislados en el
calzado, puesto que una vez retorcida queda
muy resistente. (Azkue: longa, pieza de tela
de lino.)
LUECA.—Clueca. Gallina clueca.
MALCARRA.—Paja de cereales después de trillar. (Jacoisti.)
MALCARTEGUI.—Sitio donde se guarda la malcarra. (Jacoisti.)
MARDANO.—Carnero. (Ezcániz.)
MARGUIN.—Margen, lindero.
MASANTUTA.—(Ved Basantuta). Instrumento
infantil para expulsar bolas de papel, de pan,
de barro, etc., a presión de aire, que se hace
con palo de saúco. (Jacoisti). (En la cuenca
del río Deva, en Guipúzcoa, se le llama
flota.)
MASHADERA.—Emparillado sobre la pesebrera
para el forraje del ganado.
MASPIL o MAZPIL.—Fruto silvestre, algo parecido a la poma, pero más diminuto.
M ATA-CHERRI.—Matanza de cerdo. (Jacoisti.)
MIELCA.—Planta similar al trébol, pero de hojas
alargadas, casi como la alfalfa con una angulación central de color más claro en el haz de
la hoja: produce una flor azulada, con tendencia entre violeta y morada, y tiene la raíz larga. (Iribarren: mielca, planta leguminosa que
crece en las lindes de las heredades y que
dan a los conejos. En San Martín de Unx.)
También se denomina mielca a la distancia
que los labradores señalan con ramas para
poder echar la simiente; suele darse una anchura de seis a ocho pasos, distancia que recorre el sembrador en ida y vuelta. También
se denomina zun o zuin.
MIGAS.—Sopa de pastores. (También es usual
entre pastores roncaleses. Busca Isusi dio a
conocer su receta en el Boletín de la Cofradía Vasca de Gastronomía, año II, cuaderno
primero, Págs. 48/50. San Sebastián, 1964.)
MODORRA.—Enfermedad de las ovejas.
MONDARON.—(Ved Grumada). Hierba parásita
de los trigales.
MONDONGO.—Cualquier embutido. (Azkue recoge como morcillón únicamente.)
MIOLA.—Vegetal parásito que le sale al pino.
MIONDOCO.—Enfermedad de los bueyes que les
ataca a los ojos.
MORROS, MORRAS.—Tener los dedos morros o
las manos morras, equivale a tenerlos agarrotados o engarfiados, por efecto del frío
principalmente.
MOSHORRO.—Cúspide, cumbre. (Elcóaz). (Sin
123
embargo, hay un topónimo Chuchurrondo, como nombre de monte, cuya etimología es
«próximo a la cumbre». (En Ozcoidi recogimosthuthurro.)
MOZCORRA.—Embriaguez.
MUCHARRAS.—Animales del tamaño de la comadreja, de pelaje color grisáceo y con una
mancha blanca junto al cuello. Gustan de las
cuevas y cavidades en roca y huecos de los
árboles. Los distinguen de la marta y garduña. (Creemos que se trata del visón, aunque
no estamos seguros.)
MUGA.—Límite, linde.
MUGANTE.—Lindante. (Adoain.)
MUIR.—Ordeñar.
NABARZAL, NABARZAL,—Mozuelo criado para
ayudar en el campo en trabajos agrícolas. Similar a rapatán de los pastores.
NITO.—Taco de madera de boj que sirve de blanco en el juego de la calva.
NITON.—Guante que no cubre los dedos.
ÑARRO.—Pequeño.
ONDARRA.—Residuo. Pozo de cualquier sustancia líquida. (Jacoisti.)
ORDEA.—Intercambio de cualquier objeto.
OSCA.—Mella.
OSQUIABA.—Melladura de la guadaña.
OSTRIQUITRI.—Exclamación.
PEZOLAGA.—Travieso.
OTABERA.—Argoma (?). Comúnmente llaman
allaga o aliaga a la argoma, y allaguina a un
tipo similar a la argoma, pero de pinchos más
suaves.
PACO.—Sombrío, lugar orientado al Norte. //
Paco de Arnarri, topónimo, en el término de
Adoain, en la parte norte de la peña Larda.
PACHACA—(Ved Basaca). Manzana silvestre
muy agria.
PACHARAN.—(Ved Arañón). Endriño. (Arañón,
por lo que se ve es importado de la parte
oriental, muy usual en Salazar, Roncal y parte
occidental de Huesca, por lo menos hasta el
Pirineo central, está muy extendido este vocablo de indudable raíz vasca). (Azkue recoge
en Uztárroz: paxaran. El Príncipe Bonaparte:
paxaran, en Aezcoa; maxelaran, en Salazar;
maxeran, en Roncal. Ved Un vocabulario aezcoano, salacenco y roncalés preparado por el
Príncipe Bonaparte, con notas de Luis Michelena, Boletín de la R.S.V.A.P., año XIV, cuaderno 3.º, Pág. 352. San Sebastián, 1958.)
PACHARRA.—Aguardiente. Primer producto que
se obtiene cuando se pretende hacer anís.
PAJARO.—Arnero, cedazo, criba de agujeros
grandes.
(56)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
PARDISH.—Gentilicio. Habitante de la parte alta
de Urrau-Alto.// Denominador que aplican
los del valle de Salazar a los de Urraul Alto
(en todo su conjunto), y sólo los de la parte
alta de este valle se aplican a sí mismo.
(lribarren: pardiches, mote que aplican a los
de Oroz-Betelu.)
PARDISH-ERRIA.—Comarca de Urraul-Alto, comprendido desde lrurozqui para arriba. (Ayechu, Larraun).// Todo Urraul-Alto (Valle de
Salazar). En Jacoisti recogemos el dicho:
«Pardish jabalí,
Salacenco lobo».
PASALLA.—Se dice para que las caballerías se
dirijan a la derecha.
PEDORRETAS.—Chisporroteo que expulsa el boj
al arder. (Ongoz.)
PEINES.—Estribos de tablas que se colocan en
las plantas o suelas del calzado, a modo de
raquetas para caminar sobre la nieve. (Jacoisti.)
PERNIL.—Pierna de cerdo una vez curada.
PIAL.—Tejido cuadricular, de paño burdo o de
lana, para envolver el pie hasta debajo de la
rodilla, que va por dentro de las albarcas y
se sujeta con las cintas de ésta, de forma
que el pantalón quede recogido por dentro.
(Es lo que en algunas zonas de Guipúzcoa
y Vizcaya se llama mantarra.)
PIALETA.—Se diferencia de pial por tener forma
del pie. (lribarren: pealeta.)
PIPORROPIL.—Torta popular muy característica
de las fiestas y que era costumbre obsequiar
a los convidados para que llevasen a sus casas como ofrenda simbólica de hacerles partícipes de la invitación a sus familiares. Por
dicha razón era costumbre de preguntar al invitado a su regreso: «¿Ya nos has traído
piporropiles?».
POCHA.—Lacio.// Acción de meter un objeto
entre el vestido y el pecho (en el colco).//
Llámasele también al mismo espacio entre
el vestido y la parte del tórax. (Jacoisti.)
(Ved colco.) // Alubias pochas, alubias verdes.
PONTARRON.—Paso estrecho en un barranco.
Garganta (en término geográfico).
PORGADOR.—Arnero, cedazo, para limpiar el
trigo en la era. Que es la intermediaria entre
la Pasadera de agujeros pequeños y el Pájaro de agujeros muy grandes.
POTORRO.—Recipiente para la sal.
PUZCAR.—Embestir. (En Lastur, Guipúzcoa, dicen: purruztaria.)
PUZCAZO.—Puyazo.
124
QUIÑON.—Parcela comunal.
QUISHCORREAR.—Tostar, achicharrar: freir un
alimento hasta que se tueste bien; quemar
los pelos a personas o animales, p.e. en Mata-cherri, como llaman en Jacoisti. (Azkue:
kixkortu. E Iribarren: quiscorriar y quiscurrear.)
RADA.—Herrada.
RAPATAN.—Chaval que llevaban los pastores
para ayudar en sus faenas, principalmente
para recoger el ganado, antes del empleo de
los perros para dichos menesteres.
RASERA.—Semejante a la espumadera moderna,
pero de madera.
RECHINCHIN.—Llevar o transportar a rechinchín, llevar a horcajadas, pero sobre la espalda, y no sobre los hombros. (Ved (Anchagarras.)
RECHOLOT.—Llevar a horcajadas sobre los hombros. // Similar a rechinchin, con la diferencia de ser a horcajadas sobre el hombro en
lugar de ser sobre la espalda. (Ved Rechinchin y Anchagarras.)
RETABILLAR.—Recoger o amontonar la mies trillada, utilizando el retabillo o rastra, para
aventarla seguidamente.
ROBADA.—Medida de superficie que equivale
a 898 metros cuadrados (898.456 m.2).
ROBO.—Medida de capacidad para áridos, equivalente a 28,13 litros. El robo de trigo pesa
22 kilogramos.
RUGA.—Cordel o loma de pequeña cadena de
montes, pedregosa y accidentada. (Adoain.)
(Iribarren, en Vocabulario Navarro, recoge
como «peña alargada y de poca altura», en
Uscarrés, Valle de Salazar; y, en su Adiciones al vocabulario navarro, recoge como «peñascal o trozo de campo de cultivo», en Petilla de Aragón.)
SABAYADO.—Desván. (Azkue, señala sabai como vocablo común usado en Uztárroz. Sin
embargo, nos consta que actualmente en Uztárroz e Isaba dicen también sabayado.) (El
P. Adoain añadió: sabai = azotea, en el vocabulario inédito del P. Estella.)
SABUQUERA.—Planta del saúco.
SALCHITA.—(Variante de Chalchitas, Chanchigor, Chalchigorri.) Panecillo de San Blas. (Elcóaz. // Salchitas, en Epároz, donde nos detallaron su composición: harina, canela, levadura, grasa de cerdo frita hasta achicharrar.
Cuya torta bendecían en la iglesia el día de
San Blas.
SAGUNDILLA.— Lagartija.
SAIN.—Manteca con sal.
(57)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
SARGANTANA.—Lagartija. (Ved Sagundilla.)
SARGAS.—Zarzas. (Azkue, recoge en Uztárroz
sarga, fruta de la cambronera, y en Soule y
Alto Navarro, como rama.)
SEGALLAS.—Las cabras de un año. (Azkue: segailla, en Roncal.)
SEGALLO.—Cabrito de un año. (Iribarren: segallo, cabrito de hasta dos años, en Salazar,
Vidángoz y Esteribar.)
SEGUR.—Hacha de tamaño normal. (Ayechu, Larraun.) // Hacha grande. (Ezcániz, Zabalza.)
SEGURETA.—Hacha pequeña. (Ezcániz, Larraun,
Zabalza.) (Iribarren recoge segureta, en la
Ribera y Aibar, como hacha o destral pequeña.)
SETOSA.—Mujer rencorosa y vengativa. (Sin duda derivado de setati, que se emplea comúnmente en euskera para designar: obstinado,
tozudo, terco.)
SHAMURRIDO.—Encogido.
SHIRIMlRl o CHIRIMIRI.—Llovizna, lluvia ligera.
(Ved Langarra, que es más usual.)
SOLlBO.—Viga de vertiente de tejado que va
desde la viga central (bizcarra) a la viga carrera que se posa sobre el muro o pared del
edificio (ved bizcarra y carrera), y sirve de
sostén principal a la vertiente.
SORO.—Nombre que se da a los bueyes y vacas
inquietas y casquivanas. (Adoain). (Sin duda
proviene de zoro, empleado en vascuence lo
mismo a animales que a personas.)
TAJA—Rama de árbol.
TALO.—Golpe falso en el juego de lanzamiento
de barra. Es decir, cuando la barra cae al suelo dando con el lado opuesto al grueso que
sirve de punta. La jugada es nula, y se dice:
talo. Asimismo cuando la barra va girando
transversalmente a su eje, aunque diera en
el suelo con el extremo más recio, que es el
derecho, es talo (= nulo.)
TARRANCO.—Punta de rama o palo seco al
astillarse. (Epároz.)
THUTHURRO.—Cúspide, pico de montada. (Ozcoidi). (Ved Moshorro). (Iribarren: thonthor,
en Leiza y Larráun.)
TIEDA.—Tea. (Ongoz, Elcóaz.)
TIEDERO.—Tedero. Utensilio para colocar teas
para alumbrado. (Ongoz.)
TIERA.—Tea. (Ozcoidi). (Ved Tisda.)
TORDANCHA.—Estornino.
TORROZCAL.—Galgal, montón de piedras.
TRANCO.—Peldaño. (Ved Untranco). (Iribarren:
tranco, banco de piedra, en Ujué.)
TREBEDE.—Trébede. Parrilla de hierro de tres pa-
125
tas que sirve para apoyar utensilios de cocina en el fogón.
TROSCA.—Piedra de trosca. Roca de estructura
porosa que se forma generalmente en los lechos calizos del río, que son concentraciones
de calcita con mezcla de arcilla. Particularmente se forma en rápidos y cascadas. Su
composición es similar al de las concreciones de estalactitas y estalagmitas de las cuevas, sólo que más arcillosas, y por ser fácil
para labrar se ha empleado mucho en la
construcción, sobre todo para formar arcos
en puertas y ventanas. (Azkue: troska, estalactita grande, en Vizcaya. En Irurixo, de Vergara, hemos recogido troska como estalactita y estalagmita. Y recuérdese que en Ataun,
de Guipúzcoa, existe una cueva muy conocida con el nombre de Troskaeta.)
TRUCA.—Esquilón o cencerro, que por la diferencia de su forma abombada se distingue del
esquilón. Ambos sirven para colocar a las cabras que llaman cabezos para ir al frente del
rebaño durante la trashumancia de los pastos
de montaña hacia la Ribera o viceversa. Además, tiene la particularidad de contrastar el
sonido del esquilón, para hacer menos monótona la marcha de los pastores.
TUFA.—Toba. Piedra blanda, muy margosa y que
fácilmente se descompone con la lluvia.
TUFARRON.—(Variante de Tufa). Piedra margosa
o arcillosa, muy blanda, que se erosiona con
facilidad.
TUPIN.—Holla de hierro-colado de tres patas, que
se usa en el fogón. (Jacoisti, Aristu). // Cacerola de hierro. (Elcóaz.)
TURRULACA.—Peripuesta, mujer presumida.
TUSTACO.—Fibra que sobresale al palo al romperse. P. e. al palo de avellano. (Jacoisti.)
UNTRANCO.—(un-tranco). Un escalón, peldaño.
(Epároz). (Ved Tranco.)
URTADO.—Corrimiento de tierras debido a un
afloramiento de aguas subterráneas. (Jacoisti). (El P. Esteban de Adoain añadió: urtaya
= pozo, al vocabulario inédito del P. Pablo
de Estella.)
USIN.—Ventisca. (Es de uso común en el Pirineo navarro y aragonés). (Azkue recoge como avalancha de nieve en Roncal.)
ZABORRAZO.—Pedrada. En sentido figurativo
cualquier residuo que se arroja de lo que se
ha recogido del suelo. (Zabor, es común en
euskera a escombros, basuras o residuos).
(Azkue: zabor, piedras pequeñas con que se
(58)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
hace la argamasa, en Uztárroz. Iribarren,
«golpe dado con la zaborra o cachiporra (Ribera), y por extensión, «golpe dado con la
mano: puñetazo».)
ZACARRO.—Persona de mala presencia y andares feos.
ZACUTICO.—Saco
(Ezcániz.)
pequeño,
alforja.
Zacuto.
ZACUTO.—Bolso pequeño de tela, que se usa
para meter las vituallas o companaje de
pastores, labradores, leñadores, etc.
ZAMARIA.—Caballo.
(Jacoisti).
Comúnmente
se conoce por caballo de monte o salvaje.
ZAMARRO.—Piel de cabra curtida que llevan
los pastores protegiendo la espalda.
ZAMBALAN.—Columpio. (No se usa mucho, y
según Juan Pablo Gil, de Jacoisti, parece
un vocablo importado de regiones próximas.)
ZARRACAMALDA.—Instrumento cortante y corvo en su punta, provisto de mango largo y
que se utiliza para cortar malezas a cierta
distancia. (Azkue: zarramakalda, gancho con
que se quitan las matas de un ribazo.)
ZARRAMASCA o ARRAMASCA.—Arañazo
ducido por maleza.
pro-
ZARREAR.—Rebuznar.
ZARTACO.—Golpe que una persona da con la
mano sobre la cabeza de otra. // Golpe que
se da con el revés de la mano y hacia atrás.
La expresión: «que te doy un zartaco», corresponde a: «que te doy un mangazo».
ZOCA.—Raíces de árboles, generalmente
boj, que se emplean para leña.
de
ZOLDA.—Mugre; suciedad acumulada desde
mucho tiempo y que empieza a descomponerse desconchándose en forma de estratos.
ZOQUETA.—Trozo de madera tallada en forma
de zueco y con un vaciado, que sirve para
protección de los dedos del segador.
ZUGARRA.—Mancha grasienta que queda en las
ropas por contacto con las ovejas, que particularmente se produce al ordeñar, y más
aún durante el esquileo.
ZUIN o ZUN.—Poner zuines. Amelgar un terreno para poder sembrarlo uniformemente.
(Ved Mielca.)
ZURICON.—Palo para aplanar la brasa del horno de cocer el pan.
126
CAPITULO VII
LA MEDICINA POPULAR Y CREENCIAS
En Eparoz se decía que para quitar las verrugas había que coger hojas de boj de tres términos distintos (Eparoz, Ongoz y Santa Fe), y
meterlas bajo una piedra o esconderlas. Debían
ser recogidas «a buena fe» y nadie debía conocer el escondite. Luego, según se irían secando
los bojes, así se secaban las verrugas. En Elcoaz existió la misma costumbre.
En los montes de Aristu se recoge té entre
las piedras. Las gentes de los pueblos, y los
pastores, acostumbran a recogerlo, pues hervido y con un poco de azúcar, dicen es muy
bueno para curar las indigestiones.
En Ayechu y Jacoisti las flores de sauco
que se bendecían en la iglesia el día de San
Juan Bautista, 24 de junio. eran luego guardadas en casa para curar los flemones. Para ello
ponían a hervir el sauco en un puchero y tomaban sus vapores. A veces también usaban
del mismo procedimiento para curar los catarros.
En los dos pueblos anteriores, en el mismo
día de San Juan, bendecían también pétalos de
rosa, pues se decía que su agua poseía propiedades curativas en especial contra los granos.
En Eparoz se tiene a San Babil como abogado contra el reúma. Una talla de este santo se
ve en el altar mayor de la Basílica de Santa Fe.
CAPITULO Vlll
LA RELIGIOSIDAD
Parroquias.
Datos sobre castillos, dólmenes, ermitas y
palacios de Cabo de Armería.
Las estelas.
Las fuesas y los ritos funerarios.
Elementos protectores de los establecimientos
humanos y sus pertenecidos.
Fiestas populares. Navidad. Reyes. Carnaval.
Jueves Santo. Sábado Santo. Corpus Christi. San
Juan Bautista. Rogativas. San Antón. San Isidro.
San Blas. San Gregorio. Romerías. Las brujas.
Los datos históricos que poseemos, y los
testimonios de arte religioso que han llegado
hasta nosotros, atestiguan la existencia de una
intensa vida religiosa ya en el siglo X. Las citas referentes al Monasterio de la Virgen Santa
María de Aristu, antes Ariztuiga, dado al Monasterio de Leyre en 1042, por D. García de Nájera. El Monasterio de San Juan de Arrosán, emplazado en el valle de Ayechu, y que se cree
(59)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
estuvo emplazado en el lugar donde hoy se encuentran las ruinas de la ermita de Raja, es
citado también en el siglo X. El Monasterio de
Sancti Angeli, de Egurzano, al que en el siglo
X dio tierras y viñas «aita-Eneko», y el rey
D. García IV hizo donación de él a Leyre para
culto de los santos. Santa Fe de Baratzagaiz, y
San Miguel de Zabalza, románicas, además de
la portada de estilo mozárabe de Ayechu, y los
restos románicos de la casi totalidad de las
parroquias del valle, confirman lo dicho al principio.
PARROQUIAS
Adoain.— Parroquia de S. Esteban. Fiesta 1.º
de septiembre (1).
Iglesia románica, bóveda de medio cañón.
En el ábside, orientado al Este, posee una interesante ventana románica orlada del damero.
Torre de la iglesia cuadrada con tejado a cuatro vertientes. Tejado de la iglesia a dos vertientes. Cubierta de teja.
En el interior se conserva una Virgen gótica
a la que llaman «Virgen del Rosario» y que la
tienen emplazada en el altar mayor. En el mismo altar se encuentran las tallas de San Sebastián y de San Esteban. En un pequeño altar,
a la izquierda, se ve la imagen de la Virgen que
se guardaba en la desaparecida ermita de Nuestra Señora del Socorro. Pila románica, característica en este valle, con semiesferas y figuras
humanas, muy simples, que aparecen con los
brazos extendidos, como si se cogieran unas a
otras la mano, dando toda la vuelta a la pila
bautismal. Cruz procesional trabajada en plata,
románica, de gran mérito. Medidas de la pila
bautismal, 68 cms. de altura por 80 de ancho.
Aircurgui.— Parroquia de San Julián. Fiesta,
6 de enero. En ese día subía el dueño de la finca con la familia a celebrar la fiesta en compañía del Mayoral, los pastores y sus familias.
Iglesia románica de una sola nave, bóveda
de medio cañón sostenida por dos nervios. La
forman tres cuerpos seguidos: El más pequeño
servía últimamente de sacristía. El central, la
iglesia propiamente dicha, y en la cabecera la
torre de tejado a dos vertientes, y cubierta de
madera y teja. Tejado de la iglesia también a
dos vertientes. Abside orientado al Este.
(1) En Adoain las fiestas llamadas «grandes» se celebran el primer domingo de octubre. Antes lo hacían
el día 7 de este mismo mes, festividad de la Virgen
del Rosario. Las fiestas «pequeñas» son el día de San
Esteban Protomártir, el 26 de diciembre.
127
El interior está destrozado. Sólo quedan algunos restos de piedras del altar mayor, y de
un altarcillo que hubo a la izquierda. En uno
de sus muros hay abierta una sencilla ventana románica.
Arangozqui.— Parroquia de San Martín. Fiesta, 11 de noviembre.
Templo de planta rectangúlar, de una sola
nave, y tejado a dos vertientes. Se ven restos
de su primitiva cubierta de pizarra. En lo que
fue sacristía queda parte del altar mayor, con
pinturas de Santa Bárbara y San Antonio. El
agua benditera permanece aún empotrada en la
pared. La imagen del Santo titular dicen que fue
llevada al Museo Diocesano de Pamplona. Nos
dijeron que su pila bautismal se guarda en la
casa cural de Elcoaz.
Arielz.— Iglesia de San Román. Fiesta, 18 de
noviembre.
Ermita muy sencilla de planta rectangular.
En su interior, un pequeño altar barroco. En su
puerta dovelada, una talla con flor de seis pétalos e inscripción.
Aristu.— Iglesia de San Andrés. Fiesta, 30
de noviembre (2).
Iglesia románica de una sola nave de planta rectangular. En la cabecera, torre rectangular con tejado a cuatro vertientes. La iglesia
tejado a dos vertientes. Es un templo pequeño
cuyo interior no rebasa los doce metros de longitud por cuatro de anchura. Portada románica
con semiesferas, flores, caras y representaciones de animales. En el exterior del ábside, una
sencilla ventanita románica.
En el centro del altar mayor, talla de San
Andrés. En la mano derecha, sostiene la cruz
en aspa y con la izquierda sujeta el libro contra el pecho. Aguabenditera tallada. Pila bautismal románica, en la que se repiten los motivos
descritos en la de Adoain. — La de Aristu tiene
77 cms. de alto por 65 de diámetro.
Artanga.— Iglesia de San Pedro. Fiesta, 29
de junio.
(2) Años atrás, tanto en Aristu como en Sastoya, los
sacerdotes empleaban para las bendiciones hisopos de
crin de caballo. En Aristu la crin era negra y en Sastoya blanca. En los dos casos el hisopo tenía la empuñadura de madera, y la crin iba sujeta en uno de los
extremos por un refuerzo de cuero con clavos dorados. En Lizarraga (valle de Izagaondoa) también conocieron hisopos de estas características. Los danzantes de lturen (Navarra), en su baile de «Zampanzar».
llevan colgando de una de sus muñecas una pieza similar a la descrita, y a la que dan el nombre de «hisopua» («hishopua»).
(60)
128
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Foto 25. Pila bautismal de Adoain.
Foto 26.
Cruz procesional de Adoain.
Foto Peña Santiago
Foto Juan San Martín
Foto 27.
(61)
129
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Fig 77.— Clave de la portada de la ermita
de Arielz.
Foto 28. Portada románico de Aristu
Foto Peña Santiago.
Fig 78.— Aguabenditera de la Iglesia
San Andrés de Aristu.
Foto 29. Cristo de Artanga
Foto Juan San Martín.
Fig 79.— Aguabenditera de Artanga.
(62)
130
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Fig. 80.— Detalle de la Iglesia de San
Julián de Cerrencano.
Foto 31. Portada de la Iglesia de
San Juan Evangelista, de Ayechu.
Foto Juan San Martín.
Foto 32. Pila bautismal de Cerrencano
Fig. 81.— Pila bautismal de Guindano.
Foto Peña Santiago
Foto 33.
Cristo de Guindano.
Foto Tomás López Sellés.
(63)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
131
Fig.82.— Detalle de talla en el coro
de la Iglesia de Ongoz.
Foto 34. Portada románico que se encuentra en la torre
de la Parroquia de la Purísima Concepción, de Ongoz.
Foto Peña Santiago.
Foto 35.
Pila románica de Ozcoide.
Foto Juan San Martin.
(64)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Foto 36. Ermita de San Miguel, de Zabalza.
Foto Tomás López Sellés.
Foto 37. Cruz procesional románica de Santa Fe.
Foto Juan San Martín.
132
(65)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Iglesia de planta rectangular, orientación
Este. Tuvo coro. Está totalmente en ruinas. Sobre lo que fue coro quedan restos de una torre
pequeña, cuadrada y tejado a dos vertientes. La
puerta de entrada dovelada. En la pared del altar mayor se ve empotrada una hornacina gótica. En el muro izquierdo se aprecian restos de
un altarcillo. Un interesante Cristo en piedra,
perteneciente a esta iglesia, se guarda en Ozcoidi.
Ayechu.— Iglesia de San Juan Evangelista.
Fiesta, 27 de diciembre.
Parroquia de una sola nave y capilla lateral.
Orientación Este. Torre cuadrada en la cabecera
del templo, con tejado a cuatro vertientes. Tejado de la iglesia a dos vertientes. En el altar
mayor, barroco, imagen de la Virgen de estilo
gótico. En el mismo altar, tallas de San Antón
y Santa Bárbara. A la izquierda, un nicho con la
imagen de Santa Catalina y restos de pinturas,
muy deterioradas. Hay una ventana románica,
sencilla, a la derecha. Portada de estilo mozárabe. Pila bautismal románica.
Cerrencano.— Iglesia de San Pedro. Fiesta,
29 de junio.
Templo de una sola nave de planta rectangular. Medidas interiores aproximadas, 9 metros
por 3 metros. De estilo románico. Orientación
Este. Portada dovelada con un botaguas muy
simple. Se encuentra en ruinas. Sobre los muros quedan restos de las losas de piedra que
cubrían la iglesia.
En su interior se conservan algunos trozos
del friso de piedra tallada. En el suelo, rota, la
pila bautismal románica.
Elcoaz.— Iglesia de San Pedro. Fiesta, 29 de
junio.
Iglesia recientemente restaurada, de una sola nave. Torre cuadrada, con tejado a cuatro vertientes, y rematada por un campanil. El tejado
de la iglesia a dos vertientes. Portada románica
de tres archivoltas, sin talla de ninguna clase.
Sobre ella canecillos románicos con representaciones de figuras humanas, animales y flores.
En su interior, pila románica, de un diámetro
de 60 cms., y de las mismas características de
la de Adoain y Aristu.
Epároz.— Iglesia de San Andrés. Fiesta, 30 de
noviembre. Las fiestas de Eparoz se celebraban
antes en este mismo día, pero en la actualidad
han cambiado al 8 de septiembre.
Templo de una sola nave de planta rectangular. Torre cuadrada con tejado a cuatro vertientes. En la iglesia a tras vertientes. En el
pórtico aguabenditera románica muy sencilla.
133
Ezcániz.— Parroquia de San Servando y Germano. Fiesta, 23 de octubre.
Iglesia de planta rectangular. Abside orientado al Este. Torre con tejado a cuatro vertientes. La única nave posee tejado a dos vertientes. Portada románica, ligeramente apuntada, de
archivoltas totalmente lisas, sin tallas. El cementerio adosado al muro de la portada.
En su interior, en el ábside, ventana románica adornada posteriormente con pinturas de
flores, de seis pétalos y estrellas.
Se guarda una magnífica talla de la Virgen,
gótica, que conserva todavía parte de su policromía. La llaman Virgen del Rosario. Otra imagen dicen que fue llevada al obispado. La pila
románica responde al tipo de las de Adoain,
Aristu y Elcoaz. Actualmente el libro de bautizos se conserva en la parroquia de Ongoz.
Guindano.— Iglesia de San Julián. Fiesta, 6
de enero.
Iglesia de planta rectangular, orientación
Este. Tejado a dos vertientes con restos de la
primitiva cubierta de piedra. Torre en la cabecera, cuadrada, y tejado a cuatro vertientes.
Sobre su puerta dovelada existía un Cristo de
piedra, muy interesante, y que aparece en la
foto de Tomás López Sellés. Actualmente se
ignora el paradero de esta talla.
El retablo de la iglesia de San Julián, se
guarda en casa «Birondo», de Adoain. La pila
bautismal, en casa «Graco», de Adoain. El sagrario, en la sacristía de la iglesia parroquia1
de Adoain. En casa «Graco» se guardan otras
dos piezas que tal vez pudieron pertenecer a
esta parroquia de Guindano, o a la de Cerrencano. No supieron darnos razón de su lugar de
origen.
Irurozqui.— Iglesia de San Adrián Mártir.
Fiesta, 8 de septiembre.
Templo de una sola nave con tejado a dos
aguas. El tejado de la torre es a cuatro aguas.
En la capilla del lado izquierdo posee un valioso Cristo. Bajo el coro se conserva una de las
antiguas «sepulturas» con inscripción. La pila
bautismal, románica, es de similares características a las de Adoain, Aristu, Elcóaz, Ezcániz y
Zabalza. Medidas, 86 x 64 centímetros.
Imirizaldu.— Iglesia de la Purificación. Fiesta, la Virgen del Rosario, el 7 de octubre.
Parroquia de planta rectangular. La pila
bautismal es totalmente lisa.
Jacoisti.— Iglesia de San Clemente. Fiesta el
23 de noviembre.
(66)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
Iglesia rectangular rematada por una pequeña espadaña. Tejado a dos vertientes. Tiene el
cementerio adosado a sus muros. Conservan
una bonita talla gótica de la Virgen, a la que
llaman Nuestra Señora de Jacoisti, también «la
Virgen Morena». La pila bautismal es semejante a las de Adoain, Aristu, Elcóaz, Ezcániz, Irurozqui y Zabalza.
Ongoz.— Iglesia de la Purísima Concepción.
Fiesta 8 de diciembre.
Ahora en esa fecha se celebran las llamadas «fiestas pequeñas». La fiesta mayor se acostumbra hacerla el primer domingo de octubre.
Iglesia de planta rectangular con tejado a dos
vertientes y torre rectangular y tejado a cuatro
vertientes. En la torre, a la altura de las campanas, existe una portada románica con tallas y
el damero propio del románico. Arco de medio
punto. Es la más interesante de las portadas románicas del valle, y se encuentra bastante estropeada. En la viga principal del coro se ven
tallas de discos solares, flores de seis pétalos
y estrellas de cinco puntas, dibujos todos estos
que se encuentran con frecuencia en nuestro
arte popular.
Larequi.— Iglesia de San Bartolomé. Fiesta
24 de agosto.
Iglesia de una sola nave con tejado a tres
vertientes. Torre en la cabecera de forma rectangular y tejado a dos vertientes. Tiene el cementerio adosado a sus muros. Pese a haber sido abandonado el pueblo la iglesia todavía se
conserva en perfecto estado, y la mantienen tal
y como estaba cuando todavía vivía gente en la
aldea.
134
este templo: seis metros de largo por tres y
medio de ancho. Unicamente se conserva empotrada en la pared una sencilla aguabenditera
que lleva tallada una crucecita.
Zabalza.— Iglesia de San Pedro. Fiesta el 29
de junio.
Iglesia de una sola nave y bóveda apuntada.
A la izquierda del altar mayor existe un altarcillo barroco. En el altar mayor se encuentran
las tallas de la Virgen del Rosario, Santa Lucía,
Santa Bárbara y Santa Catalina.
La pila bautismal es similar a la de Adoain
y otros pueblos, pero en la de Zabalza las figuras que se representan no van cogidas de la
mano: se recoge únicamente la silueta.
ERMITAS
Raja.— A los datos que facilita López Sellés
queremos añadir los siguientes tras nuestra reciente visita. La ermita conserva todavía su cubierta de piedra. La bóveda de medio cañón la
sostienen tres nervios. Las dimensiones aproximadas del templo son doce metros de largo,
cuatro y medio de ancho y siete de altura. La
orientación, al Este. En el ábside tiene una ventana románica, y otras dos más sencillas hacia
el interior. La portada era de piedra de «trosca».
Está muy estropeada porque le solían quitar trozos, pues decían que su piedra era muy buena
para afilar.
Ozcoidi.— Iglesia de San Pedro. Fiesta 29 de
junio.
Parroquia de una sola nave con tejado a dos
vertientes y torre cuadrada con tejado a cuatro aguas. Portada románica. Junto a la portada, una interesante aguabenditera. En el altar
mayor existe una talla de San Pedro. En el mismo altar se ve una talla gótica de la Virgen. Posee una buena pila bautismal, románica, que lleva talladas flores de seis pétalos.
La iglesia tiene el cementerio adosado a sus
muros.
Santa Fe.— Los datos de esta ermita están
recógidos en el capítulo fiestas populares. Unicamente, y como complemento, citaremos que
Tomás Biurrun Sotil, en su obra «El arte románico en Navarra. (Pamplona. 1936). la pone, entre las iglesias románicas de la Merindad de
Sangüesa, como a «Santa Fe de Ezcániz», y provista de claustro, (pág. 680). El mismo autor,
en el capítulo «La orfebrería románica» (págs.
709-710), al referirse a cruz parroquial de Sorauren (valle de Ezcabarte) y de la que opina es
románica, de comienzos del siglo XIII, añade:
«Parece posterior a las florenzadas de Monjardín, cincelada y repujada, y la de Lete solamente pintada, y que precedió, sirviendo de tipo y
modelo a la de Santa Fe de Ezcániz....».
Sastoya.— Iglesia de San Juan Bautista. Fiesta el 24 de junio.
Pequeña ermita de planta rectangular. No
decían que «el cura tenía que cambiarse a la
vista de los feligreses». Medidas aproximadas de
San Juan Bautista de Sastoya.— Aunque es
citada como ermita, dado que se encontraba dentro de la pequeña aldea de Sastoya, dependiente de Larequi, la hemos descrito dentro de las
parroquias del valle.
(67)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
DATOS DE CASTILLOS, DOLMENES, ERMITAS
Y PALACIOS DE CABO DE ARMERIA
DEL VALLE DE URRAUL ALTO
Hace unos diez o doce años visité este valle, uno de los más olvidados de Navarra. Aun
cuando ya conocía alguno de sus pueblos, lo
había hecho en plan montañero o turístico. Pero ahora tenía otra ilusión: la de catalogar sus
viejos castillos y palacios de Cabo de Armería
y sus ermitas. Ello me permitió el ir recogiendo algunos datos, que ahora los aporto gustosamente al trabajo que sobre Urraul Alto han realizado mis buenos amigos Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín.
Primeramente señalaré los castillos, ermitas
y palacios de Cabo de Armería, por orden alfabético de pueblos o caseríos, dejando la descripción de la estación dolménica de IdokorriUgarra, para más tarde:
ADOAIN.— Nuestra Señora del Socorro. 770
metros aproximadamente de altitud. Ermita que
existió, a unos cinco minutos desde el pueblo,
en una ligera eminencia, cerca del actual cementerio. Quedan vestigios de cimentación. Hasta hace unos treinta años hubo culto, pero después se arruinó. La imagen está en la parroquia,
pero el retablo se perdió. Se solía ir en los tres
días de las rogativas de la Ascensión. Clavería
dice que la imagen de Nuestra Señora del Socorro es del siglo XVII. La cita Núñez de Cepeda.
Santa Agata. 900 metros aproximadamente
de altitud. Término a unos veinte minutos desde
el pueblo, en dirección a Epároz. Quedan restos
de cimentación de la posible ermita, cuya ruina
debe de datar de hace muchos años.
Santa Cruz. Aparece este nombre en el mapa catastral, con una altitud de 1.186 metros.
Queda algún ligero vestigio de la ermita a una
hora, aproximadamente, desde Adoain, en dirección al caserío de Larraun.
Perteneciente a Adoain y en dirección a Aspurz, del Almiradío de Navascués, están Cerrencano Alto y Cerrencano Bajo, caseríos que,
en la época que yo los visité, eran de propiedad
particular. Se hallan a unos tres cuartos de hora
desde Adoain. La iglesia de Cerrencano Alto,
que estaba bajo la advocación de San Pedro, se
halla sin culto desde hace más de cincuenta
años. No tenía cubierta. Debió ser muy bonita,
conservándose un ábside románico con una ventana rasgada.
135
Andrés Martín, en su «Historia de los sucesos militares de la División de Navarra», nos
cuenta que el general francés Arizpe anduvo
por estos lugares el 28 de enero de 1811. Tenía el propósito de batir a dicha División y entrar en Adoain, pero las cosas se le debieron
de torcer bastante, ya que tuvo que refugiarse,
Con sus fuerzas, «en una ermita de los canónigos de Roncesvalles. en los corrales y en el
campo».
AIZCURGUI.—Nada.
ARANGOZQUI.—San Gregorio. Quedan paredes de esta ermita, a la orilla de la carretera
general.
ARIELZ.—Actualmente caserío, casa de labranza, pero antiguamente palacio de Cabo de
Armería, cuyas armas son un escudo de oro
con el águila explayada de sable. Primitivamente se hallaba comprendido en el valle de Romanzado y lo habitaban catorce personas. Pertenecíó al conde de Agramont, defensor de la independencia de Navarra, a sus herederos y a la
familia Mena Sarasate, pariente muy cercana
del violinista Pablo Sarasate. Se halla a unos
510 metros de altitud. Tiene una capilla interior,
con la fecha 1674. Asimismo, la inscripción.
«Sanera/munañ/o 1674.» ¿San Ramón en euskera?
ARISTU.—San Miguel. Ermita, de la que quedan ligeros vestigios en unos campos, a media
hora desde el pueblo en dirección a Equiza. Debió de ser abandonada hace muchos años.
Santa Fe, Virgen y Mártir. Aun cuando aparece en la relación de Núñez de Cepeda como
perteneciente a Aristu. debe de ser confusión
con la de Santa Fe de Baratzagaiz, de Epároz.
ARTANGA.—Nada.
AYECHU.—Ermita de Raja, a unos 800 metros de altitud. Altadill la denomina Rasa. Se halla en el camino de Ayechu a Larraun, a la izquierda, en una loma que desciende de las peñas de Aritzgaña. Es románica, de fuerte construcción. Cuando yo la vi estaba en bastante
buen estado, a excepción de la puerta en arco,
cuya parte superior se estaba desmoronando.
Totalmente abandonada, sin altar. Sólo, un trozo del ara. Es posible que haya sido la iglesia
del caserío de Larraun, compuesto de dos casas, actualmente abandonado, pues alrededor
de la iglesia se advierten ruinas de edificación.
O, lo más probable, un monasterio llamado San
Juan de Arrosan, que ya existía en el siglo X,
siendo entonces su abad don Mencio. De su
(68)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
término disfrutan, actualmente, los vecinos del
salacenco pueblo de Izal. Antiguamente existió
el valle de Ayechu, formado por Arangozqui,
Ayechu y Jacoisti. Según el «Diccionario geográfico e histórico de Navarra», de 1802, Ayechu tenía 11 casas y 72 personas. Arangozqui,
3 casas y 22 personas.
San Miguel. Ermita que existió en un montículo, cerca del pueblo, en el terreno que ocupa ahora el cementerio, no quedando ningún
vestigio de la anterior edificación. Unos 700
metros de altitud.
ELCOAZ.—San Miguel. Quedan ruinas de esta ermita, en algún sitio algo de pared como de
un metro de altura, a un cuarto de hora desde
el pueblo, en un montículo, después de cruzar
un riachuelo que desciende de la sierra de
Areta. Su altitud, unos 720 metros. Al término
se le denomina a la cantera de San Miguel. La
desaparición de la ermita debe de datar de muchos años.
Santa Cruz. Nombre de término, en el que
parece quedan ligeros vestigios de una posible
ermita, a unos diez minutos desde Elcóaz, en
una loma, en dirección a Aristu o Equiza.
EPAROZ.—Santa Fe de Barantzagaiz, la única ermita con culto en todo el valle de Urraul
Alto, y la más conocida actualmente. A 650 metros, aproximadamente, de altitud, y a unos diez
minutos desde el pueblo, a la derecha de la carretera de Ongoz, se halla esta basílica, románica, de fachada recta y un bonito ábside, en
donde, en una hornacina, que es un ventanil tapiado, se conserva una imagen de la Virgen de
pie, talla de madera muy estropeada por las inclemencias del tiempo. Según el « Diccionario
geográfico e histórico», la ermita «está situada
en el centro del valle. Perteneció a los Templarios y ahora está servida por un prior, nombrado por el valle, que es patrón de ella, donde se
juntan los diputados a tratar los negocios gubernativos y los eclesiásticos a celebrar sus
cabildos. El prior celebra misa diaria, predicando los domingos de cuaresma y otras fiestas—
señaladas». Fué consagrada como basílica en
1493. La romería principal, a la que acuden representaciones de todo el valle, es en los primeros días del mes de octubre. ¡Santa Fe de
Baratzagaiz, monasterio de benedictinos y nunca de templarios, dado a Coques por el obispo
de Pamplona, don Pedro de Rodas es, junto con
la ruinosa ermita de San Miguel de Zabalza, lo
mejor de Urraul Alto! Pero Santa Fe de Baratzagaiz ha tenido la suerte de encontrar una persona amante de sus viejas piedras, el párroco de
136
Epároz, que lo está restaurando con amor y con
gusto.
ESCANIZ.—Santa Agata. Nombre de término a menos de un cuarto de hora desde el pueblo, en una altura, a 730 metros de altitud, en la
que no he apreciado vestigios de la posible ermita, aun cuando es posible que sus piedras
hayan sido empleadas en una pequeña txabola
de pastores. Santa Agata se halla en dirección
al monte Aldasur.
GUINDANO.—Nada.
IMIRIZALDU.—Nada.
IRUROZQUI.—Altadill, en su obra «Castillos
medievales de Navarra», cita el castillo de Irurozqui. Añade que era humildísimo, semioculto
por la vegetación arbórea, situado en una estribación de la sierra de Idokorri, próximo a la ermita de Santa Lucía, más moderna ésta que la
fortificación, «a juzgar por la pátina de los siglos más acentuada en los sillares restantes
de la fortificación que en los del pequeño templo». Aunque Altadill da todos estos detalles de
situación y estado de su obra de fábrica, y además añade que en su visita estuvo acompañado
de otra persona, que le entregó una poesía, dedicada «a las pétreas ruinas y a las arcadas de
12 ermita», yo no he tenido la suerte de localizar el castillo de Irurozqui. A pesar de que a mis
buenos amigos Peña Santiago y San Martín les
indicaron que el castillo estaba en el mismo
pueblo, me inclinó a suponer que no. Por varias
razones: porque ya desde hace años y en varias
ocasiones he consultado, con personas de edad
e hijas de Irurozqui, siempre con resultado negativo: porque Altadill, que lo visitó, según él,
dice que estaba semioculto por la vegetación,
en una estribación de ldokorri, y, por fin, por su
proximidad a la ermita de Santa Lucía. En alguna ocasión me han manifestado en Irurozqui
que denominan «el castillo» o «los castilletes»
a un montículo pequeño, a la izquierda de la
carretera de Zabalza a Adoain, en una pronunciada curva que existe a un kilómetro, aproximadamente, antes de Guindano. Allí, a una altitud de unos 710 metros, hay una borda de nueva construcción, en la que, tal vez, se hayan
aprovechado materiales del supuesto castillo.
Hay mucha piedra suelta, pero no se aprecia. a
simple vista, nada de cimentación que delimite
un recinto. Por todo ello, y en la creencia de que
lo mejor es aceptar la descripción de Altadill,
máxime cuando no podemos dudar de la sinceridad de sus palabras, de que él vio el castillo,
en unión de un acompañante que le entregó una
(69)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
poesía, yo me inclino a pensar si la fortaleza
de Irurozqui no habría estado en el actual caserío de Racas Alto, del Almiradío de Navascués,
pero limítrofe con Guindano, en la parte septentrional de la sierra de Idokorri, y en donde existe
una ermita dedicada a Santa Lucía. Esta ermita,
situada en el mismo caserío, es un edificio de
piedra antiguo que tiene adosado, en su parte
sur, una vivienda. Su altitud, unos 700 metros.
San Cristóbal. Término que aparece en el catastral, a unos 750 metros de altitud, que hace
muga con Irurozqui, Epároz y Larequi, a una media hora desde el primer pueblo.
Según José María Iribarren, en la página 15
de «Pascuas a Ramos». el párroco de Irurozqui,
que era de Aoiz, solía conjurar las malas nubes
con estos versos: «Arrasa la Francia y a Italia
también. A Aoiz y a Irurozqui déjalos con bien».
JACOISTl.—Santa Agata. Otro nombre de término con esta advocación, tres en el valle, según mis informes. A unos quince minutos desde
Jacoisti, en dirección a Arangozqui. Hace ya muchos años que la ermita se abandonó, y ahora
quedan algunos vestigios. Según un proceso de
1787, «el caserío de Jacoisti o Casa Baxa era
solar de notoria nobleza y tenía estas armas:
El escudo es dentro de la orla tres Varras con
una faxa encarnada o cruzada de ellas ya en su
mano derecha una Aspa y encima una Estrella».
Según el « Diccionario Geográfico e Histórico
de Navarra», de 1802, Reste pueblo está reducido a una sola casa, en la que habitan de 10
a 12 personas..
LAREQUI.—San Juan de Sastoya. En el caserío de Sastoya, a unos 550 metros de altitud y
a una media hora desde Larequi. La ermita es
un edificio pequeño, sin signos religiosos al exterior, habilitado, cuando yo lo vi, para almacén
agrícola. Se perdió el culto hará unos cincuenta
años. Pertenece o ha pertenecido a la familia de
Bornás, esa familia de Ochagabía que acostumbraba a poner en los dinteles de sus casas: «Soi
de Bornás». Las hierbas de Sastoya, su aprovechamiento por el ganado, dio lugar a un ruidoso
pleito, cuyo documento, de fecha 24 de abril de
1799, se conserva en la parroquia de Larequi,
entre Fermín de Ochoa, ganadero de Ezcaroz, y
los párrocos de Larequi. Irurozqui, Uli Bajo y
Sansoain.
LARRAUN.—Caserío de Ayechu. Nada.
ONGOZ.—A unos 2 kilómetros desde el pueblo, a la derecha de la carretera a Elcoaz, debió
de estar emplazado el castillo de Ongozarria,
citado por Altadill en su obra «Castillos medie-
137
vales de Nabarra». Aun cuando actualmente no
se conservan restos de edificación, coincide su
situación con lo que indica Altadill, de que estaba al septentrión del pueblo, y que ahora se
denomina a ese lugar, una peña estratégica a
unos 725 metros de altitud, Casturaldea, fácil
corrupción de Gaztelu aldea. Según Altadill, debió de ser de poca importancia. Se tienen noticias de él en el año 1208, y fue abandonado en
tiempos del Príncipe de Viana. Quizá una de
las muchas pequeñas torres defensivas que salpicaban nuestro viejo reino en aquellos tiempos.
OZCOIDI.—Santa Cruz. Ermita que estaba en
un alto, a unos 670 metros sobre el nivel del
mar, a cerca de veinte minutos desde Ozcoidi,
en dirección a Irurozqui. Se arruinó hará unos
70/80 años, y ahora quedan algunas paredes.
ZABALZA.—San Miguel. Es muy bonita esta
ermita, situada junto al pueblo, y dando acceso
al cementerio. Románica su fachada lisa, con
una puerta en arco, tapiada, al oeste. Españada
con dos grandes huecos, sin campanas. Su construcción, fuerte, sencilla, que recuerda al románico de las ermitas de San Pedro de Echano y
del Santo Cristo de Catalain, de la Baldorba, destaca en el paisaje árido de esa zona. Lástima
que siga abandonada desde hace mucho tiempo,
tan cerca del pueblo...
Salvatori. No he podido averiguar nada en concreto sobre este nombre, que aparece en el mapa catastral, con una altitud de 853 metros, pues
ninguna de las personas consultadas en los diversos pueblos del valle, me ha podido dar una
respuesta aclaratoria. Se halla cerca de Zabalza y de Aizcurgui.
Santa Lucía. A una media hora desde Zabalza, en dirección a Aizcurgui, en una altura, a
unos 720 metros sobre el nivel del mar, existió
esta ermita, de la que quedan ligeros vestigios,
ya que sus paredes se emplearon hace unos
veinticinco años para obras en el pueblo. La imagen ya no existe, pero sí un relieve de Santa
Lucía, en la parroquia.
ESTACION DOLMEMICA DE IDOKORRI-UGARRA
En mis exploraciones en busca de monumentos megalíticos, encontré esta estación, compuesta de diez dólmenes. Todos ellos, menos el
de Puyomediano, en 1965, fueron localizados en
el año 1958. Este sector, compuesto de los dólmenes Aikoa I, Aikoa II, Angerta, Boluntza I, Boluntza II, Puyomediano. Ugarra I, Ugarra II, Ugarra III y Ugarron, se halla emplazado en los va-
(70)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
lles de Urraul Alto y Romanzado. En Urraul Alto
y término de Imirizaldu están situados los de
Aikoa y IAikoa II. Angerta, hace muga entre
Urraul Alto y Romanzado. Los demás dólmenes,
en este último valle. De todos ellos, de sus
características, se da cuenta en la revista «Munibe», por lo que me abstengo de más datos.
He procurado ser lo más conciso posible en
la enunciación de los castillos, dólmenes, ermitas, palacios de Cabo de Armería de Urraul Alto, el valle que, como digo al principio, quizá
sea de los menos conocidos de Navarra. De sus
otras características, de su etnografía, de su paisaje y topografía, de sus pueblos abandonados,
os hablarán Luis Pedro Peña Santiago y Juan San
Martín.
Pero yo pienso que esta tierra hoy árida, pobre, sin vegetación, en que la vida es difícil, y
por ello sus hijos la abandonan, no siempre ha
sido así. Nos lo demuestra el asentamiento en
el valle de Urraul Alto o en sus inmediaciones.
de una cultura dolménica. Y los topónimos que
ha ido rastreando Julio Ruiz de Oyaga: «el soto
de Errasa y la cima Rapiña, el congosto de Erria
y la peña de Olotoni, el monte de Arinzano y el
risco de Arrano arria, nombres del siglo XI, que
marcan el itinerario del rey don Sancho el de
Peñalén, cuando vino a Ayechu, en 1506, y lo siguió, acompañado de unos pocos urraulenses,
para aprender el límite de las tierras del monasterio de San Martín de Larraun —hoy Larrabe—,
y que dio a don Eneco Sanz, a trueque de un
caballo valorado en trescientos sueldos. Fueron
monasteriales las cañadas de Urrau».
Sigue anotando Oyaga el monasterio de Santa María de Aristu —antiguo Aristuiga— dado
a Leyre, en 1402, por el rey don García el de
Nájera. Y el de San Juan de Arrosan, ahora Raja,
que ya existía en el siglo X. Y el de Sancti Angeli de Egurzano, entre Zabalza y Guindano, también el siglo X. Y Santa Fe de Baratzagaiz y San
Miguel de Zabalza. Hoy muchos de sus diecinueve pueblos y caseríos, alzan tristemente hacia lo alto sus iglesias y sus ermitas huérfanas
de campanas, sus viviendas vacías. Son como
esos árboles que hoy contemplamos resecos,
deformados, heridos mortalmente por el rayo,
pero que un día estuvieron pletóricos de savia
y llenas sus ramas de hojas y de nidos de pájaros.
LAS ESTELAS
En Urraul Alto hemos tomado datos de diecinueve estelas, distribuidas de la siguiente ma-
138
nera: Arangozqui, una estela. Artanga, una estela. Ayechu, una estela. Guindano, una estela.
Larequi, siete estelas. Ongoz, cuatro estelas.
Santa Fe, una estela. Zabalza, tres estelas.
La estela discoídea de Arangozqui fue regalada por su propietario, don Agustín CabodeviIla, de Elcoaz, al Museo Etnográfico de Navarra.
La de Artanga la localizamos entre los restos
del cementerio. La estela de Ayechu sirve hoy
de aguabenditera en el interior de la parroquia.
La de Guindano se encontraba próxima a la iglesia de San Julián. De las siete piezas de Larequi, cuatro se ven en el cementerio que rodea
el ábside, y las otras tres se encuentran sobre
el altar mayor, sirviendo de peana cada una a
una imagen. Las cuatro de Ongoz están colocadas en el nuevo cementerio, emplazado en las
afueras de la aldea. La de Santa Fe estaba confundida entre el empedrado del suelo del patio
de entrada. Las tres de Zabalza, dos se conservan próximas al cementerio, y la tercera se guarda en una casa particular.
Por su grafía resulta de especial interés la
estela de Ayechu. La inscripción latina de la misma dice: «HIC YACE CUY NOME HERAT IOHAN
GIL». (Aquí yace cuyo nombre era Juan Gil.)
Es de piedra caliza.
En el resto, a excepción de una cara de la
estela de Arangozqui, las caras de una de las
piezas de Larequi, que reproduce una flor de
seis pétalos, al igual que otra de Zabalza, una
de Ongoz y la de Santa Fe, que han perdido toda talla, otras dos caras de estelas de Ongoz, con
dibujos geométricos, y un dibujo muy borroso
en una piedra de Ongoz también, las restantes,
presentan reproducciones de la cruz en formas
variadas (cruz geométrica, de Malta, cruces terminadas en una o dos puntas cada uno de sus
brazos, etc).
La bibliografía sobre las estelas del país vasco es muy extensa. En determinadas zonas del
mismo las estelas reciben el nombre de «ilarriak», o «illarrik», y hay investigadores que
opinan que la antigüedad de algunas de ellas se
remonta en el país al siglo XllI.
En cuanto a su interpretación han sido varios los autores que han trabajado en ello (Colás, O’Shea, Frankowski, Lhande, Barandiarán,
Díaz de Espada, etc.) y aunque la mayoría se
inclinan por una interpretación antropromórfica, en casos determinados, tanto Breuil, como
Díaz de Espada y otros, defienden ideas diferentes.
(71)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
La estela discoídea aparece en el norte de
la Península ibérica en época anterior a la romanización. Dentro de nuestro país, sobre todo
a partir del siglo XIV, han sido localizadas numerosas estelas en Laburdi, Zuberoa y Baja Navarra. También son abundantes en Navarra (los
actuales estudios así lo van demostrando), y
menos frecuentes en Guipúzcoa, Alava y Vizcaya.
Recientemente Juan San Martín, Luis Peña
Basurto y Luis Pedro Peña Santiago han localizado nuevas estelas discoídeas en Navarra, Logroño, Burgos y Palencia, estos trabajos, todavía
inéditos, ayudarán a ir completando el área de
estos monumentos funerarios en el Norte de la
Península.
BIBLIOGRAFIA
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piedras de tumbas de Navarra». Pamplona 1965.
Dechelette.—«Manuel
d'Archelogie».
Díaz de Espada, Pedro.—«La swástica. el triángulo, la cruz
y otros símbolos prehistóricos».
139
Frankowski, Eugeniusz.—«Estelas discoídeas de la península Ibérica». Madrid 1920.
Gorosábel, Pablo.—«Diccionario histórico - geográfico de
Guipúzcoa».
Laborde, Manuel.—«Exposición de catorce nuevas estelas
discoídeas situadas en la provincia de Guipúzcoa», en
homenaje a don J. M. de Barandiarán. Bilbao 1964.
Larrea y Recalde, José.—«Contribución al estudio de las
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Sociedad Vascongada de los Amigos del País. 1945/4.
San Sebastián.
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las inmediaciones de la campa de Degurixa’ko-Zelaya».
MUNIBE 1965/1-4. San Sebastián.
López Mendizábal, Isaac.—«Los sepulcros y lápidas funerarias de Elorrio y sus alrededores». Boletín de la Real
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San Sebastián.
Peña Basurto, Luis.—«Nuevas estelas discoídeas de Navarra». MUNIBE 1957/3. San Sebastián.
Peña Basurto, Luis.—«Una nueva estela discoidea en Guipúzcoa». MUNIBE 1965/1-4. San Sebastián.
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MUNIBE 1965/1-2-3-4. San Sebastián.
San Martín, Juan.—«Una estela discoidea en San Miguel
in Exceisis». MUNIBE 1963/3-4. San Sebastián.
Ugartechea y Salinas.—«Notas sobre estelas, lápidas de
inscripciones funerarias vizcaínas». Anuario E. Folklore 1962. San Sebastián.
Ybarra y Bergé, Javier de.—«Catálogo de monumentos de
Vizcaya». Bilbao 1958.
(72)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
140
Fig. 100.—Estela de Zabalza.
Fig. 83.—Estela de Aristu.
Fig. 84.—Estela de Zabalza
Fig. 101.—Estela de Zabalza.
(73)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
Fig. 86.—Estela de Arangozqui.
Fig. 90.—Estela de Guindano.
141
(74)
Luis
Pedro
Peña
Santiago
Fig. 93.—Estela de Larequi.
y
Juan
San
Martín
142
Fig. 94.—Estela de Larequi.
Fig. 95.—Estela de Santa Fe.
Fig. 96.—Estela de Ongoz.
Fig. 99.—Estela de Ongoz.
Fig. 97.—Estela de Ongoz.
Fig. 98.—Estela de Ongoz.
(75)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
LAS «FUESAS» Y LOS RITOS FUNERARIOS
El ofrendar luz por las almas de los antepasados sobre las «sepulturas» de las iglesias, ha
sido a lo largo de los siglos una de las costumbres más fuertemente arraigadas en el Pirineo.
En nuestro tiempo, por causas diversas, como
limpieza, peligro de incendio, moda y sobre todas, la colocación de bancos en el interior de
los templos, su uso está desapareciendo rápidamente de nuestros pueblos, lo mismo que en
el resto de la cordillera. Urraul Alto no ha sido
una excepción.
La ofrenda de cera, bien fuera rollo de cerrilla o vela, se hacía en la «fuesa», especie de
cajón rematado con una cruz y pintado, colocando en su interior una cestilla con los rollos y
las velas, o bien las velas puestas en candelabros a los lados del canastillo. La «fuesa» ocupaba la parte cabecera de las «sepulturas» de
las casas y tras ella se arrodillaba la dueña, o
alguna mujer de la casa, en caso de ausencia de
aquella (1).
Todavía, en la parroquia de San Adrián, de
Irurozqui, bajo el coro, se conserva uno de los
viejos sepulcros de madera de roble. Sus medidas aproximadas son de 1,62 x 0,56 mts. y lleva grabada la siguiente inscripción: «ESTA SEPVLTVRA ES PARA PObRES SYENDO ABAD D
XAbYER OROZ AÑO 1802 Y DOTADA POR Dn
PEDRO JOSE MONREAL Y NYCOLASA DOMEZAYN SU MUGER». En ninguna otra iglesia del
valle hemos encontrado restos de sepulturas,
tampoco en los templos de las aldeas abandonadas.
(Los datos de Urraul los hemos tomado de
Adoain, Arielz, Aristu, Ayechu, Elcoaz, Eparoz,
Ezcániz, Irimizaldu, Irurozqui, Jacoisti, Larequi,
Ongoz, Ozcoidi y Zabalza.)
Llama la atención la orientacion que guardaban estos sepulcros en el interior de los templos primitivos (en general hasta el románico)
con sus ábsides mirando al Este, pues al tener
al difunto de cara al altar mayor, en dirección
Oriente, daba por resultado que los monumentos funerarios del eneolítico, los dólmenes, tenían la misma orientación que las sepulturas
(1) La «fuesa», en lo que al País Vasco se refiere, se encontraba muy extendida en Alava, Navarra y algunos
pueblos de Guipúzcoa mugantes con Navarra, así Berástegui, Elduayen y Oreja. Actualmente el empleo de
la «fuesa» está disminuyendo de día en día.
143
cristianas, siendo por tanto idéntica la posición
de los cadáveres en ambas, de frente a la salida del sol. La mayor parte de las iglesias de
Urraul Alto tienen esa orientación.
Parece ser que en un principio el enterramiento se hacía junto a los muros de los pequeños templos cristianos, al exterior de los mismos. Fue más adelante, en el siglo XIV, cuando
se generalizó el enterrar dentro de las iglesias.
En 1324, Alfonso XI daba una autorización a los
habitantes de Azcoitia (Guipúzcoa) de «una
iglesia para enterramiento». Esta costumbre perduró en algunas zonas de la Península hasta comienzos del XIX, aunque a finales del siglo XVIII,
Carlos III la había prohibido ya con severas órdenes. De Urraul Alto poseemos el dato de que
todavía en 1802 se enterraba en la parroquia de
Irurozqui.
En los pueblos del valle que estudiamos, se
encendían las velas de las «fuesas» en la misa
de los domingos, en funerales, novenarios, cabo de año, aniversarios, día de Animas y por
Todos los Santos, sin faltar tampoco en esos
días la ofrenda de pan. Hasta que se cumpliera
el año del fallecimiento también era costumbre
encender la cera en la misa de todos los días
y en el rosario de la tarde. Cuando se trataba
de una «fuesa» «añal» (hasta el primer aniversario), se acostumbraba colocar bajo ella un
trozo cuadrado de tela negra, de sesenta centímetros de lado aproximadamente, y forrar de
negro el canastillo que se encontraba en su interior. En Elcóaz todavía ponen en los funerales
una tela negra y sobre ella dos candelabros con
vela encendida. En Zabalza, cuando el que había
muerto era un niño, colocaban una tela de color
blanco en lugar de la negra.
Los canastillos de mimbre tenían un diámetro de veinte centímetros, y altura de trece centímetros, aunque estas medidas variarían en
más o en menos. Estaban cerrados por una tapa
de mimbre con cuatro orificios para que asomaran las dos velas y las dos cabezas del rollo de
cera. En Ozcoidi colocaban el canastillo dentro
de otra cestilla también de mimbre, de veintidós centímetros de diámetro y sólo siete u ocho
de altura. Como ya hemos citado antes, dentro
del primer año del fallecimiento se tenía la costumbre de forrar de tela negra la cestilla y su
cubierta, y en Ozcoidi, además de ésta, también
el segundo canastillo.
Los candelabros comenzaron a usarse poniendo en el interior de las «fuesas» dos de
ellos, uno a cada lado del cestito de mimbre, en
(76)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
la época del «añal» (Aristu y Eparoz). En Ozcoidi, en ese mismo período, era costumbre colocar cuatro candelabros pero ya fuera de la «fuesa», uno en cada esquina de la tela negra sobre la que iba emplazada aquélla.
Las velas y la candela las encendían al comenzar la misa, permaneciendo así hasta que
finalizaban los responsos. A la tarde, durante
el rosario, también alumbraban la «sepultura»
(2).
Otro uso que también se ha perdido en
Urraul Alto ha sido la ofrenda de la «oblada»
(Ayechu y Jacoisti), u «olada» (3), nombre que
recibía en el resto de los pueblos. En Ayechu le
llamaban también «pan de las ánimas». La «olada» era un pan que se ofrendaba todos los domingos y fiestas en la sepultura «añal», y que
se llevaba en el ofertorio junto al altar, depositándolo en un cesto besando seguidamente la
estola del sacerdote. La persona encargada de
hacer esta ofrenda era la mujer que ese día esta(2) Durante siglos el fuego fue considerado como sagrado por nuestros antepasados. Como dice Violant y Simorra: «El hogar era sagrado, en él ardía el fuego
bendito, símbolo ancestral de la familia, puesto que
simbolizaba a los dioses lares.» No hay que olvidar
que antes de enterrarse en los cementerios se enterraría posiblemente en el interior de las casas, o bien
junto a ella, en la huerta próxima o bajo el alero. Una
vez que se comenzó a sepultar dentro de las iglesias
cada casa tuvo su «sepultura» marcada en el pavimento del templo. A partir de entonces casa y «sepultura» fueron siempre unidas, siendo ésta como una
continuación de aquélla. Quien vendía la casa vendía
la sepultura. Tal vez por ello, en cierto modo, la luz
ofrendada en la «sepultura» recuerde el fuego del hogar. En el Pallars apilan el fuego de la chimenea para
que no se apage y dé calor a las almas de los difuntos. Esta misma costumbre, con algunas variantes, se
encuentra generalizada en el resto de la cordillera.
Mestres recogió la tradición muy extendida en toda
Cataluña en la que se creía que desde Todos los Santos hasta el Día de Animas las almas de los antepasados volvían a casa. En otros lugares del país es
creencia que los alimentos dejados en determinados
días junto al hogar son en parte comidos por los espíritus de los muertos, y que incluso sus huellas quedaron marcadas en las cenizas de la chimenea (Larrabezúa). Actualmente las luces que brillan encima de
las sepulturas se dice que sirven «para iluminar a los
difuntos», que éstos «tienen necesidad de luz en el
otro mundo», «iluminan las almas», «la necesitan para que las almas en pena no vayan al infierno». «suben
las almas al cielo alumbrándose con la luz de los cirios. y «les ayudan a salir del pulgatorio». Lo importante es que no falte el fuego, la llama, la luz.
(3) Estos panecillos son, en este caso de Urraul Alto, el
último testimonio de ofrendas en especie, aunque poseemos el dato de la ofrenda de «robos» de trigo. En
el país, en el siglo XVlll y aun con posterioridad, fué
de uso común la ofrenda de carneros, gallinas, trigo,
frutas, etc. Todavía a mediados del mismo siglo se hacía la ofrenda de bueyes en los entierros en los pueblos guipuzcoanos de Aizarnazábal y Oiquina.
144
ba arrodillada en la «sepultura», por lo general
la dueña de la casa. En Ayechu, Ezcániz y Jacoisti nos indicaron que esta ofrenda se hacía
también en los funerales, mientras duraba el
«añal». Al finalizar la misa la cesta donde se
habían depositado los panes era retirada por
un monaguillo o el sacristán. En Zabalza lo hacía
la serora. Por lo general el pan quedaba para
el sacerdote. En Eparoz, sin embargo, era repartido al final de la misa entre los niños, respetándose también la costumbre el día de Todos los Santos.
En Ayechu existía la costumbre de ofrendar
todos los días, aparte de la «oblada» de domingos y festivos, unos panecillos que llamaban
«chornes», de un peso aproximado de un cuarto de kilo. Eran llevados únicamente por la señora de la casa donde tenían «añal». En los
domingos y festivos, además de novenarios, funerales, Todos los Santos y día de Animas, los
ofrendaban durante el ofertorio, al tiempo de la
«oblada», y los días de labor, los llevaban al
finalizar la misa. El día de Animas ofrecían varios «chornes» en una canasta. Cuando terminaba el Santo Oficio los daban a los chicos.
Los responsos están todavía muy generalizados en las parroquias del valle. Cuando finaliza la misa el sacerdote reza un responso general desde el altar mayor, o en el centro del
templo, y luego se traslada «sepultura» por «sepultura», con acetre e hisopo, acompañado por
el monaguillo que lleva la cruz. Hace ya muchos
años, en Ayechu, se daba al sacerdote uno o
dos ochavos por cada responso. En Eparoz, en
la novena de las Animas, las familias encargaban varias misas por sus difuntos.
Una costumbre que debió estar extendida en
el valle de Urraul Alto era la llamada del «pan
bendito», sin embargo no en todos los pueblos
se hacía de la misma manera. En Ayechu, Eparoz, Jacoisti y Ongoz, todavía recuerdan cómo
la casa que durante la semana le tocaba cuidar
de la iglesia (coger la «sacristanía»), preparaba el domingo una bandeja con unos trocitos de
pan, en Eparoz era un canastillo, que se bendecía antes de comenzar la misa, dejándose en la
portada de la iglesia junto al aguabenditera.
Cuando los feligreses salían de los oficios cogían un pedacito de este pan y se lo comían.
La misma costumbre existía en Gorráiz (valle
de Arce.)
En Elcoaz, la familia a la que le correspondía hacerse cargo de la limpieza y cuidado de
la parroquia, en la semana, era también la que
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Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
145
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
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llevaba la bandeja con el «pan bendito». Durente la misa, después de la comunión, el sacerdote daba a besar «la paz» a los asistentes.
Después de esto un monaguillo iba con la bandeja repartiendo el pan a los feligreses, quienes cogían un trocito y se lo comían. Luis-Pedro Peña Santiago, en su libro «La Argizaiola
vasca», recoge esta misma costumbre en Abalcisqueta (Guipúzcoa.)
La costumbre de dar a besar la paz todavía
se guarda en Eparoz en la misa de los domingos.
En Ayechu, durante los funerales, solían poner dos «robos» (medidas de grano) llenos de
trigo, en la escalera, delante del presbiterio. En
cada robo, sostenida por el trigo, ardía una vela
durante toda la ceremonia. Según nos informaron, en Abaurrea Alta, mientras el cadáver se
encontraba en la casa, colocaban sobre su vientre un plato que contenía sal y unas tijeras
abiertas.
NOTA: En Arielz, caserío perteneciente a
Urraul Alto, pero situado entre Urraul Bajo y
Romanzado, asisten a la misa de Murillo-Berroya. Es en la parroquia de ese pueblo donde recuerdan siempre haber tenido su «sepultura» y
la «fuesa». En los últimos años también ha desaparecido el uso de la «fuesa» en Murillo-Berroya (valle de Romanzado.)
BIBLIOGRAFIA
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(Rev. de Dialectología y tradic. populares. 1958-1/2).
ELEMENTOS PROTECTORES DE LOS
ESTABLECIMIENTOS HUMANOS
Y SUS PERTENECIDOS
Las costumbres de llevar a bendecir a la
iglesia, en Domingo de Ramos, laurel, «sagatza»,
olivo, «palma», etc., para luego hacer cruces
que se colocan en los campos y en las ventanas y puertas de las casas, o a la cabecera de
la cama, está muy extendida en todo el país.
En Urraul Alto se bendicen laurel, «palma»
(en algunos casos le llaman también «ramo»),
mimbre y olivo. El olivo es propio de Arielz, en
el resto del valle llevan «palma» y mimbre. La
bendición la hacen antes de comenzar la misa,
dejando por lo general los ramos junto al altar.
Una vez terminada la ceremonia los recogen y
los llevan en la procesión que se efectúa junto
a la iglesia. Después se celebra la santa misa.
Con el «ramo» y el mimbre bendecido hacen en
las casas las cruces, poniéndoles unas gotas de
cera, de vela bendita en Candelaria y que ha
ardido en el tenebrario del Jueves Santo en la
iglesia, y la mojan además en un poco de agua
bendita. Hechas las crucecillas las guardan hasta Santa Cruz, fecha en la que las dejan en
los campos. En las puertas y ventanas de las
viviendas acostumbran ponerlas el mismo
Domingo de Ramos.
Dan el nombre de «palma», o «ramo», al «ruscus aculeatus«, planta de la familia de las liliáceas, y conocida en castellano por «prusco» y
«acebo menor», entre otros nombres. Al «prusco» se le considera como planta de virtudes
medicinales.
En Adoain bendicen laurel, «palma» y «mimbre». La «palma» la recogen en las penas «Espolonga» y «Legazpe». Con el mimbre hacen las
cruces para ponerlas en los campos el 3 de mayo, Santa Cruz. Las crucecitas las hacen abriendo una raja en la parte superior y metiendo por
ella otro palito también de mimbre. En la unión
de los dos trozos echan una gota de cera bendita. Una vez clavada en tierra, la mojan con
una ramita de laurel que han introducido en un
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Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
recipiente que contiene agua bendecida el Sábado Santo.
En Arielz, bendicen olivo, el Domingo de Ramos, en la iglesia de Murillo-Berroya (Romanzado). A las cruces les ponen unas gotas de
vela que ha ardido en el tenebrario de Jueves
Santo. Cuando el 3 de mayo las llevan a los campos y las clavan en la tierra, es costumbre rezar un Padre Nuestro. En Aristu se bendice «ramo» y mimbre. A las cruces de mimbre las mojan en agua bendita y ponen en la junta de los
dos trozos una gota de cera de la vela del Jueves Santo. Cuando las colocan en las piezas,
rezan un Padre Nuestro. El «ramo», en muchos
casos, lo sujetan en la cabecera de la cama.
Ayechu y Larraun llevaban «palma» y mimbre. Actualmente Larraun está abandonado. La
parte inferior de la cruz de mimbre la sumerjen
en agua bendita. También le echan cera bendita en la junta de la crucecilla. Las guardan hasta el día de Santa Cruz, fecha en la que las clavan en las puertas de las casas y colocan en
las fincas. En este último caso, al dejarla, por
lo general hacia el centro del terreno, rezan un
Padre Nuestro o un Credo. En Epároz y Ezcániz,
confeccionan las cruces con mimbre. Las gotas
de cera las ponen en la unión de los dos pedazos de mimbre y en su extremo inferior, una
gota en cada lugar. La mojan un poco en agua
bendita que recogen de la pila de la iglesia en
cualquier día del año. Las clavan hacia el centro de cada tierra y rezan en pie un Padre Nuestro. Cuando se ponían en las puertas de las casas rezaban también un Padre Nuestro. En casa
de Romualdo Goya acostumbraban clavar una flor
de cardo, y también un año puso un mochuelo, pero desconocen el por qué lo hacía así.
En Elcoaz la cruz hecha de mimbre y mojada
en agua bendita en la parte inferior, lleva tres
gotas de cera. Una en la unión, y las otras dos,
una en cada trocito de mimbre que ha quedado en la parte superior de la crucecilla al abrirla. Al dejar la cruz en el campo rezan un Padre
Nuestro, un Credo, a Santa Bárbara y San Gregorio, para que protejan los campos de las plagas de los ratones. Las ramitas bendecidas de
«ramo» o «palma» las colocan en las puertas,
así se ven casa «Alemán», y también en las cabeceras de las camas.
En Guindano se acostumbraba bendecir mimbre, «berguiza», y con él confeccionaban las
cruces mojándolas en agua y poniéndoles cera
bendita de la misma forma que en Adoain. En
Imirizaldu llevan cruces a las piezas y «ramo»
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a las casas. El «ramo» se ve todavía colocado
en la puerta de la parroquia de Nuestra Señora
del Rosario. En Irurozqui ponen el mimbre en
las ventanas de las casas. Por Santa Cruz clavan cruces de mimbre en las tierras, con el
mismo ritual que en Eparoz. Antes, al igual que
se hacía en Eparoz, y como aún se conserva en
Imirizaldu, ponían también cruces en las puertas de las viviendas. En Zabalza, las cruces son
de mimbre y les mojan un poco, en su parte inferior, en agua bendita. Las dejan en los campos.
En Jacaoisti acuden el Domingo de Ramos a
la parroquia de Ayechu con mimbre y «ramo».
Llevadas a casa preparan las pequeñas cruces
poniéndoles unas cuantas gotas de vela bendecida en la Candelaria, y que ha ardido en el
tenebrario del Jueves Santo, mojándolas además por abajo. Por Santa Cruz las llevan a los
campos y también en la puerta de la casa. En
las fincas las dejan hacia la mitad, y rezan un
Credo. El «ramo» o «palma» lo colocan junto a
la cabecera de la cama y en las ventanas. Al
año siguiente se quema para el Jueves de Ceniza. En Larequi y Ozcoidi, el primero está ya
abandonado, bendicen «ramo» y mimbre. La
cruz de mimbre es aún puesta en las piezas.
A este respecto, nos contaban en Ozcoidi que
hace treinta o cuarenta años no había tierra que
se quedara sin su cruz, ni casa con la cruz o
el «ramo». Nuestro informante nos dijo que
cuando él era un niño, se tenía que encargar de
llevar las cruces a las piezas más distantes. En
cierta ocasión que pretendió escamotear la obligación le preguntó su padre: «¿Has puesto las
cruces?, ¿No?, ¡Pues ya puedes correr!.. Se lo
dijo en tal tono, que salió disparado. Nunca más,
nos decía, se le volvió a ocurrir dejar de hacerlo.
En Ongoz van a recoger el «ramo» a donde
no se meten las cabras, pues a éstas les gusta
mucho, y lo buscan. Los chicos suben a por él
hasta lo alto de la peña «Casturraldea». Los «ramos» los colocan en los balcones. Cuando se
secan, los quitan y queman en el hogar. Por
Santa Cruz ponen las cruces de mimbre en los
campos mojados sólo en agua bendita, Y rezando un Padre Nuestro.
EN LAS TORMENTAS:
Cuando hay tormenta, en Adoain Y Ezcániz,
se acostumbra encender vela bendecida el día
de la Candelaria y se reza a Santa Bárbara. En
Arielz se enciende vela que ha ardido en el tenebrario de Jueves Santo y arrojan al fuego una
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Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
ramita de olivo, «para que la tormenta se vaya
al monte». Además rezan el Santo Rosario y a
Santa Bárbara. En Jacoisti echan al fuego parte
de la enramada que colocaron la madrugada del
día de San Juan sobre la puerta de la casa, y
encienden vela de la Candelaria que ardió en el
monumento de Jueves Santo, rezándose a Santa
Bárbara y a la Santísima Trinidad. En casa «Jacoiste» hacen sonar una campanita de cobre,
bendecida en Loreto (Italia), y que fue traída
«hace muchísimos años». Fue aquí en Jacoisti,
donde oímos por primera vez la historia en la
que se cuenta que visitando el Padre Esteban
de Adoain la población de Lumbier, unas cuantas
personas le arrojaron piedras. A esta actitud
repuso el famoso capuchino diciendo: Piedras
me tiréis, piedras tendréis». Aquel mismo día
se desencadenó una terrible tormenta de piedra.
En Aristu, en la tormenta, tiran al fuego «ramo» bendito, y encienden la vela llevada a la
iglesia el Jueves Santo. Luego rezan a Santa
Bárbara. También colocan en la ventana, de cara a la tormenta, una estampa de Santa Fe. En
Ongoz y Eparoz, rezan a Santa Bárbara, y las
mujeres encienden un trocito de la vela que
ardió en el tenebrario de Jueves Santo. Don Pedro Gil Calvo, que murió hace aproximadamente
diez años, con 93 años de edad, contaba que
en su época tiraban piedras contra las tormentas.
En Ayechu y Elcoaz tiran al fuego mimbre o
«ramo» bendito y encienden vela de la Candelaria, que ardió en Jueves Santo en la parroquia,
rezando además a Santa Bárbara y las letanías.
En Larraun rezaban a Santa Bárbara y ponían
la vela que habían llevado a bendecir a la iglesia por la Candelaria. Tenían mucha fe en una
Virgen que acostumbraban colocar en la ventana, de cara a la tormenta. Nos dijeron que no
sabían el por qué, pero la cosa era que la tormenta cesaba rápidamente. Costumbre parecida existía en Ozcoidi donde, al iniciarse la tormenta, sacaban a la ventana, también de cara
a la tempestad, una imagen pequeñita de San
Vicente: «¡Sacar el San Vicente!». decían. Además llevaban al balcón «ramo» de mimbre del
bendecido el Domingo de Ramos. Hoy todavía
encienden vela del Jueves Santo, y rezan las
letanías, a Santa Bárbara, y al Sagrado Corazón.
En Zabalza nos informaron que allí acostumbraban poner ante una imagen del Sagrado Co-
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razón, la vela que había ardido en el monumento de Jueves Santo. En Irurozqui e Imirizaldu se
enciende la vela del día de Jueves Santo, y rezan a Santa Bárbara y el trisagio de la Santísima Trinidad. Años atrás, al igual que en Ozcoidi, ponían en el balcón «ramos» benditos. En
Irurozqui sacan la reliquia del Padre Esteban de
Adoain.
LOS CONJUROS:
Una costumbre muy extendida en Urraul Alto era la de los conjuros a las tempestades desde el atrio de las iglesias, pero, como indicamos en el capítulo de las rogativas de la Ascensión y San Marcos, la ausencia de sacerdotes de la mayoría de los pueblos ha sido la causa de su casi total desaparición.
En Adoain, mientras vivió allí el párroco, se
acostumbraba a tocar la campana a «conjuro» y
el sacerdote salía al atrio para rezar las oraciones del ritual contra las tormentas. Lo mismo se hacía en Ayechu, Elcóaz, Ezcániz, Ongoz
y Ozcoidi; en el resto de las aldeas hace muchos años que falta un sacerdote.
En Epároz, cuando se aproxima la tormenta,
se echa conjuto desde el pórtico de la parroquia. El párroco sale con roquete y estola y se
saca también la cruz procesional. Después de
las oraciones del ritual termina la ceremonia
con la bendición con el hisopo a los cuatro vientos. En Zabalza se hace de igual forma, mientras las campanas suenan a «conjuro».
En Irurozqui se conserva aún la costumbre
de echar conjuro desde Santa Cruz de mayo
hasta Santa Cruz de septiembre, costumbre que
años atrás también tenía lugar en los demás
pueblos. Ahora, en Irurozqui, en lugar de a diario, hacen la bendición todos los domingos, antes de la misa, en el pórtico de la parroquia de
San Adrián Mártir.
José María Iribarren, en su libro «De Pascuas a Ramos» (Pamplona 1946, pág. 15), recoge los versos con los que tiempo atrás solía
conjurar el cura párroco de Irurozqui a las tormentas:
«Arrasa la Francia, y a Italia también, a
Aoiz y a Irurozqui déjalos con bien».
El hecho de incluir a Aoiz se debía a que esta localidad era su pueblo natal.
(81)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
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Foto 38.
"Ramo" de casa "Alemán"
de Elcoaz.
Foto Peña Santiago.
Foto 40.
Irurozqui.
Niños cantando el día de
San Gregorio.
Foto Peña Santiago.
Foto 39. Irurozqui.
Niños saltando la hoguera
la noche víspera de San
Juan Bautista.
Foto Juan San Martín.
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Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
FIESTAS POPULARES
NAVIDAD
La noche víspera de Navidad era costumbre
encender un tronco en el hogar, al que en Elcóaz daban el nombre de «tuquil» o «chuquil»,
y en Adoain, Arielz, Ayechu, Cerrencano, Epároz, Larraun, Aristu, Ezcániz, Guindano, Irurozqui, Imirizaldu. Jacoisti, Larequi, Ongoz y Zabalza, «chuquil».
En Adoain, Arielz, Cerrencano y Larraun nos
dijeron que lo hacían durar lo más posible. En
Elcóaz, Jacoisti, Larequi y Ongoz nuestros informantes precisaron que debía conservarse
con llama hasta Reyes, 6 de enero. En Guindano debía arder «todo el año», desde Navidad
hasta Año Nuevo. Aristu, Epároz, Ezcániz y Zabalza también tenían que mantenerlo hasta Reyes, pero con la particularidad de que, al colocarlo en el fuego la víspera de Navidad, toda la
familia, comenzando del mayor al más pequeño, ponían sobre él un tronquito más pequeño.
En ninguno de los pueblos visitados pudieron
darnos información sobre creencias propias de
este día.
En Izal, en el valle de Salazar existía la misma costumbre. Don Félix San Martín cura párroco de Eparoz, nos informó que en Ulzurrun (valle de Ollo) también se acostumbraba poner
el «tronco de Dios», y que allí se decía
era para el Niño, la Virgen y San José. Los
familiares tenían también la costumbre de
colocar un pequeño tronco, comenzando por
el padre y siendo el último el hijo más pequeño. Después el padre añadía un tronco más
por los ausentes y los pobres. Cuando el tronco estaba ya muy quemado, se retiraba de la
chimenea y se guardaba para «dar humo» a los
animales el día de San Antón (17 de enero),
con las flores de sauco empleadas en la procesión de Corpus Christi del año anterior. Estas
flores, arrojadas en la brasa del tronco, se pasaban en la cuadra delante de los animales.
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puesto a Dios y otro a la Virgen. En Elcóaz la
posición de la mesa es la siguiente: en primer
lugar Dios, después la Virgen, seguidamente el
padre, la madre y los hijos, estos últimos comenzado por los de mayor edad hasta el más
joven.
Barajadas las cartas por el cabeza de familia, y acortadas. por el hijo menor, comienza el
padre a repartir las cartas empezando por Dios
y la Virgen. Al que le toca el «rey de espadas»
es «rey» por todo el año, y para festejarlo debe invitar a algo. El título también puede caer
a Dios o a la Virgen. En este último caso, en
Jacoisti, se acostumbraba hasta hace poco recoger dinero «para bautizar a un chino», es decir, entregar una cantidad para las misiones.
Aunque la costumbre va decayendo, todavía
hoy y pocos años atrás muchísimo más, se exterioriza la alegría asomándose las mujeres
a las ventanas haciendo sonar los almideces y
gritando el nombre del «rey» elegido en su casa, y saliendo los chiquillos y los mozos por
las calles con cencerros, «trucos», esquilas,
panderetas y «cañones», anunciando a voz en
grito su «rey» respectivo.
En Aristu al final del festejo se hace una
chocolatada. En Ongoz se anuncia el comienzo
del reinado a tiros de escopeta por las ventanas y gritando seguidamente « ¡Viva Fulano
“rey”!».
En Gorraiz, pequeña aldea del valle de Arce,
existía la misma costumbre.
CARNAVAL
REYES
El Carnaval debió celebrarse en todo el valle. En Ayechu, Elcóaz, Epároz y Ongoz recuerdan cómo para esa fecha los mozos se ponían
ropas de colores chillones, o de mujer, sombreros estrafalarios, etc., y llevaban escobas, sartenes y cencerros. Algunos se tapaban la cara
con telas. En grupos recorrían las casas pidiendo pollos, chorizos, jamón, tocino, huevos y
otros alimentos con los que luego se preparaba
una merienda.
La víspera de Reyes, en Adoain, Guindano,
Larequi, se acostumbraba «echar el reinado»,
o «sacar el rey», como decía en Adoain. Esta
costumbre, conocida en la totalidad del valle,
se conserva todavía en Arielz, Aristu, Ayechu,
Elcóaz, Epároz, Ezcániz Jacoisti, Ongoz, Ozcoidi y Zabalza.
El festejo consiste en colocarse toda la familia en torno a una mesa, dándole también un
Dentro de los días de Carnaval, otra fiesta
muy extendida antaño fue el «Jueves lardero»,
nombre que dan al jueves anterior a Carnaval.
Antes era un festejo más importante, pero actualmente, como sucede con ta mayor parte de
estas fiestas populares, ha decaído mucho, quedando reducida a los niños que recorren las aldeas pidiendo algo de comida para hacerse a
la tarde una merienda.
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Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
En Epároz eran los hijos de los pastores los
que iban por las casas recogiendo alimentos. En
Ayechu todavía van los chiquillos de casa en casa pidiendo huevos, chorizo y «chulas» (tocino)
para prepararse la merienda. Esta misma costumbre ha durado hasta hace poco en Ongoz. En
Jacoisti los pequeños solían ir gritando por las
calles: « ¡Jueves Lardero!, ¡chulas y huevos!;
¡Jueves Lardero!, ¡chulas para el vaquero!» Esta misma frase la repetían en Larraun, Ayechu
y Arangozqui.
JUEVES SANTO
Se llevan velas a la iglesia para que ardan
ante el tenebrario. Luego, cuando queda un pequeño trozo, las recogen y guardan en las casas
para poner unas gotas en las cruces que se colocan en los campos y encenderlas cuando hay
tormenta.
SABADO SANTO
En este día es costumbre llevar a las casas
agua bendita recogida en la parroquia y guardarla para mojar las cruces que pondrán en los
campos por Santa Cruz. También llenan con ella
las aguabenditeras colocadas en la cabecera de
las camas, para santiguarse al acostarse y levantarse. En Larraun, caserío que no tenía iglesia, cogían el agua bendita de la iglesia de Ayechu. Los datos de esta costumbre están recogidos en Ayechu, Jacoisti, Aristu, Elcóaz, Ongoz,
Epároz, Irurozqui, Imirizaldu, Larequi, Ozcoidi,
Zabalza y Adoain. En algunos de estos pueblos,
Elcóaz, Epároz, Ongoz, se bendice también el
fuego en el pórtico de la iglesia. Actualmente
esta ceremonia se celebra a la noche.
CORPUS CHRISTI
La procesión de Corpus Christi es una de
las manifestaciones religiosas más importantes de Urraul Alto. En Epároz y Ongoz se acostumbra poner muchos juncos en las calles por
donde ha de pasar la procesión. Estos juncos
son después guardados para hacerlos arder en
la hoguera de la noche víspera de San Juan Bautista. Lo mismo se hacía en Adoain, Ayechu y
Elcóaz.
SAN JUAN BAUTISTA
HOGUERA.—En Adoain, Arielz, Ezcániz, Larequi (abandonado) y Ozcoidi ya no encienden
hoguera la noche víspera de San Juan. Una de
las razones más sencillas que explican esta
desaparición es que en estas aldeas ya casi no
hay niños o no queda ninguno, y hoy en día, al
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menos en Urraul Alto, son los pequeños los que
tienen la ilusión de encenderla.
En Aristu y Zabalza también preparaban las
hogueras y al saltar se solía gritar: «Sarna
dentro, sarna fuera». En Irurozqui, uno de los
contados pueblos donde aún celebran la noche
de San Juan, oímos cómo algunos padres, al animar a sus hijos a que saltaran, les decían que
al hacerlo gritaran: «Sarna dentro, sarna fuera».
En Elcóaz todavía conservan la costumbre de
saltar por encima del fuego de San Juan. Hace
algunos años, al brincar, decían: «Cura cura
sarna, mal de la rana, si no te curas hoy te curarás mañana», y también: «¡Sarna fuera!». En
Jacoisti y Ayechu la fórmula era distinta: «Sarna fuera, si está dentro que salga fuera».
En Guindano, aldea abandonada no hace muchos años, acostumbraban gritar al saltar por
encima de las llamas: «¡Viva San Juan! ¡Viva
San Pedro! ¡Viva las puertas que nos abran el
cielo.».
AGUA.—En Adoain se ha perdido la costumbre de ir a lavarse al río la madrugada del día
de San Juan, antes de que saliera el sol. Sin
embargo, no hace mucho tiempo lo hacían así.
A este respecto, y contado por él mismo, el pastor Valentín Izurdiaga, natural de Lobera (pueblo próximo a Sos del Rey Católico), y que presta sus servicios en una de las casas de Adoain,
este año, al amanecer de la mañana de San
Juan, bajó al río a lavarse porque, dijo, en su
pueblo lo hacen así todos los años.
En Arielz, hasta hace unos veinte años, acostumbraban acudir la madrugada del día San
Juan a lavarse y beber agua de la fuente del
«Batueco», pues era creencia que curaba y protegía de los granos para nueve días si se hacía
antes de que saliera el sol. En Aristu también
iban al río, limpiándose cara y manos, y diciendo que era buena para protegerse o curar la
sarna. En Elcóaz, siempre antes de que saliera
el sol, marchaban a la orilla del río Areta a lavarse, pues se pensaba que el hacerlo de este
modo era bueno para no tener granos.
En Jacoisti y Ayechu, antes de amanecer,
marchaban hasta el río que corre por el valle
para bañarse o lavarse, pues existía la creencia de que desaparecían los granos. La víspera de la noche de San Juan, después de haber
saltado en la hoguera, iban a una fuente de la
peña Aldaxur a tomar agua, ya que se decía
que curaba los granos. En Ozcoidi bajaban a mojarse la cara al río, haciéndolo de esa manera
(84)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
curaba la sarna. Esto tenía que hacerse antes de
que saliera el sol, pues solían decir que esa mañana salía dando vueltas.
ENRAMADA.—Años atrás, en Adoain, se
acostumbraba la mañana de San Juan, antes de
que saliera el sol, poner una gran «enramada»
sobre la puerta de entrada de la casa. Esta «enramada» la formaban ramas de cerezas, de pino
y sauco. En Arielz se colocaban de cerezas y de
nogal. En Aristu era de «abeque» (pino abeto),
que traían expresamente para ese día desde los
montes de Abaurrea Alta. En Ayechu formaban
el arco con flores de malva y sauco.
En Epároz las ramas eran de fresno con espigas de trigo. En Ezcániz, de cerezas y margaritas de San Juan y no se quitaban hasta el año
siguiente, quemándose lo que quedaba en el hogar el mismo día que colocaban la nueva «enramada». En Jacoisti ponían ramas de cerezas y
otras flores silvestres que traían de más arriba
de la peña de Raja, y que conservaban todo el
año. Antes de formar la «enramada» llevaban a
bendecir a la iglesia las flores, las cerezas y
flor de sauco que, lo mismo que en Ayechu, se
guardaban para curar los flemones. En Imirizaldu, Irurozqui, Larraun y Ozcoidi colocaban ramas de cerezas y en Ongoz de flores de sauco
y de rosas.
PROPIEDADES CURATIVAS.—En Ayechu y
Jacoisti se, bendecían en la iglesia flores de
sauco que se llevaban a casa para curar flemones. También acostumbraban bendecir en estos
dos pueblos pétalos de rosa, que decían tenían
propiedades para curar los granos. También se
hacía así en Indurain (valle de Izagandoa).
Para curar los flemones ponían a hervir el
sauco en un puchero y tomaban sus vapores. A
veces también empleaban el mismo procedimiento para los catarros.
REFRANES Y CREENCIAS RELACIONADAS
CON LA AGRICULTURA.—En Epároz hay un refrán que dice: «Las aguas de San Juan quitan vino y no dan pan.» (Perjudican los viñedos y los
trigales las lluvias de finales de junio.)
En Elcóaz se decía que era bueno sembrar
alubias el día de San Juan. En Guindano guardabas las cenizas de la hoguera de San Juan para ponérsela a las alubias que tenían en la
huerta.
ROGATIVAS Y BENDlClON DE
LOS CAMPOS
Las rogativas de la Ascensión y San Marcos
152
han sido fiestas religiosas de gran tradición en
Urraul Alto, pero a la actual escasez de sacerdotes en este valle, y que en cada uno de ellos,
en razón de esa misma escasez, debe atender
varios pueblos, en algunas aldeas ya no se llevan a cabo las rogativas, y en otras han quedado reducidas a una sola fecha.
En Adoain nos informaron que se iba cada
uno de los tres días de rogativas de la Ascensión a un lugar distinto del pueblo, rezando y
cantando las letanías.
Una de las fechas era reservada siempre a
la ermita de Ntra. Sra. del Socorro, desaparecida hace por lo menos treinta años, y cuya imagen se guardó en la parroquia.
En Arielz acuden a las rogativas de la Ascensión y San Marcos en Murillo-Berroya. Por la Ascensión Epároz y Ongozmarchan el primer día al
barranco «Anasari» o al de «Sagandoa», según a
cual le corresponda estar sembrado ese año. El
segundo día van a Ongoz, donde se hacen las
bendiciones de los campos, situándose hacia el
centro de los cultivos del pueblo y el tercer día
a Santa Fe. A estos tres lugares se acostumbra ir rezando y cantando las letanías, celebrándose luego la bendición según las oraciones del
ritual. El último día, en la basílica de Santa Fe,
se celebra una misa y después suben al calvario, desde el que se hacen los conjuros a los
cuatro vientos. El regreso se hace cantando las
letanías y en procesión, al igual que a la ida.
En San Marcos se acude a los campos de «Anasari» o «Sagandoa».
En Ongoz antes se acostumbraba ir por San
Marcos a la basílica de Santa Fe. El sacerdote
al finalizar la misa salía a «responsear». Lo que
recogía en el bonete era para comprar vino para todos los asistentes. Se recogía mucho.
En Elcóaz el día de San Marcos se dirigen en
procesión a la salida del pueblo y bendicen
desde allí los campos. También se celebran las
rogativas de la Ascensión. En Zabalza el primer
día de la Ascensión se va un día a la ermita de
San Miguel y otro al calvario. Por San Marcos
hacen procesión a la ermita de San Miguel. En
Ozcoidi, ya no se hace, se marchaba el primer
día de rogativas de la Ascensión hasta una cruz
blanca que estaba situada a la entrada del pueblo. El segundo día, a un calvario que domina
un altozano en el camino a Sastoya, y el tercer
día en la parroquia. En Ayechu y Jacoisti, por la
Ascensión, el primer día marchaban en procesión hasta el término de «Gurutzalde», y cuando
salían de la iglesia se hacían repicar las campanas. El segundo día a las eras del pueblo. El
(85)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
153
último, de nuevo a «Gurutzalde». Por San Marcos también se bendecían los campos.
En Irurozqui el primer día de rogativas de la
Ascensión se va en procesión hasta el cementerio. Al día siguiente al calvario, y el tercero
al término de «Sarasa». Desde cada uno de estos puntos se bendicen los campos. Por San
Marcos se acude al calvario y desde allí se
bendice a los cuatro puntos cardinales, tanto la
ida como el regreso se hace rezando y cantando
las letanías.
las llaman «salchitas» y las preparan con el residuo que queda al derritir la manteca de cerdo,
amasando con ella harina, levadura, anís, canela,
azúcar, etc. En Elcóaz las conocen por «chalchigorri» o «chalchita», son de manteca y de color rojizo. En Ongoz se bendicen «roscos» preparados con harina y huevo, y en Ozcoidi y Zabalza se hacen pastas.
En Ezcániz llevan a la iglesia un «zacutico»
(saquito, de avena) que luego reparten entre los
animales.
SAN ANTON
El día 17 de enero, San Antón, existía la costumbre de colocar una estola formando arco (la
sujetaban a los muros de dos casas o al atrio
de la iglesia y a un árbol, etc.) y hacían pasar
bajo ella todo el ganado lanar al tiempo que el
sacerdote lo bendecía.
En Adoain sujetaban la estola por un lado al
atrio de la iglesia y por el otro a un chopo. En
Ayechu, Imirizaldu y Jacoisti, en la calle más
entrecha, amarrada a los muros de dos casas.
En Aristu la colocaban entre la parroquia y casa
«Abadía». Ese día no se ponía a las caballerías
«Salma» (albardón), y se llevaba a la cuadra
una estampa de San Antonio.
En Epároz siempre lo hacían en un punto estrecho de sus calles. En Ongoz, a la altura de
casa «Palacio», de pared a pared, y en Ozcoidi
la extendían de casa «Echandía» al corral de las
ovejas.
SAN GREGORIO (12 de marzo)
La fiesta de San Gregorio está todavía bastante generalizada por el valle. Aunque se celebra en todos o casi todos los pueblos, eligiendo entre los niños un «obispo» y marchando con
él a la cabeza a pedir por las casas huevos, chorizo, tocino, etc., para hacerse una merienda, en
la actualidad se encuentra un tanto mediatizada
por la concentración de las escuelas, y ya en
nuestros días son los pueblos que cuentan con
escuelas los únicos que montan el festejo gracias al entusiasmo de sus maestras, cuya labor
por mantener la tradición del día y la pureza de
la fiesta, sin mixtificarla, es digno de hacerlo
constar.
Hecha esta aclaración en torno a la relación
actual del festejo con las escuelas, es fácil comprender que los itinerarios seguidos por los niños en sus visitas a los distintos pueblos han
ido variando según se cerraban las escuelas de
algunas aldeas y se centraba la enseñanza en
cuatro puntos del valle. También queremos añadir que existen en Urraul Alto pueblos habitados por tan poca gente que ya no quedan niños o si los hay sólo son dos o tres. Esta misma razón ya la citábamos al hablar de la desaparición de las hogueras de San Juan. Por ello,
y en este caso de San Gregorio, los datos que
se facilitan de celebrarse o no celebrarse la fiesta, están en relación con esas circunstancias señaladas. Finalmente el abandono de algunos pueblos ha determinado que los niños dejaran de
llegar hasta ellos, modificando en parte la ruta
que tradicionalmente seguían.
En Elcóaz se nombra «obispo» al niño más
pequeño. En Ezcániz lo hacían a suertes. En Irurozqui se elige repartiendo la baraja, al que le
toca el as de oros. En otros pueblos lo era el de
más edad, como en Ongoz. En Ozcoidi, al as de
oros.
Al «obispo» (San Gregorio) lo visten con mitra, báculo, anillo y las ropas de monaguillo. Al
recorrer el pueblo abre la marcha el «obispo»
SAN ISIDRO
El día de San Isidro todavía se guarda fiesta en Jacoisti. En él se acostumbra celebrar misa en la parroquia de San Esteban y al finalizar
el oficio, y desde el pórtico de la iglesia, se hacen los conjuros contra las tempestades. No hace demasiados años, en ese día, se iba en procesión y cantando letanías hasta la era «Guérez», donde se leían las oraciones de los conjuros. El regreso se hacía también en procesión
y cantando las letanías.
SAN BLAS
En esta fecha se llevan a bendecir al templo frutas, alimentos. «tortas», agua, sal, etc.,
que se comen o guardan en casa según para lo
que estén destinadas y sirvan. También es costumbre bendecir grano para los ganados.
En Ayechu, además de los alimentos, frutas,
agua y sal, bendicen unas tortas, a las que dan
el nombre de «chanchigor» y que están hechas
de manteca, azúcar, huevo y harina. En Epároz
(86)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
seguido de los pequeños que llevan las cestas
para recoger los alimentos que les entreguen,
y detrás el resto de la chiquillería. Cuando llegan ante una casa llaman a la puerta y cantan
las canciones de «San Gregorio», estrofas estas que de pueblo a pueblo encierran algunas
variantes. En Ozcoidi el que vestía de «obispo»
acostumbraba entrar en las casas y subir hasta
lo cocina para dar a besar el crucifijo que llevaba colgado al cuello a todos los que se encontraban en ella. Luego, mientras el resto de los
chicos cantaban junto a la puerta, la dueña de
la casa bajaba con el «obispo» y entregaba algo
para la merienda, depositándolo en cualquiera
de las cestas que llevaban. En Irurozqui se quedan cantando en la puerta colocándose en primér término el «obispo» y los niños con las cestas. Cuando terminan de cantar sale el ama de
la casa y les da alguna cosilla para la merienda.
Años atrás, el grupo de la escuela de Irurozqui, que lo forman niños de varios pueblos, se
dividía en dos. Uno, formado por los alumnos
de más edad, marchaba a los pueblos más lejanos, el otro, con los más jóvenes, visitaba las
aldeas cercanas. De esta forma abarcaban un
área mucho mayor. El primero seguía el siguiente itinerario, de varias horas de marcha: Irurozqui, Aizcurgui, Santa Fe, Epároz, Sastoya, Larequi, Ozcoidi, Imirizaldu, Irurozqui. En algunos
años de Sastoya subían hasta Artanga, o bien
de Epároz pasaban a Artanga directamente, para bajar luego a Sastoya y de allí continuar a
Larequi, etc.
Los de Aristu celebran la fiesta junto con los
de Elcóaz, y antes se unían a ellos los de Arangozqui, Ayechu, Larraun y Jacoisti.
En Arielz dejó de hacerse hará unos diez
años.
Las canciones son similares entre los distintos pueblos, pero como existen diferencias, aunque pequeñas, entre ellas, dado el carácter del
presente trabajo, hemos, preferido darlas a conocer separadamente y sin arreglo alguno, tal y
como nos las cantaron.
Ayechu:
San Gregorio coronado, el «obispo» está en
la puerta, esperando la respuesta. Cantaremos una, cantaremos dos, una limosnita por
el amor de Dios.
Si nos dan o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
Somos pobres estudiantes, que venimos de
estudiar, vamos pidiendo limosna, en la flor
de nuestra edad. Cantaremos una, cantare-
154
mos dos, una limosnita por el amor de Dios.
Si nos dan o no nos dan las gallinitas lo
pagarán.
Elcóaz: (Aristu igual)
San Gregorio coronado y el «obispo» bien
honrado, con el capotico blanco, cantaremos
una, cantaremos dos, una lismonita por amor
De Dios. Si nos dan o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
San Gregorio coronado, el «obispo» está en
la puerta, esperando la respuesta, cantaremos una, cantaremos dos, una limosnita pór
amor de Dios. Si nos dan o no nos dan las
gallinitas lo pagarán.
Ezcániz:
San Gregorio coronado, el «obispo» bien honrado, el «obispo» está en la puerta, esperando la respuesta, con su capotico blanco, que
reluce todo el campo. Cantaremos una, cantaremos dos, una limosnita por amor de Dios.
Si nos dan o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
Irurozqui: (Epároz, Santa Fe, Imirizaldu, Ozcoidi.
Antes Aizcurgui, Artanga, Sastoya y Larequi).
San Gregorio coronado, el «obispo» está en
la puerta, aguardando la respuesta. Si nos
dan o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
La patrona de esta casa, es una santa mujer,
pero más santa sería, si nos diera de beber.
Si nos dan o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
Una mano cinco dedos, en otra tres y dos,
una limosnita por amor de Dios. Si nos dan
o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
Somos pobres estudiantes que venemos de
estudiar, cantaremos una, cantaremos dos,
una limosnita por amor de Dios. Si nos dan
o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
Ongoz:
San Gregorio coronado, obispo fue muy honrado, San Nicolás en la puerta, esperando la
respuesta, con su capotico blanco, que reluce todo el campo. Si nos dan o no nos dan
las gallinitas lo pagarán.
Somos pobres estudiantes que venemos de
estudiar. La patrona de esta casa es una santa mujer, pero más santa sería si nos diera
de comer. Si nos dan o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
Ozcoidi:
San Gregorio coronado, el «obispo» esperando, en la puerta la respuesta, con su capo-
(87)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
tico blanco, que reluce todo el campo. Cantaremos una, cantaremos dos, una limosnita
por amor de Dios.
Somos pobres estudiantes, que venemos de
estudiar. La patrona de esta casa, es una santa mujer, pero más santa sería, si nos diera
de beber. Cantaremos una, cantaremos dos,
una limosnita por amor de Dios. Si nos dan
o no nos dan las gallinitas lo pagarán.
En una mano cinco dedos, en la otra tres y
dos, una limosnita por amor de Dios. Cantaremos una, cantaremos dos, una limosnita
por amor de Dios. Si nos dan o no nos dan
las gallinitas lo pagarán.
Esta costumbre de San Gregorio se conservaba también en Gorraiz, en el valle de Arce.
José María Iribarren, en su obra «de Pascuas
a Ramos» (Pamplona 1946, pág., 74) nos habla
también de esta fiesta en Oroz-Betelu y en Garinoain. En Garinoain, por tratarse de un festejo
ligado a San Nicolás, las estrofas varían casi por
completo y también cambia parte de la actuación de los niños.
ROMERIAS
La Basílica de Santa Fe, situada magníficamente en relación con todos los pueblos del valle, es testigo de las dos únicas romerías que
quedan en Urraul Alto. La primera es el martes
antes del Corpus (llamada también fiesta de las
reliquias), y la segunda el 6 de octubre. A la primera acuden todas las aldeas con sus cruces
procesionales, y penitentes con cruces a la espalda.
El documento más antiguo que se conoce
hasta la fecha que haga referencia a este interesante templo es la Bula de consagración fechada en 1493 en la que se dice que «Pedro,
Obispo de Sidoney. en la dominica cuarta de
agosto, consagró la iglesia de Santa María de
Santa Fe, de Ezcániz, el cementerio y campanas
de dicha iglesia, concediendo cuarenta días de
indulgencias a todos los devotos que oren en la
misma».
Como de tantos y tantos otros monasterios
e Iglesias del país, se dice que fue de los Templarios, pero como opina don Félix San Martín,
cura párroco de Epároz, en un corto e inédito
trabajo sobre este viejo monasterio, no es probable que fuera así ya que la Orden se extinguió
en 1311. En otros casos se ha afirmado que bien
pudo ser monasterio de Hospitalarios o de Sanjuanistas pero, tal vez, y siguiendo siempre a
D. Félix San Martín, cabría la posibilidad, y sería interesante investigarlo más a fondo, de que
155
hubiera sido un monasterio cisterciense, pues
en las constituciones del Cister está mandado
que todas las iglesias de la Orden sean dedicadas a Santa María con un título determinado.
Finalmente tampoco se sabe a ciencia cierta
si esta Basílica de Santa Fe es el antiguo Baratzagaiz, dado a Coques por el Obispo de Pamplona, don Pedro de Rodas, en honor de Santa
Fe. Pese a ello, el nombre de Santa Fe de Baratzagaiz se le suele dar con frecuencia.
El culto a Santa Fe (santa natural de Agen),
bien pudo ser introducido por don Pedro de Roda,
Obispo de Pamplona, a primeros del siglo XII.
Era natural de Tolosa (Francia) y religioso del
monasterio benedictino de Tonerre, del que fue
abad San Roberto, fundador del Cister, ambos
contemporáneos en el mismo monasterio. Por
ello puede que esta fundación, en principio benedictina, aceptara más adelante la reforma y
constituciones del Cister. Según el padre Clavería («Iconografía Mariana» tomo l. pág. 30),
el monasterio de La Oliva, fundado por García
Ramírez en 1134, fue el primer monasterio del
Cister que se fundó en España.
En lo religioso Santa Fe era agregado de la
parroquia de Ezcaniz, pero al dejar Ezcaniz de
ser parroquia pasó a depender de la de Epároz.
La actual construcción ha ido sufriendo a lo
largo de la historia muchos abandonos y muchas
reconstrucciones. Emplazada en lo que sería una
importante encrucijada de caminos, solitaria en
la ladera como hace cientos de años. Santa Fe
resulta un lugar cargado de carácter e interesantísimo en su estructura actual de arquitectura religiosa y civil. Por los elementos que la
componen, es única en Navarra, y merecería un
esfuerzo final para salvar definitivamente su extraño y típico conjunto, rematando de esta forma el esfuerzo inicial de don Félix San Martín
y el pueblo de Urraul Alto, cuando en estos últimos años, con una gran constancia y esfuerzo
personal, sacaron adelante el templo que amenazaba ruina hasta restaurar la iglesia totalmente, como hoy la podemos ver.
La Basílica, de una sola nave y bóveda ligeramente apuntada, abre su portada románica a
un sencillo claustro y a su jardín de acacias. El
suelo del claustro está empedrado con guijarros
que reproducen los dibujos de motivos decorativos encontrados frecuentemente en estelas, «argizaiolas», muebles, dinteles, ventanas,
etc. Son swásticas, flores de cuatro y seis pétalos, cruces, etc. A la derecha de la portada se
encuentra una interesante aguabenditera traída
de Lecabe. En el interior de la iglesia se guar-
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
(88)
Foto 41. Santa Fe.
Foto 42. Procesión de Santa Fe.
156
(89)
Estudio etnográfico de Urraul Alto (Navarra)
dan dos tallas góticas de la Virgen. Posee una
extraordinaria cruz procesional románica.
A la primera romería acuden los pueblos en
procesión y cantando letanías, llevando delante
la cruz procesional. Tras ella el clero, los penitentes, las autoridades y el pueblo. De los penitentes algunos llevan cadenas o van descalzos.
Lo suelen hacer por promesa en la mayoría de
los casos y en otros por tradición familiar.
Los pueblos, en su mayoría, llegan en la actualidad siguiendo la carretera que recorre el
valle de Areta de Norte a Sur. Antes, y hoy todavía algunos llegan por los antiguos caminos.
Los de Adoain, marchando por monte, tardan
unas dos horas. Cuando alcanzan el collado que
domina Santa Fe, siguen la ruta de Ezcaniz. Años
atrás, cuando llegaban al collado que citábamos,
se hacían repicar las campanas de Ezcaniz. Una
vez en este pueblo, forman la procesión y marchan hacia Santa Fe rezando y cantando las letanías, llevando primero su cruz procesional románica. Al subir al monte del Rey rezan el rosario. Hay años que acuden romeros desde
Adoain con cruces a la espalda. Los de Ezcaniz
acuden junto con los de Adoain. Antes también
lo hacían los habitantes de los Cerréncanos y
Guindano, pero estos pueblos han quedado ya
abandonados.
Zabalza se unía a Aizcurgui (abandonado).
Artanga y Sastoya (abandonados) iban por la
montaña hasta Epároz, allí se sumaban a los de
este pueblo y a los de Larequi (abandonado),
cuyos vecinos habían seguido el camino que domina el cordal que separa el Sastoya del Areta.
Luego, todos juntos, descendían hasta el cruce
donde esperaban a las procesiones de Imirizaldu, Irurozqui y Ozcoidi, que llegaban siguiendo
la carretera. El último trazo de la peregrinación
lo realizaban en procesión cantando y rezando.
Actualmente se hace igual.
Del Norte del valle, Aristu baja a Elcóaz y
con los de este pueblo, siguen a carretera hasta
el cruce de la de Ayechu. Antes, un poco más
abajo de Elcóaz, se les unía Arangozqui (hoy
abandonado]. En el cruce citado les esperan los
de Ayechu y Jacoisti. Una vez formada la procesión marchan cantando las letanías hasta Santa
Fe, uniéndoseles por lo general un poco más
abajo Ongoz. Todos los pueblos suelen llegar
para las diez de la mañana ante la Basílica de
Santa Fe. Antes de construirse la actual carretera Aristu, Elcoaz y Arangozqui, se unían a Larraun (abandonado), Ayechu y Jacoisti, en «Zubizar», término próximo al río Areta, y cercano
157
al actual cruce de las carreteras de Ayechu y
Elcoaz.
Al encontrarse los romeros de los distintos
pueblos existe la costumbre de que la cruz procesional que llega «salude» a las que le esperan. Este «saludo» consiste en inclinarla ligeramente hacia la otra cruz.
Una vez que se han reunido todos en las campas de la Basílica, forman una gran procesión
y se dirigen a la iglesia cantando las letanías de
la Virgen, alternando las invocaciones con la invocación Santa Fides, que se repite tres veces
seguidas al pie del altar mayor. Los hombres
que portan las cruces procesionales se sitúan
en el prebisterio, los penitentes a ambos lados
del prebisterio o en el pasillo central, y el pueblo en el resto del templo. Cuando han entrado todos los peregrinos se canta una Salve, y,
finalizada ésta, salen de la iglesia al claustro
para descansar unos momentos.
Sobre las once de la mañana se celebra una
misa mayor con diácono y subdiácono, y predicador extraordinario. Terminado el santo oficio
se hace una procesión en torno a la Basílica, llevando en andar la imagen de la Virgen del Rosario y la urna de las reliquias.
En primer lugar marcha la cruz de Santa Fe,
seguida del resto de las cruces parroquiales.
Tras ellas los penitentes con sus cruces a la espalda. Luego los hombres y los niños. Detrás la
Virgen del Rosario. Clero y oficiantes. El Preste
con la urna de las reliquias. Ayuntamiento de
Urraul, y por último las mujeres.
A la mitad de la procesión se detiene el calvario y se bendice a los cuatro puntos cardinales con la urna de las reliquias. Mientras se hace la bendición el pueblo permanece arrodillado. Cuando la procesión regresa a la iglesia se
da a besar a los asistentes la urna, y con esto
finalizan los actos de la mañana. La gente se
dispersa por los campos y el claustro de Santa
Fe, donde preparan sus comidas.
A las cinco de la tarde se da la señal de Rosario. Cuando éste finaliza los distintos grupos
regresan a sus pueblos en el mismo orden que
han llegado «despidiendo» sus cruces «besándose» (acercándolas una a otras)
Algunas costumbres en relación con Santa Fe:
Cuando el niño es llorón lo llevan a Santa Fe.
Se acostumbra ofrecer una misa estando el niño presente, colocando cerca de él una vela encendida. Se tiene gran fe en ello y dicen que
las criaturas dejan de llorar.
También, hasta hace todavía poco tiempo,
(90)
Luis Pedro Peña Santiago y Juan San Martín
cuando veían a un niño comer tierra, lo llevaban a Santa Fe.
Sobre las circunstancias en las que algunas
criaturas y personas adultas lleguen a comer
cal, tierra, etc., Marañón, en su «MANUAL DE
DIAGNOSTICO ETIOLOGlCO» (Pág. 200), dice lo
siguiente:
«En ciertos niños neurósicos y anémicos y
en ciertos casos de adultos, sobre todo en el
embarazo y en las anemias juveniles del tipo
clorótico, pueden observarse perversiones del
apetito (Pica). La más común es la necesidad
de ingerir yeso, tierra (geofagia), trozos de barro cocido, etc. Es posible que no se trate de
un síntoma puramente psíquico como se venía
creyendo, sino que sea la expresión de un apetito selectivo del organismo para ciertos elementos minerales tal vez con hipocalcemias,
que en efecto se comprueban en algunos de los
estados nombrados. Es más frecuente en los
países tropicales...».
Para el doctor don Juan José Laca, estos casos, en general, son debidos a un hambre instintiva y selectiva para algún elemento que necesita
imperiosamente el organismo, el cual tiende hacia la autoregulación de su metabolismo y la conservación de la homeostasis.
Ya Jenofonte en la «Anábisis» describe una
epidemia de bulimia que atacó a sus tropas.
En libros y revistas de medicina se encuentran
con frecuencia citas referentes a casos de geofagia. Así, el de una enferma de cincuenta años
que, de repente, mostró una avidez, desconocida en ella hasta entonces, hacia la fruta. Tenía
predilección por los albaricoques, plátanos, higos secos y pasas, así como una bulimia por
las patatas cocidas y sin mondar. Resultó tener
una enfermedad de Conn, y ella, instintivamente, había elegido una alimentación rica en potasio y pobre de sal. Esta seguridad instintiva
es tan admirable y sorprendente como la exactitud con que se respetan las reglas geométricas por las abejas en la construcción de un panal.
Un enfermo addisoníaco tomaba en ayunas
una buena ración de choucrut muy salado y salaba copiosamente las comidas. Al preguntarle
por qué lo hacía así, respondió que porque le
disgustaban las cosas dulces, pero en el fondo
estaba inconscientemente compensando su necesidad de sal.
Los caprichos alimenticios de una paciente
que comía con avidez las paredes de la habitación, resultaron ser debidos a una hipocalcemia,
por una uremia crónica. Ella misma contó cómo
158
en algunos embarazos había sentido esta necesidad de comer cal.
Existen bulimias por azúcar y dulces, y un
autor confiesa haber sentido después de una
dura excursión una necesidad imperiosa de comer patatas cocidas, probablemente por ligera
hipoglucemia, pero dándose el caso curioso que
los tres excursionistas que formaban el grupo
desearon lo mismo para reponer sus fuerzas.
Lo que hemos dicho del hambre razonablemente instintiva resulta también válido para la
sed.
En algún caso se cita que la supresión, por
razones médicas inteligentes, de la abundante
sal a la que estaba acostumbrado un niño, le
llevó a la muerte. Más tarde, en la autopsia, se
comprobó que un tumor hipotalámico era el
causante de sus trastornos de apetito.
Otros datos:
La Orden Capuchina da cada cinco años una
Misión en Santa Fe, en memoria del Padre Esteban de Adoain. La última se celebró en 1964.
El venerable Padre Esteban nació en 1808 en
Adoain y alcanzó gran fama como misionero en
América Central y en España. En la sacristía de
la Basílica de Santa Fe existe un retrato del Padre Esteban realizado por el pintor Ciga.
Ermitaños:
Los actuales habitantes de Urraul Alto llegaron a conocer a un ermitaño que vivía en Santa
Fe. Este hombre acostumbraba ir por los pueblos
del valle a pedir limosna montado en un burro,
y llevando una hornacina, que todavía se conserva en la ermita, en cuyo interior se guardaba
una pequeña imagen de Santa Fe, vestida con
una capa roja y vestido verde. Las gentes le daban patatas, huevos, tocino, etc.
Relación de las reliquias que se contienen
en la Basílica de Santa Fe:
Según un antiguo documento son las siguientes; recogidas en el orden en que se encuentran
en el original:
De los vestidos de Jesús. Del leño del Señor. Del pan que bendijo en el día de la cena.
De los vestidos de Jesús. Del leño del Señor.
Del pan que bendijo el día de la cena. Del Señor
son ocho. De los vestidos de la Madre de Dios
Muestra Señora. De los cabellos de la Santísima Virgen María. De los vestidos de Nuestra
Señora. De los cabellos de la Madre de Dios.
De los... de la Madre de Dios. Son cinco.
De los huesos de San Bernabé Apóstol. De la
tierra en que fue muerto San Bartolomé. De los
(91)
Estudio etnográfico
vestidos de San Esteban. De los huesos de San
Esteban. De la sangre de los inocentes. De los
vestidos de San Nicolás. De los huesos de San
Nicolás. De los huesos de Santo Domingo. De
los huesos de San Cristóbal. De donde San Lorenzo fue quemado. De los vestidos de San Cristóbal. De los vestidos de Santo Domingo. De
los vestidos de San Esteban. Del dedo de San
Esteban. De los huesos de San Clemente. De
Santa Catalina. De los vestidos de Santa Catalina. De los cabellos de Santa Catalina. De los
huesos de Santa Brígida. De los huesos de los
Santos Munilo y Alodia. De un diente de la Virgen. De los huesos de Santa María Magdalena.
De los huesos de Santa Engracia. De los huesos
de Santa Inés y Santa Constancia. De los vestidos de Santa Eulalia. De los huesos de Santa
Justa y Rufina. De los huesos de Santa Radigunda, Bírgida y Barbanza. De los huesos de
Santa Eufrodisia. De los huesos de Santa Eulalia. De la garganta de San Blas. De los huesos
de San Blas. De los vestidos de San Blas. Cierta piedra. De otras veintinueve reliquias incógnitas.
BIBLIOGRAFIA
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159
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LAS BRUJAS
NO hace muchos años vivió en imirizaldu
una mujer que tenía fama de bruja. La llamaban «Usotxa» y estaba casada con un pastor.
Cuentan en Imirizaldu que por las noches,
y según dicen los ancianos, acostumbraba a
transformarse en gato. Cuando se veía un gato
negro después de puesto el sol, los niños gritaban: «¡Que viene la bruja! ¡Que viene la bruja!». También se dice que convertida en gato
se arrojaba a la cara de algunas personas a las
que sorprendía ya anochecido, o que entrando
en las cuadras saltaba sobre el ganado para
espantarlo.
Una noche en la que estas historias se repitieron con más frecuencia entre el vecindario,
un hombre de Imirizaldu esperó a la pobre mujer propinándole una fuerte paliza. Como consecuencia de ello la «Usotxa» y su marido se trasladaron a vivir a Ozcoidi, a la llamada «casa
del Pastor», perteneciente a casa «Adoñena.»
En Ozcoidi nos contaron que era costumbre
oír que, en Imirizaldu, una noche en que un gato
asustaba las vacas, un vecino acertó a darle con
un palo en las patas, pero que pese a todo el
felino logró escapar. A la mañana siguiente se
vio a la «Usotxa» salir cojeando de su casa, y
por ello toda la gente pensó que la cojera era
debida al golpe recibido la víspera siendo gato.
En Ozcoidi, cuando caían hollines, se decía
que venían las brujas.
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